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Blas de Otero: '¿Poeta de la condición humana y de su desamparo?'

Abstract

A partir de un juicio crítico sobre la poesía de Blas de Otero, el estudio se propone analizarla centrándose en Ancia que reúne dos libros considerados como claves por la crítica. Se trata de revaluar la poesía oteriana dentro del panorama poético de los 50.

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Blas de Otero: '¿Poeta de la condición humana y de su desamparo?'

Author: Terrasson, Claudie
Year: 2011
Source: https://idus.us.es/bitstreams/e8718637-2d3a-4850-826c-12c3431ff111/download
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«Cauce. Re is a in e nacional de Filología, Comunicación y sus Didác icas. Nºs 34-35 (años 2011-2012) »
BLAS DE OTERO:
¿«POETA DE LA CONDICIÓN HUMANA
Y DE SU DESAMPARO1»?
CLAUDIE TERRASSON
UNIVERSIDAD PARIS-EST-MARNE-LA VALLEE (UPEMLV)
EQUIPO LISAA/EMHIS (EA 412º)
Claudie.Te asson@uni -ml .
Resumen: A pa i de un juicio c í ico sob e la poesía de Blas de O e o, el es udio se
p opone analiza la cen ándose en Ancia que eúne dos lib os conside ados como cla es po la
c í ica. Se a a de e alua la poesía o e iana den o del pano ama poé ico de los 50.
Palab as cla e: Poesía. Es é ica. Realismo social. Análisis ex ual. Blas de O e o. Ancia.
Abs ac : S a ing om a commen a y abou Blas de O e o’s poe y, his a icle p esen s
an analysis o his poe y by s udying Ancia which ga he s wo books conside ed as key o he
c i ics. The objec i e is o ee alua e Blas de O e o’s poe y wi hin he poe ic con ex o he 50’s.
Key wo ds: Poe y. Aes he ic. Social ealism. Tex ual analysis. Blas de O e o. Ancia.
Résumé: A pa i d’un commen ai e su la poésie de Blas de O e o, l’a icle se p opose
d’analyse celle-ci en examinan Ancia qui éuni deux li es considé és comme clés pa la c i ique.
Il s’agi de éé alue la poésie o é ienne à l’in é ieu du pano ama poé ique des années 50.
Mo s-clés: Poésie. Es hé ique. Réalisme social. Analyse ex uelle Blas de O e o. Ancia.
1. CONTEXTO CULTURAL: POR UNA REHUMANIZACIÓN DEL
ARTE
Mucho se esc ibió sob e la ob a o e iana, aunque úl imamen e se haya
cen ado el in e és de la c í ica en o as oces más jó enes. Po o a pa e, seguimos
con los cánones ijados po la c í ica an e io . Po eso con enga hoy e oma la
poesía de Blas de O e o pa a e alua la y quizás pe mi i una lec u a que supe e
o ma ice los ma be es adicionales. Ya se inició es a nue a pespec i a c í ica con
el monog á ico de Insula en 2003 coo dinado po Juan José Lanz. Pablo Jau alde,
po su pa e, dedicó un es udio escla ecedo a la poesía inal lamen ando el
monoli ismo de la ecepción o e iana:
1 Se a a de la de inición que el c í ico José Ángel Valen e dio de Vallejo (Valen e, 1994: 124-136). El p esen e
es udio in e oga en qué medida se le puede aplica al ó mula a Blas de O e o.
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La e dad es que la ecepción de la ob a poé ica de Blas de O e o ha sido muy
i egula , pues en an o se leye on, ocea on, can a on y has a se p oclama on algunos de
sus p ime os poemas, los cambios sociopolí icos, sus la gos iajes en una época
de e minada y la emoción de gus os es é icos que se p odujo hacia 1965 e mina on po
ija una imagen única del poe a, que luego se consolidó nada menos que con los planes
de es udios. Se di á que iene poco undamen o me odológico abo da un ema hablando
al po mayo de ales a enidas cul u ales y sociales. Pe o así es: du an e mucho iempo
Blas de O e o ue el poe a can ado po Paco Ibáñez en el Olimpia de Pa ís o en las
asambleas uni e si a ias; luego el ejemplo conspicuo de lo que los manuales llamaban
«poesía social». Finalmen e, un clásico pe dido en algún luga del siglo que se nos acabó
hace unos pocos años (Jau alde, 2004: 36).
Mi pun o de pa ida se á un a ículo ya an iguo (1960) publicado en Índice
que José Ángel Valen e dedica a la poesía de Vallejo, «Césa Vallejo desde es a
o illa». Como eza es e í ulo, Valen a en oca a Vallejo a pa i de la poesía
peninsula log ando así pone de ealce la no able in luencia allejiana en és a, y
especialmen e en Blas de O e o.
Mayo in e és iene señala la in luencia de Vallejo ope ando de mane a di ec a en
la ob a del poe a más ep esen a i o de la p ime a p omoción poé ica de posgue a. Me
e ie o a Blas de O e o. En e odos los poe as de su gene ación, es O e o el que alcanza
un pe il más incon undible y suyo, de modo que cualquie posible in luencia que se
señale en su ob a es á lejos de menoscaba su pe sonalidad como esc i o , sino que, po
el con a io, iene a en iquece la (Valen e, 1994: 135).
Así es como e oca Valen e «el ipo de sensibilidad en el que Vallejo coincide
an icipadamen e con la poesía española de posgue a» (Valen e, 1994: 124). A
con inuación sis ema iza Valen e su es udio poniendo de ealce los dos elemen os
que con igu an la poesía de Vallejo y que, según él, se uel en a encon a en la
poesía de los poe as de los años 50:
De una pa e, el sen imien o de solida idad humana como núcleo o ganizado de
la ob a poé ica […] De o a, el empleo de un lenguaje que a a de conlle a un máximo
de posibilidades de comunicación, que no quie e ence a se en los moldes del lenguaje
poé ico adicionalmen e acep ado como al y lo ompe en busca de una exp esi idad
más lib e que a a bebe en el léxico, en la ase o en la me á o a coloquial (Ibid: 125).
Pa alelamen e, no se puede ol ida o a in luencia de e minan e, la de
Vicen e Aleixand e que eje ció un au én ico magis e io sob e los poe as jó enes
de posgue a. En el conocido discu so que p onunció Aleixand e al ing esa la
Real Academia Española, ei indicó cla amen e el papel comunica i o de la poesía:
«[…] y en es e pode de comunicación es á el sec e o de la poesía que, cada ez
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es amos más segu os de ello, no consis e an o en o ece belleza cuan o en alcanza
p opagación, comunicación p o unda del alma de los homb es» (Aleixand e, 1968:
1320). Se sabe cómo lo ol ió a epe i muchas eces después, se puede ci a la
ponencia de 1955 i ulada: «Algunos ca ac e es de la nue a poesía española»;
esbozó en ella una sue e de ipología de «la poesía úl ima» enume ando algunas
pau as emá icas y es ilís icas que con igu aban lo que hoy se conoce como el
ealismo social: «un ono de angus ia […] o de espe anza […] la apa ición de
emas peculia es: el de la in ancia, el eligioso, el social, el de la pa ia; odo ello
desen uel o en una a mós e a co idiana […] exp esado en un lenguaje sencillo,
muchas eces coloquial, que a a os iende a la na ación y que p e ende di igi se
a una mayo ía de lec o es (Aleixand e, ibid: 1411-1435)». Huelga deci que ales
plan eamien os suponen una concepción es é ica que se dis anciaba de las pau as
es ablecidas an e io men e po O ega y Gasse en el ensayo amoso, La
deshumanización del a e (1925).
2. ESTÉTICA DE LA PUREZA
Po lo menos, la o mulación de Aleixand e pa ecía ompe con aquella
( olun a iamen e p o ocado a) del ilóso o; en ealidad la oposición no es an
simple, pe o hace al a econoce , sin emba go, que los pos ulados o eguianos,
po ejemplo «El poe a empieza donde el homb e acaba» (O ega, 2004: 72),
a o ecían cie a ambigüedad y e an uen es de polémica:
¿Qué puede hace en e es as isionomías el pob e os o del homb e que o icia
de poe a? Sólo una cosa desapa ece , ola iliza se y queda con e ido en una pu a oz
anónima que sos iene en el ai e las palab as, e dade os p o agonis as de la emp esa
lí ica. Es pu a oz anónima, me o sus a o acús ico del e so, es la oz del poe a, que
sabe aisla se de su homb e ci cundan e (Ibid., 73).
De hecho, los poe as del momen o p i ilegiaban la búsqueda de la esencialidad,
al Juan Ramón Jiménez o, en e los angua dis as, cul i aban la plas icidad de las
imágenes, el componen e pic ó ico e inno ado . Guille mo de To e en su p esen ación
de las Li e a u as eu opeas de Vangua dia esumió así la poesía: «[…] cap u a de sus más
pu os y impe ecedo es elemen os –la imagen, la me á o a– y […] sup esión de sus
cualidades ajenas o pa asi a ias –la anécdo a, el ema na a i o, la e usión e ó ica
(To e, 2001: 86)». Pa a p ecisa aún más su plan eamien o, To e apun ó a con inuación:
«Al apa a se el a is a nue o, delibe adamen e, de la ida, de lo eal, de las ó mulas
hechas y pe icli adas, cae necesa iamen e del o o lado de lo humano, de la ealidad
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410 «Homenaje al D . Albe o Millán Chi i e». Nºs 34-35 (años 2011-2012)
(Ibid., 309)»; pa iendo pues de ales p esupues o es é icos, aquellos poe as angua dis as
co ían el iesgo de da la imp esión de des i ua o almen e lo humano y, de hecho,
se les ep ochó luego habe igno ado po comple o al homb e. Po eso mismo, Ge a do
Diego, años después, sen ía oda ía la necesidad de a i ma la dimensión humana de
su poesía según lo ecue da F ancisco Díez de Re enga: «[…] Ge a do Diego se
mues a o gulloso de segui iel a la angua dia ju enil […]. Aunque en sus palab as
subyace aún, a la al u a de 1970, el espí i u de ensi o espec o a la conside ación no
humana de sus e sos […] (Díez de Re enga, 2007: 18)».
E iden emen e, el pe iodo ágico de posgue a no pe mi ía la ecepción
de las pos u as es é icas o eguianas ni de la poesía angua dis a. El p opio Dámaso
Alonso lo dejó bien cla o, al p ologa Ancia, e ocó el con ex o cali icándolo con
palab as inequí ocas: «[…] es os is es años de de umbamien o, de ca as ó ico
apocalipsis (Alonso, 1988: 349)». De ahí que cob a an las decla aciones de
Aleixand e alo de mani ies o a a o de nue os umbos poé icos.
Su discu so de ecepción en la RAE, median e cie a simpli icación, se
ol ió un lema pa a cuan os no se econocie on en la poesía an e io y sen ían
necesidad de exp esa su discon o midad con la ealidad social y polí ica de los
50. Aquellos poe as pa ecie on, de modo delibe ado, deja de lado lo o mal pa a
p i ilegia el mensaje, dando a la poesía una unción p i ilegiadamen e social. En
un a ículo de 1961 «Tendencia y es ilo», José Ángel Valen e lo puso de ealce:
«Nues as le as de posgue a se han ca ac e izado, al menos, en sus
mani es aciones de mayo in e és, po un an i o malismo más o menos polémico
y po el descub imien o de la necesidad his ó ica y social de cie os emas» (Valen e,
1994: 28). En e esos emas, p edominaba lo humano, la p eocupación po el
homb e al como apun ó Valen e en el a ículo sob e Vallejo ci ado an es: «La
poesía española de posgue a se cons uye en g an medida sob e la conciencia
áci a, cuando no polémicamen e exp esada, de una ausencia g a e de au én ica
inspi ación humana en la he encia más inmedia amen e ecibida» (Valen e, ibid: 124).
Aho a cabe analiza si la lec u a de la ob a de O e o no me ece hoy se
pa cialmen e e isada y e aluada, iendo en qué medida es á p esen e lo humano
y cómo de ini lo en la ob a o e iana. Me cen a é en Ancia, poema io de 1958 que
eúne dos lib os an e io es Ángel ie amen e humano (1950), Redoble de conciencia (1951)
con a ios o os poemas. La c í ica suele p esen a es e poema io como bisag a
en la ob a: ma ca ía el paso de la e apa exis encial a la ase social que se ab e con
Pido la paz y la palab a (Véanse Le Bigo , Reyzabal, M. de G. I ach, Lanz).
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3. LO HUMANO: EJE DEL LIBRO
De hecho, es palma ia la p esencia del homb e en los í ulos de los dos
poema ios que O e o e omó a la ho a de con igu a Ancia. Ponen de ealce la
doble e ien e o e iana, la ensión en e la aspi ación casi mís ica y la ealidad
humana. La c í ica ha is o, de modo p edilec o, en el O e o de Ancia a un c eado
o u ado en cuan o a la cues ión eligiosa y la exis encia de Dios, amino ando a
eces el elemen o ob iamen e c í ico del poema io, lo mismo que la e lexión
sob e la palab a y la c eación poé ica.
Se á in e esan e obse a en p ime luga la a qui ec u a gene al de Ancia
pa a de ene se especialmen e en la si uación peculia del sone o ape u al que
es á aislado de las cua o secciones que o man el lib o. Po su misma colocación,
el sone o in oduce el poema io; hace de pó ico y adquie e así un alo
p og amá ico que condiciona la lec u a de los demás ex os. Y en e ec o, en los
dos cua e os se anuncia y de ine inmedia amen e la iden idad de los des ina a ios,
ins alando el sis ema dialógico del lib o:
Es a la inmensa mayo ía, onda
De u bias en es y su ien es pechos,
A los que luchan con a Dios, deshechos
De un solo golpe en su iniebla honda.
A i, y a i. y a i, apia edonda
De un sol con sed, amélicos ba bechos,
a odos, oh sí , a odos an, de echos,
es os poemas hechos ca ne y onda (O e o, 2003: 27).
El discu so es edundan e y en á ico, hecho de epe iciones, enume aciones,
suena a ei indicación po la exclamación inal. La ó mula inicial «la inmensa
mayo ía» emi e a las cla as, pe o en cla e opues a, a la de Juan Ramón Jiménez,
«A la mino ía siemp e» (Jiménez, 1987: 71), y sabemos cómo en Pido la Paz y la
palab a se á el í ulo de un poema amoso (O e o, 1976: 47) c eando un e ec o de
con inuidad y de eco den o de la ob a o e iana. F en e a la pos u a juan amoniana
que se in e p e ó (de modo e óneo po que demasiado educ o ) como eli is a
cuando e a pu a exigencia, se a i ma la olun ad de ape u a y solida idad del yo
lí ico o e iano hacia lo colec i o. Sin emba go cabe e que la ep esen ación de
Blas de O e o no mani ies a ningún monoli ismo, po al e na cons an emen e
una isión global y singula , po enlaza lo colec i o con lo indi idual. Obse amos
en e ec o un doble mo imien o an agónico: si po una pa e la enume ación, A
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i, y a i. Y a i (O e o, 2003: 27) aduce la indi idualización, casi pod íamos deci
la a omización de los se es, po o a al e és se a i ma en seguida la unidad y
cohesión del colec i o po la epe ición en á ica de a odos. El balanceo así c eado
e i a ija una ep esen ación única y de ini i a, pe mi e al con a io suge i la
idea de di e sidad y plu alidad den o del g upo, log ando concilia indi idualidades
y colec i idad. Se puede pensa que desca a así su ilmen e la noción peyo a i a
de masa uni o mizada.
La ca ac e ización de la humanidad e ocada en los cua e os nace de la iso opía
del dolo : las sinécdoques ( en es, pechos, ca ne) lo mismo que las hipálages (sol con sed,
amélicos ba bechos) acen úan y exace ban la e ocación del su imien o humano, un
su imien o conc e o, ísico y no sólo espi i ual como se pod ía pensa po la alusión
a Dios. Todo el léxico sugie e de alladamen e una si uación desespe ada esumida po
la exp esión inal del p ime cua e o deshechos de un solo golpe. Sin emba go, la me á o a
onda de u bias en es co ige esa imp esión apun ando la dignidad de un g upo humano
que es á de pie y sigue esis iendo, lo que con i ma luego el e bo lucha . El comba e
con a Dios, con a su silencio simbolizado po la imagen iniebla honda ambién se
puede in e p e a como ebelión con a un des ino desp o is o de oda espe anza y
con a un oscu an ismo implacable. Las imágenes aúnan lo bíblico y lo exis encial al
juga la oz lí ica con la polisemia de los símbolos.
Es no able obse a cómo el inal del segundo cua e o asocia el elemen o
humano con el elemen o poé ico. Se alude a una usión, especie de me amo osis
de lo espi i ual o men al en ma e ia llena de ida: es os poemas hechos ca ne y onda.
La e e encia in e ex ual al e sículo de la Biblia se encuen a bajo o ma casi
idén ica en o o poema «Y el e so se hizo homb e» (Ibid, 128-129) que ecu e a
la pa onomasia e bo/ e so de mane a abie amen e pa ódica. Es a dimensión
me apoé ica al a i ma con an a exal ación la ma e ia humana de la lí ica en onca
con el discu so de Aleixand e. Los e ce os desa ollan ampliamen e es a e lexión
a pa i de la iso opía del sonido: «Oídlos cual al ma . […] / Res alla al ma gen su
b ama ce cano» (Ibid.: 27) Insis i así en la sono idad del discu so poé ico (suge ida
ambién po onda) equi ale a pos ula su ca ác e público, negando pues cualquie
dimensión p i ada o ín ima2.
Anuncia así es e p ime poema un asgo que se comp ueba a lo la go del
poema io: el yo ecue da con insis encia el es a u o de des ina a io del homb e, o
más bien de los homb es (obsé ese cómo se pasa del singula a i al plu al a odos)
y po consiguien e, ei indica cada ez más la unción comunica i a de la poesía
2 Y eso a pesa de que la imagen del ma b a ío es de cla a índole omán ica, lo cual demues a que O e o no
es ableció up u a alguna con esa adición.
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y la o ma dialogada. El poema «Can o p ime o» es ca ac e ís ico al espec o: el
e so inicial delimi a con ehemencia ( éase el ad e bio con el que se ab e el
alejand ino inicial) el campo de lo poé ico dedicándolo a lo humano:
De ini i amen e, can a é pa a el homb e
Algún día -después-, alguna noche,
me oi án. Hoy an - amos- sin umbo,
so dos de sed, amélicos de oscu o (Ibid, 134-135).
Es e poema es cla o eco del sone o inicial po la misma e ocación ma cada
de lo sono o, po imágenes y campos semán icos casi idén icos. Es signi ica i o
que el poema io Ancia se cie e con o a nue a in ocación solida ia: Háblame,
escúchame, oh inmensa/mayo ía (Ibid, 165). El yo lí ico, que se iden i ica como poe a
al a i ma , can a é, ei indica y enuncia una poé ica del diálogo en la que el poema
se cons uye como espacio de encuen o en e los homb es, en que los poemas
dialogan y se esponden unos a o os. Tal opción supone una exp esión que
pe mi a el in e cambio, así po lo menos lo o mula José Luis Cano:
«La [exp esión] de los nue os poe as se aleja o almen e del he me ismo, de oda
in ención mino i a ia pa a alcanza una comunicabilidad mayo a a és de un lenguaje
cla o y di ec o, que aspi a a se en endido po odos al menos po la mayo can idad
posible de lec o es» (Cano, 1992: 14).
También op a O e o como los demás poe as del 50 po una es é ica ealis a,
es é ica de lo co idiano, de la banalidad en la que se a a da isibilidad a los que
no solían mani es a se, en la que se bo a la on e a en e la ida y el a e, como
lo dice el ilóso o Jacques Ranciè e: […] un égime es hé ique où se b ouille la
dis inc ion en e les choses qui appa iennen à l’a e celles qui appa iennen à
la ie o dinai e» (Ranciè e, 2004: 13) deshaciendo la je a quía a is o élica en e lo
noble y lo innoble.
4. ESTÉTICA DE LO COTIDIANO
El lib o Ancia pe enece ya cla amen e a al es é ica po la mani es ación de
unos asgos p ecisos: la igu a del suje o lí ico como pe sonaje de homb e
cualquie a, la e e encia a un en o no iden i icable po el lec o , el lenguaje que
inge se el habla de odos. Aho a cabe ma iza es e pun o, des acando la dialéc ica
en e esc ibi , calla y habla .
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4.1. El pe sonaje de poe a: un homb e cualquie a
El suje o lí ico se p esen a a sí mismo a la ez como poe a y como un
homb e cualquie a. Se au oa i ma y ep esen a semejan e a los demás, como lo
apun a un í ulo emblemá ico, «Igual que oso os» (O e o, 2003: 58). En e ec o,
el suje o lí ico mues a y has a os en a su banalidad, su al a de cualidad p opia,
su semejanza con los demás, apa ece pe dido en e la masa de los anónimos que
su en: «buscando/ lo mismo, igual, oh homb es, que oso os» (Ibid., 59).
En su poesía, Blas de O e o, log a concilia dos elemen os a p io i
con adic o ios: po un lado, un es a u o de homb e cualquie a y po o o, la
a i mación de una iden idad de poe a. En e ec o, si el yo lí ico se ep esen a
como poe a, en ningún momen o es ablece elaciones de je a quía con los o os.
A di e encia de la adición omán ica en la que el yo es canónicamen e un se
apa e, en la que el poe a desempeña un papel de guía o p o e a en e a la
colec i idad, el yo poe a de Ancia no deja de mani es a se como un homb e
pa ecido a los demás. Pa a demos a lo mejo , se si úa simbólicamen e en el espacio
común a los homb es de a pie: la calle. Es espacio de encuen o y p o es a en el
que el yo se unde con los o os en busca del e so ideal:
Ando buscando un e so que supiese
pa a a un homb e en medio de la calle,
un e so en pie –ahí es á el de alle–
que has a diese la mano y escupiese
[…]
Ando buscando un e so que se sien e
en medio de los homb es… (Ibid.: 128)
La desc ipción de allada del compo amien o del e so (aquí se mani ies a
como el doble humanizado del suje o/poe a) aduce an e odo solida idad y
he manamien o, a la pa que a i mación ma cada de dignidad median e el inciso
«un e so en pie –ahí es á el de alle–».
Aun cuando el suje o lí ico ecu e a la au odesignación «Soy Blas de O e o,
/ que algunos llaman el mendigo ing a o» (Ibid.: 54), no mani ies a au osu iciencia,
ampoco na cisismo; Valen e señala la in luencia allejiana en es e p ocedimien o
que « esponde a un c i e io más ealis a, más p imi i o y menos poé ico, al menos
con los cánones ecibidos» (Ibid.:130). Juan José Lanz lo in e p e a como la
elabo ación de una icción de au obiog a ía: «[…] su ge como un modelo ejempla
de compo amien o é ico, como enca nación de un e hos social, que iene su
uncionalidad a pa i de su incidencia en el concep o de e osimili ud» (Lanz,
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«Cauce. Re is a in e nacional de Filología, Comunicación y sus Didác icas. Nºs 34-35 (años 2011-2012) »
2003: 57). Lanz se apoya p incipalmen e en los ex os conside ados como sociales
y e iden emen e la ingida au obiog a ía es una modalidad de con e i el poema
en es imonio de una ealidad his ó ica, pe o quizás se pueda e ambién en es e
p ocedimien o, que apa ece emp anamen e en Ancia, una mane a de in ensi ica
la humanidad de la igu a iccional del poe a; en úl imas ins ancias se ía una o ma
de da le «ca ne» a la icción pa a que el lec o se pudie a iden i ica aún más con
el pe sonaje del ex o, su doble.
A du as penas oy i iendo. Pe o
algo de luz y un es o de cadenas
Di án: Es o que éis, ue Blas de O e o (O e o, 2003:51).
Lo que acili a además el p oceso de iden i icación es la ecu encia de
e e encias empo ales y espaciales que c ean en el ex o una imp esión de ealidad.
4.2. Poesía en iempo de mise ia
Ma ía de G acia I ach p opone la isión de un se casi exiliado de su p opia
ie a «El poe a Blas de O e o se sien e solo y como desa aigado o desplazado
de su ie a, de su clima desolado , de su impe an e injus icia» (I ach, 1975: 133).
Remi e su comen a io a las p opias palab as o e ianas:
Un mundo como un á bol desgajado.
Una gene ación desa aigada (O e o, 2003: 56).
La noción de desa aigo con as a de modo casi pa adójico con la p esencia
de los deíc icos en el discu so poé ico: «Aquí la ie a a as a b oncos íos» (Ibid.:
150), «Tiempo de soledad es és e» (Ibid.: 156), «Aho a uel o a mi se » (Ibid.:
157). El poema Tabla asa es un ejemplo pa adigmá ico po que es iba en la
epe ición obsesi a y lancinan e de aquí a lo la go del discu so c eando un i mo
sincopado, seco y b u al que coincide con la iolencia, e ocada de modo elíp ico,
de la gue a: Aquí. Jamás. El cue o. Aquí. La Nada (Ibid.: 153). Es a exp esión de la
deixis sa u a el poema ins alándolo en un con ex o empo al que es el del momen o
p esen e, en un espacio que compa en el yo lí ico y los lec o es. Aquél no deja de
acumula indicios ma cados de la empo alidad, de la de e minación an o espacial
como his ó ica. Así en el poema «Mundo» (Ibid.: 142-144) con apone el uni e so
de San Agus ín al momen o con empo áneo, el de «los soldados alemanes, del
ejé ci o no eame icano, de la diplomacia eu opea...».
BLAS DE OTERO: ¿»POETA DE LA CONDICIÓN HUMANA Y DE SU DESAMPARO»?
422 «Homenaje al D . Albe o Millán Chi i e». Nºs 34-35 (años 2011-2012)
Cla amen e lo social es á muy p esen e ya en Ansia jun o a lo exis encial
combinándose cons an emen e. Lo in e esan e en es e ejemplo adica en e que
O e o no abdica nunca de la p eocupación es é ica: es os e sos le b indan un
homenaje e iden e a Albe i e ocando su ob a poé ica, no sólo Ma ine o en ie a
sino Sob e los ángeles, poema io su ealis a elacionado con la escuela de Vallecas y
Ma uja Mallo6. Es deci que no se p oduce en Blas de O e o echazo alguno de la
es é ica angua dis a.
Empecé e ocando la a qui ec u a del poema io y con iene conclui sob e
ello po que encie a a mi pa ece una signi icación cla a: las cua o pa es muy
desiguales con igu an un camina hacia la supe ación y libe ación de la angus ia.
El elemen o exis encial y la c isis de angus ia en e a Dios ocupan sin luga a
dudas la la ga p ime a pa e -44 poemas-; luego el elemen o amo oso, incluso
e ó ico o ma la segunda pa e -20 poemas-, in oduciendo en el poema io un
ono di e en e y cie o equilib io en e ansia di ina y ansia amo osa, c ea como
un espi o. La pa e es, es muy b e e -cons a sólo de 6 poemas- a semejanza de
las o mas empleadas (son «Pa abolas y dezi es» a la mane a machadiana). Ma ca
una ansición decisi a ya que e mina con el poema «Y el e so se hizo homb e»:
es e í ulo que pa odia7 la Biblia a i ma la opción é ica que a a ma ca cada ez
más la poé ica o e iana a con inuación. La pa e cua o -16 poemas- con i ma la
onalidad c í ica del discu so poé ico, aho a se a a de habla , o sea no calla .
Acaba el poema io con un díp ico que hace de balance y conclusión. En «Digo
i i » (Ibid, 163), asoma la con esión de una oma de conciencia en e a lo eal,
Po que i i se ha pues o al ojo i o; pa ece ela i iza el papel de la esc i u a, Po que
esc ibi es ien o ugi i o, de ahí el anuncio de un uelco asumido o alemen e en la
ida y en la esc i u a, uelco que an icipa el es amen o de Pido la paz y la palab a:
Vuel o a la ida con mi mue e al homb o,
Abominando cuan o he esc i o: escomb o
Del homb e aquel que ui cuando callaba.
Aho a uel o a mi se , o no a mi ob a
Más inmo al: aquelle ies a b a a
Del i i y mo i . Lo demás sob a (Ibid.: 163).
6 Además, coinciden los dos poema ios en la exp esión de una c isis y ebelión pe sonal an e un mundo que
desespe an e y p i ado de signi icado. Ve la eseña Sob e los ángeles en el po al del Ce an es Vi ual: h p://
c c.ce an es.es/ac cul /albe i/ob a/ esena08.h m
7 E elyne Ma in He nández lo asimila a una bla emia e iden e y iolen a. Analiza el papel de la blas emia en un
a ículo escla ecedo : «Voces» (Ma in He nández, 1988: 3):
h p://www.zu gai.com/PDF/BlasDeO e o-018.pd
CLAUDIE TERRASSON / UNIVERSIDAD PARIS-EST-MARNE-LA VALLEE (FRANCIA)

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«Cauce. Re is a in e nacional de Filología, Comunicación y sus Didác icas. Nºs 34-35 (años 2011-2012) »
El e so inal acla a que no es cues ión de abandona la esc i u a
p i ilegiando la exis encia sino solo cie a esc i u a, la que no habla de la ida, la
esc i u a deco a i a, la esc i u a de e asión an e lo eal que el suje o lí ico designa
con una ó mula en e i ónica y desp ecia i a: Lo demás sob a. La ob a inmo al al
e és es la ob a poé ica que habla de lo esencial. En «Ca illa (poé ica)» del poema io
En cas ellano, O e o lo o mula á así:
Lo esencial
es la exis encia; la conciencia
de es a
en es a clase o en la o a (O e o, 1976: 20).
El í ulo del poema io anuncia la opción es imonial y así se in e p e ó en
F ancia, como lo ecue da Lucía Mon ejo Gu uchaga: «En cas ellano, […] se á
edi ado de inmedia o en F ancia, con el í ulo Pa le clai , en edición bilingüe,
aducido y p ologado po Claude Cou on y en una de las más impo an es
edi o iales, la Pie e Seghe s» (Mon ejo, 2003: 22).
6.
ANCIA:
LIBRO NUEVO HACIA UN HABLA SIN ANSIA
Ancia me apa ece como el es imonio del momen o en que un poe a uel e
a mi a la ob a esc i a ya y decide eo ganiza la pa a da le un sen ido más palma io,
pa a acla a su signi icado p o undo y suge i su p opio i ine a io. No se a a de
una co ección po a án de pe ección a la mane a juan amoniana. Blas de O e o
dejó bien cla o es e pun o: «Co ijo casi exclusi amen e en el momen o de la
c eación: po con ención, po eliminación, po búsqueda y po espe a» (Valen e,
1991: 23). Po eso, no se puede lee Ancia como me a combinación de dos lib os
an e io es con poemas que ue on añadidos pos e io men e. Hace al a mi a lo
como un lib o o almen e nue o, es o o y no sólo po la ag egación de poemas
sino an e odo po su eo ganización. Pa a Blas de O e o, e a un modo de esc ibi
hablando, dejando cla o sus in enciones an e las ci cuns ancias. Lanz ecue da
p ecisamen e cuáles e an: el éxi o de Pido la paz y la palab a, la censu a que hace
imposible publica En cas ellano, luego los iajes a Pa ís, a Colliou e y Fo men o
en 1959 (Lanz, 2003: 34). Fue en ese con ex o cuando Blas de O e o decons uyó
los lib os an e io es pa a econs ui un i ine a io, señalando una con inuidad
obs inada, dibujando un camino. Es escla ecedo que, además de epe i sigo cual
un lema, cie e con es a palab a cla e el úl imo poema de la pa e inal, «Vi an e»:
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No me esigno. Y sigo y sigo. Y si
Caigo, gozosamen e en pie, p osigo
Y sigo. Si que éis segui me,
Ahincad el paso y escuchad el mío.
[…]
[…] Si que éis segui me,
És a es mi mano y ése es el camino (O e o, 2003: 160).
«Ancia» dibuja pues una espe anza como lo podemos comp oba en los
poemas inales «Escucha el uido/ del alba ab iéndose paso –a paso– en e los
mue os». Es de no a cómo juega con los signi icados de dos exp esiones del
habla común combinándolos pa a c ea uno nue o.
Al acaba el poema io con es a sue e de conclusión, O e o aduce una
olun ad doble, habla y escucha , o sea con e sa . Po eso, Gonzalo Sobejano
saca a Blas de O e o del ma co es ic amen e social en el que se le con ina
p oponiendo e su poesía como palab a abie a: «En su poesía coexis encial,
O e o ab e el ho izon e de su esc ibi hablando, en e o os modos al modo
con e sacional […] en la poesía de Blas de O e o «esc ibi / hablando», más que
una simple solución igualado a es una pa adoja p oblemá ica, un p oyec o
i i ican e» (Sobejano, 2003: 19-20). No disien o de al pos ulado, aho a ambién
se puede e en la poé ica o e iana, la olun ad de deja de calla : «aquel que ui
cuando callaba» (O e o, 2003: 163), es a con esión emi e a la au ocensu a a la
que aludía el poe a del modo siguien e: «Cons ui é una elipsis:omi i é ‘dolo ’ y
‘mue e’ y ‘gue a’ «(Ibid.: 154), mien as que la censu a apa ece designada así: «Y
publica , [es] columna a inconada» (Ibid.:163).
Como lo a i ma Claude le Bigo , Blas de O e o «edi icó una e dade a poé ica
del dolo , aunando en su ayec o ia su imien o indi idual y su imien o colec i o»
(Le Bigo , 1998: 82). De hecho en «Ancia», el poe a exp esa el desampa o de la
condición humana en un con ex o ágico pe o sin esigna se a se un «Poe a en iempo de
mise ia» (Valen e, 1980: 208), discon o midad que se aduce po modalidades de negación
y echazo8. Sin emba go, no dejó de habla y espe a , y su ob a cons i uye una espues a a la
p egun a de Hölde lin «wa um Dich e in dü ige Zei ?»: «Ancia» lo demues a jugando
con la pa onomasia «ansia» y «hacia». A pesa del ansia dolo osa de paz y libe ad, O e o
sigue caminando hacia el mañana, sigue hablando:
Allá oy oceando paz […]» (O e o, 2003: 160).
Hen y Gil es udia, analizando el ex o Ca illa (poé ica) cómo Blas de O e o elabo a es a egias linguís icas, í micas
pa a a i ma su echazo de la censu a, os en ando su p opia negación an e la negación impues a po el égimen
anquis a (Gil, en p ensa).
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