Discurso leído por el Excmo. Marqués de Figueroa en los juegos florales celebrados en Pontevedra el 14 de agosto de 1900, organizados por la sociedad "Círculo Católico"
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LEÍDO POR EL EN LOS JUEGOS FLORALES CELEBRADOS EN PONTEVEDRA EL 14 DE AGOSTO DE 1900, ORGANIZADOS POR LA SOCIEDAD “ CÍRCULO CATÓLICO “ PONTEVEDRA IMPRENTA Y LIBRERÍA DE LA VIUDA DE .1. A. ANTUNKZ 1900 u
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IDISOTJRSO LEÍDO POR EL EXCMO. SR. MARQUÉS DE FIGUEROA EN LOS JUEGOS FLORALES CELEBRADOS EN PONTEVEDRA EL 14 DE AGOSTO DE i 000, ORGANIZADOS POR LA SOCIEDAD “ CÍRCULO CATÓLICO" S eñ o r a s y S eñ o r es : Con deciros que hace poquísimo, horas casi ó sin casi, que se me impuso el compromiso de asistir á este Certámen, comprenderéis harto bien, lo difícil y moles to de mi situación. Por caso general estas fiestas, con término digno de ellas, han dado ocasión á brillantes discursos de famosos oradores ó ilustres literatos; y también ahora, sin circunstancias que me son bien co nocidas y que tengo que lamentar más que nadie, hubiérais tenido para este acto presidencia, que corres pondiendo á su carácter é importancia, lo avalorase y realzase más y más. No pudo ser así y vinieron las cosas de modo que hubo que invocar la necesidad é imponer el sacrificio, á quien como yó rehuiría una y cien ve ces la honra por desproporcionada y excesiva; pero, pe netrado de la necesidad, al sacrificio no supe negarme. se UMVFRSIDADF DL SANTIAGO DE COMrO'T r i . u
— 6 — ¿Qué título mejor puede prestar ante vuestros ánimos considerados y benévolos? Comprendo ahora con todo, que debí resistir; pero la instancia amable y compro metedora, no encontró en mi voluntad, firmeza bastan te. Fue en los baños de la Toja, donde me sorprendie ron los apremios del Presidente dignísimo de este Cír culo. Por desgracia empezaba los baños todavía, pues sino ellos me hubieran ayudado con lo que reconstitu yen, tonifican y confortan, á no sucumbir en la deman da. Aquí estoy, pues, como por sorpresa, sin haber po dido escoger tema de disertación sobre el cual discu rrir de caso pensado, que era lo más respetuoso para vosotros, y es lo que mejor cuadraba á mis aficiones. Va caída en desuso, aunque quizás no todo loque me rece, la gárrula literatura oratoria: visible es el descré dito de los lugares comunes, de los tópicos que suenan á falso; pero la oratoria verdadera, como la verdadera poesía, vivirá siempre que tenga calor de naturaleza y expresión de arte. Tal se necesitara aquí ante esta sin gular hada del Lérez! Para cantarla y celebrarla digna mente, fuera preciso suscitar el orador poeta, mago que sintiese y expresase la hermosura de que se viste vuestro suelo y la de que se adorna este lugar, poesía hecha naturaleza y naturaleza que inanimada ó anima da, sorprende y maravilla con espectáculo de que po déis ufanaros; y diría enorgulleceros, sino fuera cosa impropia de una sociedad que lleva el nombre de cató lica, en pública muestra de agradecimiento por tanto favor como ha derramado Dios, sobre esta tierra de sus bendiciones. Es confesión pública de fé más oportuna y necesaria desde el punto en que manchando tanta hermosura, asoma á vuestro alrededor la protesta, de caída, trabajada y mústia, allí donde nació y vivió
— 7 — merced á poderosas causas sociales y políticas y que trasplantada á este suelo, aún dado lo fecundo que él es, solo puede vivir pobre y enteca, ahogada á la pos tre, como lo hubiese sido ya sin el interesado auxilio de fuera — causa bastante á que con nuestra convicción la rechace nuestro patriotismo — por el espontáneo cre cimiento y por la fecunda lozanía de las creencias pro pias. Comprendéis los fundadores y sostenedores de esta Sociedad, cuanto importa conservar firmes las creencias. Son necesidades religiosas y temporales: son peligros del alma y del cuerpo: antes que por ninguna otra manera, se afirmó y se afirma por la fé nuestra nacionalidad. No quiero pararme á recordar por propia experiencia, los sentimientos de contrariedad y enojo que suscita encontrar, visitando la ría de Marín, — pai saje de tan extraordinaria amenidad, — golpe de ex tranjería con usanzas, aires y acentos, que no son los nuestros, que ni se pegan á nuestro oído, ni conviene á nuestra alma, ni podrán ser aquí sino cosa falaz y pasa jera. Por algo está alerta vuestro instinto: para algo vi gila vuestra sociedad y sirve á todos de aviso y ejem plo. Precisa el espíritu regional, de suyo temeroso, de la resignación cristiana que le temple y contenga. Porque hay en nuestra tierra otras más generales y muy amargas, aunque menos ingratas tristezas; lasque dejan los que se van. A la melancolía del paisaje galle go, sobre todo del paisaje pontevedrés, principalmente de las rías bajas, se suma algo moral. En el ambiente cargado, se notan los suspiros de tantas viudas de vi vos que dijo Rosalía, de tantos hijos de ausentes. Solo puede contenerles la fé: la fé y la esparanza. ¿Qué se ría sino del amor de los hijos, de la fidelidad de las se UMVFRSIDADF DE SANTIAGO DE COMPOSTci u
la crítica, que lleva á las almas el pesimismo ó la duda y de todas suertes el ánsia de saber, el afán de encon trar orientación y rumbo. Somos en España, sumamente dados á establecer dualismos que impliquen rivalidad ó mejor dicho á su ponerla aunque no la impliquen. Aquí parecería casi obligado que encareciera el va lor de los estudios prácticos que entre nosotros andan harto mal y efectivamente lo encarezco, pero á la par y con el mismo interés que el de los teóricos que noandan mejor. Pero noto que puedo incurrir en el dua lismo y la oposición censuradas como prueba de nues tra deficiencia, y á que no habría lugar, si mirásemos todos los estudios, con formalidad y seriamente; y esta si que es, aunque no para hecha por mi, oportuna reco mendación. Busquemos las enseñanzas profundas, sóli das y completas, es decir, instructivas y educativas, teóricas y prácticas, morales y materiales, sin conver tir la distinción en oposición, preocupándonos déla in teligencia y de la voluntad, del saber y de la virtud, que con tanta oportunidad y con esta significación, ha querido premiar la Diputación de Pontevedra, llevando así dignísimamente la representación de la Provincia. Ningún premio, — perdonen los demás premiados — en tregaría con más grata emoción, la Reina de nuestro Certámen. Refiriéndose a cualquier otro momento ó á cualidad y circunstancia de su persona, mi elogio — me recido siempre — pudiera parecer hasta requiebro ó pi ropo que interpretarais mal, sino por impropio de mi, por impropio del lugar y de la ocasión, pero aludiendo á la Reina de esta fiesta, que lo es de poesía y de amor, en el momento dichoso en que como Reina de virtud y de hermosura premiase la hermosura de la
— 15 — virtud, el homenage que en ella tributo á la mujer de esta ciudad y de esta tierra, no puede ser más puro ni más delicado, como tampoco puede ser más sincero ni ■más rendido. Es práctica felicísima que se estila de poco acá en tre nosotros, la de premiar la virtud buscándola en lo <iue tiene de extraordinaria, y por caso general de ig norada, no solo por ser propio de la virtud ocultarse, como aquí lo logró completamente, sino también por la manera de vida que llevamos en el tráfago de nego cios, en el sucederse rápido de impresiones y cosas, que caracteriza nuestra vulgar y uniforme existencia. La Academia de la Historia otorgó recienteme nte pre mio á una Fundación muy digna de ser conocida é imitada en el espíritu de sacrificioy perseverancia que logró crear y en su perfecta organización y funciona miento; me refiero á las escuelas de Manjon, nuestro antiguo catedrático de Santiago, ahora de Granada, donde ha instituido por caridad y de caridad, admira ble enseñanza de pobres. Es curiosísimo como los gita nos errabundos se han fijado por el estudio y no solo aprenden, sino que alguno ha llegado á enseñar con vertido de discípulo en maestro. Y al lado de los estu dios primarios, las enseñanzas prácticas de Escuela de Artes y Oficios que completa el pensamiento y la obra del ilustre y meritísimo catedrático. Nuestra Real fami lia honró á la Academia Española asistiendo este año .á la solemnidad con que celebra la adjudicación de pre mios á la virtud de la fundación San Gaspar. Se hicie ron así públicos y fueron recompensados por mano del Rey muchos actos de virtud extraordinaria, como fué de extraordinaria satisfacción moral el que recibiesen tal galardón y se les pusiere en tanta luz y sirviesen de se UMVLKSIDADL DE SANTIAGO u
— 16 — tan grande ejemplaridad. Y á su vez el Rey que por los mismos días, ordenaba instrucción y ejercicio de soldados siendo ambos los primeros actos públicos de su asistencia; ganaba para si corazones y voluntades. Al ofrecerle las nuestras con ocasión de su visita pró xima, podremos saludarle en nombre de Galicia con el lema que ostenta en tierra extranjera el sepulcro de nuestro caballeroso Ferran de Castro, siempre fiel al Rey D. Pedro I. en las turbulencias de su reinado: aquí tenéis toda la lealtad de España. Menté la Academia española por cumplidora exce lente de la fundación con que ofrece tan alto ejemplo — el mismo que dá aquí la Diputación de la provincia — y debo citarla otro propósito también por todo extremo grato. Es ésta, si no me engaño, la primera solemnidad literaria que se celebra en Galicia, después de haber tomado la Real Academia el acuerdo de publicar en edición especial composiciones escojidas de Rosalía Castro. Ningún mayor motivo podía ofrecernos de sa tisfacción y gratitud la Academia, respondiendo digna mente ásu título de Española, al dar señalada muestra de consideración y estima á nuestra poesía regional, de la cual no puede hablarse sin que venga enseguida á los labios el nombre de la autora sin par de Follas Novas y los Cantares gallegos, autora inspiradísima que nuestro recuerdo que perdura y perdurará siempre, va convirtiendo en Símbolo, confundiéndola en represen tación semilegendaria con la misma Galicia de las tra diciones y de los ensueños, despojando su figura de cuanto tuvo de real, en tanto que se extiende y flota sobre nosotros y á nuestro alrededor su espíritu, ó pa ra decirlo cristianamente, el influjo ya celestial de su espíritu, que gozará con la presencia de Dios y con u
— 17 — que Dios autorice y bendiga que siga asistiéndonos sir presencia, que nos aliente y nos inspire. Van perdidas las clásicas costumbres populares, ve nero riquísimo de poesía. Queda la naturaleza también gran inspiradora y que por dicha tiene en sí un extra ordinario poder de permanencia y un singular secreto de conservación, con que guarda y preserva en su se no, los tesoros de las creencias y de las tradiciones. A la perpetuidad de la naturaleza en lo que son sus ca racteres esenciales, corresponde la del alma de la raza en lo que son sus rasgos íntimos, y aunque se oculten esos rasgos y aquellos caracteres, tras lo movible y lo mudable, lo que se sobrepone, lo que bastardeando y adulterando principalmente el alma individual, trae el viento de cada día y no siempre se lleva el aura de cada noche, pero persiste lo esencial en el fondo del alma y en el seno de la naturaleza, y esa es la causa del miste rio y temor con que la naturaleza se presenta á la adivinación y el ensueño del alma popular, que se con mueve y goza con confusas intuiciones, pero no llega á' la revelación, ni menos á la expresión de la poesía. Ya surgirá un vate y eso fué Rosalía Castro intérprete del carácter, reveladora del sentir de nuestro pueblo. Ape sar de reveses y de olvidos, conservará éste con su idealidad é indeterminación de espíritu, la condición de amante, de prendado de la tierra, Dulcinea de nuestros Macías inéditos, simbolicen ó no en una mujer, como el caballero poeta de Padrón, el de la lanza sin falla, la expresión una y compendiada de todas esas inmor tales bellezas, (también causadoras de mortales heridas) misteriosamente dispersas á nuestro alrededor. Muertos unos de nuestros poetas, ausentes otros, silenciosos los más, la poesía dormita, pero la naturaleza vela y tal u
— 18 — vez con su velar ayuda á la gestación creadora del espí ritu. ¡Ojalá llegue á pronto y feliz despertar! Ni todos los dias nacen poetas, ni cantan los poetas todos los días. No importa, pues, el silencio; también el silencio, puede ser precursor. Para interrumpirlo estimulando el ^¡igenio, convocasteis á público y brillante certamen. El caso es que por todo medio ayudemos todos á que nuestra raza y nuestra tierra, en el incesante cambiar y renovarse, no pierdan su sér; que los pueblos que lo pierden, llevan en sí, como terrible castigo, primero la esterilidad y muy pronto la ruina. ¡Fingiere á Dios al contrario, que alguna vez pudiéramos llegar á decir con Camoens: «Queoutro valor mais alto se levanta.» H e d ic h o . u
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