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La medición de un imperio: reconstrucción de los instrumentos utilizados en el proyecto de López de Velasco para la determinación de la longitud

Abstract

El artículo aborda la reconstrucción gráfica de los instrumentos descritos en la Instrucción de Juan López de Velasco para determinar la longitud mediante la observación de los eclipses de Luna. Al final se formula una propuesta teórica: aunque el método para la determinación de las longitudes descrito en el cuestionario de los eclipses, ha sido atribuido en diversas ocasiones a López de Velasco, la invención de los instrumentos es poco probable que se deba al cosmógrafo real, existiendo indicios que apuntan hacia la intervención de Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II.

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La medición de un imperio: reconstrucción de los instrumentos utilizados en el proyecto de López de Velasco para la determinación de la longitud

Author: Morato-Moreno, Manuel
Publisher: Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Year: 2016
DOI: 10.3989/aeamer.2016.2.09
Source: https://idus.us.es/bitstreams/e8bf83b8-49a4-4485-9ba3-4dbed7285a6d/download
Anua io de Es udios Ame icanos, 73, 2
Se illa (España), julio-diciemb e, 2016, 597-621
ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeame .2016.2.09
La medición de un impe io:
econs ucción de los ins umen os u ilizados
en el p oyec o de López de Velasco
pa a la de e minación de la longi ud/
Measu ing an Empi e: Recons uc ion o he Ins umen s Used
in López de Velasco’s P ojec o De e mine Longi ude
Manuel Mo a o-Mo eno
o cid.o g/0000-0003-0809-1413
Uni e sidad de Se illa
El a ículo abo da la econs ucción g á ica de los ins umen os desc i os en la
Ins ucción de Juan López de Velasco pa a de e mina la longi ud median e la obse ación
de los eclipses de Luna. Al inal se o mula una p opues a eó ica: aunque el mé odo pa a
la de e minación de las longi udes desc i o en el cues iona io de los eclipses, ha sido a i-
buido en di e sas ocasiones a López de Velasco, la in ención de los ins umen os es poco
p obable que se deba al cosmóg a o eal, exis iendo indicios que apun an hacia la in e en-
ción de Juan de He e a, a qui ec o de Felipe II.
PALABRAS CLAVE: Nue o Mundo; Cosmog a ía; Longi udes; Eclipses; Ins umen os.
The a icle discusses he g aphical econs uc ion o he ins umen s o de e mine
longi ude by obse ing luna eclipses, desc ibed in Lopez de Velasco’s p ojec o map he
New Wo ld. Finally, a heo e ical p oposal is made: al hough he me hod o de e mining
longi udes in he eclipse ques ionnai e has been a ibu ed se e al imes o Juan López de
Velasco, who had ju is aining, i is unlikely ha he oyal cosmog aphe was he in en o
o ins umen s. Howe e , he e a e also elemen s ha poin o he au ho ship o Juan de
He e a, a chi ec o Philip II.
KEYWORDS: New Wo ld; Cosmog aphy; Longi udes; Eclipses; Ins umen s.
Copy igh : © 2016 CSIC. Es e es un a ículo de acceso abie o dis ibuido bajo los é minos de una
licencia de uso y dis ibución C ea i e Commons A ibu ion (CC-by) España 3.0.
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Exis e un c ecien e in e és his o iog á ico po el impo an e papel de
la cosmog a ía en el ho izon e cien í ico español del siglo XVI. Tan o au o-
es hispanos como p oceden es del mundo anglosajón, se han ocupado de
la ac i idad cien í ica desa ollada en la Península Ibé ica du an e la edad
mode na y ligada especialmen e a la cosmog a ía, la ca og a ía, la na e -
gación y los iajes de ul ama como consecuencia del descub imien o
eu opeo de nue os e i o ios geog á icos.1Es e in e és se ha is o ac ecen-
ado en las úl imas décadas, como se cons a a po la apa ición de publica-
ciones sob e el caso ibé ico y po ex ensión es udios sob e la ciencia en el
mundo A lán ico.
En es e con ex o su ge es e a ículo con el obje i o de ealiza una
hipó esis de econs ucción g á ica de dos sencillos ins umen os ideados
pa a de e mina la longi ud geog á ica de cuan os luga es uese posible en
las posesiones españolas de ul ama , al obje o de compone un de allado
mapa de esos e i o ios, así como la ubicación de los mismos espec o al
es o del mundo. Es e ambicioso p oyec o de López de Velasco cons i u-
yó la p ime a obse ación as onómica conocida a g an escala. Dado que
el ema ya ha sido a ado desde el pun o de is a his ó ico y epis emoló-
gico, es e abajo se cen a en los aspec os o males, en su de inición geo-
mé ica, eniendo en cuen a que no nos ha llegado ningún dibujo de la épo-
ca que ilus ase es os ins umen os. Pa e del in e és de es e abajo es iba
en que las econs ucciones ealizadas no se limi an a la o ma y el ama-
ño que se deducen de las uen es p ima ias conse adas, sino que se a-
an de explica , de una mane a sencilla, los undamen os en los que se
basan, sin en a en los complejos cálculos ma emá icos que los cosmóg a-
os debían aplica pos e io men e al esul ado de las obse aciones, has a
ob ene las p eciadas coo denadas de longi ud. Con la sola excepción de
los abajos publicados po Ma ía Po uondo,2en los que se incluyen unos
dibujos —aunque esquemá icos—3de los ins umen os, no hemos encon-
ado en la bibliog a ía especializada ninguna o a p opues a de econs-
ucción de los mismos.
1 Sánchez, 2011, 106.
2 Po uondo, 2009, y 2013, 259-260.
3 Pa a se jus os, hay que deci que si bien los dibujos que ilus an los abajos de Ma ía
Po uondo son muy elemen ales, lo cie o es que ealiza un alioso es udio as onómico y ma emá ico
sob e los cálculos que debían ealiza los cosmóg a os en la Península pa a ob ene la longi ud, a pa -
i del egis o de las mediciones que se lle aban a cabo du an e la obse ación del eclipse.
MANUEL MORATO-MORENO
Anu. es ud. am., 73, 2, julio-diciemb e, 2016, 597-621. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeame .2016.2.09
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In oducción
En la España del siglo XVI la necesidad de conoce la ex ensión del
con inen e ame icano y su ubicación espec o al mundo has a en onces
conocido, hizo que la ciencia cosmog á ica se plan ease impo an es e os
an o en sus plan eamien os eó icos como, y sob e odo, en sus mé odos
p ác icos. P obablemen e, una de las azones po la que acasó el p oyec-
o de ep esen ación del Nue o Mundo ue la imposibilidad de es ablece
un sis ema de e e encia que pe mi iese localiza cualquie pun o de la
supe icie e es e median e sus coo denadas geog á icas de la i ud y lon-
gi ud.4En ealidad ue la de e minación de la longi ud el obs áculo que
impidió cub i el globo e áqueo con una ed de me idianos y pa alelos
que hubiesen pe mi ido no solo cuan i ica la ex ensión del Nue o Mundo,
sino si ua lo con exac i ud con elación al es o de la ecúmene conocida.
Pa a el p agmá ico Felipe II, con un in e és pe sonal po la geog a ía,
el Nue o Mundo había de se desc i o con p ecisión no solo pa a sa is ace
su cu iosidad, sino ambién de ca a a la adminis ación del más as o impe-
io has a en onces conocido.5Es e magno p oyec o se plan eó con unas p e-
misas que desde el pun o de is a eó ico lo hacían pe ec amen e ac ible:
se con ecciona ían mapas gene ales, desglosables en o os an os pa icula-
es que, como piezas de un g an puzle, una ez encajadas en su luga
co espondien e, compond ían un de allado y exac o mapa con inen al.
Pa a log a ese «encaje» e a necesa io e e encia cada mapa en un sis ema
de coo denadas geog á icas de me idianos y pa alelos.
4 Los planes lle ados a cabo en Eu opa con obje o de conoce las ie as y ciudades que pe -
enecían al impe io español de Felipe II, ue on ambién di igidos pos e io men e a la Amé ica españo-
la, des acando en e los cosmóg a os enca gados de su di ección y o ganización Alonso de San a C uz
y su suceso en el ca go, Juan López de Velasco. Exis ió un p oyec o de ep esen ación del Nue o
Mundo, con el que compone un a las geog á ico y co og á ico, pa a lle a a cabo una desc ipción igu-
osa y p ecisa del mismo ( éase Na a o, 2014, 175-202). Se comenza ía po la ealización de mapas
gene ales en los que se de e mina ían las coo denadas geog á icas po mé odos as onómicos. Es o pe -
mi i ía no solo cuan i ica la ex ensión del con inen e ame icano, sino ambién es ablece la si uación
de es e con elación al es o del mundo conocido, lo que zanja ía las dispu as po el T a ado de
To desillas. Es e magno p oyec o esul ó u ópico, se concibió en la me ópolis sin ene en cuen a la
ealidad al o o lado del A lán ico: las eno mes dis ancias, las g andes ex ensiones inexplo adas, la al-
a de écnicas e ins umen os pa a de e mina las longi udes, así como la desigual cuali icación de los
enca gados de le an a los mapas. Aunque hubo un g upo educido de homb es que comp endie on, en
pa e, qué ipo de mapas es aba solici ando la Co ona, no con a on con los medios humanos y ma e ia-
les de que dispuso Ped o de Esqui el en la Península. A di e encia de es e, que pa eaba cada palmo de
ie a que iba a le an a , homb es como San a C uz y López de Velasco debían aza el mapa del Nue o
Mundo mediando un océano de po medio.
5 Po uondo, 2013, 81.
LA MEDICIÓN DE UN IMPERIO: RECONSTRUCCIÓN DE LOS INSTRUMENTOS
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Du an e el siglo XVI, en e los cosmóg a os enca gados de di igi y
o ganiza la as a labo de ep esen a g á icamen e las posesiones españo-
las en ul ama , los más des acados ue on Alonso de San a C uz (c. 1505-
1567)6y pos e io men e Juan López de Velasco († 1598). Ambos encon a-
on un obs áculo di ícil de supe a : la de e minación de las longi udes.
En onces la la i ud se hallaba ácilmen e, cualquie na egan e podía locali-
za la es ella Pola , que se encuen a ap oximadamen e alineada con el eje
pola de la Tie a. Du an e la noche con un simple ins umen o como la
balles illa, un ma ino podía medi el ángulo e ical en e la es ella Pola
y el ho izon e, alo que p ác icamen e coincide con la la i ud del luga . De
día, la la i ud puede de e mina se median e la al u a me idiana del Sol.7
Po an o, el es ue zo de es os cosmóg a os se cen ó en ob ene un
medio pa a pode de e mina con exac i ud las longi udes de cuan os más
luga es uese posible en los e i o ios ul ama inos, pues sin esos da os el
mapa del Nue o Mundo ca ece ía de exac i ud, dada su ex ensión, además
del p oblema de ubica la posición del con inen e ame icano en elación
con el es o del mundo has a en onces conocido. E ec i amen e, aunque
con mediciones de ángulos y dis ancias ealizadas in si u se podían ob ene
le an amien os planimé icos locales, al a a de cub i egiones del ama-
ño de un con inen e, los e o es acumulados en la es imación de dis ancias
alcanza ían alo es incompa ibles con la exac i ud deseada.
Aunque la de e minación de la longi ud plan eó siemp e un e dade-
o p oblema, especialmen e desde que el homb e se lanzó a la na egación
as onómica, en el siglo XVI el asun o llegó a se de al impo ancia que la
mayo ía de los gobie nos con in e eses coloniales o ecie on al inal de la
cen u ia g andes ecompensas a quien p opusie a un mé odo que ob u iese
la longi ud con una p ecisión de un g ado ap oximadamen e.8
An eceden es
Desde los p ime os iempos a que se emon a la his o ia de la as o-
nomía, se ha conocido que la cues ión de de e mina la di e encia de lon-
gi ud en e dos pun os del globo se educe a egis a las ho as locales que
6 La impo ancia del papel de San a C uz en los in en os pa a de e mina las longi udes como
condición indispensable pa a la cons ucción de un comple o mapa del Nue o Mundo y su si uación en
el o be, se a a más adelan e.
7 Ce ezo, 1994, 53-55.
8 Es e e, 2004, 246.
MANUEL MORATO-MORENO
Anu. es ud. am., 73, 2, julio-diciemb e, 2016, 597-621. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeame .2016.2.09
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ienen luga en ambos luga es en un mismo ins an e. Cuando los pun os
que se quie en elaciona se hallan en dis in os con inen es, en ma abie o
o a conside able dis ancia con elación a las dimensiones de la Tie a, es
p eciso auxilia se de obse aciones as onómicas. Así lo comp endió ya
Hipa co de Nicea (siglo II a.C.) hace más de dos mil años. Es e hábil geó-
g a o y as ónomo concibió el pensamien o de esol e el caso en cues ión
midiendo la dis ancia de cada luga al ecuado y a un me idiano de si ua-
ción conocida, y aunque le pa eció muy di ícil el cálculo de es a úl ima
can idad, juzgó con acie o que pod ía ob ene se po medio de obse acio-
nes simul áneas de los eclipses de Luna. Los p incipios subyacen es a la
de e minación de dis ancias longi udinales obse ando eclipses de Luna
—bien conocidos en la an igüedad— ecob a on su c édi o as publica se,
en el siglo XV, la Geog a ía de P olomeo.9Ve dade amen e es e mé odo e a
muy ingenioso, pe o en aquella época de di ícil aplicación p ác ica.10
En Eu opa, du an e los siglos XIII, XIV y XV los ma ine os dispo -
nían de po ulanos que ecogían la delineación de odas las cos as del
Medi e áneo y pa e de las del A lán ico No e, con una más que acep a-
ble exac i ud en cuan o a la o ma.11 Es os mapas inco po aban una escala
lineal y un en amado de ec as de los ien os o umbos (mul i ud de haces
adiales de líneas ec as en ec uzadas), con el cual un pilo o podía calcu-
la su umbo de pue o a pue o. En cambio, no enían ed de la i ud y lon-
gi ud, po lo que ca ecían de p oyección.12 Pa a el Medi e áneo, con su
co a dis ancia ela i a no e-su , eso no impo aba mucho, pues o que la
con e gencia de los me idianos hacia los 15 g ados de las la i udes medias
e a demasiado insigni ican e como pa a ocasiona una dis o sión se ia.
Du an e el iempo en que la na egación se limi ó a los ma es in e io-
es, sin pe de de is a la cos a y na egando de cabo a cabo, el p oblema de
la si uación po coo denadas e a p ác icamen e inexis en e. A inales del
siglo XV, cuando los ma inos lle ados quizás po la necesidad, pe die on
el miedo que les in undía el Ma e eneb osum y comenza on a na ega los
océanos; se hizo necesa io de e mina la la i ud, más o menos exac a. Es a
9 Po uondo, 2013, 253.
10 Comellas, 1991, 22.
11 El azado de pe iles cos e os y la ijación de dis ancias en e luga es dibujados sob e un
pe gamino, acomodados a la igu a del ma Medi e áneo, die on o igen a las p ime as ca as de ma -
ea . La idea de si ua en un plano luga es de la geog a ía cos e a con o me con los umbos indicados
po la b újula y las dis ancias na egadas, se plasmó en el azado de la ca a a umbada, ca a de com-
pás, ca a po ulana o simplemen e po ulano.
12 Spa e, 1979, 58.
LA MEDICIÓN DE UN IMPERIO: RECONSTRUCCIÓN DE LOS INSTRUMENTOS
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se podía ob ene , bien po la obse ación de la es ella Pola o del Sol a
mediodía a su paso po el me idiano. No ocu ía así con la longi ud, que los
pilo os españoles conocían como «al u a del les e-oes e». Du an e ese
iempo se na egaba po es ima y la i ud; es a se ob enía de la obse ación
as onómica, pe o la longi ud se calculaba haciendo una es imación en un-
ción de la dis ancia na egada desde la salida, pa a lo cual se empleaban
co ede as de ba quilla (cue da anudada) y ampolle a ( eloj de a ena).13
La de e minación p ecisa de la longi ud en el ma con inuó siendo
imposible has a dos siglos y medio después de que el papa Alejand o VI la
con i ie a en «una cues ión i al», al dec e a un me idiano como la línea
de dema cación en e los hemis e ios español y po ugués, en el T a ado de
To desillas. Po p ime a ez en la his o ia occiden al, la medición geodési-
ca p ecisa enía implicaciones polí icas.14
El cálculo de la longi ud o me idiano ue po la go iempo un p oblema
desco azonado , casi i esoluble. Los cosmóg a os de la época de Colón lo
conside a on esignadamen e como un lími e pues o po la P o idencia al
conocimien o humano. Tan g a e llegó a se que los mona cas de los es a-
dos a lán icos —España, Po ugal, F ancia e Ingla e a— o ecie on sus an-
ciosas ecompensas a quien descub ie a un mé odo pa a de e mina longi u-
des geog á icas. En 1598, Felipe II con ocó un concu so con un p emio de
6.000 ducados de en a pe pe ua, a los cuales su hijo Felipe III añadi ía
2.000 ducados de ayuda de cos a.15 Tan en ado a o e a hizo que nume osos
cien í icos, en e ellos Galileo Galilei, p esen a an p opues as.
Longi ud y eclipses de Luna
La obse ación de un acon ecimien o cósmico is o en el mismo ins-
an e desde dis in os pun os de la Tie a pod ía se i como un e en o de sin-
c onización global pa a conoce la di e encia ho a ia en e di e en es luga-
es. Un ejemplo de enómeno simul áneo es un eclipse. No un eclipse de Sol,
que se p oduce a dis in as ho as en dis in os luga es del mundo, y además
solo es isible desde ámbi os muy es ingidos, sino un eclipse de Luna. En
es e caso el enómeno se p oduce en odo el hemis e io que se oscu ece, po
lo que puede se is o en á eas muy ex ensas. Si dos obse ado es ano an sus
13 Cla e , Be mejo y Jiménez, 2006, 37-38.
14 Po uondo, 2013, 88.
15 Cues a, 1999, 62.
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ho as locales espec i as al ocu i el enómeno y se es an, el esul ado
coincide, p ecisamen e, con la di e encia en e las longi udes de los pun os
en cues ión, equi aliendo una ho a a 15 g ados. El p oblema es que los eclip-
ses de Luna no se p oducen odos los días, ni a eces odos los años.16
El empleo de la Luna pa a de e mina la longi ud ya ue p opues o po
Juan We ne de Nú embe g (1468-1528) en los comen a ios a su edición de
la Geog a ía de P olomeo en 1514,17 aunque ya apa ecía esbozado en el
Theo ica plane a um de Ge a do de C emona (c. 1114-1187), a inales del
siglo XII. Tan o el p ocedimien o basado en el mo imien o de la Luna,
como el empleo de c onóme os ue on anunciados po Gemma F isius
(1508-1555) en 1530, en su De p incipalis as onomiae e cosmog aphia.
En 1536, en la Península Ibé ica Ped o Núñez, cosmóg a o del ey de
Po ugal, ya o denó eno a el de o e o o icial de la a esía Po ugal-
Molucas usando eclipses de Luna pa a co obo a las dis ancias.18 La de e -
minación p ecisa de la longi ud geog á ica p eocupaba sob emane a desde
el T a ado de To desillas (1494), y du an e el siglo XVI ue una p eocupa-
ción de homb es eg egios como He nando Colón, Ped o Apiano, Alonso de
San a C uz, Je ónimo de Gi a a o Juan López de Velasco.19
Las o denanzas del Consejo de Indias, ap obadas en 1571, que egu-
laban el eje cicio del cosmóg a o-c onis a mayo de la ins i ución, de alla-
ban en su a ículo 118 los mé odos que había que emplea pa a ecaba
coo denadas geog á icas pa a las desc ipciones (ca og á icas) gene ales.
Pa a de e mina la longi ud se es ablecía u iliza la obse ación de eclipses,
en luga de los de o e os de umbos y dis ancias que los pilo os iban egis-
ando en sus iajes.20
O o mé odo, en p incipio muy sencillo, y que al inal esul ó de ini-
i o, consis ía en el empleo de elojes. Se a aba de pone un eloj en la
ho a del me idiano de e e encia, y anspo a lo al luga cuya longi ud se
quisiese de e mina . La compa ación con la ho a local suminis a ía inme-
dia amen e la longi ud. E ec i amen e, la Tie a da una uel a comple a
al ededo de su eje cada 24 ho as, po lo que a cada ho a co esponden
15 g ados de longi ud, y a cua o minu os un g ado. Sin emba go, los a an-
ces en c onome ía dis a on de pode p opo ciona un eloj lo su icien e-
men e exac o has a mediados del siglo XVIII.
16 Comellas, 1991, 51.
17 Po uondo, 2013, 254.
18 Ibidem, 2013, 256.
19 Pe eda y Ma ías, 2002, 296.
20 Po uondo, 2013, 144.
LA MEDICIÓN DE UN IMPERIO: RECONSTRUCCIÓN DE LOS INSTRUMENTOS
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San a C uz, López de Velasco y la Ins ucción de los eclipses
Alonso de San a C uz (1505-1567), nomb ado cosmóg a o de la Casa
de la Con a ación en 1536, a ó de abo da du an e casi odo el iempo que
si ió a la Co ona el p oblema de la longi ud. Consecuencia de ello, esc ibió
en 1555 el Lib o de las longi udes,21 que con enía una desc ipción de las
doce mane as más usuales de ob ene la longi ud. En su manusc i o San a
C uz p oponía la ecolección simul ánea de las lec u as de la posición de la
Luna, ealizada po obse ado es de odo el mundo. A pa i de esos da os,
pod ía de e mina ma emá icamen e dónde es ablece las líneas de longi ud.
Su mé odo in ui i o pedía conc e amen e obse aciones de un eclipse luna ,
con ins ucciones a p o anos sob e la o ma de egis a su posición en el
cielo. San a C uz pod ía p edeci cuándo se p oduci ían los eclipses po que
es os y la ó bi a de la Luna al ededo de la Tie a e an bien conocidos po
los cosmóg a os del siglo XVI. Los eclipses se ían ácilmen e obse ables,
si no pe ec amen e en endidos, po pe sonas no ins uidas en cosmog a ía.
A pa i de un conjun o de obse aciones de un único eclipse, Alonso de
San a C uz pod ía de e mina ma emá icamen e las longi udes y cons ui el
deseado modelo e icula de me idianos y pa alelos que en ol iese la
Tie a, con lo que hab ía encon ado, po in, un sis ema uni e sal pa a posi-
ciona cualquie pun o sob e su supe icie, en ie a o ma ; así como un
medio indiscu ible pa a zanja las dispu as e i o iales en e las po encias
con in e eses coloniales, especialmen e los einos de España y Po ugal.
Como co ec amen e señaló San a C uz, es e mé odo no e a muy ú il
pa a las necesidades con inuas de los na egan es, ya que los eclipses e an
enómenos in ecuen es. Pe o además había o os incon enien es pues,
como comp endió cla amen e el cosmóg a o eal, e a esencial asegu a se
de que es aba siendo c onome ada la misma ase del la go p oceso del
eclipse en los luga es en cues ión. Un e o de an solo pocos minu os en la
medida del iempo aca ea ía g andes e o es en la longi ud.22 A pesa de
es as di icul ades, San a C uz ideó pa a las Indias un cues iona io que debía
se emi ido a na egan es y descub ido es. Aunque dicho o mula io si ió
de base pa a algunos de los que inalmen e adop ó la Co ona,23 su p oyec o
21 Alonso de San a C uz, Lib o de las longi udes y mane a que has a ago a se ha enido en el
a e de na ega , con sus demos aciones y ejemplos, Biblio eca Nacional de España (BNE), Mss/9441.
Exis en dos ediciones mode nas, una de An onio Blázquez y Delgado Aguile a (Se illa, Tipog a ía
Za zuela, 1921) y o a de Ma iano Cues a Domingo (Mad id, CSIC, 1983).
22 Goodman, 1990, 74.
23 Millán, 2001, 49.
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no ue ealizado y los nume osos mapas del mundo que dejó en su colec-
ción oda ía con enían e o es longi udinales. Apa e del cues iona io pa a
la obse ación de los eclipses, no exis e cons ancia documen al de que
Alonso de San a C uz hubiese desc i o algún ins umen o pa a ealiza las
obse aciones.24
Cua o años después de la mue e de San a C uz, sus p oyec os se
e oma on cuando, en 1571, Juan López de Velasco, po en onces ayudan-
e del p esiden e del Consejo de Indias, don Juan de O ando; ue nomb a-
do con el doble ca go ecién c eado de cosmóg a o-c onis a mayo de
Indias.25 Las obligaciones y acul ades de es e o icio enían a co esponde
a la igu a cuya c eación San a C uz había pedido epe idas eces al mona -
ca, sin consegui lo en onces po la oposición de los miemb os del Consejo
de Indias, odos de o mación ju ídica, que se negaban a que exis ie a en el
ci ado consejo un o icial de al a cuali icación que no ue a le ado.26 Ju is a
como su men o y sin especial o mación cien í ica, López de Velasco e a
un bu óc a a consumado —pe sona dedicada al «o icio de papeles»—, el
consejo lo conside ó un homb e ap opiado pa a el ca go pues hablaba el
idioma de los en onces llamados «le ados». Pa a los miemb os de aquella
ins i ución, lo undamen al no e a pode ubica pueblos y luga es en un-
ción de una e ícula ma emá ica absolu a de la i ud y longi ud, sino en
ju isdicciones polí icas y eclesiás icas de inidas.27 Sin emba go, la p ime a
pa e del p og ama de su an eceso que López de Velasco lle ó a cabo ue
la Ins ucción de los eclipses, un p oyec o que sin duda debió su génesis al
manusc i o de San a C uz sob e las longi udes, en el que había p opues o
usa es e ipo de encues a pa a ecoge obse aciones as onómicas. Poco
después de oma posesión como cosmóg a o-c onis a, López de Velasco
en ió un cues iona io a las colonias españolas pa a ecaba obse aciones
de eclipses luna es,28 con la in ención de acumula da os que pe mi iesen
24 Nos e e imos a ins umen os pa a de e mina la longi ud median e la obse ación de eclip-
ses de luna, pues o que San a C uz —cosmóg a o, ca óg a o y ab ican e de ins umen os— ideó
en 1535 un apa a o pa a calcula la longi ud po dis ancias en e la Luna y los plane as. Un año más
a de in en a o o apa a o pa a calcula la longi ud po las des iaciones de la b újula. Véase Cues a,
2004, 11-12.
25 Real P o isión concediendo a Juan López de Velasco el í ulo de c onis a y cosmóg a o
mayo de Indias, Mad id, 20 de oc ub e de 1571, A chi o Gene al de Indias (AGI), Indi e en e, 426, L.
25, 126 -127 . El ex o comple o de la p o isión es á publicado en Vicen e y Es eban, 1991, 432-434.
26 Es eban, 1993, 247.
27 Po uondo, 2013, 165 y 208.
28 Juan López de Velasco, Ins ucción y adue imien os pa a la obse ación de los eclypses
de la luna, y can idades de las somb as que Su Mages ad manda hace , Mad id, 28 de mayo de 1578,
BNE, Mss/3035, 40 -41.
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es ilo es á en los pun os A y B, la ele ación del Sol es de 45 g ados, pues-
o que el adio del cí culo meno es igual a la longi ud del es ilo. Los da os
egis ados en el ins umen o debían se asladados a un papel o pe gami-
no, dos líneas a in a: una de igual longi ud que la mínima somb a a oja-
da po el es ilo (a medio día, con el Sol a 90 g ados de ele ación), la o a
línea «con la la gu a del es ylo desde la ayz y nacimien o del, has a lo al o,
sin lo que es uuie e me ido en el plano donde es uuie e hyncado».
Finalmen e había que indica po esc i o a qué co espondía cada una de
es as dos líneas, así como indica si la somb a del es ilo cayó al no e o al
su , ano ando la echa comple a —día, mes y año— de la obse ación.
En segundo luga , López de Velasco daba ins ucciones pa a la cons-
ucción de o o ins umen o que hab ía de se i pa a egis a el eclipse
luna , midiendo la somb a de la Luna sob e el u ensilio al comienzo y al
é mino del mismo:
En un able o que sea de la go como una a a de medi y de ancho como una e cia
y qua o ó seys dedos de más; se ha á un medio ci culo en es a o ma: pond ase el
pie del compás en el medio del la go del uno de los mayo es lados, un dedo u dos a
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Figu a 3. Explicación del mé odo pa a aza la línea me idiana, basado en la
Ins ucción pa a la obse ación de los eclipses… de Juan López de Velasco.

den o de la o illa no más: y con el o o pie abie o de pun a a pun a una e cia jus a
[…] si la somb a cayo de la pa e de sep en ión el ins umen o mi a al su ó Mediodía
y al con a io si la somb a y a al su el ins umen o mi e al no e, de mane a que al
lado la go de jun o al es ylo quede en lo al o y el o o lado la go al con a io a ima-
do odo sob e la línea del plano que a de O ien e a Ponien e.46
Es e ins umen o debía si ua se en posición e ical («de can o»), pe -
pendicula a la línea me idiana (en la di ección es e-oes e), con el es ilo en
la pa e supe io . López de Velasco indica que es necesa io o ien a lo según
donde haya caído la somb a du an e el día, en la de e minación de la línea
me idiana. Si la somb a sola del es ilo en el p ime ins umen o cayó hacia
el sep en ión (no e), como en la igu a 3, hay que o ien a es e ins umen-
o con el es ilo hacia el mediodía (su ), como se mues a en la igu a 5. En
caso con a io, el ins umen o se si ua á con el lado del es ilo mi ando
hacia el no e. De es a o ma se ga an izaba que la ca a del ins umen o
46 López de Velasco, Ins ucción y adue imien os…, BNE, Mss/3035, 41.
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Figu a 4. De inición geomé ica del ins umen o pa a egis a el eclipse luna , según
la Ins ucción pa a la obse ación de los eclipses… de Juan López de Velasco.
mi ase a la mi ad del o be celes e donde en la a de del eclipse es a ía la
Luna.47 Tomando la a a cas ellana igual a 83,6 cm, las dimensiones del
segundo ins umen o e an 83,6 cm de la go («que sea de la go como una
a a de medi ») y ap oximadamen e 40 cm de al o («de ancho como una
e cia y qua o ó seys dedos de más»). Sob e una de las ca as del ins umen-
o se dibujaba una semici cun e encia con el cen o a unos 8 cm de uno de
los bo des mayo es («pond ase el pie del compás en el medio del la go del
uno de los mayo es lados, un dedo u dos a den o de la o illa no más»), y
27,9 cm de adio («de pun a a pun a una e cia jus a»). En las igu as 4 y 5
se ep oduce es e ins umen o, una pequeña plomada suje a al es ilo se ía
su icien e pa a asegu a la e icalidad del mismo.
47 Po uondo, 2013, 261.
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Figu a 5. Explicación del p ocedimien o pa a egis a el eclipse luna , según
la Ins ucción pa a la obse ación de los eclipses… de Juan López de Velasco.
Du an e la obse ación, además de c onome a la du ación del eclip-
se, se debían ma ca en es e ins umen o la somb a luna del es ilo sob e el
ablón, al comienzo y al inal del eclipse, así como la línea e ical indica-
da po la plomada. Uno de los incon enien es del mé odo e a de e mina
con exac i ud cuándo comenzaba y inalizaba el enómeno, po lo que se
ecomendaba la p esencia de a ios obse ado es pa a que es ableciesen
dichos momen os de mane a consensuada.48
En la e sión imp esa de la Ins ucción de 1581, que ep oduce Ga cía
de Céspedes en su Hid og a ía, segunda pa e de su Regimien o de na ega-
ción,49 el ins umen o que se desc ibe pa a el egis o del eclipse luna di ie-
e del que acabamos de mos a según la Ins ucción Real. En la ob a de
Céspedes se habla de un ins umen o a dos ca as, con una semici cun e en-
cia y un es ilo que en cada lado del able o. En es a a ian e del ins umen-
o, al egis a se las dos ca as, no e a necesa io o ien a lo al no e o al su
dado que se medía la somb a luna po ambas ca as.
Conside aciones inales
La o ganización adminis a i a de los dominios de Felipe II en el
Nue o Mundo, así como zanja las dispu as en e los impe ios español y
po ugués como consecuencia de las ensiones polí icas sob e la línea de
dema cación; eque ía dispone de unas de alladas y p ecisas ep esen acio-
nes de esos e i o ios, así como su ubicación espec o al es o del mundo,
pa a lo que e a necesa io de e mina las coo denadas geog á icas de la i ud
y longi ud de cuan os más luga es mejo . Ya desde la An igüedad, la ob en-
ción de la de la i ud se elacionó di ec amen e con la obse ación del Sol
du an e el día o de la es ella Pola du an e la noche. El p oblema de la
de e minación de la longi ud, cien í ica y ecnológicamen e más complica-
do, cons i uyó una de las mayo es p eocupaciones cien í icas du an e odo
el siglo XVI. Juan López de Velasco, p ime cosmóg a o-c onis a mayo del
Consejo de Indias, se p opuso de e mina las longi udes median e encues-
as, es ableciendo un p ocedimien o iable pa a calcula las. En e los mé o-
dos empleados des aca el basado en la obse ación de los eclipses de Luna,
siguiendo la es ela de su an eceso , Alonso de San a C uz. La impo ancia
48 Edwa ds, 1969, 20. Po uondo, 2013, 264.
49 Ga cía, 1606, 162-165.
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de es e p oyec o adica, especialmen e, en que su ejecución signi icó la
pues a en ma cha del p ime plan sis emá ico de obse ación as onómica a
escala in e con inen al.50 Sin emba go, no se ía has a bien en ado el siglo
XVIII cuando se log ó medi exac amen e la longi ud, es ableciéndose un
mé odo p ác ico a pa i de que se pudo con a con c onóme os anspo a-
bles, que pe mi ie on una medición p ecisa del iempo en cualquie luga .51
Expe iencias como las de Juan López de Velasco pa a esol e el p o-
blema, supusie on un alioso abajo pa a la his o ia de la cosmog a ía, así
como un sis ema al amen e cien í ico en el ho izon e cul u al del siglo XVI.
Po su o mación, disposición in elec ual y g an olumen de abajo, López
de Velasco no se sen ía llamado a ealiza él mismo los complejos cálculos
necesa ios pa a de e mina las coo denadas geog á icas a pa i de las
obse aciones as onómicas. Que en la Ins ucción que edac ó pa a la
obse ación de los eclipses no se especi icase cómo calcula la la i ud y
longi ud a pa i de los da os egis ados, se debe a que dichos cálculos los
ealiza ían los cosmóg a os en España.52 A los obse ado es solo se les
pedía cons ui los ins umen os y ealiza el egis o del enómeno siguien-
do el p o ocolo especi icado al de alle en la Ins ucción. No exis en da os
que pe mi an a i ma que el p opio López de Velasco ealizase los comple-
jos cálculos de igonome ía es é ica que pe mi iesen la de e minación de
las longi udes a pa i del egis o de las obse aciones en iadas al conse-
jo.53 Uno de sus suceso es en el ca go, And és Ga cía de Céspedes, llegó a
suge i que López de Velasco desconocía el p ocedimien o, al no encon a
indicio alguno de los cálculos necesa ios en las ins ucciones imp esas ni
en los papeles pe sonales de su an eceso .54
Du an e los ocho años que es u o al se icio del Consejo de Indias,
an es de se nomb ado a ins ancias de su men o Juan de O ando, cosmó-
g a o-c onis a, es e iden e la ausencia en sus documen os de cualquie e e-
encia a es udios o abajos en el campo de la cosmog a ía o la geog a ía.
50 La uen e y Moscoso, 1999, 126.
51 Si se anspo a en un ba co un eloj pues o en ho a en el pue o de pa ida, de longi ud
conocida, la dis ancia en longi ud en e el ba co y el pue o puede halla se a lo la go del iaje a pa i
de la di e encia en e lo que ma ca el eloj y la ho a local, que podía ob ene se po la obse ación del
sol, pues o que a cada 24 ho as le co esponden 360 g ados de longi ud. En los siglos XVI y XVII la
di icul ad e a consegui c onóme os p ecisos y que se pudiesen anspo a , lo cual no ocu ió has a la
in ención del c onóme o ma ino de la mano de Ha ison a p incipios del siglo XVIII.
52 Po uondo, 2013, 247 y 262.
53 Sob e la elación en e el egis o del eclipse con el segundo ins umen o y la longi ud del
luga de obse ación, éase Po uondo, 2009.
54 Po uondo, 2013, 320.
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Juan López de Velasco no apa ece po es as echas en e los cosmóg a os
p o esionales, pues adoleció de la p epa ación cien í ica, y sob e odo ma e-
má ica, indispensable en un au én ico cosmóg a o.55
Aunque la his o iog a ía suele a ibui a López de Velasco el mé odo
pa a el cálculo de longi udes median e la obse ación de los eclipses según
la Ins ucción edac ada po el cosmóg a o eal, c eemos que exis en bas-
an es indicios pa a supone que an o el p ocedimien o de obse ación,
como el diseño de los ins umen os y los cálculos enden es a la ob ención
de las longi udes, no son ob a suya. Con elación a la Ins ucción, algunos
au o es a ibuyen a López de Velasco el papel de di uso y e icaz o ganiza-
do .56 E ec i amen e, es sabido que e a un homb e de una g an o mación
humanís ica, pe o p obablemen e ca ecía de la p epa ación ma emá ica
su icien e pa a o mula un p ocedimien o que eque ía de al os conoci-
mien os as onómicos y ma emá icos,57 dado que pa a ob ene la longi ud
a pa i de los da os de la obse ación e a necesa io ealiza complejos
cálculos ma emá icos igonomé icos. Sus inclinaciones pe sonales —y su
ayec o ia— ue on lle ándole a sen i se más cómodo en e las palab as
que en e los núme os.58 El Consejo de Indias no le enca gó di ec amen e a
López de Velasco la e o ma de las ca as e ins umen os, sino que, aunque
no de o ma o icial, los p ime os in en os de lle a la a cabo es u ie on di i-
gidos e inspi ados po Juan de He e a. López de Velasco an solo ue
eque ido pa a emi i cie os in o mes, más pa a cumpli con el o malis-
mo legal que po lo que pudie a deci en ellos.59
Po odo ello, es bas an e p obable que el p ocedimien o de obse a-
ción y los ins umen os pa a lle a la a cabo se deban a su an eceso Alonso
de San a C uz, cuyos documen os —«papeles»— le ue on en egados a
López de Velasco; o bien al e sá il y poli acé ico Juan de He e a (1530-
1597), maes o mayo de ob as de su majes ad y Aposen ado Mayo de
Palacio. El a qui ec o de Felipe II ue esponsable de hecho de la ac i idad
cosmog á ica de la co e desde la mue e de San a C uz (1567). Las cues-
iones conce nien es al es ablecimien o y co ección de mapas náu icos y a
la p epa ación esme ada de los ins umen os de na egación —de una
impo ancia capi al, ya que los lazos ma í imos en e España y las Indias
55 Be he, 1998, 147 y 166.
56 Ibidem, 171.
57 Vicen e, 1993.
58 Po uondo, 2013, 234.
59 Vicen e y Es eban, 1991, 387.
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dependían en buena medida de ellos— queda on como un dominio ese -
ado a Juan de He e a, quien pa ece habe enido una in luencia decisi a
sob e ese géne o de ac i idades.60 He e a no solo mani es ó su in e és po
el p oblema de la medición de la longi ud, sino que llegó incluso a ob ene
licencia eal pa a la explo ación de de e minados ins umen os in en ados
pa a la na egación. El p opio López de Velasco a aló en di e sas ocasio-
nes la labo de Juan de He e a como ab ican e de ins umen os as onó-
micos,61 como mani ies a en un in o me sob e los come idos de Jaime Juan
en la misión ca og á ica a Nue a España y Filipinas, en la que debía p o-
ba unos ins umen os in en ados po He e a pa a calcula la longi ud,
basados en la des iación magné ica. En dicho in o me el cosmóg a o-c o-
nis a, además de plan ea la necesidad de comp oba los ins umen os de
He e a, da su espaldo al a qui ec o:
en el uso de ellos [los ins umen os in en ados po He e a] no se puede juzga sin
e los y examina los, aunque si son los ins umen os que a hecho Joan de He e a
maes o mayo de las ob as de Su Majes ad, bien se pueden ene po cie os y bien
en endidos [...]62
Resul a cuan o menos ex aña la a do osa de ensa que hace López de
Velasco de los ins umen os del a qui ec o, sin que p e iamen e se hubie-
sen examinado ni comp obado. El Consejo de Indias exp esó al p opio
Felipe II su discon o midad con la opinión del cosmóg a o-c onis a sob e
la co ección de los mismos. Desa o unadamen e, no nos han llegado
p uebas sob e su u ilidad y excelencia,63 po lo que cabe supone que no
alcanzasen el éxi o p e is o.64 En cualquie caso, la di ección del p oyec-
o encomendado po Felipe II a Jaime Juan pa ece habe escapado al con-
ol de López de Velasco, a quien no se consul ó sino po lo que oca a la
o ma.65
60 Ibidem, 401-407, ci ado en Be he, 1998, 167.
61 Real Cédula a Juan de He e a concediéndole licencia y monopolio du an e los diez años
siguien es pa a ab ica y u iliza unos ins umen os po él in en ados pa a la na egación a Indias, El
Pa do, 13 de diciemb e de 1573, AGI, Indi e en e, 426, L.25, 275 -276 .
62 In o me del cosmóg a o-c onis a mayo de Indias Juan López de Velasco, con ins ucciones
sob e lo que debe ía hace Jaime Juan, Mad id, 12 de eb e o de 1583, A chi o Gene al de Simancas
(AGS), Gue a y Ma ina (Gue a An igua), legajos 142, 147, 151, y Ma y Tie a, legajo 1682.
Publicado en Vicen e y Es eban, 1991, 424.
63 Vicen e y Es eban, 1991, 390.
64 Ce e a, 1997, 150.
65 Be he, 1998, 167.
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A dicha misión co esponde la obse ación del eclipse de 1584 en
Ciudad de México. Del análisis de la documen ación que se conse a en el
A chi o de Indias, se desp ende que la obse ación se lle ó a cabo siguien-
do un p ocedimien o muy simila al desc i o en las Ins ucciones de López
de Velasco, cuya p ime a copia imp esa se emi ió en 1577. Los dibujos de
1584 e elan una g an simili ud en e los ins umen os u ilizados en la
obse ación de Ciudad de México y los desc i os po López de Velasco,
cuya econs ucción ha mo i ado es e a ículo. Dado que Jaime Juan lle a-
ba los ins umen os de He e a pa a el cálculo de la longi ud en el ma
basados en la des iación magné ica, es bas an e p obable que los que u ili-
zó en Ciudad de México pa a la obse ación del eclipse de 1584 uesen
p opo cionados po la misma pe sona, inspi ado y esponsable cien í ico
de la misión.
Sin es a impo ancia a la labo cosmog á ica de Alonso de San a
C uz, lo cie o es que su es ilo gi aba en o no a la e ien e desc ip i a e
his ó ica de la disciplina, He e a en cambio op ó po la ama ma emá ica
e ins umen al de la cosmog a ía, lo que po o a pa e e idencia los ini-
cios de la sepa ación en e la co ien e desc ip i a y la ma emá ica que
du an e la cosmog a ía del Renacimien o se habían desa ollado de o ma
conjun a.66
Po odo lo expues o, c eemos que hay bases pa a apoya la in e en-
ción de Juan de He e a en el diseño de los ins umen os desc i os en la
Ins ucción de los eclipses. Sin emba go, cabe señala que es a esis de la
pa icipación del a qui ec o de Felipe II en la ideación de los ins umen os
desc i os po López de Velasco no ha sido señalada en las uen es consul-
adas, con la sola excepción del abajo ci ado de Vicen e y Es eban, sien-
do gene alizada la a ibución de la in ención al cosmóg a o eal.
A pesa de los in en os de es os eminen es homb es de ciencia pa a la
de e minación exac a la longi ud y el subsiguien e p oyec o pa a comple a
el mapa del Nue o Mundo, el p oblema de las longi udes, «lími e pues o
po Dios a la in eligencia humana»,67 segui ía sin esol e se has a el
siglo XVIII.
Recibido el 28 de ene o de 2015
Segunda e sión el 22 de ene o de 2016
Acep ado el 3 de ma zo de 2016
66 Po uondo, 2013, 106 y 120, ci ado en Sánchez, 2010, 735.
67 Rey, 1951, 98.
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Ce ezo Ma ínez, Rica do, La ca og a ía náu ica española en los siglos XIV, XV
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