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Rafael Laffón en el recuerdo

Caro Romero, Joaquín

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RAFAEL LAFFON ENEL RECUERDO* po JOAQ UJ N CARO ROMERO « La p esencia en es a ilus e Co po ación de quien aho a iene el hono de di igi os la palab a débese, po muchos modos. a una g ande gen ileza ues a. Una gen ileza a la que i me y la gamen e quie o obliga me, pues, si como dijo el P íncipe de los I11 ge11 i s Espmioles, « de desag adecidos es á lleno el in ie no», menos que p o o o alguno quisie a yo se el condenado po pecados de ing a- i ud». Con es as palab as comenzaba don Ra ael La ón, el 16 de mayo de 1943, su discu so de ing eso en es a Real Academia de Buenas Le as. Yo no podía im agina me que el 2 de eb e o de 1979 - a los es meses de la mue e del poe a-es a Academ ia , en onces bajo la di- ecci ón de don Faus ino G u ié ez-Al iz, me iba a llama pa a cub i su acan e. El discu so del seño La on es u o dedicado a «Esp onceda y Bécque : Dos oman icismos», y ue con es ado en nomb e de la Co - po ación po el p eeminen e don Fe nando ele los Ríos y de Guzmán, so b ino de d oña Blanca de los Río s. na cido en Se illa nue e años an es de don Ra ae l. Don Fe nando u o una exis encia aza osa y desg aciada. Yo llegué a a a le de una mane a muy supe i cial al '' Tex o leído el 2 de junio lk 1'!95 en la ' esión p 1blica conmemo a i a d el Cen ena io del nacimien o del pocw don Ra ;id La on Zamh ano po el / cad~m i co D. Joaquín Ca o Rome o. 14~ JOAQUIN CARO ROMERO i nal de su i da , en Alcalá de Guadai a. de donde el poe a y pin o e a c onis a o icial. Desde aquel mayo de 1943 has a 1975 en que el Bole ín de nues- a Academ ia ecogió un cu ioso o iginal inédi o del p ime La ón -«pos ibl emen e la más emo a c eación del poe a»- , don Ra ael ue un académico ejempla y p eeminen e. llegando a ocupa di e - sos ca gos en la Jun a de Gobi e no de es a Academia, como el de sec e a io segundo o el de icedi ec o . Ra ael La ón ue llamado a es a Doc a Casa pa a cub i la a- can e de o o poe a: don Ti so Camacho y Ma ínez-Ca asco. que e a «na u al de Cieza, en Mu cia , y Licenciado en De echo po la Uni e sidad de Mad id». Ti so Camacho -nos con aba Ra ael La üín -«si ió des inos adminis a i os en emo as ie as coloniales, pasando luego a se un- ciona io público del amo de Hacienda. en donde alcanzó ele adas je a quías e indiscu ible au o idad p o su compe encia y ac isolada hon adez. e minando sus días en Se illa. en medio de la espe uosa conside ación y el a ec o de odos. ( . .. ) Ti so Camacho supo he ma - na - di ícil he mandad-la á ida labo del unciona io con el a o y cu l i o de las Mu sas. ( .. . ) Log ó p eciados ga la dones en nume o- sos ce ámcnes poé icos: Mu cia. Ca agena, Alican e. Toledo y Se i - lla». La ob a poé ica de Ti so Camacho no es desconocida pa a mí. pues conse o en mi biblio eca un a o ejempla de su p ime lib o de poe- mas -que ae una dedica o ia au óg a a y algunos e sos co egidos po su puño y le a. El lib o io la luz en Mu cia en 1908 y e ela a un in e esan ísimo poe a hoy en el ol ido más absolu o. Un poe a e.l e i co ocabula io y des eza en el o icio. La ob a poé ica de Ti so Ca nacho es la de un clásico del XIX con odas las peñec ciones y limi aciones de su alen o c eado . En íspe as del p1ime mani ies o u u is a de Ma ine i y después de «Soledades, gale ías y o os poemas», de An o - nio Ma chado, la poesía de Ti so Ca nacho es una p olongación e.le Ja lí ica de cimonónica. Ca nacho, al que La ón ino a sus i ui en es a Academia, sen ía debilidad po Echcga ay y po aquel poe a, ilólo go e his o iado enezolano que se llamó Ra ael Ma ía Ba al , quien po cie o esidió algunos años en Se illa, como unciona io del Gobie no Polí i co de la c iu dac.I. Ba al . au o e.le un polémico «Dicciona io de Galicismos», encon aba galicismos po odas pa es. Tan os que Vi al Aza, un ingenioso sa in e e o y poe a es i o de la época, eaccionó co n un g an sen ido del humo al deci : RAFAEL LAFFON EN EL RECUERDO «Yo es LUdio mi idioma en ano y no engo incon enien e en con esa ancamen e que no esc ibo en cas ellano. Pues sin b újula y sin ino desde que a Ba al leí yo no sé, ¡pob e de mí!. si esc ibo en ancés o en chino». 14 9 Sen adas es as p emisas. engo a que e deci que la inco po a- ción de Ra ael La ón al seno de es a Academia signi icó un impo - an ísimo ele o. Con Ra ael La ón en ó en la Academia el posmo- de nismo. el e solib is mo , los expe imen os angua dis as y un nc- oh:.moquismo de la mejo ac u a. Con Ra ael La ón la Academia se ale jcí de la poesía del siglo XIX y ab ió sus pue as a una oz de acen o con empo áneo. La ón p oducía con la écnica c is alina de la es alac i a. Es o insinúa cla amen e el es ue zo, la des eza y la paciencia, conjugan- do. ac ualizando la adición con lo no ísi mo . Po que los alo es a- dicionales no siemp e son es ables ni dogmá i cos. Es án inme sos en la ealidad y la compa en. Son cla i iden es. no iluso ios; e olucio- nan. Enuncio since amen e que leyendo a menudo los e sos de La- ón he llegado a compa i . con encido. un c i e io de Juan Ramón Jiménez. Juan Ramón se p egun aba: «¿En qué n os a en ajan los lla- mados clásicos a noso os'? ¡,En qué bellezas han ido más ce ca de la belleza esos clásicos? ¡,Qué clásico iene mayo núme o de poemas he mosos que noso os? Hoy se nos exige que la úl ima coma de cada poema sea como lo mejo de F ay Luis. de San Juan, de quien quie a que sea, pa a deci que quizás algan la pena de lee se. i Qué injus os son nues os con empo áneos con noso os, y sin lee nos más que a sal os! ¿Qué se ci a de Lope o de Qu e edo? Di ez o doce poe- mas y siemp e l os mismos. ¡, Y quién l ec hoy las «N ue as musas» de Que edo, que gua da el depósi o de cadá e es del Ri adeney a, po ejemplo?». En Se illa - y u e a de Se illa- no se han en e ado que es amos en el año del cen ena io del nacimien o de La ón. Recien emen e me esc ibió desde Mad id el poe a y c í ico Luis Jiméncz Ma os, di ec- o de la Colección Adonais, iejo amigo de La ón y co espondien- 150 JOAQUIN CARO ROMERO e de es a Academia, pa a que yo le con i ma a lo del cen ena io, pues él c eía que don Ra ael nació en 1900, como apa ece en la solapa de sus lib os. Es os equí ocos de echas no son in ecuen es en la s le as y en las a es, aunque no con la abundancia de los a is- as del celuloide. la canción o el o eo. El ma ado de o os Cu o Rome o. po ejemplo, apa ece en el Cossío con dos años menos. El g an in es igado becque iano Dionisio Gamallo Fie os iene un li- b o con las pa idas de nacimien o de esc i o es que mo i a on dudas c onológicas. Y el p o eso Ma io Méndez Beja ano, en el p ime o no. publicado en 1922, de su «Dicciona io de esc i o es, maes os y o ado es na u ales de Se illa y su ac ual p o incia» ya da la echa exac a del nacimien o del poe a: el 20 de ab il de 1895. El poe a e la luz p ime a en una calle que hoy lle a el nomb e del undado del A eneo: Manuel Sales y Fe é. en la «e n onces calle de la Vina e ía, núme o 11. Una casa on e a al ca ll ejón de la Go - goja. donde inie a al mundo Velázquez. Quizás l os p ime os hono- es que, po «ap oximación », la ida me hizo. ue on és os», decla a- ía el poe a. Un ba io sosegado, holgado, luminoso, limpio ... An a- ño apa amien o mo isco, llamado el Ada ejo, que se demolió en pa e y se ensanchó a p incipios d el XIX. Ni bu gués ni decidida- men e popula . Un ba io «de buenos modale s» . cab ía deci ». La ón es bau izado en la misma pila que el pin o . en la pa o- quia de San Ped o, donde comienza la calle donde yo nací y i o. Su pad e, don José Manuel. e a médico y ue -qué casualidad- amigo de la no ia se illana de Bécque . Julia Cab e a. Su mad e, doña Vic- o ia, ue la inspi ado a <le uno de sus más he mosos poemas de se- nec ud. Pa a o o La ón se ab i ían an es las pue as de es a Academia: pa a el seño Aman e La ón y Femándcz. que ing esó en 1889, cuando nues o poe a aún no había nacido. La ón ue un niño de salud ágil, que hace sus es udios p ima - ios en los Escolapios y ambién pa e del bachille a o, que e mina en el hoy denominado Ins i u o de San Isido o. Pa ece que al e e i la e apa es udian il de Ra ael La ón es oy e i iendo la mía, pues yo es udié en el mi smo colegio y en el mismo ins i u o. En el Ins i u o conoce a Ja muje de su ida, Dolo es Sánchez de Medina y Ayala, compañe a de es udios, que «e a na u al de Ronda, pe o i ía en Se- illa >>, según le con esó al pe iodis a F ancisco Amo es en el e ano de 1972. (O a semejanza: Mi muje ambién nació en Ronda.) El poe a es udia De echo y Filoso ía y Le as, licenciándose en la p i- RAl'AEL LAF ON EN EL RECUERDO 151 me a ca e a y abandonando la segunda pa a casa se e ing esa en el I ns iLU o de Segu ida d Social, p e ia oposición a la plaza de uncio- na io. En 1914 publica sus p ime os poemas en l as e is as «Bé ica», «Al ma Ma e >> y «Nue a Andalucía». Fue uno de los undado es de la e is a «Mediodía» en J 926, pe o an es, en 1921 , publica su p i- me lib o. «C á e ». que lle a el sub í ulo de «Ve sos de ingenuidad y iolencia». Su ob a siguien e, que sale en 1924, es una no ela co - a, «Ma e nidad». En 1925 con ae ma imonio con la musa de su adolescencia, po que la mejo musa es la de ca ne y hueso, como dijo Rubén Da ío. La p ima e a de 1949 es la más d amá ica de su exis encia, pu es pie de a su muje y a su mad e. Don Ra ael se queda solo co n la li e a u a y su único hijo, José Manuel, que cuen a en on- ces 21 años de edad y no a da ía en licencia se y doc o a se en Me- dicina. especializándose en Pedia ía. La ón, que en 1927 había ob enido el p emio «Gu ie e de Ce i- na» de la Real Academia Se illana de Buenas Le as, es p emiado en 1945 con la Flo Na u al en los Juegos Flo ales del A eneo hi spalen- se. que es años más a de le uel e a p emia po su «Can a del San o Rey». Ese mis mo año de 1948, su lib o «Romances del San o R ey» ob iene el P emio del Poesía del Ce amen Li e a io con ocado po el Ayun amien o con mo i o del VII Cen ena io de la conquis a de Se illa. San Fe nando es pa a Ra ael La ón su hé oe 1111 ela . «Pa- ejamen e a su san idad -decla ó po en onces- . c eo que i e como un mi o he oico de nues o olklo e, en nues a sen imen alidad, en el ai e de Se illa. Algo como nues o Cid a lo di ino». En 1959, Ra ael La ón ecibi ía su máxima ecompensa: el P e- mio Nacional de Li e a u a. po su an ología poé ica « La ama ing a- a». La ón es el único poe a se illano que sin mo e se de su ciudad na al ec ib e el Nacional de Li e a u a, h ec ho bas an e signi ica i o de Ja as ce ndenc ia de su ob a , que aspasa las on e as lo ca lis as y a más a llá de las nacionales. La ón siemp e i el a sí mismo y a sus p incipios no se de splaza a Mad id a eco ge el P emio. Enca ga a un amigo que eside en la capi al de España que lo e co ja en su nomb e. aduciendo elegan emen e mo i os de salud. Una de las cosas po las que Ra ael La ón se s en ía más ecom- pensado no e an los p emios, las buenas c í i cas a su ob a o su inclu- sión en selec as an ologías, sino el e se aducido a o os idiomas. Es á aducido al ancés, al inglés, al alemán, al i aliano, e cé e a. Y a e ces sus amigos y discípulos gozábamos, po su mediación, del al hono . Acababa yo de gana el Adonais cuando mis e sos, po eco- 152 JOAQUJN CARO ROMERO mendación del maes o, ue on incluidos en una an ología de poe as se illanos que io la luz en Roma en 1966, aducidos po el p o eso Vinccnzo Josla. Don Ra ael La ón ue un modelo, un maes o que con su alien o p o ec o y es imulan e hizo e m en a y ecunda muchas p o me sas de ju en ud has a consag a las en ealidades. Mi caso, modes ia a pa - e, pod ía se i de ejemplo. Ya he con esado en alguna que o a ocasión que .~in el magis e io. el mecenazgo y la amis ad de don Ra ael La ón acaso me hubie a ex a iado po el bosque de la li e a - u a. Pe mí anme con esa , a í ulo anecdó ico y humanísimo y, sob e odo. como p ueba de la gene osidad y el espí i u p o ec o del maes- o hacia los jó enes, que es e pa icio de a pa y lau el llamado Ra- ael La ón. su agcí de su bolsillo las ediciones de mis dos lib os iniciales de e sos. (Tenía yo 19 años cuando el p ime o io la luz .) Y dejando abie a la jaula de la memo ia, aún di é más: Cuando yo gané mi p ime p emio li e a io. el P emio «Sánchez Bedoya» de la Real Academia Se illana de Buenas, cua o o cinco de las diez déci- mas del poema gala donado las esc ibió el p opio don Ra ael y, po si ue a poco. mejo ó la o a mi ad del e x o. Así e a La ón con sus discípulos. Al menos, así e a co nmigo. Y a p opósi o de es e P emio oy a e e i una anécdo a que mm- ca he con ado. No había cumplido yo los ein e años cuando me p esen é al ce amen «Sánchez Bedoya» de poesía de es a Academia, un p eciado ga la dón que. ins i uido en el año 1923, u o medio siglo de exis encia y ue ganado en dos ocasiones po el g an poe a Ad ia- no del Valle, quien. po cie o, e a solo es meses mayo que La ón. Yo he pa icipado en pocos p emios en mi ida li e a ia, pe o con bas an e sue e. Desde hace un cua o de siglo no in e engo en nin- guno y siemp e me esis o a o ma pa e de un ju ado. Pe o con la mo al. la ambición y la con ianza de los ein e años no cumplidos e a o a cosa. Mi aledo máximo en la Academia -no hace al a deci lo- e a don Ra ael La ón. Pe o ambién con aba a mi a o con don F ancisco López Es ada, don Juan Rod íguez Ma eo, don Ca los Ga cía Fe nández. en in, con odos los especialis as y p o e- sio nal es en Li e a u a de Ja Academia. Además, pese a la g an di e- encia de edad, conocía a casi odos los miemb os de en onces de es a Co po ación, que me a aban con a ec o y simpa ía, como a un u u o colega: don José Sebas ián y Banda án -que me a icinó que algún día ing esa ía en es a Casa -, el inol idable pad e don F ancis- co de la Hoz. don F ancisco Blázqucz Bo es, don José Mon o o, don RAl-' AEL LAFFON EN EL RECUERDO 153 Gab iel Sánchcz de la Cues a ... No ci o a don José Acedo Cas i ll a -hoy elizmen e en e noso os- po que no puede gua da memo ia de aquel e en o que oy a na a , senci ll amen e po que aún no había ing esado en la Academia (ing esa ía es años después). Bien. Re omemos el hi lo . Yo es aba con encido de que el p emio iba a alla se a mi a o . La a de del a llo, una a de ía de inales de no iemb e, echo a anda po la calle Al onso XII. Me c uzo con el poe a Aquilino Duque, que iba en di ección con a ia. Aquilino no me conocía, pe o yo a él sí. Una mi ada de admi ación y cada uno a lo suyo. Aquilino iba en di ección a la Campana. Yo, hacia la plaza del Museo, donde en onces adicaba la Academia, un si io del que gua do muy i os y he mosos ecue dos. Me sen é en un banco de la plaza a espe a que salie a don Ra ael con la buena no icia que espe- aba. Les epi o que aún no había yo cumplido los ein e años y la ida me había a ado bien. La Academia man enía sus pue as abie - as. La cosa se demo aba. Po in, empeza on a sali los seño es aca- démicos. Desde mi p i ilegiado obse a o io los eía sin que e ll os me i e an. Ocho. diez, quince ... Pe o de don Ra ael ni as o. ¿Qué hab ía pasado? Aquello comenzó a inquie a me. Me le an é del du o banco y me di igí a un a ca e e1ía de la Pue a Real en busca de un e lé ono pa a conec a con La ón, que i ía en onces en Heliópolis, en la calle Chile. donde an as eladas compa í con él. El p opio don Ra ael descolgó el elé ono. -Joaquín -me dijo el maes o -, es oy indignadísimo. El p e- mio ha sido pa a el pa enai e de Ma i é de T iana. -¿ Quién dice us ed. don Ra ael? - Je p egun o. Don Ra ael me dice el nomb e: -S í, el Je is a que le esc ibe las canciones a Ma i é de T iana. ¡Cosas de Banda án! Yo he abandonado el p ime o y con disgus o la sesión en cuan o se ha p oducido el allo. La ón se lle ó algún iempo sin apa ece po la Academia pa a demos a su descon en o. En no iemb e del año siguien e. es ando yo en Mad id pa a da unas con e encias y lec u as poé icas. sonó el elé ono de mi hab i a- ción del ho el. E a don F ancisco López Es ada, que me llamaba desde la Academia pa a comunica me que había ob enido el p emio «Sánchez Bcdoya» po unanimidad con el mismo abajo de enes a- do el cu so an e io . Las apo aciones de Ra ael La ón a nues a Academia h an sido abundan ísimas en los 35 años de su pe manencia ac i a en la Co - 154 JOAQUIN CARO ROMERO -·- -- ---- - ---------- po ación. In e ino en muchos ac os públi cos, pa icipó en l os a - bajos, mi siones y debe es de la i da académica, p onunció memo a- bles discu sos de con es ación a lo s de ing eso de don Juan Rod í - guez Ma eo, don An onio Olmedo Delgado y don F ancisco Ló pe z Es ada. Como se desp ende de odo lo que he dicho has a aho a, Ra ael La ón ue un homb e p o idencial en la ocación li e a ia de muchos ale ines de po e a. El alimen ó y puso en ó bi a la mía. Me ilus é y me o mé a su lado. Has a mi ca ác e y el suyo se iden i icaban. E amos subje i os, complejos, a alis as, misán opos, pusilánimes. Ambos eníamos algo de niños in ge nu os, de niños incomp endidos y soli a ios. Nues a Se illa del buen ecue do e an las in co he encias de un niño sensible. Pe o no nos al aba el se n ido del humo . Don Ra ael podía esg imi a ugumen os demoledo e s, pe o nunca se asomó a la poesía sa aica. Yo, en cambio, sí. Yo he cul i ado la sá i a en mi poe - sía. Una pa e la he publicado y o a la ese o inédi a. El p o eso C uz Gi áldez ha pues o de mani ies o mi es echa in- c ul ación con el maes o, al conside a que «sin duda» yo he sido «el poe a de la p omoción de inales de lo s cincuen a y comienzo de los sesen a que mayo g ado de in imidad ha enido co n Ra a el La ón». «F ecuen emen e le acompañaba y isi aba - e ie e don Miguel C uz- , siendo e dade amen e en añable el a ec o con que le dis inguió el pa ia ca de las le as hispalenses en su ene able ancianidad». Yo eje cí un poco de sec e a io suyo. Cuando en 1962 don Ra ael se con i ió en al uis a edi o al lanza sin sub ención de ninguna cla- se las en egas de poesía «La Mues a», él igu aba como di ec o y yo como sec e a io. Es ando yo haciendo el se icio mili a mecanog a ié po enca go suyo su lib o «A dos aguas », nada menos que en la o ici- na de la Segunda Sección de Es ado Mayo de la Capi anía Gene al de Se illa. No se pasaba an mal en la mili y eso que yo e nía un j e e muy se e o y igu oso, pe o muy sensi bl e bajo su ceño malhumo ado, el enien e co onel Ma ín Co ano, quien p o cie o, siendo gobe nado mili a de Badajoz se pegó un i o cuando mu ió su espo sa. Pe o Ra - ael La ón no se pega un i o cuando mue e su esposa, ni cuando a las es semanas de la mue e de su esposa mue e su mad e. Lo que hace Ra ael La ón es pone se a esc ibi su lib o «Vigilia del jazmín», una de las elegías mayo es de la li e a u a española. Ra ael La ón, que eje ció gene osamen e la c í i ca li e a ia du- an e muchos años, ue un on udable esc i o de ca as. Homb e edu- cado y a en o siemp e y segu o se ido de sus amigos, enía una RAFAEL LAFFON EN EL RECUERDO 1 55 -- --- - --- - -- ------ honda capacidad epis ola . Ra ael La ón se dejaba e poco. O se dejaba e cuando él que ía. Tenía sus i udes y sus a ezas, como odo se ex cepcional. Sin que sus a ezas deja an de se i udes. Ruiz-Cope e esc ibió: «Hemos is o a Ra ael La ón -q ue ya es di- ícil- en no muchas ocasiones». Y Joaquín Rome o Mu ube, amigo desde la ju en ud has a la mue e decía: «Yo no he hablado nunca con Ra ael La ón más de cinco minu os seguido s. Pe o sé que nues- a amis ad se undamen a en un la guísimo ab azo de comp ensión, de admi ación, de espe o ... Admi ación al poe a ejempla en su cons- ancia y log o con a el esqui o y diaman ino sec e o cla o de la poe- sía. Y espe o po el homb e que iñe la elegan e ba alla de la sole- dad y del su imien o, con su i ánico an asma in e io que le llena de ceniza y de glo ia ». Homb e ie no, obsequioso y hoga eño, al inal de sus días en- con ó uen e de inspi ación en sus nie os. Fue Ra ael La ón el p ime o que me habló con p ecisión y hon- du a de la «Epís ola Mo al», de And és Fe nández de And ada. A don Ra ael le habían concedido en onces el P emio Nacional de Li e a u a y en la Facul ad de Filoso ía y Le as de la Uni e sidad de Se illa se celeb ó un impo an ísimo ac o li e a io en homenaje suyo, donde yo, el más jo en del ca el, con 19 años, in e ine. Don Ra ael es aba p eocupado con la anunciada pa icipación de un e e ano colega, del que igno aba si end ía en son de gue a o de paz. La ón, en ono con idencial, me dijo que aía la «Epís ola Mo al», y la iba a glosa , si e a necesa io. No hubo necesidad, po - que en aquella inol idable elada no hubo ninguna oz disco dan e. El homenajeado expuso que la «Epís o la Mo al», que sea cualquie- a la mane a que enga de a icula se co n la ideología del iempo en que ue esc i a, que sean cualesquie a l as in luencias que la in o - man, los p incipios enacen is as y humanís icos, asciende, a mi en ende , algo así como una emanación en la que se espi a lo que se ha dado en llama « la cua a dimensión de Se illa». Yo he leído la «Epís ola Mo al» muchas eces -con esó La 6n -, quizás más de mil eces, in ini as eces, y siemp e, cada ez más, me sal ó a la is a en e sus e sos una especie de esco zo espi i ual de nues a ida se illana ín ima, una mani es ación de algo que asciende, digo, desde la habi ualidad al ue o in e no, sob e la co eza, a a és de la pi el de lo e udi o; que asciende y se o ien a a da no a ap oxi- ma i a de una se nsibilid ad muy peculia , de la sensibilidad del se- illano ... ».