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Monterey pop y el idilio hippy: cine-rock y construcción del imaginario rebelde*

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Monterey pop y el idilio hippy: cine-rock y construcción del imaginario rebelde*

Author: Fernández Serrato, Juan Carlos
Publisher: Asociación Cineforum L'Atalante
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/4aeac811-2a06-42f9-a649-372c3c1d295a/download
L’ ATALANTE JULIO-DICIEMBRE 2012
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Mon E Ey PoP y el
idiliO hiPPy: Cine- OCk
y COns uCCión del
imagina iO ebelde*
Juan Ca los Fe nández Se a o
1. Cuando Donn Alan Pennebake
(E ans on, Illinois, 1925) ilmó en 1960
el e oluciona io P ima y su impo an-
cia en la his o ia del cine documen al
quedó decidida. Casi pod ía deci se
que la ob a de Pennebake se le an a
como una de las más a en as mi adas a
la c isis cul u al pos mode na, desde la
ilusión de J. F. Kennedy, el p ime polí-
ico de la e a pop, has a la i oli é de la
al a pas ele ía de Kings o Pas y (Ch is
Hegedus, D.A. Pennebake , 2009); pe o,
as el acie o his ó ico de las p ima ias
demóc a as de 1960, se á a a és del
documen al ock como Pennebake i-
ja á su mi ada más p o unda sob e uno
de los polos undamen ales del cambio
cul u al que se ab e hacia la década
1950.
Las emp anas películas sob e Bob
Dylan (Don Look Back [D. A. Penne-
bake ], ilmada en 1965 y es enada
dos años después, Ea he Documen
[Bob Dylan, 1972], odada en 1966,
Some hing’s Happening [Edga Bea y,
1967], sob e ma e iales ambién ilma-
dos en 1966 o 65 Re is ed [D. A. Pen-
nebake ], una ho a de g abaciones pu-
blicadas en 2007, jun o a la eedición
de Don Look Back) ue on un acie o
al ecoge al Dylan eléc ico jus o en
el momen o en el que se con ie e
en un icono pop y cambia pa a siem-
p e la imagen de la música olk no -
eame icana. Pennebake documen ó
a o os mi os del ock’n’ oll a lo la go
de su ca e a de cineas a: Jimi Hend ix
con especial pe spicacia y manejando
desca es de Mon e ey Pop (Jimi Plays
Mon e ey, 1986), John Lennon jun o a
Yoko Ono en el his ó ico concie o de
1969 de la Plas ic Ono Band en To on o,
Alice Coope , Da id Bowie o uno de los
es anda es del ecno-pop de los años
ochen a, Depeche Mode (en la ambién
ejempla 101). Sin emba go, es en su
ob a documen al sob e los dos g an-
des es i ales de la e a hippy, Mon e ey
Pop (1968) y Woods ock Dia y (1994),
donde Pennebake o ece un e a o
ideológico más a iculado de lo que ue
la con acul u a no eame icana de los
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MONTEREY POP Y EL IDILIO HIPPY: CINE-ROCK Y CONSTRUCCIÓN DEL IMAGINARIO REBELDE
años sesen a is a con ojos de c eyen e.
Po su dispe sión y su mon aje acu-
mula i o, Woods ock Dia y no deja de
se un es imonio musical y con cie a
impo ancia his ó ica, dada la ascen-
dencia del acon ecimien o, pe o epi e,
con meno o una, el plan eamien o
ílmico ensayado en Mon e ey Pop.
2. El es i al de Mon e ey (Cali o -
nia) ha sido conside ado como uno de
los e en os cla e en la eclosión de la
con acul u a del e ano del amo . La
eunión de las p incipales igu as del
nacien e pop hippy en una celeb ación
colec i a que du ó es días (del 16 al
18 de junio) de 1967 y cuyos bene icios
ue on donados a o ganizaciones de ca-
idad, supuso en sí mismo un sín oma
del echazo de las es ellas del nue o
negocio al sis ema capi alis a y, con a-
dic o iamen e, el escapa a e ( ue el p i-
me mac o es i al de la his o ia que al-
canzó di usión mundial) que con i ió
las músicas unde g ound en una indus-
ia cul u al más que en able pa a el
sis ema económico de me cado. De he-
cho uno de los impulso es del es i al
ue John Phillips, líde de The Mamas
and The Papas y coau o de uno de los
mayo es éxi os de en as de la his o ia
del pop, la canción Cali o nia D eamin',
hi -single de 1965; pe o no hay que ol-
ida que ambién ue on esponsables
de la celeb ación del es i al el p oduc-
o Alan Pa ise y el publicis a De ek
Taylo .
Mon e ey dio el espalda azo come -
cial a la e ce a eno ación gene acio-
nal en el ock’n’ oll no eame icano,
consag ó la psicodelia, el olk ock y el
blues ock como los g andes géne os
del discu so musical pop anglosajón
has a la llegada del punk ock a inales
de los se en a, ma có el in del domi-
nio que desde comienzos de la década
de los sesen a enían os en ando los
sonidos b i ánicos (los p opios Bea les
ya habían asimilado las lecciones de la
psicodelia no eame icana en Rubbe
Soul y Re ol e , an es de en ega a co-
mienzos de 1967 el e oluciona io Sg .
Peppe s Lonely Hea s Club Band que
des elaba las posibilidades del es udio
de g abación como ins umen o musi-
cal), descub ió a a is as luego señe os
como Janis Joplin, lle ó a la cima a Jimi
Hend ix, casi un desconocido pa a el
público no eame icano po en onces,
no malizó la inc us ación de la música
adicional hindú en el pop occiden-
al con la p esencia del si a is a Ra i
Shanka , incluso a endió a la música
pop a icana al inco po a al ca el al
ompe is a de jazz suda icano Hugh
Masekela y su concep o de usión mu-
sical, an icipo de lo que andando el
iempo iba a llama se wo ld music.
El documen al de Pennebake , que
solo ecogió en el mon aje inal a ece
de las ein aidós o maciones musica-
les que ac ua on du an e los es días
de es i al, ue un enca go de los o ga-
nizado es, dado el p es igio que ob u o
con su abajo en Don Look Back, sob e
Bob Dylan. Po en onces, Pennebake
es aba conside ado como uno de los
documen alis as más inno ado es y,
desde luego, había sido capaz de e la
impo ancia de las ans o maciones
musicales del pop a mediados de los
sesen a, las que ele a on los géne os de
la música de masas mucho más allá de
un enómeno come cial ab icado pa a
eenage s o una mues a descon olada
de ebeldía con usa. Su mi ada com-
p ensi a e a lo que buscaban Pa ise y
Taylo pa a con e i el unde g ound en
un g an negocio y a su se icio pusie-
Bob Dylan. Fo og a ía de Je y Scha zbe g
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CUADERNO · ROCK Y CINE. LA MÚSICA POPULAR COMO DISCURSO FÍLMICO
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on la mejo ecnología de g abación de
la época.
La selección musical p esen e en el
ilme esul a sumamen e in e esan e:
jun o a desconocidos como Janis Jo-
plin y, en cie o modo, Jimi Hend ix
(aunque enía ecomendado po Paul
McCa ney y ya gozaba de cie a popu-
la idad en G an B e aña) o músicos ex-
pe imen ales que se habían es enado
no hacía mucho en el pano ama musi-
cal ock, como Je e son Ai plain o Con-
y Joe And The Fish, apa ecen limpios
iconos de olk-pop uni e si a io, como
Simon & Ga unkel, es ellas del mains-
eam cali o niano como The Mamas
and The Papas, his ó icos del comba e
cue po a cue po del y hm & blues b i á-
nico, como E ic Bu don & The Animals,
o exi osos endedo es de la ebeldía
mod, como The Who. El equilib io en-
e éxi o de en as, p es igio y iesgo de
lo nue o pe mi e que en Mon e ey Pop
se cons uya una imagen compleja de
la nue a cul u a musical hippy, que a
de lo accesible pa a el me cado musical
masi o a lo di ícil (Ra i Shanka ) o a lo
p o ocado (Hend ix, The Who), aun-
que siemp e apos ando en la selección
de emas po la inno ación musical. No
se puede nega que los o ganizado es
c eían en la eno ación de los es ilos
pop y en la capacidad de la psicodelia
pa a impulsa un mo imien o cul u al
con mi as más amplias que la simple
ab icación de hi s de
consumo ápido.
La mi ada empá-
ica de Pennebake
log ó cap a los mo-
i os cen ales del
idea io hippy y o e-
ce una película de
ac u a muy ajus ada
a es os p incipios en
su misma ex ualidad
ílmica. El g a ismo
de Tomi Unge e ,
adicalmen e in o -
malis a con su azo
manusc i o y el mon-
aje yux apues o de es é ica psicodé-
lica anuncian desde el inicio del ilm
una o al iden i icación en e o ma y
con enido. Lo que se nos o ece es un
alega o, un es imonio comp ome ido,
un p oduc o ílmico inspi ado po el
mismo espí i u hippy que anima a los
músicos y a los asis en es al es i al. La
mi ada de Pennebake no es la mi ada
dis anciada de un p o esional del docu-
men o audio isual, ni la mi ada c í ica
de un in elec ual que analiza mien as
obse a, pa a comunica más a de un
obje o eesc i o desde una pe spec i a
di e en e a la de su c eación p ime a.
El cineas a se complace en cada plano
en la ope ación de iden i ica la cáma a
con lo que es á egis ando.
Si bien es cie o que se man iene
el en oque espon áneo (la cáma a al
homb o se u iliza con p o usión) del
documen alis a que sabe encon a el
momen o que hay que g aba , no lo es
menos que, especialmen e en el egis-
o de las ac uaciones musicales, el en-
oque busca aduci en el mo imien o
de cáma a la esencia musical de lo que
se es á ep esen ando en el escena io
y la pe sonalidad de quienes ejecu an
las canciones (p ime ísimos planos del
os o ex á ico de Hugh Masekela, los
planos de de alle de los pies de Janis
Joplin aloneando en un ne iosismo
apasionado que acompaña la desga-
ada in e p e ación de la can an e, las
manos i uosas de Ra i Shanka , po
ejemplo). Los planos que ecogen el
ambien e del público son más eposa-
dos, con pocas ac obacias écnicas, una
mi ada más obje i is a en el oco, si se
quie e, aunque la selección de momen-
os y escenas o ecidas en el mon aje
inal cons uye un uni e so de sen ido
en odo aco de con lo que los músicos
ep esen an en an o agen es ex ua-
lizado es de una nue a cul u a, de un
nue o discu so simbólico: la e a pop
y el espí i u libe a io y hedonis a del
hippismo.
Desde el pun o de is a de la o ga-
nización de los mo i os emá icos, el
documen al combina dos egis os: po
una pa e el documen o de lo que ocu-
e en e los asis en es al e en o y po
o a el egis o de las ac uaciones mu-
sicales. No siemp e son coinciden es
ambos en cuan o a la isión del espí i u
hippy que p oyec an las imágenes del
mon aje inal.
En cuan o a la desc ipción del am-
bien e que odeaba al es i al de Mon-
e ey, el ilm deja cla o desde su mismo
comienzo que se a a de que el acon e-
cimien o sea algo así como un idilio pas-
o il desa ollado en un locus amoenus.
T as los í ulos de c édi o, la p ime a
secuencia se ab e con un pa de chicas
son ien es sen adas en una alla de ma-
de a, una de ellas, con en a, p oclama
a cáma a que allí solo espe a encon a
«buenas ib aciones que pueden es a
lo ando po odas pa es»¹. A con i-
nuación, Pennebake cons uye un do-
cumen o más que sin omá ico de esa
mi ada in e p e an e y cómplice. Gen e
jo en y guapa paseando po el césped
con los pies
descalzos, o-
pas lo eadas
y melenas la-
cias, un a is a
cons uyendo
una especie
de escul u a
con cue das,
oncos y e-
las de colo es,
chicos y chicas
que compa -
en bocadillos,
iejos au obu-
ses pin ados
de dibujos nai y psicodélicos (el de los
Me y P anks e s de Ken Kesey apa ece
exp esamen e), en con as e con planos
Mon e ey dio el espalda azo come cial a
la e ce a eno ación gene acional en el
ock’n’ oll no eame icano, consag ó la
psicodelia, el olk ock y el blues ock como
los g andes géne os del discu so musical pop
anglosajón has a la llegada del punk ock a
inales de los se en a
JULIO-DICIEMBRE 2012 L’ ATALANTE 61
del abajo se io y ené ico en el mon-
aje de los escena ios o en las o icinas
de o ganización con un John Phillips
(líde de The Mamas and The Papas) al
elé ono, como un ejecu i o de espec-
áculos más, pe o sin qui a se su go o
de piel. Un je e de policía pac a con los
o ganizado es un acon ece anquilo
del es i al. Más a de un hippy b omea
con un policía de a pie, haciendo como
que le a anca su placa y el policía son-
íe complacido. La cáma a, que odo lo
e, impone. Las imágenes de aleg ía se-
ena, paz campes e y paseos elajados
de gen e guapa y es ilosa (algunos a-
mosos del mundo pop, como Joan Baez,
bellísima bajo una eno me pamela, Da-
id C osby isiblemen e colocado y e-
liz al comp oba el sonido g oo y que
o ece el mon aje o los componen es de
The Mamas and The Papas) solo se e
o a po un símbolo que ompe la se e-
nidad del locus amoenus, un a ión que
c uza el paisaje celes e con es uendo.
Vienen en él algunos de los a is as in-
i ados, John Phillips espe a al pie pa a
ecibi a los pasaje os, sin duda ilus es
lumina ias pop. Las escenas se suceden
bajo la música del himno hippy po ex-
celencia, San F ancisco (be su e o wea
some lowe s in you hai ), el único
éxi o del can an e no eame icano
Sco McKenzie, y canciones de The
Mamas and The Papas; as el cie e de
la escena con el a e izaje del Boeing,
se ab e la g abación p opiamen e dicha
de las ac uaciones con la in e p e ación
del o o himno de la e a hippy, Cali o -
nia D eamin’.
La siguien e ac uación se sale un
poco de es e mundo idílico de lo es en
el pelo y opajes de an asía: Canned
Hea o ecen blues eléc ico, áspe o y
p imi i o, in e p e ado con pin as que
más que hippies ep esen an chicos
buenos su eños, en especial el gui a a
solis a con su pelo pulc amen e co ado
a na aja y peinado con aya al lado,
ga as de pas a de es udian e aplicado
y algo inocen ón que con as a con la
mole impe uosa de Bob The Bea Hi e.
Los planos del público solo ecogen
gen e sen ada que mue e í micamen e
sus cabezas al son del boogie, alguna
modelo de la je se pop y poco más. La
cáma a se mues a a en a, pe o sin au-
dacias. Como en el siguien e egis o, el
de los dulces Simon & Ga unkel, ilma-
dos bajo la luz oja.
El oco solo empieza a deja se lle a
po la emoción en la siguien e ac ua-
ción, la del can an e y ompe is a jazz
suda icano Hugh Masekela. Sob e una
ex u a de jazz, sos enida po i mos
mezcla de blues- ock con sincopados
a icanos, Masekela can a con libe ad
ibal, sin espe a las líneas sua es
del pop, modulando con la oz imp o-
isaciones lib es y exp esando en un
os o abie o al g i o exp esiones que
dejan e su apasionamien o, la ans-
igu ación in e na que es á sin iendo al
in e p e a (se). La cáma a se mues a
ascinada po el os o de Masekela,
lo en oca en p ime ísimo plano y deja
Jimi Hend ix. Fo og a ía de Je y Scha zbe g
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CUADERNO · ROCK Y CINE. LA MÚSICA POPULAR COMO DISCURSO FÍLMICO
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que se mue a en el cuad o ijo, ans-
mi iendo una sensación de espon a-
neidad, de ape u a a la casualidad, sin
cons eñi el i mo de la in e p e ación
con una ilmación demasiado plani i-
cada. Todo en la secuencia de Masekela
mues a los lecos de lo imp e is o.
Con Je e son Ai plain, la psicodelia
se hace con el discu so. El ejido ex ual
del ilm ya había incluido imágenes es-
oboscópicas, deslumb es bo osos de
luces de colo es, desde el p incipio de
los í ulos de c édi o y como con a-
pun o en la ilmación de las ac uacio-
nes; aho a los cla oscu os de la ilumi-
nación de la ac uación de los Ai plane
po encian el sen ido oní ico de las
imágenes, de nue o ascinadas po el
os o, es a ez más ío, más de di a,
de G ace Slick, la can an e del g upo.
La emo i idad que ansmi en las
imágenes sigue in c escendo cuando
apa ece Janis Joplin, o a explosión de
sen imien o lib e, de desaga o es a
ez. Una muje o a po el deseo, cla-
mando amo en un blues es emece-
do , la a i mación de una emineidad
ue e, que se deja lle a casi po la
his e ia cuando sus pies iemblan de
impaciencia, aloneando desespe ados
sob e los zapa os y su boca se con ae y
se expande en besos, eclamos, quejas,
g i os.
T as la Joplin, E ic Bu don y sus
Animals o ecen una de i a de
i hm’n’blues psicodélico, con chi i-
dos de iolín eléc ico, sin ónicamen e
p e encioso, y exp esiones adus as,
concen adas, casi ozando un mal
iaje de ácido.
Con inúa la andana b i ánica, es a
ez con una mues a de gambe ismo
mod a cuen a de The Who. Aquí ya no
hay a isbo de paz y amo , ni iajes po
mundos de ensueño, es el o gullo hoo-
ligan, la ebeldía ju enil hecha de an e-
amina y iolencia de clase. Acaban su
ac uación con el núme o habi ual. Pe e
Townshend ompe en mil pedazos su
gui a a golpeándola con a el suelo,
Roge Dal ey, el can an e, ol ea el mi-
c ó ono como si es u ie a a pun o de
lanza una pied a al público con una
honda. Kei h Moon desa ma a pa a-
das la ba e ía. La in ensidad maca a,
p o opunk, no cuad a con el poncho
o nasolado de Dal ey ni las opas lo-
eadas, ni con los sueños hippies de un
mundo egido po «buenas ib aciones
en el ai e»².
En el in e ludio an es de la siguien e
ac uación —llue e en Mon e ey— los
jó enes acampados co en a e ugia se
de la o men a de e ano. Hay un pa a-
lelismo e iden e en e la o men a mod
de The Who y el chubasco en las á eas
de camping, p obablemen e no bus-
cada po Pennebake , pe o muy signi i-
ca i a pa a la cons ucción del sen ido
global del ilm.
Coun y Joe and The Fish e o nan
en su ac uación al mundo de los sue-
ños con un ema ins umen al de la go
eco ido. Música e ocado a de iajes
cósmicos den o de la men e. Música de
LSD, música pa a ab i las pue as de
la pe cepción. Música a en u e a, pe o
complacien e.
O is Redding apa ece después, el
i mo aleg e de la neg i ud, sin comple-
jos, el a oame icano calien e y unkie,
no más pos u as decen es de can an e
melódico, de amo es omán icos, el
cue po se mue e lib e, o gulloso de sí
mismo.
Y llega Jimi Hend ix, el clímax del
ilm, con una in e p e ación in ensa,
descon olada, cap ichosa, a a os chu-
lescamen e desganada, siemp e éc-
nicamen e i uosa, mien as oca la
gui a a de espaldas y can a, mascando
chicle, un éxi o de 1966 de The T oggs,
Wild Thing. Reco ándose sob e un
ondo de neg a oscu idad, iluminado
po luces ana anjadas, con opajes ex-
a agan es, Hend ix de ocha desa ío
y sexualidad. Los músicos de la Jimi
Hend ix Expe ience apenas pueden
segui al gui a is a enloquecido que
igual imi a el sonido de un a ión ca-
yendo en ba ena que inse a una ci a
en la canción pun eando unos compa-
ses de S ange s in he Nigh . Hend ix,
con su cin a en el pelo, su camisa ana-
anjada de poe a omán ico y sus pan-
alones ceñidos de e ciopelo ojo es pe-
lig o, es d oga, es sexo, es desa eglo de
los sen idos, es uido, es caos. Las ca as
de algunas chicas del público, so p en-
didas, pa ecen a emo izadas cuando el
gui a is a inge o nica con su gui-
a a empujándola a golpes de pel is
con a el ampli icado . La iolación de
la gui a a con inúa con golpes sob e
Jimi Hend ix. Fo og a ía de Je y Scha zbe g

JULIO-DICIEMBRE 2012 L’ ATALANTE 63
el escena io, al es ilo Townshend, que
ompen la gui a a. Luego deposi a los
es os con ca iño en el en a imado y los
besa como un aman e celoso a epen-
ido, mien as uge el ampli icado con
pi idos de eedback, los ocía con gaso-
lina y le p ende uego, a odillándose a
su lado. La demos ación de bes ialidad
simulada se e leja de dis in a mane a
en el público, algunos es án a apados
po la po encia simbólica del espec á-
culo, odos asomb ados de la pé dida
de con ol del a is a. El diablo del blues
ha isi ado el ock, en e aco des sob e-
sa u ados, c ujidos y chispo o eos.
Es o ha sido demasiado, la siguien e
in e ención es de nue o de los pací i-
cos, bea í icos, Mamas and Papas. Sus
oces a monizadas si en de ondo a
una nue a excu sión de la cáma a po
el camping soleado: pa ejas jó enes
caminando ab azados, besos jun o a la
u gone a, chicas monas con somb e o,
iajes de ácido bajo las man as po
donde se cuelan los papeles imp egna-
dos de LSD, algunos os os mues an
ya el cansancio de es días de paz,
amo y ock.
La desolación de una bo a abando-
nada en una plaza del apa camien o
de au omó iles ab e la secuencia de la
la ga in e p e ación de Ra i Shanka ,
jó enes haciendo au oes op, somnolien-
os excu sionis as que se despe ezan en
los sacos de do mi , globos de colo es
se eco an bajo un cielo g is, un chico
lle a un pequeño mono al homb o con
la leyenda LOVE pin ada en ojo sob e
la en e peluda del animal, más jó e-
nes con ca a de ago amien o, sen ados,
más a de a e ugio de la llu ia que
uel e de nue o. Ca as de éx asis, los
ojos ce ados, mo iéndose al i mo de
la abla y el si a , algunos pa ecen me-
di a o eza , ingiéndose yoguis, o os
pa ecen poseídos po el espí i u de la
música; Shanka y sus acompañan es
in e p e an en e aplausos con son i-
sas complacidas, pe o su concen ación
se ena en lo que es án haciendo queda
muy lejos de los iolen os a eba os de
Hend ix o The Who, an o como del
balanceo bonachón de Mamas and Pa-
pas mos ando un ingenuo place pop
en las melodías de sus canciones. En el
c escendo inal, Shanka se emociona,
la elocidad de sus dedos aumen a, las
son isas de los espec ado es acaban en
un g an aplauso, con la ga o ación y
jó enes sal ando de sus asien os. Los
aplausos no cesan du an e muchos mi-
nu os, el público pues o en pie, Shanka
ambién es un mi o pop. Con los planos
de de alle de las manos ba iendo pal-
mas, se cie a el ilm.
3. «La poesía idílica encuen a su exp e-
sión ejempla en Teóc i o (siglo III a. de
C.), que ijó sus ca ac e es y emas, po
ejemplo, la oposición en e ciudad y
campo, la idealización del paisaje u al,
la e asión de la his o ia en un e ugio
anquilo y, sob e odo, una blanda sen-
sualidad […]» (Ma chese y Fo adellas,
1986: 305).
So p ende encon a en Mon e ey
Pop una ec eación del idilio en e be-
llos pas o es y pas o as sin ebaño, pe o
eso es lo que nos o ece Pennebake en
esos in e ludios que p e enden mos a
el ambien e en el que se i ía el p ime
mac o es i al de impac o uni e sal de
la e a pop. El clima de «blanda sensuali-
dad» es pe cep ible en cada plano gene-
al desc ip i o del ilm y la exal ación
del u alismo, aunque menos e iden e
( al a un egodeo de la cáma a en el pai-
saje, pe o el campo abie o, el bosque
amable, es án siemp e odeando a los
hippies de acampada) es ine i able po
la imposición al ealizado que se jus i-
ica po el ecin o elegido pa a celeb a
el es i al.
El ilm deja asluci el idea io hippy
de e o no a los alo es na u ales, que
end ía su máxima exp esión en la c ea-
ción de las comunas u ales, aunque su
o igen es u o en las comunas u banas
de San F ancisco que, como la más e-
p esen a i a de odas, los Digge s de
Emme G ogan, su gie on hacia ina-
les de 1965 pa a o ganiza odos los
impulsos sob e acciones sociales comu-
ni a ias que empeza on a desa olla se
espon áneamen e en la ciudad. Pe o
la elación más in ensa con el idilio y
la égloga enacen is a es que el comu-
ni a ismo eposa en una idea de amo
absolu o y así apa ece en los Pun os so-
b e el Amo en las comunas basadas en
el Amo , en Pleno Flo ecimien o, mani-
ies o undacional de los Digge s:
«1. Todos sen imos amo hacia odos
los se es sensibles. 2. Todos sen imos
la ape u a de la desnudez del amo
y de la libe ación o al de cualquie
neu osis (hang-up) de o igen squa e.
3. Todos hemos llegado a ese es ado de
iluminación de conciencia escla ecida
conocido po los chinos como yung-
huo. Un es ado que se puede de ini
como libe ación de cualquie elación
posesi a o mo bosa con las cosas. 4.
Todos sen imos una sensible y apasio-
nada comp ensión hacia los e o es y
los de ec os ajenos». (Apud. MAFFI,
1972: 75-76).
Sin emba go, el ilme de Pennebake
esul a más plano en la ep esen ación
de es os plan eamien os de idealismo
adical amo oso, su ac u a es más con-
enida al cen a se en una isión «blan-
damen e sensual» de la bondad y la
amis ad que pa ecen eina en el cam-
pamen o de Mon e ey, cons uyendo
en su discu so un mundo apa e, ese
e ugio anquilo al ma gen de la his-
o ia, donde los jó enes de la e a pop
se abandonan a la molicie, los paseos
calmados, los bailes, las ca icias y las
d ogas psicodélicas. Mon e ey Pop es
una égloga i giliana, donde las nin as
son bellas modelos ecogidas en p ime-
os planos de os os sua es y elajados,
donde dominan las son isas, las lo es
en el pelo y las mejillas colo eadas con
dibujos aleg es. Los jó enes a a iados
Mon e ey Pop es una
égloga i giliana,
donde las nin as
son bellas modelos
ecogidas en
p ime os planos
de os os sua es y
elajados
MONTEREY POP Y EL IDILIO HIPPY: CINE-ROCK Y CONSTRUCCIÓN DEL IMAGINARIO REBELDE
L’ ATALANTE JULIO-DICIEMBRE 2012
CUADERNO · ROCK Y CINE. LA MÚSICA POPULAR COMO DISCURSO FÍLMICO
64
con a is oc á ica u ali-
dad en sus aque os y
sus camisas de diseños
o iginales, pas o ean
calmados a las chicas
o descansan con la mi-
ada ociosa. En eme-
dias, algún uni e si a io
o mal o los ajines de
los mon ado es del esce-
na io nos ecue dan que
es amos en la segunda
mi ad del siglo XX y que
ese e ugio de buenas
ib aciones es el u o
del es ue zo y el ca ác-
e emp endedo de los
nue os capi alis a-idea-
lis as. Las o icinas de la o ganización
bullen de ac i idad, los elé onos no pa-
an de sona y en el plano la cáma a se
uel e del e és pa a bu la se un poco
o pa a ea i ma , quizá, cómo andan
de cabeza los jó enes emp esa ios del
amo y la bondad. El mis icismo new
age ambién ayuda a da ese oque de
paz y ida e i ada que quizá son oja a
a F ay Luis.
Las ac uaciones musicales escogidas
pa a el ilme ya son o a cosa. Mamas
and Papas, Simon & Ga unkel, Coun-
y Joe & The Fish, casan bien como
banda sono a del idilio es ilizado que
nos o ece Pennebake . Sin emba go,
Hend ix, The Who, Janis Joplin, E ic
Bu don & The Animals, en pa e Je-
e son Ai plane, ep esen an el lado
pelig oso, la ape u a sin lími es de
las d ogas, psicodélicas o no. Masekela
y O is Redding juegan en liga apa e,
son la neg i ud, la isicidad de la mú-
sica pa a el cue po, la pasión p e-hippy,
la danza ances al en la e a de la ec-
nología audio isual, los ins umen os
y los mic ó onos ampli icados, son la
ep esen ación del homb e que libe a
sus emociones y lle a el i mo en la
sang e po na u aleza acial. En pa e,
Canned Hea y su blues campesino lle-
ado al ock de me ónomo ep esen-
an ambién esa aíz ol idada po los
ex emos de las so is icadas melodías
pop y las caco onías dis o sionadas de
la gui a a de Hend ix.
La con ención de los buenos chicos
educados del ock de égloga queda o a
po los chicos malos del deso den y el
uido. A los p ime os les ale con la ma-
ihuana. A los demás no an o.
No hay duda de que la d oga ocupa una
posición cen al en la cul u a unde -
g ound: al p incipio como componen e
a ís ico, como ins umen o pa a am-
plia el mundo de la expe imen ación
li e a ia o de o o ipo, como ilumina-
ción indi idual, a a és de la expe-
iencia —y po consiguien e de las pá-
ginas— de Ginsbe g, Ke ouac, Co so,
Fe linghe i, Clellon Holmes, McClu e,
e c.; luego como eal y au én ico com-
ponen e social de es a os cada ez
más amplios de jó enes, en busca de
nue os planos comunica i os y i ales
(MAFFI, 1972: 37).
Se suele ci a que Jimi Hend ix p e-
endía que su música ue a como una
d oga, como una de esas ácidas con-
ciousness-expanding d ugs, capaz de
gene a es ados al e ados de la men e
con su simple audición. Hend ix, a
quien la he oína, cul o de los hips e s
del jazz de los cincuen a, a aía más
que las alucinaciones psicodélicas, se
ep esen a a sí mismo como la pasión
desbocada, la libe ad en es ado pu o.
El alcohol sin medida empujaba a la
Joplin en sus cabalgadas apasionadas
sob e los blues más desaga ados que
se hayan can ado nunca o a E ic Bu -
don, su co ela o masculino en mu-
chas ocasiones, aunque
nunca llega a al g ado
de pa oxismo c ea i o y
a eba o a asallado de
Janis. El LSD inspi aba
las le as de los Je e -
son Ai plain. Las an-
e aminas y el alcohol,
o a ez, a The Who y
sus iolen os himnos
de o gullo gene acio-
nal. En el pelig o de es-
as ac uaciones adica
el po encial sub e si o
del ock de los sesen a,
en ese encaje chi ian e
den o del idilio que
in en a cons ui el do-
cumen al de Pennebake . La paz y el
amo no pa ecen ene cabida cuando
Hend ix o The Who a ancan chispas
de las gui a as y dejan que el caos a e-
mo ice a los pas o es buenos.
El sen ido deses abilizado , ansg e-
so , del ock no es á ence ado en las
bucólicas, casi e sallescas, mane as
de la ju en ud que asis e a Mon e ey,
sino p ecisamen e en las p oyecciones
es é icas de ese sen imien o aná quico
de ida al lími e, de ensión cons an e
de la libe ad, la pasión y las emocio-
nes desencadenadas po el espí i u de
la música del cue po cuando posee a
los a is as sob e el escena io. El sudo
de sexo p imi i o de O is Redding o la
u ia pos adolescen e de Kei h Moon.
Los aullidos a la luna de Masekela. El
aconeo his é ico de Joplin. La ozuda
í mica de Wild Thing. El caos y el des-
o den que an o in en a disimula la
cáma a de Pennebake cons i uyen el
e o más adical de la ju en ud con-
acul u al, como una e olución ana -
quis a con gui a as a madas y oces
desa inadas.
Un halo de ascinación odea a es os
jó enes bá ba os y los p ime os pla-
nos en los que el oco se cen a en la
exp esi idad de ca as d ogadas, a e-
molinadas po el i mo o desencaja-
das po la pasión libe ada, que a eces
duele (Janis) y o a daña (Hend ix), pa-
ecen indica que ese mismo discu so
i acionalis a a as a al ealizado a la
Jimi Hend ix. Fo og a ía de Je y Scha zbe g
JULIO-DICIEMBRE 2012 L’ ATALANTE 65
Juan Ca los Fe nández Se a o
(La Línea, Cádiz, 1961) es p o eso
asociado de Teo ía e His o ia de la
Comunicación y de la In o mación
en la Uni e sidad de Se illa (Depa -
amen o de Pe iodismo I). Doc o en
Teo ía de la Li e a u a y de las A es
po la Uni e sidad de G anada, sus
líneas de in es igación se cen an en
las cul u as pop, las on e as en e
los discu sos de masas y los discu -
sos de éli e y las elaciones en e
esc i u a y isualidad. Ha publicado
sob e in e cul u alidad, cul u as
pos mode nas, hipe ex ualidad y li-
e a u a con empo ánea compa ada.
Ac ualmen e p epa a un lib o sob e
las cul u as pop.
empa ía. Pennebake ambién se deja
posee po el espí i u del i mo de la
ibu, pe o son momen os de pasaje o
descon ol, casi siemp e se impone
sob e su plan documen al una isión
amable, polí icamen e co ec a, de un
hippismo de picnic de in de semana.
Solo casi al inal del documen al, bajo
la llu ia, en los planos que ecogen a
los jó enes cansados que se e ugian
bajo las man as y se econcen an so-
b e sí mismos mien as se pasan un
papel secan e imp egnado de LSD, pa-
ecen anuncia el o o lado del lowe -
powe . Los inse os de colo es sa u a-
dos y nebulosos son o o indicio de
la posibilidad de acceso a un mundo
donde lo eal y lo oní ico se encuen-
an solapados y donde las eglas de la
azón no si en pa a o ien a se, pe o
son pequeños lashes, guiños es é icos
a una psicodelia plás ica, a un abs ac-
cionismo deshilachado de a is a un-
de g ound.
Lo que queda en el poso ideológico
de la ilmación de Pennebake no es,
en cambio, una p opues a p og amá-
ica de cambio social, sino un egis o
de lo que En ique Gil Cal o (1991) ha
denominado «es ado de ies a», la su-
blimación de la ju en ud no como un
paso iniciá ico de la in ancia a la edad
adul a, sino como un es ado social que
aspi a a su pe manencia po encima del
iempo y de las con ingencias sociales.
El hippismo más au oconscien e supuso
el in en o de ompe con la amilia a-
dicional, la sociedad capi alis a y el a e
ins i ucionalizado en pos del es ableci-
mien o de elaciones lib emen e con-
sen idas, ajus adas al cambio pe ma-
nen e sob e la idea cen al de goce pla-
cen e o, el epa o comunal de bienes
pa a libe a al homb e de la escla i ud
de las obligaciones de la subsis encia y
la lib e exp esión de la c ea i idad sin
sujeción a no mas de géne o, pa a que
la p oyección simbólica de los ínculos
sociales, la cul u a, deja a de se una
imposición educado a y pudie a con-
e i se en una acción libe ado a de la
po encialidad de lo humano. En cam-
bio, los p ocesos capi alis as de me -
can ilización aplicados sob e un nue o
espacio de negocio (la cul u a ju enil
como p oduc o pa a se consumido
exclusi amen e po los jó enes, en
cuan o ma ca de iden idad de algo que
pod íamos denomina una ju enilidad
eidé ica), con i ie on las p opues as
del unde g ound polí ico y es é ico en
un escapa a e de la es i idad.
La idealización bucólica de Mon e ey
Pop se con ie e, así, en una es a egia
de glo i icación que po su misma e-
conducción de la ies a al espacio de
lo simbólico, po su in en o simpá ico
de hace ole able como se io lo que
esul a pe se la negación de oda se-
iedad, aduce el es ado de ies a a
un código de acep abilidad cul u al:
el idilio, el sosegado y ci ilizado, a is-
oc á ico cul o a la ociosidad. Un deje
de mala conciencia se deja oí en los
uidos de los ubos que en echocan,
las oces que o denan, los es ue zos de
los ope a ios en el mon aje de los esce-
na ios, la sa is acción po la pe ección
écnica de los equipos de sonido, po
el co ec o ajus e de la ecualización, la
ené ica ac i idad de las o icinas de
con a ación, la diplomacia pop en la
ecepción de las es ellas ock que ba-
jan de los a iones, como ejecu i os pe-
ludos, que cambia on el aje de sas e
po el je sey de cuello al o.
Pennebake abaja su empa ía con
las p opues as es é icas del hippismo
nacien e desde los códigos cul u ales
que echaza el mo imien o unde -
g ound de Ashbu y Pa k. Mon e ey Pop,
la película, es al in y a la pos e un
disposi i o que, po su misma in encio-
nalidad de ac o celeb a o io, con ie e
en espec áculo un di uso ambien e de
ebeldía. Pe o Pennebake no as o na
la in encionalidad de Mon e ey Pop, el
es i al, el disposi i o ílmico es lo que
es po su idelidad al documen alismo
cinema og á ico, deja e con oda la
ingenuidad de los p ime os iempos,
una cul u a nacien e que ya se p esen a
como espec acula izada en su pues a de
la go an e la sociedad, como un simu-
lac o de la paz y el amo comuni a io
de los Digge s de San F ancisco con-
cen ado en píldo as consumibles en la
ies a del in de semana.
En e los esquicios, la gui a a dis o -
sionada de Hend ix, la oz desga ada
de Joplin, el caos punk de The Who,
po muy suje os que sigan es ando a la
lógica de la comunicación espec acula ,
dejan en el ai e una p egun a aún po
esponde : ¿ ebelión, qué ebelión? 
no as
*Los e a os de Bob Dylan y Jimi Hend ix
que ilus an es e ensayo son ob a de Je y
Scha zbe g. Ag adecemos a Scha zbe g (y a
su asis en a Paola Mojica) la cesión de es a
y o as imágenes de iconos del ock que
ilus an el Cuade no. Pa a más in o mación
sob e la ida y ob a del o óg a o y cineas a
neoyo quino éase <h p://www.je yscha z-
be g.com>. (No a de la edición.)
1 «Good ib a ions can be loa ing e e ywhe e.»
2 «Good ib a ions in he ai .»
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