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La labor traductográfica y la filosofía traductológica de San Jerónimo en su marco biográfico

Vega Cernuda, Miguel Angel

Abstract

En el presente artículo esbozamos los rasgos biográficos de San Jerónimo que han podido determinar su filosofía de la traducción, describiendo el contexto histórico y su personalidad intelectual, como escritor y traductor. También se menciona su presencia en la historia del arte para pasar a continuación a analizar su actividad traductográfica y su traductología, utilizando pasajes de sus cartas como ejemplo de las líneas maestras de su pensamiento

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He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999 LA LABOR TRADUCT OGRÁFIC A Y LA FILOSOFÍA TRADUCT OLÓGIC A DE SAN JERÓNIMO EN SU MARCO BIOGRÁFICO 1 Miguel Ángel VEGA CERNUDA Uni e sidad Complu ense de Mad id 1.- UN POCO DE HAGIOGRAFIA: PERFIL BIOGRÁFICO Y PERSONALIDAD HIST ÓRIC A Y LEGENDARIA DE SAN JERÓNIMO Decía el ilóso o idealis a alemán F i c h e que cada uno escoge la iloso ía según el ipo de homb e que es . P o eso , a la ho a de p esen a la iloso ía aduc ológica de San J e ónimo , jus o se á p esen a le como homb e , es deci , como pe sona his ó ica y pe sonalidad social, pa a así pode comp ende la iloso ía que puso en p ác ica. En cuan o a la pe sona de J e ónimo de Es idón, los da os que nos pe mi en aza su cu iculum biog á ico se encuen an dispe sos en sus esc i os . Son, sob e odo , apun es au obiog á icos espa cidos en sus nume osas ca as . Nacido en 347 en una ciudad hoy en día inexis en e y que podíamos si ua en la ac ual C oacia, pasa su in ancia en las posesiones pa e nas en unos años en los que el paganismo cede e eno an e el iun o a ollado del c is ianismo , consumado poli ícamen e bajo Cons an ino unos 30 años an es . A la edad de 12 años se aslada a Roma. Allí su pasión po Cice ón ha á de es e jo en un la inis a que paula inamen e a adqui iendo un g an enomb e en e los esc i o es de su iempo . De Roma se aslada á a T é e is , la ciudad del impe io en el limes ge mánico , cons i uida en una de las capi ales de la an e io T e a quía. V u el o a Roma y ya bau izado , emp ende un iaje de es udios y de pe eg inación al O ien e es ableciéndose en An ioquía y después en Calcis . Allí expe i men a una especie de con e sión paulina que ela a en una de sus ca as . Según es e ela o , en una especie de sueño o a eba o mís ico , se hab ía is o lle ado an e un ibunal acusado de al a de e o eligioso y de excesi a a ición a las le as paganas: " ú e es cice oniano , no c is iano", le hab ía con es ado el juez an e la con esión de e c is iana hec h a po J e ó nimo . Du an e unos años se dedica á a la ida ascé ica en el 1 El p esen e a ículo es el ex o de una con e encia p onunciada po su au o –documen ada con el pe inen e ma e ial isual– en la Facul ad de T aducción y Comunicación de la Uni e sidad Ca ólica de Chile el día 30 de sep iemb e de 1998 con ocasión de la es i idad de San J e óni mo , ec h a en la que se celeb a el Día Mundial del T aduc o . En es a ocasión, acudie on a la con oca o ia de la Uni e sidad Ca ólica, la más an igua ins i ución docen e de Chile , es Uni e sidades san iaguinas en las que se impa en los es udios de la aducción. Dada la al a de in o mación que se iene sob e la igu a y la signi icación de es e epónimo de nues a ac i idad hemos p opues o el ex o de es a con e encia como a ículo pa a es a e is a que inicia su anda du a con los mejo es deseos de éxi o y con inuidad. - 1 - He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999 desie o que el monaca o había con e ido en luga de encuen o con la esencialidad c is iana. P a a llega a la esencialidad de lo humano y consegui la pe cepción del mensaje c is iano en su pu eza doc inal, se impond á una ígida ascé ica de enuncia a lo supe luo de la ida que a ma cando su ca ác e has a hace de él una pe sona que i e pa a la p ác ica de los ideales c is ianos . Con es a inalidad al e na á sus eje cicios de piedad con el es udio de las lenguas bíblicas . V u el o a Roma en el 382 se i á has a el 385 de sec e a io y conseje o en cues iones dogmá icas, bíblicas y ilológicas al papa San Dámaso , quien le anima a aduci la Biblia. Es a ac i idad mo i a ía que pos e io men e la imaginación a ís ica le hicie a igu a como ca denal de la Iglesia, dignidad a la que nunca llegó , ya que en aquel en onces no exis ía oda ía es a ins i ución omana. A la mue e del papa, y ya obje o de en idias e i as a las que ha con ibuido con su espí i u polémico , se sen i á incómodo en el ambien e de la cu ia, en la que llega á a se acusado de elaciones ilíci as con P a ula, una de sus discipulas . En es a segunda época omana ha o mado en o no a sí un cenáculo de homb es y muje es c is ianos , la ma yo ía de g an in luencia social y polí ica, en los que a a de i adia una concepción peculia de la ida c is iana. Cuando la si uación se haga insos enible en Roma emp ende á, acompañado po a ios miemb os de ese cenáculo omano , iaje a O ien e donde , p e io iaje de es udio po el Egip o y Tie a San a, se es ablece á en Belén pa a el es o de sus días , has a su mue e , que ocu i á en el 419. Allí lle a á una ida de monje/e mi año aduciendo y esc ibiendo alejado del mundo , pe o no al ma gen de la his o ia de su iempo de la que se á uno de los capí ulos nuc lea es . Fue en es a y con es a su poli acé ica ci cuns ancia i al cómo empezó a agua se la imagen his ó ica y legenda ia que después pasa ía a la iconog a ía, que ha ía de él una de las igu as más amilia es del c is ianismo y uno de los mo i os más ecuen es de la his o ia del a e . Así, po ejemplo, 1. Sus esc i os exegé icos y sus polémicas le hicie on pasa a la ico nog a ía como un e udi o es udioso de los ex os c is ianos . 2. Su ida de e i o monacal no le hizo pad e del monaca o , ni siquie a del occiden al, pe o sí uno de sus modelos , compa iendo canc ha en la iconog a ía monás ica con San An ón y San P ablo e mi año y ec lipsando a San Beni o . A es a su ace a de monje e emi a pe e nece el episodio del león, que , sin emba go , co esponde ía p opia men e a San Ge ásimo . La p oximidad onomás ica de ambos ha ía que la imaginación medie al con undie a los pe sonajes y , a pa i de inales del XIII, el león es ya un acompañan e iel del peni en e de Belén. 3. Su ida de peni en e hizo de él el epónimo del asce ismo c is iano , oscu enciendo la pe sonalidad del o o g an cas igado de su cue po , San Ono e. 4. S u pa icipación en las luc has eológicas del iempo y su de ensa de la o odoxia, le con i ie on en uno de los cua o P a d es de la Igle sia la ina jun o con San Agus ín, San Amb osio y San G ego io Magno. - 2 - He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999 Mien as la ma yo ía de las igu as y pe sonalidades de la his o ia eligiosa del p ime c is ianismo ue on pe diendo pe il con el paso del iempo , J e ónimo ue haciéndose uno de los pe sonajes más case os y amilia es del a e , la doc ina y la piedad c is ianos . Y a a comienzos del p e- enacimien o , en el T ecen o , empiezan a apa ece masi amen e ep esen aciones del peni en e de Belén, del digna a io ec lesiás ico o del aduc o de la Biblia en los más di e sos emplazamien os , si uaciones y composiciones: ‒ En las iluminaciones y minia u as de los lib os , ‒ esculpido en los púlpi os y po ones de las iglesias , ‒ en esco o elie e en las pec hinas del c uce o , en los in e columnios y en los in adoses de los a cos ‒ ambién esculpido , en las po adas de las ca ed ales y , po supues o , ‒ en ablas , lienzos o allas en los al a es ma yo es . Los anciscanos , que enían en la docilidad del "he mano cue po" a a és del cas igo un pun o ue e de su idea io , le pond án como ejem plo de peni en e , como demues a, po ejemplo, la se ie de e aco e de della Robbia en el cenobio del mon e Al e nia donde San F ancisco hab ía ecibido las llagas . La o den de los p edicado es , llamada po su undado San o Domingo de Guzmán al cul i o de la e lexión eológica, le pond á como ejemplo de in elec ual c is iano que hace de la azón una sie a del dogma c is iano . El humanismo , inc luso el laico , end á en él un pun o de e e en cia y Du e o llena á su es udio y los salones e iglesias de su ciudad na al (Nü nbe g) de las igu as de es e in elec ual que encajaba pe ec amen e en los a anes oda ía conciliado es de lo nue o y lo iejo , de lo medie al y lo humanis a, de lo humano y lo c is iano que p e endía Du e o . Más a de , la Con a e o ma p opond á la igu a de J e ónimo a duc o e in elec ual some ido a la adición y a la au o idad papal como pa adigma de ac i ud an ilu e ana y apela á a su idea io pa a ei indi ca , en e al an opocen ismo del humanismo , la uel a a la conside a ción de las cosas sub specie ae e ni a is . P e o se án sob e odo el manie ismo y el ba oco i alianos y espa ñoles los que encon a án en la pe sonalidad a o men ada del peni en e e in elec ual un ilón ex ao dina io pa a ensaya los más di e en es a amien os c omá icos , las más ebuscadas composiciones , las más eso é icas simbologías . Se á an g ande la a ición que su igu a y su idea io , ecogido en su epis ola io , despie en en los medios eligiosos de la Baja Edad Media que , a mediados del qua ocen o, unos a ones piadosos an a oma como ejemplo de ida c is iana la de J e ónimo y unda án una se ie de cong e gaciones de cenobios independien es (los jesua os , p . e .) que con el iempo da án luga a una o den eligiosa p opia, la O den J e onimiana, que , some iéndose a la egla de S . Agus ín, end ía en España su máxima exp esión. Es a O den oda ía subsis e hoy en día, siendo la p opie a ia, si no ju ídica, sí mo al de pa imonios his ó icos y eligiosos como los del Monas e io de - 3 - He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999 Y u s e , adonde se e i a ía a mo i Ca los V , el Monas e io del Esco ial, adonde lo ha ía su hijo F e lipe II, o el Monas e io de Guada lupe , una de las e e encias eligiosas de la Amé ica hispana c is iana. 2.-EL INTELECTU A L CRISTIANO En el ma co de es a pe sonalidad poli áce ica que hemos esbozado y que an p o usamen e ha ecogido la iconog a ía c is iana, des aca su amplio pe il de in elec ual: en cuan o polemis a, c í ico, esc i o y a duc o , San J e ónimo se e ela como una de las g andes cabezas de la época. En su e i o de Belén es el o áculo al que acude la in elec ualidad de ese c is ianismo oda ía en o mación. Sin omá ica de esa pasión in elec ual es la ecomendación que en más de una ocasión hace a sus discí pulos y discípulas ace ca de la lec u a: "que la noc h e e coja con el lib o en e las manos", ecomienda en cie a ocasión a P a ula, la noble omana que le siguió al e i o de Belén. En o a ocasión esc ibe a P a nmaquio y Océano: "!Ojalá u ie a yo las ob as de odos los comen a is as pa a com pensa la o peza de mi ingenio con la diligencia de la lec u a" ("u inam omnium ac a um habe em olumina, u a di a em ingenii lec ionis diligen ia conpensa em", Bac 84 2 I, p . 90). A es e su ca ác e in elec ual de amplio espec o se debe , en pa e , el que man u ie a con ac o con oda esa pléyade de g andes nomb es del c is ianismo p imi i o que aguan en medio de apasionan es polémicas , no siemp e , e bales , el des ino doc inal de la Iglesia: San G ego io Nacianceno , pa ia ca de Cons an ino pla, San Dámaso , obispo de Roma al que si ió de sec e a io y conseje o, San Agus ín, con el que se ca eó en epe idas ocasiones , San Epi anio , e c . In e iene en las dispu as dogmá icas de la época, sob e odo la que se desa ollaba en o no a la in e p e ación del apologe a O ígenes , mue o en Ti o un siglo an es de que J e ónimo inie a al mundo , y quien, a pesa de sus doc inas he é icas y de su au ocas ación 3 , e a uno de los au o es más conside ados del c is ianismo . Ha y , sin emba go , que señala que es as sus elaciones no es u ie on siemp e ca en es de di icul ades y ensiones , sob e odo con San Agus ín, con el que acaba ía en buena con co dia, con San Amb osio , al que en más de una ocasión di igió ep oc hes de ca ác e aduc i o , con su amigo Ru ino, aduc o , y con San J u an C isós omo , a cuyo des ie o con ibuyó de mane a impo an e con una de sus ca as . Como polemis a y apologe a pa icipó ac i amen e en las dispu as pelagianas en cuyo con ex o esc ibi ía un Diálogo con a los pelagianos que le ald ía, en e o as cosas , el que una banda de es os asal a a su con en o o cenobio en Belén pa a p ende le uego . En es e a aque , acae cido el año 415, se e e ía la sang e de un diácono de J e ónimo y pe ece ía pas o de las llamas la biblio eca del san o , quien pudo sal a se g acias a que se e ugió en una o e o i icada. Es es e un da o que pone de elie e el ca ác e a en u e o que en ocasiones u o , po as o po ne as , su ida, cosa que , po o a pa e , no enía nada de ex ao dina io en un momen o en el que el c is ianismo se hallaba inme so en conmociones doc inales que conlle aban, en más de 2 Ci amos según la edición del Epis ola io ealizada po la Biblio eca de Au o es C is ianos a ca go de J u an Bau is a V ale o , S . J ., Mad id, 1993. 3 Fue céleb e la au ocas ación de es a in e esan e pe sonalidad de la Iglesia p imi i a ealiza da en a as de una in e p e ación li e al del E angelio: "si u mano e escandaliza...". - 4 - He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999 una ocasión, ue es en en a mien os pe sonales . Es es e un da o que hoy en día nos alecciona ace ca de cómo la dispu a doc inal debe hace se siemp e en un ono de conco dia pa a que la ue za de la palab a sea exc l usi amen e la de la azón que la sos iene , no la que le con ie en la pasión o los in e eses . Si en su amplio cu iculum de polemis a, J e ónimo hubie a enido un sen ido más i énico y en ocasiones hubie a mode ado sus exp esiones , posiblemen e hab ía sal ado muc has amis ades y , lo que es más impo an e , las pequeñas o g andes po ciones de e dad que las doc inas con a ias o he é icas pudie an ene . Sólo a en u o un ejemplo. Una de las esis del monje b i ánico P e lagio, es ablecido en Belén como J e ónimo , una esis que , po cie o , iba on almen e en con a de la concepción agus iana del homb e como masa damna a, a i maba que no e a necesa ia la g acia di ina pa a la p ác ica del bien. Si el op imismo humanis a que espi aba es a esis se hubie a inco po ado ya en los p ime os momen os a la eo ía o icial del c is ianismo , no hab íamos enido que espe a a los iempos pos concilia es de nues o siglo pa a acep a al no c eyen e como hijo de Dios y posi blemen e la Iglesia hubie a eco ido o os caminos de ole ancia que hab ían hec h o más isueño su os o his ó ico . P e o el e bo y la pluma de J e ónimo e an an pasionales como su pe sonalidad y , lle ados del celo y el en usiasmo de la e dad, posiblemen e del o gullo p opio de odo in elec ual, a du as penas podían e i a , como ampoco lo hacían sus con i can es , la descali icación y el insul o . T ambién in e end ía con a J o iniano (393), con a los a ianos , los donacianos , e c ., siendo un acé imo de enso an o de la esu ección de la ca ne y de la Inmaculada Concepción como del cul o a los má i es , es deci , de los san os y del bau ismo de los niños . Como exége a esc ibió nume osos comen a ios a di e sos lib os de la Biblia (J e emías , Can a de los Can a es , Ec lesias és , E angelios , e c .) y como his o iado apo ó o eelabo ó nume osas monog a ias y es udios , ales como las biog a ías de San P ablo de T e bas , conocido más bien como San P ablo e mi ano , de San An onio, conocido como San An onio Abad o San An ón, de San Hila ión de P ales ina, e c . Hizo ambién un dicciona io de a ones ilus es del c is ianismo (de V i is Illus ibus ), un ca álogo de esc i o es ec lesiás icos , e c . Como in es igado ilológico ealizó un dicciona io de nomb es p opios que se puede conside a ya como un in en o de dicciona io encic lopédico . 3.-EL INTELECTU A L Y LA TRADUCCIÓN P o muy in e esan es que sean es os asgos de su pe sonalidad his ó ica, po lo que a noso os espec a más nos in e esa su ac i idad como aduc o , ya que en es e aspec o su labo ue decisi a pa a nues o en o no cul u al y eligioso. En una ca a a uno de sus discípulos oma nos , el senado omano P a nmaquio , J e ónimo dis ingue dos ipos de ex os en las aducciones que él ealiza: el de los "g iegos" y el de las Sag a das Esc i u as: "... in ansla ione g aeco um, absque sc ip u is sanc is ... ", es deci , ex os p o anos y ex os sag ados . P o lo que espec a a los p i me os , se ha a ado undamen almen e de los esc i os apologé icos , hagiog á icos y eológicos del c is ianismo compues os en los siglos an e io es po O ígenes ( P e i a c h on, comen a ios biblicos ), Eusebio de Cesa ea ( C onica ), Dídimo ( Sob e el Espi i u San o ), - 5 - He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999 de San P a comio (esc i os ascé icos), e c . Es in e esan e des aca que su aducción del P e i a c h on de O ígenes es una espues a a la aducción, supues amen e e ónea, hec h a po su amigo y , después , con ican e , monje ambién en P ales ina y después en Roma, Ru ino. No se le conocen aducciones de los au o es paganos g iegos , cosa que no es de ex aña ya que , además de sali se del inmedia o campo de in e és de nues o e emi a, a sabe , el campo doc inal del c is ianismo , es os ci culaban en su icien es e siones la inas . Si ha cen ado su ac i i dad aduc o a en los esc i os g iegos de los au o es ec lesiás icos ha sido p ecisamen e po que , en un momen o en el que el Impe io Romano mos aba unas endencias cen í ugas ma e ializadas , as el pe íodo p e cons an iniano de la T e a quía, en la di isión de ini i a bajo el empe a do español T eodosio , es as , ob iamen e , conlle aban el pelig o de incomunicacion en e el c is ianismo o ien al, g eco-pa lan e , y el occi den al, la inopa lan e y p oducían impo an es a ian es in e p e a i as y pas o ales de la doc ina c is iana. En es e sen ido , J e ónimo ealizó esa ocación undamen al a la que esponde la a ea del aduc o , a sabe , la de se puen e en e cul u as y lenguas . P a a ello enía la mejo base . Edu cado en Roma, había i ido y con inuado su o mación la gos años en Asia Meno y Cons an inopla, po lo que conocía las dos o illas lingüís ico-cul u ales en e las que que ía es ablece el come cio ex ual. A esas o illas de la aducción aludi ía más a de exp esamen e el humanis a i aliano Leona do B uni cuando nos hizo acep a de mane a de ini i a el é mino que hoy en día exp esa nues a ac i idad: aduce e na em, es deci , pasa a la o a o illa la na e ex ual. Al aslada al la ín los comen a ios de O ígenes los es aba con e iendo en pa imonio de la iglesia de la pa e occiden al, ya la ino-pa lan e; en ace o doc inal que pe mi i ía a ambos mundos ene pun os de e e encia comunes . T al e a lo que le ad e ía Agus ín en la p ime a ca a que le di igió cuando oda ía no es obispo de Hipona, deseoso de en a en con ac o con él: la necesidad de ene en Occiden e los eso os de la doc ina c is iana o ien al: " e pido y conmigo e pide oda la comunidad es udiosa de las iglesias a icanas que no e canses de pone u esme o y abajo en aduci los lib os de los au o es que , en lengua g iega, han a ado magní icamen e de nues as esc i u as . Con ello consegui ás que ambién noso os conozcamos a es os hom b es ex ao dina ios y , muy especialemen e a ese que an o ci as en us ob as . En cuan o aduci a la lengua la ina las San as Esc i u as canó nica, yo no desea ía que abaja as en eso “( P e imus e go , e nobiscum pe i omnis A icana um ecclesia um s udiosa socie as , u in e p e andis eo um lib is qui G aece sc ip u as nos as quam op ime ac a e un , cu am a que ope am inpende non g a e is . P o es enim e ice e u nos quo que habeamus ales illos i os e unum po issimum quam liben ius in uis li e is sonas . De e endis au em in linguam La inam sac is li e is cano nicis labo a e e nollem... ", B A C . I, 536). He aquí o mulada po Agus ín - de mane a especí ica que , sin g an es ue zo , se puede gene aliza - la misión del aduc o : hace de dos humanidades , en es e caso la de O ien e y la de Occiden e , un único espacio de a e nidad. P o cie o que es a ca a a dó a ios años en llega a su des ina a io . T as se iolada en Roma, nues o e emi a se en e a ía de su con enido po los umo es que le llega on de la capi al a su e i o , lo que se ía un p ime mo i o de i an ez en e ambos , ya que en ella, el que después se ía obispo de Hipona le aconsejaba que no siguie a con la aducción de la Biblia. - 6 - He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999 Aunque es as aducciones de los esc i o es g iegos ec lesiás icos hubie an sido el único abajo de J e ónimo , hab ían sido su icien es pa a que su nomb e hubie a pasado a la his o ia de la aducción. F ecuen e men e , cuando epasamos la his o ia de es a ac i idad que ha ansmi ido y uni e salizado las ob as c l a e de la ciencia y la li e a u a uni e sales –piénsese en las ob as que la Escuela de T o ledo hizo de cu so legal en la Eu opa medie al–, se pie den de is a los eno mes es ue zos que ha y de ás de esa his o ia. Mien as se alo a el es ue zo i ánico de la c eación (los de un Goe he c eando la imagen a que ípica de nues a cul u a, el F a us o , o los de un Eins ein e olucionado de la imagen del mundo), pasa inad e ida pa a el g an público la labo callada y ascé ica del aduc o que quizás posibili a con ella la p esencia de esos o os g andes genios . En el caso de San J e ónimo , pa a alo a la adecuadamen e , ha y que insc ibi esa su ac i idad aduc og á ica en el con ex o de la agi a dísima ida que le odea inc luso en el cenobio beleni a. Que el digna a io de la iglesia, esc i o de a ados eológicos , iaje o incansable , o ganiza do monás ico , u ie a iempo pa a deja nos la impo an e aduc og a ía que hoy en día poseemos de su pluma no deja de se edi ican e . P o o a pa e , la ca encia de los medios de esc i u a – in a, papi os , e c– y de a y uda lexicog á ica, po ejemplo, de los que disponemos hoy en día en d ían que supe a se con una dedicación po encima de las posibilidades no males de abajo de cualquie pe sona. ¿Se suponen us edes lo que se ía pa a un aduc o ac ual el enca go epen ino de la aduccion de la Biblia? Imagínense us edes el abajo que u o que supone pa a J e óni mo , po muy bien odeado que es u ie a de san as y solíci as muje es que le se ía de amanuenses , oda esa a ea aduc i a que emp ende en medio del á ago mundano de Roma hacia el año 3820 y que con inua á en su e i o beleni a, no en úl imo é mino po alien o de San Agus ín, con el que a menudo se le ep esen a en sac a con e sa io . Solo el aca eo de la in a, llegada ma yo men e de E iopía, o la disponibilidad de las plumas , la limi ación labo al que le imponía la luz diu na a su abajo o , en el caso del abajo noc u no , la disponibilidad de sebo o acei e pa a las pes ilen es lámpa as , enían que supone un cúmulo de di icul ades eno mes , añadidas a las inhe en es a la e sión ex ual y que debe ía supe a , ade más de con ingenio , con muc h o es ue zo . P e sonalmen e no me imagino aduciendo bajo esas condiciones . Añádase a es o la a ención a los cul os eligiosos en el monas e io beleni a, cul os que suponían la up u a de la cadena men al del abajo , y uno end á un idea ap oximada del abajo que ha y de ás de esas aducciones y , sob e odo , de ás de la aducción de la llamada V ulga a, esa Biblia ca ólica cuyo ex o ie e J e ónimo al la ín en e los años 390 y 406 y que , dec la ado ex o sag ado o icial de la Iglesia po el Conciclio de T en o , se ía ijado de ini i amen e en 1592. P e o odo ese abajo y es ue zo de e sión, de consul a ex ológi ca de las uen es g iegas y heb eas y de la subsiguien e ijación del ex o u ie on como esul ado la en ega a la humanidad c is iana e inc luso a la agnós ica de un elemen o de cohexión y e e encia sob e el que los siglos pos e io es i ían elabo ando una cul u a común po encima de las peculia idades aciales y cosmo isi as. Abandonando po un momen o nues o pun o de is a c is iano-cén ico , al que , po supues o , enemos pleno de ec ho, pod emos imagina nos el papel de esa aducción si consi de amos el papel que pa a el Islán ha ep esen ado el Co án. Bien que es e no se aduzca y la Biblia ha ya - 7 - He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999 expe imen ado innume ables e sio nes en las di e en es lenguas a las que ha sido aducida, la V ulga a, es deci , la aducción je onimiana ep esen a el pun o de e e encia comu ni a io de odas ellas y , en cuan o al, es el ac o de cohexión más impo an e de la cul u a occiden al, que iene en la Biblia y en el mensaje e an gélico su mo o undamen al. Es es a una conside ación que nos da la dimensión de la ob a aduc i a de San J e ónimo . T odo es o se po encia si se conside a que en ese momen o en el que apenas han pasado es siglos de c is ianismo , exis e ya una se ie de e siones bíblicas al la ín que se han a ado de in eg a en la llamada V e us La ina, de i ada de las Hexaplas de O ígenes y que con sus di e gencias ex uales ponían en pelig o una concepción homogénea del mensaje c is iano . De hec h o , más de una de las he ejías que pueblan el pano ama de la his o ia de la Iglesia en es os años se debió a la ca encia de una pau a ex ual común. De ahí la impo ancia de la Biblia je onimiana, que , sin emba go , como se sabe , no dejó de ene con es a a ios inc luso en e sus ilas . 4.-LA FILOSOFÍA DE LA TRADUCCIÓN JERONIMIANA P ecisamen e a es as con es aciones écnicas , es deci , ilológicas , esponde la o mulación exp esa de su eo ía de la aducción , exp esada sob e odo en a ias de sus ca as . E ec i amen e , como en el caso de cual quie aducción –que se lea, po supues o– y , sob e odo , como en el caso de la o a g an aducción bíblica de la his o ia, la lu e ana, an o la V u l ga a como sus o as aducciones p o oca on un alu ión de c í icas a las que u o que esponde con ene gía y , en más de una ocasión, pe diendo los papeles de la modes ia y la humildad eligiosas que p e endía ealiza en su e emi o io . Y es que el con ex o en el que su gen es os apun es de c í ica y eo ía de la aducción es de nue o e elado de los modos y mane as de es e c is ianismo que , p e endiendo p edica el Se món de la Mon aña, se dejaba a apa po la is eo ica de las cues iones doc inales y ol idaba la mansedumb e y el i enismo de aquel. Las dia ibas que en ocasiones di ige a sus con incan es po un quí ame allá esas pajas ilológicas no ienen nada que en idia a las que siglos después , Lu e o di igi ía a los que desde un pun o de is a doc inal o me amen e ilológico pensaban de mane a dis in a. En odo caso ha y que deci que en el caso de San J e ónimo es a pé dida de papeles mani ies a la ica pe sona lidad, humanamen e eal, de es e igu a his ó ica que , a pesa de sus in en os de pe ección c is iana, enía bac hes su icien es como pa a segui siendo una pe sona de ca ne y hueso , no un san o de peana. El ana ismo es en muc has ocasiones me a cues ión de ó mulas . P e o ha y un ana is mo , el ex ual, de los aduc o es que les hace c ee que las e siones de los demás son malas . Me p egun o , po enésima ez, po qué los aduc o es no pod án di imi sus di e encias écnicas sin acudi a la aniquilacion in elec ual del con a io: ¿ In e p es in e p e i lupus ? Pues bien, pa a esponde a las c í icas , J e ónimo coge la pluma en a ias ocasiones , en las ca as 57, 84, 85, 106, e c ., y en ellas , además de hace c í ica de aducción, que ya es eo ía, esboza c la amen e los p incipios ec o es que le han - 8 - He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999 se ido de guía y mé odo. P a a no sob epa sa los lími es de es a exposición, oy a a a de expone los azona mien os , la iloso ía aduc ológica de dos de ellas , la 84 y la 57, empe zando po es a úl ima, pa a cen a me después en la 57, más impo an e . En el o igen de oda la eo ía de la aducción je onimiana es á la cues ión o igenis a. Cuando esc ibe la ca a 84, hace iempo que J e óni mo había p ome ido la aducción del P e i a c hon de O ígenes , si bien, odos los p oblemas doc inales y pe sonales que le ha causado su admi ación po la pe sona de O ígenes , al iempo que su epulsa de sus doc inas he é icas le han hec h o i abandonado la idea. Ru ino, el monje amigo del monas e io del Mon e Oli e e que , a inales de siglo , se asla da a Roma, emp ende es a aducción. Un segundón de los ambien es del c is ianismo omano , Eusebio de C emona, se hace amigo de Ru ino y log a de él, ob iamen e a í ulo con idencial, el manusc i o , no de ini i o , de la aducción sob e la que oda ía es á abajando . Eusebio , de au dando la con ianza de amigo que Ru ino ha pues o en él, hace ci cula ese bo ado y lo pasa al senado P a nmaquio y a la ma ona omana Ma ce la, quienes de inmedia o pe ciben el u illo he é ico que el ex o disimula con in e polaciones y censu as , eo ías que an con a ca holicam egu lam y minus ca holice dic a (Bac I, p . 885). Ac uando de c h i a os , ambos hacen llega el ex o de la aducción a J e ónimo , que desde Belén i adia su in luencia basada en el p es igio de su sabe ilológico y en su segu i dad doc inal. Uno de sus "san os he manos", esc iben e i iéndose al Eusebio de ma as , les ha en egado un ex o que mani ies a cie as sim pa ías po el ya abie amen e dec la ado he eje y con el in de que in e enga como c í ico y como e aduc o le en ían la aducción de Ru ino. Como se e , ni siquie a en es e caso en el que in e enían "san os a ones", los aduc o es han es ado al ma gen del juego sucio que oda e sión p o oca, bien en el mandan e , bien en el público lec o , bien en el cole ga y como a menudo sucede , se han con e ido en íc imas y e dugos del un ai play . Es a juga e a en la que in e ienen Eusebio de C emona y P a nmaquio como u dido es y Ru ino y J e ónimo como íc imas , causa á nue as desa enencias en la elación de es os dos úl imos , que ya se habí an en en ado en P ales ina. Es a es la acusación de P a nmaquio con a Ru ino an e la co e que p eside J e ónimo: se han sup imido de es os lib os muc h os pasajes que pod ían dela a impiedad mani ies a y se han in e polado pasajes . E go , J e ónimo debe á como sen encia condena o ia de Ru ino, " aduci el lib o de O ígenes a pa i del o iginal y al y como ue edi ado po su au o " (sup a dic um lib um O igenis ad idem, quem admodum ab ipso auc o e edi us es , uo se mone mani es es , Bac I, p . 885). J e ónimo accede á a ello y acompaña á el ex o de una con es ación a sus comunican es omanos , que , sin a aca di ec amen e a Ru ino, cons a a la e dad undamen al de la aduc ología: que ha y a ias mane as de aduci : "como in é p e e y como au o ". Como au o es y no como in é p e es hab ían aducido Hila io y V ic o ino las ob as de O ígenes . El, como solución in e media, ha op ado po un é mino medio, e i ando an o la "au o idad" que se ap opia ilíci amen e del ex o ajeno , como la se idumb e que hace al aduc o esc l a o del mismo y no de la e dad: "Aho a, el abajo que me ha cos ado aduci los lib os pe i a jon es cosa que dejo a ues o juicio . Pues si po una pa e , cambia lo más mínimo del ex o g iego no se ía e sión, sino e e sión, exp esa lo odo palab a po palab a no se ía p opio de quien quisie a gua da la g acia del es ilo" ( es o iudicio de elinquo; dum e mu a e quippiam de G aeco , non es e en is sed e e en is; e eadem ad e bum exp ime e, - 9 -