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La seducción del paisaje. Enclaves de turismo de lujo en Mendoza, Argentina

Abstract

El Valle de Uco en Mendoza, sito en el corazón de las tierras secas, en el centro oeste de Argentina, es un territorio que registra transformaciones efectuadas por dos factores claves: la acción reguladora del uso del agua efectuada por el Estado y la fuerte avanzada de la expansión capitalista asociada a la producción vitivinícola articulada al turismo. El trabajo analiza la construcción de enclaves para el turismo de lujo asociado al enoturismo en espacios rurales, con el fin de discutir la noción de extractivismo a la luz de la producción de “enclaves de paisajes productivos”. Para ello se pregunta en qué medida el turismo de lujo requiere de la configuración de enclaves de paisajes estilizados fuertemente estetizados que permitan la mercantilización de experiencias singulares; al mismo tiempo, intenta comprender cómo se insertan estos emprendimientos en las tramas socioambientales del tejido territorial. La hipótesis de partida sugiere que la construcción de “enclaves de paisajes mercancía” en el mundo del lujo argumenta la experiencia turística singular y, por esta vía, mercantiliza el territorio a través de un negocio complejo cuyos componentes se articulan en tramas que se inscriben en la gentrificación global para la extracción de recursos no renovables. Asociada a ella, una segunda hipótesis señala que la construcción de esos enclaves de paisajes mercancía, se argumentan sobre bienes naturales y culturales que luego se condenan y destruyen. Para proceder en esta dirección se revisa la bibliografía relativa al concepto de extractivismo. Se recurre a un estudio de caso altamente significativo, el Valle de Uco en Mendoza, que es abordado mediante la utilización de técnicas cuanti y cualitativas

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La seducción del paisaje. Enclaves de turismo de lujo en Mendoza, Argentina

Author: Pastor, Gabriela Claudia; Torres, Laura; Grosso Cepparo, Virginia; Marinsalda Pastor, Lucio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2017
Source: https://idus.us.es/bitstreams/9f90c9fa-b9dc-4392-803e-0cdbf32029fc/download
122
LA SEDUCCIÓN DEL PAISAJE. ENCLAVES DE TURISMO DE LUJO EN
MENDOZA, ARGENTINA
Gab iela Pas o , Lau a To es, Vi ginia G osso Ceppa o, Lucio Ma insalda Pas o
El Valle de Uco en Mendoza, si o en el co azón de las ie as secas, en el cen o
oes e de A gen ina, es un e i o io que egis a ans o maciones e ec uadas po
dos ac o es cla es: la acción egulado a del uso del agua e ec uada po el
Es ado y la ue e a anzada de la expansión capi alis a asociada a la p oducción
i i inícola a iculada al u ismo. Es os p ocesos se despliegan sob e an iguos
e i o ios ganade os, luego u i-ho ícolas, en los que pequeños, medianos y
g andes p oduc o es desa olla on la p oducción de alimen os en un paisaje
na u al de ca ác e icónico de Mendoza de indudable belleza. La ue e apues a
po la me can ilización del paisaje, de enido en “commodi y” a a és del u ismo
de lujo, indujo a la cons ucción de nue as on e as y al eacomodamien o de
las iejas p oduciendo un nue o paisaje de encla es que ampli ica los desajus es
socio-ambien ales de p ác icas ex ac i as.
El abajo analiza la cons ucción de encla es pa a el u ismo de lujo asociado al
eno u ismo en espacios u ales, con el in de discu i la noción de ex ac i ismo
a la luz de la p oducción de “encla es de paisajes p oduc i os”. Pa a ello se
p egun a en qué medida el u ismo de lujo equie e de la con igu ación de
encla es de paisajes es ilizados ue emen e es e izados que pe mi an la
me can ilización de expe iencias singula es; al mismo iempo, in en a
comp ende cómo se inse an es os emp endimien os en las amas socio-
ambien ales del ejido e i o ial. La hipó esis de pa ida sugie e que la
cons ucción de “encla es de paisajes me cancía” en el mundo del lujo
a gumen a la expe iencia u ís ica singula y, po es a ía, me can iliza el
e i o io a a és de un negocio complejo cuyos componen es se a iculan en
amas que se insc iben en la gen i icación global pa a la ex acción de ecu sos
no eno ables. Asociada a ella, una segunda hipó esis señala que la
cons ucción de esos encla es de paisajes me cancía, se a gumen an sob e
bienes na u ales y cul u ales que luego se condenan y des uyen.
Pa a p ocede en es a di ección se e isa la bibliog a ía ela i a al concep o de
ex ac i ismo, iden i icando las dimensiones cla e en las que se exp esa es e
p oceso, pa icula men e a a és de la ac i idad u ís ica. Se ecu e a un es udio
de caso al amen e signi ica i o, el Valle de Uco en Mendoza, que es abo dado
median e la u ilización de écnicas cuan i y cuali a i as. Los esul ados pe mi en
comp ende y p o undiza dimensiones signi ica i as de un enómeno cla amen e
asociado a dinámicas de acumulación po despojo ac i adas bajo la seducción
del lujo de los paisajes
1
.
1
En e agos o de 2015 y ene o de 2017 se ealiza on, 32 en e is as semies uc u as a pe sonas inculadas a la
ac i idad u ís ica local y p o incial, o denamien o e i o ial, desa ollo económico y pequeños p oduc o es
u ales,
123
1. El paisaje del ex ac i ismo: u ismo y lujo
El ex ac i ismo posee un la go his o ial de p ác icas en La inoamé ica. P esen e
desde la colonización española se ha man enido con cambios y ma ices a lo
la go del iempo. La explo ación de los ecu sos a g an escala eme ge como “una
dinámica e ical que i umpe en los e i o ios y a su paso a deses uc u ando
economías egionales, des uyendo biodi e sidad y p o undizando de modo
pelig oso el p oceso de acapa amien o de ie as, al expulsa o desplaza a
comunidades u ales, campesinas o indígenas, y iolen ando p ocesos de
decisión ciudadana” (S ampa, 2013: 34). Se a a de un modelo de desa ollo
apoyado en la expo ación de ma e ias p imas y bienes de bajo p ocesamien o,
en unción de la si uación de pe i e ia o semipe i e ia alcanzada po el país
(Walle s ein, 2006). Den o del modo de p oducción capi alis a, el ex ac i ismo
es ablece un conjun o de elaciones que exceden lo es ic amen e económico:
p o undiza la escisión concep ual en e se humano y na u aleza, asume una
concepción lineal e in ini a del desa ollo, a a iesa con su lógica las
cons ucciones cul u ales de las sociedades en las que se ins ala, con igu a, en
de ini i a, una p ác ica de saqueo ecobiopolí ico (Machado A áoz, 2013). Es, en
consecuencia, la o ma que adop a el capi al en su aplicación colonial. De es a
mane a, el ex ac i ismo eo dena al e i o io y a la sociedad, acele a la
me can ilización de la na u aleza, expulsa poblaciones u ales y gen i ica
espacios, hace y deshace el pa imonio, e osiona ins i uciones públicas y
po encia a los agen es p i ados.
Los es udios sob e ex ac i ismo abo dan las ac i idades o ien adas a la sob e-
explo ación de ecu sos na u ales (con aponiéndola a la concepción de bienes
comunes), po la de inición misma del enómeno; y sus dimensiones eó icas
aba can obse aciones en o no a las subje i idades e o muladas a pa i de la
lógica ex ac i is a, me can ilizado a de las elaciones sociales y desag egado a
del e i o io (Machado A áoz, 2013).
Si bien la bibliog a ía disponible sob e ex ac i ismo menciona al u ismo de lujo
como p ác ica asociada a ese p oceso, no abundan los abajos que
p oblema icen la elación en p o undidad. Algunos au o es se in e ogan po los
impac os socio e i o iales asociados a la modalidad enclá ica que asume es e
ipo de u ismo (B enne y Aguila , 2002, C a io i, 2007, Ca lisle y Jones, 2012).
O os ema izan el de e io o democ á ico que gene an (Buades, 2010), algunos
o os se e ie en a los p ocesos de gen i icación y las mig aciones po amenidad
que ienen luga en espacios u banos y u ales (Hie naux y González, 2014;
Blázquez, Cañada y Mu ay, 2011; Nelson y Nelson, 2010; Raine y Malizia,
2014). También se ha obse ado las consecuencias de la pa imonialización y
me can ilización de p ác icas adicionales en e sión emp esa ial sob e los
con ex os locales (F igolé, 2014). Si bien en odos ellos, algo del o den del
ex ac i ismo apa ece pues o en juego o insinuado, es e concep o no se abo da
de mane a di ec a.
Pe o ambién hay o o conjun o de abajos que da cuen as del negocio que el
lujo implica y de la pe manen e econ igu ación y eno ación de las a iables que
con o man el p oduc o (A wal y Williams, 2009; Fe nandes Galhanone, Ma ques,
Toledo y Mazzon, 2010). Se a a de agencias y consul o es que moni o ean el
me cado as la e isión de las es a egias pa a sa is ace /c ea nue as
demandas en un segmen o de negocios al amen e mó il (D’A pizioe al,2015).
124
Desde una mi ada es ic amen e económica, es os abajos explo an el nicho de
me cado pa a el manejo y con ol del negocio: pe il de la demanda,
ca ac e ís icas del consumo, localizaciones, en e o as ca ac e ís icas
signi ica i as a las que el concep o ex ac i ismo no apa ece asociado.
Se bien se obse a que an o la li e a u a cien í ica e e ida al ex ac i ismo como
la inculada al u ismo poseen desa ollos muy impo an es, la conjunción
u ismo de lujo – ex ac i ismo – encla e ha sido mucho menos es udiada (To es
e al 2015). Dimensión que se uel e a educi si se en oca al paisaje como
obje o de me can ilización. Las asociaciones e indagaciones en o no a su
me can ilización y p oducción, se encuen an abie as pa a su explo ación y
deba e; cues iones de las que se ocupa es e abajo.
1.1 El paisaje
El paisaje es y ha sido obje o de múl iples abo dajes, no sólo desde el a e y
e ien es es é icas de di e sas disciplinas -donde algunos au o es(Made uelo,
2013,) incluso señalan el nacimien o de la noción en Occiden e- sino, po los
di e sos campos del conocimien o en los que ha ido ganando p o agonismo
como obje o de es udio o pa e de los mismos (Pas o e al, 2016). De allí que el
paisaje pueda se ca ac e izado como obje o eó ico y empí ico complejo,
sis émico, polisémico, mul idimensional, mul iescala , a la ez que obje i o y
subje i o. El encuad e concep ual de la noción se deba e en e posicionamien os
que aba can una idea es e icis a del diseño a iculado al paisajismo más
o odoxo, has a las in e p e aciones más cuali a i as asen adas en las
ep esen aciones e imagina ios sociales (Sil es i y Alia a, 2001). Es a
dispa idad de abo dajes eó icos y e e en es empí icos, plan ea ue es desa íos
en su ope a i ización e ins umen ación analí ica pa a la p oducción de
conocimien o. Es aquí, donde pa adójicamen e el paisaje se uel e opaco,
inasible llegando a cob a in isibilidad (Lindón, 2007; Nel.lo, 2007) de cualquie
dimensión que exceda a las “bellezas na u ales” (Sil es i, 1999; Ra a y Pas o ,
2012).
Mil on San os (1996:62) desde la geog a ía c í ica de ine algunas cues iones
pa a si ua el concep o. Sos iene que hay dos ipos de paisaje: el na u al y el
a i icial y acla a que es e úl imo es el que de iene del uso, ya sea polí ico,
écnico, e c. de la na u aleza. A la ez a i ma que el paisaje siemp e es
he e ogéneo, que no es pa a siemp e ya que se a a de “sumas y es as
sucesi as de las he encias de iempos his ó icos ep esen a i os de di e sas
mane as de p oduci las cosas”. De allí que es e au o a i me que “cuando más
compleja es la ida social, más nos dis anciamos de lo na u al y nos di igimos
hacia lo a i icial” (San os,1996:62-65).
F en e a es os plan eamien os, U quijo y Ba e a (2009) a gumen an la u ilidad
de un “en oque epis émico monis a” que comp enda al paisaje en un ma co de
o alidad que in eg e na u aleza y sociedad sin sepa ación de componen es.
Pos u a que in eg a al se humano en los p ocesos ecológicos además de o as
dimensiones como la es é ica. Desde es a pe spec i a, lo de inen como “la
unidad espacio- empo al en que los elemen os de la na u aleza y la cul u a
con e gen en una sólida, pe o ines able comunión” (U quijo y Ba e a 2009:231-
232).En oque al que se suma Nogué (2007) cuando ei indica al paisaje como
cons ucción social y Mi chell (2007) al explo a los paisajes como sis emas
125
a iculado es de la ep oducción social en el quieb e del mi o de los paisajes
“locales”.
En es a línea, un conjun o de au o es como Pe oncelli (2014) y Scoppe a
(2014), Ma iucci, S. S aniscia (2014) in e pelan al paisaje en an o bien común.
Den o de es e ma co Mena i (2014) señala que el paisaje en endido como bien
común signi ica la pe enencia pública y social de un bien que e leja alo es
ambien ales y polí icos compa idos, que además eque i ía se pensado en el
ma co de los de echos humanos. De allí que es a au o a en a ice que es a
concepción pone su acen o ya no en los alo es es é icos sino en los é icos. En
o as palab as, se a a de comp ende lo como un bien que no es sólo pa a mi a ,
sino pa a i i . El desa ío se insc ibe en la o mulación de me odologías,
iden i icación de ca ego ías analí icas, cons ucción de ca og a ía en e o as.
En es e sen ido, au o es como Nogué e al (2009, 2013), Pe íes e al (2012)
ambién edes y asociaciones p eocupadas po el paisaje (LALI, RIPLA)
2
han
ensayado la cons ucción de di e sas he amien as, po dis in os mo i os pe o
en g an medida, mo i ados po la “necesidad” de in e ención, sea conse ación,
eno ación, o denación y/o ges ión.
1.2 El u ismo
El u ismo siemp e es u o ligado a las éli es (Judd, 2003; Be oncello, 2006). Su
nacimien o como ac i idad inculada al iempo de ocio de las clases más
acomodadas, es u o signado po la disponibilidad de dos ecu sos, de los que
di ícilmen e o as clases sociales pod ían dispone : el iempo deocio y los
ecu sos necesa ios pa a desplaza se al encuen o de es as expe iencias.
El u ismo, po se un enómeno complejo que in oluc a e i o ios y
e i o ialidades di e sas, esul a suscep ible de se analizado en di e sas
escalas y pe spec i as. La lógica ex ac i is a abso be al u ismo y lo a icula
econ igu ando la ac i idad y los e i o ios en los que se implan a como mo o
pa a la cons i ución de imagina ios legi imado es del p oceso neocolonial. Es a
pe spec i a pe mi e esal a la idealización e i o ial la inoame icana como una
ac i idad con impo an es an eceden es his ó icos: p imo dialmen e en la
mani es ación del “eldo adismo” la inoame icano (S ampa, 2012)
Es e pun o es especialmen e ele an e po a a se de un elemen o cen al en
las he amien as legi imado as pa a la de ensa de las nociones de desa ollo
a adas al ex ac i ismo. Amé ica La ina p esen ada como un e gel, desde la
pe secución de la mí ica ciudad de El Do ado po los conquis ado es o en la
inspi ación pa a el diseño de la “U opía” de Mo o. La cons ucción ideológica del
e i o io esul a una he amien a común: así como la opulencia eldo adis a in i a
a la explo ación sin lími es, la Conquis a de un Desie o in isibiliza ma anzas y
disimula el co imien o de la on e a p oduc i a ex ensi a, aho a ap opiada. Así,
la o ma en que se p esen a el e i o io an e quienes eje ce án de es igos como
en es e caso la ac i idad u ís ica acaba como apéndice pe o ambién, como
ue e ep oduc o de la lógica ex ac i a. En o as palab as, el u ismo es a ía
induciendo ans o maciones e i o iales en la línea de las mani es aciones
ex ac i as clásicas como los hid oca bu os, la mine ía y la cons ucción de
2
LALI: Inicia i a La inoame icana del Paisaje; RIPLA: Red In e uni e si a ia de Paisajes La inoame icanos.
126
in aes uc u as (S ampa, 2013). La a iculación en es a lógica conlle a al
emp endimien o o los emp endimien os u ís icos de lujo a la desa iculación del
es o de las ac i idades conside adas complemen a ias o in eg adas en la
con o mación más adicional del p oduc o u ís ico. Jus amen e, sob e la que se
cons uyen los a gumen os que p omue en al u ismo como ec o pa a el
“desa ollo” pa icula men e u al.
1.3 El lujo
El lujo pod ía de ini se como un segmen o del me cado u ís ico que c ece po
encima de la media mundial 4,5% sob e 4,2% (Amadeus, 2016), que según
algunos consul o es ep esen a al 3% de los iaje os pe o que cons i uye el 20%
del gas o o al en u ismo. Amé ica del No e y Eu opa Occiden al concen an el
64% de los iajes globales de lujo, en sólo el 18% de la población mundial (Ikkos,
2013).
En los úl imos años, el me cado del lujo se ha ampliado a ni el mundial, al mismo
iempo que se han p o undizado las b echas en e los sec o es sociales más
icos y más pob es. Si bien la p opo ción de pe sonas con capacidad de accede
al lujo ha disminuido, la demanda de p oduc os de es e ipo ha c ecido,
especialmen e en algunos países (Pa k e al 2010).
Los aumen os en la demanda se han co espondido con una ampliación de la
o e a de a ículos de lujo (Bakke , 2005), de los cuales los iajes y el ocio no se
han man enido al ma gen.
Aun cuando el lujo cons i uyenoción mó il, sensible a las coo denadas de
iempo, luga , géne o, clase y edad (Yeoman y McMahon-Bea ie, 2006) di e sos
au o es aíslan los a ibu os que se espe a encie en es os p oduc os. En e las
p incipales des acan la exclusi idad, calidad, diseño, endimien o y p ecio, (Pa k
e al., 2010). O os adicionan el de alle y cuidado en la ab icación de los
p oduc os y su belleza, y inculan la exclusi idad a la escasez y el de alle en la
ab icación a la can idad de abajo humano inco po ado a los p oduc os. La
belleza, a eces asociada a la na u aleza, o as al diseño, es indica i a del pode
de seducción que se a ibuye a es e ipo de bienes (Salaza , 2006, 2013).
Finalmen e, los a ículos de lujo deben se accesibles pa a un núme o educido
de pe sonas (Gi ón, 2011), al mismo iempo que pe cibidos como símbolos de
es a us social (Wiedmann e al, 2007).
A lo la go del iempo, el alcance y con enido de lo que se conside a lujoso ha
cambiado de o ma no able. El lujo ha dejado de indica , de mane a exclusi a, lo
glamo oso, clásico y elegan e pa a in eg a una gama más amplia de bienes,
p oduc os y se icios (Yeoman and McMahon-Bea ie, 2006). En el ub o iajes
y ocio, es os cambios se exp esan en la inco po ación a la o e a de las
expe iencias y la au en icidad (Yeoman e al., 2007). Así, aunque la demanda de
iajes de lujo se man iene; las expe iencias únicas, exclusi as y au én icas han
cob ado un g an p o agonismo.
En e o as cosas, es os cambios se explican po las ans o maciones que se
egis an en el público que puede accede al lujo; pe sonas de clase media al a,
más educadas, que e asan la llegada de los hijos o se di o cian
emp anamen e y que disponen de dine o pa a accede a bienes y se icios
cos osos. En una endencia que algunos denominan “ eminización del lujo” se
egis a un pasaje que a del lujo como os en ación de pode y es a us a o mas

127
donde se alo a la salud, la belleza y las expe iencias (Danzige 2005, en
Yeoman y McMahon-Bea ie, 2006).
Si bien la bibliog a ía disponible pe mi e dis ingui los a ículos de lujo de los
masi os y econoce la his o icidad de la ca ego ía, pasa po al o conside a que,
en su ca ác e de me cancías, los bienes de lujo no pueden se abs aídos de
las elaciones sociales que los p oducen (Na o zky, 2004). El hecho de que el
lujo se co po ice en de e minados a ículos y no en o os y que sus on e as
sean un p oduc o his ó ico, no bas an pa a de ela las elaciones de p oducción
que los p oducen, los mecanismos que explican que algunas pe sonas es én en
posición de li iga el acceso a esos bienes; ampoco cómo es os consumos
a ec an las idas de o as pe sonas, ni las azones que explican, en el caso del
u ismo, que los des inos-me cancía p e ie an de e minadas geog a ías.
2- P ocesos globales de exp esión local: Los encla es de lujo en el alle
de Uco
Mendoza in eg a el mapa del u ismo nacional casi desde el mismo inicio de la
ac i idad en A gen ina. T accionada po el e malismo en un p incipio, luego po
la nie e y po el ino, Mendoza como des ino ue di e si icando su o e a y
econ igu ando a la ez que expandiendo, su espacio u ís ico.
La econ e sión de la economía y el ue e impulso a la ac i idad u ís ica que
p omo ie on las polí icas públicas sec o iales especialmen e a pa i de los
p ime os años del siglo XXI, encon a on en el u ismo enológico un ma idaje que
p omo ió el desa ollo de ambos sec o es. Según eza en el po al de la Agencia
P o incial de In e siones de Mendoza
3
la p o incia “es á conside ada como uno
de los 50 mejo es des inos in e nacionales y uno de los es mejo es des inos de
Sudamé ica (Na ional Geog aphic). Es una de las Diez Capi ales Mundiales del
Vino (G ea Wine Capi als)” además, la Fies a de la Vendimia ha sido elegida
como la segunda ies a de la cosecha más impo an e del mundo. (Na ional
Geog aphic). A ello ag ega un conjun o de azones pa a elegi Mendoza como
des ino de las in e siones en u ismo. El p ime a gumen o lo cons i uyen las
“imponen es bellezas paisajís icas” a lo que le suma las “Va iadas opciones u í-
s icas: eno u ismo, u ismo u al, u ismo adicional, a en u a y depo e ex emo,
u ismo de cong esos y euniones, u ismo de salud.”
4
Es a con e gencia de
ac o es, olun ades y decisiones halla on su mejo exp esión en la
ans o mación e i o ial dada en el Valle de Uco.
Valle de Uco cons i uye un pequeño oasis de iego ubicado en el cen o-oes e
de la p o incia de Mendoza, dis an e 70km de la ciudad capi al. Queda con enido
en e la Co dille a F on al y la egión de las Huayque ías y se desa olla sob e
al i udes que an desde los 900 a los 1.200 m.s.n.m. Lo in eg an los
depa amen os de San Ca los, Tunuyán y Tupunga o y suma una ex ensión
ap oximada de 17.370 km2. En 2010, Valle de Uco poseía una población o al de
114.613 habi an es, de los cuales el 57,8% e a población u bana y el 42.2% u al
(INDEC 2010). Las ciudades homónimas a los depa amen os cons i uyen los
3
Agencia de P omoción de In e siones - Gobie no de Mendoza.
h p://in es .mendoza.go .a /?page_id=2826
4
Op.ci .
128
cen os u banos de e e encia de es a amplia egión ambién denominada Oasis
Cen o.
Según e idencias a queológicas, el Valle de Uco p esen a mues as de una
in ensa ocupación desplegada po dis in os g upos indígenas en iempos
p ehispánicos (Bá cena y O s (2012). Los españoles comienzan a ins ala se allí
hacia inales del siglo XVI y desde allí, impulsan el incipien e desa ollo de la
ganade ía en la zona. El es ablecimien o de una es ancia de la Compañía de
Jesús hacia 1622, da á con inuidad a es a ac i idad que pe du a á has a el siglo
XX (Bá cena y O s, 2012). Es impo an e des aca que ya en iempos coloniales,
el Valle de Uco poseía un alo es a égico en el espacio económico egional,
debido no sólo a los pasos co dille anos que pe mi ían el c uce del co dón
mon añoso y llegada al Océano Pací ico (Ci ini 2012) sino, po las mejo es
condiciones imposi i as que se egis aban al o o lado de los Andes pa a el
anspo e de las me cancías (O s, Cahiza y Gascón, 2015).
A lo la go del s. XX, las ac i idades p oduc i as más des acadas de Valle de Uco
ue on la i i inicul u a, los u ales de pepi a y la ho icul u a; a las que se
sumaba la ya adicional ac i idad ganade a (Lacos e, 1996).
Es e pano ama se e á p o undamen e ans o mado hacia ines del s. XX y
p incipios del XXI, cuando la p o incia en su conjun o, pe o especialmen e Valle
de Uco, ansi en un acele ado p oceso de econ e sión de la i i inicul u a. De
mane a b e e, se a a á de un cambio de modelo, a o ecido po condiciones
in e nas y ex e nas, que ma ca á el pasaje de la p oducción cen ada en la
can idad y con la is a pues a en el me cado in e no, hacia una cen ada en la
calidad y con la is a pues a en el me cado ex e no, en pa icula , en los g andes
cen os consumido es de ino del mundo. Las ans o maciones p oduc i as
ue on e dade amen e signi ica i as, an o como lo ue on las de ipo
o ganizacional. Además de la in oducción de cepas seleccionadas con el auxilio
de la gené ica y de mode nas écnicas de iego y cul i o, la inclinación po la
p oducción de inos P emium, que se a gumen aba en los nue os ho izon es
que b indaban los me cados mundiales, incidió en la emodelación de la imagen
de los p oduc os; en la cons ucción de una imagen depu ada, e inada y
deseable pa a los nue os consumido es. El e uño, nunca disociado de la
cul u a, ac ua á como ac o de alo ización pa icula men e po en e, al pun o
que los nue os inos cabalga án un ilón híb ido que p e ende á amalgama lo
adicional y lo mode no, lo local y lo global, lo p opio y lo in oducido.
Pe o la econ e sión de la i i inicul u a no se ce a á sob e sí misma y
a o ece á, en e o as cosas, el despliegue del u ismo u al. Jun o a o os
e i o ios ubicados a su no e y su , Valle de Uco poseía impo an es a ac i os
na u ales y cul u ales sob e los que a icula una nu ida o e a de u ismo
enológico, especialmen e des inado a público ex anje o de al o pode adquisi i o
que ya con aba con una la ga adición de isi as a los des inos enológicos más
econocidos del mundo.
Sin posibilidades de compe i con des inos más madu os y consolidados (Napa
Valley, Bu deos, Rioja, en e o as), Valle de Uco apos ó po cons ui una ma ca
p opia en la que se mix u aban sus condiciones na u ales pa a la i i inicul u a y
sus paisajes na u ales y cul u ales. A poco de anda , de las 72 bodegas que en
el p esen e posee Valle de Uco, 26 se hallan abie as al público y o ecen
p oduc os en c ecimien o, pe o bien de inidos, p io i a iamen e o ien ados a
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sa is ace las demandas de ocio y ec eación de público ex anje o de al o pode
adquisi i o. Pe o incluso más allá de la i i inicul u a, en la zona se io igo izado
el u ismo u al de es ancias y pues os, poniendo en alo , en es e caso, aquella
pa e de la his o ia que asociaba a Valle de Uco a la ges a sanma iniana y a las
an iguas es ancias que mediaban el c uce del ganado a Chile po los pasos
co dille anos.
Los caminos del ino, u a de u ismo i ine an e en o no a la que se a iculan los
p oduc os u ís icos de Valle de Uco, hacen pa e de una p opues a más amplia
de alo ización del pa imonio o ien ada a pe mi i “el descub imien o o ganizado
de un e i o io median e el seguimien o de un camino y la ealización de
ac i idades que se ag upan en o no a un hilo a gumen al elacionado con el
pa imonio local o egional” (Gi ini, 2005:2).
En la ac ualidad el Valle de Uco ha consolidado su pe il p oduc i o en o no a la
ag icul u a y se ha con e ido en uno de los p incipales des inos de u ismo
enológico in e nacional (INV, 2016). La implan ación de nue as hec á eas de id
y las in e siones ex anje as jun o con nue as in aes uc u as ha econ igu ado
la es uc u a p oduc i a y el me cado de abajo de la zona.
Los emp endimien os que a iculan el sec o de lujo en Mendoza, apelan a las
imágenes que la “pos al soñada” les b inda pa a a icula , p omociona y ende
el p oduc o del eno u ismo y bienes aíces asociados a la p oducción i i inícola.
2.1 Los encla es u ís ico-enológicos
Sob e un uni e so di ícil de p ecisa , pe o ce cano a los 30 emp endimien os de
u ismo de lujo localizados en Valle de Uco, en es e abajo se conside an 4. El
in e és p io i a io adica en comp ende los elemen os concu en es y
di e gen es que ellos exp esan, no sólo en elación a las ca ac e ís icas que
poseen, ambién y especialmen e, en elación a los paisajes que hacen in e eni
como pa e de los a ac i os del des ino. In e esa ace ca se a de ela qué dicen
los emp endimien os de sus paisajes, cómo los ponen a la is a de los
po enciales consumido es.
Las obse aciones que se apo an se suman a las ealizadas po o os au o es,
an o espec o de la p o incia como de la egión la inoame icana (La simon ,
2017; Blázquez, Cañada y Mu ay, 2011). Conc e amen e, los emp endimien os
analizados cons i uyen emp endimien os o ien ados a la p oducción de inos de
al a gama que inco po an a su o e a una educida capacidad de alojamien o,
se icios de bienes a y amenidades lúdico depo i as en espacios cuyo diseño
de inse ción e i o ial adop a o mas que pod ían se comp endidas bajo la
lógica de encla e.
Robe s (2009) apela a la de inición Jameson (2005) pa a iden i ica al encla e
como elemen o anómalo den o de lo social, polí ico, económico y ambien al al
mismo iempo que o ecen un espacio en el que se pueden elabo a y
expe imen a nue as imágenes y deseos desde lo social. O os au o es lo
ca ac e izan como p oduc o del “desa ollo hacia a ue a”, en el que el sec o
expo ado “encla ado” en la pe i e ia mundo cons i ui ía una p olongación
di ec a de la economía desa ollada en las egiones cen ales (Fogel y Riquelme,
2005). Ca lislie y Jones (2012) e omando lo plan eado po Zukin (1991)
a gumen an al encla e como un paisaje soñado que ponde a la an asía
eclipsando la ealidad. En ese sen ido, Camma a a (2006:363) adje i a a es as
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es uc u as como si ios des e i o ializados, que es ablecen “débiles elaciones y
a iculaciones económicas y sociales en el e i o io de i ados de ac o es
exógenos de c ecimien o que se p opician en el ni el nacional y p o incial”
c eando una expe iencia u ís ica en una sociedad ce ada accesible sólo pa a
unos pocos (Ca lisle y Jones (2012). Judd (2003) ca ac e iza a los encla es
u ís icos como espacios ce ados que segmen an, sepa an al u is a de los
luga es comunes, gene ando al in e io del encla e “un ambien e que inunda sus
sen idos con los signos y símbolos del consumo y el juego (Judd, 2003: 55), Se
a a de “nodos de ci cui os in e nacionales del capi al y la cul u a que es án
colonizando y eemplazando a los luga es locales” (Judd, 2003:52). Es e au o
a i ma que los encla es u ís icos es án diseñados pa a maneja p incipalmen e
4 aspec os: el deseo, el iempo, el consumo, los mo imien os de los u is as
cues iones con las que se in en a á más adelan e, desen aña el paisaje
me cancía en los encla es de lujo.
En ellos, las ac i idades u ís icas se adicionan a p oducciones p ima ias que se
ponen en alo jun o al u ismo. En odos los casos, se a a de inicia i as
ela i amen e jó enes, con empo alidades de implan ación que no se ex ienden
más allá de año 2000, o iginadas po capi ales ex a- e i o iales que compu an
como p opie a ios: en dos casos son p opiedad de capi ales mix os, en los o os
dos, sólo ex anje os. En ellos se obse a una ue e elación de dependencia
con ue zas globales que canalizan las in e siones en unción de co ien es
inancie as que se p esen an je á quicas y que conducen las o mas de
in e acción con el e i o io. Esas o mas se es ingen a lo inmedia o de la
inicia i a ins alada con mínimas a iculaciones pun uales subo dinadas al
emp endimien o. La ed de socialización se es ablece ue emen e olcada hacia
el in a-mu os con a iculaciones es a égicas y siné gicas en e o os
emp endimien os eno u ís icos de ca ac e ís icas semejan es
Es a modalidad de uncionamien o mo o iza un conjun o de imagina ios que se
puede asocia a una mani es ación de eldo adismo la inoame icano,
ede iniendo el paisaje ap opiado po el capi al. Pa a ello, apela a una es é ica
anclada en el “ e uño”, en lo “au én ico”; amizada y simpli icada po el il o de
la globalización. Las “copias sani izadas” de las mani es aciones de la
a qui ec u a e nácula ecu en a una us icidad so is icada que con ibuye a
au en i ica la expe iencia. Se a a de una “au en icación” globalizan e de lo local
que induce a la sus i ución de luga es: a la simpli icación de un paisaje cubie o
uni o memen e po iñas que se ex iende has a el ho izon e (pa e exal ada de
la iden idad e i o ial mendocina) se le suma una his o icidad limi ada al
comienzo de la ac i idad del encla e, a la cual se do a de su p opia cohe encia
y a la que se sepa a del sis ema en el que se inse a y desa ma.
Los paisajes his ó icos, espacios de ida del p esen e pa a algunos g upos
sociales, quedan congelados en pos ales que, en an o obje o de cul o y
consumo u ís ico, se clausu an al uso común y ponen en c isis los usos y
unciones que les die on nacimien o. A la e o mulación del paisaje his ó ico, con
el abandono y eemplazo de su ama sociop oduc i a, se le supe pone una
his o ia de icción que p oduce inalmen e, un paisaje de icción. Pa a ello, el
encla e inco po a p ocesos de o i icación, omen ado po es uc u as de
ce amien o y disposi i os de segu idad como pa e de un p oduc o que
inalmen e con igu a un ue e p oceso de gen i icación u al. Aquí, las amas
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