ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
DepenDencia, inDepenDencia, coDepenDencia:
las elaciones México-españa a a és De la ob a
De Gena o es aDa
Rosa Ga cía Gu ié ez
Uni e sidad de Huel a
Resumen: Desde la Independencia, el deba e sob e España ha es ado ligado en
México al p oceso de cons ucción nacional en lo cul u al, ideológico y polí ico.
La ob a de Gena o Es ada, sec e a io de Relaciones Ex e io es du an e el pe-
iodo de ins i ucionalización de la Re olución, embajado en España du an e
la II República y esc i o y e udi o del México colonial, ejempli ica a la pe ec-
ción las complejidades y i ajes de la elación México-España en el ánsi o del
siglo XIX al XX, con sus implicaciones en lo es é ico, lo ideológico y lo polí ico.
Palab as cla e: Gena o Es ada, Re olución mexicana, hispanismo, hispanoa-
me icanismo, Visiona io de la Nue a España, Pe o Galín.
Abs ac : Since Independence, he discussion abou Spain has been associa ed
in Mexico o he p ocess o na ional building in he cul u al, ideological and
poli ical. The wo ks o Gena o Es ada, Sec e a y o Fo eign A ai s du ing
he pe iod o ins i u ionaliza ion o he Re olu ion, ambassado o Spain du -
ing he Second Republic and w i e and schola o colonial Mexico, pe ec ly
exempli ies he complexi ies and u ns o he ela ions be ween Mexico and
Spain in he ansi ion om he nine een h o he wen ie h cen u y, wi h in-
ol emen in he aes he ic, ideological and poli ical.
Keywo ds: Gena o Es ada, Mexican Re olu ion, Hispanism, La iname ican-
ism, Visiona io de la Nue a España, Pe o Galín.
Pa a esol e en la expe iencia el p oblema po-
lí ico, es p eciso oma el camino de lo es é ico
F ied ich Schille , La educación
es é ica del homb e.
Pa a la his o ia de la li e a u a mexicana Gena o Es ada es el au o de Pe o
Galín, el modes o Quijo e que con jo ial i onía dio la pun illa a la na a i a co-
lonialis a. Po ese ac o simbólico, la pe enencia del lib i o al ca álogo o icial de
í ulos i enunciables, cons i u i os de la na a io li e a ia nacional, se ha hecho
78 Rosa Ga cía Gu ié ez
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
inopinable. En una p ime a lec u a, sin emba go, apenas llama la a ención la
di ícil ca alogación gené ica del olumen; la bu la, que no llega a se hi ien e,
con a la e udición imp oduc i a y la mi omanía del pasado enca nados en un
an icua io poseído po la icción es ilizada del México i einal; y una apues a
po el u u o y la mode nidad almiba ada con la más ópica iconog a ía an-
gua dis a: Nue a Yo k, sus coches, su cine, su jazz y sus nue as ‘E as’.
No ayuda a supe a la decepción de ese p ime ace camien o la, po lo gene-
al, dulci icada bibliog a ía sob e Es ada, ni la isión nai e del colonialismo que
pa ece habe se ins i uido. Pa a los es udiosos y panegi is as de Es ada, la li e a-
u a ue un ado no, el ingenuo pasa iempo que se pe mi ió de ez en cuando el,
eso sí, b illan e diplomá ico y admi able ges o de las elaciones in e nacionales
de México. Y pa a la con ención académica, el colonialismo ue una a eza pun-
ual, el pa adisíaco e ugio que algunos e udi os se cons uye on pa a no escu-
cha las balas e oluciona ias que amenazaban la paz de sus biblio ecas.
Pe o ¿hubiese sob e i ido Pe o Galín a las pu gas y polémicas sob e el canon
li e a io mexicano de habe sido an pue iles sus a mas y an insigni ican e el
enemigo? Cabe sospecha que no y, en consecuencia, pone en duda la ‘ino en-
si a’ a eza del colonialismo y sucumbi a la en ación de asca en el monoli o
Es ada, “desp ende lo del nicho de los biena en u ados an eceso es”1, y pode
así eplan ea su ob a. ¿Pudo el colonialismo ges a se al ma gen de los deba es
sob e el papel polí ico y simbólico de España en el México pos independen-
is a, po i is a y e oluciona io? ¿Pudo Es ada, esponsable de la polí ica ex-
e io du an e los años ein e y embajado en España du an e la II República
esc ibi una no ela-ensayo sob e la nos algia po el i eina o sin que le pesa a
el posicionamien o ideológico al que le obligó el eje cicio polí ico? Pa ece sen-
sa o, nue amen e, sospecha que no, y desde esa con icción p opongo aquí lee
la ob a li e a ia de Es ada en su in e sección con el p oceso de esigni icación
del papel cul u al y polí ico de España en el México de la Re olución y la pos-
e olución. Es ada in e ino muy di ec amen e en el diseño polí ico y cul u-
al de ese p oceso, pe o además, el asun o no le ue an es ajeno: es e homb e
de le as de p o incia nacido en 1887 i ió la no malización del pe iodo colo-
nial en la cons ucción his ó ica y simbólica de México y lo mexicano du an e
el po i ia o, se nu ió del hispanismo asa lán ico inisecula , asis ió al esu -
gi hispanó obo de la Re olución, y se dejó subyuga po el hispanoame ica-
nismo asconcelis a an es de asumi su comp omiso polí ico. En su ges ión de
las elaciones ex e io es de México, Es ada supo muy bien que debía maneja
dos planos: el de la ealidad polí ica, social y económica del país y el de la ima-
gen de México como nación. Sin es e úl imo —“el camino de lo es é ico”, e o-
mando al epíg a e de Schille que encabeza es as páginas—, no hab ía podido
esol e “p oblemas polí icos” que pa ecían enquis ados pa a siemp e. En pleno
1 C. Monsi áis, “En el cen ena io de Gena o Es ada”, en Gena o Es ada, Visiona io de la
Nue a España, ed. acsimila , Sinaloa, U.A. Sinaloa, 1987, 1.
Las elaciones México-España a a és de la ob a de Gena o Es ada 79
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
asconcelismo, con el dis az de Pe o Galín, Es ada abo dó el p oblema polí ico
de la inse ción de México en la p ime a línea del mundo omando “el camino de
lo es é ico”. En ese pe iplo, que du ó años, los encuen os y desencuen os con la
España polí ica y con la es é ica ue on, no sólo ine i ables, sino decisi os.
1. DEPENDENciA: 1915 y EL HisPANisMo DEL VisioNARio
1.1 El imagina io sob e España en la cons ucción del México independien e
Como ha explicado Isid o Sepúl eda, du an e la p ime a mi ad del XIX oda
Hispanoamé ica i ió el deba e sob e “el legado on ológico colonial en las e-
públicas ame icanas”2. La pos u a que se impuso in e p e ó la emancipación
como up u a con el es ado colonial, y esa olun ad polí ica se p oyec ó a la cul-
u a: el discu so o icial echazó la he encia hispánica y ei indicó lo p opio, un
‘lo p opio’ que apenas empezaba a discu i se. En el caso de México, el deba e
sob e España de e minó la cons ucción de los lími es concep uales, es é icos e
ideológicos de la nación, y en el ela o de beginnings que esa cons ucción im-
plicó el imagina io sob e México dependió del imagina io sob e España. Pé ez
Vejo habla de “dos mac o ela os al e na i os sob e el se nacional, en ealidad
dos p oyec os de nación”3: el libe al, dominan e, que es ableció el mundo p e-
hispánico como o igen, y el conse ado , que ubicó el nacimien o de México en
el i eina o. Pe o lo que impo a es sub aya que en en a se a la he encia es-
pañola ompiendo con la colonia o en endiéndose como su con inuidad o e o-
lución na u al a ec ó no ya a las elaciones polí icas con España sino a la p opia
de inición de México4.
El an ihispanismo, explicable po la impe iosa necesidad de di e enciación,
po el pensamien o omán ico y, más a de, po la si uación de la an igua me ó-
poli en decadencia y descolgándose de la p ime a línea, ma có el pensamien o
libe al en México donde “Hidalgo esumió lapida iamen e una isión de la Co-
lonia como una con inuada des ucción de las Indias, que enía desde Ba o-
lomé de las Casas”5. El p ime ep esen an e de España en México no llegó
has a 1838, en medio de enco es po el a dío econocimien o y en un clima
hispanó obo con habi uales episodios de iolencia. La incipien e his o iog a-
ía mexicana iniciaba en onces un discu so de impugnación de la conquis a y de
2 I. Sepúl eda Muñoz, comunidad cul u al e hispanoame icanismo, 1885-1936, Mad id,
UNED, 1994, 189.
3
T. Pé ez Vejo, “El Cen ena io de 1910 y las polémicas sob e el pasado de la nación”, XiV En-
cuen o de La inoame icanis as españoles. cong eso in e nacional 1810-2010: 200 años de ibe oamé-
ica, Uni e sidade de San iago de Compos ela, Se izo de Publicacións e In e cambio cien í ico,
2010, 455.
4
Ibid., 461.
5
M. A. Landa azo, “El imagina io an igachupín de la insu gencia mexicana”, en A. Sánchez
And és, T. Pé ez Vejo y M. A. Landa azo, eds., imágenes e imagina ios sob e España en México. si-
glos XiX y XX, México, Po úa/Ins i u o de In es igaciones His ó icas de la Uni e sidad Michoa-
cana/ CONACYT, 2007, 39.
80 Rosa Ga cía Gu ié ez
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
menosp ecio del alo del legado hispánico en la esencia mexicana, con i iendo
la colonia en sinónimo de ana ismo, in ansigencia, despo ismo, y desp ecio y
ma ginación de lo au óc ono, indio o —sob e odo— c iollo.
Pasado el uego, a mediados del XIX, algunos his o iado es in en a on “ ecu-
pe a la impo ancia de la he encia hispana” exal ando los bene icios de la colo-
nia pa a México6. En las décadas siguien es c eció es a isión más conciliado a
con el pasado colonial, al ez po que las he idas cica izaban y los países ame-
icanos asumían la necesidad de su in e nacionalización: una in eg ación en el
p esen e del mundo más ácil y más lógica desde la acep ación del ínculo his-
ó ico con Eu opa ía España. Sólo el econocimien o po pa e de España del
impe io de Maximiliano en 1862 en u bió esa p og esi a acep ación académica
de la colonia como nu ien e de México, mien as con inuaba la hispano obia
en las es e as popula es.
En 1880, con Po i io Díaz, se es ablecie on las elaciones diplomá icas. En
su aspi ación a se la e sión ame icana de la F ancia pos impe ial, el po i ia o
cul i ó una imagen de México econocedo a de unos o ígenes eu opeos capa-
ces de ga an iza su ing eso en la ‘ci ilización’. A la no malización de la colonia
como episodio undamen al en la con o mación de la iden idad de México y a
la in eg ación p ác ica y simbólica de España en el po i ia o, con ibuyó el e-
su gi del hispanismo y/o hispanoame icanismo de inales del XIX a ambos la-
dos del A lán ico, un hispanismo que, desde su enunciación española, sua izó o
diluyó eminiscencias impe ialis as o de asallaje polí ico-cul u al, y a cuyo “lla-
mado a es au a la unidad con la adición española” las eli es in elec uales la i-
noame icanas “ espondie on con en usiasmo”7.
La de ensa del legado cul u al y espi i ual español, su gido en el ma co del
egene acionismo como “dique de con ención”8 con a la p esencia es adouni-
dense se in ensi icó en España a pa i de 1898. México espondió a su ma-
ne a, una mane a que ob ió la pe spec i a con inen al y se cen ó en la bila e al
España-México. Díaz ue ecep i o al ideal hispanis a que “a i maba la exis-
encia de una amilia hispánica de naciones”9 con alo es, lengua, espí i u y e-
ligión compa idos, pe o esa ede inición del nexo con España ue además un
6
Sepúl eda, op. ci ., 245.
7
B. U ías Ho casi as, “‘Méjico’ is o po el conse adu ismo hispanó ilo: el deba e en o no al
indigenismo (1948-1955)”, His o ia y Polí ica, nº 24, julio-diciemb e 2010, 194. No en a é en la
con o e sia e minológica, esumida po Sepúl eda (op. ci ., 25 y ss.). Tal ez lo menos con uso y
más desc ip i o sea emplea ‘hispanismo’ pa a denomina es e impulso inisecula y ese a ‘his-
panoame icanismo’ pa a una modalidad pos e io de la a i mación de la comunidad de países de
aíz hispánica, más libe al y descen alizada, que puso el acen o no an o en lo hispánico sino so-
b e odo en lo ame icano: me e ie o, po ejemplo, al impulso de e dado al con inen e po Vascon-
celos en la p ime a mi ad de los 20 o a la emblemá ica “U opía de Amé ica” de Hen íquez U eña.
Es e hispanoame icanismo u o, como e emos, sus de enso es y aliados en España, sob e odo a
pa i de la segunda mi ad de los ein e.
8
M. Ojeda Re ah, México y la Gue a ci il española, Mad id, Tu ne , 2004, 30.
9
Ibid., 31.
Las elaciones México-España a a és de la ob a de Gena o Es ada 81
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
a gumen o en su aspi ación a in eg a se en el club de países ep esen a i os de
su ideal de ci ilización y p og eso, un eno a la p esión es adounidense, y un
modo de jus i ica el con ol je á quico sob e la población indígena e incluso la
mes iza. El po i ismo io en la ci ilización occiden al un odo ejempla al que
pe enece , y legi ima ese p oyec o de nación y en oniza lo con la Indepen-
dencia eque ía una e isión, una dulci icación his o iog á ica de la colonia. La
colonia se inco po aba al ela o de beginnings mexicano, pe o además Díaz es-
imulaba la inmig ación eu opea, en pa icula española, dándole a o de a-
o . Bajo la Academia y el Pode , la hispano obia c ecía en una población que
no en endió los p i ilegios al español que en su imagina io seguía siendo el co-
me cian e, el inancie o, el e a enien e, el p i ilegiado po el gobie no, el ex-
plo ado y el usu e o.
Más que una apues a de u u o po una comunidad espi i ual anscon inen-
al, el hispanismo ue pa a el po i ia o el ma co en el que in eg a “las accio-
nes emp endidas en el o den cul u al e ideológico, des inadas a ea i ma y da
a conoce la labo ci ilizado a de España en es a pa e del mundo”10. Un sec o
impo an e de la in elec ualidad po i iana cons i uyó la base social de es a ac-
i ud que e alo izó el legado cul u al y la memo ia his ó ica de la colonia. Se
ac ualiza on los deba es sob e la na u aleza de la aza y la cul u a mexicana que
exis ie on as la Independencia, pe o con conclusiones y p opues as dis in as:
en e ellas, la econciliación de ini i a con la huella hispánica y la consolidación
de una nacionalidad (Es ado y sen imien o nacional) ligada a Eu opa a a és
de España. Si la consigna del po i ia o ue “o den y p og eso”, se en iende que
la mayo pa e de su apa a o in elec ual imagina a “una nación o mada y o -
jada po los alo es de la cul u a occiden al”11, un México cul o y ci ilizado que
ingía no e al indígena, excluido social y cul u almen e del país. El México
p ehispánico, con su ca álogo de símbolos y mi os, se man u o en su unción
di e enciado a y en la e sión quin aesenciada cons uida po el discu so inde-
penden is a, pe o Moc ezuma nunca ue el indio eal. Hubo, como dice G ana-
dos, o os plan eamien os que “sob e odo en el o den de lo é nico en a on en
con adicción con las esis iden i a ias po i is as”12, pe o la éli e polí ica e in e-
lec ual i ió en la ilusión de un p oyec o nacional de iliación occiden al, y so-
b e odo, en la ilusión de una comunidad é nica ‘mes iza’ sin con lic os que no
a dó en sal a po los ai es: se a aba de un ‘mes izaje’ que más que un econo-
cimien o del componen e indígena, implicaba una a i mación de la ma ca his-
pánica, una en elequia concep ual más ce cana en su sen ido al é mino c iollo
que a una mezcla eal de cul u as, lenguas y sang e.
10
A. G anados, Deba es sob e España. El hispanoame icanismo en México a ines del siglo XiX,
México, El Colegio de México/UAM, 2005, 25.
11
Ibid., 226.
12
Ibid., 283.
82 Rosa Ga cía Gu ié ez
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
Lógicamen e, España io con buenos ojos al po i ia o, an condescendien e
en el a o con los e a enien es españoles y con la Iglesia. Con Jus o Sie a en
el Minis e io de Ins ucción Pública se conc e ó es a simpa ía mu ua en in e -
cambios cul u ales y ac os ins i ucionales, exhibiéndose públicamen e en las as-
uosas celeb aciones del Cen ena io de 191013. Ya an es, en el Cong eso Social
y Económico Hispanoame icano celeb ado en Mad id en 1900, se había con-
seguido “pa en iza el cambio de opinión ame icana sob e España”14, sen án-
dose las bases de una paz ‘anímica’ o de las pulsiones y sen imien os, aunque en
el caso de México el camino de conc eciones polí icas, diplomá icas y cul u ales
de esa paz acabó siendo, con a odo p esagio, o uoso y emped ado. Poco du ó,
en e ec o, la conco dia exhibida en el Cen ena io. La Re olución no sólo ecu-
pe ó los iejos enco es his ó icos hacia la an igua me ópoli, sino que los a i ó
con acciones iolen as con a los españoles, an os en osamen e a o ecidos po
el dic ado a aba i : odios nue os con que insu la ida, ac ualidad y sen ido a la
leyenda neg a.
Si la hispano obia ue una de las a mas ideológicas de la Re olución, és a hizo
esu gi en España los iejos clichés, es e eo ipos y p ejuicios de la ba ba ie in-
dócil y el paganismo del México au óc ono.
1.2 Es ada y la Gene ación de 1915: el edén sub e ido
Nacido en Maza lán, Es ada se educó pa a se miemb o de la educida éli e
po i iana. Las ías pa a eje ce las le as en p o incia e an pocas y omó la que
u o a mano, el pe iodismo, en el dia io de su ío y en el po i is a El Moni o si-
naloense. Apoyó a Be na do Reyes en su candida u a p esidencial, abajó en el
ayun amien o de Culiacán como mili an e eyis a, y di igió El Dia io del Pací-
ico, desde el que comba ió el made ismo. Solo Monsi áis15 apo a es os da os
pudo osamen e bo ados del impecable e a o o icial de Es ada, y sólo él da el
mo i o de su exilio de es meses en Los Ángeles: el emo a ep esalias as el
iun o de Made o.
Al eg esa , Es ada enía edad pa a da el a que ípico sal o a la capi al. De su
p ime abajo como co esponsal de gue a se deduce que, al comienzo, no sim-
pa izó con la Re olución: u o que sen i que es a i upción de iolencia, que se
cebó con las p o incias del no e, uncaba una u a ocacional que c eyó segu a,
holgada e inexpugnable. La hispano obia se inc emen ó y con ella una sensa-
ción de aislamien o y up u a con Eu opa que omó po so p esa a una in e-
lec ualidad cosmopoli a y a ín al ideal ci ilizado del po i ia o, po mucho que
13
Hubo ges os muy conc e os de econciliación: España egaló a Díaz el uni o me de cam-
paña de José Ma ía Mo elos y condeco ó al dic ado con el colla de la O den de Ca los III
(Ojeda, op. ci ., 31). O as demos aciones de ‘ econciliación’ en G anados, op. ci ., 12-13, y Pé-
ez Vejo, op. ci ., 463-66.
14
Sepúl eda, op. ci ., 61.
15
Op. ci ., 2-3.
Las elaciones México-España a a és de la ob a de Gena o Es ada 83
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
cues iona a sus con enidos posi i is as. En pocos años, sin emba go, Es ada
asumi ía las ci cuns ancias con menos esis encia que la mayo ía, ac ualizando y
ede iniendo sus aspi aciones.
En 1911 el A eneo man enía su igencia, pe o ocado ya po la Re olución.
Aunque ha solido in e p e a se como el asun o en el ámbi o cul u al del im-
pulso e oluciona io y su ue za eno ado a, lo cie o es que, como dice Gab iel
Wol son, “se o mó y, sob e odo, halló su p ime sen ido du an e el po i ia o”16.
El A eneo ue c í ico con el modelo cul u al po i is a, pe o no ompió con su
sis ema ni con sus ins i uciones. La Re olución deses abilizó su es uc u a in-
e na ami icándolo en a ines (Vasconcelos) y eacciona ios (An onio Caso), y
en ese ho izon e in elec ual en c isis in e na, sólo en algunos casos pe meable
a las luchas polí icas que pa ecían ocu i en o a es e a, dio Es ada sus p ime-
os pasos: la undación en 1912 con En ique González Ma ínez de A gos, e-
is a nada complacien e con Made o, y el ing eso como p o eso en la Escuela
Nacional P epa a o ia, donde o mó su cí culo de amis ades e in e eses li e a-
ios compa idos.
En 1913 con la Decena ágica, el asesina o de Made o y el inicio de la p e-
sidencia de Vic o iano Hue a, e minó el iempo del A eneo. Es ada se quedó
con sus lec u as y su aspi ación cosmopoli a y con su e en la educación y la
cul u a, pe o sin d ama ismos, g andilocuencias ni di inizaciones, con el p ag-
ma ismo op imis a que le ue inna o. Has a el emblemá ico 1915 en que la Re-
olución alcanzó su condición de pun o de no e o no, pa icipó en ac i idades
li e a ias, educa i as y cul u ales, es echó su g upo de amis ades y c eció en
p o agonismo alcanzando la sec e a ía de la P epa a o ia en 1913. T as la eac-
ción hue is a, Es ada ue de los que se quedó —y ue en e ellos el que an es
expió su culpa— y de los que sin ió el mo imien o a mado que siguió después,
no como algo p opio sino de o os: como es ic a ebelión social y polí ica sin
dimensión en el plano in elec ual, como insu gencia popula con a la oliga -
quía adicional dibujando una línea pa alela, sin in e e encias, a la del de eni
de la cul u a nacional. Las cosas cambia ían a pa i de 1915, pe o has a en on-
ces, y con la excepción de algunos como Julio To i, ca comido po la culpa y el
emo dimien o, el hue ismo ue pa a el oasis le ado (An onio Caso, Manuel
Toussain , Cas o Leal, Sil a y Ace es, Díaz Du oo j ., el p opio Es ada) la úl-
ima opo unidad de c ee o ingi que e a posible con inua un modelo de in-
elec ual y de cul u a que con Made o pa eció ambalea se.
De esos años in e esa des aca la elación de Es ada con el his o iado Gena o
Ga cía, di ec o de la P epa a o ia, que le ab ió las pue as de su ascinan e a -
chi o, apabullan e en odo ipo de documen ación sob e México17. Con él ap en-
dió a maneja las uen es de la his o ia del país con cu iosidad de minia u is a
16
La melancolía del exiliado. Edición c í ica de “T es lib os” de Julio To i, Uni e sidad de Sala-
manca, 2003, Tesis Doc o al inédi a, 131.
17
El a chi o se conse a hoy en la Uni e sidad de Aus in.
84 Rosa Ga cía Gu ié ez
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
pe o ambién con obje i idad, y allí, en e legajos y documen os inédi os y ol ida-
dos, u o conciencia de la impo ancia que pa a México, pendien e de legi ima-
ción y au o ización como adición independien e y econocible en hi os, asgos
y nóminas, end ía la o denación, ca alogación y/o edición p es igiado a de los
deso ganizados ma e iales de su cul u a y su his o ia, la inco po ación a la Aca-
demia y el A chi o, y desde ahí, a la memo ia colec i a nacional e in e nacional.
Toda su gene ación, como e emos, ol ió los ojos al pasado colonial, pe o Es-
ada moldeó una mane a de hace lo más sosegada y es i a, menos isce al e
ideologizada, más buscadamen e p o esional al ez, que cons i uye la huella pe -
sonal de Visiona io de la Nue a España en el magma de apasionamien os y las-
imosas esis encias que ue el colonialismo. Sob e odo a pa i de 1915, con la
hispano obia popula y el an ihispanismo discu si o in c ecendo como pulsión y
a ma ideológica de la Re olución, y a pun o de a lo a un i einalismo conse -
ado y nos álgico u o del e o an e el cambio é nico, social y polí ico, Es ada
ue poniendo las bases pa a la composición de su isión co idiana y amable de la
colonia, es ilizada pe o no idealizada, amo osa pe o no nos álgica, muchas eces
c í ica y, sob e odo, suges i a en la ano ación su il de g andezas y de ec os. En
de ini i a: llama i amen e desp ejuiciada, como e emos, y buscadamen e con-
ciliable con un p esen e e oluciona io que, ya en 1916, había acep ado como
nue o e i epa able escena io polí ico e in elec ual de México.
España no sólo econoció al gobie no golpis a, sino que dio asilo polí ico a
Hue a, a i ando la animad e sión popula y e oluciona ia hacia lo español.
1915 ue, pa a la gene ación de Es ada, un año decisi o ma cado po la ines a-
bilidad, la ince idumb e y el emo . La mayo ía ingió hace oídos so dos, pos-
e gó has a el lími e el momen o de oma pos u a espec o a la nue a si uación,
siguió pe echado en su modelo de educación y cul u a, y se ap opió la palab a
espí i u en e a la me alla, en un aislamien o abajoso que a eces se disimuló
o disculpó, pe o que e idenciaba una ensa y ozuda inadap ación quin aesen-
ciada en el único núme o de La Na e. Si algo demos a on los acon ecimien os
de 1915 y la de ini i a consolidación del gobie no cons i ucionalis a ue que la
Re olución había iun ado y que su camino iba a se , desde en onces, el camino
de México. El nue o p esiden e Venus iano Ca anza ompió elaciones diplo-
má icas con España en un ges o de ea i mación de independencia e iden idad
que hay que lee a la luz de la demonización del po i ia o, pe o ambién p o-
po cionó una ela i a es abilidad que sosegó a la gene ación de Es ada, nue a-
men e ins alada en su oasis in elec ual. En ese 1916 apa ecie on los p ime os
lib os ep esen a i os del g upo, sus ob as ensayís icas inspi adas en la emble-
má ica genealogía de Lamb, Wilde y Shaw, y se acen uó un cie o acoquina-
mien o en la poesía como mapa o e i o io en el que en e e un México del
siglo XX aún no sub e ido po “la mu ilación de la me alla” que encon ó en
los Poe as nue os de México, la an ología compilada po Es ada en 1916, su úl-
ima exp esión.
Las elaciones México-España a a és de la ob a de Gena o Es ada 85
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
P on o se deja ía e , as la pól o a desde luego, pe o ambién as las hojas
de las palme as, un ondo u gen e de de inición nacional, no ya polí ica sino so-
b e odo cul u al e incluso sen imen al. Lo abo da ían los he ede os de la clase
in elec ual adicional, pe o ambién los nue os sec o es sociales y é nicos eme -
gidos con oz y o o del p oceso e oluciona io. En ese con ex o hay que in-
e p e a el e o no emá ico y ecu en e al pe iodo colonial po pa e de la
Gene ación de 1915 y po pa e de un conjun o de no elis as, his o iado es, bi-
blió ilos y an icua ios inculado a la amenazada oliga quía po i is a. España, o
mejo , el legado español en la aíz de México eapa ece así como asun o, jun o
a una ciudad de México esuci ada como cen o in elec ual en el espacio e isi-
ado de la colonia.
Cabe deci que de odos los miemb os de la Gene ación de 1915 Es ada ue
el menos nos álgico, el más p agmá ico, el menos o u ado, el más expedi i o en
ompe lazos con el pasado y el menos esis en e al cambio. Acep ó sin émo as
sen imen ales la ine i abilidad de la Re olución, la impa able ins au ación de
o a clase polí ica dis in a y su ins i ucionalización, y econ i ió y eadap ó sus
in e eses y ocaciones al o den nue o. Con Ca anza ing esó en la bu oc acia,
dando así comienzo su de ini i o papel en la unción. Se á, como dice Monsi-
áis, “lo que los ingleses llaman ci il se an , un homb e al se icio de las ins-
i uciones, no de la polí ica de caudillos y acciones”18, aunque la delimi ación
de ambas es e as no siemp e le ue ácil. Su p ime empleo ue en la Sec e a ía
de Indus ia, Come cio y T abajo, donde inició amis ad con el u u o p esiden e
Plu a co Elías Calles, en onces i ula de la Sec e a ía. Po en onces pa icipaba
en Pegaso, y segui ía en con ac o con la li e a u a en Re is a Nue a y más a de,
México Mode no, al iempo que elabo aba las p osas de su Visiona io, cada ez
más adap ado y en su si io. “¿Po qué diablos no iene us ed? Es o es á bien, en
gene al”19, esc ibió en 1917 a Al onso Reyes, en España desde la mue e de su
pad e en 1913. Reyes e a el cua e en la dis ancia y la en ana po la que mi aba
a España y al es o del mundo. A pesa del c ecien e an ihispanismo, Es ada no
sólo e isi aba el pasado colonial sino que pe manecía a en o a una España que,
a pesa del asilo a Hue a y la incomunicación diplomá ica, esu gía y se mode -
nizaba en la ob a de un g upo de in elec uales, los eunidos en o no a la Ins i-
ución Lib e de Enseñanza y el Cen o de Es udios His ó icos, de los que Reyes
le en iaba no icias. Una España nue a con la que quiso ex e na ínculos cola-
bo ando en su p incipal ó gano de di usión: la Re is a de Filología Española.
1.3 Vi einalismo y Re olución: La España del Visiona io
Vein icinco años después, la queja de José Emilio Pacheco a i mando del co-
lonialismo que “aún es á a la espe a ya no digamos del juicio y el balance sino
18
Op. ci ., 4.
19
A. Reyes y G. Es ada, con leal anqueza. co espondencia en e Al onso Reyes y Gena o Es-
ada, México, El Colegio Nacional, 1992, I, 53.
92 Rosa Ga cía Gu ié ez
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
del pensamien o y la acción”45. El asconcelismo inco po ó la cul u a a la cons-
ucción del nue o México, y Es ada encon ó su misión pa icula en la digni-
icación y legi imación del país más allá de sus on e as.
Con la ela i a consolidación del gobie no de Ob egón y el b ío insu lado
po Vasconcelos a la cul u a, los deba es sob e la aíz de México y los con o nos
de su iden idad esu gie on ine i ablemen e. La discusión ma iz siguió siendo
la que ene ó el pensamien o mexicano en el XIX, aunque con alguna a ia-
ción y mayo ex emismo. Pé ez Mon o habla de un indigenismo hispanó-
obo “que iden i icó el o igen nacional con los poblado es abo ígenes de nues o
e i o io”46 que conquis ó la es e a gube namen al al menos en lo discu si o;
un hispanismo de enso de la esencia española (lengua y eligión) que se en-
dió como eno an iyanqui; y un la inoame icanismo o hispanoame icanismo
que do ó al asconcelismo de p oyección in e nacional, más cen ado en el u-
u o del con inen e ame icano que en el pasado nacional, y en el mes izaje como
iden idad que en la indi idual de cada uno de sus componen es. Lo enca na on
la emblemá ica “ aza cósmica” del p opio Vasconcelos o la “U opía de Amé ica”
de Hen íquez U eña —uno de sus homb es ue es has a la up u a en 1923—
con su a i mación de los alo es cul u ales de la Amé ica hispánica en el con-
ex o del mundo, y el consiguien e én asis en la elación de México con el es o
de Hispanoamé ica, más que en la que pudie a ene con España y/o Eu opa47.
Mien as U eña p onunciaba sus con e encias sob e la Amé ica hispánica como
nue a “o ien ación” en e a una Eu opa en decadencia, en España empezaba
la dic adu a de Miguel P imo de Ri e a y al hispanismo libe al inisecula se
impuso o o conse ado que acabó inco po ándose al discu so o icial. Si el
égimen se p opuso “la econs ucción nacional, de ol iéndole a España una
posición de ue za en el concie o de las naciones”, una ía ue la ecupe ación
del “lide azgo de las naciones la inoame icanas”48 o, si se quie e, la ac ualización
del mi o de la g andeza impe ial. La doc ina de la Hispanidad no enunció
al u elaje mo al de España sob e Hispanoamé ica; se au ojus i icó con el su-
pues o ondo espi i ual y de ele ación mo al con enidos en su p opues a de cul-
u a, aza y eligión hispánicas; y c eó ins i uciones y exposiciones —la Unión
Ibe oame icana o la Exposición Ibe oame icana de 1929— pa a e o za sus
plan eamien os. F en e a la igno ancia y desp ecio po los países ame icanos de
los hispanis as conse ado es (Pemán, Maez u, Giménez Caballe o), los libe-
ales (Onís, Al ami a, Díez-Canedo, Azaña, A aquis áin, Valle-Inclán), en mi-
45
J. Ál a ez Fuen es, “Es udio in oduc o io” a Gena o Es ada. La diplomacia en acción, Mé-
xico, Sec e a ía de Relaciones Ex e io es, 1987, 16.
46
R. Pé ez Mon o , Hispanismo y Falange. Los sueños impe iales de la de echa española, Mé-
xico, FCE, 1992, 20.
47
R. Ga cía Gu ié ez, “Ped o Hen íquez U eña en la enc ucijada e oluciona ia: la seduc-
ción del socialismo”, en E. Gue e o, ed., Ped o Hen íquez U eña y los es udios la inoame icanos,
Pi sbu g, Uni e sidad de Pi sbu g/IILI, 2010, 225 y ss.
48
Pé ez Mon o , op. ci ., 21.
Las elaciones México-España a a és de la ob a de Gena o Es ada 93
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
no ía, insis ie on en una ap oximación desje a quizada a las an iguas colonias
exho ando a “un mayo conocimien o de los p ocesos ame icanos po pa e de
los peninsula es”49.
En la paula ina bi u cación del hispanismo conse ado y el libe al el caso
de México ue pa adigmá ico. En la p ensa conse ado a la Re olución si ió
pa a c ea el mons uo de una nación bá ba a en en ada a la ci ilizado a cas a
hispana a la que no debió enuncia . P ime o ue o a ic o ia más del in lujo
masón y p o es an e de los Es ados Unidos y después la e sión ame icana del
laicismo bolche ique, pe o en cualquie caso México se con i ió en la hija dís-
cola que dejaba a la desp eciada mad e pa ia en e idencia. A comienzos de los
20, pocos le an a on con Valle-Inclán la espada p o-México, alabando sus e-
o mas sociales y su p opues a cul u al. La Re olución se cebaba con los p o-
pie a ios españoles que eían cómo Ob egón con iscaba sus la i undios, icción
i esoluble a la que se unió la hispano obia esul an e del nacionalismo cul u-
al. Aunque con los años, como e emos, o os in elec uales se ue on sumando
a la isión posi i a de México y su mode nidad social y laica es ableciendo ín-
culos y simpa ías que culmina on en la II República, en la p ime a mi ad de los
20 México e a ba ba ie an icle ical, iolencia hispanó oba y bolche ismo, y Es-
paña, “una ue za esencialmen e hos il a la e olución nacional”50.
Así las cosas se en iende que Es ada se sin ie a en 1923 en un México que
a anzaba en e a una España en e oceso. De ahí nace Pe o Galín, apues a po
el u u o y po la supe ación del obcecado y pa alizan e mi a a ás: México es,
y así lo no a, más independien e que nunca y su iden idad no es á en ninguno
de sus pasados sino en un u u o p ome edo que los supe e y na u alice. Ya el
19 de ene o de 1923 anunció a Reyes es a “ e minando un lib o: Pe o Galín”51,
al que aún le queda ía eco ido has a publica se en 1926. La p incipal modi i-
cación del ex o ma iz la mo i ó el iaje de Es ada a Nue a Yo k y Los Ánge-
les a inales de 1925, y el ap o echamien o de la ca ga simbólica de Nue a Yo k
en el imagina io de la angua dia. “Ya sabe Ud. cuán o me in e esa N.Y. La co-
nozco muy bien. Es a es la quin a ez que me llego po aquí. Además, aquí gol-
pean las no edades del mundo”, esc ibió a Reyes, pa a luego anuncia le: “pasé
po Los Ángeles pa a eno a la isión de ese luga , po que oy a me e lo en el
Pe o Galín. Se me ha desa ollado mucho el a gumen o de es e lib o y eso me
ag ada. Ya e á us ed cuan bien le encaja la acción en Los Ángeles”52. En Los
Ángeles el an icua io Pe o Galín acep a po in su e dade o nomb e, Ped o
Galíndez, en los b azos de la mode na Lo a, ahí os de cine y jazz. En el úl imo
capí ulo, signi ica i amen e llamado “Au o a”, la pa eja eg esa a México pa a
dige i el banque e de mode nidad. “Amanece. (…). La ie a — ecién llo ida—
49
Ibid., 24.
50
Ojeda, op. ci ., 40.
51
Reyes/Es ada, op. ci ., I, 235.
52
Ibid., 350.
94 Rosa Ga cía Gu ié ez
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
exhala un aho de ene gía. (…). La ie a mexicana, ecunda y buena, a descu-
b iendo su p o undo paisaje. Un niño ha g i ado ‘¡Mámá!’ desde la alcoba. Va
saliendo el sol”53. Úl imas palab as de un lib o que anuncian, pa adójicamen e,
un comienzo.
2.2 Las azones de Ped o Galidez
Sin descuida sus esponsabilidades de homb e público, a mediados de los
ein e Es ada siguió eniendo en la li e a u a una de sus p io idades. En sin o-
nía con su e en el u u o con ibuyó al impulso de o mas nue as, con Pe o Ga-
lín como con ibución pe sonal, pe o sob e odo con el apoyo ins i ucional a los
Con empo áneos y su en o no54. De hecho, ue el único de su gene ación que
abandonó su iempo pa a ins ala se en el nue o, ecibiendo como suyas las no-
edades de la angua dia.
El nue o Es ada ansgene acional lleno de espe anzas sob e México y su pa-
pel en el concie o del mundo, c í ico con la ex empo aneidad del colonialismo,
quedó públicamen e inaugu ado en 1926 al publica se Pe o Galín, ecibida con
egocijo po los jó enes como apo ación a la p osa angua dis a. Mode ada-
men e expe imen al con el géne o na a i o e imbuido de e o ame icanis a
en e al de as ado ideal de Eu opa, el lib o es oda una decla ación de in e eses
a la que hay que añadi uno más: la con icción de que “los in elec uales que se
gua dan in eligencia y hacienda pa a su ín imo egoísmo, ni se si en a sí mismos
como p e enden, ni mucho menos si en a la humanidad. La in eligencia de ga-
as ahumadas y de manos ce adas, es la más es é il de las con adicciones”55.
Pe o Galín ue la pun illa del colonialismo con el da do in alible de la idi-
culización pa ódica, pe o sob e odo, un eje cicio au oc í ico po pa e de Es-
ada —cons uc i o, sin saña, con sen ido del humo — y, como dice Fe nández
MacG ego , “ca á sis de su p opia inclinación”56: con a el cúmulo de e udi-
ción imp oduc i a y con a un México in o e ido e oalimen ándose de pa-
sado y de sí mismo has a la ex enuación. “Sano de mode nidad, a epen ido
de anac onismo”57, Es ada cambió con emplación po acción, localismo po
in e nacionalismo, a obamien o en el pasado po p oyec os de u u o. En el
momen o cul u al que i ía México, el colonialismo no enía cabida: has a el
53
Es ada, op. ci ., 265.
54 Es ada sos u o económicamen e casi en exclusi idad la e is a con empo áneos desde
eb e o de 1929, inanciada has a en onces po Be na do J. Gas élum y el depa amen o de
Salub idad.
55 Ci . en J. M. Quin ana, “Gena o Es ada al esca e de la bibliog a ía y de la his o ia de
México”, en AA. VV., Homenaje a Gena o Es ada, México, Sec e a ía de Relaciones Ex e io es,
1986, 34. Las palab as pe enecen al p ólogo de Es ada a su edición de las ca as de Joaquín Ga -
cía icazbalce a.
56
G. Fe nández MacG ego , “Gena o Es ada”, en G. Es ada, ob as. Poesía/Na a i a/c í-
ica, México, FCE, 1983, 27.
57
X. Villau u ia, “Gena o Es ada. Pe o Galín”, en G. Es ada, ibid., 47.
Las elaciones México-España a a és de la ob a de Gena o Es ada 95
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
indigenismo se eñía de mode nidad con igu ando una iconog a ía en la que
el indígena compa ía mache e con el ob e o, sumándose pe o di e enciándose
como colec i o y ealidad del mí ico Moc ezuma. E a, sin duda, el momen o
pa a que Los de abajo saliese a la pales a como seña de iden idad con i iendo el
p esen e en aíz, y pa a que se ab ie an las ías de ecepción de ese p esen e en
el es o del mundo. Es po eso Pe o Galín “p opagandis a de los iajes y de o o
de la ju en ud” y “una in i ación a la uni e salidad pa a ace ca se sin abas, a lo
p opio”58 con la que Es ada delineaba su plan de acción en la SRE, pe o am-
bién el ipo de li e a u a que espe aba como espues a.
¿Y España? Lo hispánico desapa ece en Pe o Galín an e la p omesa de un
nue o México con au onomía iden i a ia y aspi ación a un paisaje in e nacio-
nal en el que o as naciones, no España, ma caban el umbo. Con esa con ic-
ción asumió Es ada en 1927 el mando de la SRE. Volun ad de sinc onización y
p o agonismo, y eje cicio eal de ese p o agonismo en el ho izon e ame icano y
en el occiden al, cla es pa a en ende la amosa “Doc ina Es ada” de 1930 con
la que quiso ena ju ídicamen e el in e encionismo yanqui y al pa e nalismo
eu opeo que egían las elaciones in e nacionales p omocionando una no ma
de egulación que elimina a las je a quías in e io izadas pe o ambién explíci as
habi uales en polí ica ex e io .
Valedo de los Con empo áneos y homb e ue e del callismo: cómo log ó
Es ada concilia en la segunda mi ad de los 20 su iden i icación polí ica con el
p oyec o del p esiden e Calles y la sin onía a ís ica con unos esc i o es a aca-
dos po su apa a o cul u al es un enigma, po que el de Es ada ue, en el México
de esos años, un caso único de mili an e y milag osa conciliación de con a ios.
Como dice Pacheco, di igió la polí ica in e nacional del callismo pe o ambién
su ida cul u al59, és a úl ima ex ao icialmen e y a con aco ien e de algunos
manie ismos que el nacionalismo había adqui ido. Ese di ícil equilib o se io
de ibado unos años después po un modelo cul u al de con on ación que con-
denó a los Con empo áneos al os acismo y a él mismo a esis i p i adamen e
a e ado al suyo has a su p ema u a mue e, pe o el iempo que exis ió ue la
p ueba de que no siemp e lo imposible es imposible.
2.3 Es ada en la sec e a ía de Relaciones Ex e io es: España en el pun o de mi a
Al poco de asumi la p esidencia, Calles u o que a on a la c ecien e p e-
sión de los Es ados Unidos. Obsesionado con el econocimien o in e nacional
y con una imagen de au onomía y solidez que bo a a el an asma de la subal-
e nidad, ol ió es a égicamen e los ojos a España. Cuando en 1926 es alló el
con lic o c is e o la p ensa española conse ado a clamó al cielo, pe o la pos-
u a o icial ue menos ai ada: el México ‘bolche ique’ no despe aba simpa ías
58
Millán, op. ci ., 49.
59
Op. ci ., 49.
96 Rosa Ga cía Gu ié ez
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
pe o su pos u a du a con a USA a ajo a España, espe anzada en es i ui se en
el imagina io simbólico del an isajonismo. Ya en onces se hablaba en España de
secula ización de la educación y de e o ma social y ag a ia, y México e a en esos
cí culos in elec uales una inspi ación y un aliado. O o hispanoame icanismo se
o jaba, con a ención especial a países como México o A gen ina, dis in o de la
o icial Hispanidad.
En mayo de 1927 Es ada asumió la subsec e a ía de Relaciones ex e io es
dando inicio a “una de las épocas de mayo lucidez y a ingencia en la diploma-
cia mexicana”60. Fue on años de es echa elación con Calles. Pa a impulsa la
polí ica ex e io empezó po o alece los consulados es ableciendo un igu oso
p og ama de o mación y e aluación del pe sonal. Sabía que el nue o luga de
México en el mundo eque ía una imagen nacional con incen e de madu ez, ci-
ilización y p og eso, y con esa in ención o mó y p omocionó a esc i o es pa a
que accediesen a la bu oc acia. An es sua izó las con lic i as elaciones con el
ecino del no e, á bi o indiscu ible en el escena io in e nacional, sin sucumbi
a sus endémicos chan ajes y exhibiendo una i meza que edundó en la imagen
de au o idad que buscó ansmi i .
Aunque a inales de los ein e España no e a un país líde , seguía siendo el
único en ene p esen e a México y su puen e indiscu ible con Eu opa. Fue el
país al que Es ada se p opuso con ence . Con la gue a c is e a la p esencia de
México en la p ensa española había c ecido, casi siemp e como a que ipo de ba -
ba ie y an icle icalismo. Sin emba go, la Re olución lle aba ya un la go echo
eco ido, un núme o conside able de in elec uales españoles había isi ado Mé-
xico a aído po sus e o mas sociales y bajo el ampa o de in e cambios cul u ales
e ins i ucionales, y sob e odo, en España se consolidaba el cí culo libe al, laico y
e o mis a que c is aliza ía en la II República. Aunque la doc ina de la Hispa-
nidad seguía ma cando la polí ica hacia Hispanoamé ica, muchos apos aban ya
po un hispanoame icanismo p og esis a que eía en el na u al he manamien o
cul u al de los países de habla hispana, sin lide azgos, un mo o de mode niza-
ción an e la decadencia de Eu opa dec e ada po Spengle y en e a la amenaza
del impe ialismo mili a e ideológico de los Es ados Unidos. Es e hispanoame i-
canismo sumó al México bá ba o o o México, el del e o mismo social ce cano
al ideal socialis a y el de un a e y una cul u a p o echosamen e dis in os, y a él
di igió Es ada los es ue zos y espe anzas de su campaña p opagandís ica61.
60
A. Rosenzweig-Díaz, “P esen ación” a Gena o Es ada. La diplomacia en acción, México, Se-
c e a ía de Relaciones Ex e io es, 1987, 8.
61
La campaña culminó en 1930 con la undación de la Agencia T ens, ideada pa a “con a-
es a las in o maciones endenciosas que sob e México di undían las no eame icanas Uni ed
P ess y Associa ed P ess, así como ambién algunas eu opeas” (Mon e o Calde a, “La acción di-
plomá ica de la Segunda República Española en México (1931-1939)”, Espacio, Tiempo y Fo ma,
se ie V, His o ia con empo ánea, 14, 2001, 269). Los bole ines pa ían de México a dos es acio-
nes ecep o as en Bilbao y Valpa aíso, y de ahí se di undían a las legaciones eu opeas. Sepúl eda
(op. ci ., 109) con i ma que los canales de ansmisión de in o mación en e España y Amé ica
Las elaciones México-España a a és de la ob a de Gena o Es ada 97
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
El 1 de sep iemb e de 1928, al despedi se como p esiden e, Calles alo ó lo
conseguido po Es ada: “Po p ime a ez, en an la go pe iodo, nues o país se
encuen a en amis osas y no males elaciones ex e io es, sin di icul ades ni con-
o e sias amenazan es y man eniendo, simul áneamen e, in ac os el deco o y
la dignidad de la nación, y i mes y segu os los p incipios de e o ma social que
la Re olución mexicana inició y ha enido desa ollando”62. Un año después el
p esiden e in e ino Emilio Po es Gil o ecía un balance simila : “desapa ecidos
ya del ho izon e de nues o conso cio con las naciones, aquellos malos en en-
dimien os, ag esiones, suspicacias e injus icias que an du os es ue zos cos a-
on pa a su eliminación, la República i e aho a anquila su ida in e nacional
y cuidando con apegada a ención, de que la de ensa de sus in e eses y la expli-
cación de sus peculia es p oblemas, sean comp endidos y acep ados con espí i u
libe al y se eno po las demás po encias”63. E a lógico el ascenso del subsec e-
a io, a í ice de los log os. Es ada ue nomb ado minis o en eb e o de 1930.
Ese mismo año e minó, exul an e, la escue a y con unden e Doc ina Es ada
que quedó ijada, con in ención simbólica, el 27 de sep iemb e de 1930, echa
conmemo a i a de la independencia.
Du an e sus años al en e de la SRE, no dejó de ampa a las ac i idades li e-
a ias de los Con empo áneos ni su de ensa de un a e y una li e a u a con a ias
al nacionalismo an ieu opeís a omen ado po el callismo. La disidencia a ís ica
ue, po an o, su en o no al ma gen de la polí ica, un en o no que, como se dijo,
no expe imen ó como incong uencia espec o a sus con icciones polí icas, que se
le pe mi ió al ez en pago a su i ep ochable comp omiso con el gobie no e o-
luciona io, y con cuya ei indicación de au onomía, libe ad y ape u a uni e sal
en el campo del a e se iden i icó siemp e. No in e ino en las ague idas y la-
míge as polémicas pe iodís icas que acaba on po consumi la belige ancia y la
acción pública de algunos Con empo áneos, pe o es u o al an o de odas ellas y
llegó a posiciona se en la más c uen a y ehemen e, la de 1932, aunque ue a en
p i ado64. En onces conside ó p uden e mo de se la lengua pública, pe o la es-
pina de la dispu a quedó den o. En 1936, ya en e mo y polí icamen e deshe e-
dado, Es ada publicó su “Ca a a un esc i o de México”, echada el 20 de ene o
de 1933 como un ac o de conciencia y, al ez, libe ación pe sonal. El “esc i o ”
e a Ab eu Gómez, el más sañudo enemigo de los Con empo áneos en la polé-
mica aludida. “Es e es amen o de Es ada”, dice José Emilio Pacheco, “no ha
e an sob e odo agencias es adounidenses que en el caso de México o ecían isiones sesgadas y
nega i as.
62
Ci . en J. Flo es, “Gena o Es ada y su labo diplomá ica”, en Gena o Es ada: diplomá ico y
esc i o , Tla elolco/México DF, SRE, 1978, 27.
63
Ci . en Flo es, ibid., 30.
64
Cuando es alló la polémica, Es ada es aba ya en España. Sus opiniones pueden lee se en la
co espondencia que man u o con Reyes, que se io in oluc ado explíci amen e y pa icipó con el
p uden e A uel a de co eo. Es ada p ecisamen e ecomendó a Reyes la publicación de ese olle o
que inalmen e ci culó en p i ado. Véase Reyes/Es ada, op. ci ., III, 226-242.
98 Rosa Ga cía Gu ié ez
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
pe dido igencia medio siglo después de su mue e”65. Siemp e conciliado , bus-
cando el encuen o en e las pa es, su alega o es a a o de un México “ abaja-
do , se io, o ien ado, con p og ama”, capaz de supe a la i anía de “las pequeñas
pasiones”66. Pasiones que, inalmen e, acaba on imponiéndose67.
3. coDEPENDENciA: MéXico, EsTRADA y LA ii REPúbLicA EsPAñoLA
Du an e la dic adu a de P imo de Ri e a, González Ma ínez ep esen ó a
México en España. Con mano izquie da y disc eción a i ó el e o po México
c eando ínculos con la in elec ualidad p og esis a y allanando el e eno a Es-
ada. Su amis ad con Azaña empezó en 1923 con España, en cuyos edi o iales
se apoyó a Ob egón y Vasconcelos68. Pa a Azaña y los in elec uales elacionados
con el socialismo México e a un país de p og eso y el con ac o con sus ep esen-
an es diplomá icos un impulso pa a sus expec a i as de u u o que me ecía la
pena cul i a . Po su pa e, la mayo ía de unciona ios mexicanos asen ados en
España man u o elación con la Jun a Re oluciona ia y siguió de ce ca la polí-
ica española. Cuando en 1930 se p odujo la de ención de algunos epublicanos,
Azaña se e ugió en casa de Ma ín Luis Guzmán, que luego se ía su sec e a io
pe sonal y abaja ía sin ca e a en su gobie no, o eciéndosele asilo en la lega-
ción mexicana. Y no debe pasa se po al o que el p ime diplomá ico en ans-
mi i a Alcalá Zamo a “el benepláci o de su país po la cons i ución del nue o
gobie no”69 ue p ecisamen e González Ma ínez.
Como cabía p esagia , la p oclamación de la República log ó en e España y
México una sin onía sin p eceden es. Nada más asumi la P esidencia, Alcalá
Zamo a decla ó su in ención de lanza una nue a “polí ica ame icana” o ien ada
a una “con a e nidad (hispánica) en e iguales”70 capaz de da “a los pueblos
del o o lado del A lán ico la sensación, no de una sup emacía que p e endie a
suje a los con el yugo de una ins i ución que ellos habían sacudido, y sí la se-
mejanza del idea io, de ó mulas polí icas y de es uc u a social que pe mi ie a
en una con a e nidad igual con i i …”71. Ál a ez del Vayo, p ime embajado
de España en México, hizo un discu so simila : “… quie o espe a que el diá-
logo que hoy se inició, sea pe manen e en e dos naciones decididas hoy como
nunca a es ima se y comp ende se”72. México ambién celeb ó públicamen e
65
Op. ci ., 51.
66
Es ada, op. ci ., 362.
67
La “Ca a a un esc i o de México” se publicó inalmen e en Uni e sidad, nº 2, ma zo de
1936, 7-8.
68
H. Pe ea, La ueda del iempo, México, Cal y a ena, 1996, 250.
69
Ibid., 52.
70
Ci . en Ojeda, op. ci ., 76.
71
Ci . en Pe ea, op. ci ., 430-1. Son palab as de Alcalá Zamo a en su discu so de bien enida
a Pani.
72
Ci . en H. Pe ea, “Gena o Es ada. Re elación de un ca ác e ”, Los espec i os alien os, Mé-
xico, UNAM, 2006, 91.
Las elaciones México-España a a és de la ob a de Gena o Es ada 99
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
la comunidad de me as de ambos gobie nos. Se ele a on a ca ego ía de emba-
jada las has a en onces legaciones mexicana y española. Y un úl imo hecho lo-
g ó que México sin ie a econocida su Re olución: el ing eso en la Sociedad
de Naciones con el pa ocinio del gobie no español, empecinadamen e ges io-
nado po Es ada, que c eía que el o ganismo se ía cla e en la cons ucción de
un o den polí ico y ju ídico in e nacional del que México debía se pa e. T as
el desplan e de Pe o Galín, Es ada ecupe aba y emozaba su hispano ilia een-
con ándose con España: una España cul a, mode na, abie a y nue a, que en-
endió aguada en la men alidad y el abajo de los homb es que conoció en
o no a la ILE y de la que se sen ía, en cie o modo, hijo.
El 21 de ene o de 1932 Es ada ue nomb ado, an e su so p esa, embajado
en España. E a el comienzo del in de su ca e a polí ica, aunque el en onces
p esiden e O iz Rubio p esen a a el nomb amien o como un egalo. España
e a un des ino ideal pa a Es ada, pe o ambién un des ie o y un descenso en el
escala ón. El PNR i ía sus p ime as u bulencias in e nas y el cues ionamien o
de Calles como Je e Máximo se no aba en sus en en amien os con el p esiden e
y en el descabezamien o, oda ía su il, de los g andes homb es del callismo. Es-
ada ue de los p ime os. Sob aba en la nue a bu oc acia en ges ación que poco
después ampa a ía a Cá denas, y Calles empezaba a exigi idelidades excesi-
as. Pe o p escindi de Es ada hubie a sido un despil a o, y se sabía desde am-
bos lados de la ba alla po el pode . La II República ma caba un gi o a mejo
en la elación de España con México, y debía ap o echa se pa a la ansiada in-
e nacionalización ins i ucional. Ese ho izon e p ome edo exigía un homb e a
la al u a de la nue a España, au eolada de p og eso social pe o ambién de ex-
celencia in elec ual, y ninguno mejo que el cul o Es ada, conocedo excepcio-
nal de España y su legado en Amé ica. Sabiéndose cues a abajo, Es ada asumió
la embajada dispues o a cumpli con su esponsabilidad pública pe o ambién a
ab i espacio pa a sus a inconadas pasiones: la li e a u a y la in es igación y do-
cumen ación his ó ica.
Po algo más de dos años, los del embajado Es ada, México y España i-
ie on una e dade a “luna de miel”73. Du ó lo que la coalición epublicano-
socialis a coo dinada po Azaña po que ue on los socialis as los que más se
iden i ica on con el modelo e o mis a mexicano. Al binomio Rusia-México la
p ensa unió España, “el T iángulo ojo” según Pío XII, es igma izándolo como
an icle ical y bolche ique. Los conse ado es lo a aca on con u ibundez apo-
calíp ica y los socialis as aplaudie on la p omesa de u u o del iun i a o. Solo
ampliando la len e y iendo que el he manamien o diplomá ico se insc ibía en
dos ejes que acaba ían po con e ge —el con lic o hispanoame icanismo/pa-
name icanismo y en Eu opa, comunismo/ ascismo74—, se en iende an a pasión
en las adhesiones y los echazos.
73
J. Fuen es Ma es, His o ia de dos o gullos, México, Océano, 1984, 118.
74
Mon e o Calde a, op. ci ., 252.
100 Rosa Ga cía Gu ié ez
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
Es ada ue embajado has a el 23 de oc ub e de 1934, con i iéndose en
“ es igo excepcional de una pa e del anscu i de la Segunda República
española”75y dejando cons ancia en sus pe spicaces e in ui i os in o mes o icia-
les76. Fue on años de ac i idad ené ica: iajó po el país, esc ibió a ios poe-
ma ios, coo dinó emp esas edi o iales y de di usión cul u al y se implicó con
hondu a y sen imien o en los en esijos polí icos de la República. Uno de sus
p opósi os ue di undi la cul u a mexicana en España pe o el más signi ica i o
ue, al ez, el de explo a y ecopila el ma e ial inédi o que de y sob e his o ia
y a e mexicanos se conse aba en a chi os españoles: ya no las huellas de Es-
paña en México sino, en un de ini i o ce a el cí culo de las je a quías y depen-
dencias, los es os de México en la España impe ial, posibles hilos de conexión
y ans usión es é ica, ideológica o espi i ual que al ez alguna ez exis ie on y
cuyo es imonio do mía bajo el pol o a la espe a de una sensibilidad y una cu-
iosidad como la de Es ada. Realizó y coo dinó con ese espí i u nume osas in-
es igaciones que hay que en ende ambién en el con ex o del impulso ecibido
po la cul u a en el bienio azañis a, y se amilia izó con las legislaciones en pa-
imonio a ís ico, mejo as en las edes de a chi os nacionales, y ees uc u a-
ciones de museos que an o le inspi a on al ol e a su país77. Una pa e de los
esul ados se publica on en los Cuade nos de la Embajada, sello edi o ial que él
c eó y que sacó 12 olúmenes sob e cul u a, a e, li e a u a y economía come cial
de México. O os, como el monumen al El a e mexicano en España, lo publicó
Po úa poco an es de su mue e. De Las ablas de la conquis a de México adelan ó
pa es en con empo áneos y como in es igado del Cen o de Es udios His ó i-
cos consiguió in e sión pa a la edición de la His o ia e dade a de la Nue a Es-
paña de Be nal Díaz del Cas illo, que no llegó a culmina se78. Edi ó y p ologó
el indice de documen os de Nue a España exis en es en el A chi o de indias de se i-
lla y los Manusc i os sob e México en la biblio eca Nacional de Mad id, odo como
pa e de su labo polí ica y como con inuación del abajo a chi ís ico y docu-
men al iniciado años an es en p o de la consolidación y digni icación nacional.
Inspi ado po el ambien e poé ico del Mad id de en onces, ambién se animó
con la poesía. Según Mo eno Villa, “sos enía que en España había un lo eci-
mien o poé ico más in e esan e que en cualquie o o país”79 y se sin ió in o-
luc ado has a el pun o de in en a impulsa y inancia una e is a li e a ia que
inalmen e no cuajó80. T a ó a Ga cía Lo ca, Salinas, Dámaso Alonso o An o-
nio de Ma ichala , se dejo imp egna po los onos, modos y i mos de los más
75
Ibid., 268.
76
Los in o mes se publica on en Gena o Es ada. La diplomacia en acción, México, SRE, 1987.
77
Po ejemplo, en su p oyec o de c eación de un Ins i u o de In es igaciones His ó icas y una
Ley de De ensa del Pa imonio Cul u al y A ís ico de la Nación (Za ala, op. ci ., 16).
78
Za ala, ibid., 27.
79 J. Mo eno Villa, “El amigo Gena o”, en G. Es ada, ob as. Poesía. Na a i a. c í ica, op.
ci ., 61.
80
S. Zaï ze , “Gena o Es ada en España”, Li e a u a Mexicana, ol. III, nº 1, 1992, 128.
Las elaciones México-España a a és de la ob a de Gena o Es ada 101
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 77-105
mode ados poe as del 27, y esc ibió Paso a ni el (1933) dedicado a “A mis ami-
gos poe as de España”, Ascensión de la poesía (1934) y sende illos a as (1934),
poema io sob e sus iajes po España al ez demasiado en deuda con Lo ca.
Pe o más que en la poesía, Es ada se in eg ó en la polí ica llegando a se ín-
imo de Azaña, el “homb e polí ico ideal” de sus ca as, in o mes y a ículos81.
Azaña es el p o agonis a de sus in o mes como embajado , apa eciendo como
enca nación de odo un p oyec o polí ico y de nación. De él admi ó su apues a
alien e al con a con los socialis as pa a o ma gobie no y su p io idad de e-
sol e la ac u a social con ando con la clase ob e a, las medidas pa a la secu-
la ización y la sepa ación Iglesia/Es ado, y la in e sión mayúscula en educación
y cul u a. Le p eocupó po con a su poca du eza con los enemigos, una pe mi-
si idad en e bea í ica y suicida que lo digni icaba como humanis a en su espi-
i ualizada concepción polí ica, pe o que — a icinó Es ada— acabó poniendo
en pelig o la República82.
La p o unda inme sión en lo español no sepa ó a Es ada de México y su en-
lace ue Reyes, en onces en la ie a na al de ambos. A él consul ó sob e con-
empo áneos; a él emi ió sus imp esiones sob e la li e a u a y el pensamien o
español de en onces; y a él espoleó con de e minación pa a que publicase el
mencionado A uel a de co eo. Pe o oda esa ene gía languideció con la su-
bida al pode de Le oux y los consiguien es gobie nos conse ado es, un “paso
a ás”83 que desde mediados de 1933 concen ó g an pa e de sus p eocupacio-
nes. La caída de Azaña en junio de 1933 ma có un i aje hacia la de echa ca ó-
lica con inc emen o del p o agonismo de la CEDA y el in en o de ec i icación
del umbo socialis a, si uación que Es ada analizó en sus in o mes con p eocu-
pación y minuciosidad. En cualquie caso, con el cambio no sólo e minó la
luna de miel España-México, si no que incluso puede habla se de caída en pi-
cado de las elaciones diplomá icas, cons i uyendo 1934 y 1935 un pa én esis de
81
Lo ue pa a casi odos los polí icos mexicanos de la época. México ue el país que de en-
dió con más ehemencia la legi imidad del gobie no epublicano has a el le an amien o ascis a
y el que más se olcó en la gue a ci il y, más a de, en la ayuda a los epublicanos en el exilio.
Azaña ue en México el símbolo de esa República de los p ime os años con la que se he manó, y
a Azaña p o egió el gobie no mexicano con pa icula ahínco has a su mue e. “De julio de 1936
a eb e o de 1939, los embajado es de México en España acompaña on a Azaña en su pe eg i-
naje po su p opia pa ia y, poco iempo después, en su exilio, en F ancia”, donde pasó 20 meses
acompañado de diplomá icos mexicanos” (En íquez Pe ea, “Bajo la leal bande a de México”, A -
chi o Digi al México-España, Cen o de Es udios Li e a ios de la UNAM, CNCA, FONCA,
h p://www.geoci ies.com/pe ea28/p es/biblio.h ml?200914). Mu ió en dependencias de la lega-
ción mexicana y ue en e ado con la bande a de México. Luis Rod íguez, embajado de México
an e la F ancia de Vichy, digni icó el en ie o de Azaña cuando se opuso a que se acompaña a el
é e o con la bande a anquis a, al p ohibi se la epublicana. Se en e ó con bande a mexicana
(Sole , Los ojos de ul ama , México, Al agua a, 2004, 164).
82
Según Ojeda (op. ci ., 79), al suble a se el gene al Sanju jo en 1932, y a eno de los in o -
mes de Es ada, Calles apa ó el p o ocolo y aconsejó a Azaña usila lo. Azaña lo desoyó. Luego
Sanju jo se ía igu a impo an e en el le an amien o anquis a.
83
Es ada, op. ci ., 195.