RAFAEL
LAFFON
ENEL
RECUERDO*
po
JOAQ
UJ
N
CARO
ROMERO
«
La
p
esencia
en
es a
ilus e Co po ación de quien aho a iene
el hono de di igi os
la
palab a débese, po muchos modos. a
una
g ande gen ileza ues a. Una gen ileza a la que i me y la gamen e
quie o obliga me, pues, si como dijo el P íncipe de los
I11
ge11
i s
Espmioles, «
de
desag adecidos es á lleno
el
in ie no», menos
que
p
o
o o alguno quisie a yo se el condenado po pecados de ing a-
i ud».
Con es as palab as comenzaba don Ra ael La ón,
el
16
de mayo
de 1943, su discu so de ing eso
en
es a
Real Academia de Buenas
Le as.
Yo no podía
im
agina me que el 2
de
eb e o de 1979 - a los es
meses
de
la mue e del poe a-es a Academ
ia
, en onces bajo la di-
ecci
ón
de don Faus ino G
u
ié ez-Al iz, me iba a llama pa a cub i
su
acan e.
El discu so del seño La on es u o dedicado a «Esp onceda y
Bécque : Dos oman icismos», y ue con es ado en nomb e de la Co -
po ación po el p eeminen e don Fe nando
ele
los Ríos y de Guzmán,
so
b ino de d
oña
Blanca de los Río
s.
na
cido en Se illa nue e años
an
es
de don Ra ae
l.
Don Fe nando u o una exis encia aza osa y
desg aciada. Yo llegué a a a le de una mane a muy supe
i
cial al
''
Tex
o leído el 2 de junio
lk
1'!95 en la ' esión
p
1blica conmemo a i a d
el
Cen ena io del
nacimien o del pocw don Ra ;id La on
Zamh ano
po
el
/ cad~m
i
co
D.
Joaquín Ca o Rome o.
14~
JOAQUIN CARO ROMERO
i
nal
de
su
i
da
,
en
Alcalá
de
Guadai a.
de
donde
el poe a y
pin o
e a
c onis a o icial.
Desde
aquel mayo de 1943 has a 1975 en
que
el
Bole ín de
nues-
a
Academ
ia ecogió un cu ioso o iginal inédi o del p ime
La ón
-«pos
ibl
emen e
la más
emo a
c eación del
poe a»-
, don
Ra ael
ue un académico ejempla y p eeminen e. llegando a ocupa
di e -
sos
ca gos
en
la Jun a de Gobi
e no
de
es a Academia,
como
el
de
sec e a io segundo o el de icedi ec o .
Ra ael La ón ue llamado a
es a
Doc a
Casa
pa a cub i
la
a-
can e
de
o o
poe a: don
Ti so
Camacho
y Ma ínez-Ca asco.
que
e a
«na u al de Cieza,
en
Mu cia
, y Licenciado en De echo
po
la
Uni e sidad de Mad id».
Ti so
Camacho
-nos
con aba
Ra ael
La üín
-«si ió
des inos
adminis a i os en emo as ie as coloniales, pasando luego a
se
un-
ciona io público del amo de Hacienda. en donde alcanzó
ele adas
je
a quías e indiscu ible au o idad p
o
su compe encia y
ac isolada
hon adez. e minando sus días en Se illa. en medio
de
la
espe uosa
conside ación y el a ec o
de
odos. ( .
..
)
Ti so
Camacho supo
he ma
-
na - di ícil he mandad-la á ida
labo
del unciona io
con
el
a o
y
cu
l i o
de
las
Mu
sas. (
..
. ) Log ó p eciados
ga
la dones en
nume o-
sos ce ámcnes poé icos: Mu cia. Ca agena, Alican e. Toledo y
Se i
-
lla».
La ob a poé ica de Ti so Camacho no es desconocida pa a mí.
pues
conse o
en
mi
biblio eca un a o ejempla de su p ime lib o de
poe-
mas
-que
ae una dedica o ia au óg a a y algunos e sos co egidos
po
su puño y le a. El lib o io la luz
en
Mu cia en 1908 y e ela a
un
in e esan ísimo poe a hoy
en
el ol ido más absolu o. Un poe a
e.l
e i
co
ocabula io y des eza
en
el o icio.
La
ob a poé ica
de
Ti so Ca nacho
es la de un clásico del XIX con odas las
peñec
ciones y limi aciones
de su alen o c eado .
En
íspe as del p1ime mani ies o u u is a
de
Ma ine i y después de «Soledades, gale ías y o os poemas»,
de
An o
-
nio
Ma
chado,
la
poesía
de
Ti so Ca nacho es una p olongación
e.le
Ja
lí ica
de
cimonónica. Ca nacho, al que La ón ino a sus i ui
en
es a
Academia, sen ía debilidad po Echcga ay y
po
aquel poe a, ilólo
go
e
his o iado enezolano que se llamó Ra ael Ma ía Ba al , quien
po
cie o esidió algunos años en Se illa, como unciona io del
Gobie no
Polí
i
co
de
la c
iu
dac.I.
Ba al . au o
e.le
un polémico «Dicciona io
de
Galicismos», encon aba galicismos
po
odas pa es. Tan os que Vi al
Aza, un ingenioso
sa
in
e e o y poe a es i o de la época, eaccionó
co
n
un g an sen ido del
humo
al deci :
RAFAEL LAFFON EN EL RECUERDO
«Yo es
LUdio
mi
idioma
en
ano
y no engo incon enien e
en con esa ancamen e
que
no
esc ibo en cas ellano.
Pues sin b újula y sin ino
desde que a Ba al leí
yo no sé, ¡pob e
de
mí!.
si
esc ibo en ancés o en chino».
14
9
Sen adas es as p emisas. engo a que e deci que la inco po a-
ción de Ra ael La ón al seno de es a Academia signi icó un impo -
an ísimo ele o. Con Ra ael La ón en ó en la Academia el posmo-
de nismo. el e solib is
mo
, los expe imen os angua dis as y
un
nc-
oh:.moquismo
de
la
mejo ac u a. Con Ra ael La ón la Academia se
ale
jcí
de la poesía del siglo XIX y ab ió sus pue as a una oz de
acen o con empo áneo.
La ón p oducía con la écnica c is alina de la es alac i a. Es o
insinúa cla amen e el es ue zo,
la
des eza y la paciencia, conjugan-
do. ac ualizando la adición
con
lo no ísi
mo
. Po que los alo es a-
dicionales no siemp e son es ables
ni
dogmá
i
cos. Es án inme sos
en
la ealidad y la compa en. Son cla i iden es. no iluso ios; e olucio-
nan.
Enuncio since amen e que leyendo a menudo los e sos de La-
ón he llegado a compa i . con encido.
un
c i e io de Juan Ramón
Jiménez. Juan Ramón se p egun aba: «¿En qué n
os
a en ajan los lla-
mados clásicos a noso os'? ¡,En qué bellezas han ido más ce ca de la
belleza esos clásicos? ¡,Qué clásico iene mayo núme o de poemas
he mosos que noso os? Hoy se nos exige que la úl ima coma de
cada poema sea como lo mejo de F ay Luis. de San Juan, de quien
quie a que sea, pa a deci que quizás algan la pena de lee se. i Qué
injus os son nues os con empo áneos con noso os, y sin lee nos más
que a sal os! ¿Qué se ci a de Lope o de
Qu
e edo? Di
ez
o doce poe-
mas y siemp e l
os
mismos.
¡,
Y quién l
ec
hoy las «N
ue
as musas» de
Que edo, que gua da el depósi o de cadá e es del Ri adeney a, po
ejemplo?».
En Se illa - y
u
e
a
de
Se illa-
no se han en e ado que es amos
en el año del cen ena io del nacimien o de La ón. Recien emen e me
esc ibió desde Mad id el poe a y c í ico Luis Jiméncz Ma os, di ec-
o de la Colección Adonais, iejo amigo de La ón y
co
espondien-
150 JOAQUIN CARO ROMERO
e de
es a
Academia, pa a que yo le con i ma a lo del cen ena io,
pues él c eía que don Ra ael nació en 1900, como apa ece
en
la
solapa
de
sus lib os. Es os equí ocos de echas no son in ecuen es
en
la
s le as y en las a es, aunque no con
la
abundancia de los
a is-
as del celuloide. la canción o
el
o eo.
El
ma ado de o os
Cu o
Rome o. po ejemplo, apa ece en
el
Cossío
con
dos años menos.
El
g an in es igado becque iano Dionisio Gamallo Fie os iene un
li-
b o con las pa idas de nacimien o
de
esc i o es que mo i a on
dudas
c onológicas. Y el p o eso Ma io Méndez Beja ano, en el
p ime
o no. publicado en 1922,
de
su «Dicciona io
de
esc i o es, maes os
y o ado es na u ales de Se illa y su ac ual p o incia» ya da la
echa
exac a del nacimien o del poe a: el
20
de ab il
de
1895.
El
poe a e
la
luz p ime a en una calle que hoy lle a el
nomb e
del undado del A eneo: Manuel Sales y Fe é. en la
«e
n onces
calle
de la Vina e ía, núme o 11. Una casa on e a al
ca
ll
ejón de la
Go -
goja. donde inie a al mundo Velázquez. Quizás l
os
p ime os
hono-
es que, po «ap oximación
»,
la
ida me hizo. ue on és os», decla a-
ía el poe a. Un ba io sosegado, holgado, luminoso, limpio
...
An a-
ño apa amien o mo isco, llamado el Ada ejo, que se demolió
en
pa e y se ensanchó a p incipios d
el
XIX. Ni bu gués
ni
decidida-
men e popula . Un ba io «de buenos modale
s»
. cab ía deci ».
La ón es bau izado en
la
misma pila que el pin o . en la pa o-
quia de San Ped o, donde comienza la calle donde yo nací y i o.
Su
pad e, don José Manuel.
e a
médico y ue
-qué
casualidad-
amigo
de
la
no ia se illana de Bécque . Julia Cab e a. Su mad e, doña Vic-
o ia, ue la inspi ado a
<le
uno de sus más he mosos poemas de se-
nec ud.
Pa a o o La ón se ab i ían an es las pue as de es a Academia:
pa a el seño Aman e La ón y Femándcz. que ing esó en 1889, cuando
nues o poe a aún no había nacido.
La ón ue
un
niño de salud ágil, que hace sus es udios
p ima
-
ios en los Escolapios y ambién pa e del bachille a o, que e mina
en el hoy denominado Ins i u o de San Isido o. Pa ece que al e e i
la e apa es udian il de Ra ael La ón es oy e i iendo la mía, pues
yo
es udié
en
el
mi
smo colegio y en el mismo ins i u o.
En
el Ins i u o
conoce a
Ja
muje de su ida, Dolo es Sánchez de Medina y Ayala,
compañe a de es udios, que «e a na u al de Ronda, pe o i ía en
Se-
illa
>>,
según le con esó al pe iodis a F ancisco Amo es en
el
e ano
de 1972. (O a semejanza: Mi muje ambién nació en Ronda.) El
poe a es udia De echo y Filoso ía y Le as, licenciándose en la p
i-
RAl'AEL
LAF ON
EN EL RECUERDO
151
me a ca e a y abandonando la segunda
pa a
casa se e ing esa
en
el
I
ns iLU o
de
Segu ida
d Social, p e ia oposición a la plaza de uncio-
na io. En 1914 publica sus p ime os
poemas
en l
as
e is as «Bé ica»,
«Al
ma
Ma e >>
y «Nue a Andalucía». Fue
uno
de los undado es de
la e is a «Mediodía»
en
J 926, pe o an es, en
1921
, publica su p i-
me lib o. «C á e ». que lle a el sub í ulo
de
«Ve sos de ingenuidad
y iolencia».
Su
ob a
siguien e, que sale
en
1924, es una no ela co -
a, «Ma e nidad». En 1925 con ae ma imonio con la musa de su
adolescencia, po que la mejo musa es
la
de ca ne y hueso, como
dijo Rubén Da ío.
La
p ima e a de 1949
es
la más d amá ica de su
exis encia,
pu
es
pie de a su muje y a su mad e. Don Ra ael se queda
solo
co
n la li e a u a y su único hijo, José Manuel, que cuen a en on-
ces
21
años de
edad
y no a da ía
en
licencia se y doc o a se en Me-
dicina. especializándose
en
Pedia ía.
La ón,
que
en
1927 había ob enido el
p
emio «Gu ie e de Ce i-
na» de la Real Academia Se illana de
Buenas
Le as,
es
p emiado en
1945
con
la
Flo
Na u al en los Juegos Flo ales del A eneo
hi
spalen-
se. que es años más a de
le
uel e a
p emia
po
su «Can a del
San o Rey». Ese mis
mo
año
de
1948, su
lib o
«Romances del San o
R
ey»
ob iene el P emio del Poesía del
Ce amen
Li e a io con ocado
po
el
Ayun amien o con mo i o del VII
Cen
ena io
de
la conquis a
de Se illa.
San
Fe nando
es pa a Ra ael
La ón
su hé oe
1111
ela . «Pa-
ejamen e a su san idad
-decla ó
po en onces- . c eo que i e como
un mi o he oico de nues o olklo e, en nues a sen imen alidad, en el
ai e de Se illa. Algo
como
nues o
Cid
a
lo
di ino».
En 1959, Ra ael La ón ecibi ía su
máxima
ecompensa:
el
P e-
mio Nacional de Li e a u a. po su an ología poé ica «
La
ama ing a-
a». La ón
es
el único poe a se illano
que
sin mo e se de su ciudad
na al ec
ib
e el Nacional de Li e a u a, h
ec
ho
bas an e signi ica i o de
Ja
as
ce
ndenc
ia
de
su
ob a
, que aspasa las on e as lo
ca
lis as y a
más a
llá
de las nacionales.
La
ón siemp e
i
el a
sí
mismo y a sus
p incipios
no
se
de
splaza a Mad id a eco
ge
el P emio. Enca ga a un
amigo que eside en la capi al de España
que
lo e
co
ja
en su nomb e.
aduciendo elegan emen e mo i os
de
salud.
Una
de
las
cosas
po las
que
Ra ael La ón
se
s
en
ía más ecom-
pensado no e an
los
p emios, las buenas
c í
i
cas a su
ob a
o su inclu-
sión en selec as an ologías, sino el e se aducido a o os idiomas.
Es á aducido al ancés, al inglés,
al
alemán, al i aliano, e cé e a. Y
a
e
ces sus
amigos
y discípulos gozábamos,
po
su mediación, del al
hono . Acababa yo de
gana
el Adonais cuando mis e sos, po eco-
152
JOAQUJN
CARO
ROMERO
mendación del maes o, ue on incluidos en una an ología de
poe as
se illanos que io la luz en Roma en 1966, aducidos po
el
p o eso
Vinccnzo Josla.
Don Ra ael La ón ue un modelo,
un
maes o que con su
alien o
p o ec o y es imulan e hizo
e
m
en a y ecunda muchas p o
me
sas
de ju en ud has a consag a las en ealidades. Mi caso, modes ia a
pa -
e, pod ía se i de ejemplo. Ya he con esado
en
alguna que o
a
ocasión que
.~in
el
magis e io. el mecenazgo y la amis ad de
don
Ra ael La ón acaso me hubie a ex a iado po
el
bosque de la
li e a
-
u a. Pe mí anme con esa , a í ulo anecdó ico y humanísimo y,
sob e
odo. como p ueba de
la
gene osidad y
el
espí i u p o ec o del
maes-
o hacia los jó enes, que es e pa icio de a pa y lau el llamado
Ra-
ael La ón. su agcí de su bolsillo las ediciones de mis dos lib os
iniciales de e sos. (Tenía yo
19
años cuando el p ime o io la
luz
.)
Y dejando abie a la jaula de la memo ia, aún di é más: Cuando
yo
gané mi p ime p emio li e a io. el P emio «Sánchez Bedoya»
de
la
Real Academia Se illana
de
Buenas, cua o o cinco de las diez
déci-
mas del poema gala donado las esc ibió el p opio don Ra ael y,
po
si
ue a poco. mejo ó la o a mi ad del
e
x o. Así e a La ón con
sus
discípulos. Al menos, así e a
co
nmigo.
Y a p opósi o de es e P emio oy a e e i una anécdo a que
mm-
ca he con ado. No había cumplido yo los ein e años cuando
me
p esen é al ce amen «Sánchez Bedoya» de poesía de es a Academia,
un
p eciado
ga
la dón que. ins i uido en el año 1923,
u
o medio
siglo
de exis encia y ue ganado en dos ocasiones
po
el g an poe a
Ad ia-
no
del Valle, quien. po cie o, e a solo es meses mayo que La ón.
Yo
he pa icipado
en
pocos p emios en
mi
ida li e a ia, pe o
con
bas an e sue e. Desde hace
un
cua o de siglo no in e engo en nin-
guno y siemp e
me
esis o a o ma pa e
de
un ju ado. Pe o con la
mo al. la ambición y
la
con ianza de los ein e años no cumplidos
e a o a cosa.
Mi
aledo máximo en la Academia -no hace al
a
deci lo-
e a don Ra ael La ón. Pe o ambién con aba a mi
a o
con don F ancisco López Es ada, don Juan Rod íguez Ma eo,
don
Ca los Ga cía Fe nández.
en
in, con odos los especialis
as
y p o e-
sio
nal
es en Li e a u a de Ja Academia. Además, pese a la g an
di e-
encia
de
edad, conocía a casi odos los miemb os de en onces
de
es a Co po ación, que me a aban con a ec o y simpa ía, como a un
u u o colega: don José Sebas ián y Banda án -que
me
a icinó
que
algún día ing esa ía en es a Casa
-,
el
inol idable pad e don F ancis-
co de la Hoz. don F ancisco Blázqucz Bo es, don José Mon o
o,
don
RAl-'
AEL
LAFFON
EN
EL
RECUERDO
153
Gab iel Sánchcz de la Cues a
...
No ci o a don José Acedo Cas i
ll
a
-hoy elizmen e en e
noso os-
po que no puede gua da memo ia
de aquel e en o que oy a na a , senci
ll
amen e po que aún
no
había
ing esado en la Academia (ing esa ía es años después).
Bien. Re omemos
el
hi
lo
. Yo es aba con encido
de
que el p emio
iba a alla se a
mi
a o . La a de del
a
llo, una a de ía
de
inales
de
no iemb e, echo a anda po la calle Al onso XII. Me c uzo
con
el poe a Aquilino Duque, que iba en di ección con a ia. Aquilino no
me
conocía, pe o yo a él sí. Una mi ada de admi ación y cada uno a
lo
suyo. Aquilino iba en di ección a la Campana. Yo, hacia la plaza
del Museo, donde en onces adicaba la Academia,
un
si io del que
gua do muy i os y he mosos ecue dos.
Me
sen é en un banco de la
plaza a espe a que salie a don Ra ael con la buena no icia que espe-
aba. Les epi o que aún no había yo cumplido los ein e años y la
ida
me
había a ado bien. La Academia man enía sus pue as abie -
as.
La
cosa se demo aba. Po in, empeza on a sali los seño es aca-
démicos. Desde mi p i ilegiado obse a o io los eía sin que e
ll
os
me
i
e an. Ocho. diez, quince
...
Pe o de don Ra ael ni as o. ¿Qué
hab ía pasado? Aquello comenzó a inquie a me. Me le an é del du o
banco y me di igí a
un
a ca e e1ía de la Pue a Real en busca de un
e
lé ono pa a conec a con La ón, que i ía en onces en Heliópolis,
en
la calle Chile. donde an as eladas compa í con él.
El
p opio don
Ra ael descolgó
el
elé ono.
-Joaquín
-me
dijo el maes o
-,
es oy indignadísimo.
El
p e-
mio ha sido pa a el pa enai e de Ma i é
de
T iana.
-¿
Quién dice us ed. don Ra ael? - Je p egun o.
Don Ra ael me dice el nomb e:
-S
í, el Je is a que le esc ibe las canciones a Ma i é
de
T iana.
¡Cosas de Banda án!
Yo
he abandonado el p ime o y con disgus o la
sesión en cuan o se ha p oducido
el
allo.
La ón se lle ó algún iempo sin apa ece po la Academia pa a
demos a su descon en o.
En no iemb e del año siguien e. es ando yo en Mad id pa a da
unas con e encias y lec u as poé icas. sonó
el
elé ono de
mi
hab
i
a-
ción del ho el. E a don F ancisco López Es ada, que me llamaba
desde la Academia pa a comunica me que había ob enido el p emio
«Sánchez Bcdoya»
po
unanimidad con el mismo abajo de enes a-
do
el
cu so an e io .
Las apo aciones de Ra ael La ón a nues a Academia h
an
sido
abundan ísimas
en
los 35 años de su pe manencia ac i a en
la
Co -
154 JOAQUIN CARO ROMERO
-·-
--
----
-
----------
po ación. In e ino en muchos ac os públi
cos,
pa icipó en l
os
a
-
bajos,
mi
siones y debe es de la i
da
académica, p onunció
memo a-
bles discu sos de con es ación a
lo
s de ing eso de don Juan
Rod í
-
guez
Ma
eo, don An onio Olmedo Delgado y don F ancisco
Ló
pe
z
Es ada.
Como se desp ende de odo lo que he dicho has a aho a,
Ra ael
La ón ue un homb e p o idencial
en
la ocación li e a ia de
muchos
ale ines de
po
e a.
El
alimen ó y puso en ó bi a la mía. Me ilus é y
me o mé a su lado. Has a mi ca ác e y el suyo se iden i icaban.
E amos subje i os, complejos, a alis as, misán opos, pusilánimes.
Ambos eníamos algo de niños
in
ge
nu
os, de niños incomp endidos y
soli a ios. Nues a Se illa del buen ecue do e an las in
co
he encias de
un niño sensible. Pe o no nos al aba el
se
n
ido del humo . Don Ra ael
podía esg imi a ugumen os demoledo e
s,
pe o nunca se asomó a la
poesía sa aica. Yo, en cambio,
sí.
Yo he cul i ado
la
sá i a
en
mi
poe
-
sía. Una pa e la he publicado y o a la ese o inédi a.
El p o eso C uz Gi áldez ha pues o de mani ies o mi es echa in-
c
ul
ación con el maes o,
al
conside a que «sin duda» yo he sido «el
poe a de la p omoción de inales
de
lo
s cincuen a y comienzo de los
sesen a que mayo g ado de in imidad ha enido
co
n Ra a
el
La ón».
«F ecuen emen e le acompañaba y isi aba
- e ie e
don Miguel C
uz-
, siendo e dade amen e en añable el a ec o con que le dis inguió el
pa ia ca de las le as hispalenses en
su
ene able ancianidad».
Yo eje cí un poco de sec e a io suyo. Cuando en 1962 don Ra ael
se con i ió en al uis a edi o
al
lanza sin sub ención de ninguna
cla-
se las en egas de poesía «La Mues a»,
él
igu aba como di ec o y yo
como sec e a io.
Es
ando yo haciendo el se icio mili a mecanog a ié
po enca go suyo su lib o «A dos aguas
»,
nada menos que en la o ici-
na de la Segunda Sección de Es ado Mayo
de
la Capi anía Gene al de
Se illa. No
se
pasaba an mal en la mili y eso que yo
e
nía
un
j
e e
muy se e o y igu oso, pe o muy sensi
bl
e bajo su ceño malhumo ado,
el
enien e co onel Ma ín Co ano, quien p
o
cie o, siendo gobe nado
mili a de Badajoz se pegó
un
i o cuando mu ió su espo
sa.
Pe o
Ra
-
ael La ón no se pega un i o cuando mue e su esposa,
ni
cuando a las
es semanas de la mue e de su esposa mue e su mad e. Lo que hace
Ra ael La ón es pone se a esc ibi su lib o «Vigilia del jazmín»,
una
de las elegías mayo es de la li e a u a española.
Ra ael
La
ón, que eje ció gene osamen e la c í i
ca
li e a ia
du-
an e muchos años, ue un on udable esc i o de ca as. Homb e
edu-
cado y a en o siemp e y segu o se ido de sus amigos, enía
una
RAFAEL
LAFFON
EN
EL RECUERDO 1
55
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honda capacidad epis ola . Ra ael La ón
se
dejaba e poco. O se
dejaba e cuando él que ía. Tenía sus i udes y sus a ezas, como
odo se
ex
cepcional. Sin que sus a ezas deja an de se i udes.
Ruiz-Cope e esc ibió: «Hemos is o a Ra ael La ón
-q
ue ya es di-
ícil-
en no muchas ocasiones». Y Joaquín Rome o Mu ube, amigo
desde la ju en ud has a la mue e decía: «Yo no he hablado nunca
con Ra ael La ón más de cinco minu os seguido
s.
Pe o sé que nues-
a amis ad se undamen a
en
un la guísimo ab azo de comp ensión,
de admi ación, de espe o
...
Admi ación al poe a ejempla en su cons-
ancia y log o con a
el
esqui o y diaman ino sec e o cla o de la poe-
sía. Y espe o po el homb e que iñe la elegan e ba alla de la sole-
dad y del su imien o, con su i ánico an asma in e io que le llena
de ceniza y
de
glo ia
».
Homb e ie no, obsequioso y hoga eño, al inal de sus días en-
con ó uen e de inspi ación en sus nie os.
Fue Ra ael
La
ón
el
p ime o que
me
habló con p ecisión y hon-
du a de
la
«Epís ola Mo al», de And és Fe nández de And ada. A
don Ra ael le habían concedido en onces el P emio Nacional de
Li e a u a y
en
la
Facul
ad
de Filoso ía y Le as de la Uni e sidad
de Se illa se celeb ó un impo an ísimo ac o li e a io en homenaje
suyo, donde yo, el más
jo en
del ca el, con
19
años, in e ine.
Don Ra ael es aba p eocupado con la anunciada pa icipación de un
e e ano colega, del que igno aba si end ía en son de gue a o
de
paz. La ón, en ono con idencial, me dijo que aía la «Epís ola
Mo al», y la iba a glosa , si e a necesa io. No hubo necesidad, po -
que
en
aquella inol idable elada
no
hubo
ninguna oz disco dan e.
El homenajeado expuso
que
la «Epís o
la
Mo al», que
sea
cualquie-
a la mane a que enga de a icula se
co
n
la
ideología del iempo
en
que ue esc i a, que sean cualesquie a l
as
in luencias que
la
in o -
man, los p incipios enacen is as y humanís icos, asciende, a mi
en ende , algo así
como
una
emanación
en
la que se espi a lo que
se ha dado
en
llama «
la
cua a dimensión
de
Se illa». Yo he leído
la «Epís ola Mo al» muchas eces -con esó La 6n
-,
quizás más
de mil eces, in ini as eces, y siemp e, cada ez más, me sal ó a la
is a en e sus e sos una especie de esco zo espi i ual
de
nues a
ida se illana ín ima, una mani es ación de algo que asciende, digo,
desde la habi ualidad al ue o in e no, sob e
la
co eza, a a és de
la pi
el
de lo e udi o; que asciende y se o ien a a da no a ap oxi-
ma i a de una
se
nsibilid
ad
muy peculia , de
la
sensibilidad del se-
illano ...
».