Revista del Centro Gallego, n. 143 (1928)
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iúhkchkó cJt*> -Ub^- HL GUITARRISTA. AGUA FUERTE DE JULIO PRIETO rnmm 8 M ontevideo DICIEMBRE DE 1928
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Se distribuye gratis a los Asociados Redacción y Administración: Edificio del Centro Gallego, San José 870 Teléfono: La Uruguaya 3081 (Central) EL RENACIMIENTO GALLEGO No hemos de cansarnos de repetirlo aún cuando alguien nos tache de excesivamente optimistas. Ga licia entera vive horas de gran inquietud espiritual, horas promisoras, que van dejando en el haber de la cultura patria realizaciones presentes y augurios próximos. El despertar colectivo que desde hace muy pocos años viene operándose en la conciencia gallega, ca pacitándola para futuras empresas, comienza ya a ser objeto de la curiosidad exterior. Ya no es tal figura aislada que se impone en un medio ageno; ya no es el gallego que no encuentra en su tierra la comprensión debida y se lanza a la conquista del mundo. No; ahora son nuestras instituciones v nuestros artistas en conjunto que se imponen ro tundamente; es nuestro Seminario de Estudios Ga liegos que atrae la atención de los centros cientí ficos del extranjero; son nuestros artistas residen tes en Galicia que organizan en ella y fuera de ella sus exposiciones que obtienen clamorosos éxitos; es la Polifónica de Pontevedra que asombra a Ma drid hasta el extremo de que sus críticos musicales no encuentren adjetivo calificativo que aplicarle; son esas constantes solicitudes que aparecen en la pren sa regional, de personalidades del extranjero, pi diendo datos y libros gallegos para estudiar nues tra cultura y nuestro renacimiento. En este mismo número de nuestra revista, en la Sección Noticiaric del Arte Gallego, aparecen dos solicitudes en aquel sentido, una sacada de “ El Pueblo Gallego ” , de .Vigo. y otra que nos fué hecha directamente a nosotros desde Rusia. El mundo empieza a interesarse ya. por nuestra cultura, y Galicia comprende ya la obli gación que tiene de dar su cultura al mundo. Parejo con este intenso movimiento cultural, vive Galicia horas de verdadera reconstrucción económica e in dustrial. Todos los días nos trae el cable la buena nueva de un progreso material: Ferrocarril CentralGallego, ferrocarril Coruña-Santiago, ferrocarril Orense-Zamora, auto pista, Coruña-Madrid y Vigo-Madrid. Los astilleros particulares de Vigo reciben orden del gobierno Portugués por varios buques de gue rra; reformas ciudadanas en Orense, Coruña, Vigo, Ferrol, etc. Todos los días un nuevo paso en el avance económico e industrial de Galicia. Las Dipu taciones se mancomunan para emprender grandes obras de progreso general para la región, y toda la tierra gallega es un hervidero de iniciativas y de ejecuciones que día a día van labrando el progreso futuro. Hora augural, — hemos dicho, — que nos hace creer, confiadamente y plenos de fé, que se está ini ciando un nuevo cielo fecundo en la historia gallega. CERTAMEN GALLEGO - AMERICANO Por conducto de la Legación de España hemos recibido el tema, premiado con 2.000 pesetas, con que el gobierno de España ha decidido concurrir al Certámen Gallego-Americano que organiza nuestro Centro celebrando el 50 aniversario de su fundación. La actitud del gobierno de España concurriendo a nuestro Certámen y aportando al mismo un pre mio tan valioso, nos ha llenado a todos de satisfac ción. Ello demuestra que nuestro gobierno sigue atentamente la vida de las instituciones españolas de América, y se preocupa de hacerse presente allí donde verdaderamente se trabaja por el enalteci miento de la patria lejana. Al sumar a los ya nu merosos premios que a nuestro Certámen han otor gado instituciones y personalidades de España e Ibero-América, éste del gobierno español, nos senti mos satisfechos del éxito logrado por nuestro Cen tro, y del reconocimiento que por parte de las au toridades patrias se hace de nuestra tesonera obra en pro de la divulgación de nuestros valores en estas tierras que España descubrió y colonizó.
CENTRO GALLEGO 4 REVISTA DEL De Julio Sigüenza Recuerdo de Doña Emilia Pardo Bazán COMENTARIO AMARGO — A pesar de ser de la actualidad y de vivir hasta hace muy poco nuestro momento presente, la gran figura literaria de Doña Emilia Pardo Bazán se ve casi esfumada; como diluida en la niebla, o comeenvuelta en el humo dormido del recuerdo tardío. Ayer andaba aun a nuestro lado, acaparando nues tros respetos y nuestros fervores juveniles, entre la pléyade de nombres ilustres que prestigiaron la ago nía del Siglo XIX español: Juan Valera, Menéndez Pelayo, Leopoldo Alas, José María de Pereda, Gas par Núñez de Arce, Ramón de Campoamor. .. Y ya Doña Emilia parece una figura lejana. Lo: que nos' hemos entusiasmado y nos entusiasmamos aún, leyendo sus libros admirables; los que nos he mos orientado al través de sus certeras críticas li terarias que abrieron a nuestros ojos asombrados el mundo insospechado de la literatura rusa y del na turalismo vigoroso y triunfante, no podemos ni de-, hemos resignarnos con este silencio de losa que a todo trance quiere cubrir el nombre ilustre de la gran escritora. Y es que por encima de la gran injusticia que no llegará a consumarse, nos duele en el alma cuando nuestro orgullo de gallegos que no mienten la pa tria, lanza el nombre ilustre de la condesa en la tertulia habitual y obtiene siempre idéutica respues ta irrespetuosa: — ¿Qué hizo la Pardo Bazán? ¿Qué fué la Pardo Bazán? — Y nos duele más aún, cuan do la respuesta viene de un hombre de “ letras ” : ' — ¡Bah; un novelista de tantos!... Y es que la irrespetuosidad petulante de estos tiempos que vivimos, corre parejas con el analfa betismo más desenfrenado. Cualquier chupa tintas gacetillero de los veinte mil que las necesidades del periodismo moderno — más informativo que educa cional — ha creado, es capaz de discutir y restar méritos al gran estúpido de Don Miguel de Cervan tes Saavedra. — Pero amigo; ¿es posible que aun crea usted en Cervantes? Despierte, amigo, estamos en el siglo XX! — Y el que da tal respuesta, pasa por enten dido alos ojos de todos, y queda más satisfecho que Cristóbal Colón cuando por vez primera avizo ró, en la lejanía borrosa, las tierras vírgenes de América. Por otra parte el malabarismo literario sigue un avance tan rápido, que verdaderamente da que pen sar. Malabarismo e incultura viven aunados tan fuertemente, y dominan ya en tantos sectores, que el día menos pensado, veremos a un zapatero opi nar de literatura con más autoridad y peso, que a cualquiera de esos vapuleados eruditos que pasa ron la mitad de su vida infeliz entre libros y ar chivos, leyendo, comentando y estudiando las obras maestras de la literatura universal. Para estos literatuelos irrespetuosos, volatineros semi analfabetos y audaces, hace falta la crítica; e! libro que todavía está por hacer, y en el que se es tudie y valorice la obra extensa e ilustre de Doña Emilia Pardo Bazán. LA NOVELISTA — Doña Emilia formó, con Don Juan Valera y Don Benito Pérez Galdós, la trilogía de vanguardia y de renovadores que tuvo la novela española en la se gunda mitad de ese tan calumniado siglo XIX, es pañol. La prosa española adquirió bajo la pluma de la Pardo Bazán una espontaneidad y una desnudez, que empezó sorprendiendo y terminó derribando el em paque empalagoso de la prosa vacía y frondosa del romanticismo, sustituyéndolo por la robustez y la agilidad. Se sumó Doña Emilia al naturalismo na ciente, y dijo las cosas sin gazmoñerías ñoñas y como tuvo que decirlas, aun cuando por ello fuera puesto en duda su catolicismo, probado más. de una vez, por el corro negro del comadreo de sacristía. Su mirada, profunda y escrutadora, vió la vida de frente; y su pluma, ágil y dócil, escribió lo que sus ojos vieron, tal y como lo vieron. Como novelista, estudió cai ’ acteres y describió al mas; analizó pasiones, y pintó la realidad viva y palpitante. De visión certera, precisa y fuerte, de minó el colorido como ningún otro escritor español de su tiempo, si exceptuamos a Don Benito Pérez Galdós, con el que compitió muchas veces ventajo samente. Sus obras “ San Francisco de Asís ” y “ Los Pazos de Ulloa” , son obras maestras de la literatura es pañola, que podría firmar orgullosamente el mejor novelista. Y aun tiene Doña Emilia un mérito más para to dos los que hemos tenido la gran suerte de nacer en Galicia. Su obra “ Los Pazos de Ulloa” , es la culminación de la novela gallega en idioma espa ñol, y tuvo la gran virtud de llevar hasta Galicia la mirada buscona de casi todos los literatos de España, que entonces vieron y comprendieron que se podía hablar y escribir de nuestra patria sin in juriarla y escarnecerla. Esta novela tuvo el pode r de poner a nuestra tierra de moda en la literatura española, y es de entonces que Galicia, sus usos y sus costumbres, son comprendidos y respetados en aquella literatura, que no tuvo empacho alguno en injuriarnos por boca de sus mejores escritores clá sicos, que escribían sobre nosotros ignorándonos y desconociéndonos. Como cuentista, los cuentos de ambiente gallego
5 RE VIS T A DEL C E NTR O GALLEGO que escribió Doña Emilia Pardo Bazán, no tienen más rival digno, que algunos de los que Prudencio Canitrot reunió en su libro “ Cuentos de Abades y de Aldea ” ; y en el cuento español, ninguno de sus contemporáneos, sin exclusión alguna, logró siquie ra igualarla. CRITICA — E h “ La Cuestión Palpitante ” y “ De mi tierra ” , Doña Emilia Pardo Bazán hace crítica que reinicia rá años más tarde en su libro “ La Literatura Fran cesa Contemporánea ” y en su notabilísima revista literaria “ Teatro Crítico ” . La pluma de Doña Emilia, analizó y estudió am pliamente la personalidad literaria de las más gran des figuras españolas de su época, sosteniendo, ade más, sendas y enjundiosas polémicas con Don Juan Valera y Leopoldo Alas, que por aquel entonces acaparaban exclusivamente aquella rama de la li teratura en España. Explicó y comentó antes que nadie en la penín sula, la escuela naturalista, que reñía duelo a muer te con el romanticismo en Francia. Divulgó, analizó y estudió antes que ningún otro escritor español, la literatura rusa, hoy tan en voga aún, prologando y traduciendo “ La casa de los muertos ” , de Fedor Doustoyewsky. En su obra “La literatura Francesa Contemporá nea ” , estudia todo el movimiento intelectual de aquel país vecino, y presenta a los ojos de los lectores españoles cien nombres ilustres, aun desconocidos en los mentideros de Madrid. Colaboró en las mejores publicaciones inglesas, francesas, alemanas, portuguesas e italianas, envian do sus originales en los idiomas respectivos, que dominaba a la perfección; y aun tenía tiempo esta admirable mujer, de escribir para las revistas espa ñolas y americanas, artículos literarios que remo vían el ambiente estacionario, y alentaban y orien taban a la juventud que entonces se iniciaba en la bores intelectuales. Hizo crítica constructiva, y la generación que en tonces se incorporaba a las letras conoció, a través de sus artículos y de sus obras, las evoluciones .de la literatura y del arte universales. NACIMIENTO, BIBLIOGRAFIA Y DATOS ESPE CIALES — Doña Emilia Pardo Bazán, Condesa de Pardo Ba zán, nació en la ciudad de La Coruña el 16 de se tiembre de 1852. Publicó su primera novela “ Pascual López ” , en el año de 1879, y a los veintisiete de edad. Después de un breve paréntesis de dos años, y en 1881, se consagra por entero a la literatura y publica “ Viaje de Novios” . En 1882, publica “San Francisco de Asís ” . En 1883, “ La Tribuna ” y “ La cuestión Palpi tante ” . “ Los Pazos de Ulloa ” en 1886, siguiéndole en el año de 1888, “ Mi Romería ” , “ De Mi Tierra ” , “ In solación ” y “ Morriña ” . En el año 1889, “ Al Pie de la Torre Eiffel ” ; en 1890, “ Una Cristiana ” , y en 1891 “La Piedra Angular ” , “ Por la Europa Católica ” y “ Teatro Crítico ” , dejando aquí un largo paréntesis que al romperse en 1905, produce “ La Quimera ” . Escribió, además, sin que podamos precisar la fecha con exactitud, “ El Cisne de Vilamorta ” , “ La Sirena ” y “ La Literatura Francesa Contemporánea ” . También escribió versos de juventud, y para el teatro, aunque con menos fortuna que en la novela y la crítica literaria, dejó escritas las siguientes obras: “ Verdad ” , “ Cuesta Abajo ” , “ Juventud ” , “ Las Raíces ” y “ El Becerro de Metal ” . Como datos especiales de su vida, consignaremos aquí, que fué la Condesa de Pardo Bazán, la prime ra mujer socio de número del Ateneo de Madrid, en el que ocupó la presidencia de la Sección de Litera tura, y fué profesora de Estudios Superiores. De igual manera fué Doña Emilia la primera mu jer que dictó cátedra en las universidades españolas, al ser nombrada, en el año de 1916, Catedrático de Literatura Contemporánea en la Universidad Cen tral, formándose entonces, y con aquel motivo, opi nión propicia para que entrara a ocupar un sillón en la Real Academia Española. Años antes de ocurrir su fallecimiento, la ciudad de La Coruña, su cuna nativa, le había levantado una estatua a cuya inauguración concurrió. Después de ocurrida la muerte, llorada por toda España, Madrid ha seguido el ejemplo de la bella y culta capital de Galicia, levantando un monumen to a la condesa en uno de sus más bellos jardines. Julio Sigüenza Diferentes aspectos del arte gallego de Santiago Bonome
REVISTA DEL CENTRO GALLEGO 6 EL ARTE RACIAL DE ROBERTO GONZALEZ DEL BLANCO De aquél González del Blanco que conocimos en tierras de Cuba, en un ziz-zaz de nuestra ruta aven turera, a este que en breve ofrecerá la Exposición de sus obras en el “ Centro Gallego ” , hay, cierta mente, una bien lograda personalidad que hubo de acusarse en un lento período de formación. Al preponderante colorista que fué antaño Gon zález del Blanco, sucede hogaño un sometimiento razonado al ritmo y matiz gallego, que no es exce sivo en el color, y que velan, acordes, las tonali dades brumosas del norte. Hay color en estos cua dros de González del Blanco. Un color nórdico. Más definido aún: un color gallego. Es el color de to nalidades, a veces indefinidas, que constituye la te rrible lucha de los paisajistas gallegos, que no han encontrado aun el certero aprisionado! ’ . Tam bién ha cambiado, fundamentalmente, en González del Blanco, el motivo de sus composiciones. Ha quedado a un lado en esta obra que envía a Mon tevideo, y creemos que también en su obra futura, el cosmopolitismo que siempre le distinguió entre los pintores gallegos de su promoción. El retorno a la tierra nativa y a sus motivos, es obra del im perativo que Galicia ejerce sobre sus hombres to dos, haciéndoles diferentes y únicos. En el con junto de cultores jóvenes, ya definidos, con que cuenta la tierra gallega, Roberto González del Blan co se distingue por su dedicación exclusiva a la figura. Tal vez pudiera verse en Fernando Alvarez de Sotomayor, un antecedente. Solamente un antecedente como punto de partida. La llegada es muy otra, y la promoción distante y distinta. González del Blanco, cuya formación intelectual iniciada en Galicia se nutrió en el extranjero, y en el desorden de un cosmopolitismo trashumante, no ha pagado a su tierra el diezmo del paisaje. Es hereje en este sentido. Al volver de nuevo a Ga licia le interesaron más los hombres que las co sas, y a los hombres dedicó su atención preferen te. Para ellos es la honradez de su arte. En la colección de obras que exhibirá en breve en el “ Centro Gallego ” , el motivo de composición es siempre del rús, con el colorido de sus trajes arcáicos y montañeses, la cabeza aldeana de las zagalas y de los pastores; la ofrenda al santo que ha de conceder el favor pedido; la costumbre típi ca, y todo lo que es la vida gallega en cuanto es distinta y única. No hay ciudad en estos cuadros, por que la morfología característica de Galicia es bien alejada de ella. Hay, si, en la obra de este pintor, una vuelta bien iniciada hacia lo racial ga llego, porque González del Blanco sabe que en aque lia veta está la feliz diferencia que ha de llevar el arte de su tierra hacia la universalidad. J. S. R. LA COR U¡Ñ A — VISTA DE LOS CANTONES
POSTALES GALLEGAS CARRAL: Monumento a los héroes de la revolución gallega
REVISTA DEL CENTRO GALLEGO & De Ramón Del Valle Inclán CANTIGA DE VELLAS Revelaron os galos a o dia a rend ’ o piorno n ’ un craro luar. Espallou n ’ as angas unha letanía e fíos d ’ as tellas pasou de vagar o gato d ’ a vella doña Estefaldía. Rancia señoría que se espiolla a o lar e aparenta a o día no balcón a fiar. Rancia señoría que tapa os buratos d ’ o estrado c ’ os foros comestos d ’ os ratos. Rancia señoría de maravedí. Dentes de can vello, falda d ’ organdí. ¿Qué foi d ’ a velliña Marica Pepiña qu ’ andaba n ’ a casa dende bigardona? ¿Qué foi d ’ a galiña moñuda que tiña? ¡Levaba os pitiños como unba infanzona! Como son tan bellas ama e mangoleta toman augas d ’ herbas crebadas n ’ o lar, levan polainiños feitos de calceta; como son tan vellas hanse de cuidar. O leite d ’ a vaca mercan os veciños; un rapás moi novo que se doe d ’ o peito, a y-ama d ’ o crego para seus touciños e a moza pra un vello que lie escota o teito. pra vender o leite d ’ a vaca marela, elas toman solo auguas de málvela. Toma as suas augas doña Estefaldía, toda entre refaixos sentada n ’ a cama. Sopla a mangoleta n ’ a lareira fría e inflando as tazólas levanta unha flama.. A galiña canta baixo d ’ o balcón, doña Estefaldía salta n ’ o alfonbrin, sai a mangoleta batindo o portón e o galo moceiro canta paladín. ¿Qué foi d ’ a poedora galiña moñuda, d ’ as calzas lilailas e tan repoludas? ¿Qué foi d ’ a velliña Marica Pepiña? ¿Qué foi d ’ a fidalga tan magra e tan galga? Morreu a galiña a os dentes d ’ a marta. Morreu a fidalga d ’ augas quentes farta. A mangoleteira ficou n ’ a lareira. O trasno as vexigas estoupou n ’ as vellas, fai a ronda o gato pol-o fío d ’ estrellas e camiña o tempo facendo sua rúa, por arcos de sol, por arcos de lúa. Ramón Del, Valle Inclán De Antonio Estévez Cao ...CONCERTOS... Do meu próximo libro: “Cantos do Vento ” Esas sinfunías vagas que se ouzan entre á arboreda e que producen n-as almas dolces pasións, tristes queixas: ¿Tendrán o meigo asomello as armenias etereas? Cando ó vento brua indómito dende o mar decar ’ a térra, cando confunde os restallos pol o campo e pol á aldea: ¿Rezará galicia o himno Xunta os cruceiros de pedra? Cando a brisa do verán ven carizosa e ledeira e nos tray nos vicos paz somellados as terneras: ¿Brincaremos sin recordos dos emigrados da Terra? rOhu encantado pento! ¡vento musical da serra! ¡Hirman dos pinos verdosos! ¡Prometido das robredas! ¿Qué teñen os teus Concertos que a voz d-os anxos somellan? ¿Será verdá vento bruxo que o noso esprito levas? Será certo que teus cantos tempran a-yalma gallega, esparcida pol o mundo cal fantástica cementa? Antonio Estévez Cao
9 DEL CENTRO GALLEGO R E V 1 S T A Noticiario del Arte Gallego UN AVISO A LOS ESCRITORES GALLEGOS En el gran diario “ El Pueblo Gallego ” , de Vigo. publica el escritor Fernández Armesto el siguiente aviso: El profesor de lengua y literatura portuguesa en la Universidad de Berlín doctor Quintanilla, quiere incorporar a sus explicaciones unas cuantas confe rencias sobre la vida cultural de Galicia. No voy a decir, ahora, a mis amigos los escritores gallegos, la trascendencia de la atención con que mi ilustre y querido amigo el profesor Quintanilla quiere honrar al espirita renaciente de Galicia. El agradecimiento que le debemos, porque ya es larga su amistad por nuestra tierra, he de intentar expresarlo yo dentro de poco cuando vaya descubriendo la vida de la Uni versidad de Berlín a los lectores de este péTiódico. Ahora, quiero limitarme a solicitar de los literatos gallegos que envíen al profesor Quintanilla sus li bros y sus publicaciones, sobre todo a los literatos .■jóvenes, para que no le falte el material preciso a la hora de realizar su intento. Ya que mi entusias mo por ayudarle y su entusiasmo por realizarlo, so los y desnudos, no serán suficiente. Yo espero que Galiciademuestre esta vez su auténtico deseo de una vida universal, de un contraste con el pensa miento puro. OTRO AVISO A LOS ESCRITORES GALLEGO^ Desde la Rusia Blanca escribe a nuestro Centro el licenciado Pablo Kirjusin, para que hagamos sader a los escritores gallegos en general que la Uni versidad en que aquel profesor dicta cátedra, está muy interesada en conocer el movimiento cultural gallego. Por tal motivo agradecerá infinito que los autores gallegos le envíen sus obras, y las empresas editoras sus revistas y publicaciones que serán com pensadas con el canje de los que edita periódicamen te aquella Universidad rusa. La dirección del licenciado Pablo Kirjusin, es la siguiente: Minsk, Leninskaja Kv 50. Sovet-Unió. NOTAS DE MADRID LA CORAL POLIFONICA DE PONTEVEDRA, EN MADRID Es difícil, asi, de pronto, dar al público las innu merables ideas que le invaden a uno tras estos dos conciertos que acabamos de oír. Mi doble calidad de gallego y filarmónico suscitó en mi por estas au diciones el grado de emoción que pocas veces se 'experimenta ante una manifestación de arte. Además de estas emociones, tengo que agradecer a la Polifónica el placer que me proporciona al davane cosas “ nuestras ” que alabar. Después de silen ciar o atacar tanta vaciedad como por ahí anda suelta, se goza vivamente al tener que comentar una cosa como ésta, clara y elevada de propósitos y fir me y victoriosa en su realización. Los programas de la Polifónica han encerrado más música verdadera que todos los de un año fi larmónico de Madrid. Oro de ley que no circula por estas tierras y que, por tanto, es como inexistente parala mayoría de este público filarmónico. Y se trata, precisamente, de la música más esencial. Es ésta, la que mejor puede formar a miisicos y pú blicos, por sus cualidades de pureza de la materia y desnudez de la forma. Y es, justamente, la que jamás se oye en los conciertos madrileños. Ello tiene su razón, ya que de esta música está ausente toda concesión a los bajos instintos musi cales. Esa es quizá la causa de que — si mis infor mes son exactos — no haya en toda España una agru pación análoga a nuestra Polifónica. Para encontrar algo por el estilo hay que atravesar los Pirineos, ir a públicos que busquen el goce de la más auténtica musicalidad. La Polifónica, con estos dos programas de excep ción, ha venido a Madrid a hacer más cultura que cien sociedades filarmónicas. Por lo que sería de desear que sus actuaciones adquiriesen la máxima frecuencia posible. La reiteración de estas añejas músicas purificaría el ambiente y entonces se ha rían más fáciles las audiciones de ciertas produc ciones contemporáneas análogas a ellas en pureza y hasta en ciertas fórmulas, hoy más vivas que nunca. Para un joven músico de hoy, los polifonistas ofrecen las mejores enseñanzas. Son lec ciones de gracia que sólo ellos pueden darnos. Las interpretaciones que nos ofreció Blanco Por to son, digámoslo sin rodeos, de primerísima cali dad. Nos muestran qué profundo músico hay en él, qué intuición da la materia sonora y de lo que debe ser una. versión fiel. Un hombre que dirige así una masa de aficionados cantando la música más difícil de dirigir que es ésta, puede ser tra tado de maestro. Tiene más títulos para ello que muchos de los consagrados que andan por el mun do. Si algún defécto se pudiera poner a la ejecu ción material, es tan sólo la de ciertas asperezas en la emisión de la voz. En algunos momentos — bien pocos por cierto —los cantantes cantan con excesiva ingenuidad, corregible con sólo un ligero cambio en la posición de los labios. Con ello el conjunto ganaría en pastosidad y redondez. Pero estos ligeros descuidos desaparecen tan pronto co mo recordamos el estilo de las interpretaciones. El buen gusto ayuda a esta entidad hasta en su programa gallego. Dándose cuenta de nuestra in digencia actual, ha sabido buscar discretos armonizadores para nuestra música popular, huyendo de peligrosos personalismos que hubieran arrojado una sombra grotesca sobre la pureza del resto del
revista DEL CENTRO GALLEGO problema que en la actualidad disputan, con más o menos calor, los escritores gallegos. No obstante, a juicio del Sr. Cotarelo, esta polé mica no es inútil. (Tampoco debe serlo, natural mente, la labor realizada por la Real Academia Ga llega, a la que nos honramos en pertenecer). Opi na que toda contribución es aprovechable y que lo bueno de la susodicha polémica será apreciado y uti lizado por la Real Academia Española. Se tendrá en cuenta todo lo beuno que se haya dicho y hecho, pues seria absurdo no aprovechar aquello que represente una solución, que marque una orientación. Así, con una gramática y un diccionario, el idioma gallego vendrá a tener una suerte de carácter oficial que le permitirá desarrollarse abiertamente y recono cer, en su más profunda realidad, los valores idiomáticos de Galicia. En la gramática quedará senta do que no hay otra ortografía que la ortografía eti mológica. Está conforme el Sr. Cotarelo en que hoy en Galicia se lee muy poco el gallego y “ que la cla se media aún huye de él— del gallego —como de una grosería y que el pueblo rurapf lo más vital de la región, por corrupción del habla y por falta de ense ñanza, no sabe leerlo ni pronunciarlo bien. Con el tiempo, esto podría subsanai ’ se creando cátedras de lenguas regionales. El periodista señor González, muy solvente en esta materia, advierte a su vez al señor Cotarelo que la creación de tí^es cátedras no remediarían absolutamente nada, por lo menos en un sentido popular o general: el pueblo seguiría ha blando mal su propio idioma y a la cátedra acudi rían solamente dos, tres o cuatro amantes o culto res de la filología. Opina el señor González que el gallego debía enseñarse en las escuelas primarias del rus: darle al gallego, a la lengua del agro, coo ficialidad en la primera enseñanza. También lo cree conveniente el Sr. Cotarelo. Pero — dice — los maes tros, en su mayor parte, no conocen gramaticalmente el gallego: son muy pocos los que se dedican al cul tivo de la lengua nativa y no bastarían hoy para enseñar en Galicia el gallego. Por semejante razón, queda únicamente un camino práctico, que el Sr. Co tarelo considera idea de jerarquía fundamental: la mejor, lo más positivo que puede hecerse: crear cá tedras de gramática y literatura gallegas en las es cuelas normales de maestros y maestras, y luego, al mismo tiempo que el castellano, establecer su enseñanza en las escuelas primarias, especialmen te en las rurales. Y cabe preguntar, sin embargo: ¿puede ser esa la solución práctica, definitiva, radi cal, acertada, que buscan en su actual controversia los escritores gallegos o galleguistas? ...Comprendemos, efectivamente que tal idea po dría ser la solución más práctica y acertada. Pero ¿la aprobaría y la realizaría un gobierno español? Porque no hay que olvidar que no es nueva la pro hibición de enseñar en Cataluña el catalán en las es cuelas primarias. Esta prohibición ha sido reitera da por el directorio militar a raíz del golpe de Esta do del 13 de Setiembre de 1923, considerando la enseñanza del catalán atentatoria a la unidad idiomática de la nación española. En consecuencia: el hecho de autorizar, ahora o mañana, oficialmente, la enseñanza del gallego o del vascuence en las es cuelas primarias, equivaldría a poner a Cataluña en una situación de xecepción, de relegación, que no merece. Por eso hay que suponer, con toda lógica, que tal solución no es la solución determinante que en Galicia se busca. Así, los filólogos y los escrito res nacionalistas y galleguistas proseguirán, como hasta aquí, por necesidad, escardando y expurgando en el idioma, purificándolo y mejorándolo, poco a poco, en las páginas del libro, de la revista y del periódico, y en la boca socarrona del pueblo. No hay ni puede haber otra aspiración. Y esta labor se in tensifica cada vez más, fecundamente y con resul tados positivos. Hoy el gallego se escribe con una perfección a que no alcanzaron, en su época, cere bros privilegiados como Curros, Enríquez, Brañas, Rosalía de Castro y Lamas Carvajal. Mañana, natu ralmente, se escribirá mejor aún, y su difusión en la población del rus también, sin duda, será ma yor. Y el problema estriba ahora, simplemente, en si la Reía Academia Española acertará con la ver dad cuando publique la gramática y el diccionario que ha anunciado el señor Cotarelo y Valledor. JOAQUIN PESQUEIRA ' JOSE ROSSI Y COMPAÑIA EMPRESA DE POMPAS FUNEBRES — CA RRUAJES Y AUTOMOVILES DE REMISE CASA MATRIZ, MERCEDES 864 TELEFONOS: La Uruguaya 305 (Central) y La Cooperativa 117 COCHERIA Y GARAGE X LOCAL PROPIO CARMEN 2181 al 2187 MONTEVIDEO
17 REVISTA DEL CENTRO GALLEGO De Gabino Díaz de Herrera “ VERSOS MARINEROS ’ ’ De Gabino Díaz de Herrera. — Prolepsis al nuevo gallardete lírico que este poeta gallego arbolará en breve, A Gabino Díaz de Herrera, salutación de Concha Espina. Hermano poeta: Usted que remonta su lírico vue lo, como las gaviotas, encima de mares y encima de costas: usted que percibe la emoción remota del sable dorado, de la espuma torva y el viento re dondo en las claras lonas, amigo poeta, escuche mi copla. Yo soy marinera, soy de la Castilla que puso en la Historia mayor bizarría, sendero en las aguas, cantil a la orilla, mástiles henchidos de lienzo y de brisas y en el horizonte un rumbo a las Indias; aire de galerna, manto de cellisca, la nieve en las cumbres, la rosa en la espina, el sol en la carne y en la fantasía; por escudo un barco, máxima hidalguía. Así es que este libro de usted, me convida al recuerdo amado de toda mi vida; pasión en las alas, y melancolía con sabor picante a tuera marina ... Su canto me llama, su verso me invita al puro viaje de la maravilla. Ribera lejana ¡quien te diese ci ma...! Pero aquí me quedo rebelde y cautiva, so ñando en la márgen azul de su rima. Con Dios el poeta; de gozo le sirva, de lauro y re fugio la Santa Poesía. Concha Espina ROMANCE MARINERO La tendré por tierra, la tendré por mar. .. (Vieja canción del Valois) La “ Estrellita marinera ” , marinera si las hay, surcando hálitos de plata gentil por la noche va; henchidas las blancas lonas que el viento saben guardar, la tallada proa firme en su ruta ¡ tajamar ...! Dormido hala el velero sobre la plata del mar, para eso velan la luna, el timonel y allá, del mástil en la alta copa, joven grumete que dá a los vientos que le ciñen el ansia de su soñar... La tendré por tierra, la tendré por mar... Cierto en su rumbo el velero deja la canción atrás, en poder de las sirenas que ha venido a despertar y subyugadas arrastra formando estela raudal de cálida y torva espuma, que la luna al escamar semeja estar llorando con su gran pompa abacial; la luna gran claraboya en este cuarto caudal ¡que bien se traga los sueños del marinerito audaz...! La tendré por tierra, la tendré por mar. . . GABINO DIAZ DE HERRERA
R E V 1 S T A ___ DEL CENTRO GA L L E G De Fernández - Mazas SISTOLE Y D I A S T O L E LA OTRA CAJA DE PANDORA Existen vocablos cuyo roce infra-intelectual pro duce cierta mágica reverencia en quienes los ma nejan: vocablos para los cuales se ha inventado un cúmulo pleno de vagas y morbosas apreciaciones; vocablos ante los cuales se detiene la mirada en absortas apreciaciones de periferia; vocablos, en fin, cuyo privilegio irrita como la fuga de todos los males de la encantadora caja de Pandora. Estos vocablos, llevados y traídos sin control, de nna manera bisoña, dejan un turbio residuo en las clarificadas aguas del dialéctico molinar. Y darles control es darles existencia propia. Así, la galaica morriña, la helénica añoranza, la lusitana saudade. FILOSOFIA DEL “ SI POR NON ” En Galicia, morriña es — dentro de su oscuro sen tido — un sofisma más; un sofisma más del alarga do vocabulario del “ si por non ” . Aquí es necesario, es esencial, un vocabulario del “ si por non ” . Algún día de entre los .días, algún día de selección, yo tendré que hablar de la galaica filosofía del “ si por non ” . A mí se me antoja más seria que la ale mana filosofía del “ como si ” . Y aunque. Ayala son ría viendo en esta filosofía un lejano parentesco belarminiano ¡oh, tu hospiciano decir, trampitanesco zapatero bilateral! —no por eso dejaré de anunciar el hallazgo. Dentro de este spésimen de filosofía que se ha salido de sus límites rurales — tasas de los tourales y picaresca de las. ferias — las palabras pueden sig nificar su contenido, y a su vez, su antípoda. Y bien estaba este tipo de mayéutica en su pri mitiva ágora: las ferias se llenaban de un revuelo de sofismas, y la mercancía, más que un valor aureado, tenía una valencia de trofeo. Trofeo litera rio o algo así. Pero este sentido barroco de la dialéctica se in trodujo furtivamente en los dominios literarios. Y ya no está bien. MORRIÑA Y SAUDADE He aquí dos vocablos que han sufrido injustamen te la repulsa de toda ponderación. Abandonados al acerbo inflamatorio de todo aeda minúsculo, jamás han podido tener un lógico equilibrio. Sobre ellos se ha dicho abundantemente todo lo que no es. Claro está que este desmesurado amor de los lu sitanos por lo barroco los ha llevado a hacer de su literatura y de su idioma una arquitectura manueliña. Todo es manueliño, todo es recargado y confusionario en esas tierras atlánticas; todo respon de a unas ansias de místicos infinitos, de miste riosas saudades, en fin. Pero la verdad siempre está más cerca. La ver dad se llama, en este caso como en todos, ponde rada definición. Morriña saudade, añoranza, no son más que estados melancólicos de la psique — hedonísticos o dolorosos — producidos por la ausencia de un mundo delimitado por el que siente, tierra, fau na o flora bienamadas. FERNANDEZ-MAZAS. De F rancisca Herr era y Garrido MEMORIA DE LUIS AMADO CARBALLO Te atacó la Implacable en pleno vuelo: de un tajo y a cercen cortó tus alas; y a igual distancia de la tierra al Cielo, cayó tu cuerpo al suelo, y amparado el espíritu en sus galas, alto se rémontó: libre y sin velo! En la Corte de poetas que tejen las coronas inmortales, tu puesto está, poeta: has llegado a la meta: tus tristezas, tus males, ajenos a tus bellos ideales en la tierra te añoran: los guarda un cinerario, los cobija un sudario; reposo, con tu cuerpo muerto imploran, mientras los tuyos lloran, demandando tu gracia en el Sagrario! ¡Oh, los tuyos, poeta, somos tantos!... los amigos del bien, los que aspiramos a verte entre los Santos en dulce comunión, los que lloramos con los agenos llantos!, los mansos, los humildes, los que amamos!, los que ungimos, con rosas, tu memoria, (las rosas pasionarias de tu historia) y rezamos tus versos primorosos, humanos, delicados, piadosos! ¡Y anhelamos tu Gloria! Hoy sabes, niño bueno, como, tiernos, te arrullan tus hermanos; altas en cruz, las manos, el triste corazón tenso, insereno. Saturado de gozo, de paz pleno, ¡Oye el salmo de amor de los humanos! Francisca Herrera y Garrido. Santa María de Olciros. Noviembre 1928.
REVISTA DEL CENTRO GALLEGO 19 ARTE GALLEGO Abelenda, el genial interprete del paisaje Desde que Abelenda estuvo en Roma y allí abrió su espíritu a las más amplias concepciones del arte ¡cuánto esfuerzo perseverante y disciplinado, qué noble y gallardo esfuerzo el de este joven coruñés al que sinceramente admiramos! Su íntima compenetración con el ambiente gali ciano, con la tierra meiga de la que es hijo, hízole uno de sus más fieles y apasionados pintores. Su paleta jugosa, su emotividad exquisita, su sentimien to extraordinario de la luz, de la melancolía de nueátro paisaje, destacáronle pronto como un valor positivo y magnífico. Y cada vez es mayor su do minio de una técnica franca, rica en matices que, depurándose, simplificándose no pierde — al con trario — • en emoción ni en eficacia. Acaso nadie logra mejor que él esas vagas tona lidades, ese encanto romántico de los grises, que se funden y hermanan con la gama de los verdes en una armonía suprema que es maravilla para los ojos y deleite del ánimo. Y todo espontáneo, fluido... En los lienzos de Manuel Abelenda, el genial intér prete del paisaje de Galicia, ni un rechupado, ni un resobamiento os hablarán nunca de indecisiones o titubeos de factura. El pincel va fácil, dando vida sobre la tela a las rías que se deslizan mansas, a los sotos rumorosos, a los cielos en que la eterna vela dura de la neblina azul difumina los términos, a los caseríos aldeanos, a los agros adustos o risueños ... El alma del paisaje, del terruño nativo, diríase que palpita en las telas características, inconfundibles de Abelenda; que son a modo de oraciones, de poe mas o de ofrendas líricas que hace este joven maes tro a su arte y a la región bien amada. Sentíamos un vivo deseo de proclamar el enorme adelanto artístico de Abelenda, de acusar un dia en unas líneas cordiales nuestro aplauso por su obra ■copiosa y meritisima; y he aquí que la contempla ción grata de cuatro nuevos cuadros suyos, nos brin da la oportunidad. Ya cuando las notables exposiciones que personal y exclusivadente celebró en Vigo y Bayona — dos rotundos éxitos — dijimos algo de lo que vale y significa un artista que de tan bizarro modo acusa su personalidad; pero es oportuno volver sobre ello. Estas apostillas y comentarios a una labor formida ble y cada vez más valiosa, son a modo de jalones de la carrera honrosísima y enorgullecedora de Abe lenda. Desde aquellos días — repitámoslo — en que lleno de ilusiones retornó de Roma ¡cómo supo mantener en alto su ideal y encendida la luz que es esperanza y guía, sin decaimientos ni claudicaciones, traba jando siempre, adelantando siempre en un ansia inextinguible de superación! Trabaja y vende. Miel sobre hojuelas y por mu- -chos años! La firma prestigiosa de Abelenda es de las que se cotizan, y se buscan y se singularizan ya entre los altos valores artísticos regionales y nacio nales. Díganlo los siete espléndidos paisajes espon táneamente seleccionados por Witcomb para la Ex posición de Arte español celebrada en la Argentina; dígalo el bello y evocador cuadro “ Fiesta campesi na ” , expuesto con los mejores pintores de España — Rusiñol, Mir, Mezquita — y vendido en las “ Ga lerías Vilches ” , de Madrid; díganlo, en fin, aquellas sugeridoras y personalísimas exposiciones de Bayo na y Vigo de las que queda hecho mérito y que cons tituyeron para Abelenda un franco triunfo, intelec tual y de venta! Y a todo esto, sin haber tentado una sola vez el favor o el favoritismo oficial, sin haber querido con currir nunca a Exposiciones nacionales, sin haber hecho arrumacos a la Gloria a través de influencias y compadrazgos. Solo — poco ha — por corresponder a requeri mientos del ilustre maestro y amigo Chicharro, rom pió Abelenda aquella terca y austera actitud y que brantó un momento el propósito: Chicharro le invitó tan amablemente, que hubo de figurar Abelenda — ¡por primera vez! — en el “ Salón de Otoño ” último Y a fe que no fué en vano. Habrá visto el lector en revistas y periódicos las críticas desoladas de ese concurso, que ofreció este años méritos harto escasos. Pero en el naufragio de tantas vanidades, en el lógico desinfle de tantas hinchazones, hubieron de salvarse y prevalecer los que por sinceros y personales y porque saben sentir y aciertan a expresar constituían nota aparte, digá moslo así, en el Salón. Uno de ellos, Abelenda. Es natural. Los críticos hicieron honrosas excepciones de las obras de Soria Aedo, de Pedro Antonio, de Maeztu y... de nuestro animoso y simpático paisaniño, que con ellos ocupa los primeros lugares. Enhorabuena! “ La Esfera ” como “ Blanco y Negro ” , “ Estampa ” como “ A B C ” , “ Informaciones ” , etc., han publicado esta vez igual que otras veces, reproducciones de los mejores cuadros de este querido Manolo, que tiene ya una bibliografía extensa y personalísima en facsículos, ilustraciones, libros y periódicos. Hablan por extenso o en citas cariñosas de su arte fino y culti vado. Le proclaman uno de los primeros intérpretes del paisaje gallego, de la luz suave e incomparable belleza... ¿Qué mejor...? Los cuadros nuevos de que antes hablamos los pintó el artista por encargo de nuestro querido ami go don Manuel Andrade, que siempre le quiso bien y fué en todo instante un sincero propulsor de sus iniciativas y anhelos. Son cuatro bien sentidas, ambientadas, plácidas y típicas notas gallegas con las cuales el distinguido convecino embellece un salón de su casa nueva. (Y
REVISTA DEL CENTRO GALLEGO 20 los opulentos señores de la región que ni por vani dad exornan con arte sus residencias tomen de este caso ejemplo. Cuestión de gustos. De buen gusto, por supuesto. No solo de pan vive el hombre... ¿verdad?) Se titulan “ Sol de Otoño ” , “ Remanso saudoso ” , “ La paz de la aldea ” y “ Fiesta aldeana ” y llevan dig namente la firma del celebrado autor. Cuatro as pectos, cuatro tonalidades del paisaje ribereño y de las lontananzas amables y de los valles geórgicos. Una buena adquisición — que es además un galante estímulo — y un plausible rasgo a imitar. En el estudio de Abelenda siempre hay ajetreo de trabajo. Un cuadro en el caballete. Otro que se desplaza hacia un ángulo en espera del modelo que no tardará en volver. .. Y en las repisas, en lo alto de los muros, renovadas telas de paisajes y de figu ra, dibujos, apuntes...! “ La cacharrera ” , es una de las composiciones más simpáticas, más íntimamente sentidas. Un óleo de una admirable espontaneidad. Los cachivaches, telas, barros, cobres, pañizuelos do colorines, platos rameados, vasijas de loza y de cris tal en las que la luz ee quiebra, son no lo accesorio, sino lo principal en este lienzo luminoso y original. Claro que sin desdén para la verdadera protagonista, para la bella figura de mujer gallega que sonríe galana y armoniza con su presencia los dispersos elementos. Al fondo, un ábside románico. Porches compostelanos o betanceros. Siluetas campesinas. Una síntesis plena de recordaciones de nuestras vi llas milenarias, de ancestrales usos y costumbres, de romerías y playazos, de mercados y veigas flo ridas. Algo al modo de Hermoso, de los Zubiaurre, de Solana ... en cuanto a fuerza, a gesto, a caracteri zación regional. Pero personalísimo; vigoroso y grá cil. Muy Abelenda en su manera actual. — ¡Usted pinta siempre...! — Siempre — nos dice. — Mi vida estuvo y estará dedicada exclusivamente al Arte. (La luz de los años mozos reverbera en las gafas del pintor, como re flejo de una pira interna, inextinguible y crepitante). — ¿ ... ? — Afortunadamente del Arte viví hasta , ahora, y no me va mal. No lo industrialicé, no lo mercantilicé. Hice siempre Arte por devoción y... acaso también por esa efímera gloria que los artistas soñamos al canzar. — i-..! — Esperanza tengo, no me faltan buenos ánimos, ni fe. .. ¡Adelante! — ¿ ... ? — Vivo casi siempre en el campo — a las puertas de La Coruña. ¡En el campo, que amo y pinto a to das horas y a todas luces, emocionado, como en un culto! Vengo al estudio solo para atender a mis cía ses, para educar a futuros artistas. Mi esplendente escenario es esta magnífica e inagotable ría del Pa saje — yo vivo en Perillo — que cada vez me brinda currunchos y atracciones nuevas. — En veintitantos lienzos que aquí están pregonan mis pinceles, ya se ve, el encanto de Galicia. Otros tantos que andan a estas horas esparcidos por Eu ropa y América ratifican el exaltado amor que por su tierra siente este devotísimo admirador e intér prete... No puedo hacer más, pero cuanto puedo lo hago. .. Y lo hace bien, con talento, con la emotividad y con la fortaleza de la raza. Cae ia tarde. Bajo la luz, cernida desde lo alto, se esfuman en las paredes las iglesitas aldeanas, las finas siluetas de los eucaliptus sobre la nota de plata de la ría, las jocundas escenas rurales que pa recen traer al recinto en calma con el toque de ora ción, el estallido de un cohete y un aturuxo ... Abelenda, consciente de su Arte y también de a donde puede llegar su voluntad firmísima, sonríe... —¿Y ahora? — Iré a Bayona. Tengo que pintar allí el retrato de mi respetable amigo señor Bedriñana, actual pro pietario de Monte Real, el soberbio castillo que fué del marqués del Pazo de la Merced. Después a Vigo... — ¿Otro retrato? — Un paisaje de aquellas riberas que tuve el honor de que me encargase don Mauro Alonso, el alcalde de la ciudad. — ¡Un año bien aprovechado, amigo! — No me quejo, no... Un abrazo, artista! A. A ROSA de CEN FOLLAS A capilla adormíase ñas sombras, do silenzoso e triste atardecer. Eu estaba onde a tí de unha coluna o pe. Rezabas, as mans xuntas e os labios a tremer: —Dios te salv.e, María, •chea de gracia es... (Os olliños baixón Nosa Señora mirónte e rieu). Fóichese o santo o ceo, o ten corazonciño a min volveu e tamén as mans xuntas e os beizos a tremer, rematache a pregaría talando c-o amor meu: “ Agora e mais na hora da nosa morte, Amén ” . (Mirando para tí, Nosa Señora ria a mais non poder). Ramón Cabaniltas
DEL CENTRO GALLEGO 21 REV ISTA Jesús Bal Conocimiento de Maruja Mallo UNA VISITA El señor Millán, secretario de la Diputación In tense, nos recibe en su despacho oficial. Hemos ido a él por un asunto particular. El despacho: mesas, sillones y algunos mediocres cuadros, tan mediocres que la vista descansa mejor en Tos marcos que en las telas. Sólo un óleo atrae la atención. Representa una muchacha con un racimo de uvas entre sus ma nos. Pintura jugosa y de graciosa línea. Dentro de su aire un poco académico encierra indudable espon taneidad pictórica. ¿La firma? “ Ana María Gómez ” . ¿Una desconocida pensionada por nuestra Diputa ción? En efecto, se trata de una pensionada. Pero, ¿desconocida? El señor Millán nos saca de dudas. Revelación. UNA SOLICITUD En mayo del 26, la Diputación lucense recibía una solicitud. Ana María Gómez González Mallo, nacida en Vivero, de 19 años de edad, solicitaba, como In censé, una pensión para proseguir sus estudios pic tóricos comenzados con los cuatro cursos oficiales de la Escuela especial de Pintura, Escultura y Gra bado, de Madrid. Nadie en estas latitudes sabía quién era la solicitante. Del talento de la joven pin tora respondían las más encumbradas figuras de la pintura oficial española. La Diputación de Lugo, en sesión de 15 de junio de 1926, concedía generosamente la pensión solici tada. El destino le deparaba por esta vez un honroso patronato. LOS ENVIOS Ana María envió la tela ya mencionada .como prue ba de sus trabajos en el primer año de pensión. Nuestros diputados provinciales, no supieron negar el segundo año. Felizmente. Resultado de esta se gunda etapa, la Diputación recibe “ El indio ” y un primoroso retrato a lápiz. Y ahora, acaba de recibir “ La dama del abanico ” y una deliciosa cabeza de muchacha. Si se comparan las tres primeras obras con las dos últimas... Pero no adelantemos los aconteci mientos. Todos los envíos los firma Ana María Gó mez González. Nada más. Las tres primeras obras nos muestran, además de un gran talento pictórico, una artista en posesión de sólida técnica, pronta a dar la cuchillada a sus maestros. ¿Sus maestros?: Benedito y, hasta hoy, Moreno Carbonero. Pero es imposible que estos hom bres sean sus únicos guías, hombres capaces de ma tar todo pintor en formación. Los grandes maestros de otros tiempos vagan, indudablemente, en torno de esta muchacha que quiere — y logra — pintar. EN BUSCA DE MARUJA MALLO Y logra pintar, por fin, a su gusto. Diciendo todo lo que lleva dentro, y diciéndolo de la manera más adecuada a su espíritu. Alcanzado — la mejor con quista de todo artista — acento personal. Y un día, en los salones de la “ Revista de Occidente ” , ¡Paf!, estalla la bomba. Se abre la exposición de Maruja Mallo. Según la crítica más solvente, la mayor re velación de muchos años a esta parte. La pensionada lucense extrae de sus dispersas virtudes plásticas aquellas más puras y personales, como de su vasta firma — Ana María Gómez González Mallo — de canta cinco sílabas sonoras y ya inolvidables: Ma ruja Mallo. Y' como velada resonancia de su obra más sincera, llegan a Lugo “ La dama del abanico ” y la cabeza de muchacha. Aquí ya puede verse la obra de Maru ja Mallo, la nueva pintora, pintora nueva. No sé qué opinarán nuestros diputados y nuestros críticos locales. Pero yo creo que las cinco obras que Maruja Mallo tiene en la Diputación, le dan derecho a una protección constante por parte de ésta. Nin gún pensionado lucense ha podido alcanzar el re nombre — difícil y seguro — que en sólo unos días obtuvo la joven pintora. Y ello será motivo de glo ria para la Diputación que proteja tan grande ta lento. Jesús Bal VIVERO: DOS ASPECTOS DE LA POBLACION
REVISTA DEL CENTRO GAL LE G O 22 De Alejandro Barreiro Lápidas conmemorativas en el Hospital de Santiago De Felipe II a Barcia Caballero El culto director de nuestro colega “ El Eco de Santiago' ’ , D. Celestino Sánchez Rivera, ha tenido una iniciativa interesante. De los tiempos en que desempeñó la secretaría del Real Hospital de Santiago datan algunos traba jos y descubrimientos de singular valía, hechos por él en aquel establecimiento, y que ahora, desde las columnas de su periódico va enumerando y concre tando. Restauró la hermosísima verja o reja que delimi ta en el zaguán el altar frontero; colocó en el cen tro de este mismo vestíbulo un farolón, precioso obra de hierro forjado — siglo XVI que yacía arrum bado en un desván; emplazó en la admirable capí lia — notable testimonio del arte gótico en Compostela —el curiosísimo “ cepo ” , cepillo, boeta o limosnero con ornamentaciones, cerrojos y candados que datan del tiempo de los Reyes Católicos; limpió e hizo desaparecer con tino la horrenda capa de cal que ocultaba frisos y pinturas en los muros del pórtico, como en el salón de actos, del cual quedó asimismo a la vista la antigua decoración con damascos y brocados. Sobre ellos, en vez de los feos y vulgares lienzos que allí había, destacan hoy dos auténticos Goya o , con toda lá armonía y el vigor de aquella paleta luminosa. Dos cuadros de Coya que el señor Sán chez Rivera desempolvó y restauró, ya que, aunque parezca mentira, en el lento rodar de los años ha bían ido a. quedar arrumbados entre los trastos inú tiles. El perspicaz secretario-archivero halló primero un recibo autógrafo del gran Don Francisco, dándose por satisfecho con algunos miles de reales de vellón — muy pocos — importe de dos retratos del señor Rey Don Fernando VII y de una de sus cuatro o cinco mujeres, pintados para el Hospital. Y por el recibo sacó los cuadros, que era lógico estuviesen en la santa casa, a la que habían sido destinados. Un buen hallazgo, que equivalió a un legado valioso. En el Archivo, que estaba desde hace lustros en el más perfecto desorden, y que él empezaba a des combrar, digámoslo así, cuando su jubilación, halló bulas y breves pontificios 1 de inapreciables méritos, cédulas y privilegios otorgados por reyes, prelados y príncipes, mamotretos de positivo mérito para la historia regional. Tuve en mis manos aquellos mag níficos pergaminos, recios y amarillentos, y las do blas, los gruesos y pesados sellos de plomo con la efigie de Papas o de monarcas, que sujetos con cera y gruesos nudos penden al pie de las rúbricas... Como en Simancas o en Alcalá o en el Archivo de Indias de Sevilla. Lo malo fué que no le bastase al querido Celestino tener Bula, ni aun la de Meco, pa ra evitar su prematura jubilación! Ahora, aunque ya fuera del establecimiento pro vincial en el que prestó tantos buenos servicios y al -cual hasta enriqueció como va dicho, sigue aún prestando atención cariñosa a las cosas de dentro. Y así acaba de recordar que en el salón principal estuvo aposentado y dió audiencia Felipe II, y que en otro local de la casa solía permanecer en sus visitas monseñor Ventura Figueroa, el opulento pre lado, natural de Galicia, que al morir instituyó la pujante Fundación que lleva su nombre y que to davía costea a todos los parientes del fundador, a los “ figueroístas ” , la carrera que deseen seguir, si son varones, y da una dote a las mujeres cuando se casan, o se hacen monjas, o se quedan solteras, llegada cierta edad. Recordó también que en la pila de la capilla del Hospital fué bautizado nuestro egregio poeta, la dulce musa gallega, Rosalía Castro, y finalmente, que actuó muchos años como médico y no sé si como director del establecimiento, otro poeta gallego, Juan Barca Caballero, recordado autor de “ O arco d ’ a vella ” y además famoso alienista, ex rector de la Universidad. Y como Celestino tiene unas breves pesetas so brantes de una suscripción que entre los amigos del Arte abrió hace algún tiempo para subvenir a aque llas restauraciones — que acaso la Diputación juz gaba superfinas — he aquí que acaba de ocurrírsele abrir otro, para ofrendar unas lápidas conmemora tivas: desde la Santa Musa de la tierra, Rosalía, al tétrico D. Felipe, señor un día de dos mundos. En uno de los últimos números de “ El Eco de San tiago ” , la veo ya iniciada. Y no deja de ser original: “ Para una lápida que se colocará en el salón donde dió audiencia Felipe II, 10 pesetas ” . “ Para otra lápida en ofrenda al Arzobispo D. Ven tura de' Figueroa, 10 pesetas ” . “ Para otra que diga ante la pila de la capilla del Hospital, que allí recibió las aguas del bautismo la gran lírica gallega Rosalía Castro, 10 pesetais ” . Otra, en fin, para el venerable y admirado D. Juan Barcia, y no sé si alguna más, porque el entusiasta cofrade administra parcamente, pero con amplio es píritu las “ pesetiñas ” del remanente. ¿Ya ver quién responde? Con unas mías puede contar; aumentadas, natu ralmente, para Rosalía, aunque se queden sin ella otras lápidas. Bien pueden costear rumbosamente los “ figueroístas ” , la de su ilustre progenitor, cuyos restos mortales ¡ni aún saben a estas alturas dónde se hallan! Algunos periódicos regionales expresaron con elo gio su asentimiento a la iniciativa de Sánchez Rive ra, que por mi parte aplaudo también. Alejandro Barreiro
23 R E V I S T A DEL CENTRO GALLEGO De José Triso Díaz Monasterio de Armenteira Invitado por distinguidos amigos, tuve ocasión de contarme un año de feliz memoria, entre los nume rosos romeros que asisten a la renombrada fiesta que en honor a la Virgen de las Cabezas, se cele bra en el antiguo monasterio de Armenteira, situa do en el monte del mismo nombre y partido judicial de Cambados. Gratos e indelebles recuerdos conservo de tan agradable excursión y fueron ellos y la impresión recibida al contemplar aquellas sagradas ruinas, los que me indujeron a buscar por todos los medios que tuve a mi alcance el origen y fundación de aquella obra levantada en honor del Altisimo por un alma tan valerosa como ferviente. Fué para mí, lego en la materia, rudo trabajo la empresa que me propuse, pero quedaré satisfecho si mis pergeñadas líneas cumplen su prometido, descu briendo a mi manera parte de los misterios que en cierran aquellas benditas piedras del convento de Armenteira que me cobijó por unos instantes bajo las bóvedas de su espaciosa iglesia. Data el origen del mencionado convento del siglo II y atribuyese su fundación a un caballero perte neciente a ilustre familia de Saínés, de nombre don Ero de Armentaria. Hombre tan repleto de valor como de hidalguía, atrajese la admiración del rey Alfonso VII, quien pronto le colmó de favores y privilegios hasta el punto de hacerle su privado, cargo que don Ero des empeñó con el mayor acierto usando de él en pro de los desvalidos “ con lo que adquirió más volun tades que rentas ” . Mas vino un tiempo en que, cansado de batallas y negocios, decidió buscar una mujer que amparase su vejez y al efecto contrajo matrimonio con una señora de su abolengo, retirándose a su casa-palacio de Saínés donde pasó los primeros años de su vida conyugal ajeno a las envidias y rencores del mundo que en otro tiempo le había admirado. Sólo un pesar le había afligido: el cielo no había bendecido su unión por más que rogando constante mente, implorasen del Altísimo la descendencia que tanto ambicionaban. “ Cierta noche aparecióse en sueños la Virgen Ma ría a don Ero ysu esposa, ordenándoles la funda ción de dos monasterios cistercienses, uno para hom bres y otro para mujeres, con lo cual se asegura rían una descendencia espiritual mil veces más nu merosa que la carnal que deseaban ” . Después de comunicarse los dos esposos la celes tial inspiración que la Virgen les había brindado, acordaron contentos llevar a cabo la obra que al parecer era un vivo deseo del Altísimo convirtiendo en poco tiempo la caas-palacio de Saínés en mo nasterio y pasando la capilla a ser la ermita del mismo. El rico-home don Ero de Armentaria que en otro tiempo había logrado distinguirse por sus hazañas y que a fuerza de méritos había llegado a ser priva do del hijo de doña Urraca, conviértese desde aho ra en devoto ermitaño al tiempo que se despoja de todas sus riquezas y consagra por entero su vida al Supremo Hacedor. Influía por entonces sobre los espíritus adormeci dos por el pecado y la ignorancia la elocuente pa labra de San Bernardo conmoviendo a Europa en tera con su predicación y al ilustre abad de Claraval volvió sus ojos el penitente ermitaño enviando comisionados que suplicaron al abad mandase algu nos monjes que vinieran a ser los fundadores y di rectores del nuevo monasterio. Atendió esta súplica San Bernardo y envió cua tro discípulos suyos que llegaron a Armenteira en Junio de 1149, eligiendo al año siguiente por abad del convento al antiguo e ilustre caballero don Ero de Armentaria quien durante el tiempo que ocupó su cargo dió muestras de gran humildad y benevo lencia. Como aumentase considerablemente el número de DEPOSITO DÉ LANA LAVADA DE TOSE 003STIDE Importación de Arpilleras, Lonas, Lienzos, Hilos, etc. FABRICA DE BOLSAS PREPARACION DE TODA CLASE DE PIELES FINAS TELEFONOS: La Uruguaya, 530 Central — La Cooperativa, 64 Central CALLE GALICIA 1051 MONTEVIDEO
E E V I S T A DEL CENTRO GALLEGO monjes en el monasterio, hallábase preocupado don Ero con la idea de levantar una iglesia mayor que la ermita de que disponían y para llevar a cabo su proyecto acudió a su antiguo amigo el rey Don Al fonso, quien concedió a favor del monasterio un no table privilegio donándole todo cuanto al rey perte necía en el coto de Armenteira y Barrantes. Este rasgo fué imitado por otras muchas personas •de todas las clases sociales quienes a porfía otor gaban donaciones a favor del abad y convento de Armenteira. Comenzó entonces a construir la actual iglesia en el año 1167, según reza una inscripción grabada en los pilares de la capilla mayor. Resulta de otra ins cripción existente en el pórtico que la obra fué ter minada al año 1212, de donde nace la consecuen cia de que no terminó don Ero las obras, pues había muerto en el año 1176. La piadosa leyenda que perpetuó la memoria del ilustre abad de Armenteira, a quien las gentes atrihuían numerosos milagros y le tenían por santo, óye se contar entre los ancianos de Armenteira de la si guiente manera: Cierta tarde salió el abad Ero a pasear y embebí do en sus rezos se internó en lo más profundo dr. un bosque lejano, cuando oyó que a poca distancia suya cantaba un pajarillo, cuyos dulcísimos trinos cautivaron al abad, que embelesado por la rica memelodía fué a sentarse al pie del árbol en cuyas ra mas había oído al tierno cantor, pasando doscientos años como dormido, durante los cuales cúpole la di- ■cha de disfrutar en esta vida de los goces reesrvados a los bienaventurados en la eterna. Despertó al cabo de los doscientos años cuando en su concepto sólo había transcurrido una tarde. Vuelve al convento donde todo lo encuentra cambia do y al preguntar a los nuevos monjes por sus com pañeros de penitencia respondióronle que ya de ellos no había memoria. Dió entonces a conocer don Ero y los monjes qui sieron entregarle el gobierno del monasterio, pero él no aceptó. Padecía nostalgia del cielo, y pronto el Señor cumplió sus deseos de pasar a mejor vida, llamándole aSí. De nada sirvió que los monjes que muchos años después vivieron en el convento ayunaran a pan y agua para con esta preparación proceder a la busca del sepulcro del abad de Armenteira, ni tampoco dieron resultado otras muchas investigaciones con el mismo fin, pues nada se consiguió, siendo hoy el día que aún se desconoce la tumba en donde re posan los restos del ilustre don Ero. Recogí en mis datos que la enorme prosperidad de que gozó el citado monasterio, que contaba con numerosos cotos y otras propiedades, fué usurpada por señores tiranos, que hicieron desaparecer aque llas cuantiosísimas riquezas. Subsisten aún algunas rentas que cobran diversas manos del arciprestazgo de Salnés, pues hay testimo nio de ellas, en diferentes parroquias de los parti dos judiciales de Caldas, Cambados y otros. Hoy queda el monasterio de Armenteira reducido 24 a una propiedad descuidada, pues sólo se conservan en pie la iglesia amenazando ruina y la celda aba cial, tampoco muy segura. La biblioteca regida durante algún tiempo por Fr. Basilio Duarte, sirve actualmente de pajar. El especioso claustro, mudo testigo de peniten cias sin cuento, sirve en ocasiones de albergue a las gallinas y no es difícil ver durante las fiestas que allí se celebran cómo se convierte en animado sa lón de baile, donde las parejas danzan sin respeto a las paredes que guardaron en otro tiempo la at mósfera benévola y virtuosa que en su interior se cernía. Poderoso y venerado ayer... Abandonado y des truido hoy ... Por eso, fuertemente impresionado al contacto de aquel triste ambiente, acaricié la idea de resucitar con mi pluma los misterios que guardaba aquel f<3 sil de una vida ejemplar. Y cuando al caer de la tarde me despedía de aquél pétreo cadáver, sentí mi alma como inunda da de tristes emociones... “ Ante aquel contraste de vida y misterios, de luz y tinieblas, medité un momento: Dios mío. ¡qué solos se quedan los muertos!... ” José Trigo Díaz. Santiago Tellechea Ferretería por mayor URUGUAY 1015 MONTEVIDEO UNICO IMPORTADOR DE LAS TIJERAS DE ESQUILAR MARCA “ LA VIZCAINA” , REINA DE LAS TIJERAS. - CASA IMPORTADORA DE ARTICULOS EPAÑOLES, FRANCESES, INGLESES, ALEMANES, NORTEAMERICA NOS E ITALIANOS. 1 LA VIZCAINA iiii ( Marca Registrada )
27 REVISTA DEL CENTRO GALLEGO' hospitalidad y esa esforzada vida, cara a cara con la naturaleza. Sin hablar del admirable Redondela, hay otro si tio de tránsito que estaciona en nuestros recuerdos, dispersos y confusos, hasta no obedecer a itinerarios de ningún orden, y es uno con nombre de helénica resonancia. Arcade llámase esa parroquia cristia na, posiblemente colonia griega, que acaso fué en otros tiempos otra Arcadia feliz. Su iglesita proce de, como quein no quiere la cosa, del siglo XII. Y nos deja la visión de su pórtico apoyándose en dos pa res de columnas, una de las cuales, por inesperado cápricho arquitectónico, es nada menos que salomó nica. Y estamos a corta distancia en estos parjes del castillo de los Sotomayor, uno de los más hermosos y admirables de cuantos edificó le Edad Media. Con sus almnas, festoneadas hoy de yedra-, evoca todo el mediovalismo galaico y la figura de aquel conde que pasó a la posteridad por su sobrenombre de Pedro Madruga, y que dé no haber venido al mundo cuan do ya los Reyes Católicos habían concluido con el poder feudal, posiblemente hubiera hecho extensible a toda Galicia sus fueros de señor de horca y cuchi llo. Así y todo, sus historia nos resulta tan increí ble como una leyenda, tanto por el aspecto de ésta su señorial morada. Antes o después, pero penúltimo para nosotros antes de avistar Vigo (que, como Pontevedra, son por separado materia de otras crónicas), surge aquel Verducido cantar: Verducidp, Verducido, con todos tus arredores non te chamas Verducido, chámate jardín de flores. Y lo último, Puente San Payo, terreno de “viei- ¡ M. González y González | Sucesor de | GONZALEZ, SUAREZ & Cía. CONSIGNATARIO DE CEREALES Y FRUTOS DEL PAIS RIO NEGRO, 1658 ______ _ MONTEVIDEO ras ” o veneras, con su histórico puente, donde Iosllamados literarios, porque formaban su hueste Iosestudiantes compostelanos, y los aldeanos gallegos consiguieron detener el ímpetu avasallador de la conquista napoleónica. Sin gobierno central, puesto que había un rey invasor; sin jefes y hasta sin muni ciones, haciendo arietes de los árboles y cañones de sus troncos horadados, con su simple apego al terruño, supieron no sólo defenderlo, sino reconquis tarlo palmo a palmo. El puente fué cortado en su primer arco para evitar que el enemigo lo traspusie se, y cuando éste quiso vodear el río sus poéticas aguas convirtiéronse en su mortaja. De esta acción y de la de San Marcial, vecinas en el tiempo y el espacio, sacó Willington su concepto sobre el valor gallego, que le hizo decir al ejército en su procla ma del 4 de Setiembre de 1813: “ Guerreros del mun do civilizado, aprended a serlo de los individuos del cuarto ejército, que tengo el honor de comandar. ” “ Cada soldado merece con más justo motivo que yo, el bastón que empuño. Dos divisiones fueron testigo de este sin igual combate, sin ayudarles, por disposición mía, para que ganasen una gloria sin par. Imitad todos a los inimitables gallegos, distinguidos hasta el fin de los siglos por haber llegado en su de miedo donde nadie llegó. ” Las inflamadas palabras del parsimonioso sajón, deben de responder a hechos que las justifican. Descubrámanos pues, al cruzar este puente, de eterna memoria; pero no olvidemos tampoco que también la musa popular lo ha inmortalizado a su manera; Vexo Vigo, Vexo Vigo, tamen vexo Redondela, vexo a Ponte de San Payo camiño de miña térra. Augusto D ‘ HALMAR ir : Vd. que es fumador y conoce lo bueno, pruebe los Tabacos U u EL TORO ” 99 Tipo Blanco RIO NOVO XXX ” Tipo Negro No olvide; exija la marca “ EL TORO ” SU AGRADABLE BOUQUET DELEITA Y SATISFACE
DEL C E N TRO GALLEGO R E V_1 S T A 34 parable al de las Rías Bajas, pero de más fuertes trazos. Cerca de Bu re la, las ruinas de la fábrica de Sarga - délos, queprodujo preciadísimos ejemplares de cerá mica en tonos azul, rosa y verde. Vivero. Agradable ciudad de antiguo carácter, con restos de murallas, de las cuales quedan algunas puertas. Desviándose algunos kilómetros, puede visitarse en el Valle de Oro, las ruinas del Castillo de la Frouseira, donde fué hecho prisionero el mariscal Pardo de Cela, caudillo simbólico de Galicia. LUGO - SANTA EULALIA DE BOVEDA A escasa distancia de Lugo, se encuentra la cripta de Santa Eulalia de Bóveda, interesantísimo y re ciente hallazgo arqueológico. Muchos y solventes arqueólogos han visitado San ta Eulalia de Bóveda, y ninguno se ha decidido a definir concretamente su época de construcción. Algunos sospechan que pueda ser un templo pa gano habilitado para el culto cristiano; otros pien san en la posibilidad de un templo priscilianista. Desde luego puede afirmarse que se trata de uno de los má§ curiosos ejemplares de la arquitectura primitiva española. Queriendo conocer a conciencia nuestra provincia, deben hacerse también los itinerarios Lugo-Castroverde (torre del homenaje de un castillo y próxima la iglesia de Villabad, del XV); Fonsagrada (típica villa montañesa, con un interesante relieve en la fuente sagrada) y Lugo-Meira (restos de un célebre monasterio). Sería suficiente lo enumerado par aque Lugo y su provincia, fuese un centro de turismo de primera categoría. Pero — volvamos a dolemos de ello — mientras no se den a conocer los innumerables atractivos que ofrece, Lugo seguirá olvidado, como una estación de transito, de la cual apenas se recuerda el nombre El Sindicato de Iniciativas, el Comité de Turismo que debería crearse con urgencia, podría realizar el milagro. Correa Calderón GRAN HOTEL COLON ( PALACIO GANOOS ) JL EL MAS MODERNO DE MONTEVIDEO. LUJOSAS INSTALACIONES, ASCENSO RES ELECTRICOS. DEPARTAMENTOS PARA NOVIOS. SITUACION INMEJORA BLE CON TODAS LAS LINEAS DE TRANVIAS A SU PUERTA. ------------------ Calle Rincón esquina Bartolomé Mitre MONTEVIDEO
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