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_a deba e Memo ia democ á ica en la cons ucción de la his o ia y el pa imonio
| coo dina Jose ina Cues a Bus illo
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deba e 96
e is a PH Ins i u o Andaluz del Pa imonio His ó ico n.º 96 eb e o 2019 pp. 231-234 | DEBATE
La memo ia his ó ica y su dimensión polí ica, social y
académica
Cus odio Velasco Mesa | Dp o. de His o ia Con empo ánea, Uni e sidad de Se illa
URL de la con ibución <www.iaph.es/ e is aph/index.php/ e is aph/a icle/ iew/4302>
En el deba e in e nacional ace ca de la memo ia his ó-
ica cabe dis ingui es g andes e ien es con e gen-
es que implican a dis in os ac o es sociales y que es
impo an e iden i ica , no solo pa a comp ende las en-
siones y con lic os gene ados al espec o, sino ambién
pa a in en a halla ías que los esuel an desde p emi-
sas democ á icas.
Las polémicas emi en, en lo inmedia o, a la es uc u-
al dimensión polí ica inhe en e a la his o ia y, po de i-
ación, a oda en a i a de pone de elie e un discu so
con ahegemónico de la his o ia, es deci : emi en a
los e ec os que la eme gencia de oda memo ia silen-
ciada iene en la decons ucción de ela os hegemóni-
cos ace ca del pasado. Rela os que, en pa icula desde
el siglo XIX (cuando la opinión pública empezó a cob a
ascendencia polí ica), han sido habi ualmen e u iliza-
dos como ins umen os p i ilegiados de p opaganda al
se icio del pode es ablecido, es o es: como he amien-
as pa a c ea iden idades colec i as, pa a gene a adhe-
siones y cohesiones en o no a ese pode , pa a legi ima
o acili a –en suma– el eje cicio de la au o idad. En ea-
lidad, oda comunidad que ha adqui ido algún g ado de
o ganización social ha desa ollado ambién algún ipo
de na a i a y de polí ica (educa i a, de símbolos –ma e-
iales e inma e iales– o de concienciación) en elación
con su pasado (CLOSA MONTERO, 2010: 3); y ello con
independencia del ipo de égimen polí ico adop ado. En
ese p ocede , a mayo g ado de ep esión eje cida po
la au o idad polí ica, mayo ha sido la imposición de dis-
cu sos hegemónicos o polí icas memo iales que ensal-
zan los alo es que ep esen a el pode es ablecido, al
iempo que más ele ada es la omisión o e gi e sación
de hechos y na a i as que con adicen esa p opaganda.
A la in e sa, a mayo calidad democ á ica del égimen,
mayo es la eme gencia de memo ias con a-hegemóni-
cas, ecuen emen e p esen adas como una modalidad
de la discusión y del con lic o polí ico.
En odo caso, cabe des aca que, an o en los con ex-
os ep esi os como en los democ á icos, la au o idad
polí ica, pese a su g ado de con ol sob e los ins umen-
os de di usión de ecue dos, sob e leyes de memo ia o
sob e conmemo aciones o iciales, no iene el monopo-
lio de la memo ia, como ampoco es su única deposi a-
ia. De ahí, p ecisamen e, el con lic o al espec o, la en e
en pe iodos ep esi os, explíci o en pe iodos democ á-
icos. Los deba es y ensiones en o no a la memo ia
son, en es e sen ido, sín omas de la g adual e olución
que, desde inales del siglo XX, expe imen a la ciudada-
nía hacia una mayo exp esión en el espacio público y,
en consecuencia, hacia una mayo pa icipación polí ica
den o de las democ acias incomple as de las socieda-
des complejas con empo áneas. Teniendo ello p esen e,
no so p ende el alcance in e nacional que en los úl imos
años ha adqui ido el con lic o en e memo ias hegemóni-
cas y con ahegemónicas. De hecho, di ícilmen e puede
encon a se en la ac ualidad un país que no expe imen e
dispu as ligadas a su(s) memo ia(s) de aumas colec i-
os. Des acan los casos de Eu opa Cen al y del Es e
con elación al es alinismo, los de Amé ica La ina en
elación con sus dic adu as y con lic os a mados, el de
Tu quía (genocidio a menio de 1915) o el de F ancia en
lo que espec a al colabo acionismo nazi y a su pasado
colonial; casos, odos ellos, donde se ad ie en ensio-
nes o “gue as de memo ia” con ascendencia en la
cons ucción de iden idades colec i as1.
Jun o a la es uc u al dimensión polí ica, las polémicas
ace ca de la memo ia ienen, asimismo, una inmedia a y
elemen al dimensión humana y social, po cuan o a ec-
an, en el p esen e, a sen imien os ín imos de íc imas,
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que se han o ganizado pa a lle a a cabo sus eclama-
ciones. A deci e dad, la oma en conside ación de la
memo ia cons i uye, en su o igen, la ei indicación de
indi iduos y colec i os que, desde inales del siglo XX,
ienen solici ando jus icia, epa ación y e dad en ela-
ción con iolencias colec i as silenciadas o e gi e sadas
po las na a i as hegemónicas en dis in os con ex os
in e nacionales. Fue on, e ec i amen e, íc imas y ami-
lia es de és as quienes, espon ánea y au ónomamen e,
emp endie on la c eación de asociaciones median e las
que a icula on sus demandas indi iduales y colec i as,
in e pelando con ello –di ec a o indi ec amen e– a dis-
in os p o esionales in oluc ados al espec o (BARROS,
2014: 154). Po una pa e, apela on a polí icos y a jue-
ces, eniendo como e e en es los Juicios de Nü embe g
de 1945 a los esponsables del Holocaus o. Como en
o o luga he des acado, el econocimien o y ipi icación
en la ONU de c ímenes de lesa humanidad (no suscep-
ibles de se amnis iados e imp esc ip ibles, a di e en-
cia de los c ímenes de gue a) y el pos e io despliegue
de legislaciones nacionales que penalizaban en dis in-
os países el negacionismo del Holocaus o, supusie on
un pode oso es ímulo pa a que di e en es mo imien os
memo ialis as eclama an pa a sí la conside ación de íc-
imas de c ímenes de lesa humanidad y el consiguien e
econocimien o –en ma e ia de polí icas de memo ia–
po pa e de las adminis aciones públicas (VELASCO
MESA, 2017: 127-128). Po o a pa e, jun o a polí icos y
a jueces, es as asociaciones ambién hab ían de apela
a his o iado es pa a que és os –en su labo de escla eci-
mien o de la his o ia– u ie an en conside ación los es-
imonios de las íc imas, colabo a an en la localización
de osas comunes, con ibuye an, en suma, median e
sus in es igaciones, a pone de elie e acon ecimien os
silenciados o e gi e sados que pe mi ie an p ecisa y
ein e p e a ela os hegemónicos del pasado.
Con independencia, sin emba go, de esa in e pelación
di ec a o indi ec a a p o esionales de la his o ia, es ob io
que las con o e sias ace ca de la memo ia incumben
decididamen e a los his o iado es. De hecho, a ec an a
la p opia epis emología de la his o ia y, en esa medida,
ienen, jun o a la polí ica y a la social, una inequí oca
dimensión académica. A es e espec o, se dis inguen
dos pos u as an agónicas. De un lado, la que consi-
de a que la memo ia no es asun o de la his o ia ni, po
consiguien e, de la a ención del his o iado 2. De o o, la
que ei indica lo con a io: la in eg ación de la memo-
ia en la his o ia y su conside ación como uen e pa a el
conocimien o del pasado3. A es e úl imo g upo se adsc i-
ben quienes conside an que el his o iado , po elemen-
al deon ología p o esional, no puede, en su en a i a de
ap oximación a la e dad his ó ica, deses ima o sub-
es ima ninguna uen e de conocimien o del pasado,
incluyendo los es imonios de las íc imas de agedias
colec i as, que son en ocasiones la única uen e exis-
en e en con ex os ep esi os. An es bien, debe inco -
po a –con as ándolos– esos es imonios a su labo de
escla ecimien o y análisis de acon ecimien os his ó icos.
Con o me a ello, desde es a pe spec i a la u ilidad de
la his o ia no se educe a una u ilidad cien í ica, no se
limi a al conocimien o –lo más exhaus i o posible– del
pasado, no consis e en un conocimien o, sin más, de
ese pasado, sino en un conocimien o (lo más igu oso
posible) y una e lexión sob e los hechos que, pa icu-
la men e en el caso que nos ocupa, con ibuyan a e i-
a la eedición de ho o es colec i os. Y ello pasa, no ya
po pone en e idencia esas agedias, sino ambién po
no exal a , median e dis in as modalidades discu si as o
comunica i as, los alo es que las p opicia on.
Dicho es o, en el abiga ado deba e ace ca de la memo-
ia, donde se mezclan sen imien os ín imos de íc imas
Memo ial del Holocaus o, Pe e Eisenman, Be lín, 2005 | o o Cus odio Velasco
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DEBATE | e is a PH Ins i u o Andaluz del Pa imonio His ó ico n.º 96 eb e o 2019 pp. 231-234
(y sus ei indicaciones) con e ien es polí icas y epis e-
mológicas de la his o ia, cabe des aca que lo decisi o
no es exac amen e el ac o de “p opaga ”, bien median e
polí icas con elación al pasado (incluyendo leyes sob e
memo ia, símbolos y conmemo aciones), bien median e
pla a o mas di e sas de comunicación (p ensa y medios
audio isuales), bien a a és del es ic o análisis de la
his o ia. Ese ac o de “p opaga ” es, se quie a o no, ine i-
able pa a odos los ac o es sociales pa ícipes en el
deba e. Lo decisi o es de e mina qué es lo que se p o-
paga, es deci : si lo que se p opaga consigue o no ans-
mi i y “desen aña el signi icado de una expe iencia”
(MATE, 2018), si iene (es) o no base documen al y si se
pone o no al se icio del conocimien o de los hechos, de
la jus icia y del espe o a los de echos humanos, am-
bién en el p esen e pues la memo ia no a a únicamen e
del pasado (VELASCO MESA, 2017: 135), sin “disney-
icaciones” que banalicen el ecue do de las agedias,
sin sac alizaciones o mi i icaciones, sin es é iles compe-
iciones en la escala del ho o (TODOROV, 1994: 272),
desde el espe o a la ida de odo se humano.
De la espues a que demos a esas cues iones dependen
no ya los a ances en el conocimien o cien í ico de la his-
o ia, sino ambién la supe ación de aumas colec i os
y los p og esos en la con i encia ciudadana. La Unión
Eu opea pa ece habe comp endido la ascendencia del
p oblema si se iene en cuen a la p omoción que iene
ealizando desde 2004 en a o del conocimien o de las
memo ias silenciadas de di e en es pasados aumá i-
cos en Eu opa; y ello, median e dos p og amas: “Eu ope
o Ci izens P og amme” (2007-2013) y “Uses o he
Pas ” (2014-2020). No en ano, en el espacio eu opeo
han enido luga en los úl imos siglos dos g andes a-
yec o ias ideológicas con apues as que cons i uyen la
médula de lo que se discu e cuando se discu e sob e
la memo ia. Po una pa e, con pa icula én asis desde
ines del siglo XIX, se ha desa ollado una “cul u a de
la gue a” o de la iolencia que, in eg ada en una “polí-
ica de las emociones”, desembocó en los o ali a ismos
del siglo XX, aho a eedi ados en los (ul a)nacionalis-
mos y ilo ascismos del XXI. No obs an e, pa alelamen e
a esa “cul u a de la gue a”, Eu opa ambién ha sido el
suelo de una “cul u a de la paz” que emi e a los alo-
es de la ole ancia y del consenso di undidos desde el
acionalismo del siglo XVIII y sob e la que es necesa-
io insis i como an emu al en e a los o ali a ismos y
como e e en e undamen al pa a cons ui la con i en-
cia democ á ica, imposible de a icula plenamen e sin el
conocimien o y el econocimien o de las agedias colec-
i as silenciadas.
NOTAS
1. Sob e el caso de los países de Eu opa del Es e en
elación con la memo ia de la dominación so ié ica, éa-
se Closa Mon e o (2010: 11-19). En lo que espec a a
la Eu opa occiden al, los con lic os en o no a la memo-
ia es án expe imen ando una no able e olución desde
que, en e 1945 y 1967, se i ie a lo que J.-M. Chau-
mon denomina “ iempo de la e güenza”, ca ac e izado
po ocaliza el ecue do en hon a a la Resis encia sin
mención al Holocaus o, y en los años se en a se ad i -
ie a lo con a io: la glo i icación de los esca ados del
Holocaus o (CHAUMONT, 1997; GENSBURGER; LAVA-
BRE, 2005: 80). En ello coinciden E a-Cla i a Onken y
Emmanuelle D oi , quienes conside an que as 1945 se
ins ala en países como F ancia, Bélgica o I alia el mi o
de la Resis encia nacional; un consenso que, desde los
años se en a, se empeza á a ac u a , al iempo que la
memo ia del Holocaus o supe aba el ma co es ingido
de las comunidades judías (ONKEN, 2007: 31; DROIT,
2007: 103-104).
No obs an e, esa memo ia del Holocaus o no en a á
plenamen e en la memo ia o icial de países como F an-
cia has a los años 1990, in eg ando un más amplio mo-
imien o que empezó a ija desde los años ochen a la
cen alidad del Holocaus o en la iden idad y la memo ia
de la Eu opa occiden al (JUDT, 2005: 820). Con odo,
F ancia ha e olucionado en las úl imas décadas del égi-
men memo ialis a o ien ado a la exal ación de los hé oes
de la Resis encia a lo que J. Michel ha denominado “ é-
gimen ic imo-memo ialis a”, basado en una concepción
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plu al de la memo ia y en la noción de c imen con a la
humanidad como uen e ju ídica (MICHEL, 2010: 84 y
ss.).
2. Exponen e de ello es Pie e No a, pa a quien memo ia
e his o ia, “lejos de se sinónimos, se oponen comple a-
men e en e sí” (NORA, 1984: 19; 1978: 398-401).
3. Es la pos u a que de ienden, en e o os, Ca los Ba-
os, quien sos iene la in eg ación de la memo ia en la
his o ia, al iempo que concibe la his o ia con una esen-
cial dimensión humana, hecha po his o iado es, pe o
ambién po “los p o agonis as ac uales a a és de su
memo ia colec i a (BARROS, 2011, 5 de diciemb e).
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