A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 20, nº 40.
Segundo semes e de 2018. Pp. 789-811. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i40.33
“P oyec os de Paz del Siglo de la Ilus ación”
(III. William Penn: el iniciado )1
F ancisco Ja ie Espinosa An ón2
Uni e sidad de Cas illa-La Mancha (España)
El inglés William Penn deseaba con odo su co azón que ue a p ecisamen e
Ingla e a quien p opusie a y ealizase la cons ucción de un Pa lamen o y una
Con ede ación Eu opea. Y pa a ello p opuso en 1693 un plan bas an e a iculado,
i ulado An Essay Towa ds he P esen and Fu u e Peace o Eu ope, en cuyas
úl imas líneas cuen a su deseo. Algunos años después, como hemos is o en la
segunda en ega de “P oyec os de paz del siglo de la Ilus ación”, publicada
en A auca ia nº 39, ue su compa io a, compañe o y amigo Belle s, quien en
1710 ol ió a p opone o o plan de paz que se basaba en la cons ucción de
ins i uciones eu opeas. Po eso, no esul a ía ex año deci que el eu opeísmo
mode no nació en Ingla e a, aho a que algunos señalan que Ingla e a puede
se su umba.
Sabemos que el plan de paz eu opeís a de Penn no nació de la nada. Él
mismo señala como an eceden e le g and dessein (el g an p oyec o de c ea un
Consejo Gene al de Eu opa con delegados de odos los países y un T ibunal
de A bi aje pa a esol e los con lic os en e los países) del ey ancés
En ique IV3. Y un poco an es, en 1623, el ancés Éme ic C ucé en su ob a Le
Nou eau Cynée había p opues o la exis encia de una Asamblea in e nacional
pe manen e compues a de embajado es de odos los países eu opeos que
1 Es e esc i o se adsc ibe al P oyec o “El des án de la azón: cul i o de las pasiones, iden idades
é icas y sociedades digi ales”, PAIDESOC (FFI2017-82272-P).
2 (ja ie [email p o ec ed]) P o eso Ti ula en la Uni e sidad de Cas illa-La Mancha
(España), ha esc i o nume osas publicaciones sob e Spinoza, algunos ilóso os de la Ilus ación
y algunos pensado es ac uales, especialmen e en las emá icas del mul icul u alismo, el
cosmopoli ismo y la paz.
3
En ealidad, “el g an p oyec o” ue p obablemen e una c eación del minis o Sully y ue és e el
que lo dio a la luz en sus Memo ias de las sabias y eales economías de es ado de 1638. Lo a ibuyó a
su seño , el ey En ique IV, mue o 18 años an es, quizá po leal ad y po que és e había in en ado c ea
una g an alianza eu opea pa a ena el pode de la casa de Habsbu go (c . J. Espinosa, In en o es de
la paz. Soñado es de Eu opa, Mad id, Biblio eca Nue a, 2012, pp. 19-21).
V. Documen os
790 F ancisco Ja ie Espinosa An ón
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esol ie a po mayo ía los con lic os en e és os, así como una cie a unión
económica con una moneda común. También podemos habla de p oyec os
mucho menos conocidos, como el de E ns on Hessen-Rhein els de 1666, el
de Ma ín Azpilicue a de 1548, eminen e miemb o de los escolás icos españoles
denominados “Escuela Española de la paz”, que hablaba de un a bi aje
in e nacional y una con ede ación eu opea, y el del ey husi a de Bohemia
Jo ge de Podĕb ady de 1464 de c ea un Pa lamen o Eu opeo que esol iese
los con lic os en e los países4. Pe o pa ece cla o que en el imagina io de esa
época e a le g an dessein el que p edominaba, como se no a en las e e encias
que hacen a él, los planes de Penn, Belle s y Sain Pie e, que son los p ime os
planes de esa cen u ia p odigiosa de planes de paz eu opeís as y cosmopoli as
que a desde el de Penn de 1693 has a el de Kan de 1795. Mas le g an dessein
e a algo ago, dis o sionado de la his o ia y di ícil de in e p e a 5, po lo que le
cabe p ecisamen e a Penn el hono de se el de onan e de la paz, el eu opeísmo y
el cosmopoli ismo en la Ilus ación. Sin ningún géne o de dudas su plan in luyó
en el de su amigo y compañe o de eligión Belle s. Y pa ece muy p obable que
Sain Pie e lo leye a ecién publicado, que su in lujo le de e mina a a dedica
g an pa e de su ida en esa di ección y que su lec u a le suminis a á ideas pa a
su p opio p oyec o. Incluso puede se que el mismo Sain Pie e ue a el que
adujo al ancés cua o años más a de el esc i o de Penn6.
William Penn pa ecía des inado po cuna a se un eminen e mili a y
co esano, como su pad e, el almi an e Penn, que ue uno de los p incipales
a í ices de la es au ación de la mona quía después de C omwell. Pe o pa ece
que cuando ue a es udia a Ox o d omó con ac o con cuáque os, lib epensado es
y eólogos an idogmá icos. Es sabido que los cuáque os enían una ue e
con icción de la igualdad de odos los homb es, lo que los lle aba a no qui a se
el somb e o an e los nobles y a u ea a odo el mundo. Con aba Vol ai e una
di e ida anécdo a sob e William Penn: un día, cuando enía 16 años, quizá
después de habe enido algunos con ac os con cuáque os, al llega a casa, en
ez de pone se de odillas delan e de su pad e y pedi le su bendición, como e a
habi ual en onces en Ingla e a, man u o el somb e o pues o en su cabeza y
u eándole le dijo: “es oy muy con en o, amigo, de e e con an buena salud”;
su pad e, sigue Vol ai e, c eyó que se había uel o loco7. Y, iendo que su hijo
a anzaba cada ez más po esa senda, lo en ío du an e dos años a Pa ís pa a
“aleja lo del pelig o”. Pe o no pa ece que es e emedio su ie a ningún e ec o.
Incluso le quiso inicia en la ca e a mili a , haciéndole nomb a comandan e
en je e de un cue po mili a en iado a I landa pa a ep imi una e uel a.
4
C . J. Espinosa, ob. ci ., pp. 21-25.
5
J. Espinosa, ob. ci ., pp. 20-21.
6 C . Daniel Sabbagh, “William Penn e l’abbé de Sain -Pie e : le chaînon manquan ”, Re ue de
syn hèse, n° 1, jan .-ma s 1997, pp. 83-105.
7 Vol ai e, Le es ec i es de Lond es su les anglois. Lond es, Jacques des Bo des, 1735, p. 24.
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P ecisamen e el mejo e a o que enemos de Penn es es ido de mili a pa a
es a ocasión. Jus amen e a la uel a de I landa se decla ó públicamen e cuáque o
y se hizo su p opagandis a. Los cuáque os se ca ac e izaban po el echazo de
los i os (de acue do con la con icción de que el c is ianismo debía se algo
in e io ), po la impo ancia que daban a una pe ec a ec i ud en la conduc a,
po la igualdad (además de la c í ica que hacían de las dis inciones nobilia ias,
acep aban a las muje es en el papel di ec o en las euniones eligiosas y se
oponían on almen e a la escla i ud) y po el paci ismo (muchos cuáque os
ue on pe seguidos y enca celados po enuncia a las a mas y a oma pa e
en las gue as). G an pa e de su ida la pasó di undiendo median e esc i os
la eligión de los cuáque os ( ue enca celado has a cua o eces, llegando a
pasa casi dos años de su ida en p isión) y luchando po e o mas sociales y
polí icas, de al modo que llegó a esc ibi 1578 ob as, en e lib os y pan le os.
Aunque al ey Ca los II no le gus aba nada la senda que es aba eco iendo
William Penn en su ida, sin emba go se sen ía an obligado a paga la deuda
que enía con aída con su pad e, el almi an e, po sus se icios a la co ona, que
en 1681, 11 años después de la mue e del almi an e, le concedió una inmensa
can idad de ie as en Amé ica, a las que po deseo exp eso del ey se denominó
“Pennsyl ania”, en hono del pad e. Des inó es e g an e i o io al llamado Holy
Expe imen : se ie a de acogida pa a odos aquellos que e an pe seguidos po
su eligión y c ea unas leyes democ á icas y una o ganización polí ica en las
que la ole ancia y los de echos indi iduales es u ie an ga an izados. Así que
cuando en 1693 publicó su plan de paz, no lo hizo, pues, como un soñado
eligioso, sino como un es adis a que enía expe iencia en la o ganización
polí ica. En Penn, y ambién en Belle s y o os, el in e io ismo u ópico inicial
de la eligiosidad cuáque a se había ans o mado en el ealismo de p oyec os
polí icos de e o ma social: el paci ismo se había o nado en un p oyec o
polí ico pa a Eu opa. La eligión en su plan de paz quedaba educida a unas
pocas ci as ilus a i as, y no suminis aba ningún undamen o cen al a la base
a gumen al9.
La ob a es aba a iculada en o no a los siguien es pun os:
1.- La expe iencia de las gue as no como algo hono able sino como algo
que sólo p oduce dolo y mue e. No hay más que lee el inicio de la ob a:
“no puede se un homb e, sino, más bien, una es a ua de b once o de pied a,
aquél a quien las ipas no se le e uel an cuando iene delan e las sang ien as
agedias de es a gue a”.
2.- Filoso ía polí ica con ac ualis a: igual que los homb es, pa a sali del
es ado de na u aleza (donde hay con lic os y cada uno quie e se el juez de su
8 C . P. Van den Dungen, “In oduc ion”, en W. Penn, An Essay owa ds he P esen e and Fu u e
Peace o Eu ope, Hildesheim/Zü ich/Nue a Yo k, Olms, 1983, p. XVIII.
9 De ek Hea he , The idea o Eu opean uni y, Leices e & London, Leices e Uni e si y P ess,
1992, p. 50.
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p opia causa), necesi an pac a que haya un es ado que ponga paz y sea el juez
de los con lic os10, así las naciones, que i en aho a en una especie de es ado
de na u aleza caó ico, ienen que c ea leyes e ins i uciones in e nacionales
comunes que les den paz y segu idad.
3.- El acue do y el papel ac i o del pueblo como base de la polí ica. Es a
idea la podemos e más desa ollada en un pan le o an e io , de 1679, i ulado
El g an in e és de Ingla e a en la elección de su nue o pa lamen o, del que
aducimos un pá a o po su in e és:
El segundo de echo undamen al […], ues o de echo de nacimien o y
he encia, es la legislación o el pode de hace leyes: ninguna ley puede
se hecha o ab ogada en Ingla e a sin oso os. An es de la época de
En ique III, ues os an epasados, los homb es lib es de Ingla e a, se
eunían en pe sona, pe o su núme o y su can idad e an an g andes que
la con usión les alcanzaba, haciendo ales asambleas imp ac icables
pa a a a asun os. Es a mane a de hace las median e ep esen an es ue
p ime o c eada como un ins umen o, an o pa a man ene el de echo de
los Comunes como pa a e i a la con usión de aquellas emendas can-
idades. De mane a que aho a, igual que en onces, ninguna ley puede
se hecha, ningún dine o puede se ecaudado, ningún penique exigido
(incluso pa a cos ea los gas os del gobie no) sin ues o acue do ¿Qué
puede se más lib e o más segu o pa a cualquie pueblo que eso?11.
4.- Es as ins i uciones comunes eu opeas deben ep esen a al pueblo más
que a los p íncipes12, de modo que cada país debe en ia ep esen an es en
p opo ción a su amaño económico.
5.- Las ins i uciones eu opeas debe ían ene pode coac i o pa a impone
la paz en e los con endien es.
6.- Es a paz además aho a ía mucho dine o a los es ados y posibili a ía
polí icas de educación, bene icencia y bienes a económico.
7.- E a un p oyec o abie o a o as cul u as y eligiones di e en es13, pues
indicaba que le pa ecía jus o y con enien e que Rusia y Tu quía u ie an cada
uno sus dipu ados.
10
Es as ideas e elan, c eemos, un conocimien o del segundo T a ado sob e el gobie no ci il de
Locke, pues de iende como él la impo ancia de las ins i uciones de la jus icia pa a que nadie sea juez
de su p opia causa ( éase en Locke, Two T ea ises on go e nmen , II, en The wo ks o John Locke, ol.
5, Glasgow/Dublin, Tegg [e al.], 1823, cap. II, § 13, p. 344).
11 W. Penn, “England’s G ea In e es , in he Choice o his New Pa liamen . Dedica ed o All He
F ee-Holde s and Elec o s”, en W. Penn, The Poli ical W i ings o William Penn, ed., in . y no . de A.
R. Mu phy, Indianápolis, Libe y Fund, 2002, pp. 385-386.
12 Daniele A chibugi, “Models o in e na ional o ganiza ion in pe pe ual peace p ojec s”. En
Re iew o In e na ional S udies (1992), 18, p. 305.
13 C . Es e Aksu, Ea ly no ions on global go e nance. Ca di , Uni e si y o Wales P ess, 2008,
p. 17.
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8.- Un cie o cosmopoli ismo polí ico e a condición del cosmopoli ismo
cul u al: una paz pe manen e posibili a ía iaja con anquilidad y conoce
o os si ios y o as ideas.
Penn e a conscien e de que podía habe muchas objeciones a su plan y que
podía se achado de quimé ico. No se le ocul aba que los gobe nan es de los
países más g andes no que ían ese plan y que c ee ían pe de su independencia
si ese p oyec o p ospe ase: las mismas excusas que dicen los polí icos ac uales.
Ha pasado más de es siglos desde el p oyec o de Penn, pe o aún seguimos
echando de menos la plasmación de sus ideas más impo an es y nos gus a ía
que nadie en Eu opa ol idase que sus ins i uciones deben se exp esión de la
olun ad de sus ciudadanos y que iene que ene como me a la a ención a los
ciudadanos más necesi ados.
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WILLIAM PENN, Un Ensayo sob e la paz p esen e y u u a de Eu opa
median e el es ablecimien o de una Die a, de un Pa lamen o o de unos
Es ados Eu opeos14
Bea i Paci ici
Cedan a ma ogae15
Al lec o
He emp endido un asun o pa a el que c eo se equie e un homb e con mayo
maes ía que la que engo, pues, en e dad, el ema lo me ece y el lamen able
es ado de Eu opa lo exige. Pe o, ya que los o pes pueden en a en juego
igual que los expe os (aunque no sepan saca las mismas en ajas), espe o
que es e ensayo no se me impu e como al a, si no se mues a ni quimé ico ni
pe judicial, pues puede p o oca que plumas más capaces ealicen mejo es e
p oyec o con más juicio y éxi o. No di é nada más pa a excusa me po es a
emp esa, sino que es el u o de mis muchos pensamien os que se p eocupaban
po la paz de Eu opa. Pa a o ende se conmigo po an pací ica a ea se debe
ca ece de an a ca idad cuan a paz necesi a el mundo. Que censu en el modo
median e el que he a ado es e ema mien as pe sigan las en ajas del plan,
pues has a que el in del mundo se cumpla no hay nada que me pa ezca an
bene icioso pa a la paz y la elicidad de es a pa e del mundo.
14 U ilizamos la siguien e edición: WILLIAM PENN, An Essay Towa ds he P esen and Fu u e
Peace o Eu ope, in od. de P. an den Dungen, Hildesheim/Zü ich/Nue a Yo k, Olms, 1983. Se
a a de un acsímil de la p ime a edición de 1693. El ex o de Penn es, con una cie a ecuencia,
ambiguo. Pe o enemos la sue e de ene la aducción al ancés de la misma época (quizá de 1697),
que se basaba en un ejempla que enía algunas e a as co egidas y mejo aba el ex o (c . DANIEL
SABBAGH, a . ci ., p. 101). El ex o en ancés es bas an e más cla o y, cuando hemos enido dudas
de cómo aduci un pasaje, nos hemos ayudado de la aducción ancesa, que ha sido edi ada en
e sión acsímil po P. an den Dungen: W. PENN, Essai d’un P oje pou end e la Pais de l’Eu ope
solide e du able, Yo k, Ebo P ess, 1986.
Hay ambién una aducción al i aliano en ARCHIBUGI, D. Y VOLTAGGIO, F. (eds.), Filoso i
pe la pace, Roma, Edi o i Riuni i, 1991, pp. 11-35 y o as a ias al ancés y al alemán. Asimismo,
hay una aducción al cas ellano de Gab iela Cobo en e-Legal His o y Re iew 16 (2013), pp. 1-21, que
nos pa ece demasiado li e alis a y a eces poco abie a al uso de las palab as en aquella época, lo que
di icul a en ocasiones la comp ensión del ex o, y del con ex o [no a del ad.].
15
La p ime a ase es una de las biena en u anzas que apa ecen en el E angelio según San Ma eo:
“Biena en u ados los que buscan la paz” (M 5,9 -u ilizo siemp e la aducción de la Biblia de
Je usalén y el modo habi ual de ci a la Biblia-). La segunda, que pod íamos aduci como “Que las
a mas dejen su luga al de echo”, es una ase de Cice ón (De o iciis, I, 22): se e ie e a la cos umb e
omana de los gene ales de deja a un lado las espadas y coge las ogas al en a en Roma, como
un símbolo de que sol aban el pode mili a y se ponían a desempeña un papel ci il. En la p ime a
edición hay una e a a pues pone “caedan ” en ez de “cedan ”, no así en la aducción ancesa [no a
del ad.].
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Sección I. De la paz y sus en ajas
No puede se un homb e, sino, más bien, una es a ua de b once o de
pied a, aquél a quien las ipas no se le e uel an cuando iene delan e las
sang ien as agedias de es a gue a, en Hung ía, Alemania, Flandes, I landa
y en el ma , cuando e la mo alidad de ho ibles y consumidos campamen os
y ejé ci os, así como la g an can idad de íc imas que de o ado es ien os y
olas han causado sob e ba cos y homb es desde 1688. Además de que odo
es o debe ía, con azón, a ec a a la na u aleza humana, pues odos somos de la
misma amilia, hay algo e dade amen e conmo edo que hace que el homb e
p uden e piense que una eno me esponsabilidad de i a de esa sang e y que
es as agedias no son algo sin impo ancia, especialmen e si se e lexiona sob e
la ince idumb e de la gue a, pues no se sabe cómo o cuándo acaba á, sob e
los g andes gas os que ocasiona y que [no se esuel e nada, pues] el iesgo
es an g ande como an es de la gue a. A eces se en bondades y p o echos
en lo con a io de la paz, mien as que en és a, al es la desg acia del géne o
humano, somos p opensos a sen i náuseas, como cuando al es ómago lleno le
epele el panal de miel. Y, como ese desa o unado caballe o, que, eniendo una
ma a illosa y buena muje po esposa, busca el place de compañías p ohibidas
y menos ag adables, y cuando se le ep ocha que abandona una elicidad mejo ,
dice que él pod ía, de en e odas las muje es, ama a su esposa, si no ue a su
esposa, aunque esa a i mación aumen a ía su obligación de p e e i la a ella,
así el que no podamos e el uso y el place de nues as comodidades, sino po
la ausencia de ellas, es una g an señal de la co upción de nues a na u aleza
y debe ía hace nos más p o undamen e humildes y es imula el eje cicio de
nues a azón hacia un más noble y jus o sen ido. Es como si no pudié amos
gus a el bene icio de la salud sino g acias a la en e medad, ni en ende la
sa is acción de es a colmados sino g acias a las enseñanzas de la mise ia,
ni inalmen e conoce la anquilidad de la paz sino po el su imien o y el
cas igo de los icios de la gue a. Y, sin luga a dudas, ésa no es la meno azón
po la que a Dios le place cas iga nos an ecuen emen e con la gue a. ¿Qué
podemos desea mejo que la paz, sino la g acia de dis u a la? La paz p ese a
nues as posesiones, pues no es amos en pelig o de a aques, nues o come cio
se da sin p oblemas y con segu idad y nos le an amos o nos acos amos sin
p eocupación. Los icos hacen lo ece sus posesiones y dan abajo a los
pob es abajado es; an a adelan e edi icios y di e sos p oyec os, an o po
u ilidad como po place . Se incen i a la labo iosidad, que ae iqueza y da
los medios pa a la ca idad y la bene icencia, que no son el meno ado no de
un eino o epública. Pe o la gue a, como los hielos de 1683 que hela on los
íos, congela odas esas comodidades de epen e y solidi ica los canales del
p og eso ci il de la sociedad. Al ico se le aco an sus ese as y los pob es se
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con ie en en soldados, lad ones o mue os de hamb e: no hay labo iosidad,
ni cons ucción, ni manu ac u as; y hay poca bene icencia y pocas ob as de
ca idad. Lo que la paz ae, la gue a lo de o a. No necesi o deci más sob e
es e ema, ya que las en ajas de la paz y las desg acias de la gue a son an as y
an e iden es pa a odas las men es bajo odos los ipos de gobie nos, sea el que
sea el que p edomina. Voy a pasa al siguien e pun o, que a a de los mejo es
medios pa a log a la paz, lo que conduci á a ab i el camino a mi p opues a.
Sección II. De los medios de la paz: la jus icia más que la gue a
Ya que la jus icia conse a la paz, consigue mejo la paz que la gue a.
Aunque “pax quae i u bello” (la paz es el in de la gue a) es un dicho usual y
en su sen ido p opio ue omada esa ase po Oli e C omwell como su lema,
el uso que gene almen e se hace de es a exp esión nos enseña que, hablando
con p opiedad y con anqueza, los homb es buscan sa is ace sus deseos
median e la gue a más que alcanza la paz y que, ya que iola án és a pa a
ob ene esos deseos, así se án di ícilmen e conducidos a pensa en la paz, a
menos que sus ape i os sean g a i icados de alguna mane a. Si echamos un
is azo a las his o ias de odos los iempos, encon a emos que los ag eso es
gene almen e son mo idos po la ambición, la anidad de la conquis a y la
g andeza del pode más que po el bien. Pe o como esos le ia anes apa ecen
a amen e en el mundo, in en a é enseguida hace e iden e que ellos no
hubie an sido capaces nunca de de o a la paz del mundo y engulli odos esos
países, como han hecho, si la p opues a que engo que hace pa a el bene icio
de nues o iempo p esen e hubie a es ado en p ác ica. La en aja que la jus icia
iene sob e la gue a se e po el éxi o de las embajadas, que muy a menudo
impiden la gue a, al escucha los alega os y los memo iales de jus icia en las
manos y bocas de la pa e pe judicada. Quizá ese de ene la gue a median e
las con e saciones en e embajado es pod ía, de algún modo, debe se a que los
p íncipes o los es ados buscan su p opia epu ación, a la pob eza que en ese
momen o ienen o a algún pa icula in e és o con eniencia, an o como a la
búsqueda de la jus icia. Pe o es cie o que, como ningún país puede jus i ica
la gue a sino po habe ecibido daños y po ene quejas echazadas, así la
gene alidad de las gue as iene su o igen en al p e ensión. Es o es mejo is o
y en endido en casa, pues lo que p e iene una gue a ci il en una nación es lo
que pod ía p e eni la ue a, es deci , la jus icia. Y emos que donde és a es
no ablemen e obs uida, la gue a se enciende en e los gobe nan es y el pueblo
en einos y es ados; la cual, aunque ue a ilegal po pa e del pueblo, emos
que nunca deja de da se y es o debe ía se un a iso pa a los p íncipes, an o
como si el pueblo u ie a de echo de hace la. Y yo debo deci que el emedio
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“P oyec os de Paz del Siglo de la Ilus ación”
(III. William Penn: el iniciado )
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 20, nº 40.
Segundo semes e de 2018. Pp. 789-811. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i40.33
es casi siemp e peo que la en e medad: los ag eso es a amen e alcanzan lo
que buscan, ni gozan, si iun an, de lo que espe aban. Y la sang e y la pob eza,
que usualmen e acompañan a la gue a, pesan más, an o en la ie a como
en el cielo, que lo que ellos pe de ían o su i ían si no hubie a gue a, o lo
que, median e és a, ellos alcanza ían po el in en o de mejo a su condición.
La decepción que causa la gue a pa ece se la oz del cielo y el juicio de Dios
con a esos iolen os in en os. Pe o, ol iendo al ema, di é que la jus icia
es el medio de la paz en e el gobie no y el pueblo y en e un es ado y sus
ecinos. Impide las con iendas y al inal acaba con ellas. Pues, además de que
en en a se du an e mucho iempo p oduce su imien o y miedo, los homb es
que es án bajo las leyes, son obligados a limi a sus deseos y enco es a la
sa is acción que la ley da. Así la paz es man enida po la jus icia, que es u o
del gobie no, como el gobie no lo es de las leyes de la sociedad, y és a, del
acue do.
Sección III. El gobie no: su o igen y in en odos sus modelos
El gobie no es un medio con a la con usión y un eno con a odo
deso den, una jus a ponde ación e incluso un equilib io: que uno no pueda
daña a o o ni a sí mismo po su desen eno.
Exis ió al p incipio sin con o e sias, como un pa imonio que el
p imogéni o o el amilia masculino más p óximo he edaban a la mue e del
pad e o cabeza de amilia. Pe o el iempo cambió es a mane a de gobe na
en cuan o el mundo se mul iplicó y llegó a ene o as exigencias y o mas.
Y es di ícil segui la pis a has a el o iginal, como lo es i de las copias a los
p ime os esc i os de asun os sag ados o ci iles. Es cie o que lo más na u al
y humano es el acue do, pues hace lib es a los homb es en cuan o és os
man ienen su libe ad po la e dade a obediencia a las eglas que ellos mismos
han es ablecido16. Ningún homb e es juez en su p opia causa; de lo con a io
se llega ía al deso den y a la sang e, que se han dado muchas eces cuando los
ciudadanos son jueces y e dugos. Pues ue a de la sociedad cada homb e es
su p opio ey y hace lo que se le an oja po su cuen a y iesgo. Pe o cuando se
inco po a a una sociedad, some e sus de echos a la con eniencia del odo, del
que ecibe aho a la con ap es ación de la p o ección, de modo que él no es
aho a su p opio juez, ni su engado , pe o ampoco lo es su an agonis a, sino
que el juez en e ambos es la ley en manos impa ciales. Y si él aho a si e a
o os an e los que an es e a lib e, él, a su ez, es ambién se ido po o os que
16
Se pod ía aduci “consen ” po “consen imien o”, que indica ía una cie a aquiescencia pasi a
del pueblo, pe o ex os como és e, y o os de Penn en la misma línea, nos hacen pensa que se ía mejo
aduci lo po “acue do”, que conno a una cie a ac i idad [no a del ad.].
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ac i idades en el a e dan a los homb es un conocimien o de sí mismos y del
mundo en el que han nacido, lo que es muy ú il y p ác ico, an o pa a ellos
mismos como pa a los o os. Lo impo an e es enseña les cómo sal a y ayuda ,
y no cómo daña y des ui . El conocimien o en gene al del gobie no, de las
cons i uciones pa icula es de los es ados de Eu opa y, sob e odo, la de su
p opio país son ap endizajes muy ecomendables. Es a educación hace al
homb e adecuado pa a el Pa lamen o y el Consejo del p opio país, pa a se
en iado a las Co es ex anje as y pa a se dipu ado en los Es ados impe iales
en el ex e io . Al menos, él es un buen ciudadano y es ú il pa a la ida pública
o pa a la p i ada, según se p esen e la ocasión.
En cuan o a la o a pa e de la objeción, la de no sabe se soldado en caso
de gue a, como Holanda en 1672, mi plan con es a po sí solo. De acue do
con él, no hab á más gue as, ni se busca án ocasiones pa a que las haya.
Ni se puede pensa que, después de que el Impe io Eu opeo es é en ma cha,
alguien man end á un ejé ci o que pudie a pone en pelig o la segu idad del
es o. Sin emba go, si se e necesa io, los Es ados Sobe anos pueden hace un
eque imien o a algún Es ado pa icula de po qué eclu a soldados o man iene
un o midable cue po de opas, pa a obliga le a e o ma o educi sus ejé ci os,
no sea que ése, man eniendo un g an cue po de ejé ci o, pueda so p ende a su
ecino. Pe o una pequeña ue za en cada es ado, como compe e y se acos umb a
a ene , impedi á cie amen e ese pelig o y des anece á cualquie miedo a eso.
La e ce a objeción es que hab á una g an al a de empleo pa a los hijos
más jó enes de las amilias y que los pob es, si no pueden se soldados, end án
que se lad ones. He con es ado a es o en mi espues a a la segunda objeción.
Con mi sis ema end emos más me cade es y ag icul o es, o in eligen es
na u alis as, si el gobie no es solíci o en la educación de la ju en ud, lo
que debe se la a ea más impo an e de odo gobie no, después de busca el
bienes a p esen e e inmedia o de su nación. Pues según es educada la ju en ud
en un país, así se á la siguien e gene ación; y el gobie no es a á en buenas o
malas manos, dependiendo de la educación de sus jó enes.
Voy aho a a la úl ima objeción: que los p íncipes y los es ados, a pa i
de la en ada en igo de es e plan, llega án a pe de su sobe anía, algo que
no pueden sopo a nunca. Pe o es o ambién, si se mi a a en amen e, es una
equi ocación, pues ellos man ienen su sobe anía en su p opio e i o io, como
siemp e. No se disminuye ni el pode sob e su pueblo ni los usuales ing esos
que és e paga. Se ían más bien los gas os de gue a los que se educi ían
siguiendo es e plan y así los ing esos de los p íncipes es a ían mejo u ilizados
en p o echo público. Los es ados sobe anos siguen siendo lo que e an, pues
ninguno iene sobe anía sob e o o. Y si es o es llamado “pé dida de pode ”, lo es
sólo po que el pez g ande no puede aga se a los pequeños17, pues cada es ado
17
F ase que pa ece se de Va ón y que es ci ada po Jus o Lipsio (De cons an ia -1584-, II, 25) y
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es igualmen e de endido de los a aques de o os e inhabili ado pa a come e los.
“Cedan a ma ogae” es una ma a illosa di isa, la oz de la paloma, la ama
de oli o de la paz. És a es una bendición an g ande que, cuando le place a Dios
cas iga nos se e amen e po nues os pecados, nos azo a, gene almen e, con
la a a de la gue a. Y la expe iencia nos dice que no hay nada que deje unas
ma cas más p o undas as de sí.
Sección X. De los bene icios eales que su gen de es a p opues a de paz
Llego a mi úl ima sección en la que enume a é algunos de los muchos
bene icios eales que b o an de mi p opues a pa a la p esen e y u u a paz de
Eu opa.
Quizá de ellos no sea el meno , espe emos, p e eni el de amamien o de
an a sang e humana y c is iana, pues algo an o ensi o a Dios y an e ible
y dolo oso pa a los homb es debe coloca a nues o p oyec o más allá de oda
posible objeción. Pues, ¿qué se puede da a los soldados mue os a cambio
de su ida y su alma? Y aunque los je es de los gobie nos es án a amen e
pe sonalmen e expues os a la gue a, sin emba go, es un debe que les incumbe
ela po la ida de sus pueblos, pues, sin ninguna duda, son esponsables an e
Dios po la sang e que es de amada a causa de sus ó denes. Así, además de las
pé didas de muchas idas, muy impo an es pa a cualquie gobie no, an o pa a
el abajo como pa a la p opagación de la nación, se án e i ados los g i os de
an as iudas, pad es y hué anos, g i os que no pueden se muy ag adables a
los oídos de cualquie gobie no y que son la consecuencia na u al de la gue a.
Hay o o bene icio mani ies o que edunda en p o echo de la C is iandad
median e es e medio pací ico: se ecupe a á a los ojos de los in ieles la
epu ación del c is ianismo, que se ha empañado en g an medida po las muchas
sang ien as e injus as gue as de los c is ianos, no sólo con los in ieles, sino
en e ellos. Pa a e güenza de la san a e c is iana, los c is ianos, que se glo ían
en el nomb e de su Sal ado , han sac i icado mucho su c édi o y su dignidad
po sa is ace sus pasiones mundanas, con la misma ecuencia con la que han
sido exci ados po los impulsos de la ambición y la enganza. No siemp e han
es ado en su de echo al inicia las gue as, ni se han man enido al hace las en
los lími es que el de echo p esc ibe. Y no sólo c is ianos con a o os c is ianos,
sino incluso con a he manos de la misma con esión c is iana se han manchado
las manos con la sang e de o os, in ocando y pidiendo con odas sus ue zas
al buen y mise ico dioso Dios que hicie a p ospe a sus ejé ci os pa a des ui
a sus he manos. Y eso que su Sal ado les había dicho que Él había enido a
sal a y no a des ui las idas de los homb es, a da y plan a la paz en e los
se encuen a en Spinoza (T ac a us Theologico-Poli icus -1670-, XVI, 189) [no a del ad.].
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homb es. Y si, en algún sen ido, se puede deci que Él en ía la gue a, és e
es el de la gue a san a, e dade amen e. Pe o és a es con a el demonio, no
con a las pe sonas de los homb es. De odos los í ulos que se pueden a ibui a
nues o Sal ado , el de p íncipe de la paz18 nos pa ece el más glo ioso y ambién
el más ag adable. Esa es la na u aleza, la misión, la ob a y el in bendi o de la
enida a es e mundo de Aquél que c ea y p ese a nues a paz con Dios. Y es
e dade amen e ema cable que en odo el Nue o Tes amen o sólo una ez es
llamado “león”19, pe o mucho más ecuen emen e se le cali ica de “co de o
de Dios”20, pa a enseña nos su pací ica, mansa e inocen e na u aleza. Y los
que desean se discípulos de su c uz y de su eino, pues la c uz y el eino son
insepa ables, deben asemeja se a Él, como nos dicen San Pablo, San Ped o y
San Juan. Y no se nos dice que el co de o yace á jun o al león, sino que el león
yace á jun o al co de o21, es deci , que la gue a cede á a la paz y que el soldado
se con e i á en e emi a. Con oda segu idad, los c is ianos no debe ían se
p opensos a la lucha, ni p on os a la cóle a con a o os, y menos en e ellos;
y oda ía menos aún pa a consegui los incie os y pasaje os gozos de es e
mundo in e io . Y no hay ninguna excepción pa a es a doc ina. Aquí hay un
amplio campo en el que el e e endo cle o de Eu opa puede abaja , pues iene
pode sob e los p íncipes y el pueblo. Ellos pueden ecomenda es e plan y
es o za se po di undi los medios de paz que es oy o eciendo, que acaba án
con la sang e y la iolencia. Y así la azón, y no la espada, se á el juez en un
deba e lib e, de mane a que ambos, el bien y la paz, que son el deseo y el u o
de gobe nan es sabios, así como la bendición de odo país, engan éxi o en el
es ablecimien o de es a p opues a.
El e ce bene icio es que aho a dine o, an o al p íncipe como al pueblo
y, po an o, impide aquellas encillas y malen endidos en e ellos que suelen
segui a los de o ado es gas os de la gue a. Y posibili a las acciones públicas
pa a la educación, la bene icencia, las manu ac u as, e c., que son las i udes
del gobie no y el esplendo de los países. Ni es és a la única en aja que se
sigue pa a los es ados en cuan o al dine o y a una buena adminis ación, a
cuyo se icio y elicidad se dedica es e pequeño discu so, pues aho a el g an
gas o que equie en ecuen es y espléndidas embajadas y odos sus apéndices
en cuan o a espías y se icios de in o mación, que incluso en los gobie nos
más p uden es han consumido g andes sumas de dine o y que ambién han
gene ado algunas p ác icas inmo ales, como co ompe a los si ien es pa a
que aicionen a sus seño es e elando sus sec e os, lo que no ecomiendan ni la
i ud c is iana ni la de los an iguos omanos. Pe o en el sis ema que p opongo,
como no hay nada que eme , hay poco que espia , y, po an o, o la comp a
18
Is 9, 5 [no a del ad.].
19
Ap 5, 5 [no a del ad.].
20
Jn 1, 29 y 36. Muchas eces en el Apocalipsis [no a del ad.].
21
Is 11, 6 [no a del ad.].
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de si ien es se ía más ba a a o es e gas o pod ía aho a se o almen e. Pod ía
menciona las pensiones a las iudas y a los hué anos de los que mue en en las
gue as o a los que han quedado discapaci ados en ellas, lo que supone un g an
gas o pa a algunos países.
Nues a cua a en aja es que las illas, ciudades y países que pod ían
echa se a pe de po la u ia de la gue a, son p ese ados; una bendición que
debe ía se bien en endida en Flandes y Hung ía y sob e odo en las on e as
de los es ados, que son casi siemp e los escena ios de saqueos y mise ia, de
lo cual las his o ias de Ingla e a y Escocia nos in o man su icien emen e, sin
ene que busca o os ejemplos más allá del ma .
El quin o bene icio de es a paz es la acilidad y segu idad de los iajes
y del á ico, una elicidad nunca conocida desde que el Impe io Romano
se ompió en an os es ados sobe anos. Y podemos ácilmen e concebi la
comodidad y la en aja de iaja a a és de los países de Eu opa median e un
sal oconduc o de cualquie es ado sobe ano de ella, que es a Liga y Es ado
de paz na u almen e da á po álido. Los que han iajado a Alemania, donde
hay una g an can idad de es ados sobe anos, conocen la necesidad y el alo
de es e p i ilegio, po las muchas pa adas y con oles con que se opan en su
camino. Eso mismo lo comp ueban los que han hecho el g an ou de Eu opa.
Es o iene las en ajas que p opo ciona ía una mona quía uni e sal, pe o sin
ene las des en ajas que és a ocasiona, pues, si oda Eu opa ue a un Impe io,
aunque se goza a de es as en ajas, las p o incias que aho a cons i uyen los
einos y los es ados de Eu opa, es a ían en penu ia económica a causa de las
g andes sumas de dine o que end ían que emi i a la sede impe ial, y ambién
a la ambición y a a icia de sus a ios p ocónsules y gobe nado es, así como
a las g andes asas que hab ían de paga a las nume osas legiones de soldados
que es os países end ían que man ene pa a su p opio some imien o; odos
es as pe sonas al se icio de la mona quía uni e sal no mos a ían el in e és
po los súbdi os (al ene allí un u u o incie o y que e cons ui su p opia
o una) que sus p opios espec i os sobe anos siemp e han mos ado po ellos.
Así que, se gobe nados po p íncipes o gobie nos na i os, con las en ajas
de esa paz y segu idad [en oda Eu opa] que pod ían hace a ac i a a una
mona quía uni e sal, es algo peculia de nues a p opues a y, po esa azón,
hay que p e e i la.
O a en aja es la g an segu idad que end án los c is ianos con a las
incu siones de los u cos, incluso en su momen o de mayo pujanza. Hab ía
sido imposible pa a la Pue a22 habe p e alecido an a menudo y an o sob e
la C is iandad, si no hubie a sido po la desp eocupación, o la in encionada
22
Es la denominación que gene almen e se daba en ese iempo a la co e del sul án de u no y, po
ex ensión, al impe io u co. El nomb e p o enía de la impo ancia que pa a ellos enía la pue a de
en ada al palacio en Es ambul del G an Visi del Sul án [no a del ad.].
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conni encia, cuando no ayuda, de algunos p íncipes c is ianos. Y po la misma
azón, si ningún mona ca c is iano se a en u a a opone se o ompe al Unión,
el G an Seño de los u cos se encon a á a sí mismo obligado a es a de
acue do [con la Unión Eu opea] pa a la segu idad de lo que él iene en Eu opa;
y así él sen i á con oda cla idad que esa Unión es un pode que le supe a. Las
uegos, lág imas, aiciones, sang e y de as ación que la gue a ha cos ado
en la C is iandad, especialmen e du an e esos dos úl imos siglos, deben se
añadidas al c édi o de nues a p opues a, y la bendición de la paz, po an o,
debe se ecomendada sin a ogancia.
La sép ima en aja de una Die a Impe ial, Pa lamen o o Es ados de
Eu opa es que engend a á y aumen a á la amis ad pe sonal en e p íncipes y
gobie nos [pe enecien es a es os Es ados de Eu opa], lo que iende a a anca
de aíz las gue as y a plan a la paz en un e eno p o undo y uc í e o. Los
p íncipes ienen cu iosidad de e las co es y ciudades de o os países y lo
ha ían, como lo hacen los pa icula es, si pudie an segui sus inclinaciones con
segu idad y de mane a na u al. Se ía un g an mo i o de paz pa a el mundo
el que pudie an con e sa unos p íncipes con o os lib emen e, ca a a ca a,
y dándose y ecibiendo ecíp ocamen e en pe sona mues as de co esía y
amabilidad. Una hospi alidad que deja ales e ec os as de sí di ícilmen e
pe mi i ía que los asun os o dina ios llegasen a p o oca equí ocos o peleas de
unos con a o os. La emulación se ía da mues as de bondad, leyes, buenas
cos umb es, educación, a es, cons ucciones y, en pa icula , a aquellas cosas
que se e ie en a la bene icencia, la e dade a glo ia de los gobie nos de los
países donde los mendigos son an a os como en o os países se ía a o no e
ninguno.
Y no es és a la única en aja de i ada de es a libe ad y es os con ac os
pe sonales en e los p íncipes, pues el a ec o na u al, que emos aho a pe dido,
se ía p ese ado cuando sus hijos, o sus he manas se casasen con pe sonas
de o as co es. El p esen e es ado de insegu idad de los p íncipes les p ohíbe
dis u a de los a ec os na u ales que se dan en las amilias p i adas, po que,
desde el momen o en que una hija o una he mana es casada con un miemb o
de o a casa eal, la na u aleza es some ida a los in e eses, y las elaciones no
se le an an sob e sólidos y encomiables undamen os, sino sob e la ambición
o una injus a a a icia. Digo, pues, que es a libe ad, que es el e ec o de nues a
p opues a de paz, es au a ía la na u alidad en su jus o sen ido y dignidad en
las amilias de los p íncipes, a los que les da ía la sa is acción que compo a
al se p ese ada en su p opia condición. Aquí las hijas pod ían solici a
pe sonalmen e a sus pad es, y las he manas a sus he manos, que man u ie an
un buen en endimien o con sus ma idos; y así es segu o que p e alece ía la
na u aleza, al no es a aplas ada po la al a de elaciones pe sonales y po
sinies os in e eses, sino ac i ada po la is a y el a o animado de es e ipo
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de elaciones ce canas. Los p íncipes no pod ían esis i se a los más a ec i os
eque imien os de an pode osos eque ido es, como son sus hijos, sus nie os,
sus he manas, sus sob inos o sus sob inas; y, a la in e sa, los hijos no pod án
esis i se a los eque imien os a ec uosos de sus pad es o las he manas a los
eque imien os ca iñosos de sus he manos, y así se man end ían y p ese a ían
sus p opias amilias median e un buen en endimien o en e sus ma idos y los
miemb os de sus amilias.
Pa a conclui es a sección, hay aún o a en aja mani ies a que se sigue de
es e a o y buen en endimien o que, a mi pa ece , debe ía se muy a able en e
los p íncipes, a sabe , que pod ían po sí mismos elegi esposas po amo , y no
po in e és median e un apode ado, lo que es un mo i o innoble y que a amen e
engend a y man iene esa e nu a que debe ía habe en e los homb es y sus
muje es. Se a a de una sa is acción que muy pocos p íncipes han conocido
y que debe ía ene p e e encia sob e odos los o os place es; lo cual me ha
lle ado a menudo a pensa que la en aja de los homb es pa icula es po
su ida amilia con espec o a los p íncipes es su icien e pa a equilib a su
g an pode y glo ia, que es án más en la imaginación que en la ealidad y
que son a menudo algo ilíci o, mien as que los a ec os en la ida amilia son
algo na u al, sólido y encomiable. Además, el amo de los pad es po sus hijos
an es de que se casen, lo que sucede a amen e aho a en los p íncipes, iene
una amable y gene osa in luencia sob e su descendencia; pues, median e ese
ejemplo, hace de ellos, a su ez, mejo es ma idos y esposas. Es o p e iene en
g an medida el amo ilíci o y los daños que esas in igas suelen p o oca . ¡Qué
odio, enemis ad, gue as y desolaciones han su gido en odos los siglos de las
enemis ades en e los p íncipes y sus esposas! ¡Qué an ina u ales sepa aciones
en e sus niños y qué uina pa a sus amilias, cuando no la pé dida de sus países
a causa de ello! Aquí enemos una mane a de e i a lo, un modo que es na u al
y e icaz, que hace elices a los p íncipes y ambién a su pueblo. Pues siendo la
na u aleza eno ada y o alecida po esas mu uas señales de amo y exp esiones
de ca iño, que he mencionado, deja á sua es y amables imp esiones en la
men e de los p íncipes, de modo que la co e y el país pe cibi án ácilmen e
y sen i án esos buenos e ec os, especialmen e si ienen la sabidu ía de mos a
que se in e esan en el bienes a de los niños y de los pa ien es de sus p íncipes.
Pues eso no sólo les inclina a los p íncipes a se buenos, sino que hace que esos
pa ien es lleguen a se pode osos ep esen an es de las pe iciones del pueblo, si
alguna al a de en endimien o sucedie a in elizmen e en e él y sus sobe anos.
Así inaliza es a sección. Aho a queda conclui es e discu so, en el que, si no he
ag adado a mi lec o o cumplido sus espe anzas, me consuela habe lo in en ado
y no habe le cos ado ni mucho dine o ni mucho iempo, pues la b e edad es una
excusa, si no una i ud, cuando el ema no es ag adable o es á mal ealizado.
810 F ancisco Ja ie Espinosa An ón
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 20, nº 40.
Segundo semes e de 2018. Pp. 789-811. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i40.33
Conclusión
Conclui é mi P opues a de una sobe ana o impe ial Die a, o Pa lamen o
o Es ados de Eu opa, con lo que he a ado an es y que cae bajo la mi ada de
oda pe sona in e esada que iene en cuen a su pa icula expe iencia den o de
su p opio es ado. Po las mismas eglas de jus icia y de p udencia, po las que
los pad es y amos gobie nan a sus amilias, los magis ados a sus ciudades,
los gobie nos a sus epúblicas, y los p íncipes y los eyes a sus p incipados
y einos, Eu opa pod ía ob ene y p ese a la paz en e sus sobe anos, pues
las gue as son duelos en e p íncipes. Y así como el gobie no en los einos
y es ados impide que los homb es sean jueces y pa e de sus p opias causas,
anula en los pa icula es las pasiones de hace daño, o de enga se, y suje a
an o a los g andes como a los pequeños a las eglas de jus icia, de modo que
la iolencia no pueda us a u op imi el de echo, ni un ecino pueda hace
ale su independencia y su p opia sobe anía sob e o o ecino, pues el uno
y el o o han abandonado esa o igina ia p e ensión de au onomía sobe ana en
bene icio de la sociedad y po su paz, así aplicando sensa amen e es o a oda
Eu opa y a sus pa es, no se á di ícil concebi o elabo a , ni ampoco ealiza ,
el Plan que he p opues o.
Y pa a un mejo en endimien o y pe eccionamien o de la idea que p esen o
a los p íncipes sobe anos y a los es ados de Eu opa pa a la segu idad y la paz
de és a, debo ecomenda examina el In o me sob e las P o incias Unidas
de Si William Temple, que es un ejemplo y una con es ación, en la p ác ica, a
odas las objeciones que pudie an adelan a se con a la p ac icabilidad de mi
p opues a. Más aún, es una expe iencia que no sólo iene a nues o caso, sino
que supe a las di icul ades que pueden hace discu ible su ejecución. En él
encon amos es ipos de sobe anías que cons i uyen los Es ados Gene ales.
Los conside a é en sen ido in e so: p ime o, los Es ados Gene ales mismos;
después ienen los es ados que los cons i uyen, que son las p o incias, lo que
co esponde ía en nues a p opues a a los es ados sobe anos de Eu opa, que
po sus dipu ados an a compone la Die a, el Pa lamen o o los Es ados de
Eu opa. Y, po úl imo, es án las di e sas ciudades de cada p o incia, que son
pode es polí icos dis in os e independien es en e sí y componen la sobe anía
de las p o incias, como las p o incias componen los Es ados Gene ales en
La Haya.
Con ieso que engo la pasión de desea e ien emen e que el hono de
p opone y ealiza an g an y buen plan co espondie a, de en e odos los
países de Eu opa, a Ingla e a, como su designio y p epa ación se debie on
a la sabidu ía, jus icia y alo de En ique IV de F ancia, cuyas supe io es
cualidades ele a on su na u aleza sob e la de sus an eceso es y con empo áneos
y me ecidamen e se ganó el í ulo de “En ique el G ande”. Pues él es aba a
811
“P oyec os de Paz del Siglo de la Ilus ación”
(III. William Penn: el iniciado )
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 20, nº 40.
Segundo semes e de 2018. Pp. 789-811. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i40.33
pun o de comp ome e a los P íncipes y Es ados de Eu opa a un equilib io
polí ico, cuando la acción española, po ese mo i o, conspi ó y come ió su
asesina o po las manos de Ra aillac. No engo miedo de se censu ado po
p opone un medio pa a la paz p esen e y u u a de Eu opa, que no solo e a
el plan, sino ambién la glo ia de uno de los más g andes p íncipes que hayan
einado nunca en Eu opa. Y se e p ac icable en la cons i ución de uno de
los más sabios y pode osos es ados de Eu opa [Holanda]. Pa a conclui , engo
poca esponsabilidad en es e asun o, pues, si iene éxi o, no end é ningún
me ecimien o, pues el ejemplo de es e g an ey nos enseña que es adecuado y la
His o ia de Si William Temple nos mues a, median e un ejemplo incompa able,
que puede se hecho. Y es necesa io que sea hecho aho a po las inmensas
mise ias que su e Eu opa. Mi pa e es sólo habe lo pensado en es a coyun u a
y habe lo pues o a la luz pública pa a la paz y p ospe idad de Eu opa.