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Monterey pop y el idilio hippy: cine-rock y construcción del imaginario rebelde*

Fernández Serrato, Juan Carlos

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L’ ATALANTE JULIO-DICIEMBRE 2012 58 Mon E Ey PoP y el idiliO hiPPy: Cine- OCk y COns uCCión del imagina iO ebelde* Juan Ca los Fe nández Se a o 1. Cuando Donn Alan Pennebake (E ans on, Illinois, 1925) ilmó en 1960 el e oluciona io P ima y su impo an- cia en la his o ia del cine documen al quedó decidida. Casi pod ía deci se que la ob a de Pennebake se le an a como una de las más a en as mi adas a la c isis cul u al pos mode na, desde la ilusión de J. F. Kennedy, el p ime polí- ico de la e a pop, has a la i oli é de la al a pas ele ía de Kings o Pas y (Ch is Hegedus, D.A. Pennebake , 2009); pe o, as el acie o his ó ico de las p ima ias demóc a as de 1960, se á a a és del documen al ock como Pennebake i- ja á su mi ada más p o unda sob e uno de los polos undamen ales del cambio cul u al que se ab e hacia la década 1950. Las emp anas películas sob e Bob Dylan (Don Look Back [D. A. Penne- bake ], ilmada en 1965 y es enada dos años después, Ea he Documen [Bob Dylan, 1972], odada en 1966, Some hing’s Happening [Edga Bea y, 1967], sob e ma e iales ambién ilma- dos en 1966 o 65 Re is ed [D. A. Pen- nebake ], una ho a de g abaciones pu- blicadas en 2007, jun o a la eedición de Don Look Back) ue on un acie o al ecoge al Dylan eléc ico jus o en el momen o en el que se con ie e en un icono pop y cambia pa a siem- p e la imagen de la música olk no - eame icana. Pennebake documen ó a o os mi os del ock’n’ oll a lo la go de su ca e a de cineas a: Jimi Hend ix con especial pe spicacia y manejando desca es de Mon e ey Pop (Jimi Plays Mon e ey, 1986), John Lennon jun o a Yoko Ono en el his ó ico concie o de 1969 de la Plas ic Ono Band en To on o, Alice Coope , Da id Bowie o uno de los es anda es del ecno-pop de los años ochen a, Depeche Mode (en la ambién ejempla 101). Sin emba go, es en su ob a documen al sob e los dos g an- des es i ales de la e a hippy, Mon e ey Pop (1968) y Woods ock Dia y (1994), donde Pennebake o ece un e a o ideológico más a iculado de lo que ue la con acul u a no eame icana de los JULIO-DICIEMBRE 2012 L’ ATALANTE 59 MONTEREY POP Y EL IDILIO HIPPY: CINE-ROCK Y CONSTRUCCIÓN DEL IMAGINARIO REBELDE años sesen a is a con ojos de c eyen e. Po su dispe sión y su mon aje acu- mula i o, Woods ock Dia y no deja de se un es imonio musical y con cie a impo ancia his ó ica, dada la ascen- dencia del acon ecimien o, pe o epi e, con meno o una, el plan eamien o ílmico ensayado en Mon e ey Pop. 2. El es i al de Mon e ey (Cali o - nia) ha sido conside ado como uno de los e en os cla e en la eclosión de la con acul u a del e ano del amo . La eunión de las p incipales igu as del nacien e pop hippy en una celeb ación colec i a que du ó es días (del 16 al 18 de junio) de 1967 y cuyos bene icios ue on donados a o ganizaciones de ca- idad, supuso en sí mismo un sín oma del echazo de las es ellas del nue o negocio al sis ema capi alis a y, con a- dic o iamen e, el escapa a e ( ue el p i- me mac o es i al de la his o ia que al- canzó di usión mundial) que con i ió las músicas unde g ound en una indus- ia cul u al más que en able pa a el sis ema económico de me cado. De he- cho uno de los impulso es del es i al ue John Phillips, líde de The Mamas and The Papas y coau o de uno de los mayo es éxi os de en as de la his o ia del pop, la canción Cali o nia D eamin', hi -single de 1965; pe o no hay que ol- ida que ambién ue on esponsables de la celeb ación del es i al el p oduc- o Alan Pa ise y el publicis a De ek Taylo . Mon e ey dio el espalda azo come - cial a la e ce a eno ación gene acio- nal en el ock’n’ oll no eame icano, consag ó la psicodelia, el olk ock y el blues ock como los g andes géne os del discu so musical pop anglosajón has a la llegada del punk ock a inales de los se en a, ma có el in del domi- nio que desde comienzos de la década de los sesen a enían os en ando los sonidos b i ánicos (los p opios Bea les ya habían asimilado las lecciones de la psicodelia no eame icana en Rubbe Soul y Re ol e , an es de en ega a co- mienzos de 1967 el e oluciona io Sg . Peppe s Lonely Hea s Club Band que des elaba las posibilidades del es udio de g abación como ins umen o musi- cal), descub ió a a is as luego señe os como Janis Joplin, lle ó a la cima a Jimi Hend ix, casi un desconocido pa a el público no eame icano po en onces, no malizó la inc us ación de la música adicional hindú en el pop occiden- al con la p esencia del si a is a Ra i Shanka , incluso a endió a la música pop a icana al inco po a al ca el al ompe is a de jazz suda icano Hugh Masekela y su concep o de usión mu- sical, an icipo de lo que andando el iempo iba a llama se wo ld music. El documen al de Pennebake , que solo ecogió en el mon aje inal a ece de las ein aidós o maciones musica- les que ac ua on du an e los es días de es i al, ue un enca go de los o ga- nizado es, dado el p es igio que ob u o con su abajo en Don Look Back, sob e Bob Dylan. Po en onces, Pennebake es aba conside ado como uno de los documen alis as más inno ado es y, desde luego, había sido capaz de e la impo ancia de las ans o maciones musicales del pop a mediados de los sesen a, las que ele a on los géne os de la música de masas mucho más allá de un enómeno come cial ab icado pa a eenage s o una mues a descon olada de ebeldía con usa. Su mi ada com- p ensi a e a lo que buscaban Pa ise y Taylo pa a con e i el unde g ound en un g an negocio y a su se icio pusie- Bob Dylan. Fo og a ía de Je y Scha zbe g L’ ATALANTE JULIO-DICIEMBRE 2012 CUADERNO · ROCK Y CINE. LA MÚSICA POPULAR COMO DISCURSO FÍLMICO 60 on la mejo ecnología de g abación de la época. La selección musical p esen e en el ilme esul a sumamen e in e esan e: jun o a desconocidos como Janis Jo- plin y, en cie o modo, Jimi Hend ix (aunque enía ecomendado po Paul McCa ney y ya gozaba de cie a popu- la idad en G an B e aña) o músicos ex- pe imen ales que se habían es enado no hacía mucho en el pano ama musi- cal ock, como Je e son Ai plain o Con- y Joe And The Fish, apa ecen limpios iconos de olk-pop uni e si a io, como Simon & Ga unkel, es ellas del mains- eam cali o niano como The Mamas and The Papas, his ó icos del comba e cue po a cue po del y hm & blues b i á- nico, como E ic Bu don & The Animals, o exi osos endedo es de la ebeldía mod, como The Who. El equilib io en- e éxi o de en as, p es igio y iesgo de lo nue o pe mi e que en Mon e ey Pop se cons uya una imagen compleja de la nue a cul u a musical hippy, que a de lo accesible pa a el me cado musical masi o a lo di ícil (Ra i Shanka ) o a lo p o ocado (Hend ix, The Who), aun- que siemp e apos ando en la selección de emas po la inno ación musical. No se puede nega que los o ganizado es c eían en la eno ación de los es ilos pop y en la capacidad de la psicodelia pa a impulsa un mo imien o cul u al con mi as más amplias que la simple ab icación de hi s de consumo ápido. La mi ada empá- ica de Pennebake log ó cap a los mo- i os cen ales del idea io hippy y o e- ce una película de ac u a muy ajus ada a es os p incipios en su misma ex ualidad ílmica. El g a ismo de Tomi Unge e , adicalmen e in o - malis a con su azo manusc i o y el mon- aje yux apues o de es é ica psicodé- lica anuncian desde el inicio del ilm una o al iden i icación en e o ma y con enido. Lo que se nos o ece es un alega o, un es imonio comp ome ido, un p oduc o ílmico inspi ado po el mismo espí i u hippy que anima a los músicos y a los asis en es al es i al. La mi ada de Pennebake no es la mi ada dis anciada de un p o esional del docu- men o audio isual, ni la mi ada c í ica de un in elec ual que analiza mien as obse a, pa a comunica más a de un obje o eesc i o desde una pe spec i a di e en e a la de su c eación p ime a. El cineas a se complace en cada plano en la ope ación de iden i ica la cáma a con lo que es á egis ando. Si bien es cie o que se man iene el en oque espon áneo (la cáma a al homb o se u iliza con p o usión) del documen alis a que sabe encon a el momen o que hay que g aba , no lo es menos que, especialmen e en el egis- o de las ac uaciones musicales, el en- oque busca aduci en el mo imien o de cáma a la esencia musical de lo que se es á ep esen ando en el escena io y la pe sonalidad de quienes ejecu an las canciones (p ime ísimos planos del os o ex á ico de Hugh Masekela, los planos de de alle de los pies de Janis Joplin aloneando en un ne iosismo apasionado que acompaña la desga- ada in e p e ación de la can an e, las manos i uosas de Ra i Shanka , po ejemplo). Los planos que ecogen el ambien e del público son más eposa- dos, con pocas ac obacias écnicas, una mi ada más obje i is a en el oco, si se quie e, aunque la selección de momen- os y escenas o ecidas en el mon aje inal cons uye un uni e so de sen ido en odo aco de con lo que los músicos ep esen an en an o agen es ex ua- lizado es de una nue a cul u a, de un nue o discu so simbólico: la e a pop y el espí i u libe a io y hedonis a del hippismo. Desde el pun o de is a de la o ga- nización de los mo i os emá icos, el documen al combina dos egis os: po una pa e el documen o de lo que ocu- e en e los asis en es al e en o y po o a el egis o de las ac uaciones mu- sicales. No siemp e son coinciden es ambos en cuan o a la isión del espí i u hippy que p oyec an las imágenes del mon aje inal. En cuan o a la desc ipción del am- bien e que odeaba al es i al de Mon- e ey, el ilm deja cla o desde su mismo comienzo que se a a de que el acon e- cimien o sea algo así como un idilio pas- o il desa ollado en un locus amoenus. T as los í ulos de c édi o, la p ime a secuencia se ab e con un pa de chicas son ien es sen adas en una alla de ma- de a, una de ellas, con en a, p oclama a cáma a que allí solo espe a encon a «buenas ib aciones que pueden es a lo ando po odas pa es»¹. A con i- nuación, Pennebake cons uye un do- cumen o más que sin omá ico de esa mi ada in e p e an e y cómplice. Gen e jo en y guapa paseando po el césped con los pies descalzos, o- pas lo eadas y melenas la- cias, un a is a cons uyendo una especie de escul u a con cue das, oncos y e- las de colo es, chicos y chicas que compa - en bocadillos, iejos au obu- ses pin ados de dibujos nai y psicodélicos (el de los Me y P anks e s de Ken Kesey apa ece exp esamen e), en con as e con planos Mon e ey dio el espalda azo come cial a la e ce a eno ación gene acional en el ock’n’ oll no eame icano, consag ó la psicodelia, el olk ock y el blues ock como los g andes géne os del discu so musical pop anglosajón has a la llegada del punk ock a inales de los se en a JULIO-DICIEMBRE 2012 L’ ATALANTE 61 del abajo se io y ené ico en el mon- aje de los escena ios o en las o icinas de o ganización con un John Phillips (líde de The Mamas and The Papas) al elé ono, como un ejecu i o de espec- áculos más, pe o sin qui a se su go o de piel. Un je e de policía pac a con los o ganizado es un acon ece anquilo del es i al. Más a de un hippy b omea con un policía de a pie, haciendo como que le a anca su placa y el policía son- íe complacido. La cáma a, que odo lo e, impone. Las imágenes de aleg ía se- ena, paz campes e y paseos elajados de gen e guapa y es ilosa (algunos a- mosos del mundo pop, como Joan Baez, bellísima bajo una eno me pamela, Da- id C osby isiblemen e colocado y e- liz al comp oba el sonido g oo y que o ece el mon aje o los componen es de The Mamas and The Papas) solo se e o a po un símbolo que ompe la se e- nidad del locus amoenus, un a ión que c uza el paisaje celes e con es uendo. Vienen en él algunos de los a is as in- i ados, John Phillips espe a al pie pa a ecibi a los pasaje os, sin duda ilus es lumina ias pop. Las escenas se suceden bajo la música del himno hippy po ex- celencia, San F ancisco (be su e o wea some lowe s in you hai ), el único éxi o del can an e no eame icano Sco McKenzie, y canciones de The Mamas and The Papas; as el cie e de la escena con el a e izaje del Boeing, se ab e la g abación p opiamen e dicha de las ac uaciones con la in e p e ación del o o himno de la e a hippy, Cali o - nia D eamin’. La siguien e ac uación se sale un poco de es e mundo idílico de lo es en el pelo y opajes de an asía: Canned Hea o ecen blues eléc ico, áspe o y p imi i o, in e p e ado con pin as que más que hippies ep esen an chicos buenos su eños, en especial el gui a a solis a con su pelo pulc amen e co ado a na aja y peinado con aya al lado, ga as de pas a de es udian e aplicado y algo inocen ón que con as a con la mole impe uosa de Bob The Bea Hi e. Los planos del público solo ecogen gen e sen ada que mue e í micamen e sus cabezas al son del boogie, alguna modelo de la je se pop y poco más. La cáma a se mues a a en a, pe o sin au- dacias. Como en el siguien e egis o, el de los dulces Simon & Ga unkel, ilma- dos bajo la luz oja. El oco solo empieza a deja se lle a po la emoción en la siguien e ac ua- ción, la del can an e y ompe is a jazz suda icano Hugh Masekela. Sob e una ex u a de jazz, sos enida po i mos mezcla de blues- ock con sincopados a icanos, Masekela can a con libe ad ibal, sin espe a las líneas sua es del pop, modulando con la oz imp o- isaciones lib es y exp esando en un os o abie o al g i o exp esiones que dejan e su apasionamien o, la ans- igu ación in e na que es á sin iendo al in e p e a (se). La cáma a se mues a ascinada po el os o de Masekela, lo en oca en p ime ísimo plano y deja Jimi Hend ix. Fo og a ía de Je y Scha zbe g MONTEREY POP Y EL IDILIO HIPPY: CINE-ROCK Y CONSTRUCCIÓN DEL IMAGINARIO REBELDE L’ ATALANTE JULIO-DICIEMBRE 2012 CUADERNO · ROCK Y CINE. LA MÚSICA POPULAR COMO DISCURSO FÍLMICO 62 que se mue a en el cuad o ijo, ans- mi iendo una sensación de espon a- neidad, de ape u a a la casualidad, sin cons eñi el i mo de la in e p e ación con una ilmación demasiado plani i- cada. Todo en la secuencia de Masekela mues a los lecos de lo imp e is o. Con Je e son Ai plain, la psicodelia se hace con el discu so. El ejido ex ual del ilm ya había incluido imágenes es- oboscópicas, deslumb es bo osos de luces de colo es, desde el p incipio de los í ulos de c édi o y como con a- pun o en la ilmación de las ac uacio- nes; aho a los cla oscu os de la ilumi- nación de la ac uación de los Ai plane po encian el sen ido oní ico de las imágenes, de nue o ascinadas po el os o, es a ez más ío, más de di a, de G ace Slick, la can an e del g upo. La emo i idad que ansmi en las imágenes sigue in c escendo cuando apa ece Janis Joplin, o a explosión de sen imien o lib e, de desaga o es a ez. Una muje o a po el deseo, cla- mando amo en un blues es emece- do , la a i mación de una emineidad ue e, que se deja lle a casi po la his e ia cuando sus pies iemblan de impaciencia, aloneando desespe ados sob e los zapa os y su boca se con ae y se expande en besos, eclamos, quejas, g i os. T as la Joplin, E ic Bu don y sus Animals o ecen una de i a de i hm’n’blues psicodélico, con chi i- dos de iolín eléc ico, sin ónicamen e p e encioso, y exp esiones adus as, concen adas, casi ozando un mal iaje de ácido. Con inúa la andana b i ánica, es a ez con una mues a de gambe ismo mod a cuen a de The Who. Aquí ya no hay a isbo de paz y amo , ni iajes po mundos de ensueño, es el o gullo hoo- ligan, la ebeldía ju enil hecha de an e- amina y iolencia de clase. Acaban su ac uación con el núme o habi ual. Pe e Townshend ompe en mil pedazos su gui a a golpeándola con a el suelo, Roge Dal ey, el can an e, ol ea el mi- c ó ono como si es u ie a a pun o de lanza una pied a al público con una honda. Kei h Moon desa ma a pa a- das la ba e ía. La in ensidad maca a, p o opunk, no cuad a con el poncho o nasolado de Dal ey ni las opas lo- eadas, ni con los sueños hippies de un mundo egido po «buenas ib aciones en el ai e»². En el in e ludio an es de la siguien e ac uación —llue e en Mon e ey— los jó enes acampados co en a e ugia se de la o men a de e ano. Hay un pa a- lelismo e iden e en e la o men a mod de The Who y el chubasco en las á eas de camping, p obablemen e no bus- cada po Pennebake , pe o muy signi i- ca i a pa a la cons ucción del sen ido global del ilm. Coun y Joe and The Fish e o nan en su ac uación al mundo de los sue- ños con un ema ins umen al de la go eco ido. Música e ocado a de iajes cósmicos den o de la men e. Música de LSD, música pa a ab i las pue as de la pe cepción. Música a en u e a, pe o complacien e. O is Redding apa ece después, el i mo aleg e de la neg i ud, sin comple- jos, el a oame icano calien e y unkie, no más pos u as decen es de can an e melódico, de amo es omán icos, el cue po se mue e lib e, o gulloso de sí mismo. Y llega Jimi Hend ix, el clímax del ilm, con una in e p e ación in ensa, descon olada, cap ichosa, a a os chu- lescamen e desganada, siemp e éc- nicamen e i uosa, mien as oca la gui a a de espaldas y can a, mascando chicle, un éxi o de 1966 de The T oggs, Wild Thing. Reco ándose sob e un ondo de neg a oscu idad, iluminado po luces ana anjadas, con opajes ex- a agan es, Hend ix de ocha desa ío y sexualidad. Los músicos de la Jimi Hend ix Expe ience apenas pueden segui al gui a is a enloquecido que igual imi a el sonido de un a ión ca- yendo en ba ena que inse a una ci a en la canción pun eando unos compa- ses de S ange s in he Nigh . Hend ix, con su cin a en el pelo, su camisa ana- anjada de poe a omán ico y sus pan- alones ceñidos de e ciopelo ojo es pe- lig o, es d oga, es sexo, es desa eglo de los sen idos, es uido, es caos. Las ca as de algunas chicas del público, so p en- didas, pa ecen a emo izadas cuando el gui a is a inge o nica con su gui- a a empujándola a golpes de pel is con a el ampli icado . La iolación de la gui a a con inúa con golpes sob e Jimi Hend ix. Fo og a ía de Je y Scha zbe g JULIO-DICIEMBRE 2012 L’ ATALANTE 63 el escena io, al es ilo Townshend, que ompen la gui a a. Luego deposi a los es os con ca iño en el en a imado y los besa como un aman e celoso a epen- ido, mien as uge el ampli icado con pi idos de eedback, los ocía con gaso- lina y le p ende uego, a odillándose a su lado. La demos ación de bes ialidad simulada se e leja de dis in a mane a en el público, algunos es án a apados po la po encia simbólica del espec á- culo, odos asomb ados de la pé dida de con ol del a is a. El diablo del blues ha isi ado el ock, en e aco des sob e- sa u ados, c ujidos y chispo o eos. Es o ha sido demasiado, la siguien e in e ención es de nue o de los pací i- cos, bea í icos, Mamas and Papas. Sus oces a monizadas si en de ondo a una nue a excu sión de la cáma a po el camping soleado: pa ejas jó enes caminando ab azados, besos jun o a la u gone a, chicas monas con somb e o, iajes de ácido bajo las man as po donde se cuelan los papeles imp egna- dos de LSD, algunos os os mues an ya el cansancio de es días de paz, amo y ock. La desolación de una bo a abando- nada en una plaza del apa camien o de au omó iles ab e la secuencia de la la ga in e p e ación de Ra i Shanka , jó enes haciendo au oes op, somnolien- os excu sionis as que se despe ezan en los sacos de do mi , globos de colo es se eco an bajo un cielo g is, un chico lle a un pequeño mono al homb o con la leyenda LOVE pin ada en ojo sob e la en e peluda del animal, más jó e- nes con ca a de ago amien o, sen ados, más a de a e ugio de la llu ia que uel e de nue o. Ca as de éx asis, los ojos ce ados, mo iéndose al i mo de la abla y el si a , algunos pa ecen me- di a o eza , ingiéndose yoguis, o os pa ecen poseídos po el espí i u de la música; Shanka y sus acompañan es in e p e an en e aplausos con son i- sas complacidas, pe o su concen ación se ena en lo que es án haciendo queda muy lejos de los iolen os a eba os de Hend ix o The Who, an o como del balanceo bonachón de Mamas and Pa- pas mos ando un ingenuo place pop en las melodías de sus canciones. En el c escendo inal, Shanka se emociona, la elocidad de sus dedos aumen a, las son isas de los espec ado es acaban en un g an aplauso, con la ga o ación y jó enes sal ando de sus asien os. Los aplausos no cesan du an e muchos mi- nu os, el público pues o en pie, Shanka ambién es un mi o pop. Con los planos de de alle de las manos ba iendo pal- mas, se cie a el ilm. 3. «La poesía idílica encuen a su exp e- sión ejempla en Teóc i o (siglo III a. de C.), que ijó sus ca ac e es y emas, po ejemplo, la oposición en e ciudad y campo, la idealización del paisaje u al, la e asión de la his o ia en un e ugio anquilo y, sob e odo, una blanda sen- sualidad […]» (Ma chese y Fo adellas, 1986: 305). So p ende encon a en Mon e ey Pop una ec eación del idilio en e be- llos pas o es y pas o as sin ebaño, pe o eso es lo que nos o ece Pennebake en esos in e ludios que p e enden mos a el ambien e en el que se i ía el p ime mac o es i al de impac o uni e sal de la e a pop. El clima de «blanda sensuali- dad» es pe cep ible en cada plano gene- al desc ip i o del ilm y la exal ación del u alismo, aunque menos e iden e ( al a un egodeo de la cáma a en el pai- saje, pe o el campo abie o, el bosque amable, es án siemp e odeando a los hippies de acampada) es ine i able po la imposición al ealizado que se jus i- ica po el ecin o elegido pa a celeb a el es i al. El ilm deja asluci el idea io hippy de e o no a los alo es na u ales, que end ía su máxima exp esión en la c ea- ción de las comunas u ales, aunque su o igen es u o en las comunas u banas de San F ancisco que, como la más e- p esen a i a de odas, los Digge s de Emme G ogan, su gie on hacia ina- les de 1965 pa a o ganiza odos los impulsos sob e acciones sociales comu- ni a ias que empeza on a desa olla se espon áneamen e en la ciudad. Pe o la elación más in ensa con el idilio y la égloga enacen is a es que el comu- ni a ismo eposa en una idea de amo absolu o y así apa ece en los Pun os so- b e el Amo en las comunas basadas en el Amo , en Pleno Flo ecimien o, mani- ies o undacional de los Digge s: «1. Todos sen imos amo hacia odos los se es sensibles. 2. Todos sen imos la ape u a de la desnudez del amo y de la libe ación o al de cualquie neu osis (hang-up) de o igen squa e. 3. Todos hemos llegado a ese es ado de iluminación de conciencia escla ecida conocido po los chinos como yung- huo. Un es ado que se puede de ini como libe ación de cualquie elación posesi a o mo bosa con las cosas. 4. Todos sen imos una sensible y apasio- nada comp ensión hacia los e o es y los de ec os ajenos». (Apud. MAFFI, 1972: 75-76). Sin emba go, el ilme de Pennebake esul a más plano en la ep esen ación de es os plan eamien os de idealismo adical amo oso, su ac u a es más con- enida al cen a se en una isión «blan- damen e sensual» de la bondad y la amis ad que pa ecen eina en el cam- pamen o de Mon e ey, cons uyendo en su discu so un mundo apa e, ese e ugio anquilo al ma gen de la his- o ia, donde los jó enes de la e a pop se abandonan a la molicie, los paseos calmados, los bailes, las ca icias y las d ogas psicodélicas. Mon e ey Pop es una égloga i giliana, donde las nin as son bellas modelos ecogidas en p ime- os planos de os os sua es y elajados, donde dominan las son isas, las lo es en el pelo y las mejillas colo eadas con dibujos aleg es. Los jó enes a a iados Mon e ey Pop es una égloga i giliana, donde las nin as son bellas modelos ecogidas en p ime os planos de os os sua es y elajados MONTEREY POP Y EL IDILIO HIPPY: CINE-ROCK Y CONSTRUCCIÓN DEL IMAGINARIO REBELDE L’ ATALANTE JULIO-DICIEMBRE 2012 CUADERNO · ROCK Y CINE. LA MÚSICA POPULAR COMO DISCURSO FÍLMICO 64 con a is oc á ica u ali- dad en sus aque os y sus camisas de diseños o iginales, pas o ean calmados a las chicas o descansan con la mi- ada ociosa. En eme- dias, algún uni e si a io o mal o los ajines de los mon ado es del esce- na io nos ecue dan que es amos en la segunda mi ad del siglo XX y que ese e ugio de buenas ib aciones es el u o del es ue zo y el ca ác- e emp endedo de los nue os capi alis a-idea- lis as. Las o icinas de la o ganización bullen de ac i idad, los elé onos no pa- an de sona y en el plano la cáma a se uel e del e és pa a bu la se un poco o pa a ea i ma , quizá, cómo andan de cabeza los jó enes emp esa ios del amo y la bondad. El mis icismo new age ambién ayuda a da ese oque de paz y ida e i ada que quizá son oja a a F ay Luis. Las ac uaciones musicales escogidas pa a el ilme ya son o a cosa. Mamas and Papas, Simon & Ga unkel, Coun- y Joe & The Fish, casan bien como banda sono a del idilio es ilizado que nos o ece Pennebake . Sin emba go, Hend ix, The Who, Janis Joplin, E ic Bu don & The Animals, en pa e Je- e son Ai plane, ep esen an el lado pelig oso, la ape u a sin lími es de las d ogas, psicodélicas o no. Masekela y O is Redding juegan en liga apa e, son la neg i ud, la isicidad de la mú- sica pa a el cue po, la pasión p e-hippy, la danza ances al en la e a de la ec- nología audio isual, los ins umen os y los mic ó onos ampli icados, son la ep esen ación del homb e que libe a sus emociones y lle a el i mo en la sang e po na u aleza acial. En pa e, Canned Hea y su blues campesino lle- ado al ock de me ónomo ep esen- an ambién esa aíz ol idada po los ex emos de las so is icadas melodías pop y las caco onías dis o sionadas de la gui a a de Hend ix. La con ención de los buenos chicos educados del ock de égloga queda o a po los chicos malos del deso den y el uido. A los p ime os les ale con la ma- ihuana. A los demás no an o. No hay duda de que la d oga ocupa una posición cen al en la cul u a unde - g ound: al p incipio como componen e a ís ico, como ins umen o pa a am- plia el mundo de la expe imen ación li e a ia o de o o ipo, como ilumina- ción indi idual, a a és de la expe- iencia —y po consiguien e de las pá- ginas— de Ginsbe g, Ke ouac, Co so, Fe linghe i, Clellon Holmes, McClu e, e c.; luego como eal y au én ico com- ponen e social de es a os cada ez más amplios de jó enes, en busca de nue os planos comunica i os y i ales (MAFFI, 1972: 37). Se suele ci a que Jimi Hend ix p e- endía que su música ue a como una d oga, como una de esas ácidas con- ciousness-expanding d ugs, capaz de gene a es ados al e ados de la men e con su simple audición. Hend ix, a quien la he oína, cul o de los hips e s del jazz de los cincuen a, a aía más que las alucinaciones psicodélicas, se ep esen a a sí mismo como la pasión desbocada, la libe ad en es ado pu o. El alcohol sin medida empujaba a la Joplin en sus cabalgadas apasionadas sob e los blues más desaga ados que se hayan can ado nunca o a E ic Bu - don, su co ela o masculino en mu- chas ocasiones, aunque nunca llega a al g ado de pa oxismo c ea i o y a eba o a asallado de Janis. El LSD inspi aba las le as de los Je e - son Ai plain. Las an- e aminas y el alcohol, o a ez, a The Who y sus iolen os himnos de o gullo gene acio- nal. En el pelig o de es- as ac uaciones adica el po encial sub e si o del ock de los sesen a, en ese encaje chi ian e den o del idilio que in en a cons ui el do- cumen al de Pennebake . La paz y el amo no pa ecen ene cabida cuando Hend ix o The Who a ancan chispas de las gui a as y dejan que el caos a e- mo ice a los pas o es buenos. El sen ido deses abilizado , ansg e- so , del ock no es á ence ado en las bucólicas, casi e sallescas, mane as de la ju en ud que asis e a Mon e ey, sino p ecisamen e en las p oyecciones es é icas de ese sen imien o aná quico de ida al lími e, de ensión cons an e de la libe ad, la pasión y las emocio- nes desencadenadas po el espí i u de la música del cue po cuando posee a los a is as sob e el escena io. El sudo de sexo p imi i o de O is Redding o la u ia pos adolescen e de Kei h Moon. Los aullidos a la luna de Masekela. El aconeo his é ico de Joplin. La ozuda í mica de Wild Thing. El caos y el des- o den que an o in en a disimula la cáma a de Pennebake cons i uyen el e o más adical de la ju en ud con- acul u al, como una e olución ana - quis a con gui a as a madas y oces desa inadas. Un halo de ascinación odea a es os jó enes bá ba os y los p ime os pla- nos en los que el oco se cen a en la exp esi idad de ca as d ogadas, a e- molinadas po el i mo o desencaja- das po la pasión libe ada, que a eces duele (Janis) y o a daña (Hend ix), pa- ecen indica que ese mismo discu so i acionalis a a as a al ealizado a la Jimi Hend ix. Fo og a ía de Je y Scha zbe g JULIO-DICIEMBRE 2012 L’ ATALANTE 65 Juan Ca los Fe nández Se a o (La Línea, Cádiz, 1961) es p o eso asociado de Teo ía e His o ia de la Comunicación y de la In o mación en la Uni e sidad de Se illa (Depa - amen o de Pe iodismo I). Doc o en Teo ía de la Li e a u a y de las A es po la Uni e sidad de G anada, sus líneas de in es igación se cen an en las cul u as pop, las on e as en e los discu sos de masas y los discu - sos de éli e y las elaciones en e esc i u a y isualidad. Ha publicado sob e in e cul u alidad, cul u as pos mode nas, hipe ex ualidad y li- e a u a con empo ánea compa ada. Ac ualmen e p epa a un lib o sob e las cul u as pop. empa ía. Pennebake ambién se deja posee po el espí i u del i mo de la ibu, pe o son momen os de pasaje o descon ol, casi siemp e se impone sob e su plan documen al una isión amable, polí icamen e co ec a, de un hippismo de picnic de in de semana. Solo casi al inal del documen al, bajo la llu ia, en los planos que ecogen a los jó enes cansados que se e ugian bajo las man as y se econcen an so- b e sí mismos mien as se pasan un papel secan e imp egnado de LSD, pa- ecen anuncia el o o lado del lowe - powe . Los inse os de colo es sa u a- dos y nebulosos son o o indicio de la posibilidad de acceso a un mundo donde lo eal y lo oní ico se encuen- an solapados y donde las eglas de la azón no si en pa a o ien a se, pe o son pequeños lashes, guiños es é icos a una psicodelia plás ica, a un abs ac- cionismo deshilachado de a is a un- de g ound. Lo que queda en el poso ideológico de la ilmación de Pennebake no es, en cambio, una p opues a p og amá- ica de cambio social, sino un egis o de lo que En ique Gil Cal o (1991) ha denominado «es ado de ies a», la su- blimación de la ju en ud no como un paso iniciá ico de la in ancia a la edad adul a, sino como un es ado social que aspi a a su pe manencia po encima del iempo y de las con ingencias sociales. El hippismo más au oconscien e supuso el in en o de ompe con la amilia a- dicional, la sociedad capi alis a y el a e ins i ucionalizado en pos del es ableci- mien o de elaciones lib emen e con- sen idas, ajus adas al cambio pe ma- nen e sob e la idea cen al de goce pla- cen e o, el epa o comunal de bienes pa a libe a al homb e de la escla i ud de las obligaciones de la subsis encia y la lib e exp esión de la c ea i idad sin sujeción a no mas de géne o, pa a que la p oyección simbólica de los ínculos sociales, la cul u a, deja a de se una imposición educado a y pudie a con- e i se en una acción libe ado a de la po encialidad de lo humano. En cam- bio, los p ocesos capi alis as de me - can ilización aplicados sob e un nue o espacio de negocio (la cul u a ju enil como p oduc o pa a se consumido exclusi amen e po los jó enes, en cuan o ma ca de iden idad de algo que pod íamos denomina una ju enilidad eidé ica), con i ie on las p opues as del unde g ound polí ico y es é ico en un escapa a e de la es i idad. La idealización bucólica de Mon e ey Pop se con ie e, así, en una es a egia de glo i icación que po su misma e- conducción de la ies a al espacio de lo simbólico, po su in en o simpá ico de hace ole able como se io lo que esul a pe se la negación de oda se- iedad, aduce el es ado de ies a a un código de acep abilidad cul u al: el idilio, el sosegado y ci ilizado, a is- oc á ico cul o a la ociosidad. Un deje de mala conciencia se deja oí en los uidos de los ubos que en echocan, las oces que o denan, los es ue zos de los ope a ios en el mon aje de los esce- na ios, la sa is acción po la pe ección écnica de los equipos de sonido, po el co ec o ajus e de la ecualización, la ené ica ac i idad de las o icinas de con a ación, la diplomacia pop en la ecepción de las es ellas ock que ba- jan de los a iones, como ejecu i os pe- ludos, que cambia on el aje de sas e po el je sey de cuello al o. Pennebake abaja su empa ía con las p opues as es é icas del hippismo nacien e desde los códigos cul u ales que echaza el mo imien o unde - g ound de Ashbu y Pa k. Mon e ey Pop, la película, es al in y a la pos e un disposi i o que, po su misma in encio- nalidad de ac o celeb a o io, con ie e en espec áculo un di uso ambien e de ebeldía. Pe o Pennebake no as o na la in encionalidad de Mon e ey Pop, el es i al, el disposi i o ílmico es lo que es po su idelidad al documen alismo cinema og á ico, deja e con oda la ingenuidad de los p ime os iempos, una cul u a nacien e que ya se p esen a como espec acula izada en su pues a de la go an e la sociedad, como un simu- lac o de la paz y el amo comuni a io de los Digge s de San F ancisco con- cen ado en píldo as consumibles en la ies a del in de semana. En e los esquicios, la gui a a dis o - sionada de Hend ix, la oz desga ada de Joplin, el caos punk de The Who, po muy suje os que sigan es ando a la lógica de la comunicación espec acula , dejan en el ai e una p egun a aún po esponde : ¿ ebelión, qué ebelión?  no as *Los e a os de Bob Dylan y Jimi Hend ix que ilus an es e ensayo son ob a de Je y Scha zbe g. Ag adecemos a Scha zbe g (y a su asis en a Paola Mojica) la cesión de es a y o as imágenes de iconos del ock que ilus an el Cuade no. Pa a más in o mación sob e la ida y ob a del o óg a o y cineas a neoyo quino éase <h p://www.je yscha z- be g.com>. (No a de la edición.) 1 «Good ib a ions can be loa ing e e ywhe e.» 2 «Good ib a ions in he ai .» bibliog a ía GIL CALVO, En ique (1991). Es ado de ies a. Mad id, Espasa-Calpe. LIPOVETSKY, Gilles y SERROY, Jean (2010). La cul u a-mundo. Respues a a una sociedad deso ien ada. Ba celona: Anag ama. MAFFI, Ma io (1972). La cul u a ude g ound. Ba celona: Anag ama. MARCHESE, Angelo y FORRADELLAS, Joa- quín (1986). Dicciona io de e ó ica, c í ica y e minología li e a ia. Ba celona: Seix Ba al. MARTEL, F ede ic (2011). Cul u a Mains- eam. Cómo nacen los enómenos de masas. Mad id: Tau us. MONTEREY POP Y EL IDILIO HIPPY: CINE-ROCK Y CONSTRUCCIÓN DEL IMAGINARIO REBELDE