En torno al Maḥbert de Menaḥem ben Saruq
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EN TORNO AL MAJ:IBERET DE MENAJ:IEM BEN SARUQ POR A. SÁENZ-BADILLOS LOS orígenes de la lingüística hebrea en España se encuen tran estrechamente relacionados con la. discutida per sonalidad de Menal;lem ben Saruq, el tortosino que a mediados del siglo X llama la atención en la Córdoba de J:Iasday ben saprut por sus dotes de poeta y de lexicógrafo. Su figura ha sido estudiada desde muy diversos aspectos (1). A pesar de ello, que remos recoger aquí algunas observaciones sobre su Ma(l,beret (o Sejer pitron'im, como probablemente se llamó originaria mente) bajo el punto de vista estrictamente lingüístico. Tras situarlo convenientemente dentro del marco de la historia de la lingüística hebrea anterior al S. X, analizaremos los aspectos más importantes de su terminología., incluyendo finalmente una versión de la Introducción al MalJ,beret. l. POSTURA ANTE EL PASADO El estudio máS' completo de las relaciones de Menal;lem con los lingüístas que le precedieron se debe sin duda a N. Allony (2) quien ha puesto magníficamente de relieve la pos tura adoptada por Menal;lem, en especial respecto a secadya, ibn Qoreys, y al-Fasí. Su interés era, sin embargo, muy distin-
12 A. SÁENZ-BAD!LLOS [zj to del que aquí nos preocupa. Allony ha resucitado la discusión bien conocida del siglo XIX sobre el posible carácter caraíta de Menal).em, demostrando, sin lugar a dudas, que en el Ma"TJ, beret hay huellas numerosas de concepciones sostenidas por los caraítas en su discusión con los rabanitas, de plena. actua lidad en el siglo X. Es posible que Allony ha.ya atribuído al tortosino mayor aproximación al caraísmo de la que realmente tuvo (3), .pero no cabe duda de que en líneas generales sus con clusiones son totalmente válidas. No trato de volver a plantear el mismo problema, sino de afrontarlo bajo el punto de vista de la historia de la lingüís tica, línea en la que los trabajos de Bacher iluminaron ya no poco el terreno. En términos generales, las fuentes de inspira ción de los principios gramaticales y de la lexicología de Menal).em resultan hoy suficientemente conocidas. No cuesta mucho trabajo encontrar ecos de la terminología tradicional, del Sejer Ye$ir,fih o de la Masora a lo largo de las páginas del MaQ,beret, siempre dentro de un cierto sincretismo. El influjo de la lingüística árabe ha sido también convenientemente se ñalado por W. Bacher ( 4). Pasemos brevemente revista a la actitud que adopta el tortosino frente a sus antecesores cuan do los menciona. expresamente. Si es cierto que no pocas de sus ideas básicas sobre la lin güística están muy próximas a las de secadya -mientras que su oposición en el terreno ideológico ha sido muy adecuada mente puesta de relieve por Allony, quien ha hecho notar ade más que Menal).em estaba familiarizado con mayor número de obras de Se"'adya del que hasta ahora se sospechaba-, el nom bre del Ga'ón no aparece en el MaQ,beret más que un largo excurso (5) en el que le reprocha el haber incluido en su Sejer Pitronim (ha-'Egron), en la sección dedicada a la. he' algunas palabras que comienzan por esta letra sin que forme parte de su radical o fundamento : así, lahadoj (Dt 6,19), kiid;iih Is• 11,6), wa-hado� (Job 40,12), fvficez (Ex 9,19), hi$$fl (Nú 26,9), kelz;atem (Da 8,23), hoz?:m (Is 56,10), ho?lre (Is 47,13, Qere), ha-bitan (Est 7,7), tehotetii (Sal 62,4). Siguiendo el procedimiento empírico que le es habitual, Menal).em examina algunos de estos casos, haciendo ver que V.gr. la he' de lahadoj no se conserva en to das las formas verbales cuando se flexiona -desafortunada-
EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ 13 mente, entremezcla en el estudio formas de la raíz ndfpor lo que, de acuerdo con sus principios lingüísticos, sólo dalet y pe' pueden considerarse como su esencia o fundamento. Como puede observarse, MenaJ.:lem ha reunido en un mismo capítulo verbos de primera radical h,e' (como hada/, hiidah, lvado"&, hazah, haQ.ar, hut) que él confunde con otras raíces distintas, junto a claros errores de Se"adya, como el sustantivo b?:tan (que le parece un adjetivo derivado de bayit: "interior") o las for mas hifcil, hacez, hü¿?U, hiitem, casos• en los que el reproche está plenamente justificado. El pasaje alcanza su climax en una afirmación de valor general : "El gramático (medaqdeq) tiene que seguir buscando e investigando hasta completar el estudio de la palabra y dominar su fundamento" (6). Sin duda se tra.ta de un fuerte reproche contra Se"adya. Pero en las palabras fi nales se entremezcla la actitud expectante y la clara alabanza: "Pero en cuanto a Ra.b Se'1adya, que reunió estas palabras en la sección de la he', no he podido saber qué razones tuvo para hacerlo a.sí, ni qué explicación daba; sin embargo, los detalles de sus interpretaciones y la amplitud de sus explicaciones dan fe de su inteligencia, por lo que la verdadera instrucción y el fiel proceder no permiten que se atribuyan errores a sus cate gorías de significados" (7). Seguramente tiene razón Allony cuando indica que en otros muchos pasajes, y bajo denominacioneS' muy generales, Ménal:_lem está pensando también en Sec:adya, aunque es di fícil excluir a otros posibles exegetas anteriores que pudieron sostener opiniones similares (8). Me parecen, en cambio, exa geradas sus conclusiones acerca del diferente uso que hacen am bos lingüistas de la "lengua de la Misnah". El hecho de que MenaJ.:lem distinga claramente la "lengua santa" o "l¡engua hebrea" (9), de la "lengua de la Misnah", y únicamente acuda a esta última como puede acudir a la "lengua aramea.", por ejemplo, no significa necesariamente una actitud negativa res pecto a la "lengua de la Misnah"' (10). Tampoco es preciso bus car razones extralingüísticas al conocido pasaje en el que Menal:).em rechaza formas tardías de derivación: "¿Acaso pue den derivar los lingüistas de terumah taramtl, de ta]J,anah t•a]J,antL .. ?; ¿no es cierto que debe decirse de terumiih, hañ mot?:?" ( 11 ).
A. SÁENZ-BADILLOS [4] Quizá más que una mentalidad caraíta lo que aquí se refleja es la actitud de un lingüista preocupado fundamentalmente por Ia pureza de la lengua de la Torah y que trata de explicar el léxico bíblico a partir sobre todo del texto mismo. Por lo de más tampoco puede negars'e que el lenguaje empleado por Menal;lem, a pesar de ciertas resonancias bíblicas, está mucho más próximo al hebreo misnaico, utilizando sin ningún reparo como medio de expresión un léxico y una sintaxis pos'tbíblicos. A pesar de que en muchos aspectos Menal;lem no hace sino .aplicar con mayor consecuencia principios lingüísticos ya ex puestos por Sec<adya, sus coetáneos pudieron percibir en el Mal;lberet una actitud hostil hacia el Ga'ón, por lo que el mis mo Dunas se sentiría obligado a salir en defensa de su maestro en los versos iniciales de las Tesübot, inmediatamente después de concluir la qasida dedicada al protector I:Iasday. Menos claras resultan sus alusiones a los masoretas, de los que ha tomado también una parte muy considerable de su edi ficio gramatical. En opinión de Bacher (12), puede referirse a ellos cuando habla de los "sabios del secreto" (13) si bien en puro rigor podría pensarse igualmente en el círculo esotérico en el que se escribió el Seter Ye?irah, ya que la opinión que se atribuye a esas personas, es decir, la inclusión de res junto a las b g d B; p t como letras con doble pronunciación, se encuentra ya en este libro, que habla de se"Qac kefulot (14) exactamente en el mismo sentido que Menal;lem. Tampoco es seguro que esté pensando en los masoretas cuando emplea los términos gene rales soterim ( 15), 'anse ha-lason ( 16) o bacaze ha-lason (17), si bien atribuye a estos especialistas la aplica.ción de aages y rajeh a las bgdkpt (18), su fricación junto a yod, he', waw, 'ale! ( 19) o preciciones sobre la vocalización del he' interroga tivo (20) que podrían muy bien considerarse como teorías maso_ réticas (21); en otras ocasiones, en cambio, más que figuras concretas del pasado, los designados con esas denominaciones parecen ser los gramáticos o lingüistas en general (22), dedi cados a las tareas fundamentales que les pueden competir: la determinación del fundamento de las palabras, su flexión y su derivación. No está tampoco claro si el término 'anse sa"Qora (23), rela cionado igualmente con la búsqueda del fundamento de los vo-
rsJ EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ 15 cablos y con la precisión de su sentido, alude directamente a los sabios judíos específicamente conocidos con el nombre de sal¿ora'zm, o es igualmente un término genérico, próximo a los de 'anse pitron (24), bacaze pitron (25), o poteñm (26). En todo caso, estas últimas denominaciones parecen referirse a intér pretes o exegetas judíos del pasado a los que no quiere men cionar por su nombre, y entre los que pueden encontrarse oca sionalmente figuras como las de Secadya o ibn Qoreys. En la mayor parte de las ocasiones· en que recoge sus opiniones, es para poner de relieve su propia teoría, generalmente distinta, bien en el terreno del léxico (27), o bien en cuestiones filológicas o hermenéuticas, como los intentos de cambiar una letra por otra para facilitar la comprensión de términos oscuros (28), la división de una palabra en dos (29), la sustitución de un voca blo por otro (30) o la falsa identificación de un término como topónimo (31). Frente a todos estos intérpretes tradicionales, Menal).em se presenta como defensor del texto bíblico en toda su pureza y partidario de la explicación del texto por el texto mismo, con una postura de total intransigencia frente a la introducción de cualquier tipo de cambios en la letra transmi tida (32). No vamos a poner en duda la existencia de un po sible influjo caraíta en esta actitud de Menal).em ; bajo el punto de vista lingüístico esto se traduce en un intento de la más ab soluta objetividad. El autor más veces citado por su propio nombre en el Ma]J,beret es Yehudah ben Qoreys, aunque siempre lo haga para disentir de sus métodos e interpretaciones. Así, comentando la raíz 'sp, señala Menal).em que ibn Qoreys, lo mismo que otros exegetas más antiguos, entiende el término qzr en Is 22,6 como "muralla", cuando en realidad se tra.ta del nombre de una ciudad aramea; el error se debe a no haber sabido distinguir las diversas acepciones y clasificaciones de esta palabra (33). En otra ocasión no acepta que el texto ke-�eQ_.es 'al·lilf de Je 11,19 deba entenderse como dos sustantivos unidos por un waw un toro") ; según él, el sentido de 'al·liif sería. "grande", lo mis copulativo elíptico (k e- {feQ_es we-'al·liif, "como un cordero y mo que en otros textos similares, sin olvidar que la conjun ción copulativa sólo puede dejar de escribirse en series de 3 o más sustantivos, y con tal de que se incluya siempre delante
J6 A. SÁENZ-BADILLOS del último miembro de la serie (34). También censura a ibn Qoreys por una falsa inteligencia. del Targum de Onqelos en Gé 49,24, donde 'etan se traduce como toqpli' "fuerza", y no han, "riqueza", como ha creído entender el exegeta confundien do una ampliación textual targúrnica con la traducción literal del texto (35). "Si Yehudah (ben Qoreys) hubiera examinado con mayor rigor lo que su mente buscaba y el contenido de su explicación, no habría abierto brecha en su cercado, ni habría errado en su interpretación ni habría llegado a un terreno que no es el debido". Pero donde quizá es mayor su discrepancia es en la aplica ción del principio hermenéutico del cambio de letras como me dio de interpretación a partir de términos fonética o gráfica mente similares. Mientras que ibn Qoreys acude con frecuen cia a este procedimiento, Menal;l.em lo rechaza enérgicamente, como ya hemos tenido ocasión de ver. En un excurso impor tante (36), el tortosino pasa revista a la aplicación de este mé todo a varios vocablos ; sólo en el primero de ellos· se alude expresamente a ibn Qoreys, pero el empleo del singular poter en los demás. casos reunidos en el mismo pasaje nos hace sos pechar que también en ellos se sigue refiriendo a.l mismo au tor (37). Así, 'if!J:¿at en Ez 21,20 lo habría intentado transformar ibn Qoreys en 'ibcat, forma inexistente en hebreo bíblico, de la raíz bacat. Menal:;lem demuestra que este proceder arbitrario no sólo cambia las letras de la palabra, sino que, además, altera. la esencia fundamental de ambos vocablos sin tener en cuenta su estructura propia: "Yehudah ben Qorey\s compuso su Seter pi tronim y explicó 'if!J:¿at J:¿ereQ cómo 'if!cat J:¿eref!, cambiando J:¿et por cayin y consideró el 'alef como aña.dido al fundamento de la palabra; de todo el vocablo no ha sobrevivido más que la bet, quedando la palabra sin comienzo ni final. No entra den tro de la regulación de la lengua hebrea el que una palabra de la lengua santa quede rota de un lado y de otro, contraída por sus dos extremos como 'if!J:¿at (Leref! ... " (38). La adición de 'alef a un sustantivo como becatah (Je 8,15) como si se tratara de flexionar un verbo, resulta para Menal;l.em inaceptable, lo mis mo que los cambios en el carácter fundamental o servil de las eonsonantes .. " ¿Qué ventaja tiene una interpretación cuando incluye adiciones y supresiones, sustituciones y cambios? Esos
[7] EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ 17 intérpretes saben que en el libro de nuestra Ley no se encuen tra recogida toda la lengua. ; si hubiera llegado hasta nosotros la lengua completa, todas esas palabras que suelen corregirse las habríamos encontrado y conocido en abundancia; y si ahora no se encuentran es porque se perdieron. ¿Tenemos derecho a inventar de este modo en lo que toca a la lengua santa, am pliando lo que está reducido y multiplicando lo que es escaso? No se puede hacer esto, a menos que nos impulse el Espíritu de lo alto" (39). En el caso de Ui!a1¿t'i (Sal 119,174), ibn Qoreys ha intenta do cambiar bet por waw, interpretándolo como ta:awt'i (deri vado de ta'iiwiih). En opinión de Menal:_lem, se han confundido las letras radica.Ies y serviles de esta palabra: la taw inicial de ta'iiwiih, como la de otros sustantivos de estructura similar, no es radical, y, por tanto, no debe conservarse en la flexión ver bal de la raíz ; la derivación correcta sería 'iwUfi, por lo demás, el sentido de tii'a1¿t'i no sería tampoco exactamente "desear", sino "deshacerse", "morir por•·· (k,fiJiih) (40). En Is 47,13, ho1¿re siimay'im puede entenderse perfectamen te según el tortosino como "los que miran el cielo" (en el mis mo sentido que otros pasajes para.lelos), sin necesidad de cam bios de letras como el propuesto: ]J,o1¿re siimay�m (41). Y lo mismo ocurre en Je 22,23, donde no es necesario cambiar ne]J,ant en nehant ( 42). Según han señalado tanto Bacher como Allony, es posible que Menal).m piense a.demás otras veces en ibn Qoreys cuando habla en términos generales de los poter'im u otras denomina ciones similares, e incluso cuando recoge opiniones diversas de la suya sin atribuirlas a personas concretas ( 43). Es verdad, como ya se ha dicho, que Menal).em se enfrenta claramente con ibn Qoreys y sostiene por lo general teorías diversas, sin que este ·enfrentamiento ,quede dulcificado, como en el caso de Secadya por una alabanza al rival. Pero, en cambio, creo que es extremar las cosas el tratar de ver en esta discrepancia una enemistad más allá del plano lingüístico, o si se quiere, hasta de procedimientos hermenéutico-filológicos. Ver aquí poco me nos que un caraíta enfrentado a. un rabanita es algo muy le jano del sentido literal del texto. Deliberadamente hemos dejado de lado el tema de la re-
18 A. SÁENZ-BADlLLOS [8j lación de Menal;Lem con David ben Abraha.m al-Fasi, el caraíta. Menal;Lem no lo menciona expresamente en su diccionario, y Allony ( 44} ha sabido poner de relieve de forma totalmente ade cuada el posible influjo de al-Fasi sobre el tortosino, por lo que es preferible no a.ñadir nada sobre el tema. De manera general, puede decirse que la actitud de Mena l).em ante sus predecesores en el terreno de la lingüística es pre dominantemente crítica. Y eso a pesar de que no es él precisa mente un creador ni un lingüista genia.l, sino que construye lo esencial de su edificio gramatical entrelazando elementos to mados del saber lingüístico tradicional. Es quizá una cierta ley de vida la que ha.ce que apenas mencione sus fuentes cuando aprovecha estos elementos y se acuerde en cambio de citar a los maestros anteriores cuando no está de acuerdo con sus ideas o quiere dar un valor especial a. su interpretación. Su postura resulta en general muy personal, notablemente crítica y científicamente válida en no pocos puntos esenciales -aun que, claro está, dentro de unas limitaciones lógicas que le hacen incurrir en errores similares a los que trata de corregir. Es ca paz de ir más lejos que sus predecesores, aplicando con ma yor rigor unos cuantos principios básicos de su concepción de la lengua, pero al mismo tiempo comete múltiples errores que le convertirán en fácil presa de sus detractores. 2. TERMINOLOGÍA LIGÜÍSTICA Se ha afirmado repetidas veces que la terminología em pleada por Menal).em tiene un carácter muy personal y pecu liar. Sin embargo, si 1excluímos las observaciones -siempre pertinentesde W. Ba.cher que apenas ocupan un par de pá ginas de su estudio ( 45), no sabemos que se haya tratado nun ca de analizar detenidamente el vocabulario filológico por él empleado. Y este vocabulario es tanto más interesante cuanto que significa el primer intento sistemático de adaptación de la lengua hebrea a las necesidades de la lingüística, al menos en una. obra de ciertas dimensiones. No todo es nuevo, ya que Menal).em aprovecha elementos tomados de sus predecesores; tampoco será todo duradero, pues los traductores del siglo XII
{9] EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ I9 utilizarán una terminología muy distinta, que llegará a tener más éxito y difusión que la de Menal;lem. Pero hay a.Igo en esta terminología, un frescor, una simplicidad directa, que· la hace enormemente apropiada y sugerente. Como es de esperar, el tortosino recoge elementos de la terminología tradicional, empleados ya en la literatura rabí nica. Así, las denominaciones generales de 'ot ('otiyyot) "le tra", Zason "lengua", sem "nombre", te"Qiih "palabra" (aunque mucho menos empleada que mil·liih "palabra", que también aparece en esa misma literatura), pasuq "pasaje", etc., así como las denominaciones propias de la. flexión: leson ya]Jid "singu lar", leson rab'im o ribbuy "plural", leson neqe"Qiih "femenino", etc. La ausencia de otros términos gramaticales ya empleados por los rabinos se debe a que el Ma]Jberet no incluye una gra mática sistemática, sino un conjunto de observaciones poco conexas referentes únicamente a determinados aspectos de la lin güística. Menal;lem emplea también derivados del verbo diqdeq ( 45b), con el sentido tradicional de "examinar minuciosamente": diqdiiq (diqdilq'im) "precisión", ".detalle" (46); medaqdeq (47) es "el que investiga" en el terreno de la filología, sin generalizarse todavía en el sentido posterior de '"gramático"' o "lingüista"1 pero acercándose ya a esta significación ( 48). Otros términos relacionados con la hermenéutica y la semántica son también tradicionales: piisar, peser, piitar, pitron, perus, be'er, etc., den tro del campo semántico "explicar", interpretar". Son numerosos los términos tomados de la Masora, espe cialmente en el terreno de la grafía. y la fonética. Juegan un papel importante wiiges, riijeh, con sus numerosos derivados y sinónimos: digges, ]Jizzek ( 49), 71iifiih, qiilal, riiwiih (50), como verbos, diggason (51), dagsut (52), dagsanilt (53), hozeq (54), J:úizaq,iih (55), riifim (56), rippayon (57), entre los sustantivos. Emplea también otros términos de la misma procedencia como mappiq (58), mi·lecez (59), miZ.Zerac (60). Los nombres de las vocales no coinciden en cambio siempre con los masoréti cos, si bien, en ocasiones, la peculiaridad de la terminología y hasta cierta posible corrupción textual dificultan no poco la identificación de los términos utilizados por Menal;lem: así, en una ocasión enumera entre las vocales qiimer¿ giidOl, qiimer¿ qiitan,
26 A. SÁENZ-BAD!LLOS ( I6} verbo nilaJ:¿ (238), y los sustantivos nilaJ:¿ (239), naJ:¿at (240), que a veces tienen relación con el "lugar de articulación" : mosiib (241), me/5onah (242), J:¿an'iy:ah (243. De esta' última raíz Menal,lem emplea además, el verbo J:¿an,ah (244), y el sustantivo J:¿anilt (245) en el sentido de "qui escencia", opuesto también a la raíz n wc. El verbo nilqad se emplea en el sentido de "puntuar", "vocalizar", según la tra dición masorética (246). El verbo zacag, de acuerdo con su re sonancia bíblica significa "hablar a trompicones" o "incorrec tamente" (246 b). ·Para el concepto de "estructura" de los vocablos utiliza Menal:;l.em preferentemente derivados de la raíz sql: el verbo silqal (247), y los sustantivos seqelet (248), misqolet (249), y asimismo giz11iih (250), aunque no sea ésta su significación más frecuente. Según Bacher, Menal:;l.em habría sido el primero en introducir este vocablo en la terminología lingüística hebrea (251), entendiéndolo en el mismo sentido que binyiiin (252) y su verbo correspondiente, biinilh (253). Si estos términos parecen aludir al esquema morfológico de las palabras, que aparece con bastante claridad en Menal:;l.em como una categoría fija, no muy lejos de ellos se encuentra el campo semántico del "fun damento" y "servicio", esto es, de la función radical o auxiliar que desempeñan las letras dentro de la palabra. Términos cla ve son : yesod "fundamento" (254) y su plural y�sodot (255), así como meyuss.ad'im (o meyussildot), "letras fundamentales'' o "que forman parte del fundamento" (256); sores "raíz"' "fun damento" (257), con su verbo correspondiente que aparece en hifcil con el sentido de "convertir en radical" (258); nisriis'im, son las consonantes que forman parte de la raíz (259); ciqq.ilr, la "esencia" (260) gizrilh tiene muchas veces el sentido de "fun damento", si bien en ocasiones puede dudarse de si es una pura categoría morfológica o entra en el terreno de la semántica o la etimología, como "raíz etimológica común" (261). Los tér minos yesod, sores, ciqq.ilr, son algunas veces claramente inter cambiables (226). También toJ5en tiene en ciertos pasajes idén tico significado (263), así como te/5ilnilh (264). Vocablos estre chamente unidos a ellos son 'iiJ:¿az, 'iíJ:¿izah, "ser parte integran te" o "formar parte del fundamento" (265), y los ya mencio nados c,amad, camidilh.
[17] EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ En oposición equipolente con este grupo de términos se encuentran los que sirven para designar la función auxiliar de determinadas consonantes: meW/�lih (266), c(fQodah (267), y especialmente seret, "tener función auxiliar o servil" (268), y su derivado mesaret (mesaretim) (269); estos términos son usa dos con mucha mayor frecuencia que yasat, "considerar aña dida o servil" (270), o tosejet (271), más comunes en Secadya. El verbo opuesto a saras es sabat "excluir del radical", "quedar fuera de él" (272). Dentro del campo semántico de la flexión, Menal;lem uti liza los términos ?iirat (273), y sobre todo sabab (274), mesibbah (275), y en ciertas ocasiones y contextos natah (276) y gazar, (277), siempre con la misma significación ; sanah tiene a ve ces un significado semejante, junto al de "cambiar" (278). Los términos kafal (279), kefel (280), kefiDah (281), designan el fenómeno concreto de la germinación o reduplicación de radi cales. Los verbos rfiQ,fih y macat se emplean como términos opuestos para "poner en plural" o "en singular" (282). En relación con los cambios introducidos dentro de las pa labras, permutas de letras, etc. (y tomando postura como he mos visto contra semejante método hermenéutico), Menal;lem utiliza los términos haja� (283), con sus derivados hefe� (284), tahppu�ah (285), mur (286), y su sustantivo temur,ah (287); y, sobre todo, l;alaf (288), con sus derivados l;iZ.Zuf (289), J:úilzjah (290), siguiendo en este punto la, terminología consa grada, con resonancias árabes. Un campo semántico con abundancia de términos es el de la elisión o reducción de las consonantes, parte importante también de su gramática. Así, emplea con este significado los verbos calfih (291), garac (292), con sus derivados gericah (293), ger.fi:eon (294), migracat (295); cadar (296), mus (297) sur (298)' paqad (299), Ylif?Ci' en determinadas ocasiones (300), natal (301), l;iisar (302) y su sustantivo l;issaron ( 303); bii.Zac alude más bien a la "asimilación'· (304). Pero aunque todos los términos mencionados suelen tener una significación fundamental muy similar, algunos de ellos quedan especializados en determina das circunstancias y contextos: v.gr., garac se emplea muy pre ferentemente en los casos de elisión del 'alej; mus indica ese tipo de elisión en las distintas posibilidades de la flexión que
28 A. SÁENZ-BADILLOS [ I8] nunca afecta a las letras del fundamento o raíz, por lo que suele aparecer en construcciones negativas junto a ciqqar, yesod, etc. De acuerdo con algunas connotaciones secundarias, los tér minos opuestos puedan variar:: V.gr., a ya:¿a' se puede oponer bo' (305), pero también sii'ar (306), o yatar (307); el término opuesto a g,ara.c puede ser yasat (308), etc. Dentro todavía del campo de la '�reducción" de consonan tes en una. palabra MenaJ:.l.em utiliza también los verbos sipper "cortar" (309), qiilat "contraer" (310), para:¿ "recortar" (311), etc., y en el terreno opuesto de la "ampliación", junto a los ya mencionados y,asat (312), tosetet (313), bo' (314}, ma"Qo' "in clusión", "adición", otros términos como cadaf "exceder", "te ner de sobra" (316), 'odef "lo sobrante" (317), sara]J, (práctica mente sinónimo) (318), etc. Términos utilizados con la significación general de "unión", "agrupación", son: 'i]J,ed (319), qaba:¿ (320), 'iisat (321), da"Qaq (322), :¿{iraj en hitpacez (323), y especialmente ]J,a"Qar (324); con su derivado ma]Jberet, "sección", frecuentísimo. No hay dife rencias notables en el empleo de estos verbos, que suelen refe rirse a la unión de unas letras con otras, la posibilidad de afi jación, y más específicamente, su compatibilidad dentro de la raíz o fundamento. En oposición equipolente, y con el sentido de "división", "separación", encontramos badal ( 325 ), con su sustantivo correspondiente mul¿dal (326); "f;,alaq (327), muy em pleado para distinguir las distintas acepciones de las raíces, junto a l;eleq ( 328), y sobre todo mal;laqiih ( -ot) ( 329), ñii:¿iih "dividir en dos" (330); sil· les "dividirse en tres o componerse de tres" (331); pazar "dispersar", "separar" (332), parad en hif cil "dividir" (333); nagah, difícil de precisar en su contexto (334), podría significar igualmente "separar", según la 2.a acep ción que se atribuye a gh en el diccionario (335). En el campo de la semántica propiamente dicha, no siem pre fácil de separar de la morfología, como ya hemos indicado, son numerosos los términos que indican "significado", "senti do", interpretación": cf;nyan (336), tacam (en ciertas ocasiones), (337) liison (338), en la sección lexicográfica de su obra; pitron es también un término muy usado, con el valor de "sentido", "significado" (339); masmac es muchas veces un sinónimo más, aunque Bacher (340) piensa que en algunos casos indica la equi-
[19] EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ 29 valencia con el homófono árabe (341), opinión que no se puede en manera alguna generalizar ; muy difícil de precisar es el valor del término melíl?'iih ( 342), aunque me inclino a incluirlo den tro de este mismo campo semántico, sobre todo teniendo en cuenta que el mismo Mena]J.em relaciona una acepción de la raíz l? con peser y pitron (343). Ya hemos aludido al significado de se'et (344) y massii' (345) como "carga o contenido semántico". Entre los distintos térmi nos utilizados constantemente en el léxico para las "acepcio nes" y "clasificaciones de significados", hay que mencionar piin'im (346), cin]J¡iin'im,. mar'ot (347) ma]J,liiqot, etc. La raíz g z r tiene a veces también el sentido de "derivar etimológica mente" (348); no es fácil determinar si gizrlih tiene o no, jun to a su empleo morfológico, otro uso más propiamente semán tico, como el que recibirá en Abraham ibn cEzra: "significación fundamental común" (349). Si entramos en particularidades, las categorías morfológi cas expresamente tratadas por Mena]J.em no son muy nume rosas. En pa.rte puede deberse a la ausencia de empeño siste mático (sus predecesores han acuñado ya buen numero de tér minos técnicos que no serán recogidos en la obra del tortosino) pero en parte también, a la falta de una terminología adecua da. Entre las más importantes, cabe citar su denominación de los tipos de palabras según el número de letras del radical: 'ii]J,iidiyyím (350), seniyy'im (351), selisiyy'im (352), rebiciyy'im (353), ]J,iimisiyyím (354). De acuerdo con su origen y estructura, otra .clasificación muy importante es la de mif9éil, sustantivo derivado del verbo, y pficUZ, nombres, adjetivos o adverbios de estructura similar a la del participio pasivo de qal (355); am bos pueden darse con una misma grafía, siendo en ese caso como dos aspectos de la misma palabra (356). Es conocida también su clasificación de los diversos tipos de waw (357): waw nficnuac "pronunciado", con valor conso nántico ; ]J,finuy "quiescente", que no tiene valor consonántico; de mijcaz, es decir, el que va dentro de este tipo de sustanti vos deverbativos; de pficfll, el que llevan las palabras con dicho esquema ; de keQar: waw consecutivo con conjugación pre formativa ; 'iiser li·hyot: waw consecutivo con conjugación afor mativa ; mos'if, "copulativo" ; mes'iQ, "posesivo" o "pronominal";
30 A. SÁENZ-BADILLOS marbeh: morfema plural en los verbos ; mu?i'ib: "epentético" o "paragógico", que no altera el sentido en las formas ver bales. En cambio, si excluimos casos aislados como el término medabber "sujeto", "primera persona" (358) o di'ibür, "comple mento indirecto" ( 359), apenas se encuentra en Mena]).em una terminología elaborada y consecuenté para otros temas o he chos lingüísticos de importancia: tiempos o formas persona les v�rbales, tipos de nombres, partículas, etc. El sistema gra matical de Mena]).em que aquí se refleja es fundamentalmente inductivo y muy simplificado, sin ningún carácter sistemático. No es de extrañar que Dunas quisiera incluir en la intro ducción en prosa de su TesilQot un índice programático de cuestiones que deberían ser tratadas en una gramática com pleta. Pero en el Ma(Lberet sólo encontramos una teoría lin güística elemental y asistemática, que en opinión de su autor es suficiente para entender y justificar la parte fundamental de su obra: el diccionario. 3. Traducción española de la Introducción Ma(Lberet Mena(Lem Con la ayuda del Creador del lenguaje comenzaré a seguir los pasos de la lengua de la instrucción, y a presentar la len gua más excelente, la más escogida de todos, los lenguajes y la cima de toda dicción hermosa, una lengua purificada en cri sol, más sublime que todas las demás lenguas que poseen los hombres sobre la tierra, desde que se separaron las islas de los pueblos, cada uno con su lengua. El comienzo de la clave de la lengua y el inicio de la re flexión sea dar gloria y alabanza al Dios glorioso y terrible, que embelleció al hombre por encima de todas sus creaturas, hizo agradable su figura y obró en él maravillas, poniendo aliento vital en su nariz, aligerando su lengua con la pronunciación de los labios, y haciendo que conozca lo que es apropiado para hablar con corrección. Y del mismo modo que obró maravillas en todos los que tienen aliento vital en su nariz, pero en los
EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ 31 hombres de manera especial con la lengua excelente, así tam bién obró mayores maravillas en el pueblo de su predilección que en los restantes pueblos de la tierra. Y del mismo modo que hizo más admirable al hombre con el lenguaje, así tam bién hizo más admirable la lengua santa que la lengua de todos los otros pueblos y naciones. Proyectó al hombre dotado de len guaje para que pudiera narrar así sus obras, sus grandes proe zas y sus muchas maravillas. Y realmente, en él se fundan los pensamientos humanos, y gracias a él se expresan las bellas palabras proponiendo enigmas y enunciando parábolas, inter pretando misterios y maquinando astucias, expresando conoci mientos y proporcionando consejos, en cuanto pueden captar lo los que tienen el corazón dispuesto y son capaces de asimi lar el conocimiento. Entonces, antes de dar inteligencia a los moradores del orbe, nuestro Dios eligió esta lengua y el Espíritu la grabó por escri to; y en ella habló el día en que se dejó ver en el I:Ioreb. He ex plorado en mi corazón (Qo 1,3), según la pequeña capacidad de la inteligencia, para poder presentar con claridad la lengua he brea de acuerdo con el contenido esencial de sus fundamentos y la esencia de sus raíces, aplicando la plomada de la razón y el cordel de medir de la instrucción para explicar los sentidos de sus especies según leyes regulares, exponer las clases de sig nificados de acuerdo con sus divisiones, mostrar las acepciones de la palabra según su significación, enseñar las letras que for man parte de la raíz y las que tienen función servil en medio de la palabra y en sus dos extremos, hasta llegar a abarcar ple namente la lengua hebrea y hacerla inteligible en toda su exten sión. Ciertamente los hombres cuerdos tienen que aceptar la instrucción, a fin de poder alcanzar el camino de la razón y di rigirse hacia el fundamento de la ciencia, conociendo los sig nificados de las letras y las precisiones sobre su naturaleza, com prendiendo cuáles de ellas son parte del fundamento y cuáles hacen trabajo servil. Así, pues, las letras de la lengua santa son 22 en número : once de ellas son parte del fundamento, y once tienen función servil. Están estructuradas en 11 grados, pres cindiendo de su naturaleza, y cada uno de los grados tiene su explicación y su significado, a fin de que las personas inteli gentes puedan apreciar su valor y la medida de su verdad.
32 A. SÁENZ-BADlLLOS He aquí la regulación de las letras de acuerdo con las di visiones de sus clases: once de ellas son fundamentales y radi cales, se mantienen firmes y no tienen que hacer ninguna otra labor fuera del fundamento. Son éstas:: t(l, spr gzc !}dq. Hay cinco grados de letras que pueden �er fundamentalesr y radicales en las palabras: y que a la vez pueden tener función servil en las pala bras con formas distintas ; aparecen al comienzo de la palabra como radicales manteniéndose firmes por su propio vigor, pero ocasionalmente pueden desaparecer de las palabras. Y sabe que toda palabra que se compone de tres letras radicales se mantie ne por su propia fuerza, y no necesita del auxilio de ninguna otra letra porque tiene suficiente fuerza y plenitud. Pero la palabra que se compone de dos letras y la que se compone de una sola letra necesita auxilio, en razón de lo reducido de su estructura, porque no se puede mantener una palabra reducida a no ser gracias a las serviles que se le anteponen o postponen. Sin embargo, hay en esta lengua unas cuantas palabras de estructura reducida que no necesitan mantenerse mediante' ser viles, porque tienen fuerza suficiente en relación con su bre vedad. También las once restantes destinadas a la función ser vil, se dividen en otras dos divisiones: Desempeñan una fun ción servil respecto a sus compañeras y después de haber com parecido como serviles, vuelven a presentarse en otras formas distintas, siendo parte integrante de la esencia; la mitad de ellas desempeña una función servil y la otra mitad fundamen ta la lengua. Son éstas: sml'ktw bynh. Esta es la maravilla de la lengua y la fuerza del lenguaje. Comprended esto, hombres inteligentes, y ved bien de qué manera ejercen su función ser vil las once letras en una palabra, cuando dices: 'erdah-nii' (Gé 18,21), be-redet hii-yücar (Is 32,19), hored cedye!ia (Ex 33,5), we-hurad ha-miskiin (Nú 10,17), yiirod yiiradnil ( Gé '43,20), ke-redet moseh (Ex 34,29, var.), la�redet minha-hiir (Ex 32,1), me-redet sral,Lat (Jb 33,24), nerdlih we-nisberlih (Gé 43,4), se yored caz harare ?iyyon (Sal 133,3), tered ( 1Sa 20,19). Y así ocurre con el resto de las palabras. Ya véis que se encuentran todas estas letras en función servil respecto a Y eridlih. Y después de haber realizado esta función vuelven a presentarse transfor madas en fundamento y parte de la raíz. A pesar de que ocasio nalmente pueden elidirse, son radicales en otras formas distin-
[23] EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ 33 tas, cuando dices: 'amar Yhwh (Jos 7,13), b.ara' 'eloh�m (Gé 1,1), hewe geb�r (Gé 27,29), wawe ha-cammud'im (Ex 27,10), Yefe not (Sal 48,3), koret ber'it (Ex 34,10), Zimdu heteb (Is 1.17), masa(¿ yhwh 'ofi (Is 61,1); we-na'aq na'iiqot (Ez 30,24), semac ben'i (Pr 1,8), tammu ni�ratu. Ya véis que éstas son las letras preparadas para tener función servil que se han convertido en fundamento. Y como éstos hay muchos casos en la lengua santa. En cambio, a las primeras letras no les ocurre lo mismo, porque son fundamentales, y quedan arraigadas manteniéndo se por su propia fuerza, y no se dividen en dos divisiones, ni cambian de naturaleza, a no ser por el movimiento de los la bios y la moción de la lengua, de acuerdo con la vocalización de la palabra que le convenga, con el fin de cambiar las acep ciones del sentido y la interpretación de todo el significado. Esos son los 3 grados de los 11. Y éstas son las cinco letras que aparecen como radicales y se mantienen en su puesto como fundamentales, pero que pueden elidirse ocasionalmente ; son éstas, prescindiendo de sus clases y de las especies de su na turaleza: t y m n h. El primer grado es el de taw al comienzo de palabra: ... (casos). Como éstos hay muchos en la Torah, y unos pocos nos enseñan cómo son todos. El 2.0 grado es el de yod al comienzo de palabra: ... (casos). Y como éstos hay muchos en la Torah; estas yod, que tienen su puesto al comienzo de las formas, tienen aspecto de radicales, pero en ocasiones pueden elidir se. Y por eso se conoce la fuerza de las palabras tri líteras que se mantienen como compuestas de tres letras, cuando dices: 'limar, bfir,fi' ... (etc.). Les basta su propia fuerza ; pero las palabras que comienzan por [taw, mem], nun, yod, he, que tienen aspecto de radicales, no se mantienen cuando son divididas en tres, ya que al dividirse en tres, en ocasiones se se paran. El tercer grado es el mem, al comienzo de palabra : ... (casos). El 4.0 grado es el de nun, al comienzo de palabra, como és tos ... (casos). Y como éstos muchísimos en la Torah. El 5.0 grado es el que tiene he' al comienzo de palabra, como
34 A. SÁENZ-BADILLOS éstos ... (casos). Y como éstos hay muchos en la Torah, pero unos cuantos de ellos nos dicen cómo son todos. También estas letras de esos cinco grados, destinadas a dese;mpepar !funciones serviles, vuelven a presentarse todas ellas en distintas formas y se convierten en fundamento se gún el significado de las palabras que se dividen en dos divi siones. Tenemos ya 8 grados completos y los límites de sus clases, prescindiendo de su naturaleza. y de las precisiones sobre sus significados. Con los. grados de dages y rafeh se completan los grados. Sabe que todas las letras pueden llevar dages y rafeh, a fin de mostrar sus significados y los cambios de sentido, a ex cepción de b g d k p t, a las que se los escribieron los escribas para dar claridad al vocablo, y no para la interpretación 'de la palabra (excepto, cuando están al comienzo de las pala bras) ; al llegarles su turno preciso, explicaré sus significados. El dages y el rafeh están organizados en tres divisiones: 1) b g d � p t cuando están junto a y h w ', llevan rafeh; 2) cuando desaparecen éstas llevan dages, y también cuando es tán al comienzo de palabra, como es posible. 3.a división: todas las letras pueden llevar dages y rafeh al comienzo de palabra, en su interior y al final, según su sig nificado, excepto lJ y " que no llevan dages ni rafeh propia mente, porque son letras guturales. Hay dages y rafeh que sir ven para la ·claridad del vocablo ; gracias a ello se asienta la palabra en la boca y se establece adecuadamente ; los hay también que sirven para dar el sentido, y gracias a ellos se puede interpretar una palabra y el contenido esencial del sig nificado. Sin embargo, la palabra tiene multitud de formas diversas y se ve afectada por divisiones de acuerdo con las especies de sus formas, las clases de sus flexiones, y los sentidos de sus precisiones; y a fin de que se lleguen a conocer sus distintas formas, se le han impuesto puntos de instrucción para enseñar nos la delimitación del sentido de su conocimiento, y la inteli gencia de su secreto ; ciertamente adquiere mayor vigor, se asienta en las delicias de la verdad y se perfecciona con el equi librio de la razón cuando se le imponen gobernantes que ins-
{zs] EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ 35 truyen sobre ella, y enseñan su significado, además de los pun tos de instrucción. La palabra se afirma bajo su gobierno, y ellos la gobiernan y se apoderan de ella.: la alargan, la divi den en dos, la vocalizan, le adscriben pata}). y qame::;, le po nen ]).atef, la separan y la acentúan ; ellos la sostienen y la guían según todos los aspectos de sus formas diversas ; ellos son la balanza de la palabra y la romana de su regulación; en señan su sentido, y sin ellos no se da el significado. Si faltan no hay rectitud ni es posible la ·corrección. Todos ellos pro porcionan a la palabra una base que sirve de alusión para dar a conocer la interpretación y e:x:plicar el significado. Y ahora explicaré las especies de sus significados y las re glas de sus circunstancias, así como la labor de su función, se ñalando lo que hace cada uno, y la regla .de su contenido se mántico: la actividad del qame::; gadol, la del qame�;> qatan y la del qame::; ]).atef; y la labor del pata}). gadol }).atef y la del pata}). qatan }).atef; con ayuda de éstos, el hombre inteligente llegará a conocer la lengua más excelente, y gracias a ellos comprenderá las palabras más hermosas para poder hablar con corrección; llegará a poseer la romana exacta y la balanza fiel, y al hacerlo así podrá correr sin tropezarse; dará clari dad a sus palabras y no hablará a trompicones; porque, ver daderamente, del que habla a trompicones una lengua, no po drá decirse que habla una lengua correcta, sino una lengua carnal, del mismo modo que la pluma cuando destroza un es crito no recibe el nombre de pluma de escribiente, y sólo cuan do el que la empuña escribe como es debido recibe el nombre de pluma de veloz escribiente ; la lengua hablada a trompico nes es semejante también a una cítara, que cuando están mal sus cuerdas, vale más callar que tocar sus canciones. Volveré al primer tema, para investigar el misterio de las letras y la razón de las palabras, disponiendo todas y cada una de las letras según su verdadera ley y su justa medida. Has de saber que las once letras que sirven a. sus compa ñeras y están divididas en 11 grados, tienen también otros gra dos aparte de los grados superiores, y éstas son sus delimita ciones : 'Ale/, el comienzo de las letras serviles: has de saber que la mayor parte de los 'alejim que se encuentran al comienzo
42 (14) Cap. 4. (15) 3b 28. A. SÁENZ-BADILLOS (16) 5b 22, 12b 17.22, l6a 23ss., 74a 3, etc ... (17) 77a 11. (18) 3b 28. (19) Sb 22. (20) l6a 23ss. 21) En 5b 22ss la labor de los ha}same sod viene como a perfeccionar la que se supone anterior de los 'anse ha-lason. (22) Así en l2b 17.22, 74a 3, 77a 11, etc. (23) l2a 18, 19b 18. (24) l3b 2, 17a 26, b 39, l8b 11, 32b 29, 49b l7s, 50b 13, 5lb 23, 59a 38, 77a 19, etc. (25) 65b 4, 69a 25. (26) 17a 28. 51a 2, etc. (27) V.gr. 17a 26.b 39, 49b l7s, 5lb 23. (28) Cf Bb 2, l8b ll, 50b 13, 59a 38, 69a 25, 77a 19 lOOb 11. (29) 32b 29. (30) 5l<i 2. (31) 69a 29. (32) En el texto, sin embargo, puede haber variantes : en 20b 3ss contrapone Menal;em la lectura de los códices españoles yifqod (Is 27,3) a la de los tibe rienses 'efqod, expresando cierto escepticismo sobre la posibilidad de conocer la lectura correcta : sólo Dios lo sabe. (33) 35b 17ss. Hoy diríamos que se trata de vocablos homófonos distintos, pero estaríamos de acuerdo con Menal;lem. Cf. Gesenius, Koehler-Baumgartner, s.v. (34) 25b 33. MenaJ:¡em ve bien una parte del problema, aunque en realidad 'al-lüf en este texto es de una raíz homófona distinta, cuyo significado es "man so", "confiado", cf. Gesenius, Baumgartner, s.v. (35) 23a 26ss. {36) 12a 22ss. (37) Al no conservarse la obra fundamental de ibn Qoreys, su Diccionario, citado también por Menal;lem como Sefer Pitronim en este pasaje, no es po sible comprobar si en él se defendían las interpretaciones a las que alude Menal;lem en este lugar. (38) 12a 22ss. (39) 12b 2ss. El texto discutido es, sin embargo, un hapax muy difícil de· interpretar, y en el que se sospecha una posible corrupción textual. Cf. Baumgartner, s.v. Por lo demás, acerca de la razón de que no se conserve la to talidad de la lengua hebrea discrepo de la interpretación de este pasaje que ofrece Allony, op. cit· p. 22, introduciendo una corrección textual y leyendo "no se encuentran porque fuimos llevados al destierro". Me parece una conjetura es casamente fundada. Probablemente Menal;lem siguiendo su costumbre, ha dado al verbo cataq el significado que tiene en Job 32, 15, pasaje expresamente re cogido por él en su léxico s.v. : "les faltaron" (las palabras). En este sentido he traducido el nifcal de este verbo: "se perdieron".
[33] EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ (40) l2b lOss. (41) l2b 37ss. (42) l3a 25ss. 43- (43) Ya Bacher señalaba en esta línea el caso 83b 8, mazzarot (Job 38,32) interpretado como mazzalot, tal como se encuentra en la Risala 43, 15-17 (op. cit. 342x, n.4)· El tantas veces citado estudio de Allony es especialmente fecundo en hallazgos de paralelos, cf. op. cit. 37ss. (44) op. cit. 39ss. (45) op. cit. 93ss. (45 b) 13a 13, 23a 41· (46) la 32, 3b 24, 4a 12, 5b 7, 16a 32, 18b 14, 24a 25, 28b 27, 39a 13, 66b 3, 69b 4 73b 26.30, etc. (47) 69a 12, 70a 11. (48) En concurrencia con términos como 'anse. ha-lason o bacale halason, ya comentados anteriormente. (49) 6a 27. (50) 6b 15. (51) 5b 27. (52) 6b 17.18.20. (53) 28b 32, 82a 18.23.24. (54) 6b 12. (55) 6b 19. (56) 5b 23. (57) 5b 27, 6b 17.19 . .(58) 51b 4.5.11, etc. (59) 30b 25.26. (60) 30b 17,25. (61) 4a 27ss. (62) 7b 6s. (63) op. cit. p. 84 n.l. (64) cf. 30a 30s, 3la 5, en paráfrasis alusivas al l;olen.. (65) cf. 2a 12, 5b 8, 9a 8, 16a 7.26b 15.19, 24a 25, 73b 30, etc. (66) cf. 5b7, 33a 12, frente a 16a 11.24s., etc. (67) cf. 4a 19, 16a 9.18-23b 29, 3la 6, etc., (68) Como sustantivo : 4a 27, 16a 12.25; y como verbo: 4a 19, 16a 18. (69) 5b 7, 16a 23. (70) op. cit. p. 15. {71) 5b 7. (72) op. cit. p. 84 n-1 (73) 4a 19. (74) 4a 27. (75) 7b 7. (76) l6a 28. (77) cf. Bacher op. cit. p. 25: Diq.ha-t., 4- (78) op. cit. pp. 32 y 35. (79) Edición de Allony, Jerusalén 1969. Prólogo, 74.
44 A. SÁENZ-BADILLOS (80) cf. Bacher, op. cit. 48, n·6. (81) Bacher, op. cit. 7ls, 94s. (R2) cf. Bacher, op. cit. 93 n.ll. [34J (83) Ya señalada por Bacher, op cit. 92ss; entre los lingüistas árabes ocurre algo similar. (84) cf. 4a 26, 39a 13, 20, etc. (85) la 26, 4b 5, 16a 17, 33a 22, 37a 31, 75a 27.37, etc. (86) 16a 27, 7la l.b l. (87) 6a 20, 36b 27.29.31, etc. (88) l2a 17, 29b 10, 82a 20, y cf. la frecuente expresión ke-dat "usualmente", .. regularmente" : 5b 23, 12a 21, 13b 2, 23b 2, 29b 8, etc· (89) Extraordinariamente frecuente : cf. la 26, b 6, 4a 21.25, 5a 3, 6a 13, 15.17b 22, l2a 26, b28 13a 19, 16a 17, b5. 10, 20a 5.10, 2la 7.llb 2, 26a 8, 30b 9, 37a 34, 63a 13, 66aj 8, 75a 9..23, b26, 76b 3, 82b 19, etc. (89 b) 39b 10. (90) 7b 4. (91) 4b 5, 6a 16, 75b 16. (92) 82b 20. (93) 4a 15·22, 6a 17, 7b 7. (94) la 10, 4a 23. (95) la 10, 4a 30.33. (96) lb 22, 3b 21, 39b 3; cf. lb 24. (97) 2a 8, lOb 32. (98) 2a 13, 6b 7, 37a 37.b2.5.24, 50b 20, 59b 11, etc. (99) 2b 24, 20a 5.27, 35b 22, 37a 26, 5la 5, 69a 26, 79a 5. (lOO) 6a 13, 13b 2, 26a 8. (101) la 25, 30a 37, 42b 19· (102) 4a 20, 7b 5, 30b 18. (103) 4a 21, 30. (104) 4a 31. {105) la 25. (105 b) 6a 16, 30a 36, 33a 21, 35b 19.35, 66b 3, 8la 13, 82a 15. (106) 7b 5, 16a 9, 43a 22, 69b l. (107) 16a 9, 59a 40. (108) 30a 32.34, 42a 4. (109) la 24, 4a 10, 5b 24, 6a 6, 7b 4, 39a 31· {110) 4b 5, 30a 4, 35b 20. {lll) 30b 17, 32b 25 var. (ll2) 39a 20, 30b 10. (lB) 2a 20, 3b 23, 4a 13, b8, 8a 18.29. (ll4) lb 14.15.21.27, 2a 10, b26, 3a 1, 4b 11.14, 6b 3, 16, etc. (115) lb 12, 6a 13, 32b 32. {116) 4a 14· (ll7) 6b 4. (118) 4b 14, 37b 19. (119) lb 7.12.14.18.21, 2a 16, 13a 2.28, 69a 17, 82a 19. b31, etc.
[35] EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ (120) 29b 15s, etc. (121) 6a 23ss. (122) 4a 7, 6a 30.b4. (123) 6a 3lss· (124) 6a 27ss. (125) 6b ll. (126) 4a 19. 45 (127) 8b 3, 9a8.bl0, l2b 18, l6b 21.22, 18b 31. 39b 10, 41 b 23, 42 a 6. (128) lb 11.24, 2a 4, 3b 21, 4a 12.20, lOa 27, l6b 20, 30b 21, 39a 27. (129) 30a 34, 42a 4s. (130) 4a 15.18, 7b 6.11· (131) 7b 4, 8b 6. (132) 7b 3. (133) 4a 27. (134) 4a 27. (135) 4a 27. (136) 4a 28. (137) 4a 11, 6b 15, l6a 28, 28a 13, 37b 3, etc. (138) 7b 14. (13�) 4a 2, 5b 22, 6 a 8 (var), 26a 15, etc. (140) Sin convertirse aún en término técnico como ocurrirá en los gramá ticos posteriores : cf. Prijs, Die grammatikalische Terminologie des A.braham ibn Ezra, 85ss. (141) 4a 25, 37b 5. (142) 4b 10, 8a 17. (143) lb 19, 5a 13, lOb 7.31, lla 17, etc. (144) 6a 11, l2a 25, etc. (145) lb ll, 2a 19, 3a 1.4, l3b ll, 4a 3.b9, 5b 3, lOb 6.8.31.33, lla 17, 12a 25. (146) 2b 24· (147) 4a 5. rl48) lb 19. (149) 37a 6, 69a 3, 70a 5, 75a 9.10, 82b 6.9.22s. etc. (150) 17a 25. (151) 7lb 13, 82b 2. (152) 37a 34, 82b 35. (153) 20a 22. (154) 16a 16, 22a 3, 20a 18, 38a 3s, 56a 11. (155) 12a 13- (156) lb 33, 2a 9, 3b 26, 5b 27, 6a 12, 36b 36, 42a 2, 43a 16, 77a 12, etc. (157) lb 12, 2a 3.16, 3a 3, 5a 4.b 28, 7b 5, 36b 37, 42a 1, 43a 4.16, etc. (158) 39b 24.36, 42a 1, 69a lls. (159) 6a 6. (160) 2a 17, 42a 6, etc. : passim. (161) l6b 19. (162) lb 3.4, 2a 14.19.b 4, 3a 4.13.bll.20-23.24.25, 4b 7.8, Sb 2,4.6.9.10, etc.
46 (163) (164) (165) (166) (167) (168) (169) (170) (171) (172) (173) (174) (175) (176) (177) (178) (179) (180) (181) (182) (183) (184) (185) (186) (187) (188) (189) (190) (191) (192) (193) {194) (195) (196) {197) (198) (199) (200) (201) (202) (203) (204) (205} (206) (207) (208) A. SÁENZ-BADILLOS 12b 6.7, 36b 38, 39a 14 etc. 6a ll, lla 21, 17b 41. 4a 26. 30b 26. lla 25.26s, 12a 17, 18b 25-32. 4a 18, lla 23. 30b 36. 18b 32, 27a 8, 63a 28.b34, 70b 24. 2a 12. 37b 31, 66a 13. 12b 6, 36b 36, 39h 36, 65b 7.9. 4lb 38. 4a 20, lOa 27, JOb 20s, 4lb 24, 57b 12s. 39a 18. 6b 5. 3b 28, 4a 8· la 24, 4a 32, 6a 5, 22a 21, etc. 30b 7, 37a 4, 82b 8. 4a 9.22, lOa 30s.b2, etc. 20a 14. 6a 7, 23b 4, 25b 19, 37a 37, 59b 11, etc. 6a 7. 5a 3, lOb 5. 20a 13. lb 24, 6b 4.22, 7b 3.11, etc. 12b 6· 69a 5.21. lb 24, 2a 2,3b 21, etc. 7b 10, 50b 20. 16a 22. la 29, 4a 5, 6a 11, b7.20, etc. 4b 10, 5a 4. la 33.b4, 2a 17, 3b 24. la 26.b6, 4a ll, 8a 28, lla 28, 24a 26, 63b 36, etc. 56a 14· 16a 22.27s, b5.7.8. 16a8.9.12, 27.30, b7.10.20.29. 16b 5.10. 35b 22· 30a 25, 49b 29, 75b 37 .. cf. Qo 12,9; ver 185b; 3b 27, 5b 21.23s, 12a 22, 16b 4, 69a 22. la 14.b 1, 6a 22, lOa 1, l2a 26.b 8, 39a 9, 69a 14. la 24, 29s. lOa 28, lla 20. 8b 2s., lOa 30, l3a 19, 22a 18. la 3, 4a 30. la2.12, 4a30, 7lb 12.
{37] EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ 47 (209) lOa 32, 30a 18, 52a 33, 58a 27, 59b 17, 80b 28, 98b 39, 130a 29, 137a 23, 142b 24, 148a 35. (210) lOb 4,37b 18s, 38b 8s, 79b 28, 80a lls, b3l-39, 92a 8, etc. (211) No menciona, en cambio, explícitamente otras lenguas como el árabe, rompiendo así la tradición comparativa de Secadya e ibn Qoreys, que será con tinuada por Dunas, ben Labrat. (212) 54a 3, 84a 6.b8, l40b 5. (213) 67b 33. (214) 67b 33. (215) 70a 21.23.29. (216) 70b 30s. (217) 5b 24, 6a 5, lOa 31, 12a 20.bl4, 75a 10. (218) 5b 24, lOb 30, l2a 19, 39b 24, 4lb 20, más frecuente con todo es su sentido general del "lenguaje" : la 2.l5.b27, 5b 3, lOa 29, 82a 15,etc. (219) cf. 82a 15. (220) cf. 5b 3, 23b 24, etc. (221) l2a 14.b 15, 23a 36. (222) 8a 10, lla 22, 12a 17, 24a 13, 36a 23, 56a 14, 70b 31. (223) cf. 75a 5. (224) 69a 30· (225) lOa 3l.b30, 18a 27, 26a 15, 39a 32, 73a 28, 79a 5. (226) cf. nzb la 1.13, 4lb 20;, mibt(i' la 2.15.b 27, 5b 3, lOa 29, 82a 15, etc. en cambio en la 9, 16b 17 parece significar más bien "pronunciación". (227) 6b 3.12.15. (228) 6b 1.6.23, 66a 10· (229) 2a 17, 66a 5, 73b 24.29. (230) la 24, 4a 32, 6a 5, 22a 21, etc. (231) 3b 28, 4a 8. (232) 6b 10.13. (233) 6a 26. (234) 4a 18, 6a 25. (235) 73b 31, 74a 1.3, 98a 8. (236) 6a 6.-25, 74a 5. (237) 2a 12, l6b 18.26, 39a 26.b22, 63a 12, 73a 33. (238) 7b 10. (239) 39a 26, variante textual. (240) 16b 15, 39b 13. [241) 6a 6. (242) 16b 19. (243) 16b 19. (244) 73b 31. (245) 39a 17. (246) cf. 30a 31· (246 b) cf. 4a 32.b2. (247) 16a 9, 59a 40. (248) 7b 5, 16a 9, 43a 22, 69b l.
A. SÁENZ-BADILLOS (249) 6a 16, 30a 36, 33a 21, 35b 19.35, 66b 3, 8la 13, 82a 15. (250) lb 18.20, 2b 24, 8b l. (251) op.cit. p. 366. (252} 12a l6.b14, 36b 8, 37a 7, 39b 36, 4lb 38, 77a 10. (253) lb 3, l2b 14, 30b 8, 39b 36. (254) la 33.b2, 2a 2.8, lOb 3, l2a 24.b29, 18a 1.14, 20a 25, 27a 7, 33b 15, 37a 6.12.b9.37, 39a 25.27, etc. (255) la 24, 3b 22, l2a 18, l3b 5, 36b 12.16, 39a l6.b24, etc. (256) lb 7-10, 2a 10.16, lOa 32, 13a 18, 30a 36, 37a 9, 63b 36. (257) la 25, l2a l9.b.l6, 39a 36. (258) l2a 33.36. {259) la 28.b7.10.14, 2a 3.15.b25, 3a 2, 63a 12, etc. (260) la 24.b25, 4b 12s, l2a 20.bl6, 39b 24.30, 65b lO· (261) cf. lla 26.b2, l2a 6, 14a 14.23, l5a 35, l7a 26.29.30.b40, l8a 1.6.13.22.29, 19a 12, 20a 6, 24b 4, 29b 34, 30a 17, 33b 1,36a 23.b5, 43a 20.21, 69a 31, 74a 13.15-l6.l7.18.20.22.25.26.27.30.35,etc. (262) cf. 39a 27ss. t263) cf. l54b 14s. (264} 66a 4. (265) lb 25, 12b l6.28s.30s, 39b 20, 42a 2s.b25, 43a 27, 5la 21, 56a 14, 66a 29. 33, 82b 11 etc. (266} lb l.8, 2a 2,4a 25, 5b 4, 7b 12, lOb 33, 34a 5, 39a 17, 4lb 22, 73a25.b28. (267) 4a 25s, etc. (268) la 29.b3.l7.22.23.24.28, 2a 8, 3b 21, 4b 13, 7b 3, lOb 32, l8a 10, 5lb 31. (269) 1bl9.2l, 2a 1, 4b 6.9, lOa 32, lla 16, 39a 22.25, 63b 36, etc. (270) l2a 23s. (271) 49a 10. (272) l2a 34, 3la 6, 4lb 38, 12lb 3. (273) 12b 29, 23b 24, 41 b 28, 77b 38; comentado por Bacher, op cit. 71. (274) 5b 3, l2b 17-22, l8a 7.8.15, 29b 12.14.21.24, 30b 4, 39a 27, 4lb 29.37, 63a lO, 75a 17.18, 77a 11.13, 78a l, 82a 16.36, etc. (275) 4a 11, 39a 34. (276) 25b 36, 28a 13, 77a ll. (277) nifcal : 20b 20, 28a 12, 30a 3. (278) 2a 11, l2a 20, l8a 25, 29b 15, 30a 37, 70b 30, 7la 1.17.29.bl, 77a 10. (279) Sobre todo empleado en nifcal ; cf. lOb 31.33, Ha 2.10.15.16, 29b 15, 39b 6.13.14. 17. 19.21, 42a 6.7.b8.23.24, 52a 3, 69a 27, 70b 31, 7la 26.b6, 82a 18-l9.21..22.34.b3,etc. (280) 39b 6.25, 42b 25.36, 7lb 12,etc. (281) 39b 9.11. (282) 28a 14, 77a 11, 8la 28. (283) lOa 27, l8b 17, 36b 7, 5la 10, 77a 19. (284) 36b 7, 58a 14, 77a 20. (285) l2b 3. (286) En hifcil : l3a 15.b2. (287) l3a 29, 50b 15-20.28, 59a 40, 66a 26.
(39J EN TORNO AL MAHBERET DE MENAHEM BEN SARUQ 49 (288) qal : l2b 36, 13a 25.b3, 20a 20, 75b 4; nifca[ : l8b 17; hifcil : 12a 35.36.bll, 13a 1.27.b1, 20a 20.25, 50b 19.20, 5la 2, 59a 38, 69a 25, lOOb 12; nitpacal : 35b 31. (289) 5b 14·16.17.18.21, etc. (290) 13a 29, 69a 27. (291) lb 13, 2a 3.b26, 5a 4, 12b 30.31, 31a 6, 70a 4, etc. (292) 20a 5.9.13.24, 21a 18, 23b 8, 24a 7, 26a 10.25, 28a 18, 30b 9, 31b 3, 36a 32, 39a 32, 69a 20, 70a 14.19, 75b 35, 80a 10, etc. (293) 70a 22. (294) 70a 22. (295) 12b 3, 26a 2. (296) nifcal : 39b 29, 73a 23, 75b 33. (297) 7b 11, 39>b 16, 42a 3, 66a 4, 73a 31, (298) 4b 11, 5a 14, 7b 10, 40a 19, 77a 10. (299) nifcal : 73a 24. (300) 68b 35, 69a 3.5.11. (301) 33b 33, 37b 9, 69a 20. (302) 13b l, 26a 11.13-14.18, 75b 33. (303) 73a 24. (304) 82b 3, 83a 20. (305) 69a 3. (306) 69a 5. (307) 69a ll. (308) 70a 19. (309) 12b 17. (310) 12a 27. (3ll) 12a 26. (312) l2a 23s, 29b 12·14, 30b 8, 39a 31, 70a 19. (313) 49a 10, 73a 25, opuesto a l;issaron. (314) 4b 12, 37a 6, 69a 3, 75a 9.10, 82b 9. (315) 75a 16.17. (316) 39b 23, 43a 35. (317) 43a 10. (318) 39b 22, 43a8.18. (319) nifcaz : 10b l5s. (320) lOa 29, 31b 9, 4lb 22· (321) lOa 29.bl, 4lb 19. (322) nifcal : lOa 30.b4. (323) lOb 29. (324) 5a 13, 7b 14, 8b 4.7, lOa 26.30bl.9.16, en distintas formas verbale�. (325) 3a 3, 6a 15s. (326) 6a 18. (327) lla 29, 16a 20, 32b 29.33, 33a 18, 39a 24, etc. (328) 42b 9. (329) la 27, l5a 14, 17b 4, 33b 9, 39a 26.b5, 42a 7, etc. (330) 4a 18, 32b 31, 42a 7.b9.
so (331) lb 13, 3a 2.3. (332) 4lb 21.22. (333) 82b 9s.13.23. (334) 4a 19. (335)1 53b. A. SÁENZ-BADILLOS (336) la 27.32, 2a 14, 3b 22.24.27, 4a 10·12, 5b 29, 6a 9.13.16, lla 25.26, 24a 27, 28a 20, 30a 18, 36a 23, 56a 13s, eto. (337) 4a 13, 33a 20.b6. (338) 17b 37, 90b 4, 93b 36, etc. (339) la 26, 2a 13, 3b 27.29, 4a 9.16·22.24, 5b 29, 6a 10.11, etc. (340) op. cit. 32, n.l y 343 n.2. (341) cf. l7b 29.31, 25a 22.b22, 26 a 37, 32a 2, 34b 22.36, 44a 14, bll, 45a 23, b31, 47a 13, 48a 26, 49a 5, 50a 20, 54a 39, 57a 6, 58a 39.b3, 59b 13, 60a 25, 63b 15, 64b 6, 66b 10, 67b 25, 68a 15, 72a 6.10, 78a 17.22, 80b 15, 85a 16·27, 89a 28, 9lb 9.14, 93a 29, 95b 26, 113b 36, 114b 27, ll5b 27.31, etc. (342) cf. Bacher, "Die hebr. Sprache ... " p. 148; cf. la 28, 4a 21, 15 b 26, 23a 35, 39a 10, b35, 49b 21, 54a 6, 69b 5. (343) 114a 28. (344) 6a 11, lla 21, 17b 41. (345) 4a 26· (346) la 27, 2a 13, 8a 30, b5, lla 21.23.24, l7b 41, 36b 9; en otro lugar aludíamos a su empleo en sentido morfológico. (347) 13a 29, 4lb 30ss, 73b 28.29.30, 75a 5, en uso distinto del ya señalado "forma externa". (348) 18a 21.28, 23b 24, 82b 24. (349) cf. Prijs, op cit. p. 40. (350) 40a 20· (351) 40a 17. (352) 40a 14. (353) 40a 4. (354) 39b 26, 42b 21. (355) cf. 28b 34s, 66a 16, 74b 30ss. (356) 74b 30ss. (357) 73a 23ss. (358) 29b 24. (359) 4lb 29.37.