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Uni e sidad de Valladolid
DISCURSO
LEíDO EN LA SOLEMNE
APERTURA DEL CURSO
ACADÉMICO 1932 A 1933
A. de Humbold en Amé ica española
po
Amando Melón
y
Ruiz de Go dejuela
Ca ed á ico de la Facul ad de Filoso ía
y
Le as
T AL ERES TIPOGR. FICOS
«CUESTA»
Macías Pica ea, 38
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DISCURSO
LEÍDO EN LA SOLEMNE
APERTURA DEL CURSO
ACADÉMICO 1932 A 1933
A. de Humbold en Amé ica española
po
Amando Melón
y
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Ca ed á ico de la Facul ad de Filoso ia
y
Le as
TALLERES TIPOGRÁFICOS
«CUESTA»
Macías Pica ea, 38
y
40
EXCELENTÍSIMO SEÑOR RECTOR:
AMABLES OYENTES:
En los años que lle o dedicado a la slmpé ice y excelsa
a ea de enseña , siemp e he conside ado lo más impo -
an e exci a la cu iosidad de mis alumnos, ab i les ho i-
zon es, señala u as yacucia les, de alguna mane a, a
bucea honda
y
lib emen e en las ma e ias o asun os que
expongo a su conside ación. Impulsado po es a endencia,
de p opósi o, siemb o en ellos un excep icismo sano, con
la espe anza siemp e de que ellos
y
sólo ellos engas en
y
unan con p opia a gamasa las pa es descubie as del
edi icio a cons ui .
En es e momen o
y
ocasión solemne,quizá a as ado
po el hábi o de más de diez años, no he sabido inhibi me
de aquella cos umb e; impelido po ella, en luga de da os
una lección magis al quie o se de los que me escuchan, y
más de los que me lean en es as páginas, un exci an e;
algo, que engend e en ues o ánimo una i esis ible en-
dencia de simpa ía hacia el asun o de es e Discu so. Nacida
es a inclinación ha de se in encible ues o deseo a
cu iosea un poco en la ida yhazañas cien í icas de
Alejand o de Humbold .
¿No se á ana
y
a e ida mi p e ensión?
¿Acaso el genio p uslano, alemán de o igen yespín-
ualmen e ancés, no ha enido can o es o bióg a os (es
lo mismo) dignos de su g andeza?
____
-.
•.
!
--
--~--
--~
------------,
,
-8-
¿La me i o ia labo de B uhn y sus socios, los más
cuidadosos his o iado es del sabio, ha conseguido sacu-
di la pasi idad de los españoles hacia la ac uación y
ida de un homb e an in ensamen e unidas a la Colo-
nización de Amé ica, la emp esa inmo al y popula de
España?
Lo que es más: ¿Son muchos los lec o es de la genial
y admi able sín esis cien í ica de el
Cosmos,
que po
o una es á aducido al cas ellano? Con es ad men al-
men e. Téngase en cuen a: que en su pos e a ob a quiso
Humbold explica y esumi su ida en e a; que no
obs an e su ele ada en e gadu a cien í ica puede se com-
p endida, sin di icul ad alguna, po odo cu ioso de cul u a
media; po úl imo, que en ningún lib o como en el
Cosmos
«que aspi a a hace conoce la acción simul ánea y el as o
encadenamien o de las ue zas que animan al Uni e so»,
olcó an audalosamen e Humbold los eso os de su alma
de poe a y a is a. Un es ilo an animado como el desc ip-
i o de Bu on es el bello ins umen o de que se si e el
sabio pa a exp esa al mundo de sus semejan es la a iada
gama de ue es sensaciones que o man el
sen imien o de
la Na u aleza;
común denominado de las bellas ob as,
sólo li e a ias, de Be na dino de Sain Pie e, Che eau-
b iand y o os.
A pesa de odo, mo ido po la quimé ica espe anza
hija de un op imismo al ez un poco inconscien e; a as-
ado po la cen ípe a ue za de ca iñosa hipó esis y po
la conside ación de lo que enseña la expe iencia, de que un
exci an e
de cualidad desp eciable gene a co ien es de
a acción más in ensas hacia una pe sona, o sus ense-
ñanzas, que o os de sublime calidad, me a e o a supone
ue za su icien e en mis palab as pa a despe a , en alguno
de es e amable audi o io, el in e és hacia Humbold y su
"..-
--.J -'
..,...
-9-
ob a de coloso. Pa a consegul lo más ácilmen e, buscando
una mayo p obabilidad de éxi o, he de limi a es e es udio
a la emp esa del sabio que más puede y debe complace
al público español: Su
iaje po la Amé ica hispana.
Pensando en la limi ación que el espacio y el iempo me
imponen, den o del ema expues o conc e a é oda ía más:
el asun o que ha de me ece mi especial a ención se á:
el
iaje de Humbold y Bonpland po la cos a de Venezuela
y cuenca del O inoco en los años
1799
y 1800,
sin
ol ida ampoco su pe manencia en nues a península.
Mi deseo no a más allá que de
b índa os
unas cuan as
no as e e en es al cu so del iaje ci ado úl imamen e. Su
Relación
in ex enso
-(Humbold :
Relalion hislo ique du
Voyage aux
églons équinoxiales
du Nou eeu
Con inen ,
ai en
1799,
1801, 1802, 1803 e 1804,
po A. Humbold
e A. Bonpland. Pa ís,
1814-25)--
sob e se un a ísimo
lib o y no ácil de adqui i , po su ele ado p ecio, esul a
de allada en demasía pa a público no limi ado. Humbold
mismo u o el p opósi o de ex ac a el ex o de la ci ada
Relación con el in de hace la accesible a oda clase de
in eligencias. Po o una, el a chi e o y p o eso doc o
Hau in e p e a ielmen e los deseos de Humbold y o ece
al pueblo alemán un ela o del iaje -(Alexande Hum-
bold ,
Reise in die
Aequinok ial-Oegenden
des neuen
Kon inen s. S u ga )- ameno, pin o esco y cien í ico;
con la pa icula idad, que el p incipal ac o del mismo, «en
la medida que me lo pe mi e mi a anzada edad ydecaídas
ue zas» lo e isa, en iquece y pone al día con adiciones
y co ecciones. Es a au o izada edición de Hau es la
que he leído
y
pongo a disposición del cu ioso lec o .
Lejos de es e lib o la mono onía
y
sequedad ecuen es
en los Dia ios de Viajes. Es un conjun o de pe spicaces
obse aciones de oda clase, analizadas cien í icamen e,
-10- -11-
unidas en ma a illosa a monía y compa adas con las de
an e io es explo ado es; es un e lejo iel de la si uación
polí ico-social de los e i o ios eco idos; es la his o ia
de la ac uación económico-mo al de las misiones del O í-
noco; es aliosa cadena de p oblemas cien í icos plan-
eados o esuel os con mi ada de águila; es, po úl imo,
el ela o, pleno de d ama ismo en algunas ocasiones, de
las pe ipecias de unos iaje os que abandonan su ida
bu guesa no con la espe anza de encon a me ales o
pied as p eciosas sino de se i a la Ciencia en sus más
a iadas mani es aciones.
Po si es o no ue a su icien e acica e hay o a cosa
que campea en odas sus páginas, que debe hace las
seduc o as y simpá icas a odo buen español: se desp ende
de odo el lib o un pe umado a oma de bene olencia,
econ o an e y eju enecedo , hacia nues a nación, sus
homb es, y la ciclópea ob a ealizada po España en el
ame icano Con inen e.
No ol idó nunca Hu nbold los a o es ecibidos en
España y de los españoles; como
muy humano
no andu o
emiso en exp esa sus a ec os. He aquí algunos ozos de
ca as bien exp esi os: desde Méjico (22 de ab il de 1803)
esc ibe a Ca anilles ... : «pe o en an o uego a V. enca e-
cidamen e publique nues a g a i ud a los innume ables
a o es que hemos ecibido a los españoles en odos los
pun os de Amé ica que hemos isi ado, po que al a íamos
a nues a obligación si no dié amos los mayo es elogios
de la gene osidad de su nación y del gobie no, que no ha
cesado de hon amos y p o egemos» ... -(Publicado en los
Anales de la Sociedad
Española
de Ciencias Na u ales.
Tomo VI)-; en o a, echada en Ca acas el4 de no iemb e
de 1799, dice a Lalande: ... «Los o iciales españoles han
a o ecido de al modo mis deseos que en pleno océano
---~
he podido p epa a gases y analiza la a mós e a como en
ie a i me. Las mismas acilidades he encon ado sob e
el Con inen e».
-(Co espondence Scien i ique e
l é-
ei e d'Humbold .
Rogue e. Pa ís, 1863)-. A don José
Cla llo, esc ibe así: «Espe o ab eza os p on o, pues es oy
an españolizedo que quie o absolu amen e e España
oda ía una ez»".
-(Anales.
Tomo
1.
Cuade no 2)-.
A Delamb e desde Lima (25 de no iemb e de 1802): ... «Ni
un solo día en es años, he enido que queja me de los
agen es del Gobie no español, que me han a ado siemp e
en odas pa es con una delicadeza y dis inción que me
obligan a un econocimien o pe pe uo»". -(B uhn: Alexan-
de on umbold .
Leipzlg, 1872)-.
El a ec o de Humbold hacia los españoles se mani ies a
muchas eces de modo eal y os ensible; a ios ue on
deudo es de su amabilidad, y ninguno más que el poe a y
no elis a omán ico En ique Gil Ca asco. En eb e o
de 1844
ué
comisionado con ca ác e ex ao dina io, y
ca ego ía de Sec e a io de Legación, pa a econoce los
Es ados del An iguo Cue po Ge mánico. Ca asco lle aba
a Be lín dos misiones, una in o ma i a y os ensible, o a,
ese ada: allana obs áculos en e el Gobie no p usiano
y el español a in de p epa a a ados polí icos y me -
can iles. Pa a cumpli es e doble come ido necesi aba
p ocu a se elaciones en las al as es e as del Gobie no
y de la Co e. En e sus amis ades descuella la de A. de
Humbold pa a quien lle aba ca as de B esón, embajado
de España en Pa ís. Humbold p esen a a Gil Ca asco
al ba ón de Bulow, minis o de Negocios Ex anje os; al
p íncipe Ca los y su esposa la p incesa Ma a. Además,
hizo conoce a Fede ico Guille mo IV
El seño de
Bem-
bib e,
la mejo ob a de Gil Ce asco, que el ey de P usia
leyó con odo en usiasmo y le dedica muy exp esi as
_5
-12-
alabanzas, llegadas a su au o po conduc o de Humbold .
La amis ad en e el sabio y el poe a ué muy ín ima; po
eso, aquél llo ó ama gamen e la mue e de és e (Be lín,
22 de eb e o de 1846) y con odo ca iño p epa a los
une ales de su pob e amigo. El Gobie no español ecom-
pensa los se icios de Humbold con la G an C uz de
Ca los HI, y Gil Ce esco, casi mo ibundo, hizo enl ega
al sabio del diploma e insignias de la O den. -(José
R. Lomba
y
Ped ala:
En ique Gily Ca asca: Su ide y su
ob a li e a ia.
«Re is a de ilología Española». Tomo II).
Babine , con ocasión de comen a el e ce olumen del
Cosmos -(Voyage dens le Ciel.
«Re ue des Deux Mon-
des». No iemb e 1853)- aplica a Humbold el cali ica i o
que mejo le e a a; dice de él:
es el iaje o sabio po
excelencia;
en e ec o, nadie ha iajado más
in ensamen e
y sacado mayo pa ido de lo is o, obse ado y es udiado
en sus iajes.
Puede deci se que el des ino y obsesión de Humbold
ué iaja . Una insaciable cu iosidad le a as aba a ello;
una inconcebible, po lo p o unda y ex ensa, p epa ación
cien í ica le ponía en condiciones de ap o echa sus iajes.
Se p oponía una doble inalidad: se i a la Ciencia y
ec ea su espí i u; a uno y o o obje i o no ega ea el
iple sac i icio, que an o a a a los ulga es homb es, de
comodidad, salud ydine o. Po sue e, la P o idencia ué
p ódiga con él; su ano mal ac i idad
y
mo imien o con i-
nuo lejos de esen i su endeble na u aleza ísica, la o i-
icó; no an o, sin emba go, como su in eligencia Y sabi-
du ía. En su la ga ida de 80 años se epi en con ecuencia
c isis ne iosas, sin omá icas de cie a desa monía Y al a
de equilib io en el ajus e en e su cue po de hie o y alma
de diaman e.
Oyendo a su ocación y exci ado po el a án de
mo e se sin abas de ninguna clase, deja el se icio del
Es ado p usiano; su ina sensibilidad, delicadeza y pa io-
ismo no le pe mi en acep a la halagüeña p oposición del
-14-
-15-
minis o
Helní z,
que an o po admi ación al jo en, ya
ilus e, como po p emio al inusi ado celo que despliega
en su ac i idad como unciona io, le in i a con enacidad
eu onaa segui en su pues o, con libe ad amplia de mo i-
mien os y cons an e au o ización pa a la gas ausencias.
¿Pe o es que podía ole a Hu nbold ecibi un sueldo en
pago a una unción que no desempeñaba,y de un Es ado
no muy abundan e en ecu sos como e a la P usia de
Fede ico Guille mo II? Su sen i democ á ico y ele ado
pa io ismo le obligan a desp ecia cie as libe alidades y
a pe sis i en su esolución.
Ro aslas áu easama as quele encadenabanal Es ado
p usiano y o as a ec l as más a ayen es, po la mue e
de su mad e, ya podía mima su imaginación con la pe s-
pec i a de expedicionesa emo as ie as. El uego que de
consuno man enía i a es a pasión e a: el deseo de he bo-
iza , los es udios de Geología, yel con ac o espi i ual con
Jo ge Fo s e en un iaje po Holanda, Ingla e a y F an-
cia enel año
1790.
Apenas es mesesdu a la
expedlción,
conocida po una ob a de Fo s e
-(Ansich en om
Niede hein, B eben , Flande n,
Holend,
Eng/and und
F ank eich.
Be lín,
1790-91)-
y a ias ca as del en onces
escola Humbold , pe o... ¡Qué en u osa
ué
en esul ados
y decisi a en la olun ad de és e!! «El ingenioso Jo ge
Fo s e que ha con ibuído de una mane a an e icaz a
alimen a en mí el gus o po las expediciones lejanas».
-(Cosmos.
Edición española. Tomo 1.Pág. 306).
Ve dad es, que la cap ichosa sue e no pa eció muy
dispues aa con e i en ealidadeslos sueñosde Humbold .
En no iemb e del año
1797,
después de iniciado el
es udio con Leopoldo Buch de los Alpes de Salzbu go y
S i ia, decideHumbold pene a en I alia con el p imo dial
in de con empla de ce calos olcanes Vesubio, S ómboli
y E na; no icias de la Península bien exp esi as de su
es ado de in anquilidad y desasosiego, p ecu so de
p ó-
ximas y nue as gue as, le hicie on desis i de la anhe-
lada isi a. Aunque I alia no le e a del odo desconocida
(1795),
sin emba go, mucho sien e abandona Eu opa sin
obse a las o maciones olcánicas de su pa e me i-
dional.
Poco iempo después de la acasada in en ona, lo d
B is ol, cu ioso conocedo de la an igüedad clásica y que
en demanda de sus es os había eco ido las cos as de
I1i iay G ecia, p opone a Humbold su compañía pa a un
iaje al Al o Egip o. Du a ía ocho meses;los expedicione-
ios emon a ían el Nilo has a
Assuén,
pa a es udia la
Tebalde comp endida en eTen y is y la p ime a Ca a a a.
Aunque a Humbold , al pensa en iaje ex aeu opeo, le
obsesionaba la idea de en en a se con la exube an e y
a iada lo a opical, acep a la in i ación que le ponía en
condiciones de con empla el escena io de an iguas y
enomb adascul u as. Se a mó con a las posibles excen-
icidades de B is ol; en eo as cosas, puso po condición
que la uel a se ha ía po Sí ia y Pales ina. O a ez los
umo es dep óximos hechos de a mas salen al paso delos
deseos de Humbold ; se hablaba con insis encia de una
inmedia a expedición
napoleónica
a Egip o; en e ec o, su
ealidad ué con i mada a las pocas semanas, an es de
llega Humbold a Pa ís.
Ni el encan o de la capi al ancesa, ni la eliz ci cuns-
ancia de es a allí la amilia de su he mano Guille no, ni
la hospi alidad de Lalande y Bauquelin que ponen a su
disposición el Obse a o io as onómico y Labo a o io
químico espec i amen e,queb an an la olun ad de Hum-
bold de ap o echa la p ime coyun u a a o able a su
a dien edeseo. Po aquel en onces, F ancia acue da una
-28- -29-
cana io son de inmo al alo ; al de sus jo nadas de iaje
po es as p o incias españolas, hay que añadi el de un
pos e o capí ulo ple ó ico de in e esan es no icias geog á-
ico-his ó icas e e en es a odo el A chipiélago, con de a-
llada elación de las e upciones olcánicas ocu idas en
las islas de La Palma, Tene i e y
Lanza o e
.De la ine eña
del mon e Chaho a o Venge, en el año 1798, u o de allada
no icia po a ios es igos p esenciales, y po la desc ip-
ción que le en ía Cologan pa a in e cala la en el Dia io
de iaje; pe o, a la publicación de és e se adelan a Bo y
S , Vicen , a cuya in e esan e ob a:
Essai su les les
Io unées, emi e al lec o .
de explo a la poco conocida zona si uada ie a aden o
de aquellos pue os. En la noche del 14 a 15 de julio deci-
den pasa un año en Tie a Fi me; es a eliz esolución
ué más es ejada cuando en la siguien e, escuchan del
indio Ca los Pino unas pin o escas e in e esan es no icias.
Co ien e de mu ua simpa ía se es ablece bien p on o en e
el indio y Humbold ; an o, que aquél se inco po a a la
emp esa de los ilus es iaje os, du an e el año y medio
que du a. El encuen o con el «Pize o» u o luga en los
bajos de la isla de Coche; pa oneba una canoa, cuyos
ipulan es, con los de o a, po sana p ecaución, ue on
asladados al ba co español.
*
-x.
'*
Al cul i ado espí i u de Humbold nada le e a indi e-
en e; cualquie escena io lo con e ía en luga adecuado
pa a obse aciones, expe iencias y es udio. Du an e la
a esía a lán ica no in e umpe la labo cien í ica, obse-
sionada, en aquellos ins an es, con esol e algunos p o-
blemas de la en onces nacien e Oceanog a ía.
La úl ima pa e del iaje ma í imo ué u bada po la
apa ición de una e dade a epidemia de ieb es; se hizo
d amá icamen e ala man e en la p oximidad a las islas y
Tie a Fi me de Amé ica del Su . Un is e episodio: la
mue e de uno de los pasaje os, jo en as u iano de 19
años, decide a odos desemba ca en el p ime pue o que
se p esen a a a la is a, y allí, espe a el paso de o o
co eo que les lle a a a Cuba o Méjico. La is e causa de
la epidemia decla ada a bo do del «Piza o», ué la de e -
minan e de la explo ación del O inoco y Casiquia e po
Humbold y Bonpland; una ez que enían que hace ie a
en Cu nana o La Guey a, no supie on esis i a la en ación
-31-
•
IV
p oducía g an ex añeza «que en e nues os lib os no
igu a an ni el
Spec ecle de la
Na u e,
del abe e Pluche,
ni el
Cou s de physique
de Sigaud la Fond, ni el
Diccio-
na io
de Valmon de Boma e. Es os es lib os y el
T ei é
d'economie poli ique
del ba ón Biel eld, e an los ex anje-
os más conocidos en Amé ica española».
El es udio del cielo y del mundo ege al, po la belleza
del uno y iqueza del o o, ué lo que de momen o les a ae
al pisa po ez p ime a las ie as del T ópico. La doble
se ie de obse aciones aludidas hubie a sido bas an e pa a
iaje os de o a laya; pa a la insaciable cu iosidad de
Humbold , a la que nada de lo celes e, e es e y humano
e a indi e en e, el es udio de los enómenos a mos é icos,
as onó nlcos y bo ánicos opicales ocupaba sólo una
pa e de su mul i o me ac i idad. Hacemos o al eco de
las ace as de és a, ala ga ía demasiado es e abajo;
además, pe de ían mis líneas su único in.
Los p ime os días se ocupan en p epa a e ins ala
los ins umen os y apa a os, en ecoge plan as de los
al ededo es y en obse a las huellas del e emo o ocu ido
el 14 de diciemb e de 1797. Los enómenos sísmícos le
in e esaban a Humbold desde los pun os de is a ísico
y geológico, ol idados a la sazón ecuen emen e an e
sus e ec os ca as ó icos. El abajo des uc o de las
e mi es u ho migas blancas en los A chi os, le impide a
Humbold emon a se a más de 150 años en la documen al
his o ia de los mo imien os sís nicos de Cumana. En cam-
bio, ué es igo de algunos bas an e pe cep ibles, y del
e o y pánico que p oduje on en los ecinos de la ciudad.
El 28 de oc ub e, hacia las cinco de la mañana, y desde la
e aza de la casa que habi aban, con emplan un eclipse de
Sol, cuya de allada desc ipción la publica Humbold en
Conneissonce des Temps.
En los días que p eceden y
Amanecía el 16 de julio cuando a iba el «Piza o» al
pue o de Cumana. E a en aquellos días capi al de Nue a
Andalucía, y la poblaban, incluídos los a abales de Se i-
os, San F ancisco y Guayka i, unos 18.000 a 20.000
habi an es.
Cua o meses du a la p ime a es ancia de Humbold y
Bonpland en Cumana. Repe idas mues as de a ec o y
conside ación ecibie on de los españoles, a las que se unen
las gen ilezas del gobe nado de la p o incia, don Vicen e
Empa an, quien desde el p ime momen o acoge a los
iaje os «con la a ec uosidad y noble sencillez i udes
insepa ables del ca ác e asco». Todo ue on acilidades;
a la buena acogida que eciben en Nue a Andalucía se
debe al deci de Humbold , el a ec o ca iñoso, que él y su
,
compañe o. encuen an en odos los países de Amé ica
del Su .
En Cumana, como en o as ciudades de Amé ica espa-
ñola, despie a eno me cu iosidad la p esencia de los
sabios explo ado es; más, cuando les en maneja ami-
lia men e apa a os que apenas de oídas conocían. E an
cul i ado es de la «Nue a iloso ía», ex año nomb e que
en nues as colonias se daba a la As onomía y Física. No
ep esen aba poca pé dida de iempo pa a Humbold , el
a ende
él
solíci os y cu iosos isi an es; en e los que
p esumían de cul os, más inopo unos que los boquiabie os,
-32- -33-
siguen al eclipse, del 10 de oc ub e a 5 de no iemb e,
les so p ende un inexplicable enómeno a mos é ico: a
la pues a del Sol, una oja nieblina apa ecía en el ho i
zon e, ele ándose poco a poco y cub iendo en pocos
minu os la bó eda celes e. En la noche del 11 al 12
de no iemb e p esencian nume osos bólídos y apa a osa
caída o llu ia de es ellas, du an e un in e alo de cua o
ho as ...
Es a p ime a es ancia en Cumana les depa a, ambién,
emociones de o a clase:
La g an plaza de la ciudad, odeada casi oda ella de
sopo ales, se e con e ida un día en escena io de algo
que suble a el humani a io co azón de Humbold : un me -
cado de escla os. Un danés, insensible al gene oso espí-
i u de su nación, la p ime a, y du an e mucho iempo la
única, que p ohibe el come cio de escla os, ponía a la
en a unos cuan os jó enes de 15 a 20 años. Su piel
apa ecía b illan e y lus osa, ya que an es de comenza la
exposición de sus cue pos se les un aba bien con man eca
de coco. Ve a epe idos comp ado es mi a cuidadosa-
men e la den adu a de los pues os a en a, pa a calcula ,
como se hace con los caballos, la edad y salud de la
me cancía humana. Le eco daba
él
Humbold es e e gon-
zoso espec áculo la desc ipción que hace Ce an es, en
«T a os de A gel», del me cado de escla os c is ianos en
la ciudad a icana. Po o una, la inicua isión, po aquel
en onces, ya no e a ecuen e en la española Amé ica del
Su . El is e espec áculo que se o ece a la is a de los
iaje os, no e a o a cosa que un débil esiduo del ac i-
ísimo come cio de escla os a icanos, siglo XVI, en es a
egión; cuando es aban en pleno lo ecimien o las ac o ías
de ca ne humana de Ma acapan (an igua Ama acapuna),
Cumana, A aya y Nue a Cádiz. En es os pues os, se
p o eían de mano de ob a dócil y ba a a los plan ado es
de Hai í y o as islas an illanas.
Diligen emen e se ocupaban los ilus es explo ado es de
los p epa a i os del Viaje, cuando inopinado suceso es u o
a pun o de echa lo odo a pe de . El 27 de oc ub e paseaban
descuidados Humbold y Bonpland, según cos umb e, po
la o illa del ma , en e el a acade o de Cumana y el
ba io de Gualke i; e an las ocho de la noche yes aban a
dos kilóme os del poblado más p óximo cuando un o -
nido zambo, desnudo de cin u a pa a a iba, a eme ió
con a ellos con una g an macana, o ga o e en o ma de
maza; Humbold , que al oi pasos as él había uel o la
cabeza, pudo eludi el golpe, no así Bonpland que cae al
suelo. El ag eso huyó después de apode a se del somb e o
del de ibado. Repues os un poco del sus o, salen los dos
en pe secución del e oz zambo, le dan alcance al cae
en edado en unos ma o ales. Con la lucha cue po a cue -
pos, aunque el dolo y la i a había doblado las ue zas de
Bonpland, hubie an salido mal lib ados és e y Humbold ;
pues, el zambo se disponía a a eme e con un g an
cuchillo. POI' sue e, unos come cian es izcaínos, que
omaban el esco a la o illa del ma , ienen en su auxilio,
ycap u an al gigan e mes izo. A Bonpland, le p odujo el
golpe su co espondien e he ida; con más, ecuen es
ahídos que ponen en honda p eocupación a su compañe o
de iaje. Po o una, es os as o nos no pasa on
d
mayo-
es; acaban po desapa ece o almen e. Todos los habi-
an es de Cumana lamen a on mucho el inciden e. Po ellos,
u o no icia Humbold de los an eceden es del zambo; e a
na u al de un puebleci o de la zona del lago Ma acaibo;
p es aba sus se icios en un ele o de San o Domingo; po
disensiones con su cepí én, de nacionalidad ancesa, ué
abandonado en
Id
cos a de Cumena. I i ado del cas igo
3
-34- -35-
que le había impues o su pa ón, y de los malos a os de
que ué íc ima, desca gó su i a con los p ime os a los que
oyó habla ancés. Nadie podía c ee que el mó il de
oba el somb e o a Bonpland le había a as ado a la
aido a ag esión. Poco an es de abandona Cumana u o
no icia Humbold , y se aleg ó, de que el amoso zambo se
había ugado del cas illo de San An onio, an es de se
sus anciado su p oceso.
Dos expediciones o ganizan los iaje os desde Cu nane:
una, b e e, po la península de A aya; o a, más impo -
an e y la ga, a las misiones de los indios Chay nas.
La península de A aya, amosa en el siglo XVI como
me cado de escla os y po sus pesque ías de pe las, es á
sepa ada de Cumana po las aguas del gol o de Ca iaco.
La a esía la hacen en una g an ba caza, p o is a de
buenas pieles de yagua ; con es a ocasión obse a Hu n-
bold que a pesa del poco iempo que lle aba en la zona
ó ida, al igual que a sus habi an es, se apode aba de él
con un pequeñísimo descenso de empe a u a, la sensación
de ío. Con empe a u as de 20 a 21
0
necesi aba a opa se;
con las mismas, y en día de llu ia, que había oído a las
gen es de Cumana "deci : «¡Qué hielo!. .. Es oy e npe a-
mado».-A las ocho de la mañana, día 19 de agos o, echan
pie a ie a, jun o a las «Nue as Salinas». En onces, la
p oducción de sal, no las pe las, man enía el p es igio de
la península de A aya. La explo ación adicaba de an iguo;
de época en que la me cancía enía más alo , po se más
escasa. Es a iqueza exci a la codicia de los holandeses;
sólo con la cons ucción del amoso Cas illo de San iago
o Real Fue za de A aya (1622) consigue España asegu a
el monopolio de su explo ación. Es a o aleza no u o
azón de se , y se abandona, desde el año 1726, en el que
un golpe de ma des uye la laguna que igilaba, y la
con ie e en espaciado gol o. Las «Nue as Salinas» que
isi a Humbold e an, pues, cosa dis in a de las amosas
de los siglos XVI yXVII; después de és o, e las uinas del
Cas illo de San iago, y la cis e na, mandada cons ui
en 1681 po el gobe nado don Juan Padilla Gua diola,
pa a p o ee de agua a los habi an es de la seca A aya; el
pueblo de Maniqua ez y la uen e de na a de Pun a de la
B ea. La península de A aya se encon aba en ía de
despoblación; los pocos indios allí es ablecidos i ían
mise ablemen e, y dedicados a la pesca; sin emba go,
pa ecían es a sa is echos de su sue e; cuando se les
in imaba a cul i a la ie a espondían: «nues os ja dines
o hue os es án sob e el angos o ma , lle amos pescado a
Cumana y a cambio de él aemos bananas, cocos y
manioca». La abundancia de pequeños cie os a aía a
A aya a buen núme o de cazado es.
Pocos días después de la expedición a la península de
A aya, o ganizan una más impo an e po la queb ada
zona que se ex iende en e Cumane yPa ia; zona pin o-
esca, de a iada
y
luju iosa ege ación,
y
asien o de los
indios chaymas, e angelizados
y
ci ilizados, en pa e, po
e dade a legión de capuchinos a agoneses. El 4 de sep-
iemb e, cinco de la mañana, pa e la ca a ana hacia la
zona mon añosa de Nue a Andalucía. En e o os, acom-
pañaba a Humbold yBonpland el izcaíno, esiden e en
Cumana, don Ma ías I u bu i. Habían de camina po
es echos ydi íciles sende os; po ello, e a necesa io
educi al mínimo el equipaje, que ca ga on sob e dos
mulos, po ado es de algunas p o isiones de boca, ins u-
men os
y
papel pa a seca las plan as que ecogie an.
Caminando po angos as u as, en e e dade as inche-
as na u ales o aca iciados po g"ig"clll escashie bas
y
bam-
búes, llegan al pequeño pueblo de San Fe nando; p ime
--
-56-
-37-
pueblo-misión o ms on con que se en en a Humbold en
Amé ica. La disposición de las casas de los indios, la
limpieza de las mismas, y lo aci u no y callado de la
población le ecue da las colonias o comunidades de los
He manos mo a os, en Alemania. En la plaza del Pueblo
se le an aban la iglesia, la casa del misione o y o as
pequeñas cons ucciones que lle aban el pomposo nomb e
de
Gasa del Rey.
Las Casas del Rey, que exis ían en
odas las colonias españolas, o ecían al iaje o, dice
Hu nbold , cómodo albe gue. La p esencia de eu opeos en
es as comunidades de indios sólo e a ole ada po b e e
plazo; una noche podían pasa y nada más. Con Hum-
bold no igió la egla; iba bien p o is o de eclesiás icas
ecomendaciones. La misión de San Fe nando había sido
undada en el siglo
XVII,
en el luga de la con luencia del
Manzana es y Lucaspe ez; asladada, después de un
incendio que edujo a uinas la iglesia y demás cons uc-
ciones, al pin o esco escena io donde la conoció Humbold .
De camino, po el abie o alle que conduce a Cuma-
nacoa, opan con el pequeñísimo pueblo de A enas, donde
ienen no icia de un cu ioso caso isiológico: el ecino
F ancisco Lozano, de sang e eu opea, había amaman ado
du an e cinco meses a un hijo suyo. No es aba a la sazón
en el poblado, pe o poco iempo después ecibe Humbold ,
en Cumana, la isi a del pad e e hijo, que con aba ya con
15 ó 14 años. Don Vicen e Empa an en ió a Cádiz una
de allada desc ipción de es e cu ioso enómeno. Alejand o
de
Humbold ,
al comen a io, añade no icias de in e és
geog á ico-his ó ico, sin omi i lo dicho po A is ó eles
-(His o ia
enimalium)-«
de aplicación a él.
Cumanecoa, sob e una esca llanu a casi ci cula y
bo deada de al as mon añas, o ece a los iaje os cómodo
albe gue, du an e cua o días, g acias
él
la diligencia de
_.
I
don Juan Sánchez, adminis ado del Es anco Real de
Tabaco. Es a ciudad, de 2.300 habi an es,había sido
undada en 1717 po Domingo A ias, de uel a de una
expedición con i! los ilibus e os anceses, que in en aban
es ablece se en la desembocadu a del ío Guapiche; sob e
su p imi i o nomb e, San
Bel ase
de las A ias, p e aleció
el indio indicado; lo mismo sucedió con la capi al de Vene-
zuela, cuyo nomb e español ué San iago de León.-En el
año 1779 se había es ancado el abaco; desde en onces,
su cul i o en la p o incia de Cumana se había educido al
alle de Cumanacoa; le seguía en impo ancia el cul i o
del índigo, an ap eciado en el come cio como el de
Ca acas.
El 12 de sep iemb e emp enden los expediciona ios la
u a hacia el al o y poblado alle de Ca ipe, asien o del
monas e io de igual nomb e, capi al de las misiones
chyamas. Es aba si uado el monas e io, no iciado de
u u os misione os y e ugio apacible de los en e mos, en un
luga de pa adisíaca belleza, a una al u a de 805 me os. Un
digno alojamien o p epa a on los monjes a Humbold : la
celda del Pad e gua dián, ado nada con el bello o na o de
muchos y buenos lib os. No pie de ocasión de alaba la
simpa ía, cul u a y ole ancia de aquellos buenos capuchi-
nos, con los que con i e a ios días. En ninguno encuen-
a la meno señal de ecelo, () pesa de sabe odos p o-
cedía el amoso iaje o de la p o es an e Alemania. En las
amenas y a iadas con e saciones que enían los ailes
con los ex anje os nunca
ozóse,
en lo más mínimo,
asun os de eligión y c eencias.
Acompañados
de la mayo pa e de los monjes,
ue on Humbold y demás expediciona ios a isi a la g an
cue a o g u a de los
guécha os;
adosada a la Sie a del
mismo nomb e, a unos 13 kilóme os del monas e io. La
-38- -39-
El 22 de sep iemb e se ponen en camino hacia Ca iaco;
camino di ícil, no exen o de pelig os, en el que muchas
eces ienen que ab i se paso a a és del denso bosque a
ue za de mache e; po o una, cabalgaban en buenos
mulos, esis en es, y p ác icos en ence los más acusados
aludes y las escalonadas e edas. Hacen pequeñas escalas
en a ios pueblos de misiones. Desde el mon e de Buena-
is a di isan, con g an aleg ía, la é il llanu a de Ca iaco.
El mal es ado sani a io de la ciudad les obliga a sali
cuan o an es de ella. Sin emba go, pudo da se cuen a
Humbold , de lo mal que ecibían y cumplían sus habi-
an es las es icciones que la Me ópoli que ía impone a
su come cio ex e io , y del poco disimulado en usiasmo
po la Cons i ución de los Es ados Unidos, y po la
ac uación y hazañas de W áshing on y anklin, nomb es
amilia es en boca de odas las gen es de Ca iaco. Tenía
en onces la ciudad 6.000 habi an es, y como base eco-
nómica de exis encia el cul i o del algodón.
Al conjun o de enseñanzas y da os con enidos en la
de allada elación del iaje a las misiones de los chay nas ,
añade Humbold un in e esan e capí ulo dedicado de modo
exclusi o al es udio de aquellos indios, de los que 6.500
i ían en los 19 pueblos-misiones de los capuchinos a a-
goneses.
ci ada cue a e a una e dade a a acción de Nue a Anda-
lucía; odo iaje o a las pocas ho as de desemba ca en
Cumane, oía habla de ella como una de las ma a illas o
monumen os a isi a . La en ada angos a de la cue a no
co esponde a sus gigan escas dimensiones: ce ca de
medio kilóme o de la ga, o o an o de ancho y de 20 a 25
me os de al u a. Con g an ex eñeza oye Humbold que
la co ien e sub e ánea o mada en ella e a la o igina ia
del ío Ca ipe; más que en es a pa icula idad, se basaba
el enomb e de la cue a po se i de e ugio du an e el
día a milla es de guéche os, cuyos es iden es g aznidos
in undían casi pa o . Es a a e noc u na ué desc i a con
odo po meno po Humbold en sus
Obse e ions de
Zoologie e d'Ana omie compe eé,
La cap u aban los
indios pa a ap o echa su man eca, que nunca se en an-
cíeba, de uso co ien e en odo el alle del Ce ipe.
Co a pa ece a los iaje os su es ancia en el simpá ico
Hospicio de Ca ipe; salían con la au o a a he bo íze en los
ce canos mon es y sel as; si llo ía, isi aban las i iendas
de los indios, el conuco de la Comunidad o asis ían en la
iglesia a la
Doc ina;
aquí, a menudo ue on es igos del
i ánico abajo que ep esen aba pa a los misione os el
hace se en ende de los indios, sin consegui lo las más
de las eces. Po ejemplo; un día a aba el doc ine o de
hace les comp ende la di e encia en e
in ie no
e
in ie no;
odo en balde, obsesionados los pob es indios po la
asonancia de aquellas palab as, no podían admi i co es-
pondie an a dos concep os di e en es; como aquellos
neó i os no conocían o o in ie no que la época llu iosa,
pa a ellos el in ie no de los blancos e a un luga de pe pe-
uas llu ias. Po la a de se ence aban en el monas e io
pa a esc ibi su Dia io, y seca o ca aloga las plan as
ecogidas.
__ o
_.~
***
Muy de mañana salen del pue o de Ca laco , ipulando
un ba co pesque o , con la espe anza de sal a en la misma
echa la dis ancia de 22 kilóme os y medio que les sepa-
aba del a acade o de Cumana. Llu ias o encíales y
con a ios ien os les obligan él hace ie a en el pue eci o
de Pe ican al. A la pues a del Sol se emba can de nue o,
•
-40-
-41-
llegando al deseado in a las es de la mad ugada del
siguien e día.
Dieciocho de no iemb e. Ocho a de. Pa ida de Cu-
mana. En sal a la dis ancia en e Cu nana y La Guay a
solían in e i se en onces de 56 a 40 ho as. La emba ca-
ción que u ilizan e a una de las que hacían el come cio
en e las cos as enezolanas y las An illas. En el pue o
de Ba celona hacen una escala de dos ho as, ap o echa-
des po Humbold pa a subi al Mo o de Ba celona,
pequeño ue e que de endía su en ada. Es a de ención enía
po obje o sabe lo que p e endían los c uce os ingleses
es acionados en aquellos ma es; en ano. El iempo
ad e so ué causa de o a escala en el pequeño pue o de
Higue o e; de al modo se había apode ado el pánico de
los ipulan es, que odos p e ie en hace po ie a el
camino de Higue o e a Ca acas. Sólo Humbold se emba ca
o a ez, po no pe de de is a sus ú iles de abajo, cuyo
aslado po ie a había de se más di icul oso que po
ma . Bonpland se queda con los pa ida ios de la
ía
e es e,
con no poca sa is acción de su compañe o, pues
ello posibili aba en iquece la colección de plan as que iban
o mando.
Pocas ho as es u o Hu nbold en La Guay a; las pe -
sonas a las que iba ecomendado. in e esadas po su
salud, le aconsejan no do mi en la ciudad, pas o de la
ieb e ama illa, y que lo hicie a en Maique ia, pueblo más
saludable. Así lo hizo. El 21, po la a de, en a en la
capi al enezolana; cua o días an es que sus compañe os
de iaje, de enidos bas an e iempo, po las llu ias yaguas
sal ajes, en e Cepaya y Cu iepe.
***
La la ga es ancia en Cumana y Nue a Andalucía de
los amosos iaje os, ob a en ellos su ápida aclima ación
a la Amé ica del Su ; habi uados a los usos y cos umb es
de las gen es de aquel mundo, y heblando el español como
su lengua na i a, Humbold y Bonpland, cuando aban-
donan Cumana, es aban en inmejo ables condiciones pa a
el la go iaje que iban a emp ende .
Al sali de Cu nana ya enían azado su plan y decidido
la pa e más aliosa del mismo: explo a la na u al comu-
nicación en e las cuencas del Amazonas y O inoco. In e -
ención decisi a ienen en es o las animosas palab as del
eligioso Juan González. Simple lego, aunque muy cul o,
que po in igas de sus he manos de eligión, hacía unos
años, lo habían des inado -des e ado- a la más emo a
misión del Al o O inoco: Esme alda. Conocía a ma a illa
la zona comp endida en e las Ca a a as y nacimien o del
g an ío enezolano; los bosques del al o O inoco le e an
amilia es. Todos sus conocimien os y expe iencias los
pone al se icio de los iaje os; po ello hay que consi-
de a le ac i o copa ícipe en el p og ama ejecu ado po
Hu nbold y Bonpland.
Fué,
pa a aquel, homb e de oda
con ianza; al eg eso de su g an iaje, le con en a muchí-
simo encon a lo en Nue a Ba celona; les acompaña unos
meses, y después, le enca ga Humbold de lle a
él
Eu opa
pa e de las plan as y animales ecogidos. Desg aciada-
men e es as colecciones
110
llegan a su des ino, des uidas,
como la ida de Juan González, po una ne as a o men a,
a is a de las cos as a icanas yen el año 1801.
"--
..
*
*
*
-45-
Más de dos meses pe manecen en Ca acas. Poblada,
cuando la hon an con su isi a Humbold y Bonpland,
po 40.000 habi an es, y sin el azo e e ible de la i uela,
que en el año 1766 había cos ado de 6.000 a 8.000 íc i-
mas. Después de aquella ágica echa, la acuna
anñ a-
iolosa se hizo de uso an gene al que
ió
Humbold a
muchos eplícé sele sin in e ención del médico. E a asien o
de una Audiencia y de uno de los ocho a zobispados,
en e los que se di idió la ju isdicción eclesiás ica de oda
la Amé ica española. Con aba con ocho iglesias y cinco
con en os; con un ea o capaz pa a 1.800 espec ado es,
los ocupan es del pa io de bu acas, podían con empla ,
dice Humbold con g aciosa i onía, el espec áculo del
escena io y el más sublime del i mamen o que les se ía
de echado. E an muy lindas las plazas de Al a G acia y
San F ancisco, des uidas po el ca as ó ico e emo o
de 1812; lo mismo acaece al ba io que aloja a los amosos
huéspedes, la pa e más al a de la ciudad: «La T inidad».
Habi aban Humbold y Bonpland una casa g ande y casi
aislada. Du an e su es ancia en Ca acas al e nan con la
eli é de la sociedad, que es obje o de cu iosas obse a-
ciones de Humbold . El capi án gene al, Gue a e de
Vasconcellos, les dispensa oda clase de ca iñosas a en-
ciones. Le so p ende a Hu nbold lo al día que es aba la
a is oc acia ca aqueña de los p oblemas polí icos de la
-
.•.
Me ópoli, colonias, y en gene al de odo asun o de ac ua-
lidad. Po es e ambien e, en ningún luga del mundo se
sin ió an ce ca de Cédiz o Es ados Unidos como en la
capi al enezolana. Sin emba go, cosa a a, no exis ía en
aquella ciudad ninguna imp en a; no cabía conside a
como ales algunos es ablecimien os que de ez en cuando
daban a luz calenda ios y algunas hojas Pas o ales. En
el año 1806 se unda la p ime a imp en a impo an e
debida a un ancés, Delpeche, empa en ado con linajudas
amilias de Venezuela.
Desde Ca acas, Humbold y Bonpland hacen a ias
excu siones, acompañados de miemb os de la a is oc acia
ca aqueña y algunas eces del gobe nado .
Dieciséis les acompañan en la ascensión a la Silla
de Ca acas. No e a ex año es e con agio. Todos en
Ca acas hablaban con el mayo en usiasmo de la mon aña;
empe o, ni uno solo encon ó Hu nbold que se hubie a
a iesgado a epa has a su doble cumb e.
[Cuén o
de audan a las gen es de Ca acas los esul ados de la
medición de Humbold ! Dis aban mucho de lo que, empí i-
camen e, y con cie o o gullo, habían imaginado.
El cu ioso espí i u de Humbold no se a enía a pasa
po un luga o eco e un camino sin es udia y obse a
las pa icula idades de uno y o o. De La Gua a, po
causa que nos es conocida, salió de es ampía; el camino
del Pue o al al o alle de Ca acas, con el emo de no
hace se espe a al compañe o de iaje, lo hizo demasiado
de p isa pa a sabo ea sus bellos encan os. Po es o,
cuando iene no icia de que el mal es ado sani a io de La
Guay a había emi ido, emp ende, ya con Bonpland, una
nue a isi a a aquellos luga es; ines de ene o de 1800.-
Ac ualmen e en cómodo e oca il puede hace se el eco-
ido de Ca acas a La Guay a, sal ándose el g an desni el
---
"
~)¡;
-44-
-46-
en e es os dos pun os p óximos po una zlgzegean e u a.
En iempo de Humbold había que hace lo a lomo de buenas
mulas o a pie, in i iéndose es y cua o ho as en la
bajada, y cua o o cinco en subi , espec i amen e. Hu n-
bold no encuen a é mino adecuado de analogía pa a da
idea de la belleza del camino; ni una sola de sus es aciones
ol ida, ni silencia la meno de sus pa icula idades.-En e
la base de la Co dille a y el ma se ex iende una llanu a,
de 200 a 270 me os de anchu a, en la que se ex iende La
Guay a o Pue o de Ca acas. Es e luga , an calu oso
como Habana y Ve a C uz, con aba en onces con 6.000 a
8.000 habi an es, y lo cons i uian esencialmen e dos calles
a umbadas de E. a O. Los ue es ien os, bancos de
a ena e impe uosas ompien es hecían su ada, an es de
que el homb e modi ica a sus ad e sas condiciones. di ícil-
men e' accesible a los ba cos. Neg os lib es y escla os,
con más de la mi ad del cue po sume gido en el agua,
ca gaban el cacao en emba caciones ancladas a cie a
dis ancia de la cos a; en es e he cúleo abajo nada enían
que eme de los abundan es ibu ones, an emibles en
o os
luga es po su acome i idad con a el homb e;
es aban como domes icados.-Dice Humbold que desde
hac a dos años a la ama de calu oso eñadía el pue o de
LlI Guay a o a cualidad más unes a; en el año 1797 un
be gan ín
p oceden e de iladel ia in oduce en aquel pue o
el ge men del i us ame icano, 6mi o neg o, ieb e ama illa
o calen u a ama illa, azo e e ible de Pue o Cabello, Ca -
agena de Indias, San a Ma a y o os luga es de la llamada
Tie a Fi me. En los años 1797 y 1798, no s610 a aca a los
españoles ecién llegados a La Guey a ambién hace sen i
sus is es e ec os en egiones muy alejadas de la cos a, como
en los Llanos comp endidos en e Calabozo y U i ucu, de
clima an calu oso como La Guey a eunque más saludable.
-
.~
Tan o como homenaje a la ciudad de Ca acas, que s610
sensaciones ag adables p odujo a los iaje os, como po
da a conoce de modo cien í ico el calami oso e emo o
que asola a aquella ciudad, el 26 de ma zo de 1812, dedica
Hu nbold un he moso capi ulo a es e sismo. Es elación
de allada, y lección inmo al de ulcanismo. Las leyes de
causelided y elación, de que an o se u anan los geó-
g a os de hoy día, a pesa de no habe las nunca enunciado
pomposemen e, nunca, ambién, escapan a la is a de
Humbold ; pa a él, el e emo o de Ca acas, que cues a la
ida a 2.000 pe sonas, es un núme o en la se ie de sls nos
acaecidos, en e 1811 y 1813, en la ex ensa zona comp en-
dida en e las Azo es yel alle del Ohío, las cos as de
Venezuela y los olcanes de las pequeñas An illas.
--
* .•
*
--
Una de las me as del iaje de Humbold -Bonpland e a
alcanza el O inoco. Pa a ello, desde Ca acas, había un
camino ácil y co o, el que conducía a Cab u a, allí donde
el ío Gua ico en ega el ibu o de sus aguas a la g an
co ien e enezolana. Ansiosos de espec áculos descono-
cidos, p e ie en al camino más b e e aquél que podía
o ece a su con emplación más no edades.
En e las mon añas cos a eñes y las in e io es de la
queb ada Venezuela Cen al, se ex iende una osa
ec ó-
nica o dep esión, que en la ac ualidad, como en los iem-
pos de Hu nbold , es la pa e i al o cen o de g a edad de
Venezuela; la zona más densamen e poblada y de más
icos cul i os. En es a egión enían sus p opiedades,
plan aciones y cases de campo las más acomodadas
amilias de la capi al; odas, i alizan en obsequia a los
iaje os, en hace los huéspedes de sus icas
y
cómodas
...h",-:
~"l"'
-46-
-47-
mansiones, en se les de guía en sus excu siones po
aquella ie a bendecida de an os dones y iquezas. Con
no poco epicu eísmo goza Humbold y su compañe o de
los egalos y delicias que o ece la Ci ilización; pa ece
como que que ían sa u a se de aquéllos y és as an es de
ansi a po el mundo i gen del O inoco.
Dos deliciosos días anscu en en la hacienda de don
José de Man e ola; en sus inmensas plan aciones de azúca
pe ciben las es a iedades comunes de es e cul i o en
oda Venezuela: la caña c iolla, p oceden e de la India,
aída p ime o a Sicilia, y po los cana ios a las An illas;
la
ehí ene,
cuyo cul i o ué ex endido po los iajes de
Cook, Bougain ille y Bligh. Bougain ille lo impuso en
Cayenne (Guayana F ancesa) de donde se ex endió a la
isla
Ma iníca
y o as An illas. La e ce a a iedad, caña
de Ba a ia o de Guinea, se empleaba p incipalmen e pa a
la ab icación del on.
En el azulísimo y limpio cielo de los alles del Tuy y
A egua obse an algunos enómenos es onómlcos, como
el
í.?
y 4.osa éli es de [úpí e , y, casi odas las noches,
el i o esplando de la luz zodiacal.
Sob e las ien es má genes del Tuy, encuen an el boni o
pueblo de Mamon o Consejo; a amado po los milag os
que se a ibuían a un cuad o que ep esen aba a la San a
Mad e. Poco an es de llega a es e puebleci o se de ienen
en una g anja de la amilia Mon e a; don F ancisco Mon-
e a y su he mano lle an la gen ileza has a el ex emo de
acompaña a Humbold y Bonpland has a Vic o ia, deseosos
de hace les huéspedes mimados de su p opia casa. ¿Qué
de ex año iene que Hu nbold an e amabilidades de es a
na u aleza, en di e en es ocasiones, haga cons a con
since o con encimien o que Amé ica española e a la ie a
hospi ala ia po excelencia? Vic o ia, en anecida con el
--
i ulo de illa, enia 7.000 habi an es; el o Cal anchas,
pe enecien e ya a la cuenca del A agua, a a iesa la
ciudad, ci cundada po cul i os en los que p ospe an po
igual los ce eales emplados y las plan aciones de caña de
azúca , ca é y bananas.
Al o ien e de Vic o ia, la espléndida i alidad y iqueza
del alle de A egue: exp esi a de una y o a es la densa
población que lo ocupa, 100 habi an es po kilóme o
cuad ado cuando lo isi a Humbold . - Camino de la
hacienda de Cu a, he mosas plan aciones del conde de
To a , a donde llegan el 14 de eb e o, a a iesan los
p óspe os pueblos de San Ma eo, Tu ne o y Me acay,
y
pasan dos amenas ho as acompañados de la ilus e amilia
de los Lls a iz, en Concesión. -Lo que 'sucede a los iaje os
en Ma acey, obliga a Humbold a habla de nue o de la
excelsa i ud que ado naba a odas las gen es de Amé ica
hispana a p incipios del siglo
XIX;
cualidad a la que con
insis en e machaqueo hace e e encia, y de la que noso os
nos hacemos eco con o gullo bien comp ensible. Llega on
bas an e a de al pueblo ci ado, en ocasión que las amilias
a las que iban ecomendados ya no es aban en casa. Es a
pequeñe con a iedad es subsanada al momen o po la
acogida co dial que les o ece una modes a amilia cana ia,
en cuya casa se les p epa a suculen a comida
y
albe gue ...
En la hacienda de Cu a, como huéspedes del conde
de To e , pasan sie e días. Desde aquí hacen a ias
excu siones al lago Valencia y una escapada a los
mon es Ma ia a. Resul ado de aquéllas, ué el comple o
es udio del lago Valencia o Taca igua, que ocupa la pa e
más p o unda de la dep esión a que nos e e imos en
líneas an e io es. No podía escapa al es udio de Humbold
la eg esión secula de es a sabana liquida, como una
de sus más ípicas pa icula idades. El c onis a O iedo
---
--
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~-
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----,
-60- -61-
desapa ece al ma cha los íesu as. An es de sus ilui les
los anciscanos obse an es anscu en 18 años, en los
que las misiones de A u es yMaypu es ue on isi adas de
ez en cuando po los capuchinos; de la explo ación de
los ha os y g anjas de los lesuí as se enca gan comisa ios
eales, cuya in e ención ué ca as ó ica. Lo que quedó
ué
pas o de mu ciélagos y ig es; és os, campeaban lib e-
men e po aquellos e l o ios: mucho oyó Humbold de su
ie eza, pe o algo menos que ella p eocupaba a los iaje-
os el cons an e a aque de los mosqui os, zancudos y
pequeñas moscas enenosas.
[Te ible
plaga de las
mé -
genes
del O inoco! Ymás ag a ada en la zona de los
g andes audales. ¿Qué de ex año iene oye a allí
Humbold es as ó mulas de salu ación?: «Qué le han
pa ecido los zancudos es a noche? ¿Cómo es amos hoy
de mosquí os?».
La zona de los Raudales e a dominio en lejanos iempos
de la aza a u e; Humbold se hace eco de una adición
co ien e en aquel país: pe seguidos los a u es po los
ca ibes an opó agos se e ugían en las ocas de las ca a-
a as, lúgub e mo ada en donde oda la aza pe eció sin
deja indicio de la lengua que habla a. «Es de supone
que la úl ima amilia de los a u es no se ex inguió has a
mucho iempo después; po que en Maypu e i e, ¡cosa
a a!, un lo o iejo que nadie en iende, según dicen
los na u ales, po que habla la lengua de los e u es».
-(Cuad os de la Na u aleza)-.
El lo o de los a u es ué
hon edo
con
una composición en e so del conocido
ilólogo y a queólogo E nes o Cu ius, que dedica
él
su
buen amigo Alejand o de Humbold .
En la egión de las ca a a as de Maypu es, adicaba
111
misión de San José de Maypu es, cuyo luga ué un-
dado po la expedición on e iza de don José Solano.
..•
.
Ninguno de sus poblado es do mía en sus p opias i ien-
das, haciéndolo en las islas de la ca a a a o en hamacas
p o egidas po el humo de hogue as p óximas; así se
lib aban de los mosqui os oda ía más abundan es y
moles os que en A u es.
Tes igo de la di icul ad y pelig o que suponía la a esía
de los audales de Maypu es, y de la en aja económica
que epo a ía el ac i o come cio con el al o O inoco,
Humbold p esen a, po mediación de Gue a a de Vascon-
cellos, al Gobie no de España, un p oyec o de canal en e
los pequeños íos Cameji y Topa o pa a sal a la impon-
de able di icul ad de las ca a a as. Las de A u es 110 e a
an acil ob ia las; po o a pa e, no an p eciso po se
más iables.
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~.
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:: •
-65-
Sal adas las ca a a as, an as eces mencionadas, sin
o as escalas o descansos que los imp escindiblemen e
necesa ios, llega on a la misión de San Fe nando de
A apabo; an es, ienen ocasión de obse a los llamados
os neg os,
ecuen es a pa i de la desembocadu a del
Zama. La onalidad oscu a desus aguas es enómeno que
indios y misione os a aban de explica a su mane a;
Humbold admi e la hipó esis, oda ía en pie, no sin
señala cie as anomalías inexplicables, de que los íos
neg os deben su colo ación a ma e ias ege ales. No
lejana de és a e a la a i mación que oyó Humbold a los
misione os españoles: a ibuían a las aíces de za za-
pe illa la oscu a onalidad de cie as co ien es.
San Fe nando de A abapo, San Ca los y San F an-
cisco Solano, cons i uían las misiones más impo an es en
el al o O inoco. El misione o de la p ime a lle aba el í ulo
de P esiden e delas Misiones del O inoco, de él dependían
los 26 misione os que i ían en las má genes del O inoco,
Neg o,
Casíquía e,
A ebapo y
Ceu a:
enúl imo é mino, él
y és os del gua dián del Colegio de Pi i u o de la Pu ísima
Concepción de P opanda Fide, de Nue a Ba celona. -La
si uación a o able de San Fe nando, en el pun o donde
se unen los íos O inoco, Gua ia e y A abapo, le ecue da
a Humbold a la de San Luis o Nue a Mad id (Es ados
Unidos) en la con luencia del Ohio, Misu i
y
Misls pí.
Su
•
población, 266habi an es, cul i aba el cacao y se
alímen-
aba p incipalmen e con el jugoso y nu i o u o de la
palme a Pihigua o Pl ilao.
A los 26 días de na ega po el O inoco lo abandonan
po la ía acuá ica del A abapo, hundida en denso bosque
de palme as y elados sus bancales con en amadas de
lo an es aíces. En el luga donde sus o illas se hacen
más abie as se asen aba una emo a misión, cuyo e i o-
io (como el de la misión de Ie i a) has a la expedición de
Solano se conside aba gene almen e como o mando pa e
del B asil.- En Bel ase , nomb e de un cacique indio,
llamada po los ailes La Di ina Pas o a de Bal esa de
A ebepo, pasan los iaje os casi un día; la ac i idad y
espí i u emp endedo de su misione o, ca alán, se e lejaba
cla amen e en el aspec o de la misión; aquí, en po
p ime a ez la sus ancia llamada
dapícho
y
zepís,
no o a
cosa que caucho ósil, blanca y esponjosa en su es ado
na u al; po la cocción se enneg ecía, cohesionaba y se
ans o maba en elás ica goma con la que hacían los na u-
ales gigan escas ompe as.
Del ío A abapo pasan al Temi y al Tua nini, En es e
úl imo se asen aba la misión de San An onio de Ia l e
(16 habi an es). Ce ca de cinco días pe manecen en ella
ap o echados pa a es udia la egión, y cu a se Humbold
y sus compañe os de una moles ia que desde hacía algún
iempo su ían con in ensidad: ue e pico en los dedos y
do so de la mano. Po elmisione o sabense a aba deunos
insec os llamados a ado es, alojados en los su cos que
ellos mismos ab ían en la piel humana. La cu ande a india,
médico del pueblo, con la se ia pedan e ía de los homb es
de colo , con i ma el diagnós ico del misione o. Valiéndose
de un delgado palillo de du a made a,
y
calen ado, sacaba
uno a uno los moles os insec os; la ope ación e a la ga y
VII
M
s
;.
1
-64-
-66-
dolo osa; con Humbold se p olongó has a bien en ada la
noche. Po o una, al día siguien e u ie on no icia de
emedio más adical y nada dolo oso; consis ía en me e
las manos en una in usión de co eza de uzao. En lo suce-
si o no se ol idan de lle a en la canoa unas ami as de
es a plan a.
ja í a,
nomb e de la misión en que nos encon amos,
e a el de un indio que al se icio de Po ugal, du an e
unos años, se dedicó a la caza de homb es pa a ende los
como escla os (po os) a los po ugueses. Solano, en la
an as eces ci ada Expedición, consigue apode a se del
amoso indio en el
ío
Temi, y pone lo al se icio de
Espeña,
Los po ugueses, es ablecidos en algunos pun os
de es a zona, ue on echazados al bajo Neg o, y la
misión de San An onio asladada muy al no e de las
uen es del Tuaminl. Humbold conoce al indio
[e í a,
a
quien debe abundan es no ic as, en e o as: que en su
ju en ud (la de
Ia í e)
odas las ibus indias comp endidas
en e los íos O inoco, Neg o, Ini ida y Yapu a, p ac icaban
la an opo ag a con los enemigos que caían en sus manos.
Desde San An onio de ja i a al
caño
de Dimichin (que
a luye al Neg o) enía que anspo a se po ie a la canoa
que has a aho a habían u ilizado los iaje os; 23 indios
ue on los enca gados de al
e np ese,
du a y pesada po
el amaño de la
e nbe ceción.
Humboid y los suyos no
que ían pone se en camino has a conoce la llegada con
bien de la canoa al ío Pimichin. El buen misione o Pad e
Ce ezo a aba de empla la incon enida impaciencia de
Humbold . «No os al a nada en es a misión; con áis con
banenas y pescado; pOI la noche no os pican los mosqui-
os; cuan o más pe manezcais aquí se á más p obable
con empla es e cielo en oda su esplendidez; si ues a
canoa se es opea en el iaje e es e os p opo ciona é
o a.
Ademés,
lo que me 8"Jl& a ía i i un pa de semanas
con
ge¡¡ e blanca
y
de azón»!-AI
é mino de gen e
blanca
se oponía, en onces, en Amé ica el de
gen e pa da
o
pa dillos
pa a designa a la de colo , indios o neg os.-
Po in u o é mino la in anquilidad de Humbold ; el 5 de
mayo él y los suyos se ponen en camino hacia el Pue o
de Pimichin. No dejaba de o ece sus pelig os la a esía
po el bosque; aun cuando no comp oba on la exis encia
de abejas y ho migas enenosas, podían se a acados po
osos ca nice os
y
culeb as de mo al eneno; la picadu a
de una de és as, p ecisamen e. cos ó la ida a uno de los
indios enca gados de lle a la canoa desde ja i a al Pue o
de Pimichin.
El caño o ío Pimichin, an ancho como el Sena en
Pa ís,
pe o educido mucho su cauce isible po la ege ación
que lo cub e, había de lle a a los iaje os al ío Neg o, y
a cumpli uno de los obje i os p incipales del iaje: com-
p oba po p opia expe iencia la bi u cación del Casiquia e
o unión na u al en e los íos Amazonas y O inoco. La
exis encia de es a cu iosidad hid og á ica no ué descu-
bie a po Humbold , pe o a él se debe la gene alización
de su conocimien o y una más p ecisa de e minación de
la misma.
* * *
Pa én esis.-A anca del año 1638 la c eencia de una
na u al comunicación en e las cuencas del Amazonas y
O inoco. En el ci ado año oye Acuña, en la desemboca-
du a del ío Neg o, que una ama de es e ío comunicaba
con o a g an co ien e lu ial en cuya desembocadu a se
hebían
es ablecido los holandeses. El ca óg a o ancés
Nicolás Sanson ecoge e in e p e a las palab as de Acuña,
ó
-66-
y
las lle a a sus mapas; ep esen a la bi u cación en e los
dos g andes íos po medio del Ceque a, bi u cado en e
el O inoco y el Neg o (a luen e del Amazonas). Es e dibujo
se epi e a menudo en los mapas publicados en e 1656
y 1730. La hipó esis de Sanson c is aliza ambién en La
Condamine; exage ada en cie o modo, pues admi e es
bi u caciones del Caque a.-O os geóg a os y iaje os,
po el con a io, no ienen an en cuen a las palab as de
Acuña. Guille no Dellsle si en sus p ime as ca as admi e
el azado hid og á ico de Sanson, en las úl imas in e pone
en e los íos Neg o y O inoco una co dille a, que imposi-
bili a oda elación en e es as dos co ien es. Cosa aná-
loga suponía ya an es el Pad e F i z, au o de una ca a
del Amazonas (1690) que si e de guía a La Condamine
en su iaje po es e ío, como la ca a de La C uz y
Caulln
cumple el mismo obje o en el de Humbold y
Bonpland
po el O inoco. En aquella, ambién se in e pone
una
línea
con inua de al u as en e los dos sis emas lu ia-
les; lo único que admi e el Pad e F i z es la p oximidad en e
una ama del Neg o y un a luen e del O inoco, cuya si ua-
ción, opina Humbold , co esponde a la del ío Cau a.-
El Pad e
Gumilla,
ce ando los ojos a la e iden e ealidad,
pone decidido empeño en di undi po Eu opa la c eencia
de al aislado a co dille a, que imposibili aba la unión
en e los íos Neg o
y
O inoco.-EI Pad e Caulin, au o
de la His o ia co og á ice de la Nue a Andalucía
y
e -
ien es del ío O inoco, (pub. en 1779) comen a el que llama
e o del Pad e Gumilla-(EI O inoco ilus ado
y
de en-
dido. His o ia na u al, ci il
y
geog á ica de es e g an o
y
de sus caudalosas e ien es-Mad id 1741)-al supo-
ne la co dille a que admi e como un mu o con inuo,
cuando es an ecuen e en ellas la exis encia de solu-
ciones de con inuidad, en o ma de p o undos co es o
I
I
II
-
-67-
alles ans e sales, aunque is as a lejan a apa ezcan
como con iguas o indi isas.
He aquí un es ado de ince idumb e y duda compa able
al que einó du an e muchos años en la hid og a ía de
Á ica sep en ional; sucediéndose unas hipó esis a o as;
con i iendo las más con a ia;
y
así, du an e el siglo que
se in e cala en e el iaje de Acuna y el descub imien o del
Pad e Román.
Es p obable que los po ugueses a caza de escla os,
desde la segunda mi ad del siglo
XVII,
emon ando el ío
Neg o y Casiquia e llegan al G an Río, sin supone que
ue a el O inoco. Pa a hace en e a la inhumana p ác ica
se unda el campamen o olan e de la opa de esca e.
que sigue las acos umb adas u as de los a ican es y
cazado es de escla os. Exci ados po el a án de luc o los
indios quipuna es, di igidos po el cacique Macapu, se
disponen a segui la u a y p ác ica de los cazado es
po ugueses. Inquie ado po es o el Pad e Román,
Supe io
de las misiones españolas, decide sali al encuen o de
aquellos indios. El 4 de eb e o abandona Ca ichana; en
el pun o en que el O inoco cambia su di ección S.-N. po
la de O. a E. encuen a una g an canoa ocupada po
gen es es idas a la eu opea; e an po ugueses, a ican es
en ca ne humana, que eciben no poca so p esa al sabe ,
de labios del jesuí a, se encon aban sob e las aguas del
O inoco. Conducen al Pad e Román, po el Casiquia e, al
ío Neg o. donde es aba el campamen o olan e; pasa allí
algún iempo, has a la llegada del jesui a po ugués A o-
g adi; eg esa po el Caslquíe e y al o O inoco a Pa a-
uma, algo al no e de Ca ichana. Sie e meses había
in e ido en el iaje. Después de la expedición del Pad e
Román, con odo el alo de un e dade o descub i-
mien o geog á ico, nadie podía duda de la bi u cación
.»
CXi
q
-68-
-69-
A a o de la co ien e del Pimichin llegan Humbold ,
Bonpland y sus acompañan es al ío Neg o. Pasan de
la go algunas misiones (Ma oa, Tomo) pa a de ene se en
la de San Miguel de Da ipe, undada en el año 1775 po el
enien e don F ancisco Bobadilla. En la pequeña isla de
Dapa, cuyos poblado es comían con uición g andes
ho migas o echacos, pasan una noche. T es días se
de ienen en la misión de San Ca los, la más impo an e
de las españolas en el ío Neg o; como ciudad on e iza
enía su pequeña gua nición, y es aba p o egida po el
cas illo o o aleza de San Felipe.
A los 15 kilóme os de San Ca los se encuen a la
desembocadu a del Cesiquía e, alcanzada po Humbold
y los suyos el día 10 de mayo. -Si la exac a de e -
minación as onó n ca ué cosa que le in e esa a Humbold
en odo su iaje, una ez llegado al Casiquia e se con-
ie e en e dade a obsesión; deseoso de da a conoce al
mundo cul o la si uación exac a de acciden e geog á ico
an impo an e. La sue e no a o ece al ilus e iaje o; el
es ado del cielo du an e su u a po el Casiquia e le obliga
a educi el núme o de de e minaciones es onómícas. Sin
emba go, las que hizo son oda ía man enidas en la mayo
pa e de los a las y mapas.
Es bien cla a la inexac i ud con enida en muchos lib os
de a ibui a Hu nbold el descub imien o de la bi u cación
del Casiquia e; pe o ambién, que es a a ibución iene una
base que la jus i ica: se Humbold el que la da a conoce
en Eu opa, y el po ado de da os pa a su ep esen ación
más exac a. Di ulga un hecho geog á ico no iene menos
alo , a eces más, que descub i lo. En la His o ia de la
Geog a ía no escasean los casos de descub imien os abo -
ados yeclipsados del odo po la al a de po a oces, y de
a iesgados homb es que sigan la u a de los descub ido es.
Du as y di íciles ue on las jo nadas de Humbold y los
suyos po la u a del Casiquia e. Du an e 11 días en un
medio apenas habi ado; inmenso bosque y espacio acío
de homb es se ex endía en e las pequeñas misiones de
F ancisco Solano y Manda oca. A medida que a anzaban
po el Casíquia e se aumen aba el o men o de los mos-
qui os, y se hacían más indecisas las o illas del ío. Po
e dade a necesidad pe noc an desde al 14 de mayo has a
el 21 al ai e lib e; al llega la noche disponían el campa-
men o de es a mane a: en el cen o, la pe aca o caja de
cue o con las p o isiones; jun o a ella, los ins umen os y
jaulas de la menege ie, cada ez más nume osa con g an
desespe ación del Pad e Zea; al ededo , las hamacas de
Humbold y compañe os de iaje; luego, en cí culo más
ex enso, las de los indios; po úl imo, con inuo cin u ón
de uego, como mu alla in anqueable pa a los yegua es y
o as ie as. A las moles ias cons an es de los mosqui os,
al pe manen e pelig o de se de o ados po los yegua es,
se unían los desag adables e ec os de las ho migas que
caían de los á boles, más no o ios cuando los iaje os se
dedicaban al descanso sob e las endidas hamacas. -El
día 20 de mayo, penúl imo de la na egación po el Casi-
quia e, llegan al luga de la bi u cación, o si io en que las
aguas del ío co en en di ecciones con a ias, hacia el
su , en busca de Neg o.
y
hacia el no e, en demanda del
O inoco. No pudo de e mina se as onómice nen e po el
es ado del i mamen o.
Al sig-uien e día alcanzan de nue o el O inoco, a
del Ceslquia e; con i mada luego po la Expedición de
I u iaga y Solano.
***
---
a
-70- -71-
13 kilóme os y medio de Esme alda. Mala ama enía es a
ciudad, la más emo a misión del O inoco, pe o la segu-
idad de descansa ' bajo echado, sin pelig o ninguno,
a aía a los iaje os. Si uada sob e una llanu a amosa
po sus bananos, y al pie del mon e Duida. No enía
misione o; es o cua o eces al año enía el de San a
Bá ba a, 225 kilóme os aguas abajo del O inoco,
él
deci
misa, después de un iaje de cua o días. Un iejo soldado
eje cía en ella la doble po es ad, ci il y eligiosa. Allí se
encon aban algunos depo ados lle ando una ida mise-
able. Se conside aba como luga de cas igo po la escasez
de cul i os, po lo alejado de las zonas habi adas y po la
e ible abundancia de mosqui os. El des ie o a Esme alda
e a la e ible amenaza con que ulminaban los Supe io es
de las misiones a los díscolos o desobedien es he manos
legos. Su nomb e eco daba, en onces, el
albo o o de los
ailes,
ocu ido en el año 1788. Desde hacía iempo los
anciscanos de la Guyana se habían, de hecho, lndepen-
dlzado del Colegio de Pi i u, de Nue a Ba celona; descon-
en os de que el impo an e ca go de P esiden e de las
misiones hubie a ecaída en F ay Gu ié ez de Aguile a,
a ios de aquéllos, eunidos en San Fe nando de A abapo,
se apode an del Supe io y lo conducen p eso a Esme-
alda. A pun o es u o de mo i Gu ié ez de Aguile a;
sal ado, po o una, po la uel a en sí de uno de los
amo inados que pe sonalmen e a isó de lo ocu ido al
Colegio de Pi i u.
P10
El signi ica i o nomb e de Nue a Villa de Esme alda,
obedeció, según Humbold , al e o de conside a como
pied as p eciosas los abundan es y colo eados c is ales de
oca apa ecidos con ecuencia en el mon e
Duída.
Es o,
p oduce cie a a acción de poblado es y a en u e os hacia
aquellos luga es, después dese lzedos. Los indígenas
enían como p incipal ocupación aca ea cie os ege ales
empleados pa a p epa a el
cu a e
del O inoco, ac i o
eneno y medicamen o empleado con éxi o pa a comba i
los as o nos gás icos. O lla en su
Toxicologie géné ale
conside a los p incipios cons i u i os del cu a e análogos
a los del wo e a, de la Guyana holandesa, lcu a, del
Amazonas
y
o o que cali ica, algo inde e minadamen e,
con el nomb e de
eneno ame icano.
En Esme alda ecoge Humbold buen núme o de no i-
cias del al o O inoco, aguas a iba de la ciudad, a las que
ag ega las más idedignas, adqui idas po la expedición
mili a de don F ancisco de Bobadilla, de la ca a a a de
Guaha íbos. También iene ocasión de comp oba lo a i -
mado po el Pad e Caulin sob e la pequeña es a u a de
los gueicos, y colo blanco (lo que en endemos po colo
blanco hablando de ca ac e ís icas an opológicas) de los
gua ibos; yde lo a mónicas que esul aban las no icias
que ecibe en Esme alda, espec o al o igen del O lnoco,
con las sensa as palab as del Pad e Gili: «Don Apolina io
Díez ué en iado pa a busca las uen es del O inoco; al
es e de Esme alda encuen a el ío semb ado de a eci es;
u o que eg esa po al a de í e es sin habe oído abso-
lu amen e nada de la exis encia de un lago en sus uen es».
Cuando Humbold enseña a los habi an es de Esme alda
las ca as de Su ílle y La C uz acogían con isa las
an asías de aquellas ep esen aciones ca og é lcas: la
unión del O inoco con el Idapa, y el
blanco ma
que aquel
c uzaba. A aquellas quime as las llamaba Humbold
« icciones de los geóg a os», y los habi an es de Esme-
alda «men i as de po allá». Si Humbold 110 emon a
has a su o igen el ío O inoco, deshace con su iaje la
posibilidad de habla del
lago Pa íme,
e ónea c eencia
has a su iempo y c eación de la desap ensi a igno ancia.
4$
~
--75-
El 23 de mayo abandonan aleg emen e Esme alda; los
iaje os no se sen ían en e mos aunque sí cansados y
abe idos po la lucha cons an e con a los mosqui os, la
de icien e alimen ación y el la go iaje lu ial en incómoda
canoa. Muchos días les quedaba po u iliza aquella es e-
cha emba cación, pe o les animaba la espe anza de líbe -
a se, en o o ambien e más a o able, de las incomodi-
dades sin cuen o que habían su ido. Hacen una pequeña
des iación en su ec o camino aguas abajo del O inoco,
pa a isi a de nue o el luga de la bi u cación del Casi-
quie e. A anzan ápidamen e po el g an
ío
haciendo sólo
las escalas p ecisas e imp escindibles: misión de San a
Bá ba a, 120 habi an es, ce ca de la con luencia de los
íos Ven ua i y O inoco, el Pad e F ancisco Valo había
eco ido y es udiado aquél; San Fe nando de A abapo (27
de mayo); Maypu es: A u es, donde se despide de Hu n-
bold y demás el simpá ico y su ido Pad e Zea, sin que
su salud hubie a en nada mejo ado; Ca lchana y U uana.
El úl imo luga ci ado, a cuyo en e se encon aba el
mls one o ay Ramón Bueno, o ece ocasión a Humbold
de es udia las cos umb es de los indios o omacos pobla-
do es de la misión. E an de los llamados en onces indios
endan es (pueblos de la sabana), pa a
dlsñngul les
de los
indios del mon e más abie os a la ci ilización. Mediana
ama enían aquellos indios en e los poblado es indígenas.
~~
No había nada an asque oso que no comie a un o omaco;
en su omni o ancia la pa icula idad más no able e a la de
come ie a, especialmen e en la época de al as aguas,
cuando la pesca, p incipal ocupación de los o omacos, se
hac a di ícil. El pequeño pueblo de U uana e a más di ícil
de egi que o as misiones po el ca ác e inquie o
y
le an isco de aquellos indios, no sólo a icionados al ino
de palma y bebidas ex aídas de la manioca y maíz, sino
ambién a los pol os del demonio (Gu nille) o de niopo
(nupa, nopo), que embo acha po las na ices.
Pocos días emplean en sal a la dis ancia en e U uana
y
la capi al de la Guyana española; pasan po mise ables
luga es cali icados de illas: Calca a, Al a G acia, Ciudad
de la Pied a, Real Co ona, Bo bón y po la misión de
Cab u a, undada po el lesuí a Ro ella en el año 1740,
como el más a anzado pues o con a los ca ibes; y de e -
minan exac amen e la posición de los acciden es más
impo an es del O inoco.
Después de na ega 75 días po los íos Apu e, O lnoco,
A abapo, Neg o y Cesíqula e, y de mo e se en un medio
casi deshabi ado, asien o de oda clase de incomodidades
y desasosiegos, calcúlese cómo se le an a ía el espí i u de
los iaje os al con empla la impo an e ciudad de Angos-
u a (6.000 habi an es), y oma posesión del cómodo albe -
gue que don Felipe Incia e, gobe nado de la p o incia de
Guyana, les había p epe edol =- Los p ime os días se
ocupa Bonpland en es udia las plan as ecogidas ysal-
adas de los e ec os de la g an humedad; Humbold , en
de e mina la longi ud y la i ud, y en obse aciones mag-
né icas. Unos y o os abajos ue on in e umpidos po
causa de malignas ieb es, que a acan a los dos es udiosos
y al único se ido que habían aído de Cumana. En
Bonpland cons i uyen una g a e en e medad, que es u o a
VIII
--
i • .
1
-74-
- 75 .~-
pun o de cos a le la ida. En aquellos aciagos días Hum-
bold eco daba con e o la is e sue e del bo ánico
Lo ling, discípulo de Llnneo, íc ima, en las má genes
del
Ca oní,
no lejos de Angos u a, de su celo cien í ico; y
más ama gamen e mo día su alma la conside ación de
habe impues o su olun ad en el camino escogido, en
luga de pasa un pa de meses en el saludable clima de la
Sie a Ne ada de Mé ida.
Du an e su pe manencia en Angos u a adquie e Hum-
bold de alladas no icias de la Guyana y del a del O inoco,
que con o as e e en es a El Do ado inco po a en la Rela-
ción del iaje.
Sob e el nomb e o icial de la ciudad: San o Tomé de la
Guyana, p e alecía el ci ado an es, como de i ado de una
pe manen e ci cuns ancia geog á ica: el asen a se sob e
un es echamien o del ío. Desde ines del siglo
XVI
habían
lle ado sucesi amen e el nomb e de San o Tomé de la
Guyana es ciudades encla adas en es a egión. La p i-
me a, jun o a la con luencia del Ca oni y O inoco, ué des-
uida po los holandeses al mando del capi án Ianson en el
año 1579; la segunda, undada en 1591 po An onio de
Ba io, a 54 kilóme os al E. de la desembocadu a del
Ca onl, esis e alien emen e las embes idas de si Wal e
Ralegh, el llamado po los españoles el co sa io Reali; la
e ce a, es ablecida po el gobe nado don Joaquín Mo eno
de Mendoza en 1764, ocupa el emplazamien o de la ac ual
Ciudad de Boli a , a unos 244 kilóme os al O. de la
desembccadu a del Ca oni. Pa a indi idualiza bien las
dos úl imas ciudades se les llamaba, en los documen os de
la época, Los Cas illos de la An igua Guyane y San o
Tomé de la Nue a Guyene, espec i amen e.- Famosa y
conocida e a la úl ima ciudad como empo io de la quina
del Ca oni, o co eza
Q
casca illa de Angos u a; su
explo ación la monopolizaban las misiones de los capu-
chinos ca alanes ex endidas en e el ío Ca oni
y
el del a
del O inoco. Vi o con as e el de es as misiones, con
Villa Llpa e como capi al, con las mise ables anciscanas
emplazadas en el al o O inoco, A abapo, Casiquia e y
Neg o que Humbold había isi ado.
A mediados de julio abandonan Angos u a, y en de-
manda de las cos as del ma Ca ibe a a iesan los llanos
de Ma u ino. La mayo pa e de su población pe enecía a
las misiones ca ibes, egidas po dependien es del Colegio
de Pi i u (Colegio de la Pu ísima Concepción de P opa-
ganda Fide) de Nue a Ba celona: sucesi amen e isi an
en es a du a a esía, más moles a que po el calo , ya
que es aban acos umb ados a ele adas empe a u as, po
los secos y ue es ien os que ag ie aban dolo osamen e
su piel: Nues a Seño a del Soco o del Ca i, 500 habi-
an es, undada en 1761; Concepción del Pao, del año 1744,
y San a C uz de Cachipo, del 1749, poblada con a ias
amilias ca ibes que i ían has a en onces en las
ínsenes
má genes de las Legune as de Anache, en e a la unión
de los íos Pu nay y O inoco.
El 23 de julio llegan a Nue a Ba celona; ocupan la
mansión del come cian e don Ped o La ie, de, o igen
ancés. Con aba con 16.000 habi an es; la había undado
el ca alán Juan
Ll pin
en 1637, a base de algunos indios de
San C is óbal de Cumanago os (Luces Fexa do 1588) y
un buen núcleo de ca alanes. En el lapso de algunos años
los dos núcleos de población, dis anciados unos 9 kiló-
me os, i en en enaz hos ilidad; pa a emedia es e
es ado de cosas el gobe nado Angulo, 1671, las eúne en
una e ce a undación localizada en la ac ual Ba celona
enezolana. -En una co a expedición que hacen desde
aquí los iaje os al luga de Aguas Calien es, en la alda
· .'. · 1
-76-
-71-
del Be gan ín, la cabalgadu a de Humbold , he moso co cel
de su huésped, es mue o po los cocod ilos al adea el
ío Nagigual; los iaje os, p e enidos con a es e pelig o
a a iesan el ío po un puen e na u al o mado po dos
g andes oncos de á boles.
Impelidos po la u gencia de llega a Cumana pa a
emba ca en la p ime a ocasión hacia Ve a C uz, ajus an,
el 26 de agos o, el pasaje en una canoa o lancha ca gada
de cacao, con des ino a la isla T inidad. Más he aquí, que
en el es echo canal en e ie a i me y los islo es Bo acha
y Chimanas, se en so p endidos y cap u ados po una
na e co sa ia. Apenas se habían epues o del sus o cuando
apa ece una sal ado a
co be é
inglesa: la ca ga de cacao
se libe a de lad onas manos, y Humbold pasa la noche
en la emba cación b i ánica, gozando de la mayo solici ud
y de e encia de su capi án.
Cumana ecibe a sus ya conocidos huéspedes con la
mayo aleg ía; e a umo co ien e que Humbold había
pe ecido en la a iesgada excu sión, y la so p esa de e lo
o a ez en la acogedo a ciudad desbo da la aleg ía de
odos sus habi an es, sin dis inción de clases sociales.
G an expec ación causan los animali os que consigo aían.
Casi seís meses pe manecen en la simpá ica ciudad; el
iempo que les deja lib es el descanso y elaciones sociales
lo emplean en comple a el es udio de la lo a local, obse -
aciones as onómicas y me eo ológicas, y en b e es
excu siones cien í icas po el gol o de Ca iaco y península
de A aya.
El 16 de no iemb e se despiden de ini i amen e de los
cumaneses: diez días más a de emba can en Nue a Ba -
celona, pa a ancla en el pue o de Habana el 19 de
diciemb e.
Poco menos de ano y medio du a la p ime a e apa del
iaje po Amé ica de A. de Humbold y Bonpland. En las
páginas an e io es p ocu é segui su ma cha sin aden a me
mucho en las a iadas ace as de sus sabias dig esiones.
Son ales y de al alo que la aducción a nues o idioma
del
Reise in die Aequinok ial-Oegende
(Hau ) lo ha ía
lib o popula del público hispano. Ponde a el alo y
con enido de un lib o po su í ulo puede se an engañoso
como deduci de la la i ud de un luga su égimen é mico.
En uno y o o caso hay anomalías posi i as y nega i as:
lib os que lle an al cu ioso lec o po caminos insospe-
chados; o os, en que su p inclpal in e és es el í ulo.
Impo an e labo del dedicado a la enseñanza es p e eni
a los alumnos de so p esas y desilusiones; p eca e les
con a las an a iosas bamballnas de algunos lib os, y
despe a les el deseo de sabo ea el abundan e maná cien-
í ico que luye de
011'05.
El de Humbold -Hau es y ale
mucho más que lo exp esado po su simple i ulo; es un
lib o de exage adas
anomalías posi i as;
es el lib o de un
sabio que a p e ex o de ilus a sob e los inciden es de una
explo ación in e esan e
y
penosa, en e a de mul i ud de
cosas
y
p oblemas, no ci cunsc i os al país que eco e
sino de o den gene al y ex ao dina iamen e cien í icos.
/-;~'y-.
2
-79-
al capi án ancés en su pe iplo. Además se le o ecía
ocasión de cumpli la palab a dada: uni se a Baudln en el
pue o ecua o iano de Guayaquil. El 8 de ma zo abando-
nan Cuba con umbo a Ca agena de Indias. Ya en Qui o
se en e a de lo equi ocado de aquellos umo es, y del e -
dade o camino seguido po Nicolás Baudin.
IX
***
El iaje de Humbold po Venezuela y ío O inoco, no
es más que una pa e de su emp esa ame icana. Pa a que
el lec o se o me idea de su magni ud quie o seguí le,
aunque sea muy ápidamen e, has a que abandona el suelo
del Nue o Mundo.
El pue o de Habana se ab e a la is a de los sabios
iaje os el 19 de no iemb e de 1800. Desde el p ime
momen o pe ciben el p og eso y esu ección ma e ial y
mo al de la «Pe la de las An illas». Eje cía a la sazón el
pode sup emo don Sal ado de Mu o y Sala za , ma qués
de Some uelos, a cuyo manda o (1799-1812) an o debe la
he mosa isla an lllana. Pa a la explo ación y eco ido de
ella siemp e encuen an el apoyo y máximas acilidades en
sus hospi ala ios habi an es. Visi an las cos as pa a de e -
minaciones es onómlcas: con igual in las islas llamadas
«Ja dines del Rey»; al no e de es e luga , la bahía de
[egua con sus manan iales de agua dulce en medio de las
saladas olas, enómeno obse ado po un amigo de Hu n-
bold , F ancisco Lamau , y que el sabio menciona po ez
p ime a.-(Cuad os.
L. 11.Cap.!. No a).
Es ando en Habana iene no icia Humbold que Baudin,
con sus co be as «El Geóg a o» y «El Na u alis a», había
escogido la u a del cabo de Ho nos. Sabe !o y cambia
de plan ué odo uno. La explo ación del
Mísís pí,
ya
planeada, se ol ida an e la suges i a idea de acompaña
El delicado es ado de salud de Bonpland, de iene a los
Viaje os más de un mes en Ca agena de Indias. Ocasión
u o Humbold de con empla y es udia los olcenci os
de Tu baco, no lejos de aquel pue o; con aban los indios,
que el uego que en es e e eno a día o as eces quedó
ex inguido po las ecuen es aspe siones de agua bendi a,
que de amó allí un cu a de aldea, conocido po su g an
piedad; po es e medio ocóse en olcán de agua el que
había sido de uego. Co esponde a Humbold la p imacía
de su conocimien o y es udio. Según su desc ipción, son 18
ó 20 pequeños conos, de 8 a 10 me os, y que p esen an
en su cima una abe u a llena de agua, de la que se des-
p enden con ecuencia eme slones de ai e.
-(Si ios de
las co dille as,
e c.),
Emba can en Ba anquilla sob e el ío Magdalena, meci-
dos po sus abundan es aguas las emon an has a Honda.
Pene an en la mese a de Bogo á a a esando la Co dille a
O ien al de Colombia po el alle de Funza, escena io del
Sal o de Tequendama, que « eúne cuan o pide un si io pa a
se eminen emen e pin o esco».-EI sabio iaje o asigna a
la ci ada mese a la al u a de 2277 me os, y la compa a
con el alle de Méjico. Asien o en
011'0
iempo de un lago
desaguado po el ío Funza. La eco e en b e es excu -
siones sin ol ida se de isi a las salinas de
Zípaqul a.
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.
uso. La aducción al español se debe a Be na do Gine .
(Cuad os de
lB
Na u aleza,
Mad id, 1876).
Pa a empla un poco las du as condiciones de la paz
de Tilsi , decide Alemania en abla negociaciones con el
encedo Napoleón 1; con es a impo an e misión a a
Pe s el p lnclpe Guille mo de P usia; Alejand o de
Humbold le acompaña como ag egado. La misión diplo-
má ica concluye, con esul ado nega i o, en o oño de 1809;
uel e a Be l n el
p ínclpe,
pe o Humbold queda en
Pa ís, no sin au o ización de su ey. La esolución del
sabio obedece a es as dos causas: e a más ácil en Pa ís
euni los colabo ado es necesa ios pa a da a luz la ob a
que p oyec aba, y la capi al ancesa o ecía mayo es medios
en el a e de imp imi que cualquie a o a ciudad alemana.
En Pe ís, en el anscu so de a ios años, se publican
las ob as de la «se ie ame icana», donde c is alizan las
Innume ables adquisiciones cien í icas y emo i as del iaje
de Humbold y Bonpland po Amé ica española. Fo man un
conjun o de 30 olúmenes, 20 en olio y 10 en cua o. Tiene
como
í ulo
gene al es a g an edición:
Voyage aux égions
équinoxiales du
Nou eeu Con inen , ai en 1799, 1800,
1801, 1802, 1803 e 1804 po Alexande de Humbold e
Aimé Bonpland, edlgé pa A. de Humbold .
Los olúmenes 1a XIV, a an de la desc ipción de odas
las plan as ecogidas po los iaje os en su la ga pe eg i-
nación cien ica. Fué p oyec o de Humbold se enca ga a
su compañe o de iaje de la edacción de odos aquellos
olúmenes de Bo ánica Desc ip i a; pe o ... Bonpland se
mos ó más ac i o he bo izando que esc ibiendo. An e su
poca diligencia, hubo que acudi
6
la pluma
y
sabe de
C. S. Kun h
y
WiJldenow. El olumen 1lle a, como diji-
mos, el e e o de Celes ino Mu is y una sen ida dedica o ia
al amoso gadi ano.
-92-
--.c'
';-. :
~~.:
.
•
-93-
Volúmenes XV Y
XVI.-Allas pl o esque du oyage,
ambién conocidos po el í ulo:
Vues des
Co dillé es
el
monumen s
des peuples
indigénes
de
J'
Amé ique.-
2 olúmenes, Pa ís, 1810. El p incipal alo de es a ob a
es iba en las 63 láminas de su segundo olumen, con su
ex o co espondien e. Es una se ie de monog a ías ilus a-
das a base, en muchos casos, de dibujos hechos po
Humbold . Unas y o os se e ie en a Méjico, Colombia,
ecuado y Pe ú. La aducción española de Be na do
Oine (Mad id, 1888) con iene no más unas cuan as, con
malos y pocos g abados, de las que in eg an el o iginal.
Volumen
XVII.-Allas géog aphique el
physique
du
Nou eeu Con inen
ondé su des
obse e ions es ono-
miques,
de mesu es
igonomé iques
el des
ni ellemen s
be omé iques, pa Alexand e de Humbold e Bonpland,
Pa ís, 1814.-Complemen o g á ico del iaje de Humbold
y Bonpland; colección de pe iles, mapas y g á icos de
sumo in e és; A las encaminado a ija las no icias y sabias
lecciones de Geog a ía ísica de In Relación His ó ica.
En e sus mapas igu a la Ca a del ío Magdalena, desde
sus uen es has a el 4° de la i ud, de F. J. de Caldas. Las
úl imas ca as (33 a 40) son de in e és pa a conoce el
desa ollo de la Ca og a ía ame icana, ilus adas po
WaJckenae . En e ellas, el mapa de Juan de la Cosa.
Fue on publicadas en el A las después de sali a luz el
Volumen
XVIII.-Examen c i ique de
J'
His oi e
de la
Oéog aphie du
Nou eau
Con inen
1,
el des p ogés de
l' As onomie neu ique eux XV
e
el
x /e
siécles. Pa ís,
1814-1834. Ob a dedicada al amoso ísico, químico y
as ónomo A ago; quien, sob e ella, decía a su au o :
«Humbold , no sabes cómo se hace un lib o; esc ibes sin
in; pe o es o no es un lib o, sino un e a o sin ma co».
Es una in es igación his ó ica, ex ac o de un abajo al
T
-94- -95-
que dedicó du an e
30
años, y con la mayo p edilección,
odos los momen os lib es de ap emian es a eas. T a a
sucesi amen e: de las causas que p epa a on y p oduje on
el descub imien o del Nue o Mundo; de algunos hechos
ela i os a Colón y a Amé ico
Vespucio,
como ambién
de las echas de los descub imien os geog á icos; de los
p ime os mapas del Nue o Mundo y de la época en que
se p opuso el nomb e de Amé ica; y de los p og esos de
la As onomía náu ica y del azado de mapas en los
siglos x y
XVI.
A al con enido no co esponde, ni mucho
menos, la aducción española de Luis Na a o Cal o
( omo
163
y
165
de la Biblioleca Clásica), se a a de una
e sión de mu ilado o iginal sin espe a ni aun el í ulo.
En cambio, la aducción alemana de Julio L. Idele , iene
sob e el o iginal la en aja de con ene índices y egis os
que acili an mucho el manejo de la ob a.
En una ca a a Be ghaus hace Humbold la au oc í ica
de su ob a, y condensa el obje o que con su publicación
se p oponía: «Es un lib o pesado pe o hecho cien í ica-
men e. En él he que ido demos a que los g andes descu-
b imien os del siglo x no son o a cosa que un e lejo de
más emo as concepciones».
Vol. XIX.-Allas géog aphique elphysiquedu
oyaume
de la Nou elle-Espagne.
Fondé
su des obse e ions
asl onómiques, des mesu es l igonomél iques el des
ni ellemenls bo omé iques, pa A. de Humbold .
20
Ca as. Pa ís,
1811.
Vol. XX.-Oéog aphie des plan es équinoxiales.-
Teb eeu physique des Andes el peys oisins.__
No
es o a
Cosa es e olumen que un capí ulo insepa able del XXVII,
del que luego nos ocupa emos.
Vol. XXI y XXII.-Recueil d'obse a ions
es oná-
miques, d ' opé a ions igonomél iques el de mesu es
ba omél iques, ai es
penden
le cou s d' un oyage
eux
égions équinoxiales du Nou eau Con inen , depuis 1799
jusqu'en 1804,
édigées
el
calculées
d' ap es les ables
les plus exac es, pa Iebbo Ol mann; ou age auquel on
a joinl des eche ches his o iques su la posilion de
plusieu s poinls impo anls pou les ne ige iu s e pou
Iés
géog aphes.-2 ol. Pa ís
1808
y siguien es.-Además
del in e és que iene oda la ob a como a senal de de e -
minaciones, el olumen segundo es de g an alo po que
pe mi e aza el exac o i ine a io de Humbold y Bonpland
po Colombia, Ecuado y Pe ú, y comple a así, en cie o
modo, la inacabada «Relación» del iaje.
Vol. XXIII y XXIV.-Recueil d' obse a ions de Zoolo-
gie el d' Ana omie
compa ée
ai es dens l'
Océen
A lan-
ique, dans /'
in é ieu
du Nou eau Con inenl el dans la
Mee du Sud, penda les
Années
1799-1803.-Pa ís,
1805-55.
En la se ie de es udios, memo ias y expe iencias
que con iene las hay de Humbold , y o as, de Cu ie ,
La eille y Valenciennes sob e los da os y colecciones
zoológicos ecogidos po los amosos iaje os. También
Gay-Lussac apo a su colabo ación en es e lib o, publi-
cando en él unes expe iencias sob e la espi ación del
homb e y de algunos animales de sang e calien e. (Vol. Il).
Vol. XXV y XXVI.-Essai
poli ique
su le oyaume
de la Nou elle Espagne.-Pa ís,
1811.
Tiene como p ece-
den e un «Resumen Es adís ico» que Humbold p esen a
al i ey de Méjico, en
1804,
y que me ece po pa e de
és e el más lisonje o juicio. Es á dedicada a «su majes ad
ca ólica Ca los IV, ey de España y de las Indias». Di i-
dido en seis g andes secciones o lib os que a an sucesi-
amen e: conside aciones sob e la ex ensión y aspec o
ísico del país, e in luencia de las desigualdades del suelo
sob e el clima, ag icul u a, come cio y de ensa mili a ;
-96-
la población en gene al, c ecimien o p og esi o y di isión
de los habi an es en cas as; es adís ica pa icula de las
in endencias de Méjico, su ex ensión ypoblación; del
es ado de la ag icul u a y mine ía; de la si uación del
come cio, de la indus ia, de la hacienda pública y
de ensa mili a . Es uno de los lib os más popula es de
Humbold . V. G. A nao lo adujo al cas ellano en dos
ediciones; la p ime a, publicada en Pa ís en el año 1822,
y la segunda, co egida yaumen ada (des igu ada),
en 1827.
Vol.
XXVII.-Essai su la
Oéog epb e
des
plen es>«
Pa ís. Año 13. Genial concepción humbold iana sob e
Fi ogeog a ía. El mismo p epa a una edición alemana
(Tubíngen,
1807) dedicada a Goe he.
Vol. XXVIII-XXX.
-Rela ion his o ique du Voyage eux
égions équinoxiales
du
Nou eeu Con inen , ei
en
1799,
1800, 1801, 1802, 180:3
e
1804,
pa A. de Humbold e
A. Bonpland.
Réd. pa A. de Humbold . Pa ís, 1818-1825.
Es a elación se de iene en Ca agena de Indias. El es o
del iaje po ie as ame icanas ocupaba el cua o olumen,
que no se publicó. Pa ece se que pa e de su con enido
ió la luz en ob as independien es a la G an Edición a
que nos hemos enido e i iendo, yque es o obliga a
Humbold a indemniza al edi o con 9.500 ancos. La
aducción alemana de Hau , ué o ecida al público
alemán poco después del allecimien o del sabio. Es la
que hemos u ilizado en el núcleo del p esen e es udio.
Lowenbe g-(K. B uhn: Alexende on
Humbold .
Leipzig
1872, omo 11)- ci a una aducción española
(¿
?):
Los
Es ados lib es de la Amé ica
Equinoccial,
iI~s ados en
su his o ia
na u al
y
polí ica, según los iajes del ba ón
A.
de
Humbold ,
sin luga ni echa de su imp esión.
Igno o si se á es a la edición española que ci a Emiliano
.•.
-97-
[ós
(La expedición de U sue al Do ado
y
la ebelián
de
Lope
de
Águi e. Tesis Doc o al) como exis en e en la
Biblio eca P o incial de Se illa.
Apa e de la Relación His ó ica se publica a ias eces
en dis in os idiomas, un capí ulo in eg an e de la misma:
Essai
poli ique su
I'isle
de Cuba.
T aducido al español
se publicó en Pa ís en el año 1827.
..
'"
Asomb a el conside a que la emp esa ci ada de
Humbold y las ob as de i adas de ella, no son más que
una pa e, pequeña, de la ac l ldad de su ida
he óíca-
men e cien í ica. P oduc o de p odigiosas condiciones de
alen o en unción de ex ao dina ia ue za de olun ad.
Humbold -escola , ya ué maes o en la selección de sus
p o eso es; Humbold-maes o, sapien ísimo, no se des-
deña, aun en los pos e os días de su ida, en sen i se
discipulo de odo homb e que pudie a ense ia le. Pa él
los maes os, es lección i a de sensa a humildad; pa a
los escola es, espejo en el que deben mi a se pa a des-
p ecia la ley del mínimo es ue zo yan epone a odo el
ansia de cul i a cien í icamen e el espí i u. Po ambas
azones abandona la Uni e sidad de F ank u , ya «que
la Ciencia no enía su emplo en las aleg es ibe as del
Ode ».--La ashumacia de Humbold -escole , obedece a
mo i os bien dis in os de la casi suicida que es ecuen e
en los ac uales alumnos uni e si a ios.
1
------------~--~-~--'"_
..
_
...
_-----
..
-99 -
Tan o po cos umb e como po ineludible debe , engo
que no i ica en es e Ac o las p incipales modi icaciones
ocu idas du an e el pasado Cu so en el cue po docen e
de es a Uni e sidad.
Todos los uni e si a ios, y la Facul ad de De echo
especialmen e, llo amos la pé dida i epa able de don
Quin ín Palacios He anz, maes o du an e muchos años
de aquella Facul ad, Decano de la misma y Rec o eíe -
cien e en a ias ydi íciles ocasiones.- Igualmen e sensible
pa a es e cen o docen e ha sido el allecimien o del maes-
o de his ólogos ilus es: don Leopoldo
López
Ga cía:
no ha mucho gozaba del me ecido descanso de una ida
in ensa de abajo e in eg almen e dedicada a la enseñanza.
Po elocuen es que ue an mis palab as no consegui ían
plasma los sobe anos mé i os del maes o López Ga cíe:
odos les conocéis de sob a; si hay alguno que los igno a,
le emi o a las en usias as ysen idas palab as de cualquie a
de los discípulos de aquel maes o, hon a y glo ia de la
Uni e sidad allisole ana.
Poco iempo gozamos de la colabo ación del ca ed á ico
don Luis Recasens ySiches, jo en de años, madu o po
sus mé i os y publicaciones. Después de un esonan e
iun o ocupó una cá ed a del Doc o ado de la Facul ad de
De echo de Mad id.
En nomb e de la Uni e sidad doy la más co dial bien-
enida a es nue os ca ed á icos que se disponen a ayuda -
nos en la di ícil misión que nos es á encomendada. Don
José Casas Sánchez, y don Emilio Gómez O baneie , as-
ladado de la Uni e sidad de Sala manca, no hace mucho
que ue on alumnos yque subie on a es e es ado a ecibi
de manos de la p ime a au o idad académica el sup emo
gala dón que puede concede se a la in eligencia y aplica-
ción de los escola es. Po lo que ue on podemos deduci
lo que se án como docen es de es a Uni e sidad. Igual he
de deci de don Félix Mon e de Fue es, cuya ju en ud y
ele an es mé i os c ean en odos noso os una ue e y
halagado a espe anza.
***
Luga de hono ienen en es as páginas las pocas pala-
b as que como ca iñosa o enda dedico a la clase escola .
No se án odo lo ag adables que yo quisie a pe o acoged-
las con bene olencia en g acia a su co dialidad.
Enojosa a ea es pa a mí eco da ues a ac i ud an e
p óximos pasados acon ecimien os, que an aza osa hicie-
on la ida académica en el Cu so qne acaba de e mina .
Co nen e la ci cuns ancialmen e, es sac i icio que es á po
encima de mis ue zas; silencia la de un modo absolu o,
es algo, ambién, de que no me c eo capaz an e el emo ,
os lo con ieso, de que podáis c ee me indi e en e an e el
i o ecue do de hechos que dejan sedimen os an ama -
gos en mi alma,
Quie o c ee , que aquellos inaudi os desmanes de ac i-
ud, palab a y hecho son impu ables solamen e a una
pequeña mino ía de la masa escola , cegada de i e lexión
y mo ida po no sé qué quime as,
Debo c ee , po mis años de con i encia con la
clase escola , que a la inmensa mayo ía le epugnaban
aquellos hechos, u os no de una ebeldía humana, siemp e
$
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;. 52
a
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.
;
-100-
espe able, sino de o a clase de ebeldía que no cali ico.-
¿Pe o... cómo no ep o echés eis la ue za mo al del
núme o? -¿Cómo si sois celosos de ues o buen nomb e
y del p es igio de es a Escuela pudís eís ol ida ues o
debe mo al?-Hay apa ías, pa a el que no os conozca,
que ienen odo el aspec o de complicidades.
Al is e espec áculo que o man los empeñados en eba-
ja la Uni e sidad, poniéndola al se icio de un ideal de
ninguna elación con el docen e, y de la g an masa espec-
ado a cu iosa e indi e en e de la ac uación de aquéllos,
hay que añadi , pa a que nues o dolo de uni e si a ios
culmina a, la ex aña conduc a de la pequeñísima míno ia
que po manda o de la ley iene di ec a in e ención en la
ida uni e si a ia. En los momen os en que pudo se más
consolado a nos al ó su ayuda; en cambio, ecompensó
nues os des elos y ho as ama gas inspi ando una ... no a,
publicada en la P ensa a mediados de ene o del p esen e
año. Tened p esen e, escola es ede a i os, que colabo a
en la ida uni e si a ia, in e eni en sus Jun as de
Gobie no, Claus os y Jun as de Facul ad es un hono
que lle a consigo cie as enunciaciones, cie os sac i-
icios, y que si no es áis dispues os a unos y o os, lo
leal y lo noble es que enunciéis a aquella ep esen ación
que una ley demasiado gene osa os concedió. De p ocede
de o a mane a co éis el albu del desp es igio, y el iesgo
de ma a en aíz una eliz inicia i a an bien ecibida po
los docen es uni e si a ios.
Que idos es udian es uni e si a ios de Valladolid: Tengo
el debe de p e eni os de algo g a e; con el mayo dolo
os mani ies o que ab igo la sospecha de que ues a ama
se encuen a en en edicho; quizá es o sea sólo in undada
ala ma, o an asma, nacida en un pecho, como el mío, que
an o os quie e y que po eso es incapaz de adula os.-
-101-
Con ío que os mo e án a e lexión más que mis pob es pala-
b as el ela o de un hecho de que uí es igo: En la p ime-
e a del año ac ual, una excu sión de alumnos de Filoso ía
y Le as de Mad id isi aba es e Cen o. Me ocó acom-
peña les, y sa is ace su na u al cu iosidad de e lo odo.
Es ábamos en es e salón, donde aho a nos encon amos,
cuando un jo en excu sionis a al obse a cie as up u as
y despe ec os p egun ó a alguien la causa de ellos. ¿Sabéis
cómo se p odujo al conoce la?: Comple ó un exp esi o
ges o de so p esa e indignación con es as palab as:
«cla o... se comp ende... es a es la Uni e sidad del
ap obado gene al». Todos sabéis el alcance de es as pala-
b as; acaso no podéis supone os el g ado de son ojo y
e güenza que me p oduje on. Sin emba go, odo lo doy
po bien empleado si an e la g an injus icia que ep e-
sen an, al a ibui a oda una clase la absu da pe ición de
algunos de sus miemb os, eaccionáis como es debido, y
os disponéis con a do y alen ía mo al a ecupe a ues-
o p es igio y buena ama; cosa ácil, si odos unidos en un
san o amo y espe o a la
Alma Me e
conseguís es an-
gula los malos ins in os de los que de es udian es no
ienen más que el nomb e. Si no es acica e su icien e pa a
la gene alidad la p opia es imación de clase, ni los consejos
de los bien in encionados, que lo sea al menos la i ud del
ag adecimien o, la más humana de las i udes, que os
obliga a co esponde a los des elos de ues os maes os
y a los de los ac uales gobe nan es que an in ensamen e
se ocupan en coloca a la Uni e sidad en el al o y des a-
cado plano que me ece. Así sea.
He DICHO.