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The President Vanishes (W. Wellman, 1934): Una crítica al negocio de la guerra

Abstract

The President Vanishes describe cómo un pequeño grupo de la élite económica presiona al gobierno de Estados Unidos para que participe en una “guerra europea” por motivos puramente económicos y egoístas. El lobby soborna senadores y orquesta una campaña de agitación y propaganda para manipular la opinión pública del país e insuflarle una beligerancia a la que es naturalmente renuente. La película critica las actividades del Comité de Información Pública durante la Primera Guerra Mundial, e incluso se advierte sobre el peligro del fascismo en Estados Unidos durante la crisis económica de los primeros años 30.

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The President Vanishes (W. Wellman, 1934): Una crítica al negocio de la guerra

Author: Rodríguez de Austria Giménez de Aragón, Alfonso Maximiliano
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2017
Source: https://idus.us.es/bitstreams/04889439-4a82-4299-9201-9d7a1a25fabd/download
Re is a Comunicación, Nº 15, año 2016, PP. 91-102. ISSN 1989-600X
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The P esiden Vanishes (W. Wellman,
1934): Una c í ica al negocio de la
gue a
Al onso M. Rod íguez de Aus ia Giménez de A agón
Uni e sidad Cen oame icana de Nica agua
[email p o ec ed]s
Resumen: The P esiden Vanishes desc ibe cómo un pequeño g upo de la éli e
económica p esiona al gobie no de Es ados Unidos pa a que pa icipe en una
“gue a eu opea” po mo i os pu amen e económicos y egoís as. El lobby sobo na
senado es y o ques a una campaña de agi ación y p opaganda pa a manipula la
opinión pública del país e insu la le una belige ancia a la que es na u almen e
enuen e. La película c i ica las ac i idades del Comi é de In o mación Pública
du an e la P ime a Gue a Mundial, e incluso se ad ie e sob e el pelig o del
ascismo en Es ados Unidos du an e la c isis económica de los p ime os años 30.
Palab as cla e: William A. Wellman, P ime a Gue a Mundial, Comi é de
In o mación Pública, p opaganda, Hollywood
Abs ac : The P esiden Vanishes depic s how a ew men o he economic eli e y
o o ce he P esiden o ake pa in a wa in Eu ope. In esponse o he P esiden
e usal, he lobby s a s o b ibe Sena o s and o o ches a e a campaign o
agi a ion & p opaganda in o de o in use he people wi h bellige en eelings. This
looby is an embodimen o he Commi ee on Public In o ma ion du ing Wo ld Wa
I, clea ly c i icized in he ilm. The ilm e en wa ns abou he aising o ascism in
he Uni ed S a es du ing he economic c isis o he ea ly hi ies.
Keywo ds: William A. Wellman, Wo ld Wa I, Commi ee on Public In o ma ion,
p opaganda, Hollywood
Recibido: 19 de oc ub e de 2016
Acep ado con modi icaciones: 15 de ma zo de 2017
Al onso M. Rod íguez de Aus ia Giménez de A agón
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1. In oducción. La no ela de Rex S ou y el Comi é
de In o mación Pública
En 1934 el esc i o de no elas de mis e io Rex S ou , c eado del de ec i e p i ado
Ne o Wol e, publicó de o ma anónima The P esiden Vanishes. Es p obable que el
anonima o no uese más que una es a egia come cial, ya que su au o ía, que no
admi i ía has a años después, e a un sec e o a oces. Lo cie o, en cualquie caso, es
que la no ela con enía aspec os que podían conside a se con lic i os po
de e minadas pe sonas con un al o g ado de pode e in luencia, que quizás se iesen
e lejadas en algunos pe sonajes. The P esiden Vanishes desc ibe cómo un g upo de
emp esa ios conspi an en la somb a pa a consegui que el gobie no de Es ados
Unidos pa icipe en una gue a que es á eniendo luga en Eu opa, sin más mo i o
que el p opio luc o. Pa a ello no dudan en sobo na a senado es, o ques a una
iolen a campaña de agi ación y p opaganda, y p esiona y manipula di ec amen e a
ca gos polí icos del más al o ni el. Aunque la ama de la no ela es apa en emen e
in empo al, el ela o concue da con hechos his ó icos ecien es, en conc e o de
diecisie e años an es, cuando Wood ow Wilson eno ó su manda o como p esiden e
en 1916 g acias a una campaña con a ia a la en ada del país en la con ienda
eu opea. En pocos meses Wilson ol idó el lema de su campaña, “He kep us ou o
wa ” (Sánchez Mede o, 2008: 143), decla ó la gue a a las Po encias Cen ales
eu opeas y consiguió hace cambia de opinión a la mayo ía de la población
es adounidense. Es a úl ima ue la a ea del amoso “Comi é de In o mación Pública”
(Commi ee on Public In o ma ion), una o ganización undada en 1917 que
in eg a on expe os p opagandis as como Edwa d Be nays o Wal e Lippman
(Chomsky, 2005). El Comi é de In o mación Pública ma có sin duda un pun o de
in lexión en el ámbi o de la his o ia de la p opaganda.
Como se enca ga on de señala al P esiden e los Sec e a ios de Gue a —New on D.
Bake —, Ma ina —Josephus Daniels— y Es ado —Robe Lansing—, si se que ía saca
adelan e es e sis ema, hacía al a “alguna agencia con au o idad pa a asegu a la
publicación de odos los hechos c uciales de de ensa nacional”. Fue así como Wilson
dec e ó, po o den Ejecu i a 2.594, de 13 de ab il de 1917, la c eación de un Commi ee
on Public In o ma ion, que es a ía o mado po los es miemb os del gabine e que
habían hecho la suge encia, y p esidido po un ci il [Geo ge C eel] (Mon e o Jiménez,
2008: 216).
Geo ge C eel puso en ma cha una campaña de p opaganda o al, implicando, según él
mismo ela a, a es mil his o iado es, “a odos los g andes publicis as de Es ados
Unidos”, a la p ensa de odos los ipos, a dibujan es, ensayis as, no elis as, cineas as,
o óg a os, e c. El alcance de la campaña ue plane a io, incluyendo una o icina en
España. Todo el mundo debía sabe que Es ados Unidos en aba en la gue a “en
de ensa de la democ acia, de la libe ad de ci culación ma í ima y del de echo
in e nacional” (C eel, 1918: 186).
O icialmen e ue on el p esiden e Wilson y su gabine e los que p omo ie on la
c eación del Comi é de In o mación Pública, aunque la no ela de S ou desc ibe (o
denuncia) que los hilos e an manejados po un g upo de magna es que se man enían
en la semioscu idad pública, y en e quienes se encon aban John D. Rocke elle ,
And ew William Mellon, J. P. Mo gan o los he manos Dupon .
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S ou enía ma e ial his ó ico con empo áneo en el que basa se: en 1934 el senado
epublicano Ge ald Nye lle ó a cabo una in es igación pública sob e los que
denominaba “me cade es de la mue e es adounidenses”, emp esa ios y
concesiona ios de a mamen o que se luc a on con la en a de a mas a ambos bandos
du an e la P ime a Gue a Mundial. E a, en o as palab as, una in es igación sob e
algunas de las pe sonas que pusie on en ma cha el Comi é de In o mación Pública
(Black, 1999: 264-5). Las conclusiones de Nye queda on egis adas en un in o me en
cuyo quin o apa ado, “Las elaciones de los ab ican es de a mamen o con el
gobie no de Es ados Unidos”, se a i maba que
los asun os de de ensa nacional debe ían es a sepa ados y po encima del uso de la
in luencia polí ica y las p ác icas lobbis as que eje cen de e minados g upos inancie os
en su in e és pa icula , aunque la ealidad es que la de ensa nacional no ha es ado ni
sepa ada ni po encima de es os g upos (Nye, 1936).
La in es igación de Nye llegó a coincidi con el odaje de la película en el úl imo
e cio del año, algo que, como e emos, ha ía aún más e iden es las e e encias
eladas a los sinies os me cade es de la mue e.
2. La p oducción de la película
The P esiden Vanishes ue odada en el úl imo e cio del año 1934, en apenas un pa
de meses. P oducida po Wal e Wange (Wange P oduc ions) pa a se dis ibuida
po Pa amoun , y di igida po William A. Wellman, maes o en do a de c edibilidad
a los pe sonajes y a icionado a la i onía más exquisi a. El papel p incipal ecayó sob e
A hu By on, al que acompaña on Paul Kelly, Edwa d Ellis, Edwa d A nold, y una
jo encísima Rosalind Russel. El p ees eno u o luga en el mes de diciemb e y el
es eno ue el once de ene o de 1935, aunque su lanzamien o es u o a pun o de se
cancelado po la p oduc o a. La película io la luz g acias a que el siemp e comba i o
Wal e Wange , cu ido en mil ba allas, se alzó con una de las úl imas ic o ias con a
la é ea censu a que se ins au ó en Hollywood a mediados de 1934. Pocos meses
an es, de hecho, Wange se había en en ado al censo de la P oduc ion Code
Adminis a ion (PCA), Joseph B een, y al di ec o de la Mo ion Pic u e P oduce s
and Dis ibu o s o Ame ica (MPPDA), William Hays, a causa de o a película de
emá ica p esidencial: Gab iel O e The Whi e House, di igida po G ego y LaCa a.
La coincidencia de ambos í ulos pa ece suge i que Wange apoyaba el p og ama
p esidencial de F anklin Roose el , con su Na ional Reco e y Adminis a ion y su
New Deal. Tal ez sus alianzas polí icas le ayuda on a en en a se con Hays desde una
posición de ue za como la que mos ó.
El di ec o , William Wellman cuen a en su habe con más de se en a películas,
conside adas algunas como g andes ob as. En e las más conocidas se encuen an
The Public Enemy (1931), A S a is Bo n (1937), Beau Ges e o The Ox-Bow Inciden
(1943). Su película Wings (1927) ganó el p ime p emio Osca de la his o ia, y diez
años después ol e ía a epe i el p emio con A S a is Bo n. O as ob as menos
conocidas debido a la censu a son Nigh Nu se (1931), He oes o Sale (1933),
Midnigh Ma y (1933) o Wild Boys o he Road (1933). Desde el pun o de is a
cinema og á ico, y en ando en el e eno de la ap eciación subje i a, The P esiden
Vanishes no alcanza la calidad de ninguna de las ci adas, a pesa de con ene una
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secuencia absolu amen e inol idable pa a quien enga gus o po los de alles. Si
dejamos de lado las conside aciones es é icas y nos cen amos en su alo his ó ico,
la película puede esul a an in e esan e pa a la His o ia de Es ados Unidos como lo
son pa a la His o ia de la Unión So ié ica las películas de S. M. Eisens ein
B onenose s Po yomkin (1925), S achka (1925) y Ok yab (1928).
El a gumen o cen al de The P esiden Vanishes es el siguien e: C aig S anley,
p esiden e de Es ados Unidos, es p esionado po un lobby emp esa ial pa a que
in e enga en la gue a que es á eniendo luga en Eu opa. Aunque S anley no cede,
sabe que las p esiones y sobo nos an a consegui que el Senado o e a a o de
decla a la gue a, así que inge su p opio secues o y culpa del mismo al que
conside a el mayo enemigo de la sociedad es adounidense, un líde ascis a y
an idemóc a a que ecue da pode osamen e a la igu a de Adol Hi le y que abaja a
las ó denes del in luyen e g upo emp esa ial. El g upo, mien as, han u dido y
lle ado a cabo un plan de agi ación y p opaganda pa a manipula la opinión pública
del país en a o de la gue a, a la ez que ha dado ó denes al líde de los “camisas
g ises” de ep imi con iolencia ( azias, palizas, des ozos, allanamien os...) las
mani es aciones públicas de opiniones con a ias a la gue a.
Las simili udes con el Comi é de In o mación Pública de 1917 ( ambién llamado C eel
Commi ee, Comi é o Comisión C eel), que an o abajo mediá ico lle ó a cabo a
a o de la in e ención de Es ados Unidos en la P ime a Gue a Mundial, e an,
insis imos, más que ob ias en un momen o en que p ecisamen e se es aba lle ando a
cabo una in es igación sob e el caso en el Senado. Es aba cla o que no pasa ían
desape cibidas ni pa a la población in o mada ni pa a los p opios implicados.
La p oduc o a Pa amoun , siguiendo la “buena cos umb e” que se es aba ins au ando
en Hollywood de hace llega los guiones a la P oduc ion Code Adminis a ion an es
de comenza el odaje (en o as palab as, de acep a la censu a p e ia), en ió el de
The P esiden Vanishes y espe ó el e edic o. Joseph B een leyó el guión en
sep iemb e y a pesa de no gus a le dio el is o bueno, ya que no con a enía ninguna
de las no mas del Código. Dos meses después, as un odaje exp és, B een es ampó
el sello de la PCA en la película. Tu o sin emba go el “buen juicio” de en ia la a su
je e, William Hays, pa a que la e isa a. És e, al pa ece , se escandalizó y encole izó a
pa es iguales. En opinión de Hays la película e a “p opaganda comunis a; un e a o
sub e si o del Gobie no no eame icano, con a io a los p incipios gene almen e
acep ados de la ley y el o den es ablecidos y, quizá, sospechosa de aición a la pa ia”
(Black, 1999: 269, ci ando el memo ándum de Hays a M. McKenzie del 21 de
no iemb e de 1934).
El “e o ” de B een e a en cie o modo comp ensible, pues desde su pun o de is a el
obje i o del código de censu a e a p ese a la mo al de la sociedad es adounidense.
Las disposiciones del código se e e ían casi exclusi amen e a con enidos mo ales:
p ohibición del sexo y cue pos desnudos en la pan alla, del abuso del alcohol y del uso
de d ogas, de la iolencia g a ui a, del abo o, del adul e io, de elaciones
in e aciales, e c. Las disposiciones que pod íamos conside a de ipo más polí ico se
cen an p imo dialmen e en la p ohibición de escenas y ac i udes que pudie an
soca a la au o idad polí ica, eligiosa y judicial de las ins i uciones es adounidenses.
Así, es aba pe mi ido que po in e és na a i o se ep esen ase a un juez o a un
policía como co up o, pe o solamen e a uno, y bajo la condición de que al inal
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ecibiese su cas igo. La imagen de la ins i ución no podía en ningún caso sali
pe judicada. Po o a pa e, el a amien o que se diese a los ep esen an es de es as
ins i uciones debía se siemp e digno (p ohibidos los sace do es o los polí icos
bo achos, po ejemplo).
A endiendo a la le a del código, B een al ez hubiese podido obje a con a el
sobo no a polí icos que sugie e el guión, aunque la p ác ica lobbis a o de g upos de
p esión e a (y es) legal en Washing on, y no pasa de queda suge ida y a la ez dada
po hecho en la película. O o de alle po encialmen e obje able que p esen aba el
guión e a, según e emos cuando analicemos la ama, que el p esiden e del país
elabo ase una masca ada pa a cap a la a ención de la sociedad es adounidense y
des ia la del a do gue e o que se le es aba insu lando g acias a una campaña de
p opaganda diseñada y ejecu a po el lobby. Al in y al cabo, el p esiden e es aba
min iendo a la nación. Pe o ni siquie a un es ic o mo alis a ca ólico como B een
obje a ía a una men i a cuyo obje i o e a sal a millones de idas es adounidenses.
El p esiden e no men ía en bene icio p opio sino po el bien de la nación. De hecho,
desde la pe spec i a del in uicionismo é ico p edominan e en la sociedad
es adounidense del siglo XX, el p esiden e no e a un illano sino un hé oe. Nada
obje able en onces desde el pun o de is a mo al del código según Joseph B een.
Sin emba go el á ea de abajo de William Hays e a más ce cana a los aspec os
ideológicos y polí icos que mo ales. Desde su pe spec i a, la película e a polí ica e
ideológicamen e pelig osa. Aunque no hubiese disposiciones al espec o en el código
de censu a, Hays se encon ó con una película donde se aludía al Pa ido Comunis a
de o ma posi i a, donde g andes magna es son e a ados como a a iciosos
inmo ales, donde apa ece un g upo ascis a (los “camisas g ises”) cuya inspi ación
e iden e e an los “camisas pa das” de Hi le (que acababa de alcanza el pode en
Alemania g acias a las u nas), y donde se desc ibe una campaña de p opaganda a la
que es some ido el pueblo es adounidense. Una película donde, como e emos, se
econocen in luen es pe sonalidades his ó icas con empo áneas desc i as en una
o ma no muy posi i a. La eacción de Hays, conociendo su es a égica si uación de
enlace en e los g upos de p esión y las á eas económica, ideológica y polí ica de la
sociedad es adounidense, e a comp ensible.
Wal e Wange enía plena conciencia de habe p oducido una película polí ica,
aunque su idea io encajaba más con el e o zamien o de la igu a del p esiden e
Roose el que con la p opaganda comunis a de la que hablaba William Hays. Como
p oduc o había p i ilegiado el ema de la película sob e la calidad en la ealización
de la misma, y lo dejó bien cla o cuando “hizo la siguien e decla ación: «El público se
in e esa po la polí ica, es á ansioso de a gumen os que osen abo da p oblemas
eales. P e ie o oda una idea nue a mode adamen e bien que muy bien una ieja»”
(Thompson, 1993: 123).
Aunque e a no o io que la película no ansg edía ninguna de las no mas del Código,
el di ec o de la MPPDA obligó a B een a e i a le el sello de la PCA y a comunica a
Wange que había habido un e o , y que si que ía ol e a solici a el sello end ía
que hace algunos cambios. Ac o seguido llamó al p oduc o je e de Pa amoun , Adol
Zuko , pa a que “ e i a a el ilm has a que se hicie an los cambios solici ados. Zuko
obedeció dócilmen e” (Black, 1999: 270).

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Pe o Wange no iba a endi se sin lucha , y amenazó a Hays con ecu i a los
ibunales, ya que la licencia de la PCA le había sido o icialmen e o o gada. Hays u o
en onces que con en a se con a ios cambios meno es, como elimina las e e encias
al Pa ido Comunis a del discu so an ibelicis a de un ob e o, un co e que se pe cibe
cla amen e en el mon aje inal. Incluso as el co e, la llamada al he manamien o
in e nacional de los abajado es sob e los in e eses egoís as de la clase capi alis a
que habían o iginado la gue a es econocible como ne amen e comunis a, y el
ob e o, que seguidamen e se á apaleado, es econocible como un buen lec o de
Ma x. Sin duda Joseph B een, excesi amen e cen ado en la “le a” del código,
ecibi ía de Hays uno de los mayo es apapol os de su ca e a como censo , al habe
o o gado el sello a lo que su je e conside aba un pan le o comunis a, que iolaba el
“espí i u” del código de o ma an lag an e.
B een comp ende ía a pa i de en onces que el obje i o eal del código, el “espí i u”
del mismo, no e a únicamen e p ese a la mo al del pueblo es adounidense (la
“le a”). Además, y p incipalmen e, había que elimina de las pan allas odas las
películas que a asen asun os po encialmen e con lic i os desde los pun os de is a
ideológico, polí ico, económico y social (Rod íguez de Aus ia, 2015: 185). En pocos
años, el enca go de Hays ue sa is echo:
Los in o mes de la PCA co espondien es al pe iodo 1935-1940 son e elado es. En
1935, B een le dijo a Hays que 122 películas –el 23,5% de la p oducción o al de
Hollywood– pe enecían a la denominada “ca ego ía social”. El año siguien e la ci a se
había educido a 104 –el 19,4%– y, mien as B een seguía in ocando la “polí ica de la
indus ia”, las ci as con inuaban bajando. En 1938, in o mó con o gullo de que sólo el
12,4% de la p oducción bo daba cues iones sociales, y en 1939, un me o 9,2% –54
películas– se conside ó po ado de algún mensaje social. En 1941, Hays, an e una
comisión de in es igación del Senado, a i mó que menos del 5% de las películas de
Hollywood a aban enas sociales o polí icos” (Black, 1999: 310).
El con lic o con The P esiden Vanishes si ió pa a eng asa la maquina ia censo a,
que empeza ía a unciona desde en onces de una o ma mucho más e icien e. Pe o
como e a habi ual, la i ulca en e el p oduc o y los censo es no ascendió a los
medios, e incluso un au o ela i amen e ecien e como Thompson conside a el ema
de o ma un an o supe icial.
La Pa amoun , que iba a es ena la película, pe dió de epen e el in e és en el ema y
conside ó la posibilidad de a chi a el p oyec o, pe o en el úl imo momen o decidió
segui adelan e. Muchos c í icos p onos ica on que la película le an a ía p o es as y
e uel as, pe o as el escándalo inicial quedó cla o que el público que eía The
P esiden Vanishes la conside aba únicamen e un apasionan e melod ama que
ascu ía en la escena polí ica. La película u o g an éxi o y no p odujo le an amien os
(Thompson, 1993: 123-4).
Ob iamen e Pa amoun “pe dió el in e és” po que William Hays la obligó a ello. No
e a lógico que la p oduc o a p e i iese en e a la película a in en a al menos
ecupe a el dine o in e ido, si no había pa a ello una azón de mayo peso que el
económico. Po o a pa e, la ap eciación de Thompson sob e cómo el público
conside ó la película con as a con la c í ica de And e Sennwald en el New Yo k
Times, quien as el p ees eno, en diciemb e de 1934, esc ibía que
The P esiden Vanishes (W. Wellman, 1934): Una c í ica al negocio de la gue a
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William A. Wellman u iliza un ené gico i mo na a i o, y c ea una a mós e a ealis a
inse ando ocasionalmen e escenas de luchas calleje as omadas de no icie os. The
P esiden Vanishes esul a se un abso ben e ensayo en uel o en melod ama. Wal e
Wange me ece un aplauso po su co aje al lle a lo a la pan alla.
Si pa a el p ime o el público in e p e ó la película como “un apasionan e melod ama
que anscu ía en la escena polí ica”, pa a el segundo e a “un abso ben e ensayo
en uel o en un melod ama”. En mi opinión, The P esiden Vanishes es un excelen e
ensayo, pe o dis a mucho de se un apasionan e melod ama. En cualquie caso, el
co aje de Wange y su in uición de que la gen e se in e esa ía po películas de ema
polí ico (es lógico y na u al que la gen e se in e ese po la polí ica en iempos de c isis
económica), ue on al pa ece ecompensados, y su “mode adamen e bien odada”
idea u o una buena acogida de público.
En España se es enó ambién en el año 1935 con el í ulo Los Me cade es de la
Mue e, in iel al o iginal pe o absolu amen e ce e o desde el pun o de is a del
con enido de la misma.
3. Los pe sonajes ( igu ados e his ó icos) y la ama
Desde el pun o de is a de la película como c í ica al negocio de la gue a, que
c eemos que asumen an o el di ec o William A. Wellman como el p oduc o Wal e
Wange , el mayo in e és de la misma eside en la esemblanza que se p opone en e
los pe sonajes in eg an es del lobby y pe sonas eales y con empo áneas de la
sociedad es adounidense. Cen a emos po ello p incipalmen e nues a a ención en
es as medi adas esemblanzas.
La p ime a escena nos p esen a al p esiden e de Es ados Unidos, C aig S anley
(A hu By on), en un ac o público en una academia mili a , donde se le in o ma de
que en Eu opa ha es allado la gue a. Cuando su muje , Ma y (Jane Beeche ) le
p egun a si Es ados Unidos en a á en la con ienda, con es a que no lo pe mi i á
mien as ocupe el ca go. Sabe, sin emba go, que si quie e man ene su decisión
end á que en en a se a ue zas muy pode osas, ue zas que son desc i as
inmedia amen e, en una secuencia memo able.
Es amos en el do mi o io del ma imonio Voo man, donde Sally se maquilla sen ada
en e a un espejo. Su ma ido (Sydney Blackme ) enume a los in i ados que asis i án
a la cena, cua o g andes emp esa ios y un juez cabilde o. «¿Qué hacen esos cinco
bui es en Washing on?», p egun a Sally a su ma ido, que le con ía que el obje i o de
la eunión es p omo e la en ada de EEUU en la gue a. Ella no puede disimula su
desag adable so p esa, manchándose la mejilla del pin alabios que es aba u ilizando.
Ya en el salón y as la cena, an es de ma cha se y deja solos a los cinco homb es, los
desc ibe con an ina i onía que ellos c een que les es á adulando cuando en ealidad
les es á abo eciendo.
Vi o con mi esposo, el mayo lobbis a de Washing on, que ae a mi pob e mesa la lo y
na a de Amé ica: Edwa d Cullen, que sabe más sob e ace o de lo que el ey Midas sabía
sob e el o o. Ma in D ew, nues o mayo banque o. El juez Co co an, de enso de la
Cons i ución, aman e de la libe ad, amigo de la gen e... especialmen e de la gen e
co ec a ( he igh people). Richa d No on, un homb e de la ie a.... Así que,
Al onso M. Rod íguez de Aus ia Giménez de A agón
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caballe os, ¿po qué no debe ía sen i me hon ada en e los cinco homb es más g andes
de en e los g andes homb es?
Sally Voo man e mina su pa lamen o co onando la cima de la i onía: “Caballe os,
me ecue dan us edes a unas espléndidas a es olando en cí culos en el cielo”. “¿Qué
ipo de a es, que ida?”, p egun a No on, an e la inquie ud del ma ido, que eme que
les llame bui es, como an es les cali icó en p i ado. “Águilas - esponde ella, as una
pausa, mi ando a su esposo, que suspi a ali iado-, nobles y majes uosas águilas”.
Una ez solos, cada asis en e a la eunión exp esa su pun o de is a sob e la gue a.
Edwa d Cullen (DeWi Jennings), el emp esa io del ace o, desc ibe los bene icios
que le epo a á la en ada en la gue a, g acias p incipalmen e a la en a de
munición. En una eunión pos e io a i ma á que cada día que pasa pie de cien os de
millones. Ma in D ew (Wal e Kings o d), el banque o, echa en ca a a Cullen su
egoísmo emp esa ial, y acla a que hay más azones pa a que el país en e en la
gue a, como asegu a la de olución de los p és amos que los bancos
es adounidenses han hecho a una pa e de los con endien es. Richa d No on
(Cha ley G apewin) in o ma a los p esen es sob e las ac i idades de los “camisas
g ises”, una o ganización pa amili a de co e ascis a que él mismo inancia, y que
iene miemb os in il ados en odas las ins i uciones. No on asegu a que es án
p es os a obedece odas sus ó denes. El juez Co co an (Cha les Richman),
expe imen ado cabilde o, in o ma a su ez de que, as sus ges iones, la mayo ía del
Senado o a á a a o de la decla ación de gue a. Roge G an (Douglas Wood),
dueño de una cadena de pe iódicos que leen más de diez millones de pe sonas,
p opone un plan pa a que la opinión pública se decan e po la en ada en la gue a, y
asegu a que odos sus lec o es c ee án lo que digan sus pe iódicos.
La secuencia e mina con un simbolismo p e iamen e e balizado: la con e sación de
los homb es de negocios, cada ez más exal ados, se unde con explosiones de gue a
y una bandada de bui es que comen ca oña.1
A pesa de que la cin a comenzaba con un ex o anunciando que The P esiden
Vanishes no enía nada que e con la ealidad (p obablemen e u o de una exigencia
de Hays), la e is a “Newsweek no dejó de señala lo que e a ob io: «El público se dio
cuen a de que algunos pe sonajes se pa ecían a And ew Mellon [banque o, magna e
indus ial y minis o del Teso o con es p esiden es epublicanos, desde 1921 has a
1932], John D. Rocke elle y William Randolph Hea s ” (Black, 1999: 266).
Ma in D ew, el banque o, gua da en e ec o semejanza con And ew William Mellon,
que inanció la indus ia del aluminio, el ace o y el pe óleo du an e las p ime as
décadas del siglo XX, con i iéndose en uno de los homb es más icos del país. Es
innegable que, en la película, las azones o ecidas po D ew pa a en a en la gue a
e lejan la ealidad de la P ime a Gue a Mundial: los bancos es adounidenses e an
ac eedo es de las po encias aliadas, y una de o a de és as ha ía in iable el pago de
las deudas (U bano Lama, 1987: 236).
1 Es e ipo de mon aje in elec ual, an p esen e en el cine so ié ico, e a muy poco habi ual en
Hollywood. Había sido usado el año an e io po Roy Del Ru h en Employees' En ance, pe o
ue casi o almen e ba ido de la pan alla. Cha les Chaplin lo usa oda ía en 1936, en el
comienzo de Mode n Times.
The P esiden Vanishes (W. Wellman, 1934): Una c í ica al negocio de la gue a
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Roge G an , el magna e del pe iodismo, ecue da en su in e ención la necesidad de
c ea un eslogan pa a la campaña. Menciona los eslóganes “Remenbe he Alamo”, de
la gue a de México, y “Remenbe he Maine [and o hell wi h Spain]2” de la gue a de
Cuba. Su al e ego en la ealidad, William Randolph Hea s , ue el p incipal p omo o
de la gue a de Cuba, in en ando no icias a dia io e insis iendo en el eslogan que
acabamos de ci a . Acabó o zando al p esiden e, William McKinley, a decla a la
gue a a España en con a de su p opia olun ad (Leguineche, 1998). Pizzi ola ci a
un umo según el cual Hea s in en ó “en e a ” The P esiden Vanishes cuando io
que el pe sonaje de G an “incluso se le pa ecía ísicamen e y ac uaba como él”
(2002: 357).
Richa d No on, magna e del pe óleo, ecue da e ec i amen e a John D. Rocke elle ,
que se en en ó al gobie no es adounidense cuando és e quiso deshace el monopolio
de su compañía, S anda Oil.
T as la eunión en casa de Voo man, la maquina ia p opagandís ica se pone en
ma cha, y los pe iódicos de G an ena bolan la causa bélica con el eslogan: “To
de end Ame ica's hono ”. No on da ó denes al cabecilla isible de los “camisas
g ises”, Lincoln Lee (Edwa d Ellis) de que su g upo ep ima y a e o ice a odas las
pe sonas que se a e an a exp esa de o ma pública la opinión con a ia. P ime o
ca gan con a una mani es ación en la que un oce o del Pa ido Comunis a a i ma
que la gue a supond á el de amamien o de sang e de los abajado es y un pe juicio
pa a el pueblo es adounidense, y que únicamen e bene icia á a los capi alis as
“chupasang e”. El ob e o acababa pidiendo la a iliación al Pa ido pa a lucha con a
la gue a, siendo es a úl ima pa e la censu ada en la e sión inal. Llegan en onces
los “camisas g ises” que dispe san a golpes a la mul i ud sin que la policía in e enga.
En la escena siguien e los “camisas g ises” i umpen en el es udio de un pin o , cuyos
cuad os ienen co e paci is a, y le apalean sal ajemen e, además de des oza su ob a
y su es udio.
Todos saben ya que el Senado o a á a a o de la decla ación de gue a, pe o en la
misma mañana de la o ación el p esiden e desapa ece. Las in es igaciones del
Minis o de la Gue a, Lewis Wa dell (Edwa d A nold), se cen an inmedia amen e
en las pe sonas más allegadas al p esiden e, algunas de las cuales no ienen
espues as c eíbles a sus p egun as. A medida que pasa el iempo, el a do gue e o
de la opinión pública, p eocupada con el ema del p esiden e, se en ía, y los lobbis as
se ponen cada ez más ne iosos, has a que con encen al icep esiden e, un
bo achín apocado, de que asuma el mando del país y decla e de una ez la gue a.
Mien as, descub imos que ha sido el p esiden e quien ha planeado su p opio
secues o, ayudado po el agen e del se icio sec e o Chick Mo a (Paul Kelly), su
sec e a ia Alma C onin (Peggy Conklin), su asis en e pe sonal Ha is B ownell
(Osgood Pe kins), su muje y Valen ine O co (Andy De ine), el epa ido que lle a
la comp a a la Casa Blanca. Pa a ol e a apa ece en escena, el p esiden e se hace
mania a y amo daza en el ga aje donde ienen luga las euniones sec e as de los
“camisas g ises”, a quienes p e ende esponsabiliza así del secues o. Pe o iene an
mala sue e que an es de que llegue la policía, ale ada po una llamada anónima del
agen e del Se icio Sec e o, el je e del g upo ascis a, el su eño Lincoln Lee (cuyo
2 Es a segunda pa e de la ase no la ci a.