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Doctoras en la Universidad Española. Las pioneras

Flecha García, Consuelo

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Doc o as en la Uni e sidad Española. Las pione as Female Doc o s in he Spanish Uni e si y. The pionee s Uni e sidad de Se illa Consuelo Flecha Ga cía Recibido el 20 de jimio de 1994. Acep ado el 20 de diciemb e de 1994. BIBLID [1134-6396(1995)2:1; 81-100] RESUMEN En España, las niuje es se inco po a on a los es udios uni e si a ios en el úl imo e cio del siglo XIX. Y algimas de las p ime as es udian es ob u ie on ambién el g ado de doc o as. En es e a ículo nos ace camos a las dos imi e si a ias que, en oc ub e de 1882, de endie on su esis de Doc o ado en la Uni e sidad Cen al, después de habe ob enido el í ulo de Licencia u a en Medicina. El ema que eligie on pa a p esen a , en ese ac o, ue sob e los cambios que enían que p oduci se en la educación de las muje es. Palab as cla e: Educación. Muje es. Uni e sidad. Doc o as. España. Siglo Xix. ABSTRACT In Spain, women we e inco po a ed o he uni e si y s udies in he las hi d o he xix h cen u y. Some o he i s women s uden s ob ained he Doc o s' dég ee. In his a iele, we a e going o app oach he wo uni e si y s uden s who de ended hei hesis as doc o s in he Cen al Uni e si y a e ha ing ob ained he Deg ee o Licen ia e in Medicine, in Oc obe 1882. The subjec hey chose, jus lien, was abou he changes ha had o be made in women's educa ion. Key wo ds: Educa ion. Women. Uni e si y. Doc o 's deg ee. xix h cen u y. SUMARIO F Los lími es de una ce eza. 2.—Las p ime as doc o as de la um e sidad española. Muje es uni e si a ias y conciencia emenina. 4.—"De la necesidad de encamina po nue a senda' . 5. "Que con ibuya a la pe ección de la humanidad". 6.—La p udencia de un com p omiso. En el úl imo e cio del siglo xix se ue p oduciendo una p og esi a ans o mación, an o cuali a i a como cuan i a i a, de las modalidades de educa ción a las que las muje es pudie on i se acogiendo. La educación domés ica y/o de ado no, oda ía mayo i a ia, empezó a con i i con nue os modelos que p epa aban, especialmen e a las jó enes de las clases medias eme gen es, pa a ac i idades que ya podían se desempeñadas po ellas ue a del ámbi o ARENAL. 2:1; ene o-junio 1995, 81-100 CONSUELO FLECHA GARCÍA amilia ': cómo maes as, ins i u ices o en e me as; más a de en a chi os y biblio ecas; en o os casos, como empleadas de las o icinas de co eos y elég a os, o en emp esas y come cios, e c. Ámbi os p o esionales que, aunque exigie an acep a un cie o cambio de las no mas y es e eo ipos sexuales, apenas llega on a p o oca en onces alguna a iación de la ideología sexual sus en an e sob e la ineludible dedicación de las muje es a lo domés ico. Po lo an o, sin que esas nue as a eas llega an a ep esen a la pé dida de cualquie a de los elemen os que cons i uían, oda ía en aquellos años, la iden idad cul u al emenina asignada, es deci , los elacionados con sus unciones de mad e y esposa. Unas décadas en las que ambién se p odujo el hecho de la inco po ación emenina a los ni eles académicos de mayo p es igio, al ma icula se algunas jó enes en los Ins i u os y en las Uni e sidades. Muje es que, ompiendo una, has a ese momen o, incues ionable con icción social mayo i a ia espec o de la na u aleza y unciones que co espondían a su sexo, llega on a accede a esos es udios secúndanos y uni e si a ios, a pesa de que su p esencia en ellos después de una ausencia mul isecula —pues había sido un p oyec o imposible pa a las muje es desde la c eación de los mismos—, es u o acompañada de sen imien os y ac i udes dispa es po pa e de sus coe áneos; los es imonios encon ados e lejan, según los casos, so p esa o incomp ensión, echazo o desconcie o, apoyo o admi ación. Po que en España, en esa misma época, la len a y a día inco po ación emenina a la escuela p ima ia, no hacía p e e que, an p on o, algunas chicas pudie an alcanza las aulas um e si a ias; que log a an en a a onna pa e de una ins i ución en la que la alianza en e sabe y pode no había con ado con ellas. Y no e a p e isible igualmen e, po el modelo de e e encia cul u al que se o mcía al colec i o emenino, en el que las aíces his ó icas del pensamien o habían deposi ado ilusiones, con enidos y p ác icas muy alejadas de las habi ua les en el o o uni e si a io. Un modelo que el mundo masculino, desde su pe spec i a, conside aba especialmen e ú il pa a la sociedad que es aba naciendo con un nue o o den económico y polí ico, pe o que, incluso an es de que e mina a de c is aliza , había empezado a conoce los p ime os in en os de ansg esión po pa e de algunas muje es. 1, Las muje es de lá clase ob e a se habían inco po ado con an e io idad al abajo asala iado ue a del boga ; un hecho que, aunque consen ido como exigencia de las necesidades económicas de la amilia, e a eó icamen e echazado ya que ompía el discu so igen e sob e la con igu ación de lo domés ico, y podía a ec a a la cons ucción socio-cul u al de géne o cuidadosamen e elabo ada y p o egida como un p incipio de na u aleza. ARENAL. TA: ene o-junio 1995, 81-100 DOCTORAS EN LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA. LAS PIONERAS L—Los lími es de una ce eza Las que ñie on más conscien es de que los lími es esencialmen e ligados a esa con icción las incapaci aban pa a en en a se a un es ilo de ida di e en e al p i a las del bagaje cul u al y de ecu sos que dicha ida exigía—, se decidie on a aspasa el echo de la enseñanza p ima ía. Conscien es de una p oblemá ica que, sin emba go, e a ex aña a la inmensa mayo ía de las muje es españolas de aquella época, demos a on unas expec a i as que las si uaban ue a del géne o asignado y, po es a azón, a iesgándose a se conside adas como de-gene adas" De ahí que accedie an a o os ni eles educa i os, a on ando el iesgo de no sabe los u os de al decisión, pues po mucho que se hubie an en egado a la búsqueda de un pasado al que ecu i , en el que encon a e e encias que apoya an la iden idad deseada, hubie an conseguido poco más que silencios 2. Aunque pa a o o con ex o y época his ó ica. Milag os Ri e a u iliza es e é mino p^a e e i se a las muje es que in en a on sus ae se al sis ema de géne os. C . RIVERA GARRETAb, Ma ía Milag os; "Cómo lee en los ex os de muje es medie ales. Cues iones de in e p e ación , en SEGURA GRAÍNO, C is ina: La oz del silencio II. Mad id, Laya, 1993, pp- 17-39. - 3, Se hubie an encon ado, más bien, con es imonios poco alen ado es como el que la a enal. 2:1; ene o-junio 1995, 81-100 o4 CONSUELO FLECHA GARCÍA Así, a pa i de 1873, la Uni e sidad de Ba celona p ime o, y la Cen al en Mad id después, empeza on a conoce la p esencia de alumnas en sus aulas Una ealidad p epa ada dos años an es, cuando la p ime a jo en que llega ía a ma icula se en la Uni e sidad ca alana solici ó del ey Amadeo de Saboya que le concediese pe miso pa a ealiza los es udios secunda ios, con la in ención de accede después a los de Facul ad; pe ición que ue acogida posi i amen e po el mona ca Po ello, al poco iempo, se p omulgó una Real O den ^ que au o izaba a dicha alumna, llamada Ma ía Elena Mase as, a ealiza el examen de a ias asigna u as de segunda enseñanza Ella ue la p ime a de aquella ein ena de jó enes que se ma icula on en las Uni e sidades españolas an es de que i naliza a el siglo x x; alumnas que, aunque no en odos los casos llega on a conclui sus es udios, ue on mo i o su icien e pa a p o oca una i a e in e esan e polémica en di e en es cí culos cul u ales y polí icos, ace ca de la con eniencia de que las muje es ealiza an es udios de ni el supe io El deba e más signi ica i o, aunque no el p ime o, ue el desencadenado an e la solici ud del í ulo de licenciadas que cu sa on las es p ime as es udian es una ez i nalizados, con no able éxi o, los exámenes de odas las asigna u as de la ca e a de Medicina en la Uni e sidad de Ba celona. Más de es años du ó la discusión de es e caso en el Consejo de Ins ucción Pública —o ganismo al que se solici ó un dic amen sob e el asim o—, has a que se llegó a de e mina al concesión en los p ime os meses de 1882 pe o se hizo p ecisando que Reina Ma ía Luisa ansmi ió a Godoy en una ca a de 1804; "Soy muje , y abo ezco a edas las que p e enden se in eligen es, igualándose a los homb es, pues lo c eo imp opio de nues o sexo, sin emba go, de que las hay que han leído mucho, y habiéndose ap endido algunos é minos del dia, ya se c een supe io es en alen o a odos". Recogido po SIMÓN PALMER, Ma ía del Ca men: La muje mad ileña del siglo xix. Mad id, A es G á icas Municipales, 1982, p. 6. 4. An es de i naliza el siglo se ma icula an muje es en las siguien es Uni e sidades, y po es e o den: Ba celona, Mad id, Valladolid, Valencia, Salamanca, Se illa, G anada, San iago y Za agoza. Únicamen e en la Uni e sidad de O iedo no conocemos p esencia emenina en sus aulas du an e es os años. 5. C , PEREZ PRIO, E aili; "Les es p ime es me gesses ca alanes", en D'Aci d'A lá, n."' 12, 1919, pp. 1.118-1.120. 6. Real O den de 2 de sep iemb e de 1871. 7. Unos meses an es o a jo en, llamada An onia A obas, se había examinado de a ias asigna u as en el Ins i u o P o incial de Huel a, de acue do con el pe miso que se le había concedido en i ud de la Real O den de 25 de mayo de 1871. 8. Una ap oximación al desa ollo de es a polémica puede encon a se en FLECHA GARCÍA, Consuelo: "Men alidad y pode an e la p esencia de la muje en los es udios supe io es", en GÓMEZ GARCÍA, Ma ía Nie es: Uni e sidad y Pode . P oblemas his ó icos. Se illa, Gihus, 1993, pp. 225-293. 9. P ecisamen e uno de los au o es que Dolo es Aleu ci ó en su esis, Ubaído Rome o Quiñones, en una con e encia p onunciada ese mismo año, y después publicada, hizo alusión a és a di icul ad diciendo: "No bas aba comba i la ins ucción de la muje , ni que pa a la mad e ARENAL, 2: 1; ene o-junio 1995. 81-10.0 DOCTORAS EN LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA. LAS PIONERAS 85 a ec aba únicamen e, además de a las solici an es, a las que ya hubie an comen zado los es udios uni e si a ios en aquel momen o, a quienes se econocía el de echo de i naliza los y de ob ene el í ulo, p ohibiéndose el que nue as alumnas pudie an inicia los Unos años después, en 1888, se ol e ía a pe mi i la ma icula de muje es en la Uni e sidad De es e p ime g upo de alumnas uni e si a ias, una mayo ía llegó a ob ene el í ulo de licencia u a — ue on pocas las que, como decíamos, no i naliza on los es udios—, y cinco de ellas consiguie on ecibi la in es idu a como doc o as an es de 1900 un g ado académico pa a el que se suponían necesa ias unas capacidades no econocidas po muchos en la na u aleza emenina. Log os que, en e o os ac o es, ue on posibles g acias a un clima que, aun siendo mino i a io, luchaba po inco po a ai es de eno ación en una men ali dad y en unas es uc u as sociales que se esis ían a ompe un equilib io de ue zas, po di e en es mo i os, ya en esos momen os muy ines able. Y aunque en una p opo ción y con un sen ido que hoy conside amos muy luni ado, hubo muje es que, con decisión y i meza, ambién quisie on o ma pa e de aquel p oyec o eno ado . 2. Las p ime as doc o as de la uni e sidad española De es as es udian es, aquí nos amos a de ene en las que, aspi ando al máximo g ado académico, cu sa on las asigna u as de doc o ado y p epa a on un ema pa a su de ensa. Unas muje es que llega on a lee su esis an e el Claus o de la Uni e sidad Cen al en el ul imo e cio del siglo xix, a las que no al ó conciencia de las di icul ades que se habían ido poniendo en su camino has a ese momen o excepcional conside ado así po el hecho de se i ido po una muje , e incluso después de ob enido el í ulo co espondien e. Las ci cuns ancias que odea on el desa ollo de aquellos i ine a ios acadé- y esposa ñie a la ley social an poco humana y jus a, concediendo al más igno an e y al más mise able de los homb es, lo que niegan a la más ilus ada, hacendosa y con ibuyen e de las muje es: como Di ec o a de Colegios, egen e de áb icas o adminis ado a de indus ias; smo que ambién e a p eciso pone en ela de juicio los í ulos p o esionales ganados en exámenes su ndos, como ha sucedido en el Consejo de Ins ucción pública de España" C . ROMERO QUIÑONES, Ubaldo: Teo ía de la Jus icia. Misión de la Muje . Mad id, Imp . de la P ensa Mode na, 1882, pp, 35-36. 10. Real O den de 16 de ma zo de 1882. 11. Real O den de 11 de jimio de 1888. . . . 12. No se conside a aquí el caso de Ma ía Isid a Guz aán de la Ce da, que ecibió, en 1875, el g ado de doc o a en Filoso ía y Le as Humanas, en la Uni e sidad de Alcala de Hena es._El ey Ca los III hizo es a concesión en i ud de los conocimien os que es a jo en había alcanzado, pe o no había seguido el i ine a io académico habi ual. jIREN.AL. 2: 1; ene o-junio 1995. 81-10.0 CONSUELO FLECHA GARCÍA micos, piden nn análisis de enido de unos acon ecimien os que la p ime a doc o a llegó a cali ica como "aza osos con a iempos", " ai enes y icisi udes que he a a esado", "cúmulo de obs áculos y pode osos con a iempos que se oponían a mi paso". En e 1882 y 1896, cinco muje es de endie on su esis de Doc o ado en la Uni e sidad Cen al, de acue do con lo que es ablecía la legislación igen e De ellas, es e an licenciadas en Medicina y dos en Filoso ía y Le as, y habían ealizado sus es udios de licencia u a en las Uni e sidades de Ba celona, Sala manca, Mad id y Valladolid espec i amen e —según el o den c onológico de la de ensa de su esis , y las asigna u as p ecep i as de Doc o ado en la de Mad id, única que podía impa i en onces ales enseñanzas. Las^ dos p ime as, Ma ía de los Dolo es Aleu Rie a y Ma ina Cas ells Ballespí, que p ocedían de Ba celona, lo hicie on en oc ub e de 1882 —con es días de di e encia en e una y o a —, pocos meses después de que se les pe mi ie a ealiza el examen de g ado pa a la ob ención del í ulo de licencia u a. La espe a había sido an la ga que Ma ía Elena Mase as -^lla e a la p ime a alumna que había i nalizado los es udios de Medicina en 1878—, cansada de an a di icul ad añadida, no llega ía a lee la esis, pues no pudiendo segui e asando su inco po ación al eje cicio de una p o esión, se io obligada a hace lo u ilizando los caminos que le ab ía el í ulo de maes a que ya poseía. Quizá po oda es a expe iencia acumulada, al elegi el ema pa a la de ensa de su g ado de doc o as, es as dos p ime as pensa on que e a opo uno ansmi i desde el es ado uni e si a io que al in habían conseguido ocupa , lo que ellas pensaban ace ca De la necesidad de encamina po nue a senda la educación higiénico—mo al de la muje ", en un caso, y sob e "Educación í sica, mo al e in elec ual que debe da se a la muje pa a que es a con ibuya en g ado máximo a la pe ección y la de la humanidad", en el o o. La e ce a, Ángela Ca a a de Na a, que había es udiado Filoso ía y Le as en la Uni e sidad de Salamanca, eligió como ema: "Femando Núñez de Guzmán (El Pinciano). Su ida y sus ob as" Leyó es a esis en diciemb e de 1892. 13. El Real Dec e o de 17 de sep iemb e de 1845 {Gace a de Mad id de 25 de sep ie a- b e), po el que se ap obaba el Plan Gene al de Es udios de las Enseñanzas Secunda ia y Supe io , es ableció en su a . 77 que "sólo en la Uni e sidad de Mad id se con e i á el g ado de doc o y se ha án los es udios necesa ios pa a ob ene lo". Asi se man iene a lo la go de odo es e pe íodo, menos en un b e e pa én esis de acue do con lo es ablecido po el Dec e o de 21 de oc ub e de 1868, en su a . 22; "Los eje cicios del Doc o ado pod án e i ica se en odas las Uni e sidades". 14. Aunque la bibliog a ía sob e el ema conside a a Ma ina Cas ells como la p ime a doc o a, los expedien es académicos de ambas ponen de mani ies o que M." Dolo es Aleu leyó su esis el 6 de oc ub e de 1882, mien as que Ma ina Cas ells lo hizo es días más a de, el 9 de oc ub e. 15. A.H.U.C. (No publicada). ARENAL. 2:1; ene o-junio 1995, 81-100 doc o as en la UNIVERS DAD ESPAÑOLA. LAS PIONERAS 87 Unos meses más a de, en ab il de 1893, Ma ilde Pad ós Rubio, ambién licenciada en Filoso ía y Le as, en es e caso po la Uni e sidad Cen al, desaiTolló el ema: "El es amen o de Jacob" La úl ima doc o a del siglo xix que conocemos i ie T inidad A oyo Villa- nue a, que había es udiado Medicina en la Uni e sidad de Valladolid, y que ob u o el g ado de doc o a en no iemb e de 1896 con una esis sob e "Los niúsculos in e nos del ojo en su es ado no mal y pa ológico" Todas ellas, una muje es que, po su ca ác e de excepción den o del con ex o en que se mo ían pudie on se con empladas po sus con empo á neos como dis in as de odas las demás, con ca ac e ís icas di ícilmen e gene alizables; po lo an o, se puede pensa que sia amplias epe cusiones en cuan o a las ans o maciones del s a u quo que ellas hubiesen debido gene a espec o del colec i o emenino. Sin emba go, sí cons i uyó, al menos, un paso que hizo posible, que hizo ealidad, un p oyec o que has a ese momen o se p esen aba como imposible pa a las muje es. Cen ándonos ya en las dos p ime as que alcanza on el g ado de doc o as en oc ub e de 1882, podemos empeza iendo cómo el ema en omo al cual elabo a on sus esis, es aba es echamen e elacionado: 1. Con una cues ión de especial ele ancia en aquellos años, de i ada de la p eocupación que el Es ado y di e en es gmpos sociales es aban demos ando po las inalidades, la ex ensión y el modo de o ganiza la ins ucción pública. El has a dónde debía desa olla se la educación y el quiénes habían de se sus des ina a ios, ajo a p ime plano la cues ión de cómo las muje es es aban siendo inco po adas a ese nue o y ambicioso diseño. Po que se podía eme que la mayo gene alización de la educación eme nina que se es aba plani icando no e a "más que ima consecuencia del in e és de es ados bene ac o es po ins ui a odos los ciudadanos a ones, ya que la igno ancia e las u u as mad es en nada con ibui ía a la buena educación del nue o ciudadano. Ap ende pa a que o o sepa, ue la nue a ó mula de ' i i pa a el o o . Se pa ía de un plan eamien o sólo o malmen e iguali a io. 16. A.H.U.C. (No publicada). 17. ARROYO yiLLANUEVA, T inidad: Los músculos in e nos del ojo en su es ado no mal y pa ológica. Acción de los medicamen os. Mad id, Escuela Tipog á ica del Hospicio, 1896, 60 pp. ^ y B. 18. Hemos aludido ya más ai iba a es e ca ác e excepcional que se le o o gaba a es a si ua ción, po el hecho de que es aba siendo p o agonizada po muje es, ya que no e a conside ada cuando e an los homb es del mismo g upo social y cul u al los que la i ían; excepcionalidad aplicable, po lo an o, sólo a ellas, en la que había implicada nng descali icación hacia odas las demás. 19. BALLARÍN DOMINGO, Pila : "De lee a esc ibi : Ins ucción y libe ación de las muje es", en GRANA CID, Ma ía del Ma : Las sabias muje es: educación, sabe y au o ía (siglos ///-. i'Víj. Mad id, Laya, 1994, p. 18. ARENAL. 2:1; ene o-jünio 1995, 81-100 CONSUELO FLECHA GARCIA 3 i i pues de la aplicación del mismo no se de i aba un dis u e igual po los homb es y po las muje es. 2. Con uno de los campos que la ciencia médica había inco po ado a su es udio y a su p eocupación; las muje es y los aspec os que debía aba ca su educación — elacionándola ambién con su unción de mad e—. De al o ma que podemos comp oba que mien as la Facul ad de Medicina de la Uni e si dad Cen a] u o la esponsabilidad de elabo a una elación anual de emas, omados de las di e sas ma e ias que comp endía la ca e a —en e los que podía elegi quién aspi aba a es e g ado académico—, siemp e se incluyó alguno elacionado con la educación de la muje 3. Y es aba di ec amen e elacionado con la p opia expe iencia pe sonal de las au o as que sabían, an o de di icul ades su idas, como de log os ob e nidos, lo que sin duda jus i icaba y legi imaba su in e és po a icula y de ende 20. En los di e en es años encon amos o mulaciones como las siguien es: "Conside a ciones higiénicas ace ca de la educación í sica y mo al más con enien e al uno y al o o sexo"; "¿Cuál es la educación í sica y mo al de la muje más con o me a los g andes des inos que la ha con iado la P o idencia? ; In luencia que eje ce la educación de la muje en elación con los di e en es es ados en que és a puede halla se en la sociedad"; "Debe que ienen las mad es de lac a a sus hijos, y casos en que deben p escindi de es a na u al y i go osa (sic) obligación", Pa a más in o mación puede consul a se FLECHA GARCÍA, Consuelo: "La muje en los discu sos médicos del siglo XIX , en LÓPEZ BELTRAN, Ma ía Te esa: La muje en Andalucia. Málaga, Publ. Dipu ación, 1993, omo I. pp. 189-202. ARENAL. 2:1; ene o-junio l'A>5. 81-100 DOCTORAS EN LA UNIVERSIDAD ESPA íOLA. LAS PIONERAS públicamen e, como i nal del labo ioso camino académico que habían eco ido, su pensamien o ace ca de la educación a la que las muje es enían el de echo de accede . En es as dos memo ias de Doc o ado amos a cen a nues o análisis A a és de ellas podemos conoce la apo ación de unas muje es que ue on capaces de ansg edi , o simplemen e de igno a , no mas no esc i as, pe o quizás po eso ex ao dina iamen e e icaces, sob e la capacidad in elec ual e menina y sob e su isibilidad, po lo an o, en donde se p esumía que sólo esa capacidad podía legi ima la p esencia. Los pasos que, con ocasión de es e acon ecimien o, ellas obliga on a da hacia un cambio de la men alidad colec i a y, como consecuencia, de la no ma i a legal, pa a que o as muchas jó enes pudie an eje ce el mismo de echo, es algo que queda egis ado en la his o ia de las muje es. 3.—Muje es uni e si a ias y conciencia emenina Pe o hemos de p egun amos, a la ez, si es as muje es u ie on algún p o agonismo en el p oceso de c eación de un pensamien o iguali a io, al como en onces se es aba elabo ando desde muy di e en es ins ancias. Sabiendo que la acción po ellas emp endida se desa olló en unos años en los que algunos homb es y, sob e odo, muje es, en e is as y lib os, con e encias y e ulias, aulas y cong esos, en la calle y ambién den o del hoga , es aban con ibuyendo a semb a la duda sob e unas con icciones, p o undamen e a aigadas en lá conciencia pe sonal y colec i a, ace ca de la condición emenina. La ca a que Ma ía Dolo es Alen esc ibió desde Mad id a su p o eso de Clínica Qui ú gica en la Uni e sidad de Ba celona, Juan Giné Pa agás, una ez leída la esis, puede se un es imonio de la honda con icción que la au o a enía de que "las in ini as di icul ades p esen adas en mi ca e a", se debían al hecho de pe enece al "sexo débil"; de que su condición de muje había sido una ba e a casi in anqueable. "¡Cuán as eces hubie a quizá dejado mis es udios, a u dida po las udas sacudidas enidas de an as pa es..." le con esaba. El iempo pasado po es a alumna en la Uni e sidad Cen al pa a ealiza las asigna u as de Doc o ado, pa ece que ue especialmen e du o en es e sen ido, si nos a enemos a lo que ansmi ía en su ca a: "En és a he encon ado —me 21. ALEU RIERA, Dolo es: a necesidad de encamina po nue a senda la educación bigiénico-mo al de la muje . Ba celona, Tin "La Academia" 1883, 46 pp. GASTELES BALLESPÍ. Ma ina: Educación jisica, mo al e in eledual ^ la muje pa a que con ibuya en g ado máximo a la pe ección y la de la Humanidad. A. i-U. . (No publicada). a enal. 2: 1; ene o-junio 1995. 81-100 96 CONSUELO FLECHA GARCÍA exponiendo Ma ina—, amiga del p og eso en odas sus mani es aciones, con encida de la pa e ac i a que la muje ha omado, oma y oma á siemp e en odas las cues iones sociales, no me a edan (sic) mis p opios emo es e insis o en mi p imi i o y espon áneo p opósi o". En sus palab as emos que, sin emba go, no se dejó lle a , del odo, po la descon ianza en la que es aba si uada y que a on ó el ema con encida de que la anscendencia del mismo lo con e ía no en una causa pe dida, sino en una causa pendien e. A la ho a de plan ea "po dónde acome e el desa ollo de un asun o an a duo y complejo", que ella, desde el p incipio, si uó de una mane a más cla a que su an eceso a den o del campo médico de la higiene, empezó o mulándose ü es p egun as a las que, a con inuación, pensaba i dando espues a: 1^. "¿Qué es la muje ? 2®. ¿Qué ep esen ación ha enido aye , cuál iene hoy y cuál end á mañana en la sociedad que ella misma o ma, a un iempo pa e in eg an e y pa e cons i uyen e? 3^ ¿Qué elación exis e en e su educación y la pe ección y elicidad indi iduales y sociales?". Respec o de la p ime a, empezó haciendo un eco ido po las elaciones que se es ablecen en e mad e e hija desde el momen o de la concepción has a que la niña se con ie e en muje , pa a pasa después a esponde a la p egun a que ella misma se había hecho. La espues a que dio ue la siguien e: la muje e a "un se p eciso, indispensable en la sociedad, a quien debe la ida la humanidad en e a, que a odos p opo ciona mayo o meno elicidad". No duda, como se pone de mani ies o en sus palab as, en de ini a la muje como alguien hacia quien odos los demás, es deci , los homb es, es án en deuda; pe o no sabemos si al deci lo u o conciencia del cos e pe sonal que suponía acep a una ealidad como ésa, que, pa a la mayo ía, signi icaba asumi mayo es di icul ades pa a se ellas mismas. En cuan o a la segunda p egun a, dando po supues o que pa a conoce a la muje había que acudi ambién a la his o ia, hizo un eco ido po las disc i minaciones y escla i ud de que se habían is o odeadas las muje es en las di e en es épocas his ó icas, y alo ó odo lo mucho que en los úl imos iempos se es aba haciendo en a ios países po la educación y el p og eso emenino países en los que "la jo en goza de una amplia libe ad a la que en España ni aspi amos, ni ue a posible consegui en muchos siglos, po azón de la di e en cia de ca ac e es que nos di e encian de aquellos pueblos". A i mación en la que 33. Aludió, en p ime luga , a la acción de Madamé de Main enon (1635-1719) a a o de la educación y de la enseñanza de la muje en F ancia y, a con inuación, a lo que, en la misma línea, es aban haciendo países como Es ados Unidos e Ingla e a. ARENAL. 2:1; ene o-junio 1995, Si-lOO DOCTORAS EN LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA. LAS PIONERAS acep aba una peculia idad nacional an a aigada e inmu able que pa ece le si ió pa a jus i ica lo que en España es aba sucediendo. A con inuación exp esó, sin emba go, un deseo en el que se apun aba a la e dade a causa de lo an e io ; "En los iempos enide os, el homb e, dic ado de la ley, se á el p ime o en omen a la educación de la muje , suje ándola sí a jus os, pe o no mezquinos lími es". El homb e que e a quien man enía aquel s a u quo se ía, en su opinión, quien po su p opio in e és —^no po el de las muje es— impulsa ía la educación emenina, ompiendo unos lími es que ella no dudó en cali ica de mezquinos, y que explicaban su al a de " ep esen ación" en la sociedad. Pa a esponde a la e ce a p egun a se alió de la con icción, en onces común, de que "la muje es has a cie o pun o —el sub ayado es nues o, pues la exp esión puede ene a ias in e p e aciones, no sabemos si p e endiendo una ambigüedad calculada— la base de la amilia humana", po lo que una mejo educación emenina edunda ía en el bienes a gene al y con ibui ía "en g ado máximo a la pe ección y dicha de la Humanidad". Una educación que ella p esen aba no en unción, en p ime luga , del p opio bienes a pe sonal, sino del de los demás. La lec u a de enida de la esis de Ma ina nos pe mi e a i ma que pidió poco en ella; o no quiso asus a con p e ensiones que pa a sus oyen es debían se conside adas inalcanzables, o e a que incluso ella misma las conside aba de esa o ma. Dijo en es e sen ido: "No pido, seño es, pa a la muje libe ad exage ada; no soy de opinión que a la muje se le conside e igual al homb e; que enga o o, que hable en las co es; que p e enda se minis o. ¡Lejos de mi men e an absu das p e ensiones!". A i maciones demasiado ní idas como pa a no esponde a sus p opios sen imien os; una exclamación con la que pa ece que ella misma se si uaba en el lado de quienes eaccionaban nega i amen e an e las aspi aciones emeninas que podían ompe con una conduc a que el consenso masculino había es ablecido como la adecuada. Exclamación con la que enun ciaba a eclama el eje cicio de unos de echos po los que algunas compa io as y, más ampliamen e en o os países, ya habían empezado a lucha . Una ez expues a la p ime a pa e de su abajo, pasó a desa olla el cu iculum de o mación que conside aba necesa io pa a las muje es. Dio una especial ele ancia den o de él a la Higiene, la cual p opo ciona ía al colec i o emenino conocimien os necesa ios an o pa a ellas mismas, como pa a sus debe es de esposas y mad es. Fue desc ibiendo cada una de las pa es de que cons aba es a ciencia y la u ilidad que les epo a ía, dedicando alias páginas a la nnpo ancia de la lac ancia ma e na y a su in luencia en la salud de los p ime os años no se ol idó de inclui la gimnasia, "esa ú ilísima ama de la Higiene que an descuidada se halla, po desgiucia, en nues o país" 34. Ci a aquí a Teó ilo VALCOURT, médico y publicis a ancés del que p obablemen e había leído la ob a Les ins i uíions medicáis aux Sía s Unís de l'Amé ique du No d. Pa ís, ARENAL 2:1; ene o-jimio 1995. 81-lOÜ 98 CONSUELO FLECHA GARCIA Jun o a la Higiene, incluyó nociones de Física de Química de Ana o mía y Fisiología de Geog a ía y As onomía, de His o ia Na u al, de Can o y Música pe o siemp e desde la pe spec i a de que iban a se aplicadas a las a eas domés icas y ma e nales, p incipal esponsabilidad que no dejaba de econoce en las muje es. Con ello es aba asumiendo que la p ime a p io idad pa a el colec i o emenino e a el hoga y la amilia; y que su iden idad seguía o mulándose a pa i de la acep ación de odo lo inhe en e a ales esponsabi- hdades. No desca ó, sin emba go, que, como a ella misma le había sucedido, hubie a niñas que quisie an con inua es udiando; en es e caso a i maba que había que anima las, p opo ciona les los medios, hace posible su deseo: "Si la niña que a (sic) pasado a se muje , después de los conocimien os adqui idos, se inclina a segui una ca e a cien í ica o a dedica se al come cio, aspi a en i n a una hon osa posición en la sociedad, p opo cionadle los medios pa a que siga adelan e". Y amenazaba con que: "Si la obligáis a i i en la igno ancia, se ege ci a á (sic) po si sola y cual plan a descuidada, end emos que lamen amos, pues deja á con ecuencia de segui el camino del bien. Cul i emos pues su in eligencia, alen emos y es imulemos las inclinaciones de la muje , cuando és as se p esen en a o ables"; po que, en caso con a io, end ía consecuencias nega i as pa a odos. Las en ajas que epo a ía es e modo de ac ua , con las que p e endía apoya sus a gumen os, pa ece es aban des inadas a a ae , desde el p opio in e és, la olun ad de sus oyen es. Po eso emos que la doc o anda llegó a deci que: "La muje casada, con su ins ucción, aumen a á los a ac i os del hoga , pod á con e sa con su ma ido de asun os que se salgan de la m ina... De es e modo, al paso que da án mejo es esul ados los ma imonios, hab á menos ic imas en los con en os"; y que, an e la posibilidad de que una muje no llega a al ma imonio, Typóg . Ch. Mey eis, 1869, 89 pp., que ambién pudo consul a en la Biblio eca de la Facul ad de Medicina. 35. En elación con la enseñanza de la higiene y su impo ancia en la educación de aquel i nal de siglo pueden consul a se los a ículos de ALONSO MARAÑÓN, Ped o Manuel: "No as sob e la higiene como ma e ia de enseñanza o icial en el siglo xix", en His o ia de la Educa ción. Re is a In enmi e si a ia, n.° 6, en.-dio., 1987. pp. 23-41, y de BORDERJES GUEREÑA, Jose e: "Educa ion ch é ienne e hygiéne domes ique (I860-1915)", en C.I.R.E.M.I.A.: École e Église en Espagne e en Amé íque La ine. Aspec es idéologiques e ins i ii ionnels. Tou s, Publ. Uni e si é de Tou s, 1988, pp. 361-373. 36. Que, en su opinión, podían con ibui a e i a posibles p oblemas de es abismo y de acús ica en sus hijos. 37. Los conocimien os que p opo cionaba es a ciencia Ies se ian muy bene iciosos en el hoga pa a la alimen ación y la limpieza. 38. Pa a conoce bien el cue po de sus hijos y sabe la o ma más sana de es i los. 39. Todos ellos conocimien os que pod ía ansmi i a sus hijos pequeños. ARENAL. 2:1; ene o-junio 1995. 81-100 DOCTORAS EN LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA. LAS PIONERAS 99 que pod ía con sus es udios "se i a oda la sociedad sin dis acción ninguna, po que no la iene, y ... al ez p opo cione a la ciencia algún nue o conoci mien o" Pe o pa ece que, en su opinión, es o úl imo sólo pod ía da se si la muje no es aba casada, y no debía la dedicación de su iempo a o as a eas. Pe o an es de e mina no dejó de insis i en que "la mad e debe ansmi i sus conocimien os a los hijos du an e sus p ime os años, sea cual ue e su sexo; que al demos a es a inclinación especial pa a alguna ciencia o a e debe á omen a se odo lo posible an o a la niña como al niño", sin que es e deseo y es a dedicación u ie an que se is as como una ansg esión me ecedo a de descali icación social. Como puede obse a se, un discu so, con ango de académico e in elec ual, que se apa aba, en escasa medida, del "modelo domés ico" de la época, en el que la muje seguía siendo conside ada únicamen e en su unción de esposa y mad e, aunque se hubie a empezado a sub aya , in e esadamen e, la ascenden cia social de dichas a eas. Y con una jus i icación del modelo educa i o que p oponía, en el que casi exclusi amen e se u o en cuen a es a cons ucción ideológica an bien asen ada. Pa a es a doc o anda las o as salidas, aunque en su opinión posibles, segui ían siendo excepciones. De endió una mayo mo i lidad de lo domés ico a lo in elec ual, pe o sin deja de ea i ma la p incipal de inición social dominan e. 6.—La p udencia de un co np omiso Dos discu sos que pa ían de una pos u a de comp omiso con un cambio social de ipo especí ico, el elacionado con la educación de las muje es, en la misma línea del que se es aba p oduciendo en o os países, pe o sin pone oda ía en cues ión el ol domés ico asignado; es deci , discu sos que pod íamos de ini como poco cambian es. An es de que maliza a el siglo, és a como o ias muchas acciones que se p omo ie on, es u ie on undamen almen e cen adas en la educción de las des en ajas educa i as, pe o con el obje i o p io i a io de ga an iza una mejo a en el desempeño de los quehace es domés icos. No e a ácil sali de un p oyec o de ida cuyo eje e a la amilia y cuya iden idad social y pe sonal se desa ollaba a pa i del ma imonio y de la ma e nidad'^'. Así emos que quedó e lejado en las esis an e io es, aunque podamos 40. La doc o anda señala que pod ían dedica se a la medicina, a la a macia aunque en 1882 no habla aún ninguna alumna en es os es udios—, a esc ibi o al come cio. 41. C . NASH, Ma y: "Iden idad cul u al de géne o, discu so de la domes iéi a^y a de inición del abajo de las muje es en la España del siglo xix", en DUBY, PERJIOT, Michelle: His o ia de las Muje es. El siglo .m'. Mad id, Tau us, 1993, pp. 586-58/. .ARENAL 2:1; ene o-junio 1995, 81-100 100 CONSUELO FLECHA GARCÍA pe cibi ho izon es muy di e en es en las dos p oponen es. En la p ime a, apa eciendo con mayo cla idad una pos u a de comp omiso explíci o con un sis ema de igualdad en e los sexos, al menos en lo que a la educación y al eje cicio de una p o esión se e ie e. En la segunda, apoyando el cambio de una a iable, la educa i a, pe o sin sali se de una ideología sexual que delimi aba an o las esponsabilidades como las es icciones pa a las muje es; pues queda cla o en el ex o que no enunció a sos ene , aunque exigie a que había que hace lo de una o ma más cuali icada, el sis ema dado en cuan o al come ido social p io i a io del colec i o emenino. Pe o si que hay que econoce que ue on, en ambos casos, muje es que ompie on el silencio emenino en un luga que se denominaba a si mismo como el "alma ma e " siendo sólo masculino. Que u iliza on la palab a pa a ansmi i , oda ía ímidos, plan eamien os sob e un cambio llamado a desencadena o os muchos en la condición social emenina: palab as con las que, sin duda, ellas quisie on con ibui a esqueb aja la cons ucción eó ica sob e la debilidad y necesa ia dependencia emenina, a la ez que a ab i nue os oles públicos pa a las muje es de clase media. Un ipo de discu sos que, no obs an e su p udencia, ecibie on ue es emba es po pa e de los legi imado es de la si uación he e dada. ARENAL. 2:1; ene o-junio 1995. 81-100