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Sobre geografia moral

Yi-Fu, Tuan

Abstract

Les géographes se sont considérés eux-mêmes comme scientifiques de la terre et scientifiques sociaux mais ils ont le droit de se considérer aussi comme philosofes moraux dans la mesure ou ils sont concernes par des valeurs, des moeurs et avec l'aspiration humaine pour ne pas seulement survivre mais pour mener une vie fructueuse et agréable. Dans son essai de se faire une vie meilleure les êtres humains ont du s'organiser et utiliser le pouvoir avec lequel on peut commettre des abus contre les faibles et contre la nature. Le sujet de la morale est ineluctable dans n'importe quelle tentative de pendre en considération en détail la réalité humaine. Cet article essaie d'explorer le sujet de la morale dans des sociétés simples et complexes, c'est a dire parmi les peuples de chasseurs mais aussi dans ces hautes cultures qui ont produit le paysage humanisé, le jardin et la ville.

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DOCUMENTS D'ANALISI GEOGRAFICA 12, 1988 pp. 209.224 Sobre Geografia Moral* Yi-Fu Tuan** Részlme / Abstract / Resumen /Resum Les géographes se sont considérés eux-mGmes comme scientifiques de la terre et scientifiques sociaux mais ils ont le droit de se considérer aussi comme philosofes moraux dans la mesure ou ils sont concernes par des valeurs, des moeurs et avec I'aspiration humaine pour ne pas seulement survivre mais pour mener une vie fructueuse et agréable. Dans son essai de se faire une vie meilleure les &res humains ont d; s'organiser et utiliser le pouvoir avec lequel on peut commettre des abus contre les faibles et contre la nature. Le sujet de la morale est ineluctable dans n'importe quelle tentative de pendre en considération en détail la réalité humaine. Cet article essaie d'explorer le sujet de la morale dans des sociétés simples et complexes, c'est a dire parmi les peuples de chasseurs mais aussi dans ces hautes cultures qui ont produit le paysage humanisé, le jardin et la ville. Geographers have seen themselves as earth scientists and as social scientists, but they have the right to see themselves also as normal philosophers insofar as they are concemed with values, customs (mores) and the human aspiration toward not only survival but a fruitful and congenial life. In attempting to create the good life, human beings have had to organize themselves and use power, which is subject to abuse against people of lesser power and against nature. The *Tradztcido del original inglés por Joan Nogué i Font. **Department ofGeography, University of Wisconsin, Madison, WZ-53706 (USA). DOCUMENTS D'ANALISI GEOGRAFICA 12, 1988 moral theme is inescapable in any detailed consideration of human reality. This paper attempts to explore the moral theme in simple and complex societies -that is, among foragerhunters as well as in those high cultures that have produced the transformed countryside, the garden, and the city. *** Los geógrafos se incluyen a si mismos en el campo de las ciencias de la tierra y en el de las ciencias sociales, aunque también tienen derecho a considerarse filósofos morales, en tanto que se preocupan por 10s valores, las costumbres y el deseo humano no solo de sobrevivir, sino de alcanzar una vida fructífera y placentera. En ese intento de llevar una buena vida, 10s seres humanos han tenido que organizarse y servirse del poder, con el que es facil, por otra parte, cometer abusos contra 10s mas débiles y contra la naturaleza. La vertiente moral es inevitable en cualquier detallada consideración de la realidad humana. Este articulo pretende explorar dicha vertiente en sociedades sencillas y complejas, es decir, tanto entre 10s pueblos cazadoresrecolectores como en aquellas culturas mas sofisticadas que han transformado el campo, el jardin y la ciudad. Els geografs s'inclouen tant en el camp de les ciencies de la terra com en el de les ciencies socials, tot i que també es poden considerar filosofs morals, perque es preocupen i s'interessen pels valors, els costums i les aspiracions humanes de no només limitar-se a sobreviure, sinó també d'aconseguir una vida fructuosa i agradable. En aquest intent per aconseguir una bona vida, els éssers humans han hagut d'organitzar-se i servir-se del poder, amb el qual és facil, per altra banda, cometre abusos contra els més febles i també contra la natura. El vessant moral és inevitable en qualsevol detallada consideració de la realitat humana. Aquest article pretén explorar l'esmentat vessant en societats senzilles i complexes, és a dir, tant entre els pobles cacadorsrecol.lectors com en aquelles cultures més sofisticades que han transformat el camp, el jardí i la ciutat. John Leighly, en su introducción a la colección de ensayos de Car1 Sauer, escribe: ((La relación simpatetica de Sauer con el mundo cotidiano de la gente sencilla tiene un fuerte componente etico. Una vez, en una conversacibn con un colega economista, éste defendió su punto de vista con la siguiente observación, tendente a remachar su argumento: 'Soy un economista', dijo. Sauer contestó, con el mismo aplomo: 'Nosotros somos moralistas'.~~ (Sauer in LEIGHLY, 1963, p.4). DOCUMENTS D'AN&ISI GEOGRAFICA 12, 1988 LOS FUNDAMENTOS Sauer (1889-1975) usa el plural <(nosotros>), por 10 que parece estar hablando en nombre de 10s geografos culturales en general y no so10 en el suyo propio, en funcion de una pura predlleccion o inclinacion personal. ¿Que fundamentos tiene la afirmacion ((Nosotros somos moralistas)>? En primer lugar, un fundamento historico. Al reformar su antiguo curriculum basado en el trivium y qzladriviztm de origen medieval, las universidades se asientan en dos pilares básicos: la filosofia natural y la filosofia moral. La filosofia natural incluye todas las ciencias fisicas y biológicas; la filosofia moral se ocupa del resto, es decir, la propia filosofia, las humanidades y, mas tarde, las ciencias sociales. La geografia cultural, en tanto que se refiere a fenomenos humanos, cae de lleno bajo la rúbrica de la filosofia moral. ¿Se siente a gusto en ella? En un sentido estricto, si se siente a gusto o, al menos, deberia sentirse, puesto que si a algo se refiere la geografia cultural es a 10s hábitos y costumbres populares, y un sinónimo de la palabra costumbre, corriente entre 10s científicos sociales, es mores1. Uno de 10s principales significados de la palabra moral es mores o costumbres. Una persona moral es aquella que conoce las costumbres de su sociedad y se ajusta a ellas. Una sociedad moral es aquella en la que la gente raramente se desvia de la norma establecida. ¿Cuales son 10s otros fundamentos que penniten afirmar que la geografia cultural o humana es una disciplina moral? Uno de ellos tiene su origen en la idea de ((10 bueno>). Bueno y malo, correcto o incorrecto son, sin lugar a dudas, términos morales. Cuando estudiamos la forma de vida de una sociedad, dificilmente llegaremos al meollo de la cuestion si no reconocemos y aceptamos que 10s seres humanos no solo desean vivir -sobrevivir en el sentido biologico-, sino también vivir bien; no solo desean llevar una vida, sino una buena vida. Seguir las costumbres (mores) asegura una buena vida, según se suele decir. Sin embargo, en muchas sociedades existen individuos que ponen en entredicho ciertas costumbres locales, que ven contradicciones y paradojas en su propia forma de vida, 10 cua1 les lleva a plantear temas de orden moral. Son 10s filosofos y 10s santos. En tanto que críticos, evitan que 10s hábitos y costumbres de su grupo se vuelvan rígidos e inflexibles; en tanto que visionarios, tienen la capacidad de vislumbrar como podria ser el futuro. En otras palabras, son esa clase de personajes que dan una cierta plasticidad a la sociedad y a la cultura. (*) La palabra inglesa mores podria traducirse por cccostumbres~> o cdradiciones~. Sin embargo, se ha preferido mantener el original inglés para que el lector pueda seguir mejor el argumento del autor, basado en el hecho de que cunores)) y ((morab) comparten la misma raíz etimologica. (Nota del traductor) Finalmente, la geografia cultural es una disciplina moral porque, inevitablemente, tiene que ver con el uso y abuso del poder. Detras de la aparente inocencia de las palabras ((Man's Role in Changing the Face of the Earthn, se descubre la historia de como 10s seres humanos han impuesto su voluntad sobre la naturaleza, unas veces de forma prudente y acertada, y otras con la mas absoluta arrogancia y desconsideración. Antes de la Revolucion Industrial, este poder procedia esencialmente del trabajo humano organizado. Como Lewis Mumford nos recuerda, las primeras grandes maquinas que transformaron la Tierra, construyendo piramides y ciudades monumentales y excavando canales, estaban compuestas de seres humanos (MUMFORD, 1966). Sin duda, esta mano de obra sufrio enormes abusos. ¿Qué debemos pensar de estas maquinas compuestas de unidades humanas? ¿Como hay que mirar las sociedades que las engendraron? ¿Es posible estudiar estos fenómenos sin ningún tip0 de consideracion moral, ya sea implícita o explicita? Para 10s tres principales organizadores del coloquio ((Man's Role in Changing the Face of the Earthn (1955), la respuesta,muy probablemente,sería <(no>). Marston Bates era un biologo, Lewis Mumford un arquitecto humanista y Car1 Sauer un geografo. Los tres, conjuntamente, confeccionaron la obra que probablemente haya tenido mas influencia en la geografia cultural a 10 largo de estos últimos treinta años. Si se les hubiera preguntado por su vocacion, creo que 10s tres hubieran respondido que, ademas de especialistas en su propio campo, eran también -y profundamente- <(moralistas>) (THOMAS, 1956). SOCIEDADES SENCILLAS Veamos a continuacion algunos de estos temas morales en sociedades sencillas, para pasar luego a analizarlos en sociedades mis complejas. Una diferencia esencial entre ambas radica en la cantidad de poder que controlan, un poder que se manifiesta, a la vez, en la organización interna de la sociedad y en la transformación de la naturaleza. Dos grandes rasgos caracterizan a las sociedades sencillas. En primer lugar, su estructura social es, en general, igualitaria; en segundo lugar, su capacidad de impacto material sobre la naturaleza es bastante limitada. En una sociedad igualitaria, de reducidas dimensiones, el poder esta distribuido de forma tan equitativa que dificilmente se presta al abuso. Sin embargo, si tenemos en cuenta la vertiente moral que existe en todo grupo humano, debemos preguntarnos que métodos evitan la acumulacion del poder en manos de un solo individuo, en manos del cazador especialmente habilidoso, por ejemplo. De 10s estudios etnograficos que conocemos, se desprende que el hecho de obligar al brillante cazador a distribuir su presa, reservandole quizas la peor parte, para DOCUMENTS D'ANALISI GEOGmICA 12, 1988 acabar incluso siendo objeto de despiadadas burlas, parece un método ridiculo. El punto al que quiero llegar aquí es bastante simple. Un geógrafo cultural, interesado en la ecologia humana, se preguntara con toda probabilidad cómo se distribuyen 10s alimentos en la sociedad que estudia. El tema de la circulación de energia se acerca al meollo de su empresa, por 10 que se centrara bastante en 61. Es poc0 probable que este geógrafo preste atención a las burlas u otras técnicas sociales parecidas, que acompañan a ciertos tipos de distribución e intercambio de bienes. Sin embargo, sin tales observaciones, dificilmente puede uno llamarse verdadero geógrafo humano, interesado no so10 en la mecanica, sino también en 10s aspectos morales de una particular forma de vida. Incluso podríamos ir mas lejos y afirmar que ni tan siquiera la mecanica de la circulación puede llegarse a comprender, sin conocer a fondo cómo 10s seres humanos hablan y se comportan con sus semejantes en tanto que seres sociomorales (LEE, 1969; LEE, DEVORE, 1968). Pasemos ahora de las relaciones intemas de la sociedad a la acción de la sociedad en la naturaleza. Los primitivos cazadores-recolectores no disponen del poder necesario para crear un segundo mundo (de aldeas, de campos de cultivo) fuera del mundo de la naturaleza. Para sobrevivir, dependen de la naturaleza y no so10 recogen 10 que encuentran, sino que también cortan plantas y matan animales. Un geógrafo cultural, que sea también un geógrafo moral, querra averiguar como estos grupos conciben esas actividades iHay sentimientos de ansiedad expresados, por ejemplo, en forma de tabú? iHay normas sobre cómo la caza debe ser tratada? Si no hay nada de el10 -si una buena caza no es mas que una ocasión para una gran celebración-, ¿es debido simplemente al hecho de tener abundante comida o hay, además, una concepción mas amplia de la realidad? (TURNBULL, 1962; DUFFY, 1984, pp. 161-166). Los pequeños cazadores-recolectores exigen muy poc0 de su entomo natural. Los grandes cazadores, como 10s esquimales, exigen mucho mas. Los esquimales han atraido la atención de exploradores y etnógrafos occidentales por una gran variedad de razones, entre ellas -y muy especialmentepor su capacidad de supervivencia bajo las duras costumbres ambientales del Artico. En realidad, la palabra (<supervivencia>) no es muy apropiada, porque 10s esquimales han hecho mucho mas que simplemente sobrevivir; han desarrollado una sofisticada cultura y son conocidos por su caracter alegre y jovial. Asi se ven ellos mismos y asi les gusta ver su mundo. No obstante, a veces surgen dificultades. En tiempos de extrema escasez, 10s esquimales pueden verse forzados a abandonar huérfanos y ancianos incapacitados. El infanticidi0 es común y la tasa de mortalidad entre 10s adultos -10s cazadoreses excepcionalmente alta. El Artico, que puede ser maravilloso y providente, es a menudo una amenaza para la vida humana. Cuando se dan tales circunstancias, la naturaleza parece llenarse de espiritus hostiles, incluyendo 10s espiritus de 10s animales que 10s esquimales han tenido que sacrificar. Todas esas fuerzas inclementes deben ser aplacadas. Asi pues, la vida en el Artico puede ser tragica, paradójica, contradictoria, problematica y, a la vez, estar llena de compensaciones, todo 10 cua1 podría aplicarse también a otras areas y formas de vida. ¿Como responden 10s esquimales, en general, a estos dilemas? A un cierto nivel, la sociedad cuenta con hábitos y costumbres que dan un modelo, un sentido del orden a la vida. A otro nivel, la sociedad crea mitos y ritos que puedan ofrecer algun tipo de explicación lógica a experiencias emocionalmente críticas, tales como el nacimiento, la muerte, el sufrimiento o la enfermedad. Yendo aun mas allá, ciertos individuos reflexionan a fondo sobre el significado de la vida. Son 10s filósofos. Knud RASMUSSEN (1929) nos recuerda su presencia entre 10s esquimales. Es probable que, ofuscados por nuestra propia tradición de reflexión filosófica, no nos demos cuenta del importante papel que estos individuos juegan en sociedades sin tradición escrita (RADIN, 1957). SOCIEDADES COMPLEJAS Las sociedades complejas suelen estar organizadas jerarquicamente. Su organización puede ser flexible e informal, pero también puede ser todo 10 contrario. Un ejemplo de organización formal, rigidamente estructurada, es el ejército, una maquina militar compuesta de elementos humanos. Mas flexibles son 10s grupos de trabajo organizados con el propósito de transformar bosques y matorrales en campos de cultivo, pastos, pueblos y ciudades. Una geografia moral se interesará por la organización interna de la sociedad y por como se distribuye el poder en ella. Mas aun, 10s geografos preocupados por entender la realidad humana deberían mostrar una cierta sensibilidad hacia el sistema ético-moral de una determinada sociedad. El poder es el medio a través del cua1 se consiguen ciertos objetivos, tales como el pretigio, el bienestar, el placer, e incluso, la belleza. El poder tiene sus efectos. Tradicionalmente, el efecto que más interesa a 10s geógrafos es el paisaje. El paisaje es, sin lugar a dudas, la encarnación mas conscientemente formulada de las costumbres y de 10s valores sociales: todo paisaje es, por tanto, un paisaje moralisé. Pero, por otra parte, el paisaje promueve y sostiene, a su vez, el sistema y 10s valores sociales que encarna. Veamoslo brevemente en las tres siguientes divisiones del paisaje: el campo, el jardin y la ciudad. DOCUMENTS VANALISI GEOGRAFICA 12, 1988 El campo En Occidente, la categoria moral del campo ha sido -y aun esmuy ambivalente. Se trata, de hecho, del mismo tipo de ambivalencia que 10s europeos sienten en relación con la naturaleza. A pesar de que representan una profunda transformación del paisaje, pueblos, aldeas y campos de cultivo suelen ser concebidos como parte de la naturaleza. Esto connota una forma de vivir moral y sana, que se opone al artifici0 y banalidad de la ciudad. Este tema era ya corriente en la antiguedad clasica y aun lo sigue siendo hoy. Sin embargo, también existe la versión opuesta, esto es que la vida en el campo es dura: la proximidad a la naturaleza implica aquí barbarismo y primitivismo, mas que elevación moral. El agricultor puede haber sido elogiado en algun tip0 de literatura, pero, en realidad, ha sido tratado a menudo con un cierto aire de superioridad, por no decir desprecio. Su categoria social se incluye entre las mas bajas de la sociedad, en parte debido a la creencia de que, en ultima instancia, el fruto extraido de la tierra no depende de su trabajo: para 10s moralistas del Siglo XVII, como John Calvin y Jacques Bossuet, si se daba una abundante cosecha, el10 era debido no tanto al esfuerzo humano como a la providencia divina (BOSSUET, 1727, pp. 181-182; CALVIN, 1583, p. 295; FOUCAULT, 1973, p. 56). A 10 largo del Siglo XVIII se dan significativos cambios en el terreno de las actitudes hacia el agricultor, la agricultura y el campo. Los fisiocratas defendian la idea de que la riqueza se originaba en la tierra y de que la agricultura podia incrementarla y multiplicarla. Veian la industria y el comercio como parasitos de la agricultura. Mientras esta doctrina tuvo influencia, la vida en el campo ganó prestigio y, con ello, la condición socioeconómica del agricultor. Por aquel entonces, el Romanticismo estaba dando sus primeros pasos. El ({Noble Salvaje)) de Rousseau, como tipo, se acercaba bastante al campesino simple, quien, de ese modo, adquiria una renovada imagen de ser ({intacta)), natural y moral. Desde mi punto de vista, dos nuevas visiones del campo -aparecidas a 10 largo del Siglo XVIII y aun vigentes hoy diatienen especial importancia. Una consiste en el discernimiento del valor sociomoral del paisaje. La otra se basa en una lectura ecológica del paisaje, cargada de connotaciones morales. A 10 largo del siglo XVIII, las innovaciones tecnológicas en el terreno agrícola, junto con el cercado de las fincas, introdujeron cambios substanciales en el campo. Los grandes propietarios, con su nuevo sentido del poder, se veian a si mismos como diseñadores y maestros del bel10 y fértil paisaje 'que se extendia a sus pies. Pero el Siglo XVIII fue también un siglo de conflictividad social. Para 10s observadores reformistas, la belleza y productividad del nuevo paisaje agricola no eran cualidades suficientes: de ellos se esperaba el planteamiento de cuestiones de orden específicamente social y moral. Arthur Young DOCUMENTS D'ANALISI GEOG~FICA 12, 1988 (1 74 1 - 1820), por ejemplo, reconocia la necesidad de modemizar la agricultura a base de fuertes inversiones de capital, pero, a la vez, se daba perfectamente cuenta de que el10 iba en favor de 10s terratenientes. El cercado de tierras creo un tip0 de explotación agrícola mas acorde con el nuevo sistema de producción, pero desheredó a pequeños agricultores y desorganizo las instituciones sociales comunitarias, que actuaban en beneficio, aunque timidamente, de los pobres, ancianos, enfermos e incapacitados, 10s cuales se convirtieron entonces en una pesada carga para la comunidad. Para 10s ojos moralmente sensibles, una tierra fértil podia adquirir un significado bastante funesto. George Crabbe (1 754-1 832) y William Cobbet (1 7631835) observaron una relacion inversa ' entre la riqueza del suelo y la condición de 10s trabajadores. Segun ellos, era muy probable que en una zona rica en cereales 10s trabajadores fueran bastante miserables, mientras que en una zona pobre -demasiado pobre pwa atraer la agricultura capitalista (una zona montañosa y boscosa, por ejemp10)- 10s campesinos dispusieran, como minimo, de varios cerdos y tuvieran una apariencia, en palabras de Cobbet, abastante buenm. Creo que podemos afirmar que Young, Crabbe y Cobbet supieron destacar no solo el significado estético, sino también sociomoral del paisaje (WILLIAMS, 1973, pp. 66,82, 109). Otro tema de resonancias morales tiene que ver con el debate entre aquellos que desearían impulsar la agricultura científica al máximo y aquellos que, precisamente, critican este impulso, por sus motivaciones puramente comerciales y por sus nefastas consecuencias ecológicas. Inicialmente, la tecnologia de la Revolucion Agrícola no representaba ningun tipo de amenaza, pero, con el desarrollo tecnológico de 10s Siglos XIX y XX, ya no se puede afirmar 10 mismo. El eficiente y rentable monocultivo, en manos de grandes corporaciones comerciales, representa la fase actual de este proceso de desarrollo. Para unos, las enormes extensiones de cereales son el simbolo de un bienestar sin limites -son bienestar, mejor dicho-. Para otros, como Car1 Sauer, mas sensibles hacia el tema ecológico, estos ricos campos evocan, paradójicamente, imagenes de pobreza; esto es, empobrecimiento genético de un entomo natural pleno de diversidad, y, también, empobrecimiento humano, al sobrevalorar la rentabilidad material inmediata por encima de otros valores humanos (SAUER, 1938). El jardin Sin lugar a dudas, la imagen del jardin ha sido históricamente positiva. En Occidente se ha asociado en diferentes Cpocas al propio Edén, un lugar de naturaleza inocente y placentero. El jardin ha sido desde sus origenes un lugar para jugar, conversar, establecer amistades y también un paraiso para la contemplacion, la filosofia y el amor. En el jardin hay algo de sagrado, no solo porque a DOCUMENTS D'ANALISI GEOG~FICA 12, 1988 veces se ha considerado como la morada de alguna deidad, sino porque, en general, ha ido siempre asociado al mundo de la salzld: sus hierbas medicinales, su tranquilidad y retiro curan el cuerpo y la mente, y conducen a un estado de salud, esto es de plenitud y santidad (COMITO, 1978). En 10s jardines se ha obtenido toda suerte de gracias, favores y también productos, ya piense uno en 10s huertos-jardines de 10s monasterios, en 10s jardines isabelinos (una especie de salones al aire libre), o en las minadas de flores y productos horticolas de las humildes residencias de las prosperas clases media y obrera de la Europa de finales del Siglo XIX y principios del XX. Sin embargo, 10s jardines, con toda su belleza y esplendor, tienen también connotaciones morales ambivalentes. En la antigua China, moralistas como Mencius (37 1-288 A.C.) condenaron 10s grandes parques y jardines por su extravagancia y por el daño que ocasionaban a 10s campesinos, al privarles de su tierra y de sus recursos (Mencius in LEGGE, 1966, pp. 674-675). En Europa, tales juicios son bastante raros antes del Siglo XVIII. Nadie discutia el derecho de 10s monarcas y de 10s potentados a construir fastuosas obras. Con todo, 10s grandes y famosos jardines europeos, desde el Renacimiento hasta el Siglo XVIII, contenian numerosas contradicciones, muy pocas veces sacadas a la luz por sus contemporaneos. La primera contradiccion radica en la idea de naturaleza. El jardin connota naturaleza y, sin embargo, es artificial, prodiga e incluso obstinadamente. Pensemos, por ejemplo, en las imponentes y ensordecedoras fuentes de lugares como la Villa d'Este, en Tivoli, o Versailles. En su forma natural, el agua discorre cuesta abajo, siguiendo su propio ritmo. Obligarla a ir contra su naturaleza -es decir, hacerla subir verticalmentees algo que s610 se puede conseguir con el uso de la fuerza, una fuerza de origen tecnologico y social. Las fuentes de 10s jardines de la Italia renacentista y de la Francia barroca se pudieron construir gracias a 10s avances técnicos de la época en ingeniena hidraulica. Detras de un {(ballet de agua) sin esfuerzo alguno aparentemente, se escondia el poder de una vasta maquinaria. El agua tenia que ser llevada hasta el jardin a veces desde puntos muy lejanos y a través de accidentes de terrenos, 10 cua1 implicaba la construccion de canales y acueductos, y el sudor de muchos trabajadores. A menudo, el ejército, rico en mano de obra barata, intervenia en ese tipo de empresas. Para construir Versailles, por ejemplo, se recluto a miles de soldados. Muchos de ellos murieron o sufrieron serias lesiones y heridas a causa de accidentes y enfermedades. Para evitar que cundiera la desmoralizacion, 10s muertos y heridos eran evacuados de noche (ZIEGGLER, 1966, p.30). Asi pues, la construcción de un gran jardin era, en realidad, una empresa de ingeniena semi-militar, cuyo proposito mas ostensible era, a pesar de todo, crear belleza. Puede ser que la idea de recrear un entorno natural no desapareciera del todo, pero, de hecho, habia poca evidencia de una naturaleza en ((estado naturab en 10s jardines y parques principescos. Arboles y arbustos se dispo-