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Ciencias Sociales
y Polí icas
F ancisco Sie a Caballe o
Vicen e Ba agán Robles
Ja ie Mo eno Gál ez
(edi o es)
DERECHOS HUMANOS,
comunicación y luchas
po la dignidad
De echos Humanos, comunicación y luchas po la dignidad
De echos Humanos,
comunicación y luchas
po la dignidad
F ancisco Sie a Caballe o
Vicen e Ba agán Robles
Ja ie Mo eno Gál ez
(edi o es)
2018
1e a edición, Qui o: Ediciones CIESPAL, 2018
Colección: Ciencias Sociales y Polí icas, N° 3
N° de páginas: 362
Tamaño: 15, 5cm x 21cm
ISBN: 978-9978-55-178-3
© 2018, p ime a edición, CIESPAL
© 2018, F ancisco Sie a Caballe o, Vicen e Ba agán Robles y Ja ie Mo eno Gál ez
Ediciones CIESPAL
Cen o In e nacional de Es udios Supe io es
de Comunicación pa a Amé ica La ina
A . Diego de Almag o N32-133 y And ade Ma ín • Qui o, Ecuado
Telé onos: (593 2) 254 8011
www.ciespal.o g
h p://ediciones.ciespal.o g/
Equipo edi o ial
Coo dinación edi o ial
F ancesco Maniglio / Gab iel Giannone
Asis en e de edición
José Mo án
Re isión de ex o
Noemí Mi e / Ana Ma ía Cues a
Maque ación y diseño
A u o Cas añeda Ve a
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en su o alidad, econociendo su au o ía y sus ediciones an e io es.
SI572
Sie a Caballe o, F ancisco
Ba agán Robles, Vicen e
Mo eno Gál ez, Ja ie F ancisco
De echos Humanos, comunicación y luchas po la dignidad / Sie a Caballe o, F ancisco; Ba agán
Robles, Vicen e y Mo eno Gál ez, Ja ie F ancisco (eds.). Qui o: Ediciones CIESPAL, 2018
1. CIENCIAS SOCIALES 2. POLÍTICA 3. DERECHOS HUMANOS 4. ESTADO 5. COMUNICACIÓN I. Tí ulo II. Au o
De echos Humanos, comunicación y luchas po la dignidad 7
Índice
9 In oducción
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica
17 Con e encia Magis al: Los De echos Humanos
como espacios de lucha
F ançois Hou a
29 De echos Humanos en Amé ica La ina
como desa ío en los p ocesos de in eg ación egional
Helio Galla do.
43 Agendas de lucha de los mo imien os
sociales, al e na i as
Rodol o Meoño So o
Comunicación y De echos Humanos
75 Comunicación, De echos Humanos
y cul u a emancipado a
F ancisco Sie a Caballe o
99 Pensa el de echo a la comunicación desde
una eo ía c í ica emancipado a
Vicen e Ba agán y Jesús Abellán
117 El de echo a la comunicación en la sociedad
de la in o mación: una ede inición de la agenda
de las polí icas públicas
F ancisco Ja ie Mo eno Gál ez
143 De echo a la comunicación, es uc u as de mediación
y cons ucción social de la ealidad. El apo e al de echo
de las edes de medios comuni a ios en Amé ica La ina
en las egulaciones del siglo xxi
Juan Ramos Ma ín
8 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
185 Mucho más que sin ines de luc o. Una mi ada his ó ica
sob e las e ien es de comunicación popula
en Amé ica La ina
Daniel Badenes
207 El a e de la his o ie a como he amien a me odológica
de la educación en y pa a los De echos Humanos,
la democ acia y el es ado de de echo
Danilo Caicedo Tapia
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia como base
de la ins i ucionalidad pública en De echos Humanos
en el Me cosu
237 Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia como base
de la ins i ucionalidad pública en De echos Humanos
en el Me cosu
Paulo Ab ão Pi es Júnio y Paula Rod iguez Pa inós
261 Jus icia de T ansición y Comisiones de la Ve dad
en La inoamé ica: uncionamien o, esul ados
y cumplimien o de ecomendaciones
Ca ol P one e Manuel Gánda a Ca ballido
305 El en oque de De echos Humanos y la hospi alidad
en ma e ia mig a o ia: una mi ada his ó ica
de la polí ica mig a o ia en el Es ado ecua o iano
Jacques P. Ramí ez G.
335 De la i ienda como de echo humano a la i ienda me cancía:
las expe iencias en la Cuenca No e en Gua a í de He edia
en Cos a Rica y con la aconapamg en Gua emala
Es eban And és Aguila Ramí ez
De echos Humanos, comunicación y luchas po la dignidad 9
In oducción
F ancisco Sie a Caballe o
Dicen aquí que los más an iguos dicen que o os más an e io es dije on que los
más p ime os de es as ie as enían ap ecio po la igu a del ca acol. Dicen
que dicen que decían que el ca acol ep esen a el en a se al co azón, que así
le decían los más p ime os al conocimien o. Y dicen que dicen que decían que el
ca acol ambién ep esen a el sali del co azón pa a anda el mundo, que así
llama on los p ime os a la ida. Y no solo: Dicen que decían que con el ca acol se
llamaba al colec i o pa a que la palab a ue a de uno a o o y nacie a el acue -
do. Y ambién dicen que dicen que decían que el ca acol e a ayuda pa a que el
oído escucha a incluso la palab a lejana.
Subcomandan e Ma cos
La mundialización y con e gencia global de la economía y la cul u a
en el nue o sis ema de elaciones in e nacionales y la eo ganización
geopolí ica de la es uc u a mundial de la in o mación plan ea en nues-
o iempo nue os e os y desa íos a la in eligencia c í ica y a los mo i-
mien os al e na i os de esis encia que luchan po la democ acia cul-
u al en la egión. Más allá de los luga es comunes de la in es igación
uncionalis a y de los nue os discu sos ecnológicamen e de e minis-
as del pancomunicacionismo –habi uales, po o a pa e, en la e a de
la Sociedad de la In o mación–, la de ensa de los De echos Humanos
cons i uye un p oblema polí ico que in e pela a académicos, p o esio-
nales y mo imien os popula es en su p axis y modelos de o ganización
y lucha po la au onomía y la democ acia. Si es un debe é ico la i me
olun ad emancipa o ia de oda mediación social, has a qué pun o la
comunicación y la cul u a con ibuyen a la lucha po la dignidad de
los pueblos en nues o iempo. Sabemos que la comunicación cumple
una unción neu álgica. La cen alidad de las indus ias cul u ales en
16 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
cul u al que nos excluyen y limi an, imponiendo lógicas de ep oduc-
ción que es e ilizan la capacidad de nues as cul u as popula es pa a
c ece y subsis i en el nue o dominio cien í ico- écnico de la Sociedad
del Conocimien o. En es a de i a lógica de dis inción y o denamien o,
el econocimien o de los luga es comunes que nos inculan –y, de algún
modo, nos a ec an– debe se i pa a pone en alo nues o pa imonio
cul u al di e so, en unción de un p oyec o económico, polí ico y cul u-
al, que ans o me la necesidad en i ud; más allá, desde luego, de los
mu os simbólicos y las aduanas económico-cul u ales que man ienen
aislados, en una es é il di e encia, los modelos y ma ices de la ica
biodi e sidad la inoame icana, de acue do con la indi e encia an e
la sue e o de i a del aislamien o del “O o” o –en palab as de Ga cía
Canclini– po la adicional desigualdad y desconexión de la ealidad la-
inoame icana en la e a de las edes y la conec i idad global. Al menos,
si se analiza el índice, el p incipio de cli aje ha sido ga an izado. Los
au o es, en oques, adiciones, emá icas y cul u as de e e encia dan
cuen a de es a olun ad de en eda según el lenguaje de los ínculos.
Cabe ag adece a los p ome eos Vicen e Ba agán, F ancesco Maniglio
y Daniela Ga ossini el apoyo a la ac i idad que dio o igen al p esen e
olumen. A los au o es y en idades pa icipan es, nues o más since-
o econocimien o po su colabo ación con CIESPAL. En especial, a
la Fundación Guayasamín y a la O icina de la Unesco, además de a la
Comisión Nacional de la Unesco, que colabo a on en es a inicia i a. El
esul ado no puede se mejo , a nues o juicio.
Juzgue el lec o , a con inuación, si de la lec u a podemos ga an i-
za un p incipio i enunciable: el de echo a lucha po ene de echos.
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 17
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica
Los De echos Humanos como espacios de lucha
F ançois Hou a
Muchas g acias po es a in i ación que, pa a mí, no solamen e es un
eje cicio académico, sino ambién un homenaje al amigo Joaquín He-
e a Flo es. He enido el p i ilegio de pode abaja con Joaquín casi
desde el p incipio de la o ganización del doc o ado en Se illa. También
he enido la sue e de ene muchas con e saciones con él y, en pa i-
cula , al úl imo momen o de su ida, de compa i su inquie ud exis-
encial en e a la mue e. Y pa a mí es e homenaje a Joaquín es una
cosa que me imp esiona mucho.
Tengo ambién el place de e aquí a algunos de los alumnos de
Se illa, que es án p esen es mos ando la in luencia que ha enido la
inicia i a de Joaquín no solamen e en Eu opa, sino en odo el con inen-
e la inoame icano.
La idea undamen al de Joaquín e a la eno ación de la isión de
los De echos Humanos: cómo epensa la iloso ía undamen al de los
De echos Humanos. Me pa ece bas an e in e esan e que us edes pidie-
an a un no-ju is a da la p ime a con e encia de es e simposio. Eso
co esponde con la iloso ía de Joaquín: ab i las pue as del De echo a
oda la ealidad humana, y es lo que oy a a a de hace hoy.
18 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
En un p ime paso habla é de la mane a cómo pe cibi los De echos
Humanos den o del pensamien o de Joaquín He e a Flo es.1 En un se-
gundo pun o, abo da é la cues ión de los De echos Humanos como una
lucha social. Ya F ancisco Sie a ha hecho alusión a eso, que es unda-
men al en el pensamien o de Joaquín: no e los De echos Humanos
solamen e como un p oblema ju ídico, sino como un asun o de lucha
social; un p oceso, como dice Joaquín. En un e ce pun o, a a é de
habla de una p olongación del pensamien o de Joaquín He e a con
el concep o de Bien Común de la Humanidad. Y, inalmen e, habla é de
un p oyec o de Decla ación Uni e sal del Bien Común de la Humanidad.
Se a a de una con inuación del pensamien o sob e los De echos
Humanos: cómo exp esa de mane a al ez u ópica, pe o eal ambién,
la idea de al Decla ación.
Así empezamos, p ime o, con e e encias al pensamien o de Joaquín.
¿Cómo pe cibi los De echos Humanos? P ecisamen e como un p oceso.
No solamen e un hecho ju ídico que es impues o a los se es humanos,
sino como un p oceso, es deci , una cons ucción. Y una cons ucción
pe manen e den o de un con ex o pa icula que exige una lucha social
pa a conquis a los. Y ci o a Joaquín:
Se necesi a jus amen e una c í ica de los De echos Humanos, y nues a c í-
ica de los De echos Humanos abaja con la ca ego ía de debe es au o-im-
pues os en las luchas sociales po la dignidad, y no de de echos abs ac os
ni de debe es pasi os que se nos imponen desde ue a de nues as luchas y
comp omisos (He e a, 2008).
Así, desde el p incipio, podemos e que la concepción de De echos
Humanos es dinámica, y ambién dialéc ica, po que hay una lucha. Una
lucha pa a los bienes exigibles, como dice Joaquín. Finalmen e el p o-
ceso de De echos Humanos es el conjun o de las luchas po la digni-
1 Joaquín He e a Flo es, La Rein ención de los De echos Humanos, Ed. A apasueños, Mad id,
2005.
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 19
dad en un con ex o his ó ico. No se puede abs ae la concepción de
De echos Humanos de es e ipo de con ex o y de lucha. Po eso Joaquín
pensó inmedia amen e en la necesidad de ecu i a o as disciplinas
que no solamen e el De echo. El in i ó a Se illa – cuando empezó su
doc o ado in e disciplina io– a ilóso os como F anz Hinkelamme ,
de Cos a Rica, a sociólogos, a psicólogos, a geóg a os, e c. Así, la pe s-
pec i a se ab e al conjun o del con ex o den o del cual los De echos
Humanos deben se es udiados.
En segundo luga , no se a a de una isión abs ac a. Joaquín es
muy cla o en es e sen ido: no podemos acep a un posi i ismo ju ídi-
co donde el De echo c ea de echos, sino un De echo como u o de un
p oceso de lucha. Tampoco podemos acep a las Cons i uciones como
e iches. La “ e ichización” de los ex os consis e en un discu so que
inalmen e pa ece a i ma que la ealidad es igual a los ex os, cuando a
eces es muy lejana de ellos.
Así, no se puede acep a un posi i ismo ju ídico, ni ampoco una
imposición cul u al, que a lo mejo acep a a ias cul u as –una cie a
mul icul u alidad–
pe o debajo de una cul u a que Joaquín llama “un pa ón de o o”,
es deci , la cul u a occiden al, odas las o as cul u as es án subo dina-
das a es a úl ima.
También dice Joaquín debemos desa olla un concep o de la com-
plejidad de los De echos Humanos po que se insc iben en un sis ema
de alo es que no es una cosa abs ac a, sino un complejo económi-
co-polí ico den o del cual se insc ibe el p oceso, como las luchas socia-
les, pa a los De echos Humanos.
Pa a el cincuen a ani e sa io de la Decla ación Uni e sal de
los De echos Humanos, la Unesco pidió al Cen o T icon inen al en
Lo aina la Nue a un es udio sob e la mane a de cómo o as cul u as
asiá icas, a icanas, á abes de inían los De echos Humanos. Hemos
podido descub i o as pe spec i as, o as mane as de en a en la
ma e ia, has a ambién una Decla ación A icana de los De echos
Humanos, donde el aspec o indi idual no e a an acen uado como en
20 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
la Decla ación Uni e sal que enemos aho a y donde el p oblema de las
comunidades es aba mucho más p esen e.
Eso signi ica, inalmen e, una uni e salidad que no des uye la
di e sidad. Un en oque que Joaquín exp esa como una con luencia de
a ias pe spec i as que pe mi en llega a una uni e salidad eal y a una
di e sidad que no es el localismo. Es o úl imo signi ica eg esa a la pe-
queña dimensión y solamen e acep a lo é nico o lo eligioso, como lo
emos aho a, de mane a muy ue e en el mundo á abe, en an o que
eacción con a la ag esión cul u al del Occiden e.
Y, inalmen e, el con ex o. Pa a Joaquín He e a, el con ex o es la
base ma e ial de la ida. Toda ida exige una base ma e ial y en el con-
ex o ac ual, i imos como sis ema o ganizado la p edominancia del
neo-libe alismo, con odas sus consecuencias y en pa icula la me -
can ilización uni e sal. Lo emos en el pensamien o in e nacional de
hoy.
La Con e encia de Pa ís –la COOP 21, po ejemplo– enía, en su
ex o o iginal, la idea de plan ea el p oblema del clima den o de una
pe spec i a de los De echos Humanos. Eso ue echazado de mane a
muy du a, en pa icula , po un país, A abia Saudi a que, como sabe-
mos, ¡es un a dien e de enso de los De echos Humanos! Tal echazo
es muy signi ica i o. La idea se quedó en el p eámbulo del ex o, pe o se
qui ó del ex o mismo.
De e dad, debemos saluda es e acue do po que po lo menos ha
plan eado el cambio climá ico como un p oblema undamen al de la
humanidad y ha dado más ue za pa a c ea una conciencia mundial.
Sin emba go, la iloso ía del acue do de Pa ís se ha concluido den o
de una pe spec i a neo-libe al y capi alis a. Es deci , enía que espe-
a los p incipios del me cado. La mane a de plan ea el p oblema ue
in luida po los lobis as de las g andes mul inacionales. El di ec o de
Shell y a ios esponsables de o as g andes mul inacionales como
Nes lé, que p ecisamen e des uyen el clima, aplaudie on el acue do.
¿Po qué? Po que la iloso ía de base e a no de sal a la mad e ie-
a como uen e de ida –de oda ida ísica, cul u al, espi i ual– sino de
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 21
de ende la na u aleza como ecu so na u al, es deci como una ealidad
me can il; un luga de explo ación. Y como el capi alismo se dio cuen a
aho a de que con inua la des ucción climá ica (has a la posibilidad de
p o oca un aumen o del calen amien o de la ie a de 5 o 6 g ados más,
an es de inales de es e siglo) e a pelig oso pa a la ganancia y la acumu-
lación del capi al, e iden emen e se concluyó que se debe ac ua . Pe o
se deben oma decisiones den o de una pe spec i a –como se ha dicho
en Pa ís– “ma ke iendly”, es deci , en unción de la lógica del me cado.
Ese es el con ex o ac ual de los De echos Humanos. Y po eso se
a a de una lucha social, po que no podemos acep a es a lec u a de lo
eal. Es e p oblema no puede esol e se den o de la lógica del Me cado,
una lógica de compe encia, de explo ación, de acumulación del capi al.
El segundo aspec o es el hecho de la lucha de clases sociales. Me
acue do hace algunos años, cuando el Papa Pablo VI ino a Colombia,
habe is o en una pa ed del su de Bogo á, en los ba ios pob es, una
insc ipción: “Noso os ambién enemos De echos Humanos”. Y eso me
llamó mucho la a ención. La p oblemá ica de los De echos Humanos
no puede se en endida sin ene en cuen a la lucha de clases, la des-
igualdad. Una isión abs ac a de los De echos Humanos que solamen-
e se apoya sob e un ex o ju ídico, no bas a. “Noso os ambién ene-
mos De echos Humanos” es una exp esión del hecho de que odos no
ienen la misma opo unidad de ealiza la dignidad humana, po las
condiciones ma e iales den o de las cuales se encuen an.
De e dad, la Decla ación Uni e sal de 1948 ya había pe cibido eso.
En los a ículos 28 y 29, hay una cie a e e encia al cuad o social gene-
al y a la desigualdad que es ablecen di e encias en la posibilidad de ea-
liza los De echos Humanos. Sin emba go, es a pe spec i a no ha sido
pa icula men e desa ollada du an e el neo-libe alismo que impidió
e y abo da la cues ión de los De echos Humanos de es a mane a. Eso
signi ica que la lucha se de ine con a la lógica del capi alismo, po que
ella es una ideología basada sob e el indi idualismo, la compe i i idad,
la explo ación, elemen os ealmen e con adic o ios con la posibilidad
de ob ene los De echos Humanos pa a odos los g upos sociales.
22 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Y dice Joaquín “debemos cap a la adicalidad”. Lo que signi ica, no
solamen e egula el sis ema capi alis a –lo que se ha hecho en Pa ís–
sino cap a la adicalidad de la posición de los De echos Humanos; i
has a la c í ica, y la c í ica e icaz, de la lógica del sis ema capi alis a.
Hay una con adicción undamen al. Y así de nue o se puede hace alu-
sión a la coop21 de Pa ís, donde la iloso ía, como he dicho an es, ue:
“Sal a la na u aleza, pe o como ecu so na u al”, es deci , den o de la
lógica del capi alismo.
He podido abaja en la Comisión S igli z de las Naciones Unidas
sob e la c isis inancie a y mone a ia mundial: se abajó du an e 8 o
9 meses en los años 2008 y 2009 pa a es udia lo que es aba pasando.
Es aba cla o que la c isis e a mucho más que solamen e una c isis cí-
clica del capi alismo y que enía muchos aspec os, no solamen e inan-
cie os y e iden emen e económicos, pe o ambién e a al mismo iempo
una c isis alimen a ia, ene gé ica, climá ica, y que inalmen e la azón
de es a mul iplicidad de c isis enía un o igen simila : la lógica del ca-
pi al. Es ábamos en e a una c isis mundial mucho más g a e que la
c isis de los años 30 del siglo pasado.
La Comisión S igli z enía una posición muy neo-keynesiana. Casi
odos los economis as que es aban allá e an de es a endencia, abie -
os a los aspec os sociales, pe o no decididos a llega a un cambio de
sis ema. Y po eso la conclusión de la Comisión ue de egula mejo el
sis ema, no solamen e al ni el de Es ados nacionales –como Keynes lo
había p opues o después de la P ime a Gue a Mundial– sino de una
egulación in e nacional, po que aho a el sis ema es aba globalizado.
Sin emba go, me pa ecía que es a conclusión no e a su icien e. La
c isis es an g a e y sus di e en es aspec os an undamen ales, que no
bas a pensa en egula el sis ema; debemos encon a al e na i as.
Al e na i as a la lógica undamen al del capi alismo que, inalmen e,
es á lle ando a la mad e ie a a una des ucción gene alizada y que
ambién p omue e una economía de ipo “sac i icial”, donde millones
de pe sonas es án mu iendo cada año en unción del modelo de c e-
cimien o. Pienso, po ejemplo, en un solo ac o : 3 millones de pe -
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 23
sonas que mue en cada año po la con aminación del ai e, según la
O ganización Mundial de la Salud, más de un millón de ellos en China,
o o millón en la India. ¿Y eso es un modelo de desa ollo humano? Es
una economía “sac i icial” muy simila , inalmen e, a los sac i icios hu-
manos a la Diosa de la Fe ilidad pa a ene buenas cosechas en el u-
u o. Así, en e a es a lógica, no podemos con inua y debemos busca
al e na i as.
Y po eso es que nació la idea del Bien Común de la Humanidad.2 Es
deci , o a pe spec i a, un pa adigma di e en e, un pa adigma de ida
en e al pa adigma de mue e; una o ien ación undamen al de lo que
es la ida colec i a humana en el plane a. Es eso lo que debemos busca .
Aho a que se llame eso Bien Común de la Humanidad, Sumak Kawsai,
Socialismo del siglo xxi, no impo a; lo impo an e es el con enido. El
con enido que sea una al e na i a eal pa a o ien a el pensamien o y
la acción humana en el mundo ac ual.
Y es a idea a en la p olongación del pensamien o de Joaquín
He e a sob e los De echos Humanos como p oceso. Y po eso se habla
de a ias gene aciones de De echos Humanos: los de echos indi idua-
les, los de echos sociales, los de echos de la na u aleza, e c. Pe o no
pienso que se puede con inua pensando en é minos de gene aciones,
sino de un p oceso, que in eg a siemp e nue os elemen os de la ea-
lidad. Con inua es e p oceso se á el u o de las luchas sociales que
podemos descub i en es e eno me pano ama de luchas sociales en el
mundo cuando nos eunimos en el Fo o Social Mundial. Exis en en el
mundo en e o luchas pa a i más allá de la concepción que enemos
hoy día de los de echos.
Y po eso, debemos desa olla una nue a pe spec i a. Una pe s-
pec i a, como lo he dicho, que sea un pa adigma de ida, en e al pa a-
digma de mue e; que sea en una isión holís ica de la ealidad. Holís ica
signi ica “de conjun o”, una palab a g iega: una isión de conjun o de la
ealidad. Po que en la e olución de una mode nidad abso bida po la
2 F. Hou a , El Bien Común de la Humanidad, IAEN, Qui o, 2014.
24 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
lógica del me cado, no hay más isión holís ica. Hubo la sepa ación
de odas las amas del conocimien o, y ambién de la acción humana,
cada uno desa ollando su p opia me a sin oma en cuen a lo que
signi ica eso den o del conjun o y, po eso, desa ollando una econo-
mía des uc i a de las ex e nalidades; es deci , en es e caso, los daños
ecológicos y los daños sociales. Es a segmen ación ha dado la posibi-
lidad de desa olla un p oyec o económico que es á des uyendo la
mad e ie a y que es á sac i icando a millones de se es humanos, y
que se llama desa ollo, el desa ollismo o el c ecimien o económico
del mundo.
Busca un pa adigma de ida puede pa ece muy abs ac o. Vamos
a conc e iza lo, po que no podemos queda nos en la abs acción, en
una u opía, como una cosa iluso ia imposible de cumpli . Debemos e-
de ini la mode nidad, isión que empezó ya de mane a más o menos
de inida en los siglos xiii-xi , y más en el siglo x i (Siglo de las Luces),
y ambién se aplicó con la conquis a del con inen e la inoame icano.
Se a a de descub i una mode nidad que no sea abso bida po la ley
del me cado, como lo dice Bolí a Eche e ía, que abajó mucho sob e
es e aspec o.3
En la misma pe spec i a, Ka l Polanyi, el his o iado de la econo-
mía de o igen húnga o, pe o que abajó en Es ados Unidos y en Canadá,
desa olló la idea de que, como el sis ema capi alis a, la economía se
ha sepa ado del es o de la sociedad y, inalmen e, ha impues os sus
eglas, sus no mas, al conjun o de las sociedades.4 No podemos am-
poco cae en algunas co ien es de la pos -mode nidad que eg esan al
indi iduo, a la his o ia inmedia a como la sola ealidad, y que niegan la
exis encia de sis emas, de es uc u as, al momen o p ecisamen e que
el capi alismo especialmen e inancie o, ha podido cons ui la base
ma e ial de su pode mundial. En es e momen o, el pos -mode nismo
3 Boli a Eche e ía, Las Ilusiones de la Mode nidad, Ed. T amasocial, México, 2001; C í ica de
la Mode nidad capi alis a, Vice-p esidencia de la República y OXFAM, La Paz, 2011.
4 Ka l Polanyi, La G an T ans o mación. C í ica del libe alismo económico, Quipu Edi o ial,
Mad id, 2007.
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 25
es la mejo ideología pa a el neo-libe alismo. Nada mejo que deci que
no exis en es uc u as, que no exis en sis emas, al momen o que el
capi alismo se o ganiza de mane a como un sis ema-mundo, como lo
dice Walle s ein.
Así no podemos acep a ni la mode nidad abso bida po el me ca-
do, ni el pos -mode nismo que inalmen e educe la ealidad a lo inme-
dia o. Y po eso p opongamos la idea de “Bien Común de la Humanidad”,
que no solamen e es el “bien común” en el sen ido de A is ó eles, donde
hay luga es, espacios, que son comunes; no es solamen e los “commons”,
los “bienes comunes” o los se icios públicos po los cuales debemos
lucha pa a su e-es ablecimien o después del neo-libe alismo, sino
ealmen e una me a comple a, compleja ambién, pe o den o de una
isión holís ica.
Pa a a e iza pienso que podemos aplica eso a los cua o un-
damen os de la ealidad social: p ime o, la elación con la na u aleza;
cada sociedad debe elaciona se con la na u aleza. Segundo, la p oduc-
ción ma e ial de la ida: sin p oducción ma e ial no hay ida, ni ísica,
ni cul u al, ni espi i ual. Y la mane a de p oduci la p opia base ma e-
ial de la ida es un eje undamen al de oda sociedad. Te ce o, la o ga-
nización colec i a: cada sociedad, g ande o pequeña, debe o ganiza se
colec i amen e, socialmen e, polí icamen e. Y, inalmen e, la cul u a y
la in e -cul u alidad. El se humano es capaz de cons ui una segunda
ealidad, es deci , la ep esen ación de sus elaciones con la na u aleza
y de sus elaciones sociales.
En es e sen ido se puede pensa en un p oyec o de Decla ación
Uni e sal del Bien Común de la Humanidad. Lo hemos edac ado aquí
en Ecuado con An onio Salamanca, un ju is a que abaja en el iaen,
pa a aduci en un lenguaje ju ídico, la posibilidad de cons ui un
pa adigma nue o. Lo hemos hecho en cinco capí ulos, cua o que co-
esponden a los cua o ejes de la ida social de cada sociedad, más un
capí ulo sob e obligaciones y sanciones, y en 18 a ículos.
Los cua o ejes undamen ales de oda sociedad aducidos en é -
minos ju ídicos son los siguien es:
32 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Concep ualmen e, y desde el ángulo de De echos Humanos, e-
sul a con enien e incula el concep o de no-pe sonas, que acompaña
a la c eación polí ico-cul u al de De echos Humanos en el siglo x iii,
con la p oducción socio-cul u al y polí ica sis émica de “ ulne ables” o
“empob ecidos” en las sociedades con empo áneas. Así, un es udian e
de Ayo zinapa esul a un “ ulne able” o “empob ecido” peculia pa a
cie as condiciones mexicanas, y un e o is a apa ece asimismo como
un “ ulne able” o “empob ecido”, ambién peculia , pa a las de e mi-
naciones de la geopolí ica en cu so. Po hace e e encias más amplias,
“ azas de colo ”, “in e io es” o “las muje es” esul an “ ulne ables” o
“empob ecidos” pa a cie as condiciones cul u ales, e ine i ablemen e
pa a p ác icas e ins i uciones de sociedades/cul u as acis as, pa ia -
cales y mode nas. La ca ego ía de “empob ecido” es pa e del ocabu-
la io de es e exposi o , y la noción de “ ulne able” puede as ea se en
los apo es a la discusión ace ca de de echos undamen ales del ju is a
i aliano Luigi Fe ajoli.
El ema del colapso del ambien e na u al, que no es pa a nada in-
dependien e del ambien e socio-cul u al mundial, oca a odos en el
plane a pe o especí icamen e a Amé ica La ina y el Ca ibe, en lo que
espec a al papel del Es ado y su ínculo con De echos Humanos.
Especialmen e, después de la Segunda Gue a Mundial, al Es ado
la inoame icano se le en egó la unción de p omo e , median e polí i-
cas públicas, un desa ollo nacional. Los es ue zos más llama i os en
elación con es a línea es a égica ue on la Alianza pa a el P og eso,
de inspi ación es adounidense (década de los sesen a), y el modelo ce-
palino de sus i ución de impo aciones. De la Alianza pa a el P og eso
menciono solo es inicia i as: e o ma ag a ia mode nizan e y p opie-
a is a (que des ui ía la es uc u a del la i undio y mini undio y con
ello ans o ma ía la p oducción social, polí ica y cul u al de empob e-
cidos u ales); e o ma educa i a (cen a la educación o mal en ex-
pe iencias de ap endizaje que pe mi iesen a es udian es y ciudadanos
se más e icaces en la economía/sociedad e ec i as), y égimen demo-
c á ico de gobie no sos enido, como es ob io, po un Es ado sólido de
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 33
de echo, uno de cuyos ejes ope a i os cen ales se ía la e ec i idad de
sus ci cui os judiciales. Los es pun os o man pa e de a ances en
De echos Humanos: a aque a la p oducción de empob ecidos u ales
y u banos, ilus ación social y ciudadana, es ado de de echo, égimen
democ á ico de gobie no y ciudadanía, como ac o es básicos de un
e hos polí ico-cul u al mode no. Ni la Alianza pa a el P og eso ni la
p opues a de una sus i ución de impo aciones implica on una ans-
o mación decisi a pa a el conjun o de las economías/sociedades la i-
noame icanas. De es a mane a, sus dis in as ag upaciones siguie on
expe imen ando la b echa exis en e en e el discu so polí ico-cul u al
dominan e y su exis encia e ec i a. En é minos de De echos Humanos,
la dis ancia exis en e en e las decla aciones (1948) y i ma de pac os
(1966) y el cumplimien o o uni e sal o p og esi o de ellos. La si uación
la inoame icana no es ex emadamen e di e en e a la del es o del
mundo, pe o posee peculia idades.
La ac ual uni e salización de la o ma-me cancía y su e ec i o
a ance mundial e minan de colapsa las ideas y alo es que sos enían,
no impo a si ideológicamen e, an o a la Alianza pa a el P og eso como
al p og ama cepalino. En é minos básicos, al e hos desa ollis a lo des-
plaza y eemplaza un e hos also de c ecimien o económico; also po -
que es á ligado al capi al inancie o o en is a y no a la in e sión p o-
duc i a, y a una ecali icación de la economía. Es o, desde la década de
los no en a del siglo pasado, o sea as la década de los ochen a, llamada
“década pe dida” y en la que “explo a” la deuda ex e na. En el p oceso
más amplio, los Es ados/nación se hacen pa e más inmedia a de una
economía mundial y sus en es económicos, espacios e i o iales y
poblaciones pasan a se pun os p i ilegiados pa a una in e sión di ec-
a ex anje a que puede o no p oduci se. El an e io Es ado con e hos
desa ollis a de iene Es ado que igila y sanciona el cumplimien o de
los con a os p i ados (in e cambios p i ados, na u aleza del me cado)
y esponde, además, po un ine i able endeudamien o ex e no, de i a-
do de c édi os, pagos po insumos, ans e encias e in e sión di ec a
ex anje a.
34 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Se puede sin e iza es a si uación así: an e la mundialización
me can il es a i icada, nada ni nadie. Las no-pe sonas o ulne ables
son esponsables, o ‘culpables’ po su sue e. Con e ido el espacio de
Amé ica La ina en pun os de in e sión p i ilegiada (zonas más o menos
lib es, digamos), sus poblaciones quedan ligadas al uncionamien o de
me cados, en e ellos el inancie o, que es ablece las condiciones de
ida y de mue e de las gen es. En el siglo xxi, Amé ica La ina acen úa
sus desag egaciones subje i as y obje i as adicionales (coloniales y
neoloniales), sus ensiones no-solida ias que aho a esul an de e mi-
nadas po la elación que con ellas es ablecen los á icos me can iles.
An e los me cados, como an e Dios en las sociedades adicionales, nada
ni nadie. Vale pa a De echos Humanos. Y los únicos “ esponsables” po
lo que les ocu e son los p oducidos socialmen e como ‘ ulne ables’. O
sea, quienes ocupan el luga social epis émico-polí ico-cul u al desde
el que esul a obliga o io pensa /ac ua De echos Humanos. El asun o
ue esuel o emp anamen e (1992) po una sen encia que igu a en la
biblia de la e sión la inoame icana del neolibe alismo: “Vi imos en un
mundo […] sin excusas, sin culpa, sin yanquis. ‘Impe ialismo’, ‘sobe a-
nía’, ‘la deuda’ […] susu os que ya no si en pa a p oclama se como íc-
imas. Amé ica La ina es su p opio agen e de acción, se á esponsable
po sus éxi os o acasos” (B.B. Le ine: El desa ío neolibe al. El in del
e ce mundismo en Amé ica La ina, p. 65).
Vol e emos b e emen e sob e la e e encia an e io más adelan e.
Po aho a ce emos es e apa ado. En las sociedades eu opeas que
an ecedie on a la in ención de De echos Humanos, es os úl imos, no
exis ían. Las almas, o sea la e e encia común de los se es humanos, de
eyes, obispos, nobles, asallos y sie os nada podían an e la olun ad
de Dios. El bien común consis ía en la edención-sal ación y solo la
Iglesia y Dios concedían es a úl ima. An e Dios, nada ni nadie. An e
Él solo cabían obligaciones. Amén. En el mundo inaugu ado en la
ansición en e los siglos xx y xxi, an e el Me cado mundial nada ni
nadie. Ni el Es ado nacional, hoy día ac o de un sis ema ansnacional
e in e nacional de ue zas, ni el ciudadano. El Me cado de e mina
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 35
las no-pe sonas, los ulne ables, los ap opiadamen e humanos, los
pode es y el ca ác e de su eje cicio. Los me cados, seño es de la ida o
exis encia jus a son ambién dueños absolu os de la mue e ap opiada
como la de los es udian es de Ayo zinapa. Mal iempo pa a De echos
Humanos.
Pe o, po con as e, exigen e iempo pa a ei indica los, comp ende -
los, agi a los, ex ende los y de ende los adicalmen e. En es e úl imo
complejo en e de denuncia, esis encia y lucha en iendo es e encuen-
o de eo ía c í ica de De echos Humanos y comunicación.
2. Una b e e incu sión concep ual
La exposición an e io descansa en una comp ensión socio-his ó ica
de De echos Humanos. Pa a ella, es os de echos se siguen de elacio-
nes socio-his ó icas, no de ca ac e es de indi iduos o de la especie que
se pod ían condensa , o sea pensa /imagina y p opone , en una ‘na u-
aleza’ humana o su gi de ella. Una na u aleza ‘humana’ gené ica solo
puede insu icien emen e p edica se de un momen o pa cial ocalizado
y abs ac o de un p oceso cuyo ema e o me a gene alizada no se co-
noce de an emano y que, po ello, ca ece de base cie a, excep o que se
haga de ella una e e encia biológica, como la ideológica ‘ ida nuda’. Es
po es a ausencia de ‘na u aleza’, cuya con apa e se con o ma con la
exis encia con lic i a de cul u as plu ales y de di e sos sec o es socia-
les den o de ellas, que la exp esión De echos Humanos, con su explí-
ci a apelación uni e sal, designa an o un especí ico ci cui o ju ídico,
p opio de un de e minado sis ema social (ins i uciones, mejo o peo
ins i ucionalizadas), como un ho izon e posible de exis encia (uni e -
salidad imaginada) no en e amen e cons i uido y al ez no ac ible de
alcanza po comple o nunca: la a iculación cons uc i a de una única
humanidad polí ica y cul u al ges ada po di e sos.
Es en es a concepción donde iene sen ido ija el luga epis émico
y polí ico-cul u al de De echos Humanos en las no-pe sonas y ulne a-
36 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
bles, de cualquie sis ema social y cul u a, no-pe sonas y ulne ables
que exp esan los desa íos que con iene, an o una concep uación de
De echos Humanos uni e sales como la di icul ad o di icul ades pa a
cons ui los ju ídica y polí icamen e. Recué dese que un poli ólogo del
mundo pos indus ial, Samuel Hun ing on, anunció pa a el siglo xxi
la Gue a Final: he Wes agains he Res (Choque de ci ilizaciones). La
pa eja To le lo había p ecedido con su lema: “Los icos es án abando-
nando a los pob es” (Las gue as del siglo xxi). Es as desag egaciones,
hoy en cu so, se mue en con a el imagina io de De echos Humanos.
En é minos inmedia os, no esul a adecuado liga “De echos
Humanos” con una inde e minada, po abs ac a, dignidad humana.
La dignidad humana no se puede p edica uni e salmen e (excep o
como uni e salismo ideológico y, po ello, dis ac o , en el mejo de los
casos) sino que cons i uye, como los mismos de echos, un imaginado
ho izon e de espe anza y una sos enida p ác ica polí ica, algo que ha-
b ía que cons ui socio-polí icamen e, pe o de cuya ealidad ma e ial
hoy no se puede a i ma (y menos oda ía conclui ) nada o muy poco.
Consis e en una aspi ación, de i ada de expe iencias de con as e, as-
pi ación de la que ni siquie a sabemos si esul a á ac ible.
Realizo una e e encia di ec a: De echos Humanos ue on in en-
ados polí ica y cul u almen e po de e minados sec o es de países eu-
opeos y, más ampliamen e, decla ados uni e sales as una Segunda
Gue a Mundial que gene ó encedo es y encidos. Fácilmen e su uni-
e salidad alsa, po que igno aba cul u as y luga es sociales en en-
ados en su seno, las no-pe sonas, de ino bande a geopolí ica y local
pa a jus i ica ic o ias (log os de obje i os pa icula es que podían
pasa incluso po ma anzas de no-pe sonas) y “explica ” adiciona-
les y nue os de o ados. Po ejemplo, “malas azas”, “muje es u ales”,
“inmig an es no deseados”, “ undamen alis as”. En la ac ual campaña
elec o al p esidencial en Es ados Unidos, el discu so de Donald T ump
se guía po es e uni e salismo espu io. Pa a él, mexicanos indecen es/
sucios y musulmanes o os ( undamen alis as) no o man pa e de
una sociedad ci ilizada. No lo ha án nunca. Y es o po que el sis ema
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 37
mundial ac ual p oduce a es as no-pe sonas ya que las equie e.
Una anécdo a: en Cos a Rica, país donde esido, el Sec e a io
Gene al del Pa ido Libe ación Nacional hizo hace poco un elogio de
la “dignidad humana”, en pa e a p opósi o de la Na idad p óxima. Es e
polí ico se mos ó conmo ido po que, en un ecien e iaje a Filadel ia,
u o acceso al documen o o iginal de la Decla ación de Independencia
de Es ados Unidos, en la cual igu a el ex o “[…] odos los homb es son
c eados iguales” como una “ e dad e iden e”. Es a decla ación inde-
penden is a iene como echa 1776. Casi un siglo después (1861-1865)
u o luga una Gue a Ci il en ese país. Uno de los ac o es ideológicos
de esa gue a ue la abolición de la escla i ud. Es o quie e deci que en
1776, cuando Je e son decla aba solemnemen e la igual dignidad hu-
mana, exis ían ‘iguales’ escla os y escla as y ambién niños/as escla os.
Dejo de lado que ambién se daban muje es “lib es”, o sea no escla as,
que no enían iguales de echos que los a ones. El econocimien o
cons i ucional del o o emenino en Es ados Unidos debió espe a has-
a 1920. El polí ico cen oame icano elega es os ‘de alles’ sociohis ó-
icos (que incluyen con lic os y gue a) po que apela a que Dios, el de
Is ael, nos c eó a odos los se es humanos a su imagen y semejanza (lo
que es discu ible si se lee el Génesis) y po que su Hijo se inmoló pa a
eco da nos el sen ido de nues a exis encia. En es e sen ido, cle ical
más que eligioso, cada indi iduo es digno po que nació pa a sal a -
se. El polí ico cos a icense ap o echa su a ículo pa a eco da a los
lec o es que la población islámica del O ien e Medio no c ee en es a
dignidad única de cada indi iduo, pe o no nos acla a qué debe hace
Occiden e con ellos. Pa a e i a pensamien os o cidos, digamos solo
que el mensaje de Jesús de Naza e , no del C is o Jesús que se sigue de
una lec u a posible Pablo de Ta so, se cen a en un p ójimo (y odos lo
somos) cuya dignidad se sigue del econocimien o y acompañamien o
de su di e encia en el ma co de emp endimien os comunes. Es e c is-
ianismo nunca log ó desplega se.
Dejando de lado las eligiosidades (cuyas exp esiones cle icales doc-
inales di iden y en en an, más que inculan cons uc i amen e) no
38 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
esul a concep ualmen e ap opiado liga , sin más, De echos Humanos
con “dignidad humana”, pe o sí se puede usa polí ica y cons uc i a-
men e es e concep o de la o ma en que lo hace la ci a o ia pa a es e
encuen o: “El Semina io […] a di igido especialmen e a pe sonas im-
plicadas en la lucha po la dignidad humana (i álicas nues as)”. Se a a
de una lucha po o na exis en e y p opio algo que oda ía no exis e,
que es pa a odos, pe o de cuya ealización no esul a ac ible oda ía
p edica nada, po que es a uni e salidad, la implicada po De echos
Humanos, polí ica y cul u almen e nunca ha exis ido.
Resul a posi i o asimismo que la con oca o ia ligue dignidad con
si ios sociales especí icos o si uaciones. Dice la con oca o ia: “En de-
ini i a, nos di igimos a odas y odos aquellos que, desde sus es udios,
su mili ancia, su abajo co idiano, su labo pedagógica o su acción es-
ponsable en el en o no social en el que i en, busquen ma e iales pa a
da salida a sus inquie udes y comp omisos con la dignidad humana”.
Son las nociones de es imonio, búsqueda y comp omiso. De p ocesos
en si uación y de pe manen e cons ucción de iden idades. Como ales,
es os luchado es a los que apela la con oca o ia hab án de en en a
con lic os iden i a ios (subje i os) y obje i os, polí icos es os úl imos, o
sea e e idos al o den social y sus escena ios.
3.- Me e ie o aho a, muy suma iamen e, al í ulo de la
exposición que se me asignó pa a la con e sación de es a
noche: “De echos Humanos en Amé ica La ina como desa ío
en los p ocesos de in eg ación egional”.
Es imo que el í ulo exuda un exceso de op imismo hacia el des-
pliegue ac ual de la egión. No in en a é abo da el asun o en odos
sus alcances. Comenza é po desc ibi una si uación ecien e que ha
comp ome ido a la sub egión cen oame icana y ca ibeña y ambién a
Sudamé ica.
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 39
Se a a del ánsi o de amilias de o igen cubano (al ededo de
unas 5.000 pe sonas o icialmen e econocidas en es os días de diciem-
b e) que ya no desean la ciudadanía cubana y aspi an a se ecibidas
en Es ados Unidos que ga an iza su ecepción debido a una legislación
especial que los a o ece. Imagino que conocen el asun o po la p en-
sa. Es os emig an es salían legalmen e de Cuba, ing esaban ambién
legalmen e en Ecuado donde no eque ían de isa, y a con inuación se
en olaban en un ánsi o ilegal (“coyo aje” le llaman en Cen oamé ica)
que les pe mi ía ansi a has a Panamá, ía Colombia p incipalmen e,
c uza Amé ica Cen al y ace ca se inalmen e a la on e a de México
y Es ados Unidos. Todo es o ilegal. El á ico se di icul ó a inales de
no iemb e pasado po que la policía cos a icense desa iculó pa cial-
men e a una de las bandas que adminis aba el negocio en es e país, y
los emig an es ilegales queda on a ados en Cos a Rica sin pode con-
inua su iaje. El gobie no de Cos a Rica, unila e almen e, decidió
concede les una isa empo al y los en umbó a Nica agua. Pe o el go-
bie no de Nica agua, que no ue consul ado, se negó a da les en ada
( eque ían de isa). Una eunión egional pos e io acili ó que Ecuado
suspendie a la acilidad del ing eso sin isa. Pe o Nica agua siguió ne-
gándose a acep a a los emig an es p e ios. Luego se añadió Gua emala
a la nega i a y Belice (Es ado al que se pensó podía ecu i se asladan-
do a los emig an es po a ión) echazó ambién ecibi los y acili a su
ánsi o. Los emig an es (han seguido llegando o os) pe manecen a-
ados en Cos a Rica en e ugios ansi o ios, no desean e o na a Cuba
ni ampoco pueden sali de Cos a Rica. Ag eguemos que el negocio del
coyo aje es pa icula men e insegu o en Gua emala y México, don-
de los ashuman es pod ían se ap ados, asesinados o escla izados.
Sumemos que el negocio de los “coyo es” no es en e amen e pa alelo al
del na co á ico en la egión. Exis en ínculos y ambién en e ellos y
unciona ios públicos.
Se a a de una si uación pa icula pe o que nos mues a algu-
nos aspec os de la ealidad la inoame icana en el campo de De echos
Humanos. En p ime luga cons a amos la iolación de a ículos de la
40 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Con ención Ame icana sob e De echos Humanos. No an o espec o
de la libe ad de ánsi o, po que se a a de “ilegales” (excep o pa a
el ánsi o en e Cuba y Ecuado cuando no exis ía el equisi o de i-
sas), sino al de echo a la in eg idad pe sonal, a la libe ad pe sonal y a
la p o ección de la amilia, po ci a es. También se iola el a ículo
10 del Pac o In e nacional de De echos Ci iles y Polí icos, po e e i
uno. Pe o ni la OEA ni Naciones Unidas oman ca a en el asun o. Lo
que ocu a en la egión ca ece de impo ancia. Somos poblaciones
ulne ables y los emig an es de o igen cubano, en es e caso, esul an
algunos de los más ulne ables en e los ulne ables. Lo segundo es
que “la egión” ecién aludida, en cuan o uni a ia, no exis e sino geo-
g á icamen e. Aunque Cos a Rica haya p ocedido unila e almen e
concediendo una isa p o iso ia, las con e saciones, ya p oducido el
con lic o, debie on se más luidas. Solo Ecuado mos ó disposición
pa a in e umpi el lujo de emig an es cubanos. Y Cos a Rica desea
un ipo de salida que pone en pelig o la ida de los emig an es ilega-
les. Hace eso y alega que su pos u a es “humani a ia”. Los Es ados
me a, eua y de salida, Cuba, no se p onuncian sob e el asun o. Cuba
po que es ima que sus ciudadanos han enunciado a la ciudadanía cu-
bana (aunque no a su e e encia é nica) y, dada esa decisión, el asun o
no es de su compe encia. EUA, que se dio una legislación excepcional
que exci a a la población cubana a emig a hacia su e i o io, ni es
in i ado (quizás po emo ) a pa icipa de la discusión ni ampoco lo
hace mo u p op io. Pe o la espues a/salida a un desa ío especí ico de
De echos Humanos cumple ya más de un mes y no la encuen a po que
los dis in os Es ados/gobie nos in oluc ados no se escuchan, ni se es-
pe an mu uamen e, ni se asumen como pa e de un emp endimien o
colec i o que exige la a iculación cons uc i a de dis in as naciones
pa a su esolución.
Recue den que el í ulo que se puso a mi exposición incluye la ó -
mula “p ocesos de in eg ación egional”. Pues en el caso del “coyo aje”
sudame icano y cen oame icano, y de los emig an es cubanos ilegales
de es e 2015, ni se asoma esa in eg ación.
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 41
Aho a, a qué puede a ibui se un op imismo excesi o a “p ocesos
de in eg ación egional”. En p ime é mino, a una exigencia obje i a.
Amé ica La ina o se a icula cons uc i amen e o se man iene como
egión pe i é ica de un capi alismo mundializado. Es a exigencia ob-
je i a nunca ha gene ado un abajo polí ico consis en e y acumula i-
o po pa e de los di igen es polí icos la inoame icanos o sus pa i-
dos. El nomb e p opio “Amé ica La ina y el Ca ibe” se es ella con a
la ealidad innegable de ac u as in e nas en cada país que esul an
bene iciosas pa a mino ías pode osas (oliga quías, neoliga quías y sus
asociados y clien elas) y, además, es as ac u as es án acopladas, es de-
ci esul an uncionales, a la ealidad mundial dominan e. El pun o se
p olonga en un co ola io espec o de la cons ucción de subje i idades
‘nacionales’ é nicas, no ciudadanas. Pa a deci lo de un modo g o esco:
nos damos de echos oligá quicos, pa onales, ca ólicos… y has a ecua-
o ianos, pe o no ciudadanos ni menos la inoame icanos. En es e jue-
go, De echos Humanos no exceden signi ica i amen e su condición de
discu so. Como no p oducimos polí icamen e “una” Amé ica La ina ni
una ciudadanía la inoame icana comple amos el ci cui o deseándola.
En segundo é mino, sucesos (y has a p ocesos) en la ansición
en e siglos posibili a on espe anzas espec o de que algo cambia ía y
pa a bien. Vic o ias elec o ales de candida os no deseados po el sis-
ema hemis é ico igen e en Venezuela (1999), B asil (2002), A gen ina
(2003), U uguay (2004), Ecuado (2006), Boli ia (2006), conside ados
p og esi os en la egión (aunque son a acados como de “izquie da”),
son esponsables, con a iaciones, de es as espe anzas. La p ime a
década del siglo xxi, además, a o ece, ía la demanda de economías
eme gen es como las de China e India, el ipo de expo aciones la inoa-
me icanas. En e los años 2004-2011 se con o ma ins i ucionalmen e
la Unasu . Le había p ecedido, en cuan o p opues a in eg ado a, el
alba de Venezuela y Cuba, (2001-2004). En es a p ime a década no solo
esuenan la alianza boli a iana pa a los pueblos de Amé ica, la de o a
de la polí ica Menem po el ki chne ismo o la igu a de un di igen e
sindical en la p esidencia de B asil, sino ambién la p opues a de un
48 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
de indi iduos o g upos aislados, sino o mando pa e de un p oceso social
gene al. (2000, p. 38-39)
La me odología elacional comp ome e a un en oque que ome
en cuen a su elación con las me odologías de acción social (espacio),
con el conjun o de ep esen aciones en el magma del imagina io social
(plu alidad) y con sus o mas pa icula es de na ación en cada p oyec-
o polí ico de cons ucción de los Es ados nacionales ( iempo).
Po o a pa e, el empleo de las he amien as de eo ías c í icas
en De echos Humanos, nos pe mi e de ela los mecanismos de “ o ali-
zación de lo pa icula ”, de “abs acción dico ómica de lo conc e o”, la
sepa ación de las es e as de lo público y lo p i ado, como undamen o
de la “escala” ins i uyen e y de “in e sión epis émica” y la mi i icación
del desa ollo his ó ico social, en la “simbología” de los ep esen acio-
nes sociales.
El asun o eside en que la g an mayo ía de los mo imien os socia-
les ans o mado es, no cuen an con las he amien as concep uales de
las eo ías c í icas de De echos Humanos. Igualmen e sucede con las
agencias es a ales, las o ganizaciones no gube namen ales y los g upos
y asociaciones que luchan po De echos Humanos. En la p ác ica co i-
diana, se con igu a una isión “empí ica” de De echos Humanos que
los educe al cumplimien o de los ins umen os ju ídicos in e nacio-
nales y las no mas de a monización nacional.
Desde es a isión educida de De echos Humanos, los mo imien-
os sociales di ícilmen e encuen an simien e pa a la eme gencia de
al e na i as de ans o mación social.
Un papel pa a la in elec ualidad adical en las luchas
En endemos po in elec uales adicales aquellos cuya p oducción cien-
í ica, académica y/o a ís ica se encuen a comp ome ida en expe ien-
cias sociales con alguna o algunas de las siguien es o ien aciones:
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 49
-• la cons ucción de espacios de democ acia pa icipa i a;
-• el desa ollo de p ác icas al e na i as de p oducción y dis ibución
de bienes y se icios;
-• el acceso iguali a io a la jus icia y la ampliación de la ciudadanía en
é minos cosmopoli as;
-• la cons ucción de nue as subje i idades;
-• el econocimien o y espe o de las di e encias (é nicas, cul u ales y
sexuales);
-• la p o ección a la biodi e sidad, y/o la ecupe ación de sabe es
abismales.
Dicha in elec ualidad comp ome ida con los mo imien os sociales,
debe eje ce sob e sí misma una celosa “ igilancia epis emológica” que
le p e enga de incu i en ca ego izaciones dico ómicas, que imponen
alsas con adicciones y ba e as en e es os colec i os. Disyunciones
que con ibuyen con la a omización de los mo imien os sociales, en lu-
ga de p opicia la conjunción de agendas pa a en en a los polos de
pode hegemónicos.
El p oblema es que la “academia adical”, la in elec ualidad con a
hegemónica, no siemp e ayuda. Cie as p ecisiones ca ego iales más
bien colabo an con la segmen ación de los mo imien os sociales ans-
o mado es. Po ejemplo, el hípe educcionismo que ca ac e iza al
pensamien o occiden al mode no se exp esa en la isi a al Pe ú que hi-
cie a en 1934 el Sec e a io de Pa ido Comunis a de Rusia pa a egaña
al in elec ual José Ca los Ma ía egui. Su “pecado”: amplia los suje os
e oluciona ios a campesinos e indígenas, jun os con los ob e os.
En la ac ualidad, ope an educcionismos ca ego iales de cuño si-
mila . Desde los suje os p i ilegiados (la pe spec i a o el p i ilegio epis-
emológico) apa ecen dis inciones de los mo imien os sociales que se
sus en an en alsas dico omías. Tales son los casos de la dis inción en-
e mo imien os clasis as y policlasis as (o de pa es ca egó icos), p o-
pues a po Allan Co de o; o en e mo imien os comuni a ios y sociales,
o mulada po Juan José Bau is a.
50 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Más bien, una in elec ualidad adical debe es a al se icio de los
mo imien os sociales pa a de ela los mecanismos de dis o sión e in-
e sión en las ep esen aciones de De echos Humanos exp esadas po
dichos polos de pode hegemónico.
Po lo an o, es undamen al pa a los mo imien os sociales con a
con capacidades pa a de ec a y econoce in e siones epis émicas, o-
alizaciones de lo pa icula y la pedagogía engañosa. Veamos a con i-
nuación en qué consis en dichas o mas de dis o sión en las ep esen-
aciones sociales.
In e sión epis émica
La in e sión epis émica, cons i uye una o ma pa icula de la ca ego-
ía de “in e sión ideológica” al como ha sido desa ollada po la eo ía
c í ica de los De echos Humanos, ep esen ada po la denominada Red
de Se illa, que ag upa a pensado es, ju is as y cien í icos sociales, p in-
cipalmen e eu opeos y la inoame icanos.
En endemos la in e sión ideológica como un p oceso de cons uc-
ción simbólica que exp esa la con ingencia his ó ica, en el momen o en
que la ins i ucionalización de una conc eción de la acción o la e lexión
de un g upo humano iende a absolu iza dicha ealización, asumién-
dola como la única conc eción álida y excluyendo o as al e na i as de
acción o e lexión.
La ca ego ía de in e sión apa ece en el pensamien o mode no po
p ime a ez en Ludwig Feue bach, pa a explica la eodicea. Pa a dicho
au o , “…bas a con con e i al p edicado en suje o y a es e, en an o
que suje o, en obje o y p incipio -es deci , solamen e in e i la iloso-
ía especula i a, pa a ob ene la e dad mani ies a, pu a y desnuda-. El
a eísmo es pan eísmo in e ido” (2002, p. 22).
Pos e io men e, Ma x adop a la ca ego ía en cues ión pa a dis in-
gui su mé odo dialéc ico de la dialéc ica idealis a de Hegel:
No solo es en su base dis in o del mé odo de Hegel, sino que es di ec amen e
su e e so. Pa a Hegel, el p oceso del pensamien o, al que él con ie e in-
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 51
cluso, bajo el nomb e de idea, en suje o con ida p opia, es el demiu go de
lo eal, y lo eal su simple apa iencia. Pa a mí, po el con a io, lo ideal no
es más que lo ma e ial anspues o y aducido en la cabeza del homb e. En
Hegel la dialéc ica anda cabeza abajo. Es p eciso pone la sob e sus pies pa a
descub i el g ano acional encubie o bajo la co eza mís ica (Ma x & Engels,
1976, p. 99-100).
Como es p opio de su época, Ma x pasa po al o o as “ uen es úl i-
mas de la conciencia alienada”. En p ime luga , la di isión de géne os
como “ uen e úl ima” de la isión pa ia cal. En segundo é mino, la
di isión en e cul u a y na u aleza, como sopo e ideológico del “seño-
ío” humano sob e el plane a y odas las o as o mas de ida. En e ce
luga , la di isión de e nias, que sus en a el “ acismo” y el e nocen is-
mo occiden al. Y, po úl imo, ambién hemos de menciona la omisión
de la di isión e á ea, uen e de la isión adul océn ica, así como de la
di e enciación de la sexualidad, que es sus en o de una sociedad he e-
osexualmen e concebida.
Con empo áneamen e, y en el con ex o del en oque c í ico de la Red
de Se illa, la ca ego ía de in e sión ideológica es empleada po Da id
Sánchez Rubio en su ob a Filoso ía, de echo y libe ación en Amé ica
La ina, publicada en 1999. En ella, el au o sos iene que la uen e del
pode polí ico en un es ado democ á ico adica en la je a quización
ju ídica y en la in e sión ideológica. El au o oma como sopo e con-
cep ual de es a úl ima ca ego ía, la elec u a de John Locke ealizada
po F anz Hinkelamme (2003).
El a ículo “La in e sión de los De echos Humanos: el caso de John
Locke” p opone la ca ego ía de in e sión ideológica pa a explica la
undamen ación ilosó ica que o ece Locke del saqueo y el genocidio
en los e i o ios ame icanos, ecu iendo a la igu a de la gue a p e-
en i a (Hinkelamme , 2003). En es e caso, se a a de una in e sión
de alo es que conduce a la iolación de los De echos Humanos p eci-
samen e en nomb e de su cumplimien o. En es e mismo sen ido, es a
ca ego ía es empleada po Juan An onio Senen en el caso de la unda-
52 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
men ación po pa e de Hobbes de la gue a p e en i a o an icipa o ia,
que se puede encon a en “Razones pa a la gue a en la sociedad glo-
bal” (Seco & Sánchez; 2004).
Sánchez Rubio (2000) e oma la ca ego ía de in e sión ideológi-
ca en su a ículo “Uni e salismo de con luencia, de echos y p ocesos
de in e sión”, pa a explica su o igen en los p ocesos de abs acción e
idealización p opios del pensamien o mode no. El ca ác e educcio-
nis a del pensamien o mode no conduce a la o alización (uni e sali-
zación) de un modelo pa icula de humanidad, negando la i ula idad
de de echos a quienes no cumplan con dicho modelo.
Helio Galla do, desa olla la ca ego ía de in e sión ideológica en
sus ob as Polí ica y T ans o mación Social. Discusión sob e De echos
Humanos (2000) y Teo ía c í ica: ma iz y posibilidad de De echos
Humanos (2008). F en e a los p ocesos de in e sión ideológica, es e
au o p opone la ca ego ía de “ e e sión” en an o “…los undamen os
de las p ác icas humanas son siemp e sociohis ó icos [y] se debe lu-
cha siemp e polí ica y cul u almen e po sos ene los o econs ui los
cuando se los es ima legí imos/ilegí imos” (Galla do, 2008, p. 44).
A pa i de las in uiciones c ea i as de Sánchez Rubio y
Hinkelamme , en C í ica de la imaginación ju ídica, No man
Soló zano (2010) ha desa ollado la noción de la in e sión ideológica
desde la pe spec i a de la no malización e ins i ucionalización de los
De echos Humanos. Pa a es e au o , la in e sión ideológica:
Apa ece ecién cuando se a icula un espacio o campo de in e eses y luchas,
que cuando se no malizan ienden a absolu iza se sob e la base de la exclusión
de cualquie o a al e na i a posible. Po o a pa e, es a in e sión ideológica
se hace a a és de la abs acción ascenden al de las demandas de los suje os
conc e os que las pos ulan y eclaman, y la absolu ización de las conc eciones
his ó icas en que enca nan dichos eclamos; ella es la ama que une unos dis-
posi i os discu si os o cla es de lec u a (he menéu ica), que es án ins alados
en el imagina io y se ac i an, pa icula men e, en con ex os de absolu ización
ideológica; es la o ma que adquie e la con ingencia his ó ica cuando una de
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 53
las conc eciones o ealizaciones de la acción humana se ha es abilizado o
ins i ucionalizado y iende a absolu iza se en e a o as posibles conc ecio-
nes a las cuales decla a in álidas o imposibles (Soló zano, 2010, pp. 165-168).
Po su pa e, Joaquín He e a Flo es p opone la ca ego ía de “in-
e sión epis émica” pa a explica una o ma pa icula de la in e sión
ideológica p opia de la dominación pa ia cal, en la cual se as ueca
el e ec o po la causa (2005a, pp. 145-146). Po nues a pa e, adop a-
mos la ca ego ía de “in e sión epis émica” pa a e e i nos a los p oce-
sos de “in e sión ideológica en los cuales se as ueca el e ec o po la
causa o bien se in isibiliza en la econs ucción simbólica de la his o-
ia social la ecu si idad en e causas con luyen es o la eme gencia de
e ec os concu en es.
De ese modo, y en un sen ido gené ico, la in e sión epis émica es
is a como un enómeno que se p oduce an o en la p oducción simbó-
lica in encional como en la conciencia co idiana o espon ánea.
El ecu so a la in e sión epis émica se p esen a como mecanismo
simbólico pa a la alidación ideológica y la legi imación polí ica de las
“ ep esen aciones, deseos y a ec os” (Anzieu, 1998), a ibuidos a los i-
ula es de la ciudadanía del Es ado nación en el discu so dominan e.
La in e sión epis émica le con ie e e osimili ud his ó ica y/o cul u al
al conjun o de ep esen aciones con enidas en el discu so o icial, abs-
ayendo de la o alidad un elemen o o una es uc u a pun ual de un
complejo en amado his ó ico o social.
La in e sión epis émica je a quiza un e en o, una ci cuns ancia
o un asgo p esen e en una de e minada escala; in isibilizando así su
in e acción dinámica con los o os elemen os o es uc u as en la a i-
culación de una o alidad.
O a o ma pa icula de dis o sión en las ep esen aciones de la
ealidad, es á cons i uida po la o alización de lo pa icula . Se a a de
una exp esión de la azón me onímica, al deci de Boa en u a de Sousa
San os (2009), en la que se oma una pa e (una cul u a) como el odo
(la Cul u a). Dicha o alización conduce al impe io de la monocul u a.
54 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Po ello, su de elamien o se con ie e en una impo an e he amien a
concep ual en los p ocesos de des no malización.
To alización de lo pa icula
La segunda he amien a concep ual de g an u ilidad pa a los mo i-
mien os sociales, es á undada en el nue o pa adigma c í ico de la
Geog a ía, desa ollado po Mil on San os. El inno ado eó ico social,
geóg a o y ilóso o b asileño, p opone la noción de uni e salización o
o alización del espacio como una ca ego ía analí ica cen al en su e
concep ualización del espacio geog á ico, en an o sis emas de obje os
y sis emas de acciones, como el obje o de es udio de la nue a Geog a ía
(San os, 2002).
Sin en a a conside a acá los alcances del nue o pa adigma geo-
g á ico, omamos el mecanismo de o alización de lo pa icula que
p opone Mil on San os como el de elamien o de un componen e ca -
dinal en los p ocesos de “na u alización” de las ep esen aciones del
discu so hegemónico.
Median e dicho mecanismo simbólico, las imágenes que exp esan
asgos cul u ales y acon ecimien os his ó icos -ocu idos en el espacio
local hegemónico, y je a quizados con el ecu so a la in e sión ideológi-
ca- son uni e salizados como esul ado de su ex apolación a los o os
espacios locales y egionales. De es e modo, el espacio hegemónico se
con ie e imagina iamen e en el espacio nacional, minimizando o i-
ializando la p esencia de las iden idades colec i as locales o de mino-
ías.
Pa a Mil on San os, la ca ego ía de o alidad exp esa a la ez un
“ eal-conc e o” y un “ eal-abs ac o”; pues o que, en el p oceso de o ali-
zación, el “ eal-conc e o” de iene en un “ eal-abs ac o”, que pos e io -
men e se con ie e nue amen e en “ eal-conc e o”:
El p oceso po el cual el odo se uel e o o odo es un p oceso de deshace -
se, de agmen ación y de ecomposición, un p oceso de análisis y sín esis
al mismo iempo. Se a a de un mo imien o po el cual lo único se hace
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 55
múl iple y ice e sa…El odo múl iple uel e a se único en el momen o
siguien e, ya o o odo, p epa ado ambién pa a se despedazado (San os,
2000, p. 101)
Pa a el au o en cues ión, el enómeno de la o alización es el esul-
ado de la di isión del abajo, y nos pe mi e comp ende las elaciones
de dominación o subo dinación que dicha di isión del abajo conlle a
pa a los dis in os espacios in eg ados a un e i o io nacional:
Na au o a dos empos, os g upos humanos e i a am do espacio que os cincun-
da a, is o é, do pedaço da na u aleza que lhes cabia, os ecu sos essenciais à sua
sob e i ência. Na medida em que a di isão do abalho se acen ua, uma pa e
cada ez maio das necessidades de cada g upo, de cada comunidade, em de se
p ocu ada na á ea geog á ica de uma o u a cole i idade (San os, 2002, p. 208).
Dicha especialización geog á ica da o igen, según Mil on San os, a
la di isión e i o ial del abajo, la cual “[…] c ea una je a quía en e lu-
ga es y ede ine la capacidad de ac ua de las pe sonas, de las emp esas y
de las ins i uciones según su disposición espacial.” (San os, 2000, p. 114)
De ese modo, el au o explica la elación desigual en e los subes-
pacios en el Es ado nación, y las ans o maciones que es e úl imo p o-
oca en el espacio local como esul ado del ecu so a la o alización
o uni e salización de lo pa icula . De ahí la necesidad de una lógica
iden i a ia que legi ime las di e enciaciones y subo dinaciones que se
p oducen en los subespacios comp endidos en un e i o io nacional.
La o alización en el espacio nacional de la iden idad local hegemó-
nica, con e ida en la o ma uni e sal de elación imagina ia, p oduce
una abs acción sin e e en e ác ico que ha sido imaginada po la éli e
cul u al.
Lo an e io se explica po el p oceso de o alización, en el cual
la iden idad local hegemónica es en onces aciada de su e e en e
o iginal. Mien as an o, las ep esen aciones cogni i as y axiológicas
que con o man las iden idades locales subo dinadas, y cuya o mación
56 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
esponde a los in e cambios co idianos, quedan in isibilizadas, banali-
zadas o olclo izadas en el imagina io social.
En palab as de Paul Ba y Cla ke,
El also uni e salismo a ibuye a los pueblos unas ca ac e ís icas gené icas
que es os no suelen ene al mismo iempo que igno a impo an es ca ac e ís-
icas de la ida eal de la gen e. Es a abs acción pasa po al o las e dade as
iden idades de la ida eal; igno a aspec os como el géne o, la aza o la o ien-
ación sexual, po menciona algunos (Cla ke, 1999, p. 46).
A pesa de lo an e io , según Mil on San os el “ eal abs ac o” que
p o oca la o alización de lo pa icula , se con ie e luego en un “ eal
conc e o” po el mo imien o de la o alidad social, explicando así su ca-
ác e ins i uyen e en la nue a o alidad. De esa mane a, una iden idad
p ác ico- o mal impues a a un subespacio local, adquie e un ca ác e
p ác ico-his ó ico en el p opio de eni social.
La o a o ma de dis o sión de las ep esen aciones sociales es la
pedagogía engañosa, que pe mi e la ci culación masi a de in e siones
epis émicas y o alizaciones de lo pa icula ; pa icula men e, en la
“his o ia o icial”, los lib os de ex o y los medios de comunicación social.
Su de elamien o po pa e de los mo imien os sociales da pie a p oce-
sos de e e sión y des no malización de los con enidos del pensamien-
o hegemónico que jus i ican las amas sociales de dominación.
Pedagogía engañosa u omisa
Po úl imo, nues a e ce a he amien a concep ual pa a la con ibución
de la in elec ualidad adical con los mo imien os sociales, p o iene de
la pedagogía c í ica no eame icana. Sus pad es son el es adounidense
Gi oux, quien edimensiona a la escuela como espacio polí ico, an o de
ep esión como de esis encia; y el canadiense McLa en, que apo a la
ca ego ía de “cul u a dep edado a” pa a cali ica el cu ículo ocul o de
los medios de comunicación masi a y la indus ia del en e enimien o.
Sin emba go, nos in e esa p imo dialmen e la p opues a de Donaldo
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 57
Macedo, un pensado es adounidense de o igen a icano, quien desa o-
lla la noción de “pedagogía engañosa” (Macedo, 1998) pa a e e i se al
eje cicio de la dominación cul u al sob e la población de un e i o io
de e minado.
Así, la o mación de la obediencia ci il al s a u quo, se asume como
una unción ca dinal del cu ículo escola :
La obediencia llega a se un ins umen o cla e pa a la ep oducción de la
cul u a dominan e en endiendo que los pensamien os independien es y las
acciones es án eguladas po el sis ema y/o ep imidas po el indi iduo que
ha some ido su deseo a la pedagogía engañosa (Macedo, 1998).
Como apun a Macedo, la o mación de la obediencia po medio de
las ins i uciones educa i as – unción que hacemos ex ensi a a las ins-
i uciones y agen es a ca go de la ansmisión e in e nalización del ca-
pi al cul u al– equie e de a i icios, pues o que no es simple some e
olun a iamen e a las pe sonas. Es aquí donde in e iene la “pedagogía
engañosa”, con cuyo concu so se asegu a el consenso y la inco po a-
ción ac í ica del indi iduo a su ol “na u al” en la colec i idad.
El mecanismo con el que ope a dicha pedagogía consis e en la mis-
i icación de la ealidad, en i ud del ocul amien o de las g andes des-
igualdades –his ó icas, sociales y cul u ales–, las cuales se mues an
in isibilizadas en el discu so escola y mediá ico.
Po ende, la “pedagogía engañosa” se p esen a como el ecu so idó-
neo en la ep oducción ampliada de una iden idad nacional laguna . En
es e caso pa icula , dicha pedagogía cons i uye el núcleo signi ica i o
en la o mación del capi al cul u al que iene luga en los p ocesos de
socialización, en endiéndolo como un pe il de la salida del/a ciudada-
no/a en lo conce nien e al conjun o de alo es, ac i udes y pau as de
compo amien o que asegu an la in e nalización de un ol y su inco -
po ación a la ida social
Median e el ecu so a la pedagogía engañosa, la cons ucción in e-
lec ual de una elación uni e sal imagina ia e imaginada, es uncional-
64 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Una si uación simila ocu e ac ualmen e con los dos p incipios
undamen ales que se es ablecen en la Con ención de De echos del
Niño; a sabe , la p o ección y la au onomía. Desde la en ada en igen-
cia del mencionado ins umen o ju ídico, o ganizaciones de apoyo a la
pe sona meno de edad y p o esionales de la salud se han sepa ado en
cuan o a agendas y me as de acción en i ud ya sea de la p o ección o
bien de la au onomía. Pe o, en es e caso, la si uación es la misma: debe-
mos lucha po la p o ección siemp e que la au onomía ponga a dicha
población en pelig o; y a la au onomía cuando la p o ección inhiba su
desa ollo in eg al.
También se da la si uación del dis anciamien o en e mo imien-
os que luchan po libe ades ci iles y polí icas y aquellos o os que se
o ien an a la igualdad median e polí icas edis ibu i as. Po ejemplo,
en e quienes luchan po la libe ad de exp esión y el de echo a la in o -
mación y quienes p opugnan po la egulación de los medios masi os y
el desa ollo de medios de comunicación di e sos y plu ales (po ejem-
plo, medios comuni a ios). En gene al, lo que hay que oma en cuen a
es que lo con a io a la libe ad es la op esión, no la igualdad; y lo con-
a io a la igualdad nunca es la libe ad, sino la desigualdad social.
Y, mien as es o ocu e en las “ iendas” de los mo imien os sociales,
como hemos de allado an e io men e, en los ejes del pode hegemóni-
co sucede lo diame almen e con a io: las ác icas de los agen es pa -
icula es ( inancie os, económicos, polí icos, cul u ales y eligiosos),
locales y globales, gene an encadenamien os y e ue zos ecíp ocos en
i ud del ma co ins i ucional del Es ado nación (Cas o iadis, 1983).
La si uación es que dicho encadenamien o de los ejes de pode he-
gemónico, se a icula en é minos de una es a egia global que espon-
de a la acionalidad económica capi alis a, excluyen e y sac i icial. Una
acionalidad que, con la Re olución Indus ial, se “independiza” de la
ida social y aho a busca coloniza odas las dimensiones sociales.
La colonización cul u al undada en la acionalidad económica, as-
pi a a ex ende a oda la ida social su elación cos o/bene icio como
c i e io de “p oduc i idad” y a la e iciencia y la compe i i idad como
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 65
alo es sup emos de la acción social; en luga de la coope ación y la so-
lida idad que han p i ado en lo que Webe llamaba las “acciones según
alo es” y Habe mas el “mundo de la ida”. Sus e ec os son no ables en
los p ocesos de endop i a ización que se lle an a cabo en escalada en
las ins i uciones públicas en Amé ica La ina, pa a esponde a la lógica
sac i icial y excluyen e de la acionalidad económica.
Poco o ningún espacio a dejando la acionalidad económica a las
luchas de los mo imien os sociales po su dignidad y po el espe o, la
p o ección y la ga an ía de De echos Humanos. F en e a dicha si ua-
ción, lo que co esponde es la cons ucción de p ocesos que acili en
la conjunción de agendas como condición pa a la eme gencia de al e -
na i as.
Conjunción de agendas y eme gencia de al e na i as
En ensión con los p ocesos de segmen ación, al como des aca Hou-
a d (2006), en los mo imien os sociales se gene a el p oceso de cons-
ucción de un nue o suje o his ó ico, no solo el ob e o. Dicha amplia-
ción, plan ea Hou a d, e leja la ex ensión de la subsunción de la ida
po pa e del capi al. Es el esul ado de la colonización de la ida po
pa e de la acionalidad económica:
Todos los g upos humanos sin excepción es án some idos a la ley del alo ,
no solamen e la clase ob e a asala iada (subsunción eal), sino ambién los
pueblos au óc onos, las muje es, los sec o es in o males, los pequeños cam-
pesinos… Más que nunca, el capi alismo des uye, como lo no aba hace casi
más de un siglo y medio Ma x, las dos uen es de su iqueza: la na u aleza y
los se es humanos (Hou a d, 2006, pp. 2-3).
El nue o suje o his ó ico es un suje o popula y plu al; democ á i-
co, an o como ía y como me a de la emancipación; y mul ipola . No de
una mul i ud, como p oponen Ha dy y Neg i, sino una mul iplicidad de
66 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
ac o es pa a ac ua sob e una ealidad múl iple y plu al expandiendo
así sus agendas y mani ies os de lucha.
Conjunción e in eligibilidad en las agendas
El Fo o Social Mundial se ha mos ado como un espacio de conjunción
de agendas. Pe o, como bien señala Hou a d, no bas a con que los mo i-
mien os sociales puedan p oblema iza conjun amen e el con ex o. El
nue o suje o his ó ico equie e de una “subje i idad edescubie a”. Y,
en unción de es e “ edescub imien o”, plan eamos la necesidad de ge-
ne a p ocesos de econocimien o, ans igu ación y ansposición de
mani ies os en los mo imien os sociales.
Es necesa ia una labo a lo in e no de los mo imien os sociales, en
la búsqueda de in eligibilidad de o os mo imien os, de o as agendas
y de o os mani ies os. Como p opone Raúl Fo ne -Be ancou (2002),
se equie e “pone se en los zapa os” del o o; pe o no pa a comp ende
al o o, sino pa a examina se a uno mismo desde esa o a pe spec i a,
desde esa o a agenda, desde ese o o mani ies o. De es a o ma, es po-
sible conoce el “p i ilegio epis émico” en la p opia agenda, en el p o-
pio mani ies o; y, en consecuencia, isibiliza los suje os “ausen es” en
las me as de acción.
En onces es posible p o oca una ans igu ación de la agenda y
el mani ies o del mo imien o social, en endiendo que ambién a es e
le concie ne oda lucha po la dignidad y po De echos Humanos.
En iende que le concie ne en an o asuma que somos pe sonas socio
his ó icamen e si uadas, en é minos de clase, géne o, e nia, edad y di-
e sidad uncional y sexual, como plan ea Helio Galla do:
Lo que exis e es gen e sociohis ó icamen e si uada; Jó enes, po ejemplo, es-
udian es, hijos…Un es udian e es á compues o po muchas amas sociales
algunas de las cuales son cul u ales, o as económicas, o as libidinales. En
las sociedades que conocemos, las elaciones complejas que cons i uyen a la
gen e, o sea los luga es sociales que cons i uyen a las pe sonas…cons i uyen
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 67
p incipios de dominación que se exp esan como p ác icas de sujeción e im-
pe io (2006, p. 107).
En consecuencia, el mo imien o social es a a esado po odo, po
odos los “luga es sociales” que cons i uyen a las pe sonas. Po eso no
bas a con conoce o as agendas y sus mani ies os de lucha y de solida-
iza nos con ellas. Ese es solo un p ime paso, el cual ha sido o ecido
po el Fo o Social Mundial, en e o os espacios locales, egionales y
globales.
Se a a de econoce nos en dichas agendas y de en iquece con
ellas las p opias me as y es a egias de lucha. Pe o no po “ ilan opía”,
sino po que cada lucha local o pa icula po De echos Humanos nos
in e pela po nues a p opia si uación socio his ó ica.
Las limi aciones de la monocul u a
Una limi ación signi ica i a en los p ocesos dialógicos en e mo imien-
os sociales, eside en nues a o mación común en la monocul u a he-
gemónica, el “pa ón de o o” cul u al, que in e io iza o in isibiliza o as
cul u as; en nues o caso, indígenas, a odescendien es y asiá icas.
Pe o, el o o g an p oblema con la monocul u a adica en su unda-
men o en la economía capi alis a, en la cual el alo sup emo es el egoís-
mo po se conside ado como base del bien común. Así lo p oponen los
“pad es” de la economía libe al clásica, Adam Smi h y Da id Rica do. De
acue do con ellos, lo mejo que podemos hace po el bien común es ex-
plo a la ue za de abajo y la na u aleza en unción de log a la mayo
u ilidad posible del capi al.
Dice el can au o Víc o Manuel que “…con i i enciendo a los de-
más es un buen p oyec o pa a el mal”. En palab as de Hou a d, es amos
en en ados al “pa adigma de la mue e”. De ahí que el omen o del in-
di idualismo, el egoísmo y la compe i i idad, en luga de la coope ación
y la solida idad, es á eñido con las luchas po la dignidad y De echos
Humanos. El p oblema es que la educación o mal se nu e de la mono-
cul u a y, po ende, del omen o del egoísmo y la compe i i idad.
68 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
El hecho de con a con un sis ema de e aluación indi idual, hace
que el cu iculum ocul o en la educación o mal esida en la compe-
i i idad y no en la colabo ación mu ua. En consecuencia, en e más
“educados” seamos más indi idualis as y compe i i os amos a se .
De ahí la impo ancia de con a con una “ igilancia epis emológi-
ca” ambién, y sob e odo, con noso os mismos. Es necesa io isibili-
za los suje os ausen es en las agendas y en los mani ies os de lucha de
los mo imien os sociales. Es deci , las pe sonas que quedan ue a de
“pe spec i a”, ue a del p i ilegio epis émico que es ablece la agenda de
los mo imien os, aun en casos de consignas con amplia concu encia
en las me as de acción; po ejemplo, en ma e ia del acceso a la educa-
ción, a la salud y al abajo.
Las luchas ausen es y p esen es
O a si uación son las luchas ausen es en las agendas y en los mani ies-
os de lucha de los mo imien os sociales. En es e caso, nos e e imos
pa icula men e a los de echos que quedan ue a de la “pe spec i a” de
los mo imien os sociales. Un ejemplo pa adigmá ico es el de echo a la
comunicación social.
En p ime a ins ancia, el de echo a la comunicación social es is o
po los mo imien os sociales como un ema que concie ne básicamen-
e a comunicado es y pe iodis as; y no a ellos. En segunda ins ancia, no
se comp ende la in e dependencia e in e elación en e el de echo a la
comunicación y la libe ad de exp esión; y, po ende, su indi isibilidad.
Y, en e ce a ins ancia, los mo imien os sociales no log an isualiza
la impo ancia de la comunicación mediá ica en las luchas po la dig-
nidad.
En consecuencia, el eje cicio del de echo a la comunicación social
es un g an “ausen e” en la g an mayo ía de las agendas y los mani ies-
os de lucha. Dicho “pun o ciego” se p esen a aun en países la inoame-
icanos que han p omulgado leyes de comunicación que omen an y
subsidian medios di e sos y plu ales, como los comuni a ios. Tal es el
caso de Ecuado , donde no se es án ap o echando adecuadamen e los
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 69
ecu sos públicos pa a la democ a ización de la comunicación social.
O a conside ación iene que e con la compleja elación de los
mo imien os sociales con el Es ado. En p ime luga , hemos de con-
side a la pa icipación en luchas de esis encia y/o po ecupe ación
de segmen os es a égicos de lo que ue denominado Es ado Social en
Amé ica La ina. Nos e e imos a ene gía, anspo e, banca, ob a públi-
ca y comunicaciones, que han sido “blanco” de p ocesos de p i a iza-
ción en el con ex o de la imposición del modelo neolibe al y la econo-
mía de me cado.
Es ambién de pa icula impo ancia la pa icipación de los mo-
imien os sociales en las luchas en de ensa de los se icios públicos y
en con a de los p ocesos ins i ucionales de exo y endo p i a ización.
Las endencias a la exo p i a ización esul an muy p eocupan es en los
casos de la educación y la salud.
En educación, los p ocesos de exo p i a ización ex emos se han
mos ado en Chile y en Hai í, con la gene alización de la adminis a-
ción p i ada de los cen os educa i os. Po su pa e, en el campo de la
salud una g an can idad de se icios médicos han sido con a ados con
cen os de salud p i ados.
La endo p i a ización pe mea su il y e icazmen e el ma co ins i u-
cional, inco po ando la acionalidad económica, con su elación cos o/
bene icio, como el “no e” en la ges ión de los se icios públicos. De
es a o ma, el discu so ins i ucional deja de ene como misión la po-
blación o la ciudadanía; aho a se habla del usua io o del clien e. Ya no
se a a de lle a los se icios públicos a los más ecóndi os incones
del e i o io, como e a la aspi ación ins i ucional en el con ex o del
Es ado Social; aho a se a a de b inda los se icios públicos donde
sea en able y al p ecio que sea en able.
Además de las luchas en con a de la exo y la endo p i a ización de
las ins i uciones es a ales, los mo imien os sociales los mo imien os
sociales deben pa icipa en las luchas po econocimien o de de e-
chos: po el acceso a la educación, a la salud, al abajo, a la i ienda, a
la ec eación, a la comunicación social, en e o os.
70 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Po úl imo, cabe hace no a , como lo hace Helio Galla do (2014),
o o g an ema ausen e en las agendas de los mo imien os sociales: la
eligiosidad. Una g an ausencia, eniendo en cuen a el peso cada ez
mayo del c is ianismo undamen alis a y los nue os emplos e angéli-
cos, es ando elig eses a la Iglesia Ca ólica y al p o es an ismo his ó i-
co. En “sede” eclesiás ica y/o polí ica, muchos líde es undamen alis as
y e angélicos impulsan esis y consignas conse ado as en ma e ia de
De echos Humanos; sob e odo, en cuan o a econocimien o uni e sal
de de echos.
En muchos casos, el p oblema eside en que en e aquellas pe -
sonas que se han “con e ido” a es os c is ianismos undamen alis as,
encon amos pe sonas de base, líde es y lide esas, de los mo imien os
sociales. En onces, esul a que es as pe sonas, “nue os c is ianos”, si-
guen es ando cla as y i mes en las luchas po la agenda p imigenia del
mo imien o; po ejemplo, agua, ie a, i ienda, ciudadanía. Pe o, po
el con a io, han mos ado ei e adas ese as en cuan o al econoci-
mien o, social y ju ídico, de de echos a la comunidad lgb i. Lo an e-
io , no con ibuye a la ape u a de espacios conjun os y la expansión
de agendas en luchas po De echos Humanos.
A lo an e io , hay que ag ega la e ec i a conjunción de agendas en-
e los mencionados “nue os c is ianos” y un emozado undamen alis-
mo ca ólico que ha adqui ido posiciones de pode eligioso y polí ico en
las úl imas décadas. Un undamen alismo ca ólico que no con ibuye en
las luchas po econocimien o uni e sal de de echos, en an o p e ende
legisla y hace polí ica pública imponiendo su p opia mo al y isión del
mundo a la o alidad de los habi an es de un e i o io nacional.
En consecuencia, el undamen alismo ca ólico niega ambién de-
echos a la comunidad LGBTTI y, en conjunción con los “nue os c is ia-
nos”, impiden la ga an ía de de echos sexuales y ep oduc i os, inclu-
yendo el acceso a la educación sexual; a las muje es, en cuan o a decidi
sob e su p opio cue po, en e o os emas sob e “mino ías”.
Sin emba go, ambién debemos conside a la o a “ca a de la mo-
neda”: el papel p o agónico de eólogos y eligiosos ca ólicos y p o es-
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 71
an es en los p ocesos de lucha de esis encia o emancipación, al se i-
cio de los mo imien os sociales.
En consecuencia, c eemos que al in e io de los mo imien os so-
ciales ha de discu i se cuáles son “[…] las de e minaciones obje i as y
subje i as que bloquean o a o ecen/po encian expe iencias sociales y
polí ico-cul u ales de libe ación” (Helio Galla do, 2014, p. 10). Es amos
aquí en e a lo que Foucaul denomina “ a iación con inua del discu -
so”, ilus ada po la a iedad de la eligiosidad y del discu so eligioso.
A mane a de conclusión
Inicialmen e, hemos plan eado el pensamien o impu o y elacional
como una he amien a que le pe mi e a los mo imien os sociales la
des “na u alización” de las amas sociales en las cuales pa icipan.
También ad e imos de algunas ca ego izaciones dico ómicas sob e
los mo imien os sociales que p o ienen de la in elec ualidad adical
la inoame icana, pe o no con ibuyen a la conjunción de agendas de
es os colec i os. A la in elec ualidad adical, p oponemos el acompaña-
mien o a los mo imien os sociales con el de elamien o de in e siones
epis émicas, o alizaciones de lo pa icula y la pedagogía engañosa u
omisa.
A con inuación, mos amos los e ec os del localismo, del pa icu-
la ismo y de la monocul u a en la segmen ación de los mo imien os
sociales y la a omización de sus luchas. F en e a es a si uación, se plan-
ean las luchas po De echos Humanos como espacios de conjunción
de las agendas de los mo imien os sociales. Se p opone un abajo al in-
e io de es os colec i os en unción de una in eligibilidad que les pe -
mi a el econocimien o ecíp oco, la ans igu ación y la ansposición.
Finalmen e, se consignan algunas de las “ausencias” (en é minos
de agen es y de emas) y las luchas e ec i amen e p esen e en las agen-
das de los mo imien os sociales. Aho a nos co esponde mos a la
“eme gencia” de al e na i as pa a la ans o mación social.
72 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Con el p opósi o de cons ui al e na i as que pe mi an e e i
lo que F ançois Hou a d denomina el “pa adigma de la mue e” (la a-
cionalidad económica capi alis a, excluyen e y sac i icial), debemos
apos a po la consigna que lanzó al mundo el Subcomandan e Ma cos,
oce o del Mo imien o Zapa is a, en 1994: “El mundo que que emos es
uno donde quepan muchos mundos. La pa ia que cons uimos es una
donde quepan odos los pueblos y sus lenguas, que odos los pasos la
caminen, que odos la ían, que la amanezcan odos.”
Lo an e io implica abandona la idea de p egun a nos po “la al-
e na i a iable”. Y, más aun, la idea de ob ene una espues a. El p o-
blema de es a in e ogan e es el singula . Un singula que conlle a una
o alización de una al e na i a pa icula ; álida pa a un de e minado
con ex o his ó ico, social y cul u al, pe o no po eso uni e salizable. De
hace lo así, la al e na i a en cues ión se con ie e en o ali a ia.
No podemos ni debemos aspi a a una al e na i a global, como lo
ue en su momen o el capi alismo y como p e endió se lo el “socialismo
eal”. Que emos “un mundo donde odos los mundos sean posibles”, no
una imposición que obliga a homogeneiza , a no maliza , lo social, cul-
u al, libidinal y económicamen e di e so.
En onces, la eme gencia de al e na i as de ans o mación social
debe p imo dialmen e su gi del desa ollo local y o ien a se a la ida
comuni a ia. Y, desde es a pe spec i a, exis en miles de inicia i as en el
mundo, pe o dispe sas y agmen adas, como plan ea Hou a d (2006).
Si es echamos el u u o, p oyec ándonos solo en el co o plazo, e-
huimos la azón p olép ica, la cual iende a an icipa pa a el u u o, en
el mediano y en el la go plazo, las mismas amas sociales ac ualmen e
exis en es.
••Sin que, a o unadamen e, con o men una “al e na i a iable”,
con amos con múl iples y a iadas expe iencias an i sis ema en
los siguien es campos:
••Cons ucción de espacios de democ acia pa icipa i a; po ejem-
plo, los p esupues os pa icipa i os.
••P ác icas al e na i as de p oducción y dis ibución de bienes y
Los De echos Humanos desde pe spec i a c í ica 73
se icios; po ejemplo, la p oducción campesina y pesque a a-
dicional y el mecanismo del ueque o in e cambio.
••Acceso iguali a io a la jus icia y la ampliación de la ciudadanía;
po ejemplo, la ciudadanía plane a ia y el acceso uni e sal a los
se icios públicos.
••Cons ucción de nue as subje i idades; po ejemplo, las nue as
comunidades: ecologismo, eminismo, ege a ianismo, en e
o as.
••Reconocimien o y espe o de las di e encias; po ejemplo, de e-
chos de la comunidad lgb i.
••P o ección de la Mad e Tie a; po ejemplo, el “mayo domazgo”
o la “é ica del cuidado” con la na u aleza.
••Recupe ación de sabe es; po ejemplo, la inco po ación de la
a ención “chamánica” en los cen os de salud pública y de écni-
cas de la medicina o ien al.
La si uación es que, po la p opia azón p olép ica, nos cues a mu-
cho imagina nos un u u o sin Es ados nacionales o sin la llamada eco-
nomía de me cado. Y las expe iencias an e io es nos pueden pa ece
ci cunsc i as solo a lo local; y, po ende, sin mayo alo en una codi i-
cación es a égica e oluciona ia. Pe o, sin duda, es amos an e los cam-
bios sub pa adigmá icos que p epa an lo nue o.
Sin emba go, cada una de dichas expe iencias pun uales exp esa
el su gimien o de lo nue o, de lo en e amen e nue o. El p oblema es de
escalas: cómo pasa de la conc eción local al plano nacional o global. La
espues a descansa en el papel p imo dial de lo local. Como exp esó en
su momen o el Mo imien o Zapa is a, no les in e esaba el pode sob e
Es ado nacional, sino la au onomía sob e su e i o io ances al.
80 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
neu al que da sen ido al o den hegemónico, es o es, como un p oceso
na u al de egulación y ep oducción social ga an izada, en el que la
his o ia, la p opia acción social y las luchas po la dignidad que, pa a-
dójicamen e, dan sen ido a es a unción social, es án ausen es al sepa-
a , con una cesu a insal able, las no mas de los en es de lucha po
la necesa ia abs acción de la his o ia que no cesa, y de las gue as que
con ellas acompañan los ciclos de c isis del capi alismo. F en e a es a
lógica no malizado a de la azón como dominio, el obje o de una eo ía
c í ica y con ex ualizada de los de echos supone “ ecupe a es e mun-
do mos ándolo al cual es: es deci , un mundo en el que la uen e de mi
libe ad es la libe ad de los demás. De ello se deduce que la a ea básica
de una eo ía comp ome ida con los de echos es la de c ea las con-
diciones eó icas y p ác icas pa a pode a i ma la libe ad como una
ac i idad c eado a que no se limi a a da se su p opia ley, sino que se
e ige en cons i u i a de su obje o; en o os é minos, del mundo en que
i imos” (He e a, 2005a, p. 186). Una a ea comp ome ida con lo que
pod íamos llama un p oyec o de al e mode nidad, cons i u i o de un
mundo en el que odos/as compa amos y pa icipemos del p ocomún
y que desde P oudhon a nues os días, en o no al deba e de los bienes
comunes, ac ualiza un p oblema de las p ác icas y los p ocesos ins i u-
yen es (Da do /La al, 2015).
Con iene aquí ecupe a algunas de las esis de Bolí a Eche e ía
cuando se con on a la eo ía c í ica con el gi o lingüís ico de los
Es udios Cul u ales si, como plan ea a Joaquín He e a, en el p oce-
so ahis ó ico de ep esen ación del De echo, el lími e es la palab a
(He e a, 2007). Pues el Homo Fabe , el ciudadano, o suje o de de e-
chos es, an es que nada, Homo Loquens. La asunción, has a sus úl imas
consecuencias eó icas, de es a idea es i al al a a de comp ende el
de echo y los nue os disposi i os de pode en la e a de la biopolí ica.
Pues, a a és de la lec u a del neoma xismo i aliano, es posible colegi
la pe inencia de la in e p e ación ampliamen e compa ida po cie -
o c i icismo posmode no, o poses uc u alis a, de que i imos en un
iempo ma cado po la poli ización in eg al del espacio domés ico, de
Comunicación y de echos humanos 81
los a ec os, de la lengua y el cue po, de la ida social en su conjun o, con
la p oducción biopolí ica de los suje os del abajo en la nue a cul u a
pos o dis a. Más aún, las ca ac e ís icas adicionalmen e asociadas a
la polí ica po au o es, como Hannah A en –comunicación, coope a-
ción– se aplican ac ualmen e a odo lo económico. La adicional dis-
inción adical en e abajo p oduc i o e imp oduc i o pie de así su
azón de se , pues hoy odos/as coope amos en la p oducción colec i a
de la ida común. Es p ecisamen e en es a p oducción y ep oducción
del p ocomún donde se con o ma la mul i ud.
Hipó esis que se ep oduce a escala humana, en nues o día a día,
cuando la exis encia co idiana se ep esen a en un pe manen e es ado
de excepción. Es o se aduce y e leja en las polí icas neolibe ales de
desposesión, exp opiación y p eca iedad que obs aculizan la p oduc-
ción y ep oducción del p ocomún. “Pa a hace en e a las c isis, se
espe a que cada indi iduo cambie cuan as eces sea necesa io y an o
como esul e p eciso. De es a o ma se manejan las con adicciones
sociales como desajus es indi iduales. Los con lic os que podían en-
en a a los suje os con las ins i uciones se ans ie en a las elaciones
in e pe sonales” (Ma ín Se ano, 2008, p. 21).
Es a ans o mación que in oduce el Capi alismo Cogni i o se e-
sume en el paso de la acción ejecu i a (coac i a) a la acción indica i a
(comunica i a) como p oceso e olu i o de eadap ación de la acción so-
cial, de la que dan cuen a los cambios en los modelos de o ganización y
compo amien o, y has a, po qué no, la cons ucción de un nue o su-
je o en la ac ual lógica de ep oducción social (Ma ín Se ano, 2008, p.
25). Se a a del hilo ojo de la his o ia y el pensamien o occiden al que
nos lle a de Spengle a Hun ing on, de la azón ins umen al del capi a-
lismo a la subo dinación de la ciencia, a la ác ica en el p oceso de eo -
denamien o de la geopolí ica in e nacional y de acomodamien o de las
elaciones sociales en la e a de la áb ica social. En es a nue a lógica del
cambio incesan e, acele ado y caó ico del nue o capi alismo, los pe -
dedo es o descon en os de la posmode nidad, po ci a a Baumann, ya
no son ma ginados sino pe seguidos como suje os ue a de la ley, como
82 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
agos y malean es. La c iminalización es una de las consecuencias de
es a lógica de la ep oducción del sis ema social, del nue o espí i u
del capi alismo. La educción de la gue a de clases a acción policial se
p oyec a de hecho en la iolencia indi idualizada en o ma de o u a
como écnica de con ol social, soca ando los De echos Humanos un-
damen ales y, an es, la p opia ley, en i ud de la segu idad y la p e en-
ción p o eccionis a. Y no solo como gue a con a el e o ismo. Las
di e en es o mas de gue a, las dis inciones comunes en e iolencia
legí ima y iolencia ilegí ima, en e gue as de libe ación y gue as de
op esión ienden, de hecho, a con undi se en es e es ado de cosas. Pues
la gue a ya no es una si uación excepcional, sino, como demues an
Ha d y Neg i, una o ma ac i a de e o zamien o y egulación del o -
den global.
Se a a, en in, de una concepción bélica sin on e as ni lími es
espaciales ni empo ales. La gue a es hoy un enómeno global y comu-
nica i o. Desde Ado no y Ho kheime , y desde luego con el si uacio-
nismo, sabemos que las ecnologías elec ónicas y la comunicación en
gene al, sos ienen hoy el sis ema de dominación espec acula en i -
ud de una nue a o ma de ascismo amable. La ans o mación de la
gue a en o ma de ed exp esa no solo un cambio es a égico en el a e
de la gue a, sino más bien la ans o mación ma e ial del pode global
que debe acome e los nue os con lic os asimé icos.
De echos y cul u a digi al
El ma co de ei indicación de los De echos Humanos y de la dignidad
de la pe sona es el de la galaxia In e ne : de Assange y Snowden al pe-
iodismo ampa de los Panamá Pape s. Ello exige plan ea un nue o
ma co de e e encia en i ud del nue o ecosis ema de comunicación
global que media en los con lic os y iolaciones de los De echos Hu-
manos a lo la go y ancho del plane a. Aho a, ningún medio de comu-
nicación –a i ma ca egó icamen e Michel Se es– es uni e sal. Po el
Comunicación y de echos humanos 83
con a io, son odos egionales. Es o es, odo medio es isomo o con
espec o a una lengua. El espacio de comunicación lingüís ico, nues o
espacio de comunicación, no es isó opo. Exis e, no obs an e, el obje o
écnico como comunican e o comunicado uni e sal. La ecnología ien-
de, en consecuencia, a homogeneiza los lujos, usos y pa ones cul u-
ales. Así sucede, en es e sen ido, con los nue os disposi i os y equi-
pamien os que concen an nume osas ans o maciones y dinámicas
de in e acción social, ma cando nue os ópicos y luga es comunes. De
acue do con Neil Pos man:
1. Toda cul u a es al e ada con cada inno ación ecnológica.
2. El cambio ecnológico p oduce ganado es y pe dedo es.
3. Toda ecnología es po ado a de una iloso ía.
4. Los medios in o ma i os ienden a mi i ica se.
En la medida que la ecnología digi al amplía las posibilidades
de de ec a y egis a hábi os de consumo g acias a nue as écnicas
y mé odos de medición en línea, y que, como apun aba Pos man, oda
ecnología es po ado a de una iloso ía que o igina p ocesos sociales
de inno ación, el p oceso con adic o io y abie o de cons ucción del
nue o sis ema de mediación digi al exige, cuando menos, eplan ea
nume osas cues iones sus an i as sob e la ins ancia de la ecepción
desde el pun o de is a de los de echos de la ciudadanía en las nue as
o mas de ascismo amable. Pues, en e o as azones, al y como ad-
ie e Gonzalo Ab il, “los lenguajes mul imediales no solo con ibuyen
a desa olla una nue a in eligencia sensomo o a, sino odo un modus
ope andi epis émico que Ma agliano ca ac e iza como c i icismo mun-
dano, ho izon al y pa icipa i o” (Ab il, 2003, p. 17).
Cie amen e, la a iedad y compleja aplicación de las ecnologías
digi ales en las o mas con empo áneas de acción colec i a dan cuen-
a de un nue o y p oduc i o imagina io que aba ca desde el ac i ismo
con ahegemónico, a la inculación de edes emá icas en los blogs, o
la mo ilización de mul i udes p oli e an es po las comunicaciones
mó iles:
84 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
El espacio in e conec ado y ahis ó ico de los lujos iende a impone se a los
luga es, cada ez más segmen ados e incapaces de compa i códigos cul u-
ales. Ma ín Ba be o […] dic amina que en el mundo con empo áneo la idea
y la expe iencia de la iden idad desbo dan los ma cos in e p e a i os an o
de una an opología de lo adicional-au óc ono (es deci , la lógica del luga ),
cuan o de una sociología de lo mode no-uni e sal (es deci , la lógica de los
lujos). Pues hoy las iden idades, cada ez más mul ilingüís icas y ans e i-
o iales, se cons i uyen no solo de las di e encias en e cul u as desa olladas
sepa adamen e, sino median e las desiguales ap opiaciones y combinaciones
que los di e sos g upos hacen de elemen os de dis in as sociedades y de las
suyas p opias (Ab il, 2003, p. 18).
En es e sen ido ale la pena p egun a se cómo la cul u a digi al
puede al e a las o mas dominan es de mediación y con ibui a la
de ensa global de los De echos Humanos. Pe o omando en cuen a la
ad e encia de Pos man sob e la endencia a mi i ica los medios de
inno ación in o ma i a. Como nos ecue da He be Schille , “las nue-
as ecnologías siemp e han sido in oducidas con la p omesa de un
en iquecimien o cul u al pa a odos, educación pa a los menos p i i-
legiados, mayo di e sidad y ecnología pa a in eg a a la más emo a y
depaupe ada aldea” (Schille , 1993, p. 72). His ó icamen e, el educcio-
nismo ecnológico cons i uye la ideología y iloso ía de la his o ia como
e olución na u al, al aisla el enómeno de la comunicación humana de
su con ex o socioeconómico pa a conside a lo exclusi amen e como
un p oblema écnico. En es e escena io, pensa las audiencias como
suje os de de echos más allá del audíme o y la lógica consumis a del
indi idualismo posesi o que imponen los medios mains eam, signi ica
con ex ualiza el hecho de la ecepción y las inno aciones ecnológi-
cas digi ales en el ma co más amplio de los cambios sociocul u ales de
es e p incipio de siglo en la mode nidad líquida y las íc imas y descon-
en os de las sociedades posmode nas. Solo en es e con ex o podemos
imagina los lími es es uc u ales a las nue as demandas de consumo
de los públicos y el u u o papel de la audiencia que p e igu a ba allas
Comunicación y de echos humanos 85
como la de News In e na ional Co po a ion po el con ol del hoga
mul imedia de la o e a de ele isión digi al, In e ne y las comunica-
ciones ele ónicas, o los golpes mediá icos en Amé ica La ina que e-
ins au a los modelos de comando impe ial en el gobie no de lo público,
iolen ando los de echos sociales y económicos de las mayo ías.
En es e nue o ecosis ema social, la up u a de los iejos pa ones
de je a quía y au o idad ca ac e ís icas de las es uc u as con encio-
nales del clasismo mode nis a p oyec a una imagine ía de p og eso y
dinamismo social, ans o mando a los suje os en “indi iduos mó iles”,
según señala a Raymond Williams.
Si u ié amos que esumi las p incipales ca ac e ís icas de la
Sociedad de la In o mación que jus i ican es e gi o eó ico en el modo
de pensa e in es iga la comunicación y los De echos Humanos, des-
de el pun o de is a de una polí ica emancipa o ia, nos a e e íamos a
des aca cua o asgos p incipales que nos obligan a pensa el e o de la
de ensa de los De echos Humanos en la e a Wikileaks:
1. Des undamen ación. La na a i a de las edes concibe la
mediación como un p oceso p oli e an e de mul i udes y
colec i os múl iples que azan puen es y compa en códigos
cul u ales. Po ello, es p eciso pensa la ecepción desde la
cons a ación de la adical singula idad y di e sidad de los
ac o es sociales.
2. Descen amien o. Las nue as na a i as decons uyen la
es uc u a cogni i a dominan e en las múl iples iden idades,
dando luga a o o ipo de ac o social o suje o polí ico.
3. In e cul u alismo. La pe spec i a dis ibu i a de análisis de la
ecepción, undado en el p incipio demolibe al de la igualdad,
hoy debe hace en e al hecho i educ ible de la di e encia.
4. Dialogicidad. El e-gobie no y las ecnologías in e ac i as de
la e a digi al apun an a la cons a ación de nue as p axis y
diálogos en e g upos y cul u as di e en es. Es e p oceso
iene luga en medio de una c isis de la mediación y de los
86 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
mediado es, a la pa que la exigencia de nue as o mas de
econocimien o y conocimien o social que pase de la lógica
ca esiana y monádica al pensamien o c í ico, poli alen e y
dialógico de la in es igación como p axis social.
Como esul ado, a la ez que se ha ido lexibilizando esa de inición
de iden idades indi iduales o g upales, el econocimien o de la di e si-
dad y la di e encia, de las múl iples a iables y expe iencias his ó icas
de consumo y ap opiación social de las nue as ecnologías es no ma co-
mún en el es udio de las audiencias. Es e desplazamien o no es nue o,
ni de i a de la i upción de lo digi al en el ecosis ema mediá ico. Desde
los años se en a del pasado siglo, el c ecien e in e és po el es udio de
la cul u a a ca go de la Teo ía de la Comunicación ha aído, de la mano
especialmen e de la in es igación la inoame icana en comunicación,
una p og esi a e alo ización de los aspec os e e idos a la iden idad
cul u al.
Be na d Miège p opone, po ejemplo, el es udio de las lógicas so-
ciales de la comunicación po comp ende las endencias y es echas
elaciones exis en es en e sociedad ci il, iden idad cul u al y desa o-
llo, a pa i de los medios y nue as ecnologías de la in o mación. Los
in e cambios y luc uaciones en e sis ema de comunicación y socie-
dad con ibuye, en sus di e en es componen es:
-• A las modi icaciones de los modelos de consumo.
-• A la e olución de las unciones sociales y las o mas de o ganización
p oduc i a.
-• A la e o mulación del sis ema educa i o.
-• Y a las ans o maciones de la cul u a polí ica (Miège, 1992).
Aho a bien, como decíamos, ningún cambio se p oduce de o ma
au omá ica po acción de la ecnología. Toda inno ación mediá ica
iene luga en un con ex o de e minado, suje o a cie as condiciones
es uc u ales y polí icas especí icas. Po o a pa e, la cibe cul u a, la
mediación digi al inaugu a, indudablemen e, o mas no con enciona-
Comunicación y de echos humanos 87
les de pa icipación ciudadana glocal que deben se analizadas y cuyo
desa ollo con adice o desa olla de o ma p eca ia la dic adu a del
monopolio de la palab a en las gue as y con lic os que a en an con a
la dignidad de las pe sonas.
En es e escena io, es p eciso plan ea se adicalmen e:
-• Tipos de acceso de la ciudadanía a los nue os canales digi ales.
-• G ado de conec i idad.
-• Fo mas de socialización de la nue a cul u a in o ma i a.
-• Tipos de pa icipación pública en los con enidos y consumos
cul u ales y las polí icas públicas.
Y es que, como señala Wa zlawick, el p oblema del con ex o de
conocimien o lle a a la ap ehensión inap opiada del obje o de es udio.
Al no pode ap ehende la complejidad de las elaciones en e un he-
cho y el ma co en el cual se inse a, en e el o ganismo y su en o no, el
in es igado iende a a ibui al obje o de es udio p opiedades que no
posee, sal o po ex ensión del mismo u o os con ex os o, como sucede
en muchos casos, po con o midad con la isión indus ial de la comu-
nicación.
Debemos po ello, cuando menos, plan ea una c í ica a cie as
isiones de la cul u a digi al como escena io de una enacien e demo-
c acia cul u al. La concepción del espec ado emancipado, en unción
del po encial de las nue as ecnologías, iene, según Schille , un pun o
ciego: la imposibilidad de ubica dónde eside el pode en es os nue os
medios.
C í ica, memo ia y mediación
Desde mi ad del siglo xx, “el es ue zo de Occiden e po de ene y des ia
el mo imien o casi global en p o de un cambio del o den in e nacional
in o ma i o-cul u al ha ecibido apoyo de las explicaciones sob e el po-
de cul u al basados en el audi o io ac i o. Es a eo ía ha se ido pa a
88 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
minimiza , si no pa a pone en duda, la in luencia del pode cul u al
concen ado de los medios” (Schille , 1993, p. 204). Como consecuencia,
la nue a eo ía de la ecepción ha e minado po sepa a los a gumen-
os polí ico-económicos sob e la p oducción de cul u a del análisis en
o no a las o mas elemen ales de consumo p i ado, ep oduciendo así
la icción libe al del de echo y de la ciudadanía. Así, la p i a ización de
los consumos cul u ales coincide con el p oceso de idealización de las
o mas de mi ada sob e lo social, abso bida en su ascinación po cap-
a y descub i los momen os de ap ehensión simbólica de la ealidad,
sin que se cues ione quién p oduce el sen ido y qué signi ica, en é mi-
nos ideológicos, los modos y con enidos del consumo cul u al. En de i-
ni i a, se ob ia con ecuencia, de mane a muy simplis a, el hecho de
que la amilia idad del ono con que se u iliza el lenguaje de los medios
dis aza las coacciones y cons eñimien os del código es uc u ado po
el apa a o de dominio. Como esul ado, la desigualdad básica en el o -
den social y en la posesión de capi al simbólico es acep ada como con-
sus ancial a es e o den. Y odo ello cues ionando, ascendiendo inclu-
so, la idea p og esis a del Es ado Social de De echo que, si bien amplió
los con enidos y el ma gen de pa icipación de la ciudadanía, ancló la
posibilidad de cambio en el ma co gene al de ep oducción capi alis a,
alienándonos incluso de nues a p opia iden idad, de nues a his o-
ia y memo ia como suje os y sociedad. Pues, como ad i ie a Ado no,
oda ei icación es un ol ido. Y la a empo alidad es la o ma bu guesa
y ac í ica de asunción del o den social, como e dad y apa iencia de lo
na u al habi ual en la sociedad mediá ica. Véase el ejemplo de la iola-
ción de de echos en I ak, Koso o o las gue as impe iales desplegadas
po el No e en el Su global.
Al espec o, cuando se insis e po los mo imien os de De echos
Humanos po epa ación y memo ia es po que, en e o as cosas, sa-
bemos que oda cosi icación es un ol ido, la negación del ecue do, la
enuncia a la his o ia y a la expe iencia, despe diciada en el p oceso
de mode nización que nos lle a a un callejón sin salida como esul a-
do de la c ecien e amnesia que se anida en cie a idea de his o ia que
Comunicación y de echos humanos 89
impone el pensamien o iden i icado /ins umen al dominan e en el
espejo ca ódico. Aho a bien, sin memo ia no es posible la ealización
de de echo alguno, no es ealizable el p og ama o p incipios de los
De echos Humanos, pues se ce ca el espacio público y se p i a iza lo
común. Somos lo que eco damos y compa imos. No hay espacio pú-
blico sin pues a en común, ni sin memo ia. Más allá aún, solo puede e
la e dad conc e a del p esen e quien es capaz de p oduci el u u o a
pa i de su his o ia y ecue do. En un iempo ma cado po las di icul-
ades de pensa , de pensa nos o os, de c ea eo ía c í ica, huyendo de
los males de la acionalidad mode na, y aún posmode na (la c edulidad,
la a e sión a la duda, el miedo a la con adicción, la indolencia, el e i-
chismo e bal y el nominalismo, la especialización, e c.), el e o es, de
acue do con Joaquín He e a, o za los lími es del De echo, la ein en-
ción del campo de la inmanencia como espacio de pensa e in e eni
en De echos Humanos (dd.hh.). Como una o ma de pensa la o edad,
c í icamen e. Pues, como a i ma Eagle on, comp ende la ealidad es
siemp e comp ende de o a o ma, es o es, un ac o c ea i o en el lí-
mi e de lo pensable. Es jus amen e en ese espacio limina de ambi a-
lencias y con adicciones donde Joaquín He e a decidió a iesga una
c í ica de los dd.hh., po la po encia libe ado a que iene na a desde
la di e encia, econoce la di e sidad como uen e de con lic o y libe a-
ción. Pues, po de inición, la cul u a es abie a y la eo ía de los DD.HH.
debe asumi que, sin comp omiso con la asunción de la di e encia, con
la p oblema ización de la di e sidad cul u al, no es posible lucha po
la dignidad humana de o ma conc e a y p oduc i a. Ello exige una o -
ma más c í ica, mediado a y con ex ualmen e posicionada de in e p e-
ación de la polí ica de De echos Humanos. Es o es, un análisis sin o-
má ico que debe hace eme ge lo eal, p oyec ando nue as p ác icas
ins i uyen es, un nue o pensamien o y p axis social, pa a pasa de la
cul u a de la esis encia a la azón emancipado a en mo imien o a pa -
i , cuando menos, de es comp omisos in elec uales:
-• Socialización de los sis emas de in o mación y conocimien o, hoy
asimé icos, en las lógicas de dis ibución del me cado.
96 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
a a de una e e encia eó ica más pa a cons ui su pa icula eo ía
de los De echos Humanos. En cohe encia con una isión p axiológica,
la ma e ialidad de ales concep os a más allá aún, y se ealiza y desplie-
ga como esc i u a, como e bo hecho ca ne, como es ilo y exp esión
edaccional, po medio del dis az del humo . Pues “solo al con e i se
en humo el lenguaje puede con e i se en c í ica. La magia de la au-
én ica c í ica apa ece p ecisamen e cuando oda alsi icación en a en
con ac o con la luz y se de i e. Lo que queda es lo au én ico: las cenizas.
Nos eímos de ello. Quienquie a que emi a luz en p o usión acaba á po
inicia es a di ina emp esa desenmasca ado a que llamamos c í ica”
(Eagle on, 1998, p. 235). P oblema ización en endida en el sen ido ma -
xiano, no como espues as a las p egun as de in es igación sino más
bien como la capacidad de o mulación de p egun as in eligen es a la
ealidad, es o es, como la po encia que dis ingue y clasi ica las dis in as
a iables que la componen. “Todo lo que exige o necesi a p oblema iza-
ción a gumen a i a, supone un eje cicio cogni i o abie o como expe-
iencia pa a plan ea p oblemas, cons ui sabe , cues iona sen idos
y p oblema iza la ealidad” (He e a, 2005, p. 103). Y en es a a ea con-
inua la c í ica necesi a decons ui con i onía, y en es a a ea Joaquín
mos ó un magis e io y dominio sin igual po su capacidad de asomb o
y a ención po lo au én ico, po su mi ada incisi a capaz de desenmas-
ca a los disposi i os de pode y, desde luego, po la aleg ía de i i , po
se lib e pa a denuncia que, como ad ie e Zizek, “la e dade a u opía
es la c eencia de que el sis ema mundial ac ual puede ep oduci se de
o ma inde inida; la única o ma de se e dade amen e ealis as es
p e e lo que, en las coo denadas de es e sis ema, no iene más eme-
dio que pa ece imposible” (Zizek, 2008). Simplemen e, po que no nos
deja i i , po que nos ce cena y des uye el se como po encia en una
ida de pasiones is es y po que no es cie o que la e dade a elicidad
sea aus e a. En nomb e de la isa y la libe ad, debemos segui can an-
do y soñando con nue as islas y espacios de libe ación y de ensa de lo
p ocomún. Tenemos mapas y e i o ios, sabemos explo a el dolo y
i i la dignidad, econs ui la memo ia y epa a los códigos que nos
Comunicación y de echos humanos 97
dis inguen pues, como decimos, comunica es i i en común, habi a
luga es comunes, se pa a o os, de ini ecologías de ida sos enibles.
El e o de la eo ía c í ica de la comunicación y los De echos Humanos
es, jus amen e, hace ope a i o, desde el plano de la eo ía no ma i a,
es a polí ica de la espe anza. La u opía, en in, de un mundo digno de
se i ido y ad/mi ado.
Temuco, 1 de Mayo de 2016
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Comunicación y de echos humanos 99
Pensa el de echo a la comunicación desde
una eo ía c í ica emancipado a
Vicen e Ba agán
Jesús Abellán
In oducción: el males a de la dualidad
He e a nos habla del males a de la dualidad pa a e e i se a la ambi-
güedad en e la ei indicación de la es e a au ónoma y lib e del indi-
iduo y la pe ición de in e ención del es ado pa a palia las, muchas
eces ágicas, consecuencias del lib e me cado. Es amos habi uados a
e solo una pa e de los p oblemas, no es casual, y eacciona en e a
las inje encias de los es ados en la au onomía indi idual. Los De echos
Humanos no solo a ec an o hacen e e encia a nues a es e a de ac ua-
ción, ambién a los p ocesos que hacen en e a las consecuencias de
esa au onomía, cuando ac úa de o ma decidida y sin esc úpulos “en la
p o undización de la acumulación y ap opiación de capi al” (He e a,
2005).
Desde 1948 has a la ac ualidad, nos hemos ido acos umb ando a denomina
como “De echos Humanos” a los di e en es p ocesos sociales, polí icos y cul-
u ales que han endido a posi i a ins i ucionalmen e an o las exigencias de
100 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
p o ección ciudadana con a la hegemonía del Es ado sob e nues as idas
co idianas, como las demandas polí icas de in e ención del mismo Es ado,
con el obje i o de obs aculiza el despliegue i es ic o del me cado en las
elaciones sociales y sus consecuencias, sean es as in encionales o no (He-
e a, 2005).
Es e “males a de la dualidad” debe se plan eado desde la pe s-
pec i a del de echo a la comunicación. Es habi ual que el de echo a la
comunicación es é en el deba e polí ico; de hecho, en muchas de las
ocasiones en los que nos encon amos discusiones en los medios de
comunicación de masas, las con e saciones se di igen en o no a la li-
be ad de exp esión, con a elemen os sancionado es de los es ados a
la libe ad de emp esa, de opinión. Pocas de las eces se dedican espa-
cios en los medios p i ados a a a cues iones elacionadas con emas
como la di e sidad, la democ a ización de los espec os adioeléc icos,
la manipulación de la in o mación po in e eses emp esa iales, la con-
cen ación de medios, las posibilidades de p o undización democ á i-
ca a a és de p oyec os cul u ales comunicacionales. El de echo a la
comunicación es a ado como un de echo p i ado, del indi iduo, a se
in o mado y a in o ma , pe o no como de echo colec i o de desa olla
p ocesos de luchas po la dignidad pa a alcanza sociedades más jus as
e iguali a ias, po an o como un de echo humano ans o mado , de
acción, que debe se ga an izado como de echo undamen al. De es e
modo, nos encon amos con decla aciones in e nacionales ad i ien-
do a los es ados de la al a de libe ad de exp esión en sus e i o ios,
en la mayo ía de los casos a países con gobie nos p og esis as, y es o
ayuda a omen a la idea de países poco democ á icos, incluso dic a o-
iales. No suelen apa ece in o maciones sob e la calumnia, las men i-
as de emp esas de in o mación sob e es os gobie nos y sus ac uacio-
nes, sus malas p ác icas y la necesidad de p o ección pública an e es as
in encionadas malas p ác icas. El de echo y los De echos Humanos
son p oduc os cul u ales y po an o ienen un con ex o, ienen una
ideología, deben se con ex ualizados. No se án los mismos in e eses
Comunicación y de echos humanos 101
los que engan en un con lic o una mul inacional, con medios de co-
municación p opios que un pueblo indígena que de iende su e i o io.
Gene almen e, quién posee los medios de p oducción posee ambién
los medios de comunicación, y es aquí donde, al habla de los de echos
a la comunicación y el de echo a la libe ad de p ensa y de exp esión,
no necesa iamen e hablamos desde el mismo con ex o, pues exis en
desigualdades de pa ida que no nos pe mi en deba i en igualdad de
condiciones. En la ac ualidad emos la impo ancia de abaja sob e
la isión c í ica del de echo a la comunicación, emos los casos de
A gen ina donde la en ada al pode de un gobie no conse ado p e-
ende acaba con la conquis as de años de luchas po el de echo a la
comunicación en el país y cómo, en países donde aún exis en gobie nos
p og esis as, los medios de comunicación abajan en común con los
in e eses p i ados pa a la e ocación de los gobie nos elegidos demo-
c á icamen e, lo que se ienen a llama los golpes blandos en Ecuado
o más ecien emen e en B asil. Los golpes son golpes y los medios de
comunicación son, sin duda, sus aliados en muchos de los casos. Es a
si uación nos debe hace e lexiona sob e el de echo a la comunica-
ción desde un posicionamien o c í ico, emancipado y pe mi i nos de-
ec a cuáles pueden se elemen os a ene en cuen a pa a abo da los
de echos a la comunicación y los De echos Humanos desde es e posi-
cionamien o emancipa o io.
El concep o de c í ica
An es de abo da cuáles son los elemen os acili ado es o p omo o es
de una conciencia c í ica, es necesa io plan ea se qué signi icado con-
cedemos al é mino “c í ica”. En un eje cicio e imológico, podemos
descub i que la palab a c í ica p o iene del ocablo g iego k i ikós
(κριτικός), que albe gaba en su in e io una noción doble: el concep o
de c isis y el concep o de c i e io.
•• El concep o de c isis.
En los úl imos años, a aíz del colapso económico y social su ido de
102 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
mane a especialmen e i ulen a en las economías más desa olladas,
el concep o de c isis se ha e igido como una palab a maldi a, con i-
nuamen e epe ida como p incipal e e encia del ambien e de miedo
dominan e. Sin emba go, e imológicamen e hablando, se en iende que
una c isis se gene a cuando se ab e o se cie a una posibilidad, es deci ,
po c isis en ende íamos el desencadenamien o de una po encialidad.
La c isis se con igu a como el momen o en que las isu as de un
modelo hegemónico dado se hacen más pa en es, po enciando la apa-
ición de ocos de esis encia c í ica. Pe o es a c í ica ha de se conce-
bida en un sen ido é icamen e asép ico, ya que los e ec os de su c is a-
lización pueden se an o emancipado es como conse ado es. Aquí es
donde en a en juego el c i e io.
•• El concep o de c i e io
El c i e io es aquello que nos pe mi e, de la mane a que sea, es o es, de
una mane a emancipado a o conse ado a, a on a la c isis p esen a-
da. El c i e io se á pues la di ección que demos al disce nimien o que
se posibili a as la en ada en c isis de un sis ema hegemónico dado.
Una misma si uación de c isis, po an o, puede da como esul-
ado una eo ía c í ica eacciona ia (o desde o a pe spec i a, un uso
eacciona io de una eo ía c í ica) o una eo ía c í ica emancipado a.
El hecho de que una eo ía c í ica enga ca ác e emancipado o eac-
ciona io es una elección que debemos oma , y jus i ica .
En sín esis, cuando a lo la go del p esen e a ículo hagamos e e-
encia a una conciencia (o, más adelan e, a una eo ía) c í ica, es a e-
mos hablando de aquella que econoce y acili a la búsqueda de c i e-
ios que pe mi an abo da los momen os de c isis o cambio desde una
pe spec i a emancipado a.
¿Po qué analiza desde una conciencia c í ica emancipado a?
Sin en a en concienzudas a gumen aciones al espec o, pasamos a
ealiza un análisis epis emológico, en endido en el p esen e a ículo
como la mane a de e leja el modo de conoce y econoce la ealidad
Comunicación y de echos humanos 103
p esen e en una sociedad de e minada y que, po an o, es capaz de
p oduci conocimien o alidado y legi imado pa a acili a la gobe -
nanza de la misma. Po an o, de endemos que ace ca se a es e cono-
cimien o (de la ealidad social o del campo de conocimien o que sea)
desde una conciencia c í ica, implica a su ez la p esencia de, al menos,
es elemen os básicos:
1. En p ime luga , una conciencia c í ica debe, desde el inicio, sabe
dis ingui las di e en es si uaciones y las di e en es posiciones que se
ocupan en el sis ema especí ico obje o de análisis. Es deci , una con-
ciencia c í ica debe se econocedo a. Aplicando es e p incipio, po
ejemplo, al ámbi o del de echo, una conciencia c í ica es aquella que
sabe econoce que, po mucho que el lenguaje de las no mas diga
que odos somos iguales, no se da dicha igualdad; el hecho, an es, es
la desigualdad. Si no somos capaces de de ec a y acep a que es amos
si uados en si uaciones de desigualdad, en posiciones obje i amen e
dis in as an e una misma ealidad, nunca pod án se a on adas eman-
cipado amen e las consecuencias eales de, po segui con el ejemplo,
la e isión de de e minadas no mas ju ídicas.
Es a dis ancia espec o a la ealidad, es a al a de econocimien o,
puede ene como consecuencia la caída en una eo ía c í ica eaccio-
na ia, que con a iamen e a lo deseado enga a ce a las posibilidades
abie as po la c isis. La capacidad de disce ni ha de se i , po an o,
pa a econoce las di e encias en e concep os no ma i os, o cómo se
nos p esen a la ealidad y concep os desc ip i os o cómo es la ealidad.
En endemos consus ancial a una conciencia c í ica la capacidad pa a
en ende que las di e encias –po ejemplo la clase social, po segui con
el ejemplo de Lukács– son un hecho desc ip i o, algo que nos pe mi e
pe cibi que unos es án colocados en una posición subo dinada espec-
o a o os, es deci , que unos son excluidos y o os incluidos, unos ex-
plo ados y o os explo ado es o unos colonizados y o os colonizado es.
Una conciencia c í ica debe a o ece el econocimien o de la
ealidad más allá de la pe spec i a no ma i a, que bajo el pa aguas
de la uni e salidad p e enden na u aliza ealidades que, exis en es
104 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
o inexis en es, no son sino coyun u ales y, po an o, en en ables. El
lenguaje de una conciencia c í ica debe ía se siemp e deón ico, de
debe se , po que lle a implíci o que se pa e de una si uación de he-
cho que cabe modi ica . O po ce a con una clásica pa adoja ju ídica,
¿qué sen ido iene una no ma que decla a que odos somos iguales an e
la ley, si de ac o ya lo somos? La ealidad es que odos debe íamos se
iguales an e la ley, azón social que jus i ica la exis encia de dicho p e-
cep o no ma i o.
2. O o elemen o básico que ca ac e iza la epis emología desde una
conciencia c í ica, como ya ha sido adelan ado, es el econocimien o
de que no puede habe una eo ía ni un sis ema que ago e el “hecho”, el
con ex o, la p ác ica social de la cual eme ge y a la cual se quie e apli-
ca . No caben eo ías sis émicas, una eo ía no puede llena el espacio
si uación- eo ía-si uación comple amen e. Una conciencia c í ica, po
an o, ha de se an isis émica, en el sen ido de que asume que oda eo-
ía sis émica no es sino un engaño ideológico.
Siguiendo con las pa adojas, es a inago abilidad de odo sis ema
ha sido undamen ada eó icamen e median e el eo ema de incomple-
i ud de Gödel, que no iene sino a demos a que odo sis ema nece-
si a, pa a se in e p e ado, un pun o básico en el que apoya se que se
encuen a ue a del mismo. Es e pun o ex e no obliga a ecu i con-
inuamen e al mismo pa a jus i ica dicha eo ía y la con eniencia de
la misma.
En el caso de las ciencias sociales, y más en conc e o, ese pun o de
apoyo ex e no ha de se la p ác ica social de la que eme ge, la ealidad
social de desigualdad, exclusión y pob eza a la que aspi a a o ece
esul ados. Modelos gene alis as y descon ex ualizados debe ían se
di ec amen e cues ionados si son abo dados desde una pe spec i a
de conciencia c í ica, pues igno an la ealidad de que odo p oceso de
ans o mación social ha de pa i de la si uación a la cual in en a apli-
ca se.
3. Po úl imo, una conciencia c í ica di igida a es ablece c i e ios que
nos pe mi an abo da las c isis de un modo emancipado equie e
Comunicación y de echos humanos 105
aplica esis encias a las eo ías. No se a a de un eje cicio an o de
ue za como de en en amien o de la misma a di e sas ealidades. Al
en en a nos, al p oblema iza la ealidad, es a emos econociendo la
ex e io idad del mundo y, de igual o ma, pe mi i emos que el suje o
que comienza a ac ua de una mane a c í ica as los dos pasos an e io-
es, pueda cues iona posi i amen e las elaciones que se nos p esen-
an como “inmu ables y/o ascenden es a las capacidades humanas de
hace y deshace mundos” (He e a Flo es, 2005, p. 50). La p oblema i-
zación median e la aplicación de esis encias a las eo ías se desa olla
en es planos:
•• Ab i la eo ía a la ealidad his ó ica.
••Ab i la eo ía a los con ex os sociales de los que su ge y a los que
iene que aplica se.
••Ab i la eo ía a las necesidades, a los in e eses y a las expec a i-
as que subyacen a la p opia eo ía.
En suma, se es a á p oduciendo un p oceso de esis encia a la eo-
ía si nos es amos asegu ando de que la eo ía esponde a las necesi-
dades his ó icas, sociales y dialéc icas que, ma e ialmen e, han impul-
sado su c eación. Es es e p oceso de oposición de esis encias el que
pe mi e el sal o de ini i o a una epis emología que sus i uye la obje i i-
dad po la obje i ación.
¿Pa a qué podemos u iliza una conciencia c í ica emancipado a?
Como a i maba Vi ginia Wool en las p ime as líneas de su imp escin-
dible Una habi ación p opia, “cuando un ema se p es a mucho a con-
o e sia […] uno no puede espe a deci la e dad. Solo puede explica
cómo llegó a p o esa al o cual opinión” (Wool , 2001, 1929, p. 12).
En ciencias sociales, más aún cuando es as se abo dan desde una
pe spec i a é ica, no siemp e es necesa io, ni siquie a posible, a gu-
men a la e dad inmu able de al o cual posicionamien o. Sin emba -
go, sí es ineludible econoce y sabe jus i ica el po qué de ese posi-
cionamien o, las “decisiones iniciales”, en palab as de Umbe o Eco. En
112 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Con la en ada en la egión del neolibe alismo (Se ano, 2014, p.
113) el monopolio de los medios de comunicación no hizo más que con-
cen a se en de ensa de los in e eses del me cado. La des egulación, el
lib e me cado y la poca in e ención del es ado acili a on dicha con-
cen ación (Mas ini & Ma ín, 2007). T as lo que se ha enido a lla-
ma la “década pe dida”, en algunos países la inoame icanos llegan al
pode gobie nos pos -neolibe ales y con ellos polí icas enden es a la
edis ibución de la iqueza y la equidad social. En lo que espec a a
la comunicación se desa ollan no ma i as de democ a ización, como
son los casos de Venezuela, con la llamada ley eso e y el omen o de
polí icas públicas pa a medios públicos y comuni a ios y el desa ollo
de la Ley de Medios Comuni a ios y Al e na i os. O os ejemplos son
el caso de U uguay con la Ley 18232 de Diciemb e de 2007, donde se
hace explíci o el epa o de un e cio de las ecuencias pa a emiso as
comuni a ias. Boli ia, en Agos o de 2011, p omulga la “Ley gene al de
Telecomunicaciones, Tecnologías de In o mación y Comunicación”
donde ambién se p e ende la democ a ización del espec o adioeléc-
ico, di e enciando a los medios social-comuni a io de los de pueblos
indígenas o igina ios, campesinos, y las comunidades in e cul u ales
y a oboli ianas, ambos con un 17% de las ecuencias, los públicos y
p i ados se epa en el es o. A gen ina ap ueba, no sin una a dua lu-
cha, en 2009, su “Ley de Se icios de Comunicación Audio isual” que,
al igual que el caso Venezolano y el Ecua o iano, di ide el espec o en
es e cios (León, 2013); en el caso ecua o iano, se egula en la Ley de
O gánica de Comunicación en su a ículo 106 de su Cons i ución,7 don-
de econoce a la comunicación como un de echo undamen al.
El De echo a la Comunicación es de es e modo en endido, en es as
nue as legislaciones p og esis as, como De echo Humano y debe se
desa ollado po medio de polí icas públicas que omen an el plu alis-
mo y la di e sidad, como equisi o básico pa a el acceso iguali a io al
7 h p://www.inoca .mil.ec/web/images/lo aip/2015/li e al_a/base_legal/A._Cons i ucion_
epublica_ecuado _2008cons i ucion.pd Vis o 16/08/2015
Comunicación y de echos humanos 113
deba e público, po an o se debe ca ga de ga an ía al de echo y es o se
debe hace desde lo público. La his o ia nos ha enseñado que el me ca-
do no egula pa a el in e és común sino pa a la búsqueda de los bene i-
cios indi iduales. El de echo a la comunicación es un de echo colec i o
que debe es a ga an izado ue a de las p io idades económicas y sus
in e eses.
Se p io iza lo colec i o a lo pa icula . Es o se e idencia al a a a
la comunicación: ya no es a ada de o ma ins umen al y guiada po
las eglas del me cado. El de echo a la comunicación se econoce como
pa e de los de echos del Buen Vi i , necesa io pa a la consecución de
una ida digna. Así se e enda en la nue a Ley de Comunicación pa a
el Buen Vi i en Ecuado , ap obada en el año 2013.
Todo es o supone un sal o cuali a i o de una ciudadanía obje o de
de echos on ologizados a una ciudadanía ac i a suje o de de echo y su-
pone una e o ma del Es ado donde la pa icipación ciudadana incida
en la ges ión pública, p omo iendo y asegu ando p ocesos ciudadanos
que p omue an lo que en las nue as cons i uciones de la egión se ha
enido a llama el Buen Vi i , Sumak Kawsay, los De echos Humanos,
el de echo a la comunicación. Se a a de de ini , an o desde la geopo-
lí ica de la in o mación comunicacional ( an o egional en el ma co de
UNASUR, ALBA, y CAN) como a ni el in e no en los di e en es es ados
de o ma in eg al, la noción de la Comunicación pa a el Buen Vi i des-
de una pe spec i a c í ica (Sie a, 2012) y, de es e modo, con ibui a
los obje i os del Buen Vi i en el cambio y edis ibución del pode
pa a la adicalización de la democ acia (Calle, 2011), abajando la c ea-
i idad cul u al, di e sidad cul u al, la cul u a y la comunicación como
se icio público, de iniendo la comunicación como bien público y se -
icio público.
114 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Conclusión
La comunicación es un de echo humano, un de echo undamen al y,
po an o, es á econocido en e a un plan eamien o in o macional de
me cado. La di e encia es c ucial. Se deja de econoce a la ciudada-
nía como ciudadanía de consumo; se en iende el in e és público como
cons ucción de ciudadanía ac i a, no como “masa”. F en e a la cul u a
de masa, donde se p oduce una escasez de bienes cul u ales y un em-
pob ecimien o de la c ea i idad, la comunicación y la in o mación, la
comunicación como se icio público conlle a una cul u a de pa ici-
pación popula , con una p oducción con inua de c ea i idad. Se p o-
oca un cambio desde el ocul amien o de los modos de p oducción e
implan ación de ecnologías de la in o mación y comunicación hacía
su publicación e ilus ación. La comunicación es is a como se icio
público esencial en e al me cado: un bien público es lo que odos de-
bemos ene ga an izado, ga an ía de acceso inmedia a, y se conc e a
en de echos. El se icio público, po an o, es el modo ins i ucional en
que ese de echo es ga an izado, al ma gen de los in e eses del me cado.
Al habla de ga an ía, es a debe se de endida po quién iene el uso
legí imo de la ue za; pode que, en es e caso y siguiendo la de inición
de Webe , es os en ado po el Es ado. Un Es ado en endido no como
el gobie no de u no, sino e e ido al Es ado (social) democ á ico de
de echo/s de las democ acias (libe ales), con las co espondien es se-
pa aciones en e pode es, que deben es a ga an izadas y sos enidas
po la sobe anía popula , y siemp e a aladas po amplios espacios de
pa icipación ciudadana que pe mi an iscaliza y p esiona , en odo
momen o, las di e en es ac uaciones pa a que dichas ga an ías no sean
e o icas.
Comunicación y de echos humanos 115
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Comunicación y de echos humanos 117
El de echo a la comunicación en la sociedad
de la in o mación: una ede inición de la agenda
de las polí icas públicas
F ancisco Ja ie Mo eno Gál ez8
1. El luga de la comunicación en las polí icas públicas
en sociedad de la in o mación
El ac ual o den mundial de la comunicación y la cul u a se encuen a
ans e salmen e de e minado po el enómeno de la globalización
p opiciado, en pa e, po el cambio ecnológico. Se con igu a así un pa-
no ama mundial de la comunicación ma cado po la lógica me can il
de los con enidos, la consolidación de la in o mación como un a ículo
de consumo, las dinámicas de concen ación y monopolización de los
me cados o la con e gencia de co po aciones indus iales y inancie-
as pa alela a la e i ada, cuando no desman elamien o, de las polí icas
e ins i uciones públicas de comunicación. Quizás uno de los ámbi os
8 G upo In e disciplina io de Es udios en Comunicación, Polí ica y Cambio Social
(Compolí icas), Coo dinado del G upo de T abajo CLACSO “Tecnopolí ica, cul u a digi al
y ciudadanía” (2016-2019). Es e a ículo se insc ibe den o de una in es igación más amplia
desa ollada den o del p oyec o “Cibe ac i ismo, ciudadanía digi al y nue os mo imien os
u banos” (Con oca o ia I+D del Minis e io de Economía, Indus ia y Compe i i idad; Re e encia
CSO2016-78386-P).
118 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
más ep esen a i os que ilus an es e escena io global sea el de los a-
ados de lib e come cio que, impulsados po o ganismos como la OMC,
incluyen como uno de sus pun os cen ales la concepción de los bienes
y se icios cul u ales como simples me cancías, lo que ha sido obje o
de en en amien os en e o ganismos mul ila e ales, es ados y o gani-
zaciones ciudadanas, p ime o en o no al Acue do Gene al sob e Co-
me cios y Se icios (más conocido como ga s po sus siglas en inglés)
y, más ecien emen e, con el Acue do T ansa lán ico pa a el Come cio
y la In e sión (más conocido como ip po sus siglas en inglés), en el
que se inco po an a la lib e compe encia, además de los se icios de
elecomunicaciones, las nue as ecnologías o la ans e encia de da os
(Sinclai y Me ins-Ki kwood, 2014). Desde ins i uciones como la Unes-
co se denuncia que es os planes de lib e come cio suponen, al igual que
sucedió con el ámbi o de las elecomunicaciones, una gue a a ni el
global donde es á en juego la sobe anía cul u al y la misma idea de se -
icio público (Mille y Yúdice, 2004, p. 230).
P ecisamen e ue la Unesco la que canalizó, en los años 70, las
aspi aciones del mo imien o po la democ a ización de la comuni-
cación con el In o me MacB ide, documen o median e el cual se es-
ablecía una hoja de u a pa a ena la c ecien e desigualdad que
dominaba los lujos de comunicación en e los países y las cul u as
en el mundo. El acaso de aquel p oyec o de e minó la e olución de
las polí icas nacionales de comunicación que, lejos de ayuda a conse-
gui un Nue o O den Mundial de la In o mación y la Comunicación,
se plega on a los in e eses me can ilis as de nue as ins i uciones de
egulación global. T ein a años después, desde di e en es ámbi os
se ha pues o de mani ies o que la necesidad de una p o unda e o -
mulación de las polí icas cul u ales y de comunicación sigue es ando
igen e, mucho más as los cambios que se ag upan bajo el apela i-
o de Global In o ma ion Socie y y que de e minan nue os e os a los
que en en a se, y que ya no pueden ci cunsc ibi se a los lími es del
Es ado-nación ni conside a se aisladamen e del desa ollo cul u al,
económico, polí ico o educa i o.
Comunicación y de echos humanos 119
Sin luga a dudas, esa sociedad global de la in o mación ha eni-
do acompañada de una se ie de cambios y ans o maciones en e los
que cabe des aca la con e gencia en e la in o má ica, las elecomuni-
caciones y la indus ia mediá ica con las dinámicas de concen ación
como elón de ondo. Vemos, en onces, como la indus ia de la cul u-
a, adicalmen e ans o mada bajo el in lujo de las nue as ecnolo-
gías, ocupa un luga p i ilegiado en el nue o escena io. Sin emba go,
el papel que juega la comunicación y la cul u a en la con igu ación de
la sociedad de la in o mación no es el de p o agonis a, sino el de subo -
dinado a las polí icas indus iales y ecnológicas, plegándose a la lógica
ins umen al que domina la cons ucción de dicha sociedad. Es e papel
secunda io no es nue o. A che nos llama la a ención sob e la his ó ica
ausencia de una discusión p olongada en o no a la cul u a como una
a iable independien e en el p oceso de mode nización, o en la au ono-
mía ela i a de la cul u a pa a di igi las asociaciones indus iales de
o mas di e sas (1990, p. 112). De es a mane a, asis imos al pelig o de
asigna en la sociedad, u o de la ees uc u ación capi alis a, un pa-
pel a la cul u a imp egnado de sen ido ins umen al y ca gado de de e -
minismo ecnológico, donde no se iene en cuen a su in eg ación con
ámbi os undamen ales como el sis ema educa i o, los ecu sos huma-
nos, el apa a o p oduc i o, el sis ema I+D+I, e c. (Zallo, 2002, p. 28).
El e o que se plan ea en es e con ex o es el de da igual impo an-
cia a las polí icas públicas que egulen las in aes uc u as ecnológi-
cas y las que es ablezcan los p incipios de una nue a base cul u al en la
sociedad de la in o mación. Una de las con adicciones undamen ales
del modelo de sociedad de la in o mación es que lo inma e ial ocupa
un espacio hipo é icamen e p i ilegiado pe o que en la ealidad su e
un de e io o p og esi o, ya sea po medio de la des egulación y el des-
man elamien o de los se icios públicos, ya sea po el hipno ismo de
las edes que a a iesa la mayo pa e de las polí icas públicas. Yendo
más allá, el mismo apela i o de sociedad de la in o mación supone un
desp ecio hacia el papel de la cul u a o de la comunicación en el ac ual
modo de desa ollo, pues la noción de in o mación no comp ende en
120 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
oda su complejidad la ealidad de in e acciones y e e encias que nos
sugie e la noción de comunicación, cul u a o conocimien o, cayéndose
ecuen emen e en el e o , cuando de nue as ecnologías de la in o -
mación se a a, de supone que una ed elec ónica puede coincidi
con una ed de signi icados, o que la con e gencia de las ecnologías
especí icas pa a un sis ema in eg ado es homóloga a la con e gencia de
las cul u as y los símbolos (O iz, 2005, p. 67). Son es as ci cuns ancias
las que han lle ado a la eo ía c í ica a plan ea una e o mulación de
las polí icas públicas de sociedad de la in o mación en lo que a cul u a
y comunicación se e ie e.
Es a e o mulación de las polí icas públicas, que busca una mejo
adecuación al nue o con ex o y que es a ía undamen ada en una de i-
nición ampliada de cul u a (que dé cuen a de las ans o maciones que
se es án ope ando bajo la in luencia de las nue as ecnologías y que se
ex ienden po nue os planos como el i ual), plan ea una se ie de c i-
e ios y ac uaciones en ocadas a con a es a el ápido a ance de las
lógicas dominan es en el ac ual modo de desa ollo. Así, las polí icas en
sociedad de la in o mación hab ían de:
••Se concebidas como un ac o cen al an o pa a la in eg ación
económica egional, en su con e gencia con polí icas ecnológi-
cas y de elecomunicaciones, como pa a la iden idad de una na-
ción o egión.
••Abandona pos u as cen alis as en i ud de la eo ganización
del papel es a al po o as pe spec i as ceñidas a ins ancias lo-
cales y egionales como espacios p i ilegiados de a iculación de
las necesidades y las demandas de la ciudadanía.
••Es imula la c eación de con enidos y se icios cul u ales, sec-
o es imp escindibles pa a ocupa una posición en ajosa en la
nue a je a quía que se ab e bajo el apela i o de sociedad de la
in o mación. P ecisamen e, el desa ollo equilib ado de las e-
giones pa ece no depende an o de un desa ollo ecnológico
au ónomo como de la colocación de la cul u a y la comunicación
como ecu sos es a égicos.
Comunicación y de echos humanos 121
••P e e acciones que cub an la necesidad de do a a las pe sonas
de las capacidades cogni i as pa a ealiza un uso inno ado y
c ea i o de la in o mación y el conocimien o (Bus aman e, 2005,
p. 266-267; C o i, 2004, p. 18; Zallo, 2002, p. 37).
El camino a segui pa a la consecución de los ci ados c i e ios su-
pone un desa ío pa a la in es igación que C o i (2004, p. 52) si úa en
o no a es ni eles. A ni el mac o se a a ía de desen aña , con el
auxilio de la Economía Polí ica, las dinámicas en las que se desen uel-
en los nue os medios, así como la ans o mación de las elaciones
en e lo público y lo p i ado. En un ni el in e medio, se analizan las
ins i uciones y o ganizaciones eme gen es con la sociedad de la in o -
mación. Finalmen e, a ni el mic o se encuen an innume ables emas
de in e és ales como la ap opiación, uso y consumo de las ecnologías
de la in o mación, las ans o maciones que acompañan a los medios
digi ales en ed, e c. En odos es os ni eles se ep oducen una se ie de
ensiones que an a se de e minan es a la ho a de de ini qué polí i-
cas públicas y pa a qué modelo de sociedad de la in o mación es án
pensadas, lo que es ablece á los ma cos y lími es del mismo de echo a
la comunicación.
En es os di e en es ni eles, no solo su gen nue as endencias y
ensiones a ene en cuen a, sino que aquellas que dominaban el espec-
o analógico (concen ación, inancia ización, es a egias de ma ke-
ing y sa u ación el me cado, e c.), adquie en una nue a dimensión con
la ex ensión de lo digi al, con igu ándose así un nue o con ex o al que
han de da espues a las polí icas públicas cul u ales y de comunica-
ción, sob e odo cuando la cul u a se con ie e en un ec o es a égico
pa a el desa ollo del es o de sec o es económicos y donde el abajo
es á más inculado a la in o mación, al conocimien o y al in e cambio
simbólico que al despliegue ísico (Ga e ón e al, 2003, p. 23). Cabe des-
aca , en es e sen ido, que la p incipal consecuencia del impac o de la
e olución digi al en el ámbi o de la cul u a es la ape u a de nue as
posibilidades en lo ela i o a la c eación y a la democ a ización de la
128 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
se a a de in o ma sino de o ma pa a ans o ma .
3. Una p ác ica de coo dinación y coope ación, en é minos eco-
lógicos, de los di e en es ac o es que in e ienen en el p oceso
de desa ollo, uncionando a pa i de una lógica de ed pues a
al se icio del desa ollo comuni a io (Sie a Caballe o, 2013,
pp. 36-37).
Se dibuja en onces un nue o en e de indicación de de echos
ciudadanos en la sociedad de la in o mación en el que, además de la
pa icipación ac i a de los sec o es popula es, se si úa el ac o de la
ap opiación social de las nue as ecnologías en el cen o del p oceso
de desa ollo. Es en es e ma co en el que oma sen ido u iliza el é -
mino de ciudadanía digi al, que nos emi e a una se ie de p oblemas
elacionados con la b echa digi al (como un nue o ac o que es uc u-
a la exclusión social) y a la e isión de los de echos a aíz de las ans-
o maciones que acompañan al p oceso de globalización, que suponen
un cambio en las condiciones en que se de ine y eje ci a la ciudadanía
–los de echos o males, las p ác icas sociales y la dimensión psicológi-
ca– (Sassen, 2003, pp. 87-88).
Uno de los e os de la in es igación en comunicación es comp en-
de las nue as o mas de o ganización y uncionamien o del espacio
público, la apa ición de nue as p oblemá icas y con adicciones y la
ede inición de unas polí icas públicas a pa i de las cuales adquie e
sen ido habla de ciudadanía digi al y de la e o mulación de de echos
como el de echo a la comunicación. Es p ecisamen e en un escena io
de c isis gene alizada, ambién en el ámbi o de las o mas adiciona-
les de ep esen ación polí ica, donde las nue as ecnologías se han co-
locado como ec o es cen ales an o de la exp esión del descon en o
social como del plan eamien o de al e na i as basadas en p ác icas
más lexibles y ho izon ales.
Uno de los p ocesos cen ales pa a en ende el anscu so de la ac-
ual c isis es el de la me can ilización gene alizada de la es e a pública,
una es e a pública que ha ampliado sus lími es con la expansión del
Comunicación y de echos humanos 129
espacio digi al. Es a me can ilización aca ea una se ie de p ocesos de
come cialización, p i a ización y libe alización que an a p o agoniza
el de eni socioeconómico de las sociedades con empo áneas en el
adicional esquema de con adicción y con lic o, p oduc o de las so-
b ede e minaciones p opias de lo que la eo ía ma xis a ha ca ac e i-
zado como p ocesos de subsunción eal de la sociedad en el capi al. En
o as palab as, asis imos a lo que Ma ín Ba be o ya denominaba en los
años 90 como una “cul u a de la p i a ización” que supone económica-
men e la exal ación del me cado como ins ancia de mediación, polí i-
camen e la p e alencia de la lógica del in e cambio y la negociación de
in e eses y cul u almen e la iden i icación de la au onomía del suje o
con el ámbi o de la p i acidad y del consumo (Ma ín Ba be o, 2002,
p. 240). De mane a complemen a ia, se desa ollan ac o es que an a
incidi en un mayo desc édi o y en una pé dida de calidad de la demo-
c acia ales como el p og esi o dis anciamien o en e ep esen an es
y ep esen ados, la opacidad y el excesi o o malismo y i ualismo en
las ías de ep esen ación, la decepción po la incapacidad de los pode-
es públicos pa a es ablece un con ol democ á ico de la economía, el
debili amien o de los ínculos sociales y la pa icipación comuni a ia
u o de la c ecien e indi idualización de las o mas de ida o la pé dida
de c edibilidad en la o ma de ope a los gobie nos y en su capacidad
eal pa a esol e los p oblemas (Subi a s, 2002, p. 92-92).
Se ha si uado en las nue as ecnologías la espe anza de supe ación
de es os nue os desa íos que se de inen en el nue o escena io. Así, a
las nue as ecnologías se le suponen una se ie de po encialidades en el
plano sociopolí ico, en e las que des acan las de e unda las o mas
de socialización en las es e as p i adas y los espacios públicos, educi
el enómeno del dé ici democ á ico así como la desa ección ciudada-
na (que a ec a sob e odo a las democ acias occiden ales) y con ibui
a los p ocesos de desa ollo, inno ación y mejo a de las posibilidades
de pa icipación democ á ica. No obs an e, es necesa io sub aya que
la inno ación ecnológica no iene po qué coincidi necesa iamen e
con consecuencias ascenden ales y posi i as pa a los modelos demo-
130 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
c á icos de o ganización, an es bien, haciendo un eje cicio de memo ia
his ó ica, se pod ía conside a que las espe anzas pues as en la supe-
ación de los con lic os sociales, polí icos, cul u ales y económicos a
a és de las nue as ecnologías, además de supone la eedición de los
discu sos di usionis as que ya ie on la luz con an e io es e oluciones
ecnológicas, esponde, como ya hemos señalado, a una mi i icación
ideológica ca gada de acionalidad ins umen al. La his o ia de la co-
municación nos emi e a mul i ud de ejemplos en los que el p og eso
de la comunicación puede aca ea mayo es elaciones de dominación
y dependencia “I cons i ues a long his o ical P ojec ha has aken a
a ie y o o ms: he Ben hami e Panop icon; he Taylo is -Fo dis ac-
o y; he d eam o he Wo ld B ain; and now he isión o he global ne-
wo k Socie y” (Robins & Webs e , 1999, p. 129).
Nos si uamos de es a mane a an e o a de las dico omías que a ec-
an a la p oblemá ica que nos ocupa, la ela i a a las po encialidades
y lími es de las nue as ecnologías pa a el desa ollo polí ico y social.
Pa a abo da la elación en e nue as ecnologías e inno ación demo-
c á ica podemos emi i nos al cuad o p opues o po Subi a s, pa a
analiza en qué medida las nue as ecnologías pueden con ibui a los
p ocesos de inno ación y mejo a de la democ acia, solucionando los
p oblemas, ag a ándolos o c eando o os que esas nue as ecnologías
no puedan soluciona :
Cuad o 1. P ocesos de inno ación democ á ica y uso de ecnologías de
in o mación y comunicación
USO TIC
Policy Poli y
G ado de inno ación demo-
c á ica y de acep ación de
p ocesos pa icipa i os y
plu alis as
Baja 1. Mecanismos
consume is as.
2. Cambios
en eli ismo
democ á ico.
Al a 3. Redes plu alis-
as y p es ación de
se icios.
4. P ocesos de
democ acia
di ec a.
Fuen e: Subi a s (2002).
Comunicación y de echos humanos 131
Es a clasi icación nos pe mi e lee los di e en es p ocesos de in-
co po ación de las nue as ecnologías a las o mas de o ganización po-
lí ica en unción del g ado de inno ación democ á ica al que espon-
den, dis inguiendo en e el ámbi o de la ges ión y egulación (policy) y
el de las elaciones en e ins i uciones y ciudadanía (poli y). Cuando el
g ado de inno ación democ á ica es bajo, nos encon amos an e la p o-
moción de un modelo consume is a, donde el ciudadano es concebido
como un clien e que, g acias a las nue as ecnologías, puede accede a
más y mejo in o mación con la que eje ce de mane a más comple a y
e icaz sus posibilidades de elección, mejo ando la elación en e ciuda-
danía y adminis aciones en la línea de lo que se conoce como adminis-
ación elec ónica. Po o o lado, en el plano polí ico, se desa olla ían
cambios en las o mas de democ acia ep esen a i a y eli is a a a és
del uso de las nue as ecnologías pe o pa a el e ue zo de la legi imi-
dad de las ins i uciones de gobie no y del p opio sis ema de pa idos,
in en ado educi la pe cepción de dis ancia que se p oduce en e los
que deciden y aquellos que dicen ep esen a a a és de la mejo a del
uncionamien o in e no de las ins i uciones, de la in o mación de la ac-
i idad de es as ins i uciones hacia la ciudadanía y de las posibilidades
de in e acción en e ins i uciones y ciudadanía, pe o con un sen ido de
la in o mación unidi eccional y un con ol cen alizado de la misma.
Ambas opciones esul an conse ado as en el plano de la inno ación
democ á ica, pues ni solucionan el p oblema de la desa ección ciuda-
dana ni ahondan en las posibilidades mayo anspa encia y pa icipa-
ción democ á ica que pe mi en las nue as ecnologías. Po el con a io,
el uso de esas ecnologías pod ía acaba e o zando la capacidad de
con ol y de au o idad de las éli es ins i ucionales, que busca ían ele-
gi ima se a a és de un uso ecnológicamen e inno ado pe o polí ica-
men e conse ado de las nue as ecnologías (ibídem, p. 100-114).
F en e a los dos p ocesos an e io es, que no end ían olun ad de
al e a las posiciones je á quicas adicionales en las elaciones en e
éli es y ciudadanía, los modelos plu alis as y de democ acia di ec a se
encuad an en la p eocupación po la calidad de la pa icipación y la
132 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
capacidad de implicación de la ciudadanía en los asun os colec i os. A
pa i de una lógica de supe ación de los lími es impues os po la a-
dición polí ica libe al, undamen ada en la in iabilidad de la democ a-
cia di ec a o asamblea ia, las nue as ecnologías da ían cobe u a a la
c eación de un plu alismo e icula y de p omoción de la au onomía
social capaz de gene a una nue a o ma de ciudadanía que ascien-
de la base es a al o público ins i ucional (C2G–ci izen o go e nmen )
y encuen a sus p opios alo es en la u dimb e asocia i a y cí ica que
se a ejiendo (C2C–ci izen o ci izen). Se a a ía en onces de epensa
las ac uales ins i uciones democ á icas a pa i de las posibilidades
que se ab en con las nue as o mas de cibe democ acia pe o sin ob ia ,
e iden emen e, que odo sis ema de elaciones e leja ensiones en el
epa o del pode y que el uso de las nue as ecnologías en p ocesos
con un al o g ado de inno ación democ á ica desemboca en nue as je-
a quías, u o de la a ena de luchas en e en idades públicas y me can-
iles con cada ez mayo peso en la ed, y el c ecien e en amado cí ico
y asocia i o que c is aliza en nue as comunidades, ísicas o i uales,
desa ollando nue as iden idades, nue os espacios o es e as públicas,
e inc emen ando la e lexi idad polí ica y las nue as au onomías so-
ciales (ibídem, p. 15-19). Has a el momen o, pa ece que la opción más
desa ollada es aquella que iene que e con el desa ollo de se icios
a pa i de las nue as ecnologías (adminis ación elec ónica), o con
las necesidades de legi imación del ac ual o den de cosas, que con la ex-
plo ación de nue as o mas de pa icipación y adicalidad democ á ica
pe mi idas po el desa ollo ecnológico.
Con as ando los modelos expues os po Subi a s podemos abo -
da de mane a más compleja el deba e sob e si las nue as ecnologías
suponen una amenaza ( i ualización, espec acula ización y ma ke-
inización de la polí ica) o una opo unidad (mayo comunicación y
anspa encia pa a con ola las ins i uciones democ á icas y la un-
ción de los p opios medios) pa a la democ acia. En es as dos pos u as
se ep oduce el clásico esquema en e apocalíp icos e in eg ados en
o no al impac o de lo digi al. Nos ayuda a supe a dicha dico omía
Comunicación y de echos humanos 133
el en ende el nue o espacio público como una a ena de luchas de e -
minada po las elaciones sociales de pode , en la que es án en juego
los nue os de echos que pa a la ciudadanía se o nan posibles en el
en o no ecnológico. Un p oceso con adic o io en el que, po un lado,
asis imos a la c isis de la noción de se icio público y al p og esi o a-
ciamien o de los ínculos comuni a ios, bajo la p esión de los p ocesos
de subsunción lle ados a cabo po el capi al y que a ec an a las posibili-
dades y lími es de la pa icipación polí ica. Sin emba go, po o o lado
ambién asis imos a la eme gencia de nue as o mas de discusión y
espacios de exp esión y empode amien o de indi iduos y g upos socia-
les que, adicionalmen e excluidos de los medios con encionales, han
encon ado en el en o no digi al un espacio pa a la isibilidad polí ica
que les había sido negada (Sie a Caballe o, 2013, p. 24).
Habla de nue os de echos de la ciudadanía en el ma co de la e o-
lución digi al nos emi e, necesa iamen e, a las polí icas de inclusión
digi al, en endiendo es as no solo como una lucha con a la b echa di-
gi al en lo que a acceso a la dimensión in aes uc u al de las nue as
ecnologías se e ie e, sino inco po ando la dimensión ela i a a la b e-
cha cogni i a, que nos emi e al capi al cul u al, social y al en o no po-
lí ico en el que se desa olla ese acceso (C o i, 2013, p. 218-219). En un
mundo donde la in o mación es pode y donde las nue as ecnologías
de e minan en buena medida qué y a quién se puede conoce , es a di-
gi almen e excluido, no ene acceso ma e ial a las nue as ecnologías
o la incapacidad cogni i a pa a usa las, signi ica es a socialmen e ex-
cluido. Siguiendo a Bus aman e Donas, podemos de ini el concep o de
inclusión digi al a pa i de es sen idos p incipales. En p ime luga ,
como una ampliación del concep o de ciudadanía, en endida como ca-
pacidad de in e ac ua con las adminis aciones a a és de las nue as
ecnologías y c eando nue as o mas de ap opiación social de la ecno-
logía. En segundo luga , en su dimensión socioeconómica como lucha
con a la exclusión digi al de colec i os adicionalmen e ma ginados
en el me cado de abajo, p omo iendo polí icas de p o esionalización
y capaci ación. Finalmen e, en e ce luga , como conjun o de polí icas
134 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
de educación ciudadana cen adas en la c eación de una in eligencia
colec i a que asegu e una inse ción au ónoma de cada país a un mundo
globalizado (Bus aman e Donas, 2007, p. 20).
En es e sen ido, si la exclusión digi al (la al a de acceso o el desco-
nocimien o del uso de las nue as ecnologías) supone exclusión social,
el eje cicio pleno de la ciudadanía solo puede ga an iza se a a és
de unas polí icas de inclusión digi al y capaci ación ciudadana que
pe mi an a los ciudadanos dis u a de las posibilidades de ealiza-
ción pe sonal que apo an las nue as ecnologías. T adicionalmen e
la desigualdad en el acceso y uso de las nue as ecnologías se ha com-
ba ido desde el plano del acceso a las in aes uc u as, pe o la ei in-
dicación y ac ualización de los de echos ciudadanos en la sociedad de
la in o mación ha de con empla necesa iamen e las polí icas e ini-
cia i as necesa ias pa a supe a el dé ici en aquellas habilidades cog-
ni i as que pe mi an ap opia se de las nue as ecnologías de mane a
lib e y c ea i a, ascendiendo los usos más pasi os o di ec amen e
p e is os po los in e eses come ciales desde el pun o de is a de la
ecepción.
Así, la supe ación de la exclusión digi al y social encuen a un
lei -mo i en la ei indicación del de echo a la comunicación, con el que
se p e ende da espues a al conjun o de alo es, de echos y es uc u-
as sociales que acompañan a las nue as o mas de ciudadanía digi al.
Es e de echo no se cen a ía en el me o acceso a la in o mación, sino
que pond ía el acen o en las dinámicas de ap opiación ecnológica po
pa e de la ciudadanía y en la c eación de espacios ecnológicos y socia-
les abie os e independien es de las leyes del me cado. El de echo a la
comunicación se ha de inido como un de echo eme gen e (po que aun-
que se encuen e la en e en algunas p ác icas sociales, no es un de e-
cho ju ídicamen e econocido y consolidado) que inclui ía ac uaciones
en los siguien es ámbi os elacionados con la ex ensión de las nue as
ecnologías:
1. Acceso e ec i o, iguali a io y plu al de odas las pe sonas a los
nue os espacios de in o mación y comunicación. Supe ación
Comunicación y de echos humanos 135
de la b echa digi al que, más allá de aba ca las necesidades de
acceso, nos emi e a la supe ación de las desigualdades socioe-
conómicas y ecnológicas.
2. Ga an ía del de echo de odas las pe sonas a accede a la in o -
mación pe o ambién a p oduci la y a con e i la en conoci-
mien o. En esa capacidad de p oducción eside la o iginalidad
del de echo a la comunicación a di e encia de o os de echos
como el de libe ad de exp esión o el de echo a la in o mación.
Po lo an o, de echo de acceso a los medios y a su planeación.
3. Ga an iza la di e sidad cul u al en los con enidos y la p o ec-
ción de los conocimien os y sabe es adicionales. La de ensa
de la di e sidad de con enidos en de ensa de la exp esión plu-
al en odo deba e y mediación.
4. La o mación en la u ilización c ea i a de las ecnologías in o -
ma i as y la inse ción plena en las edes digi ales a a és de
polí icas educa i as ac i as.
5. La p omoción de polí icas de inclusión digi al pa a inclui a
aquellos sec o es adicionalmen e excluidos, en endiendo
que es a a más allá del simple acceso ma e ial e indi idual y
comp ende p ác icas de desa ollo comuni a io.
6. La apues a po el so wa e y el conocimien o lib es, con el ob-
je i o de la consolidación de una es e a pública in e conec ada.
7. P o ección de los de echos de los usua ios en e a iolaciones
del de echo a la in o mación (es o es, a ecibi una in o mación
e az e impa cial) o a la in imidad, ligado no solo al acceso ilegal
a da os pe sonales, sino incluso al as eo habi ual de p ác icas,
gus os, inclinaciones en el uso de las nue as ecnologías, lo que
su e de in o mación sensible a las emp esas que comp an esa
in o mación.
8. El ap o echamien o de las posibilidades de las nue as ecnolo-
gías pa a la inno ación polí ica, a anzando desde las o mas de
ep esen ación adicional hacia nue as o mas de democ a-
cia pa icipa i a. Vinculación del de echo a la comunicación
136 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
con los de echos asociados a la pa icipación democ á ica y al
plu alismo in o ma i o y cul u al.
9. La pa icipación en las polí icas de in o mación y comunicación,
en el diseño y e aluación de ecnologías que a ec an a nues as
idas (Bení ez, 2013, p. 97-99; Bus aman e Donas, 2010, p. 5;
Sa on 2007, p. 6-13, 19; Sie a Caballe o, 2013, p. 47).
Sin de echo a la comunicación, se ce cena el eje cicio e ec i o de la
ciudadanía. Sin emba go, como señalábamos an e io men e, el econo-
cimien o del de echo a la comunicación iene que en en a se a un con-
ex o dominado po el desman elamien o de lo público y po el auge de
los in e eses come ciales. Aunque las ensiones en el ámbi o del acceso
público y la ap opiación de los ecu sos comunica i os no es nue a (solo
hay que emi i se a los deba es en o no al Nue o O den Mundial de la
In o mación y la Comunicación a inales de los 70), la an e io men e
mencionada dinámica de subsunción del conjun o de la sociedad po el
capi al ha supues o en los úl imos años una nue a oleada de p i a iza-
ción de los ecu sos públicos, siendo el ámbi o de la comunicación y la
cul u a especialmen e sensible a es os mo imien os. Ejemplo de ello son
los deba es ac uales sob e la neu alidad de la ed que eedi a ían las dis-
cusiones en o no a la desigualdad en la dis ibución de la in o mación
disponible donde, más allá del acceso ma e ial, se dis ingue en e una
in o mación ha d, pa a sec o es co po a i os con ecu sos (el acceso a la
in o mación académica a a és de los jou nals se ía un buen ejemplo de
ello), y una in o mación i ial pa a el consumo domés ico, que se ehi-
cula a a és de los canales adicionales (Robins y Webs e , 1999, p. 124).
3. El de echo a la comunicación como de echo a la ap opiación
social de las nue as ecnologías
Aunque la ciudadanía digi al no iene oda ía un econocimien o ju í-
dico pa a hace e ec i o el de echo a la comunicación en la sociedad
Comunicación y de echos humanos 137
de la in o mación, dependiendo de un olun a ismo polí ico de las
ins i uciones que habi ualmen e se es inge a una p ác ica cen ada
en el desa ollo de la adminis ación elec ónica, pa ece que nue as
p ác icas de ap opiación de las nue as ecnologías es án supe ando
el enco se amien o y las limi aciones de aquellas p ác icas ins i ucio-
nales. Así, en el de echo a la comunicación ocupa un luga cen al la
ap opiación social de las nue as ecnologías. Si el acceso a las nue as
ecnologías equie e de ecu sos e in aes uc u as digi ales y su uso
p ecisa del desa ollo de habilidades ecnológicas y capi al cul u al
po pa e de cada indi iduo o comunidad pa a el ap o echamien o
de las posibilidades que p esen an dichas ecnologías, la ap opiación
compo a una ans o mación cul u al del indi iduo, que pe sonaliza
esas ecnologías y se e modi icado po ese obje o al hace lo p opio, y
su en o no (C o i, 2013, p. 221-222). Sin emba go, an o el de echo a la
comunicación como la ap opiación social de las nue as ecnologías no
dejan de es a a expensas de la ealización de o os de echos de índole
económica y polí ica, con los cuales desa olla una elación insosla-
yable. Así, ha sido una ei indicación his ó ica de la economía polí-
ica de la in o mación el es udio de la desigualdad de clases como un
ac o undamen al en la dis ibución, acceso y capacidad de gene a
in o mación, así, dependiendo de qué posición ocupe cada uno, se á
bene icia io o pe dedo de la e olución de la in o mación (Webs e ,
1995, p. 77). La p opues a de Hamelink de con empla el p oceso de
acceso, uso y ap opiación de las nue as ecnologías a a és del con-
cep o de capi al in o macional esul a una excelen e sín esis pa a es e
deba e:
la capacidad inancie a pa a paga la u ilización de edes elec ónicas y se -
icios de in o mación, la habilidad écnica pa a maneja las in aes uc u as
de es as edes, la capacidad in elec ual pa a il a y e alua la in o mación,
como ambién la mo i ación ac i a pa a busca in o mación y la habilidad
pa a aplica la in o mación a si uaciones sociales. (Hamelink, 2000, p. 91)
144 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
se dan ue a del de echo con el obje o de consegui un esul ado iguali-
a io y no je a quizado a p io i a los bienes necesa ios pa a i i las a-
zones pa a la espe anza” (He e a, 2007, p. 23); o in e io , como no mas
que do en de esul ados y ga an ías– la cla e de su supe i encia.
En ese sen ido ex e no, ap opiado y pe manen e, más allá de los
p ocesos o males de egulación y edacción nacionales e in e nacio-
nales, en la conside ación de sus apo es a la cons ucción de dignidad,
igualdad y econocimien o –social y endógeno–, la de ensa po un de-
echo humano e in eg al a la comunicación ha sido uno de los g andes
pila es de lucha y esis encia encabezado, en es e caso, po los mo i-
mien os sociales y edes de medios comuni a ios, al e na i os, indíge-
nas, popula es y ciudadanos de Amé ica La ina.
En pa e po azones de índole es uc u al, pe o sob e odo po
la necesidad de inco po a nue os de echos que puedan cons i ui la
necesa ia ampliación a un plu i e so sen ipensan e que ebusque en
las es uc u as del comuni a ismo, la lógica del p ocomún y la cons-
ucción de ías al e na i as y p ocesos de emancipación, que ompan
los esquemas desa ollis as y uncionalis as que los p opios de echos,
como al de inidos po las más ac uales con enciones in e nacionales,
o ecen desde su pa e nalismo occiden al y sus es uc u as cen ales y
posi i is as.
Y es que, en sí, el ema de los de echos a la comunicación y, inal-
men e, la democ a ización y consecución de sus p opios p ocesos, se
a on a, como an as eces hizo la comunicación, como un p oblema
de cen alidad y pode . Tal y como asegu aba Al onso Gumucio hace ya
más de una década:
La democ a ización de la comunicación oca de lleno el ema del pode . Los
en oques pa icipa i os con ibuyen a coloca la oma de decisiones en manos
del pueblo; además, consolida la capacidad de las comunidades de con on-
a sus ideas sob e el desa ollo con el pe sonal écnico y los plani icado es
(Gumucio, 2001, p. 37).
Comunicación y de echos humanos 145
Desa ollando más en p o undidad es e pun o en su ca ác e ei in-
dica i o y inculan e a las o mas de o ganización y p o es a, la conside-
ación ac ual de los mo imien os sociales la inoame icanos, cuyo én a-
sis es á en la de ensa y lucha po los de echos desde una concepción de
iden idad y no de clase, en cla a ensión “con el adicional discu so de
las izquie das mundiales, que no siemp e alo a on el humanismo y que
cen aban su acción social y polí ica en o no al con lic o en la es e a
p oduc i a” (A chila, 2011, p. 180), casa muy bien con la in e p e ación
o ecida, aunque de mane a in ui i a, desde los escena ios de pa icipa-
ción y ap opiación de los medios de comunicación comuni a ios y al e -
na i os, en cuya in e acción “el apo e undamen al de los mo imien os
sociales a la comunicación p o iene de la asociación que hacen de es a
con plan eamien os como di e sidad cul u al y lingüís ica, iden idad,
solida idad, in e cambio, ecupe ación de la memo ia his ó ica y de en-
sa de lo colec i o, en con as e con la cul u a del indi idualismo, el con-
sumismo y la compe encia, an en boga en las úl imas décadas” (León,
Bu ch & Tamayo, 2005, p. 29), asumidos es os úl imos po la adición
libe al bajo el mi o de los ‘ alo es uni e sales’ (Díaz Bo dena e, 2012, p.
3) y en cuyos ga an es de de ensa se es ablecen los g andes medios de co-
municación, cuyo ‘p opósi o social’, en palab as de Chomsky y He man,
“es el de inculca y de ende el o den del día económico, social y polí ico
de los g upos p i ilegiados que dominan el Es ado y la sociedad […] me-
dian e la selección de los emas, la dis ibución de in e eses, la a icu-
lación de las cues iones, el il ado de in o mación, el én asis y el ono,
así como man eniendo el deba e den o de los lími es de las p emisas
acep ables (Chomsky & He man, 1990, p. 341).
En la cons ucción de es a dialéc ica an agónica, en la de ensa de
uno u o o bloque ideológico y sociopolí ico –en un con ex o de p ác-
ica social in e cul u al como el boli iano– como base pa a la edi ica-
ción de las iden idades p opias, se encuen a la selección de ini o ia
del ipo de modelo de cons ucción cul u al del espacio público, la cual
se á de e minan e a la ho a de comp ende la on ología de los p oce-
sos de de ensa de unos u o os p ecep os. En ese sen ido, el p o eso
146 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
He e a Flo es (2005), en o no a la elación en e cul u a y De echos
Humanos, de e minó las di e encias en e dos o mas con apues as
de en ende la cons ucción de los p ocesos cul u ales –emancipado-
es o egulado es–, siendo es os iden i icados po las di e en es ape u-
as o ce camien os susc i os an e ese con ex o co elacional:
Tabla 1. P ocesos cul u ales emancipado es s. P ocesos cul u ales egulado es
P ocesos cul u ales
emancipado es
P ocesos cul u ales egulado es
Ape u a de los ci cui os de eacción
cul u al: p ocesos cul u ales en los
que odos los ac o es sociales pueden
eacciona , c eando p oducciones
cul u ales en unción de los en o nos
de elaciones en que es án si uados
(p ocesos cul u ales «p opiamen e
dichos»). Po ejemplo, las luchas
eminis as con a el pa ia calismo.
Cie e de los ci cui os de eacción
cul u al: p ocesos cul u ales en los
que se impide a algunos o a odos los
ac o es sociales la c eación de p o-
ducciones cul u ales, bloqueando
la posibilidad de in e eni en los
en o nos de elaciones en que es án
si uados (p ocesos ideológicos). Ve ,
como ejemplo, el pa ia calismo
como sis ema de alo es que impide
a las muje es su pleno ca ác e de
g upo social di e enciado que lucha
po cons ui sus «caminos de
dignidad».
Ape u a a o os p ocesos cul u ales:
p ocesos cul u ales abie os a la in e-
acción con o os p ocesos cul u ales,
p ocu ando la c eación de espacios
de encuen o basados en la igualdad
de acceso a bienes y en la igual capa-
cidad pa a hace ale sus con iccio-
nes (p ocesos in e cul u ales).
Cie e a o os p ocesos cul u ales:
p ocesos cul u ales ce ados a la
in e acción con o os p ocesos cul-
u ales en égimen de igualdad eco-
nómica y negando la igual capacidad
pa a hace ale sus p opias con ic-
ciones (p ocesos coloniales).
Comunicación y de echos humanos 147
Ape u a al cambio social: p ocesos
en los que los ac o es sociales pueden
cons ui «con enidos de la acción
social» que ayan ans o mando las
«me odologías de la acción social»
hegemónica (p ocesos democ á icos
adicales: complemen a iedad en e
los aspec os o males y pa icipa i-
os de la democ acia).
Cie e al cambio social: p ocesos en
los que los ac o es sociales no pueden
cons ui «con enidos de la acción
social» al e na i os a los dominan-
es ni, po consiguien e, al e a la
«me odología de la acción social»
hegemónica (p ocesos o ali a ios o
p ocesos democ á icos educidos a
sus aspec os o males).
Fuen e: He e a, 2005, p. 80.
Así, la elección po uno u o o sen ido ca ac e iza á el modelo de
espacio público cul u al, en endido más como un luga de encuen o
con el o o que como un simple con ex o, susc ibiendo en sí, en su a-
ianza, la o ma en que la pa icipación y el desa ollo de las di e en es
iden idades o as, los suje os y cul u as con luyen al in e io del mismo,
poniendo especial én asis en los p ocesos de su in e acción.
Es po eso que, en su selección conscien e, se pueden es ablece dos
di e en es ipos de cons ucción: desde una posición egulado a, una
cons ucción cul u al abs ac a –uni e salismo de las dominaciones– o
una hipe local –uni e salismo de ec as pa alelas– (He e a, 2005), sien-
do que en ambos casos se aboca a un mul icul u alismo conse ado en
la exis encia de muchas cul u as, de en e las que solo una p e alece
como pa ón de éxi o y conduc a. Po el con a io, pa a una isión cul-
u al emancipado a, se es ablece ía una o ma compleja basada en la de-
nominada ‘ acionalidad de esis encia’, abocada a la cons ucción de un
uni e salismo de llegada o con luencia median e un p oceso “con lic i o,
discu si o, de diálogo o de con on ación en el que lleguen a ompe se
los p ejuicios y las líneas pa alelas” (He e a, 2005, p. 90) a a és de la
in e acción de los di e en es suje os, p oceso que, ine i ablemen e pasa
po el es ablecimien o de mecanismos de comunicación mul idialógica
in e cul u al, en ocada desde la conside ación cul u al, con ahegemó-
nica y digna, como un de echo humano inclusi o, pa a odos.
148 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
La con on ación on ológica en la oma de pa ido po uno de los
modelos de cons ucción cul u al, en su aducción ju ídico-ins i ucio-
nal y pa a el caso que en es e abajo se desa olla, pod ía de i a se en
el la go y ex endido deba e y pugna en e los de enso es de la libe ad
de exp esión y los de enso es del de echo a la comunicación o, más
conc e amen e, en su iden i icación en e de echo a la in o mación
o de echo a la comunicación, espec i amen e. El p ime o en endido
como la libe ad de los lujos in o ma i os in eg an es de un espacio so-
ciopolí ico conc e o, es deci , a imagen y semejanza de la conside ación
de aquel uni e salismo abs ac o que niega las implicaciones económi-
co-polí icas en su de inición. El segundo, iden i icado en su o igen con
la in e acción y la esis encia, en un modelo de cons ucción emanci-
pado a, en endiendo, al y como Hamelink y Ho man hacen, que “la
aíz del de echo humano a comunica se encuen a en los a gumen os
de la dignidad humana” (Hamelink & Ho man, 2010, p. 82), cuya p i-
me a y p incipal in ención es el econocimien o del o o.
En la de i ación de dicha con on ación, es e capí ulo p e ende
iden i ica , de mane a concisa, las di e encias más signi ica i as en-
e una y o a ei indicación, median e la comp ensión socio-his ó i-
ca de la de ensa de sus di e gen es pos ulados. Una ez desa ollados,
se iden i ica án los pun os de conexión en e el de echo a la comuni-
cación y su inhe encia a los p ocesos de cons ucción de edes de co-
municación comuni a ia y al e na i a, un p oceso de doble ía en la
cons ucción de dicha ‘al e idad’ como un suje o socialmen e ep e-
sen a i o en la de ensa de sus in e eses en con on ación a la dualidad
Es ado/me cado, en la p e ensión de acaba con el esquema impe an e
en la in es igación económico-polí ica del sec o comunicacional.
Comunicación y de echos humanos 149
Del de echo a la in o mación al de echo a la comunicación.
Dialéc ica de una conju a
Si bien el de libe ad de exp esión es un cons uc o mucho más dila a-
do, iden i icado po Habe mas en el su gimien o de la p ime a e apa
de expansión de la es e a pública bu guesa y la impo ancia c ecien e
sob e la in luencia en el sen ido social (Habe mas, 1981; 1987), la p o-
undidad y el a aigo con los que la e e encia al de echo a la comunica-
ción se es ablece mues a las debilidades conje u ales del p ime o de
los concep os, o iginalmen e pensado po la bu guesía de co e libe al
pa a ga an iza “la p opiedad p i ada de los dueños de pe iódicos y li-
mi a el acciona del Es ado, an o en su ieja unción de censo , como
po su po encial acciona a a o de una democ a ización gene al de
la es uc u a comunicacional” (Mas ini, 2013, p. 112). P ecisamen e
po azones de me cado, en la ac ualidad la de ensa de su inal e able
aplicación queda en manos de los g andes pode es económicos y los
dueños de los g andes medios p i ado-come ciales, es ableciéndose,
como apun a Al onso Gumucio pa a aseando a Pasquali, como una
“con adic io in adjec o, ya que solo conno a la libe ad del in o mado ”
(Gumucio, 2010, p. 232), ob iando los de echos y libe ades suje os al
ecep o de dicha in o mación.
Sin emba go, y a pesa de sus ac uales es icciones, no se puede
nega que el desa ollo c onológico de su de ensa y consenso ha mos-
ado, en lo que a inclusión de de echos se e ie e, una cie a ape u a,
cons an e y –en la medida de lo posible– conscien e, aunque limi ada,
de los mecanismos de pa icipación y ap opiación de la sociedad ci il
en los p ocesos comunica i os.
Si bien, en un p incipio, el de echo a la libe ad de exp esión con-
sag ó el desa ollo de la p ensa en a ios países de Eu opa y Es ados
Unidos (Thompson, 1998; Habe mas, 1981) en su inicial sepa ación del
pode es a al, ya desde mediados del siglo xix y la econ igu ación de la
p ensa en g an pa e del mundo occiden al como un suje o a ado a las
dinámicas de come cialización y publicidad, los p ocesos de concen-
150 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
ación de dichos medios y el su gimien o de nue os medios du an e la
p ime a mi ad del siglo xx –especial e e encia a los medios de masas:
adio y ele isión–, hicie on necesa ia una econcep ualización que
engloba a a los ecep o es de las in o maciones, de i ando del concep-
o de libe ad de exp esión al concep o de de echo a la in o mación:
El nue o é mino implicó algunos a ances, sob e odo pensando en que de un
indi iduo p edominan emen e emiso (de echo de exp esión del pensamien-
o) se pasó a conside a al indi iduo como ecep o (de echo a se in o mado).
La libe ad de in o mación u o en onces, con es e i aje, un nue o des ina-
a io –la comunidad– y llegó pa a cumpli , undamen almen e, una unción
dis in a: la o mación de opinión pública (Mas ini, 2013, p. 115).
En el con ex o in e nacional, su econocimien o, consenso y con-
solidación iene a pa i del año 1946, en el que la ecién c eada ONU
econoce du an e su p ime a sesión, median e la Resolución 59/1, la li-
be ad de in o mación como de echo humano undamen al, de inición
que de i a ía en la más in eg al Decla ación Uni e sal de los De echos
Humanos (DUDH), ap obada y sancionada po la ONU en 1948, en la
ampliación inal del de echo a la in o mación, en su a ículo 19, la cual
mues a el espí i u de ex ensión del obje o egulado po el de echo, lle-
gando así a comp ende los de echos a in o ma , pe o ambién a se
in o mados, en una dialéc ica que, no obs an e, no ompía con la pasi-
idad conside ada pa a el suje o social.
Pa a mos a es e pun o de mane a más di ec a, en la siguien e a-
bla se o ece el desa ollo del deba e in e nacional, incidiendo en cla e
la inoame icana, en el p oceso de econocimien o y asunción del de e-
cho a la libe ad de in o mación y su ampliación desde los años 40 has-
a la ac ualidad, a pa i de los p incipales con enios in e nacionales
susc i os po la g an mayo ía de los países la inoame icanos:
Comunicación y de echos humanos 151
Tabla 2. Desa ollo del de echo a la libe ad de in o mación en el con ex o
in e nacional la inoame icano –ONU/OEA–. P incipales esoluciones
Ins i u-
ción
Año Documen o /
comisión
e e encia a libe ad de
exp esión / de echo a la
in o mación
P incipales apo es
ONU 1946 Resolución
59/I
“la libe ad de in o mación
es un de echo humano
undamen al y la pied a
de oque de odas las
libe ades a las cuales
es án consag adas las
Naciones Unidas”.
Reconocimien o del
concep o, aunque la
Resolución se e e ía
en gene al al lujo lib e
de in o mación en la
sociedad an es que la
idea más especí ica de
un de echo a accede a
in o mación en manos
de en idades públicas.
ONU 1948 Resolución
217 A/III
Decla ación Uni e sal de
los De echos Humanos.
A ículo 19: “ odo indi iduo
iene de echo a la libe ad
de opinión y de exp esión;
es e de echo incluye el
de no se moles ado a
causa de sus opiniones,
el de in es iga y ecibi
in o maciones y opiniones,
y el de di undi las, sin
limi ación de on e as,
po cualquie medio de
exp esión”.
ONU 1966 Resolución
2200 A/XXI
Pac o In e nacional de
De echos Ci iles y Polí icos.
A ículo 19/2: “Toda pe -
sona iene de echo a la
libe ad de exp esión;
es e de echo comp ende la
libe ad de busca , ecibi
y di undi in o maciones
e ideas de oda índole, sin
conside ación de on e-
as, ya sea o almen e, po
esc i o o en o ma imp esa
o a ís ica, o po cualquie
o o p ocedimien o de su
elección”.
Ga an iza el de echo a
la libe ad de opinión
y exp esión en é mi-
nos muy simila es a la
Decla ación Uni e sal,
en ando en igencia el
23 de ma zo de 1976. En
2007, había sido a i i-
cado po 160 Es ados.
152 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
OEA /
Co e In e -
ame icana
de
De echos
Humanos
1985
Re e encia a la na u a
-
leza doble del de echo a
la libe ad de exp esión,
que p o ege an o el
de echo a impa i ,
como el de busca y
ecibi , la in o mación
y las ideas.
ONU 1993 Resolución
1993/45
La Comisión de De echos
Humanos de la ONU es a-
blece la Rela o ía Especial
de la ONU pa a la Libe ad
de Opinión y Exp esión.
En su In o me Anual
de 1998, el Rela o
Especial dice que el
de echo a la libe ad
de exp esión incluye el
de echo a accede a la
in o mación que es á
en manos del Es ado.
En su in o me del año
2000, lo conside a de
undamen al impo -
ancia, no solo pa a la
democ acia y libe ad,
sino ambién pa a el
de echo a pa icipa y
pa a la ealización del
de echo al desa ollo.
OEA 1994
Con ención
Ame icana
sob e los
De echos
Humanos,
o ganizada en
México po la
SIP. A ículo
XIII
“2. Toda pe sona iene el
de echo a busca y ecibi
in o mación, exp esa
opiniones y di ulga -
las lib emen e. Nadie
puede es ingi o nega
es os de echos; 3. Las
au o idades deben es a
legalmen e obligadas a
pone a disposición de
los ciudadanos en o ma
opo una y equi a i a, la
in o mación gene ada po
el sec o público”.
T a ado legalmen e in-
culan e que ga an iza
la libe ad de exp esión
en é minos simila es
e incluso más ue es
que la ONU. 30 Es ados
miemb os han susc i o
la decla ación.
Comunicación y de echos humanos 153
OEA / Co e
Co e In e -
ame icana
de De echos
Humanos
1997 OEA /Co e
In e -
ame icana
de De echos
Humanos
Se es ablece la Rela o ía
Especial pa a la Libe ad de
Exp esión, en cuyo In o me
Anual de 1999 se indica:
“El de echo de accede a
in o mación o icial es
uno de los undamen os
de la democ acia ep e-
sen a i a. En un sis ema
de gobie no ep esen a-
i o, sus ep esen an es
deben esponde an e las
pe sonas que les enca -
ga on su ep esen ación
y la au o idad de oma
decisiones sob e asun os
públicos. Al indi iduo que
delegó la adminis ación
de los asun os públicos
a sus ep esen an es le
co esponde el de echo a la
in o mación. In o mación
que el Es ado usa y p o-
duce con el dine o de sus
con ibuyen es”.
OEA / Co e
In e -
ame icana
de De echos
Humanos
2000 Decla ación
In e -
ame icana
de
P incipios
sob e la
Libe ad de
Exp esión
“Toda pe sona iene el de e-
cho a accede a la in o -
mación sob e sí misma
o sus bienes en o ma
expedi a y no one osa, ya
es é con enida en bases de
da os, egis os públicos
o p i ados y, en el caso
de que ue e necesa io,
ac ualiza la, ec i ica la
y/o enmenda la”. “El acceso
a la in o mación en pode
del Es ado es un de echo
undamen al de los indi-
iduos. Los Es ados es án
obligados a ga an iza el
eje cicio de es e de echo.
Es e p incipio solo admi e
limi aciones excepcionales
que deben es a es able-
cidas p e iamen e po
la ley pa a el caso que
exis a un pelig o eal e
inminen e que amenace
la segu idad nacional en
sociedades democ á icas”.
256 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
nación con los di e en es a chi os públicos pa a da cumplimien o
a esos come idos. El G upo es á in eg ado po ep esen an es del
A chi o Gene al de la Nación, del A chi o del Minis e io de Economía
y Finanzas, del Minis e io de Relaciones Ex e io es, de la Facul ad de
De echo de la Uni e sidad de la República, y del A chi o de la p opia
Sec e a ía de De echos Humanos.
También en julio de 2014, el Minis e io de Relaciones Ex e io es
y Cul o de A gen ina con ocó a una eunión de ep esen an es de
a chi os, a la que concu ie on in eg an es de la Comisión P o incial
po la Memo ia de la P o incia de Buenos Ai es, del A chi o Nacional
de la Memo ia, de la Asociación de Repo e os G á icos de la República
A gen ina, del Minis e io de De ensa y del Minis e io de Segu idad.
Allí se a anzó en el ámi e de espues as a pedidos de documen ación
e ec uados po B asil, Chile y U uguay.
A su ez, en el ámbi o mul ila e al, los Es ados de la egión han
enido opo unidad de deba i en o no al p oyec o de acue do de
coope ación in e ins i ucional sob e la in es igación de g a es
iolaciones a los De echos Humanos en e las Al as Au o idades en
De echos Humanos y Cancille ías del Me cosu , an es mencionado,
que ue elabo ado po el ippdh a aíz del manda o que ha ecibido de
b inda asis encia écnica al G upo Técnico. Es a inicia i a busca
acili a y agiliza la coope ación en e los Es ados de la egión pa a el
desa ollo de in es igaciones adminis a i as sob e g a es iolaciones
a los De echos Humanos.
El p oyec o de acue do de coope ación in e ins i ucional, po
ejemplo, con iene una de inición de “g a es iolaciones a los De echos
Humanos”, es ablece p incipios esenciales (la amplia y p on a
coope ación y la máxima publicidad), egula con de alle la obligación
de jus i ica la denegación de asis encia, y p esen a di e en es
modalidades conc e as de coope ación. Asimismo, los mecanismos de
coope ación p e is os es án cen ados en la exis encia de au o idades
de aplicación en cada país, lo que pe mi e man ene el esquema
ins i ucional plasmado en los con enios bila e ales, a la ez que da la
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 257
posibilidad de con inua uni icando c i e ios y p ác icas.
P ese ación de Si ios de Memo ia
Con la llegada de la democ acia, en odos los países de la egión ue on
c eados si ios de memo ia que, con o ma os y con enidos di e sos, han
se ido pa a econs ui los hechos ocu idos, pa a epa a y homena-
jea a las íc imas, y pa a a o ece la cons ucción de memo ias colec-
i as sob e lo sucedido. Las expe iencias han sido múl iples. Los si ios
ue on c eados en p edios donde se come ie on g a es iolaciones a los
De echos Humanos y cuya ma e ialidad es es imonio de los c ímenes
ocu idos, y ambién en luga es pa adigmá icos de la ep esión o de la
esis encia. Incluso en luga es que no ienen una elación ísica con lo
sucedido, pe o que esul an signi ica i os pa a una comunidad y que
po ello pe mi en e oca el ecue do e impulsa p ocesos de cons uc-
ción de memo ias inculadas a un pasado dolo oso.
Es e es el con ex o que mo i a al Me cosu a a icula inicia i as
públicas en ma e ia de polí icas de p ese ación de si ios de memo ia.
A pedido de los Es ados de la egión, el ippdh elabo ó el documen o
P incipios Fundamen ales pa a las Polí icas Públicas sob e Si ios de
Memo ia, omando como base los apo es ealizados po los Es ados,
ins i uciones públicas y sociales que ges ionan si ios de memo ia
en los países de la egión, y po di e sas o ganizaciones sociales e
ins i uciones académicas que abajan en el ema. El documen o
sis ema iza los es ánda es gene ales del de echo in e nacional de los
De echos Humanos aplicables a las polí icas públicas de memo ia, a la
ez que da cuen a de muchas de las expe iencias que hay en la egión y
de las p incipales discusiones que exis en en la ma e ia.
En el año 2012, el Me cosu adop ó los 29 P incipios p opues os
con el in de guia las polí icas que se implemen en en los di e en es
países de la egión en ma e ia de c eación, p ese ación y ges ión de lu-
ga es donde se come ie on g a es iolaciones a los De echos Humanos,
donde se esis ie on o en en a on esas iolaciones, o que son u iliza-
dos pa a ecupe a y ansmi i p ocesos aumá icos o pa a homena-
258 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
jea y epa a a las íc imas. Es os p incipios es ablecen pa áme os
comunes pe o lexibles, aplicables en dis in os con ex os, pues buscan
e leja la plu alidad de expe iencias y deba es que exis en en la egión
sob e los p ocesos de cons ucción de memo ias, en los que in e ie-
nen di e en es indi iduos y g upos con obje i os, in e eses y memo ias
dis in as e incluso con adic o ias.
Los P incipios del Me cosu disponen una se ie de pau as pa a
p ese a el alo p oba o io de es os espacios, a la ez que es ablecen
la obligación de los Es ados de ga an iza la disponibilidad y accesibi-
lidad de mecanismos judiciales y adminis a i os pa a que cualquie
in e esado pueda solici a la p ese ación de es os p edios. Po o a
pa e, es ablecen c i e ios endien es a o ien a los p ocesos de iden-
i icación, señalización y de e minación del con enido de los si ios de
memo ia. En es os p ocesos el ma gen pa a el diseño de polí icas pú-
blicas es más amplio, pues exis en múl iples al e na i as. Es po ello
que los P incipios en es e pun o ienen un ca ác e p ocedimen al, y
des acan la necesidad de asegu a la más amplia pa icipación de íc-
imas, amilia es, comunidades locales y di e en es sec o es de la so-
ciedad, y la u ilidad de c ea equipos in e disciplina ios que es udien
y di undan ampliamen e los emas que abo da cada si io. Po úl imo,
los P incipios incluyen una se ie de pau as especí icas sob e el diseño
ins i ucional de los si ios de memo ia que es ablecen la necesidad de
con a con ma cos ju ídicos adecuados, mecanismos de anspa encia
y moni o eo. También es ablecen que los si ios deben con a con cana-
les e ec i os pa a la pa icipación social en la adminis ación de es os
p oyec os (ippdh, 2012).
La p ese ación de los p edios donde se come ie on g a es io-
laciones a los De echos Humanos y la c eación de si os de memo ia
inculados, son he amien as de polí ica pública a disposición de los
Es ados pa a cumpli sus obligaciones en ma e ia de jus icia, e dad,
memo ia y epa ación. Además de b inda epa ación simbólica a las
íc imas, es os espacios pe mi en con ibui con la jus icia y ansmi-
i la e dad de lo ocu ido. Los luga es ísicos dan es imonio incon-
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 259
as able de las iolaciones allí ocu idas y son un pa imonio his ó ico
y cul u al ineludible pa a las gene aciones u u as.
El abo daje egional de las polí icas en ma e ia de lucha con a la
impunidad, a i ica la exis encia de un pasado común, de una his o ia
compa ida de iolencia es a al y de a allasamien o sis emá ico de la
dignidad humana. La memo ia ac i a ace ca del pasado de iolencia y
ulne ación de de echos que compa en los países de la egión ha sido
cla e pa a que el Me cosu sea concebido no solo como un me cado co-
mún, sino ambién como una comunidad polí ica.
Re e encias bibliog á icas
SISUR – Sis ema de In o mación sob e Ins i ucionalidad en De echos Humanos del Me cosu .
h p://sisu .ippdh.me cosu .in /si/web/es/
ADOC – Ace o documen al Cóndo .
h p://adoc.ippdh.me cosu .in /A chi oCondo
IPPDH (2012). P incipios Fundamen ales pa a la Polí icas Públicas sob e Si ios de Memo ia.
h p://www.ippdh.me cosu .in /wp-con en /uploads/2014/08/Si ios_de_memo ia_FINAL_ES_
INTERACTIVO.pd
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 261
Jus icia de T ansición y Comisiones de la Ve dad
en La inoamé ica: uncionamien o, esul ados
y cumplimien o de ecomendaciones
Ca ol P one
Manuel Gánda a Ca ballido33
Resumen: El p esen e a ículo iene como obje i o analiza el uncio-
namien o de la Comisión de la Ve dad de B asil en lo conce nien e a las
ecomendaciones y expec a i as elacionadas con el cumplimien o po
pa e del Es ado b asileño. Es e documen o ealiza un análisis compa-
a i o con esul ados de o as Comisiones de la Ve dad de La inoamé-
ica, como los casos de A gen ina, Chile, Pe ú y El Sal ado , y ex ae
33 Ca ol P one es p o eso a de De echo In e nacional de la UFRJ - DGEI-FND. Doc o a en
De echo In e nacional de la Uni e sidad Pablo de Ola ide, Se illa (2005), Codi ec o a del
P og ama Más e O icial De echos Humanos, In e cul u alidad y Desa ollo - Uni e sidad
Pablo de Ola ide/ Uni e sidad In e nacional de Andalucía – España. Di ec o a pa a Amé ica
La ina del Ins i u o Joaquín He e a Flo es. Conseje a de la Comisión Nacional de Amnis ía–
B asil; Miemb o del T ibunal In e nacional pa a la Jus icia Repa ado a de El Sal ado . Culminó
es udios de posdoc o ado en la Escuela de Es udios Supe io es en Ciencias Sociales de Pa ís.
Es au o a de a ículos y lib os sob e emas de De echos Humanos, de echos undamen ales,
de echo in e nacional y jus icia de ansición.
Manuel Gánda a Ca ballido es doc o en De echos Humanos, p o eso del P og ama Más e
O icial De echos Humanos, In e cul u alidad y Desa ollo - Uni e sidad Pablo de Ola ide. Es
miemb o del Ins i u o Joaquín He e a Flo es. Fue consul o in e nacional en el Ins i u o de
Polí icas Públicas y De echos Humanos del Me cosu pa a emas de o mulación de polí icas
públicas y de o mación en De echos Humanos (2015-2017). En es e momen o ealiza una
es ancia pos doc o al en el P og ama de Pos g ado en De echo (PPGD) de la Uni e sidad Fede al
de Río de Janei o.
262 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
algunas conclusiones a pa i del compo amien o de los gobie nos, del
iempo de ansición y demás equisi os de au onomía y calidad en la
composición y uncionamien o de ó ganos colegiados en la búsqueda
de la e dad, memo ia, jus icia y epa ación.
Palab as cla e: Comisiones de la Ve dad; Jus icia de T ansición; Comi-
sión de la Ve dad de B asil; Comisión de Amnis ía de B asil; De echos
Humanos y Jus icia de T ansición.
In oducción
En las úl imas es décadas, las sociedades la inoame icanas ienen
en en ando pe manencias au o i a ias como legados de egímenes
dic a o iales, y lo hacen median e di e sos mecanismos pa a esca a
la memo ia y la e dad ocul a en los in o mes o iciosos in oducidos
po de e minados sec o es de la sociedad e ins i uciones. Po lo gene-
al, esa lucha ha a ojado esul ados en aspec os undamen ales, en e
los que des aca la supe ación de las ideas de econciliación y ol ido es-
ipuladas po leyes de amnis ía, conocidas como “leyes de caducidad,
de ol ido u obediencia debida.” Se a a de luchas en p og eso que no
ienen echa de encimien o.
Mucho puede deci se de cuán o queda po hace oda ía, siemp e
que se ome en cuen a que la jus ic ia de ansición es un p oceso diná-
mico que aba ca écnicas y abo dajes pa a hace le en e al legado de
iolencia del pasado, es a egias en cons an e dispu a. Sin emba go, es
impo an e no deja de econoce los a ances que, po más incomple-
os o impe ec os que sean, deben se alo izados en pe spec i a. Las
Comisiones de la Ve dad (en adelan e cn , pa icula men e cuando son
eguladas po p ocesos o iciales independien es, o man pa e de esas
conquis as que pe mi en de ini el a ance en la cons ucción de socie-
dades más democ á icas.
En el caso de La inoamé ica, las cn eme gie on po la p esión so-
cial y el clamo de las asociaciones de íc imas y amilia es, es ue zo
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 263
que gene ó sensibilización y capacidad de mo ilización su icien e pa a
da le oz a la ei indicación y conoce así las causas de la iolencia,
iden i ica los elemen os del con lic o, in es iga los hechos, econoce
los c ímenes más g a es y a ibui esponsabilidades.
Las comisiones su gen po la cons a ación de la debilidad o ine i-
ciencia del Es ado, conside ando especí icamen e los casos de omisión
o esis encia del pode judicial en el cumplimien o de su ol en las de-
moc acias; es deci , el papel de in es iga y sanciona iolaciones en el
pasado. Dicha esis encia, que ac uó como apéndice del au o i a ismo
du an e las dic adu as, p e alece en la mayo ía de los p ocesos de an-
sición, incluso después de la ac uación de las cn
Cuando las cn asumen la ins i ucionalidad del Es ado o mada,
en la mejo hipó esis, median e un p oyec o de ley que de ine sus obje-
i os, plazo de uncionamien o, compe encia y manda o, la legi imidad
de los esul ados log ados y las ecomendaciones inales se e ligada al
sen ido de esponsabilidad del p opio Es ado de mi a al pasado, eco-
nociendo los ac os, e o es y c ímenes come idos po unciona ios con-
a la p opia sociedad, pa a así da espues as epa ado as y de jus icia.
Suele en ende se que el in o me inal de una cn es, pe se, la o ma de
epa ación, pues con igu a el momen o en el cual el Es ado econoce
los abusos y los e ec os de la iolencia que gene ó. Como consecuencia,
la o icialización de las cn pa a que uncionen con au onomía ambién
es undamen al pa a el éxi o del cumplimien o de las ecomendaciones
que lleguen a o mula .
Lo an e io no excluye el sen ido de dispu a p esen e en los p o-
cesos de ansición, que se mani ies a de mane a e iden e al momen o
de la c eación y ac uación de una cn . Los g upos de p esión, eaccio-
na ios al po encial de p og eso de la comisión, es án a en os a los as-
pec os de composición y uncionamien o de las comisiones con la espe-
anza de us a la po el p ocedimien o. En al sen ido, las comisiones
son el esul ado del acue do posible en ese momen o his ó ico en e
los que esis en y los que insis en en la lucha po la e dad, memo ia y
jus icia, que de ini á la ex ensión de compe encia y pode , los nomb es
264 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
que se án pa e del ó gano colegiado y del equipo de apoyo, el inan-
ciamien o, la es uc u a, en e o os. Dicho acue do puede a ec a sig-
ni ica i amen e el esul ado inal de los abajos, po lo que es común
el sen imien o de us ación de los g upos de enso es de De echos
Humanos du an e la composición y de inición de las compe encias y
los lími es de ac uación. Sin emba go, es du an e el uncionamien o y
p incipalmen e el cumplimien o de las ecomendaciones que el g ado
de comp omiso e ec i o del Es ado pod á se e aluado, lo que una ez
más exige mo ilización social.
Nue amen e cabe econoce el sen ido de dispu a y la capacidad
de mo ilización de los ac o es y g upos pa a que las comisiones y sus
miemb os sean conscien es del ol que ienen como ep esen an es de
la sociedad en su o alidad, pa a que comp endan que el abajo no se
ago a en ellas mismas ni en el in o me inal, sino que signi ica la o ali-
dad de las e dades, memo ias y luchas de ese pe íodo, lo que pudie a
compila se, e isa se, ( e)conoce se, dadas las ci cuns ancias de espa-
cio y iempo, y odo lo que su gi á como consecuencia de la o icializa-
ción de las e dades ecopiladas. Po lo an o, es necesa io econoce
siemp e que las comisiones uncionan bajo p esión, ya que la sociedad
ci il es á en con inua e aluación de la ealización de los abajos, el p o-
g eso y los pun os en los que aún impe a la esis encia po pa e del
Es ado y demás sec o es de la sociedad.
A con inuación e isa emos la o mación y uncionamien o de
algunas cn que concluye on sus abajos. Abo da emos con especial
a ención algunos aspec os de la Comisión Nacional A gen ina pa a la
In es igación sob e la Desapa ición de Pe sonas (Conadep), la Comisión
Nacional de Ve dad y Reconciliación de Chile, la Comisión Nacional sob e
P isión Polí ica y To u a, ambién chilena, la Comisión de la Ve dad de
El Sal ado , la Comisión de la Ve dad y Reconciliación de Pe ú, y ha e-
mos una mención de la Comisión In es igado a de la mue e de los pe-
iodis as en Uchu accay, ambién de Pe ú. Finalmen e, discu i emos
nues o obje i o p incipal: la Comisión Nacional de la Ve dad de B asil.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 265
I. Algunas Comisiones de la Ve dad en La inoamé ica y
Aspec os sob e el Cumplimien o de las Recomendaciones34
1.1 Comisiones de la Ve dad en A gen ina
En e las cn más exi osas des aca la Comisión Nacional A gen ina pa a
la In es igación sob e la Desapa ición de Pe sonas, (Comisión Nacional
sob e la Desapa ición Fo zada - Conadep), c eada po el p esiden e
Raúl Al onsín con compe encia pa a in es iga iolaciones de De e-
chos Humanos en e 1976 y 1983, que deja on un saldo de más de 30.000
mue os y desapa ecidos (Dec e o Ley de c eación: D.L. 187/83 del 15 de
diciemb e de 1983. Pe íodo de in es igación: 9 meses).
El in o me inal de la cn de A gen ina, bajo el í ulo “Nunca Más.
In o me de la Comisión Nacionalsob ela Desapa ición de Pe sonas”, ue
un documen o de más de 50.000 páginas en las que se econoce la des-
apa ición de 8.960 pe sonas (p ocesos debidamen e documen ados y
comp obados), lo que con i ma la exis encia de 340 cen os clandes i-
nos de de ención y eliminación de pe sonas, así como la iden i icación
de écnicas de o u a nunca an es is as. El in o me asimismo econo-
ce el modus ope andi, planes de acción como el “Pac o de Sang e” adop-
ado po las Fue zas A madas y Policiales, y c ímenes económicos de
la dic adu a. Incluye además una lis a de 1.351 ep eso es que a desde
médicos, jueces, pe iodis as, y emp esa ios has a obispos y sace do es
ca ólicos que colabo a on con los mili a es en la gue a sucia.
La Conadep p esen ó a ias ecomendaciones an e los dis in os
pode es del Es ado “con la inalidad de p e eni , obse a y e i a epe-
i los abusos a los De echos Humanos”. En e las p opues as es án la
“con inuación de las in es igaciones po ía judicial, ayuda económica,
implemen ación de becas de es udio y abajo pa a los amilia es de las
pe sonas desapa ecidas; ap obación de no mas ju ídicas que decla en
34 C . El documen o p esen ado po la Comisión In e ame icana de De echos
Humanos: De echo a la Ve dad en Amé ica. Washing on, 2014.
272 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
2009 c ea on el T ibunal in e nacional pa a la aplicación de la jus i-
cia es au a i a45. Dicho ibunal, compues o po un panel de ju is as
in e nacionales y de enso es de De echos Humanos, ealiza sesiones
cada año con el obje i o de se i de espacio pa a la es au ación de las
elaciones en e las íc imas del con lic o y los pe pe ado es. Se a a
de euniones que po lo gene al se celeb an en luga es a ec ados po el
con lic o a mado, donde las poblaciones aún ienen ni eles impo an-
es de abandono y desin o mación. Ese p oceso de jus icia es au a i a
se cen a en la acep ación de esponsabilidad po pa e de los espon-
sables de las acciones iolado as de De echos Humanos y la espec i a
epa ación de daños a las íc imas po pa e de los ic ima ios, hecho
que ep esen a una o ma de man ene con ida el p oceso de dispu a
pa a e i a el ol ido y la impunidad46.
1.4 Comisión de la Ve dad de Pe ú
El caso de Pe ú es bas an e a ípico. Luego de más de 12 años de gobie -
nos mili a es, a pa i de 1980 el país expe imen ó una si uación de
gue a in e na y con on ación en e el Es ado y el mo imien o sub e -
si o Sende o Luminoso, lo que gene ó más de 30.000 mue os y 5.000
desapa ecidos. Las íc imas de ambas pa es no solo es án en e los
comba ien es, pues ambién incluye on campesinos, di igen es sindi-
cales y popula es, au o idades comunales y la población en gene al.
Mo i ado po es a g a e si uación de De echos Humanos, se ins-
au a la Comisión de la Ve dad y Reconciliación (c eada median e los
Dec e os Sup emos N° 065-2001-PCM y N°101-2001-PCM de 4 de junio
y 4 de sep iemb e de 2001) pa a escla ece el p oceso, los hechos y es-
45 Ins i u o de De echos Humanos de la Uni e sidad Cen oame icana “José
Simeón Cañas”. Memo ia en El Sal ado . Disponible en: h p://www.uca.edu.s /
publica/idhuca/memo ia.h ml.
46 Resolución del T ibunal pa a la Jus icia Res au a i a. Véase en: h p://
un inishedsen ences.o g/es/ esolu ion-o - he-6 h- es o a i e-jus ice- ibunal/.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 273
ponsabilidades co espondien es en e mayo de 1980 y no iemb e de
2000. Es a Comisión p esen ó su in o me inal en el año 200347.
Además de es a inicia i a, se es ablecie on di e sas comisiones
dependien es del pode ejecu i o, cla amen e con ines que jus i ica-
ban una polí ica “con asub e si a” o icial (po ejemplo, la Comisión
Uchu accay, una de las p ime as en cons i ui se) y, como al, no u ie-
on e ec o paci icado ni de es au ación de jus icia. En e las ca ac e-
ís icas del modelo pe uano es á la impunidad como egla, así conside-
ada po las Fue zas A madas y Policiales.
Es as comisiones no ue on capaces de ealiza una in es igación
se ia y comp ome ida pa a desman ela el enómeno de iolencia en
el país, sea po al a de apoyo del pode judicial, sea po ausencia de
medios y ecu sos, incluso pa a la p o ección de es igos y demandan-
es. Muchos decla an es ue on asesinados po las ue zas del Es ado
o po g upos conocidos como “de ensa ci il” ( es igos de los casos
“Uchu accay”, “Soccos”, “Caya a”, “Uma u y Bella is a”, “Accoma ca”,
“Ope ación A ies-Huallaga”, en e o os).
Cabe menciona la Comisión In es igado a de la mue e de los pe io-
dis as en Uchu accay, c eada en ene o de 1983 y con o mada en onces
po el esc i o Ma io Va gas Llosa, el pe iodis a Ma io Cas o A enas
y el ju is a Ab aham Guzmán Figue oa. El o igen de es a Comisión
esponde a un escándalo nacional debido al asesina o de ocho pe io-
dis as y un guía campesino en ene o de 1983 en la localidad andina de
Uchu accay. An e la conmoción nacional e in e nacional sob e el caso,
el gobie no se ap o echó de la ocasión pa a cons ui una e sión o i-
cial sob e la agedia, que ue di undida po el p opio p esiden e de la
República y que se basaba en los in o mes del Comando Polí ico Mili a
de Ayacucho.
Su gió así la Comisión In es igado a de los Sucesos de Uchu accay
con la inalidad de “escla ece la e dad” y a i ica la e sión ya publi-
cada. La Comisión, sin compe encia judicial o policial, uncionó con el
47 In o mación disponible en: h p://www.c e dad.o g.pe.
274 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
apoyo de an opólogos, ju is as, psicoanalis as, lingüis as e his o iado-
es que en e is a on a e ec i os mili a es y policiales bajo un manda o
bas an e con olado. Mucha ensión y iesgo acompaña on las labo es
de los comisionados, que se ie on limi adas aún más po la ba e a del
iempo y el idioma, pues la mayo pa e de la población solo hablaba
quechua. Las en e is as e an hechas bajo un clima de e o y miedo,
condicionadas po el obje i o p es ablecido po los mili a es.
El esul ado inal del in o me p esen ado po la Comisión de in-
es igación lide ada po Va gas Llosa ue escandalosamen e us an-
e y desalen ado : no esponsabilizó a los mili a es ni al Es ado po la
masac e. Se ealizó una e sión de índole académica pa a acusa a los
campesinos de la mue e de los pe iodis as, con lo que quedaban lib es
de oda culpa las ue zas mili a es. En e las jus i icaciones es aban
aspec os é nicos, his ó icos y cul u ales que se apoyaban en la idea de
la pe manen e sed de enganza de los abo ígenes andinos con a los
blancos op eso es.
Dicha e sión ambién gene ó p oblemas en e los pode es legis-
la i o, ejecu i o y judicial. Es e úl imo buscaba lle a a cabo una in es-
igación independien e de los pe iodis as mue os y ya apun aba las
incong uencias del in o me inal. Has a la echa, las amilias de los
pe iodis as siguen desampa adas y desconocen la e dad sob e los he-
chos ocu idos.
O a comisión pe uana que e i ió las di icul ades y esis en-
cias pa a la p omoción de jus icia de ansición en ese país ue la
Comisión In es igado a de las Masac es en los Penales, o mada desde
el Pa lamen o en agos o de 1986 con el obje i o de in es iga la masac e
de 250 p esos polí icos en cá celes pe uanas en e el 18 y 19 de junio de
ese mismo año po pa e de unciona ios de la Gua dia Republicana y
de la Ma ina de Gue a locales. El usilamien o sucedió después de que
se indie an los p isione os, lo que encendió la opinión pública nacio-
nal e in e nacional po la ba ba ie y iolencia injus i icadas.
La Comisión ue nomb ada po el Cong eso y a dó más de un año
en cons i ui se debido a los emba es en e los dipu ados o icialis as y
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 275
los dipu ados independien es. En e los pode es de los comisionados
es aba el de con oca agen es policiales y miemb os de la ma ina de
gue a, minis os de Es ado, jueces, p omo o es y amilia es de las íc-
imas. De igual modo, aquellos u ie on acceso a expe os del Colegio
de Ingenie os, lo que pe mi ió de iba la e sión del gobie no, según la
cual los p isione os habían sido ul imados de mane a casual.
Las in es igaciones con inua on has a que no hubo consenso en el
a amien o de las in o maciones y conclusiones ealizadas, po lo que
la Comisión se di idió en dos y desa olló dos in o mes inales. Uno
de ellos, que lle a po nomb e “In o me del Sec o de las Mino ías”,
señaló que quedó demos ada la esponsabilidad de las au o idades
gube namen ales como el Minis e io de Jus icia y la P esidencia de la
República. Incluso omó en cuen a la esponsabilidad de los medios de
comunicación al alsi ica in o mación e e en e al mo ín, e hizo con-
clusiones, pa a que no quedasen dudas, sob e la pa icipación de los
miemb os de las ue zas del Es ado en el a en ado con a la ida y la
consumación de g a es deli os. Ci ó así los nomb es de los unciona-
ios in oluc ados di ec amen e como au o es in elec uales y pe pe a-
do es de la masac e.
En e las ecomendaciones se incluye on la adopción de una nue a
concepción de de ensa nacional, basada en la sobe anía y en la e isión
de las leyes como es a egia pa a la paz; espe o a las no ma i as de p o-
ección in e nacional de los De echos Humanos; e o mas ins i ucio-
nales indispensables, como los se icios penales, cen os de de ención,
á eas de ehabili ación de eclusos, en e o os; e o ma del pode ju-
dicial pa a el con ol e icaz de acciones del pode ejecu i o; ecomen-
daciones asociadas con el ol de las o mas policiales, del Minis e io
Público y De enso es del Pueblo, pa a ga an iza les independencia con
elación a los demás pode es del Es ado.
Luego de la c eación del “in o me de las mino ías”, la Co e Sup ema
de Jus icia lle ó el caso a la jus icia mili a y el p oceso siguió en di ec-
ción a la absolución de los p incipales esponsables. Las p uebas y los a -
gumen os de la Comisión no ue on conside adas po el p oceso judicial
276 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
mili a , lo que us ó y e o zó una ez más la ce eza de la impunidad.
Al cabo de sie e años de in es igaciones y negociaciones diplomá icas,
en 1994 la Co e-IDH dic ó sen encia elacionada con la masac e penal
y o denó la indemnización, po pa e del gobie no, de los amilia es de
es íc imas.
En e las espues as al conjun o de ecomendaciones o muladas,
en 2005 se c eó el espacio “Ojo que llo a – Alameda de la Memo ia”48. Ya
en el año 2003, la Comisión de la Ve dad y Reconciliación había pues o
en ma cha una exposición o og á ica cuyo obje i o e a p esen a los
20 años del con lic o a mado “Yuyanapaq: Pa a Reco da ”49. Con el mis-
mo p opósi o de se i a la e dad y a la memo ia de las íc imas, se
cons uyó el museo “El Luga de la Memo ia, la ole ancia y la inclusión
social”50.
II. Comisión de la Ve dad de B asil
2.1. Funcionamien o y Composición
P es a emos aho a mayo a ención al caso de B asil y al conjun o de ini-
cia i as ins i ucionales pa a el esca e de la e dad, la memo ia y la jus-
icia como medidas de ansición den o del modelo b asileño. El égi-
men mili a de es a nación se man u o desde 1964 has a 1985, pe íodo
en el que o u ó, asesinó e “hizo desapa ece ” a millones de pe sonas.
Aunque el núme o de mue os y desapa ecidos es meno en elación
con las ci as de las naciones ecinas, la ex ensión de ese gobie no, que
con ó ampliamen e con pa celas de la sociedad ci il, a ec ó a oda la co-
munidad b asileña en los es a os, p o esiones y egiones más di e sas
48 Véase, Cen o de De echos Humanos de la Uni e sidad de Chile, Es udio
de Polí icas Públicas de Ve dad y Memo ia en 7 países de Amé ica La ina, 2011.
Disponible en: h p://www.cdh.uchile.cl/publicaciones/de alle. pl?id=78.
49 In o mación disponible en: h p://www.c e dad.o g.pe/apublicas/
p o og a ico/e_yuyanapacha.php.
50 In o mación disponible en: h p://luga delamemo ia.o g/sedelum/.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 277
del país. En 1979, el gobie no b asileño p omulgó la Ley de Amnis ía,
que concedía el indul o a exiliados polí icos, así como a los mili a es
que nunca ue on inculpados de sus c ímenes.
A pa i de 1985, el égimen inició len amen e la ans e encia
de pode a los ci iles, con lo que e i ó una ansición po up u a. Lo
an e io ca ac e iza el modelo de ansición b asileño, denominado
“ ansición po con inuidad”, p oceso que poco a poco ue gene ando
inicia i as de esis encia al pac o de ol ido, y mecanismos de lucha po
la memo ia, e dad y jus icia.
El pun o de pa ida de la esis encia al ol ido suele a ibuí sele a la
inicia i a del a zobispo ca ólico de São Paulo, Don Paulo E a is o A ns
y al pas o p esbi e iano Jaime W igh , quienes unie on es ue zos pa a
a icula el mo imien o de denuncia pública de las p ác icas de o u a
con a p esos polí icos en B asil du an e el égimen mili a . El abajo
en conjun o de ambos eligiosos, apoyado po el Consejo Mundial de
Iglesias, ue dado a conoce en el lib o B asil: Nunca Más en 1985.
El In o me B asil Nunca Más p opuso ecomendaciones agas al
gobie no b asileño al suge i les a los habi an es de es e país que ga an-
iza an “que la iolencia, la in amia, la injus icia y la pe secución del
pasado ecien e de B asil no se epi ie an”, y que los ciudadanos pa ici-
pa an de la polí ica pa a asegu a que el gobie no man u ie a anspa-
encia en sus acciones. Es e documen o, sin emba go, no log ó gene a
g andes cambios en el país debido a la Ley de Amnis ía, ins umen o
legal que en e 1964 y 1985 p o egía a los iolado es de los De echos
Humanos, y ambién debido a la al a de apoyo gube namen al pa a le-
gi ima ales cambios51.
51 Los a chi os en mic opelícula ue on almacenados bajo segu idad en la sede
del Consejo Mundial de Iglesias de Gineb a y pos e io men e epa iados en el
año 2012, cuando se en ega on a la P ocu adu ía Gene al de la República du an e
una ce emonia especial. Todo el ace o documen al puede se consul ado hoy
día en In e ne , así como los a chi os que egis an los p incipales pasos del
desa ollo del P oyec o B asil Nunca Más y su epe cusión en el mundo[23]. El
Lib o Neg o del Te o ismo en B asil ue esc i o po miemb os del Cen o de
In o maciones del Ejé ci o (CIE) en espues a al Lib o B asil: Nunca Más.
278 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Ya en 1979 los amilia es de los mue os y desapa ecidos polí icos
o ganiza on la p ime a sis ema ización de in o mación sob e los asesi-
na os y desapa iciones po pa e de la dic adu a. Se publicó así en on-
ces en 1995 el “Expedien e de mue os y desapa ecidos polí icos a pa -
i de 1964”, opo unidad en la que el documen o de 1979 ue e isado
y ampliado po la Comisión de Familia es de Mue os y Desapa ecidos
Polí icos. Es a publicación analizó 339 casos que su gie on de in es i-
gaciones ealizadas en el P oyec o B asil Nunca Más, en los a chi os del
Ins i u o Médico Legal (iml) de São Paulo, Río de Janei o y Pe nambuco,
así como en a chi os del Depa amen o de O den Polí ico y Social
(DOPS) de Pe nambuco, Pa aná, Pa aíba, São Paulo y Río de Janei o52.
La Ley 9.140/1995 es el eglamen o con el cual po p ime a ez el
Es ado b asileño econoce su esponsabilidad po las mue es y des-
apa iciones du an e el égimen mili a , además del secues o, o u a,
enca celamien o, asesina os y iolaciones con a ex anje os que i-
ían en el país. Conocida como la Ley de Desapa ecidos y sancionada
po el en onces p esiden e Fe nando Hen ique Ca doso, el eglamen o
hace e e encia en su anexo a 136 casos de desapa ición, ci a ob enida
g acias al abajo lle ado a cabo po amilia es. Con es a ley, las amilias
enían la opción de exigi las pa idas de de unción de los que habían
desapa ecido, además de ecibi una indemnización.
La Comisión Especial sob e Mue os y Desapa ecidos (Cemdp) se
enca gó de in es iga casos de íc imas a ales mo i ados po cues io-
nes polí icas. Luego de once años de abajo, la comisión indemnizó
con más de 40 millones de eales a los amilia es de más de 300 pe -
sonas asesinadas po el égimen mili a , con un alo p omedio de R$
120.000 po pe sona. Asimismo, comenzó a oma mues as de sang e
de amilia es de pe sonas asesinadas du an e el égimen, a in de c ea
un banco de da os pa a iden i ica los es os mo ales de las íc imas.
En el año 2007, du an e el segundo manda o del en onces p esi-
52 La inicia i a ue ac ualizada en el año 2009 con la publicación del “Expedien e
Dic adu a: Mue os y Desapa ecidos Polí icos en B asil (1964-1985)”, en el que se
incluye on 69 casos más.[24]
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 279
den e Luiz Inácio Lula da Sil a, se publicó el lib o De echo a la memo ia
y la e dad: Comisión Especial sob e Mue os y Desapa ecidos Polí icos.
El ex o, que si ió como p ime in o me o icial del Es ado b asileño
sob e el ema, p esen ó los esul ados de once años de abajo de es a
comisión.
La Comisión de Amnis ía en el ámbi o del Minis e io de Jus icia
había sido egulada po la Ley 10.559/2002. O ganizada en cinco capí-
ulos, es a ley ino a no ma el A ículo 8 del Ac o de las Disposiciones
Cons i ucionales T ansi o ias (adc ) que les concedió amnis ía a quie-
nes en e 1946 y 1988 ue on a ec ados po ac os de excepción, ins i u-
cionales o complemen a ios, como consecuencia de azones exclusi a-
men e polí icas. Dicho eglamen o le ga an iza al que goza de amnis ía
los siguien es de echos: decla ación del es a us de amnis iado polí i-
co; a eglos inancie os; con eo, pa a ines de p o idencia, del pe íodo
en que había sido excluido de sus ac i idades p o esionales en i ud
de cas igo o de amenaza in undada de pena; conclusión de los cu sos
in e umpidos debido a pena o alidación de ce i icados ob enidos
po quienes e mina on cu sos en ins i u os ue a del país; y de e-
cho a la ein eg ación pa a unciona ios y empleados públicos. La Ley
10.559/2002 ambién p e é, en el capí ulo 3, el égimen indemniza o io
de epa ación económica al que iene de echo el amnis iado. És a pue-
de da se median e p es ación única, que consis e en el pago de 30 e-
ces el sala io mínimo, po año de pe secución, pa a quienes no puedan
comp oba una elación de abajo. Bajo ninguna ci cuns ancia el alo
puede supe a los R$ 100.000. La p es ación mensual, pe manen e o
con inuada, es ga an izada pa a los que puedan p oba la up u a de
una elación de abajo como consecuencia de la pe secución polí ica,
y su alo se á igual al de la emune ación que el amnis iado polí ico
ecibi ía si se man u ie e ac i o, esgua dando los c i e ios de azo-
nabilidad pa a el a bi aje de alo es con o me al en endimien o de la
Comisión. La ley que es ableció la cn de B asil, o Ley 5.528, ue sancio-
nada po la p esiden a Dilma Rousse en no iemb e de 2011, y la cn ue
c eada el 16 de mayo de 2012 con el obje i o de in es iga iolaciones
280 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
g a es de De echos Humanos ocu idas en e el 18 de sep iemb e de
1946 y el 5 de oc ub e de 1988; su abajo se ex endió has a el 16 de di-
ciemb e de 2014, pa a la conclusión de sus abajos con la p esen ación
de un in o me ci cuns anciado que con iene las ac i idades ealizadas,
hechos examinados, conclusiones y ecomendaciones.
Una ca ac e ís ica de e minan e pa a el p oceso b asileño de bús-
queda de la e dad ue la ap obación de o o ins umen o legal, la Ley
12.527 o Ley de Acceso a la In o mación (lai), ambién ap obada en 2011.
Es e ma co legal bene ició la labo de la cn al ga an iza el acceso a las
in o maciones públicas, de ó ganos públicos y p ac icadas po uncio-
na ios públicos.
Una ez ins alada la Comisión, Rousse esal ó que B asil necesi-
a conoce oda su his o ia y a i mó que las in es igaciones no se ían
impulsadas po el odio o el e anchismo. Du an e la ins alación, la je a
de Es ado ag egó que “la igno ancia sob e la his o ia no paci ica, po el
con a io, man iene la en es los pesa es y enco es”. Ci ando a Galileo
Galilei, la manda a ia eco dó que “la ue za puede ocul a la e dad,
la i anía puede impedi la de ci cula lib emen e, el miedo puede pos-
e ga la, pe o el iempo acaba po ae la a la luz. Hoy, ese iempo ha
llegado”.
El a ículo 1 de la Ley 12.528/2011 inculó el obje i o de la CNV con
los obje i os señalados en el a ículo 8 del adc , con emplando la i-
nalidad de “examina y escla ece las g a es iolaciones de De echos
Humanos, p ac icadas en el pe íodo pa a hace e ec i o el de echo a la
memo ia y a la e dad his ó ica, y omen a la econcialiación nacional”.
También ue on obje i os de la cn los siguien es: escla ece los
hechos y ci cuns ancias de los casos de iolaciones g a es de De echos
Humanos, además de p omo e el escla ecimien o ci cuns anciado
de los casos de o u a, mue es, desapa iciones o zadas, ocul ación
de cadá e es y su au o ía; iden i ica y ol e públicas las es uc u as,
luga es, ins i uciones y ci cuns ancias elacionadas con la p ác ica
de iolaciones de De echos Humanos; een ia a los ó ganos públi-
cos compe en es la in o mación ob enida que pe mi ie a localiza e
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 281
iden i ica los cue pos y es os mo ales de los desapa ecidos polí icos;
colabo a con las ins ancias del pode público en las a e iguaciones de
iolación de De echos Humanos; ecomenda la adopción de medidas
y polí icas públicas pa a p e eni dicha iolación; ga an iza que no se
epi a y que se p omue a la e ec i a econciliación nacional; omen a ,
con base en los in o mes ob enidos, la econs ucción de his o iales de
casos de abusos g a es a los De echos Humanos; y colabo a en la asis-
encia a las íc imas de ales abusos.
A in de cumpli con es os obje i os, la o den de la Comisión in-
cluyó los siguien es pode es: ecepción de es imonios, in o maciones,
da os y documen os que le pudie an se en iados de mane a olun a ia,
una ez asegu ada la no iden i icación del i ula cuando ue a solici-
ado; la pe ición de in o maciones, da os o documen os de ó ganos o
en idades del pode público aunque apa ezcan clasi icados con g ado
de con idencialidad; con ocación, pa a en e is as o es imonio, de
pe sonas que pudiesen gua da alguna elación con los hechos y ci -
cuns ancias examinadas; de e minación de la ealización de pe icias
y diligencias pa a ecolec a o ecupe a in o mación, documen os y
da os; p omocón de audiencias públicas; solici ud de p o ección an e
ó ganos públicos pa a cualquie pe sona en si uación de amenaza po
su colabo ación con la cn ; p omoción de asociaciones con ó ganos y
en idades públicas o p i adas, nacionales o in e nacionales, pa a el in-
e cambio de in o mación; y solici ud de ayuda a en idades y ó ganos
públicos.
Algunas ca ac e ís icas especí icas de la cn me ecen mención
po que pe mi en comp ende la na u aleza ju ídica y polí ica de la en-
idad a pa i de la p opia asunción de esponsabilidad po pa e del
Es ado. Po un lado, la de e minación del debe de colabo ación po
pa e de se ido es públicos y de mili a es, lo que le da un ca ác e
obliga o io a los llamamien os. Po o o lado, la al a de ca ác e ju is-
diccional o pe secu o io de las ac i idades de la cn .
Además de pode pedi el apoyo de en idades y ó ganos públicos,
así como p o ección pa a cualquie pe sona en si uación de amenaza
288 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
pode público, pese a es a clasi icados con g ado de con idencialidad,
p e oga i a complemen a ia a o o disposi i o que p e ió el debe de
odo se ido público, e incluso mili a es, de colabo a colos abajos
de la cn .
El cua o c i e io abo da el manda o de una Comisión, el cual no
debe limi a se al es ablecimien o de esponsabilidades indi iduales, sino
se capaz de ilus a las causas del con lic o a in de p e eni la einci-
dencia de u u as iolaciones. Hace mención del alcance de las compe-
encias sob e los c ímenes codi icados en el Es a u o de la Co e Penal
In e nacional, en e ellos, genocidio, c ímenes de gue a y con a la
humanidad.
Es e c i e io se e ie e al sen ido de una cn , como es el es ablece
la e dad a pa i de la comp ensión de las causas de la iolencia y la
ep esión, de los mo i os sociales, polí icos y económicos que condu-
je on al es ado de excepción con el in de econoce y p e eni amena-
zas y eincidencias u u as. El modelo b asileño dedica una pa e de
la in es igación y de los es udios a las pe manencias au o i a ias y a la
iolencia en el p esen e. De igual o ma, u o un manda o de inido pa a
escla ece odos los casos de g a es iolaciones de De echos Humanos
e incluyó, a modo de ejemplo, mue es, desapa iciones o zadas y ocul-
ación de cadá e es. La cn ue más allá, pues en el in o me inal ue
capaz de econoce la consumación de c ímenes de lesa humanidad.
Como quin o c i e io, el au o opina que el manda o debe limi a se
empo almen e, pe o seguido de un p oceso de acompañamien o que pe -
mi a de mane a e en ual con inua las in es igaciones pa a acla a las
a ocidades que no ue on debidamen e in es igadas.
Una ez más se e idencia el sen ido de con inuidad después de que
el manda o de las cn llega a a su in, equi iendo nue as e apas que
pe mi an el acompañamien o del cumplimien o de las ecomendacio-
nes y el seguimien o de o os p ocesos de búsqueda de la e dad. A pe-
sa de que el p oyec o de ley o mulado po la cn no p e ió un equipo
de seguimien o inmedia o al é mino de los abajos, has a aho a ha
habido expec a i as de que su ja ese g upo (c i e io e aluado en ene o
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 289
de 2016).
El sex o c i e io de inido po Kai Ambos esal a que una Comisión
debe iden i ica a las íc imas y ecomenda epa aciones po pa e
de los ó ganos es a ales compe en es. Ac ualmen e en B asil, es la Ley
10.559/2002 la que uni icó los c i e ios de epa ación, asumiendo el
mandamien o del a ículo 8 del adc de la CF/88 y designando a la
Comisión de Amnis ía, dependien e del Minis e io de Jus icia, como
au o idad compe en e pa a juzga y ecomenda epa aciones. La
Comisión de Amnis ía, que ue p ecedida po la Cemdp, cons i uida
ambién median e ley (Ley 9.140/95) y que au o izaba el di e imien o
de equisi os con ines indemniza o ios y de epa ación.
Po lo an o, la cn u o el ol de elabo a Recomendaciones que
incluyen una amplia a iedad de epa aciones po pa e de ó ganos
compe en es, además de un conjun o de medidas que pueden conside-
a se como de epa ación de iolencia ísica y mo al en indi iduos y co-
lec i os judiciales y no judiciales. Exis e un deba e sob e si el econoci-
mien o po pa e de la cn se a a de una p ueba de pe secución pa a
e ec os de p ocesos judiciales. Lo cie o es que la ecomendación en sí
cons i uye una o ma de epa ación que aunque esul e insu icien e en
su o alidad, es capaz de impulsa o os medios an e el econocimien o
o icial del Es ado.
El sép imo c i e io ecomienda la coope ación con o os ó ganos es-
a ales in oluc ados en la jus icia de ansición, además del suminis o
de in o maciones pa a las au o idades pe secu o ias. Lo an e io ue
ijado como obje i o de la cn en el a ículo 3, V, que con empla la coo-
pe ación con odas las ins ancias del pode público pa a la ecolección
de da os sob e iolaciones de De echos Humanos y cuya p e oga i a es
solici a in o mación aunque haya sido clasi icada con g ado de con i-
dencialidad. En el caso de la cn , la coope ación esul ó in ensa según
lo de inido po el modus ope andi, hecho que en pa e acili ó el abajo
de ecupe ación de las in o maciones y el omen o de la memo ia his-
ó ica. Todo el abajo acumulado y los esul ados de las comisiones ya
exis en es ue asimilado po la cn .
290 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
El oc a o c i e io se e ie e a la compa ecencia de pe pe ado es
sospechosos an e la Comisión de la Ve dad pa a que con iesen pública-
men e sus c ímenes y acili en e idencias de o os. Las íc imas deben
es a p esen es y, en el caso de iden i icación de ic ima ios, debe espe-
a se el debido p oceso.
El modelo b asileño de ansición a día, lle ada a cabo luego de 20
años del in de la dic adu a y 30 años después de habe se ap obado la
Ley de Amnis ía, hace más di ícil el cumplimien o del obje i o de es e
c i e io. Aunque la cn u o pode es ci a o ios que obligasen a los pe -
pe ado es a endi decla aciones, nada podía e i a que es os decidan
gua da silencio o nega los hechos que les ue on impu ados. Aunado
a ello, el iempo anscu ido a ec a los ecue dos, memo ias y los e-
la os.
En el no eno c i e io, Ambos explica que la posible concesión de am-
nis ías o pe dones debe se condicional, es deci , debe depende de la na-
u aleza y g a edad de los c ímenes, así como del g ado de coope ación
de los sospechosos en el descub imien o de la e dad y compensación de
las íc imas. La cn b asileña no cuen a con pode es ju isdiccionales,
lo que hace que es e c i e io se ea a ec ado y dependa de o os pode-
es o compe encias complemen a ias de o os ó ganos, como el judicial,
po ejemplo.
El décimo c i e io de ine la necesidad de una pa icipación signi i-
ca i a de la sociedad, pa icula men e de las íc imas y/o sus ep esen-
an es, an o en la o mación como en la ope ación de la cn . El in o me
inal debe se publicado y acili ado al público a a és de medios que
sean écnica y cul u almen e accesibles.
La cn con ó con la ealización de audiencias públicas sob e e-
mas especí icos y amplias sesiones a in de escucha a la sociedad y
sus ep esen an es. Siemp e es u o dispues a a ecibi documen os y
es imonios. Un enómeno in e esan e del p oceso b asileño ue la o -
mación de di e sas cn dis ibuidas po odo el país, que ue on ins-
au adas po inicia i a de en idades de clase, uni e sidades, sindica os,
asambleas legisla i as y es adales, c eadas po inicia i a del p oyec o
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 291
de ley. Po lo gene al, la labo ex endida po oda la nación es u o en
comunicación con la cn pa a complemen a in o maciones, docu-
men os, ela os, colección de es imonios y abajos especí icos adop-
ados po cada plan de abajo es ablecido de mane a au ónoma.
El undécimo c i e io de ine que odos los ó ganos del Es ado de-
ben conside a de buena e las ecomendaciones de una Comisión de la
Ve dad e implemen a las en la mayo medida posible. Un equipo de su-
pe isión debe cons i ui se pa a es e p opósi o. Dicho c i e io, sin em-
ba go, aún debe some e se a p uebas.
Esa p eocupación apa ece en la Recomendación 26 del In o me
Final, que exige la c eación u gen e de un ó gano pe manen e de se-
guimien o de las ecomendaciones plan eadas po la cn . Más adelan e
e emos la espues a del Es ado b asileño an e la solici ud de escla e-
cimien os hecha po o ganizaciones no gube namen ales y el Sis ema
In e ame icano de De echos Humanos en lo conce nien e a la ase ac-
ual del cumplimien o de las ecomendaciones. Cabe eco da que es e
a ículo concluye en el momen o en que el in o me de la cn celeb a el
p ime año desde su publicación.
Y inalmen e, el duodécimo y úl imo c i e io de inido po Kai
Ambos pa a el buen uncionamien o de una cn sugie e que odas las
conclusiones y ecomendaciones elabo adas de mane a pa cial o inal
deben es a bien undamen adas. La necesidad de mo i ación de los ac-
os, p ocedimien os y conclusiones de los abajos de los g upos de la cn
se exige como c i e io de legi imidad pa a el eje cicio de sus p opias un-
ciones.
La ley que la ins i uyó se e ie e al “escla ecimien o ci cuns ancia-
do de los casos de o u a, mue e, desapa ición, en e o os”. El c i-
e io an e io se cumplió con éxi o, pese a las limi aciones inhe en es
a cualquie comisión. El In o me Final, que cons a de 4.328 páginas,
iene acompañado de una ex ensa undamen ación, documen ación y
más de 1.100 documen os anexados, disponibles pa a oda la población.
El p ime olumen del in o me enume a las ac i idades ealizadas po
la cn en la búsqueda de la e dad, desc ibe los hechos e aluados y
292 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
p esen a las conclusiones y ecomendaciones de los miemb os de di-
cha Comisión. El olumen lle a las i mas de odos los in eg an es del
g upo colegiado: José Ca los Dias, José Paulo Ca alcan i Filho, Ma ia
Ri a Kehl, Paulo Sé gio Pinhei o, Ped o Dalla i y Rosa Ca doso.
El p ime olumen se di ide en cinco pa es y 18 capí ulos. La pa -
e inicial con iene dos capí ulos sob e la ins au ación de la Comisión y
de las ac i idades de la cn . En la segunda pa e, que cons a de cua o
capí ulos, el In o me Final abo da las es uc u as del Es ado u ilizadas
y las g a es iolaciones de De echos Humanos. De igual o ma, además
de con ex ualiza ales abusos, se p esen an las es uc u as ep esi as
y sus p ocedimien os, la ac uación de la ep esión en el ex e io , las
alianzas ep esi as en el Cono Su , y la Ope ación Cóndo .
En la e ce a pa e, el p ime olumen incluye los mé odos y p ác-
icas de g a es iolaciones de De echos Humanos; a lo la go de seis
capí ulos és as son concep uadas y es expues a su ma e ialización du-
an e el égimen dic a o ial. En cinco capí ulos, el cua o olumen del
in o me inco po a casos emblemá icos, de la Gue illa del A aguaia, de
las ins i uciones y luga es elacionados con las g a es iolaciones. Es
en es a pa e que la cn dedica odo un capí ulo a la au o ía de los abu-
sos de De echos Humanos e incluye nomb es de más de 300 unciona-
ios y pe sonas al se icio del Es ado implicadas en los hechos. De igual
o ma, se analiza el papel del pode judicial en la dic adu a. La quin a
pa e del p ime olumen aba ca las conclusiones de los seis in eg an-
es de la CNV espec o a lo que ue in es igado, además de las ecomen-
daciones del g upo colegiado pa a que no se epi an las iolaciones de
De echos Humanos en B asil.
2.3 Es ado Ac ual del Cumplimien o de las Recomendaciones po
pa e del Gobie no B asileño
El 20 de ma zo de 2015, du an e una audiencia solici ada a la cidh de la
O ganización de Es ados Ame icanos (OEA) po pa e de o ganizacio-
nes no gube namen ales como Conec as, la Comisión de Jus icia y Paz,
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 293
CELS (A gen ina) y Wola (Washing on O ice o La in Ame ica, eua), el
gobie no b asileño, po medio de un de e minado núme o de ep e-
sen an es, compa eció pa a esponde espec o de su posición an e las
ecomendaciones con enidas en el In o me Final de la cn .
Desde un p incipio, las en idades mani es a on su p eocupación
po la al a de un ó gano que se enca ga a de hace les seguimien o a
las ecomendaciones, lo que hab ía signi icado la con inuidad de accio-
nes epa ado as aisladas sin la adopción de una polí ica de Es ado que
die a espues as al pasado au o i a io. Esa p eocupación apa ece en la
Recomendación 26 del In o me Final, que exige la c eación u gen e de
un ó gano pe manen e de seguimien o de las ecomendaciones hechas
po la cn .
Las ong ambién ei indica on la de e minación an e los ó ganos
compe en es de la esponsabilidad ju ídica –c iminal, ci il y adminis-
a i a– de los agen es públicos que iola on g a emen e los De echos
Humanos du an e el pe íodo de in es igaciones ealizadas po la CNV,
y la pues a en p ác ica de odas las ecomendaciones o muladas po la
Comisión en su in o me inal.
Según José Ca los Dias, uno de los sie e miemb os comisionados,
el abajo lle ado a cabo po la cn e eló los c ímenes come idos po
los agen es públicos, iden i icó los cen os de o u a, pe mi ió la au-
diencia de pe sonas, íc imas y es igos que na a on la his o ia ocul a
de los hechos de iolencia. Las conclusiones esul an es pe mi ie on
econoce la exis encia de c ímenes con a la humanidad y su im-
p esc ip ibilidad. Dias comen a que odos los miemb os de la CNV, a
excepción de un o o en con a, comp endie on que los abusos de los
De echos Humanos de los pe seguidos polí icos no pueden se suscep-
ibles de amnis ía. En al sen ido, el miemb o comisionado en iende
que los hechos co obo ados pueden gene a p opues as de acciones
judiciales pa a la epa ación de daños de ca ác e mo al y ma e ial.
El In o me Final cons a de 29 ecomendaciones dis ibuidas
en 54 a ículos que incluyen medidas ins i ucionales, inicia i as de
e o mulación no ma i a y medidas de seguimien o, además de dos
294 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
conclusiones p incipales: 1ª) El Gobie no p ac icó c ímenes con a la
humanidad desde una polí ica de Es ado concebida e implemen ada a
pa i de decisiones emanadas de la P esidencia de la República y el
al o mando mili a , lo que consis ió en la o u a y eliminación de opo-
si o es; 2ª) El Es ado b asileño sigue come iendo g a es iolaciones de
los De echos Humanos. A pesa de que no hay más pe secución polí-
ica, las ue zas de segu idad con inúan ecu iendo a la o u a, eje-
cuciones suma ias y desapa ición o zada como ins umen os pa a
in es iga y ep imi el c imen común; es as p ác icas es én inspi a-
das en buena medida en el hecho de que la comisión de iolaciones de
De echos Humanos en el pasado no ue adecuadamen e denunciado y
esponsabilizado.
Tales conclusiones apun an a las dos p incipales debilidades del
sis ema ansicional b asileño: al a de cas igo a los pe pe ado es y
al a de e o mas ins i ucionales. El no habe inculpado a los ans-
g eso es de los abusos come idos ue ema de discusión en la Comisión
In e ame icana en oc ub e de 2014. Es e hecho ocu e sob e odo po
la esis encia del pode judicial a econoce la au o idad de la decisión
de la Co e-idh en el caso Gomes Lund y ou os s. B asil (caso de la
Gue illa del A aguaia)57.
En ese pa icula , el in o me de la cn adquie e impo ancia po
e o za el debe de cumpli con la ju isp udencia de la Co e po pa e
de B asil. La expec a i a es que el in o me pueda log a un e ec o en la
Co e Sup ema b asileña a in de que és a opine a a o del impe a i o
del de echo in e nacional en cuan o a la inaplicabilidad del p ecep o
de amnis ía y p esc ipción en elación con esos c ímenes an g a es,
al e ando así su posición an e io .
La segunda conclusión es á ligada a la si uación desa ian e de io-
lencia policial, legado que se desp ende en pa e de las pe manencias
del egimen au o i a io. Aunque no se pueda con i ma que sea un le-
gado exclusi o de la dic adu a mili a , es á cla o que la supe ación de
57 h p://www.co eidh.o .c /docs/casos/a iculos/se iec_219_po .pd
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 295
la impunidad y la p omoción de e o mas ins i ucionales cons i uyen
medidas esenciales pa a hace le en e a ese p oblema.
La Misión de B asil jun o a la oea p esen ó in o maciones sob e
los p incipales aspec os apo ados po el in o me de la cn b asileña.
El Gobie no b asileño econoce que la cn empleó los concep os del
De echo In e nacional de los De echos Humanos, de la ju isp uden-
cia de la Co e, así como el de echo a la memo ia y la e dad his ó ica
desde una pe spec i a colec i a (luga es, es uc u as, ins i uciones) e
indi idual (casos de o u a, mue e, desapa ición o zada y ocul ación
de cadá e es).
Reconoció asimismo que el escla ecimien o ci cuns anciado de
las iolaciones de De echos Humanos debe ía conside a el ema de su
au o ía, pese a la al a de ca ác e pe secu o io o ju isdiccional de la
cn . Du an e los dos años de abajo de la cn , sus in eg an es compi-
la on 1.121 decla aciones, de las cuales 132 pe enecen a unciona ios;
además ealiza on 80 audiencias y sesiones públicas. Se hizo el eco-
ido po sie e unidades mili a es y luga es u ilizados po las Fue zas
A madas en el pasado pa a la p ác ica de o u as. El abajo se alió de
un sinnúme o de documen os disponibles sob e el pe íodo in es igado,
es deci , más de 20 milla es de páginas de documen os almacenados
en el A chi o Nacional, el Se icio Nacional de In o mación, el Cen o
de In o maciones de las Fue zas A madas, la Cemdp y la Comisión de
Amnis ía del Minis e io de Jus ica.
La Misión esal ó que el uncionamien o de la cn se haya dado
concomi an emen e con la Ley de Acceso a la In o mación y el disposi-
i o sob e edación de sigilo sob e in o maciones ela i as a De echos
Humanos. La Comisión abajó en conjun o con o as comisiones y se
alió además de in o maciones gene adas po la cidh. El In o me en-
egado a Dilma Rousse el 10 de diciemb e de 2014 con iene 3.388 pá-
ginas que con i man las iolaciones sis emá icas, de enciones ilegales y
a bi a ias, y o u as p ac icadas po agen es del Es ado b asileño, así
como 434 mue es y desapa iciones (191 mue os y 243 desapa ecidos,
con 33 cue pos localizados); núme os que, econoce el documen o, no
296 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
co esponden al o al de íc imas, habiendo quedado ue a las íc imas
que e an campesinos e indígenas. Reconoció ambién el ca ác e gene-
alizado y sis emá ico - la consumación de c ímenes de lesa humanidad
y la con inuidad de la iolencia.
De las espues as dadas a B asil sob e las 29 ecomendaciones de
la CNV, algunas coinciden con las que la cidh había incluido en la sen-
encia del caso Gomes Lund s. B asil. En es e sen ido, de acue do con lo
mani es ado po la ep esen an e Pé ez, “el Es ado ha unido es ue zos
pa a su cumplimien o. Desde el año 2011 se han p esen ado in o mes
ex ensos pa a la conside ación de aquella Co e. O as ecomendacio-
nes que no encajan en el p opósi o de esa con ienda co esponden a
obje i os de De echos Humanos que el B asil democ á ico es á com-
p ome ido a alcanza ”.
Ci a en pa icula el caso de la esponsabilización ju ídica desde
un en oque c iminal, ci il y adminis a i o de los agen es públicos que
incu ie on en iolaciones g a es de De echos Humanos du an e el pe-
íodo in es igado (obje o de las ecomendaciones 2 y 3 de la cn ).58 De
igual o ma, señala que el Minis e io Público, ó gano enca gado de p o-
mo e la pe secución penal, hoy en día da la debida a ención al ema a
a és de es g upos de abajo concebidos pa a ac ua en es e asun o:
i) G upo de abajo de echo a la memo ia y la e dad – P ocu adu ía
Gene al de los de echos del ciudadano; ii) G upo de abajo jus icia de
ansición de la 2.ª Cáma a de Coo dinación y Re isión (se basó en el
58 Recomendación [2] De e minación, po pa e de los ó ganos compe en es,
de la esponsabilidad ju ídica –c iminal, ci il y adminis a i a– de los agen es
públicos que consuma on g a es iolaciones de De echos Humanos du an e el
pe íodo in es igado po la CNV, lo que en elación con ales agen es, se aleja de
la implemen ación de los disposi i os pa a o o ga amnis ía, con emplados en
los a ículos de la Ley 6.683, del 28 de agos o de 1979, y en o as disposiciones
cons i ucionales y legales; Recomendación [3] P oposición, po pa e de la
adminis ación pública, de medidas adminis a i as y judiciales de eg eso
con a agen es públicos au o es de hechos que conlle a on la condenación del
Es ado como consecuencia de la p ác ica de g a es iolaciones de De echos
Humanos.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 297
in o me de la cn pa a selecciona a las 434 pe sonas conside adas íc-
imas de mue e o desapa ición, a in de iden i ica cuál de ellas no son
obje o de in es igación en los p ocesos de in es igación penal p e ia-
men e es ablecidos po el Minis e io Público Fede al (en adelan e mp ).
Al ededo de 290 p ocedimien osya ue on ins au ados en o no a 340
íc imas. Con ello, el g upo de abajo (en adelan e g ) ep esen ó a es-
pec i os p ocu ado es na u ales y solici ó la ins au ación de in es iga-
ciones e e en es a las 102 íc imas incluidas en el in o me. En caso de
que ales solici udes sean a endidas, queda án cumplidas en es e sen i-
do las ecomendaciones de la cn , pues o que, sumando esas in es iga-
ciones a las an e io es, el mp e alúa c ímenes elacionados con más de
440 íc imas, lo que incluso supe a el núme o de íc imas p esen es en
el in o me. Las a e iguaciones gene a on doce denuncias po c íme-
nes come idos po agen es del Es ado du an e la dic adu a mili a , dos
de las cuales ue on pos e io es a la p esen ación del in o me de la CNV,
y basándose en in o maciones en él consignadas; iii) G upo de abajo
iolación de De echos Humanos de los pueblos indígenas y el égimen
mili a de la 6ª Cáma a de Coo dinación y Re isión.
En cuan o a la c eación de mecanismos de p e ención y lucha
con a la o u a (Recomendación 9),59 la Misión in o ma que el Es ado
b asileño ha log ado ob ene esul ados posi i os. Hace e e encia
al Comi é Nacional de P e ención y Lucha con a la To u a, c eado
median e ley en 2013, y que iene euniéndose egula men e. Señala
además que en ma zo de 2014 Rousse designó a los expe os que in e-
g a ían el Mecanismo Nacional de P e ención y Lucha con a la To u a
de acue do con lo es ablecido en los lineamien os y equisi os del p o o-
colo adicional acul a i o de la Con ención con a la To u a, a i icado
en 2007.
En lo conce nien e al incen i o de alo es democ á icos de los
De echos Humanos, obje o de la Recomendación 16 del in o me de la
59 Recomendación [9] C eación de mecanismos de p e ención y lucha con a
la o u a.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 305
El en oque de De echos Humanos y la hospi alidad (?)
en ma e ia mig a o ia: una mi ada his ó ica
de la polí ica mig a o ia en el Es ado Ecua o iano
Jacques P. Ramí ez G.61
In oducción
Pa a en ende de mane a p ecisa la polí ica mig a o ia emp endida
po el gobie no ecua o iano, es p eciso ealiza una mi ada diac ónica
que pe mi a concebi y ubica cuál ha sido la pos u a del Es ado ecua-
o iano en es e ema a lo la go del iempo. La pe spec i a inmedia is a,
cen ada únicamen e en la coyun u a, es demasiado es echa pa a con-
side a los pun os de in lexión en la his o ia social y polí ica, y puede
conlle a a los e o es de in e p e ación que come en ecuen emen e
algunos analis as.
El obje i o de es e a ículo es analiza ¿cuáles han sido los en o-
ques de las polí icas mig a o ias desde inales del siglo xix has a nues-
os días? ¿Cuáles son las p incipales up u as y con inuidades de la
polí ica ac ual? El abajo que aquí se p esen a es u o de una in es-
61 Doc o en An opología Social po la Uni e sidad Ibe oame icana de México, D.F. Docen e-
in es igado especialis a en mig ación in e nacional. Aseso unasu . Co eo elec ónico:
papodelali
[email protected]
306 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
igación de la go alcance, donde se ealizó un exhaus i o abajo de
a chi o. El ma e ial le an ado, leyes, dec e os, no ma i as, in o ma-
ción es adís ica, ue sis ema izado y analizado de mane a de allada y
es pa e de una línea de in es igación sob e mig ación y polí icas. Los
es udios ealizados pe mi en plan ea la exis encia de es g andes en-
oques en la polí ica mig a o ia ecua o iana, desde inales del siglo XIX
has a nues os días: el ape u ismo segmen ado, con ol y segu idad y
el en oque de de echos.
La esis que plan eo es que a lo la go de la his o ia, sob e odo desde
inales del xix y odo el siglo xx, los di e en es gobe nan es a a on
de cons ui un es ado nación blanco-mes izo mode no, ci ilizado
donde la p esencia de cie os ex anje os en el e i o io con ibuía
a es a emp esa eniendo en cuen a algunos ac o es de índole é nico,
geog á ico, del clase y sociocul u ales.
1.- El ape u ismo segmen ado
Si bien pa a algunos puede pa ece no edosa la isibilidad que han ad-
qui ido los asun os mig a o ios en los úl imos años, al e isa la his-
o ia del Es ado-nación ecua o iano emos que es e ema cons i uyó
una p eocupación desde inales del siglo xix, cuando se elabo a on las
p ime as no ma i as en ma e ia de ex anje ía: en 1886 la p ime a Ley
de Ex anje ía, en 1892 la segunda, y la Cons i ución de 1897 donde se
es ipuló que los ex anje os gozaban de ga an ías cons i ucionales. In-
cluso, e omando a Sayad (1996), se puede a i ma que desde la p opia
o mación de los Es ado-nación el ema inmig a o io ha es ado p esen-
e, po que “pa a que haya inmig an es es p eciso que haya on e as y
e i o ios nacionales, es p eciso que haya ex anje os” (Sayad, 1996).
E ec i amen e desde inales del siglo xix, sob e odo cuando los
libe ales llega on al pode y cuando el con inen e ame icano e a un lu-
ga de acogida de g andes lujos inmig a o ios, p edominó en Ecuado
un en oque en polí ica mig a o ia que he denominado ‘ape u ismo
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 307
segmen ado’, en el cual los inmig an es de la egión andina u ie on al-
gunos p i ilegios, los eu opeos y no eame icanos ue on bien enidos,
y o os ex anje os, como los chinos o gi anos, no se les admi ió o ue-
on echazados y expulsados.
En elación al p ime g upo, a pa i del dec e o del 25 de no iem-
b e de 1867 se econoció como ciudadanos a pe sonas p o enien es de
Colombia, Pe ú, Venezuela y Chile, que habían llegado al Ecuado . Cabe
eco da que en aquella época pa a se ciudadano ecua o iano se e-
que ía se casado, o mayo de ein iún años y sabe lee . De es a mane-
a, dicho dec e o daba a las pe sonas p o enien es de los países de la
egión incluso más de echos (y debe es) que los que enían una buena
pa e de la población ecua o iana que no cumplía con los equisi os es-
ipulados pa a se conside ados como ciudadanos. Años después en la
Cons i ución de 1878 se es ipuló que son ecua o ianos po na u aliza-
ción “los nacidos en cualquie a de las Repúblicas hispanoame icanas, si
ija en su esidencia en el e i o io de la Nación, y decla a en, an e la
au o idad compe en e, que quie en se ecua o ianos” (a .9).
Es as bene olencias pa a con la población de los países de la egión
hay que en ende la en el ma co del apoyo que u o el Ecuado en las
gue as de independencia, en donde pa icipa on sob e odo soldados
neog anadinos y enezolanos. Desde aquella época se egis a población
colombiana asen ada en nues o país, y sob e quienes el p esiden e de la
República de aquel en onces, An onio Flo es (1888-1892), en su mensaje
al Cong eso O dina io de 1890, se e e ía de la siguien e mane a:
Los emig ados que iene el Ecuado p oceden es de Colombia, se calculan
en unos 40.000.62 Son los únicos que podemos ene aho a, y debemos a-
a los como a he manos, eco dando que en los albo es de la Nacionalidad
ecua o iana, nues a Pa ia no quiso llama se sino EL Ecuado en Colombia
(Flo es, 1890, p.21).
62 En el suplemen o del dia io o icial de 1889 y en o os esc i os de Flo es (1889b) indica que
hay en el Ecuado unos 15.000 colombianos.
308 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Las elaciones no solo en e Colombia y Ecuado , sino en e los
países que an e io men e o ma on la G an Colombia, e an en algunos
aspec os an ce canas que, en el año de 1911, i ma on el Acue do sob e
Cónsules, el cual acul ó a unciona ios de Boli ia, Colombia, Ecuado ,
Pe ú y Venezuela, esiden es en e ce os países, que puedan hace uso
de sus a ibuciones a a o de los ciudadanos de dichos países que no
u ie an cónsul en el mismo luga . Es e acue do cons i uye el p ime o
hi o en ma e ia mig a o ia y de coope ación de ca ác e mul ila e al
que se enga egis o en la egión andina.
De es a mane a, emos como den o del en oque del ape u ismo
segmen ando, es e p ime g upo de pe sonas p o enien es de los paí-
ses de la egión, no ue on conside ados como ex anje os sino que ad-
qui ie on el es a u o de ciudadanos de la República del Ecuado o se les
dio las acilidades pa a que se puedan na u aliza como ecua o ianos,
incluso muchos de ellos, sob e odo colombianos, o ma on pa e del
ejé ci o nacional.63
En cuan o a eu opeos y no e ame icanos, a ios países del con i-
nen e u ie on una polí ica que implicó en e o as cosas la ape u a
de o icinas de inmig ación en el ex e io y la inyección de capi al pa a
a ae a amilias en e as de mig an es. A gen ina en 1890 des inó un
millón de pesos solo po concep o de adelan o de pasajes. U uguay, un
año an es, des inó 20 millones pa a omen a la inmig ación y B asil 5
millones. A pa e de es e capi al, dichos es ados paga on el alojamien o
a los ecién llegados y les o ecie on abajo.64
Pese a que el p esiden e Flo es c eía en los bene icios de la inmi-
g ación, lo cual se lee en a ios de sus ex os, la ealidad económica y
social del Ecuado di icul aba el omen o de la misma. Al p egun a se
63 Cabe eco da que años más a de, a inales de los sesen a, se c ea la Comunidad Andina de
Naciones y desde aquella época se empiezan a elabo a a ios ins umen os que p opician no
solo la mig ación labo al in acomun a ia, como el Con enio Simón Rod íguez de 1973, sino la
con o mación de una ciudadanía andina.
64 Ve : De o o (2006); González (2003); Mö ne e all (1985); Sánchez (1973); Sca zanella (1983);
Vangelis a (1997), Flo es (1890). Aunque muchos ue on engañados ya que las condiciones que
les o ecie on y las ie as p ome idas nunca se conc e a on.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 309
si “¿es amos en el es ado de e oga dine o pa a la inmig ación?”, no solo
que la espues a del p esiden e ue nega i a, sino que pensaba que así
se u iese, las condiciones es uc u ales del país lo hacían in iable:
Res ablezcamos el c édi o, b indemos a los ex anje os ga an ías, acilidad de
anspo e a la República, y den o de ella, comodidades pa a la ida y medios
de p ospe a y solo en onces end emos inmig ación. Mien as an o a a
de ello es pu a pé dida de iempo (Flo es, 1890, p. 21).
Pese a es a ealidad, el Es ado ecua o iano aplicó algunas no ma-
i as y decisiones pa a a ae a es e g upo de ex anje os de Eu opa y
No e Amé ica, que cons i uye on el g upo más bene iciado del ‘ape -
u ismo selec i o’, dado que se les concedió libe aciones aduane as, pa-
sajes g a ui os o bien p ocu a que pe sonas pudien es, sob e odo de
Guayas, asuman los gas os de los pasajes (C eso, 1958).
Si bien el elemen o explica i o al momen o de analiza el lujo de
inmig an es de aquella época es aba inculado a ac o es de desa ollo
y p og eso bajo el discu so de que “necesi amos ex anje os pa a colo-
niza cie as á eas de la pa ia”, mi esis es que las polí icas mig a o ias
implemen adas en el país en aquella época, es aban es ic amen e e-
lacionadas con el ideal de cons ui un es ado nación blanco-mes izo
mode no, ci ilizado donde se combina on ac o es é nicos, geog á ico
espaciales, clasis as y sociocul u ales. Solo si en endemos la in e ela-
ción de dichos elemen os, podemos en ende el as ondo del ape u-
ismo segmen ado.65 En elación al p ime elemen o, algunas ci as de la
época nos ayudan a si ua el p oblema de una mejo mane a:
65 Cabe esal a que, has a la e ce a “Ley de Ex anje ía, Ex adición y Na u alización” dic ada
po el Cong eso el 18 de oc ub e de 1921 (los dos an e io es solo se denominaban de ex anje ía),
se señalaba que: “El e i o io de la epública es á abie o a odos los ex anje os que quie an
eni a esidi en él o a domicilia se, con las excepciones que se an a exp esa en los a ículos
siguien es” (a . 21). Como se indica en el mismo a ículo hay un p incipio de ape u ismo con
excepciones, en el cual el espí i u ape u is a segmen ado que se incubó desde inales del XIX
quedó no mado en es e co pus legal.
310 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Las azas eu opeas, supe io a odas las asiá icas, son las llamadas a sumi-
nis a nos el con ingen e ú il y alioso de su in eligencia y ap i udes, acom-
pañado del noble espí i u de amilia y amo a la p opiedad y al abajo que
p edomina en los inmig an es de esas egiones y los a aiga ácilmen e al
suelo de su nue a pa ia (Cáma a de Come cio de Guayaquil, 1889).
De igual mane a los discu sos de Flo es ilus an lo señalado:
En mi ecien e iaje a la cos a del No e he is o poblaciones, inclusi e una capi-
al de p o incia, con escasísimos habi an es; y si no me ha asal ado el emo de
que suceda en e noso os lo que en cie os dis i os de la República A gen ina,
es o es, de que p edominen los ex anje os, uno de los cua o pun os ca dinales
de mi p og ama, que es a pe spec i a en mane a alguna me asus a ía, con al
que es e p edominio ue a de la aza blanca, sí con ieso que he emido que
p edominen allí los chinos y alejen a los buenos inmig an es (Flo es, 1889a, p. 7).
Jus amen e es as úl imas palab as nos lle an al e ce g upo que
cons i uyen los excluidos del ape u ismo segmen ado: los chinos. A
dicha población, ía dec e o p esidencial del 14 de sep iemb e de
1889, p ohibió la en ada y p opendió a la expulsión de aquellos que ya
es aban asen ados al como se lee en los p ime os a ículos:
A .1 P ohíbase la en ada de Chinos a la República.
A .2 Los ya es ablecidos en e i o io ecua o iano, pod án con inua
esidiendo en él, mien as el Ejecu i o no juzgue con enien e hace
uso del de echo que le con ie e el A .2 de la ley de ex anje os.66
A . 3 Si los Chinos es ablecidos en el Ecuado salie en del e i o-
io ecua o iano, no pod án ol e a él.
A . 5 El minis e io del In e io queda enca gado del cumplimien o
de es e Dec e o (Flo es, 1889).
66 El a ículo 2 de dicha ley señalaba que: “los ex anje os que ue an pe niciosos al o den
público pod án se expelidos del e i o io”.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 311
Como se e en un p ime ni el de análisis, el ape u ismo segmen-
ado p i ilegiaba la llegada de inmig an es de aza blanca “lo que nece-
si amos es mig ación asimilable, como la española, especialmen e de los
países ascongados; pe o en odo caso inmig ación de aza caucasiana”,
a quienes se les ab ía las pue as sin ningún emo , no así a los chinos
de quienes se pensaba que si no se con olan sus lujos, “llega án mu-
chos y pe u ba án las ac uales condiciones de abajo. A pa e sus ideas,
idioma, gobie no, eligión y cos umb e son con a ias a nues a ci iliza-
ción y bienes a ” (Flo es, 1890).
Pasapo e del ciudadano Héc o Wong, 1929, de alle. AH-MRE. T.2.3.3. s/ . Los documen-
os de iden idad de ciudadanos chinos en Ecuado , después de 1909, con emplaban la
inclusión de medidas an opomé icas y dac iloscópicas.
En es os ela os que esal amos, se obse a ní idamen e como los
emas é nicos se en ec uzan con el labo al y el cul u al que cons i uyen
el as ondo del en oque del ape u ismo segmen ado y la cons ucción
del o o. Dicho en oque en su conjun o cons i uyó un elemen o cen al
pa a cons ui el ideal, en é minos webe eanos, de un es ado nación
blanco mes izo ci ilizado. Si al p esiden e Flo es le p eocupaba que los
chinos engan ac o es diac í icos y o ien aciones de alo , como di ía
el an opólogo F ede ick Ba h en su clásico lib o Los G upos é nicos y
sus on e as, suponemos que en el p oyec o ci ilizado , los indios, los
neg os y o as mino ías é nicas que habi an en nues o país ambién
312 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
quedaban excluidos de dicho p oyec o.
Sus en ados en la p ime a ley de ex anje ía de 1886 y en el dec e o
de 1889 señalado an e io men e, se cons uyó un discu so que di ec a-
men e e ique ó a los inmig an es, p incipalmen e chinos, como suje os
pe niciosos. Es deci , se empieza a escencializa a los ‘o os’ como pe -
sonas que pueden causa daño y se pe judicial pa a la sociedad, ya que
ienen una aza no-blanca, una cul u a di e en e, pueden llega mu-
chos y po lo an o al e a el me cado local. Aquí es án los cimien os
que se ue on solidi icando a lo la go del siglo XX, y que pe du an has a
nues os días, pa a es igma iza a los ex anje os inmig an es en gene-
al, pe o clasi icando o di e enciando en e ‘malos y buenos’ inmig an-
es, en e mig an es deseable y no deseables, en e quienes necesi an
isa y quienes no la necesi an, e c.
Los hallazgos de nues o es udio (Ca illo, 2012) hablan del peso
que u ie on es os elemen os, sob e odo la p eocupación y males a
de la Cáma a de Come cio de Guayaquil y de la Comisión Consul i a de
Ag icul u a de Qui o, po la p esencia de chinos en los me cados loca-
les de las dos p incipales ciudades del Ecuado , ya que les conside aba
como una po encial amenaza y compe ido es di ec o es con las oliga -
quías nacionales. Dichos in o mes incluso si ie on pa a jus i ica el
dec e o que p ohibía su en ada y puede da nos pis as pa a en ende
po qué es a población se ubicó e i o ialmen e en ciudades y localida-
des in e medias y alejadas de los polos u banos cen ales.67
2.- El en oque de segu idad y con ol
El ape u ismo segmen ado du ó has a inales de la década de los ein-
a, cuando encon amos que se empieza a pone los cimien os del pa a-
digma del con ol mig a o io que cuajó en los años cua en a del siglo xx,
67 Cabe señala que a ios países empeza on a ce a las pues as a los chinos, incluido los
Es ados Unidos, que ue omando como e e en e po el P esiden e Flo es pa a elabo a el
dec e o.
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 313
a aíz de la Segunda Gue a Mundial y el con lic o mili a del Ecuado
con Pe ú, y que llegó a su consolidación a inicios de la década de los
se en a, cuando gobe naba nues o país la dic adu a mili a y domina-
ba en la egión la doc ina de segu idad nacional.
An es de la segunda mi ad del siglo XX se dec e a on es no ma i as
que abo da on la cues ión mig a o ia: el Dec e o Sup emo de Ex anje ía
de 1938, el Dec e o Legisla i o de Ex anje ía en 1940 y el Dec e o Legisla i o
de Ex anje ía de 1947. Es en es e pe iodo cuando se c is alizó el en oque
de con ol y segu idad en la polí ica mig a o ia ecua o iana. Hay algunos
da os de las p opias no ma i as, así como de la nue a ins i ucionalidad
que se empezó a es ablece que con i man lo señalado. Po ejemplo, es
en es a época que se c ea la O icina de Es adís icas, que enía como in el
con ol y moni o eo de la población ex anje a, sob e odo de aquellos que
ue on clasi icados como “no deseables”. Como se obse a en la siguien e
g á ica, después de la población colombiana (26,84%) que his ó icamen e
siemp e ha sido la más nume osa en Ecuado , llama la a ención que en
segundo pues o apa ecen los chinos (10,99%), seguido de alemanes (8,04%)
i alianos (7,87%) y pe uanos (6,80%).
Población ex anje os según nacionalidad con pe miso de domicilio. 1938
Fuen e: O icina de es adís icas. Di ección de Inmig ación y Ex anje ía (1938).
Elabo ación: el au o .
320 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Pa a A aujo y Eguigu en (2009), a pa i del año 2000 se consolida
una ins i ucionalidad enca gada de las polí icas hacia los ecua o ianos
en el ex e io y se empieza a pone én asis en el ema de los de echos
de los mig an es y las polí icas de ínculo.72 Hay que señala que el nue-
o i mo que adquie en los asun os mig a o ios iene es echa elación,
con ci cuns ancias in e nas, como ue la es ampida mig a o ia, pe o
ambién po el impulso que cob a el ema a ni el egional y mundial.
Cie os sucesos o e en os nacionales (es ampida mig a o ia) e in e -
nacionales (a en ados del 11S en Es ados Unidos o 11M en España), son
los que ambién en an en juego al momen o de de ini el en oque de la
polí ica mig a o ia.73
Como señala Eguigu en (2011), la p o ección y el con ol ue on las
endencias gene ales más ele an es desde las cuales se abo da el ema
de la mig ación en el legisla i o en el pe iodo 1998-2007. Los p incipa-
les emas a ados ue on el á ico ilegal de mig an es (pa a penaliza
como deli o el denominado “coyo e ismo”), la p o ección a emig an es
ecua o ianos y la en ada y esidencia de ex anje os en e i o io na-
cional. Como ace adamen e señala la au o a, en es e pe íodo se e la
con luencia de los emas de p o ección y con ol a mig an es y sob e
es e úl imo en oque plan ea que “[…] el e ue zo de medidas de con ol
en el país esponde, po lo menos en pa e, a la in luencia del nue o
ono en la polí ica mig a o ia es adounidense” (Eguigu en, 2011, p. 61).74
A ni el egional, a inicio del nue o siglo se con o ma la p ime-
a Con e encia Sudame icana sob e Mig aciones (csm), ealizada en
72 No es á de más esal a que en es e pe iodo de inicios del nue o siglo encon amos ambién
un inc emen o conside able de los lujos inmig a o ios, sob e odo p o enien es de Colombia,
como e ec o de la pues a en ma cha del denominado Plan Colombia.
73 En el ámbi o in e nacional es os dos sucesos lo que hicie on ue acele a y e o za los
con oles on e izos que ya se enían aplicando an o en la Unión Eu opea como en Es ados
Unidos y se expandie on a lo la go del globo.
74 Resul a in e esan e esal a que en e 1979-1998 se elabo a on ocho p oyec os de ley. La
p ime a e o ma a la ley de 1971 se da 27 años después, en 1998. En el pe íodo de mayo es ampida
mig a o ia, 1998-2002, se elabo a on ece p oyec os de ley y, en e el 2003-2007, diecisie e más.
En o al se cons uye on ein a p oyec os de ley en ma e ia mig a o ia en una década. En es e
pe iodo, 2004-2005, se ap ueba la codi icación de las leyes de mig ación y ex anje ía de 1971
(Eguigu en 2011: 57-67).
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 321
Buenos Ai es el 18 y 19 de mayo de 2000, con la p esencia de ep esen-
an es de 10 países de la egión (a pa i de esa echa se iene desa o-
llando odos los años, a excepción del 2005), y a ni el de la Comunidad
Andina de Naciones (can) se elabo an las p incipales decisiones en ma-
e ia mig a o ia, ales como: zona de In eg ación F on e iza (Decisión
501); Cen os Binacionales de A ención en F on e a (Decisión 502); e-
conocimien o de documen os nacionales de iden i icación (Decisión
503) y c eación del pasapo e andino (Decisión 504), odas las deci-
siones omadas en el año 2001. Pos e io men e, en 2003, se elabo a y
ap ueba el Ins umen o Andino de Mig ación labo al (Decisión 545) y
el Mecanismo Andino de Coope ación en ma e ia de Asis encia y p o-
ección Consula y asun os Mig a o ios (Decisión 548) y, un año des-
pués, el Ins umen o Andino de Segu idad Social (Decisión 583) y el de
Segu idad y Salud en el T abajo (Decisión 584).75 Adicionalmen e, hay
que esal a que en el año 2002 Ecuado se adhie e a la Con ención
In e nacional sob e la p o ección de los de echos de odos los abaja-
do es mig a o ios y de sus amilia es, p incipal ins umen o ju ídico
in e nacional en la ma e ia. Así como a ines de los ein a su puso las
bases pa a el en oque de segu idad, es a inicios del nue o siglo cuando
se empieza a asen a el en oque de de echos.
Es e en oque de de echos es e omado con ue za desde el nue o
espacio de in eg ación egional que es unasu , donde se empieza a e
a los mig an es no como abajado es o mano de ob a, sino como ciu-
dadanos, ciudadanos su ame icanos c eando un g upo de abajo so-
b e el ema, elabo ando un ma co concep ual sob e dicha ca ego ía e
impulsando un acue do de Residencia que pe mi a la lib e mo ilidad
y acilidades de esidencia in a egional pa a los ciudadanos de la
unión, poniendo en p ime plano los de echos a mig a , ci cula , esi-
di , es udia , abaja , segu idad social, pa icipación polí ica en e los
p incipales (Ramí ez, 2016).
75 Pa a un análisis de allado sob e mig ación y CAN e Ramí ez y Es é ez (2012). Sob e la
CSM, e Ramí ez y Al a o (2010).
322 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
Vol iendo al ámbi o nacional, pa a la con ienda elec o al de inales
de 2006, el Mo imien o Alianza País –que pos e io men e gana a las
elecciones– coloca en su p opues a de gobie no los emas mig a o ios.
Si us ed lee aquel co o ex o (Alianza País, 2006) puede e con cla i-
dad que es ahí donde se ma có la hoja de u a que se ha enido ejecu an-
do y que cons i uye una p opues a basada en el espe o de los De echos
Humanos de los mig an es, sob e odo el de echo a mig a , pe o am-
bién a no mig a ; el conside a que no exis en se es humanos ilegales;
el deseo de impulsa una ciudadanía sup anacional, la pa icipación
elec o al, el comba e a los coyo es y p es amis as, y inalmen e el im-
pulso a una polí ica de e o no, en e o os pos ulados.
Poco iempo después, el p esiden e elec o Ra ael Co ea Delgado,
en su discu so de posesión del 15 de ene o de 2007, se e ie e a los mi-
g an es como «la quin a egión», y empieza a da señales cla as desde el
gobie no de in eg a a la diáspo a en el p oyec o polí ico que a ancaba.
Pa a el p esiden e Co ea, la mig ación es la agedia que ejempli ica el
acaso del modelo neolibe al, que obligó a cien os de miles de ecua o-
ianos no solo a que abandona an el país, sino a que lo sos u ie an con
el en ío de las emesas:
Sin duda el mayo acaso del modelo neolibe al y la consiguien e des ucción
del empleo, ha sido la mig ación […]. Los exiliados de la pob eza en nues o
país, suman millones, y, pa adójicamen e son quienes, con el sudo de su en-
e, han man enido i a la economía a a és del en ío de emesas, mien as
los p i ilegiados despachaban el dine o hacia el ex e io […]. Que a odos les
quede cla o: a es e país lo man ienen los pob es (Discu so de posesión, 15 de
ene o de 2007).
Es a pa i del gobie no de Co ea cuando se p oducen las más im-
po an es up u as en polí ica mig a o ia, inco po ando, no sin com-
plicaciones ni ensiones, los emas mig a o ios no solo como agenda
gube namen al, sino como polí ica de Es ado. Dos meses después de
la posesión el gobie no de Co ea, se c ea la Sec e a ía Nacional del
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 323
Mig an e (senami), median e Dec e o Ejecu i o No. 150, del 12 de ma -
zo del 2007. Dicha en idad –con ango de minis e io y adsc i a a la p e-
sidencia de la epública– enía como obje i o la “de inición, ges ión y
ejecución de las polí icas mig a o ias, den o y ue a del e i o io na-
cional en coo dinación con el Minis e io de Relaciones Ex e io es, en-
caminadas al desa ollo humano de odos sus ac o es, que se i á de
enlace en las acciones de a ención, p o ección y desa ollo del mig an-
e, con o me a los obje i os del Es ado ecua o iano” (Dec e o Ejecu i o
No. 150).76
En diciemb e de 2007 se p esen a el Plan Nacional de Desa ollo
Humano de las Mig aciones (2007-2010), donde quedan de inidos los
lineamien os mac o de la polí ica mig a o ia: de echos, ínculo, e-
o no, desa ollo e in e cul u alidad.77 En odo plan así, como en las
agendas gube namen ales que se elabo an, se obse an di e en es
en oques y pe spec i as eó icas que e lejan los di e en es discu -
sos o iciales y pos u as polí icas con e e encia a un de e minado
ema. Como plan ea Domenech (2007), la idea de “agendas” (y de pla-
nes, añadi ía) hace e e encia a “cosas que se han de hace ”, de ahí su
ca ác e p ospec i o. En es e sen ido hay que en ende a las agendas y
planes como ins umen os polí icos que ma can unos lineamien os, un
ho izon e de sen idos y una ca a de na egación hacia dónde di igi la
polí ica pública, en es e caso, en ma e ia de mig ación.
Al lee con de enimien o dicho Plan son a ios los elemen os que
se plasman desde la in oducción, pasando po los p incipios é icos
o ien ado es, los obje i os, polí icas y me as que es necesa io esal a ,
ales como: cons i ui se en un documen o de polí ica mig a o ia que,
de mane a on al, a aca las mi adas secu i is as en el manejo de la mi-
g ación a ni el global; econoce que el p incipio ec o de la polí ica
76 Pos e io men e se elabo ó o o Dec e o Ejecu i o que señalaba que es compe encia
de la Senami “la a ención a los mig an es, den o y ue a del e i o io nacional, inclusi e el
es ablecimien o de Cen os de A ención In eg al a Mig an es” (Dec e o No. 802, de 17 de ma zo
de 2007).
77 Lineamien os que uno puede lee en los 5 obje i os que queda on plasmados en el Plan.
324 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
pública se undamen a en los de echos, sob e odo de los abajado es
mig an es (como un elemen o que ca ac e iza a los gobie nos socialis-
as y p og esis as); y coloca y econoce –po p ime a ez en un do-
cumen o gube namen al– el en oque y el é mino “ ansnacional”, al
plan ea como polí ica “apoya la consolidación de amilias ansna-
cionales” y como es a egia el “apoyo al o alecimien o y c eación de
los ínculos ansnacionales amilia es”,78 u ilizando y omen ando el
acceso a in e ne .
Es e en oque y a ios elemen os del Plan pos e io men e queda-
on asen ados en la Cons i ución de la República del Ecuado (2008),
en el Plan Nacional pa a el Buen Vi i (2009-2013 y 2013-2017), en la
nue a polí ica consula (2009) y en la Agenda Nacional de Igualdad de
Mo ilidad Humana (2013-2017). Todas es as agendas mac o de la polí-
ica mig a o ia con ienen un cla o en oque de de echos. Como señala
He e a (2011, p. 187), “en la p opues a de Mo imien o País sí apa ecen
up u as impo an es pues se empieza a dibuja una imagen de los mi-
g an es como ac o es del p oyec o de cambio”. Sob e odo, la au o a
alude a es aspec os: pa icipación polí ica, a ención consula y de e-
chos labo ales de los mig an es.
Haciendo una sue e de sín esis c onológica, podemos a i ma que
el en oque de de echos apa ece en escena a inales de los no en a, co-
b a impulso a inicios del nue o siglo y llega a su apogeo en los p ime-
os años de la Re olución Ciudadana, en el pe íodo comp endido en e
2007 y 2009, y su pun o máximo es en la Cons i ución de Mon ec is i,
donde se plasma on una se ie de p incipios y a ículos que cambian
adicalmen e el en oque dominan e en el a amien o del ema que se
enía desa ollando en el país.
E ec i amen e es en la Cons i ución de Mon ec is i que se es ipu-
la on a ios de echos en el ámbi o polí ico, social, labo al y económico
78 En es a di ección, He e a señala que en es e documen o exis e o a isión sob e el
a amien o de emas amilia es al econoce que el Plan es á “más cen ado en los ínculos
en e amilias que en la desin eg ación, y que econoce la exis encia, ela i amen e no malizada
de la amilia ansnacional” (He e a, 2011: 197).
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 325
pa a las pe sonas en mo ilidad, bajo el p incipio de la ciudadanía uni-
e sal, lib e mo ilidad y de echo a mig a .79
Pos e io a la Cons i ución se ha a ado de a e iza el manda o de
Mon ec is i, no sin complicaciones ni ensiones, en p og amas y p o-
yec os a a o de las pe sonas en mo ilidad. En un p ime momen o ue
la senami, quien en a izó en p og amas de e o no pa a ecua o ianos,
c eando el P og ama Cucayo (que o o gaba capi al semilla pa a in e -
sión p oduc i as de mig an es e o nados) o el P og ama de Menaje de
casa (exone ación de pago de impues os de aduana pa a ae los a -
e ac os del hoga y abajo), po nomb a dos ejemplos de p og amas
que u ie on mucho eco mediá ico pe o pocos esul ados e ec i os con-
c e os.
En es a p ime a e apa pos-cons i uyen e se ealiza on log os con-
c e os en ma e ia de de echos pa a pe sonas an o inmig an es como
emig an es. En el caso de los inmig an es, la cancille ía del Ecuado
decide, en el 2009, ealiza un egis o ampliado pa a pe sonas con ne-
cesidad de p o ección in e nacional. En dicho egis o que du ó en e
el 2009 y 2010 se o o gó el es a u o de e ugiado a unas 32.000 pe sonas
ap oximadamen e, p ác icamen e la mi ad de los e ugiados econoci-
dos hoy en día en el Ecuado , la mayo ía de nacionalidad colombiana.80
Todo es o en un con ex o en el cual se habían o o las elaciones diplo-
má icas con Colombia, a aíz de los sucesos de Angos u a de ma zo del
2008.
En el caso de los emig an es, un ema de pa icula impo ancia lo
cons i uye el o o gamien o de de echos polí icos. Desde el 2006 en que
los ecua o ianos en el ex e io pudie on o a , se ealiza on b igadas
pa a empad ona a la gen e, así como se ins ala on mesas elec o ales
en las p incipales ciudades del ex e io donde adican los ecua o ia-
nos pa a que puedan eje ce su de echo al o o. Los ecua o ianos en el
ex e io han pa icipado en 6 p ocesos elec o ales has a el 2013, an o
79 Pa a un análisis de allado sob e la cons i ución y la mig ación, e Ramí ez (2015).
80 Exis en ap oximadamen e 60.000 e ugiados econocidos en Ecuado has a inales del 2015.
326 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
pa a elegi p esiden e, icep esiden e, asambleís as ep esen an es en
el ex e io , consul as popula es y e e éndum. En las úl imas eleccio-
nes del 2013 se empad ona on 251.121 pe sonas y o a on 133.045 en
45 países y 99 ciudades en odo el mundo (Ramí ez, 2013). Es o incluye
un cla o ejemplo de inclusión y de echos polí icos pa a las pe sonas en
mo ilidad.81
En la segunda e apa, a pa i del 2013, se decide ans o ma la se-
nami en Viceminis e io de Mo ilidad Humana den o de la Cancille ía
del Ecuado ,82 o o gándole la ec o ía a la polí ica mig a o ia nacional.
Una de las p ime as acciones del laman e iceminis e io ue con inua
con el p oceso de mejo amien o y simpli icación de se icios que ya se
enían dando desde el á ea consula desde el 2012, al implemen a un
nue o modelo de ges ión que se basaba en las ideas de diplomacia ciu-
dadana. Uno de los p ime os p og amas que lanza el nue o iceminis-
e io es el P og ama de Consulados Vi uales pa a o ece a ios se i-
cio on line y a a és de se icio ele ónico.
Adicionalmen e, la Cancille ía apoyó en dos en es muy complica-
dos que u ie on que pasa los emig an es en Eu opa. Po un lado, en
España, donde el gobie no p es ó la ayuda necesa ia pa a el caso de las
hipo ecas, con el in de que los compa io as no pie dan sus ‘pisos’ que
habían comp ado. El gobie no ecua o iano implemen ó desde el 2012
el p og ama de asis encia legal hipo eca ia, el cual posibili ó que 2.100
amilias ecua o ianas adicadas en España no pe die an sus i iendas
(da os has a ene o 2016). Po o o lado, en I alia, el Gobie no ecua o ia-
no ambién b indó oda la ayuda ju ídica en el denominado caso de las
“mad es de Géno a”, cuando se de ec ó, desde el 2009, que a a ias com-
pa io as, casadas con i alianos y ecua o ianos, se les había sepa ado de
81 Vale la pena señala que ambién po manda o Cons i ucional los ex anje os adicados en
el país pueden o a . En las úl imas elecciones municipales 82.130 inmig an es cons aban en el
pad ón elec o al.
82 Dec e o ejecu i o Nº 20: “T ans ó mese la Sec e a ía Nacional del Mig an e en
Viceminis e io de Mo ilidad Humana e inco pó eselo en la es uc u a adminis a i a del
Minis e io de Relaciones Ex e io es, Come cio e In eg ación, con odas las compe encias,
esponsabilidades, a ibuciones, an es de la expedición de es e Dec e o Ejecu i o” (a ículo 1).
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 327
sus hijos e hijas y en egado a los Se icios Sociales I alianos. En el 2015,
de 59 casos en los cuales ue on a endidos po abogados con a ados
po el Gobie no ecua o iano o po el Ins i u o de Pedagogía Familia
(inpe ), en 24 de ellos ue on solucionados po los equipos de abogados
de los consulados, 6 po el inpe (Wong, 2016).83
Y en el campo de la inmig ación, a pa i del 2014 se empieza a o o -
ga esidencias a ciudadanos su ame icanos esiden es en el país, am-
pa ados en el Acue do de Residencia Me cosu . En ap oximadamen e
dos años se en egan 25.000 esidencias, una ez más sob e odo a co-
lombianos y colombianas, que i ían en el país, la mayo ía ‘sin papeles’.
Como se obse a, el a iculado de la Cons i ución, así como el co -
pus de las p incipales agendas de la mac o polí ica que ue on diseña-
das a pa i de un en oque que p ime los de echos pa a los mig an es,
se adujo en muchos casos en p og amas, p oyec os y se icios a a o
de las pe sonas en mo ilidad. El Ecuado ha sido econocido a ni el in-
e nacional como un país que apos ó a o a mi ada en la polí ica mig a-
o ia, poniendo po delan e las necesidades de las pe sonas.
Sin emba go, el a e izaje y conc eción en es a ma e ia con una
mi ada de de echos se ha is o obs aculizada po cie os ac o es gu-
be namen ales y po la p opia sociedad ci il que siguen pensando en
la mig ación, sob e odo en los inmig an es, desde una pe spec i a de
con ol y segu idad, negando de echos elemen ales pa a las pe sonas
en mo ilidad.84
83 En e el año 2014 y 2015 se egis a on 215 casos de meno es ecua o ianos alejados de sus
amilias o en con lic o con los se icios sociales i alianos.
84 Según un ecien e es udio de opinión (Zepeda, e . al. 2015), el 92.8% de los encues ados
espondió a a o de aumen en los con oles on e izos; un imp esionan e 73.3% se mos ó a
a o de “depo a los a su país de o igen”; un po cen aje impo an e (36,8%) es á muy de acue do
y algo de acue do en “cons ui mu os en las on e as” e inclusi e un de echo elemen al, como
lo es el de echo al abajo, negado a las pe sonas inmig an es en condición i egula po el 61.9%
de quienes espondie on al sondeo.
328 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
4.- Cie e: up u as, ensiones, con inuidades y desa íos
En un a ículo, Co ea (2012) señalaba que: “la Cons i ución nos aza un
ho izon e, pe o no esuel e los p oblemas del país de modo au omá ico es
un pun o de pa ida y no de llegada como c ee cie a izquie da dogmá i-
ca que piensa que oda la ece a del cambio y la elicidad es á cons i ui-
da en las páginas del ex o y que solo alcanza con aplica lo esc i o […].
La polí ica no desapa ece ni se licua en un ex o cons i ucional” (Co ea,
2012, p. 87).
E ec i amen e, la apa ición en la Ca a Magna de un a iculado en
ma e ia de mo ilidad humana que inco po a de o ma con unden e un
en oque de de echos, no hace que desapa ezca el en oque de con ol y
segu idad que his ó icamen e ha enido el Es ado ecua o iano y que es
apoyado po una pa e mayo i a ia de la sociedad ecua o iana. Va ios
au o es, de mane a simple y ap esu ada, han señalado con adicciones,
pa adojas, y has a han ildado de “esquizo énica” la polí ica igen e:
Luego de más de es años de habe sido ap obada la Cons i ución, se man-
iene desde la polí ica mig a o ia una sue e de esquizo enia; po una pa e,
los p incipios cons i ucionales endien es a ga an iza los de echos de las
pe sonas en mo ilidad y, po o a, una se ie de medidas es ic i as y c imi-
nalizado as de las pe sonas mig an es (A cen ales, 2011, p. 115).
Po lo an o, podemos señala que las espues as del Es ado ecua o iano en
o no a la emá ica de mo ilidad humana es án guiadas en cie os aspec os y
momen os po una isión de de echos, y en o os po una concepción que aso-
cia mig aciones y mig an es con insegu idad y c iminalidad (Ruiz, 2012, p. 25).
P ime o, en el discu so o icial sob e mig ación se aboga po la de ensa de
los De echos Humanos en gene al y se busca p o ege los de echos de los
mig an es en el ex e io . Sin emba go, en e a los asun os inculados con la
inmig ación, sob e odo on e iza de Colombia, la polí ica mig a o ia y el dis-
cu so o icial se enma can en un en oque secu i is a (Ma gue i is, 2011, p. 210).
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 329
Las conclusiones a las que llegan los es udios ci ados, demues an
lo pelig oso de hace análisis sinc ónicos, diagnós icos ápidos o ensa-
yos conje u ales sin mayo igu osidad me odológica. Sin que e in ali-
da los es udios de las ciencias sociales que se en ocan en un momen o
o caso pa icula , el p oblema no es solo la al a de mi ada his ó ica,
sino ambién es uc u al, ya que se suele cae en lec u as solipsis as
( eniendo como obje o de análisis la polí ica mig a o ia, un p og ama
especí ico), sin conside a , po ejemplo, el con ex o de las elaciones
in e nacionales, la geopolí ica global, o sin analiza el con ex o polí ico
nacional, ni los escena ios ins i ucionales nue os y en ede inición.
De igual mane a hay una mi ada casi ingenua de la polí ica al seña-
la ei e a i amen e que la Cons i ución o o ga de echos a las pe sonas
en mo ilidad, pe o anscu idos algunos años en la pe sis encia de
p ác icas a en a o ias po pa e del Es ado ecua o iano (que las hay),
como si po a e de magia lo dispues o en la Ca a Magna se debie a
aslada a la ealidad ipso ac o.
Po el con a io nues a esis se basa en en ende los ‘complejos
es uc u ales’ (Rosebe y, 2002) a pa i de una mi ada de los ciclos
la gos, las es uc u as sociales y los ma cos his ó ico polí icos, lega-
les y económicos. Así, hay que en ende que el en oque secu i is a de
la polí ica mig a o ia del Es ado ecua o iano iene más de 70 años,
iempo en el cual se ha p oducido un la go p oceso de sedimen ación,
y sob e odo que, siguiendo a Akhil Gup a (2006), hay que ompe con
la idea del Es ado como una en idad unida y cohe en e, pa a consi-
de a lo como un enómeno mul idimensional, con a ios ni eles bu-
oc á icos y je á quicos que en an en con lic o y albe gan ensiones
en e sí.
En el in e io del Es ado hay una desigual dis ibución del pode ,
lo que p e ie o denomina “con igu aciones polí icas”, donde exis en
asime ías, he e ogeneidades y pode es en dispu a en e los ac o es
gube namen ales, quienes se en en an, negocian y cons uyen la po-
lí ica en escena ios cambian es. Solo desde es a pe spec i a podemos
en ende la con i encia de di e en es ipos de en oques en la polí ica
336 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
ubicándose en localizaciones iesgosas, ocupando e enos pa icula-
es de bajo cos o o en ando abie amen e en con lic o con los in e eses
inmobilia ios” (Alianza In e nacional de Habi an es, pág. 22, 2013).
Pa a es e in es que nos damos a a ea de analiza dos casos conc e-
os; po un lado la expe iencia que p esen a la Coo dinado a Nacional
de Á eas Ma ginadas de Gua emala (conapamg), una asociación que ha
dado sus luchas a lo la go del iempo, que a a és de es as mismas lu-
chas, es as ei indicaciones, a a és de huelgas de hamb e y de p esión
social, log a on que en el año 2012 en Gua emala se ap oba a el dec e o
núme o 9-2012, que dio ida a la Ley de Vi ienda. Sin emba go la lucha
es cons an e, día a día y no acabo con la apa ición de es a ley, muy po
el con a io han luchado con más ahínco en de ensa del de echo a la
i ienda, con el in de que, al y como lo mani ies a su ac ual p esiden-
a Ma ga i a Valenzuela en una en e is a que le ealizamos a inicios
del 2014, “Nues a isión es, al saca es a ley es pa a pode amino a
el dé ici habi acional y que odos los gua emal ecos y gua emal ecas
engan un luga digno donde i i , pa a c ea mejo es gua emal ecos y
gua emal ecas” (Valenzuela, 2014).
Po o o lado, hemos que ido inclui la si uación que se i e en el
p eca io conocido como “La Cuenca No e” en Gua a í de He edia en
Cos a Rica, comunidad con o mada mayo i a iamen e po mig an-
es nica agüenses que a iba on al país hace a ios años y que poco a
poco se han ido ins alando en es e luga , comp ando los anchos que
ya se encon aban cons uidos o le an ando sus p opios anchos que
han con o mado sus amilias y donde han nacidos sus hijos; muchos
niños que su en los mismos p ocesos condenables de disc iminación
que su ie on y con inúan su iendo sus pad es y sus mad es. Que han
sopo ado du an e muchos años desde la ma ginalidad las condiciones
de exclusión a las que se les some e, ya sea po la omisión o la inacción
de di e sas au o idades y o ganismos, a pesa del in en o comuni a io
de b inda una lucha en de ensa de sus de echos y la colabo ación de
o ganizaciones que han in en ado amino a las condiciones de exclu-
sión en las que se desen uel en sus habi an es. Condiciones que se
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 337
asien an en la al a de ce eza sob e el e eno en el cual habi an y que
se encuen a a nomb e del Ins i u o Nacional de Vi ienda y U banismo
(i.n. .u), se inc emen an an e las di e sas amenazas de desalojo que su-
en de mane a cons an e y en e a los p oblemas de salub idad que se
p esen a en el luga , debido a que, al y como mani ies an los ecinos y
las ecinas de la Cuenca No e, un cen o come cial con inuo, un alma-
cén y un sec o de i iendas a ojan sus aguas neg as a una acequia que
c uza en medio del p eca io y que, con o me ha pasado el iempo, hay
ido inc emen ando su caudal.
Es e abajo no p e ende ap opia se de las oces excluidas, sino
que busca, a pa i de los diálogos con ellas, la cons ucción de sabe es
o os que desde es as expe iencias y desde es os conocimien os nega-
dos a lo la go de iempo pueden de ini los caminos a oma , al espec o
de sus si uaciones y pe spec i as.
Es po eso que inicialmen e debemos hace nos a ios cues iona-
mien os. No solo al espec o de los dos casos conc e os que p e endemos
analiza , sino desde cuales son las dinámicas a mayo escala que se desa-
ollan, que desembocan en la negación de de echos a es as poblaciones.
Po lo an o, in en amos abaja desde di e sas eo ías que nos
pueden da cie as luces al espec o, pe o no an eponiendo es as eo ías
a las i encias, a los apo es epis émicos gene ados desde la co idiani-
dad de la exclusión. Es po eso que buscamos la pa icipación ac i a de
los habi an es y las habi an es de es as comunidades pa a la cons uc-
ción de nue as nociones de De echos Humanos, en especial el de echo a
la i ienda a pa i de conocimien os o os, donde podamos da cuen a
de es as nociones desde las cons ucciones his ó ico-epis émicas de las
comunidades sin i ienda, desde las oces silenciadas sis émicamen e.
Me odologías pa icipa i as y conocimien os o os
Inicialmen e, al a a de esponde a la p egun a: ¿qué son los De e-
chos Humanos? o ¿qué en endemos po de echo a la i ienda? o ¿po
338 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
qué de echos an elemen ales como i ienda, salud, educación, son io-
len ados a is a y paciencia del es ado y de los o ganismos que deben
de ela po su cumplimien o?, es que nos damos a la a ea de analiza
es as dinámicas y de a a de en ende cómo se pe ciben los De echos
Humanos den o de las na a i as del consumo, den o la o e a y la de-
manda y los pos ulados del lib e me cado. De la misma mane a en que
nos cues ionamos ¿cómo debe ían ealmen e se en endidos los De e-
chos Humanos más allá de una lógica me can il? o ¿si de alguna mane a
los Es ados, las uni e sidades o las o ganizaciones in e nacionales,
escuchan las necesidades de las poblaciones excluidas an es de impone
isiones pa icula es de lo que son los De echos Humanos y las solucio-
nes an e la iolación de los mismos? es que en endemos que a a de
explica el p oblema del de echo a la i ienda y el p oblema en o no a
los De echos Humanos en gene al; no lo podemos abo da únicamen e
pensando en bases eó icas o ju ídicas emanadas desde los ó denes he-
gemónicos.
An e los cues ionamien os que nos hemos enido plan eando su ge
la necesidad de un plan eamien o me odológico que se undamen a
en lo que se ha denominado como una eo ía impu a de los De echos
Humanos, y es que al como mani ies a el D . Juan Gómez Meza (2013):
Es a impu eza pa e de conoce y econoce las co po alidades de los di e en-
es suje os de De echos Humanos desde la ealidad co po al, como la espues-
a no ma i a a un conjun o de necesidades y expec a i as que p e endemos
sa is ace . Asimismo, es una iloso ía que es á siemp e y en odo momen o
some ida a los a a a es del iempo, is o como la posibilidad de cambio y
ans o mación de lo eal. Es una iloso ía de la al e idad, o, lo que es lo mismo,
de la di e encia y de la plu alidad. Finalmen e, iloso ía que oma en cuen a
el espacio, el con ex o ísico y simbólico mundano al que hemos sido «a o-
jados» –quizá a o unadamen e– sin compasión. (Gómez Meza, pág.5, 2013).
Teniendo en cuen a es o, es po lo que hemos decidido u iliza
di e en es ca ego ías sob e las cuales se ha decidido abaja . Sin em-
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 339
ba go, es as ca ego ías no se o ja on de mane a p e ia al abajo con
las comunidades, y omando en cuen a lo que ase e a I ene Vasilachis
(2013) al deci que debemos:
“E i a el empleo de ca ego ías p e ias que impidan cap a la in eg idad y
la complejidad de las pe sonas (Fishe , 2005, pág.444). Explici a los pun os
ele an es pa a los pa icipan es con e sacionales ansc i as en el co pus,
en luga de ecu i a p esuposiciones y a de iniciones eó icas concep ua-
les inculadas con el ema de in es igación (Pome an z y Feh , 1997, pág. 66;
Po e , 1999, pág. 158; Bedna eck, 2006, pág. 638). Segui pues, el camino in-
duc i o e in en a cap a la expe iencia humana del en e is ado, a la cual
solo él iene acceso. Da e idencia de sus signi icados pe sonales, de sus “ e -
dade as na a i as”, que apelan a nue os c i e ios de alidez y que di ie en
de las “ e dades his ó icas” (Polkingho ne, 2007, págs. 475 y 479)” (Vasilachis
de Gialdino, p. 219, 2013).
A pa i de los an e io es cues ionamien os y el apo e de I ene
Vasilachis y Juan Gómez Meza es cuando empezamos nues o análisis
desde las pe spec i as de las eo ías c í icas de los De echos Humanos,
desde una posición que encuen a, en las luchas sociales, la cons uc-
ción de lo que se pod ían llama de echos, y en endiendo los apo es que
su gen desde las comunidades excluidas y negadas epis émicamen e.
Una eo ía que ponemos en diálogo con las p opues a de las epis emolo-
gías del su de Boa en u a de Souza San os, y la necesidad de pensa los
De echos Humanos más allá del “pensamien o abismal”, en endiendo
que las acciones sociales “desde abajo” (He e a Flo es, p.12, 2008) son
las que nos pueden lle a a en ende es as dinámicas, donde la exclusión
se hace isible y el g i o no se queda a o ado en la ga gan a.
Aunado a es o, inco po amos una es a egia me odológica ampa-
ada en la In es igación Acción Pa icipa i a (i.a.p), desde los pos u-
lados de O lando Fals Bo da, de una me odología que desa olla á la
acción y la pa icipación, pe o no desde sabe es cen ados en la aca-
demia solamen e, sino en un diálogo de e dade a pa icipación con
340 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
los conocimien os de las pe sonas ajenas a la academia y miemb os de
las comunidades. Tal y como lo deja en mani ies o en uno de sus ex os,
al e e i se a los inicios de la i.a.p.: “Es u imos dispues os a cues io-
na los me a- ela os de moda, como el libe alismo y el desa ollismo:
Desca amos nues a je ga especializada con el in de comunica nos
con el lenguaje co idiano y has a con o mas de mul imedia. Y ensaya-
mos p ocedimien os de cognición, como hace in es igación colec i a y
con g upos locales con el p opósi o de suminis a les bases pa a gana
pode ” (Fals-Bo da, p.4, 1999), pos u as que concue dan de mane a e i-
den e con las p oposiciones de Paulo F ei e, quien mani es aba en su
“Pedagogía del op imido” (1970) que:
Dicha in es igación implica necesa iamen e una me odología que no puede
con adeci la dialogicidad de la educación libe ado a. De ahí que es a sea
igualmen e dialógica. De ahí que, concienciado a ambién, p opo cione, al
mismo iempo, la ap ehensión de “ emas gene ado es” y la oma de concien-
cia de los indi iduos en o no a ellos mismos. […]. Es a es la azón po la cual
(en o ma cohe en e con la inalidad libe ado a de la educación dialógica)
no se a a de ene en los homb es el obje o de la in es igación, cuyo suje o
se ia el in es igado . Lo que se p e ende in es iga , ealmen e, no son los
homb es, como si uesen piezas ana ómicas, sino su pensamien o-lenguaje
e e ido a la ealidad, los ni eles de pe cepción sob e es a ealidad, y su isión
del mundo, mundo en el cual se encuen an en uel os sus emas gene ado es
(F ei e, p.79-80, 1970).
Den o de es os diálogos y p opues as, hemos encon ado en la
opción que plan ea Pa icia Bo e o, denominada In es igación Acción
Colec i a; una p opues a bas an e aco de a lo que hemos enido desa-
ollando, la au o a plan ea que:
La IAC se p opone como escena io de cons ucción colec i a del conocimien-
o, la cual pa e de las dignidades y ue zas de las comunidades negadas his-
ó icamen e de una gene ación a o a pe o que han man enido p ocesos de
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 341
esis encias ances ales y popula es que han posibili ado man ene sus p ác-
icas del buen i i , his ó ica e in e -gene acionalmen e, a pa i de p ocesos
de solida idad, esis encias ecológicas, espi i uales, cul u ales y polí icas. De
es e modo, dichas p ác icas posibili an cons ui e e en es de ac uación, no
desde un debe se ; sino, más bien, desde sus o mas de e-exis encia; cono-
cimien os con ex uados y epis emologías de la di e sidad. La iac pa e de los
diálogos de sabe es, pe o a su ez, de las acciones polí icas p opues os desde y
con los mo imien os sociales quienes o ecen una al e na i a a las e siones
o iciales de la his o ia. (Bo e o, pág.32, 2012).
Siguiendo, de mane a consecuen e, las pos u as que hemos men-
cionado con an elación, es que pa imos desde el diálogo con las co-
munidades, con las muje es mig an es en la Cuenca No e y con las
pe sonas que con o man la aconapamg en Gua emala, p incipalmen e
con su p esiden a, Ma ga i a Valenzuela. Se desa olla on alle es, mi-
c o- alle es, en e is as, abajos con g upos ocales, odo es o ampa-
ado en la idea de una obse ación pa icipan e y den o de los ma cos
me odológicos de la in es igación acción pa icipa i a. Es a me odolo-
gía p e endía acen ua se en el desa ollo de diálogos pedagógicos in e -
comuni a ios, en la inicia i a de una educación en De echos Humanos,
pa iendo de la cons ucción comuni a ia y pa icula de nociones
o as sob e los de echos y sob e las acciones conc e as que se pueden
desa olla en su de ensa.
Sin emba go, ambién en endemos que pa a pode llega a las
acciones sociales conc e as, es necesa io ompe con las cadenas que
impone la acionalidad ins umen al, acompañada de o as acionali-
dades que deshumanizan y legi iman las condiciones de desigualdad:
la acionalidad capi alis a que impone al me cado como ins umen o,
como he amien a pa a la imposición del consumo y que educe las e-
laciones sociales a una me a ansacción come cial; una acionalidad
económica e icien e y sac i icial (Sánchez Rubio, 2008) que legi ima la
idea de que exis en pe sonas sob an es, se es sac i icables, aunado a
una acionalidad colonial que es ablece como na u al la dico omía de
342 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
supe io /in e io , que es ablece mé odos disc imina o ios a pa i de
la idea de aza y niega odo apo e epis émico a quien se en ienda como
un se in e io , un se colonizado, un se que no exis e. Es a idea de
aza no solo la en endemos desde la idea adicional que educe el a-
cismo a una idea de disc iminación, o p ejuicio de unos pocos, ampa-
ándose en un único ma cado como lo es el colo de la piel, sino que
en endemos el acismo desde una exp esión en la cual exis en múl i-
ples ma cado es, ya sea el eligioso, el iden i a io, el de géne o, en e
o os, así pues en endemos que “el acismo es una je a quía ins i ucio-
nal, es uc u al, de pode de supe io idad/in e io idad sob e la línea
de la humano” (G os oguel, ¿Qué en endemos po acismo?, 2014), en
las cuales exis en p ocesos, o p ac icas ins i ucionales que niegan la
humanidad del o o, o de la o a, que no encaja den o del a que ipo
idóneo, y en nues o caso en endemos es e a que ipo en la medida de
que el indi iduo pa icipe de las elaciones sociales de consumo, po
lo an o su incapacidad adquisi i a le educe a se un no-se que es in-
isible, que queda ubicado po debajo de la línea de lo humano y cuya
humanidad se pone en cues ión. Son aquellos indi iduos que son íc i-
mas del “escep icismo misan ópico” (Maldonado To es, p.136, 2007)
a quienes les es negada su exis encia al ubica los del lado no exis en e,
del lado negado, del lado in isible.
Po lo an o, en el econocimien o de esas expe iencias que se han
a ado de silencia , de esa humanidad que se ha a ado de cues io-
na , en con aposición a odas acionalidades he ede as de los u os
coloniales, es que po medio de es os diálogos que hemos mencionado,
su gen es ca ego ías, que son las que se p e ende u iliza de guía pa a
es e abajo; ca ego ías que su gie on de las expe iencias co idianas,
del boca a boca, del encuen o en e pa es; ca ego ías como la desigual-
dad, la i ienda digna y la dignidad humana, que p e endemos cons-
ui desde las expe iencias subje i as, pe o sin abandona los apo es
eó icos exis en es, desde donde p e endemos da les o o sus en o, un
sus en o que se in eg e de mane a equi a i a al sus en o empí ico gene-
ado desde las i encias pa icula es de las pe sonas y las comunidades
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 343
que han colabo ado de mane a co-in es iga i a.
Aho a bien, la u ilización de concep os como colonialidad del po-
de , colonialidad del sabe , colonialidad del se , nos se án de mucha
u ilidad a la ho a de que e en ende el p oblema de la i ienda digna.
La dignidad humana y la desigualdad den o de o as na a i as, den-
o de una pe spec i a que p e ende isibiliza los apo es epis émicos
y las his o ias locales que se enma can en medio de una sociedad que
legi ima, ideológicamen e y ilosó icamen e, la exclusión y que busca,
cada ez más, nue as o mas de legi ima la desigualdad, a pesa de se
una sociedad que p egona la igualdad, “que iene que in en a se nue-
as o mas de inclui pe o excluyendo” (Ri e a Cusicanqui, 2014). Es
aquí donde la acionalidad colonial se inc us a como un ge men den-
o de las subje i idades op imidas, donde el “colonialismo in e no”
(González Casano a, 2006) hace es agos en el se p opio del excluido
y de la excluida, donde “el colonialismo se con ie e en dominación”
(Ri e a Cusicanqui, 2014) y lle a a las poblaciones ma ginalizadas a una
acep ación esignada de su condición como un o den na u al es ableci-
do, que a su ez p oduce espacios p opios de exclusión (asen amien os
humanos, p eca ios) y gene a on e as in isibles, ep esen aciones
simbólicas que limi an el espacio donde pueden in en a se y donde se
pueden concebi como exis en es, a la pa de espacios que se encuen-
an ajenos a su condición y que les son negados en su ep esen ación y
posibilidad de habi a lo.
Es po eso que el desp endimien o colonial (Cha ajay, 2014) se
uel e un ac o necesa io den o de las dinámicas que han legi ima-
do la exclusión; se uel e un ac o necesa io que lle a a que el g i o
que se encuen a a o ado en la ga gan a de las poblaciones op imidas,
explo e y se haga la en e, se haga isible y se ap opie de la oz, de su
oz que ha sido his ó icamen e silenciada y que se ponga en diálogo
con o as na a i as, en un diálogo e dade o y ho izon al, donde sus
apo es epis émicos sean espe ados, donde su ealidad y su his o ia
sean los elemen os undan es den o de la cons ucción de es as nue-
as nociones de De echos Humanos; donde se es ablezca una plu i e -
344 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
salidad, en luga de una uni e salidad que busca impone nociones
pa icula es; donde podamos e lexiona ace ca de di e sas nociones
que pueden se en endidas den o de his o ias locales-pa icula es,
den o de elaciones sociales de exclusión que se susci an en nues o
en o no inmedia o y que po medio de una i upción in empes i a se
hacen isibles.
La pé dida de los De echos Humanos
en la sociedad de consumo
Aho a bien, en lo que espec a a la p es ación y p o ección e ec i a de
los De echos Humanos, encon amos di e sas limi aciones que impi-
den su desa ollo; limi aciones que se po encian a pa i de los llamados
P og amas de Ajus e Es uc u al y las medidas polí icas y económicas
impues as po el Fondo Mone a io In e nacional ( mi) y el Banco Mun-
dial (BM). Según mani ies a F anz Hinkelame , “las consecuencias de
la en ega del desa ollo la inoame icano al capi al ex anje o so oca-
on comple amen e la p opia polí ica de desa ollo” (Hinkelame , p.34
1990), consecuencias que se isibilizan en planos sociales de mane a
di ec a, donde la imposición de la acionalidad ins umen al impulsa
la “sus i ución de las sub enciones con obje i os sociales, po sub en-
ciones al sis ema inancie o” (Hinkelame , p.34 1990), y “el debili a-
mien o de las unciones sociales del es ado, incluyendo sus unciones
económicas e e idas al desa ollo” (Hinkelame , p.34 1990), además
de la p i a ización de di e sos de echos como lo son la educación, la i-
ienda o la salud, impulsada po las ins i uciones más ep esen a i as
de la acionalidad capi alis a.
Es as polí icas man ienen “a la pe i e ia en una posición subo dina-
da” (Cas o Gómez, San iago & G os oguel, Ramón, p.13 2007), posición
que ha desembocado en una disminución de las esponsabilidades del
es ado sob e la p o ección a los De echos Humanos más elemen ales,
es o debido a que es as imposiciones de los o ganismos in e nacionales
Los p ocesos de memo ia, e dad y jus icia ...en el Me cosu 345
ha lle ado a una pe cepción me can ilis a de los De echos Humanos,
donde el es ado se ha con e ido en un espec ado más de la compe i-
i idad come cial, y los de echos se han en endido como p oduc os o
se icios suje os a la o e a y la demanda, o incluso como me as necesi-
dades sepa adas de lo que podemos en ende como dignidad humana y
más sí se en ienden es as necesidades como “una aspi ación que puede
se muy legi ima, pe o no necesa iamen e es á asociada a una obliga-
ción po pa e del es ado de cumpli la” (Fe nández Hasan, p.5, 2009) y,
po lo an o, se e disminuida la posibilidad de las poblaciones más ex-
cluidas de accede “a los bienes ma e iales e inma e iales exigibles pa a
i i con dignidad” (He e a Flo es, p.32, 2008), es o debido a que “en la
ac ualidad es el me cado el que es á imponiendo las eglas a los es ados
desde ins i uciones globales como el Fondo Mone a io In e nacional,
el Banco Mundial y, sob e odo, la O ganización Mundial de Come cio”
(He e a Flo es, p.19, 2008).
Aho a bien, podemos cues iona cómo, a pa i de lo an es mencio-
nado (y las polí icas de lib e me cado que se desp enden de es as inicia-
i as), los De echos Humanos son pe cibidos como se icios suje os a
las eglas de la o e a y la demanda, po lo cual las pe sonas que pueden
accede a es os se icios, a pa i del consumo de los mismos, son las
únicas que ienen de echo a ellos y po lo an o, aquellas pe sonas que
se en excluidas de es as dinámicas de consumo, po su condición so-
cio-económica, se en impedidos de los bene icios que gene an es os
de echos. “Todas las ace as de la exis encia humana, desde comp a
un au omó il a hace el amo , han ido siendo educidas al mis e ioso
mecanismo o e a-demanda-p ecio” (He e a Flo es, p.47, 2008), don-
de el se humano ha canjeado su condición de se humano po su condi-
ción de consumido . Al espec o, Da id Sánchez Rubio mani ies a que
“los se es humanos pasan a se clien es y consumido es, no impo ando
ninguna o a cualidad. Nues a iden idad queda ma cada po nues as
a je as de c édi o y po la capacidad de comp a odos los p oduc-
os que nos o ece el me cado” (Sánchez Rubio, p.4, 2008), po lo cual
aquellos indi iduos que se en ue a de es a dinámica, dejan de exis i ,
352 F ancisco Sie a, Vicen e Ba agán, Ja ie Mo eno (edi o es)
se manipulado po la olun ad “supe io ” del que coloniza. Es a e sión im-
pe ialis a-colonialis a del conocimien o debe se supe ada po un ipo de
conocimien o democ á ico-emancipado , cuyo obje i o sea la implan ación
de elaciones de solida idad en e noso os y los o os; o, en o os é minos,
que ienda a cons ui elaciones de econocimien o en las que los o os sean
conside ados an suje os del conocimien o como lo somos noso os. (He e a
Flo es, p.96, 2008).
Den o de es a pe spec i a, es que es coinciden e lo que plan ea
la Alianza In e nacional de Habi an es, al plan ea di e sas alianzas
en pos de gene a conocimien os cons uidos socialmen e en diá-
logo abie o en e la academia y las comunidades, expe iencias que
se encuen an ma e ializadas en lo que han denominado como La
Uni e sidad Popula U bana (upu)
La Uni e sidad Popula U bana (upu) ha a o ecido es e abajo, cues ionan-
do el apo e adicional del sabe eli is a de la Academia y buscando un nue o
sabe ho izon al con los/as poblado es/as, a a és de un nue o mé odo que
alo a el encuen o de discu sos pa a co-p oduci nue os conocimien os. Se
a a de un mé odo pa a la p oducción colec i a de conocimien o cien í ico
que pe mi e pone en diálogo a in es igado es- eó icos-poblado es. El en-
cuen o discu si o es uno de los componen es de dicho mé odo, no como
es ancia me odológica pa a que el “suje o” in es igado subs aiga conoci-
mien os y sabe es del “obje o” de es udio, sino como condición necesa ia pa a
la p oducción colec i a de ales sabe es y conocimien os (Alianza In e nacio-
nal de Habi an es, p.5, 2013).
Es a mane a de en ende la gene ación de conocimien o y la a-
lo ación del mismo desde la expe iencia es la que se le an a como mé-
odo an e la sobe bia del conocimien o “especializado-academicis a”, y
an e la a ogancia mesiánica con la que, en ecu en es ocasiones, in-
g esa la Uni e sidad (Occiden alizada) a las comunidades, en especial a
aquellas que se encuen an en condiciones más ulne ables.
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