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Informe presentado a la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago / [Salvador Parga, Manuel López y López, Isidro Casulleras, M. Valenciano, J. Seijas Moreno]

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R. INFORME PRESENTADO Á LA Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago. Si las contadas horas de que puede disponer la Comisión, aguijada por el deseo de aprovechar la sesión, ya oficialmente convocada, le permitiesen comprender en este dictámen la biografía del ilustre socio á quien la muerte abrió, á la vez, las puertas de la eternidad y las del templo de la gloria, justificados plenamente quedarían los motivos de la sentida proposición del Sr. Director de esta Sociedad para rendir digno tributo á la memoria del Excmo. Sr. D. Antonio Casares y Rodríguez, los términos y alcance de este informe, el dolor que amarga nuestros corazones, y hasta esa mezcla de duelo y simpatía, solo ’ debida á la eterna pérdida de las verdaderas grandezas, con que todo un pueblo manifiesta sus más sinceros y cxpontáncos sentimientos. La biografía del último Rector de la Universidad Com])ostclana encomendada está, por el claustro que tan dignamente ha presidido, <á la elegante pluma de uno de sus profesores. La Sociedad Económica en estos momentos no la necesita. ¿A qué justificar méritos que son univcrsalmente conocidos, é impulsos que palpi  tan en todas las conciencias? ¿A qué, cuando se trata do honrar la memoria del socio que ha sido aquí el primero por su antigüedad y el primero también por sus grandes merecimientos, recordar en el centro que durante siete años consecutixos ha dirigido, las virtudes que le adornaron, la ciencia que ha atesorado, la ilustración que ha difun  dido, la fama que le enaltecía y la gloria (pie ha reflejado sobro el país (pie fué su cuna? Todos recordamos con profundo dolor, pero con legitimo orgullo, aquella gran inteligcñcía para la cual fueron trasparentes las más arcanas cuestiones científicas; aquella metódica exposición, compeiíétrada por la inmensa claridad de su entendimiento, con que hacía aparecer fáciles los más difíciles problemas'; aquella variedad ' infinita de conocimien  tos que por igual abarcaba el mundo físico y el mundo del espíritu; aquella su activi  dad incesante que produjo tantas obras para la enseñanza y señaló tantos derroteros para el progreso, y aquellas sus cualidades morales, en fin, robusto cimiento de sus virtudes ó inmarcesible corona de una vida rica en frutos, esmaltada por nobles hechos, dirigida por grandes principios, sublimada por altísimas ideas y santificada por una muerte tan ejemplar, como universalmcnte sentida. Todos sabemos los grandes títulos que avaloraban su consideración personal. Licen  ciado en Filosofía y en Medicina, Doctor en Ciencias y en Farmacia, su vasta instruc  ción dominaba igualmente lodos los ramos del saber humano. Y como el verdadero mé  rito, á semejanza de las aromáticas esencias, por si mismo trasciende y se difunde, fué preciso que al indisputable del ilustre finado superase todavía la modestia, para que pródiga y gloriosa trascurriese su vida en el reducido circulo de esta ciudad, donde fué sucesivamente Profesor de Química aplicada á las artes en las escuelas de esta So  ciedad, Catedrático de Física, de Química y de Historia Natural, Decano de Ciencias y de Farmacia, Director do la Sociedad Económica, Rector de la Universidad, socio correspon  diente de las más sábias academias de Europa, condecorado con veneras y distinciones entre las que se contaba la Gran Cruz de Isabel la Católica, Presidente de Congresos científicos, individuo de'innumerables comisiones y ante todo y sobre todo maestro eximio, cuya comunicación espiritual, durante cincuenta años, fué á modo de rastro luminoso en que se ilustraron tres generaciones. Todos conocemos la significación científica en España de nuestro nunca bastante llorado consocio. En el primer tercio de este siglo las ciencias naturales y muy especialmente la Quí  mica, si no desatendidas en absoluto, eran por lo menos muy poco cultivadas en la Península. Entre las excepciones honrosas ninguna tan señalada como la del Doctor Casares, quien no solo se asimiló con avidez toda la cultura científica extranjera, sino que comprobó todos sus descubrimientos en el laboratorio, adquiriendo tan vasto caudal de conocimientos y de prácti  ca que pudo, en breve plazo, dar á la luz pública la insigne obra de Química general aplicada á las artes y la agricultura, la cual modificada en sus muchas ediciones al compás dél progre  so, sirve de texto en la mayor parte de las Universidades y de los Colegios especiales. El sa  bio químico analizó, desde entonces, todas las aguas minerales de Galicia, descubriendo en ellas los nuevos metales alcalinos rubidioy cesio; sometió á la investigación analítica gran parte de los minerales del país, dando á conocer los ricos veneros que este oculta en sus en  trañas, y suscitando la explotación de las minas de estaño de la provincia de Orense y de las de níquel del cabo de Ortega!; estudió químicamente los vinos de las diversas comarcas ga  llegas exponiendo los procedimientos mas favorables para su elaboración y mejoramiento, y extendió de tal suerte el conocimiento de nuestras riquezas naturales, que su ciencia, útil á la humanidad, ha sido además para Galicia fecunda como toda revelación. Magnifico testimonio de su genio y perennes laureles de su corona son las catorce obras científicas que ha publicado. Manifestación elocuente de su actividad y de su amor á la cien  cia los innumerables folletos, memorias y artículos que ha suscrito. Pero, ¿á que continuar esta exposición que en vano pretendería copiar la fisonomía moral del hombre y del sabio, si todos vosotros le habéis conocido y embellecida por el amor y la admiración su figura se destaca jigantesca en vuestros recuerdos así como su memoria vive y vivirá inextinguible en vuestros corazones? UNIVERSITARIA DE SAN! IAGU 01520396 u se UN1VERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA Honrar al que fué nuestro eminente consocio y Director es un deseo que todos sentimos y un deber que todos anhelamos cumplir. Y ¿cómo no, cuando la prensa periódica asi espa  ñola como extranjera, consagra entusiastas recuerdos de consideración y expresivas mués, tras de dolor á la memoria del esclarecido Químico gallego? ¿Como nó si nosotros hemos sen  tido mas de cerca su influencia y hemos participado mas directamente de su vida y desu gloria? Limitaráse, pues, la Comisión á proponer el medio que cree mas digno de honrar y per  petuar la memoria del Excmo. Sr. D. Antonio Casares. Para los grandes merecimientos las grandes demostraciones: para las colosales figuras que dejan huella imperecedera en la historia, nada mas propio, nada mas adecuado que el monumento y la estatua. Poro como esta última demandaría gastos do consideración que aca  so no hubiera medios hábiles de sufragar, la Comisión tiene el honor de proponer la fundición en bronce de un busto del sabio Químico para colocarlo sobre un pedestal eu cualquiera de las plazas públicas de esta ciudad. Parece, á primera vista, que este merecido tributo de nuestro cariño excede también á los escasos recursos de que puede disponer la Sociedad Económica. Pero si se tiene en cuenta que el renombre del insigne Químico interesa por igual á todo el país gallego y que sin géne  ro de duda la mayor parte de su vecindario, la Universidad Compostelana, el Ayuntamiento de Santiago, las Corporaciones docentes de Galicia y las Diputaciones Provinciales se asociarán, no ya gustosas, sino con entusiasmo á este pensamiento, se comprenderá que ha de ser tan posi  ble su realización como es grande la voluntad que para tan noble propósito á todos nos anima. A fin de ejecutar en todas sus partes y detalles este pensamiento, la Comisión tiene la hon ra de proponer que se autorice plenamente al Sr. Director de la Sociedad para que ya por si solo, ó va asociándose á las personas que se sirva designar, se diríja á las Corporaciones ofi  ciales solicitando su concurso pecuniario, abra una suscrición pública en Galicia yen Amé  rica, si lo creyese conveniente, encargue la ejecución del modelo, gestione la fundición del busto, mande construir el pedestal y elija el sitio conveniente, de esta ciudad en que deba eri  girse el monumento que el patriotismo ha de consagrar al talento y á las virtudes cívicas de nuestro esclarecido paisano. La Comisión se holgaría de que este informe tradujese fielmente las aspiraciones y los deseos déla Sociedad á cuyo exámen se somete, porque está convencida do que las expan  siones del entusiasmo y del amor á las glorias pátrias inundan de noble satisfacción el alma y logran siempre merecida recompensa. La ilustrada Sociedad Económica sabe perfectamente que rendir al genio homenajes de admiración, inscribir su nombre en la historia, y perpetuarlo en mármoles y bronces no solo es tributo debido á la memoria de los grandes hombres, sino además prueba, la más evidente, de la cultura de los pueblos que saben otorgarlo. . Santiago 7 de Mayo de 1888. — S a l v a d o r P a r g a . — M a n u el L ó pez y L ó pez . — I sid o r o C a su l l er a s . — M. V a l en c ia n o . — J. S eija s M o r en o . u se UN1VERSIDADL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA