“Pues bien, aho a es día de sal ación”
(“idú nin imé a so i ías”)
(2, Co in ios, 6,2)
Esc u a los signos de los iempos es a ea ambiciosa; sin
emba go quie o in en a comp ende nues o iempo, busca un
hilo conduc o de los acon ecimien os de nues a ac ualidad, pa a
no sen i se pe dido -sin b újula- an e los hechos. Es un e o que
no se puede eludi . Muchas ciencias a an de abo da lo: la his-
o ia, el de echo, la sociología… y desde luego la iloso ía. Hoy,
en mi opinión, su ealización desde la iloso ía se encuen a en lo
que denomina é “ azón diligen e”.
Es un a án inmenso y di ícil que espe o lle a a cabo
de modo bienhadado y pensan e -na u almen e den o de mis
capacidades-. Sus lími es los ma ca la ciencia ilosó ica de-
jando, pues, o as o ien aciones que es án ue a de mi compe-
encia.
Pido indulgencia pa a mi p opues a sob e la cul u a occi-
den al y el papel de la Filoso ía en su comp ensión; pe o c eo
i memen e que un ilóso o debe en en a se a los iempos que le
ha ocado i i , e in en a , ya que no di igi los (eso se hace desde
la p axis y el bien), al menos comp ende los desde el pensamien-
o y la e dad.
LA RAZÓN DILIGENTE
Po JOSÉ VILLALOBOS
TERMINOLOGÍA Y DELIMITACIÓN DEL CONCEP-
TO DE “RAZON DILIGENTE” (STATUS QUAESTIONIS)
Hace años me encon é, es udiando los “Ensayos de Teo-
dicea” de Leibniz, un análisis apasionan e del so isma clásico
de la “ azón pe ezosa” (igna a a io, á gos lógos, aule Ve -
nun ). Es la azón que piensa que, pues o que odo se ha des-
cubie o o se descub i á, ¿pa a qué segui buscando? En el
P e acio de esa ob a se desc ibe el so isma así: si el po eni
es necesa io, lo que debe sucede , sucede á, se haga lo que se
haga. Lo mues a con el ejemplo de la en e medad: no hay que
cuida del cue po, ni segui un égimen pa a conse a la salud,
pues es ine i able que llegue la en e medad que haya de llega .
Leibniz llamó a la azón pe ezosa “ a um mahome anum”1,
po que en el siglo XVIII se decía que los u cos dejaban odo
en manos de Dios, pues, haga lo que haga el homb e, el po e-
ni ya es á es ablecido y así sucede á ineludiblemen e. El “ a-
um mahome anum” señala la necesidad de los sucesos u u os
desligada de su causa, así los u cos -siguiendo es e a gumen o-
no se apa aban de los luga es donde la pes e hacía es agos.
Pe o si el e ec o iene luga , se á po una causa p opo cionada;
la pe eza ha á que sob e engan los males, que ob ando con cui-
dado se hubie an e i ado.
Aplicando es a esis a la iloso ía, ¿cómo llama a la a-
zón que se es ue za con abajo en pensa , busca amo osamen e2
ealiza se y quie e exp esa lo e dade o con denuedo? No cabe
más que la exp esión “ azón diligen e”, é mino y concep o que
empecé a u iliza ampliamen e en mis clases y publicaciones; y,
en p ime luga al p opio pensamien o leibniciano, en mi opinión
modelo de pensamien o diligen e. Con es a exp esión ocu ió
como a eces sucede con algún pe sonaje secunda io con p e-
sencia ecu en e en di e sas no elas, que después se con ie e
en p o agonis a en una no ela pos e io . Eso es lo que me ha
ocu ido aho a con “ azón diligen e”. Quie o deci que la azón
1. Leibniz. Ensayos de Teodicea, pa ág a o 55
2. “Diligens” es pa icipio p esen e del e bo “diligo”, que signi ica ama ; lo que añade
semán icamen e azón de amo a azón diligen e, si uándola en la di ección de la
e imología g iega de “ ilo-so ía”
JOSÉ VILLALOBOS86
diligen e es e omada como cues ión cen al y ema undamen al
de e lexión ilosó ica.
Cuando uso las exp esiones “ azón pe ezosa” y “ azón
diligen e”, no me e ie o a la pe eza y a su an ónimo diligencia
como me a ac i ud psicológica, ínsi a en la signi icación de esos
é minos, sino que quie o indica un concep o ilosó ico, un con-
cep o on ológico. Es ácil con apone la ac i ud de empe eza se
a la ac i ud de diligencia: es un conocimien o espon áneo de i a-
do de su semán ica, al alcance de cualquie hablan e. Sin emba -
go cons ui el concep o ilosó ico de azón diligen e es cos oso;
a sabe , es la a ea del ilóso o que le con ie e un con enido epis-
émico y lo aplica en sus aspec os eó icos en su in e p e ación de
lo eal. Pod ía habe coincidencia con o os au o es en usa es a
exp esión, pe o lo impo an e es el concep o ilosó ico.
En e ec o, es un concep o ilosó ico c eado pa a comp en-
de “mo e adicali” la esencia de la iloso ía: la iloso ía de la
azón diligen e en e a los pan ólogos -o in ilóso os con é mino
unamuniano3-. Y aho a, en es a dise ación, se aplica es e con-
cep o de azón diligen e a la comp ensión “mo e adicali” del
hoy, de la ac ualidad, de nues o iempo, cons a ando su ealidad
y p e iendo sus posibilidades. He aquí la secuencia empo al de
es a elabo ación:
1997. En el lib o “Elogio de la adicalidad” ei indiqué
el sis ema pa a la iloso ía en e al agmen a ismo inconexo.
El cansancio pos mode no de la búsqueda de la e dad es una
consecuencia de la azón pe ezosa eje ci ada po los pan ólogos:
exis a o no el sis ema en iloso ía, no se puede hace nada po
encon a lo, pensemos en onces e dades agmen a ias. La a-
zón pe ezosa acaba a ando los emas que es án de moda y son
admi idos comúnmen e. Po el con a io, la azón diligen e usa la
iloso ía “mo e adicali” que busca la comp ensión - e s ehen-
in e subje i a de la e dad de la cosa misma.
2000. En el a iculo “Vico, ensayado ” me de u e en o o
aspec o o cualidad de la azón diligen e. La ac i ud de la azón
diligen e es en a i a y, po ello, se a iesga con libe ad a equi-
3. Unamuno M. de. Po ie as de Po ugal y de España. Mad id: Espasa-Calpe, 1964;
en la pág.22 usa el adje i o “in ilosó ico”.
LA RAZÓN DILIGENTE 87
oca se en la búsqueda amo osa de la e dad; la ac i ud de la
azón pe ezosa, po el con a io, c ee de ini i a y ce ada su ad-
quisición de la e dad. En consecuencia, la azón diligen e eje ce
la humildad, sabiendo que sus log os no depende sólo del suje o,
sino de la iqueza de lo eal. La azón pe ezosa ac úa con la su-
iciencia del me o subje i ismo que, adop ando su opinión a su
p opia con eniencia, cae en el ela i ismo según el momen o.
2004. En el lib o “De la belleza de la iloso ía” a ancé en
la desc ipción de la azón diligen e. La azón diligen e mues a
su pe il de ac i ud c eado a, poié ica, es deci , in en a conoce
epis émicamen e la iqueza de la ealidad obje i a. La azón pe-
ezosa se p esen a como pa á asis o comen a ios de ex os an e-
io es, ya que es incapaz de en en a se di ec amen e a las cosas,
acciones o p oblemas.
En esumen, la ac i ud c eado a es la ac i ud epis émica
de cualquie ciencia; la iloso ía c eado a iene la con icción de
pode desc ibi y amplia el conocimien o. En cambio la ac i ud
pan ológica o pa a ás ica es p opia del que se apoya en me as
opiniones de modo u ine o y cansino. Po an o, la dis inción
azón pe ezosa/ azón diligen e a iende a la búsqueda me amen e
o ins umen al de la e dad po un lado, y po o o a la búsqueda
amo osa y lib e de la e dad, y po ello a la “comp ensión” de los
obje os (cosas) o hechos (acciones).
Las ca ac e ís icas de la azón diligen e son, como se de i-
a de mis es udios an es ci ados:
La azón diligen e ena bola la de ensa del odo (in eg ali-
dad) -en emisión a sus undamen os úl imos- en e al agmen o.
La azón diligen e es en a i a y humilde en e el ela i is-
mo in ole an e y la su iciencia imposi i a.
La azón diligen e es c eado a, poié ica, en e a la pa á-
asis ye ma.
La con ienda ilosó ica, pues, se lib a en e au en icidad o
impos u a, en e ilóso os o pan ólogos. La au en icidad de p e-
eni y di igi el cu so de nues a exis encia, in en ando i i y
mejo a la ealidad; la impos u a de no pensa ni ac ua , po que
lo que ha de sucede sucede á, y mo e se en la apa iencia ilosó-
ica, social, polí ica, e c.
T es cues iones a a a :
JOSÉ VILLALOBOS88
1. Conside ación de los acon ecimien os de nues o iempo
2. Cons i ución his ó ica de la azón diligen e
3. P opues a sob e el u u o de Eu opa
1. acon ecimien oS de nueS Ro iemPo
a. hechos que apa ecen en la ac ualidad
Hoy en el mundo occiden al, en Eu opa, en España, los
acon ecimien os se suceden e iginosamen e, dejándonos siem-
p e una inquie ud, po que esos hechos nos sob epasan y no alcan-
zamos a halla el hilo conduc o que los enheb a. Lee la p ensa
digi al o esc i a, oí la adio o e la ele isión, una simple cha la
de amigos es un eje cicio de desasosiego; pues no alcanzamos a
e la conexión en e los hechos g a es, que se de i an de co-
noce la e dad y, de es e modo, en en a nos a ellos con cie a
posibilidad de éxi o.
Tenemos la imp esión de que es a mul i ud con ulsa de
acon ecimien os nunca en el pasado exis ió; pe o en cada mo-
men o his ó ico -si leemos c ónicas o memo ias- ambién se ha
enido esa misma imp esión de se a eba ado po los acon eci-
mien os. No en ano el Qohele (Eclesias és 7, 11) ad ie e: “no
p egun es: ¿po qué los iempos pasados e an mejo es que los de
aho a? Eso no lo p egun a un sabio”. Ha emos caso.
No podemos enume a esos hechos, pues al epe o io
queda ía an icuado en ho as, si no en minu os. Nues a dejadez
en la pa icipación en la “ es publica” -en los asun os de odos-
se p oduce po nues a azón pe ezosa; ya que abandonamos lo
que co esponde ía a nues a acción al albu de lo que decida el
Es ado, que p opo ciona una cie a segu idad y con ianza.
En la sociedad occiden al -a la que me e ie o en es a dise -
ación- el homb e ha cedido su esponsabilidad pe sonal a una
ac i ud gené ica que le anquiliza. Ha dejado a un lado el “pen-
sa po si mismo”, pensa po cuen a p opia, que ue el lema
ilus ado, que siemp e ha de se eco dado y, desde luego, pues-
o en p ac ica. El homb e occiden al ha de pa a mien es en las
cues iones undamen ales: la exis encia, el amo , la educación,
la gue a, la jus icia e c., asun os que día a día llaman nues a
LA RAZÓN DILIGENTE 89
a ención, y a los que hemos de esponde con igo y sin comple-
jos. Alen aba Husse l en 19354 a: “pensa po uno mismo, se un
ilóso o au ónomo con olun ad de libe a se de odo p ejuicio”.
Muchas eces los ilóso os hab ían de mos a con icción
en la ideas con la ue za de la disidencia an e la imposición de los
p ejuicios. Exis e una pe secución del disiden e de lo admi ido
como co ec o po las opiniones hegemónicas. Y puede deci se
que es una pe secución en oda egla, si de lo que se a a es de
igila , y puni en su caso, al que se apa a del p ejuicio y piensa
po sí mismo.
b. hechos que se han de in e p e a desde la azón
diligen e
La pe eza an e las ac i udes y acciones se mani ies a en el
homb e occiden al como ela i ismo5: es el u o más g anado
de la azón pe ezosa. ¿Pa a qué pensa y cons ui la ealidad?,
que cada uno piense lo que le de la gana. Se pone un lími e, eso
sí, que es el de no moles a a los demás; pe o ¿quién lo ija?
En el peo de los casos es el Es ado: no uma , no conduci
demasiado elozmen e, no come comida ápida… po pone
ejemplos banales. El Es ado se e ige en juez sup emo de nues-
as idas y de nues os debe es y de echos; pe o no es un juez
ga an e, sino un juez que impone sus dec e os de en ando una
au o idad que no iene. El mundo occiden al se mue e más en
lo que se ha llamado lúcidamen e el “suicidio de la mode ni-
dad” (en 1984, po Aquilino Duque), que en lo que se ha lla-
mado des aídamen e, años después, “u opía y desencan o” (en
1999, po Claudio Mag is).
Po ello, debemos en en a nos al e o que plan ea el mo-
delo pos mode no, o pensamien o débil en iloso ía, y el ecu so
es la azón diligen e: que, i me y decidida, haga en e a los
desa íos de la ho a p esen e. Es a azón diligen e no es un acon-
4. Husse l, E. La c isis de las ciencias eu opeas y la enomenología ascenden al.
Ba celona, C í ica, 1991, pa ág a o 15
5. Husse l, en sus “P olegómenos a la Lógica pu a” (en “In es igaciones lógicas”.
Mad id, Alianza Edi o ial, 1982) ya esal a el ela i ismo gnoseológico como el pelig o
que se o igina desde la iloso ía. Hoy día se ha añadido el ela i ismo p áxico o é ico
JOSÉ VILLALOBOS90
ecimien o nue o en la His o ia de Eu opa, pues se ha eje cido
en o os momen os his ó icos impo an es pa a el desa ollo de
lo que es y signi ica Eu opa, la cul u a occiden al. Así, Pla ón6 en
la An igüedad g iega o San Agus ín 7en la An igüedad c is iana.
Ac ualmen e debemos econoce la di icul ad que en aña i
con aco ien e, con a las endencias y o ien aciones gene almen e
admi idas, an e el emo de se excluido de la sociedad. No podemos
ac ua como si no pasa a nada - azón pe ezosa-, sino lucha ac i a-
men e po nues as con icciones - azón diligen e-. No se con o -
mis as y abu guesados, sino lib es y au ónomos. Hago un alega o
pa a cons ui nues a ida pe sonal y social que es, a la ez, una
ale a an e la desleal ad a los ideales de la azón diligen e po pa e
de los di igen es sociales y, en e ellos, los ilóso os, ya que aquellos
ideales es aban p esen es en la iloso ía desde el amanece del pen-
samien o g iego ilosó ico, polí ico, a ís ico y li e a io.
2. CONSTITUCIÓN HISTÓRICA DE LA RAZÓN DILI-
Gen e
a. la azon diligen e en la his o ia de la iloso ía
La Filoso ía ha debido c ea un concep o con el que in e -
p e a el mundo en que i imos: los g iegos desde el siglo VI a.C.
y noso os, hoy, en el siglo XXI. Como dice Hegel8: “lo undamen-
al, en la iloso ía, es siemp e es o: que, aunque el que es ablece
sea el yo, el con enido es ablecido de lo pensado debe se el obje o
en sí y pa a sí.” Siemp e, en oda ci cuns ancia el homb e oma la
posición del suje o, pe o el con enido de lo pensado iene que se
el mundo obje i o (cósmico, polí ico, cul u al, eligioso, e c.), que
es den o de lo que nos mo emos, exis imos y somos.
6. Vid. la ob a de Jan Pa ocka. Pla ón y Eu opa. Ba celona: Ed. Península, 1991
7. San Agus ín se a e e a in e p e a la cul u a omana mo ido po el acon ecimien o
his ó ico de la in asión de los bá ba os. De ci i a e Dei comienza su edacción, con
cincuen a y nue e años, en 413, acabándolo en 426, ece años después. Ya en 410 dio
su se món De u bis excidio (Sob e la des ucción de la Ciudad), poniendo a Roma
como símbolo de la ci ilización, imp esionado an e la caída de Roma a manos de los
bá ba os, comandados po Ala ico (San Agus ín, Ob as comple as, BAC [Biblio eca de
Au o es C is ianos] ol.40, págs. 509-529).
8. Hegel. Lecciones de His o ia de la Filoso ía. México: FCE, 1977; olumen II, pág. 8
LA RAZÓN DILIGENTE 91
Así lo g iegos se es ue zan po explica y comp ende su
mundo i al (Lebenswel ). Los so is as a an de odos los asun os
humanos, ulga izando el pensamien o (lógos). P o ágo as -desc i o
en el diálogo pla ónico de su mismo nomb e- de iende que cualquie-
a po medio de la enseñanza puede adqui i el conocimien o de los
asun os públicos. Po eso Hegel9 a i ma que “los so is as, po su cul-
u a o mal se mue en den o del campo de la iloso ía; en cambio,
po su e lexión se hallan, en ealidad, al ma gen de ella”.
En cambio, pa a Sóc a es y Pla ón la iloso ía exige el i-
go de las ideas que es un p ocedimien o di ícil -como exp esa
Pla ón en la Ca a VII-, undamen ando el mundo sensible en las
ideas puede se explicado y comp endido ese mundo his ó ico,
cul u al, polí ico, eligioso, e c. Pla ón con la me á o a de los dos
mundos, el es hé ico y el noé ico, quie e signi ica dos modos de
comp ende el mundo, no la exis encia de dos mundos di e en-
es. En es e sen ido, c eo e ónea la ap eciación de O ega10 sob e
la ocupación eó ica de Sóc a es cuando esc ibe: “el ema del
iempo de Sóc a es consis ía pues, en el in en o de desaloja la
ida espon ánea pa a suplan a la con la pu a azón”. A O ega le
in e esa con apone ida y azón pa a des aca su descub imien-
o de la azón i al; pe o no es cie o his ó icamen e que Sóc a es
no se ocupa a de la ida (mundo es hé ico), y mucho menos que
la sus i uye a po la azón (mundo noé ico). En Sóc a es, y po
an o en Pla ón, encon amos po p ime a ez un señalamien o
de la azón diligen e, que no esca ima es ue zo en la explicación
y comp ensión de la ealidad cósmica, pe sonal y obje i ada.
Los so is as hablan de odos los asun os sean o no sean
compe en es -son los p ime os pan ólogos-, siemp e que es én en
consonancia con la opinión dominan e y se pliegan a los gus os
de los que eje cen el pode . Mues an sumisión an e los que os-
en an el pode y, si és os cambian de in e eses, ellos econ ie -
en sus azonamien os pa a de ende la nue a si uación. No son
ni siquie a ela i is as, pues no ienen con icciones que puedan
cambia , ya que siguen las di ec ices de sus dueños, que les pa-
gan y les dan la ama.
9. Ibidem, olumen II, pág. 27
10. O ega y Gasse , J. El ema de nues o iempo. Mad id: Re is a de Occiden e, 1963;
pág. 65
JOSÉ VILLALOBOS92
He de esal a aquí que los pan ólogos ac uales - an co-
nocidos po sali con inuamen e en la p ensa y en la ele isión-
es án subo dinados al que les p omociona, con ese ai e de supe-
io idad sob e aquéllos que no piensan como ellos; po que, a su
ez, aquéllos ocean los in e eses de su amo y alancean a los que
se les oponen. En eso consis e la ama y la alía de los pan ólo-
gos: en se escla os que siguen las ó denes, ecubie as de mieles
anidosas, de sus dueños. Los so is as y los pan ólogos ac uales
ienen una especial habilidad pa a es a de acue do siemp e con
los que eje cen el pode en cada momen o o época; y na u almen-
e a an los asun os que al pode les in e esa, es án de moda o
coinciden con la opinión hegemónica.
Aquí debe íamos inse a , además el es ue zo eó ico de los
g andes ilóso os an iguos y medie ales, las apo aciones de Leib-
niz11 o Hegel12 cuando in en an, de modo g andioso, in e p e a la
mode nidad. Sin emba go lo deja emos simplemen e mencionado
po la ex ensión y p o undidad de la azón diligen e desa ollada.
Hoy día, después de la Medie alidad y de la Mode ni-
dad, se ha hablado de la Pos mode nidad. La Pos mode nidad
in e p e a bo osamen e la Mode nidad, c eando un imagina io
maniqueo sob e el que se sus en a el ela i ismo inhe en e a su
pensamien o débil. Más a de se ha pues o de moda llama , me-
a ó icamen e, al mundo del siglo XXI como “mode nidad líqui-
11. Leibniz en su ob a “Ensayos de Teodicea aplica la azón diligen e en discusión
con algunas a i maciones de Pie e Bayle en su “Dicciona io his ó ico y c í ico”. Leibniz
le acusa de “que e impone silencio a la azón” en el p oblema de la elación en e e y
azón. Ya en el í ulo comple o de es a ob a (“Ensayos de Teodicea. Sob e la bondad de
Dios, la libe ad del homb e y el o igen del mal”) se ecogen las es obje i idades me-
a ísicas delimi adas así: Dios desde su bondad, el homb e desde su libe ad, y el mundo
desde el mal que en él apa ece.
En e ec o, en los “Ensayos de Teodicea” Leibniz aplica la azón diligen e del siguien-
e modo:
- emi e en sus a gumen aciones a su sis ema me a ísico, pa a in eg a lo en el “ odo”
a moniosamen e; no es una apo ación agmen a ia su gida al hilo de la discusión con Bayle
-hace p opues as humildes y en a i as, que necesi an la ape u a a o as y exigen la
libe ad de equi oca se.
-c ea concep os me a ísicos nue os pa a in e p e a el bien y el mal exis en e en el
mundo, concep os que han se ido, pos e io men e, de guía en la His o ia de la Filoso ía.
12. Hegel. Lecciones de Filoso ía de la His o ia Uni e sal. Mad id, Re is a de Oc-
ciden e, 1974
LA RAZÓN DILIGENTE 93
os” de Ca a is alude a la caída del Impe io Romano, pe o sim-
bólicamen e se e ie e a la de cualquie sociedad. Comienza así:
“¿Qué espe amos cong egados en el o o?
Es a los bá ba os que hoy llegan.
¿Po qué esa inacción en el Senado?
¿Po qué es án ahí sen ados sin legisla los senado es?
Po que hoy llegan los bá ba os.”
El e bo g iego pa a “espe a ” es “pe iméno”-compues o
de “méno”, pe manece - que signi ica “agua da ”; no usa “elpí-
so” que signi ica ene espe anza-. Po eso los ciudadanos es án
agua dando con miedo la llegada de los bá ba os que pa ecen
una amenaza, y los senado es no hacen nada (“ap axía”, la no-
p axis, la no-acción es la palab a usada) dando la imp esión de
que odo es á pe dido.Los bá ba os no llegan y e mina el poema:
“¿Y qué a a se de noso os aho a sin bá ba os?
Es a gen e, al in y al cabo, e a una solución.”
Pa a “qué a se ” se usa el u u o del e bo “yínome”, que
signi ica sucede , ocu i , pasa ; po lo que se ía al ez mejo
usa como aducción “qué nos pasa á”(mejo exp esada su sig-
ni icación en el alemán “we den” o el i aliano “di en a e”).Y e -
mina con el sa casmo de que esos bá ba os, en e a la dejación
de los di igen es, e an una cie a solución (usa la palab a g iega
“lísis”) a la si uación de decadencia del Impe io.
La no ela de Julien G acq “Le i age des Sy es” - aducida
al español po “El ma de las Si es”- na a la decadencia de un
es ado y el miedo a o o si uado b umosamen e en la o a o illa del
ma que les sepa a, sensación de agobio an e la amenaza de in a-
sión de un enemigo di uso; pe o en que sus habi an es pe ciben la
gue a como el único modo pa a sali de la pos ación.
Más g a e es el pelig o que se cie ne sob e Eu opa desde
su in e io . Ningún pelig o ex e io p o oca an os es agos como
el in e no, pues iene como consecuencia la aición a los alo es
eu opeos -en e ellos el c is ianismo-, y, po ello una Eu opa de-
cidida a causa se su p opia mue e.
JOSÉ VILLALOBOS100
Así en España sopo amos la imposición de “nue os” a-
lo es, incompa ibles con los alo es eu opeos man enidos du an-
es siglos, bajo la cobe u a de la “ampliación”-así llamada- de
de echos pe sonales y sociales:
- sob e la amilia (c eando a i iciosamen e nue os ipos
de amilia)
- sob e la ida ( a o eciendo el abo o p o ocado o la
mue e de los ancianos)
- sob e la libe ad (legislando p ohibiciones empí icas en
la ida pe sonal)
Los homb es de ocación eó ica o p ác ica deben de en-
de la cul u a eu opea, que ellos mismos ep esen an, pe o que
les asciende. Algunos de los c eado es que buscan la e dad,
ealiza del bien o mani es a la belleza -los in elec uales de hoy
día- son in ieles, al modo de la azón pe ezosa, a la a ea que les
exigi ía su pe enencia a la cul u a occiden al. Pongamos como
ejemplo los p ejuicios e nocén icos que dan igual alo li e a io
a un ex o de Ce an es que al de un anuncio po palab as; y lo
mismo pod íamos deci de las a es plás icas, la música o la ilo-
so ía. La idea de que odas la cul u as son iguales es una ocu en-
cia más o menos bu da, pe o ampliamen e ex endida.
c. p opues a sob e el u u o de eu opa
El u u o de la humanidad eu opea del siglo XXI es á al
bo de de su des ucción. Es un diagnós ico desolado ; pe o oda-
ía se pueden hace p opues as de solución. Debemos ecupe a
no sólo el pensamien o ilus ado de la Mode nidad, sino el de la
An igüedad y el de la Medie alidad. De esa o ma pod ía desa-
olla se y p og esa nues a cul u a hacia lo mejo (en e mino-
logía kan iana). Hay que hui de la pe eza, que p oduce pa álisis
en el discu i del pensamien o y la acción, y diligen emen e e-
co e el camino de la ecupe ación de los alo es eu opeos.
En es a di ección el c is ianismo ha con ibuido, de mane a
undamen al, a la cons ucción de Eu opa. El c is ianismo es á
p esen e en las c eaciones (póiesis) de la ciencia, el de echo, la
LA RAZÓN DILIGENTE 101
iloso ía y la eología; y desde luego, en las c eaciones (póiesis)
de la li e a u a, las a es plás icas y la música. Con ello no se nie-
ga el papel de adiciones di e en es de pensamien o (el laicismo,
po ejemplo), pues hay apo aciones muy a iadas. El c is ianis-
mo es á p esen e en Eu opa undamen almen e, pe o si alguien
no lo c eye a, que pa e mien es en que el lema de la ida polí ica
“libe ad-igualdad- a e nidad” (ideal de la humanidad ilus ada)
es u o secula izado y gnós ico de la idea c is iana de que somos
hijos de Dios, y po ello lib es, iguales y he manos24.
No come amos con Eu opa el e o de Na ciso, enamo ado
de su p opia imagen, e lejada en el ío como en un espejo, y no
e su p opia ealidad. Louis La elle en su lib o “El e o de
Na ciso” (esc i o en 1939, inicio de la segunda gue a mundial)
u iliza el mi o g iego de Na ciso pa a esal a la impo ancia
que iene en el des ino de la pe sona no segui la apa iencia, sino
ealiza lo po medio de lo que uno es ealmen e. La condición de
homb e se basa en la libe ad pa a el conocimien o de si mismo
y en la hones idad con lo que uno es.
Se puede aplica es as e lexiones de La elle en el plano
uni e sal de lo que es Eu opa. Eu opa no debe enamo a se de su
p opia imagen, sino ab aza se a su ealidad, a los alo es conse-
guidos an es o zadamen e a a és de los siglos. El e o de Na -
ciso signi ica ía p e e i una imagen a su ealidad; y sin emba go
hay que en en a se a lo que somos, aunque al ez que amos
solamen e e los que nos imaginamos que somos. De ahí p ocede
la desolación en que los eu opeos nos encon amos en la si uación
ac ual de la ci ilización occiden al. Eu opa se ha con e ido en su
ca ica u a, enemos una imagen dis o sionada de noso os, po que
es amos en el ilo de la espada, p es os a de umba nos.
Necesi amos ompe el hechizo de Na ciso y eencon a
y man ene igu osamen e -es o es, con azón diligen e- las cua-
lidades de la cul u a occiden al, o si se quie e, los alo es de
Eu opa-en e minología más ilosó ica-. Resumidamen e, que
sean aspa en es esos alo es eu opeos, no que sean solamen e
aslúcidos; a sabe , la concepción occiden al:
24. E ic VOEGELIN di ía que son u os del gnos icismo mode no. Vid su ob a La nue a
ciencia de la polí ica. Buenos Ai es: Ka z, 2006
JOSÉ VILLALOBOS102
del abajo que ans o ma la ealidad
del conocimien o que busca la e dad
de la p axis que ealiza el bien
de la li e a u a, las a es y la música que mani ies an la belleza
de la libe ad que nos hace se noso os mismos
4. “EX DESOLATIONE, SALUS”
a. iempos de desolación. españa: o o 98
És os son iempos de desolación, debido a la deg adación
polí ica y é ica, económica y social, cien í ica y ilosó ica, y e-
ligiosa. Las no icias de la ac ualidad son abundan es no sólo en
núme o sino en la calidad de en ilecimien o. O as denomina-
ciones se ían:
iempos de c isis
iempos de indigencia
iempos de ince idumb e
iempos de pelig o
iempos de sac i icio
iempos de u bación
En suma, luga es y paisajes de soledumb e en los que ha-
bi a el homb e occiden al de nues o iempo. El homb e del siglo
XXI pe manece a incado en el abandono y el aislamien o, sin
a ma ac i a de de ensa en e a los a aques in e nos y ex e nos.
En iloso ía, pa ece engalla se el pensamien o débil, el pen-
samien o líquido, el pensamien o pos mode no. Al analiza lo se
me p esen a la imagen de los “ elojes blandos” de Dalí con su
iscosa sinuosidad, expandiéndose como elemen o líquido; sola-
men e al a, siguiendo con la me á o a, que más a de se con ie -
an en líquidos, y se hagan gaseosos pa a e apo a se en su nada.
Pensa hoy en la si uación de España es dolo oso; bas a
lee u oí los comen a ios de an os di igen es y de an as pe so-
nas co ien es. Se puede, y al ez se deba, aza un pa alelismo
his ó ico con la c isis y acon ecimien os de 1898, que die on lu-
ga a la Gene ación del 98. Hoy es amos en un nue o 98 y es á
LA RAZÓN DILIGENTE 103
su giendo “o a gene ación del 98”. No se puede se a úspice
sob e asun os del po eni ; sin emba go apa ecen indicios que
p esagian esa di ección de los nue os acon ecimien os. Aho a no
es pé dida geog á ica o polí ica, sino espi i ual y social, de la que
se pa e pa a una nue a egene ación de España.
Ahí dejo es e in en o de p ospección his ó ica, que no dudo
que end á quienes se dediquen a él en e los his o iado es, li e a-
os, ju is as, ilóso os, e c. Es una an icipación de un u u o que
ya es p esen e y que no iene o o modo de exis encia.
b. la sal ación: la azón diligen e
¿Hay sal ación, hay salud pa a Eu opa? Di ícil cues ión.25
No podemos esponde con la cínica y escép ica conclusión
de Ca a is: después de la espe a miedosa de la in asión de los
bá ba os, ene la espe anza que al ez ellos hubiesen acabado
con el caos que asolaba su impe io. Más bien, debemos acudi a
la azón diligen e que busca la cosa misma mo e adicali, la aíz
de la si uación. La azón diligen e nos si e de “ayu o io”26, de
ayuda dialéc ica pa a encon a la salud, aunque no sea la salida
misma de sal ación. El é mino “ayu o io” es usado en Hispano-
amé ica pa a designa un abajo ag a io que se ealiza en e pe -
sonas de un g upo que se ayudan mu uamen e; en consecuencia
la azón diligen e no es un abajo indi idual e insolida io, sino
abajo de g upos que buscan ecíp ocamen e la sal ación.
La exp esión la ina “ex desola ione, salus” (en g iego “apó
in é imo, so i ía”) -que aducimos “de la desolación nace o se
o igina la sal ación”- no es me amen e logomáquica, me a dis-
cusión de palab as, sino que a al ondo del asun o apun ando
la solución: se o igina la sal ación a causa de la au oconciencia
del mal, de la c isis. En la di icul ad los homb es y los pueblos
se c ecen, se o alecen y encuen a la supe ación del p oblema.
25. San Je ónimo, en su Epís ola 123 (Pa ología La ina, ol.22), sob ecogido po la caí-
da de Roma en manos de loa bá ba os en 410, se p egun aba con ase lapida ia:”Quid
sal um ,si Roma pe i ?”(¿Quién es a a sal o, si Roma pe ece?)
26. Te mino usado en la Glosas Emilianenses (siglo X) pa a aduci el e mino la ino
“adiu o ium”. Sin emba go exis e en po ugués el é mino “adju ó io” con el signi i-
cado de auxilio o ayuda.
JOSÉ VILLALOBOS104
Exis en demasiados ejemplos pe sonales e his ó icos de lo que
decimos. Es mi p opues a eó ica y p ác ica; engo la espe anza
de que sea ealis a, cabe una “scien iam salu is”, un conocimien-
o de la sal ación.
Lo exp esado has a aquí es pe sonal, subje ual: no me a-
men e subje i o, sino obje i o -es deci , in e pe sonal-. Siemp e
queda á la duda, a us edes y a mí, de si es me amen e subje i o (es
deci , se mue e en el ámbi o del ela i ismo subje i is a, como le
llamó Husse l) o, aún siendo siemp e subje ual, es obje i o. Sin
emba go alguno de noso os se ace ca á más a la e dad, es a á
más ace ado. Ése es el papel de la azón diligen e; no esigna se
a a i ma que “cada uno puede deci lo que quie a”, exp esión de
pu o ela i ismo, sino lucha po consegui la e dad, ace ca se a
ella in e -subje i amen e con abajo, ahínco y denuedo.
Pa a los iempos que co en, pido pe dón -o hace me pe -
dona - po es as palab as en que he in en ado:
Hace , con iado y con ian e, un pensamien o ue e y medi-
ado (ni li iano ni ocu en e).
Fundamen a , espe anzado y expec an e, la iloso ía en los
clásicos (Pla ón, San Agus ín, Leibniz, Husse l).
Busca , diligenciado y diligen e, la e dad, sin ápice de
enco a ella en el caso de halla la.
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