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Locucion de Dios al corazon del religioso en el retiro sagrado de los exercicios espirituales / compuesta en latin por el R.P. Daniel Pavlowski ... ; traducido en castellano por un religioso ...

Pawlowsky, Daniel

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dice asi : Soke manerd es tfpMo el que hace 1 OS c«rcicios , si «on áslimo generoso y hberal ofrece A su Criador todo su afecto y hbertod 4 asi servirá para qué enfervorizada el alma con las consideraciones , que aquí se proponen, se entregue totalmente á estos exercicios. Empezarás , pues , con la oración prepara  toria, según manda N. S. P. p°r hi cua pedirás á Dios gracia, para que tonas tus potenciasy operaciones se encaminen a su mayor gloria. La práctica podra ser la que se sigue , ú otra semejante. Dios, dignísimo de toda alabanza , que me concediste ésta hora para alabarte j ¿ame tu gracia eficaz, para que todo lo que hw ciere, y padeciere, principalmente en, esta meditación, con todas sus circunstancias y operaciones de mis potencias , sea para tu mayor gloria; todo lo cual-te ofrezco por tu amor; porque eres sumo bien , y digno de ser lo que eres. • . Preludio i. Aprehende con viva fe, que estás en la presencia de Dios, que llena y penetra todo el mundo, y á, tí iiiismo en el, y que en este mismo Dios ( como dice el Apos  to!) te mueves, vives y tienes ser. . , Preludio 2. Pide á este Señor , que tienes presente , que te dé gracia para hacer con fruto estos cxercicios , según su. santísima voluntad. _ Punto i. Oye á Dios, que te dice:»Vye, 8 _ ^efG.iciqs «hijo nvO:, ía. Dovtpna de tu ■ Padre , y no Mte apartes, de la I^ey de tu «Madre, para que «sexuada gracia á cabeza. ” (i j / Oyendo, e$(aa palabras, considera, que tu jgnaqio (rajo milagrosamente del Cielo esta celestial doctrina de los exercicios , y que por medio de ella alistó en las banderas de.Jesucristo á sus coi$pañeros. ^Considera también, que tu Madre la Com  pañía de Jesús estableció, que cada año hi  ciesen sus hijos estos exercicios, porque na  ció de ellos, creció pon ellos, y basta ahora, se conserva por ellos. Y asi, el que los des  precia , desprecia la vida de su Religión, y ordinariamente no persevera, y el tiempo que está en ella , vive con mucha inquietud , por que todas las cosas se conservan x y permapecen por a.qqpllos mismos principios, con que primeramente se formaron y establecie  ron. Sa.carás de aqui con que ánimo debes emprender estos exercicio^. Di, pues, á tu P. S. Ignacio : Padre mió amaytísimo , pues soy hijo tuyo., no quiero degenerar de quien soy. Y á tq Madre la Rehgion : Amad^ Ma  dre mía, yo te obedeceré como buen hijo tuyo. Punto 2. Oye á Jesucristo, que te dice: «Comparecerán los Ninivitas en juicio con esta (i) Audi , fili mi) disciplinani Patris tai , et ne dimitías legem Matris" tu» , uf addatur grafía capiti tuo. Prov. i, Espirituales. v 9 ^generación , y la condenarán. ” (t) Lo mismo te sucederá á ti , si hicieres estos cxercicios espirituales, sin fruto de tu alma. Saldrán en el juicio los seglares , y te condenarán, porque de ellos sacaron muy copiosos frutos; pero mucho mas te confundirán tus herma  nos, que con este medio llegaron á tan su  blime grado de santidad. Si á alguna alma del Purgatorio, ó á alguno de los Bienaven  turados se le concediese volver á esta vida, y hacer estos exercicios , cuán exactamente los hiciera! Y como los hicieras tú, si después de tu muerte, se te concediera lo mismo! Meditarías entonces con cuidado, barias pro  pósitos con resolución, &c. Haz , pues, ahora que vives, lo que harías restituida á la vida, después de muerto. e Punto s;Oye á Dios que te dice: «Mira »que ahora es el tiempo aceptable: mira que «ahora son los dias de la salud; ” (2) no sa  bes , si serán estos los últimos exercicios. No sabes , si te quedará .vida para hacer otros. No sabes , si para tu salvación es este el último medio, á que están vinculadas todas, las gracias eficaces , y la gracia final , sin la cual no te salvarás. Y pues ignoras esto, (1) Viri Ninivita surgent in judicio cuín generatione ista, et condemnabunt eam Mat. is. 41» (2) Ecce nunc tempus acceptabile; eccc «u»c dies salutis. 2, ad Cor. '5. JO Exercicios saca de esta ignorancia la mayor sabiduría que será proceder en ellos, como si fueran Jos últimos; porque en las cosas dudosas a  cerca de la salvación, se lia de elegir siem  pre la mas segura. Coloquio. O Sabiduría eterna, Hijo de Bios! O cuán cuidadoso te muestras, Señor, del bien de mí alma! Infinitas gracias te doy por, este medio tan singular, que para nues  tra salvación , y perfección comunicaste á mi Padre S. Ignacio. Avergüénzeme de haber usado de medio tan celestial con tanta ti  bieza : mas ahora con tu favor me alentaré á hacer estos exercicios, según mi obligación y tu voluntad. Asi será, Señor, si tú me cenas tu bendición , por la intercesión de tu preciosísima Madre, de mi Santo Padre, y. demas Santos de mi devoción, á quienes pon  go por intercesores para conseguir esta gra  cia. Después de esto , en primer lugar esco  gerás algún Santo por especial Patrón de tus exercicios. 2. Ten intención de ganar la Indulgencia plenaria arriba dicha. 3. Haz particulares propósitos de lo que has de ob  servar , y de lo que debes huir en estos exercicios. 4. Ordena tus mortificaciones , asi int-eriores como exteriores , y concluirás con las oraciones : Padre nuestro. Ave María, y Anima Christi ^c. u Espirituales. 11 DOCTRINA PRACTICA, Que se ha de leer el dia primero por la mañana. De la perfecta intención que hemos de tener en todas nuestras obras. Enseñan graves Teólogos, y entre ellos los Padres Suarez, y Vázquez, que para que nuestras obras sean meritorias , se requiere intención á lo menos virtual; esto es, que obre uno en virtud de la intención actual que tuvo, y que permanece en algún afecto, que ella imprimió en el alma, el cual afecto sea por lo menos causa moral de la opera  ción. Asi todas las acciones del Religioso serán meritorias por. todo el dia, si por la mañana tuviere actual intención de hacer todas las obras de aquel dia por servir y agradar á Dios; porque esta intención im  primirá en su alma un afecto, de quien nacerán todas sus acciones , con tal que di  cho afecto no se retracte por alguna con traria intención. 2. Otros añaden , que el precepto de la caridad nos obliga á tener la intención dicha en todas nuestras obras; y asi enseña Santo Tomás , juzgando que proceden por via de precepto aquellas palabras del Apóstol: Ahora comáis, ahora bebáis , ahora huíais cualquiera otra cosa , hacedlo todo á gloria de Dios. Pero el mismo Santo Doctor explica , de que iuu 13 Exei'c icios tención habla, cuando in disputan de chaviute, dice, que se comprende en el pre  cepto de la caridad el referir virtualmente todas las cosas á Dios ; porque , como añade' 1. 2. q. too. art. io. al precepto de amar á Daos sobre todas las cosas, pertenece el ofre  cerle rirtualmente todas nuestras acciones. Esto es, hacerlas por lo menos de suerte," que si le preguntasen á uno: haces acaso esto por Dios 4 Quieres en esta obra alabar á Dios? Esté dispuesto á responder prontamente: asi jo hago : asi lo quiero. 3' Es cierto , que como el Religioso está obligada á aprovechar en el servicio de Dios, asi también está obligado á tener dicha intencioni porque, como ella no es otra cosa, qne un movimiento hacia Dios , es el primer paso en el camino de nuestro aprovechamien  to. Por eso los diligentes siervos de Dios tie  nen intención actual en cada una de sus ac  ciones , especialmente en las-mas principales, a lómenos con algunas breves palabras, co- ^ 0 *' * ^ os m ^° i Y á la verdad nos obliga á este cuidado la regla 1 7 del Sumaño» en que se nos manda, que tengamos» todos recta intención, en orden á todas las cosas particulares. Aventajóse en esta el Pa  dre Nicolás Lancicio, ilustre por la fama de su santidad, el cual por la gracia de Dios' había llegado á tal estado, que cada paso que daba-, y cada letra que escribía, la ofre» EspiritunRs. , . 13. x>ia ú Dios cpn ¡mención actual, diciendo in« W ipnneme: Por tí, Diot-mio, y persuadía a ios otros que hiciesen lo mismo. , 4. Como la perfección cristiana , seguti el Apóstol, consiste en cierta comprensión de latitud, sublimidad y profundidad j esto es (según explica S. Agustín cap. 112.* c* «4. de vijendo Deo ) , abraza latitud , sublimidad, y profundidad de las buenas obras, como son, Ja caridad i la perseverancia en el bien, la esperanza de los premios celestiales , y el te  mor de los inescrutables juicios de Dios, asi la perfecta intención tiene su latitud, longi  tud , sublimidad y profundidad , como luego veremos. t . A Ds la latitud de la intención. braza esta toda acción, y todas sus circunstancias la. extensión é intensión, por que si en observar la Ley de Dios no se debe omitir un jota, ó un ápice, tampoco en ala  barle se debe dejar un ápice , ni un jota , sin que se le ofrezca. 2. Abraza á todo el hombre , pues debe tener intención de agradar á Dios con todas sus potencias y sentidos , asi del alma como del cuerpo. Con tanta latitud se ofrecía á Dios el que decía •" «Bendice alma mía al Señor, y «todas las cosas que hay dentro de mí á su «Santo Nombre: y todos mis huesos dirán; «Señor, quién hay semejante á tí? ” (1) (1) Benedic anima mea Dño , et omnia qu<e inu 14 ''Ejercicios 3. Abraza cinco maneras de frutos inse  parables de cualquiera obra buena del hom  bre justo: es á saber. El fruto de adoración, y alabanza, según el Apóstol en el lugar ci  tado, que quiere hagamos todas las cosas á gloria de Dios. El fruto de acción de gracias: porque verdaderamente es acción de gracias hacer obras agradables á Dios, como lo son las obras del bombre justo. El fruto merito  rio de aumento de gracia, y gloria, que, como difine el Concilio Tridentino 6. cap. 14. V 26 ) corresponde á las obras hechas en gracia. El fruto impetratorio de cuales  quiera bienes: porque entre Dios, y el hom  bre hay este contrato. Fació, ut des. Te sirvo, porque me premies. Según la declaración del mismo Dios, que dice: „Por ventura no reci  birás, si hicieres bien? ” ( t ) Finalmente , el fruto satisfactorio, que corresponde á cual  quiera obra buena, como se colige de las pa  labras que suelen decirse después de la abso  lución sacramental: Todo el bien que hicieres, y el mal que con paciencia sufrieres, te sea en remisión de tus pecados, Ve. Esto es cuanto al reato de la pena , porque el de la culpa se perdona por el Sacramento de la Penitencia. 4. Abraza los motivos de todas las virtutra me sunt nomini sancto ejus. Omnid ossa mea dicent: Dómine, quis similis tibi'í Psal. 34. (1) Nonne si bene e^eris , recipiesí Gen. 4. Espirituales. , 15 des, los cuales juntos pueden motivar cual  quier obra buena, de suene, que proceda esta de todas las virtudes; asi como la contrición, que procede del motivo de la caridad , es acto imperado de la misma virtud de la caridad. 5. Abraza la intensión, y extensión del fervor , de la devoción, del deseo, y del amor, siempre en mayor proporción, asi ariihmetica, como geométrica, y consiguientemente la ex>- tensión , é intensión de la mayor gloria de Dios. Fúndase esta latitud en aquellas pala  bras del Eclesiástico : «Los que bendecís «al Señor, exaltadle cuanto podéis , porque «es mayor que toda alabanza/ ’ (i)Aqui peí l Cnece la adecuación de la potencia, y capaci  dad, aun obediencial, y la obligación de ser  vir á Dios, asi propia, como de las demas cria  . turas. 6. . Abraza la ratificación de todas las bue  nas obras , asi propias como agenas , hechas en obsequio de Dios. Asi ratificaba la humilla  ción pasada, y se complacía en ella el Proíeta Rey, cuando decía : «Bueno es para mi que «me hayas humillado. ” (2) 7. Abraza la substitución en cuanto al afecto de una acción buena por todas, aun las meramente posibles, asi propias como de (t) Benedicentes Dóminum exáltate illum quan  tum potestis : mujor es enim omni laude Cap. (2) Bonum mihi quia. humiliasti me. PsaL 1 0. i6 Ejercicios todas las criaturas: porque en Dios no es nuevo, que una cosa pequeña en sí, por ra  zón de la intención y el afecto , llegue á agradarle tanto como otras muchas, y ma  yores. Y asi tuvo en mas Jesucristo las dos blancas de aquella pobre, viuda, que las co  piosas limosnas de los sobervios Fariseos , di  ciendo: nEn verdad os digo, que esta pobre «viuda dió mas que todos. ” (i) / E Longitud í Z c la intención. stiéndese lo primero á todos los momen-* tos de la vida , y á cada uno de ellos en par  ticular , según aquellas palabras de David : «Alabare á mi Dios mientras viviere. ” (2) Lo 2 á toda la eternidad, y aun mas allá, si fuera posible, como lo da á entender el Profeta Micheas, cuando dice: «Nosotros caminaremos en «el nombre de Dios nuestro Señor por toda la «eternidad, y aun mas allá. ” (3) Lo 3. á querer y hacer alguna cosa por Dios una vez sola para siempre , imitando al mismo Dios , cuya palabra permanece eternamente , como lo di  ce el Profeta David. «Una vez jure. ” (4) Lo 4. (1) Pero dico vobis , quia Vidua hac pauper, plusquam omnes, missit. Luc. 28: (2) Psallam Deo meo quandiu fuero. Psal 145. (3) Nos autem ambulabimus in nomine Domini Dei nostri in «eternum, et ultra. . (4) Semel juravi. Psalm; 88. - , , Espirituales. . 23 si tu vida no es una perpetua violencia, con que mortifiques tus apetitos e inclinaciones: ni eres compañero de Jesús, si no le sirves ron una pureza angélica , cuanto alcanzaren tus fuerzas. Confúndete, y propon la enm Coloquio. (1) «Para tí nos hiciste. Señor, „y asi está inquieto nuestro corazón , hasta «que descanse en tí. ” Ah, y como todas las criaturas buscan el fin que les destinaste! La piedra, con cuanta velocidad se precipita, á su centro! El fuego, con cuanto ímpetu vuela á su esfera! &c. Y yo no caminare? No volaré á tí, Dios mió? Concluirás con un Padre nuestro y un Ave María. HORA DE CONSIDERACION ' TARA LA TARDE EL DIA PRIMERO. De los fundamentos , ó principios y dictámenes con que frecuentemente suelen gobernarse los imperfectos y perfectos Religiosos. I Jos son las principales Escuelas que se frecuentan, y cursan en esta vida mortal. La una es de Cristo, la otra del Anti-Lristo, ú opuesta á la Escuela de Cristo. Erigió la Escuela de Cristo la Santísima Trinidad, cuan  ' (1) Fecisti nos Dómine ad te , et inquietum est cor nortrum doñee requiescat in te. S. August. ¿4 ■ Exercicios do úkiuiamente nos habló el Padre en su Hijo, que es el Verbo, y substancial sabi  duría, hecho Hombre por virtud del Espífitu Santo Erigió la escuela del Anti Cristo otra muy diferente y perversísima trinidad'; es á saber: el 1 Demonio, la Carne, y el Mundo? y es tan antigua, que yá én el Paraíso se echaron sus primeros cimientos, cuando el hombre ansioso de la ciencia del bien y del mal, quedó tan ignorante, como el animal mas rudo, cual es el jumento. En estas dos Escuelas , asi como se leen ciencias totalmente distintas , y aun opuestas, asi también se enseñan muy diversos princi  pios y dictámenes, para regular las acciones humanas. Cristo en su Escuela procede con principios indefectibles de verdad eterna, é inseparables de toda santidad y justicia ; hasta desvanecer las obscuras sombras del enten  dimiento, sosegando con esta serenidad las inquietas olas de los afectos humanos , con  forme á lo que dijo el Profeta Joél 2. «Ale- «gráos en el Señor Dios nuestro, porque os sidió Maestro de la Santidad. (1) ” En la es cuela del Anti-Cristo proceden sus tres cate  dráticos, Demonio, Mundo y Carne por dic  támenes sofísticos de falsedad, hasta conducir Jos discípulos á su perdición. Porque el De- (1) Ltttamini in Dómino Dco Destro , qui* de* dit vobis Doctorem Justitia. EstiiHtuales. 25 monio no permaneció en la verdad ; la pru» dencia de la Carne es muerte j la sabiduría de esté Mundo se reputa por necedad en los perspicaces ojos de Dios(i). De estas do^ tan opuestas Escuelas , sa can los Religiosos , asi imperfectos como per  fectos , los fundamentos y dictámenes con que dirijeó sus acciones, y regulan su vida i lo& Imperfectos, de la escuela del Anti-Crisio} los perfectos , de la Escuela de Cristo, como se verá en los dictámenes siguientes. El primer fundamento, ó dictámen de los Religiosos imperfectas es este. Ya no soy No  vicio: tiempo ha ya que me desnudó el ves  tido de niño : tengo yo mi Deuteronomio : no necesito de Ayo, &c. Este dictámen pertenece á Belial, que significa lo mismo que, sin yugo, y asi sácase de la escuela del Demonio, y en ella se aprende: Verdad es ( ó Religioso! ) que ya no eres Novicio; no eres ya Novicio, si  no envejecido en tus culpas y pecados. Ver  dad es, que te desnudaste del trage de No  vicio 2 pero que importa , si no te vestiste de Cristo? Verdad es, que tienes Deuterono  mio, pero no de Dios ni de Cristo, sino tuyo* No necesitas de Ayo, mas es porque no re  conoces á Cristo por Maestro.' No eres No  vicio para hacer los votos j pero debes anhe- (1) Tn vertíate non stetit. Rom. 8. Sapientia hujus mund» stultitia est coram Deo. i. Cor. u 26 Exercicios kr, como Novicio, á la perfección. No cuenta Dios los años, sino el afecto. Oponense á este dictamen los perfectos Religiosos, diciendo asi : Siempre me portaré como Novicio de un solo dia, dictamen que sacan de la Escuela de Cristo, y que siguió David, cuando dijo (Salm. yó.) Ahora comiemo. Este mismo dictámen deseaba imprimir San Antonio Abad en los corazones de sus dis  cípulos , cuando estando ya cercano á la muerte les decía asi: »(i) Amonésteos, hijos «{le mis entrañas, que para que no perdáis «de repente el trabajo de tanto tiempo , ha- «gais cuenta que boy empezáis á cursar en «la Escuela de la perfección. ” Sé , pues , ó Religioso anciano, como San Pedro, para que otro te ciña , y lleve adonde tú no quieres, como le sucedió al Santo Apóstol en su an  cianidad. Sé en hora buena antiguo , para hacer y padecer constantemente muchas cosas por Dios 5 pero seas también Novicio en la perfecta observancia de todas las reglas, en la modestia , en la delicadeza de tu con  ciencia , en estimar á todos como si fueran tus superiores , y en el humilde sufrimiento de la corrección. • El segunda dictámen de los Religiosos imperfectos es : á otros les es lícito esto; t (i) Admoneo vos , ó-viscera mea , ne tanti temforis tóborem repente perdatis. hodie. Espirituales. 27 pues por qué no a mí? También los demás que viven debajo de la misma regla que yo profeso , tienen entendimiento , son sábios y buenos, y con todo eso obran de otro modo. Este dictámen sacado del cgemplo , es se  mejante al que formaron los Fariseos contra Cristo, cuando digeron : (1) «Por ventura «alguno de los Príncipes , ó Fariseos han «creido en él? Como si dijeran : Otros mu  chos, doctos y buenos, no siguen á este Cristo, y le habíamos de seguir nosotros? Es, pues, Farisáico este dictámen , si es contra la regla de la Religión , y asi pertenece á la escuela del Anti-Cristo. Los buenos Religiosos oponen á este dic  támen otro , tornado de la boca del mismo Cristo, que es el siguiente: » (2) Qué te va «á tí en eso ? Sígueme tú á mí. ” Atiende á tí y á tu Regla. No veniste á la Religión á imitar cualesquiera hombres, sino á Jesu  cristo. Haz tú lo que debes, y deja á Dios el juzgar á los otros. El tercer dictámen de los imperfectos Re  ligiosos es : Las Reglas no me obligan á pecado. Estas son consejo, no preceptos. Tam  bién este dictámen se aprende en sola la escuela del Demonio, porque si se admite, (1) Numquid ex Principibus aliquis credidit in eum , aut e* Phariseeis í Joan. 7. (2) ^uid ad te ? Tu me sequere. u .Ejercicios será bastante para arruinar las Religiones que mas florecen , destruida la observancia regular, con que se mantienen en su esplendor. Los Religiosos perfectos, por el contrario, traen siempre otro muy diverso dictámen, asi en la boca, como en el corazón. Bien merecido, dice-n, me tiene Dios que yo observx en obsequio suyo, aun la mas mínima : regla, que no obliga á pecado alguno; dic  támen que pertenece á Cristo, y á $u Es  cuela, por muy usado de los celestiales Es  píritus, á quienes oyó S. Juan (Apoca!. 4.),. que decían: »([) Digno eres., Señor Dios nues- «tro, de recibir la gloria ,' la. honra , y la* »virtud. ” Y verdaderamente que ng. es decente que el Religioso se mezcle, y-confunda con la plebe de los que.sirven á Dios, abste  niéndose solo de aquellas faltas , que por : ser culpas mortales ó veniales, le sujetan á las penas del Infierno, ó del Purgatorio, El cuarto dictámen de los imperfectos es: Algo se ha de dar al tiempo : algo se ha d« remitir del rigor y la severidad : tanto vigor daña á .la. salud : el arco siempre fle  chado fácilmente se, rompe. De que Escuela sea este dictamen se colige con facilidad de aquellas palabras de los impíos ( al cap. 2. de la Sabiduría) : «Corto y melancólico es el (i) Dignus es.Dómine Deus noster accipere glo' riam , et honorem , et virtutím, , . Espiritualéi. ^9 « tiempo de nuestra vida, &c. Venid, pues,, ■„y gocemos de los bienes de este mundo. No „se nos pase la flor del tiempo(i) Coligese también, de que con el pretesto del cuidado de conservar la salud, necesaria en da rea  lidad para muchas obras, con que se hace á Dios especial obsequio, persuade lo supér- •fluo, -y la comodidad de la carne : luego ella es la Maestra, que enseña tan pernicioso dictamen; y asi este pertenece á la escuela 4el Anti-Cristo. No asi Uos buenos Religiosos , que fre- .cuentemente se dicen á sí mismos aquel vaticinio angélico : «No habrá mas tiein- «po(2). ” O momento, de que pende la eternidad! Aun no has resistido hasta derra  mar sangre. Ninguno, que pone la mano al arado, y vuelve atras los ojos, es á pro  pósito para el reino de Dios. No es decente que sean delicados los miembros , cuando está la -cabeza con invicta paciencia coronada de penetrantes espinas. ' Tienen los Religiosos imperfectos otros muchos dictámenes propios , y opuestos á las costumbres que nos enseña la doctrina de ■Cristo, cuales son: La misma naturaleza me da derecho para esto : no pide esto la jus- (r) Exigue , et cuín txdio est tempus vitct nos-' Arce^ kic. Venitc ergo, et fruumur bonis. (2) Tempus non erit amplius. ApocaL 10. u 30 Exercicios ticia distributiva: á mí solo me miran, y notan: conviene prevenir lo futuro, y mi  rar adelante: estas cosas son singularidades y extravagancias: asi te harás extravagante, y te arrinconarán: si te dejas posponer á los inferiores, impides la mayor gloria de Dios, que pudieras adelantar, condecorado con los puestos honrosos, que te son debidos: obli  gación tienes de mirar por tu fama propia, y asi abandonarla , será sin razón. Todos estos dictámenes son engaños del Demonio, porque no tienen otro fin en la realidad, que el de la vanidad, y de la conveniencia, y estimación propia: con que sin duda se deben desterrar de la Escuela de Cristo. Responden los buenos Religiosos á argu  mentos tan sofísticos y aparentes, con estas evidentes y sólidas razones. La Religión es una perpetua mortificación , y violencia de las pasiones. Soy un siervo inútil. Yo, y el jumento somos iguales. Nada merezco , sino paja y palos: Dios con su providencia go  bierna el mundo , pues para qué me quiebro yo la cabeza ¿ Él tiene cuidado de nosotros. Si agradara á los hombres, no fuera siervo de Jesucristo. Esta es la gloria de Dios , mi confusión. Cristo está pendiente de un in  fame leño ¿y tú anhelas por honra, y esti  mación? De esta contraposición de dictámenes sa  carás, ó Religioso, en qué Escuela cursas, I u Espirituales. 31 y de quien eres discípulo 5 y si vieres que has aprendido algunos de la escuela del Anti-Cristo, abjúralos en estos exercicios, si  guiendo y poniendo en práctica solamente los de Jesucristo tu Maestro. MEDITACION III. DEL DIA PRIMERO. De los medios que Dios concedió al hombre para conseguir su fin. "Las palabras de N. S. P. son estas: pero las demas cosas que hay sobre la tierra, fueron criadas por causa del mismo hombre , para que le ayuden á conseguir el fin de su creación. T v a oración preparatoria, y primer prelu  dio, serán los mismos que en la primera me  ditación. Preludio e.° Pide á Dios gracia para es  coger y tomar los medios que él ha orde  nado á tu salvación. Punto i.°. Oye á Dios, que te dice por San Pablo: í>Todas las criaturas gimen aun, y »idan voces como la muger que está con los «dolores del parto. (1) ” Y considera, que Dios (1) Omnis creatura ingemiscit, et parturit usque adhuc. Ad Rom. 8. U| ^3 .'Ejercicios te 'dió todas las criaturas, para-que te sir  viesen de medios para tu salvación; y que ■ellas gimen, y te dan voces para encamijiarte á Dios. Puso Dios delante de tus ojos tantas, y tan hermosas criaturas , para que haciendo escalones de ellas subas á el. Estendió tan hermoso el Cielo, para que ad  mirado de su hermosura, pases á desear la hermosura de su Autor, y detestes tu feal/- dád. Resplandecen á tu vista los Plahetas: resplandecen las Estrellas, para que mires con horror tus tinieblas , y apetezcas la luz de Dios. La tierra te tributa con tantos,-y tan diversos frutos, para que tú con tus obras también tributes dignos# frutos á Dios, hasy. que de ellas dichoso cojas su posesión por fruto. Te dtó á tí mismo, para que te pier  das por el, y perdiéndote asi , te logres mejor. Te dio el cuerpo, para que mortificándole, -le vivifiques, y consigas en Dios la verdadera vida. Te dió el alma , para que percibas} aque  llas cosas que son propias del espíritu de Dios. Te dió en el alma tantas potencias, pa$a que por el uso de ellas te introduzcas, en las potencias del Señor. Pues ¿ cuando acabará de llegar el tiempo , en que todo tú te sacrifiques y ofrezcas de corazón á Dios? Tantos atracti  vos tienes para servirle, cuantos son los movi  mientos de los Cielos y de tus potencias: usa, pues , de todos de suerte , que merezcas gozar eternamente de Dios. Espirituales. 39 y r yo de tanta paciencia vuestra ?,A^so' Vos sois tan bueno pará.-.quc yo .sea tan ,ipajo? O -amor infinito.! Cómo podre yo agan^ripe jamas de Vos? Si veis, Senpr, qpc algún instante os he , do . ofender , conmpiadme el castigo de permitirme la culp^ , en que que  dando en vuestra gracia mi , se apo  dere el Demonio de mi cuerpo , ó en los lormeiUQS.del Infierno, y. padézcalos.yo mien  tras.-pase aquel instante infelicísimo ,, en que me había de apartar de Vos. Padre nuestro, 4ve María, ^c. . , , p , d o c t r in a pr á c t ic a , que se ha de leer el dia segundo . 2 , por la mañana. ,, ¿ ¿ DE L/ÍS CAUSAS . de la ruina de los Religiosos. "J^ s" tal la inconstancia de este mundo, y tan grande la infelicidad de esta mortal vida, que tal vez , aun los que sirven á Dios, no son constantes, y halla el Señor en sus.An  geles maldad: los cándidos Ñazareos se con  vierten en atezados carbones j los que comían manjares delicados en mesa esplendida, es  tragado ya el gusto , apetecen estiércol por su mas regalado plato; y caen miserable  mente aquellos que estaban , o por lo menos parecía que estaban en pie. 4® - , Exerciczos Para que tú, ó Religioso, no llegues á ser uno de estos tan iifíelices , considera en estos exercicios Jas causas de estas miserables caídas, que si tal vez al que las da, nú nacen que pierda el suelo de la Religión, también suelen precipitar de la Religión al siglo. Considéralas, para que conociéndolas, las evites. ■ pues, la primera causa de estas la¿.' rentables caídas, aquella que divinamente nos presento Cristo Señor nuestro en la Pa  rabola de la casa edificada sobre arena, sin fundamento, y que totalmente se arruinó luego que las lluvias se continuaron , cre  cieron los nos, y la combatieron los proce  losos vientos (Matth. 7 . Luc. 6. Y Asi es también la principal causa de la ruina del Religioso, haber pasado todo su Noviciado sin haber echado Jos fundamentos, ó por lo menos tan sólidos, como fuera justo , para que subiese segura la excelsa fábrica de la perfección. Es la principal causa de esta ruina el no haber arraigado en el alma el horror debido a toda culpa, principalmente á la que es mortal; el no haber apartado totalmente el afecto de todo lo que es mundo: el no laber impreso en nuestros corazones una ham  bre viva, y una sed ardiente de toda morUficacmn interior y exterior, y de la Cruz Í7n^"- 3tO: ' n ° habCr fi J ad ° en nU “ lr O tenduniento con la ponderación debida las » se Espirituales. verdades etefnas: el no haber hecho de'las cosas espirituales el aprecio justo: las cen  tellas mundanas , que abrigó el corazón, cubiertas , como con engañosas cenizas, con una modestia solo exterior , conservada úni  camente por respeto y temor á la continua vigilancia de tantos, que como superiores le zelan, y atienden en el Noviciado, de don  de apenas sale el infeliz Religioso, cuando vive tan mal como vivió en el siglo, y tal vez peor; después poco á poco, sin sentir, se empeora, se seculariza, se hace inútil á la Religión, y finalmente se pierde. Si de  lante de Dios juzgas, ó Religioso, que en tu Noviciado no echaste sólidos fundamen  tos á tu virtud , y que no edificaste sobre piedra, sino sobre arena , aun tienes tiempo para enmendar el yerro cometido. Bien sabes lo que Dios, sus inspiraciones, tu concien  cia , tu Religión , y tu instituto quieren de tí. , La segunda causa de la ruina del Re  ligioso, es la que opuso Cristo Señor núes* tro al Angel, u Obispo de Éfeso, diciéndole: nTengo contra ti, que dejaste tu caridad «primitiva (t) ” Es, pues, causa de dicha ruina, el retroceder de los primeros fervores del Noviciado, ó la tibieza, principalmente la que nace del malo é infructuoso uso d^ (i) Habeo adversum te, quod charitatem tuam, pnmam reUquim. Apoc. 2. 4^ Exercicios ' la oración y medicación, no preparándose para ella , ó preparándose mal , no teniéndola á su tiempo , acortándola y dejándola total  mente. De esta suerte, como en la medita» cion no se enciende el fuego, se entibia el espíritu con mucho daño suyo, se introduce el tedio y astío de las cosas espirituales la misma vida Religiosa, que antes era tan duU ce, se hace desabrida, llegase al último grado de la tibieza, y á este se sigue la ruina total¿ porque sola la caída grave es el re  medio y pena de los tibios. Evita , pues , ó Religioso , esta causa de tu perdición , y propon con firmeza lo que había propuesto el P. Francisco Suarez, príncipe de nuestros Teólogos, el cual solia • decir , quería mas perder toda la ciencia, que había adquirido con el estudio de tantos años , que dejar por un día solo aquella hora de oración men  tal, que se acostumbra en la Compañía, como se lee en su vida, puesta por proemio en el tomo que escribió de Gratia. La tercera causa de la ruina del Reli  gioso, es semejante á la precedente, porque de ella nace , y es aquella con que dió en rostro , aunque en materia mas grave , el Patriarca Jacob á su hijo Rubén: «Te der- •iramaste como agua, no crezcas (i). ” La efusión, ó derramamiento del corazón á las (0 Ejfusus es sicut a^ua, non crezcas. Genes. 49. u > Espirituales. 43 cosas exterioses , y el buscar voluntariauiente distracciones y conversaciones , solo por causa de evitar el tedio, introducirse en negocios que no son necesarios por su gusto, y no por obediencia. Por esta efusión del corazón se disipa el espíritu , se menosprecian la$ cosas interiores, no se da paso alguno, ni se aprovecha en el camino de Dios , que es el de la virtud, sino que se desfallece en él, y perdidas ya las fuerzas del espíritu, pe  rece el Religioso. Pues para que no padezcas tú aquestos daños, atiéndete á tí y á tus Reglas. Mucho tienes que hacer en tu per  fección, tienes que tratar los negocios de la eternidad. Haz lo que es propio de tu obli  gación y oficio i de lo demas no te ha de pedir cuenta Dios. Si la obediencia te obliga á exteriores ocupaciones , acomódate á ella, no te entregues á ellas totalmente sino en parte: interiormente habita contigo : ama el retiro de tu aposento , y te amará Jesús , amante fino de la soledad. La cuarta causa de la ruina del Reli  gioso es semejante á aquella que ocasionó la caída de Luzbel; es á saber: el apetito de honra y estimación , y la falta de hu  mildad. De aqui nace apreciarse á sí; huir de que le desprecien otros ; alabar su no  bleza, su sabiduría, y demas talentos; de  sear sobresalir entre todos; procurar ser an  tepuesto á otros en los oficios honrosos , y 44 Exercicios en Ja í 35 CÓm0C í a habitacion > indignarse uan d° os otros le son antepuestos, cuando lütrn^ Can T ^P^ 1 ' 01-68 en ocapaciones lustrosas cuando les han negocios de imporCá JdA J c uando Jes Ponen en las primeras Cátedrasmdjgnarse también de que no se atienden, ni sus obras, ni sus prendas; de coraJn dlS Tá° n k 6 - ° rígina h amar Sura de coraron, d desabrimiento en la vida Reli  giosa , y desampararla al fin. Semejante apetH0 de estimación propia derribó de la Reli  gión a Uno de nuestra Provincia , cerca del i i°r C ! CUal habiendo predicado rJk J e J CapUan general Koniecpolski, ecibio de cl este parabién : Admirable Pre  lado fuerais, si no os lo impidiera la Religoh 'en que estáis. Oida esta alabanza, dedcjar la Compañía, alegando para esto la extrema pobreza que padecían sus radres, y a cuyo alivio estaba obligado por ley natural ; pero la Religión deseosa de conservar le , le consignó seiscientos florines Vn el Colegio de Cracobia para este fin: y Riendo que este medio se le había frustra- «o, alego, que antes de entrar en la Compafiía, había sido Religioso de otra Religión, por lo cual, según nuestras constituciones, tue Juego despedido. Echado ya de la Re- *gion se encaminó luego á aquel Capitán general, con cuya protección no dudaba con» seguir algún Obispado: pero ni fue admitid» Espirituales. 45 de él , ni recibió otra respuesta , que estas solas palabras: Al P. N. H. Jesuíta le co  nozco muy bien, y estimo como debo; pero á otro, aunque le sea semejante en el nom  bre , no. Desengañado asi el infeliz, se aco  gió al Obispo de Caminiec , de quien cpqsiguió el que aspiraba á Obispados , un Be  neficio tan cono, que apenas le bastaba para su sustento. Valióse después del P. Rector del Colegio que teníamos en aquella Ciudad, para volver por su medio á la Compañía: y viendo que su pretensión se dilataba mas de lo que el quería , desesperado ya, echó de casa, con no sé que protesto, al criado, tomó un cuchillo , y hirióse con el diez ve  ces el pedio , y asi espiró , careciendo de una pobre sepultura en lugar sagrado, el que ansioso de honras, dejo la tierra santa de la Religión. La quinta causa de la ruina del Religioso « la que nos significó por el Profeta Oseas: «Comieron los estraños su fortaleza , y «él Jo ignoró (i). » Es la libre é incauta comunicación con los seglares : porque es de fe, que con el santo serás santo, y que con el perverso te pervertirás: luego cierto es , que el Religioso que comunica incauta mente con los seglares , se hace seglar. Bus  can los Religiosos algunas veces esta cogita (t) Comederunt alicni robur cius. el ip$e nescU vit. cap. 7. £ 46 Ejercicios nicacion solo por el asilo que le causa la soledad y el silencio: y aunque es verdad, que otras causas justas y santas tiene este trato, cuales son las Misiones, las Confesio  nes y las limosnas , aun entonces es necesario mucha cautela , porque poco á poco se con  trae confianza /y cotí ella libertad para mu  chas acciones, comunicación de los secrcos, cartas ocultas, ¿y de todo esto que se puede seguir , sino una total ruina ? ¿ Quién te mete á tí, Religioso, con los seglares, pues en la Religión tienes los Angeles por tus compa  ñeros? La sexta causa de la ruina del Religioso, principalmente en la Compañía , y la que muchas veces le arroja de ella, es (omitien  do otras muchas ) la firme persuasión de que se podrá salvar fuera de la Religión en el siglo, y que alli será mas útil á la Iglesia de Dios, ó por lo menos de igual utilidad. Este es engaño , y ceguedad del Demonio. Es verdad , 'ó. Religioso , que te puedes sal  var eti él siglo i pero no te salvarás, porque ya cortaste el hilo de tu predestinación. ¿Quién eres tú , que quieres que Dios se acomode á tí en el estado de tu vida , y no tú á Dios? Juzgas que serás útil á la Iglesia de Dios, ¿cómo ha de ser esto, si te apartas de su Noluntad santísima, que es la raíz dé todos los bienes? ¿Piensas acaso que jugó Dios contigo, cuando té-llamó á la Religión 2 Espirituales. 4^ ¿"Piensas que ha de jugar, como juegas tú? ¿Y que al compás de tus mudanzas, ha de mudar la serie de la predestinación , que de tí dispuso desde la eternidad? Nadie salió ga  nancioso en semejante juego. Persevera, pues constante en el estado en que Dios te puso, y ny te perderás. MEDITACION II. DEL DIA II. Del aborrecimiento debido al pecado venial. Hace mención N. ' S. P. de este aborreci  miento en el día quinto de la segunda sema  na, donde tratando de los grados de la hu  mildad, dieóasi: Tal debe ser nuestro aborre  cimiento al pecado venial , que no le hemos de cometer advertidamente , ni por conseguir la mayor felicidad i^umaiia , ni aun por conservar nuestra propia vida. La Oración preparatoria y primer Prelu  dio , serán los q ue siempre. Preludio 2> ° Pide á Dios gracia para concebir el debido aborrecimiento al pecado ▼enial, y para evitarle. Punto i.° Oye á Dios, que dice : «Sed «Santos, porque yo soy Santo (i). ” Y consi- (1) Sancti stote quia ego Sanctus sum. Lev. 11. 48 Exercicios dera, que asi como es imposible que la santi  dad de Dios se compadezca con algún desor  den , aun el mas leve, asi es imposible tam  bién que apruebe Dios en nosotros Ja mas li  gera culpa venial. Si ( lo que no sucederá ) en la Humanidad sagrada de Cristo Señor nuestro, ó en su Madre Santísima, ó en alguno de los Santos , que ya están en el Cielo, se hallara un pecado venial solo, fuera este para Dios tan intolerable , que luego deshiciera la unión hipostática de la Humani  dad de Cristo á la persona del Verbo, y á la Virgen Santísima y á aquellos Santos los pri  varía de la Bienaventuranza que poseen. Tan aborrecible es á Dios el pecado venial , que po se ha de cometer , aunque por cometerle, consiguiese el que asi pecase, salvar á todo el género humano , y convertir en Santos todos los condenados. Mira , pues , como le debes aborrecer y huir. Punto 2. 0 Oye á Dios, que dice: „Si yo «soy Padre ¿dónde está la honra que se me ?idebe(i)? ” Y se tú mismo el Juez en este caso que te propongo. Si un hijo dijese así: Yo en la realidad amo á mi Padre; pero en todo lo que no fuere darle una herida mortal, ó quitarle la vida , he de hacer lo que yo gus  tare sin respeto alguno, aunque le sea inju  rioso y molesto. ¿ Qné te parece ? ¿ Honrada, (1) Si Pater e»o sum , ubi est honor meusí Espirituales. 55 Este fue el Padre Diego de Saura , el cual herido del amor Divino, hizo el voto que después referiré, y deseando tenerle im  preso en el corazón , por la parte superior de éste se abrió el pecho con especial ins  tinto de Dios, y con su misma sangre le escribió y firmó. Esta herida fue tan pro  funda que penetró el mismo corazón, según lo manifestaba la cicatriz, que después de muerto reconocieron en él. ' El voto fue este : Por el amor de la San  tísima Trinidad, de Jesús y de María, y de todos los Santos., prometo anhelar á la mayor perfección. Tú, Dios mío, conoces mi deseo, y que me muero de tu amor, coñ afecto purísimo de servirte. O! Dios mió, y amor mió! recíbeme por siervo tuyo, y perdóname benigno mis descuidos. Prometo también anhelar á una pureza angélica; que á ninguna otra cosa tendré afecto sino á tí/ y por tí; ni amaré otra cosa, sino á tí; Dios mió ;• que en todas las. cosas , donde no se ve claramente pecado, obedeceré á mis su  periores, y egecutaré su voluntad con el ma  yor afecto y perfección que pudiere ; que todo lo que hiciere , dijere , pensare , desea  re , ha de ser por amor de la Santísima Trini-, dad, de mi Señor Jesucristo, y de mi Señora la Virgen María, de San José, de mi Padre San Ignacio , y de toda la Corte celestial;- que observaré mis Reglas; y que dclibcradau g6 Ejercicios mente no cometeré pecado venial, ni Ja mas mínima imperfecciónque con la gracia de mi Dios estaré en continuo acto y exercicio de amor , de conformidad , de resignación , y de deseo de agradar á este mismo Señor; y que en todo lugar y tiempo procuraré estar, y andar en su presencia. No propongo este voto para persuadir á ninguno que le haga , porque es peligroso hacerle sin especial instinto de Dios y con  sejo del Padre espiritual ; y si se quebranta, constituye especial malicia , aunque dentro de la esfera de culpa leve , si el pecado es venial: propóngolo , para que el Religioso fortalezca su alma, por lo menos con firmes propósitos de evitar aun la mas leve culpa. No obstante, no: hallo inconveniente ni peligro en que eL Religioso se obligue con voto á evitar por vorto tiempo toda culpa Venial advertida, como si estando orando ó meditando, prometiera á Dios no admitir por un cuarto de hora ninguna distracción to  talmente voluntaria, y lo mismo digo en otras materias ; porque de este modo se dispone poco á poco el alma para recibir mas copiosa gracia del Espíritu Santo: ni es creíble que Dios deje de vencerse de la criatura en la liberalidad, y asi la dispondrá con su gracia, para que esfos votos particulares se adelan  ten, hasta llegar al voto universal de nunca pecar vduialmente con total advertencia, que Espirituales. 5^ ho es otra cosa sino un principio de la vida celestial, y aun mas, que estar confirmado en gracia. O vida santísima! Ojalá que se nos conceda el Vivir asi , y agradar tanto á Biosj pues es dignísimo de todo obsequio. MEDITACION III. ' DEL DIA II, De los castigos que Dios ha hecho, y suele hacer por los pecados. De esta materia trata N. S. P. en todo el primer exercicio de la primera semana, en el cual propone el pecado de los Angeles, el de nuestros primeros Padres, y los parti  culares de cada uno. La Oración preparatoria, y primer pre  ludio, ios mismos que en la primera medita  ción del dia primero. Preludio t.» Pide á Dios la gracia del santo temor y horror de los pecados. Punto i.° Oye á Dios, que dice; «Llenaré «mi furor, y haic que mi indignación des- «canse en ellos (,). ” Oyendo esto, considera la indignación del Señor, y la venganza que tomo de Lucifer por un solo pecado de so- (1) Complebo furorem meum, et requiescere Jaciam indignationem uieam in eis. Ezcch. 5. 58 Ejercicios hervía , con que cayó una vez, para no levan  tarse jamas , herido de toda la omnipotente diestra de Dios, y aprisionado con las cade  nas del Infierno. Considera también el castigo de nuestros primeros Padres, por la golosina de una sola manzana , por la cual hasta ahora se está llenando el Infierno de almas. ■ La pena de Caín, por un fratricidio reprobado ► y condenado. La pena del Rey Saúl , des  preciado de Dios , porque desprecio sus pa  labras. Demas de esto, entra en el Infierno con la consideración , y verás allí innume  rables condenados para siempre por un solo pecado mortal : ¿ y no aprenderás á temer con el castigo ageno? Teme, aunque no estuvieras solamente en la Religión sino en el Cielo, pues desde él cayó Luzbel j y no juzgues por contentibles aun las mínimas prohibicio  nes que se intiman en. el paraiso de la Reli  gión, aunque lo que se prohíbe parezca sola una golosina. Punto 2. 0 Oye á Dios, que dice: »Ay de «vosotros, que arrastráis la maldad con cor- «deles de vanidad , y el pecado como el yugo , «del carro (i). ” Este horroroso, y for  midable pena con que son castigados los pe  cadores, es la ptisipn, ó atadura de la im-. (i) Vce , qui trahis iniquitatem in funiculis vat¡ita¡is , ct quasi 'uincuium ^laustri peccatumIsal. $. " i u Espirituales, gó piedad, cuando por un pecado les permite Dios justamente que caigan en otro, y por este en otro, hasta que lleguen á su última ruina , y sea su pecado un manantial pe  renne de culpas y pecados: porque pecando una vez , se hicieron indignos del amparo especial de Dios , para evitar otras culpas; y armados con sola la gracia sobrenatural suficiente, la hicieron ineficaz con el mal uso de ella, y se tegieron miserables prisiones de su misma maldad, sujetándose ya como es  clavos á los grillos y cadenas eternas del Infierno. Impresa, pues, esta verdad en lo mas profundo de tu corazón , te postrarás delante de Dios , pidiéndole por las entrañas de su misericordia , que no te castigue con esta pena : elige antes la pena del Infierno, que tal permisión. Punto 3. 0 Oye á Dios, que dice por el I roleta Isaías: «Ciega el corazón de este Pue- «blo, y cierra sus oidos (1). ” Esta es la mayor y última pena , con que en esta vida ' son castigados los pecadores , la ceguedad , el desamparo y la impenitcncia final , cuando por los pecados, que libremente repiten, me  recen ser privados de la gracia eficaz para morir con verdadero arrepentimiento. O pena! cuya amenaza es bastante para estremecer (1) Exc«ca cor populi hujus , et aures eius aggravo. 6o Exercicios los mas obstinados corazones! ¿Pues no será bastante, ó Religioso, para estremecer, y mudar el tuyo? Coloquio. Bien sé , Jesús mió , que no quieres la muerte del pecador : suplicóte, pues, por aquella muerte tan penosa, que por todos los pecadores misericordiosísimameute padeciste , que no me castigues con la permisión de alguna culpa •, ni con la ceguedad de mi corazón. Preciosísima Madre de Dios María Santísima, que no te desde  ñas de amparar á los pecadores, aparta de mí esta infelicidad. Muera yo, Señora, ar  da yo en el Infierno , antes que otenda á vuestro Santísimo Hijo , &c. Padre nuestro , /lúe María: DIA TERCERO. Que se ha de consagrar á la preciosísima Madre de Dios y a Oración jaculatoria de este día será h siguiente: Padre, pequé contra el Cielo y contra tí : ya no soy digno de llamarme hijo tuyo. MEDITACION I. , . Compárase el Religioso con el hijo pródigo. Persuade N. S. P. que nos propongamos algunos egemplos, y usemos de algunas comjiaracíones que puedan conducir á nuestro Espirituales. 6r desprecio , cuando en el exercicio 5. p. 3. dice asi: lo tercero es, considerarme á mí mismo , quién ó cual soy , valiéndome de cgemplos que me inclinen al mayor menos  precio de mí mismo. La Oración preparatoria , y primer Pre  ludio, los mismos que en la primera medi  tación del día primero. Preludio 2 0 Pide á Dios que te favorez  ca, para volver á "su gracia con el hijo Pródigo. Punto i.° Oye aquella historia, que al capítulo 5. de S. Lucas, refiere Cristo Señor nuestro del hijo Pródigo, el cual, recibida la parte que de la herencia le pertenecía, y dejando á su amado Padre y su opulenta casa, se partió á una región distante, soltó el freno á sus apetitos, y malvarató todas sus riquezas, quedando en una suma pobre  za, con desdoro de su Padre, y con mucho daño suyo. Oyendo esta historia , reconoce en ella representada tu vida. Por la entrada en la Religión te hiciste con especialidad hijo de un tan gran Padre, como es Dios, y hermano de Jesucristo j adquiriste derecho para heredar el Cielo , -porque dejaste el mun  do j tu Padre celestial te concedió parte de tan rica herencia, dándote tantos dones so  brenaturales, y en especial el don del fer  vor religioso, de Ja prontitud para servir á Dios, del menosprecio de toda vanidad, de u Ó2 Ejercicios la observancia de todas las Reglas , &c. Pero tú ¿qué hiciste cuando eras pequeñuelo? esto es, Novicio; vivías fervoroso, como si fueras un Angel; mas apenas saliste á los Colegios , y á las Casas de estudios , cuando heaqui, ó Religioso, que re apartaste mucho de aquel fervor y aquella devoción ; volviste á aprender las costumbres seglares, y qui  zas ( consulta á tu conciencia ) quizas despre  ciaste la gracia de Dios; entregaste tu co  razón á las vanidades y aplausos, huyendo tu menosprecio, y deseando ser visto, oido y alabado de todos. O Religioso mió, y á que estado llegaste! Punto 2. 0 Oye la continuación de esta historia : Había llegado aquel hijo Pródigo á una tan congojosa y estremada pobreza, que apacentaba una piara de puercos , y deseaba hartarse de aquellas migajuelas que los inmundos brutos en su pasto desperdi  ciaban ; mas ellos ambiciosos , ni aun este corto alivio le permitían. Acordóse entonces de su opulenta casa, acordóse también de su amabilísimo Padre , y bañado en lágri  mas prorumpió en estas voces : O cuántos jornaleros comen el pan que quieren en la casa de mi Padre , y yo aqui consumido de la hambre perezco! Iré á mi Padre, y le diré : Padre , pequé contra el Cielo y con  tra tí , ya no soy digno de llamarme hijo tuyo, concédeme que sea yo siquiera uno de u Espirituales, 63 tus jornaleros. Oyendo esio, repara, que tú estás representado al vivo en este hijo Pródigo: á tal estado, o mísero 1 , te has aba  tido, que te quita Dios los consuelos , como manjares espirituales, dejándote sin gusto en los exámenes y en las meditaciones , y tú vas mendigando de las criaturas los consuelillos, conversando con los seglares , condes  cendiendo con tu curiosidad , &c. de suerte, que aun á los seglares mismos te haces abor  recible. Ah! quiera Dios que seas tan feliz, Como el hijo Pródigo! Ojalá que quieras vol  verte á tu Padre! en cuya casa aun los se glares tienen abundancia de manjar y sus  tento para la vida eterna. Vuelve, pues, vuelve á los fervores del Noviciado; arroja las migajuelas de consuelos seglares 5 dejalas á los que no viven como hombres , sino como brutos. Punto 3. 0 Oye de la boca de Cristo el fin de esta historia; es á saber: como el benigno y amoroso Padre recibió, abrazó y regaló con sus amigos á. este hijo Pródigo, que se volvio á su amparo, desengañado ya y re  ducido. Oyendo esto, concibe una esperanza firme, de que la bondad de tu celestial Padre, si te vuelves á él, también te recibirá muy amorosamente, y se olvidará de todas tus locuras, si de ellas tienes verdadero arre  pentimiento. Repara atentamente de que Re  glas te apartaste ; advierte con que ocasiones u 64 Exercicios decaíste de tu fervor , y haz propósito fir me de evitarlas todas, y cada una en par  ticular. ■ , Dirige el Coloquio primeramente á tu Padre celestial, y dile: Padre, pequé con  tra el, Cielo y contra tí: ya no soy digno de llamarme hijo tuyo : pequé contra el Cielo de la Religión, en que me pusiste. Digno era yo de que por ingrato, inútil y afren  toso á la Religión, me echases de ella; pero tu bondad vence mi malicia. A tí me vuel  vo, recíbeme. Después á N. P. S. Ignacio, á quien pedirás que te vuelva á recibir, y contar entre sus hijos , como si de nuevo nacieras, y empezaras á vivir á Dios y á la Religión. Pudre nuestro y Ave María, y el Anima Christi^ DOCTRINA PRÁCTICA, que se ha de leer el dia tercero por la mañana. Del cuotidiano Ejercicio, de la humildad. 1 T^ s tan agradable á Dios este Exercicio, que según le. reveló á Santa María Magda  lena de Pazis, por medio del sagrado Após  tol y Evangelista San Juan, el alma que en sí tuviere la perfección de la humildad, poseerá muy fácilmente el amor de Dios, sin que añada algún otro exercicio para ad- Espirituales. 7 1 de quien dijo el Profeta Isaías: «No abrira »su boca (cap. 53)- ” ; Modos da humillarse con las obras. Primero. Tomar y hacer ansiosamente los oficios humildes, y según David (Salm. 72) ser como un jumento. - Segundo. Anticiparse á todos en Ja aten  ción y cortesía, como nos lo manda 1\. b. r. en las Reglas , y según nos lo tenia ya man  dado el Apóstol S. Pablo (ad Rom. 12). Tercero. Ser en todas las cosas apacible, tratable y manso de corazón, según aquellas palabras de Cristo: «Aprended de mí, porque «sov apacible. ” ( Matth. 11.), Cuarto. Ofrecerse á ensenar los rudos y niños, conforme á aquellas palabras de Cristo: «Dejad á los pcquenuelos llegarse a mi. (Matth. 10.) Movido con este afecto de hu  mildad enseñó sola Gramática por espacio de 20 años el P. Melchor Vitrimontauo, el P. Tuan Alfonso 21, el P. Alonso Munez ed, y el P. Gerónimo de Pugoza 36 en beyilla, según consta de las Aminas de nuestja Com  pañía. Quinto. Salir rara vez del aposento, y nunca sin justa causa , deseando ocultarse, y no ser conocido,, pues Cristo Señor nues  tro, siendo la misma luz, estuvo mucho tiem  po oculto en el humilde retiro de Nazaretb,. u *2^ Ejercicios Sexto. No dar de ningún modo que hacer á los Superiores en el gobierno de su per  sona , imitando la sujeción que mostró Cristo álos Presidentes y Jueces, aunque tan inicuos. Concluyo esta Doctrina con aquel dicho, con que concluyó su vida el P. Sebastian Barradas , ilustre por los Comentarios que escribió sobre la sagrada Escritura; pero más esclarecido por su humildad. Mandóle su Su  perior, cuando ya estaba muy cercano á la muerte, que dijese alguna cosa de edifica  ción y enseñanza á los que estaban presen  tes, y el humilde y rendido Padre, resuci  tando su voz ya casi difunta, con los alien  tos que le dió la obediencia, les dijo asi: Humillaos debajo de la poderosa mano de Dios, para, que os exalte en el tiempo de la tribulación. No tengo otro consejo que daros, seamos todos profundamente humildes, imitando á nuestro Señor Jesucristo, que de toda su vida nos mandó que aprendiésemos sola la humildad, y inclinada su sagrada cabeza, entregó su espíritu. Y concluidas estas razones , también el entregó su espíritu al Señor en Coimbra á 14 de Abril de 1615. u 73 Espirituales. MEDITACION II. -DEL DM ni. Contiene la confusión del Religioso en la presencia de Dios. Significa N. S. P. el cuidado que de su propia confusión debe tener el que hace los Exercicios espirituales, cuando en la semana primera, Exercicio primero, Preludio segundo, dice asi; En esta Meditación presente debo pedir vergüenza , y confusión de mi mismo. La Oración preparatoria, y primer Pre  ludio , serán los mismos que en la meditación primera del primer dia. Preludio 2. 0 Pide á Dios la gracia de confusión , y arrepentimiento sobrenatural. Punto í .° Oye á Dios, que dice: «¿Qué «es esto, que mi querido ha cometidoen mi «casa muchas maldades (t)? ” Oyendo esto, trae á tu memoria algunos de los pecados mas graves que has cometido en la Religión, y confúndete delante de Dios: Lo i.° Por  que los cometiste, aun morando en el res  guardo , y custodia de lugar tan sagrado. Lo 2. 0 Porque fuiste malo á vista de tantas (1) Quid est quod dilectas meas in domo mea fecit ¡celera multad Jercm. 11. 74 Exercicios ocasiones para ser bueno. En medio del fuego perseveraste . ciado , y anegado en el mar, aun no te humedeciste. 3. 0 Porque fuiste muy ingrato, habiéndole Dios prevenido con tan  tos beneficios.- 4. 0 Porque ofendiendo á Dios, diste ocasión al demonio de especial alegría, por ver á Dios ofendido de aquel mismo que era siervo , amigo , y aun hijo suyo. Con» fúndete, pues, y aviva el dolorj y procura la enmienda. Punto 2. 0 Oye á Dios, que dice: «¿Qué «es lo que aun debí hacer por mi viña , y «no lo hice (1)? ” Mira, ó Religioso, tu es» terilidad, y confúndete. i.° Porque tú eres aquel campo, por donde dice Salomón que pasó, y que le halló todo lleno de ortigas: tus costumbres ortigas son, abrojos son, es  pinas son. O campo, en cuyo cultivo tanto sudó el Hijo de Dios, cuando acabarás de rendirle los debidos frutos! 2. 0 Porque tú eres aquel árbol , que plantado en tierra fér  til, regado con las copiosas corrientes de la gracia divina, aun ocupa en vano la tierra, y aun deja burlado el diligente y diestro cultivo de su Señor. Ah! ¿qué esperas, ó ár  bol? ¿ Esperas acaso que se ponga á tu raíz la segur? 3. 0 Porque tú eres aquella desdi  chada ciudad de Corozain , tú aquella Beth- (1) Quid cst quod debut tdtrd fiicere vitiece ^nese, et non fecij I^aí 5. Espirituales. , 75 saida , tú aquella Caíarnaunj que si en J yro y Sydon; esto es: si con alguno de los Gen  tiles hubiera hecho Dios lo que contigo ha hecho, ó! cuán copiosos frutos le hubiera ren  dido! Confúndete , pues , y llora tu esterili  dad, y acaba ya de hacer frutos dignos de penitencia, y de las demás virtudes. , Punto 3. 0 Oye á Dios, que dice: «Hijo, «conserva el tiempo (1). ” Mira desventurado, cuanto tiempo has perdido , pudiendo ganar con su buen logro una eternidad : en el tiempo del estío , que es el de la vida , nada recogiste para el del Invierno, que es el de la muerte: en el tiempo de la negociación y trato , nada ganaste : en el tiempo de la feria , nada compraste. Perdiste el tiempo, que perdido una vez, se perdió para siem  pre. No volverán mas aquellas meditaciones, ni aquellas coimrniones egecutadas y recibi  das con tanta negligencia ; porque si las quieres recompensar, no recompensarás las mismas : puedes tener otro tiempo , otras me  ditaciones , &c. pero no puedes recuperar las que ya pasaron. Supuesto pues, que aun se te da tiempo , obra , y redime el tiempo con nuevo cuidado y fervor. Coloquio. ¿Hasta cuando Labrador Divino, hasta cuando burlará tus fatigas esta mal  vada tierra? ¿Hasta cuando sufrirás mi es- (1) Fili conserva tempus. Ecclcs. 4. 76 Exer ciclos terilidad? ¿Hasta cuando beberé en vano tu celestial riego? ¿Hasta cuando se consumirán sin provecho tantas costas en mi cultivo? Ah, Señor! Tenga término ya, Dios mió, Tenga ya término mi esterilidad! Padre nuestro , y Ave María. HORA DE CONSIDERACION para la tarde el dia 111. De las fuentes de donde manan los defectos quotidianos. pareciéndose en una ocasión á Santa Erigida la preciosísima Madre de Dios, la enseñó, que el hombre no vive en el mundo para otro fin , que para honrar á Dios , y disminuir sus culpas. Esta doctrina de la Madre de la eterna Sabiduría, es bien que esté impresa en el corazón del Religioso. Procure, pues, cada dia disminuir sus tahas, y como, por ser ellas muchas, es muy dificil pelear con todas juntas y extinguirlas de una vez , será conveniente recurrir á las fuentes donde tienen su origen , para que, cerradas estas con el favor Divino, se sequen totalmente los vicios, riachuelos de las cul  pas. Son, pues, las fuentes de nuestras faltas: /La primera. El defecto de intención en nuestras obras. Una intención que, ó no lo Espirituales. es ó es tibia, ó no es pura , sino con mez  cla de afecto á Jas conveniencias propias , ó viciada con la mezcla de siniestra intención, &c. De esta fuente mana tanto mal , que aun Ja misma obra, que de otra suerte fuera en sí buena , deja de serlo, no agrada á Dios, no es meritoria, totalmente se vicia, y esto con perdida de muchos bienes, como se lo dió á entender á un Sacerdote de nuestra Compañía uno de los nuestros, que habiendo muerto en Vilna, y aparecicndosele después, le dijo asi: O Padre, y cuantos y cuan gran  des premios recibiéramos , si hiciéramos todas nuestras obras con recta intención. La segunda. El olvido, de que está Dios presente , el cual señala David por causa de todos los pecados. «No está, dice, en su prelisencia Dios, hanse manchado sus caminos lien todo tiempo ( i ). ” Acomoda San Basilio en su Regla las palabras referidas de David á los defectos de los Religiosos en esta for  ma: i Quién es aquel, cuyo ánimo temeraria  mente vaguea, y se entrega al ocio? ¿Quién se enoja frecuentemente ? ¿Quién anhela, y ansioso busca las alabanzas humanas? ¿Quién es el perezoso en las obras espirituales? ¿Quién no refiere sus acciones á la gloria de Dios? ¿Quién se distrae, cuando está orando? El (i) Non est Deus in conspectu ejus, inquinato sunt vice iilius in omni tempore. Psalm. 9. 78 Exercicios que no advierte siempre que Dios es testigo de vista de todas sus acciones y pensamien  tos. Hasta aquí el Santo. Cierra, pues, ó Religioso , esta fuente de tantos pecados , este olvido , de que tienes presente á Dios , y sianda en su presencia (1). ” O como lee el He  breo: «Vive en su presencia, y se perfecto(2). ’ > Imita aquellos misteriosos animales. (Ezec. 2.) Que estaban llenos por todas partes de ojos; tenían ojos en las manos, ojos en los oidos, ojos en los labios, ojos en los pies, interior y exteriormente llenos de ojos, para darte á entender , que ni has de ver, ni has de oir, ni has de hablar, ni has de pensar, ni has de dar un paso, ni has de hacer cosa al  guna , sino lo que fuere digno de la presen  cia de Dios, y en la presencia de Dios. La tercera. No darse por entendido á las gracias de Dios excitantes, y permanentes, que Dios destina para evitar las imperfeccio  nes. Este disimulo ó dilación en responder á estas gracias , pane por pusilanimidad, parte por huir alguna molestia, parte por respetos humanos: este disimulo, y esta dila  ción es la fuente de todos los males. Porque, como dice el Concilio Tridentino ( Sess. 6. cap. 16.), asi como la cabeza comunica virtud á los miembros, y la vid á los sarmientos, (1) imbuía coram Deo. Genes. 17. (2) Vive coram Deo, et esto perfectuS. Espirituales. 79 asi Cristo Señor nuestro está influyendo, y comunicsndo virtud á los justos , la cual an  tecede , acompaña, y subsigue á todas sus obras. Pues si Cristo, como verdadera Vid, influye en los justos, que son los sarmien  tos, las gracias excitantes y antecedentes, ¿quién duda, que el que se hiciere indigno de estas gracias, no respondiendo á ellas, no podrá permanecer unido á esta Vid ver  dadera? Porque cesando su Divino influjo, con el tiempo se secará, será cortado y ar  rojado en el fuego. Pues si no quieres que  darte sepultado en eterno sueño , obedece pronto á Dios, que cada dia con sus inspira  ciones te está despertando. , La cuarta. El menosprecio de la distribu  ción del tiempo; de donde nace, que ningu  nas veces apenas queda el preciso para los exercicios espirituales , v. gr. La oración y exámenes, y asi se hacen de prisa , superfi  cial y atropelladamente; y aun algunas veces se omiten del todo. Con cuanto daño nuestro suceda lo dicho, puede colegirse de que al  gunas veces Dios nuestro Señor determina á algún tiempo, y á alguna acción las gra  cias, de que depende la mayor de todas, que es la gracia de la perseverancia final; y asi el menospreciar aquel tiempo y aquellas ac  ciones, es perder aquellas gracias , y con ellas la perseverancia final en el bien. La quinta: Un descaimiento de ánimo , y 8o Exercicios una tibieza, que aua no llega al último grado, en que provoca á bómito á Dios. Que este descaimiento sea fuente de muchas faltas y enfermedades del alma , se puede conocer por lo que sucede.cn el cuerpo; pero con esta diferencia , que el descaimiento del cuerpo es señal y efecto de la enfermedad corporal ’ porque no es otra cosa que faltar las fuerzas por la destemplanza del calor, frió &c. Mas el descaimiento del alma, es causa de las enfermedades de esta, porque es diminución del calor ó fervor, por cuyo medio el alma ’ se mantcnia en estado competente delante de Dios: aunque también se halla otro descai  miento del alma, que es efecto de sus enfer  medades, ó pecados; pero este coincide con aquella tibieza, que obliga á Dios á que ar  roje de sí al hombre, como detestable , según aquellas palabras : «Porque eres tibio, comen- «zaré á bomitarte de mi boca (i). ” La sexta. La falta de silencio, la cual es causa en el Religioso: i.° de que sea va  na su Religión, según dice el Apóstol San  tiago (cap. 5.). 2. 0 Que sea moralmente impo sible el que no peque, porque: En el mucho hablar no faltará pecado. 3. 0 Que fácilmente sea vencido del Demonio ; porque el nombre que no puede reducir su lengua al silencio, (1) Quia tepidus es, ineipiam te evomere ex ore meo. Apoc. Espirituales. 87 de las cosas criadas. 6.° Hablar mas libremente, y censurar los hechos y los dichos agenos. , , <7.° Llevar pesadamente la disciplina religsosa , en otro tiempo suave y ligera. * 8.° Anhelar al ocio. p. 0 Entibiarse en el xelo de las almas. 10. Obedecer con dificultad, con tardanza y con repugnancia^ ■ ' 11. Querer que todos le regalen , y hon  ren. ' ' , 12. Pedir inmunidades, y singularidades para su conveniencia. 13. Pensar que trabaja mas de lo que es razón, y que no hay cosa que no se le deba. Mira estos infelices frutos de tu tibieza , abor  récelos , y enmiéndate. Coloquio. O fuego, que siempre ardes, y nunca te apagas! O amor, que nunca te dejas vencer, vonee mi tibieza, ay de mí, que al fuego estoy frió, y al sol en tinie  blas*. Fuego como, cuando te como, jesús mió, y aun estoy tibio! Ah! llegue ya, Señor, el fin de mi tibieza! Padre nuestro , Ave María , y Anima Christi. 88 Ejercicios DIA CUARTO. Se ha de consagrar este día al Santo Angel . de la Guarda. L a P J acuIatoria ser á esta ; «Deseo ser «desatado de la prisión de mi cuerpo, y estar «con Cristo ( t ).» P 7 MEDITACION I. DE LA MUERTE. Insinúa N S P. que esta Meditación ha de ser una de las que se propongan en Jos Exerciuos cuando en las reglas de la buena decaon d,ce as, : ; Si ahora m, asaitára ¡ a muerte, como quisiera haber TiDido^. l.iaLa O ? c, i on P re P arat oria , y primer Pre  ludio, serán los mismos que en la Meditación primera del primer dia. á se^Hn° 2,0 PÍdC á V10S qUe te dé ahora a sentir Jo que entonces sentirás de todas las cosas de este mundo. Punto i.° Oye á Dios, que te dice : «Mon ° v,virás ( 2 )- ” Es infalible que has de morir, pero no quiero que sepas cuanílpcn^' 0 aÍS ° ll)Í » Cte$se cum Christo. Ad Phi- (2) Morieris tu> et non vives. Isaí. c. 38. Espirituales, 89 do, ni en que lugar, ni en que estado, ni con que disposición de tu alma , para que la ignorancia de todas estas circunstancias te obligue á estar siempre dispuesto , como si en esta hora, y en este instante hubieras de morir. Morirás, sin esperanza de volver á la vida hasta el tremendo dia del juicio universal, en que resucitarás para nunca vol  ver á morir: mira, pues, no yerres una cosa, que siendo de tanta importancia, ha de su  ceder una sola vez. Morirás: y cuando te cierre la muerte los ojos del cuerpo , te abri  rá los del alma. Con muy diversos ojos mi  rarás entonces todas las cosas. Tu muerte cercana te mostrará el engaño con que las viste, y juzgaste en tu vida. Aprende, pues, á apreciar y estimar las cosas , como si en cada instante ya estuvieras para espirar. Mo  rirás : y despojado de todos los bienes tem  porales, solo te quedarán enteros y seguros los que adquiriste con tus obras para la eter  nidad. Morirás : y convertido tu cuerpo en horroroso cadáver , huirán de tí aun los que mas te amaron. ¿ Pues para que deseas agra  dar á los hombres? ¿ Cómo por agradarlos no temes desagradar y ofender á JDios? O vanidad! O ceguedad humana! Punto 2. 0 Oye á Dios, que dice: «La «muerte de los pecadores es abominable (t) ” (1) Mors peccatorum pessima. Psalm. 33. 9° Ejercicios Y considera la infelicidad de quien muere . I en pecado mortal. Porque lo primero , es atormentado en aquel tiempo de dos mane  ras : en el cuerpo con los dolores, que ne  cesariamente padece y en el alma con las congojas, que crecen á medida de su impa  ciencia. Lo segundo, á cualquier parte que vuelva los ojos, halla gravísimos motivos para * temer. Si mira al Cielo , ve á Dios enojado : si mira á su lecho , le atemoriza la cerca  nía de los demonios , que están deseando ansiosamente arrebatarle el alma: si mira á la tierra, ve ya abierta para tragarle la boca del infierno : delante de sí se le representa, para juzgarle sentado ya en su trono, y con rostro ayrado , Jesucristo, Juez nuestro, cuya preciosa Sangre tantas veces pisó : interior  mente le despedazan Jos remordimientos de su conciencia: si acaso oye el relox, resuena en su corazón este eco espantoso: Ta no habra mas tiempo : si vuelve los ojos á los bie  nes que posee, le parece que escucha aque  llas palabras , que en semejante ocasión oyó aquel Rico avariento: ¿T en quien vendrá á , parar todo lo que adquiriste ? Y últimamente desesperado, declara, que su última volun  tad es dejar ti alma al demonio, á quien en vida sirvió obstinado, como esclavo vil. Repara en esta muerte, y repara bien, que Dios ahora está pronto á favorecerte con su PiviQa gracia, para que no tengas fia tgn ' u Espirituales. , 91 lamentable. Vive , pues , como hijo de Dios, si en tu muerte deseas experimentar Padre benigno y amoroso á Dios. , Punto 3. 0 Oye á Dios, que dice: La inu:rt2 de los Santos es preciosa en los ojos del Señor. Es preciosa por muchas razones. La primera, porque el conocimiento de que es. voluntad de Dios, y la memoria de la muerte y Pasión de Cristo les suavizan los dolores, y congojas de la suya. Segunda, porque los horrores que la muerte trae con sigo , naturalmente se desvanecen á vista de la serenidad de sus conciencias 5 y en vez de temerla , la desean , como puerta de la eternidad, y principio de la vista clara de Dios. Tercera , porque aunque vean tal vez á los demonios, no los temen, acostumbradps ya á vencerlos en vida con el favor Di  vino. Cuarta, porque no sienten dejar el mundo, que ya habían dejado y menospre  ciado. Quinta, porque ven algunas veces á la Beatísima Virgen María, y. otros Santos sus Abogados, á quienes tuvieron especial devoción. Sexta, porque mueren confortados con los actos de Fe, Esperanza y Caridad, que fácilmente repiten , por lo mucho que en vida los frecuentaron , y con el deseo ardiente de ver á Dios, con que siempre vi  vieron: Tan felizmente puedes morir ; mas es necesario que tu vida sea ajustada, para que tu muerte sea como la de los Justos. 9 2 , Exercicios , Coloquio. Jesús mío , bien mío , que ci  tas agonizando en la Cruz por mí, confieso que soy indignísimo de tu amor: mas supuesto que das la vida por mí, muera yo por tí. Envía á mi corazón tu último aliento , y vi  vifica con él mi miserable alma. O Jesús mió, que agonizas por mí! Padre nuestro , Ave María , y el Anima Lhristt. u d o c t r in a pr á c t ic a , que se ha de leer el dia cuarto por la mañana. De la preparación que debe preceder r á la muerte. J^_unque algunos Varones espirituales di  cen, que el Religioso no es otra cosa, que un alma compungida, y sobresaltada con la continua memoria de la muerte, no obstante á muchos Religiosos coge la muerte despre  venidos, ó por lo menos, no tan dispuestos, como según su estado fuera razón. Es, pues, necesario que el Religioso aguarde $u muer  te con la preparación debida, para lo cual podrán conducir las advertencias siguientes. i. tenga el Religioso singular afecto á María Santísima, y venérela cada dia con particular culto, para impetrar por su medio una ícliz muerte. Principalmente siempre que u Espirituales. 93 la saluda, pronuncie con reflexión y afecto aquellas palabras: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. De cuanto consuelo sirva en esta hora la devoción á María Santísima, lo experimen  tó el Padre Juan de Camph de nuestra Com  pañía, y devotísimo de esta Soberana Señora. Rezaba cada dia su Rosario, y su Oficio,, con los cinco Salmos que corresponden á las cinco letras de su Santísimo Nombre, y to  dos los Sábados contaba á los Novicios al  guna historia de nuestra Señora , para en  trañar en ellos su devoción. Estando, pues, para morir , se volvió á uno de los nuestros, que le asistia, y bañado en un singular gozo, le dijo: O Padre mió, si supiera V. R. cuanto consuelo causa en la muerte el haber tenido en la vida singular devoción á María San  tísima (1)! . : . No solo nos favorece en la muerte esta misericordiosa Madre de nuestra vida , sino que también, aun después de muertos, cuida de nosotros : porque apareciéndose en una ocasión al Padre Gerónimo Carbajal, le dijo, que tenia especial cuidado de sacar cuanto an  tes del Purgatorio las ánimas de los nuestros. Asi lo refiere el Padre Nierembcrg en el cap. 1, del amor á la Beatísima Virgen. (1) del Colegio de Tornay. 1601. 94 Ejercicios 2. Elija el Religioso algún tiempo cada semana , como el Domingo , ú otro día de fiesta, en que no son tamas las ocupaciones y entonces apartado de toda comunicación, en la Iglesia, ó en otro lugar retirado , pre  gúntese á sí mismo: ¿si hubiera yo de mo  rirme ahora , me encontrara bien dispuesto la muerte? ¿Tengo por desgracia mia alguna cosa que agrave mi conciencia para este tran  ce? Y si la halláre, arrepiéntase , proponga la enmienda , y nótela, para confesarla cuan  to antes. .3. Reciba por modo de Viático todas las sagradas Comuniones, y con aquellos actos fervorosos, con que las recibiera, si supiera que estaba cercano á la muerte: porque en ella, ¿quien nos puede disponer mejor, para ser presentados ante el Tribunal de Dios, que el mismo Juez, que ahora es nuestro manjar, y manjar tan saludable , que quien le come, vivirá para siempre? 4. Egercite ios actos de las virtudes pro  pias de los moribundos , y con este exercicio adquiera , mientras vive , facilidad en ellas. Son estos actos de Fe, Esperanza y Caridad de contrición , de confianza en la Virgen Santísima, de deseos de verá Dios, &c. Exercítese , pues , con frecuencia en es  tos actos por toda su vida, y sé le ofrece  rán fácilmente en muerte , porque como la sombra corresponde al cuerpo , asi los actos u Espirituales. 95 de muerte corresponden las mas veces á los de vida 5 y asi como es merecido castigo del pecador, que muriendo, se olvide de sí, pues viviendo se olvidó de Dios , asi es premio proporcionado del justo , que muriendo se acuerde de Dios, pues viviendo se olvidó de sí, por acordarse de él, y glorificarle con re  petidos actos de todas las virtudes. 5. Tome por Patrones de su muerte, des  pués de la preciosísima Madre de Dios, al glo  rioso Arcángel San Miguel , y al Santo An gel de su Guarda, á cuya honra destine, y para siempre dedique ( salva la satisfacción, que es bien ofrecerla siempre por las Almas del Purgatorio ) cuantos actos de amor de Dios hiciere en vida, é invóquelos cada dia con devoción, para que le favorezcan en este trance. En la misma forma ofrezca por el mis  mo fin las Comuniones de toda su vida á Santa Bárbara, Virgen, y Mártir. Y el Re  ligioso de la Compañía por el mismo inten  to, y con la misma excepción, ofrezca todas las mortificaciones de su vida á N. P. San Ignacio, y á nuestros Santos San Francisco Xavier, San Francisco de Borja, San Esta  nislao, San Luis Gonzaga, &c. 6. Acuérdese el Religioso con singular ternura , y devoción, de las agonías, que Cristo bien nuestro padeció en la Cruz , y cada dia, cuando á las doce se hace señal para saludar con el Ave María á su San- 96 Ejercicios tísima Madre!, diga también esta breve Ora* cion á su Hijo Santísimo. Jesús mió, que agoniiásteis por mí en la Crun, 30 ofrezco , úno, dedico el momento de mi muerte y agonías de ella, á las ago  nías y momento de la vuestra. Sea vuestra muerte mi vida, mi buen Jesús. 7. El Religioso cada noche, cuando se va á dormir , exercítese en la práctica de la muerte, que usaba el Padre Gaspar Drusbichi, cuya vida, aun en la tierra fue celestial. Esta práctica es la siguiente : Lo í .° Echese en la cama, como si no se hubiera de levantar de ella. 2. 0 Despí  dase del mundo, y de todas las cosas. 3. 0 Ratifique el testamento espiritual de que tra  taremos después. 4 0 Reciba espiritualmente el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, y el de la Estremauncion. 5. 0 Haga brevemen  te los actos que quisiera hacer en la muerte. Creo, &c. espero, &c. amo, &c. duélome, &c. perdono, &c. hágase tu voluntad, &c. deseo verte , &c. 6.° Encomiende , y procure unir con el deseo el instante de su muerte al de la muerte, y agonías de Cristo en la Cruz, y al de la muerte de María Santísima , y de todos los escogidos. 7. 0 Entregue su es  píritu en las manos de la Santísima Trini  dad, de Cristo Señor nuestro, de su Santí  sima Madre y de todos los Santos. tí.° En  tregándose ya al sueño , como si fueran los Espirituales. 103 Lo 3. 0 Por lo menos es dudosa la salva  ción de aquellos Religiosos que amontonan para su uso tantas cosas supcrriuas, que para un carro ó galera fueran sobrada carga , y á veces son precisas, y juntas ya, las retie  nen y no las dejan , hasta que la muerte se las quita: porque el Concilio Tridentino manda (i): Que el ajuar del 'Religioso sea conforme al estado de pobreza que ha pro-; fesado , y que no haya en el cosa supcrdua. Según esto no puede lícitamente el Supe  rior religioso, ni aun la misma Comuqidad^ aunque tenga el dominio de los bienes, dar licencia al súbdito, ó Religioso particular ’ para que tenga cosas supérHuas , porque no puede contravenir al Concilio. Tampoco puede el Superior dar válidamente al particular Religioso .dicha licencia, porque no es dueño, sino solamente administrador, asi de los bie  nes temporales de la Religión , como de aque.- llos particulares , que por otro medio adquiere el súbdito: y esta administración se le" con cede por constitución eclesiástica , solo para las cosas necesarias ; pero no para las supcrfluas. Esta doctrina es de gravísimos Teó  logos, que se pueden ver en el Padre Tomáá Sánchez (2). (1) Ses. 25. c. 2. de Re^ul. (2) lib. 7. in przcept. Decalog. cap. 8. ct cap. 19. á num. 20. . 'IÓ4 Exercicios • Perb Séa de la verdad de esto lo que •fuere, ^or ventura es decente al compañero de Jesús (cuando este Señor no tuvo donde reeliiiar -la cabeza, y murió desnudo en una Cruz ) ifiorir cargado de cosas superfluas? ^Murió r a*si N. P. S. Ignacio? Que en su apo  sento solo tenia un libro del Nuevo Testa  mento, un Contemptus Mundi, y un Misal, qué! mandaba le tragesen el dia antes de celebrar, para prevenir con atenta meditación lá Misa, según notó en su Diario el Padre Gonzalo. A vista de este egemplo fuera supé^fluo referir otro de los nuestros, que siem  pre aborrecieron, y procuraron desterrar semejahtés superfluidades. - Do 4. 0 y último, también es cierto, que.el Religioso tiene algunos bienes , de que no se despojó cuando hizo los votos, como constará de la práctica siguiente, y de que podrá "testar en esta forma. Pníctica del testamento del Religioso. el nombre de nuestro Señor Jesucristo, y de la Santísima siempre Virgen María su Madre. Sepan todos los que esta escritura vieren, como yo N. N. Estando en mi seso, memoria y entendimiento, confieso; que creo fiel y católicamente el misterio de ¡a Santí  sima Irinidad, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, tres Personas y un solo Dios verdadero; y to- Espirituales. 105 do aquello que cree, y tiene, y confiesa la Santa Iglesia Romana : y debajo de esta Ca  tólica Fe y creencia protesto de vivir y mo  rir: y, si lo que Dios nuestro Señor no quiera, ni permita, por persuasión del Demonio, ó por dolencia grave en el artículo de mi muer  te, ó en cualquier tiempo, alguna cosa con  tra esto, que confieso y creo, hiciere ó digere , <S mostrare , lo revoco : y con esta invocación Divina bago y ordeno mi testa  mento, y última voluntad en la manera si- ■ guíente- - - lo, Dios mió, movido de vuestro amor, y fortalecido con vuestra gracia, me despojé de todos los bienes terrenos que poseía , que deseaba , y podía esperar, y aun de la capaci  dad de poseerlos en algún tiempo. También me prive de todos los deleites, aun de aque  llos que por el derecho natural me podían ser lícitos. Ultimamente me despoje de mí mis  mo , sujetándoos la libertad con que me criásteis. Depositados, pues, ya todos estos bienes míos en vuestro sagrado seno , de los que me quedan aun, y que son también dones vuestros, para mas agradaros, y conformar  me con vuestra voluntad santísima, dispon  go asi: 1. El ser físico de mi cuerpo y alma entrego á vuestra Omnipotencia , que crió todas las cosas , protestando que Vos sois el primer principio de todas ellas. Perdonadme,' io6 Exercicios Señor, si no os adoré, y me rendí á Vos, como á Criador mió, luego que tuve uso de razón. 2. El derecho que en extrema necesidad me da la misma naturaleza para defender mi vida, dejo á vuestra santísima Providen  cia, protestando, que Vos solo sois el Señor de la muerte y de la vida , y sujetándome á pesar del tiempo á la eternidad , con el género de muerte que Vos quisiereis. 3. La inmortalidad de mi alma entrego á vuestro ser inmortal y eterno , protestando, que no quiero que mi alma viva sino para serviros, y amaros á Vos. 4. La potencia obediencial de mi naturale  za entrego á vuestra Omnipotencia , obradora de prodigios y maravillas , protestando , que Vos solo sois el Autor de todas las cosas sobre  naturales. 5. Las demas potencias de mi alma, y sentidos de mi cuerpo , entrego á los sentidos y potencias de la Santísima Humanidad de mi Señor Jesucristo , á quien doy el parabién de la unión hipostática con el Verbo Eterno. 6. Las virtudes y hábitos naturales que residen en mi alma , entrego á vuestra eterna Sabiduría, á quien para siempre me sujeto por humilde discípulo. , , 7, Todas las pasiones, c inclinaciones mias entrego á la incomprehensible propensión que Vos tenéis al bien del linage humano, desean  do ordenarlas siempre todas, á la salvación, y Espirituales. 107 perfección de mis progimos. 8. Aquella libertad absoluta con que en esie ínstame puedo ser el mayor de los peca  dores , y aun tan perverso como Luzbel, rindo y sujeto á vuestra eminentísima libertad , á quien para siempre me entrego por esclavo humildísimo. 9. Mi fama , y toda honra y estimación (si es que acaso se me debe alguna ) entrego piimeramenie á vuestra suprema Dignidad, y después á las murmuraciones , baldones, afrentas y desprecios de todos los hombres, de tal suerte, que ni aun á mi muerte mis  ma dejo algún poder , para que me exima de esta obligación. 10. Todos mis méritos (si con los exercicios , y ocupaciones religiosas he sabido ad  quirir algunos) dejo totalmente á mi Religión, sin alguna carga , deseando solo que me trate como á su esclavo, y que como á perro vil, inútil y enfadoso, me arroje en un muladar después de muerto. ii. Todas las gracias que me habéis he  cho, y dones sobrenaturales con que habéis enriquecido mi alma , los entrego y deposito en las preciosísimas manos de María Santísima protestando ahora y siempre , que por su in  tercesión me las habéis concedido. 12 Todas las virtudes sobrenaturales, y adquiridas (si tengo algunas ) entrego á vues  tra infinita Bondad , suplicándola , que acabe u io8 Ejercicios ya de consumir mi malicia. 13. El fruto de adoración, y de acción de gracias que pueden rendir todas mis ac  ciones, entrego á vuestra Soberana y Divina Magestad , deseando que os reconozcan por Dios , y os obedezcan los Infieles y Hereges. 14. El fruto de impetración de todo cuan  to hiciere , y padeciere , entrego á vuestra Misericordia, para remedio de los que están en pecado mortal, y fortaleza de los tenta  dos, principalmente en las agonías de la muerte. 15. Toda la satisfacción, asi de lo que yo hiciere y padeciere por Vos, como de to  das las buenas obras de otros , que de al  gún modo me pertenezca , no solo en vida, sino también después de mi muerte, la en  trego totalmente á las Animas del Purgatorio. Asi, pues, despojado, y desnudo de to  do , reducido á sola la nada , de que me criasteis, me pongo delante de vuestros ojos. Asi con Vos solo contento , quiero morir, uniendo las agonías de mi muerte á las que en la suya padeció mi Redentor Jesucristo. Sacadme asi de esta vida, y haced misericordiosísimamente, que yo sea lo que Vos queréis. Amen. Espirituales. 109 MEDITACION III. DEL DIA IV. DE LA ETERNIDAD. De esta nos manda discurrir N. S. P. cuando en los Exercicios de la primera se  mana , p. 3. dice asi : Débese discurrir cuan justamente es castigado el pecado mortal con pena eterna. La Oración preparatoria j y primer Pre  ludio , serán los que siempre. Preludio 2. 0 Pide á Dios gracia para formar algún concepto de lo que es la eter  nidad, y para quitar los estorvos que te puerden impedir el que la comiences á Vivir fe  lizmente. Punto i. 0 Oye á Dios, que te dice por San Pablo: «Aprende la vida eterna (i). ” Y considera la inmensa longitud de la eter  nidad , o la extensión de su duración eterna, ahora sea hácia el Aquilón y Occaso de la infernal desdicha, a-hora sea hácia el Oriente y Mediodía de la celestial Bienaventuranza. Supongamos que hay unos granillos tan me  nudos , que diez mil de ellos quepan en un granillo de adormidera , y que de tan im- (1) Aprehende -uitam (eternam. 1. Timot, 6. no Exer ciclos percepiibles granillos este lleno todo el es  pacio inmenso que hay entre cielo y tierra: ¿Que te pareced ¿Será fácil reducirlos a nú  mero? Pues no obstame el Padre Clavio ex  presó su número con una unidad, añadién  dole cincuenta y un ceros en esta forma: ipoo OOOOOOOOOOOOGOOOOOOOOOOOOOOCOOOOOOOOO ooooooooooo. , que hacen mil millares de millones, de millones, de millones, de mi  llones, de millones, de millones , de millones, de millones. Pon ahora los ojos de tu consi  deración en la longitud del diámetro del Cielo Empíreo, la cual incluye mas de ochen  ta millones de millas, y valiéndote, como de pluma , de tu imaginación , forma una unidad en el principio de esta dilatadísima línea, y prosigue después llenando de ceros todo su espacio. Si acaso puede volar tanto tu imaginación, ¿qué número habrá expresa  do, cuando llegue al termino? No sé, si le podrás comprender. Pero advierte tú, que aunque sea casi incomprensible este número, es nada, respecto de la eternidad, porque esta es infinita, el es finitoj y entre lo fi  nito, c infinito, no hay proporción alguna. Como, pues, no exclamarás, diciendo: O eternidad! Ya que no puedo yo comprenderte, arreoátame de tal suerte toda ¡ni atención, que no piense en otra cosa, anegado y absorto en tí ! Punto 2. 0 Oye á Dios , que te dice: «Irá Espirituales. 111 »el hombre á la casa de la eternidad (i). ” Y considera Ja inmensa superficie de la eterni  dad , asi dichosa como infeliz. Quien está en medio del Océano, por mas que vuelva los ojos á una y otra parte, no descubre tierra. Pues á este modo , por mas que cstiendaa su vista el Bienaventurado, y el condenado, ni aquel hallará termino á su gozo , ni este á su tormento. Asi el gozo, como el tormen  to ha de durar siempre : nunca ha de tener fin. Tal es la superficie de la eternidad, cual te la significan estas dos voces, siempre, nunca. Día llegará , ó Religioso , en que te engolfes en este inmenso Océano. Mira pues , que provisión has hecho , y que previsión haces para tan larga navegación. Punto 3. 0 Oye á Dios, que te dice: v> ¿Quién de vosotros podrá habitar con los «ardores sempiternos (2) ? ” Y considera el cuerpo, ó crasitud de la eternidadj porque es* de fe que habrá en el infierno llanto, co  mo dice Cristo (3). De este llanto, siente San Buenaventura (4), que será tan copioso, que si se recogieran las lágrimas de todos (1) Ibit homo in domum cetevnitatis sute. Eccles. c. 13. (2) ¿Quis poterit habitare de vobis.... cum ardoribus sempiternis? Isaí. 33. (3) Matth. 8. • (4) c. 49. de inferno. . u 1 1 2 Exercicios los condenados, se formara un Océano. Con  sidera también tú , que si formaran tantos mundos , cuantos fueron , son y serán los hombres, cuantas son las hojas que hay en los árboles, cuantas son las gotas de agua y granillos de arena que hay en el mar, cuan  tos son los átomos que hay en el ayre , y un solo condenado de mil á mil años derramára una lágrima sola , llegára á anegar todos aquellos mundos: pero la eternidad después de todo aquel innumerable tiempo* que seria preciso que para esto pasase, se quedaría entera, y aun le quedára entonces á aquel condenado que llorar una eternidad, y mientras Dios fuere Dios. Coloquio. O alma mia! Una eternidad te espera, ó infeliz, ó dichosa. En tu mano es  tá con el favor divino conseguir la dichosa, y evitar la infeliz. ¿ Pues por qué no comien  zas á procurar seriamente el Cielo? ¿Qué tienes tú que ver con las vanidades transi  torias? Pasará todo lo temporal, y con ello también pasarán sus molestias. ¿Pues qué te podrá parecer pesado para conseguir la eter  nidad dichosa ? Eterno Dios, que me criaste para la eternidad, no permitas, Señor, que eternamente perezca. Padre nuestro > y Ave María . y el Anima Christi. Espirituales, . 1 19 cuan bueno es Dios. Sabes cuan digno es de todo amor. Sabes q.ie aun condenándote, como no puede dejar de ser Dios , asi no puede dejar de ser bueno. Como, pues, con noticia de todo esto no prorrumpirás en tales afectos: O Dios! ó bondad! ó dignidad de amor ! dado que sea reprobo , dado que no te haya de amar para siempre, por eso mis  mo te amaré, y serviré por tu amor toda mi vida. Si los hombres mundanos con tanto amor gozan de las cosas temporales, porque no las han de tener después de la muerte; ¿con cuanta inas razón gozare yo de tí en vida, pues no te he de gozar después? Ca  receré del Cielo ; mas por eso mismo no quie  ro carecer de tí en la • tierra , puesto que carezca de tí en el Cielo; porque no sea dos veces infeliz, acá y allá, por no ser desdi  chado antes de tiempo. Finalmeate, cualquie  ra cosa que sea, Ja cometo á tí , y á tus juicios , á mí me basta el unirme contigo, de modo, que no me aparte de tí mientras viva. 2. No se fie el Religioso demasiado en su estado, sino oiga á S. Gerónimo, á quien el sonido de aquella trompeta del juicio fi  nal había hecho no solo atento y vigilante, sino también muy fervoroso, y aplicado al temor y servicio de Dios. No es loable, dice, el haber vivido en Jerusalen , sino el haber vivido bien en Jerusalen. Gran misericordia 120 Ejercicios de Dios es por cierto, o Religioso , que te haya sacado de las maldades del siglo , y puesto en la Religión. ¿ Mas por eso estás ya acaso confirmado en gracia ó impecable? Es un Cielo la Religión; mas en el Cielo pecó Luzbel sin remedio. Es la Religión un Paraíso; mas en el Paraíso perdieron la ino  cencia nuestros primeros padres. Es una con  gregación de Apostóles; mas en este preva  ricó Judas. Se guarda clausura; mas el ladrón infernal puede romperla. Refrena del mal el mismo vestido religioso; mas en el puede cor  tarse el hilo de la predestinación , si no hay temor de Dios, y guarda del corazón. 3. No sufra el Religioso que le excedan los Seglares en el servicio de Dios, porque no venga sobre el aquella sentencia de Cristo : Se quitará á vosotros el Reino de Dios, y se dará á otros que rindan sus frutos. No es nuevo en Dios hacer que uno ocupe el lugar del otro ingrato. Asi se dice del hu  milde San Francisco de Asís , que sucedió al sobervio Lucifer en el principado del Ciclo. Asi en lugar del traidor Judas entró San Matias. Asi los Apóstoles, no queriendo los Judíos recibir la palabra de Dios, pasaron á los Gentiles . Asi muchos vendrán del Orien  te y del Occidente , que descansarán con Abrahan, Isaac, y Jacob en el Reino de Dios , y los mismos del Reino serán echa- Espirituales. 12 r dos en las tinieblas del Infierno (r). Asi en el dia del juicio dirá Dios á algunos , que tn su nombre hicieron muchos milagros: No os conozco; apartaos de mí, operarios de ini  quidad. Y lo que es mas digno de lástima, acontece muchas veces condenarse aquellos mismos que enseñaron á otros, y los lleva  ron á puerto de salvación , á lo cual parece atendió el Espíritu Santo, cuando antes de aquella sentencia : «No sabe el hombre , si «es digno de amor ó de aborrecimiento, dijo: «Hay justos y sábios, cuyas obras están en «las manos de Dios (2). (El Caldeo lee: Cuyos.discípulos están en las mauos de Dios); y asi sucede varias veces darse á los discípulos el Reino de Dios, y quitarse á los que los enseñaron: están en la mano de Dios los oyen  tes, discípulos, penitentes, y estraños; y sus Predicadores, Maestros, Confesores y Misio  neros pasarse á la de Satanás. Ponderando esta mudanza San Gregorio el Magno, con gran dolor exclamó : «Por nuestro medio su- (t) Sic mullí venient ab Oriente, et Occidente, et recumbent cuín ^lbraham , Isaac , et Jacob in Regno Dci, filii autem regni ejicientur in tenebras. (2) Nescit "homo utrum amore, an odio dignus sit. Sunt justi, atque sapientes, et opera eorum in mana Del. Cald. Et discipuli eorum in manu Del. EcCles. c. 9. 122 Ejercicios «ben al Reino del Cielo los Fieles, &c. Y «nosotros por nuestra tibieza y descuido ba- «jatnos al abismo (i). ” ' Los egemplos de tan lamentables trans  formaciones son muchos, asi en las historias eclesiásticas , como en las crónicas de las Re  ligiones , y no me permite referirlas la bre  vedad de este librito. Concibe, pues, ó Religioso, c imprime profundamente en* tu pecho un gran temor, de que te eche Dios de su Religión , como ingrato, inútil y rebelde á la luz, y en tu lugar ponga á otros mejores. Teme asimismo lo que ponderaba en otro tiempo el Padre Fabricio Banfo , Visitador de Polonia y Lituania: «Guardemos ( decía ) Hermanos mios «nuestras reglas ; no sea que en lugar de «nuestra Religión elija, ó levante el Señor «otra, y nos deseche á nosptros , como des- «echó á tantos (2). ” Sea un temor no pura  mente especulativo, sino práctico, y que ajuste las costumbres á las reglas de una exacta observancia. (1) Per nos fidcles, Ve. ad Rcgnwu Cceloruin fertingunt j et ecce nos per negligcnti^m nostrain deorsum tendiinus. Homil. 17. in Evangel. (2) Servemus t fratres mei , regulas nostras, ne Deus loco nostree eligat sibi , vel excitet aliam Religionemj el nos projiciat , sicut olios, projecit. Espirituales. 123 DIA QUINTO. MEDITACION II. Del Purgatorio. ^^unque de el no hizo mención explícita N. S. P. en sus Exercicios, hizola implícita en esta forma: Si le pareciere al que da los Exercicios, convenir para el provecho del que los hace, dar otras meditaciones, como de la Muerte, y otras penas del pecado ( en que entran las del Purgatorio), no juzgue se le prohíbe (1). La Oración preparatoria, y primer pre  ludio , serán los mismos que en la primera meditación del dia primero. Preludio 2. 0 Pide luz á Dios para pene  trar saludablemente las penas que allí se pa  decen , y gracia para evitarlas. Punto i.° Oye á Dios, que te dice por el Profeta Isaías: «No tendrá compasión de el «su Criador, ni le perdonará el que le for  mó (2). ” Oyendo esto considera la gravedad de aquellas penas. i.° Porque ni los ojos vieron, ni los oidos oyeron , ni cayó en corazonn de hombre, (1) Hemdom. T. Exerc. in fine. (2) Non miserebitur ejus , qui fecit eum, et qui formavit eum non parcet ei. 27. n. 11. !24 Ejercicios lo que preparó el Señor para los qqe han de ser castigados en el Purgatorio, cuyas penas, fuera de no ser eternas, son las mismas que las del infierno: porque hay allí pena de daño; es á saber, privación déla Vision beatífica, de la cual un solo momento sube mas de punto que toda la eternidad de penas de sentido, que se hallan en el infierno. Hay también penas de sentido, que exceden á to  dos los tormentos de esta vida , á todos sus suplicios y martirios juntos. 2. 0 Porque hay en el Purgatorio algunas penas de sentido respectivas, que exceden en la intensión la pena de sentido que se da á los precitos. Esto, es, cuando es uno castigado por razón de diez pecados mortales, que inmediatamente antes de la muerte borró en cuanto al reato de la culpa , quedando el reato de la pena,- pues la pena de sentido de este en el Pur  gatorio, es mayor que la de otro, que por solo un pecado mortal se condenó. ¿ Y no temerás tú la mano tan justamente severa de tu Juez y Señor? ■ ■ Punto 2. 0 Oye á Dios, que te dice : „A ” su tiempo juzgaré yo las mismas justi  cias (t). ” Y advierte, que algunas veces de  lante de Dios son injusticias y vicios , las. que á nosotros parecen justicias y virtudes. (1) Cum accepero tempus, ego justitias judi* oabo. Psalm. 74. Espirituales. 125 Considera que se castigan también en el Pur  gatorio almas justas, que por excelentes mé  ritos han de ser sublimadas á gran gloria j y esto por culpas mínimas, como puedes ver en tantas historias: por un hablar fuera de tiem po , por una impaciencia , por beber sin li  cencia del Superior, por gastar algo mas de lo que era justo, &c. Pues ¿que cosa habrá tan pequeña que no te receles de cometerla? Recélate de todas tus obras , sabiendo que Dios no perdona al delincuente. Punto 3. 0 Oye á Jesucristo, que dice: «Ajústate con tu contrario presto, antes de «llegar al término, no sea que por ventura «te echen en la cárcel, y aprisionen (1). ” Y considera los modos de evitar la cárcel del Purgatorio. 1. Perdonando de corazón á tus enemigos todas las ofensas , sin desearles algún castigo: porque dice el Señor: Perdonad, y seréis perdonados. 2. Sufriendo cualquier molestia que te su  cediere en la Rt ligion porque es la Religión un lento martirio, y éste libra del Purgatorio. 3. Siendo especialmente devoto de la Pa  sión del Señor, y pensando con devoción sus dolores ; porque el que se duele aquí con (1) Esto consentiens adversario tuo cito dum es in viu cuín eo , ne forte , Uc. mitíarif in Garcerem. 126 Exercicios Cristo, no tendrá allí dolor, ni que padecer en la otra vida 4. Aplicando todas tus obras satisfactorias á las almas del Purgatorio , porque no puede seguirse miseria á contrato de tal misericordia» 5. Frecuentando debidamente los Sacra  mentos de la Penitencia y Comunión. 6. Egercitándote mucho en actos de con trición , y amor de Dios. 7. Ganando con fruto las Indulgencias-. Propon hacer todo esto con la gracia de Dios» Coloquio. Eterno Dios, aqui abrasa , aquí corta, con tal que me perdones en el Pur  gatorio , y mucho mas para siempre. O Sangre de Jesucristo: -Apaga las llamas que se me deben. O Madre de mi Dios! no te olvides después de la muerte de tu devoto. Padre nuestro, vive María, y Anima Christi. HORA DE CONSIDERACION Para la tarde del dia quinto. <2ue se han de temer la piedad, misericordia, y heneados Divinos. ?\Juién juzgará que no solamente se habían de temer los juicios de Dios, sino tam  bién su piedad, misericordia y beneficios? ¿Que impío teme la piedad y clemencia? ¿Qué miserable teme á la misericordia? ¿Qué favo- Espirituales. 127 recido teme el mismo favor ? No son estos incentivos del temor , sino del amor : y cii todo esto no puede faltar la sagrada Escri  tura, que dice; «Señor único en la piedad, «¿quién no te temerá (1)? ” Las causas, pues, del temor son estas. , i. Porque de la piedad, misericordia y beneficios divinos nace algunas veces ocasio  nalmente el pecado , á lo menos notablemente se agrava. Enseñó esto con obras y palabras el que no hizo pecado, Cristo Señor nuestro: con obras , pues dijo el Santo Simeón , que tan singular bien serviría á muchos de ruina. Con palabras, cuando dice por San Juan; si no hubiera venido , ni les hubiera hablado, no tuvieran culpas. Mira como de tan grao beneficio, como fue la venida del Hijo de Dios, nació ocasionalmente el pecado. , 2. Porque algunos beneficios concede Dios ayrado, que si estuviera aplacado no conce  diera. Lo cual es una misericordia de Dios, que acarrea al hombre grande miseria. Asi dice por Isaías; «Tengamos misericordia del «impío, y no aprenderá la justicia (2). ” . He  rido de esta palabras, como de un rayo, San Bernardo exclama: «No quiero yo esa miseri- (1) Quis non timebit te, Dómine, qui solus ■pius es^ Apoc. 1 5. (2) Misereamur impío, et non discet justitiam. cap. 26. u 128 Exercicios «cordia: excede á iodo furor esa clemencia. jjQüiero, ó Padre de las misericordias , que me enojes contra mí , mas con aquella «ira con que corriges al perdido, no con la «que le ecüas del camino (i). ” Es misericor  dia el no ser castigado de Dios j pues oye lo que de tal misericordia siente el Real Pro  feta David : «No se hallan en los trabajos y «miserias de los hombres, ni serán en ellos 9, castigados : por esto se apoderó de su cora- «zon la sobervia , y se llenaron de maldades, «cubriéndose de la lepra de su piedad (2) ” Aludiendo á tan formidables palabras Pedro Blesense: «Los que no son (dice) castigados «temporalmente con los hombres , lo serán «eternamente con los demonios, y los que «no trabajan , ni afanan con aquellos, con «estos serán afligidos y atormentados (3). ” Mas (r) Misericordiam hanc ego nolo : super omnem iram miseratio ista. T^olo irascaris mihi , Patcr inisericordiarum i sed illa ira , qua corrigis deTÍam , non qua extrudis de via. Bcr. serm. 25. in cant (2) In labore hominum non sunt , et cuín hominibus non jlagcllabuntur^ ideo tcnuit co^ superbia, operti sunt iniquitate , ct impietate sua. Ps. 72. (3) Q m non Jiagellantur temporaliter cum hominibus , in perpetuum flagellabuntur cuín deemonibus , et qui cum hominibus non laborant , cuín demonibus laborabunt. Ep. 9. Espirituales. los sepulcros, y se reunirán á las almas sus cuerpos. Ah! ¿qné dirá el alma del condenado, cuando vuelva á su cuerpo tan feo? como le maldecirá habiéndose condenado por darle gus  to! Al contrario, como bendecirá el alma del justo al suyo, que le fue instrumento para alcanzar la salvación por las mortificacio  nes, &c. , 2. Los condenadosj á vista de la santa Cruz , que aparecerá en el ayre, clamarán: Montes caed sobre nosotros, &c. Pero los jus  tos dirán: ó Cruz, Dios te salve única espe  ranza. . . 3.. Al ver los precitos salir los justos al encuentro á Cristo, concebirán un arrepenti  miento ya sin remedio, y dirán: «Nosotros «necios teníamos su vida por locura, &c. Ved «como son contados, y puestos entre los hijos «de Dios(t) ! ” Todo pasó , y nosotros seremos para siempre desdichados ! Mira , ó Religioso, entre cuales de estos quieres estar. Punto 2.°.,Ó.ye á Dios, que dice : «Ahora «es tu fin, y te juzgare según tus caminos (3).7 Oyendo esto, considera lo principal de aquel juicio. ‘ ; stulti. Titam iitorum testimaHomus msania'ii , ttoc. Ecce quoinodó cempuiati sunt inter ^lios Oei. . (2) Nunc finís super te , ct jiidicabo te juxta vías tuas. Ezech. 7. Eoccrcicios i. Los .pobres de espíritu, y actuales, como son. los Religiosos, serán Jueces de los otros. O cuánta felicidad! 2. Se manifestarán á todo el mundo los pecados de, cada uno de los hombres; cuán loco es quien no los manifiesta ahora en la confesión! . 3. Apartará Cristo los corderos de los ca  britos. ^Adonde estarás tú, Religioso? Si solo eres Religioso en lo material , y en el vestido no tienes que esperar la mano derecha. 4 Dará sentencia el Juez, y dirá á los buenos: «Venid benditos de mi Padre, po- «seed el Reino , &c. Mas á los malos: Apar- «taos de mi milditos al fuego eterno &c. (r) ’’ Piensa cada palabra de por sí, principalmente aquel venid, que corresponde á la vocación, y aquel apartaos, que hace eco al despedir de la Religión. Punto 3. 0 Oye á Cristo, que dice: «Y es- «tos irán al castigo eterno; pero los jusios «á la vida eterna (2).» Medita de por sí sus palabras. f. Aquel T, que significa la continuación de la pena, con el decreto, inmutable ja- (1 ) renite benedicti, Patris mei , possidete regnum, Ve. Discedite d me maledicti in ignem eeternum , ^yc. (2 ) Et ibunt hi in supplicium aternumi justi flutcm in vitam ítternam. Manh 25. u Espirituales * 137 mas aquel T se convertirá en 0. , 2. Eitoj , indignos aun del común término y nombre, pur haber tallado á Dios. 3 . Zrún: En la eternidad solo hay progreso adelanie, mas icnnino nunca. , 4. Al castiga eterno , por vanidades de un instante. . • 5. Pero los justos, Ve. Qué grao premio por tan cortos trabajos! O cuanto será el dolor de los condenado^, al desaparecer de su vista, caminando y subiendo al Ciclo aque  llos, qde en otro tiempo fueron sus amigos, compañeros , &c. condiscípulos , connovicios, conreligiosos , &c. ¿ No te harán fuerza estas cosas? 1 • • • Coloquio. Señor, cuando vinieres, al juicio, no me quieras, condenar (r). Por aquel juicio, Jesús, en que fuiste delante de Pilaros inicua  mente juzgado, perdona á tu siervo, &c. Padre nuestro , Ave. Marta , y el Anima Christi., DIA SEXTO. Que se ha de consagrar á nuestro Santo Padre Ignacio. La Jaculatoria de este dia será asi :• Jesús, y María mis dulcísimos, amores , padezca yo, (1) Cum veneris judicare } noli me condemnare. 138 Exer ciclos y muera de vuestro amor, sea todo vuestro, nada mió (1). MEDITACION I. Del Reino de Cristo. D e esta meditación se valió N. S. P. para empezar la segunda semana de sus Exerciios espirituales. La Oración preparatoria , y primer pre  ludio, se ha de tomar de los Exercicios de N. S. P. , imaginando que vemos las Sinago  gas , pueblos y lugares por donde pasaba Cristo predicando. • El segundo, también de N. S. P. , será pedir á Dios gracia para no hacernos sordos al llamamiento de Cristo, antes bien ser pron  tos á seguirle, y obedecerle. Punto t.° Considera: Si un Rey elegido de mana de Dios por Príncipe y Capitán de todos los Cristianos, adornado y dotado de todas las prendas y calidades de Rey, per  suadiera á sus súbditos fuesen con el á una guerra para sujetar los infieles ,. que no le eran tan dañosos, como á ellos mismos, y ,(t ) Jesús t ét María dulcissimi amores mei. y pa  liar ego , moriar ego amore -ücstri , totus sim vester t nullus incus. Ex vita manuscripta AL phonsi Rodríguez. . . .; Espirituales. 1 39 Ies prometiera ser el primero en todas las incomodidades , vivir de la misma manera, triunfar en su compañía j j qué responderían los vasallos á tan buen Rey? Como se le ofrecerían para todo: pues les iba su ha  cienda y su vida en tal empresa. ¿Quiénes aquel Rey , sino nuestro Señor Jesucristo Unigénito Hijo de Dios? Pues viniendo del Cielo á poner cuchillo de -división , publica guerra al mundo, al demonio, á la carne, á la perfidia, y á todos los vicios de los hom  bres. Te.persuade le acompañes en esta guerra. Te provee, y ofrece los víveres de sus gra  cias, y aun de su mismo cuerpo. Quiere ser el primero en los trabajos, dolores, y heri  das, é ir delante á todo lo mas arduo, lu oficio, y cuidado solo será el seguirle. Ten  drás los mismos manjares, sustento, vestidos c insignias. Después de la empresa él mis  mo te ceñirá la corona. ¿Qué responderás á este tu Rey? ¿Cómo no le seguirás? ¿Cómo no harás guerra á tu amor propio y sensua  lidad? Di, pues, á tu Señor, loqueen otro tiempo Ethai al Rey David: «Vive el Señor, «y vive mi Señor Rey , que en cualquiera par3>te donde te hallares , en muerte y en vida, «allí estará tu siervo (i). ” (i) yk'it "Dóminus, et vivit Dóminus meus Rex, quoniam in quocumque loco fucris sive in inorte, jive in vita, ibi evit servas tuws. Reg. c. 15. 14° Ejercicios , Punto 2. 0 Oye a Cristo Rey , que en par  ticular te propone éu que 1c debes imitar. i. En la abnegación de tí mismo. 2. En llevar la. Cruz de todas las adver  sidades.. 3. En la verdadera pobreza de espíritu, en la castidad, obediencia, &c. Responde, pues, á tu Rey, y dile: Soberano Rey , y Señor de todo lo criado: Yo, aunque indignísimo, pero condado en tu gracia y favor , me ofrezco, y todas mis cosas á tu voluntad, protestando delante de tu in  finita bondad , en presencia de la gloriosa Virgen tu Santísima Madre, y de toda la Corte Celestial , que es mi ánimo y deter  minación, es mi deseo cierto , y resolución fija, el seguirte lo mas cerca que pueda, é imitarte en sufrir injurias, desprecios, vitu  perios , y juntamente todas las adversidades, con verdadera pobreza , asi espiritual, como actual. Punto 3. 0 Oye á Cristo Rey, que quiere saber de tí el premio que pretendes por los trabajos sufridos en su compañía , respóndele: No quiero , Señor mío , otra cosa , sino á tí mismo i esto es , tu íntimo conocimiento y amor. Lejos sean, de mí los consuelos , no solo mundanos , sino también espirituales. Aléjese toda estima, y comodidad i tú eres únicamente todo mi galardón. Dame solo á ií. mismo, y basta.. Demas. de esto., protesto. Espirituales. 14 T Señor mío, no querer la gloria eterna en cuanto me es buena y provechosa, sino por  que eres digno de ser glorificado por medio de mi gloria, y amado para siempre de mí, y de rodas las criaturas. Haz , pues, Señor mió, que yo vivaj mas ya no yo, sino tú en mí. Paire nuestro , Aue María , y el Anima Christi. DOCTRINA PRÁCTICA, Que se ha de leer el día sexto por la mañana. DE 1A ESTIMA, Y AMOR DE LA VOCACION RELIGIOSA. Ser la vocación Religiosa el mas esclarecido don de Dios , y la gracia sobre todas las gracias y favores , lo declaro asi. i. ^Porque es gracia de un segundo Bautis  mo , como ensenan los Santos Padres, y con ellos Santo Tomás (1) ,. diciendo : que si des pues |de haber hecho los votos muriera luegoel Religioso , volaría derecho al Cielo ; no menos que el que muriera al punto después de haber recibido el Bautismo. Con esta ocasión propongo una práctica útilísima, y (1) (1. 2. q. ult. art. 3.) - u 142 • Exercícios ' es, que no lleguemos vez alguna á la confe  sión Sacramental sin que luego renovemos los votos religiosos , lo cual es de mucha eficacia para borrar y satisfacer por 1^ pena debida á los pecados, y por ventura de tanta, cuanta tuvieron al hacerse la primera ve^. • 2. Porque la gracia de la vocación reli  giosa es en cierto modo la misma que la del martirio ; con sola esta diferencia , según S. Bernardo: (i) que el martirio de la Religión es inferior en el-horror,-y menos terrible que el del cuerpo; pero superior , y mas molesto en la duración, y á manera de utf hdloóaasto, que lentamente se quema. 3. Porque la gracia de la religiosa voca  ción es privilegio irrefragable, ó infalible de la vida eterna; pues ni puede engañar, ni ser engañada la misma verdad; la dial universalincnte pronuncio: «Cualquiera que «dejase su casa, ó hermanos , o padres, ó ma- «dres , ó muger , ó hijos , ó campos por mi «nombre, recibirá ciento por uno , y después «la vida eterna (2). ” Dignóse la Bondad divi  na de dar á nuestra. Compañía, antes que (1) Serm. 30. in Cant. (2) Omnis qui reíiqucrit domum , vel fratres, aut sororss, aut pairen^ aut inatreni, aut uxorein aut^ios, aut agros propter nomen meúm ,-centuplum accipiet, et vitam alernamposidebit. Matth. 19. v. 29. . u Espirituales. 143 á las otras Rtiigioues , por singular ventaja y prerogativa, que la perseverancia en ella traiga siempre f Consigo la eternidad felici  dad , y el don. de perseverar en la - gracia final, según la revelación hecha á S. Fran  cisco de Borja, que divulgaron impresa el P. Nicolás Lancicio y el P. Miguel Staudacher (1). ■ ■ 4. Porque el seguir la gracia de la vo» cacion religiosa , y abrazar tan seguro estado, obedeciendo á la divina inspiración , es la .suma bienaventuranza de esta vida, y sal  vación precursora de la eterna. El ano de 1652 en Praga conoció esta verdad,, aunque tarde , pues fue á la hora de la muerte , el R. Señor Juan Jandero , despedido en Bruna año de 1644, el cual después de muchos in  fortunios , viendo se le acercaba la muerte, pidió un Confesor de la Compañía, por cuyo medio suplicó al P. Provincial le permi  tiese hacer antes 1c morir los votosrque acos  tumbra hacer la Compañía. Hízolos con mu  chas lágrimas, y luego , por testamento, entre otras cosas, escribió, y selló Jo siguiente: «Atestiguo ser la Cdmpañía de Jesús la bien- «aventuranza en la tierra , de suerte , que si «no se. hubiera de esperar otra , esta sola basr «taba para colmar al hombre de toda felici- (1) In tract. de instit. soc. ajfect. 28. in libelio, cujus titulus: Centum ajfectus amoris Dck u 144 Ejercicios «dad. restifico ser aquella margarita preciosa »y si yo pudiera rescatarla con el oro, y «con mi sangre, sin duda la rescatara (i). ” Y estas palabras se las hizo decir, no solo la muerte, sino también la verdad, porque siendo la bienaventuranza un estado perfecto, con la junta de todos los bienes , y en rea  lidad el conocimiento y amor de Dios ■ la felicidad de ésta vida consiste en el conocimien  to y amor de. Dios á ella proporcionado j pues ¿en qué estado es mayor el conocimiento y amor de Dios, que en el religioso? $. Porque faltar á la vocación y estado religioso,, es la suma infelicidad de esta vida, maldición y condenación , que precede á la eterna. Síguese esta verdad por natural consecuencia de la precedente : pues siendo también opuesta la razón de las cosas iopuestas, si el ser Religioso es la mayor bienaven  turanza de esta vida, faltar á la Religión será la mayor desdicha que en este mundo puede haber Esta infelicidad declaro San Bernardo con estas palabras agrias y llenas de amargura, aunque meliduas, asi; «Los (f) Testor, Sadetatem Jesu es se beatitudinem terrestrem, ita ut t si ana. spéranda non esset, ista ad hominem Omni beatitudine cumulandum sufficiens fovet. Testor, iHam esse mar^aritam. quam si ego auro , et sanguine redhucre ^ssehi, auro, et sanguine redimerem^. .