Cuaderno de reglas y advertencias para la instruccion del recluta, y prevenciones generales para la de los regimientos de Infantería, circulado y mandado observar / por el señor inspector general Don Manuel LLauder
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U “ $ * 4 3 ¿ 2 & CUADERNO DE REGLAS Y ADVERTENCIAS PARA LA INSTRUCCION DEL RECLUTA, Y PREVENCIONES GENERALES PARA LA DE LOS REGIMIENTOS DE INFANTERÍA. 11- . ¿fr ''/I CIRCULADO Y M ANDADO OBSERVAR POR EL SEÑOR INSPECTOR GENERAL DON MANUEL LLAUDER EN í? DE ENERO DE 1829, . { í ... ‘ ' \ v X v, „ .... . " 1 -- -- - = « í ; S ^ = — --- ; . íV A O k ' MADRID EN LA IMPRENTA REAL AÑO DE 1829.
CIRCULAR, D e sd e que el Rey nuestro Señor se dignó confiarme ía Inspección general de su infantería, ha sido uno de mis principales desvelos la instrucción sólida y uniforme de todos los cuerpos que la componen. No satisfecho con dejar que la rigurosa obligación que tienen los Gefes de promoverla y adelantarla les sugiriese medios de cum plir con este importante deber, he auxiliado su respon sabilidad, circulando disposiciones que han excitado su zelo, dictando las reglas convenientes á cada uno, según las circunstancias, y dando el estímulo conveniente á to das las clases. Ademas me he dedicado, en medio de las multiplicadas tareas de esta vasta dependencia á causa de sus trabajos extraordinarios, á meditar las mejoras de que este ramo es susceptible para que llegue á su perfec ción. Necesariamente ha debido ocupar el primer lugar en este trabajo, la instrucción individual, que sobre ser el fundamento de la instrucción de los Cuerpos, se puede adquirir en medio de las circunstancias de diseminación y servicio en que algunos se hallan; y el segundo, algu nas prevenciones muy interesantes que exige la pronta perfección de la instrucción general, y que el vacío que dejan en el conjunto de reglas y advertencias sobre esta materia no permite dilación. He visto con satisfacción por los partes que he recibido de las revistas especiales y otros documentos, que los Gefes se hallan penetrados de la necesidad de no descuidar un solo momento la instruc-
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CIRCULAR, D e sd e que el Rey nuestro Señor se dignó confiarme ía Inspección general de su infantería, ha sido uno de mis principales desvelos la instrucción sólida y uniforme de todos los cuerpos que la componen. No satisfecho con dejar que la rigurosa obligación que tienen los Gefes de promoverla y adelantarla les sugiriese medios de cum plir con este importante deber, he auxiliado su respon sabilidad, circulando disposiciones que han excitado su zelo, dictando las reglas convenientes á cada uno, según las circunstancias, y dando el estímulo conveniente á to das las clases. Ademas me he dedicado, en medio de las multiplicadas tareas de esta vasta dependencia á causa de sus trabajos extraordinarios, á meditar las mejoras de que este ramo es susceptible para que llegue á su perfec ción. Necesariamente ha debido ocupar el primer lugar en este trabajo, la instrucción individual, que sobre ser el fundamento de la instrucción de los Cuerpos, se puede adquirir en medio de las circunstancias de diseminación y servicio en que algunos se hallan; y el segundo, algu nas prevenciones muy interesantes que exige la pronta perfección de la instrucción general, y que el vacío que dejan en el conjunto de reglas y advertencias sobre esta materia no permite dilación. He visto con satisfacción por los partes que he recibido de las revistas especiales y otros documentos, que los Gefes se hallan penetrados de la necesidad de no descuidar un solo momento la instruc-
cion, dándomelo á entender asi las continuas academias y ejercicios que se tienen; y tanto para aprovechar esta disposición favorable, como para que cuando S. M. se digne disponer que se pasen las revistas de inspección pre venidas en el Real Decreto de 3 I de Mayo último, se puedan conocer los efectos de mis nuevas disposiciones, he creído que esta era la ocasion mas oportuna para dar principio á la circulación de las reglas que son precisas, y que se deberán observar sin la menor alteración, a fin de que al paso que se marche á la perfección que tanto deseo, haya una entera uniformidad, haciendo á los G efes responsables de su cumplimiento. INSTRUCCION DEL RECLUTA. Movimiento de cabeza d derecha e izquierda. No hallándose prevenido en el Reglamento el modo y voz de mando que debe usarse para hacer volvei al Re cluta la cabeza al frente despues que se le ha mandado moverla á derecha ó izquierda; se le prevendrá que debe hacerlo á la voz jirm es, que se dara para dicho movi miento, por ser esta la que se usa cuando se ha de hacer cesar el alineamiento, principal objeto del movimiento de cabeza á derecha é izquierda. SALUDO. El saludo en las clases inferiores de la tropa da la mas completa idea de su marcialidad, subordinacióne ins trucción ; y para que sea uniforme en todos los Cuerpos del arma se practicará del modo siguiente:
(O Para pasar á enseñarlo se colocarán los Soldados en lina fila distantes uno de otro toda la extensión del brazo derecho, y en seguida se mandará Sa l u d o . En cuatro tiempos. A la voz saludo el Soldado ejecutará el primer tiem po, levantando el brazo derecho, y llevándolo tendido sin inclinarlo adelante ni atras hasta que la mano quede hori zontal á la altura del hombro. DOS. A esta voz se doblará el brazo derecho, llevando la mano á la visera del morrion, y tocándola con los dos pri meros dedos con la palma al frente. TRES. Se volverá á tomar la posicion del primer movi miento. CUATRO. Se dejará caer la mano derecha á su posicion. Este saludo se enseñará al Recluta cuando tenga un entero conocimiento de la posicion en la fila, despues del movimiento de cabeza á derecha é izquierda, y antes que los giros; pues al paso que es conveniente que se asegure mucho en la posicion antes de darle ninguna lección sobre
( O el paso regular , es Util entretenerle en algún movimiento nuevo que al mismo tiempo sirva para probar si la ha ad quirido con toda perfección y está en estado de conser varla cuando se pase á enseñarle la marcha. Siempre que para cumplir con el salado que previene el artículo 8? de su obligación deba el Soldado inclinar la cabeza, lo eje cutará al segundo tiempo de los cuatro que quedan ex plicados. Cuando un Soldado suelto que va con su arma en cuentra un Oficial la pondrá al hombro al llegar á su al tura ; y se parará un momento cuadrándose, cuaiído sea un General ó el Coronel de su Regimiento. Asi también cuando de noche pasa algún Oficial á la inmediación de un centinela, este dará un golpe sobre la caja si se halla en la posicion de descansen armas; y en la culata cuando la tenga al brazo á fin de dar á conocer su vigilancia. MEDIA VUELTA A L A IZQUIERDA. El movimiento de media vuelta á la izquierda es difícil de ejecutarse con exactitud é igualdad por un Regimiento ó Batallón, mayormente sobre un terreno quebrado; y no ejecutándose con regularidad, los Solda dos experimentan choques unos con otros, teniendo despues que pasar tiempo en rehacerse y en rectificar su ali neamiento. Para evitar estos resultados se dará la voz de media 'vuelta para el primer tiempo, y la de izquierda para el segundo, pero dándolas con tal espacio de tiempo de una á otra que se dé la segunda tan luego como se ob serve que la tropa ha ejecutado el primer tiempo; y á fin de no sorprenderla con la primera voz y prevenir el movi miento, se mandará antes fren te d retaguardia si se debe
. ( ? ) dar la espalda al frente primitivo, y fren te d vanguardia cuando sea al opuesto. Al ejecutar el Soldado la media vuelta con el arma al hombro experimenta alguna dificultad en mantenerla bien en esta posicion, al paso que si la afianza, se con centra su peso y el brazo derecho se plega mejor al cuerpo, con lo que es mas fácil ejecutar la media vuelta. Se afianzará pues el arma para la media vuelta á la iz* quierda, y su posicion se explicará mas adelante. Manejo del arma. ARMEN LA BAYONETA. Debiendo el Soldado hacer con el fusil, para subirle al hombro en el tercer movimiento de armen la bayoneta, las mismas acciones que en la undécima voz de la carga, se subdividirá dicho tercer tiempo de armen bayoneta, lo mismo que el de armas al hombro despues de la carga en once voces; resultando el armen bayoneta dividido en cinco tiempos. Se subdividirá también en tres movimien tos el tercer tiempo de envainen bayoneta. ^ Habiéndose introducido en algunos Cuerpos por^mi /ÍÍ7 resolución de 27 de Junio del año próximo pasado la práctica de llevar la bayoneta en el costado derecho pen diente de la correa de la cartuchera, el segundo tiempo de armen la bayoneta se ejecutará del modo siguiente en los Regimientos q«e- ©sttm-eH-diGhe-ease-. Segundo tiempo de armen ¡a bayoneta sobre el costado derecho. Como el segundo tiempo de armen la bayoneta en el
m Cr4) Presenten las armas. Este movimiento se ejecuta de un modo diferente de como previene el Reglamento; y como es posible que no se haga igual y uniformemente en todos los cuerpos del arma, he tenido por conveniente expresar los términos en que debe verificarse, acomodándolo á la práctica general. Pr e s e n t e n a r m a s . En dos tiempos. UNO. A la voz el Soldado ejecutará el primer tiempo de prevénganse para cargar sin mover los pies. DOS. Llevará el fusil con la mano derecha hácia la mitad del cuerpo, y con la izquierda lo agarrará de modo que el dedo pequeño toque el muelle del rastrillo y el pulgar tendido á lo largo de la caja, quedando la baqueta al fren te y el fusil frente del ojo izquierdo, los codos unidos al cuerpo, y la mano izquierda tan alta como su codo. El movimiento inverso de armas al hombro queda explicado en el Reglamento. : V-;;'/.. a? s;')Y;:v;i >v /;! Á, BAJEN ARMAS. Para que cuando está un Soldado en esta posicion y
0 0 tenga que echar armas al hombro, salga el primer movi miento con uniformidad, enderezará el fusil á la voz pre ventiva de al hombro. El primer movimiento de bajen armas es el suspen dan arm as, que sirve para acercarse un hombre á otro, ó una fila á otra estando en la posicion de descansen armas. Su p l e m e n t o . Descanso. El descanso se dividirá en dos especies, á las que se han reducido las que previene el Reglamento; siendo la una descanso sin arm as, y la otra descanso con armas. Descanso sin armas. Cuando deba ejecutarse, se mandará Ejjsf) 32 ,6Íñ si lis nobkoq ú usraoi h oUfcioB.b Lvbuv EN SU LUGAR. = Descanso. A la segunda voz, que se considerará como ejecuti va, el Soldado sacará el pie derecho de la línea, reti rándolo á la espalda y hácia la derecha, de modo que quede en una posicion holgada y libre, dando al mismo tiempo con la mano derecha una palmada sobre la izquier da. Esta palmada es muy oportuna para que experimente desde luego la libertad de los brazos, y para permitir al mismo tiempo una pequeña demostración de alegría, re sultando también una uniformidad agradable. Interin dure el descanso podrá el Soldado mover al cuerpo como le acó-
(i6) mode; pero deberá mantener escrupulosamente uno de los dos pies en el lugar del alineamiento. Descanso con arma. Sobre los mismos principios se ejecutará el descanso con arma. A las mismas voces de en su lugar descan so, tomará el Soldado la posicion que para el descanso sin arma; y en lugar de dar la palmada, dejará caer el fusil sobre la sangría del brazo izquierdo, corriendo sobre e lla mano derecha á toda su extensión; pero no se mo verá el talón de la culata de su lugar, ni se moverá el brazo izquierdo. Si alguna vez se quiere hacer descanso, teniendo el Soldado el arma al brazo, tomará la posicion del cuerpo que queda expresada, y pondrá la mano derecha sobre la garganta del fusil. Cuando se quiera hacer cesar el descanso, y que vuelva el Soldado á tomar la posicion en la fila, se dará la voz de atención que previene el párrafo núm. 4? de la Instrucción del Recluta. Siempre que la tropa se retira del ejercicio ó de al gún servicio, estando en la cuadra del cuartel para arri mar las armas al armero, se dispersará á la voz de rom pan Jilas. Al efecto se le harán presentar las armas, y despues se mandará rompan jilas. A la voz rom pan, el Soldado levantará su fusil con la mano derecha, de modo que quede la llave á la altura de la barba, y mirando al frente, y la mano izquierda se colocará tendida contra la baqueta á la altura de la primera abrazadera. A la voz Jilas dará el Soldado dos palmadas sobre el fusil, y le
á acomodar su arma en el armero. Cuando deba deshacerse la formación de una tropa sin armas, se mandará asimismo rompan Jila s, ejecután dolo á la última palabra. El Soldado abrirá la cazoleta con la mano derecha al tiempo de presentar el arma al Gefe que la reviste; pues siendo uno de los objetos de la revista de armas el examinar si se halla ó no cebada, y en qué estado se en cuentra el juego del rastrillo, no hay acción mas á pro pósito y mas pronta para averiguarlo; y cuando el Sol dado xeciba el arma del Gefe, despues de haberla revi sado , cerrará la cazoleta con la mano izquierda antes de volver el fusil á la posicion de descansen sobre las armas, si ya el Gefe no lo hubiese hecho. El arma á discreción, como prescribe la Táctica, deja campo á la desuniformidad, permitiendo que el Soldado la ponga sobre el hombro que le acomode, y sin mas precisión que de quedar la boca del canon al aire. Esta desigualdad es pequeño inconveniente cuando el Soldado va de camino, en que interesa que tenga toda la liber tad posible (Sin embargo se le prevendrá, y los Gefes no permitirán que la llave la ponga contra el hombro, como algunos acostumbran, porque se rompe la ropa). Pero como en muchas ocasiones se lleva la tropa con marR evista de armas. Arma d discreción. 3
( ,s) cíui á compás y nrnla á discreción, sí 110 se fijase un modo uniforme de llevarla, resultarían choques entre los Sol dados , y se perdería la hermosura de la visualidad. Asi pues ésta posición será en los términos siguientes: A la vei de a m a a discreción, que se dará lleván dola el Soldado al hombro, levantará el fusil con la mano izquierda, inclinando la boca del cañón hacia atrás, y le hará repesar sobre el hombro un poco mas arriba del guardamonte, el canon Inicia arriba, y con esto quedará casi en equilibrio, que es lo que se debe procurar para que ésta posición sea cómoda, sin que el Soldado tenga que hacer otra cosa que asegurarlo un poco con la mano izquierda i la ¡boca del fusil vendrá á quedar á la altura de k linea feoriaoflíal que se figura pasar por encima de la cabera del Soldado, é un poco mas arriba. Cuando les Soldados se tallen « a marcha» se les dispensará esta uniforaaidad* AÍMfp dfH acm» tterdmim* Se M ía j«e^ik<o em Maestra Od^BaHaa e® el astícua— fe 14 ddl tátmlo 4 ? , tíafrad© a ? , fue los Sargentos ie - W® *¿5 M «Meadas di üám, %y ddl títtmfo 3? del <áte Tásafoa ^ae la en e$n» p®»d©® las f Dates <pe fettwam 31a escolta de tarferas. Es ©B&fowsitsie fflfé fes Gassadoies leven di arara ter- «iaáa,, f «88 tace® 10®® de estta pwdesm las óo'i®f8iiliíás de <í&safai<e$ de fes e®É)tpas de Jkea„ y las tmpfs l% sm ©a WítfSS « , Y ®® ltol&®¡d©3£ praorito di Tííoáfe) <<fc Jfe w di Musa <m 5a g^ieSa®. de tediada ®i¡ di modo de cjooinwr Iteft iM*od«Leií*as <$t¡ae defwawi. de dUla, pi:cs Has fífé h. ifflsüia ddbsm fe a sre * algamos v s m sdke
0 9 ) las armas, otras presentarlas, y otras llevarlas al hombro y al brazo, se enseñará en todos los Cuerpos desde luego el siguiente MANEJO DEL ARMA TERCIADA. POSICION DEL ARMA TERCIADA. Se mantendrá el fusil á plomo sobre el hombro de recho, con el brazo derecho un poco encogido; y la ma no derecha lo agarrará por encima de la llave, colocan do los tres últimos dedos por debajo del pie de gato, y el primero contra el guardamonte en la parte inferior y en la superior el dedo pulgar, quedando la culata á lo largo del muslo derecho, el canon contra el hombro de recho y la baqueta al frente. PRESENTEN LAS ARMAS. UN TIEMPO EN DOS MOVIMIENTOS. Prim er movimiento. Con la mano derecha se llevará el fusil á plomo fren te el ojo izquierdo, y el pie de gato á la altura del último boton de la chupa; al mismo tiempo se empuñará con viveza con la mano izquierda, quedando el dedo peque ño contra el muelle del rastrillo, el dedo pulgar tendido á lo largo del canon contra la caja y el brazo izquierdo unido al cuerpo sin opresion.
O 0 ) Segundo movimiento. Se cambiará la posicion de la mano derecha em puñando el arma por la garganta como en armas pre sentadas. TERCIEN ARMAS. UN TIEMPO EN DOS MOVIMIENTOS. Levantando la mano izquierda se llevará con ella el arma á plomo contra el hombro derecho, cambiando al mismo tiempo la posicion de la mano derecha como en el arma terciada. Segundo movimiento. Se dejará caer la mano izquierda á su posicion. DESCANSEN SOBRE LAS ARMAS. UN TIEMPO EN DOS MOVIMIENTOS. Prim er movimiento. Se llevará prontamente la mano Izquierda á la se gunda abrazadera separando un poco el arma del hom bro con la mano derecha; se soltará esta mano, y la iz quierda bajará el fusil, volviéndolo á coger con la dere cha por la primera abrazadera con los cuatro dedos ten didos á lo largo de la caja y el pulgar contra el cañón; 4
(ai) el fusil á plomo frente del hombro, la culata á tres pul gadas de tierra, el talón de la culata al lado de la punta del pie derecho; la mano izquierda se dejará caer á su costado. Segundo movimiento. Se alargará el brazo derecho colocando el fusil en tierra sin golpear, de modo que el talón de la culata quede al lado de la punta del pie derecho. Si se tuviese que echar armas á tierra al frente, se practicará como lo previene el Reglamento, y también se levantarán las armas como en él se prescribe, TERCIEN ARMAS. UN TIEMPO EN DOS MOVIMIENTOS. Prim er movimiento. Se levantará el fusil perpendicularmente con la mano derecha hasta la altura de la tetilla derecha y frente del hombro á dos pulgadas del cuerpo, sin separar de él el codo derecho ; se agarrará con la mano izquierda por de bajo de la derecha á la altura de la primera abrazadera, y se bajará la mano derecha á empuñar el fusil en la posi cion del arma terciada, arrimándolo al mismo tiempo con tra el hombro. Segundo movimiento. Se dejará caer la mano izquierda á su costado, y el brazo derecho se correrá á casi toda su extensión.
o o „ , , a r m a a l b r a z o . ' ... . í. •. i) ..; •1 í - ■ - - UN TIEMPO EN TRES MOVIMIENTOS. Prim er movimiento. Se llevará el arma con la mano derecha á plomo frente la mitad del cuerpo con la baqueta hacia fuera, y se agarrará con la mano izquierda por la primeia abiaza dera á la altura de la barba, empuñando el fusil al mis mo tiempo con la mano derecha cuatro pulgadas debajo de la llave. Segundo movimiento. Se volverá el arma con la mano derecha hasta que el cañón quede al frente apoyándola contra el hombro iz quierdo ; y se colocará el brazo izquierdo entre la mano derecha y el pie de gato apoyando sobre el fusil con la mano izquierda tendida sobre el pecho. Tercer movimiento. i ' ' Se dejará caer la mano derecha á su costado. TERCIEN ARMAS. UN TIEMPO EN TRES MOVIMIENTOS. Prim er movimiento. Con la mano derecha se empuñará el fusil por debajo del brazo izquierdo.
0 3 ) Segundo movimiento. Se llevará el fusil con la mano derecha á plomo con tra el hombro derecho con la baqueta al frente, y se agar rará con la mano izquierda á la altura del hombro; se co locará la mano derecha en posicion de arma terciada, alar gando el brazo derecho casi á toda su extensión. Tercer movimiento. Se dejará caer la mano izquierda á su costado. ARMAS AL HOMBRO. UN TIEMPO EN TRES MOVIMIENTOS. Prim er movimiento. Se separará el arma del hombro con la mano derecha llevándola á plomo al frente á la mitad del cuerpo; con la mano izquierda se agarrará á la altura de la barba , y con la derecha se empuñará por la garganta, colocándola á la altura del último boton de la chupa con la baqueta al frente. Segundo movimiento. Se levantará el arma con la mano derecha, y colo cando el dedo pulgar contra la plancha de los tornillos, se volverá con el cañón al frente llevándola contra el hom bro izquierdo y colocando la mano izquierda debajo de la culata.
(3o ) recha, la cual es muchas veces inexacta porque no siem pre se hace parar la lila, cuando conversa al concluir un cuarto de conversión, y tiene el inconveniente de que es una voz distinta de la que se usa para mandar la con versión en la Instrucción de Compañías y de Batallón; por lo que en lugar de la referida voz Jila , cuarto por su de recha , se dará la de J ila , por la derecha, conversión, cuya voz puede servir con igual exactitud para cuando se quie ra que la fila dé muchos cuartos de conversión ó que dé uno solo. La voz de d variar de dirección por la derecha 6 izquierda, que previene la Táctica, es muy larga, y se sustituirá la de variación d la derecha ó izquierda. A dvertencias para el método con que debe enseñarse la instrucción del Recluta. i? Desde la primera lección que se dé á los Reclu tas se les hará conocer que en lo sucesivo todos sus mo vimientos deben ser ordenados, procurándoles inspirar afi ción á cuanto ejecuten: al efecto se numerarán con el uno, dos, tres fac., sirviendo estas palabras para llamar los cuando deba hacérseles alguna corrección ó adverten cia , pues debe cesar el nombrarles por su apellido; y asi mismo luego que tengan algún conocimiento de la posi cion , se les enseñará el hacer descanso sin arma con toda regularidad. 2? Luego que se conozca que los Reclutas están penetrados de los principios que constituyen la posicion en la fila, se pasará á hacer la prueba de si la han adqui rido y mantienen con firmeza, haciéndoles levantar sobre
( 3 1 ) las puntas de los pies, y el Instructor se convencerá de que la han aprendido bien si la inclinación del cuerpo há cia adelante, cuando tienen los talones levantados, no se altera al tiempo de sentarlos, procurando que lo hagan sin precipitación. 3? Por una consecuencia precisa de la observación i? se enseñará el alineamiento asi que sepan hacer el movi miento de cabeza á derecha é izquierda, con lo que se logra al mismo tiempo hacerles conocer el objeto para que se les ha enseñado; pero como el alineamiento á la es palda no suele ser de una necesidad tan pronta, se les en señará oportunamente asi que sepan hacer el paso atrás. 4? Cuando los Reclutas por estar bien enterados en los principios y mecanismo del paso regular se hallen próximos á empezar el manejo del arma, se les pondrá el correage solo para que se vayan ejercitando y disponien do á sufrir su peso, junto con el del fusil, y á adquirir sin violencia y sin disgusto el aire propio del soldado. 5? Siguiendo el principio general de todo método, el manejo del arma se enseñará procediendo desde los mo vimientos mas fáciles á los mas difíciles y pesados, con el objeto de que el Recluta no se aburra, y adquiera con mas prontitud el todo de la instrucción del manejo del fusil. Asi pues desde la posicion de arma al hombro se le hará ejecutar el afiancen armas, despues el presenten ar mas, descansen las armas, y en su lugar descanso, arma al brazo, calen bayoneta y bajen armas, en cuyos movi mientos practica ademas muchas acciones elementales de la carga en once voces, que se le enseñará despues. 6? Se harán marcar á los Reclutas los tiempos que ejecuten en el mamejo del arma con las voces de uno,
( 3 0 dos b e., pronunciándolas ellos mismos con un tono enér gico , pero no disonante; y para que adquieran el hábito de uniformidad con sus compañeros, se les acostumbrará á marcarlos desde la primera vez que se les enseñe cada tiempo, exigiéndoles esta práctica sin descuido alguno, mientras dure su instrucción preliminar, ó lo que es lo mismo, hasta que suficientemente uniformados y prácticos en los movimientos, puedan ya ejecutarlos sin discrepan cia ni necesidad de dar voz alguna. La experiencia ha acreditado que por este método, al mismo tiempo que se adquiere la regularidad en los movimientos, se logra la uniformidad en su ejecución, siendo por lo tanto muy re comendable, y evitando con él el odioso extremo de fa tigar inútilmente á la tropa para alcanzar la uniformidad, y contra el que se lamenta nuestra Ordenanza en el ar tículo 24, título 10, tratado 2? 7? Despues que los Reclutas esten bien instruidos en practicar todos los movimientos del manejo del arma en una fila, de modo que cada uno sepa la posicion de calen bayoneta, preparen las armas y fuego en primera, segunda y tercera fila, y antes de formar el peloton en tres filas, se hará uso del orden de hileras por escalones, el cual se considerará como dispositivo para dar principio á la cuarta lección de la segunda parte de la instrucción del Recluta. Este orden consiste en formar las hileras de modo que el Recluta de primera fila de la segunda hilera esté alineado con el de tercera fila de la primera; el Sol dado de primera fila de la tercera hilera alineado con el de tercera fila de la segunda hilera, y asi los demas, se gún demuestra la adjunta lámina. En esta disposición se podrá mandar el manejo del arma, la carga apresurada y
, ^ 3 . 3 ) a discreción y los fuegos directos, tomando el Recluta que sea el primero de cada hilera la posicion que en cada movimiento corresponda á la primera fila, el segundo la de segunda y el tercero la de tercera, y cuidando de ha cer que alternen en las filas. Formado el peloton en este orden, el Instructor ve á todos los Reclutas que le com ponen ejecutar el movimiento que corresponde á la fila en que cada uno figura hallarse, y es de suma utilidad, para asegurarse de la instrucción de todos uno por uno, lo cual no se lograría tan fácilmente estando la mitad formada en filas cerradas ó abiertas, porque en él los Re clutas de primera fila no permiten ver desembarazada mente los movimientos de los de segunda y tercera; sien do este orden tanto mas útil cuanto los Reclutas se suelen confundir mucho las primeras veces que ejecutan el ma nejo del arma en hilera. 8? Es muy común dar fin á la instrucción del Re cluta, sin que haya practicado la marcha regular y redo blada, en otro terreno que el destinado para los ejerci cios, que suele ser siempre igual y llano. La instrucción que se da al Soldado no debe servir solo para movimien tos de parada, pues se le enseña esencialmente para la guerra, en la que se encuentra de toda especie de terre nos , y asi no debe reputarse un Recluta por instruido sin que la misma mano del que le ha enseñado elementalmen te Jas reglas de su oficio, lo conduzca por terrenos des iguales, para asegurarse de que conserva los principios que le ha dado, haciéndole ejecutar toda especie de mar chas , el manejo del arma y los fuegos. 9? El movimiento de echar armas á la espalda se halla generalmente tan descuidado que puede dudarse si 5
(34) se enseña en Cuerpo alguno, no obstante su utilidad. Necesitan saberlo principalmente los Gastadores, que su puesto que no se desprenden del fusil cuando tienen que hacer uso de sus útiles, tienen que llevarlo á la espalda; necesitan también saberlo los demas soldados para los ca sos en que no pudiendo dejar sus armas en pabellones, tienen que hacer trabajos de fortificación en un sitio 6 campo que debe atrincherarse ó llevar algún peso de una parte á otra, é igualmente en las escaladas; asi pues se considerará como punto inexcusable de la instrucción del Recluta, dándole el lugar que tiene en el Reglamento. PREVENCIONES PARA LA INSTRUCCION GENERAL DE LOS CUERPOS. Ejercicio de fu ego y de tirar al blanco. El gran desvelo que los Gefes deben tener en que cada Soldado de su regimiento se halle perfectamente ins truido , es lo único que puede inspirarles la seguridad de conservar el buen nombre de la tropa que mandan, y su propia reputación y honor. La buena ejecución de los fue gos es del mayor Ínteres en la guerra; y no se puede lo grar este objeto sin que la instrucción individual se genera lice. De nada sirve que el Soldado sepa hacer lucida y uni formemente el manejo del arma, si no sabe apuntar bien y hacer fuego; no basta que sepa figurar bien estos movi mientos , es menester que tenga reglas para ejecutarlos con todo el daño posible del enemigo, y el Soldado es ca paz de habituarse á ellas; por cuyas razones debo reco* mendar encarecidamente á los Gefes el ejercicio de fue-
go y de tirar al blanco, persuadiéndose de que el fuego que se hace al enemigo sin dañarle, en vez de imponer le, le anima para avanzar. Sin ejercicio ningún arte se aprende; y los Gefes deberán remover cuantos obstácu los se presenten, y procurarán por todos los medios habi tuar á sus soldados en las dos especies de ejercicio que quedan expresadas, de modo que complementen la ins trucción individual del Soldado, no olvidando que en el de tirar al blanco se conocen los que tienen mejor punte ría, y prometen ser buenos tiradores, para destinarlos desde luego á las compañías ligeras, en las cuales son de absoluta necesidad. Pero cuando algún cuerpo tenga el ar mamento deteriorado, causando entonces excesivas recom posiciones , su Gefe obrará con la circunspección propia de su caracter, economizando los fuegos en línea y de dicándose al de tirar al blanco, que reúne la ventaja de peifeccionar a cada Soldado, y acostumbrarle á dirigir bien los tiros. Uniformidad en las voces de mando. En el número 4 , título 4? del Reglamento de Tác tica se halla prevenido que los Gefes ejerciten á los Ofi ciales en la uniformidad de las voces de mando, cuyo precepto es necesario recordar no tan solo para contener el piurito de hacer innovaciones en esta materia, sino tam bién para facilitar la ejecución de los movimientos y evo luciones. Para lograr este importante objeto es menester atender a dos cosas; primera, que todos usen de unas mismas palabras para mandar un movimiento ó evolucion. Segunda, que las voces de mando se den por todos en un
(36). mismo tono. La rigorosa restricción al uso de las Voces que prescribe el Reglamento, asegurará la primera de estas dos circunstancias que se requieren para la uniformidad, y para la segunda se tendrán en cada Cuerpo las acade mias que sean necesarias con este solo objeto hasta lograr lo, en las que el Gefe principal dictará el tono con que deben darse las voces, procurando que sea claro y enér gico , y que despues de dar la voz preventiva con la pau sa que requiere la comprensión de su movimiento, pro nuncie la ejecutiva en tono firme y breve, según se halla prevenido en el Reglamento. Los demas Gefes y Oficia les deberán ensayarse á mandar en los mismos términos, evi tando la discrepancia de tonos que es tan desagradable, y poniendo el mayor esmero en que brille la marcialidad so bre la incalculable ventaja de que el Soldado ejecuta mas fácilmente los movimientos, siempre que se lo manden con unas mismas voces, y con un tono igual. Paseos militares. Son bien conocidos los importantes resultados que dan sobre el espíritu, energía y agilidad de las tropas los paseos ó marchas militares que prescribe la Ordenanza en el artículo <¡ 5 , título 17 , tratado 2? y el Reglamen to de Táctica, en el número 31 del título 4?, para que los Gefes desconozcan la imperiosa necesidad de que los Re gimientos se habitúen á ellos. No puede prescindirse de acostumbrar al Oficial y al Soldado á maniobrar en toda clase de terrenos, á practicar rodas las evoluciones, bajo la suposición que el enemigo las motiva, por simulacros aco modados á su instrucción y al adelanto de ella, y á hacer
C37) sentir á todos los individuos de un Regimiento que su ofi cio no es solo el de guarnecer las plazas, sino el de estar dispuestos para los ejercicios y fatigas de la guerra, con lo que al paso que se distraen de la monotonía del servicio de guarnición, se les excitan los deseos de aumentar sus glorias en las campañas. Asi pues en cuanto no lo impida el servicio, y no sea inoportuno al estado de instrucción en que cada Regimiento se encuentre, su Gefe cuidará de cumplir las prevenciones que en este punto hacen la Ordenanza y el Reglamento, observando la máxima de verificar la salida de la plaza ó poblacion, como si no tu viese que volver á ella. Instrucción de guias. El medio mas á propósito para instruir completa mente á los guias en sus funciones, es el de la formación de un batallón en esqueleto. Por él se enteran con faci lidad de cuanto deben practicar en las varias evoluciones, y se habitúan prontamente, y con el esmero que se quiera, á llevar la dirección, ya sea en la mitad que forma cabeza de la columna, ó en cualquiera de las que la siguen. Este método está ya bastante generalizado, y no veo necesi dad de hacer sobre él mayores explicaciones, pero sí que se haga de él un uso mas extenso. Muchos Oficiales su balternos pasan meses y aun años sin llegar á mandar una mitad, careciendo de la práctica que deben tener para su plir las ausencias de sus Comandantes naturales, y aleján dose notablemente de llegar al término de instrucción que exige de ellos la Táctica de que sepan mandar un Batallón. Supuesto que por el Reglamento de 8 de Junio de 181$
(3 8 ) / / la instrucción de los Sargentos está á cargo de un primer Ayudante, se destinará un número de Oficiales subalter nos para que asista al ejercicio de guias, y harán en él las funciones de Comandantes de mitades, lográndose asi no solo la práctica de los referidos Oficiales, sino que los Sargentos se habitúen mas en las funciones de guias que son las que principalmente les competen. Los subalternos que se nombren serán de los francos de servicio, cuidando el Gefe de que alternen todos para este útil ejercicio, y solo cuando no los haya se nombrarán Sargentos primeros; para mandar las mitades. En el concepto de que hay algunos Cuerpos que por el mucho servicio apenas pueden tener ejercicio, y que para las evoluciones es de todo Ínteres que esten muy diestras en ellas las clases que forman el cuadro de un Regimiento, la formación del Batallón en esqueleto será un medio eficacísimo para mantener la instrucción de los cuadros, y de consiguiente los cuerpos que no tengan sufi ciente fuerza franca para llenar las mitades, harán uso de esta formación para ejercitarse en todas las evoluciones, no tan solo en las temporadas de asamblea, como ya previne en mi Circular de 2 8 de Abril de 18 2 7 , sí que tam bién en los dos ejercicios generales, que según Reglamento deben tenerse en los ocho meses que no son de asamblea; y sobre todo usarán de él sin intermisión, siempre que no haya otro recurso hasta alcanzar la instrucción completa de las referidas clases, que forma gran parte de la total del Regimiento, respecto á que hasta lograr esta no le es per mitido á un Gefe el menor instante de dilación ni des canso.
(39) _ r * r •' •, {• r * - [, .. .... ‘ J_ . T. r, . .... . ’ Adiciones sobre el modo de llevar el sable los Oficiales y de saludar con él. l? El Oficial solo debe saludar con el sable cuando se halla en orden de parada ó marchando en columna de honor, y nunca estando en batalla ó desfilando. 2? El segundo tiempo del saludo constituye la ac ción respetuosa del mismo, y por lo tanto, seis pasos an tes de llegar el Oficial á la altura de la persona á quien hace el honor, bajará la hoja del sable, dirigiendo con marcialidad su punta hácia el suelo, extendiendo bien el brazo y separándolo del cuerpo; en cuya posicion conti nuará hasta que haya pasado seis pasos de la persona, que la volverá á la posicion de columna. 3? Cuando el Oficial marcha en columna, y no se halla embebido en la primera fila de su mitad, cogerá el sable con naturalidad á seis dedos de su punta, en lugar de ser á un tercio, como el Reglamento previene para la espada, pues su figura lo exige asi. 4? Siempre que la tropa presente las armas por ra zón de honor, presentará también el sable el Oficial, siendo la posicion del sable presentado la del primer tiem po del saludo con el mismo, que expresa el Reglamento, y le descansará cuando la tropa ejecute el descanso, te niéndolo con la punta en el suelo, y poniéndolo al hom bro á su vez, al mismo tiempo que la tropa, pero siem pre con toda igualdad, y evitando el abandono que es tan perjudicial para el ejemplo. 5? Se prohibe á los Oficiales que hallándose en for mación saluden á ninguna persona que no sea de las que