He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
LA
LABOR
TRADUCT
OGRÁFIC
A
Y
LA
FILOSOFÍA
TRADUCT
OLÓGIC
A
DE
SAN
JERÓNIMO
EN
SU
MARCO
BIOGRÁFICO
1
Miguel
Ángel
VEGA
CERNUDA
Uni e sidad
Complu ense
de
Mad id
1.-
UN
POCO
DE
HAGIOGRAFIA:
PERFIL
BIOGRÁFICO
Y
PERSONALIDAD
HIST
ÓRIC
A
Y
LEGENDARIA
DE
SAN
JERÓNIMO
Decía
el
ilóso o
idealis a
alemán
F
i
c
h
e
que
cada
uno
escoge
la
iloso ía
según
el
ipo
de
homb e
que
es
.
P
o
eso
,
a
la
ho a
de
p esen a
la
iloso ía
aduc ológica
de
San
J
e ónimo
,
jus o
se á
p esen a le
como
homb e
,
es
deci
,
como
pe sona
his ó ica
y
pe sonalidad
social,
pa a
así
pode
comp ende
la
iloso ía
que
puso
en
p ác ica.
En
cuan o
a
la
pe sona
de
J
e ónimo
de
Es idón,
los
da os
que
nos
pe mi en
aza
su
cu iculum
biog á ico
se
encuen an
dispe sos
en
sus
esc i os
.
Son,
sob e
odo
,
apun es
au obiog á icos
espa cidos
en
sus
nume
osas
ca as
.
Nacido
en
347
en
una
ciudad
hoy
en
día
inexis en e
y
que
podíamos
si ua
en
la
ac ual
C oacia,
pasa
su
in ancia
en
las
posesiones
pa e nas
en
unos
años
en
los
que
el
paganismo
cede
e eno
an e
el
iun
o
a ollado
del
c is ianismo
,
consumado
poli ícamen e
bajo
Cons an ino
unos
30
años
an es
.
A
la
edad
de
12
años
se
aslada
a
Roma.
Allí
su
pasión
po
Cice ón
ha á
de
es e
jo en
un
la inis a
que
paula inamen e
a
adqui iendo
un
g an
enomb e
en e
los
esc i o es
de
su
iempo
.
De
Roma
se
aslada á
a
T é e is
,
la
ciudad
del
impe io
en
el
limes
ge mánico
,
cons i uida
en
una
de
las
capi ales
de
la
an e io
T
e
a quía.
V
u
el o
a
Roma
y
ya
bau izado
,
emp ende
un
iaje
de
es udios
y
de
pe eg inación
al
O ien e
es ableciéndose
en
An ioquía
y
después
en
Calcis
.
Allí
expe i
men a
una
especie
de
con e sión
paulina
que
ela a
en
una
de
sus
ca as
.
Según
es e
ela o
,
en
una
especie
de
sueño
o
a eba o
mís ico
,
se
hab ía
is o
lle ado
an e
un
ibunal
acusado
de
al a
de
e o
eligioso
y
de
excesi a
a ición
a
las
le as
paganas:
" ú
e es
cice oniano
,
no
c is iano",
le
hab ía
con es ado
el
juez
an e
la
con esión
de
e
c is iana
hec
h
a
po
J
e
ó
nimo
.
Du an e
unos
años
se
dedica á
a
la
ida
ascé ica
en
el
1
El
p esen e
a ículo
es
el
ex o
de
una
con e encia
p onunciada
po
su
au o
–documen ada
con
el
pe inen e
ma e ial
isual–
en
la
Facul ad
de
T aducción
y
Comunicación
de
la
Uni e sidad
Ca ólica
de
Chile
el
día
30
de
sep iemb e
de
1998
con
ocasión
de
la
es i idad
de
San
J
e
óni
mo
,
ec
h
a
en
la
que
se
celeb a
el
Día
Mundial
del
T aduc o
.
En
es a
ocasión,
acudie on
a
la
con oca o ia
de
la
Uni e sidad
Ca ólica,
la
más
an igua
ins i ución
docen e
de
Chile
,
es
Uni
e sidades
san iaguinas
en
las
que
se
impa en
los
es udios
de
la
aducción.
Dada
la
al a
de in o mación
que
se
iene
sob e
la
igu a
y
la
signi icación
de
es e
epónimo
de
nues a
ac i idad
hemos
p opues o
el
ex o
de
es a
con e encia
como
a ículo
pa a
es a
e is a
que
inicia
su
anda
du a
con
los
mejo es
deseos
de
éxi o
y
con inuidad.
- 1 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
desie o
que
el
monaca o
había
con e ido
en
luga
de
encuen o
con
la
esencialidad
c is iana.
P
a
a
llega
a
la
esencialidad
de
lo
humano
y
consegui
la
pe
cepción
del
mensaje
c is iano
en
su
pu eza
doc inal,
se
impond á
una
ígida
ascé ica
de
enuncia
a
lo
supe luo
de
la
ida
que
a
ma cando
su
ca ác e
has a
hace
de
él
una
pe sona
que
i e
pa a
la
p ác ica
de
los
ideales
c is ianos
.
Con
es a
inalidad
al e na á
sus
eje cicios
de
piedad
con
el
es udio
de
las
lenguas
bíblicas
.
V
u
el o
a
Roma
en
el
382
se i á
has a
el
385
de
sec e a io
y
conseje o
en
cues iones
dogmá icas,
bíblicas
y
ilológicas
al
papa
San
Dámaso
,
quien
le
anima
a
aduci
la
Biblia.
Es a
ac i idad
mo i a ía
que
pos e io men e
la
imaginación
a ís ica
le
hicie
a
igu a
como
ca denal
de
la
Iglesia,
dignidad
a
la
que
nunca
llegó
,
ya que
en
aquel
en onces
no
exis ía
oda
ía
es a
ins i ución
omana.
A
la
mue e
del
papa,
y
ya
obje o
de
en idias
e
i as
a
las
que
ha
con ibuido
con
su
espí i u
polémico
,
se
sen i á
incómodo
en
el
ambien e
de
la
cu ia,
en
la
que
llega á
a
se
acusado
de
elaciones
ilíci as
con
P
a
ula,
una
de
sus
discipulas
.
En
es a
segunda
época
omana
ha
o mado
en
o no
a
sí
un
cenáculo
de
homb es
y
muje es
c is ianos
,
la
ma
yo ía
de
g an
in luencia
social
y
polí ica,
en
los
que
a a
de
i adia
una
concepción
peculia
de
la
ida
c is iana.
Cuando
la
si uación
se
haga
insos enible
en
Roma
emp ende á,
acompañado
po
a ios
miemb os
de
ese
cenáculo
omano
,
iaje
a
O ien e
donde
,
p e io
iaje
de
es udio
po
el
Egip o
y
Tie
a
San a,
se
es ablece á
en
Belén
pa a
el
es o
de
sus
días
,
has a
su mue e
,
que
ocu i á
en
el
419.
Allí
lle a á
una
ida
de
monje/e mi año
aduciendo
y
esc ibiendo
alejado
del
mundo
,
pe o
no
al
ma gen
de
la
his
o ia
de
su
iempo
de
la
que
se á
uno
de
los
capí ulos
nuc
lea es
.
Fue
en
es a
y
con
es a
su
poli acé ica
ci cuns ancia
i al
cómo
empezó
a
agua se
la
imagen
his ó ica
y
legenda ia
que
después
pasa ía
a
la
iconog a ía,
que
ha ía
de
él
una
de
las
igu as
más
amilia es
del
c is
ianismo
y
uno
de
los
mo i os
más
ecuen es
de
la
his o ia
del
a e
.
Así,
po
ejemplo,
1.
Sus
esc i os
exegé icos
y
sus
polémicas
le
hicie on
pasa
a
la
ico
nog a ía
como
un
e udi o
es udioso
de
los
ex os
c is ianos
.
2.
Su
ida
de
e i o
monacal
no
le
hizo
pad e
del
monaca o
,
ni
siquie
a
del
occiden al,
pe o
sí
uno
de
sus
modelos
,
compa iendo
canc
ha
en
la
iconog a ía
monás ica
con
San
An ón
y
San
P
ablo
e mi año
y
ec
lipsando
a
San
Beni o
.
A
es a
su
ace a
de
monje
e emi a
pe e
nece
el
episodio
del
león,
que
,
sin
emba go
,
co esponde ía
p opia
men e
a
San
Ge ásimo
.
La
p oximidad
onomás ica
de
ambos
ha ía
que
la
imaginación
medie al
con undie a
los
pe sonajes
y
,
a
pa i
de
inales
del
XIII,
el
león
es
ya
un
acompañan e
iel
del
peni en e
de
Belén.
3.
Su
ida
de
peni en e
hizo
de
él
el
epónimo
del
asce ismo
c is iano
,
oscu enciendo
la
pe sonalidad
del
o o
g an
cas igado
de
su
cue
po
,
San
Ono e.
4.
S
u
pa icipación
en
las
luc
has
eológicas
del
iempo
y
su
de ensa
de
la
o odoxia,
le
con i ie on
en
uno
de
los
cua o
P
a
d es
de
la
Igle
sia
la ina
jun o
con
San
Agus ín,
San
Amb osio
y
San
G ego io Magno.
- 2 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
Mien as
la
ma
yo ía
de
las
igu as
y
pe sonalidades
de
la
his o ia
eligiosa
del
p ime
c is ianismo
ue on
pe diendo
pe il
con
el
paso
del
iempo
,
J
e ónimo
ue
haciéndose
uno
de
los
pe sonajes
más
case os
y
amilia es
del
a e
,
la
doc ina
y
la
piedad
c is ianos
.
Y
a
a
comienzos
del
p e- enacimien o
,
en
el
T ecen o
,
empiezan
a
apa ece
masi amen e ep esen aciones
del
peni en e
de
Belén,
del
digna a io
ec
lesiás ico
o
del
aduc o
de
la
Biblia
en
los
más
di e sos
emplazamien os
,
si uaciones
y
composiciones:
‒
En
las
iluminaciones
y
minia u as
de
los
lib os
,
‒
esculpido
en
los
púlpi os
y
po ones
de
las
iglesias
,
‒
en
esco
o
elie e
en
las
pec
hinas
del
c uce o
,
en
los
in e
columnios
y
en
los
in adoses
de
los
a cos
‒
ambién
esculpido
,
en
las
po adas
de
las
ca ed ales
y
,
po
supues o
,
‒
en
ablas
,
lienzos
o
allas
en
los
al a es
ma
yo es
.
Los
anciscanos
,
que
enían
en
la
docilidad
del
"he mano
cue po"
a
a
és
del
cas igo
un
pun o
ue e
de
su
idea io
,
le
pond án
como
ejem
plo
de
peni en e
,
como
demues a,
po
ejemplo,
la
se ie
de
e aco e
de
della
Robbia
en
el
cenobio
del
mon e
Al e nia
donde
San
F
ancisco
hab ía
ecibido
las
llagas
.
La
o den
de
los
p edicado es
,
llamada
po
su
undado
San o
Domingo
de
Guzmán
al
cul i o
de
la
e lexión
eológica,
le
pond á
como
ejemplo
de
in elec ual
c is iano
que
hace
de
la
azón
una
sie a
del
dogma
c is iano
.
El
humanismo
,
inc
luso
el
laico
,
end á
en
él
un
pun o
de
e e en
cia
y
Du e o
llena á
su
es udio
y
los
salones
e
iglesias
de
su
ciudad
na al
(Nü nbe g)
de
las
igu as
de
es e
in elec ual
que
encajaba
pe ec amen e en
los
a anes
oda
ía
conciliado es
de
lo
nue o
y
lo
iejo
,
de
lo
medie al
y
lo
humanis a,
de
lo
humano
y
lo
c is iano
que
p e endía
Du e o
.
Más
a de
,
la
Con a e o ma
p opond á
la
igu a
de
J
e ónimo
a
duc o
e
in elec ual
some ido
a
la
adición
y
a
la
au o idad
papal
como
pa adigma
de
ac i ud
an ilu e ana
y
apela á
a
su
idea io
pa a
ei indi
ca
,
en e
al
an opocen ismo
del
humanismo
,
la
uel a
a
la
conside a
ción
de
las
cosas
sub
specie
ae e ni a is
.
P
e
o
se án
sob e
odo
el
manie ismo
y
el
ba oco
i alianos
y
espa
ñoles
los
que
encon a án
en
la
pe sonalidad
a o men ada
del
peni en e
e
in elec ual
un
ilón
ex ao dina io
pa a
ensaya
los
más
di e en es
a
amien os
c omá icos
,
las
más
ebuscadas
composiciones
,
las
más
eso é icas
simbologías
.
Se á
an
g ande
la
a ición
que
su
igu a
y
su
idea io
,
ecogido
en
su
epis ola io
,
despie en
en
los
medios
eligiosos
de
la
Baja
Edad
Media
que
,
a
mediados
del
qua ocen o,
unos
a ones
piadosos
an
a
oma
como
ejemplo
de
ida
c is iana
la
de
J
e ónimo
y
unda án
una
se ie
de
cong e
gaciones
de
cenobios
independien es
(los
jesua os
,
p
.
e
.)
que
con
el
iempo
da án
luga
a
una
o den
eligiosa
p opia,
la
O den
J
e
onimiana,
que
,
some iéndose
a
la
egla
de
S
.
Agus ín,
end ía
en
España
su
máxima
exp esión.
Es a
O den
oda
ía
subsis e
hoy
en
día,
siendo
la
p opie a ia,
si
no
ju ídica,
sí
mo al
de
pa imonios
his ó icos
y
eligiosos
como
los
del
Monas e io
de
- 3 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
Y
u
s e
,
adonde
se
e i a ía
a
mo i
Ca los
V
,
el
Monas e io
del
Esco ial,
adonde
lo
ha ía
su
hijo
F
e
lipe
II,
o
el
Monas e io
de
Guada
lupe
,
una
de
las
e e encias
eligiosas
de
la
Amé ica
hispana
c is iana.
2.-EL
INTELECTU
A
L
CRISTIANO
En
el
ma co
de
es a
pe sonalidad
poli áce ica
que
hemos
esbozado
y
que
an
p o usamen e
ha
ecogido
la
iconog a ía
c is iana,
des aca
su
amplio
pe il
de
in elec ual:
en
cuan o
polemis a,
c í ico,
esc i o
y
a
duc o
,
San
J
e ónimo
se
e ela
como
una
de
las
g andes
cabezas
de
la
época.
En
su
e i o
de
Belén
es
el
o áculo
al
que
acude
la
in elec ualidad
de
ese
c is ianismo
oda
ía
en
o mación.
Sin omá ica
de
esa
pasión
in elec ual
es
la
ecomendación
que
en
más
de
una
ocasión
hace
a
sus
discí
pulos
y
discípulas
ace ca
de
la
lec u a:
"que
la
noc
h
e
e
coja
con
el
lib o
en e
las
manos",
ecomienda
en
cie a
ocasión
a
P
a
ula,
la
noble
omana
que
le
siguió
al
e i o
de
Belén.
En
o a
ocasión
esc ibe
a
P
a
nmaquio
y
Océano:
"!Ojalá
u ie a
yo
las
ob as
de
odos
los
comen a is as
pa a
com
pensa
la
o peza
de
mi
ingenio
con
la
diligencia
de
la
lec u a"
("u inam
omnium
ac a um
habe em
olumina,
u
a di a em
ingenii
lec ionis
diligen ia
conpensa em",
Bac
84
2
I,
p
.
90).
A
es e
su
ca ác e
in elec ual
de
amplio
espec o
se
debe
,
en
pa e
,
el
que
man u ie a
con ac o
con
oda
esa
pléyade
de
g andes
nomb es
del
c is ianismo
p imi i o
que
aguan
en
medio
de
apasionan es
polémicas
,
no
siemp e
,
e bales
,
el
des ino
doc
inal
de
la
Iglesia:
San
G ego io
Nacianceno
,
pa ia ca
de
Cons an ino
pla,
San
Dámaso
,
obispo
de
Roma
al
que
si ió
de
sec e a io
y
conseje o,
San
Agus ín,
con
el
que
se
ca eó
en
epe idas
ocasiones
,
San
Epi anio
,
e c
.
In e iene
en
las
dispu as
dogmá icas
de
la
época,
sob e
odo
la
que se
desa ollaba
en
o no
a
la
in e p e ación
del
apologe a
O ígenes
,
mue
o
en
Ti o
un
siglo
an es
de
que
J
e ónimo
inie a
al
mundo
,
y
quien,
a
pesa
de
sus
doc inas
he é icas
y
de
su
au ocas ación
3
,
e a
uno
de
los
au o es
más
conside ados
del
c is ianismo
.
Ha
y
,
sin
emba go
,
que
señala
que
es as
sus
elaciones
no
es u ie on
siemp e
ca en es
de
di icul ades
y
ensiones
,
sob e
odo
con
San
Agus ín,
con
el
que
acaba ía
en
buena
con
co dia,
con
San
Amb osio
,
al
que
en
más
de
una
ocasión
di igió
ep oc
hes
de
ca ác e
aduc i o
,
con
su
amigo
Ru ino,
aduc o
,
y
con
San
J
u
an
C isós omo
,
a
cuyo
des ie o
con ibuyó
de
mane a
impo an e
con
una
de
sus
ca as
.
Como
polemis a
y
apologe a
pa icipó
ac i amen e
en
las
dispu as
pelagianas
en
cuyo
con ex o
esc ibi ía
un
Diálogo
con a
los
pelagianos
que
le
ald ía,
en e
o as
cosas
,
el
que
una
banda
de
es os
asal a a
su
con en o
o
cenobio
en
Belén
pa a
p ende le
uego
.
En
es e
a aque
,
acae
cido
el
año
415,
se
e e ía
la
sang e
de
un
diácono
de
J
e ónimo
y
pe ece
ía
pas o
de
las
llamas
la
biblio eca
del
san o
,
quien
pudo
sal a se
g acias
a
que
se
e ugió
en
una
o e
o i icada.
Es
es e
un
da o
que
pone
de
elie
e
el
ca ác e
a
en u e o
que
en
ocasiones
u o
,
po
as
o
po
ne as
,
su
ida,
cosa
que
,
po
o a
pa e
,
no
enía
nada
de
ex ao dina io
en
un
momen o
en
el
que
el
c is ianismo
se
hallaba
inme so
en
conmociones
doc inales
que
conlle aban,
en
más
de
2
Ci amos
según
la
edición
del
Epis ola io
ealizada
po
la
Biblio eca
de
Au o es
C is ianos
a
ca go
de
J
u
an
Bau is a
V
ale o
,
S
.
J
.,
Mad id,
1993.
3
Fue
céleb e
la
au ocas ación
de
es a
in e esan e
pe sonalidad
de
la
Iglesia
p imi i a
ealiza
da
en
a as
de
una
in e p e ación
li e al
del
E angelio:
"si
u
mano
e
escandaliza...".
- 4 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
una
ocasión,
ue es
en en a
mien os
pe sonales
.
Es
es e
un
da o
que
hoy
en
día
nos
alecciona
ace ca
de
cómo
la
dispu a
doc inal
debe
hace se
siemp e
en
un
ono
de
conco
dia
pa a
que
la
ue za
de
la
palab a
sea
exc
l
usi amen e
la
de
la
azón
que
la
sos iene
,
no
la
que
le
con ie en
la
pasión
o
los
in e eses
.
Si
en
su
amplio
cu iculum
de
polemis a,
J
e ónimo
hubie a
enido
un
sen ido
más
i énico
y
en
ocasiones
hubie a
mode ado
sus
exp esiones
,
posiblemen e
hab ía
sal ado
muc
has
amis ades
y
,
lo
que
es
más
impo an e
,
las
pequeñas
o
g andes
po ciones
de
e dad
que
las
doc inas
con a ias
o
he é icas
pudie an
ene
.
Sólo
a
en u o
un
ejemplo.
Una
de
las
esis
del
monje
b i
ánico
P
e
lagio,
es ablecido
en
Belén
como
J
e ónimo
,
una
esis
que
,
po
cie o
,
iba
on almen e
en
con a
de
la
concepción
agus iana
del
homb e
como
masa
damna a,
a i maba
que
no
e a
necesa ia
la
g acia
di ina
pa a
la
p ác ica
del
bien.
Si
el
op imismo
humanis a
que
espi aba
es a
esis
se
hubie a
inco po ado
ya
en
los
p ime os
momen os
a
la
eo ía
o icial
del
c is ianismo
,
no
hab íamos
enido
que
espe a
a
los
iempos
pos concilia
es
de
nues o
siglo
pa a
acep a
al
no
c eyen e
como
hijo
de
Dios
y
posi
blemen e
la
Iglesia
hubie a
eco ido
o os
caminos
de
ole ancia
que
hab ían
hec
h
o
más
isueño
su
os o
his ó ico
.
P
e
o
el
e bo
y
la
pluma
de
J
e ónimo
e an
an
pasionales
como
su
pe sonalidad
y
,
lle ados
del
celo
y
el
en usiasmo
de
la
e dad,
posiblemen e
del
o gullo
p opio
de
odo
in elec ual,
a
du as
penas
podían
e i a
,
como
ampoco
lo
hacían
sus
con i
can es
,
la
descali icación
y
el
insul o
.
T
ambién
in e end ía
con a
J
o
iniano
(393),
con a
los
a ianos
,
los
donacianos
,
e c
.,
siendo
un
acé imo
de enso
an o
de
la
esu ección
de
la
ca ne
y
de
la
Inmaculada
Concepción
como
del
cul o
a
los
má i es
,
es
deci
,
de
los
san os
y
del
bau ismo
de
los
niños
.
Como
exége a
esc ibió
nume osos
comen a ios
a
di e sos
lib os
de
la
Biblia
(J
e emías
,
Can a
de
los
Can a es
,
Ec
lesias és
,
E angelios
,
e c
.)
y
como
his o iado
apo ó
o
eelabo ó
nume osas
monog a ias
y
es udios
,
ales
como
las
biog a ías
de
San
P
ablo
de
T
e
bas
,
conocido
más
bien
como
San
P
ablo
e mi ano
,
de
San
An onio,
conocido
como
San
An onio
Abad
o
San
An ón,
de
San
Hila ión
de
P
ales ina,
e c
.
Hizo
ambién
un
dicciona io
de
a ones
ilus es
del
c is
ianismo
(de
V
i
is
Illus ibus
),
un
ca álogo
de
esc i o es
ec
lesiás icos
,
e c
.
Como
in es igado
ilológico
ealizó
un
dicciona io
de
nomb es
p opios
que
se
puede
conside a
ya
como
un
in en o
de
dicciona io
encic
lopédico
.
3.-EL
INTELECTU
A
L
Y
LA
TRADUCCIÓN
P
o
muy
in e esan es
que
sean
es os
asgos
de
su
pe sonalidad
his ó ica,
po
lo
que
a
noso os
espec a
más
nos
in e esa
su
ac i idad
como
aduc o
,
ya
que
en
es e
aspec o
su
labo
ue
decisi a
pa a
nues o
en o no
cul u al
y
eligioso.
En
una
ca a
a
uno
de
sus
discípulos
oma
nos
,
el
senado
omano
P
a
nmaquio
,
J
e ónimo
dis ingue
dos
ipos
de
ex
os
en
las
aducciones
que
él
ealiza:
el
de
los
"g iegos"
y
el
de
las
Sag a
das
Esc i u as:
"...
in
ansla ione
g aeco um,
absque
sc ip u is
sanc is
...
",
es
deci
,
ex os
p o anos
y
ex os
sag ados
.
P
o
lo
que
espec a
a
los
p i
me os
,
se
ha
a ado
undamen almen e
de
los
esc i os
apologé icos
,
hagiog á icos
y
eológicos
del
c is ianismo
compues os
en
los
siglos
an e
io es
po
O ígenes
(
P
e i
a c
h
on,
comen a ios
biblicos
),
Eusebio
de
Cesa
ea
(
C onica
),
Dídimo
(
Sob e
el
Espi i u
San o
),
- 5 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
de
San
P
a
comio
(esc i os
ascé icos),
e c
.
Es
in e esan e
des aca
que
su
aducción
del
P
e
i
a c
h
on
de
O ígenes
es
una
espues a
a
la
aducción,
supues amen e
e ónea,
hec
h
a
po
su
amigo
y
,
después
,
con ican e
,
monje
ambién
en
P
ales ina
y
después
en
Roma,
Ru ino.
No
se
le
conocen
aducciones
de
los
au o es
paganos
g iegos
,
cosa
que
no
es
de
ex aña
ya
que
,
además
de
sali se
del
inmedia o
campo
de
in e és
de
nues o
e emi a,
a
sabe
,
el
campo
doc inal
del
c is ianismo
,
es os
ci culaban
en
su icien es
e siones
la inas
.
Si
ha
cen ado
su
ac i i
dad
aduc o a
en
los
esc i os
g iegos
de
los
au o es
ec
lesiás icos
ha
sido
p ecisamen e
po que
,
en
un
momen o
en
el
que
el
Impe io
Romano
mos
aba
unas
endencias
cen í ugas
ma e ializadas
,
as
el
pe íodo
p e
cons an iniano
de
la
T
e
a quía,
en
la
di isión
de ini i a
bajo
el
empe a
do
español
T
eodosio
,
es as
,
ob iamen e
,
conlle aban
el
pelig o
de
incomunicacion
en e
el
c is ianismo
o ien al,
g eco-pa lan e
,
y
el
occi
den al,
la inopa lan e
y
p oducían
impo an es
a ian es
in e p e a i as
y
pas o ales
de
la
doc ina
c is iana.
En
es e
sen ido
,
J
e ónimo
ealizó
esa
ocación
undamen al
a
la
que
esponde
la
a ea
del
aduc o
,
a
sabe
,
la
de
se
puen e
en e
cul u as
y
lenguas
.
P
a a
ello
enía
la
mejo
base
.
Edu
cado
en
Roma,
había
i ido
y
con inuado
su
o mación
la gos
años
en
Asia
Meno
y
Cons an inopla,
po
lo
que
conocía
las
dos
o illas
lingüís ico-cul
u ales
en e
las
que
que ía
es ablece
el
come cio
ex ual.
A
esas
o illas
de
la
aducción
aludi ía
más
a de
exp esamen e
el
humanis a
i aliano
Leona do
B uni
cuando
nos
hizo
acep a
de
mane a
de ini i a
el
é mino
que
hoy
en
día
exp esa
nues a
ac i idad:
aduce e
na em,
es
deci
,
pasa
a
la
o a
o illa
la
na
e
ex ual.
Al
aslada
al
la ín
los
comen a ios
de
O ígenes
los
es aba
con e iendo
en
pa imonio
de
la
iglesia
de
la
pa e
occiden al,
ya
la ino-pa lan e;
en
ace o
doc inal
que
pe mi i ía
a
ambos
mundos
ene
pun os
de
e e encia
comunes
.
T
al
e a
lo
que
le
ad e ía
Agus ín
en
la
p ime a
ca a
que
le
di igió
cuando
oda
ía
no
es
obispo
de
Hipona,
deseoso
de
en a
en
con ac o
con
él:
la
necesidad
de
ene
en
Occiden e
los
eso os
de
la
doc ina
c is iana
o ien al:
" e
pido
y
conmigo
e
pide
oda
la
comunidad
es udiosa
de
las
iglesias
a icanas
que
no
e
canses
de
pone
u
esme o
y
abajo
en
aduci
los
lib os
de
los
au o es
que
,
en
lengua
g iega,
han
a ado
magní icamen e
de
nues as
esc i u
as
.
Con
ello
consegui ás
que
ambién
noso os
conozcamos
a
es os
hom
b es
ex ao dina ios
y
,
muy
especialemen e
a
ese
que
an o
ci as
en
us
ob as
.
En
cuan o
aduci
a
la
lengua
la ina
las
San as
Esc i u as
canó
nica,
yo
no
desea ía
que
abaja as
en
eso
“(
P
e
imus
e go
,
e
nobiscum
pe i
omnis
A icana um
ecclesia um
s udiosa
socie as
,
u
in e p e andis
eo um
lib is
qui
G aece
sc ip u as
nos as
quam
op ime
ac a e un , cu am
a que
ope am
inpende
non
g a e is
.
P
o
es
enim
e ice e
u
nos
quo
que
habeamus
ales
illos
i os
e
unum
po issimum
quam
liben ius
in
uis
li e is
sonas
.
De
e endis
au em
in
linguam
La inam
sac is
li e is
cano
nicis
labo a e
e
nollem...
",
B
A
C
.
I,
536).
He
aquí
o mulada
po
Agus ín
-
de
mane a
especí ica
que
,
sin
g an
es ue zo
,
se
puede
gene aliza
-
la
misión
del
aduc o :
hace
de
dos
humanidades
,
en
es e
caso
la
de
O ien
e
y
la
de
Occiden e
,
un
único
espacio
de
a e nidad.
P
o
cie o
que
es a
ca a
a dó
a ios
años
en
llega
a
su
des ina a io
.
T as
se
iolada
en
Roma,
nues o
e emi a
se
en e a ía
de
su
con enido
po
los
umo es
que
le
llega on
de
la
capi al
a
su
e i o
,
lo
que
se ía
un
p ime
mo i o
de
i an
ez
en e
ambos
,
ya
que
en
ella,
el
que
después
se ía
obispo
de
Hipona
le
aconsejaba
que
no
siguie a
con
la
aducción
de
la
Biblia.
- 6 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
Aunque
es as
aducciones
de
los
esc i o es
g iegos
ec
lesiás icos
hubie an
sido
el
único
abajo
de
J
e ónimo
,
hab ían
sido
su icien es
pa a
que
su
nomb e
hubie a
pasado
a
la
his o ia
de
la
aducción.
F
ecuen e
men e
,
cuando
epasamos
la
his o ia
de
es a
ac i idad
que
ha
ansmi ido
y
uni e salizado
las
ob as
c
l
a
e
de
la
ciencia
y
la
li e a u a
uni e sales
–piénsese
en
las
ob as
que
la
Escuela
de
T
o
ledo
hizo
de
cu so
legal
en
la
Eu opa
medie al–,
se
pie den
de
is a
los
eno mes
es ue zos
que
ha
y
de
ás
de
esa
his o ia.
Mien as
se
alo a
el
es ue zo
i ánico
de
la
c eación
(los
de
un
Goe he
c eando
la
imagen
a que ípica
de
nues a
cul u a,
el
F
a
us o
,
o
los
de
un
Eins ein
e olucionado
de
la
imagen
del
mundo),
pasa
inad e ida
pa a
el
g an
público
la
labo
callada
y
ascé ica
del
aduc o
que
quizás
posibili a
con
ella
la
p esencia
de
esos
o os
g andes
genios
.
En
el
caso
de
San
J
e ónimo
,
pa a
alo a la
adecuadamen e
,
ha
y
que
insc ibi
esa
su
ac i idad
aduc og á ica
en
el
con ex o
de
la
agi a
dísima
ida
que
le
odea
inc
luso
en
el
cenobio
beleni a.
Que
el
digna a io
de
la
iglesia,
esc i o
de
a ados
eológicos
,
iaje o
incansable
,
o ganiza
do
monás ico
,
u ie a
iempo
pa a
deja nos
la
impo an e
aduc og a ía
que
hoy
en
día
poseemos
de
su
pluma
no
deja
de
se
edi ican e
.
P
o
o a
pa e
,
la
ca encia
de
los
medios
de
esc i u a
– in a,
papi os
,
e c–
y
de
a
y
uda
lexicog á ica,
po
ejemplo,
de
los
que
disponemos
hoy
en
día
en
d ían
que
supe a se
con
una
dedicación
po
encima
de
las
posibilidades
no males
de
abajo
de
cualquie
pe sona.
¿Se
suponen
us edes
lo
que
se ía
pa a
un
aduc o
ac ual
el
enca go
epen ino
de
la
aduccion
de
la
Biblia?
Imagínense
us edes
el
abajo
que
u o
que
supone
pa a
J
e
óni
mo
,
po
muy
bien
odeado
que
es u ie a
de
san as
y
solíci as
muje es
que
le
se ía
de
amanuenses
,
oda
esa
a ea
aduc i a
que
emp ende
en
medio
del
á ago
mundano
de
Roma
hacia
el
año
3820
y
que
con inua á
en
su
e i o
beleni a,
no
en
úl imo
é mino
po
alien o
de
San
Agus ín,
con
el
que
a
menudo
se
le
ep esen a
en
sac a
con e
sa io
.
Solo
el
aca eo
de
la
in a,
llegada
ma
yo men e
de
E iopía,
o
la
disponibilidad
de
las
plumas
,
la
limi ación
labo al
que
le
imponía
la
luz
diu na
a
su
abajo
o
,
en
el
caso
del
abajo
noc u no
,
la
disponibilidad
de
sebo
o
acei e
pa a
las
pes ilen
es
lámpa as
,
enían
que
supone
un
cúmulo
de
di icul ades
eno mes
,
añadidas
a
las
inhe en es
a
la
e sión
ex ual
y
que
debe ía
supe a
,
ade
más
de
con
ingenio
,
con
muc
h
o
es ue zo
.
P
e
sonalmen e
no
me
imagino
aduciendo
bajo
esas
condiciones
.
Añádase
a
es o
la
a ención
a
los
cul os
eligiosos
en
el
monas e io
beleni a,
cul os
que
suponían
la
up u a
de
la
cadena
men al
del
abajo
,
y
uno
end á
un
idea
ap oximada
del
abajo
que
ha
y
de ás
de
esas
aducciones
y
,
sob e
odo
,
de ás
de
la
aducción
de
la
llamada
V
ulga a,
esa
Biblia
ca ólica
cuyo
ex o
ie e
J
e ónimo
al
la ín
en e
los
años
390
y
406
y
que
,
dec
la ado
ex o
sag ado
o icial
de
la
Iglesia
po
el
Conciclio
de
T en o
,
se ía
ijado
de ini i amen e
en
1592.
P
e
o
odo
ese
abajo
y
es ue zo
de
e sión,
de
consul a
ex ológi
ca
de
las
uen es
g iegas
y
heb eas
y
de
la
subsiguien e
ijación
del
ex o
u ie on
como
esul ado
la
en ega
a
la
humanidad
c is iana
e
inc
luso
a
la
agnós ica
de
un
elemen o
de
cohexión
y
e e encia
sob e
el
que
los
siglos
pos e io es
i ían
elabo ando
una
cul u a
común
po
encima
de
las
peculia idades
aciales
y
cosmo isi as.
Abandonando
po
un
momen o
nues o
pun o
de
is a
c is iano-cén ico
,
al
que
,
po
supues o
,
enemos
pleno
de ec
ho,
pod emos
imagina nos
el
papel
de
esa
aducción
si
consi
de amos
el
papel
que
pa a
el
Islán
ha
ep esen ado
el
Co án.
Bien
que
es e
no
se
aduzca
y
la
Biblia
ha
ya
- 7 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
expe imen ado
innume ables
e sio
nes
en
las
di e en es
lenguas
a
las
que
ha
sido
aducida,
la
V
ulga a,
es
deci
,
la
aducción
je onimiana
ep esen a
el
pun o
de
e e encia
comu
ni a io
de
odas
ellas
y
,
en
cuan o
al,
es
el
ac o
de
cohexión
más
impo
an e
de
la
cul u a
occiden al,
que
iene
en
la
Biblia
y
en
el
mensaje
e an
gélico
su
mo o
undamen al.
Es
es a
una
conside ación
que
nos
da
la
dimensión
de
la
ob a
aduc i a
de
San
J
e ónimo
.
T
odo
es o
se
po encia
si
se
conside a
que
en
ese
momen o
en
el
que
apenas
han
pasado
es
siglos
de
c is ianismo
,
exis e
ya
una
se ie
de
e
siones
bíblicas
al
la ín
que
se
han
a ado
de
in eg a
en
la
llamada
V
e
us
La ina,
de i ada
de
las
Hexaplas
de
O ígenes
y
que
con
sus
di e gencias
ex uales
ponían
en
pelig o
una
concepción
homogénea
del
mensaje
c is
iano
.
De
hec
h
o
,
más
de
una
de
las
he ejías
que
pueblan
el
pano ama
de
la
his o ia
de
la
Iglesia
en
es os
años
se
debió
a
la
ca encia
de
una
pau a
ex ual
común.
De
ahí
la
impo ancia
de
la
Biblia
je onimiana,
que
,
sin
emba go
,
como
se
sabe
,
no
dejó
de
ene
con es a a ios
inc
luso
en e
sus
ilas
.
4.-LA
FILOSOFÍA
DE
LA
TRADUCCIÓN
JERONIMIANA
P ecisamen e
a
es as
con es aciones
écnicas
,
es
deci
,
ilológicas
,
esponde
la
o mulación
exp esa
de
su
eo ía
de
la
aducción
,
exp esada
sob e
odo
en
a ias
de
sus
ca as
.
E ec i amen e
,
como
en
el
caso
de
cual
quie
aducción
–que
se
lea,
po
supues o–
y
,
sob e
odo
,
como
en
el
caso
de
la
o a
g an
aducción
bíblica
de
la
his o ia,
la
lu e ana,
an o
la
V
u
l
ga a
como
sus
o as
aducciones
p o oca on
un
alu ión
de
c í icas
a
las
que
u o
que
esponde
con
ene gía
y
,
en
más
de
una
ocasión,
pe diendo
los
papeles
de
la
modes ia
y
la
humildad
eligiosas
que
p e endía
ealiza
en
su
e emi o io
.
Y
es
que
el
con ex o
en
el
que
su gen
es os
apun es
de
c í ica
y
eo ía
de
la
aducción
es
de
nue o
e elado
de
los
modos
y
mane as
de
es e
c is ianismo
que
,
p e endiendo
p edica
el
Se món
de
la
Mon aña,
se
dejaba
a apa
po
la
is
eo ica
de
las
cues iones
doc inales
y
ol idaba
la
mansedumb e
y
el
i enismo
de
aquel.
Las
dia ibas
que
en
ocasiones
di ige
a
sus
con incan es
po
un
quí ame
allá
esas
pajas
ilológicas
no
ienen
nada
que
en idia
a
las
que
siglos
después
,
Lu e o
di igi ía
a
los
que
desde
un
pun o
de
is a
doc inal
o
me amen e
ilológico
pensaban
de
mane a
dis in a.
En
odo
caso
ha
y
que
deci
que
en
el
caso
de
San
J
e ónimo
es a
pé dida
de
papeles
mani ies a
la
ica
pe sona
lidad,
humanamen e
eal,
de
es e
igu a
his ó ica
que
,
a
pesa
de
sus
in en os
de
pe ección
c is iana,
enía
bac
hes
su icien es
como
pa a
segui
siendo
una
pe sona
de
ca ne
y
hueso
,
no
un
san o
de
peana.
El
ana ismo
es
en
muc
has
ocasiones
me a
cues ión
de
ó mulas
.
P
e
o
ha
y
un
ana is
mo
,
el
ex ual,
de
los
aduc o es
que
les
hace
c ee
que
las
e siones
de
los
demás
son
malas
.
Me
p egun o
,
po
enésima
ez,
po
qué
los
aduc o
es
no
pod án
di imi
sus
di e encias
écnicas
sin
acudi
a
la
aniquilacion
in elec ual
del
con a io:
¿
In e p es
in e p e i
lupus
?
Pues
bien,
pa a
esponde
a
las
c í icas
,
J
e ónimo
coge
la
pluma en
a ias
ocasiones
,
en
las
ca as
57,
84,
85,
106,
e c
.,
y
en
ellas
,
además
de
hace
c í ica
de
aducción,
que
ya
es
eo ía,
esboza
c
la amen e
los
p incipios
ec o es
que
le
han
- 8 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
se ido
de
guía
y
mé odo.
P
a
a
no
sob epa
sa
los
lími es
de
es a
exposición,
oy
a
a a
de
expone
los
azona
mien os
,
la
iloso ía
aduc ológica
de
dos
de
ellas
,
la
84
y
la
57,
empe
zando
po
es a
úl ima,
pa a
cen a me
después
en
la
57,
más
impo an e
.
En
el
o igen
de
oda
la
eo ía
de
la
aducción
je onimiana
es á
la
cues ión
o igenis a.
Cuando
esc ibe
la
ca a
84,
hace
iempo
que
J
e
óni
mo
había
p ome ido
la
aducción
del
P
e
i
a c
hon
de
O ígenes
,
si
bien,
odos
los
p oblemas
doc inales
y
pe sonales
que
le
ha
causado
su
admi ación
po
la
pe sona
de
O ígenes
,
al
iempo
que
su
epulsa
de
sus
doc
inas
he é icas
le
han
hec
h
o
i
abandonado
la
idea.
Ru ino,
el
monje
amigo
del
monas e io
del
Mon e
Oli e e
que
,
a
inales
de
siglo
,
se
asla
da
a
Roma,
emp ende
es a
aducción.
Un
segundón
de
los
ambien es
del
c is ianismo
omano
,
Eusebio
de
C emona,
se
hace
amigo
de
Ru ino
y
log a
de
él,
ob iamen e
a
í ulo
con idencial,
el
manusc i o
,
no
de ini i o
,
de
la
aducción
sob e
la
que
oda
ía
es á
abajando
.
Eusebio
,
de au
dando
la
con ianza
de
amigo
que
Ru ino
ha
pues o
en
él,
hace
ci cula
ese
bo ado
y
lo
pasa
al
senado
P
a
nmaquio
y
a
la
ma ona
omana
Ma ce
la,
quienes
de
inmedia o
pe ciben
el
u illo
he é ico
que
el
ex o
disimula
con
in e polaciones
y
censu as
,
eo ías
que
an
con a
ca holicam
egu
lam
y
minus
ca holice
dic a
(Bac
I,
p
.
885).
Ac uando
de
c
h
i a os
,
ambos
hacen
llega
el
ex o
de
la
aducción
a
J
e ónimo
,
que
desde
Belén
i adia
su
in luencia
basada
en
el
p es igio
de
su
sabe
ilológico
y
en
su
segu i
dad
doc inal.
Uno
de
sus
"san os
he manos",
esc iben
e i iéndose
al
Eusebio
de
ma as
,
les
ha
en egado
un
ex o
que
mani ies a
cie as
sim
pa ías
po
el
ya
abie amen e
dec
la ado
he eje
y
con
el
in
de
que
in e
enga
como
c í ico
y
como
e aduc o
le
en ían
la
aducción
de
Ru ino.
Como
se
e
,
ni
siquie a
en
es e
caso
en
el
que
in e enían
"san os
a ones",
los
aduc o es
han
es ado
al
ma gen
del
juego
sucio
que
oda
e
sión
p o oca,
bien
en
el
mandan e
,
bien
en
el
público
lec o
,
bien
en
el
cole
ga
y
como
a
menudo
sucede
,
se
han
con e ido
en
íc imas
y
e dugos
del
un ai
play
.
Es a
juga e a
en
la
que
in e ienen
Eusebio
de
C emona
y
P
a
nmaquio
como
u dido es
y
Ru ino
y
J
e ónimo
como
íc imas
,
causa á
nue as
desa
enencias
en
la
elación
de
es os
dos
úl imos
,
que
ya
se
habí
an
en en ado
en
P
ales ina.
Es a
es
la
acusación
de
P
a
nmaquio
con a
Ru ino
an e
la
co e
que
p eside
J
e
ónimo:
se
han
sup imido
de
es os
lib os
muc
h
os
pasajes
que
pod ían
dela a
impiedad
mani ies a
y
se
han
in e polado
pasajes
.
E go
,
J
e ónimo
debe á
como
sen encia
condena o ia
de
Ru ino,
" aduci
el
lib o
de
O ígenes
a
pa i
del
o iginal
y
al
y
como
ue
edi ado
po
su
au o "
(sup a
dic um
lib um
O igenis
ad
idem,
quem
admodum
ab
ipso
auc o e
edi us
es ,
uo
se mone
mani es es
,
Bac
I,
p
.
885).
J
e ónimo
accede á
a
ello
y
acompaña á
el
ex o
de
una
con es ación
a
sus
comunican es
omanos
,
que
,
sin
a aca
di ec amen e
a
Ru ino,
cons
a a
la
e dad
undamen al
de
la
aduc ología:
que
ha
y
a ias
mane as
de
aduci :
"como
in é p e e
y
como
au o ".
Como
au o es
y
no
como
in é p e es
hab ían
aducido
Hila io
y
V
ic o ino
las
ob as
de
O ígenes
.
El,
como
solución
in e media,
ha
op ado
po
un
é mino
medio,
e i ando
an o
la
"au o idad"
que
se
ap opia
ilíci amen e
del
ex o
ajeno
,
como
la
se idumb e
que
hace
al
aduc o
esc
l
a
o
del
mismo
y
no
de
la
e dad:
"Aho a,
el
abajo
que
me
ha
cos ado
aduci
los
lib os
pe i
a jon
es
cosa
que
dejo
a
ues o
juicio
.
Pues
si
po
una
pa e
,
cambia
lo
más
mínimo del
ex o
g iego
no
se ía
e sión,
sino
e e sión,
exp esa lo
odo
palab a
po
palab a
no
se ía
p opio
de
quien
quisie a
gua da
la
g acia
del
es ilo"
(
es o
iudicio
de elinquo;
dum
e
mu a e
quippiam
de
G aeco
,
non
es
e
en is
sed
e e en is;
e
eadem
ad
e bum
exp ime e,
- 9 -