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De la crítica al mito político al mito político como crítica

Abstract

El concepto de mito político nació como concepto teórico a comienzos del siglo XX. Fue George Sorel el primero en teorizarlo. Sin embargo, sigue siendo éste un concepto de complejo abordaje. Sus usos están cargados de connotaciones peyorativas muy fuertes, en las cuales la tendencia a considerarlo un fenómeno anormal y a excluirlo como categoría heurística de lo político es lo que predomina. Esto es así, porque para las teorías políticas de raigambre racionalista -como lo son el liberalismo y el marxismo ortodoxo-, el concepto de mito político denota fenómenos de irracionalidad en el ámbito de la política que desvían y/o enmascaran el verdadero sentido de ésta. Desde una perspectiva diferente, influenciada por el marxismo, pero que busca una compresión del mito político más dialéctica y cercana a la praxis que a la especulación pura y esencialista de la política, Georges Sorel, Antonio Gramsci y José Carlos Mariátegui rompen con la valoración negativa de éste. Realizar un análisis de las concepciones desarrolladas al respecto por cada uno de estos autores, es el propósito de este artículo.

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De la crítica al mito político al mito político como crítica

Author: Cisneros Torres, María José
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/35b41805-058a-47eb-9f0d-0b85a038571a/download
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RAGMENTOS DE FILOSOFÍA
», nº 10 (2012), pp. 53-67. ISSN 1132-3329
DE LA CRÍTICA AL MITO POLÍTICO AL MITO POLÍTICO
COMO CRÍTICA
FROM THE CRITICISM OF THE POLITIC MITH TO THE POLITIC MITH AS
CRITICISM
M
ARÍA
J
OSÉ
C
ISNEROS
T
ORRES
Uni e sidad Nacional de Tucumán
mjcisne [email protected]
Resumen
El concep o de mi o polí ico nació como
concep o eó ico a comienzos del siglo XX. Fue
Geo ge So el el p ime o en eo iza lo. Sin
emba go, sigue siendo és e un concep o de
complejo abo daje. Sus usos es án ca gados de
conno aciones peyo a i as muy ue es, en las
cuales la endencia a conside a lo un enómeno
ano mal y a exclui lo como ca ego ía heu ís ica
de lo polí ico es lo que p edomina. Es o es así,
po que pa a las eo ías polí icas de aigamb e
acionalis a -como lo son el libe alismo y el
ma xismo o odoxo-, el concep o de mi o polí ico
deno a enómenos de i acionalidad en el ámbi o
de la polí ica que des ían y/o enmasca an el
e dade o sen ido de és a.
Desde una pe spec i a di e en e, in luenciada
po el ma xismo, pe o que busca una comp esión
del mi o polí ico más dialéc ica y ce cana a la
p axis que a la especulación pu a y esencialis a de
la polí ica, Geo ges So el, An onio G amsci y José
Ca los Ma iá egui ompen con la alo ación
nega i a de és e. Realiza un análisis de las
concepciones desa olladas al espec o po cada
uno de es os au o es, es el p opósi o de es e
a ículo.
Palab as cla es: Mi o polí ico, Geo ge So el,
An onio G amsci, José Ca los Ma iá egui.
Abs ac
The concep o poli ical my h was bo n as
heo e ical concep a he beginning o he 20 h
cen u y. Geo ge So el was he i s one in i
heo izing. Ne e heless, his one con inues being
a concep o complex boa ding. I s uses a e
loaded wi h pejo a i e e y s ong conno a ions,
in which he end o conside i o be an
abno mal phenomenon and o excluding i as
heu is ic ca ego y o he poli ical hing is wha
p e ails. This is like ha , because o he poli ical
heo ies o acionalis oo - as i i a e he
libe alism and he o hodox Ma xism-, he
concep o poli ical my h deno es phenomena o
i a ionali y in he a ea o he poli ics ha hey
u n aside and / o mask he eal sense o his
one.
F om a di e en pe spec i e, in luenced by
he Ma xism, bu ha looks o a comp ession o
he poli ical my h mo e dialec ical and nea o he
p ac ice ha o he pu e specula ion and
esencialis a o he poli ics, Geo ges So el,
An onio G amsci and Jose Ca los Ma iá egui
b eak wi h he nega i e alua ion o his one. To
ealize an analysis o he concep ions de eloped
in he ma e by each o hese au ho s, i is he
in en ion o his a icle.
Keywo ds: Poli ical my h, Geo ge So el, An onio
G amsci, José Ca los Ma iá egui.
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1. De la c í ica al mi o polí ico.
l deci de Raymond Williams, «los concep os básicos, de los cuales
pa imos, dejan epen inamen e de se concep os pa a con e i se
en p oblemas; no p oblemas analí icos, sino mo imien os
his ó icos, que oda ía no han sido esuel os» (Williams, 1986, pág. 21). Sin
duda, es o es así en el caso de un concep o como el de mi o polí ico, pues aún
cuando, nació como concep o eó ico a comienzos del siglo XX, no esul a
ac ualmen e una noción de ácil abo daje. Sus usos es án ca gados de
conno aciones alo a i as muy ue es, en las cuales muchas eces lo
peyo a i o, la endencia a conside a lo un enómeno ano mal y a exclui lo
como ca ego ía de análisis polí ico es lo que p edomina. De allí que, como
sos iene Bonazzi:
Con iene po lo an o habla del mi o polí ico como de la ins ancia in elec ual y
p ác ica que el pensamien o polí ico no ha conseguido delimi a e iden i ica , an o
po la di icul ad de ija sus elaciones con la mi ología, como po la de dis ingui lo
del concep o de “ideología” y, inalmen e, po que se ha encon ado en el cen o de
oda polémica en e acionalismo e i acionalismo. (Bonazzi, 1995: 976).
Cie amen e, pa a las eo ías polí icas de aigamb e acionalis a, como lo
son el libe alismo y el ma xismo, el concep o de mi o polí ico deno a
enómenos de i acionalidad en el ámbi o de la polí ica que des ían y/o
enmasca an el e dade o sen ido de és a
.
Po ello, no sólo buscan e adica
la p esencia de es os del acon ece polí ico, sino que además, en ienden que
no deben se conside ados como enómenos p opiamen e polí icos. Es o es
así po que, pa a la adición libe al, la polí ica es el a e de i i
conjun amen e a pa i del es ablecimien o de un con a o en e indi iduos
acionales y lib es, po lo que odo lo inculado a la dimensión colec i a y
a ec i a de la condición humana ( asgos p esen es es os en el mi o) se
conside a ajeno a és a. La exclusión al mi o desde las ilas de la izquie da, no
son meno es. Pa a no pocos pensado es in luenciados po el ma xismo – al
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es el caso de Ba hes (Ba hes, 1991)
,
po ejemplo
1
– el mi o polí ico es
enmasca amien o, modo de enunciación del que se ale la ideología
bu guesa pa a jus i ica su o den; lo opues o, en consecuencia, a la polí ica
po que és a es conside ada como conjun o de elaciones humanas en su
pode de cons ucción, como p axis e oluciona ia, es deci ans o mado a
de la ealidad.
Semejan e echazo epis emológico desde las adiciones polí icas
ilus adas hacia el mi o polí ico
2
, se io más acen uada aún, hacia la p ime a
mi ad del siglo XX, po el uso c iminal que desde la eo ía y
undamen almen e desde la p axis hicie on de és e an o el ascismo como el
nazismo. Mo imien os que encon a on en el ca ác e in ui i o y
supues amen e “i acional” del mi o polí ico, una e dad desde la cual no
sólo lle a a cabo su c í ica al indi idualismo y acionalismo de la democ acia
libe al, sino ambién desde la cual unda sus eo ías socio-polí icas de co e
o ganicis a, nacionalis a y au o i a io
3
.
Desde una pe spec i a di e en e, in luenciada po el ma xismo, pe o que
busca una comp esión del mi o polí ico más dialéc ica y ce cana a la p axis
que a la especulación pu a y esencialis a de la polí ica, Geo ges So el,
An onio G amsci y José Ca los Ma iá egui ompen con la alo ación
nega i a de és e, en an o lo conside an un elemen o undamen al de la
lucha polí ica, según in en a emos a con inuación demos a .
2. De la imp escindible iolencia p ole a ia o ace ca del mi o de la Huelga
Gene al.
Se debe a Geo ges So el, ese ecléc ico y con o e ido ep esen an e del
sindicalismo e oluciona io, la o una de la exp esión mi o polí ico y la
es imación de és e como disposi i o p imo dial de la polí ica. En su lib o
más econocido Re lexiones sob e la iolencia de ine a la huelga gene al –a la
1
Sin duda, la c í ica que hace Ba hes al mi o es deudo a de la c í ica que hacen Ma x y
Engels a la ideología en Ideología alemana, al como p ocu é demos a lo en un a ículo
publicado en (Cisne os To es, 2007).
2
Sob e la concepción de la elación en e mi o y polí ica que ienen libe ales y ma xis a,
engo publicado éase (Cisne os To es, 2010)
3
Un eó ico impo an e del mi o polí ico -desde es a concepción de de echa, cla amen e
acis a e in luenciada po el oman icismo- ue Al ed Rosenbe g, quien en su ob a p incipal
El mi o del siglo XX pos ula al mi o de la sang e como el mi o capaz de desencadena la
e olución mundial de la aza.
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que conside a la he amien a p imo dial en la lucha del p ole a iado– como
mi o; es deci como: «un conjun o de imágenes capaces de e oca , en
conjun o y po me a in uición, an es de cualquie análisis e lexi o, la masa de
los sen imien os que co esponden a las di e sas mani es aciones de la
gue a en ablada po el socialismo con a la sociedad mode na». (So el,
2005: 181).
Buscando acen ua aún más el ca ác e ne amen e in ui i o, no
in elec ual del mi o, sos iene además, que és e iene alidez en an o
“ e o ma de la olun ad”, en an o mue e global, inmedia a y no
analí icamen e a la acción. Y es que, in luenciado po el an in elec ualismo
que puso en c isis al ma xismo a comienzos del siglo XX
4
, So el cues iona las
concepciones acionalis as, eleológicas y de e minis as de la his o ia y exal a
el papel de lo subje i o en és a, es deci de una olun ad colec i a capaz de
in e eni ac i a y iolen amen e en la sociedad, a in de impedi la
decadencia de és a. Decadencia que, a su juico, esponde a la ins au ación de
un égimen democ á ico pa lamen a io, que impulsado po una bu guesía
conse ado a y a alado po un socialismo pa lamen a io, p opulsa la paz y el
o den social median e la búsqueda de consenso en e las clases. Con lo cual
queda abo ada, a c i e io de So el, oda la po encia e oluciona ia del
p ole a iado; pues o que, según ap endió de Ma x: «cuan o más
a dien emen e capi alis a sea la bu guesía más ánimo gue e o end á el
p ole a iado, más con ia á en la ue za e oluciona ia y mayo es ga an ías de
éxi o end á el mo imien o» (So el, 2005: 137).
De allí, la eno me necesidad pa a So el de eac i a la lucha de clases a
a és del mi o de la “huelga gene al sindicalis a pe manen e”, de esa idea-
imagen capaz de condensa (como no lo hace o mulación eó ica alguna),
la ue za i al y comba i a de la clase p oduc o a o p ole a iado. Es o es así,
po que es e mi o lejos es á de impulsa sólo “huelgas polí icas”, es deci
huelgas di igidas hacia obje i os conc e os y pa icula es, cuyas luchas se
ago an una ez es os conseguidos. Lo que es e mi o p omue e es la
“ iolencia p ole a ia”, la cual no se o ien a con a un sis ema de dominación
4
An in elec ualismo, que en So el como en C oce lle a, po un lado, a sos ene la
imposibilidad de uni ica los e en os his ó icos –según p e ende el his o icismo ma xis a– a
a és de medios concep uales, de leyes cien í icas, y po o o, a busca el undamen o de la
acción his ó ica en la olun ad y con icción subje i a en an o conside an que es la pasión y
no la azón la que exp esa más au én icamen e al se humano.
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X, sino con a oda o ma de dominación, po que en palab as del p opio
So el:
Los sindica os e oluciona ios azonan ace ca de la acción socialis a exac amen e
igual que los esc i o es mili a es azonan sob e la gue a: encie an odo el
socialismo en la huelga gene al; conside an que oda combinación ha de conduci a
ese hecho, y con emplan cada huelga como una imi ación educida, un ensayo y
una p epa ación pa a la g an con ulsión inal. (So el, 2005: 173)
Si luego es e obje i o de libe ación o al se cumple o no de hecho, poco
impo a en la pe spec i a so eliana. Lo e dade amen e impo an e es que
en el mi o log an mani es a se las más ue es endencias c ea i as de un
pueblo, de un pa ido o de una clase, con i iendo, de es e modo, ealidad a
unas espe anzas de acción p óximas, en las cuales se basa la e o ma de la
olun ad. Re o ma de la olun ad imposible de ealiza , si po el con a io,
se la some e al análisis c í ico acional como hacen los in elec uales y los
socialis as pa lamen a ios. Quienes, además, p e endiendo p e e el u u o
de mane a cien í ica apelan a las u opías, que no son más que cons ucciones
in elec uales, «que o ecen al pueblo un alaz espejismo del po eni , y
o ien an a los homb es hacia ealizaciones ce canas de e es e elicidad»
(So el, 2005:182), hacia e o mas pun uales del sis ema, que no hacen sino
ahoga el impulso e oluciona io en que el que se unda el au én ico
socialismo.
El mi o, en cambio, p opo ciona un conocimien o in ui i amen e
e dade o en an o o o ga a la clase p oduc o a una nue a isión del mundo
y le gene a un es ado de ánimo épico, a pa i del cual és a se o ganiza y se
mo iliza, eac i ando a la pos e la lucha de clases. Allí, en esa apelación a la
p axis polí ica, a la iolencia p ole a ia, es á su po encia, su azón de se ; no
en su co espondencia con los hechos o en su ealización his ó ica. Po ello,
a i ma en á icamen e So el: «Hay que juzga a los mi os como medios de
ac ua sob e el p esen e: oda discusión ace ca de cómo aplica los
ma e ialmen e al anscu so de la his o ia ca ece de sen ido». (So el,
2005:180).
Exp esado de o o modo, desde una concepción cla amen e p agma is a
ace ca del alo del mi o polí ico, So el en iende que la unción de és e no es
la de da cohesión a la sociedad a pa i de alida y undamen a cie o

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o den é ico-polí ico
5
. Muy po el con a io, lejos de a ibui le una unción de
ipo cons uc i a, es e o iginal y con o e ido pensado conside a que la
po encia del mi o debe se siemp e nega i a, dis up i a
6
. No se a a pues, de
hace la e olución y luego legi ima a a és de és e un nue o o den o yugo
social al como hicie on los jacobinos. De lo que se a a es que el mi o
ponga en e idencia los con lic os exis en es en e las clases y mo ilice a la
lucha o ganizada y pe manen e de los abajado es, ya que es la iolencia
como al, como p axis de con inua mili ancia y esis encia, y no la ic o ia de
alguno de los dos polos de la dispu a, lo que impide la decadencia social.
3. Del impe a i o ca egó ico nacional y popula o ace ca del mi o del
P íncipe Mode no.
Muy in luenciado po la concepción so eliana del mi o, el pensado
i aliano y ma xis a An onio G amsci, en sus No as sob e Maquia elo, a i ma:
El P íncipe de Maquia elo pod ía se es udiado como una ejempli icación his ó ica
del “mi o“ so eliano, es deci , de una ideología polí ica que no se p esen a como
una ía u opía, ni como una ag upación doc ina ia, sino como la c eación de una
an asía conc e a que ac úa sob e un pueblo dispe so y pul e izado pa a susci a y
o ganiza su olun ad colec i a. (G amsci, 2003:10).
De donde se sigue, que a G amsci lo que le in e esa muy especialmen e
de la céleb e ob a de Maquia elo es el ca ác e de “lib o i ien e”, de
mani ies o polí ico, capaz de ans o ma un pensamien o sob e la polí ica en
acción polí ica; g acias a la ep esen ación d amá ica y an opomó ica, es
deci mí ica, que és e hace, a a és de la igu a del p íncipe, de la olun ad
colec i a. Con lúcida he e odoxia (ma ca, sin duda, egis ada de su pensa ),
G amsci ag ega además, que és e debe se el modelo a segui po el
ma xismo, si lo que p e ende es dispu a la o mación de una de e minada
olun ad colec i a al ascismo. De nada si en las pedan escas disquisiciones
5
Reco demos que pa a pensado es de la alla de Du kheim o Campbell, en e las
p incipales unciones del mi o, es á p ecisamen e la de se la p ime a uen e del o den y la
cohesión social.
6
El ca ác e posi i o es á dado, solamen e, po el acue do log ado en e las olun ades
asociadas, que dan luga a la eme gencia de una olun ad colec i a o ganizada y ac uan e.
Pe o no pe damos de is a que la iden idad de esa olun ad, se con o ma a pa i de la
escisión, de la pola ización de la sociedad que eme ge a pa i de la lucha de clases.
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y clasi icaciones de p incipios y c i e ios de un mé odo de acción, de lo que
se a a – al como lo demos ó So el– es de da o ma conc e a a las pasiones
polí icas median e la in ocación al mi o. Se dis ancia, sin emba go, de su
an eceso en cuan o al ca ác e pu amen e nega i o y p elimina que iene el
mi o pa a So el
7
; pues o que pa a G amsci es undamen al la dimensión
cons uc i a de és e. De allí, el papel p imo dial que le o o ga al mi o del
P íncipe Mode no, el cual ya no puede enca na se en un indi iduo conc e o
como plan ea Maquia elo, sino an es bien, en un o ganismo complejo
como lo es el pa ido polí ico, pues es és e «la p ime a célula en la que se
esumen los gé menes de olun ad colec i a que ienden a de eni
uni e sales y o ales». (G amsci, 2003: 12).
En consonancia con los obje i os de conquis a y conse ación del pode
que Maquia elo a ibuye a su mi o P íncipe, G amsci en iende además, que
las a eas del P íncipe Mode no, de es a ep esen ación mí ica del pa ido
polí ico e oluciona io, deben se p incipalmen e dos. Po una pa e, la de
o ma una olun ad colec i a nacional-popula y se al mismo iempo su
exp esión ac i a y ope an e. Po o a, la de se el abande ado de una
e o ma in elec ual y mo al, es deci de una nue a concepción del mundo,
desde la cual «c ea el e eno pa a un desa ollo ul e io de la olun ad
colec i a nacional popula hacia el cumplimien o de una o ma supe io y
o al de ci ilización mode na». (G amsci, 2003: 15).
En es e sen ido, conside a de i al impo ancia que el P íncipe Mode no
enga una pa e des inada al jacobinismo, «en cuan o ejempli icación de
cómo se o mó y ope ó en conc e o una olun ad colec i a que al menos en
algunos aspec os ue c eación ex no o, o iginal» (G amsci, 2003: 13). Es o es
así po que -según pa ece que e deci nos el pensado i aliano- sólo desde un
comp omiso jacobino, desde un comp omiso capaz de i a ondo en el
cues ionamien o al o den es ablecido y a oda au o idad que se conside e
como ex e namen e impues a, es posible pasa en la lucha e oluciona ia de
7
Reco demos que pa a So el el mi o de la huelga gene al y pe manen e iene alo en
an o mue e a la acción e oluciona ia, sin impo a que es lo que acon ece después en los
hechos. Posición es a que G amsci cues iona p o undamen e, no sólo po que conside a
imposible que en la p axis a un momen o de negación no le siga un momen o de
cons ucción, sino además, po que a su juicio es o se con adice con las posiciones que So el
dice de ende , pues «…se e con cla idad que de ás de la espon aneidad se supone un
mecanicismo pu o, de ás de la libe ad (lib e impulso i al), un máximo de e minismo,
de ás del idealismo, un ma e ialismo pu o». (G amsci, 2003:12).
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la ase co po a i a a la ase hegemónica. En endiendo po la p ime a aquella
en la que una olun ad colec i a sólo busca impone e o mas pun uales
ligadas a su in e és de clase; y po la segunda, aquella en la que una olun ad
colec i a es ablece un nue o o den social o hegemonía, a pa i de log a una
e o ma mo al y cul u al de la sociedad, g acias a la cual los o os g upos
sociales asumen como p opios la ideología de és a.
Aho a bien, pa a que el es ablecimien o de esa nue a hegemonía undada
en una olun ad colec i a nacional-popula sea, en e ec o, posible, debe el
P íncipe Mode no ocupa «en las conciencias, el luga de la di inidad o del
impe a i o ca egó ico» (G amsci, 2003: 15). Lo cual a su ez, sólo es iable
pa a G amsci, si el P íncipe Mode no adop a la o ma a eba ado a del mi o,
pues las mul i udes no de ienen en olun ad colec i a, es deci en
«conciencia ac i a de la necesidad his ó ica», en «p o agonis a de una d ama
his ó ico e ec i o y eal» (G amsci, 2003: 13), a pa i de íos
azonamien os. Pa a hace polí ica-his o ia se necesi a de la pasión del
pueblo, la cual -como mos ó So el- encuen a en el mi o polí ico una o ma
de o ganización y acción conc e as.
Sin emba go, esul a bas an e e iden e que el papel que juega el mi o en
la polí ica, ha ecibido más condenas que adhesiones en e los in elec uales.
Es o esponde pa a G amsci al e o en que és os caen al c ee que se puede
sabe sin comp ende y, especialmen e, sin sen i ni se apasionado. De allí, la
dis ancia que los in elec uales ienen espec o del pueblo, lo cual pa a
G amsci es necesa io e e i po que:
Si las elaciones en e in elec uales y pueblo-nación, en e di igen es y di igidos –
en e gobe nan es y gobe nados–, son dadas po una adhesión o gánica en la cual el
sen imien o-pasión de iene comp ensión y, po lo an o, sabe (no mecánicamen e,
sino de mane a i ien e), sólo en onces la elación es de ep esen ación y se
p oduce el in e cambio de elemen os indi iduales en e gobe nan es y gobe nados,
en e di igen es y di igidos; sólo en onces se ealiza la ida de conjun o, la única que
es ue za social. Se c ea el "bloque his ó ico." (G amsci, 1971: 124).
Todo lo cual, según hemos in en ado en es e apa ado mos a , apa ece
enca nado en el mi o del P íncipe Mode no, pues la capacidad cons uc i a
de és e se halla en que es hábil pa a exp esa la eo ía e oluciona ia, su
núcleo in elec ual, a a és de ideas-imágenes que al conmo e y mo iliza al
pueblo, lo conducen a la con o mación de una olun ad nacional y popula ,
de una olun ad capaz de en en a se a la hegemonía bu guesa y gene a un
nue o o den social.
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4. Del cielo a la ie a o ace ca del mi o de la Re olución Social.
Pa a José Ca los Ma iá egui, «ma xis a con ic o y con eso», según el
mismo se de inió, el mi o polí ico es la c eación colec i a, la c eencia
supe io , la espe anza supe -humana que pone en ma cha la his o ia.
Conco dancia es a con So el que da cuen a de su admi ación po es e
pensado , al como lo exp esa en el siguien e pasaje:
A a és de So el, el ma xismo asimila los elemen os y conquis as sus anciales de las
co ien es ilosó icas pos e io a Ma x. Supe ando las bases acionalis as y
posi i is as del socialismo de su época, So el encuen a en Be gson y los
p agma is as ideas que igo izan el pensamien o socialis a, es i uyéndolo a la
misión e oluciona ia de la cual lo había g adualmen e alejado el abu guesamien o
in elec ual y espi i ual de los pa idos y de sus pa lamen a ios, que se sa is acían en
el campo ilosó ico, con el his o icismo más cha o y el e olucionismo más pá ido.
La eo ía de los mi os e oluciona ios, que aplica al mo imien o socialis a la
expe iencia de los mo imien os eligiosos, es ablece las bases de una iloso ía de la
e olución. (Ma ia egui, 2007: 10-11).
Semejan e c í ica que hace al posi i ismo e his o icismo no signi ica que
Ma iá egui sea un i acionalis a, alguien que desecha de plano el papel que
ienen la azón y la ciencia en la his o ia humana, sino an es bien, un pensado
c í ico del in elec ualismo, de esa concepción, a su juicio, sesgada de la
condición humana y pe niciosa pa a la polí ica. Y es que, pa a el Amau a -
como popula men e se lo conoce- el homb e es un animal me a ísico, un se
que no puede i i ecundamen e sin una concepción me a ísica de la ida.
Po ello, desde su pe spec i a, la g an c isis de la ci ilización occiden al
bu guesa se debe a una al a de e, de espe anza, de un mi o. A i ma en el
b e e ensayo El homb e y el Mi o:
Ni la azón ni la ciencia pueden sa is ace oda la necesidad de in ini o que hay en el
homb e. La p opia azón se ha enca gado de demos a a los homb es que ella no les
bas a. Que únicamen e el mi o posee la p eciosa i ud de llena su yo p o undo.
(Ma ia egui, El homb e y el mi o, 1987: 23).
Así de hecho, nos ad ie e Ma iá egui, se puso de mani ies o du an e la
P ime a Gue a Mundial, en la cual quedó demos ado de mane a ehacien e
y ágica, que es el mi o el que mue e al homb e y le da un sen ido his ó ico
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E LA CRÍTICA AL MITO POLÍTICO
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RAGMENTOS DE FILOSOFÍA
», nº 10 (2012), pp. 53-67. ISSN 1132-3329
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