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Aquí y allí, viviendo en los dos lados: los senegaleses de Sevilla, una comunidad trasnacional.

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Aquí y allí, viviendo en los dos lados: los senegaleses de Sevilla, una comunidad trasnacional.

Author: Moreno Maestro, Susana
Publisher: Junta de Andalucía. Consejería de Gobernación. Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias
Year: 2006
Source: https://idus.us.es/bitstreams/66bfd706-cd48-4897-83f2-5748d32d26bd/download
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS
es udios y monog a ías (1)
Edi a: Jun a de Andalucía.
Conseje ía de Gobe nación.
Di ección Gene al de Coo dinación
de Polí icas Mig a o ias
© Susana Mo eno Maes o
© de la p esen e edición: Jun a de Andalucía
Diseño g á ico, Es udio Manuel O iz
Maque ación, An ono Ál a ez
Imp esión y encuade nación, Escandón
Dep. Legal: SE–4.376-2006
ISBN: 84-689-8239-3
Imp eso en España
El II Plan In eg al pa a la Inmig ación en Andalucía plan ea en e sus obje-
i os gene ales Mejo a pe manen emen e el conocimien o de la ealidad, las
es a egias más adecuadas de cambio, así como el análisis de los log os conse-
guidos, man eniendo de o ma sos enida la ac i idad in es igado a sob e el
enómeno de la inmig ación en Andalucía. Pa a alcanza lo es imp escindible
impulsa líneas de in es igación y análisis en o no al complejo uni e so de
la inmig ación, y di undi el conocimien o y la in o mación gene ados.
Con la se ie Es udios y Monog a ías, que se inicia con es e í ulo, p e-
endemos o ece un ins umen o de u ilidad pa a di undi abajos sob e
inmig ación, que apo ando conocimien os ele an es, se insc iban en las
líneas ma cadas po el II Plan In eg al.
Es a monog a ía de Susana Mo eno Maes o, Aquí y allí: i iendo en
los dos lados. Los senegaleses de Se illa, una comunidad asnacional, desc i-
be un g upo bien de inido den o de los colec i os que con o man el pe il
de la población inmig an e ex anje a en Andalucía. Aco ado en un ámbi o
geog á ico de e minado como es la ciudad de Se illa, abo da la in es igación
desde un en oque de cul u a é nica, pe o ambién de géne o y sociop o esio-
nal, ca ego ías undamen ales en la cons ucción de las iden idades y de sus
múl iples dimensiones y mani es aciones.
La ob a, po lo demás amena, no sólo nos p opo ciona in o mación de
un colec i o humano con unas ca ac e ís icas bien de inidas. También ace -

ca de su di e sidad in e na y de los p ocesos de cambio que ine i ablemen e
en un g upo como el que nos ocupa, o igina el con ac o con o as es uc u-
as sociales, o as no mas, o os alo es, o as cul u as, en suma. Nos deja, po
an o, es a e nog a ía el mensaje cla o de que el se humano es social, y como
al compa e ca ego ías de su g upo de pe enencia, pe o ambién que cada
se humano es di e en e y p esen a asgos comunes con indi iduos de o os
g upos. Es o nos ayuda á, sin duda, a aleja los p ejuicios que, a eces incons-
cien emen e, nos lle an a aplica a las pe sonas ca ac e ís icas es e eo ipadas,
negándoles su indi idualidad.
En de ini i a, as la lec u a de es a e nog a ía nues o conocimien o
de es a comunidad se á mayo , sin duda. Pe o ambién lo se á nues a sensi-
bilidad hacia el conjun o de colec i os que han enido a con i i con la
población andaluza, y en consecuencia aumen a án nues o espe o y com-
p ensión de o as cul u as y de o as pe sonas.
Te esa B a o Dueñas
Di ec o a Gene al de Coo dinación de Polí icas Mig a o ias
índice
INTRODUCCIÓN
Con ex ualización y obje i os de la in es igación 13
Me odología y écnicas de in es igación 18
EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS
Senegal: de país de inmig ación a país de emig ación 23
Es a egias mig a o ias 27
La comunidad senegalesa en Se illa 34
LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD
P oblemas a la llegada y o mas de solución 43
La si uación legal 50
LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES
La amilia senegalesa y el p oyec o mig a o io 61
La amilia allí y aquí 67
Fo mas de ma imonios senegaleses 69
Las pa ejas mix as 75
Los hijos en los ma imonios mix os 80
La eag upación amilia 86
LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL»
La comunicación con Senegal 93
El con ac o con las au o idades de Senegal en España 95
La ci culación de pe sonas y de bienes ma e iales e ideá icos 97
Los en íos 98
Los iajes a Senegal 102
In e siones en Senegal, ¿ eg eso de ini i o? 105
O os ejemplos de ealidades asnacionales 110
LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS
La especialización en la en a ambulan e 117
O as ac i idades 135
CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA
Las edes de comunidad 143
La impo ancia del ámbi o eligioso: el mou idismo y la dahí a 150
Con inuidad de las p ác icas eligiosas 150
El Islam senegalés: las co adías y la impo ancia del mou idismo 156
Touba, una o ma de es a p esen e en la sociedad de o igen 160
Ma laboul Fawzaïni: la dahí a en la emig ación 162
La dahí a de Se illa 166
Los senegaleses de Se illa: miemb os de la comunidad mou ide asnacional 171
La población se illana y la pe cepción de la eligión senegalesa 177
Ri uales y ies as eligiosas. Las celeb aciones en Se illa 179
Los i os de paso 187
Redes o males de apoyo in acomuni a io:
Agasis y Asociación de Inmig an es po la Igualdad 194
Agasis 194
Asociación de Inmig an es po la Igualdad 195
Complemen a iedad de las o mas asocia i as 201
CONTEXTOS DE RELACIONES INTERÉTNICAS
Luga es de esidencia y elaciones ecinales 205
Pa icipación en ies as au óc onas 209
O os con ex os 216
Cómo piensan que los emos 218
La elación con o os colec i os de inmig an es 228
A MODO DE CONCLUSIÓN
La inse ción de una comunidad asnacional en Se illa: la mino ía senegalesa 237
BIBLIOGRAFÍA 245
En p ime luga , dedico es e abajo a mi pad e, po enseña me
a mi a la iqueza y la belleza que me odea, a dis u a
de la ida siemp e desde el comp omiso con la jus icia
social.
También me gus a ía dedica lo, cómo no, a la comunidad sene-
galesa de Se illa, que me hace i i cosas ex ao dina ia-
men e ma a illosas y di e en es en mi p opia ciudad.
G acias Ousseynou po odo lo que me has enseñado y
po u i emplazable compañía; N’demba po ab i me
odas las pue as; Kine y Camou po hace me sen i como
en casa; Bouba, po u amis ad y ca iño; Assane po se
como e es; Modou po nues os cumpleaños; g acias
Papis, Fa ima, Oumy, Sangoye, Issa, Assane G., Bin a,
Mamoudou, Cheikhou, Si i o, Ibu, Moussa, Alassane,
Awa, Saliu, Pap… G acias a odos y odas po la ayuda y
el apoyo que me habéis p es ado. G acias po hacé melo
pasa an bien y po el ca iño ecibido. Siemp e es un
gus o amplia el cí culo de las pe sonas a las que quie o.
F en e a la isión de la emig ación como un único enómeno, es á la ea-
lidad de unos p ocesos mig a o ios especí icos que hacen e e encia a una ea-
lidad de o igen, una inse ción económica y social, y unas pe cepciones y alo-
aciones di e enciadas pa a los dis in os colec i os que podemos es ablece
(Ma ín, E., Cas año, A. y Rod íguez, M., 1999:58). Al compa i cada uno
de los pun os de es a a i mación, hemos a ado de e odas es as cues iones
en nues o análisis del colec i o senegalés en Se illa.
E idencia emos que, aunque exis an ac o es más o menos gene aliza-
bles a odo el Es ado, como pueden se el ma co legisla i o o cie as condi-
ciones de los me cados de abajo, se á dependiendo de los con ex os locales,
de las dis in as es a egias que cada colec i o u ilice pa a a a de in eg a se
en la sociedad ecep o a y de las elaciones sociales que se es ablezcan en ese
con ex o, como se llegue a una amplia he e ogeneidad de si uaciones. En
nues a in es igación, nos hemos cen ado en el colec i o senegalés de
Se illa, debido a la isibilidad que el g upo es á omando en la ciudad, y
hemos p es ado especial a ención al ba io de San Je ónimo po ene allí sus
cen os p incipales de eunión y elación.
METODOLOGÍA Y TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN
Hemos dado especial impo ancia al es udio de la cul u a del abajo de la
en a ambulan e, que es la ac i idad más impo an e de los senegaleses «se i-
llanos», y a la a iable géne o, e i ando la homogeneización inadecuada del
g upo é nico. Nues as unidades de análisis han sido, p incipalmen e, las
elaciones in a e in e é nicas, las elaciones in a e in e géne os y las elacio-
nes de igualdad/desigualdad económico-sociales.
No nos gus a ía omi i una b e e e e encia a dos concep os que
maneja emos a lo la go de es a ob a. Pa imos de las de iniciones que da
F ancisco To es (2002) a inse ción social y a in eg ación. Po inse ción social
debe en ende se el p oceso del que son p o agonis as, ac i os y pasi os, los
inmig an es en nues a sociedad, sea es e como sea y siga la ó mula que siga.
Cuando se habla de in eg ación nos e e imos, como señala dicho au o , al
ipo de inse ción social que no compo a ni ma ginación, ni exclusión ni asi-
milación o zada, es deci , a un buen p oceso de inse ción.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
18

Desde la An opología, con los mé odos y écnicas que es a ciencia
social pone a nues o alcance, debemos in en a accede a las lógicas cul u-
ales que nos ace quen a los modos de unciona de los dis in os colec i os
é nicos (aho a nos e e imos undamen almen e a la mul icul u alidad é ni-
ca, aunque indudablemen e condicionada y di e si icada po la ans e sali-
dad del géne o y la clase social) y e , con ello, cuáles pueden se los ca ali-
zado es pa a una buena inse ción y cuáles los obs áculos pa a la misma que
los p opios colec i os inmig an es y nues a sociedad ponen en juego a la
ho a de in e ac ua en e sí. Es o es lo que noso os p e endemos, modes a-
men e, con es a ap oximación al colec i o senegalés de Se illa.
Du an e su elabo ación, además de acudi a dis in as uen es docu-
men ales y bibliog á icas, hemos pues o en p ác ica las écnicas cuali a i as
del abajo de campo an opológico, pudiendo cons a a , a ciencia cie a,
cómo, además de los ex os y discu sos que los ac o es nos acili an –median-
e en e is as, his o ias de ida, g upos de discusión–, es la con i encia que
pe mi e la pa icipación-obse ación lo que dis ingue nues a o ma de aba-
jo y lo que nos da un mayo acceso a los con ex os. Hemos p es ado especial
a ención a las edes sociales in ag upales y a las dis in as o mas de asocia-
cionismo como con ex os po donde luye y desde donde se eje ce la solida-
idad g upal, y como ámbi os de ep oducción de la iden idad é nica y de
elación con asociaciones, ONGs, Adminis aciones y con el es o de pobla-
ción, an o au óc ona como inmig an e.
Hemos dis u ado, además, de un pe iodo de es meses en Québec
(oc ub e 2004-ene o 2005) en el G upo de In es igación E hnici é e Socié é
(GRES) de la Uni e sidad de Mon eal, en el Cen e D’É udes E hniques des
Uni e si és Mon éalaises. Es a es ancia, en la que analizamos polí icas de
inmig ación e indicado es de in eg ación en dicho país, den o de la in es i-
gación pa a nues a esis doc o al, nos ha posibili ado el con ac o con o os
senegaleses en la diáspo a y nos ha pe mi ido hace algunas conside aciones
y compa aciones pun uales que hemos inco po ado a lo la go del abajo.
En nues a ciudad, muchas han sido las pe sonas que han colabo ado
en el desa ollo de la in es igación. En p ime luga , las a ias decenas de
senegaleses y senegalesas con los que hemos man enido elación, en algunos
casos espo ádica y en o os cons an e, a lo la go de oda la in es igación en
di e sos con ex os. En el ex o hemos op ado po sus i ui los nomb es eales
de las pe sonas cuyos discu sos hemos ansc i o po o os nomb es ambién
INTRODUCCIÓN
19
comunes en e los senegaleses, con el obje i o de man ene ocul a la iden i-
dad y, así, espe a la in imidad de las pe sonas.
Du an e meses, asis imos y pa icipamos en las euniones semanales
de la Asociación de Inmig an es po la Igualdad y a ias eces acompañamos
a sus miemb os a euniones y ges iones an o con o ganismos o iciales como
con o os colec i os y asociaciones de au óc onos y de inmig an es. También
hemos asis ido, y pa icipado ac i amen e, en euniones y ies as in a e in e-
é nicas, es ando p esen es en odo el p oceso, desde su p epa ación has a su
culminación. Median e la obse ación pa icipan e, con odos nues os sen-
idos en ale a pa a come , ole , sen i , oí y e lo que han sido pa a noso os
nue as ealidades, hemos in en ado empapa nos y desci a las cla es cul u-
ales del colec i o, pa icipa , hace nos con el con ex o senegalés se illano.
Como a i ma Rica do Sanma ín, la con i encia nu e de un conoci-
mien o expe iencial a quien pa icipa: no solo le cuen an cuáles y cómo son las
no mas locales sob e cualquie asun o, sino que las sien e en sí mismo al ene
que cumpli las en si uaciones eales, pudiendo pe cibi en i o el sen ido de las
mismas al palpa en su piel el oce de la ealidad a la que se aplican (Sanma ín,
2003:61).
Va ias amilias nos ab ie on la in imidad de sus casas y an o homb es
como muje es nos o o ga on su con ianza, y yo di ía que su amis ad, y nos
habla on de sus aleg ías, p oblemas y p oyec os. Tengo aquí que econoce ,
muy especialmen e, mi deuda con Ousseynou, N’demba y Kine po acili a
y es imula me el es a allí, el pa icipa del con ex o senegalés se illano y p o-
picia , de es e modo, mi «in eg ación» en él. Ellos, y muchos o os, han com-
pa ido conmigo muchas ho as no solo como in o man es, sino como au én-
icos amigos y amigas que, espe o, pe du en en el iempo.
También he de ag adece la colabo ación de pe sonas au óc onas de
asociaciones p o-Inmig an es, de o as ONGs y de asociaciones de ecinos.
Quisie a menciona , especialmen e, a Ra ael, abajado del Cen o Cí ico
de San Je ónimo e in eg an e ocasional de la «pandilla» de los ma es. Y,
desde luego, mi in es igación no hubie a sido posible sin la o mación, y los
es ímulos, ecibidos del p o eso ado del Depa amen o de An opología de la
Uni e sidad de Se illa, an o en la Licencia u a como en el Te ce Ciclo, y
de algunos de mis compañe os y compañe as.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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EL PROCESO MIGRATORIO:
CADENAS Y REDES MIGRATORIAS
«Po más años que un ozo de made a pe manezca lo ando en el
agua, jamás se con e i á en cocod ilo».
Comenzamos con es e e án senegalés pa a ilus a la hipó esis de la que
pa imos: es a pa i de la p opia iden idad, poniendo en alo la cul u a
de o igen, como el colec i o senegalés p e ende o ma pa e de la sociedad
se illana.
La ecip ocidad y la p io ización de las elaciones sociales, la impo -
ancia del colec i o sob e la pe sona, una pa icula concepción del iem-
po..., en de ini i a, una mane a especí ica de concebi el mundo y de si ua -
se y ac ua en él, es algo que ningún senegalés deja á a ás. Se á en la nue a
sociedad de la que aho a o ma pa e, jun o a au óc onos y a o os inmig an-
es, donde oma á conciencia de odo lo que ha enido consigo en la male-
a; pe cibi á que, en muchos casos, an iguos « ajes» apa ados en un incón
del a ma io, se con ie en en el «uni o me» dia io.
SENEGAL: DE PAÍS DE INMIGRACIÓN A PAÍS DE EMIGRACIÓN
El nomb e de Senegal iene de Sunu gal que, en wolo , signi ica nues a
pi agua y se ep esen a con el León de Te anga, el león de la hospi alidad.
Según un in o me de la UNESCO (2003), desde hace dos décadas, Senegal
ha pasado de se un país de inmig ación a un país de emig ación, es deci ,
EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS
23
ha habido un descenso de la p esencia ex anje a y un g an aumen o en el
núme o de senegaleses y senegalesas que emig an hacia o os países.
La p esencia en su e i o io de o as comunidades con inúa siendo, hoy
día, sin emba go, impo an e. Los colec i os de inmig an es p oceden, unda-
men almen e, de o os países a icanos: po un lado, de los países limí o es3
que llegan a Senegal debido a la complemen a iedad egional, pues ni el des-
memb amien o polí ico esul ado de las on e as coloniales ni las di e encias
en e Es ados sobe anos pudie on ena los in e cambios en e los di e en es
e i o ios (Diop 1994; Fall, 2003); y, po o o, los llegados del Gol o de Guinea,
p oceden es mayo i a iamen e de países ancó onos (Cos a de Ma il, Benin,
Togo) con comunidades compues as, en p incipio, po pe sonas que o maban
pa e de una mig ación in elec ual asignada po la Adminis ación ancesa
pa a iaja po sus dis in os e i o ios y que, hoy día, se dedica p incipalmen-
e a la o imá ica y la es au ación. A es as comunidades hay que suma un
g upo angló ono p oceden e de Nige ia y Ghana, con impo ancia en el sec-
o del au omó il y, las muje es, en la dis ibución de cosmé icos, sob e odo,
de p oduc os de despigmen ación de la piel o xessal y en la en a de p oduc-
os ex iles (Fall, 2003). Además de es os g upos, ambién es eseñable la p e-
sencia de ma oquíes, muchos es udian es, que cuen an con la simpa ía de la
población de acogida debido al p o agonismo de la co adía islámica Tijanne
en Senegal. De en e los no a icanos, los anceses son el g upo eu opeo de
mayo p esencia en el país, y los libaneses de los no eu opeos. En la ac uali-
dad, desde ap oximadamen e el año 2000, la inmig ación es á ma cada po la
llegada de aiwaneses, los chinos, inse ados en el sec o del come cio, lo que
ha p o ocado ensiones con la población senegalesa ag upada en la UNA-
COIS (Union Na ionale des Comme çan s e Indus iels du Sénégal).
Aunque Senegal se complace en se la ie a de la e anga (hospi ali-
dad), los p oblemas espec o a la inse ción en el me cado de abajo de los
ex anje os, inco po ados p incipalmen e a la economía in o mal, y a la
acep ación de la di e encia, es án a la o den del día. En es e sen ido, el ni el
de acep ación del «o o» depende de a ios ac o es, en e los que se encuen-
an, p incipalmen e, la eligión (al ededo del 98% de senegaleses son
musulmanes), el colo de la piel y el g ado de dominio de la lengua local
(C uise O’B ien, 2002).
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
24
3. Gambia, Mali, Guinea «Conak y», Guinea Bissau y Mau i ania.

Pa a aden a nos en los p ocesos de emig ación de los senegaleses,
debemos e e i nos a la impo ancia de que se sup imiese, en 1981, la Ley que
obligaba a la ob ención de una au o ización p e ia de salida del e i o io
nacional, ya que es o p opició que la emig ación u ie a un ca ác e mucho
más espon áneo y que se con i ie a en una es a egia de subsis encia y de
mejo a de las condiciones de ida del núcleo amilia an es con emplada en
meno medida. G upos que has a el momen o no se ca ac e izaban po es os
desplazamien os, caso de los miemb os de la co adía mou ide, que analiza-
emos en el capí ulo denominado «Con ex os de ep oducción de la iden i-
dad senegalesa», se aden an con ue za en es os p ocesos. Se amplían los
espacios de emig ación y, además de o os luga es de Á ica, los i ine a ios
incluyen el su de Eu opa y Amé ica del No e. Así se llega a la si uación
ac ual, en la que los des inos de la emig ación senegalesa son, po un lado,
o os países a icanos y, po o o, los denominados «países del No e» (Fall,
2003: 14-20):
La emig ación a o os países a icanos, se a a de una emig ación, en
p incipio, ligada a la llamada de mano de ob a cuali icada en los e i o ios
a icanos de las an iguas colonias ancesas; p ocesos mig a o ios que con i-
núan, pe o hoy siguiendo una lógica ci cula debido a la ines abilidad polí-
ico-económica de los países de acogida. A des inos adicionales como Cos a
de Ma il, Gabón o Guinea, se ha unido Ma uecos como luga de ánsi o
al con inen e eu opeo.
La posibilidad de emig a a los países desa ollados económicamen e
es uno de los emas más ecu en es de los jó enes en las calles senegalesas
en la ac ualidad. La población del cen o del país, como e emos en el caso
de Louga, ciudad de o igen de muchos senegaleses que i en en Se illa, es á
cada ez más p esen e en la emig ación de la ga dis ancia, p incipalmen e
hacia el espacio Schengen.
F ancia, ue des ino desde jus o después de la P ime a Gue a
Mundial y un núme o impo an e de es udian es se es ablecie on en es e país
en e 1945 y 1970, pa a cons i uyendo lo que después se ía la éli e senegalesa
en la Independencia. Pe o desde 1974 el aumen o de la xeno obia y las
co espondien es ba e as pa a impedi la en ada, aje on como consecuen-
cia la educción de abajado es senegaleses admi idos, un aumen o de las
ayudas al e o no –que, sin emba go, end ían poco éxi o en cuan o a los
obje i os ma cados–, la limi ación del eag upamien o amilia , y el ecu so,
EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS
25
po pa e de los p opios inmig an es, a con empla nue os des inos mig a o-
ios, como I alia y España. I alia, des ino de senegaleses desde los años
ochen a, y país donde en 1996 cons i uían ya la p ime a comunidad de
neg os a icanos (Ca i as di Roma, 1996), ac ualmen e es uno de los países
ecep o es de inmig ación senegalesa más impo an es a ni el eu opeo, o -
mando pa e undamen al del ci cui o de edes come ciales in o males po
odo el mundo (Schmid di F iedbe g, 1993; Salem, 1983; Sané, 1993).
En cuan o a Canadá4, des ino ame icano jun o a los Es ados Unidos,
según da os del censo de 1991, la comunidad senegalesa igu aba en e las
comunidades a icanas más nume osas en odo el país, es imada en 490 pe -
sonas de las que 380 esidían en Quebec. En los da os del censo de 2001, la
comunidad senegalesa ascendía ya a 1675 pe sonas, de las que 1.340 i ían en
Quebec (Ndoye, 2003:43-44). Fac o undamen al de la no able p opo ción
de senegaleses esiden es en Quebec es la lengua ancesa y la elación del
Gobie no de Quebec con gobie nos de o os países ancó onos, incluido el
de Senegal. Es a ealidad se ha aducido, en e o as cosas, en p oyec os de
coope ación al desa ollo en el país a icano y en la concesión de becas a
es udian es senegaleses, mo i o po el que una al a p opo ción de quienes
hoy se encuen an i iendo en Québec son es udian es.
En cuan o a España, según da os del Ins i u o Nacional de Es adís icas
de 2003, en e el año 2002 y 2003 se censa on más de 11.530 senegaleses en
odo el Es ado, con i iéndose en la más nume osa comunidad de los colec-
i os de subsaha ianos. A 30 de junio de 2004, los senegaleses esiden es legal-
men e en el Es ado español e an ya 17.297, ep esen ando las muje es un
19’5% del o al5. Hoy, la comunidad senegalesa se halla epa ida po di e sos
pun os del e i o io: las Islas Cana ias (Rosande s, 1991, 2000), Ca aluña
(Kaplan, 1998; Ribas, 1999) o Andalucía (Suá ez, 1995 y 1998; Die z, 1999b;
Die z y Peña, 1999; Die z, Ga cía, Pé ez y Rosón, 2002; Mo eno Maes o,
2003, 2004, 2005); y es á o mada po di e sos g upos é nicos, en e ellos,
mandingas, ula, se ee , se ahule y wolo , es os úl imos mayo i a ios en la
ciudad de Se illa.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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4. Obje o de es udio en la in es igación de oc ub e de 2004 a ene o de 2005 y comunidad de senegale-
ses con la que es ablecemos compa aciones pun uales a lo la go del lib o.
5. Da o ex aído del Obse a o io Pe manen e de la Inmig ación. Minis e io de T abajo y Asun os
Sociales. Bole ín Es adís ico de Ex anje ía e Inmig ación, nº 2, junio 2004, e In o me Es adís ico:
Ex anje os con a je a o au o ización de esidencia en igo a 30 de junio de 2004.
ESTRATEGIAS MIGRATORIAS
«Desde el pun o de is a de un a icano, de un a icano y de un sene-
galés, lo que e quie o deci es que odo el mundo se implica en ese
p oyec o y, cada uno, de alguna o ma, pues gana algo con ese p o-
yec o. Y si se pie de algo, odo el mundo pie de. Y si a es o, po ejem-
plo, pues, se le añade lo que ep esen a la emig ación en sí pa a la
amilia, cómo el hecho de mig a , ol e y lle a algo simbólicamen-
e, apoya a u amilia, cómo puede cambia el es a us social de u
amilia. Y eso es así (…). Si uno es conscien e de es o, o no iene
documen ación aquí, ú, imagína e lo que iene que pasa esa pe so-
na, al pensa que en cualquie momen o se le puede depo a . Eso es
el d ama de la emig ación. Hay gen e que lo pueden deci : “mi a, a
mí me echan y después, pues me busco la ida pa a ol e . Vol e é”.
No, no es es o. No es es o. Y de hecho, muy cu ioso, hay algunas
sociedades que se pa ecen an o en cuan o a elaciones me e ie o. No
lo sé, la gen e lo in en a como sea. Y algunos se mue en en a iones,
en en de a e izaje, algunos se mue en en el agua..., y la gen e: “¿y
es o cómo es? ¿Cómo que se an a mo i ? ¿Emig a solamen e y se
mue en?” Hay una cosa muchísimo más compleja, muchísimo más
ue e, que e empuja a sali . Y esas o as cosas son us p opias eali-
dades» (Moma ).
¿Po qué han emig ado los senegaleses que hoy se encuen an i iendo en
Se illa? Como analiza emos a con inuación, no se pa e de una p eca iedad
absolu a, sino de un deseo de mejo a las condiciones de ida de la pe sona
y del g upo amilia an e la ince idumb e del día a día en el p opio país. Se
a a de una es a egia amilia den o de las elaciones es uc u ales que hoy
ienen ma cadas po las dinámicas de la «globalización» y la «localización».
Como a i ma Claudia Pedone (2002), econs ui la his o ia indi idual y
amilia de un mig an e pe mi e desen aña las ases de un p oceso que, en
el ma co de la globalización, adquie e conno aciones especí icas y pe pe úa
o as he edadas de an iguas es uc u as polí icas y socioeconómicas.
Es en es e con ex o gene al donde Senegal no escapa de la c isis pe -
manen e que i e el con inen e a icano, donde hay que enma ca las azo-
nes que los p opios senegaleses dan pa a explica su emig ación:
EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS
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«Yo enía un he mano que es u o i iendo aquí en España, y que
cada ez que iene de acaciones en Senegal, me comen a España»
(Ma iéme).
«…Tenía ilusión de sali de Senegal y conoce Eu opa, y conoce
España, ya que he is o gen e de mi ba iada, amilia mía, que siem-
p e se han emig ao y… cada ez que ienen lo pin an bien, de que a
bien… También sali pa a e lo que hay al o o lado (…) A los 18 años
ya omé la decisión de emig a . La azón es que engo muchos amigos
que han emig ao, dicen que les ha ido bien..., como o los amigos que
ú has enido ahí an, ienen de Eu opa, es que su si uación ha cam-
biao un poqui o y en onces omé la decisión de emig a » (Abdoulaye).
«Yo dejo mi abajo. Po que una ez que si ú e quie es i , la o icina
e paga mucho dine o pa a que ú dejes el abajo, ¿sabes? Eso yo lo
hago pa a ayuda a mi hijo po que yo enía que paga un millón de
pese as cada año» (Thiéka).
«El abajo en Senegal es á muy di ícil, no hay, po eso la gen e se
a. Se abaja en el campo. Hay gen e que ende sandías, o e du as,
pe o no gana casi nada, que si comp a a un eu o y ende a 1’50, con
esos 0’50 no iene pa a nada» (Doudou).
«Se es aba discu iendo si ce a o a ez la uni e sidad, y ue cuan-
do me llegó esa opo unidad, en e comillas, de iaja . Emig a a
Eu opa. Y, bueno, después de pensa lo, y ambién con el apoyo de la
gen e, de mi pad e, mis amilia es, mis amigos y al, odo el mundo,
cla o, pues es una opo unidad que espe a odo el mundo: la opo u-
nidad e a iaja al pa aíso eu opeo (…) Esa insegu idad de ca a al
u u o, después de e mina la ca e a incluso, de ca a a encon a un
abajo en Senegal, de ca a a la es abilidad, a odo eso. Todo es o
pues me hizo oma una decisión, no lo eía an cla o ese u u o y
omé la decisión, dije a mi pad e que sí» (Moma ).
«Yo que ía emig a y en onces uno de mi amilia me dijo que la cosa es a-
ba di ícil, pe o yo le con es é: “bueno, ale, pe o si ú dices que me quede,
o éceme algo, o éceme algo pa a que yo me pueda queda ”» (Cheikh).
La g an mayo ía de los senegaleses y senegalesas que hoy es á i iendo
en Se illa llegó con isado de u is a e hizo el iaje en a ión, sin acompaña-
mien o de pe sonas conocidas. De un iempo a es a pa e, la di icul ad de con-
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es es su isibilidad: al abaja muchas de ellas en las calles, en la en a
ambulan e, y no queda ue a de la is a del es o de la población –casi siem-
p e po abaja en el in e io de una casa como in e nas, caso de buena pa e
de las muje es inmig an es de o as nacionalidades–; e idencian su exis en-
cia no solo a ni el indi idual, sino a ni el colec i o, pues al desa olla la ac i-
idad en si ios conc e os se p oduce una concen ación de senegalesas en
luga es públicos. A odo es o se suma, po supues o, el con as e ísico con las
muje es andaluzas, y no solo po el colo de la piel, sino ambién po el olu-
men de sus cue pos y el co e y colo ido de sus es imen as.
Muchos de los senegaleses que i en en Se illa saben quién ue el p i-
me o que se ins aló en la ciudad y que ajo luego a su amilia, comenzando
así la ed mig a o ia en e Se illa y Louga. Hoy, es e p ime senegalés se illa-
no se encuen a en Senegal, al habe dado in a su p oyec o mig a o io. De
los ac uales esiden es, quienes ienen más edad son p ecisamen e quienes
llega on p ime o, en la década de los 80 ( echa en la que ambién comienza
la emig ación senegalesa a G anada). Sin emba go, ambién jó enes que hoy
ienen al ededo de 20 años y ue on de los p ime os en la ciudad, pues lle-
ga on cuando e an pequeños acompañados po sus amilias:
«Hace ya 13 años que he enío de Senegal. Yo enía sie e años cuan-
do ine» (Dia ou).
«En es e mes jus amen e a a hace nue e años. El 26 de ma zo, ya que
es amos en el día 1 (ma zo de 2005), en onces me queda 25 días pa a
i a me aquí nue e la gos años. Tenía 10 años. Mi pad e es el que me
lo con ó (que enía). Me enía que cu a de una en e medad que se
llama asma, ¿no? El a amien o enía que a da mucho, y me enía
que queda has a que se acabe odo ese a amien o» (Djiogou).
Si excep uamos casos como es os y los de hijos nacidos aquí de ma i-
monios senegaleses, los más jó enes que hoy se encuen an en Se illa son los
llegados hace menos de cinco años, algunos hace apenas unos meses, mo i-
o po el que han quedado ue a del p oceso de no malización del año
200511. Aunque odo es o pueda pa ece un poco «ob io», e leja un da o que
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11. Pa a pode acoge se a es e p oceso de no malización e a necesa io p oba que se es aba en el país
con echa an e io al 8 de agos o de 2004.

nos pa ece de impo ancia señala , y es la edad en la que se emig a: en o no
a los 18-25 años, a eces poco an es, a eces poco después. Es deci , el p oyec-
o mig a o io se inicia a una edad ela i amen e emp ana; es un p oyec o de
ida, un p oyec o de ida indi idual pe o inco po ado a un p oyec o amilia .
En Louga y o os luga es de Senegal, la emig ación ha pasado a se la
p incipal ía pa a la subsis encia de los g upos domés icos, llegándose a a i -
ma que «en Louga solo hay muje es y niños, odos los homb es han emig ado
po que no hay abajo» (Lamine). Y es que, en la cul u a senegalesa, la ida de
una pe sona no se en iende exclusi amen e a ni el indi idual. Lo indi idual
no se comp ende sin lo colec i o, y es o en cada uno de los ámbi os de la ida
social. De es a o ma, en el caso de la emig ación, aunque la opción puede se
indi idual, siemp e se oma á con ando con el benepláci o y la ayuda amilia .
Es o lo con ie e, ine i ablemen e, en un p oyec o amilia en el que la posi-
ción que ocupa cada cual iene de e minada po alo es cul u ales:
«La decisión ue mía, pe o ambién con la ayuda de la amilia. Yo
que ía iaja , pe o que enía que es a con el pe miso de mi pad e,
con el pe miso de… odo lo que son la amilia. Y, después, es aban
mis íos, po que p ác icamen e yo es aba en casa de mi ío. Casi
quien decidía como mi pad e, quien enía el papel de pad e es mi ío.
En onces, quien iene que decidi es mi ío. Y con el es o de la ami-
lia, po que yo ampoco enía dine o pa a pode iaja , po que el iaje
cos aba en aquellos iempos unas 25.000 pese as, hace ein e años
ya. Es un dine o. Pe o que como es aba un p imo que es aba en
I alia, pues el p imo que me mandaba el dine o» (Cheikh).
Como se e, las cadenas mig a o ias en el luga de o igen no solo supo-
nen ans e encia de in o mación del luga al que la pe sona se dispone a i ,
sino ambién, en la mayo ía de los casos, un apo e colec i o de dine o. El
p oyec o mig a o io es una es a egia amilia , un p oyec o colec i o en el
que es necesa ia una in e sión p e ia de dine o.
En la medida en que es e p oyec o mig a o io cons i uye una apues a
de u u o pa a oda la amilia, en muchas ocasiones las dis in as posiciones
que se ocupan en él adquie en un ca ác e o a i o, pudiéndose plan ea una
pe sona la du ación de su es ancia en la emig ación has a la echa en que
pueda se ele ada, es deci , has a el momen o en que puedan eni hijos u
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o os miemb os de la amilia a desempeña su unción. De es a o ma, los
hijos de algunos de quienes han eg esado a Senegal se encuen an hoy esi-
diendo en Se illa, donde inie on ondando la mayo ía de edad. En es a ci -
cuns ancia, podemos habla de una mig ación asnacional amilia , ya que
supone un discu i con inuo de la amilia, a a és de sus dis in os miem-
b os, en e los dos espacios.
«Yo soy una muje mayo ya, yo pienso hace algo allí, en Senegal,
pa a queda me allí. Yo engo muchos chicos que quie o ae pa’cá,
los dejo aquí abajando a ellos y me oy de iaje pa a no queda me
pa a siemp e aquí» (Ma iéme).
«La decisión (de emig a ) la he omao con mi pad e. Mi pad e am-
bién como se dedicaba a emig a y ambién sabe que en un momen-
o dao no a a es a mucho iempo ya en Eu opa, y me ayudó a que
emig a a, pa a que después yo lo ayuda a ambién a él pa a no ene
p oblema económico» (Abdoulaye).
Las expec a i as con las que salen de su país los senegaleses/as chocan,
en algunos casos, con la ealidad que encuen an al llega : «no e dicen la e -
dad», a i ma Thiéka; en o os casos sí coinciden, más o menos, con lo espe-
ado. Como enimos a i mando, depende de cuál sea la p oximidad de la
elación con las pe sonas de las que p ocede la in o mación, la mayo o
meno coincidencia en e las expec a i as c eadas y la ealidad encon ada.
Si en el luga de o igen se es á en con ac o pe manen e con pa ien es emi-
g ados, lo que es hoy muy común, sob e odo en luga es como Louga, el
g ado de conocimien o de las ealidades que se p esen a án en el luga de
des ino (posibilidades labo ales, condiciones de ida, e c) se á mayo y, p o-
bablemen e, es as ealidades end án más p esencia en las ep esen aciones
ideá icas que se hacen del luga al que emig a . Sin emba go, a pesa de es o,
las p opias ep esen aciones ambién es a án ma cadas po las imágenes
dominan es que ci culan a ni el social y mediá ico. Eu opa como mi o es á
p esen e de mane a pe manen e. Se a a del mi o de Eu opa como « ie a
de opo unidades»:
«…el mi o de Eu opa como el pa aíso donde, llegue el momen o que
llegue, uno se en iquece y en an poco iempo uel e a su país pa a
EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS
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mon a un negocio, pa a yo no sé que. Ese mi o sigue exis iendo. Es
un mi o i o. Eso es á ahí, po mucho que uno de explicaciones, po
mucho que se ea esos ba cos de emig an es que en an en I alia, o
esas mue es en el Es echo, po que ambién son in o maciones que
les llega… Nada, no se puede» (Moma ).
«Po que yo e puedo enseña muchas cosas en la ele, pe o es que ú
e ás lo que yo quie o, lo que yo no quie o ú no lo e ás. Así de cla o,
¿no? Y lo que son los a icanos ellos, la e dad es que es án muy equi-
ocaos. Po que ellos no ienen ninguna culpa. Lo que pasa es que
es án mal in o mados. Les ponen a lo mejo Eu opa como si ue a el
pa aíso. Y, sob e odo, luego, que iene la culpa, que lo enemos nos-
o os. Me e ie o a lo que son los emig an es, po que an allí y…
¡mad e! Pa ece que ha enío el ey de la ibu» (Djiugou).
Los senegaleses que uel en du an e pe iodos de iempo a su país a i -
man que es di ícil llega con buena opa, un boni o coche, sabiendo odo el
mundo que mandan dine o a la amilia, y deci le a la gen e que no emig e,
que mon e un negocio en Senegal. La cadena mig a o ia alien a la emig a-
ción, independien emen e de la in o mación que se ansmi a:
«Yo, la úl ima ez que ui es u e con un amigo mío que que ía emi-
g a . Yo le dije que mejo , con el dine o que enía, mon a a un nego-
cio allí, que es di ícil llega y encon a abajo, po que si as a
España, ú no hablas español, y es di ícil. Él me dijo que mi a a, que
los dos eníamos la misma edad y es ábamos jun os en el colegio y
ie a lo que él enía y lo que yo enía, yo mandaba dine o a mi pad e
odos los meses. Emig ó a Bélgica, pe o a los dos días lo de ol ie on
a Senegal y aho a no iene nada. Hay muchos casos como es e»
(Cheikh).
La elación en e expec a i as y ealidades hace que las eacciones
an e la si uación en que se encuen an en Se illa sean plu ales:
«Cuando llegué aquí, al p incipio ue muy du o. Du o, sí, pe o am-
bién yo sabía lo que iba a encon a . La mayo ía de los inmig an es
que piensan que cuando lleguen an a abaja , an a gana dine o
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y así. Pe o mi caso no, po que como casi odos los que es aban al e-
dedo mía e an inmig an es, po que mi p imo, mi p imo he mano, y
o os íos, odos los que i ían jun o conmigo, pues que es aban de
inmig an es, ¿no?, ellos me con aban, así que yo sabía lo que iba a
pasa » (Cheikh).
«La mayo ía saben que los que es án aquí hacen la en a ambulan-
e y que cuando engan an a hace la en a ambulan e. Po que el
abajo aquí saben que es di ícil» (Mame Alé).
«Yo no lo quie o, yo no quie o ese abajo. Yo no oy a gana menos
de 1000 eu os. No he enido a Eu opa pa a gana menos de 1000
eu os» (Bigué).
«Yo es oy aquí, pe o si yo lo sabía an es, yo no oy a deja mi aba-
jo pa a eni aquí. Yo espe aba ene aquí una mejo ida, pe o no.
Yo he enido po que yo no sabía lo que hay aquí. Yo no sabía, yo no
sabía. Yo no sabía nada, y la gen e no e dice la e dad» (Thiéka).
«No sé muy bien qué hago aquí. En Senegal es aba mucho mejo ,
e a je e eléc ico de una emp esa. Pe o ya que es oy aquí quie o con-
segui los papeles pa a pode i y eni cuando quie a» (Ndiaga).
En cualquie caso, en la mayo ía de las ocasiones, y a pesa de las
muchas eces du as condiciones de ida con las que se encuen an al llega
a Se illa, se a i ma que emig a les ha me ecido la pena, les compensa en
elación con la si uación que i ían en Senegal y con aquella que espe an
consegui .
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LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD

PROBLEMAS A LA LLEGADA Y FORMAS DE SOLUCIÓN
T as la salida de Senegal, las edes in acomuni a ias son undamen ales en el
p oceso de inse ción en la sociedad des ino. Al desplaza se, el emig an e, ya
sea andaluz o senegalés, se encuen a con una sociedad desconocida; deja «su
si io», la comunidad en la que ha i ido desde pequeño, con sus amilia es, sus
gen es, sus ies as, sus no mas de compo amien o, sus alo es, sus aleg ías y
sus mise ias. Quien emig a, al llega al nue o luga de esidencia, no encuen-
a ese modelo cul u al que había in e io izado y, an e la año anza y las nece-
sidades sociales, u iliza el eag upamien o pa a a a de ep oduci , en cie a
medida, el modelo cul u al de o igen y es ablece los ínculos solida ios de
paisanaje (Mo eno Maes o, 2004). Los senegaleses y senegalesas de Se illa, a
a és de sus edes in acomuni a ias es ablecidas en la ciudad, ponen en ma -
cha un conjun o de es a egias de acción con el in de, p ime o, comp ende
y si ua se en la nue a sociedad, con sus o mas, no mas y alo es, y, segundo,
c ea condiciones a o ables pa a cons ui su ida pe sonal y social.
Sus edes in acomuni a ias se cons i uyen en es a egia de op imiza-
ción de ecu sos desde la misma llegada a la ciudad y du an e oda la ayec-
o ia mig a o ia. Son la es a egia empleada pa a una buena inse ción, an o
a ni el indi idual como a ni el de colec i o, en la nue a sociedad; po es as
edes ci culan alo es y pau as cul u ales median e los que se a a de solu-
ciona odo aquello que se p esen a como p oblemá ico.
Nada más llega , se inicia el con ac o con senegaleses que es án en la
ciudad. Las edes de apoyo posibili an supe a las p ime as di icul ades con
LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD
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la ayuda de los ya «expe imen ados»: i ienda, abajo, documen ación...
Son las edes, o males e in o males, las que dan espues a, en buena medi-
da, a demandas y necesidades de in o mación, de con ac os, de apoyo emo-
cional...
«Al llega , yo me elacioné con la gen e de Senegal, po que aquí
somos como una asociación; la gen e de Senegal siemp e son jun os:
abajan jun os, se eúnen jun os..., hacen odo jun os, ¿sabes? Y
amilia aquí no engo» (Thiéka).
«Como yo ine con un isado de es meses, con la ayuda de mi he -
mana, que conocía mucha gen e aquí, ya me ayudó a consegui odos
los papeles» (Mous apha).
Los p oblemas que puedan ene los senegaleses en Se illa, no mal-
men e encuen an su solución den o del colec i o senegalés con las p opias
edes de apoyo. Las necesidades, p ima ias o de o o ipo, que lle an a
muchos inmig an es a acudi a ONG’s, las cub en los senegaleses den o de
su p opio colec i o. La solida idad es á cubie a po el es o de compa io as
que se encuen an en Se illa, ea i mando, en e odos, especialmen e a a-
és de los alo es eligiosos y cul u ales p opios, la iden idad senegalesa. La
conciencia de pe enencia a un g upo di e enciado, dis in o al de o os inmi-
g an es, se a ianza desde la llegada misma a la ciudad.
Como a i ma Liliana Suá ez (1996) en su es udio ealizado en
G anada, y como end emos la opo unidad de analiza más adelan e, cuan-
do nos aden emos en las o mas de o ganización del colec i o en Se illa,
pa idos, sindica os, ONG’s, y o as o ganizaciones au óc onas, ca ecen de
elemen os simbólicos con los que los senegaleses puedan iden i ica se, ecu-
iendo a sus p opios modos de uncionamien o, habi uales en Senegal, en
cuan o colec i o.
Es o no quie e deci que p escindan de los medios de apoyo a los inmi-
g an es que la sociedad ecep o a pone a su disposición. Indudablemen e, los
u iliza án en los momen os y ámbi os que conside en más opo unos.
En ienden es a elación como de e minan e a la ho a de inse a se como
una comunidad más, es deci , a ni el de colec i o más que indi idual, en la
sociedad se illana. Tampoco quie e es o deci que no cuen en con ayuda de
pe sonas de la sociedad ecep o a. Algunas de ellas en a án a o ma pa e
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de las p opias edes de apoyo y juga án un papel impo an e en la esolución
de di e sos p oblemas. Pe o, incluso así, el con ac o con pe sonas de la socie-
dad se illana se e ec úa, casi siemp e, a a és de o o senegalés:
«Yo la conocía po Cheikh, po in e media io de Cheikh, po que ue
Cheikh… Yo es aba i iendo con el he mano de Cheikh, que aho a
no es á, es á en Senegal, y yo conocí a Cheikh, que es u o muy sim-
pá ico conmigo, y me ha p esen ao a Lucía, y ella ambién me que-
ía mucho. Que me ha ayudao mucho, po que me ha buscao dos
eces abajo» (Thiéka).
«En los asun os de papeles he enío muchos p oblemas, po que me
cogió la policía una ez en Pozoblanco, o a ez en Bo mujos… y
enía muchos p oblemas. G acias a Dios, y ambién con la ayuda de
una abogada que se llama, ¿cómo se llamaba?, es a seño a que me
ha ayudao an o…. Esa ha luchao bas an e, bas an e pa a mi caso»
(Ousmane).
El idioma
Aunque pueda habe alguna pe sona que enga sabiendo cas ellano desde
Senegal, la mayo ía llega sin habla lo ni en ende lo. Aún así, pocos senega-
leses son los que a i man que es o ue un p oblema a su llegada; sí lo en
como ca encia, pe o no conside an que esa ca encia suponga un p oblema
g a e. Es de e minan e en es o la inse ción en las edes mig a o ias, que hace
que, desde el p incipio, el ecién llegado se encuen e odeado de pe sonas
de su misma p ocedencia y con su misma lengua. En algunos con ex os, ade-
más, ambién les si e de ayuda el ancés, lengua o icial en Senegal.
No obs an e, el dominio del cas ellano sí lo en como un elemen o de
impo ancia a la ho a de consegui a anza en la in eg ación en la sociedad
se illana. Quienes inie on cuando e an pequeños a i man habe adqui ido
el idioma con eno me acilidad pues «a la edad de diez años, pa a ap ende
un idioma es muy ácil, ¿sabes? Aunque sea el japonés» (Djiogou). Pa a su
ap endizaje, cada pe sona se ale del mé odo que le es posible y c ee con e-
nien e: algunos eciben clases en asociaciones p o-inmig an es, o os en la
p opia asociación de senegaleses de Se illa, ambién hay quien lo ap ende
po su p opia cuen a con iempo y es ue zo buscando en el dicciona io cada
palab a escuchada y, una g an mayo ía, como complemen o, ecu e a ele-
LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD
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no elas de la ele isión. También el «echa se una no ia» de aquí es o a
opción buscada undamen almen e po jó enes a ones como mé odo e icaz
pa a ap ende la lengua; sin emba go, a su ez, econocen no escapa de la
di icul ad que supone no sabe la lengua a la ho a de liga .
Una ez adqui idos los conocimien os básicos de la lengua española,
los senegaleses y senegalesas se desen uel en a lo la go del día en a ios idio-
mas: en wolo cuando es án en e ellos12, en cas ellano cuando en an en
con ac o con pe sonas de la sociedad ecep o a (en la calle, en la ienda, en
el me cadillo, e c.), en ancés al con ac o con a icanos ancó onos sin
conocimien o del español. El con ex o en el que puede apa ece un «con lic-
o» idiomá ico es en las euniones de la asociación de senegaleses
«Inmig an es po la Igualdad» a las que asis e algún andaluz. En es os casos,
la esolución iene de e minada po el núme o de andaluces y senegaleses
p esen es, po quiénes son los senegaleses que es án en la eunión y su p es-
igio en la comunidad, po el g ado de con ianza con los andaluces en cues-
ión y, undamen al ambién, po el ema a ado, según con enga más que
se en e en mejo unos u o os. Como no ma gene al, se op a po el uso del
wolo –no hay que ol ida que la lengua es, además de ins umen o de comu-
nicación, una de las p incipales señas de iden idad de g upo– e i aducien-
do al cas ellano a quienes lo necesi en.
Los papeles
En cuan o a la ob ención de documen ación, el p oceso comienza en el país
de o igen. La si uación de hace unos años no es la misma que en la ac uali-
dad a la ho a de la acilidad o di icul ad pa a la ob ención de un isado, como
ya hemos desc i o en el capí ulo an e io . Exponemos un es imonio más
pa a da cuen a de es a ealidad dado po un senegalés de 23 años llegado en
pa e a:
«El cónsul español en Senegal no pa a de pedi papeles, es muy di í-
cil. Quien consigue el isado es po que es amigo de los que es án en
el gobie no. Tienes que ene mucho dine o y, además, aunque engas
mucho dine o puede que no e lo den. No pa an de pedi papeles».
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12. Exis en a iaciones en los modos de habla wolo en cuan o al uso de más o menos é minos en len-
gua ancesa. En Se illa, a su ez, den o del discu so en wolo se in oducen palab as en cas ellano, sob e
odo, exp esiones andaluzas y cole illas habi uales.
Así, el desacoplamien o en e ciudadanía y e i o io y en e ciudada-
nía y de echos ha desembocado en nue os é minos pa a exp esa nue as ea-
lidades: Ciudadanía pos nacional (Soysal, 1994; 2000), que señala la posibili-
dad de sus i ución de los de echos nacionales po los De echos Humanos y
del ciudadano po el indi iduo; Ciudadanía asnacional (Bauböck, 2003),
concep o que econoce la posibilidad de man ene di e en es a iliaciones
polí icas, aumen ando los ínculos en e el Es ado de o igen y de des ino;
Ciudadanía di e enciada (Young, 1989), que acen úa la necesidad de inclu-
sión de los de echos cul u ales de los g upos; o Ciudadanía mul icul u al
(Kymlicka, 1995a), en e e encia a la necesidad de ans o maciones ins i u-
cionales y legales que pe mi an pa icipa en pie de igualdad a los inmig an-
es. La ciudadanía mul icul u al se ob end ía con la pues a en p ác ica de
polí icas de in eg ación mul icul u al, aquellas que pe mi en la exp esión de
la iden idad p opia en la sociedad mayo i a ia y el man enimien o de la di e-
encia cul u al du an e gene aciones a la ez que la inco po ación en pie de
igualdad como ciudadano al ma gen de las di e encias cul u ales.
Todos es os nue os concep os de ciudadanía ponen de mani ies o que
no se puede con inua uniendo los ideales de libe ad e igualdad con je a -
quías y desigualdades é nicas es uc u ales, con limi aciones a la pa icipa-
ción cí ica y polí ica y con una ideología de supe io idad cul u al en apa ien-
cia uni e salis a. Es necesa io op a po es uc u as que ga an icen de echos
indi iduales y de echos de las mino ías sin ence a se en la nos algia de una
nación uni a ia y una democ acia impe ec a undada sob e la exclusión
(Helly y Elbaz, 1995:28-29).
De en e los senegaleses y senegalesas de Se illa, algunos es án en
si uación egula izada y o os no. En e quienes lle an más iempo en la ciu-
dad, algunos poseen la nacionalidad española, o os ienen la esidencia y
o os ca ecen de papeles. Es deci , la documen ación que se posee no es
di ec amen e p opo cional al iempo que se lle a en el país. Algunos de los
que lle an más iempo han pasado a una si uación de i egula idad debido a
la pé dida de su a je a. Es el caso de Djiogou, quien ue acogido de niño po
una amilia andaluza y cuando decidió deja de es udia la amilia enunció
a ene lo a su ca go. Le qui a on, en onces, los papeles y «a pa i de ahí, ya
e puedes imagina . Hace que ienes menos libe ad, pe o menos libe ad en el
sen ido de que, po ejemplo, desde el 2001 has a aho a no he jugao en ningún
equipo. Y a mí me gus aba el ú bol. Y desde en onces no he podido i a mi ie-
LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD
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a. Eso ya es o a cosa. Son dos p oblemas. Y desde en onces ampoco, no he
podido busca abajo…». Aho a Djiogou iene 20 años y ha conseguido los
papeles en el p oceso de «no malización» de 2005.
Po an o, la pe sona puede pasa po pe iodos en si uación egula y
si uación i egula de o ma in e mi en e, di icul ando es o, sin duda, su es a-
bilidad y, en consecuencia, una buena inse ción. Como se p egun a Ja ie
de Lucas, ¿acaso no se a a de da condiciones a los que ya es án pa a que se
in eg en y eso signi ica en p ime luga ga an iza de echos, empezando po el
de echo a ene de echos, el de echo a los papeles? (Ja ie de Lucas, 2002a:212).
Po el con a io, Dia ou, quien ambién ino cuando e a pequeña,
nunca ha enido p oblema de papeles pues «na más llegamos aquí, mi he ma-
na empezó a abaja , en Co ia, y donde ella es aba abajando, los homb es
e an muy buenos, y le hicie on el con a o a mi mad e, y al hace le el con a-
o a mi mad e, pasamos odos noso os a ene papeles. Bueno, mis dos he ma-
nos chicos son españoles, han nacido aquí».
Los senegaleses y senegalesas, al llega en su mayo pa e con isado
de u is a y caduca les a los es meses (o con o o isado ambién de co a
du ación), i en pe iodos, las más de las eces p olongados, como i egula-
es, en en ándose día a día al emo a se expulsados y i iendo la du a ea-
lidad de ca ece de de echos, de no se nadie. Ac ualmen e, no pocos sene-
galeses en Se illa es án en es a si uación.
«Cuando me e minó el isado, yo me quedé en mi casa, sin sali , ni
nada. Solo mi ma ido que sale pa abaja . Pe o dos años después me
han dao la esidencia» (Tako).
«Y después se me caducó. Cla o, se e caduca pe o eso no lo en ien-
des, eso de que se e a a caduca el isado, odas esas cosas no en ien-
des lo que implica. Po que no lo sabes, po que no lo has i ido ni...,
no lo sabes has a que un día lo i es y dices: “¡Uy!, ¿ an a impo an-
cia iene el isado?”. Se me caducó y cuando llegué yo aquí, a
Se illa, conocí aquí a gen e que son amilia es ambién, son pa e de
mi amilia» (Moma ).
Como decimos, es a si uación solo cambia, la mayo ía de las eces,
cuando se ab e un pe iodo de egula ización y se iene la posibilidad de cam-
bia de es a us ju ídico. Así, la mayo pa e de quienes se encuen an en una
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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si uación egula izada han llegado a es a a pa i de los dis in os pe iodos de
egula ización que se han abie o:
«Los papeles los conseguí en el 99, había un ley que dice que si ú
es ás aquí… Como yo enía muchos papeles aquí que podían jus i i-
ca que yo es aba aquí an es del 99, po que es aba ing esá en el
Hospi al Maca ena, yo es aba abajando en una esidencia de
ancianos (…). Yo enía odo lo que jus i ica que yo es aba aquí an es
que salie a la ley» (Thiéka).
A Doudou, as año y medio en España, siemp e en Se illa, una
emp esa de cons ucción le ha hecho un con a o y ha log ado egula iza su
si uación en el p oceso de «no malización» de 2005. Aho a iene la a je a de
abajo- esidencia po un año como abajado po cuen a ajena en la cons-
ucción, que debe á eno a en b e e.
También pa a es e ámbi o, el de la si uación legal y la ob ención de
«papeles», son undamen ales las elaciones sociales, el g upo de apoyo con
el que se cuen e, an o de senegaleses como de au óc onos. Nos es amos e i-
iendo, undamen almen e, a la posibilidad de ob ención de un con a o de
abajo:
«Aho a engo odos los papeles. G acias a Dios, yo conocía a una
amiga española, que es u o aquí, me ha buscao un con a o de a-
bajo, con una muje que yo es u e abajando con ella. Es ella quien
me ha hecho un con a o de abajo, g acias a Dios, pa a pode a e-
gla los papeles. Eso ue en el 97. Ella me ha hecho un con a o de
abajo y yo lo he en egao allí, en el gobe nado ci il. Cuando salió
el acue do, yo ui a Senegal pa a coge el isado. Es u e casi seis
meses allí en Senegal espe ando que me llega a el isado, de aquí de
España. Y cuando ine con mi isado, en ego los papeles ahí en el
Minis e io de T abajo, y me han dao la esidencia» (Ma iéme).
En el p oceso de «no malización» comp endido en e el 7 de eb e o
y el 7 de mayo de 2005, la asociación de senegaleses de Se illa se mo iliza en
es e sen ido. A a és de las edes de apoyo, en las que es án in oducidos
miemb os de las sociedad andaluza, se consiguen hace más de 20 con a os
LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD
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de abajo, sob e odo de se icio domés ico discon inuo y con a os pa a el
campo. Hay que ene en cuen a, además, que es a egula ización no admi-
e pe misos po cuen a p opia y que la ac i idad p incipal de los senegaleses
es la en a, es deci , como au ónomos, po lo que el ecu so a las edes de
apoyo se in ensi ica.
O as pe sonas de la comunidad senegalesa de la ciudad, po media-
ción y apoyo de edes di e sas, ambién han conseguido egula iza su si ua-
ción en es e p oceso, consiguiendo, algunos, «los papeles» después de más
de es años en la i egula idad.
Nomb a , ambién, los casos en que, a a és de pe sonas que ac úan
como in e media ias en e con a ados y con a an es15, sean senegalesas o
no, algunos han conseguido con a os de abajo con los que hace se con los
papeles. De en e quienes lo han hecho pa a es e p oceso de «no maliza-
ción», hay quienes han enido más o una y quienes han enido menos, sien-
do es a ados con con a os que han esul ado se alsos, pe diendo así no solo
una impo an e can idad de dine o, sino ambién la opo unidad de egula-
iza su si uación16.
Como obse amos, la si uación legal depende, undamen almen e, de
la si uación labo al, y és a, a su ez, depende, en alguna medida, de las edes
de apoyo con que se cuen e. Coumba a i ma es a en elación con una aso-
ciación de muje es de Se illa, con la que pa icipó en ac i idades en el ba io
de San Je ónimo du an e el mes de junio del año 2003, po es a buscando
abajo en aquellos momen os. Así, dice abie amen e que se elaciona con
es a asociación, como se elaciona con o as an as, po conside a que oda
elación es buena a la ho a de consegui un empleo.
También ocu e que la si uación labo al depende de la legal, y así, una
ez conseguida la documen ación es cuando se puede ene acceso a la posi-
bilidad de abaja en cie os sec o es –«conseguí la documen ación y a pa i
de allí ya empecé a abaja en la asociación en la que aho a abajo»
(Moma )– o de egula iza la en a.
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15. Sabemos de pe sonas inmig an es no senegalesas que han llegado a paga po un con a o has a
6.000 eu os. En e los senegaleses, se han pagado 1.500 y can idades ce canas.
16. A o os se les ha denegado po no habe apo ado pa e de la documen ación eque ida pa a aco-
ge se al p oceso. Fundamen almen e, ha sucedido con la en ega de documen os que mos a an que es a-
ban en España an es del 8 de agos o de 2004. La ecomendación de algunos de los senegaleses de p esen-
a los papeles dados po la policía en alguna de ención ealizada du an e el eje cicio de la en a ambu-
lan e no ue seguida po algunos po miedo a que les ocu ie a algo. Sin emba go, odos los que apo a-
on dicha documen ación (además de los demás equisi os) se han egula izado.
La «buena in eg ación», iene de inida po la ealización de un aba-
jo o mal, un con a o y co ización a la Segu idad Social (To es, 2002). Es a
ensión en e si uación legal y si uación labo al es una cons an e en la ida
de odo inmig an e, y no es o a cosa que la consecuencia de en ende la
inmig ación de o ma u ili a is a exclusi amen e, como mano de ob a. Se
p e ende la admisión de inmig an es solo en an o que abajado es indi i-
duales y en los pues os que les ese emos du an e el iempo que nos in e e-
se. La legalidad se c ea en unción de «nues os» p opios in e eses, cons u-
yendo, de es a o ma, la exclusión social.
Con iene esal a el ca ác e pa icula de la si uación de los senega-
leses, an o en Se illa como en el es o de los luga es del Es ado en los que
esiden, pues po dedica se undamen almen e a la en a ambulan e, su
si uación depende, en g an medida, apa e de po lo dispues o en las leyes
gene ales sob e inmig ación, del a o que el gobie no local o o gue a es a
ac i idad.
Podemos da muchos ejemplos de cómo in luye en lo labo al la si ua-
ción legal ambién en cuan o a las polí icas sociales de las que la pe sona
puede bene icia se. Así, el ac ual plan EQUAL no incluye a los indocumen-
ados, aunque, median e un « a o » pueden ob ene aseso amien o en cuan-
o a sus posibilidades labo ales, que, po o o lado, son nulas –al menos, den-
o de la economía o mal– po no es a egula izados.
En es e sen ido, abajado es de asociaciones p o-inmig an es de
Se illa han exp esado en di e sas ocasiones, como e o y demanda a la Jun a
de Andalucía, que no sólo los inmig an es que es én egula izados puedan
bene icia se de p og amas como Andalucía O ien a, sino que ambién pue-
dan hace lo quienes no lo es én. Indudablemen e, es o pod ía ayuda a «no -
maliza » la si uación de muchas pe sonas.
Además de en el ámbi o labo al, la si uación legal in luye en la p opia
capacidad de o ganización a ni el colec i o. Los canales de pa icipación se
educen, cuando no se niegan, a a és de equisi os legales. Tal es el caso de
las asociaciones é nicas, donde quienes ca ecen de papeles no pueden o ma
pa e de la Jun a Di ec i a al no pode i ma ningún papel o icial. No hay nin-
gún ámbi o de la ida indi idual y colec i a que escape del ámbi o ju ídico.
Como enimos a i mando, en la ac ualidad, el núme o de senegaleses
y senegalesas en si uación de i egula idad adminis a i a es conside able-
men e al o, y no sólo po la llegada ecien e de algunos de ellos; ambién,
LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD
57
como emos, po di e sas si uaciones de i egula idad sob e enida así como
po la si uación de pe sonas que, lle ando más de dos años i iendo en
Se illa, no han conseguido egula iza su si uación.
Como a i ma Ja ie de Lucas, de lo que se a a es de oma en se io
la in eg ación, es amos hablando de p ocesos de in e acción, de adap ación
mu ua. Tampoco se pe sigue en se io la in eg ación si ol idamos la si uación
de asime ía en la elación de acogida que se da en los p ocesos de inmig ación
a los países de la UE. La sociedad de acogida debe da el p ime paso, que no
es el de la ole ancia (…), sino el de la ga an ía de de echos (De Lucas,
2002a:209), imp escindible, aunque no su icien e.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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LA FAMILIA:
HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES
LA FAMILIA SENEGALESA Y EL PROYECTO MIGRATORIO
«Aquí engo lo que se llama amilia a icana, sí, pe o amilia eu opea
no, de sang e, sang e, pe o noso os... bueno, mi p imo, ambién leja-
no, y pa e de la amilia. Así que, si es oy con mi p imo, nos llamamos
amilia, la sang e es muy... No que de pad e-mad e simplemen e lo que
es amilia, ¿eh? Mis p imos ambién es pa e de la amilia, así que
ep esen a ambién a la amilia aquí» (Ousmane).
«Vengo de una amilia muy g ande. Es una casa donde hay mucha
gen e: mis he manos, mis p imos, mis ías… Po ejemplo, una ía mía
que i ía con noso os, ambién. Uno se acue da de lo que siemp e me
dice esa ía mía, de habe se enca gado ella misma de mi educación, de
alguna o ma. Eso quie e deci que, sencillamen e, la educación de un
niño en Á ica no p ocede solamen e de los p ogeni o es, sino que, en
unción del iempo, en unción de la edad, el es o de la amilia, los
he manos, los íos, las ías, an ambién pues jugando su papel en es o,
¿no? Mis he manos ambién, mi he mano mayo , que ambién jugó un
papel impo an e y lo sigue jugando, pues a mí me debe p o ección, y
yo obediencia. Po que así uncionamos» (Moma ).
«Yo soy de una amilia g ande, con mi abuelo, mi abuela. No me ep e-
sen o como su nie o, pe o como su p opio hijo, y han hecho odo, odo
pa a que yo me... amos, que me lo pase como un hijo i iendo con su
pad e. Mi abuelo enía dos muje es, es no mal. En mi país ienes de e-
cho a casa e con una, con dos, o con es muje es» (Ousmane).
LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES
61
«Somos 16 he manos, mi pad e iene cua o muje es. Yo soy el p ime o
a ón... Los que somos de mismo pad e y misma mad e somos ocho»
(Cheikh).
«Tengo una amilia muy g ande, muy g ande. Allí es á mi pad e, mi
mad e, mis he manas, mis he manos, mis sob inos, oda mi amilia»
(Ma iéme).
«Mi pad e enía es muje es. Somos nue e he manos. Somos cinco
hemb as y cua o a ones. Pe o he manos de pad e y mad e somos cua-
o. Mi mad e iene dos a ón y dos hemb as» (Tako).
«Más bien pa a mon a una plan illa, ¿sabes? Po que mi pad e iene
cua o muje es. Pe o noso os, he manos de pad e y mad e, somos sola-
men e cinco. Y de pad e somos 22. Lo jus o pa a mon a un equipo, una
plan illa. Les conozco a odos, y engo elaciones muy buenas con ellos
y, po cie o, soy el más chico. Pe o mi mad e se sepa ó de mi pad e cuan-
do yo enía 3 años. Yo me lle o mejo con mis he manos de pad e. A algu-
no hace que no lo eo es años, y a o o hace sie e años» (Djiogou).
El modo de iliación17 wolo , e nia mayo i a ia en e los senegaleses de
Se illa, es undamen almen e el mismo cualquie a que sea la egión o la
ca ego ía social a la que pe enezcan: bilineal18. Tienen plena conciencia de
los dos linajes. La amilia wolo 19 es bilineal y pa ilocal.
Ac ualmen e, la es uc u a bilineal del pa en esco se man iene en
cuan o modelo ideal pe o se e leja cada ez menos en los hechos. Los dos
linajes20 eúnen a ibu os complemen a ios. El ma ilinaje iene un con eni-
do esencialmen e biológico, lo ansmi e la sang e, undamen o del pa en es-
co. Sus alo es psico-sociales inhe en es son la solida idad pe sonal y p o un-
da, la ayuda mu ua y el apoyo en los momen os di íciles, donde la supe i-
encia del pa en esco es á en pelig o. En el pa ilinaje, el aspec o biológico
es secunda io, su con enido es p incipalmen e social y polí ico. Los alo es
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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17. G upo de iliación es una unidad social pe manen e cuyos miemb os econocen un an epasado
común (Ko ak, 1997).
18. Filiación bilineal es aquella que es ma ilineal y pa ilineal, es deci , las pe sonas pasan au omá i-
camen e a o ma pa e del g upo de su mad e y de su pad e desde el ins an e de su nacimien o y pe ma-
necen como miemb os de ambos g upos de po ida (Ko ak, 1997).
19. La o ma de o ganización social wolo en cuan o a la amilia en Senegal (incluidos é minos de
pa en esco y o mas de i os de paso) ha sido ex aída p incipalmen e de La amilia wolo , (Abdoulaye-
Ba a Diop, 1985).
20. G upo de iliación unilineal: ma ilinaje o pa ilinaje.
son el hono , el p es igio y el alo . La condición social en el sis ema de cas-
as es he encia de la ama pa e na, po que la cas a mues a menos el pa en-
esco biológico que un s a us social, esencialmen e de inido po un o icio o
p o esión que el homb e debe ansmi i a sus hijos. Es al linaje agna icio al
que socialmen e pe enece el hijo, a pesa del econocimien o po odos de
la p imacía de los lazos biológicos u e inos.
Todo es o se aduce en la e minología del pa en esco, donde el c i e-
io de gene ación se p esen a como el más impo an e en el sis ema clasi i-
ca o io wolo . Un solo é mino puede indica a ios pa ien es a la ez. Así,
po ejemplo, no exis e é mino p opio que se e ie a al pa en esco en el sen-
ido de pad e o mad e. Waa-su designa a «los que han p oc eado». Baay
engloba al pad e, los he manos ge manos, de agna icio o u e inos21, gene al-
men e a odos los homb es de es a gene ación, con la excepción del ío
ma e no. Ndey o yaay engloba a la mad e, sus he manas ge manas, u e inas
y de agna icio, p imas y, po ex ensión, oda muje de la misma gene ación,
excep o la ía pa e na. Bajjan designa a la he mana ca nal del pad e o su he -
mana de agna icio, u e ina, su p ima y gene almen e a odas las muje es de
la gene ación del pad e y los empa en ados con él. Y Nijjay al he mano ca -
nal de la mad e, he mano u e ino o de agna icio, p imo de es a, po ex en-
sión odo amilia de la mad e pe enecien e a su gene ación.
El aslado de es e modelo a la sociedad se illana se mani ies a en el
desconcie o de los andaluces cuando algún senegalés se dice «pad e» de
alguien. Empieza en onces la con usión has a que «se descub e» que el con-
cep o de pad e no equi ale al nues o sino que engloba, como acabamos de
e , a a ios homb es de una misma gene ación. «Cheikh me dijo que
Mamadou e a su hijo. Y cla o, yo digo “pe o, ¿o o hijo ienes?”, y es que no es
su hijo-hijo», comen a una pe sona de Se illa que abaja en una asociación
de a ención a inmig an es.
Es a iden i icación e minológica de los pa ien es di ec os y de los cola-
e ales del mismo linaje y del mismo sexo (el pad e y su he mano, la mad e y
su he mana), se aduce po una ac i ud pa ecida hacia ellos. Al con a io, la
dis inción e minológica de los amilia es y de los cola e ales del mismo sexo,
pe o de linajes di e en es, se exp esa con compo amien os opues os.
LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES
63
21. Agna icios son los miemb os del g upo de iliación pa ilineal y los u e inos los del g upo de ilia-
ción ma ilineal.
pe o me di o cié de mi ma ido. Yo engo cinco hijos con él y se mu ió uno.
Es án ahí dos, los o os dos es án en F ancia, es udiando», Ma iéme); quienes
se casan allí es ando aquí («me casé en Senegal. Aunque yo es aba aquí, me
casé. Me casé o me casa on. Como allí los que se casan no hace al a que i -
men, que si no, que los pad es que pueden i ma . En onces, pues me casa on
mis pad es», Cheikh); quienes se casan aquí con alguien de allí («aquí
encuen o a un homb e, que me ha ayudado muy bien, que es uno de mi país,
es mi paisano. Es u e saliendo con él dos años y después nos casamos, después
nos casamos aquí en Se illa mismo», Ma iéme); quienes se casan aquí con
alguien de aquí («es oy casado con una española. Me he casado aquí con una
española y enemos una niña muy guapa. Lle o es años de casado, dos años
y pico», Moma ); quienes ienen de o os luga es casados con gen e del país
en el que se encon aban («yo engo con mi ma ido de B asil y lle amos unos
meses en Se illa», Ma iela); y quienes pasan po a ias de es as si uaciones a
lo la go de su ida («me casé aquí con una española, de Se illa, y la cosa no
ha salido al como yo lo pensaba y el ma imonio ha du ado solamen e cua o
años. Es oy casado de nue o con una senegalesa. Aho a engo una muje sene-
galesa que es á espe ando un niño. Me casé con ella cuando ui a Senegal,
hace po los menos cinco o seis meses. Fui a Senegal de acaciones y es u e dos
meses y sie e días. Y ahí me casé», Mous apha).
Hay ma imonios de senegaleses en Se illa cuyos hijos nacen en
Senegal. En es a si uación, pueden da se a ias posibilidades: que los hijos
pe manezcan allí con miemb os de la amilia (la mad e, la amilia de él…)
o bien que, as pasa un pe iodo de iempo en el país de o igen, i an un
p oceso de eag upación y hoy se encuen en en Se illa con sus pad es.
También hay ya ma imonios de senegaleses cuyos hijos han nacidos en
Se illa; hay que ene en cuen a que la emig ación senegalesa a Andalucía
comenzó en los 80, iniendo en núme o signi ica i o a pa i de los 90, po
lo que ya ha habido iempo pa a que comience la segunda gene ación:
«Yo llegué en 1989. Y nació mi p ime niño, la niña, en el año 90. El
segundo nació en el 92» (Tako).
Se a i ma que con los niños que han i ido su p oceso de encul u ación
en Senegal y ienen ya con una cie a edad a Se illa se iene menos p oble-
mas que con los nacidos aquí. La lógica de es a a i mación se hace e iden e
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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si enemos en cuen a que pad es e hijos, en el p ime caso, i en unos mis-
mos pa ones cul u ales, compa en los mismos alo es y pa en de las mismas
ep esen aciones simbólicas de la ealidad. En la casa, aún en Se illa, se habla
y i e en wolo , y los hijos pueden es a ambién p esen es en los espacios que
la cul u a senegalesa o ezca en la ciudad. Sin emba go, con los senegaleses
de segunda gene ación, los nacidos aquí, la si uación es muy dis in a. Hay
hijos e hijas de ma imonios en los que ambos miemb os son senegaleses que
no hablan ni comp enden el wolo . Al habe nacido y habe se c iado en
Andalucía, se mue en en e dos mundos muy di e en es y apenas a iculados:
el de su p opio con ex o amilia senegalés y el de la escuela, el ba io, la ciu-
dad. Los con lic os de es os niños con sus amilias son ecuen es.
En la ansmisión de la cul u a de o igen a los hijos de pa ejas de sene-
galeses en Se illa, algunos op an po en ia a es os du an e un cie o iempo
a Senegal: Bouna, de al ededo de seis años, ha ido allí du an e unos meses
del 2004, con su amilia, pa a ap ende el Co án. Po su pa e, ambién hay
quienes deciden en ia los po un pe iodo de iempo más la go: ac ualmen-
e, un ma imonio es á haciendo los p epa a i os pa a en ia a sus dos hijos,
de es y cinco años, a Senegal con su abuela pa a que ayan allí al colegio.
En es e ema, la amilia alo a no solo la in eg ación de los hijos en la socie-
dad ecep o a sino, ambién, su elación con Senegal y con sus pad es y
demás amilia es, en el sen ido de e i a p oblemas su gidos en los p ocesos
de encul u ación en la sociedad ecep o a.
También en elación al ema de la ansmisión de los alo es de o i-
gen, es de e minan e la elación que gua de cada amilia en conc e o con el
es o de la comunidad senegalesa de Se illa. Asis i a euniones, i os y ies-
as de senegaleses, compa i edes de comunidad, no educi el con ex o
senegalés únicamen e al núcleo amilia , p opicia á una mayo ansmisión
de la cul u a de o igen, pues no se a a solamen e de alo a es a, sino de
i i la, única o ma de ansmisión posible.
Toda ía la g an mayo ía de los senegaleses en Se illa pe enece a la
«p ime a gene ación» de inmig an es, pe o, como es amos obse ando, el
eag upamien o amilia y la consolidación de la comunidad é nica senega-
lesa en la ciudad es án dando luga a nue as ealidades que son necesa ias
analiza y que, desde el p opio colec i o senegalés, se sien en como una
nue a p oblemá ica que deben esol e . Po que ¿cuál es la iden idad de es os
niños y niñas?, ¿de dónde son?, ¿qué a a pasa con ellos?
LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES
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«…, po que los senegaleses cuando inie on al p incipio, solamen e
enían los homb es, después ya empezó a ae las muje es, y después
ya empezó a ae a los hijos. Y aho a mismo que ya ienen aquí hijos,
po ejemplo, ma imonios mix os, y algunos ma imonios senegale-
ses, pe o que los hijos ya es án empezando a c ece , y aho a lo que
que emos es que los niños no pie dan sus aíces. Algunos niños que
ya an a su ai e, pues si an a su ai e, el camino que an no a a se
un buen camino. En onces, in en a ecupe a a es os niños y pa a
es a jun os siemp e con los senegaleses y no pie dan sus aíces»
(Cheikh).
La poligamia
En cuan o a la poligamia, aunque es é muy a aigada en Senegal, es á debi-
li ándose:
«Hoy hay muchas muje es que ya no dejan al ma ido que enga más
muje es, solo ella» (Cheikh).
«En Senegal cada ez se da menos es a si uación. Po un lado, las
muje es no quie en y si su ma ido se casa con o a, ellas se di o cian.
Y po o o lado, los jó enes ya no quie en es o» (Babaca ).
Los wolo ienen una al a asa de poligamia, supe io a la de o as
e nias de Senegal.
«Aunque es o es é a iando, es algo muy complejo, pues es algo muy
a aigado. Incluso quienes no es án muy de acue do pueden ene
más de una muje po el peso que allí iene» (Moma ).
An es de la en ada del Islam, que limi ó el núme o de esposas a cua o,
no exis ía ningún ope, y oda ía hoy los ma abou (líde es eligiosos) de la
co adía islámica mou ide pueden posee más de cua o muje es. «¡Un ío mío
en Senegal iene 9 muje es! Es el que más muje es iene en Senegal. Tiene mucho
dine o» (Doudou). En la cues ión de la poligamia exis e una c eencia en
Senegal: mien as más muje es enga un homb e, con más sue e le a a á la
ida: «Mi he mano no iene sue e, le dije on po qué no se casaba, lo hizo pe o,
como no iene dine o, las cosas ue on peo . Aho a se han sepa ado» (Doudou).
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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El ene muje es da p es igio social. De es a o ma, se dan casos en
que, a pesa de ene pocos ecu sos, un homb e pueda llega a ene a ias
muje es. El que ellas acep en, ambién es cues ión de lo que se alo a en
cada sociedad, y, en Senegal, llegada una de e minada edad, la muje debe
es a casada. El cómo la pe cibe la sociedad ambién es á en unción de es o.
Po es e mo i o, el ío de Doudou iene nue e muje es: se a a de un ma a-
bou con cien os de discípulos (de ellos habla emos en el capí ulo sob e la
eligión), algunos de los cuales, cuando en que sus hijas ya es án en edad
a anzada, les piden al ma abou que las ome como muje .
En la ac ualidad, la o ganización de la amilia polígama se basa, cada
ez más, en la au onomía de las co-esposas. Aún así, la posibilidad de man-
ene núcleos sepa ados con cada una de ellas depende, sob e odo, de las
posibilidades económicas de la pe sona, habiendo ambién ma imonios
polígamos donde odos con i en en la misma casa. Es os son la mayo ía. Po
el con a io, si se dispone del dine o su icien e, cada esposa i e de o ma
sepa ada con sus hijos; exis e una au onomía en cada núcleo y una igualdad
de s a us en e ellas. Es a au onomía que con o ma cada g upo de esposa e
hijos, como unidad social elemen al, la obse amos cla amen e en el con-
ex o de la emig ación, donde el ma ido puede es a con una de sus esposas,
y deja y man ene , o po lo menos esa es su obligación, al es o en Senegal.
En caso de que las que pe manezcan en el luga de o igen no eciban dine-
o pa a su manu ención y la de sus hijos, ienen la posibilidad de di o cia -
se y, de hecho, hoy es es a una de las p incipales causas de di o cio en
Senegal.
Sin duda, el ema de una g an casa a icana de amilia polígama es
complejo. Se a a de una casa en la que i en el pad e, sus esposas y los hijos
que haya enido con cada una de ellas. A su ez, a medida que es os hijos se
an casando, quienes así lo deseen, o no engan posibilidad de o a cosa,
cons uyen una nue a habi ación (habi ación con salón y cua o de baño) en
la que i i con su muje y sus hijos. Sin duda, supone un aho o de dine o
y una alo ación de la ida en amilia, pe o ambién iene di icul ades en
cuan o a la con i encia, ema en el que no en a emos en es e abajo. Sí
menciona emos la cues ión de la he encia, pues pensamos que ambién
iene sus implicaciones en quienes se encuen an en la emig ación. El sis e-
ma de he encia musulmán hace que al mo i el pad e sean los hijos los que
he eden. Si la casa se ende y se epa e el dine o, cada una de las muje es
LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES
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que han quedado iudas, pasa á a i i con alguno de sus hijos23. Si se da la
ci cuns ancia de que es uno de ellos quien comp a la casa a sus he manos,
aunque pe mi a que las iudas de su pad e, y no solo su p opia mad e, se que-
den a i i allí, la si uación cambia: la con i encia es dis in a y muchas, al
inal, op an po ma cha se.
Quizás es o in luya de alguna mane a, como e emos en el capi ulo
de elación con el luga de o igen, en la in e sión en la comp a de casas en
Senegal, no solo pa a uno mismo, sino ambién pa a mad es y he manos.
La cues ión de la poligamia siemp e es uno de los enómenos que más
llama la a ención en la sociedad se illana. Djiogou cuen a a es e espec o
cómo, cuando oda ía no había alcanzado la mayo ía de edad y es aba salien-
do con una chica andaluza, un día ella le dijo que enía que sali con ella y
con su amiga, a la que ambién le gus aba Djiogou: él pod ía hace lo, igual
que su pad e podía ene has a cua o muje es.
El caso del ma imonio polígamo con p esencia de una se illana,
según a i man algunos, se es á pe diendo. Sin emba go, hoy, en Se illa, oda-
ía hay casos de senegalés con muje andaluza en Se illa y senegalesa en
Senegal. En la o mación de es os ma imonios no malmen e ha sucedido
que, de en e quienes llega on aquí jó enes y se casa on con una andaluza,
algunos, pos e io men e, muchas eces po p esión amilia , aunque no solo
po es o, se casa on con alguien en Senegal, pudiendo, en alguna ocasión,
man ene lo ocul o a la p ime a24. Quienes emig an ya mayo es y es án casa-
dos allí se empa ejan menos con muje es de aquí. Sin emba go, si pensamos
no solo en elaciones de ma imonio, en e quienes emig an jó enes, el ene
muje allí no se á impedimen o pa a busca elaciones aquí, en e o as cosas
po que «no es cues ión de poligamia, no quie o casa me». En muchos casos se
econoce que ene elación con alguien de o igen dis in o al senegalés
implica menos comp omiso que si se a a de alguien del mismo o igen. De
odas o mas, en odo lo que es amos diciendo no se a a de enuncia leyes
ni eglas, pues se dan di e en es si uaciones.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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23. Si no acep an casa se con un he mano del ma ido mue o, pau a que en las elaciones de pa en es-
co en Senegal es la habi ual.
24. Si nos si uamos en el papel de la muje , es impo an e el o den. Así, el acep a una elación o, inclu-
so, el ma imonio con un senegalés que enga esposa en Senegal, indudablemen e no se á lo mismo que,
si una misma es la p ime a y a los dos años de ma imonio, el ma ido se casa en Senegal con o a.
Algunos homb es senegaleses plan ean la di icul ad de encon a a
muje es blancas que es én dispues as a compa i ma ido con o as muje es,
y es o se ex iende no sólo a la o ma del ma imonio sino a las demás elacio-
nes de pa eja. Debido a es o, a la ho a de in en a inicia alguna elación con
muje es en Se illa, en ocasiones ocul a án el hecho de es a casados o de
con a con más elaciones. De en ada, se piensa que «las de aquí» no admi-
i án es a si uación. Algunos, cuando han en ablado una elación de cie a
con ianza, hablan de su si uación «pa a no engaña . Yo soy since o. Me gus a
se since o». Desde luego, es muy común ene una no ia en Se illa (sea
andaluza o ex anje a) y una muje en Senegal.
Las pa ejas mix as
Es amos de acue do con Josiane Le Gall (2003) en cuan o a la ambigüedad
del concep o mismo de «ma imonio mix o», que noso os amplia emos al
de «pa eja mix a» po en ende que no es necesa io el casamien o pa a en a-
bla el ipo de elaciones a la que e ie e su in es igación. Como a i ma es a
au o a, se a a de una cons ucción social que si úa es e concep o en oposi-
ción al de «pa eja no-mix a» o «pa eja no mal». El ma imonio mix o se
ca ac e iza siemp e po la no con o midad con la no ma social: la no ma de
la p oximidad social en e los miemb os de la pa eja es ansg edida. Los c i-
e ios empleados pa a delimi a las pa ejas mix as pueden se di e sos,
haciendo e e encia a es a us social, lengua, cul u a, nacionalidad, eli-
gión… Es deci , las pa ejas son mix as desde un de e minado en oque.
Noso os u iliza emos el é mino «pa eja mix a» pa a las elaciones donde
ambas pe sonas son de o ígenes é nicos di e en es25.
El ema de la pa eja, sob e odo cuando se o maliza en ma imonio,
no es sólo una cues ión en e dos pe sonas, las espec i as amilias juegan
ambién un papel impo an e. En Senegal es común elegi cónyuge den o
del en o no amilia ; si es o no ocu e y, po ejemplo, la o a pa e pe enece
a o a e nia, se in en a que, «al menos», sea de la misma eligión: «Po lo
menos la chica es musulmana y Alá no habla de e nias, ni clases. Si la chica
es musulmana, pues ya es á». Reconocen que si la elación alla a end ían
que escucha aquello de: «¿Lo es? Ya e lo decía yo».
LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES
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25. En Québec, e ie en a di e encias é nicas o lingüís icas, más que eligiosas, aunque los ma imonios
in e cul u ales son ambién, en cie os casos, ma imonios in e .- eligiosos, en e c is ianos y musulmanes
(Le Gall, 2003).

«Desde que es oy aquí, mi mad e sólo me ha dicho una ez que po
qué no me caso con una p ima mía, y lo hizo iéndose, sabe que no
lo oy a hace » (Illiman).
Sin duda, la p esión amilia con inúa en la emig ación y se p olonga
a lo la go del iempo. Djiogou lle a ce ca de diez años aquí, sale con chicas
de Se illa y ecibe llamadas ele ónicas de su amilia pa a que cuide la ela-
ción con la no ia que le ienen buscada en Senegal desde hace años y de la
que le en ían o os de mane a pe iódica. También en Mon eal hemos cons-
a ado es a p esión amilia en la emig ación. Abdoulaye, senegalés de Daka
de 28 años, en Mon eal desde 1998, nos comen aba cómo «cuando oy a
Senegal odo el mundo me dice que a qué espe o pa a casa me. Ellos p e ie en
que sea con una senegalesa, pe o no ienen p oblema si es de aquí. Pe o yo
engo un amigo con una no ia de aquí (de Quebec), la amilia le ha obliga-
do a casa se con una senegalesa y aho a la no ia de aquí no quie e casa se con
él. Y engo o o que le ha pasado lo mismo pe o la muje de aquí sí quie e casa -
se ambién con él». El ema de la poligamia con inúa, como emos, a a és
de las edes asnacionales.
En e los senegaleses de Se illa p edomina la endogamia, aunque hay
un núme o c ecien e de ma imonios mix os que, al posee sus pa icula ida-
des, son i idos de mane a di e en e a los endogámicos. Las pa ejas que o -
man ma imonios mix os es án o madas, sob e odo, po un homb e senega-
lés y una muje andaluza, aunque ambién hay casos de ma imonios en e
muje es senegalesas y homb es andaluces o en e senegaleses y pe sonas de
un e ce país.
Si el ma imonio es no malmen e un p oceso cons an e de negocia-
ción en e las pa es, cuando se a a de enlaces en e pe sonas de di e en es
cul u as la negociación es más complicada, y así lo explici an algunos. En
es os casos, «cada uno iene que i cediendo, pe o cede no es ácil, es un su i-
mien o, po que son cosas impo an es pa a i» (Moma ). Así, su gen p oble-
mas de con i encia de i ados de los dis in os pa ones sociocul u ales, sob e
odo en cuan o al di e en e papel que pa a cada quien juega la eligión y en
cuan o a los dis in os modelos de elaciones amilia es y de cul u as de géne-
o. Lo que es impo an e pa a uno, puede no se lo pa a el o o, como e e-
mos más adelan e al a a las di e encias en e las echas ele an es, los i ua-
les y ies as p incipales de los senegaleses ( an o en el p opio Senegal como
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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en sus o mas de celeb ación en la sociedad se illana) y las echas y i os
impo an es en Andalucía.
Caso di e en e es el de Dia ou, senegalesa que llegó a España a la edad
de sie e años y que acaba de con ae ma imonio con un se illano; como
ella misma econoce: «en mi caso sí es ácil po que yo es más… engo cos um-
b es más de aquí que de allí. No es lo mismo que yo llega a eni con la edad
que engo aho a mismo y empeza a sali con un español. Eso sí se no a ía la
di e encia. Se no a ía la di e encia más que aho a. Pe o es que, en e dad, ene-
mos más o menos los dos las mismas cos umb es».
Pe o, como decimos, casos como el de Dia ou son excepcionales, lo
habi ual es que los pa ones sociocul u ales sean dis in os. Así, po ejemplo,
las o mas de exp esa el ca iño son di e en es y es o puede se , en algunos
casos, de lo que más duela. Pa a una pa e de la pa eja supond á una impo -
an e ca encia, pues aunque se sepa que ida, en ocasiones no «no a á» que
la quie an.
«Mucha gen e nos dice que no somos ca iñosos. Me acue do que lo
dijo una muje que abajaba con noso os. Pe o lo que pasa es que
ac uamos de mane a di e en e. Po ejemplo, noso os nunca amos
cogidos de la mano con nues a pa eja, y mucho menos le damos un
beso en público, aunque sea nues a muje . Todo queda en el ámbi-
o p i ado» (Moma ).
Las decisiones de en qué «cede » a ían de una pe sona a o a. Así,
o o senegalés casado con una se illana exp esa lo boni o que le esul a
coge se de la mano con su muje , cosa a la que no es á acos umb ado y que
comen a le cues a mucho abajo, pe o que lo hace, sob e odo, po lo que
eso signi ica pa a ella.
Exis e en e ambas pa es de la pa eja, además, y de o ma muy e iden-
e, una compa imen ación de espacios. Los senegaleses ma can la elación
de sus pa ejas con su p opio colec i o. Exis en dos espacios muy di e encia-
dos: los espacios compa idos, con ex os p opios de la pa eja, undamen al-
men e el hoga y aquellas ies as amilia es que en Andalucía se celeb an
«con los uyos» (Nochebuena, Fin de Año…) y los espacios exclusi os, que
se compa en solamen e con pe sonas del mismo o igen. Pe o es o es más un
discu so de igualdad, o al menos de equilib io, que una ealidad de ambas
LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES
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pa es. El «espacio ese ado» iene mo i ado po una demanda de la mi ad
senegalesa de la pa eja. Los espacios a compa i y los espacios a ese a se
an ma cando. Se pe cibe, de es a mane a, lo que cada quien en iende po
« ida p i ada». Pa a el senegalés, el ene un espacio p opio es i al. Así es
como cub e necesidades sociales y simbólicas impo an es que suponen la
ea i mación de su iden idad senegalesa, de su iden idad como pa e de una
comunidad di e enciada. Los senegaleses a i man, en su mayo ía, necesi a
es a con senegaleses, y es o no es una excepción pa a los componen es de
ma imonios mix os, que, si cabe, necesi a án más que el es o man ene las
ac i idades que ealizan de mane a conjun a con los demás senegaleses po
no i i en un hoga senegalés. Es a demanda de iempo pa a es a en e «los
suyos» es algo que, en la mayo ía de los casos, el senegalés a i ma que la pa e-
ja no en iende o, si lo en iende, no lo lle a bien26:
«Yo he es ado sie e años con una muje de aquí. No comp endía que
quisie a pasa iempo ue a de casa con los senegaleses. Es como si se
les ol ida a que no somos de aquí» (Babaca ).
Quizás sea es a, en e o as, una de las azones po las que son los hom-
b es que o man pa e de ma imonios mix os quienes lle an adelan e la aso-
ciación de senegaleses que, como a i man ellos mismos, iene como p inci-
pal obje i o ea i ma al g upo, man ene su iden idad y cul u a en es e
nue o espacio ( ambién algunos de los p esiden es de asociaciones de sene-
galeses en G anada es án casados con andaluzas): «no es solo de lo que se
habla, ambién es cómo se habla, la mane a en que e sien as, qué se come…»
(Moma ). O o senegalés de la asociación, ambién con muje andaluza,
explica á el hecho de que sean los miemb os de ma imonios mix os quienes
más esponsabilidades engan en la asociación de senegaleses po su mayo
acilidad pa a man ene elaciones con la sociedad ecep o a:
«Es no mal que sean los senegaleses de ma imonios mix os los que
es emos abajando en asociaciones p o-inmig an es o de inmig an-
es, ya que es amos más acos umb ados, po ene ma imonios mix-
os, a la elación con la sociedad de acogida» (Kha ).
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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26. En el apa ado de « edes de comunidad», e emos cómo ambién, a la ho a de liga , los jó enes
senegaleses compa en es os p oblemas con los más mayo es.
Po lo an o, exis e una cla a dis inción en e los dos mundos y en cada
uno de ellos se unciona con sus lógicas cul u ales p opias. Los alo es que
igen las elaciones (edad, géne o, e c.) de la sociedad de o igen, se man ie-
nen cuando se es á en e senegaleses. Así, señalan, po ejemplo, que hay
cosas que no se pueden con a , que en e los senegaleses de e minadas cues-
iones se man ienen en sec e o, son abúes. La sociedad, empezando po la
amilia, es muy impo an e, y si hay que man ene algo ocul o po que des e-
la lo pueda implica pelig o pa a la es uc u a amilia , se gua da á silencio.
Sin emba go, ese abú puede no se al cuando se es á con andaluces,
pudiéndose habla en es e con ex o de lo que se man iene ocul o pa a el p i-
me o. Es deci , al es a suje os a dis in as lógicas cul u ales, un mismo asun-
o puede se a ado en ambos con ex os de mane a di e en e po unas mis-
mas pe sonas. A su ez, es de e minan e lo que cada quien conside a « ida
p i ada». Po an o, no es exigible pedi explicaciones al espec o.
Las muje es de aquí casadas con senegaleses sólo pa icipan en cosas
muy señaladas en e odas las ac i idades que ealizan los senegaleses a ni el
de g upo, caso de bau izos y o os i os de paso. Pe o cuando su p esencia se
hace más e iden e es en las ac i idades que se o ganizan a a és de la
«Asociación de Inmig an es po la Igualdad», y aún en es as, asis en a pocas.
La pa e no senegalesa pa icipa ambién, a a os, en las ies as se illanas en
las que los senegaleses son uno de sus p o agonis as sociales, caso de la
Cabalga a de Reyes Magos del ba io o de la Velá de San Je ónimo, aunque
ello iene a signi ica , en algunos casos, más un «hace ac o de p esencia»
que un compa i la ies a27.
Las di icul ades y con lic os que su gen en la con i encia en e pa e-
jas mix as se ejempli ican bien en el siguien e caso: du an e una empo ada,
algunas pa ejas mix as decidie on i i una expe iencia que p on o abando-
na on: sali jun as po la noche. Lo hicie on du an e poco iempo po que,
según algunos senegaleses, gene aba co illeos en e las muje es, ya que cada
una in o maba a las demás de cómo se compo aban sus ma idos en di e sos
ámbi os y las o as daban su opinión sob e si ellas le consien en eso al suyo o
no. Y es a cohesión, o in e cambio de in o mación en e muje es se illanas,
e a sen ida como una amenaza po los cónyuges en su doble iden idad de
LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES
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27. Es e ema de la pa icipación en las ies as lo a a emos más adelan e, en el epíg a e «Con ex os de
elaciones mul ié nicas».
lengua o de la eligión, en o os a la ges ión del iempo, al en ío de dine o,
a la educación de los hijos, al espacio p opio y al espacio de la pa eja en ela-
ción a las p e oga i as de la amilia ex ensa o de los g upos de pe enencia
de uno u o o, a los oles en la amilia, e c. Va ias de es as pa ejas en Se illa
han e minado po sepa a se. Algunos dan como azón que «los senegaleses
no se dejan lle a , aquí no malmen e a an de a as a , de que no es és con
los uyos, y hay que se muy alien e pa a en en a se a eso» (Babaca ). Sin
emba go, pensamos que es as sepa aciones de pa ejas mix as se dan en un
con ex o en el que las sepa aciones y di o cios es án a la o den del día, sien-
do el núme o de up u as de pa ejas andaluzas ambién muy al o.
En cualquie caso, los ma imonios mix os son pe cibidos po los sene-
galeses –po la inmensa mayo ía y no sólo po los que es án casados con pe -
sonas de aquí– como un elemen o que acili a la in eg ación en la sociedad
se illana. Quizás el que ambién es o sea pe cibido de la misma mane a po
pe sonas de la sociedad ecep o a eacias a la in e cul u alidad, es lo que ha
lle ado a que en los ac os acis as de Can’Anglada, en Ca aluña, en el año
1999, o de El Ejido, en Andalucía, en el 2000, se haya a acado pa icula -
men e a las pa ejas mix as po se es e un signo de a aigo y es abilidad en la
sociedad ecep o a. El que los ma imonios mix os sean un indicado de
buena inse ción no signi ica necesa iamen e que sean un equisi o pa a la
in eg ación; al igual que ampoco los ma imonios endogámicos cons i uyen
e idencias de seg egación. Nos unimos a los análisis que cues ionan que las
pa ejas mix as sean la úl ima e apa de un p oceso de asimilación. Como
emos, su cons i ución puede con ibui a la ea i mación del g upo mino-
i a io.
La eag upación amilia
El ema de la eag upación amilia no puede en ende se sin ene en cuen-
a la emig ación como p oyec o amilia en el que cada indi iduo iene su
papel pa a el man enimien o y la ep oducción del g upo domés ico en
Senegal. Y la emig ación como p oyec o amilia hay que e la, a su ez, en
elación con el deseo de pe manencia o no en Se illa, con la sa is acción de
unos p oyec os conc e os y con si exis i á o no un ele o en las posiciones y
esponsabilidades. La exis encia de un e dade o espacio asnacional y el
hecho ecuen e de i i a ios meses en Se illa y a ios en Senegal ambién
ma ca el p oceso de eag upación.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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Algunos de los senegaleses y senegalesas que i en ac ualmen e en
Se illa han eag upado, ya sea hablando en é minos legales o no. T as un
pe iodo de 5 ó 10 años de es ancia en el país, hay quienes han aído a su
muje , o a sus hijos, o a algún he mano o sob ino, o a a ios de los an e io-
es, de o ma sucesi a. O os no lo han hecho, o solo han aído a una pa e.
Si el deseo del senegalés o senegalesa en cues ión es ol e a Senegal,
si además no compa e en g an medida los alo es po los que se ige es a
sociedad y si a es o se añade la i encia de si uaciones du as po las que no
se desea pasen los allegados, es más que p obable que es a pe sona no desee
que su amilia enga:
«Yo engo una amilia muy g ande, así que es á ahí mi hija. Me gus-
a ía que enga, pe o aho a mismo no. Tiene que cambia la si ua-
ción. Pe o pa a i i aquí pa a siemp e, no. Que enga mi hija pa a
acaciones, po ejemplo, y nada más, pe o pa a queda se aquí, no. Yo
sé que ella ampoco quie e que yo me oy a queda aquí oda mi
ida» (Ousmane).
También hay quienes ni se plan ean la posibilidad de ae a algún
amilia debido a que la al a alo ación del país y la sociedad p opios es á
siemp e p esen e (aunque en algunas si uaciones pueda se más una cues ión
de «pose» delan e de quien le habla), jugando un papel de e minan e en
odo el plan eamien o de la emig ación:
«Yo no quie o ae a la amilia. Nunca, ne e , ne e , ne e , como
dicen los ingleses. No, mi pad e iene su mundo allí, iene su mundo
y sigue haciendo su ida allí, y le a bas an e bien, o sea, que no iene
po qué eni aquí, ni mi pad e ni mi mad e» (Moma ).
Los alo es p esen es en la sociedad de o igen que igen las elaciones
en e los dis in os miemb os de la amilia se ienen muy en cuen a a la ho a de
que e ae o no a algún pa ien e. Si, po pone un ejemplo, la muje de un
senegalés que se encuen a en Se illa es á emba azada po p ime a ez, la posi-
bilidad de ae la desde Senegal a es a ciudad ni se plan ea, debido al hecho
de que es e p ime emba azo, en Senegal, debe i i se con la amilia: es la
amilia la enca gada de enseña le a esa u u a mad e odo lo que debe sabe
LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES
87
espec o a su es ado. Sin emba go, emos cómo hay un p oceso de adap ación
de es os alo es a las ealidades mig a o ias. Así, si la muje emba azada de su
p ime hijo se encuen a ya en Se illa, no i á a Senegal a ene lo, busca á el
apoyo y la ayuda en su g upo de Se illa. En los hospi ales de la Maca ena y de
Vi gen del Rocío ha nacido, al menos, una ein ena de niños senegaleses.
Debemos hace una dis inción en e dos ipos de eag upamien os:
aquel en el que el ae a la amilia, sob e odo a muje e hijos, se hace po lo
que signi ica en cuan o a es a acompañado po los se es más ce canos y que-
idos, y el que se hace con los hijos mayo es u o os miemb os de la amilia
pa a que es os ealicen el ele o mig a o io y pode eg esa a Senegal o segui
aspi ando a hace lo con una base sólida. En el p ime caso, de lo que se a a,
sob e odo, es de no sen i se solo, pues no hay que ol ida que la comunidad
senegalesa de Se illa se ha o mado una ez llegados a la ciudad y en el luga
de o igen no malmen e muchos de sus in eg an es no se conocían. En el
segundo caso, en a en juego la cues ión del epa o de esponsabilidades, es
el deseo de ae a algún o o pa ien e pa a que se co esponsabilice en el man-
enimien o amilia . El obje i o exp eso es que quien enga pueda hace se
ca go, median e su abajo aquí, de pa e de la amilia en Senegal. Como ya
hemos apun ado epe idamen e, hay que ene en cuen a que la amilia englo-
ba a un núme o inde e minado de pe sonas, po lo que muchos senegaleses
emig an es man ienen, con el dine o que mandan desde aquí, no solo a su
amilia conyugal y/o a su amilia nuclea de o igen, sino ambién a ascendien-
es, a he manos, amilia de he manos, p imos y o os. Todos ellos o man «mi
amilia». La eag upación es una o ma más de cumpli la es a egia de epa -
o de esponsabilidades espec o a la pa e de la amilia que queda en Senegal:
«Yo, al p incipio, decía que no que ía eag upa a nadie, pe o al inal
c eo que quie o hace lo, po lo menos que mi he mano, un he mano,
po que es á ahí y no es á haciendo casi nada. Pensé que si es á allí,
pues yo le engo que segui lle ando el ca go. Sé que no hay nada,
así que oy a in en a ae lo po lo menos y él pueda man ene su
muje y sus hijos ya. Po que él es á casao. Dos he manos, los dos
es án casaos, y cada uno iene dos niños y los dos niños que es án a
mi ca go, o sea, que engo que man ene al pad e, a la muje , a los
niños, ¡es que odo es á a mi ca go!» (Cheikh). Ac ualmen e, es e
he mano ya se encuen a i iendo en Se illa.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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«Yo he aído a odos: a mis dos he manos, a mi he mana, al ma ido
de mi he mana, a mis sob inos… Solo queda en Senegal mi mad e,
que aho a i e sola po que mis he manas se han ido a i i con sus
ma idos. El úl imo he mano que he aído ue en el 98. Lo aje como
a los o os: le conseguí un con a o de abajo y allí se saca on el isa-
do. Aho a no es así de ácil. Mi he mana ino po el eag upamien-
o en el año 2000, yo ui quien le hice odos los papeles» (Babaca ).
El ema del imagina io exis en e en Senegal espec o a Eu opa am-
bién es á muy p esen e en el ema de la eag upación. Es di ícil lucha con-
a es e mi o de Eu opa como luga donde la pe sona iene y se en iquece en
poco iempo pa a después ol e al p opio país y mon a un negocio. Y ello,
a pesa de lo que algún emig ado pueda con a , en e o as cosas po que, en
algunos casos, sí sucede de esa o ma. Muchos senegaleses que i en en
Se illa, aunque no desean que engan amilia es po las du as expe iencias
que ellos mismos han i ido (o po que no conside an que sea el momen o
idóneo, o po cualquie o o mo i o), no se en con el de echo de impedi -
lo, a i man que lle an pa e de azón al deci que no es a án peo que allí:
«Tengo o o (he mano) que ambién es á deseando y que se mue e,
se mue e, pe o quie e eni , quie e eni . Pe o cuando es u e en
Senegal el año pasao, lo es u imos hablando, yo le expliqué cómo
es á la si uación aquí…Pe o bueno, me dice, en e lo malo y lo peo ,
pues él a a elegi lo malo» (Moma ).
Es e sen imien o con adic o io es ecuen e en e aquellos inmig an-
es que i en una expe iencia de pé dida de es a us social en Se illa espec-
o a sus sociedades de o igen y no desean que, po ejemplo, sus hijos se ean
some idos al mismo p oceso, sabiendo que, además, cuen an con odos los
ecu sos que ellos mismos mandan desde la emig ación.
También la si uación amilia en Senegal ma ca la decisión espec o al
eag upamien o. Si, po ejemplo, quienes se hacen ca go de los hijos en
Senegal mue en, lo habi ual es que e ae los in en ando sal a odo ipo de
di icul ades.
Po an o, en el deseo de ae o no a amilia es a Se illa son muchos
los ac o es que en an en juego. A su ez, es e deseo a ía según el p oyec o
LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES
89
mig a o io se desa olle. Es algo que, en ocasiones, no se habla de an emano
en el luga de o igen. Bubu a i ma que no sabe lo que ha á; lo p ime o es
consegui los papeles. Reconoce no habe hablado con su muje sob e la
posibilidad de eag upación y a i ma que, dependiendo de los deseos de cada
quién y de cómo aya siendo su si uación aquí y allí i án iendo. No ol ide-
mos que se a a de un p oyec o pa a oda la amilia en ambas sociedades.
Sin emba go, en e e encia a es e ema, nos encon amos de mane a
más que ecuen e con la c eencia po pa e de la población de la sociedad
ecep o a de que odo el que iene quie e ae se a la amilia al comple o, sin
epa a en la he e ogeneidad de plan eamien os que pueda habe , ni en los
alo es y c eencias en que se undamen an las dis in as sociedades. Tampoco
las posibilidades eales que hoy exis en pa a lle a a cabo es e p oceso de ea-
g upación se ienen la mayo ía de las eces en conside ación.
Podemos conclui es e pun o a i mando que el hoga de los senegale-
ses en Se illa, den o del cual es á con emplada la eag upación, es esul a-
do de los condicionamien os de la si uación mig a o ia sob e el modelo ami-
lia de o igen. Las edes de apoyo social se ac i an pa a desa olla el p oyec-
o mig a o io en el que, indudablemen e, se mani es a án oles y alo es
amilia es de la sociedad de o igen, pe o siemp e se ha á den o de un ma co
conc e o de ecepción, de e minado po las condiciones en la sociedad
ecep o a ( eglamen o de eag upación amilia , posibilidades de acceso a
i iendas, posibilidades de acceso al empleo, a la educación, al se icio de
salud, a la alimen ación, al saneamien o, a la ec eación). Las es uc u as
amilia es, ine i ablemen e, a ían en la emig ación.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
90
LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN:
UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL»

LA COMUNICACIÓN CON SENEGAL
«Tengo elación con Senegal po que casi odas las semanas llamo;
llamo a mi pad e, a mi mad e, a oda la gen e y, amos que, sé que eso
es lo más impo an e, y que ambién llamo a mi muje » (Mous apha).
«Cada dos días o es llamo a Senegal, llamo po elé ono a mi mad e
y a oda mi amilia» (Tako).
«Llamo po elé ono es eces po semana» (Sokhna).
«Hace poco iempo sí hablé con mi muje . Me p egun ó cuándo uel-
o, pe o yo no lo sé» (Bubu).
«Cada semana yo llamo po elé ono a Senegal, cada semana.
An eaye llamo a mi hija, a mi mad e, a mi pad e. Cada in de sema-
na yo llamo. A eces, si yo engo algo impo an e que deci le, yo
llamo po elé ono. Comp o la a je a de cinco o diez ho as, lo que
me hace al a pa a habla con ellos» (Ma iéme).
El elé ono es el medio de comunicación más u ilizado pa a man ene
la elación con la amilia de o igen que se encuen a en Senegal, siendo en
la g an mayo ía de los casos quienes es án aquí los que ealizan la llamada.
Gene almen e, se comunican una ez po semana, habiendo quien aumen-
a es e núme o a una ez al día y quien lo educe a una ez al mes. Aunque
es o sea así en la mayo ía de los casos, si pasado un iempo los amilia es de
Senegal no eciben ninguna llamada, son ellos quienes ele onean pa a
ga an iza la con inuidad de la elación. Debido a la ecuencia con que se
LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL»
93
ealizan las llamadas a Senegal, las isi as a los locu o ios son cons an es, y el
mé odo de pago habi ual es la comp a de a je a ele ónica:
«Yo llamo siemp e, lo más a de, lo más a de que llamo es una sema-
na. Hay una a je a que llamo, una a je a cues a cinco eu os y son
16 minu os. Con esa a je a yo puedo llama dos o es eces»
(Cheikh).
An e el «pelig o» de que sea la amilia en Senegal la que llame de
modo ecuen e, casi siemp e ealizando demandas, hay quienes aconsejan
a o os amilia es en la diáspo a no da el núme o de elé ono y que sean ellos
mismos quienes llamen, pues «la cosa se e puede i de las manos».
En la mayo ía de las ocasiones, los con ac os con Senegal se educen
al ámbi o amilia . No obs an e, exis en excepciones. Hay senegaleses que
man ienen ambién con ac o con gen e de aquellos ámbi os labo ales a los
que pe enecían en su país. Es el caso de quien di igía un g upo de ea o de
discapaci ados en Senegal y p e ende consegui les alguna ac uación aquí,
po lo que la comunicación con la gen e del g upo se man iene en el iem-
po y en la dis ancia.
Con iene hace una dis inción en e la población mig an e que man-
iene lazos asnacionales en e Se illa y Senegal, es deci , en e el luga de
esidencia y el país de o igen, y aquella que man iene elaciones sociales
ambién con o os miemb os de la diáspo a, es deci , lazos en e di e en es
países donde los mig an es del mismo o igen nacional se han es ablecido. En
es os casos, el con ac o con amilia es no se educe a aquellos miemb os que
se encuen an en Senegal, sino que las llamadas ele ónicas son ecuen es
ambién con el es o de miemb os de la amilia que es án en la emig ación,
ya sea en o os luga es del Es ado, en o os países de Eu opa o en o as pa -
es del mundo:
«Aho a con quien es aba hablando es con mi he mana. Vi e en
Es ados Unidos con su ma ido, ambién de Senegal, y con su hijo. Es
con la que mejo me lle o, pe o hace mucho que no la eo» (Djiogou).
Las ecnologías de la comunicación y de la in o mación han posibili-
ado es e con ac o co idiano con la amilia desde cualquie pun o del globo,
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
94
con olando los acon ecimien os locales y es ando ambién p esen es en
ellos, de alguna o ma:
«Es e in de semana he llamado a Senegal po que e a la boda de una
sob ina. Hablé con mucha gen e. Todos que ían habla conmigo, ¡y
mucha gen e a la que yo ya no conozco! También había llamado mi
p imo que i e en I alia» (Doudou).
E igual sucede al e és, quienes es án en Senegal ambién pueden
es a al an o de lo que ocu e en Se illa:
«Aye llamé a mi mad e po elé ono pa a deci le que ya engo la a -
je a de esidencia, y se puso muy con en a» (Bubu).
Sin duda, ambién el con ac o po In e ne es una o ma habi ual de
comunicación. Así, hay quienes cada a de, después del abajo, se ace can
al locu o io de algún paisano, do ado ambién de o denado es que es én
conec ados pa a esc ibi a la amilia o algún amigo y, de paso, echa un buen
a o en compañía de «los de siemp e».
EL CONTACTO CON LAS AUTORIDADES
DE SENEGAL EN ESPAÑA
En la emig ación, se man iene un con ac o con inuado con los ep esen an-
es del país de o igen, no malmen e pa a demanda soluciones a p oblemas
que su gen en el nue o con ex o. El consulado de Senegal en España, si o
en Mad id, man iene el con ac o con las comunidades de senegaleses de
cualquie pun o del Es ado español undamen almen e a a és de las asocia-
ciones que es as ienen cons i uidas en los dis in os pueblos y ciudades.
En Se illa, los con ac os con el consulado se man ienen y se cuidan, exis-
iendo una buena elación en e ep esen an es de la asociación de senegaleses
y la au o idad de Senegal en Mad id. Así, desde la Asociación, se ha demanda-
do el a amien o de cues iones conc e as que incumbían a la o alidad de la
comunidad senegalesa de la ciudad, haciendo siemp e e e encia a la necesidad
LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL»
95
de man ene se unidos, a ianzando con ello la conciencia de iden idad colec i-
a, lo que es una cons an e en la diáspo a senegalesa. A modo de ejemplo, ans-
c ibimos la ca a mandada al Cónsul de Senegal en Mad id espec o al p oble-
ma de una senegalesa ing esada en un hospi al pa a la que necesi aban ayuda:
Asociación Senegalesa de Inmig an es po la Igualdad. Se illa
A de Monsieu le Cónsul du Senegal á Mad id
Sé ille, le 13 de juille 2003
Monsiu ,
L’obje de ce éc i , c’es pou sollici e aup ès de o e Excellence, un
appui, une aide sen ie comme nécessai e pa l’ensemble des ils e il-
les du Sénégal qui ésiden à Sé ille.
Pa une au e occasion que nous appelons a ec ie é, nous a ons pu
joui de o e bien eillance, mais aussi e su ou de o e pa io-
isme, quand nous a ions à ai e ace à la si ua ion doulou euse de
no e compa io e Mbegué, qui comme ous le sa ez, a pe du l’usage
des yeux, mais aussi des jambes, dû, selon les médecins à l’é olu ion
d’une ube culeuse.
Selon oujou s les médecins de l’hôpi al en ques ion, on ne peu plus
ai e g and-chose, ne se ai -ce qu’elle sui e un p ocessus de éhabili-
a ion, bien en Espagne, bien au Sénégal.
Ap ès a oi beaucoup é léchi e discu e pou ou e ensemble, bien
sû a ec elle e sa sœu , on es a i é à la conclusion que le meilleu
pou elle, sa amille e le collec i sénégalais de Sé ille qui s’es impli-
que depuis le débu , c’es qu’elle e ou ne au Sénégal.
Vous ne pou ez imagine la us a ion qui nous a e e, due à no e
impuissance ace à ce e si ua ion.
Tou au long de ce cal ai e que a e se no e compa io e, nous nous
sommes cha ges a ec ou plaisi , de ous ses besoins.
A i és à e me, a ec ou e humili é, de no e in e en ion, nous sol-
lici ons de ous le paiemen du bille de e ou au Sénégal.
Rece ez Monsieu , nos salu a ions a e nelles, ou en souhai an
que Allah, le Tou Puissan ous laisse pa mi nous le emps que ous
jugez nécessai e pou éalise o e mission. Nous en a ons besoin.
Le P ésiden de l’associa ion des esso issan s sénégalais á Sé ille.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
96
Fies a de Touba, Fies a del Nacimien o del P o e a Muhammad…31. Quien
pueda pasa en Senegal la Fies a del Co de o, uno de los p incipales eclamos
pa a ol e cada año, lo ha á:
«Y como hay dos ies as de eligión, noso os siemp e uimos de aca-
ciones po ese mes, de eb e o has a mayo. En Senegal, po que hay
Fies a del Sac i icio del Co de o, la p ime a ies a; y después de dos
meses, hay ies a del pueblo, allí en Touba, ies a g ande, g ade, de
pe eg inaje. Espe amos que e mine esa y ol emos» (Tako).
«In en a é queda me es, cua o meses. Si Dios quie e, i é a inal de
ene o, jus o an es de la Fies a del Co de o, pa a pasa allí la Fies a
del Co de o y la Fies a de Touba…» (Ousmane).
Las echas de es ancia en el país suelen coincidi con pe iodos más
bajos en la ac i idad de en as aquí. Es muy cla a la dis inción en e aquellos
que ealizan la en a ambulan e, que pueden p og ama su calenda io a su
mane a, po que son au ónomos, y quienes es án suje os al calenda io de la
sociedad ecep o a, en es e caso se illana. Es os úl imos, end án que ap o e-
cha su mes de acaciones pa a i a Senegal. Ello no de e mina an o que la
es ancia enga que se du an e julio, agos o o sep iemb e, pues muchos a-
bajos pe mi en elegi las echas de acaciones du an e odo el año, como que
la du ación de la misma haya de educi se al iempo que du an en Se illa las
acaciones, no malmen e un mes. Pe o como la mayo pa e de los senega-
leses y senegalesas se illanos se dedican a la en a ambulan e, no se e án
limi ados po es os p oblemas que sí ienen los empleados po cuen a ajena.
Ra a se á la ez que es a án en Senegal menos de es meses.
Como no puede se de o a mane a, la decisión de i a Senegal y la
de e minación del pe iodo de du ación de la es ancia allí depende en g an
medida del dine o del que se disponga. No solo se a a del iaje, hay que gas-
a allí y, p e iamen e, in e i aquí en egalos pa a odos los que espe an en
Senegal. De es e modo:
«Si es á la cosa buena, amos. Hay que abaja , po que hay muchos
gas os. Po ejemplo, cuando me oy a Senegal, el bille e, comp a
LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL»
103
31. Un acon ecimien o impo an e, como pueda se la mue e de algún amilia , ambién p o oca á el iaje.

egalos a la amilia, y como es una amilia muy g ande, engo que
comp a egalos pa oda la amilia» (Ma iéme).
«El año pasado es u e odo el iempo en e Senegal y Se illa: dos
meses aquí, dos meses allí, dos meses aquí… Pe o ya no engo dine o
y me oy a queda cinco años aquí pa a aho a dine o» (Babaca ).
Po es a azón de i i en dos espacios, aquí y allí, y de in en a es a en
de e minadas echas en el luga de o igen, hay pe iodos en los que se sien e el
acío en la comunidad senegalesa de Se illa. Una ez más, las dos ealidades,
Se illa y Senegal, se conec an de e minándose la una a la o a: la in ensidad
con que se abaje en Se illa depende en g an medida del calenda io es i o de
Senegal. Las dos ealidades han de se enidas en cuen a simul áneamen e a la
ho a de analiza cualquie enómeno social an o del país de o igen como del
país de des ino, pues, como es amos iendo, se a a de una inmig ación asna-
cional que con as a con o os modelos mig a o ios en los que el allí es solo un
nos álgico pasado o un sueño pa a un u u o la mayo ía de las eces iluso io.
Pe o Senegal no solo se encuen a en Senegal. No odos los iajes son
al país de o igen. El hecho de que o os miemb os de la amilia se encuen-
en en la «diáspo a» senegalesa hace que las u as se p olonguen más allá y
se engan como des ino o os luga es del Es ado, de Eu opa o de o os con-
inen es. Los pe iodos de acaciones o los acon ecimien os amilia es de
impo ancia son ocasiones de eunión de miemb os dispe sos po el mundo:
«En agos o i é pa a la boda de mi he mano en Sicilia. No lo eo desde
que salí de Senegal. También i á mi p imo que i e en F ancia»
(Moma ).
En cualquie momen o se puede ecibi la isi a de algún pa ien e:
«La semana que iene a a eni mi he mano, el que i e en Ba celona»
(Illiman). Y las posibilidades de cada quien se amplían a más espacios: «Es e
e ano me i é a abaja a Mallo ca, allí es á mi he mano» (Djiogou).
Los iajes a Senegal no se hacen «solamen e» pa a es a con la ami-
lia, ambién las ealidades labo ales es án conec adas, (hoy se empieza a
habla ya de me cado de abajo asnacional), y hay quienes an a Senegal
pa a g aba un disco en Daka , o, como e emos en el capí ulo de las ac i i-
dades económicas, pa a p osegui con la en a.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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In e siones en Senegal, ¿ eg eso de ini i o?
En el imagina io de la mayo pa e de los senegaleses y senegalesas que se
encuen an en Se illa es á siemp e p esen e el deseo de ol e de mane a
de ini i a a Senegal en algún momen o de su ida: el «mi o del e o no»:
«Si ú as a un pozo y po el camino se e ompe una sandalia, e
pa as, la a eglas y sigues u camino hacia el pozo y después eg e-
sas. Pues con la emig ación es igual. Es un camino y un eg eso»
(Mous apha).
«Una cosa es que muchos a icanos a lo mejo ienen a busca la
ida aquí, cada ez que encuen an lo que quie en se quedan. Pe o
un senegalés nunca se queda ue a. Eso es á cla o. Quien enga lo
que quie e, se a» (Oma ).
«Yo lo que quie o es un día ol e a mi país, nada más, y ene mi
u u o allí, mis p oyec os, abaja con mi amilia, o con mis ami-
gos… Yo siemp e quie o eso, ol e , ol e , ol e , no sé cuándo,
pe o…» (Ousmane).
Incluso en e quienes llega on pequeños y no conocen la ealidad de
Senegal, hay quienes ansían ol e :
«To las cosas que sé de la ida las he ap endío aquí. En Senegal no
en iendo mucho de la ida allí, de cómo a y odo ese ollo…pe o eso
( ol e a Senegal) me encan a ía. Eso a mí me ha ía ilusión. Y eso
es uno de mis sueños. Un día de es os eg esa pa mi país. No e digo
eg esa de acaciones, sino eg esa pa a siemp e» (Djiogou).
Hace se con los ecu sos necesa ios pa a mon a un negocio en Senegal
que les pe mi a un eg eso de ini i o es lo que muchos ienen en men e como
p oyec o. El ema de gana aquí más dine o que allí es de e minan e a la ho a
de decidi la uel a, pues «no puedes» ol e pa a gana menos dine o, «es una
si uación muy di ícil de la que no sabes sali » (Mous apha).
Lo p ime o que hacen quienes emig an cuando les queda algo de
dine o as los en íos mensuales y los gas os necesa ios pa a i i , es comp a -
se un e eno en Senegal y empeza a cons ui se una casa. Desde que llegó
a Se illa, Bubu ha comp ado una casa pa a él y o a pa a su he mano:
LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL»
105
«Mi muje i e aho a con su mad e. Mien as yo es oy aquí, mi casa
la ha alquilado mi mad e y el dine o es pa a ella y pa a mi muje ».
«Tengo una casa (en Senegal) pa a mí y pa a mi he mana. Ya me he
comp ao un e eno pa a hace una pa a mí solo, es á a 20 km. de
Daka , y cada mes mando dine o pa a hace la casa. “¡No puedes
pasa e 10 años en Eu opa y no ene ni una casa en u país po si
quie es ol e !” Pe o yo lo que quie o ambién es una casa aquí, y
comp a un coche mejo » (Doudou).
«He comp ado dos e enos (en Senegal), alen 1.500 eu os (cada
uno) ¡con lo que comp as aquí una casa, allí comp as diez! Cuando
suba el p ecio de esas pa celas, las endo. Quie o comp a dos casas
ambién, una pa a mi mad e y o a pa a mí en el camino donde
pasa Pa is-Daka , pe o allí es más ca o ya, unos 2500 eu os»
(Ndiaga).
A la asociación de senegaleses de Se illa llega po co eo pos al publi-
cidad de la «Socié é d’aménagemen e de ges ion d’equipemen s oncie s»,
que o e a i iendas en Senegal. La ca a a di igida a los senegaleses de
Se illa.
Si as comp a una casa con inúan aho ando, in en an mon a
algún negocio en el p opio Senegal, o bien ene uno de impo ación-expo -
ación. Indudablemen e, es e p oyec o es á muy elacionado con el «mi o
de Eu opa» al que nos hemos e e ido an e io men e. Senegaleses que hoy
se encuen an en Se illa enían como idea inicial eni a Eu opa, abaja
un año pa a aho a dine o, y eg esa a Senegal pa a mon a un negocio:
«pe o ya lle o aquí 21 años» (Cheikh). No obs an e, como decimos, es e es
el p oyec o mig a o io que exis e idealmen e en el imagina io de odo sene-
galés:
«He comp ado allí y es oy haciendo una casa. Cuando enga más
dine o, quie o ol e pa a Senegal y ene un negocio. Tengo es
ideas, pe o engo que ija las» (Illiman, quien lle a aquí 3 años).
«C eo que engo odo mi u u o en mi país. Así que, de un día pa a
o o, me es oy plan eando pa a ol e , pa a queda me pa a siemp e
en mi país» (Ousmane).
«Todo a bien. El p oblema es que yo quie o hace un negocio en
Senegal, ese es mi p oblema» (Lamine, que llegó a Se illa en 1992).
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
106
Hay quienes lo consiguen y se encuen an en Senegal ges ionando su
p opio negocio32; quienes lo consiguen y i en en e Senegal y Se illa, dejan-
do a alguna pe sona pa a la ges ión en su ausencia. Y hay ambién quienes
acasan en el in en o y uel en a Se illa, sin qui a se el p oyec o de eg eso
de ini i o de la men e:
«Nos uimos a Senegal. Mi ma ido in en aba si podemos i i allí en
Senegal. Es ábamos in en ando hace algo. Mi ma ido me deja allí y
él uel e aquí a España, pe o es aba la cosa muy mal y yo engo que
ol e o a ez con él. Eso ue hace sie e años o po ahí. Mi ma ido me
in en aba ab i un negocio y me deja allí, pe o es aba la cosa muy mal
y me u e que ol e con él. Ce amos el negocio y inimos» (Tako).
En la ac ualidad, son a ios los que han comp ado casa en Se illa. Se
a a ambién de una in e sión, pues la idea es ende la cuando se conc e e
el « eg eso de ini i o», y así llega con mucho dine o. El alquile es algo que
no en a en la lógica de la mayo ía, lo de i pagando cada mes algo que
nunca e a a pe enece es pe de el dine o. Hoy, abajado es de inmobilia-
ias pasan po los negocios de los senegaleses en la ciudad o e ándoles casas
a odos los que allí po allí se encuen an.
«Muchos (senegaleses) es án comp ando casa aquí. Yo quie o. Eso es
gua da el dine o. Si quie es i e, endes y ganas mucho dine o»
(Doudou).
Indudablemen e, abundan quienes p e enden eg esa cuando ya sean
mayo es pa a descansa con su amilia y dis u a de los alo es asociados a la
edad en Senegal:
«Mi pe spec i a es eg esa a Senegal cuando sea más mayo , po que
eso no se puede es a siemp e o el día en la calle y ambién, deja
ahí ambién u mad e, u pad e, us he manos..., deja ahí u ami-
lia ambién» (Abdoulaye).
LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL»
107
32. En algunos casos, se a a de los «p oyec os de e o no» del plan EQUAL de la UE a a és de dis-
in as asociaciones con sede en la ciudad.
«Yo quie o eg esa . C eo que el espe o que enemos po los mayo es
aquí no lo ienen. Así que, cuando sea mayo , quie o ol e a mi país,
pa a descansa , pa a pode dis u a algo de mi país, po que si no, no
dis u o nada. Quien lle a casi oda la ida aquí, en onces ya, cuan-
do sea mayo , pues quie e ol e . Po que aquí se con unde mucho el
espe o y la con ianza, que son o almen e di e en es pa a noso os.
La edad allí se espe a mucho. Si yo hablo con alguien mayo que yo,
aunque yo sepa que me es á diciendo algo que no es e dad, yo no le
puedo deci “men i a”, y si es mi pad e, ya sí que no» (Cheikh).
Es os alo es asociados a la edad son algo undamen al a la ho a de e
el modo en que los senegaleses y senegalesas se plan ean el p oyec o mig a-
o io. Cada cosa iene su edad, y siemp e se iene en cuen a, aunque sólo
algunos lo explici en, la posibilidad de que exis a un ele o en la emig ación,
den o del g upo amilia , que haga posible es e e o no y que ga an ice el
man enimien o de la es a egia amilia . Po an o, la ealidad es que, aunque
se eg ese, se sigue o mando pa e de es a comunidad asnacional, los ín-
culos se man ienen.
La idea del eg eso es á p esen e desde el p incipio en cada senegalés
que emig a y, aunque los de o e os de la ida puedan lle a a o os plan ea-
mien os que p o oquen una ensión en e el es ablecimien o y el e o no,
como pueda se el con ae ma imonio mix o, la uel a de ini i a es algo que
siemp e onda á la cabeza:
«Cuando es é mayo , mis hijos mayo , yo quie o eg esa a Senegal
con ellos. Es lo que es oy pensando, no sé si puedo, po que como mi
ma ido ya es español, po que iene la nacionalidad aquí… No sé
ambién si los niños quie en i i allí o aquí, po que han nacido
aquí, la escuela aquí…» (Tako).
Es a es una de las azones po las que se á an di ícil que acep en, po
ejemplo, o maliza pólizas de segu o pa a el aslado de cadá e es a Senegal,
como las que les ha o ecido «Segu os Ocaso», de lo que a a emos enseguida.
De odos modos, y aunque en las ep esen aciones ideá icas de los
senegaleses inmig an es pueda es a muy p esen e el modelo de emig ación
«de ida y uel a», como es aba, po ejemplo, en los andaluces que en la déca-
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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da de los sesen a del siglo XX emig a on a Ca aluña y a o as pa es, lo que
se da en la ealidad en dicho colec i o es un nue o modelo, el de la c eación
de espacios sociales asnacionales. Como econoce Babaca : «Yo es a é siem-
p e de un lado a o o. Es o es lo que hace la mayo ía, aunque digan lo de ol-
e de ini i amen e a Senegal. Po que, una ez que uel es a Senegal, como
mon as algo allí, sigues necesi ando cosas de aquí, así que ienes que segui
iniendo pa a busca las».
Además, lo asnacional puede no limi a se, como ya hemos is o con
an e io idad, a Senegal y Se illa. Los lazos sociales y ma e iales se ex ienden
más allá de la capi al andaluza: son edes en e di e en es países donde los emi-
g an es de un mismo o igen nacional se han es ablecido. Muchos lazos es able-
cen u as de inmig an es en e F ancia y New Yo k, en e I alia y España, e c.,
y se ex ienden has a capi ales como Daka . Es amos de acue do con Ma ie
Na alie Le Blanc (2002), cuando a i ma que es os lazos asnacionales nos
hacen pensa en la elación en e iden idad, comunidad, luga de o igen y luga-
es de ecepción. Lo que es a au o a apun a pa a Amé ica del No e, noso os
lo apun amos pa a Eu opa. Los lazos asnacionales dan la posibilidad de que
las dinámicas de inse ción social y económica no engan luga sólo en elación
con la sociedad ecep o a. Muchos p ocesos pueden lle a a la pa icipación de
a ios lazos asnacionales que incluyan a miemb os de la comunidad de o igen
en la p opia ie a, en o os luga es de España, en I alia, F ancia, Canadá o
Es ados Unidos. Po ello, no emos que haya que plan ea se el asun o en é mi-
nos de exclusi idad, de aquí o allí cuando, lo que es amos iendo es que es más
un aquí y allí, un Se illa y Senegal o Senegal y Se illa.
To almen e de acue do con Le Blanc (2002) cuando a i ma que es a
plu alidad de nexos no pe mi en e la inmig ación como un p oyec o de
cambio iden i a io, en su caso «llega a se québécois» (españoles en el nues-
o). En es e sen ido es en el que Djiogou a i ma, hablando de sus u u os
hijos: «mis hijos no quie o que se engan aquí pa España. Si nacen aquí, ale,
son de aquí. Tampoco no son de aquí, han nacío aquí, pe o ahí queda». Como
a i ma la ci ada au o a, es a plu alidad de nexos ampoco pe mi e e la
inmig ación como p oyec o de ini i o que, po ejemplo, enga a Se illa
como des ino inal. Los mo imien os asnacionales y los in e cambios se
pe pe úan ellos mismos en iempo y espacio. De es a mane a, hay un g upo
de senegaleses bas an e nume oso que econoce que e i i en los dos lados,
LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL»
109
en Senegal y Se illa, según la época del año y la o ganización del p oyec o
mig a o io. Y quienes no lo econocen, de hecho, en su mayo ía, i en así.
OTROS EJEMPLOS DE REALIDADES TRASNACIONALES
Algunos casos conc e os, que exponemos sin é icamen e, con i man la eali-
dad de es e modelo asnacional:
El ba co hundido en Senegal. La comunicación con inua que exis e
con el país de o igen hace que se es é in o mado de odos los hechos de
impo ancia que allí acon ecen. Tal es el caso del «acciden e» del ba co en
Casamance, al su de Senegal, en 2002. Los senegaleses de Se illa se com-
p ome ie on, al igual que el es o de los que es án en la emig ación, a apo -
a una can idad de dine o pa a en ia a los amilia es de las íc imas. En es e
caso, como en o os, se ac i an las edes de solida idad que conec an dis in-
os luga es y discu en po odo el mundo, poniéndose de mani ies o la
comunidad senegalesa asnacional.
La a je a del Minis o de Ex e io es de Senegal. Muchos poseen es a a -
je a. Se las concedió el Minis e io al sali de Senegal. Es más un ac o de eco-
nocimien o po pa e de las au o idades del país de o igen po odo lo que apo -
an los emig ados a Senegal –hoy las emesas cons i uyen una de las p incipales
uen es de ing esos del país– que la cons a ación de una polí ica o icial espec o
a los emig an es. Pe o las conse an, po que simboliza su iden idad senegalesa.
El caso de Mbegué, la senegalesa ing esada en el Hospi al Maca ena.
Aunque la inmensa mayo ía no conocía a Mbegué an es de su llegada a Se illa,
el colec i o se mo iliza pa a hace se ca go de su cuidado. Se a a de una paisa-
na llegada de F ancia que, al poco iempo de es a a Se illa, queda ciega y pa a-
lí ica po ube culosis. Los senegaleses se ponen manos a la ob a: apo an dine-
o, hacen u nos de acompañamien o, en an en con ac o con pe sonal médico,
asociaciones y demás agen es sociales, pa icula es y au o idades de España y
Senegal pa a demanda ayudas conc e as. Finalmen e, consiguen ae a la he -
mana de Mbegué de Senegal pa a que la acompañe en su en e medad33.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
110
33. T as su a amien o en Se illa, Mbegué eg esó a Senegal, donde mu ió. Su he mana sigue en
Se illa, dando con inuidad al p oyec o mig a o io como es a egia amilia .
La «anécdo a» de Segu os Ocaso. Se a a de la o e a de «pólizas de
aslado po de unción a Senegal» o ecidas po es a compañía a los inmi-
g an es esiden es sabiendo que la g an mayo ía de los senegaleses desea se
en e ada en su país de o igen. Aunque algunos se comp ome en a o mali-
za la, el hecho eal es que no cumplen con lo pac ado. La o ma de lle a
es os asun os, pago po banco cada mes, en a en con lic o con la o ma de
unciona del colec i o, con su o ganización social y con su si uación en la
emig ación. Po una pa e, es un gas o mensual más; po o a, algunos, debi-
do a p oblemas con Hacienda, no ienen cuen a abie a en los bancos pa a
que no puedan emba ga les; y, además, en el imagina io colec i o siemp e
es á p esen e el pasa el inal de la ida en Senegal. «Además, aquí enimos a
busca nos la ida, no a pensa en cuando nos mu amos» (Moma ).
Los p oyec os de e o no acogidos al Plan EQUAL de la Unión Eu opea34.
Es os p oyec os ienen elación di ec a con el deseo de uel a a Senegal, con la
p e ensión de mon a algún negocio en el p opio país. Los senegaleses cuen an
con a ios «p oyec os de e o no», el p ime o de los cuales ue una g anja de
pollos. En la ac ualidad, en e p oyec os p esen ados y en desa ollo, los hay de
ag icul u a, de pescado, de cu ido de pieles, de alimen o pa a animales, de
panade ía, de gasoline a, de áb ica de hielo, de g anjas de pollos, e c. El ema
de los p oyec os de e o no es á en elación an o con la idea de eg eso de ini-
i o como con la idea de c eación de pues os de abajo en los países « uen e»
de emig ación como o ma de de ene la «ola mig a o ia». Es e ipo de p oyec-
os, como o ma de ayuda al desa ollo de los países a icanos, se enma ca en
una de las posibles soluciones que Mbuyi Kabunda plan ea a los p oblemas de
la inmig ación: La solución adica en el codesa ollo, p opues o po Sami Naï ,
que consis e en con e i a los inmig an es en agen es o ec o es del desa ollo,
median e su in eg ación en los países de acogida, al iempo que hace les enca -
gados de la solida idad ac i a con sus países de o igen, median e la mul iplica-
ción de mac op oyec os ges ionados po ellos mismos con el apoyo de los pode es
públicos del No e, que les han de acili a una o mación adecuada pa a sa is-
ace las necesidades de sus países. Ello iene jus i icado po el hecho de que han
e elado se unos coope an es e icaces, al enca ga se con sus escasos aho os de
man ene en sus ie as a los po enciales candida os a la inmig ación median e
LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL»
111
34. La elación más de allada en e las asociaciones p o-inmig an es y es e ipo de p oyec os se encuen-
a en el análisis más adelan e.
las ayudas que les p opo cionan, al ocupa se de los aspec os de desa ollo huma-
no, además de cons i ui sus en íos de dine o la p incipal uen e de di isas de paí-
ses como Ma uecos, Mau i ania, Senegal y Mali (Kabunda, 2000a:63).
Sin emba go, o os au o es no son de la misma opinión: Uno de los
a gumen os mejo es con a la con a ación de ex anje os eza así: al lle a se
mano de ob a ba a a, los países de inmig ación es án p i ando a los países de
emig ación de sus opo unidades de desa ollo. Se ía más azonable y más
jus o in e i en los países de emig ación y así con ibui a elimina ese desni-
el en el desa ollo, que es el que p o oca emig ación. Es e a gumen o, en p in-
cipio, no es also, pe o quienes lo esg imen ienden a ol ida el olumen gigan-
esco que end ían que ene ales in e siones pa a que quizá pudie an ayuda
a los países de emig ación. Y ol idan algo mucho más impo an e, y es que,
pa a p omo e el desa ollo económico no bas an ni mucho menos plan as
indus iales que uncionen. El capi alismo –como emos po con as e en los
an iguos países socialis as– supone bases cul u ales, y es as no se pueden
expo a como se expo an máquinas (Cohn-Bendi y Schmid, 1996:83).
Si enemos en cuen a las aspi aciones de la mayo pa e de los senega-
leses y senegalesas de eg esa algún día de mane a de ini i a a su país, la ea-
lización de uno de es os p oyec os puede signi ica el consegui el ansiado
sueño: ene allí un negocio y pode queda se: «Alguien que iene el p oje
es á bien en Senegal. Y que yo ambién, yo quie o un p oje . Yo no ene . Yo
quie o un p oyec o en Senegal. (…). Yo oy a Senegal más o menos cada año.
Si yo engo ese p oje , me oy pa a mucho iempo, pa a a egla ese p oje . Yo
pienso ol e de ini i amen e. Cla o, cla o, si yo engo ese p oje , yo no uel o
más aquí. Yo p e ie o i allí» (Lamine). De en e los senegaleses que cuen an
con alguno de es os p oyec os, como hemos expues o más a iba, hay quie-
nes, una ez lo han pues o en ma cha, no eg esan de ini i amen e, an y ie-
nen de Senegal a Se illa y de Se illa a Senegal, o aleciendo de es a o ma
la si uación asnacional.
En odo lo que es amos analizando, se e idencia la impo ancia de las
cadenas y edes mig a o ias, la exis encia de ínculos en e ac o es an o en la
sociedad de o igen como en la sociedad de llegada (pa a sali , pa a llega , pa a
abaja ) que con o man una comunidad asnacional que se mue e pe manen-
emen e en e el aquí, o os luga es de la «diáspo a» en algunos casos, y el allí.
Todo es e sis ema de cadenas y edes mig a o ias que incula di e en-
es sociedades es á en es echa elación con el ema de la si uación labo al.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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«Es oy en la en a ambulan e desde que llegué, po que aquí aba-
jo… cues a abajo encon a abajo. Y ambién, como la gen e que
ú conoces odos se dedican a la en a ambulan e, en onces ú am-
bién, ú ambién, e dedicas a la en a ambulan e» (Abdoulaye).
«Yo llego, mi p imo es aba haciendo la en a, ambién yo con la en a.
No mal. Po que yo no sabía na, ni habla , ni… en onces…Y comp é
alguna cosi a, co ba as…, po que pa a el mes de no iemb e hace mucho
ío, pues guan es, co ba as… y hemos empezao así la en a ambulan-
e. Po es a azón nada más (…) Y me dedicaba a la en a como ilegal
ambién. Como no enía papel, no había podido da de al a a la licen-
cia iscal y al, y al, y al, y al. Pe o bueno, me dedicaba a la en a,
como no mal, ¿no? (…) Y bueno, después, con la legalidad, dando de
al a al égimen au ónomo y me egulo la en a y eso» (Ousmane).
«Yo he enido aquí pa a oca . Hago música. Pe o aho a no encuen-
o nada (…) Yo endo los sábados en el Cha co de la Pa a y los
domingos en San Je ónimo» (Bubu).
«Cuando llegué ambién endía con ellos dos (dos senegaleses con
los que i e). En un mes ganamos el dine o pa a comp a un coche
pa a el abajo» (Doudou).
Las p ime as in e siones pueden i di igidas a la comp a de medios
necesa ios pa a acili a la ac i idad. Es di ícil, muchas eces, pa a quienes
no es emos en la misma lógica, en ende po qué la mayo pa e de los sene-
galeses p e ie en la en a a o o ipo de ac i idad una ez que pueden es a
en condiciones de accede a o o abajo ( eniendo siemp e en cuen a que,
en ningún caso, las opo unidades de acceso a los dis in os empleos y las con-
diciones en las que los desa ollan, son iguales a las de un nacional). Pe o
pa a quienes se habi úan a es a o ma de unciona , con ing esos dia ios, es
di ícil pasa a o ganiza se ecogiendo dine o una única ez al mes.
Muchos de los senegaleses y senegalesas que p ac ican la en a no pose-
en si io ijo pa a es ablece sus pues os. Algunos de quienes lo han solici ado
en luga es cén icos han ecibido nega i as de o ma ei e ada, op ando po no
solici a lo más. O os, « is o lo is o», han p e e ido ni an siquie a in en a lo:
«No enemos si io ijo, po los me cadillos. Tampoco enemos si io
ijo en los me caos. Tenemos p o isional» (Tako).
LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS
121

«Aho a he dejado la en a, po que como yo no he podido consegui
un si io ijo… A mí me gus a más la en a, po que se gana más, se
gana más. Pe o si ú e puedes consegui un si io ijo, se gana más,
pe o como eso no lo puedo consegui (…) Pa a consegui un si io ijo
ienes que consegui muchos papeles y, ¿cómo se llama?, la solici ud,
ienes que hace la solici ud. No e dan si io. De e dad, no e dan
si io. A mí me gus a ía un si io ijo, como los que es án en Plaza
Magdalena, los de la Plaza del Duque, o algún si io en el cen o de
Se illa. Yo nunca lo he solici ao, pe o yo he conocido a mucha gen e
que lo han solici ao y que lo han negao. Es muy di ícil, es muy di í-
cil consegui lo, de e dad» (Ma iéme).
En cualquie caso, engan si io ijo o no, pa e de los senegaleses que
hacen la en a en Se illa es án dados de al a en el égimen au ónomo y, po
lo an o, a la ho a de a egla los papeles pa a la eno ación de la licencia, se
les pide el úl imo ing eso que han ealizado, es deci , ienen que paga
impues os. Encon amos a muchos senegaleses y senegalesas que poseen
licencia pa a ende pe o que eje cen la en a en luga es donde no se les pe -
mi e, compa iendo el espacio de la man a con compa io as que es án en
si uación i egula . A i man que los luga es demandados no se los conceden
y que el ende en los dis in os me cadillos signi ica paga un dine o po cada
si io, lo que muchos conside an no les compensa. Se a iesgan, po an o, a
ende y se echados de los luga es cén icos de la ciudad.
«Hay muchísimos me cadillos que piden que ienes que paga la
licencia iscal. Es muy di ícil consegui un si io, y si consigues un
si io, un día ienes que paga uno, o o día o o, o o o o… y ya la
gen e no… Es o no solo el Ayun amien o de Se illa, es o en odo lo
que es la p o incia. El de aquí (San Je ónimo) lo han qui ado po -
que algunos ecinos se queja on. Hay muchos me cadillos que son
pi a as, o no sé cómo se llaman. Mucha gen e que es á en la en a
en la calle. Yo no es oy en con a de eso, pe o ambién que en iendan
la gen e que no ienen o a salida. Como no ienen documen ación,
no pueden abaja y ienen que i i . Y pa a consegui si io hay que
ene documen ación» (Cheikh).
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
122
Sin emba go, como decimos, las calles son «ocupadas» an o po los
que ienen papeles como po los que no. Quienes ienen licencia pa a eje -
ce la en a pagan al ededo de 180 eu os al mes a la Segu idad Social sin
ene , en muchos casos, la posibilidad de ende « anquilamen e». Es deci ,
«cumpli » con la Segu idad Social no les qui a el elia la me cancía en la
man a y sali co iendo de las calles en cuan o di isan la p esencia de algún
policía que, p incipalmen e, es á allí pa a «ba e los», muchas eces a isado
po los come cian es de la zona. La pe secución, po an o, es una cons an-
e, aunque se modula dependiendo de las echas. Po ello, el ni el de ensión
con que se abaja es muy al o, eniendo que es a con inuamen e «en ale -
a» pa a no se cogidos, y es o a pesa de que algunos ya lle an más de 15 años
en Se illa:
«Yo ya lle o 17 años en Se illa, yo soy ya se illana, ¿no?, soy senega-
lesa y se illana. Pago más de ein a mil pese as al mes y no me dejan
ende , ¿po qué no pe siguen a los que hacen cosas malas?»39.
Es po es e acoso policial po lo que la mayo ía de los pues os son áci-
les de mon a , desmon a y ca ga . La e isión de la calle es una cons an e:
se supe isa la calle an es de pone el pues o (dejando, mien as an o, la
me cancía gua dada en un luga ce cano), se supe isa du an e la en a y, si
ha llegado la policía y ha habido que escapa , se supe isa pa a e si ya se ha
ido a o o luga y pode mon a de nue o. Si se cons a a que la p esencia
policial en la calle en cues ión a pa a la go (po que no pa an de pasa po
ahí, o po que es án pa ados en la esquina), la mayo ía de las eces se decide
mon a en una calle ce cana. Tal e a el caso de los pues os en la calle Te uán
y su aslado, en caso de p esencia policial, a la calle San Eloy40. Si se da el
caso, bas an e ecuen e, de que la policía es é p esen e en oda la zona, se
op a á po desmon a de mane a de ini i a has a pasadas a ias ho as o,
incluso, el día en e o. De odos modos, aún eniendo ein a ojos no es segu-
a la ausencia de policía, pues es común que haya alguno es ido de paisano
y, en cues ión de segundos, los endedo es ambulan es pueden encon a se
li e almen e odeados, in en ando sali po alguna calle aledaña a oda p isa
LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS
123
39. Es as son las palab as que Aïcha di ige a un policía la mañana del 9 de julio de 2003, después de que
es e le hubie a qui ado la me cancía po no es a pe mi ida la en a ambulan e en las calles del cen o.
40. Hoy, la en a ambulan e en la calle Te uán y Velázquez es ya mayo i a iamen e ecua o iana.
y encon ándose con algún policía saliendo del o o lado a modo de pelícu-
la. Si son cogidos, se les pide la documen ación, el pe miso de en a y se les
equisa la me cancía. Sólo pagando 72 eu os pueden ecupe a la. Ya ellos
deciden, en cada caso, si pagan ese dine o o si, po el con a io, p escinden
de la me cancía po conside a que no ale esa can idad, op ando po com-
p a p oduc os nue os:
«Vendo colla es, pañuelos, de o… Algunas cosas que aemos de
Senegal y algunas cosas que comp amos aquí. Y algunas cosas que
ienen de India ambién. Y, cla o, la policía no nos deja. Nos pone-
mos en la calle y la policía no nos deja» (Thiéka).
Sin emba go, ampoco la ecupe ación es posible en odos los casos.
Algunos senegaleses comen an cómo al in en a i a po la me cancía equi-
sada es a se halla mezclada con o as y no pueden e i a la, po no dis ingui -
la del es o.
La me cancía ilegal es i ecupe able, y la sanción puede se mucho más
al a. En algunos casos, la policía local demanda la documen ación y si la pe -
sona en cues ión ca ece de ella o no la iene en egla la de i a a la policía nacio-
nal. La «es ancia» en comisa ía puede se de has a 72 ho as, con la posibilidad
de sali con una o den de expulsión41; días más a de iene luga el juicio donde
se ija la mul a dependiendo de la me cancía que se haya equisado. Bubu nos
comen a cómo ac úa la policía en el cen o come cial Ne ión Plaza:
«Ya no me pongo más. Una ez, yo es aba endiendo CDs y inie on
los sec e as. E an es. Yo no sabía que e an sec e as. Empeza on a
p egun a me como si quie en comp a . Pe o e an sec e as. Me cogie-
on así, uno me aga ó po aquí (señala como si ue a cogido po la
cin u a, de en e) y los o os dos po aquí (señala a los lados). Es u e
un día en la policía. Es oy espe ando el juicio. No sé nada».
«Pa ende CDs es á bien, si quie es ende CDs lo único… es que…
¿ e gus an los bocadillos? Po que comes muchos bocadillos en comi-
sa ía» (Mbay).
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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41. Una ez pues a la o den de expulsión, lo no mal es que se les suel e. Se ha dado el caso de que a
algunos de quienes han uel o a coge ya con una o den de expulsión se les ha me ido en un a ión y se
les ha expulsado a Senegal.
Los senegaleses, en oda es a «a en u a» co idiana, uncionan como
g upo, ac úan de modo solida io. Se a isa al es o en caso de que alguien
de ec e la p esencia policial pa a sali ápidamen e con la me cancía y esqui-
a así a la policía. El apoyo en e los senegaleses es una cons an e en la ac i-
idad de la en a. Cuando aquellos que no ienen pues o ijo han quedado
con algún clien e pa a ende le un p oduc o, en ocasiones se ci an en el
pues o de algún senegalés o senegalesa que sí lo iene ijo, pa a saca allí el
ma e ial y enseña le de o ma más anquila lo que se o e a al po encial
comp ado , siemp e que no haya policía ce ca, cla o. Es a solida idad am-
bién unciona en elación a aquellos que se encuen an en una posición más
ulne able ju ídicamen e: los senegaleses «sin papeles» que se encuen an
haciendo la en a. En es os casos, si exis e la posibilidad de se cap u ados
po la policía, o o senegalés o senegalesa ca ga á con la me cancía hacién-
dola pasa po suya, pa a que así «sólo» haya que paga los 72 eu os y el inci-
den e no enga consecuencias más g a es.
La si uación de la en a a a iando po que el con ex o social a ía; la
si uación de los p opios inmig an es y el a o que se les da, a aco de con el
ambien e social y polí ico del momen o:
«Aho a no se gana como an es. Algunos días puedo gana dine o y
o os no. an es podía gana 500 eu os a la semana, endía odos los
días, y como los CDs e an a 5 eu os, ganaba mucho, po que se en-
día mucho. Aho a no es así: los gi anos los enden a 1 eu os y la poli-
cía es dis in a, an es solo e decían pa a qui a la me cancía de la
calle, aho a piden los papeles y ab en expulsión. Gano menos po -
que no me pongo odos los días, po la policía. Vendo los ines de
semana» (Bubu).
La en a ambulan e, en la mayo ía de los casos, se o ganiza yendo a
di e en es si ios de la ciudad, caso de Thiéka, que po la mañana a al Cha co
de la Pa a, po la a de a Te uán y los domingos al Pa que Alcosa. O de Bubu,
en el Cha co de la Pa a los sábados y en el me cadillo de San Je ónimo o
Pa que Alcosa los domingos. También o os senegaleses amigos de los que
i en en Se illa, dedicados a la en a pe o esiden es en o a capi al andalu-
za, ienen a la ciudad los ines de semana po que a i man gana más dine o
aquí. Es habi ual i po los pueblos, a los me cadillos o a las e ias, ins alando
LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS
125
el pues o si se iene pe miso42 (puede no con a se con si io ijo en Se illa, pe o
sí en algunos pueblos) o espe ando en la u gone a a los municipales pa a e
si dejan pone el pues o. Si la espues a es a i ma i a, se quedan; si, po el con-
a io, es nega i a, se e án o zados a da se la uel a. A i man no a , cla a-
men e, qué pa ido polí ico gobie na en cada pueblo po el a o que eciben
en cuan o a la en a, po el g ado de ole ancia en la pe misión de ins ala un
pues o. Po an o, el a o que las au o idades locales dan a los que ealizan la
en a ambulan e es muy di e en e de unos si ios a o os.
Po su pa e, abajado es de dis in os o ganismos públicos exp esan su
di icul ad con los senegaleses a la ho a de concede les si io pa a la en a.
Desde el Á ea de Desa ollo Local de ayun amien os de algunas localidades
de Se illa se econoce, po ejemplo, que los senegaleses solici an el si io pe o
que cuando se les comunica que deben apo a alguna documen ación com-
plemen a ia muchos no lo hacen y se les pa a odo el p oceso.
Además de i semanalmen e a dis in os pueblos, ambién hay o as
zonas a las que los senegaleses an dependiendo de la época del año, po que:
«En Se illa, en e ano, no hay nadie, la gen e no sale y no se gana.
Se an a la playa. Aquí es á bien en in ie no» (Djiogou).
La en a sigue el eco ido del ciclo es i o andaluz y, en muchos casos,
de o as pa es del Es ado. Po Na idades, al habe mucha policía en las calles
se illanas, algunos deciden i a o os luga es donde la p esencia policial es
meno y donde exis e un u ismo su icien e que les puede compensa el iaje,
caso, po ejemplo, de Ronda. Du an e el e ano, la mayo ía an po las dis in-
as e ias, an o andaluzas como del es o del Es ado, caso de los San Fe mines
en Pamplona, y po o as zonas y playas de la geog a ía española, desde la más
lejana, como Gijón, has a luga es ce canos, como Pun a Umb ía, Chiclana,
Ba ba e, Algeci as o Ma alascañas. Su p esencia en las ome ías es ambién
una cons an e. Así, po ejemplo, a la Rome ía del Rocío algunos a i man
habe ido más de diez eces. Ya son ac o es sociales en la ies a, en e o os
muchos. Es o a o ma más de pa icipación: la en a. Debido a su ac i idad,
los senegaleses conocen más ies as de Andalucía que muchos andaluces.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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42. Se dan casos de senegaleses que consiguen licencias de en a g a ui a po un pe iodo de iempo en
alguna localidad y que, al no eje ce ellos mismos la en a, la ponen a disposición de cualquie pe sona
del colec i o.

Los endedo es que poseen si ios ijos en la plaza de la Magdalena o
en Ma qués de Pickman compa en espacio y dedicación con endedo es
au óc onos. Quienes no poseen si io ijo, es sob e odo con inmig an es de
o os colec i os con los que compa en la calle, caso de los la inoame icanos
en Te uán y o as zonas del cen o de la ciudad o de los ma oquíes en el cen-
o come cial Ne ión Plaza.
En cuan o a las condiciones de quienes poseen un si io ijo, es e pe -
miso solo pe mi e ende en el luga pa a el que se ha ob enido, lo que iene
la en aja de pode hace una clien ela ija y en abla amis ad con gen e, a-
bajando, en ocasiones, en un ambien e co dial: «En Ma qués de Pickman es
donde solici amos hace ya un pa de años y nos die on la licencia, po eso en-
demos aquí siemp e. Una ez que e dan la licencia de aquí, no puedes i a en-
de a o o lao, ienes que es a aquí, donde e han dao la licencia», cuen a
Abdoulaye mien as es in e umpido ecuen emen e po ecinos y clien es
que le saludan y p egun an po su muje y su hija.
«Del me cadillo hay gen e que conozco desde ya hace cua o o cinco
años y has a aho a enemos buena elación. Vienen a comp a y, a
eces, bueno, caes en la simpa ía en e ú y ellos, y se habla, e p e-
gun a dónde i es y qué haces en la ida, u hablas muy bien, ú no
hablas bien, qué al, qué haces, ú po qué no e dedicas a o as cosa
que es la en a… e p egun an cosas así. Bueno, e in i an, ú in i-
as…» (Ousmane).
Quienes poseen un si io de en a ijo, han pagado po el iempo de un
año y nadie se los puede qui a . Aunque pe manezcan acíos, los man ienen
a su eg eso. Ocu e que, cuando aquellos que poseen un si io ijo se ma -
chan du an e un pe iodo de iempo a Senegal, o a o o luga , exis e la posi-
bilidad de deja el si io a o o senegalés du an e dicho pe iodo. Sin emba go,
es o depende del luga donde se enga el si io de en a: hay luga es mucho
más con olados que o os, si ios en los que piden la licencia con ecuencia,
y es a puede ene un único i ula .
Tan o quienes ienen si io ijo como quienes no lo ienen compa en
lo undamen al: la lexibilidad en el abajo. La lexibilidad de es e abajo
pe mi e i en sinc onía con el ciclo es i o que ma ca la ida social en
Senegal, pudiéndose uno o ganiza de mane a que en la p opia ida pueda
LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS
127
segui con ando un aspec o an impo an e como es la pa icipación en las
ies as y i uales median e las que se ep oduce la iden idad é nico-nacional.
Los senegaleses que hacen la en a se pueden «escapa » a su país cuando así
lo es imen con enien e y pasa las ies as con los suyos, siemp e que enga
papeles, cla o.
La me cancía que enden los senegaleses p o iene, en su mayo ía, de
polígonos y almacenes de Se illa, Mad id o Ba celona. Babaca comen a que:
«Aho a el come cio en Senegal, p incipalmen e en Daka , es á ocupa-
do po chinos; es án dejando a los senegaleses sin abajo, enden muy
ba a o. Aho a el come cio lo dominan los chinos. Aquí ambién. El
polígono donde comp an la me cancía la mayo ía de los come cian-
es pe enece la mi ad a los chinos y la o a mi ad a los españoles.»
O as me cancías p o ienen de Senegal: igu as de made a, d’jembés...
Y o as de di e en es países, como Es ados Unidos. Se es ablecen dis in as edes
de en a que conec an Senegal con Andalucía, con o os luga es de España y
con o os países. Son edes en las que se implican dis in os pa ien es de una
misma amilia, pudiéndose encon a cada miemb o en un luga di e en e:
«Es u imos en Cana ias y cuando se acabó el isado pues ya se aca-
baba. Había mucha gen e que la cogía la policía y la mandaba o a
ez de uel a. Como yo enía dine o, hablé con mi p imo. Nos hemos
ido has a Ba celona, y después nos uimos pa a As u ias, es u imos
en Gijón i iendo allí mi p imo y o os dos p imos más, un amigo y
yo. Y o o ío. Y has a Tene i e y has a diciemb e, y mi p imo pues se
ha ido a Senegal, con el dine o que, como abajaba, él comp a me -
cancías y se ha ido a Senegal. Es u imos en la en a ambulan e con
la made a y es o así. Después ya, mi p imo se ha ido a Senegal con
el dine o que hemos aho ado comp a me cancías, ha ido a Senegal,
ende lo, y iene o a ez, comp a , comp a … Y después de eso ya
hemos empezado a hace el… en e Senegal y Es ados Unidos.
Comp amos me cancías en e odos, ¿no?, en e yo y mi p imo y o o,
y mi p imo-he mano que es aba en F ancia, y mi ío que es aba en
Senegal, que es aba abajando..., en e odos pues ya comp amos
me cancías en Es ados Unidos y a ende la en Senegal» (Cheikh).
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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Exis en, pues, senegaleses dedicados a la en a, pe o con o a ac i i-
dad, no poniendo el pues o en la calle y endiendo di ec amen e a la pobla-
ción sino dedicados a iaja po di e sos países, incluido Senegal, pa a com-
p a p oduc os y ende los en e los senegaleses que sí ienen el con ac o
di ec o con la clien ela de las sociedades ecep o as o, incluso, pa a los sene-
galeses mismos43. También hay quienes hacen es o mismo y, a su ez, en-
den di ec amen e al público. En ocasiones, es as edes engloban a amilia es
de quienes hoy se encuen an en Se illa, ap o echando es os iajes pa a
pasa unos días con los pa ien es. Es el caso del pad e de Djiogou, quien
ende me cancía senegalesa po di e en es países en los que, a su ez, se
ca ga de me cancía pa a coloca la en Senegal y ap o echa pa a e a su hijo,
haciendo una pa ada de algunos días en Se illa.
La diáspo a come cian e mou ide con ola más de la mi ad de las ans-
acciones come ciales que se desa ollan en la ciudad de Daka . De 1966 a nues-
os días, el come cio mou ide cuen a con una ed in e nacional ejida en e
Daka , Pa is, Roma y New Yo k (Piga, 2002). Algunos iajan a Es ados Unidos
con ecuencia y allí se hacen con me cancía pa a después coloca la en e los
senegaleses de Se illa o de o os luga es donde ambién se encuen e un impo -
an e g upo dedicado a es a ac i idad. También puede se que op en po hace -
se con la me cancía y ende la di ec amen e en Senegal. Es el caso de Babaca ,
quien iene una u a es ablecida en e Holanda, España y Senegal de en a de
o denado es. Él, jun o a un amigo senegalés nacionalizado en Holanda, com-
p a o denado es de segunda mano pa a ende los en Senegal, an o a o icinas
y emp esas como a pa icula es. Sus es ancias en Senegal las p olonga pa a
es a más iempo con la amilia. No iene po qué a a se de pe sonas que es én
odo el año de aquí pa a allá sin esidencia ija, o que es a la engan en el luga
donde se p o ean de los p oduc os, sino que, po el con a io, algunos ienen a
sus amilias en Se illa y es desde es a ciudad de la que pa en y a la que eg e-
san. Los iajes a Es ados Unidos o a o os países a los que an a su i se se hacen
dependiendo de dónde se aya a coloca la me cancía, po lo que la época del
año es de e minan e. Si lo que se p e ende es ende la me cancía a los sene-
galeses de Se illa, se debe á ene en cuen a el calenda io de ies as, an o de
LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS
129
43. Doudou comp a la opa y obje os de ma ca a o o senegalés de Se illa que cada cie o iempo a a
Es ados Unidos pa a ende la, a su eg eso, en e los senegaleses de Se illa y de Mu cia, donde iene a su
he mano. Cuando iene de alguno de sus iajes, llama a clien es habi uales, como Doudou po elé ono,
pa a mos a les la me cancía que ha aído.
Senegal como de Andalucía, pa a que es én en la ciudad y no en cualquie o o
si io. Vemos, además, que pa a los come cian es que pe manecen en Daka y
cuen an con los me cados de Nue a Yo k y Eu opa pa a ap o isiona sus ien-
das, las comunidades en la emig ación son de e minan es en la ma cha de los
negocios. «Las elaciones es ablecidas po los emig an es ayudan a los come -
cian es senegaleses a aumen a su ac i idad come cial en el ex anje o y a pene-
a más p o undamen e en el come cio local» (Ebin, 1992).
También algunas pe sonas del colec i o senegalés se illano su en de
de e minados p oduc os conseguidos aquí mismo a los endedo es ambulan-
es. Tal es el caso de la en a de ep oducciones de CDs. Algunos ep odu-
cen y enden los CD al po mayo al es o, aunque ambién es común que
cada quien se baje la música «de úl ima» y la ep oduzca con su p opio o de-
nado . En es e aspec o a i man es a en des en aja, llegándose a a i ma que
«los gi anos ienen más ue za, lo ienen más ácil, po que ellos i en en las
T es Mil Vi iendas y allí la policía no en a en sus casas» (Djiogou).
Es habi ual lee en la p ensa dia ia in o mación sob e de enciones de
senegaleses en los me cadillos po en a de ma e ial ilegal. Ponemos un ejem-
plo: en el mes de junio de 2003 son de enidos dos senegaleses en Se illa en lo
que es, según el Dia io de Se illa, el desman elamien o del labo a o io de pi a-
e ía musical más impo an e de Andalucía (…) que se ha saldado con la de en-
ción de los dos esponsables del labo a o io y la incau ación de 38 g abado as
conec adas en ed, ce ca de 10.000 compac os, 5.000 ca á ulas alsas, di e sos
ideojuegos y DVD p epa ados pa a su en a y dis ibución. Como a i maba
más a iba un senegalés, es común que cuando apa ezca algún inmig an e en
los medios de comunicación sea como p o agonis a de casos delic i os o si ua-
ciones c iminalizadas. En e los senegaleses hay quienes son conscien es de lo
con ap oducen e que es es o pa a el conjun o de su colec i o. Saben que,
cuando se a a de inmig an es, lo que haga un indi iduo es gene alizado a la
o alidad del colec i o al que pe enece y, si apu amos, a la globalidad de los
inmig an es. Se dan casos, ambién, de dis ibuido es senegaleses que, con la
me cancía en el coche, son pa ados po la policía y se les deja sin ella.
Algunos miemb os de la comunidad senegalesa de la ciudad enden
alsi icaciones44 de opa y complemen os de ma ca (cin u ones, bolsos, elo-
jes), aídas de es ablecimien os al po mayo de o os luga es del Es ado. Hay
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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44. La clien ela sabe que comp a alsi icaciones, el endedo no la hace pasa po me cancía « e dade a».
ción de los colec i os inmig an es de la ciudad, los senegaleses con es e o i-
cio juegan un papel de dinamizado es del g upo, undamen almen e a a és
de las asociaciones é nicas cons i uidas. En e los senegaleses, es os abajos
son desa ollados, y solici ados, p incipalmen e po homb es.
Pe o los senegaleses que asis en a es os cu sos y abajos son una mino-
ía, y con un pe iodo de es ancia en Se illa de a ios años. En gene al, la
mayo ía sigue p ac icando la en a, en e o as cosas po que, además de que
la ealización de un cu so no asegu a el pues o de abajo al e mina , se da
la ci cuns ancia de que en es os abajos que es amos desc ibiendo, egidos
po el calenda io y la lógica «occiden al», no se iene la lexibilidad y au o-
nomía que asegu a la en a ambulan e.
O o ámbi o de impo ancia den o de la comunidad senegalesa a ni el
labo al es el musical. Aunque un núme o signi ica i o de senegaleses son músi-
cos, pocos i en exclusi amen e de ello. Sí hay uno conocido a ni el in e na-
cional, Sidi Samb, pe o es la excepción. En cuan o a g upos, los Supe Tam-
Tam son quienes gozan de mayo celeb idad. Sus componen es, además de da
concie os como g upo, a ni el indi idual ocan con o os músicos de la ciu-
dad, pa icipan en ies as, ya sea de Andalucía o de o os luga es del Es ado, o
impa en cu sos de d’jembés en Se illa capi al o ue a de ella. Hay que ene
en cuen a que a la di icul ad que iene el i i del o icio de a is a, cosa que
compa en con el es o del g emio sea de la nacionalidad que sea, se unen las
obligaciones que es amos iendo se ienen en la emig ación: el «cumpli » con
la amilia, el ene en cuen a ambién el allí. La necesidad de dispone de dine-
o, po an o, obliga muchas eces a combina la ace a de a is a con o as
dedicaciones: mediado in e cul u al, abajo en el campo o en a ambulan e.
An e el no econocimien o de los mé i os p o esionales, unido al alo
dado al abajo como au ónomo en e los senegaleses y a una no able expe-
iencia emp esa ial, a ias pe sonas de la comunidad senegalesa han c eado
sus p opios negocios en la ciudad, p incipalmen e locu o ios y, en su mayo ía,
en el ba io de la Maca ena. Son los denominados «negocios é nicos», di igi-
dos, undamen almen e, a la clien ela inmig an e y, más especí icamen e, a la
de la p opia comunidad, ga an izando así la iabilidad del negocio.
Hay quienes lo han abie o g acias a p og amas como el Equal de la
Delegación de la Maca ena o quienes lo han hecho median e algún o o sis e-
ma de inanciación. En los locu o ios podemos encon a los se icios habi ua-
les de es os negocios (cabinas ele ónicas, o denado es con acceso a In e ne y,
LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS
137

cada ez más, se icio de en ío de dine o), con anuncios dejados po inmig an-
es o e ando sus se icios (cocina la inoame icana, piso pa a compa i , e c.)
jun o a p oduc os di igidos a una clien ela especí icamen e senegalesa, como
pueden se o e as especiales pa a llama a Senegal, en a de bille es de a ión
con el mismo des ino, en a de ideos y DVDs senegaleses, comidas, elas,
opa y igu as de Senegal, anuncios de en as de i iendas en Daka , ca eles
donde se in o ma a los senegaleses de de e minadas ac i idades y acon eci-
mien os lle ados a cabo po la comunidad en Se illa, o donde se les con oca
pa a alguna eunión de sus asociaciones o se les hace algún eque imien o.
Además, ambién algunos locu o ios enden me cancía, aída p inci-
palmen e de Valencia y Ba celona, a quienes ealizan la en a ambulan e en
los me cadillos. Al adelan a la me cancía, «el negocio a bien, pe o pod ía i
mejo po que mucha gen e debe dine o. Tengo una lib e a donde apun o, y des-
pués pagan, pe o muchos a dan».
Quienes aen me cancía de algún iaje, además de con ac a con
senegaleses que sabe que le comp a án, ambién dejan pa e de lo aído en
los locu o ios pa a ende lo desde allí. Así, algunos pueden comp a , po
ejemplo, conjun os de opa aídos de Ma uecos en alguno de los locu o ios.
Se a a de negocios de i al impo ancia ya que cons i uyen si ios de
elación undamen al de la comunidad senegalesa de la ciudad; se escucha,
se masca, se e, se huele, se palpa, en de ini i a se espi a Senegal: sin un
ho a io ijo, odeados de e a os de ma abou , las con e saciones en wolo
gi an en o no al país de o igen, a las echas en las que cada cual quie e i
pa a allá, a los p ecios más ba a os pa a hace lo, y a la si uación de cada
quien an o en Se illa como en Senegal. La en ada y salida de pe sonas es
cons an e a lo la go de odo el día, «po eso yo no oy a las casas de los sene-
galeses, po que los eo aquí odo el iempo», comen a Ib ahim. Pe o no solo
se es ablece la comunicación en e senegaleses, ambién hay un con ac o e-
cuen e con miemb os de o as mino ías inmig an es del ba io, p incipal-
men e la inoame icanos pe o ambién de o as nacionalidades. Debido a
es a mul icul u alidad en el negocio, el p opie a io de uno de es os locu o-
ios se ha ganado el nomb e de «Ousmane In e na ional»:
«Yo engo cada a de, después de abaja , pa a cha ea , y pa a es a
aquí, con mi amigo», comen a Illiman, mien as Ousmane eza sob e una
al omb a en el suelo an e la mi ada a óni a de una niña que ha es ampado
su ca a, po la cu iosidad, con a el c is al desde la calle.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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Es habi ual acompaña de e minados empleos con la en a ambulan-
e46. Los locu o ios pueden ce a se du an e un pe iodo de iempo si el
dueño piensa que puede gana más en de e minadas épocas, como es el e a-
no, yendo a algún pueblo a ende ; o ealiza abajo en la cons ucción
dejando los ines de semana pa a la en a.
En el año 2005 ha abie o un nue o negocio senegalés en la ciudad que,
aunque es aba en la men e de más de un senegalés o senegalesa como p oyec o
desde hacía un iempo, no se había ma e ializado: un es au an e de comida
senegalesa, ambién en el ba io de La Maca ena. Un pequeño local con un mos-
ado , un pa de mesas de plás ico con sillas ambién de plás ico o de me al, un
en ilado , un ele iso , un eloj de pa ed y un pa de e a os de ma abou s.
Pe enece a Tako, ambién cocine a del es au an e, que, a eces, cuen a con la
ayuda de su sob ina en la p epa ación de la comida. La clien ela es undamen al-
men e senegalesa, po que ambién el es au an e es á pues o «a lo senegalés»,
pudiendo come en el luga o comp a la comida pa a lle a la a casa o al abajo
(lo que hacen undamen almen e los homb es). El es au an e ab e an o pa a el
almue zo como pa a la cena aunque, du an e Ramadán, como la clien ela es un-
damen almen e senegalesa y, po an o, musulmana, ab e solo po las noches.
Po úl imo, apun a que ambién hay senegaleses, aunque pocos, que
du an e cie o pe iodo de iempo no ealizan ninguna ac i idad. Quien pasa
po es a si uación es po que, al no encon a ningún pues o de abajo al e -
na i o o habiéndolo echazado, ha decidido no eje ce la en a. Es e ue el
caso de Lamine, quien no acep ó de e minados pues os de abajo y se pasó
un iempo sin abaja has a hoy, que es gua da de segu idad en una emp e-
sa. Y es o hay quien «se lo puede pe mi i » po que sabe cuen a con el apoyo
de miemb os de la amilia o de o os senegaleses en la ciudad, incluso pa a
manda la obligada emesa a la amilia de o igen:
«Aho a mi muje es á abajando, mi hijo ambién, y mi hijo de mi
he mano ambién. Todos me ayudan. El o o es á abajando en un
locu o io y el o o es á en la en a. Y odos me ayudan. La muje am-
bién me ayuda si yo engo p oblemas, me da siemp e sueldo pa a
a egla cosas» (Lamine).
LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS
139
46. También muchos se ganan un dine o ex a con la en a de a je as de elé ono.
CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN
DE LA IDENTIDAD SENEGALESA
LAS REDES DE COMUNIDAD
Como ya hemos señalado en alguna ocasión, al llega a Se illa es en e el es o
de los senegaleses donde se busca, y se encuen a, el apoyo social. Pasados los p i-
me os momen os, segui á siendo con ellos con quienes se pase la mayo pa e del
iempo, lo que en ningún caso quie e deci que no se man engan elaciones con
la sociedad au óc ona. Muy al con a io, una buena con i encia con la población
se illana es un obje i o p io i a io pa a la mayo ía de los senegaleses de la ciudad.
Al o ganiza casi odos ellos el iempo de igual mane a, po compa i
una misma ac i idad y ene unos mismos hábi os cul u ales, los senegaleses
pasan la mayo pa e del día con miemb os del p opio colec i o, eniendo en
es e a las pe sonas de con ianza con las que compa i p oblemas y agobios:
«Yo aquí con quien más me elaciono es con senegaleses. P ime o,
po que hacemos los me cadillos, el ba io, la asociación que enemos,
que es una eligiosa y o a, bueno, un poqui o más ocación adminis-
a i a, ¿no? Y en onces, siemp e es amos en con ac o, nos eunimos
una ez a la semana, y a eces nos llamamos y cuando hay una cosi-
a nos quedamos, así que nos hablamos siemp e. En onces es un con-
ac o co idiano, más o menos» (Ousmane).
Además de asis i muchos a las euniones dominicales, sob e las 20’00
ho as en dahí a, cuando no ienen que comp a me cancías, los senegaleses
ocupan su iempo lib e en la casa, ealizando las a eas domés icas y descan-
CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA
143
sando, acos ándose lo an es posible pa a pode mad uga al día siguien e pa a
la en a. Po lo an o, el iempo lib e del que disponen es muy escaso:
«Cuando acabo de abaja , me quedo aquí en mi casa, haciendo la
comida, iendo la ele y ya es á. No enemos o a cosa que hace . Y los
ines de semana nada. No enemos ines de semana, abajamos odo
el día. Solo el domingo po la a de enemos pa a descansa » (Thiéka).
Es o hace que, sob e odo si se cuen a con una edad de más de ein-
a y an os años, se compa an poco los espacios de ocio más ecuen ados
po la sociedad se illana, muchos de cuyos miemb os no malmen e dedican
los ie nes y sábados noche a sali pa a «es a con la gen e».
«Los ines de semana an es salía, pe o ya no, ya soy muy mayo pa sali .
P ime o descansa , po que si no… es día además de en a, los sábados y
domingos, así que no engo iempo los ines de semana pa dis u a … Sali ,
po ejemplo, a disco ecas, no, ni pa la playa ni..., po que mad ugo mucho
pa abaja los sábados y los domingos, así que no. Cuando salgo in en o
sali po la a de, y po la noche, sob e odo, acos a me muy emp ano pa a
pode ecupe a y le an a me emp ano al día siguien e» (Ousmane).
Los más jó enes (de al ededo de 20 años y has a los 30-35), que co espon-
den al «an es» de Ousmane, p e e i án do mi poco y sali pa a es a en e ellos
y/o pa a conoce a miemb os del mismo g upo de edad de o os colec i os. Si hay
una ci a pa a i a algún luga , el pun o de encuen o se á una casa o algún o o
si io conocido po odos, como pueden se los locu o ios, caso del de la calle
Doc o Fed iani, o el de la C/ O oño, luga es ecuen es de elación. El gus o po
las disco ecas es e iden e. Los más jó enes suelen ecuen a las, ya sea solos o bien
con amigos: «La Cabaña», en San Je ónimo, «Ca ed al», «Empi e» o el Palenque.
Es e gus o po las disco ecas se e idencia ambién en el hecho de ecuen a no
solo las de la p opia ciudad, sino ambién las de playas y ciudades ce canas.
En el ema de liga , la pe cepción de los chicos senegaleses de que las
blancas aen muchos p oblemas es á bas an e ex endida:
«Yo conozco a algunos que la muje blanca los ha dejado sin na»
(Amadou).
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
144

«La muje blanca es muy manipulado a. Las cosas que aguan an los
homb es de aquí, un senegalés no lo aguan a, como que e mande
algo de malos modos delan e de más gen e» (Babaca ).
Lo que más se exp esa es la di e encia en cuan o al iempo que cada
quién equie e pa a pasa con la pa eja. Así lo exp esa Djiogou:
«Mi a, yo puedo es a con una ía y es a supe a gus o, pe o no
como…, no lle a lo de la o ma a como lo hacen aquí. Po ejemplo,
lle a se odo el san o día i ao con la no ia, eso ya me pa ece ya…
un abuso. No me gus a i a me con una pe sona las 24 ho as del día.
Me abu o. Esa pe sona me pone neg o al inal. En Senegal yo po
lo menos lo que he is o, es que ú puedes es a con u no ia y i a e
dos o es días sin e la, hablando po elé ono, no sé qué…Dos ó es
días sin e se pe o sin pe de el con ac o. Eso yo lo eo cojonudo. Y
que e deje la ía, que aya ambién a lo suyo».
«Ella (su no ia) quie e sali po las noches, i a cena …, pe o yo
es oy cansao. T abajo odo el día…, y ella siemp e iene a mi casa.
Dice que una pa eja es pa a es a jun os, que si no jun os ¿pa a qué
la pa eja? Pe o…, yo…lo p ime o es abaja . Aye no ha do mido en
mi casa, le dije que iba a casa de mi amigo» (Doudou).
En la in e acción en e sexos, en los au óc onos sigue es ando p esen-
e la imagen de la po encia sexual del neg o; igual que la imagen de la muje
blanca «muy libe al» es á muy anclada en e los neg os. En Senegal, a i man
algunos, cuando gus a una chica se a hacia ella pa a habla le y comenza la
elación; no así las muje es: «ellas hacen cosas y ges os pa a que ú e ace -
ques. Aquí, si e ace cas a una muje de esa mane a se asus a, no es á acos um-
b ada» (Babaca ).Sin emba go, una senegalesa nos di á al espec o que «si
es de u p opio país no es muy esco. Pe o que…, po ejemplo yo… a los espa-
ñoles los eo más esco, que se lanzan mu lige os, que no es…yo qué sé.
Po que, a lo mejo , los chicos de mi país cuando es án ligando con españolas
yo no sé qué es lo que son, que no lo sé, a lo mejo son bas an e ambién»
(Dia ou). En muchos casos, un neg o no ac úa igual con una neg a que con
una blanca, y ice e sa. En es e sen ido, es impo an e la conside ación po
pa e de los homb es senegaleses de que sali con una chica ambién senega-
CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA
145
lesa implica un mayo comp omiso, lo que de e mina, sin duda, la elección
de con quién liga en cada momen o:
«Es más di ícil, la gen e (senegalesa) se me e, es más ácil con
alguien de aquí. Los de aquí ienen más libe ad, i es más lib e.
Cuando e a no io con Oumu (una jo en senegalesa) no uncionó
po eso. De aquí es más ácil» (Doudou).
Los luga es en los que exp esa el ca iño ienen su con ex o. Cuando la
pa eja en la que ambos son senegaleses es á con más gen e no se ex e io iza el
ca iño, se en iende que puede signi ica una al a de espe o; se a a de un asun-
o p i ado que hay que ese a pa a la in imidad. Cuando la muje no es sene-
galesa, cuando es de aquí o de alguna o a comunidad de inmig an es, la cosa
a ía. En con ex os anónimos puede habe exp esiones que e idencien el amo
y el ca iño. Si hay más senegaleses, depende á en g an medida de la edad. En e
los más jó enes, y en un con ex o jo en, las mues as de ca iño es án más p esen-
es. Si hay senegaleses más mayo es, hay que cuida se de no al a les al espe o.
A pesa de los p oblemas que se plan ean, es e iden e que se quie e
liga con gen e del luga . Algunos dicen que es po que, ya que es án aquí,
p e ie en con muje es de aquí; o os, jus i ican es a p e e encia en la di e en-
cia de p oyec os mig a o ios, «po eso nunca pienso en las muje es senegalesas
en ese sen ido». En cuan o a liga con pe sonas de e ce as nacionalidades,
algunos lo de inen como un iesgo, pues «puedes enamo a e, y luego la
echan y ¿qué haces?» (Djiogou). Sin emba go, es o no se pensa á pa a uno
mismo, que, pa adójicamen e, puede es a en la misma si uación.
En la ocupación del iempo lib e, es á el gus o po euni se en casas
en compañía de o os senegaleses. Muchos ebañan el poco iempo del que
disponen a dia io, como puede se en algunos casos la ho a de come , y ap o-
echan pa a euni se con o os senegaleses a almo za jun os un buen a oz,
ya sea en el es au an e de Tako o en alguna casa. Los momen os pa a la ela-
jación, en los que desconec a y es a a gus o, se ocupan, po an o, en la
compañía de o os senegaleses, en un con ex o é nico p opio:
«Hay eces que me ape ece, que me gus a y que al, con los senegale-
ses, así que me oy con los senegaleses a habla , y omamos é,
hablando, y es o así» (Cheikh).
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
146
De es e modo, cuando se a a casa de una pe sona de Senegal pa a
come , siemp e hay a oz pa a odo el que llega. Se sabe que el núme o de
pe sonas que a a i a come es supe io al de aquellos que allí due men. Las
muje es a un lado de la mesa, los homb es al o o, la mesa cubie a con papel
de pe iódico y una uen e eno me de ceebu jen (a oz con pescado), de ie
bou yapp (co de o guisado) o de yassa (a oz con co de o) en el cen o, pa a
que odos puedan come de ella, unos con las manos (pellizcando el pesca-
do y la e du a y haciendo una masa jun o al a oz, a modo de c oque a),
o os con cucha as, y odos ese ando la bebida (agua, zumo o e esco) pa a
el inal. Du an e odo es e iempo, la con e sación es cons an e, acompaña-
da, en algunas casas, po el uido de ondo de la ele isión, que empieza a
hace se no a una ez e minado el a oz: eledia io, eleno ela, eali y-shows,
documen ales…, lo que haya, dependiendo del núme o de canales que se
enga. T as una pausa después de come , se empieza con el é. Es e se p epa-
a en el mismo luga de eunión, pa a lo que se cuen a con una bombona
pequeña y un uego, con el obje o de anspo a lo allá donde se es é y pe -
manece odos jun os. De la e e a al aso, del aso a la e e a, de la e e a al
aso..., y así epe idas eces has a que es á a pun o. Una ez hecho, se ie e
en los asi os que haya pa a i lo epa iendo en e los p esen es. Siemp e hay
menos asos que pe sonas y se hacen dis in as ondas, compa iendo asos y
epa iendo epe idas eces en e los p esen es. Todo es e p oceso, desde que
se empieza a hace el é has a los momen os en que se bebe, es de elajación
o al: alguien hace el é (no malmen e son los homb es los que lo p epa an),
o os es án sen ados en sillas, o os en sillones, o os umbados en so ás o, si
hay alguna cama, en es a, pudiendo, quien la es é ocupando, queda do mi-
do du an e un a o. Pe o el momen o del é no se es inge a después de
come : cualquie momen o es bueno pa a oma un asi o, siendo el asiego
de gen e una cons an e en las casas. «Ñu naan a aya?» («¿ omamos un é?»)
es una p egun a ecuen e y e ó ica. Se a a de espacios y iempos pa a odo
el que llega, donde quien lo es ime con enien e puede ambién ducha se o
pone se a eza .
Son momen os senegaleses. Aunque en alguna ocasión pueda habe
alguien de o a nacionalidad compa iendo el almue zo, son casos excepcio-
nales, que, además, no ompen con los modos habi uales del colec i o. A
pesa de la c isis p o unda que ha su ido la adición comuni a ia, la solida-
idad en el consumo de los alimen os pe sis e. Es una mani es ación de egoís-
CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA
147
mo ep ensible ehusa compa i un pla o con los cohabi an es de la casa
odas las pe sonas p esen es en el momen o de la comida. Es a adición de
compa i la comida es á e o zada po c eencias mágicas. Se co e el iesgo de
ene mala sue e o de causa un pe juicio a la pe sona que los e come si no
le con ida, sob e odo po que además ella lo desea (Diop, 1985:61).
Es os g upos donde se ecuen an unos a o os y se eúnen en de e mi-
nadas casas cons i uyen «lazos o edes de comunidad» (Le Blanc, 2002). Es e
concep o e ie e a p ác icas compa idas que lle an a la unión social de los indi-
iduos en un con ex o dia io, pudiendo engloba a g upos de indi iduos y ami-
lias, sin con a con econocimien o o mal. A algunas de es as edes de comu-
nidad pueden pe enece miemb os o g upos de o as comunidades. En Se illa,
es el caso, po ejemplo, de una amilia mau i ana del ba io de San Je ónimo:
compa e ac i idad económica, eligión, co idianeidad y ocasiones especiales
de celeb ación con los senegaleses. También es el caso de un e ugiado de
Cos a de Ma il que es u o i iendo un iempo en Senegal, o de una amilia
de Guinea Ecua o ial ecuen ada po Doudou y sus compañe os. Al igual que
Le Blanc analiza cómo, en el caso de una ed de amilias en Mon eal, es os
lazos se ex ienden a indi iduos que i en en Senegal, ambién noso os obse -
amos es e hecho en el caso de las edes de comunidad en Se illa. Familia es
enidos de Senegal, músicos de paso, líde es eligiosos, e c., se unen al g upo
du an e su pe iodo de es ancia en nues a ciudad. Además, ambién aquí se da
el caso con que ella ilus a la ealidad de Mon eal: los iajes a Senegal de algu-
nos de los miemb os de es a ed hacen posible segui la moda y o os elemen-
os de la cul u a popula de Louga, Daka u o os luga es del país de o igen. En
e ec o, muchas edes se ca ac e izan po una in ensi a ci culación de ma e ial
cul u al, incluido música, ideos, maquillaje, opa y o os p oduc os.
A Doudou su amilia le ha hecho llega , a p incipios de 2006, dos g a-
baciones de ideo hechas en Senegal: la ies a de ecibimien o a su mad e en
el ba io as su pe eg inación, en 1997, a A abia Saudi a, y la celeb ación del
bau izo de una sob ina a inales de 2005. Cada in de semana, Doudou se
lle a el ideo y las cin as a su luga de abajo, adonde llegan paisanos pa a
euni se con él y e jun os las cin as.
De la misma mane a, es muy ecuen e en las euniones de es as edes
de comunidad pone algún ideo de ea o de Senegal o DVDs de concie -
os de a is as amosos del país. La música es de e minan e en la emig ación:
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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Po an o, en la mayo ía de los casos se siguen ealizando las mismas
p ác icas eligiosas aunque con algunos cambios. Como a i ma Djiogou:
«Se puede p ac ica , pe o ampoco lo as a hace al 100% igual. Eso es
imposible en la ida. Hay cosas que e an a cambia , segu o. Po ejem-
plo, yo qué sé, en Senegal es á p ohibido da la mano a una niña, pe o
aquí po ejemplo, e eo y no e oy a da ni siquie a la mano, a i e doy
dos besos, ¿sabes? Po que e es mi colega. En onces, ¿qué e quie o deci ?
Que no se puede p ac ica igual. Yo c eo que no. Imposible».
El sinc e ismo eligioso
Los senegaleses y senegalesas de Se illa man ienen el sinc e ismo que ya los
ca ac e izaba en su luga de o igen, en e eligión musulmana y animismo
a icano.
La c eencia en espí i us y las ideas ace ca de la elación que debe
ene se con ellos se man ienen en Se illa. Tal es el caso de las conside acio-
nes que algunos hicie on sob e la en e medad de la compa io a ya ci ada que
ing esó en el Hospi al Maca ena a causa de la cegue a y la pa álisis p oduci-
da, según los médicos se illanos, po una ube culosis en es ado a anzado. La
c eencia, po pa e de algunos, ue que la en e medad se debió a una ac i ud
conc e a de la en e ma espec o a los espí i us y que se cu a ía en Senegal en
manos de un ma abou , que, en es e caso, eje ce ía de cu ande o49.
P ác icas que se ealizan en Senegal aquí son in iables, como lo es
ambién la cu a de en e medades men ales con i mos de d’jembes (que, ade-
más, «muy poca gen e sabe hace ») acompañados de alguna o a indicación
y que, ambién allí, son mino i a ias po que «mucha gen e iene miedo de esas
cosas. Dicen que son b uje ía».
La impo ancia que pa a los senegaleses y senegalesas iene es e ipo de
c eencias solo a lo a cuando la elación con pe sonas de la sociedad ecep o a
es es echa y piensan que su conside ación hacia es e ipo de c eencias y p ác i-
cas puede no se menosp ecia i a: «yo soy a icano y senegalés, y c eo en cie as
cosas que no son cien í icas, en espí i us…» (Ousmane).Es e comen a io nos da
una idea de cómo exis e una ea i mación en la iden idad a icana, y cómo es a
CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA
155
49. Exis en a ios ma abou ambién en Eu opa, pe o se a i ma que los mejo es pe manecen en
Senegal.

iden idad a icana se exp esa a a és de mani es aciones cul u ales que, de an e-
mano, se sabe no an a se comp endidas ni compa idas po los «occiden ales».
Así, odos los da os in i an, pues, a un eplan eamien o del enómeno eli-
gioso en Á ica, demasiado p o undo pa a se me amen e desau o izado como
opio de masas o incluso e ugio de indi iduos desampa ados, aunque haya dosis
de ambas cosas. En las eligiones adicionales, más conocidas o animis as, pe o
ambién en las c is ianas y musulmanas, la e con ue za el an iguo y siemp e
eno ado pulso animis a, aquel que no ompió con la ie a (Inies a, 1998:249).
El Islam senegalés: las co adías y la impo ancia del mou idismo
El Islam pene ó en Senegal hace unos mil años, siendo los p ime os g upos
é nicos en acep a la eligión de Muhammad los einos de Tukulóo du an e el
siglo XI. A p incipios del siglo XX, la mayo ía de Senegal había sido en e amen-
e islamizada. La obediencia al guía espi i ual y la inse ción en las p ác icas mís-
icas de elemen os no islámicos se e eló ú il pa a ins ala el Islam sob e o as a-
diciones cul u ales (Joan Lacomba, 2001). En consecuencia, el es ilo del Islam
p ac icado en Senegal, al habe adqui ido y adap ado es os elemen os y p ác i-
cas animis as an e io es, es pe cep iblemen e di e en e al de o os países islámi-
cos. En es e sen ido, es no able, cómo la mayo pa e hace una dis inción en e
el Islam y el Islam Senegalés, el «Islam de los neg os». Como ha señalado Fe án
Inies a, se a a de la honda con icción a icana de que la sociedad es pa e in e-
g an e de la escala cósmica y de que no exis e incompa ibilidad alguna en e la
pa e social y el odo na u al (…). El animismo se exp esa con oda i alidad an o
en el Islam como en el c is ianismo, ya que no es una o ma he é ica en mono eís-
mo sino la pa icula sensibilidad a icana de conec a con el mundo ci cundan e
(Inies a, 1998:246-249). En Senegal, la p ác ica islámica oma la o ma de a iqas
o co adías eligiosas, ó denes mís icas del Islam que su gen pa a p opicia el
ace camien o en e los c eyen es y la di inidad. Las es p incipales son50:
1.- la co adía Xaadi (Qad iyya), undada en Mau i ania. Es la más
pequeña y más an igua de Senegal.
2.- la co adía Tijanne (Tijaniyya), undada en A gelia.
3.- la co adía Mou ide, undada en Senegal po Ahmadou Bamba.
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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50. También exis e el g upo de los Ibadus, que aquí solamen e lo menciona emos po se muy mino i-
a io. Desean la implan ación de la Ley Islámica en Senegal y siguen el Co án y la Sunna al pie de la
le a (p ohibición de lle a pan alón co o los homb es, obliga o iedad de lle a ba ba, p ohibición de
enseña el os o en espacios públicos las muje es…).
Los miemb os de es as co adías hacen o o de obediencia a sus ma abou
( undado es o líde es espi i uales ac uales), conside ados adminis ado es y he e-
de os del ba aka o ue za di ina. A a és de su ba aka, los ma abou poseen la
ene gía de cu a en e medades y de concede la sal ación espi i ual de sus segui-
do es. Se espe a que los ma abou enseñen y aconsejen: «la e apa del pe eccio-
namien o espi i ual es muy di ícil y pa a e i a al discípulo cae en las ampas de
Sa án, la compañía de un guía espi i ual (Cheikh o ma abou ) se á necesa ia».
El Islam, en su lec u a co ádica, cons i uye la cul u a de pe enencia
de la mayo ía de la población senegalesa. Ac ualmen e, la Mou ide es la
co adía más ac i a en Senegal y con mayo c ecimien o. Nacida en el úl i-
mo cua o del siglo XIX, es de inspi ación su í, como las o as co adías
musulmanas de Senegal y, pa a au o es como Guèye, signi ica una espues-
a a la deses uc u ación de la sociedad wolo 51.
«Yo soy musulmán, y de allí, de los mou ide. Soy musulmán p ac ican-
e. Soy muy c eyen e. C eo en mi e, y c eo que es es o lo que me da
ue za pa a sopo a muchas cosas, pa a i i , sob e odo. Respe o
odas las c eencias, pe o la e musulmana es la que engo» (Ousmane).
«Soy musulmán. Soy mou ide. También hay ijanne, o a que es
lahén…musulmanes odos» (Lamine).
«La mayo ía de los que es án aquí en Se illa son mou ide. Yo no soy
mou ide, yo soy ijanne, que soy o o, pe o que p ác icamen e son lo
mismo» (Cheikh).
Cheikh Amadou Bamba ( ambién conocido como Ahmad ibn Muha-
mmad ibn Habiballah o Se igne Touba), i ió en e 1853 ó 1854 y 1927 (de la e a
c is iana), hijo de un ma abou de la co adía de Xaadi . E a un mís ico in e esa-
do más en la medi ación y el es udio co ánico que en la cons ucción de un impe-
io eoc á ico. Ahmadou Bamba encon ó que muchos de sus seguido es enían
a él a pa icipa de su ba aka y a se i lo más que a ap ende el Co án. Funda la
CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA
157
51. La co adía Mou ide acoge a los miemb os de an iguas amilias a is oc á icas que ienen a e ugia -
se y a o ma alianzas ma imoniales con amilias ma abú icas. Es o posibili ó a Ahmadou Bamba y a su
amilia consolida su nue a emp esa sob e la sociedad wolo pe mi iendo, a su ez, que las an iguas a is-
oc acias pudie an man ene su pode . El e i o io mou ide es así el e i o io wolo , donde la eligión
cons i uye una ue za polí ica. Con la colonización, la gen e del pueblo encuen a e ugio en la nue a
es uc u a que apo a el hábi o de la sumisión y la olun ad de abaja pa a un je e y da le los u os de
su abajo (Guèye, 2002).
Mou idiyya en 1883. Siemp e al se icio de Alá y de su p o e a Muhammad, y con
el Co án y la Sunna como guía, el oco de sus enseñanzas e a que la sal ación se
ganaba po la sumisión al ma abou y al abajo du o. En 1887 unda la ciudad de
Touba (que signi ica «El G an Bien») pa a se i a Alá. El gobie no colonial an-
cés emió que Ahmadou Bamba gana a demasiada ene gía y pudie a es a en una
posición pa a emp ende la gue a con a ellos. Lo condenó al exilio, p ime o
sie e años en Gabón, después cinco años en Mau i ania, y du an e 15 años es u-
o sin pode sali de Dioubel, en Senegal. El e ec o ue que las leyendas sob e su
supe i encia milag osa c ecie on eno memen e. Los mou ides hoy cuen an
cómo Bamba, pa a cumpli la ley di ina de la o ación, explo ó los g ille es y ezó
sob e una al omb a que él mismo colocó sob e el agua; o cómo, cuando lo pusie-
on en una gua ida de leones hamb ien os, es os acaba on du miendo jun o a él.
Finalmen e, los anceses empeza on a conside a a Ahmadou Bamba
no como una amenaza, sino como una pe sona ú il pa a hace cumpli sus
polí icas, o o gándole el í ulo de Caballe o de la Legión de Hono en 1919,
po su ayuda apo ada pa a el eclu amien o de i ado es y su con ibución a
la ayuda nacional du an e la P ime a Gue a Mundial, dis inción que él no
acep ó. En 1916, el Gobie no Gene al del Á ica Occiden al F ancesa nom-
b a a Cheikh Ahmadou Bamba miemb o del Comi é Consul i o de Asun os
Musulmanes, pe o él se dis ancia de es o pa a consag a se a la ado ación de
Alá y a la educación espi i ual de los musulmanes. En 1925, los anceses
au o iza on la cons ucción de la g an mezqui a en la ciudad san a de Touba,
inaugu ada en 1963 y en la que hoy descansan los es os de Ahmadou Bamba.
Todo es o hay que ene lo muy en cuen a, pues es es a co adía su gi-
da en un con ex o de lucha con a la asimilación del pueblo senegalés, la
Mou ide, la de Cheikh Ahmadou Bamba, la que cuen a con más seguido es
en la emig ación. Su pues a en p ác ica hoy, ue a del país, indica el deseo
de man ene la p opia cul u a a a és de la eligión.
El desa ollo de las ecnologías de la comunicación y de la in o mación
ha sido undamen al en el espa cimien o de la co adía a a és de la emig ación.
Exis en ac ualmen e di e sas páginas web sob e la co adía y sob e Ahmadou
Bamba. En la p esen ación de ouba-in e ne .com, página inaugu ada en mayo
del año 2000, podemos lee :Cheikh Ahmadou Bamba es une des g andes igu es
de l’Islam appa u au ou s du siècle de niè e. Il a eu no ammen à dé end e l’Islam
en A ique de l’Oues (Sénégal), con e l’é angélisa ion e le colonialisme, non pas
a ec les a mes mais paci iquemen g âce à une éduca ion des consciences.
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Como a i ma Cheikh Guèye (2002), se a a de una espues a eligiosa
y polí ica que se p eocupa de es au a los equilib ios a ec i os y simbólicos.
El Islam apa ece en el con ex o senegalés como una ideología de la libe ad
pa a las masas de campesinos. Las comunidades eligiosas, omando la doc i-
na de la igualdad an e los pa icula ismos de linajes de la je a quía wolo , de
una pa e, y an e el impe ialismo ancés, de o a, ue on du an e la segunda
mi ad del siglo XIX los luga es de con es ación de la con a-sociedad.
A a és de los ma abou , lo esencial del mundo u al senegalés se in-
cula a una isión del mundo cuyos alo es adicionales es aban ca ac e iza-
dos po el cul o al abajo, la necesidad de obediencia y el sen ido de la
humildad. Fue on es as i udes, exal adas po la é ica ma abú ica, las que
asegu a on a los ma abou el con ol de la ep oducción de la mano de ob a
ag ícola (Sa e Diop, 2004). Se con ie en así, en el seno de la es uc u a
colonial52, en mediado es en e el Es ado y la o ganización social de la eco-
nomía. T abaja pa a es e mundo como si ue as a i i e e namen e, y abaja
pa a el o o como si ue as a mo i mañana. Con es e mensaje, Ahmadou
Bamba es ablece el alo del abajo en una población desocupada y una
sociedad deses uc u ada po la colonización (Ba a, 2002).
Muchos mou ides, hoy, conside an a Ahmadou Bamba casi como a
Muhammad (Mahoma) y a Touba, la ciudad san a, igual o más impo an e
que la Meca. Los descendien es de Cheikh Ahmadou Bamba son hoy los
ma abou , las g andes au o idades eligiosas de Senegal, y el pad e ac ual de
los mou ides es uno de sus descendien es53.
«Pa a noso os, nues o p o e a es Muhammad, en onces, el úl imo
p o e a que ha enido al mundo es el p o e a de los musulmanes. El
que undó el Mou idismo, pa a él, que es muy amigo del p o e a,
pa a él que e lo es que e al p o e a, y abaja pa a él es abaja
CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA
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52. La cul u a del cacahue e se inse a en los p oyec os de la Adminis ación Colonial F ancesa, con el
desb ozamien o de ie as.
53. Ahmadou Bamba apa ece en Senegal en una época ca ac e izada po el in de la a a de neg os
po pa e de las po encias eu opeas y po la culminación del epa o de odo el e i o io a icano. Se había
p oducido una negación o al de las cul u as au óc onas, incluido el Islam. F ancia había es ablecido su
sup emacía mili a , después de ence a oda la esis encia que había comba ido has a el inal, en 1889.
La p e ensión e a asimila la colonia a los alo es cul u ales occiden ales. Los seguido es del Mou idismo
a i man que es en es e con ex o en el que Ahamadou Bamba lle a a cabo una «lucha no iolen a po des-
pe a las conciencias en le a go pa a sal a al Islam, pa a sal a a la cul u a de su pueblo» (Touba-
In e ne .com; Touba.o g).
pa a el p o e a, po que odo lo que ienen lo ienen g acias a…Los
anceses no que ían en Senegal lo musulmán, y como él e a un
luchado pa a el Islam, en onces lo habían lle ado al exilio (…). Lo
han in en ado de ma a , lo han in en ado de sac i ica , de hace de
o, pe o no han podido con él. Después de los sie e años ya él eg e-
só a Senegal. Dicen que los anceses le die on una medalla, pe o que
él, de los anceses, de los blancos, no quie e nada» (Abdoulaye).
Touba, una o ma de es a p esen e en la sociedad de o igen
El lazo de comp omiso ma abú ico es pe sonal en e dos indi iduos, el aa-
libe (discípulo) y el ma abou , uno de sumisión y el o o de asis encia espi i-
ual y ma e ial. El ac o de sumisión (jebëlu) es la o iginalidad del mou idis-
mo. Cons i uye la condición pa a se mou ide, un ac o olun a io de com-
p omiso al se icio del homb e-ins i ución, a una causa y a un p oyec o de
unidad. Se a a de una adhesión a un p oyec o de desa ollo del g upo, en
el que la emig ación, hoy, cons i uye una es a egia de e minan e.
El obje i o de la undación de la ciudad de Touba e a, pa a Ahmadou
Bamba, encon a «la p ospe idad» en «la excelencia de un luga de e o -
no» que hacía al a cons ui . Los abajos de cons ucción se ha ían de
mane a colec i a po los aalibe (discípulos). De es a o ma, Touba como
p oyec o cons i uye un elemen o de mo ilización pa a los sucesi os Cheikh,
asegu ando la con inuidad de la doc ina y del comp omiso después de la
mue e del undado . Encon amos así que la co adía es hoy uno de los p in-
cipales p omo o es de la dinámica u banís ica de Senegal y, a su ez, el epi-
cen o de ac uación pa a la comunidad senegalesa en la emig ación con des-
ino a su sociedad de o igen, con ibuyendo, de mane a decisi a, a la ea i -
mación iden i a ia de quienes se encuen an en el ex e io , incluida la comu-
nidad de senegaleses de Se illa.
Cinco cali as han sucedido a la mue e de Cheikh Ahmadou Bamba, y
cada uno de ellos ha ma cado Touba y su p oceso de u banismo. El Es ado, con-
cebido como coe ci i o y ca en e de legi imidad en e di e sas sociedades a ica-
nas, no puede exis i a a és de una in e acción di ec a con la sociedad. Las
co adías islámicas, sob e odo el mou idismo, se singula izan, sin emba go, po
su anclaje social y, como es amos iendo ambién en el caso de la emig ación y
conc e a emos aho a más en el de los senegaleses y senegalesas de Se illa, son
e e en es con mayo ue za mo ilizado a que la pe enencia a la e nia o inclu-
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so al p opio Es ado senegalés. Tienen una capacidad de mo ilización muy supe-
io a los pa idos polí icos y sindica os. La co adía, a a és de la u banización
de Touba, pa ece apo a una u opía c eíble y mo ilizado a pa a una buena ac-
ción de la población senegalesa que el Es ado no puede in eg a en su lógica.
En es e ma co, pa ece admi ido que las co adías eligiosas musulma-
nas han cons i uido una e dade a sociedad ci il cuyas in e acciones con el
Es ado han asegu ado la go iempo a es e úl imo su es abilidad y su pode de
ep oducción54.
En Senegal, los mou ides son los elemen os de una sociedad ci il cuya
au onomía se mide po la dinámica u bana de Touba, que hoy es la segunda
de mayo población después de Daka -Pikine-Guédiawaye. Los oubianos
son de una mo ilidad excepcional, po lo que muchas casas es án acías. El
94,3% de ellos ha e ec uado, al menos, una mig ación en su ida (Guèye,
2002). Los miemb os de la co adía Mou ide es án dispe sos po odo el
mundo y si en a es e p oyec o común, man eniendo con su ciudad elacio-
nes a dis ancia a a és de los ma abou , de las in e siones inmobilia ias esi-
denciales, de las amilias ins aladas en Touba, de la pe eg inación anual, e c.
Po o o lado, Touba cons i uye un ins umen o de egulación social y
económica que si e a los in e eses del Es ado. El éxodo u al que nu e la
pob eza en los g andes cen os u banos, sob e odo en la aglome ación de
Daka , comienza a conoce una in lexión que se explica ía po un cie o
epliegue de mig aciones a Touba. Además, el Es ado p opicia el apoyo polí-
ico de la co adía con in e siones en Touba. El g an Magal du a es días y,
en el úl imo, el cali a se di ige a sus ieles dando un discu so que es conside-
ado como la mani es ación pública del p og ama sociopolí ico de la co a-
día55. Du an e el Magal, el Cheick ap o echa la ocasión pa a o ien a la elec-
ción polí ica de los discípulos en las elecciones polí icas y pa a apoya o c i-
ica públicamen e la polí ica del gobie no. La pa icipación de di igen es
CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA
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54. Los ma abús juga on el ol de legi imación de la au o idad colonial pa a su econocimien o y su
sumisión. A su ez, el ma abú e su au o idad econocida po la adminis ación y consolidada po nume-
osas en ajas is as po sus discípulos como un signo de su ca isma ( e enos de cul o, pasapo es diplo-
má icos). Es os in e cambios de se icios son aducidos en el dominio de la polí ica con un sis ema que
pone el clien elismo ma abú ico al se icio de ambiciones de homb es y mo imien os polí icos.
55. Magal es un é mino wolo que signi ica endi homenaje, celeb a . En la comunidad Mou ide exis-
en di e en es magals, pe o el más impo an e es «El G an Magal de Touba», que cons i uye cada año una
pe eg inación de los seguido es del Mou idismo a la ciudad san a de Senegal. Se calcula que cada año se
eúnen unos es millones de ieles en Touba. Es un día de econocimien o a Alá y que ma ca la pa ida
al exilio de Cheikh Ahamadou Bamba.
polí icos y de al as au o idades del Es ado en las ies as de Touba es una a-
dición de la época colonial ancesa (Piga, 2002).
A lo la go de de oda la p esidencia de Sengho , los ma abou mou i-
des han ga an izado las elaciones con las masas popula es u ales y juegan
un ol p incipal de in e media ios en e la adminis ación del Es ado, pe ci-
bida como lejana y apaz, y una masa u al deshe edada y p oduc o a única-
men e de cacahue e.
La je a quía ma abú ica hacía de co ea de ansmisión en e el
gobie no nacional y los ag icul o es, en e el cen o y la pe i e ia, así como
en e las masas u ales y la economía de me cado. Es la o ganización y el sis-
ema de pode ma abú ico lo que pe mi ía la p oducción de cacahue e a p e-
cio compe i i o en el me cado mundial.
De es e modo, en e a la imagen cen alizado a del égimen de
Sengho , es e y Diou die on a los mo abou amplias po es ades en lo econó-
mico y en la o ganización social. Pese a la g a e c isis que i e Senegal, las
bases del pac o en e el Es ado y las co adías siguen en pie (Inies a, 1998).
Apo a dine o a la co adía y al ma abou en conc e o es una de las cosas
que, den o de una sociedad occiden al ajena a es os plan eamien os y con
una signi icación social de la eligión no conco dan e con la que exis e en e
los senegaleses, se e á como signo de a aso y de si uación a supe a . Sin
emba go, los ma abou de las co adías o man e dade as sociedades con sus
p opios ecu sos económicos: los mou ides han colonizado pa e del desie -
o de Fe loo plan ando cacahue e y dominan el anspo e u bano e in e u -
bano (Inies a, 1998).
Ma laboul Fawzaïni: la dahí a en la emig ación
Hemos is o en el capí ulo an e io las complejas edes come ciales cons i-
uidas undamen almen e po mou ides que se ex ienden po odo el mundo.
Es a dispe sión ha dado luga a que hoy exis a una e dade a diáspo a. Los
miemb os de la co adía Mou ide es án dispe sos po odo el mundo y si en
al p oyec o común de la co adía man eniendo elación es echa con la ciu-
dad de Touba. Pe o, además, en la emig ación es a comunidad a más allá de
los miemb os mou ides. Al exis i el p oyec o de desa ollo pa a la sociedad
de o igen, la nos algia, el deseo de con ibui y de segui p esen es en la
sociedad de o igen, se ex iende al es o de los senegaleses que emig an. El
p oyec o mou ide se con ie e en un comp omiso en e la comunidad en la
AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL
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emig ación y la sociedad de o igen, sob epasando el cí culo de es a co adía
y englobando a miemb os de las o as que ambién se encuen an en la emi-
g ación. En el caso de Se illa, los no mou ides se unen al p oyec o mou ide,
que da cobe u a así a una g an pa e de los senegaleses de la ciudad
(Mo eno Maes o, 2005a).
La dahí a unciona den o y ue a de Senegal. Se a a de un ma co de
solida idad y de cohesión del g upo que pe mi e eencon a se egula men-
e pa a eci a poemas de Ahmadou Bamba, habla , discu i , plan ea p oble-
mas o busca consejos. En la emig ación podemos habla de una g an dahí-
a o mada po el conjun o de dahí as epa idas po di e en es países de Á i-
ca, Asia, Eu opa Occiden al y Es ados Unidos. Touba y sus necesidades son
el ins umen o de mo ilización de es a g an dahí a que ecoge el maná p o-
ceden e de odos es os países pa a en ia lo a la ciudad san a de Senegal.
Ma laboul Fawzaïni, que en á abe signi ica «la búsqueda de dos elici-
dades», es el nomb e que ecibe es a dahí a de la emig ación. Se c ea en
1990, en o no a un p oyec o de cons ucción de un g an hospi al en Touba
po inicia i a de Dame Ndiaye, senegalés ins alado en España as el p oce-
so de egula ización de 198556.
Como ha a i mado Guèye, las dahí as en la emig ación uncionan más
o menos del mismo modo desde el año 1994 cuando, en el cu so de una g an
eunión en Touba, se o ma una es uc u a con ep esen an es locales y man-
da a ios en F ancia, I alia, España y Es ados Unidos. Se hace ambién pa a
eclu a miemb os pa a la en a de a je as en las o icinas es ablecidas en
cada uno de es os países. Cada o icina debe ab i una cuen a banca ia donde
sean e idas odas las co izaciones. El dine o es ans e e ido a una cuen a
CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA
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56. En 1990, ap o echando la enida a España de una de las más g andes pe sonalidades de la co adía
y las isi as de dahí as de o as ciudades españolas pa a la ocasión, Dame Ndiaye lanza la idea de la ea-
lización de un p oyec o común en Touba. An e el en usiasmo de los mou ides de España, oma la inicia-
i a de asocia las dahí as o ganizadas en F ancia. Pe o es solo una idea, que no de iene en p oyec o has a
la ap obación del cali a gene al, que la da á cuando Dame Ndiaye aya a Touba. De eg eso a España en
1991, in o ma a odas las dahí as implicadas y demanda a cada una c ea una asociación de emig an es
senegaleses al se icio de Cheikh Ahmadou Bamba, poniéndose inmedia amen e a abaja y ecolec an-
do en nomb e del p oyec o del hospi al la suma de 5.300.000 ancos CFA. El cali a les a ibuye un e e-
no y Dame Ndiaye enca ga a un a qui ec o que haga los planos y es ima, en asociación con la Di ección
de Equipamien os en In aes uc u as y man enimien o (DIEM) del Minis e io senegalés de la Sanidad,
el cos e o al de 6 millones de ancos CFA. A pesa de es o, el en usiasmo mengua al año siguien e, eco-
giéndose menos dine o. La asociación decide en onces con oca en Touba una g an eunión en un luga
al amen e simbólico, el palacio dedicado al undado . Es a eunión enía po obje i o explica el p oyec-
o. Al ededo de un milla de mou ides pa icipan, en e ellos muchos mig an es in e nacionales. Y es e
es el ma co del e dade o nacimien o de dahí a Ma laboul Fawzaïni (Guèye, 2002).
única abie a pa a el conjun o de dahí as en Touba. En consecuencia, la
dahí a en los países ecep o es de senegaleses cuen a con células egionales
y sub-secciones a ni eles adminis a i os más bajos. Las subsecciones se ea-
g upan en secciones y las secciones en células. Cada in de imes e, las sec-
ciones de capi ales egionales se eúnen en asambleas en el local de la célu-
la y hacen el balance. El dine o colec ado se ie e en la cuen a de
Ma laboul Fawzaïni a ni el del país en cues ión. Es solo a in de año cuan-
do las ans e encias se hacen a la cuen a de Touba.
Los miemb os es án diseminados en Senegal, I alia, F ancia, España,
Po ugal, USA, Alemania, Guinea Bissau, Gabón, Á ica del Su . Las condi-
ciones de adhesión y las co izaciones son es ablecidas y moduladas según el
con inen e. Los senegaleses esiden es en su país co izan anualmen e menos
que los senegaleses emig ados a Eu opa, Amé ica y Asia. (Guèye, 2002).
Pa a los emig an es, la ob a de Sé igne Touba no puede ealiza se más
que g acias al dine o p oceden e de su abajo. Es undamen almen e el
dine o de la emig ación el que alimen a la co adía. El abajo, en la ac ua-
lidad muchas eces asimilado al dine o, se con ie e en la lla e maes a de la
mís ica mou ide, sob e odo en e los emig an es, que ei indican un espí i-
u capi alis a (Ba a, 2002).
Desde el mou idismo se en iende que exis en es ipos de abajo: el
kasb, que es el abajo pa a gana se la ida; el amal, po el que se adquie e el
sabe espi i ual; y al khidma , que es el hecho de p es a se icio a la comu-
nidad y que, como e emos, es undamen al pa a la ea i mación de la iden-
idad colec i a de los senegaleses ambién en Se illa.
Pa e del dine o que ganan los senegaleses en los luga es a los que emi-
g an a dedicado a una ob a social en Senegal (al khidma ), que se ans ie-
e a a és de Madlabu Fawzini. Todos los emig ados ienen una eunión
anual pa a apo a es e dine o: «quien quie a y pueda», a i man, da al menos
unos 150 eu os al año, aunque puede se mucho más. En el p oyec o, aún
ges ionado po la co adía Mou ide, pa icipan odos los senegaleses que lo
deseen y se encuen en en la emig ación, caso de Cheikh, que es ijanne y
es á con ibuyendo pa a saca adelan e el hospi al de Touba:
«El hospi al es á pa odos. Que el hospi al no a a deci : “ ú no e es
mou ide, ú no e es ogo, ú e es musulmán, ú e es c is iano…”.
En a odo el mundo, pe o ellos lo es án haciendo» (Cheikh).
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