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En recuerdo de Don Jacinto Ontañón: homenaje

Pérez Manrique, Juan Carlos

Abstract

En un contexto social en el que el ejercicio y desarrollo del periodismo implica asumir riesgos y superar muchas dificultades, Jacinto Ontañón y su semanario "El Papa-Moscas" desempeñaron un papel fundamental tanto por su presencia en el debate público como generador de opinión a través de la información como por su aportación a la cultura burgalesa del Burgos de la Restauración. Su labor, que tuvo un amplio reconocimiento entre sus contemporáneos, le convierte en el principal referente de la historia del periodismo local.

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EN RECUERDO DE DON JACINTO ONTAÑÓN. HOMENAJE JUAN CARLOS PÉREZ MANRIQUE Académico numerario de la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes RESUMEN: En un contexto social en el que el ejercicio y desarrollo del periodismo implica asumir riesgos y superar muchas dificultades, Jacinto Ontañón y su semanario "El Papa-Moscas" desempeñaron un papel fundamental tanto por su presencia en el debate público como generador de opinión a través de la información como por su aportación a la cultura burgalesa del Burgos de la Restauración. Su labor, que tuvo un amplio reconocimiento entre sus contemporáneos, le convierte en el principal referente de la historia del periodismo local. PALABRAS CLAVE: Burgos en la Restauración, Historia del Periodismo, Periodistas. ABSTRACT: In a social context where the profession and the deve - lop ment of journalism involves taking risks and overcoming many difficulties, Jacinto Ontañón and his weekly publication El PapaMoscas played a crucial role because of its presence in the public debate, forming public opinion through information, as well as its contribution to the culture in Burgos during the Age of Restoration. His work, well known amongst his contemporaries, makes him the main figure in the History of the local journalism. KEY WORDS: Burgos in the Age of Restoration, History of Journalism, journalists. ISSN: 0211-8998. B.I.F.G. Burgos, XCIV, 250 (2015/1), (313-327) En 1933 apareció la edición de un Cuaderno en memoria de D. Jacin - to de Ontañón (1) que, en su tercera página, incluía lo que llamó una tabla biobliográfica de este periodista, nacido en nuestra ciudad, en La Llana de Afuera (Burgos, 11 septiembre, 1845 - 17, agosto, 1917). En dicha tabla hay referencia al desempeño de distintos cargos y actividades, a la autoria de diferentes obras poéticas y teatrales y a su vinculación con el periodismo (2), actividad fundamental en la que se desenvuelve, desde la que realiza una aportación esencial para el desarrollo de nuestra prensa y nuestra cultura y desde donde practica un notable ejercicio de ciudadanía. Efectivamente, en D. Jacinto Ontañón la autoría de algunas obras poéticas y textos teatrales, así como algunos cargos y condecoraciones complementan su biografía; pero su vida es el periodismo, actividad a la que dedicó más de 50 años. Desde muy joven había colaborado en diferentes publicaciones como El Papa Moscas en su primera época (1866-1870, fundado por Calixto Ávila) y dirigido otros periódicos políticos y literarios de los que sólo tenemos noticia ya que no se conservan ejemplares. Es el caso de El Eco Popular (periódico político liberal, literario y de intereses materiales, fundado y dirigido por él en torno a 1869) de El Independiente (existía en 1871, fundado y dirigido por él), de El Eco de Burgos (“fundado por Felipe Urquijo en 1864, se imprimía en la imprenta de Blas González y un decenio más tarde figuraba como Director Jacinto Ontañón” (3)) o de El Boletín del Ateneo de Ciencias y Arte de Burgos,(Sociedad conocida también por La Academia, que subsistía en Burgos en 1877 y editaba un Boletín para dar cuenta de sus actos” (4)). E igualmente cola314 JUAN CARLOS PÉREZ MANRIQUE [2] B.I.F.G. Burgos, XCIV, 250 (2015/1), (313-327) (1) Cuaderno en memoria del periodista Don Jacinto de Ontañón. Ed. limitada, fuera del comercio. Burgos: [s.n.], 1933 (Imp. J. Saiz). (2) Estudió Latín y Humanidades en el Instituto de Burgos; Meritorio del Gobierno de la Provincia; Jefe de 1ª clase de 1º de la Sección de Fomento, Presidente del Ateneo de Ciencias, Artes y Bellas Letras de Burgos; Presidente de la Sección de Declamación del Círculo Lope de Vega; Vocal de la Comisión de Monumentos, Agricultura y Estadística; Secretario exactor del Liceo de Burgos; Académico co - rrespondiente de la Cervántica Española, Caballero de la Orden de Carlos III; Conde - corado con la cruz de 1ª clase de Saboya; Profesor de la Academia Huguet; Director de los periódicos políticos y literarios El Eco Popular, El Independiente, El Eco de Burgos, El Papa-Moscas. Obras en Poesía: La Virgen de las Viñas, leyenda en verso; A ratos perdidos. Teatro: Llueven novios, ¿Es usted de los míos?, Me gustan todas, Lo que puede una mujer, Bienaventurados los que cobran... Cuaderno en memoria del periodista… op. cit…. P. 3. (3) Hergueta Martín, Domingo. La Imprenta en Burgos y su provincia . [S.l.]: [s.n.], [ca. 1929]. T.IV p. 156. (4) Hergueta Martín, Domingo. La Imprenta en Burgos…op. Cit T.IV, p. 174. boró también en algunos de los principales periódicos de la época cuando acudía a Madrid con ese aire desenfadado de periodista (5), pero fue el semanario que él fundó en 1878, El Papa-Moscas, el que ocupó todo su quehacer y donde desplegó su vida; ese fue, sin duda, el periódico mas importante del siglo XIX burgalés y que alargó su existencia hasta ya entrado el XX desapareciendo poco tiempo después de morir su fundador y director. Los inicios de Ontañón en el periodismo hay que enmarcarlos así en el contexto del sexenio revolucionario. Su plenitud, en el de la Restauración. Coinciden ambos momentos con los de explosión y desarrollo periodístico, a nivel general, al hilo de las mayores libertades que el marco legal había propiciado sobre todo durante el sexenio, y de una cierta estabilidad política y económica que a partir de 1874 se va asentando y la ley de Policía e Imprenta de 1883 que suponía para la prensa un marco legal bastante menos rígido que el existente antes de 1869. Pero pese a todo, aquí, diversos factores locales de carácter político, económico y empresarial, social y cultural (6) no permitieron un desarrollo real capaz de convertir a nuestra prensa en un elemento esencial de “control” y progreso. Así que pese a cierta evolución, su desarrollo fue difícil por las limitaciones de una sociedad cuyo tejido nunca pudo acoger un periodismo estable y plural; no cabían muchas opiniones por lo que como surgían, se apagaban. El cronista de la ciudad, en el último tramo del siglo escribía que “No deja de haber entre los burgaleses aficción a la lectura, pero el periódico no es su publicación favorita. Viven allí gentes que abominan los papeles, que a los papeles echan la culpa de nuestros grandes males y que, sin papeles, pasan tan satisfechos las horas de todo el año” (7). La vida de quien a la actividad periodística se dedicaba no debió resultar fácil en aquel contexto. Y en relación con esto, Eduardo, hijo de Jacinto Ontañón, escribe [3] EN RECUERDO DE DON JACINTO ONTAÑÓN. HOMENAJE 315 B.I.F.G. Burgos, XCIV, 250 (2015/1), (313-327) (5) “Yo no guardo de entonces más que recortes amarillentos de El Imparcial y de otro periódico que pudo ser El Globo o El Mundo o quien sabe si La Iberia”. Ontañón, Eduardo. En Cuaderno en memoria del periodista… op. cit…. P. 2. (6) Véase: Pérez Manrique, Juan Carlos. Prensa periódica en Burgos durante el siglo XIX. Burgos: Ayuntamiento, [1996] (7) Salvá, Anselmo. Burgos a vuela pluma; Tipos burgaleses. Burgos: Dossoles, [1997]. P.123. “pensemos en cómo fue, en cómo tuvo que ser de aislada y de extraor - dinaria y hasta de pintoresca la vida de un periodista situado en pleno siglo XIX, metido en aquel ambiente de Aleluya. En cómo habría de defenderse del frente único de campanas un hombre liberal y periodista de mil ochocientos y pico” (8). Pensamos en cómo fue –podemos añadir– la vida, en ese contexto, de un periodista que desde sus mismas páginas exponía el papel que para él debía desempeñar la prensa en la sociedad y reclamaba su condición de ciudadano, a ejercer sus derechos como forma de co - laborar al bien común. Porque cuando escribe “¿qué es un periódico, según el criterio que se intenta desarrollar? ¿es un papel más o menos extenso al servicio del gobierno o un escrito independiente que lucha en la ardiente arena del debate y de la crítica en bien de los grandes intereses sociales? Si lo primero, dígalo de una vez el gobierno, y en lugar de periódicos políticos, literarios, de intereses materiales o satíricos, háganse Bo - letines Oficiales, redactados por los dependientes del estado. Si lo segundo, permítase que cada uno en su esfera, dentro de sus atribuciones, censure lo que acreedor a censura sea y aplauda lo que estime digno de aplauso” Ontañón está reclamando para la prensa el papel de conciencia vigilante frente al poder y para sí el de actor por encima del de mero espectador. Vocación de ciudadanía que desarrollará con total empeño la siguiente generación, la de su hijo Eduardo (9), An tonio José, Evaristo Barrio, Retes, Mª Teresa León o Saturnino Calvo por ceñirnos a algunos de los nombres que vivieron la ciudad de aquellos años siguientes a don Jacinto. De la misma forma que la generación del 80 habla de la importancia de la ciencia y la si guiente hace ciencia, la primera, la del 80, es consciente del valor de la ciudadanía y la segunda lo sustancia decididamente. La respuesta a cómo se defendía un periodista liberal en aquel am - biente de inmovilismo, de Aleluya y con estrecho marco legal para la expresión libre es que sobrevivía como podía porque, en su caso y 316 JUAN CARLOS PÉREZ MANRIQUE [4] B.I.F.G. Burgos, XCIV, 250 (2015/1), (313-327) (8) Ontañón, Eduardo. En Cuaderno en memoria del periodista… op. cit…. P. 1. (9) Jacinto Ontañon, que contrajo matrimonio a los 56 años, tuvo un hijo, Eduardo, 3 años después. Eduardo, que perdió a su padre a la edad de 13 años, llegó a colaborar en El Papa-Moscas y fue un personaje clave en la cultura local, con proyección nacional, hasta el comienzo de la guerra civil. en su coherencia, tuvo –cómo no– problemas. Fueron frecuentes los “blancos” en su periódico, recogidas, denuncias y sanciones como también las sufrieron otros colegas para los que, en esas circunstancias, siempre alentó desde sus páginas al mismo tiempo que lanzaba la queja con ironía. Ontañón lamentaba la vida del periodista cuando escribía “ Pauperismo, clases desheredadas, las hay, pero ninguna tanto como las de los que viven de su pluma y esterilizan su inteligencia produciendo sin cesar, sin que lo que producen les de lo indispensable para cubrir las necesidades de la vida y soportar fiscales a pie firme” Pero logró hacer de El Papa-Moscas el periódico más importante del Burgos del siglo XIX y mantenerlo en la arena del debate –como él mismo decía– cuatro décadas envolviendo con su papel nuestra historia de esos años. Su hijo Eduardo, que también llegó a participar, muy joven, en el semanario publicando algunas poesías y artículos, escribía: “...mi padre, liberal de antaño, voluntario de la libertad, para quien no valieron ofrecimientos de cargos ni empujes de amistad. Para quien no hubo otra vanagloria que la de su sinceridad y su zumbonería. O sea la de su propia vida, volcada en uno de los primeros periódicos humorísticos de España: El Papa-Moscas, del que toda- [5] EN RECUERDO DE DON JACINTO ONTAÑÓN. HOMENAJE 317 B.I.F.G. Burgos, XCIV, 250 (2015/1), (313-327) D. Jacinto Ontañón vía se acuerdan los viejos de hoy con repentino brillar de ojos”, escribía su hijo algún año después de su muerte (10). El Papa Moscas, semanario satírico, fue un periódico de intereses morales y materiales, defensor de las clases medias contribuyentes. Una publicación “abierta” desde el punto de vista político que criticó de igual forma la actuación de los gobiernos liberales y la de los gobiernos conservadores, si bien, la de estos últimos, con mayor dureza. Un semanario liberal-reformista, defensor del regionalismo castellano (e impulsor de la Mancomunidad Burgalesa más adelante) y que proclama la necesidad de reforma del sistema político dados sus fallos (caciquismo, falta de criterio en los gobernantes etc.). En el terreno religioso no refleja nunca da muestras de anticlericalismo, se mueve siempre en el respeto tanto cuando hablaba como cuando simplemente aludía porque sabía que no podría ir más allá de la alusión. Un ejemplo claro de esto tiene lugar cuando se refiere al asesinato del Gobernador Civil que se produjo en las escaleras de la Cate - dral, en enero de 1869, al acudir a incautar los bienes artísticos de la Iglesia de acuerdo con el decreto de Ruiz Zorrilla. Ontañón, que sabe que tendría problemas importantes con la censura si volvía sobre aquel suceso, se refiere a ello diciendo “aquel ignominioso acto que sucedió en Burgos y que no queremos ni mencionar ni que jamás vuelva a repetirse”. Nada ha dicho pero todo lo ha evocado sin dejar espacio para la desmemoria. Compuesto el semanario por diferentes secciones, parte esencial y eje de la publicación aparecida en marzo de 1878, era el artículo de fondo, Sinfonía, que en la primera página del periódico aprovechaba para comentar aspectos importantes de la ciudad y de la nación, en forma de diálogo entre Papa-Moscas y Martinillo, la figura que junto al Papa Moscas en la Catedral, anuncia con su martillo los cuartos de cada hora. Allí vertió Ontañón comentarios llenos de denuncia, de compromiso, de humor y muchas veces de amargura y abordó siempre diferentes temas relacionados con la vida política local, nacional e internacional, la economía, la sociedad, la cultura, el arte, el patrimonio, la educación, la naturaleza…denunciando situaciones, reclamando y proponiendo soluciones. 318 JUAN CARLOS PÉREZ MANRIQUE [6] B.I.F.G. Burgos, XCIV, 250 (2015/1), (313-327) (10) Ontañón, Eduardo. En Cuaderno en memoria del periodista… op. cit…. P. 1. [7] EN RECUERDO DE DON JACINTO ONTAÑÓN. HOMENAJE 319 B.I.F.G. Burgos, XCIV, 250 (2015/1), (313-327) Desde sus páginas, Ontañón siempre luchó por todo tipo de mejoras en beneficio de la capital y de la provincia, como por ejemplo cuando escribía en 1887 “Ha llegado la hora de que el municipio demuestre al pueblo de Burgos sus buenos deseos para que todos los proyectos que hay en cartera se realicen. No todo se compone de arreglar plazas, ensanchar puentes y enarenar paseos... hay otras cosas que deben figurar siempre en primera línea. Son las que tienden a elevar el nivel de nuestra cultura, a moralizar al vecindario y a proporcionar recursos propios y duraderos a la capital y a la provincia. Hace falta que se construyan escuelas de nueva planta... es necesaria la creación de academias populares gratuitas para que la juventud se ilustre... y se necesita toda la actividad y buena fe de los concejales para activar las obras proyectadas, el apoyo incondicional para llevar adelante las nuevas vías férreas de Santander a Madrid y de Bilbao a Burgos...” En muchas ocasiones, sus diagnósticos sobre la situación del país eran demoledores. Al terminar 1885 ya advertía: La industria y el comercio están paralizados. La propiedad va despareciendo porque se subasta por débitos del estado millares de fincas rústicas y urbanas. Los presupuestos cierran con enorme déficit. El pensamiento se ha visto comprimido por arbitrariedades. El régimen parlamentario no es más que una ficción toda vez que las cortes están cerradas la mayor parte del año y cuando funcionan están al arbitrio de una mayoría que no es la del país puesto que no todo el país tiene derecho electoral. Las cuestiones internacionales se resuelven contra los deseos del pueblo y en medio del secreto, incomprensible en asuntos de honra nacional. El caciquismo ha im - perado a la par que el bandidaje. Los municipios atraviesan una existencia precaria...el sentido jurídico no es posible... en una palabra, el país ha entrado en una profunda crisis... Siempre hay espacio para la denuncia que se repite en muchos momentos y naturalmente se agrava en aquel tiempo de desesperanza de fines del XIX cuando anotaba La obscuridad se impone... estamos en el reinado de las tinieblas y no hay claridad ni aun en los que escriben o escribimos...La última revolución (se refiere a la del 68) no retrasó un momento la decadencia española y, una de las pruebas, es que aquí, en el propio Burgos, las costumbres están más atrasadas que en 1868...hay menos cultura, más blasfemias, peores modos de ser... Enseñanza obligatoria, maes320 JUAN CARLOS PÉREZ MANRIQUE [8] B.I.F.G. Burgos, XCIV, 250 (2015/1), (313-327) tros bien pagados y un clero más atento a su propia misión y moral en todos los conceptos son medidas imprescindibles para regenerar el país. De la misma forma, siempre vigiló, también, las actuaciones del Ayuntamiento y de la Diputación lo que provocó diferentes conflictos por los comentarios que realizaba.“Censuraba –sin dañar la buena fama– los abusos de poder, la mala administración, las groserías del vulgo, las faltas de policía urbana, los daños que la canalla causaba en los jardines y paseos deteriorando el arbolado... todo caía bajo su censura con frases ingeniosas que producían más mella en el ánimo de los infractores que la repulsa violenta” escribía Luis Gallardo quien decía que Ontañón era un “educador de muchedumbres no sólo en la prensa, sino en la tertulia del café, en la puerta de la casa de socorro o en los descansos de las cacerías…” (11). En realidad, el respeto, el afecto y la gratitud que para D. Jacinto Ontañón y su Papa-Moscas tienen sus coetáneos llenan las páginas del ya citado Cuaderno impreso en 1933 en su memoria. Domingo Hergueta señaló que más que un periódico, El Papa Moscas fue un Boletín de inquietudes (12) en el que además se publicaron las primeras notas históricas y arqueológicas de Burgos, promovió entre sus campañas la que consiguió la repoblación pinariega de los cerros burgaleses de el Castillo y San Miguel o la iniciativa de celebrar la Fiesta de la Enseñanza. En el periódico colaboraron im - portantes valores castellanos como José de Laserna, Celso Lucio, Ma - nuel S. Celma, Narciso Alonso Cortés, Martínez Rives, Añibarro, Di - centa, Taboada, Pérez Zúñiga… (13) En realidad, nuestro periodista, conocía todo lo que en la ciudad pasaba. Anselmo Salvá, contemporáneo suyo, decía Director de El Papa Moscas y primer periodista, tanto por su antigüedad como por sus méritos y servicios, es Jacinto Ontañón. Onta - ñón es la gran persona; fresco y gordo para satisfacción de la carne, soltero y libre para satisfacción del espíritu, vive por su periódico y para su periódico. Con el carácter más simpático, la conversación más amena, las bromas más chistosas y los dicharachos más chocan- [9] EN RECUERDO DE DON JACINTO ONTAÑÓN. HOMENAJE 321 B.I.F.G. Burgos, XCIV, 250 (2015/1), (313-327) (11) Cuaderno en memoria del periodista …op. cit., p. 27. (12) Cuaderno en memoria del periodista …op. cit., p. 9. (13) Cuaderno en memoria del periodista …op. cit., p. 7-8.