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Biografía intermitente de Miguel Ayllón Altolaguirre

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Biografía intermitente de Miguel Ayllón Altolaguirre

Author: Vallejo Fernández de la Reguera, Jesús
Publisher: Universidad Carlos III de Madrid
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/16cdca15-6677-43fe-905e-336293893faa/download
Recons ucción ideal de la esc ibanía de Manuel Co ina,
po Albe o Oli e (2011).
Biog a ía in e mi en e
de Miguel Ayllón Al olagui e*
Jesús Vallejo
Uni e sidad de Se illa
Like o he such li es, like all li es, his is a agedy;
high hopes, noble e o s; unde hickening di icul ies
and impedimen s, e e -new nobleness o alian e o ;
—and he esul dea h, wi h conques s by no means
co esponding. A li e which canno challenge he
wo ld’s a en ion; ye which does modes ly solici i ,
and pe haps on clea s udy will be ound o ewa d i .
Thomas Ca lyle, The Li e o John S e ling (1851)
Es oy segu o de que Cádiz esconde ma e ia pa a una
no ela, pe o el o as e o no la e.
Hans Ch is ian ande sen, Viaje po España (1862)
1. Vis a de Cádiz en 1859
En el o oño de 1859, Gaspa Núñez de A ce e a un jo en de ein isie e años
que se ab ía camino en el mundo de las le as a a és del pe iodismo. A
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* P oyec os DER2008-03069 y DER2010-21728-C02-01. Una p ime a e sión, más
lige a, de es as páginas se ha publicado en A eneo. Re is a Cul u al del A eneo de Cádiz, 7
(2007), pp. 255-293. Ab e ia u as: AHDC: A chi o His ó ico Diocesano de Cádiz; AHMC:
A chi o His ó ico Municipal de Cádiz; AHPC: A chi o His ó ico P o incial de Cádiz;
AHN: A chi o His ó ico Nacional, Mad id; AHUS: A chi o His ó ico de la Uni e sidad de
Se illa; AICAM: A chi o del Ilus e Colegio de Abogados de Mad id; AICAS: A chi o del
Ilus e Colegio de Abogados de Se illa.
JESÚS VALLEJO
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mediados de no iemb e, ecién decla ada la gue a de Á ica, se emba có
hacia Ma uecos con odo el en usiasmo p opio del momen o y de su edad,
a in de cub i las inminen es campañas mili a es. Debiendo alcanza la
cos a a icana desde Málaga, u o iempo pa a una ápida isi a a Cádiz.
Dio cuen a de su a esía y de su es ancia en la p ime a de las c ónicas
que en ió al dia io mad ileño La Ibe ia, echada el 18 de no iemb e, y
en ella nos dejó sus imp esiones de la ciudad. Son supe iciales y no muy
dis in as de o as esc i as po los mismos años, pe o ienen la escu a de
las cosas conocidas de p ime a mano:
Mi na egación hacia Cádiz ue elicísima; sólo u e un sen imien o: el de habe
pasado de noche el Es echo de Gib al a ; aunque bien conside ado, así no i lo a
en un incón de la Península una bande a que no es la nues a y que debie a se lo.
[...]
No conozco la pe la de Andalucía lo su icien emen e pa a pode in en a su
desc ipción minuciosa, ni end é iempo de conoce la ampoco, pues a la mayo
b e edad pienso eg esa a Málaga; sólo sí di é, que sus calles son ec as y he mosas,
si bien no muy anchas; que iene plazas espaciosas y capaces, en e ellas la de San
An onio, donde se le an a la es a ua de Balbo, na u al de Cádiz, ciudadano de Roma
y el p ime ex anje o que subió en iun o al Capi olio.
Su pue o es concu idísimo, y en es os momen os mucho más. Reina g an
animación en el come cio, y en odos los habi an es un decidido en usiasmo. Hijos
de amilias acomodadas han solici ado y ob enido su ing eso como soldados de los
cue pos del ejé ci o expediciona io. [...]
Anoche u e el gus o de asis i a la unción que daba el A eneo, undado po
nues o amigo y compañe o el seño Ayllón Al olagui e. La concu encia ue
nume osa y escogida. Los seño es don Adol o de Cas o, Sánchez del A co y o os
cuyos nomb es no ecue do, leye on poesías alusi as a la gue a, siendo algunas de
ellas de un mé i o sob esalien e, y ob eniendo un éxi o en ex emo sa is ac o io1.
Cuando el c onis a con i ió sus a ículos en lib o, el episodio
gadi ano de su iaje ganó en exal ación pa ió ica lo que pe dió en
1 La Ibe ia. Dia io libe al de la mañana, Mad id, mié coles 23 de no iemb e de
1859 (año VI, núm. 1657), p. 1. Se publicó ambién en El Clamo Público. Pe iódico del
Pa ido Libe al, Mad id, jue es 24 de no iemb e de 1859 (núm. 4716), p. 2. Ambos son
accesibles a a és de in e ne , en la Heme o eca i ual de la Biblio eca Nacional de
Mad id. Las c ónicas han sido ecien emen e eedi adas: Ma ía An onia Fe nández Jiménez
(ed.), Gaspa Núñez de A ce, C ónicas pe iodís icas de la Gue a de Á ica (1859-1860),
Mad id, Biblio eca Nue a, 2003.
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de alles2. Y son sin emba go los de alles los que aho a nos in e esan. En
p ime luga , la e e encia a ese A eneo que o eció ec eo in elec ual al
isi an e: en la ciudad de calles ec as y he mosas, de plazas espaciosas y
pue o concu idísmo, el A eneo e a la ins i ución que pe mi ía al iaje o
ocasional un a isbo de las inquie udes que bullían ocul as bajo el ex e no
paisaje u bano. Y en segundo luga , la mención a su undado , Miguel
Ayllón Al olagui e, que en la plena madu ez de sus ein a y cinco años
y siendo pe sona in luyen e en la sociedad gadi ana, daba la bien enida
al ecién llegado. Núñez de A ce llamaba “amigo y compañe o” a quien
ue su an i ión aquella noche de no iemb e; es di ícil sabe cuán o hay
de co esía y cuán o de e dad en esos dos é minos, pe o, al ma gen de
cuál pudie a se la elación pe sonal en e ambos, lo cie o es que podían
conside a se amigos polí icos, comp ome idos en el idea io p og esis a3,
y compañe os de pluma, eje cien es ambos del pe iodismo y seducidos
po la poesía y el ea o.
Algo sabemos ya de ese Miguel Ayllón Al olagui e que ocupó an
no o ia posición en la ida gadi ana en los úl imos años cincuen a y
p ime os sesen a del siglo XIX, pe o nada que aya más allá de unos pocos
da os biog á icos, de un esbozo de su ayec o ia p o esional, de un p ime
ace camien o a sus esc i os4. Me ece la pena un in en o de ampliación y
p o undización: los no escasos es imonios de su ida y de su ob a que
quedan dispe sos en a chi os y biblio ecas bas an pa a ensaya una
econs ucción cohe en e, que no pod á, sin emba go, e i a su ca ác e
agmen a io. Los es agos del iempo han oceado su ecue do, y los
ji ones que han sob e i ido dejan en e ellos lagunas conside ables. El
os o nos al a, po ejemplo, o al menos la absolu a segu idad sob e cuál
2 Gaspa núñez de a Ce, Recue dos de la campaña de Á ica, Mad id, 1860, cuyos
capí ulos ue on apa eciendo po en egas en la C ónica de Ambos Mundos ( éase in a,
no a 126) y que se puede consul a ambién en in e ne , en la Biblio eca Vi ual Miguel de
Ce an es. Un ace camien o a la ciudad a la que se asomó Núñez de A ce, en Albe o amos
san ana, Cádiz en el siglo XIX. De ciudad sobe ana a capi al de p o incia (His o ia de
Cádiz, ol. III), Mad id, Sílex, 1992.
3 Se cen a en es a dimensión de la pe sonalidad del au o Ra ael se ano Ga Cía,
“Gaspa Núñez de A ce (1832-1903), o el desengaño de la e olución”, en Ra ael se ano
Ga Cía (coo d.), Figu as de la Glo iosa. Ap oximación biog á ica al Sexenio Democ á ico,
Valladolid, Uni e sidad, 2006, pp. 179-194.
4 Jesús ValleJo, “Los Ayllón Al olagui e. Mane as de se ju is a en la España
decimonónica”, en His o ia. Ins i uciones. Documen os, 32 (2005), pp. 363-395.
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uese el suyo: en el salón de con e encias de la ac ual sede del A eneo de
Cádiz he is o colgado un e a o que, al no habe podido con as a se, se
enía po insegu o; al ez, e ec i amen e, esa ca a enju a, esa disposición
aus e a, esa mi ada ené gica y esa exp esión g a e no sean de su undado ,
pues la amilia conse a memo ia o og á ica, ambién incie a, de un
semblan e bien di e so5. Sob e algunos pe iodos de su ida no sabemos
apenas nada; ace ca de o os momen os no ca ecemos de da os, pe o a
eces se amon onan de o ma con usa, siendo di ícil o dena los con la
debida cla idad. Du an e las décadas cen ales del Ochocien os, en las que
le ocó i i , Miguel Ayllón apa ece y desapa ece an e los ojos del cu ioso
in e esado, y la in e mi encia biog á ica a la que nos abocan las uen es es
la que e lejan ambién las siguien es páginas.
És as se han esc i o sin p ejuicio alguno sob e la signi icación mayo
o meno de las in o maciones que las uen es o ecen. El au o de es e
cona o de biog a ía es muy conscien e, desde luego, de que selecciona y
o dena, des aca y a incona, ilumina y ensomb ece los da os de los que
dispone, de modo que esa p e endida ausencia de p ejuicios no iene nada
que e con una mal en endida ingenuidad en la alo ación de los ex os y
documen os del pasado. El in en o es o o: Miguel Ayllón Al olagui e ue
ju is a, y la de un ju is a es la imagen que aquí se busca, en la con icción de
que el egis o de su ca e a p o esional o el análisis de los esc i os en los
que plasmó su sabe écnico no son los únicos elemen os a endibles pa a
des ela nos su elación con el de echo. La dimensión a ec i a de la ida
de nues o pe sonaje, ence ada en su p i acidad domés ica, no siemp e
queda ocul a po los mu os as los cuales con o mó y eje ció sus más
5 El e a o del A eneo ue u o de las pesquisas de su ac ual y es o zado p esiden e,
D. Ignacio Mo eno Apa icio, a quien ag adezco su in e és po mis indagaciones sob e la
igu a del undado . La o og a ía amilia es la que acompaña a es as páginas, y que se
encuen a ambién ya en el ac ual si io web de la ins i ución (www.a eneodecadiz.es; se
ep oduce, ocul ando e e encias, en www.gen edecadiz.com). Con espec o a la amilia,
he man enido co espondencia du an e la ealización de es e abajo, sob e odo, con D.
Ma iano Quin anilla Ga cía, cuya ex ema amabilidad quie o ag adece desde es as no as
iniciales, pues puso a mi disposición ma e iales a los que no hab ía podido accede de o o
modo; an o a él como a o os miemb os de la amilia Ayllón, especialmen e a su muje
Dª Ma ía Luisa Ayllón Colmena , a Dª Ma a Ayllón Ma ín, que u o la inicia i a pa a
el p ime con ac o, y a D. Juan Manuel Ayllón, que conse a uen es de eno me in e és
pa a la econs ucción de la ayec o ia i al de su an epasado, debo ag adece ambién
la a ención y la buena acogida que dispensa on a an e io es e siones de es as páginas.

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p ima ios p incipios mo ales: en ocasiones no es que se en e ea, sino que
se ex e io iza con absolu a ni idez su posición de hijo o de he mano, su
es ado de esposo o de pad e. Más isible esul a, po supues o, el ciudadano
Miguel Ayllón, que adap ó a sus con icciones an o su conduc a como sus
esc i os, e elándolas en el modo en el que o denó sus elaciones sociales
y exhibiéndolas abie amen e du an e el iempo de su pa icipación en la
polí ica local. Ven ilando sus opiniones median e su dis ibución imp esa,
hubo ambién un Miguel Ayllón pe iodis a y li e a o, el ca álogo de cuyas
ob as, segu amen e aquí incomple o, incluye poemas, d amas, ensayos y
a ículos sob e ma e ias di e sas.
Que ían es as páginas que an e el lec o apa eciese la igu a del
ju is a Miguel Ayllón como la combinación y la suma de odas esas ace as
dis in as de su única iden idad, en odas las cuales se ad ie e la en ol en e
p esencia de lo ju ídico, la ele ancia de la disciplina con la que u o a o
con inuo. Si es a biog a ía lo log a a se ía al ez su mayo i ud, nacida
de odos modos de la necesidad: de la es ic a ac i idad de Miguel Ayllón
como abogado —la condición que mejo nos se i ía pa a alo a lo como
p o esional del de echo— quedan pocas e inexp esi as azas.
2. P ime os años y an eCeden es Familia es
Debemos comenza nues a his o ia en 1823. Ese año, como bien se sabe,
inalizaba el llamado T ienio Libe al, el segundo y co o pe iodo de igencia
de la Cons i ución de 1812. Los Cien Mil Hijos de San Luis, que ha ían
posible el éxi o de la eacción absolu is a e nandina, enían ba iendo
la península desde ab il, empujando a los cons i ucionales hacia el su .
Con ocadas Co es Ex ao dina ias y eunidas en Cádiz, el 7 de agos o e a
nomb ado Sec e a io de las mismas el dipu ado po Se illa Ma eo Miguel
Ayllón Alonso. Rondaba los ein a años, y jun o con su muje , la se illana
Ma ía de la Concepción Al olagui e, su pequeño hijo Dionisio, nacido en
Se illa en ab il de 1823, y el es o de libe ales ieles a la le a y al espí i u
de la ley undamen al gadi ana, hubo de abandona en oc ub e la ciudad
que ue a cuna del égimen cons i ucional umbo a Gib al a . Esa ie a
que Núñez de A ce se aleg aba de no habe is o, po ondea en ella una
bande a que no e a la nues a, o ecía asilo a una amilia que, como an as
o as, había enido que emp ende el camino del exilio.
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No sabemos cuán o iempo es u ie on los Ayllón en la colonia, pe o la
azón de que allí se demo a an du an e meses sí podemos imagina la: el
19 de oc ub e de 1824 nacía en aquel suelo ex anje o su segundo hijo, al
que bau iza on cua o días después en la Iglesia de San a Ma ía Co onada
con los nomb es de Miguel (el que co ien emen e usa ía), Ma iano de
Jesús (así se llamaba su pad ino Al olagui e, que no es u o p esen e
en la adminis ación del sac amen o) y Ped o de Alcán a a (el san o del
día)6. El u u o incie o de la c ecien e amilia hubo de se po en onces
la p incipal p eocupación de su pad e, y oma pasaje en un ba co que
za pase hacia a las cos as inglesas, su pensamien o cons an e. Gib al a
e a ie a de paso; no cabía uel a a ás a Se illa, a su casa y a su gen e, y
Lond es, lejano y ex año, se e igía como des ino más p obable:
Y en ez del bálsamo
del au a plácida
del cielo bé ico
que an o amé,
las nieblas hó idas
del ío Támesis
con pecho míse o
espi a é.
Es en ado pensa que el lamen o del p osc i o del Duque de Ri as
sea capaz de ace ca nos al es ado de ánimo de Ma eo Miguel Ayllón an e
la pe spec i a de la p óxima pa ida; no en ano es os e sos habían sido
esc i os po un compañe o de exilio, y echados po aquellos mismos días7.
A la somb a del Peñón hubo de ene ambién iempo nues o
exdipu ado pa a ememo a los acon ecimien os de su ida pasada, que
aho a an dolo osamen e le pasaba ac u a.
Ma eo Miguel Ayllón Alonso había nacido en Cuenca en 1793, y en el
semina io de su ciudad na al había iniciado es udios de iloso ía8. Como
6 Copias de la pa ida de bau ismo ob an en los expedien es ci ados en las no as 30
y 51.
7 En sep iemb e de 1824, exac amen e. Los ci a Vicen e llo éns, Libe ales y
omán icos. Una emig ación española en Ingla e a (1823-1834), Mad id, Cas alia, 3ª
ed. 1979, p. 87; el poema comple o El sueño del p osc i o puede lee se cómodamen e en el
si io web de la Biblio eca Vi ual Miguel de Ce an es.
8 Los da os biog á icos que aquí se de allan de Ma eo Miguel Ayllón son algunos
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sucedie a con an os de su misma gene ación, la gue a con a el ancés
ma có su des ino: emp endió en 1811 la ca e a de las a mas, y u o iempo
de pa icipa y dis ingui se en ele an es campañas. Al inaliza la gue a
siguió ligado al ejé ci o, ob eniendo plaza en la Subinspección Gene al
de In an e ía de Andalucía. Menudea on desde en onces sus es ancias
en Se illa, ciudad en la que no a dó en es ablece se de ini i amen e.
En la Uni e sidad hispalense p osiguió sus in e umpidos es udios: los
documen os que gua da el a chi o uni e si a io nos lo mues an como
cu san e de leyes hacia 1819. T as asis i du an e un año al es udio “de
uno de los Abogados de más c édi o” de la ciudad y pasa los exámenes
co espondien es, se colegió en 1821 y se e i ó del ejé ci o.
Es e cambio de umbo en su biog a ía no ue ajeno al anscu i de
los acon ecimien os polí icos: ya en 1820, ecién eins au ado el égimen
cons i ucional, había cu sado una solici ud pa a que se le con i iese una
plaza de abogado iscal en la Audiencia de Se illa, alegando como mé i o
ele an e, según e a po en onces obligado, su a ección cons i ucional. Y
es que esa de oción po las ideas libe ales exp esadas en la Cons i ución
doceañis a debió de se since a y p o unda, di igiendo los pasos de
Ma eo Miguel Ayllón hacia la ida polí ica ac i a: desde julio de 1821 ue
sec e a io del gobie no polí ico de Se illa, lo que le impidió oma posesión
del juzgado de Alhama pa a el que se le había con e ido nomb amien o
po el Consejo de Es ado como juez le ado, y en 1822 consiguió que la
jun a elec o al de p o incia lo eligiese dipu ado; aunque su ac a ue muy
discu ida an o en las Co es como en la p ensa polí ica po duda se de
que cumplie a los equisi os de ecindad y esidencia cons i ucionalmen e
ijados, ocupó e ec i amen e escaño en las legisla u as de 1822 y 18239.
En mayo de 1820 y en la capi al andaluza se había casado con Ma ía
de la Concepción Al olagui e y Fe nández, se illana de ascendencia
guipuzcoana (su pad e, Pascual Ignacio Al olagui e, e a na u al
de Lazcano), a cuya amilia pudo conoce po es a inculada a la
adminis ación mili a . Había nacido Ma ía Concepción en la ciudad del
de los ya expues os en Jesús ValleJo, “Los Ayllón Al olagui e” (ci . en no a 4), donde se
señalan las e e encias documen ales y bibliog á icas pe inen es; aho a sólo se egis an
las añadidas.
9 En cuan o a la p ensa polí ica, consúl ese El Pa a ayo se illano con a o men as
polí icas y mo ales. Pe iódico cons i ucional, en conc e o sus núme os 1, de 27 de ab il, y
4, de 28 de mayo de 1822, pp. 7-9 y 49-50.
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Guadalqui i a ines de 1795. Y es que po aquellos años úl imos del siglo,
los Al olagui e anudaban lazos con Andalucía: un he mano de Pascual
Ignacio, F ancisco An onio mayo , se había es ablecido ambién en Se illa;
y en la Uni e sidad hispalense es udiaba cánones en e 1794 y 1795,
en iado po su mad e Ma ía Ana Imaz Al olagui e, el luego ele an e
polí ico libe al Miguel An onio Zumalacá egui, al que ol e emos a
encon a más adelan e en nues a his o ia, cuyo he mano Tomás,
andando el iempo, se con e i ía en celebé imo gene al ca lis a10.
La llamada Década Ominosa la pasó, pues, la amilia Ayllón
Al olagui e en suelo b i ánico, p ime o en Gib al a y luego en Ingla e a,
compa iendo des ino con el de an os pe sonajes des acados —li e a os,
mili a es, polí icos...— de la España de en onces, como Ángel de Saa ed a
(Duque de Ri as), F ancisco Espoz y Mina, José Ma ía To ijos, An onio
Alcalá Galiano, F ancisco Ja ie Is ú iz... Vicen e Llo éns ha econs uido
muy bien la his o ia de aquellos emig ados11; sigamos su ecomendación
y leamos alguno de los e ocado es pá a os que Thomas Ca lyle, es igo
di ec o de aquel ánsi o, nos ha dejado sob e su p esencia en el Lond es
de mediados de los años ein e de su siglo12:
En aquellos años una isible sección de la población de Lond es, que llamaba la
a ención muy po encima de la p opo ción debida a su amaño o a su impo ancia, la
cons i uía un puñado de españoles que habían buscado aquí asilo como e ugiados
polí icos. “Re ugiados polí icos”: la ágica p esencia inin e umpida de esa clase de
pe sonas es pa e del pa imonio de la Ingla e a de nues o iempo. Hace ein iséis
años, cuando i Lond es po p ime a ez, ecue do la imp esión que me causa on
aquellos desa o unados españoles. A dia io, desa iando el ai e ío de la p ima e a,
bajo un cielo an di e en e del suyo, podías e a un g upo de cincuen a o cien
pe sonajes majes uosamen e ágicos, o gullosos en sus aídas capas, eco iendo
10 Miguel An onio y Tomás Zumalacá egui e an hijos de F ancisco An onio
Zumalacá egui, cuya he mana Ma ía Bau is a e a mad e de F ancisco An onio y
Pascual Ignacio Al olagui e, y po an o abuela pa e na de nues a se illana Ma ía de la
Concepción Al olagui e y Fe nández. La ascendencia de és a puede econs ui se a a és
de la documen ación e e ida a su ma ido que se conse a en el A chi o Gene al Mili a de
Sego ia, Sección 1ª, leg. A-501, que he consul ado en las o ocopias que amablemen e puso
a mi disposición D. Ma iano Quin anilla Ga cía.
11 Vicen e llo éns, Libe ales y omán icos (ci . en no a 7).
12 Thomas Ca lyle, The Li e o John S e ling (1851; Chap e IX, Spanish Exiles),
que consul o en el si io web del P ojec Gu enbe g, de donde aduzco y de donde ambién
omo la ci a inicial de es e abajo.
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El 13 de eb e o del año siguien e Dionisio y Miguel, esuel os a asumi
un nue o e o p o esional, i maban sendas ins ancias en solici ud de una
judica u a. El acceso no e a aún po oposición, y el éxi o de la solici ud
dependía en g an medida de los mé i os que pudie an espalda la. Miguel
apo aba los que ya conocemos; al expedien e de ami ación se ue on
inco po ando además los p ecep i os in o mes an o del egen e de la
Audiencia como del je e polí ico (o gobe nado ci il de la p o incia, pues
muy a inales de 1849 acababa de ap oba se la nue a denominación). El
p ime o señalaba no habe no a alguna en su con a, “debiendo añadi que
pe sonalmen e le me ece un concep o muy dis inguido, ya po su buenas
cualidades, ya po su capacidad y ap i ud, que había enido ocasión el
in o man e de conoce en el buen desempeño de algunos abajos que le
había encomendado”; apos illaba el in o me que Miguel e a “ enido po
pe sona de las mejo es cos umb es, y adic o al Gobie no de Su Majes ad”.
El gobe nado , po su pa e, des acaba su adsc ipción polí ica, bien
po que la supusie a al eco da la igu a de su pad e, bien po que ya
uese mani ies a en el hijo, pe o no undaba en ella echazo alguno: la
conduc a mo al de Miguel e a “i ep ensible, pudiendo deci se espec o
de la polí ica, que si bien se in ie e que pe enece al pa ido p og esis a,
no exis en an eceden es que puedan acha le”.
Pese a los a o ables in o mes, ninguno de los dos he manos accedió a
la judica u a. Dionisio y Miguel, has a en onces an unidos, se sepa a ían
poco después, al ma cha se el mayo de Mad id con obje o de hace se
ca go en Badajoz de una o icialía de gobie no pa a la que se le había
nomb ado en junio de 1850. Quedó el segundo al en e de su casa, al
cuidado de su mad e y de sus he manos meno es, Emilio y la in o unada
Ca olina, allecida en 1853. Que se le ce ase la pue a de la ca e a judicial
no impidió a Miguel eco e algún o o de los sende os p o esionales
que ya ab ie a su pad e. Ing esó en el T ibunal de Cuen as del Reino y
ascendió p on o po su escala adminis a i a: as eje ce como ela o
y o icial auxilia cua o en 1851, sen ó plaza de agen e iscal le ado en
185326.
26 Pa a los dos p ime os pues os, Real O den de 24 de sep iemb e de 1851, en
Bole ín O icial del Minis e io de Hacienda, Segundo semes e de 1851, omo IV, Mad id,
Imp en a Nacional, p. 494; en cuan o al e ce o, La Época. Pe iódico del Pa ido Libe al,
Mad id, jue es 3 de ma zo de 1853 (año V, núm. ilegible), p. 3, daba la no icia de su acceso
a la plaza de “abogado iscal segundo” del T ibunal de Cuen as.

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402
Seguía eje ciendo la abogacía, y pa icipó en algún p oceso esonan e.
En 1850, jun o a sus compañe os del Colegio de Mad id Ped o Gómez de
la Se na y Simón San os Le ín, de endió a los p ocesados en una “céleb e
causa po obo en cuad illa y en despoblado en las inmediaciones de
A ganda” que me eció a ención pe iodís ica27. Ese mismo año, un juicio
po deli o de ebelión en Colmena ue ambién seguido con in e és
po la p ensa. Las ci cuns ancias del p oceso habían a aído sob e los
eos, condenados a mue e y inalmen e indul ados, las simpa ías de la
opinión pública, y la de ensa de Miguel Ayllón en ins ancia de súplica en
la Audiencia ue obje o de elogios: “El seño Ayllón ue eco iendo una
po una odas las acusaciones que pesaban sob e su de endido, y llenó
dignamen e su g a e minis e io, de modo que an o el ibunal como la
nume osa concu encia escucha on con gus o el azonado in o me del
le ado, que comp endiendo pe ec amen e la san idad del sace docio que
desempeñaba, di igió sus es ue zos a p oduci el con encimien o en el
ánimo de los magis ados sin esci a las pasiones del audi o io”28.
O as ace as de su ida en esos años han dejado menos huella, así
que no sabemos po qué azón Miguel Ayllón Al olagui e, al menos
desde p incipios de la década de los cincuen a, gi aba isi as ecuen es
a Cádiz. Le unía amis ad con el p esbí e o Ramón del Amo y Du án,
canónigo de la Ca ed al gadi ana, a quien a ó an o en Mad id como en
Cádiz, pe o no ue esa la más ascenden e de las elaciones que anudó
en es a ciudad. En ella conoció a Ma ía Jose a Ibáñez Ma ínez, a la que
dió palab a de ma imonio y con la que se casó en la p ima e a de 1854,
cuando él enía 29 años y ella 18. La no ia pe enecía a una amilia de la
bu guesía gadi ana, su icien emen e acomodada y desde luego cul a: el
pad e e a p opie a io de algunos bienes aíces en Pue o Real y Ro a, y
había eunido una biblio eca escogida, a iada y amplia29. El expedien e
ma imonial, echado el 27 de ma zo, no nos da in o mación concluyen e
sob e la an igüedad o los mo i os de la elación de Miguel con Cádiz; los
esposos decla aban que se comp ome ie on “hace algún iempo”, y los
27 El Clamo Público. Pe iódico del Pa ido libe al, Mad id, jue es 12 de sep iemb e
de 1859 (núm. 1881), p. 3.
28 Es un agmen o de la ela i amen e ex ensa c ónica publicada en La España,
Mad id, ie nes 18 de julio de 1851 (año IV, núm. 1006), pp. 3-4; sob e su base, más
b e emen e, La Época, Mad id, domingo 20 de julio de 1851 (año III, núm. 737), p. 4.
29 Lo mues a el in en a io del juicio de es amen a ía, ealizado menos de cua o
años después (no a 48).
VIDAS POR EL DERECHO
403
es igos e an igualmen e imp ecisos: Ramón del Amo, que o icia ía el
enlace, conocía al con ayen e “hace muchos años”, y Sal ado Fuen es
a i maba a a lo “en es a dicha ciudad las empo adas que iene a ella”30.
La boda de Miguel y Ma ía Jose a se celeb ó en la pa oquia gadi ana
de San Lo enzo el p ime o de ab il de 185431. Fue ma imonio sec e o; y
no po que la ce emonia se ocul ase o po que ue a la suya una elación
clandes ina o incon esable, pues cons an en el expedien e la licencia
del pad e de la no ia, p ecep i a po se meno , y la co espondien e
in o mación de es igos, que es u ie on ambién p esen es en el emplo
pa oquial. La azón e a o a: Miguel había solici ado y ob enido el mes
an e io en Mad id la dispensa de las obligadas amones aciones concilia es
que habían de publica se en las pa oquias de las que había sido elig és, y
la misma dispensa solici ó y ob u o en la diócesis gadi ana “en a ención a
ene p on amen e que ausen a se a Mad id a desempeña su empleo”. La
si uación económica de los nue os esposos no debía de se en ese p eciso
momen o muy boyan e, a juzga po su pe ición de que se les despachase
el expedien e po mi ad de de echos po “no se les posible sa is ace [los]
po en e o”.
4. el P oyeC is a en el bienio: a eGlo ins i uCional y VoCaCión Cons i uCional
Con mayo es o meno es es echeces, la jo en pa eja se ins aló en
Mad id, donde i ie on los desó denes y agi aciones del e ano de
1854, c is alización de los muchos descon en os que había gene ado la
llamada Década Mode ada. El nue o pe iodo polí ico que en onces se
ab ía, el inalmen e e íme o Bienio P og esis a (1854-1856), debió de
a i a el comp omiso polí ico de Miguel Ayllón, es igo po en onces de la
con oca o ia e ins alación de unas Co es cons i uyen es que comenza ían
sus abajos ese mismo año32. Nues o ecién casado abandonó el eje cicio
de la abogacía y enunció a los ca gos dependien es del Colegio que enía
30 El expedien e ma imonial, en AHDC, leg. 782, exp. 7.
31 Copia ce i icada de la pa ida de ma imonio, en el expedien e que se ci a en
no a 51.
32 Sob e la compleja elabo ación del p oyec o cons i ucional, Isabel CasanoVa
aGuila , Las Cons i uciones no p omulgadas de 1856 y 1873 ( ol. VI de Miguel a ola
(di .), Las Cons i uciones Españolas), Mad id, Ius el, 2008, pp. 39-43.
JESÚS VALLEJO
404
desempeñando33. Se dedicó con exclusi idad a su abajo en el T ibunal
de Cuen as, donde pa ecía que se le ab ía un u u o p ome edo po
con a con la con ianza de sus supe io es. Lo p ueba su pa icipación,
como “sec e a io sin o o”, en la comisión que a ins ancias del minis o
de Hacienda, Juan Faus ino B uil y Ollia bu u, emp endió es udios y
abajos enden es a e o ma di e sas no mas del amo, como la igen e
ley de con abilidad, la o gánica del T ibunal de Cuen as y su eglamen o,
adecuándolas al nue o ma co cons i ucional que se iba de iniendo en las
bases ap obadas po las Co es34. P esidida po An onio de los Ríos Rosas,
es aba in eg ada po no o ios dipu ados, ep esen an es del minis e io y
al os ca gos del T ibunal de Cuen as, y “el jo en y en endido sec e a io
de la comisión, don Miguel Ayllón […], se dio a conoce de una mane a
an en ajosa como eó ico y p ác ico en aquella complicada ciencia de la
adminis ación pública educida a núme os”35.
Algún acon ecimien o del en o no amilia me ece ambién a ención:
Emilio Ayllón Al olagui e comenzaba jus o po en onces la ase inal de
su o mación académica; en 1854, bachille ya en la Facul ad de Filoso ía,
emp endió los es udios de De echo36. Cons an el nomb e y la i ma de
Miguel, como iado , en los ámi es de ma ícula pa a el p ime cu so, y
eje ciendo de hecho las unciones de u o de es e he mano suyo casi ece
años meno , no nos cues a imagina le animando y o ien ando los es udios
de Emilio. O o suceso aún más eliz iluminó su ida po en onces: Ma ía
Jose a, su muje , dio a luz p on o a un hijo, que debió de nace a p incipios
33 Son da os del b e e expedien e pe sonal de Miguel Ayllón Al olagui e en AICAM,
4057/32–1846; ag adezco en la pe sona de D. Ame i o Fuen es las acilidades ob enidas
del Colegio pa a su consul a.
34 Real O den de 6 de sep iemb e de 1855 (Gace a del 8), que consul o en el Bole ín
Semanal de la Re is a Gene al de Legislación y Ju isp udencia, Pe iódico O icial del
Ilus e Colegio de Abogados de Mad id, año II (núm. 96), omo IV (segundo semes e de
1855), Mad id, Imp en a de D. Anselmo S a. Coloma, 1855, pp. 245-246.
35 Lo eco daba años después La Ibe ia. Dia io libe al de la mañana, Mad id,
ma es 27 de ene o de 1857 (año IV, núm. 770), p. 1, quejándose el edac o del pe iódico
de la ob a de des ucción en ma cha de oda la labo gube namen al ealizada en el que
aho a se eía desde las ins ancias o iciales como “ a al bienio”.
36 Sal o que se indique o a cosa, los da os académicos y p o esionales de Emilio
Ayllón Al olagui e p oceden de sus expedien es en AHN, Uni e sidades, leg. 3636, exp.
13, y AHN, Magis ados y Jueces, 4725/6967.
VIDAS POR EL DERECHO
405
de 1855 y que ue bau izado con el nomb e de su abuelo pa e no, Ma eo
Miguel37.
Al ma gen de las aleg ías de su casa, la ida pública bullía con las
labo es de undación de un nue o égimen cons i ucional. No quiso
Miguel Ayllón limi a se a se me o espec ado de aquellos ascenden es
sucesos, y p ocu ó, en la medida de sus posibilidades, pa icipa en ellos.
En eb e o de 1855 se publica on en el Dia io de Sesiones de las Co es las
siguien es líneas38:
Las Co es ecibie on con ap ecio 300 ejempla es, que emi ía D. Miguel Ayllón y
Al olagui e, de un olle o suyo i ulado P oyec o de Cons i ución, mandando pasa
a la Comisión de bases el núme o su icien e de ellos y epa i los es an es en e los
S es. Dipu ados.
Encabezaba el olle o una dedica o ia imp esa, in encionadamen e
da ada el día 8 de no iemb e de 1854: “Hoy se ab en las pue as de la
ep esen ación Nacional. Y en sus a as deposi o humilde es a pequeña
o enda”39. No ue la de Miguel Ayllón la única inicia i a pa icula
enden e a o ien a las a eas de las Cons i uyen es, ni ampoco desde
luego la más in luyen e, pe o al igual que o os p oyec os edi ados ese
37 Se le menciona en la es amen a ía de su abuelo ma e no (no a 48), y en la
esc i u a de pode que se ci a en no a 137.
38 Dia io de Sesiones de las Co es Cons i uyen es. Die on p incipio el mié coles
8 de No iemb e de 1854.- Fue on disuel as po Real Dec e o de 2 de Se iemb e de 1856.
Tomo III, Mad id, Imp en a y Fundición de la Viuda e Hijos de J. A. Ga cía, 1880, núm.
75, sesión del sábado 3 de eb e o de 1855, p. 1838.
39 P oyec o de Cons i ución Española, po M. A. A., Mad id, Imp en a de
José Rod íguez, 1854; manejo el ejempla que cus odia la Biblio eca de la Facul ad de
De echo de la Uni e sidad Complu ense de Mad id, signa u a FA D 40081; en un ú il
“Documen o de T abajo” accesible en in e ne , elabo ado po Au o a miGuel alonso, con
comen a ios de Ra ael ubio núñez, y publicado bajo el í ulo de Fuen es pa a la his o ia
del cons i ucionalismo español. Colección bibliog á ica de la Biblio eca de la Uni e sidad
Complu ense de Mad id, Mad id, Biblio eca Uni e sidad Complu ense, 2005, p. 36, no se
des elaba aún la au o ía ocul a as las iniciales M. A. A., que sin emba go se desa ollan
ya co ec amen e, aunque pa ece que la a ibución no se da como segu a, en la ac ual
icha ca alog á ica de la ci ada biblio eca. La e e encia de la no a an e io , así como
coincidencias de con enido con o as ob as del au o que se i án señalando, no dejan
dudas al espec o.
JESÚS VALLEJO
406
mismo año, como los de Manuel de Cuendias o Amalio Ma ichala , me ece
a ención40.
P ecedía al P oyec o p opiamen e dicho una elación nume ada de
sus ein idós p incipios inspi ado es, en los que se aslucía el idea io
polí ico del cons i ucionalis a debu an e. Algunos e an máximas que
e lejaban con icciones pe sonales, como el ideal ilus ado p opio del
cul i ado del abajo in elec ual (“Todo p incipio absolu o es la mue e
de la azón”), al ez no demasiado compa ible con algún o o p incipio en
el que podían es a a lo ando sus c eencias eligiosas (“La e dad es una,
y una sola debe se su aplicación”); se no aba en ellos la ehemencia y el
a ojo (“El miedo en polí ica es un c imen; el coba de, pues, debe deja se
gobe na ”) p opios de quien es aba en una edad en la que aún el po eni
iene mayo peso que el pasado (“La an igüedad no es un í ulo, es sólo
una p eexis encia”), y en la que la expe iencia no es á oda ía po encima
de la in ención (“El que con pu a conciencia hace lo que puede no es á
obligado a más”).
No obs an e, no puede deci se que al ase una buena dosis de p udencia
polí ica en la ap eciación de las bases del o den social (“El o den público es
cuando menos la mi ad de la elicidad de las Naciones”; “La mo alidad y la
jus icia son la ida del co azón”), especialmen e isible en una concepción
del égimen cons i ucional de i ula idad y dis u e de de echos que huía
de la excesi a ampli ud o inconc eción en el econocimien o de la libe ad
(“La absolu a libe ad p imi i a es el caos, la des ucción, la mue e”;
“La libe ad social, la libe ad secunda ia es la e dade a libe ad”; “No
cabe libe ad social sin algún sac i icio de la libe ad p imi i a”; “No cabe
de echo donde se p osc ibe la obligación”). Su paci ismo (“Los bienes de
una ic o ia no compensan los males de una gue a”) y su c eencia en
la sepa ación y equilib io de pode es (“En la eal di isión de pode es se
basa la ida polí ica de las Naciones”; “Pa a que el odo no sea in o me las
pa es deben se uni o mes”) casaban bien en su idea io p og esis a con
una ya iniciada e lexión sob e la o ganización e i o ial del Es ado, que
aunque quizás no es u ie a del odo de inida oda ía (“La cen alización
absolu a ma a la libe ad, pe o la descen alización absolu a ma a la
sociedad”), e a desde luego e eno abonado pa a que a aiga a en ella la
40 Manuel de Cuendias, P oyec o de Cons i ución Española, Mad id, Imp en a de
D. A. Ma eis, 1854; Amalio ma iChala , P oyec o de Cons i ución, Mad id, Tejada, 1854;
no se ocupa de es a li e a u a Isabel CasanoVa aGuila , Las Cons i uciones, ci . en no a 32.

VIDAS POR EL DERECHO
407
semilla ede al (“La i anía se lab a con mo imien os de a iba abajo, la
libe ad se conquis a con mo imien os de abajo a iba”).
El p oyec o se componía de 95 concisos a ículos más uno adicional,
dis ibuidos aquéllos en nue e í ulos41. Teniendo en cuen a las p eceden es
cons i uciones españolas, había no edades an o en sus úb icas (la
apos illa “y sus de echos” a la ya adicional denominación del í ulo
inicial “De los Españoles”; la sus i ución del ambién adicional ó ulo
“Del ey”, que aún conoce ía his o ia la ga, po o o “Del pode ejecu i o”)
como en su misma en idad, con los isibles añadidos de un í ulo gene al
“De los pode es del Es ado” y de o o “Del de echo elec o al”, inexis en es
ambos en las cons i uciones de 1837 y 1845, y con la no o ia ausencia
de í ulo alguno sob e con ibuciones. También había de sal a a la is a
en el conjun o de í ulos, e iden emen e, la duplicidad, cons i uyen e y
o dina ia, con la que se p oyec aba una u u a Asamblea Nacional.
La condición de español se de inía en pocas palab as: lo se ían
“ odos los que hubie en nacido en e i o io español, en la ma bajo su
pabellón, o en el ex anje o, siendo hijos de pad es españoles”, y “los
que ob u ie en ca a de na u alización”, sin que un an escue o a ículo
1 p e iese la pé dida de al calidad. La igualdad an e la ley había de se el
p ime de echo de los españoles, y el eje cicio de los de ciudadanía —en e
los que se con aba el su agio uni e sal (masculino, había de en ende se)
ac i o y pasi o (a . 68)— se adqui i ía a los 25 años y se suspende ía
desde 1860 a quienes no supie an lee y esc ibi (a s. 2-3); an educido
plazo pa a ac i a la suspensión po anal abe ismo podía se exp esión
de un op imismo conside able o de un descon iado a alismo, pe o no
cabe sino pensa que el au o del P oyec o hubo de es ima lo exigencia
p opia de la concepción de la i ula idad de de echos como “sobe anía
indi idual” (a . 6). Quedaban exp esamen e abolidas “las penas de
mue e na u al, mue e ci il y con iscación de bienes” (a . 7), y se
econocían las libe ades de enseñanza, de p ensa y de come cio (a s. 13-
41 La es uc u a, con las úb icas de í ulos y capí ulos y la dis ibución de a ículos
e a la siguien e (pp. 1-22 del P oyec o ci . en no a 39): Tí ulo I, De los Españoles y sus
de echos (a s. 1-19); Tí ulo II, De los pode es del Es ado (a s. 20-23); Tí ulo III, De
la Asamblea Nacional cons i uyen e (a s. 24-26); Tí ulo IV, De la Asamblea Nacional
o dina ia (a s. 27-45); Tí ulo V, Del pode ejecu i o (a s. 46-57); Tí ulo VI, Del pode
judicial (a s. 58-67); Tí ulo VII, Del de echo elec o al (a s. 68-71); Tí ulo VIII, De la
o ganización p o incial; capí ulo I, De las p o incias (a s. 72-85); capí ulo II, De los
pueblos (a s. 86-90); Tí ulo IX, De la ue za nacional (a s. 91-95); A ículo adicional.
JESÚS VALLEJO
408
16). Las ga an ías del ciudadano en e a las e en ualidades de de ención,
p isión y p ocesamien o se de allaban con po meno es (p o idencia de
juez compe en e, au o mo i ado as la decla ación del eo, “p isión o
sol u a” en las ein icua o ho as siguien es a la de ención, no i icación
inexcusable del au o mo i ado, p ohibición de p isión pa a eos no
ac eedo es de pena co po al…), así de ango cons i ucional y no al albu
de lo que pudie a p o ee se en leyes o dina ias pos e io es (a s. 8-9).
Finalmen e, la con esionalidad ca ólica de la Nación y el sos enimien o
es a al de su cul o y cle o se en endía compa ible con la libe ad eligiosa,
en endida en é minos que obligaban a la nación “a hace espe a el cul o
que en o ma deco osa se inda po españoles o ex anje os en cualquie
o a eligión” (a s. 18-19).
En el es ablecimien o de los pode es en que “se delega y dis ibuye”
la sobe anía nacional (a . 20), des acaba la p e isión de una Asamblea
Nacional cons i uyen e que podía con oca se “po la oz pode osa de la
Nación” ( e e encia que cabe en ende inculada a sucesos como los de
1854) o po ley sancionada po la Asamblea Nacional o dina ia, y a cuya
“omnipo encia” se ese aba la e o ma cons i ucional o el nomb amien o,
si ue e necesa io, del je e del pode ejecu i o (a s. 24-25). Po su
pa e, la “Asamblea Nacional o dina ia cons i uye la ep esen ación
exclusi a de la pa ia pa a el comple o desen ol imien o de los p ecep os
con igu ados en es a Cons i ución” (a . 27). Se planeaba au ónoma en su
uncionamien o, con exclusi a compe encia pa a suspende o p o oga
sus sesiones, in eg ada po ep esen an es an “sag ados e in iolables”
como esponsables, a cuya delibe ación y decisión quedaba un amplio
ca álogo de ma e ias que in eg aba la ese a legisla i a (a s. 30, 33, 35-
40).
A pesa de que la p osc ipción de í ulos y p i ilegios (a s. 11-12,
en el Tí ulo I) pa ecie a cohe en e sólo con un epublicanismo ele ado
a o ma de gobie no, en el P oyec o se consag aba la mona quía en la
pe sona “sag ada e in iolable”, y ambién i esponsable, de Isabel II (a s.
22, 46 y 53), como cabeza de un pode ejecu i o que “simboliza la ue za
y la dignidad nacional”, y cuyas asadas compe encias (nomb amien os,
adminis ación de bienes es a ales, ab icación de moneda, dis ibución
de ue za mili a , elaciones ex e io es, o den público…) no le daban cauce
alguno de in e ención decisi a en la elabo ación de las leyes, aunque sí
se ex endían a “dec e a lo con enien e pa a su cumplida ejecución” (a .
54).
VIDAS POR EL DERECHO
409
Los a s. 58 a 60 de e minaban los p incipios básicos a los que
espondía la concepción del pode judicial, no edosa y a anzada an o en
su inculación di ec a a la nación como en la p e isión de ju ados y en la
iscalización judical de la unción gube na i a: “La jus icia se adminis a
en nomb e de la Nación. A los ibunales de de echo y ju ados co esponde
exclusi amen e la po es ad de aplica las leyes en los juicios ci iles,
adminis a i os y c iminales, juzgando y lle ando a e ec o lo juzgado. Los
ju ados se p onuncian sob e el hecho, y los jueces de de echo aplican la
ley”. Muy sen idas ca encias en el uncionamien o de los pode es públicos,
como la de una “deco osa policía judicial” y la de una igu osa iscalización
de cuen as, encon aban ambién espues a en el P oyec o (a s. 62 y 65-
67).
La adminis ación e i o ial, basada en la absolu a igualdad de
e i o ios ya uesen peninsula es, insula es adyacen es y ul ama inos
(a s. 4, 69), se desplegaba en p o incias y pueblos, do adas aquéllas
de Asambleas p o inciales y és os de Ayun amien os, ó ganos ambos
elec i os y con compe encias ejecu i as, elec o ales, con ibu i as, y
elacionadas con la Milicia ciudadana local, pieza no secunda ia en el
en amado ins i ucional del P oyec o (a s. 72 y ss.).
El ex o que inalmen e ap oba on las Co es, y que como bien se sabe
nunca se p omulgó, quedó, según es ácil comp oba , muy po debajo de
la co a p og esis a que alcanzaba el p opues o po Miguel Ayllón, a quien
debió pa ece decepcionan e. Bas a án algunas no as pa a hace lo e : en
la úb ica del í ulo p ime o, “De la Nación y de los Españoles”, no se dio
en ada a la alusión a los de echos que nues o cons i ucionalis a quiso así
des aca ; el más co o con enido que las Co es cons i uyen es die on a es e
í ulo emi ía a leyes pos e io es la de e minación de ga an ías en caso de
de ención, p isión o allanamien o de mo ada po pa e de las au o idades
(a . 8), p e iendo además la elabo ación de una ley de o den público que
egi ía en caso de suspensión de aquellas ga an ías po ci cuns ancias
ex ao dina ias (a . 9); la llamada “Cons i ución non na a” de 1856 abolía
la pena de mue e sólo pa a “deli os me amen e polí icos” (a . 11), y hacía
posible la pe secución del cul o ex e no de los no ca ólicos (a . 14); el ey
pa icipaba de la po es ad legisla i a, pues de és a se en endían i ula es
las Co es con el ey (a . 15); el mona ca había de sanciona y p omulga
las leyes (a . 50), end ía acul ades de con oca o ia, suspensión, cie e y
disolución de las Co es (a . 28), y en su nomb e, y no en el de la nación, se
debía adminis a la jus icia (a . 72); las Co es, bicame ales, se elegi ían
JESÚS VALLEJO
410
po su agio, cuyas condiciones hab ían de ija se po la ley elec o al,
es ingiéndose en cualquie caso desde la p opia Cons i ución el su agio
pasi o pa a el Senado (a s. 17-27; el a . 92 daba ango cons i ucional a
las bases de la ley elec o al); pa a inaliza es e b e e epaso de no ables
di e encias, me ece la pena des aca que “las p o incias de Ul ama ”
segui ían, en el égimen cons i ucional p e is o po las cons i uyen es del
Bienio, “gobe nadas po leyes especiales” (a . 86).
Muy poco hubo, pues, de Miguel Ayllón en la non na a, aunque algún
de alle del anscu so de la discusión deja e alguna le e huella del
P oyec o que o eció a las Co es: en la enmienda p esen ada po Cip iano
Segundo Mon esinos en elación con la con esionalidad de la nación y el
sos enimien o del cul o y los minis os de la eligión ca ólica, puede lee se
que, sin pe juicio de al p incipio, “se ole a á y ha á espe a el cul o que
en o ma deco osa se inda en cualquie a o a”; la coincidencia li e al
que des aco en cu si a al ez no uese casual42.
Es siemp e di ícil señala la p ac icidad de un P oyec o de ley
undamen al, sob e odo po que es posible que sus p e isiones no se
ealicen ni aunque se con ie a en cons i ución igen e. Pe o la ce eza
indudable sob e la ele ancia p ác ica de algunos de los p oyec ados
p ecep os cons i ucionales de Miguel Ayllón pudo sen i la su p opio
au o , muy poco después de concebi los, en su p opia expe iencia
p o esional. Un no edoso a ículo de su P oyec o ex endía las ga an ías
en e a ac uaciones a bi a ias de los pode es públicos in en ando acaba
con un mal que en España segui ía siendo endémico, y que en el p oceso
de cambio polí ico que acababa de i i el país había podido con empla se
en oda su c udeza: “Ningún español puede se sepa ado de su des ino
sino en i ud de sen encia impues a po ibunal compe en e”, con su
lógico co ola io: “La inep i ud y al a de celo se end án po deli os” (a .
10); Miguel Ayllón quiso además e o za es a anhelada egula idad en
los empleos públicos añadiendo a su P oyec o un “A ículo adicional”
que buscaba asen a el p incipio de la inamo ilidad pa a quienes los
desempeñaban.
La a alidad asociada a la des a o able e olución polí ica pos e io
ha ía que, en el caso de nues o ju is a, se ulne ase lo que él en endía
que debía se ga an ía cons i ucional. El 25 de agos o de 1857, los lec o es
42 Véase el ex o en Isabel CasanoVa aGuila , Las Cons i uciones (ci . en no a 32), p.
180. He seguido ambién su edición del ex o cons i ucional de 1856.
VIDAS POR EL DERECHO
417
en ada o ma ícula pa a el acceso del público a las unciones de ec eo
o cul u ales, que debían se g a ui as y sólo pa a socios. Fue a cual uese
la medida en que es a decisión u ba a los planes de los p omo o es, lo
cie o es és os hubie an podido some e se de mejo g ado a los epa os
del Consejo si es e ó gano colegiado se hubie a abs enido en su in o me
de conside aciones que nues os a eneís as de p ime a ho a es ima on
imp oceden es. Los siguien es pasajes ue on los que desai a on a los
solici an es:
La Sociedad que a an de es ablece en es a Ciudad algunos indi iduos, más bien
que A eneo, es una eunión ec ea i a en lo ísico y lo mo al que pod ía ca ac e iza se
con mayo p opiedad bajo o o í ulo cualquie a que no el de A eneo.
Una Sociedad que ab aza desde las Cá ed as de ciencias has a la las unciones
públicas en bene icio de un a is a, desde Academias de odas clases has a euniones
de bailes, y desde biblio eca, gabine e de lec u a y gale ía de pin u a, escul u a y
a qui ec u a, has a ca é y mesas de billa , se ido odo a p ecios módicos, se á odo
cuan o se quie a menos un A eneo; y pa ece ía con eni al buen nomb e y cul u a
de es a Capi al, el que la sociedad que a a de o ma se u iese desde luego o o
í ulo que no diese de echo a los muchos ex anje os que isi an es a Ciudad a c ee
que en ella se desconoce la índole especial de los A eneos, que son en odas pa es
Sociedades me amen e cien í icas.
La esolución del Gobie no ci il, que ep oducía li e almen e el
in o me del Consejo al que se ajus aba, llegó el 20 de agos o a manos de
Miguel Ayllón. És e, de nue o en un ala de de diligencia, en egó al día
siguien e un ené gico memo ial en el que espondía a la no muy elada
acusación de igno ancia que le llegaba desde las ins ancias consul i as
del Gobie no p o incial. Pod íamos con eni con nues o homb e en que
el in o me del Consejo e a una “ama ga” y “sang ien a bu la”, y usaba
un “lenguaje de al a y no o ia incon eniencia”, cie amen e, pe o es de
jus icia econoce que el con aa aque u ilizaba la misma munición:
Miguel Ayllón ponía de mani ies o el desconocimien o de la legislación
que mos aba el dic amen, y ap o echaba hábilmen e el desliz del Consejo
al exigi que los ac os del A eneo, además de g a ui os, uesen sólo pa a
socios, a gumen ando que así se p i aba a la nue a sociedad an o de su
ocación educa i a como de la misma posibilidad de mos a se gene osa
con el pueblo de Cádiz. El eclaman e des acaba la impe inencia del
Consejo al en a la cues ión de la denominación, de endía el nomb e de
“A eneo” con p o usión de ci as e udi as, y ei e aba (pues es aba cla o

JESÚS VALLEJO
418
en su solici ud p ime a, y la Sección ambién lo había econocido en su
in o me p elimina ) la necesa ia condición híb ida, cul u al y ec ea i a,
de sociedades semejan es en localidades de educida dimensión.
Cla amen e, se sen ía insul ado:
Hablo, Seño , en nomb e de un g an núme o de pe sonas que, e es idas de la
abnegación más comple a e impulsadas po un deseo a dien e de inaugu a en
Cádiz un Ins i u o digno de su cul u a, me ecen, siquie a en hon a de la idea, una
conside ación y unas a enciones que el Consejo, p escindiendo de su posición, se
ha c eído dispensado de gua da , no concibiéndose que, siquie a po espe o a la
au o idad de V.S., haya podido pe mi i se un lenguaje no sólo pob e de ideas,
sino ambién al amen e o ensi o y bien ajeno, po cie o, de la pa simonia y de la
se e idad de que jamás debió apa a se. El Consejo p o incial, ulga izándose de
una mane a que se ía incon enien e pa a cualquie pe sona, se a e e a esg imi la
sá i a, modo de deci echazado siemp e, con an a opo unidad como deco o, de los
luga es o iciales, donde pa a me ece el espe o de los ex años es p eciso e es i se
cuidadosamen e de condiciones que no puedan hace lo imposible.
Jun o a los pá a os en los que se despachaba como homb e de hono
he ido en su o gullo, Miguel Ayllón añadía o os en los que espondía
conc e amen e a las objeciones al p oyec o de Reglamen o, p oponiendo
las co ecciones que es imaba con enien es. El Gobie no ci il las acep ó,
ecomendando de paso al in e esado mayo mesu a en sus a os con
la au o idad. Mas no cesaba el escep icismo de las ins ancias o iciales;
el úl imo in o me in e no elabo ado po la Sección co espondien e
esul aba de lo más exp esi o:
El que susc ibe c ee que desg aciadamen e no llega á a ealiza se es a espe anza [la
de cons i ui la nue a sociedad un “núcleo de ciencia y sabe ”] y es á con encido que
el A eneo de Cádiz, como sucedió al ex inguido Liceo, no pasa á de se un me o casino
con más o menos condiciones a ís icas y li e a ias, y que és as es a án o zosamen e
subo dinadas a las exigencias p opias a los es ablecimien os de aquella na u aleza.
Pe o no duda que el es ímulo que o zosamen e ha de desa olla se en e los socios
p oduci á la p opagación del amo a las ciencias y a las a es, dando po esul ado
la de ini i a c eación de un e dade o cen o li e a io y a ís ico que al ez hon e a
Cádiz.
El 17 de sep iemb e de 1858 se p oducía la ap obación inal del
Reglamen o y se daba au o ización a la sociedad pa a comenza su
andadu a. De la “Cons i ución de ini i a de la Sociedad del A eneo”, en
VIDAS POR EL DERECHO
419
su sede del núme o 5 de la calle del Emped ado , hoy A bolí, daba cuen a
su laman e p esiden e, Miguel Ayllón Al olagui e, el 23 de sep iemb e
en un a ículo publicado en el pe iódico que di igía, El A eneo de Cádiz,
Cien í ico, A ís ico y Li e a io, del que hemos de ocupa nos a englón
seguido.
Espe ando la esolución del Gobie no Ci il sob e el Reglamen o
del A eneo, su inquie o p omo o había solici ado y ob enido pe miso
gube na i o el 19 de agos o pa a “ i ma en el concep o de Edi o
esponsable un Pe iódico cien í ico, a ís ico y li e a io que ha de publica se
en es a Plaza con el í ulo de El A eneo de Cádiz”55. Su undación u o
cie o eco en la p ensa mad ileña, donde “el ilus ado jo en D. Miguel
Ayllón y Al olagui e” con aba con colegas que ecomendaban la lec u a
de la nue a publicación, ponde aban como “de la mayo impo ancia”
sus a ículos, y animaban a su edi o a con inua “la lucha que con an o
hono sos iene pa a es ablece una sociedad li e a ia y cien í ica con el
mismo í ulo que ha dado a su pe iódico”56. Las icisi udes y ca ac e ís icas
del semana io, cuyo p ime núme o se publicó el 22 de agos o de 1858,
son conocidas57. Sob e su base pueden econs ui se los p ime os años
de ida del A eneo, pues lógicamen e en sus páginas se iba o eciendo
la in o mación ins i ucional pe inen e. Se ue on edi ando ambién
di e sos Álbumes (cada uno de ellos con las dimensiones y el o ma o de
un olle o) en los que po lo común se ecogía la memo ia de las unciones
55 La b e e ami ación de la licencia, en AHPC, Gobie no Ci il, caja 121, exp. 16.
56 La Ibe ia. Dia io libe al de la mañana, Mad id, ma es 7 de sep iemb e de 1858
(año V, núm. 1283), p. 3; se ecogió li e almen e el comen a io en Escenas con empo áneas.
Re is a polí ica, pa lamen a ia, biog á ica, nec ológica, cien í ica, li e a ia y a ís ica, y
Memo ias de los Ayun amien os y pueblos más p incipales de España, publicada bajo la
di ección de Don Manuel O ilo y O e o, omo IV, Mad id, Es ablecimien o Tipog á ico de
D. A. Vicen e, 1858, pp. 295 y 300, en la sección “No icias gene ales” a ca go de J. sánChez.
57 Algunos da os en An onio o ozCo aCuaViVa, “O igen y e olución” (ci . en no a
50), pp. 55-56, y en Glo ia esPiGado oCino, Ap ende a lee y a esc ibi en el Cádiz del
Ochocien os, Cádiz, Uni e sidad, 1996, p. 364, pe o ha de acudi se especialmen e a José
Ángel González Ga Cía, “El A eneo de Cádiz” (ci . en no a 51). Se conse a un ejempla
del pe iódico en la Biblio eca Pública Municipal “José Celes ino Mu is” de Cádiz, que es
el que consul o: A eneo de Cádiz, Cien í ico, A ís ico y Li e a io. Tomo I. Comp ende
desde su undación en 22 de agos o de 1858, has a in de 1859. Cádiz, Imp en a, Lib e ía
y Li og a ía de la Re is a Médica, 1859, incluyendo núme os de 1860. Ob a o o ejempla
en la biblio eca del A eneo gadi ano.
JESÚS VALLEJO
420
o eladas a ís icas y li e a ias y los discu sos y poemas que en ellas se
habían declamado; son des acables los de los días 6 y 31 de agos o de 1859,
que eseñan sesiones en las que b illó la p esencia del Duque de Ri as; la
sesión del 18 de no iemb e del mismo año, a la que asis ió Gaspa Núñez
de A ce, ambién se e lejó en su co espondien e Álbum58.
6. li e a u a y de eCho
En las páginas de El A eneo de Cádiz con luían la ocación li e a ia y la
p o esión ju ídica de Miguel Ayllón Al olagui e. Es as dos dimensiones
de su pe sonalidad no es aban en él simplemen e yux apues as, ni e a
el suyo un caso excepcional en e los ju is as de en onces. Sabemos que
la li e a u a no e a a ición o ado no cul u al del ju is a inquie o, sino
pa e sus ancial de su o mación y de su o icio. El lenguaje ju ídico se
desen ol ía siguiendo pau as o males con o madas en una o alidad
desde luego ligada a la e ó ica o ense, y se plasmaba con p e e encia
en géne os ales como el discu so, el alega o, la lección, la consul a o el
dic amen, odos ellos con la elocuencia como condición de p es igio o
de e icacia, muy inculados al inmedia o p esen e en que se p oducía la
comunicación en e au o y des ina a ios, y especialmen e adecuados pa a
se imp esos, cuando lo e an, en publicaciones de encimien o pe iódico
o dis ibuidas po en egas. Una al p eocupación po la o ma lle aba, de
un lado, a po encia la ele ancia de la declamación y del ges o, y po an o
a acen ua el in e és del ju is a po la poesía o el ea o, y de o o, a dilui
las di e encias en e la p ensa ju ídica especializada y la de más gené ico
in e és polí ico o cul u al59. Mucho de odo es o hay en el A eneo de Cádiz,
en la ins i ución y en su pe iódico.
58 He podido consul a los co espondien es a las sesiones de 22 de ene o, 26 de
eb e o, 3 de ab il, 10 de junio, 6 y 31 de agos o, 15 de oc ub e, 18 de no iemb e y 31 de
diciemb e de 1859, en ejempla es que se conse an en la Biblio eca P o incial gadi ana,
la Biblio eca Nacional de Mad id y la Biblio eca del Ins i u o de Filología del Consejo
Supe io de In es igaciones Cien í icas, ambién en Mad id; es es a úl ima la que cus odia
la mejo colección; no me ha sido posible e el Álbum de 28 de eb e o de 1860, que, al
pa ece , comple a la se ie.
59 Sob e odo ello, An onio se ano, “Lec u a omán ica de la Cons i ución de
Ingla e a”, en And ea omano (ed.), Il modello cos i uzionale inglese e la sua ecezione
nell’a ea medi e anea a la ine del 700 e la p ima me á dell’800, Milano, Giu è, 1998,
pp. 325-374, y Ca los Pe i , Discu so sob e el discu so. O alidad y esc i u a en la cul u a
ju ídica de la España libe al. Lección inaugu al, cu so académico 2000-2001, Huel a,
Uni e sidad, 2000.
VIDAS POR EL DERECHO
421
Según los planes de Miguel Ayllón, en la sociedad a eneís a el de echo
debía ene posición de p i ilegio, a gumen o que de endió una y o a
ez en las páginas de su semana io. En ellas publicó la ca a que di igió
en agos o de 1858 al Decano del Colegio de Abogados, haciéndole sabe
que la ciencia ju ídica hab ía de se obje o de la p ime a de las secciones
de la “Academia de Ciencias” del A eneo y animando a los colegiados
a hace se socios de la en idad. P e endía su undado que, “ca eciendo
como ca ece Cádiz de una Academia de Ju isp udencia y Legislación”,
ap o echasen “los seño es abogados la ocasión que se les b inda de
cons i ui la, como pa e in eg an e de la sección de Ciencia del De echo”.
La o ien ación desde luego e a inequí oca: las “discusiones de la especial
de Ju isp udencia y Legislación” se señalaban en e las que habían de
igu a “en p ime é mino en el desa ollo del pensamien o bené ico a
que debe su c eación” la nue a sociedad. An e la ca encia de espues a
se io obligado a insis i meses después, pues le seguía pa eciendo que
“Cádiz, ciudad en la cual uncionan ibunales de odos ue os, no puede
acionalmen e ca ece de un cen o, en que la Ciencia del de echo se
cul i e y discu a p o undamen e”60. Pe o sus es ue zos en al sen ido
ue on anos, segu amen e po no sin oniza con las p e ensiones del
p opio Colegio p o esional: se sabe de la e íme a exis encia p e ia, en e
1848 y 1850, de una Academia de Ju isp udencia y Legislación en Cádiz,
y de su e undación en 1859 inculada no al A eneo, sino al Colegio de
Abogados61.
La pluma de Miguel Ayllón se deslizaba sin descanso sob e el papel.
Hubo núme os del A eneo que sos u o p ác icamen e él solo, edac o
es o zado además de di ec o y edi o esponsable, dedicándose a ello con
el ahínco y la sol encia su icien es como pa a que uese e osímil el umo
de la undación casi inmedia a de un nue o pe iódico62. Desde casi el
60 Miguel ayllón al olaGui e, “Co dial exci ación”, en A eneo de Cádiz, núm. 14,
jue es 18 de no iemb e de 1858.
61 Son da os que apo a Daniel C iado F ende, El Ilus e Colegio (ci . en no a 46),
pp. 168-170, 171-173 y 353-357.
62 La Ibe ia. Dia io libe al de la mañana, Mad id, mié coles 8 de sep iemb e
de 1858 (año V, núm. 1284), p. 2: “Se asegu a como cosa aco dada la p óxima salida en
Cádiz de un pe iódico p og esis a que edac a án los seño es Puig, Ayllón y Mo a”. No es
imposible que la no icia, dada el mismo día ambién po La Época (año X, núm. 2890,
p. 3) y p oceden e del dia io gadi ano La Palma, sea u o de una con usión ela i a al
p opio A eneo, pe o es di ícil pensa lo, po que la uen e debía de es a , po ce canía,
JESÚS VALLEJO
422
p incipio buscó y ob u o la ayuda de su he mano Emilio, que enía ya muy
a anzados sus es udios ju ídicos y al que sin mucho emo a equi oca nos
podemos si ua en Cádiz du an e el e ano de 1858. En e e ándolas en e
las composiciones de su he mano mayo y las de o os au o es inculados
a la en idad, el meno de los Ayllón comenzaba sus colabo aciones en el
A eneo de Cádiz con ensayos sob e el ca ác e cien í ico de la his o ia o los
concep os básicos de la economía; ue ambién Emilio el que con ibuyó
de mane a decisi a, desde p incipios de 1859, a da al de echo un luga
ele an e en las páginas del pe iódico63.
Miguel, po su pa e, que como di ec o de la sociedad se ocupaba de
los meno es de alles que pudie an con ibui a su mejo es ablecimien o64,
u o a su ca go los a ículos de me a in o mación ins i ucional e e idos
a los a a a es de la en idad que p esidía, pe o incluso desde los núme os
p ime os no al a on páginas de in e és ju ídico. Y pues o que sus
ei e adas llamadas a la discusión y di usión de la ciencia del de echo no
e an a endidas, decidió p edica con el ejemplo y acompaña con los suyos
los a ículos ju ídicos de Emilio65.
Mediado el año 1859, ya había núme os del A eneo de Cádiz que
dedicaban al de echo más de la mi ad de su con enido, y la eacción
del público lec o pa ecía se muy a o able. La endencia es aba, pues,
consolidada, y el p esiden e del A eneo publicó en diciemb e un a ículo
en el que anunciaba que a pa i del núme o p ime o de 1860 “nues o
pe iódico se ex iende a se Re is a de T ibunales” —es os é minos
e ec i amen e se añadi ían al í ulo en los núme os siguien es has a la
bien in o mada, y po que sólo el día an e io había señalado La Ibe ia la apa ición del
semana io gadi ano: c . no a 56.
63 Sob e las con ibuciones de Emilio Ayllón, José Ángel González Ga Cía, “El
A eneo de Cádiz” (ci . en no a 51), pp. 206-209 (con ecuen o de los colabo ado es del
pe iódico), y Jesús ValleJo, “Los Ayllón Al olagui e” (ci . en no a 4), pp. 381-383.
64 Valga de ejemplo la esc i u a de a endamien o o malizada en e el p esiden e
de la Sociedad del A eneo y Don Juan Fe nández y Ha o, en cuya i ud el segundo
con enía hace se ca go po un año “del su ido de ca é y onda de dicha sociedad” bajo las
condiciones de abas ecimien o, uso y man enimien o del local asignado, con a ación de
mozos, p ohibición de juegos de naipes, e c., que se señalaban: AHPC, P o ocolos Cádiz,
p . 4649, núm. 22 (19 de eb e o de 1859), o. 73-76, no a ía de Caye ano G o a.
65 Se de allan las con ibuciones de Miguel Ayllón en Jesús ValleJo, “Los Ayllón
Al olagui e” (ci . en no a 4), pp. 381-383.

VIDAS POR EL DERECHO
423
desapa ición del pe iódico en oc ub e de ese mismo año—: “así pod á
da se al pueblo una idea de lo que son aquéllos y des anece en su o igen
an as ulga idades como de con inuo conspi an con a su p es igio y
espe able dignidad”66.
El lazo que Miguel Ayllón que ía anuda en e el A eneo y el de echo no
se mani es ó sólo en su campaña en p o de la Academia de Ju isp udencia
o en la c eación de la Re is a de T ibunales. Tu o mani es aciones an
llama i as, y an signi ica i as ambién, como su in en o de que el salón
del A eneo se u ilizase como sala de audiencias pa a la celeb ación de
is as públicas. Hizo el o ecimien o en las páginas de su pe iódico, en el
mismo núme o en que anunciaba su con e sión en e is a especializada.
Y pese a que pueda pa ece lo, no se a aba de una excen icidad. Pocas
semanas an es, en sep iemb e de 1859, un no o io caso había enido a
pone de mani ies o la ca encia de sedes judiciales su icien emen e
do adas de la que Cádiz adolecía: en las páginas del dia io El Come cio
se había c i icado con du eza, a p opósi o de un suceso acaecido en Je ez,
la ine icacia del Gobie no ci il en la lucha con a la c iminalidad, y como
consecuencia se mandó e i a la edición y se in e puso una que ella po
inju ias con a el di ec o y edi o del pe iódico, Fe nando Ga cía de
A boleya; cuando és e se di igió al Juzgado compe en e con el in de que
se señalase día y ho a pa a la is a pública, el juez, José Ma ía Con e, hubo
de pedi al P esiden e de la Academia de Bellas A es que le pe mi ie a
ocupa empo almen e uno de los salones de su sede; és e cedió gus oso
el Salón Museo, pe o un o icio del gobe nado ci il imponiendo la p e ia
au o ización gube na i a pa a el uso judicial de dicho espacio amenazó
con demo a aún más la esolución del caso; el juez no u o más emedio
que emi i un esc i o a la i i an e au o idad que había eje cido la acción
y que al mismo iempo, de hecho, la ene aba:
Ya he mani es ado a V.S. que es e Juzgado ca ece de local a p opósi o pa a el ac o
que ha de celeb a se, en a ención de que a pesa de lo dispues o en el Reglamen o de
Juzgados és os no han ob enido en Cádiz de las au o idades adminis a i as edi icios
donde celeb a sus Audiencias: y como a es as au o idades compe e el acili á selos,
espe o de V.S. end á a bien concede me el pe miso que según su o den se equie e
pa a celeb a la is a pública en el salón museo de la Academia, o que en o o
66 Núm. 51, jue es 15 de diciemb e de 1859. El sub í ulo comple o del pe iódico ue
Re is a de T ibunales y de Ju isp udencia y Legislación.
JESÚS VALLEJO
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caso end á a bien acili a me el salón de is as del Consejo p o incial que iene la
opo una ci cuns ancia de es a p epa ado pa a es a clase de ac os67.
Pues o que se p oducían si uaciones como es a, no cab ía sino
cali ica de azonable y gene oso el o ecimien o a la ciudad de la sede del
A eneo, que con enía, en palab as de su p esiden e, “el más sun uoso local
que Cádiz iene aplicable a semejan e digno uso”. Y si p ecisamen e en
unción de la dignidad de al uso alguien pudie a habe se inquie ado po
los des inos habi uales del lujoso salón de la calle del Emped ado , Miguel
Ayllón se adelan aba a las e en uales objeciones:
A pesa de que en él se celeb en sesiones po las Academias de Música y Declamación…
no es, ni puede jamás ene la conside ación de Tea o; y pa a aleja odo esc úpulo,
se ha hecho desapa ece és e po comple o, ce ando el salón, po medio de un es e o
p imo osamen e sob epues o, y cons uyendo un g an es ado, en el cual p esidi á el
e a o de S.M. colocado bajo dosel.
Es a e a, en e ec o, la disposición y deco ación de las salas de las
Audiencias en aquel en onces, donde se adminis aba jus icia “en nomb e
del Rey” según es ablecía el a ículo 71 de la Cons i ución igen e de 1845;
la p esencia egia se simbolizaba con la olliza imagen de Isabel II, que
nues o bien dispues o p esiden e pensaba ambién coloca , como e a
habi ual, cubie a po un co inado dosel.
No sabemos si llegó a u iliza se, o incluso a mon a se del odo la
es uc u a desc i a. Lo que pa ece segu o es que el “ es e o sob epues o”
no se ía una ins alación de ini i a, po que es di ícil imagina que el
p esiden e del A eneo, a icionado desde su ju en ud, es u ie a dispues o
a enuncia al ea o. Y es que la Academia de Declamación ins i uida en el
seno de la en idad no enía sólo inalidad ec ea i a. Miguel Ayllón pensaba
en el escena io y en las ep esen aciones en é minos pedagógicos, siendo
pa a él el a e d amá ico, como lo ue ya pa a los e o mis as ilus ados
del siglo an e io , una escuela de ac i udes, conduc as y pensamien os
an o más e ec i a en sus enseñanzas cuan o que esqui aba las ba e as
de acceso a la cul u a esc i a que an cla as di e encias ma caban en la
sociedad isabelina, incluso den o de la bu guesía a la que él pe enecía.
El del A eneo no e a un simple ea o de a icionados —esc ibía—, sino
una “hon osa escuela”, pues la escena e a siemp e una “p o echosa
67 AHPC, Gobie no ci il, caja 121, exp. 23.
VIDAS POR EL DERECHO
425
cá ed a cuyas lecciones se hallan al alcance de odas las in eligencias”68.
Si el in del A eneo, como su p esiden e no se cansaba de epe i pese
a la incomp ensión de algunos, había de se “he mana ins ucción y
ec eo”, e a p ecisamen e el ea o la ac i idad que mejo podía enca na
el espí i u odo de la en idad ecién c eada. O ece espa cimien o y solaz
sin sob epasa los lími es de la con eniencia y el deco o, p omociona y
omen a la sensibilidad a ís ica, y educa en p incipios mo ales y i udes
cí icas, e an odos obje i os que podían simul áneamen e log a se
median e el mon aje de ob as en e enidas, ins uc i as y edi ican es.
Y si no es aban disponibles, hab ía que esc ibi las. Es o debió de pensa
Miguel Ayllón Al olagui e, ya que llegado el momen o se puso, con su
indesmayable espí i u, manos a la ob a. El ema pa a su p ime d ama se
lo dio el mismo A eneo. Es sabido que, jus o al es alla la gue a de Á ica,
en plena oleada de en usiasmo gene al, el A eneo de Cádiz ins i uyó un
p emio consis en e en una medalla de o o que había de se en egada al
soldado que se dis inguiese po un ac o de i uoso he oísmo69. La acción
he oica se p odujo du an e los comba es del 25 de no iemb e de 1859, y
el 26 de diciemb e echó Miguel Ayllón la ob a de ea o que la ec eaba.
Bajo el í ulo de El hé oe de Anghe a, D ama his ó ico en dos ac os,
llegó a imp imi se en 1860 en Cádiz, en la Imp en a de la Re is a Médica,
incluyendo el e a o del bene icia io de la medalla, “Don F ancisco López
Coneje o, Cazado del Regimien o del Rey Nº 1, p emiado con el galón
de dis inción, condeco ado con la C uz pensionada de Mª Isabel Luisa,
Caballe o de 1ª clase, pensionado, de la O den Mili a de San Fe nando,
socio de mé i o del A eneo de Cádiz, e c., e c., e c.”70
68 A eneo de Cádiz, núms. 19 y 21, jue es 23 de diciemb e de 1858 y 6 de ene o de
1859. Sob e la p oyección gadi ana de la p edilección de clase po el ea o de a icionados
in o ma Albe o amos san ana, La bu guesía gadi ana en la época isabelina, Cádiz,
Cá ed a Adol o de Cas o – Fundación Municipal de Cul u a, 1987, p. 418.
69 Lo ela a, sin menciona la ob a de Miguel Ayllón, José Pe enGhi es ada, “El
A eneo y la Gue a de Á ica”, en AA.VV., El A eneo de Cádiz (ci . en no a 50), pp. 47-52,
y más b e emen e An onio o ozCo aCuaViVa, “O igen y e olución” (ci . en no a 50), p. 58,
ambos p obablemen e sob e la base de A eneo de Cádiz, núms. 49, 50, 55 y 58, jue es 17
de no iemb e y 1 de diciemb e de 1859 y 19 de ene o y 16 de eb e o de 1860.
70 Puede lee se en ep oducción digi al en h p://www.a chi e.o g/de ails/
elhe oedeanghe 00ayll. B e es conside aciones alo a i as en Ma ie salGues, Tea o
pa ió ico y nacionalismo en España, 1859-1900, Za agoza, P ensas Uni e si a ias, 2010,
pp. 54 y 149.
JESÚS VALLEJO
426
La ob a e a simple y b e e, pe o cumplía los equisi os que su au o
es imaba necesa ios en el géne o. Al ab i se el elón es p ima e a en
Caude e (Albace e), y se espe an no icias del so eo de quin as. La mad e
de F ancisco, a asada de dolo , p esien e que el ejé ci o se lle a á a su
hijo, como e ec i amen e sucede; F ancisco pa e con Juan, he mano
de su no ia. El segundo ac o se desa olla en el Ba anco de Anghe a,
en el no e de Á ica, en plena campaña; Juan y F ancisco con e san
al amanece , ambién con ne as os p esen imien os; les in e umpe un
sa gen o con ándoles no icias de la pa ia, y en e ellas la decisión del
A eneo gadi ano. Se p oduce el a aque; Juan a anza y F ancisco queda a
e agua dia. Cuando las opas se epliegan, F ancisco obse a que Juan
no uel e; decide i a po él, lo ecoge he ido en el campo de ba alla y
lo pone a sal o en las líneas españolas; en econocimien o a su ale osa
acción, le es concedida la medalla del A eneo.
La d ama ización lle ada a cabo po Miguel Ayllón p e endía
en e o as cosas ampli ica los ecos del suceso, dando mayo elie e al
homenaje que el A eneo endía al es ue zo bélico de las opas españolas
en Á ica. El comp omiso e a sin duda colec i o, pues podemos señala
o as mani es aciones del apoyo de la en idad a la posición española en
Ma uecos, ecogidas en el pe iódico que edi aba: en ene o de 1860 se daba
no icia de la susc ipción po pa e de los socios del A eneo de una póliza
con una imposición de 2000 eales en la asegu ado a Mon e Pío Uni e sal
a a o del soldado que ealiza a una nue a acción de he oísmo y piedad71.
Y en el mismo mes de ene o, o a no icia, con ibe es melod amá icos,
daban las páginas de El A eneo de Cádiz: p emiado con lo de o o uno de
los poemas p esen ados a los “Juegos Flo ales” que se habían con ocado
con cie a esonancia meses an es72, la ape u a de la plica con eniendo
el nomb e del ganado depa ó la so p esa de una ca a en la que el au o
de los e sos, Eugenio Quijano, donaba la lo “al Ejé ci o de Á ica pa a
que la dé en ecompensa al o icial que más se dis inga en cualquie a de
71 “He oísmo y piedad”, y “Mon e Pío Uni e sal”, espec i amen e en A eneo de
Cádiz, núms. 55 y 56, jue es 19 y 26 de ene o de 1860.
72 La con oca o ia me eció una des acada gace illa bajo el í ulo “Juegos lo ales”
en el dia io mad ileño La Ibe ia el 30 de oc ub e de 1859 (año VI, núm. 1637), p. 4, con
pa abienes: “Elogiamos es e pensamien o que iende a man ene en nues a ju en ud
i o el en usiasmo li e a io, y elici amos al digno p esiden e de la Jun a [de gobie no del
A eneo] y amigo nues o, seño don Miguel Ayllón Al olagui e”. La inculación que ya
conocemos en e és e y el pe iódico de Mad id explica la no icia.
VIDAS POR EL DERECHO
433
insa is acción que la egulación igen e despe aba86. Po que si bien no
conocemos el con enido de las lecciones o ales del meno de los Ayllón,
sí disponemos de su pos e io e sión esc i a, coinciden e en el espí i u
y en muchos de sus ex emos con las ideas exp esadas en las discusiones
pa lamen a ias. El Examen his ó ico c í ico ilosó ico de la doc ina del
consen imien o pa e no pa a la celeb ación del ma imonio lo imp imió
y publicó en Cádiz Emilio Ayllón Al olagui e en los p ime os meses de
1862, mien as se ami aba en el Cong eso de los Dipu ados la ley llamada
de disenso pa e no, que cambia ía, en el sen ido p opugnado po Moyano
y ambién po nues o a eneís a, el o denamien o igen e e o zando los
pode es del pad e en el ámbi o domés ico87.
Lo cie o es que las lecciones o ales de Emilio imp esiona on a su
he mano Miguel; an o, que decidió esc ibi un d ama sob e el asun o,
o eciéndoselo a quien le inspi ó el a gumen o:
Al S . D. Emilio Ayllón y Al olagui e. Mi que ido he mano: Tus lecciones
p onunciadas en el A eneo de es a ciudad y dedicadas al examen his ó ico- ilosó ico-
legal de la doc ina ela i a al consen imien o pa e no pa a la celeb ación del
ma imonio, me inspi a on el a gumen o de es e d ama, y a i po lo an o debo
dedica lo. Acép alo como una pequeña mues a del al o ap ecio que us lecciones me
han me ecido, y como exp esión since a de la uni o midad de mis ideas con cuan o
ienes mani es ado en lo ela i o a la doc ina dicha, y en especial a los expedien es
de i acional disenso.
Es a es la dedica o ia, echada el día de ab il de 1861 en que Emilio
cumplía 24 años. El d ama se es enó el 21 de julio de 1861, y a juzga po
la c í ica apa ecida en la p ensa local, la unción, a ca go de la Academia
de Declamación del A eneo, ue odo un éxi o; F ancisco Flo es A enas
86 Pa ece cla o que Emilio había o ien ado su cá ed a hacia el examen de cues iones
elacionadas con la pa ia po es ad. Según El Come cio, sus dos úl imas lecciones ese
cu so e sa on sob e los siguien es asun os: “¿Debe la mad e sucede al pad e en la pa ia
po es ad con odos sus de echos y obligaciones?” (mié coles 20 de ma zo de 1861); “De la
na u aleza de la pa ia po es ad y de la ap i ud de la mad e pa a el eje cicio de és a” (lunes
15 de ab il de 1861).
87 Examen his ó ico c í ico ilosó ico de la doc ina del consen imien o pa e no
pa a la celeb ación del ma imonio. Lecciones p onunciadas en el A eneo de Cádiz en el
cu so académico de 1860 a 1861 po D. Emilio Ayllón y Al olagui e, socio acul a i o del
A eneo, Abogado y Licenciado en Adminis ación, Cádiz, Imp en a de la Re is a Médica,
1862.

JESÚS VALLEJO
434
esc ibió en La Moda que “la ejecución ue b illan e. Nunca hemos is o
allí nada más acabado”. La ob a se imp imió ese mismo año en Cádiz bajo
el í ulo Un e o social88. Como señalaba La Ibe ia, que en Mad id se
hizo eco del “éxi o muy lisonje o” de la ep esen ación, “los seño es Ayllón
han a acado […] al p incipio indebidamen e admi ido, en el e eno
del co azón y en el de la in eligencia”89; dos o mas de hace doc ina,
desde luego, que se e o zaban mu uamen e en el e endo de la e o ma
legisla i a en ma cha.
En el p ime ac o Edua do y Julia, dos jó enes enamo ados, p oyec an
un ma imonio que pa ece abocado a us a se an e la oposición del pad e
de ella. Don Diego unda sus azones en el po eni oscu o de Edua do,
que ocupa una modes a plaza en la adminis ación local, log ada de a o ,
y que iene pues as sus espe anzas en u u os ascensos po in luencias:
“pob e y menguada ca e a”, e lexiona don Diego, “que se conquis a en
las an esalas de un homb e y se pie de en una cua illa de papel”. An e la
imposibilidad de ob ene el p ecep i o consen imien o, Edua do incoa,
con la i ma de Julia y pa a que supla la au o idad pública lo que no puede
consegui de la pa e na, ecu so de i acional disenso, y solici a ambién el
depósi o judicial. Se p esen an en onces un juez y un esc ibano en casa de
don Diego pa a lle a a e ec o el ámi e de depósi o según lo p ecep uado
en el a ículo 1305 de la igen e Ley de Enjuiciamien o Ci il de 1855, que
disponía el abandono inmedia o del domicilio pa e no po pa e de la hija.
La eacción del cabeza de amilia es de incomp ensión: “¡La ley dispone
eso! ¡Oh, no puede se !”, exclama. Julia a i ica la solici ud y don Diego,
desespe ado, la maldice:
Julia (a ojándose a los pies de su pad e): ¡Pad e mío, adiós, y que no me
maldiga V…!
88 Un e o social. D ama en dos ac os y en p osa, esc i o exp esamen e pa a la
Academia de declamación del A eneo de Cádiz, po el P esiden e gene al del mismo D.
Miguel Ayllón y Al olagui e. Es enado po dicha Academia en la noche del 21 de Julio
de 1861, Cádiz, Imp en a de la Re is a Médica, a ca go de D. Fede ico Joly y Velasco, 1861.
El ex o p epa ado pa a la imp esión es á echado en agos o, e incluye an o la dedica o ia
como la c í ica ci adas. El b e ísimo expedien e de censu a de la ob a, en AHPC, Gobie no
ci il, caja 162, exp. 40. Hay ep oducción digi al de un ejempla i mado po el au o en
h p://www.a chi e.o g/de ails/une o sociald a00ayll.
89 “Bibliog a ía. El consen imien o pa e no”, en La Ibe ia. Dia io libe al, ma es 10
de junio de 1862 (año IX, núm. 2417), p. 3.
VIDAS POR EL DERECHO
435
don dieGo ( e i ándose): ¡A ás, hija indigna, no p o anes el suelo de la casa de
u pad e!
La jo en se ma cha en compañía del juez, y el elón cae sob e un pad e
enajenado que íe como un loco.
Cuando se alza de nue o pa a que comience el ac o segundo, han
pasado es meses. Julia i e ya un ma imonio desg aciado y anhela
ol e al seno de su amilia. Edua do ha pe dido el a o de sus p o ec o es;
cesan e, se ha dado al juego, y pa a palia sus pé didas esuel e pedi la
do e de Julia. La a epen ida hija se p esen a en la casa pa e na cuando
el pad e, en e mo y aba ido, o ece al médico que le a iende su ama go
lamen o sob e el de echo igen e. El pasaje me ece se ansc i o:
Se deslizaba anquila mi ida ado ando a una hija que abso bía odo mi se , cuando
un niño, que encap ichado la codicia, ena bola ciego su neg a bande a, esuel e
imp uden e y osado mi desg acia, y pa a consuma la pide ampa o a la sociedad.
És a, que sólo iene su asien o en la amilia, que pa ece llamada po Dios a obus ece
la au o idad de los pad es, enca nación de odo pode humano, ol idando su o igen,
su azón de se , y la más pu a uen e del de echo, asga impía mi sag ado í ulo de
pad e, conculca inhumana los más san os p ecep os de jus icia, y apos o ando de
i acional la ley que como ep esen an e único de Dios en la amilia he p omulgado,
manda a sus impasibles jueces que a anquen de mis b azos a mi hija y la en eguen
a sa is ace e gonzosamen e el imbécil ape i o del p ime ad enedizo. […] La
sociedad, pene ando en el hoga de la amilia pa a di imi disco dias no puede hace
o a cosa que i epa able daño.
Dado el ines able y delicado es ado de salud de don Diego, el médico
aconseja a Julia que su solici ud de pe dón la ex ienda po esc i o. Pe o
jus o en onces, adelan ándose a la no a de Julia, llega la ca a de Edua do a
su sueg o exigiendo la do e; cuando és e la lee, pie de la azón nue amen e
y su e un a aque del que ya no se ecupe a: deli a, agoniza y mue e. En la
úl ima escena el doc o da a Julia la no icia del a al desenlace:
Julia: ¡G an Dios, mi pad e ha mue o! ¡Y sin pe dona me! (Con acen o
desga ado ) ¡Piedad, piedad! Yo no engo la culpa (Cae de odillas).
doC o (acudiendo a le an a la): ¡No, hija mía, no es de V. la culpa oda, es casi
en e a, de la sociedad y de sus leyes!
Cae el elón.
JESÚS VALLEJO
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Es á de nue o cla o que no e a una ob a esc i a pa a simple solaz del
público al que iba des inada. En uel o en e ec ismos li e a ios y se ido en
una p osa e dade amen e ap a pa a eje cicios declama o ios, el mensaje
de Miguel Ayllón, po enciando la misma ideología que sus en aba la
coe ánea cons ucción ju ídica del suje o bu gués —ese a ón p opie a io
y pad e de amilia al que con emplaban los códigos decimonónicos,
con pleno dominio sob e sus bienes pa imoniales y sob e su seño ío
domés ico—, llega ía con acilidad a quienes siguiesen la pa é ica pe ipecia
de Julia y el des ino ágico de su pad e don Diego.
8. los años de eGimien o
Pocos meses an es del es eno de Un e o social, el p ime o de ene o de
1861, o a ep esen ación se desa ollaba en un escena io muy di e en e:
en la Sala Capi ula del Ayun amien o gadi ano omaba posesión el
eno ado gobie no municipal, p esidido po Juan Val e de. Se lle a on
a cabo las en adas y salidas ce emoniales, se p onuncia on los obligados
discu sos y ju a on su ca go los nue os egido es, en e ellos Miguel Ayllón
Al olagui e. La igen e ley municipal de 8 de ene o de 1845 disponía en
su a ículo 39 que se p ocede ía “a la elección gene al de Ayun amien os
en odos los pueblos de la Península e islas adyacen es el día p ime o
de no iemb e, cada dos años”; en la úl ima celeb ada pa a eemplaza
a la mi ad del consis o io, el undado del A eneo, insc i o en el censo
de elec o es y elegibles desde el p incipio de su es ancia en Cádiz, había
accedido a la condición de concejal90. Según lo es ablecido en el a ículo
4 de la misma ley, uno de los egido es elec os había de se nomb ado
síndico, “pa a desempeña el ca go... en odos los casos en los que las leyes
exijan su in e ención”; po unanimidad, en o ación pública y nominal,
ob u o la sindica u a en la misma sesión del día 1 de ene o Miguel Ayllón,
quien no o ó “po una dis acción in olun a ia”91.
Miguel había hecho no a en Cádiz desde muy p on o su idea io
polí ico, pa icipando en euniones elec o ales con una i eza capaz de
despe a an o el en usiasmo de sus co eligiona ios p og esis as como
90 El da o de su insc ipción en el censo, en la documen ación ci ada en no a 55.
91 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 1 del ma es 1º de ene o de 1861, o. 1 y
ss.
VIDAS POR EL DERECHO
437
el echazo de los sec o es más conse ado es u o icialis as92. El que
aho a asumía no e a su p ime ca go en la adminis ación local, pues o
que desde 1859 e a ocal de la Comisión pe manen e de Es adís ica de
la P o incia93, pe o sí ue el de mayo ele ancia. Y lo supo ap o echa ,
desplegando una ac i idad y mos ando una en ega que acaba ía po
llama la a ención de sus p opios compañe os en el gobie no municipal.
Asis ía pun ualmen e y con egula idad a los cabildos, que se celeb aban
dos eces po semana y que se con ocaban gene almen e a la una de la
a de, comenzando siemp e con cie o e aso y ala gándose po lo común
has a al ededo de las cinco. No e a ecuen e una ac i ud an cumplido a,
y si alguien podía legí imamen e queja se del habi ual absen ismo de un
ap eciable po cen aje de los concejales y de la al a de pun ualidad con la
que los capí ulos muchas eces comenzaban, e a él; llega ía a hace lo, po
supues o, p oponiendo al alcalde que se aco dase “una exci ación e icaz”
pa a acaba con p ác icas an i egula es94.
Su concejalía le daba la opo unidad de me e se de lleno en el e eno
de la acción, poniendo a su disposición mayo es posibilidades que las
que el A eneo o la Sociedad Económica Gadi ana de Amigos del País,
a la que pe enecía desde 186095, le habían b indado pa a lle a a cabo
sus ideas de e o ma y p og eso. És as seguían in a iables: su p ime a
p opues a, deducida en el segundo cabildo o dina io de 1861, ue que el
Ayun amien o p omo ie a un p emio a la i ud, inicia i a inspi ada po
“la e dad p o unda de que an sólo del conso cio de la ciencia y de la
i ud pueden p omo e se los óp imos u os que asegu an y aquila an
92 Véase La Ibe ia. Dia io libe al de la mañana, Mad id, jue es 4 de no iemb e de
1858 (año V, núm. 1334), p. 3, haciéndose eco de la nega i a eacción del pe iódico gadi ano
La Palma “ace ca de la conduc a obse ada po el seño Ayllon en la eunión celeb ada po
los elec o es p og esis as pa a designa su candida o. El seño Ayllón, a quien La Palma
p esen a como epublicano, es un jo en p og esis a pu o, que ha p oclamado en aquella
jun a el dogma que p o esa, acep ado con en usiasmo po odos los concu en es”.
93 José ose y, Guía de Cádiz, 1860, p. 223; id., 1861, p. 235; no cons a ya en ese
ca go en la Guía del año siguien e.
94 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 3 del ie nes 10 de ene o de 1862, pun o
9º, o. 21 .
95 Los da os de pe enencia a la Sociedad Económica, en José ose y, Guía de
Cádiz, desde 1861; y éase Paz ma ín Fe e o, La Real Sociedad Económica Gadi ana de
Amigos del País, Cádiz, Fundación Municipal de Cul u a, 1988, con alusión en p. 107 a un
“muy ac i o” Miguel Ayllón.
JESÚS VALLEJO
438
las conquis as ci ilizado as”; si al a ance y di usión de la ciencia
podían con ibui ins i u os como el A eneo, áci amen e e ocado en la
p opues a, el p emio e a la ía adecuada pa a es imula “la abnegación y
el desin e és, la leal ad, la idelidad, el eligioso su imien o, la ca idad y
cuan as acciones i uosas a ancan como di inos des ellos del co azón
de mo ales p i ilegiados”. En el cabildo siguien e, y con el mismo
ho izon e ci ilizado , p oponía lucha en un en e comple amen e
dis in o, ba allando con a “los es agos del icio” en una de sus más
ex endidas ace as: “se e ie e el síndico que susc ibe a los males que en
la sociedad alcanza la p os i ución de la muje ”. El in e és inmedia o de
Miguel Ayllón apun aba en es e caso a la salud pública, in en ando pone
eno a la ansmisión de en e medades ené eas a a és del con ol de
las eje cien es del o icio; p oponía, en consecuencia, que se pusie an en
ma cha “la ma ícula de las p os i u as y las demás medidas consiguien es
a acili a la igilancia se e a sob e las mismas”, dando así, de hecho, el
p ime impulso a un u u o eglamen o que end ía a o dena la ac uación
de las au o idades municipales en es e campo96.
El egido síndico buscaba ambién cauces pa a soluciona asun os que
le p eocupaban desde iempo a ás: ecalcando que las municipalidades
habían de es o za se en “p ocu a a los ibunales de su dema cación
locales deco osos pa a la adminis ación de jus icia”, p oponía que se les
buscase ubicación ap o echando los abajos de la nue a cá cel y la nue a
p e ención p e is as; el Ayun amien o acogió a o ablemen e la idea,
ligándola sin emba go al p oyec o de ampliación de las casas consis o iales,
cuyas insalub idad y angos u a e an obje o de p eocupación con inua
pa a la co po ación97.
Pe o el comp omiso de Miguel Ayllón pa a con la ciudad que le había
96 AHMC, Ac as Capi ula es, 1861, cabildos núm. 3 del ma es 8 y núm. 4 del
ie nes 11 de ene o, espec i amen e pun os 4º ( o. 29) y 10º ( o. 46). Ha es udiado en su
con ex o p opio la segunda de las inicia i as Jean Louis Gue eña, “P os i ución, Es ado y
sociedad en España bajo la Mona quía de Isabel II. El caso gadi ano”, en T ocade o, 10-11
(1998-1999), pp. 119-143, especialmen e pp. 125 y ss.; del mismo au o , La p os i ución en
la España con empo ánea, Mad id, Ma cial Pons, 2003, pp. 186-203 sob e Cádiz. Ace ca
del p emio a la i ud, puede consul a se ambién la “Memo ia de la Adminis ación
Municipal de Cádiz en el año de 1861, leída po el Ilus ísimo Seño Don Juan Val e de,
Alcalde Cons i ucional”, en José ose y, Guía de Cádiz, 1861, pp. 30-31.
97 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 12 del ie nes 1 de eb e o de 1861, pun o
12º, o. 131-133.

VIDAS POR EL DERECHO
439
dado acogida se ue ex endiendo en abajos que desbo daban los in e eses
más ce canos a su p o esión. Pa icipó desde muy p on o en una se ie de
comisiones que iban p ocu ando las mejo as en las que el gobie no local
es aba empeñado —es u o en la enca gada de soluciona los p oblemas
que enía a as ando el ma ade o, en la del ensanche de la plaza de la
Ca ed al, en la de ape u a en la mu alla de una pue a en e al con en o
de San o Domingo que pe mi iese el acceso ápido de los pasaje os de
la ecién e minada línea é ea, en la de e o ma de las O denanzas
Municipales, en la de adquisición de locales pa a escuelas...—, además de
abaja ac i amen e en el desa ollo de sus p opias inicia i as, siemp e
cuidadosamen e p epa adas con su memo ial jus i ica i o, desde las más
modes as (hace más e icaz el epa o de pan pa a los pob es o mando
una “ma ícula de necesi ados” y p ocu a que no se quedasen sin agua en
pe iodos de escasez98; ayuda a la iuda y hué anos del malog ado músico
gadi ano F ancisco de Asís Gil y enca ga su e a o pa a la sala capi ula ,
y colga ambién en ella el del obispo Juan José A bolí99) has a o as de
mayo en idad, como la consis en e en mejo a la luidez del á ico de
pe sonas y me cancías haciendo “una nue a pue a en el si io que ocupa
la llamada de Se illa, en e al edi icio de la Aduana”100, o la encaminada
a a egla d ás icamen e la Gua dia Municipal, disol iendo, e undando
y eglamen ando un cue po que conside aba “un modelo de e gonzosa
ana quía, una escuela de pe judicial agancia y un elemen o de co upción
an o más noci o cuan o que se halla cubie o con la p o ección o icial”101.
Mención des acada me ecen una se ie de p opues as ealizadas en
su condición de miemb o de la comisión pe manen e de ies as ci iles
y eligiosas, enden es odas ellas a p omo e desde el Ayun amien o
las condiciones p ecisas pa a a ae isi an es a Cádiz y mejo a así la
economía local. La p ime a de es as inicia i as la expuso jun o a Pablo
98 AHMC, Ac as Capi ula es, 1861, cabildos núm. 10 del ie nes 25 de ene o y núm.
50 del mié coles 12 de junio, espec i amen e pun os 5º ( o. 104 ) y 6º ( o. 576 ).
99 AHMC, Ac as Capi ula es, 1861, cabildos núm. 29 del ma es 26 de ma zo y núm.
38 del ie nes 3 de mayo, espec i amen e pun os 4º ( o. 304) y 10º ( o. 399).
100 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 21 del sábado 2 de ma zo de 1861,
pun o 11º.
101 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 99 del ie nes 6 de diciemb e de
1861, pun o 3º ( o. 1143 -1146 ); en el cabildo núm. 102, del ie nes 20 del mismo mes
(pun o 7º, o. 1181 ), se p onunció ue emen e en con a de la cos umb e de los gua dias
municipales de i po las casas pidiendo aguinaldos.
JESÚS VALLEJO
440
Tosso ya en ene o de 1861, señalando ambos “la al a con eniencia de
cons ui en es a ciudad una plaza de o os”; hacían e los egido es
“su g ande in luencia en el mo imien o de iaje os y consiguien e
ci culación del nume a io, elemen os pode osos de la p oducción de la
iqueza”, y según los p oponen es el gobie no municipal no debía asumi
di ec amen e la ob a, sino acili a que o os la emp endie an. Se nomb ó
una comisión al e ec o, de la que nues o concejal o mó pa e, y el asun o
ue in e mi en emen e a ado en cabildos de meses sucesi os102.
Si el espí i u de emulación es aba ya p esen e en la exposición de
Tosso y Ayllón, de nue o apa ecía en o a, debida a la sola incia i a de es e
úl imo: Cádiz, “que a eso a an impo an es condiciones, no debe, no puede
pe manece impasible, desp eciando el ejemplo y lección p o echosos que
de muchos años a es a pa e ienen dando p o incias coma canas, po que
al p ocede de o o modo decae el buen nomb e adicional, se amo igua
la e, se empob ece el espí i u, y se hie en ambién de una mane a p o unda
los in e eses ma e iales”. P e endía con ales a gumen os Miguel Ayllón
Al olagui e con ence a la co po ación municipal de la necesidad de
da mayo ealce a las celeb aciones de la Semana San a, poniendo un
cuidado exquisi o en la edacción de su p opues a pa a que no pudie a de
ella deduci se “la idea de explo a en a o de los in e eses ma e iales las
ideas eligiosas y el di ino cul o”. Man enía, sin emba go, que había que
endi se a la e idencia de que en Cádiz una acción decidida en el sen ido
indicado “ obus ece á y aquila a á la e de sus habi an es, y al exci a la
a ención de los ex años, los es imula á a conoce lo que aquí se hace;
los a ae á, y aumen ando el núme o de ieles que ibu en al Seño las
me ecidas alabanzas, pod á e se en el e eno secunda io de la economía
polí ica una a luencia de o as e os, causa de ci culación y uen e segu a
del omen o de la iqueza”. Pedía que se in odujese una pa ida especí ica,
su icien e y comple amen e no edosa en los p esupues os municipales,
al e ec o de su aga los gas os del cul o ex e no a los que no pudiesen
a ende las he mandades, y que se p epa ase ambién con la su icien e
an elación un p og ama de ac os aco dado con la au o idad eclesiás ica103.
Algún u o, aunque escaso, dio la inicia i a ya en la Semana San a de 1862:
102 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 10 del ie nes 25 de ene o de 1861,
pun o 6º.
103 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 58 del ie nes 12 de julio de 1861, pun o
6º ( o. 668-671 ).
VIDAS POR EL DERECHO
441
la comisión de ies as comunicó a los mayo domos de odas las co adías
los deseos de la co po ación de que p ocesiona an; sólo se p es a on
dos, la del San o En ie o y la del Naza eno, que ecibie on sub enciones
municipales; las es an es alega on que les e a imposible sali a eco e
las calles po impedi lo sus es a u os o po no pode a on a los gas os104.
La e ce a de es a se ie de inicia i as u o po obje o las ies as de
Ca na al. Se ponía en es e caso el acen o en la necesa ia egene ación de
unas celeb aciones que el egido síndico conside aba, según los é minos
de su exposición jus i ica i a, las imosas, deplo ables, e gonzosas,
indecen es, degene adas y epugnan es. Pe o an o la p opues a como sus
causas básicas se asemejaban a las an e io es: se a aba de a ae isi an es,
y pa a ello se es imaba necesa ia la in e ención de la adminis ación
municipal con una pa ida p esupues a ia especí ica y con la o ganización
de un p og ama de ac os que econduje a la di e sión popula 105; como se
ha señalado ya, de es a inicia i a a anca la in e ención del Ayun amien o
en los es ejos ca na alescos106.
Siendo lo que an ecede sólo una pa e de la labo que Miguel Ayllón
desa olló en su p ime año de ges ión municipal, no ha de so p ende nos
ni su eelección como síndico pa a 1862 ni el o o de g acias que pa a él
pidió, con asen imien o unánime del es o de la co po ación, el alcalde
Juan Val e de en el p ime cabildo de ene o de ese año: e ec i amen e, el
in a igable concejal, cumpliendo sus debe es po encima de “los lími es de
la obligación”, había “ edac ado dignos, ené gicos y luminosos expues os
sob e pun os de de echo, jun ando en su pe sona el ca ác e de síndico y
el de le ado de V.E., log ándose po es a úl ima pa e no sólo el mayo
acie o, sino ambién una e iden e economía debida a su abnegación en
pe juicio de sus in e eses y pos e gación ine i able de los asun os de su
104 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 30 del ma es 15 de ab il de 1862, pun o
5º ( o. 284 ).
105 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 58 del ie nes 12 de julio de 1861, pun o
10º ( o. 676 y ss.); in e esa ambién el núm. 64 del ie nes 2 de agos o del mismo año,
pun o 4º ( o. 740 ).
106 Véase Albe o amos san ana, His o ia del Ca na al de Cádiz (época
con empo ánea), Cádiz, Caja de Aho os, 1985, pp. 32 y ss., especialmen e pp. 39-43
ecogiendo apo aciones de es udios an e io es. Visión más ecien e y mejo ada en Albe o
amos san ana, “Cádiz en el siglo XIX. De ciudad sobe ana a capi al de p o incia”, en
AA.VV., His o ia de Cádiz, Mad id, Sílex, 2005, pp. 497-714, especialmen e pp. 559 y ss.
JESÚS VALLEJO
442
bu e e”107. No cabe duda de la since idad con la que nues o homb e
acogió el econocimien o de la co po ación, ni de que pa a él supuso un
es ímulo —“me consag o con odas mis ue zas al se icio del pueblo de
Cádiz”, espondía, “sin c ee que po ello me ezca alabanzas”—, po que
man u o o in ensi icó su dedicación du an e el año en an e.
Sob e odo en lo que se e ie e a la elabo ación de in o mes écnicos,
e eno en el que se encon aba como pez en el agua. Pa a comp oba
la impe uosa acilidad con que abo daba es as cues iones bas a ci a
un ejemplo signi ica i o, oda ía de 1861: en sep iemb e se some ió a
dic amen de una comisión a la que él pe enecía la ap obación de una
nue a sociedad de c édi o; la espues a a o able de la mayo ía de la
comisión se exp esaba en un solo olio; su o o pa icula , con a io, en
dieciséis108. Había p esen ado ambién un muy ex enso in o me sob e
alumb ado público, cues ión, po cie o, de la que siguió ocupándose
en 1862 p opiciando, animando y p oponiendo p emia los p ime os
ensayos de iluminación eléc ica en Cádiz ealizados con asomb oso e
inigualado éxi o po Edua do Beno : “ha log ado puede deci se domina
la p oducción y conse ación de la luz, has a el pun o de no no a se en
ella la más mínima in e mi encia, y de p esen a la y hace la desapa ece
al solo in lujo de su olun ad”109. Elabo ó ambién dic ámenes, a eces de
ex ensión conside able, sob e de ibos pa a el ensanche de la Plaza de
Isabel II o sob e la i ula idad de unas na es de la mu alla que usaba la
municipalidad y eclamaba el Minis e io de la Gue a110. Pe o la cues ión
en la que más a ondo hubo de emplea se ue la de la conducción de aguas
po ables a Cádiz.
Fue és e uno de los asun os de ami ación más la ga y compleja de
los que se ocupó aquella co po ación, que lo es imaba, con oda lógica,
p io i a io. Miguel Ayllón asumió cla amen e la inicia i a del gobie no
municipal en es e e eno desde p incipios de 1862, jus o el momen o
107 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 1 del ie nes 3 de ene o de 1862, pun os
10º y 12º ( o. 5 y 6).
108 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 78 del ma es 17 de sep iemb e de 1861,
pun o 11º ( o. 923 y ss.).
109 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 50 del ie nes 27 de junio de 1862,
pun o 4º ( o. 469-470). El la go in o me p e io ci ado, en el cabildo núm. 49 del ie nes 7
de junio de 1861, pun o 7º ( o. 529 -553 ).
110 AHMC, Ac as Capi ula es, 1862, cabildos núm. 20 del ma es 11 de ma zo y núm.
40 del ma es 20 de mayo, espec i amen e pun os 11º ( o. 149-172) y 9º ( o. 360 -369 ).
VIDAS POR EL DERECHO
449
en e o as cosas, po en egas sus “Recue dos de la campaña de Á ica”,
enseguida con e idos en lib o126, y ie on imp esos sus abajos en las
páginas de la e is a Manuel Colmei o127, Ramón de Campoamo 128,
An onio Cáno as del Cas illo129, An onio Alcalá Galiano130, F ancisco de
Paula Canalejas131 o Gus a o Adol o Bécque 132.
Después de an b illan e p ime a andadu a y de no pocas icisi udes y
discon inuidades, la e is a había enido que ecu i a plumas de meno
elie e, como la de Emilio Ayllón Al olagui e, colabo ado ecuen e
desde diciemb e de 1862133, y en ese con ex o no esul a ex año que
Amalio Ayllón o ecie a a su sob ino Miguel sus páginas como el mejo
cauce pa a da eco a su campaña. Al in oduci al nue o colabo ado , el
undado del pe iódico eco daba el idea io con el que lo c eó, y pues o
que “la C ónica […] conside a la causa de Cádiz jus a […], se consag a á
a sos ene la con la ene gía que en odas ocasiones ha demos ado”134.
T as la comba i a p esen ación, Miguel dejaba cons ancia exp esa de su
comp omiso con la ciudad:
126 La p ime a en ega, en C ónica de Ambos Mundos, Mad id, año I, núm.
1, domingo 3 de junio de 1860; en el núm. 30, domingo 23 de diciemb e de 1860, se
anunciaba ya el olumen.
127 “Aguas. Obse aciones al Real Dec e o de 29 de ab il de 1860”, en C ónica de
Ambos Mundos, Mad id, año I, núm. 1, domingo 3 de junio de 1860.
128 Reseñó el “T a ado de la azón humana, po el doc o D. Ped o Ma a” en C ónica
de Ambos Mundos, Mad id, año I, núm. 1, domingo 3 de junio de 1860.
129 “His o ia de la es au ación del pode empo al de los Papas en el siglo décimo
cua o”, en C ónica de Ambos Mundos, Mad id, año I, núm. 3, domingo 17 de junio de
1860, con en egas sucesi as.
130 Comenzó sus colabo aciones con un a ículo “Sob e la His o ia del Consulado
y del Impe io de Napoleón, po M. Thie s”, en C ónica de Ambos Mundos, Mad id, año I,
núm. 5, domingo 1º de julio de 1860, con en egas sucesi as.
131 “Bibliog a ía”, en C ónica de Ambos Mundos, Mad id, año I, núm. 16, domingo
16 de sep iemb e de 1860.
132 “La c uz del diablo”, en C ónica de Ambos Mundos, Mad id, año I, núm. 21,
domingo 21 de oc ub e de 1860, con dos en egas pos e io es.
133 Esc ibió en p ác icamen e odos los núme os desde el del domingo 7 de
diciemb e de 1862 has a su cie e en eb e o de 1863, con a ículos en los que a ó,
en e o os asun os, sob e “Me cados públicos”, “Del ecu so de casación en lo c iminal”,
“Plan eamien o de la Ley hipo eca ia”, “Re o ma a ancela ia”, o “Di icul ades de ejecución
de la ley de ma imonios”.
134 “Cádiz y la Aduana del T ocade o”, en C ónica de Ambos Mundos. Re is a
Uni e sal, Mad id, año IV, núm. 75, domingo 1º de eb e o de 1863, p. 419.

JESÚS VALLEJO
450
S . Di ec o de La C ónica.
Mi que ido Tío: Acep o sí, y acep o con es ao dina io place , el hon oso enca go
de esc ibi pa a un pe iódico an ilus ado, an digno y an independien e como La
C ónica […]. Se edac o de un pe iódico que ha sabido ab i se paso a a és de
las mise ias de pa ido, coloca se con decisión inqueb an able en el i me cuan o
he moso e eno de la impa cialidad […], que iene po a o la bondad y la jus icia,
es cie amen e una en idiable dicha, en la a al época de impu o ma e ialismo que
a a esamos […].
Po o a pa e, el que como yo es en usias a de la bella Cádiz; el que ie e lág imas
de la más honda ama gu a con emplando cómo la desga an las en añas sus p opios
hijos, y cómo callan los que, cual buenos, pudie an hace algo po ella, ha de ab aza
necesa iamen e con en usiasmo a quien le o ece las columnas de La C ónica pa a
clama en ellas en p o de los de echos de es e pueblo e dade amen e desg aciado135.
Lamen ablemen e, el pe iódico ce ó poco después y la colabo ación
de Miguel no pudo goza de la con inuidad con la que, según cabe deduci
de pasajes di e sos, se planeó.
A en o oda ía a los asun os municipales, en ma zo de 1863 conci ó
de nue o el apoyo unánime de la co po ación local con una p oposición
de ayuda a San a C uz de Tene i e, azo ada po la ieb e ama illa. O a
ic o ia, pues, aunque meno , insu icien e pa a compensa el sesgo
des a o able que iban omando las cosas en el Ayun amien o. A ines
de ese mismo mes comenza on a no a se sus ausencias. Fal ó unos días
has a p ime os de ab il, y luego desapa eció o a ez de la Sala Capi ula ,
la gamen e, desde la segunda mi ad de ab il has a los p ime os días de
junio; as acudi a un pa de cabildos discon inuos, no ol ió a asis i
has a sep iemb e. Pa ece que su salud se esen ía, y él mismo lo achacaba
al exceso de abajo de los años inmedia amen e an e io es. En el cabildo
de 15 de sep iemb e de 1863 jus i icaba su absen ismo en es os é minos:
Po mo i os de salud y conside aciones pu amen e pe sonales, he dejado algunos
meses de concu i a cabildo, con i me esolución de da pun o a mis a eas buscando
en el hoga domés ico la paz, la jus icia y la salud que en ano se p ome e el que con
pu a conciencia se des ela en p o de los in e eses públicos136.
135 “Cádiz y sus enemigos”, en C ónica de Ambos Mundos. Re is a Uni e sal,
Mad id, año IV, núm. 75, domingo 1º de eb e o de 1863, pp. 419-421.
136 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 82 del ma es 15 de sep iemb e de 1863,
pun o 9º ( o. 357).
VIDAS POR EL DERECHO
451
Si se había plan eado abandona , como pa ece, no se debía sólo
a azones de salud, aunque és as ambién in luye an. Pe o, a sal o de
las que pudie an es a ligadas a sus ac i idades en los años sucesi os,
a las que más adelan e a ende emos, no sabemos cuáles se ían esas
“conside aciones pu amen e pe sonales” que mo ían a Miguel Ayllón
a aleja se de la ida pública. Fue omando po en onces una se ie de
disposiciones que podemos es ima cohe en es con su e i o, aunque
igno emos su p opósi o conc e o. En ma zo había o o gado esc i u a
pública en i ud de la cual daba a sus he manos Dionisio y Emilio “su
pode más amplio, especialísimo pa a que los dos jun os o cualquie a de
ellos solo, lo mismo el uno que el o o, pueda oma a p és amo a nomb e
del o o gan e cualquie can idad con el in e és que es ipulen y plazo de
ein eg o que señala en”, pudiendo hipo eca “a la segu idad de la deuda”
an o la pa icipación de Miguel Ayllón en la he encia de su mad e como la
de su muje Ma ía Jose a y la de su hijo Ma eo Miguel, de las que disponía
como adminis ado y ep esen an e legal137. T es meses después, en junio
de 1863, solici ó en el Colegio de Abogados de Mad id ce i icado de su
inculación y desempeño en e 1846 y 1853138.
Mien as p epa aba documen os que le ab ían posibilidades de acción,
solici ud o aslado, seguían desanudándose los lazos que lo inculaban
a la ciudad: su he mano Emilio había ei e ado a p incipios de 1863 su
ins ancia de ing eso en la ca e a judicial, siendo es a ez a endida; en julio
se le nomb ó icesec e a io de la Audiencia de Cana ias y en sep iemb e
p epa aba su pa ida con su muje Ru ina, su hijo de dos meses Joaquín
Ma ía y la nod iza del pequeño, Basilia Rey139.
Y la co po ación municipal no a a esaba an e la opinión pública su
mejo momen o. P ecisamen e la azón que p o ocó la uel a de Miguel
a las euniones capi ula es en sep iemb e ue su olun ad de pone se
al lado de sus colegas en el di ícil ance: “acudo p esu oso a compa i
la esponsabilidad”, señalaba con su imbomban e es ilo habi ual, y se
ol ía a gana así el econocimien o del alcalde y de los o os egido es
137 AHPC, P o ocolos Cádiz, p . 4646, núm. 39 (13 de ma zo de 1863), o. 228-229,
no a ía de Caye ano G o a.
138 Véase su expedien e ci ado en no a 33.
139 AHPC, P o ocolos Cádiz, p . 4647, núm. 120 (3 de sep iemb e de 1863), o. 746-
747, no a ía de Caye ano G o a, pode gene al de Emilio o o gado en a o de Miguel; id.,
núm. 121 (5 de sep iemb e de 1863), o. 748-751 pa a las condiciones de con a ación de
la nod iza.
JESÚS VALLEJO
452
que aguan aban la o men a de “inju ias y e icencias calumniosas con
que po una pa e de la p ensa se enía o endiendo en la ac ualidad a es a
co po ación”. Es ue zo inú il: a p incipios de oc ub e la Reina acep aba la
enuncia del alcalde Juan Val e de, y Miguel Ayllón ol ió a a ende sólo
espo ádicamen e las con oca o ias de los capí ulos municipales.
Acudió el 11 de diciemb e pa a endi ibu o, en un discu so la go y
sen ido, a la memo ia del ecién allecido sec e a io municipal, Joaquín de
La a, sueg o de su he mano Emilio y es echo colabo ado en el gobie no
municipal desde los p ime os días, casi es años a ás. Debió de pasa
po su men e la imagen de aquel iángulo de i mas, epe ido un cen ena
de eces al pie de ac as llenas de p opues as ilusionadas que le habían
obado ho as de dedicación a su amilia, a su despacho, a su A eneo, a
su espa cimien o y a su descanso: un é ice aho a desapa ecido, o o
disminuido, el e ce o casi siemp e ausen e. Cuando e minó la nec ología
ol ió a oma la palab a pa a ememo a odas esas inicia i as no
culminadas que se habían ido o mulando du an e los úl imos años.
P opuso, como una “llamada al pa io ismo”, que se o ma an comisiones
especiales, an as como expedien es inacabados hubie a, pa a da les
adecuado in140. Se ap obó. Pe o se hubie an necesi ado muchos ayllones, y
con las ue zas que el nues o pa ecía ya no ene , pa a emp esa semejan e.
La úl ima in e ención eseñable de Miguel Ayllón Al olagui e
en el Ayun amien o da a de p incipios de eb e o de 1864. Se le había
enca gado un in o me sob e la po en onces muy discu ida cues ión del
emplazamien o del pue o en la bahía gadi ana, an ligada al asun o que
p o ocó su colabo ación del año an e io en la C ónica de Ambos Mundos.
No e a el p ime o que se edac aba sob e un asun o que coleaba hacía
cie o iempo y que, como sabemos, suponía la amenaza eal de lle a
las ins alaciones po ua ias ue a de la ciudad. El dic amen de Miguel,
que comenzaba con inusuales p o es as de debilidad y descon ianza en
sus p opias ue zas, ayó a la al u a acos umb ada: ex enso, in o mado,
apasionado en la de ensa de los que él en endía que e an los in e eses
de Cádiz, ue saludado, como en los mejo es iempos, con un o o de
g acias de los egido es, que aco da on su imp esión y dis ibución;
señaló el au o , sin emba go, p e e ible la edición de aliosos abajos
140 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 104 del ie nes 11 de diciemb e de 1863,
pun os 7º ( o. 536 y ss.) y 10º ( o. 546).
VIDAS POR EL DERECHO
453
p e ios que a él mismo le habían se ido de base141. Finalmen e, ob enida
la au o ización gube na i a, se edi a on mil ejempla es del conjun o de
in o mes, encabezados po una exposición p elimina de Miguel Ayllón142.
Sólo dos eces más acudi ía nues o concejal a un cabildo municipal,
la úl ima el 4 de ab il de 1864, mucho an es de que expi ase su manda o
al inal de ese año. El 26 de mayo nació su hijo José143, y ya ningún
acon ecimien o pos e io nos cons a de su ida gadi ana.
Miguel Ayllón Al olagui e apa ecía oda ía en la Guía de la ciudad
elabo ada po José Rose y pa a 1865, con odos los ab ibu os que se le
señalaban desde 1863, año en el que se le incluyó, además de en la sección
de “Vecinda io” en la que ya cons aba en ediciones an e io es, en la
elación de “Caballe os de la Real y Dis inguida O den Española de Ca los
III ins i uida po dicho Seño Rey en 19 de sep iemb e de 1771”. No se
imp imió ya su nomb e, sin emba go, en la Guía de Rose y pa a 1866. Sin
que sepamos exac amen e las azones, Miguel al aba de la ciudad muy
p obablemen e desde los úl imos meses de 1864.
Había ecibido en Cádiz hono es y econocimien o. También cosechó
con a iedades y us aciones. Fue cua o años p esiden e del A eneo y
cua o años egido , y su mejo momen o ue aquél en el que se solapa on
ambas condiciones. Le dio an o a la ciudad que c eo que ue és a la que
más se bene ició en el balance de in e cambios. Con ella había man enido
una in ensa elación, y la conocía an bien como anspa en aban sus
esc i os. No ocul aban és os las más somb ías lac as de es e incón
ma í imo y su eño que le había acogido casi una década an es —la apa ía,
la indolencia, la ene an e y pa alizado a pos ación ciudadana—, pe o
141 AHMC, Ac as Capi ula es, cabildo núm. 12 del mié coles 3 de eb e o de 1864,
pun o 10º ( o. 114-148).
142 Colección de in o mes emi idos en el espedien e o mado pa a el emplazamien o
del pue o de Cádiz publicados po el Excelen ísimo Ayun amien o cons i ucional de
es a ciudad p e ia au o ización del seño Gobe nado de la p o incia, Cádiz, Imp en a
de Don José Rod íguez, 1864; apa ecen en es e olumen bajo la i ma de nues o au o
una “Indicación p elimina ” (pp. 3-9) y un b e e “Expues o” p e io al “In o me” del
Ayun amien o; es e úl imo, aunque en la publicación no se exp ese, ambién salió, según
sabemos, de la pluma del egido síndico (pp. 174-218).
143 Incluye pa ida de bau ismo su expedien e académico, en AHN, Uni e sidades,
leg. 3636, exp. 16.
JESÚS VALLEJO
454
es dudoso que po sí solas hubie an podido ence a un espí i u an
comba i o144.
10. C édi os, seGu os y Fe oCa iles
Miguel Ayllón dejaba Cádiz, pe o no sabemos con segu idad dónde
p e endía es ablece se. Aunque había ami ado en eb e o de 1864 su
inco po ación al Colegio de Abogados de Se illa, igno amos si llegó a
ins ala se a o illas del Guadalqui i 145. Si lo hizo, debió de se po b e e
iempo, al ez en casa de algún amilia . La Guía de Se illa que Manuel
Gómez Za zuela comenzó a edi a en 1865 deja bas an e que desea en
compa ación con las coe áneas gadi anas de José Rose y, o eciendo
a eces in o maciones con usas y poco iables. En cualquie caso, la
p ime a de esas guías hispalenses, que salió el ci ado año de la Imp en a
La Andalucía, ep odujo una lis a de abogados del Colegio de Se illa que
incluía a Miguel Ayllón Al olagui e, y le señalaba domicilio en la calle Cuna,
73; esa di ección co espondía, en la sección “Vecinda io de Se illa”, a un
Ma iano Al olagui e, “empleado”146. En las Guías de los años sucesi os
apa ecían o os ecinos con el mismo apellido, po lo común elacionados
144 Las más signi ica i as e e encias en la ob a de Miguel Ayllón, especialmen e
en el pe iódico A eneo de Cádiz, en los Álbumes y en la Memo ia sob e el abas ecimien o
de aguas, las señalo en Jesús ValleJo, “Los Ayllón Al olagui e” (ci . en no a 4), pp. 374-
375. Sob e la di ícil si uación económica de Cádiz en esos años, en cualquie caso e lejo
de una c isis más gene al, Nicolás sánChez-albo noz, “Cádiz, capi al e oluciona ia, en la
enc ucijada económica”, en Cla a E. lida – I is M. zaVala (eds.), La Re olución de 1868.
His o ia, pensamien o, li e a u a, New Yo k, Las Ame icas Publishing Company, 1970,
pp. 80-108.
145 AICAS, Expedien e de Miguel Ayllón Al olagui e, año 1864, cuya consul a me ha
sido posible en i ud de las acilidades, que ag adezco, o ecidas en nomb e de la en idad
po D. F ancisco Ciudad. El expedien e, b e ísimo, incluye sólo el escue o papeleo de la
inco po ación: solici ud au óg a a y diligenciada (27 de eb e o), in o mes p ecep i os y
ce i icación del acue do de admisión omado en Jun a de Gobie no (2 de ab il); de al
acue do no deja de da no icia Emilio llaCh y Cos a, Reseña His ó ica del Ilus e Colegio
de Abogados de Se illa, Se illa, 1928, ol. II, p. 171.
146 Hay que deci que apa ece ambién un Edua do Ayllón y Al olagui e, abogado,
que no exis ió nunca y del que no hay más cons ancia: éase la Lis a de los Abogados del
Ilus e Colegio de Se illa desde 1689 a 1997 (con “P esen ación” de José Ángel Ga Cía
Fe nández, y el es udio “Se illa y sus abogados” po José san os o es), Se illa, Ilus e
Colegio de Abogados, 1997.

VIDAS POR EL DERECHO
455
con la adminis ación mili a 147, pe o es Ma iano Al olagui e Eche a ía
(así se le iden i icaba desde 1871 has a que desapa eció su nomb e en 1877)
el que especialmen e nos in e esa. Sabemos de él que nació en Se illa en
1813, que es udió Filoso ía y Leyes en su Uni e sidad a ines de los años
ein e y que su pad e, F ancisco An onio de Al olagui e y Zumalacá egui,
Comisa io de Gue a Hono a io de los Ejé ci os Nacionales, e a na u al
de Lazcano, en Guipúzcoa148. Todo apun a a que es e Ma iano de la calle
Cuna, de igual nomb e que el pad ino de Miguel, uese p imo de su
mad e, y su a aigo y p esencia en Se illa pudo se una de las causas de
que nues o ju is a se plan ea a segui en ie as andaluzas.
De odos modos, co obo a la inexis encia o b e edad de una e apa
hispalense en la biog a ía de Miguel Ayllón la in o mación, segu a, que
puede ex ae se de las lis as de abogados publicadas po el mismo Colegio
de Se illa. Desde la de 1867 has a la co espondien e al “año económico”
1879-80, el nomb e de Miguel cons ó siemp e en ellas, pe o en odo caso
en e los “Indi iduos del Colegio que po azón de sus des inos u o as
causas no eje cen la abogacía”149. Así que si alguna ez había planeado
a aiga en suelo se illano, abandonó p on o la idea.
En su solici ud de inco po ación al Colegio de Se illa Miguel Ayllón
había enido que jus i ica la imposiblidad de p esen a su í ulo, “que
pa a o os usos engo emi ido a la Co e”. No explici aba cuáles uesen
ales “usos”, pe o esa emisión es indicio de que su in ención pudo habe
sido desde el p incipio la de ol e a Mad id, su esidencia más p obable
mediada la década de los sesen a.
Lo que sí sabemos es que Miguel Ayllón es aba po en onces o ien ando
su dedicación p o esional hacia la ges ión emp esa ial, po que uen es
di e sas nos lo mues an o mando pa e en esos años de di e en es
compañías o sociedades. Del papel que en ales emp esas ep esen aba
su ío Amalio Ayllón y Use o cabe deduci que esa elación amilia , que
había comenzado a uc i ica a p incipios de 1863 en las páginas de la
C ónica de Ambos Mundos y que quedó en p incipio us ada po la
147 He podido e isa las Guías de Se illa de 1867, 1871, 1873, 1874 y 1876 a 1879.
148 AHUS, Índice de Ca e as, lib o 785, o. 86-99.
149 He podido consul a una se ie de lis as o iginales que a de 1867 a 1883: Lis a
de los Abogados del Ilus e Colegio de Se illa en [1867, 1868, año económico 1870 a
1871, 1871 a 1872... 1882 a 1883], Se illa, [Es ablecimien o Tipog á ico de D.] Edua do
Hidalgo y Compañía.
JESÚS VALLEJO
456
desapa ición del pe iódico, pudo se c ucial pa a el desen ol imien o de
es a nue a e apa en la ida de nues o ju is a.
Me ece la pena, pues, que dediquemos aho a unos pá a os a es e
Amalio Ayllón. En ó aún jo en en la ida pública, en Cuenca y en 1843,
o mando pa e de la Jun a de gobie no cons i uida en junio de ese año al
obje o de de ende el “p og ama siguien e: T ono de Isabel II, Cons i ución
de 1837, independencia del gobie no ac ual de Mad id, minis e io López”.
Amalio, iel a la endencia libe al de su amilia, i maba como sec e a io
de la Jun a la “P oclama” en la que se de inía el an cla o como escue o
p og ama, y en las no icias de la p ensa se des acaba la pa icipación
de es e “sob ino del exminis o” Ma eo Miguel Ayllón en los sucesos
de aquella mo ida p ima e a150. Eje ció luego di e sos ca gos oda ía
en Cuenca, donde ue o icial mayo en la Sec e a ía de la Dipu ación y
ambién isi ado de la en a del papel sellado y documen os de gi o en la
p o incia151.
Man end ía siemp e lazos con la p o incia de sus o ígenes, pe o
al ez an es de que media a el siglo debió de es ablece se en Mad id.
P obó sue e en el campo de las le as, es enando en la co e en 1851
un d ama en cua o ac os y en e so i ulado Los Fue os de Ca aluña152.
Pe o aunque no abandona ía sus a iciones li e a ias, enseguida se mo ió
hacia o os empeños. El 23 de agos o de 1853 se au o izó po Real O den
una “sociedad de segu os mu uos con a la mo alidad de ganados de
odas clases”, como esul ado del expedien e ins uido al e ec o po
He mengildo de Amí ola y Amalio Ayllón153. És e asumió el ca go de
di ec o gene al, y en los anuncios de p ensa en los que publici aba sus
se icios La Indemnizado a, Compañía gene al española de segu os
mu uos sob e la ida de los ganados caballa , mula , asnal y acuno, se
exhibía la elación de componen es de su Jun a de Gobie no, in eg ada po
senado es (el Duque de Ab an es, el Ma qués de San a C uz), dipu ados
(el Duque de Ses o en e o os) y p opie a ios y ganade os de enomb e,
y se in o maba de los se icios que p es aba: “Es a compañía po una
150 El Eco del Come cio, Mad id, domingo 18 de junio de 1843 (segunda época,
núm. 289), p. 4.
151 I oniza sob e el desempeño simul áneo y al ez incompa ible de ambos ca gos
po “es e abogadi o” El Clamo Público. Dia io polí ico, li e a io e indus ial, Mad id,
mié coles 7 de mayo de 1845 (núm. 318), p. 3.
152 Dia io O icial de A isos de Mad id, ie nes 14 de ma zo de 1851 (núm. 134), p. 4.
153 La Espe anza. Pe iódico Moná quico, Mad id, jue es 2 de eb e o de 1854 (año
X, núm. 2845), p. 2.
VIDAS POR EL DERECHO
457
can idad insigni ican e y paula inamen e sa is echa, e i a las pé didas
i epa ables que ocasionan las mue es de los animales”154.
En el mismo campo, la siguien e a en u a emp esa ial de Amalio
Ayllón ue de mayo ambición. Pasó de asegu a la ida de los animales
a p o ege la de las pe sonas, como di ec o gene al del Mon e Pío
Uni e sal, Compañía gene al española de segu os mu uos sob e la ida
au o izada po Reales Ó denes de 15 de no iemb e y 10 de diciemb e
de 1856. La compañía asegu aba capi ales, en as pe pe uas, cesan ías,
jubilaciones, iudedades y do es, p opo cionaba asis encias pa a segui
es udios y conce aba segu os de quin as, y en su publicidad decía o ece
u ilidades an o al g ande, al í ulo y al ico p opie a io como al a esano
y al jo nale o. P esidía su Jun a de Adminis ación el Duque de Ri as,
y la in eg aban ambién o as pe sonalidades, i uladas y no, en e las
que cabe ci a al di ec o de La Ibe ia, Ped o Cal o Asensio155. Meses
después de la undación de la compañía, ese dia io ponde aba el “celo y la
in eligencia” con que la conducía su di ec o gene al156; lo hacía al eseña
su inaugu ación, ac o social que, según o os pe iódicos, ue “solemne y
concu ido, asis iendo a él g an núme o de g andes de España, capi alis as,
li e a os, pe iodis as, e c.”157. Ya imos que alguna elación u o el A eneo
gadi ano de Miguel Ayllón con es a compañía asegu ado a.
154 Anuncio en El Clamo Público. Pe iódico del pa ido libe al, Mad id, mié coles
1º de ma zo de 1854 (núm. 2954), p. 4.
155 Tomo los da os de su anuncio en la p ensa, en conc e o en La Espe anza.
Pe iódico Moná quico, Mad id, ma es 26 de mayo de 1857 (año XIII, núm. 3864), p.
4. Pa a el con ex o en el que han de alo a se los empeños en los que amos en ando,
Gab iel o ella Casa es, Los o ígenes del capi alismo en España. Banca, Indus ia y
Fe oca iles en el siglo XIX, Mad id, Tecnos, 3ª ed. 1995, especialmen e caps. IV, V y VII.
Añade in o mación y e e encias José Ca los ueda laFFond, “Una ap oximación al mundo
del dine o en el Mad id isabelino: el Banco de Economías”, en Hispania. Re is a Española
de His o ia, ol. LVIII/2, núm. 199 (mayo-agos o 1998), pp. 607-623. Desde el pun o de
is a más es ic amen e ju ídico, o ece la mejo con ex ualización Ca los Pe i , “De echo
me can il: en e co po aciones y códigos”, en Ba olomé ClaVe o, Paolo G ossi, F ancisco
omás y Valien e (a cu a di), Hispania. En e de echos p opios y de echos nacionales,
Milano, Giu è, 1990, pp. 315-500, especialmen e pp. 414-449.
156 La Ibe ia. Dia io libe al de la mañana, Mad id, sábado 6 de junio de 1857 (año
IV, núm. 899), p. 2.
157 Escenas Con empo áneas. Re is a polí ica, pa lamen a ia, biog á ica,
nec ológica, cien í ica, li e a ia y a ís ica, omo I, julio y agos o de 1857, Mad id,
Es ablecimien o ipog á ico de D. A. Vicen e, 1857.
JESÚS VALLEJO
458
No ol idó Amalio Ayllón sus inquie udes li e a ias, y en 1861 es u o
in oluc ado, como icep esiden e, en la e ección de un Ins i u o Ibé ico
de ciencias, a es y o icios en Mad id. Según planeaban los undado es,
los socios pod ían bene icia se de las enseñanzas que se impa ie an y
asis i a las eladas ea ales y musicales que se o ganiza an, y ecibi ían
el pe iódico li e a io, cien í ico y a ís ico que hab ía de publica se. La
en idad la p esidía Joaquín Agui e, y e an ocales de la Jun a, en e o os,
Emilio Cas ela , el Conde de Fab aque , F ancisco de Paula Canalejas y
Robe o Robe 158. Pe o en el campo de la li e a u a la más ascenden e
inicia i a de Amalio Ayllón ue, como sabemos, la undación, en 1860, de
la e is a C ónica de Ambos Mundos, de la que ue p opie a io y di ec o .
Fue es a emp esa pe iodís ica la que lle ó a Amalio a e su nomb e en
una “Indicación […] de las pe sonas más no ables de España”159, pe o
no cesó de incidi en el e eno inancie o y c edi icio: en 1863 asumió
la di ección de El Cambio In e nacional, emp esa en cuyo consejo de
adminis ación le ol ía acompaña el Duque de Ri as, es a ez con Ci ilo
Ál a ez, An onio Cáno as del Cas illo y Ramón de Campoamo . En un
a ículo de p esen ación publicado en la p ensa pe iódica, se señalaba la
nue a sociedad como “quizá la más g ande que se ha conocido a a o
de nues a ag icul u a y de nues a indus ia”, y se a gumen aba que en
un momen o en el que es aban “a pun o de conclui se las g andes líneas
é eas que nos han de uni di ec a y ápidamen e con el es o de Eu opa”,
e a necesa io ac i a y da salida a la p oducción acili ando la in e sión
de capi ales y la undación de compañías160.
Con odo ese bagaje emp esa ial y li e a io, p ocu ó Amalio Ayllón da
el sal o a la polí ica, pe o, comba ido desde el gobie no, hubo de e i a se
en su p ime in en o de consegui ac a de dipu ado, ambién en 1863161.
Las ayec o ias i ales de ambos pa ien es, Miguel y Amalio Ayllón,
se c uza on po en onces, salien e el p ime o de Cádiz y eemp endiendo
el segundo su ac i idad emp esa ial. Compa ían mucho: el comp omiso
polí ico, la a ición li e a ia, el in e és po dinamiza la economía, la
158 El Con empo áneo, Mad id, jue es 30 de mayo de 1861 (año II, núm. 134), p. 3.
159 Escenas con empo áneas. Re is a de no icias gene ales de li e a u a, ciencias,
a es, come cio, ag icul u a, de ea os, e ce a época, año sép imo, Mad id 12 de ma zo
de 1862, pp. 233 y 237.
160 El Con empo áneo, Mad id, jue es 6 de agos o de 1863 (año IV, núm. 795), p. 2.
161 El Clamo Público. Pe iódico del pa ido libe al, Mad id, jue es 29 de oc ub e
de 1863 (segunda época, núm. 981), p. 1.
VIDAS POR EL DERECHO
465
encla ados? ¿Qué au o idad iene la jun a de Mad id, pa a da leyes a
España en e a?”, p egun aba Miguel Ayllón, e insis ía al p opósi o en la
concepción epublicana de sobe anía, cuya pues a en ma cha pe mi i ía
econduci una si uación polí ica que ya podía conside a se i egula ,
“e i ándose consecuencias que pueden se al amen e unes as al po eni
de la pa ia”:
El úl imo pueblo, la más pequeña aldea ienen de echo de sobe anía local. Las
sobe anías locales cons i uyen po medio de sus ep esen an es la sobe anía
p o incial, consolidándose a su ez la sobe anía nacional po medio de la
ep esen ación de esas sobe anías p o inciales.
De es e modo el su agio es una e dad; la sobe anía indi idual se delega
pa a obus ece la local, p o incial y nacional, y llegando los e ec os del su agio
indi idual has a las al u as del pode , iene és e la consag ación del de echo e impe a
y gobie na con la pleni ud del pode sobe ano.
En el ámbi o local más ce cano, los hechos pa ecie on segui muy
p on o, al menos en pa e, la senda que es as ideas ma caban: una nue a y
ya legí ima Jun a Re oluciona ia de Za agoza, ecién elegida po su agio
uni e sal, se es enaba el mismo 14 de oc ub e con una decla ación de
“de echos indi iduales, a los cuales no puede a en a el Es ado, como
supe io es que son a él”174. Si in achables habían de esul a an o el
cauce de es ablecimien o de la Jun a como esa su p ime a mani es ación
polí ica, en la que el su agio uni e sal encabezaba la elación de “de echos
ilegislables” solemnemen e p oclamados, o os pasajes podían susci a
más dudas desde el pun o de is a en el que se si uaba nues o ju is a. En
p ime luga la Jun a, solici ando adhesiones a Ayun amien os y Jun as
de pa ido y exci ando a es os o ganismos a log a las de las au o idades
de los pueblos subal e nos, seguía ac uando en sen ido in e so al que
el espon áneo y ascenden e cu so de la sobe anía debía ma ca . En
segundo luga , eludía la asunción de comp omisos con espec o a algunas
cues iones que habían es ado en la base del glo ioso p onunciamien o
e oluciona io y que hab ían de ocupa ambién un p incipalísimo luga
en la con igu ación cons i ucional po eni . La Jun a, e ec i amen e,
se mani es aba con conside able p udencia, “p escindiendo de cie os
p incipios que, más bien que de echos indi iduales, son e o mas en
la o ganización del Es ado que segu amen e la e olución lle a á a
174 Gace a de Mad id, sábado 17 de oc ub e de 1868, p. 15.

JESÚS VALLEJO
466
cabo, como la descen alización adminis a i a, la desamo ización, el
deses anco, el sis ema peni encia io, la Milicia ciudadana libe almen e
o ganizada, la abolición de las quin as y ma ículas de ma , la sepa ación
absolu a adical de la Iglesia y del Es ado con odas sus consecuencias,
como ins i ución del ma imonio ci il, e c.” En ese e cé e a inal es aba
nada menos que el des ino de la mona quía, asun o sob e el que la Jun a
ni siquie a decía que no iba a deci nada: “C ee la Jun a que […], en la
de e minación de la o ma de Gobie no, bas a p oclama el p incipio de
la sobe anía nacional”.
Silencio an clamo oso, epe ido en p onunciamien os simila es al de
la capi al a agonesa, mani es aba un cie o es ado de opinión que podía
en ende se a aigado en e quienes iban asumiendo esponsabilidades de
gobie no en la nue a e apa. La cues ión e a desde luego delicada, pues la
e olución en ma cha había enido en su o igen como uno de sus hi os
de mayo ele ancia, p ecisamen e, el de ibo de una dinas ía a la que se
conside aba incompa ible con el p og eso y la egene ación nacionales.
Tan impulsi o a anque no había podido c ea , sin emba go, una ine cia
con a ia a la ins i ución que uese más allá del echazo hacia quien
acciden almen e la enca naba. A pesa del des onamien o y expulsión de
Isabel II, in ac a quedaba, y la en e, la más p o unda aíz de la mona quía,
y la opción epublicana no dejaba de pe de ue za como o ma de
gobie no con eales y abie as posibilidades de implan ación. Jus amen e,
el silencio que sob e la mona quía podía de ec a se en decla aciones como
la de la Jun a de Za agoza no indicaba menosp ecio u ol ido, sino más
bien lo con a io. Así al menos lo in e p e aba el Gobie no P o isional, en
su mani ies o A la Nación de 25 de oc ub e de 1868175:
Todas las Jun as, exp esión genuina de aquel mo imien o [ e oluciona io], han
p oclamado los p incipios ca dinales de nues a nue a o ganización polí ica; pe o
han gua dado silencio sob e la ins i ución moná quica, espondiendo, sin p e io
acue do y po inspi ación p opia, a un sen imien o de pa ió ica p udencia […]
Es e enómeno ex ao dina io ha llamado se iamen e la a ención del Gobie no
P o isional, que le expone a la conside ación pública, no como a gumen o a o able,
sino como da o digno de ene se en cuen a pa a esol e con acie o p oblema an
ascenden al y di ícil.
Ve dad es que se han le an ado oces elocuen es y au o izadas en de ensa del
égimen epublicano […] Pe o po mucha impo ancia que ela i amen e se conceda
175 Gace a de Mad id, lunes 26 de oc ub e de 1868, pp. 1-3.
VIDAS POR EL DERECHO
467
a es as opiniones, no ienen an a como la gene al ese a con que, sob e asun o an
espinoso, han p ocedido las Jun as, en las cuales, has a la o mación del Gobie no
P o isional, ha esidido po comple o la inicia i a e oluciona ia.
Se comp ome ía el Gobie no a espe a , no obs an e, la olun ad
nacional si és a inalmen e op a a po ol ida el ono y la co ona, pe o
a cualquie lec o del e icen e mani ies o no le cab ían dudas de que
sus i man es, el P esiden e del Gobie no y sus Minis os, p e e i ían no
hace lo.
Como bien se sabe, el camino hacia la eins au ación de la mona quía
se con i ió p ác icamen e en i e e sible a mediados del mes siguien e,
cuando los es p incipales pa idos libe ales, dejando al ma gen al
epublicano, edac a on, i ma on y publica on el llamado Mani ies o de
Conciliación176. En él se abo daba “la g a ísima cues ión”, el “inmenso
p oblema que po p ime a ez la nación es llamada a esol e po el o o
de odos los españoles: la o ma del nue o gobie no que deben edi ica
las Cons i uyen es, aquí donde aho a yacen los escomb os del solio de
los Bo bones”. T as ci a los log os de la e olución en la exal ación
de los p incipios democ á icos y en el econocimien o de de echos, la
a gumen ación a anzaba azonando an o la u gencia de “asocia sin
nue os ai enes la e dade a libe ad con el o den”, como la necesidad
de p e eni desde una posición de unión y de ue za los u u os y sin duda
pode osos “emba es de la eacción”. Pa a quienes edac a on y susc ibie on
el mani ies o (Salus iano de Olózaga, Nicolás Ma ía Ri e o, An onio
de los Ríos Rosas, Joaquín Agui e, Manuel Bece a, C is ino Ma os,
en e o os), la ía es aba cla a: “dadas es as g a ísimas ci cuns ancias,
omando en cuen a los hábi os y el espí i u del país y conside ada an e
odo su con eniencia, no acilamos en deci , depues o odo esabio de
eo ía y de escuela, que la o ma moná quica es la o ma que imponen
con i esis ible ue za la consolidación de la libe ad y las exigencias de
176 Tomo los pasajes que a con inuación se ep oducen, de la publicación del
Mani ies o en El Impa cial. Dia io libe al de la mañana, Mad id, sábado 14 de no iemb e
de 1868, p. 1. Sob e el Mani ies o, echado el 12 de no iemb e, C.A.M. hennessy, La
República Fede al en España. Pi y Ma gall y el mo imien o epublicano ede al, 1868-74,
Mad id, Aguila ( ad. de Luis esCola ba eño), 1967, p. 48; An oni Ju Gla , Pi y Ma gall
y el ede alismo español, I, Mad id, Tau us, 1975, pp. 413 y ss. Aho a puede consul a se
en Manuel Pé ez ledesma, La Cons i ución de 1869 ( ol. V de Miguel a ola [di .], Las
Cons i uciones Españolas), Mad id, Ius el, 2010, pp. 178-182.
JESÚS VALLEJO
468
la e olución, al como és a se ha consumado, no po el impulso de una
pa cialidad aislada, sino po el concie o de los es g andes pa idos
libe ales”.
No dejaba de señala se con i meza que la opción po la mona quía
no había de supone me ma alguna en los undamen ales log os
e oluciona ios (“ o amos unánimes la monaquía con odos sus a ibu os
esenciales, pe o ín imamen e unida con indisoluble lazo con la libe ad”),
ni ampoco se omi ía la adelan ada decla ación de some imien o y espe o
a lo que esul ase de la olun ad nacional (“p o es amos obedece , aca a
y de ende con nues o alien o los pode es que el su agio uni e sal
le an e y que consag en las Co es Cons i uyen es”), pe o pa a los más
comp ome idos e oluciona ios, deseosos de consolida el de ocamien o
egio y de enso es de una idea de sobe anía incompa ible con los p incipios
dinás icos, una decla ación como la que básicamen e incluía el Mani ies o
no suponía o a cosa que una aición a los ideales que inspi a on los
acon ecimien os de sep iemb e de 1868.
Miguel Ayllón Al olagui e, ecupe ando, si es que la había pe dido
alguna ez, oda la ehemencia de que ya hicie a gala en el gobie no local
gadi ano, quiso encabeza la espues a epublicana, e hizo imp imi pocos
días después, en Mad id, su Examen libe al del mani ies o eacciona io,
i ulado de conciliación177. Pa a su au o , como pa a an os o os de sus
coe áneos que llega on a ilusiona se con la Glo iosa, ese Mani ies o
de Conciliación nacional es aba des inado a a uina el p oceso
e oluciona io: “es el p ime dispa o hecho al alcáza de la e olución,
es la bande a de la disco dia, es el g i o desga ado pa a la pa ia, de
la más c uel e injus i icada escisión”, “es una ca cajada”, “una g an
bu la”, “una emboscada”. La p osa e a ib an e, pe o dándole al ca ác e
no p e endía su au o limi a se a conmo e sen imien os en la me a
supe icie del discu so. És e a anzaba con una lógica aplas an e, poniendo
de mani ies o la incohe encia ex ema de una e olución que p e endía
econs ui lo que con an o es ue zo había de ibado, la incong uencia de
una democ acia some ida a pode es he edi a ios, lo absu do del in en o
177 Mad id, Imp en a de M. Tello, 1868. Es á echado en no iemb e y i mado po
“Un libe al”, aunque Miguel Ayllón lo econoce á como p opio en ob a pos e io , según
e emos. Lo consul o en o ocopia del ejempla que conse a la amilia, que amablemen e
me p opo ciona D. Ma iano Quin anilla, y que ep oduce el o ma o o iginal, una hoja de
ca. 74 x 52 cm., imp esa a cinco columnas po ambas ca as.
VIDAS POR EL DERECHO
469
de asumi una ins i ución adicional elegando la adición, y el sa casmo
consiguien e de a e a se a una he encia an poco edi ican e: “la i anía,
la deg adación, el en ilecimien o, la p os i ución, la bajeza, la aición,
he ahí los ca ac e es de nues a mona quía adicional”. A i ma que
había de conse a se la mona quía en in e és de la pa ia e a, pa a Miguel
Ayllón, ol ida la his o ia y ecae en la se idumb e. In oca el pelig o
de un pode amo ible p e endiendo es ablece en consecuencia pode es
inamo ibles, no signi icaba o a cosa que supe pone los a una sobe anía
nacional ya no an in iolable como se p edicaba: la in iolabilidad e a,
más bien, a ibu o esencial de la mona quía, jun o con un de echo de e o
igualmen e incompa ible con la idea de sobe anía que había de endido
la e olución. La consecuencia ine i able de los plan eamien os que se
e lejaban en el Mani ies o de Conciliación, ambién en elación con los
de echos indi iduales e a pa a nues o au o bien cla a: “La democ acia
sucumbe, la i anía se alza”.
La c í ica a la mona quía que conducía el Examen libe al de Miguel
Ayllón no había de queda sin la co espondien e y complemen a ia
apología de la epública. La esc ibió, en e ec o, y la publicó el 17 de
diciemb e de 1868 en un muy la go a ículo inse o en el núme o 23 de
El G i o A agonés, pe iódico que salía a la luz en Za agoza dos eces po
semana bajo el lema “¡Espa e o, Je e del Pode Ejecu i o!”178. Más de
cua o páginas a es columnas dedicaba el núme o ci ado a ep oduci la
“Solución española de la e olución de España”, que es el í ulo bajo el cual
quiso nues o ju is a dispone en onces sus ideas. Emb iona ias como e an
(en ob a de mayo madu ez, que luego examina emos, las modi ica ía en
algunos pun os ele an es), diagnos icaban la en e medad de la pa ia —
padecía és a “el desequilib io de los dos p incipios, elemen os cons i u i os
de la gobe nación de los pueblos, que se conocen con el nomb e de
au o idad y libe ad”— y p oponían el emedio: la descen alización. La
epública he mana ía, descen alizando, au o idad y libe ad; mas no la
epública uni a ia, sino la ede al. Exponiendo de modo muy didác ico
cómo a pa i de la au onomía indi idual y a a és del econocimien o
de los de echos de eunión y asociación podían llega a con o ma se
an o los municipios como, en eco ido p og esi o, o ganismos polí icos
c ecien emen e complejos, el epublicano Ayllón de ines de 1868 e elaba
178 Nues o au o siguió colabo ando en el mismo pe iódico: el 24 de diciemb e de
1868 publicó un b e e comen a io sob e las “Elecciones municipales” en Za agoza.
JESÚS VALLEJO
470
ene en men e los modelos es adounidense y suizo (“¡Quién os ha dicho
que amos a C omwell y no a Ab aham Lincoln! ¡Quién os ha dicho en
in que amos en busca de la i anía de la F ancia lib e y no po la paz de
la Suiza encan ado a!”), y con emplaba un ho izon e de econocimien o
es a al en España aún poco de inido, pe o no ajeno a la di e sidad o al:
“La República ede al consag a a cada es ado su au onomía; es o es, pueblo
sencillo que no es áis al alcance de la mode na aseología, les pe mi e
gobe na se po sí mismos. Deja a A agón que haga sus leyes sin la p esión
de Cas illa, y a és a que p omulgue las suyas sin la p esión de A agón; lle a
a odos los Es ados la pa ia cal en u a de las P o incias Vascongadas
sin i aniza a és as con el ageno desgobie no; busca en la conco dia de
los es ados….”. Miguel Ayllón condensaba su ece a polí ica en el g i o de
“¡Paso a la epública ede al! ¡Vi an los Es ados-unidos de Eu opa!”, que
no con emplaba ho izon e alguno de in eg ación ul api enaica, sino el
deseado pano ama plu ies a al peninsula .
Du an e los meses siguien es, Miguel Ayllón no ceja ía en su de ensa
del que él es imaba mejo modo de econs i ui España. Isabel II penaba
su exilio en Pa ís, iban deba iendo con b illan ez las Co es cons i uyen es
en Mad id, y nues o comba i o epublicano seguía empeñando en a o
de su ideal polí ico oda su ene gía de polemis a expe o. En las ibe as del
Eb o y en la p ime a p ima e a del Sexenio Democ á ico, Miguel Ayllón
Al olagui e, con e ido ya en incisi o cons i ucionalis a, publicaba una
ele an e se ie de a ículos sob e el “ unes o” p oyec o de Cons i ución
que du an e aquellas semanas se discu ía en las Co es. Se edi a on
coleccionados en un solo olumen179, y la indignación que ezumaban sus
páginas e a la misma que imp egnaba ya su espues a al Mani ies o de
Conciliación, a la que no dejaba de e e i se exp esamen e180. Resul aba
po añadidu a sang an e, en su opinión, que las mismas plumas que
edac a on aquel Mani ies o (el nomb e de Salus iano de Olózaga e a
exp esamen e aído a colación) se emplea an luego en el bo ado de la
u u a ley undamen al.
Con al an eceden e no ex aña á que los p ime os y más en enenados
da dos que el Examen lanzaba con a el p oyec o cons i ucional u iesen
179 Examen del unes o p oyec o de Cons i ución some ido a la delibe ación de las
Co es. Colección de a ículos publicados po Miguel Ayllón y Al olagui e en Ab il de
1869, Za agoza, Es ablecimien o Tipog á ico de Calis o A iño [1869].
180 C . Miguel ayllón, Examen del unes o p oyec o (ci . en no a 179), pp. 16 y 25.

VIDAS POR EL DERECHO
471
su diana en la ins i ución moná quica, o más exac amen e en el modo
en el que el ex o la con emplaba. Nues o au o , iel a la exigencia de
man ene “pu a e inmaculada la san a bande a de la e olución”, admi ía
que se pudiesen “pe dona ... soluciones más o menos eacciona ias”
desde el pun o de is a polí ico, pe o conside aba in ole able el in en o
de “ es au ación” de la mona quía según la p e e oluciona ia ho ma
isabelina, con los mismos a ibu os que una la ga y oscu a adición
había consolidado como inhe en es a la co ona. El p oyec o, como e a
de p e e , man enía la in iolabilidad de la pe sona del mona ca y la
sucesión he edi a ia, y le a ibuía el mando sup emo de las ue zas de ma
y ie a, el cuidado de la p on a y cumplida adminis ación de jus icia y la
p e oga i a del indul o, una g acia que hacía ine icaces las leyes penales;
pa a Miguel Ayllón, además, la ese a cons i ucional en manos egias de
la sanción y p omulgación de las leyes e a “libe icida” e incompa ible con
la sobe anía y libe ad de la nación181.
Y es que e a su mo i o p incipal la libe ad, que el p oyec ado
p eámbulo de la cons i ución —mezquino, idículo, ulga ísimo y
desp eciable, según nues o nada ambiguo cons i ucionalis a— p e endía
“a ianza ”, sin ape cibi se sus edac o es de que e a algo que aún había
que “alcanza ”. Con un ex o como aquel, al obje i o no se cumpli ía en
la medida de las aspi aciones de Miguel Ayllón y de quienes compa ían
su exal ación e oluciona ia, al queda las libe ades y de echos
indi iduales, según sabía e en su análisis, d ás icamen e disminuidos
en el p oyec o, y a disposición de unas Co es “omnipo en es” capaces
de “impone nos la ley a medida de su place ”. Con eno me exp esi idad
hacía e los e ec os del p e is o p edominio de la ley —incompa ible con
esa p e ensión de “ilegislabilidad” de los de echos que an o espacio u o
en el discu so polí ico del Sexenio— ecomponiendo en el eno li e al de
uno de los a ículos del í ulo p ime o lo que, a su juicio, amposamen e
sus edac o es escamo eaban:
Ningún español que se halle en el pleno goce de sus de echos ci iles, los cuales
se egulan po leyes especiales, pod á se p i ado del de echo que, según la ley
elec o al, pueda ene de o a en las elecciones de Senado es, Dipu ados a Co es,
Dipu ados p o inciales y Concejales.
181 Miguel ayllón, Examen del unes o p oyec o (ci . en no a 179), pp. 7-25; lo que
sigue sob e de echos y libe ades, en pp. 25-40.
JESÚS VALLEJO
472
Quí ense los incisos en cu si a y se end á el ex o del que llega ía a
se a ículo 16 de la Cons i ución de 1869, la medida de cuyas e ec i as
posibilidades la da ía no el p incipio cons i ucional, sino la pos e io
de e minación legisla i a; así sucede ía, en e ec o, y no al an a gumen os
pa a comp oba , omando como base la ley elec o al de 1870, la inanidad
de la p e endida consag ación del su agio uni e sal masculino en la ley
undamen al del Sexenio182.
No e a en odo caso necesa io hace isible el ex o ocul o pa a des ela
la signi icación eacciona ia del p oyec o. En el mismo í ulo p ime o, el
a ículo 31 incluía los que pa a nues o au o e an “dos elemen os de mue e
de odas esas libe ades e in iolabilidades” que los a ículos an e io es
decían econoce : admi iendo la suspensión de ga an ías y p e iendo
una ley de o den público “que, o no ha de esponde a su obje o, o ha de
ecibi más p opio bau ismo con el nomb e de ley del e o ”, ese a ículo
pos e o del í ulo dedicado a los de echos enía la eal po encialidad de
“encadena ” las libe ades. Pe o había más183: el abie o plan eamien o
del a ículo 22, p osc ibiendo la egulación p e en i a de los de echos,
se eía ya “sepul ado po el 23, an es incluso que lo ma e el 31”. El 23,
en su alusión a los deli os que se come iesen con ocasión del eje cicio de
los de echos, “sólo puede e e i se al 16 (su agio, libe ad de exp esión,
eunión, asociación, pe ición)184, po que son los de echos que pueden
eje ce se de o ma ac i a. Así que esos de echos se án egulados po leyes
especiales que end án su co espondien e sanción penal. ¿Dónde es á,
pues, la supe io idad de los de echos del ciudadano a odos los pode es?”
Con iene hace no a que el cla i iden e discu so de nues o au o
adelan aba, en sus aspec os más sus an i os y de o ma an aguda como
182 Véase Jesús ValleJo, “O den, libe ad, jus icia. Figu ación cons i ucional
epublicana”, en Anua io de His o ia del De echo Español, 67 (1997), pp. 821-845,
especialmen e pp. 836-837.
183 Miguel ayllón, Examen del unes o p oyec o (ci . en no a 179), pp. 84 y ss.
184 Téngase en cuen a que Miguel Ayllón esc ibía el pasaje, como esul a ob io,
an es de que el p oyec ado a ículo 16 se escindiese en dos (16 y 17), a p opues a de la
Comisión, en pleno deba e del ex o en Co es, lo que sucedió en la sesión pa lamen a ia de
20 de ab il de 1869: c . Dia io de Sesiones de las Co es Cons i uyen es. Die on p incipio
el día 11 de Feb e o de 1869, Tomo II, Mad id, Imp en a de J. A. Ga cía, 1870, núm. 54, p.
1210; y éase Ca men se Ván eyes, Labo a o io cons i ucional en España: el indi iduo
y el o denamien o, 1868-1873, Mad id, Cen o de Es udios Polí icos y Cons i ucionales,
2005, pp. 41 y ss. y 150 y ss.
VIDAS POR EL DERECHO
473
di ec a, posiciones muy ce canas a las que i ían poco después poniendo de
elie e en la misma discusión pa lamen a ia cons i uyen e, con a gumen os
p ác icamen e idén icos, los ep esen an es de la oposición epublicana:
en elación al a ículo 23 es sob e odo señalable la in e ención del
dipu ado Edua do Beno en la sesión de 7 de mayo de 1869 y, en lo que
se e ie e al a ículo 31, las de Joaquín Gil Be ges y Ramón de Cala en las
sesiones de 11 y 12 de mayo185. La elación que el p ime o de los ci ados
había man enido años a ás con nues o ju is a nos es conocida: Edua do
Beno , gadi ano no able ya al iempo de la llegada de Miguel Ayllón
a Cádiz186, ue a eneís a de p ime a ho nada, colabo ó en el semana io
A eneo de Cádiz, se enca gó de la cá ed a de iloso ía du an e el cu so
de 1859 a 1860 y asumió incluso, como imos, algún abajo cien í ico
po cuen a del municipio en la época de la sindica u a de Miguel Ayllón,
quien lo a aba de “noble y singula amigo”187. No nos cons a que nues o
ju is a conocie a a Joaquín Gil Be ges, pe o las ci cuns ancias debie on
de acili a la ce canía y has a el encuen o: el a agonés e a, en íspe as
de la e olución, abogado en Za agoza, con i iéndose en icep esiden e
de su elec a Jun a Re oluciona ia y alcanzando luego un escaño como
dipu ado188. En el caso del je ezano Ramón de Cala, la p oximidad geog á ica
no es a gumen o su icien e pa a p esumi conocimien o o con ac os, pues
ni siquie a en sus años gadi anos pa ece que ecuen a a Miguel Ayllón el
mismo ambien e polí ico en el que aquél se desen ol ía189. De cualquie
modo, es á ue a del alcance de es as páginas la econs ucción de los
185 Dia io de Sesiones (ci . en no a 184), omo III, núms. 68, 71 y 72.
186 C . Ra ael Jiménez Gámez, La cues ión educa i a en Edua do Beno , Cádiz,
Dipu ación, 1985, pp. 56-57.
187 C . A eneo de Cádiz, núms. 51 y 55, jue es 15 de diciemb e de 1859 y 19 de ene o
de 1860; y éase ambién, po ejemplo, el Álbum de 18 de no iemb e de 1859.
188 C . Isido o be dié bueno, A agón du an e la Re olución (ci . en no a 170), pp.
28 y 134.
189 Manuel uiz laGos, Ramón de Cala. Fede ación y au onomía en el País
Andaluz, Je ez, Cen o de Es udios His ó icos Je ezanos, 1980; Diego Ca o CanCela,
“Ramón de Cala (1827-1902): epublicanismo y ou ie ismo”, en Ra ael se ano Ga Cía
(coo d.), Figu as de la Glo iosa (ci . en no a 3), pp. 49-72; José ma Chena domínGuez,
El Pa ido Demóc a a Gadi ano (1849-1868), Cádiz, Fundación Municipal de Cul u a
(Cá ed a Adol o de Cas o), 1992; es signi ica i a la ausencia en es e úl imo abajo de
cualquie da o sob e Miguel Ayllón: éanse especialmen e pp. 123 y ss. sob e el pe iodo
1856-1863.
JESÚS VALLEJO
474
cauces a a és de los que ci culaban la opinión y el análisis polí ico de
ele ancia cons i ucional —ámbi o en el que los an eceden es pudie on
ene su impo ancia: el caso del a ículo 9 de la us ada Cons i ución
de 1856, eimp esa además po en onces190, en elación con el 31 de la de
1869 es adecuadísimo ejemplo— an es de su mani es ación pública en las
sesiones pa lamen a ias; nues o biog a iado no pa icipó en ellas, pe o
me pa ece indudable que con ibuyó de modo decisi o a la de inición del
discu so epublicano que en aquellos días esonó en el salón de sesiones,
que hoy pe i e en los Dia ios de las Co es y que, sob e odo en ma e ia
de concepción de de echos y libe ades, ha enido en los úl imos años
susci ando a ención his o iog á ica c ecien e191.
El au o del Examen que analizamos se p onunciaba en é minos
adicales. Además de su insis encia en señala como silencios
impe donables del p oyec o la inexis en e p oclamación del p incipio
de igualdad, la ausen e p osc ipción de p i ilegios o la e gonzosamen e
omisa abolición de la escla i ud, p es aba ecu en e a ención a la amenaza
de la mue e ci il, es o es, a las posibilidades que el p oyec o ab ía pa a
que llega a a dispone se po ía legisla i a una p i ación de de echos que
a eba ase al indi iduo “ciudadanía y pe sonalidad social” a pe pe uidad,
y en al g ado, que quedase educido a la condición de un mue o en
ida192. Con da os de de echo compa ado (a ículos 12 y 13 de la en onces
igen e ley undamen al belga), pe o sin a ención a algún an eceden e, en
cualquie caso insu icien e, en el cons i ucionalismo español (las no mas
belgas enían algún pa alelo en el a iculado de la nonna a de 1856),
p opugnaba Miguel Ayllón el p onunciamien o cons i ucional exp eso,
que o ecía ya ex ualmen e esuel o:
190 Jesús ValleJo, “Apa a o y comen a io de la edición cons i ucional en el Sexenio”,
en José Ma ía iñu i eGui y José Ma ía Po illo Valdés (eds.), Cons i ución en España:
o ígenes y des inos, Mad id, Cen o de Es udios Polí icos y Cons i ucionales, 1998, pp.
343-395, especialmen e p. 362 y no a 20; es una indicación de Ca los Pe i la que me hace
epa a en el pa alelismo ex ual señalado.
191 Ba olomé ClaVe o, “P o o ipo cons i uyen e: de los de echos a los pode es”,
capí ulo III de Ba olomé ClaVe o, Razón de es ado, azón de indi iduo, azón de his o ia,
Mad id, Cen o de Es udios Cons i ucionales, 1991; Jesús ValleJo, “O den, libe ad,
jus icia” (ci . en no a 182); y sob e odo Ca men se Ván, Labo a o io cons i ucional (ci .
en no a 184).
192 Pa a lo que sigue, Miguel ayllón, Examen del unes o p oyec o (ci . en no a
179), pp. 45-46, 52-54 y 72-73.
VIDAS POR EL DERECHO
481
Es e pe iodo de ecindad cambian e y casi inde e minada a ojos del
bióg a o, al ez no e mina a oda ía en 1873. Ese año, abie o el p oceso
cons i uyen e de la P ime a República, Miguel Ayllón dio a la imp en a
su P oyec o de Cons i ución Democ á ico-Fede al de la República
Española. Es su ob a al ez más conocida, aunque cabe deci que ha
sido an epe idamen e ci ada como poco leída o es udiada211, y gua da
la lógica cohe encia con el demoledo Examen de la oda ía en onces
igen e ley undamen al de 1869 que ya conocemos. El P oyec o es un
ex o de alladamen e a iculado, con enien emen e p ecedido de una
cla a exposición de mo i os, y o malmen e muy dis in o del que su au o
esc ibie a casi ein e años an es. Ac uando con la diligencia que solía,
echó su ex o el 16 de ma zo de 1873, cuando la ecién nacida P ime a
República no había cumplido aún la cua en ena212. Lo publicó en Mad id,
y en ió seis de los p ime os ejempla es al Comi é P o incial Republicano
Democ á ico-Fede al de Za agoza, que acusó ecibo con ag adecimien o y
p omesas de discusión y obse aciones213.
En su nue a ob a, Miguel Ayllón p e endía con ibui a la necesa ia
cla i icación de la doc ina, que conside aba en exceso di e si icada, de un
epublicanismo que había de en en a se a la p ueba de su es ablecimien o
año económico de 1873 a 1874. En las Lis as de los años 1876 a 1877 y 1877 a 1878 cons a
como “ausen e” en e los “indi iduos del colegio sin eje cicio”. No apa ece ya su nomb e
en las Lis as za agozanas de 1878-79 y años siguien es, ni en las an e io es a 1872 (con
alguna que o a laguna, he podido consul a una se ie bas an e comple a comp endida
en e los años 1854 y 1881).
211 Se limi an a la ci a C.A.M. hennessy, La República Fede al, (ci . en no a 176), pp.
175-176, Gume sindo uJillo, In oducción al ede alismo español (ideología y ó mulas
cons i ucionales), Mad id, Edicusa, 1967, p. 167 y An oni Ju Gla , Pi y Ma gall, (ci . en
no a 176) II, 1976, pp. 1143 y 1162. Cie a a ención sí le ha p es ado G ego io de la Fuen e
monGe, “Mona quía y República en la España e oluciona ia (1868-1873)”, en Ángeles
la io (ed.), Mona quía y República en la España con empo ánea, Mad id, UNED –
Biblio eca Nue a, 2007, pp. 205-229, especialmen e pp. 224-225. No egis a es e ipo de
li e a u a Isabel CasanoVa aGuila , Las Cons i uciones (ci . en no a 32).
212 P oyec o de Cons i ución Democ á ico-Fede al de la República Española,
edac ado po Miguel Ayllón Al olagui e, ep esen an e de la p o incia de Za agoza,
en las es Asambleas Nacionales celeb adas po el Pa ido Democ á ico-Republicano-
Fede al de España, Mad id, Imp en a y Fundición de M. Tello, 1873.
213 La República. Ó gano del Pa ido Democ á ico Fede al de Za agoza, núm.
340, mié coles, 23 de ab il de 1873.

JESÚS VALLEJO
482
cons i ucional e ec i o214. Con encido de que “la ede ación es la o ma
única legí ima de gobie no en que cabe la aplicación exac a del dogma
democ á ico, po que es la única que iene po esencia los de echos
indi iduales, exp esión de la au onomía humana”, nues o au o exponía
una ez más su idea de la con o mación del o den social omando como
pun o de pa ida a indi iduos y amilias que, median e pac os, se iban
in eg ando en o ganismos polí icos de complejidad c ecien e: el municipio,
la p o incia y la nación215.
No había, pues, es a ez luga alguno en su composición pa a
pe u bado as en idades in e medias como can ones y es ados. Co egía
así las opiniones que exp esa a a ines de 1868: pasaba aho a po
al o la de e minación e i o ial de an iguos einos y sólo ole aba la
pe i encia de o denamien os ju ídicos di e sos en un ho izon e de
ex inción o es icción. No es que negase la impo ancia de la his o ia;
po el con a io, a endía a una “ e dad his ó ica” d ás icamen e uni a ia.
No pod ía deci se, desde luego, que una ac i ud ce ada a la in luencia
di e si icado a del pasado uese incohe en e con la explicación pac icia de
los di e sos ó denes polí icos, pe o dado el ca ác e ideal de ales pac os,
sí cabe a i ma el olun a ismo de un au o que, como el nues o, daba
po esuel as, en la p oyec ada República Española, su en idad nacional,
su di isión p o incial y su dis ibución municipal; es os elemen os podían
se an indiscu ibles pa a un p agmá ico ede alismo “desde a iba”, como
disponibles pa a una eo ía ede al que hubiese de a anca , “desde abajo”,
de la au onomía y sobe anía del indi iduo. Pe o Miguel Ayllón no se
pa aba en ales dis ingos; p e e ía a gumen a , den o del compa a ismo
en boga, sob e la base del echazo a modelos que en su momen o ambién
pa a él lo ue on, como los de Es ados Unidos y Suiza, con ede aciones
y no epúblicas ede ales, su gidas de pac os en e naciones o es ados
independien es; con ede a se ía di idi a España en es ados, y no
o dena la en una ede ación; és a había de de ini se como “la o ganización
polí ica que, econociendo como base la au onomía de los se es humanos,
se o ma en i ud de lib e pac o, áci o o exp eso, de los mismos, con el
in de cons i ui un es ado que ga an ice el desa ollo a mónico de las
acul ades y de echos indi iduales de los asociados”, debiendo coincidi
214 Cons a ando el p oblema de la inde inición cons i ucional epublicana, C.A.M.
hennessy, La República Fede al (ci . en no a 176), pp. 175-176.
215 Miguel ayllón, P oyec o (ci . en no a 212), pp. 21 y 29-34.
VIDAS POR EL DERECHO
483
los ámbi os de ede ación y nacionalidad, y necesi ando la au o idad
ede al cons i ui un gobie no ue e216.
Después de señala que en la edacción del p oyec o había enido
en cuen a “las bases que en 7 de ma zo de 1872 o muló la subcomisión
nomb ada po la comisión que cons i uyó la Asamblea ede al de 1871”,
en la exposición que p ecedía al a iculado jus i icaba el au o la gamen e
sus opciones, sob e odo en aquellos ex emos que, ya po azones de
inadecuación apa en e a los undamen os de los que pa ía (ac i ud
p e en i a sob e de echos en el a . 8), po la no edad de sus p e isiones
(la habili ación a los municipios pa a in e eni en el espinoso e eno de
con on ación en e capi al y abajo, a . 41; las condiciones en que se
es ablecía una Banca de emisión y descuen o, a . 62.15; las con ibuciones
que habían de g a a la ie a, a . 113.3), o po la impo ancia que les
o o gaba (uni icación del o denamien o y educción de ue os a a és de
códigos, a . 22.5), me ecían especial a ención.
El p oyec o en sen ido es ic o se componía de la gos y p olijos
a ículos que en e el p eámbulo y las disposiciones ansi o ias se
dis ibuían en ocho í ulos más uno p elimina 217. El p eámbulo, según
a i maba el p opio au o , condensaba la esencia del sis ema:
La Nación española, en la pleni ud de la sobe anía, y una ez ei indicados po la
misma, en oda la ex ensión de su e i o io, los de echos de la pe sonalidad humana,
deseando es ablece el impe io del de echo, del cual es ó gano supe io , como
en idad Es ado, consag ada po la e dad his ó ica, y i memen e esuel a a con ene
al de echo posi i o den o de sus na u ales lími es, ma cados po la indispensable
216 Miguel ayllón, P oyec o (ci . en no a 212), p. 28.
217 En sus p opios é minos, la es uc u a en la que se in eg an los 136 a ículos más
9 ansi o ios (páginas 57-105) de los que cons a el p oyec o es la siguien e: [P eámbulo].
Tí ulo p elimina , De los de echos y de los debe es: Sección p ime a, De echos de la
pe sonalidad humana; Sección segunda, Debe es de la pe sonalidad humana cons i uida en
sociedad. Tí ulo I, De los españoles y de sus de echos de ciudadanía. Tí ulo II, O ganismos
polí icos de la Nación Española: Sección p ime a, Disposiciones undamen ales; Sección
segunda, Disposiciones comunes a los es o ganismos polí icos. Tí ulo III, De los pode es
públicos: Sección p ime a, De los pode es municipales; Sección segunda, De los pode es
p o inciales; Sección e ce a, De los pode es nacionales; Sección cua a, Del pode judicial.
Tí ulo IV, De las elaciones polí icas y sociales de las P o incias y de los Municipios. Tí ulo
V, De los bienes y ecu sos de la Nación y de los pueblos. Tí ulo VI, De la ue za pública.
Tí ulo VII, De las p o incias de Ul ama . Tí ulo VIII, De las elaciones de la República
española con las demás naciones. A ículos ansi o ios.
JESÚS VALLEJO
484
necesidad social de es ablece p ecep os de conduc a, leyes de elación, ó mulas
de ga an ía y eglas a mónicas que pe mi an la mayo suma de desa ollo posible a
los de echos indi iduales de cada se humano, den o del desa ollo de los de echos
de odos, o mula y sanciona la siguien e Cons i ución Democ á ico-Fede al de la
República Española.
En el í ulo p elimina su au o aislaba —como ha ían meses después
los edac o es del p oyec o que comenza ía a discu i se en las Co es218—
unos de echos que así isiblemen e p ecedían, como an e io es y
supe io es, al o den ju ídico posi i o, incluido el cons i ucional, mas
p e iendo ambién como p elimina es unos debe es en endidos como
imposiciones necesa ias en una sociedad o ganizada. Los de echos
p oclamados como na u ales e an el undamen o del p oyec o: el p ime o,
a la ida, incluyendo el de echo a la p opia de ensa y el de esis encia; el
segundo, a la dignidad de la ida, conc e ándose en igualdad, segu idad,
in iolabilidad del domicilio y de la co espondencia, libe ad de abajo,
indus ia, come cio y c édi o; el e ce o, de pensamien o, p oyec ándose
en libe ad de conciencia, de eligión, de exp esión, de enseñanza; y
el cua o, de in e ención social, aba cando su agio, mani es ación,
pe ición, asociación, eunión219. Los de echos de ciudadanía in eg aban el
con enido del í ulo p ime o, en el que Miguel Ayllón ecupe aba una de
las más op imis as p e isiones del cons i ucionalismo doceañis a, que ya
in oduje a él mismo en su P oyec o de 1854:
A . 17. Desde el año de 1877, se conside a án en suspenso los de echos de ciudadanía
de odo español que, habiendo cumplido los ein e años de edad, no sepa lee y
esc ibi .
218 C . Dia io de Sesiones de las Co es Cons i uyen es de la República Española,
Mad id, Imp en a de J.A. Ga cía, 1874, ol. II, apéndice segundo al núme o 42, sesión de
17 de julio de 1873.
219 A p opósi o de los de echos, ci a el P oyec o de Miguel Ayllón, sugi iendo
e óneamen e au o ía di e sa o compa ida, Manuel uiz laGos, Ramón de Cala (ci .
en no a 189), p. 69. El p oyec o cons i ucional epublicano i mado po Ramón de Cala,
o mando ío con Edua do Beno y F ancisco Díaz Quin e o, al que ya hicimos alusión
más a iba, mues a no ables di e encias con el de nues o ju is a, y puede cómodamen e
consul a se an o en Ra ael o en o i, Dos ede alismos y su pugna en España desde
los o ígenes de la P ime a República, Mad id, Dopesa, 1974, 189-226, como en An oni
Ju Gla , Pi y Ma gall (ci . en no a 176), II, 975-1005, y ambién aho a en Isabel CasanoVa
aGuila , Las Cons i uciones (ci . en no a 32), pp. 413-434.
VIDAS POR EL DERECHO
485
El plazo e a, de nue o, a odas luces imposible sal o pa a un Es ado
esignado a no ac i a polí icamen e a un ap eciable po cen aje de sus
nacionales220, o olcado en una polí ica de ins ucción pública concebida
casi en é minos de edención.
El segundo pun o ue e del p oyec o e a el de los o ganismos
polí icos, de inidos como sobe anos en su es e a p opia y o denados pa a
la acción en i ud de un p incipio al que pod íamos llama de adecuación
o subsidia iedad:
A . 23. Descansando la o ganización polí ica y social de la República Española en
el econocimien o y consag ación de la au onomía indi idual, o sea, de la acul ad
inhe en e a odo se de mo e se den o y a impulso de sus p opias leyes, emanadas
de la c eación o cons i u i as del de echo na u al, ha de en ende se, como p incipio
undamen al de oda ley, que el Municipio sólo es á llamado a llena los ines pa a
alcanza los cuales no bas e la aislada pe sonalidad humana; que, en i ud del
mismo p incipio, la P o incia…”
Adecuada a es a o mulación e a la p e isión de i ula idad y
ipa ición de pode es en cada uno de los o ganismos polí icos, do ados de
pode legisla i o y ejecu i o p opios, y a a esados po una o ganización
judicial je á quicamen e con igu ada en una escala coinciden e con la
de los es ni eles de inidos. Si la dis inción en los i ula es de cada uno
de los pode es ejecu i os pod ía da luga a una ac uación di e enciada
e dade amen e con as an e con la adición mode ada de dependencia
di ec a de las adminis aciones in e io es con espec o a las supe io es,
las pa alelas escalas de pode es judiciales y legisla i os hab ían de esul a
más enden es a la conjunción uni a ia que a la coo dinación au ónoma.
La o ganización judicial se esen ía de la eliminación del es ado como
en e in e medio: compues a po jueces municipales nomb ados po los
p opios municipios, subo dinados a unos jueces de ins ucción y dis i o
nomb ados po los ibunales de p o incia, cuyos magis ados debían se
a su ez designados po el T ibunal Sup emo, en ealidad sólo en su ni el
más bajo mos aba eal dependencia de la con igu ación ede al basada
en la exis encia de o ganismos polí icos di e sos. Y en cuan o a la escasa
220 A iéndase al pano ama gene al que azan Juan Gu ié ez Cuad ado, Elena
he nández sandoiCa y José Luis Pese , “Educación y enseñanza”, en Miguel a ola (di .),
Enciclopedia de His o ia de España, I: Economía. Sociedad, Mad id, Alianza, 1988, pp.
537-618, especialmen e pp. 581-583.
JESÚS VALLEJO
486
po encialidad eal del es ablecimien o de pode es legisla i os municipales
y p o inciales, cla as p uebas hay en el p oyec o de su abie a p e e encia
po la opción uni a ia en los sec o es codi icados del o denamien o: si
bien se p e eía en p incipio la posibilidad de conse a las peculia idades
o ales, pa ece que su posible desa ollo se si uaba en el e eno de lo
inconcebible, y en cualquie caso se buscaba —como ya se hacía, dicho
sea aho a de paso, en el Examen del p oyec o cons i ucional de 1869—
la eliminación de las di e encias, bien po medio de una inci ación
di ec a al abandono di igida a las p o incias a o adas, bien median e la
gene alización de alguna solución o al especialmen e eliz. Los é minos
li e ales e an es os:
A . 22. A la Nación, o Es ado nacional, en el al o concep o de ó gano supe io
del de echo, como ep esen an e único legí imo posible del de echo gene al de la
humanidad, co esponde esencialmen e:
[...]
5.º Fija los p incipios undamen ales de jus icia, así en lo ci il, como en lo
c iminal, po medio de los opo unos Códigos ci il, c iminal y de p ocedimien os y
leyes de o ganización del pode judicial, que se án de aplicación gene al en odas las
P o incias de la República Española, si bien dejando siemp e a sal o las leyes que
ace ca de es os pun os se halla en en igo en de e minadas localidades, po i ud
de ue os especiales, no de ogados al p omulga se la Cons i ución.
Sin pe juicio de la in eg idad de esos ue os, p es a á eminen e se icio a la
República el Pode nacional que con p uden e solici ud p omue a la unidad comple a
de legislación ci il y penal, bien sea lle ando a los Códigos que o mule, los p incipios
que lo me ezcan po su bondad de en e los consignados en los ue os especiales, o
bien es imulando en su caso a las P o incias a o adas a que adop en los p incipios
gene ales que ue en de econocida supe io idad a los consignados en los an iguos
ue os.
No pa ece que es as o mulaciones ue an u o de la p ecipi ación. A
pesa de la apidez con la que hubo de edac a su P oyec o, las opciones
que Miguel Ayllón plasmaba po esc i o es aban ya madu as en su men e,
adelan adas ya algunas en su Examen cons i ucional de 1869 o incluso
en su P oyec o de 1854 (así lo e e ido a uni icación de ju isdicciones y
ue os, la conside ación de una milicia ciudadana, la libe ad de come cio,
las p e isiones ela i as al ejé ci o y a la ue za pública...) y consolidadas
muchas de ellas en esos años in e medios de in ensa mili ancia polí ica.
La ocasión e a p opicia y no podía desap o echa se: en es a su e ce a

VIDAS POR EL DERECHO
487
ob a como cons i ucionalis a in en aba nues o au o con ibui al a aigo
cons i ucional de un égimen epublicano que, as la enuncia de Amadeo
I, se había con e ido po in en una eliz ealidad pa a sus pa ida ios.
13. ePíloGo mad ileño
Pe o no se consolidó, como bien se sabe. Miguel Ayllón había a a esado
el Sexenio comp ome ido con la libe ad y con los e oca iles, doble
de oción cuya ex ema cohe encia se hacía e con oda na u alidad en
unos e sos publicados en Mad id en 1873 po Abela do Ga cía Mon albán,
muy adecuadamen e i ulados La España libe al. Rasgo épico. Dedicado
a los enemigos del absolu ismo:
¡Oh san a libe ad, u solo nomb e
las cadenas des uye bienhecho a!
Po i de sus de echos goza el homb e
y la indus ia iquezas a eso a.
La Res au ación, que eo dena ía de echos y líneas é eas, encon ó a
Miguel Ayllón Al olagui e es ablecido de ini i amen e en Mad id, con
medio siglo de ida a sus espaldas, un pa de us aciones polí icas
ecien es y o a añeja, ninguna in ención, a lo que pa ece, de p osegui su
ob a de analis a y p oyec is a cons i ucional en el ce ado ho izon e de la
Cons i ución de 1876, y años po delan e pa a dedica se a su amilia —se
casó en segundas nupcias con G ego ia Ma ía An onia Ruiz Cas illo, de
la que u o al menos dos hijos, Luis y Rami o— y a su o igina io eje cicio
p o esional, el de la abogacía221. No se mo e ía ya de Mad id, donde los es
221 Cons a como eje cien e en la Lis a de los Abogados del Ilus e Colegio de
Mad id que en el p esen e año económico de 1874 a 1875 eje cen la p o esión en es a
capi al, y de los que no la eje cen, con exp esión de los ca gos y o icios que ob ienen,
de sus habi aciones y del núme o de su an igüedad, Mad id, Imp en a del Minis e io de
G acia y Jus icia, 1874. Como abogado eje cien e cons a ambién en las lis as de 1875 a
1876 (Mad id, Imp en a Nacional, 1875), y de 1877 a 1878 (Mad id, Imp en a Nacional,
1877). No he podido e isa pe sonalmen e las lis as de años pos e io es, pe o Pila Ga cía
T oba ha enido la amabilidad, que ag adezco mucho, de e isa un conjun o de lis as
mad ileñas que ob an en la Biblio eca de la Uni e sidad de Valencia; según ellas, Miguel
Ayllón seguía eje ciendo en los años 1881-82, 1882-83, 1883-84, 1884-85 y 1885-86; su
JESÚS VALLEJO
488
he manos se habían uel o a euni : sabemos que Dionisio e a con ado
del T ibunal de Cuen as a p incipios de los sesen a y en la segunda mi ad
de los ochen a222, así que muy p obablemen e, con alguna discon inuidad
po cesan ía, desempeña ía el o icio ambién en los años in e medios.
Emilio, po su pa e, se había ins alado en la capi al de España en 1872,
as un pe iplo de a ios años po di e sos des inos judiciales.
El meno de los Ayllón Al olagui e e a el único que conse aba in ac o
su b ío pa a a os a emp esas li e a ias de cie a en e gadu a en el campo
del de echo. En ab il de 1876 undó una nue a e is a ju ídica, la Gace a
del Minis e io Fiscal. Eco esencialmen e p ác ico de la Adminis ación de
Jus icia en gene al y en especial de lo e e en e a la misma en los asun os
de Hacienda en España y sus p o incias de Ul ama , a la que dedica ía
pa e conside able de sus ene gías du an e cinco años, di igiéndola has a
su desapa ición en diciemb e de 1880. Pa a noso os iene impo ancia
po que Emilio in oluc ó en el p oyec o a su he mano Miguel, incluyendo
su nomb e en la lis a de colabo ado es publicada en el p ime núme o.
No quedó es a inclusión en me o ges o. Miguel espondió al comp omiso,
publicando en 1877 unas páginas sob e “El sob eseimien o como ó mula
suple o ia de la absolución de la ins ancia” y o as en 1880 ace ca de “La
p esc ipción ex ao dina ia y la ley 21, í ulo 29, Pa ida e ce a”223.
E an a ículos de bien escogido asun o, b e es, p ecisos y
exquisi amen e écnicos, que se en en aban a p oblemas de ele ancia
p ác ica an o el ámbi o penal como en el ci il. La absolución de la
ins ancia e a una posible salida p ocesal pa a juicios po deli os que ya
había sido eliminada del o denamien o en el iempo en el que Miguel
Ayllón esc ibía; si no había p uebas su icien es pa a condena al eo, el juez
podía a bi a dicha medida, en cuya i ud se dejaba lib e al acusado y en
nomb e no apa ece ya en la Lis a de los Abogados del Ilus e Colegio de Mad id que en el
p esen e año económico de 1886 a 1887 eje cen la p o esión en es a capi al, y de los que
no la eje cen, con exp esión de sus ca gos y o icios que ob ienen, de sus habi aciones y
del núme o de su an igüedad, Mad id, Imp en a del Minis e io de G acia y Jus icia, 1886.
222 Pa a el p ime o de los ex emos de ese a co c onológico, éase no a 128; pa a el
segundo, los da os his ó icos que publica en su página web ins i ucional el ac ual T ibunal
de Cuen as; puede comp oba se ambién en la Gace a de Mad id de 13 de eb e o de 1884
(p. 424), en la Guía O icial de España. 1884, Mad id, Imp en a Nacional, 1884, p. 80, y en
la co espondien e al año 1887, p. 81.
223 Gace a del Minis e io Fiscal, omo II, pp. 103-107 y omo VIII, pp. 314-317,
espec i amen e.
VIDAS POR EL DERECHO
489
suspenso el juicio pa a eab i lo en cualquie momen o pos e io si ales
p uebas apa ecían; nues o ju is a denunciaba como co up ela ilegal,
basándose en su expe iencia en el o o, la p ác ica del sob eseimien o
p o isional, que ecupe aba con nomb e di e so la ins i ución abolida.
La ley de Pa idas que en el segundo de los a ículos ci ados examinaba
nues o au o , igen e oda ía en es os años p e ios a la p omulgación
del Código ci il, señalaba posible desde su misma úb ica la p esc ipción
adquisi i a en plazo de ein a años independien emen e de la buena e
del adqui en e, lo que enía p o ocando una ju isp udencia luc uan e e
insegu a, especialmen e pe u bado a en el sensible e eno del á ico de
inmuebles; el p opósi o de las páginas de Miguel Ayllón e a en es e caso
expone a gumen os con incen es en p o de la uni o midad de c i e io en
los ibunales sob e la base de la exigencia de buena e.
Es as páginas de an educido momen o, es ic as y con enidas, de
especialis a pa a especialis as, sin concesiones a un más amplio espi o
li e a io, son las úl imas suyas de cuya publicación enemos no icias.
Comple an además el ciclo de la elación p o esional que man u o con su
he mano Emilio, pues de la misma mane a que los p ime os esc i os del
meno de los Ayllón u ie on acogida en el A eneo de Miguel, los pos e os
de nues o biog a iado encon a on acomodo en la Gace a de Emilio.
Pocos da os conocemos de la ida de Miguel Ayllón en es os años
inales. Sabemos que aún se emba có en algún empeño socie a io,
po que cons a que en 1878 o mó pa e del consejo de adminis ación de
la Compañía gene al de aguas y de omen o de la ag icul u a, ecién
cons i uida en Mad id con el obje o de “acome e oda emp esa de iegos,
de de i ación y su ido de de aguas po ables, y el omen o gene al de la
ag icul u a”224. Sabemos ambién que in e ino en causas cuyo in e és
las hacía a eces sal a a las páginas de los pe iódicos, como un no able
p oceso sob e alsi icación de alo es públicos225, o la “céleb e causa
llamada de la calle de la F esa”, que u o alguna ascendencia polí ica y
puso en e idencia cie os manejos del gobie no cano is a226, pe o se ía
224 La Co espondencia de España, Mad id, ma es 7 de mayo de 1878 (año XXIX,
núm. 7441), p. 4.
225 La sen encia ue no icia en Mad id el sábado 12 de junio de 1880: La Ibe ia.
Dia io libe al (año XXVII, núm. 7235), p. 1; la daba al día siguien e La Época. Dia io
Polí ico (año XXXII, núm. 10.042), p. 3.
226 Daba cuen a de la in e ención inicial de Miguel Ayllón en la is a en p ime a
ins ancia La Época. Dia io polí ico, Mad id, sábado 21 de diciemb e de 1878 (año XXX,
JESÚS VALLEJO
490
di ícil econs ui su desempeño o ense du an e es os años, en los que
abunda ían p ocesos de signi icación meno 227; la úl ima causa céleb e en
la que ac uó como abogado, jun o a Luis Sil ela y Joaquín Ruiz Jiménez,
ue un caso de pa icidio acaecido en Huelma (Jaén) que llegó en casación
al T ibunal Sup emo po posible in acción de ley en el modo de decisión
de la pena capi al, y que susci ó incluso a ención pa lamen a ia228.
Podemos imagina a nues o abogado, en es e amo e minal de su
ida, en ascado en el eje cicio p ác ico de su p o esión, ocupándose de
la o mación y es udios de sus hijos —las úl imas huellas de su pluma
que conocemos son un pa de i mas que han quedado a chi adas con
el expedien e académico de José Ayllón Ibáñez, es udian e de De echo
en Mad id desde 1881229— y siendo es igo de los e íme os golpes de
no o iedad de su he mano Emilio, no in ecuen es en es os años. Los hubo
sa is ac o ios —en julio de 1883 la p ensa celeb aba la decisión y ene gía
que el juez Ayllón Al olagui e, en con as e con la pasi idad y conni encia
de o as au o idades, había mos ado an e la ag esión iolen a de un
concejal de Mad id a un pe iodis a de El Libe al230— o so p enden es —en
julio de 1885 dic ó au o llamando al p ocesado en ebeldía en la causa po
el asesin a o de Juan P im en 1870, José Paúl y Angulo, quien al pa ece se
encon aba en España231—, pe o en o as ocasiones hubie on de p o oca
núm. 9520), p. 3. Recogie on la no icia de su e minación a ios dia ios mad ileños el
sábado 19 de junio de 1880: La Ibe ia. Dia io libe al (año XXVII, núm. 7241), p. 3; La
Co espondencia de España (año XXXI, núm. 8124), p. 2; La Época. Dia io Polí ico (año
XXXII, núm. 10.048), p. 3; El Siglo Fu u o. Dia io Ca ólico (año V, núm. 1388), p. 3.
227 Como po ejemplo el decla a i o de mayo cuan ía cuya sen encia puede
lee se en el Dia io O icial de A isos de Mad id del ma es 15 de sep iemb e de 1885 (año
CXXVII, núm. 258), p. 2, o la demanda deses imada de la que die on cuen a, ci ando como
uen e la Gace a, algunos pe iódicos mad ileños unos meses an es (c ., en e o os, La
Co espondencia de España, Mad id, lunes 18 de mayo de 1885, año XXXVI, núm. 9918,
p. 3).
228 La Co espondencia de España, Mad id, domingo 21 de diciemb e de 1884
(año XXXV, núm. 9770), p. 1, y domingo 15 de eb e o de 1885 (año XXXVI, núm. 9826),
p. 2.
229 Re . ci . en no a 143.
230 Véase la “C ónica gene al” de La Ilus ación Española y Ame icana, Mad id,
30 de julio de 1883 (año XXVII, núm. XXVII), pp. 49-50, aho a accesible a a és de
in e ne en la Biblio eca Vi ual Miguel de Ce an es.
231 La Ibe ia. Dia io libe al, Mad id, jue es 30 de julio de 1885 (año XXXII, núm.
9317), pp. 3-4.