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Choc ón Gi áldez, A. M. (2011). Víc imas ex anje as de iolencia de géne o: de echos y medidas de
p o ección. En F. J. Ga cía Cas año y N. K esso a. (Coo ds.).
Ac as del I Cong eso In e nacional sob
e
Mig aciones en Andalucía
(pp. 2159-2167). G anada: Ins i u o de Mig aciones. ISBN: 978-84-
921390-3-3.
VÍCTIMAS EXTRANJERAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO: DERECHOS Y MEDIDAS DE PROTECCIÓN1
Ana Ma ía Choc ón Gi áldez
Uni e sidad de Se illa
A nadie se le ocul a que la iolencia de géne o se ha con e ido en el úl imo lus o en un ema de ineludible
ac ualidad. Las no icias ace ca de muje es asesinadas po iolencia machis a se suceden con ala man e con i-
nuidad en los medios de comunicación mien as o ganismos, asociaciones, ins i uciones y pe sonas que es án
in oluc adas en la lucha con a es e ipo de conduc as delic i as, e idencian que es amos an e un e dade o
p oblema social que p esen a múl iples ace as de ahí su imposibilidad de se abo dado y a ado de o ma
unidi eccional.
Las líneas que siguen abo dan es a p oblemá ica desde un pun o de is a legal, con el in de examina la
espues a que o ece nues o o denamien o ju ídico al mal a o de géne o y pa icula men e la p o ección que
dispensa a las íc imas que lo padecen. En ese sen ido esul a ineludible e e i se a la Ley O gánica 1/2004,
de 28 de diciemb e, de Medidas de P o ección In eg al con a la Violencia de Géne o, no ma muy ei indicada
y espe ada desde di e sos sec o es sociales y que signi icó, sin duda, un impo an e a ance en la lucha con-
a es a lac a social, po mucho que se discu a su idoneidad pa a a aja la compleja p oblemá ica de los ma-
los a os. Así las cosas, cuando la Ley cuen a ya con una cie a ayec o ia, p ocede e alua el uncionamien o
de la ju isdicción penal en o den a o o ga la debida p o ección a las íc imas de la iolencia de géne o y a
condena a los ag eso es que la in ligen.
Pe o cuando las íc imas son muje es ex anje as enemos que emi i nos además a la Ley O gánica 4/2000,
de 11 de ene o, sob e de echos y libe ades de los ex anje os en España y su in eg ación social, cuya e o -
ma ope ada po la Ley O gánica 2/2009, de 11 de diciemb e, posibili a que las muje es ex anje as íc imas
de iolencia de géne o, cualquie a que sea su si uación adminis a i a, engan ga an izados los de echos
econocidos en la Ley O gánica 1/2004, an es ci ada, y muy especialmen e las medidas de p o ección y segu-
idad de las íc imas de iolencia de géne o que dicha Ley con empla. Y es que cie amen e no puede a i -
ma se que exis a un pe il especí ico de muje mal a ada po el sólo hecho de se ex anje a, sino que, p eci-
samen e po su condición de ex anje a, se p oduce lo que ha enido a denomina se una “dimensión del mal-
a o de géne o” o una “sob eexposición” a es e ipo de si uaciones que no concu e en el caso de las muje es
au óc onas. Esa ap eciación de i a de ac o es especí icos e inhe en es a la inmig ación que inc emen an el
iesgo de su i malos a os ales como la es ancia i egula en nues o país, la si uación económica p eca ia,
elemen os cul u ales en los que no se cues iona que el papel del homb e es é po encima del de la muje , los
p oblemas de i ados de la ba e a idiomá ica o su escasa con ianza en las ins i uciones públicas, lo que p opi-
cia la impunidad de es e ipo de conduc as.
En odo caso, la inmig ación -a di e encia de la iolencia de géne o- es pa a noso os un enómeno ecien e
que nos ha lle ado a asumi en poco iempo, aunque in ensamen e, nues a condición de país de des ino de
los lujos mig a o ios. En e ec o, nues o país se con ie e en ecep o de inmig an es a pa i del momen o en
el que los adicionales países de acogida (G an B e aña, F ancia, Alemania o Suiza), cie an sus pue as a la
inmig ación económica. Desde en onces la en ada de ex anje os a a és de nues as on e as no ha deja-
do de aumen a has a con e i nos en uno de los países de la Unión Eu opea que egis a una ci a más al a
de admisión de inmig an es. En ales ci cuns ancias, la población inmig an e se inse a p incipalmen e en los
sec o es de ac i idad más ágiles que no pueden o ece más que empleos de escasa es abilidad, lo que
con ibuye a p o oca la ma ginación de los colec i os ex anje os.
Sin emba go, cuando se a a de examina el enómeno de la iolencia sob e la muje se obse a que se a a
de un p oblema global que no conoce on e as ni nacionalidades. Po eso, esul a plausible la labo ealizada
po nues os ibunales de jus icia, en pa icula el T ibunal Cons i ucional, que ha ido p og esi amen e am-
pliando el ca álogo de de echos econocidos en nues o país a los ciudadanos ex anje os. Ese econocimien o
iene su p oyección en las medidas de p o ección y segu idad p e is as en la legislación sob e iolencia de
géne o que ex iende sus e ec os a la muje ex anje a. Po consiguien e, la exposición que sigue p opone
e ec ua una exposición del es a us de los ex anje os en nues o país con especial hincapié en aquellos de e-
chos que posibili an la u ela judicial, pa a pos e io men e pasa a examina las medidas de p o ección que
1 El p esen e ex o se enma ca en la in es igación desa ollada po su au o a al ampa o del P oyec o de In es igación Inmig an es Ilegales
en la Unión Eu opea SEJ 2007-60684 del que ha sido in es igado a p incipal la D a. Sánchez Rodas Na a o de la Uni e sidad de Se illa.
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con empla la legislación pa a la íc ima de mal a o con in ención de e alua la incidencia de la si uación i egu-
la de la muje ex anje a sob e la e ec i idad de las mismas.
1.DERECHOSDELAMUJEREXTRANJERAVÍCTIMADEVIOLENCIADEGÉNERO
El ámbi o subje i o sob e el que se ex iende la p o ección dispensada po la Ley O gánica de Violencia de
Géne o 1/2004, alcanza la si uación especí ica de las muje es ex anje as. En es e sen ido, el a ículo 17 de
es a Ley ga an iza los de echos en ella econocidos a odas las muje es íc imas de iolencia de géne o con
independencia de su o igen, eligión o cualquie o a ci cuns ancia pe sonal o social2. In e esa des aca su
Tí ulo II que ecoge es bloques de de echos a ene en cuen a: de echo a la in o mación, que se ex iende no
sólo a su si uación pe sonal sino ambién a las medidas de p o ección y segu idad; de echo a la asis encia
social in eg al, que se aduce en un apoyo mul idisciplina y, inalmen e, de echo a la asis encia ju ídica g a ui-
a en odos los p ocesos y p ocedimien os adminis a i os que engan causa di ec a o indi ec a en la iolencia
padecida.
Aho a bien, es os de echos de econocimien o explíci o pa a la muje mal a ada, se conjugan con la p o ec-
ción que dispensan los de echos cons i ucionales econocidos a los ciudadanos ex anje os, con pa icula in-
e és, el de echo a solici a la u ela e ec i a de jueces y ibunales lo que obliga a emo e cualquie obs áculo
que impida que la muje íc ima de iolencia de géne o denuncie su si uación y eaccione en e al mal a o.
1.1Reconocimien odede echos undamen alesalosciudadanosex anje os
Ley O gánica 4/2000, de 11 de ene o, sob e de echos y libe ades de los ex anje os en España y su in eg a-
ción social, pa e de un p opósi o inicial cual es el econocimien o de los de echos con enidos en su a iculado
en condiciones de igualdad con los españoles:
Los ex anje os goza án en España de los de echos y libe ades econocidos en el Tí ulo I de la Cons i ución en los é minos es a-
blecidos en los T a ados in e nacionales, en es a Ley y en las que egulen el eje cicio de cada uno de ellos. Como c i e io in e p e-
a i o gene al, se en ende á que los ex anje os eje ci an los de echos que les econoce es a Ley en condiciones de igualdad con
los españoles (a .3.1 de la Ley de Ex anje ía)
Sin emba go, la posición cons i ucional de españoles y ex anje os dis a mucho de se idén ica. En es e pun o
hay que pa i del a ículo 13.1 de la Cons i ución española que es la no ma que egula el es a us de los ex-
anje os en nues o país al dispone que és os goza án en España de las libe ades públicas que ga an iza el
Tí ulo I del ex o cons i ucional pe o en los é minos que es ablezcan los a ados y la ley. Po an o, se a a
de un p ecep o que no sólo delimi a el alcance subje i o de la ex ensión de cie os de echos undamen ales
pa a los cuales es ele an e se español o ex anje o, sino que además o o ga al legislado una no able pa -
cela de libe ad pa a egula los de echos de los ciudadanos ex anje os en nues o país, pudiendo es ablece
de e minadas condiciones pa a su eje cicio.
Es a ma ización que in oduce en su ex o ha eque ido una p o unda y compleja labo in e p e a i a po pa e
del T ibunal Cons i ucional. Su sen encia 107/1984, de 23 de no iemb e cons i uye uno de los p ime os p o-
nunciamien os que u o a bien explica el alcance de es a no ma econociendo que la p e isión del a ículo 13
de la Cons i ución no p e ende descons i ucionaliza la posición ju ídica de los ex anje os pues la Cons i ución
no dice que los ex anje os goza án en España de las libe ades que les a ibuyan los a ados y la ley, sino
de las libe ades que ga an iza el Tí ulo I en los é minos que es ablezcan los a ados y la ley, de modo que
los de echos y libe ades econocidos a los ex anje os siguen siendo de echos cons i ucionales y, po an o,
do ados -den o de su especí ica egulación- de la p o ección cons i ucional, pe o son odos ellos sin excepción
en cuan o a su con enido, de echos de con igu ación legal.
Es a misma sen encia, que se econoce como un e e en e en el econocimien o de los de echos undamen a-
les y libe ades públicas de los ex anje os en España, dis inguió es ca ego ías de de echos:
Exis en de echos que co esponden po igual a españoles y ex anje os y cuya egulación ha de se igual pa a ambos; exis en
de echos que no pe enecen en modo alguno a los ex anje os (los econocidos en el a ículo 23 de la Cons i ución según dispone
el a ículo 13.2 y con la sal edad que con ienen); exis en o os que pueden pe enece o no a los ex anje os según lo dispongan
los a ados y las leyes, siendo en onces admisible la di e encia de a o con los españoles en cuan o a su eje cicio (Sen encia del
T ibunal Cons i ucional 107/1984, de 23 de no iemb e).
Con pos e io idad, la p opia doc ina cons i ucional ha ido pe ilando con base en el ci ado a ículo 13.1, los
c i e ios de a ibución de un de echo conc e o a una u o a ca ego ía así como los lími es del legislado en la
con igu ación legal de los de echos de los ex anje os. Sob e es a base podemos dis ingui :
2 Dice el a ículo 17 en elación a la ga an ía de los de echos de las íc imas de iolencia de géne o.
1. Todas las muje es íc imas de iolencia de géne o, con independencia de su o igen, eligión o cualquie o a condición o ci cuns ancia
pe sonal o social, ienen ga an izados los de echos econocidos en es a Ley.
2. La in o mación, la asis encia social in eg al y la asis encia ju ídica a las íc imas de la iolencia de géne o, en los é minos egulados en
es e capí ulo, con ibuyen a hace eales y e ec i os sus de echos cons i ucionales a la in eg idad ísica y mo al, a la libe ad y segu idad y
a la igualdad y no disc iminación po azón de sexo.
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a) De echos que pe enecen a la pe sona en cuan o al y que esul an imp escindibles pa a la ga an ía de la
dignidad humana, en co espondencia con lo p e is o en el a ículo 10 de la Cons i ución3. Po consiguien e, la
dignidad humana cons i uye un p ime lími e a la libe ad del legislado a la ho a de egula los de echos de
los ex anje os en España en la medida en que la dignidad debe á pe manece inal e ada cualquie a que sea
la si uación en que la pe sona se encuen e, y en elación con los ex anje os, con independencia de la egula-
idad o i egula idad de su es ancia en el país. Así, en es e p ime g upo se si ua ían los de echos que co es-
ponden po igual a españoles y ex anje os ales como el de echo a la ida, la in eg idad ísica y mo al o la
in imidad en cuya egulación no es posible es ablece di e encias en lo que se e ie e a su i ula idad, ni pe mi-
e al legislado modula o a empe a su con enido o nega su eje cicio a los ex anje os cualquie a que sea la
si uación en que se hallen. Es e iden e que se a a de de echos en los que se hace más pa en e la p o ec-
ción de la condición humana, sin emba go, eso no ha impedido que p og esi amen e el T ibunal Cons i ucional
haya ido ampliando el ca álogo de de echos incluso más allá de las exigencias p opias de la dignidad huma-
na.
En e ec o, una ap oximación a la ju isp udencia del T ibunal Cons i ucional (TC) pe mi e obse a el c ecien e
inc emen o del ca álogo de de echos que se conside an inhe en es a la dignidad de la pe sona y que po
an o co esponden po igual a españoles y ex anje os4. A esul as de ello, en la in e p e ación cons i ucional
del de echo de que se a e, su inculación con el concep o de dignidad o su econocimien o exp eso en la
Cons i ución a odos po igual, se á decisi o de ca a a su a ibución a los ciudadanos ex anje os en si uación
i egula .
Y es que como llegó a a i ma el p opio T ibunal Cons i ucional en su sen encia 236/2007, es e elenco no cons-
i uye una lis a ce ada y exhaus i a, y buena p ueba de ello es la inco po ación, en e o os, de los de echos
de eunión, asociación y sindicación, en lo que se in e p e a como una decidida apues a del Al o T ibunal po
la equipa ación, en cuan o a de echos y debe es se e ie e, en e españoles y ex anje os.
b) Un segundo g upo queda ía in eg ado po aquellos de echos de los que se án i ula es los ex anje os en
la medida y condiciones que se es ablezcan en los T a ados y las Leyes, o dicho de o o modo, aquellos de-
echos que no son a ibuidos di ec amen e po la Cons i ución a los ex anje os pe o que el legislado puede
ex ende a los no nacionales, aunque no sea necesa iamen e en idén icos é minos que los españoles.
Es el caso de los de echos que el a ículo 19 de la Cons i ución ga an iza a los españoles: de echo a elegi
lib emen e la esidencia, de echo a ci cula po el e i o io nacional, de echo a en a y de echo a sali lib e-
men e de España. Pues bien, del eno li e al de es e p ecep o, se concluye que la i ula idad de los mismos
co esponde exclusi amen e a los ciudadanos españoles cuando lo cie o es que exis e una abundan e ju is-
p udencia cons i ucional que econoce ambién a los ex anje os el dis u e de ales de echos omando en
conside ación lo dispues o en el a ículo 13.1 an es ci ado, es deci , pudiendo es ablece de e minadas condi-
ciones pa a su eje cicio (González Sole , 2002: 195). Aho a bien, pa a conoce el alcance de la ex ensión que
ope a es e p ecep o es con enien e eco da que el p opio T ibunal Cons i ucional iene dicho que el suje o de
de echos a que se e ie e es a no ma no es el ex anje o sin más, sino el ex anje o que ya ha en ado en
nues o país (STC 72/2005).
c) Como con apa ida a los dos bloques an e io es, exis en en de echos (los del a ículo 23 de la Cons i ución)
cuya i ula idad se ese a exclusi amen e a los españoles sin posibilidad alguna de ex ende los a los ex an-
je os, sal o lo que, a endiendo a c i e ios de ecip ocidad, pueda es ablece se po T a ado o Ley pa a el de-
echo de su agio ac i o y pasi o en las elecciones municipales.
1.2Elde echodeaccesoalaju isdicción.Ladenunciayelo ecimien odeaccionesala íc ima
Cen ándonos en el plano de las ga an ías p ocesales, el pun o de pa ida lo cons i uye el a ículo 20.1 de la
Ley de Ex anje ía dedicado a la u ela judicial e ec i a, de echo que ha sido conside ado como inhe en e a la
dignidad humana y en consecuencia in eg ado en el p ime g upo lo que indica que nos encon amos an e un
de echo que debe se econocido sin limi ación o es icción alguna. El lib e acceso se conc e a en el de echo a
que pa a el sos enimien o de los in e eses legí imos se ab a y se sus ancie un p oceso po la ía judicial que
se es ime más con enien e, siemp e que sea p ocesalmen e co ec a y con o me a las no mas legales. Pe o
3 El a ículo 10.1 -que encabeza el í ulo I de la Cons i ución- dispone que “la dignidad de la pe sona, los de echos in iolables que le son
inhe en es, el lib e desa ollo de la pe sonalidad, el espe o a la ley y a los de echos de los demás son undamen o del o den polí ico y
de la paz social”. Po consiguien e, es a no ma alude a la dignidad con e e encia a la pe sona humana pa a consag a la como de echo
undamen al de odo se humano y pa a en ende la como la base de la concepción de la sociedad y del Es ado con o me a las
di ec ices ma cadas en la p opia Cons i ución.
4 Esa endencia iene luga a mediados de la década de los ochen a con el signi ica i o econocimien o a los ex anje os del de echo a la
u ela judicial e ec i a (STC 99/1985) y ue paula inamen e inc emen ándose en años pos e io es con el de echo a la libe ad y segu idad
(STC 144/1990), el de echo a no se disc iminado po azón de nacimien o, aza, sexo, eligión o cualquie o a condición o ci cuns ancia
pe sonal o social (STC 137/2000) y de echo ins umen al a la asis encia ju ídica g a ui a (STC 95/2003).
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no bas a con econoce el lib e acceso al p oceso sino que los T ibunales asumen ambién el debe de posibili-
a o p opicia dicho acceso.
En el sis ema p ocesal penal español, a di e encia de o os o denamien os ju ídicos en los que exis e un mo-
nopolio es a al del eje cicio de la acción penal, la íc ima puede cons i ui se en pa e en el p oceso y, po con-
siguien e, puede eje ce los de echos inhe en es a esa si uación ju ídica (esencialmen e el de echo de de ensa
y el de echo a un p oceso con odas las ga an ías). Además, en la Decisión Ma co del Consejo de la Unión
Eu opea de 15 de ma zo de 2001, ela i a al es a u o de la íc ima en el p oceso penal, la íc ima iene eco-
nocido un papel e ec i o y adecuado en el sis ema judicial penal y ga an izada la posibilidad de se oída du-
an e las ac uaciones y de acili a elemen os de p ueba.
En esa línea, incoada una ins ucción penal, la llamada al p oceso se e ec úa median e el denominado ámi e
de
o ecimien o de acciones
a in de que la íc ima pueda compa ece y mos a se pa e en la causa ya inco-
ada y sos ene la p e ensión penal o, en o as palab as, a de ende sus p opios in e eses.
Consecuen emen e, cuando no iene luga ese o ecimien o se ce cena el de echo de la íc ima a la e ec i idad de la u ela judi-
cial (Gu ié ez Gil, 1998: 19) ya que nues a legislación p ocesal exige que en el ac o de ecibi se decla ación al o endido, el Se-
c e a io Judicial le ins uya del de echo que le asis e pa a mos a se pa e en el p oceso penal y enuncia o no a la es i ución de
la cosa, epa ación del daño e indemnización del pe juicio causado po el hecho punible (a ículo 109 de la Ley de Enjuiciamien o
C iminal).
Po consiguien e, con independencia de su p ocedencia y si uación adminis a i a en la que se halle, el o de-
namien o ju ídico español ga an iza a la muje ex anje a obje o de mal a o el acceso a los ibunales de
jus icia en demanda de una o den de p o ección. Quie e es o deci que la es ancia i egula en España no
debe ía se un impedimen o pa a el dis u e de es e de echo y, en su caso, pa a eje ce la acción penal. En
ese sen ido, in e esa des aca la siguien e decla ación p e is a en la no ma i a de ex anje ía que dispone:
Si al denuncia se una si uación de iolencia de géne o con a una muje ex anje a se pusie a de mani ies o su si uación i egula ,
el expedien e adminis a i o sancionado incoado po in acción del a ículo 53.1.a de es a Ley se á suspendido po el ins uc o
has a la esolución del p ocedimien o penal (a . 31.bis 2 Ley O gánica 4/2000).
Es deci , la Ley ci a la p o ección dispensada a las muje es ex anje as en si uación i egula en la suspensión
del expedien e sancionado incoado po la comisión de una in acción g a e5, lo que se aduce en la p ác ica
en que el expedien e de expulsión ope a po el hecho de la denuncia que p esen a la íc ima an p on o se
cons a e la i egula idad adminis a i a de su es ancia en el país, haciendo p ima es a ci cuns ancia sob e su
condición de íc ima de iolencia de géne o, lo que se e idencia con cla idad en los casos en los que la o den
de expulsión es an e io a la denuncia po malos a os.
En consecuencia, la solución legal pasa po an epone la p o ección del in e és público de i ado del égimen
sancionado de la legislación de ex anje ía, a de echos esenciales inculados a la dignidad de la pe sona
como el de echo a la in eg idad ísica, ya que si bien el expedien e se man iene en suspenso, hay mo i os
su icien es pa a pensa que es e sis ema puede disuadi a la íc ima a la ho a de in e pone la denuncia in-
c emen ando su ulne abilidad, ya que si no hay denuncia es imposible que la Ley y las medidas de p o ec-
ción que con iene se puedan aplica .
En ealidad se a a de uno de los p incipales escollos en la lucha con a la iolencia machis a que se ocaliza
no sólo en elación a la íc ima inmig an e, aunque el o igen o la causa de la exclusión de oda in e ención
ex e na, alcanza en el ámbi o de la ex anje ía a la c eencia de que cualquie denuncia sob e mal a o de
géne o puede a ec a nega i amen e a la egula ización de la es ancia de la muje en España o el emo an e
las amenazas p o e idas po el ag eso an e una e en ual expulsión del e i o io nacional mo i ada po la
denuncia.
De igual o ma, cons i uye un da o p eocupan e el núme o de muje es inmig an es que enuncian a la acción
judicial en ablada o la nega i a a se econocida po el médico o ense, y debe eco da se en ese con ex o
que el a ículo 416 de la Ley p ocesal penal dispensa al cónyuge del p ocesado de la obligación de decla a ,
siendo común que la muje enuncie a la dispensa en la ase de ins ucción pe o se acoja a la misma en el
ac o del juicio o al. En es os casos el ibunal iene obligado a con a con o a p ueba de ca go de ca ác e
inequí ocamen e inc imina o ia, su icien e pa a ene a la p esunción de inocencia del acusado.
Así se expone con cla idad en el supues o examinado en la Sen encia de la Audiencia P o incial de Mad id de
29 de ab il de 2010, que elimina del elenco p oba o io la decla ación de la íc ima ex anje a denuncian e a
quien indebidamen e se le denegó la acul ad de no decla a con a su pa eja que le o o ga el ci ado a ículo
416 de la Ley de Enjuiciamien o C iminal, con la a gumen ación de que ya había enunciado a ese de echo en
5 Se e ie e a la p e is a en el a ículo 53.1 a) de la legislación de ex anje ía con o me a la cual cons i uye una in acción g a e
encon a se i egula men e en e i o io español po no habe ob enido la p ó oga de es ancia, ca ece de au o ización de esidencia o
ene caducada más de es meses la mencionada au o ización, y siemp e que el in e esado no hubie e solici ado la eno ación de la
misma en el plazo p e is o eglamen a iamen e
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la ase de ins ucción al p es a decla ación en dicha ase. En es e caso, aún cuando el acusado negó habe
ag edido ni empujado a su pa eja, la decla ación de la p esun a íc ima es aba a alada en odo caso po los
es imonios de las es igos p esenciales que ie on la ag esión y escucha on las exp esiones amenazan es
con a la muje y las hijas de és a que p o i ió el acusado.
En odo caso, si el obje i o es p opicia que la íc ima se ace que a un juzgado de gua dia y o mule la co es-
pondien e denuncia, nues o sis ema judicial debe es a p epa ado pa a o ece , desde es a p ime a ase,
una espues a in eg al, e icaz y p o ec o a a su si uación. De lo con a io, se p oduci á un alejamien o paula i-
no y en el peo de los casos una e ac ación espec o de los hechos denunciados que cu iosamen e “p o e-
ge á” al ag eso aumen ando su sensación de impunidad (A me o Villalba, 2001: 327).
1.3Laasis enciaju ídicag a ui adispensadaalamuje ex anje a
La a ibución del de echo a la u ela judicial e ec i a a los ciudadanos ex anje os, ha de implica igualmen e el
econocimien o de un de echo ins umen al en ín ima conexión con el an e io como es el de echo a la asis en-
cia ju ídica g a ui a. Con ca ác e gene al, en el ámbi o de la ex anje ía la jus icia g a ui a se encuen a eco-
nocida exp esamen e en el a ículo 22 de su Ley egulado a pa a los ex anje os que se hallen en España y
espec o de los p ocesos en los que sean pa e, cualquie a que sea la ju isdicción en la que se sigan y en las
mismas condiciones que los ciudadanos españoles.
En la di ícil si uación de la muje ex anje a que denuncia se íc ima de malos a os se hace pa en e la nece-
sidad de una asis encia ju ídica inmedia a desde el mismo momen o de la denuncia, es o es, la ayuda de un
p o esional que le in o me y aseso e de las medidas de p o ección así como de las ac uaciones judiciales y
p ocesales que suceden a su denuncia. Ello no es óbice pa a que después la íc ima enga la obligación de
ac edi a que cumple con los equisi os exigidos a cualquie ciudadano pa a ene acceso a una jus icia g a ui-
a al como dispone exp esamen e la Ley de Asis encia Ju ídica G a ui a.
De hecho, la iloso ía que subyace en la Ley de asis encia ju ídica g a ui a 1/1996, de 10 de ene o, es p ecisamen e la p o ección
de los ciudadanos más des a o ecidos que necesi an accede a la u ela judicial pa a e ealizadas sus legí imas p e ensiones o
de endidos sus de echos (Exposición de Mo i os de la Ley). De ahí que explíci amen e señale que no se á necesa io que las
íc imas de iolencia de géne o ac edi en p e iamen e ca ece de ecu sos cuando solici en de ensa ju ídica g a ui a especializada
que se les p es a á de inmedia o, sin pe juicio de que si no se les econoce con pos e io idad el de echo a la misma, és as deban
abona al Abogado, y al P ocu ado cuando in e enga, los hono a ios de engados (a . 3.5 de la Ley).
Es e de echo comp ende, en e o as, las siguien es p es aciones: aseso amien o y o ien ación g a ui os p e-
ios al p oceso a quienes p e endan eclama la u ela judicial de sus de echos e in e eses, cuando engan po
obje o e i a el con lic o p ocesal, o analiza la iabilidad de la p e ensión; asis encia de abogado al de enido
o p eso que no lo hubie a designado, pa a cualquie diligencia policial que no sea consecuencia de un p oce-
dimien o penal en cu so o en su p ime a compa ecencia an e un ó gano ju isdiccional, o cuando és a se lle e a
cabo po medio de auxilio judicial y el de enido o p eso no hubie e designado Le ado en el luga donde se
p es e y de ensa y ep esen ación g a ui as po abogado y p ocu ado en el p ocedimien o judicial, cuando la
in e ención de es os p o esionales sea legalmen e p ecep i a o, cuando no siéndolo, sea exp esamen e
eque ida po el Juzgado o T ibunal median e au o mo i ado pa a ga an iza la igualdad de las pa es en el
p oceso.
En odo caso, di ícilmen e puede habla se de p o ección e ec i a si la muje ex anje a ca ece de la más mínima in o mación sob e
las consecuencias la las ac uaciones p ocesales que con su denuncia se desencadenan. En ese sen ido esul a imp escindible
o ece le una adecuada in o mación ace ca de sus de echos y medios pa a eje ci a los e ec i amen e de modo que no pasen po
se un me o econocimien o eó ico (Fe nández En algo, 2001: 126).
Sin emba go, en es e pun o no hay que desconoce las di icul ades de ep esen ación que se de i an de los
casos en los que la muje ex anje a se desconec a de las ac uaciones judiciales as in e pone la denuncia
po malos a os, como se iene poniendo de mani ies o con ei e ación po el Tu no de O icio de los Colegios
de Abogados.
2.MEDIDASJUDICIALESDEPROTECCIÓNALASVÍCTIMASDEVIOLENCIADEGÉNERO
A la ho a de e alua la e icacia e idoneidad de la Ley de Violencia de Géne o se señala como una de sus
mayo es de iciencias el ma co de p o ección que dispensa a las íc imas de es as conduc as ag eso as. Con
ca ác e especí ico hay que menciona las llamadas “Medidas judiciales de p o ección y segu idad de las
íc imas”, pues as a disposición del Juzgado de Violencia sob e la Muje como mecanismo pa a e adica y
p e eni es e ipo de compo amien os delic i os. En líneas gene ales, ienen a con igu a una u ela judicial
pa a ga an iza un a amien o adecuado y e icaz a la si uación ju ídica, amilia y social de las íc imas de la
iolencia de géne o.
Hay que eco da además que el a ículo 31 bis de la Ley de Ex anje ía, econoce que las muje es ex anje as
íc imas de iolencia de géne o, cualquie a que sea su si uación adminis a i a, ienen ga an izados los de e-
chos econocidos en la Ley O gánica 1/2004, de 28 de diciemb e, de Medidas de P o ección In eg al con a la
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Violencia de Géne o, po consiguien e sus disposiciones in eg an y comple an ambién el ca alogo de de e-
chos de las muje es inmig an es y los mecanismos pues os a su alcance pa a p ocu a su p o ección.
No obs an e lo an e io , an es de la en ada en igo de es a Ley, nues o sis ema p ocesal -y conc e amen e
la Ley de Enjuiciamien o C iminal-, ya con aba con ins umen os cau ela es con una inalidad p o ec o a de las
íc imas. Se a a de las medidas de alejamien o p e is as en el a ículo 544 bis y de la o den de p o ección
pa a las íc imas de iolencia domés ica a la que se e ie e el a ículo 544 e 6.
Las medidas cau ela es han sido de inidas como aquellas esoluciones, no malmen e judiciales, median e las cuales, y en el cu so
de un p oceso penal, se limi a la libe ad de mo imien os del impu ado con la inalidad de asegu a la celeb ación del juicio o al y
e en ualmen e la sen encia que en su día se p onuncie (Asencio Mellado, 2008: 192), a lo que hay que añadi el ma iz p o ec o
con el que ac ualmen e se p esen an los mecanismos cau ela es.
Ambas medidas cons i uyen dos ías dis in as de p o ección a la íc ima de iolencia de géne o siendo la p i-
me a más conc e a y más amplia la segunda, de mane a que el incumplimien o de aquélla puede da luga a
la adopción de és a.
Queda cla o una ez más que su signi icado hay que busca lo p ecisamen e en esa p o ección que b indan a
la íc ima es imando que la ausencia de con ac o ísico y cese de la con i encia p ocu an una educción impo -
an e de la conduc a delic i a po pa e del in ac o (Gómez Colome , 2007: 215). La egulación legal de
es as medidas queda como sigue.
2.1Medidasp e is asenlaLeydeEnjuiciamien oC iminal
El a ículo 544 bis egula la posibilidad de medidas cau ela es de ipo gene al pa a cualquie íc ima que lo
sea de los deli os a los que se e ie e el a ículo 57 del Código Penal7. Con o me a dicha no ma el ca álogo de
medidas que pueden impone se al impu ado son las de p ohibición de esidi o acudi a un de e minado lu-
ga , ba io, municipio, p o incia u o a en idad local o Comunidad Au ónoma, y p ohibición de ap oxima se o
comunica se con de e minadas pe sonas. Se a a, en suma, de una se ie de medidas que limi an la libe ad
de mo imien os y po an o condicionan los de echos undamen ales a la libe ad de esidencia y a la lib e
ci culación, de echos consag ados en el a ículo 19 de la Cons i ución española, lo que in i a a susci a dos
ó denes de cues iones.
Po un lado, se halla el ema de la limi ación, con ines cau ela es, de un de echo cons i ucional de con igu a-
ción legal como es la libe ad de ci culación y de esidencia exp esamen e egulado en la legislación de ex-
anje ía con o me a la cual “los ex anje os que se hallen en España de acue do con lo es ablecido en el Tí ulo
II de es a Ley, end án de echo a ci cula lib emen e po el e i o io nacional y a elegi su esidencia sin más
limi aciones que las es ablecidas con ca ác e gene al po los a ados y las leyes, o las aco dadas po la
au o idad judicial, con ca ác e cau ela o en un p oceso penal o de ex adición en el que el ex anje o enga la
condición de impu ado, íc ima o es igo, o como consecuencia de sen encia i me” (a . 5.1 Ley de Ex anje -
ía).
En ese sen ido econoce el T ibunal Cons i ucional en su sen encia 60/2010, de 7 de oc ub e, que el ámbi o
i al consis en e en ija lib emen e el luga donde es a de mane a ansi o ia o pe manen e esul a, si no
adicalmen e sup imido, sí pa cialmen e limi ado como consecuencia de la imposición de la p ohibición de
ap oxima se a la íc ima, a cualquie luga donde se encuen e, así como de ace ca se a su domicilio, a sus
luga es de abajo y a cualquie o o que sea ecuen ado po ella.
En segundo luga , es as medidas de alejamien o pueden se aco dadas en el anscu so de un p ocedimien o
penal en el que oda ía no se ha decla ado la a ibución cie a de un hecho punible a una pe sona de e mi-
nada. Es a ci cuns ancia condiciona su aplicación en é minos muy es ic os susci ándose su compa ibilidad con
la p esunción de inocencia8. Debe incidi se en que no puede p escindiese de la ineludible necesidad de des-
6 Se a a de dos no mas inculadas inequí ocamen e a la p o ección de las íc imas de iolencia domés ica p omulgadas en el ámbi o del
Plan de acción con a la iolencia domés ica ap obado po el Consejo de Minis os el 30 de ab il de 1998 pa a da espues a a uno de los
p oblemas más acucian es de la sociedad ac ual ecogiendo una se ie de medidas des inadas a e adica es e ipo de iolencia. Es a
in ención cla amen e señalada en la Exposición de Mo i os de ambas leyes se p ocu a a a és del ins i u o cau ela po lo que an o las
medidas de alejamien o del a ículo 544 bis, como la o den de p o ección del 544 e , quedan inculadas a log a la e ec i idad del
p oceso y de la sen encia de condena que pueda dic a se, así como a la especí ica inalidad de p o ege a las íc imas de de e minados
deli os y a su en o no en e a posibles nue as ag esiones
7 Se a a de conduc as delic i as a las que el legislado ha que ido do a de una especial p o ección ales como: homicidio, abo o,
lesiones, deli os con a la libe ad, deli o de o u a, deli os con a la libe ad e indemnidad sexuales, deli os con a la in imidad, deli os
con a el de echo a la p opia imagen, deli os con a la in iolabilidad del domicilio, deli os con a el hono , deli os con a el pa imonio,
deli os con a el o den socioeconómico.
8 La p esunción de inocencia cons i uye un p incipio o c i e io in o mado del o denamien o p ocesal penal pe o an e odo es un de echo
undamen al en cuya i ud una pe sona acusada de una in acción no puede se conside ada culpable has a que así se decla e en
sen encia condena o ia, siendo sólo admisible y líci a es a condena cuando haya mediado una ac i idad p oba o ia que p ac icada con la
obse ancia de las ga an ías p ocesales y lib emen e alo ada po los ibunales penales, pueda se conside ada de ca go. Y, como
egla gene al, la única p ueba que puede des i ua la p esunción de inocencia es la “e ec uada en juicio o al bajo los p incipios de
con adicción, publicidad e inmediación" (STC de 10 de eb e o de 2003).
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plega una p ueba de ca go cuya inicia i a co esponde a la acusación, azonablemen e su icien e pa a des-
i ua la p esunción de inocencia del acusado.
Consecuen emen e sólo deben adop a se cuando concu en de e minados p esupues os o condiciones:
En p ime o de ellos es la apa iencia azonablemen e p obable de que el hecho in es igado haya podido
se come ido po una de e minada pe sona. Es lo que en se denomina umus boni iu is, es deci , que haya
mo i os bas an es pa a inculpa la y some e la po ello a ales medidas cau ela es. Cie amen e ales mo i-
os no han de se p uebas plenas, pues las p uebas sólo ienen luga en el juicio o al y no du an e la ase
de in es igación, sino más bien indicios acionales más o menos in ensos que pe mi an impu a a una pe -
sona un hecho punible.
El segundo equisi o se encuen a en la exis encia de azones pa a eme que el inculpado a a a a de
sus ae se a la acción de la jus icia en el iempo en que du a la sus anciación del p ocedimien o. Es el lla-
mado pe iculum in mo a
,
es deci , no bas a con que haya mo i os pa a conside a e osímil y p obable-
men e azonable que el hecho in es igado haya sido come ido po la pe sona a ec ada po la medida
cau ela , sino que, como el in de ales medidas es e i a que el inculpado se sus aiga al posible allo
condena o io, sólo cuando hay mo i os pa a eme que es o aya a sucede quedan jus i icadas las medi-
das cau ela es pe sonales. Son mani es aciones del pe iculum in mo a las siguien es: el iesgo de uga, la
obs ucción de la in es igación, la ocul ación pa imonial o la ei e ación delic i a.
En de ini i a, la adopción en el p oceso penal de las medidas del a ículo 544 bis equie e que concu an dos
equisi os o p esupues os: 1º la cons a ación po el ins uc o de la exis encia de los indicios acionales de la
comisión de un deli o ecogido en el ca álogo es ablecido en el a ículo 57 del Código Penal (
umus boni iu is
).
2º La exis encia de una si uación obje i a de iesgo (
pe iculum in mo a
), pues de no adop a se la medida
cau ela puede co e pelig o la in eg idad de la íc ima ísica o mo al de la íc ima.
Po o o lado, el a ículo 544 e 1 Ley de Enjuiciamien o C iminal (no ma que egula la llamada o den de p o-
ección pa a las íc imas de iolencia domés ica) es ablece que el Juez de Ins ucción dic a á o den de p o ec-
ción pa a las íc imas de iolencia domés ica en los casos en que, exis iendo indicios undados de la comisión
de un deli o o al a con a la ida, in eg idad ísica o mo al, libe ad sexual, libe ad o segu idad de alguna de
las pe sonas mencionadas en el a ículo 173.2 del Código Penal, esul e una si uación obje i a de iesgo pa a
la íc ima.
Po consiguien e, pa a el o o gamien o de la p o ección se exigen dos p esupues os básicos: el p ime o, que
exis an indicios de la comisión de un deli o de iolencia domés ica, o lo que es lo mismo que la íc ima de los
deli os e e idos en es a no ma sea una de las pe sonas mencionadas en el a ículo 173.2 del Código Penal9;
y el segundo, que concu a una si uación obje i a de iesgo pa a la íc ima que equie a la adopción de las
medidas de p o ección ecogidas en el mismo p ecep o.
Es deci , que el Juez debe á e ec ua una p ime a alo ación de los hechos denunciados al e ec o de de e mi-
na si la íc ima iene con el denunciado una de las elaciones e e idas en aquel a ículo, y si se da una si ua-
ción de iesgo obje i o en endido como un juicio de pelig osidad o p onós ico de pelig o (He e o Tejedo Al-
ga , 2007: 373).
Pues bien, en ma e ia de ex anje ía, a pa i del momen o en que se hubie a dic ado una o den de p o ec-
ción a a o de la muje ex anje a cuyo expedien e de expulsión se halle en suspenso mien as se ami a el
p oceso penal, la Ley le acul a a solici a una au o ización de esidencia y abajo po ci cuns ancias excepcio-
nales; aho a bien, dicha au o ización no se esol e á has a que concluya el p ocedimien o penal (a . 31 bis
de la Ley de Ex anje ía).
En o os é minos, sólo se concede á la au o ización cuando haya ecaído la sen encia lo que ab e un pe iodo
de insegu idad dado que si inalmen e no se consigue una sen encia judicial condena o ia pod á e mina se
con un expedien e de expulsión. Las hipó esis posibles son:
P ime a: concluido el p ocedimien o penal con sen encia condena o ia, se concede á y no i ica á a la muje
ex anje a la au o ización de esidencia empo al y de abajo po ci cuns ancias excepcionales. En el su-
pues o de que no se hubie a solici ado, se le in o ma á de la posibilidad de concede a su a o una au o-
ización de esidencia y abajo po ci cuns ancias excepcionales o o gándole un plazo pa a su solici ud.
Segunda: concluido el p ocedimien o penal sin que pueda deduci se, en el ma co del mismo, la si uación
de iolencia de géne o de la muje ex anje a, se denega á la au o ización de esidencia empo al y de
9 Se e ie e el a ículo 173.2 del Código Penal al cónyuge o pe sona que es é o haya es ado ligada al in ac o po una análoga elación
de a ec i idad aun sin con i encia, los descendien es, ascendien es o he manos po na u aleza, adopción o a inidad, p opios o del
cónyuge o con i ien e, los meno es o incapaces que con él con i an o que se hallen suje os a la po es ad, u ela, cu a ela, acogimien o o
gua da de hecho del cónyuge o con i ien e, o pe sona ampa ada en cualquie o a elación po la que se encuen e in eg ada en el
núcleo de su con i encia amilia , así como las pe sonas que po su especial ulne abilidad se encuen an some idas a cus odia o gua da
en cen os públicos o p i ados.
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abajo po ci cuns ancias excepcionales y con inua á el expedien e adminis a i o sancionado inicialmen e
suspendido.
2.2Medidasp e is asenlaLeyO gánica1/2004
Como se ha indicado con an e io idad, además de las medidas p e is as con ca ác e gene al en la legislación
p ocesal penal, la Ley de Violencia de Géne o ha op ado po la egulación exp esa de las medidas de p o ec-
ción de las íc imas sin que ello haya impedido decla a su compa ibilidad con el es o de medidas cau ela es
p e is as legalmen e an o pa a los p ocesos ci iles como pa a los p ocesos penales en cohe encia con el
ma co compe encial de los Juzgados de Violencia sob e la Muje (Senés Mo illa, 2007: 1).
A ales e ec os como el a ículo 61 de la LO 1/2004:
1. Las medidas de p o ección y segu idad p e is as en el p esen e capí ulo se án compa ibles con cualesquie a de las medidas
cau ela es y de asegu amien o que se pueden adop a en los p ocesos ci iles y penales.
2. En odos los p ocedimien os elacionados con la iolencia de géne o, el Juez compe en e, de o icio o a ins ancia de las íc i-
mas, de los hijos, de las pe sonas que con i an con ellas o se hallen suje as a su gua da o cus odia, del Minis e io Fiscal o de la
Adminis ación de la que dependan los se icios de a ención a las íc imas o su acogida, debe á p onuncia se en odo caso sob e
la pe inencia de la adopción de las medidas cau ela es y de asegu amien o con empladas en es e capí ulo, de e minando su
plazo, si p ocedie a su adopción.
Así pues, omando como base la egulación de la Ley 1/2004, hay que ci a las siguien es medidas:
P ime a. La salida obliga o ia del inculpado del domicilio en el que es u ie e con i iendo o donde enga su
esidencia la unidad amilia con p ohibición de ol e al mismo (a . 64.1). Es a medida se comple a
además con la posibilidad de ca ác e excepcional econocida a la pe sona p o egida de pe mu a empo-
almen e el uso de la i ienda amilia de la que sean cop opie a ios po el uso de o a i ienda (a .
64.2).
Segunda. P ohibición de ap oxima se a la pe sona p o egida lo que implica la imposibilidad de ace ca se a
cualquie luga en el que és a pudie a halla se (a . 64.3 y 4). Como no edad se in oduce a modo de con-
ol de es a medida “la u ilización de ins umen os con la ecnología adecuada pa a e i ica de inmedia o
su incumplimien o”10.
Te ce a. P ohibición al inculpado de comunica se con las pe sonas o pe sonas que se indique bajo ape ci-
bimien o de incu i en esponsabilidad penal (a . 64.5).
Cua a. O as medidas legalmen e p e is as hacen e e encia a la ga an ía de la in imidad y la segu idad
de las íc imas (a . 63), medidas de p o ección de ca ác e ci il como la suspensión de la pa ia po es ad
o la cus odia de meno es y la suspensión del égimen de isi as (a s. 65 y 66), y la suspensión del de e-
cho a la enencia, po e y uso de a mas (a . 67).
A con inuación se des acan o os aspec os des acados de la egulación de es as medidas de p o ección:
Ó gano compe en e pa a la adopción de las medidas y esolución judicial: como no podía se de o a o ma
la compe encia de a ibuye a los Juzgados de Violencia sob e la Muje del luga del domicilio de la íc ima
(a s. 14 y 15 bis Ley de Enjuiciamien o C iminal) sin p escindi del econocimien o de la compe encia del Juz-
gado de Gua dia (a . 14. 5º-c). A es e Juez co esponde p onuncia se de o icio o a ins ancia de pa e sob e
“la pe inencia de la adopción” -en palab as de la ley (a . 61.2)- y, en su caso, dec e a las median e “au o
mo i ado en el que se ap ecie su p opo cionalidad y necesidad” (a . 68). Sob e es e ex emo con amos ya
con una abundan e ju isp udencia emanada de las Audiencias P o inciales en las que se e ela que pa a la
adopción de la medida de p o ección es necesa io además de que exis an indicios de habe se come ido un
deli o, que se alo e la si uación e ec i a de iesgo. Es deci , la exis encia de indicios de c iminalidad con a el
impu ado (malos a os a la muje ) no lle a au omá icamen e a o o ga la p o ección in e esada ya que “pa a
aco da una es icción de las ca ac e ís icas de la o den de alejamien o ha de obje i a se con da os o indicios
que hagan p e e que puede sucede un mal a la íc ima, más allá de una pe cepción subje i a” (po odas,
Au o de la Audiencia P o incial de Ba celona de 31 de julio de 2009); en o o caso, esul a á su imp ocedencia
po no concu i azones pa a dec e a la p o ección que con ie e la o den.
Po o a pa e, se equie e que las medidas de p o ección sean adop adas median e au o mo i ado as
ponde a los in e eses en juego: po un lado, los de una pe sona cuya inocencia se p esume, y po o o, la
e i ación de hechos delic i os. En ese o den, la mo i ación debe p oyec a se an o sob e los indicios con a el
ag eso como sob e la si uación obje i a de iesgo de la íc ima.
Legi imación: ambién la Ley de Violencia op a po una amplia legi imación pa a solici a las medidas de p o-
ección que se ex iende a la Adminis ación de la que dependan los se icios de a ención a las íc imas o su
acogida (a . 61.2) sin ol ida a la p opia íc ima, los hijos, las pe sonas que con i an con ella o se hallen
suje as a su gua da o cus odia, y el Minis e io Fiscal.
10 Se a a de disposi i os elec ónicos que ac i an un sis ema de ale a cuando se queb an an las ó denes de alejamien o aco dadas
judicialmen e y que se an ins au ando g adualmen e en el e i o io nacional, aunque no puede ocul a se que su aplicación eal es á
condicionada po los ecu sos ma e iales des inados po el Gobie no y las Comunidades Au ónomas a su implan ación.
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Plazo de du ación: la especial na u aleza de las medidas cau ela es supone que no pueden pe pe ua se en el
iempo, sino que, desapa ecidas las ci cuns ancias que se oma on en conside ación pa a dic a las, la medida
ambién ha de desapa ece o, cuando menos, adap a se a los nue os acon ecimien os. Al plazo alude de
mane a exp esa aunque sin p ecisa lo en el ei e ado a ículo 61.2 que se comple a con el a ículo 69 que deja
abie a la posibilidad pa a que se man engan as la sen encia de ini i a y du an e la ami ación de los e en-
uales ecu sos que co espondiesen. En es e caso debe á hace se cons a en la sen encia el man enimien o
de es as medias.
3.CONCLUSIONES
Pese a lo pueda pa ece , la iolencia de géne o no es un enómeno desconocido ni de nue a apa ición aun-
que sí lo es el hecho de ascende de la es e a me amen e p i ada pa a con e i se en un p oblema que
a añe a sec o es muy di e sos de la sociedad y que exige una espues a con unden e de los pode es públi-
cos.
La Sen encia del T ibunal Sup emo de 24 de junio de 2000 con ocasión de analiza el deli o de malos a os en
el ámbi o amilia p e is o en el a ículo 153 del Código Penal, ya señalaba que es e ipo de conduc as deben
se abo dadas como un p oblema social de p ime a magni ud, y no sólo como un me o p oblema que a ec a
a la in imidad de la pa eja, y desde es a pe spec i a es cla o que la espues a penal en cuan o ep esi a es
necesa ia pe o a su ez debe es a complemen ada con polí icas de p e ención, de ayuda a las íc imas y
ambién de esocialización de és as y de los p opios ic ima ios.
No puede nega se que asis imos en la ac ualidad a un cambio de ac i ud espec o de es as conduc as ag e-
so as basadas en la dominación del homb e sob e la muje que alejan la sensación de impunidad pa a los
mal a ado es. La ins au ación de una ju isdicción especializada en iolencia sob e las muje es y la concesión
de ó denes de p o ección cons i uyen la mejo espues a.
Aho a bien, cuando quien padece el deli o de géne o es una inmig an e i egula y po an o se pone en alo
la nacionalidad de las íc imas, se inc emen a el pelig o impunidad del ag eso no sólo po el desconocimien o
de la muje del sis ema de p o ección de nues o país sino po las di icul ades in ínsecas que con iene la p o-
pia legislación de ex anje ía en los é minos que se han expues o.
Po consiguien e, si somos capaces de es ablece unos canales pe manen es de in o mación di igida espe-
cialmen e a la población inmig an e a la ez que legisla supe ando las ba e as y obs áculos exis en es
hab emos a anzado de ini i amen e en la lucha con a la iolencia de géne o.
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