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Monumentos funerarios célticos : las estelas-casas de la provincia de Burgos y sus relaciones con el Occidente de Europa

Martínez Santa-Olalla, Julio

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Monumentos funerarios célticos.-- Las estelas-casas de la provincia de Burgos y sus relaciones con el Occidente de Europa. • •••• •• n  Desde que a principios del siglo XVIII se descubriese la pedra formosu (1), en la Citänia de Briteiros, y muy especialmente, a partir de la fecha en que Francisco Martins Sarmento emprendiese sus famosas excavaciones en dicha Citänia, ha sido tal monumento objeto de repetidos estudios y hasta víctima de las más variada3 hipótesis. que en algunos casos han llegado a extremos pintorescos (2). En septiembre de 1930, se descubre con motivo de construir la carretera a la Citänia de Briteiros una segunda pedra formosa sita, con lo cual queda definitivamente zanjada la cuestión de para qt,to: sirvieron las pedras IC777108(1S. Sobre el nuevo monumento de Briteiro3 disponemos de una excelente monografía descriptiva de Mario Cardozo (3). Gracias a la descripción circunstanciada que M. Cardozo hace de la nueva pedra formosa, y al estudio comparativo de ella, podemos . llegar a las siguientes conclusiones: Tales piedras son las fachadas de unos monumentos que hasta el momento actual aparecen en las castros de Briteiros, Sabroso, Saia y Vermoím. Ests monumento3 pertenecen a la ópoca romana (siglos 1 -II d. d. Cristo). Se puede apreciar en las paredes del monumento) la acción del fuego. (1) M. Cardozo, A Pedra Formosa, do /liasen Arqueológico da Sociedade Martins Sarmento. Separata da Revista de Guimaraes. 1929. (2) J. Cabré y Aguiló, Una nueva hipótesis acerca de Pedra Formosa, de la Citania de Sabroso. (Actas y Memorias de la Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria, vol. 1. Madrid, 1922, págs. 74-78), supone fuera un accubitam además de atribuir el monumento a Sabroso. (3) M. Cardozo, A ultima descoberta arqueológica na Citania de Brite/ros e a interpretaçao da Pedra Formosa. Guirnaraes, 1931. — 183 — En lo que M. Cardozo anda con gran cautela, muy digna de loa por cierto, es en la interpretación que pueda darse a tales monumentos. Pues véase lo que él mismo dice: «.Que podemos nós concluir de positivo àcArca da interpretacäo do monumento de Briteiros?— Bem pottco, infelizmente. Mas, a deficiacia das nossas asserçöes no (leve ser condenada, porque, guando os dados da investigacäo rigorosamente scientifica näo autorizan que saiamos do campo das conjecturas—, ter a prutle - ncia de ignorar constitui também, de certo modo, una sabedoria. Aguardemos, pois, sem precipitac6es, que o futuro nos conceda mais seguros elementos de estudo, e conveomo-nos de que a explicacäo exacta da notävel descoberta de Briteiros, fora de dominio das hipótesis, só poderá obser-se, um dia, perante 1101703 (lados que outras , escavacöes mais fecundas velillo!» ainda a fornecer». Para nosotros los monumentos de Briteiros no dejan lugar a duda sobre su significación: Son monumentos funerarios. Aunque brevemente, hemos expuesto ya en un reciente trabajo (4), que las pedras formosas no son ni mas ni menos que estelas-casas, no siendo yo solo por cierto, quien las haya relacionado, pues mas veladamente unos (5), o declaradamente otros (6), lo hicieron ya. En todo el mundo céltico, o con un substratunz céltico más o me- (4) J. Martínez Santa-Olalla, Las estelas Itinerarias en forma de casa en España. (Investigación y Progreso, VI, págs. 148-150). Madrid, 1932. (5) E. Jalhay, Recensión de M. Cardozo, «A Pedra Formosa» 1929 en Broteria X, pág. 127.—Lisboa, 1930. (6) E. Linckenheld, Les stéles fanéraires en forme de maisoll chez les Mediornatriques et en Gante' París, Oxford, 1927. — 184 — nos intenso, es posible encontrar en un grado mayor o menor de pureza, un tipo de monumentos funerarios especial que son las estelascasas. Estelas-casas se conocían ya de antiguo, sobre ellas existe una bibliografía bastante nutrida, notablemente a partir del libro de Emile Linckenheld «Les steles funeraires en forme de maison chez les Medimnatriques et en Gaule» en 1927. El concepto de sepultura, casa y hogar se nos aparece gracias a los estudios modernos, como una verdadera trinidad, según nos dice Otto Tschumi en un excelente trabajo (7). Contra esta afirmación, que no otra cosa presupone el hablar de estelas-casas, se han levantado varios arqueólogos a consecuencia de la publicación del libro de F. Behn «Hausurnen» (8), en 1924. Primero, W. Schulz (9) niega que las Hausurnen tengan dicho carácter, ya que serían Speicher—y Kochhüttearizen. F. Oelmann, más tarde plantea el problema de Hausumen oder Speicherurnen en un magnífico estudio de base etnológica (10). La discusión está abierta, aunque nosotros creemos firmemente con E. Linckenheld, A. Schober (11) y O. Tschumi, que se (7) 0. Tschumi, Grab, Haus und Herd in der Urzeit. Ein Beitrag zar Deutung urgeschichtlicher Grabvorkommisse. (Germania XIV, pág. 121-140). (8) F. Behn, Hausurnen. Berlín, Leipzig, 1924. Bd. 1. Feft 1 der Vorgeschichtliche Forschungen. (9) W. Schulz, Uber Hausurnen. Mannus 17, pág. 81.-1925. (10) F. Oelmann, Hausurnen oder Speicherurnen?. Separata de Bonner Jahrbüchern, H. 1311-1930. (11) A. Schober, Zur Eststehung und Bedeutung der provinzialromischen - w%2743.t've 11;:e4E) r, 10. .- \ ..' 1 ,...1' 1 ' fi-,  e.,,, — 185 — trata en el caso de nuestras estelas, de casas y no de graneros. Para las otras Hausurnen, para las verdaderas urnas y no estelas, creemos de gran peso los argumentos aducidos por F. Oelmann, aunque siempre quede la imposibilidad de una separación absoluta de lo que sea granero o casa. Las estelas-casas reproducen generalmente con tosquedad la cabaila y la casa de la época de Ll Tene respondiendo a la idea de que el muerto vive la otra vida en el sepulcro. Este tipo de estelas es una creación céltica bajo el influjo romano, lo que es conveniente advertir para mejor explicarse aspectos tal vez no muy celtas de ellas, y posibles reparos de no hacerlo. El aspecto y evolución de las estelas, así como la forma en que se nos ofrecen sus necrópolis, lo resumiremos brevemente a base de los estudios hechos por E. Linckenheld en el país de los Mediomátricos y de los nuestros en el país de los Turmödigos (12), o sea en dos puntos tan distanciados como la provincia de Burgos y Lorena, ya que la homogeneidad es tal en lineas generales que no se precisa de diferenciación alguna. Las necrópolis son de incineración, las estelas van alineadas más o menos en calles, o bien dispuestas en grupos que indicarían perKunst. Separata de Jahresheften des ósterreischichen archaologischen Institutes, Bd. XXVI.-1930. (12) J. Martínez Santa-Olalla, Las ruinas romanas de Poza de la Sal (Burgos), en prensa en Anuario de Prehistoria Madrileña II, y z1). — 186 — tenencia a distintas familias. La extensión de tales necrópolis es muy varia, ya que en algunos casos, tal es por ejemplo la de Poza de la Sal (Burgos), pasan de tres centenares el número de estelas—en este caso concreto lamentablemente destruidas la mayoría—, por el contrario, en otros, se trata de verdaderos cementerios familiares, tal ocurre en Quintanilla de Bureba (Burgos) en que hubo algunos, muy pocos, enterramientos de este tipo (13). Las estelas 3C colocaban directamente casi siempre sobre el suelo, y debajo en un hoyo las cenizas. En gran parte de los casos, siquiera parcialmente, las cenizas iban contenidas en una gran o.3u-2,1ad que lleva la estela en su cara inferior. En otros casos, la estela va colocada sobre una caja de piedra que hace el papel de verdadera urna cineraria. Algunas veces, en lugar de caja de piedra encontramos cajas rectangulares perfectamente excavadas en la roca, sobre las que se colocaban las estelas, tal ocurre en la región de Trier, en el bosque de Ferschweiler (14). (13) J. Martinez Santa-Olalla, La Barba romana. (Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Burgos, año III, nnins. 8 y 9 ).-1934. (14) P. Steiner, Eine vorgeschichiliche Plateaujeste im Treverland. In Schumacher-Festschrift. Mainz, 1930. Päg. 166 y sig. — 187 — Las estelas, consideradas aisladamente, se ofrecen como un bloque de piedra en forma de curia, que en muchos casos tiene paredes verticales y siempre cubierta a dos vertientes. Su fachada lleva siempre una puerta. La cara inferior tiene un hueco de grandes dimensines y formas variables en muchos ejemplares. Tipo lógicamente evolucionan las estelas-casas como sigue : Una piedra sencillamente cuneiforme y maciza constituye el tipo de partida para toda la serie tipológica ; sigue el tipo de !licite chien, con, dos variantes, ya tenga pared en el fondo o falte ésta. El nicke chien constituye un momento de gran interés en la evolución, pues en él. tenemos, precisamente por estar todo hueco, puerta y oquedad para las cenizas, puerta y cámara o habitación de la vivienda fúnebre. En el tipo inmediato, que es el de la casa o cabaña bien definida, con paredes verticulas ya en los ejemplares más perfectos o evolucionados, se distingue perfectamente una puerta, en muchos casos ya ornamentada que da paso a la cámara o hueco para cenizas, claramente individualizada, ya que hay incluso, si así se ;Mere llamar, un «corredor» que pone en comunicación una con otra. Este, es ya el tipo perfecto de casa-estela, qüe variará en sus proporciones, en la decoración, si se quiere, en pequeños detalles, pero que es siempre el prototipo a que referirse. Estas casas-sepulcra les son a veces geminadas, por requerirlo así la doble incineración. De la auténtica estela-casa, se derivan nuevos tipos, que ahora, en general, no nos interesan y se entremezclan con otros eminentemente romanos. De los tipos derivados, no nos interesa más que uno, por nadie señalado hasta el día : las piedras cupiformes. — 188 — Un estudio de las posibles variantes de estelas-casas en Alemania, Francia, España y Portugal, me ha hecho ver que toda una serie de piedras sepulcrales semicilíndricas, o más exactamente prismáticas, con cara superior abombada, iguales a las llamadas cupiformes por J. Leite de Vasconcellos, tienen estrechas relaciones con aquéllas. Después de ver todo un buen nnmero de ejemplares en museos alemanes, franceses y españoles, en que he podido constatar la existencia del hueco para cenizas en la base, como algo muy típico, no me queda la menor duda de la filiación de tales monumentos funerarios. Gracias a esto hallamos una solución satisfactoria para explicarnos el origen de las piedras cupiformes lusitanas, para las cuales el venerable arqueólogo J. Leite de Vasconcellos (15) no pudo encontrar, cosa natural entonces, una solución adecuada (16). Otros tipos derivados de la estela-casa podríamos señalar en España y Portugal, asi como tipos, que si 00 derivados, están fuerte- (15) J. Leite de Vasconcellos, Religioes da Lusilania na parte que principalmente se retare a Portugal. III. Lisboa, 1913. (16) Es probable que foese preciso distinguir entre las piedras verdaderamente cupiformes, en forma de tonel, como las de Cerdeña, que probablemente no llevan el típico hueco para contener las cenizas y las que llevan este. Mas se trata aquí de un problema secundario que ?le p e ser estudiado aparte. — 189 — mente influenciados por aquéllos. Esto último nos parece ocurrir fuera de la Península Ibérica, en Hungría y Austria, donde, por ejemplo. existen algunas estelas funerarias romanas (17), probablemente relacionadas con el grupo de estelas-casas. La misma unidad que hay en la tipología y evolución de las estelas-casas, existe en su decoración. El decorado, puede dividirse por razón de su significado, en dos grupos: simbólico y estrictamente ornamental. Símbolos son los soles, discos, estrellas, rosetones y crecientes lunares. Motivos ornamentales son, provisionalmente, ya que es posible tengan significación simbólica algunos de ellos, vegetales, animales, hombres, objetos de distinta naturaleza, elementos arquitectónicos y figuras geométriccü, no incluidas expresamente entre los símbolos. La decoración de las estelas-casas, se ofrece generalmente pobre y casi siempre monótona, como ritual que es. En España, los ejemplarez más ricos, son aquellos en que se ha tratado de representar fielmente una casa de relativa riqueza, por lo que se reproducen distintos elementos arquitectónicos, como pilastras, columnas y arcos, que alguna vez se asocian en conjuntos tales como una serie de arquerias. Otra de las decoraciones más fastuosas de tan modestos monumentos es la de pájaros afrontados. (17) A. Schober, Die romische Grabsteine von Noricam and Pannoniem. En la serie Sonderschriften des osterreischichen archaologischen insfitutes in Wien. Bd. X. Wien, 1923. e — 190 — A Las estelas-casas llevan en muchos casos inscripciones, no siendo raro se refieran a varias personas, por lo que hay en este caso tantas puertas como incineraciones. De toda una serie de problemas no haremos ni siquiera mención, ya que de momento, para nuestro objeto no interesan, y los hemos de estudiar en una amplia monografía que aparecerá pronto (18). Ahora, no nos importa más que hacer ver cuáles son las caractérís-, ticas de las estelas-casas y cuál es su expansión, para así poder ver la perfecta verosimilitud, el derecho, que hay a relacionar las estelascasas con las pedras famosas, y afirmar, como hemos hecho ya, que éstas Ultimas no son otra cosa que una monumental estela-casa.. El monumento funerario a que sirve de fachada la nueva pedra formosa, muestra, a qué grandiosa perfección han podido llegar las modestas estelas en forma de casa, que aparecen profusamente allá. en las apartadas montañas de los Vosgos, o en alejadas regiones de Castilla la Vieja. La monumental construcción de Citánia nos plantea un problema difícil de resolver por el momento, y en el cuál toda prudencia es (18) No dejaremos pasar sin embargo, la ocasión de recordar el problema interesante que plantean las estelas de la necrópolis de Montefortino, perteneciente a los Senones, y que se fecha exactamente en el siglo. IV. a. d. Cristo, esto es, casi cuatro siglos antes de nuestras estelas-casas. Véase sobre ella: E. Brizio, II sepolerclo galileo di Monlejortino. En Monumenti antichi dei Linceo, IX. 1901. E. Linckenheld, loc. cit., y bibliografía por el dada. Recientemente P. jacobsthal, Kellischer Grabpjeller arpt Olanum (Schumacher-Festschrift. Mainz, 1930. Pág. » 189 y sig.), pone en relación unas estelas funerarias celtas de Glanum con los monumentos de Montefortino, para lo cual no es ciertamente grande la base, pue,s probablemente se trata de monumentos que no tienen nada que ver unos con otros. Por lo que hace a la influencia eirusca sbbre las estelas de Montefortino, la expresa así: «Die den Senonen werden nicht nur in der sichtlich übernommenen Grabestün, sondern auch in der Gesamtforn von den Etruskern stammen». Nos cuesta trabajo, aun resucitado el viejo argumento de la etrusquización de los Senones, creer en ellos, mas a pesar' de todo, lo admitiríamos—no sin discusión—para dicho pueblo a condición de renunciar a una relación entre las estelas de Montefortino y las nuestras de Iberia y las Gallias. Es absolutamente inaceptable una influencia etrusca g un origen etrusco para un tipo sepulcral tan puramente celta como es el de que tratamos, por lo que suponemos a la vista de los nuevos ma-. teriales de Portugal y España no encuentre la situación «dieser rein lokalem keineswegs urkeltischen Sonderform ihre Stelle unter den criechich-römischen Grabsteinen «desacertada, ni tampoco acertada el que el «unternommener Versuch, die Form gewisser Grabsteine in Spanien, Gallien... als keltisch zu erweisen, ist ganz verfehlt».