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Reseña de la obra de Annie Leonard “Historia de las cosas” (FCE, 2010)

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Reseña de la obra de Annie Leonard “Historia de las cosas” (FCE, 2010)

Author: Navarro Reyes, Jesús
Year: 2011
Source: https://idus.us.es/bitstreams/6e0681d5-7811-4fd9-b695-0ae1d77c0f58/download
THE VARIOUS AND SHIFTING POSITIONS OF THE PHILOSOPHER 221
SECCIÓN
BIBLIOGRÁFICA/
REVIEWS
A gumen os de Razón Técnica, nº 14 2011, pp. 213-220
ANTONIO CALLEJA LÓPEZ – FEDERICA LUCIVERO
A gumen os de Razón Técnica, nº 14, 2011, pp. 213-220
222
PARENTE, D.: Del ó gano al
a e ac o. Ace ca de la dimensión
biocul u al de la écnica, La Pla a,
Edulp, 2010. 263 pp.
Las cues iones conce nien es al
signi icado de “ écnica” han enido,
a lo la go de la his o ia y más ema-
izada en es e úl imo siglo, di e en-
es sen idos. Pod ía deci se que,
con empo áneamen e, las cues io-
nes de la écnica se han complejiza-
do cada ez más. Las causas de ello
son a ias. En p ime luga desde
una concepción ilosó ica- an opo-
lógica, se a a de compensa cie -
os desequilib ios que ha gene ado
la écnica en endida según el con-
ex o. Es a de inición que ha sido
abajada po la eo ía sus ancialis-
a, conside a que son los aspec os
cul u ales y polí icos los que han
degene ado los p oblemas y a an-
ces ac uales de la écnica. Pe o
undamen almen e las cues iones e
in e oga o ios de un “po qué” el
homb e necesi a de cie os ins u-
men os pa a sob e i i . En és e
sen ido, la llamada “ eo ía sus an-
cialis a” de la écnica, in en a su-
pe a la dico omía a i icial/na u al
desde una concepción polí ica que
implica inclui las discusiones ciu-
dadanas y democ á icas en o no a
los desa ollos ecnológicos.
Po o a pa e, la eo ía ins umen-
alis a e ie e al a amien o del
obje o écnico como ex e io u
obje i ado, en donde se buscan
compensaciones de ipo biologicis-
as, al como el concep o an aba-
jado a lo la go del lib o, que es el
de p ó esis. Aquí debe íamos de e-
ne nos ya que el abajo de Pa en e
p opone, desde el ni el II de ins-
umen alización compensa las
cues iones p o ésicas con las é ico-
polí icas y que es o úl imo se en-
ienda como un ho izon e de sen ido
que con o ma lo p ime o. Los ni e-
les de ins umen alidad comp enden
en p ime luga , o “ni el 0”, la
capacidad en odos los se es i os
de supe i encia. Es o signi ica,
c ea medios u obje os cuyo in sea
la de sob e i i . El “ni el I” iene
como ca ac e ís ica gene al la capa-
cidad humana pa a esol e p o-
blemas po medio de la ab icación
de ú iles que, median e el uso, de i-
nen su unción. El “ni el II”, en el
cual Pa en e se de iene, implica
pensa a los obje os écnicos de
o ma es a égica, es deci , un obje-
o “diseñado como p ác ica colec i-
a enma cada en una cul u a”
(2010: 201). La azón, o una de las
azones po medio de la cual el
au o de alla el ni el de ins umen-
alidad II es la necesidad de pensa
a la ecnología en é minos cul u a-
les. Ello se debe a que an o la con-
cepción p o ésica como la de com-
pensación, han conside ado las
condiciones de posibilidad biológi-
cas pa a la apa ición de la écnica y
po ende, han deslegi imado el
aspec o social de al su gimien o.
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SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA
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O a de las azones es la de cómo se
han en endido en el con ex o biolo-
gicis a, los a e ac os. Pues se han
comp endido como obje os manipu-
lables jus amen e po habe se en-
endido como obje os que nada
ienen que e con el homb e y que
en consecuencia, ienen su p opia
dinámica independien emen e de
quien in e enga. Es o, y Pa en e lo
menciona con inuamen e en su
ex o, no implica desdeña o aboli
el signi icado biológico écnico de
los a e ac os, sino más bien com-
plemen a lo con la dimensión é ico-
polí ica como así econoce el ol
ac i o de los agen es que p oducen
y usan los a e ac os po ellos c ea-
dos. Pe o no sólo es el signi icado
p ác ico de la écnica lo que da
luga a c í icas ace ca de lo que se
en iende po ella, sino que la ede-
inición semán ica del concep o
“ écnica” es o a de las conside a-
ciones suje a a c í ica en el ámbi o
de la iloso ía de la écnica. Ello se
debe no a es a al ma gen de odo
a ance ecnológico po se “dañi-
no”, sino en ende és e a ance des-
de su alo cul u al y simbólico.
El p esen e es udio y siguiendo con
la dimensión cul u al que el abajo
de Pa en e p opone, iene como
ins umen o econcilia an o el
signi icado semán ico de la écnica
como se sus dimensiones é icas,
es é icas y polí icas. En ende que
la écnica o su de inición es p oduc-
o his ó icamen e de desequilib ios
y equilib ios semán icos y p ác i-
cos, jus i ica un exhaus i o análisis
ace ca de lo que se en iende po
ejemplo po “sis emas écnicos” o
“ ecnología”. Es os concep os son
de hecho, p oduc o de en ende
semán icamen e a la écnica como
al. Desde el pun o de is a p ác i-
co, el su gimien o de las ins i ucio-
nes legales han con ibuido a las
conside aciones ambién semán icas
de la écnica. Un ejemplo de ello es
que lo ecnológico se asocia con la
ag esi idad o iolencia que incluso,
ha lle ado a ca ás o es como gue-
as y descon oles sociales. El
acen o en es e sen ido, se pone en el
a e ac o usado y c eado pa a “des-
ui ” pe o no en el agen e, sis ema
de agen es o in enciones mo ales y
polí icas que in e ienen en la c ea-
ción de obje os écnicos. Así pues,
desde el con ex o ac ual de cómo se
en iende la écnica, es necesa io
ompe los esquemas o p ejuicios
ace ca de los usos de obje os écni-
cos y ol e a moldea una concep-
ción c í ica ace ca de cómo se com-
p ende y bajo qué é minos y ci -
cuns ancias polí icas, a la écnica.
El lib o eco e oda es a concep-
ción. Es a di ido en cua o capí u-
los; el p ime o de ellos, na a la
concepción p o ésica de la écnica
como e ec o compensado de la
na u aleza. El segundo, abaja las
cues iones de la écnica desde la
eo ía ins umen alis a poniendo de
elie e la igu a del ins umen o
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comp endiéndolo como un esquema
de “p oblema/solución”. El e ce o
abaja las ideas de la eo ía sus an-
cialis a de la écnica, especialmen e
desde las concepciones de Heideg-
ge y Winne , pa a inalmen e
compensa es os dos modelos que
Pa en e p opone uni . Pues no que-
da se solamen e en la ca ego ía
ins umen alis a de la écnica sino
complemen a la con la sus ancialis-
a. En és e sen ido la p opues a de
Pa en e es que sólo desde la “ins-
umen alidad del ni el II” es posi-
ble ede ini el concep o de écnica
y así in eg a an o los aspec os
biológicos y cul u ales. Desde és e
pun o de is a, la concepción ins-
umen alis a se ha is o supe ada
po los plan eos esolu i os que
p e endía desde el pun o de is a de
la écnica. De hecho, el lib o mues-
a que oda concepción biologicis a
necesi ó ecu i a la es e a de lo
cul u al pa a ede ini se.
Los apo es del abajo de Pa en e
p esen an pues, a ios aspec os
impo an es. En p ime luga , la
in e ención de los aspec os é icos
y polí icos en el concep o de lo
écnico como modelo p o ésico de
compensación. En segundo luga , la
dimensión cul u al con la que aba-
ja el concep o de “ écnica” en en-
diéndola como la indagación ace ca
de cómo es posible “ab i mundos”
en la p egun a “pa a qué” habla en
é minos de p oblema/ solución. Y
en e ce luga , la con e gencia que
es ablece en e el obje o écnico y el
ámbi o in e p e able del mismo, es
deci , cómo se en iende lo que se
de ine po “ écnica” y bajo qué
con ex o se modela su signi icado.
Es os apo es pe mi en en ende ,
desde el lúcido abajo del au o ,
cómo es posible maneja nos en un
mundo en donde la écnica siemp e
iende a una supues a “ esolución”
social. Es deci , la écnica y los
obje os o p oducciones écnicas, se
inclinan más a esol e que a des-
ui , a compensa que a desequili-
b a . Sin emba go, y al como Pa-
en e lo abaja en su ex o, no de-
be ía en ende se a la écnica, ni a
los a e ac os écnicos en és e sen i-
do, sino que debe ía comp ende se
como e ec o de una se ie de des-
equilib ios p o enien es de o os
signi icados his ó icos que se han
legi imado como al.
El lib o pues, p esen a es as di icul-
ades, soluciones semán icas y
p ác icas del concep o “ écnica”
p oponiendo una no edosa o ma
de pensa la desde una es e a biocul-
u al. En és e sen ido Pa en e es un
especializado en el ema y como
p oduc o de su abajo de esis doc-
o al, ha concluido es e p o undo
análisis que me ece se es udiado y
abajado c í icamen e. Así, esul a
necesa io pensa desde una pe spec-
i a ilosó ica a la écnica y no
incen i ando o no su desa ollo,
sino pensándola pa a nues as so-
ciedades ac uales y u u as desde su
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undamen o. En es e sen ido, es
necesa io lee uno de los pocos
abajos que en A gen ina se ha
ealizado en lo que concie ne a la
“ iloso ía de la écnica” y que es el
abajo de Diego Pa en e. Una dis-
ciplina ecien emen e abajada y
disciplinada en el ámbi o de la
iloso ía, ayuda ía cla amen e a
pensa a la écnica no desde un
pun o de is a canónico, sino desde
odas sus a iables, posibilidades y
p oblemas.
CATALINA NORA BARRIO
Uni e sidad Nacional de
Ma del Pla a, A gen ina
GONZÁLEZ R.-ARNÁIZ, G.:
Cibe humanismus. Una é ica pa a
el habi an e de la sociedad ecno-
lógica, CICTES-DOSS, Mad id-
Se illa, 2010. 260 pp.
En con a del ap esu ado inal de
las humanidades, quedan cues iones
especialmen e ele an es y u gen es
que con es a ambién en es e siglo.
Y desde luego el enso con lic o
en e lo, así llamado de o ma gené-
ica como “humanismo” y la igual-
men e gene alizada “ ecnología”,
es á muy lejos de habe se esuel o.
Po ello Cibe humanismus es un
lib o que no se con o ma sólo con
un eco ido his ó ico más o menos
e udi o sob e algunas cues iones
ilosó icas, sino que pone encima
de la mesa un p oblema que, dicho
o eguianamen e, se en en a al
“ ema de nues o iempo”. Lo cibe
o cybe es así la quin aesencia del
cambio ecnológico, algo que odo
el mundo en iende agamen e cuál
sea su signi icado pe o que es á
lejos de comp ende ealmen e en
sus úl imas consecuencias. Lo cibe
ab e así odo un e i o io nue o
donde la ida co idiana se ans o -
ma; donde an o lo polí ico (Win-
ne ) como lo é ico (González A -
naiz) han de se cuidadosamen e
e o mulados pa a e i a so p esas
desag adables. Tal como indica la
p opia adición ilosó ica el huma-
nismus (sin el cybe ) es ambién, y
en muchos sen idos, la a ea pe dida
de la iloso ía en los dos úl imos
siglos, o así lo a i maba adical-
men e Heidegge (Ca a al huma-
nismo) y con inúa sos eniendo, de
o ma con usa, algunos de sus epí-
gonos como Pe e Slo e dijk (No -
mas pa a el pa que humano). En
medio nacen endencias celeb a o-
ias de es e in del homb e y sinsen-
ido del humanismo que apues an
po una mejo a adical de lo huma-
no a a és de la ecnología. Pe icli-
ado el humanismo pa ece que solo
queda si io pa a el anshumanismo
y el pos humanismo. La cues ión
que a a es e lib o es así de plena
ac ualidad. Tal como apa ece indi-
cado en el p ólogo, el obje i o
eside en e en qué é minos po-
demos habla de nue o de lo huma-
no en una sociedad ecnológica. Y
A gumen os de Razón Técnica, nº 14, 2011, pp. 223-252
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pa a ello A naiz econs uye una
desc ipción de la sociedad y sus
elaciones con la ciencia y la ecno-
logía desde el pun o de is a his ó-
ico pa a con inua con el análisis
de una sociedad que ya se de ine
esencial y adicalmen e como ec-
nológica. Las dos úl imas pa es,
an o el capí ulo cua o como el
apéndice, p oponen la posibilidad
de econs ui un cibe humanismo
como o ma de iden i ica las pau-
as pa a guia se en es e mundo
globalizado y i ualizado. Insis i-
mos, el ema del lib o es de ex ema
impo ancia y eclama un luga
cen al en la discusión ilosó ica
ac ual. Des ela ambién los dé ici s
que p o ienen an o de la pe spec i-
a humanis a como de la ecnológi-
ca. Y concluye con la econs uc-
ción mo al de ambos dos. El plan-
eamien o de A naiz se alinea así
con una c í ica, en sen ido de análi-
sis, de la ecnología a la que se
puede alinea con o os au o es. Sin
cae en una ácil ecno obia ambién
e i a los can os de si ena p opios de
anshumanis as adicales y ecnó i-
los. Hace cie a la ase de Wi -
gens ein “el mundo al como me lo
encon é” y po ello in en a o ien a
el discu so hacia una al e na i a
eal.
En el lib o se ap ecian cie os posi-
cionamien os ealmen e impo an-
es. En la discusión sob e la “cibe -
cul u a” se no a que el peso del
análisis ecae an es en lo humanís i-
co que en lo ecnológico. Es o es
complemen e co ec o aunque ol i-
dado con ecuencia: la ecnología
no iene un ca ác e e lexi o capaz
de da cuen a de las p opiedades
é icas y mo ales de sus cons uc os.
De hecho cuando los ecnólogos
quie en e lexiona sob e sus p o-
pias ob as ienen que c uza una
línea que los con ie e en p o o o
c ip o ilóso os. Un caso cla o es el
de Richa d S allman, quien en su
c uzada po el so wa e lib e ha de
acudi a é minos é icos y polí icos
que no se encuen an en ninguno de
los enunciados ecnológicos. Habla
de libe ad, de abie o (open) e ie e
an es a una cualidad mo al y é ica
que a un so wa e de e minado. No
es casual que se ligue la idea de lo
“open” a la sociedad abie a poppe-
iana o que el bien como idea egu-
la i a kan iana sea una magní ica
he amien a pa a explica la impo -
ancia de los nue os comunales
elec ónicos. Siguiendo a Ca l Mi -
cham, A naiz acep a que los dos
modos de pensamien o - ecnocien-
í ico y humanís ico- no son simé-
icos. El humanís ico iene una
capacidad de au o e lexión que no
iene el ecnocien í ico. También el
análisis de lo pos humano iene
ligazón con quizás uno de los lib os
más in eligen es sob e cibe cul u a,
el de Ka hleen Hayles, How We
Became Pos -Humans, en donde se
a a de explica lo pos humano
alejado de las eo ías ex a agan es
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de Hans Mo a ec o Ma in Mins-
ky. La cibe cul u a es una pa e, no
hay que ol ida lo, de algo mayo
que de o ma quizás un an o di usa
pe o no po ello menos cie a, se
puede llama cul u a humana. Ol i-
da es e hecho lle a a los excesos
de la ida i ual, de una pseudo
eligiosidad que en o a pa e hemos
cali icado como ecnohe mé ica.
Es e desequilib io señala sin duda
un p oblema. Aunque algunos cien-
í icos y ecnólogos han in en ado
supli el dé ici de e lexiones é i-
cas, polí icas y eligiosas sob e el
hecho ecnológico, po lo gene al el
esul ado ha sido más bien pob e y
muy poco sa is ac o io po no deci
que en ocasiones se ha ozado el
idículo. Po ejemplo, la idea de
Tiple de la inmo alidad del alma
como modelo compu acional del
uni e so en a ía en es a úl ima
clasi icación. Despojados de una
adición de pensamien o que du-
an e más de 3000 años ha con o -
mado nues a cul u a es di ícil no
cae en e o es básicos. No en ende
co ec amen e la azón ins umen-
al, al como señala A naiz, nos
conduce a ideas y e lexiones muy
di íciles de acep a . Y si lo dicho es
cie o en onces sí exis e una a ea
po ealiza , una necesidad de do a
de sen ido, más allá de la pu a p ac-
icidad, que los “humanis as” no
debe ían abandona .
En la adición humanís ica es e
abandono ha sido omado en pa e
po las ciencias sociales, ales como
la sociología de la ciencia, el p o-
g ama ue e y o as escuelas cuyo
sen ido, nos dicen, consis e en des-
c ibi an es que p esc ibi cómo se
desa olla el p oceso ecnocien í i-
co. Cualquie no ma i idad pa ece
moles a p o undamen e a los aca-
démicos de es e campo. Habla de
é ica es á p ohibido. Es a elección
no se encuen a exen a de pelig os y
de insa is acciones. En p ime luga
se es ablece una cesu a insal able
en e ac i ismo y academia, un
p oblema que los es udios CTS han
a as ado en las úl imas décadas.
El ac i ismo o la mili ancia se p e-
sen a así como una ac i ud quijo es-
ca po que al in y a la pos e no
iene un espaldo eó ico ue e.
Pe o po o a pa e c ece la insa is-
acción an e el esul ado académico
que pa ece con e i se en un p o-
duc o de “consumo p opio” con
apenas incidencia en la sociedad.
Los p oblemas ecnológicos c ecen
po doquie en es e siglo, desde los
e idos en el Gol o de México a la
ca ás o e nuclea de Fukushima y
nadie pa ece dispues o a acep a un
de e minismo ecnológico, una
impo encia an e el con ol del cam-
bio ecnosocial. Po ello uno de los
pad es de los mic oanálisis de la
ecnociencia Wiebe Bijke s a i ma-
ba no hace an o la necesidad de da
una espues a é ica y polí ica a los
análisis de su escuela. Es a necesi-
dad iene un p incipio básico que es
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SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA 229
el que A naiz indica, la necesidad
de econs ui un humanismo, un
cibe humanismo, que pe mi a da
apoyo eó ico a las decisiones y
o ien e en la acción. Luchando
con a esa de e minación na u ali-
zada del me cado y de la ecnocien-
cia, es e lib o pe mi e ab i una
pue a hacia una pe spec i a di e-
en e, hacia una e o mulación de lo
humano en unos iempos de ince i-
dumb e como los que nos oca
i i .
ANDONI ALONSO PUELLES
Uni e sidad Complu ense
de Mad id
PICKERING, A. The Cybe ne ic
B ain: Ske ches o Ano he
Fu u e. Chicago Uni e si y P ess,
Chicago, 2010. 526 pp.
Hay di e sas his o ias de la
cibe né ica, acaso an as como
analis as o ep esen an es de la
misma. La monumen al ob a de
And ew Picke ing The Cybe ne ic
B ain: Ske ches o Ano he Fu u e
es un ejemplo de ello. Au o
econocido en el á ea de los
Es udios de Ciencia y Tecnología
po ob as como Cons uc ing
Qua ks o la clásica The Mangle o
P ac ice, en la ob a que nos ocupa
Picke ing elabo a una o iginal
e isión his o iog á ica de la
cibe né ica, cen ada en la
ayec o ia de la misma en
Ingla e a y emancipada de la
des acada igu a de No be Wiene .
Desde un pun o de is a ilosó ico,
la o iginalidad de su imagen de la
cibe né ica se pone pa icula men e
de elie e al compa a la con la
p opues a po Ma in Heidegge
hace cua o décadas, en ex os
como El inal de la iloso ía y la
a ea del pensa o en su en e is a a
De Spiegel. Pa a el pensado
alemán, la cibe né ica se e a,
p incipalmen e, “la eo ía pa a
di igi la posible plani icación y
o ganización del abajo humano”.
“Teo ía”, a su ez, no e a en es e
caso más que o o modo de e e i se
al “ca ác e ope acional y modélico
del pensa ep esen an e-
calculado ” (Heidegge , 1966, p.
80).
Heidegge pe cibió la cibe né ica
como conspicua exp esión del
p esen e, como sín oma de la
ele ación de lo écnico al es a us de
modelo del pensa y ope a –o del
pensa en an o que ope a - en
nues o iempo. A sus ojos, la
cibe né ica es aba llamada a se la
nue a “ciencia undamen al” y a
ocupa el luga adicionalmen e
ese ado a la iloso ía. El iempo
de es a úl ima, de la iloso ía en
an o ciencia p ime a, en an o que
me a ísica, se hab ía consumido al
consuma se la e lexión eo é ica
como acción cibe né ica, o, dicho
de o o modo, al e ela se el deseo
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SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA
236
p oyec os cibe né icos apa ecen en
sus páginas con oz p opia,
ca gados con sus es uc u as,
iden idades y con lic os, a eces
indi e en es, en su pleni ud, a los
esquemas con los que el au o a a
de encauza los hacia el lec o y, a
a és de és e, hacia el u u o y el
pasado.
Po conclui con una uel a a
Heidegge , cabe señala que The
cybe ne ic b ain se ca ac e iza po
mos a y apun a , po a a de
e ela y ememo a una
cons elación del se di e en e de
aquella que nos legó la mode nidad.
En es e sen ido, la cibe né ica no
se ía una consumación del pasado
me a ísico y de la écnica p esen e
sino un espacio abie o a o as
on ologías que pudie an su gi po
ellos. Incluso cuando la o ien ación
del apun a esul a imp ecisa, nos
hace conscien es de la exis encia de
un espacio, de una dis ancia y un
ho izon e -o una mul i ud de ellos-
siemp e que, como ad ie e el
p o e bio chino, no quedemos
cau i os del dedo que apun a. Es a
ob a es el índice con el que
Picke ing ha in en ado explo a y
apun a en di ección a o as
on ologías, iluminando con ello el
pe il de aquéllas en que cada día,
inad e idamen e, nos mo emos.
ANTONIO CALLEJA LÓPEZ
Uni e sidad de Exe e , UK
MOLINUEVO, J.L.: Re o no a la
imagen. Es é ica del cine en la
mode nidad melancólica, A chi-
piélagos, Salamanca,2010. 232 pp.
Es e lib o in eg a un conjun o de
análisis y e lexiones sob e Cine,
Teo ía del Cine, C í ica, Es é ica y
Filoso ía. En palab as de su au o ,
a a de “mi adas con aminadas,
mo imien os en also e iden idades
bo osas documen adas en imáge-
nes poé icas de la mode nidad me-
lancólica”, una desc ipción que
desde el p ólogo pe mi e sabe a
qué se en en a el lec o . La ob a se
es uc u a sob e dos pa es di e en-
ciadas. La p ime a, la in oducción,
es á compues a po dos capí ulos:
‘Re o nos a las uen es con amina-
das’, ‘Imágenes con/sin his o ias.
Espacios de iempos’; y la segunda,
po es: ‘Mi adas’, ‘Mo imien os
en also’ e ‘Iden idades bo osas’; y
odos ellos se co esponden con un
en oque ensayís ico de plan ea-
mien os cinema og á icos en los
que el au o ecapaci a sob e la
imagen desde y en es a e a ecnoló-
gica. De un modo asis emá ico y, en
ocasiones, sob esalien e, el lec o
encon a á imb icados en es as
páginas aspec os de psicología
social e indi idual, psicoanalí icos,
eligiosos, ilosó icos, a ís icos y,
undamen almen e, cinema og á i-
cos. Po que es a ob a habla de Cine,
odo lo demás que en ella queda
ecogido, como la Li e a u a, el
A gumen os de Razón Técnica, nº 14, 2011, pp. 223-252

SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA 237
A e, la Fo og a ía son aposiciones,
una ci cuns ancia que e idencian
an o las imágenes como el lenguaje
cinema og á ico del ex o. És e, en
cualquie caso, po encia la necesi-
dad de e-examina la imagen como
sopo e de la exp esión del se
humano y, en consecuencia, in i a a
su con emplación como medio de
ap oximación a la condición huma-
na. Una a ea siemp e compleja y
aho a mul iplicada po la ecnolo-
gía.
Las con usas y engañosas ap ecia-
ciones de las que a a la ob a co-
esponden a di e sos ámbi os -la
li e a u a, la pin u a, la iloso ía y la
o og a ía, en e ellos- que han
inculado el cine al concep o de
‘ iempo’ y ol idado el de ‘espacio’,
en e a los cuales ei indica lo que
pod ía denomina se el ‘espacio-
imagen’. De ahí que José Luis Mo-
linue o a e de ‘ e o na ’ a las
imágenes o igina ias, a las p opias
ob as, y a sus p o agonis as
-di ec o es, c eado es- pa a busca
un modo mejo de “in e p e ación”
del cine, de su es é ica, de su cul u-
a, de su eo ía. Pe o no se a a de
una sis emá ica he menéu ica. La
in ención, como sub aya su au o ,
es mos a las películas más que
explica las y e ela el papel que
las nue as ecnologías han desem-
peñado en su e olución e in e p e-
ación; undamen almen e, la que
a ibuye al cine la p e ensión de
de ene el iempo a apándolo en
imágenes. Una a ibución con la
que el au o no es á de acue do.
Se ía más exac o, desde su óp ica,
deci que “se a a de un iempo
hecho espacio en la imagen” (pág.
12)2. El au o aboga, pues, po
pasa de una cul u a o época donde
se oían los diálogos –en cla e exis-
encialis a- a e las imágenes y su
diálogo. Imágenes que sus en an y
son que las exp esan los sen imien-
os, los i mos, mo i o po el que,
pa a él, no haya is eza en la e i-
sión del cine de la mode nidad sino
más bien una cie a “aleg ía” po la
me amo osis i alis a de esas imá-
genes.
¿Po qué en onces apa ece denomi-
nado es e iempo como mode nidad
melancólica? Po que han desapa e-
cido las u opías, po que se alude a
la supues a mue e del cine de en-
e enimien o, po que se lamen a la
sob edosis de imágenes causada po
las nue as ecnologías y su co ela-
i a nue a cul u a, po que es cons-
cien e de la imposibilidad, a eces,
de se con empo áneos de su iem-
po. De la la ga lis a de ac o es que
se apun an y que incluso pod ía
amplia se, la conclusión a la que se
llega, sin emba go, es una: El e o -
2 Las páginas del ex o disponible en In e ne
no es án nume adas, po lo que la nume a-
ción aquí apun ada es ob a de quien es o
esc ibe. En la co elación de páginas se han
incluido únicamen e las que ienen ex o, es
deci , sin con a ninguna página como
sepa ación en e apa ados o capí ulos.
A gumen os de Razón Técnica, nº 14, 2011, pp. 223-252
SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA
238
no a las imágenes que p opugna el
au o es una uel a a la expe iencia
es é ica, y esas imágenes si úan,
pues, es e análisis en los lími es de
una iloso ía que “pe dió el en de
la imagen”, de una li e a u a que es
aho a “decididamen e isual” y de
un cine que “ echaza el concep o,
e i a explica se y eclama se pe -
cibido en la inmedia ez de la emo-
ción y el sen imien o” (pp.12-13).
‘Re o no a la imagen. Es é ica del
cine en la mode nidad melancólica’
no es de ácil lec u a. No es p eciso
se un ciné ilo pa a lee es e ex o,
pe o sí se equie e es a dispues o a
deja se lle a [po las imágenes], a
pensa las imágenes y en imágenes.
Ob iamen e, conoce al menos
pa e de los ap oximadamen e dos
cen ena es de películas que ci a
acili a su comp ensión. Los o o-
g amas que acompañan a la ob a,
aunque ayudan, no son su icien es
pa a ex ae el máximo pa ido
posible del lib o de Molinue o,
donde el A e, la Fo og a ía y el
sonido se conjugan en un ambicioso
p oyec o. Él mismo admi e que se
ha edi ado aun es ando a la espe a
de nue os sopo es digi ales que
pe mi an una “expe iencia polies é-
ica” (pág. 14), mien as, en es a
ob a ‘con i en’, los C anbe ies, el
‘Adagio pa a el concie o de oboe’
de Ma cello, Na King Cole y Vi-
aldi; Houllebecq, Goe he, Mu a-
kami, Rilke y Camus; Paul Klee,
Cézanne, Velázquez, Schille , F ie,
Duchamp, Bacon; Hobbes, Hegel,
Schopenhaue , O ega y Gasse y
Ka ka.
A es a compleja y, po momen os,
b illan e lec u a, además, con ibu-
yen an o su con enido, nada menos
que una Filoso ía y Es é ica del cine
comp imida en apenas 200 páginas,
y su o ma de expone lo. Así, se ha
elabo ado ecopilando expe iencia y
expe imen ación e imágenes com-
pa idas en su blog ‘pensamien o en
imágenes’, y p esen a un diseño
desen endido en el que las páginas
no es án nume adas, como ampoco
sus epíg a es algo oda ía ca ac e-
ís ico de los lib os que se edi an
pa a su desca ga g a ui a en In e -
ne .
Es as peculia es p emisas no impi-
den, sin emba go, pe cibi un hilo
a gumen al a lo la go de las páginas
a modo de desconce an e e in i-
gan e “ iaje” po esas mi adas,
“indagando lo que queda (y queda
mucho) de esa mode nidad melan-
cólica”. Eso sí, el ex o, como dice
el au o , no es his ó ico ni ampoco
nos álgico, es un eje cicio de com-
p ensión del p esen e más que una
p ospección del u u o. En es e
esquema, el p ime apa ado se
ajus a a la e- isión de esas imáge-
nes a las que p e ende e o na y
que dan í ulo a la ob a. En es a
sección, José Luis Molinue o ex-
plica po qué las imágenes de ob as
cinema og á icas y pic ó icas que
nu en la ob a han dejado de se
A gumen os de Razón Técnica, nº 14, 2011, pp. 223-252
SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA 239
complemen os pa a con e i se en
el eje del mensaje que se comunica,
an o en el cine como en es e p opio
lib o. ‘Fa a Mo gana’, de He zog,
es, según admi e, la cin a que, le
pe mi ió halla se po p ime a ez
conscien emen e con la mode nidad
melancólica y el espejismo de lo
ascenden al. En las u binas de un
a ión, en sus paisajes, descub e las
imágenes como ‘ ies a’ de la pe -
cepción, con una condición pa icu-
la : un discu so p opio. Es as imá-
genes son cambian es y ienen,
pues, un camino p opio indepen-
dien e del ex o. Son pues, la “única
azón de su exis encia”. En es a
cin a, Molinue o encuen a una
“cla a inspi ación” en Schopen-
haue y una sín esis de melancolía
aleg e y ag idulce como la que, a su
juicio, compendia la mode nidad
ac ual.
El amplio bagaje ilosó ico y cine-
ma og á ico del au o es pa en e en
la línea gene al de exposición y
ap eciación de la ob a que es udia-
mos. Es lo que le pe mi e des ela
al an ihé oe exis encial y sus habili-
dades en ‘S alke ’, de Ta ko ski y
una ‘ ebelión’ an ihegeliana en los
di ec o es de cine de iempo len o,
impulso es de un cine esencialmen-
e de sen imien os y no de concep-
os. Di ec o es que se niegan a
educi las imágenes a palab as, en
cuyas ob as el acon ece es la espe-
a misma y donde se ei indica un
plan eamien o oscilan e del iempo
en e al plan eamien o lineal. La
cla e pa a en ende es e plan ea-
mien o es la e iden e labilidad de
los sen imien os, en los que Moli-
nue o llega a p oyec a la mani es-
ación, como el exis encialismo con
el que se asocia, del males a de la
bu guesía.
La conocida ilogía de An onioni
compues a po ‘La a en u a’, ‘La
noche’ y ‘El eclipse’ le dan pie pa a
desa olla en pa ág a os sucesi os
es os pensamien os, que enlaza
magis almen e con imágenes sono-
as. Así, ci a el chi ian e sonido
ambien e de coches y de ob as
como un ejemplo g á ico de la
oscilación dis up i a de los sen i-
mien os, de las sensaciones. Una
compa ación o asociación que en-
cuad a hábilmen e con el con enido
que el au o conside a más des aca-
ble de es a ilogía, la descompen-
sación en e el homb e mo al y el
cien í ico y sus epe cusiones en los
sen imien os. En es e ma co, el
paisaje ambién se descub e como
un elemen o decisi o, pues, como
bien sub aya, el o igen de los sen-
imien os puede se gené ico, cul u-
al o ambien al. La c isis del paisa-
je, consecuen emen e, es la c isis de
los pe sonajes.
Llegados a es e pun o, el au o
e ela una de las que conside a
“palab a cla e”: En e –que en
ocasiones esc ibe en mayúsculas-.
Desde su pun o de is a, el cine no
iene po qué se una secuencia
A gumen os de Razón Técnica, nº 14, 2011, pp. 223-252
SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA
240
na a i a, pe o sí es una secuencia
sincopada con in e s icios. Es donde
que se c uzan los iempos ápidos y
len os, sus co espondien es espa-
cios, un espacio-imagen que esul a
muy cla i icado con su denomina-
ción En e. De ahí la ascinación
po los “se es in e medios”, las
igu as ex emas del goce y del
su imien o. Son los semidioses y
los dioses del momen o, a gumen a,
la imagen de la na u aleza escindi-
da, no unida. De ellos “se espe a
que sean o a cosa”, de ahí la “in-
comodidad” de la indecisión que
con igu a “una pa icula es é ica de
la ansición in ansi i a, a di e en-
cia de la man enida en la expe ien-
cia es é ica mode na” (pág. 33).
Una esis que, en cie o modo, seña-
la a la incapacidad del pensamien o
(exis encial o ilosó ico) de alum-
b a me as alcanzables.
Es a ac i ud o pe cepción i encial
ha de emp ende en onces un nue o
camino. La llegada de las nue as
ecnologías obliga á a e lexiona
sob e el espacio de o o modo –‘El
desie o ojo’ de An onioni es, a su
juicio, “la mani es ación p ima ia
del lado oscu o de lo sublime ecno-
lógico” (pág. 34)-, como espacio-
imagen. En la sociedad mode na los
espacios cambian o se des uyen
mu uamen e y es complicado dis-
ingui lo que se en iende po un
espacio eal de uno i ual. Los
nue os espacios p oyec an ambién
una o ma dis in a de se y de es a
en él. “No es el mundo p oyec ado
desde la mi ada sino la mi ada
como e lejo del mundo”, en pala-
b as de Molinue o. Es deci que se
a a de una mi ada ‘alienada’, de lo
o o, agi ada desde ue a. El decidi
qué mi a se con ie e, po an o, en
una opción esencial y en una de las
inalidades de la “mode nidad me-
lancólica” en la que lo es é ico y lo
mo al muchas eces an de la ma-
no. Un ejemplo de ello es el ca ác-
e decisi o que no malmen e iene
la men alidad es é ica impe an e
desde la cual se mi an las imágenes.
El e o en la pe cepción esul a,
pues, especialmen e ele an e. Un
ema que se abo da en es e lib o con
el análisis de Tokio Ga’, de Wen-
de s, una es é ica en e el se y la
nada, en e la pé dida y la sob edo-
sis de imágenes, es deci , la pe cep-
ción del espacio co idiano de nues-
a ci ilización, dice su au o ci an-
do a Ozu.
La es é ica del En e, con esonan-
cias an di e sas como ‘Pie e le
ou,’ de Goda d; a O ega y Gasse
hablando del espacio y el iempo
e a ado po Velázquez; a Heideg-
ge y unos á boles que impiden e
el bosque; y al acionalismo i al de
Ma ía Zamb ano, se desa olla
en uel a en una es é ica audio isual
donde la imagen sono a y la isual
se some en a c i e ios a la ez uni-
e sales y limi ados po ob a y
g acia de la globalización. Y lo que
el au o des aca p ecisamen e es que
A gumen os de Razón Técnica, nº 14, 2011, pp. 223-252
SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA 241
“lo que busca es a mode nidad
melancólica es la independencia
es é ica como o ma de se icio
social”. Hay en el ondo la con ic-
ción de que la ida no iene a gu-
men o. Una ida en la que las on-
e as en e lo na u al y lo a i icial
“se han bo ado” a causa, en e
o os mo i os, del ab umado bom-
ba deo de imágenes.
Es os espacios in e medios, es os a
modo de in e s icios se desc iben y
analizan en el capí ulo ‘Imágenes
con/sin his o ias. Espacios de iem-
pos’. La película ‘El es ado de las
cosas’ conduce aquí al au o a e-
memo a la his o icidad del Dasein
en Heidegge y la azón na a i a
de O ega y Gasse . Su aplicación a
la eo ía del cine le lle a a conclui
que es a cin a da una cla e sob e la
nue a si uación de los dos discu sos
adicionales: “El de la na ación e
his o ia se ía el de la inau en icidad,
mien as que el de los in e alos y
acío se ía el de la au en icidad.
Los plan eamien os exis enciales se
in ie en, el de las his o ias esul a
se aho a el cine de en e enimien-
o” (pág. 52). De ahí que se abogue
po una educación es é ica en imá-
genes, que esul a ambién una
educación de los sen imien os o, lo
que es lo mismo, una educación de
la mode nidad es é ica, con lo que
ello conlle a de c í ica a la indus ia
cul u al del momen o, según dice
Molinue o. A odo lo cual hab ía de
añadi se la consiguien e c í ica a la
educación y a la enseñanza.
A la is a de es a conclusión, es
ácil en ende po qué eme ge pági-
nas después la necesidad de e isa
oda la adición de eo ía cinema-
og á ica que a de Be gson a De-
leuze, pasando po Bazin y la adi-
cional di isión de las a es, el cine y
la música como a es del iempo.
Como hemos is o, es e eajus e del
sen ido de las imágenes conlle a un
eajus e de la expe iencia es é ica y
de la i al, sin ol ida el apenas
aludido as ondo a ís ico. Incluso,
de la expe iencia social, cuan o
menos, en la elación cine y socie-
dad. A es e espec o, el ex o ecu-
e a las e lexiones de los di ec o-
es que se p egun an po qué las
imágenes deben ene sen ido, sig-
ni ica algo. La ida, la his o ia que
cuen an, sólo es á ahí y ellos la
mues an, pe o no la explican. Y he
aquí el quid de la cues ión, pues es
la di e encia en e el Cine –al me-
nos el suyo- y po lo menos pa e de
la Li e a u a y la Filoso ía. El su -
gimien o de lo sono o –en las imá-
genes de iempo len o, p ecisa-
eplan ea, pues la es é ica adicio-
nal y el p incipio de na ación como
mé odo audio isual y lo hace cen-
ándose en esos in e alos sinco-
pados donde ci cula la ida y es án
los obje os. Se a a, así, de cine
mode no en el in en o de se con-
empo áneo en el p esen e y del
A gumen os de Razón Técnica, nº 14, 2011, pp. 223-252

SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA
242
inicio de “una e dade a” Teo ía
C í ica de la imagen.
En esa es é ica del En e, José Luis
Molinue o dedica un apa ado
especial a los denominados ‘Tiem-
pos mue os’, donde se abo dan los
emas sob e los que no es habi ual
esc ibi y las imágenes que no sue-
len mos a se. Los pe sonajes que le
si en pa a apun ala su esis son
p esen ados como an ihé oes o
hé oes lí icos no épicos y maneján-
dose mal en sociedad. Son las igu-
as, dice, “del males a es é ico,
esul ado de la c isis del idealismo,
de acío in e io , mi an en los ia-
jes sin sen ido, buscando es ímulos
que les hagan ib a ”. Son pe cep-
ciones, i encias, desa aigadas,
in e io men e huecas, des alidas…
En palab as del au o , “ iajan en
busca sensaciones, no sensaciona-
lis as, sino que les hagan i i ,
iajan espe ando algo y siemp e
huyendo de algo”. Una desc ipción
que e oca un pa alelismo cu ioso,
po cie o, con la p opia de inición
que de es a ob a da el au o , ese
“ iaje” de búsqueda –que Molinue-
o in en a delimi a incluso dicien-
do que “En ealidad, odo lo que
es e lib o quie e plan ea es el dile-
ma que se encie a en una única
secuencia. La que Wende s pudo
sus ae al co e de An onioni en
‘Más allá de las nubes’ y que mues-
a a Mas oianni pin ando la mon-
aña Sain Vic o ie de Cézanne”
(pág. 13)-.
De lo expues o, esal a la ele ancia
de la Fo og a ía y el A e en es e
apa ado. Así, ‘Imágenes en espe a’
es una imagen de ‘El inal de la
iolencia’, de Wende s, una ci a
icónica del cuad o ‘Halcones de la
noche’, de Hoppe . Un diálogo
en e di e sos sopo es, como cine
y pin u a, ecogido ambién en el
conocido odaje de un documen al
de An onio López pin ando un
memb illo. El iempo, indudable-
men e, es de e minan e pa a ambas
mani es aciones a ís icas en es e
caso. Imágenes poé icas y medi a-
ciones icónicas dan así paso al ema
de la independencia es é ica y su
in ención a ís ica. Es a indepen-
dencia es é ica, según ecue da el
au o , consis e en el in en o de
hace isible lo isible, una me a
que compa e con la Filoso ía y con
el c ea i o y eligioso. Pa a Moli-
nue o, ese in en o conlle a el com-
p omiso con lo eal, con la imagen,
“in en ando se mejo es en sen ido
é ico, pe o ayudando a c ea un
e hos obus o, como es –en es o sí-
el de la mode nidad melancólica”.
No es, pues, un ol e a ei indica
al ma gen de la indus ia sino de
in en a desa olla en ellas las
c eaciones p opias. Como ad ie e
el au o , se a a de un pun o decisi-
o de la eo ía que expone en es e
lib o. De iende una mode nidad
“ ealis a, de la ida, de los obje os”.
Po eso, el e isi a las imágenes
pasadas no es pa a indaga en lo
A gumen os de Razón Técnica, nº 14, 2011, pp. 223-252
SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA 243
que ep esen an sino po el in e és
el de la imagen misma” No es sólo
la imagen de los obje os sino la
imagen como obje o la que in e esa.
Es la mode nidad de los obje os
emancipados de los suje os” (págs.
100-101). De ahí que Molinue o
p oponga un comp omiso, pe o
des inculando es a palab a de su
acepción más di undida, la polí ica
y social, sino en cuan o comp omi-
so con la ealidad, con el lenguaje.
Una pos u a que ecue da una p i-
me a apa ición de es e ca ed á ico
de Es é ica a las páginas de A gu-
men os de Razón Técnica (nº 10;
2007) con el es udio ‘Hacia un
nue o lenguaje de la ciudadanía’.
Recapi ulando, el ‘In e medio’ de la
ob a insis e en es as eo ías a gu-
men ándolas desde el examen de
dis in os ilmes. El eg eso a la
año ada mi ada pu a coincide en su
exposición con una eno ación
ecnológica de la que hay nume o-
sos ejemplos en el cine. De ahí que
el au o dedique a con inuación un
epíg a e a ela os de allados de esos
que llama ‘Mo imien os en also’.
En e es os ela os des acan ‘Fi zca-
aldo’ de He zog; y ‘En el cu so
del iempo’, de Wende . En su
análisis, como en el es o de los
muchos con enidos en es a ob a,
Molinue o mi a a los ac o es y
pe sonajes en cuan o ales, no po
lo que ep esen an. Se e igen así en
las au én icas iden idades “bo o-
sas” y cambian es de las di e en es
películas, has a el pun o de que
eclama pa a ellos una exposición
que des aque su p o agonismo.
Mien as, él les co esponde dedi-
cándoles el úl imo capí ulo del
lib o. ‘El abismo melancólico’,
‘Nos e a u’ e ‘Iden idades mu an-
es’ son es de las películas que
examina bajo es e í ulo. La huida,
la mu ación y la necesidad, el dua-
lismo cue po y men e, el cue po y
el mo imien o son algunos de los
asun os que se esbozan en es as
páginas y de las que el au o se ale
pa a mos a que lo in encional se
mu a, desemboca en lo inin encio-
nal, en el mo imien o en also. “Si
la mode nidad ópica y clásica es la
de la in encionalidad de los ac os la
melancólica lo es de la inin encio-
nalidad de sus consecuencias”.
Incluso, según su pun o de isa, en
la mode nidad melancólica de las
ecnologías, “el nue o se es á ba-
sado en acciden es. En esa a mós e-
a de inin encionalidad, las acciones
ienen consecuencias, pe o no es-
ponsables”, a i ma en es e sen ido
(pág. 211), lo que le conduce a
p egun a se si es posible una Es é i-
ca sin É ica. Aun conside ando la
imagen como una iden idad
– e minal-, lo cie o es que no pa e-
ce que es o sea posible. Aunque no
es é espaldada su icien emen e, o
al menos an p o undamen e como
equie e, la eno me ca ga que es é-
ica, é ica y ilosó ica que subyace
en es a ob a impiden conside a una
A gumen os de Razón Técnica, nº 14, 2011, pp. 223-252
SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA
244
Es é ica sin É ica. No es casualidad
que es e labo ioso ex o e mine con
el examen de ‘Iden idades neohu-
manas’ y la imagen ‘imagina i a’
de un lib o dejado en la a ena, una
imagen cali icada po José Luis
Molinue o como “bioes é ica”.
Las di e en es ep esen aciones del
se humano y la posibilidad de un
anshumanismo po enciado po las
ciencias y la ecnología jus i ican
sob adamen e el e o no a la imagen
o igina ia. Después de odo lo ex-
pues o, con sus pausas e in e s i-
cios, es llama i o que el au o sub-
aye una palab a –En e- pa a des-
aca el i mo y la in e upción del
discu so. La imagen es la ma e iali-
zación con la que los se es humanos
a amos de in e io iza ideas, ese
algo abs ac o de la azón. Po eso
ienen esa ue za, que muchas eces
has a llega a pe suadi minimizando
los p ocesos acionales –muchos
son los es udios al espec o elabo-
ados sob e la ele isión-. És a es la
azón ambién po la que hay que
educa la mi ada, como plan ea es e
ex o, que gene a in e ogan es an
impo an es, di e sos y es uc u a-
les al mismo iempo que signi ica
una expe iencia es é ica y e dade-
amen e mul idisciplina .
REYES GÓMEZ GONZÁLEZ
Uni e sidad de Se illa
LEONARD, A. (en colabo ación
con A iane Con ad): La his o ia
de las cosas. De cómo nues a
obsesión po las cosas es á des u-
yendo el plane a, nues as comu-
nidades y nues a salud. Y una
isión del cambio. Mad id, Fondo
de Cul u a Económica, 2010,
390 pp.
Una sencilla camise a de algodón
puede no se un obje o an inocen e
como pa ece. Su p ecio llega a se
i iso io: 4,99 €, o incluso menos, lo
cual no sólo nos exime del sen i-
mien o de culpa po el gas o, sino
que nos llena de sa is acción an e la
consciencia de habe adqui ido una
au én ica ganga. Los es an es de las
g andes supe icies es án llenos de
ellas: cosas cuyo p ecio de ningún
modo puede cub i el e dade o
cos e en ecu sos na u ales, diseño
- emendamen e complejo en el
caso de gadge s ecnológicos-,
ab icación, anspo e anscon i-
nen al, embalaje, dis ibución na-
cional, publicidad, y un la guísimo
e cé e a. ¿Cómo es posible que odo
es o se nos o ezca a p ecio an
i iso io? La his o ia, con ada desde
el pun o de is a de un consumido
bien acomodado del p ime mundo,
pa ece un cuen o de hadas: el mejo
de los mundos posibles. Desg acia-
damen e, hab ía que adop a una
pe spec i a dis in a pa a comp en-
de cómo unciona de e dad el
sis ema, y hacia dónde nos conduce.
A gumen os de Razón Técnica, nº 14, 2011, pp. 223-252
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Es e cambio de pe spec i a es lo
que nos p opone Annie Leona d en
un lib o alien e, o iginal, necesa-
io, comp ome ido e incómodo: ¿y
si en ez de segui con ándonos
nues a au ocomplacida his o ia de
consumido es echá amos un is azo
a la his o ia de las cosas que con-
sumimos? ¿De dónde p oceden los
ma e iales que las componen? ¿Qué
implicaciones iene su ex acción
pa a el medio ambien e y pa a las
comunidades que habi an aquellos
lejanos países? ¿Qué p oduc os
químicos noci os se han empleado
en esa ex acción, y qué ingen e
can idad de desechos con aminan es
ha gene ado su manu ac u a? ¿Qué
oxinas o man pa e aún del p o-
duc o inal, y pasa án a nues o
p opio o ganismo, o a los de nues-
os hijos? ¿En qué condiciones han
sido p oducidos es os bienes de
consumo? ¿Se ía posible que man-
u ie an esos mismos p ecios con
condiciones labo ales dignas?
¿Cuán a polución ha gene ado su
anspo e? ¿Cuán o iempo hemos
empleado en abaja pa a conse-
gui los? ¿Po cuán o iempo sa is a-
án nues os deseos? ¿Y qué ocu i-
á con ellos cuando ya no nos si -
an? ¿Es una e dade a solución el
eciclaje, o sólo o o es úpido des-
pe dicio de ecu sos y ene gía?
Si, en luga de segui con ándonos
nues o p opio cuen o de hadas,
a endié amos a es a his o ia de las
cosas, nos da íamos cuen a de que
el p oceso po comple o es á des-
quiciado. Leona d, especialis a
o iginalmen e en el á ico in e na-
cional de basu as, ue siguiendo la
pis a du an e años a nues os p o-
duc os de consumo abajando pa a
G eenpeace, GAIA y o as ONGs
medioambien ales. El u o de su
es udio lo concen ó en un ideo
minimalis a, de poco más de ein e
minu os, que apa eció en You ube
en 2007, y que hoy es mundial-
men e conocido ( e
www.s o yo s u .com). Tan senci-
llo como b illan e, el documen al es
un e dade o hi o en la his o ia de
In e ne , con más de doce millones
de isi as, aducido a una docena
de lenguas, y u ilizado en incon a-
bles cu sos pa a ilus a el acaso
de la acionalidad ecnoc á ica
mode na y el modelo occiden al de
sociedad consumis a. Recomenda -
lo aquí se ía queda se co o: e
es e ídeo es odo un impe a i o.
El lib o, esc i o en colabo ación con
A iane Con ad, su e un poco con el
cambio de medio -sin que hayamos
de acudi po ello al ajado ópico de
McLuhan-; aunque el esul ado
ambién es excelen e, y muy eco-
mendable. Repi e la es uc u a del
amoso ideo, componiéndose de
cinco capí ulos que eco en el
incógni o ayec o de nues as cosas
an es y después del b e e lapso de
iempo que pe manecen en nues os
hoga es: ex acción, p oducción,
dis ibución, consumo y desecho. A
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obje i o de p o oca la e lexión
sob e el con lic o lle amos al con-
sul an e más allá del con lic o,
o o gándoles dis in as es a egias
que p opicien a la “ eubicación
exis encial”, y así e la disolución
del con lic o. Con amos en e es as
es a egias con el Pensamien o
C ea i o (cap. III); con dis in as
dinámicas lexibiliza la capacidad
de pe cepción (cap. IV); o di e sos
mé odos de oma de decisiones,
como el que nos llega desde el
p agma ismo de W. James (cap. V).
El mé odo de abajo de la Filoso ía
Aplicada esul a llegado a es e
pun o un haz de opciones bas an e
amplio que pe mi e al o ien ado
elegi el camino que esul a más
cómodo según el p oblema que se
le p esen e. Pe sonalmen e, eo en
es a ca ac e ís ica algo posi i o
en e a la me odología de inida de
la Mediación, si bien es e asgo de
la Mediación la hace en e algunos
p oblemas bas an e más p ác ica. La
aplicación de cada disciplina en-
d ía de inida po la si uación en la
que enga que se adecuadamen e
empleada.
La Mediación y la Filoso ía Aplica-
da ienen un hueco en la sociedad
ac ual que cada ez se an ganando
con más medallas, y es e manual da
e de ello. En unas disciplinas que
cada ez más piden ma e ial o ma-
i o, un lib o de es as ca ac e ís icas
se ecibe como agua de Mayo. La
g an mul i ud de ejemplos, cuad os
esumen al inal de cada capí ulo,
casos p ác icos, y eje cicios pa a
que el mismo lec o haga el “ aba-
jo” del consul o o del consul an e
hacen de Resolución de con lic os
desde la Filoso ía Aplicada y desde
la Mediación un lib o de uso co-
mún. Y pese a es e ca ác e , su
lenguaje ce cano y lec u a amena lo
hacen álido pa a la simple lec u a
in o ma i a.
Y ya se ía de buena gana que co-
menza an a apa ece en es a segun-
da década de es e e ce milenio
gabine es de o ien ación ilosó ica
como ya exis en de mediación,
po que la mayo ía de los p oblemas
de la sociedad en sus pa icula es y
en gene al ienen una sencilla solu-
ción con an poco como la e-
lexión. Y si bien hay muchísima
gen e con p oblemas, ambién hay
muchísimos o os, como a es igua
es e lib o, que es án dispues os a
ayuda .
MIGUEL VARO ORTEGA
Uni e sidad de Se illa