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Rehabilitación cultural y arquitectónica: la Casa Agra

Pena Castro, María Jesús

Abstract

Los bienes históricos no sólo son recordatorio de la historia sino también marcadores evocadores de la construcción de la memoria social. En este artículo analizaré el significado cultural entretejido en la valoración patrimonial de una casona solariega de la villa coruñesa de Noia y exploraré las estrategias jugadas en la construcción de los sentidos del pasado y el presente de la villa, a partir de la revisión, valoración y rehabilitación de dicha casa, así como de la narratividad de los recuerdos y significados del espacio en el que se ubica, socialmente trasladados al bien monumentalizado.

Full text

Rehabilitaci?n cultural J y arquitect?nica: 1 la Casa de Agra s "E Maria Jes?s Pena Castro 4jj La interpretaci?n de las ret?ricas cul turales que dibujan el patrimonio nos adentra en la elucidaci?n de sus signifi cados y usos, en la vinculaci?n de los presentes y los pasados, en la legitima tion y la recreaci?n de las im?genes y versiones de la comunidad. En la estima ci?n de los bienes patrimoniales aflora el interes y la consideraci?n por la his toria, o m?s especificamente, por la in terpretaci?n de la historia desde la lec tura de sus protagonistas, los usos de la historia. El pasado en estas revisiones de la memoria social se dibuja como un recurso identitario para la configuraci?n de la comunidad, cuya met?fora en pie dra serian los monumentos y los bienes patrimoniales. La historia es fuente de afirmaci?n comunitaria y los bienes pa trimoniales son el testigo y la prueba de este pasado. Por consiguiente, la cons truction y la apreciaci?n de dichos bie nes forman parte destacada de la apro ximaci?n al pasado desde el presente. En este sentido, los procesos de patrimonia lizaci?n y los bienes hist?ricos desem penan un importante papel en la apro piaci?n y reinterpretaci?n del pasado, en una doble actuaci?n, como acicate pa ra el recuerdo y como prueba de la his toria narrada. El patrimonio se afirma HAFO, 2, 34, 2005 como una intensa expresi?n para hacer presente la historia. En consecuencia, el patrimonio cultu ral desempena un relevante papel en la construction de espacios narrativos efi caces en la evocation de recuerdos y sig nificados comunitarios. En este sentido, el patrimonio compone parte de la inter pretation del espacio, de nuestra percep tion del mismo, a la vez que es instru mento para la composition de esta vision, por lo que las ret?ricas de la patrimonia lizaci?n modelan sobre los vestigios his t?ricos los significados de la historia y la narratividad de los espacios. En este articulo analizare un ejemplo de estos procesos, la recreation patrimonial en una antigua casona solariega de un sim bolo hist?rico fundamental en la ela boration hist?rica de una comunidad local. Evaluare la reinterpretaci?n y rein venci?n de la historia de un edificio si guiendo las estrategias de la evocation hist?rica en la ciudad, para conformar la y amoldarla a las expectativas y los objetivos propuestos y esperados del es cenario ciudadano en el que est? loca lizado, a los sentidos que vive y narra la comunidad en dicho espacio. La Casa de Agra es una amplia edifi cation situada en el principal espacio his 155 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions MarIa Jes?s Pena Castro t?rico de la villa de Noia (A Corima), la plaza del Tapal, que constituye el m?xi mo emblema de la historicidad de su cas co urbano. Se trata del edificio m?s an tiguo de la explanada, aparte de la iglesia, por lo que se ha convertido en emblema y encarnaci?n de los significados e inter pretaei?n hist?rica de la plaza, en un ejer cicio que casi se podria considerar una fiction patrimonial, entendiendo que to dos los actos de interpretaci?n patrimo nial suponen en alguna medida la recre aci?n y la representaci?n de la memoria hist?rica. En el caso que nos ocupa, el pro ceso consiste en la transmisi?n por con tig?idad de los valores atribuidos a una plaza publica a una de las casas de di cho espacio. AI mismo tiempo, en esta edi fication se ha recreado uno de los m?s im portantes simbolos de la Noia medieval, el antiguo palacio del arzobispo de San tiago, testimonio de la nobleza hist?ri ca de la ciudad de Noia que legitima su poderosa identidad senorial. En este sen tido, la Casa de Agra constituye un mag nifico ejemplo para analizar los princi pios de la identidad hist?rica noiesa, simbolizados en un monumento que en carna una buena parte de los mitos de la memoria colectiva de la villa. La Casa de Agra: la larca historia de una edificaci?n urbana La Casa de Agra es una edificaci?n si tuada en el lado sudoeste de la plaza del Tapal. Se trata de una gran casa de pie dra de aspecto recio y de lineas cons tructivas muy simples, adornada ?nica mente por un gran escudo. En uno de sus laterales se aprecia una larga So lana ensamblada en un pretil de aspec to muy robusto, que limita toda el ala izquierda de la casa. En la parte trase ra disponia de un pequeno jardin priva do. Pertenecia a una notable familia de la villa, que la edific? a finales del siglo xviii, tras haber adquirido el solar donde se cree que estuvo ubicado el an tiguo palacio de los Churruchaos, hidal gos fuertes de Noia en la Edad Media. De hecho, en la reedificaci?n parece que se aprovecharon ciertos elementos de construction de epocas anteriores, co mo una parte de la estructura exterior de la fachada que corresponderia al mencionado pretil. Durante el siglo xx la casa fue nuevamente remodelada en una reforma que supuso la completa re edificaci?n del interior con la adici?n de cuartos de bano y la division en dos viviendas y un bajo de uso comercial. La casa tambien sufri? diversas modi ficaciones exteriores. La ventana de la planta baja se convirti? en una puerta y se traslad? la balaustrada lateral un metro hacia el Sur Estas obras debieron ser autorizadas por el ayuntamiento da do el emplazamiento del edificio, pues to que ya se reconocian en esta epoca las especiales caracteristicas monumen tales de la plaza del Tapal.1 1. La plaza del Tapal, situada en pleno eentro de la villa noiesa constituye el principal emplazamiento del casco hist?rico local. Es la plaza en la que se encuentra la iglesia parroquial de la villa, que data del siglo XIV. De hecho, la catalogaci?n de la iglesia de San lVlartin como monumento hist?rico artistico im puso una serie de restricciones constructivas en las proximidades del bien inventariado para preservar el en torno del mismo y mejorar su percepci?n visual. Asi, de la lectura de la documentaci?n administrativa relativa a las reformas mencionadas se deduce tambien la percepci?n de la propia monumentalidad de la 156 HAFO, 2, 34, 2005 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions Rehabilitaci?n cultural y arouitect?nica: la Casa de Acra La familia ampli? la propiedad origi nal a finales del siglo xix con la adquisi ci?n de las cinco pequenas casas de Pes cadores de una sola planta de la R?a do Forno, cuya fachada posterior daba al jardin de la casa del Tapal. Estas casas no formaban parte de la misma ni del so lar, sino que fueron adquiridas para evi tar una posible reedificaci?n en la que se autorizase una mayor altura, de mane ra que se entorpecieran las vistas al mar desde las ventanas de la Casa de Agra. Se pretendia igualmente preservar la inti midad del jardin de la propiedad. Por tan to, adquirieron unas propiedades aje nas a la edificaci?n original con el objetivo b?sico de mantener las condi ciones de habitabilidad de la misma. A diferencia de la vivienda senorial, se tra taba de ejemplares de las casas m?s mo destas del entorno urbano de Noia, las viviendas de los Pescadores. Ninguna de ellas exeedia de los cuatro metros de fa chada y disponian de una diminuta ven tana y la puerta como ?nicos huecos a la calle. Eran casas de una ?nica planta, de unos nueve metros cuadrados, sin divi siones interiores, en las que apenas ha bia mobiliario y donde se desarrollaba toda la vida domestica de sus moradores. Asi pues, la Casa de Agra es una enor me vivienda solariega ubicada en el n? cleo del casco hist?rico de Noia, que fue residencia y propiedad de una de las fa milias de la aristocracia burguesa de la villa hasta su adquisici?n por el ayun tamiento en 1997. En este somero reco rrido hist?rico se ha esbozado la propia historicidad de la casa, tanto en sus as o pectos materiales como famili?res, y se o ha revisado la multiplicidad de las edifica- ? ciones que componen la propiedad. El as- ? pecto sem?ntico del an?lisis del monu0 mento sera abordado en profundidad en o las pr?ximas p?ginas al explorar no so- ~ lo la vitalidad de la casa como edification y aut?noma, sino tambien la compleja sim- * bolizaci?n hist?rica para la que sirve co mo referente material, ya que entrelaza los mitos hist?ricos de la Noia medieval y la restauraci?n contempor?nea. La Casa de Agra cono emblema de los mitos de la noia medieval y la autenticidad hist?rica En este articulo presento como mitos de la Noia medieval diversos acontecimien tos del pasado politico y social local que se han constituido en el imaginario de los noieses ciudadanos en dogmas de la no bleza y la importancia de la villa. Son un referente constante, a la vez que indefi nido de su calidad urbana y social. En re alidad, pocos noieses se dedican al es tudio hist?rico riguroso, pero se ha formado una memoria com?n de reta zos de obras de varios autores, que pro porcionan la imagen colectiva de la his toria oficial. A?n asi, ni siquiera esta historia oficial es necesariamente cono cida. En la mayoria de los casos se trata de los posos de la investigaci?n, vulgari zados y popularizados en el comentario casual. Como define Le Goff, esta histo ria de la memoria colectiva es ?... esen cialmente mitica, deformada, anacr?ni plaza, por su condici?n de antigua fortaleza de la vieja villa medieval que preservaba el lustre del tiempo transeurrido. No creo que fuese una contemplacion popular, pero esta dimension si era observada entre las personas m?s eultas de la villa, como es el caso de los Agra, una de las principals familias de la vida so cial noiesa. HAFO, 2, 34, 2005 157 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions MarIa Jes?s Pena Castro ca. Pero es la vivencia de esa relation nun ca conclusa entre pasado y presente?.2 En esta categoria de mitos que definen la identidad hist?rica noiesa englobo la in cesante menci?n del antiguo palacio ar zobispal, la casa de los Churruchaos, y la fortaleza del Tapal, tres im?genes densamente imbricadas, de fecunda se manticidad como representaciones his t?ricas. La villa de Noia fue fundada en el siglo xiii y durante siglos constituy? una de las principales ciudades de Galicia debido a la pujanza de la industria de la salaz?n y la marina mercante. Igualmente era re sidencia de parte de la nobleza gallega y, particularmente, el domicilio veraniego del Arzobispo de Santiago, uno de los se nores m?s importantes de la region. Por ello la etapa medieval de Noia consti tuye el principal referente de la evoca tion del pasado esplendor de la villa, ale gada incesantemente para reclamar la condition de ciudad de la villa y su im portancia en la comparaci?n con otros pueblos de la comarca. En este sentido hablo de los mitos de la Noia medieval, puesto que este pasado de magnificencia, documentada o idealizada, constituye un destacado referente identitario en el pre sente menos esplendoroso y m?s deca dente desde el punto de vista econ?mi co, politico y social de la comunidad. La interpretaci?n de la Casa de Agra co mo palacio medieval corresponde a esa iconografia mitica medieval. A lo largo de la Edad Media existi? en Noia un palacio residencia del arzobis po de Santiago, senor y propietario de la villa durante esa etapa hist?rica. Se conservan numerosos documentos que confirman la existencia de dicho pala cio, pero hasta el momento todavia no se ha localizado en la villa el edificio que albergaba dicha residencia. En prin cipio, de la documentaci?n hist?rica analizada por los investigadores se de duce que se situaba en la Plaza del Ta pal, conformando parte de la antigua fortaleza. Esta fortaleza tambien es de nominada en muchas ocasiones por los noieses Casa o Palacio de los Churrucha os, la familia de senores medievales de villa cuyo gobierno m?s ha trascendi do en el recuerdo popular. Sin embargo, no se sabe con exactitud que edificio del Tapal era exactamente el Palacio, pues to que se llev? a cabo el derribo de va rias edificaciones antiguas a lo largo del siglo pasado y del presente. Podria na her estado emplazado en el solar que ahora ocupa la Casa de Agra, situada en el frente opuesto a la iglesia de San Mar tin, pero otros historiadores se incli nan a pensar que el palacio debia ser la llamada Casa de Reino, derruida en la decada de los cincuenta del siglo xx, o bien, el edificio anexo a la Casa de Agra, del que se conserva un lienzo de pared que mantiene una ventana ojival. Otra hip?tesis plantea que en realidad toda la antigua ciudadela que compo nia la plaza del Tapal, junto con la igle sia, albergaba estas tres instituciones. Es decir, que los tres referentes, palacio, for taleza y casa senorial, podrian haber si do una ?nica casa-fortaleza, compues ta por varias edificaciones destinadas a 2. LE GOEE, JACQUES. Pensar lo Historia. Modernidad, Presente y Progreso. Barcelona, Paid?s B?sica, 1991, ps. 31 y 32. 158 HAFO, 2, 34, 2005 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions Rehabilitaci?n cultural y arouitect?nica la Casa de Acra diversos usos: palacio arzobispal, resi dencia senorial, prisi?n, torre del ho menaje... Aparte de estas hip?tesis de los investigadores locales ?que han utili zado diversas fuentes documentales pa ra abordar sus trabajos?, existe en Noia una segunda version popular3 que sit?a el palacio arzobispal en el actual Pazo Dacosta, de la calle Canton. Esta hip? tesis, que carece en principio de compro baci?n documental, toma como eviden cias las pruebas materiales de la propia presencia monumental de la edificaci?n, asi como su emplazamiento en el lugar m?s alto de la villa, a partir del cual des cienden todas las calles. La position fi sica elevada se asocia al prestigio social de los residentes en la casa, a lo que se suma el aspecto de fortaleza de la cons truction y la antig?edad del edificio, que presuponen el m?s antiguo de Noia. En cualquier caso, la localization e identification exactas de estos edificios, fundadas en pruebas documentales y ar queol?gicas, son menos relevantes que la propia imagen mental de los mismos y su encarnaci?n en un referente fisi co contempor?neo, o que todavia exis ta en el recuerdo directo de las personas vivas. En esta linea, el mito de la ciuda dcla del Tapal ?es decir, tanto la casa de los Churruchaos como el palacio ar zobispal y la fortaleza? toma cuerpo en la casa de Agra, el ?nico edificio de Cor te antiguo con ciertos componentes so lariegos, que alberga en la actualidad la plaza y, de manera secundaria, en la an tigua Casa de Reino, ya derribada peo ro todavia presente en la memoria. Co- ? mo exponia uno de los teenicos: ?Ofeito ? mismo, baixo o meu punto de vista, de ? que hist?ricamente se contrastase de forD ma documental de que fox ou non foiy ~ chega un momento en que deixa de ter Jj interes, o que interesa realmente e que * a xente asi o pense...?. De hecho, si se hace un an?lisis rigu roso de los fondos hist?ricos acerca de la Casa de Agra se comprueba que apa recen referencias en diversos escritos, que han sido recopilados e investiga dos por los historiadores. La documen taci?n hist?rica describe la existencia en el solar donde se ubica actualmente la Casa de Agra de antiguas casas, por lo menos desde el siglo xvl De la redacci?n de estos foros se puede deducir que en la plaza del Tapal se encontraban situa dos el antiguo palacio arzobispal, la for taleza y la torre de defensa, aunque la descripci?n no sea suficientemente Cla ra para identificarlos. A?n asi, se espe cifica la existencia de una edificaci?n con una huerta anexa, que parece estar emplazada en el solar que ocupa actual mente la Casa de Agra. Sin embargo, co mo relata la familia, el primer Agra que se instal? en Noia compr? esta vieja edi ficaci?n y la rehizo completamente, pues to que no era estaba en condiciones de ser habitada. Por lo tanto, apenas que darian en la nueva casa restos autenti 3. AI hablar de una version popularme. refiero a un sector de la poblaci?n interesado por la historia y el pres tigio patrimonial de la villa. Pero no se trata de personas que hayan realizado ning?n tipo de investiga ci?n cientifica ni an?lisis rigurosos, sino que expresan una serie de hip?tesis que se justifican en el ima ginario colectivo noies. En este grupo no se puede incluir a toda la poblaci?n noiesa sino que un elevado porcentaje de los residentes en la villa y el municipio ignoran incluso la existencia del palacio o cual quier otro episodio de la historia local. HAFO, 2, 34, 2005 159 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions Maria Jes?s Pena Castro cos de la edificaci?n medieval o de las etapas hist?rieas posteriores: se trans forma en una construcci?n de nueva planta. Aunque habria que considerar que quiz? el escudo de la fachada o par te de la solana ?mucho m?s robusta y si tuada del lado del antiguo arco de la mu ralla-, que iniciaba la puerta de la Peregrina, se hubiesen preservado como fragmentos del antiguo edificio. Casi todos los investigadores recono cen cuando se inquiere directamente acerca de la cualidad hist?rica de la Casa de Agra que se trata de un edifi cio relativamente reciente ?de unos dos cientos anos? aunque pueda conservar elementos constructivos anteriores. Y, de hecho, muchos de los defensores de la identificaci?n del palacio con la Casa de Agra se aferran a esos escasos restos ar queol?gicos como prueba irrefutable de su afirmaci?n. En consecuencia, a la ma ne ra antes explicada para las interpreta ciones popul?res sobre el Pazo Dacos ta, pruebas materiales indocumentadas son interpretadas como hechos acredi tados del pasado hist?rico. De forma acri tica se construye una autenticidad de car?cter f?ctico ?en ese sentido son uti lizados los restos materiales como prue bas? a partir de unos objetos fetiches so bre los que no se ha llevado a cabo ninguna investigaci?n arqueol?gica que garantice la veracidad.4 Esta identificaci?n llevada a cabo por estudiosos locales ha trascendido a la creencia general de forma notable. La opinion experta, divulgada en pu blicaciones y conferencias, goza de prestigio y legitimidad cientifica, lo que apoya la imagen mitica enunciada de la Noia medieval. En este caso, como en otros muchos, los investigadores se han convertido en los definidores de la identidad de la comunidad noiesa, uti lizando los metodos did?cticos para cre ar una conciencia hist?rica. No es na da extrano, por lo tanto, que la opinion mayoritaria de todas las personas de un cierto nivel cultural, interesados en las lecturas sobre la historia de la villa, apoye fervientemente la identificaci?n. De todas formas, la valoraci?n y el co nocimiento de la historia no son com partidos un?nimemente. Para muchos noieses, especialmente para las perso nas que constituyen los segmentos so ciales menos prestigiosos, como los ma riscadores o la gente de la aldea, no hay nada de particular en el Tapal ni en la Casa de Agra. Esta percepci?n patrimo nial varia en relaci?n con otros valores sociales y culturales, como la noci?n de progreso, el grado de formaci?n letra da o la vinculaci?n personal y social con la villa. Muchos noieses conside ran las edificaciones del Tapal solo ca sas viejas, sin apreciar ning?n valor patrimonial. Y a pesar de la L?erte in fluencia del discurso ilustrado que con figura la opinion popular, no todos los noieses reconocen el palacio arzobis pal en la actual casa de Agra. La fa milia propietaria del inmueble y aque 4. En relation con esta cuesti?n considero brillante y sumamente l?cida la reflexion sobre la autentici dad de los objetos materiales empleados en el museo al aire de libre de Williamsburg elaborada por HANDLER y GABLE en el capitulo 4, ?Just the facts*, de HANDLER, R. & GABLE, E. The New History in an Old Museum. Creating the Past at Colonial Williamsburg. Durham, Duke University Press, 1997. 160 HAFO, 2, 34, 2005 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions REHABILITACI?N CULTURAL Y AROUITECT?NICA: LA CASA DE ACRA llos noieses de la villa de mayor edad, que fueron testigos de las transforma ciones que vivi? en este siglo o cono cieron el edificio por dentro, niegan que se tr?te del palacio arzobispal. La redaction del PEPRICH5 aproba do en 1998 anadi? nuevos argumen ts a la valoraci?n de la Casa de Agra. En principio, los redactores del plan re cogieron la extendida asimilaci?n de la misma con el palacio arzobispal. A?n asi, el an?lisis hist?rico y arqueol?gico elaborado por los tecnicos conduce a la contradiction en la catalogaci?n de la Casa de Agra, puesto que ya se ha com probado como la documentaci?n des miente esta fiction. De esta manera, en la ficha del cat?logo se define la Ca sa de Agra como un palacio urbano, construido en el siglo xvm. Esto concor daria con el relato de la familia sobre la propiedad de la casa, que exponia co mo habia sido levantada por el tatara buelo de los Ultimos duenos aproxima damente a finales del xvm o principios del xix. La clasificaci?n como palacio urbano es m?s discutible, puesto que pa ra la familia propietaria y otros vecinos de la villa se trata de una buena casa, pero ?vulg?r y corriente?. A?n asi, es una casa de grandes dimensiones y con jardin dentro de la villa amurallada, en una plaza muy significativa, razones to das ellas que la dotaban de una notable consideration. En cualquier caso, los redactores del PEPRICH, a pesar de catalogarla como una casa del siglo xvm en la ficha del cat?logo, en el apartado de Description General y Valoraci?n insisten en que se trata del antiguo palacio arzobispal: ?Ino tegr?ndose en el antiguo recinto forti- ? ficado del Tapal, el antiguo Palacio ? Arzobispal mantiene sus fachadas pre- ? dominantentente macizas, con disposio ci?n asimetrica de vanos resaltando, en ~ el freute principal, un blas?n centrado JJ proximo a la Unea de cornisa. Tiene gran ? interes hist?rico por su pertenencia a un conjunto urbano singular del n?cleo an tiguo que cerraba una plaza previa a la fachada de San Martino?. Igualmente, al redactar la intervention puntual n?me ro 5, en la que se propone la rehabili tation del inmueble tras la adquisici?n municipal, se califica la Casa de Agra co mo el antiguo Palacio Arzobispal. Como recapitulation, se debe conside rar que aunque la existencia del pala cio arzobispal en Noia est? suficiente mente probada, no se puede afirmar que la actual Casa de Agra sea dicho palacio. No se ha realizado la pertinente inves tigation arqueol?gica que demuestre que la residencia de la Mitra estaba situada en este ?ngulo de la plaza del Tapal. Y aun en el caso de que la Casa de Agra se levantase en el emplazamiento del an tiguo palacio, se trata de una edificaci?n mucho m?s moderna. Por lo tanto, la Ca sa de Agra podria ser la heredera del an tiguo palacio, pero ha sufrido tales trans formaciones en su edificaci?n y estructura que apenas queda en ella nada de tal re sidencia, con lo cual debemos plantear nos la autenticidad de esta convicci?n hist?rica. El an?lisis de la historia de la casa conduce a una evaluaci?n global de 5. Plan Especial de Protection y Reforma Interior del Casco Hist?rico. HAFO, 2, 34, 2005 161 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions Maria Jes?s Pena Castro las transformaciones por las que ha pa sado y los significados de las mismas. En primer lugar, se debe examinar si todas estas modificaciones, que incluyen remo delaciones casi completas tanto exterio res como interiores, permiten catalogar lo como de una epoca hist?rica antigua, por la simple raz?n de que la primera construcci?n date de esa epoca, aunque pr?cticamente nada permanezca del ori ginal medieval. Este planteamiento est? tico implica una negaci?n de la propia historicidad de la casa, puesto que las va riaciones son tan hist?ricas como la edi fication inicial. Adem?s, la presuposici?n de la antig?edad de los monumentos en muchas ocasiones no es m?s que una fic tion recreada desde el presente. Esta reflexion induce una considera tion m?s detallada de la cuesti?n de la autenticidad en la apreciaci?n de los monumentos y las intervenciones patri moniales. Asi, cuando se plantea la res tauraci?n de un edificio se niega en oca siones la evoluci?n y pervivencia del mismo a lo largo de los siglos al privi legiar una etapa hist?rica en la evalua tion. Por ejemplo, se catalogan edificios como medievales o barrocos, puesto que originalmente datan de tal periodo his t?rico. Esta valoraci?n puede conducir a la reconstrucci?n exclusiva de este periodo en aras de la pureza artistica e hist?rica. Pero la legitimidad de esta re construcci?n o de la valoraci?n exclu siva de los elementos primigenios no de beria ser absoluta, si se considera la ine vitable dinamicidad de la historia. Esta reconstrucci?n del tiempo y las carac teristicas primigenias aparecen formal mente en arquitectura en el siglo xix de la mano de Viollet-Le-Duc, que pro pugnaba la recuperaci?n de la forma ori ginal de los monumentos. Sin embargo, tal como reflexiona criticamente A. Ca pitel,6 esta b?squeda de los origenes aca ba convirtiendose en una reconstrucci?n desde la valoraci?n estetica contempo r?nea, lo que implica una falsificaci?n del propio original. La autenticidad de los elementos patrimoniales, por tan to, no constituye un valor absoluto, si no que se debe hablar de niveles de au tenticidad. Si la propia reconstrucci?n de las primeras etapas hist?ricas de una edificaci?n no deja de ser una falsifica ci?n, en tanto que niega la evoluci?n de la construcci?n y es una interpretaci?n desde el presente, lo mismo ocurre con la selecci?n de cualquier otro tiempo for mal. En la mirada de los interpretes que analizan la fugacidad y la permanen cia de los vestigios del tiempo se encuen tran las raices de la evaluaci?n de la au tenticidad. Y en la medida en que la interpretaci?n es una recreaci?n, por que la historia se escribe desde los de seos y la comprensi?n del presente, la 6. ?... Animado por un pensamiento idealista unido, en aparente paradoja, a un riguroso an?lisis arqui tect?nieo en cuanto euestion material y eoncreta, buscar? la perfection formal de cada edificio en rela tion con su propia arquitectura, y al margen de su verdadera historia, proponiendo el rescate de una obra ideal, de estilo unitario, de completa estructura formal y de naturaleza exenta. Promovi? con ello la recons truction de un A/lonumento talycomo deben'a habersido en su completa idealidad formal, dando valor a la coherencia interna de la l?gica arquitect?nica.' Restaurarun edificio - dir? - no significa conservarlo, reparar lo o rehacerlo, sino obtenersu completa forma pn'stina, incluso aunque nunca hubiera sido asi"?, en CAP1TEL, ANT?IN. Metamorfosis de Monumentos y Teon'as de la Restauration. Madrid, Alianza Forma, 1988, p. 19. 162 HAFO, 2, 34, 2005 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions Rehabilitaci?n cultural y arouitect?nica: la Casa de Acra formulaci?n de la autenticidad se com plica en un poliedro de espejos que re flejan tiempos y relecturas.7 En particular, en la Casa de Agra la historicidad interna de la residencia y la evaluaci?n de la autenticidad inhe rente a la propia monumentalidad del inmueble esta interrelacionada con la pervivencia de la tradici?n del pala cio arzobispal y la ficci?n de su reali dad fisica en la encarnaci?n de los pa radigmas de la recreaci?n hist?rica de la villa noiesa. En mi opinion, en la re creaci?n hist?rica del palacio arzobis pal en la Casa de Agra se pueden ana lizar dos factores determinantes que han definido tanto la autenticidad co mo la necesidad de la invenci?n. En pri mer lugar, la significaci?n sem?ntica del palacio arzobispal en el paradig ma hist?rico nobiliario de Noia. El pa lacio se convierte en un poderoso sim bolo de la identidad noiesa, configurada como una villa de glorias y excelencias pasadas, que se sirve de ese pasado pa ra fijar un nuevo dominio econ?mico y social. El segundo elemento de an?lisis ser? la localizaci?n de esta edificaci?n dentro del espacio patrimonializado institucional y socialmente. AI margen de la cuesti?n de si la casa esta efec tivamente ubicada en el solar del an tiguo palacio, lo que m?s habria pe sado en la definici?n hist?rica de este inmueble es el car?cter monumental del contexto en el que se encuentra ubicag da, la plaza del Tapal. o La primera raz?n de la recreation his- ? t?rica seria, por tanto, el car?cter sim- ? b?lico del palacio medieval dentro del 0 discurso identitario noies. De hecho, la o imagen del palacio condensa varias sig- - nificaciones dentro de la definition hisJ? t?rica de Noia como gran ciudad. Por una *~ parte, en la interpretaci?n m?s inmedia ta, el palacio arzobispal seria un sim bolo de la intensa relation entre Noia y Santiago, vinculaci?n que se reivindi ca reiteradamente para argumentar la anterior importancia de la villa, de ma nera que incluso un lema que se utiliza para definir la esencia de Noia es ?la pe quena Compostcla?. La existencia del pa lacio como residencia veraniega del ar zobispo seria la prueba m?s directa de esa vinculaci?n. Este sentido tendria una segunda interpretaci?n, m?s amplia, en la signification del palacio como simbo lo global de ese pasado de esplendor. El discurso de la importancia hist?rica de Noia tiene en la vinculaci?n con la mi tra uno de sus pilares fundamentales, por lo que el palacio condensa en una expre siva simplicidad cuatro siglos de poder y prestigio. Y en una interpretation inversa, la fi gura del palacio tambien simboliza el fu turo que se quiere disenar para la nue va Noia, un futuro que resurgiria de sus raices, de su historia para retomar la an 7. ?. Lowenthal analiza la fragilidad de esta autenticidad reconstruida desde el presente: ?The rectified past aims to be seen as the true original. Historic villages that have corrected pedagogic and patriotic inventions now claim to portray an archaeologically authentic past. But because the up-to-date truth they profess is a point of pride, doubts about the authenticity of their own revisions are apt to be brushed aside, conflicting evidence ignored?, en LOWENTHAL, DAVID. The Past is a Foreign Country. Cambridge, Cam bridge University Press, 1985, p. 328. HAFO, 2, 34, 2005 163 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions MarIa Jesus Pena Castro objetivo, cuando en realidad se trata de una construction conceptual.15 En tanto que se trata de una construc cion social, se aplican en la evaluation de los materiales arqueol?gicos los mo delos comunitarios de valoraci?n de las diferencias sociales, de tal manera que se consideran m?s valiosos aquellos elemen tos propios de las clases dominantes. En esta interpretaci?n aristocr?tica de los vestigios del pasado se obvian las formas de vida de los grupos m?s pobres, pues to que, al no constituir destacados ejem plos de los valores cl?sicos hist?rico artisticos no serian merecedores de conservation. Por consiguiente, la ima gen material que se preserva del pasa do seria una imagen falseada de la socie dad opulenta y noble, que no reconoce las diferentes rememoraciones posibles que se explicaron en apartados anterio res. Por tanto, el pasado patrimonialmen te tambien se define de forma uniforme y monocorde. El proceso comienza con selecci?n de lo patrimonialmente valio so. Se trata de la imagen seleccionada por una elite, a la que se le reconoce la capa cidad para decidir sobre la calidad y la valia de los elementos patrimoniales so bre el discurso que expresan.16 Siguiendo este planteamiento, los do cumentos del proyecto de intervention del PEPRICH hacen una valoraci?n pe yorativa de las humildes casas de Pes cadores en comparaci?n con el inmueble del Tapal. Este se eataloga como hist? rico y valioso, mientras a las casas de la r?a Forno no se les reconoce la cali dad necesaria para ser conservadas: ?Se definen alineaciones y volumetna para uno de los/rentes de la manzana, ocupa do en la zona de la intervention por cons truceiones en ruinas carentes de valor de conservation, al tiempo que se mantiene la configuration del patio que rodea al Palacio Arzobispal. [...] Se mantienen las alineaciones preexistentes, regularizan do las correspondientes a la parte poste rior de las ediflcaciones de la R?a do For no, adapt?ndolas a las de los inmuebles catalogados que se conservan. [...] La edi fication podr? alcanzar un m?ximo de bajo y una planta hacia la R?a do Forno, conservando la volumetria preexistente en la reutilizaci?n como equipamiento del Antiguo Palacio Arzobispal, seg?n la li ned de cornisa establecida en las Orde nanzas Gr?ficas correspondientes?. Por ello, las casas de Pescadores no ser?n re habilitas sino reconstruidas, en funci?n de las necesidades de espacio y organi zation de la Casa de Agra. Estas casas tambien han sido parcialmente incluidas en el mito del palacio, de manera que son contempladas en la imagination popular como las antiguas dependencias del ser vicio domestico de la casa principal. Por ello, resulta natural que a la hora de la re habilitation no sean conservadas, pues to que no serian mas que dependencias auxiliares ?y, por tanto, en la valoraci?n cl?sica sin calidad inherentey que su reconstruction se condicione a las exi gencias del edificio noble. 16. Como formula K. Walsh: ?The aim of heritage would appear to be to select only that which pleases the sensibilities of a narrow group of people. Those who decide what is worthy of preservation and how it should be preserved, are basically deciding what is worth remembering?, en WALSH, K. The Representation of the Past. Museums and Heritage in the Post-Modern World. Londres-Nueva York, Routledge, 1992, p. 80. 170 HAFO, 2, 34, 2005 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions Rehabilitaci?n cultural y arouitect?nica: la Casa de Acra Asi, la casa del siglo xvm situada en la plaza del Tapal se considera una edi fication hist?rica, el antiguo palacio ar zobispal, mientras que las otras casas que componen la propiedad no se clasi fican como hist?ricas porque no son ca sas nobiliarias. En la documentaci?n tec nica no se recoge la fecha exacta de su construction, pero si el inmueble se norial se levant? a finales del xvm, te niendo en cuenta la fecha de construc tion de las casas vecinas de la R?a do Forno, probablemente estas casitas ten gan una antig?edad similar (habrian sido edificadas entre finales del xvm y mediados del xix). Es muy posible que hayan sido sometidas a transformacio nes y remodelaciones en los dos siglos transcurridos, pero ya he mostrado co mo estas alteraciones no han impedi do la consideration hist?rica de la tam bien reformada Casa de Agra. En cuanto su estado de conservation, estaban abandonadas y cerradas. Estaban va cias por dentro, pero su estado de ha bitation durante el periodo en que fue ron utilizadas era similar. Eran casas de un tamano minimo, de una sola plan ta, compuesta por una ?nica habitation en la que las familias llevaban a cabo su vida cotidiana, practicamente sin mobi liario, en unas condiciones que, seg?n los criterios modernos de habitabilidad, se considerarian inhumanas. Pero cons tituye un grave error aplicar a la com prensi?n de los espacios del pasado cri terios y esquemas contempor?neos. Se debe interpretar estos fragmentos ina- </> nimados del pasado en su propio cono texto de signification a la luz de las formas ? de vida de cada tiempo. La evocation de ? los hombres que dotaron de vida estos o espacios es imprescindible para como prenderlos en todas sus dimensiones eco- ~ l?gicas, sociales y morales.17 o Kevin Walsh plantea en The Represenk tation of the Past los mecanismos ide ol?gicos de la production patrimonial que niegan el conflicto social. En su opi nion se produce una conservation ide ol?gica del pasado, cuyo objetivo es la perpetuation de la hegemonia de los po derosos a partir de la construction de un pasado ideal, que funcione como refe renda en la articulation de la identidad com?n. Es decir, la selection de los ele mentos patrimoniales permite la recre ation de una comunidad imaginaria que representaria los valores tradicionales de la clase dominante. ?Such forms of heritage conservation are primarily con cerned with the maintenance of a parti cular ideology through the promotion of images of ruling-class style?.18 Se cons truiria asi una historia homogenea, que elimina los conflictos sociales y los sig nificados particulares de los bienes pa trimonializados, para establecer estere otipos. ?The promotion of certain images of nation does in fact contribute to our historical amnesia. The emphasis on a mixed and matched bricolage of ruling class styles from a number of periods de nies an appreciation of the everyday past 17. Vease el an?lisis de la jerarquia de casas del habitat rural de IVIonfero formulado por J.A. FERNAN DEZ DE ROTA en Gallegos ante un espejo. Sada, Edici?s do Castro, 1987. 18. WALSH, K. Op. city p. 82. 19. WALSH, X. Op. cit, p. 93. HAFO, 2, 34, 2005 171 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions Maria Jes?s Pena Castro of the majority ofthepeople?.19 Siguien do esta linea de argumentaci?n se pue de, por tanto, en el an?lisis de los signi ficados patrimoniales de la Casa de Agra, reconocer la composition de esta repre sentation de la comunidad imaginaria de la narration hist?rica del pasado. La ignorancia sobre las cualidades hist?ri cas y patrimoniales de las casas de Pes cadores seria, pues, consecuencia de las obligadas amnesias en la memoria so cial que requiere esta construction de un pasado hist?rico compartido, funda mento de una reordenada identidad co munitaria hist?rica en el presente. El uso y las formas de la restauraci?n: la imagen identitaria y el turismo de la restauraci?n como ejes de la interpretaci?n patrimonial Pocos meses despues de la aprobaci?n del plan de protection del casco hist?ri co la Casa de Agra fue adquirida por la alcaldia para ser restaurada y destina da a usos p?blicos. La adquisici?n y re habilitation del inmueble era una pro puesta del equipo del PEPRICH, que sugeria la compra de varios edificios de especial valor con el objetivo de desti narlos a equipamientos municipales. De esta forma, el ayuntamiento colaboraria en la recuperation de zonas considera das particularmente significativas, a la vez que actuaba como ejemplo para los dem?s ciudadanos con propiedades en el casco hist?rico. En oposici?n a este ra zonamiento, la familia propietaria de la casa considera que los redactores del PEPRICH han cometido una falsification hist?rica para facilitar la adquisici?n de la edification por el ayuntamiento. Uno de los argumentos que utilizan para ex poner esta fiction es la inclusion de las casas de Pescadores de la calle de atr?s en la propiedad adquirida cuando siem pre fueron edificaciones independientes. Por lo tanto, tras las contradicciones del PEPRICH no solamente subyaceria la plasmaci?n de la consideration del pa lacio en la memoria hist?rica, sino que se podria encontrar una segunda fina lidad econ?mica, de cara a favorecer la intervention municipal y rentabilizar tu risticamente la inversion. Al simbolo de la identidad hist?rica se a?na el pres tigio del monumento, que lo convierte en una atracci?n turistica. Como senala Richard Handler: ?His tory, then, is the lifeblood, conscien ce, and foundation of the nation, and it is celebrated accordingly. But history serves more pragmatics ends as well. People readily admit that the material legacy of history, adequately conserved and marketed attracts tourist. They know also that history can be pressed into political Service?.20 Obviamente, desde el punto de vista de la potencia ci?n del turismo, un antiguo palacio me dieval reconstruido, ejemplo de la mag nificencia del arzobispado de Santiago, resulta mas exquisito que un palacete urbano del siglo xvm, aunque este se si t?e en un excelente marco arquitect? nico. La mayor antig?edad del prime 20. HANDLER, RICHARD. Nationalism and the Polities of Culture in Quebec. Madison, University of Wisconsin Press, 1988, p. 15. 172 HAFO, 2, 34, 2005 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions Rehabilitaci?n cultural y arouitect?nica: la Casa de Acra ro y el prestigio social, asi como la re levancia de los hechos hist?ricos que representaria, le proporcionan una ma yor valia patrimonial seg?n las defi niciones cl?sicas de los valores hist?ri co-artisticos. Como sefialaba uno de mis informantes: ?Non, eso non e o antiguo pazo dos Churruchaos... Claro, pois... Probablemente vende de cara 6 turismo que era o antiguo pazo dos Churrucha os. Pero non ten nada que ver co anti guo pazo dos Churruchaos?. Ya he examinado como los valores y significados del simbolo hist?rico del Ta pal y el mito del palacio arzobispal tam bien est?n muy presentes en la actuation propuesta por el equipo de protection del casco. El Tapal no es solo un referente para el turismo, aunque sean precisa mente los turistas los principales usua rios de la plaza, sino que en el imagi nario comunitario es la representation en piedra de la poderosa Noia que fue y quiere volver a ser. Simboliza las am biciones de la gran villa ?o ciudad, ?por que Noia e ciudad? como afirman los noieses militantes? que fue Noia hasta las radicales modificaciones econ?mi cas, geogr?ficas y estructurales de los Ul timos cincuenta anos. En esta linea uno de los tecnicos responsable de las actua ciones en el casco hist?rico exponia la significaci?n que se debia considerar en la rehabilitaci?n propuesta: ?Estamos tratando de que de ahi salga una bue na intervenci?n. Ese [el Tapal] es el lu gar perfect o. Es el germen de todo es to, entonces... En los procesos de construcci?n de un monumento, cuan do un monumento llega a crearse es por que siempre ha habido un acontecimien to previo. 0 siempre lo habta habido. Hoy en dia no. hoy en dia llega el alcalde de HAFO, 2, 34, 2005 turno o el politico de turno y constru ye, levanta una porqueria en alg?n si tio sin que hay a nadie previo. Y eso por la forma, simplemente por el resultado formal, pretende que convierta en un mo numento. Y eso no tiene sentido ningu no. Detr?s de un monumento siempre hay un acontecimiento que lo propicia. En tonces, en este caso ese acontecimiento existe. Existe porque ese es el germen de Noia y existe porque ese es el germen de esta zona. Vamos, cuando se trasla daron aqui. Y aparte existe en el sub consciente... en el... en la mente de la gente, ?no?En la memoria colectiva. En tonces, de ahi eso. Hay que conservarlo, claro... Todo ese componente dentro de la reconstruction que se pueda hacer hay que conservarlo, hay que tenerla en cuen ta. Yo espero que los arquitectos lo en tiendan aqui. Que entiendan que es un edificio, aparte del... de donde se inter viene... aparte del interes arquitect?ni co que pueda teuer, que eso es otra cues tion, el interes que tiene como... como... como memoria colectiva para la gente de aqui, ino? Yo creo que si?. Por lo tanto, el peso de la historia no solo imprime las interpretaciones y las lecturas contempor?neas de la historia de la casa y la plaza, sino que tambien condiciona el destino pr?ctico de la in tervenei?n patrimonial. Los fines a los que pueda ser destinado en el futuro el edificio municipal deben ser acordes con los principios que inspiran la rehabili tation. En consecuencia, tambien en su dimension m?s pragm?tica y concreta los valores imbricados en procesos de recuperation del pasado y las din?mi cas de patrimonializaci?n construyen los significados y las im?genes de la con temporaneidad de los bienes hist?ricos. 173 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions MarIa Jes?s Pena Castro Historia en Piedra: valoraci?n del patrimonio como emblema del pasado La exploration de la cualidad hist? rica y patrimonial de la Casa de Agra aporta varios aspectos fundamentales y muy sugerentes para el an?lisis so ciocultural del fen?meno del patrimo nio, a partir de la etnografia expuesta. Una cuesti?n inicial llama mi atenci?n. Se trata de la ratification material de la realidad de los simbolos presentada en su aspecto m?s formal. No se trata natu ralmente, como expone Geertz,21 de que lo simb?lico no deba ser entendido co mo real sino de que la encarnaci?n fi sica del simbolo en un ?mbito espacial, la plaza del Tapal, en primera instan tia y en la Casa de Agra en un segun do momento -solo desde el punto de vis ta de la distinci?n reflexiva puesto que la realidad es compleja y aglutinado raproporciona plasticidad sensorial a la formulation ideal de un plantea miento compartido. La incardinaci?n ma terial no es imprescindible para la con solidation de la idea pero el patrimonio, como vestigio del pasado, proporciona a las enunciaciones de la historia y la me moria la promesa de la autenticidad, de manera que siempre deberiamos com prenderlo en esa dimension simb?lica en que he presentado la edification. Ade m?s, la Casa de Agra ejemplifica el fun cionamiento metonimico de parte de las atribuciones de la historicidad. Se pro duce una transmisi?n de significados de un espacio simb?lico formalizado y re conocido socialmente hacia una edifica tion concreta, que es convertida en ico no en su presentaci?n monumental. La recreaci?n o reinvenci?n de la tradition y la historia no se produce sobre el va cio sino que se reinterpretan las realida des existentes. El monumento solo ad quirir? un sentido pleno si asimila y transmite la compleja expresi?n de la memoria social. Si no existe tal signi fication solo ser? un vestigio material inexpresivo para la comunidad. Por ello, en la casa de Agra se produce una meto nimia de significados, de manera que un elemento de la plaza cobra todos los sen tidos asociados a la historicidad del ago ra de la vieja Noia medieval. Puede con densar emblem?ticamente toda una epoca mitica del relato del pasado local. Otro de los aspectos que desvela el pro ceso de patrimonializaci?n de la casa de Agra es la conservation prioritariamen te suntuaria del pasado. La generaci?n de monumentos grandiosos y lujosos co mo practica habitual de conservaci?n se fundamenta en una justification prin cipalmente de car?cter estetico, de ma nera que se determinan calidades artisti cas y meritos constructivos, como si la valoraci?n de estas caracteristicas fue 21. ?El confinamiento del an?lisis interpretative) a los aspeetos supuestamente m?s 'simb?licos' de la cultura en la mayor parte de la pr?etica contempor?nea de la antropologia es un mero prejuieio, naeido de la noei?n -otro regalo del siglo xixseg?n la cual 'simb?lieo' se opone a 'real', como extravagante a sobrio, figurativo a literal, oscuro a claro, estetico a pr?etico, mistico a mundano, y decorativo a subs tantial Para interpretar las expresiones del Estado-teatro, para aprehenderlas como teoria, este prejuieio se debe dejar de lado, y se debe dejar de lado junto con aquel otro seg?n el cual la dramaturgia del po der es externa a su funcionamiento. Lo real es tan imaginado como lo imaginario?, en GEERTZ, C. Nega ra. El Estado-teatro en el Bali del siglo xix. Barcelona, Paid?s, 2000, p. 232. 174 HAFO, 2, 34, 2005 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions Rehabilitaci?n cultural y arouitect?nica: la Casa de Acra ra una action objetiva externa a los pro cesos de decision social. El recurso a la pretendida imparcialidad de los tecnicos, adornados por la patina de la infalibili dad de la ciencia, legitima estas opciones esteticas. La diferente consideration que han merecido las diferentes partes que componian la propiedad de la casa de Agra, demuestra como tras esta evalua tion ?hist?rico-artistica? subyace el con flicto social de la diferente valoraci?n de la historia y los pasados de las diferentes jerarquias sociales. Por lo tanto, se des vela c?mo se selecciona una ?Historia? frente a la pluralidad de las historias de la memoria social, que es legitimada me diante la intervention de las elites cultu rales, que la compendian y construyen. Concluyo que la conservation del pa sado es ideol?gica. Se preserva un pa sado ideal ?sin conflictos y unidimen sional? que sustenta los mitos de la identidad compartida en el presente a tra ves de la reinvention y la interpretation de la tradition compartida. Se recrea el pasado, apoy?ndose en la interpreta tion de sus vestigios, en la configuration de la identidad comunitaria, represen tada por un proyecto hist?rico social. Las multiples historias de la Casa de Agra muestran como la historia nunca es ?re al? y ?objetiva? sino recreada y reordeg nada. Ha tenido lugar una reapropiaci?n o del edificio como documento para la his- ? toria que nos permite cuestionar critic camente las visiones asepticas de las ex- ? presiones del pasado. Por consiguiente, o el pasado solo puede ser entendido como - las versiones del mismo. En consecuen4JJ cia, la autenticidad tampoco debe planK tearse como un valor absoluto. La Casa de Agra no es fidedigna e irrevocable mente el palacio arzobispal, ni una ca sa solariega, ni una ruina sin importan cia. Debemos analizar los niveles de autenticidad de las distintas versiones puesto que la memoria y las historias siempre son plurales. Por otra parte, la historia siempre es fugaz. Parad?jicamen te, la historia solo existe en el presente, desde el que es percibida y reconstrui da en funci?n de las dudas y las acciones vigentes, aunque represente y se funda mente en el ayer o las im?genes del ayer. De ahi la importancia que otorgamos a la antig?edad de sus vestigios, valor so bre el que fundamos en gran medida la concepci?n patrimonial. Pero la recrea ci?n no es necesariamente falsificaci?n. AI fin y al cabo la comunidad solo exis te como interpretaci?n de si misma en la imaginaci?n compartida. BlBLIOCRAFIA Agrafoxo Perez, X. Noia: unha vila hist?rica. Dende a orixe ata a Edade Moderna. Colexio P?blico Cernadas de Castro - Lousame, 1987 Anderson, B. Imagined Communities. New York, Verso, 1983. Appadurai, A (Ed.). The Social Life of Things. Commodities in Cultural Perspective. Cambridge, Cam bridge University Press, 1986 Ballart, J. El Patrimonio Hist?rico yArqueol?gico: Valor y Uso. Barcelona, Ariel, 1997. Berger, P.L. & Luckmann, T. La Construction Social de la Realidad. Buenos Aires, Amorrortu Edi tores, 1968 (13a reimpresion 1995). HAFO, 2, 34, 2005 175 This content downloaded from 150.131.192.151 on Wed, 17 Feb 2016 11:13:16 UTC All use subject to JSTOR Terms and Conditions MarIa Jes?s Pena Castro Blatti, J. Past Meets Present Essays about Historic Interpretation and Public Audiences. Smith sonian Institution Press, Washington, 1987. Bruner, E.M. & Turner, V.W. 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