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Cómo orientarnos en la ética contemporánea: "el hombre sin naturaleza" [Traducción]

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Cómo orientarnos en la ética contemporánea: "el hombre sin naturaleza" [Traducción]

Author: Calabrò, Gaetano
Year: 2002
Source: https://idus.us.es/bitstreams/4cbb3b5a-dc25-4d90-8271-f96ca20c11f7/download
CÓMO ORIENTARNOS EN LA ÉTICA CONTEMPORÁREA:
EL HOMBRE SIN NATURALEZA
Gae ano Calab ò
His o ia y elección humana an de la mano. Nues a época ha pe dido la e incon-
dicionada en el ‘p og eso’ y, a la ez, en una abla de alo es cie a e incon o e i-
ble, que si bien no ha sido nunca uni e salmen e compa ida, en cambio sí –en algu-
na medida al menos– p e alen e sob e las o as. Es el iempo de la espe a, que de
ninguna mane a es esignación y descomp omiso.
His o y and human choice go oge he . Ou age has los uncondi ioned ai h bo h in
p og ess and, a he same ime, in a ue and undeniable se o alues which, hough
no uni e sally acknowledged o sha ed, has none heless enjoyed a ce ain ecogni-
ion. I ’s a ime o hope ulness, le alone o esigna ion o non comp imising.
“Es ácil habla de mo al; lo di ícil es unda la”
(A. Schopenhaue )
“La é ica es la egión más incie a de la iloso ía”
(G. Simmel)
Con la p ime a gue a mundial se clausu aba la ‘ iloso ía ípica del O ocen o’ y con
ella la é ica uni e sal c is iano-laica, que ep esen aba la mo al común decimonónica, dis-
ibuida gene almen e po las clases di igen es, an o de o mación eligiosa como laica.
En aba en c isis la ‘ideología’ del P og eso, la concepción de la ealidad como ‘p o-
ceso inde inido’ de au oen iquecimien o y de au osupe ación de la ida espi i ual, pa a la cual
la ealidad es siemp e y sólo buena, y no hay an í esis que no halle su sín esis, donde odo
aquello que hay de bueno en el pasado queda siemp e conse ado y nunca jamás pe dido.
Es a isión de la ealidad, gene almen e asumida, enía como ‘pied a angula ’ la idea
de una é ica, de un e dade o ‘es ilo’ de ida mo al su icien emen e homogéneo y uni o me
que ga an izaba a la ley del P og eso la con inuidad –el sopo e– necesa ia pa a con ola
des iaciones y con lic os.
Pa ecía que la sociedad eu opea se hubiese encaminado en e el O o y el No ecen o
en la di ección de un ‘o denado’ p og eso, en el que enía éxi o la idea según la cual la
olun ad de los homb es y de los pueblos se ía ‘mo al’ en cuan o capaz de adecua se a un
o den de alo es p econs i uido y p edispues o, que e a, en in, la expe iencia milena ia de
la é ica c is iana.
©Cuade nos sob e Vico 13-14 (2001-2002)
Se illa (España). ISSN 1130-7498
© Gae ano Calab ò © de la aducción Jose M. Se illa & Miguel A. Pas o
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Se ab ía o a época, aquella que de algún modo es aún la nues a, en la que la isión
del mundo de la común expe iencia apa ece mucho menos colo de osa e idílica, mucho
más d amá ica y ágica, en la cual ninguna ley de p og eso inde inido inci a necesa iamen-
e o mas siemp e mejo es y siemp e más a moniosas, y en la cual ningún alo es á plena-
men e ga an izado y segu o de con inua aliendo pa a el po eni .
Al decli e de la idea de ‘p og eso’ se hallaba es echamen e conec ado el decli e o la
c isis de la idea adicional de que se diese, de que uese posible una o ma y un “es ilo” de
ida mo al al que “pa a la ida mo al se pudiese educi a un único común denominado , que
ue a un único y solo es ilo, de la ida mo al, al cual se pudiese educi los o os o del cual
(aún peo ) los o os no ue an más que o mas in e io es o des iaciones o abe aciones”1.
El des ino de la ci ilización de nues o iempo pa ece se és e: el de habe llegado a
se hoy nue amen e o más cla amen e conscien es de aquello que un milenio de o ien ación
–que se p esume o se asume exclusi o– hacia el g andioso pa hos de la é ica c is iana había
ocul ado a nues a isión: la idea de un homb e ‘sin na u aleza2.
El homb e es el único se i ien e en quien la ida misma como ‘ o alidad’ puede con-
e í sele en p oblema pa a sí misma. Po ello el homb e indi iduo, de es a an opología pos -
mode na o pos -c is iana, si se p e ie e, no es na u a, no es o ma de ini i amen e ijada de una
ez po odas, y oda en una ez y a la cual él se halle obligado a adhe i se. Su na u aleza es
no se na u aleza ija y de e minada. Su exis encia –ha sido a i mado– p ecede a la esencia3.
Su ley es no es a ligado a ley, en endida es a úl ima como su p esupues o. Él puede
llega a se p oblema pa a sí mismo, pe o no se ha dicho que deba llega a se lo necesa ia-
men e, po cualquie ‘buena’ o ‘mal ada’ que sea su p econs i uida na u aleza; si lo debie-
se, odo se ía p oblemá ico, incie o, pa a él, menos la necesidad de se lo, y así, de es e lado
se ía ‘na u aleza’, ‘esencia’, ‘ley’.
Cie amen e, el homb e, el indi iduo como ‘se his ó ico’, puede es a ligado a una
‘ o ma’ y, de hecho, cuando menos, no desliga se de ella nunca, pe o necesa ia e inmu a-
blemen e ligado no es á jamás. En cuan o ‘inde e minación i ien e’ – ambién es a ó mu-
la ha sido usada– él no se halla ligado a la inde e minación como a un des ino, a una ley,
de o o modo –como se decía– es a ía de e minado como inde e minación; el indi iduo, po
el con a io, es siemp e, en cada momen o de su ida, posibilidad de se algo o o de aque-
llo que es, an o si es a posibilidad se aduce, si en a o no, en ac ualidad.
Po ello es con adic o io habla de la na u aleza del homb e, po que el homb e es
homb e jus amen e en cuan o no es na u aleza, en endida la palab a ‘na u aleza’ en el sen-
ido de ida cla ada inmu ablemen e a una esencia, a una ley, a una o ma. Es, po an o,
absolu amen e imposible conoce lo a p io i, es deci , deduciendo las mani es aciones desde
una de inición p econs i uida, enunciada de una ez po odas: no se puede conoce lo más
que a a és de sus mani es aciones mismas4.
De cuan o has a aquí se ha dicho, se puede conje u a un asgo des acado de la é ica
del No ecen o: alga deci la e u ación de odo c i e io, de odo canon, p econs i uido, al
que la olun ad y la acción humana debe ían adecua se: po consiguien e i acionalismo,
oposición a la é ica como o ma ‘pu a’, con con enidos di e sos e his ó icamen e a iables.
Pe o –como se ha dicho– si el acionalismo é ico, de imp on a kan iana, iene sus lími-
es insupe ables, si el acionalismo es bizco, o sea que dis o siona el suje o mo al y su na u-
aleza, pa a su con a io, ‘el i acionalismo’, el homb e ‘sin na u aleza’ ‘es ciego’, es alsa-
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Gae ano Calab ò
io, no alcanza a ilus a , a desc ibi su icien emen e el sen ido del se o no en iende es a cla-
i icación como su a ea p incipal.
La con aposición en e acionalismo/i acionalismo, que es una dominan e du an e el
p ime No ecen o, queda pues a en onces en cues ión. La ‘di e encia on ológica’: el se del
se -ahí(a),del homb e, no es un en e5.
Hay un modo especí ico de des elamien o, de mani es ación del homb e, que no iene
nada que e con el descub imien o de los o os en es, obje os, cosas, e c. Es e especí ico
modo de des elamien o es aquel que iene indicado con el é mino se -ahí (Dasein). “Es e
en e que somos en cada caso noso os mismos y que iene en e o os asgos ‘la posibilidad
de se ’ del p egun a , lo designa emos con el é mino ‘se -ahí’ [Dasein]”6.
Viene así a i mada una especie de ‘p imado’ po pa e del se -ahí, del homb e, sob e
odo o o en e di e so de él. Y, a la ez, pueden inalmen e desa olla se, y se comp endi-
das, el ico pa imonio de in e p e aciones po cuyo medio las disciplinas pa icula es, la psi-
cología ilosó ica, la an opología, la é ica, la ‘polí ica’, e c., po di e sas ías y con a ia-
da ampli ud han indagado los compo amien os, las acul ades, las ue zas, las posibilidades
y los des inos del se -ahí, alga deci del homb e de nues o iempo7, el homb e de la época
de los ‘ o ali a ismos’.
Con es a igu a no se p e ende en ende sólo a los o ali a ismos his ó icos, digamos
el comunismo, el nazismo, el mismo ascismo, sino el ipo de ‘ o ali a ismo’ nue o que ha
sob e enido: la con on ación con la denominada ‘sociedad opulen a’ o, con é mino cie a-
men e más ambiguo, la ‘sociedad ecnológica’.
En los años ‘30 se a i man en Eu opa di ecciones y co ien es de pensamien o que
ep oponen en modo nue o la elación en e el homb e, el suje o y la ealidad. La nue a
disolución de las iloso ías y de las mo ales ‘académicas’, que sigue a un siglo de dis ancia
de la p ime a, pone en p ime plano al ma xismo ‘ ilosó ico’.
El p imado del homb e, del ‘suje o’, ulc o del pensamien o que llamamos ‘mode no’,
iene nue amen e mi ando desde lejos en modo an adical, que escapa a las an inomias
co ien es, acionalismo/i acionalismo, ins i ucionalismo/no ma i ismo y, en el caso espe-
cí ico de la é ica, ‘é ica de la con icción’ y ‘é ica de la esponsabilidad’, popula izada po
Max Webe . “La exis encia como modo de se exclusi o del homb e, no igu a simplemen-
e como el luga ocasional del p oblema del sen ido del se en gene al, sino como la condi-
ción cons i u i a de su posibilidad”8.
La exis encia, la his o icidad del homb e no es an o un p edicado abs ac o del en e
‘homb e’, en e los demás ‘en es’, sino que como “modo de se del en e ini o que es el hom-
b e, es, al mismo iempo, el undamen o y el lími e de oda on ología, y po an o el p oble-
ma del se en gene al.” Paso és e decisi o pa a la impos ación del p oblema mismo de la
é ica con empo ánea: el ‘subje i ismo mode no’, la subje i ación de la o alidad del en e,
apa ece como una ‘cubie a’ que ocul a más que des ela la exis encia, el modo de se cons-
i u i o del homb e como se ini o, es uc u a empo eo-exis encial. P esupues o, pun o de
pa ida de la é ica con empo ánea es “la exis encia en su i educ ibilidad”9.
Con ello se des apa una enomenología de la ida é ico-social mucho más ica y di e-
enciada, que nos lle a po un e eno conc e o de e i icación.
Se ha señalado an es el p imado de la exis encia (Exis ens = sal a ue a), aho a aña-
dimos que el se , la ealidad en o os é minos, que es el homb e, es siemp e mío, se ela-
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Cómo o ien a nos en la é ica con empo ánea
ciona siemp e a sí mismo; en o os é minos, no iene y no puede ene el modo de se p o-
pio de aquello que simplemen e es á p esen e den o del mundo ( odo o o en e o cosa); en
odo caso es á en juego el sí mismo. El se -ahí, el homb e, en o as palab as, exp esa el se
y no el ‘qué cosa’, como ocu e en cambio cuando se dice ‘mesa’, ‘casa’, ‘á bol’, o cual-
quie o a cosa.
Más allá del lenguaje écnico, ilosó ico, necesa iamen e abs ac o, aquello que se
e ela a a és del análisis de la exis encia (la denominada ‘analí ica exis encial’) es un
enómeno de pa icula in e és pa a el ‘es ilo’ de ida mo al de nues o iempo, de nues a
época, que me ece una exp esa a ención pa icula : el de la exis encia del ilis eísmo, del
con o mismo in elec ual, que se desa olla con inusi ada ampli ud a pa i de la época en e
las dos gue as mundiales y que celeb a sus as os casi sin p oblemas en nues o iempo.
El se -en-el-mundo (In de Wel sein) es la cons i ución undamen al
(G und e lessons), del homb e, del se -ahí, como se -con y se -sí-mismo. El Uno: al
es uc u a ocupa un pues o cen al en la desc ipción an opológica de la exis encia humana
has a con e i se en un examen –a menudo in e esan ísimo– del modo de se sí mismo, co i-
diano, cuya iluminación acla a á lo que podemos llama el Suje o de la “co idianidad”, el
‘Uno’ (das Man)*.
Es amos quizá en la pa e más signi ica i a de nues o in en o de o ien a nos en la
é ica –que luego es ambién la mo al misma10– con empo ánea. Lo que cie os análisis ien-
den a demos a es aquello que es, que ealmen e es “como de inmedia o y egula men e en
la ida misma de odos los días”.
No malmen e, ales es uc u as, que o man pa e de lo ‘co idiano’, del ‘más o
menos’, son descuidadas cuando no has a igno adas, pe o ellas –como en b e e se e á– son
las esenciales, de e minan es, pa a cualquie modo de se del homb e, como en e ini o. Lo
que se in en a pone en e idencia, y desc ibi , es el ‘se -ahí e ec i o’11.
El elemen o más in e esan e es, jus amen e, la desc ipción pa icula izada del mundo
en que el homb e, el suje o po ado de la exis encia, “inmedia a y egula men e” se disuel-
e y disipa en la ida de odos los días. Se a a, en o as palab as, de la denominada ‘inau-
en icidad’ de la exis encia co idiana, llamada así con causa, pe o, es a ez, no an o en la
acos umb ada acepción ‘nega i a’, cuan o en el econocimien o de que ella es la base e ec-
i a, conc e a, de la que a anca la ‘posibilidad’ de una econs ucción del mundo de los
alo es. En o os é minos, el p incipio ‘espe anza’.
Pa a pode ene una isión conc e a de la on ología [heidegge iana] de la ‘ ida co i-
diana’, de odos los días, con iene hace e e encia a un ex o de Se y iempo pa icula -
men e e icaz:
“El ‘quién’ (We ), el suje o de a dia io, no es és e o aquél, no es uno mismo [el
singula de Kie kegaa d], no es alguno, ni es la suma de odos. El ‘quién’ es lo
neu o, el elemen o neu o, el ‘Uno’ impe sonal (das Man) [...] En el uso de los
medios de anspo e y de comunicación públicos, po ejemplo de los se icios de
in o mación (pe iódicos, ele isión y demás) cada uno es como el o o. Es e se -
uno con o o (Mi einande sein) disuel e comple amen e la peculia idad del ‘se -
ahí’ –o, hablando cla o, la pa icula idad de cada uno– en el modo de se ‘de los
o os’, de modo que los o os desapa ecen en sus pa icula idad y de e minación”.
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Gae ano Calab ò
En es e es ado de i ele ancia, es ado g isáceo y de indis inción, de inobse abilidad,
de ‘niebla’, el ‘Uno’ impe sonal, es a po encia an ue e cuan o más anónima, desa olla su
p opia ‘dic adu a’, su pa icula dominio. Vi imos, o ganizamos nues a ida, nues a ac i-
idad, como se o ganiza y se ac i a; leemos, emos y juzgamos de li e a u a y de a e como
se e, como se juzga.
Nos apa amos de la “g an masa” –es és e el úl imo esiduo de la é ica adicional ‘de
ango’, un ‘a is oc a icismo’ que es sólo ex e io idad y icción– y hallamos ‘escandaloso’ y
ep obable aquello que se halla escandaloso y ep obable, y así con inuamen e.
Pe o aquello que más impo a obse a es que el ‘Uno’ (Man), como espues a al p o-
blema del ‘quién’, del suje o, del Se co idiano, el ‘quién’ de la exis encia dia ia, es el nadie a
que oda exis encia se es dada en la indi e encia de su se -con, en el se deso denadamen e12.
La es abilidad más p óxima, más inmedia a, de la exis encia (se -ahí) iene, po an o,
los ca ac e es on ológicos an edichos: o sea, el se -uno-con-o o co idiano e indi e en e, la
es ancación, la mediedad o medioc idad, la publicidad, la enuncia al se y el some e se
gozoso. El ‘Uno’ es á en el modo de la ines abilidad y de la inau en icidad13.
Cuan o más se las da de e iden e el ‘Uno’ impe sonal, de algo público –y es el espec-
áculo de aquello que o dina iamen e emos en o no nues o– an o más se hace ina e a-
ble y disimulado, pe o an o menos de iene un nadie. Pa a una isión desp ejuiciada, se
e ela como el ‘suje o más eal’ de la ida dia ia, de la co idianidad14.
Es as desc ipciones o man la pa e más igo osa y suges i a de Se y iempo, el lib o
que en su apa ición (1927) u o el e ec o de un ‘ ueno’, como llega ía a esc ibi un con-
empo áneo (Geo g Misch), des inado a sacudi desde lo p o undo hábi os e in e e adas
posiciones de la iloso ía académica y ‘p o eso al’. Vas a y p o unda in luencia que a más
allá del ecin o de aquellos que ienen in e és po la iloso ía.
Que las desc ipciones con enidas en Se y iempo –de las cuales se ha ensayado poco
an es– es án en elación con las condiciones espi i uales de e minadas po el clima que se
ins au a en Eu opa en e las dos gue as mundiales, es algo que ha sido no i icado muchas
eces a í ulo de encomio o ambién de ep oche po c í icos ‘ ilóso os’ de p o esión.
Alguno (K. Löwi h) se cues iona ambién cuán os hab án e ec i amen e comp endido
que la p egun a po el se , el nue o en oque que se in en aba da a un p oblema que se
emon a a los o ígenes de la iloso ía y de la é ica, enga que e no sólo con el ‘ iempo’ en
gene al, sino ambién con el de e minado iempo en que el au o de Se y iempo e o muló
en é minos uni e sales el p oblema del se , de la ealidad.
Nacía, en es e pun o, o o p oblema, que lle a á, en e o as cosas, a un es ableci-
mien o del in e és po el ma xismo ‘ ilosó ico’, depu ado de las esco ias del ‘ e isionismo’
ma xis a de p incipios del No ecen o.
El ‘Uno’ (el Man) –habíamos is o– no es ni siquie a un “suje o uni e sal”, suspen-
dido sob e los pa icula es. El ‘Uno’ no es ampoco el géne o del homb e indi idual, del
indi iduo pa icula ni ampoco cons i uye una especie de su cualidad pe manen e. En su
conc eción, el ‘Uno’ (el Man) p esen a a iadas posibilidades; la ue za y la exp esi idad de
su dominio, de su ‘dic adu a’, cambian con el muda de la si uación his ó ica.
Es e elemen o, el se -ahí, que es el elemen o más au én ico del homb e, iene ol ida-
do y sepul ado en la co idianidad del ‘Uno’, en la ida de cada día. La a ea de la é ica, de
la é ica ‘ ilosó ica’, consis i ía en a anca lo de al ol ido. P opio de es a ‘co idianidad’ y
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Cómo o ien a nos en la é ica con empo ánea

del ‘día as día’, se pone en mo imien o pa a aza una ía que conduzca al au én ico se
del se -ahí.
Es a ‘co idianidad’ media ep esen a la o ma conc e a (exis encial**) en que el hom-
b e, el suje o, se p esen a an es que nada e inmedia amen e. Ha sido y es “sal ada” de con-
inuo, descuidada, en la explicación del se -ahí, del suje o, mien as que es á como la base
de la que pa e el ‘des elamien o’ del se -ahí, del suje o mo al conc e o. De aquí la impo -
ancia decisi a, de es e campo, de es e ámbi o enoménico, pa a la é ica misma.
El p imado de la exis encia sob e la esencia y el se -siemp e-mío son los dos ca ac e-
es cons i u i os del se -ahí, que no quie e p esen a se como me a ‘p esencia’, como ‘en e’
en e los o os en es. Es el campo, el ámbi o cons i u i o “del des elamien o del se -ahí [del
suje o] no a pa i de un modo de exis i pa icula , sino de su indi e enciada inmedia ez y
egula idad”15.
Se puede oma aquí el sen ido de la a i mación según la cual la exis encia p ecede a
la esencia, a la cual ya nos hemos e e ido: signi ica que el homb e exis e an e odo, se
encuen a, su ge en el mundo, y que se de ine después, pos - es um.
El homb e no es o a cosa que aquello que hace de sí; es eso lo que iene llamado la
‘subje i idad’, y es eso lo que iene ep ochado po los pa ida ios de es a di ección, que
ienen el momen o de su mayo apogeo a pa i de los años que siguen a la segunda gue a
mundial, pa a luego debili a se poco a poco, has a llega a pa ece pu amen e ‘des uc i o’,
de me a con es ación.
Es és e, quizás, el pun o más signi ica i o e in e esan e de la é ica con empo ánea, uno
de sus mejo es momen os:el iesgo del ‘solipsisimo’: sólo el ‘suje o pensan e’, suscep ible-
men e econocido, se ía capaz de c ea un ‘o den’ obje i o en el caos, o en el p e endido
‘caos’ de cosas y de homb es.
La época que sigue a la segunda gue a mundial ue en Eu opa una época de e unda-
ción, pa a la que la é ica del ‘Uno’ (del Man), o sea, del ‘con o mismo’ bu gués y pequeño-
bu gués, no podía pa ece una ía p ac icable. El descalab o de los ‘ o ali a ismos’, nazi y
ascis a, p oponía nue amen e con u gencia el p oblema de la ‘socialidad’, en su conc eción
polí ica e his ó ica.
Se disponía, po an o, una es echa con on ación que cons i uye quizás la úl ima g an
ocasión de deba e que se haya enido sob e la é ica y sus p incipios, en e ‘subje i ismo’ y
‘obje i ismo’, an es de que una sue e de ‘silencio’ se hiciese, al menos has a no hace mucho
iempo, sob e los g andes p oblemas eligiosos, mo ales y polí icos de las gene aciones que
han seguido a las dos gue as mundiales.
El p oblema es aba ep esen ado po la búsqueda de un mé odo capaz de ap ehende
la esencia de las ealidades obje i as, el mundo polí ico y social, sin supe a la conscien-
cia humana, o lo que es lo mismo la consciencia indi idual. Pa a ello, en o as palab as, hay
que demanda se, en pa icula pa a los p oblemas de la mo al y de la sociología, si es e
mé odo de la in uición ‘eidé ica’ es más o menos ap o pa a ap ehende la ealidad obje i a
o si és a no se á ella misma subje i a y a bi a ia po na u aleza.
Dicho mé odo enía, cie amen e, en con a de los de las exigencias de una época
como aquella de en e las dos gue as, cuya endencia dominan e consis ía en descuida las
condiciones sociales, conside ándolas como da os secunda ios que no oca ían “la esencia
de la ealidad humana”. Es e ó gano especí ico de la ‘in uición eidé ica’, que oma como
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pun o de pa ida absolu o los da os inmedia os de la expe iencia ‘ i ida’, sin analiza las
es uc u as ni las condiciones, puede ácilmen e da la apa iencia, en ma e ia de mo al, de
obje i idad cien í ica.
Es a especie de mi o ‘lógico’, de un modo obje i o en que el pensado de es a época,
que es aún la nues a, a i ma la exis encia independien emen e de la ‘consciencia’, un
mundo que la consciencia se sa is ace en conoce , en e leja en ez de c ea –como la é ica
pla ónica y el idealismo clásico alemán– es en ealidad un mundo cuya es uc u a y cuya
esencia no son de e minadas más que po las consciencias indi iduales, subje i as.
És e es el pun o c ucial de la é ica con empo ánea y de su p ác ica his ó ica, en el que
con e gen los nodos esenciales de la é ica mode na, que es cie o que es indi idual, subje-
i a, pe o al mismo iempo aspi a a supe a el ‘solipsismo’ del idealismo simplemen e sub-
je i o en una ‘ isión’ obje i a, de la ealidad mo al y social.
Especialmen e en los años que siguen a la segunda gue a mundial, y po los p oblemas
pa icula es de aquel pe iodo de la ida eu opea, el mé odo de ‘pone en e pa én esis’ el
mundo eal, obje i o, podía ep esen a , pa a la in eligencia eu opea más pa ícipe, más sensi-
ble, una especie de coa ada pa a ocul a la incapacidad de sali de la si uación de c isis.
En su polémico esc i o de 1944, i ulado L’exis encialisme es un humanisme16, Sa e
se plan ea en qué medida el homb e que ope a lib emen e, el homb e sin na u aleza, que
elige aquello que quie e se , puede con a en momen os decisi os con la ayuda de sus seme-
jan es, como un empeño común, una lucha hecha en nomb e de ideales comunes, solida ia-
men e epa idos (lucha de pa ido, de clase, e c.). Es el p oblema del engagemen , del com-
p omiso, que an o ha dado que discu i en los decenios pasados, sob e el cual ha caído luego
el silencio más absolu o, y no po casualidad.
T a emos ápidamen e de e oma los asgos des acados de aquella c ucial expe ien-
cia pa a a a de de ini los é minos, indi ec amen e, de la si uación de hoy, en la que la
gene ación que iene as la nues a se encuen a pa a i i y ob a . És a se halla con que
debe ob a sin ‘espe anza’ (espoi ), sin pun os de e e encia.
No es casualidad, se a i ma, que ‘la exis encia p ecede a la esencia’, la posibilidad es
supe io a la ealidad. Pa a un mili an e, un homb e de pa ido –no se ol ide que es amos en
los años de la pos gue a– en el momen o decisi o, con a con la unidad y con la olun ad de
los suyos es como con a con el hecho de que ‘el an ía llega á a su ho a y que el en no
desca ila á’; en o as palab as, debe á ob a ‘sin espe anza’; obedece , en sus ancia, a la é ica
de la con icción, de la in ención, y no a aquélla de la ‘ esponsabilidad’, que en el ob a iene
p esen es las consecuencias que pod ían de i a se de su acción, alga deci el esul ado.
Él no puede e ec i amen e con a con homb es que no conoce, undándose en la ‘bon-
dad’ humana ni en el in e és del homb e po el bien de la sociedad, desde el momen o en
que –como se ha dicho– el homb e es lib e, y que no hay ninguna ‘na u aleza’ humana sob e
la cual pueda p e e se. Es la si uación del homb e ‘sin na u aleza’, o sea, del homb e con-
empo áneo y de la é ica que lo e leja.
No hay ce eza alguna de que nues o abajo, el de la gene ación que es á pasando,
pueda se con inuado ni sob e cuáles se án los caminos que hab á que eco e . Nadie, de
hecho, puede deci si la ‘ e olución’, una nue a sociedad, se a i ma á, siendo lle ada al
máximo de la pe ección o en cambio a su ca ás o e, desde el momen o en que los homb es
son lib es y decidi án lib emen e mañana lo que el homb e se á: pod á ambién o na el
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Cómo o ien a nos en la é ica con empo ánea
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‘ o ali a ismo’, aunque de modo dis in o de aquél his ó ico, y los homb es pod án se an
débiles cuan o incie os pa a hace lo eenca na , y és a se ía la e dad de mañana; peo pa a
quien quisie a o o modo.
En o as palab as, y ol emos así a cuan o hemos dicho al comienzo, que his o ia y
elección humana an de la mano. Nues a época ha pe dido la e incondicionada en el ‘p o-
g eso’ y, a la ez, en una abla de alo es cie a e incon o e ible, que si bien no ha sido nunca
uni e salmen e compa ida, en cambio sí –en alguna medida al menos– p e alen e sob e las
o as. Es el iempo de la espe a, que de ninguna mane a es esignación y descomp omiso.
Ya como un doc o en e los mayo es de nues o iempo, Max Webe , en e a la gene-
ación apenas salida de la p ime a gue a mundial, llamó la ención en una memo able lec-
ción (1918) sob e la ac ualidad del o áculo del p o e a Isaías:“Una oz me llega de Sei , en
Edom: / ‘Cen inela, ¿cuán o du a á la noche aún?’ / El cen inela esponde: / ‘La mañana ha
de eni , pe o es noche aún. / Si que éis p egun a , ol ed o a ez’”17.
Que emos ad e i que con anhela y espe a no bas a, hab emos de compo a nos de
o a mane a: pone manos a la ob a y cumpli con ‘la a ea co idiana’ en nues a cualidad de
homb es y en nues a ac i idad p o esional.
Es o es ácil y simple, cuando cada uno encuen e y siga al daimon que i a de los hilos
de su ida.
[T ad. del i aliano po Miguel A. Pas o y José M. Se illa]
NOTAS
1. TILGHER, Filoso ia delle mo ali, Roma, 1937, p. 266.
2. MAX WEBER, Il la o o in elle uale come p o essione, ad. i ., Tu ín, 1948, p. 68. [C . ad. esp. de F.
Rubio Llo en e: M. WEBER, El polí ico y el cien í ico, Alianza Ed., Mad id, 1997 (17 eimp .), p. 218].
3. J.-P. SARTRE, L’exis encialisme es un umanisme, Pa ís, 1946, p. 17. [C . ad. esp.: SARTRE: El exis-
encialismo es un humanismo; HEIDEGGER: Ca a sob e el humanismo, Ediciones del 80, Buenos Ai es, 1985,
pp. 16, 27, 48-49].
4. TILGHER, op. ci ., pp. 7-8.
5. M. HEIDEGGER, Esse e e empo, ad. i ., Milán, 1970, p. 17. [(a) Da-sein, aducido en i aliano
“Esse ci”. Ve emos la exp esión usual en español: se -ahí (El Se y el Tiempo, ad. de J. Gaos [1951], México,
19897ª eimp .). C . ad. esp. pp. 15-17 (N.T.)].
6. Ibid., p. 18. [Ci a ad. esp., p. 17. N.T.].
7. Ibid., p. 33.
8. Ibid., p. 17. In oducción de P. Chiodi (Milán,1970).
9. M. HEIDEGGER, op. ci ., p. 31.
10. M. HEIDEGGER, Esse e e empo, ci ., p. 34.*[La anonimia a la que se e ie e Heidegge (das Man) es
e ida en i aliano como “il Si” (Esse e e empo, ci . § 27: L’esse se-S esso e il Si). Usamos la exp esión, igualmen e
aco de, de José Gaos:“ el uno” (Se y iempo, ci . § 27: El co idiano ‘se sí mismo’ y el ‘uno’); c . pp. 142 y ss. N.T.].
11. Ibidem.
12. Ibid., p. 164.
13. Ibid., p. 165.
14. Ibid., pp. 165-166.
15. [**“Esis en i o”. Heidegge : “exis en iell” - “exis enzial” = [ ad. i al.] “esis enziale” - “esis en i o” =
“exis encia io” - “exis encial”. N.T.]. Ibid., p. 66. [C . ad. esp. ci . p. 55. N.T.].
16. J.-P- SARTRE, op. ci ., p. 82. [T ad. esp. c . No a 3 sup a].
17. MAX WEBER, op. ci ., p. 77. [T ad. esp. omada de la edición en español: “La ciencia como oca-
ción”, en M. WEBER, El polí ico y el cien í ico, ad. esp. ci . en no a 2 sup a, p. 231].
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Gae ano Calab ò