37
RELIGIOSIDAD ANDINA Y FUENTES DOCTRINALES. CONSIDERACIONES
SOBRE EL CONTEXTO EVANGELIZADOR DE DESARROLLO DE LA
ICONOGRAFÍA ORNAMENTAL EN CHUCUITO COLONIAL.
ANDEAN RELIGIOSITY AND DOCTRINAL SOURCES. CONSIDERATIONS
ABOUT THE EVANGELIZER CONTEXT OF ORNAMENTAL ICONOGRAPHY
DEVELOPMENT IN COLONIAL CHUCUITO
Lic. P o . His o ia del A e, Ca la Ma anguello
Beca ia doc o al UBACYT
UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
Resumen
Nos ap oxima emos a la lec u a y análisis de concilios, sínodos y c ónicas elabo ados du an e
los siglos XVI y XVII en el Vi eina o del Pe ú, ya que dan cuen a del modo en que el
discu so doc inal ue modi icándose a lo la go de las décadas, según admi ió adiciones de la
eligiosidad andina, po lo que esul an de in e és pa a examina el con ex o e angelizado del
que su ge la iconog a ía o namen al desa ollada en los siglos XVII y XVIII en las iglesias del
su de Pe ú.
Palab as cla es: uen es doc inales - eligiosidad andina- iconog a ía o namen al
Abs ac
We will app oach he eading and analysis o councils, synods and ch onicles w i en du ing
he XVI and XVII cen u ies in he Vice oyal y o Pe u, since hey e eal he way he doc inal
speech was modi ied o e he decades, ole a ing adi ions o Andean eligion, which a e
in e es ing o examine he e angelize con ex o he o namen al iconog aphy de eloped in
he XVII and XVIII cen u ies in sou he n Pe u chu ches.
Keywo ds: doc inal sou ces- andean eligiosi y- o namen al iconog aphy
Recibido:
E aluado:
38
In oducción
“La ce canía del lago Ti icaca, las cua o
mon añas que odean el pueblo- Ulla, Ca acollo,
Sapacollo y Salipuca á- cons i uían hi os
ele an es de su cosmo isión”.
Ramón Gu ié ez
En el ma co del adoc inamien o que u o luga desde ines del siglo XVI en las
educciones oledanas del Collao, la ele ada eligiosidad de sus poblado es y el con ac o
pe manen e con la na u aleza, a la que conside aban sac a, cons i uye on un incen i o que a
los ojos de los doc ine os acili a on la inculcación del c is ianismo po medio de analogías y
disc epancias con la eligión local. No obs an e, la lexibilidad po pa e de los ailes en es e
aspec o, de e minó la supe i encia de elemen os de aigamb e p ehispánica adap ados al
nue o con ex o. Aún con el descub imien o de la idola ía, se con inua on admi iendo
adiciones de la eligiosidad andina, que jun o con los elemen os c is ianos de e mina on un
discu so doc inal ines able a lo la go de las décadas.
Una de las cues iones cen ales que se p esen ó desde el comienzo del adoc inamien o
ue la di icul ad de aslada concep os cul u ales y eligiosos, algunos inexis en es, an o
desde una pe spec i a lingüís ica como concep ual. En es e ma co la imagen jugó un ol
sus ancial, aunque no exen a de acasos como demos ó el con ex o de ex i pación que u o
luga en Andes a inicios del siglo XVII. Sin emba go den o del a e, la iconog a ía del
discu so o namen al se desa olló con mayo libe ad an o po su apa iencia únicamen e
deco a i a como po su capacidad de signi ica a a és de elemen os de la na u aleza, más
allá de a i maciones doc inales complejas de aslada a la men alidad local. Cons i uyen el
mejo ejemplo las po adas de ing eso a los di e en es espacios de cul o, donde una g an
can idad de mo i os ege ales y animales de adición andina, enma can en muchos casos
elemen os de la simbología c is iana que apa ecen en meno can idad.
1
La p o usión de
1
Es e abajo su ge de mi p oyec o de esis doc o al sob e la signi icación cul u al p ehispánica de los elemen os
na u ales en la o namen ación a qui ec ónica de los emplos de Chucui o colonial (SXVII y XVIII). En dicho
ma co, he ealizado un ace camien o a la disciplina e nobo ánica, que me ha pues o en con ac o con
in es igaciones di e sas sob e los usos medicinales, alimen a ios y simbólico- i uales que enían muchas
39
o mas na u ales posibili aba lle a a cabo un eemplazo de los elemen os u ilizados en la
o namen ación eu opea po mo i os ame icanos, sin despe a sospechas idolá icas, a
di e encia de las o as mani es aciones a ís icas como la escul u a o la pin u a.
A pa i de aquí, p oponemos una indagación en de e minadas uen es doc inales,
pues o que en ellas puede lee se la p eocupación de los doc ine os po la e angelización
de icien e y el impac o que enía en la imagen, si uación que pa adójicamen e impulsó a
busca mayo es coincidencias en e ambas eligiosidades pa a c ea luga es comunes, lo que
ue isible ambién en los p og amas iconog á icos y pa icula men e en la o namen ación
a qui ec ónica de las iglesias ealizadas en e los siglos XVII y XVIII. Pa a es a ins ancia
selecciona emos esc i os des acados de los siglos XVI y XVII en el i eina o del Pe ú, ales
como Concilios, Sínodos y c ónicas, ecogiendo agmen os que c eemos ep esen a i os de
algunas es a egias u ilizadas po los ailes desde los inicios de la e angelización, y que se
epi ie on a lo la go de las décadas. Luego, ha emos b e es e e encias a la iconog a ía
o namen al que su gió del desa ollo his ó ico y e angelizado que aquí epasa emos,
conside ando el caso de las iglesias colla inas.
El siglo XVI y los p ime os in en os de adoc inamien o.
La p o incia de Chucui o, ex asen amien o lupaca de habla ayma a, se des acó del
es o del Vi eina o del Pe ú po di e sas ca ac e ís icas que ue on obje o de análisis en el
campo de la his o ia y la an opología. Según ela an las c ónicas, luego de la ic o ia sob e
los Chancas, las opas de Cuzco in adie on las zonas ibe eñas del lago que se encon aban
en con lic o in e no y a di e encia del es o de los pueblos lacus es, los lupaca hab ían
es ablecido alianzas con los incas, op ando po el aca amien o paci ico y ganando su apoyo en
con a de los o os pueblos. Dicha imp esión ue con i mada po las p ime as isi as a
especies na u ales en la cul u a p ecolombina, siendo ep esen adas en la iconog a ía de sus p oducciones
a ís icas, y que pueden e se en los emplos coloniales de la zona. Po o a pa e, como demues an los
documen os pa oquiales de las di e en es doc inas y sos ienen los au o es que han e elado es e ipo de
documen ación, hacia ines del Siglo XVII y du an e el siglo XVIII, los a í ices locales adqui ie on mayo
libe ad pa a la elección y di ección de los p og amas iconog á icos. Véase Ramón Gu ié ez, A qui ec u a del
al iplano pe uano, Buenos Ai es: lib os de Hispanoamé ica, 1978, en e o os.
40
Chucui o, hechas po Iñigo O iz de Zuñiga en 1562 y Ga ci Diez de San Miguel en 1567.
Después de la conquis a española, los poblado es de Chucui o esul a on dependien es
di ec os de la Co ona sin con a con la in e mediación de encomende os p i ados, debido
en e o as cosas a su g an iqueza socio económica, lo que de e minó el desa ollo de
es a egias de supe i encia di e en es en e a la ibu ación y a los cu as doc ine os.
2
Luego
de una década de con lic os y en en amien os que asola on a odo el i eina o del Pe ú desde
la llegada de Piza o en 1532, se asis ió hacia mediados del siglo al p ime in en o o mal de
e angelización en Chucui o en manos de los dominicos, quienes ue on expulsados algunos
años después po el i ey F ancisco de Toledo, siendo eemplazados po miemb os del cle o
secula y po los jesui as.
Desde los inicios ue necesa io some e la doc ina a ecu sos que esul asen e icaces
desde un pun o de is a didác ico y e az, azón po la que exclusiones y adap aciones ue on
muy ecuen es.
3
Coincidiendo con la es adía de los dominicos en Chucui o, en 1551 se lle ó
a cabo el P ime Concilio Limense donde ay Je ónimo de Loayza señalaba la necesidad de
es ablece un ca ecismo único que pe mi iese bo a las con adicciones y di e gencias de los
p ime os in en os que se habían dado sin un ma co egulado conc e o. El Concilio se
concen aba en la ca equización y los con enidos que los neó i os debían ap ende en
cas ellano y de memo ia, log ando no más que una í ola epe ición.
4
A di e encia, La
Plá ica de ay Domingo de San o Tomás publicada en 1560 y no edosa po se la única
imp esa en quechua has a ese momen o, con o maba un esumen comple o de la doc ina y los
mandamien os. En es e caso, Juan Ca los Es enso o des aca la omisión de elemen os an
ele an es como la Iglesia, la T inidad, C is o y Ma ía, pa a ol e más ácil la
2
Ana Ma ía Lo andi, Ni ley, ni ey, ni homb e i uoso. Gue a y Sociedad en el i eina o del Pe ú, siglos XVI
y XVII., Ba celona: Gedisa, 2002. La au o a desc ibe la o ágine que se i ió desde la llegada de las opas de
Piza o, en a izando la gue a de sucesión en e los hijos de Wayna Capac y los la gos años que siguie on a las
dispu as en e las mismas acciones españolas.
3
Pa a el caso de Nue a España, G uzinsky analiza las di e en es e apas po las que a a esó el uso de la imagen
en elación a la inculcación de la doc ina. Desde las p ime as expe iencias de los ailes mendican es que
explo a on la unción pedagógica y mnemo écnica (imagen- memo ia e imagen- semejanza) has a el acciona de
Alonso de Mon ú a sus en ado en el P ime Concilio Mexicano de 1555, donde se p opuso inclui en las
imágenes o mas más compa ibles con la adición au óc ona, apelando en muchos casos al enómeno de
sus i ución (imagen- milag o e imagen- auma ú gica). Se ge G uzinsky, La gue a de las imágenes. De
C is óbal Colón a “Blade Runne ” (1492-2019), México: FCE, 1994.
4
Rubén Va gas Uga e, Concilios Limenses: 1551-1772. Lima: Uni e sidad ca ólica del Pe ú, 1951
41
co espondencia del c is ianismo con el pasado ame icano, incen i ando la idea de la
exis encia de un Após ol que hab ía p edicado en Amé ica, ideas que casi un siglo después
e oma ía el agus ino An onio de la Calancha.
5
A su ez, asociados a Dios, C is o o los
Após oles, apa ecían los es dioses andinos más des acados ales como Vi acocha,
Pachacamac y Tunupa, a quienes se les a ibuye on ac os de c eación pa a lle a adelan e con
acilidad algunas enseñanzas de la doc ina.
6
Tiempo después de la llegada de los dec e os
iden inos u o luga en Lima el Segundo Concilio en 1567, que aunque debía esponde al
o den omano, no llegó a ma ca di e encias con el P ime Concilio en elación a las
di ec i as p incipales. Nue amen e se hizo én asis en la necesidad de uni o midad de la
doc ina, con emplando es a ez la explicación a los na u ales en su p opia lengua, señalando
ya una di e encia signi ica i a espec o del P ime Concilio.
7
La e angelización del luga que se encon aba en manos de los dominicos pa a
en onces, enía siendo insa is ac o ia po di e sos mo i os que ue on pues os en e idencia
po los in o mes de los isi ado es. Puede deci se con No man Meiklejhon que la mayo ía de
los ailes dominicos desconocía el idioma y mos aba esis encia a escucha las con esiones
de los na u ales, a lo que se añadían abusos y cas igos se e os po in e eses económicos. Es as
i egula idades lle a on a Ga ci Diez a ecomenda al Rey Felipe II en 1568 la expulsión de la
o den de la p o incia de Chucui o, ema ampliamen e abo dado en el Consejo de Indias con el
i ey elec o, F ancisco de Toledo. Luego de en abla con ac o con el p o incial de los
dominicos Alonso de la Ce da y obse a la esis encia po pa e de los ailes a econoce las
acusaciones y acep a las disposiciones que debían aca a pa a pe manece en la p o incia, el
i ey p ocedió a la expulsión de la o den, acción que p o ocó males a pa a quienes c eían
que esul a ía pe judicial a la incipien e ins ucción eligiosa de los na i os.
8
En el ma co del
eo denamien o educcional de Toledo, las doc inas de Chucui o ue on a pa a en p incipio
5
Juan Ca los, Es enso o Fuchs, Del paganismo a la san idad. La inco po ación de los indios del Pe ú al
ca olicismo (1532-1750) ( ad. Del ancés po Gab iela Ramos) Lima: IFEA, 2003.
6
Véase Ma io Polia Meconi, La cosmo isión eligiosa andina en los documen os inédi os del A chi o Romano
de la Compañía de Jesús (1581-1752), Lima: Edi o ial, 1999.
7
Juan Guille mo Du án, Monumen a Ca eche ica Hispanoame icana (Siglos XVI-XVIII). Buenos Ai es: Facul ad
de Teología de la Uni e sidad Ca ólica A gen ina, 1984, ol. II.
8
No man Meiklejhon La iglesia y los lupaqa de Chucui o du an e la colonia, Lima: Ins i u o de Es udios
Aima as, 1988.
42
al Cle o secula , pe o luego el i ey o eció Juli que e a la más g ande, a los jesui as que se
encon aban en el i eina o desde 1567 abajando en las doc inas de Hua ochi í y San iago
del Ce cado. Cuando la Compañía de Jesús acep ó Juli po suge encia del i ey, ue p ime o
como misión olan e, mé odo que se hacía desde los días de San Ignacio y que consis ía en
doc ina con apidez e in ensidad po unos pocos días, aunque dejando un ma gen pa a
cualquie o a posibilidad.
9
No obs an e, las ci cuns ancias y poblaciones con que se
encon a on en el i eina o e an o almen e di e en es a las que conocían, po lo que inicia on
un p oceso que ue p olongado has a después de la segunda mi ad del siglo XVIII, momen o
de su expulsión.
En iados po el gene al F ancisco de Bo ja y siguiendo con sus ins ucciones al pad e
Ruiz de Po illo, des aca Va gas Uga e la impo ancia de no halla se la Compañía de Jesús
an e la ince idumb e o al, pues o que con aba con las expe iencias de las ó denes
p eceden es.
10
Asimismo, Ma io Polia señala la impo ancia del aca amien o p eciso po pa e
de los ailes hacia las ó denes de Bo ja, quien en su ins ucción a Po illo ecomendaba
in o ma se bien ace ca de las poblaciones an es de in en a cualquie emp esa, conside ando
que la e angelización hab ía de se un p oceso len o, po lo que debían obse a con cuidado
a los na u ales en sus icios e inclinaciones y da el ejemplo con sus ac i udes.
11
De es e modo,
la di e encia sus ancial con los in en os p e ios, se á la de ene en conside ación desde el
inicio el hecho de que la ob a de e angelización debía se len a o zosamen e, debido a las
di e encias cul u ales del indígena y su apego a las an iguas y aún igen es cos umb es que
habían obse ado.
Con el mismo espí i u de abajo en 1572 llegaba a Pe ú el P. José de Acos a, uno de
los pe sonajes más des acados de la compañía de Jesús, quien u o una pa icipación ele an e
en la edi ección de la me odología doc inal, la implan ación de la o odoxia iden ina y las
decisiones del Te ce Concilio, donde pa icipó como Sec e a io. De sus esc i os, De
P ocu anda Indo um Salu e, esc i o en e 1575 y 1576 y publicado en 1589, cons i uyó el
9
Al onso Echano e, “O igen y e olución de la idea jesuí ica de <Reducciones> en las Misiones del Vi eina o
del Pe ú”, Missionalia Hispánica. Mad id: Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas, Pa ona o Menéndez
y Pelayo, (1955), pp. 99-144.
10
Rubén Va gas Uga e, Los jesui as del Pe ú. (1568-1767), Lima: Uni e sidad Ca ólica del Pe ú, 1941.
11
Ma io Polia Meconi, Op. Ci .
43
más impo an e lib o al espec o, siendo conside ado además el a ado de e angelización po
excelencia. Una de las cues iones más impo an es en es a e apa, ue la p opues a de
uni icación de algunos p incipios y es a egias de adoc inamien o que ya enían siendo
u ilizadas. A es o se le sumaba nue amen e la exigencia a los ailes del conocimien o de al
menos alguna de las lenguas gene ales, que e a pa a Acos a una de las causas p incipales en la
de iciencia del adoc inamien o:
[…] po que la e, sin la cual nadie puede sal a se, sigue al mensaje y el
mensaje es el anuncio de Dios, que cie amen e no puede llega a oídos
humanos, si no se anuncia con palab as humanas; quien no las pe cibe, nunca
expe imen a á la e icacia de la palab a de dios […] emos que los indios,
cuando oyen a un p edicado que sabe su p opia lengua, le siguen con oda
a ención (…) embobados con el en usiasmo del que habla y boquiabie os y
ex asiados, con los ojos cla ados, es án pendien es de sus palab as […]
[…] Hay quienes sos ienen que debe obliga se a los indios con leyes se e as a
que ap endan nues o idioma (…) si unos pocos españoles, es ando en pa ia
ex aña, no pueden con odo ol ida su p opia lengua y ap ende la ex anje a
[…] ¿en qué cabeza cabe que innume ables gen es engan que ol ida la lengua
de sus pad es en su p opia pa ia y usa sólo de un idioma ex anje o que
oye an a as eces y muy a disgus o?
12
Po o o lado, Acos a ealizaba una e lexión di ec a en o no de lo que se había
p ac icado en ma e ia de e angelización, c i icando al P ime Concilio y especialmen e las
p opues as de San o Tomás en cuan o a la eligión andina y las es a egias de asimilación de
la doc ina, negando la his o ia de la sal ación indígena de los an epasados: “[…] que nadie
iene al Pad e sino a a és de C is o y no hay ningún o o camino […] si sin conocimien o de
C is o puede habe sal ación o jus i icación, en onces no ale la pena p edica a C is o y es
inú il en ia a los Após oles al mundo en e o […]”.
13
Finalmen e, además de des aca la impo ancia del idioma na u al, el jesui a hacía
hincapié en las di icul ades que implicaba pa a los na i os abandona sus cos umb es y
adqui i nue os hábi os, po lo que esbozó un esquema pa a examina las capacidades de los
12
José de Acos a, “Lib o IV, cap. VI, VII y VIII”, De P ocu anda Indo um Salu e. España: Consejo Supe io de
In es igaciones Cien í icas de Mad id, 1987 [1589], pp. 47,51 y 63.
13
Ibídem, “Lib o V, cap. III”, p. 193
44
g upos andinos según sus di e encias. Como señala Rica do González, la cons ucción del
discu so desde la conside ación del oyen e, demos aba una olun ad de adap ación que
in oluc aba cie a ole ancia a la supe i encia de las adiciones p opias,
14
esul ando
undamen al pa a la cons ucción del discu so colonial y man eniéndose iel a las p ime as
ecomendaciones de F ancisco de Bo ja en cuan o al conocimien o del uni e so é nico
implicado en la con e sión.
Con el i ey Ma ín En íquez de Almanza, suceso de Toledo, el a zobispo To ibio de
Mog o ejo inaugu aba el III Concilio Limense desde 1582, eno ando las p opues as de
Loayza. Siguiendo a Juan Guille mo Du án, los ópicos a ados e saban p incipalmen e
sob e el o den que se debía ene en la con e sión, los ca ecismos que debían se u ilizados, la
adminis ación de los sac amen os, el modo de p edicación, los medios que se empleaban en
la ins ucción y especialmen e la homogeneidad en la ansmisión:
15
“que se gua de po odos
uni o midad en la doc ina y en el modo de enseña a los indios; y pa a es o se p ocu e que
haya un ca ecismo hecho y ap obado con au o idad del obispo, po el cual doc inen odos”.
16
Asimismo podía pe cibi se un cambio de ac i ud espec o de las imágenes, dejando en cla o
cues iones ela i as a las causas de la idola ía, de acue do con las di ec i as iden inas:
[…] que como los c is ianos ienen imágenes y las [ ene an], así c een [los
indios] que pueden ado a las guacas o ídolos que ellos ienen. Y c een que las
imágenes son los ídolos de los c is ianos […] [y Ad ie e] Que en las ies as
del co pus Ch is i y en o as se eca en mucho los cu as y mi en que los indios
ingiendo hace ies a de c is ianos, no ado en ocul amen e sus ídolos y hagan
o os i os, como acaece […] después de dichas amones aciones qualquie a que
se halla e a ado a o mocha o o ece sac i icio o hace o o i o y supe s ición,
siendo plebeyo y bajo, po la p ime a ez, se e amen e sea cas igado […]
17
14
Rica do González, “La compañía de Jesús y la eno ación de la iconog a ía o namen al en el Su Andino”,
Ac as VII Encuen o In e nacional sob e Ba oco, La Paz: PROINSA, 2014, pp. 271-283. El au o desa olla el
ol que u o la o den jesui a en el impulso y la elabo ación de lo que denomina es ilo hispano indígena andino.
15
Guille mo Du án, El ca ecismo del Te ce Concilio P o incial de Lima y sus complemen os pas o ales (1584-
1585), Buenos Ai es: Facul ad de Teología de la Uni e sidad Ca ólica A gen ina, 1982.
16
To ibio de Mog o ejo, “Suma io”, El ca ecismo del Te ce Concilio P o incial de Lima y sus complemen os
pas o ales (1584-1585), Buenos Ai es: Facul ad de Teología de la Uni e sidad Ca ólica A gen ina, 1982 [1582],
p. 156
17
Ibídem, p. 173
45
Desde ines del siglo XV, los esc i os de E asmo de Ro e dam en el iejo mundo,
habían pues o en cues ión la u ilización de la imagen de acue do a los abusos que se enían
eje ciendo po pa e de la Iglesia en la pompa, la al a de deco o y la u ilización de uen es no
segu as. A es o esponde ía el Concilio de T en o sub ayando la impo ancia de la imagen
pa a el adoc inamien o y la p opagación, iéndose obligada la iglesia a c ea un co pus
ideológico y eó ico de jus i icación de la imagen donde se e u aban las eo ías p o es an es.
Como señala Ma ínez Bu gos Ga cía, la iglesia hacía hincapié en la di e encia en e la
imagen y el ídolo, delimi ando la on e a en e cul o y supe s ición y a gumen ando
inalmen e que el cul o hacia el ídolo espondía a una o ma deso denada de ene ación que
nada enía que e con la u ilización que alen aba la iglesia.
18
Los ídolos enían en onces su
o igen en el pensamien o del homb e que le endía el cul o indebido, mien as que las
imágenes se ían imi aciones de la na u aleza, lo que queda cla o en el conocido pasaje del
Concilio de T en o ela i o a la ene ación de imágenes:
[…] que se deben ene y conse a , p incipalmen e en los emplos, las
imágenes de C is o, de la Vi gen mad e de Dios y de o os san os, y que se les
debe da el co espondien e hono y ene ación: no po que se c ea que hay en
ellas di inidad, o i ud alguna po la que me ezcan el cul o, o que se les deba
pedi alguna cosa, o que se haya de pone con ianza en las imágenes, como
hacían en o o iempo los gen iles, que colocaban su espe anza en los ídolos;
sino po que el hono que se da a las imágenes, se e ie e a los o iginales
ep esen ados en ellas […]
19
A aíz de la descon ianza en odo lo elacionado con los elemen os p ehispánicos, se
asis ió a lo que Es enso o ha llamado “la pa adoja de la imagen”. Si la iglesia luchaba po
e i a la con usión en e la p esen ación y la ep esen ación, es a con usión se a i maba en lo
o mal po los elemen os na u alis as que e o zaban la e acidad desde el pun o de is a
occiden al, sumado a su ca ác e casi angible en búsqueda de mayo pe suasión. Es o podía
conduci ácilmen e a la con usión en e idea y e e en e, pues o que pa a el indígena el ídolo
18
Palma Ma ínez Bu gos Ga cía, ídolos e imágenes, la con o e sia del a e eligioso en el siglo XVI español,
España: Uni e sidad de Valladolid, Sec e a iado de Publicaciones, 1990.
19
“Imágenes Sag adas y eliquias de los San os. Sesión XXV”, Concilio de T en o 1545-1563, T en o: Biblio eca
C is iana [en línea]. Disponible en: h p://www.apologe icaca olica.o g/apologe ica.o g/ en o_imagenes.h m,
[consul a: 15 de Junio 2014]
52
de la na u aleza imp e isible.
35
Si la abundancia de la na u aleza suge i ía en onces un
con ex o celes ial o pa adisiaco, la o namen ación cob aba ue za simila al discu so eológico
y las imágenes pic ó icas y escul ó icas, in oduciendo una signi icación adicional dada po la
ambigüedad de las o mas o namen ales y po el impac o pe cep i o del mismo.
Iglesia de San iago de Poma a. Rema e de la po ada la e al (c. 1754- 1794). Chucui o, Pe ú.
Los casos de o namen ación a qui ec ónica en las iglesias de Chucui o, son
excepcionales po su calidad y po su llama i a iconog a ía y se han con e ido en obje o de
deba e den o de la his o iog a ía con empo ánea del a e y la a qui ec u a en o no al “a e
mes izo”.
36
Los ejemplos más elocuen es se emon an a las iglesias a días, apa eciendo desde
mediados del siglo XVII y du an e el siglo XVIII, po lo que no se obse an en los p ime os
35
Ca la Ma anguello, “La na u aleza como ehículo de signi icación cul u al indígena en la deco ación
a qui ec ónica de los emplos colla inos del siglo XVIII”, Ac as de IX Jo nadas de A e e In es igación “El a e
de dos siglos: balance y u u os desa íos” Buenos Ai es: Ins i u o de Teo ía e His o ia del A e “Julio E. Pay ó”,
(2010). ISSN 1515-2685, pp.185-194.
36
Sob e el deba e en o no al concep o mes izo en el a e, éase: Ma io Buzchiazzo, “El p oblema del a e
mes izo”, Anales del Ins i u o de a e ame icano e in es igaciones es é icas, Buenos Ai es: Ins i u o de a e
ame icano, (1969), pp. 84-102; Ramón Gu ié ez, Op. Ci .; Alexande Gau in Bailey, The andean hyb id
ba oque: con e gen cul u es in he chu ches o colonial Pe ú, Pa is: Uni e si y o No e Dame p ess, 2010,
en e o os.
53
emplos. No obs an e, desde ines del siglo XVI e inicios del siglo XVII, se desa olló
iconog a ía o namen al en la pin u a mu al in e io de cons ucciones eclesiás icas andinas,
desplegándose ambién du an e el siglo XVIII, aunque pa a ese en onces cob a ía
p eeminencia la escul u a o namen al ex e io .
En los casos de pin u a, se combina on elemen os de adición enacen is a y
manie is a, especialmen e ecu iendo a la emá ica de g u escos y cene as, donde se añadió a
los elemen os hispánico/c is ianos, auna y lo a de los di e en es encla es ecológicos.
37
En
es as p ime as e apas, la o namen ación si e de ma co a las composiciones eligiosas que
ienen p o agonismo, como la na ación de la ida de la Vi gen y Jesús, san os, escenas del
pa aíso y el in ie no.
38
En Chucui o, el caso más emp ano apa ece en la pin u a mu al del
c uce o y p esbi e io de la iglesia de La Asunción de Juli de p incipios del siglo XVII, donde
imágenes de la Vi gen (capilla del E angelio o Jus o Juez) y San Ignacio de Loyola (capilla
de la Epís ola o San Ramón) son combinadas y enma cadas con g u escos y ca elas con a es,
u as, masca ones, lo es y za cillos que se en elazan, así como acan os, olu as y pámpanos,
uncionando como gua das y ma cos de las escenas p incipales.
37
Véase Te esa Gisbe , El pa aíso de los pája os pa lan es. La imagen del o o en la cul u a andina. La Paz:
Plu al, 2001 (2da Edición). La au o a es ablece una elación en e la adecuación del pa aíso c is iano y las ie as
calien es ubicadas en el An isuyu, luga de abundancia ege al, lo que explica ía que en las escuelas pic ó icas
andinas, los hue os- en alusión a Ma ía- se ep esen en como un ja dín eple o de lo es a y pája os.
38
José De Mesa y Te esa Gisbe , His o ia de la Pin u a Cusqueña. Lima: Fundación Augus o N Wiese, Banco
Wiese LTDO, 1982.
54
Asunción de Juli. C. 1600-1620. San Ignacio de Loyola enma cado en g u escos que inco po an lo es y
u os. De alles de los g u escos, cene as, lo es y u os. Chucui o, Pe ú.
A a és de los g abado es lamencos del siglo XVI, ue común el aslado de es os
mo i os g u escos, ap o echando la iconog a ía p o enien e del mundo mi ológico y
an ás ico occiden al pa a conjuga lo humano con mo i os ege ales y animales, muje es con
ces as, si enas, co nucopias y masca ones, a es, ángeles, e incluso monos y leones. No
obs an e, la mayo pa e de los ejemplos emp anos se ex ienden po o as zonas del
i eina o, especialmen e desde el á ea cuzqueña al al iplano, siendo algunos de los más
des acados San Je ónimo, O opesa, Andahuaylillas y U cos, que Gisbe ha ubicado en e
1580 y 1630, indicando la p esencia de pin o es indios, mes izos y c iollos, ap endices de
maes os manie is as i alianos y donde pueden obse a se g u escos que ya incluyen lo a y
auna local, uncionando de ma co a los di e en es ela os c is ianos.
39
Es a endencia en la o namen ación se ue inc emen ando con el iempo y se asladó a
la escul u a o namen al de los espacios ex e io es, donde la lógica deco a i a con o mó cada
ez más un discu so au ónomo y donde la p esencia de elemen os de la eligiosidad andina
esul a ía más cla a. Tal es el caso de las iglesias de la p o incia de Chucui o ealizadas en e
los siglos XVII y XVIII, que ienen an eceden e en la achada de la iglesia de La Compañía
de A equipa echada en 1698,
40
ales como San a C uz y San Juan de Juli, San iago de
39
José de Mesa y Te esa Gisbe , Op. Ci .
40
Alexande Gau in Bailey, Op. Ci .
55
Poma a, San Ped o de Zepi a, en e o os, que han sido obje o de nues o análisis en
in es igaciones p e ias.
De alle de la po ada del Bau is e io de San a C uz de Juli y De alle de la achada la e al de la iglesia de
San iago de Poma a. Chucui o, Pe ú.
Des acan en sus po adas g an can idad de a es pe enecien es al en o no, a iedades
de lo es, algunas ya señaladas desde los es udios pione os de Ángel Guido
41
y los abajos
que le sucedie on, y o as que hemos añadido o ien ados po especialis as en e nobo ánica
como las lo es de isaño o mashua u ilizadas pa a alimen ación, el chamico de e ec os
e apéu icos y na có icos, el maíz de conocido empleo i ual y alimen icio al igual que las
al as o mullu, cabezas co adas de cuyas ex emidades su gen ege ales, elinos y monos.
Es a iconog a ía se supe pone a di e en es elemen os de la simbología c is iana, como
monog amas de Ma ía y de C is o, símbolos de las ó denes eligiosas, elemen os de la pasión
y di e en es ipos de ángeles. Los di e sos mo i os y a amien os p esen an analogías que
pe mi en econoce en algunos casos la p edilección po cie os elemen os na u ales del
en o no o de zonas aledañas.
41
Ángel Guido, Eu india en la a qui ec u a ame icana. San a e: Uni e sidad del Li o al, 1930.
56
En e los casos que hemos abajado en Chucui o, podemos e e i b e emen e a la
pequeña po ada del Bau is e io de San a C uz de Juli,
42
donde des aca la p esencia de da u a
o chamico del géne o B ugmansia, que ya apa ece en el a e lí ico desde cul u as del
Ho izon e Temp ano como Cha ín (c.900-200 A.C), en in imo inculo con el sis ema
eligioso y que pa a Mul any de Peñaloza debió co esponde a la capacidad de dicho ege al
de p oduci algún e ec o alucinógeno en sus p opiedades.
43
En el Obelisco Tello a ios allos
en elazados ema an en lo es, hojas y u os que po sus ca ac e ís icas mo ológicas, - allos
aé eos y lo es zigomo as- co esponde ían a la da u a a bó ea, cuyos e ec os alucinógenos
se ob ienen a pa i de las semillas, la co eza y las hojas, p o ocando su inges ión una ase
inicial de e ec os iolen os, seguido po una e apa de sueño p o undo y alucinaciones. La
au o a conside a que es e géne o pod ía habe cons i uido un ac o a o able pa a la di usión
de i os elacionados con su empleo, a a és de su ec eación en las imágenes eligiosas en el
cen o eligioso de Cha ín de Huan a .
44
Po dichos e ec os anes ésicos, se u ilizaba ambién
el chamico pa a emb iaga se y inalmen e con ines medicinales, p oduciendo acción
an iasmá ica al se umadas, po lo que no esul a so p enden e que sus ep esen aciones
lleguen has a los ke os incaicos.
45
En el bau is e io, es as lo es apa ecen en las columnas que
lanquean el a co de acceso, en cuya zona in e io apa ecen cua o monos, animales
conside ados exó icos pa a las á idas ie as del Collao, pe o que pueden e se ya ins alados
en el imagina io de las cul u as emp anas como Pa acas y Nazca, co espondien es al
Ho izon e In e medio Temp ano (c. 200 A.C- 600 D.C)
46
. Rema an el acceso a la po ada
al as dispues as de mane a simé ica jun o con ep esen aciones de panochas de maíz, ambos
elemen os sus anciales pa a los i os de e ilidad: “[…] Y hazían cada año ies a a las dichas
42
Ca la Ma anguello, “¿Un sen ido al e no en la iconog a ía de los emplos coloniales de Chucui o? A p opósi o
del bau is e io de San a C uz de Juli.” Ac as de VIII Jo nadas Nacionales de In es igación en A e en A gen ina.
La Pla a: Ins i u o de A e Ame icano UNLP, (2011), ISBN 978-987-595-141-9 (CD ROOM)
43
Eleono a Mul any de Peñaloza,”Mo i os i omo os de alucinógenos en Cha ín” [En Línea] Chunga á, N°12,
(1984), Uni e sidad de Ta apacá, Chile (Eds.)
h p://www.chunga a.cl/Vols/1984/Vol12/Mo i os_ i omo os_de_alucinogenos_en_Cha in.pd [Consul a:
agos o 2010], pp. 57-80.
44
Ibídem.
45
Eugenio Yaco le y Fo una o He e a, “El mundo ege al de los an iguos pe uanos”, Re is a del Museo
Nacional de Lima, Tomo III, N°3, Lima (1935), pp.243-322.
46
Te esa Gisbe , Iconog a ía y mi os… La au o a e ie e a los monos como deidades sus en an es en el mundo
p ehispánico, basada en una ci a de Pablo de A iaga, pe o no se explaya al espec o, p.60.
57
Huacas con sac i icios de Llamas, y Cuyes y o endas de Chicha, Mullu, (…) Coca, y Sebo
quemado […]”.
47
Si bien las al as apa ecen en la iconog a ía c is iana como a ibu o de
San iago el Mayo , en el mundo andino se conside aban especialmen e po la impo ancia que
enían como o endas acuá icas, apa eciendo ya desde Cha ín las conchas Spondylus y los
S ombus, inculados con la c eencia de que el agua ci culaba desde el océano po debajo de
la ie a has a llega a las mon añas, pasando al cielo po la Vía Lác ea y eg esando a los
campos en o ma de llu ia, po lo que se u ilizaban las conchas como o endas pa a a ae a
las ue zas na u ales a una elación ecíp oca con la sociedad humana.
48
Es os elemen os
ci cundan de o ma simé ica el escudo de la o den de Jesús que ema a la composición.
San a C uz de Juli, po ada del bau is e io.
47
Pablo de A iaga, “Cons i ciones q e dexa el isi ado en los p eblos pa a emedio de la ex i pación de la
idola ía”, Op. Ci ., p. 208. El c onis a – al igual que o os c onis as de la época- hace e e encia en ei e adas
ocasiones al uso de es os elemen os con ines i uales.
48
Véase Richa d Bu gue , “El cen o sag ado de Cha ín de Huan a ” en: Richa d F. Townsend (ed.) La An igua
Amé ica. El a e de los pa ajes sag ados. México: The A Ins i u e o Chicago/ G upo Azabache, 1993.
58
Flo de Chamico. De alle del Bau is e io- Obelisco Tello (En: Mul any de Peñaloza) y Ke o incaico (En:
Yaco le - He e a)
En es e caso, como en el es o de las po adas, la alo ación del papel del mundo
na u al es e iden e, y el eemplazo po animales y plan as de la zona p esen a un empleo
simbólico des acado, pues o que busca ía e oca el ínculo de la eligiosidad andina con el
en o no na u al, op imizando el discu so eológico desde la achada de acceso al espacio
sac o.
Conside aciones inales
Pod íamos deci que los documen os más impo an es de la época, que ue on
u ilizados como ma e ial de ca equesis y que cons i uye on un pun o de pa ida -y
complemen a io- pa a la con ección de imágenes, da ían cuen a de un discu so doc inal que
no e minaba de de ini se y consolida se, admi iendo como úl ima ins ancia an e las
ecu en es con adicciones y acasos, la pe manencia de las o mas de adición
p ehispánica. Nues o in e és p incipal, eside en el hecho de que en la o namen ación podía
mani es a se una ambigüedad signi ica i a mayo que en el discu so e incluso que en o o ipo
de imágenes, que pe mi ía la econ ex ualización en nue a cla e cul u al de cie os símbolos,
sin de e mina en apa iencia una al e ación de la lec u a del discu so c is iano pa a el
e angelizado y esul ando a su ez signi ica i o en el con ex o de uso. La p opia na u aleza
de la escul u a o namen al, sus o mas e iconog a ía de ca ác e más lib e y menos do ado de
59
sospechas idolá icas, log a on eemplaza paula inamen e algunos elemen os c is ianos y
omen a la pe i encia de las o mas ame icanas indígenas adap adas a la nue a ealidad.
49
La indagación en las uen es esc i as esul a undamen al an o pa a segui a anzando en la
comp ensión del ma co e angelizado al que u ie on que esponde los mo i os
iconog á icos que se desa olla on pos e io men e, como pa a a ende a las elecciones de los
elemen os de ambos uni e sos en el plano concep ual e iconog á ico.
* Las o og a ías de los emplos de la p o incia de Chucui o ue on omadas po la au o a y colegas en un
abajo de Campo ealizado en Pe ú y Boli ia, en el ma co del g upo de in es igación UBACYT
20020100100708, año 2013.
49
Des acamos las ideas de Guille mo Bocca a, en an o p opone el concep o de E nogénesis pa a esol e la
dico omía en e esis encia y acul u ación en elación a lo indígena y lo español, sub ayando la capacidad de
c eación y adap ación de las en idades indígenas en con ex os de con ac os cul u ales, donde se ha con inuado
desa ollando la especi icidad a a és del elemen o exógeno, sin que implique una desapa ición de las
adiciones locales. Guille mo Bocca a, “Génesis y es uc u a de los complejos on e izos Eu o- indígenas.
Repensando los má genes ame icanos más allá y a pa i de la ob a de Na han Wach el”, Memo ia Ame icana
13, (2005), pp. 21-52