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Revisitando los desiertos: nación, territorio e identidad en un viaje al Chaco (1872)

Abstract

En este trabajo se analiza la construcción de la imagen de un territorio en el marco del proceso de formación nacional en Argentina y del fomento de la inmigración y colonización europea como vía para el dominio efectivo de las zonas indígenas aun no sometidas al control del Estado. En una coyuntura de expansión capitalista, orientada a la explotación de los recursos naturales dentro del modelo económico agro-exportador, fue clave la disponibilidad de vías interiores de comunicación, terrestres y fluviales. En este contexto se realizaron en la segunda mitad del siglo XIX una serie de viajes de exploración al Chaco, entre los que se encuentra la expedición por el río Bermejo en 1872 con el fin de estudiar su navegabilidad, dando origen al relato en el que se basa este estudio. El análisis de esta obra permite constatar el papel de la narrativa de viajes como legitimadora del proyecto estatal de consolidación territorial, bajo el lema de civilización y progreso y, asimismo, discernir el fenómeno de (re)elaboración de identidades en un espacio de múltiples confluencias étnicas a través de una estrategia discursiva cuyo fin es justificar la superioridad europea en los planes de colonización del Chaco con inmigrantes de ese origen, nuevos agentes civilizadores que sacarían a los indígenas de su primitivismo convirtiéndolos en sujetos productivos

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Revisitando los desiertos: nación, territorio e identidad en un viaje al Chaco (1872)

Author: Vitar Mukdsi, María Beatriz
Year: 2016
Source: https://idus.us.es/bitstreams/0e585d8a-7589-425e-87ab-a2cac63f1165/download
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Nº 26, Resis encia, Chaco, Agos o 2016
IIGHI - IH- CONICET/UNNE - pp. 9-40
FOLIA HISTORICA
DEL NORDESTE
REVISITANDO LOS DESIERTOS:
NACIÓN, TERRITORIO E IDENTIDAD EN UN VIAJE AL CHACO (1872)
Dese s e isi ed: na ion, e i o y and iden i y in a ip o he Chaco (1872)
Bea iz Vi a *
Resumen
En es e abajo se analiza la cons ucción de la imagen de un e i o io en el ma co del p oceso de
o mación nacional en A gen ina y del omen o de la inmig ación y colonización eu opea como ía pa a
el dominio e ec i o de las zonas indígenas aun no some idas al con ol del Es ado. En una coyun u a de
expansión capi alis a, o ien ada a la explo ación de los ecu sos na u ales den o del modelo económico
ag o-expo ado , ue cla e la disponibilidad de ías in e io es de comunicación, e es es y lu iales. En
es e con ex o se ealiza on en la segunda mi ad del siglo XIX una se ie de iajes de explo ación al Chaco,
en e los que se encuen a la expedición po el ío Be mejo en 1872 con el in de es udia su na egabilidad,
dando o igen al ela o en el que se basa es e es udio. El análisis de es a ob a pe mi e cons a a el papel de
la na a i a de iajes como legi imado a del p oyec o es a al de consolidación e i o ial, bajo el lema de
ci ilización y p og eso y, asimismo, disce ni el enómeno de ( e)elabo ación de iden idades en un espacio
de múl iples con luencias é nicas a a és de una es a egia discu si a cuyo in es jus i ica la supe io idad
eu opea en los planes de colonización del Chaco con inmig an es de ese o igen, nue os agen es ci ilizado es
que saca ían a los indígenas de su p imi i ismo con i iéndolos en suje os p oduc i os.
˂Chaco> ˂Viajes explo a o ios> ˂Te i o io> ˂Iden idades>
Abs ac
This pape examines he cons uc ion o he image o a e i o y wi hin he amewo k o he
p ocess o na ional o ma ion in A gen ina, and he p omo ion o he immig a ion and Eu opean coloniza ion
in o de o achie e he e ec i e domain o indigenous a eas no ye unde he con ol o he S a e. A a
junc u e o capi alis expansion, aimed o he exploi a ion o he na u al esou ces wi hin he ag o economic
model, he a ailabili y o in e nal communica ion, land and i e ou es was c ucial. In his con ex , a se ies
o ips o explo a ion o he Chaco we e pe o med in he second hal o he 19 h cen u y, among which
he expedi ion by he Be mejo Ri e in 1872 o s udy i s seawo hiness, lead o he s o y in which his s udy
is based. The analysis o his wo k allows o e i y he ole o a el na a i e as legi imizing o he S a e
p ojec o e i o ial consolida ion, unde he banne o ci iliza ion and p og ess. Besides, i pe mi s o
disce n o disce n he phenomenon o ( e) de ining iden i ies in a space o mul iple e hnic junc ions. This
is achie ed h ough a discu si e s a egy which aims o jus i y he Eu opean supe io i y in he coloniza ion
o he Chaco plans wi h immig an s om ha o igin. These inmig an s we e concei ed as as new ci ilizing
agen s who would con e he p imi i e Indians in o p oduc i e subjec s.
˂Chaco> ˂Explo a o y a els> ˂Te i o y> ˂Iden i ies>
Recibido: 01/07/2016 // Acep ado: 03/09/2016
* Doc o a en His o ia de Amé ica. UCM-US. [email p o ec ed]
ARTÍCULOS
Vi a . Nación, e i o io e iden idad en un iaje al Chaco (1872)
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In oducción
En el siglo XIX, y en especial en la segunda mi ad de es a cen u ia, la ieb e
iaje a se expandió po las zonas del e i o io a gen ino que pe manecían al ma gen
del mundo ci ilizado, como el Chaco y la Pa agonia. Bajo el alien o de una polí ica
o ien ada a la consolidación del Es ado nacional y en el ma co de un capi alismo en
expansión se puso en ma cha un conjun o de es a egias pa a inco po a esos --así
llamados-- desie os al i mo de la mode nidad al como e a concebida po los sec o es
di igen es, e adicando la ba ba ie. En es e p oceso los iajes explo a o ios ealizados
an o po nacionales como po ex anje os u ie on un papel cla e a a és de una
p olí ica na a i a (memo ias, in o mes, ela os o dia ios, en e o os), que si ió de
sopo e a los obje i os de dominio e i o ial y some imien o de los pueblos na i os en
nomb e del p og eso.
En ese con ex o se insc ibe el iaje del que a a é aquí, que cons i uye un cla o
exponen e del c ecien e in e és po las po encialidades económicas de las egiones an es
mencionadas, si iendo de acica e a las explo aciones ejecu adas po ep esen an es de
compañías p i adas, homb es de ciencias (na u alis as, ingenie os, geóg a os) o mili a es,
emp esas que con a on con el auspicio de los gobie nos c iollos y/o su pa icipación
di ec a. De acue do con el modelo ag o-expo ado que ma có las pau as del desa ollo
económico en A gen ina y en o as naciones del con inen e, la disponibilidad de ías
in e io es de anspo e se con i ió en un impe a i o de p ime o den; an c ucial como
la ed e o ia ia ue la disponibilidad de íos na egables, en a as del desen ol imien o
p oduc i o de as as zonas donde el Es ado aspi aba a una posesión plena y a explo a
sus ecu sos a a és de la inmig ación y la colonización eu opea. Un cla o ejemplo
de es a polí ica ue la explo ación del ío Be mejo en 1872 con el obje i o de es udia
la na egabilidad a lo la go de su cu so, dando o igen al ela o Viajes po la República
A gen ina. Una expedición al Chaco, ob a del español Césa Valcá cel (Mad id, 1883).1
Es e ela o, en el que el au o olcó su expe iencia como capi án de las ue zas
e es es que escol a on al apo Leguizamón en su a esía po el ío2, puede se
en ocado desde di e sos ángulos, sin duda me ecedo es de un abajo de mayo es
dimensiones, aunque po azones de espacio me limi a é a p esen a algunas e lexiones
su gidas as una p ime a ap oximación al ex o, cen ándome en algunos de sus muchos
aspec os dignos de es udio. Po una pa e, abo da é el con ex o his ó ico en el que se
ealizó la expedición de 1872 y la igu a de uno de sus p o agonis as y au o de la ci ada
ob a; po o a, me cen a é en las ca ac e ís icas de la na ación y su con enido, pa a a a
dos p oblemas ele an es: la elabo ación de una imagen del e i o io del Chaco como
espacio i gen pa a se explo ado –esas “inmensas soledades” o “desie os”-- a los que
1 Es a ob a se encuen a disponible en la Biblio eca Digi al Hispánica: h p://bdh- d.bne.es/ iewe .
m?id=0000039240&page=1, siendo es e ejempla digi alizado el que he consul ado y del que han sido
ex aídos los agmen os ex uales ci ados en es e abajo, cuyas e e encias a los núme os de páginas se
co esponden con las de la uen e o iginal. Asimismo, he mode nizado la g a ía, aunque los ajus es han
sido mínimos debido a que se a a de un ex o del siglo XIX.
2 El eco ido del Leguizamón po el ío Be mejo ue a su ez obje o de o as dos memo ias: Cas o Boedo
(1873) y A áoz (1886).
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sólo el poblamien o eu opeo pod ía saca de su inci ilidad, ie eza e imp oduc i idad,
y la cons ucción de iden idades en un escena io de múl iples con luencias é nicas. Con
es e in en oca é el análisis en los p o agonis as cen ales del ela o: el p opio au o , el
ancés Ve nuil y su hija adop i a, la mes iza No aj/Diana, cuyos ac os así como sus
discu sos au o-iden i a ios con ienen los a gumen os legi imado es de las polí icas de
dominio e i o ial y sujeción de los pueblos indígenas a los dic ados de la ci ilización,
ep esen ada po la inmig ación eu opea. Den o de es e esquema, se ediseñó la
condición ideal de los indígenas, cual e a la de suje os p oduc i os. Si bien algunas de
es as cues iones han sido analizadas en impo an es abajos e e idos a las egiones
chaqueña y pa agónica, el obje o de es as páginas es suma una nue a apo ación a
la his o iog a ía sob e los má genes, aplicando o as pe spec i as a su es udio en una
coyun u a his ó ica c ucial en la que se ue con o mando el imagina io de una nación
habi ada po blancos: los he ede os de los conquis ado es hispanos y los p oceden es de
los lujos mig a o ios eu opeos, los ya asen ados y los po eni .
La expansión capi alis a y la na egación de los íos. La expedición al ío Be mejo
de 1872
La explo ación de 1872 in en ó hace ealidad un iejo anhelo, el es udio de la
na egación del ío Be mejo, cuyos an eceden es se emon an a los iempos coloniales
a díos. Sin emba go, a di e encia de los mó iles que guia on a los gobie nos c iollos,
los in en os ealizados desde la p o incia del Tucumán en el siglo XVIII obedecie on
más al in e és de la comunicación en e el Al o Pe ú y el Río de la Pla a que a la
inco po ación del Chaco como “á ea p oduc i a” den o de la economía egional (Lagos
y San ama ía, 2008: 7). Un p ime paso ue la “en ada” del gobe nado Joaquín de
Espinosa y Dá alos en 1759, du an e la cual se na egó el Be mejo has a unas 40 leguas
an es de llega Co ien es, in e umpiéndose el a ance debido a las nume osas lagunas
o madas en ese pun o. Más a de, la expedición del gobe nado Juan Manuel Campe o,
con el auxilio del je e moco í Colompo oc y de a ios misione os de la Compañía
de Jesús (que aspi aba a conec a las zonas misione as bajo su ju isdicción), ambién
a ancó del Tucumán con el obje i o de econoce la na egabilidad del Be mejo has a
el e i o io co en ino. Pe o es a me a quedó malog ada as o dena se suspende la
na egación y da p io idad a la sujeción de los guaycu úes no educidos (Vi a , 1997:
206, 210-212), epi iéndose en lo que es aba del siglo XVIII una se ie de explo aciones
pa iendo ambién del oes e hacia el Li o al. Ya en la época epublicana, desde 1820
y has a los años 1860 se sucedie on o os iajes con el mismo obje i o, sin esul ados
sa is ac o ios (Lagos y San ama ía, 2008: 3).
Desde mediados del siglo XIX, el Es ado a gen ino a ó de impulsa la
colonización y el desa ollo p oduc i o de los e i o ios que aún se hallaban ue a del
con ol gube namen al --Chaco y Pa agonia--, pa a lo cual e a indispensable po encia
las ías de comunicación e es e y lu ial. Con espec o a es as úl imas, los p incipios
enunciados po Juan B. Albe di en sus Bases y pun os de pa ida… (1852) ue on
adop ados con e o po la clase di igen e y los sec o es in elec uales y p o esionales
ARTÍCULOS
Vi a . Nación, e i o io e iden idad en un iaje al Chaco (1872)
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adhe idos al dogma del p og eso. Po ello, no es de ex aña que en los in o mes sob e
los iajes explo a o ios al Chaco, los p ecep os albe dianos b illasen con luz p opia en
la de ensa de la lib e na egación de los íos como uno de los pila es de la p ospe idad
de la nación. Así lo ilus an la po adilla de la memo ia de Guille mo A áoz sob e la
expedición al Be mejo de 1872, que lle a inse o un agmen o de la ca a que di igiese
Albe di a aquel au o : “No conozco indus ia más bella y hono able en e noso os que
la que iene po obje o el á ico y las ías de comunicación” (A áoz, 1883) y, ambién, la
exho ación a quienes conducían los des inos del país con la ase “Las ías de na egación
son ins umen os de gobie no”, que encabeza el esc i o del ingenie o Luis A. Hue go
sob e la na egación in e na en A gen ina (Hue go, 1902: XI). Guiados po es e espí i u
los gobie nos apoya on inicia i as p i adas a ines de p omo e el anspo e lu ial
den o del e i o io. En lo que se e ie e al Chaco, se a aba de habili a la na egación
de los íos Be mejo y Salado, ambos de in e és pa a el omen o de la colonización y
la ac i idad p oduc i a en la zona no oes e y no es e; con ello se allana ía la salida
de p oduc os a los me cados de consumo median e un “ ánsi o ápido”, como el que
se ope aba a a és de las “a e ias p incipales”, los íos Pa aná, U uguay y Pa aguay
(Rams Rube y Ries a, 1860: 1).3 En conco dancia con es os planes, los obje i os de la
expedición de 1872, ue on log a “la ácil y posi i a na egación del Be mejo, el p olijo
econocimien o de las iquezas na u ales del Chaco y sus mejo es pun os pa a coloniza
y la asequibilidad de las p incipales olde ías de los indios pa a some e se a una nue a
y gene osa ci ilización” (Cas o Boedo, 1873: 121).
La explo ación de 1872 u o sus o ígenes en el con a o i mado po el gobie no
de Domingo F. Sa mien o “con los seño es Na alio Roldán y Ma i” en 1869, con el
in de “ e i ica la na egación del ío Be mejo has a el pun o de la Esquina G ande,
explo ando el canal del ío has a O án o La allén- [e] in oduci la na egación a
apo ”.4 En i ud de es a concesión se cons i uyó en 1870 la Compañía de Na egación
a Vapo del Río Be mejo, que ealizó al año siguien e una expedición de doce meses
con el apo Sol A gen ino, a ca go del ingenie o inglés Thomas Page y del come cian e
Na alio Roldán, como ep esen an e de la Compañía (Hue go, 1902: 66-67; Cas o
Boedo, 1873: 118). Los malos esul ados de es a p ime a explo ación mo i a on al año
siguien e un segundo iaje de na egación, ambién di igido po Na alio Roldán, a quien
acompaña on el en onces p esbí e o Emilio Cas o Boedo, “c onis a de la expedición”
(Valcá cel, 1883: 13) y el “comisa io” Guille mo A áoz, al se icio de la Compañía de
Roldán (A áoz, 1886: 6). Es a expedición, que llegó a cong ega no sólo a a gen inos
sino ambién a ex anje os de dis in a p ocedencia a ecindados en el país, pa ió del
Riachuelo en mayo de 1872 y comple ó su eco ido has a unas 20 leguas al su de
O án, e o nando a Buenos Ai es en ab il de 1873 (A áoz, 1886: 52-53). Según los
da os p opo cionados po Cas o Boedo, en e los 26 miemb os de la ipulación se
encon aban el “p ác ico” español Manuel Cabo de Vila, el u uguayo Juan Ba bosa
3 El a án explo a o io no se ci cunsc ibió al Chaco sino que se ex endió ambién a la zona pa agónica,
p omo iendo las explo aciones y es udios del ío Neg o (Hue go, 1902: VI).
4 Asimismo, median e el con a o i mado en 1869 el gobie no o o gó a los concesiona ios ie as en
p opiedad y una sub ención po cada iaje ealizado po el ío. Más de alles en Hue go (1902: 66-68).
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(segundo comisa io), un maquinis a inglés y dos “empleados” de Roldán: un hijo de
Ba bosa, y Miguel Raimundín, “español de conduc a ecomendable” (Cas o Boedo,
1873: 120). A las ó denes de Roldán se hallaba nues o c onis a, Césa Valcá cel, en
calidad de capi án de las ue zas que, en p e ención de a aques indígenas, escol a on po
ie a al apo Leguizamón en su de o e o lu ial. El “pequeño” ejé ci o de Valcá cel
es u o in eg ado po “cincuen a soldados elegidos”, en e los cuales iban lengua aces
(conocedo es de la lengua oba) y algunos “baqueanos” en el Chaco; o os miemb os
de la expedición e es e ue on el enien e Sando al5 (“segundo” de Valcá cel); el
sa gen o Decke , de o igen alemán; un “cu ande o i aliano que se hacía llama doc o ”6
y algunas muje es de soldados, enca gadas del se icio de “ambulancia” (Valcá cel,
1883: 10-11). Cu iosamen e, an o en la c ónica de Cas o Boedo como en la de A áoz,
no exis e ninguna e e encia a Valcá cel ni al ejé ci o bajo sus ó denes.
Con elación a las e apas del i ine a io7, Valcá cel no apo a una elación
cla a y p ecisa, haciendo solo e e encia a los luga es de acampada de su ejé ci o en
las ce canías de la laguna de los Co en inos y del a oyo de San Lo enzo, ibu a io
del Be mejo, al paso po la isla de Ñacu u ú8 (Valcá cel, 1883: 10-11) y, desde es e
pun o -in e mediando un la go pa én esis pa a na a di e sos sucesos- a la llegada a las
ce canías de Lacangayé (emplazamien o de la an igua misión San Be na do) después
de ocho días de ma cha (Valcá cel, 1883: 12). Desde es e pun o Valcá cel se asladó
a Ri ada ia (Sal a), de donde con inuó umbo a la capi al de es a p o incia pa a luego
eg esa a Buenos Ai es, culminando así su iaje.
En de ini i a, la explo ación de 1872 no dio los u os espe ados debido a las
di icul ades pa a la na egación del ío, en e ellas su lecho a enoso, como lo des acaba
Valcá cel (1883: 20), además de los p oblemas écnicos del apo y de las inundaciones
que “malog a on” las ob as de canalización (A áoz, 1886: 52-53). No u ie on mejo
sue e las expediciones ealizadas con pos e io idad, llegándose a ines del siglo XIX
sin habe supe ado los escollos con los que se en en a on los ensayos an e io es. T as
la acasada en a i a del emp esa io inglés Leach en 1899, “el esul ado inal ue
con ence se de la inna egabilidad del Be mejo” (Lagos y San ama ía, 2008: 9) pe o,
como señalan es os dos au o es, no sólo “la na u aleza del ío hizo su pa e” sino ambién
los in e eses de las compañías e o ia ias, po la compe encia que pudie a o ece el
anspo e lu ial (Lagos y San ama ía, 2008: 13-14). Como colo ón a esos sueños de
p og eso y mode nización, hoy quedan los es os de un “ba co a ado en el mon e”
en la localidad de Ri ada ia (Sal a), “exp esión inmó il de declinación y abandono”
(Go dillo, 2015: 25-55).
5 Es e “jo en o icial a gen ino” e a hijo del co onel Sando al, “explo ado del Chaco y je e mili a
que había sido de aquellas on e as” y de él Valcá cel (1883) apun a en no a al pie: “Fan aseado es e
pe sonaje, cambiamos su nomb e e dade o” (p. 40).
6 Más adelan e, Valcá cel alude a es e i aliano como el “D . Remini”.
7 Pa a una in o mación de allada sob e los hi os de la explo ación de 1872, éase Cas o Boedo (1873) y
A áoz (1886).
8 En es e pun o del i ine a io, la expedición de Valcá cel iba adelan ada con espec o a la a esía po el ío:
“[…] andábamos siemp e cua o ho as más que el apo , que seguía los mo imien os de los de ie a”
(Valcá cel, 1883: 11).

ARTÍCULOS
Vi a . Nación, e i o io e iden idad en un iaje al Chaco (1872)
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El ela o de Césa Valcá cel sob e su expe iencia chaqueña
En lo que se e ie e a la ayec o ia i al de es e mili a - iaje o, casi odo son
conje u as, ya que no se dispone sino de las pocas e e encias que b inda el p opio
ela o de Una expedición al Chaco, más algunos indicios que o ecen o as ob as del
mismo au o 9. Valcá cel e a español y na u al de O ense, Galicia10 y, “po una de esas
ci cuns ancias de la ida, que no son del caso e e i aquí” --según indicaba al inicio de
su ex o-- se hallaba “al se icio de la República A gen ina, si iendo bajo sus bande as
en la clase de capi án” (Valcá cel, 1883: 10), conc e amen e en el “ba allón de in an e ía
3° de línea del Ejé ci o de la República” cuando comenzó a plani ica se el iaje po el
Be mejo en el que acaba ía pa icipando. En cuan o a los mo i os que le lle a on a deja
su país na al con una mano a ás y o a adelan e, sólo al inal de la na ación des ela que
ue on de índole polí ica: “Yo había llegado pob e a Amé ica, impelido po la polí ica
de la mad e pa ia” (Valcá cel, 1883: 75), pe o sin menciona la echa de su llegada a
A gen ina. A endiendo a es as azones, es p obable que hubiese abandonado España
as la Re olución de 1868 (la “Glo iosa”); o bien que emig ase an es, en algunos de los
con ingen es mig a o ios que se asen a on en el país a pa i de 1850 (p o enien es del
no e español: Galicia, As u ias, País Vasco11) y que al igual que an os o os se en olase
como soldado, buscando en el se icio mili a una ía de sus en o (De C is ó o is, 2008:
120).
Como el mismo Valcá cel explicaba en su lib o, as pone “en juego” odas
sus elaciones había log ado que se le con iase la di ección del ejé ci o que acompañó
a la expedición lu ial de 1872, empeño al que le mo e ía, al ez, la posibilidad de
un ascenso en su ca e a mili a . Las ecomendaciones conseguidas de ca a a alcanza
el “codiciado mando” de esas opas, explica ían sus mues as de ag adecimien o al
p incipio y al inal de la ob a: “Yo he con aído una sag ada deuda de g a i ud con la
República A gen ina”, eza en la dedica o ia de su lib o a Be na do de I igoyen12, quien
pod ía habe sido una de las pe sonas que in e cedie on a su a o . Asimismo, una de
las ases con las que ce aba su ela o pe mi en con i ma que ue es e en sí mismo la
o ma de co esponde a ales a enciones, decla ando habe p ocu ado “nada más, que
paga una deuda de g a i ud”; lo cual, dicho sea de paso, le pe mi ía excusa se po el
poco cuidado pues o en la “pa e li e a ia” (Valcá cel, 1883: 10, 78). Aunque no lo decía
de modo explíci o, en de ini i a el a o ecibido quedaba compensado con una ob a que
9 Has a el momen o, las indagaciones sob e la igu a de Césa Valcá cel han sido in uc uosas, aunque es
p obable que o a de sus ob as (Imp esiones de iaje desde la Península has a Buenos Ai es…, de 1882)
que no ha sido posible consul a aún, pueda apo a mayo es da os. Po lo demás, es e au o ni siquie a
es mencionado en las o as dos memo ias e e idas a la expedición (Cas o Boedo, 1873 y A aóz, 1886).
10 En un pasaje de la na ación, y a p opósi o de desc ibi una pesadilla, iéndose amenazado po odo
ipo de pelig os, el au o no pudo menos que eco da a su mad e y la casa amilia en O ense, “en e las
ibe as del [ ío] Miño” (Valcá cel, 1883: 13). El o igen o ensano del au o no se e ela sino al inal del
ela o (p. 77).
11 En e o os abajos sob e la inmig ación española en A gen ina, éase Fe nández y Moya (1999) y, en
elación con la emig ación gallega en pa icula , la ob a colec i a coo dinada po Núñez Seixas (2001).
12 Minis o de In e io bajo la p esidencia de Julio A. Roca y uno de los undado es de la Unión Cí ica
Radical.
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da ía a conoce en Eu opa los a anes ci ilizado es del gobie no a gen ino, mos ándolo
como adalid de la lucha con a la ba ba ie, además de di undi el p omiso io ho izon e
que agua daba a quienes se decidiesen a emig a . Es o ambién le hab ía inducido a
modela su ob a pensando en un público eu opeo: “Como se imp ime en Mad id, es más
que posible que se lea más aquí, que del o o lado del A lán ico” (Valcá cel, 1883: 62).
No e a la p ime a ez que el au o de Una Expedición al Chaco se emba caba
en emp esas de es e calib e, pues asegu aba habe pa icipado con an e io idad en “las
más ecien es expediciones hechas po hijos del país”, como las del enien e co onel
Napoleón U ibu u (comandan e de las on e as de Sal a), la del alemán F ancisco
Hos “y o os” (Valcá cel, 1883: 10). Una ez llegado con su ejé ci o a las ce canías
de Ri ada ia, Roldán le comunicó a Valcá cel la o den de e o na a Buenos Ai es pa a
in o ma al Gobie no de los inciden es del iaje y de su ele o po las ue zas al mando
de los ci ados U ibu u y Hos , que habían pa ido de Sal a a su encuen o (Valcá cel,
1883: 36); al o den le p o ocó cie o desencan o, pues o que conside ándose “uno de
los explo ado es de es os países”, iba a ma cha se de ellos “con mucha glo ia, pe o an
pob e como an es” (Valcá cel, 1883: 36). Desde Sal a, emp endió su eg eso a Buenos
Ai es, donde dio po concluida su “comisión an e el Gobie no”, ob eniendo luego
su baja del ejé ci o no sin an es habe sido “emplazado” po Luis Ma ía de Campos,
“co onel, inspec o gene al de a mas”, pa a esc ibi sus memo ias sob e la expedición
(Valcá cel, 1883: 77). No esul a a en u ado pensa que a a és de la di usión de
su c ónica chaqueña en Eu opa Valcá cel llegase a ob a , en cie o modo, como un
agen e de colonización --a semejanza de aquellos que eclu aban inmig an es en el
iejo con inen e--, como lo sugie en los discu sos con in es p opagandís icos a a o
de la inmig ación eu opea; una especie de cap ación li e a ia -- alga la exp esión-- de
emig an es, quienes, una ez en A gen ina, end ían allanado el camino hacia el Chaco
po medio del anspo e a apo . En es e o den de cosas, es ac ible que a a és de los
comen a ios de un pe sonaje de la na ación sob e el canal de na egación y de iego
po él cons uido en las p oximidades de sus Es ados --como llamaba Valcá cel a la
“colonia” c eada po el ancés Ve nuil13--, el au o ab igase el p opósi o de p omo e el
negocio de la compañía p i ada de apo es que na egó el Be mejo en 1872: “[…] aquí,
donde an a agua sob a, el camino más na u al [y más ba a o] es el canal de na egación,
no el e oca il”, exp esaba el colono, mencionando exp esamen e en o o pasaje del
ex o a la Compañía de Roldán, que o ece ía un “ anspo e segu o” a la p oducción de
los pueblos que llega an “a cons i ui se de ini i amen e en el Chaco” (Valcá cel, 1883:
35, 43).
Concluida su misión, Valcá cel pasó unos días de ocio en Buenos Ai es en
compañía de Ve nuil y de su hija adop i a, incluyendo paseos po la ciudad y la asis encia
a una unción en el Tea o Colón, en e o as ac i idades ec ea i as (Valcá cel, 1883:
75-76). No a da ía nues o au o en emba ca se umbo a Lisboa, a esía que du ó
ce ca de un mes; desde la capi al po uguesa y al cabo de es días de iaje llegó el
13 Valcá cel (1883: 28). El au o u iliza es e é mino y ambién o os como “ e i o ios” o “ olde ías”
(se en a en o al) pa a aludi al poblado es ablecido po Ve nuil en o no a la Laguna de las Pe las.
ARTÍCULOS
Vi a . Nación, e i o io e iden idad en un iaje al Chaco (1872)
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19 de sep iemb e de 1874 a su ie a na al, O ense, “una de las cua o p o incias del
an iguo eino de Galicia”, ecibiendo al día siguien e un eleg ama -- ep oducido
en el ela o-- de su amigo Ve nuil, a la sazón ambién en Eu opa as abandona su
“colonia” chaqueña. Con pos e io idad nues o au o se hab ía adicado en Mad id,
in oduciéndose en medios li e a ios como lo e idencian los nomb es de esc i o es que
edac a on el p ólogo y la dedica o ia de una de sus ob as pos e io es. En 1882 io
la luz un p ime lib o de su au o ía, i ulado Imp esiones de iaje desde la Península
has a Buenos Ai es, con la desc ipción del pe iplo que lo lle ó a A gen ina, edi ando
al año siguien e el ela o de su iaje de 1872, Una Expedición al Chaco, aunque pa e
de su con enido lo había ido olcando po en egas en publicaciones ales como La
Ilus ación Mili a , La Amé ica, La Gace a In e nacional de Pa ís “y o os muchos
pe iódicos”14 (Valcá cel, 1883: 77). Años después publicó en la Habana la e ce a de
sus ob as conocidas: Del na u al. No ela de cos umb es con empo áneas (1888)15, con
p ólogo de Anice o Valdi ia, quien, po cie o, esal aba el mé i o de la na ación a
pesa de “cie os descuidos de es ilo que a echos la somb ean” (Valcá cel, 1888: 7).
Es a no ela, que el au o dedicó al conocido esc i o allisole ano Gaspa Núñez de
A ce (ibídem, pp. 5-6)16, es aba inspi ada en hechos de la ida eal y su p ecio de en a
ue de “medio peso” (igual cos e que el de su lib o an e io , Una Expedición al Chaco),
con o me indica la po ada. La mencionada dedica o ia a Núñez de A ce es á i mada en
la Habana (ma zo de 1888), pudiéndose colegi que Valcá cel había ealizado una nue a
emig ación --quizá des inado como mili a -- hacia la Cuba aun bajo dominio español,
en búsqueda de nue os ho izon es, a en u as y “emociones”, como solía epe i en su
ela o. Mu ió en 188917, posiblemen e en la isla ca ibeña.
El ela o: p omesas de un ho izon e pa adisíaco en las soledades del Chaco
En p ime luga y como an es apun é, Una Expedición al Chaco ep esen a ía
la ma e ialización de una deuda de g a i ud de su au o po la con ianza en él deposi ada
como capi án del ejé ci o de ie a en la explo ación de 1872. Conside ando es e
come ido, la ob a os en a algunos de los asgos que ca ac e izan las memo ias edac adas
po explo ado es y/o comisionados del gobie no con el in de in o ma sob e las ías de
comunicación den o del e i o io a gen ino, con las consabidas e e encias his ó ico-
geog á icas y de ipo “e nog á ico” y sob e los ecu sos na u ales, sob esaliendo, en
especial, el discu so jus i ica i o de los planes gube namen ales pa a ci iliza el Chaco,
14 De en e los pe iódicos señalados po Valcá cel, sólo he podido halla e e encias sob e La Ilus ación
Mili a , que comenzó a publica se en 1880. Algunos ejempla es del siglo XX se encuen an disponibles
en la Heme o eca Digi al Hispánica: h p://heme o ecadigi al.bne.es/de ails. m?q=id%3A0003854579.
[Consul a: 13/05/2016].
15 Es a ob a ambién se encuen a disponible en la Biblio eca Digi al Hispánica: h p://bdh- d.bne.es/
iewe . m?id=0000102465&page=1 [Consul a: 13/05/2016].
16 La no ela lle a p ólogo del “dis inguido pe iodis a y li e a o” Anice o Valdi ia (1857-1927), conocido
ambién po su seudónimo, Conde de Kos ia. Es udió desde jo en en Mad id, donde esidió has a los
años 1880 (Depes e Ca ony, 2009).
17 Fecha ob enida en la página Web de la Biblio eca Nacional de España, aunque no se consigna la de su
nacimien o. Véase: h p://da os.bne.es/pe sona/XX1472195.h ml [Consul a: 25/04/2016]
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Nº 26, Resis encia, Chaco, Agos o 2016
IIGHI - IH- CONICET/UNNE - pp. 9-40
FOLIA HISTORICA
DEL NORDESTE
epoblándolo con inmig an es eu opeos. No obs an e, la ob a de Valcá cel no cons i uye
en sen ido es ic o una c ónica de iaje, ya que ca ece de una desc ipción c onológica
de los hi os del i ine a io y de las incidencias pun uales habidas en cada uno18; de odo
es o Valcá cel habla muy poco, mencionando apenas los si ios de algunas pa adas de
su ejé ci o. Po o a pa e, los da os écnicos e e idos a la na egación po el Be mejo,
sal o la e e encia a la a e ía su ida po el apo Leguizamón, ampoco son del eno
de los p opo cionados (como es de espe a ) po las c ónicas de Cas o Boedo y A áoz,
ambos a bo do de aquella emba cación. Más bien los incon enien es mecánicos su idos
po el apo y que obliga on a suspende la ma cha, p opicia on el de enimien o del
au o en la na ación minuciosa de o os acon ecimien os, ales como el incendio en
el mon e p o ocado po un g upo de indígenas, episodio del que salie on ilesos los
expediciona ios (Valcá cel, 1883: 12).
Como ela o de iaje, el lib o de Valcá cel p esen a o os elemen os que
ca ac e izan es e ipo de li e a u a: las desc ipciones del medio na u al, la inco po ación
de anécdo as y da os de colo local, la in e ex ualidad, las mi adas sob e la al e idad
(comp endiendo es a no sólo el mundo na i o) y su de i ado, las ( e)de iniciones
iden i a ias. A medida que nos aden amos en el ex o se suman ing edien es singula es
y de peso que di icul an el encasillamien o de la ob a en una ipología conc e a (c ónica,
lib o de iajes o memo ias, en e o as o mas na a i as), aunque ales ing edien es
an a la pos e en la misma di ección que los demás componen es y, po an o, no
in alidan el ca ác e apologé ico de la ob a ace ca de los bene icios de la inmig ación
eu opea y de la supe io idad de es e componen e humano pa a hace del Chaco un
mundo ci ilizado y p oduc i o, en consonancia con los ines de con ol de los e i o ios
sal ajes. Me e ie o, en conc e o, a la in oducción de una ama no elesca a pa i de
la i upción en el ela o del ancés M . Ve nuil (cons uc o del oda ía menos c eíble
“palacio” en las sel as y je e de una p óspe a colonia de “ olde ías” obas, donde odo
e a o den y ci ilización) y de su hija adop i a, la mes iza No aj/Diana. Eme ge aquí la
ace a de ela o no elado de un iaje, con el adi amen o de una his o ia sen imen al:
un iángulo amo oso del que o man pa e la mes iza, el o icial Sando al y el doc o
Remini (ambos miemb os de la expedición de Valcá cel), si uándose al ma gen el au o ,
a pesa de habe caído él ambién en las edes seduc o as de la jo en. Al inal del ex o
jus i ica á esos deslices an asiosos en a as de aba ca un público más amplio con una
ob a di ulga i a, pe o sin apa a se del lei mo i de la na ación; así, y a p opósi o
de la mue e del na u alis a Jules C e aux en el Chaco19 y as des aca “ an sensible
18 En un es udio sob e los Nau agios de Ál a Núñez Cabeza de Vaca, su au o a des aca que “en el géne o
c onís ico p edomina la na ación de una se ie de hechos con la inalidad de mos a la mejo a o el
empeo amien o del hé oe” (Bo e o Ba e a, 2000: 201). A pesa de ca ece de un desa ollo c onológico
p eciso y de allado del i ine a io, en el caso es udiado aquí en cie a mane a se cumple esa ans o mación
del p o agonis a (hé oe) del ela o, en cuan o a las ci cuns ancias que ma ca on su expe iencia en el
Chaco, como luego se e á.
19 C e eux pe dió la ida en 1882, du an e una misión cien í ica en el Chaco. Los obas, cho o es y apie és
ue on acusados de se los esponsables de su mue e así como la de odos los miemb os de su equipo
( éase al espec o: A ce Bi bue h, 2003: 17). Po su pa e, Valcá cel (1883: 78), al comen a es e suceso, lo
achacaba en pa e a la “imp uden e con ianza” de C e eaux, u o del desconocimien o de la pelig osidad
ARTÍCULOS
Vi a . Nación, e i o io e iden idad en un iaje al Chaco (1872)
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(Fe nández, 2008: 14, 38). En ese mundo he e ogéneo34 que a lo a en el ela o, si bien los
discu sos de Ve nuil y Valcá cel se complemen an en cuan o a delimi a sus espec i os
asgos nacionales, en ellos a lo a además cie o sen imien o de pe enencia a una pa ia
g ande, Eu opa, de ca a al p opósi o de jus i ica su supe io idad y la necesa ia p esencia
de sus gen es pa a ci iliza el Chaco. Así pa ecen con i ma lo las palab as de Ve nuil, al
in i a a Valcá cel a una es ancia en sus olde ías, “pues sab éis cosas muy cu iosas y de
g ande u ilidad pa a nues a que ida pa ia” (Valcá cel, 1883: 23).
Un mili a español en el Chaco
Como yo na ado , la p opia igu a del au o susci a a iadas in e p e aciones,
en cuan o al manejo de es a egias discu si as pa a aza su pe il iden i a io, que
cons uye ambién con las opiniones e idas po o os con quienes in e ac úa. En
p ime luga , cabe des aca su condición de español, emba cado en la explo ación de un
e i o io indígena sob e el que se p oyec aba la imagen de sal aje y hos il, en unción
de su legenda ia esis encia al dominio colonial. F en e a la o edad el au o se e ige en
obse ado c í ico aunque ambién él e a en sí mismo un o o, an o como ep esen an e
de la sociedad hegemónica como po su es a us de ex anje o en A gen ina y al mismo
iempo si iendo en su ejé ci o. De modo singula , en es e iaje o español enacía la
conciencia de un pasado de conquis a y posesión de Amé ica: “El imagina io del iaje de
descub imien o-conquis a enía mucho que e con unos mi os colec i os, el exo ismo,
el sueño colonial, el impe io, y con los sueños de unos indi iduos, los g andes iaje os”
(Augé, 2006: 13). Cabe supone que, no siendo o iundo del país, la expe iencia del
iaje sume gió de lleno a Valcá cel en un p oceso de ea i mación iden i a ia, en el que
pesaba el in lujo del imagina io peninsula sob e el mundo ame icano. En los umb ales
de su a en u a en un e i o io que sus an epasados no habían log ado some e , Valcá cel
pa ecía empeñado en eedi a la ges a de los descub imien os, llegando a equipa a su
expedición con el iaje de Colón y, más aún, a un que e pone se en la piel de los
conquis ado es más nomb ados. A pun o de pa i al Chaco, no pudo deja de eco da
“una echa memo able pa a España y Amé ica; el 3 de agos o de 1492, en el pue o de
Palos, habiendo enido ambién noso os o os zumbones y mise ables que nos di igían
sang ien os epig amas” (Valcá cel, 1883: 3), dispa ándose su imaginación al pun o de
soña , además, “con el a aque de mil o más indios, con He nán Co és y sus hé oes
legenda ios” (Valcá cel, 1883: 10).
Valcá cel a desg anando sus señas de iden idad a lo la go del ela o, esal ando
la índole de su “na u aleza”, hecha de una “imaginación exal ada” y aman e de “las
emociones y lo desconocido”, que le hacían expe imen a de an emano “la emoción del
a aque de una manada de ig es, y qué sé yo cuán as cosas más, que mi calen u ien a
34 En la expedición de 1872, ue a de los nomb ados exp esamen e, con segu idad pa icipa ían o os
ex anje os, ya uese como in eg an es de la ipulación del apo Leguizamón o bien de la soldadesca
conducida po Valcá cel. En un pasaje del ex o el au o aludía a la nacionalidad de un miemb o de su
ejé ci o, pe o sin da le nomb e p opio: “En e nues os soldados había un i aliano que ocaba el aco dion
[sic] y los dejó [a los indígenas] ma a illados” (Valcá cel, 1883: 19).

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FOLIA HISTORICA
DEL NORDESTE
imaginación ab icaba” (Valcá cel, 1883: 10). Es e discu so p esen a cie as conno aciones
que deno an el poso de lec u as y de igu as li e a ias con e idas en un mi o nacional.
En es a línea, hab ía una cie a iden i icación con el Quijo e, una asociación en e los
alo es que mo ían las acciones del caballe o de la Mancha y los a ibu os con los que
Valcá cel iba diseñando su p opio pe sonaje. Pa e de su idiosinc acia e an i udes
ales como la alen ía, la he oicidad y el hono , que sacaba a eluci en la na ación
de episodios d amá icos, como un a aque de ie as en las ce canías de Lacangayé, al
que hizo en e pa a p ese a la ida de sus homb es: “Po encima de mi ida es aba
el hono […]. A medida que a eciaba el pelig o, adqui ía mayo p esencia de ánimo.
[…] ¡Qué emociones! Mi na u aleza española es aba sa is echa” (Valcá cel, 1883: 12-
13). Tal ez en e esas “emociones” que espe aba de su iaje se hallaba una a en u a
amo osa, de la que asoma un p ime a isbo en el encuen o con unos g upos obas dando
luga al esca ceo con una “jo en india”, a la que egaló “un espejo de bolsillo”. El
episodio, educido a un pa de diálogos y al in e cambio de dones, e a ema ado con
los po meno es de la despedida, momen o en el que la muje le obsequió una ami a de
na do enca gándole que no la bo ase, “[…] po que se ía bo a me a mí”; ecomendación
a la que espondía el iaje o: “Adiós, que ida chini a, le dije en e necido señalando el
cielo; Ta á35 quie e que nos sepa emos” (Valcá cel, 1883: 19). El conocimien o pos e io
de la mes iza No aj/Diana end ía o os ibe es, po las ci cuns ancias que más adelan e
señala é, aunque en el hipo é ico omance de Valcá cel con es a mes iza sus expec a i as
esul a án us adas, quedando como el hé oe acasado en la búsqueda del amo 36.
El au o puede se analizado ambién a a és de la pe cepción que los o os
ienen de él, en conc e o Ve nuil y su hija ( ep esen ando ambos la oz misma del
na ado ), cuyos comen a ios sob e los españoles comple an el pe il iden i a io de
Valcá cel quien, a su ez, inco po aba una dosis de au oc í ica sin llega a ela las
bondades nacionales: “El español --le exp esaba Ve nuil--, si iene icios inco egibles,
en cambio iene i udes e dade amen e legenda ias; es noble, anco, gene oso…”
(Valcá cel, 1883: 36). Po o a pa e, las ci cuns ancias i ales del au o lo colocaban
en una si uación ambigua, que bien sin e izaba al p esen a se al colono ancés37: “Yo
ambién soy ex anje o has a cie o pun o […]. Soy español de nacimien o; de a iciones
ame icano, y más que ame icano, a gen ino” (Valcá cel, 1883: 20). F en e a o o
eu opeo la isión del p oceso independen is a del con inen e, le se i ía pa a de ende ,
como se di ía hoy, la “ma ca” España: “Una emancipación sang ien a nos ha sepa ado
de es a pa e del mundo, que solo el genio español supo conquis a pa a la ci ilización”
(Valcá cel, 1883: 51). Una sen encia que no excluía la mi ada condescendien e y
pa e nalis a hacia los a gen inos, esos “hijos impacien es” (Valcá cel, 1883: 20) que
35 En cu si a en el o iginal.
36 Sob e el sen imien o del amo asociado a los iajes, en especial los ealizados po ma , Alicia Schniebs
apun a que: “[…] la elación en e iaje y pasión es casi an ieja como la li e a u a occiden al que no
necesi a demos ación, pues bas a eco da qué hecho desencadena la a esía de los g iegos hacia T oya”
(Schniebs, 2008: 120).
37 Al p esen a se a Ve nuil, Valcá cel decía habe lo hecho en ancés, aunque en el ex o sus palab as igu an
en español.
ARTÍCULOS
Vi a . Nación, e i o io e iden idad en un iaje al Chaco (1872)
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ompie on los lazos con la me ópoli, a luyendo una ez más la exal ación de las
i udes nacionales al mani es a a Diana que España se ía siemp e “la mad e ca iñosa
de sus hijos ebeldes de aye ”. Palab as a las que espondía aquélla: “E a necesa io que
de un pecho español salie an an nobles palab as” (Valcá cel, 1883: 51-52). Asimismo,
la pob eza en la que Valcá cel se halló al inal de sus días en A gen ina, sob elle ando
la si uación con es oicismo, ambién le ayudó a con igu a o a ace a del pe sonaje
cons uido sob e sí mismo, ya que an e sus e icencias --po una cues ión de “hono ”-- a
acep a el dine o o ecido po Ve nuil pa a emedia sus penu ias, es e le espondió: “No
seáis español a lo Quijo e” (Valcá cel, 1883: 76).
En o o o den de cosas, el comp omiso ideológico del au o con el p oyec o
libe al de la época es algo pa en e en la na ación, aunque ello no in alidaba el eje cicio
c í ico sob e la ine icacia de las polí icas seguidas po los gobe nan es a gen inos --que
hacía ex ensibles al pe iodo hispánico-- con elación a los indígenas del Chaco: “[…]
unos ni o os no ienen nada que echa se en ca a”, pues o que “sus educciones38 y
sus o ines, o no llenaban po comple o su obje o, o los dejaban expues os al p ime
empuje de es os homb es p imi i os” (Valcá cel, 1883: 31). Al mismo iempo, el pasado
c iollo inmedia o es condenado como oscu an is a, con e e encia a las “dic adu as” de
F ancia en Pa aguay y de Rosas en el Río de la Pla a; en es e sen ido, el discu so del
au o es p e isible, dado su ca ác e de “comisionado” de un gobie no cuyo p oyec o
simbolizaba el iun o sob e el osismo. En cuan o a la isión del e i o io, la ob a de
Valcá cel es á hecha a imagen y semejanza de los in o mes sob e o as expediciones
al Chaco, mani es ando plena sin onía con los obje i os ci ilizado es del Es ado
a gen ino, oda una ga an ía de se iedad pa a los emp endedo es e in e sionis as del
iejo con inen e. Las alusiones a los “ i anos” de un pasado his ó ico ecien e, los
“Ne ones y Calígulas de los iempos mode nos”, daban pie al au o pa a denos a su
an ieu opeísmo, pues “ e aje on de una mane a no able la coope ación que hoy se le
pide a Eu opa” (Valcá cel, 1883: 51). El discu so misógino acompaña a las dia ibas
con a los “dic ado es” hispanoame icanos; la condena a los i anos se hacía ex ensi a a
sus esposas así como a algunas igu as emeninas de las luchas independen is as, con el
echazo implíci o a la inje encia emenina en espacios ese ados a lo masculino. Véanse
po ejemplo los comen a ios sob e la pe uana Cip iana La o e de Vi anco, cuyas a es
seduc o as, decía Valcá cel, habían p o ocado el uelco de las opas enemigas a a o
de su esposo o el pá a o dedicado a o as muje es, como “[…] la seño a de Gama a, en
el Pe ú mismo, y Elisa Linch en el Pa aguay, y Manueli a la hija de Rosas, que han sido
o as an as ma onas que dispusie on á su an ojo de los des inos de un pueblo, eniendo
po única ley el cap icho” (Valcá cel, 1883: 51).
La cues ión de la inmig ación y colonización eu opea pa a mode niza el Chaco,
que ocupa g an pa e del ela o, demues a la plena iden i icación de su au o con el
p oyec o polí ico a gen ino y con los p incipios ec o es del libe alismo económico. Como
des aca De C is o o is (2010: 117), “los iaje os ambién se con e ían en eng anajes de la
ep oducción ideológica del sis ema socio-económico al que pe enecían: el capi alismo
38 Véase ambién la c í ica a la ob a misione a en el Chaco en Cas o Boedo (1872: 262).
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FOLIA HISTORICA
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en expansión”. Así, el ela o ansmi e sin ambages los dic ados del capi alismo que, en
a as del ap o echamien o p oduc i o de los e i o ios indígenas, abogaba po el “buen
a o” a es os úl imos, a gumen o sos enido de modo unánime po Valcá cel, Ve nuil y
Cas o Boedo. Al espec o, esul an ace adas las obse aciones de P a (2011), quien
aplica la idea de “an iconquis a” al discu so de los lib os de iajes más mode nos (a
pa i del siglo XVIII), donde eme ge el uso de “es a egias de ep esen ación po medio
de las cuales los miemb os de la bu guesía eu opea a an de asegu a su inocencia al
mismo iempo que a i man la hegemonía y la supe io idad eu opea” (p. 35. Sub ayado
añadido). Los comisionados del gobie no a gen ino ambién ac ua on mo idos po ese
espí i u, en a izando en la bene olencia de una polí ica dis azada de asis encialismo
que enía a suplan a el eque imien o compulsi o de los iempos coloniales, como
queda muy bien e lejado en el exho o di igido po Cas o Boedo a los “indios amigos
del Chaco” a oí el mensaje del p esiden e a gen ino que, en e ado “de lo pob eci os”
que es aban, había en iado esa expedición pa a ayuda les a consegui una ida mejo
(Valcá cel, 1883: 16). La pob eza, igual que en los iempos hispánicos, e a el caballi o
de ba alla pa a legi ima los p opósi os de dominación.
O os aspec os de in e és en cuan o a las pau as cul u ales que delimi aban
on e as nacionales pueden encon a se en cues iones elacionadas con la ida co idiana
du an e la expedición de 1872. En el plano de la gas onomía, po ejemplo, Valcá cel
azaba la di e encia en e las cos umb es alimen icias españolas y las a gen inas (en
ocasión del “ es ín” o ganizado después de habe encido el pelig o del incendio en
el mon e) debido a la al a de legumb es, un ing edien e habi ual en la die a española
e “imposible de odo pun o de p opo cioná noslas sin acudi a las ese as de a bo do
[del apo Leguizamón], […] pe o po o a pa e, el a gen ino se pasa bien sin ellas y
noso os nos con en amos con una ensalada de pimien os de Calaho a”39 (Valcá cel,
1883: 15). Asimismo, pa a es eja a la opa du an e un descanso, la p epa ación de una
paella que, “aunque es pla o nacional en España, es impo ado, como nues o idioma y
cos umb es, en el pueblo a gen ino” (ídem), ambién daba pie pa a incidi en el legado
español, es a ez en lo culina io. En es e plano, es án p esen es los ópicos sob e la
cul u a ancesa, po la que el au o no ocul aba su admi ación, aludiendo al siba i ismo
(Valcá cel, 1883: 28) y a la excelencia de su cocina, no p i ándose de enume a en esa
lengua los pla os del “menú de los o iciales” p epa ado a o illas del Be mejo y egado
con inos como el ¡Châ eau La i e!: “Dispénseme, lec o ; hablando de come , hay que
elegi el idioma ancés: c eo que sabe mejo lo que se come” (Valcá cel, 1883: 15) y…
lo que se bebe, según se colige de la anécdo a.
39 P oduc o ípico de es a localidad de la p o incia de la Rioja (España).
ARTÍCULOS
Vi a . Nación, e i o io e iden idad en un iaje al Chaco (1872)
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Ve nuil, su “co ona sal aje” y su hija mes iza
La pues a en escena de Monsieu “Gus a o” Ve nuil40 en el ela o nos in oduce
de lleno en el enómeno de la inmig ación eu opea en A gen ina.41 La his o ia ¿ ic icia
o en pa e eal?42 de es e ancés (hijo de un “indiano”) que había emig ado a Amé ica
pa a epe i la a en u a pa e na y al que Valcá cel decía habe encon ado “en el mismo
co azón del Chaco, hecho un semi- ey de una ho da sal aje subo dinada a su olun ad”43,
e mina po a eba a la cen alidad de la na ación, con el de alle de su ayec o ia a lo
la go de ece años de es ancia en A gen ina, de los cuales lle aba diez en el Chaco.44
Desde el pun o de is a his ó ico, la p esencia de colonos anceses en la
egión es un hecho con as able. P ecisamen e, a mediados del siglo XIX, en e los
p oyec os de colonización impulsados desde Pa aguay des acan los acome idos con
anceses en el su chaqueño (Dalla-Co e y Vázquez Recalde, 2011: 123) y, en lo que
espec a a A gen ina, ya desde los años 1830 se hallaban a incados emp esa ios de
ese o igen, como el hacendado “ asco- ancés” Ped o Lu o, dedicado al negocio de
ie as, animales, lanas y cue os45 y p opie a io de un salade o, que expo aba a Eu opa
p oduc os pecua ios (Fe nández, 1999: 99). Es en es e con ex o en el que se pod ía
explica la exis encia del ex a agan e Ve nuil y de su boyan e colonia, le an ada con
el abajo de los obas, dedicándose a la ex acción de pe las (que man enía a buen
esgua do) y al negocio made e o, ambas ac i idades ambién ealizadas po los
indígenas, “ emune ándolos con cie os icios” como los “lico es” (Valcá cel, 1883:
27). Explo ación labo al, expolio de ecu sos na u ales y omen o del alcoholismo: una
c uda ealidad que uel e ob ios más comen a ios. Independien emen e de a a se o
no de un pe sonaje in en ado, los hechos ela ados po Valcá cel, qui ando la abulosa
“choza” del colono (el “mobilia io” de lujo y o os elemen os de su i ienda), e lejan
la ealidad de las in e siones ancesas en dis in os ámbi os: ag opecua io, come cio
40 El nomb e de “Gus a o” al lado del apellido “Ve nuil” (ambos en ecomillados en el o iginal) sólo
apa ece al inal del ela o (Valcá cel, 1883: 78); en una ocasión igu a como “Ve neuil”, aunque debe
ad e i se que ambas o mas exis en en el idioma ancés. Po lo demás, es ecuen e la con usión del
au o con espec o a nomb es de pueblos indígenas o é minos de la bo ánica o la zoología local; po ci a
unos ejemplos: “chi iguayo” po chi iguano; “angada” po jangada; “subi í” en luga de su ubí.
41 Es e solo aspec o me ece ía un abajo más ex enso, pues o que la ob a aquí comen ada apo a da os aliosos
pa a conoce la mi ada de dos eu opeos sob e la inmig ación, a a és del in e cambio de opiniones en e
el au o y Ve nuil sob e la polí ica mig a o ia a gen ina de esos años. Dado que Una Expedición al Chaco
ue esc i a una década después de concluida la pa icipación de Valcá cel en ella, con iene e e encias a la
Ley de Inmig ación y Colonización (1876) que lle aba ya sie e años de igencia y que esumía, a juicio
del au o , el “pensamien o del gobie no” en cuan o a coloniza ie as indígenas con eu opeos en p o de la
ci ilización, “su obje o p incipal” (Valcá cel, 1883: 54). O o aspec o de in e és que su ge en la na ación
es el de la inmig ación “escogida”, ambién a ada en Cas o Boedo (1873: 233 y ss).
42 Las búsquedas ealizadas sob e la exis encia eal de es e pe sonaje no han dado esul ados.
43 La mane a en que Valcá cel se e ie e a Ve nuil susci a cie a -y casi ine i able- compa ación con la
a en u a sudame icana de un compa io a suyo, O élie-An oine de Tounens, p oclamado p ime “ ey” de
la A aucanía po los mapuches en 1861.
44 Su “colonia” se hallaba si uada en o no a la Laguna de las Pe las (Valcá cel, 1883: 31).
45 De hecho, es e ancés de las sel as demos aba, en uno de los diálogos man enidos con Valcá cel, su
conocimien o del negocio de cu idos y de los g andes bene icios que epo aba (Valcá cel, 1883: 35).
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mino is a y de expo ación -sob e odo de lanas y algodón46- y pequeñas indus ias
en Buenos Ai es y p o incias del No oes e, del Li o al y Mendoza (Fe nández, 1999:
20). De hecho, Ve nuil se dedicaba a bene icia la piel y el sebo del oso ho migue o,
p oduc os que luego en iaba a Co ien es, donde enía su “co esponsal” (Valcá cel,
1883: 43). Empezando como me cachi le e in e cambiando me cancías47 con g upos
obas en las on e as de Co ien es, Ve nuil había log ado aumen a su “ epu ación y
ascendien e sob e la ibu” me ced a las cu aciones de en e mos de i us con píldo as
de quinina (Valcá cel, 1883: 27), p ác icas que ecue dan los ecu sos misione os pa a
gana se a los na i os compi iendo con sus chamanes. El mismo Ve nuil aludía a sus
“ unciones de cu ande o” suje as a los “p ecep os de la ciencia” y “adminis ando” la
homeopa ía, “cuyo es uche no abandonaba jamás” (Valcá cel, 1883: 45).
Los éxi os de Ve nuil, colono y ci ilizado de un g upo de indígenas del Chaco
aus al y cons uc o de un canal de desagüe pa a lle a las aguas de una laguna al ío
Be mejo, que conside aba “cie amen e mi ob a, y en pa e po ella adqui í la especie
de co ona sal aje que me o ecie on es os pob es pueblos nómadas” (Valcá cel, 1883:
23). Los emp endimien os de Ve nuil en el Chaco ocupan un luga p edominan e en
la na ación, con la cla a in ención de exal a los bene icios de la inmig ación eu opea
en la egión; a pa i de la “apa ición” de ese pe sonaje se al e nan en el ex o sus
discu sos, agasajos y o as ac i idades compa idas con Valcá cel du an e la acampada
del ejé ci o en las ce canías de su colonia. Po lo demás, el mismo au o jus i ica ía la
ese a de espacio en la ob a pa a “na a [las] inespe adas imp esiones” que le había
causado es e pe sonaje (Valcá cel, 1883: 35). Po o a pa e, la his o ia que de él se
cuen a en Una Expedición al Chaco, p esen a cie as ap oximaciones a la biog a ía del
na u alis a iaje o Aimé Bonpland, con e ido en el cien í ico-hé oe po las pe ipecias
su idas en el Pa aguay, siendo p obable que Valcá cel se inspi ase en su igu a pa a
elabo a el pe sonaje de Ve nuil, quien p ecisaba: “El na u alis a Bonpland, cuyos pasos
he p ocu ado segui , llegó a es ablece en el Pa aguay una colonia pa ecida a la mía”
(Valcá cel, 1883: 31).
T as el encuen o de Ve nuil y Valcá cel, en el ela o asoma de inmedia o
cie a complicidad o si se quie e un sen imien o de he mandad eu opea, en i ud de
la común pe enencia al iejo con inen e y más aun po la ecindad geog á ica de sus
espec i os países de o igen. Lamen ándose po lle a diez años sin habla “la lengua
de Co neille y de Moliè e”, Ve nuil exp esaba a Valcá cel: “… a es mil leguas de
la pa ia que nos io nace , los ecinos y los amigos son he manos”. Comple ando
sus c edenciales, ag egaba: “Caballe o o icial, soy el dueño de hecho de es os luga es,
aunque ex anje o en el país. Con oda con ianza podéis acep a la hospi alidad que
os o ezco en mi p opio nomb e y en el de la ibu que olun a iamen e me obedece.
Soy ancés. Es a es la ga an ía de mis palab as” (Valcá cel, 1883: 20. Sub ayado
añadido). Es a e a la p opia opinión de Valcá cel, quien apa ece endido an e lo que
conside aba supe io idad ancesa, ma e ializada en Ve nuil y su ob a colonizado a, su
46 Las expo aciones de es os p oduc os se di igían a las hilande ías del no e de F ancia (Fe nández, 1999: 19).
47 A odas luces se a aba de un in e cambio desigual, ya que a cambio de pieles y plumas daba a los
indígenas “ elas ín imas, espejos, abalo ios y o as ba a ijas” (Fe nández, 1999: 27).

ARTÍCULOS
Vi a . Nación, e i o io e iden idad en un iaje al Chaco (1872)
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capacidad de inicia i a, su labo iosidad e indus ia (Valcá cel, 1883: 23). El colono e a
p esen ado como el paladín de la inmig ación eu opea y como la oz au o izada pa a
p oclama sus bene icios y apo a sus ece as desde una posición pa e nalis a: “Los
indios, que hoy son un elemen o de oposición, deja ían de se lo si con el espí i u que
yo he desa ollado es as olde ías se es ablecie an colonias ag ícolas pa a educi los”,
aunque “es disculpable […] que los “jó enes Es ados no hayan hecho odo es o,
po que es muy co o el pe iodo de su his o ia como naciones”, abogando a la ez po la
libe ad indi idual y el omen o es a al de la colonización median e una sen encia que
ep oducía el lema de los gobie nos libe ales: “Los homb es de negocios no end án
mien as no engan p ime o paz y buena adminis ación” (Valcá cel, 1883: 29). Sin
emba go, el au o añadi á en el ancés una no a de au oc í ica a a és de comen a ios
con eminiscencias de la idea del buen sal aje y que a enuaban la pe cepción nega i a
de los indígenas, “es os sal ajes que, en el ondo, en sus mani es aciones y ape i os, an
poco se di e encian de los pueblos que se p ecian de no se lo”. Palab as que u ie on la
éplica inmedia a po pa e de Valcá cel: “Me pa ece que os ol idáis que sois eu opeo y
ancés” (Valcá cel, 1883: 28).
La an asiosa48 his o ia de No aj/Diana, o o símbolo de las p oezas de Ve nuil
en su condición de homb e blanco, eu opeo y ci ilizado, cons i uye uno de los aspec os
más cu iosos y suge en es del ela o. P esen ada como su “ejempla ”, la jo en No aj,
nomb e oba que signi ica “luz o día” -explicaba el au o - había sido adop ada po Ve nuil
a la edad de seis años, as queda hué ana a aíz de una epidemia de i us que azo ó a su
comunidad. Es a Mademoiselle No aj, “que se á Mlle. Ve nuil pa a el mundo”, educada
en la cul u a eu opea, i uosa en el piano y conocedo a de ob as clásicas de la li e a u a
española (Pé ez Galdós, Esp onceda, Zo illa) y ancesa (H. Balzac, F. Soulié), e a
odo un po en o de muje que “ eunía en su es é ica lo más bello de las dis in as azas a
que pe enecía, sal o [he aquí el ma iz] algunos de alles de aza” (Valcá cel, 1883: 37).
La desc ipción ísica de la “india mes iza” no iene despe dicio, haciendo
hincapié en la mezcla é nica como causa de su a ac i o: “A la pu eza de las líneas
cél icas se unían el igo y el uego de las azas omanas, con undidos con los des ellos
de las pasiones a icanas; conjun o indesc ip ible; mezcla in o me de a ogancia
e impe uosidad, de molicie y de poesía. Sus ademanes, de un g acioso ame icano
incompa able, no e an la dejadez clásica de los pueblos opicales, e an e dade os
compases musicales” (Valcá cel, 1883: 38). La exal ación del mes izaje --aspec o es e
sob e el que ol e é más adelan e-- no impedía que Valcá cel unciese la na iz an e un
asgo nega i o, que le enía a la jo en po su lado indígena: “Un de alle e dade amen e
ípico denunciaba a la india No aj. Ese olo cillo ac e, que exhalan odos los indi iduos
de su aza, imposible de cub i aún con odos los pe umes eunidos”. Ya en la
lejanía, muchos años después de la expe iencia chaqueña y sin el as o pe u bado
de ese “olo cillo”, la idealización de la mes iza no end ía isu as, llegando a con esa
Valcá cel que le se ía necesa io “ ecoge en cada una de en e mil muje es un de alle,
48 De hecho, en los p olegómenos de es a pa e de ela o, el mismo au o ad ie e al lec o sob e lo
“ma a illoso” de lo que na a á a con inuación (Valcá cel, 1883: 20).
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pa a pode o ma con odos ellos eunidos una especie de alsi icación de la mes iza”
(Valcá cel, 1883: 38). La discu si idad en o no a es e pe sonaje pone de mani ies o una
isión posi i a del mes izaje, en el con encimien o de que la sang e blanca mejo aba
signi ica i amen e al indi iduo, desdibujando los icios de la aza in e io 49. El mes izaje
de Diana, “dominando la aza española”, al como indicaba su pad e adop i o (Valcá cel,
1883: 37), se ía al au o no sólo pa a e o za su discu so sob e la supe io idad de lo
eu opeo y los alcances de su acción ci ilizado a sino ambién pa a hace un elogio de lo
español, en la línea de ensalza su p opio o igen.
Po o a pa e, en uno de los pasajes e e idos a la hija de Ve nuil, la na ación
conlle a la p e isible cuña de los es e eo ipos sob e las unciones emeninas, aco de
con el imagina io de la época: “Mien as noso os [los homb es de las expediciones
e es e y lu ial] nos di igíamos a las olde ías, la india mes iza disponía lo necesa io
pa a el almue zo de sus huéspedes, alcanzando su educación es e de alle del hoga , an
indispensable a la muje ” (Valcá cel, 1883: 43. Sub ayado añadido). Como con apa ida,
el au o ponía en boca de Diana una éplica en o ma de alega o a a o de las indígenas,
pa a esponde a la gene alizada opinión masculina sob e la banalidad como a ibu o
emenino: “[…] según ues os lib os [di igiéndose a Valcá cel], es una condición
genuina de la muje la i olidad, es deci , de la muje ci ilizada, pe o en la india ya es
o a cosa, Algo bueno habíamos de ene ” (Valcá cel, 1883: 39). Es a ap eciación no le
impedía el disculpa se po su mi ad indígena, como se e leja en o o de los diálogos
sos enidos con Valcá cel; en espues a a lo que c eyó se una ep ensión de es e, la
mes iza le exp esaba: “[…] me ol idaba que mi o igen es ambién sal aje” (Valcá cel,
1883: 59). Los ejemplos expues os mues an en es e pe sonaje el econocimien o o
conciencia de una pa e de su iden idad, pe o ya co egidos los elemen os indeseables de
su e ien e indígena, lo que jus i ica ía la inco po ación de o a ace a pa a comple a
su pe il, la de eden o a de sus he manos los indios: “¿Pod é yo nunca ol ida mi o igen
y no hace siquie a po mis he manos, con mayo azón, lo que po mí se ha hecho?”
(Valcá cel, 1883: 39).
An e los encan os y i udes de la mes iza, no e a de ex aña que Valcá cel
acabase endido a sus pies, an e lo que ella no pe maneció indi e en e: “Diana, a mi
p esencia, expe imen aba una emoción comple amen e desconocida en el e eno de la
p ác ica”. In e pues a ya la ama sen imen al en la na ación y adqui iendo densidad
con la apa ición y dispu a en e o os dos compe ido es (el o icial a gen ino Sando al y
Remini, el médico i aliano) “pa a de o a me y deja me ue a de comba e” (Valcá cel,
1883: 39), asis imos a la e olución de una his o ia osa en medio de los asun os
elacionados con la expedición y los lucimien os discu si os de Ve nuil y Valcá cel
sob e el Chaco y su po eni . El desenlace del iángulo amo oso ( ambién u ilizado po
49 En el siglo XIX, la cues ión del mes izaje ue obje o de múl iples deba es, an o en Eu opa como en
países de Amé ica, especialmen e en aquellos en los que exis ía un cla o p edominio de la población
neg a, como e a el caso de Cuba. En elación con es as discusiones cabe menciona las ideas del pensado
cubano En ique José Va ona, que de endía la mezcla en e azas en la con icción de que los elemen os
nega i os de las conside adas “in e io es” se dilui ían g acias a la apo ación de las azas “supe io es”
(ci ado en Ga cía González y Na anjo O o io, 1998: 278-279).
ARTÍCULOS
Vi a . Nación, e i o io e iden idad en un iaje al Chaco (1872)
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el au o pa a ma ca las di e encias de ca ác e en e ambos con endien es) se o ece
hacia el inal del ela o al decan a se Diana po Remini, con quien con ae ía ma imonio
una ez ins alados en Eu opa. El sec e o anhelo de Valcá cel de conc e a una elación
sen imen al con la jo en, us ado en g an medida po sus indecisiones, según daba a
en ende en su na ación, daba paso a la con esión de sus sen imien os más ín imos y
a un lamen o inal po la opo unidad pe dida, “p ome iéndome a mí mismo --decía--
co egi me pa a lo sucesi o. Llegaba el caso, sin que me ape cibiese de ello, y ol ía a
cae en los mismos e o es” (Valcá cel, 1883: 77).
La na ación se cie a con la so p esi a no icia de la des ucción de la colonia
le an ada po Ve nuil, cuando es e y los suyos (Diana y Remini) se hallaban ya en
Eu opa. Un inal pa a el cual Valcá cel ese aba al ancés y a su hija mes iza un ges o
g andilocuen e pa a ema a su he oicidad; inducida po su ya “anciano” pad e, Diana
log a ía in lui “sob e el co azón de su esposo”, an es no muy con encido de al ac o de
a ojo, pa a e o na al Chaco y pone nue amen e en pie las olde ías obas. Con es e
mo i o habían esc i o a Valcá cel solici ándole su “auxilio” en unción de sus “do es y
condiciones” (Valcá cel, 1883: 78), a lo que, e iden emen e, no espondió nues o au o ,
consag ado a a anes muy di e en es, como el de na a iajes y ein en a /se en ellos.
El mundo indígena
En la suposición de que su ob a hab ía de ene lec o es mayo i a iamen e
eu opeos, el au o de Una Expedición al Chaco jus i icaba la inclusión de e e encias
sob e las cos umb es “p opias de es os pueblos p imi i os” (Valcá cel, 1883: 62), a cuyo
in echaba mano de los pa ones discu si os acos umb ados, p esen ando la dico omía
en e “indios sal ajes” o inci iles e “indios amigos”, ca ego ía es a úl ima en la que, cla o
es á, se hallaban los colonizados po el ancés Ve nuil. En con as e con las memo ias
de Cas o Boedo y G. A aóz (y sin ánimo de hace una compa ación exhaus i a, que
no cab ía aquí), con una in o mación de allada sob e los g upos indígenas de la egión,
Valcá cel se limi a á a algunos da os e nog á icos, que semejan se eco es de las
ano aciones misione as sob e el Chaco y sus pueblos. En odo caso, al a a di e sos
aspec os de la ida indígena, puede de ec a se la uncionalidad del discu so a los e ec os
de cumpli con el obje i o úl imo de la ob a: demos a la supe io idad de la sociedad
blanca, sob e odo eu opea, y su necesa ia mediación pa a hace de los na i os suje os
p oduc i os. De paso, cuando los acon ecimien os na ados lo pe mi ían, Valcá cel
in oduci á sus elogios a la ob a ci ilizado a de España en el pasado.
En el ela o de las in e acciones con di e sos g upos indígenas pueden
des aca se algunos con enidos de in e és, como la acampada del ejé ci o en la isla de
Ñacu u ú y el encuen o con “una nume osa amilia de indios [ obas]”, a quienes los
expediciona ios se ace ca on en son de amis ad “po que eníamos hamb e y sed de
e los”, según con esaba Valcá cel (1883: 11); una cla a mani es ación de sus ansias
po en en a se a lo que conside a ía “emocionan e”, sin duda p oduc o de imágenes
p e ab icadas sob e los habi an es de la egión ob enidas en sus lec u as chaqueñas.
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FOLIA HISTORICA
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O o da o suge en e se halla en el diálogo del au o con el anciano cacique Fo una o50
--cuya comunidad no había uel o a ene con ac o con los blancos as las gue as de la
independencia, en las que habían comba ido “en la causa de España”-- y en la p egun a
po aquél o mulada: “¿Y cómo es á nues o ey don Fe nando VII?” (Valcá cel, 1883:
12), un de alle anecdó ico in oducido po Valcá cel en su na ación; es p obable que la
ilus ación e e ida a es e episodio y añadida al ex o, obedeciese al ánimo de incidi en el
pasado hispánico y en una idelidad moná quica que ha ía de es os obas homb es menos
sal ajes. Po o o lado, la mencionada anécdo a nos emi e a esos diálogos inse os a la
mane a de los misione os o expediciona ios en sus c ónicas, ecogiendo supues amen e
las oces indígenas, cuando en ealidad simbolizan la oz de quienes enían el pode
de la esc i u a51. Po lo demás, los iejos hábi os de la conquis a se hacen p esen es
en los obsequios a los indios amigos, “con odo lo que pudimos, aciando nues as
can implo as, ca gadas de gineb a” a cambio de cha a as y pescado, en un ueque
habi ual po el que el ci ilizado omen aba en e los indígenas lo que luego con e ía en
obje o de censu a (la eb iedad). La edad del mencionado Fo una o, calculada en unos
ochen a años, e a is a po el au o como “un g an signo en cuan o a las condiciones
clima ológicas del país. Y es a e dad la con i mé más a de, con o os más iejos y
mejo conse ados que [él]” (Valcá cel, 1883: 12), e e encias es as que apa ecen a
menudo en los c ónicas coloniales (de jesui as, sob e odo) y que no esconden la an asía
de la longe idad de los chaqueños po sus hábi os de ida con a ios al seden a ismo,
sin duda como eclamo di igido al público eu opeo.
Con elación a las cos umb es de los g upos indígenas del Chaco, los da os
o ecidos es án e e idos a los obas, incluyendo aspec os como la au o idad de los
caciques y los modos de hace la gue a, sin al a el comen a io sob e las pin u as
aciales “que les dan un aspec o ho ible” (Valcá cel, 1883: 16). En cuan o a la cul u a
ma e ial el ela o apo a unos escue os da os sob e las a mas, las bebidas consumidas,
la i ienda y los es idos, haciendo hincapié en los ma e iales de que es aban hechos y
en su modo de ab icación, que el au o desc ibía como “g ose os” (Valcá cel, 1883: 11)
con la in ención de ema ca la al a de ecnología, lo que se aplicaba desde los ejidos
has a la “chicha” (Valcá cel, 1883: 16), en e a la cali icación posi i a que me ecían
los elemen os p oduc o de la “indus ia” del colono Ve nuil y de los indígenas bajo sus
ó denes. Cla o es á, sin ol ida la mención de lo “ex emadamen e sucios52 que e an
es os úl imos “a pesa de i i casi cons an emen e en el agua” (ídem), en con as e con
el oasis pe umado que simbolizaba la “choza” del ancés (Valcá cel, 1883: 23).
Fue a de lo señalado, cabe incidi en una cues ión ele an e, a endiendo a los
ines con los que Valcá cel elabo ó su esc i o. Con o me a los in e eses gube namen ales
que subyacían en los planes o iciales de omen o a la colonización de los e i o ios
indígenas, el sal ajismo e a una condición p opia de los g upos no asimilados y po ende
50 Cas o Boedo (1873) ambién hace e e encia a es e “capi anejo”, al que desc ibía como “c is iano,
ugi i o en e los indios” (p. 123).
51 Sob e esos in e cambios e bales en las “zonas de con ac o” (P a , 2011), éase Vi a (2014).
52 La “suciedad” o maba pa e de los asgos que dis inguían a los pueblos “sal ajes” desde la óp ica
occiden al (Rod íguez Mi , 2006: 239).
ARTÍCULOS
Vi a . Nación, e i o io e iden idad en un iaje al Chaco (1872)
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