Los
nue os
escena ios
de
los
mo imien os
indígenas
en
el
Pe ú
Rica do Melga Bao y Ca los Rubianes Indacochea
T a a los mo imien os andino-amazónicos en uno de los países de mayo
población o igina ia del con inen e pa e de
la
conside ación de su pa adoja! ausen-
cia en
la
agenda e nopolí ica in e nacional. En el Pe ú no exis en o ganizaciones
indígenas ep esen a i as análogas a las exis en es en el Ecuado y en Hondu as.
Tampoco hay egis os en el úl imo lus o de acciones y p oyec os pa ecidos a los
del neozapa is a Consejo Clandes ino Indígena en Chiapas. No obs an e lo an e io ,
en es e país sudame icano, ma cado po sus acismos desbo dados o encubie os
bajo las ideologías del mes izaje y la hib idez p opias de la in elec ualidad c iolla, la
negada y di e sa o edad indígena apa ece en el imagina io del pode . La Ley 27270
(mayo
del
2000), que penaliza
la
disc iminación acial y é nica, aunque no se eje ce,
es an sólo uno
de
sus sín omas. Nos ap oxima emos a los nue os escena ios en
que
se econs i uyen los mo imien os indígenas y las simbólicas y demandas
e nopolí icas que les co esponden.
La
eal
di e sidad
del
país
de
odas
las
sang es
Aunque la con lic i a di e sidad e nocul u al del Pe ú ebasa el uni e so de
las indianidades, nos cen a emos en es as úl imas po di e sas azones. La eal y
mu an e
di e encialidad
e nocul u al
de
los
g upos
au óc onos
andinos
y
amazónicos dis a de habe sido in en a iada e nog á ica e his ó icamen e. An es de
la gue a in e na (1980-1993), la mi ada académica había sob edimensionado a las
comunidades
quechuahablan es
y
ayma ahablan es
en
de imen o
de
las
adsc ipciones e nocul u ales que les subyacían. Incluso los es udios an opoló-
gicos e e idos a las comunidades amazónicas o igina ias e an bas an e escasos e
incomple os en onces, y aún aho a lo siguen siendo. Fue p ecisamen e esa gue a
in e na
la
que cen ó la a ención académica sob e di e sos escena ios, ecupe ando
iden idades é nicas ol idadas o subes imadas, como po ejemplo la de los Chankas
e lquichanos en los Andes y la los Ashaninkas en la Amazonía.
Los
nue os
escena ios de los mo imien os indígenas en
el
Pe ú
93
Conside emos,
además,
que
la
p ác ica
censal
desde
1940
blanqueó,
homogeneizó y sub alúo los pesos demog á icos absolu os y ela i os de las po-
blaciones indígenas. La pa icula idad de la hyb is, del blanqueo e gonzan e, pasa,
al
igual que en o os sabe es académicos, po la in lada y sesgada "lógica de la sín-
esis" y la unidad nacional bajo
la
hegemonía c iolla. Las c isis y
el
ocaso de
la
Re-
pública A is oc á ica no colapsó odas sus ep esen aciones sob e
el
Pe ú (sigue
g a i ando el ol hegemónico de Lima y su isión de las es egiones omando
como
cen o
a
la
cos a),
ni
algunos
undamen os
del
Es ado
(la
ine cia
del
monolingüismo o icial; la es icción y exclusión de la ciudadanía a los indígenas, o
su despojo bajo la coa ada de las si uaciones de eme gencia o gue a; además de
una ins i ucionalizada p ác ica e nocida), ni, po úl imo,
como
sos iene Aníbal
Quijano, la enuncia o c í ica de la colonialidad de sus sabe es ins i ucionalizados
[Quijano, 1992].
La leucología c iolla, o sabe blanco, bajo las ca ego ías de mes izaje, hib ida-
ción, sinc e ismo, mezcla, ocul a po
un
lado las cla es anscul u ales del con lic o
nacional, es deci , la lógica de la dominación y la esis encia e nocul u al;
y,
po el
o o, los lími es de su p opia epis eme. La hib idación cul u al,
el
sinc e ismo eligio-
so,
la
mezcla
de
mode nidad/ adicionalidad
p e enden,
más
que
explica
la
con adic o iedad
de
los
p ocesos
his ó icos
de las
elaciones
in e é nicas
e
in e cul u ales, maquilla la negación ideológica de la e nodi e sidad. La mayo ía de
las eces los discu sos del mes izaje y
la
hib idez a opan las polí icas e nocidas en
el Pe ú,
al
igual que en o os países. Se a a
de"(
...
) una es a egia de con ención
[Jameson] que absuel e a los blancos de la blancu a y a los p i ilegiados de los
p i ilegios, pe mi iéndonos,
al
decla amos 'híb idos', segui pa icipando del pode
que a pasando a las manos de o os" [Ba y, 1997:2].
El caso de los nue os mo imien os sociales pe uanos e ela una mayo com-
plejidad
que
el
de
o os países con signi ica i os y pa ecidos pesos e nodemo-
g á icos, ales como Boli ia, Ecuado o México, pe o con p ocesos in e nos di e en-
ciados. En el Pe ú pesó como plomo la gue a in e na
al
ca aliza
el
la go p oceso de
agmen ación de las iden idades andinas y amazónicas o igina ias, que había a o-
ecido los clien elajes y las p ác icas de los di e sos gamonalismos epublicanos, y
enado o abo ado su po encial desa ollo e nopolí ico.
Hab ía que ag ega , pa a
el
caso de las comunidades amazónicas de ubicación
ans on e iza en e
el
Ecuado y
el
Pe ú,
el
le al cos o de una gue a binacional que
conside a on has a cie o pun o ajena y que minó su e i o io é nico, dep edó sus
ecu sos de ida y los o zó a pa icipa en las acciones de a mas, a asen a se en
mise ables campamen os bajo con ol mili a o a queda a apados en e dos uegos.
El
po encial de con lic o sigue la en e po una ag esi a ecolonización de los e i o-
ios é nicos on e izos, apun alados po los in e eses de las ansnacionales pe o-
le as y made e as con anuencia es a al.
El
cuad o que comienza a dibuja se en el
espacio ans on e izo pe uano-colombiano es p eocupan e po o ma pa e de un
escena io
de
ope aciones mili a es, el cual esien e más la desbo dada gue a en
Colombia que los p oblemas de op esión, explo ación y ma ginalidad
de
las pobla-
ciones indígenas.
La his o ia de la p esencia indígena en las zonas u ales o u banas de la cos a
y su la ga adición
de
esis encia é nica es á oda ía po
se
e aluada y na ada.
Las mani es aciones cul u ales dan cuen a de es e p oceso de inse ción que el sabe
c iollo ha encapsulado en
el
odo omnicomp esi o de la in o malidad. Desde el si-
glo XVI, la agmen ación de la memo ia sob e la esis encia indígena y sus mo i-
mien os sigue las coo denadas de una densa, aunque emozada, e ó ica hispano
c iolla sob e las on e as na u ales de sus es egiones: cos a, sie a, sel a. Es as,
como
las o as his o ias, es án en p oceso de cons ucción. Las in es igaciones
e nohis ó icas an ecupe ando los puen es de la esis encia andino-amazónica bajo
la ocupación hispano colonial. Algunos es udios sob e el mo imien o indígena de
la década de 1920 an des elando signi ica i os lujos y acciones cos eño-andinas.
En
el
Pe ú exis en, pa a la isión o icial, 72 cul u as o igina ias sob e i ien es
a la Conquis a, adsc i as a 15 amilias lingüís icas: A u, A awak,
Cahuapana,
Ha akmenbe , Hui o o, Jíba o, Pano, Peba, Quechua, Tacana, Tucano, Tupigua ani,
Yagua y Zápa o, y una sin clasi ica . El quechua subsume
17
a ian es idiomá icas,
siendo hegemónico
en
la egión su andina. Los da os censales más ecien es nos
hablan de 7.805.193, de los cuales
el
96.9 po cien o es á adsc i o únicamen e a espa-
cios u ales y el es o co esponde a g upos amazónicos o igina ios [INEI, 1993].
Es e censo implica
que
los indígenas asen ados en la ciudad son incon ables o in-
isibles. Una de las agencias mul ila e ales más in e esada en
el
ema indígena,
el
Banco Mundial (BM), es imó, con base en una encues a aplicada en 2000, una sen-
sible
" educción"
al
a ibui
3.300.000
de
quechuahablan es
y
400
.
000
de
ayma ahablan es, y pos ula un o al nacional de al ededo de cua o millones de
indígenas [La República, 6110/2001]. Es as ci as es án po debajo
de
Jos
nue e
millones es imados po la ONU, que ep esen a ía al
40
.2 po cien o de la población
nacional pa a 1990. Pe o hay más sob e el blanqueo censal. El
Censo
ujimo is a
a ibuyó al cas ellano
se
la lengua ma e na del 80.3 po cien o
de
los poblado es
u ales [INEI, 1993]. G acias a la magia censal, has a las p eca ias lenguas ancas
quedan subsumidas en el cas ellano; no hay pie de. Así las cosas, se ía ingenuo
no
p egun a se: ¿qué animó a la mayo ía de los cinco millones de hablan es de lenguas
indígenas del censo o icial a deci que és as e an sus segundas lenguas y cuál se ía
su in e és en ap ende las y cul i a las? ¿Cómo en sie e años la ealidad, o el BM,
Los nue os escena ios de los mo imien os indígenas en el Pe ú 95
es umó a más de un millón de hablan es de lenguas ame indias en el Pe ú? Las ci-
as censales y las es imaciones demog á icas o iciales no se discu en; ampoco sus
indicado es.
La
magia de las ci as iene su encan o.
Las di e encias de los modos de ida y pa ones
de
asen amien o de las co-
munidades que habi an en la sel a y las que adican en los escena ios andinos se-
llan las on e as de
un
desencuen o eal e imagina io. Recué dese que además de
los ocho pisos ecológicos de las adicionales es a egias de ap opiación andina de
sus ecu sos, di e enciados en e los seis
mil
me os y el ni el del ma , debe suma se
la exis encia
de
84
zonas de biodi e sidad de las 103 egis adas en el mundo
[!NADE, 1984; B ack 1986). Las asnacionales a an de capi aliza a su a o los
sabe es ances ales de las poblaciones indígenas pa a aho a cos os de ope ación
in es iga i a p e ios
al
egis o de p opiedad in elec ual bajo el canon dep edado
de la OMC, el cual niega o es inge los dominios públicos y colec i os sob e los
usos de la lo a na i a.
Es e
es
un pun o de
con lic o
que
apa ece
de
mane a
expansi a en el imagina io indígena con empo áneo y que comienza a aduci se en
demandas y acciones di e sas.
Pa a los andinos y amazónicos las comunidades g a i an como sus espacios
ep oduc o es de iden idad y esis encia cul u al, pe o sus pe iles es uc u ales son
dis in os, ue a de que las mig aciones u al-u banas han gene ado nue as o mas
de ag upamien o colec i o y desa ollado inédi as o mas de esis encia in e é -
nicas. El ciclo de pa os egionales 2000-2002, que no pa ece ago ado, ha abie o jue-
go a nue os ocos de ap endizaje in e é nicos en la lucha con a las adicionales
uen es del pode polí ico, con desiguales pesos especí icos según las egiones. Po
lo
an e io , el análisis de los mo imien os indígenas en el Pe ú pa e del papel es a-
égico
jugado
desde sus espacios u al-u banos p oyec ados sob e los escena ios
egionales y nacionales.
El ac ual con ex o polí ico pe uano, as la de o a del ujimo ismo, ab e juego
a la exp esión pública de los ac o es é nicos,
la
cual nos hace ememo a el que co-
espondió a los años 1920 a 1922 bajo
el
égimen del "Vi acocha" Leguía. En ese
en onces, el desa ollo y desbo de de los mo imien os indígenas no a dó en llega
y con on a al p opio égimen, el cual op ó po ep imi los; y
el
agi ado p esen e
no
augu a nada bueno.
El Es ado
ha
desa ollado una polí ica de con ención
de
la ascenden e p o-
es a social, incluidas las de isible iliación é nica na i a. Aquélla se basa an o en
disposi i os ju ídicos como ins i ucionales, que con algunas signi ica i as di e en-
cias eslabonan los úl imos años del ujimo ismo con el gobie no ac ual. A la c ea-
ción de la Sec e a ía Técnica de Asun os Indígenas (SETAI), en 1997, le siguió la
undación
de
la Comisión de Asun os Indígenas, en 1998.
EL
BM subsidió a la
SETAI al igual que el BID, as lanza su P og ama Sociedad Ci il II que con empla
la coop ación ideológica bajo la másca a de la capaci ación y aseso ía écnica de
líde es indígenas sob e el " alo de la Democ acia" asociados o no al inancia-
mien o de p oyec os desa ollis as en sus espacios comuni a ios. Algunos líde es
de la Con ede ación de Nacionalidades Amazónicas del Pe ú (CONAP) de mane a
análoga a sus pa es de o as o ganizaciones indígenas, ap ecian ac í icamen e es as
ayudas nada desin e esadas del BM. De ondo se a a de con ene la ue za co o-
si a
de
los
mo imien os
indígenas
sob e
la
democ acia
excluyen e,
el
pode
monoé nico y su ac ual idea io neolibe al
El
24 de junio de 1999, seis o ganizaciones
que se au oadsc ibie on como indígenas: COPPIP, AIDESEP, CONAP, CNA, CCP Y
UNCA se pos ula on como base pa a cons i ui la Comisión Consul i a Nacional
pa a coadyu a en la p omulgación de una Ley Indígena (COPPIP e al, 1999). Re-
co demos
que
Fujimo i
se esin ió
de
las
p ime as
eacciones
indígenas
que
coadyu a on a
su
caída, la Ca a ana de la Espe anza de los comune os andinos
de
Huanca elica
en
1999 y la
mo ilización
de
las
comunidades
andinas
de
Andahuaylas, coincidiendo con la oleada de p o es as con a el aude elec o al a
mediados de 2000. Luego,
el
gobie no ansi o io de Valen ín Paniagua c eó en 2000,
la Comisión Especial Mul isec o ial pa a las Comunidades Indígenas y una Mesa de
Diálogo Pe manen e, espaldadas po el Ejecu i o y a ias
ONG's
.
Tal
como
lo a i ma B e ón, las iejas polí icas asis encialis as
en
las zonas
indígenas ienen siendo con e idas po la ía de la p i a ización del desa ollo,
buscando el capi al social y la o mación de cuad os écnicos bajo el código y mi a-
do ideológico de los o ganismos mul ila e ales hegemónicos a ni el global. Po ello:
"( .
..
) el ema de las elaciones en e las ONG, las inancie as mul ila-
e ales que ope an en el medio indígena-campesino y las o ganizacio-
nes popula es ... nos induje on a cali ica esos modelos de in e en-
ción como neoindigenis as, así como a llama la a ención sob e la e-
le ancia
que
es án adqui iendo las inicia i as capi aneadas
po
el
Banco
Mundial
y
o as
ins i uciones
del
en amado
inancie o
neolibe al, las cuales se a iculan al ededo de la noción de capi al
social" [B e ón, 2001).
El "pachacu ec" Alejand o Toledo o ganizó la Comisión de la Ve dad y
la
Reconciliación Uulio 2001), la cual incluyó a dos con o e idos pe sonajes ligados
a las ins i uciones y p og amas con ainsu gen es, y poco después ins aló la Comi-
sión Nacional de los Pueblos Andinos y Amazónicos, en idades ambas dependien-
es de la P esidencia del Consejo de Minis os (oc ub e de 2001). Es as comisiones
siguen sinuosos
cam
inos, pese a que la segunda ha quedado en manos de un e-
p esen an e de la
ONG
Consejo Indígena Sud Ame icano (CISA).
Los nue os escena ios de los mo imien os indígenas en el Pe ú 97
Al
ampa o ela i o de la Comisión de
la
Ve dad y la Reconciliación (CVR) y la
De enso ía del Pueblo (DP), los pueblos andinos y amazónicos, obje o de ag a ios
y p ác icas genocidas y e nocidas bajo los es gobie nos p eceden es, han p esio-
nado
más allá de los lími es y canales o iciales pa a log a la ecupe ación de su
memo ia colec i a y po encia sus demandas. La Comisión Nacional de los Pueblos
Andinos y Amazónicos, p esidida po la an opóloga Eliane Ka p, esposa del p esi-
den e Toledo (ex empleado del BM), ha o malizado
el
ing eso de la agenda é nica
en el
p eca io
sis ema
polí ico
pe uano,
in en ando,
sin
log a lo
plenamen e,
ins i ucionaliza y media iza los lide azgos y las o ganizaciones indígenas. Más allá
de la con o e ida e ó ica e nopopulis a del gobie no de " odas las sang es", es a
inicia i a ha dado cu so a insospechadas p oyecciones eme gidas desde la di e si-
dad e nocul u al de los excluidos y op imidos. Con mo i o de la inco po ación de
los ep esen an es de una o ganización su gida de la
comunidad
a ope uana a la
mul ici ada Comisión, mien as que la Ka p puso el én asis en el acismo, Toledo
p e i ió sub aya
el
peso de la pob eza: "Los di e en es g upos o e nias que o man
el Pe ú compa imos el sueño común de educi la pob eza" [La República,
261041
2002]. Tal e ó ica a a esó la Decla ación de Macchu Picchu en ma e ia de de e-
chos indígenas, i mada po los p esiden es del Pe ú, Boli ia, Ecuado , Colombia y
Venezuela [29/07/2001].
La ecepción e nopopula de es a e ó ica neoindigenis a la ha eseman izado
y epoli izado, legi imando muchas demandas y acciones
en
cu so. El gobie no
apues a
al
inje encismo
egulado de las
demandas
é nicas, pe o el
cu so
de los
mo imien os ha o o es e incipien e y limi ado dique de con ención simbólica. Se
ag ega o o p oblema p opio de la p eca ia democ acia pe uana. Nos e e imos a que
descansa en una p emisa no discu ida, muy au o i a ia y excluyen e, y a que la ía
de in e locución, disenso y negociación en los espacios públicos sigue siendo o i-
cial y ealmen e monolingüe, la cual no se ago a en los es ue zos de ecupe a
al
quechua como segunda lengua o icial, como
lo
hiciese
el
gobie no mili a de Juan
Velasco Al a ado (1968-1975). De ondo, la inconclusa o ma es a al nacional es
cada ez menos iable en
el
mundo de hoy. No es casual que el gobie no pe uano en
la
ONU
sea enuen e, po un lado, a some e se
al
Con enio 169 de la OIT y menos
oda ía a susc ibi el Pac o In e nacional sob e De echos Ci iles y Polí icos, el
cual, basado en su a ículo 27, condena ía
su
polí ica de lengua
je
po disc imina o ia
y,
po
el
o o, a adhe i se a la Decla ación sob e los de echos de las pe sonas que
pe enecen a mino ías nacionales, é nicas, eligiosas y lingüís icas [ l 8/12/ 1992],
que aspi a a con e i se en una Con ención y que obliga ía a sus es ados signa a-
ios a
enuncia
o a enua sus p ác icas e nocidas. La di e sidad e nocul u al del
Pe ú es á eñida con el iejo o den, no con la unidad polí ica y
un
nue o p oyec o
de país-mundo.
Se
a a en ealidad de un p oblema de edis ibución de las cuo as
de pode y e undación es a al que no escapa a la ama legal y polí ica global. Los
nue os mo imien os indígenas
en
desa ollo es án p oponiendo,
como
bien lo
apun a Rod igo Mon oya, cinco ejes de signi ica i a ele ancia pa a su acción:
el
e i o io, la lengua, la cul u a, la iden idad y la biodi e sidad [Mon oya, 2002:
1].
Ag ega íamos uno más:
Ja
lucha po
Ja
cons i ución de espacios ho izon ales pa a
el
diálogo y el acue do in e é nico.
El in en o
de
cons i ui un campo simbólico de legi imación gube namen al
iene siendo e e ido
en
el
mismo p oceso de ecepción e nopopula , el cual dis a
de se pasi o.
La
eac ualización, epoli ización y eseman ización de los símbolos
andinos es á en cu so, pe o no bas an: la di e sidad hace sus eclamos. En el imagi-
na io social andino se pe ciben señas de una c isis que se exp esa po la ausencia de
la cen alidad de un e e en e mí ico o simbólico (lnca í, Pachacu i, e c.), o de una
eelabo ación in e é nica que cob e mayo ue za en e los Andes y la Amazonía.
Sea como ue e, en su dispe sión simbólica,
el
sen ido dominan e en las cosmo isio-
nes andinas y amazónicas, con di e en es g ados de adhesión, a las que no escapan
o os sec o es de la población, es de que se es á ansi ando hacia un nue o iempo.
Las señas del deso den son inobje ables; ambién los ela os que lo na an, ec ean
y signi ican.
Las
comunidades
andinas
y
amazónicas
El adicional en oque ace ca de los mo imien os indígenas
en
el Pe ú
-de
aye y los que se es án ges ando en la nue a si uación desde que empeza on a se
más p oposi i os en los di e sos espacios públicos- nos
ha
emi ido, no sin azón,
a sus espacios comuni a ios, pe o es os deben se e isi ados.
En
1977 el
61
po
cien o de las comunidades enía como lenguas ma e nas al quechua y al ayma a, y
el 49 po cien o de los comune os andinos no había enido con ac o con la escuela
ni
con los equipos de al abe ización [Béja /F anco, 1985:23]. En la ac ualidad, las
comunidades econocidas suman 5.826,
de
las cuales las i uladas, ampa ando sus
es ingidos dominios e i o iales, llegaban a cua o mil, es deci , que casi
un
e cio
ca ece de ampa o legal. De las 1.450 comunidades amazónicas, 868 habían sido i u-
ladas,
Jo
que indica que el 40 po cien o de las mismas se encuen a en c í ica si ua-
ción ju ídi
ca
sob e sus e i o ios é nicos. El 77.4 po cien o de las comunidades
se
ubican en los depa amen os más pob es del país. El
71
po cien o de las comunida-
des exis en es a ni el nacional se concen an
en
la egión cen o-su , la más pob e y
la más cas igada po la gue a: Puno, Cusco, Huanca elica, Ayacucho, Apu ímac y
Los nue os escena ios de los mo imien os indígenas en el Pe ú 99
Junín, y más de
la
mi ad de las comunidades e idencian os ensibles huellas de ads-
c ipción andina. O o e cio nos e ela la exis encia de os ensibles sedimen os cul-
u ales de o igen p ehispánico. Po su pa e, las comunidades amazónicas pe ene-
cen a
65
iliaciones e nocul u ales, 48 de las cuales habían sido censadas en cinco
depa amen os [SETA!, 2001:1].
Las comunidades eje cen
el
con ol sob e
el
39.8 po cien o de la ie a en uso
ag opecua io y g a i an a ni el nacional con
un
alo b u o de p oducción en e el
25
y 30 po cien o [Bonilla, s/ :3]. Las comunidades i uladas suman 3.956,
un
69 po
cien o del o al, lo que indica una uen e no desdeñable de po encial de con lic o.
De o o lado, las comunidades ienen siendo despojadas de sus e i o ios po
el
Es ado bajo el p e ex o de abandono o al a de uso económico, aunque cul u al-
men e engan usos legi imados. Un comune o andino dice: "El Es ado nos es á
qui ando nues o ce o. Nues o ce o es nues a alma. Nos es á qui ando nues a
alma. Todo lo que no iene alma se uel e desalmado y po eso la ie a se en e ma
y ya no p oduce" [ci ado po Ga cía Mi anda, 2002: 104].
Se ag ega
el
aciamien o demog á ico de las comunidades as la gue a in e -
na y la c isis ag a ia acen uada po la polí ica neolibe al del ujimo a o, el cual ha
p esionado sob e Lima y o as ciudades impo an es del in e io . Si el censo de po-
blación de 1980 señalaba que la población comune a andina ascendía a cua o millo-
nes, los da os censales de 1993 nos a ojan una con aída población de dos millones
y medio. [Bonilla, s/ :3]. Las asas de dec emen o poblacional en las comunidades
su andinas y sus causas han sido pues as ecien emen e en e idencia po los in o -
mes gene ados po la CVR. En o as palab as, muchas comunidades su andinas, a
pesa de los p og amas o iciales de e omo de los desplazados de la gue a in e na,
exhiben a la echa asas nega i as de c ecimien o poblacional, pa icula men e en
Ayacucho y Apu ímac. Se ag egan las me as anuales del Minis e io de Salud de
80.000 es e ilizaciones coac i as de muje es indígenas que aunque esul a on di íci-
les de alcanza po las esis encias comuni a ias y de géne o, ienen ele ancia. Tal
p og ama implemen ado con inanciamien o de la Agencia In e nacional de Desa o-
llo (AID) [La ín Da a 2000], espondía a lo que el Es ado con ainsu gen e denomi-
naba bajo cla e neomal husiana el pelig o de la "bomba P" -población indígena y
ma ginal-, la cual debe ía se desac i ada, ya que suponían que a meno p esión
demog á ica hab ía meno po encial de con lic o social.
En segundo luga , debemos sub aya
el
espeso his ó ico-cul u al
del
con lic o
que ca ac e iza a las comunidades andinas y ilia su ama e nopolí ica a ni el local,
p oyec ándose sob e las con adicciones in e comuni a ias, además de a ec a el
cu so de los p oyec os egionales o pan andinos. Tiene azón Ma isol de la Cadena
al
c i ica el oman icismo u opis a comuni a io de los an opólogos e indigenis as,
los cuales ijan su a ención en la dimensión social y cul u al del con lic o
como
e
je
cons i u i o
de
la ida y la o ganización comuni a ia [Cadena, 1989]. En 1977, es
años an es del inicio
de
la gue a in e na, una encues a gube namen al e eló que
el
48.2 po cien o
de
las comunidades andinas enían li igios de ie as pendien es. La
misma uen e señaló
que
de 1.310 comunidades li igan es, 178 se e e ían a p oble-
mas de dominios
de
ie a in e comuni a ios [Béja /F anco, 1985: 23 y ss]. La gue a
in e na po enció los desbo des in e comuni a ios bajo la acción
de
los alzados en
a mas o de las ondas campesinas y las ue zas
del
o den. Las es imaciones de la CVR,
sin se p olijas, esul an ala man es. Más de 400 comunidades ue on li e almen e a a-
sadas po la iolencia dep edado a del ciclo 1980-1993.
La
De enso ía del Pueblo, en
el
pa cial ecuen o
de
las íc imas de la iolencia polí ica en el pe iodo aludido, da
un
o al de J 1.126 bajas en e los alzados en a mas, y
11.
J 03 mue es en e la población
ci il. Obsé ese
que
la di e encia
es
de 23 decesos. Mas pa a los años siguien es,
1994-2000, las íc imas suman 657 p esun os sub e si os y 739 ci iles [Quehace ,
núm. 135:44]. Recien emen e, los agua unas, en
el
segmen o de su e i o io é nico
denominado Flo de la F on e a, depa amen o de Cajama ca, esin ie on
el
emba e
de
la in asión de colonizado es andinos pob es. El ágico saldo ue de
15
mue os y
un
núme o mayo de he idos [Re is a Ag a ia, núm. 32, ene o de 2002].
La
deses uc u ación de las edes amilia es y ba iales, aunadas a la ela i a
pe dida de legi imación es a al de las ondas campesinas, la pe dida
de
í ulos, po-
sesiones y dominios sob e pa celas y ie as del común, ha complicado las con a-
dicciones in acomuni a ias y las agendas de los li igan es en ac i o. Den o el com-
plejo ejido de con adicciones que ienen las comunidades, esal an las que és as
ienen con las emp esas mine as, en e las que des acan las ansnacionales. Miguel
Palacín, p esiden e de la Coo dinado a Nacional de Comunidades del Pe ú A ec a-
das po la Mine ía y el Pe óleo undada en 1999, sos iene que 3.200 han sido pe ju-
dicadas po a bi a ios denuncios mine os a o ecidos
po
el ujimo ismo, de las
cuales 1.100 han pasado a
la
ase explo ación y 250 se encuen an ya en explo ación
con ele ados impac os ambien ales, sociales y cul u ales [Quehace 130, mayo-ju-
nio 2001: 110-111].
Las
comunidades
andinas han expe imen ado muchos cambios
en
los úl i-
mos años, i iendo un ciclo la go de c isis de sus economías campesinas, ag a a-
das an o
po
las polí icas neolibe ales como po las acciones con ainsu gen es y
gue ille as. Los lujos de desplazados de
la
gue a in e na a la capi al y o as ciuda-
des po encia on o as p ác icas y consumos cul u ales, así
como
un nue o ejido
espacial y comunicacional de edes é nicas e in e é nicas.
La
p opues a del ac ual
gobie no de cons i ui el Consejo Nacional de Comunidades es á en la agenda de la
discusión,
aunque
los mediado es
que
hablan a nomb e de las bases y p esen an
Los nue os escena ios de los mo imien os indígenas en el Pe ú
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