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Fenicios en el Atlántico. Excavaciones españolas en Lixus: los conjuntos "C. Montalbán" y "Cata Basílica"

Abstract

Este trabajo aborda el estudio de u nconjunto de materiales arqueológicos procedentes de antiguas excavaciones españolas en Lixus, hoy depositado en el museo de Tetúan. Se trata en gran parte de cerámicas fenicias de barniz rojo, pero también de otros vasos a mano o a torno. El conjunto supone una evidencia más de la ocupación dela colonia en época arcaica, y sugiere estrechos vínculos entre el norte de Africa y el mundo tartésico de Andalucía Occidental.

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Fenicios en el Atlántico. Excavaciones españolas en Lixus: los conjuntos "C. Montalbán" y "Cata Basílica"

Author: Belén Deamos, María; Escacena Carrasco, José Luis; Rodero Riaza, Alicia; López Roa, Carmen
Publisher: Universidad Complutense
Year: 1996
Source: https://idus.us.es/bitstreams/067b26a5-e5d2-492e-a33d-4a1ea7340030/download
Complu un>
Ex a,
6(I),
1996:
339-357
FENICIOS
EN EL
ATLÁNTICO
EXCAVACIONES
ESPAÑOLAS
EN
LIXUS:
LOS
CONJUNTOS
«C.
MONTALBÁN»
Y
«CATA
BASILICA»
Ma ia
Belé,,,
José
Luis
Escacena,
Ca men
López
Roa,
Al/cia
Rode o
*
RESUMEN.-
Es e
abajo
abo da
eí
es udio
de un
conjun o
de
ma e iales
a queológicos
p oceden es
de
an i
-
guas
exca aciones
españolas
en
LLn¡s.
hoy
deposi ado
en
el
Museo
de
Te uán.
Se
a a
cuz
g an
pa e
de
ce á
-
micas
enicias
de
ba niz
ojo, pe o
ambién
de
o os
asos
a
n,ano
o a
o no.
El
conjun o
supone
una
e ideuzcia
más
de
la
ocupación
de
la
colonia
en
época
a caica,
.í
sugie e
es echos
ínculos
en e
el
No e
de
A ica
y
el
»umdo ¡a zésico
de
Andalucia
occiden al.
ABSIRAC’T.-
This
pape
discusses
I e
s ud
o
a
g oup
o
a chaeologi
cal
ma e ial
ha
p oceeds onz
i e
o
-
¡ne
spanish
exca a ions
a
Lixus,
deposi ecí
z¡ow
i ;
he
Museum
o
Te uan.
Consis ing
níainl
o
phoenician
ed
glaze
po e .
i
includes
also
o he
haudmade
o
wheelmade
essels.
Tbk
g oup
supposes
mo e
e idence
o
a?:
ancicuz:
ocupo ion
o
his
colon ,
aud
sugges s clase hes
be i eeu,
No iz
A ica
and
Ta essic
cul u e
o
¡Fés en¡
Andalucia.
l’,uÁag4s
~‘~í :
Colonización
enicia.
Cul u a
anésica. Edad
del
Hie o,
Ce anuca.
¡Cm’
WQRDS:
Pizoenician
colonizo ion,
Ta essic
cul u e,
I an
Age,
Po euy.
El
P og ama
cíe
Coope ación
Hispano-Ma
-
oqui
en
Ma e ia
de
A queología
~
Pa imonio2,
que
di igía
Manuel
Fe nández-Mi anda,
inci íía
la
inco
-
po ación de
un
equipo
español
a
las
excayaciones
de
Lixus,
el
más
an iguo
de
los
asen amien os
enicios
en
el
ex emo Occiden e de acue do
con
la
adición
(Plinio.
AY!
XIX.
63)
( lg.
1>.
Pe o
an es debía hace -
¡
os
,se¡’ :,¡nieu os
Wiicios
uis
o io ios
en
el
Iedi en:i eo
occiden al.
(Adap ación
de
Ni
emeye 1992:
ig.
1).
*
Dcpa nen o
de
P ehis o ia
y
A queología.
Facul ad
de
s/n. 41004
Sc illu.
se
la
documen ación
g á ica yel es udio
de
los
ma e
-
iales que
se
conse an
de
los
abajos ealizados po
Ta adelí
en
dicho
yacimien o en e
1948
y
1959,
no
sólo
como
homenaje
y
econocimien o
a su
labo ,
si
-
no
ambién
como
la o ma
más
adecuada
de
in odu
-
ci se
en
el
análisis in e no
del
yacimien o
p e io
a
cualquie
inle ención
de
campo.
La
in o mación
que
hoy
poseemos
sob e
la p esencia enicia en
el
ex
-
emo
occiden e,
pe mi e una e alo ización
de
esos
ma e iales ep esen a i os
de
la
e apa
más
an igua
del
asen a uien o
colonial.
Du an e es semanas en e los
meses
de
Sep iemb e
y
Oc ub e
de
1992,
Manolo
y noso os
¡n
-
en a ianios
en
e]
Museo
de
Te uán
un
o a]
de
660
agmen os
y
dibujamos buen núme o
de
ellos3.
La
mayo
pa e
del
ma e ial
p ocede
de
la ampliación
que
en
1957
se
hizo en la “Ca a
del
Alga obo”
(Ta
-
adell
1960a:
147),
pe o hay ambién conjun os
más
pequeños
ecupe ados
en dis in os
sondeos.
De ellos
llamó nues a a ención, po
las
ca ac e ís icas de
las
ce ámicas
que
lo
componian,
el
e ique adocomo
“C.
Mon albán”:
de
él
a an
p incipalmen e
es as
no as.
Ceog aña
e His o ia. Uni e sidad de
Se illa.
Ma ia
de Padilla,
340
MARÍA
BELÉN,
JOSÉ
LUIS
ESCACENA,
CARMEN
LÓPEZ
ROA
Y
ALICIA
RODERO
Hg. 2.-
PIano gene al
dc
.,i~us:
Sec o es
de
las
~casas
p enomalias’
(i)
y
“basílica”
(2).
(Adap ación
deL¡xus 1992:
i47).
1.
EL
CONJUNTO
“C.
MONTALBÁN”
Con la e e encia ‘C. Mon albán,
1958’”
i
-
gu a
un
lo e
de
ce ámicas
sepa adas
en
es
g upos,
con indicación
de
los
es a os
y
de la
p o i ndidad
a
que
se
halla on: Es a o
3:
0,50-0,80
m;
Es a o
4,
capa
2:0,80-1,20
m;
Es a o
5:1,00-1,20
m5.
Césa
Mon albán,
cuyo
nomb e apa ece en
las
sencillas e ique as que iden i ican
es os
ma e ia
-
les,
ue enca gado o icialu en e
en
1924
po
la
Jun a
Supe io
de
Monumen osHis ó icos
y
A ís icos
de
las
exca aciones en
el
e i o io
del
P o ec o ado
Es-
pañol en Ma mecos,
y
cesado
en
1937
como
esul a
-
do
del
dic amen
emi ido po
la
Comisión Depu ado a
de Funciona ios
Ci iles.
En e
1940
y
1945
i e
Di
-
ec o
de
as
Exca aciones
de
laRegión Occiden al,
y
A queólogo de la Zona
In e nacional
de
Tánge ,
en
-
e
1947
y
19596.
Dc los
abajos ealizados en Lixus
a
pa i
de
1923
(Quin e o
1941:
30), con
más
en u
-
siasmo
y
buena
olun ad que igo cien i ico
(Ta a
-
dell
1949:
80-8
1),
el
au o
en egó
a la
Al a
Comisa
-
ia
de
la
República
de
España en Ma uecos una
Me
-
mo ia
cuyo
o iginal
mecanog a iado:
“Es udios
y
ex
-
ca aciones
ealizados
sob e la
ciudad
de
Lixus”,
se
conse a en la
biblio eca
del
Museo
de
Te uán’.
FENICIOS
EN EL ATLANTICO.
EXCAVACIONES
ESPAÑOLAS
EN
LIXIJS
341
Los
ma e iales
que
p esen amos
p oceden
sin duda
de
alguno
de
los
sondeos
ealizados
po
Ta
-
adell ,
aunque
no
mencionaninguno
con es e
nom
-
b e
(Ta adelí
1960a:
140-155).
Algunos da os nos
lle a on a
pensa
que la
“Ca a
de
la Basílica” y
la
“C.
Mon albán”
pudie on
habe
sido
denominaciones
dis in as
del
mismo
sondeo.
Du an e
los
meses
de
ab il y
mayo
de 1924~, C.
Mon albán
exea ó
en
la
pa e
al a de la
ciudad
un
edi icio
que
in e p e ó
co
-
mo una
basílica omana
cons uida
sob e
los
es os
de
un
emplo enicio
(Quin e o
1941:
32-33) hecho
con
bloques
ciclópeos
(c
LenQi
1992:
286).
Ta a
-
dell
desescomb ó
es e
edi icio
du an e
sus p ime os
años
como
di ec o
del
Se icio
de
A queología
del
P o ec o ado
( ig.
2:2); allí
encon ó
una placa
de
má mol con ep esen ación
de
una es inge alada
(Ta
-
adell
1950:
56,
1952).
“En la
pa e
Es e
de
la
posi
-
ble
basílica
pagana,
a
unos
10
me os
de un
mu o
de
g andes
bloques”,
ab ió una
ca a
de
6x4
me os,
que llamó “Ca a
de
la
Basílica”. En ella, señala:
“Como
el
e eno
o ma
un
pequeño
llano,
no ha
habido
aca eo
pos e io
de
ie as
en
can
-
idad
impo an e,
de
modo que
con a iamen e
a
lo
is o
en
sondeos
an e io es,
se
dió
a
muy
poca
p o undidad
con
los
ni eles
p imi
os.
Casi
a
as
de
ie a
un
mu o
bas o,
al
pa e
-
ce
mnu
a dío,
a a iesa
el
sondeo
en
sen ido
ans e saL
Bajo
él,
a
medio
me o del
ni el
ac
-
ual
del
suelo,
empeza on
a
apa ece
con
g an
abundancia
agmen os
de
ce ámica
de
ba niz
ojo,
de
mane a exclusi a.
Respec o
a
ipos
y o
-
mas
poco
puede
deci se
dado
su
oceamien o,
pe o
la
abundancia
de
bo des
pe mi e ap ecia
que
en
su
mayo ía
pe enecen
a
las
o mas
ay
b.
Ello
pa ece
indica
que
es amos
en
una
zona
que
se
hab
i ó
in ensamen e
en
la época
más
an igua
de
Lixus.
La
a cilla
i gen
apa ece
a
1,20
m.
de
p o
-
j ndidad”(Ta adelí
1960a:
153).
El
hecho
de
que Mon albán
hubie a
exca a
-
do
con
an e io idad
las es uc u as
ci adas,
pod ía
ex
-
plica
que en algún momen o
se
iden i lea a con su
nomb e
el
sondeo
allí ealizado,
cambiándolo,
des
-
pués, po
el
menos
equi oco
de “Ca a
Basílica”.
A
es e hecho
se
añadía la
pe ec a
coincidencia
en e
las
medidas
de
p o undidad
de
los
es a os
3 y
5,
y
las
que el au o da pa a los dos
únicos
da os
que
e
-
sal a
de
es a in e ención: el
hallazgo
de
ce ámicas
de engobe
ojo
en
can idad
impo an e a
pa i
de
0,50 me os de la
supe icie
y
el
inal del depósi o
a
-
qucológico
a
1,20
me os.
Po
o a pa e, de
es a
Ca a Basilica”
no
hemos
encon ado en cl
Museo
de
Te uán
más que ece
agmen os
con una e ique a
que indica
“Ni el
ondo”,
de modo que
supusimos
que es e pequeño
lo e
de ma e iales hallados en la
ca
-
pa que es aba
en
con ac o con
el
e eno na u al.
comple ada
el
egis o ce ámico
de
esos
“ni eles
p í
-
m¡ i os”
documen ados
en
el
sondeo,
que se ían
los
es a os
3,
4
y
5
de la
“C.
Mon albán”.
La
p eocupa
-
ción de
Ta adelí
po
halla
los es igios
del
ho i
-
zon e
undacional
de
Lixus,
pod ía explica que
hu
-
bie a
aislado cuidadosamen e
esos
agmen os
del
es o,
como
ambién
hizo
en
la Ca a del
Alga obo,
que
exca ó
con
idén ico mé odo,
es o
es, po
es a os
a i iciales
de
200
30
cms l.
Sin
emba go nos
pa ece
que
o os da os
con adicen
es a
hipó esis.
Po una pa e, aunque
Ta adelí
(1960a:
153)
no
lo p ecisa,
debió
ealiza
el
sondeo
de la
ba
-
silica en
el
mismo
año de
1950
y,
en odo
caso,
an es
de
1954 2
Po
o a,
en
el
in o me de
ac i idades
de
la
campaña
de
1958,
que
es
el
año que
igu a
en
las
e i
-
que as
del
conjun o
~SC.
Mon albán”.
el
in es igado
alude
a un
sondeo
que ealizó
en
el
sec o
de
las
ca
-
sas
p e omanas
si uadas
en e
el
o o
y
la
mu alla
oes e
( g.
2:1), en una
cáma a
“que
había
sido
ya
aciada
po
Mon albán”
en
1930,
con un escue o
co
-
men a io:
debajo
de
los
undamen os
de
es as
ca
-
sas
exis e
un
po en e
ni el
(sin
es os
de
cons-
ucción
en
la
zona
sondeada),
que
dió
ma e ia
-
les
de
época
enicio-púnica,
en
especial
ce ámi-
ca
de
ba niz
ojo.
Ello
nos
indica
que
es e
sec o
ue
habi ado
p obableznen e
desde
el
siglo
IV
a.
J.C.,
o
quizá
desde
an es”
(Ta adelí
1958a: 372
y
375).
La
coincidencia de echas y
el
hecho de que
ambién exis an azones pa a
da
el
nomb e
de
Mon
-
albán
a
es e
sondeo,
nos
han
lle ado,
inalmen e,
a
iden i ica
ci
conjun o
de ma e iales de que
a amos
con los
ecupe ados
en es a
úl ima
in e ención
eali
-
zada po Ta adelí
poco
an es
de
deja
Lixus.
Pa ece
ex año
que
los
dos
sondeos
en
cues ión
—“C.
Mon
-
albán”
y
“Ca a Basilica”—
pudie an
ene
idén ica
secuencia.
de modo que en
ambos
se
halla an
a
igual
p o undidad
las
p ime as
ce ámicas
enicias
y
el
sue
-
lo
i gen,
pe o
ampoco
enemos cons ancia
de
que
pueda
habe se
p oducido e o en
la
ansmisión
de
los
da os
de una
y
o a
exca ación.
Como
obse a e
-
mos
más
adelan e,
hemos
comp obado
la p esencia
de
agmen os
de
un
mismo
aso en los
dis in os
es
-
a os, quizá
es o
hizo pensa a
Ta adelí
que
las
ca
-
pas
que a i icialmen e había di e enciado
du an e
el
abajo de
campo, o maban
pa e
de
un
único
ni el,
como
indica en
el
in o me eseñado más a iba. En
cualquie
caso,
nos ha
pa ecido opo uno
inclui
am
-
bién
en es as
no as
una e e encia a
la
ce ámica
de
la
an aludida
“Ca a
Basílica”.
342
MARÍA
BELÉN,
JOSÉ
LUIS
ESCACENA. CARMEN
LÓPEZ
ROA Y
ALICIA
RODERO
2.
LA
CERÁMICA
DE LA
“C.
MONTALBÁN”
(Figs.
3-8)
El
conjun o
que
es udiamos
cons a de
127
agmen os
que
se
dis ibuyen
po es a os
de
la
si
-
guien e
o ma:
Es a o
3
Mano
9
Tomo
To al
36 45
%
M
20
% T
80
5
5
21
18
19
40
24 42
52,5
42,85
47,5
57.15
TOTAL
48
79
127
37,8
62,2
La que
se
nos ha conse ado
cons i uye
una
mues a
seleccionada
de
los
ma e iales
p opo ciona
-
dos po
el
sondeo,
de
la cual
se
excluye on,
al
menos,
los
agmen os
a ipicos,
de
modo que cualquie
con
-
clusión debe
ene
en
cuen a
es e
hecho.
Además.
la
indicación “capa
2”
en las e ique as
del
es a o 4.
penni e
supone la exis encia de ma e iales de una
capa
1
no
localizados po
noso os,
aunque pod ía se
—y
és a
es
nues a
imp esión—
que
esas
dos
capas
acaba an
designándose
como
es a os di e en es,
es o
es.
4
y 5,
de
20
cms
de
po encia
cada uno; la e ique a
del
es a o
4
( id.
sup a).
sin
emba go,
no
se
modi i
-
có, po
eso
la po encia que
en
ella
igu a
aba ca
am
-
bién
la
del
es a o
5.
Como
explica emos más
ade
-
lan e, sospechamos que al inal, po e o , pudie on
e ique a se
como
es a o
5
los
ma e iales hallados en
la
capa
1
del
es a o
4
de
o igen.
La dis o sión que
se
ap ecia
en
La
e olución de los po cen ajes de
ce ámi
-
ca
a
omo
y
a mano de
ambos
es a os,
es
uno
de
los
muchos
asgos anómalos que nos han lle ado a
al
suposición.
21.
La
ce ámica
a
mano
La ce ámica a mano de es e conjun o es á
ep esen ada
po
un
lo e
ela i amen e
monó ono,
que mues a es echas semejanzas con la al a e ía
que en
el
Su de la
Peninsula
Ibé ica apa ece en los
con ex os c onológicos y
cul u ales
que
acompañan
a
la colonización enicia a caica.
Los
es imonios más ecien es
apa ecen
en
el
es a o
3, en
el
que
abundan
los
cuencos
en
o ma
de casque e
es é ico
de
supe icies
b uñidas
y
bo de
eng osado
(n.0
1,
3
y
5). Jun o
a
ellos
se
encuen an
pla os
de
ondo
plano
(n.0
7), que pueden lle a a
e
-
ces la huella en la
pa e
ex e io de habe sido
ab i
-
cados sob e pla a o mas
de
enzado
ege al (ni’
9).
O os
agmen os
o ma on
pa e
de ecipien es
ce
-
ados
(n.0
2,
4,
6
y
8).
En e
los ipos más cuidados
des aca un asi o b uñido de pe il en 5. De
odos
es-
os
es imonios
de
ce ámica a mano,
sólo
el
ni’
4
lle
-
a pin u a
oja.
a ec ando és a
exclusi amen e
a
la
supe icieex e na yal
bo de.
Tal ez
po
su
mayo
an iguedad, el es a o
4
p esen a
un
conjun o
más
nume oso
de agmen os
de
ce ámica
a
mano.
En
cualquie
caso,
el
epe o io
de
o mas
y
a iedades
es
muy
pa ecido
al
señalado
pa a
el
ni el
3.
si
bien hay ipos
no
p esen es
con
an
-
e io idad.
Así,
a
los
cuencos
hemies é icos
—sean
o
no
de bo de
eng osado
(n.0
43-44
y
50-51)— y a los
asos
de
cuello
más
o
menos
acampanado
(u.0
46-
49),
hay
que
suma
los
cuencosca enados
(nY 54
y
56,
y al
ez.
52)
y
los
ecipien es
ce ados con golle e
(ni’
57-60).
Es as
dos úl imas a iedades
mues an
ejempla es
de
supe icies
ela i amen e
oscas
que
e
-
cibie on deco ación
incisa
y/o imp esa
(n.0
56
y
57).
y a un
caso
se le
soidó
un
pequeño
mamelón
sob e
el
homb o
(u0 59). También en es a capa,
como
en la
an e io ,
hay
una
asija
con
pin u a
en
el
ex e io y
sob e
el
bo de (ni’
53),
además de
un
pla o
osco
de
ondo
plano, aho a
con
o i icos
en su
base
que
no
lle
-
gan a pe o a ía
del
odo
(n.0 45).
En
elación
con
la
ce ámica
a
mano, debe
señala se. po úl imo,
la
p esencia en
el
es a o
5, el
más
an iguo, de
un
cuenco
hemies é ico
(nY
83).
así
como
de
un
pequeño asi o b uñido con
silue a
de
endencia bicónica
(n.0 89),
o mas
no
cons a adas
en
los
ni eles
más
al os.
Po lo
dcmás.
casi
odos
los
ma e iales ienen
ya
ep esen an es
en
los conjun os
dc
las
capas
3
y
4.
Se
a a
de
asos
de
supe icies
u
-
gosas
con
o
sin deco ación
(n.0
9
1-97),
de
cuencos
de
bo de
eng osado
(n.0 85),
de asi os a mano pin ados
de
ojo
(n.0
86)
y
de cazuelas ca enadas
(n.0 90).
De
especial
mención,
po
su a eza,
es
una posible
apa
-
de a
de ce ámica a
mano sob e
la
que
se
aplicó una
capa
b uñida
de engobe
ojo,
y
que
cons aba de una
esco adu a
en
el
bo de
po
donde
in oduci
al
ez
el
mango
de
un
cazo
o
cucha ón
(n.0
81).
Todos
es os
ma e iales a
mano
p esen an,
como
ya
hemos
indicado, unos
es echos
pa alelis
-
mos
con los
epe o ios
o males de
la
al a e ia
a é
-
sica,
o
con
piezas
asociadas
a
ce ámicas
enicias
en
con ex os
coloniales
de
las
cos as
medi e áneas
es
-
pañolas.
De
ahí
que
es os
dos
conjun os
hispanos
cons i uyan
los
mejo es
ma cos de e e encia pa a
el
es udio ipológico y
c onológico
de
nues a
documen
-
ación.
De
o o
lado,
como
no
apo a emos nada
nue
-
yo
al
conocimien o
de la
época
a caica
de
Lixus con
el
es udio
exhaus i o
de
ales es imonios,
nues o
análisis
se
cen a á en aquellas mues as que
o ez
-
can alguna peculia idad, sea de o den c onológico
o
de
o o
ipo.
Pod ía
suge i una
echa
ela i amen e ieja
pa a
el
es a o
5
la
p esencia
del
asi o
de
endencia
FENICIOS
EN EL ATLÁNTICO.
EXCAVACIONES
ESPAÑOLAS
EN
LIXIJS
343
.1•1
la
4
o
lo
4-
ji
lo
lo
y
)
1
o
S5
II
JI
20
21
Hg.
3.-
Lixus.
‘C.
Mon albán,
1958”.
Es a o
3.

344
MARÍA BELÉN,
JOSÉ
LUIS
ESCACENA,
CARMEN
LÓPEZ
ROA
Y
ALICIA
RODERO
23
28
24
26
26
1~
34
32
38
a
30
29
39
o
42
22
32
30
49
Fig.
4.-
lixus.
“C.
Mon all,án.
1955.
Es a o
3.
FENICIOS
EN EL ATLÁNTICO.
EXCAVACIONES
ESPAÑOLAS
EN
LIXUS 345
bicónica
n.0
89, po que
es os
ecipien es
se
han
eni
-
do
en
el
ámbi o a ésico
como
ca ac e ís icos
del
B once Final
p e enicio.
De
hecho,
la
e icalidad
de
sus pa edes
ha
sido
conside ada
índice
de
an igúe
-
dad, en
la
idea
de
que esa endencia supond ía una
he encia
de
las
iejas
ulipas
del
B once
Medio
(Pe
-
llice
1987-88:
466).
Pe o
muchos
~‘acimen os
del
Bajo
Guadalqui i
y
de
á eas adyacen es han
demos
-
ado
la
imposibilidad
de
gene aliza
es a
ca ac e ís
-
ica,
siendo
especialmen e
el
en o no de
la
Bahía
de
Cádiz.
an
ín imamen e elacionado con
la
coloniza
-
ción
enicia
hacia
el
A lán ico, una de
las
coma cas
donde dicha peculia idad
menos
se
cumple.
Así,
no
necesa iamen e
end íamos
que
da
po a caico
den
-
o
de la
se ie
conocida
es e
ejempla de
Lixus.
En
cambio, esponden a silue as
de
c onolo
-
gía
cla amen e
colonial
los
cuencos
ca enados
de
su
-
pe cies
b uñidas
n.0
54
y 90.
que
cab ían
pe ec a
-
men e
en e
los
siglos
VIII
y
VI
a.C.
A
la misma
e
-
cha pod ían
a ibui se
los asos
a
mano pin ados
(n.0
4,
53
y
86).
Según
la
hipó esis
más
admi ida,
és os
cons i ui ían
en
el
Su de
la
Península
lb¿ ica una
he encia
de
la
ce ámica
a
la almag a p ehis ó ica
(Bue o
1987-88:
SOL)).
Pe o
son an
poco
abundan es
los eslabones que
enlaza ían
ambas se ies
du an e
cl
Calcolí ico y
el
B once
Pleno,
que pod ía
sos ene se
ambién la posibilidad
de
halla nos
an e
la
imi ación
del
ba niz
ojo
enicio po
al a e os
occiden ales
en
sus p oduc os ab icados a
mano.
No
cabe
duda,
po
o a pa e.
de
que
se
a a
de
una adición dis in a a
la
que
p odujo
la
ípica ce ámica pin ada con
mo i os
geomé icos de El Ca amboloo de
Huel a.
Supone
un
indicado c onológico
ela i a
-
men e bueno
la
u na
de
cue po
ugoso
y
cuello
acam
-
panado de amplio desa ollo,
una
o ma a
la
que
po
-
d ían
pe enece
los
ondos
nY
8,61,62,96
y
97.
Di
-
chos ecipien es
se
han
enido
a
eces
po copia
de
los
asos
á
cha don
enicios (Pellice
1968:
66),
y
po an o de
la
ase
o ien alizan e
de
la
cul u a a C
sica.
En
cualquie
caso,
sin necesidad de
admi i
es a
imi ación, su c onología
colonial
ha sido
la
más
sos
-
enida (Aube
1989:
302;
Pellice
1987-88:
466,
1989:
175;
Ruíz Ma a
y
Pé ez ¡989: 291).
También a es a p ime a Edad
del
Hie o
de
-
ben
de
co esponde
las
ollas de
cocina,
en ce ámica
osca,
que lle an mamelones
sob e
el homb o,
así
co
-
mo
las
deco adas
con líneas incisas
inclinadas
o
digi
-
aciones imp esas
(n.0
57.
92
y
94).
Sis ema izadas
en
pa e
ecien emen e, nues o agmen o digi ado
pe enece
al
mo i o
IX
de Lad ón de
Gue a a,
echa
-
do po dicha
au o a
en e
ines
del
siglo
VIII
y
co
-
mienzos
del
VI
a.C.
(Lad ón de Gue a a
1994:
228
y
335).
Los
da os
que
poseemos
hoy
de
las
colonias e-
nicias del Su de la
Peíiínsula
Ibé ica
deínues an que
es e ipo
de
ce ámica
con i~’ió
con
los
p oduc os
a
o no
o ien ales,
uesen
o
no
de
ba niz
ojo.
De
ahí
que disc epemos de
la
p opues a
según
la
cual
e le
-
ja ían
la
exis encia en Lixus
de
un
ho izon e
p eco
-
lonial
(Bokbo
y
On ubia-Pin ado
1992:
20). Una
cues ión es que ales
asijas
usadas en
los
ambien es
enicios
se
inspi a an
en
el
epe o io indígena de
uso culina io,
muy
pa ecido
a
ambos
lados
del
Es e
-
cho de Gib al a , yo a muy dis in a que
demues en
necesa iamen e ocupaciones an e io es a
la
expan
-
sión
enicia.
Los
pla os
de
ondo
plano en
ce ámica
osca
(n.0
7,
9 y
45) ienen pa alelos
en
las
colonias
cos e
-
as malagueñas (Schuba
1985:
ig.
12),
donde
se
ha
señalado la inculación
de
la
a iedad que
lle a
agu
-
je illos
en
la
base
a
los
abajos
me alú gicos,
eíi
los
que
se ían
hipo é icamen e
usados
pa a
la ab icación
de
lingo es (Schuba
1985:
162).
En
algún
caso,
su
ab icación
sob e
un ozo
de
es e a
o
supe icie
de
enzado ege al
(n.0
9)
dela a
una
écnica
que,
si
bien
iene en
el
Medi e áneo o ien al
aíces
p ehis
-
ó icas
muy
iejas (Theocha is
1973:
ig.
122),
se
usó
con ela i a
ecuencia
po
los
al a e os
a ésicos.
Así,
en
el
á ea
gadi ana
se han
localizado
en
Asido
(Escacena
y
(Escacena
y
es imonios
San iponce
o os
1988:
me alú gico
(Ruiz Ma a
o os,
e.p.:
ig.
6:28)
y
en
el
Be ueco
o os
1984:
ig.
70), mien as que
o os
p oceden
del
Ce o de
las
Cabezas
de
(Se illa)
(Domínguez
de
la
Concha
y
láms.
LII:671
y
LIX:791) y
del
poblado
de
San
Ba olomé
de
Almon e
(Huel a)
y
Fe nández Ju ado
1986:
láms. LXII:
840, CV:
1336
y
1345).
La
c onología
de
ales
es i
-
monios
andaluces, coinciden e con
la
ob enida en
o os
si ios
del
Su es e
español
donde
se
han
esca a
-
do
documen os
pa ecidos
(Poya o 1976-78: 540.
ig.
6,
n.0
41 y
ig.
7,D). sugie e una
especial
igencia
de
dicha écnica en los siglos
VIII
y
VII
a.C.3
Po
úl imo,
debemos
señala
que
la
exis en
-
cia de apade as con aguje os
(n.0
81)
es á cons a ada
en Ti o
(Bikai
1978:
lám.
X:3,
5 y
6),
si
bien se a a
en ese caso de pe o aciones
ci cula es
si uadas
a
la
mi ad
del
cue po,
y
no
de
esco adu as en
el
bo de,
po loque su
unción
pudo
se en
pa e
dis in a.
2.2.
La ce ámica
a
o no
2.2.1.
Ce ámica
dc
engobe
ojo
Es
con
di e encia
la
más
abundan e
de
las
dis in as
clases de
ce ámica
a
o no:
21
agmen os
en
el
es a o 3.
16
en
el
4
y
19
en
cl
5.
que
ep esen
-
an,
espec i amen e,
algo más
del
58%, 84%
y
79%
del
o al de
la
ce ámica
o neada que
se
halló
en
cada
uno
de
ellos
y
el
70% con
elación
al
lo e
de
ag
-
men os a
o no
de
odo
el
sondeo.
346
MARÍA BELÉN,
JOSÉ
LUIS
ESCACENA,
CARMEN
LÓPEZ
ROA
Y
ALICIA
RODERO
40
NT
00
SI
LI
M ’
04
5.
5.
43
u
44
37
y
4?
‘‘4.
49
n
52
e
a
j
SS
1
y
A
59
00
02
Fig.
5.-
Lixus,
“C.
Mon albán,
¡958”.
Es a o
4,
capa
2.
FENICIOS
EN
EL
ATLÁNTICO.
EXCAVACIONES
ESPAÑOLAS
EN
LIXUS
Los
pla os
son
la
o ma
más
ecuen e.
P e
-
sen an pas as
bien
depu adas, de colo
ojo
cla o
o
ana anjado,
en
muchos
casos con
núcleo
g isáceo, y
desg asan e
micáceo
mus’
ino.
Tienen
las
supe icies
espa uladas y
cubie as
de
engobe
de
buena calidad,
con
más
ecuencia
ojo
(Munselí
laR
418,
5/6
y
5/8)
que
ma ón
ojizo
(Munselí
2.SYR 4/6,4/8 y
5/6).
Gene almen e
el
engobe
cub e
oda
la
ca a in e na
y
la
pa e supe io
de
la
ex e na, pe o
algunas
piezas
sólo ienen po
el
in e io .
Los
especialis as
conside
-
an que
la
anchu a
del
bo de de
los
pla os puede
ayu
-
da
a echa
el
con ex o
a queológico
en que
se
en
-
cuen an,
pe o ambién es án
de
acue do
en
que hay
que
ene
en cuen a
la
elación
que gua da es e
ele
-
men o
con
el
diáme o
o al de
las
piezas, de ahí que
hayamos
4
o ecogido
ambos
da os
en
el
cuad o
adjun
-
Es a o
N.0
Diáme o
Bo de
Relación
D/B
22
260
37
7,02
25
240
33
7,27
26
250
34
7,35
67
220
20
II
68
280
25
11,2
69
280
34
8,23
70
300
25
[2
71
161
[4
11,5
107
250
25
10
lOS
250
33
7,57
109
270
27
lO
líO
280
25
11,2
III
290
34
8,52
En
él
se
obse a
con
cla idad que
los
bo des
son
más
anchos
en
las
piezas
del es a o
3.
En
é in
-
nos
absolu os,
han desapa ecido
los
de
anchu a
in e
-
io a
33
mm,
pe o
en
elación
con
el
amaño de
las
piezas,
es os
bo des
son ambién sensiblemen e
más
anchos que
los
de su misma dimensión en los
es a
-
os
4
y
5.
Debemos
señala ,
aunque
con i uya una
ex
-
cepeión, que
el
agmen o
n.0
29
hallado en es e
es
-
a o
supe io
iene más de
53
mm de
ancho.
En los
ni eles
in e io es
no
encon amos bo des de
más
de
34
mm,
y
los
que sob epasan
los
30
ep esen an
me
-
nos de
un
e cio
del
o al.
Cu iosamen e,
los bo des
más
es echos,
en
é minos absolu os
y
ela i os,
es
-
án en el es a o in e medio.
En
conjun o
los
pla os de
“C.
Mon albán”
y
más
exac amen e
los
de
los
es a os in e io es,
pue
-
den compa a se con los de
los
ho izon es
más
an i
-
guos
de
los
asen amien os
enicios
del
li o al
anda
-
li z, con
Cho e as. Mezqui illa yToscanos
(Aube ,
Maass-Lindemann
ySchuba
1979:
106
y
ig.
3;
Schuba l
y
Maass-Lindemann
1984:
106),
y,
sob e
odo,
con
los
del
poblado
del
Cas illo
de
Qa
Blanca
que has a
ines
del
VIII
a.C.
no
sob epasan
los
35
mm de
ancho
(Ruiz Ma a
1993:
49).
como
ocu e
ambién
en
Huel a
(Ru e e
1989:
384)
y
en
los
es a
-
os
in e io es
del
ni el
y
de
la
Ca a
del
Alga obo
(Habibí
1992:
151).
el
más
di undido
de
los
sondeos
que Ta adelí
hizo
en
Lixus.
Los
que supe an
los
50
mm
de
anchu a, son ca ac e ís icos
del
siglo
VII
a.
C.
en
UY
Blanca (Ruiz Ma a
1993:
49), Toscanos
(Schuba
y
Maass-Lindemann
1984:
106)
y
Huel a
(Ru e e
1988-89:
386).
Desde
el
pun o de is a
écni
-
co,
las
piezas que
es udiamos
p esen an es echas
analogías
con
los
del
ci ado yacimien o de
D.a
Blanca
donde asimismo
el
engobe
cub e
no
sólo
el
in e io ,
sino ambién
la
zona
del
bo de po
el
ex e io , hecho
poco
ecuen e
en
los
pla os de
las
colonias
de
Mála
-
ga
(Ruiz Ma a
1993:
49).
Los
cuencos
ca enados
con pequeño
ebo
-
de
ex asado
(n.a
23,
24,
33,
73 y
112)
son
menos
abundan es
que
los
pla os y
de
meno amaño, pues
el
mayo
de ellos iene
22.5 cms
de
diáme o.
P esen
-
an pas as depu adas de colo
ojizo
con
núcleo
g is
y
desg asan e
micáceo
muy
ino.
Engobe
de colo
ojo
con
di e sos ma ices
<Munselí
IOR:
4/6,
4/8. 5/6
y
5/8)
cub e
la
ca a in e na
y
la
mi ad
supe io
de
la
ex e na,
sal o
en la
pieza
n.0
112,
que
sólo
iene po
den o.
Es a
o ma se
ha
ab icado
indis in amen e
como
ajilla
de
mesa
o
como
cuenco pa a
quemape
-
umes,
si
bien
es os
úl imos
no
suelen
ene
ba niz
in e io (Ruiz Ma a
1993:
52;
Ru e e
1989:
382).
Es
-
án documen ados
du an e
el
siglo
VIII
a.C., po
ci
-
a algunos
ejemplos,
en Mezqui illa
(Schuba
1985:
153
y
ig.
5:b,d)
y
en
D3
Blanca,
donde,
como
en
Li
-
xus,
el
engobe se aplica en
las
dos ca as (Ruiz Ma a
1993:
49
y ig. 7:6 y
7).
En
Huel a
en cambio,
sólo
es án ep esen ados a
pa i
del
siglo
VII
a.C.
(Ru e
-
e
1989:
386
y
ig.
7:8).
Al
pa ece , el amaño
de
las
piezas
puede
ene
signi icación
c onológica
(Ruíz
Ma a
1993:49
y
56).
En
el
es a o
5
hemos
documen ado
ambién
o as o mas
abie as (nY’
103-106.
113 y
114).
Los
cuencos
de pa edes
ca enadas
y
bo de simple
(n.0
103).
con dis in as a ian es sc
conocen
en
los
asen
-
amien os
enicios
malagueños desde
ines
del
siglo
VIII
a.C.
(Schuba
y
Maass-Líndemann
¡984:
86
y
ig.
4:
125-135),
pe o en
U.3
Blanca son
ca ac e ís i
-
cos
de los
ni eles
del VII
a.C.
(Ruiz
Ma a
1986:
ig.
5:7).
O o
an o
ocu e con
los
cuencos
de bo de
sim
-
píe ex asado, bien di e enciados de
la
pa ed
(n.0
114)
(Ruiz
Ma a
1993:
ig.
10:5;
Ru e e
1989:
394).
347
354
MARÍA BELÉN,
JOSÉ
LUIS
ESCACENA, CARMEN
LÓPEZ
ROA
Y
ALICIA
RODERO
anomalías
que
obse amos
en
la
composición
de
la
ce ámica
de
es os
dos
ni eles.
De acue do con la
e o
-
lución
que
se
admi e pa a
los
pla os
de
ba niz
ojo,
hab ia
que
asigna
al es a o
4.
que iene
pla os
de
bo de más es echo, echas más an iguas
que
al
5.
A
és o
se
añade que la ep esen ación po cen ual de
las
dis in as clases ce ámicas en
el
es a o
4,
ompe
la
lí
-
nea
e olu i a
que cab ia
espe a
desde
los
ni eles
in
-
e io es a
los
supe io es
( id
sup a).
Es os hechos
y
las
incohe encias
de
los
da os
eseñados en
las
e i
-
que as,
nos
han
lle ado a sospecha que
du an e
la
exca ación
se
dis inguie on
dos capas en el es a o
4,
que, pos e io men e,
se
nume a on
como
es a os
di
-
e en es:
4 y
5.
Al
o dena los ma e iales,
pudo
p o
-
duci se una con usión en la
asignación
de
las
e ique
-
as de
es os
ni eles,
de
modo que, en ealidad,
las
ce
-
ámicas ecupe adas en la
capa
in e io
se ian
las
signadas
como
es a o
4
capa
2.
Es as
end ian
que
habe se e ique ado
como
es a o
5
y
no
las
de
la capa
1,
como
in uimos
que
se
hizo,
aunque
nunca
pod e
-
mos
es a
segu os.
En cuan o al es a o
3
pa ece
con cla idad
más
ecien e que
los
dos
in apues os.
Los
pla os con
bo de
supe io
a
los
50
mm
de
ancho,
que
aquí
es án
ep esen ados
po un único ejempla ,
no
es án
docu
-
men ados an es del
siglo
VII
a.C.
Po
o a pa e,
las
p oducciones de án o as e uscas, a cuya amilia
c eemos
que pe enece el bo de
nY 15,
no
ienen
da
-
aciones
p ecisas;
aunque
gene almen e
se
echan a
lo la go del
siglo
VI
(G as
1985:
329-330),
pod ian
inicia se
en
el
VII
a.C.
(c
Jodin
1966:
ig. 30)
dado
que
los
p o o ipos enicios que
las
inspi an
se
cono
-
cen
a en
el
Lacio
hacia
el
700
a.C.
(G as
1985:
310
y
ig.
44).
La
p esencia
de agmen os de
un
mismo
“aso
en los es
ni eles
puede
es a
elacionada con
ac o es
deposicionales
o
pos deposicionales que
des
-
conocemos
y
que, po lo an o,
no
podemos
explica .
Las ce ámicas de
la
“C.
Mon albán”.
jun o
con
las
que
Ta adelí
ecupe ó en
los
ni eles
in e io
-
es
del
sondeo
de
El
Alga obo, cons i uyen
po
aho
-
a
el
es imonio ma e ial más an iguo
sob e
la
p e
-
sencia
de
enicios en
la
cos a
a lán ica
de
Ma uecos.
Aunque
las
echas
del
siglo
VIII
a.C..
sob e
odo
de
la
segunda
mi ad,
que asignamos a
los
es os
ce ámi
-
cos
(c
ambién:
Habibi
1992:
151;
López Pa do
1992:
90). hacen más
an iguo
el
p ime
ho izon e
po
-
blacional de Lixus
de
lo que
acabó
suponiendo
Tana-
dell
(1960b:
252),
quedan
oda ía a
mucha
dis ancia
de
los
años
de
la undación legenda ia. Es e
mismo
in es igado
(1958b:
87-88) y
o os
más
ecien e
-
men e (G as
1992:
29), han in en ado explica
la
ina
-
decuación
en e
las
adiciones
esc i as y la
docu
-
men ación
a queológica.
Sin
e cia en es a
discu
-
sión.
no
quisié amos
e mina
sin comen a
un
ema
cola e al,
como
es
el
de
si
la
ce ámica
a
mano puede
o
no
se indica i a
de
la
exis encia en Lixus
de
un
ho izon e indígena an e io
a
la
p esencia
enicia
(Bokbo
y
On ubia-Pin ado
1992:
20-21).
En
el
caso
que
hemos
es udiado,
la
coexis
-
encia en
los
mismos
es a os
de
ce ámica
enicia
a
o no
y
de
asijas elabo adas
a
mano
según
las
adi
-
ciones indigenas, impide a ibui dis in a da ación
a
uno
y
o o
gmpo.
Los
p oduc os
ab icados
a
mano
ue on
de
uso
ecuen e
en
las
colonias enicias
occi
-
den ales hispanas
y
no ea icanas. sin que
ello
sea
indicio necesa io
de
una
p esencia
de
población
local
no
enicia
en
las nue as undaciones
(c
Schuba
1986:
78),
y
mucho menos
de
una
ocupación
obliga
-
da
del
luga po
esos
supues os
g upos
au óc onos
con an e io idad
a
la
llegada
de
las
p ime as
comun¡
-
dades
semi as.
No
obs an e, p ecisamen e
los
al ede
-
do es de Lixus han p opo cionado
o os
documen os
que hablan con ela i a cla idad
de
que
esos
pun os
de
come cio
cons i uye on
la
esidencia
de
poblacio
-
nes
mix as.
De la ía
de
La ache p ocede una
espada
de
ipo a lán ico que Ruiz-Gál ez
(1983)
ha
elacio
-
nado con
un
in e cambio
de
me cancías
y
de
ideas
a
lo la go
de
odo
el
en e
oceánico eu opeo.
Dicho
es imonio pod ía se indicio sólo de unas
elaciones
come ciales si
no
ue a po que
el
p opio
ac o
que
hi
-
zo que
el
a ma
se
a oja a al es ua io
del
Loukos
es
una
e idencia
su icien e
de
la
p esencia en la
desem
-
bocadu a
del
ío
de
indi iduos
o
de
gn pos
que
p ac
-
icaban dicho i o y
que
pa icipaban
del
cue po
de
c eencias que lo sos enía.
Así,
como o os
muchos
encla es
coloniales
de
Occiden e.
Lixus
pudo
albe
-
ga
una
comunidad mul ié nica
en
la
que desde
luego
debió
ene
p imacía
la
enicia.
Todos
los
da os que
hemos
analizado,
y
o os
muchos
ecogidos
po
di e sos
au o es,
apun an
en in
a
oma en
conside ación
los
i e es
ínculos
de
Lixus
de
su en o no
colonial
con
el
ámbi o
a é
-
sico.
Es as conexiones
se
obse an
en
los
conjun os
ce ámicos
de
las
p oducciones
enicias
de
ba niz
o
-
jo.
que
elacionan
dichas coma cas
ingi anas
con
el
cí culo
de
Gadi , pe o
ambién
en
la
p opia ipología
de
algunas
ce ámicas a mano,
cuyos
pa alelos
más
es echos conducen
al
mediodia
ibé ico.
Se
a a,
en
de ini i a, de una inculación que
ya en
época
de
la
colonización
enicia a caica
enía
ca ác e
milena io
y
que enia
impues a
de
alguna
o ma
po
las
ci
-
cuns ancias
geog á icas
de
es a
zona
del
A lán ico,
oda
ez que
los
hallazgos
de
ce ámica
campani o
-
me
e elan la exis encia de
es os
con ac os
al
menos
desde
época
calcolí ica
(Poya o
y
He nando
1988).
Una
u a que, po lo
demás,
segui ían
usando
los
na
-
egan es gadi a ios oda ía
en
época
helenís ica
a
de-

FENICIOS
EN EL ATLÁNTICO.
EXCAVACIONES
ESPAÑOLAS
EN
LIXUS
355
ci
del
episodio
na ado
po
Es abón
sob e la expe- canas los
es os
del
nau agio
de
un
hippos
de
Gades
dición de
Eudoxos,
quien
encon ó
en lascos as
a i-
(Luzón
1988:
445).
NOTAS
Mienib os
del
equipo
español
en
el
P og ama
de
Coope ación
Hispano-Ma oquí
en ma e ia de
A queología
y
Pa imonio,
que
di igía
Manue
Fe nández-Mi anda,
El
p o ocolo
de
es e
P og ama
Ñe
susc i o
en
Raba
en ¡988
y
ene
-
gociado
en
1991.
Reco damos
con
a ec o
a
Maimón,
conse.je
del
Museo
ya
Reme,
su
esposa,
que
se
a ana on
po
hace
ag adable
nues a
es ancia
en
Te.
iián.
Nues o
ag adecimien o
ambién
al
di ec o
del
cen o,
po que
nos
a endió
con
co esía
y
acili ó
e
abajo.
Posiblemen e
“Ca a
Mon albán”,
dado
que
Ta ade í
denomina
“ca-
la”
a
los
dis in os
sondeos
que
hizo,
pe o
pod ía
sigaii lca
ambién
Cáma a
o,
simplemen e,
Césa
Mon albán.
P obablemen e,
en
su
día,
se
come ió
un
e o
al
ano a
la
máxima
p o i. ndidad
del
es a o 4,
o
bien las
dis in as
capas
de
mismo,
al
me-
nos
2
según
las
e ique as,
inalmen e
se
conside a on
es a os
dije en
-
es.
o
Da os
ex aídos de un
esc i o
di igido
po
su
iuda
D.’
sabe¡
Diaz
Ga cia
a su
Majes ad
el
Rey
de
España, con
echa
2 de
Ma zo
de
1980.
E¡
documen o
se
consena
en
el
A chi o
Gene al
de
la
Admi
-
nís ación.
Quin e o
A au i
1941:
30.
M.
Fe nández-Mi anda
debió
consul a
es a
Memo ia,
según
las
no as
que
omó
en
un
cuade no que
nos
dejó,
pe o
quizá
no Ta adelí.
po que
al
e e i se
a
los
abajos
de
Mon al-
bán
señala:
(
Ade,nás
p esen an
la
desg aciadapa icula idad
de que es imposible segui con
de alle
sus
esul ados,
pues
no
ue
-
on
publicados ni el au o dejódia io de exca aciones o
docunien
-
o
análogo en
el
Museo
A queológica
de
Te uán,
donde se
eu
-
me o»
las
mine ía/es
apa ecidos”
(1
960a:
139).
‘Más
de
ein e
en
1959:
Ta adell
1959:
27.
‘Según
se
desp ende
de
Quin e o
A au i
1941:
32.
“En
la
Memo ia
ci ada,
Mon albán
bahía
de un
edi icio
“níicéni
-
co”.
“Un
¡o e
de
aguien os
con
engobe
ojo
de
las
exca aciones
de
1951
(Tanadelí
¡
960a:
147),
iene
una
e ique a
q oc
indica
“Fondo
,náxi
-
<no.
D”.
2En
un
piano
publicado
ese
año:
Ta ade í
1954:
.g.
3,
apa ece
ya
e lejado
es e sondeo;
c
conTanade í
1960a:
lg.
33,
n.’
i .
“
En
el
caso
onubense
ci ado,
la
imp on a
no
cs
de
ces e ía.
sino
de
hojas
ege ales
(¿ id?,
¿higue a?);
pe o
se
a a
sin
duda
de
la
misma
cos umb e.
“La
nume ación
de
las
piezas
co esponde
a
la
de
las
igu as.
Las
di
-
mensiones
se
exp esan
en
milíme os.
La
elación
es
el
esul ado
de
di idi
D:B.
“Uno
en
el es a o 3.
uno
en
el
4 y
dos
en
el
5.
“E
agmen o
de
la
boca iene
una
colo ación
algo
di e en e
del
es-
o,
pe o
el
engobe
es
idén ico.
“Con
odo
pa ece
una
ca ac e ís ica
que
dis ingue
a
las
piezas
que
se
han encon ado
en
el
en o no
de
Cádiz
y
en
e¡
Bajo
Guadalqui i .
en
conc e o
en
El Ca ambo¡o,
pe o
que
no
ienen
las
de
¡os
yacimien os
ma agueiios:
c
Negue uela
1983:
hg.
2 y
Schuba
1985:
lg.
Sg.
‘Pensamos
que
se
a a
del
mismo
agmen o.
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