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Comunicación y desarrollo en la sociedad global de la información : economía, política y lógicas culturales. Actas del III Encuentro Iberoamericano de Economía Política de la Comunicación

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Comunicación y desarrollo en la sociedad global de la información : economía, política y lógicas culturales. Actas del III Encuentro Iberoamericano de Economía Política de la Comunicación

Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2002
Source: https://idus.us.es/bitstreams/4cf59c47-eba2-4cf8-86a4-81bac45043c9/download
k
d'
ISBN 84-607-8389-8
Dep6sito Legol SE-507-2004
O
lnstituto Europeo de Comunicoci6n
y
Desarrollc
Sevillo
2003
4
Editores:
Francisco Sierra Caballero
y
F.
Javier Moreno Gdvez
Edicion:
Universidad
de
Sevilla

COMUNICACION
v
DESARROLLO
EN
LA
SOCIEDAD
G~OBAL
DE
LA
INFORMAC~ON
Economia, politica
y
16gicas
culturales
.kla
hl
III
Fnrucntm
ltn.ru:tmcric3no
de
1:conomia Politic:,
dc
la
(:<,rnunlcaci~i~l
Centrn
lheroamertran,r
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(hnuniiaci6n 1)igilal ~CICOJ
y
l'I.F.PII:(:
Ed~tores
Franc~sco
Sierra
Caballero
E
Javler
Moreno
Crlvez

Delinforme McBride al Foro de Porto Alegre, de Buenos Airer a Sevilla
Desde que
cn
10s arios ochenta
se
publicara el Informe McBride hacienda explicitas las desigualdades
que existian en el mundo en materia de comunicaci6n y control de lar industrias culturales, y que ya
re
habian denunciado y teorizado con anterioridad, sin el respaldo de un organism0 internacional como la
UNESCO, hasta 10s nuevos espacios que han surgido con el Foro de Porto Alegre o el movimiento
antiglobalizacibn, la agenda de investigaci6n y discusi6n ptiblica en el
camp
comunicacional ha venido
marcadapor una recurrente y miopc mirada al futuro. Esa intrresada
ceguera
pot principio ha trarado,
en
todo momento, de borrar las huellas del pasado, difuminando interesadamente los rastros ideolbgicos y
politicos que hacen comprcnsibles las leyes quegobiernan elmundo de las rcdes ylaspricticas socides de
la mediaci6n informativa, con independencia de 10s signos razonables de critica a laviahilidad del actual
modelo de modernizacibn tecnologica planteada por aquellas voces independientes que hoy de nuevo
welven a seiialar las cuestiones estrategicas de la Sociedad de la Informaci6n, eludidas en el diseho
y
configuraci6n global de 10s sistemas avanzados de comunicaciirn publica. Las condicioncs, sin embargo,
han cambiado considerablemente para recuperar elvalor de esta historia ncgaday ocluida para las alterna-
tivas democriticas dc progreso que, desde la invcstigaci6n y 10s mavimientos sociales, aspiran a definir
una forma distinta
de
hacei
comunicacion.
Dcl Informe McBride al
For"
de Porto Alegre, de Beigrado
a
Buenos Aires y Sevilla, 10s cstudiosos,
comunicadores
y
agentes sociales
de
la comunicacibn sabemos que hay "Otra Comunicacibn es Porible" y
que la contribucibn del conocimiento, y su apropiaci6n social junto alas nuevas tecnologias
y
sistemar de
informacibn, tienen una funci6n esencial que cumplir en este empefio. Este es cl espiritu de la Carta dc
Buenos Aires y el origen de la actual Uni6n Latina de Economia Politica de la Informaci6n, la Comunica-
ci6n y la Cultura (LLEP-ICC), asociacibn internacional de investigacibn que, en Ins ultimos tres afios ha
venido ttabajando en la articulacibn, agrupamiento y promoci6n de 10s estudios economico-l~oliticos y de
teoria critica, recuperando el legado historic0 y cientifico de la productiva escuela latinoan~ericana. Los
trabajos publicados en este volumen participan de esta misma historia
y,
con su modesta contribuci611,
aspiran air perfdando el camino de
construction
colectiva deunNuevo Sistema Glohal de Comunicaci6n
y ilemocracia aportando un conocimiento detallado sobre 10s desniveles, apropiaciones
y
desigualdadcs
que imperan cn el modelo de dominacibn informativa mundial.
La
celehracibn del 111 Encuentro lheroamericano de Economia Palitica de la Comunicacibn bajo la
coordinacidn del
Seminuio deEatudios Eumpeos
del Departamento de Periodismo que tuva lugar
en Sevilla del
17
al
19
de julio del 2002,
cn
la Facultad de Comunicacibn de la Universidad Hispalense,
significa,
en
este sentido,
no
solo la oportunidad dc difundir 10s avances cientificos
en
materia de ccono-
mia, politica y estructura de la infarmacibn, con
una
nutrida y variada representacibn de mQs de sesenta
investigadores espccialistas en politicas, epistemologia, estructura y economia de la comunicacibn, sino,
lo que es mb importante atin, la posibilidad de haber logrado conciliar voluntades y coordinar esfucrzos

conlaconstitucion de una
organization
cientifica-IaULEPlCC-pensadacomo
espacio
y
red de genera-
ci6n del conocimiento mediante el intercambio, la difusidn
y
formation
acadernica
y
el estudia de las
redidades complejas de la
information
y
la comunicaci6n entre los paises latinos integrantes del espacio
cultural iberoamericano
(Francis,
Itdia, America Latina, Portugal, Espaiia).
El camino por rccorrer es largo
y
10s rlesafios cicntificos, como 10s politicos, multiples. Estevolumen
tienepor la pronto 1afunci6n de dar testimonio
y
contribuir al debatepiblico
y
academic0 sobre la nueva
Sociedad Global de la Informaci6n. Ahora, esperemos
que,
con 1as bases firmes de la Uni6n 1.atina de
Economia Politica fijadas en el congreso
de
Sevilla, sea posible realizar el cornpromiso historico de nom-
bres propios como Amadou-Mahtar
M'Bow,
a
saber: la construccirin de
un
espacio global
en
el que "cada
~ueblo debr podrr aprender de 10s demb, informindoles
a1
mismo tiempo de c6mo concibe
su
propia
condici6n
y
de lavisi6n que tiene de 10s asuntos mundiales. Cuando ello selogre, la humanidad habradado
un paso dccisivo hacia la libertad, la democracia
y
la solidandad".
Francisco SIERRA

4
Agradec~mientos
SI
el I11 Encuentro Iberoamerlcano
de
Economia Policlca de la Comu~cac16n brind6
la
ocasldn
de
conocer las propuesras
y
conclu$lones c~entificas mis relevantes dc 10s expertos
en
economh de
la
comu-
1ucaci6n. oolit~cas culturales v andlsis crit~co de la mehacion lnformatlva con destacadas conferencias
plenaria; ;cargo de ~iuse~~ekI~lIE~1 (Italid, Fernando
QUIROS
(Madrid), CQ~IBOLA~'~ Bras$,
Guillermo MASTRINI (Argentina) y Ramon ZALLO (Pds Vasco), fue gracias
a1
esfuerzo institucional y
colectivo de numerosas personas, instituciones y empresas de las que al menos quisiCramos dejw constao-
cia por su decisiva aportacidn al Cxito del encuenmo, pues sin su concurso no hubieran virto la luz estos
trabajos
ni
hubicra sido posible lasproductivas sefiunes de exposicion de wmunicaciones durante 10s tres
dias
de congreso.
plusi4rmos por
ello
agradecer
la
incansahleyvaliosalabor de 10s estudiantes delicenciaturay docto-
rado vincdados
a1
Seminario de Eshldios Europeos
de
Comunicacibn y al Centro Iberoamericano de
Comunicacidn Digital del Departamento de Periodismo (aJos.6 Manuel Moreno, Noemi Krez, Juan Car-
los Gil, Victor ~ika, RodriR; Browne, Macarena ~emindez, ~avier Moreno, Alicia ~ei~aday Cristina
\rllldt>ho~. cntrc.
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rninucinsa en la asistcncia tccnira
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Fauulticl
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Comuni-
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caci6n del Aulade Informitictica, ~onsejeria administrad6n del centm, asi como al equipo decanal enca-
bezados por el Ilmo.
Sr.
Decm,
D.
Miguel Niero Nuiio, les agradecemos todo el apop y disposicidn
prestadas antes y durante
la
realizacidn de las jornadas conpdes. Del mismo modo, el Seminario de
Eshldios Europeos en Comunicacidn agradece el apoyo institucional delDepattamento de Periodismo y
de
su
&rector,
D.
ManuelBernal Rodriguez, par el respaldo econdmico y moral
a
tan feli=iniciatim acad&
mica.
.,
.
.
.
.
Turismo de Sevillah en especial, dela CasadelLibro, cuyo director, D. AntonioRivero, facilitb elrespaldo
emn6mico
y
la realizacidn delas presentaciones de la revista
TELOS
y
Kcesy
Culhvas
en el salon de actos
de
su sede central de la
cde
Wizquez.
Finalmente, el Seminario de Eshldios Europeos de Comunicacibn agadece el patrocinio
y
respaldo
institucional delMinistetio de Cienciay Tecnologia y de la Consejeriade Educaci~n
y
Ciencia de
la
Junta
de Andalucia Con el apoyo prcstado y
la
financiacion pfiblica del Vicerrectorado de
Investigation
de la
Universidad
de
Sevilla, estas instituciones han hecho posible la presente edici6n de actas.
A
tados ellos, y
a
10s
partic~pantes mnscntos en el coogreso nuestras fekaauones
y,
derde luego,
nuestro m& grato recuerdo
Sevdla,
7.8
de
enero
de
3003

GlobaL;zci6n,
ecenonriapolitica
y
estudior
culturdes
Fernando
QUIROS
Unlvenidad
Cmplutense

Globalizaci6n, economiapolitica
y
estudios culturales
Fernando
QUIROS
Universidad Cornplutense
r.
Una mirada retrospectiva: Debates epistemol6gicos sobre las ciencias de la conrunicaci6n. El
papel de la Economia Politica.
La Economia Palitica de la Comunicaci6n es la mejor linea te6rica
y
lam$ complcta para abordar el
estudio de la globalizaci6n. En buena medida fueron los anilisis crfticos de nuestra cuniente 10s que origina-
ran, animaron y completaron el proceso que llcva alaUNESC0, desde 1969 a 1980, a basar sus programas en
una linea de accihn progresista
y
solidaria. Efectivamente, en el Simposio de Montreal (1969) el papel de
Dallas Smythe he clave y,enlos airos siguientes, 10s trabajos de Herbert Schiller influyeran de for~nadecisiva
en el giro te6rico de la investigaci6n de la comunicacidn de masas; sobre todo en 10s ccntros y facultades de
Amirica Latina.
Este gto te6rico delaUNESC0 debeenmarcarseen el contextomis amplio del climade cambios que vive
la Academia. A comienzos de la dCada de los setenta, la crisis, latente desde hacia unos afios. estalla. Un
ancianoTalcott Parsons,escuchaba athito, lamis dcida de las criticas:
No
ha)'
to1
cosn
corn"
sn
retr-ete qire
se
auto organiza.
El que hablaba era Irving Zeitlin, soci6logo critico y espccialista en el pensamiento de Karl
Mam. En la
Asociacidn Americnna
de
Sociologia
antafio dominada sin contestaci6n posible par 10s seguidores
de Parsons
y
Merton, se oia ahora que no podia seguir dominando las ciencias sociales un paradigma en que la
sociologia era entendida coma una
selfregulation discipline,
que
se
organiza
y
sucede en sus ideas. gmpos e
instituciones con absoluta independencia de su marco
institutional
y
el pais donde se da'
.
El cambio de atmdsfera universitario es tanto m6s llilmativo por cuanto venia precedido
de
lustras
de
generaciones silenciosas que habian encajado impertimtas
la
dominaci6n de la ret6rica liberal sobre la neutra~
iidad cientifica, el plwalismo, la libertad en la cstedra y la responsabiiidad profesional. La universidad cumplia
fielmente con su funcidn, que no seda otra que la de legitimadora de 10s conocimientos de la sociedad indus-
trial'
El embate critico termina par quebrar el indiscutible predominio de la perspectiva funcionalista. Poco
antes de que Zeitlin interviniese ante la
American Sociological Association,
Paul F. Lazarsfeld, afirmaba sentir-
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se
aislado
y
atacado por
macrosocidlopos matxistas
y
e~nometoddlogos que deseabun explurar el vercladero
sipn$cado e,xistenciol que estd detrds de los tdcnicas de medicidn."
En Europa,el estructuralismo franc&, que arranca del estructuralismo lingiiistico de Ferdinandde Saussure,
'
alcanza en estos aiios sus exitus m8s notables
en
diversos campus de las ciencias sociales como la sociologia
y
la antiopolocia, la critica literaria, el psicoanalisis, la lingiiistica y la semidtica. Claude LCvi-Strauss, Louis
.
.
Althussei, Michcl Foucault. Jaques
Lacan,
Roiand Barthes
y
Jaques Derrida,
fnman
un
ramillcte dc tcoricos
oue revolucionan la ciencia con un conceuto de estructura cxtraido de la linyiiistica de Saussure, pero que
. .
tamhien
es
tributario cte Marx
y
de Freud. Sera Livi-Strauss el que desarrolle el concept0
en
el que
no
se trata
de describir la realidad simplificandola, como hacia el funcionalismo, sino de explicarlaiEl observador no
descubre la estructura sino qne la clabora, y Csta cs un modelo para explicarlos hechos.
Enel tcrreno de la
investigation
comunicativa, sin pretender agotar el asunto con ello, hay dos cncendidas
pol6micas. En Francia, la publicacidn de
L'Espirit du temps
de Edgar Morin, provocir, a su vez, la de
iMitosocioloyias,
donde Bourdieu
y
Passeron responden a la acusaci6n dc sersoci6logos oficiales, con la de que
Morin prdctica In
massntediologia, que
ilo
es
sociologia, ni teoriu, es una metaflsica -en el sentido kai~tiano-
peru
una nutaflsica catastr~fica\ En
Italia, donde la sociologia de la comunicaci6n
y
dc la cnltura se habia
desarrollado de la mano de Albcroni
y
Rositi, la Scmidtica introduce el analisis de la significaci6~1, atacando
frontalmente 10s estudios basados en metodologias dc alcance limitado
y
en la consideracdn, igualmente limi-
tnda del emisor&l analisis de contenido sera tildado dc insignificante. Paolo Fabbri presentari su alternativa
para el estudio de la comunicacion de masas constituida por una perspectiva
socio-semiotics,
de la inteligihili-
dad espccifica de la moderna cultura de masds modelada por 10s
massmedia;
de una antropologin cultural
orientada hacia la exploracidn de lo imaginario en la sociedades industriales complejasi
:
Hacia
1975,
la comnnidad cientifica de investigadores de la comunicacion de masas muestra una divisidn
radical entre do! enfoques mdyoritarios:
1)
El enfoque empirico-funcionalista que ve la sociedad como
un
complejo conjunta de grupos
e
intereses
en competencia, de los cualcs ninguno predomina constantemente.las organizaciones medijticas son sistemas
oreanizacionales eniazados aue disfrutan de un imoortante erado de autonumia frente a1 Estado, 10s uartidos
"
politicos o los grupos de presi6n organizados. El cuntrol de 10s mcdios esti, segdn este enfoque,
en
manos de
una Clite directiva autirnoma que consiente una grado considerable de flexibilidad en 10s profesiondles de 10s
mediosiExistc una simetria basica cntrc Pas instituoiones mediaticas y 10s publicos, pues la relacidn se estable-
ce gencralmente en tCrminos de aparente voluntariedad y equidad. El pliblico es considerado capaz de manipu-
lar a 10s medios de mil manems difcrentes seglin sus previas necesidades
y
predisposiciones, asi como se le
.(
NorAraLi,;
3EmlncIua
'Lazarsfrid,
P.
(1972)sForeaoid~~. En
Obershnll
A.
(1972
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The
Esinblrshaient of6nipiuc'il
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Hci,per
Menon
renuncia
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paradigma
iinlcn
en
sociologiv
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Libror
de
conlrolaci0n.
'Fahhti.P. (1971). .La communicazionidiinarnv inltvliv. Sguudo
semioticor
malocchioilellvsaciologia~.
Wrrur,512.

supone el accesa a ins valores plurales de la sociedad permitiendosele estarconfonne con elios, acomodarse o
rechararlo$.
2)
El enfoque econdmico-politico mmista, donde se contempla
la
sociedad capitalista como una sociedad
de clases: los medios son una parte de la arena ideol6gica en la que vdrias perspectivas dc clase cambaten,
siempre en el contento de la dominacidn de cicrtas clases; el control ulterior se concentra cdda vez mi! en el
monopolio del capital; los profesionnles de Ins medios, annque gozan de la ilusidn de la autonomia. se sociali-
zan e internalizan normas
de
lacultura dominante. Los medios de masas, tornados en su conjunto, proporcionan
marcos interpretativos consonantes con 10s intereses de las clases dominantes,
y
ias audiencias de los medios
que, en algunos casos negocian o contestan estos marcos, carecen dei acceso adecuado a sistemas de sentido
alternatives
que les permitirian rechazar las definiciones proporcionados por Ins medias
en
favor de las defini-
ciones opuestas'.
En 1977, ante el plenario de la IAMCRIAIERI, Peter Goiding
y
Graham Murdock, dieron lectura
a
su
ponencia
Teorias de la Comunicacidn
y
Teorias de
la
Sociedad.
Constatahan que la investigaci6n de la comu-
nicacidn se habia convertido en una inmensa empresa acadCmica
y
que las reuniones tanto de este organism0
(en esos afios foro de enfoques criticos) como de
lalnrernafional Cornmirnication Associatiot~
(traditional
foro
de Ins investigadores empiricos), parecian dar testimonio de la aparicion de una ciencia social madura. Prolife-
raban ins departamentos universitarios
y
escuelas de comunicaci6n masiva
y
las revistas dedicadas
a
comuni-
cacidn, comunicacibn de masas, comunicaci6n humana etc.. Sin embargo, sostenian a continuaci6n, que lejos
de estar ante una especializaci6n
y
diferenciacidn de nuestro campo estibamos ante un crecimiento confuso.
No podia sostenerse que se hubiese avanzado en laconstmcci6n de una sola teoria parael estudio de lacomu-
nicacidn.
Para ellos:
1")
Laevolncidn hist6rica de 10s estudios de comunicaci6n mostraba
que
era
mbs importante la preocupa-
ci6n sobre el cdmo estudiarauc el auC estudiar. Se trataba entonces de resolver desde quC disciplina era mrjor
acercarse
a
Ins problemas de lacomunicaci6n de masas. Para ambos, el
no
poder darrespuesta adccuada
nesas
dos preguntas habia lievado
a
una falsa solucidn a1 buscar el
cdlir
sagrudo
en
una
especie de tearia unificada.
Estos intentos estabanbasados en prenociones falsas acerca del poder de las teorhs de la comunicaci6n masiva;
yen Ins lams engafiosos entre 10s conceptos de comunicacidn. informaci6n
y
cultura.
2")
No se necesitaba una teoria de la comunicaci6n sino una teoda de la sociedad capar de generar propo-
siciones e investigaciones gufas en las ireas en las cuales se interesan 10s investigadores de
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ciencias socia-
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y
Guieuitch. M.
(1977).
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Mari
Co,mnisnicoiion
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Biock
3.
Lnidrrs:
Opra
UriiumiN
Plrri.
BGolding,P.
y
Murd0ck.G
.(1977).
~~~enriesofCommuoication
nndTheoiiesaf Sociely..
Cnramsrikuririn
Retrurrh
Veisidn
esp.?do~
la:
(1985)
~Twtias
de
18 Comunicacidn
y
Teotias
de la
Sociedudm.
Cuadeirios
del
TICOM,
33

Este acercamiento a1 cstudio dc la comunicaciirn de masas, proporciona nn marco te6rico coherente, en
cuyo interior se pueden relacionar 10s distintos nivcles del proceso de la comunicaci6n masiva, entre ellos, y
con 10s niveles principales de la estmctura
y
el proceso social. Asi; la Economia Politica de la Comunicacion
ofrece una base litil desde la que se puede construir un anilisis social comprensivo e integral de 10s sistemas de
comunicacidn masiva. Sin embargo, el paradigma dominante es otro: 10s Estudios Culturales.
2.
De marxistas a vecinos del funcionalismo: Los Estudios Culturales.
Colno seiiala Curran, el aacenso de 10s Estudios Culturales implica no s6lo fijar una nueva agenda de la
investieaci6n internacional introduciendo en ella nuevas ireas de investigaci6n. sino
un
atasue frontal a otras
"
-.
perspectivas criticas.
Y
en ese ataque se produce una coincidencia, cuando menos curiosa, de la que inicialmen~
te fue una corriente critica con el funcional-liberalismon
.
Aquellos quieren desprenderse de sus primeros com-
paiieros de viaje
y
tstos desprenderse de 10s
cr-iticos radicales.
Dos aiios antes del numero del
.Iournal of
Commanicntion,
Donsbach y Noelle Nenman habian escrito que la escuela nomativa
traditional
estaba siendo
progresivamente reemplazada por una tendencia fucrtemente opuesta a la investigacidn sociol6gica a la que
ahora se juzgaba coma superficial
y
dominadora. Las nuevas discusiones teoricas estaban animadas par 10s
pxtidaiios de las ideas materialistas
y
dialecticas, lo que suponia que 10s cientificos empiricos estin expnestos
a
ataques ideologicos
y
personales.
En 1983, ya no hahria motivo para esa preocupacion. porque el
fermento
m
el campo,
permitia a
funcionalistas y culturalistas convivir sin la molesta presencia de 10s
idevlogizados
economistas politicos
y
10s
ar-ishicmrasfiankfi~rianos.
Guillemo Orozco ha sintetizado con claridad lo quc significa esta
fermentacidn:
Si las decadas pasadas se caracteriraron par guerras entre paradigmas, entre posiciones
y
perspectivas,
ahora esle espiritu
ayirerrido
pace desvanecerse
(...).
Aigunas posiciones recientes sostienen que ni siquiera
el concepto de uparadigma~
en
el
sentido kuhniano- debe mantenerse
(...)
La invcnci6n dcl ttrmino
fcrrnento
dentm del campo de 10s estudios de la comunicaci6n y su adopcidn mis
o menos generalizada entre 10s miembros de la comunidad cientifica de la comunicaci611, busca, por una parte,
dar
hscura
a
10s estudios
y,
pur
otra, la sustituci6n del concepto mismo de paradigma,
(...)
en tanto que
~.
pretende describir la permanente descomposici6n provocada de todo lo que se consigue, se tiene, se ha alcan-
rado.
oor
la
introduction
oemanente de nuevos
udrn~enes.
ideas metodos. visiones. cuestionamientos. No se
,
,
trata entonces, de la idea sistemiticamente desarrollada par
Khun
sobre las
revolucioi~es cientificas
coma eta-
pas
o
pnloesus a traves de los cuales se realizaban 10s camhios paradigmitico~'~
)
..7A~aLr,Eat
LkPAclNa
Cuir.ul.l. (1990).
'The
Crisis
od
Opisifion: AReapnisul".
En
Pimlot.
R
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The
Allarnniive.
Londres:
W.H.
Allen.
(1997)'El
nuevo
rev>sioniimn
en
la invest~gucido
de
In camunicncidndc
mraas:
ununuevv
valornci6<'.
Cuadelriar
de
h?jbrmarih
y
Coniuairii<irin (CIC,,
3. pp.
81~107.
I"orozco,
G.
(1497)La
rnieriignriorx
de
lo
mmunicncidn
dr~itrnyfue~o
du
Ani4riuo
Latino.
La
Plnra: Ediiiones
de
la
Universidad
dc
LdPhitn.
p.33.

Asi.
fermentnr,
siemprc seglin Orozca,
se
refierembs que
a
revaluciones, alfuega cruzado de francotiradores
cuya misihn es
la
provocaci6n para alcanzar el objetivo de recomponer, o simplemente transformar aigo
en
alguna
direction.
La secuencia temporal en la que cl
ferrnento
en
eicanzpo
se transforma en la
soiecidn
a todos 10s problcmas
te6ricos y epistemol6gicos anteriores es breve, como mostramos a continuaci6n:
1983: La International Communication Association centra su Conferencia en ios denominados .Paradigmas
Emergenless, siendo "no de 10s productos de esta reunion la aplicaci6n del <<Ferment0 de Paradigmasu al
campo de la comunicaci6n social.
El *Journal Communicationsm de ese mismo a80 se dedicaba por entero a este tema.
1985: La ICA celebraba su Conferencia bajo el rotulo .Mas all$ de pol6micas: diilogo entre paradigmas.;
incorporando los Estudios Culturales brittinicos a 10s que se considcraba una nueva teoriraci6n capaz dc permi-
tir la entrada de aire fresco
en
el campo de 10s esfndios de comunicaci6n.
-
la Iinea culturalista, haciendo confluir en ese punto todos los procesos mayures, ya sean econilmicos, sociales
o politicos.
1989: Derving, Grossberg, O'keeffe y Wartella publican .Rethinking Communicationa, planteando que 10s
investigadores de la comunicaci6n tienen trayectorias e intereses radicalmente diferentes que repercuten en la
maneraen que se oricnta la investigacidn.
1993: Gaunt publica las conclusiones del Seminano de Wichyta, bajo el titulo *Beyond the Agendas:
New
Directions in Communications Research
y
Levy y Gurevitch *Defining Media Studics: Reflections on the
Future of the Field,,, donde la vocacion de paradigma dominante de 10s Estudios Culturales se hace muy evi-
dente. El *Fernento en el Campo~ y la anecesidad de dotar
de
sentido
a
la realidad
<<,
se transfonnan en una
apuesta para lograr un consenso universal que permitiese ser un hbito de encuenho entre las diferentes orien-
taciones teoncas y metodol6gicas.
1994: Levy y Gurevitch publican %Defining Media Studics: Reflections on the Futures of the Field*.
1996: La ICA, reunida
en
Chicago, discule durante una jomada compieta sobre la necesidad de "dotar de
sentido a la realidad como teoda, metodologia y practica" con el objetivo de encontrar "nuevas fonnas" de
hacer frente al desafio de la investigacion.
La IAMCRIAIERI, reunida en Glasgow desarrolla un programa marcadamente culturalista.
Para Orozco:
La blisquedade sentido como objeto deuna investigaci6n mis coherentecon la heterodoxia existenteen el
campo de la comunicaci6n aparece como la apuestd mas reciente para tratar de hdcer frente a lo inabdrcdble
y
producir algorelevante de ese enfrentamiento desigual,e intentar llegar a alg6n tipo de consenso, si no univer~
sal, si por lo menos generalizado, que permita ser un imbito de encuentro.
Es bta una busqueda por afinar, e incluso confotmar, una nracionalidad sustdntivaa, no instrumental, de
generaciirn de conocimiento en comunicaci6n y su coneomitante metodologia, sugiriCndola como estrategia a
la comunidad cientifica intemacional
de
la comunicaci6n, para hacer frente a la proliferaci6n de informaci6n,
las hibndaciones disciplinarias, la pCrdida de hegemonia del paradigma dominante (cientifico), la explosi6n

comunicativa de 10s liltimas aiios,
y
id
*esquirafrenia~ epistcmolilgica por auscncia dc una visibn abarcativa de
las nuevas rcalidadzs"
Pero. bajo el manto de la originalidad,cl airc nuevo y la explosi6n dc paradigmas, asistimos,en rea1idad.a
un
revival
de viejas teorias, recalentadas y presentadas como
.nouvelle cuisinea
Tiene raz6n Vincent Mosco
cuando afirma que los Estudios Cuiturales han terminado poi inclinarsc hncia la suhjetividad, lo local y lo
particular, privilegiando la lengua y lo conceptual o las actividades denominadoras en todas sus formas y
resistitndose
a
esquemns explicativos quc unifiquen csa variedad de actividadcs. Es cierlo que seglin
que
linea
culturalista
se
tome nos encontraremos
con
una mayor o menor atenciiln a estas tendencias. Pero, si desde el
funcionalismo y el conductismo
se
trat6 de construir una metanarrativa o
una
ciencia social poaitiva, desde los
Estudios Culturales nos encontramas con una pasicidn casi idtntica"
Los Estudios Culturales ahordan bas rclaciones generales entre el orden social de una sociedad
y
su cultura,
reconociendo el papel central de 10s medios de comunicacidn de rnasas en la distribuciiln
y
discminaci6n de
significados sociales y subrayando la necesidad de situarlos
en
el contexlo de la cultura, cntendida coma tota-
lidadha corriente cultumlista se ha ocupado tambien de las forinas dr simbolizacibn tradicionales enraizadas
en
el ate, la literatura, la religi6n y de las formas expresivas de la vida cotidiana como la conversaci6n el
vestido
y
los gestos. Sohrc el papcl la propuesta es muy interesante
y
debe ser bienvenida en la investigaci6n
comunicativa. Sin embargo, esta penpectiva presenta deficiencias metodologicas serias.
La primera de ellas es que al pretender cscapnr dcl marxismo economicista ban ahandonado por completo
iacuesti6n dcladcterminaci6n ccon6mica,enfatizando el papel de laideologia.De lamisma foma, la incolpo~
raci6n a la corriente culturalist;~ dc las influencias de Foucault y dc los te6ricos de la posmodernida<l. hace que
su visi6n de la sociedad eluda sistemiticamente el anilisis de las verdaderas relaciunes de fuerra del sistema
capitalists.
Pero alin queda otra deficicncia: la obscsidn por aplicarel anilisis tcxtual como si fuera arqueologia social.'
Es innegable que todas las formas culturales contienen huelias de 10s procesos y las presuposioioncs implicadas
en
su creacion
y
que, desde ellas, se pueden construir guias de interpretacibn para los consumidores potencia-
les. De acuerdo
con
Williams y Carey, los mensajes cmitidos por 10s medios de comunicaci6n de masas pueden
piuporcionaievidencias sobre la sociedad
en
la que se ubican. Entonces, estudiando obras particulares, cancio-
nes, bailes y danzas, se pueden extrapolar 10s resultados al anelisis de la sociedad"
Los mensajes de 10s medios son considerados, en consecuencia, como textos, y el proceso de anhlisis
consiste en
rrcuperar 10s ).aciinientos de signpcado social qlre contienen.
Dicho de otro modo: se hata de
extrapolar 10s resultados del amilisi textual hacia las relaciones sociales involucradas en su produccidn y en su
usu.
Se precisa, por lo tanto, un anjlisis directo y detallado de los contextos sociales de
production.
dc reoep~
ci6n, de sus relaciones con las instituciones
y
con 10s procesos centrillcs de la sociedad clasistas. De ninguna
furma 10s textos pueilen aer sustitutos de las relaciones sociales.
4
hO7ASAL.#E
Dl
A
.*=#MA
'
0rorno.G.
Op
cif
(1997).
F31
"
Mosco.V.
(1996)
nir
Pniirirnl
Ec~zi,myiifCarimi~iiknfiiiit,I.ondres:
Sage
"
Wilkum&.
R.
(1965).
The
Loilg
Rn'oli~rron.
Londics:
Peliguin
Books.
p.46.

Politicar culturaler
y
cornzrnicativar tewitoriales
en
la
em
digital
Ram611
ZALLO
Universidad Pais
VascO

Politicas culturales
y
comunicativas territoriales
en
la era digital'
Ram6n
ZALLO
Universidod
his Vasco
I.
El context0 del acapitalismo globalx.
Las transformaciones en la comunicacidn no se pueden cornprender sin analizar el cnmbio cualitativo que
esta conociendo el sistema econdmico mundial.
A
difcrencia de cdmo se percibia en los aiios
SO,
el nuevo
rstadio del sisrema indjca que no est;lmos solo ante una mera irvolucidn tecnologica. La pcneraliracidn de esta
par todos 10s poros dcl sistema econdmico, cultural, social
y
politico,
ha
conformado la bnse para una tercera
revolucidn
ccondrnicoiindusniallpostindustrial.
Estariamos en otro estadio del capitalismo, el "capitalismo
global" (Martinez Peinado 1999), bnsado
en
el principio
tecnol6gicoiorganizacionaiiinfomdciondl
(Castells
1998).
Ciertamente, el "capitalismo global" en su interaccidnlconfrontacidn con las estructuras sociales, ya esti
produciendo fuertes
y
contradictories
impactos en el ordcn
relational
(nuevas socialidades), cspacial (un espa-
cio diluido), temporal (un tiempo mis gestionable) e identitario (en mutacidn).
Se
expresa en fendmenos que
aun no siendo nuevos, su grado de extmsi6n Ins convierten en novcdosos, por cuanto significan: una extensidn
cualitativa de los mercados y de so integracidn; una libre
y
especulativa movilidad de capitalcs financieros; un
desmollo dc
la
internacionalizacidn:
una
desregulacidn con abandono crcciente de filosofias de servicio plibli-
cu
y
rnutuaiistas;
y
una dependencia dc 10s giandes
grupos
econbrnicos,
en
lira por
la
hegemonla concepto
-
~
mas apropiado
que
el de competencia-
.. .
El resultado es
un
nuevo
impulso
ccon6mico
y
nuevas oponunidades,
pero tamhien unretruceso del lugarsocid de muchos agentes y paises y dc las clases sociales mis desf~vorecidas2
Esa revolucidn ccondmica esta lejos de haber producido un sistema estable
y
compensado como el que
caracterizaba a1 Estado del Bienestar en Europa en el que economia, relaci6n salarial, sociedad y poder
interacaahan. Esti en desigual difusidn, no cuenta con muletas legitimantes sociales como las de antaiio y
tiene limites ccondmicos objetivos
y
suhjetivos, tales como las contradicciones en la "econoda-mundo" entre
economia real y monetaria, 10s proteccionismos de las cconomias potentes, las restriccioncs en la movilidad
laboral intemacionai, Ins limites del consumo privado, la imposibilidad dc absorber toda la innovacidn, las
recesiones
p
quiebras financieras de paiscs
y
empresas o las resistencias a1 modelo que impone.
4
...,A,.,
E"FAPAG,YA
'
Buennpct~iedeesrn
ponerich
cs
unarcrlilbor;~ci(m sobredos ini~~rmei propios rPoliric?s cultiu-lies ic~ion;~i~i
en
Eurpn"
y
"Polificai
cuituiolca lcmtotiales
en
Espaiii')
confcnidoiol
in
lai
dos
iavcsligaciones
coodinodcia
por
E.
Bustam;irrtc,
con
rl pvlrocinio de 18
Fundvcilin A1tein;divils. de Ins
que
la
segund;~
ac
ha
publicado
como Comusirncio,t
),
culiiirn
?a
lo
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digiroi. hidiistriar,
!ireiindo.r
j
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GedisvBnrcelona2002.
>vi. pile. sig.

2
Ramdn
ZALLO
Poi;iim,
iridxlnlri
bi;~#r,uiri
nz
ispolioy
iiropn
a,
in
itod,~!iai
21
Peru tambiCn tiene limites regulatorios y politicos que, en cambio estaban mas o menos encauzados en la
Cpoca del modelo fordista. Estos limites: se han acentuado despuCs del 11 de setiembre dcl2000 con el nuevo
unilateralismo disciplinadoren las Relaciones lnternacioni~les y el regreso del Estado autoritario
y
xeniifobo en
buena parte de Europa, sin hablar
ya
dc EEUU, y que ya estin produciendo crisis de algunas dernocracias.
Curiosamente trldo ello trae consigo la vueltade lo politico y de las incertidumbrcs, tras unos cuantoa aiios
de ieinado de la ideologia libcrdl y del automatismo econ6mico hajo la supuesta Cgida del mercado. La vuelta
de lo politico lo mismo podria acabar en unas nuevas reglas que permitieran eestionar con alpuna Ideica
.
..
.
-
redist~buidora las potencialidndes y oporhmidades de la nueva econornia o, al contrario. podria
degenerar
cn
una
involution
general plutocritica de la que hay bastantes indicios. El destino
no
esti escrito, y aunque no se
pueda ser
optimists,
depende de muchos viejos y nuevos actores sociales
No obstantc, no procede exagerar el fenomeno, nadanuevo porotraparte, de lamundializacidn, ni olvidar
que la globaliracidn es tambiCn lin recurso ideologic0 que sine para justificar cosas opuestas:
u
politicits
impopulares explicadas con un "no se puede perder el ten de la internacionalizaci6n",o politicas rgoistas si de
lo que se habla es de la inmigracidn. Lo cierto es que se trata de una tendencia junto a otras
y
que Ins emprcsas
paradigmiticas ile esta Cpoca, las transnacionales, aunque tienen una ouota significativa de la produccidn mun-
dial no son ni mucho menos mayoritarias
(22%
de la producci6n mundial segiin el .Bureau of Economic
Research* de
USA)
y,
curiosamente, siguen teniendo base nacional3
Es mas, asistitnos aun rebrote de 10s nacionalismos de Estado, que se afirman tanto
can
las resistencias cn
dotar a
Europa
ite
un
estatuto politico definido
y
democritico, como
en
10s nucvos proccsos recentralizadores
3
40US*.~,E"IU
PASIh*
'1.r ~lobal~zaci6n cornofendmeno mi? signilicadvo de
ealr
esradio
delcqpilalirrno
no
er
sino
un
sallo cuali1:aivo pcroncotado de 1.7
inemacionaliracidn.AIoroveclodemundisliz;ei6n
~lenr delos mercodoa fiii;~ncicroa
v
olnlihremovilid~d decndtales le
uconmaiia
.
.
una
lirnitldr
mundialnacibn de productos indoirrialer,
y
vlin
es
mucho rnis
!enrn
eii
10s
casos
de 10s serricios.
pctiremes
y dsiechoa.
Ests
lqjns
de
habeire
producido
en
10s
b~enes
ag~icolas
y
$3
~nexiaten~e. salvo dentm de regionm de paiser.m lo rrli~riva
a
kiibie
circuloudn dc pcraunas. Si hinbiem
que
npuntnr rlgunoi rasgoi de
eie
capitnlisma glob11 destncnriti Ion signientes:
-[.a
iendenciz
a
la iniegraci6n de
uu
ncipaclo rcunbmicu cum"
ei
lo "cconomia-mundo" ri bicn sohre In base de desmnollor
iundamenfalmente desiguale?. 1.u mun&aliracidn
no
circuls
en
lodos loi senodos
sin"
qur
tiem
una
ncrd
prefermicia,
n
la
horv
de las inversioner directas, poi lor
pdses
de!
Norte
con
un
net"
crecimiento del comelrio interior
de
10s bloquei
comirc~ulei.
El 95% de laa imporrcioncs
dc
producioa manufrilurktdoa culin(la
ricniio
enlie
psisci
denar101I;ldns.
La confonsacibn de tinioner
o
repiones
de
p?ises
con
rncicildn? unihmdor
y
polillcar monrtWnr comunca
que
re
orienfm
a
la coopanci6n intcrnr
y
!a
cornpetencia
ertcina.
-Liirxtcnsi<in
cudlilaiva drl rncrurdo
tanto
en
clavc terlitonal
-,ma
Pa
imploiibn
de
10s
iistcmns dc plmificacibn centmlizn~
ii?-
ccomo lemalica
-
mercantiliiiicibn dc ieacrviciar dc dud, cducati50a
...-.
-El papdcariulCgico
dc
lu circuhcido fin;mcieiacanlibie movilidad dc cnpilrica
con
crpacid;~dpvrudess~niarpioteccionis-
mos
econ6micoa
y
finvnuieros nucionrles.
-Lusdesieguluciones
demelrvdodetiab~o.deespaciospliblicos
y
depoli0cus.dtjmdopaio ul*cupitdismo lurboalirncntado~
(Luttw*
2000)
en
iustimci6n &I legulvdo
y
que,en
eicaso deUSA.tendliu como contrapesoel sislema icgd nnti~lrust
y
In
mom1 ca1iilust.l
del
Cxito
colllo
premio
y
del
fracas"
corn0 culpl.
-Las
lusiones degigaotes uuyopesoccondmico
ie
estimnen
un
75% &i comercio mundial y cuynclavcreside
nienos
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entre
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la
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de lamultinacional.
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70
y
71
ir
del wioiviivdido de lus mu1tinacion:~lcr
ac
produja
en
cl propia psis
a
$cn
inr~lediatn de infiueiick.

internos tanto econ6micos como politicos quc cstin suponiendo una involuci6n respecto a 10s procesos descen~
tralizadores de 10s 80.
z.
Mundializacidn comunicativa con tcrrito~ializaciCln
La comunicaci6n global juega un papel detenninante
en
el "capitalismo global", tanto por tratarse de una
de las herramientas que permite la globalizaci6n econ6mica; corno por scr uno de los sectores en 10s que la
mundializaci6n se expresa con mb pienitud4. En efecto, enel imbito de las industrias culturales, la mundiali-
zaci6n es tambiCn una tendencia fuerle, que se expresa en la dialhctica globalllocal, la desterritorializaci6n de la
cultura,
la
multiculturalizaci6ny la crisis de larcproducci6n cultural asociadaal Estado Naci6n (Marin 1998: 189).
De todos modas, la mundializaci6n no rests impaaancia a lo territorial aunque lo redistrihuye'
.
Los
cfcc-
tos de Ins cambios
en
Pa
mundializaci6n no se producen
en
una especie dc etCrea tierra de nadie. Es en temto~
rios concrctos donde
se
generan la sliferencias, se valoriran las tecnologias y
bas
comunicaciones (10s territo~
rios preparan la utilidad de Ins comunicaciones, dandoles sentido
y
espesor)
y,
tambih, dondc se producen 10s
efectos de 10s cambios.
A
su vez, Ins territorios no son compartimentos,
ni
se explican por si mismos sin
referencias a contextos amplios, aunque sigan siendo Bmbitos de poder decisivos.
La libemlizaci6n iniciada en 10s 80 en
USA
-en 1984 se
fragments
la
ATT-
y
a prinoipios de 10s
90
en
Europn, va a tener una sene de rasgos quc dificultan enomernente cl discurso vigente de la eSociedad de la
Informaci6n para todosr
y
la regionalizaci6n comunicativa, aspectos ambos quc irian juntos
en
un enfoque
democratizador de las comunicaciones
y
que, a pesar de todo, no han iniluido centralmente en las grandes
decisiones.
En
efecto, la privatiracidn de las grandes "peradoras de Ins sistemas publicos de tclecomunicaciones, la
preeminencia del concepto de mercado dnico
competitive
europeo, la foma acelerada de emergencia de un
sector privado de telecornunicacioncs controlado par grandes capitalcs, el enfoque preferentemente mercantil
de la liberaliraci6n ilunuue con oblieacioncs cnlo reiativa a1 servicio
universal
....
responden a grandes intcre-
ses privados
y,
en su beneficio,
a
nn desmantelamientoparcial dc lopliblici~, sin que las obligaciones impuestas
por Ins Estados o 10s organismos reguladores hayan hecho oira cosa que paliar algunos efectos indeseados
y
fijar algunas reglas para la competencia oligop61icab
%nefeclo,cl deqarrollo de la rnundiviizvcidn
se
produce, arglin Cuheles.
confolme
n
cinco cjeb: la1niemucion.?i~zaci6n
de
las
em pie^
sns;
la
concentr~cibncrnprcisliai
con
raliuctur&lci6n de
tmn
ecanomid
de
rcdcs; la lendenciau I~cenrmliznci(mfc~fo~nl
y
lo
sglome-
raciOn
en
busuv
de
econornivi
de escula; la estundanz;cib dc 10s medios de comuluc;ei0n
y
de lor contenidon;
y
el
pmcesa
de
convergenciv de lor rnercndor robrc
la
base
de
la
digitulizaci(m (Cobeies, 2000). Nolemon que todns
esvs
cvivctedsticni
sipelan
a1
rccuno
dciclucornunimcidn.
'
Adveirir fendmenas de desterritorinliznci6n
c
hibndacih
como
10s
que
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N
Garcia
Canclini (1990)
es
unn
cosa,
y
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cl
rcl;iiivismo minirni~ador sobre 10s
efecfos
deia globiiizii~ibn
en
el
quecvrn
JohnTodison (1991)
o
John Sinclaii(2000).
'IY
ello
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Ins dircctiv:ta monizudomn snble licenci;~,cntomo nhieno de red,reconocirniento
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lor
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y
no
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o
18 obligrcidn de lob operadc,rrs rxinlenfen dz facil~t;ri el
accrso
zl
lerceros
en
coudicionei 8ccytables.
Vei
Lloreoa 2001:
235
).is.

En ese proceso de liberaliraci6n ha sido cxcepcional la emergencia de operadares regionales integrales dc
tclecomunicaciones. Bien a1 contraio, un modelo que se repite en Europa es el de pocos y prandcs grupos por
~.
..
.
paises e inclusa a escaia continental, lo que supone
un
aalto cualitativo en lr~s pnlcesos de concentraci6n priva-
da. Se han gencrado asi posicioncs daminantes en rCgimen oligop6lico, frcntc
a
un mercado ingente
y
remune~
radar oero muv atomirado. v con usuarios sin ooder de mercado
v
en indcfensi6n. aue no tienen mds remedio
quc declararse, ocasionalmente, en semi-rebeldia
y
asociarse ante la gran cantidad de problemas no resueltos
suticientemente par 10s organismas reguladores. De ahi que tengan gran inter& tanto la conformaci6n dc
comunidades digitales como las propuestas de puesta en marcha de orga~smos reguladores regionaies.
La
propia Comisi6n' se ha instalado en
un
error dc planteamiento. Indica la necesidnd de generar una
infraestructura bdsica de telecomunicaciones para acceder a la Sociedad de la Informacihn (SI), pero que el
papel de la ayuda priblicadebe ser escaso ya que las inversiones pnvadas de las opemdoras serian rentablcs; al
tiempo que illsistc en que lo relevante cs sintegrar las tecnologias cn una politica coherente para explorar lus
beneficios ;conbmicos, sociales, culturdles- de la comunicaci6n., e invita a que las medidas se centren en
*la
promoci6n de nucvos servicios
y
aplicaciones innovadorasn y en eel equipamiento de 10s usuarios potencia-
lesa.
En
el fondo, se trata de lcgitimar esa deriva en Europa con cargo a sus hipoteticos beneficios para la
cultura, defendiendo asi un <<determinisma econ6mico centrado en la dingmica
y
las fuerzas del mercado
(..)
y
una ecuaci6n central: convergencia
+
mercado
=
cultura e identidad europeas* (Bustamante 1999).
Lns redes locnles o regionales que comunican apersonas de
un
imbita geogrifico delimitado, son puntos
nenrdlgicos de utiiidad en la gestidn social con potencialidadcs para crear
un
nuevo espacio pliblico
servicios, informaci6n
y
gesti6n de la vida. Se supone que, entre otros. 10s administtadores de dominius locales
(Country Code Top Level Domain, ccTLD) tamhibn estdn para eso (Iriarte 2001).
Las interrelaciones entre sociedad. administraciones, servicios
y
sector privado pueden configurar una
compleja red integrada de miiltiples canales comunicativos que confonnen nredes de gobemanzau
y
en
las que
interactiien -influyindose o desplazindose- 10s diferentes actorcs. Siguicndo el marco conceptual de Amartga
Sen eslas interaccir~nes pueden expandir las oapaoidades de las personas de una comunidad creando Mnucvas
y
mayores oportunidades sociales, facilidades econ6micas
y
libertades politicas* (Oriol2002). Pero para que eso
ocurra se requieren tanto un entramado comunicativo previo -unas infraestructuras que no estdn a1 alcance de
todos 10s paises y
un
cicrto
enfoquc
de politica prihlica.
.(
hOl.lhlP,L"LA
PAG,N.
'Comunicuci6n de luComisi6n
(1-7-99)
iobii
103
Fond03 eitruclurvles y dr Cohesilin.
s
El ioformc Koivirto (CPLRE 1999) distingue
enlre
ier7,icioi de
base
(infom;cibn
sobre
iaregi6o. dcbatcs.juegas
on
line,
pmgruma
de
ale-enaetinm, umvcriidad iiitual. peyuciioi
muncios,
ofma
y demandas
de
empleo. bare de
dalos
ds
18
historin loc;tl, prcnsn
iocd.p?ginu
web
&
viociacionea locuies. uoluntutiado,pi~ou amadlus..). seiviciosesencialer (infotmuci6n inilitucional,
coolac-
to
con
elecros, asistencia pmei
uso
de Inred.
centro
de
ucogidu..,) y
otros
setvicios (radio
y
video local. teletruhajo
..).
hl mismo
informe pone loa cjclnpior deTdmpcrc,
de
Ciilifornio
On
Line Voter Ciuidc y cxplica el proyedo lnfoviilc dc Villcn;~ (C.Vaiencinna).
Este
liifimo,~nici;ldo
en
199hp;rru la puerra
en
marcha
de
un
cenlio
inlgrudo de gestibn de silemas
y
serviclos
y
aplicucionis
cn
camunicncibn,
sc
cnendi6 poatrriomntc
a
o~oi
pueblos
y
ciu&dea v:denciao?s.adembs de nmpiiaisus lemiiicas hrdc
un
conccp~
to
de rcomunidad digitai..
su
ewluacibna fando esr8,nl
dh
de
hoy,
por
hacer.

Lo
cicrto
es
que
Pa
ausencia
a
el retrasu
en
la impiantacidn
dc
una
infraestructura y
de
unos
servicias se&a
ya una disparidad inter-regional en si misma, micntras
quc
los territarios pionzius acumulan ventajas en destre-
zas
o
en
competitividad.
Las tecnologias no tienen virtudes intrinsecas de desarrollo econdmico o de ampliacion de la democracia
participativa en 10s imbitos territoriales. No tienen
per
se
efectos estructurantes si no se &an otras condiciones.
La contribucidn de la implantacidn de tecnologias al desarrollo territorial depende de las necesidadea y de la
apropiacion de esas tecnologias por 10s agentes, de su encaje en el sistema y sociedad a la que sirven. En
ausencia de conocimientos, de interactuaciones entre agentes,
de
utilidades y usos precisos, de poco serviri
und
red que permita el teletrabajo. la tele-ensckanra o los servicios pdblicos en la red.
Lo miamo ucum con la democracia. Frente
a
las versiones de 10s tecnoutopistas, si
nu
sc comparten
temjticas v concentualiraciones o no se re~istran informaciones dtiles o contactos reales con los electos o no
se
-
animan debates de inter&, "las relaciones de poder y las diferencias sociales preexistentes se transfiercn tam-
biCn a la red" (Martin Cubas 2001:196). Es por ello qne pensar las politicas culturales es tamhien "pensar la
hegemonia" (Sierra. 2001: 155).
Poi efccto de 10s cambios tecnoldgicos y econdmicos se produce una recalificacidn dei propio lugar social
y econ6mica de 10s distintoa territurios, redistribuyendose sus iniluencias. Lejos de producirse una
indiferenciacidn y neutralidad espacial, la impiantacidn tccnoldgica produce una acentuacion de Pas polarida-
des socio-espaciaies atraves de la movilidad de personas, mercancias
e
informaciones que tienden a la aglome-
racidn (Curella 2001).
Sin embargo, las potencialidades tecnol6gicas dc laa redes para la deslocaliracidn descentralizada de los
agentes se evaporan
cn
gran medidacuando se advicrte
quc
concentracidn
metropolitans
y conexi6n con la red
son -pot las sinergias entre poder, tecnologias, influencia,empleo, mercadoa, culturas, servicios y upuitunida-
dcs parte del mismo fendmeno de rclocaliracidn centralirada.
Curiosamente, esos procesos recentralizadores se produoen cuando las tecnologias vigentes hubieran per-
mitido un desmollo cualitativo de las formas organizacionales y relacionales descentialiradas. Esta cuntradic~
cidn demuestra varias cosas:
-Que
no
hay delerminismo tecnnl6gict1.
Que las tecnologias no flotan sino que se inscriben en
un
espacio ectmdmico y social que las ubica y en cuyo
desarrollo, sin duda, influyen.
Que
la
estructura ieiacional entre paises, sujetos
a
instituciones es un hecho de poder que las tecnologias
potencialmmte descentraliradoras
no
enmiendan, a1 reforzar, en general, las vcntajas prcvias de partida.
Aunque laera Internet ha sido anunciada coma el fin de la geografia lo cierro es que, sobre todo,redefine
la distancia. No anula ni mucho menos la geografia ademis de solapar una geografia propiaO, ni hace iniitiles la
inmensa mayoria de desplazamientos laborales ni sustituye el transporte de mercancias que conoce un desmo-
Ilo significativo.
A1 contrario de lo
que
se
suele decir.10 territorial
es
unplano relevante de
lapropiamundinlizaci6n.que
se
teje alrededor de unos pocos centros motores. El orden mundial mismo ticnde
a
deslocalizarse y rcarticularsc

2.
Rarndn
LALLO.
Paii~cnii.~!inmies
ienrio~ioieien
Esporiay
iuiopo
mi
la
ued!@~i
25
cads
vez mL alrcdcdor de nlgunos centros de control del sisternafindncicro y del conocimiento c inforrnacidn.
se
rnantiene asiun ordenjcr6rquico de influencia
y
poder que no es nada neutral con rclaci6n
a
Ins territorios
sobre 10s que piirota.
Lamundializacidn econdrnica y cnmunicativa da prioridad a tres irnbitos espaciales: el global en el que los
vectores tanto financieros como tecnologicos fluyen en busca de mercadus
y
opartunidades de expansi611,
especialrnente desde la plena operatividad de las reglas del libre comercio que vigila la Organizacidn Mundial
del Corncrcio para determinados sectorcs: Ins Estados-nacidn como tales, y la agrnpacidn regional de 6stos en
forma de uniones econ6micas, dependientes de la concertacidn entre Estados:
y
las grandes ciudades metropo-
litanas oomo ndcleos productivos, distribuidores y de demanda centraies, auti-nticos nodos dcl sisterna cn cual-
quier pds del mundo. En correspondencia con ellos, en
la
econornia red hay preerninencia de los nodos de los
centros rnundiales tecnoldgicos y financieros (tienen ventajas en conexidn, cornpetencia y articulacidn econd-
rnico-tecnoldgica), de Ins Estados nacidn (tienen ventaja por su articulacidn politica y de poder)
y
de las ciuda-
des (tienen la venlaja de la aglomeracidn)"'. Todo ello dificulta el papel de las regiones y de ias politicas
regionales.
Con
todo,
no
todos
10s
cambios
del
lugar social y econdmica dr 10s renirorios
se
deri\,an
de lamundializa~
ci6n ode
la
digitaliracidn, ni rnucho menos. Muchos dc cllos
se
producen a prsar de ellas
y
por impulso del
deseo humano de geitianai lo cercano, su convivencia y hienestar.
j.
Estados, mundializaci6n
y
regionalizaci6nX'.
Al menos habria que hacer tres consideraciones.
a)
En primer lugar, hay una correlacidn creciente entre industrias culturales o
medias
y
desarrollo regional.
El fendrneno regional entendido en sentido amplio apunta como ventajas de muchas de las pequeiias
co~
munidades el hecho de que suelen estar bastante bien auloorganizadas. con un sentido cornunitario potcntc
y
. .
10s
eiz~~zcr~,d,~m,s
y nodan estadounidensea
quc
se
basan
cn
unl
grnn
redde handasnchn
que
canecti
a
lor prillcipiles
celilio~
inetropo~
fitnnob
dei
mundo.
E"
segundo
lug=. la
geografia
de
usuvnos
que
i;,
diatnbuci~n deriguvl de
la
infiaertiuutu,~.
~~~i~~~ ~~
in
educncidnenel pl;mcl;t.
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irririiug.ir. IageogruCiude la produccidn de inferuct,
cn
lo rciativo
a
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internet yde
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mienlni
que
10s pnijes ridrdicoa
cucotsm
con
IS,
Erp?ila
con
tnr
y
Bras31
con
05
par mi-loquc illdicu
uen
aairnctli;~ crccicnlccnlrc
plnduccidn y consumo
dc
canlcnidoa de 1nierncr.Adem4s. 17 de la
20
pilncipales ciud;idcs
en
el
rnhbi88
dc duiilinioa
cat&
en
USA.
con
unaiillaconcentiacilin erplcial.
Los
tlujor
econ6rnicor
y colmrnles mayorirmios
nu
son
dead" donde hay capital
o
ienta
a
dande
no
hay,
sin0 entre
paes
que
diqmnen de ellon. Deahirnmbien In frtigdlil&?ddei rquilihtio general
y
el limitado des;trroilodc
zunita
cnlcraa dclplnncio.
Eae
rnodclo
no
er
eficicnlc pwa lor ohjehvos de Desvrrollu Humano
s
largo ylnzo -5irve
n
pocos psisei
que
ejercen
el papel de rrguladores
~~~r;~jiilns-
y
actdv de caldo dc cultivo
de
factover
de riesgo. incertidumhre y
vuloerahilidadcculautiros
comopudo compmb;lrse el
I1 de irsepliemhre del2001
"vi.pag.sig,

:prp!~!l!lad~~ro~
B[
orcd lvuot2ai
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c!nu~iiod~
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wed sa oqnaq ap jepos pep!ro!rd aj 'ella ap orluap h.ejrellon#sap 6 ejnonpo~dar end w4uod as anb so!pam sol
ap apuadap jeuo!%a~ern~[na sun ap ornlnj 13'einl[nse!dords[ ap ougsap jai!p!sap srode,mouo~a
s[
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o!dord [a uapuapserl u?!aea!untuoa el
h
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SET
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h
u?!aetulojsuaq ap rol3an
un oyqmvl ou!s 'eng!sod ua5om! eun ap ro!ralxa upa3aSord e1 alue!pam o 'ouaa?pua [e!auaiod auan, un S
sa[euo!4ar saropea!~d!ilnur solsaja soqe ap sgnen e 'o~!tupuoaa oljoupsap
ap
sen!padsrad saluauodm! ejuasard
anb lolaas
un
019s ou sa iiernljns 6 u?!neo!unwoaa 'op!lrras alsa u3-sosra~!p Snm sanbojaa qsap ua!q
1s
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-o!xmJlu! ollqm? Ia
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uo!>e~ninn~lsaar
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sauopsrg!u!mpo sesmnrp sel ap ugnuala
01
OpJcUe uel[ '1ejn3!und ua 'sajww[m seulsnpu!
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som!lIg sol aluema
.seqlyua1qo1d sns ap uo!jsa4 el S sauo!r,e~uanardar sel e our01 ua aaeq 9s p#p!unmoa sun anh sa
J,
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-rapom pnpa!sos eun ua oh!l!ogap sa jepol!nai oqly!pam S sajerniln:, se!qsnpu!
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emajs!s un ap rauods!a
.asaq ap sejaraua set op
uc!xgse (esn~ ug!acrapaj el ap o or,e,psne 's?pun[oq stlse~) se3remoo sapeu!uualap o sapupnls ap o!n!jauaq u3
e[msaeganhad e uo!aez![equana~ a[ o -pEplaA ap ar,!@riua3sap as nu opelsx la
h
serninnnsa uanh![dnp as anh
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osasxa [a'-ss~!mauoaa sapep![!qpods!p o se!auaraja~d 'BA!~B!~IU! ap [an!" [a eas u@as
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sajeuoi!nauag! sapepueds!p sc['soms![a~ua!jr, sol las uapand uo!sez![euo!4ar el ap seppderao3 se?
,,Ie!aos
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e3!mouona s!s!m el ap uo!a
-eradns e[ emd sv!rol!lrax so[ ap salw~uamepunj solar sol ap oun omon op!~arvde eq ropenouu! aropapua~dma
nl!rjdsa lap u?!3eraua8ar el '#3!8?~0~3a! u?!aeldepe a1 S or,rm~~uor,a oplIal lap ug!3usg!sran!p ej e olunr
.[anbe uon u~uo~~~jaua~u! as anh sauanj sn!mapual u?!qmei uos uo!aez![cnuaxap
u[
S up~nez!je~oj
el ap souamguaj sol 'ep!palu rouatu ua anbune 'up!3ez!pqol4 a1 ap ouamguq 18 aluamelajemd 'anb rep!hp~
anh SR~
ON
.jeqoj4 ol a US333e un
ap
SyJDpE
'OUB3133
01 ap olua!w!aouoa ue18
un
ap uauodsp anb L.oua!qc

Los motivos para la intervencirin cultuml y comunicativa de las rcgiones pueden
ser
muy variztdos: par la
consideracirin objetiva de que la cultura se vive en
territories
concretes;
par la revalorizacibn de lo local y
regional, par el resurgimiento de las culturas minoritarias o de las identidades;
o
por el interis del Estado
en
dirtribuir competencias o de la ciudadania en contrnlar la gestirin dc forma cercana (Bassand, 1992).
Las ventajas de la tenitorializacibn decisional en el dmbito cultural son obvias desde el punto de vista de
10s resultados y de la democracia. En principio, creamis propensibn a la eficacia ya que se conoce mejor y se
ouede tmtar con mis facilidad 10s problemas, ademis de darse mb sinergias en tanto se hacen mh visibles
y
pueden valorizarse mejor las distintas energias tenitonales. Par otra pane. es mis democritica (como resultado
de mayorias deproximidad) y fiscalizable (hay conocimiento sobreel terreno de la esferapublica y el ciudada-
no que la experimenta tiene mis facilidades para controlarla).
El dinamismo cultural de un temtorio depende de muchos factorcs: de las inversiones culturales, de las
competencia~~rofesionales
y articuladas en red,& laexistenciade un espacio mediitico auto-referencial,de la
extensirin cultural o de Pas transversalidades temiticas. Se producen, ademis. sinergias
varias,
par ejcmplo
entrc eventos culturalcs que otarEan notoriedad. polos institucionales activos, inversiones
y
participacirin
en
rcdea intern~cionales'~
.
El impulso dc In creaci6n
y
la produccirin culturales territoriales coma dotndoras de sentido al espaciu
culturtl piopio -sea nacionai, regional
o
local- constituye nno de 10s retos principaics de nucsho ticmpo. Todo
elloconllevaunaredcFinicibn
del lugarde las politicas culturales. Peroesa tcndcncia,muy fuerteenlos 80,esta
en relativa regresirin en la medida que hoy es compatible con 10s procesos reccntraliradores que alrededor de
algunos polos se esti producienda en muchas panes del mundo.
En cualquier caso la identidad cultural y la diversidad europea han sido siempre mas respetadas si las
reclamahan 10s Esiados, tai y como Ruhert de Ventirs denuncia. Las rcgiones, tudaviason unarealidad cultural,
social, econrimica
y
politica por descubrir,
m$
all6 de las politicas dc cohesibn. Europa misma, mis alli de
algunas instituciones consultivas, no ticne una politica autbnoma de las regiunes como tal, cuyo desarrollo
dcpende mis de 10s Estados quc de si mismas o de la
LIE.
Las regiones no pueden,
en
cualquier caso desentcnderse ikl despliegue dc
la
economia y la cultura infor-
macional, desde todos los puntos de vista: disposiciirn de recursas culturales e infom~ativos propios, acceso
social, comunicaciones, servicios a la ciudadania, desanollo de un sector innovador y generador de empleo en
la economfa regional (CPLRE 19991, aunque sus resultados sean bien distintos, seglin se Irate de regiones
desmoliadas o no. En efecto solo las primeras disponen de la capacidad de establecer relaciones sinergicas
-
llimense <<complementaridades dindmicasu o *fertilizacirin ctuzada,,. entre sus propios recursos internos y de
Cstos con los forineos. mientras que las segundas deben recurrir a soluciones imaginativas que mejoren sus
.
.
hnbiendo
raroner
~nuy
diversas
(po1itico~rdminiat~at~r:s.
dr
gesl~rin,
culrunlci. tccnulbgicas
y
de
estmcruia)
para
la
desccnfiiiiin-
ciirn telensius,
s
pes8r de
que
irpoliiicade
comun~cncidn
eumpea
no
11:i tendido
n
desm~ollar lndcsccntialiimci6n,
con
rl vrgunienlo
del
pnnciplode subs~diuidnd, sc~pr;~~do
incluso
listticc~onei
impuesma por vlgunor Esrndos
eoia
rcguhcibninicrnade
sus
sirlema!

servicios, sus recursos..
.
lo que, por acumulacibn, podrh posibihtar un salto cualitativo en su desamllo o, al
menos, reducir
Pa
brecha respecto owas tenitorins"
Aun
se esti en una fase de puesta
en
marcha de infraestructuras
y
de creaoibn de condiciones de oferta de
servicios y de contenidos (Sicsii, BolaEo
2001
j,
nsi como dc enpeiencia social en nuevas tecnologias. Arnbas
se encwan desde el doble criterio de la rentabilidad a largo plazo para las operadords
y
del impulso politico de
univcrsalizaci6n relativa dc servicios desde ias Admini~tracioncs'~.
En
suma, lapregunta de si las politicas activas
en
la S1,podrbn contrapera las ya evidentes distancias en la
cultura
y
la comunicaci6n entre buena parte de las regimes, no tiene respuesta, si a1 mismo tiempo no se mira
al sistema
educative
y
10s recursos humanos, al aparato productivn
y
a la inversion regional en I+Dnque las
deteminan.
bj
En segundo lugar, los Estados no ban desaparecido ni tienen trazas de desaparecer, por lo que siguen
vigentes 10s conflictos externos e intcrnos de soberania. El proceso de mundializacibn se desarrolla
en
un
escenario en el
que
predominan
a6n
10s Estados nacibn, cupos gobiemos "clan par los intercses de sus emprc~
sas frente a la competen~ia'~.
Las fuerzas cconiimicas necesitan de 10s Estados para que legislen de acucrdo
con
sus
interests
yen
esa
influencia gastan enormes sumas,
B
travis de
lobbyes
y
organizaciones corpordtivas.
Una bucna parre de los paises
nu
sc
c~~~fiollta
a
lkl
global
sino
que
busca
situnrse
y
beneficiarse deC1. Esta
influencia favorece la reproducci6n de 10s Estados nacidn como estructuras centrales dcl sistema que, adembs,
se ocupan de gestionar ins intereses mas generales del sistema econ6mico-mundo
y
de limitar la influencia de
Ins fenomenos
-y
son bastantes- que vayan a contracorriente. Para lograrlo, algunos paises hacen frente a 10s
retos de la scornpetencia globalitaria,,, mediante la ccsibn hacia arriba, hacia las uniones voluotarias de paises,
de
algunas competencias sustanciales economicas
y
financieras
(NAFTA,
UE,
Metcosur) e incluso politicas
(UE),mientras se reaervan las competencias fiscales,laborales, sociales
y,
desde luego, culturales e identitarias.
Lo cieno es que
en
el sensible irnbito cultural, Ins Estados no aceptan cualquier globaiizacibn. La OMC
est6 atnda por los acuerdos dr Manakech sobre la
rxepcidn
cuinrmi
y
no pudo avanrar, sino mis bien rctroce-
Ir(
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ltio
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nuevvs
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r.
del sisternv inio~macional deide
la
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economisr.
nri~dicor
cs
mu) preocupante
en
tennino* *curnulutivoa.
IX
Lns
siete paiaea
mis
induitriufiindu~ .tienen la
cnpncidad.c~pecia11111tt
ai coordinm
itls
polit~cas.
de
ejsicer
presionea podrrosns
de gobierno
sohle
lor meii:idoa financieror
(.)
quenoestin a1 mnrgendclu regoiaci6ny contior (Hirst
y
'Thompson
19962).

2
Rarndn
LALLO.
PiliUlcuiiul!ui~ulrs
isritnniil?8eiiEsp.iyliugE~im~,po
pn
it,
ma
di~!tai.
29
dcr, en la reuni6n dc Scatle (USA) del2000. El punto de partida quc ha
permitido
ampliar la
excepcirin
culfu-
a
un
Ambito como el audiovisual, es el articulo 20 b) del GATT de aiio 1994, que admitia urestricciones
impuestas para la proteccidn de tcsoros nacionales dc valor artistico, histbrico o ,uqueolbgicos.
c)
En terccr lugar, se advierte quc la mundializacirin econ6mica y comunicativa no da prioridad
a
las
regiones interiures de 10s Estados naci6n.
Su
importancia nace
dc
otro tip0 de tendencias que parten desdc
ahajo y, adem&, tienen que articularse con 10s rcstantes espacios (globales, estatales, locales).
Yes que no todas las tendencias,
ni
mucho menos, se explican por la glohaliracibn. Ese es un paradigm2
muy inauficiente para explicar todos 10s cambios en curso tanto porque permanccen otros sujetos distintos a 10s
organismos
y
empreaas globales -tales como 10s organismos supranacionales, 10s Estados nacibn, las culturas
y 10s sujetos sociales con sus ideologias y estrategias- como por la transversalidad de las dinarnicas a las quc
invitan 10s desmollos tecnolbgicos, econ6micos
y
las interacciones generalcs y particulares. Dc hecho, algu-
Estamos asi ante dos tensiones: una tendencia a la reproducciijn de la diversidad
y
una tendencia contra-
puesta hacia una economia, mcrcado
y
Estddo aglobales~ que pretenderfan, adernAs, una Cultura Global. La
tcnsi6n estd scrvida.Aparece asi un nuevo escenario de expresi6n del conflicto social, el contlicto cultural, que
tcnderia
a
politizarse inmediatamente.
Los conflictos culturales identitarios son ya centrales en el mapa geopolitico, en sustituci6n del sistema
bipolar dc "Bloques". Los conflictos culturales y dc ~'alores despiazan en parte a 10s conflictos cldsistas en el
interior mismo de las sociedades amnzadas y,cuando la dependencia cultural y lapobreza van juntas como en
tantos casos, se alimentan mutuamentei0
La aparici6n de 10s fenomenos protonacionales nacionalidades o naciones sin Estado-
y
regionales con-
testatarios, no se deriva de la articulaci6n del sistema entre lo local1 metropoiitano y lo global pasando por 10s
Estados, sino precisamente de sus desajustes, aunque posterio~menle puedan ser eventualmente integrados. El
conflicto inter o intraidentitario es un factor subjetivo central en el perfil de las sociedades modernas, y no una
reminiscencia del pasado, ya que define muchos comportamientos
y
conflictos.
4
."warirJimPa~NA
'"
Ellhe
Cohen
12001:84)
saitiene
una
interesante sieumzntacibn
vam
la
fundvmentaciOn econhics
de
1.1
ercspciba
cuirt<ml,
En
prirnerluenr.el peso de simillies
coaics
fijos.
inhpendienfca del
rolumen
de
mercudo.
da
una
gran
ventajs
a
10s
EEUU
can
su
rudo
3
,*
de
hocer
y
su
red disttibuidora. cievndo
"nu
banern
de entmdu
para
in competrwia
rie
10s
paises
psquelior.
En
aegundo
lugar.
a
sc
B
uhoe.aa
la
producciones
iocaiss,
habdbria
"nu
enorme
dcmdoda
de
dlversidsd insutisfechn.
En
tercex
lugw.
1x8
cuitwas
rdcinnalei
son
~.
de inlei& pbblicn pues
genenn
efrctos
erternos
m~ltiplea. merecedores de proleccibn.
"
Aunque
se
le rucie cousidei;rr.
y
con
razbn,
el
centro
de
la
inlegracibn
social
y el recurno iun&?mentd de la socializaci6o.
is
culh~n
10
miamo igunla (permite enlenderre desds
relerenfcr
co,"pm,dos) que 3epara (la diahlbucibo desiguvl del conucimiento supone
poderea rlesiguules).
Segiin
ins
condicianes de eslahilidad, pueden
crevr
consensos
m
tanto
que
Ins
identidsder cump!lnidas
generan
nili1cus de solidaridad
y
cooperscidn iotemnr
0,
ol
cantr.zno,
si
no
se
hr
alcanmdo
un
","el
de interculluralidrd
o
de
equilibnos
ideniifwioi. puede
aer
fuentc
de
graves disrnaoa.
La
culturn
en
nus
role9 geopoliticos en
unos
cvros
es
optimi&.
en
otios
libera
y.
cn
oiios
mba.
es
herrvmientv pncipal
p;vu
~ojurgaire~~isii6ndose
de
civilizaci6n.
Ver
An50
1997
y
MCndez
2000.

der, en la reuni6n de Seatle (USA) del2000. El punto de partida que ha permitido ampliar la
ercepcidn
culfu-
milq
a un imbito como el audiovisual, es el articulo 20 b) del GATT de aiio
1994,
que admitia <irestricciones
impuestas para la protecci6n dc tesoros nacionales dc valor artistico, hist6rico o arqueoldgico>i.
c) En tercer lugar. se advierte que la mundializaci6n econ6mica y comunicativa no da prioridad a las
regiones interiores dc Ins Eslados naci6n.
Su
importancia nace de otro tipo de tendencias que partcn desde
ahajo
y,
ademis, tienen que articularse
con
Ins restantes espacios (globales, estatales, locales).
Y
es que no todas las tendencias,
ni
mucho mcnos, se explican por la globalizaci6n. Ese es un paradigma
muy insuficiente p%a explicar todos 10s camhios en curso tanto porque permanecen otros sujetos distintos a Ins
organismos
y
empresas glohales -tales como Ins organismos supranacionales, Ins Estados nacidn, Ins culturas
y
10s sujctos sociales con sus ideologias y estrategias- como por la transversalidad de ias dinamicas alas que
invitan Ins desarrollos tccnol6gicos, economicos
y
las interacciones generales y particulares. De hecho, algu-
nas tendencias cspecfficas (diversidad cultural, econom'as regionales
...
)
ejercen, ademL, como contratendencias
relativamente compensatorias de la globalir;rci6n
y
a la que terminan
por
cualificar.
Estamoa asi ante dos tensiones: una tendencia a ia reproducci6n de la diversidad
y
una tendencia contra-
puesta hacia una economia, mercado
y
Estado eglobalesn que pretenderfan, adembs, una Cultura Global.
La
tensibn esti servida.Aparece asi un nuevo escenario de expresi6n dei conilicto social, el conflicto cultural, que
tenderia a politizarse inmediatamente.
Los conflictos culturales identitarins son ya centrales en el mapa geopolftico, en sustituciirn del sistema
bipolar de "Bloques". Los confllctos culturales y de valores desplazan en parte a 10s conflictos clasistas en el
interior mismo de ias sociedades avanzadas
y,
cuando ladependencia cultural
y
lapobreza
van
juntas como en
tantos casos, se alimentan m~tuamsnte'~.
La
aparici6n de 10s fen6menos protonaciunales nacionalidades o naciones sin Estado-
y
regionales con-
testatarios, no se denva de la articulaci6n del sistema entre lo locallmetropolitano
y
lo global pasando por 10s
Estados, sino precisamente de sus desajustes, aunque posterionnente puedan set eventualmente integrados. El
conflicto inter o intraidentitario es un factor suhjetivo central en el perfil de las sociedades modemas, y no una
reminiscencia del pasado, ya que define muchos comportamientos
y
conflictos.
3
hZ~AiALP,ini
U
PAFNA
'g
Elihe
Cohen
(2001:84)
soslirnc
unn
inte~esule ureumcnraa6n
oam
la fundurnentaci6n econ6mica
dr
la
exce~cidn
cculru?~al.
En
prirneilugiu, el peso de si~nilzrea
cartes
iilns.
inhpendienfcs del volurnen de mercudo. da
una
gran
ventajju
a
Ion
EEUUcon
su
mado
de
hncei
y
su
md distnbuidaru. cremdo
una
barnern
de
enmda
para
la compelencia da
loa
poises pequeilos,
En
segundo
lugw,
si
sz
ahaem la? prodwciones Lucaies,
hahria
nnu
enoac
demdinda
de
&venidad insutisfecha.
ED
terser
1ue;x.
13s culNcas
ndccon~es
ion
-.
de inter& pdblico
pues
generan
efecfoi
externos
mrillipler, merecedores de protecci6n.
'
Aunque
ae
le suelc conriderar.
y
con
rnzdn.
el
centro
de la iotegit3cibn social y el
recurso
fundamenu1 de
in
rocializnci6n.
la
culluia
Lo mrsmo igualu
(permite
mtendcne desde
rrlerentes
companidos)
que
repara
(la diihibucibn dcsigual del conocimirnlo supone
poderes desigunles). Scgiin
ha
coudicianzs de eslabilidad, pueden
crevr
consennos
en
tnnlo quc
ins
identidsdes cornparridas
sneran
lilicleos de solid~dad
y
coopemci6n intimas
o.
ol cantrario, si
no
se
ha
tdcsnmJu
un
nivcl de intemuiturdidad
o
de
equilibiios
identitmos. pvcdc
acr
fume de
graves
disrnaos.
La
culturn
en
nus
roles gcopoliticos eo
"nos
cvsos
en
opriml&.
en
arros
libera
y.
en
otros
mhs.
es
henvmienia principal para sojuzgaxreVisriendose
de
civiliruci6n.
Vcr
A5iio
1997
y
M6ndez
2000.

dania inclusiva o.
al
contrario, separadord.
4.
Politicas culturales regionales de la Union Europea como tal.
Los Estados miembros
y
la UE constituyen sujetos diferentes con intereses diversos (Morata
2000).
Mien-
tra en 10s Estados hay una estrecha relacidn entre el Amhito econdmico~social que se teji6 alrcdedor del mer-
cad0 nacional, del espacio politicolinstitucional y de la culturalidioma central, conformando entre 10s tres un
sistema que se retroalimenta, no es eso lo que ocurre en el mspacio comun europe~.~~.
En lo comunicativo enisten "opiniones pbblicas" propias diferenciadas con sede en su espacio nacional o
estatal, al tiempo que el Bmhito cultural responde a 16gicas cultuclles hist6ricas propias. Cabe hacer compara-
ciones, encontrar lineas medias entre las culturas europeas, modeios compartidos que permiten hablar de eama
cultural europea comrin (instituciones similares, raices civilizatorias, sistemas juridicos, intercamhios histiiri-
cos, estilos artisticos, artistas
y
filbsofos influyentes, religibn..) pero
no
hay
una cultura~ una identidad, una
lengua
y
una Histaria europeas.
Enlo cultural, no hay discusidnenla
UE
sabre la soberania cultural de cada Estado. Como no podia serde
oeo modo. la oolitica comunitariaen esta cuesti6n tiene un ~a~el complement?rio o annot~izador La mnstata-
.
,
.
.
ci6n de la diversidad cultural europea
y
el inter& en proteger las particularidades nacionales
y
regionales,
introduce asi en la Europa cornunitaria una triple dinimica de
proteccionisn~o/conipetencia/cooperaciirn'.
De
todas formas. la propia
UE
tiene competencias cukurales"
,
ejes de politica cultural y programas relevantes.
.I
N".S.L.tE
DELAPA.,..
2'
A.
custiiielra
(2001)
mucshil
quc
el
concept0
de ciudrdvnia cissica
o
nucionai,
y
que rraiv conrig" la5 politic\i del univerroliama
igualitaio
y
Is homogenizauibn cultural.
$st%
en
cuestidn,comoresultado de
10s
proceior de infcpmibn suprncstatrl
y
de glabuliz8~
"id",
Ins
~cinmi~ciones
6c
Ins nacioncs
mn
Lrudo, cl plunlismo culmml
y
la indii,idunlizacibn, Comp~iwi para iuccdeile ianta el
cnncmtn
&
ciudadvnsl cnrmonolitv coma Ins noliticas
de
la difcienci;i
en
lu
uile
se
coniurucn
identrdsdes com~leias. lcnlladei
~~~~
.~~
~
..
.
. .
rndltipies
y
aabervniss campaitidas
y
que.
en
la me&&?
que
dirociatiael vinculo
enrre
ejercicio (universsl) de ciududnniu
g
naciuna-
lidad, podrim darcuenla mior
en
una
sociedad ubiert?.de 10s fenljmenui de i~tegrncidn
de
cullurns
diCcm~ciadas
y
de acogidu
de
In
inmipucibn.
~os
pilm~s
en
ios
que,
de
hecho,
dercansa
la
cassrmccibo
europev
(la "nib" ecoobmimicu
y
monet'ma, la politicn exterior
y
de
~~pti&~dy
10s
asuntos
judiciaics
e
internos) evolucionsn
u
ntmos bien difercntea
y
con
unulimitzldv profundiraci6n democrbtica
e.
iocluso.de la capacidaddecisanvdel Parivmeoto
Europeo.
Elmodelodomnante
es
de cooper:~ci6n intergubernmenrill dcsigual
y
de
tecnocrana
supranational.
Frente
a
la bicnintencionadv idea de que
en
la constmcci6n europev *la culiura engloba
18
poldica,
(Domenach 1993). larcalidndes
qt~e
la ecooomiv engloba
a
ambas.
y
que
el elpacia que
ha
abandonado lafilosofialo
ha
cubierto el
conieno.
Habemas
(2WO).
con
mucho senfido, define
a
la UE, hqv
par
hoy,
todavia como
auna
creaci6n intcigubernarnental de
mercrilos.
y
rpunfaqui,
a
1st
hoia
dc volver adarle
un
rentidn, tambiencs el
escen;mo
en
el
que
chocan euroeicepticoi pmreccionis-
tns.
curopeistar de mercado, eurafederiiistar
y
cormopdiivi.
'I
Esto
genera
politicas dtvenar: de cooidinacibn (progromas diversor. esidndares
1Ccacos).
dc
a~noniircidn (fdcr'iiibn.
y
algunoi
aspector de propxdvd inielectuvl
y
mcceorrpo),
dc
promouibn conjunta (MEDIA, Curimrges,
Eurckr
Audiorisurl), de equiliblia
reeianal
ism,!
o
de rroliiicr
rnarco
(Televisibn sin
F~ontens
dcl84. 89
g
97.libeiuliraci6n
de
lai
iclccomunicaciooes, el
Documento
-.
aobrc la
Convergencn
de 19971.
"
vi. pig, sig.

En lo regional, existen politicas regionales fundamentalmente de 10s Estados miembros. TambiCn de la
UE,
pero casi exclusivamente vinculadas al criterio de cohesibn:' incluso en el ambit0 de la
SF6
En suma, reuniendo todos 10s parametros (comunicacibn, cultura
y
regibn) las politicas regionales cultura-
Ies son
mL
propias de 10s pdses europeos que de la
UE.
Los procesos politicos de descentralizacidn
y
regionaliracibn cultural de la
UE
son muy limitados,
y
sin
posible comparacibn con 10s esfnerzos desarrollistas regionales en lo infraestructural, formativo o productivo.
Y
ello a pesar de que deberian ser <<fundamento de la cohesibn en Europa" (D'Angelo
y
vesp&i& 2000) en
tanto afectan a derechos fundamentales (oor eiemolo ala educaci6n v a lacreacibn). aia identidad colectiva de
,.
.
una comunidad territorial
y
a la diversidad cultural de 10s pueblos
y
minorias
La regionaiiracidn tampoco
ha
sido uno de 10s criterios de la
UE
para la conformacib de 10s sectores
vinculadus a la
SI.
pero resulta imprescindible para la extensibn de 10s mercados de las redes
y
servicios, tmea
a
la
que se aplican las auto~idades comunitarias, gobiernos
y
regiones, procurando a1 mismo tiempo que, con-
fume a 10s principios de la
UE,
no se abra mas la edivisoria digital*".
j
.O,A.AL
"8:"
La
..G,YA
74Fueenrre
1982
y
I98hcuando
re
inicib unnactividadde la Comunidad eneldmbitoculturvl bvjoios ptincipios de~orn~lern~~i~n~&~d
rcsprclo
a
iu
acci6n
dc
oiioi
orxaniarnoa inferaucioaales.
y
de subridimidad respecto
a
lus politic&! cullurslcs de 10s Esrndos
mi em^
hros.
Pero
es
en
Mnastnchi (1491). cuvndo
ae
admite qur
la
cultura
hene
un
iugnr
cn
id
constiuccidn europev
y
que cvbe
"nu
accih
curope8 de cooperacibn culrurul,pemrespetando laiegln de la unanimidad clue.
en
cdmbio,ae aboli.3
en
otrns
tem$ticas.Asilo
dice
au
vriiculo
3.
Ei c4iricuio 328 del Trirutado (luego convcrlido
en
el 8rticulo 151
m
el de Amsier&am)
conailgin
la cornpetencia culrural de
$
ComunidndEarapen.
"
Dc hecho cnb"8 apuntar
unu
escvla
de
actirudes
en
la histona de lils poiilicsr
h
ia Comunidad Euiopen. En
una
primera fuse,
no
hahii? polilicv regional
en
unii
Cornunirlsd
qite
era
puro resultado de la politica de Ins Estados, afectundo s61o
a
tslos
sus
decisione~.
En
un
icgundo
iier~~po.
en
10s 80
ent~
IucrevciOn del FEDER (1975)
y
el ActaUnica Europea de 1486 que entablece el critenode
cohenilin- IosEriados eslvbieuieion la$
rcponer
priontnnvs para 18s a)udns
en
la politicadecnhesibn
y
de fondor esbucluralcs
y
quc.
porfucnn.p;~anbvnporlns
regionei
misdesfavoleo&s.Esialincase hareforzado conci Tmrado dc la Uhidnde 1992
y
deAmsterilvrn
de 1997
(w.
158)
y
seredefine
en
el Conaqla EuropeodeBerlin (1999). Lolinmafivo
es
qoe,inciuso hny
y
rn8s bllide hspoliticnr
de colasidn,
no
tiene
uns
polaicildc
ncabnpropiap;anlnsregiones.
Su
dena~mllo
y
rzlecciho decisiond depende dr lo$ E~rados y de
sque11;m
a
penarde iar irnp"nvnlcs inverriooc, camrutnnun.
Que
la
m
turierv
unn
politics iegiond propia
srna
ramnoble
en
tanto
Iai regiones euin
ieconocihr
cotno
aujcfoa
irnpiesclndibies para la piapiv consu11ccibn europea.
De
lodos modoa
ae
xvsnzn
en
ese
senbdo cuundo la UE apona
cadr
uei
nlis
iu
punto de vista cnmunitmio
a
lus actuuciones de desmllo.
o
cuundu Ins politicvs
camunitxias
son
un
rrierilr
influyenfe cnlo e18boirciho
y
oplicscihnde lss poliucas nuciannlen
y
regionales de dderanollo erpscial:
0.
finaimente. cuvndo algunos Esl;~dos (Alemnnio. BClgicn.Ausmu
y.
ocnsionalmznfe.
Glvo
Bretadu) incorporan
en
la$ comiaiones
especializadas hlni6s alto nivel de In UE
u
Ian auto~idndes rigionales
en
10s lrmvs
que
lis
afeclen.
"
Lo UE
finmcia
solicitudes regionales pars
b
impl;mtnci6n de In
S1.
irnbiro que
se
privilegia,
wn
mis upieciuhlementr, desdr el
Conaejo
Europe" extranrdinario de Lishos (20124-3-2000)eneiquc
re
nprab6 la imciativo eEuropeuna
SIpm
todos>>. Sinembar-
.
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Is UE
con
nurnerosas oigimiriicionrs, iniciaxvas y rcdes opcionnles
de
cooperacihn,
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cnnirrenciaivsr:~l:~~uerla
cncom~vcoo1d~8abnEnelrnsrcn
de lur eAcinnes innouadoras,, -4uemel casodel EEDER
. .
sc
orientan
a
18s tecnoiogian.
3
la
SI,
a
ir
idcnti&dregiannl
y
a1 desmllo so~tenible In Comiiiiin Eumpea
time
un
prerupuerta de
400
ME
para el petiodo 2002-2003 .Tambitn 10s programus europeon Urban ds regeneracih
de
ciodndes,
o
los
lnlrrreg
wnahnterizos
lienrn
un;i
dimensihn inducidv
en
el irnbiro de la SI.De
cam
a1 fururo
ac
ilpunta
que
ei deannollo dcpeode de la apuesta por los

Sin embargo, la proliferacidn de programas hace brillarpor su ausencia unos sistemas de evaluacidn que
den cuenta de 10s resultadas enclaves cuantitativas
y
cualitativas para conocer eficacias. cficiencias
p,
sobre
todo, si los desmollos econdmicos
y
sociales van en la direccidn
corrects.
Claro esti que eso tiene importancia
sdlo si se trata de ir m8s all6 dc generar mercados remuneradores para empresas de infomitica
y
opecadores
Hay
propnestas de pan inter& a este respecto".
5.
Nueva recentral~zacdn cultural e ~nformac~onal en el caso espafml.
Un
economists
gallego, Antdn CostasZ9, indicaba que asistimos a
un
nuevo modelo de crecimiento, con
tendencia ala creacidn
de
un centro-regi6nde Madrid- donde se concenhan,cadaver mis,las sedes decisionales
y
fiscaies dc organismos y empresas eshat6gicas.
nsi
como los servicios de alto valor aiiadido,
y
una
periferia
donde tenderian
a
lacalizarse solo empresas productoras
y
centros de decisidn intennedios.
Llamaha
la
aten-
cibn sobre la redistribuddn dei poder econdmico
que
se cat6 produciendo en heneficio de la capital del Estado.
yen
perjuicia de
hinterlands
como los que nuclean Barcelona, Sevilla o Bilbao.
En esa tendencia recentralizadora habrian influido poderosamente el mado en que se ha producido el
pmceso de liberalizacidn -en particular, 10s servicios pljblicos, como la telefonia, la electricidad, el gas o 10s
transportes-
y
la nueva economia de 10s servicios, de la que una parte decisiva son las comunicaciones, las
telecomunicaciones
y
10s servicios financieros'"
.
Cabe apuntar algunas interpretaciones complementarias. Estos procesos de recentralizacibn o
desregionalizacidn de las economias
y
del poder politico toman impulso, fundamentalmente, desde variables
econdmicas, deteminadas por los procesos de globalizacibn
y
solo subordinadamente desde decisiones de 10s
poderes pljblicos que, en todo cam, las secundan o corrigen. En el caso espafial, las secundan
y
amplifican.
4
...S.;.,E.6..a.,..
'Won
1,
(2002) propone
"nos
pmimelros
concietos
y mensurnbles
pan
la evaiu;ci6n de 10s siguienlcs
ejes:
accejo
(porSmelros
pnia
mcdiilacvlidvd de laa infmsrmctum. disponibiiidnd de
acceso
a
Internet. vsequibilidad de lor
accesos,
veiocihd y calidsid de liaa
ledes,desanollo de 18s industtias de hwdw~re y el
software
y selvicias de atcncidn y apoyo):capiinl
hurnano
(acceso
en
la
educacidn
r
rnte~net.
utiliaocidn, der'mollo de conucimientoi
en
nuevas
tecnolog?s): sociednd
cn
red (argunizrc$ner
en
in red,
confcnldos
locdesenir
red,
urocoridinno): economiadeiared (oporlunidader
de
empleo.comeicio ebcirdnicol.: y iideraga pliblico
(estniclrrrn
ie~ullorin,politica
dc
comercio eiectrdnico).
'"Elpais 10-1-02.
'"No
seiian
la8
nuevas
tecnologias,
con
au
elevada cvpscidad descenrrali,udoru y de tlexibilidud, las
quc
eslan.?"
en
la
bnic
dc
tie
fendmeno.
sin0
que seiian las
fuerras
econdmicas
y
lecnoldgicai que estiii detriis de la globiiiiz;lci6n y de
In
inregmci6n
h
109
mercados las
que
inhoducitian. ahoracomo
hace
un
siglo,esta
fuene
tendencia. Como
no
hay
una
mano invisible ni
un
sulomvtismo
que
hace
que la tendencia
a
I.?
cancentrrci6n emprermkd
se
lradulcu
en
centmlizucidn especial del pnder ccon6mico.
se
traru
de
la
mpresi6n deun mod0
degeitidndelpodeiecandmico
y
politico, y porello, tambien.estadven manos dc 1s Administracionei qur
se
insrmlnenten politicas pliblicas para paliarlo. El hlinistena de Economia indicabiba
en
el primer scmeslre del 2001.
quc
ei 71.6 pol
ciento de las inversianes de empresai ertninjeras que
no
catizm
en
Bolsn
ins
absorbfa Madrid, repartiendose el
otro
28.6 por ciento
entrelas ihreslsntes CCAA.
El
Pais
18-2-02.

Quirbs haya
una
explicaci6n de fondo paraesta contratendencia respecto
a
las tendencias a
la
descentrali-
zaci6n
que
sc habiaproducidv
en
10s ultimos 40 afios mediante el impulso de 10s desarrollos regionales. Posi-
blemente la configuracitin de
unas
pocas ciudades metropalitanas
como
Nueva York, Los Angeles, Londres,
BeiIin,Tokio o Paris comonodos estratigicos centrales de la mundializacidn, tienda a yue otros centros scan
capitales de Estado o no pretendan postularse como polos de interlocucidn de cara a las economias nacionales
y supranacionales (la UE por ejemplo)
y
cuya importancia no cabe desdeiiar"
.
0
mejor, la mundializacidn por
fuerza ha de contar con 10s dmbitos articulados por 10s Estados soberanos. Quires sea ese el nuevo papel que
quiera jugar Madrid, capital metropolitana, en el doble afan de gestionar 10s hilos estratggicos de la econom'a
espaiiola
y
contar en la europea, como fase transitoria hacia el objetivo de fonnar parte del G-8.
3
El Goblemu espaiial desde lucgo, colabora en la ~entraliraclon econ6mlca con un triple lmpulao politico
enplica Jordi Sole T~ra~~, con la vuelta a lo yue llama las "macroprovincias".
Si
para
afrontar la crisis
del
industrialismo fue fnncional 1a descentralizaci6n
y
La emergencia de muchas
PYMES y el crecimiento de las burguesias locales, en la nueva arquitectura del poder se tratarfa de restablecer
hegemonias claras tanto econdmicas como politicas, estableciendo unanuevajerdrquia entre burguesias globa-
les, intermedias
y
locales, para lo que seria funcional un nuevo centralismo.
4
Hay, adembs, un factor atiadido de ndturale~a mas polit~ca Ame&da que 10s Estados plerden soberania
hacia aAiba -hacia la UE en Europa parecen pretender compensar esa @rdida, reasumiendo funciones antes
autontimicas
y,
desde luego, cvitando la presencia regional en Europa.
Pera
si ello es cierto con caricter general
en
los sectores estrat6gicos,lo es a6nmbs
en
los campos cultural
e inibrmacional.
En primer lugar, la gran concentracidn de recursos culturales sobre todo privados pero tambitn pliblicos
clue se produce en la Comunidad
de
Madrid, llega a suponer un 40 por ciento del total del
PIB
cultural espa~iol
-y
sigue creciendo- cuando su panicipncidncomo regidnenel PIB general era del 17,09 porciento. Se estiman
en
25
1.000 10s asalariados en el sector cultural madrilcAo3'.
Por una pane, la concentracidn de recursos audiovisnalcs
y
telecomunicativos en Madrid es descomunal,
lo que le ha permitido un hiperdesanollo del sector cultural industrial, una
autenticaespecialiracidn
productiva
4
NO,ASA~P,E
DE.
PAS,..
?'En
ia <porn de is pmduccidn flexible.
no
ienieodo tmtn imponancia Ian 'economivs
de
escala",
sedan
las
economhs
de innovacidn
g
de
a~lomtrac16n
de
iecnrsoi
y
las sinrrgias comiciilcs, finaiiiias
y
de
iobbying, la8
qur
animarian
a
esu
centxaiiziiih
de
iecuraoi.
La
csicmiu
a
olros
podriei,
ha
rinergias
entre
sconorniv
y
poiitica
a
imvCs dc
ins
relnciones pliblica?
y
la innuencia,
la
inforrnacibn pnvilcginda... apuntarim
en
el mismo acnriclu rcceotruiizador.
La
concentracidn espacial
tended
s
dlnglrse
adonde
se
pducc
kt
;iglamernciirn de
sehs
ernprcra"alea, cansrituidon
en
centinn
decisionales cstri~l6gicoa cspccirlmente
en
gmbitos hisicor
de
in
Sociedvd dz lu lniormvcidn (iinanr;ia, tecaologiun, ielsciones,
saberen
y
contcnidos).
"El
Ptiis
13-2-02
''
Ver
Iniomr Or8tcisi MI.
y
otrm
Eb~olucidn
dr
!e
indtcmro
de
in
c~ciiizrn
y
ri
ocio
n,
Espspaiio
por
Comn,iidades
Auidnotrzas
11993-
1YY7).
SGAE
Dalulor Mldnd
2iIOl.pgs.
135
y
3s.

regional3'. Ya en 1997 se estimaba ese sector en el 11,5 por ciento del PIB regional
y
el 17 por ciento dc Ins
asalariados de la 1egi6n'~
Por otro lado, buena pate de la demanda intermedia o final se genera en la capital espaiiola: tclcvisiones.
agencias publicitanas, la Adminjstraci6n ccnh'al, la importante concentraci6n -junto a Barcelona- de sedes
empresariales (potenciales demandantes de productos audiovisunles), la inmensa mdyona de las distribuidoras
cinematogr6ficas extranjeras y espaiiolas, gestoras de derechos o salas de exhibicidn (20% espa6ol). Todo ello
hace que absorha buena parte de la facturacibn del sector audiovisual. El efccto de aireccidn quc tiene sohre 10s
recursos
de
todas las nacionalidades
y
regiones asicomo que esos recursos regionales de Madrid, poi su uhica-
cibn, amplifican el poder del Estado como tal
y
de 10s gmpos privados ccntralizados.
En segundo lugar, entre Madrid y Barcelona concentran la gran mayuna dc recursos (casi dos tercios, el
63,4
por ciento del total espaiol) y de mano de obra (55 por ciento) culturdles que
se
produce". De todas
formas, Madrid tiende
a
despegarse a1 especializarse -poreconomias de aglomzracibn e influencia en produc-
cibn cultural (nada menos que 113 por ciento de su PIB regional, el doble de lo que el sector suponc en
Cataiunya)'"
En tercer lugar, hay un dinamismo general en c6rminos de crecimiento de la Tasa de VariaciCln annal media
para el periodo 1993 a 1997 tanto
en
territorios potentes (Madrid) como menos desarroilados (Andalucia
y
Extremadura) en la medida que es un nicho importantc de nucvtls empleos"
Finalmente, estin siendo muy explicitas las diferencias regionales. Mientras el
PlEi
por habitantc conoce
nna variaci6n mixima dc
1
a 2 entre, por ejemplo, Madrid
y
Extremadura. en cambio las diferencias son
abismaies en Ventas culturaies por habitante (27 veces mas ventas a empresas.pariiculares y sector pGblioo en
Madrid que cn Extremadura)
y
VAB cultural por habitantc
(13
veces mas). Quedan rnuy alejados de la media
espaiiola productiva cultural (541 euros pur habitante) incluso tcrritorios
en
claro desarrollo cconbmico, como
la Comunidad Valenciana.
~
~~
De aqui se derivan algunas consecuencias. Una primera consecuencia es que, habida cuenta que la cultura
y
la informacidn son 10s recursos centrales de una sociedad avanzada, parece reproducirse de forma muy
ampliada la distancia de 10s territorios que ya tenian ventaja
en
el modelo fordista o industrial, lo que quierc
decirque amedio plazo se ampliadla brecha tambi6n en la rentaper c$ita. Una segunda consecuenciaes que
-1
NOTA.ALP8F.E
L&P*.#NA
"En
ofena.Mrilnd-regitin
es
la sede dc lamayor teleuisitin p6hlica y de i?s
tres
privadsi de 61nhito entat81
ni
coma de
un:~
i~aontirni~
ca,
la8
de
sntilitc digital y Ian digihtleles lenestres. lo
qlie
vieoe
u
supc~nrr
entre
un
75
8
100 por
ciento
dc
la
ofsr1.i
feicvinvn
para
vlguna~
zonns
del Estado.
A
ello hay
que
iinvdir
hi
prenrv
cenhal
y revistus.
la
nglomei;lci6n cdiloriui
junto
con
Bacelona-
y
lus
grvndeidiscogrdflc;u lransnacioudes.AdemJs, vcoge
anumemsar
productoras cinemarog8ic;m (60 pur ciento).
una
huena
plrte
dc
emprcsvs i,ideogific8r (800 empresas, la
que
equivvldria seglin
Atpeeo
a1
60
poi
clento
del suhsectar)
sai
como de iervicios
a
18
producci6n
en
cine y video (inclnidos laboralon08 y pastproducci6o).
'i
Vcr
IniomeGnciv
y
oims.
Obciipg. 135
y
as.:
hlulcosC.
y
U~rnc%A.
1992 y Qmntanu1,Marlini
C.A.,
1992.
'Ton
fodoCatalunyasupodael23 poicientodelPIR mltuial espviiol-17 puntoa rnenosque Ma&id- vunque solo el 55 porciento de
supnopio PIR.De todas
fmmas,
concentra
la
cuartn
pane
(24
por cicnto) de
10s
asulaiudoi
en
culrtua
en
fodo el
Esfado Fspnilol
y
ru
ernpleo cultural
es
signiircativo
en
su
temtotio: el 11
por
cicnro del empleo catulin
en
1997.
"Yu
en
el Plan Delois
se
reconaciaeste
hbito comoun yacirnienlo impa~fnale de ernpleo,un irnportvntc
foco
de
nuevoi
empleas que
se
iejen
ulrcdedor de 106 media, 18s redrs y la culturn.

el
Estado de las Autonomias ha podido contribuir a paliar las diferencias interterritorialcs en el imbito eeneral
~~
para que no hubiera comunidades olvidddas pero, curiosamente, la muy importante transferencia de competen-
cias culturales no ha permitido que tambiCn eso ocutra en el sector cultural".
En auma, los procesos de descenualizacion
y
regionalizaci6n pueden producir grandes efectos per0 tam-
biCn puedcn quedar sobrepasados pot otras tendencias que reubicarian algunos roles de 10s centros decisionales
regionales
y
que pueden convcrtir ias autonomias en pBiido reflejo de la esuuctura de puderes reales. Todo ello
es abn mbs patente
en
el caso comunicativo y cultural.
iY
las politicas regionales de Sociedad de la Infomaci6n?, ~Pueden las politicas regionales de SI contra-
rrestar los crecientes desequilibrios interregionales en comunicaci6n-cultura?. Noes posible saberlo, aunque
hay indicios de que a pesar del esfuerzo de las Comunidades Aut6nomas (CCAA) por avanzar en ese campo
con importantes inversiones hay una tendencia a la aglomeraci6n. EnMadrid tienen su sede el
41
por cientode
la
cmpresas de tecnulogia
de
la infomacilin,
sc
concentra el
45
por ciento de 10s gastos en I+D,
y
el
65
por
cicnto de 10s gastos infomacionales de
la
Adminisfracidn Central, segiin la D.G.dc Invcstigacion de la Comu-
nidad de Madrid.
Es dificil pensaren que se vaya a darun
equilibria
en
este Bmbito, habida cuenta que las CCAA tienden a
repetir el modelo vigente, centrsndose
rnh
en 10s continentes que en 10s contenidos.
Noparcce, que desde la coustrucci6n de la &para todosu puedapaliarsela distancia que se estB abriendo
en cultura
y
comunicacidn entre 10s territorius, pero eso no debe desanimar la puesta en marcha de politicas
tecnol6gicas, infraestructurales y culturales (contenidos, el autbtico valor afiadido) para no perder, al menos,
el tren que sc perderia si no hubiera una apuesta consciente. Aun previendo las limitaciones, es
una
nccesidad
obvia la rcafinnaci6n del cspacio cultural, tecnol6gico, economico
y
politico propios, para configurar polos y
redes relevantes hacia dentro
y
hacia fuera, que compensen minimamente las tendencias adversas dominantes.
6.
Evolution
de 10s modelos dominantes en politica cultural.
En la actualidad, se esta produciendo un cambio en 10s modelos dominantes a lo largo de la breve historia
de las politicas culturales. Hay indicios para pensar que nos encontiamos en una fase de transici6n hacia un
quinto modelo que, coexistiendo con 10s anteriores, empieza a apuntar algunos perfiles propios.
En la historia de la iniervencion piibiica europca en la cultura se suelen reconocer siempre Ires estadios
ducttinales con efectos mas o mcnos significativos sobre las politicas culturales a1 uso.
Un primer cstadio fue el mecenazgo -daminante desde el Renacimiento hasta el siglo
XIX
pasando por la
Ilustraci6n.. En ese paradigma, la interreladon entre politica global y laparcela destinada a la cultura, mas que
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10s
patrimoniai
y
emprendido ncciones de prestigio)
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io
cultunl
e
info~macional
como
un
sector
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que
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vsos.

36
ill
ENCUEMRO
IBEROAMERICANO
DE
ECONOMIA
POLliCA
DE
k
COMUNiCACidN
una caracteristica era una razdn de ser. Habia un vinculo direct0 entre el poder y los creadores, a los que
asignaba renta y facilitaba protecci6n y seguridad a cambio de obras poco problcm&ticas para el poder mismo.
El mecenazgo modemo, con sus aitibajos, hoy ha recuperado impulso. Tiene caricter complementario y es
ejercido desde fundaciones y patrocinadores.
El segundo modelo fue la democratiracidn
o
extensidn cultural que tenia como
protagonists
decisor a1
Estado. en clave naternalista. v como destinatario a la sociedad. cuvo nivel cultural se oretendia elevar. hacihn-
-~
.
,
,
,
dole accesibles tanto elas grandes obras de la humanidad. (Malraux) como la cultura nacional a traves de 10s
sistemas piiblicos de radio y television.
Un tercer paradigma -nunca aplicado en pnridad pero si en parcelas y retazos- fue el de democracia
cultural delos afios
70
y
80
y
cuyos agenies eran fundameutalmente losgrupos sociales.La cultura se entiende
como un nmodo de vida.. Se pretende modificarlas pautas pasivas de consumo cultural de la sociedad median-
te la participacibn; se acepta la validez
y
diversidad de toda clase de actividades creativas: y sebusca el recono-
cimiento de la pluralidad de formas posibles de culturay que cuenten con la adecuadafinanciaci6n pljblicapara
su mantenimiento, Interculturalidad y multiculturalidad serian algunas de sus manifestaciones,
ai
como el
respeto y promocidn de ias identidades en un mundo global.
Lo novedoso es que hoy esti vigente un cuarto paradigma, el de la rentabilizaci6n de
la
cultura y que se
deriva, como no podia ser menos, de la liigica politica y econdmica dominantes. Con caricter general, en
Europa. la crisis del
Esradv
del
bienesrar
ha afectado, en los afios
90,
a1 mundo de la cultura en foma de crisis
del servicio pliblico cultural y en formade dcterioro de las politicas culturales. De ahiel enfoque economicista3\
La cultura es entendida asi de forma instrumental, como medio para la diversificaci6n, reconstruccidn.
rnantenimiento. consolidacidn o desarrollo de las ciudades. incluvendo alas industrias culturales locales. Clarn
~,
esti que esta aproximacidn no ha sido a contracorriente, habida cuenta que en la
UE
el sector de la cultura
entendido en sentido amplio emplea a unos
7,2
millones de personas (Delgado 2002) yen sentido estricto a
3,
2 millones, el
2%
de la pohlacibn activa europea (Cardona 2002).
Este modeio, hay vigente y predominante, se corresponde, por un lado, con el hecho de que 10s Estados
heron reduciendo desde finales de 10s 80 a finales de 10s 90 su funcidn impulsorade lacultura solo a lapuesta
en marchade ios grandes equipamientos-primer0 de ias infraestmcturas de exhibici6n
y,
luego,de lasrcdes de
-
.
.
.
-
comunicacidn- y a la subsidiaridad del poco rentable y, no obstantc, imprescindihle
arte
tradiciona1.Y por otro
lado. exoresa la subordinaci6n de las ooliticas de democratiracidn cultural a 10s imoerativos de la reoruducci6n
,
.
econdmica
y
social, a1 sustituirse la mirada hacia el lado cultural dcl desnollo por la visibn casi exclusiva dcl
lado economico de la cultura.
.
.
.
.
plus de image"
que
atmigun
inverniones: compelencia
entre
ciudrdes
y
tenitorios;
deiumllo de
sectores
ecanbmicos ielucionndoi
con
laacicrividadculfura~ nuevourbani~mo
autorilatio
de va1nriz;lcidnde espvcias
urbndilicoiptiiilegiados..~capdrrdospor
capitales
cornercialea
y
finvncieros
dele3
ciudadca;
n
potenciacibn dc 10s laros
entre
ias industtias culhliales iocale?
y
iainvestigacidnauanza-
dude
producto~
indusinales (parques tecnolbgicos- culniiules).

El resultado de todo ello han sido algunos procesos indeseados en terminos de reduceion relativa, hasta
fechas recientes, del gasto cultural pliblico, de desplazamiento
y
crisis de los servicios pliblicos
y
de mayor
estratificaci6n cultural. Sin embargo, estas dltimas tendencias conviven con algunos desarrollos conceptuales
interesantes que parccen aflorar desde la sociedad civil, con nuevas exigcncias hacialo pliblico, y que podrian
dar lugar a un quinto modelo, hibrido entre el tercero y cuarto, en la medida que se supere, desde una visi6n mis
multidimensional. la visi6n instrumental de la cultura que ha hecho furor en 10s
90.
Esa vision mis amplia
y
equiiibrada significa que, junto a 10s valores atribuibles
a
la cultura
en
si
y
a1
lado econdmico de la cultura, se
le solapan otros puntos de vista: su carhcter central parala identidad de
un
pais,naci(m oregion; sn prestigioso
papel como factor de integracidn social; su factor de imagen identificatoria en el imbito
international;
y
su
combinaci6n con politicas tecnol6gicas y de telecomunicaciones para las que la cultura es no solo un conteni-
do, un valor aiiadido, sino un factor central para su propio desarrollo. El concepto de cultura se va ampliando
hasta una noci6n amplia de recursos culturales, entendidos como tan escasos como los naturales
y
susceptibles
deprotecci6n.La cultura yano serhunacondici6n dc biencstar sinoun recurso necesariopara hacer frente alos
retos de la modernidad, de la mcmoria y de la experiencia popular.
Es por ello que se empiezan a reciamar politicas culturales
y
comunicativas globales, que enmienden las
politicas culturales al uso en un sentido democratirador, diversificador
y
de gcstion mixta, con amplia partici-
aaci6n de distintos sectores de la sociedadcivil, buscando unaevoluci6n desde el modelo de subsidio al mode-
l,,
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Ir. n11.m.t
p.r.1
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-~~~ii.l.a.ln
..~I;.i.\.s
2;
1.1,
..~nih~
1,
Tambitn es llamativo queen Ins modelos mis recientes, tanto de los
80
y
90
como en el que comienra a
bmntarse, la regionalizaci6n cultural en Europa haya sido un referente establc. Ademis de haber constituido
el espacio m6s innovador, ha sido
g
es una tendencia fuerte como la de la globalizacian, ademas de su contra-
punto.
En
esc sentido, las comunidades parecen prepararse para una triple apuesta en tecnologias,redes propias
y
contenidos,aunque
en
estos planos no vayan siempre en ladirecci6n mis adecuada
a
las necesidades propias.
al producirse en muchos casos
un
acriticu efecto imitaci6n en lugar de una reapropiaci6n4% En nfeecta, las
regiones deben elegir entre
ser
puro terminal
en
la red de 10s sistemas comunicativos
u
organirar
un
sistema
co~nunicativo propio, con suficiente potencia de conexion
y
acceso
a
la red en busca de lo que interese y con
capacidad de oferta de contenidos hacia dentro -y en parte hacia fuera- buscando una parcial autosuficiencia
en
aspectos sensibles"
.
4
N.7AiA P,EatlaP*c,Na
'"
Ver
cl concepto
en
Mattela",
2002.
Las
~rgionen
y
paises dehen elegir
entre
la acumuluci6nde recnologiv~
y
redei.
o
su
selecctbnen
func~dii de osceiidades pioplas piedefinidns.
a
lus
que
se
ajustatian
Ion medios mis ndecuados
y
cuiltlndo de
crevr
conexionen
internal
cipeims
y
urficuladoisa.como condicibo
de
bilenuso.
En
oilocvsa
~erinmiias compmdau:ts
y
rccepfoirs de comunicaciooes
ajenon
)
glohi~liradrs.
"En
estr
aapecfu,
ha
priuridadcs debefiln diriglrre hacia la infonnacibo estrst&gica, lor infomstivos autoccntmdos
y
con
interpretr-
cibn propia.
In
generacibn
de una
opini6n p"h1,ca comun!lvna pvticulur. la capacidad de
hater
nlguna ficcibn,
ias
series
propias de
teievisibn. aigunai produccianea
en
todn clasc de gineias.el
folliento
de bases
dc
dntoa de la mcmoriahistbzicn..
En
suma, genenr
un
tzjido comunicntivo
yue
permila
yue
ius comunidadrs
y
las regiones hagan
su
propiv vida
y
eacnhan
su
propia histotis

7
Algunos referentes de polit~ca cultural
y
comunlcatlva
I
Las lineas preferentes de politica cultural y comunicativa
en
Espaiia no son muy distintas alas predami-
names en Europa, si se enceptlian las enigidas por la magnitud del patrimonia hist6rico peninsular, por el
retraso sccular en 10s equipamientos
y
por el turismo.
Se
deja aquiaun ladoel detalle de las Tendencias enpoliticacultural territorialen Espafia-y referidas alas
infraestructuras de alta inversih. el descubrimiento del arte tradicional. !as inversiones en nuevas tecnoloeias
I
y
su difusicin, la nireva tendencia a! incremento presupuestario
en
Cultura, las apuestas preferentes por
el
audio-
visual o las preocupaciones linguisticas- asi como las Herramientas emergentes de gestibn p6hlica cultural
-
planes estratbgicos, 6rganos mixtos globales o especializados, lnstitutos especializados, parques de industias
y
servicios culturales. nuevas rnodalidades
y
misiones
de
las televisiones piihlicas.:. Todos estos temas estb
ampliamente desmollados en otro lug@
.
Pero si parece oportuna una reflexidn mds general.
Los andlisis
y
las herramientas de intervencibn no son neutrales. Forman pane del conflicto y del combate
politico enk perspectivas e intereses. Su seiecci6n y uso dependcn del enfoque.
Ennuestra opinibn algunos de 10s referentes para un enfoque progresista
y
tcrritorializado tendian que ser:
-
la defensa de las libertades publicas, 10s valores civicos
y
democriticos y el ejercicio de 10s principios de
igualdad de acceso y de pluralismo (politico,
religiose,
social, cultural y linguistico), con atencibn a las mino-
rias y evitando las exclusiones de opciones culturales o politicas;
-
la concepci6n de la cultura como derecho civico y social bdsico:
-la contribuci6n a la articulaci6n de un espacio cultural comunicativo territorial con vocacidn de vertehracibn
de la identidad colectiva y la diversidad cultural;
el
estimulo de la integracibn cultural o multicultural
y
de una vida cultural intensa;
-la fluidez cornunicativa entre cnlturas con pramocidn de las minoritarias;
-la pertinencia de 10s enfoques de la democraciacultural;
-
lareducci6n de las desigualdades en el acceso a la cultura facilitando el acceso a medios y servicios;
"
-
la diferenciaci6n entre servicio public0 y brazo informatiyo de la Administracidn;
-
la transferencia y experimentaci6n con tecnologias ductiles;
-la
educaci6n social en el uso funcional de las nuevas tecnologias
....
Esos referentes constituyen apoyos firmes para la fornulacion de algunos criterios dc politica cultural:
-
el impulso de la creatividad de 10s actores sociales;
-el sostenimiento de la autonomia y protecci6n de 10s creadores y comunicadores;
-
la limitacibn de los procesos indcseados de conrentraci6n de capital, impidiendo los abusos dc posicidn
dominante;
4
..,AS
A.
P
L
DEW
PA.
.A
'I
Cvpltulo
octavo
Zalio
(2002)en
Bustamante
(coord)2002 277 306
yen
Wllo
(dl0
(1995)

2
~ambn
ZALLO,
Poliiicnr
ntIiv,inles
ierrnriiilrs
ai Erpn.in?lLliiapii
en
in
~mdz~ztol.
39
.
el seguimiento
y
correccidn de los desajustea pmducidos por 10s mercados;
.
la promocidn de la autni~rganiracih de 10s usuarios de la cultura y la comunicacidn;
-
la consideracidn del sector cultural como un sector estrategico;
.
la redcfinici6n de 10s sistemas de apoyo a la cultura, planteados desde planes estratCgicos, programas y
acciones definiendo prioridades que orienten a 10s agentes;
-
la promocidn de la formulacion de regias deontol6gicas (protecci6n de consumidores, de menores, de valo~
-
el equilibrio entre politicas de centralidad e impacro y de proximidad
y
servicio;
el apogo
a
las producciones
y
valores culturales de merito que siendo de inter& el mercado
no
valora;
-el desarrollo del conocimicnto, dc la innovacidn, dc la creatividad
y
de
la experimentacid"
y
su extensibn a
-la
necesidad de la regulacidn y lareglamentaci6n tambien en el universo digital.
En suma, vistas estas nuevas herramientas, ademis de las tradicionales que sean litiles, las culturas territo-
riales han de ser conscientes que su futuro depende de su capacidad para representar
y
recrear con medios
tecnoldgicoa, industriales y creativos su propia identidad.
Y
eso significa, ante todo, objetivos, inversi6n. for-
macidn, medios, calidad, competitividad y produccidn propia.
Y,
sobre todo con una polftica cultural definida
con unas metas culturales
y
democriticas precisas.
ARINOA.,(I~~~) Socioiogiade 1aculrura.L~ constitucidnsi,nbdlica de 1asociedad.Barcelo-
ARIZKUN A,, GALARZA
E.
y GOMEZ URANGA
M.
(coords), (1998) Soberanla econd-
mica
~y
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Cesar Ricardo
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SerQipe.
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Brasil
El objetivo cle este articulo cs plantear algunas hip6tesis desanolladas en tr;lbajos anteriores sobre el signi-
ficadorevolucionario de laexpansi6n de las tecnologias de la informaci6n de lacomunicaci6n (TIC'S) en las
iiltimas dgcadas, que reside mis all8 de 10s notables e importantes cambios que pmmueven en 10s modos de
consumo y
en
todos 10s sectores de la vida cotidiana-en su relacidn con el proceso de reetructuraci6n capita-
lists,
el cuzrl
no
es simplemente determinado por el camhio tecnoldgico, sino que a1 contrario exige el cambio y
dcfine las condiciones objctivas bajo las cuales simplcs invenciones se transforman
en
innovaciones
social^
mentc relevantea, determinando el dcspliegue,
en
esas condiciones sociales
y
no
en
otras, de la revoiuci6n
tecnoidgica. El conjunto
de
las innovaciones con quc se confronta el capitalism0 hoy, en su proceso de recstruc~
turacidn, no se limita
a
las TIC'S, pero incluye el desarrollo de la quimica find y 10s nuevos materiales, de
fuentes de energia alternativas, de nuevas tecnicas de organizaci6n de la producci6n y 10s transpoites, las
nanotecnologias o bas biotecnologias. Fruto de
la
revolution
micro-electr6nica, las TIC'S sc destacan por 10s
impactos
mirt
~~yllzuts
que producen, incluso parael desarroilo de las demis y sobre ti~do
de
las biotecnologias,
cuyo potencial din8mico entrcmadamente extendido les confiere un rol tambiin especial.
I.
Reestructuracion
capitalists,
Estado e Imperio.
El impacto de
id
introducci6n de las tccnologias de la informacidn y dr la comunicaci6n y dcl amplio
proceso de digitillizaci6n del mundo, con la constituci6n del llamado ciber-espacio, sc hnce sentir
en
todos 10s
sectores de la economia.en las esferas p(lblica y privada y en el Estado. Este ultimo,por supuesto, se beneficia
de 10s adelantos que Ins sistemas de
e-governnient
pueden traer a la coordinacibn entre ofena y demanda de
servicios pdblicos, aunque esto ya plantee un grave problema, en la medida que representa el contorno
(b)'pa.~.s)
dc 10s mecanismus tradicionales dc la demooracia representativa,
incrementandoiacnclusidn
de ins sectores de
la poblaci6n con poco o ningiin acceso a las redes telemiticas. Esto remite a1 tema de la construccidn de la
hegemonid y de la esfera publica, a la cual volveremos enseguida. Pero el Estado, ademis, se ve afectado
tambiCn por lo que pasa con el capital; el cual incrementa su poder de ncgociaci6n frente a 61, reduciendo
brutalmente su autonomia de accibn, lo que, obviamente, tiene impactos tamhiin sobre el sistema de legitima-
ci6n del poder.
De hecho, el impacto de las TIC's
en
el campo econ6mico se refiere a todos Ins m8s divsrsos sectores de la
producci6n material (agricultura, industria y servicios
de
todo tipo),
a
los difel-entes sistemas de circulaci6n
e
intercambio, a la acci6n y orgzmiraci6n dei capital financier". El resultado es
un
incremento de autonomia
frente al Estado, no soiamente del capital ficticio, sino tambihn del conjunto del capital oligopolista globalirado.
Hay que dcjar muy clan1 que esto no es consecucncia exclusiva del advcnirniento y clesarrollo de las TIC'S,

c&ar
nicarda
8OLAflO.
~i~poirniS~~iioksyiiiiiY~~t~~o~
!"A
IICIIU!OE!~S
dl
ioJ~#;oiizioiirnuiii
lo
Curi~~iiiici~ric~n
47
peroforma parte dcun cambiomucho mL profundo del conjunto del mudelo deregulacidn (enel sentido de 10s
rcgulacionistas franceses) del capitalismo dc la posguerra, cuya crisis se manificsta dc forma clara a partir de
rnediados dc los aiios 70 (Bolaiio, 2000, capitulo 2). Lo que hacen las TIC's csfacilitar cl proccso de globalira-
cidn, atendiendo
a
una demanda de desmollo de los sistemas dc comunicaci6n por parte del gran capital
international.
La globalbaci6n como proceso
concrete'
es, antes de todo. un movimiento del gran capital
multinational
que amplia su capacidad de acci6n en ttrminos geogrificos, sustraytndose en gran medida a la capacidad de
control de 10s estados nacionales individuales, en especial aquellos no pertenecientes al grupo de los paises
centraies. Es una consecuencia del avance dc 10s procesos de concentraci6n
y
de centraliracidn del capital.
inherente
d
sistema, que llevaron,en
un
dcterminado momento, a1 surgimiento dcl Capitalismo
Monopolists
y
que, ahore, promucve
un
nuevo
camhio fundamental
en
el sistema.
Sabemos que el paso dcl Cnpitalismo
Competitive
a1 Capitalismo Monapolista aignifica,
en
mAs
de
un
sentido, que el sistema
se
aparta
de
sus fundamentos, dehido
a
la actuacibn del Estado en el proceso mismo de
acumulaci6n del atpita1
y
no ya solamente como suministrador de las condiciones generales externas necesa-
rias a la acumuk~cibn capitalista. Francisco de Oliveira (1988) analizd el fen6meno bajo el concept0 de "anti-
valor"
y
Rug Fausto (1988) habla de la expropiaci6n de los expropiadores dentro del propio capitalismo. Auto-
res coma Habermas (1981) oClaus Offe (1984) analizaron, asu vez,esasituaci6n y cadaunu
de
ellos hanotado
el avance de Ins limites a la acumulaci6n privada coma resultado del avance de ese "Capitalismo de Estado".
La hip6tesis que se puede avanzar, enamces, es que el cambio actual, pautado por una amplia privatizacidn
en
nivel mundial.aue es el elcmento central del orogramaneo-liberal. victoriosoen el momento de la crisis del
~
~~
.
-
modelo de regulacidn que estabapor dctris del fenommo citado en el phafo anterior,significa una reposici6n
del fundamento del sistema (por eso la correccidn dcl uso del t6rmino "liberalismo"), pero
hay
quc aAadir que
las condiciones
que
tomaron necesario el capitalismo monopolista, la intemencidn del Estado, etc. (el proceso
de concentraci6n y ccntraliraci6n del capital), apenas permanecen actuantes, e incluso se radicalizan, con la
globalizacibn (par eso hay que acrecentar el prefijo "neo" para presentar correctamente el
problems).
Pero la reposicidn del fundamento del sistcma tambitn se refiere a otro tcma cc~itral dei pensamiento y de
lapolitica neo-liberales: el de laeliminaci6n de las trabas a laexplotacidn dcl trabajopor el capital, creadas a lo
largo de medio sigh de politicas de Wclfare State
y
dde conquistas, en matcria de legislacibn. de parte de los
trnbajadares organicados
m
los poderosos sindicatos del period" de lo que
e
conoce por fordismo.
En
cse
aspecta. la demta de la clase
obrcra
a
partir de 10s aaos 80 fue reforrada, evidentemente, por ia derrara del
socialismo real, pero
es
consecuencia diiecta de un fendmeno mucho mas importante. del punto de vista del
desarrollo capitalista, como es la reestructuracidn productiva y tecnol6gica que se dari a lo largo de la crisis
iniciada en 10s '70. Veremos que las TIC's juegan un papel fundamental en eso, pero el ataque directamente
politico del neo-liberalismo al Estado benefactor tambitn fue un factor esencial.
No
luidcolngindelnglobalizacii.n,quceapnnc
h
10s
mecunismosdem;mipuiaci6ndclaoplnihnpilbli~~deque
sevaienlosErlarlos
y
10s
ide6iogoj
quc
adoplan
o
justificvn
ius
politlms
neaiiber8iss
de
recsimcuti.ici0n
del capllnlismo
a
ynifa
dc
la
clsii
del
siilerior
modelo
de
rcg"hcido
d<l
iialrma
y
del
pe,lsumiento
keyiiesiana

Vale, finalmente, decir,
en
pnssant,i
que tambitn sc puede considwar como parte de cse movimiento dc
reposici6n de los fundamentos a la retomada de la hegemonfa none-americana, iniciada en principius de 10s
afios
80,
la derrota del socialismo real y la total rendici6n de los pdses del Tcrcer Mundo' frenie
a
10s organis-
mosinternacionalcs comocl
FMI
y su
vinual"desindustrializaci6n"."
0
sea,el desastre social del sur y del este
es pane tambitn delareestructuraciondel sistema,promovidapor lapoliticaneoliberal, que abre.enprincipio,
el camp0 para el avance de la acumulaci6n capitalisca por palie de 10s grandrs bloques de cspital de 10s paiscs
hcgem6nicos.
Toda esta discusi6n nos remite a1 tema del Imperio, en particular en lo referent a1 primer aspect0 de la
reposicidn del fundamento que, coma hemos visto, es algo muy contradictorio, visto que las condiciones obje~
tivas que llcvaron a1 capitalismo
monopolists
se mantienen hoy y se radicalizan, lo que no nos permite pensar
en un retorno puro y duro aun Estado liberal, no intervencionista, etc.
Y
aqui me permito formular una segunda
hip6tesis,lacual apoyala idea, que he defendido en otras ocasiones,de que se estdconstituyendo hoy,deforma
acelerada. lo que yo habia denominado, a principio, con todas las necesarias salvedades, un "Estado global
capitalista" (Bolaiio, 1997) y que ahora prcfiero denominar simplemente "lmperio", como lo hacen Negri y
Hardt
(2000),
pese a que mi propia perspectiva sobre el tema sea diferente de la suya (BolaBo,
2002):
si la
reposici6n del fundamento de que hablamos
no
es posihle en el nivcl de los estddos wnacionales panicularcs, sf
es posible,
y
esti ocurriendo
ik
forma acelerada, en el marco imperial.
2.
Mundo del trabajo
y
mundo de lavida
Este es el sentido riltimo de la globaliraci6n y del nuevo ordcn internacional. Los textos citados cn el
pdrrafo anterior profundiran el tema. Vale apenas reafirmar al idea que ellos contienen, dc unanueva reestruc-
turaci6n de la esferapriblica, que adquiere hoy contornos claramente
contradictories:
de reposici6n de cicnos
elementos fundamentales de
la
esfera priblica burguesa del siglo
XIX,
especificamente, su carilcter crftico pero
restrict", con mecanismos de enclusi6n (educaci6n, propiednd y poder politico) semejantes incluso a 10s dei
capitalismo liberal, por un lado, y de continuidad (y radicalizaci6n). por otro, del sistema vigcnte en todo el
sigh
XX,
de comunicaci6n dc masas, de
manipulation
y de una aparente democracia, cuandu 10s Esrados
nacionales han perdido, de hecho. parte sustancial de su capacidad de accidn, transformando la
politics,
funda-
mentalmente,
en
un
espectdculo mis.
A
esta nueva esfera priblica, escindida, corresponde unanucva estructura de 10s sistemas de comunicacion.
Esquematicamente: televisi6n dc masas o nadapara la mayoria de la poblacion mundial; television de pago e
Internet oara aauellos oue disfiutan de condiciones mhmas de acceso al consumo diferenciado
v
alaciudada-
.
.
nia. Alienacilin para todos: las industrias culturaies de todo tipo colonban el tiempo de ocio, promueven una
fragmcntacidn y unaindividualizaci6n crecientede
lasociedad,estimulanelconsuiilismo,el
hedonismo,pene-
N0Ta.A
?EDEL.
Pa....
'Aunque
nqoi
seria
necesnrio
icalizar
otrva
g
mis
complejns
meditciones
tcdricai
que
no
caben
cn
sste
;uticulo.
'Denutudiloi
par
I;,
r~arnpn
dc
I;,
derlda
extcrn:,
y
siis
coniecueociss,
a
mil
dcl
retonio
a
la
hegemonin
nalre~iiluencanv.
'En
el sentido de la reponiidn.
en
un
dvcl
todavia
mis
elevudo, dei
foio
aooal.
ecandmico
y
recnoliigico
que
gzuntizsin
au
sltuacidn
de
hpendencia
en
loi
m;uroa
ahoia
de
la
Tcrcerv
Revoiucido Industrid.

[ran, en fin, hasta lo mis recdndito de laesfera privada para transformar, coma siempre In hicieron, 10s modus
de vida segrin Ins necesidades del procesu de acumulacidn dcl capital.
Asi;
las tecnologias de la informacirin y
de la comunicacidn ayndan a estmcturar las esferas pliblica y privada, al servicio del sistema de reproduccidn
social que mas sc adecua
a
las necesidades del capital en su actual etapa de desanollo.
No
hay
que olvidarsc, pix otro lado, que todo esto es muy contradictorio, que rcproduccidn no quiere decir
mot(,
cconrin~m y que las tccnologias desanolladas, ante todo, para atender a necesidades del capital incorporan
en simismas un potencial liberador. Si esto es cierto parael caso de 10s medios de comunicacidn que estructu~
ran la nueva csfera prihlica, cuyo ci~ricter exclnyente es
LID
motivo mb de lucha por el replantcarniento de
temas como los del derecho de 10s pueblos
a
la comunicaciiin, la universaliracidn del acceso, la inclusidn
digital como mecaniamo de disminucidn de las diferencias sociales, etc., veremos que lo es todavia con mas
razdn cuando nos desplazamos hacia el corazdn del modo de produccidn para ohservar los cambios que se
producen a nivel del mundo del trabajo.
Tampocu hayespacio uquiparadzsamllaren detalleese 1erna.qu.e he tratadoen diferentci oportunidades.
La hiodtcsis. a estc resoecto. aue defendi oor orirnem
ver
en
Bolaiio
(19951
es
aue el dcsarrallo de las TIC'S
.
'
promueve
un
dohlc pmceso dc subsuncidn del oabajo intelectual y de intclectualizaci6n general de 10s proce-
sos detrahajolo querepresentauncambio histdrico degianmagnitud, tantoenlo que
serefiereespecificamente
a1 modo dc prorlucrih
capitalists,
coma a la problematica, mucho mas amplia, de la separacidn entre trabajo
manual e intclectual, iniciada, como explicita Sohn-Rethel (l989), en su conurbucidn fundamental, en la anti-
gua Grecia (Bolaiio, 2001,2001 b).
Es necesario aclararque aqui tamhiin se tratade
un
proceso contradictorio,en qne el trabajo vivo, una vez
mbs, se subordina
a
las necesidades cambiantes cte la acuinulacidn del capital, lo que se traduce incluso en una
alnplia descualificacidn del trabajo intelectual que se ve cnmascarada por el hecho de que el proceso implica
tambien
una
complejiracidn del trabajo simple, lu que, por su parte, aumenta Iaexclusidn de aqueilos scctorcs
que no logran adaptarse alas nuevas condiciones, creando una especie de tecno-apartheid, para usar la
expxe-
sidn de Petrella (1993), diffciimente superable
en
un horizonie de tiempo rarunable, e incluso en formas de
explotaci6n intensivas de las energias mentales del trabajador intelectual
o
intelectualizado que llevan muchas
veces al srressfisicop mental y aenfennedades del trabajo diferentes,pero no menos graves, y destructivas que
aquellas descritas, entre otros, por Marx (1867) en su anilisis de larevolucidn industrial inglcsa (Bolaiio, 1997
b).
La intelectualiraci6n es, por tanio, partc integrante del conocido movimiento general de reestmctumciiin
de los procesos de trabajo, que se traduce, antes ile todo, en una amplia flexibiliracidn de
la
produccidn, que
sigue el mismo caudal dc flexibiliracidn de las relaciones laborales promovida por el neoliheralismo, redun-
dando en pbdida de cor~qirisras sociales porparte de los Wabajadores, precarizaciiin, eic.
La
idea' de una nnew
nutonomia y capacidad de decisidn por pate de 10s Wabajadores, quc se veian i~nplicados en
la
toma de dcciL
siones en el interior de la empresa.por un lado, jnmh llegd a convencer a 10s antores verdaderamente criticos,
que conocian, ademis, el cnracter profundamente autoritario dcl modelojapon6s y la precariedad dc las relacio-
nes
de trabajo
y
de
10,s
deiechos de 10s trahajador en aquel pais.
.(
h"TA$A,
i,ta,ann;,a
*
Hoy
ya
bastante
desgnsfadn,
pro
mug dii,ulgiliiu
en
el momenio de mayor
sucesu
dei
sirfemn
j;ipones
qne
supucalarnente
htibiia
trmafamildo
ei
1l;smadu fordinmu
en
alp"
que
sc
decir r.?dicnlmenie
dintinto
(ri
ohninmo.
o
loyotismo).

Pern,por otro lado, lo quc buena pale de 10s economistas del trabajo, incluso los criticos,
nrr
veian es que
toda esta discusi6n sobre la superacidn del modelo fordista no ultrapasa, de hecho, 10s marcos del propiu
fordismo,porque por m6s profundos quc scan 10s cambios fendicntes ala introducci6n del sistema de
kan-ban,
dcl
jxsr-in-tirnr
o lo que sea,
no
representan mis quc una actualiracidn dc
la
economia industrial tipica de la
Segunda Revnlucidn Industrial )'no un cambio de paradigma fundamental. La hipdtesis que he formulado en
otra ocasirin (Bolafio, 2001 bi es que, en la medida en que 10s sectores mB representativos de la Tercera
Revolution
Industrial ya no
son
el antomovilistico o el electro-electr6nic0, hay quc huscar en otra
pmte
el
cambio de paradigma productivo determinante del nucvo modelo de regulaci6n. Mas especificamente, hay que
buscarlo en los sectoms mis dinhicos y represcntativos dc la Economia del Conocimiento (Bolaiio, 20011,
entre 10s cuales figuran las industkas de la cultura y de la comunicaci6n, el sector
educative,
10s servicios
medicos
y
las biotecnolog9as.
En todus estos casos preralece el problema de los limites a la subsunci6n del trabajo intelectual; lo que
determina fundamentalmente la foma particular que adquicren 10s procesos de trabajo y de valorizaci6n, como
tambi6n las particnlaridades de las estructuras de mercado
y
de las estrategias empresariales. Es muy conocido,
par ejemplo, el problema de la aleatoriedad de Iarealiracidn en las industrids culturales, ligado a la necesidad
de renovaci6n,producto de
su
propia funcirinde mediacidn social,que enige la participaci6n del trabajo cultu-
ral, lo que determina incluso la Coma tipica que adquieren 10s menrados del sector cultural, en teminos de
cancentraci6n
y
dc las estrategias empresariales (BolaIio, 2000).
Pero Val vez el sector de los servicios medicos pueda ser tomado como ejemplo de
un
paradigma de orga-
nizacidn de 10s procesos de trabajo complstamente ajeno a1 modelo fordista. Asi, en el sector hospitalario, que
funciona como Und industria capitalista de todo derecho, el m6dico es un artesano que comanda un eqnipo
relativamente pequeioy complejo,formado por trabajadores con diferentes niveles de cualificacibn, segiin una
jemrquia particular, determinada par necesidades propias a1 proceso de trabajo especifioo y articulada la jerar-
quia mis amplia del conjunto del hospital, en cuya administracidn global el poder politico de la col~oracion de
10s medicos, inclusoen
larelaoi6nconelpersonalpuramente
administiativodel mis altonivel,es determinante
(Pires, 1998). El concept0 de modelo taylorista-fordista no es adecuado a este tipo de organiracirin, que puede
ser vista como un paradigma imponante para una situacidn, coma la actual, en que 10s servicios asumen una
posicidn predorninante en la estructura de
Pa
eoonom'a capitalista.
El sector de scrvicios m6dicos, ademis, esti inserto en el conjunto mucho mb amplio de 10s sectores
afectados par iarevolucion de las biotecnologias, el ejemplo mis actual e importante de la llamada Economia
del Conocimiento
y
del trabajo intelectual en red, con base en las TIC'S, donde se demuestra ciaramenre el
elevado nivel de sociaiiracirin de la producci6n social
a
que ha llcgado el capitalismu. con todos los impactos
que tiene sobrc la vida y la muerte de cada
uno
de los individuos. Algo que va incluso mb all6 de Foucault
(1977),en su anitisis del paso dc lasociedad disciplinara
la
sociedad decontrol (2002),pues aquise tram ya de
transformar el cuerpo humnno
y
sus pates, incluso sus elementas mia minimos
en
elemento objetivo de 10s
procesos de trabajo sometidos a la l6gica de v;~lorizacion del capital. Como en la Economia Politice del deporte
.
.
b
del fundamcnto" de que se hablri mas aniba.

i
c~sar
nicardo
BOLARO,
~,~~~~~i~~
soc,~ier,~
ECO~~,~,,~~
lip
in.,
i,,,~,~~,,,
iie
io,,foirnoclnllydein
iollililiroilorl
51
j.
Ue las
TIC'S
alas BIOTEC's: el futuro del capitalismo
y
su doblc contradiccidn.
Se deduce de lo anterior: (a) el significado y la importancia dr las TIC'S en la actual reestrucutracion
capitalists,
o mejor, en la constituci6n de una Economia del Conocimiento, que noes mis que la nueva fonna
que asume el sistema tras la Tcrcera Revolucidn Industrial, en cuyo interior (b) se encuentra un otlnjuntu dr
nuevos sectores dinRmicos, enhc 10s cuales se destaca el de las biotecnolagias, por el amplio conjuntc de
encadenamientos que genera y,por tanto,por
su
enonne potencial dinimico, fundamental para la constitucidn
de
unanuevaondaexpansivadelargad~~racidn.dcsdc
que,por supuesto, tamhit-nsc cumplan otras condiciones
que no se estin tratando aqui (Bolaiio, 2002 bj.
Si podemos llamar a esta nueva situaci6n de Economia del Conocimiento es porque hubo un camhio
radical en relacidn a la fonna como el conocimiento cientifico se incorporaba al proceso productivo en el
period0 anterior.Esto se puede ver al analizarlaestructurade las cadenas devalor. El casodelas biotecnologins
a este respecto es muy similar al de aquellas industrias culturales, como las de edici6n en general, en que el
proceso parte de un acto de creaci6n que genera una matriz a partir de la cual se darR la produccibn en masa de
las mercancias que swan distribuidas a1 pdblico
a
traves de la venta dirccta a1 consumidor final
a
por la
intermediacidn de las indljitrias de onda.
Cada
uno
de estos
procesos
ha
pilsado por
una
industrialiracidn
mas
o menos profunda, inclusu el primer0 de ellos, lo que "aria segun la indusma de que hablcmos.
Lo que pasa, par tanto, como se sahc, en la Economia de la Comunicdci6n y de la Cultura, pasa
en
tuda la
Emnomiadel Conocimiento.Asi,el
trahajocientifico,inclusoen
lo que sereiiere alacienciapura, crccicntemente
market
oriented,
produce elcmentos de canocimiento que, si llegan a tener una aplicaci6n tecnolbgica, como es
el ohjetivo, IievarR a la produccidn de una matriz, como puede ser, si nos quedamos con el ejemplo de las
biotecnologias, una nueva semilla, digamos,
una
nueva medicina o un nucvo procedimiento mtdicu. En los
casos de la agro-indusha o de la industria fnrmac<utica, se sigue un encadenamiento muy similar a1 que se
describid en el pirrafo anterior pero,
en
el casu de la medicina, como
se
trata de trabajo artesanal enuna medida
fundamental, el tcma es mRs camplejoO.
Como se ve, hay una socializacidn extrcrndmente extendida del trahajo, en que, desde el acto creador
inicial, por decirlo asi, hasta llegar al consu~nidor final,
se
articula toda uma red muy compleja
de
trabajadores
manuales
e
intelectuales, de diferentes niveles de formacibn; estmcturada, ademis. sin haccr caso a fronteras
nacionalcs, de acuerilo simplemente a 10s intercscs del proceso de acumulaci6n del capital. Del nljcleo central
de lo que se llaman Pas biotecnologias, brotan incesantemcnte inovaciones que alimentan csi~s rcdes.
Untcmafundamental en estoes elde Ins rclacionesentre vabajomanudl e intelectual.Digamos solamente,
por falta de espacio, que, por un
lado,estanuevaestmcturaproductiva
dsl capitalism0 global envuelve asimetrias
brutales, reforzadns, ademis, por el hecho de que hay una complejizacidn del trabajo simple. con lo que se
excluye a una parte enonne de la poblacion mundial y a aha se la incluye apenas de forma mu). marginada
(precariracidn del trabajaj, al paso que se abre,
por
otro lada, parauna pnrte rcducida dela ciase trabajadora, la
posibilidad de transformarse
en
unaespecie de anstocracia obrera que ejecuta cl trabajo complejo, que es el que
agrega substantivaniente valor. El trabzjo simple. altamente robotirado y autumatizado, sigue siendo evidcntc-

52
ill
ENCUENIRO
IBEROAMERCANO DE
ECONOMIA
POLITCA
Di
LA
COMUNCACION
mente
productive,
peio su participacion en ldformaci6n dei valor es cada vez menos importantc, lo que juega
tamhiin en iavor de la exclusidn y de la precarirnci6n.
Pero aqui hay, una vez mb, una contradicci6n, como se adelant6 antes, rclacionada
con
el mencionado
elevado nivel de socialiraci6n del trabajo, de la organiracidn en red de colectivus de trabajo espacialmcnte
separados y wticulados a travB de sistemas telerndticos de comunicaci6n. El propio modo de producci6n se
toma, de esta forma, esencialmente informatic0 y comunicacional y lo que sirve hoy fundamentalmente a la
cooperacidn capitalista puede, cn principio, servir, en el futuro, a la liberaci6n del trabajo de su dominacidn por
el capital. Esto significa que el capitalismo sigue siendo, en ese scntido, el mismo o, mejor dicho, que la
revoluci6n permanente que promueve de las fuenas productivas entra, como siempre,
en
contradicci6n con la
permanencia de relacinnes de producci6n cuyo camhio depende de la organiraci6n aut6noma y de la accirin
poiitica de 10s trzibajado~s
La
especificidad de la situaci6n actual, como esta claro,
es
el caracter comunicativo
e
informational
del
trabajo intelectual
y
la
intelectualizaci611, en el mismo sentido, de todos 10s procesus de trabajo y del propio
consumo. El trabajo intelectual,
a
semejanza del trahajo cultural, tiene una funcidn dc mediacih simb6Iica
entrc 10s mundos de la produccidn y del consumo, o sea, entre 10s trabajadores organizados, como se ha dicho,
por complejas redes de comunicacidn jerarquicas, y las masas de consumidores y ciudadanos. No hay espacio
auui oara desanollar mis el tema. oero es evidente oue ahireside orecisamente la doble contradiocidn icaoital-
. . .
.
,
.
trabajo; economia-cultura) que sedala la posibilidad de sustituci6n del modelo capitalista de gobierno de los
hombres por
un
sistema racional de administraci6n
de
las cosas, capar de permitu que se cumplan las promesas
de liberaci6n humana que trae el desarrollo tecnol6gico.
Pero esta no es,por supuesto,la tendcncia hegemonica, principalmenre en una
situation,
como la actual, de
unareestructuraci6n productiva ran extendida, que, ademBs de haber sido lograda al cosre de la mayor derrotd,
por su extensi6n,quc
ha
sufrido laclase trabajadoraen toda la historia del capitalismo, implica,ella misma,por
su profundidad, un camhio tan grave en la estructura misma de la clase ohrcra, que toma inadecuadas las
formas conocidas de organizacidn y lucha politica, enigiendo revision de ohjctivos, invenci6n de nuevos m6to-
dos de Iucha y formas de organizacibn social. Si el resurgimiento de 10s movimientos sociales a1 final del siglo
XX,
principio dcl
XXI,
nos puede dar sefiales de optimism0 en ese sentido, forzoso es reconocer que todavia
nos encontramos en el principio de un largo camino.
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Telecomunicaciones
y
Dominacidn:
liberalization
informativa en la Argentina
Guillermo
MASTRINI
Trinidad
GARC~A
LEIVA
Mariana
WCHUK
Universidad
de
Buenos
Aires

Telecomunicaciones
y
Dominacidn: liberalizacidn informativa en la Argentina
.
Guillermo
MASTRINI
Trinidad
GARCIALEIVA
Mariana
BARANCHUK
Universidad
de
Buenos
Aires'
Uno de los elementos centrales en la lucha por la democratizacihn de las sociedades es el proceso de
democratizaci6n de los sistemas de comunicaci6n. Por lo cual deben considerarse tanto las industrias cultura-
~
~
les, como,
y
cada vez mas, el sector de
ia
telecomunicaciones;
ya
que este ljltimo aporta une nucva ldgica a1
sector infocomunicacional.
El proceso de privatizaci6n de las telecomunicaciones que se desarroila
a
partir de 1989, constituye
un
elemento central para analizar
y
comprender lo.? procesos econ6micos, politicos
y
sociales que descrnbocaron
en la grave crisis por la que atraviesa cl pais desde fines del aiio 2001.
Por otra parte, posibilita la aproximaci6n a1 estudio de las politicas neoliberales aplicadas durante la dfca~
da de los 90, en 10s que las privatizaciones de empresas pliblicas formaron uno de 10s elementos clave dcl
denominado Consenso de Washington.
El objetivo del przsente trabajo es aportuelementos para la comprensidn de la crisis argentina a partir de
las politicas neoliberales, tomando
la
privatiracihn de la telefonia como caso testigo. Para ello hemos partkio
de aleunos trabaios que. si bien disimiles. consideramos nodales
en
el anilisis de dicho oroceso. Par
un
lado.
".
consideramos que
LR
rmma
del
nenlib-erali~mo
de
Perry
Anderson sintetlza, en forma prccisa. las Idpicas
neoliberales
en
sus aspectos m8s generales; por otra parte, para el estudio ilel caso argentino tomamos Ins
trabajos del kea de econoda de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
(FLACSO),
especialmente
dos de sus libros recientes:
Eloligopulir~ relgfdnicn
dc Abeles,Forcinito
y
Schorr
y
Concentraci6n
j
cenfraiir<~-
ci6ndel capital en la Argentina,
de EnriqueBasualdo.Nuestra tareafueun intentodecomplementar sus puntos
de vista, cruzando el analisis de la situacihn econhmica especifica de la Argentina, con el modelo de analisis de
Peny Anderson alrededor de lo
que
significa la reestmcturaci6n neoliberal del sistema capitalista.
Este ultimo seiialaque, si las medidas neoliberales tenian como fin ljltimo poder sacar al capitalismo de la
crisis de acumulaci6n que vivia desde el agotamiento del modelo fordista, dicho objetivo no pudo ser cumpli-
do. Sin embargo, produjo importantes cambios en la estructura econ6mica, polftica
y
social mundial: permiti6,
cenbalmente, un crecirniento sostenido de la tasa de ganancia debido
a
una b~utal transferencia de ingresos de
los sectores con menus recursos hacia 10s mL favorecidos. Para ello, sus principales intervenciones consistie-
ron
en
el control de la cmisi6n monetaria, la limitaci6n dei gasto pilblico social, la rezstrucmracidn impositiva
con importantes desgmvaciones
a
10s principales agentes econ6micos, la desarticulaci6n del accionar de
lus

G,
MASTRINI,
T.
Ga
LEIVA
y
M. BAMNCHUK,
iriecumiin~ni.lone~yD~miiiiidd
lihrrolvoiron
rmf";unnunvom
iuA,ye?!tz!lii
57
sindicatos
y
la restauraci6n de und tasd de desempleo acorde alas necesidades del capital. Todo ello mientras se
insistia con el discurso de la retirada del Estddo
y
se desmllaba un importante progrdma de privatizaciones.
En
la Argentina, la dictadura militar (1976-1983) puso 10s cimientos del modelo neoliberal, per0
fue
reciCn
durante 10s dos gobiernos de Carlos Menem (1989.1999) cuando el programa fue llevado a sus practicas m6s
extrcmas. Como se veri m6s adelante,el neoliberalismo permiti6 recuperar las bases dei modelo agroexportador
clisico de principios de siglo, al que se sum6
Id
especulaci6n
financiers
con garantfa del Estado Nacional. Dos
modelos de renta cuasi parasitaria
En el presente trabajo se analiran, principalmente, tres puntos de la politica de telecomunicaciones que
consideramos claves
y
ejemplificadores de la actuaci6n del neoliberalismo en la Argentina: las politicas sindi-
cales y deempleo,larenovaci6n de 10s marcos regulatorios
y
elsistemajudicial y,por ultimo,el
incentive
alas
I.
Breve historia econornica
y
politica de la Argentina
Desdc la institucionaliraci6n del pais, a mediados del sigh
XIX,
con el triunfo de los sectores agricola
ganaderos vinculados a la ciudad de Buenos Aires, prim6 un modelo de acumulaci6n basado
en
la producci6n
de materias primas para el mercado mundial que aprovechaba las vzntajas competitivas de la pampa h6meda.
Ya entrado el sigh
XX
el modelo comienza a dar signos de agotamiento
y
a partir de la dCcada del
'30,
y
mis especfficamente a paair de
1945,
se desarrolla el proceso econ6mico que se conoce bajo el nombre de
"rurtituaibn de ii,n>,onaciones". Dicho proceso fue forjado a travCs de alianza policlasisra que reunia, a pesar
de las evidentes contradiccioncs, al sector del trabajo con la incipiente pegueiza burguesirr industrial local,
enfrentbndose,
a
su vcr, tanto
a
los intereses del capital extranjero que participaba de 10s grandes gmpos econ6
micas industriales, como a1 sector productor agropecuario,
En el proceso de sustitucion de importaciones las Pequeiias y Mediands Empresas (PyMESj
de
capital
nacional, constituirin un sector ccon6mico muy dinbmico. Es
en
este mareo, que el soci6logo Juan Carlos
Portantiero analirb 10s vaivenes econbmicos
y
politicos en tCrminos dc
un
ernpate hesernbnico:
se
trataba
de
dos sectores con mucho peso; uno de ellos con mL peso econbmico, que actuaba par via de la alteracidn del
orden democritico;
y
el otro, con menos importancia econirmica pero con un creciente peso politico que se
expresaba en 10s triunfos electorales del partido peronista. Ninguno lograba imponer su propio modelo, aun
cuando la combinacidn de populismo y desarrollismo pennitid ernular, con limitdciones, una estructura social
similar a lade paises m6s desarrollados econ6rnica y socialmente.
'Huhlaino,
de rereguIbci6n
y
no
h
de~rrpuluci6n.yaqueconmderamos
aestaliltirnv
und
opeiacidn semBnlica
bl
neoliheralismo
que
ticndc
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ocii1,w
quc
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y10
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de
10s
sectore3
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Cundernosde
iig'orriiuc,d,t
1,
~ulii~ro.
W
2.
UCM. Madrid.

En 1975flfi3 se implanta
un
nuevo modela de acumulacidn. En matzo de 1976 el General Jorge Rafael
Videla denoca a Maria Estela Martinez de Perdn e inicia el denominado Proceso de Reorganizacidn Nacional.
El nombre es claramente revelador, emula la tradicidn liberal del siglo
XIX
encarnada a travbs del Proceso de
Organizacidn Nacional de la generacidn del'80. El modelo de pais que propusieron ios sectores hegemdnicos
a partir de 1976,
signified
la recuperacidn del modelo de acumulacidn que la generacidn del
'80
habfa
estitnu-
lado. Si en el siglo
XIX,
se proponia la explotacidn de laventaja competitiva del agro argentino, sumado a un
modelo de distribucidn del ingreso inequitativo
y
regresivo, con la dictadura dicho modelo se acoplari a un
sistema financiero, de carticter rentistico
y
parasitario. Lo cud suponia la superaci6n del modelo sustitutivo de
irnportaciones: la industria dejarti de ser el eje de la dinimica econdmica.
Se trata de un modelo de
valoriznci6n,fnanciera,
ya
que
durante
la
dictadura la tasa de inter& superb la
.
~
Paralelamente, se produce
una
fuerte concentracibn de los ingreaos y
una
impartante transferencia de la parti-
cipacidn del ingreso, desde 10s sectores asalariados hacia 10s sectores dominantes. El modelo fue posihle gra-
cias a las politicas econdmicas
y
de seguridadencaradas por el Estado; el mismo que sostenia costosas
cam pa^
iias publicitarias que seiialaban que
sachicar
el
Esrado
es
agrandar
la
Nacidn
".
Los ejes fundarnentales del nuevo modelo de acumulacidn han sido desde entonces: el endeudamiento
externo porparte del Estado, la valorizacidn
financiers
apartir de una tasa de cambio fijo
y
lafuga de capitales
por parte del sector privado. La primera etapa de este madelo econdmico se cierra con la estatiracibn de la
deuda privada en 1982, producitndose una asocializacidn en sentido inversor. Las deudas privadas fueron
pagadas por el conjunto de la sociedad
El gobierno de Raul Alfonsin, en sus primeros afios, intent6 llevar adelante una politica redisuibutiva y al
misrno tiempo pagar la deuda externa. En aquel momenta aparecen fuertes contradicciones entre 10s grupos
econdmicos locales
y
10s acreedores externos. Los grandes gmpos econdmicos locales fueron favorecidos por
la implementacidn de Regimenes de Promocidn lndustria14
y
contratos con el Estado; pero esa transferencia de
ingresos dificultaha el pago de la deuda. Entre 1983
y
1989 se afianza la contradiccidn entre ambos sectorcs;
especialmente en 10s primeros aiios, cuando se intent6 recomponer parcialmente el salario real5. Como afima
Basualdo, el gobierno de Alfonsinno comprendid que la transformacidn del proceso de acumulacidn habia sido
tan mande aueno eraoosible volver al modelo de sustitucidn de irnoortaciones como si nada hubiera ocurridn.
La
transformacib habia sido estructural.
Finalmente, cl eienco gubemamental privilegib la alianra con los grupos econdmicos locales, dejando de
pagar la denda extema en 1988. En febrero de 1989, se produce una conida cambiaria desembocando en un
'
Si bion el primer vniecedenle de la trmsfomacidn de
In
disbbucibn del ingrrso
fue
el Uumado
Rodtigzma
(1975)
en
lasposltimerivi
del gobiemo
de
la vinda de Peidn:
e8
evidente
que
la veidndcra
y
definitivu ressriucluraci6n del modelo de acnmulacibn
en
la
Argentina
se
desarollun
.?
pmir de
la
dicudura;
y
no
puede
ser
enlcndido sin la desapancibn de
10
mil peixonnr.
Par.?
lanrptlu.7 de
aquel empate hrgemdnica iuenecrs~vludenoradc 10s movimienlos popuivies
a
parlirde laimpluntaci6n de unrigimende tenons-
"10
de Esiado.
'
LOS
Regimeoes de Pmrnncidn Industnu1 rnnblecim dcagravaciones imposilivai
ylo
svbsidion para Ins empreaas
que
se
mdicnr8.m
en
piovincias de brjo desmllo industrid.
'
Durante
la dicladuia, el salario
cac.
En
10s pximcraa
ailos
del gobiemo de Alfanain
ac
recopera
lievemenk; aunquz
nunca
llcga
ir
recupeiar 10s mismor niueles,
y
mi8
adelante wclve
a
caw

4.G.
MASTRINI,
T
Gd
LEIVA
Y
M.
BAVANCHUK.
irlrivit,r,~~riorrvn~,vD~~~r~~~c~dddiihlui~oiiYn
~~/O!mbli~onlfnA~g~rii"io
59
proceso hiperinflacionario que liquid6 al gobierno aifonsinista. Enrique Basualdo observa que el proceso infla-
cionano tiene un
qfecro
disciplirmdor
en
dos sentidos: hacia la sociedad, por el miedo que despierta; y haciael
sistemapolitico, porquc le mnestra que si no se adoptanunasene de politicas preestablecidas,no puede sobre-
vivir ninglin gobierno.
La llegada al poder de Carlos Safil Menem supuso la definitiva adopcion del modelo neoliberal, pese a que
en
su campaiiapolitica se multiplicarnn las prornesas populistas. Ni bien asume adopt6 los programas que los
organismus multilateraies de credit" le sugerian
a
la Argentina desde hacia tiempo: encarar un ripido programa
de privatiraci6n de empresas pliblicas; poner en concesidn servicios coma las rutas nacionales; implementar
una fuerte reformd tributaria (que elevo el
IVA
de13 a1 21% y bajd el impuesto alas ganancias y los aportes
parronaies), asicomollevarala practica unareiormafinancieraquelibero el flujode capitalcs definitivamente.
En 1992 se acuerda, a travb del llamado Plan Brady, lareesbuctnraci6n de la deuda extema, lo que pennitid
reincorporarse al sistema financier0 intemacional, volviendo a recibir los crCditos que constituyen la base del
sistcma de
valorizaci6niinanciera.Apartir
de la apertura del credit0 intemacional, se asisti6 a 10s "aiios dora-
dos de las politicas neoliberales", cuando el credit" accesible para el mercado interno permiti6 la expansi6n del
consumo. La "bonanza" econ6mica otorg6 legitimidad al modeio micntras consumaba uno de 10s procesos de
concentraci6n y exuanjeriracibn dc la econom'a argentina mas radicales de su historia.
".
ran a ser divergentes, sumados a los cambios en 10s mercados de capitales intemacionales, la situaci6n del pais
sufri6 10s efectos de las politicas neoliherales debiendo lidiar con la pear crisis de su historia.
z.
La primtiraci6n dc las telecomunicaciones
Si bien las telecomunicaciones en laiirgentina tuvieron su origen en inversiones de capital extranjeros,
en
1947, durante el primer gobierna de
Juan
Domingo Per& se procedi6 a estatatizar los bienes de la UN6n
Telefdnica, que operaba en las regiones mas importantes del pais.
En
1956, la autoproclamada Revoluci6n
Libertadora en ejercicio del poder, fund6 la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel) sabre la base de
las empresas estatizadas por su antecesor.
PormL de
40
aiios,en la mayorparte del pais6, el monopolio de la prestaci6n del servicio telef6Nco qued6
en manos de ENTel. Sus ooliticas erraticas fueron oaralelas a1 inestable oanorama oolitico de las dicadas del
~
'60
y
del
'70.
Si hien la tarifa telefonica era accesible, la empresa no conseguia atender la demanda de un
pliblico consumidor cada vez mL numeroso. Par otraparte, aunque no registraba perdidas, tampoco conseguia
seguir 10s adelantus ticnicas que se iban produciendo en el mercado internacianal de las telecomunicaciones.
El servicio era de baja calidad
y
la demanda insatisfecha creci6 notablemente.
Los intentos privatizadores que habian tenido lugar en la dkada del
'60,
no habian podido avanzar mL
alli de abru el juego alas contratistas privadas vinculadas a 10s proveedores intemacionales. TamhiCn la dicta-
duia militar surgida dcl golpe de estado de 1976 planted la necesidad de privatirar ENTcl; sin embargo, su

politica no alcanzd mis quc a aumentar notablemente 10s contratos con empresas pnvadas, tdnto para la provi-
si6n de servicios -coma instalaci6n de cableado-, coma para la renovaci6n tecnol6gica que se efectu6 mediante
el procedimiento conocido coma llave en mano. En efecto, a comienzos de la dCcada del
'80
se formalizaron
contratos para la provisi6n de tecnologia digital en el Area Mehopolitana Buenos Aires (AMBA). El costo de
la digitalizaci6n fue altisimo
y,
por primera ver en su historia, ENTel debi6 enfrenfar crecientes niveles de
endeudamiento, aunque todavia bajos con relaci6n a su patrimonio. Sin embargo, el servicio no mejor6 ni
alcanzti una capacidad operativa que satisfaga la demanda.
El gobierno de Alfonsin ampli6 la polltica de privatiraci6n de ENTel comenzada par la dictadura; durante
su gesti6n se llevo adelante
un
ambicioso proyecto: el plan Megatel, el cud pcmiti6 instalar un milldn de
llneas telef6nicas
y,
aunque el misrno fue planificado par ENTEL, se cedi6 su realizaci6n a contratistas priva-
dos. Dicho plan supuso el crecimiento enponcncial del costo de instalaci6n para el usuario, quien, ademBs,
debia anticipar el pago. En
1987,
cuando el gobierno de Alfonsin ya habiarealizado su giro a la derecha. desde
el Ministerin de Obras
y
Senicios Pliblicos -a cqo de RodolfoTewgno-, se impulsaun acuerdo deprivatizaci6n
con la empresa Telefdnica de Espaiia. Estas aspiraciones no llegaron a concretarse, entre otras cosas, par
la
alianza entre el sindicato
y
10s legisladores peronistas, quienes lograron bloquear la iniciativa
en
el Parlamento
Nacianal. Sin embareo. es fundamental destacar. oue el Drovecto onvatirador
no
obtuvo el consenso de dos
".
.
.,
.
sectores sumamente importantes
en
el proceso posterior: 10s acreedores enternos (las cmpresas publicas cons-
tituian una de las garantias de pago)
y
1as empresas contratistas de ENTel.
Pese a ello, el proceso politico iniciado por Terragno constituye un punto clave para la instalaci6n dc dos
conceptos fundamentales del proyecto privatizador:
(a) el Estado es ineficiente
(b) el Estado no dispone dcl capital para realizar las inversiones necesanas para adecuarsc a la ~revolucion
tecnolbgica,,.
Con esa base,mbs 10s efectos devastadores de la hiperinflaci6n, el Gobiemo de Cdrlos Saul Menem iluci6
en
1989
un gobierno que llev6 el programa neoliberal
a
sus limites mis recdnditos. Donde las privatizaciones
de empresas publicas constituyeron
uno
de 10s puntales de su programa siendo ENTeI laprimera' de una Iarga
sene, englndose, de esta manera,
cn
un
caso paradigmktico.
No describiremos mb que brevcmente el proceso privatirado?. Nos limitarcmos
a
sefialar
que
durante
el
mismo, la intervencidn de ENTel increment6 la deuda de la empresa hasta niveles escandaiosos, los cuales
no
se conespondian con ningnna inversi6n productiva. Por oha parte Pas tarifas telef6nicas sufrieron aumentos
tales, que las ubicamn entre las mis altas
a
nivel intemacional, mientras quc la planta de trabajadores se redujo
sustantivamente.Deestafomae1Estado
se hizo cargo econ6micamente;pero sobre todopoliticamente,de dos
medidas muy costosas: el aumento de tarifas y el despido
de
trabajadores. Esto se correspondia conlos intere~
ses de 10s futuros inversionistas.
'Para
iu
esrudio
puede
consultarse
el
lrvbajo
de
Abeles,
Forcinilo
y
Schon

I
G.
MASIRINI,
T
G'
LElVA
y
M
BARANCHUK.
Rirrirnimirarion~8i)t~~~iinnci~ini~haa~!z~~rid!rin~olinuiivum~icidmiriiBi~~
61
Por otra parte, durante la licitaci6n, se diseiiaron 10s piiegos dc tal forma que los grupos hegemdnicos en
pugna tuvieron que conciliar intereses y, a1 mismo tiempo, se produjo unanotable suhvaluaci6n de 10s activos.
En noviemhre de 1990 se adjudic6 el 60% del paquete accionario de ENTel por
214
millones de d6lares en
efectivo y 5.028 millones de ddares en titulos de la deuda externa. El Estado argentinn se reserv6 un
30%
que
fue vrndido en el mcrcado de valores dos aiios despues,
y
un 10% fue cedido a 10s trabajadores mediante el
programade propiedad participada.
La
emprcsa fue divida endos sectores,regioncs none
y
sur,
y
entrcgados
a
dos consorcios que operarian
en
fama
manopdlica durante el transcurso de
7
aiios,
con
opcidn
a
cxtcndcr
esa
situacidn por
3
aiios m6s. Los adjudicatarios fueron la empresa Teief6nica de Argentina que asoci6,
principal^
mente, aTelef6nicade Espaiiacon el Citihank y con Ins grupos IocalesTechint
y
PbezCompancV; y iaempresa
Tclecom, cuyos accionistas fueron las empresas estatales dc teltfonos de Francia e Italia, junto a la Banca
Morgan
y
a1 ya mencionado Perez Companc.
Las asociaciones formadas en 10s grupos licenciatarios de las empresas de servicio piiblico privatizadas,
permitieron la conjuncibn de intereses entre Ins gmpos econ6micos locales y diversos tipos de capitales extran-
jeros: las operadoras internacionales, la banca acreedora, y 10s grandes grupos econ6micos locales (Techint,
Perer Companc, etc.). Los grandes grupos locales ya habian sido contratistas de las empresas estatales. La
privatizaci6n aparece asi como el lugar de reuni6n de intereses que hasta entonces hahian sido contradictorins,
permitiendo recomponer un gran grupo hegemonico.
El pago de las empresas se realiz6 con una pane de dinero en efectivo y la otra con bonos de la deuda
externa Argentina. El efectivo lo aportaron 10s grupos econdmicos locales, repatriando parte del dinero que
habian fugado a1 exterior. POI primera vez baja el volumen de capitales argentinos depositados en el exterior
A partir del'95
ae
produce una transformaci6nen la composici6n accionarial de las empresas privatizadas:
Ins grupos econdmicos locales venden su participaci6n a1 capital extranjero, especialmente a las empresas
telef6nicas estatales europeas, obteniendo por la renta de la mencionada
participation
ganancias exuaordina-
rias; paralelamente a dicha venta, vuelve a crecer exponencialmente la fuga de capitales.
par
qut las capitales extranjeros le campran a 10s grupos locales
esas
participaciones?
Porque
como
desairollaremos mL adelante, la renthilidad quc tenian
esas
empresas era muy aka, superior con creces
a
las
tasas de rentabilidad media internacionales. Sin embargo,
id
venla suponia terminarcon la alianza de intereses
que habia permitido constituir un bloque hegembnico de inigualablc poder. Mientras las telefonicas mantienen
sus activos en el sector
productive
de servicios, los grupos locales derivarhn su capital al sector financier0
y
al
sector agroexportador.
Si la crisis del tequila supuso el inicio del reflujo del capital especulativo hacia los denominados paises
emergentes; la ruptura de la alianza implico el fin del consenso en torno a1 modelo de Carlos Menem y Domin-
go Cavallo. Apartir de entonces, Ins grupos locales desprendidos de sus activos y con capitales en el exterior,
comenzaran
a
reclamar la devaluaci6n de la moneda local para "favorecer la Producci6n
National";
mientras
que Ins grupos extranjeros con importantes activos en el pais, se volcarhn hacia la dolarizaci6n de laeconornia
a Ins efcctos de preservarel valor de sus empresas. Luego de la devaluaci6n de enero de 2002, las empresas de
4
NOTaraLPEaEi
iac,Nn
I
Eo
total
puiticipmn
19
accionistvs.
Los
cuauocitvdos ie~epunieron
el
53%&l
capital social,

telefonia reclaman al Estado que les otorgue un seguro de cambio debido
a
la pirdida del valor de la moneda
local. Esto
es.
lisav 1lanamente.aue el Estado
se
vuelva
a
hacer careo de Pas deudas privadas
en
ddiares de las
~~~~,
,
.
.
empresas. El uEstado Hood Robin. ataca de nuevo'"
Lacrisis desatadaen el pais marca los limites del programa neoliberal. Lejos de sacar a lakgentinade
su
crisis de acumulaci6n, no hiro mL que profundizarla hasia niveles insospechados. El &xito del gobierno de
Menem radic6 en reaiirar una brutal transferencia de recursos desde 10s sectorcs mas desposeidos hacia 10s
grupos econdmicos mL concentrados.
A
continuaciGn, analizaremos c6mo la privatizacidn de la telefonia result6 funcional a dicho propdsito a
partir de tres cuestiones clavc: lareestructuracidn del mundo del trabajo, la intemenci6n estatal en la modifica-
cidn del marco regulatorio y el increment0 de la tasa de ganancia.
3.
El
capitalismo creativo: el triunfo contra 10s trabajadores
No nos referimos a capitalismo creativo por la famosa *contahilidad creativa. dc los neoliherales. En todo
caso, habria que pensar que el neoliberalismo argentino fue "creativo" cn aigo viejo: lalucha contra el mundo
del trabajo.
Sus estrateeias fueran diversas
v
com~lementarias: debilitamicnto del puder sindical, precarirdcibn del
u
.
.
empleo, creacidn de un batall6n de mano de obra desocupada, tercerizacidn de la
production.
reducci6n
s~h-
rial, aumento de las horas de trabajo, programa de propiedad participada, cooptaci6n de dirigentes sindicales.
Acusar a 10s sindicatos
en
particular
y
a
la clase obrera
en
general de ser los respansables de las crisis de
acumulacidn
capitalists,
es un enunciado que. desde hace dicadas, los sostenedores del pensamiento neoliberal
transformaron en anioma. Segdn esta visidn, el poder sindical presiuna, por un lado,
a
los dueiios del capital
a
eaves
de
politicas reivindicativas del salario y,porotro, al Estado para aumentarlos gastos sociales (Anderson,
1994); por ende, frente a una crisis, silo que se busca es "recuperar" una florcciente econom'a de mercado, el
Estado deberi, entre otras cosas, desmembrar, debilitar
y
destruir el poderio de las organizaciones de 10s traba-
iadores. Le~islacidn restrictiva de la libertad para peticionar, desarticulacidn de derechos adquiridos, reducci6n
.
.
salarial y altas tasas de desocupacidn -con el consecuente ejercito de reserva de mano de ohra-; son instrumen-
tos del recetario que el neoliberalismo aplic6 y aplica can matices segiin 10s paises- en la mayor parte del
glabo.
Como se ha vista, la llegada de Carlos Menem al poder supuso el fin del "Modelo de Estado como motor
de la acumulaci6n productiva""
.
Las politicas destinadas a la privatizacidn de las empresas priblicas serian
vehiculizadas a vavCs de la Ley de Reforma del Estado (23696189)
y
la Ley de Emergencia Econ6mica (216971
4
NO,A.AiP,E
DE
w
.ac,ua
'"El
penadialaHorvcio
Veibintb
denuminaEstado Hood
Robin
nl estvdo
agentino
porque
le
svcv
u
lor
pobres
pvra
dark
r
10s
ticor.
"
Waller.
I.
y
Senen
Oonrdlez
(1998);
Loprii,atiracibn
de
1"s
rriecotnio?icaciorrrr
en
Amr'i-icn
Lnlinn;
Eudeba.
Buenos
Aires.

G,
MASTRINI,
T
Ga
LEIVA
Y
M
BARANCHUK
Dl~~coliliiiii~~~it~~l~~~i>omii~oci&r
liihelvi,zai!6n
ir/o~inrriiiumiuAri.~iiiiiril
63
8')).
La primera autorira las privatizaciones permitiendo hacerlo a travgs de decretos y dando a 10s acrcedores
del
sta ado
la posibilidad de capitalizar sus crgditos. Las principales disposiciones que tenddan un efecto direc-
in
rnhre
el em~leo fueron: el Proerama de Prooiedad Partici~ada aue reoartia el 10% de las acciones entrc 10s
..
~
v
...
empleados, la autoriraci6n para que la intervencion pueda disponer del despido o baja del personal, y par
iiltimo, la facultad a1 ministro competente, para rcscindir todos 10s contratos de obra y consultoria celebrados
con anterioridad ala vigencia de dicha ley. Con respecto a la segunda Ley, lamisma tcnia par objeto rcducir el
gasto estatal a travks de 10s siguientes mecanismos: suspension de 10s subsidios de
promotion
industrial, igual
tratamiento al capital nacional que al extranjero, suspensidn del rkgimen de "compre nacional"
y
posibilidad de
declarar la prescindibilidad de todos 10s empleados estatales designados sin concurso (la mayoria). La suerte de
ENTEL cstaba echada. La de sus empleados tambi6n.
Como ya seiialtamos, la privatizaci6n de la Empresa Nacional de Tclecamunicaciones (ENTel), requiri6
para sn concreciirn del disciplinamiento previo de la fuerza sindical: un tema no menor, si se tiene
en
cuenta el
lugar preponderante que el sindicalismo ocup6 en la politica argentina. Fomentar una tasa alta de desempleo es
parte sustancial del proyecto neoliberal. En el caso de ENTEL, entre el momentoprevio a laprivatizaci6n
y
el
primer afio de consumada lamisma, hay una reducci6n del personal de 12.000 efectivos, la mena se produce
mediante retiros voluntanos y jubilaciones anticipadas. Por otra parte, el Estado despedia trabajadores para
tornw m8s atractivas las privatizaciones. De esta forma se hizo cargo no s6lo del costo econ6mico de 10s
despidos, sino adzmL del costo politico del mismo. Intentaremos enumerar, a cuntinuaci6n, las principales
politicas laborales del niundo de las telecomunicaciones en la dkcada del '90. Todds tienen una caracteristica
comrin: el debilitamiento de 10s trabajadores en beneficio del capital.
Los programas de retiro voluntaio se produjeron en todas las empresas de servicios pliblicos aprivatizar o
recientemente privatizados y explica la merma en el empleo producida, especialmente, enve 1991 y 1993. El
retiro voluntario produjo una caida de 86.274 puestos de trabajo en el conjunto de empresas prestatarias de
senicios piiblicos (Duarte 2001). Cabe destacar que el programa de retiro voluntario se financid con dinero
proveniente del Estado a travks del financiamiento del Banco Mundial, lo que increment6 la deuda externa que
se pretendia reducir.
En 1990
un
intenso conflicto sindical
es
protagonirado par 10s teief6nicos de Capital Federal: ENTEL
hnbia acordado
un
aumento del35% mds
un
10%
porproductividad,peroel Ministeno deTrabajo
no
lo homologo,
,
.
u
Buenos Aim. ENTEL despide trabajadores -incluyendo a los delegados gremiales sin respetar la conciliacinn
obligatoria. El conflicto se agrava. La Interventora de Entsl Mm'a Julia Alsogaray, apoyada por el Presidente
Menem, promueve la intervenci6n militar, en reemplazo de 10s huelguistas. Mientras suboficiales tomaban
cursos acelerados para operar el servicio intemacional, el sindicato denunciaba
la
situaci6n frente a la
OIT
y
ante la Corte internacional de la Haya (Verbitsky, 1992). La intervenci6n de las Fuerzas Armadas no llega a
concretarse, pero como consecuencia de dicho enfrentamiento se dicta el decreto 2
i
8419012 que impone limita-
ciones
a
la protcsta sindical del sector dc servicios piiblicos.

4
Las ernpresas de ser-
vicios priblicos.
lndice de ernpleo
desagregado poi ni-
vel de actividod.
1985-
1998 (1985=100)
En:
~uorte.
M
(2001):
Losefec~
fos
de
10s prlvotlzocionso
so^
bre
lo ocupaci6o
en
10s
em^
presas
de
senncios pijbllcor
En:
Revisto
Realdad
Econ6mi~
ca
Buenos Ares.
No
182
Agos~
to
-
Sepiiernbie
Fuente:
Informe
de
lo
SiGEP
(low)
y
Bolances
de
la
em^
presas
(1991-1998)
GJ.

4
G.
MASTRINI,
T,
Ga
LEIVA
y
M.
BARANCHUK,
~~~~C~~~~,C~~~~~~S~DDDDDDDDDD~~
lihrrol~roi!~iizinbm~sii~ariil~~,l~yn~i;~za
05
Como se ha dicho se utiliraron diversns cstrategias para quebrar el frente intemo sindical.
En
una de ellas
el prcsidente Menem no dud6
y
propuso a1 titular del gremio telef6nic0, Julio GuillJn, coma Subsecretaiio
de
Comunicaciones. Lamentablemente, el utrora combativo dirigente tampoco: acept6.
De
toclas fonnas
g
si-
guiendu a Abeles "...la inclusi6n de Gnilldn en el gohierno no impediria -aunque sf reduciria ustemiblemente~
la capacidad deresistencia de nnapartc del gremio telef6nico".l3 La pregunta que surge de lo antedicho
y
que.
claramente, nace sin rcspuesta vilida comprobabie es
i,Cuil
hubicse sida la suerte de ENTEL si
no
hubiein
enistido unacooptacidn de dingentcs? iQuC hubiese sucedidu si el gremio se hubieramantenido unido y fime
en
su olan de lucha
v
en la defensadc los servicios oublicos?
...
No oodemos saherlo con certeza.~rohahlemente
~~~
el proceso hubiese sido un poco mis lento y nada mis. Porque lo que si sucedi6 es que quienes se opusieron a
la privatizaci6n no contaron con cl respaldo de la central obrera y, principalmcntc, carecieron del apoyo de la
ciudadania en su conjunto,lacual volcdsus simpatias afavor de laprivatizacidn. Que la soiucion argentinaa la
problemdtica de Pas telecomunicaciones nose pareciera en nada a la encontrada por la Repiiblica Oriental del
Uruguay1" responde a situaciones estmcturalcs y complejas.
Habia que barer de activistas lacmpresa antes del traspaso, lo cual se desarrollard mh adelante.Tamhi6n
era necesetio, tanto antes como desputs de la privalizacidn, aharatarel costa laboral:
La brutal caida ite puestos de trabajo, el aumento de lnjornada laboral, sumado al aumento de la rentabili-
dad ligada a 10s camhios tecnol6gicos prodqjeron
un
impresionante aumento en la productividad lahoral de
todas las empresas prestatarias dc servicios publicos. Entre 1993 y 1998 se duplicd iaproductividadlahoral dc
dichas empresas. "...el superdvit bruto de explotacirin por ocupado (esto es la pdrte del producto hruto por
ohrcro que recibe el empresario unavez descontada lamasa salarial) se increment6 aproximadamente un 168%,
mientras aue la masa saktrial oor ocuoado isalario medioi crecid anenas un 27% imantenitndose casi sin
. .
variaciones desde 1994)" (Dunrte,
2(101).
Asi se evidencia la apropiaci6n por parte del emprcsariado del
au-
mento de In productividad laboral.
Con relaci6n a la pCrdida del poder sindical, tanto lalicenciataria
de
la zonanorte (Teiecom),como lade la
rona sur (Telefdnica) asumen, como responsabilidad dc gesti6n: la selecci6n, ingreso, capacitacidn y ascenso
del personal; desplarando, de esta mancra, al grcmio que era hasta entonces quien se ocupaha de estos temas a
bavts de la Bolsa de Trabajo Sindical.
El cmpleo se precariza. Queda sin efecto el beneficio de la estabilidad laboral. preirogativa que se habia
conquistado
en
ipocas de patronazgo estatal. mediante el decrcto 1757189 el cual implicaba -ademis de la
medida ya mencionada el incremento de la jomada laboral de 7 a 8 horas y la perdida <lei
75%
de descuentos
en
la tarifa telef6nica.
\..,\I
,
I
I
,
,.:
I'Ili."
,..
.
.,,
,.:.:
I,,.,..
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\...I,.,,
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.
1.
...
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!.I,.
I~
I,.
11,
I.
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67
b)
los canales de negociacidn
politics,
entre 10s reguiados
y
10s miembros del poder politico
C) el proceso de cooptacidn bifronte. que suma las dos experiencias anteriores
d) las presiones politicas sobre la autonomia de 10s organismos de contralor, que enel caso arge~itino se aboca-
sobrc la Sindicatura General de la Naci6n (SIGEN)
y
la Auditoria General
de
la Naci6n (AGN)
e) la fucrte asimetria de la informaci6n, que permiten generar rentas cxtraordinarias a quienes conocen el
verdadero estado de
situation
de cada mercado.
En
el caso de la privatirncidn telefbnica, 10s nuevos rnarcos regulatorios sancionados durante el proceso
privatizador sirvieron para genefar las condiciones necesarias para que la tasa de ganancia sea absolutamente
alta, hubo una gran cantidad de decretrrs
y
medidas re-regulatorias. En este estudio nos refcriremos brevcmcnte
a dos de ellas: al Pliego de Bases
y
Condicir~nes de la Licitaci6n
y
al denominado Rebalance0 Tarifario.
El Pliego de Bases
y
Condiciones configura la estmctura base para la privatiraci6n del mercado telef6nico.
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(que
fue elevado
a
favor
dc las empresus contratistas durante el prnpio pmceso dc privatiracirin), a1
establecer un rnercado monop6lico no solo para la telefonia bisica local, sino tamhitn para casi todos 10s
servicios (e inmediatamente para las llarnadas interurbanas e internacionales),
y
a1 disponer un marco taifano
a medida de 10s nuevos propietarios.
En thinos monetarios, el Pliego de Bases
y
Condiciones estdblecin como precio base por el 60% de las
acciones deENTe1,lasumade 214millones de ddlares endinero efectivo,
y
1003 millones de ddlares en bonos
de la deudaextema. La incorporaci6n dcl pago
en
bonos fue especialmente atractiva para 10s acreedores exter~
nos, que se hacian con activos irnpoltantes a cambio de papeles que cotiraban en esc momento al 15% de su
valor nominal. Sin embargo,elEstado Argcntino tomdlos bonos
al
100% de su valor. Luego deunasubasta,los
licenciatarios desembolsaron 5.000 millones
de
rldlares en bonos, que efectivamente supuso un costo de 750
millones de d61ares (para comprender la hrntal snbvaluacibn de 10s activos en dicho momento, cabe destacar
aue
Dor
el utro 30%. en 1991 cl Estado Naciunal ohtuvo en el mercado de vaiores 2.000 milloncs
de
dblares).
operadoras telef6nicns europeas
En relaci6n con la estructura tarifaria cabe dcstacar dus
mementos:
primero, el desmesurado aumento de la
tarifa durante el proceso privatizador que alcanz6 el 600%" (como referencia durante dicho periodo, que durd
aproximadamente un aiio
y
se caracteriz6 par unasostenida inflacidn, el d6lar aumentd un 250%). El segundo
impulso se dari en 1997 con el llamado rchalanceo telefonico.
La intervencidn cstatal no s61o se limit6 aestablecer el pliego debases
y
condiciones descrito sino que.el
propio pliego sufri6 durante todo el proceso licitatorjo. modificaciones que se ajustaban a Ins nccesidades de
10s interesados en quedarse con ENTel. Dichos cambios pudieron ser sostenidos gracias al aval
de
una Curre
Suprema de Justicia adicta a1 Podcr Ejecutivo.
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El rebalanceo tarifario signific6, por su parte, un aumento del357C promedio del cost" telefonico. Supucs-
tamente, dicho aumento sc ecompensabaa con la rebaja de las llamadas interurbanas
e
internacionales.
Sin
embarg6, el segundo mercado es mucho m6s eiistico que el primero, por lo que
la
rebaja del precio fue cum-
pensada por el numento de llamadas; mientras que,
y
como era previsible, las llamadas localcs no disminuye-
run. Asirnisrno, In rebaja en el segmento interurbano e internacional benefici6, principalmente,
a
las empresas;
mientras que cl aumcnta
en
lils llamadas iocalcs afect6,
en
mayor medida, a 10s hogares.
Como seiiala Vispo, el proceso de rebalanceo debe analizarsc teniendo en cuenta la presi6n de las
licenciatarias del servicio teief6nico bisico par obtener un marco tarifxio mb favorable antes de que venciera
el periodo de exclusividad; nuevamente destacamos el caricter re-regulatorin dcl Estado Nacional a favor de
10s intereses dc Ins licenciatarios
y
que, en este cast,, adquiere dos dimensiones. En primcr lugar, les permiti6
incrementar injustificadamente sus ingresos: las organiraciones de consumidores demostraron lo falaz dei
con^
cepto de "rebaianceo", frente a lo quc fue
un
incremento encubierto. En efecto, a partir de 10s balances de las
empresas, puede comprobarse un aumento en la facturacion a partir de 1997. Peru, ademBs, debe considerarse
que en aquel momento estaba por finaiirar el perfado de exoiusividad de las licenciatarias. El primer sector a
desregular era, precisammte, el de las llamadas interurbanas e internacionales que, por efecto de la competen-
cia,indefectiblemente bfiarian su costo. Dice Kmirina Furcinito: esi con el rebalanceo de las tarifas
se
pretende,
en
general, eliminaiel subsidio cruzado existente entrc cl servicio de largar distancia
y
el de corta distancia,
en
el caso particular de la Argentina, por la manera que fue implementado, y dado cl nivcl y estructura previa dc
las rarifas, dichareestructuraci6n sent6 las bases paralapotencial implementaci611, por parte de ias LSB,de
un
subsidio cruzado dcsde la telefonia urbana hacia la interurbana
national
e internacional
y,
con ello. la posibili-
dad de fijar precios predatorios orientados a bloquear o eliminar la competencia en este ultimo segmento una
vezabienoelmercado ala cornpetencia*. Con
elrcbalanceolaslicenciatariaa
secubdan de labajaenese sector
de mercado, aumentando el costo de las llamadas locales. Para ello contaron con un aiiado indispens~~ble: el
Estado Nacional.
Como cn casi todas las heas de gobierno, el presidente Mencm produjo una fuerte alianra con 10s frupos
econdmicos locales
y
con los acreedores enternos, lo cue1 deriv6 en la total subordinaci6n dcl aparato estatal a
bas politicas diseiiadas por estos dos actores. Las rnodificaciones a 10s marcos regulaturius ae hicieron siguien-
do las necesidades del mercado; apareciendo entonces, ias contradicciunes que surgcn del hecho de tumar
partido por uno,
u
otm oligopolio en el marco de la convergencia tecnol6gica. pero invariablemente orientadas
a favorecer el proceso de valoriraci6n de capitales del sector.
Tanto la transfomaci6n del mercado de trabajo, como Ins nuevos marcos regulatorios.permiten dar cuenta
de tasas de ganancia extraordinarias.
5.
Tasa de ganancia: un modelo de acumulaci6n rentistico
-
financiero
La exorbitante rentabilidad que desde la privatizaci6n ha registrado el sector de las telecomunicaciones
responde a las condiciones en las cualcs se entrrgd la empresa
publics
y
alas politicas que, posterii~rmsnle, a lo
largo de toda una decada, ascgnraron rentas de privilegio
a
Ins licenciatarios.
En el primer caso, comolo adeiantBramus, con laprivatiraci611, se inici6
un
proceso de desarticulaci6n dc
la fuerra laboral completado por Ins nuevos prestadores del servicio
y
se garantiraron elevados mhgenes de

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a
la construcci6n de
un
marc" legal funcional a este objetivo; a1 sentido dado a la festidn
administrativa de la cmprcsa en el perindo previo a la privatizaci6n y alas condiciones en que se produjir
la
transferencia de la empresa estdtal.
La administraci6n de la ingeniera Alzogafny, previa a la pnvatizaci611, consistid en:
.
Subvaluar 10s activos a transfenr. El decreto 420190 fij6 en 1.003 millones de d6lares el precio base del60%
dc bas acciones en ENTel (casi 1.672 millones de d6lares la totalidad del paquete accionanoj. La vaiuaci6nfue
hechade apuru
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conuasta con el liltimo balance nproximado por IaSIGEP de 1987 que habia airojado
un
valor
de 3.500 millones de dCllares (recalculados en 3.100 para I990 por muchos consultorcs pri\,adosj.
-
Aumentar
In
deuda de ENTel. El peiiodo Alzogaray puede caliiicarsc dc cscandeloso ya
que
seglin Hacienda
la deuda de
In
empresaestatal
en
1990 era
de
2.219 millones de ddlarcs, dc los cualcs,
un
increment0 de 1.222
millones coricspondid
a
dicha administracidn.
Par
la tanto, la intervenci6n pre-privatiradora supuso un aumen-
to notable del endeudamiento, cuyo componcntc interno, dc 500 millones; se debia en parte a comprumisos
conuaidos por la empresa con sus principnlcs contratistas"
-
Construir una Politica de Regulaci6n Tarifaria de aumento antes del inicio de la gesti6n pnvada y de ajuste
periirdico. Entre enero de 1990 (surgimiento del Pliego de Bases
y
Condiciones)
y
novicmbre del mismo a60
(cuando sc firma la transferencia de la empresa estatal) el valor del pulso telefirnico aument6 en un 71
1%.
Ceder a 10s licenciatarios 10s scrvicios devengados
y
no facturados por ENTel a la toma de posesiirn. lo cual
equivali6 a la facturacion de un bimestre (unos 200 millones de d6laresj.
El otorgamiento de un largo periodo de enclusividad parala explotaci6n del servicio de teiefnnia b6sica a
los ganadores de la licitacion
y
la absorci6n pur parte del Estado de los pasivos de ENTel (deuda intema y
entemaj, completan la configuraci6n
y
el sentido dado a la
privatization
telef6nica.
Pero si las condiciones en que se llev6 adelante la privatizaci6n fueron en si mismas un gran negocio, a lo
largo del pedndo de exclusividad, las politicas para el sector profundizaron las tendencias regresivas existentes
preservando e inciuso aumentando las rentas de privilcgio.
Nos
referimos alas Politicas Tarifaria (Rebalanceo)
de "Liberalizaci6n" (Plan de Liberaliracirin de Ins Telccomunicaciones, Condiciones de Acceso
a
redes e Inter-
coneni6n. Plan de Numeracidn y Servicio Universal) y de Concesion de Liccncias (dc 10s scrvicios dc Telcio~
nia Celular y Comunicaciones Personalesj.
Si hien las dos liltimas permitieron preservar una alta rentabilidad para las empresas telefirnicas a lo largo
de la decada del noventa, la misma tuvo su sost6n fundamental en la regresiva
y
poco transparente Politica de
Regulaciirn Tarifaria. Dicha
politics,
puede dividirse en dos grandes periodos con punto de partida en la
privatiraciirn y la apellura del mercado, acompafiados por otros tres momentos impollantes.
Durante la gesti6n de Maria Julia Alsogaray. cl aumento del valor del pulso telef6nico signific6. por un
lado, garantia de obtcncion dc
una
ganancia minima m6s que "razonable", y por otro, la anulaciirn de 10s
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beneficios para el usuario que el mecanismo de regulacirin tarifaria a itplicar conocido como price cap1', supo-
nia.Al ser el nivel tarifario inicial sumamena clcvado, el beneficio que este mecanismo podrfa haber produci~
do para los consumidores qued6 neutralizado: la futura indexacirin parcinl de tarifas estuvo deade el vamos
condicionada pilr
un
valor alto.
A1 interior de este primer pcriodo, que comienra antes de la efectivaprivatizacibnde la empresa, se detec-
tan dos momcntos clave en la politica implementada: el ptimeru esta relacionado con las transformacioncs
sufndas por las cldusulas tarifak inoluidas cn el Pliego de Bases y Condiciones,
en
el lapso que va desde su
sanci6n hasta la firmade 10s contratos de transferencia. Oiiginalmente,el mecanismo de determinaci6n tarifaria
establecia una cl&usula de ajuste mensual segiin el lndice de Precios a1 Consumidor (IPC), ademas de que la
tarifa bisica de inicio dc
la
gestion privada guradizaba una tasa de retorno minima del 16%. Par otra parte, se
fijaban para laetapa posterior a laprivatizaci6n. tres fases en las que se aplicdan distintas pautas de actualiza-
ci6n de las tarifas seglin cl sistema price cap"
Las modificaciones
a
estas clausulas supusieron, en primer lugar, la renuncia de las licenciatarias a la
posibilidad de ajuste por tasa de retarno, ya que si sus ganancias superaban el
16%
dc 10s activos sujetos
a
explotacirin, las tarifas debian reducirse hasta converger con dicha tasa. Al ser 10s activos de las empresas
(obtenidos de modo subvaluado) pate de la ecuacibn, el mencionado 16% hubiera constituido un techo a sus
ganancias
En segundo lugar,el mecanismode ajuste tarifario previsto se modific6 con una nuevacl5usula anexada
al
momenta dcfimarse 10s contratos de tmnsferencia. Esta cl8usula, cuyo ohjctivo eraprotegrr a las empresas de
los ousibles vaivenes del tioo de camhio. disoonia la aolicacidn de una ecuaci6n comhinada de aiuste entre las
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.
vanacioncs en el PC (ponderando 60%) yen la paridad camhiaria
con
cl d6lar (ponderando
4090)~'
.
No s61o la
actualiraci6n tarifatia se harid mensual y no semestralmente (pricc cap), sino que deade
esc
momenta, se
habiliraban ios ajustes
en
funcidn del devcnir del tip" de cambia.
Este mttodo de ajuste de tarifas fuc aplicado entre noviembre de 1990 (toma de posesibn de ENTel)
y
marzo de 1991 (sancibn de la Ley No 23.928),
ya
que la llamada Ley de Convertibiiidaddejd sin efecto toda
normativa de reajuste o indexacid11 de precios. Este nuevo escenario tarifaria no tardaria en modificarse. dando
lugar al segundo momenta clave de este primer period0 de las Politicas Tanfarias.
El mismo tiene su origen a fines dr noviembre de 1991, cuando se establece la posibilidad de expresar el
valor del pulso telef6nico en d6iares estadounidenses y su actualizacirin semestral scgun las variaciones en el
IPC de 10s Estados UnidosZ'. Esta dolariraci6n de las tarifas, posible gracias
a
una cuestionable interpretaci6n
dc la Ley de Conveltibilidad, tuvo comu cansecuencin
un
aumento del valor del pulsa teletiinico a1 tiempu que
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Sintetizando:
-La
rcntabilidad neta dc las cornpasas telefonicas creci6 a l~nlitmo muy superior, tanto a1 de ids ventas como
al nlimero de lineas en servicio, llegando a incrementarse
en
un
290% entre 1991
y
1999 (siempre considcrando
a ambils emprcsas conjuntamentc), dando asi lugar
a
un
aumcnto dcl 70% cn la rcntabilidad por linea en
scrvicio dcl periodo considerado.
La reducci6n de 10s costos operativos que de aqui se deduce, se pone mas claramente de manifiesto al obser
varlarcntahilidad por personal ocupado que crece en un 60796, como resultado tanto del aumento de la rent;r
bilidad neta de las LSB como de la cuantiosa reducci6n de personal.
-
Si se observan estos indicadores dc cficiencia de las LSB
y
se 10s
confronts,
por un lado, con la evoluci6n
tanha
y,
por otro, con la evoluci6n de 10s mjrgenes de rentahilidad de las empresas, se comprueba que 10s
incrementos de productividad fueron ahsorhidos casi integramente por las compaiiias teicf6nicas, hajo la forma
de ganancias extraordinarias La evoluci6n de
su
tasa de ganancia asi lo ilustra: el Margcn de Utilidad sobre
Ventas2' obtenido por Teiecom y Teiefonica pas6 del 8,6% dde 1991 a1 14,4R de 1999. El pic0 del aiio 1997
(15.5) responde a1 RBT.
-
Esta tasade rentabilidad ohtenida pot las LSB casi tripiicaiaobtenidapor ias mis grandes empresas del sector
a escala mundial (las 10 mayores operadoras intemacionales de telecornunicaciones segun facturacirin, obtu~
vieron para el periodo 91-96 una tasa de rentahilidad sohre ventas promedio de 5,470). Yes muchu mayor que
laregismda por otras empresas privatizadas y el resto del capital oligopdiico qne act6aen el pais. POI ejemplo,
en
1997 a Telecom, Tclef6nica
y
Telintar
(3
de las 23 empresas privatizadas) les comsponiliii el 18,1% de la
masade utilidad dc IaCIite (compuestapor un total de200empresas).Elmargen de rentabilidadsobre ventas de
las Ires (13,2) es superior a1 promcdio dc las privatizadas (1
13)
y
al de las 200 empresas mis importantes del
pais (4,7).
-
La evoluci6n dc la titilidad Neta de ambas empresas para el periodo 1991-2001
y
10s oasi $6.198 millones
acumulados entre 1991 y 2000
en
concept0 dc utilidades aparecen tamhiin como indicadores elocuentes de lo
cnorbitante de sus eanancias. Esto le oermiti6 a 10s consorcios adiudicatarios de las dos LSB, recuperar el
"
mooto dc
la
inversi6n inicial
(dr
aproximadamente u$s 1.000 millones)
en
poco
inenos de cuatro aiios.
Por lu tanto, la rentabilidad registrada super6 el limite "justo
y
razonable" previsto por el marco regulatorio
de ia actividad, ademis de que estos mjrgenes de gananciano han guardadorelacidn con laevoluciiin observa-
da en 10s indicadores de "riesgo pais". Por el contrario, tendieron a incrementarse a la par que la economia se
eslabilizaha
y
decrecia el "riesgo soberano".
Este crecimiento de la tasa de ganancia se dio a la par que la del desempleo, a pesar dc que el crecimiento
~
~
real
ha
brillado por su ausencia. Esta aparente paradoja, se explica por el aumcnto
y
desregulaci6n dc las
trnnsacciones financieras a nivel global
aue
incentivaron la inversi6n es~eculativa
en
dcsmcdro de la oroducti-
"
va.
A
este procesu respunde,
a
lo largo de 10s noventa, el desprendimiento de participaci6n aceionaria1
en
ids
LSB
que llevaron adelante buena patie de 10s integrantes de 10s consorcios originalmente adjudicados.
La valorizaci6n de capital que se rcgistra desde la invcrsi6n inicial hasta la venta de la participaci6n
accionarial cortcspondiente, da cuenta de un suci~lento negocio financiero. De 10s cinco principales guposl
empresasl entidades financieras quc fncron parte de 10s consorcios adjudicatarios de la empresa telef6nica
4
NO~AS
nr
.,t:t
A.*o#NA

G.
MASTRINI,
T
G'
LENA
y
M
BARANCHUK.
iElrcorniin~raci~~~~~~syD~~~~~~o~~On
ilhriiliiznci6llinJonnurimunlud8~elr~i~o
73
estatal, vendieron sus participaciones accionariales: Sociedad Comercial del Plata (Soldati), lnvcrsorn Catalinas
(gmpo Techint), Inter. Rio Holding Establishment
y
Compaiiia Naviera PCrez Companc (ambas del grupo
pirez Companc): asi como el
Bancu
Morgan.
Desde el punto de vistadelrcndimiento anudl de los montos invertidos origindlmente, se destacael caso de
[a Soc. Corne~cial dei Plata; cuya inversi6n inicial se valoriz6 a una tasa anunl acumulativa del
828.
Otro
ejemplo: el 10% original que poaeia el Banco Morgan
m
NORTELobtenido grilcias a una inversidn inicial de
45 millones de USS, fue vendidu en julio de 1999 a 151 millones. Pocos sectores, por no decir ningunu, han
tenido este rendimiento anuai de inversidn total del
24,1%.
Esta elevada gallancia es nna lmagnitud propia de
actividades especuiativas y tiene origen, como ya mencionamos,
m
las condiciunes iniciales de adquisicilin de
ENTel y en 10s posteriores beneficios obtenidos
de
un Estado subordinado.
Si
la actitud vendedora de 10s socios locales de los consorcios se explica por esta diferencia patrimonial
posible de ser obtenida, la \,aluntad compradora de las opcradoras trasnacionales de los mismos consorcios que
permitierun estaprii,jer-o
i..ai~irizaci6nfin~,ncierit
se
comprendc
par
lo rentable del mercado de telefonia bisica
Existid, por otra parte, un
scyl~ndo
grun
neyociofinancirm,
puesto en mnrcha sobre todo a pdrtir de la
segu~~da mitad de la dCcada del noventa, que supuso la toma de ddeda en el estranjero a la par que la salida de
fondos, principalmente bfio la forma de giros a1 exterior en conccpto de utiiidadcs
y
dividelidos a las CdsaS
matrices y de "selvicios de gerenciamicnto" (mas tarde, serian tambi6n para el pago dc los intereses de cstas
deudas). Para tomar un ejemplo, Telcfdnica emiti6 en los afios 1994 y 1998 emisioncs negociables por 400 y
300
millones de dbiarcs
a
una tasa dcl 11.87
y
9,12 respectivamente, a1 tiempo quc sus utilidades netas ascen~
dian a 391,9
y
511 millones de pesos
en
esos mismos aiios.
Como puede inferirse de sus inversioncs (987,U y 707.1 millones dc pesos en 1994 y 1998 respectivamen-
tej2' con picos maximos a mediados y
a
fines de la dl-cada del 90, no s61o fueron Cstas posibles gracias al
mencionado endeudamiento, sino que pcrsiguieron el objetivo de responder a dos momentos clave en el desn~
rrollo
de
las
LSB.
El primero, a mediados de 10s noventa (de alliel pico dc inversidn enTelefdnica de 1.202,9
millones de pesos en 1995
y
deTelecom. de 1.0333 en 1994) supusoel inicio de la ya mencionadareorganiza~
ci6n societana de 10s consorcios a partir de la compra de ias acciones de los socios locales. El segundo, para el
periodo 98199 responde a inversiones tendientes a fortalecer sus posiciones dominantes para el momento de la
El esquema adoptado
fue
el apropiarse de ganancias para luego girarlas al
exterior.
constituyendo unn
primer-"
rroa~ftlrnrin dir-ecrii dc cnpiral,
asi desputs financinr
su
inversidn
en
equiparniento
y
bienes de uso
con
endeudamiento tornado en el circuit0 financier0 intcrnacional. Pero coma el origen mnyoritario de estos
pristamos
y
equipnmiento
fueron
hechaspor
In
casa
matriz
ylo
empresas vincuiada. se constituy6
una
segun-
da ti-ni~sferencia de
capirn1,eneste caso
i~nplicit<i.
bdjo lafignmdel
autoprl-stamo.Elnegociofina~iciero
no
fur
otro que utilizar estos "prCstamos" para participar del circuit" local. invirtiendo el dincro obtenido a tasas
blandas
y
a valores muy superiores.
-1
.OTASALP#E
DFA"AG8YA
"En
cite
csro
laa
lnversinnesresponden
n
lus
Altva
Brutas
deBs
de
Uso
y
Materiales.
Fue'usnl
CNC.

Por ultimo, una
iercer operatoriafir~ancim
se verifica en funcidn del circuit0 de valorizaci6n estabiscido:
a1 haber obtenido cuantiosas ganancias pero hacer figurar importantes inversiones (incluso de un monto dos
veces superior al valor de lo ganado) las empresas elevaron artificialmente sus pasivos y iograron asi pagar
menos impuestos por lo efcctivamente ganado.
En
sintesis, que como contrapanida alas ganancias y transferencias de capital, se produjo un proccso de
endeudamicnto que permite concluir diciendo que no existi6 acumulaci6n, ni inversidn genuina, ya quc el
excedente he destinado a la inversi6n especulativa.
A
modo de primeras conclusiones podemos decir que:
I- Si bien
se
produjo
un
mcjoramiento en la prestacion del servicio de telecomunicaciones y
un
incremento en
su productividad, desde el punto de vista disuibutivo, se observa qne estos incrementas no fueron efectivamen-
te trasladados a 10s usuarios sino quc fueron apropiados por las compaiiias bajo la forma de ganancias extraor
dinarias y remitidas a1 exterior.
2
Las LSB obtuvieron mirgenes de utilidad exorbitantes, superiores a los registrados pore1 resto de las empre-
sas privatizadas (a su ver superiores que Ins dcl resto del capital oligopdlico que actlia en el pais)
y
por las
compaiiias intcrnacionales mis impolfantes del sector.
Par
lo tanto, obtuvieron
y
prescrvaron cuasi-ientas de
pnvilegio,constituyCndoseasienel
ndcleo dc cmprcsasmis grandes, dentrode las de mayor mvergadura;
y
de
las m8s rentables dentro de las mas rentables.
1-
Estos altos rendimicntos no respondieron a la eficiencia operativa de las LSB, sino quc fuert~n posibles
debido al contexto
econdmico-operative,
normativo y sociopolitico. Como ya expresamos, la alta tasa de ga-
nancia obtenida no hubiera sido poible sin un marco regulatorin funcional, la desarticulaciirn del movimiento
sindical y un Estadu subordinado.
4-
Dc ahique la configuracion estructuial del mercado de la.! telecornunicaciones que emerge de la privatizacidn
de ENTel pueda caracterizarse como fuertemente concentrada e integrada (vertical y horizontalmente).
5
Estos procesos de transferencia de capital ocurridos en 10s novcnta en el sector de las telecomunicaciones,
respondieron a la preservacion y expansidn de las posiciones dominantes, elevando las baneras de ingreso al
sector e impidiendo cualquier forma dc competencia real, lo que ilustra el comportamiento rentistico de 10s
seclores mL concentrados del capital local. Cabe agregar que esti~s fendmenos no ban sido privativos del
sector de las telecomunicaciones, ni siquiera de 10s Bmbitos privatizados.
6-
Los mismos han sido posibles gracias al regimen de acumulacion local configurado desde la segunda mitad
de la decada del70, caracterirado por:
-la
concentracidn econdmica(indicael pesorelativo que tienenlas mayores finnas de un sector de actividaden
el conjunto de la producciiin dcl mismo)
-
la ccnwiiracidn del capital (iemitc
a
procesos en 10s que un nlicleo determillado de empresas ylo conglome-
rados econdmicos acrecienta su control sobre los medios de produccion de que dispone
una
economia, expan-
diendo su presencia
en
uno o mhltiples mercados y reasignando su stock de capital existente mediante la
compra de firmas, fusiones, etc.)
-
y
id
distribucirin regrcsiva del ingreso avalada
por
sucesivas alianras entre la clipula empresaria (local
y
forinea)
y
el poder politico.

a
G,
MASTRINI,
T.
GQEIVA
y
M.
BARANCHUK
IrIe~o~~~i~~~~~u~io~~e~~~Doniinii~~iii~.
i,bnn!ki#rM~~
ii@rinvlirori
irA,jip,~tnin
75
6.
A
modo de conclusion: fracaso neoliberal
y
crisis argentina
Es justamente el scsgo rentistico-iinancicro dei patrdn de acumulacidn ncoliberal, lo que cxplica la ausen-
ciade crecimiento -a pcsar de Las altas tasas de rentabilidad de las cmpresas mbs dinarnicas
y
grandes del pais-
y,por consiguiente, permite entender a nivel macro
park
de lacrisis actual y, en lo que rcspecta a lo micro, las
pt-rdidas registradzs por Telef6nica
y
TeJecom dwantc el 20O2"
En
este contexto, tanto las posturas ult~aliberalr~ como las de
cornpetencia
reg~,lndn
se
revelan falaces
e
insuiicicntes para encararla gestidn de 10s servicios hoy privatirados.
Ha
quedado suficientemente demustrado
que postular la eiiciencia de la libre asignacidn de este tipo de recurso a trav6s de las fuerzas del mercado, asi
como su regulacidn estatal para una coinpleta dish-ibucidn en manos privadas, derii,an en serias falencias que
peden resumirse en: concentraciiln y centralizaci6n del servicio, falta de redistribucidn e inversidn real de las
ganancias
y
crisis del Servicio Universal.
Es por ello que el debate debe volver a considerar la nocidn de
Sen'icio
P~iblico, como aqu6l que debe ser
entendido no s6lo en t6rminos dc obtencidn de lucro, sino mis bicn, como el concept0 que involucra el soste-
nimiento de costos para
la
prestacidn de un servicio eficiente y de signo igualitario.
Entendemos que la privatiracibn de Ins telecomunicacioncs argentinas resultan uno de 10s mbs tragicos
ejemplos de In apliracj6n
de
un modeloneoliberal exlremo.
En
primer lugar, marcan la decisiva intervencirin
del Estadu pam acabar con el modelo de acumulaci6n previo, asegurando la emergencia de uno nuevo quc
in~plicd desempleo; quiebra del pader sindical; y una enolme transferencia de recursos a unas pocas empresas.
todoesto enel marco deunaredisuibuciiln regresivadei ingreso.Este cs,de acuerdo a Peny Anderson~el6xito
del neoliberalismo. Sin embargo,
y
siguiendo al mismo autoi, el modelo marca
un
complcto iracaso si se
intenta considerar periodos de crecimiento econrimico de largo plazo. La crisis argentina, parece constituir el
ejemplo terminal del iracaso del proceso.
La combinaci6n dc politicas neoliberales propias del denominado consenso de Washington y un modelo de
acumulaci6n local rentistico
-
financiero, condujcron a la Argentina a la crisis mis profunda de su historia. Si
bien las raices del neoliberalismo en la Argentina deben buscarse en la dictadura militar (1976.1983) no cabe
duds que fue apartir de I990 cuando alcanz6 su plenitudpolitica y simbdlica. Luego de mis de una d6cadade
continuidad de politicas neoliberales, el balance es desolador
...
En el sector de las industrias culturales y las telecomunicaciones encontramos Ires moiiientos bien diferen~
ciados, aunque paralelos XI desenvolvimiento econdmico general. Desde 1990 hasta 1997, un importante creci-
miento tanto de la produccirin y oferta de bienes, coma de su consumo. En el mercado de las telecomunicacio-
nes seobserva unamejoradel servicio y elcrecimiento exponencial de los abonados. Entre 1998
y
el afio 2001:
un
estancamiento de
la
pruducci6n
y
oferta con paulatino descenso del consumo. Finalmente, desde diciembre
de 2001, se asiste al demmbe del mercado
y
el efecto de
la
depresidn econdmica se hace sentir con cruderaen
el sector ya qoe, por primera vez en la historia del pais, se reduce la cantiddd de telCionos en uso y solamente en
10s cinco primeros meses del
aiio
2002 sc registr6 una desconexidn del I0 pot ciento dei senjicio de telefonia
local b$sica, por falta depago. Mientras abundan los discursos sohre la inminencia de la Suciedad de la Infor-
"
Alteradas
algunis
de
las
regks
de
iuego
de
tode
18
decnd;i
pnradu
(ti"
de
la
Convert~bilidad,
pcaificacisn
de
18s
deudas
locnlcs,
congehamiento
de
ids
iwila?
de 10s
~rrvicins
p6blicos.
etc)
sus
mrcanlsinos
rinwcieias
h
obtenci6n
dc
renta
entrnraa
m
crisis.

macibn, el modelo de acumulacion no permite asegnrar el vfnculo a la red de telefunia bisica, element0 vital
pard el acccso a toda la red.
Durance el transcurso del period", el Estado se orient6 afavorecer lus prucesos dc acumolaci6n de capital,
con fuertes niveles de conccnhaci6n y desnacionalizzaci6n. Hoy, rccibe las presiones de las gandes empresas
instaladas en el pais (de capital nacional y extranjero) que buscan su cobijo para hacer frente alaposibilidadde
perderlo todo por su fuerte endeudamiento entcrno. En los primeros siete meses dei aio,
28
firmas dejaron de
pagdr sus Obligaciones Negociables (deuda privada
en
d6lares). Las empresas de telecomunicaciones no paga-
ron el
45%
de sus vencimientos por un monto de U$S 316,l millones. El argumento m8s importante de 10s
exegetas dei neoliberalismo fue que la concentraci6n dc la cconomfa~
g
la instalacion de grandes empresas (via
la liberalizaci6n del mercado) otor~aria una fucrza
a
la economia que la harh indestmctiblc. Hoy las grandes
.
.
~
cmpresas piiien el segurodc cambiu,es
decir,estatirarnucvamente
la
drudaprivi~da. Paraello,argumzntan
que
se produciri el colapso de
ia
economia argcntina debido
a
la quicbra
de
las principales empl-esas.
El argument"
vnra
privatizar era la instalacidn de grandcs empresas yue permitirian solidificar la econo-
mia. El argumento para cstatizar es que pueden qnebrar esas grandes empresas
y
desbarrnncar la econom'a.
Una
y
otra ver, 10s neoliberales siguen apclando aun Eslado if ervcntorpararesolvcr lapuja entre capitalistas.
Grificas
.(
Vatiaci6n onuol de la deudo externo total, la solido de copitales locales ai extedor
y
10s
ingresos por
privotizoci6n de empresos pGbiucor.
1991.1997.
Fuente:
Eaborodo poi Basuoido
en
base
a
informaclon de
FLACSO
y
Balances
de
10s
empresas.

Molgen de utll,oad robfe ventas de Telefonlca
y
lelecom 1991-2001
y
Gonanc~ar
netos
de lor conrorclos od~uo!coto~~or de Telelonlca de Algentlna

4
Evoluc16n de
lo
row de
rentob
lido0 ae lor orocioc~oner
d
scr;mmondo
entle
lor consolcior leloc o-
nador con lor plivahzoc#oner
y
oquerlos independisnler ae lor mismor.
1991
-
I997
-
er.<
CCL:~;~-&~~~C:~J
j-err-:;.;<:
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Marketing axperiencial
Lar
bm5
ecadmicas,
temldfli-as
y
sociocufhlraIer
de
Unlversldad
de
Murcla

Marketing experiencial: Las
baser
econdmicas, tecnoldgicas
y
rociorulturales de la
globalization
de La experiencia med2ada
Juan MiguelAGLL4DO
TERR~N
lnmaculada
MART~NEZ
MART~NEZ
Unversidad
de
Murcia
I.
Comunicaci6n
y
globalizaci6n: mas alla de la perspectiva instrumental.
La
correiacidnentre medios de comunicacidn social,innovaci(m tccnol6gica y globalizacidn socioeconrimica
es frecuentemente presentada desde una perspectiva instrumental (Castells, 1997; Echevema, 1999;
y
otros)
que resulta especialmente determinante respecto del concepto cenual a partir del cual se explican 10s procesos
de transformaci6n que Ins interrelacionan: la infonnacion
y
la comunicacidn como bienes de consumo. Partien-
do; precisamentc, de la misma visidn tkcnica de la comunicacidn como transmisidn de informacidn que consti-
tuyera objeto de critica por la Escuela de Palo Alto, se tiende apresentar la globaliracinn como un proceso de
U-ansformacidn econdmica y social constituido sobre la
bast:
dc
unds
tecnulugias
que
ha11
hecho posible supw-
mir bas barreras del tiempo
y
el espacio en las transacciones y en las relaciones inter-institucionales
e
interpersonales. Las transfonnaciones en ins contenidos, procesos, recursos econ6micos
y
orgahlzacionales de
los medios de comunicaci6n social, aparecen asi como una consecuencia derivada -en el mejor de los casos,
potenciadora- de esos mismos cambios socioculturales de base econ6mica e instrumental. El triisfondo de
semejante argumentaci6n parece responder a1 esquema dcl progreso como pair611
explicative
de la articulacidn
entre las uansfomaciones instrumentales (tecnoldgicas). las bansformaciones socioculturales
y
la acumula-
ci6n
y
perfeccionamiento del conocimiento. En este sentido,
y
en el marco de Ins esfuerzos contentualizadores
de la presente"revulucibn tecnoldgica", no parecen casuales las apelaciones
a
la
memoria de la imprenta como
hito instrumental. Tampoco
parece
casual el que nuevas versiones del determinism0 tecnolbgico durn,
cn
I;,
iineainauguradapor McLuhane lnnis (Cfr, par ejemplo,
De
Kerckhove, 1999a
y
199h) hayan adquirido
cn
los
ljltimos akos resonancia acsdkmica
y
mediitica. El debate entre tecno-optimistas y tecno-pesimistas resulta
en
cierto sentido un sintoma divulgativo de esa tesitura.
En
resumidas cuentas,
la cuesridn de la glubolirnci~f~~ es
priorirnriarnente explicada
desde
la insercidn de lor conceptus rle cngnicidn, con~unicncidn e ir!forn~acid,~
eeii
la esfera
de
lo
econdmicnpnr la
via
de
su
transformacidn
en
uperadores fecnold~icos (tmnsisisidn, alrnacena-
mien10
y
recuperncidn de dalos)
y
epistemoldgicos (sistemafizaci6n de la organizacidn como disposifivo rle
produccidn
y
gestidn de infor-nzacidn).
Pese a las necesarias precauciones respecto del deteminismo tecnoldgico en una tpoca de profundos
cambios instrumentales y procedimentales, la importancia de una reflexidn analiticd sobre ias dimensiones
socioculturales de la tecnalogia demanda
un
cierto protagonismo
que,
sin embargo, no puede ser disociado de

5
I
M
AGUADO
e
I.
MART~NEL.
.bl~~rl;eiilig
Expiiiinnirui
LO,
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rie!~~yloboi~roriY!~d
Vi
rrpinenirnm#drodo
83
10s contextos de significado
en
10s que esa mismatecnologia emerge y adquiere sentido. Entre los aspectos mL
relevantes de la critica a 10s dcterminismos tecnologicos (Chandler, 1995), cabe, precisamente, destacar el
reduccionismo (la reducciiln monocausal unidireccional de 10s procesos socioculturales a lus cambios tecnol6-
gicos), la ontologizacidn reificante de la tecnologia (considerada como un proceso aut6nom0, inexorable e
independiente de 10s asuntos humdntls, un tanto al modo del
fatun1
clbico), y,
en
definitiva, un universalismo
ahist61ico
y
socioculturalmente dehcontextualizado que sustrae el andlisis de 10s procesos de su imbricacibn
con la consuucci6n de sentido histdrico, social y cultural. Frente a aquellas perspectivas que fundamentan la
importancia dc 10s procesos tecnol6gicos en su independencia causal respecto de los procesos econ6micos y
socioculturales (cn el sentido de que son dnicamente causa y no efecto de estos), desde nuestro punto de vista,
la importancia de ias transfonndciones tecnoldgicas reside, precisamente, en su estrecha vinculacian con 10s
procesos econ6micos, simb6licos
y
conductuales que las hacen posibles yen el contexto
de
10s cuales tienen
lugar. Asi, frente a la concepci6n aseptica de la tecnologia como extcnsi6n instrumental de 10s 6rganos y
sentidos, en la Iinea inaugurada por Francis Bacon, desde nuestro punto de vista, la tecnologia remite
a
una
"visi6n global, simb6iica, de las rclaciones hombrelmundo" (Sfez, 1992:36), a
un
contexto de sentidos asocia-
dos
a
10s usos
y
prhcticas de 10s instrumentos tecnicos (Abril, 1997:115), a imaginanos socioculturales carac-
teristicos y,ensumd,a
unarelacidnmutuadeproduccionentre
sujetus y objetos (Duque, 1996;Aguado,2001a).
La aportacidn mas interesante de 10s deteminismos tecnol6gicos, habida cuenta de las reservas consigna-
das,hapemanecido, sinembargo,en un inmerecido segundoplano,quir6con lasolaexcepci6nde Debray y su
mediologia (1999 y 2001): nos referimos a la vinculaci6n entre 10s conceptos de tecnologia y medio. Si de
alguna manera es posible plantear un concepto quc capture simult6nenmente lo dimensi6n instrumental
1,
la
dimenaibn simbdlica
de
la tecnologia. defomd
que
esta no pueda
set
disociada de su contexto de producci6n,
Cste es quirds, el concepfo
de
medio. La propia polisemia del termino apunta ya en esa direccilin: mcdio es
simultineamente herramienta,
via
a
modo de intervenci611, por un lado y entomo, contexto o coodici6n de
poaibilidad, por atro. El dmbito en
que
de forma mL transparente se hace visible esa implicaci6n entre las
dimensiones instmmental y simbblica es, precisamente,
el
de 10s medios
de
comunicaci6n social. Resulta, en
este sentido, parad6jico que el anilisis de 10s procesos de mediacidn social, especialmente en lo que respecta a
su vertiente econ6mica
y
procedimental, se haya realirado predominantememir desde una pcrspectiva instru-
mental. Los conceptos acuiiados de sociedud de
la
infor~nacidn y sociedud del conocimiento constituyen, qui-
12,. la expresi6n mm8s precisa de esta perspectiva que, como ya apuntibamos mds arriba, se erige sobre la
presuncibn de la comunicacibn desde su esquematizaci6n tecnica como transmision de infomaci6n
y
del cono-
cimientocomo procesamiento de informacion.Almargen de laestrechavinculacionde estaperspectiva con 10s
presupuestos epistemol6gicos del cognitivismo mhs pr6ximos a un funcionalismo de raices conductistas (que,
bisicamente sustituyen la f6rmula estimulo I respuestapor la de variable dependiente I funci6n
o,
en timinos
sisti-micos, infomaci6n I evento
organizational),
conviene seiidar que los concepros observacionales a putir
de 10s cuales se
ha
desatrollado la pcrspectiva instrumental de la mediacion tecnolbgica ylo comunicativa
manifiestan una perfecta coherencia con 10s
requisites
operacionales de cuantificdci6n y transposici6n. Infor-
macibn, cognici6n, actitud, opinidn, conducta, o interb constituyen asi conceptos observacionales que mantie-
nen la coherencia epistimica de una tecnologia concebida como hemmienta neutral, meramente posibilitadora
de procesos, y de una comunicacibn social concebida como mediaci6n cognitivaracional en la que, en defini-
tivd, el contenido bisico es la informacibn
y
su intervenci6n en la configuraci6n de aquellos fen6menos indivi-
duales observables directamente asociados a bta: opinidn, inter& o actitud.

El Cnfasis en el binomio infomacidn
I
cognicidn subraya la naturaleza del medio coma herramlenta
a
disposicidn de los sujetos sociales,
y
nos hace perder de vistala dimension del medio como entomo simholico.
Con todo, coma ha seiialado Abril:
Loa
medios
son
%genies culturales
y
agentcs de sacializacidn: mediar significa paner
en
relacidn distintos drde~
ncs
de
significacidn
o
de experiencia; par ejempla,la experiencia local
o
prdxima
y
la represenlacinn de la totalidad
social
[...I.
Significa, al misrno
tiempa,ielacionaradisdntas
sujetas saciales,
ya
sea"
individuos, gmpos
y
dases,o
agentes institucionalizados (gobernantes
y
ciudadanas, productares
y
cansurnidores, etc.);
y
relacianarlas
no
sdlo
en
el sentido del reconocimienlo mutuo, sin0 iambikn
en
el
sentida de piaducir espacios de expresidn y de
,>e~aciucidn
de
sus
intereses
y
diferencias (Abril.
1997:lW-110).
Es,precisa,pues, poner en juego un mxco epist6mica
que
d6 cuentade la doble dimensid" instrumental y
simbdlica
de
la tecnologia
y
del medio, mBs all6 de los presupuestos del cognitivisma funcionalista
y
que
admita no sola laperspectivaracional de los proccsas de mediacib, sino tambiCn la perspectiva odrica,emo-
cional
y
de fantasiaque foma parte dcl imaginario sociocultural y que, en suma, determina defomanotahle el
~
-
, ,
como territorio de configuracidn
y
encuentro de experiencias a partir del par realidadlficcidn:
(Lor
medios
de
cornunicacidn
social
operan camo] dispositivos de inlercambio cotidiano entre lo
red
y
lo
imaginaria,dispositivos
que
proporcionan apoyos imaginaos
a
la vida prictica
y
puntas
de
vpoya p~ktico
a
lavida
irnaginaria.
Es
decir, los mcdios m6s
que
instancias de alienaci6n
son
espacias de identificacidn
Otro Bmbito, ademis del de la comunicacidn social,
en
el queresulta especialrnente patente la implicacidn
de aspectos racional-instrumentales con aspectos simhdlicos
relatives
a la produccidn
y
reproduccidn de ima-
ginarios socioculturaies es el Bmhito del consumo. George Ritzer
(2000)
arguments,
precisamente, la estrecha
relaci6n en la csfera del consumo entre procesos caracteristicamenk instrumentales
rationales,
como 10s regi-
dos par
el
interis y la optimizacidn,
y
procesos caractedsticamente simhdlicos
y
emocionales, como 10s relati-
vos
aldisfrute,lasatisfaccidn
y
laconstruccionde identidad.Lapublicidad
y
el marketing formanparte,en este
sentido, de procesos de "reencantamiento"de1 mundo, en 10s quc
la
esfera racional-instmmental del
inter cam^
bio econdmico apela al encanto
(en
contraposici6n a1 "desencantamiento" con que Weher describid la moder-
nidadi.
2.
La experiencia como concepto observacional.
Si el concepto observacional implicito en las estrategias y procedimientos caractensticos de la puhlicidad
y
el marketing es el de
deseo
en su mis pura acepcidn psicoanalitica (jen qut consiste la puhlicidad, sino en
producir signos que permitan enunciar el deseo
y,
en consecuencia, socialirarlo?), el concepto ohservacional
implicito que carncteliza 10s procesas de mediacidn social es, desde nuestro punto de vista, el concepto de
expcriencia.
Resulta
significative
que, asi como en
la
literatura acad6rnica acerca de la naturalera de la publi-
cidad
en
tanta que proceso comunicativo el de deseo se prefigure como
un
cancepto tabli, frccuentemcnte
oculto bajo perifrasis como
valor
o
interh,
en el Bmbito geneml de la comunicacihn la idea de experiencia
apenas aparezca considerado de manera implicita en aquellos textos mis prdximos a1 territono de los estndios

El Bnfasis en el binomio informacib
I
cognicidn subraya la naturaleza dcl medio como hcrramienta a
disposici6n de 10s sujetos sociales, y nos hace perder de vista la dimensi6n del medio como entorno simbrilico.
Con todo, como ha seialado Abril:
Las
medios
son
agentes culturales
y
agentes de socializacidn: mediar significa poner
en
relncidn distintos drde-
nes
de signiticacidn
o
de expenencia; por cjempla,la experiencia locd
o
pr6xima
y
larcprerentacidn de la totalidad
social
[..,I.
Significa, al
misrno
tiempo, relacianai
a
distintos sujetos sociales,
ya
sean
individuos, grupos
y
claies,
o
agentes institucionalizados (gobemantes
y
ciudadanos, productores
y
consumidores, etc.);
y
relacianilrlos
no
s61a
en
el sentido del reconocimiento mutua, iino tambiCn
en
el sentido de praducir espacios dr expresirin
y
de
,>e~ocincidn
de
sus
intereses
y
diierencias (Abril, 1997:i09~11I1).
Es,
preciso,pues, poner en juego
un
marc" episttmico que dB cuenta de la doble dimension instrumental
y
simbdlica de la tecnolagia
y
del medio, m6s all8 de 10s presupucstos del cognitivisma funcionalista
y
quc
admita no 8610 laperspectivaracional dc 10s procesos de mediacidn, sino tambiBn la perspectiva onirica,emo-
cional
y
defantasia queformaparte delimaginario sociocultural
y
que,en suma,determinade forma notable el
universo de significados quc constituye una comunidad interpretativa
y,
par ende, una comunidad de pr.icticas.
Martin Barbero
11
9871
cita a Morin oara seialar. orecisamente.el imbito de 10s medios de comunicacidn social
,
,
como tenitorin de configuracib y encuentro de experiencias a partir del par realidadficcidn:
[Los
medias de camunicacidn social operan
coma]
dispositivos de intercambia catidiano entie la real
y
lo
imaginario, dispasitivos que proparcionan apoyas imaginvrias ala vida prictica
y
puntos de
apoyo
practico ala vida
imaginaria.
Es
decir, los medios mds que instancias de alienacidn
son
espacios
de idcntiiicuci6n
Otro imbito, ademds del de la comunicacion socidl,
en
el que resulta especialmente patente la implicacidn
de aspectos racional-instrumentales con aspectos simb6licos relativos a laproduccidn
y
reproduccidn de ima-
ginarios socioculturales es el dmbito del consumo. George Ritzer (2000) argumenta,precisamcnte, la estrecha
relacidn en la esfera del consumo entre orocesos caracteristicamente insfrumentdcs racionales, como 10s rcri-
"
dos par el infer& y la
optimization,
y
proccsos caracteristicamente simbdlicos
y
emocionales, como 10s
re la ti^
vos al
disfrute,lasatisfdccidnylacons~ccidt~
deidentidad.La publicidad
y
el marketingforman parte,eneste
sentido, de procesos de "reencantamiento" del mundo, en los que la esfcra racianal-instmmental del intercam-
bio econdmico apela al encanto (en contraposici6n al "descncantamiento"
con
que Weber describid la moder-
nidad)
2.
La experiencia como concepto observacional.
Si el concepto observaciond implicito en las estrategias y procedimientos caracteristicos de
la
publicidad
y el marketing es el de
deseo
en su mis pura acepcion psicoanalitica (jen quB consiste la publicidad, sino en
producir signos que permitan enunciar el deseo y,
en
consecnencia, socializarlo'?), el concepto observacional
implicito que caracterira 10s procesos de mediacirin social
es,
desde nueatro punto de vista, el concepto dc
cxpericncia.
Resulta
significative
que, asi como
en
la literatura acadgmica acerca de la naturaieza de lapubli-
cidad en tanto que proceso comunicativo el de desco se prefigure como un concepto tabu, frecuentemente
oculto bajo pen'frasis como
valor
o
interds,
en
el Amhito general de la comunicacidn la idea de enpeiiencia
apenas aparerca considerado de manera implicita en aquellos textos m8s pr6ximos a1 temtorio de 10s estudios

culturales. Clertamente, el
de
experiencia es un concepto que apcnas ha traspasado las fronteras de la filosotia,
donde posee una laga tradicilin retlexiva.
Y,
sin embargo, en cierto modo se halla, paradojicamente, en la base
dc 10s dos marcos epistCmicos planteados m8s aniba.
Resulta posible distinguir una doble concepci6n dc la experiencia
a
lo largo del pensamienta Occidental:
por un lado, la
experiencia
exrerna, asociada a 10s sentidos
y
a la concepciirn ontoldgica auiosuficiente del
objeto
(en
1.1 tradici6n que
va
desde Dembcrito hasta el neopositivismo, pasando par Platon, los empiristas
ingleses
y,
en no pocos sentidos, el propio Kant), y por otro lado, la cxperirncia inrerna, asociada a la imposi-
bilidad de separar
el
sujeto del mundo en el acto de conocimiento (en la tradicidn que va desde Hericlito y
Gorgias hastalos posmodernos,pasandopor ciertas inte~pretaciones aristotClicas, algunds concepciones idealistas
implicitas en Descartes, Leibnir, Berkeley y Kant, el vitalism0 bergsoniano y el psicoan8lisis). Quiz8 la tradi-
cibn intelectual mis comprensiva de esta doble visibn de la experiencia la constituya la fenomenologia. Desde
10s antecedentes hegeiianos hasta Husserl, Heidegger
y
Merlau~Ponty, se traza lm puente entre la experiencia
coma aprehension de datos a traves de 10s sentidos (experiencia extema)
y
la experiencia corno vivencia del
mundo por el sujeto en sus dimensiones sensorial y simhblica (experiencia interna).
En el dmbito de la sicologia, la experiencia aparece dotada de connotaciones predominantemente
instrumentales y cuantificables; por un lado, en el marco del paradigma cientifico cl8sico. como experiencia
sensorial -concepto motriz en sicologia dei desdrrolio, sicologia cognitiva, teorias de la percepcibn, etc.
-;
par
owo. en el marco de las tearias conductitas
v
coenitivistas de naturalera mAs marcadamente funcional, como
,
experiencia acumulada, asociada alas teonas del aprendiraje
y
la adaptacibn. Sdlo desde el psicoan6lisis se
plantea la correlacidn entre experiencia
y
deseo en el marco del binomio
satisfacciirnlsufrimiento
(Freud, 1984),
y con ello
se
apunta a una idea de experiencia interna, cargada de aspectos simbMicos, a caballo entre lo
racional y lo emociona1,entre lo social
y
lo individual. En el imbito de
lasociologia,lapresencia
del concepto
de experiencia se reduce a las perspectivas m& prirximas a la filosofia, coma en el caso dei interaccionismo
simbolicode G.H.Mead ola socio-fenomenologiade
A.
Schutz.Lacriticaposmoderna
apunta asimismo hacia
una recuperaci6n de los aspectos simh6licos y emocionales de la constitucibn de identidades (Baumann, 2000;
Baudrillaid, 19981, que sienta las bases para una revisiirn del concepto de expenencia;
y,
en el contexto de
aquellos sistemas tedricos que prestan atencibn prioritaria a1 fendmeno de la comunicacion, comienza
a
perf-
larse una atencibn creciente hacia la idea de experiencia individual/colectiva coma criterio determinate en 10s
proccsos de constituci6n
y
transfonnacibn de 10s sujetos sociales y sus interaccioncs (Thompson, Giddens y
otros). La dificultad de la incorpor;~cidn de la experiencia como concepto obscrvacional plenamente funcional
reside, obviamente,
en
su doble naturalera endbgena
y
exbgena,
y
requiere, en bltima instancia,
un
replantea-
miento epistemolbgico capaz de compatibilizm la observacibn externa caracteristica de la epistemologia cien-
tifica clasica, con la auto-observacibn (GutiCnez, 1996; Luhmann, 1998; Varela, 1997).
En cualquier caso, un consenso opcrativo acerca de la idea de experiencia no puede ser circunscrito 6nica~
mente a1 tenitorio del conocimiento (menos abn si concebimos el conocimiento coma procesamiento de infor-
macibn). En el sentido en que lo propone Merlau Ponty
(1997),
aunque cargado de matices culturales el con-
cepto, la cxperiencia remite al ser
m
el
ntundo,
esto es a la consbucciirn de la identidad de la relacibn sujeto
/
mundo. La experiencia,
en
este sentido, apunta a1 deseo
y
a la ocunencia, alpropirsito
y
al evcnto comopolos
complementarios sobre 10s que se micula la tensi6n sujeto
I
mundo. Desde una perspectiva psicoanalitica
podriamas, pues, describir la experiencia como el lugar en el que el deseo se encuentra con el mundo. Ese

encuenho es decisivo en la construcci6n de dos conceptos clave pan la construccidn de identidades: individuo
y cultura.
j.
LaglobalizaciSn de la experiencia tecnologicamente mediada,
En oba
parte
(Martinez, 2001 ;Aguado, 2002) yen lhea con las aportaciones de Giddens (1995)
y
Thompson
(19981, hemos pianteado la naturaleza
de
10s medios de comunicaci6n como disposirivos dr mediacidn fecno-
ldgica de
la
experiencia. Concebir el medio como un dispositivo de experiencia vicaria oblige
a
entender esa
herramienta
cognitivairepresentacional
como
un
generador de vivencias en Ins m8s diversos nivclcs.
Y
es
desde estaperspectiva donde la refleuidn a cerca del papel
de
Ins medios y su sustrato tecnol6gico-simb6lico en
torno a la construccidn de identidades culturalmente contextualizadas adquiere especial relevancia. Asi,
a
dife-
rencia de aquellos enfoques que colocaban su hfasis en la rcpresentaci6n (y su mediacidn) como proceso
cognitive,
el cnfoque apropiado, desde nuestra perspcctiva, pasa por considerar los medios como dispositivos
de configuraci6n de la experiencia.
Reflexionando, precisamente, sobre el medio cinematogr6ficica como instancia configuradora de la expe-
riencia, Christian Metz (1972) cuestiona la pertinencia de recurrir a1 estadio lacaniano del espejo para explicar
lamcdiaci6n simbhlica de ias imigenes. Efectivamente,en el estadio del espejo se observa una objetivaci6n del
vo mediante el reconocimiento simb6lico de la orooia imaeen. mientras oue en el medio cinematomifico en
. .
".
el medio, por extensi6n- puede plantearse un proceso indirect0 de objetivaciirn del yo (de autorreconocimiento
y autoconstituci6n) por la via de la objetivaci6n dei otro. En otms tenninos, al contraxio que el espejo. la
imagen medidtica no muestra a1 sujeto yue mira, perojija
su
miruda, esto es, lo constituye como sujeto que
mira
y,
con ello, no sdlo construye lo 'mirado', sino tambih
a
yuien mira. Ese sujeto de la mirada medi6tica.
por oposicion a1 sujeto tipicamente especular, es un sujeto deaingularizado (no contempla su mirada y, por
tanto, esta
se
halla en buena medida, desprovista de la individualidad
que
caracteriza a1 encucntro especuiar),
un sujeto, en suma, universalizado. Esta tendencia universalizadora de la cxperiencia tecnol6gicamcnte rnedia~
da se encuentra
en
la base del orocesa de elobaliracidn que comienra
no
con
una
homoreneiraciSn
de
10s
-
-
procesos econ6micos
a
nivel mundial ni con la instauraci6n de una red tecnoldgica capaz de recontextuaiizar
las referencias espaciotemporalrs, sino, bdsicamente,
can
la homogeneiraci(m de la expericncias individualss
en
el
contexto del mercado cultural.
Ln
globaliracidn de la experiencia
es,
necesariamenfc. ~,naprvcondicidn
de
la
globalizucidn
econdninlica
g
suciocult~rrnl.
Si algo caracterizagen&ncamente ala modemidad esto es una singular constituci6n, primero,
y
una gesti6n
caractedstica, despues, de laexpenenciaindividual y colectiva que, noen vano, hapromovido exponencialmente
el nacimiento y desarrollo dc los medios de comunicacidn en sus expresiones procedimental (usos sociales de
la comunicaci6nj e instrumental (tecnologias de la cornunicaci6n). Si podemos entender la sociedad moderna
como la socicdad de los individuos (Elias,
1990)
no resulta dificil concluu que los dispositivos de control y
gesti6n de la experiencia adquieren una importancia psicol6gica,
politics,
econ6mica
y
cultural de primer
orden. La historia de las sociedades modernas es, m8s que nunca. la historia de sus dispositivos de gesti6n y
control de la experiencia. Con la instauraci6n del individuo coma eje de lacomprensirin de lo social,las aocie~
dades modemas estallan en un universo de identidades interactuantes en el que el nombre y lo nombrado
supiantan a la causa y el efecto; donde, en suma, el sentido toma el lugar de la funcibn.

La gencralizaci6n dc la experiencia tccnol6gicamente mediada constituye un rasgo caractedstico de la
sociedad actual. Sus consecncncias
no
se
dan s61o
cn
el ~ivel bisico de las 'historias de
fiction',
sino en
aspcctos tan profundamentc estructurales como el anclaje espacio~temporal de la experiencia y en la produc-
cidn de rutinas asociadas a1 seutido en el mundo social. Si remcmoramos las fuentes de nuestra experiencia
individual descubnremos queen grado y extensi6n la mayor parte de ellas provienc de dispositivos tecnolbgi-
cos de mediacidn de la experiencia. Es en este contexto donde parece perlinente ubicar las voces que sefialan
unacreciente virtualizaci6nde lo real (Castells, 1997; Baudrillard, 1998; Echevenfa, 1999). Comoen un silen-
cioso proceso de inversidn semidsica, cada vez con mayor frecuencia la representaci6n se convierie en referen-
cia de lo representado, proceso a1 cud Baudrillard (1998) ha bautizado con el sig~ficativo titulo de
presexidn
dei
sintuiacrv.
"En la sociedad del especticulo, la idea se torna imagen
y
lo real es imaginario" (Taylor y
Saarinnen, 1994).
Las tecnologias de la comunicaciiin canstituyen asi
un
dispositivo peculiar por cuanto intervienen en la
gesti6n de la experiencin
en
un dohie nivel; epistemico (ponen
en
juego una
conception
y unas relaciones de
constitucidn entre sujeto y mundo) y simhdlico (son instancias especializadas en la mediacidn de la experien-
cia). En el primer nivel operan en el sentido de incrementar la coherencia en la actitud episttmica hacia el
mundo (pot ejemplo, refrendan el axioma de la causalidad o la separacidn sujeto
I
objeto en las sociedades
modemas), interviniendo decisivamcnte en las condiciones de posihilidad de la experiencia. En el segundo
nivel operan en el sentido estricto de mediacidn, esto es, en la constituci6n de un espacio de la experiencia
dotado de reglas de circulacion, transfomaci6n y trasposicidn de 10s sentidos.
En semeiantes circnnstancias de zeneraiirdcidn de la accidn de 10s dispositivos tecnol6gicos, el valor
socialirante de la expericncia tecnologicamente mediada se convierte en valor de cambia. La experiencia me-
ylo distribuimos experiencias mediadas (diversion, miedo, placer estetico, vgriigo, reflexion, tristeza, concien-
cia, fascinacidn, p~ecisidn~realidad. y tantas otras). Consnmimos, en definitiva, 10s fragmentos de un cuadro
do
u
-
asi el amhito de la experiencia sociacultural del individuo.
Desde 10s te6ricos de la escueia dc Frankfurt a los criticos de la comunicacion herederos de su reflexi6n
(Sfez, 1995; Morin, 1967; Mattelart, 1974, Debord,
2000,
Postman, 1991, etc), se ha advertido que la uni6n
indisociable entrc indusuia cultural
y
cultura de masas desata un proceso de economiracion y tecnificacidn
industrial de la cultura que deviene en una radical transfomaci6n del mundo social y de la propia
constitution
del individuo. La entronizaci6n semjntica y procedimental de la comunicaci6n en las sociedades modernas
transcribe el aporie tecnoldgico a una cultura cn
id
que, cada ver mis, la industria releva a otras instituciones
sociales en la producciirn de experiencias simb6licamente mediadas. No se trata s610 dc renovar la vieja sospe-
cha de que, hoy, la construccidn del individuo resulta una cuestihn esencialmente econ6mica; sino sobre todo
de llamar la atencidn sobre el hecho de que la
tecnificaci6nleconomizaci6n
de la experiencid mediada afecta
tanto aquienes laincorporan como aquienes la producen: elmercado y el individuo yano sonlos que eran. De
una manera tan saEar como
alarmists,
Jercmy RiEn ha denominado a este proceso
cornrrciuiiiacidn
de
la

Estamos realirvndo la transicirin
a
lo
quc
10s ecollorniitas ilaman
una
"economia
de
la
enperiencia",
un
mundo
en
el cual
la
vidade c~dilapcrsnna
se
convieite, de
hecho,
cn
un
mercadn de publicidad.
[..I
Luproducci6n cultural
comienza
a
eclipsvr
a
la praduccirin fiaicaen
cl
comercia y el intercambio mundiai.
[...I.
En
la
era
industrial, cuando
la produccirin de bienes ca~~stituia la parte principal de la actividad
econ6mica,
tener la propicdad
era
decisivo para
illcanzar Cxito
y
sobrevivir.
En
lalluevacra,
en
laque la produccidn cultural
se
convieite de manera
crccienie
en
la
forma daminante de
la
actividad
econ6mica.
ascguruse
el
acceso
a
la mayordive~sidad
dr
recursos
y
enpe~lencias
culturales
que
alimentan
nuesnaeristenciapsicolrigica
se
canvierte
en
algo tan impartante
como
muntenerlapiapie-
dad.
[...I
La
praduccirin cultural
rdleja
lu etapa final del modo de vida
capitalists,
cuya
misidn
esencial
ha
aido
siempreladeincolporarcadavez
mayorpartedciaactividad
hurnanaal
terrcnodelcomercio.
[...I
(Ritkin,2000:18~
19).
Es en este punto donde convergen 10s procesos de transfomacidn en el consumo con el desarrollo de 10s
dispositivos de mediacidn tecnoldgica de la expenencia, incidiendo complementariamcnte en una
trans for ma^
cidn social y cultural sin precedentes a la que se ha dado el nombre de globalizacidn.
4.
La economia de la experiencia: ]as bases del marketing
experiential
Alolargo del siglo XX,laindustnacultural se constituye enindustriade laexperiencia (Rifkin,2000:198)
y,
en lamisma medida en que la industria cultural modifica
y
traspasa 10s rituales del consumo en las socicda-
des contemporheas, es posible plantear
un
proceso de experiecialiracidn aeciente de 10s elementos
y
proce-
sos del hbito
de
laeconomia. Ciertamente,el curso de 10s cambios en el
binomioeconomidsociedaddurante
el liltimo siglo ticne como
protagonists
esencial la tecnuloda; pero, lejos de caer en
un
determinisma tecnolb
gico plano, es la propia naturalera de esos cambios socioecondmicos la que constituye a las tecnologias
en
motor de aceleracion de ellos mismos, respondiendo bjsicamente a una dindmica de retroalimentaci6n negati-
va.
De IaCticaprotestante y elespiritu delcapitalismo-por parabasear la obra-iconode Weber-alarevoluci6n
digital
hay
una coherencia epistemica de la que es imposible sustraer
a
la tecnologia para tratarla
carno
causa
exdgena
y
aut6noma. Par ejemplo, las dos cuestiones instrumentales tradiciunalmente asocindas alas nuevas
tecnologias de la comnnicacion
y
la infomacidn -la compresidn del tiempo
y
la expansidn del espaciw se
hallan oresentes no s61o en el valor
de
cambio v de uso 10s medios de comunicacidn social -1 tiernao
real.
la
simultaneidad, la periodicidad, la accesibilidad, etc,, sino en la raiz misma del concepto de mcrcado. De tal
modo, es preciso contemplar las transfomaciones socioecondmicas simnltdneamente coma el producta
y
el
productor de las transfomaciones tecnologicas en una din6mica de complemcntariedad creciente.
La saturaci6n de la propiedad universalizada como eje
constitutive
de la identidad individual (no olvide~
mos que el concepto de individno surge en la Europa del siglo
XVIn
como sujeto econ6mic0, politico
y
dc
derecho) desemboca en el siglo XX en una asociaci6n hiunivoca enve propiedad
y
disfrute: se posee para
disfrutar y el disfrute pasade ser el excedente a ser el valor de la propiedad. El paso del valor de uso a1 valor de
cambio (de lapropiedadpam a lapropiedadpnrque) introduce en el intercambio econdmico una carga simhd-
lica sin precedentes, especialmente en el mundo desencantado de la modernidad weberiana. En ese contexto
emerge la marca como regulador del contenido simhdlico asociado al disfrute del objeto
g
el principio del
deseo -el deseo del objeto
y
el deseo del desen dei otro (Dupuy,
1988)-
se introduce en el coraz6n de la
actividad econdmica como referente dominante de los procesos sociales. El ritual del consumn adquirre
protagonismo
y
camienza
a
sufrir
una
transfomacidn radical
-en
adelante la dinimica
cs
la de una reduccidn

i
1.M.
AGUADO
e
I
MARTINEZ.
Mnrkrirny
Erpaimniiol
Lni
bases
k
iapiobairzacioli
di
in
e~p*i'*rmw!"mrdindn
89
La industria cultural es, quizis, la primera
en
mostrar 10s signos de la desubstancializacidn que anticipan la
globalizacidn de los procesos eoondmicos (Rifkin, 2000). La naturaleza peculiar de su objeto de intercambio
(ui enteramente producto. ni enteramente servicio, en cuya transaccidn
nu
se iransfiere la propiedad, sino el
acccso), anticipa 10s cmacteres de una incipiente econom'a de la experiencia:
.
.
2000:201
ii
Lai
indusliias culhlm1es -incluvendo la industria discoerbfica, las iutes.la televiai6n
v
la radio ~rodu-
,,
,
cen,
elwasan
y
cornercidizan las enperiencias culturales de
forma
que
se
cantraponen
con
10s servicios
o
produclos
fisicos.
Sus
hirnes comercializables consistenen vender el
acceso
a
cnito
plazo
a
mundos simulados
y
a
estados de
concienciil modificados. Lacucsti6n
es
que
lus induslriils culluralcs constituyen
un
modelo oganicativo ideal
para
la
econom'a
global
que
esti pasando de
los
bieiles
y
selvicios camercializables
a
comercializar la lnirma experirllcia
cuituiai (Ibid.:48)
Los rituales del consumo. junto con la aplicacidn de innovaciones tecnoldgicas asociadas a elios. hacen
posible la implosidn de tiempo y espacio (Ritzer, 2000; Castells, 1997). Se supnmen o traspasan las barreras
titmicas del dia y la noche, y los lapsos estacionales sc amplian o condensan seglin las cadencias de la produc-
cidn,pnmero, y del mercado, despu6s. El sistema de cr6ditos y, mis adelante, el dinero dc plistico, suprimen la
diferencia entre dinero presente
y
dinero futuro: progresivamente el consumidor comienza
a
utilizar su futuro
como capital (Ritzer, 2000). Paralelamente se amplia la franja de vida en la que se desarrollan los rituales del
consumo: si el perfil del consumidor
a
mcdiados del siglo
XX
respondfa al de un vardn entre los veinte y 10s
sesenta aiios de edad.
cn
In actutlidadel perfil traspasa las
barrcras
del g6nero
y
de In edad, extcndi6ndosc par
debajo
de 10s vcinte atios
y
mis all6 de 10s scscnta.
La
progresiva segmcntacidn del mercado anticipa otrv
camhio fundmental: la individualiracidn del consumo. Si antes el ubjetivo
era
la vcnta dc
un
producto
a
servicio a1 mayor ndmero posible de consumidores, ahora el objrtivo es vender el mayor nlimero posible
de
productos a un consumidor (Ibici.). A1 mismo tiempo, los espacios se compnmen -y aparccen las catedrales del
consumo (Ritrer, 2000), grandes superficies, parques temiticos, complejos vacacionales, etc., como espacios
simbdlica
1,
funcionalmente articulados para el consumo asociado a expenencias y valorcs- o se expanden
hasta sustituir la ideade espacio-continente par la de espacio-red, como en elcaso de Ins nudos de transport-
aeropuertos, estaciones de ferrocarril-
y
de Internet espacios virtuales-.
Los servicios asociados
a
Ins productos camo valor aiiadido destinado a1 incremento de ventas ylo
a
la
diferenciaci6n sufren un proceso de progresiva autonomizacidn: en los ljltimos veinte aiios hemos pasado de la
comercialiraci6n de productos que incluian servicios como valor afiadido a la comercializacidn de servicios
que incluyen productos como valor atadido. Con ello no sdlo se inicia un proceso de desubstancializacidn de la
propiedaden la que 6sta cs sustituida por el acceso I disfrute, yen la que larelacidn comprador
I
vendedor es
sustituida por la relacidn proveedor
1
usuario-, sino que las relaciones humanas se convielien en el eje del
intcrcambio comercial: en la relacidn compradorlvendedor el rito social dura sdlo unos minutos, como mucho
unos dias en el caso de determinados productos:
en
la relacidn proveedodusuario el ritu sucial de interaccidn
puede extenderse a toda la vida del cliente (Rifkin, 2000; Ritzer. 2000).

90
lli
ENCUENTRO
IBEROAMERCANO
DE
ECONOMiA
POLblCA
DE
LA
COMUNCPCiON
En este contexto de doble desubstancializaci6n -del marco espaciotemporal dcl consumo,por un lado, y de
la naturaleza del mercado como imbiro del intercambio dc la propiedad entre compradores y vendedores-, la
dimension simb6lica de la transacci6n comercial se refuerza hasta constituir
su
nucleo
v
motor de sentido: "las
personas son ante todo
v
en
primer lucar consumidores de simbolos, mis que de mcros productos" RiPnin,
.
.
-
2000:235). Laproduccidn de un universo simbolico destinado
a
constituuel product0 lservicio como signo de
la enunciacirjn del desen del consumidor
".en consecuencia.
cumo via de satisfaccidn de aouello alie inclusoel
,
,
propio consumidor ignora de si, ae convierte en prioritaia. La marca es el primer dispositivo explicitamente
dcdicado a ello. La marca produce un universo de sentido en el
que
se
encuentran el imaginario sociocultural
dcl consumidor
y
su deseo, bien en la forma de un exccdente de identidad individual o colectiva (como, por
ejcmplo, en el universo Disney). bien en la forma de
una
instrumentalidad simbolizada (como, por ejempio, en
el universo
BMW).
Asociada a
la
mxca surge
la
producci6n de escenarios simbrjlicos cugo objcto cs el dc
convertir en realidad lareprcsentaci6n del univcrso simbdlico asaciadu alproducto:
ntos,situaciones,persona-
jes,objetus,espacios y valores tipificados que constituyenun dispositivode realiraci6ndestinado aconvertirel
producto en experiencia.
Elpr-oceso de la indurtr-ia cultuml en el que el espectaculo adquie~e la r~atitraleza de
cornercio tiene aqirisrr inlagen inversa masprecisarnente cow~piementariu: el cornercio
deviene
e~encialrnenre
espectaculo
(Debord, 2000). "Ahora ya laidea noesproducir
masivamenteproductos.sinoproducirconceptos
de uso masivo" (Rifkin, 2000:87).
La desubstanciaiiraci6n dei producto acompafia, como se
ha
sciialado, a una progresiva sustancializaci6n
de la relacion con eicliente, v,en reneral,delaa relaciones humanas,que secanvierteiien
el
principal activode
.
-
. .
la
empresa.
El
marketing deviene asi la actividad hisica
en
la economia desustancialhada: 10s productas
y
10s
servicios son efimems. los escenarios
son
maleables. 10s ritos de identificaci6n. modificables: lo iinico real son
los clientes (Rifkin, 2000:138). Laempresa se transforma en esenciaen un 6rgano de gesti6nrelacional y es en
funci6n de la relacion con el cliente corno se articulan 10s demis proccsos. No extraiia, asi, que el valor de las
nuevas tecnologias no residatanto en su capacidad de producir y gestionar informacion, cuanto en su capacidad
de generar y mantener relaciones. El valor comercial de la gesti6n de infonnacion se halla directamente some-
tido a su utilidad en la gesti6n relacionai.
Laevolucidn del marketing,eneste sentido.traduce defonnaprccisa larelevanciade 10s aspectos mencio-
nados. La conccpcion clisica del marketing como "el proceso socidl
y
de gestiiin a traves del cual los indivi-
~ ~
duos
y
grupos obtienen lo que necesitan y desean, creando, ofreciendo e intercamhiando productos, bienes y
servicios dc valor oara otros" 1Kotler. 19921 auunta directamente
a
la eesti6n del valorsimbiilico v social de
id
.
,.
u
transacci6n comercial. Desde esa concepci6n inicial como eshategia de gestiiin del deaeolsatisfacci6n, el paso
a una concepci6n sustancial del marketing como gcsti6n relacional necesitaba solo de una consoiidaci6n &I
servicio como rcfercntc fundamental de la actividad comercial. Una vez iniciada la suatituci6n del producto pot
el servicio.el marketinr se esuecializaen larelaci6n comon6cleodel CMR (Customer Relationshin Management)
".
-
(Cimara, 1999:127). Peru la gesti6n de la relaci6n con el cliente no puede ser ajena a la dimension simbdlica
del intercambio comercial: el cambio crucial se produce cuando cl marketing adopta el universo simbSlico
producido por la marca como lenguaje de articulacidn de la relacion con el cliente.
Es. precisamente. ese encuentro entre el concept" de marca coma dispositivo dc gestidn simb6lica del
universo de sentido asociado
a
ia actividad comercial
v
el marketing relacional como estrateeia de eestibn de la
-
-
intcraccidn social entre el proveedor y el usuario el que sienta las condiciones de posibilidad para cl marketing
expenencial. La uansformaci6n del marketing clBsico como promocion del valor del producto en el marco de

5.1
M,
AGUA00
e
I.
MART~NEZ.
.binl*rirn~Lrps,ii,!e#?!nI
Lnr
Daiexdc~
-iin~fohnitzoribii
o'i
in
?rpeii~i?c~orizmmdn~odo
91
la relaci6n con el clicnte es posible en el momcnto en que se toma conciencia de que no basta con vender un
buen producto o scrvicio, sino que su consumo dehe presentar una caracteristica distintiva esencial: la
mernarabilidad. Como
ha
seiialado Bron (2000). la difcrenciaentre el precio
de
un
cafe
en
un puesto callejero.
cn
un
estadio
de
filtbol
a
en
un
bar
mitico
en
plenu corazon de
Vcnecia
viene estipulado por cl
valor
de
in
eq~erie,icia.
estoes de lamemorabilidad del act" del consunio asociado
a1
universo simb6lico
en
que el
consu-
mo tiene Sugar. La expenencia aqui remite a sensaciones, emociones
y
conceptualiraciones fisicas, intelectua-
les ylo espirituales que hacen del consumo no un uso instrumental, ni siquiera una mera satisfacci6n del deseo,
sino m8s bien un
acceso
a la construccidn de la identidad del consumiclor en el marco de so mundo social
y
cultural. La experiencia adquiere valor comercial no porque suponga la satisfacci6n de deseos o necesidades,
sino porque genera un encedente de identidad para cl usuuio. El valor comercial de la experiencia reside, por
tanto, en que tsta supone el acccso a uno mismo como sujeto individual
y
social.
El marketing experiencial se preiigura asicomo la gesti6n de ese valor que, en cl marco
de
una econumia
en
In que la propiedad desustancializada cede su iugar al acceso
a
expcriencias sensoriales, sociales
y
cultura~
les, adquiere una importancia radical. Pese a1 componentc de "reencanto" dcl mundo que
ha
seiialado Ritzer
(2000), este proceso estz lejus de ser espontftneo.
Un
requisite
implicito a1 marketing experiencial cs el de una
diversificacidn estandarizada de la expcriencia, que
en
realidad supone una homogeneizaci6n implicita de 10s
universes
simb6licos de 10s consumidores. Se tratn, en definitiva, de la globalizaci6n de la enperiencia como
condicidn de posibilidad de la globalizaciirn socioecon6mica. La evoluci6n de las industrias culturales
y
las
tecnologias asociadas a ellas converge asi con la evoluci6n de la dinimicn socioeconomica del consumo: "La
economia se esti transformando de fdbrica
gigantcsoa
en
gran
teatlo" (Rifkin, 2WO: 218).
La
dinimica del
juego ha sustituido a la dinemica de la producci6n
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Cuando la abundanciaproduce escasez:
los mnceptos de acceso
y
apropiacion en elproyecto
de
sociedad informacionaL
Mmi~
BECERRA

Cuando la abundanciaproduce escusez: 10s conceptor de acceso y
apropiacibn en elproyecto de sociedad informacionaI
WT~N
BECERRAl
I.
Introduccidn
Van Audenhove et al, sentencian en un articulo sobre Pas perspectivas de construccidn del proyccto de la
Sociedad de la Informacibn en el continente africano que, visto el escenario de precdriedad arquctipo de 10s
paises perifincus del giobo
y
las consignas de la liberaliracibn a ultranrd de 10s bienes
y
servicios de la infor-
nlacitiu y la comunicaciiin fen adelante,
info~comunicaci~~nales),
"mi mundo de abundancia es proyectado
mientras se crea la escasez"
(Van
Audenhove et al., 1999).
Que
la
escasez sca creada,
que
seaproducida,como dicenlos autores, precisamente en el marco de
la
mas
inedita expansirin
y
difusidn global dc las actividades industriales dc info-comunicacibn (fundamentalmente
las telecomunicaciones. el audiovisual v la informiticai. v uue sea coniueada con el disefio de
un
urovecto
,,,
.
.
.
,
coma el de la Sociedad de la Informacibnpor parte de 10s paises centrales,
no
deja de representar una parado-
jica situacibn. Se& el analisis de los autores acerca de In disponibilidad y cl acceso social alas aplicaciones
info-comunicacionales. la sticiedad infr>rmacional, en algunas regiones del mundo, se correspondc con un es~
trechamiento dc la disposicibn social de informacidn.
La Sociedad de la hformaci6n
tmta,
asi, de una obra en cunstruccidn cuyos trazos gruesos, compuestos
gracias al salto tecnolilgico convergente de Pas industrias de telecomnnicdciones, audiovisual
e
informbtica.
establecen la diseminacibn de la l6gica comercial de funcionamicnto de esas industrias; el abaratamiento en 10s
costos de produccibn
y
distribuciiln de 10s recursos info-comunicacionalea con 10s que trabajnn dichas indus-
trias; el crecimiento
exponential
de la capacidad de empaquetar, enviar y recibir vollimenes cada dia mayores
de esos recunos. Pero la obra se completa con la configuracibn de pmgresivas dificuitades en el momenta final
del acceso, de
la
apropiacidn. de la utilizacibn.
Esta paradbjica aituacidn es medular a
id
hora de definir conceptualrnente a la sociedadinformacional, en
lamedida en que su cristaliracibn aparece enlazada conlas ideas fuerra de laliberalizacidn, la desregulacidn
y
la comoetitividad
v
uue baio este ideario es uue se inscriben 10s omcesos umductiuos de 10s fenirmenos cornu-
2.
A
nicacionales e infonnacionales contempor6neos. Procesos prrrductivoa que, como se planted en el pirrafo ante-
4
N",A\AL
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6.
Martin
BECERRA.
Ciioirdo
in
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ocr~,~a
v
oplr,pmrMii
fa
?ipio,~#cto
dr
,oi.,dad
infoii~iocinnol
97
tior, ciertamente aparecen vigorirados por el salto tecnolbgico convergente en 10s momcntos dc creaci611, de
almaccnamiento
y
transfomaci6n. de envio
y
distribucidn, dc emisiiin, intercdmbio y venta, de 10s recursos
info~comunicacionales, pero que como contrapartida cvidencian la multiplicaci6n de peajes quc hacen del
momento final del circuito productivo aquel donde protagbnicamentc interviene el usuano, el destinatario
un
escenariu de angosturas y obsticulos. Obsticuius mayoritaiamente (pero
no
linicamente) economicos.
A 10s efectos del presente trabajo, cuyo prop6sito es presentar cl momento del acceso y de la apropiacibn
de 10s bienes y servicios info-comunicacionales como instancia critica insoslayable de abordaje dcl proyecto
de
sociedad
informational,
no se profundirarh el amplio debate existente accrca de la pertinencia del nomhre
asignado a 10s cambios sociales bautizados como Sociedad de la Infomaci6n (para ello, ver Vedel, 1996;
Tremblay. 1996; y Becerra, 1999). MBs que un prohlcma semintico el tema en cuestidn remite
a
un
problema
morfoldgico.
La situaci6n de Argentina se comsponde con la conccpci6n de la sociedad infumacional segiin csta pers~
pectiva que postuln sus
contradicciones,justamente
en dos de las industtias protagonistas del salto tecnol6gico.
En efccto, por primera vcz en ia historia dcl pais se registra laretracci6n del parque de telefonia vocal bisica (es
decir. la apiicaci6n mh impartante de la industria mk poderosa de las actividades info-comunicacionaiej) y,
segiinlos liltimos datos delINDEC2,1a Sociedad de laInfomaci6n en la Argentina 1amhit.n apunta
In
disminu-
cibn de la cantidad de hogares abonados a1 sistema de telcvisibn por cable, que es una de las apiicaciones de
valor agregado prototipo dc nuevos servicios
en
el caso de
la
industria audiovisual.
z.
Circuito productivo comunicacional: momentos
y
miradas
En
los estudios de comunicaci6n este liltimo momento dcl circuito productivo, que es entertdido como
momento de realizaci6n del acto simb6lico -a la vez que dei act0 econbmico- atcstigua el cruce de "arias
tradiciones de anilisis. Para el analisis
scmiotico~estructuralista,
se trata dc un momento casi inaugural y,
concihiendo a las fases previas del circuito productivo como una suerte dc pre~historia tangencial, el vcrdadero
objeto de interis lo constituye el producto (el discurso, el texto) en simismo, amputando todo elcmento contex-
tual como irrelevante a 10s efectos dcl estudio.
Para
Murdock, 10s puristas aficionados
a
ejercicivs semi6ticos y eslructuralistas, que califica de "anat6mi-
cos", "sostmian que las autopsias quc ellos realizaban
a
los textus tenian que efectuarse a puerta ccrrada para
evitar la contaminacibn (...)En la prbctica, por supuesto, era una taren imposible ya que ninglin acto de inter-
pretacibn podia cvitar basarse continuamente en 10s dcpdsitos del conocimiento social y capitdl cultural del
lectoi'. Crrmo Roland Barthes, con buen humor, reconocio en su ensayo sohre la fotografia que Ins connotacio-
nes "no se pueden captar inmediatamente en el nivel del mismo mensaje
...
pero se pueden inferir algunos
fendmenos que ocurren en 10s niveles de laproduccirin y la
reception
del mensajc"
(1998:
165).
Por su parte, 10s
ciriticrnl
studies
integran cl texto en el momento de acceso, apropiacibn, consumo o "so.
Es el momento de la adecodificaci6n>>.
para
utilizar el t4rmino del clisico trabajo de Stuart Hall, quc revela la

cttpacidad de resigluficacidn dc mens;ljea producidos en
un
sistrma industrial
y,
concomitantemente, cs
un
momcnto que potencialmente revela cstrategias de resistencin, de oposicion, dc in~subordinacidn. En conse-
cuencia, para 10s cultural studies es el momcnto central desde el quc debe fundarse la elucidacidn de los fen6-
menos comunicacionales. Esa centralidad, como se advertirt!, decanta en una posicidn extrema que deifica y
por lotanto tambitnamputacl momentodeluso,dela apropiaci6n,clel acceso,del resto del circuito productivo
y a1 hacerlo desconecta mificialmente lo quc cn la pracrica noes sino continuidad
g
consecuencia.
Para Murdock "el trabajo de los estudios culturales en la produccion simhdlica suele buscar conexiones
entre 10s tcxtos eapecificos
y
10s rnacrocontextos sin investigar las prBcticas que 10s median, mientras que el
trabajo sobre el consumo se centra en las conexiones entre la actividad y el context" inmediato, con poca o
ninguna referencia alas fueiras mas generales"
(167).
Es admisibie, asi, la caracterizaci6n que Mattelart reali-
za acerca de los cultural studies
en
ttrminos de su frecuente olvido de la historia
y
de la economia, dc su falta
dc inscripcidn sociol6gica, que en el caso de Gamham se transforma directamente de una fuerte imputacidn
sobre el populismo apolitico de esfa corriente.
Paralos estudios de econvmia politica de la comunicacidn' las condiciones de produccidn de 10s bienes y
scrvicias info-coinunicacionales dctcrminan,
en
liltima instancia,
Pas
condicioncs
en
que Cstos
&on
rditados,
formatcadus se diria, distribuidas, afrecidos y vendidos. El marnento dcl intercainbio
y
de
la
apropiaci611, del
accesu. es investido de im~ortaiicia
en
la medida en lruc se articula con la ld~ica de la produccidn. Por ejemplo
Gamham dice que desile Smith y Ferguson el tema de la economia politica es el analisis de 10s "modos de
subsistencia" de las sociedades. Como las pricticas productivas para subsistir son colaborativas o cooperativas,
se desprende que ello requiere practicas institucionales, culturales
y
juridicas. No obstante, dos autores cuya
contribucidn a los estudios de economia politica de la comunicaci6n resultan fundamentales, como Tones
Ldpez y Zallo, subrnyan:
Puesto
que
laa
msicancias infarmacionvles
se
produce" pars
el
cumbio, para
canacer
10s efectos
de
todo up0
que
gencran
10s
intercambios
de
informaci6n dcbei?
conoceise
las condicio~tcs
cniicielas
de
su
reaii~acidn
y
para
ello
es
singularrnenle significstivu
la
tivturvleza
del sislema dc apropisci6n
que
es
sicmpre precis0
paraque
pueda
llevar-
seacabo(1991).
Lo
que parece claro es que, si bien 10s estudios culturalcs tienen como preocupaciun sobre el momento de
la apropiacidn cielra enpresidn que podria llamarse domtstica (es decir.cn tanto unidades particulares de con-
sumo), los estudios dc economia politica no abundan en ejemplos acerca dc analisis donile lee articule la ldgica
macroecondmica,el circuito de produccidn,distrihucidn y consumo de bienes y semicios infocomunicacionales
donde se conciba al consumo como aigo mas que el mero inteicambio, tal como advierte Grossberg.
El desafio
conceptual
apnrece entonces tensionado por la necesidad de superar la division entre rnomentos
aislados de la que
en
la prictica no sc plantea sino como interacci6n continua
y
quc, curiosamente, s61o es
susccotible de seoaiacibn en el
lan no
del ant!lisis. Las modalidades de ~roduccidn de hiencs
y
servicios cultu-
rales lievan inscrta la fase del consumo
y
de la apropiacidn
y
Cata no puedc sino entenderse corno momcnto de
un circuito productivo integral que tambitn supone la intervencidn de mediacianes, adaptaciones, interferencias
4
NOTAbALP,EOE
AP*G,NA
La
clnsrficncibn
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a
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un
mvco
de
sintesia
en
reli~cidn
con
eitor
estudios,
a
pesvr
de
13
necenurin
ackrncibn
mulitrcn
de
Qukbs FcmBnhz
(2001)
reipecto
dc
iu
ixnposibilidad
de agiuprci6n
como
eeicuein>..

6
Martin
BECERRA
Cz,ri,dn
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rlyii>yrcio
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99
y contrasentidos. La gramitica del reconocimiento no puede, asi, entenderse sino coligada con la gramitica de
la producci6n, donde confluyen no sdlo 10s enunciados sino tambien 10s momentos dc
In
enunciacidn y sus
condicionamientos. Condicionamientos tales como un contexto dc inedita concentraci6n global comercial de
Ins rnedios
e
industnas info-comunicacionales: como la centralidad de 10s recursos info-comunicacivnaies en
~~
~~~~~~~
la reorganizacidn de los procesos productivos; como la ubicuidad de las tecnalugias info-comunicacionales y
su progrcsiva cualidad convergente. Condicionamientos que, entonces, exceden al mero mensaje y a las pric-
ticas aisladas. Las pricticns
se
insertan en formas histhieas
y
sociales de significacibn.
En
palabras de R.m6n
Zallo, "las razones yue justifican una economia politica de la comnnicaci6n y la cultura pucden formularse
desde dos puntos de vista: desde su lugar crcciente
en
las estructuras econ6micas nacionales e internacionalcs
y dcsde su organiracih intemaespecificaparala produccidn de capital".Tomando estadefinici6n como punto
de partida, no solo dcberia apuntarse a la centralidad de lo info-comunicacional en la reestructuraci6n del
capitalismo, sino en la ldgica
capitalists
cada vc7, mis decididamente influyente en la produccidn de lo info-
comunicacional.
Si bien los cultural studies coniiibuyeron a desmitificar el conccpto
de
apropiacidn cultural nl estudiar
prjcticas de apropiaci6n
de
grupos "corrientes", refirigndose
a
usos popuiarcs,
a
usaa de "gmte comiin", ello
no
basta coma proyecto de cornprensibn ciitica dc dichaa prjcticas si tal proyecto
no
rinde cuenla de la doblc
influenciamencionade
en
el pirrafo anterior. Para McQuail:
Los
estudios culturalcs
hun
ayudado
a
reconocei
y
analizar aspcctoi
de
eaie fenlimeno (la
cultuiii
*popular*
en
tanto
que
dea-sacralizaci6n
del
nrte
coma pijcticv de genle comlin, de genle .caniente~), pero tambiCn suelen haccr
caso
oo~iso
de
la implicacinn de
quc
esta
nueva
jeraquia
en
el
sen"
de
la
cultura
popular
no
es
muy difereate,
en
su
coiifiguraci6n
o
sus
coesecuencias, de la jeriiiquiil del valor culturdl asociado con
10s
antiguos sisternas dc ciase y
podcr. Tarde
o
temprana, 10s limites
del
padei
se
van
a
enconlrar
en
manos
de lo popular; los coiisumidorea indivi~
dudes deiacuituiapopular estiu sujetos alos dictildos
4r
el
sisternil (comercial) depublicidad mls podrroso
y
a
la
presilin do1 gustopopulwestablecido
y
global.que arnenudoheejerccpor mediodecoctlncos
y
enelconientosocial
inmediato (McQuail, 1998: 113).
El anilisis de 10s fen6menos cultumles, entendidos coma circulacidn social de sentido, es inconsistente si
se realizacentradoen el texto como referencia basica
y
se abstraedelestudiode las relaciones de puder quedan
marco a (y que, al mismo tiempo, se configuran en) esa circulacidn que es, como yueda manifiesto, eminente-
mente productiva
g
productora. Dougids Kellner (1998) critica el fundamentalismo de 10s
culiilrai
studies
y de
la economia politica de la comunicacidn en sus veniones m$ extremas por la incapacidad por aprehender los
procesos reales de circulacidn de 10s flujos comunicaci~males e informacionales en
un
contexto, que 61 descri~
be, de profunda concentraci6n de la propiedad
p
centralizacidn de la produccibn en las indust~ias culturales.
j
El acceso en la soc~edad ~nformac~onal
En
el~proyecto de la sociedad de la informacidn el anilisis del momcnto del acceso es insoslayable: la
diferencia entre el rccurso potencialmente al alcance de todos, cualidad por antonornasia de la
information
como recurso, se
contrasts
con su mdterializaci6n
y
circulaci6n en las sociedades contemporineas en folma de
mereancia producida y dislribuida global, comercial e industrialii~ente y, cn consecuencia, con un horizrmre de
apropiacibn
y
acceso, dc recepcidn
y
uso, limitado por lal6gica de mercado de su circulacidn productiva.

El proyecto de la sociedad informacional supone que. dadas las potencialidades tecnologicas revolucionu-
rius acaecidas cn los liltimos treinta aiios en las industrias culturales e infomacionales, es decir, dada la natura-
leza convergente del salto tecnoiogico info-comunicacional, entonces la consecuencia es quc el grado, la cali-
dad
y
la cantidad de acceso social a los bienes
y
servicios ofrecidos sc extenderidn a niveles inimaginados.
A
partir de esa suposicion (mis infonnacilin disponiblc equivale a mejor comunicacion), el anilisis sobre
el orovecto
dclaSociedaddelaInformacidn
tiene enel momento delaa~ropiacion o del acceso una variable de
.
.
.
abordaje fundamental, toda vez que el protagonismo productivo de las industrias culturales info~comunicacio-
nales es inidito. Este protagonismopuede ser analizado endos sentidos: par
un
lado, apartirde las transfonna-
ciones de tip0 convergente y estructural que registran las industrias info-comunicacionalcs, y par otro lado, a
partir de las trmsfomaciones que en el procesamiento productivo del resto de bienes y servicios (no necesaria-
mente info-comunicacion;rles) provoca el peculiar emplazamiento, histriricamente reciente. de dichas indus-
trias. Para Garcia Canclini
(2001),
(...)
no
ocuparse
hoy
de
las
industri$as culturaies
cs
como
si
hace
un
sigh los politicos
se
hubicran
ncgado
a
legislvr
sobre
10s
ferrncmiles
y
a
promove~llos,
con10
si
hace
50
ailos
eo
se
hubieian ocupado ds 10s
coches
y
cl
tranaporle pbblico,
o
30
aiios
arris
dc
los elecrrodom6sticos
y
las
luenlcs
de
energiv.
Lai
lnduitiiiis cultuiales
a011
recursos
igualmente eslralegicos para el enriquecimiento
de
Ian
nacioncs, la comunicaci(m
y
purticipaci6n
de
aus
ciudadanos
y
consumidorcs.
La
presencia sobresaliente de las tecnologias info-comunicacionales en el replanteo de 10s proccsos
pro^
ductivos del resto de actividades econ6micas ha sido estudiada par Castells (1995)
y
justificada la formulacidn
de la categirria de "modo de desarrollo informacional" para referirse a las mutaciones quc el dcswollo de las
fuerzas productivas provocan, gracias al protagonismo de las actividades info-comunicacionales, en las rela-
cioncs sociales de producci6n.
Para
justificar la necesidad prioritaria de atender analiticamente el momento del acceso y la apropiaci6n cs
precis", ademL, aludir a
las
modificaciones que evidencian tanto el momento de
la
produccibn como el de la
distribucibn
v
circulaci6n de bienes v servicios intb-cnmunicacianales, ya que el salto tecnol6eico converrente
. .
.
plantca 10s siguientes efectos: par
un
lado, la disminuci6n enponencial del costo de producir, procesar
y
trans^
mitir informaci6n a escala industrial y masiva (lo cual no implica que el costo del acceso disminuya en fonna
proporcional); par el otro, la digitalizacion de 10s paquetes info-cornunicncionales permite incrementar la capa-
cidad de producir, procesar, almacenar
g
enviar voliimenes cada vez mayores de informaci6n en menor tiempo.
Estos dos efectos suponen entonces
un
cambia histbrico,que algunos autores visualizan incluso como supera-
ci6n, respecto del condicionante tradicionalmente crrnstituido por la capacidad de las industriaa refle,ada enlos
momentos
de
produccibn, almacenamiento, edicion, emision y vcnta
de
sus
productos.
Si paulatinamcnte el salto tecnolbgico permite superar esos condicionantes, entonces el
nom men to
del cir-
cuito productivo que apmcc coma instancia critica
es
el del acceso
y
la apropiacibn.
Las
posibilidades mate-
rides de
acceso
a producir, procesar, almacenar, distribuir, recibir, buscar, decodificar la informaci6n pasan
entonces a ser parte de 10s procesos criticos quc involucran el desarrollo de una sociedad informacional.
Entre
la
salutaci6n entusiasta a 10s cambios vigorizados con la muraci6n de ias actividades info-comunica-
cionales
y
las posihilidadesreales de acceso,utiliracion
y
apropiaci6n alos bienes y scrvicios en el proyectode
la Sociedad de la Informaci6n, se localiza par lo tanto una tension que impacta decididamente sohre el acceso

cn 10s niveles est1uctural-econ6mico, socio-cultural
y
politico. Esta tensi6n resulta exacerbada con la aplica-
cidn de politicas neoliberales de liberalizaci6n
y
desregulacidn a ultranza, afectando de este modo Ins niveles
de accesos sociales.
4.
Salto tecnol6gico convergentc
y
mpturas en el nivel de acceso
Hasta hace dos di-cadas, cuando el debate comunicacional, reflejado por ejemplo en el Informe MacBride
(UNESCO,
1980),
estaba cenvado
en
el sentido desigual de Ins flujos informativos
en
virtud del desequilibrio
nofie-sur
en
las emisiones infonnaciunales,
o
en
la dicotomia enve servicio pliblico
y
servicio dc inter& pdbli-
co,
el
acceso
era
conceptualirado como la cobertura que un medio bnndaba
a
la poblaci6n de nn tenitorio
determinado. Como Ins servicios, productos
y
aplicaciones que ese medio ofrecia eran finitos
y
abiertos (el
modelo es la radiodifusidn hasta 10s aiios ochenta).
v
como la estructura de la red de ese medio im~edia diferen~
.
.
ciar la distribucidn de esos productos a Ins consumidores, la garantia de cohertura implicaba,
correspondientemente, una garantia sabre el acceso,
con
variantes seglin el tipo de Iegislacidn nacional (por
un
lado, en Gran Bretafia como modelo de "servicio publico" audiovisual, el usuario pagaba un canon por el
receptor
y
el product0 -1as emisiones- se realizaba sin comerciales, mienvas que en Latinoam6rica se adopt6
por el contrario el modelo noaeamericano, donde se impuso en materia audiovisual un modelo comercial de
"interis pliblico" en el que el usuario sostenia a1 subsistema pliblico mediante impuestos
y
el conjunto del
sistema -10s canales p6blicos
y
10s concesionarios o licenciatarios privados- emitia publicidad como via central
de financiamiento). De estamanera, quien tuviera dineropara comprar unreceptor de televisidntenia acceso
en
igiriildad de condiciones
a1 senzicio televisivo de
un
pais que el resto de sus conciudadanos.
A
su vez, lapolitica de comunicaci6n ha hecho de ladicotomiaentre la escasezdefrecuencias audiovisua-
les
y
el costoso tendido, potencialmente infinito, de la red de telecomunicaciones, un principio
constitutive
de
las diferentes tradicioncs reglamentarias. En ambos casos, cam" superaci6n de esta dicotom'a
en
el nivel del
acceso social
y
pliblico, se establecieron Ins principios dcl servicio pliblico en materia audiovisual
y
de servicio
universal en materia de telecomunicacioncs.
Estos conceptos son dinimicos a la vez que principios fundacionales. Como conceptos dinhicos
y,
como
toda cateeoria. tienen funcionalidad v determinaci6n en el marco de un contexto. Para la Comisih Eurooea.Ia
.
.
escala
dc
aplicaci6n de estos conceptos pucde cambia en respuesta a las necesidadcs (variables) de 10s usua-
nos, alas prioridacles socioecon6micas
y
a
las mejoras tecnol6gicas. Pero, ademis, como pnncipios fundacionales,
- -
deben pcnnitir el acceso como garantia: "el servicia universal debe ser vigilado can el objetivo tanto de asegu-
rar a 10s usuarios
la
receucidn del servicio hov como tambiCn earantizar la necesidad de cambios en escala en
el futuro" (Comisidn Europea,
1998),
lo que supone la obligaci6n por paae de 10s actores del sistema, dc
invertir en innovaci6n tecnolbgica para sostener
y
consolidar la prestacidn del servicio.
De este modo, el servicio universal en telecomunicaciones, tanto como el servicio publico en audiovisual,
articulan las dimensiones dinimica por su aplicacidn a1 contexto-,
y
permanente por garantizar un principio
fundacionalb. Ahora bien, la inversidn de 10s soportes utilizados durante casi todo el Siglo
XX
por estas dos

poderosas industrias (toda vez que las telecomunicaciones, con la telefoda m6vil como paradigma, parecen
crecientemente independizarse del tendido de redes terrestres, mientras que el audiovisuul cada vez se apoya
miis en el cable coaxil y defibra6ptica),la anulaci6n del principio
de
escaser, laconmutaci6n
y
digitaIizaci6n
con que el advenim~ento de la microinfomiitica en los anos setenta
fue
signado el resto del panorama info-
comunicacional, actuando coma verdadcra bisagra y articulaci6n entre infomitica y telecomunicaciones,
impactaron en la refomulaci6n de 10s principios de servicio p6blico
y
de servicio universal.
Para Ins actores privados esta reformnlaci6n debe partir de la obsolescencia del marco reglamentario pre-
vio y aia confianza en la mano invisible del mercado como instrumento id6neo de asignacidn de nuevas reglas
de jnego. En muchos cusos, 10s Estados y entidades supraestatales han venido aceptando este argumento, pro-
moviendo la retirada de 10s actores plibiicos de las actividades que mayor importancia econ6rnica revisten,
segfin coinciden los documentos oficiales de, por ejemplo, la Comisidn Europea o el gobiemo norteamericano.
Como apunta Blackman
(1998);
la
superaci6n del principio de escasez, posibilitada por el salto tecnoldgi-
co de 10s ultimos treinta akos, reformula la misi6n del servicio piiblico (audiovisual) o del servicio universal
(telecomunicaciones). Sin embargo, contra la opini6n de Blackman en
un
sugerente trabajo sobre el particular.
orientado afavor de laliberalizacidn, si bien la ausencia de escaser
y
la transici6n a un contento potencialmente
ilirnitado de prestaciones info-comunicacionales abligan a replantear el objetivo
y
las modalidades de garanti-
zar el accesa inhcrentes al servicio p6blico
y
al servicio universal, la justificacidn de su existencia se hall8
en
que el acceso sigue siendo escaso
Cierto es que la oferta tiene,potencialmente, una "capacidad ilimifada"(Blackman, 1998: 168), pero noes
menos cierto que laregulaci6n debe, centralmente, focalizar los niveles de acceso para definir 10s critcrios de
los servicios pliblico y unilersal, antes que en el nivei de laofcrta.paraque el caricter ilimitado no se restrirja
a la misma y el acceso pueda gozar de la misma cualidad. Para Sussman,
Donde
antes
rxistia sistemas unificados de comunicacib diripidos
a
diversos
sets
de
usuariaa, tales como
ejecutivos de negocios
y
trabqadores
que
usaban
10s servicins de
corieo
postal de primera cutegoria,
o
como
lil
posibilidad de
que
las clases medias
y
bajas
escucharan
10s misrnos programas de radio
o
que
diferentes grupos
ocunacionales leveran Ins mismos diarios. 10s estdndares
comunes
uermirian lanto alas clases saciales uriuilceiadas
.
-
como
a
lus desprotegidas
el
acceso
a
relativarnenle senicias
de
cornunicacidn
de
alta calidad.
Pero
ante el adveni-
mienta del cambio lecnal6eico
en
funci6n
de las neccsidades corporativas
y
de la desrepulaci6n pubcmamental.
re
pcrmite
a
10s eitratas de negacios
y
a
los mis privilegiados la segrcgacidn
en
t4rminos
de
acceso
a
servicios
de
comunicacidn,con
menares
subsidies
orientados
a
(favorecer
el
acceso
de) la clase trabajadora (Sussman, 1997: 17).
Puede inferirse, entonces, un gran contaste entre la noci6n de acceso de acuerdo con los criterios constitu-
tivos del servicio p6blico
y
la 16gica del servicio universal par un lado, y la noci6n de acceso
que
aportan las
ideas fuerza de la desregnIaci6n, la liberalizaci6n
y
la coiilpetilividad a ultranza, asurnidas Btas como pilares
ideol6gicos del proyecto de la Sociedad de la Infomaci6n. Puesto que desde la perspectiva de este trabajo el
proyecto
de
la Sociedad de la
Information
es un proceso inconcluso, su resultado final no puede escrutarse
desde una observaci6n estBtica. Por lo tanto, la contradicci6n queda planteada como niicleo de tensi6n critico
en el desarrolio del proceso de construcci6n de los cambios sociales prcsentes.

~~rtin
BtCERRA
ia,undo
irinh~mdc~,,ciopii,tJfi,riir
riiusri
i#rriro
i~apiupiondn
m
rip!vyrcia
dcroned#din/nmu~fion~#i
103
5.
La abundancia proyectada, la escasez producida
Como piantea la frase de Van Audenhove et al, que abre este trabajo, un mundo de abundancia es proyec-
tad0 mientras se fabrica la escasez. Apesar de iapoiitica de puertas abieaas a la economia de mercado y del
objetivo de garantias de la compctcncia que genet6 la liberaliraci6n de las actividades info~comunicacionales,
en Europa por ejemplo hay mas de seis millones de hogares que terminaron el Siglo
XX
sin conexi6n con el
servicio de telefonia b8sica (Comisi6n Europea, 1998), es decir, seis millones de hogares que indican que el
servicio universal deberia estar representado por politicas m8s activas si efectivamente funcionara como prin-
cipio de garantia de acceso a todos 10s ciudadanos independicntemente de su lugar de residencia
y
de su situa-
ci6n socioccon6mica, como reza la siguiente cita de la Comisirin Europea:
El
serricio universal
es
un
mcdio de extensi6n de
10s
bcneficios de 10s drsmollos
del
mercado
a
tadoi
los
usuanos,
independirntementc
de
su
lugar
de
residencia
a
de
su
status socioeconbmico.
La
Cornisibn
reconace
que
el
servicio universal
ea
un
elemento cseiicid
para
conlribuii
a
la solidaridad
y
el UaIo equitativo (Comisirin
Europea,
La brecha entonces no se expresa soFmente
a
partir de referencias geagrificas (quc siguen siendo funda-
mentales, curno lo mucstra
el
caso del Africa Subsahariana, dunde el indice de 'teledensidad" %antidad de
lineas de telCfono por cada 100 habitantes- es de 2,9 (PNUD, 2001:
63,
es
decir. que tiene menos lineas
telefdnicas que la isla de New York, Manhattan), sino fundamentalmente a partir de causas y efectos
socioeconlimicos, pues se instala aunen cada bolsdn dc pobrera de 10s centros urbanos de 10s paises centrales.
Cierto es que la brecha tiende a reflejar cada vez con mayor claridad las diferencias entre un pcqueiio
mundo integrado
y
otro, mayoritario, crecientemente marginado. Esta tendencia se contradice con la ret6rica de
una globaliraci6n que elimina las marcas geograficas como si la extensi6n planetaria de la l6gica capilalista
supusiera quc el capitaiismo de Boliviaes el mismo que el de Gran Bretaiia.Acontinuaci6n se exponen algunas
cifras del Infome de Desarollo Humano 2001 del Prograrna de Naciones Unidas para el Desarrollo, relativas
a
la dicada del90,
acerca
de ia cobeaura de aplicaciones de tecnologias de telecomunicaciones en Argentina,
en otros paises latinoamericanos, y
en
10s
paises centrales o "de alto ingreso":
Teiefonos Susciiptores
estacionaiios tep~i~e4u~a~es
(8
la0 pelronoii
1990
1999
Promedo
.(
F,,.",.
."."<...I>
puiaa.
66
olio
i"Sl0SO
470
591

En pieno desmllo de la sociedad informacional; 10s indicadores del
PNUD
muestran que los paises
latinoamericanos con mayor cobertura en difusi6n de tecnologias en telecomunicaciones contaban, en el aRo
2000,
con una situacidn muy inferior a la de 10s pdscs centrales o "de alto ingrcso" en 1990.
El contraste entre
acceso
en diferentcs paises, e incluso las diferencias o brecha info-comunicacional al
interior de cada oais. suscita la necesidad dc elucidar au6 sucede con la aorooiacidn de esta oeculiar mercancia
.
,
~.
que es la informaci6n dado quc, coma apuntaMihge, la parado~a de este recurso soft que favorece la comunica-
ci6n y el intercambio, es que se trata de
(..)
un
pioducto muy desiguaimente repartido
y,en
este
sentido.
se
trA1a verdaderamente
de
un
rasgo estmctural
y
no
de
una
sue*
de enfemedad juvenii;
dr
hecho,
a
medida
que
la infomacih
es
opulenta
y
mercantilirada, ello
supane
la puestil
en
escena
de
operaciones complejas
cuya
apropiaci6n
s61o
pueden revlizarla realmente
las
grandes
campafiias y
los
estadas dominantes
(enBcceira,
1998:
147).
Ai
igual que el concepto de la Sociedad de la Informacidn, el de acceso comprende una potencialidad
convergente entre procesos complejos y muchas veces, con ldgicas divergentes
y
multifnc~ticos. Concehir el
acceso (tanro como la sociedad informacional misma) como una realidad
en
la que aparece ya dada esa poten-
cialidad constituye un intento de eludir el abordaje de 10s nudos centrales del problema y concnlcarle su csen~
cia. Lagran aplicacidn convergente de la
sociedadinfomacional,Internet,presentaun
esqucma de arancelamiento
en el acceso. En efecto, como nanacidn de ias virtudes de la Revolucidn
Informational.
Intcrnet merece anali-
zarse desdelaperspectivadel consumo arancelado,deloque Mosco (1988)denomina
laPqv-per
Socirf),.
En
la
actualidad exiaten, por lo menos, cuatro niveles de pago imprescindibles pam que un consirmidor
se
conecte
con la
red
de
trdrs:
I) El consumidor debe pagar a la empresa telefonica concesionaria de la red general, y a la empresa elk
Inca correspondiente, para asi conectarse con el segundo nivel, que es el del proveedor
de
Internet. En la
mayoria de 10s paises estaprimera instancia de conexidn implica, entonces: a) el pago de un abono fiJo mensual
a la red telef6nica y a la red el6ctrica;
y
b)
el pago de la comunicaci6n teief6nica estabiecida (pago por consu-
mo);
2)
El consumidor debe pagar a1 proveedor de Internet una cuota para acceder, una vez dentm de la red
telefonica, a la red Internet. Es decir, que sin proveedor, no hay Internet. Hay paises como la Argentina, donde
algunos de 10s mis grandes proveedores de Internet son propiedad de, o estin asociados con las principalcs
empresas telef6nicas, o bien son socios dc las mayores compaiiias de telecomunicaciones en otms negocios:
3)
El consumidor debe pagar par el
hardware,
es decir, por su computadora personal (ordenador,
modem,
CDRorn,etcdera),cuya actualizaci6n demanda un gasto de mas demil ddlares cuando el modelo de coinputa-
dora personal queda ohsoleto, en un promedio de dos aiios de vida dtil de 10s equipos desde la
XT
de 10s aiios
ochenta;
4)
El consumidor debe pagar par el programa ldgico y 10s contenidos
(sqfnvar-e)
que utiliza parn conectar~
se.
Una sociedad que es bautizada como sociedad de la informaci6n gracias al recurso que, transformado en
mercancia, es idenlificado coma la ciave del nuevo modo de desanollo, adquiere asi necesariamente nuevos

6
Martin
BECERRR.
Cnolit>
lo
iihlindn!,c!upodhicr
eict,sir
rirrLoyoploylrcidt3
el
rijirmlerm
deioirrd~~drr!~im~~czo~~##~
105
calificativas camplementarios, como el dc sacicdad de informacidn en
base
al paga.
Los
datos
e
informacianes
nue
fonnan el
cornus
de contenidos de la Sociedad de la Infrxmacidn tienden a ser concebidos oroducidos,
-1
~
publicitados, distribuidos, comercializados
y
consumidos en forma de Nchos en funcidn de la capacidad de
pago de cada clase, sector
o
grupo social consumidor,
y
no "en pie de igualdad de las ventajas que ofrece (el
modelo)" como seiiaia el Plan de Actuacion Movil de la Unidn Europea (Cornision Europea, 1996b).
6.
A
mod0 de conclusi6n
Estc trabaio intent6 refleiar en primer lugar las difcrentes opciones epistemoldgicas
que
cruran
los estu-
dios de comunicaci6n
en
relaci6n
can
10s debates acerca de la construcci6n de conocimientos significativos en
torno a los fendmenos comunicacionales dc la actualidad.
Estos fendmenos aparecen coligados estmcturalmente con cambios sociales que exceden el Ambit0 mismo
de la comunicacidn
y,
en consecuencia, 10s estudios de comunicacion no pueden abstraerse de sus causas, sus
interacciones, sus efectos. En Pal sentido, la mirada integral de 10s estudios de econom'a politica de la comuni-
caci6n en el marco de contextos productivos donde se producen 10s fendmenos comu~cacionales parece con-
sistente. aunoue muchos de estos anilisis se concentren esoecificamente en el momento de la oroduccidn
v
no
. .
abarquen el conjunto del proccso productivo.
"finai" dei circuito productivo info-comunicacional del resto del sistema
y
en consecuencia, alienindolo con
esa operacibn.
que reestructura los procesos,
y
lade la desigualdad sociocultural articulada porla disposicidn dc las diferentes
competencias que tipifican los distintos sectores en el seno de una sociedad. ParaMaldonado estas dos ldgicas
podrian ser referidas como la posibiiidail
y
lapmbnbilidad de acceso:
Es
oreciso enlendeise sabre esla uroclamada uosibilidad dde absoluto
y
libre
acceso
a
la red.
Se
tratv de
un
punt"
.I ..I
i
I:.
..
.
"
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I
I, I,
lil.1.I.
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I
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contacto
con
evenone
v
everrtkirw uuede
estar
t6ciuca
(v
leealmente) aaranlirada.
Dcro
no
sienifica
que
ella
.
, ,
".
..
-
ocurra
efectivamcnte.
Y
esto
por
das
ruzones:
En
primer lug=,
porque
un
universo de
accesa
homag6neamente
disoonible olantra, uor fueira, el uroblema dc las restricciones subirlivas de
acceso, es
decir, aquellas que Ion
mis-
mos
actarea
se
ponen
en
consonancia
con
sus
vdoies,
creencias
y
preferencias, sin excluir 10s prejuicias
que
dexivan
de ellos.
En
seeundo lugar, eat2 el problem de la limilacianes entcrioies de
nuesua
libcrtad.
Pese
a
que
se
nos
aseeure
lit
uue
Isaiah Berlin llama "libertad neestiva".
o
sea,
en
nueswa
caso
esoecifica, la "ausencia de interferen-
cia"
en
el
usa
de la red. la efectiva prnbabilidad
de
disfiutar de dicha libertad
es
minima.
En
estc
aspect0 de la
cueatibn, el ejrrnpio dado por el mismo Berlin
es,
me parece,
muy
insuuctivo: la libertad de emprender
un
viqe
alrcderlor del mulldo
que,
ni
menor
ell
lorp.?isz~ dernucifilicos. eitj gwantirada formalmcnte
a
todos 10s ciududanos.
Es
un
hccho.
empero,
que.
para poderio ilevvl
II
clibo,
es necesario
satisfacer algut~as condiciones
que,
por el
contra-
rio, s6io
unos
pocos pueden permitirse.
Poi
cjcmplo: estilr
en
condiciones de soportar 10s elevados costes de la
ernprcsa
g
tener
a
disposici6n el tiempo requerido
para
&ontarla (Maidonado,
1998:
19
y
20).

106
Ill
ENCUEMRO
IBEROAMERCANO
DE
ECONOMA
POLiiCA
Di
LA
COMUNICACI~N
El problemadel acceso,multifacCtico, se haido articulandoen 10s ultimos veinte aiios con el del desatrollo
de un mercado de consumo nara 10s oroductos info-comunicacionales. como hasta entonces no hahia sucedido.
Esta cuestidn lejos de pertenecer al imbito de lo tecnoldgico compete a la dimensidn social de los cambios
nombrados comoSociedadde laInforrndci6n.El mito de lasociedadinterconectadaencuentraun serioestorbo
en el nivel econdmico del acceso pero 10s cuestionamientos no se reducen s61o a este nivel. A1 analizar el
comportamiento del mercado de lainformacidn en este marc", Robins
y
Webster proponen una tipologia para
diferenciar tres niveles de distribucidn
y
consumo informativo: el "duro
o
alto", el "triviai"
y
el "debilitado":
acaudalado sector comorativa: datos "triviales"
a
UavCs
de
canaies
de videotento v teletexto,
para
el cansumidor
dom6stico.Y.10
m6s
importante, el piincipio de
acceso
pCblicn,de disponihilidad de 10s
recursos
info~rnativos coma
servicio p6blico
-un
ideal reulizado imperfectilrnente
en
el
mejor
de los tiempos-
seri
debilitada (paralelarnente. por
supuesto,
a
la subversidn del servicio pliblico audiovisuul,el declive de las biblioiecas pdblicas,el desmanlelamicnto
de las empresas pdblicas de comunicacidn cornopiapietuias del sistemaj (Robins
y
Webster,
1988:
64).
El ejemplo de la televisidn por cable es singularmente vilido para ilustrar el problema del acceso: en los
paises dcl continente americano donde mss se ha desatrollado (Estados Unidos, Canads
y
la Argentina. en esc
orden seglin la cantidad de abonados al sistema de cable cada cien habitantes4) coincide con la clasificacihn
citada de Robins
y
Webster acerca de 10s distintos niveles de acceso al consumo de infomacidn "durn o alta"
financicra, comercial
y
cientifica, "trivial" para el consumo domCstico
y
"debilitada" para lo que se entendfa
como acceso pliblico universal. En la television por cable tiende a consolidarsc estd jerarquizacidn. pues la
oferta mis sclecta v de meior calidad se orienta a los consumidores va abonados a1 servicio de tclevisihn
oor
cable pero que esttn dispuestos,
y
que tcngan, ademis, la posibilidad, no sMo la voluntad, a pagar un afindido
a la cuota de conexidn general. Se les ofrece entonces una programacion "dura o aka" de forma diferencial,
codificada.Al resto delos abonados alared se les ofrece unmenli "trivial"
y
masivo, con lo cual estar abonado
a la red no supone el acceso indiferenciado a todos 10s servicios que Csta canaliza. Por dltimo, el resto de la
poblacidn. la que no alcanza a abonarse a1 sistema, queda relegada a la infonnacidn de acceso pdblico, que es
cada vez mis "debilitada".
No obstante,
y
como pertinente indicador acerca de la relacidn estrecha que vincula el desamlllo
y
la
apropiacidn de tecnologias info-comunicacionales con el context0 socioeconhmico donde se inscrtd, tema que
refiere directamcnte alas dere~minaciones
oue
conforman el marc" conce~tual de 10s estudios de economia
politics,
la Argentina del Siglo
XXI,
en pleno desamllo de la sociedad
informational,
evidencia la retraccidn
de los principales mercados info-cornu~cacionales que tienen en el pagu una condicihn necesaria (aunque no
suficiente, coma se seiialdj para el acceso
y
la apropiacihn.
4
ldoms&~
m~
Did
PhCihA
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BClgiia
y
Holvoda.

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"Puniptico", 'kerpetknrlo"y "control'!:
obrervacionerpara unapropuerta iconofkgicu
Rodrigo
BROW'NE
S.
Universidad de Pioya Ancha (Chile); Universidad de Sevilla: Grupo Cornunquiatra

I.
Tal como lo anuncia Viglietti en una de las dltimas estrofas de su canci6n "Esddjulo" -que utilizamos
coma encaberado de la presente comunicaci6n- los "pobnsimos", 10s "farnClicos", los "indigenas", 10s "meca-
nicos", 10s "chuequisimos",entre muchos mh, son personajes marginados por un discurso occidental predomi-
nante que s61o 10s incorpora cuando
-y
aquiretomamos ese "cuando" esperanzador que antccede la enurnera-
ci6n
que
propone este cantautor
urueuaya
las "ciippuias", las "if"frica~"~
la
"tierra amaz6nicaS permita -nueva-
mente en palabras dc Viglietti-
"con
verdes ]$ices trarar el imbito
/
de lo que rnigico rompe los limites"
(Esdnijulo, 1992).
Limites inompibles que, segun Michel Foucault (1975), se comienzan
a
constmir desde el siglo XVIII
en
un sistema de coerci6n "que parece ser el Cddigo
y
que de hecho es la disciplina" (1975,1994:
289).
Relacio-
nes definidas de dominaci6n que mantienen en vigor una
sociedaddiscil~linnrin
y
cuya obsesihn representada
enlaescuela,eluibunal,el
asilo olaprisi6n- no solamente es reducir a quienes atentan contrael inter& cornfin,
sino que la ideaes encauzara lo que enesteequilibrio social imperante se considera comodesviado o an6rnalo.
Particulamente -indica Foucault- sobrc aqucllos a quienes se vigila, se educa
y
comge, "sobre 10s locos, 10s
niiios, 10s colegiales,los colonizadas,sobre aquellos aquienes
se
sujeta a
un
aparatode producci6n
y
se contro-
la a lo largo de toda su existencia" (1975,1994:
16).
En su libro
Wgilar
y
casti~ar
(1975), Foucault elige 10s ejemplos de las instituciones militares, medicas,
escolares e industriales para explicar
y
desarrollar la sociedad disciplinaria.
Y
anuncia, tambiCn, que otros
ejemplos pucden provenir de la esclavitud o 10s cuidadores de primera infancia. "La disciplina
(...)
es un
cambio de escala, es tambib un nuevo tipo de control. La fibnca explicitamente se asemeja al convento, a la
fortaleza, a una ciudad cerrada
..."
(1975, 1994: 146).
4
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Grupo
Comuniquiatm:
http://www.comnoiquialraa&33com
"What
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in
that
you
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your
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(Churchill.
1990:
40).
Traduccibn
de
Amnlia Oiriz
de
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