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Derechos humanos, comunicación y luchas por la dignidad

Abstract

La mundialización y convergencia global de la economía y la cultura en el nuevo sistema de relaciones internacionales y la reorganización geopolítica de la estructura mundial de la información plantea en nuestro tiempo nuevos retos y desafíos a la inteligencia crítica y a los movimientos alternativos de resistencia que luchan por la democracia cultural en la región. Más allá de los lugares comunes de la investigación funcionalista y de los nuevos discursos tecnológicamente deterministas del pancomunicacionismo –habituales, por otra parte, en la era de la Sociedad de la Información–, la defensa de los Derechos Humanos constituye un problema político que interpela a académicos, profesionales y movimientos populares en su praxis y modelos de organización y lucha por la autonomía y la democracia.

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Derechos humanos, comunicación y luchas por la dignidad

Publisher: Ediciones Ciespal
Year: 2018
Source: https://idus.us.es/bitstreams/b1a59a1f-f585-4fbe-8fce-548a9c4c941f/download
3
Ciencias Sociales
y Polí icas
F ancisco Sie a Caballe o
Vicen e Ba agán Robles
Ja ie Mo eno Gál ez
(edi o es)
DERECHOS HUMANOS,
comunicación y luchas
po la dignidad
De echos Humanos, comunicación y luchas po la dignidad
De echos Humanos,
comunicación y luchas
po la dignidad
F ancisco Sie a Caballe o
Vicen e Ba agán Robles
Ja ie Mo eno Gál ez
(edi o es)
2018

1e a edición, Qui o: Ediciones CIESPAL, 2018
Colección: Ciencias Sociales y Polí icas, N° 3
N° de páginas: 362
Tamaño: 15, 5cm x 21cm
ISBN: 978-9978-55-178-3
© 2018, p ime a edición, CIESPAL
© 2018, F ancisco Sie a Caballe o, Vicen e Ba agán Robles y Ja ie Mo eno Gál ez
Ediciones CIESPAL
Cen o In e nacional de Es udios Supe io es
de Comunicación pa a Amé ica La ina
A . Diego de Almag o N32-133 y And ade Ma ín • Qui o, Ecuado
Telé onos: (593 2) 254 8011
www.ciespal.o g
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Equipo edi o ial
Coo dinación edi o ial
F ancesco Maniglio / Gab iel Giannone
Asis en e de edición
José Mo án
Re isión de ex o
Noemí Mi e / Ana Ma ía Cues a
Maque ación y diseño
A u o Cas añeda Ve a
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en su o alidad, econociendo su au o ía y sus ediciones an e io es.
SI572
Sie a Caballe o, F ancisco
Ba agán Robles, Vicen e
Mo eno Gál ez, Ja ie F ancisco
De echos Humanos, comunicación y luchas po la dignidad / Sie a Caballe o, F ancisco; Ba agán
Robles, Vicen e y Mo eno Gál ez, Ja ie F ancisco (eds.). Qui o: Ediciones CIESPAL, 2018
1. CIENCIAS SOCIALES 2. POLÍTICA 3. DERECHOS HUMANOS 4. ESTADO 5. COMUNICACIÓN I. Tí ulo II. Au o
De echos Humanos, comunicación y luchas po la dignidad 7
Índice
9 In oducción
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica
17 Con e encia Magis al: Los De echos Humanos
como espacios de lucha
F ançois Hou a
29 De echos Humanos en Amé ica La ina
como desa ío en los p ocesos de in eg ación egional
Helio Galla do.
43 Agendas de lucha de los mo imien os
sociales, al e na i as
Rodol o Meoño So o
Comunicación y De echos Humanos
75 Comunicación, De echos Humanos
y cul u a emancipado a
F ancisco Sie a Caballe o
99 Pensa el de echo a la comunicación desde
una eo ía c í ica emancipado a
Vicen e Ba agán y Jesús Abellán
117 El de echo a la comunicación en la sociedad
de la in o mación: una ede inición de la agenda
de las polí icas públicas
F ancisco Ja ie Mo eno Gál ez
143 De echo a la comunicación, es uc u as de mediación
y cons ucción social de la ealidad. El apo e al de echo
de las edes de medios comuni a ios en Amé ica La ina
en las egulaciones del siglo xxi
Juan Ramos Ma ín
8 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
185 Mucho más que sin ines de luc o. Una mi ada his ó ica
sob e las e ien es de comunicación popula
en Amé ica La ina
Daniel Badenes
207 El a e de la his o ie a como he amien a me odológica
de la educación en y pa a los De echos Humanos,
la democ acia y el es ado de de echo
Danilo Caicedo Tapia
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia como base
de la ins i ucionalidad pública en De echos Humanos
en el Me cosu
237 Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia como base
de la ins i ucionalidad pública en De echos Humanos
en el Me cosu
Paulo Ab ão Pi es Júnio y Paula Rod iguez Pa inós
261 Jus icia de T ansición y Comisiones de la Ve dad
en La inoamé ica: uncionamien o, esul ados
y cumplimien o de ecomendaciones
Ca ol P one e Manuel Gánda a Ca ballido
305 El en oque de De echos Humanos y la hospi alidad
en ma e ia mig a o ia: una mi ada his ó ica
de la polí ica mig a o ia en el Es ado ecua o iano
Jacques P. Ramí ez G.
335 De la i ienda como de echo humano a la i ienda me cancía:
las expe iencias en la Cuenca No e en Gua a í de He edia
en Cos a Rica y con la aconapamg en Gua emala
Es eban And és Aguila Ramí ez
De echos Humanos, comunicación y luchas po la dignidad 9
In oducción
F ancisco Sie a Caballe o
Dicen aquí que los más an iguos dicen que o os más an e io es dije on que los
más p ime os de es as ie as enían ap ecio po la igu a del ca acol. Dicen
que dicen que decían que el ca acol ep esen a el en a se al co azón, que así
le decían los más p ime os al conocimien o. Y dicen que dicen que decían que el
ca acol ambién ep esen a el sali del co azón pa a anda el mundo, que así
llama on los p ime os a la ida. Y no solo: Dicen que decían que con el ca acol se
llamaba al colec i o pa a que la palab a ue a de uno a o o y nacie a el acue -
do. Y ambién dicen que dicen que decían que el ca acol e a ayuda pa a que el
oído escucha a incluso la palab a lejana.
Subcomandan e Ma cos
La mundialización y con e gencia global de la economía y la cul u a
en el nue o sis ema de elaciones in e nacionales y la eo ganización
geopolí ica de la es uc u a mundial de la in o mación plan ea en nues-
o iempo nue os e os y desa íos a la in eligencia c í ica y a los mo i-
mien os al e na i os de esis encia que luchan po la democ acia cul-
u al en la egión. Más allá de los luga es comunes de la in es igación
uncionalis a y de los nue os discu sos ecnológicamen e de e minis-
as del pancomunicacionismo –habi uales, po o a pa e, en la e a de
la Sociedad de la In o mación–, la de ensa de los De echos Humanos
cons i uye un p oblema polí ico que in e pela a académicos, p o esio-
nales y mo imien os popula es en su p axis y modelos de o ganización
y lucha po la au onomía y la democ acia. Si es un debe é ico la i me
olun ad emancipa o ia de oda mediación social, has a qué pun o la
comunicación y la cul u a con ibuyen a la lucha po la dignidad de
los pueblos en nues o iempo. Sabemos que la comunicación cumple
una unción neu álgica. La cen alidad de las indus ias cul u ales en
16 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
cul u al que nos excluyen y limi an, imponiendo lógicas de ep oduc-
ción que es e ilizan la capacidad de nues as cul u as popula es pa a
c ece y subsis i en el nue o dominio cien í ico- écnico de la Sociedad
del Conocimien o. En es a de i a lógica de dis inción y o denamien o,
el econocimien o de los luga es comunes que nos inculan –y, de algún
modo, nos a ec an– debe se i pa a pone en alo nues o pa imonio
cul u al di e so, en unción de un p oyec o económico, polí ico y cul u-
al, que ans o me la necesidad en i ud; más allá, desde luego, de los
mu os simbólicos y las aduanas económico-cul u ales que man ienen
aislados, en una es é il di e encia, los modelos y ma ices de la ica
biodi e sidad la inoame icana, de acue do con la indi e encia an e
la sue e o de i a del aislamien o del “O o” o –en palab as de Ga cía
Canclini– po la adicional desigualdad y desconexión de la ealidad la-
inoame icana en la e a de las edes y la conec i idad global. Al menos,
si se analiza el índice, el p incipio de cli aje ha sido ga an izado. Los
au o es, en oques, adiciones, emá icas y cul u as de e e encia dan
cuen a de es a olun ad de en eda según el lenguaje de los ínculos.
Cabe ag adece a los p ome eos Vicen e Ba agán, F ancesco Maniglio
y Daniela Ga ossini el apoyo a la ac i idad que dio o igen al p esen e
olumen. A los au o es y en idades pa icipan es, nues o más since-
o econocimien o po su colabo ación con CIESPAL. En especial, a
la Fundación Guayasamín y a la O icina de la Unesco, además de a la
Comisión Nacional de la Unesco, que colabo a on en es a inicia i a. El
esul ado no puede se mejo , a nues o juicio.
Juzgue el lec o , a con inuación, si de la lec u a podemos ga an i-
za un p incipio i enunciable: el de echo a lucha po ene de echos.

Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 17
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica
Los De echos Humanos como espacios de lucha
F ançois Hou a
Muchas g acias po es a in i ación que, pa a mí, no solamen e es un
eje cicio académico, sino ambién un homenaje al amigo Joaquín He-
e a Flo es. He enido el p i ilegio de pode abaja con Joaquín casi
desde el p incipio de la o ganización del doc o ado en Se illa. También
he enido la sue e de ene muchas con e saciones con él y, en pa i-
cula , al úl imo momen o de su ida, de compa i su inquie ud exis-
encial en e a la mue e. Y pa a mí es e homenaje a Joaquín es una
cosa que me imp esiona mucho.
Tengo ambién el place de e aquí a algunos de los alumnos de
Se illa, que es án p esen es mos ando la in luencia que ha enido la
inicia i a de Joaquín no solamen e en Eu opa, sino en odo el con inen-
e la inoame icano.
La idea undamen al de Joaquín e a la eno ación de la isión de
los De echos Humanos: cómo epensa la iloso ía undamen al de los
De echos Humanos. Me pa ece bas an e in e esan e que us edes pidie-
an a un no-ju is a da la p ime a con e encia de es e simposio. Eso
co esponde con la iloso ía de Joaquín: ab i las pue as del De echo a
oda la ealidad humana, y es lo que oy a a a de hace hoy.
18 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
En un p ime paso habla é de la mane a cómo pe cibi los De echos
Humanos den o del pensamien o de Joaquín He e a Flo es.1 En un se-
gundo pun o, abo da é la cues ión de los De echos Humanos como una
lucha social. Ya F ancisco Sie a ha hecho alusión a eso, que es unda-
men al en el pensamien o de Joaquín: no e los De echos Humanos
solamen e como un p oblema ju ídico, sino como un asun o de lucha
social; un p oceso, como dice Joaquín. En un e ce pun o, a a é de
habla de una p olongación del pensamien o de Joaquín He e a con
el concep o de Bien Común de la Humanidad. Y, inalmen e, habla é de
un p oyec o de Decla ación Uni e sal del Bien Común de la Humanidad.
Se a a de una con inuación del pensamien o sob e los De echos
Humanos: cómo exp esa de mane a al ez u ópica, pe o eal ambién,
la idea de al Decla ación.
Así empezamos, p ime o, con e e encias al pensamien o de Joaquín.
¿Cómo pe cibi los De echos Humanos? P ecisamen e como un p oceso.
No solamen e un hecho ju ídico que es impues o a los se es humanos,
sino como un p oceso, es deci , una cons ucción. Y una cons ucción
pe manen e den o de un con ex o pa icula que exige una lucha social
pa a conquis a los. Y ci o a Joaquín:
Se necesi a jus amen e una c í ica de los De echos Humanos, y nues a c í-
ica de los De echos Humanos abaja con la ca ego ía de debe es au o-im-
pues os en las luchas sociales po la dignidad, y no de de echos abs ac os
ni de debe es pasi os que se nos imponen desde ue a de nues as luchas y
comp omisos (He e a, 2008).
Así, desde el p incipio, podemos e que la concepción de De echos
Humanos es dinámica, y ambién dialéc ica, po que hay una lucha. Una
lucha pa a los bienes exigibles, como dice Joaquín. Finalmen e el p o-
ceso de De echos Humanos es el conjun o de las luchas po la digni-
1 Joaquín He e a Flo es, La Rein ención de los De echos Humanos, Ed. A apasueños, Mad id,
2005.
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 19
dad en un con ex o his ó ico. No se puede abs ae la concepción de
De echos Humanos de es e ipo de con ex o y de lucha. Po eso Joaquín
pensó inmedia amen e en la necesidad de ecu i a o as disciplinas
que no solamen e el De echo. El in i ó a Se illa – cuando empezó su
doc o ado in e disciplina io– a ilóso os como F anz Hinkelamme ,
de Cos a Rica, a sociólogos, a psicólogos, a geóg a os, e c. Así, la pe s-
pec i a se ab e al conjun o del con ex o den o del cual los De echos
Humanos deben se es udiados.
En segundo luga , no se a a de una isión abs ac a. Joaquín es
muy cla o en es e sen ido: no podemos acep a un posi i ismo ju ídi-
co donde el De echo c ea de echos, sino un De echo como u o de un
p oceso de lucha. Tampoco podemos acep a las Cons i uciones como
e iches. La “ e ichización” de los ex os consis e en un discu so que
inalmen e pa ece a i ma que la ealidad es igual a los ex os, cuando a
eces es muy lejana de ellos.
Así, no se puede acep a un posi i ismo ju ídico, ni ampoco una
imposición cul u al, que a lo mejo acep a a ias cul u as –una cie a
mul icul u alidad–
pe o debajo de una cul u a que Joaquín llama “un pa ón de o o”,
es deci , la cul u a occiden al, odas las o as cul u as es án subo dina-
das a es a úl ima.
También dice Joaquín debemos desa olla un concep o de la com-
plejidad de los De echos Humanos po que se insc iben en un sis ema
de alo es que no es una cosa abs ac a, sino un complejo económi-
co-polí ico den o del cual se insc ibe el p oceso, como las luchas socia-
les, pa a los De echos Humanos.
Pa a el cincuen a ani e sa io de la Decla ación Uni e sal de
los De echos Humanos, la Unesco pidió al Cen o T icon inen al en
Lo aina la Nue a un es udio sob e la mane a de cómo o as cul u as
asiá icas, a icanas, á abes de inían los De echos Humanos. Hemos
podido descub i o as pe spec i as, o as mane as de en a en la
ma e ia, has a ambién una Decla ación A icana de los De echos
Humanos, donde el aspec o indi idual no e a an acen uado como en
20 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
la Decla ación Uni e sal que enemos aho a y donde el p oblema de las
comunidades es aba mucho más p esen e.
Eso signi ica, inalmen e, una uni e salidad que no des uye la
di e sidad. Un en oque que Joaquín exp esa como una con luencia de
a ias pe spec i as que pe mi en llega a una uni e salidad eal y a una
di e sidad que no es el localismo. Es o úl imo signi ica eg esa a la pe-
queña dimensión y solamen e acep a lo é nico o lo eligioso, como lo
emos aho a, de mane a muy ue e en el mundo á abe, en an o que
eacción con a la ag esión cul u al del Occiden e.
Y, inalmen e, el con ex o. Pa a Joaquín He e a, el con ex o es la
base ma e ial de la ida. Toda ida exige una base ma e ial y en el con-
ex o ac ual, i imos como sis ema o ganizado la p edominancia del
neo-libe alismo, con odas sus consecuencias y en pa icula la me -
can ilización uni e sal. Lo emos en el pensamien o in e nacional de
hoy.
La Con e encia de Pa ís –la COOP 21, po ejemplo– enía, en su
ex o o iginal, la idea de plan ea el p oblema del clima den o de una
pe spec i a de los De echos Humanos. Eso ue echazado de mane a
muy du a, en pa icula , po un país, A abia Saudi a que, como sabe-
mos, ¡es un a dien e de enso de los De echos Humanos! Tal echazo
es muy signi ica i o. La idea se quedó en el p eámbulo del ex o, pe o se
qui ó del ex o mismo.
De e dad, debemos saluda es e acue do po que po lo menos ha
plan eado el cambio climá ico como un p oblema undamen al de la
humanidad y ha dado más ue za pa a c ea una conciencia mundial.
Sin emba go, la iloso ía del acue do de Pa ís se ha concluido den o
de una pe spec i a neo-libe al y capi alis a. Es deci , enía que espe-
a los p incipios del me cado. La mane a de plan ea el p oblema ue
in luida po los lobis as de las g andes mul inacionales. El di ec o de
Shell y a ios esponsables de o as g andes mul inacionales como
Nes lé, que p ecisamen e des uyen el clima, aplaudie on el acue do.
¿Po qué? Po que la iloso ía de base e a no de sal a la mad e ie-
a como uen e de ida –de oda ida ísica, cul u al, espi i ual– sino de
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 21
de ende la na u aleza como ecu so na u al, es deci como una ealidad
me can il; un luga de explo ación. Y como el capi alismo se dio cuen a
aho a de que con inua la des ucción climá ica (has a la posibilidad de
p o oca un aumen o del calen amien o de la ie a de 5 o 6 g ados más,
an es de inales de es e siglo) e a pelig oso pa a la ganancia y la acumu-
lación del capi al, e iden emen e se concluyó que se debe ac ua . Pe o
se deben oma decisiones den o de una pe spec i a –como se ha dicho
en Pa ís– “ma ke iendly”, es deci , en unción de la lógica del me cado.
Ese es el con ex o ac ual de los De echos Humanos. Y po eso se
a a de una lucha social, po que no podemos acep a es a lec u a de lo
eal. Es e p oblema no puede esol e se den o de la lógica del Me cado,
una lógica de compe encia, de explo ación, de acumulación del capi al.
El segundo aspec o es el hecho de la lucha de clases sociales. Me
acue do hace algunos años, cuando el Papa Pablo VI ino a Colombia,
habe is o en una pa ed del su de Bogo á, en los ba ios pob es, una
insc ipción: “Noso os ambién enemos De echos Humanos”. Y eso me
llamó mucho la a ención. La p oblemá ica de los De echos Humanos
no puede se en endida sin ene en cuen a la lucha de clases, la des-
igualdad. Una isión abs ac a de los De echos Humanos que solamen-
e se apoya sob e un ex o ju ídico, no bas a. “Noso os ambién ene-
mos De echos Humanos” es una exp esión del hecho de que odos no
ienen la misma opo unidad de ealiza la dignidad humana, po las
condiciones ma e iales den o de las cuales se encuen an.
De e dad, la Decla ación Uni e sal de 1948 ya había pe cibido eso.
En los a ículos 28 y 29, hay una cie a e e encia al cuad o social gene-
al y a la desigualdad que es ablecen di e encias en la posibilidad de ea-
liza los De echos Humanos. Sin emba go, es a pe spec i a no ha sido
pa icula men e desa ollada du an e el neo-libe alismo que impidió
e y abo da la cues ión de los De echos Humanos de es a mane a. Eso
signi ica que la lucha se de ine con a la lógica del capi alismo, po que
ella es una ideología basada sob e el indi idualismo, la compe i i idad,
la explo ación, elemen os ealmen e con adic o ios con la posibilidad
de ob ene los De echos Humanos pa a odos los g upos sociales.

22 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Y dice Joaquín “debemos cap a la adicalidad”. Lo que signi ica, no
solamen e egula el sis ema capi alis a –lo que se ha hecho en Pa ís–
sino cap a la adicalidad de la posición de los De echos Humanos; i
has a la c í ica, y la c í ica e icaz, de la lógica del sis ema capi alis a.
Hay una con adicción undamen al. Y así de nue o se puede hace alu-
sión a la coop21 de Pa ís, donde la iloso ía, como he dicho an es, ue:
“Sal a la na u aleza, pe o como ecu so na u al”, es deci , den o de la
lógica del capi alismo.
He podido abaja en la Comisión S igli z de las Naciones Unidas
sob e la c isis inancie a y mone a ia mundial: se abajó du an e 8 o
9 meses en los años 2008 y 2009 pa a es udia lo que es aba pasando.
Es aba cla o que la c isis e a mucho más que solamen e una c isis cí-
clica del capi alismo y que enía muchos aspec os, no solamen e inan-
cie os y e iden emen e económicos, pe o ambién e a al mismo iempo
una c isis alimen a ia, ene gé ica, climá ica, y que inalmen e la azón
de es a mul iplicidad de c isis enía un o igen simila : la lógica del ca-
pi al. Es ábamos en e a una c isis mundial mucho más g a e que la
c isis de los años 30 del siglo pasado.
La Comisión S igli z enía una posición muy neo-keynesiana. Casi
odos los economis as que es aban allá e an de es a endencia, abie -
os a los aspec os sociales, pe o no decididos a llega a un cambio de
sis ema. Y po eso la conclusión de la Comisión ue de egula mejo el
sis ema, no solamen e al ni el de Es ados nacionales –como Keynes lo
había p opues o después de la P ime a Gue a Mundial– sino de una
egulación in e nacional, po que aho a el sis ema es aba globalizado.
Sin emba go, me pa ecía que es a conclusión no e a su icien e. La
c isis es an g a e y sus di e en es aspec os an undamen ales, que no
bas a pensa en egula el sis ema; debemos encon a al e na i as.
Al e na i as a la lógica undamen al del capi alismo que, inalmen e,
es á lle ando a la mad e ie a a una des ucción gene alizada y que
ambién p omue e una economía de ipo “sac i icial”, donde millones
de pe sonas es án mu iendo cada año en unción del modelo de c e-
cimien o. Pienso, po ejemplo, en un solo ac o : 3 millones de pe -
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 23
sonas que mue en cada año po la con aminación del ai e, según la
O ganización Mundial de la Salud, más de un millón de ellos en China,
o o millón en la India. ¿Y eso es un modelo de desa ollo humano? Es
una economía “sac i icial” muy simila , inalmen e, a los sac i icios hu-
manos a la Diosa de la Fe ilidad pa a ene buenas cosechas en el u-
u o. Así, en e a es a lógica, no podemos con inua y debemos busca
al e na i as.
Y po eso es que nació la idea del Bien Común de la Humanidad.2 Es
deci , o a pe spec i a, un pa adigma di e en e, un pa adigma de ida
en e al pa adigma de mue e; una o ien ación undamen al de lo que
es la ida colec i a humana en el plane a. Es eso lo que debemos busca .
Aho a que se llame eso Bien Común de la Humanidad, Sumak Kawsai,
Socialismo del siglo xxi, no impo a; lo impo an e es el con enido. El
con enido que sea una al e na i a eal pa a o ien a el pensamien o y
la acción humana en el mundo ac ual.
Y es a idea a en la p olongación del pensamien o de Joaquín
He e a sob e los De echos Humanos como p oceso. Y po eso se habla
de a ias gene aciones de De echos Humanos: los de echos indi idua-
les, los de echos sociales, los de echos de la na u aleza, e c. Pe o no
pienso que se puede con inua pensando en é minos de gene aciones,
sino de un p oceso, que in eg a siemp e nue os elemen os de la ea-
lidad. Con inua es e p oceso se á el u o de las luchas sociales que
podemos descub i en es e eno me pano ama de luchas sociales en el
mundo cuando nos eunimos en el Fo o Social Mundial. Exis en en el
mundo en e o luchas pa a i más allá de la concepción que enemos
hoy día de los de echos.
Y po eso, debemos desa olla una nue a pe spec i a. Una pe s-
pec i a, como lo he dicho, que sea un pa adigma de ida, en e al pa a-
digma de mue e; que sea en una isión holís ica de la ealidad. Holís ica
signi ica “de conjun o”, una palab a g iega: una isión de conjun o de la
ealidad. Po que en la e olución de una mode nidad abso bida po la
2 F. Hou a , El Bien Común de la Humanidad, IAEN, Qui o, 2014.
24 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
lógica del me cado, no hay más isión holís ica. Hubo la sepa ación
de odas las amas del conocimien o, y ambién de la acción humana,
cada uno desa ollando su p opia me a sin oma en cuen a lo que
signi ica eso den o del conjun o y, po eso, desa ollando una econo-
mía des uc i a de las ex e nalidades; es deci , en es e caso, los daños
ecológicos y los daños sociales. Es a segmen ación ha dado la posibi-
lidad de desa olla un p oyec o económico que es á des uyendo la
mad e ie a y que es á sac i icando a millones de se es humanos, y
que se llama desa ollo, el desa ollismo o el c ecimien o económico
del mundo.
Busca un pa adigma de ida puede pa ece muy abs ac o. Vamos
a conc e iza lo, po que no podemos queda nos en la abs acción, en
una u opía, como una cosa iluso ia imposible de cumpli . Debemos e-
de ini la mode nidad, isión que empezó ya de mane a más o menos
de inida en los siglos xiii-xi , y más en el siglo x i (Siglo de las Luces),
y ambién se aplicó con la conquis a del con inen e la inoame icano.
Se a a de descub i una mode nidad que no sea abso bida po la ley
del me cado, como lo dice Bolí a Eche e ía, que abajó mucho sob e
es e aspec o.3
En la misma pe spec i a, Ka l Polanyi, el his o iado de la econo-
mía de o igen húnga o, pe o que abajó en Es ados Unidos y en Canadá,
desa olló la idea de que, como el sis ema capi alis a, la economía se
ha sepa ado del es o de la sociedad y, inalmen e, ha impues os sus
eglas, sus no mas, al conjun o de las sociedades.4 No podemos am-
poco cae en algunas co ien es de la pos -mode nidad que eg esan al
indi iduo, a la his o ia inmedia a como la sola ealidad, y que niegan la
exis encia de sis emas, de es uc u as, al momen o p ecisamen e que
el capi alismo especialmen e inancie o, ha podido cons ui la base
ma e ial de su pode mundial. En es e momen o, el pos -mode nismo
3 Boli a Eche e ía, Las Ilusiones de la Mode nidad, Ed. T amasocial, México, 2001; C í ica de
la Mode nidad capi alis a, Vice-p esidencia de la República y OXFAM, La Paz, 2011.
4 Ka l Polanyi, La G an T ans o mación. C í ica del libe alismo económico, Quipu Edi o ial,
Mad id, 2007.
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 25
es la mejo ideología pa a el neo-libe alismo. Nada mejo que deci que
no exis en es uc u as, que no exis en sis emas, al momen o que el
capi alismo se o ganiza de mane a como un sis ema-mundo, como lo
dice Walle s ein.
Así no podemos acep a ni la mode nidad abso bida po el me ca-
do, ni el pos -mode nismo que inalmen e educe la ealidad a lo inme-
dia o. Y po eso p opongamos la idea de “Bien Común de la Humanidad”,
que no solamen e es el “bien común” en el sen ido de A is ó eles, donde
hay luga es, espacios, que son comunes; no es solamen e los “commons”,
los “bienes comunes” o los se icios públicos po los cuales debemos
lucha pa a su e-es ablecimien o después del neo-libe alismo, sino
ealmen e una me a comple a, compleja ambién, pe o den o de una
isión holís ica.
Pa a a e iza pienso que podemos aplica eso a los cua o un-
damen os de la ealidad social: p ime o, la elación con la na u aleza;
cada sociedad debe elaciona se con la na u aleza. Segundo, la p oduc-
ción ma e ial de la ida: sin p oducción ma e ial no hay ida, ni ísica,
ni cul u al, ni espi i ual. Y la mane a de p oduci la p opia base ma e-
ial de la ida es un eje undamen al de oda sociedad. Te ce o, la o ga-
nización colec i a: cada sociedad, g ande o pequeña, debe o ganiza se
colec i amen e, socialmen e, polí icamen e. Y, inalmen e, la cul u a y
la in e -cul u alidad. El se humano es capaz de cons ui una segunda
ealidad, es deci , la ep esen ación de sus elaciones con la na u aleza
y de sus elaciones sociales.
En es e sen ido se puede pensa en un p oyec o de Decla ación
Uni e sal del Bien Común de la Humanidad. Lo hemos edac ado aquí
en Ecuado con An onio Salamanca, un ju is a que abaja en el iaen,
pa a aduci en un lenguaje ju ídico, la posibilidad de cons ui un
pa adigma nue o. Lo hemos hecho en cinco capí ulos, cua o que co-
esponden a los cua o ejes de la ida social de cada sociedad, más un
capí ulo sob e obligaciones y sanciones, y en 18 a ículos.
Los cua o ejes undamen ales de oda sociedad aducidos en é -
minos ju ídicos son los siguien es:
32 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Concep ualmen e, y desde el ángulo de De echos Humanos, e-
sul a con enien e incula el concep o de no-pe sonas, que acompaña
a la c eación polí ico-cul u al de De echos Humanos en el siglo x iii,
con la p oducción socio-cul u al y polí ica sis émica de “ ulne ables” o
“empob ecidos” en las sociedades con empo áneas. Así, un es udian e
de Ayo zinapa esul a un “ ulne able” o “empob ecido” peculia pa a
cie as condiciones mexicanas, y un e o is a apa ece asimismo como
un “ ulne able” o “empob ecido”, ambién peculia , pa a las de e mi-
naciones de la geopolí ica en cu so. Po hace e e encias más amplias,
“ azas de colo ”, “in e io es” o “las muje es” esul an “ ulne ables” o
“empob ecidos” pa a cie as condiciones cul u ales, e ine i ablemen e
pa a p ác icas e ins i uciones de sociedades/cul u as acis as, pa ia -
cales y mode nas. La ca ego ía de “empob ecido” es pa e del ocabu-
la io de es e exposi o , y la noción de “ ulne able” puede as ea se en
los apo es a la discusión ace ca de de echos undamen ales del ju is a
i aliano Luigi Fe ajoli.
El ema del colapso del ambien e na u al, que no es pa a nada in-
dependien e del ambien e socio-cul u al mundial, oca a odos en el
plane a pe o especí icamen e a Amé ica La ina y el Ca ibe, en lo que
espec a al papel del Es ado y su ínculo con De echos Humanos.
Especialmen e, después de la Segunda Gue a Mundial, al Es ado
la inoame icano se le en egó la unción de p omo e , median e polí i-
cas públicas, un desa ollo nacional. Los es ue zos más llama i os en
elación con es a línea es a égica ue on la Alianza pa a el P og eso,
de inspi ación es adounidense (década de los sesen a), y el modelo ce-
palino de sus i ución de impo aciones. De la Alianza pa a el P og eso
menciono solo es inicia i as: e o ma ag a ia mode nizan e y p opie-
a is a (que des ui ía la es uc u a del la i undio y mini undio y con
ello ans o ma ía la p oducción social, polí ica y cul u al de empob e-
cidos u ales); e o ma educa i a (cen a la educación o mal en ex-
pe iencias de ap endizaje que pe mi iesen a es udian es y ciudadanos
se más e icaces en la economía/sociedad e ec i as), y égimen demo-
c á ico de gobie no sos enido, como es ob io, po un Es ado sólido de

Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 33
de echo, uno de cuyos ejes ope a i os cen ales se ía la e ec i idad de
sus ci cui os judiciales. Los es pun os o man pa e de a ances en
De echos Humanos: a aque a la p oducción de empob ecidos u ales
y u banos, ilus ación social y ciudadana, es ado de de echo, égimen
democ á ico de gobie no y ciudadanía, como ac o es básicos de un
e hos polí ico-cul u al mode no. Ni la Alianza pa a el P og eso ni la
p opues a de una sus i ución de impo aciones implica on una ans-
o mación decisi a pa a el conjun o de las economías/sociedades la i-
noame icanas. De es a mane a, sus dis in as ag upaciones siguie on
expe imen ando la b echa exis en e en e el discu so polí ico-cul u al
dominan e y su exis encia e ec i a. En é minos de De echos Humanos,
la dis ancia exis en e en e las decla aciones (1948) y i ma de pac os
(1966) y el cumplimien o o uni e sal o p og esi o de ellos. La si uación
la inoame icana no es ex emadamen e di e en e a la del es o del
mundo, pe o posee peculia idades.
La ac ual uni e salización de la o ma-me cancía y su e ec i o
a ance mundial e minan de colapsa las ideas y alo es que sos enían,
no impo a si ideológicamen e, an o a la Alianza pa a el P og eso como
al p og ama cepalino. En é minos básicos, al e hos desa ollis a lo des-
plaza y eemplaza un e hos also de c ecimien o económico; also po -
que es á ligado al capi al inancie o o en is a y no a la in e sión p o-
duc i a, y a una ecali icación de la economía. Es o, desde la década de
los no en a del siglo pasado, o sea as la década de los ochen a, llamada
“década pe dida” y en la que “explo a” la deuda ex e na. En el p oceso
más amplio, los Es ados/nación se hacen pa e más inmedia a de una
economía mundial y sus en es económicos, espacios e i o iales y
poblaciones pasan a se pun os p i ilegiados pa a una in e sión di ec-
a ex anje a que puede o no p oduci se. El an e io Es ado con e hos
desa ollis a de iene Es ado que igila y sanciona el cumplimien o de
los con a os p i ados (in e cambios p i ados, na u aleza del me cado)
y esponde, además, po un ine i able endeudamien o ex e no, de i a-
do de c édi os, pagos po insumos, ans e encias e in e sión di ec a
ex anje a.
34 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Se puede sin e iza es a si uación así: an e la mundialización
me can il es a i icada, nada ni nadie. Las no-pe sonas o ulne ables
son esponsables, o ‘culpables’ po su sue e. Con e ido el espacio de
Amé ica La ina en pun os de in e sión p i ilegiada (zonas más o menos
lib es, digamos), sus poblaciones quedan ligadas al uncionamien o de
me cados, en e ellos el inancie o, que es ablece las condiciones de
ida y de mue e de las gen es. En el siglo xxi, Amé ica La ina acen úa
sus desag egaciones subje i as y obje i as adicionales (coloniales y
neoloniales), sus ensiones no-solida ias que aho a esul an de e mi-
nadas po la elación que con ellas es ablecen los á icos me can iles.
An e los me cados, como an e Dios en las sociedades adicionales, nada
ni nadie. Vale pa a De echos Humanos. Y los únicos “ esponsables” po
lo que les ocu e son los p oducidos socialmen e como ‘ ulne ables’. O
sea, quienes ocupan el luga social epis émico-polí ico-cul u al desde
el que esul a obliga o io pensa /ac ua De echos Humanos. El asun o
ue esuel o emp anamen e (1992) po una sen encia que igu a en la
biblia de la e sión la inoame icana del neolibe alismo: “Vi imos en un
mundo […] sin excusas, sin culpa, sin yanquis. ‘Impe ialismo’, ‘sobe a-
nía’, ‘la deuda’ […] susu os que ya no si en pa a p oclama se como íc-
imas. Amé ica La ina es su p opio agen e de acción, se á esponsable
po sus éxi os o acasos” (B.B. Le ine: El desa ío neolibe al. El in del
e ce mundismo en Amé ica La ina, p. 65).
Vol e emos b e emen e sob e la e e encia an e io más adelan e.
Po aho a ce emos es e apa ado. En las sociedades eu opeas que
an ecedie on a la in ención de De echos Humanos, es os úl imos, no
exis ían. Las almas, o sea la e e encia común de los se es humanos, de
eyes, obispos, nobles, asallos y sie os nada podían an e la olun ad
de Dios. El bien común consis ía en la edención-sal ación y solo la
Iglesia y Dios concedían es a úl ima. An e Dios, nada ni nadie. An e
Él solo cabían obligaciones. Amén. En el mundo inaugu ado en la
ansición en e los siglos xx y xxi, an e el Me cado mundial nada ni
nadie. Ni el Es ado nacional, hoy día ac o de un sis ema ansnacional
e in e nacional de ue zas, ni el ciudadano. El Me cado de e mina
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 35
las no-pe sonas, los ulne ables, los ap opiadamen e humanos, los
pode es y el ca ác e de su eje cicio. Los me cados, seño es de la ida o
exis encia jus a son ambién dueños absolu os de la mue e ap opiada
como la de los es udian es de Ayo zinapa. Mal iempo pa a De echos
Humanos.
Pe o, po con as e, exigen e iempo pa a ei indica los, comp ende -
los, agi a los, ex ende los y de ende los adicalmen e. En es e úl imo
complejo en e de denuncia, esis encia y lucha en iendo es e encuen-
o de eo ía c í ica de De echos Humanos y comunicación.
2. Una b e e incu sión concep ual
La exposición an e io descansa en una comp ensión socio-his ó ica
de De echos Humanos. Pa a ella, es os de echos se siguen de elacio-
nes socio-his ó icas, no de ca ac e es de indi iduos o de la especie que
se pod ían condensa , o sea pensa /imagina y p opone , en una ‘na u-
aleza’ humana o su gi de ella. Una na u aleza ‘humana’ gené ica solo
puede insu icien emen e p edica se de un momen o pa cial ocalizado
y abs ac o de un p oceso cuyo ema e o me a gene alizada no se co-
noce de an emano y que, po ello, ca ece de base cie a, excep o que se
haga de ella una e e encia biológica, como la ideológica ‘ ida nuda’. Es
po es a ausencia de ‘na u aleza’, cuya con apa e se con o ma con la
exis encia con lic i a de cul u as plu ales y de di e sos sec o es socia-
les den o de ellas, que la exp esión De echos Humanos, con su explí-
ci a apelación uni e sal, designa an o un especí ico ci cui o ju ídico,
p opio de un de e minado sis ema social (ins i uciones, mejo o peo
ins i ucionalizadas), como un ho izon e posible de exis encia (uni e -
salidad imaginada) no en e amen e cons i uido y al ez no ac ible de
alcanza po comple o nunca: la a iculación cons uc i a de una única
humanidad polí ica y cul u al ges ada po di e sos.
Es en es a concepción donde iene sen ido ija el luga epis émico
y polí ico-cul u al de De echos Humanos en las no-pe sonas y ulne a-
36 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
bles, de cualquie sis ema social y cul u a, no-pe sonas y ulne ables
que exp esan los desa íos que con iene, an o una concep uación de
De echos Humanos uni e sales como la di icul ad o di icul ades pa a
cons ui los ju ídica y polí icamen e. Recué dese que un poli ólogo del
mundo pos indus ial, Samuel Hun ing on, anunció pa a el siglo xxi
la Gue a Final: he Wes agains he Res (Choque de ci ilizaciones). La
pa eja To le lo había p ecedido con su lema: “Los icos es án abando-
nando a los pob es” (Las gue as del siglo xxi). Es as desag egaciones,
hoy en cu so, se mue en con a el imagina io de De echos Humanos.
En é minos inmedia os, no esul a adecuado liga “De echos
Humanos” con una inde e minada, po abs ac a, dignidad humana.
La dignidad humana no se puede p edica uni e salmen e (excep o
como uni e salismo ideológico y, po ello, dis ac o , en el mejo de los
casos) sino que cons i uye, como los mismos de echos, un imaginado
ho izon e de espe anza y una sos enida p ác ica polí ica, algo que ha-
b ía que cons ui socio-polí icamen e, pe o de cuya ealidad ma e ial
hoy no se puede a i ma (y menos oda ía conclui ) nada o muy poco.
Consis e en una aspi ación, de i ada de expe iencias de con as e, as-
pi ación de la que ni siquie a sabemos si esul a á ac ible.
Realizo una e e encia di ec a: De echos Humanos ue on in en-
ados polí ica y cul u almen e po de e minados sec o es de países eu-
opeos y, más ampliamen e, decla ados uni e sales as una Segunda
Gue a Mundial que gene ó encedo es y encidos. Fácilmen e su uni-
e salidad alsa, po que igno aba cul u as y luga es sociales en en-
ados en su seno, las no-pe sonas, de ino bande a geopolí ica y local
pa a jus i ica ic o ias (log os de obje i os pa icula es que podían
pasa incluso po ma anzas de no-pe sonas) y “explica ” adiciona-
les y nue os de o ados. Po ejemplo, “malas azas”, “muje es u ales”,
“inmig an es no deseados”, “ undamen alis as”. En la ac ual campaña
elec o al p esidencial en Es ados Unidos, el discu so de Donald T ump
se guía po es e uni e salismo espu io. Pa a él, mexicanos indecen es/
sucios y musulmanes o os ( undamen alis as) no o man pa e de
una sociedad ci ilizada. No lo ha án nunca. Y es o po que el sis ema
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 37
mundial ac ual p oduce a es as no-pe sonas ya que las equie e.
Una anécdo a: en Cos a Rica, país donde esido, el Sec e a io
Gene al del Pa ido Libe ación Nacional hizo hace poco un elogio de
la “dignidad humana”, en pa e a p opósi o de la Na idad p óxima. Es e
polí ico se mos ó conmo ido po que, en un ecien e iaje a Filadel ia,
u o acceso al documen o o iginal de la Decla ación de Independencia
de Es ados Unidos, en la cual igu a el ex o “[…] odos los homb es son
c eados iguales” como una “ e dad e iden e”. Es a decla ación inde-
penden is a iene como echa 1776. Casi un siglo después (1861-1865)
u o luga una Gue a Ci il en ese país. Uno de los ac o es ideológicos
de esa gue a ue la abolición de la escla i ud. Es o quie e deci que en
1776, cuando Je e son decla aba solemnemen e la igual dignidad hu-
mana, exis ían ‘iguales’ escla os y escla as y ambién niños/as escla os.
Dejo de lado que ambién se daban muje es “lib es”, o sea no escla as,
que no enían iguales de echos que los a ones. El econocimien o
cons i ucional del o o emenino en Es ados Unidos debió espe a has-
a 1920. El polí ico cen oame icano elega es os ‘de alles’ sociohis ó-
icos (que incluyen con lic os y gue a) po que apela a que Dios, el de
Is ael, nos c eó a odos los se es humanos a su imagen y semejanza (lo
que es discu ible si se lee el Génesis) y po que su Hijo se inmoló pa a
eco da nos el sen ido de nues a exis encia. En es e sen ido, cle ical
más que eligioso, cada indi iduo es digno po que nació pa a sal a -
se. El polí ico cos a icense ap o echa su a ículo pa a eco da a los
lec o es que la población islámica del O ien e Medio no c ee en es a
dignidad única de cada indi iduo, pe o no nos acla a qué debe hace
Occiden e con ellos. Pa a e i a pensamien os o cidos, digamos solo
que el mensaje de Jesús de Naza e , no del C is o Jesús que se sigue de
una lec u a posible Pablo de Ta so, se cen a en un p ójimo (y odos lo
somos) cuya dignidad se sigue del econocimien o y acompañamien o
de su di e encia en el ma co de emp endimien os comunes. Es e c is-
ianismo nunca log ó desplega se.
Dejando de lado las eligiosidades (cuyas exp esiones cle icales doc-
inales di iden y en en an, más que inculan cons uc i amen e) no

38 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
esul a concep ualmen e ap opiado liga , sin más, De echos Humanos
con “dignidad humana”, pe o sí se puede usa polí ica y cons uc i a-
men e es e concep o de la o ma en que lo hace la ci a o ia pa a es e
encuen o: “El Semina io […] a di igido especialmen e a pe sonas im-
plicadas en la lucha po la dignidad humana (i álicas nues as)”. Se a a
de una lucha po o na exis en e y p opio algo que oda ía no exis e,
que es pa a odos, pe o de cuya ealización no esul a ac ible oda ía
p edica nada, po que es a uni e salidad, la implicada po De echos
Humanos, polí ica y cul u almen e nunca ha exis ido.
Resul a posi i o asimismo que la con oca o ia ligue dignidad con
si ios sociales especí icos o si uaciones. Dice la con oca o ia: “En de-
ini i a, nos di igimos a odas y odos aquellos que, desde sus es udios,
su mili ancia, su abajo co idiano, su labo pedagógica o su acción es-
ponsable en el en o no social en el que i en, busquen ma e iales pa a
da salida a sus inquie udes y comp omisos con la dignidad humana”.
Son las nociones de es imonio, búsqueda y comp omiso. De p ocesos
en si uación y de pe manen e cons ucción de iden idades. Como ales,
es os luchado es a los que apela la con oca o ia hab án de en en a
con lic os iden i a ios (subje i os) y obje i os, polí icos es os úl imos, o
sea e e idos al o den social y sus escena ios.
3.- Me e ie o aho a, muy suma iamen e, al í ulo de la
exposición que se me asignó pa a la con e sación de es a
noche: “De echos Humanos en Amé ica La ina como desa ío
en los p ocesos de in eg ación egional”.
Es imo que el í ulo exuda un exceso de op imismo hacia el des-
pliegue ac ual de la egión. No in en a é abo da el asun o en odos
sus alcances. Comenza é po desc ibi una si uación ecien e que ha
comp ome ido a la sub egión cen oame icana y ca ibeña y ambién a
Sudamé ica.
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 39
Se a a del ánsi o de amilias de o igen cubano (al ededo de
unas 5.000 pe sonas o icialmen e econocidas en es os días de diciem-
b e) que ya no desean la ciudadanía cubana y aspi an a se ecibidas
en Es ados Unidos que ga an iza su ecepción debido a una legislación
especial que los a o ece. Imagino que conocen el asun o po la p en-
sa. Es os emig an es salían legalmen e de Cuba, ing esaban ambién
legalmen e en Ecuado donde no eque ían de isa, y a con inuación se
en olaban en un ánsi o ilegal (“coyo aje” le llaman en Cen oamé ica)
que les pe mi ía ansi a has a Panamá, ía Colombia p incipalmen e,
c uza Amé ica Cen al y ace ca se inalmen e a la on e a de México
y Es ados Unidos. Todo es o ilegal. El á ico se di icul ó a inales de
no iemb e pasado po que la policía cos a icense desa iculó pa cial-
men e a una de las bandas que adminis aba el negocio en es e país, y
los emig an es ilegales queda on a ados en Cos a Rica sin pode con-
inua su iaje. El gobie no de Cos a Rica, unila e almen e, decidió
concede les una isa empo al y los en umbó a Nica agua. Pe o el go-
bie no de Nica agua, que no ue consul ado, se negó a da les en ada
( eque ían de isa). Una eunión egional pos e io acili ó que Ecuado
suspendie a la acilidad del ing eso sin isa. Pe o Nica agua siguió ne-
gándose a acep a a los emig an es p e ios. Luego se añadió Gua emala
a la nega i a y Belice (Es ado al que se pensó podía ecu i se asladan-
do a los emig an es po a ión) echazó ambién ecibi los y acili a su
ánsi o. Los emig an es (han seguido llegando o os) pe manecen a-
ados en Cos a Rica en e ugios ansi o ios, no desean e o na a Cuba
ni ampoco pueden sali de Cos a Rica. Ag eguemos que el negocio del
coyo aje es pa icula men e insegu o en Gua emala y México, don-
de los ashuman es pod ían se ap ados, asesinados o escla izados.
Sumemos que el negocio de los “coyo es” no es en e amen e pa alelo al
del na co á ico en la egión. Exis en ínculos y ambién en e ellos y
unciona ios públicos.
Se a a de una si uación pa icula pe o que nos mues a algu-
nos aspec os de la ealidad la inoame icana en el campo de De echos
Humanos. En p ime luga cons a amos la iolación de a ículos de la
40 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Con ención Ame icana sob e De echos Humanos. No an o espec o
de la libe ad de ánsi o, po que se a a de “ilegales” (excep o pa a
el ánsi o en e Cuba y Ecuado cuando no exis ía el equisi o de i-
sas), sino al de echo a la in eg idad pe sonal, a la libe ad pe sonal y a
la p o ección de la amilia, po ci a es. También se iola el a ículo
10 del Pac o In e nacional de De echos Ci iles y Polí icos, po e e i
uno. Pe o ni la OEA ni Naciones Unidas oman ca a en el asun o. Lo
que ocu a en la egión ca ece de impo ancia. Somos poblaciones
ulne ables y los emig an es de o igen cubano, en es e caso, esul an
algunos de los más ulne ables en e los ulne ables. Lo segundo es
que “la egión” ecién aludida, en cuan o uni a ia, no exis e sino geo-
g á icamen e. Aunque Cos a Rica haya p ocedido unila e almen e
concediendo una isa p o iso ia, las con e saciones, ya p oducido el
con lic o, debie on se más luidas. Solo Ecuado mos ó disposición
pa a in e umpi el lujo de emig an es cubanos. Y Cos a Rica desea
un ipo de salida que pone en pelig o la ida de los emig an es ilega-
les. Hace eso y alega que su pos u a es “humani a ia”. Los Es ados
me a, eua y de salida, Cuba, no se p onuncian sob e el asun o. Cuba
po que es ima que sus ciudadanos han enunciado a la ciudadanía cu-
bana (aunque no a su e e encia é nica) y, dada esa decisión, el asun o
no es de su compe encia. EUA, que se dio una legislación excepcional
que exci a a la población cubana a emig a hacia su e i o io, ni es
in i ado (quizás po emo ) a pa icipa de la discusión ni ampoco lo
hace mo u p op io. Pe o la espues a/salida a un desa ío especí ico de
De echos Humanos cumple ya más de un mes y no la encuen a po que
los dis in os Es ados/gobie nos in oluc ados no se escuchan, ni se es-
pe an mu uamen e, ni se asumen como pa e de un emp endimien o
colec i o que exige la a iculación cons uc i a de dis in as naciones
pa a su esolución.
Recue den que el í ulo que se puso a mi exposición incluye la ó -
mula “p ocesos de in eg ación egional”. Pues en el caso del “coyo aje”
sudame icano y cen oame icano, y de los emig an es cubanos ilegales
de es e 2015, ni se asoma esa in eg ación.
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 41
Aho a, a qué puede a ibui se un op imismo excesi o a “p ocesos
de in eg ación egional”. En p ime é mino, a una exigencia obje i a.
Amé ica La ina o se a icula cons uc i amen e o se man iene como
egión pe i é ica de un capi alismo mundializado. Es a exigencia ob-
je i a nunca ha gene ado un abajo polí ico consis en e y acumula i-
o po pa e de los di igen es polí icos la inoame icanos o sus pa i-
dos. El nomb e p opio “Amé ica La ina y el Ca ibe” se es ella con a
la ealidad innegable de ac u as in e nas en cada país que esul an
bene iciosas pa a mino ías pode osas (oliga quías, neoliga quías y sus
asociados y clien elas) y, además, es as ac u as es án acopladas, es de-
ci esul an uncionales, a la ealidad mundial dominan e. El pun o se
p olonga en un co ola io espec o de la cons ucción de subje i idades
‘nacionales’ é nicas, no ciudadanas. Pa a deci lo de un modo g o esco:
nos damos de echos oligá quicos, pa onales, ca ólicos… y has a ecua-
o ianos, pe o no ciudadanos ni menos la inoame icanos. En es e jue-
go, De echos Humanos no exceden signi ica i amen e su condición de
discu so. Como no p oducimos polí icamen e “una” Amé ica La ina ni
una ciudadanía la inoame icana comple amos el ci cui o deseándola.
En segundo é mino, sucesos (y has a p ocesos) en la ansición
en e siglos posibili a on espe anzas espec o de que algo cambia ía y
pa a bien. Vic o ias elec o ales de candida os no deseados po el sis-
ema hemis é ico igen e en Venezuela (1999), B asil (2002), A gen ina
(2003), U uguay (2004), Ecuado (2006), Boli ia (2006), conside ados
p og esi os en la egión (aunque son a acados como de “izquie da”),
son esponsables, con a iaciones, de es as espe anzas. La p ime a
década del siglo xxi, además, a o ece, ía la demanda de economías
eme gen es como las de China e India, el ipo de expo aciones la inoa-
me icanas. En e los años 2004-2011 se con o ma ins i ucionalmen e
la Unasu . Le había p ecedido, en cuan o p opues a in eg ado a, el
alba de Venezuela y Cuba, (2001-2004). En es a p ime a década no solo
esuenan la alianza boli a iana pa a los pueblos de Amé ica, la de o a
de la polí ica Menem po el ki chne ismo o la igu a de un di igen e
sindical en la p esidencia de B asil, sino ambién la p opues a de un
48 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
de indi iduos o g upos aislados, sino o mando pa e de un p oceso social
gene al. (2000, p. 38-39)
La me odología elacional comp ome e a un en oque que ome
en cuen a su elación con las me odologías de acción social (espacio),
con el conjun o de ep esen aciones en el magma del imagina io social
(plu alidad) y con sus o mas pa icula es de na ación en cada p oyec-
o polí ico de cons ucción de los Es ados nacionales ( iempo).
Po o a pa e, el empleo de las he amien as de eo ías c í icas
en De echos Humanos, nos pe mi e de ela los mecanismos de “ o ali-
zación de lo pa icula ”, de “abs acción dico ómica de lo conc e o”, la
sepa ación de las es e as de lo público y lo p i ado, como undamen o
de la “escala” ins i uyen e y de “in e sión epis émica” y la mi i icación
del desa ollo his ó ico social, en la “simbología” de los ep esen acio-
nes sociales.
El asun o eside en que la g an mayo ía de los mo imien os socia-
les ans o mado es, no cuen an con las he amien as concep uales de
las eo ías c í icas de De echos Humanos. Igualmen e sucede con las
agencias es a ales, las o ganizaciones no gube namen ales y los g upos
y asociaciones que luchan po De echos Humanos. En la p ác ica co i-
diana, se con igu a una isión “empí ica” de De echos Humanos que
los educe al cumplimien o de los ins umen os ju ídicos in e nacio-
nales y las no mas de a monización nacional.
Desde es a isión educida de De echos Humanos, los mo imien-
os sociales di ícilmen e encuen an simien e pa a la eme gencia de
al e na i as de ans o mación social.
Un papel pa a la in elec ualidad adical en las luchas
En endemos po in elec uales adicales aquellos cuya p oducción cien-
í ica, académica y/o a ís ica se encuen a comp ome ida en expe ien-
cias sociales con alguna o algunas de las siguien es o ien aciones:

Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 49
-• la cons ucción de espacios de democ acia pa icipa i a;
-• el desa ollo de p ác icas al e na i as de p oducción y dis ibución
de bienes y se icios;
-• el acceso iguali a io a la jus icia y la ampliación de la ciudadanía en
é minos cosmopoli as;
-• la cons ucción de nue as subje i idades;
-• el econocimien o y espe o de las di e encias (é nicas, cul u ales y
sexuales);
-• la p o ección a la biodi e sidad, y/o la ecupe ación de sabe es
abismales.
Dicha in elec ualidad comp ome ida con los mo imien os sociales,
debe eje ce sob e sí misma una celosa “ igilancia epis emológica” que
le p e enga de incu i en ca ego izaciones dico ómicas, que imponen
alsas con adicciones y ba e as en e es os colec i os. Disyunciones
que con ibuyen con la a omización de los mo imien os sociales, en lu-
ga de p opicia la conjunción de agendas pa a en en a los polos de
pode hegemónicos.
El p oblema es que la “academia adical”, la in elec ualidad con a
hegemónica, no siemp e ayuda. Cie as p ecisiones ca ego iales más
bien colabo an con la segmen ación de los mo imien os sociales ans-
o mado es. Po ejemplo, el hípe educcionismo que ca ac e iza al
pensamien o occiden al mode no se exp esa en la isi a al Pe ú que hi-
cie a en 1934 el Sec e a io de Pa ido Comunis a de Rusia pa a egaña
al in elec ual José Ca los Ma ía egui. Su “pecado”: amplia los suje os
e oluciona ios a campesinos e indígenas, jun os con los ob e os.
En la ac ualidad, ope an educcionismos ca ego iales de cuño si-
mila . Desde los suje os p i ilegiados (la pe spec i a o el p i ilegio epis-
emológico) apa ecen dis inciones de los mo imien os sociales que se
sus en an en alsas dico omías. Tales son los casos de la dis inción en-
e mo imien os clasis as y policlasis as (o de pa es ca egó icos), p o-
pues a po Allan Co de o; o en e mo imien os comuni a ios y sociales,
o mulada po Juan José Bau is a.
50 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Más bien, una in elec ualidad adical debe es a al se icio de los
mo imien os sociales pa a de ela los mecanismos de dis o sión e in-
e sión en las ep esen aciones de De echos Humanos exp esadas po
dichos polos de pode hegemónico.
Po lo an o, es undamen al pa a los mo imien os sociales con a
con capacidades pa a de ec a y econoce in e siones epis émicas, o-
alizaciones de lo pa icula y la pedagogía engañosa. Veamos a con i-
nuación en qué consis en dichas o mas de dis o sión en las ep esen-
aciones sociales.
In e sión epis émica
La in e sión epis émica, cons i uye una o ma pa icula de la ca ego-
ía de “in e sión ideológica” al como ha sido desa ollada po la eo ía
c í ica de los De echos Humanos, ep esen ada po la denominada Red
de Se illa, que ag upa a pensado es, ju is as y cien í icos sociales, p in-
cipalmen e eu opeos y la inoame icanos.
En endemos la in e sión ideológica como un p oceso de cons uc-
ción simbólica que exp esa la con ingencia his ó ica, en el momen o en
que la ins i ucionalización de una conc eción de la acción o la e lexión
de un g upo humano iende a absolu iza dicha ealización, asumién-
dola como la única conc eción álida y excluyendo o as al e na i as de
acción o e lexión.
La ca ego ía de in e sión apa ece en el pensamien o mode no po
p ime a ez en Ludwig Feue bach, pa a explica la eodicea. Pa a dicho
au o , “…bas a con con e i al p edicado en suje o y a es e, en an o
que suje o, en obje o y p incipio -es deci , solamen e in e i la iloso-
ía especula i a, pa a ob ene la e dad mani ies a, pu a y desnuda-. El
a eísmo es pan eísmo in e ido” (2002, p. 22).
Pos e io men e, Ma x adop a la ca ego ía en cues ión pa a dis in-
gui su mé odo dialéc ico de la dialéc ica idealis a de Hegel:
No solo es en su base dis in o del mé odo de Hegel, sino que es di ec amen e
su e e so. Pa a Hegel, el p oceso del pensamien o, al que él con ie e in-
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 51
cluso, bajo el nomb e de idea, en suje o con ida p opia, es el demiu go de
lo eal, y lo eal su simple apa iencia. Pa a mí, po el con a io, lo ideal no
es más que lo ma e ial anspues o y aducido en la cabeza del homb e. En
Hegel la dialéc ica anda cabeza abajo. Es p eciso pone la sob e sus pies pa a
descub i el g ano acional encubie o bajo la co eza mís ica (Ma x & Engels,
1976, p. 99-100).
Como es p opio de su época, Ma x pasa po al o o as “ uen es úl i-
mas de la conciencia alienada”. En p ime luga , la di isión de géne os
como “ uen e úl ima” de la isión pa ia cal. En segundo é mino, la
di isión en e cul u a y na u aleza, como sopo e ideológico del “seño-
ío” humano sob e el plane a y odas las o as o mas de ida. En e ce
luga , la di isión de e nias, que sus en a el “ acismo” y el e nocen is-
mo occiden al. Y, po úl imo, ambién hemos de menciona la omisión
de la di isión e á ea, uen e de la isión adul océn ica, así como de la
di e enciación de la sexualidad, que es sus en o de una sociedad he e-
osexualmen e concebida.
Con empo áneamen e, y en el con ex o del en oque c í ico de la Red
de Se illa, la ca ego ía de in e sión ideológica es empleada po Da id
Sánchez Rubio en su ob a Filoso ía, de echo y libe ación en Amé ica
La ina, publicada en 1999. En ella, el au o sos iene que la uen e del
pode polí ico en un es ado democ á ico adica en la je a quización
ju ídica y en la in e sión ideológica. El au o oma como sopo e con-
cep ual de es a úl ima ca ego ía, la elec u a de John Locke ealizada
po F anz Hinkelamme (2003).
El a ículo “La in e sión de los De echos Humanos: el caso de John
Locke” p opone la ca ego ía de in e sión ideológica pa a explica la
undamen ación ilosó ica que o ece Locke del saqueo y el genocidio
en los e i o ios ame icanos, ecu iendo a la igu a de la gue a p e-
en i a (Hinkelamme , 2003). En es e caso, se a a de una in e sión
de alo es que conduce a la iolación de los De echos Humanos p eci-
samen e en nomb e de su cumplimien o. En es e mismo sen ido, es a
ca ego ía es empleada po Juan An onio Senen en el caso de la unda-
52 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
men ación po pa e de Hobbes de la gue a p e en i a o an icipa o ia,
que se puede encon a en “Razones pa a la gue a en la sociedad glo-
bal” (Seco & Sánchez; 2004).
Sánchez Rubio (2000) e oma la ca ego ía de in e sión ideológi-
ca en su a ículo “Uni e salismo de con luencia, de echos y p ocesos
de in e sión”, pa a explica su o igen en los p ocesos de abs acción e
idealización p opios del pensamien o mode no. El ca ác e educcio-
nis a del pensamien o mode no conduce a la o alización (uni e sali-
zación) de un modelo pa icula de humanidad, negando la i ula idad
de de echos a quienes no cumplan con dicho modelo.
Helio Galla do, desa olla la ca ego ía de in e sión ideológica en
sus ob as Polí ica y T ans o mación Social. Discusión sob e De echos
Humanos (2000) y Teo ía c í ica: ma iz y posibilidad de De echos
Humanos (2008). F en e a los p ocesos de in e sión ideológica, es e
au o p opone la ca ego ía de “ e e sión” en an o “…los undamen os
de las p ác icas humanas son siemp e sociohis ó icos [y] se debe lu-
cha siemp e polí ica y cul u almen e po sos ene los o econs ui los
cuando se los es ima legí imos/ilegí imos” (Galla do, 2008, p. 44).
A pa i de las in uiciones c ea i as de Sánchez Rubio y
Hinkelamme , en C í ica de la imaginación ju ídica, No man
Soló zano (2010) ha desa ollado la noción de la in e sión ideológica
desde la pe spec i a de la no malización e ins i ucionalización de los
De echos Humanos. Pa a es e au o , la in e sión ideológica:
Apa ece ecién cuando se a icula un espacio o campo de in e eses y luchas,
que cuando se no malizan ienden a absolu iza se sob e la base de la exclusión
de cualquie o a al e na i a posible. Po o a pa e, es a in e sión ideológica
se hace a a és de la abs acción ascenden al de las demandas de los suje os
conc e os que las pos ulan y eclaman, y la absolu ización de las conc eciones
his ó icas en que enca nan dichos eclamos; ella es la ama que une unos dis-
posi i os discu si os o cla es de lec u a (he menéu ica), que es án ins alados
en el imagina io y se ac i an, pa icula men e, en con ex os de absolu ización
ideológica; es la o ma que adquie e la con ingencia his ó ica cuando una de
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 53
las conc eciones o ealizaciones de la acción humana se ha es abilizado o
ins i ucionalizado y iende a absolu iza se en e a o as posibles conc ecio-
nes a las cuales decla a in álidas o imposibles (Soló zano, 2010, pp. 165-168).
Po su pa e, Joaquín He e a Flo es p opone la ca ego ía de “in-
e sión epis émica” pa a explica una o ma pa icula de la in e sión
ideológica p opia de la dominación pa ia cal, en la cual se as ueca
el e ec o po la causa (2005a, pp. 145-146). Po nues a pa e, adop a-
mos la ca ego ía de “in e sión epis émica” pa a e e i nos a los p oce-
sos de “in e sión ideológica en los cuales se as ueca el e ec o po la
causa o bien se in isibiliza en la econs ucción simbólica de la his o-
ia social la ecu si idad en e causas con luyen es o la eme gencia de
e ec os concu en es.
De ese modo, y en un sen ido gené ico, la in e sión epis émica es
is a como un enómeno que se p oduce an o en la p oducción simbó-
lica in encional como en la conciencia co idiana o espon ánea.
El ecu so a la in e sión epis émica se p esen a como mecanismo
simbólico pa a la alidación ideológica y la legi imación polí ica de las
“ ep esen aciones, deseos y a ec os” (Anzieu, 1998), a ibuidos a los i-
ula es de la ciudadanía del Es ado nación en el discu so dominan e.
La in e sión epis émica le con ie e e osimili ud his ó ica y/o cul u al
al conjun o de ep esen aciones con enidas en el discu so o icial, abs-
ayendo de la o alidad un elemen o o una es uc u a pun ual de un
complejo en amado his ó ico o social.
La in e sión epis émica je a quiza un e en o, una ci cuns ancia
o un asgo p esen e en una de e minada escala; in isibilizando así su
in e acción dinámica con los o os elemen os o es uc u as en la a i-
culación de una o alidad.
O a o ma pa icula de dis o sión en las ep esen aciones de la
ealidad, es á cons i uida po la o alización de lo pa icula . Se a a de
una exp esión de la azón me onímica, al deci de Boa en u a de Sousa
San os (2009), en la que se oma una pa e (una cul u a) como el odo
(la Cul u a). Dicha o alización conduce al impe io de la monocul u a.

54 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Po ello, su de elamien o se con ie e en una impo an e he amien a
concep ual en los p ocesos de des no malización.
To alización de lo pa icula
La segunda he amien a concep ual de g an u ilidad pa a los mo i-
mien os sociales, es á undada en el nue o pa adigma c í ico de la
Geog a ía, desa ollado po Mil on San os. El inno ado eó ico social,
geóg a o y ilóso o b asileño, p opone la noción de uni e salización o
o alización del espacio como una ca ego ía analí ica cen al en su e
concep ualización del espacio geog á ico, en an o sis emas de obje os
y sis emas de acciones, como el obje o de es udio de la nue a Geog a ía
(San os, 2002).
Sin en a a conside a acá los alcances del nue o pa adigma geo-
g á ico, omamos el mecanismo de o alización de lo pa icula que
p opone Mil on San os como el de elamien o de un componen e ca -
dinal en los p ocesos de “na u alización” de las ep esen aciones del
discu so hegemónico.
Median e dicho mecanismo simbólico, las imágenes que exp esan
asgos cul u ales y acon ecimien os his ó icos -ocu idos en el espacio
local hegemónico, y je a quizados con el ecu so a la in e sión ideológi-
ca- son uni e salizados como esul ado de su ex apolación a los o os
espacios locales y egionales. De es e modo, el espacio hegemónico se
con ie e imagina iamen e en el espacio nacional, minimizando o i-
ializando la p esencia de las iden idades colec i as locales o de mino-
ías.
Pa a Mil on San os, la ca ego ía de o alidad exp esa a la ez un
“ eal-conc e o” y un “ eal-abs ac o”; pues o que, en el p oceso de o ali-
zación, el “ eal-conc e o” de iene en un “ eal-abs ac o”, que pos e io -
men e se con ie e nue amen e en “ eal-conc e o”:
El p oceso po el cual el odo se uel e o o odo es un p oceso de deshace -
se, de agmen ación y de ecomposición, un p oceso de análisis y sín esis
al mismo iempo. Se a a de un mo imien o po el cual lo único se hace
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 55
múl iple y ice e sa…El odo múl iple uel e a se único en el momen o
siguien e, ya o o odo, p epa ado ambién pa a se despedazado (San os,
2000, p. 101)
Pa a el au o en cues ión, el enómeno de la o alización es el esul-
ado de la di isión del abajo, y nos pe mi e comp ende las elaciones
de dominación o subo dinación que dicha di isión del abajo conlle a
pa a los dis in os espacios in eg ados a un e i o io nacional:
Na au o a dos empos, os g upos humanos e i a am do espacio que os cincun-
da a, is o é, do pedaço da na u aleza que lhes cabia, os ecu sos essenciais à sua
sob e i ência. Na medida em que a di isão do abalho se acen ua, uma pa e
cada ez maio das necessidades de cada g upo, de cada comunidade, em de se
p ocu ada na á ea geog á ica de uma o u a cole i idade (San os, 2002, p. 208).
Dicha especialización geog á ica da o igen, según Mil on San os, a
la di isión e i o ial del abajo, la cual “[…] c ea una je a quía en e lu-
ga es y ede ine la capacidad de ac ua de las pe sonas, de las emp esas y
de las ins i uciones según su disposición espacial.” (San os, 2000, p. 114)
De ese modo, el au o explica la elación desigual en e los subes-
pacios en el Es ado nación, y las ans o maciones que es e úl imo p o-
oca en el espacio local como esul ado del ecu so a la o alización
o uni e salización de lo pa icula . De ahí la necesidad de una lógica
iden i a ia que legi ime las di e enciaciones y subo dinaciones que se
p oducen en los subespacios comp endidos en un e i o io nacional.
La o alización en el espacio nacional de la iden idad local hegemó-
nica, con e ida en la o ma uni e sal de elación imagina ia, p oduce
una abs acción sin e e en e ác ico que ha sido imaginada po la éli e
cul u al.
Lo an e io se explica po el p oceso de o alización, en el cual
la iden idad local hegemónica es en onces aciada de su e e en e
o iginal. Mien as an o, las ep esen aciones cogni i as y axiológicas
que con o man las iden idades locales subo dinadas, y cuya o mación
56 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
esponde a los in e cambios co idianos, quedan in isibilizadas, banali-
zadas o olclo izadas en el imagina io social.
En palab as de Paul Ba y Cla ke,
El also uni e salismo a ibuye a los pueblos unas ca ac e ís icas gené icas
que es os no suelen ene al mismo iempo que igno a impo an es ca ac e ís-
icas de la ida eal de la gen e. Es a abs acción pasa po al o las e dade as
iden idades de la ida eal; igno a aspec os como el géne o, la aza o la o ien-
ación sexual, po menciona algunos (Cla ke, 1999, p. 46).
A pesa de lo an e io , según Mil on San os el “ eal abs ac o” que
p o oca la o alización de lo pa icula , se con ie e luego en un “ eal
conc e o” po el mo imien o de la o alidad social, explicando así su ca-
ác e ins i uyen e en la nue a o alidad. De esa mane a, una iden idad
p ác ico- o mal impues a a un subespacio local, adquie e un ca ác e
p ác ico-his ó ico en el p opio de eni social.
La o a o ma de dis o sión de las ep esen aciones sociales es la
pedagogía engañosa, que pe mi e la ci culación masi a de in e siones
epis émicas y o alizaciones de lo pa icula ; pa icula men e, en la
“his o ia o icial”, los lib os de ex o y los medios de comunicación social.
Su de elamien o po pa e de los mo imien os sociales da pie a p oce-
sos de e e sión y des no malización de los con enidos del pensamien-
o hegemónico que jus i ican las amas sociales de dominación.
Pedagogía engañosa u omisa
Po úl imo, nues a e ce a he amien a concep ual pa a la con ibución
de la in elec ualidad adical con los mo imien os sociales, p o iene de
la pedagogía c í ica no eame icana. Sus pad es son el es adounidense
Gi oux, quien edimensiona a la escuela como espacio polí ico, an o de
ep esión como de esis encia; y el canadiense McLa en, que apo a la
ca ego ía de “cul u a dep edado a” pa a cali ica el cu ículo ocul o de
los medios de comunicación masi a y la indus ia del en e enimien o.
Sin emba go, nos in e esa p imo dialmen e la p opues a de Donaldo
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 57
Macedo, un pensado es adounidense de o igen a icano, quien desa o-
lla la noción de “pedagogía engañosa” (Macedo, 1998) pa a e e i se al
eje cicio de la dominación cul u al sob e la población de un e i o io
de e minado.
Así, la o mación de la obediencia ci il al s a u quo, se asume como
una unción ca dinal del cu ículo escola :
La obediencia llega a se un ins umen o cla e pa a la ep oducción de la
cul u a dominan e en endiendo que los pensamien os independien es y las
acciones es án eguladas po el sis ema y/o ep imidas po el indi iduo que
ha some ido su deseo a la pedagogía engañosa (Macedo, 1998).
Como apun a Macedo, la o mación de la obediencia po medio de
las ins i uciones educa i as – unción que hacemos ex ensi a a las ins-
i uciones y agen es a ca go de la ansmisión e in e nalización del ca-
pi al cul u al– equie e de a i icios, pues o que no es simple some e
olun a iamen e a las pe sonas. Es aquí donde in e iene la “pedagogía
engañosa”, con cuyo concu so se asegu a el consenso y la inco po a-
ción ac í ica del indi iduo a su ol “na u al” en la colec i idad.
El mecanismo con el que ope a dicha pedagogía consis e en la mis-
i icación de la ealidad, en i ud del ocul amien o de las g andes des-
igualdades –his ó icas, sociales y cul u ales–, las cuales se mues an
in isibilizadas en el discu so escola y mediá ico.
Po ende, la “pedagogía engañosa” se p esen a como el ecu so idó-
neo en la ep oducción ampliada de una iden idad nacional laguna . En
es e caso pa icula , dicha pedagogía cons i uye el núcleo signi ica i o
en la o mación del capi al cul u al que iene luga en los p ocesos de
socialización, en endiéndolo como un pe il de la salida del/a ciudada-
no/a en lo conce nien e al conjun o de alo es, ac i udes y pau as de
compo amien o que asegu an la in e nalización de un ol y su inco -
po ación a la ida social
Median e el ecu so a la pedagogía engañosa, la cons ucción in e-
lec ual de una elación uni e sal imagina ia e imaginada, es uncional-
64 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Una si uación simila ocu e ac ualmen e con los dos p incipios
undamen ales que se es ablecen en la Con ención de De echos del
Niño; a sabe , la p o ección y la au onomía. Desde la en ada en igen-
cia del mencionado ins umen o ju ídico, o ganizaciones de apoyo a la
pe sona meno de edad y p o esionales de la salud se han sepa ado en
cuan o a agendas y me as de acción en i ud ya sea de la p o ección o
bien de la au onomía. Pe o, en es e caso, la si uación es la misma: debe-
mos lucha po la p o ección siemp e que la au onomía ponga a dicha
población en pelig o; y a la au onomía cuando la p o ección inhiba su
desa ollo in eg al.
También se da la si uación del dis anciamien o en e mo imien-
os que luchan po libe ades ci iles y polí icas y aquellos o os que se
o ien an a la igualdad median e polí icas edis ibu i as. Po ejemplo,
en e quienes luchan po la libe ad de exp esión y el de echo a la in o -
mación y quienes p opugnan po la egulación de los medios masi os y
el desa ollo de medios de comunicación di e sos y plu ales (po ejem-
plo, medios comuni a ios). En gene al, lo que hay que oma en cuen a
es que lo con a io a la libe ad es la op esión, no la igualdad; y lo con-
a io a la igualdad nunca es la libe ad, sino la desigualdad social.
Y, mien as es o ocu e en las “ iendas” de los mo imien os sociales,
como hemos de allado an e io men e, en los ejes del pode hegemóni-
co sucede lo diame almen e con a io: las ác icas de los agen es pa -
icula es ( inancie os, económicos, polí icos, cul u ales y eligiosos),
locales y globales, gene an encadenamien os y e ue zos ecíp ocos en
i ud del ma co ins i ucional del Es ado nación (Cas o iadis, 1983).
La si uación es que dicho encadenamien o de los ejes de pode he-
gemónico, se a icula en é minos de una es a egia global que espon-
de a la acionalidad económica capi alis a, excluyen e y sac i icial. Una
acionalidad que, con la Re olución Indus ial, se “independiza” de la
ida social y aho a busca coloniza odas las dimensiones sociales.
La colonización cul u al undada en la acionalidad económica, as-
pi a a ex ende a oda la ida social su elación cos o/bene icio como
c i e io de “p oduc i idad” y a la e iciencia y la compe i i idad como

Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 65
alo es sup emos de la acción social; en luga de la coope ación y la so-
lida idad que han p i ado en lo que Webe llamaba las “acciones según
alo es” y Habe mas el “mundo de la ida”. Sus e ec os son no ables en
los p ocesos de endop i a ización que se lle an a cabo en escalada en
las ins i uciones públicas en Amé ica La ina, pa a esponde a la lógica
sac i icial y excluyen e de la acionalidad económica.
Poco o ningún espacio a dejando la acionalidad económica a las
luchas de los mo imien os sociales po su dignidad y po el espe o, la
p o ección y la ga an ía de De echos Humanos. F en e a dicha si ua-
ción, lo que co esponde es la cons ucción de p ocesos que acili en
la conjunción de agendas como condición pa a la eme gencia de al e -
na i as.
Conjunción de agendas y eme gencia de al e na i as
En ensión con los p ocesos de segmen ación, al como des aca Hou-
a d (2006), en los mo imien os sociales se gene a el p oceso de cons-
ucción de un nue o suje o his ó ico, no solo el ob e o. Dicha amplia-
ción, plan ea Hou a d, e leja la ex ensión de la subsunción de la ida
po pa e del capi al. Es el esul ado de la colonización de la ida po
pa e de la acionalidad económica:
Todos los g upos humanos sin excepción es án some idos a la ley del alo ,
no solamen e la clase ob e a asala iada (subsunción eal), sino ambién los
pueblos au óc onos, las muje es, los sec o es in o males, los pequeños cam-
pesinos… Más que nunca, el capi alismo des uye, como lo no aba hace casi
más de un siglo y medio Ma x, las dos uen es de su iqueza: la na u aleza y
los se es humanos (Hou a d, 2006, pp. 2-3).
El nue o suje o his ó ico es un suje o popula y plu al; democ á i-
co, an o como ía y como me a de la emancipación; y mul ipola . No de
una mul i ud, como p oponen Ha dy y Neg i, sino una mul iplicidad de
66 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
ac o es pa a ac ua sob e una ealidad múl iple y plu al expandiendo
así sus agendas y mani ies os de lucha.
Conjunción e in eligibilidad en las agendas
El Fo o Social Mundial se ha mos ado como un espacio de conjunción
de agendas. Pe o, como bien señala Hou a d, no bas a con que los mo i-
mien os sociales puedan p oblema iza conjun amen e el con ex o. El
nue o suje o his ó ico equie e de una “subje i idad edescubie a”. Y,
en unción de es e “ edescub imien o”, plan eamos la necesidad de ge-
ne a p ocesos de econocimien o, ans igu ación y ansposición de
mani ies os en los mo imien os sociales.
Es necesa ia una labo a lo in e no de los mo imien os sociales, en
la búsqueda de in eligibilidad de o os mo imien os, de o as agendas
y de o os mani ies os. Como p opone Raúl Fo ne -Be ancou (2002),
se equie e “pone se en los zapa os” del o o; pe o no pa a comp ende
al o o, sino pa a examina se a uno mismo desde esa o a pe spec i a,
desde esa o a agenda, desde ese o o mani ies o. De es a o ma, es po-
sible conoce el “p i ilegio epis émico” en la p opia agenda, en el p o-
pio mani ies o; y, en consecuencia, isibiliza los suje os “ausen es” en
las me as de acción.
En onces es posible p o oca una ans igu ación de la agenda y
el mani ies o del mo imien o social, en endiendo que ambién a es e
le concie ne oda lucha po la dignidad y po De echos Humanos.
En iende que le concie ne en an o asuma que somos pe sonas socio
his ó icamen e si uadas, en é minos de clase, géne o, e nia, edad y di-
e sidad uncional y sexual, como plan ea Helio Galla do:
Lo que exis e es gen e sociohis ó icamen e si uada; Jó enes, po ejemplo, es-
udian es, hijos…Un es udian e es á compues o po muchas amas sociales
algunas de las cuales son cul u ales, o as económicas, o as libidinales. En
las sociedades que conocemos, las elaciones complejas que cons i uyen a la
gen e, o sea los luga es sociales que cons i uyen a las pe sonas…cons i uyen
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 67
p incipios de dominación que se exp esan como p ác icas de sujeción e im-
pe io (2006, p. 107).
En consecuencia, el mo imien o social es a a esado po odo, po
odos los “luga es sociales” que cons i uyen a las pe sonas. Po eso no
bas a con conoce o as agendas y sus mani ies os de lucha y de solida-
iza nos con ellas. Ese es solo un p ime paso, el cual ha sido o ecido
po el Fo o Social Mundial, en e o os espacios locales, egionales y
globales.
Se a a de econoce nos en dichas agendas y de en iquece con
ellas las p opias me as y es a egias de lucha. Pe o no po “ ilan opía”,
sino po que cada lucha local o pa icula po De echos Humanos nos
in e pela po nues a p opia si uación socio his ó ica.
Las limi aciones de la monocul u a
Una limi ación signi ica i a en los p ocesos dialógicos en e mo imien-
os sociales, eside en nues a o mación común en la monocul u a he-
gemónica, el “pa ón de o o” cul u al, que in e io iza o in isibiliza o as
cul u as; en nues o caso, indígenas, a odescendien es y asiá icas.
Pe o, el o o g an p oblema con la monocul u a adica en su unda-
men o en la economía capi alis a, en la cual el alo sup emo es el egoís-
mo po se conside ado como base del bien común. Así lo p oponen los
“pad es” de la economía libe al clásica, Adam Smi h y Da id Rica do. De
acue do con ellos, lo mejo que podemos hace po el bien común es ex-
plo a la ue za de abajo y la na u aleza en unción de log a la mayo
u ilidad posible del capi al.
Dice el can au o Víc o Manuel que “…con i i enciendo a los de-
más es un buen p oyec o pa a el mal”. En palab as de Hou a d, es amos
en en ados al “pa adigma de la mue e”. De ahí que el omen o del in-
di idualismo, el egoísmo y la compe i i idad, en luga de la coope ación
y la solida idad, es á eñido con las luchas po la dignidad y De echos
Humanos. El p oblema es que la educación o mal se nu e de la mono-
cul u a y, po ende, del omen o del egoísmo y la compe i i idad.
68 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
El hecho de con a con un sis ema de e aluación indi idual, hace
que el cu iculum ocul o en la educación o mal esida en la compe-
i i idad y no en la colabo ación mu ua. En consecuencia, en e más
“educados” seamos más indi idualis as y compe i i os amos a se .
De ahí la impo ancia de con a con una “ igilancia epis emológi-
ca” ambién, y sob e odo, con noso os mismos. Es necesa io isibili-
za los suje os ausen es en las agendas y en los mani ies os de lucha de
los mo imien os sociales. Es deci , las pe sonas que quedan ue a de
“pe spec i a”, ue a del p i ilegio epis émico que es ablece la agenda de
los mo imien os, aun en casos de consignas con amplia concu encia
en las me as de acción; po ejemplo, en ma e ia del acceso a la educa-
ción, a la salud y al abajo.
Las luchas ausen es y p esen es
O a si uación son las luchas ausen es en las agendas y en los mani ies-
os de lucha de los mo imien os sociales. En es e caso, nos e e imos
pa icula men e a los de echos que quedan ue a de la “pe spec i a” de
los mo imien os sociales. Un ejemplo pa adigmá ico es el de echo a la
comunicación social.
En p ime a ins ancia, el de echo a la comunicación social es is o
po los mo imien os sociales como un ema que concie ne básicamen-
e a comunicado es y pe iodis as; y no a ellos. En segunda ins ancia, no
se comp ende la in e dependencia e in e elación en e el de echo a la
comunicación y la libe ad de exp esión; y, po ende, su indi isibilidad.
Y, en e ce a ins ancia, los mo imien os sociales no log an isualiza
la impo ancia de la comunicación mediá ica en las luchas po la dig-
nidad.
En consecuencia, el eje cicio del de echo a la comunicación social
es un g an “ausen e” en la g an mayo ía de las agendas y los mani ies-
os de lucha. Dicho “pun o ciego” se p esen a aun en países la inoame-
icanos que han p omulgado leyes de comunicación que omen an y
subsidian medios di e sos y plu ales, como los comuni a ios. Tal es el
caso de Ecuado , donde no se es án ap o echando adecuadamen e los
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 69
ecu sos públicos pa a la democ a ización de la comunicación social.
O a conside ación iene que e con la compleja elación de los
mo imien os sociales con el Es ado. En p ime luga , hemos de con-
side a la pa icipación en luchas de esis encia y/o po ecupe ación
de segmen os es a égicos de lo que ue denominado Es ado Social en
Amé ica La ina. Nos e e imos a ene gía, anspo e, banca, ob a públi-
ca y comunicaciones, que han sido “blanco” de p ocesos de p i a iza-
ción en el con ex o de la imposición del modelo neolibe al y la econo-
mía de me cado.
Es ambién de pa icula impo ancia la pa icipación de los mo-
imien os sociales en las luchas en de ensa de los se icios públicos y
en con a de los p ocesos ins i ucionales de exo y endo p i a ización.
Las endencias a la exo p i a ización esul an muy p eocupan es en los
casos de la educación y la salud.
En educación, los p ocesos de exo p i a ización ex emos se han
mos ado en Chile y en Hai í, con la gene alización de la adminis a-
ción p i ada de los cen os educa i os. Po su pa e, en el campo de la
salud una g an can idad de se icios médicos han sido con a ados con
cen os de salud p i ados.
La endo p i a ización pe mea su il y e icazmen e el ma co ins i u-
cional, inco po ando la acionalidad económica, con su elación cos o/
bene icio, como el “no e” en la ges ión de los se icios públicos. De
es a o ma, el discu so ins i ucional deja de ene como misión la po-
blación o la ciudadanía; aho a se habla del usua io o del clien e. Ya no
se a a de lle a los se icios públicos a los más ecóndi os incones
del e i o io, como e a la aspi ación ins i ucional en el con ex o del
Es ado Social; aho a se a a de b inda los se icios públicos donde
sea en able y al p ecio que sea en able.
Además de las luchas en con a de la exo y la endo p i a ización de
las ins i uciones es a ales, los mo imien os sociales los mo imien os
sociales deben pa icipa en las luchas po econocimien o de de e-
chos: po el acceso a la educación, a la salud, al abajo, a la i ienda, a
la ec eación, a la comunicación social, en e o os.

70 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Po úl imo, cabe hace no a , como lo hace Helio Galla do (2014),
o o g an ema ausen e en las agendas de los mo imien os sociales: la
eligiosidad. Una g an ausencia, eniendo en cuen a el peso cada ez
mayo del c is ianismo undamen alis a y los nue os emplos e angéli-
cos, es ando elig eses a la Iglesia Ca ólica y al p o es an ismo his ó i-
co. En “sede” eclesiás ica y/o polí ica, muchos líde es undamen alis as
y e angélicos impulsan esis y consignas conse ado as en ma e ia de
De echos Humanos; sob e odo, en cuan o a econocimien o uni e sal
de de echos.
En muchos casos, el p oblema eside en que en e aquellas pe -
sonas que se han “con e ido” a es os c is ianismos undamen alis as,
encon amos pe sonas de base, líde es y lide esas, de los mo imien os
sociales. En onces, esul a que es as pe sonas, “nue os c is ianos”, si-
guen es ando cla as y i mes en las luchas po la agenda p imigenia del
mo imien o; po ejemplo, agua, ie a, i ienda, ciudadanía. Pe o, po
el con a io, han mos ado ei e adas ese as en cuan o al econoci-
mien o, social y ju ídico, de de echos a la comunidad lgb i. Lo an e-
io , no con ibuye a la ape u a de espacios conjun os y la expansión
de agendas en luchas po De echos Humanos.
A lo an e io , hay que ag ega la e ec i a conjunción de agendas en-
e los mencionados “nue os c is ianos” y un emozado undamen alis-
mo ca ólico que ha adqui ido posiciones de pode eligioso y polí ico en
las úl imas décadas. Un undamen alismo ca ólico que no con ibuye en
las luchas po econocimien o uni e sal de de echos, en an o p e ende
legisla y hace polí ica pública imponiendo su p opia mo al y isión del
mundo a la o alidad de los habi an es de un e i o io nacional.
En consecuencia, el undamen alismo ca ólico niega ambién de-
echos a la comunidad LGBTTI y, en conjunción con los “nue os c is ia-
nos”, impiden la ga an ía de de echos sexuales y ep oduc i os, inclu-
yendo el acceso a la educación sexual; a las muje es, en cuan o a decidi
sob e su p opio cue po, en e o os emas sob e “mino ías”.
Sin emba go, ambién debemos conside a la o a “ca a de la mo-
neda”: el papel p o agónico de eólogos y eligiosos ca ólicos y p o es-
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 71
an es en los p ocesos de lucha de esis encia o emancipación, al se i-
cio de los mo imien os sociales.
En consecuencia, c eemos que al in e io de los mo imien os so-
ciales ha de discu i se cuáles son “[…] las de e minaciones obje i as y
subje i as que bloquean o a o ecen/po encian expe iencias sociales y
polí ico-cul u ales de libe ación” (Helio Galla do, 2014, p. 10). Es amos
aquí en e a lo que Foucaul denomina “ a iación con inua del discu -
so”, ilus ada po la a iedad de la eligiosidad y del discu so eligioso.
A mane a de conclusión
Inicialmen e, hemos plan eado el pensamien o impu o y elacional
como una he amien a que le pe mi e a los mo imien os sociales la
des “na u alización” de las amas sociales en las cuales pa icipan.
También ad e imos de algunas ca ego izaciones dico ómicas sob e
los mo imien os sociales que p o ienen de la in elec ualidad adical
la inoame icana, pe o no con ibuyen a la conjunción de agendas de
es os colec i os. A la in elec ualidad adical, p oponemos el acompaña-
mien o a los mo imien os sociales con el de elamien o de in e siones
epis émicas, o alizaciones de lo pa icula y la pedagogía engañosa u
omisa.
A con inuación, mos amos los e ec os del localismo, del pa icu-
la ismo y de la monocul u a en la segmen ación de los mo imien os
sociales y la a omización de sus luchas. F en e a es a si uación, se plan-
ean las luchas po De echos Humanos como espacios de conjunción
de las agendas de los mo imien os sociales. Se p opone un abajo al in-
e io de es os colec i os en unción de una in eligibilidad que les pe -
mi a el econocimien o ecíp oco, la ans igu ación y la ansposición.
Finalmen e, se consignan algunas de las “ausencias” (en é minos
de agen es y de emas) y las luchas e ec i amen e p esen e en las agen-
das de los mo imien os sociales. Aho a nos co esponde mos a la
“eme gencia” de al e na i as pa a la ans o mación social.
72 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Con el p opósi o de cons ui al e na i as que pe mi an e e i
lo que F ançois Hou a d denomina el “pa adigma de la mue e” (la a-
cionalidad económica capi alis a, excluyen e y sac i icial), debemos
apos a po la consigna que lanzó al mundo el Subcomandan e Ma cos,
oce o del Mo imien o Zapa is a, en 1994: “El mundo que que emos es
uno donde quepan muchos mundos. La pa ia que cons uimos es una
donde quepan odos los pueblos y sus lenguas, que odos los pasos la
caminen, que odos la ían, que la amanezcan odos.”
Lo an e io implica abandona la idea de p egun a nos po “la al-
e na i a iable”. Y, más aun, la idea de ob ene una espues a. El p o-
blema de es a in e ogan e es el singula . Un singula que conlle a una
o alización de una al e na i a pa icula ; álida pa a un de e minado
con ex o his ó ico, social y cul u al, pe o no po eso uni e salizable. De
hace lo así, la al e na i a en cues ión se con ie e en o ali a ia.
No podemos ni debemos aspi a a una al e na i a global, como lo
ue en su momen o el capi alismo y como p e endió se lo el “socialismo
eal”. Que emos “un mundo donde odos los mundos sean posibles”, no
una imposición que obliga a homogeneiza , a no maliza , lo social, cul-
u al, libidinal y económicamen e di e so.
En onces, la eme gencia de al e na i as de ans o mación social
debe p imo dialmen e su gi del desa ollo local y o ien a se a la ida
comuni a ia. Y, desde es a pe spec i a, exis en miles de inicia i as en el
mundo, pe o dispe sas y agmen adas, como plan ea Hou a d (2006).
Si es echamos el u u o, p oyec ándonos solo en el co o plazo, e-
huimos la azón p olép ica, la cual iende a an icipa pa a el u u o, en
el mediano y en el la go plazo, las mismas amas sociales ac ualmen e
exis en es.
••Sin que, a o unadamen e, con o men una “al e na i a iable”,
con amos con múl iples y a iadas expe iencias an i sis ema en
los siguien es campos:
••Cons ucción de espacios de democ acia pa icipa i a; po ejem-
plo, los p esupues os pa icipa i os.
••P ác icas al e na i as de p oducción y dis ibución de bienes y
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 73
se icios; po ejemplo, la p oducción campesina y pesque a a-
dicional y el mecanismo del ueque o in e cambio.
••Acceso iguali a io a la jus icia y la ampliación de la ciudadanía;
po ejemplo, la ciudadanía plane a ia y el acceso uni e sal a los
se icios públicos.
••Cons ucción de nue as subje i idades; po ejemplo, las nue as
comunidades: ecologismo, eminismo, ege a ianismo, en e
o as.
••Reconocimien o y espe o de las di e encias; po ejemplo, de e-
chos de la comunidad lgb i.
••P o ección de la Mad e Tie a; po ejemplo, el “mayo domazgo”
o la “é ica del cuidado” con la na u aleza.
••Recupe ación de sabe es; po ejemplo, la inco po ación de la
a ención “chamánica” en los cen os de salud pública y de écni-
cas de la medicina o ien al.
La si uación es que, po la p opia azón p olép ica, nos cues a mu-
cho imagina nos un u u o sin Es ados nacionales o sin la llamada eco-
nomía de me cado. Y las expe iencias an e io es nos pueden pa ece
ci cunsc i as solo a lo local; y, po ende, sin mayo alo en una codi i-
cación es a égica e oluciona ia. Pe o, sin duda, es amos an e los cam-
bios sub pa adigmá icos que p epa an lo nue o.
Sin emba go, cada una de dichas expe iencias pun uales exp esa
el su gimien o de lo nue o, de lo en e amen e nue o. El p oblema es de
escalas: cómo pasa de la conc eción local al plano nacional o global. La
espues a descansa en el papel p imo dial de lo local. Como exp esó en
su momen o el Mo imien o Zapa is a, no les in e esaba el pode sob e
Es ado nacional, sino la au onomía sob e su e i o io ances al.
80 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
neu al que da sen ido al o den hegemónico, es o es, como un p oceso
na u al de egulación y ep oducción social ga an izada, en el que la
his o ia, la p opia acción social y las luchas po la dignidad que, pa a-
dójicamen e, dan sen ido a es a unción social, es án ausen es al sepa-
a , con una cesu a insal able, las no mas de los en es de lucha po
la necesa ia abs acción de la his o ia que no cesa, y de las gue as que
con ellas acompañan los ciclos de c isis del capi alismo. F en e a es a
lógica no malizado a de la azón como dominio, el obje o de una eo ía
c í ica y con ex ualizada de los de echos supone “ ecupe a es e mun-
do mos ándolo al cual es: es deci , un mundo en el que la uen e de mi
libe ad es la libe ad de los demás. De ello se deduce que la a ea básica
de una eo ía comp ome ida con los de echos es la de c ea las con-
diciones eó icas y p ác icas pa a pode a i ma la libe ad como una
ac i idad c eado a que no se limi a a da se su p opia ley, sino que se
e ige en cons i u i a de su obje o; en o os é minos, del mundo en que
i imos” (He e a, 2005a, p. 186). Una a ea comp ome ida con lo que
pod íamos llama un p oyec o de al e mode nidad, cons i u i o de un
mundo en el que odos/as compa amos y pa icipemos del p ocomún
y que desde P oudhon a nues os días, en o no al deba e de los bienes
comunes, ac ualiza un p oblema de las p ác icas y los p ocesos ins i u-
yen es (Da do /La al, 2015).
Con iene aquí ecupe a algunas de las esis de Bolí a Eche e ía
cuando se con on a la eo ía c í ica con el gi o lingüís ico de los
Es udios Cul u ales si, como plan ea a Joaquín He e a, en el p oce-
so ahis ó ico de ep esen ación del De echo, el lími e es la palab a
(He e a, 2007). Pues el Homo Fabe , el ciudadano, o suje o de de e-
chos es, an es que nada, Homo Loquens. La asunción, has a sus úl imas
consecuencias eó icas, de es a idea es i al al a a de comp ende el
de echo y los nue os disposi i os de pode en la e a de la biopolí ica.
Pues, a a és de la lec u a del neoma xismo i aliano, es posible colegi
la pe inencia de la in e p e ación ampliamen e compa ida po cie -
o c i icismo posmode no, o poses uc u alis a, de que i imos en un
iempo ma cado po la poli ización in eg al del espacio domés ico, de

Comunicación y de echos humanos 81
los a ec os, de la lengua y el cue po, de la ida social en su conjun o, con
la p oducción biopolí ica de los suje os del abajo en la nue a cul u a
pos o dis a. Más aún, las ca ac e ís icas adicionalmen e asociadas a
la polí ica po au o es, como Hannah A en –comunicación, coope a-
ción– se aplican ac ualmen e a odo lo económico. La adicional dis-
inción adical en e abajo p oduc i o e imp oduc i o pie de así su
azón de se , pues hoy odos/as coope amos en la p oducción colec i a
de la ida común. Es p ecisamen e en es a p oducción y ep oducción
del p ocomún donde se con o ma la mul i ud.
Hipó esis que se ep oduce a escala humana, en nues o día a día,
cuando la exis encia co idiana se ep esen a en un pe manen e es ado
de excepción. Es o se aduce y e leja en las polí icas neolibe ales de
desposesión, exp opiación y p eca iedad que obs aculizan la p oduc-
ción y ep oducción del p ocomún. “Pa a hace en e a las c isis, se
espe a que cada indi iduo cambie cuan as eces sea necesa io y an o
como esul e p eciso. De es a o ma se manejan las con adicciones
sociales como desajus es indi iduales. Los con lic os que podían en-
en a a los suje os con las ins i uciones se ans ie en a las elaciones
in e pe sonales” (Ma ín Se ano, 2008, p. 21).
Es a ans o mación que in oduce el Capi alismo Cogni i o se e-
sume en el paso de la acción ejecu i a (coac i a) a la acción indica i a
(comunica i a) como p oceso e olu i o de eadap ación de la acción so-
cial, de la que dan cuen a los cambios en los modelos de o ganización y
compo amien o, y has a, po qué no, la cons ucción de un nue o su-
je o en la ac ual lógica de ep oducción social (Ma ín Se ano, 2008, p.
25). Se a a del hilo ojo de la his o ia y el pensamien o occiden al que
nos lle a de Spengle a Hun ing on, de la azón ins umen al del capi a-
lismo a la subo dinación de la ciencia, a la ác ica en el p oceso de eo -
denamien o de la geopolí ica in e nacional y de acomodamien o de las
elaciones sociales en la e a de la áb ica social. En es a nue a lógica del
cambio incesan e, acele ado y caó ico del nue o capi alismo, los pe -
dedo es o descon en os de la posmode nidad, po ci a a Baumann, ya
no son ma ginados sino pe seguidos como suje os ue a de la ley, como
82 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
agos y malean es. La c iminalización es una de las consecuencias de
es a lógica de la ep oducción del sis ema social, del nue o espí i u
del capi alismo. La educción de la gue a de clases a acción policial se
p oyec a de hecho en la iolencia indi idualizada en o ma de o u a
como écnica de con ol social, soca ando los De echos Humanos un-
damen ales y, an es, la p opia ley, en i ud de la segu idad y la p e en-
ción p o eccionis a. Y no solo como gue a con a el e o ismo. Las
di e en es o mas de gue a, las dis inciones comunes en e iolencia
legí ima y iolencia ilegí ima, en e gue as de libe ación y gue as de
op esión ienden, de hecho, a con undi se en es e es ado de cosas. Pues
la gue a ya no es una si uación excepcional, sino, como demues an
Ha d y Neg i, una o ma ac i a de e o zamien o y egulación del o -
den global.
Se a a, en in, de una concepción bélica sin on e as ni lími es
espaciales ni empo ales. La gue a es hoy un enómeno global y comu-
nica i o. Desde Ado no y Ho kheime , y desde luego con el si uacio-
nismo, sabemos que las ecnologías elec ónicas y la comunicación en
gene al, sos ienen hoy el sis ema de dominación espec acula en i -
ud de una nue a o ma de ascismo amable. La ans o mación de la
gue a en o ma de ed exp esa no solo un cambio es a égico en el a e
de la gue a, sino más bien la ans o mación ma e ial del pode global
que debe acome e los nue os con lic os asimé icos.
De echos y cul u a digi al
El ma co de ei indicación de los De echos Humanos y de la dignidad
de la pe sona es el de la galaxia In e ne : de Assange y Snowden al pe-
iodismo ampa de los Panamá Pape s. Ello exige plan ea un nue o
ma co de e e encia en i ud del nue o ecosis ema de comunicación
global que media en los con lic os y iolaciones de los De echos Hu-
manos a lo la go y ancho del plane a. Aho a, ningún medio de comu-
nicación –a i ma ca egó icamen e Michel Se es– es uni e sal. Po el
Comunicación y de echos humanos 83
con a io, son odos egionales. Es o es, odo medio es isomo o con
espec o a una lengua. El espacio de comunicación lingüís ico, nues o
espacio de comunicación, no es isó opo. Exis e, no obs an e, el obje o
écnico como comunican e o comunicado uni e sal. La ecnología ien-
de, en consecuencia, a homogeneiza los lujos, usos y pa ones cul u-
ales. Así sucede, en es e sen ido, con los nue os disposi i os y equi-
pamien os que concen an nume osas ans o maciones y dinámicas
de in e acción social, ma cando nue os ópicos y luga es comunes. De
acue do con Neil Pos man:
1. Toda cul u a es al e ada con cada inno ación ecnológica.
2. El cambio ecnológico p oduce ganado es y pe dedo es.
3. Toda ecnología es po ado a de una iloso ía.
4. Los medios in o ma i os ienden a mi i ica se.
En la medida que la ecnología digi al amplía las posibilidades
de de ec a y egis a hábi os de consumo g acias a nue as écnicas
y mé odos de medición en línea, y que, como apun aba Pos man, oda
ecnología es po ado a de una iloso ía que o igina p ocesos sociales
de inno ación, el p oceso con adic o io y abie o de cons ucción del
nue o sis ema de mediación digi al exige, cuando menos, eplan ea
nume osas cues iones sus an i as sob e la ins ancia de la ecepción
desde el pun o de is a de los de echos de la ciudadanía en las nue as
o mas de ascismo amable. Pues, en e o as azones, al y como ad-
ie e Gonzalo Ab il, “los lenguajes mul imediales no solo con ibuyen
a desa olla una nue a in eligencia sensomo o a, sino odo un modus
ope andi epis émico que Ma agliano ca ac e iza como c i icismo mun-
dano, ho izon al y pa icipa i o” (Ab il, 2003, p. 17).
Cie amen e, la a iedad y compleja aplicación de las ecnologías
digi ales en las o mas con empo áneas de acción colec i a dan cuen-
a de un nue o y p oduc i o imagina io que aba ca desde el ac i ismo
con ahegemónico, a la inculación de edes emá icas en los blogs, o
la mo ilización de mul i udes p oli e an es po las comunicaciones
mó iles:
84 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
El espacio in e conec ado y ahis ó ico de los lujos iende a impone se a los
luga es, cada ez más segmen ados e incapaces de compa i códigos cul u-
ales. Ma ín Ba be o […] dic amina que en el mundo con empo áneo la idea
y la expe iencia de la iden idad desbo dan los ma cos in e p e a i os an o
de una an opología de lo adicional-au óc ono (es deci , la lógica del luga ),
cuan o de una sociología de lo mode no-uni e sal (es deci , la lógica de los
lujos). Pues hoy las iden idades, cada ez más mul ilingüís icas y ans e i-
o iales, se cons i uyen no solo de las di e encias en e cul u as desa olladas
sepa adamen e, sino median e las desiguales ap opiaciones y combinaciones
que los di e sos g upos hacen de elemen os de dis in as sociedades y de las
suyas p opias (Ab il, 2003, p. 18).
En es e sen ido ale la pena p egun a se cómo la cul u a digi al
puede al e a las o mas dominan es de mediación y con ibui a la
de ensa global de los De echos Humanos. Pe o omando en cuen a la
ad e encia de Pos man sob e la endencia a mi i ica los medios de
inno ación in o ma i a. Como nos ecue da He be Schille , “las nue-
as ecnologías siemp e han sido in oducidas con la p omesa de un
en iquecimien o cul u al pa a odos, educación pa a los menos p i i-
legiados, mayo di e sidad y ecnología pa a in eg a a la más emo a y
depaupe ada aldea” (Schille , 1993, p. 72). His ó icamen e, el educcio-
nismo ecnológico cons i uye la ideología y iloso ía de la his o ia como
e olución na u al, al aisla el enómeno de la comunicación humana de
su con ex o socioeconómico pa a conside a lo exclusi amen e como
un p oblema écnico. En es e escena io, pensa las audiencias como
suje os de de echos más allá del audíme o y la lógica consumis a del
indi idualismo posesi o que imponen los medios mains eam, signi ica
con ex ualiza el hecho de la ecepción y las inno aciones ecnológi-
cas digi ales en el ma co más amplio de los cambios sociocul u ales de
es e p incipio de siglo en la mode nidad líquida y las íc imas y descon-
en os de las sociedades posmode nas. Solo en es e con ex o podemos
imagina los lími es es uc u ales a las nue as demandas de consumo
de los públicos y el u u o papel de la audiencia que p e igu a ba allas
Comunicación y de echos humanos 85
como la de News In e na ional Co po a ion po el con ol del hoga
mul imedia de la o e a de ele isión digi al, In e ne y las comunica-
ciones ele ónicas, o los golpes mediá icos en Amé ica La ina que e-
ins au a los modelos de comando impe ial en el gobie no de lo público,
iolen ando los de echos sociales y económicos de las mayo ías.
En es e nue o ecosis ema social, la up u a de los iejos pa ones
de je a quía y au o idad ca ac e ís icas de las es uc u as con encio-
nales del clasismo mode nis a p oyec a una imagine ía de p og eso y
dinamismo social, ans o mando a los suje os en “indi iduos mó iles”,
según señala a Raymond Williams.
Si u ié amos que esumi las p incipales ca ac e ís icas de la
Sociedad de la In o mación que jus i ican es e gi o eó ico en el modo
de pensa e in es iga la comunicación y los De echos Humanos, des-
de el pun o de is a de una polí ica emancipa o ia, nos a e e íamos a
des aca cua o asgos p incipales que nos obligan a pensa el e o de la
de ensa de los De echos Humanos en la e a Wikileaks:
1. Des undamen ación. La na a i a de las edes concibe la
mediación como un p oceso p oli e an e de mul i udes y
colec i os múl iples que azan puen es y compa en códigos
cul u ales. Po ello, es p eciso pensa la ecepción desde la
cons a ación de la adical singula idad y di e sidad de los
ac o es sociales.
2. Descen amien o. Las nue as na a i as decons uyen la
es uc u a cogni i a dominan e en las múl iples iden idades,
dando luga a o o ipo de ac o social o suje o polí ico.
3. In e cul u alismo. La pe spec i a dis ibu i a de análisis de la
ecepción, undado en el p incipio demolibe al de la igualdad,
hoy debe hace en e al hecho i educ ible de la di e encia.
4. Dialogicidad. El e-gobie no y las ecnologías in e ac i as de
la e a digi al apun an a la cons a ación de nue as p axis y
diálogos en e g upos y cul u as di e en es. Es e p oceso
iene luga en medio de una c isis de la mediación y de los

86 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
mediado es, a la pa que la exigencia de nue as o mas de
econocimien o y conocimien o social que pase de la lógica
ca esiana y monádica al pensamien o c í ico, poli alen e y
dialógico de la in es igación como p axis social.
Como esul ado, a la ez que se ha ido lexibilizando esa de inición
de iden idades indi iduales o g upales, el econocimien o de la di e si-
dad y la di e encia, de las múl iples a iables y expe iencias his ó icas
de consumo y ap opiación social de las nue as ecnologías es no ma co-
mún en el es udio de las audiencias. Es e desplazamien o no es nue o,
ni de i a de la i upción de lo digi al en el ecosis ema mediá ico. Desde
los años se en a del pasado siglo, el c ecien e in e és po el es udio de
la cul u a a ca go de la Teo ía de la Comunicación ha aído, de la mano
especialmen e de la in es igación la inoame icana en comunicación,
una p og esi a e alo ización de los aspec os e e idos a la iden idad
cul u al.
Be na d Miège p opone, po ejemplo, el es udio de las lógicas so-
ciales de la comunicación po comp ende las endencias y es echas
elaciones exis en es en e sociedad ci il, iden idad cul u al y desa o-
llo, a pa i de los medios y nue as ecnologías de la in o mación. Los
in e cambios y luc uaciones en e sis ema de comunicación y socie-
dad con ibuye, en sus di e en es componen es:
-• A las modi icaciones de los modelos de consumo.
-• A la e olución de las unciones sociales y las o mas de o ganización
p oduc i a.
-• A la e o mulación del sis ema educa i o.
-• Y a las ans o maciones de la cul u a polí ica (Miège, 1992).
Aho a bien, como decíamos, ningún cambio se p oduce de o ma
au omá ica po acción de la ecnología. Toda inno ación mediá ica
iene luga en un con ex o de e minado, suje o a cie as condiciones
es uc u ales y polí icas especí icas. Po o a pa e, la cibe cul u a, la
mediación digi al inaugu a, indudablemen e, o mas no con enciona-
Comunicación y de echos humanos 87
les de pa icipación ciudadana glocal que deben se analizadas y cuyo
desa ollo con adice o desa olla de o ma p eca ia la dic adu a del
monopolio de la palab a en las gue as y con lic os que a en an con a
la dignidad de las pe sonas.
En es e escena io, es p eciso plan ea se adicalmen e:
-• Tipos de acceso de la ciudadanía a los nue os canales digi ales.
-• G ado de conec i idad.
-• Fo mas de socialización de la nue a cul u a in o ma i a.
-• Tipos de pa icipación pública en los con enidos y consumos
cul u ales y las polí icas públicas.
Y es que, como señala Wa zlawick, el p oblema del con ex o de
conocimien o lle a a la ap ehensión inap opiada del obje o de es udio.
Al no pode ap ehende la complejidad de las elaciones en e un he-
cho y el ma co en el cual se inse a, en e el o ganismo y su en o no, el
in es igado iende a a ibui al obje o de es udio p opiedades que no
posee, sal o po ex ensión del mismo u o os con ex os o, como sucede
en muchos casos, po con o midad con la isión indus ial de la comu-
nicación.
Debemos po ello, cuando menos, plan ea una c í ica a cie as
isiones de la cul u a digi al como escena io de una enacien e demo-
c acia cul u al. La concepción del espec ado emancipado, en unción
del po encial de las nue as ecnologías, iene, según Schille , un pun o
ciego: la imposibilidad de ubica dónde eside el pode en es os nue os
medios.
C í ica, memo ia y mediación
Desde mi ad del siglo xx, “el es ue zo de Occiden e po de ene y des ia
el mo imien o casi global en p o de un cambio del o den in e nacional
in o ma i o-cul u al ha ecibido apoyo de las explicaciones sob e el po-
de cul u al basados en el audi o io ac i o. Es a eo ía ha se ido pa a
88 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
minimiza , si no pa a pone en duda, la in luencia del pode cul u al
concen ado de los medios” (Schille , 1993, p. 204). Como consecuencia,
la nue a eo ía de la ecepción ha e minado po sepa a los a gumen-
os polí ico-económicos sob e la p oducción de cul u a del análisis en
o no a las o mas elemen ales de consumo p i ado, ep oduciendo así
la icción libe al del de echo y de la ciudadanía. Así, la p i a ización de
los consumos cul u ales coincide con el p oceso de idealización de las
o mas de mi ada sob e lo social, abso bida en su ascinación po cap-
a y descub i los momen os de ap ehensión simbólica de la ealidad,
sin que se cues ione quién p oduce el sen ido y qué signi ica, en é mi-
nos ideológicos, los modos y con enidos del consumo cul u al. En de i-
ni i a, se ob ia con ecuencia, de mane a muy simplis a, el hecho de
que la amilia idad del ono con que se u iliza el lenguaje de los medios
dis aza las coacciones y cons eñimien os del código es uc u ado po
el apa a o de dominio. Como esul ado, la desigualdad básica en el o -
den social y en la posesión de capi al simbólico es acep ada como con-
sus ancial a es e o den. Y odo ello cues ionando, ascendiendo inclu-
so, la idea p og esis a del Es ado Social de De echo que, si bien amplió
los con enidos y el ma gen de pa icipación de la ciudadanía, ancló la
posibilidad de cambio en el ma co gene al de ep oducción capi alis a,
alienándonos incluso de nues a p opia iden idad, de nues a his o-
ia y memo ia como suje os y sociedad. Pues, como ad i ie a Ado no,
oda ei icación es un ol ido. Y la a empo alidad es la o ma bu guesa
y ac í ica de asunción del o den social, como e dad y apa iencia de lo
na u al habi ual en la sociedad mediá ica. Véase el ejemplo de la iola-
ción de de echos en I ak, Koso o o las gue as impe iales desplegadas
po el No e en el Su global.
Al espec o, cuando se insis e po los mo imien os de De echos
Humanos po epa ación y memo ia es po que, en e o as cosas, sa-
bemos que oda cosi icación es un ol ido, la negación del ecue do, la
enuncia a la his o ia y a la expe iencia, despe diciada en el p oceso
de mode nización que nos lle a a un callejón sin salida como esul a-
do de la c ecien e amnesia que se anida en cie a idea de his o ia que
Comunicación y de echos humanos 89
impone el pensamien o iden i icado /ins umen al dominan e en el
espejo ca ódico. Aho a bien, sin memo ia no es posible la ealización
de de echo alguno, no es ealizable el p og ama o p incipios de los
De echos Humanos, pues se ce ca el espacio público y se p i a iza lo
común. Somos lo que eco damos y compa imos. No hay espacio pú-
blico sin pues a en común, ni sin memo ia. Más allá aún, solo puede e
la e dad conc e a del p esen e quien es capaz de p oduci el u u o a
pa i de su his o ia y ecue do. En un iempo ma cado po las di icul-
ades de pensa , de pensa nos o os, de c ea eo ía c í ica, huyendo de
los males de la acionalidad mode na, y aún posmode na (la c edulidad,
la a e sión a la duda, el miedo a la con adicción, la indolencia, el e i-
chismo e bal y el nominalismo, la especialización, e c.), el e o es, de
acue do con Joaquín He e a, o za los lími es del De echo, la ein en-
ción del campo de la inmanencia como espacio de pensa e in e eni
en De echos Humanos (dd.hh.). Como una o ma de pensa la o edad,
c í icamen e. Pues, como a i ma Eagle on, comp ende la ealidad es
siemp e comp ende de o a o ma, es o es, un ac o c ea i o en el lí-
mi e de lo pensable. Es jus amen e en ese espacio limina de ambi a-
lencias y con adicciones donde Joaquín He e a decidió a iesga una
c í ica de los dd.hh., po la po encia libe ado a que iene na a desde
la di e encia, econoce la di e sidad como uen e de con lic o y libe a-
ción. Pues, po de inición, la cul u a es abie a y la eo ía de los DD.HH.
debe asumi que, sin comp omiso con la asunción de la di e encia, con
la p oblema ización de la di e sidad cul u al, no es posible lucha po
la dignidad humana de o ma conc e a y p oduc i a. Ello exige una o -
ma más c í ica, mediado a y con ex ualmen e posicionada de in e p e-
ación de la polí ica de De echos Humanos. Es o es, un análisis sin o-
má ico que debe hace eme ge lo eal, p oyec ando nue as p ác icas
ins i uyen es, un nue o pensamien o y p axis social, pa a pasa de la
cul u a de la esis encia a la azón emancipado a en mo imien o a pa -
i , cuando menos, de es comp omisos in elec uales:
-• Socialización de los sis emas de in o mación y conocimien o, hoy
asimé icos, en las lógicas de dis ibución del me cado.
96 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
a a de una e e encia eó ica más pa a cons ui su pa icula eo ía
de los De echos Humanos. En cohe encia con una isión p axiológica,
la ma e ialidad de ales concep os a más allá aún, y se ealiza y desplie-
ga como esc i u a, como e bo hecho ca ne, como es ilo y exp esión
edaccional, po medio del dis az del humo . Pues “solo al con e i se
en humo el lenguaje puede con e i se en c í ica. La magia de la au-
én ica c í ica apa ece p ecisamen e cuando oda alsi icación en a en
con ac o con la luz y se de i e. Lo que queda es lo au én ico: las cenizas.
Nos eímos de ello. Quienquie a que emi a luz en p o usión acaba á po
inicia es a di ina emp esa desenmasca ado a que llamamos c í ica”
(Eagle on, 1998, p. 235). P oblema ización en endida en el sen ido ma -
xiano, no como espues as a las p egun as de in es igación sino más
bien como la capacidad de o mulación de p egun as in eligen es a la
ealidad, es o es, como la po encia que dis ingue y clasi ica las dis in as
a iables que la componen. “Todo lo que exige o necesi a p oblema iza-
ción a gumen a i a, supone un eje cicio cogni i o abie o como expe-
iencia pa a plan ea p oblemas, cons ui sabe , cues iona sen idos
y p oblema iza la ealidad” (He e a, 2005, p. 103). Y en es a a ea con-
inua la c í ica necesi a decons ui con i onía, y en es a a ea Joaquín
mos ó un magis e io y dominio sin igual po su capacidad de asomb o
y a ención po lo au én ico, po su mi ada incisi a capaz de desenmas-
ca a los disposi i os de pode y, desde luego, po la aleg ía de i i , po
se lib e pa a denuncia que, como ad ie e Zizek, “la e dade a u opía
es la c eencia de que el sis ema mundial ac ual puede ep oduci se de
o ma inde inida; la única o ma de se e dade amen e ealis as es
p e e lo que, en las coo denadas de es e sis ema, no iene más eme-
dio que pa ece imposible” (Zizek, 2008). Simplemen e, po que no nos
deja i i , po que nos ce cena y des uye el se como po encia en una
ida de pasiones is es y po que no es cie o que la e dade a elicidad
sea aus e a. En nomb e de la isa y la libe ad, debemos segui can an-
do y soñando con nue as islas y espacios de libe ación y de ensa de lo
p ocomún. Tenemos mapas y e i o ios, sabemos explo a el dolo y
i i la dignidad, econs ui la memo ia y epa a los códigos que nos

Comunicación y de echos humanos 97
dis inguen pues, como decimos, comunica es i i en común, habi a
luga es comunes, se pa a o os, de ini ecologías de ida sos enibles.
El e o de la eo ía c í ica de la comunicación y los De echos Humanos
es, jus amen e, hace ope a i o, desde el plano de la eo ía no ma i a,
es a polí ica de la espe anza. La u opía, en in, de un mundo digno de
se i ido y ad/mi ado.
Temuco, 1 de Mayo de 2016
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Comunicación y de echos humanos 99
Pensa el de echo a la comunicación desde
una eo ía c í ica emancipado a
Vicen e Ba agán
Jesús Abellán
In oducción: el males a de la dualidad
He e a nos habla del males a de la dualidad pa a e e i se a la ambi-
güedad en e la ei indicación de la es e a au ónoma y lib e del indi-
iduo y la pe ición de in e ención del es ado pa a palia las, muchas
eces ágicas, consecuencias del lib e me cado. Es amos habi uados a
e solo una pa e de los p oblemas, no es casual, y eacciona en e a
las inje encias de los es ados en la au onomía indi idual. Los De echos
Humanos no solo a ec an o hacen e e encia a nues a es e a de ac ua-
ción, ambién a los p ocesos que hacen en e a las consecuencias de
esa au onomía, cuando ac úa de o ma decidida y sin esc úpulos “en la
p o undización de la acumulación y ap opiación de capi al” (He e a,
2005).
Desde 1948 has a la ac ualidad, nos hemos ido acos umb ando a denomina
como “De echos Humanos” a los di e en es p ocesos sociales, polí icos y cul-
u ales que han endido a posi i a ins i ucionalmen e an o las exigencias de
100 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
p o ección ciudadana con a la hegemonía del Es ado sob e nues as idas
co idianas, como las demandas polí icas de in e ención del mismo Es ado,
con el obje i o de obs aculiza el despliegue i es ic o del me cado en las
elaciones sociales y sus consecuencias, sean es as in encionales o no (He-
e a, 2005).
Es e “males a de la dualidad” debe se plan eado desde la pe s-
pec i a del de echo a la comunicación. Es habi ual que el de echo a la
comunicación es é en el deba e polí ico; de hecho, en muchas de las
ocasiones en los que nos encon amos discusiones en los medios de
comunicación de masas, las con e saciones se di igen en o no a la li-
be ad de exp esión, con a elemen os sancionado es de los es ados a
la libe ad de emp esa, de opinión. Pocas de las eces se dedican espa-
cios en los medios p i ados a a a cues iones elacionadas con emas
como la di e sidad, la democ a ización de los espec os adioeléc icos,
la manipulación de la in o mación po in e eses emp esa iales, la con-
cen ación de medios, las posibilidades de p o undización democ á i-
ca a a és de p oyec os cul u ales comunicacionales. El de echo a la
comunicación es a ado como un de echo p i ado, del indi iduo, a se
in o mado y a in o ma , pe o no como de echo colec i o de desa olla
p ocesos de luchas po la dignidad pa a alcanza sociedades más jus as
e iguali a ias, po an o como un de echo humano ans o mado , de
acción, que debe se ga an izado como de echo undamen al. De es e
modo, nos encon amos con decla aciones in e nacionales ad i ien-
do a los es ados de la al a de libe ad de exp esión en sus e i o ios,
en la mayo ía de los casos a países con gobie nos p og esis as, y es o
ayuda a omen a la idea de países poco democ á icos, incluso dic a o-
iales. No suelen apa ece in o maciones sob e la calumnia, las men i-
as de emp esas de in o mación sob e es os gobie nos y sus ac uacio-
nes, sus malas p ác icas y la necesidad de p o ección pública an e es as
in encionadas malas p ác icas. El de echo y los De echos Humanos
son p oduc os cul u ales y po an o ienen un con ex o, ienen una
ideología, deben se con ex ualizados. No se án los mismos in e eses
Comunicación y de echos humanos 101
los que engan en un con lic o una mul inacional, con medios de co-
municación p opios que un pueblo indígena que de iende su e i o io.
Gene almen e, quién posee los medios de p oducción posee ambién
los medios de comunicación, y es aquí donde, al habla de los de echos
a la comunicación y el de echo a la libe ad de p ensa y de exp esión,
no necesa iamen e hablamos desde el mismo con ex o, pues exis en
desigualdades de pa ida que no nos pe mi en deba i en igualdad de
condiciones. En la ac ualidad emos la impo ancia de abaja sob e
la isión c í ica del de echo a la comunicación, emos los casos de
A gen ina donde la en ada al pode de un gobie no conse ado p e-
ende acaba con la conquis as de años de luchas po el de echo a la
comunicación en el país y cómo, en países donde aún exis en gobie nos
p og esis as, los medios de comunicación abajan en común con los
in e eses p i ados pa a la e ocación de los gobie nos elegidos demo-
c á icamen e, lo que se ienen a llama los golpes blandos en Ecuado
o más ecien emen e en B asil. Los golpes son golpes y los medios de
comunicación son, sin duda, sus aliados en muchos de los casos. Es a
si uación nos debe hace e lexiona sob e el de echo a la comunica-
ción desde un posicionamien o c í ico, emancipado y pe mi i nos de-
ec a cuáles pueden se elemen os a ene en cuen a pa a abo da los
de echos a la comunicación y los De echos Humanos desde es e posi-
cionamien o emancipa o io.
El concep o de c í ica
An es de abo da cuáles son los elemen os acili ado es o p omo o es
de una conciencia c í ica, es necesa io plan ea se qué signi icado con-
cedemos al é mino “c í ica”. En un eje cicio e imológico, podemos
descub i que la palab a c í ica p o iene del ocablo g iego k i ikós
(κριτικός), que albe gaba en su in e io una noción doble: el concep o
de c isis y el concep o de c i e io.
•• El concep o de c isis.
En los úl imos años, a aíz del colapso económico y social su ido de

102 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
mane a especialmen e i ulen a en las economías más desa olladas,
el concep o de c isis se ha e igido como una palab a maldi a, con i-
nuamen e epe ida como p incipal e e encia del ambien e de miedo
dominan e. Sin emba go, e imológicamen e hablando, se en iende que
una c isis se gene a cuando se ab e o se cie a una posibilidad, es deci ,
po c isis en ende íamos el desencadenamien o de una po encialidad.
La c isis se con igu a como el momen o en que las isu as de un
modelo hegemónico dado se hacen más pa en es, po enciando la apa-
ición de ocos de esis encia c í ica. Pe o es a c í ica ha de se conce-
bida en un sen ido é icamen e asép ico, ya que los e ec os de su c is a-
lización pueden se an o emancipado es como conse ado es. Aquí es
donde en a en juego el c i e io.
•• El concep o de c i e io
El c i e io es aquello que nos pe mi e, de la mane a que sea, es o es, de
una mane a emancipado a o conse ado a, a on a la c isis p esen a-
da. El c i e io se á pues la di ección que demos al disce nimien o que
se posibili a as la en ada en c isis de un sis ema hegemónico dado.
Una misma si uación de c isis, po an o, puede da como esul-
ado una eo ía c í ica eacciona ia (o desde o a pe spec i a, un uso
eacciona io de una eo ía c í ica) o una eo ía c í ica emancipado a.
El hecho de que una eo ía c í ica enga ca ác e emancipado o eac-
ciona io es una elección que debemos oma , y jus i ica .
En sín esis, cuando a lo la go del p esen e a ículo hagamos e e-
encia a una conciencia (o, más adelan e, a una eo ía) c í ica, es a e-
mos hablando de aquella que econoce y acili a la búsqueda de c i e-
ios que pe mi an abo da los momen os de c isis o cambio desde una
pe spec i a emancipado a.
¿Po qué analiza desde una conciencia c í ica emancipado a?
Sin en a en concienzudas a gumen aciones al espec o, pasamos a
ealiza un análisis epis emológico, en endido en el p esen e a ículo
como la mane a de e leja el modo de conoce y econoce la ealidad
Comunicación y de echos humanos 103
p esen e en una sociedad de e minada y que, po an o, es capaz de
p oduci conocimien o alidado y legi imado pa a acili a la gobe -
nanza de la misma. Po an o, de endemos que ace ca se a es e cono-
cimien o (de la ealidad social o del campo de conocimien o que sea)
desde una conciencia c í ica, implica a su ez la p esencia de, al menos,
es elemen os básicos:
1. En p ime luga , una conciencia c í ica debe, desde el inicio, sabe
dis ingui las di e en es si uaciones y las di e en es posiciones que se
ocupan en el sis ema especí ico obje o de análisis. Es deci , una con-
ciencia c í ica debe se econocedo a. Aplicando es e p incipio, po
ejemplo, al ámbi o del de echo, una conciencia c í ica es aquella que
sabe econoce que, po mucho que el lenguaje de las no mas diga
que odos somos iguales, no se da dicha igualdad; el hecho, an es, es
la desigualdad. Si no somos capaces de de ec a y acep a que es amos
si uados en si uaciones de desigualdad, en posiciones obje i amen e
dis in as an e una misma ealidad, nunca pod án se a on adas eman-
cipado amen e las consecuencias eales de, po segui con el ejemplo,
la e isión de de e minadas no mas ju ídicas.
Es a dis ancia espec o a la ealidad, es a al a de econocimien o,
puede ene como consecuencia la caída en una eo ía c í ica eaccio-
na ia, que con a iamen e a lo deseado enga a ce a las posibilidades
abie as po la c isis. La capacidad de disce ni ha de se i , po an o,
pa a econoce las di e encias en e concep os no ma i os, o cómo se
nos p esen a la ealidad y concep os desc ip i os o cómo es la ealidad.
En endemos consus ancial a una conciencia c í ica la capacidad pa a
en ende que las di e encias –po ejemplo la clase social, po segui con
el ejemplo de Lukács– son un hecho desc ip i o, algo que nos pe mi e
pe cibi que unos es án colocados en una posición subo dinada espec-
o a o os, es deci , que unos son excluidos y o os incluidos, unos ex-
plo ados y o os explo ado es o unos colonizados y o os colonizado es.
Una conciencia c í ica debe a o ece el econocimien o de la
ealidad más allá de la pe spec i a no ma i a, que bajo el pa aguas
de la uni e salidad p e enden na u aliza ealidades que, exis en es
104 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
o inexis en es, no son sino coyun u ales y, po an o, en en ables. El
lenguaje de una conciencia c í ica debe ía se siemp e deón ico, de
debe se , po que lle a implíci o que se pa e de una si uación de he-
cho que cabe modi ica . O po ce a con una clásica pa adoja ju ídica,
¿qué sen ido iene una no ma que decla a que odos somos iguales an e
la ley, si de ac o ya lo somos? La ealidad es que odos debe íamos se
iguales an e la ley, azón social que jus i ica la exis encia de dicho p e-
cep o no ma i o.
2. O o elemen o básico que ca ac e iza la epis emología desde una
conciencia c í ica, como ya ha sido adelan ado, es el econocimien o
de que no puede habe una eo ía ni un sis ema que ago e el “hecho”, el
con ex o, la p ác ica social de la cual eme ge y a la cual se quie e apli-
ca . No caben eo ías sis émicas, una eo ía no puede llena el espacio
si uación- eo ía-si uación comple amen e. Una conciencia c í ica, po
an o, ha de se an isis émica, en el sen ido de que asume que oda eo-
ía sis émica no es sino un engaño ideológico.
Siguiendo con las pa adojas, es a inago abilidad de odo sis ema
ha sido undamen ada eó icamen e median e el eo ema de incomple-
i ud de Gödel, que no iene sino a demos a que odo sis ema nece-
si a, pa a se in e p e ado, un pun o básico en el que apoya se que se
encuen a ue a del mismo. Es e pun o ex e no obliga a ecu i con-
inuamen e al mismo pa a jus i ica dicha eo ía y la con eniencia de
la misma.
En el caso de las ciencias sociales, y más en conc e o, ese pun o de
apoyo ex e no ha de se la p ác ica social de la que eme ge, la ealidad
social de desigualdad, exclusión y pob eza a la que aspi a a o ece
esul ados. Modelos gene alis as y descon ex ualizados debe ían se
di ec amen e cues ionados si son abo dados desde una pe spec i a
de conciencia c í ica, pues igno an la ealidad de que odo p oceso de
ans o mación social ha de pa i de la si uación a la cual in en a apli-
ca se.
3. Po úl imo, una conciencia c í ica di igida a es ablece c i e ios que
nos pe mi an abo da las c isis de un modo emancipado equie e
Comunicación y de echos humanos 105
aplica esis encias a las eo ías. No se a a de un eje cicio an o de
ue za como de en en amien o de la misma a di e sas ealidades. Al
en en a nos, al p oblema iza la ealidad, es a emos econociendo la
ex e io idad del mundo y, de igual o ma, pe mi i emos que el suje o
que comienza a ac ua de una mane a c í ica as los dos pasos an e io-
es, pueda cues iona posi i amen e las elaciones que se nos p esen-
an como “inmu ables y/o ascenden es a las capacidades humanas de
hace y deshace mundos” (He e a Flo es, 2005, p. 50). La p oblema i-
zación median e la aplicación de esis encias a las eo ías se desa olla
en es planos:
•• Ab i la eo ía a la ealidad his ó ica.
••Ab i la eo ía a los con ex os sociales de los que su ge y a los que
iene que aplica se.
••Ab i la eo ía a las necesidades, a los in e eses y a las expec a i-
as que subyacen a la p opia eo ía.
En suma, se es a á p oduciendo un p oceso de esis encia a la eo-
ía si nos es amos asegu ando de que la eo ía esponde a las necesi-
dades his ó icas, sociales y dialéc icas que, ma e ialmen e, han impul-
sado su c eación. Es es e p oceso de oposición de esis encias el que
pe mi e el sal o de ini i o a una epis emología que sus i uye la obje i i-
dad po la obje i ación.
¿Pa a qué podemos u iliza una conciencia c í ica emancipado a?
Como a i maba Vi ginia Wool en las p ime as líneas de su imp escin-
dible Una habi ación p opia, “cuando un ema se p es a mucho a con-
o e sia […] uno no puede espe a deci la e dad. Solo puede explica
cómo llegó a p o esa al o cual opinión” (Wool , 2001, 1929, p. 12).
En ciencias sociales, más aún cuando es as se abo dan desde una
pe spec i a é ica, no siemp e es necesa io, ni siquie a posible, a gu-
men a la e dad inmu able de al o cual posicionamien o. Sin emba -
go, sí es ineludible econoce y sabe jus i ica el po qué de ese posi-
cionamien o, las “decisiones iniciales”, en palab as de Umbe o Eco. En
112 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Con la en ada en la egión del neolibe alismo (Se ano, 2014, p.
113) el monopolio de los medios de comunicación no hizo más que con-
cen a se en de ensa de los in e eses del me cado. La des egulación, el
lib e me cado y la poca in e ención del es ado acili a on dicha con-
cen ación (Mas ini & Ma ín, 2007). T as lo que se ha enido a lla-
ma la “década pe dida”, en algunos países la inoame icanos llegan al
pode gobie nos pos -neolibe ales y con ellos polí icas enden es a la
edis ibución de la iqueza y la equidad social. En lo que espec a a
la comunicación se desa ollan no ma i as de democ a ización, como
son los casos de Venezuela, con la llamada ley eso e y el omen o de
polí icas públicas pa a medios públicos y comuni a ios y el desa ollo
de la Ley de Medios Comuni a ios y Al e na i os. O os ejemplos son
el caso de U uguay con la Ley 18232 de Diciemb e de 2007, donde se
hace explíci o el epa o de un e cio de las ecuencias pa a emiso as
comuni a ias. Boli ia, en Agos o de 2011, p omulga la “Ley gene al de
Telecomunicaciones, Tecnologías de In o mación y Comunicación”
donde ambién se p e ende la democ a ización del espec o adioeléc-
ico, di e enciando a los medios social-comuni a io de los de pueblos
indígenas o igina ios, campesinos, y las comunidades in e cul u ales
y a oboli ianas, ambos con un 17% de las ecuencias, los públicos y
p i ados se epa en el es o. A gen ina ap ueba, no sin una a dua lu-
cha, en 2009, su “Ley de Se icios de Comunicación Audio isual” que,
al igual que el caso Venezolano y el Ecua o iano, di ide el espec o en
es e cios (León, 2013); en el caso ecua o iano, se egula en la Ley de
O gánica de Comunicación en su a ículo 106 de su Cons i ución,7 don-
de econoce a la comunicación como un de echo undamen al.
El De echo a la Comunicación es de es e modo en endido, en es as
nue as legislaciones p og esis as, como De echo Humano y debe se
desa ollado po medio de polí icas públicas que omen an el plu alis-
mo y la di e sidad, como equisi o básico pa a el acceso iguali a io al
7 h p://www.inoca .mil.ec/web/images/lo aip/2015/li e al_a/base_legal/A._Cons i ucion_
epublica_ecuado _2008cons i ucion.pd Vis o 16/08/2015

Comunicación y de echos humanos 113
deba e público, po an o se debe ca ga de ga an ía al de echo y es o se
debe hace desde lo público. La his o ia nos ha enseñado que el me ca-
do no egula pa a el in e és común sino pa a la búsqueda de los bene i-
cios indi iduales. El de echo a la comunicación es un de echo colec i o
que debe es a ga an izado ue a de las p io idades económicas y sus
in e eses.
Se p io iza lo colec i o a lo pa icula . Es o se e idencia al a a a
la comunicación: ya no es a ada de o ma ins umen al y guiada po
las eglas del me cado. El de echo a la comunicación se econoce como
pa e de los de echos del Buen Vi i , necesa io pa a la consecución de
una ida digna. Así se e enda en la nue a Ley de Comunicación pa a
el Buen Vi i en Ecuado , ap obada en el año 2013.
Todo es o supone un sal o cuali a i o de una ciudadanía obje o de
de echos on ologizados a una ciudadanía ac i a suje o de de echo y su-
pone una e o ma del Es ado donde la pa icipación ciudadana incida
en la ges ión pública, p omo iendo y asegu ando p ocesos ciudadanos
que p omue an lo que en las nue as cons i uciones de la egión se ha
enido a llama el Buen Vi i , Sumak Kawsay, los De echos Humanos,
el de echo a la comunicación. Se a a de de ini , an o desde la geopo-
lí ica de la in o mación comunicacional ( an o egional en el ma co de
UNASUR, ALBA, y CAN) como a ni el in e no en los di e en es es ados
de o ma in eg al, la noción de la Comunicación pa a el Buen Vi i des-
de una pe spec i a c í ica (Sie a, 2012) y, de es e modo, con ibui a
los obje i os del Buen Vi i en el cambio y edis ibución del pode
pa a la adicalización de la democ acia (Calle, 2011), abajando la c ea-
i idad cul u al, di e sidad cul u al, la cul u a y la comunicación como
se icio público, de iniendo la comunicación como bien público y se -
icio público.
114 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Conclusión
La comunicación es un de echo humano, un de echo undamen al y,
po an o, es á econocido en e a un plan eamien o in o macional de
me cado. La di e encia es c ucial. Se deja de econoce a la ciudada-
nía como ciudadanía de consumo; se en iende el in e és público como
cons ucción de ciudadanía ac i a, no como “masa”. F en e a la cul u a
de masa, donde se p oduce una escasez de bienes cul u ales y un em-
pob ecimien o de la c ea i idad, la comunicación y la in o mación, la
comunicación como se icio público conlle a una cul u a de pa ici-
pación popula , con una p oducción con inua de c ea i idad. Se p o-
oca un cambio desde el ocul amien o de los modos de p oducción e
implan ación de ecnologías de la in o mación y comunicación hacía
su publicación e ilus ación. La comunicación es is a como se icio
público esencial en e al me cado: un bien público es lo que odos de-
bemos ene ga an izado, ga an ía de acceso inmedia a, y se conc e a
en de echos. El se icio público, po an o, es el modo ins i ucional en
que ese de echo es ga an izado, al ma gen de los in e eses del me cado.
Al habla de ga an ía, es a debe se de endida po quién iene el uso
legí imo de la ue za; pode que, en es e caso y siguiendo la de inición
de Webe , es os en ado po el Es ado. Un Es ado en endido no como
el gobie no de u no, sino e e ido al Es ado (social) democ á ico de
de echo/s de las democ acias (libe ales), con las co espondien es se-
pa aciones en e pode es, que deben es a ga an izadas y sos enidas
po la sobe anía popula , y siemp e a aladas po amplios espacios de
pa icipación ciudadana que pe mi an iscaliza y p esiona , en odo
momen o, las di e en es ac uaciones pa a que dichas ga an ías no sean
e o icas.
Comunicación y de echos humanos 115
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Comunicación y de echos humanos 117
El de echo a la comunicación en la sociedad
de la in o mación: una ede inición de la agenda
de las polí icas públicas
F ancisco Ja ie Mo eno Gál ez8
1. El luga de la comunicación en las polí icas públicas
en sociedad de la in o mación
El ac ual o den mundial de la comunicación y la cul u a se encuen a
ans e salmen e de e minado po el enómeno de la globalización
p opiciado, en pa e, po el cambio ecnológico. Se con igu a así un pa-
no ama mundial de la comunicación ma cado po la lógica me can il
de los con enidos, la consolidación de la in o mación como un a ículo
de consumo, las dinámicas de concen ación y monopolización de los
me cados o la con e gencia de co po aciones indus iales y inancie-
as pa alela a la e i ada, cuando no desman elamien o, de las polí icas
e ins i uciones públicas de comunicación. Quizás uno de los ámbi os
8 G upo In e disciplina io de Es udios en Comunicación, Polí ica y Cambio Social
(Compolí icas), Coo dinado del G upo de T abajo CLACSO “Tecnopolí ica, cul u a digi al
y ciudadanía” (2016-2019). Es e a ículo se insc ibe den o de una in es igación más amplia
desa ollada den o del p oyec o “Cibe ac i ismo, ciudadanía digi al y nue os mo imien os
u banos” (Con oca o ia I+D del Minis e io de Economía, Indus ia y Compe i i idad; Re e encia
CSO2016-78386-P).

118 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
más ep esen a i os que ilus an es e escena io global sea el de los a-
ados de lib e come cio que, impulsados po o ganismos como la OMC,
incluyen como uno de sus pun os cen ales la concepción de los bienes
y se icios cul u ales como simples me cancías, lo que ha sido obje o
de en en amien os en e o ganismos mul ila e ales, es ados y o gani-
zaciones ciudadanas, p ime o en o no al Acue do Gene al sob e Co-
me cios y Se icios (más conocido como ga s po sus siglas en inglés)
y, más ecien emen e, con el Acue do T ansa lán ico pa a el Come cio
y la In e sión (más conocido como ip po sus siglas en inglés), en el
que se inco po an a la lib e compe encia, además de los se icios de
elecomunicaciones, las nue as ecnologías o la ans e encia de da os
(Sinclai y Me ins-Ki kwood, 2014). Desde ins i uciones como la Unes-
co se denuncia que es os planes de lib e come cio suponen, al igual que
sucedió con el ámbi o de las elecomunicaciones, una gue a a ni el
global donde es á en juego la sobe anía cul u al y la misma idea de se -
icio público (Mille y Yúdice, 2004, p. 230).
P ecisamen e ue la Unesco la que canalizó, en los años 70, las
aspi aciones del mo imien o po la democ a ización de la comuni-
cación con el In o me MacB ide, documen o median e el cual se es-
ablecía una hoja de u a pa a ena la c ecien e desigualdad que
dominaba los lujos de comunicación en e los países y las cul u as
en el mundo. El acaso de aquel p oyec o de e minó la e olución de
las polí icas nacionales de comunicación que, lejos de ayuda a conse-
gui un Nue o O den Mundial de la In o mación y la Comunicación,
se plega on a los in e eses me can ilis as de nue as ins i uciones de
egulación global. T ein a años después, desde di e en es ámbi os
se ha pues o de mani ies o que la necesidad de una p o unda e o -
mulación de las polí icas cul u ales y de comunicación sigue es ando
igen e, mucho más as los cambios que se ag upan bajo el apela i-
o de Global In o ma ion Socie y y que de e minan nue os e os a los
que en en a se, y que ya no pueden ci cunsc ibi se a los lími es del
Es ado-nación ni conside a se aisladamen e del desa ollo cul u al,
económico, polí ico o educa i o.
Comunicación y de echos humanos 119
Sin luga a dudas, esa sociedad global de la in o mación ha eni-
do acompañada de una se ie de cambios y ans o maciones en e los
que cabe des aca la con e gencia en e la in o má ica, las elecomuni-
caciones y la indus ia mediá ica con las dinámicas de concen ación
como elón de ondo. Vemos, en onces, como la indus ia de la cul u-
a, adicalmen e ans o mada bajo el in lujo de las nue as ecnolo-
gías, ocupa un luga p i ilegiado en el nue o escena io. Sin emba go,
el papel que juega la comunicación y la cul u a en la con igu ación de
la sociedad de la in o mación no es el de p o agonis a, sino el de subo -
dinado a las polí icas indus iales y ecnológicas, plegándose a la lógica
ins umen al que domina la cons ucción de dicha sociedad. Es e papel
secunda io no es nue o. A che nos llama la a ención sob e la his ó ica
ausencia de una discusión p olongada en o no a la cul u a como una
a iable independien e en el p oceso de mode nización, o en la au ono-
mía ela i a de la cul u a pa a di igi las asociaciones indus iales de
o mas di e sas (1990, p. 112). De es a mane a, asis imos al pelig o de
asigna en la sociedad, u o de la ees uc u ación capi alis a, un pa-
pel a la cul u a imp egnado de sen ido ins umen al y ca gado de de e -
minismo ecnológico, donde no se iene en cuen a su in eg ación con
ámbi os undamen ales como el sis ema educa i o, los ecu sos huma-
nos, el apa a o p oduc i o, el sis ema I+D+I, e c. (Zallo, 2002, p. 28).
El e o que se plan ea en es e con ex o es el de da igual impo an-
cia a las polí icas públicas que egulen las in aes uc u as ecnológi-
cas y las que es ablezcan los p incipios de una nue a base cul u al en la
sociedad de la in o mación. Una de las con adicciones undamen ales
del modelo de sociedad de la in o mación es que lo inma e ial ocupa
un espacio hipo é icamen e p i ilegiado pe o que en la ealidad su e
un de e io o p og esi o, ya sea po medio de la des egulación y el des-
man elamien o de los se icios públicos, ya sea po el hipno ismo de
las edes que a a iesa la mayo pa e de las polí icas públicas. Yendo
más allá, el mismo apela i o de sociedad de la in o mación supone un
desp ecio hacia el papel de la cul u a o de la comunicación en el ac ual
modo de desa ollo, pues la noción de in o mación no comp ende en
120 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
oda su complejidad la ealidad de in e acciones y e e encias que nos
sugie e la noción de comunicación, cul u a o conocimien o, cayéndose
ecuen emen e en el e o , cuando de nue as ecnologías de la in o -
mación se a a, de supone que una ed elec ónica puede coincidi
con una ed de signi icados, o que la con e gencia de las ecnologías
especí icas pa a un sis ema in eg ado es homóloga a la con e gencia de
las cul u as y los símbolos (O iz, 2005, p. 67). Son es as ci cuns ancias
las que han lle ado a la eo ía c í ica a plan ea una e o mulación de
las polí icas públicas de sociedad de la in o mación en lo que a cul u a
y comunicación se e ie e.
Es a e o mulación de las polí icas públicas, que busca una mejo
adecuación al nue o con ex o y que es a ía undamen ada en una de i-
nición ampliada de cul u a (que dé cuen a de las ans o maciones que
se es án ope ando bajo la in luencia de las nue as ecnologías y que se
ex ienden po nue os planos como el i ual), plan ea una se ie de c i-
e ios y ac uaciones en ocadas a con a es a el ápido a ance de las
lógicas dominan es en el ac ual modo de desa ollo. Así, las polí icas en
sociedad de la in o mación hab ían de:
••Se concebidas como un ac o cen al an o pa a la in eg ación
económica egional, en su con e gencia con polí icas ecnológi-
cas y de elecomunicaciones, como pa a la iden idad de una na-
ción o egión.
••Abandona pos u as cen alis as en i ud de la eo ganización
del papel es a al po o as pe spec i as ceñidas a ins ancias lo-
cales y egionales como espacios p i ilegiados de a iculación de
las necesidades y las demandas de la ciudadanía.
••Es imula la c eación de con enidos y se icios cul u ales, sec-
o es imp escindibles pa a ocupa una posición en ajosa en la
nue a je a quía que se ab e bajo el apela i o de sociedad de la
in o mación. P ecisamen e, el desa ollo equilib ado de las e-
giones pa ece no depende an o de un desa ollo ecnológico
au ónomo como de la colocación de la cul u a y la comunicación
como ecu sos es a égicos.
Comunicación y de echos humanos 121
••P e e acciones que cub an la necesidad de do a a las pe sonas
de las capacidades cogni i as pa a ealiza un uso inno ado y
c ea i o de la in o mación y el conocimien o (Bus aman e, 2005,
p. 266-267; C o i, 2004, p. 18; Zallo, 2002, p. 37).
El camino a segui pa a la consecución de los ci ados c i e ios su-
pone un desa ío pa a la in es igación que C o i (2004, p. 52) si úa en
o no a es ni eles. A ni el mac o se a a ía de desen aña , con el
auxilio de la Economía Polí ica, las dinámicas en las que se desen uel-
en los nue os medios, así como la ans o mación de las elaciones
en e lo público y lo p i ado. En un ni el in e medio, se analizan las
ins i uciones y o ganizaciones eme gen es con la sociedad de la in o -
mación. Finalmen e, a ni el mic o se encuen an innume ables emas
de in e és ales como la ap opiación, uso y consumo de las ecnologías
de la in o mación, las ans o maciones que acompañan a los medios
digi ales en ed, e c. En odos es os ni eles se ep oducen una se ie de
ensiones que an a se de e minan es a la ho a de de ini qué polí i-
cas públicas y pa a qué modelo de sociedad de la in o mación es án
pensadas, lo que es ablece á los ma cos y lími es del mismo de echo a
la comunicación.
En es os di e en es ni eles, no solo su gen nue as endencias y
ensiones a ene en cuen a, sino que aquellas que dominaban el espec-
o analógico (concen ación, inancia ización, es a egias de ma ke-
ing y sa u ación el me cado, e c.), adquie en una nue a dimensión con
la ex ensión de lo digi al, con igu ándose así un nue o con ex o al que
han de da espues a las polí icas públicas cul u ales y de comunica-
ción, sob e odo cuando la cul u a se con ie e en un ec o es a égico
pa a el desa ollo del es o de sec o es económicos y donde el abajo
es á más inculado a la in o mación, al conocimien o y al in e cambio
simbólico que al despliegue ísico (Ga e ón e al, 2003, p. 23). Cabe des-
aca , en es e sen ido, que la p incipal consecuencia del impac o de la
e olución digi al en el ámbi o de la cul u a es la ape u a de nue as
posibilidades en lo ela i o a la c eación y a la democ a ización de la
128 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
se a a de in o ma sino de o ma pa a ans o ma .
3. Una p ác ica de coo dinación y coope ación, en é minos eco-
lógicos, de los di e en es ac o es que in e ienen en el p oceso
de desa ollo, uncionando a pa i de una lógica de ed pues a
al se icio del desa ollo comuni a io (Sie a Caballe o, 2013,
pp. 36-37).
Se dibuja en onces un nue o en e de indicación de de echos
ciudadanos en la sociedad de la in o mación en el que, además de la
pa icipación ac i a de los sec o es popula es, se si úa el ac o de la
ap opiación social de las nue as ecnologías en el cen o del p oceso
de desa ollo. Es en es e ma co en el que oma sen ido u iliza el é -
mino de ciudadanía digi al, que nos emi e a una se ie de p oblemas
elacionados con la b echa digi al (como un nue o ac o que es uc u-
a la exclusión social) y a la e isión de los de echos a aíz de las ans-
o maciones que acompañan al p oceso de globalización, que suponen
un cambio en las condiciones en que se de ine y eje ci a la ciudadanía
–los de echos o males, las p ác icas sociales y la dimensión psicológi-
ca– (Sassen, 2003, pp. 87-88).
Uno de los e os de la in es igación en comunicación es comp en-
de las nue as o mas de o ganización y uncionamien o del espacio
público, la apa ición de nue as p oblemá icas y con adicciones y la
ede inición de unas polí icas públicas a pa i de las cuales adquie e
sen ido habla de ciudadanía digi al y de la e o mulación de de echos
como el de echo a la comunicación. Es p ecisamen e en un escena io
de c isis gene alizada, ambién en el ámbi o de las o mas adiciona-
les de ep esen ación polí ica, donde las nue as ecnologías se han co-
locado como ec o es cen ales an o de la exp esión del descon en o
social como del plan eamien o de al e na i as basadas en p ác icas
más lexibles y ho izon ales.
Uno de los p ocesos cen ales pa a en ende el anscu so de la ac-
ual c isis es el de la me can ilización gene alizada de la es e a pública,
una es e a pública que ha ampliado sus lími es con la expansión del

Comunicación y de echos humanos 129
espacio digi al. Es a me can ilización aca ea una se ie de p ocesos de
come cialización, p i a ización y libe alización que an a p o agoniza
el de eni socioeconómico de las sociedades con empo áneas en el
adicional esquema de con adicción y con lic o, p oduc o de las so-
b ede e minaciones p opias de lo que la eo ía ma xis a ha ca ac e i-
zado como p ocesos de subsunción eal de la sociedad en el capi al. En
o as palab as, asis imos a lo que Ma ín Ba be o ya denominaba en los
años 90 como una “cul u a de la p i a ización” que supone económica-
men e la exal ación del me cado como ins ancia de mediación, polí i-
camen e la p e alencia de la lógica del in e cambio y la negociación de
in e eses y cul u almen e la iden i icación de la au onomía del suje o
con el ámbi o de la p i acidad y del consumo (Ma ín Ba be o, 2002,
p. 240). De mane a complemen a ia, se desa ollan ac o es que an a
incidi en un mayo desc édi o y en una pé dida de calidad de la demo-
c acia ales como el p og esi o dis anciamien o en e ep esen an es
y ep esen ados, la opacidad y el excesi o o malismo y i ualismo en
las ías de ep esen ación, la decepción po la incapacidad de los pode-
es públicos pa a es ablece un con ol democ á ico de la economía, el
debili amien o de los ínculos sociales y la pa icipación comuni a ia
u o de la c ecien e indi idualización de las o mas de ida o la pé dida
de c edibilidad en la o ma de ope a los gobie nos y en su capacidad
eal pa a esol e los p oblemas (Subi a s, 2002, p. 92-92).
Se ha si uado en las nue as ecnologías la espe anza de supe ación
de es os nue os desa íos que se de inen en el nue o escena io. Así, a
las nue as ecnologías se le suponen una se ie de po encialidades en el
plano sociopolí ico, en e las que des acan las de e unda las o mas
de socialización en las es e as p i adas y los espacios públicos, educi
el enómeno del dé ici democ á ico así como la desa ección ciudada-
na (que a ec a sob e odo a las democ acias occiden ales) y con ibui
a los p ocesos de desa ollo, inno ación y mejo a de las posibilidades
de pa icipación democ á ica. No obs an e, es necesa io sub aya que
la inno ación ecnológica no iene po qué coincidi necesa iamen e
con consecuencias ascenden ales y posi i as pa a los modelos demo-
130 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
c á icos de o ganización, an es bien, haciendo un eje cicio de memo ia
his ó ica, se pod ía conside a que las espe anzas pues as en la supe-
ación de los con lic os sociales, polí icos, cul u ales y económicos a
a és de las nue as ecnologías, además de supone la eedición de los
discu sos di usionis as que ya ie on la luz con an e io es e oluciones
ecnológicas, esponde, como ya hemos señalado, a una mi i icación
ideológica ca gada de acionalidad ins umen al. La his o ia de la co-
municación nos emi e a mul i ud de ejemplos en los que el p og eso
de la comunicación puede aca ea mayo es elaciones de dominación
y dependencia “I cons i ues a long his o ical P ojec ha has aken a
a ie y o o ms: he Ben hami e Panop icon; he Taylo is -Fo dis ac-
o y; he d eam o he Wo ld B ain; and now he isión o he global ne-
wo k Socie y” (Robins & Webs e , 1999, p. 129).
Nos si uamos de es a mane a an e o a de las dico omías que a ec-
an a la p oblemá ica que nos ocupa, la ela i a a las po encialidades
y lími es de las nue as ecnologías pa a el desa ollo polí ico y social.
Pa a abo da la elación en e nue as ecnologías e inno ación demo-
c á ica podemos emi i nos al cuad o p opues o po Subi a s, pa a
analiza en qué medida las nue as ecnologías pueden con ibui a los
p ocesos de inno ación y mejo a de la democ acia, solucionando los
p oblemas, ag a ándolos o c eando o os que esas nue as ecnologías
no puedan soluciona :
Cuad o 1. P ocesos de inno ación democ á ica y uso de ecnologías de
in o mación y comunicación
USO TIC
Policy Poli y
G ado de inno ación demo-
c á ica y de acep ación de
p ocesos pa icipa i os y
plu alis as
Baja 1. Mecanismos
consume is as.
2. Cambios
en eli ismo
democ á ico.
Al a 3. Redes plu alis-
as y p es ación de
se icios.
4. P ocesos de
democ acia
di ec a.
Fuen e: Subi a s (2002).
Comunicación y de echos humanos 131
Es a clasi icación nos pe mi e lee los di e en es p ocesos de in-
co po ación de las nue as ecnologías a las o mas de o ganización po-
lí ica en unción del g ado de inno ación democ á ica al que espon-
den, dis inguiendo en e el ámbi o de la ges ión y egulación (policy) y
el de las elaciones en e ins i uciones y ciudadanía (poli y). Cuando el
g ado de inno ación democ á ica es bajo, nos encon amos an e la p o-
moción de un modelo consume is a, donde el ciudadano es concebido
como un clien e que, g acias a las nue as ecnologías, puede accede a
más y mejo in o mación con la que eje ce de mane a más comple a y
e icaz sus posibilidades de elección, mejo ando la elación en e ciuda-
danía y adminis aciones en la línea de lo que se conoce como adminis-
ación elec ónica. Po o o lado, en el plano polí ico, se desa olla ían
cambios en las o mas de democ acia ep esen a i a y eli is a a a és
del uso de las nue as ecnologías pe o pa a el e ue zo de la legi imi-
dad de las ins i uciones de gobie no y del p opio sis ema de pa idos,
in en ado educi la pe cepción de dis ancia que se p oduce en e los
que deciden y aquellos que dicen ep esen a a a és de la mejo a del
uncionamien o in e no de las ins i uciones, de la in o mación de la ac-
i idad de es as ins i uciones hacia la ciudadanía y de las posibilidades
de in e acción en e ins i uciones y ciudadanía, pe o con un sen ido de
la in o mación unidi eccional y un con ol cen alizado de la misma.
Ambas opciones esul an conse ado as en el plano de la inno ación
democ á ica, pues ni solucionan el p oblema de la desa ección ciuda-
dana ni ahondan en las posibilidades mayo anspa encia y pa icipa-
ción democ á ica que pe mi en las nue as ecnologías. Po el con a io,
el uso de esas ecnologías pod ía acaba e o zando la capacidad de
con ol y de au o idad de las éli es ins i ucionales, que busca ían ele-
gi ima se a a és de un uso ecnológicamen e inno ado pe o polí ica-
men e conse ado de las nue as ecnologías (ibídem, p. 100-114).
F en e a los dos p ocesos an e io es, que no end ían olun ad de
al e a las posiciones je á quicas adicionales en las elaciones en e
éli es y ciudadanía, los modelos plu alis as y de democ acia di ec a se
encuad an en la p eocupación po la calidad de la pa icipación y la
132 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
capacidad de implicación de la ciudadanía en los asun os colec i os. A
pa i de una lógica de supe ación de los lími es impues os po la a-
dición polí ica libe al, undamen ada en la in iabilidad de la democ a-
cia di ec a o asamblea ia, las nue as ecnologías da ían cobe u a a la
c eación de un plu alismo e icula y de p omoción de la au onomía
social capaz de gene a una nue a o ma de ciudadanía que ascien-
de la base es a al o público ins i ucional (C2G–ci izen o go e nmen )
y encuen a sus p opios alo es en la u dimb e asocia i a y cí ica que
se a ejiendo (C2C–ci izen o ci izen). Se a a ía en onces de epensa
las ac uales ins i uciones democ á icas a pa i de las posibilidades
que se ab en con las nue as o mas de cibe democ acia pe o sin ob ia ,
e iden emen e, que odo sis ema de elaciones e leja ensiones en el
epa o del pode y que el uso de las nue as ecnologías en p ocesos
con un al o g ado de inno ación democ á ica desemboca en nue as je-
a quías, u o de la a ena de luchas en e en idades públicas y me can-
iles con cada ez mayo peso en la ed, y el c ecien e en amado cí ico
y asocia i o que c is aliza en nue as comunidades, ísicas o i uales,
desa ollando nue as iden idades, nue os espacios o es e as públicas,
e inc emen ando la e lexi idad polí ica y las nue as au onomías so-
ciales (ibídem, p. 15-19). Has a el momen o, pa ece que la opción más
desa ollada es aquella que iene que e con el desa ollo de se icios
a pa i de las nue as ecnologías (adminis ación elec ónica), o con
las necesidades de legi imación del ac ual o den de cosas, que con la ex-
plo ación de nue as o mas de pa icipación y adicalidad democ á ica
pe mi idas po el desa ollo ecnológico.
Con as ando los modelos expues os po Subi a s podemos abo -
da de mane a más compleja el deba e sob e si las nue as ecnologías
suponen una amenaza ( i ualización, espec acula ización y ma ke-
inización de la polí ica) o una opo unidad (mayo comunicación y
anspa encia pa a con ola las ins i uciones democ á icas y la un-
ción de los p opios medios) pa a la democ acia. En es as dos pos u as
se ep oduce el clásico esquema en e apocalíp icos e in eg ados en
o no al impac o de lo digi al. Nos ayuda a supe a dicha dico omía
Comunicación y de echos humanos 133
el en ende el nue o espacio público como una a ena de luchas de e -
minada po las elaciones sociales de pode , en la que es án en juego
los nue os de echos que pa a la ciudadanía se o nan posibles en el
en o no ecnológico. Un p oceso con adic o io en el que, po un lado,
asis imos a la c isis de la noción de se icio público y al p og esi o a-
ciamien o de los ínculos comuni a ios, bajo la p esión de los p ocesos
de subsunción lle ados a cabo po el capi al y que a ec an a las posibili-
dades y lími es de la pa icipación polí ica. Sin emba go, po o o lado
ambién asis imos a la eme gencia de nue as o mas de discusión y
espacios de exp esión y empode amien o de indi iduos y g upos socia-
les que, adicionalmen e excluidos de los medios con encionales, han
encon ado en el en o no digi al un espacio pa a la isibilidad polí ica
que les había sido negada (Sie a Caballe o, 2013, p. 24).
Habla de nue os de echos de la ciudadanía en el ma co de la e o-
lución digi al nos emi e, necesa iamen e, a las polí icas de inclusión
digi al, en endiendo es as no solo como una lucha con a la b echa di-
gi al en lo que a acceso a la dimensión in aes uc u al de las nue as
ecnologías se e ie e, sino inco po ando la dimensión ela i a a la b e-
cha cogni i a, que nos emi e al capi al cul u al, social y al en o no po-
lí ico en el que se desa olla ese acceso (C o i, 2013, p. 218-219). En un
mundo donde la in o mación es pode y donde las nue as ecnologías
de e minan en buena medida qué y a quién se puede conoce , es a di-
gi almen e excluido, no ene acceso ma e ial a las nue as ecnologías
o la incapacidad cogni i a pa a usa las, signi ica es a socialmen e ex-
cluido. Siguiendo a Bus aman e Donas, podemos de ini el concep o de
inclusión digi al a pa i de es sen idos p incipales. En p ime luga ,
como una ampliación del concep o de ciudadanía, en endida como ca-
pacidad de in e ac ua con las adminis aciones a a és de las nue as
ecnologías y c eando nue as o mas de ap opiación social de la ecno-
logía. En segundo luga , en su dimensión socioeconómica como lucha
con a la exclusión digi al de colec i os adicionalmen e ma ginados
en el me cado de abajo, p omo iendo polí icas de p o esionalización
y capaci ación. Finalmen e, en e ce luga , como conjun o de polí icas

134 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
de educación ciudadana cen adas en la c eación de una in eligencia
colec i a que asegu e una inse ción au ónoma de cada país a un mundo
globalizado (Bus aman e Donas, 2007, p. 20).
En es e sen ido, si la exclusión digi al (la al a de acceso o el desco-
nocimien o del uso de las nue as ecnologías) supone exclusión social,
el eje cicio pleno de la ciudadanía solo puede ga an iza se a a és
de unas polí icas de inclusión digi al y capaci ación ciudadana que
pe mi an a los ciudadanos dis u a de las posibilidades de ealiza-
ción pe sonal que apo an las nue as ecnologías. T adicionalmen e
la desigualdad en el acceso y uso de las nue as ecnologías se ha com-
ba ido desde el plano del acceso a las in aes uc u as, pe o la ei in-
dicación y ac ualización de los de echos ciudadanos en la sociedad de
la in o mación ha de con empla necesa iamen e las polí icas e ini-
cia i as necesa ias pa a supe a el dé ici en aquellas habilidades cog-
ni i as que pe mi an ap opia se de las nue as ecnologías de mane a
lib e y c ea i a, ascendiendo los usos más pasi os o di ec amen e
p e is os po los in e eses come ciales desde el pun o de is a de la
ecepción.
Así, la supe ación de la exclusión digi al y social encuen a un
lei -mo i en la ei indicación del de echo a la comunicación, con el que
se p e ende da espues a al conjun o de alo es, de echos y es uc u-
as sociales que acompañan a las nue as o mas de ciudadanía digi al.
Es e de echo no se cen a ía en el me o acceso a la in o mación, sino
que pond ía el acen o en las dinámicas de ap opiación ecnológica po
pa e de la ciudadanía y en la c eación de espacios ecnológicos y socia-
les abie os e independien es de las leyes del me cado. El de echo a la
comunicación se ha de inido como un de echo eme gen e (po que aun-
que se encuen e la en e en algunas p ác icas sociales, no es un de e-
cho ju ídicamen e econocido y consolidado) que inclui ía ac uaciones
en los siguien es ámbi os elacionados con la ex ensión de las nue as
ecnologías:
1. Acceso e ec i o, iguali a io y plu al de odas las pe sonas a los
nue os espacios de in o mación y comunicación. Supe ación
Comunicación y de echos humanos 135
de la b echa digi al que, más allá de aba ca las necesidades de
acceso, nos emi e a la supe ación de las desigualdades socioe-
conómicas y ecnológicas.
2. Ga an ía del de echo de odas las pe sonas a accede a la in o -
mación pe o ambién a p oduci la y a con e i la en conoci-
mien o. En esa capacidad de p oducción eside la o iginalidad
del de echo a la comunicación a di e encia de o os de echos
como el de libe ad de exp esión o el de echo a la in o mación.
Po lo an o, de echo de acceso a los medios y a su planeación.
3. Ga an iza la di e sidad cul u al en los con enidos y la p o ec-
ción de los conocimien os y sabe es adicionales. La de ensa
de la di e sidad de con enidos en de ensa de la exp esión plu-
al en odo deba e y mediación.
4. La o mación en la u ilización c ea i a de las ecnologías in o -
ma i as y la inse ción plena en las edes digi ales a a és de
polí icas educa i as ac i as.
5. La p omoción de polí icas de inclusión digi al pa a inclui a
aquellos sec o es adicionalmen e excluidos, en endiendo
que es a a más allá del simple acceso ma e ial e indi idual y
comp ende p ác icas de desa ollo comuni a io.
6. La apues a po el so wa e y el conocimien o lib es, con el ob-
je i o de la consolidación de una es e a pública in e conec ada.
7. P o ección de los de echos de los usua ios en e a iolaciones
del de echo a la in o mación (es o es, a ecibi una in o mación
e az e impa cial) o a la in imidad, ligado no solo al acceso ilegal
a da os pe sonales, sino incluso al as eo habi ual de p ác icas,
gus os, inclinaciones en el uso de las nue as ecnologías, lo que
su e de in o mación sensible a las emp esas que comp an esa
in o mación.
8. El ap o echamien o de las posibilidades de las nue as ecnolo-
gías pa a la inno ación polí ica, a anzando desde las o mas de
ep esen ación adicional hacia nue as o mas de democ a-
cia pa icipa i a. Vinculación del de echo a la comunicación
136 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
con los de echos asociados a la pa icipación democ á ica y al
plu alismo in o ma i o y cul u al.
9. La pa icipación en las polí icas de in o mación y comunicación,
en el diseño y e aluación de ecnologías que a ec an a nues as
idas (Bení ez, 2013, p. 97-99; Bus aman e Donas, 2010, p. 5;
Sa on 2007, p. 6-13, 19; Sie a Caballe o, 2013, p. 47).
Sin de echo a la comunicación, se ce cena el eje cicio e ec i o de la
ciudadanía. Sin emba go, como señalábamos an e io men e, el econo-
cimien o del de echo a la comunicación iene que en en a se a un con-
ex o dominado po el desman elamien o de lo público y po el auge de
los in e eses come ciales. Aunque las ensiones en el ámbi o del acceso
público y la ap opiación de los ecu sos comunica i os no es nue a (solo
hay que emi i se a los deba es en o no al Nue o O den Mundial de la
In o mación y la Comunicación a inales de los 70), la an e io men e
mencionada dinámica de subsunción del conjun o de la sociedad po el
capi al ha supues o en los úl imos años una nue a oleada de p i a iza-
ción de los ecu sos públicos, siendo el ámbi o de la comunicación y la
cul u a especialmen e sensible a es os mo imien os. Ejemplo de ello son
los deba es ac uales sob e la neu alidad de la ed que eedi a ían las dis-
cusiones en o no a la desigualdad en la dis ibución de la in o mación
disponible donde, más allá del acceso ma e ial, se dis ingue en e una
in o mación ha d, pa a sec o es co po a i os con ecu sos (el acceso a la
in o mación académica a a és de los jou nals se ía un buen ejemplo de
ello), y una in o mación i ial pa a el consumo domés ico, que se ehi-
cula a a és de los canales adicionales (Robins y Webs e , 1999, p. 124).
3. El de echo a la comunicación como de echo a la ap opiación
social de las nue as ecnologías
Aunque la ciudadanía digi al no iene oda ía un econocimien o ju í-
dico pa a hace e ec i o el de echo a la comunicación en la sociedad
Comunicación y de echos humanos 137
de la in o mación, dependiendo de un olun a ismo polí ico de las
ins i uciones que habi ualmen e se es inge a una p ác ica cen ada
en el desa ollo de la adminis ación elec ónica, pa ece que nue as
p ác icas de ap opiación de las nue as ecnologías es án supe ando
el enco se amien o y las limi aciones de aquellas p ác icas ins i ucio-
nales. Así, en el de echo a la comunicación ocupa un luga cen al la
ap opiación social de las nue as ecnologías. Si el acceso a las nue as
ecnologías equie e de ecu sos e in aes uc u as digi ales y su uso
p ecisa del desa ollo de habilidades ecnológicas y capi al cul u al
po pa e de cada indi iduo o comunidad pa a el ap o echamien o
de las posibilidades que p esen an dichas ecnologías, la ap opiación
compo a una ans o mación cul u al del indi iduo, que pe sonaliza
esas ecnologías y se e modi icado po ese obje o al hace lo p opio, y
su en o no (C o i, 2013, p. 221-222). Sin emba go, an o el de echo a la
comunicación como la ap opiación social de las nue as ecnologías no
dejan de es a a expensas de la ealización de o os de echos de índole
económica y polí ica, con los cuales desa olla una elación insosla-
yable. Así, ha sido una ei indicación his ó ica de la economía polí-
ica de la in o mación el es udio de la desigualdad de clases como un
ac o undamen al en la dis ibución, acceso y capacidad de gene a
in o mación, así, dependiendo de qué posición ocupe cada uno, se á
bene icia io o pe dedo de la e olución de la in o mación (Webs e ,
1995, p. 77). La p opues a de Hamelink de con empla el p oceso de
acceso, uso y ap opiación de las nue as ecnologías a a és del con-
cep o de capi al in o macional esul a una excelen e sín esis pa a es e
deba e:
la capacidad inancie a pa a paga la u ilización de edes elec ónicas y se -
icios de in o mación, la habilidad écnica pa a maneja las in aes uc u as
de es as edes, la capacidad in elec ual pa a il a y e alua la in o mación,
como ambién la mo i ación ac i a pa a busca in o mación y la habilidad
pa a aplica la in o mación a si uaciones sociales. (Hamelink, 2000, p. 91)
144 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
se dan ue a del de echo con el obje o de consegui un esul ado iguali-
a io y no je a quizado a p io i a los bienes necesa ios pa a i i las a-
zones pa a la espe anza” (He e a, 2007, p. 23); o in e io , como no mas
que do en de esul ados y ga an ías– la cla e de su supe i encia.
En ese sen ido ex e no, ap opiado y pe manen e, más allá de los
p ocesos o males de egulación y edacción nacionales e in e nacio-
nales, en la conside ación de sus apo es a la cons ucción de dignidad,
igualdad y econocimien o –social y endógeno–, la de ensa po un de-
echo humano e in eg al a la comunicación ha sido uno de los g andes
pila es de lucha y esis encia encabezado, en es e caso, po los mo i-
mien os sociales y edes de medios comuni a ios, al e na i os, indíge-
nas, popula es y ciudadanos de Amé ica La ina.
En pa e po azones de índole es uc u al, pe o sob e odo po
la necesidad de inco po a nue os de echos que puedan cons i ui la
necesa ia ampliación a un plu i e so sen ipensan e que ebusque en
las es uc u as del comuni a ismo, la lógica del p ocomún y la cons-
ucción de ías al e na i as y p ocesos de emancipación, que ompan
los esquemas desa ollis as y uncionalis as que los p opios de echos,
como al de inidos po las más ac uales con enciones in e nacionales,
o ecen desde su pa e nalismo occiden al y sus es uc u as cen ales y
posi i is as.
Y es que, en sí, el ema de los de echos a la comunicación y, inal-
men e, la democ a ización y consecución de sus p opios p ocesos, se
a on a, como an as eces hizo la comunicación, como un p oblema
de cen alidad y pode . Tal y como asegu aba Al onso Gumucio hace ya
más de una década:
La democ a ización de la comunicación oca de lleno el ema del pode . Los
en oques pa icipa i os con ibuyen a coloca la oma de decisiones en manos
del pueblo; además, consolida la capacidad de las comunidades de con on-
a sus ideas sob e el desa ollo con el pe sonal écnico y los plani icado es
(Gumucio, 2001, p. 37).

Comunicación y de echos humanos 145
Desa ollando más en p o undidad es e pun o en su ca ác e ei in-
dica i o y inculan e a las o mas de o ganización y p o es a, la conside-
ación ac ual de los mo imien os sociales la inoame icanos, cuyo én a-
sis es á en la de ensa y lucha po los de echos desde una concepción de
iden idad y no de clase, en cla a ensión “con el adicional discu so de
las izquie das mundiales, que no siemp e alo a on el humanismo y que
cen aban su acción social y polí ica en o no al con lic o en la es e a
p oduc i a” (A chila, 2011, p. 180), casa muy bien con la in e p e ación
o ecida, aunque de mane a in ui i a, desde los escena ios de pa icipa-
ción y ap opiación de los medios de comunicación comuni a ios y al e -
na i os, en cuya in e acción “el apo e undamen al de los mo imien os
sociales a la comunicación p o iene de la asociación que hacen de es a
con plan eamien os como di e sidad cul u al y lingüís ica, iden idad,
solida idad, in e cambio, ecupe ación de la memo ia his ó ica y de en-
sa de lo colec i o, en con as e con la cul u a del indi idualismo, el con-
sumismo y la compe encia, an en boga en las úl imas décadas” (León,
Bu ch & Tamayo, 2005, p. 29), asumidos es os úl imos po la adición
libe al bajo el mi o de los ‘ alo es uni e sales’ (Díaz Bo dena e, 2012, p.
3) y en cuyos ga an es de de ensa se es ablecen los g andes medios de co-
municación, cuyo ‘p opósi o social’, en palab as de Chomsky y He man,
“es el de inculca y de ende el o den del día económico, social y polí ico
de los g upos p i ilegiados que dominan el Es ado y la sociedad […] me-
dian e la selección de los emas, la dis ibución de in e eses, la a icu-
lación de las cues iones, el il ado de in o mación, el én asis y el ono,
así como man eniendo el deba e den o de los lími es de las p emisas
acep ables (Chomsky & He man, 1990, p. 341).
En la cons ucción de es a dialéc ica an agónica, en la de ensa de
uno u o o bloque ideológico y sociopolí ico –en un con ex o de p ác-
ica social in e cul u al como el boli iano– como base pa a la edi ica-
ción de las iden idades p opias, se encuen a la selección de ini o ia
del ipo de modelo de cons ucción cul u al del espacio público, la cual
se á de e minan e a la ho a de comp ende la on ología de los p oce-
sos de de ensa de unos u o os p ecep os. En ese sen ido, el p o eso
146 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
He e a Flo es (2005), en o no a la elación en e cul u a y De echos
Humanos, de e minó las di e encias en e dos o mas con apues as
de en ende la cons ucción de los p ocesos cul u ales –emancipado-
es o egulado es–, siendo es os iden i icados po las di e en es ape u-
as o ce camien os susc i os an e ese con ex o co elacional:
Tabla 1. P ocesos cul u ales emancipado es s. P ocesos cul u ales egulado es
P ocesos cul u ales
emancipado es
P ocesos cul u ales egulado es
Ape u a de los ci cui os de eacción
cul u al: p ocesos cul u ales en los
que odos los ac o es sociales pueden
eacciona , c eando p oducciones
cul u ales en unción de los en o nos
de elaciones en que es án si uados
(p ocesos cul u ales «p opiamen e
dichos»). Po ejemplo, las luchas
eminis as con a el pa ia calismo.
Cie e de los ci cui os de eacción
cul u al: p ocesos cul u ales en los
que se impide a algunos o a odos los
ac o es sociales la c eación de p o-
ducciones cul u ales, bloqueando
la posibilidad de in e eni en los
en o nos de elaciones en que es án
si uados (p ocesos ideológicos). Ve ,
como ejemplo, el pa ia calismo
como sis ema de alo es que impide
a las muje es su pleno ca ác e de
g upo social di e enciado que lucha
po cons ui sus «caminos de
dignidad».
Ape u a a o os p ocesos cul u ales:
p ocesos cul u ales abie os a la in e-
acción con o os p ocesos cul u ales,
p ocu ando la c eación de espacios
de encuen o basados en la igualdad
de acceso a bienes y en la igual capa-
cidad pa a hace ale sus con iccio-
nes (p ocesos in e cul u ales).
Cie e a o os p ocesos cul u ales:
p ocesos cul u ales ce ados a la
in e acción con o os p ocesos cul-
u ales en égimen de igualdad eco-
nómica y negando la igual capacidad
pa a hace ale sus p opias con ic-
ciones (p ocesos coloniales).
Comunicación y de echos humanos 147
Ape u a al cambio social: p ocesos
en los que los ac o es sociales pueden
cons ui «con enidos de la acción
social» que ayan ans o mando las
«me odologías de la acción social»
hegemónica (p ocesos democ á icos
adicales: complemen a iedad en e
los aspec os o males y pa icipa i-
os de la democ acia).
Cie e al cambio social: p ocesos en
los que los ac o es sociales no pueden
cons ui «con enidos de la acción
social» al e na i os a los dominan-
es ni, po consiguien e, al e a la
«me odología de la acción social»
hegemónica (p ocesos o ali a ios o
p ocesos democ á icos educidos a
sus aspec os o males).
Fuen e: He e a, 2005, p. 80.
Así, la elección po uno u o o sen ido ca ac e iza á el modelo de
espacio público cul u al, en endido más como un luga de encuen o
con el o o que como un simple con ex o, susc ibiendo en sí, en su a-
ianza, la o ma en que la pa icipación y el desa ollo de las di e en es
iden idades o as, los suje os y cul u as con luyen al in e io del mismo,
poniendo especial én asis en los p ocesos de su in e acción.
Es po eso que, en su selección conscien e, se pueden es ablece dos
di e en es ipos de cons ucción: desde una posición egulado a, una
cons ucción cul u al abs ac a –uni e salismo de las dominaciones– o
una hipe local –uni e salismo de ec as pa alelas– (He e a, 2005), sien-
do que en ambos casos se aboca a un mul icul u alismo conse ado en
la exis encia de muchas cul u as, de en e las que solo una p e alece
como pa ón de éxi o y conduc a. Po el con a io, pa a una isión cul-
u al emancipado a, se es ablece ía una o ma compleja basada en la de-
nominada ‘ acionalidad de esis encia’, abocada a la cons ucción de un
uni e salismo de llegada o con luencia median e un p oceso “con lic i o,
discu si o, de diálogo o de con on ación en el que lleguen a ompe se
los p ejuicios y las líneas pa alelas” (He e a, 2005, p. 90) a a és de la
in e acción de los di e en es suje os, p oceso que, ine i ablemen e pasa
po el es ablecimien o de mecanismos de comunicación mul idialógica
in e cul u al, en ocada desde la conside ación cul u al, con ahegemó-
nica y digna, como un de echo humano inclusi o, pa a odos.
148 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
La con on ación on ológica en la oma de pa ido po uno de los
modelos de cons ucción cul u al, en su aducción ju ídico-ins i ucio-
nal y pa a el caso que en es e abajo se desa olla, pod ía de i a se en
el la go y ex endido deba e y pugna en e los de enso es de la libe ad
de exp esión y los de enso es del de echo a la comunicación o, más
conc e amen e, en su iden i icación en e de echo a la in o mación
o de echo a la comunicación, espec i amen e. El p ime o en endido
como la libe ad de los lujos in o ma i os in eg an es de un espacio so-
ciopolí ico conc e o, es deci , a imagen y semejanza de la conside ación
de aquel uni e salismo abs ac o que niega las implicaciones económi-
co-polí icas en su de inición. El segundo, iden i icado en su o igen con
la in e acción y la esis encia, en un modelo de cons ucción emanci-
pado a, en endiendo, al y como Hamelink y Ho man hacen, que “la
aíz del de echo humano a comunica se encuen a en los a gumen os
de la dignidad humana” (Hamelink & Ho man, 2010, p. 82), cuya p i-
me a y p incipal in ención es el econocimien o del o o.
En la de i ación de dicha con on ación, es e capí ulo p e ende
iden i ica , de mane a concisa, las di e encias más signi ica i as en-
e una y o a ei indicación, median e la comp ensión socio-his ó i-
ca de la de ensa de sus di e gen es pos ulados. Una ez desa ollados,
se iden i ica án los pun os de conexión en e el de echo a la comuni-
cación y su inhe encia a los p ocesos de cons ucción de edes de co-
municación comuni a ia y al e na i a, un p oceso de doble ía en la
cons ucción de dicha ‘al e idad’ como un suje o socialmen e ep e-
sen a i o en la de ensa de sus in e eses en con on ación a la dualidad
Es ado/me cado, en la p e ensión de acaba con el esquema impe an e
en la in es igación económico-polí ica del sec o comunicacional.
Comunicación y de echos humanos 149
Del de echo a la in o mación al de echo a la comunicación.
Dialéc ica de una conju a
Si bien el de libe ad de exp esión es un cons uc o mucho más dila a-
do, iden i icado po Habe mas en el su gimien o de la p ime a e apa
de expansión de la es e a pública bu guesa y la impo ancia c ecien e
sob e la in luencia en el sen ido social (Habe mas, 1981; 1987), la p o-
undidad y el a aigo con los que la e e encia al de echo a la comunica-
ción se es ablece mues a las debilidades conje u ales del p ime o de
los concep os, o iginalmen e pensado po la bu guesía de co e libe al
pa a ga an iza “la p opiedad p i ada de los dueños de pe iódicos y li-
mi a el acciona del Es ado, an o en su ieja unción de censo , como
po su po encial acciona a a o de una democ a ización gene al de
la es uc u a comunicacional” (Mas ini, 2013, p. 112). P ecisamen e
po azones de me cado, en la ac ualidad la de ensa de su inal e able
aplicación queda en manos de los g andes pode es económicos y los
dueños de los g andes medios p i ado-come ciales, es ableciéndose,
como apun a Al onso Gumucio pa a aseando a Pasquali, como una
“con adic io in adjec o, ya que solo conno a la libe ad del in o mado ”
(Gumucio, 2010, p. 232), ob iando los de echos y libe ades suje os al
ecep o de dicha in o mación.
Sin emba go, y a pesa de sus ac uales es icciones, no se puede
nega que el desa ollo c onológico de su de ensa y consenso ha mos-
ado, en lo que a inclusión de de echos se e ie e, una cie a ape u a,
cons an e y –en la medida de lo posible– conscien e, aunque limi ada,
de los mecanismos de pa icipación y ap opiación de la sociedad ci il
en los p ocesos comunica i os.
Si bien, en un p incipio, el de echo a la libe ad de exp esión con-
sag ó el desa ollo de la p ensa en a ios países de Eu opa y Es ados
Unidos (Thompson, 1998; Habe mas, 1981) en su inicial sepa ación del
pode es a al, ya desde mediados del siglo xix y la econ igu ación de la
p ensa en g an pa e del mundo occiden al como un suje o a ado a las
dinámicas de come cialización y publicidad, los p ocesos de concen-

150 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
ación de dichos medios y el su gimien o de nue os medios du an e la
p ime a mi ad del siglo xx –especial e e encia a los medios de masas:
adio y ele isión–, hicie on necesa ia una econcep ualización que
engloba a a los ecep o es de las in o maciones, de i ando del concep-
o de libe ad de exp esión al concep o de de echo a la in o mación:
El nue o é mino implicó algunos a ances, sob e odo pensando en que de un
indi iduo p edominan emen e emiso (de echo de exp esión del pensamien-
o) se pasó a conside a al indi iduo como ecep o (de echo a se in o mado).
La libe ad de in o mación u o en onces, con es e i aje, un nue o des ina-
a io –la comunidad– y llegó pa a cumpli , undamen almen e, una unción
dis in a: la o mación de opinión pública (Mas ini, 2013, p. 115).
En el con ex o in e nacional, su econocimien o, consenso y con-
solidación iene a pa i del año 1946, en el que la ecién c eada ONU
econoce du an e su p ime a sesión, median e la Resolución 59/1, la li-
be ad de in o mación como de echo humano undamen al, de inición
que de i a ía en la más in eg al Decla ación Uni e sal de los De echos
Humanos (DUDH), ap obada y sancionada po la ONU en 1948, en la
ampliación inal del de echo a la in o mación, en su a ículo 19, la cual
mues a el espí i u de ex ensión del obje o egulado po el de echo, lle-
gando así a comp ende los de echos a in o ma , pe o ambién a se
in o mados, en una dialéc ica que, no obs an e, no ompía con la pasi-
idad conside ada pa a el suje o social.
Pa a mos a es e pun o de mane a más di ec a, en la siguien e a-
bla se o ece el desa ollo del deba e in e nacional, incidiendo en cla e
la inoame icana, en el p oceso de econocimien o y asunción del de e-
cho a la libe ad de in o mación y su ampliación desde los años 40 has-
a la ac ualidad, a pa i de los p incipales con enios in e nacionales
susc i os po la g an mayo ía de los países la inoame icanos:
Comunicación y de echos humanos 151
Tabla 2. Desa ollo del de echo a la libe ad de in o mación en el con ex o
in e nacional la inoame icano –ONU/OEA–. P incipales esoluciones
Ins i u-
ción
Año Documen o /
comisión
e e encia a libe ad de
exp esión / de echo a la
in o mación
P incipales apo es
ONU 1946 Resolución
59/I
“la libe ad de in o mación
es un de echo humano
undamen al y la pied a
de oque de odas las
libe ades a las cuales
es án consag adas las
Naciones Unidas”.
Reconocimien o del
concep o, aunque la
Resolución se e e ía
en gene al al lujo lib e
de in o mación en la
sociedad an es que la
idea más especí ica de
un de echo a accede a
in o mación en manos
de en idades públicas.
ONU 1948 Resolución
217 A/III
Decla ación Uni e sal de
los De echos Humanos.
A ículo 19: “ odo indi iduo
iene de echo a la libe ad
de opinión y de exp esión;
es e de echo incluye el
de no se moles ado a
causa de sus opiniones,
el de in es iga y ecibi
in o maciones y opiniones,
y el de di undi las, sin
limi ación de on e as,
po cualquie medio de
exp esión”.
ONU 1966 Resolución
2200 A/XXI
Pac o In e nacional de
De echos Ci iles y Polí icos.
A ículo 19/2: “Toda pe -
sona iene de echo a la
libe ad de exp esión;
es e de echo comp ende la
libe ad de busca , ecibi
y di undi in o maciones
e ideas de oda índole, sin
conside ación de on e-
as, ya sea o almen e, po
esc i o o en o ma imp esa
o a ís ica, o po cualquie
o o p ocedimien o de su
elección”.
Ga an iza el de echo a
la libe ad de opinión
y exp esión en é mi-
nos muy simila es a la
Decla ación Uni e sal,
en ando en igencia el
23 de ma zo de 1976. En
2007, había sido a i i-
cado po 160 Es ados.
152 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
OEA /
Co e In e -
ame icana
de
De echos
Humanos
1985
Re e encia a la na u a
-
leza doble del de echo a
la libe ad de exp esión,
que p o ege an o el
de echo a impa i ,
como el de busca y
ecibi , la in o mación
y las ideas.
ONU 1993 Resolución
1993/45
La Comisión de De echos
Humanos de la ONU es a-
blece la Rela o ía Especial
de la ONU pa a la Libe ad
de Opinión y Exp esión.
En su In o me Anual
de 1998, el Rela o
Especial dice que el
de echo a la libe ad
de exp esión incluye el
de echo a accede a la
in o mación que es á
en manos del Es ado.
En su in o me del año
2000, lo conside a de
undamen al impo -
ancia, no solo pa a la
democ acia y libe ad,
sino ambién pa a el
de echo a pa icipa y
pa a la ealización del
de echo al desa ollo.
OEA 1994
Con ención
Ame icana
sob e los
De echos
Humanos,
o ganizada en
México po la
SIP. A ículo
XIII
“2. Toda pe sona iene el
de echo a busca y ecibi
in o mación, exp esa
opiniones y di ulga -
las lib emen e. Nadie
puede es ingi o nega
es os de echos; 3. Las
au o idades deben es a
legalmen e obligadas a
pone a disposición de
los ciudadanos en o ma
opo una y equi a i a, la
in o mación gene ada po
el sec o público”.
T a ado legalmen e in-
culan e que ga an iza
la libe ad de exp esión
en é minos simila es
e incluso más ue es
que la ONU. 30 Es ados
miemb os han susc i o
la decla ación.
Comunicación y de echos humanos 153
OEA / Co e
Co e In e -
ame icana
de De echos
Humanos
1997 OEA /Co e
In e -
ame icana
de De echos
Humanos
Se es ablece la Rela o ía
Especial pa a la Libe ad de
Exp esión, en cuyo In o me
Anual de 1999 se indica:
“El de echo de accede a
in o mación o icial es
uno de los undamen os
de la democ acia ep e-
sen a i a. En un sis ema
de gobie no ep esen a-
i o, sus ep esen an es
deben esponde an e las
pe sonas que les enca -
ga on su ep esen ación
y la au o idad de oma
decisiones sob e asun os
públicos. Al indi iduo que
delegó la adminis ación
de los asun os públicos
a sus ep esen an es le
co esponde el de echo a la
in o mación. In o mación
que el Es ado usa y p o-
duce con el dine o de sus
con ibuyen es”.
OEA / Co e
In e -
ame icana
de De echos
Humanos
2000 Decla ación
In e -
ame icana
de
P incipios
sob e la
Libe ad de
Exp esión
“Toda pe sona iene el de e-
cho a accede a la in o -
mación sob e sí misma
o sus bienes en o ma
expedi a y no one osa, ya
es é con enida en bases de
da os, egis os públicos
o p i ados y, en el caso
de que ue e necesa io,
ac ualiza la, ec i ica la
y/o enmenda la”. “El acceso
a la in o mación en pode
del Es ado es un de echo
undamen al de los indi-
iduos. Los Es ados es án
obligados a ga an iza el
eje cicio de es e de echo.
Es e p incipio solo admi e
limi aciones excepcionales
que deben es a es able-
cidas p e iamen e po
la ley pa a el caso que
exis a un pelig o eal e
inminen e que amenace
la segu idad nacional en
sociedades democ á icas”.
256 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
nación con los di e en es a chi os públicos pa a da cumplimien o
a esos come idos. El G upo es á in eg ado po ep esen an es del
A chi o Gene al de la Nación, del A chi o del Minis e io de Economía
y Finanzas, del Minis e io de Relaciones Ex e io es, de la Facul ad de
De echo de la Uni e sidad de la República, y del A chi o de la p opia
Sec e a ía de De echos Humanos.
También en julio de 2014, el Minis e io de Relaciones Ex e io es
y Cul o de A gen ina con ocó a una eunión de ep esen an es de
a chi os, a la que concu ie on in eg an es de la Comisión P o incial
po la Memo ia de la P o incia de Buenos Ai es, del A chi o Nacional
de la Memo ia, de la Asociación de Repo e os G á icos de la República
A gen ina, del Minis e io de De ensa y del Minis e io de Segu idad.
Allí se a anzó en el ámi e de espues as a pedidos de documen ación
e ec uados po B asil, Chile y U uguay.
A su ez, en el ámbi o mul ila e al, los Es ados de la egión han
enido opo unidad de deba i en o no al p oyec o de acue do de
coope ación in e ins i ucional sob e la in es igación de g a es
iolaciones a los De echos Humanos en e las Al as Au o idades en
De echos Humanos y Cancille ías del Me cosu , an es mencionado,
que ue elabo ado po el ippdh a aíz del manda o que ha ecibido de
b inda asis encia écnica al G upo Técnico. Es a inicia i a busca
acili a y agiliza la coope ación en e los Es ados de la egión pa a el
desa ollo de in es igaciones adminis a i as sob e g a es iolaciones
a los De echos Humanos.
El p oyec o de acue do de coope ación in e ins i ucional, po
ejemplo, con iene una de inición de “g a es iolaciones a los De echos
Humanos”, es ablece p incipios esenciales (la amplia y p on a
coope ación y la máxima publicidad), egula con de alle la obligación
de jus i ica la denegación de asis encia, y p esen a di e en es
modalidades conc e as de coope ación. Asimismo, los mecanismos de
coope ación p e is os es án cen ados en la exis encia de au o idades
de aplicación en cada país, lo que pe mi e man ene el esquema
ins i ucional plasmado en los con enios bila e ales, a la ez que da la

Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 257
posibilidad de con inua uni icando c i e ios y p ác icas.
P ese ación de Si ios de Memo ia
Con la llegada de la democ acia, en odos los países de la egión ue on
c eados si ios de memo ia que, con o ma os y con enidos di e sos, han
se ido pa a econs ui los hechos ocu idos, pa a epa a y homena-
jea a las íc imas, y pa a a o ece la cons ucción de memo ias colec-
i as sob e lo sucedido. Las expe iencias han sido múl iples. Los si ios
ue on c eados en p edios donde se come ie on g a es iolaciones a los
De echos Humanos y cuya ma e ialidad es es imonio de los c ímenes
ocu idos, y ambién en luga es pa adigmá icos de la ep esión o de la
esis encia. Incluso en luga es que no ienen una elación ísica con lo
sucedido, pe o que esul an signi ica i os pa a una comunidad y que
po ello pe mi en e oca el ecue do e impulsa p ocesos de cons uc-
ción de memo ias inculadas a un pasado dolo oso.
Es e es el con ex o que mo i a al Me cosu a a icula inicia i as
públicas en ma e ia de polí icas de p ese ación de si ios de memo ia.
A pedido de los Es ados de la egión, el ippdh elabo ó el documen o
P incipios Fundamen ales pa a las Polí icas Públicas sob e Si ios de
Memo ia, omando como base los apo es ealizados po los Es ados,
ins i uciones públicas y sociales que ges ionan si ios de memo ia
en los países de la egión, y po di e sas o ganizaciones sociales e
ins i uciones académicas que abajan en el ema. El documen o
sis ema iza los es ánda es gene ales del de echo in e nacional de los
De echos Humanos aplicables a las polí icas públicas de memo ia, a la
ez que da cuen a de muchas de las expe iencias que hay en la egión y
de las p incipales discusiones que exis en en la ma e ia.
En el año 2012, el Me cosu adop ó los 29 P incipios p opues os
con el in de guia las polí icas que se implemen en en los di e en es
países de la egión en ma e ia de c eación, p ese ación y ges ión de lu-
ga es donde se come ie on g a es iolaciones a los De echos Humanos,
donde se esis ie on o en en a on esas iolaciones, o que son u iliza-
dos pa a ecupe a y ansmi i p ocesos aumá icos o pa a homena-
258 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
jea y epa a a las íc imas. Es os p incipios es ablecen pa áme os
comunes pe o lexibles, aplicables en dis in os con ex os, pues buscan
e leja la plu alidad de expe iencias y deba es que exis en en la egión
sob e los p ocesos de cons ucción de memo ias, en los que in e ie-
nen di e en es indi iduos y g upos con obje i os, in e eses y memo ias
dis in as e incluso con adic o ias.
Los P incipios del Me cosu disponen una se ie de pau as pa a
p ese a el alo p oba o io de es os espacios, a la ez que es ablecen
la obligación de los Es ados de ga an iza la disponibilidad y accesibi-
lidad de mecanismos judiciales y adminis a i os pa a que cualquie
in e esado pueda solici a la p ese ación de es os p edios. Po o a
pa e, es ablecen c i e ios endien es a o ien a los p ocesos de iden-
i icación, señalización y de e minación del con enido de los si ios de
memo ia. En es os p ocesos el ma gen pa a el diseño de polí icas pú-
blicas es más amplio, pues exis en múl iples al e na i as. Es po ello
que los P incipios en es e pun o ienen un ca ác e p ocedimen al, y
des acan la necesidad de asegu a la más amplia pa icipación de íc-
imas, amilia es, comunidades locales y di e en es sec o es de la so-
ciedad, y la u ilidad de c ea equipos in e disciplina ios que es udien
y di undan ampliamen e los emas que abo da cada si io. Po úl imo,
los P incipios incluyen una se ie de pau as especí icas sob e el diseño
ins i ucional de los si ios de memo ia que es ablecen la necesidad de
con a con ma cos ju ídicos adecuados, mecanismos de anspa encia
y moni o eo. También es ablecen que los si ios deben con a con cana-
les e ec i os pa a la pa icipación social en la adminis ación de es os
p oyec os (ippdh, 2012).
La p ese ación de los p edios donde se come ie on g a es io-
laciones a los De echos Humanos y la c eación de si os de memo ia
inculados, son he amien as de polí ica pública a disposición de los
Es ados pa a cumpli sus obligaciones en ma e ia de jus icia, e dad,
memo ia y epa ación. Además de b inda epa ación simbólica a las
íc imas, es os espacios pe mi en con ibui con la jus icia y ansmi-
i la e dad de lo ocu ido. Los luga es ísicos dan es imonio incon-
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 259
as able de las iolaciones allí ocu idas y son un pa imonio his ó ico
y cul u al ineludible pa a las gene aciones u u as.
El abo daje egional de las polí icas en ma e ia de lucha con a la
impunidad, a i ica la exis encia de un pasado común, de una his o ia
compa ida de iolencia es a al y de a allasamien o sis emá ico de la
dignidad humana. La memo ia ac i a ace ca del pasado de iolencia y
ulne ación de de echos que compa en los países de la egión ha sido
cla e pa a que el Me cosu sea concebido no solo como un me cado co-
mún, sino ambién como una comunidad polí ica.
Re e encias bibliog á icas
SISUR – Sis ema de In o mación sob e Ins i ucionalidad en De echos Humanos del Me cosu .
h p://sisu .ippdh.me cosu .in /si/web/es/
ADOC – Ace o documen al Cóndo .
h p://adoc.ippdh.me cosu .in /A chi oCondo
IPPDH (2012). P incipios Fundamen ales pa a la Polí icas Públicas sob e Si ios de Memo ia.
h p://www.ippdh.me cosu .in /wp-con en /uploads/2014/08/Si ios_de_memo ia_FINAL_ES_
INTERACTIVO.pd
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 261
Jus icia de T ansición y Comisiones de la Ve dad
en La inoamé ica: uncionamien o, esul ados
y cumplimien o de ecomendaciones
Ca ol P one
Manuel Gánda a Ca ballido33
Resumen: El p esen e a ículo iene como obje i o analiza el uncio-
namien o de la Comisión de la Ve dad de B asil en lo conce nien e a las
ecomendaciones y expec a i as elacionadas con el cumplimien o po
pa e del Es ado b asileño. Es e documen o ealiza un análisis compa-
a i o con esul ados de o as Comisiones de la Ve dad de La inoamé-
ica, como los casos de A gen ina, Chile, Pe ú y El Sal ado , y ex ae
33 Ca ol P one es p o eso a de De echo In e nacional de la UFRJ - DGEI-FND. Doc o a en
De echo In e nacional de la Uni e sidad Pablo de Ola ide, Se illa (2005), Codi ec o a del
P og ama Más e O icial De echos Humanos, In e cul u alidad y Desa ollo - Uni e sidad
Pablo de Ola ide/ Uni e sidad In e nacional de Andalucía – España. Di ec o a pa a Amé ica
La ina del Ins i u o Joaquín He e a Flo es. Conseje a de la Comisión Nacional de Amnis ía–
B asil; Miemb o del T ibunal In e nacional pa a la Jus icia Repa ado a de El Sal ado . Culminó
es udios de posdoc o ado en la Escuela de Es udios Supe io es en Ciencias Sociales de Pa ís.
Es au o a de a ículos y lib os sob e emas de De echos Humanos, de echos undamen ales,
de echo in e nacional y jus icia de ansición.
Manuel Gánda a Ca ballido es doc o en De echos Humanos, p o eso del P og ama Más e
O icial De echos Humanos, In e cul u alidad y Desa ollo - Uni e sidad Pablo de Ola ide. Es
miemb o del Ins i u o Joaquín He e a Flo es. Fue consul o in e nacional en el Ins i u o de
Polí icas Públicas y De echos Humanos del Me cosu pa a emas de o mulación de polí icas
públicas y de o mación en De echos Humanos (2015-2017). En es e momen o ealiza una
es ancia pos doc o al en el P og ama de Pos g ado en De echo (PPGD) de la Uni e sidad Fede al
de Río de Janei o.

262 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
algunas conclusiones a pa i del compo amien o de los gobie nos, del
iempo de ansición y demás equisi os de au onomía y calidad en la
composición y uncionamien o de ó ganos colegiados en la búsqueda
de la e dad, memo ia, jus icia y epa ación.
Palab as cla e: Comisiones de la Ve dad; Jus icia de T ansición; Comi-
sión de la Ve dad de B asil; Comisión de Amnis ía de B asil; De echos
Humanos y Jus icia de T ansición.
In oducción
En las úl imas es décadas, las sociedades la inoame icanas ienen
en en ando pe manencias au o i a ias como legados de egímenes
dic a o iales, y lo hacen median e di e sos mecanismos pa a esca a
la memo ia y la e dad ocul a en los in o mes o iciosos in oducidos
po de e minados sec o es de la sociedad e ins i uciones. Po lo gene-
al, esa lucha ha a ojado esul ados en aspec os undamen ales, en e
los que des aca la supe ación de las ideas de econciliación y ol ido es-
ipuladas po leyes de amnis ía, conocidas como “leyes de caducidad,
de ol ido u obediencia debida.” Se a a de luchas en p og eso que no
ienen echa de encimien o.
Mucho puede deci se de cuán o queda po hace oda ía, siemp e
que se ome en cuen a que la jus ic ia de ansición es un p oceso diná-
mico que aba ca écnicas y abo dajes pa a hace le en e al legado de
iolencia del pasado, es a egias en cons an e dispu a. Sin emba go, es
impo an e no deja de econoce los a ances que, po más incomple-
os o impe ec os que sean, deben se alo izados en pe spec i a. Las
Comisiones de la Ve dad (en adelan e cn , pa icula men e cuando son
eguladas po p ocesos o iciales independien es, o man pa e de esas
conquis as que pe mi en de ini el a ance en la cons ucción de socie-
dades más democ á icas.
En el caso de La inoamé ica, las cn eme gie on po la p esión so-
cial y el clamo de las asociaciones de íc imas y amilia es, es ue zo
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 263
que gene ó sensibilización y capacidad de mo ilización su icien e pa a
da le oz a la ei indicación y conoce así las causas de la iolencia,
iden i ica los elemen os del con lic o, in es iga los hechos, econoce
los c ímenes más g a es y a ibui esponsabilidades.
Las comisiones su gen po la cons a ación de la debilidad o ine i-
ciencia del Es ado, conside ando especí icamen e los casos de omisión
o esis encia del pode judicial en el cumplimien o de su ol en las de-
moc acias; es deci , el papel de in es iga y sanciona iolaciones en el
pasado. Dicha esis encia, que ac uó como apéndice del au o i a ismo
du an e las dic adu as, p e alece en la mayo ía de los p ocesos de an-
sición, incluso después de la ac uación de las cn
Cuando las cn asumen la ins i ucionalidad del Es ado o mada,
en la mejo hipó esis, median e un p oyec o de ley que de ine sus obje-
i os, plazo de uncionamien o, compe encia y manda o, la legi imidad
de los esul ados log ados y las ecomendaciones inales se e ligada al
sen ido de esponsabilidad del p opio Es ado de mi a al pasado, eco-
nociendo los ac os, e o es y c ímenes come idos po unciona ios con-
a la p opia sociedad, pa a así da espues as epa ado as y de jus icia.
Suele en ende se que el in o me inal de una cn es, pe se, la o ma de
epa ación, pues con igu a el momen o en el cual el Es ado econoce
los abusos y los e ec os de la iolencia que gene ó. Como consecuencia,
la o icialización de las cn pa a que uncionen con au onomía ambién
es undamen al pa a el éxi o del cumplimien o de las ecomendaciones
que lleguen a o mula .
Lo an e io no excluye el sen ido de dispu a p esen e en los p o-
cesos de ansición, que se mani ies a de mane a e iden e al momen o
de la c eación y ac uación de una cn . Los g upos de p esión, eaccio-
na ios al po encial de p og eso de la comisión, es án a en os a los as-
pec os de composición y uncionamien o de las comisiones con la espe-
anza de us a la po el p ocedimien o. En al sen ido, las comisiones
son el esul ado del acue do posible en ese momen o his ó ico en e
los que esis en y los que insis en en la lucha po la e dad, memo ia y
jus icia, que de ini á la ex ensión de compe encia y pode , los nomb es
264 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
que se án pa e del ó gano colegiado y del equipo de apoyo, el inan-
ciamien o, la es uc u a, en e o os. Dicho acue do puede a ec a sig-
ni ica i amen e el esul ado inal de los abajos, po lo que es común
el sen imien o de us ación de los g upos de enso es de De echos
Humanos du an e la composición y de inición de las compe encias y
los lími es de ac uación. Sin emba go, es du an e el uncionamien o y
p incipalmen e el cumplimien o de las ecomendaciones que el g ado
de comp omiso e ec i o del Es ado pod á se e aluado, lo que una ez
más exige mo ilización social.
Nue amen e cabe econoce el sen ido de dispu a y la capacidad
de mo ilización de los ac o es y g upos pa a que las comisiones y sus
miemb os sean conscien es del ol que ienen como ep esen an es de
la sociedad en su o alidad, pa a que comp endan que el abajo no se
ago a en ellas mismas ni en el in o me inal, sino que signi ica la o ali-
dad de las e dades, memo ias y luchas de ese pe íodo, lo que pudie a
compila se, e isa se, ( e)conoce se, dadas las ci cuns ancias de espa-
cio y iempo, y odo lo que su gi á como consecuencia de la o icializa-
ción de las e dades ecopiladas. Po lo an o, es necesa io econoce
siemp e que las comisiones uncionan bajo p esión, ya que la sociedad
ci il es á en con inua e aluación de la ealización de los abajos, el p o-
g eso y los pun os en los que aún impe a la esis encia po pa e del
Es ado y demás sec o es de la sociedad.
A con inuación e isa emos la o mación y uncionamien o de
algunas cn que concluye on sus abajos. Abo da emos con especial
a ención algunos aspec os de la Comisión Nacional A gen ina pa a la
In es igación sob e la Desapa ición de Pe sonas (Conadep), la Comisión
Nacional de Ve dad y Reconciliación de Chile, la Comisión Nacional sob e
P isión Polí ica y To u a, ambién chilena, la Comisión de la Ve dad de
El Sal ado , la Comisión de la Ve dad y Reconciliación de Pe ú, y ha e-
mos una mención de la Comisión In es igado a de la mue e de los pe-
iodis as en Uchu accay, ambién de Pe ú. Finalmen e, discu i emos
nues o obje i o p incipal: la Comisión Nacional de la Ve dad de B asil.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 265
I. Algunas Comisiones de la Ve dad en La inoamé ica y
Aspec os sob e el Cumplimien o de las Recomendaciones34
1.1 Comisiones de la Ve dad en A gen ina
En e las cn más exi osas des aca la Comisión Nacional A gen ina pa a
la In es igación sob e la Desapa ición de Pe sonas, (Comisión Nacional
sob e la Desapa ición Fo zada - Conadep), c eada po el p esiden e
Raúl Al onsín con compe encia pa a in es iga iolaciones de De e-
chos Humanos en e 1976 y 1983, que deja on un saldo de más de 30.000
mue os y desapa ecidos (Dec e o Ley de c eación: D.L. 187/83 del 15 de
diciemb e de 1983. Pe íodo de in es igación: 9 meses).
El in o me inal de la cn de A gen ina, bajo el í ulo “Nunca Más.
In o me de la Comisión Nacionalsob ela Desapa ición de Pe sonas”, ue
un documen o de más de 50.000 páginas en las que se econoce la des-
apa ición de 8.960 pe sonas (p ocesos debidamen e documen ados y
comp obados), lo que con i ma la exis encia de 340 cen os clandes i-
nos de de ención y eliminación de pe sonas, así como la iden i icación
de écnicas de o u a nunca an es is as. El in o me asimismo econo-
ce el modus ope andi, planes de acción como el “Pac o de Sang e” adop-
ado po las Fue zas A madas y Policiales, y c ímenes económicos de
la dic adu a. Incluye además una lis a de 1.351 ep eso es que a desde
médicos, jueces, pe iodis as, y emp esa ios has a obispos y sace do es
ca ólicos que colabo a on con los mili a es en la gue a sucia.
La Conadep p esen ó a ias ecomendaciones an e los dis in os
pode es del Es ado “con la inalidad de p e eni , obse a y e i a epe-
i los abusos a los De echos Humanos”. En e las p opues as es án la
“con inuación de las in es igaciones po ía judicial, ayuda económica,
implemen ación de becas de es udio y abajo pa a los amilia es de las
pe sonas desapa ecidas; ap obación de no mas ju ídicas que decla en
34 C . El documen o p esen ado po la Comisión In e ame icana de De echos
Humanos: De echo a la Ve dad en Amé ica. Washing on, 2014.
272 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
2009 c ea on el T ibunal in e nacional pa a la aplicación de la jus i-
cia es au a i a45. Dicho ibunal, compues o po un panel de ju is as
in e nacionales y de enso es de De echos Humanos, ealiza sesiones
cada año con el obje i o de se i de espacio pa a la es au ación de las
elaciones en e las íc imas del con lic o y los pe pe ado es. Se a a
de euniones que po lo gene al se celeb an en luga es a ec ados po el
con lic o a mado, donde las poblaciones aún ienen ni eles impo an-
es de abandono y desin o mación. Ese p oceso de jus icia es au a i a
se cen a en la acep ación de esponsabilidad po pa e de los espon-
sables de las acciones iolado as de De echos Humanos y la espec i a
epa ación de daños a las íc imas po pa e de los ic ima ios, hecho
que ep esen a una o ma de man ene con ida el p oceso de dispu a
pa a e i a el ol ido y la impunidad46.
1.4 Comisión de la Ve dad de Pe ú
El caso de Pe ú es bas an e a ípico. Luego de más de 12 años de gobie -
nos mili a es, a pa i de 1980 el país expe imen ó una si uación de
gue a in e na y con on ación en e el Es ado y el mo imien o sub e -
si o Sende o Luminoso, lo que gene ó más de 30.000 mue os y 5.000
desapa ecidos. Las íc imas de ambas pa es no solo es án en e los
comba ien es, pues ambién incluye on campesinos, di igen es sindi-
cales y popula es, au o idades comunales y la población en gene al.
Mo i ado po es a g a e si uación de De echos Humanos, se ins-
au a la Comisión de la Ve dad y Reconciliación (c eada median e los
Dec e os Sup emos N° 065-2001-PCM y N°101-2001-PCM de 4 de junio
y 4 de sep iemb e de 2001) pa a escla ece el p oceso, los hechos y es-
45 Ins i u o de De echos Humanos de la Uni e sidad Cen oame icana “José
Simeón Cañas”. Memo ia en El Sal ado . Disponible en: h p://www.uca.edu.s /
publica/idhuca/memo ia.h ml.
46 Resolución del T ibunal pa a la Jus icia Res au a i a. Véase en: h p://
un inishedsen ences.o g/es/ esolu ion-o - he-6 h- es o a i e-jus ice- ibunal/.

Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 273
ponsabilidades co espondien es en e mayo de 1980 y no iemb e de
2000. Es a Comisión p esen ó su in o me inal en el año 200347.
Además de es a inicia i a, se es ablecie on di e sas comisiones
dependien es del pode ejecu i o, cla amen e con ines que jus i ica-
ban una polí ica “con asub e si a” o icial (po ejemplo, la Comisión
Uchu accay, una de las p ime as en cons i ui se) y, como al, no u ie-
on e ec o paci icado ni de es au ación de jus icia. En e las ca ac e-
ís icas del modelo pe uano es á la impunidad como egla, así conside-
ada po las Fue zas A madas y Policiales.
Es as comisiones no ue on capaces de ealiza una in es igación
se ia y comp ome ida pa a desman ela el enómeno de iolencia en
el país, sea po al a de apoyo del pode judicial, sea po ausencia de
medios y ecu sos, incluso pa a la p o ección de es igos y demandan-
es. Muchos decla an es ue on asesinados po las ue zas del Es ado
o po g upos conocidos como “de ensa ci il” ( es igos de los casos
“Uchu accay”, “Soccos”, “Caya a”, “Uma u y Bella is a”, “Accoma ca”,
“Ope ación A ies-Huallaga”, en e o os).
Cabe menciona la Comisión In es igado a de la mue e de los pe io-
dis as en Uchu accay, c eada en ene o de 1983 y con o mada en onces
po el esc i o Ma io Va gas Llosa, el pe iodis a Ma io Cas o A enas
y el ju is a Ab aham Guzmán Figue oa. El o igen de es a Comisión
esponde a un escándalo nacional debido al asesina o de ocho pe io-
dis as y un guía campesino en ene o de 1983 en la localidad andina de
Uchu accay. An e la conmoción nacional e in e nacional sob e el caso,
el gobie no se ap o echó de la ocasión pa a cons ui una e sión o i-
cial sob e la agedia, que ue di undida po el p opio p esiden e de la
República y que se basaba en los in o mes del Comando Polí ico Mili a
de Ayacucho.
Su gió así la Comisión In es igado a de los Sucesos de Uchu accay
con la inalidad de “escla ece la e dad” y a i ica la e sión ya publi-
cada. La Comisión, sin compe encia judicial o policial, uncionó con el
47 In o mación disponible en: h p://www.c e dad.o g.pe.
274 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
apoyo de an opólogos, ju is as, psicoanalis as, lingüis as e his o iado-
es que en e is a on a e ec i os mili a es y policiales bajo un manda o
bas an e con olado. Mucha ensión y iesgo acompaña on las labo es
de los comisionados, que se ie on limi adas aún más po la ba e a del
iempo y el idioma, pues la mayo pa e de la población solo hablaba
quechua. Las en e is as e an hechas bajo un clima de e o y miedo,
condicionadas po el obje i o p es ablecido po los mili a es.
El esul ado inal del in o me p esen ado po la Comisión de in-
es igación lide ada po Va gas Llosa ue escandalosamen e us an-
e y desalen ado : no esponsabilizó a los mili a es ni al Es ado po la
masac e. Se ealizó una e sión de índole académica pa a acusa a los
campesinos de la mue e de los pe iodis as, con lo que quedaban lib es
de oda culpa las ue zas mili a es. En e las jus i icaciones es aban
aspec os é nicos, his ó icos y cul u ales que se apoyaban en la idea de
la pe manen e sed de enganza de los abo ígenes andinos con a los
blancos op eso es.
Dicha e sión ambién gene ó p oblemas en e los pode es legis-
la i o, ejecu i o y judicial. Es e úl imo buscaba lle a a cabo una in es-
igación independien e de los pe iodis as mue os y ya apun aba las
incong uencias del in o me inal. Has a la echa, las amilias de los
pe iodis as siguen desampa adas y desconocen la e dad sob e los he-
chos ocu idos.
O a comisión pe uana que e i ió las di icul ades y esis en-
cias pa a la p omoción de jus icia de ansición en ese país ue la
Comisión In es igado a de las Masac es en los Penales, o mada desde
el Pa lamen o en agos o de 1986 con el obje i o de in es iga la masac e
de 250 p esos polí icos en cá celes pe uanas en e el 18 y 19 de junio de
ese mismo año po pa e de unciona ios de la Gua dia Republicana y
de la Ma ina de Gue a locales. El usilamien o sucedió después de que
se indie an los p isione os, lo que encendió la opinión pública nacio-
nal e in e nacional po la ba ba ie y iolencia injus i icadas.
La Comisión ue nomb ada po el Cong eso y a dó más de un año
en cons i ui se debido a los emba es en e los dipu ados o icialis as y
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 275
los dipu ados independien es. En e los pode es de los comisionados
es aba el de con oca agen es policiales y miemb os de la ma ina de
gue a, minis os de Es ado, jueces, p omo o es y amilia es de las íc-
imas. De igual modo, aquellos u ie on acceso a expe os del Colegio
de Ingenie os, lo que pe mi ió de iba la e sión del gobie no, según la
cual los p isione os habían sido ul imados de mane a casual.
Las in es igaciones con inua on has a que no hubo consenso en el
a amien o de las in o maciones y conclusiones ealizadas, po lo que
la Comisión se di idió en dos y desa olló dos in o mes inales. Uno
de ellos, que lle a po nomb e “In o me del Sec o de las Mino ías”,
señaló que quedó demos ada la esponsabilidad de las au o idades
gube namen ales como el Minis e io de Jus icia y la P esidencia de la
República. Incluso omó en cuen a la esponsabilidad de los medios de
comunicación al alsi ica in o mación e e en e al mo ín, e hizo con-
clusiones, pa a que no quedasen dudas, sob e la pa icipación de los
miemb os de las ue zas del Es ado en el a en ado con a la ida y la
consumación de g a es deli os. Ci ó así los nomb es de los unciona-
ios in oluc ados di ec amen e como au o es in elec uales y pe pe a-
do es de la masac e.
En e las ecomendaciones se incluye on la adopción de una nue a
concepción de de ensa nacional, basada en la sobe anía y en la e isión
de las leyes como es a egia pa a la paz; espe o a las no ma i as de p o-
ección in e nacional de los De echos Humanos; e o mas ins i ucio-
nales indispensables, como los se icios penales, cen os de de ención,
á eas de ehabili ación de eclusos, en e o os; e o ma del pode ju-
dicial pa a el con ol e icaz de acciones del pode ejecu i o; ecomen-
daciones asociadas con el ol de las o mas policiales, del Minis e io
Público y De enso es del Pueblo, pa a ga an iza les independencia con
elación a los demás pode es del Es ado.
Luego de la c eación del “in o me de las mino ías”, la Co e Sup ema
de Jus icia lle ó el caso a la jus icia mili a y el p oceso siguió en di ec-
ción a la absolución de los p incipales esponsables. Las p uebas y los a -
gumen os de la Comisión no ue on conside adas po el p oceso judicial
276 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
mili a , lo que us ó y e o zó una ez más la ce eza de la impunidad.
Al cabo de sie e años de in es igaciones y negociaciones diplomá icas,
en 1994 la Co e-IDH dic ó sen encia elacionada con la masac e penal
y o denó la indemnización, po pa e del gobie no, de los amilia es de
es íc imas.
En e las espues as al conjun o de ecomendaciones o muladas,
en 2005 se c eó el espacio “Ojo que llo a – Alameda de la Memo ia”48. Ya
en el año 2003, la Comisión de la Ve dad y Reconciliación había pues o
en ma cha una exposición o og á ica cuyo obje i o e a p esen a los
20 años del con lic o a mado “Yuyanapaq: Pa a Reco da ”49. Con el mis-
mo p opósi o de se i a la e dad y a la memo ia de las íc imas, se
cons uyó el museo “El Luga de la Memo ia, la ole ancia y la inclusión
social”50.
II. Comisión de la Ve dad de B asil
2.1. Funcionamien o y Composición
P es a emos aho a mayo a ención al caso de B asil y al conjun o de ini-
cia i as ins i ucionales pa a el esca e de la e dad, la memo ia y la jus-
icia como medidas de ansición den o del modelo b asileño. El égi-
men mili a de es a nación se man u o desde 1964 has a 1985, pe íodo
en el que o u ó, asesinó e “hizo desapa ece ” a millones de pe sonas.
Aunque el núme o de mue os y desapa ecidos es meno en elación
con las ci as de las naciones ecinas, la ex ensión de ese gobie no, que
con ó ampliamen e con pa celas de la sociedad ci il, a ec ó a oda la co-
munidad b asileña en los es a os, p o esiones y egiones más di e sas
48 Véase, Cen o de De echos Humanos de la Uni e sidad de Chile, Es udio
de Polí icas Públicas de Ve dad y Memo ia en 7 países de Amé ica La ina, 2011.
Disponible en: h p://www.cdh.uchile.cl/publicaciones/de alle. pl?id=78.
49 In o mación disponible en: h p://www.c e dad.o g.pe/apublicas/
p o og a ico/e_yuyanapacha.php.
50 In o mación disponible en: h p://luga delamemo ia.o g/sedelum/.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 277
del país. En 1979, el gobie no b asileño p omulgó la Ley de Amnis ía,
que concedía el indul o a exiliados polí icos, así como a los mili a es
que nunca ue on inculpados de sus c ímenes.
A pa i de 1985, el égimen inició len amen e la ans e encia
de pode a los ci iles, con lo que e i ó una ansición po up u a. Lo
an e io ca ac e iza el modelo de ansición b asileño, denominado
“ ansición po con inuidad”, p oceso que poco a poco ue gene ando
inicia i as de esis encia al pac o de ol ido, y mecanismos de lucha po
la memo ia, e dad y jus icia.
El pun o de pa ida de la esis encia al ol ido suele a ibuí sele a la
inicia i a del a zobispo ca ólico de São Paulo, Don Paulo E a is o A ns
y al pas o p esbi e iano Jaime W igh , quienes unie on es ue zos pa a
a icula el mo imien o de denuncia pública de las p ác icas de o u a
con a p esos polí icos en B asil du an e el égimen mili a . El abajo
en conjun o de ambos eligiosos, apoyado po el Consejo Mundial de
Iglesias, ue dado a conoce en el lib o B asil: Nunca Más en 1985.
El In o me B asil Nunca Más p opuso ecomendaciones agas al
gobie no b asileño al suge i les a los habi an es de es e país que ga an-
iza an “que la iolencia, la in amia, la injus icia y la pe secución del
pasado ecien e de B asil no se epi ie an”, y que los ciudadanos pa ici-
pa an de la polí ica pa a asegu a que el gobie no man u ie a anspa-
encia en sus acciones. Es e documen o, sin emba go, no log ó gene a
g andes cambios en el país debido a la Ley de Amnis ía, ins umen o
legal que en e 1964 y 1985 p o egía a los iolado es de los De echos
Humanos, y ambién debido a la al a de apoyo gube namen al pa a le-
gi ima ales cambios51.
51 Los a chi os en mic opelícula ue on almacenados bajo segu idad en la sede
del Consejo Mundial de Iglesias de Gineb a y pos e io men e epa iados en el
año 2012, cuando se en ega on a la P ocu adu ía Gene al de la República du an e
una ce emonia especial. Todo el ace o documen al puede se consul ado hoy
día en In e ne , así como los a chi os que egis an los p incipales pasos del
desa ollo del P oyec o B asil Nunca Más y su epe cusión en el mundo[23]. El
Lib o Neg o del Te o ismo en B asil ue esc i o po miemb os del Cen o de
In o maciones del Ejé ci o (CIE) en espues a al Lib o B asil: Nunca Más.

278 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Ya en 1979 los amilia es de los mue os y desapa ecidos polí icos
o ganiza on la p ime a sis ema ización de in o mación sob e los asesi-
na os y desapa iciones po pa e de la dic adu a. Se publicó así en on-
ces en 1995 el “Expedien e de mue os y desapa ecidos polí icos a pa -
i de 1964”, opo unidad en la que el documen o de 1979 ue e isado
y ampliado po la Comisión de Familia es de Mue os y Desapa ecidos
Polí icos. Es a publicación analizó 339 casos que su gie on de in es i-
gaciones ealizadas en el P oyec o B asil Nunca Más, en los a chi os del
Ins i u o Médico Legal (iml) de São Paulo, Río de Janei o y Pe nambuco,
así como en a chi os del Depa amen o de O den Polí ico y Social
(DOPS) de Pe nambuco, Pa aná, Pa aíba, São Paulo y Río de Janei o52.
La Ley 9.140/1995 es el eglamen o con el cual po p ime a ez el
Es ado b asileño econoce su esponsabilidad po las mue es y des-
apa iciones du an e el égimen mili a , además del secues o, o u a,
enca celamien o, asesina os y iolaciones con a ex anje os que i-
ían en el país. Conocida como la Ley de Desapa ecidos y sancionada
po el en onces p esiden e Fe nando Hen ique Ca doso, el eglamen o
hace e e encia en su anexo a 136 casos de desapa ición, ci a ob enida
g acias al abajo lle ado a cabo po amilia es. Con es a ley, las amilias
enían la opción de exigi las pa idas de de unción de los que habían
desapa ecido, además de ecibi una indemnización.
La Comisión Especial sob e Mue os y Desapa ecidos (Cemdp) se
enca gó de in es iga casos de íc imas a ales mo i ados po cues io-
nes polí icas. Luego de once años de abajo, la comisión indemnizó
con más de 40 millones de eales a los amilia es de más de 300 pe -
sonas asesinadas po el égimen mili a , con un alo p omedio de R$
120.000 po pe sona. Asimismo, comenzó a oma mues as de sang e
de amilia es de pe sonas asesinadas du an e el égimen, a in de c ea
un banco de da os pa a iden i ica los es os mo ales de las íc imas.
En el año 2007, du an e el segundo manda o del en onces p esi-
52 La inicia i a ue ac ualizada en el año 2009 con la publicación del “Expedien e
Dic adu a: Mue os y Desapa ecidos Polí icos en B asil (1964-1985)”, en el que se
incluye on 69 casos más.[24]
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 279
den e Luiz Inácio Lula da Sil a, se publicó el lib o De echo a la memo ia
y la e dad: Comisión Especial sob e Mue os y Desapa ecidos Polí icos.
El ex o, que si ió como p ime in o me o icial del Es ado b asileño
sob e el ema, p esen ó los esul ados de once años de abajo de es a
comisión.
La Comisión de Amnis ía en el ámbi o del Minis e io de Jus icia
había sido egulada po la Ley 10.559/2002. O ganizada en cinco capí-
ulos, es a ley ino a no ma el A ículo 8 del Ac o de las Disposiciones
Cons i ucionales T ansi o ias (adc ) que les concedió amnis ía a quie-
nes en e 1946 y 1988 ue on a ec ados po ac os de excepción, ins i u-
cionales o complemen a ios, como consecuencia de azones exclusi a-
men e polí icas. Dicho eglamen o le ga an iza al que goza de amnis ía
los siguien es de echos: decla ación del es a us de amnis iado polí i-
co; a eglos inancie os; con eo, pa a ines de p o idencia, del pe íodo
en que había sido excluido de sus ac i idades p o esionales en i ud
de cas igo o de amenaza in undada de pena; conclusión de los cu sos
in e umpidos debido a pena o alidación de ce i icados ob enidos
po quienes e mina on cu sos en ins i u os ue a del país; y de e-
cho a la ein eg ación pa a unciona ios y empleados públicos. La Ley
10.559/2002 ambién p e é, en el capí ulo 3, el égimen indemniza o io
de epa ación económica al que iene de echo el amnis iado. És a pue-
de da se median e p es ación única, que consis e en el pago de 30 e-
ces el sala io mínimo, po año de pe secución, pa a quienes no puedan
comp oba una elación de abajo. Bajo ninguna ci cuns ancia el alo
puede supe a los R$ 100.000. La p es ación mensual, pe manen e o
con inuada, es ga an izada pa a los que puedan p oba la up u a de
una elación de abajo como consecuencia de la pe secución polí ica,
y su alo se á igual al de la emune ación que el amnis iado polí ico
ecibi ía si se man u ie e ac i o, esgua dando los c i e ios de azo-
nabilidad pa a el a bi aje de alo es con o me al en endimien o de la
Comisión. La ley que es ableció la cn de B asil, o Ley 5.528, ue sancio-
nada po la p esiden a Dilma Rousse en no iemb e de 2011, y la cn ue
c eada el 16 de mayo de 2012 con el obje i o de in es iga iolaciones
280 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
g a es de De echos Humanos ocu idas en e el 18 de sep iemb e de
1946 y el 5 de oc ub e de 1988; su abajo se ex endió has a el 16 de di-
ciemb e de 2014, pa a la conclusión de sus abajos con la p esen ación
de un in o me ci cuns anciado que con iene las ac i idades ealizadas,
hechos examinados, conclusiones y ecomendaciones.
Una ca ac e ís ica de e minan e pa a el p oceso b asileño de bús-
queda de la e dad ue la ap obación de o o ins umen o legal, la Ley
12.527 o Ley de Acceso a la In o mación (lai), ambién ap obada en 2011.
Es e ma co legal bene ició la labo de la cn al ga an iza el acceso a las
in o maciones públicas, de ó ganos públicos y p ac icadas po uncio-
na ios públicos.
Una ez ins alada la Comisión, Rousse esal ó que B asil necesi-
a conoce oda su his o ia y a i mó que las in es igaciones no se ían
impulsadas po el odio o el e anchismo. Du an e la ins alación, la je a
de Es ado ag egó que “la igno ancia sob e la his o ia no paci ica, po el
con a io, man iene la en es los pesa es y enco es”. Ci ando a Galileo
Galilei, la manda a ia eco dó que “la ue za puede ocul a la e dad,
la i anía puede impedi la de ci cula lib emen e, el miedo puede pos-
e ga la, pe o el iempo acaba po ae la a la luz. Hoy, ese iempo ha
llegado”.
El a ículo 1 de la Ley 12.528/2011 inculó el obje i o de la CNV con
los obje i os señalados en el a ículo 8 del adc , con emplando la i-
nalidad de “examina y escla ece las g a es iolaciones de De echos
Humanos, p ac icadas en el pe íodo pa a hace e ec i o el de echo a la
memo ia y a la e dad his ó ica, y omen a la econcialiación nacional”.
También ue on obje i os de la cn los siguien es: escla ece los
hechos y ci cuns ancias de los casos de iolaciones g a es de De echos
Humanos, además de p omo e el escla ecimien o ci cuns anciado
de los casos de o u a, mue es, desapa iciones o zadas, ocul ación
de cadá e es y su au o ía; iden i ica y ol e públicas las es uc u as,
luga es, ins i uciones y ci cuns ancias elacionadas con la p ác ica
de iolaciones de De echos Humanos; een ia a los ó ganos públi-
cos compe en es la in o mación ob enida que pe mi ie a localiza e
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 281
iden i ica los cue pos y es os mo ales de los desapa ecidos polí icos;
colabo a con las ins ancias del pode público en las a e iguaciones de
iolación de De echos Humanos; ecomenda la adopción de medidas
y polí icas públicas pa a p e eni dicha iolación; ga an iza que no se
epi a y que se p omue a la e ec i a econciliación nacional; omen a ,
con base en los in o mes ob enidos, la econs ucción de his o iales de
casos de abusos g a es a los De echos Humanos; y colabo a en la asis-
encia a las íc imas de ales abusos.
A in de cumpli con es os obje i os, la o den de la Comisión in-
cluyó los siguien es pode es: ecepción de es imonios, in o maciones,
da os y documen os que le pudie an se en iados de mane a olun a ia,
una ez asegu ada la no iden i icación del i ula cuando ue a solici-
ado; la pe ición de in o maciones, da os o documen os de ó ganos o
en idades del pode público aunque apa ezcan clasi icados con g ado
de con idencialidad; con ocación, pa a en e is as o es imonio, de
pe sonas que pudiesen gua da alguna elación con los hechos y ci -
cuns ancias examinadas; de e minación de la ealización de pe icias
y diligencias pa a ecolec a o ecupe a in o mación, documen os y
da os; p omocón de audiencias públicas; solici ud de p o ección an e
ó ganos públicos pa a cualquie pe sona en si uación de amenaza po
su colabo ación con la cn ; p omoción de asociaciones con ó ganos y
en idades públicas o p i adas, nacionales o in e nacionales, pa a el in-
e cambio de in o mación; y solici ud de ayuda a en idades y ó ganos
públicos.
Algunas ca ac e ís icas especí icas de la cn me ecen mención
po que pe mi en comp ende la na u aleza ju ídica y polí ica de la en-
idad a pa i de la p opia asunción de esponsabilidad po pa e del
Es ado. Po un lado, la de e minación del debe de colabo ación po
pa e de se ido es públicos y de mili a es, lo que le da un ca ác e
obliga o io a los llamamien os. Po o o lado, la al a de ca ác e ju is-
diccional o pe secu o io de las ac i idades de la cn .
Además de pode pedi el apoyo de en idades y ó ganos públicos,
así como p o ección pa a cualquie pe sona en si uación de amenaza
288 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
pode público, pese a es a clasi icados con g ado de con idencialidad,
p e oga i a complemen a ia a o o disposi i o que p e ió el debe de
odo se ido público, e incluso mili a es, de colabo a colos abajos
de la cn .
El cua o c i e io abo da el manda o de una Comisión, el cual no
debe limi a se al es ablecimien o de esponsabilidades indi iduales, sino
se capaz de ilus a las causas del con lic o a in de p e eni la einci-
dencia de u u as iolaciones. Hace mención del alcance de las compe-
encias sob e los c ímenes codi icados en el Es a u o de la Co e Penal
In e nacional, en e ellos, genocidio, c ímenes de gue a y con a la
humanidad.
Es e c i e io se e ie e al sen ido de una cn , como es el es ablece
la e dad a pa i de la comp ensión de las causas de la iolencia y la
ep esión, de los mo i os sociales, polí icos y económicos que condu-
je on al es ado de excepción con el in de econoce y p e eni amena-
zas y eincidencias u u as. El modelo b asileño dedica una pa e de
la in es igación y de los es udios a las pe manencias au o i a ias y a la
iolencia en el p esen e. De igual o ma, u o un manda o de inido pa a
escla ece odos los casos de g a es iolaciones de De echos Humanos
e incluyó, a modo de ejemplo, mue es, desapa iciones o zadas y ocul-
ación de cadá e es. La cn ue más allá, pues en el in o me inal ue
capaz de econoce la consumación de c ímenes de lesa humanidad.
Como quin o c i e io, el au o opina que el manda o debe limi a se
empo almen e, pe o seguido de un p oceso de acompañamien o que pe -
mi a de mane a e en ual con inua las in es igaciones pa a acla a las
a ocidades que no ue on debidamen e in es igadas.
Una ez más se e idencia el sen ido de con inuidad después de que
el manda o de las cn llega a a su in, equi iendo nue as e apas que
pe mi an el acompañamien o del cumplimien o de las ecomendacio-
nes y el seguimien o de o os p ocesos de búsqueda de la e dad. A pe-
sa de que el p oyec o de ley o mulado po la cn no p e ió un equipo
de seguimien o inmedia o al é mino de los abajos, has a aho a ha
habido expec a i as de que su ja ese g upo (c i e io e aluado en ene o

Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 289
de 2016).
El sex o c i e io de inido po Kai Ambos esal a que una Comisión
debe iden i ica a las íc imas y ecomenda epa aciones po pa e
de los ó ganos es a ales compe en es. Ac ualmen e en B asil, es la Ley
10.559/2002 la que uni icó los c i e ios de epa ación, asumiendo el
mandamien o del a ículo 8 del adc de la CF/88 y designando a la
Comisión de Amnis ía, dependien e del Minis e io de Jus icia, como
au o idad compe en e pa a juzga y ecomenda epa aciones. La
Comisión de Amnis ía, que ue p ecedida po la Cemdp, cons i uida
ambién median e ley (Ley 9.140/95) y que au o izaba el di e imien o
de equisi os con ines indemniza o ios y de epa ación.
Po lo an o, la cn u o el ol de elabo a Recomendaciones que
incluyen una amplia a iedad de epa aciones po pa e de ó ganos
compe en es, además de un conjun o de medidas que pueden conside-
a se como de epa ación de iolencia ísica y mo al en indi iduos y co-
lec i os judiciales y no judiciales. Exis e un deba e sob e si el econoci-
mien o po pa e de la cn se a a de una p ueba de pe secución pa a
e ec os de p ocesos judiciales. Lo cie o es que la ecomendación en sí
cons i uye una o ma de epa ación que aunque esul e insu icien e en
su o alidad, es capaz de impulsa o os medios an e el econocimien o
o icial del Es ado.
El sép imo c i e io ecomienda la coope ación con o os ó ganos es-
a ales in oluc ados en la jus icia de ansición, además del suminis o
de in o maciones pa a las au o idades pe secu o ias. Lo an e io ue
ijado como obje i o de la cn en el a ículo 3, V, que con empla la coo-
pe ación con odas las ins ancias del pode público pa a la ecolección
de da os sob e iolaciones de De echos Humanos y cuya p e oga i a es
solici a in o mación aunque haya sido clasi icada con g ado de con i-
dencialidad. En el caso de la cn , la coope ación esul ó in ensa según
lo de inido po el modus ope andi, hecho que en pa e acili ó el abajo
de ecupe ación de las in o maciones y el omen o de la memo ia his-
ó ica. Todo el abajo acumulado y los esul ados de las comisiones ya
exis en es ue asimilado po la cn .
290 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
El oc a o c i e io se e ie e a la compa ecencia de pe pe ado es
sospechosos an e la Comisión de la Ve dad pa a que con iesen pública-
men e sus c ímenes y acili en e idencias de o os. Las íc imas deben
es a p esen es y, en el caso de iden i icación de ic ima ios, debe espe-
a se el debido p oceso.
El modelo b asileño de ansición a día, lle ada a cabo luego de 20
años del in de la dic adu a y 30 años después de habe se ap obado la
Ley de Amnis ía, hace más di ícil el cumplimien o del obje i o de es e
c i e io. Aunque la cn u o pode es ci a o ios que obligasen a los pe -
pe ado es a endi decla aciones, nada podía e i a que es os decidan
gua da silencio o nega los hechos que les ue on impu ados. Aunado
a ello, el iempo anscu ido a ec a los ecue dos, memo ias y los e-
la os.
En el no eno c i e io, Ambos explica que la posible concesión de am-
nis ías o pe dones debe se condicional, es deci , debe depende de la na-
u aleza y g a edad de los c ímenes, así como del g ado de coope ación
de los sospechosos en el descub imien o de la e dad y compensación de
las íc imas. La cn b asileña no cuen a con pode es ju isdiccionales,
lo que hace que es e c i e io se ea a ec ado y dependa de o os pode-
es o compe encias complemen a ias de o os ó ganos, como el judicial,
po ejemplo.
El décimo c i e io de ine la necesidad de una pa icipación signi i-
ca i a de la sociedad, pa icula men e de las íc imas y/o sus ep esen-
an es, an o en la o mación como en la ope ación de la cn . El in o me
inal debe se publicado y acili ado al público a a és de medios que
sean écnica y cul u almen e accesibles.
La cn con ó con la ealización de audiencias públicas sob e e-
mas especí icos y amplias sesiones a in de escucha a la sociedad y
sus ep esen an es. Siemp e es u o dispues a a ecibi documen os y
es imonios. Un enómeno in e esan e del p oceso b asileño ue la o -
mación de di e sas cn dis ibuidas po odo el país, que ue on ins-
au adas po inicia i a de en idades de clase, uni e sidades, sindica os,
asambleas legisla i as y es adales, c eadas po inicia i a del p oyec o
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 291
de ley. Po lo gene al, la labo ex endida po oda la nación es u o en
comunicación con la cn pa a complemen a in o maciones, docu-
men os, ela os, colección de es imonios y abajos especí icos adop-
ados po cada plan de abajo es ablecido de mane a au ónoma.
El undécimo c i e io de ine que odos los ó ganos del Es ado de-
ben conside a de buena e las ecomendaciones de una Comisión de la
Ve dad e implemen a las en la mayo medida posible. Un equipo de su-
pe isión debe cons i ui se pa a es e p opósi o. Dicho c i e io, sin em-
ba go, aún debe some e se a p uebas.
Esa p eocupación apa ece en la Recomendación 26 del In o me
Final, que exige la c eación u gen e de un ó gano pe manen e de se-
guimien o de las ecomendaciones plan eadas po la cn . Más adelan e
e emos la espues a del Es ado b asileño an e la solici ud de escla e-
cimien os hecha po o ganizaciones no gube namen ales y el Sis ema
In e ame icano de De echos Humanos en lo conce nien e a la ase ac-
ual del cumplimien o de las ecomendaciones. Cabe eco da que es e
a ículo concluye en el momen o en que el in o me de la cn celeb a el
p ime año desde su publicación.
Y inalmen e, el duodécimo y úl imo c i e io de inido po Kai
Ambos pa a el buen uncionamien o de una cn sugie e que odas las
conclusiones y ecomendaciones elabo adas de mane a pa cial o inal
deben es a bien undamen adas. La necesidad de mo i ación de los ac-
os, p ocedimien os y conclusiones de los abajos de los g upos de la cn
se exige como c i e io de legi imidad pa a el eje cicio de sus p opias un-
ciones.
La ley que la ins i uyó se e ie e al “escla ecimien o ci cuns ancia-
do de los casos de o u a, mue e, desapa ición, en e o os”. El c i-
e io an e io se cumplió con éxi o, pese a las limi aciones inhe en es
a cualquie comisión. El In o me Final, que cons a de 4.328 páginas,
iene acompañado de una ex ensa undamen ación, documen ación y
más de 1.100 documen os anexados, disponibles pa a oda la población.
El p ime olumen del in o me enume a las ac i idades ealizadas po
la cn en la búsqueda de la e dad, desc ibe los hechos e aluados y
292 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
p esen a las conclusiones y ecomendaciones de los miemb os de di-
cha Comisión. El olumen lle a las i mas de odos los in eg an es del
g upo colegiado: José Ca los Dias, José Paulo Ca alcan i Filho, Ma ia
Ri a Kehl, Paulo Sé gio Pinhei o, Ped o Dalla i y Rosa Ca doso.
El p ime olumen se di ide en cinco pa es y 18 capí ulos. La pa -
e inicial con iene dos capí ulos sob e la ins au ación de la Comisión y
de las ac i idades de la cn . En la segunda pa e, que cons a de cua o
capí ulos, el In o me Final abo da las es uc u as del Es ado u ilizadas
y las g a es iolaciones de De echos Humanos. De igual o ma, además
de con ex ualiza ales abusos, se p esen an las es uc u as ep esi as
y sus p ocedimien os, la ac uación de la ep esión en el ex e io , las
alianzas ep esi as en el Cono Su , y la Ope ación Cóndo .
En la e ce a pa e, el p ime olumen incluye los mé odos y p ác-
icas de g a es iolaciones de De echos Humanos; a lo la go de seis
capí ulos és as son concep uadas y es expues a su ma e ialización du-
an e el égimen dic a o ial. En cinco capí ulos, el cua o olumen del
in o me inco po a casos emblemá icos, de la Gue illa del A aguaia, de
las ins i uciones y luga es elacionados con las g a es iolaciones. Es
en es a pa e que la cn dedica odo un capí ulo a la au o ía de los abu-
sos de De echos Humanos e incluye nomb es de más de 300 unciona-
ios y pe sonas al se icio del Es ado implicadas en los hechos. De igual
o ma, se analiza el papel del pode judicial en la dic adu a. La quin a
pa e del p ime olumen aba ca las conclusiones de los seis in eg an-
es de la CNV espec o a lo que ue in es igado, además de las ecomen-
daciones del g upo colegiado pa a que no se epi an las iolaciones de
De echos Humanos en B asil.
2.3 Es ado Ac ual del Cumplimien o de las Recomendaciones po
pa e del Gobie no B asileño
El 20 de ma zo de 2015, du an e una audiencia solici ada a la cidh de la
O ganización de Es ados Ame icanos (OEA) po pa e de o ganizacio-
nes no gube namen ales como Conec as, la Comisión de Jus icia y Paz,
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 293
CELS (A gen ina) y Wola (Washing on O ice o La in Ame ica, eua), el
gobie no b asileño, po medio de un de e minado núme o de ep e-
sen an es, compa eció pa a esponde espec o de su posición an e las
ecomendaciones con enidas en el In o me Final de la cn .
Desde un p incipio, las en idades mani es a on su p eocupación
po la al a de un ó gano que se enca ga a de hace les seguimien o a
las ecomendaciones, lo que hab ía signi icado la con inuidad de accio-
nes epa ado as aisladas sin la adopción de una polí ica de Es ado que
die a espues as al pasado au o i a io. Esa p eocupación apa ece en la
Recomendación 26 del In o me Final, que exige la c eación u gen e de
un ó gano pe manen e de seguimien o de las ecomendaciones hechas
po la cn .
Las ong ambién ei indica on la de e minación an e los ó ganos
compe en es de la esponsabilidad ju ídica –c iminal, ci il y adminis-
a i a– de los agen es públicos que iola on g a emen e los De echos
Humanos du an e el pe íodo de in es igaciones ealizadas po la CNV,
y la pues a en p ác ica de odas las ecomendaciones o muladas po la
Comisión en su in o me inal.
Según José Ca los Dias, uno de los sie e miemb os comisionados,
el abajo lle ado a cabo po la cn e eló los c ímenes come idos po
los agen es públicos, iden i icó los cen os de o u a, pe mi ió la au-
diencia de pe sonas, íc imas y es igos que na a on la his o ia ocul a
de los hechos de iolencia. Las conclusiones esul an es pe mi ie on
econoce la exis encia de c ímenes con a la humanidad y su im-
p esc ip ibilidad. Dias comen a que odos los miemb os de la CNV, a
excepción de un o o en con a, comp endie on que los abusos de los
De echos Humanos de los pe seguidos polí icos no pueden se suscep-
ibles de amnis ía. En al sen ido, el miemb o comisionado en iende
que los hechos co obo ados pueden gene a p opues as de acciones
judiciales pa a la epa ación de daños de ca ác e mo al y ma e ial.
El In o me Final cons a de 29 ecomendaciones dis ibuidas
en 54 a ículos que incluyen medidas ins i ucionales, inicia i as de
e o mulación no ma i a y medidas de seguimien o, además de dos

294 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
conclusiones p incipales: 1ª) El Gobie no p ac icó c ímenes con a la
humanidad desde una polí ica de Es ado concebida e implemen ada a
pa i de decisiones emanadas de la P esidencia de la República y el
al o mando mili a , lo que consis ió en la o u a y eliminación de opo-
si o es; 2ª) El Es ado b asileño sigue come iendo g a es iolaciones de
los De echos Humanos. A pesa de que no hay más pe secución polí-
ica, las ue zas de segu idad con inúan ecu iendo a la o u a, eje-
cuciones suma ias y desapa ición o zada como ins umen os pa a
in es iga y ep imi el c imen común; es as p ác icas es én inspi a-
das en buena medida en el hecho de que la comisión de iolaciones de
De echos Humanos en el pasado no ue adecuadamen e denunciado y
esponsabilizado.
Tales conclusiones apun an a las dos p incipales debilidades del
sis ema ansicional b asileño: al a de cas igo a los pe pe ado es y
al a de e o mas ins i ucionales. El no habe inculpado a los ans-
g eso es de los abusos come idos ue ema de discusión en la Comisión
In e ame icana en oc ub e de 2014. Es e hecho ocu e sob e odo po
la esis encia del pode judicial a econoce la au o idad de la decisión
de la Co e-idh en el caso Gomes Lund y ou os s. B asil (caso de la
Gue illa del A aguaia)57.
En ese pa icula , el in o me de la cn adquie e impo ancia po
e o za el debe de cumpli con la ju isp udencia de la Co e po pa e
de B asil. La expec a i a es que el in o me pueda log a un e ec o en la
Co e Sup ema b asileña a in de que és a opine a a o del impe a i o
del de echo in e nacional en cuan o a la inaplicabilidad del p ecep o
de amnis ía y p esc ipción en elación con esos c ímenes an g a es,
al e ando así su posición an e io .
La segunda conclusión es á ligada a la si uación desa ian e de io-
lencia policial, legado que se desp ende en pa e de las pe manencias
del egimen au o i a io. Aunque no se pueda con i ma que sea un le-
gado exclusi o de la dic adu a mili a , es á cla o que la supe ación de
57 h p://www.co eidh.o .c /docs/casos/a iculos/se iec_219_po .pd
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 295
la impunidad y la p omoción de e o mas ins i ucionales cons i uyen
medidas esenciales pa a hace le en e a ese p oblema.
La Misión de B asil jun o a la oea p esen ó in o maciones sob e
los p incipales aspec os apo ados po el in o me de la cn b asileña.
El Gobie no b asileño econoce que la cn empleó los concep os del
De echo In e nacional de los De echos Humanos, de la ju isp uden-
cia de la Co e, así como el de echo a la memo ia y la e dad his ó ica
desde una pe spec i a colec i a (luga es, es uc u as, ins i uciones) e
indi idual (casos de o u a, mue e, desapa ición o zada y ocul ación
de cadá e es).
Reconoció asimismo que el escla ecimien o ci cuns anciado de
las iolaciones de De echos Humanos debe ía conside a el ema de su
au o ía, pese a la al a de ca ác e pe secu o io o ju isdiccional de la
cn . Du an e los dos años de abajo de la cn , sus in eg an es compi-
la on 1.121 decla aciones, de las cuales 132 pe enecen a unciona ios;
además ealiza on 80 audiencias y sesiones públicas. Se hizo el eco-
ido po sie e unidades mili a es y luga es u ilizados po las Fue zas
A madas en el pasado pa a la p ác ica de o u as. El abajo se alió de
un sinnúme o de documen os disponibles sob e el pe íodo in es igado,
es deci , más de 20 milla es de páginas de documen os almacenados
en el A chi o Nacional, el Se icio Nacional de In o mación, el Cen o
de In o maciones de las Fue zas A madas, la Cemdp y la Comisión de
Amnis ía del Minis e io de Jus ica.
La Misión esal ó que el uncionamien o de la cn se haya dado
concomi an emen e con la Ley de Acceso a la In o mación y el disposi-
i o sob e edación de sigilo sob e in o maciones ela i as a De echos
Humanos. La Comisión abajó en conjun o con o as comisiones y se
alió además de in o maciones gene adas po la cidh. El In o me en-
egado a Dilma Rousse el 10 de diciemb e de 2014 con iene 3.388 pá-
ginas que con i man las iolaciones sis emá icas, de enciones ilegales y
a bi a ias, y o u as p ac icadas po agen es del Es ado b asileño, así
como 434 mue es y desapa iciones (191 mue os y 243 desapa ecidos,
con 33 cue pos localizados); núme os que, econoce el documen o, no
296 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
co esponden al o al de íc imas, habiendo quedado ue a las íc imas
que e an campesinos e indígenas. Reconoció ambién el ca ác e gene-
alizado y sis emá ico - la consumación de c ímenes de lesa humanidad
y la con inuidad de la iolencia.
De las espues as dadas a B asil sob e las 29 ecomendaciones de
la CNV, algunas coinciden con las que la cidh había incluido en la sen-
encia del caso Gomes Lund s. B asil. En es e sen ido, de acue do con lo
mani es ado po la ep esen an e Pé ez, “el Es ado ha unido es ue zos
pa a su cumplimien o. Desde el año 2011 se han p esen ado in o mes
ex ensos pa a la conside ación de aquella Co e. O as ecomendacio-
nes que no encajan en el p opósi o de esa con ienda co esponden a
obje i os de De echos Humanos que el B asil democ á ico es á com-
p ome ido a alcanza ”.
Ci a en pa icula el caso de la esponsabilización ju ídica desde
un en oque c iminal, ci il y adminis a i o de los agen es públicos que
incu ie on en iolaciones g a es de De echos Humanos du an e el pe-
íodo in es igado (obje o de las ecomendaciones 2 y 3 de la cn ).58 De
igual o ma, señala que el Minis e io Público, ó gano enca gado de p o-
mo e la pe secución penal, hoy en día da la debida a ención al ema a
a és de es g upos de abajo concebidos pa a ac ua en es e asun o:
i) G upo de abajo de echo a la memo ia y la e dad – P ocu adu ía
Gene al de los de echos del ciudadano; ii) G upo de abajo jus icia de
ansición de la 2.ª Cáma a de Coo dinación y Re isión (se basó en el
58 Recomendación [2] De e minación, po pa e de los ó ganos compe en es,
de la esponsabilidad ju ídica –c iminal, ci il y adminis a i a– de los agen es
públicos que consuma on g a es iolaciones de De echos Humanos du an e el
pe íodo in es igado po la CNV, lo que en elación con ales agen es, se aleja de
la implemen ación de los disposi i os pa a o o ga amnis ía, con emplados en
los a ículos de la Ley 6.683, del 28 de agos o de 1979, y en o as disposiciones
cons i ucionales y legales; Recomendación [3] P oposición, po pa e de la
adminis ación pública, de medidas adminis a i as y judiciales de eg eso
con a agen es públicos au o es de hechos que conlle a on la condenación del
Es ado como consecuencia de la p ác ica de g a es iolaciones de De echos
Humanos.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 297
in o me de la cn pa a selecciona a las 434 pe sonas conside adas íc-
imas de mue e o desapa ición, a in de iden i ica cuál de ellas no son
obje o de in es igación en los p ocesos de in es igación penal p e ia-
men e es ablecidos po el Minis e io Público Fede al (en adelan e mp ).
Al ededo de 290 p ocedimien osya ue on ins au ados en o no a 340
íc imas. Con ello, el g upo de abajo (en adelan e g ) ep esen ó a es-
pec i os p ocu ado es na u ales y solici ó la ins au ación de in es iga-
ciones e e en es a las 102 íc imas incluidas en el in o me. En caso de
que ales solici udes sean a endidas, queda án cumplidas en es e sen i-
do las ecomendaciones de la cn , pues o que, sumando esas in es iga-
ciones a las an e io es, el mp e alúa c ímenes elacionados con más de
440 íc imas, lo que incluso supe a el núme o de íc imas p esen es en
el in o me. Las a e iguaciones gene a on doce denuncias po c íme-
nes come idos po agen es del Es ado du an e la dic adu a mili a , dos
de las cuales ue on pos e io es a la p esen ación del in o me de la CNV,
y basándose en in o maciones en él consignadas; iii) G upo de abajo
iolación de De echos Humanos de los pueblos indígenas y el égimen
mili a de la 6ª Cáma a de Coo dinación y Re isión.
En cuan o a la c eación de mecanismos de p e ención y lucha
con a la o u a (Recomendación 9),59 la Misión in o ma que el Es ado
b asileño ha log ado ob ene esul ados posi i os. Hace e e encia
al Comi é Nacional de P e ención y Lucha con a la To u a, c eado
median e ley en 2013, y que iene euniéndose egula men e. Señala
además que en ma zo de 2014 Rousse designó a los expe os que in e-
g a ían el Mecanismo Nacional de P e ención y Lucha con a la To u a
de acue do con lo es ablecido en los lineamien os y equisi os del p o o-
colo adicional acul a i o de la Con ención con a la To u a, a i icado
en 2007.
En lo conce nien e al incen i o de alo es democ á icos de los
De echos Humanos, obje o de la Recomendación 16 del in o me de la
59 Recomendación [9] C eación de mecanismos de p e ención y lucha con a
la o u a.

Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 305
El en oque de De echos Humanos y la hospi alidad (?)
en ma e ia mig a o ia: una mi ada his ó ica
de la polí ica mig a o ia en el Es ado Ecua o iano
Jacques P. Ramí ez G.61
In oducción
Pa a en ende de mane a p ecisa la polí ica mig a o ia emp endida
po el gobie no ecua o iano, es p eciso ealiza una mi ada diac ónica
que pe mi a concebi y ubica cuál ha sido la pos u a del Es ado ecua-
o iano en es e ema a lo la go del iempo. La pe spec i a inmedia is a,
cen ada únicamen e en la coyun u a, es demasiado es echa pa a con-
side a los pun os de in lexión en la his o ia social y polí ica, y puede
conlle a a los e o es de in e p e ación que come en ecuen emen e
algunos analis as.
El obje i o de es e a ículo es analiza ¿cuáles han sido los en o-
ques de las polí icas mig a o ias desde inales del siglo xix has a nues-
os días? ¿Cuáles son las p incipales up u as y con inuidades de la
polí ica ac ual? El abajo que aquí se p esen a es u o de una in es-
61 Doc o en An opología Social po la Uni e sidad Ibe oame icana de México, D.F. Docen e-
in es igado especialis a en mig ación in e nacional. Aseso unasu . Co eo elec ónico:
papodelali [email protected]
306 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
igación de la go alcance, donde se ealizó un exhaus i o abajo de
a chi o. El ma e ial le an ado, leyes, dec e os, no ma i as, in o ma-
ción es adís ica, ue sis ema izado y analizado de mane a de allada y
es pa e de una línea de in es igación sob e mig ación y polí icas. Los
es udios ealizados pe mi en plan ea la exis encia de es g andes en-
oques en la polí ica mig a o ia ecua o iana, desde inales del siglo XIX
has a nues os días: el ape u ismo segmen ado, con ol y segu idad y
el en oque de de echos.
La esis que plan eo es que a lo la go de la his o ia, sob e odo desde
inales del xix y odo el siglo xx, los di e en es gobe nan es a a on
de cons ui un es ado nación blanco-mes izo mode no, ci ilizado
donde la p esencia de cie os ex anje os en el e i o io con ibuía
a es a emp esa eniendo en cuen a algunos ac o es de índole é nico,
geog á ico, del clase y sociocul u ales.
1.- El ape u ismo segmen ado
Si bien pa a algunos puede pa ece no edosa la isibilidad que han ad-
qui ido los asun os mig a o ios en los úl imos años, al e isa la his-
o ia del Es ado-nación ecua o iano emos que es e ema cons i uyó
una p eocupación desde inales del siglo xix, cuando se elabo a on las
p ime as no ma i as en ma e ia de ex anje ía: en 1886 la p ime a Ley
de Ex anje ía, en 1892 la segunda, y la Cons i ución de 1897 donde se
es ipuló que los ex anje os gozaban de ga an ías cons i ucionales. In-
cluso, e omando a Sayad (1996), se puede a i ma que desde la p opia
o mación de los Es ado-nación el ema inmig a o io ha es ado p esen-
e, po que “pa a que haya inmig an es es p eciso que haya on e as y
e i o ios nacionales, es p eciso que haya ex anje os” (Sayad, 1996).
E ec i amen e desde inales del siglo xix, sob e odo cuando los
libe ales llega on al pode y cuando el con inen e ame icano e a un lu-
ga de acogida de g andes lujos inmig a o ios, p edominó en Ecuado
un en oque en polí ica mig a o ia que he denominado ‘ape u ismo
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 307
segmen ado’, en el cual los inmig an es de la egión andina u ie on al-
gunos p i ilegios, los eu opeos y no eame icanos ue on bien enidos,
y o os ex anje os, como los chinos o gi anos, no se les admi ió o ue-
on echazados y expulsados.
En elación al p ime g upo, a pa i del dec e o del 25 de no iem-
b e de 1867 se econoció como ciudadanos a pe sonas p o enien es de
Colombia, Pe ú, Venezuela y Chile, que habían llegado al Ecuado . Cabe
eco da que en aquella época pa a se ciudadano ecua o iano se e-
que ía se casado, o mayo de ein iún años y sabe lee . De es a mane-
a, dicho dec e o daba a las pe sonas p o enien es de los países de la
egión incluso más de echos (y debe es) que los que enían una buena
pa e de la población ecua o iana que no cumplía con los equisi os es-
ipulados pa a se conside ados como ciudadanos. Años después en la
Cons i ución de 1878 se es ipuló que son ecua o ianos po na u aliza-
ción “los nacidos en cualquie a de las Repúblicas hispanoame icanas, si
ija en su esidencia en el e i o io de la Nación, y decla a en, an e la
au o idad compe en e, que quie en se ecua o ianos” (a .9).
Es as bene olencias pa a con la población de los países de la egión
hay que en ende la en el ma co del apoyo que u o el Ecuado en las
gue as de independencia, en donde pa icipa on sob e odo soldados
neog anadinos y enezolanos. Desde aquella época se egis a población
colombiana asen ada en nues o país, y sob e quienes el p esiden e de la
República de aquel en onces, An onio Flo es (1888-1892), en su mensaje
al Cong eso O dina io de 1890, se e e ía de la siguien e mane a:
Los emig ados que iene el Ecuado p oceden es de Colombia, se calculan
en unos 40.000.62 Son los únicos que podemos ene aho a, y debemos a-
a los como a he manos, eco dando que en los albo es de la Nacionalidad
ecua o iana, nues a Pa ia no quiso llama se sino EL Ecuado en Colombia
(Flo es, 1890, p.21).
62 En el suplemen o del dia io o icial de 1889 y en o os esc i os de Flo es (1889b) indica que
hay en el Ecuado unos 15.000 colombianos.
308 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Las elaciones no solo en e Colombia y Ecuado , sino en e los
países que an e io men e o ma on la G an Colombia, e an en algunos
aspec os an ce canas que, en el año de 1911, i ma on el Acue do sob e
Cónsules, el cual acul ó a unciona ios de Boli ia, Colombia, Ecuado ,
Pe ú y Venezuela, esiden es en e ce os países, que puedan hace uso
de sus a ibuciones a a o de los ciudadanos de dichos países que no
u ie an cónsul en el mismo luga . Es e acue do cons i uye el p ime o
hi o en ma e ia mig a o ia y de coope ación de ca ác e mul ila e al
que se enga egis o en la egión andina.
De es a mane a, emos como den o del en oque del ape u ismo
segmen ando, es e p ime g upo de pe sonas p o enien es de los paí-
ses de la egión, no ue on conside ados como ex anje os sino que ad-
qui ie on el es a u o de ciudadanos de la República del Ecuado o se les
dio las acilidades pa a que se puedan na u aliza como ecua o ianos,
incluso muchos de ellos, sob e odo colombianos, o ma on pa e del
ejé ci o nacional.63
En cuan o a eu opeos y no e ame icanos, a ios países del con i-
nen e u ie on una polí ica que implicó en e o as cosas la ape u a
de o icinas de inmig ación en el ex e io y la inyección de capi al pa a
a ae a amilias en e as de mig an es. A gen ina en 1890 des inó un
millón de pesos solo po concep o de adelan o de pasajes. U uguay, un
año an es, des inó 20 millones pa a omen a la inmig ación y B asil 5
millones. A pa e de es e capi al, dichos es ados paga on el alojamien o
a los ecién llegados y les o ecie on abajo.64
Pese a que el p esiden e Flo es c eía en los bene icios de la inmi-
g ación, lo cual se lee en a ios de sus ex os, la ealidad económica y
social del Ecuado di icul aba el omen o de la misma. Al p egun a se
63 Cabe eco da que años más a de, a inales de los sesen a, se c ea la Comunidad Andina de
Naciones y desde aquella época se empiezan a elabo a a ios ins umen os que p opician no
solo la mig ación labo al in acomun a ia, como el Con enio Simón Rod íguez de 1973, sino la
con o mación de una ciudadanía andina.
64 Ve : De o o (2006); González (2003); Mö ne e all (1985); Sánchez (1973); Sca zanella (1983);
Vangelis a (1997), Flo es (1890). Aunque muchos ue on engañados ya que las condiciones que
les o ecie on y las ie as p ome idas nunca se conc e a on.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 309
si “¿es amos en el es ado de e oga dine o pa a la inmig ación?”, no solo
que la espues a del p esiden e ue nega i a, sino que pensaba que así
se u iese, las condiciones es uc u ales del país lo hacían in iable:
Res ablezcamos el c édi o, b indemos a los ex anje os ga an ías, acilidad de
anspo e a la República, y den o de ella, comodidades pa a la ida y medios
de p ospe a y solo en onces end emos inmig ación. Mien as an o a a
de ello es pu a pé dida de iempo (Flo es, 1890, p. 21).
Pese a es a ealidad, el Es ado ecua o iano aplicó algunas no ma-
i as y decisiones pa a a ae a es e g upo de ex anje os de Eu opa y
No e Amé ica, que cons i uye on el g upo más bene iciado del ‘ape -
u ismo selec i o’, dado que se les concedió libe aciones aduane as, pa-
sajes g a ui os o bien p ocu a que pe sonas pudien es, sob e odo de
Guayas, asuman los gas os de los pasajes (C eso, 1958).
Si bien el elemen o explica i o al momen o de analiza el lujo de
inmig an es de aquella época es aba inculado a ac o es de desa ollo
y p og eso bajo el discu so de que “necesi amos ex anje os pa a colo-
niza cie as á eas de la pa ia”, mi esis es que las polí icas mig a o ias
implemen adas en el país en aquella época, es aban es ic amen e e-
lacionadas con el ideal de cons ui un es ado nación blanco-mes izo
mode no, ci ilizado donde se combina on ac o es é nicos, geog á ico
espaciales, clasis as y sociocul u ales. Solo si en endemos la in e ela-
ción de dichos elemen os, podemos en ende el as ondo del ape u-
ismo segmen ado.65 En elación al p ime elemen o, algunas ci as de la
época nos ayudan a si ua el p oblema de una mejo mane a:
65 Cabe esal a que, has a la e ce a “Ley de Ex anje ía, Ex adición y Na u alización” dic ada
po el Cong eso el 18 de oc ub e de 1921 (los dos an e io es solo se denominaban de ex anje ía),
se señalaba que: “El e i o io de la epública es á abie o a odos los ex anje os que quie an
eni a esidi en él o a domicilia se, con las excepciones que se an a exp esa en los a ículos
siguien es” (a . 21). Como se indica en el mismo a ículo hay un p incipio de ape u ismo con
excepciones, en el cual el espí i u ape u is a segmen ado que se incubó desde inales del XIX
quedó no mado en es e co pus legal.

310 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Las azas eu opeas, supe io a odas las asiá icas, son las llamadas a sumi-
nis a nos el con ingen e ú il y alioso de su in eligencia y ap i udes, acom-
pañado del noble espí i u de amilia y amo a la p opiedad y al abajo que
p edomina en los inmig an es de esas egiones y los a aiga ácilmen e al
suelo de su nue a pa ia (Cáma a de Come cio de Guayaquil, 1889).
De igual mane a los discu sos de Flo es ilus an lo señalado:
En mi ecien e iaje a la cos a del No e he is o poblaciones, inclusi e una capi-
al de p o incia, con escasísimos habi an es; y si no me ha asal ado el emo de
que suceda en e noso os lo que en cie os dis i os de la República A gen ina,
es o es, de que p edominen los ex anje os, uno de los cua o pun os ca dinales
de mi p og ama, que es a pe spec i a en mane a alguna me asus a ía, con al
que es e p edominio ue a de la aza blanca, sí con ieso que he emido que
p edominen allí los chinos y alejen a los buenos inmig an es (Flo es, 1889a, p. 7).
Jus amen e es as úl imas palab as nos lle an al e ce g upo que
cons i uyen los excluidos del ape u ismo segmen ado: los chinos. A
dicha población, ía dec e o p esidencial del 14 de sep iemb e de
1889, p ohibió la en ada y p opendió a la expulsión de aquellos que ya
es aban asen ados al como se lee en los p ime os a ículos:
A .1 P ohíbase la en ada de Chinos a la República.
A .2 Los ya es ablecidos en e i o io ecua o iano, pod án con inua
esidiendo en él, mien as el Ejecu i o no juzgue con enien e hace
uso del de echo que le con ie e el A .2 de la ley de ex anje os.66
A . 3 Si los Chinos es ablecidos en el Ecuado salie en del e i o-
io ecua o iano, no pod án ol e a él.
A . 5 El minis e io del In e io queda enca gado del cumplimien o
de es e Dec e o (Flo es, 1889).
66 El a ículo 2 de dicha ley señalaba que: “los ex anje os que ue an pe niciosos al o den
público pod án se expelidos del e i o io”.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 311
Como se e en un p ime ni el de análisis, el ape u ismo segmen-
ado p i ilegiaba la llegada de inmig an es de aza blanca “lo que nece-
si amos es mig ación asimilable, como la española, especialmen e de los
países ascongados; pe o en odo caso inmig ación de aza caucasiana”,
a quienes se les ab ía las pue as sin ningún emo , no así a los chinos
de quienes se pensaba que si no se con olan sus lujos, “llega án mu-
chos y pe u ba án las ac uales condiciones de abajo. A pa e sus ideas,
idioma, gobie no, eligión y cos umb e son con a ias a nues a ci iliza-
ción y bienes a ” (Flo es, 1890).
Pasapo e del ciudadano Héc o Wong, 1929, de alle. AH-MRE. T.2.3.3. s/ . Los documen-
os de iden idad de ciudadanos chinos en Ecuado , después de 1909, con emplaban la
inclusión de medidas an opomé icas y dac iloscópicas.
En es os ela os que esal amos, se obse a ní idamen e como los
emas é nicos se en ec uzan con el labo al y el cul u al que cons i uyen
el as ondo del en oque del ape u ismo segmen ado y la cons ucción
del o o. Dicho en oque en su conjun o cons i uyó un elemen o cen al
pa a cons ui el ideal, en é minos webe eanos, de un es ado nación
blanco mes izo ci ilizado. Si al p esiden e Flo es le p eocupaba que los
chinos engan ac o es diac í icos y o ien aciones de alo , como di ía
el an opólogo F ede ick Ba h en su clásico lib o Los G upos é nicos y
sus on e as, suponemos que en el p oyec o ci ilizado , los indios, los
neg os y o as mino ías é nicas que habi an en nues o país ambién
312 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
quedaban excluidos de dicho p oyec o.
Sus en ados en la p ime a ley de ex anje ía de 1886 y en el dec e o
de 1889 señalado an e io men e, se cons uyó un discu so que di ec a-
men e e ique ó a los inmig an es, p incipalmen e chinos, como suje os
pe niciosos. Es deci , se empieza a escencializa a los ‘o os’ como pe -
sonas que pueden causa daño y se pe judicial pa a la sociedad, ya que
ienen una aza no-blanca, una cul u a di e en e, pueden llega mu-
chos y po lo an o al e a el me cado local. Aquí es án los cimien os
que se ue on solidi icando a lo la go del siglo XX, y que pe du an has a
nues os días, pa a es igma iza a los ex anje os inmig an es en gene-
al, pe o clasi icando o di e enciando en e ‘malos y buenos’ inmig an-
es, en e mig an es deseable y no deseables, en e quienes necesi an
isa y quienes no la necesi an, e c.
Los hallazgos de nues o es udio (Ca illo, 2012) hablan del peso
que u ie on es os elemen os, sob e odo la p eocupación y males a
de la Cáma a de Come cio de Guayaquil y de la Comisión Consul i a de
Ag icul u a de Qui o, po la p esencia de chinos en los me cados loca-
les de las dos p incipales ciudades del Ecuado , ya que les conside aba
como una po encial amenaza y compe ido es di ec o es con las oliga -
quías nacionales. Dichos in o mes incluso si ie on pa a jus i ica el
dec e o que p ohibía su en ada y puede da nos pis as pa a en ende
po qué es a población se ubicó e i o ialmen e en ciudades y localida-
des in e medias y alejadas de los polos u banos cen ales.67
2.- El en oque de segu idad y con ol
El ape u ismo segmen ado du ó has a inales de la década de los ein-
a, cuando encon amos que se empieza a pone los cimien os del pa a-
digma del con ol mig a o io que cuajó en los años cua en a del siglo xx,
67 Cabe señala que a ios países empeza on a ce a las pues as a los chinos, incluido los
Es ados Unidos, que ue omando como e e en e po el P esiden e Flo es pa a elabo a el
dec e o.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 313
a aíz de la Segunda Gue a Mundial y el con lic o mili a del Ecuado
con Pe ú, y que llegó a su consolidación a inicios de la década de los
se en a, cuando gobe naba nues o país la dic adu a mili a y domina-
ba en la egión la doc ina de segu idad nacional.
An es de la segunda mi ad del siglo XX se dec e a on es no ma i as
que abo da on la cues ión mig a o ia: el Dec e o Sup emo de Ex anje ía
de 1938, el Dec e o Legisla i o de Ex anje ía en 1940 y el Dec e o Legisla i o
de Ex anje ía de 1947. Es en es e pe iodo cuando se c is alizó el en oque
de con ol y segu idad en la polí ica mig a o ia ecua o iana. Hay algunos
da os de las p opias no ma i as, así como de la nue a ins i ucionalidad
que se empezó a es ablece que con i man lo señalado. Po ejemplo, es
en es a época que se c ea la O icina de Es adís icas, que enía como in el
con ol y moni o eo de la población ex anje a, sob e odo de aquellos que
ue on clasi icados como “no deseables”. Como se obse a en la siguien e
g á ica, después de la población colombiana (26,84%) que his ó icamen e
siemp e ha sido la más nume osa en Ecuado , llama la a ención que en
segundo pues o apa ecen los chinos (10,99%), seguido de alemanes (8,04%)
i alianos (7,87%) y pe uanos (6,80%).
Población ex anje os según nacionalidad con pe miso de domicilio. 1938
Fuen e: O icina de es adís icas. Di ección de Inmig ación y Ex anje ía (1938).
Elabo ación: el au o .
320 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Pa a A aujo y Eguigu en (2009), a pa i del año 2000 se consolida
una ins i ucionalidad enca gada de las polí icas hacia los ecua o ianos
en el ex e io y se empieza a pone én asis en el ema de los de echos
de los mig an es y las polí icas de ínculo.72 Hay que señala que el nue-
o i mo que adquie en los asun os mig a o ios iene es echa elación,
con ci cuns ancias in e nas, como ue la es ampida mig a o ia, pe o
ambién po el impulso que cob a el ema a ni el egional y mundial.
Cie os sucesos o e en os nacionales (es ampida mig a o ia) e in e -
nacionales (a en ados del 11S en Es ados Unidos o 11M en España), son
los que ambién en an en juego al momen o de de ini el en oque de la
polí ica mig a o ia.73
Como señala Eguigu en (2011), la p o ección y el con ol ue on las
endencias gene ales más ele an es desde las cuales se abo da el ema
de la mig ación en el legisla i o en el pe iodo 1998-2007. Los p incipa-
les emas a ados ue on el á ico ilegal de mig an es (pa a penaliza
como deli o el denominado “coyo e ismo”), la p o ección a emig an es
ecua o ianos y la en ada y esidencia de ex anje os en e i o io na-
cional. Como ace adamen e señala la au o a, en es e pe íodo se e la
con luencia de los emas de p o ección y con ol a mig an es y sob e
es e úl imo en oque plan ea que “[…] el e ue zo de medidas de con ol
en el país esponde, po lo menos en pa e, a la in luencia del nue o
ono en la polí ica mig a o ia es adounidense” (Eguigu en, 2011, p. 61).74
A ni el egional, a inicio del nue o siglo se con o ma la p ime-
a Con e encia Sudame icana sob e Mig aciones (csm), ealizada en
72 No es á de más esal a que en es e pe iodo de inicios del nue o siglo encon amos ambién
un inc emen o conside able de los lujos inmig a o ios, sob e odo p o enien es de Colombia,
como e ec o de la pues a en ma cha del denominado Plan Colombia.
73 En el ámbi o in e nacional es os dos sucesos lo que hicie on ue acele a y e o za los
con oles on e izos que ya se enían aplicando an o en la Unión Eu opea como en Es ados
Unidos y se expandie on a lo la go del globo.
74 Resul a in e esan e esal a que en e 1979-1998 se elabo a on ocho p oyec os de ley. La
p ime a e o ma a la ley de 1971 se da 27 años después, en 1998. En el pe íodo de mayo es ampida
mig a o ia, 1998-2002, se elabo a on ece p oyec os de ley y, en e el 2003-2007, diecisie e más.
En o al se cons uye on ein a p oyec os de ley en ma e ia mig a o ia en una década. En es e
pe iodo, 2004-2005, se ap ueba la codi icación de las leyes de mig ación y ex anje ía de 1971
(Eguigu en 2011: 57-67).

Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 321
Buenos Ai es el 18 y 19 de mayo de 2000, con la p esencia de ep esen-
an es de 10 países de la egión (a pa i de esa echa se iene desa o-
llando odos los años, a excepción del 2005), y a ni el de la Comunidad
Andina de Naciones (can) se elabo an las p incipales decisiones en ma-
e ia mig a o ia, ales como: zona de In eg ación F on e iza (Decisión
501); Cen os Binacionales de A ención en F on e a (Decisión 502); e-
conocimien o de documen os nacionales de iden i icación (Decisión
503) y c eación del pasapo e andino (Decisión 504), odas las deci-
siones omadas en el año 2001. Pos e io men e, en 2003, se elabo a y
ap ueba el Ins umen o Andino de Mig ación labo al (Decisión 545) y
el Mecanismo Andino de Coope ación en ma e ia de Asis encia y p o-
ección Consula y asun os Mig a o ios (Decisión 548) y, un año des-
pués, el Ins umen o Andino de Segu idad Social (Decisión 583) y el de
Segu idad y Salud en el T abajo (Decisión 584).75 Adicionalmen e, hay
que esal a que en el año 2002 Ecuado se adhie e a la Con ención
In e nacional sob e la p o ección de los de echos de odos los abaja-
do es mig a o ios y de sus amilia es, p incipal ins umen o ju ídico
in e nacional en la ma e ia. Así como a ines de los ein a su puso las
bases pa a el en oque de segu idad, es a inicios del nue o siglo cuando
se empieza a asen a el en oque de de echos.
Es e en oque de de echos es e omado con ue za desde el nue o
espacio de in eg ación egional que es unasu , donde se empieza a e
a los mig an es no como abajado es o mano de ob a, sino como ciu-
dadanos, ciudadanos su ame icanos c eando un g upo de abajo so-
b e el ema, elabo ando un ma co concep ual sob e dicha ca ego ía e
impulsando un acue do de Residencia que pe mi a la lib e mo ilidad
y acilidades de esidencia in a egional pa a los ciudadanos de la
unión, poniendo en p ime plano los de echos a mig a , ci cula , esi-
di , es udia , abaja , segu idad social, pa icipación polí ica en e los
p incipales (Ramí ez, 2016).
75 Pa a un análisis de allado sob e mig ación y CAN e Ramí ez y Es é ez (2012). Sob e la
CSM, e Ramí ez y Al a o (2010).
322 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Vol iendo al ámbi o nacional, pa a la con ienda elec o al de inales
de 2006, el Mo imien o Alianza País –que pos e io men e gana a las
elecciones– coloca en su p opues a de gobie no los emas mig a o ios.
Si us ed lee aquel co o ex o (Alianza País, 2006) puede e con cla i-
dad que es ahí donde se ma có la hoja de u a que se ha enido ejecu an-
do y que cons i uye una p opues a basada en el espe o de los De echos
Humanos de los mig an es, sob e odo el de echo a mig a , pe o am-
bién a no mig a ; el conside a que no exis en se es humanos ilegales;
el deseo de impulsa una ciudadanía sup anacional, la pa icipación
elec o al, el comba e a los coyo es y p es amis as, y inalmen e el im-
pulso a una polí ica de e o no, en e o os pos ulados.
Poco iempo después, el p esiden e elec o Ra ael Co ea Delgado,
en su discu so de posesión del 15 de ene o de 2007, se e ie e a los mi-
g an es como «la quin a egión», y empieza a da señales cla as desde el
gobie no de in eg a a la diáspo a en el p oyec o polí ico que a ancaba.
Pa a el p esiden e Co ea, la mig ación es la agedia que ejempli ica el
acaso del modelo neolibe al, que obligó a cien os de miles de ecua o-
ianos no solo a que abandona an el país, sino a que lo sos u ie an con
el en ío de las emesas:
Sin duda el mayo acaso del modelo neolibe al y la consiguien e des ucción
del empleo, ha sido la mig ación […]. Los exiliados de la pob eza en nues o
país, suman millones, y, pa adójicamen e son quienes, con el sudo de su en-
e, han man enido i a la economía a a és del en ío de emesas, mien as
los p i ilegiados despachaban el dine o hacia el ex e io […]. Que a odos les
quede cla o: a es e país lo man ienen los pob es (Discu so de posesión, 15 de
ene o de 2007).
Es a pa i del gobie no de Co ea cuando se p oducen las más im-
po an es up u as en polí ica mig a o ia, inco po ando, no sin com-
plicaciones ni ensiones, los emas mig a o ios no solo como agenda
gube namen al, sino como polí ica de Es ado. Dos meses después de
la posesión el gobie no de Co ea, se c ea la Sec e a ía Nacional del
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 323
Mig an e (senami), median e Dec e o Ejecu i o No. 150, del 12 de ma -
zo del 2007. Dicha en idad –con ango de minis e io y adsc i a a la p e-
sidencia de la epública– enía como obje i o la “de inición, ges ión y
ejecución de las polí icas mig a o ias, den o y ue a del e i o io na-
cional en coo dinación con el Minis e io de Relaciones Ex e io es, en-
caminadas al desa ollo humano de odos sus ac o es, que se i á de
enlace en las acciones de a ención, p o ección y desa ollo del mig an-
e, con o me a los obje i os del Es ado ecua o iano” (Dec e o Ejecu i o
No. 150).76
En diciemb e de 2007 se p esen a el Plan Nacional de Desa ollo
Humano de las Mig aciones (2007-2010), donde quedan de inidos los
lineamien os mac o de la polí ica mig a o ia: de echos, ínculo, e-
o no, desa ollo e in e cul u alidad.77 En odo plan así, como en las
agendas gube namen ales que se elabo an, se obse an di e en es
en oques y pe spec i as eó icas que e lejan los di e en es discu -
sos o iciales y pos u as polí icas con e e encia a un de e minado
ema. Como plan ea Domenech (2007), la idea de “agendas” (y de pla-
nes, añadi ía) hace e e encia a “cosas que se han de hace ”, de ahí su
ca ác e p ospec i o. En es e sen ido hay que en ende a las agendas y
planes como ins umen os polí icos que ma can unos lineamien os, un
ho izon e de sen idos y una ca a de na egación hacia dónde di igi la
polí ica pública, en es e caso, en ma e ia de mig ación.
Al lee con de enimien o dicho Plan son a ios los elemen os que
se plasman desde la in oducción, pasando po los p incipios é icos
o ien ado es, los obje i os, polí icas y me as que es necesa io esal a ,
ales como: cons i ui se en un documen o de polí ica mig a o ia que,
de mane a on al, a aca las mi adas secu i is as en el manejo de la mi-
g ación a ni el global; econoce que el p incipio ec o de la polí ica
76 Pos e io men e se elabo ó o o Dec e o Ejecu i o que señalaba que es compe encia
de la Senami “la a ención a los mig an es, den o y ue a del e i o io nacional, inclusi e el
es ablecimien o de Cen os de A ención In eg al a Mig an es” (Dec e o No. 802, de 17 de ma zo
de 2007).
77 Lineamien os que uno puede lee en los 5 obje i os que queda on plasmados en el Plan.
324 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
pública se undamen a en los de echos, sob e odo de los abajado es
mig an es (como un elemen o que ca ac e iza a los gobie nos socialis-
as y p og esis as); y coloca y econoce –po p ime a ez en un do-
cumen o gube namen al– el en oque y el é mino “ ansnacional”, al
plan ea como polí ica “apoya la consolidación de amilias ansna-
cionales” y como es a egia el “apoyo al o alecimien o y c eación de
los ínculos ansnacionales amilia es”,78 u ilizando y omen ando el
acceso a in e ne .
Es e en oque y a ios elemen os del Plan pos e io men e queda-
on asen ados en la Cons i ución de la República del Ecuado (2008),
en el Plan Nacional pa a el Buen Vi i (2009-2013 y 2013-2017), en la
nue a polí ica consula (2009) y en la Agenda Nacional de Igualdad de
Mo ilidad Humana (2013-2017). Todas es as agendas mac o de la polí-
ica mig a o ia con ienen un cla o en oque de de echos. Como señala
He e a (2011, p. 187), “en la p opues a de Mo imien o País sí apa ecen
up u as impo an es pues se empieza a dibuja una imagen de los mi-
g an es como ac o es del p oyec o de cambio”. Sob e odo, la au o a
alude a es aspec os: pa icipación polí ica, a ención consula y de e-
chos labo ales de los mig an es.
Haciendo una sue e de sín esis c onológica, podemos a i ma que
el en oque de de echos apa ece en escena a inales de los no en a, co-
b a impulso a inicios del nue o siglo y llega a su apogeo en los p ime-
os años de la Re olución Ciudadana, en el pe íodo comp endido en e
2007 y 2009, y su pun o máximo es en la Cons i ución de Mon ec is i,
donde se plasma on una se ie de p incipios y a ículos que cambian
adicalmen e el en oque dominan e en el a amien o del ema que se
enía desa ollando en el país.
E ec i amen e es en la Cons i ución de Mon ec is i que se es ipu-
la on a ios de echos en el ámbi o polí ico, social, labo al y económico
78 En es a di ección, He e a señala que en es e documen o exis e o a isión sob e el
a amien o de emas amilia es al econoce que el Plan es á “más cen ado en los ínculos
en e amilias que en la desin eg ación, y que econoce la exis encia, ela i amen e no malizada
de la amilia ansnacional” (He e a, 2011: 197).
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 325
pa a las pe sonas en mo ilidad, bajo el p incipio de la ciudadanía uni-
e sal, lib e mo ilidad y de echo a mig a .79
Pos e io a la Cons i ución se ha a ado de a e iza el manda o de
Mon ec is i, no sin complicaciones ni ensiones, en p og amas y p o-
yec os a a o de las pe sonas en mo ilidad. En un p ime momen o ue
la senami, quien en a izó en p og amas de e o no pa a ecua o ianos,
c eando el P og ama Cucayo (que o o gaba capi al semilla pa a in e -
sión p oduc i as de mig an es e o nados) o el P og ama de Menaje de
casa (exone ación de pago de impues os de aduana pa a ae los a -
e ac os del hoga y abajo), po nomb a dos ejemplos de p og amas
que u ie on mucho eco mediá ico pe o pocos esul ados e ec i os con-
c e os.
En es a p ime a e apa pos-cons i uyen e se ealiza on log os con-
c e os en ma e ia de de echos pa a pe sonas an o inmig an es como
emig an es. En el caso de los inmig an es, la cancille ía del Ecuado
decide, en el 2009, ealiza un egis o ampliado pa a pe sonas con ne-
cesidad de p o ección in e nacional. En dicho egis o que du ó en e
el 2009 y 2010 se o o gó el es a u o de e ugiado a unas 32.000 pe sonas
ap oximadamen e, p ác icamen e la mi ad de los e ugiados econoci-
dos hoy en día en el Ecuado , la mayo ía de nacionalidad colombiana.80
Todo es o en un con ex o en el cual se habían o o las elaciones diplo-
má icas con Colombia, a aíz de los sucesos de Angos u a de ma zo del
2008.
En el caso de los emig an es, un ema de pa icula impo ancia lo
cons i uye el o o gamien o de de echos polí icos. Desde el 2006 en que
los ecua o ianos en el ex e io pudie on o a , se ealiza on b igadas
pa a empad ona a la gen e, así como se ins ala on mesas elec o ales
en las p incipales ciudades del ex e io donde adican los ecua o ia-
nos pa a que puedan eje ce su de echo al o o. Los ecua o ianos en el
ex e io han pa icipado en 6 p ocesos elec o ales has a el 2013, an o
79 Pa a un análisis de allado sob e la cons i ución y la mig ación, e Ramí ez (2015).
80 Exis en ap oximadamen e 60.000 e ugiados econocidos en Ecuado has a inales del 2015.

326 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
pa a elegi p esiden e, icep esiden e, asambleís as ep esen an es en
el ex e io , consul as popula es y e e éndum. En las úl imas eleccio-
nes del 2013 se empad ona on 251.121 pe sonas y o a on 133.045 en
45 países y 99 ciudades en odo el mundo (Ramí ez, 2013). Es o incluye
un cla o ejemplo de inclusión y de echos polí icos pa a las pe sonas en
mo ilidad.81
En la segunda e apa, a pa i del 2013, se decide ans o ma la se-
nami en Viceminis e io de Mo ilidad Humana den o de la Cancille ía
del Ecuado ,82 o o gándole la ec o ía a la polí ica mig a o ia nacional.
Una de las p ime as acciones del laman e iceminis e io ue con inua
con el p oceso de mejo amien o y simpli icación de se icios que ya se
enían dando desde el á ea consula desde el 2012, al implemen a un
nue o modelo de ges ión que se basaba en las ideas de diplomacia ciu-
dadana. Uno de los p ime os p og amas que lanza el nue o iceminis-
e io es el P og ama de Consulados Vi uales pa a o ece a ios se i-
cio on line y a a és de se icio ele ónico.
Adicionalmen e, la Cancille ía apoyó en dos en es muy complica-
dos que u ie on que pasa los emig an es en Eu opa. Po un lado, en
España, donde el gobie no p es ó la ayuda necesa ia pa a el caso de las
hipo ecas, con el in de que los compa io as no pie dan sus ‘pisos’ que
habían comp ado. El gobie no ecua o iano implemen ó desde el 2012
el p og ama de asis encia legal hipo eca ia, el cual posibili ó que 2.100
amilias ecua o ianas adicadas en España no pe die an sus i iendas
(da os has a ene o 2016). Po o o lado, en I alia, el Gobie no ecua o ia-
no ambién b indó oda la ayuda ju ídica en el denominado caso de las
“mad es de Géno a”, cuando se de ec ó, desde el 2009, que a a ias com-
pa io as, casadas con i alianos y ecua o ianos, se les había sepa ado de
81 Vale la pena señala que ambién po manda o Cons i ucional los ex anje os adicados en
el país pueden o a . En las úl imas elecciones municipales 82.130 inmig an es cons aban en el
pad ón elec o al.
82 Dec e o ejecu i o Nº 20: “T ans ó mese la Sec e a ía Nacional del Mig an e en
Viceminis e io de Mo ilidad Humana e inco pó eselo en la es uc u a adminis a i a del
Minis e io de Relaciones Ex e io es, Come cio e In eg ación, con odas las compe encias,
esponsabilidades, a ibuciones, an es de la expedición de es e Dec e o Ejecu i o” (a ículo 1).
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 327
sus hijos e hijas y en egado a los Se icios Sociales I alianos. En el 2015,
de 59 casos en los cuales ue on a endidos po abogados con a ados
po el Gobie no ecua o iano o po el Ins i u o de Pedagogía Familia
(inpe ), en 24 de ellos ue on solucionados po los equipos de abogados
de los consulados, 6 po el inpe (Wong, 2016).83
Y en el campo de la inmig ación, a pa i del 2014 se empieza a o o -
ga esidencias a ciudadanos su ame icanos esiden es en el país, am-
pa ados en el Acue do de Residencia Me cosu . En ap oximadamen e
dos años se en egan 25.000 esidencias, una ez más sob e odo a co-
lombianos y colombianas, que i ían en el país, la mayo ía ‘sin papeles’.
Como se obse a, el a iculado de la Cons i ución, así como el co -
pus de las p incipales agendas de la mac o polí ica que ue on diseña-
das a pa i de un en oque que p ime los de echos pa a los mig an es,
se adujo en muchos casos en p og amas, p oyec os y se icios a a o
de las pe sonas en mo ilidad. El Ecuado ha sido econocido a ni el in-
e nacional como un país que apos ó a o a mi ada en la polí ica mig a-
o ia, poniendo po delan e las necesidades de las pe sonas.
Sin emba go, el a e izaje y conc eción en es a ma e ia con una
mi ada de de echos se ha is o obs aculizada po cie os ac o es gu-
be namen ales y po la p opia sociedad ci il que siguen pensando en
la mig ación, sob e odo en los inmig an es, desde una pe spec i a de
con ol y segu idad, negando de echos elemen ales pa a las pe sonas
en mo ilidad.84
83 En e el año 2014 y 2015 se egis a on 215 casos de meno es ecua o ianos alejados de sus
amilias o en con lic o con los se icios sociales i alianos.
84 Según un ecien e es udio de opinión (Zepeda, e . al. 2015), el 92.8% de los encues ados
espondió a a o de aumen en los con oles on e izos; un imp esionan e 73.3% se mos ó a
a o de “depo a los a su país de o igen”; un po cen aje impo an e (36,8%) es á muy de acue do
y algo de acue do en “cons ui mu os en las on e as” e inclusi e un de echo elemen al, como
lo es el de echo al abajo, negado a las pe sonas inmig an es en condición i egula po el 61.9%
de quienes espondie on al sondeo.
328 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
4.- Cie e: up u as, ensiones, con inuidades y desa íos
En un a ículo, Co ea (2012) señalaba que: “la Cons i ución nos aza un
ho izon e, pe o no esuel e los p oblemas del país de modo au omá ico es
un pun o de pa ida y no de llegada como c ee cie a izquie da dogmá i-
ca que piensa que oda la ece a del cambio y la elicidad es á cons i ui-
da en las páginas del ex o y que solo alcanza con aplica lo esc i o […].
La polí ica no desapa ece ni se licua en un ex o cons i ucional” (Co ea,
2012, p. 87).
E ec i amen e, la apa ición en la Ca a Magna de un a iculado en
ma e ia de mo ilidad humana que inco po a de o ma con unden e un
en oque de de echos, no hace que desapa ezca el en oque de con ol y
segu idad que his ó icamen e ha enido el Es ado ecua o iano y que es
apoyado po una pa e mayo i a ia de la sociedad ecua o iana. Va ios
au o es, de mane a simple y ap esu ada, han señalado con adicciones,
pa adojas, y has a han ildado de “esquizo énica” la polí ica igen e:
Luego de más de es años de habe sido ap obada la Cons i ución, se man-
iene desde la polí ica mig a o ia una sue e de esquizo enia; po una pa e,
los p incipios cons i ucionales endien es a ga an iza los de echos de las
pe sonas en mo ilidad y, po o a, una se ie de medidas es ic i as y c imi-
nalizado as de las pe sonas mig an es (A cen ales, 2011, p. 115).
Po lo an o, podemos señala que las espues as del Es ado ecua o iano en
o no a la emá ica de mo ilidad humana es án guiadas en cie os aspec os y
momen os po una isión de de echos, y en o os po una concepción que aso-
cia mig aciones y mig an es con insegu idad y c iminalidad (Ruiz, 2012, p. 25).
P ime o, en el discu so o icial sob e mig ación se aboga po la de ensa de
los De echos Humanos en gene al y se busca p o ege los de echos de los
mig an es en el ex e io . Sin emba go, en e a los asun os inculados con la
inmig ación, sob e odo on e iza de Colombia, la polí ica mig a o ia y el dis-
cu so o icial se enma can en un en oque secu i is a (Ma gue i is, 2011, p. 210).
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 329
Las conclusiones a las que llegan los es udios ci ados, demues an
lo pelig oso de hace análisis sinc ónicos, diagnós icos ápidos o ensa-
yos conje u ales sin mayo igu osidad me odológica. Sin que e in ali-
da los es udios de las ciencias sociales que se en ocan en un momen o
o caso pa icula , el p oblema no es solo la al a de mi ada his ó ica,
sino ambién es uc u al, ya que se suele cae en lec u as solipsis as
( eniendo como obje o de análisis la polí ica mig a o ia, un p og ama
especí ico), sin conside a , po ejemplo, el con ex o de las elaciones
in e nacionales, la geopolí ica global, o sin analiza el con ex o polí ico
nacional, ni los escena ios ins i ucionales nue os y en ede inición.
De igual mane a hay una mi ada casi ingenua de la polí ica al seña-
la ei e a i amen e que la Cons i ución o o ga de echos a las pe sonas
en mo ilidad, pe o anscu idos algunos años en la pe sis encia de
p ác icas a en a o ias po pa e del Es ado ecua o iano (que las hay),
como si po a e de magia lo dispues o en la Ca a Magna se debie a
aslada a la ealidad ipso ac o.
Po el con a io nues a esis se basa en en ende los ‘complejos
es uc u ales’ (Rosebe y, 2002) a pa i de una mi ada de los ciclos
la gos, las es uc u as sociales y los ma cos his ó ico polí icos, lega-
les y económicos. Así, hay que en ende que el en oque secu i is a de
la polí ica mig a o ia del Es ado ecua o iano iene más de 70 años,
iempo en el cual se ha p oducido un la go p oceso de sedimen ación,
y sob e odo que, siguiendo a Akhil Gup a (2006), hay que ompe con
la idea del Es ado como una en idad unida y cohe en e, pa a consi-
de a lo como un enómeno mul idimensional, con a ios ni eles bu-
oc á icos y je á quicos que en an en con lic o y albe gan ensiones
en e sí.
En el in e io del Es ado hay una desigual dis ibución del pode ,
lo que p e ie o denomina “con igu aciones polí icas”, donde exis en
asime ías, he e ogeneidades y pode es en dispu a en e los ac o es
gube namen ales, quienes se en en an, negocian y cons uyen la po-
lí ica en escena ios cambian es. Solo desde es a pe spec i a podemos
en ende la con i encia de di e en es ipos de en oques en la polí ica
336 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
ubicándose en localizaciones iesgosas, ocupando e enos pa icula-
es de bajo cos o o en ando abie amen e en con lic o con los in e eses
inmobilia ios” (Alianza In e nacional de Habi an es, pág. 22, 2013).
Pa a es e in es que nos damos a a ea de analiza dos casos conc e-
os; po un lado la expe iencia que p esen a la Coo dinado a Nacional
de Á eas Ma ginadas de Gua emala (conapamg), una asociación que ha
dado sus luchas a lo la go del iempo, que a a és de es as mismas lu-
chas, es as ei indicaciones, a a és de huelgas de hamb e y de p esión
social, log a on que en el año 2012 en Gua emala se ap oba a el dec e o
núme o 9-2012, que dio ida a la Ley de Vi ienda. Sin emba go la lucha
es cons an e, día a día y no acabo con la apa ición de es a ley, muy po
el con a io han luchado con más ahínco en de ensa del de echo a la
i ienda, con el in de que, al y como lo mani ies a su ac ual p esiden-
a Ma ga i a Valenzuela en una en e is a que le ealizamos a inicios
del 2014, “Nues a isión es, al saca es a ley es pa a pode amino a
el dé ici habi acional y que odos los gua emal ecos y gua emal ecas
engan un luga digno donde i i , pa a c ea mejo es gua emal ecos y
gua emal ecas” (Valenzuela, 2014).
Po o o lado, hemos que ido inclui la si uación que se i e en el
p eca io conocido como “La Cuenca No e” en Gua a í de He edia en
Cos a Rica, comunidad con o mada mayo i a iamen e po mig an-
es nica agüenses que a iba on al país hace a ios años y que poco a
poco se han ido ins alando en es e luga , comp ando los anchos que
ya se encon aban cons uidos o le an ando sus p opios anchos que
han con o mado sus amilias y donde han nacidos sus hijos; muchos
niños que su en los mismos p ocesos condenables de disc iminación
que su ie on y con inúan su iendo sus pad es y sus mad es. Que han
sopo ado du an e muchos años desde la ma ginalidad las condiciones
de exclusión a las que se les some e, ya sea po la omisión o la inacción
de di e sas au o idades y o ganismos, a pesa del in en o comuni a io
de b inda una lucha en de ensa de sus de echos y la colabo ación de
o ganizaciones que han in en ado amino a las condiciones de exclu-
sión en las que se desen uel en sus habi an es. Condiciones que se

Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 337
asien an en la al a de ce eza sob e el e eno en el cual habi an y que
se encuen a a nomb e del Ins i u o Nacional de Vi ienda y U banismo
(i.n. .u), se inc emen an an e las di e sas amenazas de desalojo que su-
en de mane a cons an e y en e a los p oblemas de salub idad que se
p esen a en el luga , debido a que, al y como mani ies an los ecinos y
las ecinas de la Cuenca No e, un cen o come cial con inuo, un alma-
cén y un sec o de i iendas a ojan sus aguas neg as a una acequia que
c uza en medio del p eca io y que, con o me ha pasado el iempo, hay
ido inc emen ando su caudal.
Es e abajo no p e ende ap opia se de las oces excluidas, sino
que busca, a pa i de los diálogos con ellas, la cons ucción de sabe es
o os que desde es as expe iencias y desde es os conocimien os nega-
dos a lo la go de iempo pueden de ini los caminos a oma , al espec o
de sus si uaciones y pe spec i as.
Es po eso que inicialmen e debemos hace nos a ios cues iona-
mien os. No solo al espec o de los dos casos conc e os que p e endemos
analiza , sino desde cuales son las dinámicas a mayo escala que se desa-
ollan, que desembocan en la negación de de echos a es as poblaciones.
Po lo an o, in en amos abaja desde di e sas eo ías que nos
pueden da cie as luces al espec o, pe o no an eponiendo es as eo ías
a las i encias, a los apo es epis émicos gene ados desde la co idiani-
dad de la exclusión. Es po eso que buscamos la pa icipación ac i a de
los habi an es y las habi an es de es as comunidades pa a la cons uc-
ción de nue as nociones de De echos Humanos, en especial el de echo a
la i ienda a pa i de conocimien os o os, donde podamos da cuen a
de es as nociones desde las cons ucciones his ó ico-epis émicas de las
comunidades sin i ienda, desde las oces silenciadas sis émicamen e.
Me odologías pa icipa i as y conocimien os o os
Inicialmen e, al a a de esponde a la p egun a: ¿qué son los De e-
chos Humanos? o ¿qué en endemos po de echo a la i ienda? o ¿po
338 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
qué de echos an elemen ales como i ienda, salud, educación, son io-
len ados a is a y paciencia del es ado y de los o ganismos que deben
de ela po su cumplimien o?, es que nos damos a la a ea de analiza
es as dinámicas y de a a de en ende cómo se pe ciben los De echos
Humanos den o de las na a i as del consumo, den o la o e a y la de-
manda y los pos ulados del lib e me cado. De la misma mane a en que
nos cues ionamos ¿cómo debe ían ealmen e se en endidos los De e-
chos Humanos más allá de una lógica me can il? o ¿si de alguna mane a
los Es ados, las uni e sidades o las o ganizaciones in e nacionales,
escuchan las necesidades de las poblaciones excluidas an es de impone
isiones pa icula es de lo que son los De echos Humanos y las solucio-
nes an e la iolación de los mismos? es que en endemos que a a de
explica el p oblema del de echo a la i ienda y el p oblema en o no a
los De echos Humanos en gene al; no lo podemos abo da únicamen e
pensando en bases eó icas o ju ídicas emanadas desde los ó denes he-
gemónicos.
An e los cues ionamien os que nos hemos enido plan eando su ge
la necesidad de un plan eamien o me odológico que se undamen a
en lo que se ha denominado como una eo ía impu a de los De echos
Humanos, y es que al como mani ies a el D . Juan Gómez Meza (2013):
Es a impu eza pa e de conoce y econoce las co po alidades de los di e en-
es suje os de De echos Humanos desde la ealidad co po al, como la espues-
a no ma i a a un conjun o de necesidades y expec a i as que p e endemos
sa is ace . Asimismo, es una iloso ía que es á siemp e y en odo momen o
some ida a los a a a es del iempo, is o como la posibilidad de cambio y
ans o mación de lo eal. Es una iloso ía de la al e idad, o, lo que es lo mismo,
de la di e encia y de la plu alidad. Finalmen e, iloso ía que oma en cuen a
el espacio, el con ex o ísico y simbólico mundano al que hemos sido «a o-
jados» –quizá a o unadamen e– sin compasión. (Gómez Meza, pág.5, 2013).
Teniendo en cuen a es o, es po lo que hemos decidido u iliza
di e en es ca ego ías sob e las cuales se ha decidido abaja . Sin em-
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 339
ba go, es as ca ego ías no se o ja on de mane a p e ia al abajo con
las comunidades, y omando en cuen a lo que ase e a I ene Vasilachis
(2013) al deci que debemos:
“E i a el empleo de ca ego ías p e ias que impidan cap a la in eg idad y
la complejidad de las pe sonas (Fishe , 2005, pág.444). Explici a los pun os
ele an es pa a los pa icipan es con e sacionales ansc i as en el co pus,
en luga de ecu i a p esuposiciones y a de iniciones eó icas concep ua-
les inculadas con el ema de in es igación (Pome an z y Feh , 1997, pág. 66;
Po e , 1999, pág. 158; Bedna eck, 2006, pág. 638). Segui pues, el camino in-
duc i o e in en a cap a la expe iencia humana del en e is ado, a la cual
solo él iene acceso. Da e idencia de sus signi icados pe sonales, de sus “ e -
dade as na a i as”, que apelan a nue os c i e ios de alidez y que di ie en
de las “ e dades his ó icas” (Polkingho ne, 2007, págs. 475 y 479)” (Vasilachis
de Gialdino, p. 219, 2013).
A pa i de los an e io es cues ionamien os y el apo e de I ene
Vasilachis y Juan Gómez Meza es cuando empezamos nues o análisis
desde las pe spec i as de las eo ías c í icas de los De echos Humanos,
desde una posición que encuen a, en las luchas sociales, la cons uc-
ción de lo que se pod ían llama de echos, y en endiendo los apo es que
su gen desde las comunidades excluidas y negadas epis émicamen e.
Una eo ía que ponemos en diálogo con las p opues a de las epis emolo-
gías del su de Boa en u a de Souza San os, y la necesidad de pensa los
De echos Humanos más allá del “pensamien o abismal”, en endiendo
que las acciones sociales “desde abajo” (He e a Flo es, p.12, 2008) son
las que nos pueden lle a a en ende es as dinámicas, donde la exclusión
se hace isible y el g i o no se queda a o ado en la ga gan a.
Aunado a es o, inco po amos una es a egia me odológica ampa-
ada en la In es igación Acción Pa icipa i a (i.a.p), desde los pos u-
lados de O lando Fals Bo da, de una me odología que desa olla á la
acción y la pa icipación, pe o no desde sabe es cen ados en la aca-
demia solamen e, sino en un diálogo de e dade a pa icipación con
340 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
los conocimien os de las pe sonas ajenas a la academia y miemb os de
las comunidades. Tal y como lo deja en mani ies o en uno de sus ex os,
al e e i se a los inicios de la i.a.p.: “Es u imos dispues os a cues io-
na los me a- ela os de moda, como el libe alismo y el desa ollismo:
Desca amos nues a je ga especializada con el in de comunica nos
con el lenguaje co idiano y has a con o mas de mul imedia. Y ensaya-
mos p ocedimien os de cognición, como hace in es igación colec i a y
con g upos locales con el p opósi o de suminis a les bases pa a gana
pode ” (Fals-Bo da, p.4, 1999), pos u as que concue dan de mane a e i-
den e con las p oposiciones de Paulo F ei e, quien mani es aba en su
“Pedagogía del op imido” (1970) que:
Dicha in es igación implica necesa iamen e una me odología que no puede
con adeci la dialogicidad de la educación libe ado a. De ahí que es a sea
igualmen e dialógica. De ahí que, concienciado a ambién, p opo cione, al
mismo iempo, la ap ehensión de “ emas gene ado es” y la oma de concien-
cia de los indi iduos en o no a ellos mismos. […]. Es a es la azón po la cual
(en o ma cohe en e con la inalidad libe ado a de la educación dialógica)
no se a a de ene en los homb es el obje o de la in es igación, cuyo suje o
se ia el in es igado . Lo que se p e ende in es iga , ealmen e, no son los
homb es, como si uesen piezas ana ómicas, sino su pensamien o-lenguaje
e e ido a la ealidad, los ni eles de pe cepción sob e es a ealidad, y su isión
del mundo, mundo en el cual se encuen an en uel os sus emas gene ado es
(F ei e, p.79-80, 1970).
Den o de es os diálogos y p opues as, hemos encon ado en la
opción que plan ea Pa icia Bo e o, denominada In es igación Acción
Colec i a; una p opues a bas an e aco de a lo que hemos enido desa-
ollando, la au o a plan ea que:
La IAC se p opone como escena io de cons ucción colec i a del conocimien-
o, la cual pa e de las dignidades y ue zas de las comunidades negadas his-
ó icamen e de una gene ación a o a pe o que han man enido p ocesos de
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 341
esis encias ances ales y popula es que han posibili ado man ene sus p ác-
icas del buen i i , his ó ica e in e -gene acionalmen e, a pa i de p ocesos
de solida idad, esis encias ecológicas, espi i uales, cul u ales y polí icas. De
es e modo, dichas p ác icas posibili an cons ui e e en es de ac uación, no
desde un debe se ; sino, más bien, desde sus o mas de e-exis encia; cono-
cimien os con ex uados y epis emologías de la di e sidad. La iac pa e de los
diálogos de sabe es, pe o a su ez, de las acciones polí icas p opues os desde y
con los mo imien os sociales quienes o ecen una al e na i a a las e siones
o iciales de la his o ia. (Bo e o, pág.32, 2012).
Siguiendo, de mane a consecuen e, las pos u as que hemos men-
cionado con an elación, es que pa imos desde el diálogo con las co-
munidades, con las muje es mig an es en la Cuenca No e y con las
pe sonas que con o man la aconapamg en Gua emala, p incipalmen e
con su p esiden a, Ma ga i a Valenzuela. Se desa olla on alle es, mi-
c o- alle es, en e is as, abajos con g upos ocales, odo es o ampa-
ado en la idea de una obse ación pa icipan e y den o de los ma cos
me odológicos de la in es igación acción pa icipa i a. Es a me odolo-
gía p e endía acen ua se en el desa ollo de diálogos pedagógicos in e -
comuni a ios, en la inicia i a de una educación en De echos Humanos,
pa iendo de la cons ucción comuni a ia y pa icula de nociones
o as sob e los de echos y sob e las acciones conc e as que se pueden
desa olla en su de ensa.
Sin emba go, ambién en endemos que pa a pode llega a las
acciones sociales conc e as, es necesa io ompe con las cadenas que
impone la acionalidad ins umen al, acompañada de o as acionali-
dades que deshumanizan y legi iman las condiciones de desigualdad:
la acionalidad capi alis a que impone al me cado como ins umen o,
como he amien a pa a la imposición del consumo y que educe las e-
laciones sociales a una me a ansacción come cial; una acionalidad
económica e icien e y sac i icial (Sánchez Rubio, 2008) que legi ima la
idea de que exis en pe sonas sob an es, se es sac i icables, aunado a
una acionalidad colonial que es ablece como na u al la dico omía de

342 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
supe io /in e io , que es ablece mé odos disc imina o ios a pa i de
la idea de aza y niega odo apo e epis émico a quien se en ienda como
un se in e io , un se colonizado, un se que no exis e. Es a idea de
aza no solo la en endemos desde la idea adicional que educe el a-
cismo a una idea de disc iminación, o p ejuicio de unos pocos, ampa-
ándose en un único ma cado como lo es el colo de la piel, sino que
en endemos el acismo desde una exp esión en la cual exis en múl i-
ples ma cado es, ya sea el eligioso, el iden i a io, el de géne o, en e
o os, así pues en endemos que “el acismo es una je a quía ins i ucio-
nal, es uc u al, de pode de supe io idad/in e io idad sob e la línea
de la humano” (G os oguel, ¿Qué en endemos po acismo?, 2014), en
las cuales exis en p ocesos, o p ac icas ins i ucionales que niegan la
humanidad del o o, o de la o a, que no encaja den o del a que ipo
idóneo, y en nues o caso en endemos es e a que ipo en la medida de
que el indi iduo pa icipe de las elaciones sociales de consumo, po
lo an o su incapacidad adquisi i a le educe a se un no-se que es in-
isible, que queda ubicado po debajo de la línea de lo humano y cuya
humanidad se pone en cues ión. Son aquellos indi iduos que son íc i-
mas del “escep icismo misan ópico” (Maldonado To es, p.136, 2007)
a quienes les es negada su exis encia al ubica los del lado no exis en e,
del lado negado, del lado in isible.
Po lo an o, en el econocimien o de esas expe iencias que se han
a ado de silencia , de esa humanidad que se ha a ado de cues io-
na , en con aposición a odas acionalidades he ede as de los u os
coloniales, es que po medio de es os diálogos que hemos mencionado,
su gen es ca ego ías, que son las que se p e ende u iliza de guía pa a
es e abajo; ca ego ías que su gie on de las expe iencias co idianas,
del boca a boca, del encuen o en e pa es; ca ego ías como la desigual-
dad, la i ienda digna y la dignidad humana, que p e endemos cons-
ui desde las expe iencias subje i as, pe o sin abandona los apo es
eó icos exis en es, desde donde p e endemos da les o o sus en o, un
sus en o que se in eg e de mane a equi a i a al sus en o empí ico gene-
ado desde las i encias pa icula es de las pe sonas y las comunidades
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 343
que han colabo ado de mane a co-in es iga i a.
Aho a bien, la u ilización de concep os como colonialidad del po-
de , colonialidad del sabe , colonialidad del se , nos se án de mucha
u ilidad a la ho a de que e en ende el p oblema de la i ienda digna.
La dignidad humana y la desigualdad den o de o as na a i as, den-
o de una pe spec i a que p e ende isibiliza los apo es epis émicos
y las his o ias locales que se enma can en medio de una sociedad que
legi ima, ideológicamen e y ilosó icamen e, la exclusión y que busca,
cada ez más, nue as o mas de legi ima la desigualdad, a pesa de se
una sociedad que p egona la igualdad, “que iene que in en a se nue-
as o mas de inclui pe o excluyendo” (Ri e a Cusicanqui, 2014). Es
aquí donde la acionalidad colonial se inc us a como un ge men den-
o de las subje i idades op imidas, donde el “colonialismo in e no”
(González Casano a, 2006) hace es agos en el se p opio del excluido
y de la excluida, donde “el colonialismo se con ie e en dominación”
(Ri e a Cusicanqui, 2014) y lle a a las poblaciones ma ginalizadas a una
acep ación esignada de su condición como un o den na u al es ableci-
do, que a su ez p oduce espacios p opios de exclusión (asen amien os
humanos, p eca ios) y gene a on e as in isibles, ep esen aciones
simbólicas que limi an el espacio donde pueden in en a se y donde se
pueden concebi como exis en es, a la pa de espacios que se encuen-
an ajenos a su condición y que les son negados en su ep esen ación y
posibilidad de habi a lo.
Es po eso que el desp endimien o colonial (Cha ajay, 2014) se
uel e un ac o necesa io den o de las dinámicas que han legi ima-
do la exclusión; se uel e un ac o necesa io que lle a a que el g i o
que se encuen a a o ado en la ga gan a de las poblaciones op imidas,
explo e y se haga la en e, se haga isible y se ap opie de la oz, de su
oz que ha sido his ó icamen e silenciada y que se ponga en diálogo
con o as na a i as, en un diálogo e dade o y ho izon al, donde sus
apo es epis émicos sean espe ados, donde su ealidad y su his o ia
sean los elemen os undan es den o de la cons ucción de es as nue-
as nociones de De echos Humanos; donde se es ablezca una plu i e -
344 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
salidad, en luga de una uni e salidad que busca impone nociones
pa icula es; donde podamos e lexiona ace ca de di e sas nociones
que pueden se en endidas den o de his o ias locales-pa icula es,
den o de elaciones sociales de exclusión que se susci an en nues o
en o no inmedia o y que po medio de una i upción in empes i a se
hacen isibles.
La pé dida de los De echos Humanos
en la sociedad de consumo
Aho a bien, en lo que espec a a la p es ación y p o ección e ec i a de
los De echos Humanos, encon amos di e sas limi aciones que impi-
den su desa ollo; limi aciones que se po encian a pa i de los llamados
P og amas de Ajus e Es uc u al y las medidas polí icas y económicas
impues as po el Fondo Mone a io In e nacional ( mi) y el Banco Mun-
dial (BM). Según mani ies a F anz Hinkelame , “las consecuencias de
la en ega del desa ollo la inoame icano al capi al ex anje o so oca-
on comple amen e la p opia polí ica de desa ollo” (Hinkelame , p.34
1990), consecuencias que se isibilizan en planos sociales de mane a
di ec a, donde la imposición de la acionalidad ins umen al impulsa
la “sus i ución de las sub enciones con obje i os sociales, po sub en-
ciones al sis ema inancie o” (Hinkelame , p.34 1990), y “el debili a-
mien o de las unciones sociales del es ado, incluyendo sus unciones
económicas e e idas al desa ollo” (Hinkelame , p.34 1990), además
de la p i a ización de di e sos de echos como lo son la educación, la i-
ienda o la salud, impulsada po las ins i uciones más ep esen a i as
de la acionalidad capi alis a.
Es as polí icas man ienen “a la pe i e ia en una posición subo dina-
da” (Cas o Gómez, San iago & G os oguel, Ramón, p.13 2007), posición
que ha desembocado en una disminución de las esponsabilidades del
es ado sob e la p o ección a los De echos Humanos más elemen ales,
es o debido a que es as imposiciones de los o ganismos in e nacionales
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 345
ha lle ado a una pe cepción me can ilis a de los De echos Humanos,
donde el es ado se ha con e ido en un espec ado más de la compe i-
i idad come cial, y los de echos se han en endido como p oduc os o
se icios suje os a la o e a y la demanda, o incluso como me as necesi-
dades sepa adas de lo que podemos en ende como dignidad humana y
más sí se en ienden es as necesidades como “una aspi ación que puede
se muy legi ima, pe o no necesa iamen e es á asociada a una obliga-
ción po pa e del es ado de cumpli la” (Fe nández Hasan, p.5, 2009) y,
po lo an o, se e disminuida la posibilidad de las poblaciones más ex-
cluidas de accede “a los bienes ma e iales e inma e iales exigibles pa a
i i con dignidad” (He e a Flo es, p.32, 2008), es o debido a que “en la
ac ualidad es el me cado el que es á imponiendo las eglas a los es ados
desde ins i uciones globales como el Fondo Mone a io In e nacional,
el Banco Mundial y, sob e odo, la O ganización Mundial de Come cio”
(He e a Flo es, p.19, 2008).
Aho a bien, podemos cues iona cómo, a pa i de lo an es mencio-
nado (y las polí icas de lib e me cado que se desp enden de es as inicia-
i as), los De echos Humanos son pe cibidos como se icios suje os a
las eglas de la o e a y la demanda, po lo cual las pe sonas que pueden
accede a es os se icios, a pa i del consumo de los mismos, son las
únicas que ienen de echo a ellos y po lo an o, aquellas pe sonas que
se en excluidas de es as dinámicas de consumo, po su condición so-
cio-económica, se en impedidos de los bene icios que gene an es os
de echos. “Todas las ace as de la exis encia humana, desde comp a
un au omó il a hace el amo , han ido siendo educidas al mis e ioso
mecanismo o e a-demanda-p ecio” (He e a Flo es, p.47, 2008), don-
de el se humano ha canjeado su condición de se humano po su condi-
ción de consumido . Al espec o, Da id Sánchez Rubio mani ies a que
“los se es humanos pasan a se clien es y consumido es, no impo ando
ninguna o a cualidad. Nues a iden idad queda ma cada po nues as
a je as de c édi o y po la capacidad de comp a odos los p oduc-
os que nos o ece el me cado” (Sánchez Rubio, p.4, 2008), po lo cual
aquellos indi iduos que se en ue a de es a dinámica, dejan de exis i ,
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se manipulado po la olun ad “supe io ” del que coloniza. Es a e sión im-
pe ialis a-colonialis a del conocimien o debe se supe ada po un ipo de
conocimien o democ á ico-emancipado , cuyo obje i o sea la implan ación
de elaciones de solida idad en e noso os y los o os; o, en o os é minos,
que ienda a cons ui elaciones de econocimien o en las que los o os sean
conside ados an suje os del conocimien o como lo somos noso os. (He e a
Flo es, p.96, 2008).
Den o de es a pe spec i a, es que es coinciden e lo que plan ea
la Alianza In e nacional de Habi an es, al plan ea di e sas alianzas
en pos de gene a conocimien os cons uidos socialmen e en diá-
logo abie o en e la academia y las comunidades, expe iencias que
se encuen an ma e ializadas en lo que han denominado como La
Uni e sidad Popula U bana (upu)
La Uni e sidad Popula U bana (upu) ha a o ecido es e abajo, cues ionan-
do el apo e adicional del sabe eli is a de la Academia y buscando un nue o
sabe ho izon al con los/as poblado es/as, a a és de un nue o mé odo que
alo a el encuen o de discu sos pa a co-p oduci nue os conocimien os. Se
a a de un mé odo pa a la p oducción colec i a de conocimien o cien í ico
que pe mi e pone en diálogo a in es igado es- eó icos-poblado es. El en-
cuen o discu si o es uno de los componen es de dicho mé odo, no como
es ancia me odológica pa a que el “suje o” in es igado subs aiga conoci-
mien os y sabe es del “obje o” de es udio, sino como condición necesa ia pa a
la p oducción colec i a de ales sabe es y conocimien os (Alianza In e nacio-
nal de Habi an es, p.5, 2013).
Es a mane a de en ende la gene ación de conocimien o y la a-
lo ación del mismo desde la expe iencia es la que se le an a como mé-
odo an e la sobe bia del conocimien o “especializado-academicis a”, y
an e la a ogancia mesiánica con la que, en ecu en es ocasiones, in-
g esa la Uni e sidad (Occiden alizada) a las comunidades, en especial a
aquellas que se encuen an en condiciones más ulne ables.

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