Aquí y allí, viviendo en los dos lados: los senegaleses de Sevilla, una comunidad trasnacional.
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AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS
estudios y monografías (1) Edita: Junta de Andalucía. Consejería de Gobernación. Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias © Susana Moreno Maestro © de la presente edición: Junta de Andalucía Diseño gráfico, Estudio Manuel Ortiz Maquetación, Antono Álvarez Impresión y encuadernación, Escandón Dep. Legal: SE–4.376-2006 ISBN: 84-689-8239-3 Impreso en España
El II Plan Integral para la Inmigración en Andalucía plantea entre sus objetivos generales Mejorar permanentemente el conocimiento de la realidad, las estrategias más adecuadas de cambio, así como el análisis de los logros conseguidos, manteniendo de forma sostenida la actividad investigadora sobre el fenómeno de la inmigración en Andalucía. Para alcanzarlo es imprescindible impulsar líneas de investigación y análisis en torno al complejo universo de la inmigración, y difundir el conocimiento y la información generados. Con la serie Estudios y Monografías, que se inicia con este título, pretendemos ofrecer un instrumento de utilidad para difundir trabajos sobre inmigración, que aportando conocimientos relevantes, se inscriban en las líneas marcadas por el II Plan Integral. Esta monografía de Susana Moreno Maestro, Aquí y allí: viviendo en los dos lados. Los senegaleses de Sevilla, una comunidad trasnacional, describe un grupo bien definido dentro de los colectivos que conforman el perfil de la población inmigrante extranjera en Andalucía. Acotado en un ámbito geográfico determinado como es la ciudad de Sevilla, aborda la investigación desde un enfoque de cultura étnica, pero también de género y socioprofesional, categorías fundamentales en la construcción de las identidades y de sus múltiples dimensiones y manifestaciones. La obra, por lo demás amena, no sólo nos proporciona información de un colectivo humano con unas características bien definidas. También acer-
ca de su diversidad interna y de los procesos de cambio que inevitablemente en un grupo como el que nos ocupa, origina el contacto con otras estructuras sociales, otras normas, otros valores, otras culturas, en suma. Nos deja, por tanto, esta etnografía el mensaje claro de que el ser humano es social, y como tal comparte categorías de su grupo de pertenencia, pero también que cada ser humano es diferente y presenta rasgos comunes con individuos de otros grupos. Esto nos ayudará, sin duda, a alejar los prejuicios que, a veces inconscientemente, nos llevan a aplicar a las personas características estereotipadas, negándoles su individualidad. En definitiva, tras la lectura de esta etnografía nuestro conocimiento de esta comunidad será mayor, sin duda. Pero también lo será nuestra sensibilidad hacia el conjunto de colectivos que han venido a convivir con la población andaluza, y en consecuencia aumentarán nuestro respeto y comprensión de otras culturas y de otras personas. Teresa Bravo Dueñas Directora General de Coordinación de Políticas Migratorias
índice INTRODUCCIÓN Contextualización y objetivos de la investigación 13 Metodología y técnicas de investigación 18 EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS Senegal: de país de inmigración a país de emigración 23 Estrategias migratorias 27 La comunidad senegalesa en Sevilla 34 LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD Problemas a la llegada y formas de solución 43 La situación legal 50 LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES La familia senegalesa y el proyecto migratorio 61 La familia allí y aquí 67 Formas de matrimonios senegaleses 69 Las parejas mixtas 75 Los hijos en los matrimonios mixtos 80 La reagrupación familiar 86
LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL» La comunicación con Senegal 93 El contacto con las autoridades de Senegal en España 95 La circulación de personas y de bienes materiales e ideáticos 97 Los envíos 98 Los viajes a Senegal 102 Inversiones en Senegal, ¿regreso definitivo? 105 Otros ejemplos de realidades trasnacionales 110 LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS La especialización en la venta ambulante 117 Otras actividades 135 CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA Las redes de comunidad 143 La importancia del ámbito religioso: el mouridismo y la dahíra 150 Continuidad de las prácticas religiosas 150 El Islam senegalés: las cofradías y la importancia del mouridismo 156 Touba, una forma de estar presente en la sociedad de origen 160 Matlaboul Fawzaïni: la dahíra en la emigración 162 La dahíra de Sevilla 166 Los senegaleses de Sevilla: miembros de la comunidad mouride trasnacional 171 La población sevillana y la percepción de la religión senegalesa 177 Rituales y fiestas religiosas. Las celebraciones en Sevilla 179 Los ritos de paso 187 Redes formales de apoyo intracomunitario: Agasis y Asociación de Inmigrantes por la Igualdad 194 Agasis 194 Asociación de Inmigrantes por la Igualdad 195 Complementariedad de las formas asociativas 201 CONTEXTOS DE RELACIONES INTERÉTNICAS Lugares de residencia y relaciones vecinales 205 Participación en fiestas autóctonas 209 Otros contextos 216 Cómo piensan que los vemos 218 La relación con otros colectivos de inmigrantes 228 A MODO DE CONCLUSIÓN La inserción de una comunidad trasnacional en Sevilla: la minoría senegalesa 237 BIBLIOGRAFÍA 245
En primer lugar, dedico este trabajo a mi padre, por enseñarme a mirar la riqueza y la belleza que me rodea, a disfrutar de la vida siempre desde el compromiso con la justicia social. También me gustaría dedicarlo, cómo no, a la comunidad senegalesa de Sevilla, que me hace vivir cosas extraordinariamente maravillosas y diferentes en mi propia ciudad. Gracias Ousseynou por todo lo que me has enseñado y por tu irremplazable compañía; N’demba por abrirme todas las puertas; Kine y Camou por hacerme sentir como en casa; Bouba, por tu amistad y cariño; Assane por ser como eres; Modou por nuestros cumpleaños; gracias Papis, Fatima, Oumy, Sangoye, Issa, Assane G., Binta, Mamoudou, Cheikhou, Sirifo, Ibu, Moussa, Alassane, Awa, Saliu, Pap… Gracias a todos y todas por la ayuda y el apoyo que me habéis prestado. Gracias por hacérmelo pasar tan bien y por el cariño recibido. Siempre es un gusto ampliar el círculo de las personas a las que quiero.
Frente a la visión de la emigración como un único fenómeno, está la realidad de unos procesos migratorios específicos que hacen referencia a una realidad de origen, una inserción económica y social, y unas percepciones y valoraciones diferenciadas para los distintos colectivos que podemos establecer (Martín, E., Castaño, A. y Rodríguez, M., 1999:58). Al compartir cada uno de los puntos de esta afirmación, hemos tratado de ver todas estas cuestiones en nuestro análisis del colectivo senegalés en Sevilla. Evidenciaremos que, aunque existan factores más o menos generalizables a todo el Estado, como pueden ser el marco legislativo o ciertas condiciones de los mercados de trabajo, será dependiendo de los contextos locales, de las distintas estrategias que cada colectivo utilice para tratar de integrarse en la sociedad receptora y de las relaciones sociales que se establezcan en ese contexto, como se llegue a una amplia heterogeneidad de situaciones. En nuestra investigación, nos hemos centrado en el colectivo senegalés de Sevilla, debido a la visibilidad que el grupo está tomando en la ciudad, y hemos prestado especial atención al barrio de San Jerónimo por tener allí sus centros principales de reunión y relación. METODOLOGÍA Y TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN Hemos dado especial importancia al estudio de la cultura del trabajo de la venta ambulante, que es la actividad más importante de los senegaleses «sevillanos», y a la variable género, evitando la homogeneización inadecuada del grupo étnico. Nuestras unidades de análisis han sido, principalmente, las relaciones intra e interétnicas, las relaciones intra e intergéneros y las relaciones de igualdad/desigualdad económico-sociales. No nos gustaría omitir una breve referencia a dos conceptos que manejaremos a lo largo de esta obra. Partimos de las definiciones que da Francisco Torres (2002) a inserción social y a integración. Por inserción social debe entenderse el proceso del que son protagonistas, activos y pasivos, los inmigrantes en nuestra sociedad, sea este como sea y siga la fórmula que siga. Cuando se habla de integración nos referimos, como señala dicho autor, al tipo de inserción social que no comporta ni marginación, ni exclusión ni asimilación forzada, es decir, a un buen proceso de inserción. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 18
Desde la Antropología, con los métodos y técnicas que esta ciencia social pone a nuestro alcance, debemos intentar acceder a las lógicas culturales que nos acerquen a los modos de funcionar de los distintos colectivos étnicos (ahora nos referimos fundamentalmente a la multiculturalidad étnica, aunque indudablemente condicionada y diversificada por la transversalidad del género y la clase social) y ver, con ello, cuáles pueden ser los catalizadores para una buena inserción y cuáles los obstáculos para la misma que los propios colectivos inmigrantes y nuestra sociedad ponen en juego a la hora de interactuar entre sí. Esto es lo que nosotros pretendemos, modestamente, con esta aproximación al colectivo senegalés de Sevilla. Durante su elaboración, además de acudir a distintas fuentes documentales y bibliográficas, hemos puesto en práctica las técnicas cualitativas del trabajo de campo antropológico, pudiendo constatar, a ciencia cierta, cómo, además de los textos y discursos que los actores nos facilitan –mediante entrevistas, historias de vida, grupos de discusión–, es la convivencia que permite la participación-observación lo que distingue nuestra forma de trabajo y lo que nos da un mayor acceso a los contextos. Hemos prestado especial atención a las redes sociales intragrupales y a las distintas formas de asociacionismo como contextos por donde fluye y desde donde se ejerce la solidaridad grupal, y como ámbitos de reproducción de la identidad étnica y de relación con asociaciones, ONGs, Administraciones y con el resto de población, tanto autóctona como inmigrante. Hemos disfrutado, además, de un periodo de tres meses en Québec (octubre 2004-enero 2005) en el Grupo de Investigación Ethnicité et Société (GRES) de la Universidad de Montreal, en el Centre D’Études Ethniques des Universités Montréalaises. Esta estancia, en la que analizamos políticas de inmigración e indicadores de integración en dicho país, dentro de la investigación para nuestra tesis doctoral, nos ha posibilitado el contacto con otros senegaleses en la diáspora y nos ha permitido hacer algunas consideraciones y comparaciones puntuales que hemos incorporado a lo largo del trabajo. En nuestra ciudad, muchas han sido las personas que han colaborado en el desarrollo de la investigación. En primer lugar, las varias decenas de senegaleses y senegalesas con los que hemos mantenido relación, en algunos casos esporádica y en otros constante, a lo largo de toda la investigación en diversos contextos. En el texto hemos optado por sustituir los nombres reales de las personas cuyos discursos hemos transcrito por otros nombres también INTRODUCCIÓN 19
comunes entre los senegaleses, con el objetivo de mantener oculta la identidad y, así, respetar la intimidad de las personas. Durante meses, asistimos y participamos en las reuniones semanales de la Asociación de Inmigrantes por la Igualdad y varias veces acompañamos a sus miembros a reuniones y gestiones tanto con organismos oficiales como con otros colectivos y asociaciones de autóctonos y de inmigrantes. También hemos asistido, y participado activamente, en reuniones y fiestas intra e interétnicas, estando presentes en todo el proceso, desde su preparación hasta su culminación. Mediante la observación participante, con todos nuestros sentidos en alerta para comer, oler, sentir, oír y ver lo que han sido para nosotros nuevas realidades, hemos intentado empaparnos y descifrar las claves culturales del colectivo, participar, hacernos con el contexto senegalés sevillano. Como afirma Ricardo Sanmartín, la convivencia nutre de un conocimiento experiencial a quien participa: no solo le cuentan cuáles y cómo son las normas locales sobre cualquier asunto, sino que las siente en sí mismo al tener que cumplirlas en situaciones reales, pudiendo percibir en vivo el sentido de las mismas al palpar en su piel el roce de la realidad a la que se aplican (Sanmartín, 2003:61). Varias familias nos abrieron la intimidad de sus casas y tanto hombres como mujeres nos otorgaron su confianza, y yo diría que su amistad, y nos hablaron de sus alegrías, problemas y proyectos. Tengo aquí que reconocer, muy especialmente, mi deuda con Ousseynou, N’demba y Kine por facilitar y estimularme el estar allí, el participar del contexto senegalés sevillano y propiciar, de este modo, mi «integración» en él. Ellos, y muchos otros, han compartido conmigo muchas horas no solo como informantes, sino como auténticos amigos y amigas que, espero, perduren en el tiempo. También he de agradecer la colaboración de personas autóctonas de asociaciones pro-Inmigrantes, de otras ONGs y de asociaciones de vecinos. Quisiera mencionar, especialmente, a Rafael, trabajador del Centro Cívico de San Jerónimo e integrante ocasional de la «pandilla» de los martes. Y, desde luego, mi investigación no hubiera sido posible sin la formación, y los estímulos, recibidos del profesorado del Departamento de Antropología de la Universidad de Sevilla, tanto en la Licenciatura como en el Tercer Ciclo, y de algunos de mis compañeros y compañeras. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 20
EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS
«Por más años que un trozo de madera permanezca flotando en el agua, jamás se convertirá en cocodrilo». Comenzamos con este refrán senegalés para ilustrar la hipótesis de la que partimos: es a partir de la propia identidad, poniendo en valor la cultura de origen, como el colectivo senegalés pretende formar parte de la sociedad sevillana. La reciprocidad y la priorización de las relaciones sociales, la importancia del colectivo sobre la persona, una particular concepción del tiempo..., en definitiva, una manera específica de concebir el mundo y de situarse y actuar en él, es algo que ningún senegalés dejará atrás. Será en la nueva sociedad de la que ahora forma parte, junto a autóctonos y a otros inmigrantes, donde tomará conciencia de todo lo que ha venido consigo en la maleta; percibirá que, en muchos casos, antiguos «trajes» apartados en un rincón del armario, se convierten en el «uniforme» diario. SENEGAL: DE PAÍS DE INMIGRACIÓN A PAÍS DE EMIGRACIÓN El nombre de Senegal viene de Sunu gal que, en wolof, significa nuestra piragua y se representa con el León de Teranga, el león de la hospitalidad. Según un informe de la UNESCO (2003), desde hace dos décadas, Senegal ha pasado de ser un país de inmigración a un país de emigración, es decir, EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS 23
ha habido un descenso de la presencia extranjera y un gran aumento en el número de senegaleses y senegalesas que emigran hacia otros países. La presencia en su territorio de otras comunidades continúa siendo, hoy día, sin embargo, importante. Los colectivos de inmigrantes proceden, fundamentalmente, de otros países africanos: por un lado, de los países limítrofes3 que llegan a Senegal debido a la complementariedad regional, pues ni el desmembramiento político resultado de las fronteras coloniales ni las diferencias entre Estados soberanos pudieron frenar los intercambios entre los diferentes territorios (Diop 1994; Fall, 2003); y, por otro, los llegados del Golfo de Guinea, procedentes mayoritariamente de países francófonos (Costa de Marfil, Benin, Togo) con comunidades compuestas, en principio, por personas que formaban parte de una migración intelectual asignada por la Administración francesa para viajar por sus distintos territorios y que, hoy día, se dedica principalmente a la ofimática y la restauración. A estas comunidades hay que sumar un grupo anglófono procedente de Nigeria y Ghana, con importancia en el sector del automóvil y, las mujeres, en la distribución de cosméticos, sobre todo, de productos de despigmentación de la piel o xessal y en la venta de productos textiles (Fall, 2003). Además de estos grupos, también es reseñable la presencia de marroquíes, muchos estudiantes, que cuentan con la simpatía de la población de acogida debido al protagonismo de la cofradía islámica Tijanne en Senegal. De entre los no africanos, los franceses son el grupo europeo de mayor presencia en el país, y los libaneses de los no europeos. En la actualidad, desde aproximadamente el año 2000, la inmigración está marcada por la llegada de taiwaneses, los chinos, insertados en el sector del comercio, lo que ha provocado tensiones con la población senegalesa agrupada en la UNACOIS (Union Nationale des Commerçants et Industriels du Sénégal). Aunque Senegal se complace en ser la tierra de la teranga (hospitalidad), los problemas respecto a la inserción en el mercado de trabajo de los extranjeros, incorporados principalmente a la economía informal, y a la aceptación de la diferencia, están a la orden del día. En este sentido, el nivel de aceptación del «otro» depende de varios factores, entre los que se encuentran, principalmente, la religión (alrededor del 98% de senegaleses son musulmanes), el color de la piel y el grado de dominio de la lengua local (Cruise O’Brien, 2002). AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 24 3. Gambia, Mali, Guinea «Conakry», Guinea Bissau y Mauritania.
Para adentrarnos en los procesos de emigración de los senegaleses, debemos referirnos a la importancia de que se suprimiese, en 1981, la Ley que obligaba a la obtención de una autorización previa de salida del territorio nacional, ya que esto propició que la emigración tuviera un carácter mucho más espontáneo y que se convirtiera en una estrategia de subsistencia y de mejora de las condiciones de vida del núcleo familiar antes contemplada en menor medida. Grupos que hasta el momento no se caracterizaban por estos desplazamientos, caso de los miembros de la cofradía mouride, que analizaremos en el capítulo denominado «Contextos de reproducción de la identidad senegalesa», se adentran con fuerza en estos procesos. Se amplían los espacios de emigración y, además de otros lugares de África, los itinerarios incluyen el sur de Europa y América del Norte. Así se llega a la situación actual, en la que los destinos de la emigración senegalesa son, por un lado, otros países africanos y, por otro, los denominados «países del Norte» (Fall, 2003: 14-20): La emigración a otros países africanos, se trata de una emigración, en principio, ligada a la llamada de mano de obra cualificada en los territorios africanos de las antiguas colonias francesas; procesos migratorios que continúan, pero hoy siguiendo una lógica circular debido a la inestabilidad político-económica de los países de acogida. A destinos tradicionales como Costa de Marfil, Gabón o Guinea, se ha unido Marruecos como lugar de tránsito al continente europeo. La posibilidad de emigrar a los países desarrollados económicamente es uno de los temas más recurrentes de los jóvenes en las calles senegalesas en la actualidad. La población del centro del país, como veremos en el caso de Louga, ciudad de origen de muchos senegaleses que viven en Sevilla, está cada vez más presente en la emigración de larga distancia, principalmente hacia el espacio Schengen. Francia, fue destino desde justo después de la Primera Guerra Mundial y un número importante de estudiantes se establecieron en este país entre 1945 y 1970, para constituyendo lo que después sería la élite senegalesa en la Independencia. Pero desde 1974 el aumento de la xenofobia y las correspondientes barreras para impedir la entrada, trajeron como consecuencia la reducción de trabajadores senegaleses admitidos, un aumento de las ayudas al retorno –que, sin embargo, tendrían poco éxito en cuanto a los objetivos marcados–, la limitación del reagrupamiento familiar, y el recurso, EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS 25
por parte de los propios inmigrantes, a contemplar nuevos destinos migratorios, como Italia y España. Italia, destino de senegaleses desde los años ochenta, y país donde en 1996 constituían ya la primera comunidad de negros africanos (Caritas di Roma, 1996), actualmente es uno de los países receptores de inmigración senegalesa más importantes a nivel europeo, formando parte fundamental del circuito de redes comerciales informales por todo el mundo (Schmidt di Friedberg, 1993; Salem, 1983; Sané, 1993). En cuanto a Canadá4, destino americano junto a los Estados Unidos, según datos del censo de 1991, la comunidad senegalesa figuraba entre las comunidades africanas más numerosas en todo el país, estimada en 490 personas de las que 380 residían en Quebec. En los datos del censo de 2001, la comunidad senegalesa ascendía ya a 1675 personas, de las que 1.340 vivían en Quebec (Ndoye, 2003:43-44). Factor fundamental de la notable proporción de senegaleses residentes en Quebec es la lengua francesa y la relación del Gobierno de Quebec con gobiernos de otros países francófonos, incluido el de Senegal. Esta realidad se ha traducido, entre otras cosas, en proyectos de cooperación al desarrollo en el país africano y en la concesión de becas a estudiantes senegaleses, motivo por el que una alta proporción de quienes hoy se encuentran viviendo en Québec son estudiantes. En cuanto a España, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas de 2003, entre el año 2002 y 2003 se censaron más de 11.530 senegaleses en todo el Estado, convirtiéndose en la más numerosa comunidad de los colectivos de subsaharianos. A 30 de junio de 2004, los senegaleses residentes legalmente en el Estado español eran ya 17.297, representando las mujeres un 19’5% del total5. Hoy, la comunidad senegalesa se halla repartida por diversos puntos del territorio: las Islas Canarias (Rosanders, 1991, 2000), Cataluña (Kaplan, 1998; Ribas, 1999) o Andalucía (Suárez, 1995 y 1998; Dietz, 1999b; Dietz y Peña, 1999; Dietz, García, Pérez y Rosón, 2002; Moreno Maestro, 2003, 2004, 2005); y está formada por diversos grupos étnicos, entre ellos, mandingas, fula, sereer, serahule y wolof, estos últimos mayoritarios en la ciudad de Sevilla. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 26 4. Objeto de estudio en la investigación de octubre de 2004 a enero de 2005 y comunidad de senegaleses con la que establecemos comparaciones puntuales a lo largo del libro. 5. Dato extraído del Observatorio Permanente de la Inmigración. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Boletín Estadístico de Extranjería e Inmigración, nº 2, junio 2004, e Informe Estadístico: Extranjeros con tarjeta o autorización de residencia en vigor a 30 de junio de 2004.
ESTRATEGIAS MIGRATORIAS «Desde el punto de vista de un africano, de un africano y de un senegalés, lo que te quiero decir es que todo el mundo se implica en ese proyecto y, cada uno, de alguna forma, pues gana algo con ese proyecto. Y si se pierde algo, todo el mundo pierde. Y si a esto, por ejemplo, pues, se le añade lo que representa la emigración en sí para la familia, cómo el hecho de migrar, volver y llevar algo simbólicamente, apoyar a tu familia, cómo puede cambiar el estatus social de tu familia. Y eso es así (…). Si uno es consciente de esto, o no tiene documentación aquí, tú, imagínate lo que tiene que pasar esa persona, al pensar que en cualquier momento se le puede deportar. Eso es el drama de la emigración. Hay gente que lo pueden decir: “mira, a mí me echan y después, pues me busco la vida para volver. Volveré”. No, no es esto. No es esto. Y de hecho, muy curioso, hay algunas sociedades que se parecen tanto en cuanto a relaciones me refiero. No lo sé, la gente lo intenta como sea. Y algunos se mueren en aviones, en tren de aterrizaje, algunos se mueren en el agua..., y la gente: “¿y esto cómo es? ¿Cómo que se van a morir? ¿Emigrar solamente y se mueren?” Hay una cosa muchísimo más compleja, muchísimo más fuerte, que te empuja a salir. Y esas otras cosas son tus propias realidades» (Momar). ¿Por qué han emigrado los senegaleses que hoy se encuentran viviendo en Sevilla? Como analizaremos a continuación, no se parte de una precariedad absoluta, sino de un deseo de mejorar las condiciones de vida de la persona y del grupo familiar ante la incertidumbre del día a día en el propio país. Se trata de una estrategia familiar dentro de las relaciones estructurales que hoy vienen marcadas por las dinámicas de la «globalización» y la «localización». Como afirma Claudia Pedone (2002), reconstruir la historia individual y familiar de un migrante permite desentrañar las fases de un proceso que, en el marco de la globalización, adquiere connotaciones específicas y perpetúa otras heredadas de antiguas estructuras políticas y socioeconómicas. Es en este contexto general donde Senegal no escapa de la crisis permanente que vive el continente africano, donde hay que enmarcar las razones que los propios senegaleses dan para explicar su emigración: EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS 27
«Yo tenía un hermano que estuvo viviendo aquí en España, y que cada vez que viene de vacaciones en Senegal, me comenta España» (Mariéme). «…Tenía ilusión de salir de Senegal y conocer Europa, y conocer España, ya que he visto gente de mi barriada, familiar mía, que siempre se han emigrao y… cada vez que vienen lo pintan bien, de que va bien… También salir para ver lo que hay al otro lado (…) A los 18 años ya tomé la decisión de emigrar. La razón es que tengo muchos amigos que han emigrao, dicen que les ha ido bien..., como to los amigos que tú has tenido ahí van, vienen de Europa, ves que su situación ha cambiao un poquito y entonces tomé la decisión de emigrar» (Abdoulaye). «Yo dejo mi trabajo. Porque una vez que si tú te quieres ir, la oficina te paga mucho dinero para que tú dejes el trabajo, ¿sabes? Eso yo lo hago para ayudar a mi hijo porque yo tenía que pagar un millón de pesetas cada año» (Thiéka). «El trabajo en Senegal está muy difícil, no hay, por eso la gente se va. Se trabaja en el campo. Hay gente que vende sandías, o verduras, pero no gana casi nada, que si compra a un euro y vende a 1’50, con esos 0’50 no tiene para nada» (Doudou). «Se estaba discutiendo si cerrar otra vez la universidad, y fue cuando me llegó esa oportunidad, entre comillas, de viajar. Emigrar a Europa. Y, bueno, después de pensarlo, y también con el apoyo de la gente, de mi padre, mis familiares, mis amigos y tal, todo el mundo, claro, pues es una oportunidad que espera todo el mundo: la oportunidad era viajar al paraíso europeo (…) Esa inseguridad de cara al futuro, después de terminar la carrera incluso, de cara a encontrar un trabajo en Senegal, de cara a la estabilidad, a todo eso. Todo esto pues me hizo tomar una decisión, no lo veía tan claro ese futuro y tomé la decisión, dije a mi padre que sí» (Momar). «Yo quería emigrar y entonces uno de mi familia me dijo que la cosa estaba difícil, pero yo le contesté: “bueno, vale, pero si tú dices que me quede, ofréceme algo, ofréceme algo para que yo me pueda quedar”» (Cheikh). La gran mayoría de los senegaleses y senegalesas que hoy está viviendo en Sevilla llegó con visado de turista e hizo el viaje en avión, sin acompañamiento de personas conocidas. De un tiempo a esta parte, la dificultad de conAQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 28
tes es su visibilidad: al trabajar muchas de ellas en las calles, en la venta ambulante, y no quedar fuera de la vista del resto de la población –casi siempre por trabajar en el interior de una casa como internas, caso de buena parte de las mujeres inmigrantes de otras nacionalidades–; evidencian su existencia no solo a nivel individual, sino a nivel colectivo, pues al desarrollar la actividad en sitios concretos se produce una concentración de senegalesas en lugares públicos. A todo esto se suma, por supuesto, el contraste físico con las mujeres andaluzas, y no solo por el color de la piel, sino también por el volumen de sus cuerpos y el corte y colorido de sus vestimentas. Muchos de los senegaleses que viven en Sevilla saben quién fue el primero que se instaló en la ciudad y que trajo luego a su familia, comenzando así la red migratoria entre Sevilla y Louga. Hoy, este primer senegalés sevillano se encuentra en Senegal, al haber dado fin a su proyecto migratorio. De los actuales residentes, quienes tienen más edad son precisamente quienes llegaron primero, en la década de los 80 (fecha en la que también comienza la emigración senegalesa a Granada). Sin embargo, también jóvenes que hoy tienen alrededor de 20 años y fueron de los primeros en la ciudad, pues llegaron cuando eran pequeños acompañados por sus familias: «Hace ya 13 años que he venío de Senegal. Yo tenía siete años cuando vine» (Diatou). «En este mes justamente va a hacer nueve años. El 26 de marzo, ya que estamos en el día 1 (marzo de 2005), entonces me queda 25 días para tirarme aquí nueve largos años. Tenía 10 años. Mi padre es el que me lo contó (que venía). Me tenía que curar de una enfermedad que se llama asma, ¿no? El tratamiento tenía que tardar mucho, y me tenía que quedar hasta que se acabe todo ese tratamiento» (Djiogou). Si exceptuamos casos como estos y los de hijos nacidos aquí de matrimonios senegaleses, los más jóvenes que hoy se encuentran en Sevilla son los llegados hace menos de cinco años, algunos hace apenas unos meses, motivo por el que han quedado fuera del proceso de normalización del año 200511. Aunque todo esto pueda parecer un poco «obvio», refleja un dato que EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS 35 11. Para poder acogerse a este proceso de normalización era necesario probar que se estaba en el país con fecha anterior al 8 de agosto de 2004.
nos parece de importancia señalar, y es la edad en la que se emigra: en torno a los 18-25 años, a veces poco antes, a veces poco después. Es decir, el proyecto migratorio se inicia a una edad relativamente temprana; es un proyecto de vida, un proyecto de vida individual pero incorporado a un proyecto familiar. En Louga y otros lugares de Senegal, la emigración ha pasado a ser la principal vía para la subsistencia de los grupos domésticos, llegándose a afirmar que «en Louga solo hay mujeres y niños, todos los hombres han emigrado porque no hay trabajo» (Lamine). Y es que, en la cultura senegalesa, la vida de una persona no se entiende exclusivamente a nivel individual. Lo individual no se comprende sin lo colectivo, y esto en cada uno de los ámbitos de la vida social. De esta forma, en el caso de la emigración, aunque la opción puede ser individual, siempre se tomará contando con el beneplácito y la ayuda familiar. Esto lo convierte, inevitablemente, en un proyecto familiar en el que la posición que ocupa cada cual viene determinada por valores culturales: «La decisión fue mía, pero también con la ayuda de la familia. Yo quería viajar, pero que tenía que estar con el permiso de mi padre, con el permiso de… todo lo que son la familia. Y, después, estaban mis tíos, porque prácticamente yo estaba en casa de mi tío. Casi quien decidía como mi padre, quien tenía el papel de padre es mi tío. Entonces, quien tiene que decidir es mi tío. Y con el resto de la familia, porque yo tampoco tenía dinero para poder viajar, porque el viaje costaba en aquellos tiempos unas 25.000 pesetas, hace veinte años ya. Es un dinero. Pero que como estaba un primo que estaba en Italia, pues el primo que me mandaba el dinero» (Cheikh). Como se ve, las cadenas migratorias en el lugar de origen no solo suponen transferencia de información del lugar al que la persona se dispone a ir, sino también, en la mayoría de los casos, un aporte colectivo de dinero. El proyecto migratorio es una estrategia familiar, un proyecto colectivo en el que es necesaria una inversión previa de dinero. En la medida en que este proyecto migratorio constituye una apuesta de futuro para toda la familia, en muchas ocasiones las distintas posiciones que se ocupan en él adquieren un carácter rotativo, pudiéndose plantear una persona la duración de su estancia en la emigración hasta la fecha en que pueda ser relevada, es decir, hasta el momento en que puedan venir hijos u AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 36
otros miembros de la familia a desempeñar su función. De esta forma, los hijos de algunos de quienes han regresado a Senegal se encuentran hoy residiendo en Sevilla, donde vinieron rondando la mayoría de edad. En esta circunstancia, podemos hablar de una migración trasnacional familiar, ya que supone un discurrir continuo de la familia, a través de sus distintos miembros, entre los dos espacios. «Yo soy una mujer mayor ya, yo pienso hacer algo allí, en Senegal, para quedarme allí. Yo tengo muchos chicos que quiero traer pa’cá, los dejo aquí trabajando a ellos y me voy de viaje para no quedarme para siempre aquí» (Mariéme). «La decisión (de emigrar) la he tomao con mi padre. Mi padre también como se dedicaba a emigrar y también sabe que en un momento dao no va a estar mucho tiempo ya en Europa, y me ayudó a que emigrara, para que después yo lo ayudara también a él para no tener problema económico» (Abdoulaye). Las expectativas con las que salen de su país los senegaleses/as chocan, en algunos casos, con la realidad que encuentran al llegar: «no te dicen la verdad», afirma Thiéka; en otros casos sí coinciden, más o menos, con lo esperado. Como venimos afirmando, depende de cuál sea la proximidad de la relación con las personas de las que procede la información, la mayor o menor coincidencia entre las expectativas creadas y la realidad encontrada. Si en el lugar de origen se está en contacto permanente con parientes emigrados, lo que es hoy muy común, sobre todo en lugares como Louga, el grado de conocimiento de las realidades que se presentarán en el lugar de destino (posibilidades laborales, condiciones de vida, etc) será mayor y, probablemente, estas realidades tendrán más presencia en las representaciones ideáticas que se hacen del lugar al que emigrar. Sin embargo, a pesar de esto, las propias representaciones también estarán marcadas por las imágenes dominantes que circulan a nivel social y mediático. Europa como mito está presente de manera permanente. Se trata del mito de Europa como «tierra de oportunidades»: «…el mito de Europa como el paraíso donde, llegue el momento que llegue, uno se enriquece y en tan poco tiempo vuelve a su país para EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS 37
montar un negocio, para yo no sé que. Ese mito sigue existiendo. Es un mito vivo. Eso está ahí, por mucho que uno de explicaciones, por mucho que se vea esos barcos de emigrantes que entran en Italia, o esas muertes en el Estrecho, porque también son informaciones que les llega… Nada, no se puede» (Momar). «Porque yo te puedo enseñar muchas cosas en la tele, pero es que tú verás lo que yo quiero, lo que yo no quiero tú no lo verás. Así de claro, ¿no? Y lo que son los africanos ellos, la verdad es que están muy equivocaos. Porque ellos no tienen ninguna culpa. Lo que pasa es que están mal informados. Les ponen a lo mejor Europa como si fuera el paraíso. Y, sobre todo, luego, que viene la culpa, que lo tenemos nosotros. Me refiero a lo que son los emigrantes, porque van allí y… ¡madre! Parece que ha venío el rey de la tribu» (Djiugou). Los senegaleses que vuelven durante periodos de tiempo a su país afirman que es difícil llegar con buena ropa, un bonito coche, sabiendo todo el mundo que mandan dinero a la familia, y decirle a la gente que no emigre, que monte un negocio en Senegal. La cadena migratoria alienta la emigración, independientemente de la información que se transmita: «Yo, la última vez que fui estuve con un amigo mío que quería emigrar. Yo le dije que mejor, con el dinero que tenía, montara un negocio allí, que es difícil llegar y encontrar trabajo, porque si vas a España, tú no hablas español, y es difícil. Él me dijo que mirara, que los dos teníamos la misma edad y estábamos juntos en el colegio y viera lo que él tenía y lo que yo tenía, yo mandaba dinero a mi padre todos los meses. Emigró a Bélgica, pero a los dos días lo devolvieron a Senegal y ahora no tiene nada. Hay muchos casos como este» (Cheikh). La relación entre expectativas y realidades hace que las reacciones ante la situación en que se encuentran en Sevilla sean plurales: «Cuando llegué aquí, al principio fue muy duro. Duro, sí, pero también yo sabía lo que iba a encontrar. La mayoría de los inmigrantes que piensan que cuando lleguen van a trabajar, van a ganar dinero AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 38
y así. Pero mi caso no, porque como casi todos los que estaban alrededor mía eran inmigrantes, porque mi primo, mi primo hermano, y otros tíos, todos los que vivían junto conmigo, pues que estaban de inmigrantes, ¿no?, ellos me contaban, así que yo sabía lo que iba a pasar» (Cheikh). «La mayoría saben que los que están aquí hacen la venta ambulante y que cuando vengan van a hacer la venta ambulante. Porque el trabajo aquí saben que es difícil» (Mame Alé). «Yo no lo quiero, yo no quiero ese trabajo. Yo no voy a ganar menos de 1000 euros. No he venido a Europa para ganar menos de 1000 euros» (Bigué). «Yo estoy aquí, pero si yo lo sabía antes, yo no voy a dejar mi trabajo para venir aquí. Yo esperaba tener aquí una mejor vida, pero no. Yo he venido porque yo no sabía lo que hay aquí. Yo no sabía, yo no sabía. Yo no sabía nada, y la gente no te dice la verdad» (Thiéka). «No sé muy bien qué hago aquí. En Senegal estaba mucho mejor, era jefe eléctrico de una empresa. Pero ya que estoy aquí quiero conseguir los papeles para poder ir y venir cuando quiera» (Ndiaga). En cualquier caso, en la mayoría de las ocasiones, y a pesar de las muchas veces duras condiciones de vida con las que se encuentran al llegar a Sevilla, se afirma que emigrar les ha merecido la pena, les compensa en relación con la situación que vivían en Senegal y con aquella que esperan conseguir. EL PROCESO MIGRATORIO: CADENAS Y REDES MIGRATORIAS 39
LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD
PROBLEMAS A LA LLEGADA Y FORMAS DE SOLUCIÓN Tras la salida de Senegal, las redes intracomunitarias son fundamentales en el proceso de inserción en la sociedad destino. Al desplazarse, el emigrante, ya sea andaluz o senegalés, se encuentra con una sociedad desconocida; deja «su sitio», la comunidad en la que ha vivido desde pequeño, con sus familiares, sus gentes, sus fiestas, sus normas de comportamiento, sus valores, sus alegrías y sus miserias. Quien emigra, al llegar al nuevo lugar de residencia, no encuentra ese modelo cultural que había interiorizado y, ante la añoranza y las necesidades sociales, utiliza el reagrupamiento para tratar de reproducir, en cierta medida, el modelo cultural de origen y restablecer los vínculos solidarios de paisanaje (Moreno Maestro, 2004). Los senegaleses y senegalesas de Sevilla, a través de sus redes intracomunitarias establecidas en la ciudad, ponen en marcha un conjunto de estrategias de acción con el fin de, primero, comprender y situarse en la nueva sociedad, con sus formas, normas y valores, y, segundo, crear condiciones favorables para construir su vida personal y social. Sus redes intracomunitarias se constituyen en estrategia de optimización de recursos desde la misma llegada a la ciudad y durante toda la trayectoria migratoria. Son la estrategia empleada para una buena inserción, tanto a nivel individual como a nivel de colectivo, en la nueva sociedad; por estas redes circulan valores y pautas culturales mediante los que se trata de solucionar todo aquello que se presenta como problemático. Nada más llegar, se inicia el contacto con senegaleses que están en la ciudad. Las redes de apoyo posibilitan superar las primeras dificultades con LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD 43
la ayuda de los ya «experimentados»: vivienda, trabajo, documentación... Son las redes, formales e informales, las que dan respuesta, en buena medida, a demandas y necesidades de información, de contactos, de apoyo emocional... «Al llegar, yo me relacioné con la gente de Senegal, porque aquí somos como una asociación; la gente de Senegal siempre son juntos: trabajan juntos, se reúnen juntos..., hacen todo juntos, ¿sabes? Y familia aquí no tengo» (Thiéka). «Como yo vine con un visado de tres meses, con la ayuda de mi hermana, que conocía mucha gente aquí, ya me ayudó a conseguir todos los papeles» (Moustapha). Los problemas que puedan tener los senegaleses en Sevilla, normalmente encuentran su solución dentro del colectivo senegalés con las propias redes de apoyo. Las necesidades, primarias o de otro tipo, que llevan a muchos inmigrantes a acudir a ONG’s, las cubren los senegaleses dentro de su propio colectivo. La solidaridad está cubierta por el resto de compatriotas que se encuentran en Sevilla, reafirmando, entre todos, especialmente a través de los valores religiosos y culturales propios, la identidad senegalesa. La conciencia de pertenencia a un grupo diferenciado, distinto al de otros inmigrantes, se afianza desde la llegada misma a la ciudad. Como afirma Liliana Suárez (1996) en su estudio realizado en Granada, y como tendremos la oportunidad de analizar más adelante, cuando nos adentremos en las formas de organización del colectivo en Sevilla, partidos, sindicatos, ONG’s, y otras organizaciones autóctonas, carecen de elementos simbólicos con los que los senegaleses puedan identificarse, recurriendo a sus propios modos de funcionamiento, habituales en Senegal, en cuanto colectivo. Esto no quiere decir que prescindan de los medios de apoyo a los inmigrantes que la sociedad receptora pone a su disposición. Indudablemente, los utilizarán en los momentos y ámbitos que consideren más oportunos. Entienden esta relación como determinante a la hora de insertarse como una comunidad más, es decir, a nivel de colectivo más que individual, en la sociedad sevillana. Tampoco quiere esto decir que no cuenten con ayuda de personas de la sociedad receptora. Algunas de ellas entrarán a formar parte AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 44
de las propias redes de apoyo y jugarán un papel importante en la resolución de diversos problemas. Pero, incluso así, el contacto con personas de la sociedad sevillana se efectúa, casi siempre, a través de otro senegalés: «Yo la conocía por Cheikh, por intermediario de Cheikh, porque fue Cheikh… Yo estaba viviendo con el hermano de Cheikh, que ahora no está, está en Senegal, y yo conocí a Cheikh, que estuvo muy simpático conmigo, y me ha presentao a Lucía, y ella también me quería mucho. Que me ha ayudao mucho, porque me ha buscao dos veces trabajo» (Thiéka). «En los asuntos de papeles he tenío muchos problemas, porque me cogió la policía una vez en Pozoblanco, otra vez en Bormujos… y tenía muchos problemas. Gracias a Dios, y también con la ayuda de una abogada que se llama, ¿cómo se llamaba?, esta señora que me ha ayudao tanto…. Esa ha luchao bastante, bastante para mi caso» (Ousmane). El idioma Aunque pueda haber alguna persona que venga sabiendo castellano desde Senegal, la mayoría llega sin hablarlo ni entenderlo. Aún así, pocos senegaleses son los que afirman que esto fue un problema a su llegada; sí lo ven como carencia, pero no consideran que esa carencia suponga un problema grave. Es determinante en esto la inserción en las redes migratorias, que hace que, desde el principio, el recién llegado se encuentre rodeado de personas de su misma procedencia y con su misma lengua. En algunos contextos, además, también les sirve de ayuda el francés, lengua oficial en Senegal. No obstante, el dominio del castellano sí lo ven como un elemento de importancia a la hora de conseguir avanzar en la integración en la sociedad sevillana. Quienes vinieron cuando eran pequeños afirman haber adquirido el idioma con enorme facilidad pues «a la edad de diez años, para aprender un idioma es muy fácil, ¿sabes? Aunque sea el japonés» (Djiogou). Para su aprendizaje, cada persona se vale del método que le es posible y cree conveniente: algunos reciben clases en asociaciones pro-inmigrantes, otros en la propia asociación de senegaleses de Sevilla, también hay quien lo aprende por su propia cuenta con tiempo y esfuerzo buscando en el diccionario cada palabra escuchada y, una gran mayoría, como complemento, recurre a teleLOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD 45
novelas de la televisión. También el «echarse una novia» de aquí es otra opción buscada fundamentalmente por jóvenes varones como método eficaz para aprender la lengua; sin embargo, a su vez, reconocen no escapar de la dificultad que supone no saber la lengua a la hora de ligar. Una vez adquiridos los conocimientos básicos de la lengua española, los senegaleses y senegalesas se desenvuelven a lo largo del día en varios idiomas: en wolof cuando están entre ellos12, en castellano cuando entran en contacto con personas de la sociedad receptora (en la calle, en la tienda, en el mercadillo, etc.), en francés al contacto con africanos francófonos sin conocimiento del español. El contexto en el que puede aparecer un «conflicto» idiomático es en las reuniones de la asociación de senegaleses «Inmigrantes por la Igualdad» a las que asiste algún andaluz. En estos casos, la resolución viene determinada por el número de andaluces y senegaleses presentes, por quiénes son los senegaleses que están en la reunión y su prestigio en la comunidad, por el grado de confianza con los andaluces en cuestión y, fundamental también, por el tema tratado, según convenga más que se enteren mejor unos u otros. Como norma general, se opta por el uso del wolof –no hay que olvidar que la lengua es, además de instrumento de comunicación, una de las principales señas de identidad de grupo– e ir traduciendo al castellano a quienes lo necesiten. Los papeles En cuanto a la obtención de documentación, el proceso comienza en el país de origen. La situación de hace unos años no es la misma que en la actualidad a la hora de la facilidad o dificultad para la obtención de un visado, como ya hemos descrito en el capítulo anterior. Exponemos un testimonio más para dar cuenta de esta realidad dado por un senegalés de 23 años llegado en patera: «El cónsul español en Senegal no para de pedir papeles, es muy difícil. Quien consigue el visado es porque es amigo de los que están en el gobierno. Tienes que tener mucho dinero y, además, aunque tengas mucho dinero puede que no te lo den. No paran de pedir papeles». AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 46 12. Existen variaciones en los modos de hablar wolof en cuanto al uso de más o menos términos en lengua francesa. En Sevilla, a su vez, dentro del discurso en wolof se introducen palabras en castellano, sobre todo, expresiones andaluzas y coletillas habituales.
Así, el desacoplamiento entre ciudadanía y territorio y entre ciudadanía y derechos ha desembocado en nuevos términos para expresar nuevas realidades: Ciudadanía postnacional (Soysal, 1994; 2000), que señala la posibilidad de sustitución de los derechos nacionales por los Derechos Humanos y del ciudadano por el individuo; Ciudadanía trasnacional (Bauböck, 2003), concepto que reconoce la posibilidad de mantener diferentes afiliaciones políticas, aumentando los vínculos entre el Estado de origen y de destino; Ciudadanía diferenciada (Young, 1989), que acentúa la necesidad de inclusión de los derechos culturales de los grupos; o Ciudadanía multicultural (Kymlicka, 1995a), en referencia a la necesidad de transformaciones institucionales y legales que permitan participar en pie de igualdad a los inmigrantes. La ciudadanía multicultural se obtendría con la puesta en práctica de políticas de integración multicultural, aquellas que permiten la expresión de la identidad propia en la sociedad mayoritaria y el mantenimiento de la diferencia cultural durante generaciones a la vez que la incorporación en pie de igualdad como ciudadano al margen de las diferencias culturales. Todos estos nuevos conceptos de ciudadanía ponen de manifiesto que no se puede continuar uniendo los ideales de libertad e igualdad con jerarquías y desigualdades étnicas estructurales, con limitaciones a la participación cívica y política y con una ideología de superioridad cultural en apariencia universalista. Es necesario optar por estructuras que garanticen derechos individuales y derechos de las minorías sin encerrarse en la nostalgia de una nación unitaria y una democracia imperfecta fundada sobre la exclusión (Helly y Elbaz, 1995:28-29). De entre los senegaleses y senegalesas de Sevilla, algunos están en situación regularizada y otros no. Entre quienes llevan más tiempo en la ciudad, algunos poseen la nacionalidad española, otros tienen la residencia y otros carecen de papeles. Es decir, la documentación que se posee no es directamente proporcional al tiempo que se lleva en el país. Algunos de los que llevan más tiempo han pasado a una situación de irregularidad debido a la pérdida de su tarjeta. Es el caso de Djiogou, quien fue acogido de niño por una familia andaluza y cuando decidió dejar de estudiar la familia renunció a tenerlo a su cargo. Le quitaron, entonces, los papeles y «a partir de ahí, ya te puedes imaginar. Hace que tienes menos libertad, pero menos libertad en el sentido de que, por ejemplo, desde el 2001 hasta ahora no he jugao en ningún equipo. Y a mí me gustaba el fútbol. Y desde entonces no he podido ir a mi tieLOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD 53
rra. Eso ya es otra cosa. Son dos problemas. Y desde entonces tampoco, no he podido buscar trabajo…». Ahora Djiogou tiene 20 años y ha conseguido los papeles en el proceso de «normalización» de 2005. Por tanto, la persona puede pasar por periodos en situación regular y situación irregular de forma intermitente, dificultando esto, sin duda, su estabilidad y, en consecuencia, una buena inserción. Como se pregunta Javier de Lucas, ¿acaso no se trata de dar condiciones a los que ya están para que se integren y eso significa en primer lugar garantizar derechos, empezando por el derecho a tener derechos, el derecho a los papeles? (Javier de Lucas, 2002a:212). Por el contrario, Diatou, quien también vino cuando era pequeña, nunca ha tenido problema de papeles pues «na más llegamos aquí, mi hermana empezó a trabajar, en Coria, y donde ella estaba trabajando, los hombres eran muy buenos, y le hicieron el contrato a mi madre, y al hacerle el contrato a mi madre, pasamos todos nosotros a tener papeles. Bueno, mis dos hermanos chicos son españoles, han nacido aquí». Los senegaleses y senegalesas, al llegar en su mayor parte con visado de turista y caducarles a los tres meses (o con otro visado también de corta duración), viven periodos, las más de las veces prolongados, como irregulares, enfrentándose día a día al temor a ser expulsados y viviendo la dura realidad de carecer de derechos, de no ser nadie. Actualmente, no pocos senegaleses en Sevilla están en esta situación. «Cuando me terminó el visado, yo me quedé en mi casa, sin salir, ni nada. Solo mi marido que sale pa trabajar. Pero dos años después me han dao la residencia» (Tako). «Y después se me caducó. Claro, se te caduca pero eso no lo entiendes, eso de que se te va a caducar el visado, todas esas cosas no entiendes lo que implica. Porque no lo sabes, porque no lo has vivido ni..., no lo sabes hasta que un día lo vives y dices: “¡Uy!, ¿tanta importancia tiene el visado?”. Se me caducó y cuando llegué yo aquí, a Sevilla, conocí aquí a gente que son familiares también, son parte de mi familia» (Momar). Como decimos, esta situación solo cambia, la mayoría de las veces, cuando se abre un periodo de regularización y se tiene la posibilidad de cambiar de estatus jurídico. Así, la mayor parte de quienes se encuentran en una AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 54
situación regularizada han llegado a esta a partir de los distintos periodos de regularización que se han abierto: «Los papeles los conseguí en el 99, había un ley que dice que si tú estás aquí… Como yo tenía muchos papeles aquí que podían justificar que yo estaba aquí antes del 99, porque estaba ingresá en el Hospital Macarena, yo estaba trabajando en una residencia de ancianos (…). Yo tenía todo lo que justifica que yo estaba aquí antes que saliera la ley» (Thiéka). A Doudou, tras año y medio en España, siempre en Sevilla, una empresa de construcción le ha hecho un contrato y ha logrado regularizar su situación en el proceso de «normalización» de 2005. Ahora tiene la tarjeta de trabajo-residencia por un año como trabajador por cuenta ajena en la construcción, que deberá renovar en breve. También para este ámbito, el de la situación legal y la obtención de «papeles», son fundamentales las relaciones sociales, el grupo de apoyo con el que se cuente, tanto de senegaleses como de autóctonos. Nos estamos refiriendo, fundamentalmente, a la posibilidad de obtención de un contrato de trabajo: «Ahora tengo todos los papeles. Gracias a Dios, yo conocía a una amiga española, que estuvo aquí, me ha buscao un contrato de trabajo, con una mujer que yo estuve trabajando con ella. Es ella quien me ha hecho un contrato de trabajo, gracias a Dios, para poder arreglar los papeles. Eso fue en el 97. Ella me ha hecho un contrato de trabajo y yo lo he entregao allí, en el gobernador civil. Cuando salió el acuerdo, yo fui a Senegal para coger el visado. Estuve casi seis meses allí en Senegal esperando que me llegara el visado, de aquí de España. Y cuando vine con mi visado, entrego los papeles ahí en el Ministerio de Trabajo, y me han dao la residencia» (Mariéme). En el proceso de «normalización» comprendido entre el 7 de febrero y el 7 de mayo de 2005, la asociación de senegaleses de Sevilla se moviliza en este sentido. A través de las redes de apoyo, en las que están introducidos miembros de las sociedad andaluza, se consiguen hacer más de 20 contratos LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD 55
de trabajo, sobre todo de servicio doméstico discontinuo y contratos para el campo. Hay que tener en cuenta, además, que esta regularización no admite permisos por cuenta propia y que la actividad principal de los senegaleses es la venta, es decir, como autónomos, por lo que el recurso a las redes de apoyo se intensifica. Otras personas de la comunidad senegalesa de la ciudad, por mediación y apoyo de redes diversas, también han conseguido regularizar su situación en este proceso, consiguiendo, algunos, «los papeles» después de más de tres años en la irregularidad. Nombrar, también, los casos en que, a través de personas que actúan como intermediarias entre contratados y contratantes15, sean senegalesas o no, algunos han conseguido contratos de trabajo con los que hacerse con los papeles. De entre quienes lo han hecho para este proceso de «normalización», hay quienes han tenido más fortuna y quienes han tenido menos, siendo estafados con contratos que han resultado ser falsos, perdiendo así no solo una importante cantidad de dinero, sino también la oportunidad de regularizar su situación16. Como observamos, la situación legal depende, fundamentalmente, de la situación laboral, y ésta, a su vez, depende, en alguna medida, de las redes de apoyo con que se cuente. Coumba afirma estar en relación con una asociación de mujeres de Sevilla, con la que participó en actividades en el barrio de San Jerónimo durante el mes de junio del año 2003, por estar buscando trabajo en aquellos momentos. Así, dice abiertamente que se relaciona con esta asociación, como se relaciona con otras tantas, por considerar que toda relación es buena a la hora de conseguir un empleo. También ocurre que la situación laboral depende de la legal, y así, una vez conseguida la documentación es cuando se puede tener acceso a la posibilidad de trabajar en ciertos sectores –«conseguí la documentación y a partir de allí ya empecé a trabajar en la asociación en la que ahora trabajo» (Momar)– o de regularizar la venta. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 56 15. Sabemos de personas inmigrantes no senegalesas que han llegado a pagar por un contrato hasta 6.000 euros. Entre los senegaleses, se han pagado 1.500 y cantidades cercanas. 16. A otros se les ha denegado por no haber aportado parte de la documentación requerida para acogerse al proceso. Fundamentalmente, ha sucedido con la entrega de documentos que mostraran que estaban en España antes del 8 de agosto de 2004. La recomendación de algunos de los senegaleses de presentar los papeles dados por la policía en alguna detención realizada durante el ejercicio de la venta ambulante no fue seguida por algunos por miedo a que les ocurriera algo. Sin embargo, todos los que aportaron dicha documentación (además de los demás requisitos) se han regularizado.
La «buena integración», viene definida por la realización de un trabajo formal, un contrato y cotización a la Seguridad Social (Torres, 2002). Esta tensión entre situación legal y situación laboral es una constante en la vida de todo inmigrante, y no es otra cosa que la consecuencia de entender la inmigración de forma utilitarista exclusivamente, como mano de obra. Se pretende la admisión de inmigrantes solo en tanto que trabajadores individuales y en los puestos que les reservemos durante el tiempo que nos interese. La legalidad se crea en función de «nuestros» propios intereses, construyendo, de esta forma, la exclusión social. Conviene resaltar el carácter particular de la situación de los senegaleses, tanto en Sevilla como en el resto de los lugares del Estado en los que residen, pues por dedicarse fundamentalmente a la venta ambulante, su situación depende, en gran medida, aparte de por lo dispuesto en las leyes generales sobre inmigración, del trato que el gobierno local otorgue a esta actividad. Podemos dar muchos ejemplos de cómo influye en lo laboral la situación legal también en cuanto a las políticas sociales de las que la persona puede beneficiarse. Así, el actual plan EQUAL no incluye a los indocumentados, aunque, mediante un «favor» pueden obtener asesoramiento en cuanto a sus posibilidades laborales, que, por otro lado, son nulas –al menos, dentro de la economía formal– por no estar regularizados. En este sentido, trabajadores de asociaciones pro-inmigrantes de Sevilla han expresado en diversas ocasiones, como reto y demanda a la Junta de Andalucía, que no sólo los inmigrantes que estén regularizados puedan beneficiarse de programas como Andalucía Orienta, sino que también puedan hacerlo quienes no lo estén. Indudablemente, esto podría ayudar a «normalizar» la situación de muchas personas. Además de en el ámbito laboral, la situación legal influye en la propia capacidad de organización a nivel colectivo. Los canales de participación se reducen, cuando no se niegan, a través de requisitos legales. Tal es el caso de las asociaciones étnicas, donde quienes carecen de papeles no pueden formar parte de la Junta Directiva al no poder firmar ningún papel oficial. No hay ningún ámbito de la vida individual y colectiva que escape del ámbito jurídico. Como venimos afirmando, en la actualidad, el número de senegaleses y senegalesas en situación de irregularidad administrativa es considerablemente alto, y no sólo por la llegada reciente de algunos de ellos; también, LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA CIUDAD 57
como vemos, por diversas situaciones de irregularidad sobrevenida así como por la situación de personas que, llevando más de dos años viviendo en Sevilla, no han conseguido regularizar su situación. Como afirma Javier de Lucas, de lo que se trata es de tomar en serio la integración, estamos hablando de procesos de interacción, de adaptación mutua. Tampoco se persigue en serio la integración si olvidamos la situación de asimetría en la relación de acogida que se da en los procesos de inmigración a los países de la UE. La sociedad de acogida debe dar el primer paso, que no es el de la tolerancia (…), sino el de la garantía de derechos (De Lucas, 2002a:209), imprescindible, aunque no suficiente. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 58
LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES
LA FAMILIA SENEGALESA Y EL PROYECTO MIGRATORIO «Aquí tengo lo que se llama familia africana, sí, pero familia europea no, de sangre, sangre, pero nosotros... bueno, mi primo, también lejano, y parte de la familia. Así que, si estoy con mi primo, nos llamamos familia, la sangre es muy... No que de padre-madre simplemente lo que es familia, ¿eh? Mis primos también es parte de la familia, así que representa también a la familia aquí» (Ousmane). «Vengo de una familia muy grande. Es una casa donde hay mucha gente: mis hermanos, mis primos, mis tías… Por ejemplo, una tía mía que vivía con nosotros, también. Uno se acuerda de lo que siempre me dice esa tía mía, de haberse encargado ella misma de mi educación, de alguna forma. Eso quiere decir que, sencillamente, la educación de un niño en África no procede solamente de los progenitores, sino que, en función del tiempo, en función de la edad, el resto de la familia, los hermanos, los tíos, las tías, van también pues jugando su papel en esto, ¿no? Mis hermanos también, mi hermano mayor, que también jugó un papel importante y lo sigue jugando, pues a mí me debe protección, y yo obediencia. Porque así funcionamos» (Momar). «Yo soy de una familia grande, con mi abuelo, mi abuela. No me represento como su nieto, pero como su propio hijo, y han hecho todo, todo para que yo me... vamos, que me lo pase como un hijo viviendo con su padre. Mi abuelo tenía dos mujeres, es normal. En mi país tienes derecho a casarte con una, con dos, o con tres mujeres» (Ousmane). LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES 61
«Somos 16 hermanos, mi padre tiene cuatro mujeres. Yo soy el primero varón... Los que somos de mismo padre y misma madre somos ocho» (Cheikh). «Tengo una familia muy grande, muy grande. Allí está mi padre, mi madre, mis hermanas, mis hermanos, mis sobrinos, toda mi familia» (Mariéme). «Mi padre tenía tres mujeres. Somos nueve hermanos. Somos cinco hembras y cuatro varones. Pero hermanos de padre y madre somos cuatro. Mi madre tiene dos varón y dos hembras» (Tako). «Más bien para montar una plantilla, ¿sabes? Porque mi padre tiene cuatro mujeres. Pero nosotros, hermanos de padre y madre, somos solamente cinco. Y de padre somos 22. Lo justo para montar un equipo, una plantilla. Les conozco a todos, y tengo relaciones muy buenas con ellos y, por cierto, soy el más chico. Pero mi madre se separó de mi padre cuando yo tenía 3 años. Yo me llevo mejor con mis hermanos de padre. A alguno hace que no lo veo tres años, y a otro hace siete años» (Djiogou). El modo de filiación17 wolof, etnia mayoritaria entre los senegaleses de Sevilla, es fundamentalmente el mismo cualquiera que sea la región o la categoría social a la que pertenezcan: bilineal18. Tienen plena conciencia de los dos linajes. La familia wolof19 es bilineal y patrilocal. Actualmente, la estructura bilineal del parentesco se mantiene en cuanto modelo ideal pero se refleja cada vez menos en los hechos. Los dos linajes20 reúnen atributos complementarios. El matrilinaje tiene un contenido esencialmente biológico, lo transmite la sangre, fundamento del parentesco. Sus valores psico-sociales inherentes son la solidaridad personal y profunda, la ayuda mutua y el apoyo en los momentos difíciles, donde la supervivencia del parentesco está en peligro. En el patrilinaje, el aspecto biológico es secundario, su contenido es principalmente social y político. Los valores AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 62 17. Grupo de filiación es una unidad social permanente cuyos miembros reconocen un antepasado común (Kottak, 1997). 18. Filiación bilineal es aquella que es matrilineal y patrilineal, es decir, las personas pasan automáticamente a formar parte del grupo de su madre y de su padre desde el instante de su nacimiento y permanecen como miembros de ambos grupos de por vida (Kottak, 1997). 19. La forma de organización social wolof en cuanto a la familia en Senegal (incluidos términos de parentesco y formas de ritos de paso) ha sido extraída principalmente de La familia wolof, (AbdoulayeBara Diop, 1985). 20. Grupo de filiación unilineal: matrilinaje o patrilinaje.
son el honor, el prestigio y el valor. La condición social en el sistema de castas es herencia de la rama paterna, porque la casta muestra menos el parentesco biológico que un status social, esencialmente definido por un oficio o profesión que el hombre debe transmitir a sus hijos. Es al linaje agnaticio al que socialmente pertenece el hijo, a pesar del reconocimiento por todos de la primacía de los lazos biológicos uterinos. Todo esto se traduce en la terminología del parentesco, donde el criterio de generación se presenta como el más importante en el sistema clasificatorio wolof. Un solo término puede indicar varios parientes a la vez. Así, por ejemplo, no existe término propio que se refiera al parentesco en el sentido de padre o madre. Waa-sur designa a «los que han procreado». Baay engloba al padre, los hermanos germanos, de agnaticio o uterinos21, generalmente a todos los hombres de esta generación, con la excepción del tío materno. Ndey o yaay engloba a la madre, sus hermanas germanas, uterinas y de agnaticio, primas y, por extensión, toda mujer de la misma generación, excepto la tía paterna. Bajjan designa a la hermana carnal del padre o su hermana de agnaticio, uterina, su prima y generalmente a todas las mujeres de la generación del padre y los emparentados con él. Y Nijjay al hermano carnal de la madre, hermano uterino o de agnaticio, primo de esta, por extensión todo familiar de la madre perteneciente a su generación. El traslado de este modelo a la sociedad sevillana se manifiesta en el desconcierto de los andaluces cuando algún senegalés se dice «padre» de alguien. Empieza entonces la confusión hasta que «se descubre» que el concepto de padre no equivale al nuestro sino que engloba, como acabamos de ver, a varios hombres de una misma generación. «Cheikh me dijo que Mamadou era su hijo. Y claro, yo digo “pero, ¿otro hijo tienes?”, y es que no es su hijo-hijo», comenta una persona de Sevilla que trabaja en una asociación de atención a inmigrantes. Esta identificación terminológica de los parientes directos y de los colaterales del mismo linaje y del mismo sexo (el padre y su hermano, la madre y su hermana), se traduce por una actitud parecida hacia ellos. Al contrario, la distinción terminológica de los familiares y de los colaterales del mismo sexo, pero de linajes diferentes, se expresa con comportamientos opuestos. LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES 63 21. Agnaticios son los miembros del grupo de filiación patrilineal y los uterinos los del grupo de filiación matrilineal.
pero me divorcié de mi marido. Yo tengo cinco hijos con él y se murió uno. Están ahí dos, los otros dos están en Francia, estudiando», Mariéme); quienes se casan allí estando aquí («me casé en Senegal. Aunque yo estaba aquí, me casé. Me casé o me casaron. Como allí los que se casan no hace falta que firmen, que si no, que los padres que pueden firmar. Entonces, pues me casaron mis padres», Cheikh); quienes se casan aquí con alguien de allí («aquí encuentro a un hombre, que me ha ayudado muy bien, que es uno de mi país, es mi paisano. Estuve saliendo con él dos años y después nos casamos, después nos casamos aquí en Sevilla mismo», Mariéme); quienes se casan aquí con alguien de aquí («estoy casado con una española. Me he casado aquí con una española y tenemos una niña muy guapa. Llevo tres años de casado, dos años y pico», Momar); quienes vienen de otros lugares casados con gente del país en el que se encontraban («yo vengo con mi marido de Brasil y llevamos unos meses en Sevilla», Mariela); y quienes pasan por varias de estas situaciones a lo largo de su vida («me casé aquí con una española, de Sevilla, y la cosa no ha salido tal como yo lo pensaba y el matrimonio ha durado solamente cuatro años. Estoy casado de nuevo con una senegalesa. Ahora tengo una mujer senegalesa que está esperando un niño. Me casé con ella cuando fui a Senegal, hace por los menos cinco o seis meses. Fui a Senegal de vacaciones y estuve dos meses y siete días. Y ahí me casé», Moustapha). Hay matrimonios de senegaleses en Sevilla cuyos hijos nacen en Senegal. En esta situación, pueden darse varias posibilidades: que los hijos permanezcan allí con miembros de la familia (la madre, la familia de él…) o bien que, tras pasar un periodo de tiempo en el país de origen, vivan un proceso de reagrupación y hoy se encuentren en Sevilla con sus padres. También hay ya matrimonios de senegaleses cuyos hijos han nacidos en Sevilla; hay que tener en cuenta que la emigración senegalesa a Andalucía comenzó en los 80, viniendo en número significativo a partir de los 90, por lo que ya ha habido tiempo para que comience la segunda generación: «Yo llegué en 1989. Y nació mi primer niño, la niña, en el año 90. El segundo nació en el 92» (Tako). Se afirma que con los niños que han vivido su proceso de enculturación en Senegal y vienen ya con una cierta edad a Sevilla se tiene menos problemas que con los nacidos aquí. La lógica de esta afirmación se hace evidente AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 70
si tenemos en cuenta que padres e hijos, en el primer caso, viven unos mismos patrones culturales, comparten los mismos valores y parten de las mismas representaciones simbólicas de la realidad. En la casa, aún en Sevilla, se habla y vive en wolof, y los hijos pueden estar también presentes en los espacios que la cultura senegalesa ofrezca en la ciudad. Sin embargo, con los senegaleses de segunda generación, los nacidos aquí, la situación es muy distinta. Hay hijos e hijas de matrimonios en los que ambos miembros son senegaleses que no hablan ni comprenden el wolof. Al haber nacido y haberse criado en Andalucía, se mueven entre dos mundos muy diferentes y apenas articulados: el de su propio contexto familiar senegalés y el de la escuela, el barrio, la ciudad. Los conflictos de estos niños con sus familias son frecuentes. En la transmisión de la cultura de origen a los hijos de parejas de senegaleses en Sevilla, algunos optan por enviar a estos durante un cierto tiempo a Senegal: Bouna, de alrededor de seis años, ha ido allí durante unos meses del 2004, con su familia, para aprender el Corán. Por su parte, también hay quienes deciden enviarlos por un periodo de tiempo más largo: actualmente, un matrimonio está haciendo los preparativos para enviar a sus dos hijos, de tres y cinco años, a Senegal con su abuela para que vayan allí al colegio. En este tema, la familia valora no solo la integración de los hijos en la sociedad receptora sino, también, su relación con Senegal y con sus padres y demás familiares, en el sentido de evitar problemas surgidos en los procesos de enculturación en la sociedad receptora. También en relación al tema de la transmisión de los valores de origen, es determinante la relación que guarde cada familia en concreto con el resto de la comunidad senegalesa de Sevilla. Asistir a reuniones, ritos y fiestas de senegaleses, compartir redes de comunidad, no reducir el contexto senegalés únicamente al núcleo familiar, propiciará una mayor transmisión de la cultura de origen, pues no se trata solamente de valorar esta, sino de vivirla, única forma de transmisión posible. Todavía la gran mayoría de los senegaleses en Sevilla pertenece a la «primera generación» de inmigrantes, pero, como estamos observando, el reagrupamiento familiar y la consolidación de la comunidad étnica senegalesa en la ciudad están dando lugar a nuevas realidades que son necesarias analizar y que, desde el propio colectivo senegalés, se sienten como una nueva problemática que deben resolver. Porque ¿cuál es la identidad de estos niños y niñas?, ¿de dónde son?, ¿qué va a pasar con ellos? LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES 71
«…, porque los senegaleses cuando vinieron al principio, solamente venían los hombres, después ya empezó a traer las mujeres, y después ya empezó a traer a los hijos. Y ahora mismo que ya tienen aquí hijos, por ejemplo, matrimonios mixtos, y algunos matrimonios senegaleses, pero que los hijos ya están empezando a crecer, y ahora lo que queremos es que los niños no pierdan sus raíces. Algunos niños que ya van a su aire, pues si van a su aire, el camino que van no va a ser un buen camino. Entonces, intentar recuperar a estos niños y para estar juntos siempre con los senegaleses y no pierdan sus raíces» (Cheikh). La poligamia En cuanto a la poligamia, aunque esté muy arraigada en Senegal, está debilitándose: «Hoy hay muchas mujeres que ya no dejan al marido que tenga más mujeres, solo ella» (Cheikh). «En Senegal cada vez se da menos esta situación. Por un lado, las mujeres no quieren y si su marido se casa con otra, ellas se divorcian. Y por otro lado, los jóvenes ya no quieren esto» (Babacar). Los wolof tienen una alta tasa de poligamia, superior a la de otras etnias de Senegal. «Aunque esto esté variando, es algo muy complejo, pues es algo muy arraigado. Incluso quienes no están muy de acuerdo pueden tener más de una mujer por el peso que allí tiene» (Momar). Antes de la entrada del Islam, que limitó el número de esposas a cuatro, no existía ningún tope, y todavía hoy los marabout (líderes religiosos) de la cofradía islámica mouride pueden poseer más de cuatro mujeres. «¡Un tío mío en Senegal tiene 9 mujeres! Es el que más mujeres tiene en Senegal. Tiene mucho dinero» (Doudou). En la cuestión de la poligamia existe una creencia en Senegal: mientras más mujeres tenga un hombre, con más suerte le tratará la vida: «Mi hermano no tiene suerte, le dijeron por qué no se casaba, lo hizo pero, como no tiene dinero, las cosas fueron peor. Ahora se han separado» (Doudou). AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 72
El tener mujeres da prestigio social. De esta forma, se dan casos en que, a pesar de tener pocos recursos, un hombre pueda llegar a tener varias mujeres. El que ellas acepten, también es cuestión de lo que se valora en cada sociedad, y, en Senegal, llegada una determinada edad, la mujer debe estar casada. El cómo la percibe la sociedad también está en función de esto. Por este motivo, el tío de Doudou tiene nueve mujeres: se trata de un marabout con cientos de discípulos (de ellos hablaremos en el capítulo sobre la religión), algunos de los cuales, cuando ven que sus hijas ya están en edad avanzada, les piden al marabout que las tome como mujer. En la actualidad, la organización de la familia polígama se basa, cada vez más, en la autonomía de las co-esposas. Aún así, la posibilidad de mantener núcleos separados con cada una de ellas depende, sobre todo, de las posibilidades económicas de la persona, habiendo también matrimonios polígamos donde todos conviven en la misma casa. Estos son la mayoría. Por el contrario, si se dispone del dinero suficiente, cada esposa vive de forma separada con sus hijos; existe una autonomía en cada núcleo y una igualdad de status entre ellas. Esta autonomía que conforma cada grupo de esposa e hijos, como unidad social elemental, la observamos claramente en el contexto de la emigración, donde el marido puede estar con una de sus esposas, y dejar y mantener, o por lo menos esa es su obligación, al resto en Senegal. En caso de que las que permanezcan en el lugar de origen no reciban dinero para su manutención y la de sus hijos, tienen la posibilidad de divorciarse y, de hecho, hoy es esta una de las principales causas de divorcio en Senegal. Sin duda, el tema de una gran casa africana de familia polígama es complejo. Se trata de una casa en la que viven el padre, sus esposas y los hijos que haya tenido con cada una de ellas. A su vez, a medida que estos hijos se van casando, quienes así lo deseen, o no tengan posibilidad de otra cosa, construyen una nueva habitación (habitación con salón y cuarto de baño) en la que vivir con su mujer y sus hijos. Sin duda, supone un ahorro de dinero y una valoración de la vida en familia, pero también tiene dificultades en cuanto a la convivencia, tema en el que no entraremos en este trabajo. Sí mencionaremos la cuestión de la herencia, pues pensamos que también tiene sus implicaciones en quienes se encuentran en la emigración. El sistema de herencia musulmán hace que al morir el padre sean los hijos los que hereden. Si la casa se vende y se reparte el dinero, cada una de las mujeres LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES 73
que han quedado viudas, pasará a vivir con alguno de sus hijos23. Si se da la circunstancia de que es uno de ellos quien compra la casa a sus hermanos, aunque permita que las viudas de su padre, y no solo su propia madre, se queden a vivir allí, la situación cambia: la convivencia es distinta y muchas, al final, optan por marcharse. Quizás esto influya de alguna manera, como veremos en el capitulo de relación con el lugar de origen, en la inversión en la compra de casas en Senegal, no solo para uno mismo, sino también para madres y hermanos. La cuestión de la poligamia siempre es uno de los fenómenos que más llama la atención en la sociedad sevillana. Djiogou cuenta a este respecto cómo, cuando todavía no había alcanzado la mayoría de edad y estaba saliendo con una chica andaluza, un día ella le dijo que tenía que salir con ella y con su amiga, a la que también le gustaba Djiogou: él podría hacerlo, igual que su padre podía tener hasta cuatro mujeres. El caso del matrimonio polígamo con presencia de una sevillana, según afirman algunos, se está perdiendo. Sin embargo, hoy, en Sevilla, todavía hay casos de senegalés con mujer andaluza en Sevilla y senegalesa en Senegal. En la formación de estos matrimonios normalmente ha sucedido que, de entre quienes llegaron aquí jóvenes y se casaron con una andaluza, algunos, posteriormente, muchas veces por presión familiar, aunque no solo por esto, se casaron con alguien en Senegal, pudiendo, en alguna ocasión, mantenerlo oculto a la primera24. Quienes emigran ya mayores y están casados allí se emparejan menos con mujeres de aquí. Sin embargo, si pensamos no solo en relaciones de matrimonio, entre quienes emigran jóvenes, el tener mujer allí no será impedimento para buscar relaciones aquí, entre otras cosas porque «no es cuestión de poligamia, no quiero casarme». En muchos casos se reconoce que tener relación con alguien de origen distinto al senegalés implica menos compromiso que si se trata de alguien del mismo origen. De todas formas, en todo lo que estamos diciendo no se trata de enunciar leyes ni reglas, pues se dan diferentes situaciones. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 74 23. Si no aceptan casarse con un hermano del marido muerto, pauta que en las relaciones de parentesco en Senegal es la habitual. 24. Si nos situamos en el papel de la mujer, es importante el orden. Así, el aceptar una relación o, incluso, el matrimonio con un senegalés que tenga esposa en Senegal, indudablemente no será lo mismo que, si una misma es la primera y a los dos años de matrimonio, el marido se casa en Senegal con otra.
Algunos hombres senegaleses plantean la dificultad de encontrar a mujeres blancas que estén dispuestas a compartir marido con otras mujeres, y esto se extiende no sólo a la forma del matrimonio sino a las demás relaciones de pareja. Debido a esto, a la hora de intentar iniciar alguna relación con mujeres en Sevilla, en ocasiones ocultarán el hecho de estar casados o de contar con más relaciones. De entrada, se piensa que «las de aquí» no admitirán esta situación. Algunos, cuando han entablado una relación de cierta confianza, hablan de su situación «para no engañar. Yo soy sincero. Me gusta ser sincero». Desde luego, es muy común tener una novia en Sevilla (sea andaluza o extranjera) y una mujer en Senegal. Las parejas mixtas Estamos de acuerdo con Josiane Le Gall (2003) en cuanto a la ambigüedad del concepto mismo de «matrimonio mixto», que nosotros ampliaremos al de «pareja mixta» por entender que no es necesario el casamiento para entablar el tipo de relaciones a la que refiere su investigación. Como afirma esta autora, se trata de una construcción social que sitúa este concepto en oposición al de «pareja no-mixta» o «pareja normal». El matrimonio mixto se caracteriza siempre por la no conformidad con la norma social: la norma de la proximidad social entre los miembros de la pareja es transgredida. Los criterios empleados para delimitar las parejas mixtas pueden ser diversos, haciendo referencia a estatus social, lengua, cultura, nacionalidad, religión… Es decir, las parejas son mixtas desde un determinado enfoque. Nosotros utilizaremos el término «pareja mixta» para las relaciones donde ambas personas son de orígenes étnicos diferentes25. El tema de la pareja, sobre todo cuando se formaliza en matrimonio, no es sólo una cuestión entre dos personas, las respectivas familias juegan también un papel importante. En Senegal es común elegir cónyuge dentro del entorno familiar; si esto no ocurre y, por ejemplo, la otra parte pertenece a otra etnia, se intenta que, «al menos», sea de la misma religión: «Por lo menos la chica es musulmana y Alá no habla de etnias, ni clases. Si la chica es musulmana, pues ya está». Reconocen que si la relación fallara tendrían que escuchar aquello de: «¿Lo ves? Ya te lo decía yo». LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES 75 25. En Québec, refieren a diferencias étnicas o lingüísticas, más que religiosas, aunque los matrimonios interculturales son también, en ciertos casos, matrimonios inter.-religiosos, entre cristianos y musulmanes (Le Gall, 2003).
«Desde que estoy aquí, mi madre sólo me ha dicho una vez que por qué no me caso con una prima mía, y lo hizo riéndose, sabe que no lo voy a hacer» (Illiman). Sin duda, la presión familiar continúa en la emigración y se prolonga a lo largo del tiempo. Djiogou lleva cerca de diez años aquí, sale con chicas de Sevilla y recibe llamadas telefónicas de su familia para que cuide la relación con la novia que le tienen buscada en Senegal desde hace años y de la que le envían fotos de manera periódica. También en Montreal hemos constatado esta presión familiar en la emigración. Abdoulaye, senegalés de Dakar de 28 años, en Montreal desde 1998, nos comentaba cómo «cuando voy a Senegal todo el mundo me dice que a qué espero para casarme. Ellos prefieren que sea con una senegalesa, pero no tienen problema si es de aquí. Pero yo tengo un amigo con una novia de aquí (de Quebec), la familia le ha obligado a casarse con una senegalesa y ahora la novia de aquí no quiere casarse con él. Y tengo otro que le ha pasado lo mismo pero la mujer de aquí sí quiere casarse también con él». El tema de la poligamia continúa, como vemos, a través de las redes trasnacionales. Entre los senegaleses de Sevilla predomina la endogamia, aunque hay un número creciente de matrimonios mixtos que, al poseer sus particularidades, son vividos de manera diferente a los endogámicos. Las parejas que forman matrimonios mixtos están formadas, sobre todo, por un hombre senegalés y una mujer andaluza, aunque también hay casos de matrimonios entre mujeres senegalesas y hombres andaluces o entre senegaleses y personas de un tercer país. Si el matrimonio es normalmente un proceso constante de negociación entre las partes, cuando se trata de enlaces entre personas de diferentes culturas la negociación es más complicada, y así lo explicitan algunos. En estos casos, «cada uno tiene que ir cediendo, pero ceder no es fácil, es un sufrimiento, porque son cosas importantes para ti» (Momar). Así, surgen problemas de convivencia derivados de los distintos patrones socioculturales, sobre todo en cuanto al diferente papel que para cada quien juega la religión y en cuanto a los distintos modelos de relaciones familiares y de culturas de género. Lo que es importante para uno, puede no serlo para el otro, como veremos más adelante al tratar las diferencias entre las fechas relevantes, los rituales y fiestas principales de los senegaleses (tanto en el propio Senegal como AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 76
en sus formas de celebración en la sociedad sevillana) y las fechas y ritos importantes en Andalucía. Caso diferente es el de Diatou, senegalesa que llegó a España a la edad de siete años y que acaba de contraer matrimonio con un sevillano; como ella misma reconoce: «en mi caso sí es fácil porque yo es más… tengo costumbres más de aquí que de allí. No es lo mismo que yo llegar a venir con la edad que tengo ahora mismo y empezar a salir con un español. Eso sí se notaría la diferencia. Se notaría la diferencia más que ahora. Pero es que, en verdad, tenemos más o menos los dos las mismas costumbres». Pero, como decimos, casos como el de Diatou son excepcionales, lo habitual es que los patrones socioculturales sean distintos. Así, por ejemplo, las formas de expresar el cariño son diferentes y esto puede ser, en algunos casos, de lo que más duela. Para una parte de la pareja supondrá una importante carencia, pues aunque se sepa querida, en ocasiones no «notará» que la quieran. «Mucha gente nos dice que no somos cariñosos. Me acuerdo que lo dijo una mujer que trabajaba con nosotros. Pero lo que pasa es que actuamos de manera diferente. Por ejemplo, nosotros nunca vamos cogidos de la mano con nuestra pareja, y mucho menos le damos un beso en público, aunque sea nuestra mujer. Todo queda en el ámbito privado» (Momar). Las decisiones de en qué «ceder» varían de una persona a otra. Así, otro senegalés casado con una sevillana expresa lo bonito que le resulta cogerse de la mano con su mujer, cosa a la que no está acostumbrado y que comenta le cuesta mucho trabajo, pero que lo hace, sobre todo, por lo que eso significa para ella. Existe entre ambas partes de la pareja, además, y de forma muy evidente, una compartimentación de espacios. Los senegaleses marcan la relación de sus parejas con su propio colectivo. Existen dos espacios muy diferenciados: los espacios compartidos, contextos propios de la pareja, fundamentalmente el hogar y aquellas fiestas familiares que en Andalucía se celebran «con los tuyos» (Nochebuena, Fin de Año…) y los espacios exclusivos, que se comparten solamente con personas del mismo origen. Pero esto es más un discurso de igualdad, o al menos de equilibrio, que una realidad de ambas LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES 77
partes. El «espacio reservado» viene motivado por una demanda de la mitad senegalesa de la pareja. Los espacios a compartir y los espacios a reservar se van marcando. Se percibe, de esta manera, lo que cada quien entiende por «vida privada». Para el senegalés, el tener un espacio propio es vital. Así es como cubre necesidades sociales y simbólicas importantes que suponen la reafirmación de su identidad senegalesa, de su identidad como parte de una comunidad diferenciada. Los senegaleses afirman, en su mayoría, necesitar estar con senegaleses, y esto no es una excepción para los componentes de matrimonios mixtos, que, si cabe, necesitarán más que el resto mantener las actividades que realizan de manera conjunta con los demás senegaleses por no vivir en un hogar senegalés. Esta demanda de tiempo para estar entre «los suyos» es algo que, en la mayoría de los casos, el senegalés afirma que la pareja no entiende o, si lo entiende, no lo lleva bien26: «Yo he estado siete años con una mujer de aquí. No comprendía que quisiera pasar tiempo fuera de casa con los senegaleses. Es como si se les olvidara que no somos de aquí» (Babacar). Quizás sea esta, entre otras, una de las razones por las que son los hombres que forman parte de matrimonios mixtos quienes llevan adelante la asociación de senegaleses que, como afirman ellos mismos, tiene como principal objetivo reafirmar al grupo, mantener su identidad y cultura en este nuevo espacio (también algunos de los presidentes de asociaciones de senegaleses en Granada están casados con andaluzas): «no es solo de lo que se habla, también es cómo se habla, la manera en que te sientas, qué se come…» (Momar). Otro senegalés de la asociación, también con mujer andaluza, explicará el hecho de que sean los miembros de matrimonios mixtos quienes más responsabilidades tengan en la asociación de senegaleses por su mayor facilidad para mantener relaciones con la sociedad receptora: «Es normal que sean los senegaleses de matrimonios mixtos los que estemos trabajando en asociaciones pro-inmigrantes o de inmigrantes, ya que estamos más acostumbrados, por tener matrimonios mixtos, a la relación con la sociedad de acogida» (Khar). AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 78 26. En el apartado de «redes de comunidad», veremos cómo también, a la hora de ligar, los jóvenes senegaleses comparten estos problemas con los más mayores.
Por lo tanto, existe una clara distinción entre los dos mundos y en cada uno de ellos se funciona con sus lógicas culturales propias. Los valores que rigen las relaciones (edad, género, etc.) de la sociedad de origen, se mantienen cuando se está entre senegaleses. Así, señalan, por ejemplo, que hay cosas que no se pueden contar, que entre los senegaleses determinadas cuestiones se mantienen en secreto, son tabúes. La sociedad, empezando por la familia, es muy importante, y si hay que mantener algo oculto porque desvelarlo pueda implicar peligro para la estructura familiar, se guardará silencio. Sin embargo, ese tabú puede no ser tal cuando se está con andaluces, pudiéndose hablar en este contexto de lo que se mantiene oculto para el primero. Es decir, al estar sujetos a distintas lógicas culturales, un mismo asunto puede ser tratado en ambos contextos de manera diferente por unas mismas personas. A su vez, es determinante lo que cada quien considera «vida privada». Por tanto, no es exigible pedir explicaciones al respecto. Las mujeres de aquí casadas con senegaleses sólo participan en cosas muy señaladas entre todas las actividades que realizan los senegaleses a nivel de grupo, caso de bautizos y otros ritos de paso. Pero cuando su presencia se hace más evidente es en las actividades que se organizan a través de la «Asociación de Inmigrantes por la Igualdad», y aún en estas, asisten a pocas. La parte no senegalesa participa también, a ratos, en las fiestas sevillanas en las que los senegaleses son uno de sus protagonistas sociales, caso de la Cabalgata de Reyes Magos del barrio o de la Velá de San Jerónimo, aunque ello viene a significar, en algunos casos, más un «hacer acto de presencia» que un compartir la fiesta27. Las dificultades y conflictos que surgen en la convivencia entre parejas mixtas se ejemplifican bien en el siguiente caso: durante una temporada, algunas parejas mixtas decidieron vivir una experiencia que pronto abandonaron: salir juntas por la noche. Lo hicieron durante poco tiempo porque, según algunos senegaleses, generaba cotilleos entre las mujeres, ya que cada una informaba a las demás de cómo se comportaban sus maridos en diversos ámbitos y las otras daban su opinión sobre si ellas le consienten eso al suyo o no. Y esta cohesión, o intercambio de información entre mujeres sevillanas, era sentida como una amenaza por los cónyuges en su doble identidad de LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES 79 27. Este tema de la participación en las fiestas lo trataremos más adelante, en el epígrafe «Contextos de relaciones multiétnicas».
lengua o de la religión, en otros a la gestión del tiempo, al envío de dinero, a la educación de los hijos, al espacio propio y al espacio de la pareja en relación a las prerrogativas de la familia extensa o de los grupos de pertenencia de uno u otro, a los roles en la familia, etc. Varias de estas parejas en Sevilla han terminado por separarse. Algunos dan como razón que «los senegaleses no se dejan llevar, aquí normalmente tratan de arrastrar, de que no estés con los tuyos, y hay que ser muy valiente para enfrentarse a eso» (Babacar). Sin embargo, pensamos que estas separaciones de parejas mixtas se dan en un contexto en el que las separaciones y divorcios están a la orden del día, siendo el número de rupturas de parejas andaluzas también muy alto. En cualquier caso, los matrimonios mixtos son percibidos por los senegaleses –por la inmensa mayoría y no sólo por los que están casados con personas de aquí– como un elemento que facilita la integración en la sociedad sevillana. Quizás el que también esto sea percibido de la misma manera por personas de la sociedad receptora reacias a la interculturalidad, es lo que ha llevado a que en los actos racistas de Can’Anglada, en Cataluña, en el año 1999, o de El Ejido, en Andalucía, en el 2000, se haya atacado particularmente a las parejas mixtas por ser este un signo de arraigo y estabilidad en la sociedad receptora. El que los matrimonios mixtos sean un indicador de buena inserción no significa necesariamente que sean un requisito para la integración; al igual que tampoco los matrimonios endogámicos constituyen evidencias de segregación. Nos unimos a los análisis que cuestionan que las parejas mixtas sean la última etapa de un proceso de asimilación. Como vemos, su constitución puede contribuir a la reafirmación del grupo minoritario. La reagrupación familiar El tema de la reagrupación familiar no puede entenderse sin tener en cuenta la emigración como proyecto familiar en el que cada individuo tiene su papel para el mantenimiento y la reproducción del grupo doméstico en Senegal. Y la emigración como proyecto familiar hay que verla, a su vez, en relación con el deseo de permanencia o no en Sevilla, con la satisfacción de unos proyectos concretos y con si existirá o no un relevo en las posiciones y responsabilidades. La existencia de un verdadero espacio trasnacional y el hecho frecuente de vivir varios meses en Sevilla y varios en Senegal también marca el proceso de reagrupación. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 86
Algunos de los senegaleses y senegalesas que viven actualmente en Sevilla han reagrupado, ya sea hablando en términos legales o no. Tras un periodo de 5 ó 10 años de estancia en el país, hay quienes han traído a su mujer, o a sus hijos, o a algún hermano o sobrino, o a varios de los anteriores, de forma sucesiva. Otros no lo han hecho, o solo han traído a una parte. Si el deseo del senegalés o senegalesa en cuestión es volver a Senegal, si además no comparte en gran medida los valores por los que se rige esta sociedad y si a esto se añade la vivencia de situaciones duras por las que no se desea pasen los allegados, es más que probable que esta persona no desee que su familia venga: «Yo tengo una familia muy grande, así que está ahí mi hija. Me gustaría que venga, pero ahora mismo no. Tiene que cambiar la situación. Pero para vivir aquí para siempre, no. Que venga mi hija para vacaciones, por ejemplo, y nada más, pero para quedarse aquí, no. Yo sé que ella tampoco quiere que yo me voy a quedar aquí toda mi vida» (Ousmane). También hay quienes ni se plantean la posibilidad de traer a algún familiar debido a que la alta valoración del país y la sociedad propios está siempre presente (aunque en algunas situaciones pueda ser más una cuestión de «pose» delante de quien le habla), jugando un papel determinante en todo el planteamiento de la emigración: «Yo no quiero traer a la familia. Nunca, never, never, never, como dicen los ingleses. No, mi padre tiene su mundo allí, tiene su mundo y sigue haciendo su vida allí, y le va bastante bien, o sea, que no tiene por qué venir aquí, ni mi padre ni mi madre» (Momar). Los valores presentes en la sociedad de origen que rigen las relaciones entre los distintos miembros de la familia se tienen muy en cuenta a la hora de querer traer o no a algún pariente. Si, por poner un ejemplo, la mujer de un senegalés que se encuentra en Sevilla está embarazada por primera vez, la posibilidad de traerla desde Senegal a esta ciudad ni se plantea, debido al hecho de que este primer embarazo, en Senegal, debe vivirse con la familia: es la familia la encargada de enseñarle a esa futura madre todo lo que debe saber LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES 87
respecto a su estado. Sin embargo, vemos cómo hay un proceso de adaptación de estos valores a las realidades migratorias. Así, si la mujer embarazada de su primer hijo se encuentra ya en Sevilla, no irá a Senegal a tenerlo, buscará el apoyo y la ayuda en su grupo de Sevilla. En los hospitales de la Macarena y de Virgen del Rocío ha nacido, al menos, una veintena de niños senegaleses. Debemos hacer una distinción entre dos tipos de reagrupamientos: aquel en el que el traer a la familia, sobre todo a mujer e hijos, se hace por lo que significa en cuanto a estar acompañado por los seres más cercanos y queridos, y el que se hace con los hijos mayores u otros miembros de la familia para que estos realicen el relevo migratorio y poder regresar a Senegal o seguir aspirando a hacerlo con una base sólida. En el primer caso, de lo que se trata, sobre todo, es de no sentirse solo, pues no hay que olvidar que la comunidad senegalesa de Sevilla se ha formado una vez llegados a la ciudad y en el lugar de origen normalmente muchos de sus integrantes no se conocían. En el segundo caso, entra en juego la cuestión del reparto de responsabilidades, es el deseo de traer a algún otro pariente para que se corresponsabilice en el mantenimiento familiar. El objetivo expreso es que quien venga pueda hacerse cargo, mediante su trabajo aquí, de parte de la familia en Senegal. Como ya hemos apuntado repetidamente, hay que tener en cuenta que la familia engloba a un número indeterminado de personas, por lo que muchos senegaleses emigrantes mantienen, con el dinero que mandan desde aquí, no solo a su familia conyugal y/o a su familia nuclear de origen, sino también a ascendientes, a hermanos, familia de hermanos, primos y otros. Todos ellos forman «mi familia». La reagrupación es una forma más de cumplir la estrategia de reparto de responsabilidades respecto a la parte de la familia que queda en Senegal: «Yo, al principio, decía que no quería reagrupar a nadie, pero al final creo que quiero hacerlo, por lo menos que mi hermano, un hermano, porque está ahí y no está haciendo casi nada. Pensé que si está allí, pues yo le tengo que seguir llevando el cargo. Sé que no hay nada, así que voy a intentar traerlo por lo menos y él pueda mantener su mujer y sus hijos ya. Porque él está casao. Dos hermanos, los dos están casaos, y cada uno tiene dos niños y los dos niños que están a mi cargo, o sea, que tengo que mantener al padre, a la mujer, a los niños, ¡es que todo está a mi cargo!» (Cheikh). Actualmente, este hermano ya se encuentra viviendo en Sevilla. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 88
«Yo he traído a todos: a mis dos hermanos, a mi hermana, al marido de mi hermana, a mis sobrinos… Solo queda en Senegal mi madre, que ahora vive sola porque mis hermanas se han ido a vivir con sus maridos. El último hermano que he traído fue en el 98. Lo traje como a los otros: le conseguí un contrato de trabajo y allí se sacaron el visado. Ahora no es así de fácil. Mi hermana vino por el reagrupamiento en el año 2000, yo fui quien le hice todos los papeles» (Babacar). El tema del imaginario existente en Senegal respecto a Europa también está muy presente en el tema de la reagrupación. Es difícil luchar contra este mito de Europa como lugar donde la persona viene y se enriquece en poco tiempo para después volver al propio país y montar un negocio. Y ello, a pesar de lo que algún emigrado pueda contar, entre otras cosas porque, en algunos casos, sí sucede de esa forma. Muchos senegaleses que viven en Sevilla, aunque no desean que vengan familiares por las duras experiencias que ellos mismos han vivido (o porque no consideran que sea el momento idóneo, o por cualquier otro motivo), no se ven con el derecho de impedirlo, afirman que llevan parte de razón al decir que no estarán peor que allí: «Tengo otro (hermano) que también está deseando y que se muere, se muere, pero quiere venir, quiere venir. Pero cuando estuve en Senegal el año pasao, lo estuvimos hablando, yo le expliqué cómo está la situación aquí…Pero bueno, me dice, entre lo malo y lo peor, pues él va a elegir lo malo» (Momar). Este sentimiento contradictorio es frecuente entre aquellos inmigrantes que viven una experiencia de pérdida de estatus social en Sevilla respecto a sus sociedades de origen y no desean que, por ejemplo, sus hijos se vean sometidos al mismo proceso, sabiendo que, además, cuentan con todos los recursos que ellos mismos mandan desde la emigración. También la situación familiar en Senegal marca la decisión respecto al reagrupamiento. Si, por ejemplo, quienes se hacen cargo de los hijos en Senegal mueren, lo habitual es querer traerlos intentando salvar todo tipo de dificultades. Por tanto, en el deseo de traer o no a familiares a Sevilla son muchos los factores que entran en juego. A su vez, este deseo varía según el proyecto LA FAMILIA: HETEROGENEIDAD DE SITUACIONES 89
migratorio se desarrolle. Es algo que, en ocasiones, no se habla de antemano en el lugar de origen. Bubu afirma que no sabe lo que hará; lo primero es conseguir los papeles. Reconoce no haber hablado con su mujer sobre la posibilidad de reagrupación y afirma que, dependiendo de los deseos de cada quién y de cómo vaya siendo su situación aquí y allí irán viendo. No olvidemos que se trata de un proyecto para toda la familia en ambas sociedades. Sin embargo, en referencia a este tema, nos encontramos de manera más que frecuente con la creencia por parte de la población de la sociedad receptora de que todo el que viene quiere traerse a la familia al completo, sin reparar en la heterogeneidad de planteamientos que pueda haber, ni en los valores y creencias en que se fundamentan las distintas sociedades. Tampoco las posibilidades reales que hoy existen para llevar a cabo este proceso de reagrupación se tienen la mayoría de las veces en consideración. Podemos concluir este punto afirmando que el hogar de los senegaleses en Sevilla, dentro del cual está contemplada la reagrupación, es resultado de los condicionamientos de la situación migratoria sobre el modelo familiar de origen. Las redes de apoyo social se activan para desarrollar el proyecto migratorio en el que, indudablemente, se manifestarán roles y valores familiares de la sociedad de origen, pero siempre se hará dentro de un marco concreto de recepción, determinado por las condiciones en la sociedad receptora (reglamento de reagrupación familiar, posibilidades de acceso a viviendas, posibilidades de acceso al empleo, a la educación, al servicio de salud, a la alimentación, al saneamiento, a la recreación). Las estructuras familiares, inevitablemente, varían en la emigración. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 90
LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL»
LA COMUNICACIÓN CON SENEGAL «Tengo relación con Senegal porque casi todas las semanas llamo; llamo a mi padre, a mi madre, a toda la gente y, vamos que, sé que eso es lo más importante, y que también llamo a mi mujer» (Moustapha). «Cada dos días o tres llamo a Senegal, llamo por teléfono a mi madre y a toda mi familia» (Tako). «Llamo por teléfono tres veces por semana» (Sokhna). «Hace poco tiempo sí hablé con mi mujer. Me preguntó cuándo vuelvo, pero yo no lo sé» (Bubu). «Cada semana yo llamo por teléfono a Senegal, cada semana. Anteayer llamo a mi hija, a mi madre, a mi padre. Cada fin de semana yo llamo. A veces, si yo tengo algo importante que decirle, yo llamo por teléfono. Compro la tarjeta de cinco o diez horas, lo que me hace falta para hablar con ellos» (Mariéme). El teléfono es el medio de comunicación más utilizado para mantener la relación con la familia de origen que se encuentra en Senegal, siendo en la gran mayoría de los casos quienes están aquí los que realizan la llamada. Generalmente, se comunican una vez por semana, habiendo quien aumenta este número a una vez al día y quien lo reduce a una vez al mes. Aunque esto sea así en la mayoría de los casos, si pasado un tiempo los familiares de Senegal no reciben ninguna llamada, son ellos quienes telefonean para garantizar la continuidad de la relación. Debido a la frecuencia con que se LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL» 93
realizan las llamadas a Senegal, las visitas a los locutorios son constantes, y el método de pago habitual es la compra de tarjeta telefónica: «Yo llamo siempre, lo más tarde, lo más tarde que llamo es una semana. Hay una tarjeta que llamo, una tarjeta cuesta cinco euros y son 16 minutos. Con esa tarjeta yo puedo llamar dos o tres veces» (Cheikh). Ante el «peligro» de que sea la familia en Senegal la que llame de modo frecuente, casi siempre realizando demandas, hay quienes aconsejan a otros familiares en la diáspora no dar el número de teléfono y que sean ellos mismos quienes llamen, pues «la cosa se te puede ir de las manos». En la mayoría de las ocasiones, los contactos con Senegal se reducen al ámbito familiar. No obstante, existen excepciones. Hay senegaleses que mantienen también contacto con gente de aquellos ámbitos laborales a los que pertenecían en su país. Es el caso de quien dirigía un grupo de teatro de discapacitados en Senegal y pretende conseguirles alguna actuación aquí, por lo que la comunicación con la gente del grupo se mantiene en el tiempo y en la distancia. Conviene hacer una distinción entre la población migrante que mantiene lazos trasnacionales entre Sevilla y Senegal, es decir, entre el lugar de residencia y el país de origen, y aquella que mantiene relaciones sociales también con otros miembros de la diáspora, es decir, lazos entre diferentes países donde los migrantes del mismo origen nacional se han establecido. En estos casos, el contacto con familiares no se reduce a aquellos miembros que se encuentran en Senegal, sino que las llamadas telefónicas son frecuentes también con el resto de miembros de la familia que están en la emigración, ya sea en otros lugares del Estado, en otros países de Europa o en otras partes del mundo: «Ahora con quien estaba hablando es con mi hermana. Vive en Estados Unidos con su marido, también de Senegal, y con su hijo. Es con la que mejor me llevo, pero hace mucho que no la veo» (Djiogou). Las tecnologías de la comunicación y de la información han posibilitado este contacto cotidiano con la familia desde cualquier punto del globo, AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 94
controlando los acontecimientos locales y estando también presentes en ellos, de alguna forma: «Este fin de semana he llamado a Senegal porque era la boda de una sobrina. Hablé con mucha gente. Todos querían hablar conmigo, ¡y mucha gente a la que yo ya no conozco! También había llamado mi primo que vive en Italia» (Doudou). E igual sucede al revés, quienes están en Senegal también pueden estar al tanto de lo que ocurre en Sevilla: «Ayer llamé a mi madre por teléfono para decirle que ya tengo la tarjeta de residencia, y se puso muy contenta» (Bubu). Sin duda, también el contacto por Internet es una forma habitual de comunicación. Así, hay quienes cada tarde, después del trabajo, se acercan al locutorio de algún paisano, dotado también de ordenadores que estén conectados para escribir a la familia o algún amigo y, de paso, echar un buen rato en compañía de «los de siempre». EL CONTACTO CON LAS AUTORIDADES DE SENEGAL EN ESPAÑA En la emigración, se mantiene un contacto continuado con los representantes del país de origen, normalmente para demandar soluciones a problemas que surgen en el nuevo contexto. El consulado de Senegal en España, sito en Madrid, mantiene el contacto con las comunidades de senegaleses de cualquier punto del Estado español fundamentalmente a través de las asociaciones que estas tienen constituidas en los distintos pueblos y ciudades. En Sevilla, los contactos con el consulado se mantienen y se cuidan, existiendo una buena relación entre representantes de la asociación de senegaleses y la autoridad de Senegal en Madrid. Así, desde la Asociación, se ha demandado el tratamiento de cuestiones concretas que incumbían a la totalidad de la comunidad senegalesa de la ciudad, haciendo siempre referencia a la necesidad LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL» 95
de mantenerse unidos, afianzando con ello la conciencia de identidad colectiva, lo que es una constante en la diáspora senegalesa. A modo de ejemplo, transcribimos la carta mandada al Cónsul de Senegal en Madrid respecto al problema de una senegalesa ingresada en un hospital para la que necesitaban ayuda: Asociación Senegalesa de Inmigrantes por la Igualdad. Sevilla A de Monsieur le Cónsul du Senegal á Madrid Séville, le 13 de juillet 2003 Monsiur, L’objet de cet écrit, c’est pour solliciter auprès de votre Excellence, un appui, une aide sentie comme nécessaire par l’ensemble des fils et filles du Sénégal qui résident à Séville. Par une autre occasion que nous rappelons avec fierté, nous avons pu jouir de votre bienveillance, mais aussi et surtout de votre patriotisme, quand nous avions à faire face à la situation douloureuse de notre compatriote Mbegué, qui comme vous le savez, a perdu l’usage des yeux, mais aussi des jambes, dû, selon les médecins à l’évolution d’une tuberculeuse. Selon toujours les médecins de l’hôpital en question, on ne peut plus faire grand-chose, ne serait-ce qu’elle suive un processus de réhabilitation, bien en Espagne, bien au Sénégal. Après avoir beaucoup réfléchi et discuter pour trouver ensemble, bien sûr avec elle et sa sœur, on est arrivé à la conclusion que le meilleur pour elle, sa famille et le collectif sénégalais de Séville qui s’est impliquer depuis le début, c’est qu’elle retourne au Sénégal. Vous ne pouvez imaginer la frustration qui nous atterre, due à notre impuissance face à cette situation. Tout au long de ce calvaire que traverse notre compatriote, nous nous sommes charges avec tout plaisir, de tous ses besoins. Arrivés à terme, avec toute humilité, de notre intervention, nous sollicitons de vous le paiement du billet de retour au Sénégal. Recevez Monsieur, nos salutations fraternelles, tout en souhaitant que Allah, le Tout Puissant vous laisse parmi nous le temps que vous jugez nécessaire pour réaliser votre mission. Nous en avons besoin. Le Président de l’association des ressortissants sénégalais á Séville. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 96
Fiesta de Touba, Fiesta del Nacimiento del Profeta Muhammad…31. Quien pueda pasar en Senegal la Fiesta del Cordero, uno de los principales reclamos para volver cada año, lo hará: «Y como hay dos fiestas de religión, nosotros siempre fuimos de vacaciones por ese mes, de febrero hasta mayo. En Senegal, porque hay Fiesta del Sacrificio del Cordero, la primera fiesta; y después de dos meses, hay fiesta del pueblo, allí en Touba, fiesta grande, grade, de peregrinaje. Esperamos que termine esa y volvemos» (Tako). «Intentaré quedarme tres, cuatro meses. Si Dios quiere, iré a final de enero, justo antes de la Fiesta del Cordero, para pasar allí la Fiesta del Cordero y la Fiesta de Touba…» (Ousmane). Las fechas de estancia en el país suelen coincidir con periodos más bajos en la actividad de ventas aquí. Es muy clara la distinción entre aquellos que realizan la venta ambulante, que pueden programar su calendario a su manera, porque son autónomos, y quienes están sujetos al calendario de la sociedad receptora, en este caso sevillana. Estos últimos, tendrán que aprovechar su mes de vacaciones para ir a Senegal. Ello no determina tanto que la estancia tenga que ser durante julio, agosto o septiembre, pues muchos trabajos permiten elegir las fechas de vacaciones durante todo el año, como que la duración de la misma haya de reducirse al tiempo que duran en Sevilla las vacaciones, normalmente un mes. Pero como la mayor parte de los senegaleses y senegalesas sevillanos se dedican a la venta ambulante, no se verán limitados por estos problemas que sí tienen los empleados por cuenta ajena. Rara será la vez que estarán en Senegal menos de tres meses. Como no puede ser de otra manera, la decisión de ir a Senegal y la determinación del periodo de duración de la estancia allí depende en gran medida del dinero del que se disponga. No solo se trata del viaje, hay que gastar allí y, previamente, invertir aquí en regalos para todos los que esperan en Senegal. De este modo: «Si está la cosa buena, vamos. Hay que trabajar, porque hay muchos gastos. Por ejemplo, cuando me voy a Senegal, el billete, comprar LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL» 103 31. Un acontecimiento importante, como pueda ser la muerte de algún familiar, también provocará el viaje.
regalos a la familia, y como es una familia muy grande, tengo que comprar regalos pa toda la familia» (Mariéme). «El año pasado estuve todo el tiempo entre Senegal y Sevilla: dos meses aquí, dos meses allí, dos meses aquí… Pero ya no tengo dinero y me voy a quedar cinco años aquí para ahorrar dinero» (Babacar). Por esta razón de vivir en dos espacios, aquí y allí, y de intentar estar en determinadas fechas en el lugar de origen, hay periodos en los que se siente el vacío en la comunidad senegalesa de Sevilla. Una vez más, las dos realidades, Sevilla y Senegal, se conectan determinándose la una a la otra: la intensidad con que se trabaje en Sevilla depende en gran medida del calendario festivo de Senegal. Las dos realidades han de ser tenidas en cuenta simultáneamente a la hora de analizar cualquier fenómeno social tanto del país de origen como del país de destino, pues, como estamos viendo, se trata de una inmigración trasnacional que contrasta con otros modelos migratorios en los que el allí es solo un nostálgico pasado o un sueño para un futuro la mayoría de las veces ilusorio. Pero Senegal no solo se encuentra en Senegal. No todos los viajes son al país de origen. El hecho de que otros miembros de la familia se encuentren en la «diáspora» senegalesa hace que las rutas se prolonguen más allá y se tengan como destino otros lugares del Estado, de Europa o de otros continentes. Los periodos de vacaciones o los acontecimientos familiares de importancia son ocasiones de reunión de miembros dispersos por el mundo: «En agosto iré para la boda de mi hermano en Sicilia. No lo veo desde que salí de Senegal. También irá mi primo que vive en Francia» (Momar). En cualquier momento se puede recibir la visita de algún pariente: «La semana que viene va a venir mi hermano, el que vive en Barcelona» (Illiman). Y las posibilidades de cada quien se amplían a más espacios: «Este verano me iré a trabajar a Mallorca, allí está mi hermano» (Djiogou). Los viajes a Senegal no se hacen «solamente» para estar con la familia, también las realidades laborales están conectadas, (hoy se empieza a hablar ya de mercado de trabajo trasnacional), y hay quienes van a Senegal para grabar un disco en Dakar, o, como veremos en el capítulo de las actividades económicas, para proseguir con la venta. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 104
Inversiones en Senegal, ¿regreso definitivo? En el imaginario de la mayor parte de los senegaleses y senegalesas que se encuentran en Sevilla está siempre presente el deseo de volver de manera definitiva a Senegal en algún momento de su vida: el «mito del retorno»: «Si tú vas a un pozo y por el camino se te rompe una sandalia, te paras, la arreglas y sigues tu camino hacia el pozo y después regresas. Pues con la emigración es igual. Es un camino y un regreso» (Moustapha). «Una cosa es que muchos africanos a lo mejor vienen a buscar la vida aquí, cada vez que encuentran lo que quieren se quedan. Pero un senegalés nunca se queda fuera. Eso está claro. Quien tenga lo que quiere, se va» (Omar). «Yo lo que quiero es un día volver a mi país, nada más, y tener mi futuro allí, mis proyectos, trabajar con mi familia, o con mis amigos… Yo siempre quiero eso, volver, volver, volver, no sé cuándo, pero…» (Ousmane). Incluso entre quienes llegaron pequeños y no conocen la realidad de Senegal, hay quienes ansían volver: «To las cosas que sé de la vida las he aprendío aquí. En Senegal no entiendo mucho de la vida allí, de cómo va y todo ese rollo…pero eso (volver a Senegal) me encantaría. Eso a mí me haría ilusión. Y eso es uno de mis sueños. Un día de estos regresar pa mi país. No te digo regresar de vacaciones, sino regresar para siempre» (Djiogou). Hacerse con los recursos necesarios para montar un negocio en Senegal que les permita un regreso definitivo es lo que muchos tienen en mente como proyecto. El tema de ganar aquí más dinero que allí es determinante a la hora de decidir la vuelta, pues «no puedes» volver para ganar menos dinero, «es una situación muy difícil de la que no sabes salir» (Moustapha). Lo primero que hacen quienes emigran cuando les queda algo de dinero tras los envíos mensuales y los gastos necesarios para vivir, es comprarse un terreno en Senegal y empezar a construirse una casa. Desde que llegó a Sevilla, Bubu ha comprado una casa para él y otra para su hermano: LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL» 105
«Mi mujer vive ahora con su madre. Mientras yo estoy aquí, mi casa la ha alquilado mi madre y el dinero es para ella y para mi mujer». «Tengo una casa (en Senegal) para mí y para mi hermana. Ya me he comprao un terreno para hacer una para mí solo, está a 20 km. de Dakar, y cada mes mando dinero para hacer la casa. “¡No puedes pasarte 10 años en Europa y no tener ni una casa en tu país por si quieres volver!” Pero yo lo que quiero también es una casa aquí, y comprar un coche mejor» (Doudou). «He comprado dos terrenos (en Senegal), valen 1.500 euros (cada uno) ¡con lo que compras aquí una casa, allí compras diez! Cuando suba el precio de esas parcelas, las vendo. Quiero comprar dos casas también, una para mi madre y otra para mí en el camino donde pasa Paris-Dakar, pero allí es más caro ya, unos 2500 euros» (Ndiaga). A la asociación de senegaleses de Sevilla llega por correo postal publicidad de la «Société d’aménagement et de gestion d’equipements fonciers», que oferta viviendas en Senegal. La carta va dirigida a los senegaleses de Sevilla. Si tras comprar una casa continúan ahorrando, intentan montar algún negocio en el propio Senegal, o bien tener uno de importación-exportación. Indudablemente, este proyecto está muy relacionado con el «mito de Europa» al que nos hemos referido anteriormente. Senegaleses que hoy se encuentran en Sevilla tenían como idea inicial venir a Europa, trabajar un año para ahorrar dinero, y regresar a Senegal para montar un negocio: «pero ya llevo aquí 21 años» (Cheikh). No obstante, como decimos, este es el proyecto migratorio que existe idealmente en el imaginario de todo senegalés: «He comprado allí y estoy haciendo una casa. Cuando tenga más dinero, quiero volver para Senegal y tener un negocio. Tengo tres ideas, pero tengo que fijarlas» (Illiman, quien lleva aquí 3 años). «Creo que tengo todo mi futuro en mi país. Así que, de un día para otro, me estoy planteando para volver, para quedarme para siempre en mi país» (Ousmane). «Todo va bien. El problema es que yo quiero hacer un negocio en Senegal, ese es mi problema» (Lamine, que llegó a Sevilla en 1992). AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 106
Hay quienes lo consiguen y se encuentran en Senegal gestionando su propio negocio32; quienes lo consiguen y viven entre Senegal y Sevilla, dejando a alguna persona para la gestión en su ausencia. Y hay también quienes fracasan en el intento y vuelven a Sevilla, sin quitarse el proyecto de regreso definitivo de la mente: «Nos fuimos a Senegal. Mi marido intentaba si podemos vivir allí en Senegal. Estábamos intentando hacer algo. Mi marido me deja allí y él vuelve aquí a España, pero estaba la cosa muy mal y yo tengo que volver otra vez con él. Eso fue hace siete años o por ahí. Mi marido me intentaba abrir un negocio y me deja allí, pero estaba la cosa muy mal y me tuve que volver con él. Cerramos el negocio y vinimos» (Tako). En la actualidad, son varios los que han comprado casa en Sevilla. Se trata también de una inversión, pues la idea es venderla cuando se concrete el «regreso definitivo», y así llegar con mucho dinero. El alquiler es algo que no entra en la lógica de la mayoría, lo de ir pagando cada mes algo que nunca te va a pertenecer es perder el dinero. Hoy, trabajadores de inmobiliarias pasan por los negocios de los senegaleses en la ciudad ofertándoles casas a todos los que allí por allí se encuentran. «Muchos (senegaleses) están comprando casa aquí. Yo quiero. Eso es guardar el dinero. Si quieres irte, vendes y ganas mucho dinero» (Doudou). Indudablemente, abundan quienes pretenden regresar cuando ya sean mayores para descansar con su familia y disfrutar de los valores asociados a la edad en Senegal: «Mi perspectiva es regresar a Senegal cuando sea más mayor, porque eso no se puede estar siempre to el día en la calle y también, dejar ahí también tu madre, tu padre, tus hermanos..., dejar ahí tu familia también» (Abdoulaye). LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL» 107 32. En algunos casos, se trata de los «proyectos de retorno» del plan EQUAL de la UE a través de distintas asociaciones con sede en la ciudad.
«Yo quiero regresar. Creo que el respeto que tenemos por los mayores aquí no lo tienen. Así que, cuando sea mayor, quiero volver a mi país, para descansar, para poder disfrutar algo de mi país, porque si no, no disfruto nada. Quien lleva casi toda la vida aquí, entonces ya, cuando sea mayor, pues quiere volver. Porque aquí se confunde mucho el respeto y la confianza, que son totalmente diferentes para nosotros. La edad allí se respeta mucho. Si yo hablo con alguien mayor que yo, aunque yo sepa que me está diciendo algo que no es verdad, yo no le puedo decir “mentira”, y si es mi padre, ya sí que no» (Cheikh). Estos valores asociados a la edad son algo fundamental a la hora de ver el modo en que los senegaleses y senegalesas se plantean el proyecto migratorio. Cada cosa tiene su edad, y siempre se tiene en cuenta, aunque sólo algunos lo expliciten, la posibilidad de que exista un relevo en la emigración, dentro del grupo familiar, que haga posible este retorno y que garantice el mantenimiento de la estrategia familiar. Por tanto, la realidad es que, aunque se regrese, se sigue formando parte de esta comunidad trasnacional, los vínculos se mantienen. La idea del regreso está presente desde el principio en cada senegalés que emigra y, aunque los derroteros de la vida puedan llevar a otros planteamientos que provoquen una tensión entre el establecimiento y el retorno, como pueda ser el contraer matrimonio mixto, la vuelta definitiva es algo que siempre rondará la cabeza: «Cuando esté mayor, mis hijos mayor, yo quiero regresar a Senegal con ellos. Es lo que estoy pensando, no sé si puedo, porque como mi marido ya es español, porque tiene la nacionalidad aquí… No sé también si los niños quieren vivir allí o aquí, porque han nacido aquí, la escuela aquí…» (Tako). Esta es una de las razones por las que será tan difícil que acepten, por ejemplo, formalizar pólizas de seguro para el traslado de cadáveres a Senegal, como las que les ha ofrecido «Seguros Ocaso», de lo que trataremos enseguida. De todos modos, y aunque en las representaciones ideáticas de los senegaleses inmigrantes pueda estar muy presente el modelo de emigración «de ida y vuelta», como estaba, por ejemplo, en los andaluces que en la décaAQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 108
da de los sesenta del siglo XX emigraron a Cataluña y a otras partes, lo que se da en la realidad en dicho colectivo es un nuevo modelo, el de la creación de espacios sociales trasnacionales. Como reconoce Babacar: «Yo estaré siempre de un lado a otro. Esto es lo que hace la mayoría, aunque digan lo de volver definitivamente a Senegal. Porque, una vez que vuelves a Senegal, como montas algo allí, sigues necesitando cosas de aquí, así que tienes que seguir viniendo para buscarlas». Además, lo trasnacional puede no limitarse, como ya hemos visto con anterioridad, a Senegal y Sevilla. Los lazos sociales y materiales se extienden más allá de la capital andaluza: son redes entre diferentes países donde los emigrantes de un mismo origen nacional se han establecido. Muchos lazos establecen rutas de inmigrantes entre Francia y New York, entre Italia y España, etc., y se extienden hasta capitales como Dakar. Estamos de acuerdo con Marie Natalie Le Blanc (2002), cuando afirma que estos lazos trasnacionales nos hacen pensar en la relación entre identidad, comunidad, lugar de origen y lugares de recepción. Lo que esta autora apunta para América del Norte, nosotros lo apuntamos para Europa. Los lazos trasnacionales dan la posibilidad de que las dinámicas de inserción social y económica no tengan lugar sólo en relación con la sociedad receptora. Muchos procesos pueden llevar a la participación de varios lazos trasnacionales que incluyan a miembros de la comunidad de origen en la propia tierra, en otros lugares de España, en Italia, Francia, Canadá o Estados Unidos. Por ello, no vemos que haya que plantearse el asunto en términos de exclusividad, de aquí o allí cuando, lo que estamos viendo es que es más un aquí y allí, un Sevilla y Senegal o Senegal y Sevilla. Totalmente de acuerdo con Le Blanc (2002) cuando afirma que esta pluralidad de nexos no permiten ver la inmigración como un proyecto de cambio identitario, en su caso «llegar a ser québécois» (españoles en el nuestro). En este sentido es en el que Djiogou afirma, hablando de sus futuros hijos: «mis hijos no quiero que se vengan aquí pa España. Si nacen aquí, vale, son de aquí. Tampoco no son de aquí, han nacío aquí, pero ahí queda». Como afirma la citada autora, esta pluralidad de nexos tampoco permite ver la inmigración como proyecto definitivo que, por ejemplo, tenga a Sevilla como destino final. Los movimientos trasnacionales y los intercambios se perpetúan ellos mismos en tiempo y espacio. De esta manera, hay un grupo de senegaleses bastante numeroso que reconoce querer vivir en los dos lados, LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL» 109
en Senegal y Sevilla, según la época del año y la organización del proyecto migratorio. Y quienes no lo reconocen, de hecho, en su mayoría, viven así. OTROS EJEMPLOS DE REALIDADES TRASNACIONALES Algunos casos concretos, que exponemos sintéticamente, confirman la realidad de este modelo trasnacional: El barco hundido en Senegal. La comunicación continua que existe con el país de origen hace que se esté informado de todos los hechos de importancia que allí acontecen. Tal es el caso del «accidente» del barco en Casamance, al sur de Senegal, en 2002. Los senegaleses de Sevilla se comprometieron, al igual que el resto de los que están en la emigración, a aportar una cantidad de dinero para enviar a los familiares de las víctimas. En este caso, como en otros, se activan las redes de solidaridad que conectan distintos lugares y discurren por todo el mundo, poniéndose de manifiesto la comunidad senegalesa trasnacional. La tarjeta del Ministro de Exteriores de Senegal. Muchos poseen esta tarjeta. Se las concedió el Ministerio al salir de Senegal. Es más un acto de reconocimiento por parte de las autoridades del país de origen por todo lo que aportan los emigrados a Senegal –hoy las remesas constituyen una de las principales fuentes de ingresos del país– que la constatación de una política oficial respecto a los emigrantes. Pero las conservan, porque simboliza su identidad senegalesa. El caso de Mbegué, la senegalesa ingresada en el Hospital Macarena. Aunque la inmensa mayoría no conocía a Mbegué antes de su llegada a Sevilla, el colectivo se moviliza para hacerse cargo de su cuidado. Se trata de una paisana llegada de Francia que, al poco tiempo de estar a Sevilla, queda ciega y paralítica por tuberculosis. Los senegaleses se ponen manos a la obra: aportan dinero, hacen turnos de acompañamiento, entran en contacto con personal médico, asociaciones y demás agentes sociales, particulares y autoridades de España y Senegal para demandar ayudas concretas. Finalmente, consiguen traer a la hermana de Mbegué de Senegal para que la acompañe en su enfermedad33. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 110 33. Tras su tratamiento en Sevilla, Mbegué regresó a Senegal, donde murió. Su hermana sigue en Sevilla, dando continuidad al proyecto migratorio como estrategia familiar.
La «anécdota» de Seguros Ocaso. Se trata de la oferta de «pólizas de traslado por defunción a Senegal» ofrecidas por esta compañía a los inmigrantes residentes sabiendo que la gran mayoría de los senegaleses desea ser enterrada en su país de origen. Aunque algunos se comprometen a formalizarla, el hecho real es que no cumplen con lo pactado. La forma de llevar estos asuntos, pago por banco cada mes, entra en conflicto con la forma de funcionar del colectivo, con su organización social y con su situación en la emigración. Por una parte, es un gasto mensual más; por otra, algunos, debido a problemas con Hacienda, no tienen cuenta abierta en los bancos para que no puedan embargarles; y, además, en el imaginario colectivo siempre está presente el pasar el final de la vida en Senegal. «Además, aquí venimos a buscarnos la vida, no a pensar en cuando nos muramos» (Momar). Los proyectos de retorno acogidos al Plan EQUAL de la Unión Europea34. Estos proyectos tienen relación directa con el deseo de vuelta a Senegal, con la pretensión de montar algún negocio en el propio país. Los senegaleses cuentan con varios «proyectos de retorno», el primero de los cuales fue una granja de pollos. En la actualidad, entre proyectos presentados y en desarrollo, los hay de agricultura, de pescado, de curtido de pieles, de alimento para animales, de panadería, de gasolinera, de fábrica de hielo, de granjas de pollos, etc. El tema de los proyectos de retorno está en relación tanto con la idea de regreso definitivo como con la idea de creación de puestos de trabajo en los países «fuente» de emigración como forma de detener la «ola migratoria». Este tipo de proyectos, como forma de ayuda al desarrollo de los países africanos, se enmarca en una de las posibles soluciones que Mbuyi Kabunda plantea a los problemas de la inmigración: La solución radica en el codesarrollo, propuesto por Sami Naïr, que consiste en convertir a los inmigrantes en agentes o vectores del desarrollo, mediante su integración en los países de acogida, al tiempo que hacerles encargados de la solidaridad activa con sus países de origen, mediante la multiplicación de macroproyectos gestionados por ellos mismos con el apoyo de los poderes públicos del Norte, que les han de facilitar una formación adecuada para satisfacer las necesidades de sus países. Ello viene justificado por el hecho de que han revelado ser unos cooperantes eficaces, al encargarse con sus escasos ahorros de mantener en sus tierras a los potenciales candidatos a la inmigración mediante LOS LAZOS CON EL LUGAR DE ORIGEN: UNA «COMUNIDAD TRASNACIONAL» 111 34. La relación más detallada entre las asociaciones pro-inmigrantes y este tipo de proyectos se encuentra en el análisis más adelante.
las ayudas que les proporcionan, al ocuparse de los aspectos de desarrollo humano, además de constituir sus envíos de dinero la principal fuente de divisas de países como Marruecos, Mauritania, Senegal y Mali (Kabunda, 2000a:63). Sin embargo, otros autores no son de la misma opinión: Uno de los argumentos mejores contra la contratación de extranjeros reza así: al llevarse mano de obra barata, los países de inmigración están privando a los países de emigración de sus oportunidades de desarrollo. Sería más razonable y más justo invertir en los países de emigración y así contribuir a eliminar ese desnivel en el desarrollo, que es el que provoca emigración. Este argumento, en principio, no es falso, pero quienes lo esgrimen tienden a olvidar el volumen gigantesco que tendrían que tener tales inversiones para que quizá pudieran ayudar a los países de emigración. Y olvidan algo mucho más importante, y es que, para promover el desarrollo económico no bastan ni mucho menos plantas industriales que funcionen. El capitalismo –como vemos por contraste en los antiguos países socialistas– supone bases culturales, y estas no se pueden exportar como se exportan máquinas (Cohn-Bendit y Schmid, 1996:83). Si tenemos en cuenta las aspiraciones de la mayor parte de los senegaleses y senegalesas de regresar algún día de manera definitiva a su país, la realización de uno de estos proyectos puede significar el conseguir el ansiado sueño: tener allí un negocio y poder quedarse: «Alguien que tiene el projet está bien en Senegal. Y que yo también, yo quiero un projet. Yo no tener. Yo quiero un proyecto en Senegal. (…). Yo voy a Senegal más o menos cada año. Si yo tengo ese projet, me voy para mucho tiempo, para arreglar ese projet. Yo pienso volver definitivamente. Claro, claro, si yo tengo ese projet, yo no vuelvo más aquí. Yo prefiero ir allí» (Lamine). De entre los senegaleses que cuentan con alguno de estos proyectos, como hemos expuesto más arriba, hay quienes, una vez lo han puesto en marcha, no regresan definitivamente, van y vienen de Senegal a Sevilla y de Sevilla a Senegal, fortaleciendo de esta forma la situación trasnacional. En todo lo que estamos analizando, se evidencia la importancia de las cadenas y redes migratorias, la existencia de vínculos entre actores tanto en la sociedad de origen como en la sociedad de llegada (para salir, para llegar, para trabajar) que conforman una comunidad trasnacional que se mueve permanentemente entre el aquí, otros lugares de la «diáspora» en algunos casos, y el allí. Todo este sistema de cadenas y redes migratorias que vincula diferentes sociedades está en estrecha relación con el tema de la situación laboral. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 112
«Estoy en la venta ambulante desde que llegué, porque aquí trabajo… cuesta trabajo encontrar trabajo. Y también, como la gente que tú conoces todos se dedican a la venta ambulante, entonces tú también, tú también, te dedicas a la venta ambulante» (Abdoulaye). «Yo llego, mi primo estaba haciendo la venta, también yo con la venta. Normal. Porque yo no sabía na, ni hablar, ni… entonces…Y compré alguna cosita, corbatas…, porque para el mes de noviembre hace mucho frío, pues guantes, corbatas… y hemos empezao así la venta ambulante. Por esta razón nada más (…) Y me dedicaba a la venta como ilegal también. Como no tenía papel, no había podido dar de alta a la licencia fiscal y tal, y tal, y tal, y tal. Pero bueno, me dedicaba a la venta, como normal, ¿no? (…) Y bueno, después, con la legalidad, dando de alta al régimen autónomo y me regulo la venta y eso» (Ousmane). «Yo he venido aquí para tocar. Hago música. Pero ahora no encuentro nada (…) Yo vendo los sábados en el Charco de la Pava y los domingos en San Jerónimo» (Bubu). «Cuando llegué también vendía con ellos dos (dos senegaleses con los que vive). En un mes ganamos el dinero para comprar un coche para el trabajo» (Doudou). Las primeras inversiones pueden ir dirigidas a la compra de medios necesarios para facilitar la actividad. Es difícil, muchas veces, para quienes no estemos en la misma lógica, entender por qué la mayor parte de los senegaleses prefieren la venta a otro tipo de actividad una vez que pueden estar en condiciones de acceder a otro trabajo (teniendo siempre en cuenta que, en ningún caso, las oportunidades de acceso a los distintos empleos y las condiciones en las que los desarrollan, son iguales a las de un nacional). Pero para quienes se habitúan a esta forma de funcionar, con ingresos diarios, es difícil pasar a organizarse recogiendo dinero una única vez al mes. Muchos de los senegaleses y senegalesas que practican la venta no poseen sitio fijo para establecer sus puestos. Algunos de quienes lo han solicitado en lugares céntricos han recibido negativas de forma reiterada, optando por no solicitarlo más. Otros, «visto lo visto», han preferido ni tan siquiera intentarlo: «No tenemos sitio fijo, por los mercadillos. Tampoco tenemos sitio fijo en los mercaos. Tenemos provisional» (Tako). LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS 121
«Ahora he dejado la venta, porque como yo no he podido conseguir un sitio fijo… A mí me gusta más la venta, porque se gana más, se gana más. Pero si tú te puedes conseguir un sitio fijo, se gana más, pero como eso no lo puedo conseguir (…) Para conseguir un sitio fijo tienes que conseguir muchos papeles y, ¿cómo se llama?, la solicitud, tienes que hacer la solicitud. No te dan sitio. De verdad, no te dan sitio. A mí me gustaría un sitio fijo, como los que están en Plaza Magdalena, los de la Plaza del Duque, o algún sitio en el centro de Sevilla. Yo nunca lo he solicitao, pero yo he conocido a mucha gente que lo han solicitao y que lo han negao. Es muy difícil, es muy difícil conseguirlo, de verdad» (Mariéme). En cualquier caso, tengan sitio fijo o no, parte de los senegaleses que hacen la venta en Sevilla están dados de alta en el régimen autónomo y, por lo tanto, a la hora de arreglar los papeles para la renovación de la licencia, se les pide el último ingreso que han realizado, es decir, tienen que pagar impuestos. Encontramos a muchos senegaleses y senegalesas que poseen licencia para vender pero que ejercen la venta en lugares donde no se les permite, compartiendo el espacio de la manta con compatriotas que están en situación irregular. Afirman que los lugares demandados no se los conceden y que el vender en los distintos mercadillos significa pagar un dinero por cada sitio, lo que muchos consideran no les compensa. Se arriesgan, por tanto, a vender y ser echados de los lugares céntricos de la ciudad. «Hay muchísimos mercadillos que piden que tienes que pagar la licencia fiscal. Es muy difícil conseguir un sitio, y si consigues un sitio, un día tienes que pagar uno, otro día otro, otro otro… y ya la gente no… Esto no solo el Ayuntamiento de Sevilla, esto en todo lo que es la provincia. El de aquí (San Jerónimo) lo han quitado porque algunos vecinos se quejaron. Hay muchos mercadillos que son piratas, o no sé cómo se llaman. Mucha gente que está en la venta en la calle. Yo no estoy en contra de eso, pero también que entiendan la gente que no tienen otra salida. Como no tienen documentación, no pueden trabajar y tienen que vivir. Y para conseguir sitio hay que tener documentación» (Cheikh). AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 122
Sin embargo, como decimos, las calles son «ocupadas» tanto por los que tienen papeles como por los que no. Quienes tienen licencia para ejercer la venta pagan alrededor de 180 euros al mes a la Seguridad Social sin tener, en muchos casos, la posibilidad de vender «tranquilamente». Es decir, «cumplir» con la Seguridad Social no les quita el reliar la mercancía en la manta y salir corriendo de las calles en cuanto divisan la presencia de algún policía que, principalmente, está allí para «barrerlos», muchas veces avisado por los comerciantes de la zona. La persecución, por tanto, es una constante, aunque se modula dependiendo de las fechas. Por ello, el nivel de tensión con que se trabaja es muy alto, teniendo que estar continuamente «en alerta» para no ser cogidos, y esto a pesar de que algunos ya llevan más de 15 años en Sevilla: «Yo ya llevo 17 años en Sevilla, yo soy ya sevillana, ¿no?, soy senegalesa y sevillana. Pago más de treinta mil pesetas al mes y no me dejan vender, ¿por qué no persiguen a los que hacen cosas malas?»39. Es por este acoso policial por lo que la mayoría de los puestos son fáciles de montar, desmontar y cargar. La revisión de la calle es una constante: se supervisa la calle antes de poner el puesto (dejando, mientras tanto, la mercancía guardada en un lugar cercano), se supervisa durante la venta y, si ha llegado la policía y ha habido que escapar, se supervisa para ver si ya se ha ido a otro lugar y poder montar de nuevo. Si se constata que la presencia policial en la calle en cuestión va para largo (porque no paran de pasar por ahí, o porque están parados en la esquina), la mayoría de las veces se decide montar en una calle cercana. Tal era el caso de los puestos en la calle Tetuán y su traslado, en caso de presencia policial, a la calle San Eloy40. Si se da el caso, bastante frecuente, de que la policía esté presente en toda la zona, se optará por desmontar de manera definitiva hasta pasadas varias horas o, incluso, el día entero. De todos modos, aún teniendo treinta ojos no es segura la ausencia de policía, pues es común que haya alguno vestido de paisano y, en cuestión de segundos, los vendedores ambulantes pueden encontrarse literalmente rodeados, intentando salir por alguna calle aledaña a toda prisa LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS 123 39. Estas son las palabras que Aïcha dirige a un policía la mañana del 9 de julio de 2003, después de que este le hubiera quitado la mercancía por no estar permitida la venta ambulante en las calles del centro. 40. Hoy, la venta ambulante en la calle Tetuán y Velázquez es ya mayoritariamente ecuatoriana.
y encontrándose con algún policía saliendo del otro lado a modo de película. Si son cogidos, se les pide la documentación, el permiso de venta y se les requisa la mercancía. Sólo pagando 72 euros pueden recuperarla. Ya ellos deciden, en cada caso, si pagan ese dinero o si, por el contrario, prescinden de la mercancía por considerar que no vale esa cantidad, optando por comprar productos nuevos: «Vendo collares, pañuelos, de to… Algunas cosas que traemos de Senegal y algunas cosas que compramos aquí. Y algunas cosas que vienen de India también. Y, claro, la policía no nos deja. Nos ponemos en la calle y la policía no nos deja» (Thiéka). Sin embargo, tampoco la recuperación es posible en todos los casos. Algunos senegaleses comentan cómo al intentar ir a por la mercancía requisada esta se halla mezclada con otras y no pueden retirarla, por no distinguirla del resto. La mercancía ilegal es irrecuperable, y la sanción puede ser mucho más alta. En algunos casos, la policía local demanda la documentación y si la persona en cuestión carece de ella o no la tiene en regla la deriva a la policía nacional. La «estancia» en comisaría puede ser de hasta 72 horas, con la posibilidad de salir con una orden de expulsión41; días más tarde tiene lugar el juicio donde se fija la multa dependiendo de la mercancía que se haya requisado. Bubu nos comenta cómo actúa la policía en el centro comercial Nervión Plaza: «Ya no me pongo más. Una vez, yo estaba vendiendo CDs y vinieron los secretas. Eran tres. Yo no sabía que eran secretas. Empezaron a preguntarme como si quieren comprar. Pero eran secretas. Me cogieron así, uno me agarró por aquí (señala como si fuera cogido por la cintura, de frente) y los otros dos por aquí (señala a los lados). Estuve un día en la policía. Estoy esperando el juicio. No sé nada». «Pa vender CDs está bien, si quieres vender CDs lo único… es que… ¿te gustan los bocadillos? Porque comes muchos bocadillos en comisaría» (Mbay). AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 124 41. Una vez puesta la orden de expulsión, lo normal es que se les suelte. Se ha dado el caso de que a algunos de quienes han vuelto a coger ya con una orden de expulsión se les ha metido en un avión y se les ha expulsado a Senegal.
Los senegaleses, en toda esta «aventura» cotidiana, funcionan como grupo, actúan de modo solidario. Se avisa al resto en caso de que alguien detecte la presencia policial para salir rápidamente con la mercancía y esquivar así a la policía. El apoyo entre los senegaleses es una constante en la actividad de la venta. Cuando aquellos que no tienen puesto fijo han quedado con algún cliente para venderle un producto, en ocasiones se citan en el puesto de algún senegalés o senegalesa que sí lo tiene fijo, para sacar allí el material y enseñarle de forma más tranquila lo que se oferta al potencial comprador, siempre que no haya policía cerca, claro. Esta solidaridad también funciona en relación a aquellos que se encuentran en una posición más vulnerable jurídicamente: los senegaleses «sin papeles» que se encuentran haciendo la venta. En estos casos, si existe la posibilidad de ser capturados por la policía, otro senegalés o senegalesa cargará con la mercancía haciéndola pasar por suya, para que así «sólo» haya que pagar los 72 euros y el incidente no tenga consecuencias más graves. La situación de la venta va variando porque el contexto social varía; la situación de los propios inmigrantes y el trato que se les da, va acorde con el ambiente social y político del momento: «Ahora no se gana como antes. Algunos días puedo ganar dinero y otros no. antes podía ganar 500 euros a la semana, vendía todos los días, y como los CDs eran a 5 euros, ganaba mucho, porque se vendía mucho. Ahora no es así: los gitanos los venden a 1 euros y la policía es distinta, antes solo te decían para quitar la mercancía de la calle, ahora piden los papeles y abren expulsión. Gano menos porque no me pongo todos los días, por la policía. Vendo los fines de semana» (Bubu). La venta ambulante, en la mayoría de los casos, se organiza yendo a diferentes sitios de la ciudad, caso de Thiéka, que por la mañana va al Charco de la Pava, por la tarde a Tetuán y los domingos al Parque Alcosa. O de Bubu, en el Charco de la Pava los sábados y en el mercadillo de San Jerónimo o Parque Alcosa los domingos. También otros senegaleses amigos de los que viven en Sevilla, dedicados a la venta pero residentes en otra capital andaluza, vienen a la ciudad los fines de semana porque afirman ganar más dinero aquí. Es habitual ir por los pueblos, a los mercadillos o a las ferias, instalando LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS 125
el puesto si se tiene permiso42 (puede no contarse con sitio fijo en Sevilla, pero sí en algunos pueblos) o esperando en la furgoneta a los municipales para ver si dejan poner el puesto. Si la respuesta es afirmativa, se quedan; si, por el contrario, es negativa, se verán forzados a darse la vuelta. Afirman notar, claramente, qué partido político gobierna en cada pueblo por el trato que reciben en cuanto a la venta, por el grado de tolerancia en la permisión de instalar un puesto. Por tanto, el trato que las autoridades locales dan a los que realizan la venta ambulante es muy diferente de unos sitios a otros. Por su parte, trabajadores de distintos organismos públicos expresan su dificultad con los senegaleses a la hora de concederles sitio para la venta. Desde el Área de Desarrollo Local de ayuntamientos de algunas localidades de Sevilla se reconoce, por ejemplo, que los senegaleses solicitan el sitio pero que cuando se les comunica que deben aportar alguna documentación complementaria muchos no lo hacen y se les para todo el proceso. Además de ir semanalmente a distintos pueblos, también hay otras zonas a las que los senegaleses van dependiendo de la época del año, porque: «En Sevilla, en verano, no hay nadie, la gente no sale y no se gana. Se van a la playa. Aquí está bien en invierno» (Djiogou). La venta sigue el recorrido del ciclo festivo andaluz y, en muchos casos, de otras partes del Estado. Por Navidades, al haber mucha policía en las calles sevillanas, algunos deciden ir a otros lugares donde la presencia policial es menor y donde existe un turismo suficiente que les puede compensar el viaje, caso, por ejemplo, de Ronda. Durante el verano, la mayoría van por las distintas ferias, tanto andaluzas como del resto del Estado, caso de los San Fermines en Pamplona, y por otras zonas y playas de la geografía española, desde la más lejana, como Gijón, hasta lugares cercanos, como Punta Umbría, Chiclana, Barbate, Algeciras o Matalascañas. Su presencia en las romerías es también una constante. Así, por ejemplo, a la Romería del Rocío algunos afirman haber ido más de diez veces. Ya son actores sociales en la fiesta, entre otros muchos. Es otra forma más de participación: la venta. Debido a su actividad, los senegaleses conocen más fiestas de Andalucía que muchos andaluces. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 126 42. Se dan casos de senegaleses que consiguen licencias de venta gratuita por un periodo de tiempo en alguna localidad y que, al no ejercer ellos mismos la venta, la ponen a disposición de cualquier persona del colectivo.
Los vendedores que poseen sitios fijos en la plaza de la Magdalena o en Marqués de Pickman comparten espacio y dedicación con vendedores autóctonos. Quienes no poseen sitio fijo, es sobre todo con inmigrantes de otros colectivos con los que comparten la calle, caso de los latinoamericanos en Tetuán y otras zonas del centro de la ciudad o de los marroquíes en el centro comercial Nervión Plaza. En cuanto a las condiciones de quienes poseen un sitio fijo, este permiso solo permite vender en el lugar para el que se ha obtenido, lo que tiene la ventaja de poder hacer una clientela fija y entablar amistad con gente, trabajando, en ocasiones, en un ambiente cordial: «En Marqués de Pickman es donde solicitamos hace ya un par de años y nos dieron la licencia, por eso vendemos aquí siempre. Una vez que te dan la licencia de aquí, no puedes ir a vender a otro lao, tienes que estar aquí, donde te han dao la licencia», cuenta Abdoulaye mientras es interrumpido frecuentemente por vecinos y clientes que le saludan y preguntan por su mujer y su hija. «Del mercadillo hay gente que conozco desde ya hace cuatro o cinco años y hasta ahora tenemos buena relación. Vienen a comprar y, a veces, bueno, caes en la simpatía entre tú y ellos, y se habla, te pregunta dónde vives y qué haces en la vida, tu hablas muy bien, tú no hablas bien, qué tal, qué haces, tú por qué no te dedicas a otras cosa que es la venta… te preguntan cosas así. Bueno, te invitan, tú invitas…» (Ousmane). Quienes poseen un sitio de venta fijo, han pagado por el tiempo de un año y nadie se los puede quitar. Aunque permanezcan vacíos, los mantienen a su regreso. Ocurre que, cuando aquellos que poseen un sitio fijo se marchan durante un periodo de tiempo a Senegal, o a otro lugar, existe la posibilidad de dejar el sitio a otro senegalés durante dicho periodo. Sin embargo, esto depende del lugar donde se tenga el sitio de venta: hay lugares mucho más controlados que otros, sitios en los que piden la licencia con frecuencia, y esta puede tener un único titular. Tanto quienes tienen sitio fijo como quienes no lo tienen comparten lo fundamental: la flexibilidad en el trabajo. La flexibilidad de este trabajo permite ir en sincronía con el ciclo festivo que marca la vida social en Senegal, pudiéndose uno organizar de manera que en la propia vida pueda LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS 127
seguir contando un aspecto tan importante como es la participación en las fiestas y rituales mediante las que se reproduce la identidad étnico-nacional. Los senegaleses que hacen la venta se pueden «escapar» a su país cuando así lo estimen conveniente y pasar las fiestas con los suyos, siempre que tenga papeles, claro. La mercancía que venden los senegaleses proviene, en su mayoría, de polígonos y almacenes de Sevilla, Madrid o Barcelona. Babacar comenta que: «Ahora el comercio en Senegal, principalmente en Dakar, está ocupado por chinos; están dejando a los senegaleses sin trabajo, venden muy barato. Ahora el comercio lo dominan los chinos. Aquí también. El polígono donde compran la mercancía la mayoría de los comerciantes pertenece la mitad a los chinos y la otra mitad a los españoles.» Otras mercancías provienen de Senegal: figuras de madera, d’jembés... Y otras de diferentes países, como Estados Unidos. Se establecen distintas redes de venta que conectan Senegal con Andalucía, con otros lugares de España y con otros países. Son redes en las que se implican distintos parientes de una misma familia, pudiéndose encontrar cada miembro en un lugar diferente: «Estuvimos en Canarias y cuando se acabó el visado pues ya se acababa. Había mucha gente que la cogía la policía y la mandaba otra vez de vuelta. Como yo tenía dinero, hablé con mi primo. Nos hemos ido hasta Barcelona, y después nos fuimos para Asturias, estuvimos en Gijón viviendo allí mi primo y otros dos primos más, un amigo y yo. Y otro tío. Y hasta Tenerife y hasta diciembre, y mi primo pues se ha ido a Senegal, con el dinero que, como trabajaba, él compra mercancías y se ha ido a Senegal. Estuvimos en la venta ambulante con la madera y esto así. Después ya, mi primo se ha ido a Senegal con el dinero que hemos ahorrado comprar mercancías, ha ido a Senegal, venderlo, y viene otra vez, comprar, comprar… Y después de eso ya hemos empezado a hacer el… entre Senegal y Estados Unidos. Compramos mercancías entre todos, ¿no?, entre yo y mi primo y otro, y mi primo-hermano que estaba en Francia, y mi tío que estaba en Senegal, que estaba trabajando..., entre todos pues ya compramos mercancías en Estados Unidos y a venderla en Senegal» (Cheikh). AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 128
Existen, pues, senegaleses dedicados a la venta, pero con otra actividad, no poniendo el puesto en la calle y vendiendo directamente a la población sino dedicados a viajar por diversos países, incluido Senegal, para comprar productos y venderlos entre los senegaleses que sí tienen el contacto directo con la clientela de las sociedades receptoras o, incluso, para los senegaleses mismos43. También hay quienes hacen esto mismo y, a su vez, venden directamente al público. En ocasiones, estas redes engloban a familiares de quienes hoy se encuentran en Sevilla, aprovechando estos viajes para pasar unos días con los parientes. Es el caso del padre de Djiogou, quien vende mercancía senegalesa por diferentes países en los que, a su vez, se carga de mercancía para colocarla en Senegal y aprovecha para ver a su hijo, haciendo una parada de algunos días en Sevilla. La diáspora comerciante mouride controla más de la mitad de las transacciones comerciales que se desarrollan en la ciudad de Dakar. De 1966 a nuestros días, el comercio mouride cuenta con una red internacional tejida entre Dakar, Paris, Roma y New York (Piga, 2002). Algunos viajan a Estados Unidos con frecuencia y allí se hacen con mercancía para después colocarla entre los senegaleses de Sevilla o de otros lugares donde también se encuentre un importante grupo dedicado a esta actividad. También puede ser que opten por hacerse con la mercancía y venderla directamente en Senegal. Es el caso de Babacar, quien tiene una ruta establecida entre Holanda, España y Senegal de venta de ordenadores. Él, junto a un amigo senegalés nacionalizado en Holanda, compra ordenadores de segunda mano para venderlos en Senegal, tanto a oficinas y empresas como a particulares. Sus estancias en Senegal las prolonga para estar más tiempo con la familia. No tiene por qué tratarse de personas que estén todo el año de aquí para allá sin residencia fija, o que esta la tengan en el lugar donde se provean de los productos, sino que, por el contrario, algunos tienen a sus familias en Sevilla y es desde esta ciudad de la que parten y a la que regresan. Los viajes a Estados Unidos o a otros países a los que van a surtirse se hacen dependiendo de dónde se vaya a colocar la mercancía, por lo que la época del año es determinante. Si lo que se pretende es vender la mercancía a los senegaleses de Sevilla, se deberá tener en cuenta el calendario de fiestas, tanto de LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS 129 43. Doudou compra la ropa y objetos de marca a otro senegalés de Sevilla que cada cierto tiempo va a Estados Unidos para venderla, a su regreso, entre los senegaleses de Sevilla y de Murcia, donde tiene a su hermano. Cuando viene de alguno de sus viajes, llama a clientes habituales, como Doudou por teléfono, para mostrarles la mercancía que ha traído.
Senegal como de Andalucía, para que estén en la ciudad y no en cualquier otro sitio. Vemos, además, que para los comerciantes que permanecen en Dakar y cuentan con los mercados de Nueva York y Europa para aprovisionar sus tiendas, las comunidades en la emigración son determinantes en la marcha de los negocios. «Las relaciones establecidas por los emigrantes ayudan a los comerciantes senegaleses a aumentar su actividad comercial en el extranjero y a penetrar más profundamente en el comercio local» (Ebin, 1992). También algunas personas del colectivo senegalés sevillano surten de determinados productos conseguidos aquí mismo a los vendedores ambulantes. Tal es el caso de la venta de reproducciones de CDs. Algunos reproducen y venden los CD al por mayor al resto, aunque también es común que cada quien se baje la música «de última» y la reproduzca con su propio ordenador. En este aspecto afirman estar en desventaja, llegándose a afirmar que «los gitanos tienen más fuerza, lo tienen más fácil, porque ellos viven en las Tres Mil Viviendas y allí la policía no entra en sus casas» (Djiogou). Es habitual leer en la prensa diaria información sobre detenciones de senegaleses en los mercadillos por venta de material ilegal. Ponemos un ejemplo: en el mes de junio de 2003 son detenidos dos senegaleses en Sevilla en lo que es, según el Diario de Sevilla, el desmantelamiento del laboratorio de piratería musical más importante de Andalucía (…) que se ha saldado con la detención de los dos responsables del laboratorio y la incautación de 38 grabadoras conectadas en red, cerca de 10.000 compactos, 5.000 carátulas falsas, diversos videojuegos y DVD preparados para su venta y distribución. Como afirmaba más arriba un senegalés, es común que cuando aparezca algún inmigrante en los medios de comunicación sea como protagonista de casos delictivos o situaciones criminalizadas. Entre los senegaleses hay quienes son conscientes de lo contraproducente que es esto para el conjunto de su colectivo. Saben que, cuando se trata de inmigrantes, lo que haga un individuo es generalizado a la totalidad del colectivo al que pertenece y, si apuramos, a la globalidad de los inmigrantes. Se dan casos, también, de distribuidores senegaleses que, con la mercancía en el coche, son parados por la policía y se les deja sin ella. Algunos miembros de la comunidad senegalesa de la ciudad venden falsificaciones44 de ropa y complementos de marca (cinturones, bolsos, relojes), traídas de establecimientos al por mayor de otros lugares del Estado. Hay AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 130 44. La clientela sabe que compra falsificaciones, el vendedor no la hace pasar por mercancía «verdadera».
ción de los colectivos inmigrantes de la ciudad, los senegaleses con este oficio juegan un papel de dinamizadores del grupo, fundamentalmente a través de las asociaciones étnicas constituidas. Entre los senegaleses, estos trabajos son desarrollados, y solicitados, principalmente por hombres. Pero los senegaleses que asisten a estos cursos y trabajos son una minoría, y con un periodo de estancia en Sevilla de varios años. En general, la mayoría sigue practicando la venta, entre otras cosas porque, además de que la realización de un curso no asegura el puesto de trabajo al terminar, se da la circunstancia de que en estos trabajos que estamos describiendo, regidos por el calendario y la lógica «occidental», no se tiene la flexibilidad y autonomía que asegura la venta ambulante. Otro ámbito de importancia dentro de la comunidad senegalesa a nivel laboral es el musical. Aunque un número significativo de senegaleses son músicos, pocos viven exclusivamente de ello. Sí hay uno conocido a nivel internacional, Sidi Samb, pero es la excepción. En cuanto a grupos, los Super TamTam son quienes gozan de mayor celebridad. Sus componentes, además de dar conciertos como grupo, a nivel individual tocan con otros músicos de la ciudad, participan en fiestas, ya sea de Andalucía o de otros lugares del Estado, o imparten cursos de d’jembés en Sevilla capital o fuera de ella. Hay que tener en cuenta que a la dificultad que tiene el vivir del oficio de artista, cosa que comparten con el resto del gremio sea de la nacionalidad que sea, se unen las obligaciones que estamos viendo se tienen en la emigración: el «cumplir» con la familia, el tener en cuenta también el allí. La necesidad de disponer de dinero, por tanto, obliga muchas veces a combinar la faceta de artista con otras dedicaciones: mediador intercultural, trabajo en el campo o venta ambulante. Ante el no reconocimiento de los méritos profesionales, unido al valor dado al trabajo como autónomo entre los senegaleses y a una notable experiencia empresarial, varias personas de la comunidad senegalesa han creado sus propios negocios en la ciudad, principalmente locutorios y, en su mayoría, en el barrio de la Macarena. Son los denominados «negocios étnicos», dirigidos, fundamentalmente, a la clientela inmigrante y, más específicamente, a la de la propia comunidad, garantizando así la viabilidad del negocio. Hay quienes lo han abierto gracias a programas como el Equal de la Delegación de la Macarena o quienes lo han hecho mediante algún otro sistema de financiación. En los locutorios podemos encontrar los servicios habituales de estos negocios (cabinas telefónicas, ordenadores con acceso a Internet y, LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS 137
cada vez más, servicio de envío de dinero), con anuncios dejados por inmigrantes ofertando sus servicios (cocina latinoamericana, piso para compartir, etc.) junto a productos dirigidos a una clientela específicamente senegalesa, como pueden ser ofertas especiales para llamar a Senegal, venta de billetes de avión con el mismo destino, venta de videos y DVDs senegaleses, comidas, telas, ropa y figuras de Senegal, anuncios de ventas de viviendas en Dakar, carteles donde se informa a los senegaleses de determinadas actividades y acontecimientos llevados a cabo por la comunidad en Sevilla, o donde se les convoca para alguna reunión de sus asociaciones o se les hace algún requerimiento. Además, también algunos locutorios venden mercancía, traída principalmente de Valencia y Barcelona, a quienes realizan la venta ambulante en los mercadillos. Al adelantar la mercancía, «el negocio va bien, pero podría ir mejor porque mucha gente debe dinero. Tengo una libreta donde apunto, y después pagan, pero muchos tardan». Quienes traen mercancía de algún viaje, además de contactar con senegaleses que sabe que le comprarán, también dejan parte de lo traído en los locutorios para venderlo desde allí. Así, algunos pueden comprar, por ejemplo, conjuntos de ropa traídos de Marruecos en alguno de los locutorios. Se trata de negocios de vital importancia ya que constituyen sitios de relación fundamental de la comunidad senegalesa de la ciudad; se escucha, se masca, se ve, se huele, se palpa, en definitiva se respira Senegal: sin un horario fijo, rodeados de retratos de marabout, las conversaciones en wolof giran en torno al país de origen, a las fechas en las que cada cual quiere ir para allá, a los precios más baratos para hacerlo, y a la situación de cada quien tanto en Sevilla como en Senegal. La entrada y salida de personas es constante a lo largo de todo el día, «por eso yo no voy a las casas de los senegaleses, porque los veo aquí todo el tiempo», comenta Ibrahim. Pero no solo se establece la comunicación entre senegaleses, también hay un contacto frecuente con miembros de otras minorías inmigrantes del barrio, principalmente latinoamericanos pero también de otras nacionalidades. Debido a esta multiculturalidad en el negocio, el propietario de uno de estos locutorios se ha ganado el nombre de «Ousmane International»: «Yo vengo cada tarde, después de trabajar, para chatear, y para estar aquí, con mi amigo», comenta Illiman, mientras Ousmane reza sobre una alfombra en el suelo ante la mirada atónita de una niña que ha estampado su cara, por la curiosidad, contra el cristal desde la calle. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 138
Es habitual acompañar determinados empleos con la venta ambulante46. Los locutorios pueden cerrarse durante un periodo de tiempo si el dueño piensa que puede ganar más en determinadas épocas, como es el verano, yendo a algún pueblo a vender; o realizar trabajo en la construcción dejando los fines de semana para la venta. En el año 2005 ha abierto un nuevo negocio senegalés en la ciudad que, aunque estaba en la mente de más de un senegalés o senegalesa como proyecto desde hacía un tiempo, no se había materializado: un restaurante de comida senegalesa, también en el barrio de La Macarena. Un pequeño local con un mostrador, un par de mesas de plástico con sillas también de plástico o de metal, un ventilador, un televisor, un reloj de pared y un par de retratos de marabouts. Pertenece a Tako, también cocinera del restaurante, que, a veces, cuenta con la ayuda de su sobrina en la preparación de la comida. La clientela es fundamentalmente senegalesa, porque también el restaurante está puesto «a lo senegalés», pudiendo comer en el lugar o comprar la comida para llevarla a casa o al trabajo (lo que hacen fundamentalmente los hombres). El restaurante abre tanto para el almuerzo como para la cena aunque, durante Ramadán, como la clientela es fundamentalmente senegalesa y, por tanto, musulmana, abre solo por las noches. Por último, apuntar que también hay senegaleses, aunque pocos, que durante cierto periodo de tiempo no realizan ninguna actividad. Quien pasa por esta situación es porque, al no encontrar ningún puesto de trabajo alternativo o habiéndolo rechazado, ha decidido no ejercer la venta. Este fue el caso de Lamine, quien no aceptó determinados puestos de trabajo y se pasó un tiempo sin trabajar hasta hoy, que es guarda de seguridad en una empresa. Y esto hay quien «se lo puede permitir» porque sabe cuenta con el apoyo de miembros de la familia o de otros senegaleses en la ciudad, incluso para mandar la obligada remesa a la familia de origen: «Ahora mi mujer está trabajando, mi hijo también, y mi hijo de mi hermano también. Todos me ayudan. El otro está trabajando en un locutorio y el otro está en la venta. Y todos me ayudan. La mujer también me ayuda si yo tengo problemas, me da siempre sueldo para arreglar cosas» (Lamine). LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS 139 46. También muchos se ganan un dinero extra con la venta de tarjetas de teléfono.
CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA
LAS REDES DE COMUNIDAD Como ya hemos señalado en alguna ocasión, al llegar a Sevilla es entre el resto de los senegaleses donde se busca, y se encuentra, el apoyo social. Pasados los primeros momentos, seguirá siendo con ellos con quienes se pase la mayor parte del tiempo, lo que en ningún caso quiere decir que no se mantengan relaciones con la sociedad autóctona. Muy al contrario, una buena convivencia con la población sevillana es un objetivo prioritario para la mayoría de los senegaleses de la ciudad. Al organizar casi todos ellos el tiempo de igual manera, por compartir una misma actividad y tener unos mismos hábitos culturales, los senegaleses pasan la mayor parte del día con miembros del propio colectivo, teniendo en este a las personas de confianza con las que compartir problemas y agobios: «Yo aquí con quien más me relaciono es con senegaleses. Primero, porque hacemos los mercadillos, el barrio, la asociación que tenemos, que es una religiosa y otra, bueno, un poquito más vocación administrativa, ¿no? Y entonces, siempre estamos en contacto, nos reunimos una vez a la semana, y a veces nos llamamos y cuando hay una cosita nos quedamos, así que nos hablamos siempre. Entonces es un contacto cotidiano, más o menos» (Ousmane). Además de asistir muchos a las reuniones dominicales, sobre las 20’00 horas en dahíra, cuando no tienen que comprar mercancías, los senegaleses ocupan su tiempo libre en la casa, realizando las tareas domésticas y descanCONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA 143
sando, acostándose lo antes posible para poder madrugar al día siguiente para la venta. Por lo tanto, el tiempo libre del que disponen es muy escaso: «Cuando acabo de trabajar, me quedo aquí en mi casa, haciendo la comida, viendo la tele y ya está. No tenemos otra cosa que hacer. Y los fines de semana nada. No tenemos fines de semana, trabajamos todo el día. Solo el domingo por la tarde tenemos para descansar» (Thiéka). Esto hace que, sobre todo si se cuenta con una edad de más de treinta y tantos años, se compartan poco los espacios de ocio más frecuentados por la sociedad sevillana, muchos de cuyos miembros normalmente dedican los viernes y sábados noche a salir para «estar con la gente». «Los fines de semana antes salía, pero ya no, ya soy muy mayor pa salir. Primero descansar, porque si no… es día además de venta, los sábados y domingos, así que no tengo tiempo los fines de semana pa disfrutar… Salir, por ejemplo, a discotecas, no, ni pa la playa ni..., porque madrugo mucho pa trabajar los sábados y los domingos, así que no. Cuando salgo intento salir por la tarde, y por la noche, sobre todo, acostarme muy temprano para poder recuperar y levantarme temprano al día siguiente» (Ousmane). Los más jóvenes (de alrededor de 20 años y hasta los 30-35), que corresponden al «antes» de Ousmane, preferirán dormir poco y salir para estar entre ellos y/o para conocer a miembros del mismo grupo de edad de otros colectivos. Si hay una cita para ir a algún lugar, el punto de encuentro será una casa o algún otro sitio conocido por todos, como pueden ser los locutorios, caso del de la calle Doctor Fedriani, o el de la C/ Otoño, lugares frecuentes de relación. El gusto por las discotecas es evidente. Los más jóvenes suelen frecuentarlas, ya sea solos o bien con amigos: «La Cabaña», en San Jerónimo, «Catedral», «Empire» o el Palenque. Este gusto por las discotecas se evidencia también en el hecho de frecuentar no solo las de la propia ciudad, sino también las de playas y ciudades cercanas. En el tema de ligar, la percepción de los chicos senegaleses de que las blancas traen muchos problemas está bastante extendida: «Yo conozco a algunos que la mujer blanca los ha dejado sin na» (Amadou). AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 144
«La mujer blanca es muy manipuladora. Las cosas que aguantan los hombres de aquí, un senegalés no lo aguanta, como que te mande algo de malos modos delante de más gente» (Babacar). Lo que más se expresa es la diferencia en cuanto al tiempo que cada quién requiere para pasar con la pareja. Así lo expresa Djiogou: «Mira, yo puedo estar con una tía y estar super a gusto, pero no como…, no llevarlo de la forma a como lo hacen aquí. Por ejemplo, llevarse todo el santo día tirao con la novia, eso ya me parece ya… un abuso. No me gusta tirarme con una persona las 24 horas del día. Me aburro. Esa persona me pone negro al final. En Senegal yo por lo menos lo que he visto, es que tú puedes estar con tu novia y tirarte dos o tres días sin verla, hablando por teléfono, no sé qué…Dos ó tres días sin verse pero sin perder el contacto. Eso yo lo veo cojonudo. Y que te deje la tía, que vaya también a lo suyo». «Ella (su novia) quiere salir por las noches, ir a cenar…, pero yo estoy cansao. Trabajo todo el día…, y ella siempre viene a mi casa. Dice que una pareja es para estar juntos, que si no juntos ¿para qué la pareja? Pero…, yo…lo primero es trabajar. Ayer no ha dormido en mi casa, le dije que iba a casa de mi amigo» (Doudou). En la interacción entre sexos, en los autóctonos sigue estando presente la imagen de la potencia sexual del negro; igual que la imagen de la mujer blanca «muy liberal» está muy anclada entre los negros. En Senegal, afirman algunos, cuando gusta una chica se va hacia ella para hablarle y comenzar la relación; no así las mujeres: «ellas hacen cosas y gestos para que tú te acerques. Aquí, si te acercas a una mujer de esa manera se asusta, no está acostumbrada» (Babacar).Sin embargo, una senegalesa nos dirá al respecto que «si es de tu propio país no es muy fresco. Pero que…, por ejemplo yo… a los españoles los veo más fresco, que se lanzan mu ligeros, que no es…yo qué sé. Porque, a lo mejor, los chicos de mi país cuando están ligando con españolas yo no sé qué es lo que son, que no lo sé, a lo mejor son bastante también» (Diatou). En muchos casos, un negro no actúa igual con una negra que con una blanca, y viceversa. En este sentido, es importante la consideración por parte de los hombres senegaleses de que salir con una chica también senegaCONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA 145
lesa implica un mayor compromiso, lo que determina, sin duda, la elección de con quién ligar en cada momento: «Es más difícil, la gente (senegalesa) se mete, es más fácil con alguien de aquí. Los de aquí tienen más libertad, vives más libre. Cuando era novio con Oumu (una joven senegalesa) no funcionó por eso. De aquí es más fácil» (Doudou). Los lugares en los que expresar el cariño tienen su contexto. Cuando la pareja en la que ambos son senegaleses está con más gente no se exterioriza el cariño, se entiende que puede significar una falta de respeto; se trata de un asunto privado que hay que reservar para la intimidad. Cuando la mujer no es senegalesa, cuando es de aquí o de alguna otra comunidad de inmigrantes, la cosa varía. En contextos anónimos puede haber expresiones que evidencien el amor y el cariño. Si hay más senegaleses, dependerá en gran medida de la edad. Entre los más jóvenes, y en un contexto joven, las muestras de cariño están más presentes. Si hay senegaleses más mayores, hay que cuidarse de no faltarles al respeto. A pesar de los problemas que se plantean, es evidente que se quiere ligar con gente del lugar. Algunos dicen que es porque, ya que están aquí, prefieren con mujeres de aquí; otros, justifican esta preferencia en la diferencia de proyectos migratorios, «por eso nunca pienso en las mujeres senegalesas en ese sentido». En cuanto a ligar con personas de terceras nacionalidades, algunos lo definen como un riesgo, pues «puedes enamorarte, y luego la echan y ¿qué haces?» (Djiogou). Sin embargo, esto no se pensará para uno mismo, que, paradójicamente, puede estar en la misma situación. En la ocupación del tiempo libre, está el gusto por reunirse en casas en compañía de otros senegaleses. Muchos rebañan el poco tiempo del que disponen a diario, como puede ser en algunos casos la hora de comer, y aprovechan para reunirse con otros senegaleses a almorzar juntos un buen arroz, ya sea en el restaurante de Tako o en alguna casa. Los momentos para la relajación, en los que desconectar y estar a gusto, se ocupan, por tanto, en la compañía de otros senegaleses, en un contexto étnico propio: «Hay veces que me apetece, que me gusta y que tal, con los senegaleses, así que me voy con los senegaleses a hablar, y tomamos té, hablando, y esto así» (Cheikh). AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 146
De este modo, cuando se va a casa de una persona de Senegal para comer, siempre hay arroz para todo el que llega. Se sabe que el número de personas que va a ir a comer es superior al de aquellos que allí duermen. Las mujeres a un lado de la mesa, los hombres al otro, la mesa cubierta con papel de periódico y una fuente enorme de ceebu jen (arroz con pescado), de tie bou yapp (cordero guisado) o de yassa (arroz con cordero) en el centro, para que todos puedan comer de ella, unos con las manos (pellizcando el pescado y la verdura y haciendo una masa junto al arroz, a modo de croqueta), otros con cucharas, y todos reservando la bebida (agua, zumo o refresco) para el final. Durante todo este tiempo, la conversación es constante, acompañada, en algunas casas, por el ruido de fondo de la televisión, que empieza a hacerse notar una vez terminado el arroz: telediario, telenovela, reality-shows, documentales…, lo que haya, dependiendo del número de canales que se tenga. Tras una pausa después de comer, se empieza con el té. Este se prepara en el mismo lugar de reunión, para lo que se cuenta con una bombona pequeña y un fuego, con el objeto de transportarlo allá donde se esté y permanecer todos juntos. De la tetera al vaso, del vaso a la tetera, de la tetera al vaso..., y así repetidas veces hasta que está a punto. Una vez hecho, se vierte en los vasitos que haya para irlo repartiendo entre los presentes. Siempre hay menos vasos que personas y se hacen distintas rondas, compartiendo vasos y repartiendo repetidas veces entre los presentes. Todo este proceso, desde que se empieza a hacer el té hasta los momentos en que se bebe, es de relajación total: alguien hace el té (normalmente son los hombres los que lo preparan), otros están sentados en sillas, otros en sillones, otros tumbados en sofás o, si hay alguna cama, en esta, pudiendo, quien la esté ocupando, quedar dormido durante un rato. Pero el momento del té no se restringe a después de comer: cualquier momento es bueno para tomar un vasito, siendo el trasiego de gente una constante en las casas. «Ñu naan ataya?» («¿tomamos un té?») es una pregunta frecuente y retórica. Se trata de espacios y tiempos para todo el que llega, donde quien lo estime conveniente puede también ducharse o ponerse a rezar. Son momentos senegaleses. Aunque en alguna ocasión pueda haber alguien de otra nacionalidad compartiendo el almuerzo, son casos excepcionales, que, además, no rompen con los modos habituales del colectivo. A pesar de la crisis profunda que ha sufrido la tradición comunitaria, la solidaridad en el consumo de los alimentos persiste. Es una manifestación de egoísCONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA 147
mo reprensible rehusar compartir un plato con los cohabitantes de la casa todas las personas presentes en el momento de la comida. Esta tradición de compartir la comida está reforzada por creencias mágicas. Se corre el riesgo de tener mala suerte o de causar un perjuicio a la persona que los ve comer si no le convida, sobre todo porque además ella lo desea (Diop, 1985:61). Estos grupos donde se frecuentan unos a otros y se reúnen en determinadas casas constituyen «lazos o redes de comunidad» (Le Blanc, 2002). Este concepto refiere a prácticas compartidas que llevan a la unión social de los individuos en un contexto diario, pudiendo englobar a grupos de individuos y familias, sin contar con reconocimiento formal. A algunas de estas redes de comunidad pueden pertenecer miembros o grupos de otras comunidades. En Sevilla, es el caso, por ejemplo, de una familia mauritana del barrio de San Jerónimo: comparte actividad económica, religión, cotidianeidad y ocasiones especiales de celebración con los senegaleses. También es el caso de un refugiado de Costa de Marfil que estuvo viviendo un tiempo en Senegal, o de una familia de Guinea Ecuatorial frecuentada por Doudou y sus compañeros. Al igual que Le Blanc analiza cómo, en el caso de una red de familias en Montreal, estos lazos se extienden a individuos que viven en Senegal, también nosotros observamos este hecho en el caso de las redes de comunidad en Sevilla. Familiares venidos de Senegal, músicos de paso, líderes religiosos, etc., se unen al grupo durante su periodo de estancia en nuestra ciudad. Además, también aquí se da el caso con que ella ilustra la realidad de Montreal: los viajes a Senegal de algunos de los miembros de esta red hacen posible seguir la moda y otros elementos de la cultura popular de Louga, Dakar u otros lugares del país de origen. En efecto, muchas redes se caracterizan por una intensiva circulación de material cultural, incluido música, videos, maquillaje, ropa y otros productos. A Doudou su familia le ha hecho llegar, a principios de 2006, dos grabaciones de video hechas en Senegal: la fiesta de recibimiento a su madre en el barrio tras su peregrinación, en 1997, a Arabia Saudita, y la celebración del bautizo de una sobrina a finales de 2005. Cada fin de semana, Doudou se lleva el video y las cintas a su lugar de trabajo, adonde llegan paisanos para reunirse con él y ver juntos las cintas. De la misma manera, es muy frecuente en las reuniones de estas redes de comunidad poner algún video de teatro de Senegal o DVDs de conciertos de artistas famosos del país. La música es determinante en la emigración: AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 148
Por tanto, en la mayoría de los casos se siguen realizando las mismas prácticas religiosas aunque con algunos cambios. Como afirma Djiogou: «Se puede practicar, pero tampoco lo vas a hacer al 100% igual. Eso es imposible en la vida. Hay cosas que te van a cambiar, seguro. Por ejemplo, yo qué sé, en Senegal está prohibido dar la mano a una niña, pero aquí por ejemplo, te veo y no te voy a dar ni siquiera la mano, a ti te doy dos besos, ¿sabes? Porque eres mi colega. Entonces, ¿qué te quiero decir? Que no se puede practicar igual. Yo creo que no. Imposible». El sincretismo religioso Los senegaleses y senegalesas de Sevilla mantienen el sincretismo que ya los caracterizaba en su lugar de origen, entre religión musulmana y animismo africano. La creencia en espíritus y las ideas acerca de la relación que debe tenerse con ellos se mantienen en Sevilla. Tal es el caso de las consideraciones que algunos hicieron sobre la enfermedad de la compatriota ya citada que ingresó en el Hospital Macarena a causa de la ceguera y la parálisis producida, según los médicos sevillanos, por una tuberculosis en estado avanzado. La creencia, por parte de algunos, fue que la enfermedad se debió a una actitud concreta de la enferma respecto a los espíritus y que se curaría en Senegal en manos de un marabout, que, en este caso, ejercería de curandero49. Prácticas que se realizan en Senegal aquí son inviables, como lo es también la cura de enfermedades mentales con ritmos de d’jembes (que, además, «muy poca gente sabe hacer») acompañados de alguna otra indicación y que, también allí, son minoritarias porque «mucha gente tiene miedo de esas cosas. Dicen que son brujería». La importancia que para los senegaleses y senegalesas tiene este tipo de creencias solo aflora cuando la relación con personas de la sociedad receptora es estrecha y piensan que su consideración hacia este tipo de creencias y prácticas puede no ser menospreciativa: «yo soy africano y senegalés, y creo en ciertas cosas que no son científicas, en espíritus…» (Ousmane).Este comentario nos da una idea de cómo existe una reafirmación en la identidad africana, y cómo esta CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA 155 49. Existen varios marabout también en Europa, pero se afirma que los mejores permanecen en Senegal.
identidad africana se expresa a través de manifestaciones culturales que, de antemano, se sabe no van a ser comprendidas ni compartidas por los «occidentales». Así, todos los datos invitan, pues, a un replanteamiento del fenómeno religioso en África, demasiado profundo para ser meramente desautorizado como opio de masas o incluso refugio de individuos desamparados, aunque haya dosis de ambas cosas. En las religiones tradicionales, más conocidas o animistas, pero también en las cristianas y musulmanas, late con fuerza el antiguo y siempre renovado pulso animista, aquel que no rompió con la tierra (Iniesta, 1998:249). El Islam senegalés: las cofradías y la importancia del mouridismo El Islam penetró en Senegal hace unos mil años, siendo los primeros grupos étnicos en aceptar la religión de Muhammad los reinos de Tukulóor durante el siglo XI. A principios del siglo XX, la mayoría de Senegal había sido enteramente islamizada. La obediencia al guía espiritual y la inserción en las prácticas místicas de elementos no islámicos se reveló útil para instalar el Islam sobre otras tradiciones culturales (Joan Lacomba, 2001). En consecuencia, el estilo del Islam practicado en Senegal, al haber adquirido y adaptado estos elementos y prácticas animistas anteriores, es perceptiblemente diferente al de otros países islámicos. En este sentido, es notable, cómo la mayor parte hace una distinción entre el Islam y el Islam Senegalés, el «Islam de los negros». Como ha señalado Ferrán Iniesta, se trata de la honda convicción africana de que la sociedad es parte integrante de la escala cósmica y de que no existe incompatibilidad alguna entre la parte social y el todo natural (…). El animismo se expresa con toda vitalidad tanto en el Islam como en el cristianismo, ya que no es una forma herética en monoteísmo sino la particular sensibilidad africana de conectar con el mundo circundante (Iniesta, 1998:246-249). En Senegal, la práctica islámica toma la forma de tariqas o cofradías religiosas, órdenes místicas del Islam que surgen para propiciar el acercamiento entre los creyentes y la divinidad. Las tres principales son50: 1.- la cofradía Xaadir (Qadriyya), fundada en Mauritania. Es la más pequeña y más antigua de Senegal. 2.- la cofradía Tijanne (Tijaniyya), fundada en Argelia. 3.- la cofradía Mouride, fundada en Senegal por Ahmadou Bamba. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 156 50. También existe el grupo de los Ibadus, que aquí solamente lo mencionaremos por ser muy minoritario. Desean la implantación de la Ley Islámica en Senegal y siguen el Corán y la Sunna al pie de la letra (prohibición de llevar pantalón corto los hombres, obligatoriedad de llevar barba, prohibición de enseñar el rostro en espacios públicos las mujeres…).
Los miembros de estas cofradías hacen voto de obediencia a sus marabout (fundadores o líderes espirituales actuales), considerados administradores y herederos del baraka o fuerza divina. A través de su baraka, los marabout poseen la energía de curar enfermedades y de conceder la salvación espiritual de sus seguidores. Se espera que los marabout enseñen y aconsejen: «la etapa del perfeccionamiento espiritual es muy difícil y para evitar al discípulo caer en las trampas de Satán, la compañía de un guía espiritual (Cheikh o marabout) será necesaria». El Islam, en su lectura cofrádica, constituye la cultura de pertenencia de la mayoría de la población senegalesa. Actualmente, la Mouride es la cofradía más activa en Senegal y con mayor crecimiento. Nacida en el último cuarto del siglo XIX, es de inspiración sufí, como las otras cofradías musulmanas de Senegal y, para autores como Guèye, significa una respuesta a la desestructuración de la sociedad wolof51. «Yo soy musulmán, y de allí, de los mouride. Soy musulmán practicante. Soy muy creyente. Creo en mi fe, y creo que es esto lo que me da fuerza para soportar muchas cosas, para vivir, sobre todo. Respeto todas las creencias, pero la fe musulmana es la que tengo» (Ousmane). «Soy musulmán. Soy mouride. También hay tijanne, otra que es lahén…musulmanes todos» (Lamine). «La mayoría de los que están aquí en Sevilla son mouride. Yo no soy mouride, yo soy tijanne, que soy otro, pero que prácticamente son lo mismo» (Cheikh). Cheikh Amadou Bamba (también conocido como Ahmad ibn Muhammad ibn Habiballah o Serigne Touba), vivió entre 1853 ó 1854 y 1927 (de la era cristiana), hijo de un marabout de la cofradía de Xaadir. Era un místico interesado más en la meditación y el estudio coránico que en la construcción de un imperio teocrático. Ahmadou Bamba encontró que muchos de sus seguidores venían a él a participar de su baraka y a servirlo más que a aprender el Corán. Funda la CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA 157 51. La cofradía Mouride acoge a los miembros de antiguas familias aristocráticas que vienen a refugiarse y a formar alianzas matrimoniales con familias marabúticas. Esto posibilitó a Ahmadou Bamba y a su familia consolidar su nueva empresa sobre la sociedad wolof permitiendo, a su vez, que las antiguas aristocracias pudieran mantener su poder. El territorio mouride es así el territorio wolof, donde la religión constituye una fuerza política. Con la colonización, la gente del pueblo encuentra refugio en la nueva estructura que aporta el hábito de la sumisión y la voluntad de trabajar para un jefe y darle los frutos de su trabajo (Guèye, 2002).
Mouridiyya en 1883. Siempre al servicio de Alá y de su profeta Muhammad, y con el Corán y la Sunna como guía, el foco de sus enseñanzas era que la salvación se ganaba por la sumisión al marabout y al trabajo duro. En 1887 funda la ciudad de Touba (que significa «El Gran Bien») para servir a Alá. El gobierno colonial francés temió que Ahmadou Bamba ganara demasiada energía y pudiera estar en una posición para emprender la guerra contra ellos. Lo condenó al exilio, primero siete años en Gabón, después cinco años en Mauritania, y durante 15 años estuvo sin poder salir de Dioubel, en Senegal. El efecto fue que las leyendas sobre su supervivencia milagrosa crecieron enormemente. Los mourides hoy cuentan cómo Bamba, para cumplir la ley divina de la oración, explotó los grilletes y rezó sobre una alfombra que él mismo colocó sobre el agua; o cómo, cuando lo pusieron en una guarida de leones hambrientos, estos acabaron durmiendo junto a él. Finalmente, los franceses empezaron a considerar a Ahmadou Bamba no como una amenaza, sino como una persona útil para hacer cumplir sus políticas, otorgándole el título de Caballero de la Legión de Honor en 1919, por su ayuda aportada para el reclutamiento de tiradores y su contribución a la ayuda nacional durante la Primera Guerra Mundial, distinción que él no aceptó. En 1916, el Gobierno General del África Occidental Francesa nombra a Cheikh Ahmadou Bamba miembro del Comité Consultivo de Asuntos Musulmanes, pero él se distancia de esto para consagrarse a la adoración de Alá y a la educación espiritual de los musulmanes. En 1925, los franceses autorizaron la construcción de la gran mezquita en la ciudad santa de Touba, inaugurada en 1963 y en la que hoy descansan los restos de Ahmadou Bamba. Todo esto hay que tenerlo muy en cuenta, pues es esta cofradía surgida en un contexto de lucha contra la asimilación del pueblo senegalés, la Mouride, la de Cheikh Ahmadou Bamba, la que cuenta con más seguidores en la emigración. Su puesta en práctica hoy, fuera del país, indica el deseo de mantener la propia cultura a través de la religión. El desarrollo de las tecnologías de la comunicación y de la información ha sido fundamental en el esparcimiento de la cofradía a través de la emigración. Existen actualmente diversas páginas web sobre la cofradía y sobre Ahmadou Bamba. En la presentación de touba-internet.com, página inaugurada en mayo del año 2000, podemos leer:Cheikh Ahmadou Bamba est une des grandes figures de l’Islam apparu au tours du siècle dernière. Il a eu notamment à défendre l’Islam en Afrique de l’Ouest (Sénégal), contre l’évangélisation et le colonialisme, non pas avec les armes mais pacifiquement grâce à une éducation des consciences. AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 158
Como afirma Cheikh Guèye (2002), se trata de una respuesta religiosa y política que se preocupa de restaurar los equilibrios afectivos y simbólicos. El Islam aparece en el contexto senegalés como una ideología de la libertad para las masas de campesinos. Las comunidades religiosas, tomando la doctrina de la igualdad ante los particularismos de linajes de la jerarquía wolof, de una parte, y ante el imperialismo francés, de otra, fueron durante la segunda mitad del siglo XIX los lugares de contestación de la contra-sociedad. A través de los marabout, lo esencial del mundo rural senegalés se vincula a una visión del mundo cuyos valores tradicionales estaban caracterizados por el culto al trabajo, la necesidad de obediencia y el sentido de la humildad. Fueron estas virtudes, exaltadas por la ética marabútica, las que aseguraron a los marabout el control de la reproducción de la mano de obra agrícola (Sarr et Diop, 2004). Se convierten así, en el seno de la estructura colonial52, en mediadores entre el Estado y la organización social de la economía. Trabaja para este mundo como si fueras a vivir eternamente, y trabaja para el otro como si fueras a morir mañana. Con este mensaje, Ahmadou Bamba restablece el valor del trabajo en una población desocupada y una sociedad desestructurada por la colonización (Bava, 2002). Muchos mourides, hoy, consideran a Ahmadou Bamba casi como a Muhammad (Mahoma) y a Touba, la ciudad santa, igual o más importante que la Meca. Los descendientes de Cheikh Ahmadou Bamba son hoy los marabout, las grandes autoridades religiosas de Senegal, y el padre actual de los mourides es uno de sus descendientes53. «Para nosotros, nuestro profeta es Muhammad, entonces, el último profeta que ha venido al mundo es el profeta de los musulmanes. El que fundó el Mouridismo, para él, que es muy amigo del profeta, para él quererlo es querer al profeta, y trabajar para él es trabajar CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA 159 52. La cultura del cacahuete se inserta en los proyectos de la Administración Colonial Francesa, con el desbrozamiento de tierras. 53. Ahmadou Bamba aparece en Senegal en una época caracterizada por el fin de la trata de negros por parte de las potencias europeas y por la culminación del reparto de todo el territorio africano. Se había producido una negación total de las culturas autóctonas, incluido el Islam. Francia había establecido su supremacía militar, después de vencer a toda la resistencia que había combatido hasta el final, en 1889. La pretensión era asimilar la colonia a los valores culturales occidentales. Los seguidores del Mouridismo afirman que es en este contexto en el que Ahamadou Bamba lleva a cabo una «lucha no violenta por despertar las conciencias en letargo para salvar al Islam, para salvar a la cultura de su pueblo» (ToubaInternet.com; Touba.org).
para el profeta, porque todo lo que tienen lo tienen gracias a…Los franceses no querían en Senegal lo musulmán, y como él era un luchador para el Islam, entonces lo habían llevado al exilio (…). Lo han intentado de matar, lo han intentado de sacrificar, de hacer de to, pero no han podido con él. Después de los siete años ya él regresó a Senegal. Dicen que los franceses le dieron una medalla, pero que él, de los franceses, de los blancos, no quiere nada» (Abdoulaye). Touba, una forma de estar presente en la sociedad de origen El lazo de compromiso marabútico es personal entre dos individuos, el taalibe (discípulo) y el marabout, uno de sumisión y el otro de asistencia espiritual y material. El acto de sumisión (jebëlu) es la originalidad del mouridismo. Constituye la condición para ser mouride, un acto voluntario de compromiso al servicio del hombre-institución, a una causa y a un proyecto de unidad. Se trata de una adhesión a un proyecto de desarrollo del grupo, en el que la emigración, hoy, constituye una estrategia determinante. El objetivo de la fundación de la ciudad de Touba era, para Ahmadou Bamba, encontrar «la prosperidad» en «la excelencia de un lugar de retorno» que hacía falta construir. Los trabajos de construcción se harían de manera colectiva por los taalibe (discípulos). De esta forma, Touba como proyecto constituye un elemento de movilización para los sucesivos Cheikh, asegurando la continuidad de la doctrina y del compromiso después de la muerte del fundador. Encontramos así que la cofradía es hoy uno de los principales promotores de la dinámica urbanística de Senegal y, a su vez, el epicentro de actuación para la comunidad senegalesa en la emigración con destino a su sociedad de origen, contribuyendo, de manera decisiva, a la reafirmación identitaria de quienes se encuentran en el exterior, incluida la comunidad de senegaleses de Sevilla. Cinco califas han sucedido a la muerte de Cheikh Ahmadou Bamba, y cada uno de ellos ha marcado Touba y su proceso de urbanismo. El Estado, concebido como coercitivo y carente de legitimidad entre diversas sociedades africanas, no puede existir a través de una interacción directa con la sociedad. Las cofradías islámicas, sobre todo el mouridismo, se singularizan, sin embargo, por su anclaje social y, como estamos viendo también en el caso de la emigración y concretaremos ahora más en el de los senegaleses y senegalesas de Sevilla, son referentes con mayor fuerza movilizadora que la pertenencia a la etnia o incluAQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 160
so al propio Estado senegalés. Tienen una capacidad de movilización muy superior a los partidos políticos y sindicatos. La cofradía, a través de la urbanización de Touba, parece aportar una utopía creíble y movilizadora para una buena fracción de la población senegalesa que el Estado no puede integrar en su lógica. En este marco, parece admitido que las cofradías religiosas musulmanas han constituido una verdadera sociedad civil cuyas interacciones con el Estado han asegurado largo tiempo a este último su estabilidad y su poder de reproducción54. En Senegal, los mourides son los elementos de una sociedad civil cuya autonomía se mide por la dinámica urbana de Touba, que hoy es la segunda de mayor población después de Dakar-Pikine-Guédiawaye. Los toubianos son de una movilidad excepcional, por lo que muchas casas están vacías. El 94,3% de ellos ha efectuado, al menos, una migración en su vida (Guèye, 2002). Los miembros de la cofradía Mouride están dispersos por todo el mundo y sirven a este proyecto común, manteniendo con su ciudad relaciones a distancia a través de los marabout, de las inversiones inmobiliarias residenciales, de las familias instaladas en Touba, de la peregrinación anual, etc. Por otro lado, Touba constituye un instrumento de regulación social y económica que sirve a los intereses del Estado. El éxodo rural que nutre la pobreza en los grandes centros urbanos, sobre todo en la aglomeración de Dakar, comienza a conocer una inflexión que se explicaría por un cierto repliegue de migraciones a Touba. Además, el Estado propicia el apoyo político de la cofradía con inversiones en Touba. El gran Magal dura tres días y, en el último, el califa se dirige a sus fieles dando un discurso que es considerado como la manifestación pública del programa sociopolítico de la cofradía55. Durante el Magal, el Cheick aprovecha la ocasión para orientar la elección política de los discípulos en las elecciones políticas y para apoyar o criticar públicamente la política del gobierno. La participación de dirigentes CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA 161 54. Los marabús jugaron el rol de legitimación de la autoridad colonial para su reconocimiento y su sumisión. A su vez, el marabú ve su autoridad reconocida por la administración y consolidada por numerosas ventajas vistas por sus discípulos como un signo de su carisma (terrenos de culto, pasaportes diplomáticos). Estos intercambios de servicios son traducidos en el dominio de la política con un sistema que pone el clientelismo marabútico al servicio de ambiciones de hombres y movimientos políticos. 55. Magal es un término wolof que significa rendir homenaje, celebrar. En la comunidad Mouride existen diferentes magals, pero el más importante es «El Gran Magal de Touba», que constituye cada año una peregrinación de los seguidores del Mouridismo a la ciudad santa de Senegal. Se calcula que cada año se reúnen unos tres millones de fieles en Touba. Es un día de reconocimiento a Alá y que marca la partida al exilio de Cheikh Ahamadou Bamba.
políticos y de altas autoridades del Estado en las fiestas de Touba es una tradición de la época colonial francesa (Piga, 2002). A lo largo de de toda la presidencia de Senghor, los marabout mourides han garantizado las relaciones con las masas populares rurales y juegan un rol principal de intermediarios entre la administración del Estado, percibida como lejana y rapaz, y una masa rural desheredada y productora únicamente de cacahuete. La jerarquía marabútica hacía de correa de transmisión entre el gobierno nacional y los agricultores, entre el centro y la periferia, así como entre las masas rurales y la economía de mercado. Es la organización y el sistema de poder marabútico lo que permitía la producción de cacahuete a precio competitivo en el mercado mundial. De este modo, frente a la imagen centralizadora del régimen de Senghor, este y Diouf dieron a los morabout amplias potestades en lo económico y en la organización social. Pese a la grave crisis que vive Senegal, las bases del pacto entre el Estado y las cofradías siguen en pie (Iniesta, 1998). Aportar dinero a la cofradía y al marabout en concreto es una de las cosas que, dentro de una sociedad occidental ajena a estos planteamientos y con una significación social de la religión no concordante con la que existe entre los senegaleses, se verá como signo de atraso y de situación a superar. Sin embargo, los marabout de las cofradías forman verdaderas sociedades con sus propios recursos económicos: los mourides han colonizado parte del desierto de Ferloo plantando cacahuete y dominan el transporte urbano e interurbano (Iniesta, 1998). Matlaboul Fawzaïni: la dahíra en la emigración Hemos visto en el capítulo anterior las complejas redes comerciales constituidas fundamentalmente por mourides que se extienden por todo el mundo. Esta dispersión ha dado lugar a que hoy exista una verdadera diáspora. Los miembros de la cofradía Mouride están dispersos por todo el mundo y sirven al proyecto común de la cofradía manteniendo relación estrecha con la ciudad de Touba. Pero, además, en la emigración esta comunidad va más allá de los miembros mourides. Al existir el proyecto de desarrollo para la sociedad de origen, la nostalgia, el deseo de contribuir y de seguir presentes en la sociedad de origen, se extiende al resto de los senegaleses que emigran. El proyecto mouride se convierte en un compromiso entre la comunidad en la AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 162
emigración y la sociedad de origen, sobrepasando el círculo de esta cofradía y englobando a miembros de las otras que también se encuentran en la emigración. En el caso de Sevilla, los no mourides se unen al proyecto mouride, que da cobertura así a una gran parte de los senegaleses de la ciudad (Moreno Maestro, 2005a). La dahíra funciona dentro y fuera de Senegal. Se trata de un marco de solidaridad y de cohesión del grupo que permite reencontrarse regularmente para recitar poemas de Ahmadou Bamba, hablar, discutir, plantear problemas o buscar consejos. En la emigración podemos hablar de una gran dahíra formada por el conjunto de dahíras repartidas por diferentes países de África, Asia, Europa Occidental y Estados Unidos. Touba y sus necesidades son el instrumento de movilización de esta gran dahíra que recoge el maná procedente de todos estos países para enviarlo a la ciudad santa de Senegal. Matlaboul Fawzaïni, que en árabe significa «la búsqueda de dos felicidades», es el nombre que recibe esta dahíra de la emigración. Se crea en 1990, en torno a un proyecto de construcción de un gran hospital en Touba por iniciativa de Dame Ndiaye, senegalés instalado en España tras el proceso de regularización de 198556. Como ha afirmado Guèye, las dahíras en la emigración funcionan más o menos del mismo modo desde el año 1994 cuando, en el curso de una gran reunión en Touba, se forma una estructura con representantes locales y mandatarios en Francia, Italia, España y Estados Unidos. Se hace también para reclutar miembros para la venta de tarjetas en las oficinas establecidas en cada uno de estos países. Cada oficina debe abrir una cuenta bancaria donde sean vertidas todas las cotizaciones. El dinero es transfererido a una cuenta CONTEXTOS DE REPRODUCCIÓN DE LA IDENTIDAD SENEGALESA 163 56. En 1990, aprovechando la venida a España de una de las más grandes personalidades de la cofradía y las visitas de dahíras de otras ciudades españolas para la ocasión, Dame Ndiaye lanza la idea de la realización de un proyecto común en Touba. Ante el entusiasmo de los mourides de España, toma la iniciativa de asociar las dahíras organizadas en Francia. Pero es solo una idea, que no deviene en proyecto hasta la aprobación del califa general, que la dará cuando Dame Ndiaye vaya a Touba. De regreso a España en 1991, informa a todas las dahíras implicadas y demanda a cada una crear una asociación de emigrantes senegaleses al servicio de Cheikh Ahmadou Bamba, poniéndose inmediatamente a trabajar y recolectando en nombre del proyecto del hospital la suma de 5.300.000 francos CFA. El califa les atribuye un terreno y Dame Ndiaye encarga a un arquitecto que haga los planos y estima, en asociación con la Dirección de Equipamientos en Infraestructuras y mantenimiento (DIEM) del Ministerio senegalés de la Sanidad, el coste total de 6 millones de francos CFA. A pesar de esto, el entusiasmo mengua al año siguiente, recogiéndose menos dinero. La asociación decide entonces convocar en Touba una gran reunión en un lugar altamente simbólico, el palacio dedicado al fundador. Esta reunión tenía por objetivo explicar el proyecto. Alrededor de un millar de mourides participan, entre ellos muchos migrantes internacionales. Y este es el marco del verdadero nacimiento de dahíra Matlaboul Fawzaïni (Guèye, 2002).
única abierta para el conjunto de dahíras en Touba. En consecuencia, la dahíra en los países receptores de senegaleses cuenta con células regionales y sub-secciones a niveles administrativos más bajos. Las subsecciones se reagrupan en secciones y las secciones en células. Cada fin de trimestre, las secciones de capitales regionales se reúnen en asambleas en el local de la célula y hacen el balance. El dinero colectado se vierte en la cuenta de Matlaboul Fawzaïni a nivel del país en cuestión. Es solo a fin de año cuando las transferencias se hacen a la cuenta de Touba. Los miembros están diseminados en Senegal, Italia, Francia, España, Portugal, USA, Alemania, Guinea Bissau, Gabón, África del Sur. Las condiciones de adhesión y las cotizaciones son establecidas y moduladas según el continente. Los senegaleses residentes en su país cotizan anualmente menos que los senegaleses emigrados a Europa, América y Asia. (Guèye, 2002). Para los emigrantes, la obra de Sérigne Touba no puede realizarse más que gracias al dinero procedente de su trabajo. Es fundamentalmente el dinero de la emigración el que alimenta la cofradía. El trabajo, en la actualidad muchas veces asimilado al dinero, se convierte en la llave maestra de la mística mouride, sobre todo entre los emigrantes, que reivindican un espíritu capitalista (Bava, 2002). Desde el mouridismo se entiende que existen tres tipos de trabajo: el kasb, que es el trabajo para ganarse la vida; el amal, por el que se adquiere el saber espiritual; y al khidmat, que es el hecho de prestar servicio a la comunidad y que, como veremos, es fundamental para la reafirmación de la identidad colectiva de los senegaleses también en Sevilla. Parte del dinero que ganan los senegaleses en los lugares a los que emigran va dedicado a una obra social en Senegal (al khidmat), que se transfiere a través de Madlabu Fawzini. Todos los emigrados tienen una reunión anual para aportar este dinero: «quien quiera y pueda», afirman, da al menos unos 150 euros al año, aunque puede ser mucho más. En el proyecto, aún gestionado por la cofradía Mouride, participan todos los senegaleses que lo deseen y se encuentren en la emigración, caso de Cheikh, que es tijanne y está contribuyendo para sacar adelante el hospital de Touba: «El hospital está pa todos. Que el hospital no va a decir: “tú no eres mouride, tú no eres togo, tú eres musulmán, tú eres cristiano…”. Entra todo el mundo, pero ellos lo están haciendo» (Cheikh). AQUÍ Y ALLÍ, VIVIENDO EN LOS DOS LADOS. LOS SENEGALESES DE SEVILLA, UNA COMUNIDAD TRASNACIONAL 164