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La comida en común espartana como mecanismo de diferenciación e integración social

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La comida en común espartana como mecanismo de diferenciación e integración social

Author: Casillas, Juan Miguel; Fornis Vaquero, César Antonio
Publisher: UNED
Year: 1994
DOI: 10.5944/etfii.7.1994.4234
Source: https://idus.us.es/bitstreams/7c6d2366-96ef-4847-b54a-0fa262c0447f/download
Espacio, Tiempo y Fo ma, Se ie II, H." An igua, . 7, 1994, págs. 65-83
La comida en común espa ana como
mecanismo de di e enciación e
in eg ación social
JUAN MIGUEL CASILLAS Y CÉSAR FORNIS*
Como inicio del p esen e a ículo con iene p ecisa ios di e sos é mi-
nos g iegos u ilizados po las uen es clásicas pa a designa los banque es
p opios de la cul u a do ia y, más conc e amen e, los celeb ados en
Espa a y C e a. Las denominaciones habi uales que podemos encon a
son las de cmooixía y
(¡n.5ixía
ambas u ilizadas pa a designa la «co-
mida en común» espa ana, a las que debemos añadi las a ian es
(TOÍT0ÍTIOV y 0i6mo pa a e e i se al espacio ísico en donde enía luga la
eunión de los comensales. El ocablo (jjiSnía, si op amos po la opinión
exp esada po A is ó eles ^ se ía una acepción pos e io que ue adop ada
po Espa a del más an iguo é mino de á Spe^a, p oceden e de C e a,
isla con la que Lacedemonia compa ía múl iples simili udes que la adi-
ción a ibuyó al único y legenda io au o de la Re a ^ No obs an e, es
Plu a co quien nos emi e al sen ido o igina io de (JK^nía al elaciona lo
* Uni e sidad Complu ense.
Es e a ículo iene como base un abajo en inglés p esen ado a la e is a Pape s om he
Ins i u o o A chaeology, bajo el í ulo <<An App eoia ion on he Social Func ion o he Spa an ouo-
oixía»,
aho a ampliado en di e sos aspec os que po azones de espacio no pudie on se inclui-
dos en onces. Ag adecemos al p o eso Domingo Plácido sus ines imables consejos en la elabo-
ación de ini i a del a ículo, aunque somos exclusi amen e esponsables de cuan os e o es
pudie a con ene el mismo. Asimismo, ag adecemos a la O icinal Municipal de Fomen o a la
In es igación de la Comunidad de Mad id y al P o eso Julio Mangas, en ep esen ación de la
Uni e sidad Complu ense, la posibilidad de habe con ado con una ayuda económica que ha pe -
mi ido nues a es ancia en el Ins i u e o Ciassicai S udies de la Uni e sidad de Lond es.
' O as a ian es menos habi uales son: i iXíiia (Plu. P ioc. 20; Cic. Tuse. 5.34.98), ¡¡¡eidizía
(X. HG. 5.4.28), 0£i(5mo (/G. V.1 1507) y 0eiáemo (IG. V.1 128.13).
' A is . Po/. 1272 a 5.
^ En e ec o, Licu go iajó en di e sas ocasiones a C e a, an es y después de su pa ida
de i-
ni i a de Espa a. Incluso as p oduci se su mue e, algunas localidades c e enses se a ibuye on
el p es igio de se el luga donde alleció el mí ico pe sonaje o donde se si uaba su umba (c . Plu.
Lyc. 31.4 y 7; Paus. 3.16.6). Po o a pa e, debemos hace mención a que á Sp jioxi se ía el co-
medo público de los c e enses.
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JUAN MIGUEL CASILLAS Y CESAR FORNIS
con el é mino
(piXía,
la amis ad o a ec o que p esidía es as comidas en
común,
pe o no desca a la posibilidad de que p oceda de é5íxia, es deci ,
el ac o de come
•*.
Una úl ima pe o indispensable e e encia ha de hace -
se a Jeno on e, buen conocedo de las cos umb es lacedemonias, quien
en sus esc i os u iliza los é minos o aK i ía o a aKij ia pa a aludi a la
ida en común y a los banque es mili a es desa ollados en Espa a, pala-
b a que no encon amos en ningún o o au o clásico ^
P ecisada la e minología, nos pa ece opo uno eco da que en los
úl i-
mos años el ema del sumposion g iego en gene al y la sussi ia en pa icu-
la ha despe ado un c ecien e in e és que se ha conc e ado en la publica-
ción de di e sos abajos, en e los que des acamos el de T. J. Figuei a,
cen ado en la e ien e económica, M. Na issi, desde un en oque si uado
en el plano ideológico y N. R. E. Fishe , sociológico en esencia, pe o con
implicaciones polí icas ^ La impo ancia de es a ins i ución espa ana es
al que se ex endía a odos los ámbi os de la ida lacedemonia, dejando
sen i su imp on a en los planos polí ico, económico, mili a , educa i o,
mo al y sexual. Es nues a in ención analiza aquí el sis ema de in eg ación
y di e enciación social que supuso la pa icipación en es os banque es en el
ma co de las cos umb es espa anas a a és, p incipalmen e, de las e e-
encias apo adas po los au o es an iguos.
Pod íamos de ini la o aaiTÍa como la eunión de los a ones adul os
espa ia as de pleno de echo (o/xoioi) con la inalidad de es echa y e-
o za los ínculos de unión que hacían posible su p edominio sociopolí i-
co median e el ac o simbólico de una comida en común Así, en es os
' Plu. Lyc. 12.1-2.
= X. Lac. 5.2.
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' La sussi ia e a una de las bases más des acadas del sis ema espa ano que iba con a la
adición del oikos: los alo es amilia es se en comba idos y inalmen e aplas ados, mien as la
única unción del es ado es la de p oduci ciudadanos igo osos que se con ie an en buenos
soldados y en es o juega un papel des acado la con ida en común. C . IVI.
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66
La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación...
banque es se daban ci a p ác icamen e aquellos que pa icipaban en la
Ekklesia espa ana —más los e ebos, en el es adio inal de la agoge— y
que,
po consiguien e, omaban las decisiones polí icas. Po an o, pode-
mos conside a que en las sussi iai se aguaban y discu ían desde di e-
en es pun os de is a emas que ul e io men e e an encauzados de ma-
ne a o icial a a és de la Asamblea ^ Haciendo buenas las palab as de B.
L. Kuns le , «agelai y sussi iai uncionaban a modo de minipoleis den o
del más amplio o ganig ama del es ado espa ano» ^ La eno me signi i-
cación y ascendencia de es a p ác ica social es aún mayo si enemos
p esen e la endémica oligand ia padecida po Espa a, basada en un es-
ingido acceso a la ciudadanía y en el al o po cen aje de población so-
me ida '". En es e sen ido, hemos de concebi la sussi ia como una espe-
cie de logia —si
bien,
lejos de se ajena, inse a en las coo denadas
polí icas es a ales— que he manaba e iden i icaba a sus in eg an es en
unos mismos in e eses y obje i os e incluso eque ía la acep ación de
los nue os miemb os po pa e de los an iguos y el sec e o ace ca de las
con e saciones y ac os desa ollados du an e las sesiones ". Es e ipo
' Y no exclusi amen e el ecue do de «bellas» acciones ealizadas po los ciudadanos que
menciona X. Lac. 5.6. Así, ene nos el ejemplo de Es od ias que, a pun o de se condenado a mue -
e po los é o os, ue apoyado po sus compañe os de mesa, en e los que se encon aba A quidamo,
hijo del ey Agesilao II y he ai as de Cleónimo, hijo a su ez de Es od ias (X.
IHG.
5.4.25-28).
' B. L.
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« ebaños pa a se guiados», e an g upos en los que los jó enes espa ia as desa ollaban su ins-
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egulación de es e « i e de passage» del adolescen e no es conocido en p o undidad.
'° Pa a la población espa ia a, éase Hd . 7.234.2,
9.10.1,
11.3, 28.2,
29.1;
Th. 5.68.3; X. HG.
6.1.1,
4.14-15; A is . Pol. 1270 a 16-17; Plu. Lyc. 8.5, 16.1 Has a mediados de es e siglo los au-
o es se a en u a on a o ece algunas ci as sob e la población se il en Lacedemonia: K.J.
BELOCH,
Die Be óike ung de G iechisch-Rómischen Wal , Leipzig, 1889, 506 pensaba que con an-
e io idad a la Gue a del Peloponeso el núme o de hilo as ondaba los 175.000, de los que 60.000
se ían a ones, alcanzando la población o al de Laconia y Mésenla unos 230.000 habi an es
ap oximadamen e; G. B.
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en el siglo ue a posiblemen e de 1:15, es deci , 25.000 espa anos po 375.000 hilo as, ci a que
no incluía a los pe iecos; ac ualmen e, R.J.
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" C . Plu. Lyc. 12.9 pa a el desa ollo de la ce emonia de admisión y Lyc. 12.8 pa a el si-
lencio exigido a los miemb os de la sussi ia.
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JUAN MIGUEL CASILLAS Y CESAR FORNIS
de asociación polí ica, en su signi icado más pu o, se ía de modelo a
imi a pa a las he ai ías y sinomosías de ca ác e oligá quico que en
o os es ados p e endían se un g upo de p esión social que in en aba
impone los in e eses de los kaloikaga hoi, es deci , de aquellos que po
nacimien o, educación y modo de ida se conside aban los más ap os
pa a gobe na a a és de la Eunomia y la Eu axia
^^.
Respec o a la pe-
iodicidad de es as con ibuciones a los banque es, algunos au o es han
sos enido que e an mensuales '^ si bien más que a ala al hipó esis, las
uen es sugie en una mayo ecuencia de es as euniones, celeb adas
siemp e al anochece ".
Como la mayo pa e de las ins i uciones espa anas, el o igen de la
sussi ia ue a ibuido al mí ico legislado Licu go, con oda la p oble-
má ica his ó ica y c onológica que p esen a es e pe sonaje ^^
Jeno on e y Plu a co nos dicen que el legislado p e endía con ello o-
men a el espe o y la obediencia a las leyes dic adas po el es ado, al
iempo que educi al mínimo la indisciplina einan e en la ciudad '^
A is ó eles ecoge ambién un deseo exp esado po pa e del legislado
de in oduci la comunidad de bienes en Espa a y C e a ". Al igual
que g an pa e de las ins i uciones, la que nos ocupa conse ó su es-
uc u a y sen ido o iginal acuñado en época a caica, sin mos a ans-
o maciones isibles has a que con la Gue a del Peloponeso se inició
una len a e olución hacia o mas de in eg ación social que e mina án
" Pa a la o ganización, ines y ac i idades de las he ai ías, con un ca ác e gene al, puede
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La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación...
po ompe el anquilosamien o y adicionalismo de la sociedad lace-
demonia '^ No obs an e, a a és de di e sos ex os li e a ios se puede
obse a que algunas ins i uciones lacedema ias habían o o pa cial-
men e ese conse adu ismo desde cuando menos el siglo VI; es e es el
caso de dis in as o mas de ansmisión de la p opiedad y del papel
desempeñado po la muje en el ámbi o social espa ano que, incluso,
les di e enciaba de las es uc u as ap eciadas en el es o del mundo
g iego ^^ De es a o ma, la sussi ia simbolizó a la pe ección has a me-
diados del siglo iii a. C, al menos eó icamen e, las aíces de Espa a
como es ado conse ado , o ali a io y mili a is a; Plu a co ecoge es a
idea al deci que las comidas en común « eunían a los magis ados de
las es i pes g iegas que ienen las mejo es Cons i uciones y conse -
an con más amo sus an iguas cos umb es» ^°.
La die a p esc i a pa a es os banque es se ca ac e izaba, según
Poli-
bio,
po su ugalidad, con la in ención de «hace mode ados a los hom-
b es en sus idas p i adas y p ese a de u bulencias la ida pública» ^
algo que, como hemos expues o con an e io idad, ue un obje i o
p i-
mo dial del legislado , a pesa de que o as uen es li e a ias y a queo-
lógicas pa ecen desmen i es a eó ica limi ación del alimen o. Más iable
esul a la opinión de Jeno on e po su a o di ec o con las ins i uciones
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en conexión con la conquis a de Mésenla y el subsiguien e aumen o de la ie a p oduc i a dis-
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FISHER,
op. cl , 30, de e i a las ma-
ni es aciones de hyb ls.
69

JUAN MIGUEL CASILLAS Y CÉSAR FORNIS
lacedemonias en plena época clásica, quien en di e en es pasajes de su
República de los Lacedemonios conside a que es as connidas e an
su i-
cien es pa a calma el ape i o sin cae en excesos ^^ Además, es a mo-
de ación se mani es aba mayo men e en la al a de consumo de p oduc-
os exó icos y no en la escasez de alimen os, que los espa ia as
inge ían po encima de la media del soldado g iego ^^ Es e hecho se
enma ca con enien emen e en el ca ác e y educación ecibida po los
espa ia as, cuya emp ana dedicación a la ida mili a exigía un cue po
ágil a la ez que pode oso pa a la disposición y en ega bélica. En
cual-
quie caso, se a aba de can idades nada desp eciables de alimen os en
elación a la p oducción media de los kle oi
^^.
Po o a pa e, a di e encia de la mayo ía de los sumposia g iegos, en
las sussi iai los simposias as no acababan eb ios, haciendo hono a la
ama de mode ados bebedo es que enían ios espa anos, ca ac e ís ica
que se ex endía a odo ipo de ies as y celeb aciones ^^ Sin duda, como
^^ X. Lac. 2.5-6; 5.3. De es a mane a, se p e endía consegui en el espa ia a un cue po es-
bel o que, complemen ado con el dia io en enamien o ísico y mili a , pe mi ie a desa olla ade-
cuadamen e la masa muscula .
== Hd . 9.82; A h. 4.138 D; Plu. Lyc. 12.13. L.
FOXHALL-H.A. FORBE,
«IixO;Uei:peía; he Role o
G ain as a S aple Food in Classical An iqui y», Chi on 12 (1982), 59 ha p ecisado el alo caló ico de
la comida apo ada a la sussi ia en 4.230
kcal.
po día y homb e, supe ando en e 408 y 893
kcal.
lo
eque ido po los más ac i os a ones adul os. C . lo expues o po T. J.
FIGUEIRA
(1984), 92-94 pa a
un minucioso es udio de los hábi os alimen icios y p oduc os más consumidos po los espa anos.
" T. J.
FIGUEIRA
(1984), 98-9 ha es imado la apo ación a la sussi ia en ap oximadamen e un
37%
de la p oducción mensual del lule os.
'^ Pa a el ino en la sussi ia, c . Plu. Lyc. 12.14; 15.6; pa a las Huacin lias, A h. 4.139 D;
éase ambién el ex o de X. Lac.
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he Symposion, Ox o d, 1990, 162-74; pa a las Gimnopedias, B. D.
MERRIT,
«The Spa an
Gymnopaidia», CPh 26 (1931), 70-84. En Espa a exis ía o a comida, el l<olpis, elacionada sob e
odo con el cul o a A emis, aunque en algunas ocasiones ambién se consumía du an e las cele-
b aciones a Apolo. No enía la signi icación exclusi is a de la sussi ia, pues en es as conmemo a-
ciones se epa ía a odos los pa icipan es, incluidas muje es y de e minada población depen-
dien e como los pe iecos, pe o ambién podían come lo los xenoi que es u iesen en la ciudad de
Espa a du an e es as des acadas ies as eligiosas. Po an o, se disol ían, aunque uese mo-
men áneamen e, las di e sas ca ego ías di e enciadas de la sociedad espa ana: homb e-muje ,
adul o-adolescen e, ciudadano-dependien e y lacedemonio-ex anje o. La comida se componía de
un pas el llamado <J) )oÍKi^A.os, pa ecido a o o bollo denominado éyicpís, hecho de acei e y
miel.
El
l<oipis ambién consis ía en queso esco, x/Vcoaós xDeós, ien e de animal, yaa ií, una especie de
salchicha, (¡i-Goic i, higos secos,
O&KU,
habas secas,
KOTIXOI,
y judías e des, í áa Xoi x^^copoi.
Véase, A h. 4.138 E-F; 139 A-B y Hd . 9.82. También puede consul a se los abajos de W.
KROLL,
«Kolpis»,
ñF IX, S u ga , 1922, 1362-3; F.
BÓLTE,
«ZU lakonischen Fes en», RhM 78 (1929),
134-35; H.
JEANMAIRE,
Cou oi e Cou é es. Essai su i'éduca ion spa ia e e su Íes i es d'adoles-
cence dans l'an iqui é hellénique, T a aux e mémoi es de i'Uni e si é de Lille
21,
Lille, 1939, 524-
70
La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación...
dice Plu a co, los homoioi no que ían «hace menos ú iles los banque es
i iles» ^^ en u biando el buen desa ollo y signi icado de los mismos.
En cambio, quienes sí bebían ino en g an can idad e an los hilo as,
has a el pun o de can a y baila de o ma idicula, lo que en opinión de T.
J.
Figuei a cons i uía «un e ue zo psicológico de su in e io idad an e los
espa ia as» ^ Es e au o oma como base la supues a p esencia de hilo-
as si iendo las mesas y la ele ada consumición de comida y bebida pa a
a gumen a que la sussi ia «no sólo e a una ins i ución pa a la ida co-
munal de los espa ia as, sino un mecanismo de edis ibución del alimen-
o según la je a quía social» ^^ Sin nega la unción económica de es e
banque e, que p o eía pa a las clases des a o ecidas un complemen o a
su alimen ación habi ual, conside amos, no obs an e, que Figuei a a más
allá de lo pe misible en el aspec o pu amen e social al pos ula que hilo as
y muje es sol e as pa icipaban de es as celeb aciones ^^ Mien as que el
p opio au o admi e su al a de base pa a explica la p esencia de muje es
sol e as, esul a inadmisible pensa que la población se il u ie a acceso
a con e saciones, i os, en algunos casos iniciá icos, y o o ipo de mani-
es aciones de la éli e sociopolí ica cuando a los p opios espa ia as se
les obligaba a gua da silencio y cuando, po o a pa e, los hilo as e an un
pelig o po encial endémico pa a la es abilidad del es ado lacedemonio
^°.
Po con a, debemos ajus amos a la in o mación de las uen es, que en
40;
J. M.
VERPOORTEN,
«La 's ibas' ou l'image de la b ousse dans la socié é g ecque», RHR 162
(1962), 147-60; W.
BURKERT,
G eek Religión. A chaic and Classical, Ox o d, 1985, 107; U.
KRON,
«Kul mahle im He aion on Samos a chaische Zei . Ve such eine Rekons uck ion», en R.
HÁGG-
N.
MARINATOS-G.
C.
NORDQUIST
(eds.), Ea ly G eel< Cul P ac ice, Es ocolmo, 1988, 138.
2= Plu. Mo . 218 D 4.
=' T.J.
FIGUEIRA
(1984), 97.
^'
Ibid.,
seguido po N.R.E.
FISHER,
op. ci ., 34. A su hipó esis, que ya ue apun ada po L.
FoxHALL-H.A. FoRBES, op. ci ., 59 como una posibilidad al e na i a a la u ilización de los p oduc os
sob an es pa a el come cio, con ibuye sin duda el hecho de que se a a de p oduc os pe ecede-
os y, po an o, de imposible almacenamien o.
"'
Ibid.
" C . Plu. Lyc. 28.8, con la in oducción del i o de la c up eia a pa i del e emo o de c. 464
y Th. 4.80 pa a la eliminación de dos mil hilo as en el 424 an e una posible ebelión as el de-
sas e de Es ac e ia. Los hilo as podían se de p ocedencia laconia o mésenla; és os úl imos,
mucho más nume osos según Th. 1.101.2, al ene conciencia é nica, siemp e ap o echa on
cual-
quie desas e na u al o mili a pa a ei indica y lucha po su pe dida libe ad, sólo ecupe ada
as el econocimien o del es ado mésenlo en 369 po Epaminondas (D.S.
15.66.1;
66.6; Plu.
Ages. 34.1; Pelop. 24.9; Paus. 4.26.5-27). Sob e la mayo disposición a la e uel a de la se i-
dumb e é nica con espec o a la escla i ud me cancía, éase p. ej. CL.
MOSSÉ,
«Le ole des es-
cla es dans les oubles poli iques du monde g ec á la in de l'époque classique», C/-/6, 4 (1961),
353-60 y G.E.M.
DE STE. CROIX,
La lucha de clases en el mundo g iego an iguo
( ad.
de T. de
Lozoya), Ba celona, 1988, 116, 336, 661-2; una isión di e en e en D. M.
LEWIS,
«I home again».
His o ia 3 (1954/5), 412-8, Véase ambién lo expues o po É. Lé y, «La K yp ie e ses con adic-
ions»,
K ema 13 (1988), 245-52.
71
JUAN MIGUEL CASILLAS Y CESAR FORNIS
ningún momen o p esen an a los hilo as pa icipando del banque e, sino
que les a ibuyen un papel de me os bu ones, p ecisando además que la in-
ges ión de alcohol se p oducía al ma gen de las mesas espa ia as y que
sólo al inal los hilo as e an in oducidos en el sussi ion como ejemplo
edu-
cacional pa a que los más jó enes conocie an los e ec os de la eb iedad
en el homb e ^
P ecisamen e a los jó enes se les pe mi ía el acceso al sussi ion en ca-
lidad de audi o es como complemen o a su educación. En es e sen ido,
en p esencia de los jó enes los adul os se compo aban espe uosamen e,
e i ando b omas de mal gus o y en ados ^^ La agoge con emplaba que el
jo en ue a in oducido en ac i idades y ac os sociales como he ai ías,
gimnasios y banque es, de acue do a los p esupues os de ocio p oduc i o
y digno (schole) ese ados a los espa ia as ^^ Se es ablecía así un
ín-
culo en e los adul os con plena capacidad polí ica y los jó enes des ina-
dos a ap ende los mecanismos de pode que c is alizaba en la mayo ía
de los casos en una elación de ipo homosexual. Las asociaciones exclu-
si amen e masculinas que ensalzaban las i udes i iles omen aban que
el jo en busca a en e sus in eg an es un modelo a imi a , mien as el
aman e adul o elegido asumía la po es ad mo al de guía y conduc o ( e-
lación e as es-e omenos), en el seno de una cul u a donde el es ado se
hace ca go de la educación del indi iduo desde una emp ana edad, aun a
cos a de ompe los ínculos amilia es o de sang e '^. No en ano Jeno-
on e a i ma con o undidad que la pede as ía e a conside ada y
KaA,/ilc7ií]
7i(nS£Í(x /
^^
Los ex os más especí icos ace ca de los alimen os y dine o apo ados
po cada uno de los comensales a la sussi ia co esponden a Plu a co y
Dicea co de Mésenla, quienes hablan de las siguien es can idades: un
=' Plu. Lyc. 28.8-9;
Deme .
1.5; Mo . 239 A. Nues a opinión es compa ida po M.
NAFISSI,
op.
ci ., 190; sin emba go, J.
DUCAT,
«Le mép is des hilo es», Annales (ESC) 29 (1974), 1457-8 no
c ee que és a sea la inalidad del i ual, sino más bien pone de mani ies o el menosp ecio hacia
los hilo as.
'^ Plu. Lyc. 12.6; X. Lac. 5.6. En la sussi ia se man enía una ígida je a quía po clases de
edad en las que los jó enes p es aban obediencia a los mayo es (c . al espec o N.R.E.
FISHER,
op.
ci ., 37).
'^ H. I.
MARROU,
His oi e de l'éduca ion dans l'An iqui é, Pa ís, 1948, 67; A.
BILLHEIMER,
«Age-
Classes in Spa a in Educa ion», TAPIiA 78 (1947), 99-104.
" Plu. Lyc. 18; A is . Pal. 1272 a 9; A . Lys. 79-84; c . H. I.
MARROU,
op. ci ., 66, K. J.
DOVER,
G eel< l-lomosexuali y, Lond es, 1978, 193, B. L.
KUNSTLER,
op. ci , 435 y P. A.
CARTLEDGE,
«The
Poli ics o Spa an Pede as y», PCP iS n.s. 27 (1981), 17-36. Pl. Lg. 8.836 C hace a los gimnasios
esponsables del o igen de la pede as ía en C e a y Lacedemonia.
=>= X. Lac. 2.13.
72
La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación...
medimno de cebada (74 kg.), ocho choes de ino (el choe laconio equi a-
le a 4,62 I .), cinco minas de queso (mina = 437 g .), cinco semiminas de
Iñigos y una pequeña con ibución en dine o, que Dicea co p ecisa en diez
óbolos egine as, pa a p o isiones ex a ^^ Sin emba go, es p obable que
Plu a co se e ie a a una apo ación media del g upo, más que a una o ma
indi idualizada, pues no de odos los KX jpoi se ob enía una homogeneidad
cuan i a i a y cuali a i a en los p oduc os, sino que la con ibución dependía
de su si uación geog á ica, del ipo de cul i o y de la e ilidad de la ie a ^^
Así po ejemplo, había ciudadanos con un especial g ado de iqueza que se
pe mi ían el lujo de con ibui a la mesa con pan de igo ^^
Pe o la desigualdad en las apo aciones al banque e se hace más pa-
en e en el pos e (enaiKko ), de ca ác e olun a io y se ido al iempo
que se anunciaba, po pa e del ^uóyEipos, el nomb e del donan e, hecho en
="= Plu. Lyc. 12.3. Dicea co ( . 72 Weh li = A h. 4.141 C) nos ansmi e la misma lis a de
ali-
men os, pe o aducidos, en cambio, a medidas á icas: medimno y medio de cebada (51,84 kg.),
ocho choes de ino (3,24 I . el choe), queso e higos sin especi ica el peso conc e o y los ya
men-
cionados óbolos egine as. Po o a pa e, T. J.
FIGUEIRA
(1984), 89 conside a que los espa ia as,
en luga de dine o, apo a ían comida po alo de esos diez óbolos, que se oman como pa ón
económico po es a más amilia izados con la moneda egine a, común en e sus aliados pelopo-
nesios. Las monedas espa anas más an iguas, echadas en la p ime a mi ad del siglo ni, son e-
ad acmas de pla a que imi an las emisiones de Alejand o IVIagno y que lle an el nomb e del ey
A eo,
que einó en e el 309 y el 264 a. C. (Plu. Plys. 17.2-3; X. Lac. 7.5); éase, B. V.
HEAD,
His o ia Nume um, Ox o d, 1911, 434; C. T.
SELTMAN,
G eel< Coins, Lond es, 1955, 256. Con pos-
e io idad,
en el año 228 el mona ca Cleómenes ni acuñó e ad acmas de pla a y después ambién
lo hizo Nabis, en ambos casos imi ando las emisiones de los Seiéucidas; éase el plan eamien o
a queológico de H.
MIGHEL,
op. ci ., 302 y el más conse ado de M. I.
ROSTOVTZEFF,
His o ia eco-
nómica y social dei mundo helenís ico, Mad id, 1967, 186.
" Es e doble desequilib io, cuan i a i o y cuali a i o, en la posesión de la ie a ya se ía cons-
a able desde el emp ano a caísmo, apa eciendo e lejado en un ex o de A is ó eles (Pol. 1270 a
13-14), que ha ía mención más a un iempo p e é i o que a su p opia época [J. J.
KEANEY,
«Higne 's
HAC and he Au o ship o he A henaion Poii eia», /.CMS (1980), 5-6]. Po an o hab ía espa ia as
que dis u a ían de Impo an es pa celas de ie a, mien as que o as end ían que con o ma se con
un mini undio. Es a di e enciación end ía ma cada desde la p opia si uación geog á ica en que
se encon aba emplazado el dominio e i o ial de cada una de las amilias espa ia as. Las mejo es
ie as es aban si uadas en el alle del ío Eu o as y en la zona oes e de Mesenia (según P. A.
CARTLEDGE,
Agesilaos and he C isis o Spa a, Lond es-Bal imo e, 1987, 173 unas 50.000-75.000
Has.,
que se ubicaban muy p obablemen e en un á ea ce cana a la ciudad de Espa a y a la llanu-
a del Helos, adecuadas po su e acidad pa a la c eación de cua o mil We o/ de en e 11 y 18
Has.).
Es as ci as, sob e odo la p ime a, coinciden con las es ablecidas en 1961 po el censo e-
alizado po el gobie no heleno, que daba una ex ensión de 47.153 Has. de suelo cul i able, en las
que hab ía que inclui an o ie as excelen es pa a la ag icul u a como o as si uadas en un e eno
más mon añoso, de mayo di icul ad y meno calidad pa a el cul i o [el es o del e i o io es a ía dis-
ibuido en e comunidades de o igen pe ieco; G.
SHIPLEY,
«Pe ioikos: The Disco e y o Classical
Lakonia»,
en J.
MOTIKA SANDERS
(ed.), Laconian S udies in honou o Héc o Ca iing, A enas, 1992,
211-26].
Los We a/espa ia as es a ían en ocados a una p oducción de subsis encia al no exis i un
especial incen i o pa a la en a local o la expo ación, ni ampoco un deseo de man ene los exce-
den es ag ícolas, pues la población ciudadana no se ocupaba en ac i idades banáusicas.
=' Alcm. . 95 a Page; X. Lac. 5.3.
73
JUAN MIGUEL CASILLAS Y CESAR FORNIS
La asis encia al sussi ion e a obliga o ia pa a odos los espa ia as y
sólo se excusaba si uno se encon aba cazando o ealizando un sac i icio,
en cuyo caso debían en ia se a la mesa común pa e de las cap u as ob-
enidas en la caza o las p imicias del sac i icio '^ Un de echo po es a i o
del mona ca lacedemonio, de los pocos que en la p ác ica man enía, e a
pode pa icipa de la sussi ia sin asis i al sussi ion, de modo que en su
hoga ecibía dos quéni es de ha ina de cebada y un co ilo de ino; si de-
cidía acudi a la comida en común, se le o ecía doble ación de odos los
alimen os ^^ Sin emba go, es e de echo eal debía de es a suje o a algún
ipo de con ol po pa e de los magis ados de la polis, ya que po ejemplo
a Agis II le ue p ohibida la celeb ación en p i ado, con su esposa, de una
ic o ia sob e los a enienses en la Gue a del Peloponeso; cuando en ió a
ecoge su ación y és a le ue negada po los polema cos, su indignación
le mo i ó incluso la imposición de una mul a al ehusa hace un sac i icio ''^
El hecho de que el polema cado sea un ca go mili a apun a a un
posi-
ble o igen de la sussi ia en el ma co de las campañas ex e io es, en cuyo
desa ollo la comida en común (ó )/có io ) cons i uía una pa e undamen al
de la con i encia dia ia de los espa anos, pe mi iendo c ea , en e o os
aspec os, lazos de unión y cama ade ía que hacían oma conciencia de la
necesa ia p o ección mu ua en e los compañe os de mesa. En es e caso,
los comensales de la misma e an los enomo es, es deci , los in eg an es de
la unidad in e io del ejé ci o espa ano denominada enomo ia ^ En es e
sen ido la edad mínima pa a in eg a se de una o ma de ini i a en las co-
midas en común es aba en o no a los ein e años, ap oximadamen e la
misma que e a necesa ia pa a o ma pa e del ejé ci o ''^ No es necesa io
eco da que la gue a pa a el es ado espa ano e a una p olongación de la
ida ciudadana ya que sólo podían oma las a mas los espa ia as, mien-
as que la población dependien e lo hacía únicamen e en casos de ex e-
ma necesidad. He ódo o ambién pa ece aludi a es e o igen en el seno
" Plu. lyc. 12.4; X. Lac. 5.3.
'•'• Hd . 6.57.3; según T.J.
FIGUEIRA
(1984), 97 los eyes ecibían mayo can idad de comida po
ene un núme o mayo de hilólas a su se icio, de acue do a su a gumen ación de edis ibución
de alimen os en e la población se il. Po o a pa e, N.R.E.
FISHER,
op. ci ., 32 con n. 33, si-
guiendo a P.
CARLIER,
La oyau é en G éce a an Alexand e, Es asbu go, 1984, 250 ss., a guye
que posiblemen e es os p i ilegios eales ue an ya obsole os en iempos de He ódo o.
" Plu. Lyc. 12.5.
"' Tan o W.G.
FORREST
(1980), 46 como J.F.
LAZENBY,
op. ci , 7 y 12 conside an que la eno-
mo ia se componía de cua en a espa ia as.
" C . P.A.
CARTLEDQE
(1981), 22 y N.R.E.
FISHER,
op. ci , 33, W.G.
FORREST
(1980), 52 ele a
la edad mínima a los ein a años, poniéndola en elación con el acceso a las sesiones de la
E/ Wes/a.
80

La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación.
del ejé ci o al inclui la sussi ia en e los eglamen os mili a es, jun o a las
enoma iai y las iecades ^l
Como úl imo pun o que cie e nues o es udio amos a cen a nos en
los cambios expe imen ados po la sussi ia a mediados del siglo iii a. C,
encuad ados en las eno aciones cons i ucionales e ec uadas po Agis IV.
Desde inales del siglo se p odujo en Espa a una p og esi a educción
del de echo a la ciudadanía como consecuencia de una mayo di e encia-
ción social en el g ado de iqueza mone a ia y undia ia, p oduc o a su
ez del man enimien o del impe io he edado de la Gue a del Peloponeso
™,
a la ez que una c ecien e disminución de la población espa ia a. Las
ci as en es e sen ido son indica i as: en 418 hab ía unos es mil seis-
cien os espa ia as a ones ^ an es del desas e de Leuc a (371) la ci a
se había educido a
1.200-1.000
'^ a mediados del siglo i e an ya menos
de un milla
^='
y, po úl imo, a mediados del siglo ni no supe aban los se-
ecien os ^ Las mo i aciones de es e hecho son di e sas y a iadas, sin
que debié amos encon a las exclusi amen e en las azones mo alizan es
expues as po Plu a co'^ y po algunos au o es con empo áneos ^^ que
se basan undamen almen e en el in lujo que el dine o causó en Espa a a
comienzos del siglo i . En es a c ecien e oligan h opia ambién u ie on
una impo ancia des acada o os aspec os, como la desigualdad de la p o-
piedad en e los ciudadanos y la pene ación cons an e de población de-
pendien e en el ejé ci o lacedemonio ". Mien as unos pocos homoioi, que
" Hd .
1.65.5.
™ Como hemos a anzado a iba { id. n. 50), el desempeño de ca gos polí icos y mili a es en
el impe io ab ió un abismo den o de la población espa ia a, donde se consolidó una a is oc acia
ciudadana mino i a ia en e al c ecimien o numé ico de las clases in e io es, no acos umb adas a
los mecanismo del lib ecambio; en e és as se encon aban los liupomeiones, quienes, como
iemos mencionado an e io men e, po la pé dida de la p opiedad eían sup lmidos sus de ec ios
polí icos y la posibilidad de o ma pa e de la éli e mili a y social lacedemonia. C . G.L.
CAWKWELL,
op. ci ., 387-90 y E.
DAVID
(1981), 46-50; con a, W.G.
FORREST
(1980), 124-5, A.J.
HOLLADAY, «Spa an Aus e i y», CQ n.s. 27 '1977),
118-21,
M.A.
FLOWER,
op. ci ., 88-94 y S.
HoDKiNSON (1986), 386-94.
'' Th. 5.68.3.
'" X. HG. 6.4.14-15; c .
6.1.1.
'^ A is . Pol. 1270 a 16-17.
" Plu . Agis 5.5.
'= Plu. Lys. 17; /Wo . 239 F. C . Plu. Lys. 30 y A is . . 501 Rose. Sob e el a án mo alizan e
del de Que onea, éase S.
HODKINSON
(1986), 382-3; C.G.
STARR,
«The C edibili y o Ea ly Spa an
His o y»,
His o ia 14 (1965), 257-72; M.A.
FLOWER,
op. ci ., 81-3.
'' E.
DAVID,
«The In lux o Money in o Spa a a he End o he Fi h Cen u y B.G.», SCi 5
(1979/80), 30-45, esp. 38; c . ambién G.L.
CAWKWELL,
op. ci , 395-7.
" Se pueden ci a di e sos y cons an es ejemplos sob e es e hecho. Ya du an e la ba alla de
Pla ea en 479 pa icipa on, jun o al ejé ci o espa ano compues o de homoioi, cinco mil pe iecos o -
mando una unidad independien e y ein a y cinco mil hilo as que acompaña on a sus espec i os
81
JUAN MIGUEL CASILLAS Y CESAR FORNIS
coinciden con las amilias que se epa en el pode polí ico, se en iquecían
no ablemen e, el es o su ía un empob ecimien o e incluso la necesidad
de ende el kle os, lo que en muchas ocasiones suponía la incapacidad
pa a paga los cos es de la sussi ia y, po ende, la inmedia a pé dida de
los de echos polí icos ^^
Consecuen emen e la disminución en núme o de ciudadanos a ones
e i ió en un aumen o del po cen aje de ie a cul i able en posesión de
muje es, un 40 % a mediados del siglo i , a la que accedían aho a a
a-
és de la he encia, y en la posibilidad de que los hupomeiones busca an
en el ma imonio con es as p opie a ias un medio de acceso a la ciudada-
nía pe dida '^ Todo ello edundó en una con inuada debilidad del es ado
espa ano en época helenís ica.
Den o de es e plan eamien o hemos de en ende las e o mas ins i ucio-
nales de Agis IV (244-241 a. C), en e las cuales se incluye la concesión de
amos (Hd .
9.10.1;
11.3; 28.2; c . 7.103.3). Con pos e io idad, es a pa icipación se inc emen ó,
pe o ue undamen almen e a pa i de mediados de la Gue a del Peloponeso cuando su concu -
so aumen ó de una mane a signi ica i a, coincidiendo con la disminución del núme o de ciudada-
nos.
Así, en 421 su ge po p ime a ez el nomb e de neodamodeis, es deci , «el nue o damos».
En 413 los espa anos jun o a seiscien os hopli as hilo as y neodamodes ma chan a Sicilia, donde
adqui ie on expe iencia en la gue a (Th. 6.19.3); du an e la Gue a Jónica un comandan e pe ie-
co mandó una escuad a de ein a na es (T i. 8.22.1); asimismo, el segundo comandan e de la ex-
pedición espa ana pa a ayuda a Ci o en su e olución, Neón de Asine, e a posiblemen e un pe-
ieco (X. An.
1.4.3;
5.3.4). Es e enómeno se p olongó du an e el siglo i : Agesilao ue
acompañado po es mil neodamodes en la expedición a Asia y en 382 con ó en el ejé ci o con un
impo an e núme o de hupomeiones y pe iecos (X. HG. 6.2.5; 4.9), al igual que la u ilización, po
necesidad,
de pe iecos du an e la campaña de Agesípolis en Olin o (X. HG. 5.3.9, c . D.S.
15.22.2). Véase E.
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" El p og esi o Inc emen o en núme o y males a de las clases sociales in e io es u o una
p ime a exp esión en la mencionada e uel a de Ginadón ( id. sup a n. 55). Po o o lado, el hie-
a ismo de la legislación de Licu go impedía a los ciudadanos dedica se a ac i idades one osas
como el a esanado o el come cio, habi ualmen e en manos de pe iecos, limi ando así las pe s-
pec i as de u u o de los ciudadanos de segunda clase (X. Lac. 7.1-2); c . P.A.
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«Ci oyens spécialis es á Spa e», /Wnemosyne 29, 4 (1975), 360-4.
™ En Espa a la muje no he edaba a menos que no hubiese a ones en la amilia, pe o desde
el siglo IV enemos cons ancia de que la escasez de ciudadanos posibili ó que las muje es pudie an
ecibi al menos pa e de la he encia (A isL Poi. 1270 a 14-15). Un buen es udio sob e es e papel de
la muje en el égimen de p opiedad y en la coyun u a demog á ica de la Espa a del siglo i es el
de S. HoDKiNSON (1989), 82-9; c . ambién B.L.
KUNSTLER,
op. ci , 481 y 484 y sup a n.° 61.
82
La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación.
de echos polí icos a una pa e impo an e de la población no ciudadana ™.
Dichos cambios aje on consigo, a su ez, la uel a de algunas adiciones de
la
agoge
espa ana, que desde hacía más de un siglo había caído en desuso
"^
y que ue on impues as an o a los hijos de los an iguos como de los nue os
ciudadanos con la inalidad de ecupe a el iejo espí i u del mí ico legislado
Licu go. También es o signi icó, en e o as cosas, una egulación en el égimen
de las
sussi iai,
de la que sólo enemos cons ancia po la a iación en la dis i-
bución de los comensales, que pasan de es a ag upados en mesas de quince
pe sonas en época clásica
"^
a epa i se en g upos de en e doscien os y cua-
ocien os indi iduos po cada una de las quince mesas es ablecidas ''^
posi-
blemen e con el obje i o de que si iesen de in eg ación a los nue os ciuda-
danos. Desg aciadamen e, no sabemos si es a modi icación se ex endió a o os
aspec os de la o igina ia o ganización de las comidas en
común"%
pe o, se li-
mi a a o no es a e o ma al ámbi o pu amen e numé ico, lo que sí esul a
e i-
den e es que, con !a in eg ación de nue os ciudadanos, la
sussi ia
al e ó su
p i-
migenia signi icación de e o zamien o e iden i icación de la éli e sociopolí ica
espa ia a °^
"" Plu. Agis 8.2; c . J.F.
LAZENBY,
op. ci ., 182; G.
BOCKISCH,
op. ci ., 150; A. FuKS, op. ci , P.A.
CARTLEDGE
(1979), 270 ss.; T.J.
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(1984), 98; CH.
HAMILTON
(1991), 70-85; E.
GABBA,
op. ci ,
13 y E.
DAVID
(1981), 124 n. 11. Además, el ey Agis IV p ocedió a la cancelación o al de deudas
de la población de Lácenla, pe o se le impidió con inua con la edis ibución de ie as que p e-
endía ealiza (c . Plu. Cleom. 17.5 y B.
SHIMRON,
op. ci ., 9-26).
" C . M.A. FLOWER, op. ci , 79.
" Plu. Lyc. 12.2.
'^ Plu. Agis 8.3. C . P.A.
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15-17 (1984/5), 75-88.
'" W.G.
FORREST
(1980), 45 y J.F.
LAZENBY,
op. ci , 182 de ienden que la e o ma se es ingió
al núme o de componen es y no a ec ó a o os aspec os de la ins i ución; po con a, T.J.
FIGUEIRA
(1984), 98 con n. 32 si úa la e o ma de la sussi ia en e el 265-254 (po an o ue a del einado de
Agis IV), dejando en odo caso de se un mecanismo in eg ado de la población dependien e pa a
con e i se en un medio de ayuda del espa ia a ico al pob e.
'"' Gomo consecuencia de las adicales ans o maciones e ec uadas po el ey Nabis (206-
192 a. C.), se dio en ada en odas las ins i uciones, incluida la sussi ia, a la población dependien e
(c . P.A.
CARTLEDGE-A. SPAWFORTH,
op, ci , 78). A pesa de que con la conquis a omana la co-
mida en común acen úa su decadencia, bajo Domiciano, a inales del siglo i d. C. y pos e io men-
e po los empe ado es ilohelenos del siglo ii, el simbolismo de es a ins i ución oda ía pe du a
has a el pun o de aglu ina en o no a sí a la a is oc acia espa ana omanizada (P.A.
CARTLEDGE-
A.
SPAWFORTH,
106, 199-200).
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