Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 627-633.
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LO INHÓSPITO Y LO SUBLIME
Juan Manuel Rome o Ma ínez
Uni e sidad de G anada (España)
Recibido: 15-07-10
Acep ado: 14-09-10
Resumen: Es e ex o p e ende suge i la elación en e aquella ins ancia
indisponible que es el la nada, en el pensamien o de Heidegge ; y la súbi a
apa ición de lo sublime como aquello que al a a oda ep esen ación posible,
en la ob a de Kan y Lyo a d. Es e hilo so e ado que conec a ambas ins ancias
es un sen imien o de ca ác e on ológico, que a en u amos más allá de lo
me amen e men al o psicológico. Una disposición a ec i a median e la cual es
posible el da se de un modo de se del enómeno: el e o . Lo inhóspi o (das
Unheimliche) como un no-luga en el co azón del e uño amilia y el espacio de
lo sal o, nos ab e a la sensación de la angus ia (Angs ), disposición que e ae la
o alidad de las cosas pa a deja al descubie o la ie eza inhumana (G imm) de
la nada; de la misma mane a que el sen imien o de lo sublime (das E haben),
expone la al a de un espacio de ep esen ación de la na u aleza desa ada y
dinámica en Kan , o del acon ecimien o que desbo da oda concep ualización
posible en Lyo a d.
Palab as-cla e: Sublime; inhóspi o; angus ia; e o ; nada; on ológico.
Abs ac : This pape is in ended o sugges he ela ionship be ween he
una ailable ins ance o no hing, in Heidegge ’s hough , and he sudden
appea ance o he sublime as ha which ails o all possible ende ing in he
wo ks o Kan and Lyo a d. This unde g ound wi e ha connec s bo h ins ances
is a sense o on ological cha ac e , en u ed beyond he me ely men al o
psychological. An emo ional a angemen by which i is possible o be a mode
o being o he phenomenon: he e o . The inhospi able (das Unheimliche)
as a non-place in he hea o he amilia homeland, he sa e space, open us
o he eeling o anxie y (Angs ), a disposi ion which e ac s he o ali y o
hings o expose he inhuman ie ceness (G imm) ou which is he no hing; in
he same way ha he eeling o he sublime (das E haben), exposes he lack
o ep esen a ional space o he dynamic and unleashed na u e in Kan , o he
e en ha is beyond all possible concep ualiza ion in Lyo a d.
Key-wo ds: Sublime; inhospi able; anguish; e o ; no hing; on ological.
Juan Manuel Rome o Ma ínez
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1. La “angus ia” (Angs ) y lo “inhóspi o” (das Unheimliche) en la
analí ica exis encia ia de Heidegge y la psicología exis encial
de Binswange
En la analí ica exis encia ia de Heidegge asis imos a la “angus ia”
(Angs ) como un modo del “encon a se” (Be indlichkei ) que es, jun o con el
“comp ende ” (Ve s ehen), pa e de las es uc u as dinámicas y ascenden a-
les del “se -ahí” (Da-sein). La angus ia se e ela en Heidegge como el suelo
on ológico desde el que el emo hacia algún obje o de e minado ac úa.
En el es a “a ojado” (Gewo enhei )1 en la exis encia, es la “caída”
(Ve allen)2 un modo imp opio de exis encia. Es a caída supone un es a ab-
so bido po el mundo, e e la opinión desde la habladu ía (Ge ede), desde lo
que se dice de un modo impe sonal (Man), y sen i “a idez po las no edades”
(Die Neugie ) in ascenden es de la co idianeidad. Es a despe sonalización y
abso ción en los en es in a-mundanos, según Heidegge , no es más que una
huida del más p opio “se -sí-mismo“. Echa a un lado la p opiedad del “se -
sí-mismo” supone p i a se de la capacidad, inhe en e al se ahí, de au o as-
cende se a o os ámbi os de sen idos. Compa ecemos en onces a una uga del
“se -ahí an e sí mismo” que no deja, sin emba go, de se una o ma de ape u a
pese a la imp opiedad del “ahí” de su se .
La caída (Ve allen) es p ecisamen e eso: una uga an e sí del “se -ahí”
que supone un e oceso “an e” lo amenazado (Fu ch ).
Aquello “an e lo que“3 se eme del emo es apa en emen e, como hemos
dicho an es, un en e in amundano que enimos iendo ace ca se, como la
amenaza que es, desde un ámbi o ya cons i uido de sen ido. Y es in e esan e,
po cie o, ap ecia aquí pa a más a de, el ma iz de lejanía empo al y espacial
de la amenaza po eni .
Y es que es e “hui ” que no es más que un “des ío” del cae es algo que
se exp esa á como un emo ón ico an e un obje o o en e in amundano, pese
a que su undamen o on ológico sea la “angus ia” como disposición a ec i a
undamen al, como modo de encon a se “an e” el mundo en cuan o al, an e la
o alidad de lo en e. Aho a descub imos que el e dade o “an e qué” del emo
no es un en e in amundano ya de inido, sino el lími e de la signi ica i idad, lo
absolu amen e “o o” abismá ico. Lo que e ela la angus ia son los in e s icios,
el “en e” de mundos de sen idos, ese espacio de asigni ica i idad que posibili a
el sen ido mismo. En es a disposición a ec i a undamen al el mundo como al
iene el ca ác e de una absolu a asigni ica i idad y es que, en la “angus ia”
[1] HEIDEGGER, M., Sein und Zei . Tübingen, Max Niemeye Ve lag, ed. 1986 [ .c. (S.T.): El se
y el iempo, México, FCE, 1982]. Pg. 195.
[2] Ib., pgs. 200-206
[3] Ib., pgs. 206-209.
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no hay un de e minado “aquí” o “allí” desde donde se ace que lo amenazado .
Las ca ego ías espacio- empo ales sal an en pedazos an e la expe iencia de lo
sublime que es lo absolu amen e o o, como e emos más a de en Kan .
Ese “en ninguna pa e” no es una nada sino un “pa aje“, un es ado
de ape u a “espacial“, nos comen a Heidegge , donde lo amenazado “es ahí
siemp e ya“, ubicuo. Es po eso po lo que lo amenazado no puede ace ca se
desde una posición de e minada ya que, al es a ya po doquie , no es á, eal-
men e, en ninguna pa e. Es un no-luga , an e io a odo mundo de sen ido,
po que aba ca el odo del mundo en cuan o a al, la o alidad de lo en e.
Es el mundo mismo lo que angus ia (el “an e qué” de la angus ia) como
lími e y posibilidad de los en es in amundanos, como lími e y posibilidad de
sen ido alguno.
El angus ia se ab e, en onces, o iginal y di ec amen e el mundo como
al de mane a que, “los en es a la mano” (Zuhandene), en es que ienen una
elación p e- e lexi a con el hace del homb e, empuñados po és e en una mu-
ua pe enencia -como en el an aído ejemplo del lab ado con sus ape os de
lab anza- se hunden en el mundo ci cundan e pa a deja de se signi ica i os y
e i a se. El mundo ya no es capaz de o ece nada, ni si quie a la elación de
“se -con-o os” (Mi -sein).
Y es que la angus ia pone al “se -ahí” an e su mundo de mane a ex e-
ma al se és a una o ma undamen al de “se -en-el-mundo“. El “se -ahí” se en-
cuen a aho a singula izado po la angus ia en un solipsismo exis encia io de
al mane a que se expe imen a desahuciado, como “no-es ando-en-casa“. Aquí
es donde en a en juego el concep o de lo “inhóspi o” (Unheimlichkei ) ya que,
la “angus ia“, saca al “se -ahí” de su habi a jun o a los en es in amundanos,
haciendo que és e ya no habi e a aigado en su e uño de signi ica i idad y
su amilia idad ecinal. Podemos en ende , en onces, como el é mino alemán
“das Unheimliche” encie a en sí la amilia idad del hoga (Heim) y, a la ez, el
desa aigo y la e ancia de un no es a en ninguna pa e median e la pa ícula
p i a i a (Un-) ya que, en la “caída” como “ uga” se huye, pe o no ealmen e
“an e” los se es in amundanos, si no “hacia” ellos. Lo que an es nos pa ecía un
emo de e minado en la “caída” hacia algo no e a más que una o ma de en-
cub i una disposición a ec i a más o iginal: la “angus ia”. En una exis encia
inau én ica la huida supone no que e habé selas con la amenaza ubicua del
mundo que angus ia en su o alidad pa a lanza se así, desespe adamen e, a e-
mo izado, an e la apa en e amilia idad de lo impe sonal en mundos de sen ido
en los que no se ha conseguido a aiga de e dad. Digamos que uno huye de su
se (el se -ahí) po que eme lo que és e puede e ela le, el es a p egun ándose
sob e el sen ido de la o alidad de lo en e -que es según Heidegge la esencia
de nues o se , el “se -ahí” como in e ogan e y como signo-, del mundo como
al y su expe iencia en an o que angus ian e nada. Se huye con emo hacia
lo apa en emen e amilia , po ando el emo en la casa y emiendo que és a,
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la casa, nos esul e e iblemen e ex aña. Se huye hacia el a aigo emiendo
no pode a aiga . Y ese emo , como hemos exp esado an es, no es más que la
exp esión ón ica de la on ológica disposición a ec i a que es la “angus ia“. “El
emo es angus ia caída en el mundo e imp opia”4.
La angus ia p opia, sin emba go, es una “ a eza” di ícil de ejempla i-
za pe o que iene la acul ad de desnuda nues o se -ahí en sus es uc u as
undamen ales, al hace e i a odo en e “in amundano” a los que nos a e a-
mos. Y es que la angus ia nos mues a nues as posibilidades y nues o se li-
b e en la esolución de una elección de se . Hace pa en e, en nues a desnudez
on ológica, que no somos esencialmen e p e ios a nada, sino que nues o se es
el hace se mismo en la elección. Que somos lib es de empuña nos y elegi nos
au én icamen e a noso os mismos an e la calma expe iencia de la angus ia.
Realmen e, lo que és a nos mues a, es el es a endidos siemp e hacia la ape -
u a de nue os mundos de sen ido, hacia el u u o y que, en el hecho mismo de
es a a aigados se esconde siemp e el desa aigo, el no se y la asigni ica i i-
dad de lo que es, del luga donde habi amos. Es po eso, epi o, que el é mino
in-hóspi o esconde ese doble juego de amilia idad y ex añeza que an o ha
ca ac e izado a la Alemania del oman icismo: “lo sinies o“5.
El psicoanalis a exis encial L. Binswange 6, en el caso de “Ellen Wes ”,
nos o ece un ejemplo magní ico pa a ca ac e iza una exis encia inau én ica
que ha llegado a al pun o de “excen icidad” que ha e minado de iniendo un
“se -sin-mundo”. A Ellen Wes le es imposible expe imen a el mundo desde
una ape u a, no puede “se -jun o-a” (“se -cabe” que adujo Gaos) los en es en
un mundo de sen ido. Es á li e almen e ue a y, como al, expe imen a an o
las cosas como a sí misma desde una absolu a “excen icidad”. El “des ío” que
ealizamos al hui de nues o más p opio “se -ahí” hacia los en es in amunda-
nos, hacia las cosas, pa a Wes es sencillamen e imposible. Su imp opiedad es
de una adicalidad al que ha de enido pa ológica. No puede man ene se an e
la angus ia, pe o ampoco puede hui de ella hacia lo amilia . Se encuen a en
un in e medio desespe an e que, ágicamen e, acaba á en el suicidio. Uno de
los sín omas que na a en es e caso Binswange es el desmo onamien o de la
empo alidad y la especialidad. La o ma de up u a con el iempo consis e en
una pa alización en un p esen e que ya no iene ida, un iempo no-o ien ado,
sin ínculo de sen ido alguno. El iempo se expe imen a en onces como ame-
nazan e, se iene la ce eza de que algo e ible a a ocu i inminen emen e y
se en a en la dinámica de una especie de “con inuidad a ídica” e inexo able.
Es a si uación angus iosa an e la espe a del ho o po eni p o oca obias
sob e cualquie e en o insigni ican e, como el miedo a ompe se un acón, po
[4] Ib., pg. 210.
[5] ÁVILA, R. Iden idad y agedia, Mad id, T o a, 2005.
[6] BINSWANGER. L., Ob as escogidas, .“Excen icidad“[1955], Ba celona, RBA, 2006.
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ejemplo. Y es, p ecisamen e, la pé dida de la sal agua dia de un mundo de sen-
ido imposible de expe imen a , lo que lle a a la pacien e a es e e o desnudo
e inexo able.
La mu ación que se expe imen a en la espacialidad es la del encie o
en el p opio espacio, educiendo así la dimensión on ológica de la disposición
co po al, an p esen e és a en la ob a de Me leau-Pon y7. Pa a es e ilóso o
que, al igual que Heidegge es de co e enomenológico, el espacio es co po al
y o ganizado; si somos algo es cue po p e- e lexi o en una ne adu a de cami-
nos y disposiciones espaciales mó iles. Si en el caso de Heidegge es la em-
po alidad el ho izon e de sen ido, el acaece en el iempo como el se mismo,
en Me leau-Pon y la especialidad co po al ma ca á los lími es de sen ido y se
des ela á como se mismo. Wes expe imen a su p opio cue po como excén-
ico, és e deja de se el cen o de e e encia al ededo del cual “los caminos
del mundo ab en sus posibilidades”.8 En es e caso, Ellen Wes , ha educido su
espacio co po al a dos mundos: el aé eo y el sepulc al. En e la luz y la somb a
la excén ica pacien e se mue e desde un odo de comp ensión sin ap ehensión
alguna de sen ido, sin elie e ni paisaje alguno, has a un espacio oscu o, sin
pe spec i a posible, en lo sepulc al. El juego en e ocul ación y desocul ación,
en e la luz y la somb a como su condición de posibilidad, an p opio del con-
cep o o igina io de e dad de Heidegge (Ale heia) se ha o o. El desa aigo
sepa a los dos mundos e é eo y mundano y, la oscilación con inua en e ambos,
es una expe iencia ex aña de epulsión que p esagia la mue e. El de Wes
es un es ado de es a -sin-mundo imp oduc i o, una on ología de lo hueco, un
es ado de acuidad que la hace expe imen a se descoyun ada en e dos mun-
dos: el acío epugnan e y op eso , y el ai e ideal y libe ado . Es a psicosis no
ocu e, alga la edundancia, solamen e en la psique humana sino que exp esa
un desa aigo on ológico y, como al, ocu e en el se -ahí, en su “ahí” de e -
minado como mundo dañado y, en el caso de nues a pacien e, i ecupe able
pa a el sen ido. Dado que el mundo de Ellen Wes es á hueco hay que llena lo
de alguna mane a, compulsi amen e, median e g andes “p oducciones de des-
pe dicios” que e minan aplas ando a la pacien e bajo los es os de un mundo
hecho pedazos.
La pacien e de Binswange , no iene luga ni iempo donde i . Es in-
capaz de asi el sen ido de los pa ajes ón icos hacia los que escapa y se queda
en un “en e” inde e minado, a ec ado po la disolución de sen ido de la an-
gus ia, que hunde odas las islas donde e ugia se en los inmensos ma es de
la nada. El iempo y el espacio se han solidi icado, han quedado pa alizados en
la insis encia punzan e del miedo. Lo en e se des anece, pe o no pa a mos a
[7] SÁEZ Rueda. L. “Cue po y exis encia: M. Me leau-Pon y“, en Mo imien os ilosó icos ac uales,
Mad id, T o a, 2001.
[8] SÁEZ Rueda. L., Se e á ico, una on ología c í ica de la sociedad, Mad id, T o a, 2009.Pgs
314-315.
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la au en icidad del se del “se ahí” y su lib e capacidad pa a la elección de
posibilidades sino, odo lo con a io, pa a hace lo desg aciado y minimiza lo,
educido a una iccionalización psicó ica de sus idas: el espacio se di ide en e
una ie a menes e osa, sepulc al y unes a que a apa y que hace camina a
Wes sob e e eno cenagoso; y en e un cielo ideal y libe ado .”
2. La domes icación de lo “sublime” (das E haben) en Kan y la
p opues a de Lyo a d
En la analí ica de lo sublime de la C í ica del Juicio9 de Kan asis imos
a la incapacidad de la imaginación pa a adecua se a las ideas de la azón y así
pode o ma un juicio es é ico ace ca de lo sublime. El imaginación se excede
al in en a cons ui un obje o in ini amen e g ande median e eglas de cons-
ucción (esquema ismo ascenden al) en endidas como can idad y cualidad.
Dicha incapacidad es de ca ác e subje i o en el “ap ehende ” lo in ini o de una
sola ez en su o alidad; y de ca ác e obje i o en la imposibilidad de “pensa ” o
“comp ende ” lo in ini o como o almen e dado. Aquí la imaginación se en en-
a a un obje o impensable e imp esen able, imposible de cap a de una ez me-
dian e eglas de p opo cionalidad, a la ez que no es posible es ablece la con i-
nuidad y el sen ido de dis in as sensaciones y pe cepciones median e eglas de
asociación y causalidad. Encon amos un mo imien o de a acción y epulsión
de la conexión en la imaginación, és a se sien e empujada hacia lo ascenden-
e a la ez que se in e na en un abismo donde ella misma eme pe de se; po
o a pa e, es la idea de lo sup asensible en la azón lo que p oduce semejan e
es ue zo a la imaginación con o me a su ley. Es e a e imien o po pa e de
la imaginación, ins igado po las ideas de la azón, es un juego a mónico en el
que se exp esa, an e la con emplación de lo in ini o, la posesión de una azón
pu a, solo in uible en la insu iciencia de la imaginación misma. El sob e exceso
de la imaginación en la adecuación con las ideas de la azón p oduce dolo , nos
a es igua Kan , ya que es una iolencia que excede el apa a o cognosci i o del
suje o; sin emba go, a la ez, esul a placen e o po que descub e en noso os
una in ini ud aún mayo , que hace que nos sob epongamos a odo in ini o y a
oda omni-po encia na u al.
La na u aleza, juzgada dinámicamen e sublime, nos comen a Kan 10,
iene que se ep esen ada como emo al es o zanos en esis i un mal que,
sin una acul ad pa a ello, es un obje o a emo izan e. El ilóso o acla a que es
posible conside a un obje o como “ emible” sin sen i emo de él, de mane a
que solo pensá amos el caso en que quisié amos opone le esis encia. Luego
nos ad ie e que, el que eme de e dad, no puede juzga lo sublime en la na-
[9] KANT, I. C í ica del Juicio, Mad id, Ed. Espasa Calpe. 2001, pgs 186-211.
[10] Ib., pg. 204 y sigs.
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u aleza, ya que e mina apa ando su is a del obje o que p oduce miedo y
le imposibili a pa a el pensamien o especula i o. El e o de lo sublime pa a
Kan debe es a domes icado, ence ado en una ecindad amilia de hoga es,
como ocu e con las películas de e o de los sábados po la noche en los ecep-
o es de ele isión de nues o ba io.
Se apela aquí a un concep o de lo sublime, lo inhumano, que se pone al
se icio de lo humano de mane a edi ican e.
“El aspec o de lo sublime es más a ac i o cuan o más emible con al
de que nos encon emos en luga segu o“11 Una o ma, desde luego, más case a
e imp opia (“humanis a“12).
La domes icación de lo sublime en Kan que enimos anunciando se
mues a, en p ime luga , al en ende lo “O o” indisponible e i ep esen able
de lo sublime como “na u aleza”. Lo que se desp ende del ex o de Kan es que
la na u aleza inci a o desa ía al homb e a eje ce pode con a ella median e
la écnica, asegu ándola así pa a nues o usu uc o. Además lo “O o” que
p o oca e mo y es angus ioso e mina con i iéndose en un conjun o de
obje os manipulables (“an e los ojos“) y ep esen ables po las bellas a es,
como en el paisajismo de los au o es omán icos del XIX, en especial el pin o
paisajis a F iede ich y Ho man, su con apa ida li e a ia. Es o deja e que
el undamen o de la supe io idad écnica del homb e es su in ini o alo mo al
del homb e como se acional.13
Lo sublime en el sen ido en el que lo piensa Lyo a d se ha e ugiado
en el a e no igu a i o, donde lo “O o” se niega a se econducido a un
esquema écnico o es é ico, de mane a que pueda mos a en oda su c udeza
su ma e ialidad e “inhumanidad”.14
Como indisponible no domes icado, lo inhóspi o-sinies o apa ece a
la mane a de “lo inmundo”: aquello que debe ía habe quedado pa a siemp e
ocul o. Sin emba go, odo plan eamien o que, como en el caso de la es é ica
de lo Sublime en Kan , haga del e o algo domes icable y edi ican e, es o
es: que suponga una ep esen ación es é ica del dolo o el su imien o, odo
in en o de hace aba cable lo indisponible, acaba de iniendo en “ho o ” en ez
de “ e o ”.
[11] Ib.
[12] DUQUE.F., Con a el humanismo, Ed. Abada, Mad id, 2003.
[13] DUQUE.F., Te o as la pos mode nidad, Abada, Mad id, 2004.
[14] Ib., pg 23.