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La memoria histórica y su dimensión política, social y académica

Velasco Mesa, Custodio

Abstract

Tres grandes vertientes convergen en el debate internacional acerca de la memoria histórica. En primer lugar se halla la estructural dimensión política inherente a la historia y, por derivación, a toda tentativa de poner de relieve un discurso contrahegemónico de la historia. En segundo lugar, las polémicas acerca de la memoria tienen, asimismo, una inmediata y elemental dimensión humana y social, por cuanto afectan, en el presente, a sentimientos íntimos de víctimas, que se han organizado para llevar a cabo sus reclamaciones. En tercer lugar, las controversias acerca de la memoria incumben de lleno a los historiadores, afectan a la propia epistemología de la historia y, en esa medida, tienen una dimensión académica. A este respecto, se distinguen dos posturas antagónicas: la de historiadores que consideran que la memoria no es asunto de la historia ni, por consiguiente, de la atención del historiador, y la de quienes reivindican su opuesto. En este artículo se abordan estas tres vertientes del debate, desde el convencimiento de que es necesario delimitarlas y tenerlas en consideración, no solo para una adecuada comprensión del fenómeno, sino también para intentar encontrar vías que mitiguen, desde premisas democráticas, las tensiones y conflictos generados al respecto.

Full text

231 _a deba e Memo ia democ á ica en la cons ucción de la his o ia y el pa imonio | coo dina Jose ina Cues a Bus illo _a deba e Memo ia democ á ica en la cons ucción de la his o ia y el pa imonio | coo dina Jose ina Cues a Bus illo deba e 96 e is a PH Ins i u o Andaluz del Pa imonio His ó ico n.º 96 eb e o 2019 pp. 231-234 | DEBATE La memo ia his ó ica y su dimensión polí ica, social y académica Cus odio Velasco Mesa | Dp o. de His o ia Con empo ánea, Uni e sidad de Se illa URL de la con ibución <www.iaph.es/ e is aph/index.php/ e is aph/a icle/ iew/4302> En el deba e in e nacional ace ca de la memo ia his ó- ica cabe dis ingui es g andes e ien es con e gen- es que implican a dis in os ac o es sociales y que es impo an e iden i ica , no solo pa a comp ende las en- siones y con lic os gene ados al espec o, sino ambién pa a in en a halla ías que los esuel an desde p emi- sas democ á icas. Las polémicas emi en, en lo inmedia o, a la es uc u- al dimensión polí ica inhe en e a la his o ia y, po de i- ación, a oda en a i a de pone de elie e un discu so con ahegemónico de la his o ia, es deci : emi en a los e ec os que la eme gencia de oda memo ia silen- ciada iene en la decons ucción de ela os hegemóni- cos ace ca del pasado. Rela os que, en pa icula desde el siglo XIX (cuando la opinión pública empezó a cob a ascendencia polí ica), han sido habi ualmen e u iliza- dos como ins umen os p i ilegiados de p opaganda al se icio del pode es ablecido, es o es: como he amien- as pa a c ea iden idades colec i as, pa a gene a adhe- siones y cohesiones en o no a ese pode , pa a legi ima o acili a –en suma– el eje cicio de la au o idad. En ea- lidad, oda comunidad que ha adqui ido algún g ado de o ganización social ha desa ollado ambién algún ipo de na a i a y de polí ica (educa i a, de símbolos –ma e- iales e inma e iales– o de concienciación) en elación con su pasado (CLOSA MONTERO, 2010: 3); y ello con independencia del ipo de égimen polí ico adop ado. En ese p ocede , a mayo g ado de ep esión eje cida po la au o idad polí ica, mayo ha sido la imposición de dis- cu sos hegemónicos o polí icas memo iales que ensal- zan los alo es que ep esen a el pode es ablecido, al iempo que más ele ada es la omisión o e gi e sación de hechos y na a i as que con adicen esa p opaganda. A la in e sa, a mayo calidad democ á ica del égimen, mayo es la eme gencia de memo ias con a-hegemóni- cas, ecuen emen e p esen adas como una modalidad de la discusión y del con lic o polí ico. En odo caso, cabe des aca que, an o en los con ex- os ep esi os como en los democ á icos, la au o idad polí ica, pese a su g ado de con ol sob e los ins umen- os de di usión de ecue dos, sob e leyes de memo ia o sob e conmemo aciones o iciales, no iene el monopo- lio de la memo ia, como ampoco es su única deposi a- ia. De ahí, p ecisamen e, el con lic o al espec o, la en e en pe iodos ep esi os, explíci o en pe iodos democ á- icos. Los deba es y ensiones en o no a la memo ia son, en es e sen ido, sín omas de la g adual e olución que, desde inales del siglo XX, expe imen a la ciudada- nía hacia una mayo exp esión en el espacio público y, en consecuencia, hacia una mayo pa icipación polí ica den o de las democ acias incomple as de las socieda- des complejas con empo áneas. Teniendo ello p esen e, no so p ende el alcance in e nacional que en los úl imos años ha adqui ido el con lic o en e memo ias hegemóni- cas y con ahegemónicas. De hecho, di ícilmen e puede encon a se en la ac ualidad un país que no expe imen e dispu as ligadas a su(s) memo ia(s) de aumas colec i- os. Des acan los casos de Eu opa Cen al y del Es e con elación al es alinismo, los de Amé ica La ina en elación con sus dic adu as y con lic os a mados, el de Tu quía (genocidio a menio de 1915) o el de F ancia en lo que espec a al colabo acionismo nazi y a su pasado colonial; casos, odos ellos, donde se ad ie en ensio- nes o “gue as de memo ia” con ascendencia en la cons ucción de iden idades colec i as1. Jun o a la es uc u al dimensión polí ica, las polémicas ace ca de la memo ia ienen, asimismo, una inmedia a y elemen al dimensión humana y social, po cuan o a ec- an, en el p esen e, a sen imien os ín imos de íc imas, 232 _a deba e Memo ia democ á ica en la cons ucción de la his o ia y el pa imonio | coo dina Jose ina Cues a Bus illo DEBATE | e is a PH Ins i u o Andaluz del Pa imonio His ó ico n.º 96 eb e o 2019 pp. 231-234 que se han o ganizado pa a lle a a cabo sus eclama- ciones. A deci e dad, la oma en conside ación de la memo ia cons i uye, en su o igen, la ei indicación de indi iduos y colec i os que, desde inales del siglo XX, ienen solici ando jus icia, epa ación y e dad en ela- ción con iolencias colec i as silenciadas o e gi e sadas po las na a i as hegemónicas en dis in os con ex os in e nacionales. Fue on, e ec i amen e, íc imas y ami- lia es de és as quienes, espon ánea y au ónomamen e, emp endie on la c eación de asociaciones median e las que a icula on sus demandas indi iduales y colec i as, in e pelando con ello –di ec a o indi ec amen e– a dis- in os p o esionales in oluc ados al espec o (BARROS, 2014: 154). Po una pa e, apela on a polí icos y a jue- ces, eniendo como e e en es los Juicios de Nü embe g de 1945 a los esponsables del Holocaus o. Como en o o luga he des acado, el econocimien o y ipi icación en la ONU de c ímenes de lesa humanidad (no suscep- ibles de se amnis iados e imp esc ip ibles, a di e en- cia de los c ímenes de gue a) y el pos e io despliegue de legislaciones nacionales que penalizaban en dis in- os países el negacionismo del Holocaus o, supusie on un pode oso es ímulo pa a que di e en es mo imien os memo ialis as eclama an pa a sí la conside ación de íc- imas de c ímenes de lesa humanidad y el consiguien e econocimien o –en ma e ia de polí icas de memo ia– po pa e de las adminis aciones públicas (VELASCO MESA, 2017: 127-128). Po o a pa e, jun o a polí icos y a jueces, es as asociaciones ambién hab ían de apela a his o iado es pa a que és os –en su labo de escla eci- mien o de la his o ia– u ie an en conside ación los es- imonios de las íc imas, colabo a an en la localización de osas comunes, con ibuye an, en suma, median e sus in es igaciones, a pone de elie e acon ecimien os silenciados o e gi e sados que pe mi ie an p ecisa y ein e p e a ela os hegemónicos del pasado. Con independencia, sin emba go, de esa in e pelación di ec a o indi ec a a p o esionales de la his o ia, es ob io que las con o e sias ace ca de la memo ia incumben decididamen e a los his o iado es. De hecho, a ec an a la p opia epis emología de la his o ia y, en esa medida, ienen, jun o a la polí ica y a la social, una inequí oca dimensión académica. A es e espec o, se dis inguen dos pos u as an agónicas. De un lado, la que consi- de a que la memo ia no es asun o de la his o ia ni, po consiguien e, de la a ención del his o iado 2. De o o, la que ei indica lo con a io: la in eg ación de la memo- ia en la his o ia y su conside ación como uen e pa a el conocimien o del pasado3. A es e úl imo g upo se adsc i- ben quienes conside an que el his o iado , po elemen- al deon ología p o esional, no puede, en su en a i a de ap oximación a la e dad his ó ica, deses ima o sub- es ima ninguna uen e de conocimien o del pasado, incluyendo los es imonios de las íc imas de agedias colec i as, que son en ocasiones la única uen e exis- en e en con ex os ep esi os. An es bien, debe inco - po a –con as ándolos– esos es imonios a su labo de escla ecimien o y análisis de acon ecimien os his ó icos. Con o me a ello, desde es a pe spec i a la u ilidad de la his o ia no se educe a una u ilidad cien í ica, no se limi a al conocimien o –lo más exhaus i o posible– del pasado, no consis e en un conocimien o, sin más, de ese pasado, sino en un conocimien o (lo más igu oso posible) y una e lexión sob e los hechos que, pa icu- la men e en el caso que nos ocupa, con ibuyan a e i- a la eedición de ho o es colec i os. Y ello pasa, no ya po pone en e idencia esas agedias, sino ambién po no exal a , median e dis in as modalidades discu si as o comunica i as, los alo es que las p opicia on. Dicho es o, en el abiga ado deba e ace ca de la memo- ia, donde se mezclan sen imien os ín imos de íc imas Memo ial del Holocaus o, Pe e Eisenman, Be lín, 2005 | o o Cus odio Velasco 233 _a deba e Memo ia democ á ica en la cons ucción de la his o ia y el pa imonio | coo dina Jose ina Cues a Bus illo _a deba e Memo ia democ á ica en la cons ucción de la his o ia y el pa imonio | coo dina Jose ina Cues a Bus illo e is a PH Ins i u o Andaluz del Pa imonio His ó ico n.º 96 eb e o 2019 pp. 231-234 | DEBATE DEBATE | e is a PH Ins i u o Andaluz del Pa imonio His ó ico n.º 96 eb e o 2019 pp. 231-234 (y sus ei indicaciones) con e ien es polí icas y epis e- mológicas de la his o ia, cabe des aca que lo decisi o no es exac amen e el ac o de “p opaga ”, bien median e polí icas con elación al pasado (incluyendo leyes sob e memo ia, símbolos y conmemo aciones), bien median e pla a o mas di e sas de comunicación (p ensa y medios audio isuales), bien a a és del es ic o análisis de la his o ia. Ese ac o de “p opaga ” es, se quie a o no, ine i- able pa a odos los ac o es sociales pa ícipes en el deba e. Lo decisi o es de e mina qué es lo que se p o- paga, es deci : si lo que se p opaga consigue o no ans- mi i y “desen aña el signi icado de una expe iencia” (MATE, 2018), si iene (es) o no base documen al y si se pone o no al se icio del conocimien o de los hechos, de la jus icia y del espe o a los de echos humanos, am- bién en el p esen e pues la memo ia no a a únicamen e del pasado (VELASCO MESA, 2017: 135), sin “disney- icaciones” que banalicen el ecue do de las agedias, sin sac alizaciones o mi i icaciones, sin es é iles compe- iciones en la escala del ho o (TODOROV, 1994: 272), desde el espe o a la ida de odo se humano. De la espues a que demos a esas cues iones dependen no ya los a ances en el conocimien o cien í ico de la his- o ia, sino ambién la supe ación de aumas colec i os y los p og esos en la con i encia ciudadana. La Unión Eu opea pa ece habe comp endido la ascendencia del p oblema si se iene en cuen a la p omoción que iene ealizando desde 2004 en a o del conocimien o de las memo ias silenciadas de di e en es pasados aumá i- cos en Eu opa; y ello, median e dos p og amas: “Eu ope o Ci izens P og amme” (2007-2013) y “Uses o he Pas ” (2014-2020). No en ano, en el espacio eu opeo han enido luga en los úl imos siglos dos g andes a- yec o ias ideológicas con apues as que cons i uyen la médula de lo que se discu e cuando se discu e sob e la memo ia. Po una pa e, con pa icula én asis desde ines del siglo XIX, se ha desa ollado una “cul u a de la gue a” o de la iolencia que, in eg ada en una “polí- ica de las emociones”, desembocó en los o ali a ismos del siglo XX, aho a eedi ados en los (ul a)nacionalis- mos y ilo ascismos del XXI. No obs an e, pa alelamen e a esa “cul u a de la gue a”, Eu opa ambién ha sido el suelo de una “cul u a de la paz” que emi e a los alo- es de la ole ancia y del consenso di undidos desde el acionalismo del siglo XVIII y sob e la que es necesa- io insis i como an emu al en e a los o ali a ismos y como e e en e undamen al pa a cons ui la con i en- cia democ á ica, imposible de a icula plenamen e sin el conocimien o y el econocimien o de las agedias colec- i as silenciadas. NOTAS 1. Sob e el caso de los países de Eu opa del Es e en elación con la memo ia de la dominación so ié ica, éa- se Closa Mon e o (2010: 11-19). En lo que espec a a la Eu opa occiden al, los con lic os en o no a la memo- ia es án expe imen ando una no able e olución desde que, en e 1945 y 1967, se i ie a lo que J.-M. Chau- mon denomina “ iempo de la e güenza”, ca ac e izado po ocaliza el ecue do en hon a a la Resis encia sin mención al Holocaus o, y en los años se en a se ad i - ie a lo con a io: la glo i icación de los esca ados del Holocaus o (CHAUMONT, 1997; GENSBURGER; LAVA- BRE, 2005: 80). En ello coinciden E a-Cla i a Onken y Emmanuelle D oi , quienes conside an que as 1945 se ins ala en países como F ancia, Bélgica o I alia el mi o de la Resis encia nacional; un consenso que, desde los años se en a, se empeza á a ac u a , al iempo que la memo ia del Holocaus o supe aba el ma co es ingido de las comunidades judías (ONKEN, 2007: 31; DROIT, 2007: 103-104). No obs an e, esa memo ia del Holocaus o no en a á plenamen e en la memo ia o icial de países como F an- cia has a los años 1990, in eg ando un más amplio mo- imien o que empezó a ija desde los años ochen a la cen alidad del Holocaus o en la iden idad y la memo ia de la Eu opa occiden al (JUDT, 2005: 820). Con odo, F ancia ha e olucionado en las úl imas décadas del égi- men memo ialis a o ien ado a la exal ación de los hé oes de la Resis encia a lo que J. Michel ha denominado “ é- gimen ic imo-memo ialis a”, basado en una concepción 234 _a deba e Memo ia democ á ica en la cons ucción de la his o ia y el pa imonio | coo dina Jose ina Cues a Bus illo e is a PH Ins i u o Andaluz del Pa imonio His ó ico n.º 96 eb e o 2019 pp. 235-236 | DEBATE DEBATE | e is a PH Ins i u o Andaluz del Pa imonio His ó ico n.º 96 eb e o 2019 pp. 231-234 plu al de la memo ia y en la noción de c imen con a la humanidad como uen e ju ídica (MICHEL, 2010: 84 y ss.). 2. Exponen e de ello es Pie e No a, pa a quien memo ia e his o ia, “lejos de se sinónimos, se oponen comple a- men e en e sí” (NORA, 1984: 19; 1978: 398-401). 3. Es la pos u a que de ienden, en e o os, Ca los Ba- os, quien sos iene la in eg ación de la memo ia en la his o ia, al iempo que concibe la his o ia con una esen- cial dimensión humana, hecha po his o iado es, pe o ambién po “los p o agonis as ac uales a a és de su memo ia colec i a (BARROS, 2011, 5 de diciemb e). BIBLIOGRAFÍA • BARROS, C. (2011) His o ia de la memo ia, memo ia de la his o ia [en línea] Con e encia impa ida en la Escuela Nacional de An opología e His o ia, México D.F., México, 5 de diciemb e de 2011 <h ps://www.you ube.com/wa ch? =euRNzJOHMcI> [Consul a: 20/11/2018] • BARROS, C. (2014) His o ia, memo ia y anquismo. His o ia Ac ual Online, n.º 33, 2014, pp. 153-171 • CHAUMONT, J-M. (1997) La concu ence des ic imes, génocide, iden i é, econnaissance. Pa ís: La Décou e e, 1997 • CLOSA MONTERO, C. (2010) Negocia ing he Pas : Claims o Recogni ion and Policies o Memo y in he EU [disponible en línea]. 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