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La labor traductográfica y la filosofía traductológica de San Jerónimo en su marco biográfico

Abstract

En el presente artículo esbozamos los rasgos biográficos de San Jerónimo que han podido determinar su filosofía de la traducción, describiendo el contexto histórico y su personalidad intelectual, como escritor y traductor. También se menciona su presencia en la historia del arte para pasar a continuación a analizar su actividad traductográfica y su traductología, utilizando pasajes de sus cartas como ejemplo de las líneas maestras de su pensamiento

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La labor traductográfica y la filosofía traductológica de San Jerónimo en su marco biográfico

Author: Vega Cernuda, Miguel Angel
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1999
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/9457/1/Hermeneus-1999-1-LaborTraductografica.pdf
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
LA
LABOR
TRADUCT
OGRÁFIC
A
Y
LA
FILOSOFÍA
TRADUCT
OLÓGIC
A
DE
SAN
JERÓNIMO
EN
SU
MARCO
BIOGRÁFICO
1
Miguel
Ángel
VEGA
CERNUDA
Uni e sidad
Complu ense
de
Mad id
1.-
UN
POCO
DE
HAGIOGRAFIA:
PERFIL
BIOGRÁFICO
Y
PERSONALIDAD
HIST
ÓRIC
A
Y
LEGENDARIA
DE
SAN
JERÓNIMO
Decía
el
ilóso o
idealis a
alemán
F
i
c
h
e
que
cada
uno
escoge
la
iloso ía
según
el
ipo
de
homb e
que
es
.
P
o
eso
,
a
la
ho a
de
p esen a
la
iloso ía
aduc ológica
de
San
J
e ónimo
,
jus o
se á
p esen a le
como
homb e
,
es
deci
,
como
pe sona
his ó ica
y
pe sonalidad
social,
pa a
así
pode
comp ende
la
iloso ía
que
puso
en
p ác ica.
En
cuan o
a
la
pe sona
de
J
e ónimo
de
Es idón,
los
da os
que
nos
pe mi en
aza
su
cu iculum
biog á ico
se
encuen an
dispe sos
en
sus
esc i os
.
Son,
sob e
odo
,
apun es
au obiog á icos
espa cidos
en
sus
nume
osas
ca as
.
Nacido
en
347
en
una
ciudad
hoy
en
día
inexis en e
y
que
podíamos
si ua
en
la
ac ual
C oacia,
pasa
su
in ancia
en
las
posesiones
pa e nas
en
unos
años
en
los
que
el
paganismo
cede
e eno
an e
el
iun
o
a ollado
del
c is ianismo
,
consumado
poli ícamen e
bajo
Cons an ino
unos
30
años
an es
.
A
la
edad
de
12
años
se
aslada
a
Roma.
Allí
su
pasión
po
Cice ón
ha á
de
es e
jo en
un
la inis a
que
paula inamen e
a
adqui iendo
un
g an
enomb e
en e
los
esc i o es
de
su
iempo
.
De
Roma
se
aslada á
a
T é e is
,
la
ciudad
del
impe io
en
el
limes
ge mánico
,
cons i uida
en
una
de
las
capi ales
de
la
an e io
T
e
a quía.
V
u
el o
a
Roma
y
ya
bau izado
,
emp ende
un
iaje
de
es udios
y
de
pe eg inación
al
O ien e
es ableciéndose
en
An ioquía
y
después
en
Calcis
.
Allí
expe i
men a
una
especie
de
con e sión
paulina
que
ela a
en
una
de
sus
ca as
.
Según
es e
ela o
,
en
una
especie
de
sueño
o
a eba o
mís ico
,
se
hab ía
is o
lle ado
an e
un
ibunal
acusado
de
al a
de
e o
eligioso
y
de
excesi a
a ición
a
las
le as
paganas:
" ú
e es
cice oniano
,
no
c is iano",
le
hab ía
con es ado
el
juez
an e
la
con esión
de
e
c is iana
hec
h
a
po
J
e
ó
nimo
.
Du an e
unos
años
se
dedica á
a
la
ida
ascé ica
en
el
1
El
p esen e
a ículo
es
el
ex o
de
una
con e encia
p onunciada
po
su
au o
–documen ada
con
el
pe inen e
ma e ial
isual–
en
la
Facul ad
de
T aducción
y
Comunicación
de
la
Uni e sidad
Ca ólica
de
Chile
el
día
30
de
sep iemb e
de
1998
con
ocasión
de
la
es i idad
de
San
J
e
óni
mo
,
ec
h
a
en
la
que
se
celeb a
el
Día
Mundial
del
T aduc o
.
En
es a
ocasión,
acudie on
a
la
con oca o ia
de
la
Uni e sidad
Ca ólica,
la
más
an igua
ins i ución
docen e
de
Chile
,
es
Uni
e sidades
san iaguinas
en
las
que
se
impa en
los
es udios
de
la
aducción.
Dada
la
al a
de in o mación
que
se
iene
sob e
la
igu a
y
la
signi icación
de
es e
epónimo
de
nues a
ac i idad
hemos
p opues o
el
ex o
de
es a
con e encia
como
a ículo
pa a
es a
e is a
que
inicia
su
anda
du a
con
los
mejo es
deseos
de
éxi o
y
con inuidad.
- 1 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
desie o
que
el
monaca o
había
con e ido
en
luga
de
encuen o
con
la
esencialidad
c is iana.
P
a
a
llega
a
la
esencialidad
de
lo
humano
y
consegui
la
pe
cepción
del
mensaje
c is iano
en
su
pu eza
doc inal,
se
impond á
una
ígida
ascé ica
de
enuncia
a
lo
supe luo
de
la
ida
que
a
ma cando
su
ca ác e
has a
hace
de
él
una
pe sona
que
i e
pa a
la
p ác ica
de
los
ideales
c is ianos
.
Con
es a
inalidad
al e na á
sus
eje cicios
de
piedad
con
el
es udio
de
las
lenguas
bíblicas
.
V
u
el o
a
Roma
en
el
382
se i á
has a
el
385
de
sec e a io
y
conseje o
en
cues iones
dogmá icas,
bíblicas
y
ilológicas
al
papa
San
Dámaso
,
quien
le
anima
a
aduci
la
Biblia.
Es a
ac i idad
mo i a ía
que
pos e io men e
la
imaginación
a ís ica
le
hicie
a
igu a
como
ca denal
de
la
Iglesia,
dignidad
a
la
que
nunca
llegó
,
ya que
en
aquel
en onces
no
exis ía
oda
ía
es a
ins i ución
omana.
A
la
mue e
del
papa,
y
ya
obje o
de
en idias
e
i as
a
las
que
ha
con ibuido
con
su
espí i u
polémico
,
se
sen i á
incómodo
en
el
ambien e
de
la
cu ia,
en
la
que
llega á
a
se
acusado
de
elaciones
ilíci as
con
P
a
ula,
una
de
sus
discipulas
.
En
es a
segunda
época
omana
ha
o mado
en
o no
a
sí
un
cenáculo
de
homb es
y
muje es
c is ianos
,
la
ma
yo ía
de
g an
in luencia
social
y
polí ica,
en
los
que
a a
de
i adia
una
concepción
peculia
de
la
ida
c is iana.
Cuando
la
si uación
se
haga
insos enible
en
Roma
emp ende á,
acompañado
po
a ios
miemb os
de
ese
cenáculo
omano
,
iaje
a
O ien e
donde
,
p e io
iaje
de
es udio
po
el
Egip o
y
Tie
a
San a,
se
es ablece á
en
Belén
pa a
el
es o
de
sus
días
,
has a
su mue e
,
que
ocu i á
en
el
419.
Allí
lle a á
una
ida
de
monje/e mi año
aduciendo
y
esc ibiendo
alejado
del
mundo
,
pe o
no
al
ma gen
de
la
his
o ia
de
su
iempo
de
la
que
se á
uno
de
los
capí ulos
nuc
lea es
.
Fue
en
es a
y
con
es a
su
poli acé ica
ci cuns ancia
i al
cómo
empezó
a
agua se
la
imagen
his ó ica
y
legenda ia
que
después
pasa ía
a
la
iconog a ía,
que
ha ía
de
él
una
de
las
igu as
más
amilia es
del
c is
ianismo
y
uno
de
los
mo i os
más
ecuen es
de
la
his o ia
del
a e
.
Así,
po
ejemplo,
1.
Sus
esc i os
exegé icos
y
sus
polémicas
le
hicie on
pasa
a
la
ico
nog a ía
como
un
e udi o
es udioso
de
los
ex os
c is ianos
.
2.
Su
ida
de
e i o
monacal
no
le
hizo
pad e
del
monaca o
,
ni
siquie
a
del
occiden al,
pe o
sí
uno
de
sus
modelos
,
compa iendo
canc
ha
en
la
iconog a ía
monás ica
con
San
An ón
y
San
P
ablo
e mi año
y
ec
lipsando
a
San
Beni o
.
A
es a
su
ace a
de
monje
e emi a
pe e
nece
el
episodio
del
león,
que
,
sin
emba go
,
co esponde ía
p opia
men e
a
San
Ge ásimo
.
La
p oximidad
onomás ica
de
ambos
ha ía
que
la
imaginación
medie al
con undie a
los
pe sonajes
y
,
a
pa i
de
inales
del
XIII,
el
león
es
ya
un
acompañan e
iel
del
peni en e
de
Belén.
3.
Su
ida
de
peni en e
hizo
de
él
el
epónimo
del
asce ismo
c is iano
,
oscu enciendo
la
pe sonalidad
del
o o
g an
cas igado
de
su
cue
po
,
San
Ono e.
4.
S
u
pa icipación
en
las
luc
has
eológicas
del
iempo
y
su
de ensa
de
la
o odoxia,
le
con i ie on
en
uno
de
los
cua o
P
a
d es
de
la
Igle
sia
la ina
jun o
con
San
Agus ín,
San
Amb osio
y
San
G ego io Magno.
- 2 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
Mien as
la
ma
yo ía
de
las
igu as
y
pe sonalidades
de
la
his o ia
eligiosa
del
p ime
c is ianismo
ue on
pe diendo
pe il
con
el
paso
del
iempo
,
J
e ónimo
ue
haciéndose
uno
de
los
pe sonajes
más
case os
y
amilia es
del
a e
,
la
doc ina
y
la
piedad
c is ianos
.
Y
a
a
comienzos
del
p e- enacimien o
,
en
el
T ecen o
,
empiezan
a
apa ece
masi amen e ep esen aciones
del
peni en e
de
Belén,
del
digna a io
ec
lesiás ico
o
del
aduc o
de
la
Biblia
en
los
más
di e sos
emplazamien os
,
si uaciones
y
composiciones:
‒
En
las
iluminaciones
y
minia u as
de
los
lib os
,
‒
esculpido
en
los
púlpi os
y
po ones
de
las
iglesias
,
‒
en
esco
o
elie e
en
las
pec
hinas
del
c uce o
,
en
los
in e
columnios
y
en
los
in adoses
de
los
a cos
‒
ambién
esculpido
,
en
las
po adas
de
las
ca ed ales
y
,
po
supues o
,
‒
en
ablas
,
lienzos
o
allas
en
los
al a es
ma
yo es
.
Los
anciscanos
,
que
enían
en
la
docilidad
del
"he mano
cue po"
a
a
és
del
cas igo
un
pun o
ue e
de
su
idea io
,
le
pond án
como
ejem
plo
de
peni en e
,
como
demues a,
po
ejemplo,
la
se ie
de
e aco e
de
della
Robbia
en
el
cenobio
del
mon e
Al e nia
donde
San
F
ancisco
hab ía
ecibido
las
llagas
.
La
o den
de
los
p edicado es
,
llamada
po
su
undado
San o
Domingo
de
Guzmán
al
cul i o
de
la
e lexión
eológica,
le
pond á
como
ejemplo
de
in elec ual
c is iano
que
hace
de
la
azón
una
sie a
del
dogma
c is iano
.
El
humanismo
,
inc
luso
el
laico
,
end á
en
él
un
pun o
de
e e en
cia
y
Du e o
llena á
su
es udio
y
los
salones
e
iglesias
de
su
ciudad
na al
(Nü nbe g)
de
las
igu as
de
es e
in elec ual
que
encajaba
pe ec amen e en
los
a anes
oda
ía
conciliado es
de
lo
nue o
y
lo
iejo
,
de
lo
medie al
y
lo
humanis a,
de
lo
humano
y
lo
c is iano
que
p e endía
Du e o
.
Más
a de
,
la
Con a e o ma
p opond á
la
igu a
de
J
e ónimo
a
duc o
e
in elec ual
some ido
a
la
adición
y
a
la
au o idad
papal
como
pa adigma
de
ac i ud
an ilu e ana
y
apela á
a
su
idea io
pa a
ei indi
ca
,
en e
al
an opocen ismo
del
humanismo
,
la
uel a
a
la
conside a
ción
de
las
cosas
sub
specie
ae e ni a is
.
P
e
o
se án
sob e
odo
el
manie ismo
y
el
ba oco
i alianos
y
espa
ñoles
los
que
encon a án
en
la
pe sonalidad
a o men ada
del
peni en e
e
in elec ual
un
ilón
ex ao dina io
pa a
ensaya
los
más
di e en es
a
amien os
c omá icos
,
las
más
ebuscadas
composiciones
,
las
más
eso é icas
simbologías
.
Se á
an
g ande
la
a ición
que
su
igu a
y
su
idea io
,
ecogido
en
su
epis ola io
,
despie en
en
los
medios
eligiosos
de
la
Baja
Edad
Media
que
,
a
mediados
del
qua ocen o,
unos
a ones
piadosos
an
a
oma
como
ejemplo
de
ida
c is iana
la
de
J
e ónimo
y
unda án
una
se ie
de
cong e
gaciones
de
cenobios
independien es
(los
jesua os
,
p
.
e
.)
que
con
el
iempo
da án
luga
a
una
o den
eligiosa
p opia,
la
O den
J
e
onimiana,
que
,
some iéndose
a
la
egla
de
S
.
Agus ín,
end ía
en
España
su
máxima
exp esión.
Es a
O den
oda
ía
subsis e
hoy
en
día,
siendo
la
p opie a ia,
si
no
ju ídica,
sí
mo al
de
pa imonios
his ó icos
y
eligiosos
como
los
del
Monas e io
de
- 3 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
Y
u
s e
,
adonde
se
e i a ía
a
mo i
Ca los
V
,
el
Monas e io
del
Esco ial,
adonde
lo
ha ía
su
hijo
F
e
lipe
II,
o
el
Monas e io
de
Guada
lupe
,
una
de
las
e e encias
eligiosas
de
la
Amé ica
hispana
c is iana.
2.-EL
INTELECTU
A
L
CRISTIANO
En
el
ma co
de
es a
pe sonalidad
poli áce ica
que
hemos
esbozado
y
que
an
p o usamen e
ha
ecogido
la
iconog a ía
c is iana,
des aca
su
amplio
pe il
de
in elec ual:
en
cuan o
polemis a,
c í ico,
esc i o
y
a
duc o
,
San
J
e ónimo
se
e ela
como
una
de
las
g andes
cabezas
de
la
época.
En
su
e i o
de
Belén
es
el
o áculo
al
que
acude
la
in elec ualidad
de
ese
c is ianismo
oda
ía
en
o mación.
Sin omá ica
de
esa
pasión
in elec ual
es
la
ecomendación
que
en
más
de
una
ocasión
hace
a
sus
discí
pulos
y
discípulas
ace ca
de
la
lec u a:
"que
la
noc
h
e
e
coja
con
el
lib o
en e
las
manos",
ecomienda
en
cie a
ocasión
a
P
a
ula,
la
noble
omana
que
le
siguió
al
e i o
de
Belén.
En
o a
ocasión
esc ibe
a
P
a
nmaquio
y
Océano:
"!Ojalá
u ie a
yo
las
ob as
de
odos
los
comen a is as
pa a
com
pensa
la
o peza
de
mi
ingenio
con
la
diligencia
de
la
lec u a"
("u inam
omnium
ac a um
habe em
olumina,
u
a di a em
ingenii
lec ionis
diligen ia
conpensa em",
Bac
84
2
I,
p
.
90).
A
es e
su
ca ác e
in elec ual
de
amplio
espec o
se
debe
,
en
pa e
,
el
que
man u ie a
con ac o
con
oda
esa
pléyade
de
g andes
nomb es
del
c is ianismo
p imi i o
que
aguan
en
medio
de
apasionan es
polémicas
,
no
siemp e
,
e bales
,
el
des ino
doc
inal
de
la
Iglesia:
San
G ego io
Nacianceno
,
pa ia ca
de
Cons an ino
pla,
San
Dámaso
,
obispo
de
Roma
al
que
si ió
de
sec e a io
y
conseje o,
San
Agus ín,
con
el
que
se
ca eó
en
epe idas
ocasiones
,
San
Epi anio
,
e c
.
In e iene
en
las
dispu as
dogmá icas
de
la
época,
sob e
odo
la
que se
desa ollaba
en
o no
a
la
in e p e ación
del
apologe a
O ígenes
,
mue
o
en
Ti o
un
siglo
an es
de
que
J
e ónimo
inie a
al
mundo
,
y
quien,
a
pesa
de
sus
doc inas
he é icas
y
de
su
au ocas ación
3
,
e a
uno
de
los
au o es
más
conside ados
del
c is ianismo
.
Ha
y
,
sin
emba go
,
que
señala
que
es as
sus
elaciones
no
es u ie on
siemp e
ca en es
de
di icul ades
y
ensiones
,
sob e
odo
con
San
Agus ín,
con
el
que
acaba ía
en
buena
con
co dia,
con
San
Amb osio
,
al
que
en
más
de
una
ocasión
di igió
ep oc
hes
de
ca ác e
aduc i o
,
con
su
amigo
Ru ino,
aduc o
,
y
con
San
J
u
an
C isós omo
,
a
cuyo
des ie o
con ibuyó
de
mane a
impo an e
con
una
de
sus
ca as
.
Como
polemis a
y
apologe a
pa icipó
ac i amen e
en
las
dispu as
pelagianas
en
cuyo
con ex o
esc ibi ía
un
Diálogo
con a
los
pelagianos
que
le
ald ía,
en e
o as
cosas
,
el
que
una
banda
de
es os
asal a a
su
con en o
o
cenobio
en
Belén
pa a
p ende le
uego
.
En
es e
a aque
,
acae
cido
el
año
415,
se
e e ía
la
sang e
de
un
diácono
de
J
e ónimo
y
pe ece
ía
pas o
de
las
llamas
la
biblio eca
del
san o
,
quien
pudo
sal a se
g acias
a
que
se
e ugió
en
una
o e
o i icada.
Es
es e
un
da o
que
pone
de
elie
e
el
ca ác e
a
en u e o
que
en
ocasiones
u o
,
po
as
o
po
ne as
,
su
ida,
cosa
que
,
po
o a
pa e
,
no
enía
nada
de
ex ao dina io
en
un
momen o
en
el
que
el
c is ianismo
se
hallaba
inme so
en
conmociones
doc inales
que
conlle aban,
en
más
de
2
Ci amos
según
la
edición
del
Epis ola io
ealizada
po
la
Biblio eca
de
Au o es
C is ianos
a
ca go
de
J
u
an
Bau is a
V
ale o
,
S
.
J
.,
Mad id,
1993.
3
Fue
céleb e
la
au ocas ación
de
es a
in e esan e
pe sonalidad
de
la
Iglesia
p imi i a
ealiza
da
en
a as
de
una
in e p e ación
li e al
del
E angelio:
"si
u
mano
e
escandaliza...".
- 4 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
una
ocasión,
ue es
en en a
mien os
pe sonales
.
Es
es e
un
da o
que
hoy
en
día
nos
alecciona
ace ca
de
cómo
la
dispu a
doc inal
debe
hace se
siemp e
en
un
ono
de
conco
dia
pa a
que
la
ue za
de
la
palab a
sea
exc
l
usi amen e
la
de
la
azón
que
la
sos iene
,
no
la
que
le
con ie en
la
pasión
o
los
in e eses
.
Si
en
su
amplio
cu iculum
de
polemis a,
J
e ónimo
hubie a
enido
un
sen ido
más
i énico
y
en
ocasiones
hubie a
mode ado
sus
exp esiones
,
posiblemen e
hab ía
sal ado
muc
has
amis ades
y
,
lo
que
es
más
impo an e
,
las
pequeñas
o
g andes
po ciones
de
e dad
que
las
doc inas
con a ias
o
he é icas
pudie an
ene
.
Sólo
a
en u o
un
ejemplo.
Una
de
las
esis
del
monje
b i
ánico
P
e
lagio,
es ablecido
en
Belén
como
J
e ónimo
,
una
esis
que
,
po
cie o
,
iba
on almen e
en
con a
de
la
concepción
agus iana
del
homb e
como
masa
damna a,
a i maba
que
no
e a
necesa ia
la
g acia
di ina
pa a
la
p ác ica
del
bien.
Si
el
op imismo
humanis a
que
espi aba
es a
esis
se
hubie a
inco po ado
ya
en
los
p ime os
momen os
a
la
eo ía
o icial
del
c is ianismo
,
no
hab íamos
enido
que
espe a
a
los
iempos
pos concilia
es
de
nues o
siglo
pa a
acep a
al
no
c eyen e
como
hijo
de
Dios
y
posi
blemen e
la
Iglesia
hubie a
eco ido
o os
caminos
de
ole ancia
que
hab ían
hec
h
o
más
isueño
su
os o
his ó ico
.
P
e
o
el
e bo
y
la
pluma
de
J
e ónimo
e an
an
pasionales
como
su
pe sonalidad
y
,
lle ados
del
celo
y
el
en usiasmo
de
la
e dad,
posiblemen e
del
o gullo
p opio
de
odo
in elec ual,
a
du as
penas
podían
e i a
,
como
ampoco
lo
hacían
sus
con i
can es
,
la
descali icación
y
el
insul o
.
T
ambién
in e end ía
con a
J
o
iniano
(393),
con a
los
a ianos
,
los
donacianos
,
e c
.,
siendo
un
acé imo
de enso
an o
de
la
esu ección
de
la
ca ne
y
de
la
Inmaculada
Concepción
como
del
cul o
a
los
má i es
,
es
deci
,
de
los
san os
y
del
bau ismo
de
los
niños
.
Como
exége a
esc ibió
nume osos
comen a ios
a
di e sos
lib os
de
la
Biblia
(J
e emías
,
Can a
de
los
Can a es
,
Ec
lesias és
,
E angelios
,
e c
.)
y
como
his o iado
apo ó
o
eelabo ó
nume osas
monog a ias
y
es udios
,
ales
como
las
biog a ías
de
San
P
ablo
de
T
e
bas
,
conocido
más
bien
como
San
P
ablo
e mi ano
,
de
San
An onio,
conocido
como
San
An onio
Abad
o
San
An ón,
de
San
Hila ión
de
P
ales ina,
e c
.
Hizo
ambién
un
dicciona io
de
a ones
ilus es
del
c is
ianismo
(de
V
i
is
Illus ibus
),
un
ca álogo
de
esc i o es
ec
lesiás icos
,
e c
.
Como
in es igado
ilológico
ealizó
un
dicciona io
de
nomb es
p opios
que
se
puede
conside a
ya
como
un
in en o
de
dicciona io
encic
lopédico
.
3.-EL
INTELECTU
A
L
Y
LA
TRADUCCIÓN
P
o
muy
in e esan es
que
sean
es os
asgos
de
su
pe sonalidad
his ó ica,
po
lo
que
a
noso os
espec a
más
nos
in e esa
su
ac i idad
como
aduc o
,
ya
que
en
es e
aspec o
su
labo
ue
decisi a
pa a
nues o
en o no
cul u al
y
eligioso.
En
una
ca a
a
uno
de
sus
discípulos
oma
nos
,
el
senado
omano
P
a
nmaquio
,
J
e ónimo
dis ingue
dos
ipos
de
ex
os
en
las
aducciones
que
él
ealiza:
el
de
los
"g iegos"
y
el
de
las
Sag a
das
Esc i u as:
"...
in
ansla ione
g aeco um,
absque
sc ip u is
sanc is
...
",
es
deci
,
ex os
p o anos
y
ex os
sag ados
.
P
o
lo
que
espec a
a
los
p i
me os
,
se
ha
a ado
undamen almen e
de
los
esc i os
apologé icos
,
hagiog á icos
y
eológicos
del
c is ianismo
compues os
en
los
siglos
an e
io es
po
O ígenes
(
P
e i
a c
h
on,
comen a ios
biblicos
),
Eusebio
de
Cesa
ea
(
C onica
),
Dídimo
(
Sob e
el
Espi i u
San o
),
- 5 -

He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
de
San
P
a
comio
(esc i os
ascé icos),
e c
.
Es
in e esan e
des aca
que
su
aducción
del
P
e
i
a c
h
on
de
O ígenes
es
una
espues a
a
la
aducción,
supues amen e
e ónea,
hec
h
a
po
su
amigo
y
,
después
,
con ican e
,
monje
ambién
en
P
ales ina
y
después
en
Roma,
Ru ino.
No
se
le
conocen
aducciones
de
los
au o es
paganos
g iegos
,
cosa
que
no
es
de
ex aña
ya
que
,
además
de
sali se
del
inmedia o
campo
de
in e és
de
nues o
e emi a,
a
sabe
,
el
campo
doc inal
del
c is ianismo
,
es os
ci culaban
en
su icien es
e siones
la inas
.
Si
ha
cen ado
su
ac i i
dad
aduc o a
en
los
esc i os
g iegos
de
los
au o es
ec
lesiás icos
ha
sido
p ecisamen e
po que
,
en
un
momen o
en
el
que
el
Impe io
Romano
mos
aba
unas
endencias
cen í ugas
ma e ializadas
,
as
el
pe íodo
p e
cons an iniano
de
la
T
e
a quía,
en
la
di isión
de ini i a
bajo
el
empe a
do
español
T
eodosio
,
es as
,
ob iamen e
,
conlle aban
el
pelig o
de
incomunicacion
en e
el
c is ianismo
o ien al,
g eco-pa lan e
,
y
el
occi
den al,
la inopa lan e
y
p oducían
impo an es
a ian es
in e p e a i as
y
pas o ales
de
la
doc ina
c is iana.
En
es e
sen ido
,
J
e ónimo
ealizó
esa
ocación
undamen al
a
la
que
esponde
la
a ea
del
aduc o
,
a
sabe
,
la
de
se
puen e
en e
cul u as
y
lenguas
.
P
a a
ello
enía
la
mejo
base
.
Edu
cado
en
Roma,
había
i ido
y
con inuado
su
o mación
la gos
años
en
Asia
Meno
y
Cons an inopla,
po
lo
que
conocía
las
dos
o illas
lingüís ico-cul
u ales
en e
las
que
que ía
es ablece
el
come cio
ex ual.
A
esas
o illas
de
la
aducción
aludi ía
más
a de
exp esamen e
el
humanis a
i aliano
Leona do
B uni
cuando
nos
hizo
acep a
de
mane a
de ini i a
el
é mino
que
hoy
en
día
exp esa
nues a
ac i idad:
aduce e
na em,
es
deci
,
pasa
a
la
o a
o illa
la
na
e
ex ual.
Al
aslada
al
la ín
los
comen a ios
de
O ígenes
los
es aba
con e iendo
en
pa imonio
de
la
iglesia
de
la
pa e
occiden al,
ya
la ino-pa lan e;
en
ace o
doc inal
que
pe mi i ía
a
ambos
mundos
ene
pun os
de
e e encia
comunes
.
T
al
e a
lo
que
le
ad e ía
Agus ín
en
la
p ime a
ca a
que
le
di igió
cuando
oda
ía
no
es
obispo
de
Hipona,
deseoso
de
en a
en
con ac o
con
él:
la
necesidad
de
ene
en
Occiden e
los
eso os
de
la
doc ina
c is iana
o ien al:
" e
pido
y
conmigo
e
pide
oda
la
comunidad
es udiosa
de
las
iglesias
a icanas
que
no
e
canses
de
pone
u
esme o
y
abajo
en
aduci
los
lib os
de
los
au o es
que
,
en
lengua
g iega,
han
a ado
magní icamen e
de
nues as
esc i u
as
.
Con
ello
consegui ás
que
ambién
noso os
conozcamos
a
es os
hom
b es
ex ao dina ios
y
,
muy
especialemen e
a
ese
que
an o
ci as
en
us
ob as
.
En
cuan o
aduci
a
la
lengua
la ina
las
San as
Esc i u as
canó
nica,
yo
no
desea ía
que
abaja as
en
eso
“(
P
e
imus
e go
,
e
nobiscum
pe i
omnis
A icana um
ecclesia um
s udiosa
socie as
,
u
in e p e andis
eo um
lib is
qui
G aece
sc ip u as
nos as
quam
op ime
ac a e un , cu am
a que
ope am
inpende
non
g a e is
.
P
o
es
enim
e ice e
u
nos
quo
que
habeamus
ales
illos
i os
e
unum
po issimum
quam
liben ius
in
uis
li e is
sonas
.
De
e endis
au em
in
linguam
La inam
sac is
li e is
cano
nicis
labo a e
e
nollem...
",
B
A
C
.
I,
536).
He
aquí
o mulada
po
Agus ín
-
de
mane a
especí ica
que
,
sin
g an
es ue zo
,
se
puede
gene aliza
-
la
misión
del
aduc o :
hace
de
dos
humanidades
,
en
es e
caso
la
de
O ien
e
y
la
de
Occiden e
,
un
único
espacio
de
a e nidad.
P
o
cie o
que
es a
ca a
a dó
a ios
años
en
llega
a
su
des ina a io
.
T as
se
iolada
en
Roma,
nues o
e emi a
se
en e a ía
de
su
con enido
po
los
umo es
que
le
llega on
de
la
capi al
a
su
e i o
,
lo
que
se ía
un
p ime
mo i o
de
i an
ez
en e
ambos
,
ya
que
en
ella,
el
que
después
se ía
obispo
de
Hipona
le
aconsejaba
que
no
siguie a
con
la
aducción
de
la
Biblia.
- 6 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
Aunque
es as
aducciones
de
los
esc i o es
g iegos
ec
lesiás icos
hubie an
sido
el
único
abajo
de
J
e ónimo
,
hab ían
sido
su icien es
pa a
que
su
nomb e
hubie a
pasado
a
la
his o ia
de
la
aducción.
F
ecuen e
men e
,
cuando
epasamos
la
his o ia
de
es a
ac i idad
que
ha
ansmi ido
y
uni e salizado
las
ob as
c
l
a
e
de
la
ciencia
y
la
li e a u a
uni e sales
–piénsese
en
las
ob as
que
la
Escuela
de
T
o
ledo
hizo
de
cu so
legal
en
la
Eu opa
medie al–,
se
pie den
de
is a
los
eno mes
es ue zos
que
ha
y
de
ás
de
esa
his o ia.
Mien as
se
alo a
el
es ue zo
i ánico
de
la
c eación
(los
de
un
Goe he
c eando
la
imagen
a que ípica
de
nues a
cul u a,
el
F
a
us o
,
o
los
de
un
Eins ein
e olucionado
de
la
imagen
del
mundo),
pasa
inad e ida
pa a
el
g an
público
la
labo
callada
y
ascé ica
del
aduc o
que
quizás
posibili a
con
ella
la
p esencia
de
esos
o os
g andes
genios
.
En
el
caso
de
San
J
e ónimo
,
pa a
alo a la
adecuadamen e
,
ha
y
que
insc ibi
esa
su
ac i idad
aduc og á ica
en
el
con ex o
de
la
agi a
dísima
ida
que
le
odea
inc
luso
en
el
cenobio
beleni a.
Que
el
digna a io
de
la
iglesia,
esc i o
de
a ados
eológicos
,
iaje o
incansable
,
o ganiza
do
monás ico
,
u ie a
iempo
pa a
deja nos
la
impo an e
aduc og a ía
que
hoy
en
día
poseemos
de
su
pluma
no
deja
de
se
edi ican e
.
P
o
o a
pa e
,
la
ca encia
de
los
medios
de
esc i u a
– in a,
papi os
,
e c–
y
de
a
y
uda
lexicog á ica,
po
ejemplo,
de
los
que
disponemos
hoy
en
día
en
d ían
que
supe a se
con
una
dedicación
po
encima
de
las
posibilidades
no males
de
abajo
de
cualquie
pe sona.
¿Se
suponen
us edes
lo
que
se ía
pa a
un
aduc o
ac ual
el
enca go
epen ino
de
la
aduccion
de
la
Biblia?
Imagínense
us edes
el
abajo
que
u o
que
supone
pa a
J
e
óni
mo
,
po
muy
bien
odeado
que
es u ie a
de
san as
y
solíci as
muje es
que
le
se ía
de
amanuenses
,
oda
esa
a ea
aduc i a
que
emp ende
en
medio
del
á ago
mundano
de
Roma
hacia
el
año
3820
y
que
con inua á
en
su
e i o
beleni a,
no
en
úl imo
é mino
po
alien o
de
San
Agus ín,
con
el
que
a
menudo
se
le
ep esen a
en
sac a
con e
sa io
.
Solo
el
aca eo
de
la
in a,
llegada
ma
yo men e
de
E iopía,
o
la
disponibilidad
de
las
plumas
,
la
limi ación
labo al
que
le
imponía
la
luz
diu na
a
su
abajo
o
,
en
el
caso
del
abajo
noc u no
,
la
disponibilidad
de
sebo
o
acei e
pa a
las
pes ilen
es
lámpa as
,
enían
que
supone
un
cúmulo
de
di icul ades
eno mes
,
añadidas
a
las
inhe en es
a
la
e sión
ex ual
y
que
debe ía
supe a
,
ade
más
de
con
ingenio
,
con
muc
h
o
es ue zo
.
P
e
sonalmen e
no
me
imagino
aduciendo
bajo
esas
condiciones
.
Añádase
a
es o
la
a ención
a
los
cul os
eligiosos
en
el
monas e io
beleni a,
cul os
que
suponían
la
up u a
de
la
cadena
men al
del
abajo
,
y
uno
end á
un
idea
ap oximada
del
abajo
que
ha
y
de ás
de
esas
aducciones
y
,
sob e
odo
,
de ás
de
la
aducción
de
la
llamada
V
ulga a,
esa
Biblia
ca ólica
cuyo
ex o
ie e
J
e ónimo
al
la ín
en e
los
años
390
y
406
y
que
,
dec
la ado
ex o
sag ado
o icial
de
la
Iglesia
po
el
Conciclio
de
T en o
,
se ía
ijado
de ini i amen e
en
1592.
P
e
o
odo
ese
abajo
y
es ue zo
de
e sión,
de
consul a
ex ológi
ca
de
las
uen es
g iegas
y
heb eas
y
de
la
subsiguien e
ijación
del
ex o
u ie on
como
esul ado
la
en ega
a
la
humanidad
c is iana
e
inc
luso
a
la
agnós ica
de
un
elemen o
de
cohexión
y
e e encia
sob e
el
que
los
siglos
pos e io es
i ían
elabo ando
una
cul u a
común
po
encima
de
las
peculia idades
aciales
y
cosmo isi as.
Abandonando
po
un
momen o
nues o
pun o
de
is a
c is iano-cén ico
,
al
que
,
po
supues o
,
enemos
pleno
de ec
ho,
pod emos
imagina nos
el
papel
de
esa
aducción
si
consi
de amos
el
papel
que
pa a
el
Islán
ha
ep esen ado
el
Co án.
Bien
que
es e
no
se
aduzca
y
la
Biblia
ha
ya
- 7 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
expe imen ado
innume ables
e sio
nes
en
las
di e en es
lenguas
a
las
que
ha
sido
aducida,
la
V
ulga a,
es
deci
,
la
aducción
je onimiana
ep esen a
el
pun o
de
e e encia
comu
ni a io
de
odas
ellas
y
,
en
cuan o
al,
es
el
ac o
de
cohexión
más
impo
an e
de
la
cul u a
occiden al,
que
iene
en
la
Biblia
y
en
el
mensaje
e an
gélico
su
mo o
undamen al.
Es
es a
una
conside ación
que
nos
da
la
dimensión
de
la
ob a
aduc i a
de
San
J
e ónimo
.
T
odo
es o
se
po encia
si
se
conside a
que
en
ese
momen o
en
el
que
apenas
han
pasado
es
siglos
de
c is ianismo
,
exis e
ya
una
se ie
de
e
siones
bíblicas
al
la ín
que
se
han
a ado
de
in eg a
en
la
llamada
V
e
us
La ina,
de i ada
de
las
Hexaplas
de
O ígenes
y
que
con
sus
di e gencias
ex uales
ponían
en
pelig o
una
concepción
homogénea
del
mensaje
c is
iano
.
De
hec
h
o
,
más
de
una
de
las
he ejías
que
pueblan
el
pano ama
de
la
his o ia
de
la
Iglesia
en
es os
años
se
debió
a
la
ca encia
de
una
pau a
ex ual
común.
De
ahí
la
impo ancia
de
la
Biblia
je onimiana,
que
,
sin
emba go
,
como
se
sabe
,
no
dejó
de
ene
con es a a ios
inc
luso
en e
sus
ilas
.
4.-LA
FILOSOFÍA
DE
LA
TRADUCCIÓN
JERONIMIANA
P ecisamen e
a
es as
con es aciones
écnicas
,
es
deci
,
ilológicas
,
esponde
la
o mulación
exp esa
de
su
eo ía
de
la
aducción
,
exp esada
sob e
odo
en
a ias
de
sus
ca as
.
E ec i amen e
,
como
en
el
caso
de
cual
quie
aducción
–que
se
lea,
po
supues o–
y
,
sob e
odo
,
como
en
el
caso
de
la
o a
g an
aducción
bíblica
de
la
his o ia,
la
lu e ana,
an o
la
V
u
l
ga a
como
sus
o as
aducciones
p o oca on
un
alu ión
de
c í icas
a
las
que
u o
que
esponde
con
ene gía
y
,
en
más
de
una
ocasión,
pe diendo
los
papeles
de
la
modes ia
y
la
humildad
eligiosas
que
p e endía
ealiza
en
su
e emi o io
.
Y
es
que
el
con ex o
en
el
que
su gen
es os
apun es
de
c í ica
y
eo ía
de
la
aducción
es
de
nue o
e elado
de
los
modos
y
mane as
de
es e
c is ianismo
que
,
p e endiendo
p edica
el
Se món
de
la
Mon aña,
se
dejaba
a apa
po
la
is
eo ica
de
las
cues iones
doc inales
y
ol idaba
la
mansedumb e
y
el
i enismo
de
aquel.
Las
dia ibas
que
en
ocasiones
di ige
a
sus
con incan es
po
un
quí ame
allá
esas
pajas
ilológicas
no
ienen
nada
que
en idia
a
las
que
siglos
después
,
Lu e o
di igi ía
a
los
que
desde
un
pun o
de
is a
doc inal
o
me amen e
ilológico
pensaban
de
mane a
dis in a.
En
odo
caso
ha
y
que
deci
que
en
el
caso
de
San
J
e ónimo
es a
pé dida
de
papeles
mani ies a
la
ica
pe sona
lidad,
humanamen e
eal,
de
es e
igu a
his ó ica
que
,
a
pesa
de
sus
in en os
de
pe ección
c is iana,
enía
bac
hes
su icien es
como
pa a
segui
siendo
una
pe sona
de
ca ne
y
hueso
,
no
un
san o
de
peana.
El
ana ismo
es
en
muc
has
ocasiones
me a
cues ión
de
ó mulas
.
P
e
o
ha
y
un
ana is
mo
,
el
ex ual,
de
los
aduc o es
que
les
hace
c ee
que
las
e siones
de
los
demás
son
malas
.
Me
p egun o
,
po
enésima
ez,
po
qué
los
aduc o
es
no
pod án
di imi
sus
di e encias
écnicas
sin
acudi
a
la
aniquilacion
in elec ual
del
con a io:
¿
In e p es
in e p e i
lupus
?
Pues
bien,
pa a
esponde
a
las
c í icas
,
J
e ónimo
coge
la
pluma en
a ias
ocasiones
,
en
las
ca as
57,
84,
85,
106,
e c
.,
y
en
ellas
,
además
de
hace
c í ica
de
aducción,
que
ya
es
eo ía,
esboza
c
la amen e
los
p incipios
ec o es
que
le
han
- 8 -
He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 1 - Año 1999
se ido
de
guía
y
mé odo.
P
a
a
no
sob epa
sa
los
lími es
de
es a
exposición,
oy
a
a a
de
expone
los
azona
mien os
,
la
iloso ía
aduc ológica
de
dos
de
ellas
,
la
84
y
la
57,
empe
zando
po
es a
úl ima,
pa a
cen a me
después
en
la
57,
más
impo an e
.
En
el
o igen
de
oda
la
eo ía
de
la
aducción
je onimiana
es á
la
cues ión
o igenis a.
Cuando
esc ibe
la
ca a
84,
hace
iempo
que
J
e
óni
mo
había
p ome ido
la
aducción
del
P
e
i
a c
hon
de
O ígenes
,
si
bien,
odos
los
p oblemas
doc inales
y
pe sonales
que
le
ha
causado
su
admi ación
po
la
pe sona
de
O ígenes
,
al
iempo
que
su
epulsa
de
sus
doc
inas
he é icas
le
han
hec
h
o
i
abandonado
la
idea.
Ru ino,
el
monje
amigo
del
monas e io
del
Mon e
Oli e e
que
,
a
inales
de
siglo
,
se
asla
da
a
Roma,
emp ende
es a
aducción.
Un
segundón
de
los
ambien es
del
c is ianismo
omano
,
Eusebio
de
C emona,
se
hace
amigo
de
Ru ino
y
log a
de
él,
ob iamen e
a
í ulo
con idencial,
el
manusc i o
,
no
de ini i o
,
de
la
aducción
sob e
la
que
oda
ía
es á
abajando
.
Eusebio
,
de au
dando
la
con ianza
de
amigo
que
Ru ino
ha
pues o
en
él,
hace
ci cula
ese
bo ado
y
lo
pasa
al
senado
P
a
nmaquio
y
a
la
ma ona
omana
Ma ce
la,
quienes
de
inmedia o
pe ciben
el
u illo
he é ico
que
el
ex o
disimula
con
in e polaciones
y
censu as
,
eo ías
que
an
con a
ca holicam
egu
lam
y
minus
ca holice
dic a
(Bac
I,
p
.
885).
Ac uando
de
c
h
i a os
,
ambos
hacen
llega
el
ex o
de
la
aducción
a
J
e ónimo
,
que
desde
Belén
i adia
su
in luencia
basada
en
el
p es igio
de
su
sabe
ilológico
y
en
su
segu i
dad
doc inal.
Uno
de
sus
"san os
he manos",
esc iben
e i iéndose
al
Eusebio
de
ma as
,
les
ha
en egado
un
ex o
que
mani ies a
cie as
sim
pa ías
po
el
ya
abie amen e
dec
la ado
he eje
y
con
el
in
de
que
in e
enga
como
c í ico
y
como
e aduc o
le
en ían
la
aducción
de
Ru ino.
Como
se
e
,
ni
siquie a
en
es e
caso
en
el
que
in e enían
"san os
a ones",
los
aduc o es
han
es ado
al
ma gen
del
juego
sucio
que
oda
e
sión
p o oca,
bien
en
el
mandan e
,
bien
en
el
público
lec o
,
bien
en
el
cole
ga
y
como
a
menudo
sucede
,
se
han
con e ido
en
íc imas
y
e dugos
del
un ai
play
.
Es a
juga e a
en
la
que
in e ienen
Eusebio
de
C emona
y
P
a
nmaquio
como
u dido es
y
Ru ino
y
J
e ónimo
como
íc imas
,
causa á
nue as
desa
enencias
en
la
elación
de
es os
dos
úl imos
,
que
ya
se
habí
an
en en ado
en
P
ales ina.
Es a
es
la
acusación
de
P
a
nmaquio
con a
Ru ino
an e
la
co e
que
p eside
J
e
ónimo:
se
han
sup imido
de
es os
lib os
muc
h
os
pasajes
que
pod ían
dela a
impiedad
mani ies a
y
se
han
in e polado
pasajes
.
E go
,
J
e ónimo
debe á
como
sen encia
condena o ia
de
Ru ino,
" aduci
el
lib o
de
O ígenes
a
pa i
del
o iginal
y
al
y
como
ue
edi ado
po
su
au o "
(sup a
dic um
lib um
O igenis
ad
idem,
quem
admodum
ab
ipso
auc o e
edi us
es ,
uo
se mone
mani es es
,
Bac
I,
p
.
885).
J
e ónimo
accede á
a
ello
y
acompaña á
el
ex o
de
una
con es ación
a
sus
comunican es
omanos
,
que
,
sin
a aca
di ec amen e
a
Ru ino,
cons
a a
la
e dad
undamen al
de
la
aduc ología:
que
ha
y
a ias
mane as
de
aduci :
"como
in é p e e
y
como
au o ".
Como
au o es
y
no
como
in é p e es
hab ían
aducido
Hila io
y
V
ic o ino
las
ob as
de
O ígenes
.
El,
como
solución
in e media,
ha
op ado
po
un
é mino
medio,
e i ando
an o
la
"au o idad"
que
se
ap opia
ilíci amen e
del
ex o
ajeno
,
como
la
se idumb e
que
hace
al
aduc o
esc
l
a
o
del
mismo
y
no
de
la
e dad:
"Aho a,
el
abajo
que
me
ha
cos ado
aduci
los
lib os
pe i
a jon
es
cosa
que
dejo
a
ues o
juicio
.
Pues
si
po
una
pa e
,
cambia
lo
más
mínimo del
ex o
g iego
no
se ía
e sión,
sino
e e sión,
exp esa lo
odo
palab a
po
palab a
no
se ía
p opio
de
quien
quisie a
gua da
la
g acia
del
es ilo"
(
es o
iudicio
de elinquo;
dum
e
mu a e
quippiam
de
G aeco
,
non
es
e
en is
sed
e e en is;
e
eadem
ad
e bum
exp ime e,
- 9 -