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Doctoras en la Universidad Española. Las pioneras

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Doctoras en la Universidad Española. Las pioneras

Author: Flecha García, Consuelo
Year: 1995
Source: https://idus.us.es/bitstreams/1389f1a1-7ffc-45fc-8348-4676ec247f20/download
Doc o as
en
la
Uni e sidad
Española.
Las
pione as
Female
Doc o s
in
he
Spanish
Uni e si y.
The
pionee s
Uni e sidad
de
Se illa
Consuelo
Flecha
Ga cía
Recibido
el
20
de
jimio
de
1994.
Acep ado
el
20
de
diciemb e
de
1994.
BIBLID
[1134-6396(1995)2:1;
81-100]
RESUMEN
En
España,
las
niuje es
se
inco po a on
a
los
es udios
uni e si a ios
en
el
úl imo
e cio
del
siglo
XIX.
Y
algimas
de
las
p ime as
es udian es
ob u ie on
ambién
el
g ado
de
doc o as.
En
es e
a ículo
nos
ace camos
a
las
dos
imi e si a ias
que,
en
oc ub e
de
1882,
de endie on
su
esis
de
Doc o ado
en
la
Uni e sidad
Cen al,
después
de
habe
ob enido
el
í ulo
de
Licencia u a
en
Medicina.
El
ema
que
eligie on
pa a
p esen a ,
en
ese
ac o,
ue
sob e
los
cambios
que
enían
que
p oduci se
en
la
educación
de
las
muje es.
Palab as
cla e:
Educación.
Muje es.
Uni e sidad.
Doc o as.
España.
Siglo
Xix.
ABSTRACT
In
Spain,
women
we e
inco po a ed
o
he
uni e si y
s udies
in
he
las
hi d
o
he
xix h
cen u y.
Some
o
he
i
s
women
s uden s
ob ained
he
Doc o s'
dég ee.
In
his
a iele,
we
a e
going
o
app oach
he
wo
uni e si y
s uden s
who
de ended
hei
hesis
as
doc o s
in
he
Cen al
Uni e si y
a e
ha ing
ob ained
he
Deg ee
o
Licen ia e
in
Medicine,
in
Oc obe
1882.
The
subjec
hey
chose,
jus
lien,
was
abou
he
changes
ha
had
o
be
made
in
women's
educa ion.
Key
wo ds:
Educa ion.
Women.
Uni e si y.
Doc o 's
deg ee.
xix h
cen u y.
SUMARIO
F
Los
lími es
de
una
ce eza.
2.—Las
p ime as
doc o as
de
la
um e sidad
española.
Muje es
uni e si a ias
y
conciencia
emenina.
4.—"De
la
necesidad
de
encamina
po
nue a
senda'
.
5.
"Que
con ibuya
a
la
pe ección
de
la
humanidad".
6.—La
p udencia
de
un
com
p omiso.
En
el
úl imo
e cio
del
siglo
xix
se
ue
p oduciendo
una
p og esi a
ans
o mación,
an o
cuali a i a
como
cuan i a i a,
de
las
modalidades
de
educa
ción
a
las
que
las
muje es
pudie on
i se
acogiendo.
La
educación
domés ica
y/o
de
ado no,
oda ía
mayo i a ia,
empezó
a
con i i
con
nue os
modelos
que
p epa aban,
especialmen e
a
las
jó enes
de
las
clases
medias
eme gen es,
pa a
ac i idades
que
ya
podían
se
desempeñadas
po
ellas
ue a
del
ámbi o
ARENAL.
2:1;
ene o-junio
1995,
81-100
CONSUELO
FLECHA
GARCÍA
amilia ':
cómo
maes as,
ins i u ices
o
en e me as;
más
a de
en
a chi os
y
biblio ecas;
en
o os
casos,
como
empleadas
de
las
o icinas
de
co eos
y
elég a
os,
o
en
emp esas
y
come cios,
e c.
Ámbi os
p o esionales
que,
aunque
exigie
an
acep a
un
cie o
cambio
de
las
no mas
y
es e eo ipos
sexuales,
apenas
llega on
a
p o oca
en onces
alguna
a iación
de
la
ideología
sexual
sus en an e
sob e
la
ineludible
dedicación
de
las
muje es
a
lo
domés ico.
Po
lo
an o,
sin
que
esas
nue as
a eas
llega an
a
ep esen a
la
pé dida
de
cualquie a
de
los
elemen os
que
cons i uían,
oda ía
en
aquellos
años,
la
iden idad
cul u al
emenina
asignada,
es
deci ,
los
elacionados
con
sus
unciones
de
mad e
y
esposa.
Unas
décadas
en
las
que
ambién
se
p odujo
el
hecho
de
la
inco po ación
emenina
a
los
ni eles
académicos
de
mayo
p es igio,
al
ma icula se
algunas
jó enes
en
los
Ins i u os
y
en
las
Uni e sidades.
Muje es
que,
ompiendo
una,
has a
ese
momen o,
incues ionable
con icción
social
mayo i a ia
espec o
de
la
na u aleza
y
unciones
que
co espondían
a
su
sexo,
llega on
a
accede
a
esos
es udios
secúndanos
y
uni e si a ios,
a
pesa
de
que
su
p esencia
en
ellos
después
de
una
ausencia
mul isecula
—pues
había
sido
un
p oyec o
imposible
pa a
las
muje es
desde
la
c eación
de
los
mismos—,
es u o
acompañada
de
sen imien os
y
ac i udes
dispa es
po
pa e
de
sus
coe áneos;
los
es imonios
encon ados
e lejan,
según
los
casos,
so p esa
o
incomp ensión,
echazo
o
desconcie o,
apoyo
o
admi ación.
Po que
en
España,
en
esa
misma
época,
la
len a
y
a día
inco po ación
emenina
a
la
escuela
p ima ia,
no
hacía
p e e
que,
an
p on o,
algunas
chicas
pudie an
alcanza
las
aulas
um e si a ias;
que
log a an
en a
a
onna
pa e
de
una
ins i ución
en
la
que
la
alianza
en e
sabe
y
pode
no
había
con ado
con
ellas.
Y
no
e a
p e isible
igualmen e,
po
el
modelo
de
e e encia
cul u al
que
se
o mcía
al
colec i o
emenino,
en
el
que
las
aíces
his ó icas
del
pensamien o
habían
deposi ado
ilusiones,
con enidos
y
p ác icas
muy
alejadas
de
las
habi ua
les
en
el
o o
uni e si a io.
Un
modelo
que
el
mundo
masculino,
desde
su
pe spec i a,
conside aba
especialmen e
ú il
pa a
la
sociedad
que
es aba
naciendo
con
un
nue o
o den
económico
y
polí ico,
pe o
que,
incluso
an es
de
que
e mina a
de
c is aliza ,
había
empezado
a
conoce
los
p ime os
in en os
de
ansg esión
po
pa e
de
algunas
muje es.
1,
Las
muje es
de
lá
clase
ob e a
se
habían
inco po ado
con
an e io idad
al
abajo
asala iado
ue a
del
boga ;
un
hecho
que,
aunque
consen ido
como
exigencia
de
las
necesidades
económicas
de
la
amilia,
e a
eó icamen e
echazado
ya
que
ompía
el
discu so
igen e
sob e
la
con igu ación
de
lo
domés ico,
y
podía
a ec a
a
la
cons ucción
socio-cul u al
de
géne o
cuidadosamen e
elabo ada
y
p o egida
como
un
p incipio
de
na u aleza.
ARENAL.
TA:
ene o-junio
1995,
81-100
DOCTORAS
EN
LA
UNIVERSIDAD
ESPAÑOLA.
LAS
PIONERAS
L—Los
lími es
de
una
ce eza
Las
que
ñie on
más
conscien es
de
que
los
lími es
esencialmen e
ligados
a
esa
con icción
las
incapaci aban
pa a
en en a se
a
un
es ilo
de
ida
di e en e
al
p i a las
del
bagaje
cul u al
y
de
ecu sos
que
dicha
ida
exigía—,
se
decidie on
a
aspasa
el
echo
de
la
enseñanza
p ima ía.
Conscien es
de
una
p oblemá ica
que,
sin
emba go,
e a
ex aña
a
la
inmensa
mayo ía
de
las
muje es
españolas
de
aquella
época,
demos a on
unas
expec a i as
que
las
si uaban
ue a
del
géne o
asignado
y,
po
es a
azón,
a iesgándose
a
se
conside adas
como
de-gene adas"
De
ahí
que
accedie an
a
o os
ni eles
educa i os,
a on
ando
el
iesgo
de
no
sabe
los
u os
de
al
decisión,
pues
po
mucho
que
se
hubie an
en egado
a
la
búsqueda
de
un
pasado
al
que
ecu i ,
en
el
que
encon a
e e encias
que
apoya an
la
iden idad
deseada,
hubie an
conseguido
poco
más
que
silencios
2.
Aunque
pa a
o o
con ex o
y
época
his ó ica.
Milag os
Ri e a
u iliza
es e
é mino
p^a
e e i se
a
las
muje es
que
in en a on
sus ae se
al
sis ema
de
géne os.
C .
RIVERA
GARRETAb,
Ma ía
Milag os;
"Cómo
lee
en
los
ex os
de
muje es
medie ales.
Cues iones
de
in e p e ación
,
en
SEGURA
GRAÍNO,
C is ina:
La
oz
del
silencio
II.
Mad id,
Laya,
1993,
pp-
17-39.
-
3,
Se
hubie an
encon ado,
más
bien,
con
es imonios
poco
alen ado es
como
el
que
la
a enal.
2:1;
ene o-junio
1995,
81-100
o4
CONSUELO
FLECHA
GARCÍA
Así,
a
pa i
de
1873,
la
Uni e sidad
de
Ba celona
p ime o,
y
la
Cen al
en
Mad id
después,
empeza on
a
conoce
la
p esencia
de
alumnas
en
sus
aulas
Una
ealidad
p epa ada
dos
años
an es,
cuando
la
p ime a
jo en
que
llega ía
a
ma icula se
en
la
Uni e sidad
ca alana
solici ó
del
ey
Amadeo
de
Saboya
que
le
concediese
pe miso
pa a
ealiza
los
es udios
secunda ios,
con
la
in ención
de
accede
después
a
los
de
Facul ad;
pe ición
que
ue
acogida
posi i amen e
po
el
mona ca
Po
ello,
al
poco
iempo,
se
p omulgó
una
Real
O den
^
que
au o izaba
a
dicha
alumna,
llamada
Ma ía
Elena
Mase as,
a
ealiza
el
examen
de
a ias
asigna u as
de
segunda
enseñanza
Ella
ue
la
p ime a
de
aquella
ein ena
de
jó enes
que
se
ma icula on
en
las
Uni e sidades
españolas
an es
de
que
i
naliza a
el
siglo
x x;
alumnas
que,
aunque
no
en
odos
los
casos
llega on
a
conclui
sus
es udios,
ue on
mo i o
su icien e
pa a
p o oca
una
i a
e
in e esan e
polémica
en
di e en es
cí culos
cul u ales
y
polí icos,
ace ca
de
la
con eniencia
de
que
las
muje es
ealiza an
es udios
de
ni el
supe io
El
deba e
más
signi ica i o,
aunque
no
el
p ime o,
ue
el
desencadenado
an e
la
solici ud
del
í ulo
de
licenciadas
que
cu sa on
las
es
p ime as
es udian
es
una
ez
i
nalizados,
con
no able
éxi o,
los
exámenes
de
odas
las
asigna u as
de
la
ca e a
de
Medicina
en
la
Uni e sidad
de
Ba celona.
Más
de
es
años
du ó
la
discusión
de
es e
caso
en
el
Consejo
de
Ins ucción
Pública
—o ganismo
al
que
se
solici ó
un
dic amen
sob e
el
asim o—,
has a
que
se
llegó
a
de e mina
al
concesión
en
los
p ime os
meses
de
1882
pe o
se
hizo
p ecisando
que
Reina
Ma ía
Luisa
ansmi ió
a
Godoy
en
una
ca a
de
1804;
"Soy
muje ,
y
abo ezco
a
edas
las
que
p e enden
se
in eligen es,
igualándose
a
los
homb es,
pues
lo
c eo
imp opio
de
nues o
sexo,
sin
emba go,
de
que
las
hay
que
han
leído
mucho,
y
habiéndose
ap endido
algunos
é minos
del
dia,
ya
se
c een
supe io es
en
alen o
a
odos".
Recogido
po
SIMÓN
PALMER,
Ma ía
del
Ca men:
La
muje
mad ileña
del
siglo
xix.
Mad id,
A es
G á icas
Municipales,
1982,
p.
6.
4.
An es
de
i
naliza
el
siglo
se
ma icula an
muje es
en
las
siguien es
Uni e sidades,
y
po
es e
o den:
Ba celona,
Mad id,
Valladolid,
Valencia,
Salamanca,
Se illa,
G anada,
San iago
y
Za agoza.
Únicamen e
en
la
Uni e sidad
de
O iedo
no
conocemos
p esencia
emenina
en
sus
aulas
du an e
es os
años.
5.
C ,
PEREZ
PRIO,
E aili;
"Les
es
p ime es
me gesses
ca alanes",
en
D'Aci
d'A lá,
n."'
12,
1919,
pp.
1.118-1.120.
6.
Real
O den
de
2
de
sep iemb e
de
1871.
7.
Unos
meses
an es
o a
jo en,
llamada
An onia
A obas,
se
había
examinado
de
a ias
asigna u as
en
el
Ins i u o
P o incial
de
Huel a,
de
acue do
con
el
pe miso
que
se
le
había
concedido
en
i ud
de
la
Real
O den
de
25
de
mayo
de
1871.
8.
Una
ap oximación
al
desa ollo
de
es a
polémica
puede
encon a se
en
FLECHA
GARCÍA,
Consuelo:
"Men alidad
y
pode
an e
la
p esencia
de
la
muje
en
los
es udios
supe io
es",
en
GÓMEZ
GARCÍA,
Ma ía
Nie es:
Uni e sidad
y
Pode .
P oblemas
his ó icos.
Se illa,
Gihus,
1993,
pp.
225-293.
9.
P ecisamen e
uno
de
los
au o es
que
Dolo es
Aleu
ci ó
en
su
esis,
Ubaído
Rome o
Quiñones,
en
una
con e encia
p onunciada
ese
mismo
año,
y
después
publicada,
hizo
alusión
a
és a
di icul ad
diciendo:
"No
bas aba
comba i
la
ins ucción
de
la
muje ,
ni
que
pa a
la
mad e
ARENAL,
2:
1;
ene o-junio
1995.
81-10.0
DOCTORAS
EN
LA
UNIVERSIDAD
ESPAÑOLA.
LAS
PIONERAS
85
a ec aba
únicamen e,
además
de
a
las
solici an es,
a
las
que
ya
hubie an
comen
zado
los
es udios
uni e si a ios
en
aquel
momen o,
a
quienes
se
econocía
el
de echo
de
i
naliza los
y
de
ob ene
el
í ulo,
p ohibiéndose
el
que
nue as
alumnas
pudie an
inicia los
Unos
años
después,
en
1888,
se
ol e ía
a
pe mi i
la
ma icula
de
muje es
en
la
Uni e sidad
De
es e
p ime
g upo
de
alumnas
uni e si a ias,
una
mayo ía
llegó
a
ob ene
el
í ulo
de
licencia u a
— ue on
pocas
las
que,
como
decíamos,
no
i
naliza on
los
es udios—,
y
cinco
de
ellas
consiguie on
ecibi
la
in es idu a
como
doc o
as
an es
de
1900
un
g ado
académico
pa a
el
que
se
suponían
necesa ias
unas
capacidades
no
econocidas
po
muchos
en
la
na u aleza
emenina.
Log os
que,
en e
o os
ac o es,
ue on
posibles
g acias
a
un
clima
que,
aun
siendo
mino i a io,
luchaba
po
inco po a
ai es
de
eno ación
en
una
men ali
dad
y
en
unas
es uc u as
sociales
que
se
esis ían
a
ompe
un
equilib io
de
ue zas,
po
di e en es
mo i os,
ya
en
esos
momen os
muy
ines able.
Y
aunque
en
una
p opo ción
y
con
un
sen ido
que
hoy
conside amos
muy
luni ado,
hubo
muje es
que,
con
decisión
y
i
meza,
ambién
quisie on
o ma
pa e
de
aquel
p oyec o
eno ado .
2.
Las
p ime as
doc o as
de
la
uni e sidad
española
De
es as
es udian es,
aquí
nos
amos
a
de ene
en
las
que,
aspi ando
al
máximo
g ado
académico,
cu sa on
las
asigna u as
de
doc o ado
y
p epa a on
un
ema
pa a
su
de ensa.
Unas
muje es
que
llega on
a
lee
su
esis
an e
el
Claus o
de
la
Uni e sidad
Cen al
en
el
ul imo
e cio
del
siglo
xix,
a
las
que
no
al ó
conciencia
de
las
di icul ades
que
se
habían
ido
poniendo
en
su
camino
has a
ese
momen o
excepcional
conside ado
así
po
el
hecho
de
se
i ido
po
una
muje
,
e
incluso
después
de
ob enido
el
í ulo
co espondien e.
Las
ci cuns ancias
que
odea on
el
desa ollo
de
aquellos
i ine a ios
acadé-
y
esposa
ñie a
la
ley
social
an
poco
humana
y
jus a,
concediendo
al
más
igno an e
y
al
más
mise able
de
los
homb es,
lo
que
niegan
a
la
más
ilus ada,
hacendosa
y
con ibuyen e
de
las
muje es:
como
Di ec o a
de
Colegios,
egen e
de
áb icas
o
adminis ado a
de
indus ias;
smo
que
ambién
e a
p eciso
pone
en
ela
de
juicio
los
í ulos
p o esionales
ganados
en
exámenes
su ndos,
como
ha
sucedido
en
el
Consejo
de
Ins ucción
pública
de
España"
C .
ROMERO
QUIÑONES,
Ubaldo:
Teo ía
de
la
Jus icia.
Misión
de
la
Muje .
Mad id,
Imp .
de
la
P ensa
Mode na,
1882,
pp,
35-36.
10.
Real
O den
de
16
de
ma zo
de
1882.
11.
Real
O den
de
11
de
jimio
de
1888.
.
.
.
12.
No
se
conside a
aquí
el
caso
de
Ma ía
Isid a
Guz aán
de
la
Ce da,
que
ecibió,
en
1875,
el
g ado
de
doc o a
en
Filoso ía
y
Le as
Humanas,
en
la
Uni e sidad
de
Alcala
de
Hena es._El
ey
Ca los
III
hizo
es a
concesión
en
i ud
de
los
conocimien os
que
es a
jo en
había
alcanzado,
pe o
no
había
seguido
el
i ine a io
académico
habi ual.
jIREN.AL.
2:
1;
ene o-junio
1995.
81-10.0

CONSUELO
FLECHA
GARCÍA
micos,
piden
nn
análisis
de enido
de
unos
acon ecimien os
que
la
p ime a
doc o a
llegó
a
cali ica
como
"aza osos
con a iempos",
" ai enes
y
icisi udes
que
he
a a esado",
"cúmulo
de
obs áculos
y
pode osos
con a iempos
que
se
oponían
a
mi
paso".
En e
1882
y
1896,
cinco
muje es
de endie on
su
esis
de
Doc o ado
en
la
Uni e sidad
Cen al,
de
acue do
con
lo
que
es ablecía
la
legislación
igen e
De
ellas,
es
e an
licenciadas
en
Medicina
y
dos
en
Filoso ía
y
Le as,
y
habían
ealizado
sus
es udios
de
licencia u a
en
las
Uni e sidades
de
Ba celona,
Sala
manca,
Mad id
y
Valladolid
espec i amen e
—según
el
o den
c onológico
de
la
de ensa
de
su
esis
,
y
las
asigna u as
p ecep i as
de
Doc o ado
en
la
de
Mad id,
única
que
podía
impa i
en onces
ales
enseñanzas.
Las^
dos
p ime as,
Ma ía
de
los
Dolo es
Aleu
Rie a
y
Ma ina
Cas ells
Ballespí,
que
p ocedían
de
Ba celona,
lo
hicie on
en
oc ub e
de
1882
—con
es
días
de
di e encia
en e
una
y
o a
—,
pocos
meses
después
de
que
se
les
pe mi ie a
ealiza
el
examen
de
g ado
pa a
la
ob ención
del
í ulo
de
licencia
u a.
La
espe a
había
sido
an
la ga
que
Ma ía
Elena
Mase as
-^lla
e a
la
p ime a
alumna
que
había
i
nalizado
los
es udios
de
Medicina
en
1878—,
cansada
de
an a
di icul ad
añadida,
no
llega ía
a
lee
la
esis,
pues
no
pudiendo
segui
e asando
su
inco po ación
al
eje cicio
de
una
p o esión,
se
io
obligada
a
hace lo
u ilizando
los
caminos
que
le
ab ía
el
í ulo
de
maes a
que
ya
poseía.
Quizá
po
oda
es a
expe iencia
acumulada,
al
elegi
el
ema
pa a
la
de ensa
de
su
g ado
de
doc o as,
es as
dos
p ime as
pensa on
que
e a
opo uno
ansmi i
desde
el
es ado
uni e si a io
que
al
in
habían
conseguido
ocupa ,
lo
que
ellas
pensaban
ace ca
De
la
necesidad
de
encamina
po
nue a
senda
la
educación
higiénico—mo al
de
la
muje ",
en
un
caso,
y
sob e
"Educación
í
sica,
mo al
e
in elec ual
que
debe
da se
a
la
muje
pa a
que
es a
con ibuya
en
g ado
máximo
a
la
pe ección
y
la
de
la
humanidad",
en
el
o o.
La
e ce a,
Ángela
Ca a a
de
Na a,
que
había
es udiado
Filoso ía
y
Le as
en
la
Uni e sidad
de
Salamanca,
eligió
como
ema:
"Femando
Núñez
de
Guzmán
(El
Pinciano).
Su
ida
y
sus
ob as"
Leyó
es a
esis
en
diciemb e
de
1892.
13.
El
Real
Dec e o
de
17
de
sep iemb e
de
1845
{Gace a
de
Mad id
de
25
de
sep ie a-
b e),
po
el
que
se
ap obaba
el
Plan
Gene al
de
Es udios
de
las
Enseñanzas
Secunda ia
y
Supe io ,
es ableció
en
su
a .
77
que
"sólo
en
la
Uni e sidad
de
Mad id
se
con e i á
el
g ado
de
doc o
y
se
ha án
los
es udios
necesa ios
pa a
ob ene lo".
Asi
se
man iene
a
lo
la go
de
odo
es e
pe íodo,
menos
en
un
b e e
pa én esis
de
acue do
con
lo
es ablecido
po
el
Dec e o
de
21
de
oc ub e
de
1868,
en
su
a .
22;
"Los
eje cicios
del
Doc o ado
pod án
e i ica se
en
odas
las
Uni e sidades".
14.
Aunque
la
bibliog a ía
sob e
el
ema
conside a
a
Ma ina
Cas ells
como
la
p ime a
doc o a,
los
expedien es
académicos
de
ambas
ponen
de
mani ies o
que
M."
Dolo es
Aleu
leyó
su
esis
el
6
de
oc ub e
de
1882,
mien as
que
Ma ina
Cas ells
lo
hizo
es
días
más
a de,
el
9
de
oc ub e.
15.
A.H.U.C.
(No
publicada).
ARENAL.
2:1;
ene o-junio
1995,
81-100
doc o as
en
la
UNIVERS DAD
ESPAÑOLA.
LAS
PIONERAS
87
Unos
meses
más
a de,
en
ab il
de
1893,
Ma ilde
Pad ós
Rubio,
ambién
licenciada
en
Filoso ía
y
Le as,
en
es e
caso
po
la
Uni e sidad
Cen al,
desaiTolló
el
ema:
"El
es amen o
de
Jacob"
La
úl ima
doc o a
del
siglo
xix
que
conocemos
i
ie
T inidad
A oyo
Villa-
nue a,
que
había
es udiado
Medicina
en
la
Uni e sidad
de
Valladolid,
y
que
ob u o
el
g ado
de
doc o a
en
no iemb e
de
1896
con
una
esis
sob e
"Los
niúsculos
in e nos
del
ojo
en
su
es ado
no mal
y
pa ológico"
Todas
ellas,
una
muje es
que,
po
su
ca ác e
de
excepción
den o
del
con ex o
en
que
se
mo ían
pudie on
se
con empladas
po
sus
con empo á
neos
como
dis in as
de
odas
las
demás,
con
ca ac e ís icas
di ícilmen e
gene alizables;
po
lo
an o,
se
puede
pensa
que
sia
amplias
epe cusiones
en
cuan o
a
las
ans o maciones
del
s a u
quo
que
ellas
hubiesen
debido
gene a
espec o del
colec i o
emenino.
Sin
emba go,
sí
cons i uyó,
al
menos,
un
paso
que
hizo
posible,
que
hizo
ealidad,
un
p oyec o
que
has a
ese
momen o
se
p esen aba
como
imposible
pa a
las
muje es.
Cen ándonos
ya
en
las
dos
p ime as
que
alcanza on
el
g ado
de
doc o as
en
oc ub e
de
1882,
podemos
empeza
iendo
cómo
el
ema
en
omo
al
cual
elabo a on
sus
esis,
es aba
es echamen e
elacionado:
1.
Con
una
cues ión
de
especial
ele ancia
en
aquellos
años,
de i ada
de
la
p eocupación
que
el
Es ado
y
di e en es
gmpos
sociales
es aban
demos ando
po
las
inalidades,
la
ex ensión
y
el
modo
de
o ganiza
la
ins ucción
pública.
El
has a
dónde
debía
desa olla se
la
educación
y
el
quiénes
habían
de
se
sus
des ina a ios,
ajo
a
p ime
plano
la
cues ión
de
cómo
las
muje es
es aban
siendo
inco po adas
a
ese
nue o
y
ambicioso
diseño.
Po que
se
podía
eme
que
la
mayo
gene alización
de
la
educación
eme
nina
que
se
es aba
plani icando
no
e a
"más
que
ima
consecuencia
del
in e és
de
es ados
bene ac o es
po
ins ui
a
odos
los
ciudadanos
a ones,
ya
que
la
igno ancia
e
las
u u as
mad es
en
nada
con ibui ía
a
la
buena
educación
del
nue o
ciudadano.
Ap ende
pa a
que
o o
sepa,
ue
la
nue a
ó mula
de
' i i
pa a
el
o o
.
Se
pa ía
de
un
plan eamien o
sólo
o malmen e
iguali a io.
16.
A.H.U.C.
(No
publicada).
17.
ARROYO
yiLLANUEVA,
T inidad:
Los
músculos
in e nos
del
ojo
en
su
es ado
no mal
y
pa ológica.
Acción
de
los
medicamen os.
Mad id,
Escuela
Tipog á ica
del
Hospicio,
1896,
60
pp.
^
y
B.
18.
Hemos
aludido
ya
más
ai iba
a
es e
ca ác e
excepcional
que
se
le
o o gaba
a
es a
si ua
ción,
po
el
hecho
de
que
es aba
siendo
p o agonizada
po
muje es,
ya
que
no
e a
conside ada
cuando
e an
los
homb es
del
mismo
g upo
social
y
cul u al
los
que
la
i ían;
excepcionalidad
aplicable,
po
lo
an o,
sólo
a
ellas,
en
la
que
había
implicada
nng
descali icación
hacia
odas
las
demás.
19.
BALLARÍN
DOMINGO,
Pila :
"De
lee
a
esc ibi :
Ins ucción
y
libe ación
de
las
muje es",
en
GRANA
CID,
Ma ía
del
Ma :
Las
sabias
muje es:
educación,
sabe
y
au o ía
(siglos
///-. i'Víj.
Mad id,
Laya,
1994,
p.
18.
ARENAL.
2:1;
ene o-jünio
1995,
81-100
CONSUELO
FLECHA
GARCIA
3
i
i
pues
de
la
aplicación
del
mismo
no
se
de i aba
un
dis u e
igual
po
los
homb es
y
po
las
muje es.
2.
Con
uno
de
los
campos
que
la
ciencia
médica
había
inco po ado
a
su
es udio
y
a
su
p eocupación;
las
muje es
y
los
aspec os
que
debía
aba ca
su
educación
— elacionándola
ambién
con
su
unción
de
mad e—.
De
al
o ma
que
podemos
comp oba
que
mien as
la
Facul ad
de
Medicina
de
la
Uni e si
dad
Cen a]
u o
la
esponsabilidad
de
elabo a
una
elación
anual
de
emas,
omados
de
las
di e sas
ma e ias
que
comp endía
la
ca e a
—en e
los
que
podía
elegi
quién
aspi aba
a
es e
g ado
académico—,
siemp e
se
incluyó
alguno
elacionado
con
la
educación
de
la
muje
3.
Y
es aba
di ec amen e
elacionado
con
la
p opia
expe iencia
pe sonal
de
las
au o as
que
sabían,
an o
de
di icul ades
su idas,
como
de
log os
ob e
nidos,
lo
que
sin
duda
jus i icaba
y
legi imaba
su
in e és
po
a icula
y
de ende
20.
En
los
di e en es
años
encon amos
o mulaciones
como
las
siguien es:
"Conside a
ciones
higiénicas
ace ca
de
la
educación
í
sica
y
mo al
más
con enien e
al
uno
y
al
o o
sexo";
"¿Cuál
es
la
educación
í
sica
y
mo al
de
la
muje
más
con o me
a
los
g andes
des inos
que
la
ha
con iado
la
P o idencia?
;
In luencia
que
eje ce
la
educación
de
la
muje
en
elación
con
los
di e en es
es ados
en
que
és a
puede
halla se
en
la
sociedad";
"Debe
que
ienen
las
mad es
de
lac a
a
sus
hijos,
y
casos
en
que
deben
p escindi
de
es a
na u al
y
i
go osa
(sic)
obligación",
Pa a
más
in o mación
puede
consul a se
FLECHA
GARCÍA,
Consuelo:
"La
muje
en
los
discu sos
médicos
del
siglo
XIX
,
en
LÓPEZ
BELTRAN,
Ma ía
Te esa:
La
muje
en
Andalucia.
Málaga,
Publ.
Dipu ación,
1993,
omo
I.
pp.
189-202.
ARENAL.
2:1;
ene o-junio
l'A>5.
81-100
DOCTORAS
EN
LA
UNIVERSIDAD
ESPA íOLA.
LAS
PIONERAS
públicamen e,
como
i
nal
del
labo ioso
camino
académico
que
habían
eco ido,
su
pensamien o
ace ca
de
la
educación
a
la
que
las
muje es
enían
el
de echo
de
accede .
En
es as
dos
memo ias
de
Doc o ado
amos
a
cen a
nues o
análisis
A
a és
de
ellas
podemos
conoce
la
apo ación
de
unas
muje es
que
ue on
capaces
de
ansg edi ,
o
simplemen e
de
igno a ,
no mas
no
esc i as,
pe o
quizás
po
eso
ex ao dina iamen e
e icaces,
sob e
la
capacidad
in elec ual
e
menina
y
sob e
su
isibilidad,
po
lo
an o,
en
donde
se
p esumía
que
sólo
esa
capacidad
podía
legi ima
la
p esencia.
Los
pasos
que,
con
ocasión
de
es e
acon ecimien o,
ellas
obliga on
a
da
hacia
un
cambio
de
la
men alidad
colec i a
y,
como
consecuencia,
de
la
no ma
i a
legal,
pa a
que
o as
muchas
jó enes
pudie an
eje ce
el
mismo
de echo,
es
algo
que
queda
egis ado
en
la
his o ia
de
las
muje es.
3.—Muje es
uni e si a ias
y
conciencia
emenina
Pe o
hemos
de
p egun amos,
a
la
ez,
si
es as
muje es
u ie on
algún
p o agonismo
en
el
p oceso
de
c eación
de
un
pensamien o
iguali a io,
al
como
en onces
se
es aba
elabo ando
desde
muy
di e en es
ins ancias.
Sabiendo
que
la
acción
po
ellas
emp endida
se
desa olló
en
unos
años
en
los
que
algunos
homb es
y,
sob e
odo,
muje es,
en
e is as
y
lib os,
con e encias
y
e ulias,
aulas
y
cong esos,
en
la
calle
y
ambién
den o
del
hoga ,
es aban
con ibuyendo
a
semb a
la
duda
sob e
unas
con icciones,
p o undamen e
a aigadas
en
lá
conciencia
pe sonal
y
colec i a,
ace ca
de
la
condición
emenina.
La
ca a
que
Ma ía
Dolo es
Alen
esc ibió
desde
Mad id
a
su
p o eso
de
Clínica
Qui ú gica
en
la
Uni e sidad
de
Ba celona,
Juan
Giné
Pa agás,
una
ez
leída
la
esis,
puede
se
un
es imonio
de
la
honda
con icción
que
la
au o a
enía
de
que
"las
in ini as
di icul ades
p esen adas
en
mi
ca e a",
se
debían
al
hecho
de
pe enece
al
"sexo
débil";
de
que
su
condición
de
muje
había
sido
una
ba e a
casi
in anqueable.
"¡Cuán as
eces
hubie a
quizá
dejado
mis
es udios,
a u dida
po
las
udas
sacudidas
enidas
de
an as
pa es..."
le
con esaba.
El
iempo
pasado
po
es a
alumna
en
la
Uni e sidad
Cen al
pa a
ealiza
las
asigna u as
de
Doc o ado,
pa ece
que
ue
especialmen e
du o
en
es e
sen ido,
si
nos
a enemos
a
lo
que
ansmi ía
en
su
ca a:
"En
és a
he
encon ado
—me
21.
ALEU
RIERA,
Dolo es:
a
necesidad
de
encamina
po
nue a
senda
la
educación
bigiénico-mo al
de
la
muje .
Ba celona,
Tin
"La
Academia"
1883,
46
pp.
GASTELES
BALLESPÍ.
Ma ina:
Educación
jisica,
mo al
e
in eledual
^
la
muje
pa a
que
con ibuya
en
g ado
máximo
a
la
pe ección
y
la
de
la
Humanidad.
A. i-U.
.
(No
publicada).
a enal.
2:
1;
ene o-junio
1995.
81-100
96
CONSUELO
FLECHA
GARCÍA
exponiendo
Ma ina—,
amiga
del
p og eso
en
odas
sus
mani es aciones,
con
encida
de
la
pa e
ac i a
que
la
muje
ha
omado,
oma
y
oma á
siemp e
en
odas
las
cues iones
sociales,
no
me
a edan
(sic)
mis
p opios
emo es
e
insis o
en
mi
p imi i o
y
espon áneo
p opósi o".
En
sus
palab as
emos
que,
sin
emba go,
no
se
dejó
lle a ,
del
odo,
po
la
descon ianza
en
la
que
es aba
si uada
y
que
a on ó
el
ema
con encida
de
que
la
anscendencia
del
mismo
lo
con e ía
no
en
una
causa
pe dida,
sino
en
una
causa
pendien e.
A
la
ho a
de
plan ea
"po
dónde
acome e
el
desa ollo
de
un
asun o
an
a duo
y
complejo",
que
ella,
desde
el
p incipio,
si uó
de
una
mane a
más
cla a
que
su
an eceso a
den o
del
campo
médico
de
la
higiene,
empezó
o mulándose
ü es
p egun as
a
las
que,
a
con inuación,
pensaba
i
dando
espues a:
1^.
"¿Qué
es
la
muje ?
2®.
¿Qué
ep esen ación
ha
enido
aye ,
cuál
iene
hoy
y
cuál
end á
mañana
en
la
sociedad
que
ella
misma
o ma,
a
un
iempo
pa e
in eg an e
y
pa e
cons i uyen e?
3^
¿Qué
elación
exis e
en e
su
educación
y
la
pe ección
y
elicidad
indi iduales
y
sociales?".
Respec o
de
la
p ime a,
empezó
haciendo
un
eco ido
po
las
elaciones
que
se
es ablecen
en e
mad e
e
hija
desde
el
momen o
de
la
concepción
has a
que
la
niña
se
con ie e
en
muje ,
pa a
pasa
después
a
esponde
a
la
p egun a
que
ella
misma
se
había
hecho.
La
espues a
que
dio
ue
la
siguien e:
la
muje
e a
"un
se
p eciso,
indispensable
en
la
sociedad,
a
quien
debe
la
ida
la
humanidad
en e a,
que
a
odos
p opo ciona
mayo
o
meno
elicidad".
No
duda,
como
se
pone
de
mani ies o
en
sus
palab as,
en
de ini
a
la
muje
como
alguien
hacia
quien
odos
los
demás,
es
deci ,
los
homb es,
es án
en
deuda;
pe o
no
sabemos
si
al
deci lo
u o
conciencia
del
cos e
pe sonal
que
suponía
acep a
una
ealidad
como
ésa,
que,
pa a
la
mayo ía,
signi icaba
asumi
mayo es
di icul ades
pa a
se
ellas
mismas.
En
cuan o
a
la
segunda
p egun a,
dando
po
supues o
que
pa a
conoce
a
la
muje
había
que
acudi
ambién
a
la
his o ia,
hizo
un
eco ido
po
las
disc i
minaciones
y
escla i ud
de
que
se
habían
is o
odeadas
las
muje es
en
las
di e en es
épocas
his ó icas,
y
alo ó
odo
lo
mucho
que
en
los
úl imos
iempos
se
es aba
haciendo
en
a ios
países
po
la
educación
y
el
p og eso
emenino
países
en
los
que
"la
jo en
goza
de
una
amplia
libe ad
a
la
que
en
España
ni
aspi amos,
ni
ue a
posible
consegui
en
muchos
siglos,
po
azón
de
la
di e en
cia
de
ca ac e es
que
nos
di e encian
de
aquellos
pueblos".
A i mación
en
la
que
33.
Aludió,
en
p ime
luga ,
a
la
acción
de
Madamé
de
Main enon
(1635-1719)
a
a o
de
la
educación
y
de
la
enseñanza
de
la
muje
en
F ancia
y,
a
con inuación,
a
lo
que,
en
la
misma
línea,
es aban
haciendo
países
como
Es ados
Unidos
e
Ingla e a.
ARENAL.
2:1;
ene o-junio
1995,
Si-lOO

DOCTORAS
EN
LA
UNIVERSIDAD
ESPAÑOLA.
LAS
PIONERAS
acep aba
una
peculia idad
nacional
an
a aigada
e
inmu able
que
pa ece
le
si ió
pa a
jus i ica
lo
que
en
España
es aba
sucediendo.
A
con inuación
exp esó,
sin
emba go,
un
deseo
en
el
que
se
apun aba
a
la
e dade a
causa
de
lo
an e io ;
"En
los
iempos
enide os,
el
homb e,
dic ado
de
la
ley,
se á
el
p ime o
en
omen a
la
educación
de
la
muje ,
suje ándola
sí
a
jus os,
pe o
no
mezquinos
lími es".
El
homb e
que
e a
quien
man enía
aquel
s a u
quo
se ía,
en
su
opinión,
quien
po
su
p opio
in e és
—^no
po
el
de
las
muje es—
impulsa ía
la
educación
emenina,
ompiendo
unos
lími es
que
ella
no
dudó
en
cali ica
de
mezquinos,
y
que
explicaban
su
al a
de
" ep esen ación"
en
la
sociedad.
Pa a
esponde
a
la
e ce a
p egun a
se
alió
de
la
con icción,
en onces
común,
de
que
"la
muje
es
has a
cie o
pun o
—el
sub ayado
es
nues o,
pues
la
exp esión
puede
ene
a ias
in e p e aciones,
no
sabemos
si
p e endiendo
una
ambigüedad
calculada—
la
base
de
la
amilia
humana",
po
lo
que
una
mejo
educación
emenina
edunda ía
en
el
bienes a
gene al
y
con ibui ía
"en
g ado
máximo
a
la
pe ección
y
dicha
de
la
Humanidad".
Una
educación
que
ella
p esen aba
no
en
unción,
en
p ime
luga ,
del
p opio
bienes a
pe sonal,
sino
del
de
los
demás.
La
lec u a
de enida
de
la
esis
de
Ma ina
nos
pe mi e
a i ma
que
pidió
poco
en
ella;
o
no
quiso
asus a
con
p e ensiones
que
pa a
sus
oyen es
debían
se
conside adas
inalcanzables,
o
e a
que
incluso
ella
misma
las
conside aba
de
esa
o ma.
Dijo
en
es e
sen ido:
"No
pido,
seño es,
pa a
la
muje
libe ad
exage ada;
no
soy
de
opinión
que
a
la
muje
se
le
conside e
igual
al
homb e;
que
enga
o o,
que
hable
en
las
co es;
que
p e enda
se
minis o.
¡Lejos
de
mi
men e
an
absu das
p e ensiones!".
A i maciones
demasiado
ní idas
como
pa a
no
esponde
a
sus
p opios
sen imien os;
una
exclamación
con
la
que
pa ece
que
ella
misma
se
si uaba
en
el
lado
de
quienes
eaccionaban
nega i amen e
an e
las
aspi aciones
emeninas
que
podían
ompe
con
una
conduc a
que
el
consenso
masculino
había
es ablecido
como
la
adecuada.
Exclamación
con
la
que
enun
ciaba
a
eclama
el
eje cicio
de
unos
de echos
po
los
que
algunas
compa io as
y,
más
ampliamen e
en
o os
países,
ya
habían
empezado
a
lucha .
Una
ez
expues a
la
p ime a
pa e
de
su
abajo,
pasó
a
desa olla
el
cu iculum
de
o mación
que
conside aba
necesa io
pa a
las
muje es.
Dio
una
especial
ele ancia
den o
de
él
a
la
Higiene,
la
cual
p opo ciona ía
al
colec i o
emenino
conocimien os
necesa ios
an o
pa a
ellas
mismas,
como
pa a
sus
debe es
de
esposas
y
mad es.
Fue
desc ibiendo
cada
una
de
las
pa es
de
que
cons aba
es a
ciencia
y
la
u ilidad
que
les
epo a ía,
dedicando
alias
páginas
a
la
nnpo ancia
de
la
lac ancia
ma e na
y
a
su
in luencia
en
la
salud
de
los
p ime os
años
no
se
ol idó
de
inclui
la
gimnasia,
"esa
ú ilísima
ama
de
la
Higiene
que
an
descuidada
se
halla,
po
desgiucia,
en
nues o
país"
34.
Ci a
aquí
a
Teó ilo
VALCOURT,
médico
y
publicis a
ancés
del
que
p obablemen e
había
leído
la
ob a
Les
ins i uíions
medicáis
aux
Sía s
Unís
de
l'Amé ique
du
No d.
Pa ís,
ARENAL
2:1;
ene o-jimio
1995.
81-lOÜ
98
CONSUELO
FLECHA
GARCIA
Jun o
a
la
Higiene,
incluyó
nociones
de
Física
de
Química
de
Ana o
mía
y
Fisiología
de
Geog a ía
y
As onomía,
de
His o ia
Na u al,
de
Can o
y
Música
pe o
siemp e
desde
la
pe spec i a
de
que
iban
a
se
aplicadas
a
las
a eas
domés icas
y
ma e nales,
p incipal
esponsabilidad
que
no
dejaba
de
econoce
en
las
muje es.
Con
ello
es aba
asumiendo
que
la
p ime a
p io idad
pa a
el
colec i o
emenino
e a
el
hoga
y
la
amilia;
y
que
su
iden idad
seguía
o mulándose
a
pa i
de
la
acep ación
de
odo
lo
inhe en e
a
ales
esponsabi-
hdades.
No
desca ó,
sin
emba go,
que,
como
a
ella
misma
le
había
sucedido,
hubie a
niñas
que
quisie an
con inua
es udiando;
en
es e
caso
a i maba
que
había
que
anima las,
p opo ciona les
los
medios,
hace
posible
su
deseo:
"Si
la
niña
que
a
(sic)
pasado
a
se
muje ,
después
de
los
conocimien os
adqui idos,
se
inclina
a
segui
una
ca e a
cien í ica
o
a
dedica se
al
come cio,
aspi a
en
i
n
a
una
hon osa
posición
en
la
sociedad,
p opo cionadle
los
medios
pa a
que
siga
adelan e".
Y
amenazaba
con
que:
"Si
la
obligáis
a
i i
en
la
igno ancia,
se
ege ci a á
(sic)
po
si
sola
y
cual
plan a
descuidada,
end emos
que
lamen amos,
pues
deja á
con
ecuencia
de
segui
el
camino
del
bien.
Cul i emos
pues
su
in eligencia,
alen emos
y
es imulemos
las
inclinaciones
de
la
muje ,
cuando
és as
se
p esen en
a o ables";
po que,
en
caso
con a io,
end ía
consecuencias
nega i as
pa a
odos.
Las
en ajas
que
epo a ía
es e
modo
de
ac ua ,
con
las
que
p e endía
apoya
sus
a gumen os,
pa ece
es aban
des inadas
a
a ae ,
desde
el
p opio
in e és,
la
olun ad
de
sus
oyen es.
Po
eso
emos
que
la
doc o anda
llegó
a
deci
que:
"La
muje
casada,
con
su
ins ucción,
aumen a á
los
a ac i os
del
hoga ,
pod á
con e sa
con
su
ma ido
de
asun os
que
se
salgan
de
la
m ina...
De
es e
modo,
al
paso
que
da án
mejo es
esul ados
los
ma imonios,
hab á
menos
ic imas
en
los
con en os";
y
que,
an e
la
posibilidad
de
que
una
muje
no
llega a
al
ma imonio,
Typóg .
Ch.
Mey eis,
1869,
89
pp.,
que
ambién
pudo
consul a
en
la
Biblio eca
de
la
Facul ad
de
Medicina.
35.
En
elación
con
la
enseñanza
de
la
higiene
y
su
impo ancia
en
la
educación
de
aquel
i
nal
de
siglo
pueden
consul a se
los
a ículos
de
ALONSO
MARAÑÓN,
Ped o
Manuel:
"No as
sob e
la
higiene
como
ma e ia
de
enseñanza
o icial
en
el
siglo
xix",
en
His o ia
de
la
Educa
ción.
Re is a
In enmi e si a ia,
n.°
6,
en.-dio.,
1987.
pp.
23-41,
y
de
BORDERJES
GUEREÑA,
Jose e:
"Educa ion
ch é ienne
e
hygiéne
domes ique
(I860-1915)",
en
C.I.R.E.M.I.A.:
École
e
Église
en
Espagne
e
en
Amé íque
La ine.
Aspec es
idéologiques
e
ins i ii ionnels.
Tou s,
Publ.
Uni e si é
de
Tou s,
1988,
pp.
361-373.
36.
Que,
en
su
opinión,
podían
con ibui
a
e i a
posibles
p oblemas
de
es abismo
y
de
acús ica
en
sus
hijos.
37.
Los
conocimien os
que
p opo cionaba
es a
ciencia
Ies
se ian
muy
bene iciosos
en
el
hoga
pa a
la
alimen ación
y
la
limpieza.
38.
Pa a
conoce
bien
el
cue po
de
sus
hijos
y
sabe
la
o ma
más
sana
de
es i los.
39.
Todos
ellos
conocimien os
que
pod ía
ansmi i
a
sus
hijos
pequeños.
ARENAL.
2:1;
ene o-junio
1995.
81-100
DOCTORAS
EN
LA
UNIVERSIDAD
ESPAÑOLA.
LAS
PIONERAS
99
que
pod ía
con
sus
es udios
"se i
a
oda
la
sociedad
sin
dis acción
ninguna,
po que
no
la
iene,
y
...
al
ez
p opo cione
a
la
ciencia
algún
nue o
conoci
mien o"
Pe o
pa ece
que,
en
su
opinión,
es o
úl imo
sólo
pod ía
da se
si
la
muje
no
es aba
casada,
y
no
debía
la
dedicación
de
su
iempo
a
o as
a eas.
Pe o
an es
de
e mina
no
dejó
de
insis i
en
que
"la
mad e
debe
ansmi i
sus
conocimien os
a
los
hijos
du an e
sus
p ime os
años,
sea
cual
ue e
su
sexo;
que
al
demos a
es a
inclinación
especial
pa a
alguna
ciencia
o
a e
debe á
omen a se
odo
lo
posible
an o
a
la
niña
como
al
niño",
sin
que
es e
deseo
y
es a
dedicación
u ie an
que
se
is as
como
una
ansg esión
me ecedo a
de
descali icación
social.
Como
puede
obse a se,
un
discu so,
con
ango
de
académico
e
in elec ual,
que
se
apa aba,
en
escasa
medida,
del
"modelo
domés ico"
de
la
época,
en
el
que
la
muje
seguía
siendo
conside ada
únicamen e
en
su
unción
de
esposa
y
mad e,
aunque
se
hubie a
empezado
a
sub aya ,
in e esadamen e,
la
ascenden
cia
social
de
dichas
a eas.
Y
con
una
jus i icación
del
modelo
educa i o
que
p oponía,
en
el
que
casi
exclusi amen e
se
u o
en
cuen a
es a
cons ucción
ideológica
an
bien
asen ada.
Pa a
es a
doc o anda
las
o as
salidas,
aunque
en
su
opinión
posibles,
segui ían
siendo
excepciones.
De endió
una
mayo
mo i
lidad
de
lo
domés ico
a
lo
in elec ual,
pe o
sin
deja
de
ea i ma
la
p incipal
de inición
social
dominan e.
6.—La
p udencia
de
un
co np omiso
Dos
discu sos
que
pa ían
de
una
pos u a
de
comp omiso
con
un
cambio
social
de
ipo
especí ico,
el
elacionado
con
la
educación
de
las
muje es,
en
la
misma
línea
del
que
se
es aba
p oduciendo
en
o os
países,
pe o
sin
pone
oda ía
en
cues ión
el
ol
domés ico
asignado;
es
deci ,
discu sos
que
pod íamos
de ini
como
poco
cambian es.
An es
de
que
maliza a
el
siglo,
és a
como
o ias
muchas
acciones
que
se
p omo ie on,
es u ie on
undamen almen e
cen adas
en
la
educción
de
las
des en ajas
educa i as,
pe o
con
el
obje i o
p io i a io
de
ga an iza
una
mejo a
en
el
desempeño
de
los
quehace es
domés icos.
No
e a
ácil
sali
de
un
p oyec o
de
ida
cuyo
eje
e a
la
amilia
y
cuya
iden idad
social
y
pe sonal
se
desa ollaba
a
pa i
del
ma imonio
y
de
la
ma e nidad'^'.
Así
emos
que
quedó
e lejado
en
las
esis
an e io es,
aunque
podamos
40.
La
doc o anda
señala
que
pod ían
dedica se
a
la
medicina,
a
la
a macia
aunque
en
1882
no
habla
aún
ninguna
alumna
en
es os
es udios—,
a
esc ibi
o
al
come cio.
41.
C .
NASH,
Ma y:
"Iden idad
cul u al
de
géne o,
discu so
de
la
domes iéi
a^y
a
de inición
del
abajo
de
las
muje es
en
la
España
del
siglo
xix",
en
DUBY,
PERJIOT,
Michelle:
His o ia
de
las
Muje es.
El
siglo
.m'.
Mad id,
Tau us,
1993,
pp.
586-58/.
.ARENAL
2:1;
ene o-junio
1995,
81-100
100
CONSUELO
FLECHA
GARCÍA
pe cibi
ho izon es
muy
di e en es
en
las
dos
p oponen es.
En
la
p ime a,
apa eciendo
con
mayo
cla idad
una
pos u a
de
comp omiso
explíci o
con
un
sis ema
de
igualdad
en e
los
sexos,
al
menos
en
lo
que
a
la
educación
y
al
eje cicio
de
una
p o esión
se
e ie e.
En
la
segunda,
apoyando
el
cambio
de
una
a iable,
la
educa i a,
pe o
sin
sali se
de
una
ideología
sexual
que
delimi aba
an o
las
esponsabilidades
como
las
es icciones
pa a
las
muje es;
pues
queda
cla o
en
el
ex o
que
no
enunció
a
sos ene ,
aunque
exigie a
que
había
que
hace lo
de
una
o ma
más
cuali icada,
el
sis ema
dado
en
cuan o
al
come ido
social
p io i a io
del
colec i o
emenino.
Pe o
si
que
hay
que
econoce
que
ue on,
en
ambos
casos,
muje es
que
ompie on
el
silencio
emenino
en
un
luga
que
se
denominaba
a
si
mismo
como
el
"alma
ma e "
siendo
sólo
masculino.
Que
u iliza on
la
palab a
pa a
ansmi i ,
oda ía
ímidos,
plan eamien os
sob e
un
cambio
llamado
a
desencadena
o os
muchos
en
la
condición
social
emenina:
palab as
con
las
que,
sin
duda,
ellas
quisie on
con ibui
a
esqueb aja
la
cons ucción
eó ica
sob e
la
debilidad
y
necesa ia
dependencia
emenina,
a
la
ez
que
a
ab i
nue os
oles
públicos
pa a
las
muje es
de
clase
media.
Un
ipo
de
discu sos
que,
no
obs an e
su
p udencia,
ecibie on
ue es
emba es
po
pa e
de
los
legi imado es
de
la
si uación
he e
dada.
ARENAL.
2:1;
ene o-junio
1995.
81-100