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La comida en común espartana como mecanismo de diferenciación e integración social

Casillas, Juan Miguel; Fornis Vaquero, César Antonio

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Espacio, Tiempo y Fo ma, Se ie II, H." An igua, . 7, 1994, págs. 65-83 La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación e in eg ación social JUAN MIGUEL CASILLAS Y CÉSAR FORNIS* Como inicio del p esen e a ículo con iene p ecisa ios di e sos é mi- nos g iegos u ilizados po las uen es clásicas pa a designa los banque es p opios de la cul u a do ia y, más conc e amen e, los celeb ados en Espa a y C e a. Las denominaciones habi uales que podemos encon a son las de cmooixía y (¡n.5ixía ambas u ilizadas pa a designa la «co- mida en común» espa ana, a las que debemos añadi las a ian es (TOÍT0ÍTIOV y 0i6mo pa a e e i se al espacio ísico en donde enía luga la eunión de los comensales. El ocablo (jjiSnía, si op amos po la opinión exp esada po A is ó eles ^ se ía una acepción pos e io que ue adop ada po Espa a del más an iguo é mino de á Spe^a, p oceden e de C e a, isla con la que Lacedemonia compa ía múl iples simili udes que la adi- ción a ibuyó al único y legenda io au o de la Re a ^ No obs an e, es Plu a co quien nos emi e al sen ido o igina io de (JK^nía al elaciona lo * Uni e sidad Complu ense. Es e a ículo iene como base un abajo en inglés p esen ado a la e is a Pape s om he Ins i u o o A chaeology, bajo el í ulo <<An App eoia ion on he Social Func ion o he Spa an ouo- oixía», aho a ampliado en di e sos aspec os que po azones de espacio no pudie on se inclui- dos en onces. Ag adecemos al p o eso Domingo Plácido sus ines imables consejos en la elabo- ación de ini i a del a ículo, aunque somos exclusi amen e esponsables de cuan os e o es pudie a con ene el mismo. Asimismo, ag adecemos a la O icinal Municipal de Fomen o a la In es igación de la Comunidad de Mad id y al P o eso Julio Mangas, en ep esen ación de la Uni e sidad Complu ense, la posibilidad de habe con ado con una ayuda económica que ha pe - mi ido nues a es ancia en el Ins i u e o Ciassicai S udies de la Uni e sidad de Lond es. ' O as a ian es menos habi uales son: i iXíiia (Plu. P ioc. 20; Cic. Tuse. 5.34.98), ¡¡¡eidizía (X. HG. 5.4.28), 0£i(5mo (/G. V.1 1507) y 0eiáemo (IG. V.1 128.13). ' A is . Po/. 1272 a 5. ^ En e ec o, Licu go iajó en di e sas ocasiones a C e a, an es y después de su pa ida de i- ni i a de Espa a. Incluso as p oduci se su mue e, algunas localidades c e enses se a ibuye on el p es igio de se el luga donde alleció el mí ico pe sonaje o donde se si uaba su umba (c . Plu. Lyc. 31.4 y 7; Paus. 3.16.6). Po o a pa e, debemos hace mención a que á Sp jioxi se ía el co- medo público de los c e enses. 65 JUAN MIGUEL CASILLAS Y CESAR FORNIS con el é mino (piXía, la amis ad o a ec o que p esidía es as comidas en común, pe o no desca a la posibilidad de que p oceda de é5íxia, es deci , el ac o de come •*. Una úl ima pe o indispensable e e encia ha de hace - se a Jeno on e, buen conocedo de las cos umb es lacedemonias, quien en sus esc i os u iliza los é minos o aK i ía o a aKij ia pa a aludi a la ida en común y a los banque es mili a es desa ollados en Espa a, pala- b a que no encon amos en ningún o o au o clásico ^ P ecisada la e minología, nos pa ece opo uno eco da que en los úl i- mos años el ema del sumposion g iego en gene al y la sussi ia en pa icu- la ha despe ado un c ecien e in e és que se ha conc e ado en la publica- ción de di e sos abajos, en e los que des acamos el de T. J. Figuei a, cen ado en la e ien e económica, M. Na issi, desde un en oque si uado en el plano ideológico y N. R. E. Fishe , sociológico en esencia, pe o con implicaciones polí icas ^ La impo ancia de es a ins i ución espa ana es al que se ex endía a odos los ámbi os de la ida lacedemonia, dejando sen i su imp on a en los planos polí ico, económico, mili a , educa i o, mo al y sexual. Es nues a in ención analiza aquí el sis ema de in eg ación y di e enciación social que supuso la pa icipación en es os banque es en el ma co de las cos umb es espa anas a a és, p incipalmen e, de las e e- encias apo adas po los au o es an iguos. Pod íamos de ini la o aaiTÍa como la eunión de los a ones adul os espa ia as de pleno de echo (o/xoioi) con la inalidad de es echa y e- o za los ínculos de unión que hacían posible su p edominio sociopolí i- co median e el ac o simbólico de una comida en común Así, en es os ' Plu. Lyc. 12.1-2. = X. Lac. 5.2. ' T. J. FIGUEIRA, «Mess Con ibu ions and Subsis ence a Spa a», TAPhA 114 (1984), 87- 109; M. NAFISSI, La nasci á del «Kosmos». S udi sulla s o ia e la socie á di Spa a, Pe ugia, 1991; N.R.E. FISHER, «Dink, Hyb is and he P omo ion o Ha mony in Spa a», en A. POWELL (ed.), Classical Spa a: Techniques behind he Success, Lond es, 1989, 26-50. C . ambién, O. MURRAY, «The G eek Symposion in His o y», en T ia Co da: Sc i i in ono e di A. Momigiiano, Como, 1983, 266-70; E. DAVID, «The Spa an Syssi ia and Pla o's Law», AJPh 99 (1978), 486-95 que analiza, con ca ác e gene al, las con o e sias plan eadas po es a ins i ución en las Leyes de Pla ón; K.T.M. CHRIMES, Ancien Spa a, Manches e , 1949, 218, 230 y 245; H. MICHEL, Spa a, Camb idge, 1964, 39, 236, 295 y 331; A.H.M. JONES, Spa a, Ox o d, 1967, 36-7 y 153; P.A. CARTLEDGE, Spa a and Lakonia. A Regional l-iis o y, 1300-362 B.C., Lond es, 1979, 170-1 y 174; J.T. HOOKER, The Ancien Spa ans, Lond es, 1980, 116-8 y W.G. FORREST, A His o y o Spa a, 930-192 B.C., Lond es, 1980^ 45 y 52. ' La sussi ia e a una de las bases más des acadas del sis ema espa ano que iba con a la adición del oikos: los alo es amilia es se en comba idos y inalmen e aplas ados, mien as la única unción del es ado es la de p oduci ciudadanos igo osos que se con ie an en buenos soldados y en es o juega un papel des acado la con ida en común. C . IVI. AUSTIN y P. VIDAL- NAQUET, Economía y Sociedad en la An igua G ecia ( ad. de T. de Lozoya), Ba celona, 1986, 85. 66 La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación... banque es se daban ci a p ác icamen e aquellos que pa icipaban en la Ekklesia espa ana —más los e ebos, en el es adio inal de la agoge— y que, po consiguien e, omaban las decisiones polí icas. Po an o, pode- mos conside a que en las sussi iai se aguaban y discu ían desde di e- en es pun os de is a emas que ul e io men e e an encauzados de ma- ne a o icial a a és de la Asamblea ^ Haciendo buenas las palab as de B. L. Kuns le , «agelai y sussi iai uncionaban a modo de minipoleis den o del más amplio o ganig ama del es ado espa ano» ^ La eno me signi i- cación y ascendencia de es a p ác ica social es aún mayo si enemos p esen e la endémica oligand ia padecida po Espa a, basada en un es- ingido acceso a la ciudadanía y en el al o po cen aje de población so- me ida '". En es e sen ido, hemos de concebi la sussi ia como una espe- cie de logia —si bien, lejos de se ajena, inse a en las coo denadas polí icas es a ales— que he manaba e iden i icaba a sus in eg an es en unos mismos in e eses y obje i os e incluso eque ía la acep ación de los nue os miemb os po pa e de los an iguos y el sec e o ace ca de las con e saciones y ac os desa ollados du an e las sesiones ". Es e ipo ' Y no exclusi amen e el ecue do de «bellas» acciones ealizadas po los ciudadanos que menciona X. Lac. 5.6. Así, ene nos el ejemplo de Es od ias que, a pun o de se condenado a mue - e po los é o os, ue apoyado po sus compañe os de mesa, en e los que se encon aba A quidamo, hijo del ey Agesilao II y he ai as de Cleónimo, hijo a su ez de Es od ias (X. IHG. 5.4.25-28). ' B. L. KUNSTLER, Women and ie De elopmen oí ie Spa an Polis: S udy o Sex Roles in Classical An iqui y, diss. S . Uni . o New Yo k, Nue a Yo k, 1983, 448. Las agelai, li e almen e « ebaños pa a se guiados», e an g upos en los que los jó enes espa ia as desa ollaban su ins- ucción mili a bajo la a en a mi ada de sus aman es adul os; c . P. CHARTRAINE, É udes su le o- cabulai e g ecque, Pa ís, 1956, 32-3 y P. VIDAL-NAQUET, «G eek Adolescence», en The Black Hun e { aá. al inglés de A. Szegedy-Maszad), Bal imo e-Lond es, 1986, 142-56. M. NAFISSI, op. ci ., 177 pone en conexión las agelai y las sussi iai, aunque admi e que el p incipal mecanismo de egulación de es e « i e de passage» del adolescen e no es conocido en p o undidad. '° Pa a la población espa ia a, éase Hd . 7.234.2, 9.10.1, 11.3, 28.2, 29.1; Th. 5.68.3; X. HG. 6.1.1, 4.14-15; A is . Pol. 1270 a 16-17; Plu. Lyc. 8.5, 16.1 Has a mediados de es e siglo los au- o es se a en u a on a o ece algunas ci as sob e la población se il en Lacedemonia: K.J. BELOCH, Die Be óike ung de G iechisch-Rómischen Wal , Leipzig, 1889, 506 pensaba que con an- e io idad a la Gue a del Peloponeso el núme o de hilo as ondaba los 175.000, de los que 60.000 se ían a ones, alcanzando la población o al de Laconia y Mésenla unos 230.000 habi an es ap oximadamen e; G. B. GRUNDY, «The Popula ion and Policy o Spa a in he Fi h Cen u y B.G.», JHS 28 (1908), 81 conside aba ac ible que la a io de la población hilo a espec o a la espa ia a en el siglo ue a posiblemen e de 1:15, es deci , 25.000 espa anos po 375.000 hilo as, ci a que no incluía a los pe iecos; ac ualmen e, R.J. TALBERT, «The Role o he Helo s in he Class S uggle a Spa a», His o ia 38 (1989), 23 es ima que el núme o ap oximado de hilo as a mediados del siglo es a ía en e 170.000-224.000, lo que coincidi ía en líneas gene ales con las ap eciaciones an e io men e expues as. C . ambién G.E.IVI. DE STE. CROIX, The O igins o he Peloponnesian Wa , Lond es, 1972, 137-8 y 331-2 y T. J. FIGUEIRA, «Popula ion Pa e ns in La e A chaic and Classical Spa a», TAPhA 116 (1986), 165-211. " C . Plu. Lyc. 12.9 pa a el desa ollo de la ce emonia de admisión y Lyc. 12.8 pa a el si- lencio exigido a los miemb os de la sussi ia. 67 JUAN MIGUEL CASILLAS Y CESAR FORNIS de asociación polí ica, en su signi icado más pu o, se ía de modelo a imi a pa a las he ai ías y sinomosías de ca ác e oligá quico que en o os es ados p e endían se un g upo de p esión social que in en aba impone los in e eses de los kaloikaga hoi, es deci , de aquellos que po nacimien o, educación y modo de ida se conside aban los más ap os pa a gobe na a a és de la Eunomia y la Eu axia ^^. Respec o a la pe- iodicidad de es as con ibuciones a los banque es, algunos au o es han sos enido que e an mensuales '^ si bien más que a ala al hipó esis, las uen es sugie en una mayo ecuencia de es as euniones, celeb adas siemp e al anochece ". Como la mayo pa e de las ins i uciones espa anas, el o igen de la sussi ia ue a ibuido al mí ico legislado Licu go, con oda la p oble- má ica his ó ica y c onológica que p esen a es e pe sonaje ^^ Jeno on e y Plu a co nos dicen que el legislado p e endía con ello o- men a el espe o y la obediencia a las leyes dic adas po el es ado, al iempo que educi al mínimo la indisciplina einan e en la ciudad '^ A is ó eles ecoge ambién un deseo exp esado po pa e del legislado de in oduci la comunidad de bienes en Espa a y C e a ". Al igual que g an pa e de las ins i uciones, la que nos ocupa conse ó su es- uc u a y sen ido o iginal acuñado en época a caica, sin mos a ans- o maciones isibles has a que con la Gue a del Peloponeso se inició una len a e olución hacia o mas de in eg ación social que e mina án " Pa a la o ganización, ines y ac i idades de las he ai ías, con un ca ác e gene al, puede consul a se G. M. CALHOUN, A henian Clubs in Poli ics and Li iga ion, Aus in, 1913, F. SARTORI, L'e ai ie nella i a polí ica a eniense del VI e V secólo a. C, Roma, 1957 y O. AURENCHE, Les g oupes d'Alcibiade, de Leógo as e de Tene os. Rema ques su la ie poli ique a hénienne en 415 a . J. C, Pa ís, 1974. En cuan o a la na u aleza e ideología de los g upos oligá quicos, éase p. ej. W. DoNLAN, The A is oc a ic Ideal in Ancien G eece, Law ence (Kansas), 1980 y L. WHEBLEY, G eek Olig a cliles. Thei Cha ac e and O ganisa ion, Chicago, 1975 '. '^ J. T. HooKER, op. ci ., 134; P. A. CARTLEDGE, op. ci ., 170; T. J. FIGÜEIRA (1984), 89, n.° 6. " Plu. Lyc. 15.6. N.E.R. FISKER, op. ci ., 32 las hace dia ias sin a gumen a su pos u a. '= Hd 1.65.4-5, X. Lac. 5.2 y Plu . Lyc. 12.1. A is ó eles {Pol. 1271 a 31-34, 1272 a 9) la a ibuye «al legislado » de o ma ambigua, que bien pod ía se el p opio Licu go. A a o de la exis encia his ó ica de es e pe sonaje se mues an, N.G.L. HAMMOND, «The Lycu gan Re o m a Spa a», JHS 70 (1950), 57; G.L. HUXLEY, Ea ly Spa a, Lond es, 1962, 7 y 42; W. G. FORREST, "Legisla ion in Spa a», P oenix 17 (1963), 16-7. Se mues an dudosos, A. ANDREWES, The G eek Ty an s, Lond es, 1956, 76; E. N. TIGERSTEDT, The Leyend o Spa a I, Es ocolmo, 1965, 73. La niegan, al conside a lo un pe sonaje mí ico cuya exis encia se en- cuen a inculada a aspec os de índole ideológico, H. W. WADE-GERY, «The G ow h o he Do ian S a e», CAH III, Camb idge, 1925, 562 y V. EHRENBERG, Neug ünde des S aa es, Munich, 1925, 30 y 49. '" X. Lac. 5.2; Plu . Lyc. 8.2-3. " A is . Pol. 1264 a 15. C . ambién el posicionamien o adop ado po M. NAFISSI, op. ci ., 191-206, al compa a lo con la and eia p ac icada en C e a. 68 La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación... po ompe el anquilosamien o y adicionalismo de la sociedad lace- demonia '^ No obs an e, a a és de di e sos ex os li e a ios se puede obse a que algunas ins i uciones lacedema ias habían o o pa cial- men e ese conse adu ismo desde cuando menos el siglo VI; es e es el caso de dis in as o mas de ansmisión de la p opiedad y del papel desempeñado po la muje en el ámbi o social espa ano que, incluso, les di e enciaba de las es uc u as ap eciadas en el es o del mundo g iego ^^ De es a o ma, la sussi ia simbolizó a la pe ección has a me- diados del siglo iii a. C, al menos eó icamen e, las aíces de Espa a como es ado conse ado , o ali a io y mili a is a; Plu a co ecoge es a idea al deci que las comidas en común « eunían a los magis ados de las es i pes g iegas que ienen las mejo es Cons i uciones y conse - an con más amo sus an iguas cos umb es» ^°. La die a p esc i a pa a es os banque es se ca ac e izaba, según Poli- bio, po su ugalidad, con la in ención de «hace mode ados a los hom- b es en sus idas p i adas y p ese a de u bulencias la ida pública» ^ algo que, como hemos expues o con an e io idad, ue un obje i o p i- mo dial del legislado , a pesa de que o as uen es li e a ias y a queo- lógicas pa ecen desmen i es a eó ica limi ación del alimen o. Más iable esul a la opinión de Jeno on e po su a o di ec o con las ins i uciones '" Sob e las modi icaciones p oducidas en Espa a a pa i del siglo i a. C. puede e se, G. BocKiscH, «Ha mos ai», KIJo 46 (1965), 150 ss.; P. A. CARTLEDGE, op. ci , 270 ss.; T. J. FIGUEIRA (1984), 98; CH. HAMILTON, Agesilaus and he Failu e o Spa an Hegemony, I aca-Lond es, 1991, 70- 85; E. BADIÁN, «Agis III», He mes95 (1967), 170-92. Pa a las e o mas p opues as po Agis IV en el siglo III a. C, éase E. GABBA, «S udi su Fila co. Le biog a ié plu a che di Agide e Cleomene», A ienaeum 35 (1957), 13; A. FuKS, «The Spa an Gi izen-body in Mid- hi d Cen u y B. C. and i s Enla gemen P oposed by Agis IV», A henaeum 40 (1962), 244-63; E. DAVID, Spa a be ween Empi e and Re olu ion (404-243 B.C.), Nue a Yo k, 1981, 174, n.° 11; B. SHIMRON, La e Spa a: lie Spa an Re olu ion, 243-146 B.C., Bú alo, 1972; J. R. F. MARTINEZ-LACY, «Agis's and Cleomenes's Re o ms and hei Rela ionship o Exp essions and Appea ances o Resis ence by he Ruled», en T. YuGE-M. Doi (eds.), Fo ms o Con ol and Subo dlna lon In An iqul y, Leiden, 1988, 476-81. " Véase, a í ulo de ejemplo, Hd . 5.39-41; 6.57.4-5; 6.71; x. HG 5.3.9; Mem. 1.2.61; Plu. Clm. 10.6. " Plu. Mo . 714 B. Aunque no podemos desca a que algunas ins i uciones espa anas se e- mon en a la época oscu a, la mayo ía, y en e ellas la sussi ia, pa ecen da a de p incipios del siglo il, en conexión con la conquis a de Mésenla y el subsiguien e aumen o de la ie a p oduc i a dis- ibuida en e los espa ia as: c . P. A. CARTLEDGE, op. cl ., 170. Sob e el g an alo económico de es as nue as ie as puede e se, J. KROYMANN, Spa a und Aessenien. Un e suchungen zu übe - lle e ung da messenlschen K iege, Be lín, 1937, 14; H. MICHEL, op. cl ., 206, y J. M. CASILLAS y C. FoRNis, «Resonancias épicas en Ti eo: Ap oximación al con enido his ó ico de los poemas 4D y 6 4- 7D», en /// Coloquio de Es udian es de Filología Clásica: Poesía épica g iega y la ina (Valdepeñas, 1991), Valdepeñas, 1992, 208, 210-1 y 215. ^' Plb. 6.48.3. Se a a en de ini i a, como apun a N.R.E. FISHER, op. cl , 30, de e i a las ma- ni es aciones de hyb ls. 69 JUAN MIGUEL CASILLAS Y CÉSAR FORNIS lacedemonias en plena época clásica, quien en di e en es pasajes de su República de los Lacedemonios conside a que es as connidas e an su i- cien es pa a calma el ape i o sin cae en excesos ^^ Además, es a mo- de ación se mani es aba mayo men e en la al a de consumo de p oduc- os exó icos y no en la escasez de alimen os, que los espa ia as inge ían po encima de la media del soldado g iego ^^ Es e hecho se enma ca con enien emen e en el ca ác e y educación ecibida po los espa ia as, cuya emp ana dedicación a la ida mili a exigía un cue po ágil a la ez que pode oso pa a la disposición y en ega bélica. En cual- quie caso, se a aba de can idades nada desp eciables de alimen os en elación a la p oducción media de los kle oi ^^. Po o a pa e, a di e encia de la mayo ía de los sumposia g iegos, en las sussi iai los simposias as no acababan eb ios, haciendo hono a la ama de mode ados bebedo es que enían ios espa anos, ca ac e ís ica que se ex endía a odo ipo de ies as y celeb aciones ^^ Sin duda, como ^^ X. Lac. 2.5-6; 5.3. De es a mane a, se p e endía consegui en el espa ia a un cue po es- bel o que, complemen ado con el dia io en enamien o ísico y mili a , pe mi ie a desa olla ade- cuadamen e la masa muscula . == Hd . 9.82; A h. 4.138 D; Plu. Lyc. 12.13. L. FOXHALL-H.A. FORBE, «IixO;Uei:peía; he Role o G ain as a S aple Food in Classical An iqui y», Chi on 12 (1982), 59 ha p ecisado el alo caló ico de la comida apo ada a la sussi ia en 4.230 kcal. po día y homb e, supe ando en e 408 y 893 kcal. lo eque ido po los más ac i os a ones adul os. C . lo expues o po T. J. FIGUEIRA (1984), 92-94 pa a un minucioso es udio de los hábi os alimen icios y p oduc os más consumidos po los espa anos. " T. J. FIGUEIRA (1984), 98-9 ha es imado la apo ación a la sussi ia en ap oximadamen e un 37% de la p oducción mensual del lule os. '^ Pa a el ino en la sussi ia, c . Plu. Lyc. 12.14; 15.6; pa a las Huacin lias, A h. 4.139 D; éase ambién el ex o de X. Lac. 5..4-7 y en e los es udios mode nos, M. NAFISSI, op. ci ., 178-91, B. C. DiETRiCH, «The Do ian Hyacin hia: a Su i al om he B onze Age», Kadmos 14 (1975), 133- 42, M. E. IRWIN, «Odysseus 'Hyacin hine hai ' in Odyssey6.231», PiíoenixAA (1990), 205-18, L. y F. ViLLARD, «Hyakin hos», LIMC 5 (1991), 546-50, M. PETTERSSON, Cui s o Apoiio a Spa a. The Hyal^in hia, he Gymnopaidiai and he Ka nea, Es ocolmo, 1992, 9-41 y L. BRUIT, «The meal a he Hyakin hia: i ual consump ion and o e ing», en O. MURRAY (ed.), Sympo ica: a Symposium on he Symposion, Ox o d, 1990, 162-74; pa a las Gimnopedias, B. D. MERRIT, «The Spa an Gymnopaidia», CPh 26 (1931), 70-84. En Espa a exis ía o a comida, el l<olpis, elacionada sob e odo con el cul o a A emis, aunque en algunas ocasiones ambién se consumía du an e las cele- b aciones a Apolo. No enía la signi icación exclusi is a de la sussi ia, pues en es as conmemo a- ciones se epa ía a odos los pa icipan es, incluidas muje es y de e minada población depen- dien e como los pe iecos, pe o ambién podían come lo los xenoi que es u iesen en la ciudad de Espa a du an e es as des acadas ies as eligiosas. Po an o, se disol ían, aunque uese mo- men áneamen e, las di e sas ca ego ías di e enciadas de la sociedad espa ana: homb e-muje , adul o-adolescen e, ciudadano-dependien e y lacedemonio-ex anje o. La comida se componía de un pas el llamado <J) )oÍKi^A.os, pa ecido a o o bollo denominado éyicpís, hecho de acei e y miel. El l<oipis ambién consis ía en queso esco, x/Vcoaós xDeós, ien e de animal, yaa ií, una especie de salchicha, (¡i-Goic i, higos secos, O&KU, habas secas, KOTIXOI, y judías e des, í áa Xoi x^^copoi. Véase, A h. 4.138 E-F; 139 A-B y Hd . 9.82. También puede consul a se los abajos de W. KROLL, «Kolpis», ñF IX, S u ga , 1922, 1362-3; F. BÓLTE, «ZU lakonischen Fes en», RhM 78 (1929), 134-35; H. JEANMAIRE, Cou oi e Cou é es. Essai su i'éduca ion spa ia e e su Íes i es d'adoles- cence dans l'an iqui é hellénique, T a aux e mémoi es de i'Uni e si é de Lille 21, Lille, 1939, 524- 70 La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación... dice Plu a co, los homoioi no que ían «hace menos ú iles los banque es i iles» ^^ en u biando el buen desa ollo y signi icado de los mismos. En cambio, quienes sí bebían ino en g an can idad e an los hilo as, has a el pun o de can a y baila de o ma idicula, lo que en opinión de T. J. Figuei a cons i uía «un e ue zo psicológico de su in e io idad an e los espa ia as» ^ Es e au o oma como base la supues a p esencia de hilo- as si iendo las mesas y la ele ada consumición de comida y bebida pa a a gumen a que la sussi ia «no sólo e a una ins i ución pa a la ida co- munal de los espa ia as, sino un mecanismo de edis ibución del alimen- o según la je a quía social» ^^ Sin nega la unción económica de es e banque e, que p o eía pa a las clases des a o ecidas un complemen o a su alimen ación habi ual, conside amos, no obs an e, que Figuei a a más allá de lo pe misible en el aspec o pu amen e social al pos ula que hilo as y muje es sol e as pa icipaban de es as celeb aciones ^^ Mien as que el p opio au o admi e su al a de base pa a explica la p esencia de muje es sol e as, esul a inadmisible pensa que la población se il u ie a acceso a con e saciones, i os, en algunos casos iniciá icos, y o o ipo de mani- es aciones de la éli e sociopolí ica cuando a los p opios espa ia as se les obligaba a gua da silencio y cuando, po o a pa e, los hilo as e an un pelig o po encial endémico pa a la es abilidad del es ado lacedemonio ^°. Po con a, debemos ajus amos a la in o mación de las uen es, que en 40; J. M. VERPOORTEN, «La 's ibas' ou l'image de la b ousse dans la socié é g ecque», RHR 162 (1962), 147-60; W. BURKERT, G eek Religión. A chaic and Classical, Ox o d, 1985, 107; U. KRON, «Kul mahle im He aion on Samos a chaische Zei . Ve such eine Rekons uck ion», en R. HÁGG- N. MARINATOS-G. C. NORDQUIST (eds.), Ea ly G eel< Cul P ac ice, Es ocolmo, 1988, 138. 2= Plu. Mo . 218 D 4. =' T.J. FIGUEIRA (1984), 97. ^' Ibid., seguido po N.R.E. FISHER, op. ci ., 34. A su hipó esis, que ya ue apun ada po L. FoxHALL-H.A. FoRBES, op. ci ., 59 como una posibilidad al e na i a a la u ilización de los p oduc os sob an es pa a el come cio, con ibuye sin duda el hecho de que se a a de p oduc os pe ecede- os y, po an o, de imposible almacenamien o. "' Ibid. " C . Plu. Lyc. 28.8, con la in oducción del i o de la c up eia a pa i del e emo o de c. 464 y Th. 4.80 pa a la eliminación de dos mil hilo as en el 424 an e una posible ebelión as el de- sas e de Es ac e ia. Los hilo as podían se de p ocedencia laconia o mésenla; és os úl imos, mucho más nume osos según Th. 1.101.2, al ene conciencia é nica, siemp e ap o echa on cual- quie desas e na u al o mili a pa a ei indica y lucha po su pe dida libe ad, sólo ecupe ada as el econocimien o del es ado mésenlo en 369 po Epaminondas (D.S. 15.66.1; 66.6; Plu. Ages. 34.1; Pelop. 24.9; Paus. 4.26.5-27). Sob e la mayo disposición a la e uel a de la se i- dumb e é nica con espec o a la escla i ud me cancía, éase p. ej. CL. MOSSÉ, «Le ole des es- cla es dans les oubles poli iques du monde g ec á la in de l'époque classique», C/-/6, 4 (1961), 353-60 y G.E.M. DE STE. CROIX, La lucha de clases en el mundo g iego an iguo ( ad. de T. de Lozoya), Ba celona, 1988, 116, 336, 661-2; una isión di e en e en D. M. LEWIS, «I home again». His o ia 3 (1954/5), 412-8, Véase ambién lo expues o po É. Lé y, «La K yp ie e ses con adic- ions», K ema 13 (1988), 245-52. 71 JUAN MIGUEL CASILLAS Y CESAR FORNIS ningún momen o p esen an a los hilo as pa icipando del banque e, sino que les a ibuyen un papel de me os bu ones, p ecisando además que la in- ges ión de alcohol se p oducía al ma gen de las mesas espa ia as y que sólo al inal los hilo as e an in oducidos en el sussi ion como ejemplo edu- cacional pa a que los más jó enes conocie an los e ec os de la eb iedad en el homb e ^ P ecisamen e a los jó enes se les pe mi ía el acceso al sussi ion en ca- lidad de audi o es como complemen o a su educación. En es e sen ido, en p esencia de los jó enes los adul os se compo aban espe uosamen e, e i ando b omas de mal gus o y en ados ^^ La agoge con emplaba que el jo en ue a in oducido en ac i idades y ac os sociales como he ai ías, gimnasios y banque es, de acue do a los p esupues os de ocio p oduc i o y digno (schole) ese ados a los espa ia as ^^ Se es ablecía así un ín- culo en e los adul os con plena capacidad polí ica y los jó enes des ina- dos a ap ende los mecanismos de pode que c is alizaba en la mayo ía de los casos en una elación de ipo homosexual. Las asociaciones exclu- si amen e masculinas que ensalzaban las i udes i iles omen aban que el jo en busca a en e sus in eg an es un modelo a imi a , mien as el aman e adul o elegido asumía la po es ad mo al de guía y conduc o ( e- lación e as es-e omenos), en el seno de una cul u a donde el es ado se hace ca go de la educación del indi iduo desde una emp ana edad, aun a cos a de ompe los ínculos amilia es o de sang e '^. No en ano Jeno- on e a i ma con o undidad que la pede as ía e a conside ada y KaA,/ilc7ií] 7i(nS£Í(x / ^^ Los ex os más especí icos ace ca de los alimen os y dine o apo ados po cada uno de los comensales a la sussi ia co esponden a Plu a co y Dicea co de Mésenla, quienes hablan de las siguien es can idades: un =' Plu. Lyc. 28.8-9; Deme . 1.5; Mo . 239 A. Nues a opinión es compa ida po M. NAFISSI, op. ci ., 190; sin emba go, J. DUCAT, «Le mép is des hilo es», Annales (ESC) 29 (1974), 1457-8 no c ee que és a sea la inalidad del i ual, sino más bien pone de mani ies o el menosp ecio hacia los hilo as. '^ Plu. Lyc. 12.6; X. Lac. 5.6. En la sussi ia se man enía una ígida je a quía po clases de edad en las que los jó enes p es aban obediencia a los mayo es (c . al espec o N.R.E. FISHER, op. ci ., 37). '^ H. I. MARROU, His oi e de l'éduca ion dans l'An iqui é, Pa ís, 1948, 67; A. BILLHEIMER, «Age- Classes in Spa a in Educa ion», TAPIiA 78 (1947), 99-104. " Plu. Lyc. 18; A is . Pal. 1272 a 9; A . Lys. 79-84; c . H. I. MARROU, op. ci ., 66, K. J. DOVER, G eel< l-lomosexuali y, Lond es, 1978, 193, B. L. KUNSTLER, op. ci , 435 y P. A. CARTLEDGE, «The Poli ics o Spa an Pede as y», PCP iS n.s. 27 (1981), 17-36. Pl. Lg. 8.836 C hace a los gimnasios esponsables del o igen de la pede as ía en C e a y Lacedemonia. =>= X. Lac. 2.13. 72 La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación... medimno de cebada (74 kg.), ocho choes de ino (el choe laconio equi a- le a 4,62 I .), cinco minas de queso (mina = 437 g .), cinco semiminas de Iñigos y una pequeña con ibución en dine o, que Dicea co p ecisa en diez óbolos egine as, pa a p o isiones ex a ^^ Sin emba go, es p obable que Plu a co se e ie a a una apo ación media del g upo, más que a una o ma indi idualizada, pues no de odos los KX jpoi se ob enía una homogeneidad cuan i a i a y cuali a i a en los p oduc os, sino que la con ibución dependía de su si uación geog á ica, del ipo de cul i o y de la e ilidad de la ie a ^^ Así po ejemplo, había ciudadanos con un especial g ado de iqueza que se pe mi ían el lujo de con ibui a la mesa con pan de igo ^^ Pe o la desigualdad en las apo aciones al banque e se hace más pa- en e en el pos e (enaiKko ), de ca ác e olun a io y se ido al iempo que se anunciaba, po pa e del ^uóyEipos, el nomb e del donan e, hecho en ="= Plu. Lyc. 12.3. Dicea co ( . 72 Weh li = A h. 4.141 C) nos ansmi e la misma lis a de ali- men os, pe o aducidos, en cambio, a medidas á icas: medimno y medio de cebada (51,84 kg.), ocho choes de ino (3,24 I . el choe), queso e higos sin especi ica el peso conc e o y los ya men- cionados óbolos egine as. Po o a pa e, T. J. FIGUEIRA (1984), 89 conside a que los espa ia as, en luga de dine o, apo a ían comida po alo de esos diez óbolos, que se oman como pa ón económico po es a más amilia izados con la moneda egine a, común en e sus aliados pelopo- nesios. Las monedas espa anas más an iguas, echadas en la p ime a mi ad del siglo ni, son e- ad acmas de pla a que imi an las emisiones de Alejand o IVIagno y que lle an el nomb e del ey A eo, que einó en e el 309 y el 264 a. C. (Plu. Plys. 17.2-3; X. Lac. 7.5); éase, B. V. HEAD, His o ia Nume um, Ox o d, 1911, 434; C. T. SELTMAN, G eel< Coins, Lond es, 1955, 256. Con pos- e io idad, en el año 228 el mona ca Cleómenes ni acuñó e ad acmas de pla a y después ambién lo hizo Nabis, en ambos casos imi ando las emisiones de los Seiéucidas; éase el plan eamien o a queológico de H. MIGHEL, op. ci ., 302 y el más conse ado de M. I. ROSTOVTZEFF, His o ia eco- nómica y social dei mundo helenís ico, Mad id, 1967, 186. " Es e doble desequilib io, cuan i a i o y cuali a i o, en la posesión de la ie a ya se ía cons- a able desde el emp ano a caísmo, apa eciendo e lejado en un ex o de A is ó eles (Pol. 1270 a 13-14), que ha ía mención más a un iempo p e é i o que a su p opia época [J. J. KEANEY, «Higne 's HAC and he Au o ship o he A henaion Poii eia», /.CMS (1980), 5-6]. Po an o hab ía espa ia as que dis u a ían de Impo an es pa celas de ie a, mien as que o as end ían que con o ma se con un mini undio. Es a di e enciación end ía ma cada desde la p opia si uación geog á ica en que se encon aba emplazado el dominio e i o ial de cada una de las amilias espa ia as. Las mejo es ie as es aban si uadas en el alle del ío Eu o as y en la zona oes e de Mesenia (según P. A. CARTLEDGE, Agesilaos and he C isis o Spa a, Lond es-Bal imo e, 1987, 173 unas 50.000-75.000 Has., que se ubicaban muy p obablemen e en un á ea ce cana a la ciudad de Espa a y a la llanu- a del Helos, adecuadas po su e acidad pa a la c eación de cua o mil We o/ de en e 11 y 18 Has.). Es as ci as, sob e odo la p ime a, coinciden con las es ablecidas en 1961 po el censo e- alizado po el gobie no heleno, que daba una ex ensión de 47.153 Has. de suelo cul i able, en las que hab ía que inclui an o ie as excelen es pa a la ag icul u a como o as si uadas en un e eno más mon añoso, de mayo di icul ad y meno calidad pa a el cul i o [el es o del e i o io es a ía dis- ibuido en e comunidades de o igen pe ieco; G. SHIPLEY, «Pe ioikos: The Disco e y o Classical Lakonia», en J. MOTIKA SANDERS (ed.), Laconian S udies in honou o Héc o Ca iing, A enas, 1992, 211-26]. Los We a/espa ia as es a ían en ocados a una p oducción de subsis encia al no exis i un especial incen i o pa a la en a local o la expo ación, ni ampoco un deseo de man ene los exce- den es ag ícolas, pues la población ciudadana no se ocupaba en ac i idades banáusicas. =' Alcm. . 95 a Page; X. Lac. 5.3. 73 JUAN MIGUEL CASILLAS Y CESAR FORNIS La asis encia al sussi ion e a obliga o ia pa a odos los espa ia as y sólo se excusaba si uno se encon aba cazando o ealizando un sac i icio, en cuyo caso debían en ia se a la mesa común pa e de las cap u as ob- enidas en la caza o las p imicias del sac i icio '^ Un de echo po es a i o del mona ca lacedemonio, de los pocos que en la p ác ica man enía, e a pode pa icipa de la sussi ia sin asis i al sussi ion, de modo que en su hoga ecibía dos quéni es de ha ina de cebada y un co ilo de ino; si de- cidía acudi a la comida en común, se le o ecía doble ación de odos los alimen os ^^ Sin emba go, es e de echo eal debía de es a suje o a algún ipo de con ol po pa e de los magis ados de la polis, ya que po ejemplo a Agis II le ue p ohibida la celeb ación en p i ado, con su esposa, de una ic o ia sob e los a enienses en la Gue a del Peloponeso; cuando en ió a ecoge su ación y és a le ue negada po los polema cos, su indignación le mo i ó incluso la imposición de una mul a al ehusa hace un sac i icio ''^ El hecho de que el polema cado sea un ca go mili a apun a a un posi- ble o igen de la sussi ia en el ma co de las campañas ex e io es, en cuyo desa ollo la comida en común (ó )/có io ) cons i uía una pa e undamen al de la con i encia dia ia de los espa anos, pe mi iendo c ea , en e o os aspec os, lazos de unión y cama ade ía que hacían oma conciencia de la necesa ia p o ección mu ua en e los compañe os de mesa. En es e caso, los comensales de la misma e an los enomo es, es deci , los in eg an es de la unidad in e io del ejé ci o espa ano denominada enomo ia ^ En es e sen ido la edad mínima pa a in eg a se de una o ma de ini i a en las co- midas en común es aba en o no a los ein e años, ap oximadamen e la misma que e a necesa ia pa a o ma pa e del ejé ci o ''^ No es necesa io eco da que la gue a pa a el es ado espa ano e a una p olongación de la ida ciudadana ya que sólo podían oma las a mas los espa ia as, mien- as que la población dependien e lo hacía únicamen e en casos de ex e- ma necesidad. He ódo o ambién pa ece aludi a es e o igen en el seno " Plu. lyc. 12.4; X. Lac. 5.3. '•'• Hd . 6.57.3; según T.J. FIGUEIRA (1984), 97 los eyes ecibían mayo can idad de comida po ene un núme o mayo de hilólas a su se icio, de acue do a su a gumen ación de edis ibución de alimen os en e la población se il. Po o a pa e, N.R.E. FISHER, op. ci ., 32 con n. 33, si- guiendo a P. CARLIER, La oyau é en G éce a an Alexand e, Es asbu go, 1984, 250 ss., a guye que posiblemen e es os p i ilegios eales ue an ya obsole os en iempos de He ódo o. " Plu. Lyc. 12.5. "' Tan o W.G. FORREST (1980), 46 como J.F. LAZENBY, op. ci , 7 y 12 conside an que la eno- mo ia se componía de cua en a espa ia as. " C . P.A. CARTLEDQE (1981), 22 y N.R.E. FISHER, op. ci , 33, W.G. FORREST (1980), 52 ele a la edad mínima a los ein a años, poniéndola en elación con el acceso a las sesiones de la E/ Wes/a. 80 La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación. del ejé ci o al inclui la sussi ia en e los eglamen os mili a es, jun o a las enoma iai y las iecades ^l Como úl imo pun o que cie e nues o es udio amos a cen a nos en los cambios expe imen ados po la sussi ia a mediados del siglo iii a. C, encuad ados en las eno aciones cons i ucionales e ec uadas po Agis IV. Desde inales del siglo se p odujo en Espa a una p og esi a educción del de echo a la ciudadanía como consecuencia de una mayo di e encia- ción social en el g ado de iqueza mone a ia y undia ia, p oduc o a su ez del man enimien o del impe io he edado de la Gue a del Peloponeso ™, a la ez que una c ecien e disminución de la población espa ia a. Las ci as en es e sen ido son indica i as: en 418 hab ía unos es mil seis- cien os espa ia as a ones ^ an es del desas e de Leuc a (371) la ci a se había educido a 1.200-1.000 '^ a mediados del siglo i e an ya menos de un milla ^=' y, po úl imo, a mediados del siglo ni no supe aban los se- ecien os ^ Las mo i aciones de es e hecho son di e sas y a iadas, sin que debié amos encon a las exclusi amen e en las azones mo alizan es expues as po Plu a co'^ y po algunos au o es con empo áneos ^^ que se basan undamen almen e en el in lujo que el dine o causó en Espa a a comienzos del siglo i . En es a c ecien e oligan h opia ambién u ie on una impo ancia des acada o os aspec os, como la desigualdad de la p o- piedad en e los ciudadanos y la pene ación cons an e de población de- pendien e en el ejé ci o lacedemonio ". Mien as unos pocos homoioi, que " Hd . 1.65.5. ™ Como hemos a anzado a iba { id. n. 50), el desempeño de ca gos polí icos y mili a es en el impe io ab ió un abismo den o de la población espa ia a, donde se consolidó una a is oc acia ciudadana mino i a ia en e al c ecimien o numé ico de las clases in e io es, no acos umb adas a los mecanismo del lib ecambio; en e és as se encon aban los liupomeiones, quienes, como iemos mencionado an e io men e, po la pé dida de la p opiedad eían sup lmidos sus de ec ios polí icos y la posibilidad de o ma pa e de la éli e mili a y social lacedemonia. C . G.L. CAWKWELL, op. ci ., 387-90 y E. DAVID (1981), 46-50; con a, W.G. FORREST (1980), 124-5, A.J. HOLLADAY, «Spa an Aus e i y», CQ n.s. 27 '1977), 118-21, M.A. FLOWER, op. ci ., 88-94 y S. HoDKiNSON (1986), 386-94. '' Th. 5.68.3. '" X. HG. 6.4.14-15; c . 6.1.1. '^ A is . Pol. 1270 a 16-17. " Plu . Agis 5.5. '= Plu. Lys. 17; /Wo . 239 F. C . Plu. Lys. 30 y A is . . 501 Rose. Sob e el a án mo alizan e del de Que onea, éase S. HODKINSON (1986), 382-3; C.G. STARR, «The C edibili y o Ea ly Spa an His o y», His o ia 14 (1965), 257-72; M.A. FLOWER, op. ci ., 81-3. '' E. DAVID, «The In lux o Money in o Spa a a he End o he Fi h Cen u y B.G.», SCi 5 (1979/80), 30-45, esp. 38; c . ambién G.L. CAWKWELL, op. ci , 395-7. " Se pueden ci a di e sos y cons an es ejemplos sob e es e hecho. Ya du an e la ba alla de Pla ea en 479 pa icipa on, jun o al ejé ci o espa ano compues o de homoioi, cinco mil pe iecos o - mando una unidad independien e y ein a y cinco mil hilo as que acompaña on a sus espec i os 81 JUAN MIGUEL CASILLAS Y CESAR FORNIS coinciden con las amilias que se epa en el pode polí ico, se en iquecían no ablemen e, el es o su ía un empob ecimien o e incluso la necesidad de ende el kle os, lo que en muchas ocasiones suponía la incapacidad pa a paga los cos es de la sussi ia y, po ende, la inmedia a pé dida de los de echos polí icos ^^ Consecuen emen e la disminución en núme o de ciudadanos a ones e i ió en un aumen o del po cen aje de ie a cul i able en posesión de muje es, un 40 % a mediados del siglo i , a la que accedían aho a a a- és de la he encia, y en la posibilidad de que los hupomeiones busca an en el ma imonio con es as p opie a ias un medio de acceso a la ciudada- nía pe dida '^ Todo ello edundó en una con inuada debilidad del es ado espa ano en época helenís ica. Den o de es e plan eamien o hemos de en ende las e o mas ins i ucio- nales de Agis IV (244-241 a. C), en e las cuales se incluye la concesión de amos (Hd . 9.10.1; 11.3; 28.2; c . 7.103.3). Con pos e io idad, es a pa icipación se inc emen ó, pe o ue undamen almen e a pa i de mediados de la Gue a del Peloponeso cuando su concu - so aumen ó de una mane a signi ica i a, coincidiendo con la disminución del núme o de ciudada- nos. Así, en 421 su ge po p ime a ez el nomb e de neodamodeis, es deci , «el nue o damos». En 413 los espa anos jun o a seiscien os hopli as hilo as y neodamodes ma chan a Sicilia, donde adqui ie on expe iencia en la gue a (Th. 6.19.3); du an e la Gue a Jónica un comandan e pe ie- co mandó una escuad a de ein a na es (T i. 8.22.1); asimismo, el segundo comandan e de la ex- pedición espa ana pa a ayuda a Ci o en su e olución, Neón de Asine, e a posiblemen e un pe- ieco (X. An. 1.4.3; 5.3.4). Es e enómeno se p olongó du an e el siglo i : Agesilao ue acompañado po es mil neodamodes en la expedición a Asia y en 382 con ó en el ejé ci o con un impo an e núme o de hupomeiones y pe iecos (X. HG. 6.2.5; 4.9), al igual que la u ilización, po necesidad, de pe iecos du an e la campaña de Agesípolis en Olin o (X. HG. 5.3.9, c . D.S. 15.22.2). Véase E. CAVAIGNAC, «A p opos de la ba aille du o en de Némée (Juin 394)», REA 27 (1925), 275-8; W.K. PRITCHETT, S udies in G eek Topog aphyW, Be keley-Los Ángeles, 1969, 75-6; J.K. ANDERSON, Mili a y P ac ice in ie Age o Xenophon, Be keley-Los Ángeles, 1970, 226-7; P.A. CARTLEDGE (1979), 280-1; J.F. LAZENBY, op. ci , 17-20; P. OLIVA, op. ci , 179 yT.J. FIGUEIRA (1986), 200-5; más especí icamen e, T. ALFIERI TONINI, «II p oblema del neodamodeis nell'ambi o della so- cie á spa ana», RIL 109 (1975), 305-16; M. FUROYAMA, «T ie Libe a ion o Heiio ai. The Case o Neodamodeis», en T. YUQE-M. DOI (eds.), op. ci ., 364-8; R.F. WILLETS, «The neodamodeis», CPii 49 (1954), 27-32; G.B. BRUÑÍ, «l /'o lial<es, neodamodeis, b asideoi», en Schia i ú, manomissioni e classi dipenden i nel mondo an ico, Roma, 1979, 21-31. " El p og esi o Inc emen o en núme o y males a de las clases sociales in e io es u o una p ime a exp esión en la mencionada e uel a de Ginadón ( id. sup a n. 55). Po o o lado, el hie- a ismo de la legislación de Licu go impedía a los ciudadanos dedica se a ac i idades one osas como el a esanado o el come cio, habi ualmen e en manos de pe iecos, limi ando así las pe s- pec i as de u u o de los ciudadanos de segunda clase (X. Lac. 7.1-2); c . P.A. CARTLEDGE, «Did Spa an Ci izens e e P ac ice a Manual Tekhne?», LCM 1 (1976), 115-9. y G. BERTHIAUME, «Ci oyens spécialis es á Spa e», /Wnemosyne 29, 4 (1975), 360-4. ™ En Espa a la muje no he edaba a menos que no hubiese a ones en la amilia, pe o desde el siglo IV enemos cons ancia de que la escasez de ciudadanos posibili ó que las muje es pudie an ecibi al menos pa e de la he encia (A isL Poi. 1270 a 14-15). Un buen es udio sob e es e papel de la muje en el égimen de p opiedad y en la coyun u a demog á ica de la Espa a del siglo i es el de S. HoDKiNSON (1989), 82-9; c . ambién B.L. KUNSTLER, op. ci , 481 y 484 y sup a n.° 61. 82 La comida en común espa ana como mecanismo de di e enciación. de echos polí icos a una pa e impo an e de la población no ciudadana ™. Dichos cambios aje on consigo, a su ez, la uel a de algunas adiciones de la agoge espa ana, que desde hacía más de un siglo había caído en desuso "^ y que ue on impues as an o a los hijos de los an iguos como de los nue os ciudadanos con la inalidad de ecupe a el iejo espí i u del mí ico legislado Licu go. También es o signi icó, en e o as cosas, una egulación en el égimen de las sussi iai, de la que sólo enemos cons ancia po la a iación en la dis i- bución de los comensales, que pasan de es a ag upados en mesas de quince pe sonas en época clásica "^ a epa i se en g upos de en e doscien os y cua- ocien os indi iduos po cada una de las quince mesas es ablecidas ''^ posi- blemen e con el obje i o de que si iesen de in eg ación a los nue os ciuda- danos. Desg aciadamen e, no sabemos si es a modi icación se ex endió a o os aspec os de la o igina ia o ganización de las comidas en común"% pe o, se li- mi a a o no es a e o ma al ámbi o pu amen e numé ico, lo que sí esul a e i- den e es que, con !a in eg ación de nue os ciudadanos, la sussi ia al e ó su p i- migenia signi icación de e o zamien o e iden i icación de la éli e sociopolí ica espa ia a °^ "" Plu. Agis 8.2; c . J.F. LAZENBY, op. ci ., 182; G. BOCKISCH, op. ci ., 150; A. FuKS, op. ci , P.A. CARTLEDGE (1979), 270 ss.; T.J. FIQUEIRA (1984), 98; CH. HAMILTON (1991), 70-85; E. GABBA, op. ci , 13 y E. DAVID (1981), 124 n. 11. Además, el ey Agis IV p ocedió a la cancelación o al de deudas de la población de Lácenla, pe o se le impidió con inua con la edis ibución de ie as que p e- endía ealiza (c . Plu. Cleom. 17.5 y B. SHIMRON, op. ci ., 9-26). " C . M.A. FLOWER, op. ci , 79. " Plu. Lyc. 12.2. '^ Plu. Agis 8.3. C . P.A. CAHTLEDGE-A. SPAWFORTH, Hellenis ic and Román Spa a. A Tale o Two Ci ies, Lond es, 1992, 41, 46 y 52; L.J. PIPERS, «Spa an Helo s in he Hellenis ic Age», AS 15-17 (1984/5), 75-88. '" W.G. FORREST (1980), 45 y J.F. LAZENBY, op. ci , 182 de ienden que la e o ma se es ingió al núme o de componen es y no a ec ó a o os aspec os de la ins i ución; po con a, T.J. FIGUEIRA (1984), 98 con n. 32 si úa la e o ma de la sussi ia en e el 265-254 (po an o ue a del einado de Agis IV), dejando en odo caso de se un mecanismo in eg ado de la población dependien e pa a con e i se en un medio de ayuda del espa ia a ico al pob e. '"' Gomo consecuencia de las adicales ans o maciones e ec uadas po el ey Nabis (206- 192 a. C.), se dio en ada en odas las ins i uciones, incluida la sussi ia, a la población dependien e (c . P.A. CARTLEDGE-A. SPAWFORTH, op, ci , 78). A pesa de que con la conquis a omana la co- mida en común acen úa su decadencia, bajo Domiciano, a inales del siglo i d. C. y pos e io men- e po los empe ado es ilohelenos del siglo ii, el simbolismo de es a ins i ución oda ía pe du a has a el pun o de aglu ina en o no a sí a la a is oc acia espa ana omanizada (P.A. CARTLEDGE- A. SPAWFORTH, 106, 199-200). 83