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Fotografía & retrato

Abstract

La fotografía nos presenta a gritos el triunfo de lo ficticio y artificial sobre lo humano y natural. La deformación es entonces cuando adquiere un valor irrefutable y se presenta en la vida moderna como pattern indiscutible para cualquier modo de expresión. Con este artículo deseo entrar en el debate sobre la función que la fotografía ha mantenido en el ámbito del retrato y la visión particular que ha incluido en la estética de este último.

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Fotografía & retrato

Author: Molina-González, José Luis
Publisher: Universidad de Sevilla, Secretariado de Recursos Audiovisuales y Nuevas Tecnologías
Year: 2002
Source: https://idus.us.es/bitstreams/3f16d7da-e508-4998-b8cd-55102e41743c/download
Fo og a ía & e a o.
José Luis Molina González
FOTOGRAFÍA Y DEFORMACIÓN
La o og a ía es una manía innoble que poco a poco aba ca a la humanidad en e a,
po que és a no es á sólo enamo ada sino chi lada po la de o mación y la
pe e sidad, y ealmen e a ue za de o og a ia , con el iempo se oma ese mundo po
el único y e dade o.
Thomas Be nha d
La o og a ía ha con igu ado de al mane a el aspec o del en o no que nos odea,
que ha dispues o su ealidad como la e dade a, con i iéndose en es e eo ipo de
nues a imagen del mundo. Con ello engo a e e i me a su capacidad manipulado a
sob e el concep o o idea men al que enemos de las cosas.
Jana leo, en su magní ico a ículo i ulado la piel seca dice:
<< la imagen de lo eal sus i uye a la ealidad has a al pun o que sólo si ecogemos
una o og a ía de esa imagen somos capaces de dis u a plenamen e de ella >>.
Desde es e pun o de is a, la o og a ía nos p esen a a g i os el iun o de lo
ic icio y a i icial sob e lo humano y na u al. La de o mación es en onces cuando
adquie e un alo i e u able y se p esen a en la ida mode na como pa e n
indiscu ible pa a cualquie modo de exp esión. Accionamos el bo ón dispa ado en la
cáma a o og á ica y cons uimos así una al e ación comple a del momen o, edi icando
con las o og a ías una ida pa alela que la sen imos como eal. Dichas imágenes se an
consolidando y o aleciendo, has a que inalmen e llegamos a pensa que al mi a esas
dobles ealidades dominamos el iempo, y con ello aniquilamos nues o pasado,
con i iéndolo en p esen e. De es a mane a se pod ía deci que las imágenes, en
de ini i a, si en pa a lucha con a la e dad i e u able de nues a exis encia caduca.
Con es a úl ima ase deseo en a en el deba e sob e la unción que la o og a ía ha
man enido en el ámbi o del e a o y la isión pa icula que ha incluido en la es é ica de
es e úl imo.
Si nos de enemos con calma y obse amos la ac i ud que man iene el se
humano con el mundo que le odea podemos llega a es emece nos; hace una o o de
e a o es, en úl ima ins ancia, una ac i idad sin sen ido; deseamos oma posesión de lo
eal, pe o con inuamen e ad e imos que somos incapaces de in e eni en ello. Cada
día nos solemos enamo a de os os que emos po la calle, y desde ese p eciso ins an e
deseamos posee los; pa a ello nos in en amos un p oceso mecánico y ic icio que nos
p esen e la apa iencia de la e dad pa a no ene que en en a nos a ella. Es una ac i ud
e ichis a y coba de po que no nos sen imos p epa ados pa a mi a la is e pe o
au én ica ealidad del mundo.
En es e p oceso de mu ación al que nos some en las o og a ías, las pe sonas se
con ie en en e a os y inalmen e son pu as imágenes, acías de con enido humano.
Fo zamos la pose al se o og a iados po que sabemos que el mundo nos obse a desde
la i ealidad de la imagen y no desde la e dad co idiana. Los indi iduos ep esen ados
ca ecen así de oda dignidad, se exhiben como ma ione as y ca ica u as de o madas,
aunque su e igie, na u almen e, coincide de mane a pa adójica con la e dad, pues
mues a pa a el espec ado a en o, ine i ablemen e, odas sus mise ias y miedos.
La o og a ía, nos con i ma la iden idad buscada du an e siglos de nues o
p opio yo. Ella nos habla de su capacidad de in ospección sob e los se es y los obje os,
en ese análisis exhaus i o que se había man enido du an e años en la pin u a y el es o
de las a es, (p ác icamen e desde el Renacimien o), pa a encon a nues o p opio
as o, nues a huella pe sonal e in ans e ible.
No obs an e, al poco iempo de su descub imien o se nos quedó co a, seguía
siendo una imagen a iable y pa cial, po que la o og a ía, al in y al cabo, es una
manipulación de la ealidad, que ecoge un solo ins an e. El se humano, de odos
modos, no se con en ó con la e icacia del in en o y, dado su al o ego, con inuó en su
a án po sus i ui a Dios como c eado absolu o, llegando a la imagen en mo imien o a
a és del cine y su secuencia dinámica, ( ec eación de la más absolu a i ealidad). Es e
p oceso de mecanización, ha modi icado has a al pun o la ida de los homb es, que en
la ac ualidad, cada expe iencia dia ia, es a ma cada ine i ablemen e po el ca ác e
de o mado de nues a isión de la ealidad, some ida a su ez, que duda cabe, al yugo
ecnológico.
Jana Leo // Mad id, 1965. Es licenciada en iloso ía y mas e en Teo ía del A e. Combina su
labo docen e con la ensayís ica y a ís ica. T abaja en ídeo, o og a ía y cine.
Leo, Jana. La piel seca. El pasean e, nº 26, El Cue po y la Fo og a ía, Si uela S.A., Mad id
1985. p. 67.
Pa e n // Anglicismo usado con ecuencia en eo ías de comunicación isual e e ido a
modelo, pa ón, e c.
LOS INICIOS
Desde un p incipio, la o og a ía, como in en o écnico ela i o al mundo de
la pe cepción isual, ha man enido un eco ido pa alelo al de las a es plás icas, y
muy especialmen e al de la pin u a. Es e hecho se pone de mani ies o al obse a que
la mayo ía de los undado es de es e descub imien o, ue an p ime o pin o es,
dibujan es, e c. (1)
La acogida de es e in en o e oluciona io po pa e del público ue desigual,
no obs an e, pa ece lógico que la bu guesía media se adap a a p on o al nue o
sis ema po que al in, podían dispone del p i ilegio de la imagen de enca go,
ese ada has a el momen o pa a la al a bu guesía y la nobleza. No es de ex aña ,
po an o, que la p incipal dedicación y el mayo éxi o que u ie a la o og a ía en
sus comienzos, ue a el e a o.
La o og a ía se desa olla en el mismo ma co in elec ual que la pin u a, con las
consecuencias i emediables de compe encia que es e hecho conlle a. En un p incipio,
sus i uyó la g an adición minia u is a de e a os (2) que has a en onces dominaba el
me cado a ís ico, y de es e modo, obligó a que muchos p o esionales del medio
pic ó ico se ol iesen es udiosos de una inédi a he amien a que es aba cambiando la
es é ica del mundo. La consecuencia más inmedia a se p oyec a en un desba ajus e de
los má genes es ablecidos pa a lo que e a econocido como a e y pa a lo que no lo e a,
mo i ando así nume osas di e encias y dispu as. A es e espec o, se puede ci a la
anécdo a acaecida en 1862 cuando los o óg a os Maye y Pie son lle a on a los
ibunales a o os o óg a os que habían ep oducido y endido e a os ealizados po
los demandan es. La audiencia e i o ial de Pa ís dio la azón a Maye y Pie son
conside ando que los dibujos o og á icos podían man ene en ocasiones ca ác e
a ís ico.
Es e e edic o si ió pa a asen a el concep o a ís ico de la o og a ía y así
de ini la den o de unos má genes ce canos a los que siemp e había man enido la
pin u a o la escul u a. El hecho mo i ó una iolen a eacción po pa e de muchos
a is as plás icos que eían lo ocu ido como un a en ado con a el academicismo pu is a
de la época y, po que no deci lo, un pelig o inminen e pa a su o ma de gana se el pan
de cada día. En e ellos se encon aban: Pu is de Cha annes, Ing es, Fland in, T oyon,
Isabey y Bélangé que no admi ían la asimilación en e o og a ía y a e. No obs an e,
muchos a is as, quizá con la men e más abie a, no i ma on ese mani ies o (como es el
caso de Delac oix). (3)
La o og a ía supuso, sin la meno duda, el p incipio del in pa a el concep o
adicional de mímesis en la his o ia del a e, especialmen e en la pin u a. A és e
espec o si en como ejemplo la mul i ud de e a is as que en la época de di usión de
es e in en o ecnológico, u ie on que deja su an iguo abajo po el de colo ea
dague o ipos. (4)
Los a is as más p es igiosos, p obablemen e los más in eligen es, no dejan el
o icio a ís ico an ápidamen e, y se dedican a obse a . Analizan el compo amien o de

es a nue a he amien a y las dis in as posibilidades que puede o o ga al hecho plás ico,
que como pod emos ad e i más adelan e se án muchas y muy di e sas.
Ing es, J.A. Dominique. La condesa D´hausson ille. Óleo sob e lienzo. 131,8 x 92 cm. Nue a
Yo k, Colección F ick. 1845.
Ing es, J.A. Dominique. Es udio pa a los b azos de la Condesa D´hausson ille. Mina de plomo
y lápiz neg o sob e papel ege al. 47 x 30,9 cm. Mon auban, Museo Ing es. En e 1842 y 1845.
Es in e esan e des aca el sensible cambio que acon ece en la es ilís ica de dichos
pin o es una ez asumen la es é ica o og á ica. En e los muchos au o es que podemos
encon a en los comienzos, me gus a ía e e i me a Ing es.
Es e pin o , muy dedicado al e a o po o a pa e, sien e en p incipio un g an
echazo po la posición que adquie e la o og a ía, pe o p on o cede an e sus encan os y
la ec eación que el a ilugio hace de la ealidad. Pa a sus in e eses pic ó icos, la nue a
he amien a, o ece odo cuan o pod ía soña , es deci , el análisis en e mizo del de alle,
pa a su pos e io con igu ación de un uni e so ideal. Así Ing es eplan ea su pos u a
an e el cuad o y el mé odo de ejecución en el mismo. La de inición que consigue en los
pe iles y los e ec os undidos que emplea en algunas zonas de sus lienzos a pa i de
1841, de e minan la ap opiación que es e au o hace de los ecu sos o og á icos pa a la
o denación de un nue o escena io igu a i o. La al e ación de la ealidad es an acusada
cuando se llega a es e pun o, que la pose que debe ealiza el modelo al que se le a a
ealiza un dague o ipo es de mucho iempo..., an o, que en la mayo ía de los e a os
e ec uados en es a época, el e a ado man iene casi siemp e su os o apoyado en la
mano, no con una inalidad es é ica, sino po pu a comodidad, y ambién pa a e i a
mo imien os indeseados.
Nos encon amos an e el p esagio de la mue e del diálogo con la na u aleza; es
a pa i de aho a cuando la imagen o og á ica impone el c i e io y su dic adu a en el
medio a ís ico (especialmen e pa a el e a o).
(1) Véase Dague e, Oc a ius Hill, S elzne , Nada , ..., en e muchos o os
(2) En 1810 se expusie on más de 200 minia u as en la Royal Academy de Lond es, y pa a
1870 an sólo se expusie on 33 ( an o en 1810 como en 1870 e an p incipalmen e
e a os).Scha , Aa ón, A and Pho og aphy. Penguin Books, New Yo k 1986. pp.42-3.
(3) Publicado en Le Moni eu de la Pho og aphie; 15 de diciemb e de 1862. Ci ado po
Sougez, Ma ie-Loup, His o ia de la Fo og a ía. Cuade nos de A e Cá ed a, Mad id 1996. p.
345.
(4) Dícese de las p ime as o og a ías ob enidas con el mé odo de ija imágenes sob e una
placa de cob e pla eada y sensibilizada con apo es de yodo.
DEGAS O EL TRIUNFO DE LA FOTOGRAFÍA
Pa ecía ine i able que un ue e escep icismo se adueña a de la men e de los
homb es a p incipios del XIX; aunque pa ece se que ya se había con e ido en una
no ma desde que la na u aleza se con i ie a en una cues ión de pu a isión a pa i del
XVII. O o S elze , a p opósi o de es e plan eamien o nos dice:
<<que e ob ene nue os aspec os del mundo ma e ial no es an o es imonio de
escep icismo como de deseo de descub imien o y de asomb o an e lo mucho que es
posible descub i an p on o se aleja uno de la isión con encional de las cosas>>. (5)
Quizá el mejo modelo que podemos oma , siendo uno de lo p ime os pin o es
que se plan ea se iamen e el análisis de la de o mación con el in de elabo a un nue o
sis ema ep esen a i o, es Degas. E iden emen e e a un enamo ado de la es é ica nue a
y e oluciona ia, que la o og a ía empezaba a impone ; es e hecho queda especialmen e
demos ado en su pin u a y el uso que hizo de la misma.
Jun o a él, me eo en la obligación de señala la impo ancia de o os dos
au o es, ca alogados en la escuela imp esionis a, que son ele an es pa a el decisi o
cambio que se p oduce en el e a o; me e ie o a Mane y Renoi .
No obs an e, donde se hacen más e iden es las ans o maciones o males y la
búsqueda de un nue o mé odo dis in i o de la e a ecnológica es en la ob a de Degas.
Pa a cons a a es a ase e ación nada mejo que lee cie as decla aciones que la sob ina
de Degas hace sob e su ío:
<<En e sus p incipales p eocupaciones cabe ci a la o og a ía. Du an e algún iempo
es u o li e almen e dominado po ella. Muy a menudo nos hablaba de ello en sus
ca as>>. Es os son algunos ejemplos: <<¡En iadme o og a ías! Pa a es o e di la
cáma a. ¡Haced algunas o os de las habi aciones!.>> <<G acias po las o og a ías.
Me lle a ía demasiado iempo desc ibi odas las ideas que me sugie en>>. (6)
Renoi , P. Augus e. El Palco. Óleo sob e lienzo. 80 x 64 cm. Uni e sidad de Lond es,
Cou auld Ins i u e Galle ies. 1874
posa en e a la cáma a y el o óg a o. An e el o oma ón, el modelo es á solo: delan e
suyo no queda indi iduo ninguno obse ándole, dispues o a esc udiña en la isonomía
de su os o, en busca de un asgo peculia que esal a , de un ges o ocul o que
des ela . F en e a él, ya sólo descansa el mecanismo indi e en e de la cáma a
o og á ica. An e el o oma ón el suje o se abandona a su más absolu a soledad pa a
o ece se a un i o maquinal. T as cua o golpes de lash, el o oma ón lo hab á
e a ado en cua o ocasiones y le hab á hu ado el mismo núme o de ins an es de su
os o.>> (14)
La pin u a ha asumido pe ec amen e es e p oceso po el cual los e a os pie den
oda su cualidad humana, con i iéndose en algo dis in o, de na u aleza a i icial. El
os o de los ep esen ados se exp esa en el a e con empo áneo sin men i as, sin e ec os
iluso ios y sin las moles as exigencias de un clien e que p e ende pa ece lo que no es.
S . James Ma y. Díp ico niño/niña. Video P oyección. Mon ado con la colabo ación de
Cadbu y Scheweppes. 2000.
La pin u a como ges o y como ma e ia se inmiscuye en la ep esen ación, a es iguando
la al a de engaños, decla ando a g i os que aquello no es o a cosa sino una alacia, que
el e a o al in y al cabo no es más que la pu a especulación plás ica que hace el pin o
sob e el lienzo de un indi iduo de e minado.

She man, Cindy. Sin Ti ulo // 97. Fo og a ía a colo . Edición de 10. 114,3 x 76,2 cm. Los
Angeles, Colección Eli y Edi he L. B oad. 1982.
Es e iden e el alcance que ha p ocu ado la o og a ía pa a los a is as que se si en de la
misma, que en el caso del siglo XX, debemos nomb a p ác icamen e a odos.
(12) Benjamín, Wal e , Pequeña his o ia de la o og a ía, en Discu sos in e umpidos I.
Tau us, Mad id 1989. p. 69.
(13) Ba hes, Roland, La cáma a lúcida. No a sob e la o og a ía. Paidós, Ba celona 1992. pp.
183 y 185.
(14) Pé ez Sole , Edua do, El e a o o og á ico con empo áneo. La eapa ición del suje o.
ARCE, Re is a Lápiz nº 127, Mad id, Diciemb e de 1996. p. 44.
CLEGG & GUTTMANN: RETRATO
CORPORATIVO
Me ha pa ecido in e esan e ag ega , un modelo ex año e in e esan e sob e el
abajo de un pa de o óg a os con empo áneos que inculan su labo ,
undamen almen e con el e a o, y las posibilidades que és e o ece en su mani es ación
c uda del uni e so de los indi iduos.
A p io i, las simili udes exis en es en e los e a os g emiales de los maes os
holandeses del siglo XVII y los que Michael Clegg y Ma ín Gu mann ealizan en la
me ópolis neoyo quina del siglo XX son ealmen e so p enden es. Además de su
p ocedencia eu opea, (alemanes ambos), exis en ac o es comunes de ac uación que
e ue zan dichas analogías; po un lado, nos encon amos con la elección de los más
impo an es g upos de pode de la sociedad, al y como siglos a ás hicie an Remb and
o F ans Hals. Po o a pa e ad e imos una es é ica aus e a, de neg os y g ises, en los
que el colo y la luz es án especialmen e suje os a un modelado p eciso de las o mas,
colocados en un segundo é mino pa a no obs aculiza el con enido concep ual.
La unión de abajo en equipo de es os dos a is as allá po 1980, ajo consigo
una cla a oposición ideológica con el a e que se ha ealizado desde los años 60. Su
ac i ud es opues a a la empleada po el pop-a y su e ó ica colo is a. De o o modo,
Clegg & Gu mann emplean un es ilo ío y dis an e, en el que la huella del a is a se
disipa an e una ígida ep esen ación con un ema esencial. Las ocul as amas del pode
inancie o, las di e encias en e las dis in as clases sociales, los in e eses de mando y
au o ía en las al as es e as emp esa iales, e c., quedan ecogidas en la iconog a ía
o og á ica de C & G.
Clegg & Gu man. Ejecu i os de la indus ia del ace o ( s.) Ejecu i os de la indus ia
ex il. (de alle). Fo og a ía Cibach ome sob e made a, en cua o paneles de plexiglass. 200 x
610 cm. Colección p i ada. 1981.
La a ención que dedican a es os emas, unida al empleo de nue os ma e iales
indus iales y ecnológicos como el cibach ome (15) o el plexiglass (16) nos hablan de
la p opia e olución de un géne o que comenzó en el siglo XVI, cuando Joan Sc o el
sien a p eceden es inno ando en el pano ama a ís ico con la inclusión del e a o
co po a i o.
Desde ese momen o, el e a o, y el símbolo en que se con ie e, ompe con unas
es uc u as ancladas en el eudalismo, en las que la unidad supe io es au ónoma. Es
deci , con la llegada del e a o co po a i o, el anonima o de los pe sonajes se hace
e iden e, po que en el e a o de g upo la indi idualidad no iene azón de se ; muy al
con a io, el g upo dispone el sen ido de ue za y pode , sin él ninguno es nada, queda
anulado. El concep o del que hablamos iene sus aíces en la ins i ucionalización, po la
cual el indi iduo pie de sus c edenciales de iden idad pa a con e i se en un peón con
“pode ” pa a iun a en las edes económicas y polí icas de la sociedad. Es la en a del
alma al diablo: pe de la indi idualidad y la libe ad ideológica a cambio de un ozo de
pode co po a i o.
C & G desa ollan un di ícil diálogo con el modelo. Como equilib is as hacen un
guiño y pa odian las elaciones de pode exis en es en la lo ecien e bu guesía que desde
el siglo XVII hace gala de su au o idad capi alis a. No obs an e dicha pa odia se si úa
como ocu e con Velázquez, Goya o Remb and de una mane a su il, pe cep ible an
solo pa a aquellos que ienen una mi ada mo daz e incisi a sob e la ep esen ación que
iene luga an e sus ojos.
C & G cuidan en ex emo los escena ios donde son p esen ados los miemb os de
la i ma. Pa a empeza , se e i an luga es conocidos y popula es, al igual que los
modelos, quienes suelen se pe sonajes anónimos que no han sido p esen ados en
sociedad a ni eles nacionales o in e nacionales; es deci , e i an en oda medida el
o ma o Wa hol (pe sonajes mundialmen e conocidos, con odo el glamou de las
imágenes cinema og á icas).
C & G, po su pa e, buscan un ni el de aus e idad absolu a, ce cano al mínimal.
Las poses muy cuidadas es ablecen líneas composi i as de e e encia, así como las
mi adas y la ac i ud de los mismos an e el e a o obo que los a is as hacen de ellos.
Clegg & Gu man. Asamblea de decanos. Fo og a ía Cibach ome. 250 x 500 cm.
Colección p i ada. 1988.
Si analizamos écnicamen e los e a os de es a pa eja de a is as, nos da emos
cuen a de que exis en es ipologías di e enciadas po una je a quía es ilís ica p opia:
Po un lado, nos encon amos con los ic icios; son aquellos en los que se
u ilizan modelos pa a ep esen a el pode y sus en esijos. En es e ipo de ob as los
pe sonajes suelen se pe sonas blancas, sin bigo e, ba ba, ni ga as, con edades
comp endidas en e los 30 y los 75 años, y que no p esen an el pelo encanecido ni o os
elemen os ca ac e ís icos.
O a a ian e son los e a os de comisión; en és os, exis e el con a o de enca go
po pa e de los e a ados, y supone un du o e o pa a los a is as, al en en a se ca a a
ca a con el pode .
Po úl imo nos encon amos con los e a os de colabo ación, en los que exis e
siemp e un esul ado inal de mu uo acue do en e los a í ices y los e a ados. Es quizá
el modelo más clásico, pues el a is a debe accede a la opinión c í ica que mani ies e el
comp ado sob e la ep esen ación que se ha ealizado de su pe sona, eniendo que
modi ica , en ocasiones, pa e del esul ado. Es inequí ocamen e el ipo de e a o
menos con empo áneo y, a su ez, el menos lib e. La de o mación en es e ipo de casos
iene obligada desde agen es ex e nos, es deci , el a is a no pa icipa en esa al e ación
del pa ón o iginal, sino que es el p opio e a ado el que dis o siona la apa iencia inal
de la ob a.
(15) Sis ema de p esen ación o og á ica, en las que el papel in e iene de mane a ac i a pa a
un esul ado c omá ico de cie a sa u ación y luminosidad.
(16) En las décadas de 1920 y 1930 se desa olló uno de los plás icos más popula es en el
me cado in e nacional: el me ac ila o de me ilo polime izado, que se come cializó en G an
B e aña con el nomb e de Pe spex y como Luci e en Es ados Unidos, y que se conoce en
español como plexiglás. Es e ma e ial iene unas p opiedades óp icas excelen es; puede
u iliza se pa a ga as y len es, o en el alumb ado público y publici a io.