El héroe fieramente humano: Aquiles, el hombre, de Roberto Rivera The fiercely human hero: Aquiles, el hombre, by Roberto Rivera Begoña Ortega Villaro Universidad de Burgos, España
[email protected] ORCID: ORCID: 0000-0001-7857-2381 https://doi.org/10.14195/978-989-26-2493-8_6
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109 Resumen: En el presente trabajo se estudia la obra Aquiles, el hombre, de Roberto Rivera, estrenada en Mérida en 2016. La obra presenta a Aquiles no como el héroe en cuyas manos está la victoria sobre Troya, sino como un hombre enfrentado a la violencia, la que le rodea en esa guerra interminable, o la que surge como respuesta a su dolor. El autor ha convertido el fragmento del poema épico en una tragedia clásica que le permite una indagación mayor en el alma torturada de Aquiles, gracias a su relación/enfrentamiento con los distintos personajes: Briseida, Patroclo, Agamenón. Al convertir a Aquiles en un personaje moderno, autoconsciente, mientras se mantienen con absoluta fidelidad los principales acontecimientos, se dibuja un personaje a veces no demasiado coherente, un anacrónico pacifista tan fuera de lugar como la guerra misma. Palabras clave: Ilíada -adaptación teatral -Aquiles -Roberto Rivera Abstract: This paper analyzes the play Achilles, the man, by Roberto Rivera, performed at the Teatro Romano de Mérida in 2016. The play presents Achilles as the hero in whose hands is the victory over Troy. Achilles is also a man faced with a double violence: the one that surrounds him in that endless war and the one that arises as a response to his pain. The author has turned the fragment of the epic poem into a classical tragedy thanks to his relationship/confrontation with the different characters: Briseis, Patroclus and Agamemnon. However, the work turns Achilles into a modern and self-aware character, within events completely faithful to the Iliad. Therefore, the play draws a character sometimes not always coherent, an anachronistic pacifist as out of place as the war itself. Key words: Iliad-theatrical adaptation-Achilles-Roberto Rivera 1. Introducción1 A pesar de la grandeza de Aquiles en el marco de la Ilíada, no es un personaje especialmente favorecido por la tradición. Elizabeth Frenzel, en su Diccionario de argumentos de la literatura universal, señala que “El motivo de la cólera ha encontrado pocos seguidores a lo largo de la tradición literaria. Sin embargo, el tema de la muerte prematura del héroe, con la que este se enfrenta a sabiendas, un tema no específicamente iliádico, ha sido recogida en todas las adaptaciones” (Frenzel 1976: 35).2 1 Trabajo realizado en el marco del Proyecto “Marginalia Classica: Recepción Clásica y cultura de masas contemporánea. La construcción de identidades y alteridades” (PID2019-107253GB-I00/AEI/10.13039/501100011033). 2 También en Reid 1993 I: 1-16, se comprueba que el tema de la “Ira de Aquiles” aparece, mayoritariamente, en obras pictóricas y musicales, a diferencia de “La muerte de Aquiles”, que cubre todos los ámbitos, especialmente el literario. Otro ejemplo: Aquiles no aparece como entrada independiente en Brunel 1988.
110 Begoña Ortega Villaro Sin duda, la presentación que se hace de Aquiles en el poema, monolítica, centrada tan en sí mismo, en cuya órbita gravitan los demás personajes, incluso los dioses, le ha privado de esos necesarios claroscuros que personajes como Odiseo o Helena tienen en abundancia y que han servido para que sigan alimentando la imaginación y la reflexión durante los siglos posteriores. En cambio, Aquiles y, por extensión, la Ilíada, carecen, en una gran parte, de esas posibilidades interpretativas. Es cierto, sin embargo, que en el siglo XXI se asiste a una revitalización de reescrituras de la Ilíada, en formatos variados, que van tomando importancia frente a las de la Odisea. Es posible, como señala Stergiopoulou 2022: 411, que se deba a una reacción a las muchas obras que podríamos llamar “odiseicas” del siglo anterior, desde el Ulysses de Joyce (1922) a películas como O Brother de los hermanos Coen (2000). También, sin duda, se trata de una respuesta a los renovados conflictos geopolíticos del siglo XXI. Ello es especialmente notable en el teatro, con recientes y frecuentes puestas en escena con resultados muy diferentes entre sí3: en España, por ejemplo, de las cinco horas y quince actores de la versión de Stathis Livathinos (2014) al soliloquio de Una Iliada de Lisa Peterson i Denis O’Hare (2018)4. De entre todas las reescrituras, la adaptación escénica es, probablemente, la más complicada, por dos obstáculos principales: su gran extensión y la presencia de los dioses, algo que, según Aristóteles, distinguía la épica de la tragedia, e impedía verter la primera en la segunda: Hay que recordar lo que se ha dicho muchas veces, y no hacer de un conjunto épico una tragedia […]por ejemplo, si uno dramatizara entera la fábula de la llíada. Allí en efecto, gracias a la extensión cobran las partes la amplitud conveniente; pero en los dramas el resultado se aparta mucho de lo que se esperaba. Prueba de ello es que cuantos dramatizaron entera la destrucción de Ilion, y no por partes, como Eurípides, o fracasan o compiten mal en los concursos. (Aristóteles, Poética, 1456 a 10-15). 3 Para una aproximación al tema, vid., entre otros, Macintosh et alii 2018 y Macintosh-McConnell 2020. 4 Otras obras representadas en los últimos años en España: La Ilíada (1989), por Teatro del Carretto; La Ilíada (2000), por Teatro de los Andes; Ilíada (2002), por Teatrino Clandestino; Homero, Ilíada (Alessandro Baricco), por Grec Festival de Barcelona; Proyecto Homero (2016), por La Joven Compañía; La Ilíada (2017) por Clásicos Luna (Zaragoza).
111 El héroe fieramente humano: Aquiles, el hombre, de roberto Rivera Por otro lado, el propio Aristóteles plantea el problema de llevar a escena las actuaciones de los dioses cuando los acontecimientos no tienen sentido en términos humanos y solo tenemos una explicación divina para justificarlos: ¿qué sentido tiene que Afrodita participe en la batalla, de la que tiene que huir, herida, en el canto V de la Ilíada? ¿Cómo se puede explicar dramáticamente? Solo tendría sentido en el marco religioso y poético de la Antigüedad y la mayoría de las adaptaciones tienden a eliminarlos y eliminar la fantasía que suponen, es decir, todo aquello que solo pueden hacer los dioses, como tomar la figura de un héroe para inmediatamente desaparecer y aparecer al instante en el Olimpo. Y no son solo los dioses los que han de eliminarse de la escena, obviamente, hay cientos de caracteres que no tienen espacio en las representaciones, por extensas que sean. Hay que seleccionar, entonces, estos caracteres significativos, como también los hechos centrales de la fábula, aquellos que se explican por sí mismos y que no requieren un conocimiento específico por parte del público -o que se puedan explicar dentro de la obray aquellos con los que se quiere dar por concluida. El final de la Ilíada quizá sea demasiado abierto para el gusto contemporáneo, pues ni siquiera se conoce el final de Troya. Es, por tanto, mucho el trabajo que tiene que hacer un autor o un director sobre el texto de Homero y muchas las dificultades a las que se tiene que enfrentar. Por ello ha se ser bienvenida una apuesta por la dramatización del poema, en un escenario con tanta repercusión como el Teatro de Mérida. 2. Presentación de la obra Se trata de Aquiles, el hombre, del joven autor riojano Roberto Rivera. Fue estrenada en 2016 en el Festival de Mérida, dirigida por José Pascual y protagonizada entre otros por Toni Cantó, Miguel Hermoso, Elena Alférez, con dramaturgia del propio autor.5 La obra está editada en un volumen que contiene la versión original junto con la versión que se llevó a escena6. 5 https://www.festivaldemerida.es/programacion/aquiles-el-hombre-3/ (consultado 28/01/2023). 6 Rivera 2017. Reeditada en Rivera 2020, cuyo título, El ruedo clásico, hace confesión de su contenido: contiene Aquiles, el hombre, Catilina o República de Roma, y La sexta ola,
112 Begoña Ortega Villaro 3. Estructura de la obra: operaciones de adaptación sucesivas Indudablemente, para llevar a escena un poema como la Ilíada hay que hacer una adaptación radical del texto original, una transmodalización en términos genettianos (Genette 1989: 356-375), en el paso de modo narrativo a modo dramático. Ahora bien, una adaptación puede ser una operación simplemente orientada a adecuar un texto a otro formato, o bien puede conllevar una resemantización del texto original, puede dialogar con él, polemizar o ponerlo en cuestión, subvertirlo. A menudo, como es el caso, las intenciones de autor y director, y otras personas implicadas, están claras en los peritextos7 que rodearon el estreno y en la propia edición de la obra, en cuya portada, bajo el nombre del autor, se lee “Basado en ‘La Ilíada’ de Homero”. El título confiesa claramente la intención del autor, que es presentarnos a Aquiles no como el héroe en cuyas manos está la victoria sobre Troya, sino como un hombre enfrentado a la violencia, la que le rodea y la que surge de su interior, un hombre despojado de su condición heroica para ser, simplemente, en un hombre común. También lo hace la cita que encabeza el texto, el poema XVIII de Proverbios y Cantares de Machado8. Este poema nos sitúa ante la clave de la obra: la desaparición de la fortaleza del héroe, en cuanto tal. El director, José Pascual, va más allá: Se trata del nacimiento de un antihéroe, que se propone “captar el absurdo de su propia existencia, un absurdo que permanece velado para el resto de los héroes griegos a causa de su educación, de su fanatismo militarista y de la propia excitación que les provoca la perspectiva de la batalla y la sangre”. (Rivera 2017: 7). con la que retoma el tema troyano, desde la perspectiva femenina, situando en la misma playa del Egeo a tres mujeres vinculadas al ejército vencedor y otras tres relacionadas con el bando derrotado. 7 Por ejemplo, en el dossier disponible en https://pentacion.com/wp-content/ uploads/2017/03/Aquiles_Dossier_el_hombre_sustitutos.pdf (consultado 28/01/2023). 8 “¡Ah, cuando yo era niño/ soñaba con los héroes de la Ilíada! / Áyax era más fuerte que Diomedes, /Héctor, más fuerte que Ayax, /y Aquiles el más fuerte; /porque era el más fuerte.../¡Inocencias de la infancia!”.
113 El héroe fieramente humano: Aquiles, el hombre, de roberto Rivera Para comprobar si, en efecto, este el mensaje que se desprende de la obra, analizaremos algunos de los procedimientos de la adaptación genérica9. El principal problema con el que se enfrenta cualquier adaptador, y más el adaptador de un poema épico, es trasponer la historia en una extensión adecuada para la escena, pero también que en esas operaciones no se pierda el espíritu de la obra original y al mismo tiempo, quede claro el espíritu nuevo que el autor moderno quiere imbuirle. Como ya hemos señalado, la edición contiene las dos versiones, la “original” y la “versión festival de Mérida”. Comenzaremos por describir la versión original, y después analizaremos las diferencias que presenta la versión para Mérida, centrándonos en las técnicas empleadas en la adaptación teatral de una obra narrativa, cuyas operaciones principales son “el resumen, la paráfrasis y la omisión” (Riva Fort 2016: 230). Versión original Personajes (Prólogo) Escena 1: La Ilíada Coro-Corifeo-Sacerdotisa Escena 2: Aquiles vacío Aquiles-Coro Escena 3: La Ofrenda Corosacerdotisa Escena 4: El Oxígeno de Briseida Aquiles-Briseida Escena V: El amigo Aquiles-Patroclo Escena VI: Primera negación Coro-corifeo Aquiles/Agamenón/ Patroclo (mudo) Escena VII: Asamblea de héroes Coro-Corifeo. Agamenón-Áyax-Diomedes-Néstor Escena VIII: Segunda negación Aquiles-Patroclo. Escena IX: Tercera negación Aquiles-Coro-DiomedesÁyax Escena X: La venganza Sacerdotisa-Jóvenes vestales Coro Escena XI: Aquiles humano Aquiles-Briseida Escena XII. El respeto al honor Aquiles-Príamo Escena XIII La muerte de Aquiles Desconocido-Aquiles. 9 Sobre el espíritu y los procedimientos de adaptación, en relación con las epopeyas homéricas, vid. Riva Fort 2016: 229-240, con análisis de bibliografía anterior.
114 Begoña Ortega Villaro La escena I (“La Ilíada”) comienza con una sacerdotisa recitando una versión de los primeros versos de la Ilíada: Canta, ¡oh, diosa!, la cólera de Aquiles, / causa del terrible dolor que sufrieron los aqueos / a los pies de Troya / y de la implacable muerte de muchos / de sus valerosos héroes, / arrojados al abismo del Hades, / después de haberse convertido en presa de los perros y pasto de las aves. Todo como consecuencia / del incontenible enfrentamiento / que midió las fuerzas del atreida Agamenón, rey de hombres, y Aquiles, el divino Peleida. / Canta y cuenta por qué los dioses provocaron/tan funesto duelo. (Rivera 2017: 19) El texto, como vemos, hace una declaración de fidelidad, o al menos, de voluntad de fidelidad. Sirve también para limitar el arco temporal de la acción que no será la guerra de Troya, sino este episodio en concreto. Por su parte, el Coro y el Corifeo ponen en situación, relatando los acontecimientos inmediatamente anteriores, como la disputa entre Aquiles y Agamenón y actuando así como el Mensajero de la tragedia. Con ello se nos presenta una de los recursos más significativos de esta versión: Rivera quiere hacer un cambio de género, de lo narrativo a lo dramático, lo menos brusco posible, y para ello utiliza algunos de los recursos más característicos de la tragedia griega: así, estos personajes, sacerdotisa, corifeo y coro, aunque no actúan como sus antecedentes clásicos, sirven para mantener esa coloratura antigua, con esta primera escena sirviendo de prólogo a la acción. Sigue la Escena 2, “Aquiles vacío”, un monólogo de Aquiles con intervenciones del coro. Aquiles se presenta como el homérico, hijo de Peleo y de la diosa Tetis. En esta versión no se ignora la existencia de los dioses, como se hizo, por ejemplo, en la película Troya, o en Omero. Iliada de Alessandro Baricco10 aunque no participen ni en escena ni en las justificaciones de los personajes. En realidad, solo sirven para plantear la doble naturaleza de Aquiles. Las primeras palabras del personaje son tan anacrónicas como efectistas:“Paradoja cruel”. “Paradójico, Aquiles, el de los pies ligeros, quiere parar” (Rivera 2017: 31). 10 Vid. sobre ambas Prieto 2011 y Ortega Villaro 2016.
115 El héroe fieramente humano: Aquiles, el hombre, de roberto Rivera Ya en esta escena Aquiles se muestra autoconsciente y sobre todo sufriente: Aquiles: Haciendo más insufrible mi ya de por sí insoportable existencia (Rivera 2017: 22); Mi rostro… mira a la nada desde la nada y asume que la nada acabará engulléndome. [...] ¿Qué hago aquí, sino trazar un giro más en esta absurda espiral de destrucción? [...] ¿Qué inhumano código de lealtad me priva del oxígeno que necesito para inundar mis pulmones con una tempestad y revelarme sin recato contra este dramático sinsentido (Rivera 2017: 24). Solo una voz moderna pueda hablar de dolor y desarraigo, una vez que se enfrenta a la situación antigua, la de librar una guerra mítica, de la que habla el coro: Coro: Aquiles, el Peleida. El más grande, sin duda, de los griegos que visten bronce en estas playas. Forjado para ser leyenda antes de que el mundo llegara a intuirse siquiera. Construido sobre oráculos que aventuraron su decisivo papel en ésta como en otras tantas guerras. Dios al que protegen todos los dioses del Olimpo con su intangible e impenetrable coraza (Rivera 2017: 23). Aquiles es el único que parece saber que esa condición no legitima sus acciones, ni dignifica al que la tiene11. Asume así el papel del lógos, si la obra se planteara como el reflejo de ese combate ideal entre “mito” y “lógos”. Sin embargo, hacerlo desde el mito implica alguna incoherencia. Desde el principio no se sabe muy bien qué es Aquiles ¿dios, mortal? Él mismo dice: Yo. El único inmortal, dicen, de los aqueos, condenado a sufrir media ración de Dios cuando, en realidad, sufro todo aquello que me es conocido por ser hombre. (Rivera 2017: 22). Aquiles equipara de alguna manera la versión mítica y la histórica, en una versión evemerista avant la lettre: Con la excusa de recuperar de las manos de un troyano a una esposa que le da la espalda y le humilla sin recato, aun siendo en realidad su 11 Ideas tomadas de Baldwin 2018: 10.
122 Begoña Ortega Villaro Versión original Versión Mérida PATROCLO (muerto ya, recuerda la escena de su muerte. A Héctor): Si veinte guerreros como tú me hubiesen hecho frente, todos habrían muerto. Matáronme la parca funesta y, entre los hombres, Euforbo. Tú llegas después, en el tercer estadio para despojarme de las armas como las hienas del Averno. (Rivera 2018: 60) PATROCLO (ya en solitario) Si veinte guerreros como tú me hubiesen hecho frente, todos habrían muerto. Pero escucha bien lo que voy a decir. Tampoco tú vas a vivir mucho más tiempo. Aquiles, a quien insultas sin razón, derrumbará toda tu soberbia de un solo golpe, para enviarte al reino de las tinieblas. Créeme. (Rivera 2018: 115) Aunque el estilo se mantiene elevado en la versión de Mérida, renuncia a los rasgos más evidentemente épicos que caracterizaban la versión original, como epítetos “El anciano ofreció por su rescate una valiosa recompensa: pendientes de áureo cetro, las ínfulas del dios que hiere de lejos…” (Rivera 2018: 20). También se eliminan los catálogos, como el de los troyanos muertos por Patroclo: Estrelló su lanza contra el grupo más beligerante, asestando golpes fatales a Prónoo, Téstor, Ermante, Anfótero, Epaltes, Eguio, Piris ... robando el vigor de sus miembros y nublando para siempre su mirada. Épico fue su encuentro con Sarpedón, rey de los licios, cuya lanza evitó para estampar su bronce en pleno corazón. (Rivera 2018: 56). Y también las prolepsis: Jóvenes vestales: (Al unísono de nuevo) Armadura y armas por las que algún día litigarán los aqueos más esforzados, pues todos las envidiarán. (Rivera 2018: 61) Se mantienen, sin embargo, alguna de las citas literales y algunas comparaciones: Aquiles: mientras alimento, atormentado, mis horas de vacío con el rostro de aquellos enemigos a los que he arrancado el alma como un león herido que asesta golpes despiadados y no consigue sino llenar de sangre ajena sus pulmones. (Rivera 2018: 22 y 86)
123 El héroe fieramente humano: Aquiles, el hombre, de roberto Rivera En cuanto a la escenografía, aunque no tenía una vocación arqueológica, resultó evocadora, y se supo aprovechar la scaena de Mérida para mostrar un lugar abierto -la playa ante los muros de Troya-, convertido en un lugar de encierro mental16. 5. Conclusiones Aquiles el hombre es, como hemos ido viendo, una adaptación, que no busca construir un mundo ficcional alternativo, sino plasmar el original en un texto nuevo. A pesar de las posibles modificaciones, reinterpretaciones, cambios de género, el texto nuevo sigue siendo, en su significado global, equivalente al hipotexto. La Ilíada, como todos los grandes textos, permite lecturas tan innumerables como sus lectores: aunque es el gran poema de la guerra, de su gloria y de la exaltación de heroísmo, su mensaje es profundamente antibelicista para quien quiera leerlo. En las hermosas palabras de Simone Weil (2005 [1940-1941]): (En la Ilíada) jamás el tono deja de estar impregnado de amargura, pero jamás se rebaja a la queja. La justicia y el amor que casi no pueden tener cabida en este cuadro de extremas e injustas violencias, lo bañan con su luz que sólo se deja sentir en el acento. En Aquiles, el hombre, sin embargo, el tema no es la guerra, ni siquiera la violencia. Como es frecuente en la tragedia antigua, que de alguna manera remeda en la versión original, no hay muertes en escena. En la obra no se plantea un debate ideológico entre el mensaje del texto antiguo, en toda su magnitud, y nuestra comprensión de ese relato. Aquí la luz del foco solo ilumina a Aquiles. Se busca enfrentar al héroe antiguo, que obedece puntualmente a su propio relato, con un hombre moderno, capaz de ver la paradoja de su situación, ansioso por un reconocimiento moral, por ser visto como un “buen hombre”, fuera de la areté guerrera. 16 “Un lugar en el que el enemigo no está físicamente o solo está en forma de obsesión, convertida la playa en un desierto con restos de naves, recuerdos para personajes y público del paso del tiempo, de la inutilidad de ese esfuerzo y de ese gasto de vidas” (palabras del director, José Pascual, en Rivera 2018: 7).
124 Begoña Ortega Villaro Probablemente, el objetivo no se ha alcanzado plenamente, porque las acciones no van parejas al espíritu que anima al personaje. Hay dos Aquiles que no acaban de ser uno: el hombre moderno, el de las primeras y últimas escenas, y el héroe homérico, el del núcleo donde se concentran las principales acciones: la cólera, la muerte de Patroclo, la de Héctor, la reunión con Príamo, incluso, a pesar de la intención del autor, la propia muerte de Aquiles. En realidad, no es fácil que resulten efectivos los intentos de humanización o desmitificación si no se quiere sacrificar la fidelidad al hipotexto, es decir, si esos intentos no van unidos a cambios pragmáticos coherentes con unos personajes que ya no son heroicos. Es precisamente esta fidelidad lo más notable de la obra, porque es encomiable la labor de síntesis, de condensación de los acontecimientos nucleares, y también lo es el mantenimiento de un estilo, no exactamente homérico, pero sí lo suficientemente elevado como para no desvirtuar su espíritu. Quizá no sea posible verter en una obra de hora y media con un único personaje central la enormidad de la Ilíada. Y quizá no sea el objetivo, sino enfrentar a un hombre, que bien pudiera ser cualquiera de nosotros, al absurdo de una existencia determinada por otros: su pueblo, sus dioses, su condición de héroe épico, en el paisaje de una guerra eterna. De la “desolación troyana”, en palabras de Baldwin 2018: 8, solo hay una manera de escapar. Recurrimos de nuevo, para finalizar, a las estremecedoras palabras de Weil (2005) escritas en 1940: Nada de lo que han producido los pueblos de Europa vale lo que el primer poema conocido que haya aparecido en uno de ellos. Reconquistarán quizá el genio épico cuando sepan que no hay que creer nada al abrigo de la suerte, no admirar jamás la fuerza, no odiar a los enemigos ni despreciar a los desgraciados. Es dudoso que esto vaya a ocurrir pronto. Bibliografía Baldwin, O. (2018), “¿Qué hay de heroico en todo esto? La Ilíada de La joven compañía”, Tycho 6: 7-20. Barker, P. (2019), El silencio de las mujeres, Madrid: Siruela. [Ed. orig. The silence of the girls, London 2018].
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