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Los nuevos escenarios de los movimientos indígenas en el Perú

Melgar Bao, Ricardo; Rubianes Indacochea, Carlos

Abstract

Tratar los movimientos andino-amazónicos en uno de los países con mayor población originaria del continente parte de la consideración de su paradojal ausencia en la agenda etnopolítica internacional. Nos aproximaremos a los nuevos escenarios en que se rec

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Los nue os escena ios de los mo imien os indígenas en el Pe ú Rica do Melga Bao y Ca los Rubianes Indacochea T a a los mo imien os andino-amazónicos en uno de los países de mayo población o igina ia del con inen e pa e de la conside ación de su pa adoja! ausen- cia en la agenda e nopolí ica in e nacional. En el Pe ú no exis en o ganizaciones indígenas ep esen a i as análogas a las exis en es en el Ecuado y en Hondu as. Tampoco hay egis os en el úl imo lus o de acciones y p oyec os pa ecidos a los del neozapa is a Consejo Clandes ino Indígena en Chiapas. No obs an e lo an e io , en es e país sudame icano, ma cado po sus acismos desbo dados o encubie os bajo las ideologías del mes izaje y la hib idez p opias de la in elec ualidad c iolla, la negada y di e sa o edad indígena apa ece en el imagina io del pode . La Ley 27270 (mayo del 2000), que penaliza la disc iminación acial y é nica, aunque no se eje ce, es an sólo uno de sus sín omas. Nos ap oxima emos a los nue os escena ios en que se econs i uyen los mo imien os indígenas y las simbólicas y demandas e nopolí icas que les co esponden. La eal di e sidad del país de odas las sang es Aunque la con lic i a di e sidad e nocul u al del Pe ú ebasa el uni e so de las indianidades, nos cen a emos en es as úl imas po di e sas azones. La eal y mu an e di e encialidad e nocul u al de los g upos au óc onos andinos y amazónicos dis a de habe sido in en a iada e nog á ica e his ó icamen e. An es de la gue a in e na (1980-1993), la mi ada académica había sob edimensionado a las comunidades quechuahablan es y ayma ahablan es en de imen o de las adsc ipciones e nocul u ales que les subyacían. Incluso los es udios an opoló- gicos e e idos a las comunidades amazónicas o igina ias e an bas an e escasos e incomple os en onces, y aún aho a lo siguen siendo. Fue p ecisamen e esa gue a in e na la que cen ó la a ención académica sob e di e sos escena ios, ecupe ando iden idades é nicas ol idadas o subes imadas, como po ejemplo la de los Chankas e lquichanos en los Andes y la los Ashaninkas en la Amazonía. Los nue os escena ios de los mo imien os indígenas en el Pe ú 93 Conside emos, además, que la p ác ica censal desde 1940 blanqueó, homogeneizó y sub alúo los pesos demog á icos absolu os y ela i os de las po- blaciones indígenas. La pa icula idad de la hyb is, del blanqueo e gonzan e, pasa, al igual que en o os sabe es académicos, po la in lada y sesgada "lógica de la sín- esis" y la unidad nacional bajo la hegemonía c iolla. Las c isis y el ocaso de la Re- pública A is oc á ica no colapsó odas sus ep esen aciones sob e el Pe ú (sigue g a i ando el ol hegemónico de Lima y su isión de las es egiones omando como cen o a la cos a), ni algunos undamen os del Es ado (la ine cia del monolingüismo o icial; la es icción y exclusión de la ciudadanía a los indígenas, o su despojo bajo la coa ada de las si uaciones de eme gencia o gue a; además de una ins i ucionalizada p ác ica e nocida), ni, po úl imo, como sos iene Aníbal Quijano, la enuncia o c í ica de la colonialidad de sus sabe es ins i ucionalizados [Quijano, 1992]. La leucología c iolla, o sabe blanco, bajo las ca ego ías de mes izaje, hib ida- ción, sinc e ismo, mezcla, ocul a po un lado las cla es anscul u ales del con lic o nacional, es deci , la lógica de la dominación y la esis encia e nocul u al; y, po el o o, los lími es de su p opia epis eme. La hib idación cul u al, el sinc e ismo eligio- so, la mezcla de mode nidad/ adicionalidad p e enden, más que explica la con adic o iedad de los p ocesos his ó icos de las elaciones in e é nicas e in e cul u ales, maquilla la negación ideológica de la e nodi e sidad. La mayo ía de las eces los discu sos del mes izaje y la hib idez a opan las polí icas e nocidas en el Pe ú, al igual que en o os países. Se a a de"( ... ) una es a egia de con ención [Jameson] que absuel e a los blancos de la blancu a y a los p i ilegiados de los p i ilegios, pe mi iéndonos, al decla amos 'híb idos', segui pa icipando del pode que a pasando a las manos de o os" [Ba y, 1997:2]. El caso de los nue os mo imien os sociales pe uanos e ela una mayo com- plejidad que el de o os países con signi ica i os y pa ecidos pesos e nodemo- g á icos, ales como Boli ia, Ecuado o México, pe o con p ocesos in e nos di e en- ciados. En el Pe ú pesó como plomo la gue a in e na al ca aliza el la go p oceso de agmen ación de las iden idades andinas y amazónicas o igina ias, que había a o- ecido los clien elajes y las p ác icas de los di e sos gamonalismos epublicanos, y enado o abo ado su po encial desa ollo e nopolí ico. Hab ía que ag ega , pa a el caso de las comunidades amazónicas de ubicación ans on e iza en e el Ecuado y el Pe ú, el le al cos o de una gue a binacional que conside a on has a cie o pun o ajena y que minó su e i o io é nico, dep edó sus ecu sos de ida y los o zó a pa icipa en las acciones de a mas, a asen a se en mise ables campamen os bajo con ol mili a o a queda a apados en e dos uegos. El po encial de con lic o sigue la en e po una ag esi a ecolonización de los e i o- ios é nicos on e izos, apun alados po los in e eses de las ansnacionales pe o- le as y made e as con anuencia es a al. El cuad o que comienza a dibuja se en el espacio ans on e izo pe uano-colombiano es p eocupan e po o ma pa e de un escena io de ope aciones mili a es, el cual esien e más la desbo dada gue a en Colombia que los p oblemas de op esión, explo ación y ma ginalidad de las pobla- ciones indígenas. La his o ia de la p esencia indígena en las zonas u ales o u banas de la cos a y su la ga adición de esis encia é nica es á oda ía po se e aluada y na ada. Las mani es aciones cul u ales dan cuen a de es e p oceso de inse ción que el sabe c iollo ha encapsulado en el odo omnicomp esi o de la in o malidad. Desde el si- glo XVI, la agmen ación de la memo ia sob e la esis encia indígena y sus mo i- mien os sigue las coo denadas de una densa, aunque emozada, e ó ica hispano c iolla sob e las on e as na u ales de sus es egiones: cos a, sie a, sel a. Es as, como las o as his o ias, es án en p oceso de cons ucción. Las in es igaciones e nohis ó icas an ecupe ando los puen es de la esis encia andino-amazónica bajo la ocupación hispano colonial. Algunos es udios sob e el mo imien o indígena de la década de 1920 an des elando signi ica i os lujos y acciones cos eño-andinas. En el Pe ú exis en, pa a la isión o icial, 72 cul u as o igina ias sob e i ien es a la Conquis a, adsc i as a 15 amilias lingüís icas: A u, A awak, Cahuapana, Ha akmenbe , Hui o o, Jíba o, Pano, Peba, Quechua, Tacana, Tucano, Tupigua ani, Yagua y Zápa o, y una sin clasi ica . El quechua subsume 17 a ian es idiomá icas, siendo hegemónico en la egión su andina. Los da os censales más ecien es nos hablan de 7.805.193, de los cuales el 96.9 po cien o es á adsc i o únicamen e a espa- cios u ales y el es o co esponde a g upos amazónicos o igina ios [INEI, 1993]. Es e censo implica que los indígenas asen ados en la ciudad son incon ables o in- isibles. Una de las agencias mul ila e ales más in e esada en el ema indígena, el Banco Mundial (BM), es imó, con base en una encues a aplicada en 2000, una sen- sible " educción" al a ibui 3.300.000 de quechuahablan es y 400 . 000 de ayma ahablan es, y pos ula un o al nacional de al ededo de cua o millones de indígenas [La República, 6110/2001]. Es as ci as es án po debajo de Jos nue e millones es imados po la ONU, que ep esen a ía al 40 .2 po cien o de la población nacional pa a 1990. Pe o hay más sob e el blanqueo censal. El Censo ujimo is a a ibuyó al cas ellano se la lengua ma e na del 80.3 po cien o de los poblado es u ales [INEI, 1993]. G acias a la magia censal, has a las p eca ias lenguas ancas quedan subsumidas en el cas ellano; no hay pie de. Así las cosas, se ía ingenuo no p egun a se: ¿qué animó a la mayo ía de los cinco millones de hablan es de lenguas indígenas del censo o icial a deci que és as e an sus segundas lenguas y cuál se ía su in e és en ap ende las y cul i a las? ¿Cómo en sie e años la ealidad, o el BM, Los nue os escena ios de los mo imien os indígenas en el Pe ú 95 es umó a más de un millón de hablan es de lenguas ame indias en el Pe ú? Las ci- as censales y las es imaciones demog á icas o iciales no se discu en; ampoco sus indicado es. La magia de las ci as iene su encan o. Las di e encias de los modos de ida y pa ones de asen amien o de las co- munidades que habi an en la sel a y las que adican en los escena ios andinos se- llan las on e as de un desencuen o eal e imagina io. Recué dese que además de los ocho pisos ecológicos de las adicionales es a egias de ap opiación andina de sus ecu sos, di e enciados en e los seis mil me os y el ni el del ma , debe suma se la exis encia de 84 zonas de biodi e sidad de las 103 egis adas en el mundo [!NADE, 1984; B ack 1986). Las asnacionales a an de capi aliza a su a o los sabe es ances ales de las poblaciones indígenas pa a aho a cos os de ope ación in es iga i a p e ios al egis o de p opiedad in elec ual bajo el canon dep edado de la OMC, el cual niega o es inge los dominios públicos y colec i os sob e los usos de la lo a na i a. Es e es un pun o de con lic o que apa ece de mane a expansi a en el imagina io indígena con empo áneo y que comienza a aduci se en demandas y acciones di e sas. Pa a los andinos y amazónicos las comunidades g a i an como sus espacios ep oduc o es de iden idad y esis encia cul u al, pe o sus pe iles es uc u ales son dis in os, ue a de que las mig aciones u al-u banas han gene ado nue as o mas de ag upamien o colec i o y desa ollado inédi as o mas de esis encia in e é - nicas. El ciclo de pa os egionales 2000-2002, que no pa ece ago ado, ha abie o jue- go a nue os ocos de ap endizaje in e é nicos en la lucha con a las adicionales uen es del pode polí ico, con desiguales pesos especí icos según las egiones. Po lo an e io , el análisis de los mo imien os indígenas en el Pe ú pa e del papel es a- égico jugado desde sus espacios u al-u banos p oyec ados sob e los escena ios egionales y nacionales. El ac ual con ex o polí ico pe uano, as la de o a del ujimo ismo, ab e juego a la exp esión pública de los ac o es é nicos, la cual nos hace ememo a el que co- espondió a los años 1920 a 1922 bajo el égimen del "Vi acocha" Leguía. En ese en onces, el desa ollo y desbo de de los mo imien os indígenas no a dó en llega y con on a al p opio égimen, el cual op ó po ep imi los; y el agi ado p esen e no augu a nada bueno. El Es ado ha desa ollado una polí ica de con ención de la ascenden e p o- es a social, incluidas las de isible iliación é nica na i a. Aquélla se basa an o en disposi i os ju ídicos como ins i ucionales, que con algunas signi ica i as di e en- cias eslabonan los úl imos años del ujimo ismo con el gobie no ac ual. A la c ea- ción de la Sec e a ía Técnica de Asun os Indígenas (SETAI), en 1997, le siguió la undación de la Comisión de Asun os Indígenas, en 1998. EL BM subsidió a la SETAI al igual que el BID, as lanza su P og ama Sociedad Ci il II que con empla la coop ación ideológica bajo la másca a de la capaci ación y aseso ía écnica de líde es indígenas sob e el " alo de la Democ acia" asociados o no al inancia- mien o de p oyec os desa ollis as en sus espacios comuni a ios. Algunos líde es de la Con ede ación de Nacionalidades Amazónicas del Pe ú (CONAP) de mane a análoga a sus pa es de o as o ganizaciones indígenas, ap ecian ac í icamen e es as ayudas nada desin e esadas del BM. De ondo se a a de con ene la ue za co o- si a de los mo imien os indígenas sob e la democ acia excluyen e, el pode monoé nico y su ac ual idea io neolibe al El 24 de junio de 1999, seis o ganizaciones que se au oadsc ibie on como indígenas: COPPIP, AIDESEP, CONAP, CNA, CCP Y UNCA se pos ula on como base pa a cons i ui la Comisión Consul i a Nacional pa a coadyu a en la p omulgación de una Ley Indígena (COPPIP e al, 1999). Re- co demos que Fujimo i se esin ió de las p ime as eacciones indígenas que coadyu a on a su caída, la Ca a ana de la Espe anza de los comune os andinos de Huanca elica en 1999 y la mo ilización de las comunidades andinas de Andahuaylas, coincidiendo con la oleada de p o es as con a el aude elec o al a mediados de 2000. Luego, el gobie no ansi o io de Valen ín Paniagua c eó en 2000, la Comisión Especial Mul isec o ial pa a las Comunidades Indígenas y una Mesa de Diálogo Pe manen e, espaldadas po el Ejecu i o y a ias ONG's . Tal como lo a i ma B e ón, las iejas polí icas asis encialis as en las zonas indígenas ienen siendo con e idas po la ía de la p i a ización del desa ollo, buscando el capi al social y la o mación de cuad os écnicos bajo el código y mi a- do ideológico de los o ganismos mul ila e ales hegemónicos a ni el global. Po ello: "( . .. ) el ema de las elaciones en e las ONG, las inancie as mul ila- e ales que ope an en el medio indígena-campesino y las o ganizacio- nes popula es ... nos induje on a cali ica esos modelos de in e en- ción como neoindigenis as, así como a llama la a ención sob e la e- le ancia que es án adqui iendo las inicia i as capi aneadas po el Banco Mundial y o as ins i uciones del en amado inancie o neolibe al, las cuales se a iculan al ededo de la noción de capi al social" [B e ón, 2001). El "pachacu ec" Alejand o Toledo o ganizó la Comisión de la Ve dad y la Reconciliación Uulio 2001), la cual incluyó a dos con o e idos pe sonajes ligados a las ins i uciones y p og amas con ainsu gen es, y poco después ins aló la Comi- sión Nacional de los Pueblos Andinos y Amazónicos, en idades ambas dependien- es de la P esidencia del Consejo de Minis os (oc ub e de 2001). Es as comisiones siguen sinuosos cam inos, pese a que la segunda ha quedado en manos de un e- p esen an e de la ONG Consejo Indígena Sud Ame icano (CISA). Los nue os escena ios de los mo imien os indígenas en el Pe ú 97 Al ampa o ela i o de la Comisión de la Ve dad y la Reconciliación (CVR) y la De enso ía del Pueblo (DP), los pueblos andinos y amazónicos, obje o de ag a ios y p ác icas genocidas y e nocidas bajo los es gobie nos p eceden es, han p esio- nado más allá de los lími es y canales o iciales pa a log a la ecupe ación de su memo ia colec i a y po encia sus demandas. La Comisión Nacional de los Pueblos Andinos y Amazónicos, p esidida po la an opóloga Eliane Ka p, esposa del p esi- den e Toledo (ex empleado del BM), ha o malizado el ing eso de la agenda é nica en el p eca io sis ema polí ico pe uano, in en ando, sin log a lo plenamen e, ins i ucionaliza y media iza los lide azgos y las o ganizaciones indígenas. Más allá de la con o e ida e ó ica e nopopulis a del gobie no de " odas las sang es", es a inicia i a ha dado cu so a insospechadas p oyecciones eme gidas desde la di e si- dad e nocul u al de los excluidos y op imidos. Con mo i o de la inco po ación de los ep esen an es de una o ganización su gida de la comunidad a ope uana a la mul ici ada Comisión, mien as que la Ka p puso el én asis en el acismo, Toledo p e i ió sub aya el peso de la pob eza: "Los di e en es g upos o e nias que o man el Pe ú compa imos el sueño común de educi la pob eza" [La República, 261041 2002]. Tal e ó ica a a esó la Decla ación de Macchu Picchu en ma e ia de de e- chos indígenas, i mada po los p esiden es del Pe ú, Boli ia, Ecuado , Colombia y Venezuela [29/07/2001]. La ecepción e nopopula de es a e ó ica neoindigenis a la ha eseman izado y epoli izado, legi imando muchas demandas y acciones en cu so. El gobie no apues a al inje encismo egulado de las demandas é nicas, pe o el cu so de los mo imien os ha o o es e incipien e y limi ado dique de con ención simbólica. Se ag ega o o p oblema p opio de la p eca ia democ acia pe uana. Nos e e imos a que descansa en una p emisa no discu ida, muy au o i a ia y excluyen e, y a que la ía de in e locución, disenso y negociación en los espacios públicos sigue siendo o i- cial y ealmen e monolingüe, la cual no se ago a en los es ue zos de ecupe a al quechua como segunda lengua o icial, como lo hiciese el gobie no mili a de Juan Velasco Al a ado (1968-1975). De ondo, la inconclusa o ma es a al nacional es cada ez menos iable en el mundo de hoy. No es casual que el gobie no pe uano en la ONU sea enuen e, po un lado, a some e se al Con enio 169 de la OIT y menos oda ía a susc ibi el Pac o In e nacional sob e De echos Ci iles y Polí icos, el cual, basado en su a ículo 27, condena ía su polí ica de lengua je po disc imina o ia y, po el o o, a adhe i se a la Decla ación sob e los de echos de las pe sonas que pe enecen a mino ías nacionales, é nicas, eligiosas y lingüís icas [ l 8/12/ 1992], que aspi a a con e i se en una Con ención y que obliga ía a sus es ados signa a- ios a enuncia o a enua sus p ác icas e nocidas. La di e sidad e nocul u al del Pe ú es á eñida con el iejo o den, no con la unidad polí ica y un nue o p oyec o de país-mundo. Se a a en ealidad de un p oblema de edis ibución de las cuo as de pode y e undación es a al que no escapa a la ama legal y polí ica global. Los nue os mo imien os indígenas en desa ollo es án p oponiendo, como bien lo apun a Rod igo Mon oya, cinco ejes de signi ica i a ele ancia pa a su acción: el e i o io, la lengua, la cul u a, la iden idad y la biodi e sidad [Mon oya, 2002: 1]. Ag ega íamos uno más: Ja lucha po Ja cons i ución de espacios ho izon ales pa a el diálogo y el acue do in e é nico. El in en o de cons i ui un campo simbólico de legi imación gube namen al iene siendo e e ido en el mismo p oceso de ecepción e nopopula , el cual dis a de se pasi o. La eac ualización, epoli ización y eseman ización de los símbolos andinos es á en cu so, pe o no bas an: la di e sidad hace sus eclamos. En el imagi- na io social andino se pe ciben señas de una c isis que se exp esa po la ausencia de la cen alidad de un e e en e mí ico o simbólico (lnca í, Pachacu i, e c.), o de una eelabo ación in e é nica que cob e mayo ue za en e los Andes y la Amazonía. Sea como ue e, en su dispe sión simbólica, el sen ido dominan e en las cosmo isio- nes andinas y amazónicas, con di e en es g ados de adhesión, a las que no escapan o os sec o es de la población, es de que se es á ansi ando hacia un nue o iempo. Las señas del deso den son inobje ables; ambién los ela os que lo na an, ec ean y signi ican. Las comunidades andinas y amazónicas El adicional en oque ace ca de los mo imien os indígenas en el Pe ú -de aye y los que se es án ges ando en la nue a si uación desde que empeza on a se más p oposi i os en los di e sos espacios públicos- nos ha emi ido, no sin azón, a sus espacios comuni a ios, pe o es os deben se e isi ados. En 1977 el 61 po cien o de las comunidades enía como lenguas ma e nas al quechua y al ayma a, y el 49 po cien o de los comune os andinos no había enido con ac o con la escuela ni con los equipos de al abe ización [Béja /F anco, 1985:23]. En la ac ualidad, las comunidades econocidas suman 5.826, de las cuales las i uladas, ampa ando sus es ingidos dominios e i o iales, llegaban a cua o mil, es deci , que casi un e cio ca ece de ampa o legal. De las 1.450 comunidades amazónicas, 868 habían sido i u- ladas, Jo que indica que el 40 po cien o de las mismas se encuen a en c í ica si ua- ción ju ídi ca sob e sus e i o ios é nicos. El 77.4 po cien o de las comunidades se ubican en los depa amen os más pob es del país. El 71 po cien o de las comunida- des exis en es a ni el nacional se concen an en la egión cen o-su , la más pob e y la más cas igada po la gue a: Puno, Cusco, Huanca elica, Ayacucho, Apu ímac y Los nue os escena ios de los mo imien os indígenas en el Pe ú 99 Junín, y más de la mi ad de las comunidades e idencian os ensibles huellas de ads- c ipción andina. O o e cio nos e ela la exis encia de os ensibles sedimen os cul- u ales de o igen p ehispánico. Po su pa e, las comunidades amazónicas pe ene- cen a 65 iliaciones e nocul u ales, 48 de las cuales habían sido censadas en cinco depa amen os [SETA!, 2001:1]. Las comunidades eje cen el con ol sob e el 39.8 po cien o de la ie a en uso ag opecua io y g a i an a ni el nacional con un alo b u o de p oducción en e el 25 y 30 po cien o [Bonilla, s/ :3]. Las comunidades i uladas suman 3.956, un 69 po cien o del o al, lo que indica una uen e no desdeñable de po encial de con lic o. De o o lado, las comunidades ienen siendo despojadas de sus e i o ios po el Es ado bajo el p e ex o de abandono o al a de uso económico, aunque cul u al- men e engan usos legi imados. Un comune o andino dice: "El Es ado nos es á qui ando nues o ce o. Nues o ce o es nues a alma. Nos es á qui ando nues a alma. Todo lo que no iene alma se uel e desalmado y po eso la ie a se en e ma y ya no p oduce" [ci ado po Ga cía Mi anda, 2002: 104]. Se ag ega el aciamien o demog á ico de las comunidades as la gue a in e - na y la c isis ag a ia acen uada po la polí ica neolibe al del ujimo a o, el cual ha p esionado sob e Lima y o as ciudades impo an es del in e io . Si el censo de po- blación de 1980 señalaba que la población comune a andina ascendía a cua o millo- nes, los da os censales de 1993 nos a ojan una con aída población de dos millones y medio. [Bonilla, s/ :3]. Las asas de dec emen o poblacional en las comunidades su andinas y sus causas han sido pues as ecien emen e en e idencia po los in o - mes gene ados po la CVR. En o as palab as, muchas comunidades su andinas, a pesa de los p og amas o iciales de e omo de los desplazados de la gue a in e na, exhiben a la echa asas nega i as de c ecimien o poblacional, pa icula men e en Ayacucho y Apu ímac. Se ag egan las me as anuales del Minis e io de Salud de 80.000 es e ilizaciones coac i as de muje es indígenas que aunque esul a on di íci- les de alcanza po las esis encias comuni a ias y de géne o, ienen ele ancia. Tal p og ama implemen ado con inanciamien o de la Agencia In e nacional de Desa o- llo (AID) [La ín Da a 2000], espondía a lo que el Es ado con ainsu gen e denomi- naba bajo cla e neomal husiana el pelig o de la "bomba P" -población indígena y ma ginal-, la cual debe ía se desac i ada, ya que suponían que a meno p esión demog á ica hab ía meno po encial de con lic o social. En segundo luga , debemos sub aya el espeso his ó ico-cul u al del con lic o que ca ac e iza a las comunidades andinas y ilia su ama e nopolí ica a ni el local, p oyec ándose sob e las con adicciones in e comuni a ias, además de a ec a el cu so de los p oyec os egionales o pan andinos. Tiene azón Ma isol de la Cadena al c i ica el oman icismo u opis a comuni a io de los an opólogos e indigenis as, los cuales ijan su a ención en la dimensión social y cul u al del con lic o como e je cons i u i o de la ida y la o ganización comuni a ia [Cadena, 1989]. En 1977, es años an es del inicio de la gue a in e na, una encues a gube namen al e eló que el 48.2 po cien o de las comunidades andinas enían li igios de ie as pendien es. La misma uen e señaló que de 1.310 comunidades li igan es, 178 se e e ían a p oble- mas de dominios de ie a in e comuni a ios [Béja /F anco, 1985: 23 y ss]. La gue a in e na po enció los desbo des in e comuni a ios bajo la acción de los alzados en a mas o de las ondas campesinas y las ue zas del o den. Las es imaciones de la CVR, sin se p olijas, esul an ala man es. Más de 400 comunidades ue on li e almen e a a- sadas po la iolencia dep edado a del ciclo 1980-1993. La De enso ía del Pueblo, en el pa cial ecuen o de las íc imas de la iolencia polí ica en el pe iodo aludido, da un o al de J 1.126 bajas en e los alzados en a mas, y 11. J 03 mue es en e la población ci il. Obsé ese que la di e encia es de 23 decesos. Mas pa a los años siguien es, 1994-2000, las íc imas suman 657 p esun os sub e si os y 739 ci iles [Quehace , núm. 135:44]. Recien emen e, los agua unas, en el segmen o de su e i o io é nico denominado Flo de la F on e a, depa amen o de Cajama ca, esin ie on el emba e de la in asión de colonizado es andinos pob es. El ágico saldo ue de 15 mue os y un núme o mayo de he idos [Re is a Ag a ia, núm. 32, ene o de 2002]. La deses uc u ación de las edes amilia es y ba iales, aunadas a la ela i a pe dida de legi imación es a al de las ondas campesinas, la pe dida de í ulos, po- sesiones y dominios sob e pa celas y ie as del común, ha complicado las con a- dicciones in acomuni a ias y las agendas de los li igan es en ac i o. Den o el com- plejo ejido de con adicciones que ienen las comunidades, esal an las que és as ienen con las emp esas mine as, en e las que des acan las ansnacionales. Miguel Palacín, p esiden e de la Coo dinado a Nacional de Comunidades del Pe ú A ec a- das po la Mine ía y el Pe óleo undada en 1999, sos iene que 3.200 han sido pe ju- dicadas po a bi a ios denuncios mine os a o ecidos po el ujimo ismo, de las cuales 1.100 han pasado a la ase explo ación y 250 se encuen an ya en explo ación con ele ados impac os ambien ales, sociales y cul u ales [Quehace 130, mayo-ju- nio 2001: 110-111]. Las comunidades andinas han expe imen ado muchos cambios en los úl i- mos años, i iendo un ciclo la go de c isis de sus economías campesinas, ag a a- das an o po las polí icas neolibe ales como po las acciones con ainsu gen es y gue ille as. Los lujos de desplazados de la gue a in e na a la capi al y o as ciuda- des po encia on o as p ác icas y consumos cul u ales, así como un nue o ejido espacial y comunicacional de edes é nicas e in e é nicas. La p opues a del ac ual gobie no de cons i ui el Consejo Nacional de Comunidades es á en la agenda de la discusión, aunque los mediado es que hablan a nomb e de las bases y p esen an Los nue os escena ios de los mo imien os indígenas en el Pe ú 107 Bibliog a ía A YALA, José Luis ( 1989) Wancho Lima, Kollao Edi o ial Pe iodís ica. BARY, Leslie ( 1997) "Sín omas c iollos" e hib idez poscolonial, ponencia p esen ada en el Cong eso de LASA, Guadalaja a. BRACK Eoo, An onio (1986) Ecología de un país complejo, en G an Geog a ía del Pe ú, Tomo 11: Flo a, Ecología, MANFEN-Juan Mejía Baca Edi o es, Mad id. BÉJAR, Héc o y F anco, Ca los (1985) O ganización campesina y ees uc u ación del Es a- do, CEDEP, Lima . BLANCO, Hugo, "Pe ú, elecciones 2001", Cen o B asilei o de Es udos. 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