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Comunicación y desarrollo en la sociedad global de la información : economía, política y lógicas culturales. Actas del III Encuentro Iberoamericano de Economía Política de la Comunicación

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k d' ISBN 84-607-8389-8 Dep6sito Legol SE-507-2004 O lnstituto Europeo de Comunicoci6n y Desarrollc Sevillo 2003 4 Editores: Francisco Sierra Caballero y F. Javier Moreno Gdvez Edicion: Universidad de Sevilla COMUNICACION v DESARROLLO EN LA SOCIEDAD G~OBAL DE LA INFORMAC~ON Economia, politica y 16gicas culturales .kla hl III Fnrucntm ltn.ru:tmcric3no de 1:conomia Politic:, dc la (:<,rnunlcaci~i~l Centrn lheroamertran,r (lu (hnuniiaci6n 1)igilal ~CICOJ y l'I.F.PII:(: Ed~tores Franc~sco Sierra Caballero E Javler Moreno Crlvez Delinforme McBride al Foro de Porto Alegre, de Buenos Airer a Sevilla Desde que cn 10s arios ochenta se publicara el Informe McBride hacienda explicitas las desigualdades que existian en el mundo en materia de comunicaci6n y control de lar industrias culturales, y que ya re habian denunciado y teorizado con anterioridad, sin el respaldo de un organism0 internacional como la UNESCO, hasta 10s nuevos espacios que han surgido con el Foro de Porto Alegre o el movimiento antiglobalizacibn, la agenda de investigaci6n y discusi6n ptiblica en el camp comunicacional ha venido marcadapor una recurrente y miopc mirada al futuro. Esa intrresada ceguera pot principio ha trarado, en todo momento, de borrar las huellas del pasado, difuminando interesadamente los rastros ideolbgicos y politicos que hacen comprcnsibles las leyes quegobiernan elmundo de las rcdes ylaspricticas socides de la mediaci6n informativa, con independencia de 10s signos razonables de critica a laviahilidad del actual modelo de modernizacibn tecnologica planteada por aquellas voces independientes que hoy de nuevo welven a seiialar las cuestiones estrategicas de la Sociedad de la Informaci6n, eludidas en el diseho y configuraci6n global de 10s sistemas avanzados de comunicaciirn publica. Las condicioncs, sin embargo, han cambiado considerablemente para recuperar elvalor de esta historia ncgaday ocluida para las alterna- tivas democriticas dc progreso que, desde la invcstigaci6n y 10s mavimientos sociales, aspiran a definir una forma distinta de hacei comunicacion. Dcl Informe McBride al For" de Porto Alegre, de Beigrado a Buenos Aires y Sevilla, 10s cstudiosos, comunicadores y agentes sociales de la comunicacibn sabemos que hay "Otra Comunicacibn es Porible" y que la contribucibn del conocimiento, y su apropiaci6n social junto alas nuevas tecnologias y sistemar de informacibn, tienen una funci6n esencial que cumplir en este empefio. Este es cl espiritu de la Carta dc Buenos Aires y el origen de la actual Uni6n Latina de Economia Politica de la Informaci6n, la Comunica- ci6n y la Cultura (LLEP-ICC), asociacibn internacional de investigacibn que, en Ins ultimos tres afios ha venido ttabajando en la articulacibn, agrupamiento y promoci6n de 10s estudios economico-l~oliticos y de teoria critica, recuperando el legado historic0 y cientifico de la productiva escuela latinoan~ericana. Los trabajos publicados en este volumen participan de esta misma historia y, con su modesta contribuci611, aspiran air perfdando el camino de construction colectiva deunNuevo Sistema Glohal de Comunicaci6n y ilemocracia aportando un conocimiento detallado sobre 10s desniveles, apropiaciones y desigualdadcs que imperan cn el modelo de dominacibn informativa mundial. La celehracibn del 111 Encuentro lheroamericano de Economia Palitica de la Comunicacibn bajo la coordinacidn del Seminuio deEatudios Eumpeos del Departamento de Periodismo que tuva lugar en Sevilla del 17 al 19 de julio del 2002, cn la Facultad de Comunicacibn de la Universidad Hispalense, significa, en este sentido, no solo la oportunidad dc difundir 10s avances cientificos en materia de ccono- mia, politica y estructura de la infarmacibn, con una nutrida y variada representacibn de mQs de sesenta investigadores espccialistas en politicas, epistemologia, estructura y economia de la comunicacibn, sino, lo que es mb importante atin, la posibilidad de haber logrado conciliar voluntades y coordinar esfucrzos conlaconstitucion de una organization cientifica-IaULEPlCC-pensadacomo espacio y red de genera- ci6n del conocimiento mediante el intercambio, la difusidn y formation acadernica y el estudia de las redidades complejas de la information y la comunicaci6n entre los paises latinos integrantes del espacio cultural iberoamericano (Francis, Itdia, America Latina, Portugal, Espaiia). El camino por rccorrer es largo y 10s rlesafios cicntificos, como 10s politicos, multiples. Estevolumen tienepor la pronto 1afunci6n de dar testimonio y contribuir al debatepiblico y academic0 sobre la nueva Sociedad Global de la Informaci6n. Ahora, esperemos que, con 1as bases firmes de la Uni6n 1.atina de Economia Politica fijadas en el congreso de Sevilla, sea posible realizar el cornpromiso historico de nom- bres propios como Amadou-Mahtar M'Bow, a saber: la construccirin de un espacio global en el que "cada ~ueblo debr podrr aprender de 10s demb, informindoles a1 mismo tiempo de c6mo concibe su propia condici6n y de lavisi6n que tiene de 10s asuntos mundiales. Cuando ello selogre, la humanidad habradado un paso dccisivo hacia la libertad, la democracia y la solidandad". Francisco SIERRA 4 Agradec~mientos SI el I11 Encuentro Iberoamerlcano de Economia Policlca de la Comu~cac16n brind6 la ocasldn de conocer las propuesras y conclu$lones c~entificas mis relevantes dc 10s expertos en economh de la comu- 1ucaci6n. oolit~cas culturales v andlsis crit~co de la mehacion lnformatlva con destacadas conferencias plenaria; ;cargo de ~iuse~~ekI~lIE~1 (Italid, Fernando QUIROS (Madrid), CQ~IBOLA~'~ Bras$, Guillermo MASTRINI (Argentina) y Ramon ZALLO (Pds Vasco), fue gracias a1 esfuerzo institucional y colectivo de numerosas personas, instituciones y empresas de las que al menos quisiCramos dejw constao- cia por su decisiva aportacidn al Cxito del encuenmo, pues sin su concurso no hubieran virto la luz estos trabajos ni hubicra sido posible lasproductivas sefiunes de exposicion de wmunicaciones durante 10s tres dias de congreso. plusi4rmos por ello agradecer la incansahleyvaliosalabor de 10s estudiantes delicenciaturay docto- rado vincdados a1 Seminario de Eshldios Europeos de Comunicacibn y al Centro Iberoamericano de Comunicacidn Digital del Departamento de Periodismo (aJos.6 Manuel Moreno, Noemi Krez, Juan Car- los Gil, Victor ~ika, RodriR; Browne, Macarena ~emindez, ~avier Moreno, Alicia ~ei~aday Cristina \rllldt>ho~. cntrc. utrtw qur run rwnercr y dtcl~r;ii.~in rninucinsa en la asistcncia tccnira v adrnin15rrarira hit irrcrn un mLurnrnr (It rdliclarl (arddCmiia\ viral. [lor suou~stu) Al ~rr<on:,l (lr 13 Fauulticl *lo Comuni- , .. . . caci6n del Aulade Informitictica, ~onsejeria administrad6n del centm, asi como al equipo decanal enca- bezados por el Ilmo. Sr. Decm, D. Miguel Niero Nuiio, les agradecemos todo el apop y disposicidn prestadas antes y durante la realizacidn de las jornadas conpdes. Del mismo modo, el Seminario de Eshldios Europeos en Comunicacidn agradece el apoyo institucional delDepattamento de Periodismo y de su &rector, D. ManuelBernal Rodriguez, par el respaldo econdmico y moral a tan feli=iniciatim acad& mica. ., . . . . Turismo de Sevillah en especial, dela CasadelLibro, cuyo director, D. AntonioRivero, facilitb elrespaldo emn6mico y la realizacidn delas presentaciones de la revista TELOS y Kcesy Culhvas en el salon de actos de su sede central de la cde Wizquez. Finalmente, el Seminario de Eshldios Europeos de Comunicacibn agadece el patrocinio y respaldo institucional delMinistetio de Cienciay Tecnologia y de la Consejeriade Educaci~n y Ciencia de la Junta de Andalucia Con el apoyo prcstado y la financiacion pfiblica del Vicerrectorado de Investigation de la Universidad de Sevilla, estas instituciones han hecho posible la presente edici6n de actas. A tados ellos, y a 10s partic~pantes mnscntos en el coogreso nuestras fekaauones y, derde luego, nuestro m& grato recuerdo Sevdla, 7.8 de enero de 3003 GlobaL;zci6n, ecenonriapolitica y estudior culturdes Fernando QUIROS Unlvenidad Cmplutense Globalizaci6n, economiapolitica y estudios culturales Fernando QUIROS Universidad Cornplutense r. Una mirada retrospectiva: Debates epistemol6gicos sobre las ciencias de la conrunicaci6n. El papel de la Economia Politica. La Economia Palitica de la Comunicaci6n es la mejor linea te6rica y lam$ complcta para abordar el estudio de la globalizaci6n. En buena medida fueron los anilisis crfticos de nuestra cuniente 10s que origina- ran, animaron y completaron el proceso que llcva alaUNESC0, desde 1969 a 1980, a basar sus programas en una linea de accihn progresista y solidaria. Efectivamente, en el Simposio de Montreal (1969) el papel de Dallas Smythe he clave y,enlos airos siguientes, 10s trabajos de Herbert Schiller influyeran de for~nadecisiva en el giro te6rico de la investigaci6n de la comunicacidn de masas; sobre todo en 10s ccntros y facultades de Amirica Latina. Este gto te6rico delaUNESC0 debeenmarcarseen el contextomis amplio del climade cambios que vive la Academia. A comienzos de la dCada de los setenta, la crisis, latente desde hacia unos afios. estalla. Un ancianoTalcott Parsons,escuchaba athito, lamis dcida de las criticas: No ha)' to1 cosn corn" sn retr-ete qire se auto organiza. El que hablaba era Irving Zeitlin, soci6logo critico y espccialista en el pensamiento de Karl Mam. En la Asociacidn Americnna de Sociologia antafio dominada sin contestaci6n posible par 10s seguidores de Parsons y Merton, se oia ahora que no podia seguir dominando las ciencias sociales un paradigma en que la sociologia era entendida coma una selfregulation discipline, que se organiza y sucede en sus ideas. gmpos e instituciones con absoluta independencia de su marco institutional y el pais donde se da' . El cambio de atmdsfera universitario es tanto m6s llilmativo por cuanto venia precedido de lustras de generaciones silenciosas que habian encajado impertimtas la dominaci6n de la ret6rica liberal sobre la neutra~ iidad cientifica, el plwalismo, la libertad en la cstedra y la responsabiiidad profesional. La universidad cumplia fielmente con su funcidn, que no seda otra que la de legitimadora de 10s conocimientos de la sociedad indus- trial' El embate critico termina par quebrar el indiscutible predominio de la perspectiva funcionalista. Poco antes de que Zeitlin interviniese ante la American Sociological Association, Paul F. Lazarsfeld, afirmaba sentir- I. . I,. . I I -1.1 .,11,.. 111 . .I. (1 11.1.: I -. I . , .. I,,,. \,,.. \ , ,I. \.,\I, I I I ." I I . I . ; I ,' $8 ,. I,. ' . I I .I. . I. I.' . . . . ,.\, .rl. 1.. I,.,.., ., , ,.I,.%. I., .. . . r.. . .. . I.. I I. I, .I, .,,?\I . I1 ,.,I,. I...'. I. ... se aislado y atacado por macrosocidlopos matxistas y e~nometoddlogos que deseabun explurar el vercladero sipn$cado e,xistenciol que estd detrds de los tdcnicas de medicidn." En Europa,el estructuralismo franc&, que arranca del estructuralismo lingiiistico de Ferdinandde Saussure, ' alcanza en estos aiios sus exitus m8s notables en diversos campus de las ciencias sociales como la sociologia y la antiopolocia, la critica literaria, el psicoanalisis, la lingiiistica y la semidtica. Claude LCvi-Strauss, Louis . . Althussei, Michcl Foucault. Jaques Lacan, Roiand Barthes y Jaques Derrida, fnman un ramillcte dc tcoricos oue revolucionan la ciencia con un conceuto de estructura cxtraido de la linyiiistica de Saussure, pero que . . tamhien es tributario cte Marx y de Freud. Sera Livi-Strauss el que desarrolle el concept0 en el que no se trata de describir la realidad simplificandola, como hacia el funcionalismo, sino de explicarlaiEl observador no descubre la estructura sino qne la clabora, y Csta cs un modelo para explicarlos hechos. Enel tcrreno de la investigation comunicativa, sin pretender agotar el asunto con ello, hay dos cncendidas pol6micas. En Francia, la publicacidn de L'Espirit du temps de Edgar Morin, provocir, a su vez, la de iMitosocioloyias, donde Bourdieu y Passeron responden a la acusaci6n dc sersoci6logos oficiales, con la de que Morin prdctica In massntediologia, que ilo es sociologia, ni teoriu, es una metaflsica -en el sentido kai~tiano- peru una nutaflsica catastr~fica\ En Italia, donde la sociologia de la comunicaci6n y dc la cnltura se habia desarrollado de la mano de Albcroni y Rositi, la Scmidtica introduce el analisis de la significaci6~1, atacando frontalmente 10s estudios basados en metodologias dc alcance limitado y en la consideracdn, igualmente limi- tnda del emisor&l analisis de contenido sera tildado dc insignificante. Paolo Fabbri presentari su alternativa para el estudio de la comunicacion de masas constituida por una perspectiva socio-semiotics, de la inteligihili- dad espccifica de la moderna cultura de masds modelada por 10s massmedia; de una antropologin cultural orientada hacia la exploracidn de lo imaginario en la sociedades industriales complejasi : Hacia 1975, la comnnidad cientifica de investigadores de la comunicacion de masas muestra una divisidn radical entre do! enfoques mdyoritarios: 1) El enfoque empirico-funcionalista que ve la sociedad como un complejo conjunta de grupos e intereses en competencia, de los cualcs ninguno predomina constantemente.las organizaciones medijticas son sistemas oreanizacionales eniazados aue disfrutan de un imoortante erado de autonumia frente a1 Estado, 10s uartidos " politicos o los grupos de presi6n organizados. El cuntrol de 10s mcdios esti, segdn este enfoque, en manos de una Clite directiva autirnoma que consiente una grado considerable de flexibilidad en 10s profesiondles de 10s mediosiExistc una simetria basica cntrc Pas instituoiones mediaticas y 10s publicos, pues la relacidn se estable- ce gencralmente en tCrminos de aparente voluntariedad y equidad. El pliblico es considerado capaz de manipu- lar a 10s medios de mil manems difcrentes seglin sus previas necesidades y predisposiciones, asi como se le .( NorAraLi,; 3EmlncIua 'Lazarsfrid, P. (1972)sForeaoid~~. En Obershnll A. (1972 ed). The Esinblrshaient of6nipiuc'il Sociology. Niiavo York: Hci,per Menon renuncia a1 paradigma iinlcn en sociologiv en.Merton,R.K. <~Stiucm8lAoalysia in Sociologyx.En Bluu&I.ed(1975).Appruuuhrilo the Stud) qfsocinl Stmcticlr. Nueiv York: The Free Press. Bourdieu. P, y Passeron I.C. (1975). iWlto.~olouialog;o. Bercelona: Libror de conlrolaci0n. 'Fahhti.P. (1971). .La communicazionidiinarnv inltvliv. Sguudo semioticor malocchioilellvsaciologia~. Wrrur,512. supone el accesa a ins valores plurales de la sociedad permitiendosele estarconfonne con elios, acomodarse o rechararlo$. 2) El enfoque econdmico-politico mmista, donde se contempla la sociedad capitalista como una sociedad de clases: los medios son una parte de la arena ideol6gica en la que vdrias perspectivas dc clase cambaten, siempre en el contento de la dominacidn de cicrtas clases; el control ulterior se concentra cdda vez mi! en el monopolio del capital; los profesionnles de Ins medios, annque gozan de la ilusidn de la autonomia. se sociali- zan e internalizan normas de lacultura dominante. Los medios de masas, tornados en su conjunto, proporcionan marcos interpretativos consonantes con 10s intereses de las clases dominantes, y ias audiencias de los medios que, en algunos casos negocian o contestan estos marcos, carecen dei acceso adecuado a sistemas de sentido alternatives que les permitirian rechazar las definiciones proporcionados por Ins medias en favor de las defini- ciones opuestas'. En 1977, ante el plenario de la IAMCRIAIERI, Peter Goiding y Graham Murdock, dieron lectura a su ponencia Teorias de la Comunicacidn y Teorias de la Sociedad. Constatahan que la investigaci6n de la comu- nicacidn se habia convertido en una inmensa empresa acadCmica y que las reuniones tanto de este organism0 (en esos afios foro de enfoques criticos) como de lalnrernafional Cornmirnication Associatiot~ (traditional foro de Ins investigadores empiricos), parecian dar testimonio de la aparicion de una ciencia social madura. Prolife- raban ins departamentos universitarios y escuelas de comunicaci6n masiva y las revistas dedicadas a comuni- cacidn, comunicacibn de masas, comunicaci6n humana etc.. Sin embargo, sostenian a continuaci6n, que lejos de estar ante una especializaci6n y diferenciacidn de nuestro campo estibamos ante un crecimiento confuso. No podia sostenerse que se hubiese avanzado en laconstmcci6n de una sola teoria parael estudio de lacomu- nicacidn. Para ellos: 1") Laevolncidn hist6rica de 10s estudios de comunicaci6n mostraba que era mbs importante la preocupa- ci6n sobre el cdmo estudiarauc el auC estudiar. Se trataba entonces de resolver desde quC disciplina era mrjor acercarse a Ins problemas de lacomunicaci6n de masas. Para ambos, el no poder darrespuesta adccuada nesas dos preguntas habia lievado a una falsa solucidn a1 buscar el cdlir sagrudo en una especie de tearia unificada. Estos intentos estabanbasados en prenociones falsas acerca del poder de las teorhs de la comunicaci6n masiva; yen Ins lams engafiosos entre 10s conceptos de comunicacidn. informaci6n y cultura. 2") No se necesitaba una teoria de la comunicaci6n sino una teoda de la sociedad capar de generar propo- siciones e investigaciones gufas en las ireas en las cuales se interesan 10s investigadores de la.! ciencias socia- IesC \l,,ll I r ;I. I;,,. I I;, Inl',, .. I .'.I i.,,, 1' ,..I.> ' I I I ,811 ..I I., n..-,., . I I:..,. . I , .,. \I.\ I 1: I I r I I , . I I \I ..\I .I I . I. , . I.. . .." 1 \ , . 8 n ."i I i.: r. . .I , r . II:,.I'',, <,..I> I,,;., ~ ~ 'Curran, 1, y Guieuitch. M. (1977). %The Audience.. Mari Co,mnisnicoiion ntidSnciriy Biock 3. Lnidrrs: Opra UriiumiN Plrri. BGolding,P. y Murd0ck.G .(1977). ~~~enriesofCommuoication nndTheoiiesaf Sociely.. Cnramsrikuririn Retrurrh Veisidn esp.?do~ la: (1985) ~Twtias de 18 Comunicacidn y Teotias de la Sociedudm. Cuadeirios del TICOM, 33 Este acercamiento a1 cstudio dc la comunicaciirn de masas, proporciona nn marco te6rico coherente, en cuyo interior se pueden relacionar 10s distintos nivcles del proceso de la comunicaci6n masiva, entre ellos, y con 10s niveles principales de la estmctura y el proceso social. Asi; la Economia Politica de la Comunicacion ofrece una base litil desde la que se puede construir un anilisis social comprensivo e integral de 10s sistemas de comunicacidn masiva. Sin embargo, el paradigma dominante es otro: 10s Estudios Culturales. 2. De marxistas a vecinos del funcionalismo: Los Estudios Culturales. Colno seiiala Curran, el aacenso de 10s Estudios Culturales implica no s6lo fijar una nueva agenda de la investieaci6n internacional introduciendo en ella nuevas ireas de investigaci6n. sino un atasue frontal a otras " -. perspectivas criticas. Y en ese ataque se produce una coincidencia, cuando menos curiosa, de la que inicialmen~ te fue una corriente critica con el funcional-liberalismon . Aquellos quieren desprenderse de sus primeros com- paiieros de viaje y tstos desprenderse de 10s cr-iticos radicales. Dos aiios antes del numero del .Iournal of Commanicntion, Donsbach y Noelle Nenman habian escrito que la escuela nomativa traditional estaba siendo progresivamente reemplazada por una tendencia fucrtemente opuesta a la investigacidn sociol6gica a la que ahora se juzgaba coma superficial y dominadora. Las nuevas discusiones teoricas estaban animadas par 10s pxtidaiios de las ideas materialistas y dialecticas, lo que suponia que 10s cientificos empiricos estin expnestos a ataques ideologicos y personales. En 1983, ya no hahria motivo para esa preocupacion. porque el fermento m el campo, permitia a funcionalistas y culturalistas convivir sin la molesta presencia de 10s idevlogizados economistas politicos y 10s ar-ishicmrasfiankfi~rianos. Guillemo Orozco ha sintetizado con claridad lo quc significa esta fermentacidn: Si las decadas pasadas se caracteriraron par guerras entre paradigmas, entre posiciones y perspectivas, ahora esle espiritu ayirerrido pace desvanecerse (...). Aigunas posiciones recientes sostienen que ni siquiera el concepto de uparadigma~ en el sentido kuhniano- debe mantenerse (...) La invcnci6n dcl ttrmino fcrrnento dentm del campo de 10s estudios de la comunicaci6n y su adopcidn mis o menos generalizada entre 10s miembros de la comunidad cientifica de la comunicaci611, busca, por una parte, dar hscura a 10s estudios y, pur otra, la sustituci6n del concepto mismo de paradigma, (...) en tanto que ~. pretende describir la permanente descomposici6n provocada de todo lo que se consigue, se tiene, se ha alcan- rado. oor la introduction oemanente de nuevos udrn~enes. ideas metodos. visiones. cuestionamientos. No se , , trata entonces, de la idea sistemiticamente desarrollada par Khun sobre las revolucioi~es cientificas coma eta- pas o pnloesus a traves de los cuales se realizaban 10s camhios paradigmitico~'~ ) ..7A~aLr,Eat LkPAclNa Cuir.ul.l. (1990). 'The Crisis od Opisifion: AReapnisul". En Pimlot. R y Wtight. A. (eds), The Allarnniive. Londres: W.H. Allen. (1997)'El nuevo rev>sioniimn en la invest~gucido de In camunicncidndc mraas: ununuevv valornci6<'. Cuadelriar de h?jbrmarih y Coniuairii<irin (CIC,, 3. pp. 81~107. I"orozco, G. (1497)La rnieriignriorx de lo mmunicncidn dr~itrnyfue~o du Ani4riuo Latino. La Plnra: Ediiiones de la Universidad dc LdPhitn. p.33. Asi. fermentnr, siemprc seglin Orozca, se refierembs que a revaluciones, alfuega cruzado de francotiradores cuya misihn es la provocaci6n para alcanzar el objetivo de recomponer, o simplemente transformar aigo en alguna direction. La secuencia temporal en la que cl ferrnento en eicanzpo se transforma en la soiecidn a todos 10s problcmas te6ricos y epistemol6gicos anteriores es breve, como mostramos a continuaci6n: 1983: La International Communication Association centra su Conferencia en ios denominados .Paradigmas Emergenless, siendo "no de 10s productos de esta reunion la aplicaci6n del <<Ferment0 de Paradigmasu al campo de la comunicaci6n social. El *Journal Communicationsm de ese mismo a80 se dedicaba por entero a este tema. 1985: La ICA celebraba su Conferencia bajo el rotulo .Mas all$ de pol6micas: diilogo entre paradigmas.; incorporando los Estudios Culturales brittinicos a 10s que se considcraba una nueva teoriraci6n capaz dc permi- tir la entrada de aire fresco en el campo de 10s esfndios de comunicaci6n. - la Iinea culturalista, haciendo confluir en ese punto todos los procesos mayures, ya sean econilmicos, sociales o politicos. 1989: Derving, Grossberg, O'keeffe y Wartella publican .Rethinking Communicationa, planteando que 10s investigadores de la comunicaci6n tienen trayectorias e intereses radicalmente diferentes que repercuten en la maneraen que se oricnta la investigacidn. 1993: Gaunt publica las conclusiones del Seminano de Wichyta, bajo el titulo *Beyond the Agendas: New Directions in Communications Research y Levy y Gurevitch *Defining Media Studics: Reflections on the Future of the Field,,, donde la vocacion de paradigma dominante de 10s Estudios Culturales se hace muy evi- dente. El *Fernento en el Campo~ y la anecesidad de dotar de sentido a la realidad <<, se transfonnan en una apuesta para lograr un consenso universal que permitiese ser un hbito de encuenho entre las diferentes orien- taciones teoncas y metodol6gicas. 1994: Levy y Gurevitch publican %Defining Media Studics: Reflections on the Futures of the Field*. 1996: La ICA, reunida en Chicago, discule durante una jomada compieta sobre la necesidad de "dotar de sentido a la realidad como teoda, metodologia y practica" con el objetivo de encontrar "nuevas fonnas" de hacer frente al desafio de la investigacion. La IAMCRIAIERI, reunida en Glasgow desarrolla un programa marcadamente culturalista. Para Orozco: La blisquedade sentido como objeto deuna investigaci6n mis coherentecon la heterodoxia existenteen el campo de la comunicaci6n aparece como la apuestd mas reciente para tratar de hdcer frente a lo inabdrcdble y producir algorelevante de ese enfrentamiento desigual,e intentar llegar a alg6n tipo de consenso, si no univer~ sal, si por lo menos generalizado, que permita ser un imbito de encuentro. Es bta una busqueda por afinar, e incluso confotmar, una nracionalidad sustdntivaa, no instrumental, de generaciirn de conocimiento en comunicaci6n y su coneomitante metodologia, sugiriCndola como estrategia a la comunidad cientifica intemacional de la comunicaci6n, para hacer frente a la proliferaci6n de informaci6n, las hibndaciones disciplinarias, la pCrdida de hegemonia del paradigma dominante (cientifico), la explosi6n comunicativa de 10s liltimas aiios, y id *esquirafrenia~ epistcmolilgica por auscncia dc una visibn abarcativa de las nuevas rcalidadzs" Pero. bajo el manto de la originalidad,cl airc nuevo y la explosi6n dc paradigmas, asistimos,en rea1idad.a un revival de viejas teorias, recalentadas y presentadas como .nouvelle cuisinea Tiene raz6n Vincent Mosco cuando afirma que los Estudios Cuiturales han terminado poi inclinarsc hncia la suhjetividad, lo local y lo particular, privilegiando la lengua y lo conceptual o las actividades denominadoras en todas sus formas y resistitndose a esquemns explicativos quc unifiquen csa variedad de actividadcs. Es cierlo que seglin que linea culturalista se tome nos encontraremos con una mayor o menor atenciiln a estas tendencias. Pero, si desde el funcionalismo y el conductismo se trat6 de construir una metanarrativa o una ciencia social poaitiva, desde los Estudios Culturales nos encontramas con una pasicidn casi idtntica" Los Estudios Culturales ahordan bas rclaciones generales entre el orden social de una sociedad y su cultura, reconociendo el papel central de 10s medios de comunicacidn de rnasas en la distribuciiln y discminaci6n de significados sociales y subrayando la necesidad de situarlos en el contexlo de la cultura, cntendida coma tota- lidadha corriente cultumlista se ha ocupado tambien de las forinas dr simbolizacibn tradicionales enraizadas en el ate, la literatura, la religi6n y de las formas expresivas de la vida cotidiana como la conversaci6n el vestido y los gestos. Sohrc el papcl la propuesta es muy interesante y debe ser bienvenida en la investigaci6n comunicativa. Sin embargo, esta penpectiva presenta deficiencias metodologicas serias. La primera de ellas es que al pretender cscapnr dcl marxismo economicista ban ahandonado por completo iacuesti6n dcladcterminaci6n ccon6mica,enfatizando el papel de laideologia.De lamisma foma, la incolpo~ raci6n a la corriente culturalist;~ dc las influencias de Foucault y dc los te6ricos de la posmodernida<l. hace que su visi6n de la sociedad eluda sistemiticamente el anilisis de las verdaderas relaciunes de fuerra del sistema capitalists. Pero alin queda otra deficicncia: la obscsidn por aplicarel anilisis tcxtual como si fuera arqueologia social.' Es innegable que todas las formas culturales contienen huelias de 10s procesos y las presuposioioncs implicadas en su creacion y que, desde ellas, se pueden construir guias de interpretacibn para los consumidores potencia- les. De acuerdo con Williams y Carey, los mensajes cmitidos por 10s medios de comunicaci6n de masas pueden piuporcionaievidencias sobre la sociedad en la que se ubican. Entonces, estudiando obras particulares, cancio- nes, bailes y danzas, se pueden extrapolar 10s resultados al anelisis de la sociedad" Los mensajes de 10s medios son considerados, en consecuencia, como textos, y el proceso de anhlisis consiste en rrcuperar 10s ).aciinientos de signpcado social qlre contienen. Dicho de otro modo: se hata de extrapolar 10s resultados del amilisi textual hacia las relaciones sociales involucradas en su produccidn y en su usu. Se precisa, por lo tanto, un anjlisis directo y detallado de los contextos sociales de production. dc reoep~ ci6n, de sus relaciones con las instituciones y con 10s procesos centrillcs de la sociedad clasistas. De ninguna furma 10s textos pueilen aer sustitutos de las relaciones sociales. 4 hO7ASAL.#E Dl A .*=#MA ' 0rorno.G. Op cif (1997). F31 " Mosco.V. (1996) nir Pniirirnl Ec~zi,myiifCarimi~iiknfiiiit,I.ondres: Sage " Wilkum&. R. (1965). The Loilg Rn'oli~rron. Londics: Peliguin Books. p.46. Politicar culturaler y cornzrnicativar tewitoriales en la em digital Ram611 ZALLO Universidad Pais VascO Politicas culturales y comunicativas territoriales en la era digital' Ram6n ZALLO Universidod his Vasco I. El context0 del acapitalismo globalx. Las transformaciones en la comunicacidn no se pueden cornprender sin analizar el cnmbio cualitativo que esta conociendo el sistema econdmico mundial. A difcrencia de cdmo se percibia en los aiios SO, el nuevo rstadio del sisrema indjca que no est;lmos solo ante una mera irvolucidn tecnologica. La pcneraliracidn de esta par todos 10s poros dcl sistema econdmico, cultural, social y politico, ha conformado la bnse para una tercera revolucidn ccondrnicoiindusniallpostindustrial. Estariamos en otro estadio del capitalismo, el "capitalismo global" (Martinez Peinado 1999), bnsado en el principio tecnol6gicoiorganizacionaiiinfomdciondl (Castells 1998). Ciertamente, el "capitalismo global" en su interaccidnlconfrontacidn con las estructuras sociales, ya esti produciendo fuertes y contradictories impactos en el ordcn relational (nuevas socialidades), cspacial (un espa- cio diluido), temporal (un tiempo mis gestionable) e identitario (en mutacidn). Se expresa en fendmenos que aun no siendo nuevos, su grado de extmsi6n Ins convierten en novcdosos, por cuanto significan: una extensidn cualitativa de los mercados y de so integracidn; una libre y especulativa movilidad de capitalcs financieros; un desmollo dc la internacionalizacidn: una desregulacidn con abandono crcciente de filosofias de servicio plibli- cu y rnutuaiistas; y una dependencia dc 10s giandes grupos econbrnicos, en lira por la hegemonla concepto - ~ mas apropiado que el de competencia- .. . El resultado es un nuevo impulso ccon6mico y nuevas oponunidades, pero tamhien unretruceso del lugarsocid de muchos agentes y paises y dc las clases sociales mis desf~vorecidas2 Esa revolucidn ccondmica esta lejos de haber producido un sistema estable y compensado como el que caracterizaba a1 Estado del Bienestar en Europa en el que economia, relaci6n salarial, sociedad y poder interacaahan. Esti en desigual difusidn, no cuenta con muletas legitimantes sociales como las de antaiio y tiene limites ccondmicos objetivos y suhjetivos, tales como las contradicciones en la "econoda-mundo" entre economia real y monetaria, 10s proteccionismos de las cconomias potentes, las restriccioncs en la movilidad laboral intemacionai, Ins limites del consumo privado, la imposibilidad dc absorber toda la innovacidn, las recesiones p quiebras financieras de paiscs y empresas o las resistencias a1 modelo que impone. 4 ...,A,., E"FAPAG,YA ' Buennpct~iedeesrn ponerich cs unarcrlilbor;~ci(m sobredos ini~~rmei propios rPoliric?s cultiu-lies ic~ion;~i~i en Eurpn" y "Polificai cuituiolca lcmtotiales en Espaiii') confcnidoiol in lai dos iavcsligaciones coodinodcia por E. Bustam;irrtc, con rl pvlrocinio de 18 Fundvcilin A1tein;divils. de Ins que la segund;~ ac ha publicado como Comusirncio,t ), culiiirn ?a lo cro digiroi. hidiistriar, !ireiindo.r j diversidad ni irpuilu. GedisvBnrcelona2002. >vi. pile. sig. 2 Ramdn ZALLO Poi;iim, iridxlnlri bi;~#r,uiri nz ispolioy iiropn a, in itod,~!iai 21 Peru tambiCn tiene limites regulatorios y politicos que, en cambio estaban mas o menos encauzados en la Cpoca del modelo fordista. Estos limites: se han acentuado despuCs del 11 de setiembre dcl2000 con el nuevo unilateralismo disciplinadoren las Relaciones lnternacioni~les y el regreso del Estado autoritario y xeniifobo en buena parte de Europa, sin hablar ya dc EEUU, y que ya estin produciendo crisis de algunas dernocracias. Curiosamente trldo ello trae consigo la vueltade lo politico y de las incertidumbrcs, tras unos cuantoa aiios de ieinado de la ideologia libcrdl y del automatismo econ6mico hajo la supuesta Cgida del mercado. La vuelta de lo politico lo mismo podria acabar en unas nuevas reglas que permitieran eestionar con alpuna Ideica . .. . - redist~buidora las potencialidndes y oporhmidades de la nueva econornia o, al contrario. podria degenerar cn una involution general plutocritica de la que hay bastantes indicios. El destino no esti escrito, y aunque no se pueda ser optimists, depende de muchos viejos y nuevos actores sociales No obstantc, no procede exagerar el fenomeno, nadanuevo porotraparte, de lamundializacidn, ni olvidar que la globaliracidn es tambiCn lin recurso ideologic0 que sine para justificar cosas opuestas: u politicits impopulares explicadas con un "no se puede perder el ten de la internacionalizaci6n",o politicas rgoistas si de lo que se habla es de la inmigracidn. Lo cierto es que se trata de una tendencia junto a otras y que Ins emprcsas paradigmiticas ile esta Cpoca, las transnacionales, aunque tienen una ouota significativa de la produccidn mun- dial no son ni mucho menos mayoritarias (22% de la producci6n mundial segiin el .Bureau of Economic Research* de USA) y, curiosamente, siguen teniendo base nacional3 Es mas, asistitnos aun rebrote de 10s nacionalismos de Estado, que se afirman tanto can las resistencias cn dotar a Europa ite un estatuto politico definido y democritico, como en 10s nucvos proccsos recentralizadores 3 40US*.~,E"IU PASIh* '1.r ~lobal~zaci6n cornofendmeno mi? signilicadvo de ealr esradio delcqpilalirrno no er sino un sallo cuali1:aivo pcroncotado de 1.7 inemacionaliracidn.AIoroveclodemundisliz;ei6n ~lenr delos mercodoa fiii;~ncicroa v olnlihremovilid~d decndtales le uconmaiia . . una lirnitldr mundialnacibn de productos indoirrialer, y vlin es mucho rnis !enrn eii 10s casos de 10s serricios. pctiremes y dsiechoa. Ests lqjns de habeire producido en 10s b~enes ag~icolas y $3 ~nexiaten~e. salvo dentm de regionm de paiser.m lo rrli~riva a kiibie circuloudn dc pcraunas. Si hinbiem que npuntnr rlgunoi rasgoi de eie capitnlisma glob11 destncnriti Ion signientes: -[.a iendenciz a la iniegraci6n de uu ncipaclo rcunbmicu cum" ei lo "cconomia-mundo" ri bicn sohre In base de desmnollor iundamenfalmente desiguale?. 1.u mun&aliracidn no circuls en lodos loi senodos sin" qur tiem una ncrd prefermicia, n la horv de las inversioner directas, poi lor pdses de! Norte con un net" crecimiento del comelrio interior de 10s bloquei comirc~ulei. El 95% de laa imporrcioncs dc producioa manufrilurktdoa culin(la ricniio enlie psisci denar101I;ldns. La confonsacibn de tinioner o repiones de p?ises con rncicildn? unihmdor y polillcar monrtWnr comunca que re orienfm a la coopanci6n intcrnr y !a cornpetencia ertcina. -Liirxtcnsi<in cudlilaiva drl rncrurdo tanto en clavc terlitonal -,ma Pa imploiibn de 10s iistcmns dc plmificacibn centmlizn~ ii?- ccomo lemalica - mercantiliiiicibn dc ieacrviciar dc dud, cducati50a ...-. -El papdcariulCgico dc lu circuhcido fin;mcieiacanlibie movilidad dc cnpilrica con crpacid;~dpvrudess~niarpioteccionis- mos econ6micoa y finvnuieros nucionrles. -Lusdesieguluciones demelrvdodetiab~o.deespaciospliblicos y depoli0cus.dtjmdopaio ul*cupitdismo lurboalirncntado~ (Luttw* 2000) en iustimci6n &I legulvdo y que,en eicaso deUSA.tendliu como contrapesoel sislema icgd nnti~lrust y In mom1 ca1iilust.l del Cxito colllo premio y del fracas" corn0 culpl. -Las lusiones degigaotes uuyopesoccondmico ie estimnen un 75% &i comercio mundial y cuynclavcreside nienos entma cong1omcr;cidn ,0$l entre aectoies di~finfon cam0 en la ;micul.lci~ii de nctividades en sectoiEs relsclnnvdos poi v1glin factor. 'Tienbn aproducir en el pvis de otifin de lamultinacional. Entie d 70 y 71 ir del wioiviivdido de lus mu1tinacion:~lcr ac produja en cl propia psis a $cn inr~lediatn de infiueiick. internos tanto econ6micos como politicos quc cstin suponiendo una involuci6n respecto a 10s procesos descen~ tralizadores de 10s 80. z. Mundializacidn comunicativa con tcrrito~ializaciCln La comunicaci6n global juega un papel detenninante en el "capitalismo global", tanto por tratarse de una de las herramientas que permite la globalizaci6n econ6mica; corno por scr uno de los sectores en 10s que la mundializaci6n se expresa con mb pienitud4. En efecto, enel imbito de las industrias culturales, la mundiali- zaci6n es tambiCn una tendencia fuerle, que se expresa en la dialhctica globalllocal, la desterritorializaci6n de la cultura, la multiculturalizaci6ny la crisis de larcproducci6n cultural asociadaal Estado Naci6n (Marin 1998: 189). De todos modas, la mundializaci6n no rests impaaancia a lo territorial aunque lo redistrihuye' . Los cfcc- tos de Ins cambios en Pa mundializaci6n no se producen en una especie dc etCrea tierra de nadie. Es en temto~ rios concrctos donde se generan la sliferencias, se valoriran las tecnologias y bas comunicaciones (10s territo~ rios preparan la utilidad de Ins comunicaciones, dandoles sentido y espesor) y, tambih, dondc se producen 10s efectos de 10s cambios. A su vez, Ins territorios no son compartimentos, ni se explican por si mismos sin referencias a contextos amplios, aunque sigan siendo Bmbitos de poder decisivos. La libemlizaci6n iniciada en 10s 80 en USA -en 1984 se fragments la ATT- y a prinoipios de 10s 90 en Europn, va a tener una sene de rasgos quc dificultan enomernente cl discurso vigente de la eSociedad de la Informaci6n para todosr y la regionalizaci6n comunicativa, aspectos ambos quc irian juntos en un enfoque democratizador de las comunicaciones y que, a pesar de todo, no han iniluido centralmente en las grandes decisiones. En efecto, la privatiracidn de las grandes "peradoras de Ins sistemas publicos de tclecomunicaciones, la preeminencia del concepto de mercado dnico competitive europeo, la foma acelerada de emergencia de un sector privado de telecornunicacioncs controlado par grandes capitalcs, el enfoque preferentemente mercantil de la liberaliraci6n ilunuue con oblieacioncs cnlo reiativa a1 servicio universal .... responden a grandes intcre- ses privados y, en su beneficio, a nn desmantelamientoparcial dc lopliblici~, sin que las obligaciones impuestas por Ins Estados o 10s organismos reguladores hayan hecho oira cosa que paliar algunos efectos indeseados y fijar algunas reglas para la competencia oligop61icab %nefeclo,cl deqarrollo de la rnundiviizvcidn se produce, arglin Cuheles. confolme n cinco cjeb: la1niemucion.?i~zaci6n de las em pie^ sns; la concentr~cibncrnprcisliai con raliuctur&lci6n de tmn ecanomid de rcdcs; la lendenciau I~cenrmliznci(mfc~fo~nl y lo sglome- raciOn en busuv de econornivi de escula; la estundanz;cib dc 10s medios de comuluc;ei0n y de lor contenidon; y el pmcesa de convergenciv de lor rnercndor robrc la base de la digitulizaci(m (Cobeies, 2000). Nolemon que todns esvs cvivctedsticni sipelan a1 rccuno dciclucornunimcidn. ' Adveirir fendmenas de desterritorinliznci6n c hibndacih como 10s que detect8 N Garcia Canclini (1990) es unn cosa, y olm cl rcl;iiivismo minirni~ador sobre 10s efecfos deia globiiizii~ibn en el quecvrn JohnTodison (1991) o John Sinclaii(2000). 'IY ello a perside qile han sido ourneroias Ins dircctiv:ta monizudomn snble licenci;~,cntomo nhieno de red,reconocirniento nlutua dc tferminbirs, inteicanexidn e infemper8bilid;id. defioiaibii drl m;!rco regulnfo~io en torno ih lor ctirerxos de ohjetividnd, trnspnrencis y no dxscnmin8ci(m o 18 obligrcidn de lob operadc,rrs rxinlenfen dz facil~t;ri el accrso zl lerceros en coudicionei 8ccytables. Vei Lloreoa 2001: 235 ).is. En ese proceso de liberaliraci6n ha sido cxcepcional la emergencia de operadares regionales integrales dc tclecomunicaciones. Bien a1 contraio, un modelo que se repite en Europa es el de pocos y prandcs grupos por ~. .. . paises e inclusa a escaia continental, lo que supone un aalto cualitativo en lr~s pnlcesos de concentraci6n priva- da. Se han gencrado asi posicioncs daminantes en rCgimen oligop6lico, frcntc a un mercado ingente y remune~ radar oero muv atomirado. v con usuarios sin ooder de mercado v en indcfensi6n. aue no tienen mds remedio quc declararse, ocasionalmente, en semi-rebeldia y asociarse ante la gran cantidad de problemas no resueltos suticientemente par 10s organismas reguladores. De ahi que tengan gran inter& tanto la conformaci6n dc comunidades digitales como las propuestas de puesta en marcha de orga~smos reguladores regionaies. La propia Comisi6n' se ha instalado en un error dc planteamiento. Indica la necesidnd de generar una infraestructura bdsica de telecomunicaciones para acceder a la Sociedad de la Informacihn (SI), pero que el papel de la ayuda priblicadebe ser escaso ya que las inversiones pnvadas de las opemdoras serian rentablcs; al tiempo que illsistc en que lo relevante cs sintegrar las tecnologias cn una politica coherente para explorar lus beneficios ;conbmicos, sociales, culturdles- de la comunicaci6n., e invita a que las medidas se centren en *la promoci6n de nucvos servicios y aplicaciones innovadorasn y en eel equipamiento de 10s usuarios potencia- lesa. En el fondo, se trata de lcgitimar esa deriva en Europa con cargo a sus hipoteticos beneficios para la cultura, defendiendo asi un <<determinisma econ6mico centrado en la dingmica y las fuerzas del mercado (..) y una ecuaci6n central: convergencia + mercado = cultura e identidad europeas* (Bustamante 1999). Lns redes locnles o regionales que comunican apersonas de un imbita geogrifico delimitado, son puntos nenrdlgicos de utiiidad en la gestidn social con potencialidadcs para crear un nuevo espacio pliblico servicios, informaci6n y gesti6n de la vida. Se supone que, entre otros. 10s administtadores de dominius locales (Country Code Top Level Domain, ccTLD) tamhibn estdn para eso (Iriarte 2001). Las interrelaciones entre sociedad. administraciones, servicios y sector privado pueden configurar una compleja red integrada de miiltiples canales comunicativos que confonnen nredes de gobemanzau y en las que interactiien -influyindose o desplazindose- 10s diferentes actorcs. Siguicndo el marco conceptual de Amartga Sen eslas interaccir~nes pueden expandir las oapaoidades de las personas de una comunidad creando Mnucvas y mayores oportunidades sociales, facilidades econ6micas y libertades politicas* (Oriol2002). Pero para que eso ocurra se requieren tanto un entramado comunicativo previo -unas infraestructuras que no estdn a1 alcance de todos 10s paises y un cicrto enfoquc de politica prihlica. .( hOl.lhlP,L"LA PAG,N. 'Comunicuci6n de luComisi6n (1-7-99) iobii 103 Fond03 eitruclurvles y dr Cohesilin. s El ioformc Koivirto (CPLRE 1999) distingue enlre ier7,icioi de base (infom;cibn sobre iaregi6o. dcbatcs.juegas on line, pmgruma de ale-enaetinm, umvcriidad iiitual. peyuciioi muncios, ofma y demandas de empleo. bare de dalos ds 18 historin loc;tl, prcnsn iocd.p?ginu web & viociacionea locuies. uoluntutiado,pi~ou amadlus..). seiviciosesencialer (infotmuci6n inilitucional, coolac- to con elecros, asistencia pmei uso de Inred. centro de ucogidu..,) y otros setvicios (radio y video local. teletruhajo ..). hl mismo informe pone loa cjclnpior deTdmpcrc, de Ciilifornio On Line Voter Ciuidc y cxplica el proyedo lnfoviilc dc Villcn;~ (C.Vaiencinna). Este liifimo,~nici;ldo en 199hp;rru la puerra en marcha de un cenlio inlgrudo de gestibn de silemas y serviclos y aplicucionis cn camunicncibn, sc cnendi6 poatrriomntc a o~oi pueblos y ciu&dea v:denciao?s.adembs de nmpiiaisus lemiiicas hrdc un conccp~ to de rcomunidad digitai.. su ewluacibna fando esr8,nl dh de hoy, por hacer. Lo cicrto es que Pa ausencia a el retrasu en la impiantacidn dc una infraestructura y de unos servicias se&a ya una disparidad inter-regional en si misma, micntras quc los territarios pionzius acumulan ventajas en destre- zas o en competitividad. Las tecnologias no tienen virtudes intrinsecas de desarrollo econdmico o de ampliacion de la democracia participativa en 10s imbitos territoriales. No tienen per se efectos estructurantes si no se &an otras condiciones. La contribucidn de la implantacidn de tecnologias al desarrollo territorial depende de las necesidadea y de la apropiacion de esas tecnologias por 10s agentes, de su encaje en el sistema y sociedad a la que sirven. En ausencia de conocimientos, de interactuaciones entre agentes, de utilidades y usos precisos, de poco serviri und red que permita el teletrabajo. la tele-ensckanra o los servicios pdblicos en la red. Lo miamo ucum con la democracia. Frente a las versiones de 10s tecnoutopistas, si nu sc comparten temjticas v concentualiraciones o no se re~istran informaciones dtiles o contactos reales con los electos o no se - animan debates de inter&, "las relaciones de poder y las diferencias sociales preexistentes se transfiercn tam- biCn a la red" (Martin Cubas 2001:196). Es por ello qne pensar las politicas culturales es tamhien "pensar la hegemonia" (Sierra. 2001: 155). Poi efccto de 10s cambios tecnoldgicos y econdmicos se produce una recalificacidn dei propio lugar social y econ6mica de 10s distintoa territurios, redistribuyendose sus iniluencias. Lejos de producirse una indiferenciacidn y neutralidad espacial, la impiantacidn tccnoldgica produce una acentuacion de Pas polarida- des socio-espaciaies atraves de la movilidad de personas, mercancias e informaciones que tienden a la aglome- racidn (Curella 2001). Sin embargo, las potencialidades tecnol6gicas dc laa redes para la deslocaliracidn descentralizada de los agentes se evaporan cn gran medidacuando se advicrte quc concentracidn metropolitans y conexi6n con la red son -pot las sinergias entre poder, tecnologias, influencia,empleo, mercadoa, culturas, servicios y upuitunida- dcs parte del mismo fendmeno de rclocaliracidn centralirada. Curiosamente, esos procesos recentralizadores se produoen cuando las tecnologias vigentes hubieran per- mitido un desmollo cualitativo de las formas organizacionales y relacionales descentialiradas. Esta cuntradic~ cidn demuestra varias cosas: -Que no hay delerminismo tecnnl6gict1. Que las tecnologias no flotan sino que se inscriben en un espacio ectmdmico y social que las ubica y en cuyo desarrollo, sin duda, influyen. Que la estructura ieiacional entre paises, sujetos a instituciones es un hecho de poder que las tecnologias potencialmmte descentraliradoras no enmiendan, a1 reforzar, en general, las vcntajas prcvias de partida. Aunque laera Internet ha sido anunciada coma el fin de la geografia lo cierro es que, sobre todo,redefine la distancia. No anula ni mucho menos la geografia ademis de solapar una geografia propiaO, ni hace iniitiles la inmensa mayoria de desplazamientos laborales ni sustituye el transporte de mercancias que conoce un desmo- Ilo significativo. A1 contrario de lo que se suele decir.10 territorial es unplano relevante de lapropiamundinlizaci6n.que se teje alrededor de unos pocos centros motores. El orden mundial mismo ticnde a deslocalizarse y rcarticularsc 2. Rarndn LALLO. Paii~cnii.~!inmies ienrio~ioieien Esporiay iuiopo mi la ued!@~i 25 cads vez mL alrcdcdor de nlgunos centros de control del sisternafindncicro y del conocimiento c inforrnacidn. se rnantiene asiun ordenjcr6rquico de influencia y poder que no es nada neutral con rclaci6n a Ins territorios sobre 10s que piirota. Lamundializacidn econdrnica y cnmunicativa da prioridad a tres irnbitos espaciales: el global en el que los vectores tanto financieros como tecnologicos fluyen en busca de mercadus y opartunidades de expansi611, especialrnente desde la plena operatividad de las reglas del libre comercio que vigila la Organizacidn Mundial del Corncrcio para determinados sectorcs: Ins Estados-nacidn como tales, y la agrnpacidn regional de 6stos en forma de uniones econ6micas, dependientes de la concertacidn entre Estados: y las grandes ciudades metropo- litanas oomo ndcleos productivos, distribuidores y de demanda centraies, auti-nticos nodos dcl sisterna cn cual- quier pds del mundo. En correspondencia con ellos, en la econornia red hay preerninencia de los nodos de los centros rnundiales tecnoldgicos y financieros (tienen ventajas en conexidn, cornpetencia y articulacidn econd- rnico-tecnoldgica), de Ins Estados nacidn (tienen ventaja por su articulacidn politica y de poder) y de las ciuda- des (tienen la venlaja de la aglomeracidn)"'. Todo ello dificulta el papel de las regiones y de ias politicas regionales. Con todo, no todos 10s cambios del lugar social y econdmica dr 10s renirorios se deri\,an de lamundializa~ ci6n ode la digitaliracidn, ni rnucho menos. Muchos dc cllos se producen a prsar de ellas y por impulso del deseo humano de geitianai lo cercano, su convivencia y hienestar. j. Estados, mundializaci6n y regionalizaci6nX'. Al menos habria que hacer tres consideraciones. a) En primer lugar, hay una correlacidn creciente entre industrias culturales o medias y desarrollo regional. El fendrneno regional entendido en sentido amplio apunta como ventajas de muchas de las pequeiias co~ munidades el hecho de que suelen estar bastante bien auloorganizadas. con un sentido cornunitario potcntc y . . 10s eiz~~zcr~,d,~m,s y nodan estadounidensea quc se basan cn unl grnn redde handasnchn que canecti a lor prillcipiles celilio~ inetropo~ fitnnob dei mundo. E" segundo lug=. la geografia de usuvnos que i;, diatnbuci~n deriguvl de la infiaertiuutu,~. ~~~i~~~ ~~ in educncidnenel pl;mcl;t. ED irririiug.ir. IageogruCiude la produccidn de inferuct, cn lo rciativo a ftlh~?cmlcsde internet yde roflw~re. . ..,I I,. I . . ..I ). .,,.., 11.1. ,:,..I,I.,I., <MI< ,.,I .I#\ I.. ,,,,.,,, I.: 1,I ..I.. I.. I .I I 8.. I, i. I.,, ..II1.IIIIIi ,i...I.I <. , . , , ,,,. ., > ,,,, . ,I ,,~.. . . 8.. . ,. ,. ,I,. , .r. ,I. ,I . .. mienlni que 10s pnijes ridrdicoa cucotsm con IS, Erp?ila con tnr y Bras31 con 05 par mi-loquc illdicu uen aairnctli;~ crccicnlccnlrc plnduccidn y consumo dc canlcnidoa de 1nierncr.Adem4s. 17 de la 20 pilncipales ciud;idcs en el rnhbi88 dc duiilinioa cat& en USA. con unaiillaconcentiacilin erplcial. Los tlujor econ6rnicor y colmrnles mayorirmios nu son dead" donde hay capital o ienta a dande no hay, sin0 entre paes que diqmnen de ellon. Deahirnmbien In frtigdlil&?ddei rquilihtio general y el limitado des;trroilodc zunita cnlcraa dclplnncio. Eae rnodclo no er eficicnlc pwa lor ohjehvos de Desvrrollu Humano s largo ylnzo -5irve n pocos psisei que ejercen el papel de rrguladores ~~~r;~jiilns- y actdv de caldo dc cultivo de factover de riesgo. incertidumhre y vuloerahilidadcculautiros comopudo compmb;lrse el I1 de irsepliemhre del2001 "vi.pag.sig, :prp!~!l!lad~~ro~ B[ orcd lvuot2ai aruoiua lap c!nu~iiod~ ulq :sc!nuni?unsn~ su!m uaip!;ai[i?no!%a qmouo3a ap rupoai so~anu $131 ,, '(99i:000? !nZamq) soadom= eop13na no1 ap opua~ard "I ~~!rurualc o r"nuamaldmo3 euq ap nai 06'33 s[ ua ~oidord c!masard culi d pcptuap! sun 1aoalm.w c u-dsu o uaoa!lucrn opalde ns lod omor, pepg!laslah 6 pep![esIansuen ns rod oluel 'jens!no!pne lap sauo!sardxa se[ S salen%ual so) wed sa oqnaq ap jepos pep!ro!rd aj 'ella ap orluap h.ejrellon#sap 6 ejnonpo~dar end w4uod as anb so!pam sol ap apuadap jeuo!%a~ern~[na sun ap ornlnj 13'einl[nse!dords[ ap ougsap jai!p!sap srode,mouo~a s[ ap odmen o!dord [a uapuapserl u?!aea!untuoa el h em~~nr, el ap ol!qtu~ la ua sa[e!rlsnpu!jo,!%?~our,al sesande SET .1~!30" ee!a?[ouaal uo!asidepe h u?!aetulojsuaq ap rol3an un oyqmvl ou!s 'eng!sod ua5om! eun ap ro!ralxa upa3aSord e1 alue!pam o 'ouaa?pua [e!auaiod auan, un S sa[euo!4ar saropea!~d!ilnur solsaja soqe ap sgnen e 'o~!tupuoaa oljoupsap ap sen!padsrad saluauodm! ejuasard anb lolaas un 019s ou sa iiernljns 6 u?!neo!unwoaa 'op!lrras alsa u3-sosra~!p Snm sanbojaa qsap ua!q 1s 'jeu -o!xmJlu! ollqm? Ia "a opue3qdr uylsa 2s anb jerrol3al oijorresap ap sn!b~eilsa qs~anu sel ua u?mo3 oluamqa un ua Op!llaAU03 UB~ as u?!s~s!u~~o~ F[ 6 emlln3 cl '[euo!3a1 6 ousqrn soqmouaaa sop!fal so1 ap ollonrzsap ,C uo!>e~ninn~lsaar ap uluatunnsu! orno2 atuaurjPjuamupunjss~!lqnd sauopsrg!u!mpo sesmnrp sel ap ugnuala 01 OpJcUe uel[ '1ejn3!und ua 'sajww[m seulsnpu! se[ S 'je~aua3 ua 'cmi[n, el 'suge som!lIg sol aluema .seqlyua1qo1d sns ap uo!jsa4 el S sauo!r,e~uanardar sel e our01 ua aaeq 9s p#p!unmoa sun anh sa J, .eu -rapom pnpa!sos eun ua oh!l!ogap sa jepol!nai oqly!pam S sajerniln:, se!qsnpu! ap emajs!s un ap rauods!a .asaq ap sejaraua set op uc!xgse (esn~ ug!acrapaj el ap o or,e,psne 's?pun[oq stlse~) se3remoo sapeu!uualap o sapupnls ap o!n!jauaq u3 e[msaeganhad e uo!aez![equana~ a[ o -pEplaA ap ar,!@riua3sap as nu opelsx la h serninnnsa uanh![dnp as anh ap OSR~ [a ua- ose4 ap osasxa [a'-ss~!mauoaa sapep![!qpods!p o se!auaraja~d 'BA!~B!~IU! ap [an!" [a eas u@as - sajeuoi!nauag! sapepueds!p sc['soms![a~ua!jr, sol las uapand uo!sez![euo!4ar el ap seppderao3 se? ,,Ie!aos h e3!mouona s!s!m el ap uo!a -eradns e[ emd sv!rol!lrax so[ ap salw~uamepunj solar sol ap oun omon op!~arvde eq ropenouu! aropapua~dma nl!rjdsa lap u?!3eraua8ar el '#3!8?~0~3a! u?!aeldepe a1 S or,rm~~uor,a oplIal lap ug!3usg!sran!p ej e olunr .[anbe uon u~uo~~~jaua~u! as anh sauanj sn!mapual u?!qmei uos uo!aez![cnuaxap u[ S up~nez!je~oj el ap souamguaj sol 'ep!palu rouatu ua anbune 'up!3ez!pqol4 a1 ap ouamguq 18 aluamelajemd 'anb rep!hp~ anh SR~ ON .jeqoj4 ol a US333e un ap SyJDpE 'OUB3133 01 ap olua!w!aouoa ue18 un ap uauodsp anb L.oua!qc Los motivos para la intervencirin cultuml y comunicativa de las rcgiones pueden ser muy variztdos: par la consideracirin objetiva de que la cultura se vive en territories concretes; par la revalorizacibn de lo local y regional, par el resurgimiento de las culturas minoritarias o de las identidades; o por el interis del Estado en dirtribuir competencias o de la ciudadania en contrnlar la gestirin dc forma cercana (Bassand, 1992). Las ventajas de la tenitorializacibn decisional en el dmbito cultural son obvias desde el punto de vista de 10s resultados y de la democracia. En principio, creamis propensibn a la eficacia ya que se conoce mejor y se ouede tmtar con mis facilidad 10s problemas, ademis de darse mb sinergias en tanto se hacen mh visibles y pueden valorizarse mejor las distintas energias tenitonales. Par otra pane. es mis democritica (como resultado de mayorias deproximidad) y fiscalizable (hay conocimiento sobreel terreno de la esferapublica y el ciudada- no que la experimenta tiene mis facilidades para controlarla). El dinamismo cultural de un temtorio depende de muchos factorcs: de las inversiones culturales, de las competencia~~rofesionales y articuladas en red,& laexistenciade un espacio mediitico auto-referencial,de la extensirin cultural o de Pas transversalidades temiticas. Se producen, ademis. sinergias varias, par ejcmplo entrc eventos culturalcs que otarEan notoriedad. polos institucionales activos, inversiones y participacirin en rcdea intern~cionales'~ . El impulso dc In creaci6n y la produccirin culturales territoriales coma dotndoras de sentido al espaciu culturtl piopio -sea nacionai, regional o local- constituye nno de 10s retos principaics de nucsho ticmpo. Todo elloconllevaunaredcFinicibn del lugarde las politicas culturales. Peroesa tcndcncia,muy fuerteenlos 80,esta en relativa regresirin en la medida que hoy es compatible con 10s procesos reccntraliradores que alrededor de algunos polos se esti producienda en muchas panes del mundo. En cualquier caso la identidad cultural y la diversidad europea han sido siempre mas respetadas si las reclamahan 10s Esiados, tai y como Ruhert de Ventirs denuncia. Las rcgiones, tudaviason unarealidad cultural, social, econrimica y politica por descubrir, m$ all6 de las politicas dc cohesibn. Europa misma, mis alli de algunas instituciones consultivas, no ticne una politica autbnoma de las regiunes como tal, cuyo desarrollo dcpende mis de 10s Estados quc de si mismas o de la LIE. Las regiones no pueden, en cualquier caso desentcnderse ikl despliegue dc la economia y la cultura infor- macional, desde todos los puntos de vista: disposiciirn de recursas culturales e infom~ativos propios, acceso social, comunicaciones, servicios a la ciudadania, desanollo de un sector innovador y generador de empleo en la economfa regional (CPLRE 19991, aunque sus resultados sean bien distintos, seglin se Irate de regiones desmoliadas o no. En efecto solo las primeras disponen de la capacidad de establecer relaciones sinergicas - llimense <<complementaridades dindmicasu o *fertilizacirin ctuzada,,. entre sus propios recursos internos y de Cstos con los forineos. mientras que las segundas deben recurrir a soluciones imaginativas que mejoren sus . . hnbiendo raroner ~nuy diversas (po1itico~rdminiat~at~r:s. dr gesl~rin, culrunlci. tccnulbgicas y de estmcruia) para la desccnfiiiiin- ciirn telensius, s pes8r de que irpoliiicade comun~cncidn eumpea no 11:i tendido n desm~ollar lndcsccntialiimci6n, con rl vrgunienlo del pnnciplode subs~diuidnd, sc~pr;~~do incluso listticc~onei impuesma por vlgunor Esrndos eoia rcguhcibninicrnade sus sirlema! servicios, sus recursos.. . lo que, por acumulacibn, podrh posibihtar un salto cualitativo en su desamllo o, al menos, reducir Pa brecha respecto owas tenitorins" Aun se esti en una fase de puesta en marcha de infraestructuras y de creaoibn de condiciones de oferta de servicios y de contenidos (Sicsii, BolaEo 2001 j, nsi como dc enpeiencia social en nuevas tecnologias. Arnbas se encwan desde el doble criterio de la rentabilidad a largo plazo para las operadords y del impulso politico de univcrsalizaci6n relativa dc servicios desde ias Admini~tracioncs'~. En suma, lapregunta de si las politicas activas en la S1,podrbn contrapera las ya evidentes distancias en la cultura y la comunicaci6n entre buena parte de las regimes, no tiene respuesta, si a1 mismo tiempo no se mira al sistema educative y 10s recursos humanos, al aparato productivn y a la inversion regional en I+Dnque las deteminan. bj En segundo lugar, los Estados no ban desaparecido ni tienen trazas de desaparecer, por lo que siguen vigentes 10s conflictos externos e intcrnos de soberania. El proceso de mundializacibn se desarrolla en un escenario en el que predominan a6n 10s Estados nacibn, cupos gobiemos "clan par los intercses de sus emprc~ sas frente a la competen~ia'~. Las fuerzas cconiimicas necesitan de 10s Estados para que legislen de acucrdo con sus interests yen esa influencia gastan enormes sumas, B travis de lobbyes y organizaciones corpordtivas. Una bucna parre de los paises nu sc c~~~fiollta a lkl global sino que busca situnrse y beneficiarse deC1. Esta influencia favorece la reproducci6n de 10s Estados nacidn como estructuras centrales dcl sistema que, adembs, se ocupan de gestionar ins intereses mas generales del sistema econ6mico-mundo y de limitar la influencia de Ins fenomenos -y son bastantes- que vayan a contracorriente. Para lograrlo, algunos paises hacen frente a 10s retos de la scornpetencia globalitaria,,, mediante la ccsibn hacia arriba, hacia las uniones voluotarias de paises, de algunas competencias sustanciales economicas y financieras (NAFTA, UE, Metcosur) e incluso politicas (UE),mientras se reaervan las competencias fiscales,laborales, sociales y, desde luego, culturales e identitarias. Lo cieno es que en el sensible irnbito cultural, Ins Estados no aceptan cualquier globaiizacibn. La OMC est6 atnda por los acuerdos dr Manakech sobre la rxepcidn cuinrmi y no pudo avanrar, sino mis bien rctroce- Ir( ..I, , ,.I , ~1, . I, . , , I ' .I 8 'l.\I,.,,. I' I I' v... I I I>. 1.1. I.J .I.< ll..,' ..I . ,l.. . .I.'# ~o\I..I# \ 8 1.1 ... 11 1.. I... I., r.. I. ,.I, \. : I \.I 88 I I,.,.. ".I .. 111.I. I -' (\. .,.< '.A ~~ ~ -, mbs a 10s nuevos te~idos cconbrnicos y a Ins fondor csfrucluraies que n ia nueva econarnLl o a 18 red. '* La faae dc demandan m~ltiple~. ;mimadores de nuev;ia ofenas. se vbnri b~stiuite mas lentilmenle *oii la reduccibn de cosres y prcciub ielativos vistas baa dificulfudes dz denpegue de la .nueva ecanornian mientrni ac geneiulirn el ltio de lilt nuevvs iecnologiai r. del sisternv inio~macional deide la real ,<viein economisr. nri~dicor cs mu) preocupante en tennino* *curnulutivoa. IX Lns siete paiaea mis induitriufiindu~ .tienen la cnpncidad.c~pecia11111tt ai coordinm itls polit~cas. de ejsicer presionea podrrosns de gobierno sohle lor meii:idoa financieror (.) quenoestin a1 mnrgendclu regoiaci6ny contior (Hirst y 'Thompson 19962). 2 Rarndn LALLO. PiliUlcuiiul!ui~ulrs isritnniil?8eiiEsp.iyliugE~im~,po pn it, ma di~!tai. 29 dcr, en la reuni6n dc Scatle (USA) del2000. El punto de partida quc ha permitido ampliar la excepcirin culfu- a un Ambito como el audiovisual, es el articulo 20 b) del GATT de aiio 1994, que admitia urestricciones impuestas para la proteccidn de tcsoros nacionales dc valor artistico, histbrico o ,uqueolbgicos. c) En terccr lugar, se advierte quc la mundializacirin econ6mica y comunicativa no da prioridad a las regiones interiures de 10s Estados naci6n. Su importancia nace dc otro tip0 de tendencias que parten desdc ahajo y, adem&, tienen que articularse con 10s rcstantes espacios (globales, estatales, locales). Yes que no todas las tendencias, ni mucho menos, se explican por la glohaliracibn. Ese es un paradigm2 muy inauficiente para explicar todos 10s cambios en curso tanto porque permanccen otros sujetos distintos a 10s organismos y empreaas globales -tales como 10s organismos supranacionales, 10s Estados nacibn, las culturas y 10s sujetos sociales con sus ideologias y estrategias- como por la transversalidad de las dinarnicas a las quc invitan 10s desmollos tecnolbgicos, econ6micos y las interacciones generalcs y particulares. Dc hecho, algu- Estamos asi ante dos tensiones: una tendencia a la reproducciijn de la diversidad y una tendencia contra- puesta hacia una economia, mcrcado y Estddo aglobales~ que pretenderfan, adernAs, una Cultura Global. La tcnsi6n estd scrvida.Aparece asi un nuevo escenario de expresi6n del conflicto social, el contlicto cultural, que tcnderia a politizarse inmediatamente. Los conflictos culturales identitarios son ya centrales en el mapa geopolitico, en sustituci6n del sistema bipolar dc "Bloques". Los conflictos culturales y dc ~'alores despiazan en parte a 10s conflictos cldsistas en el interior mismo de las sociedades amnzadas y,cuando la dependencia cultural y lapobreza van juntas como en tantos casos, se alimentan mutuamentei0 La aparici6n de 10s fenomenos protonacionales nacionalidades o naciones sin Estado- y regionales con- testatarios, no se deriva de la articulaci6n del sistema entre lo local1 metropoiitano y lo global pasando por 10s Estados, sino precisamente de sus desajustes, aunque posterio~menle puedan ser eventualmente integrados. El conflicto inter o intraidentitario es un factor subjetivo central en el perfil de las sociedades modernas, y no una reminiscencia del pasado, ya que define muchos comportamientos y conflictos. 4 ."warirJimPa~NA '" Ellhe Cohen 12001:84) saitiene una interesante sieumzntacibn vam la fundvmentaciOn econhics de 1.1 ercspciba cuirt<ml, En prirnerluenr.el peso de simillies coaics fijos. inhpendienfca del rolumen de mercudo. da una gran ventajs a 10s EEUU can su rudo 3 ,* de hocer y su red disttibuidora. cievndo "nu banern de entmdu para in competrwia rie 10s paises psquelior. En aegundo lugar. a sc B uhoe.aa la producciones iocaiss, habdbria "nu enorme dcmdoda de dlversidsd insutisfechn. En tercex lugw. 1x8 cuitwas rdcinnalei son ~. de inlei& pbblicn pues genenn efrctos erternos m~ltiplea. merecedores de proleccibn. " Aunque se le rucie cousidei;rr. y con razbn, el centro de la inlegracibn social y el recurno iun&?mentd de la socializaci6o. is culh~n 10 miamo igunla (permite enlenderre desds relerenfcr co,"pm,dos) que 3epara (la diahlbucibo desiguvl del conucimiento supone poderea rlesiguules). Segiin ins condicianes de eslahilidad, pueden crevr consensos m tanto que Ins identidsder cump!lnidas generan nili1cus de solidaridad y cooperscidn iotemnr 0, ol cantr.zno, si no se hr alcanmdo un ","el de interculluralidrd o de equilibnos ideniifwioi. puede aer fuentc de graves disrnaoa. La culturn en nus role9 geopoliticos en unos cvros es optimi&. en otios libera y. cn oiios mba. es herrvmientv pncipal p;vu ~ojurgaire~~isii6ndose de civilizaci6n. Ver An50 1997 y MCndez 2000. der, en la reuni6n de Seatle (USA) del2000. El punto de partida que ha permitido ampliar la ercepcidn culfu- milq a un imbito como el audiovisual, es el articulo 20 b) del GATT de aiio 1994, que admitia <irestricciones impuestas para la protecci6n dc tesoros nacionales dc valor artistico, hist6rico o arqueoldgico>i. c) En tercer lugar. se advierte que la mundializaci6n econ6mica y comunicativa no da prioridad a las regiones interiores dc Ins Eslados naci6n. Su importancia nace de otro tipo de tendencias que partcn desde ahajo y, ademis, tienen que articularse con Ins restantes espacios (globales, estatales, locales). Y es que no todas las tendencias, ni mucho mcnos, se explican por la globalizaci6n. Ese es un paradigma muy insuficiente p%a explicar todos 10s camhios en curso tanto porque permanecen otros sujetos distintos a Ins organismos y empresas glohales -tales como Ins organismos supranacionales, Ins Estados nacidn, Ins culturas y 10s sujctos sociales con sus ideologias y estrategias- como por la transversalidad de ias dinamicas alas que invitan Ins desarrollos tccnol6gicos, economicos y las interacciones generales y particulares. De hecho, algu- nas tendencias cspecfficas (diversidad cultural, econom'as regionales ... ) ejercen, ademL, como contratendencias relativamente compensatorias de la globalir;rci6n y a la que terminan por cualificar. Estamoa asi ante dos tensiones: una tendencia a ia reproducci6n de la diversidad y una tendencia contra- puesta hacia una economia, mercado y Estado eglobalesn que pretenderfan, adembs, una Cultura Global. La tensibn esti servida.Aparece asi un nuevo escenario de expresi6n dei conilicto social, el conflicto cultural, que tenderia a politizarse inmediatamente. Los conflictos culturales identitarins son ya centrales en el mapa geopolftico, en sustituciirn del sistema bipolar de "Bloques". Los confllctos culturales y de valores desplazan en parte a 10s conflictos clasistas en el interior mismo de ias sociedades avanzadas y, cuando ladependencia cultural y lapobreza van juntas como en tantos casos, se alimentan m~tuamsnte'~. La aparici6n de 10s fen6menos protonaciunales nacionalidades o naciones sin Estado- y regionales con- testatarios, no se denva de la articulaci6n del sistema entre lo locallmetropolitano y lo global pasando por 10s Estados, sino precisamente de sus desajustes, aunque posterionnente puedan set eventualmente integrados. El conflicto inter o intraidentitario es un factor suhjetivo central en el perfil de las sociedades modemas, y no una reminiscencia del pasado, ya que define muchos comportamientos y conflictos. 3 hZ~AiALP,ini U PAFNA 'g Elihe Cohen (2001:84) soslirnc unn inte~esule ureumcnraa6n oam la fundurnentaci6n econ6mica dr la exce~cidn cculru?~al. En prirneilugiu, el peso de si~nilzrea cartes iilns. inhpendienfcs del volurnen de mercudo. da una gran ventajju a Ion EEUUcon su mado de hncei y su md distnbuidaru. cremdo una barnern de enmda para la compelencia da loa poises pequeilos, En segundo lugw, si sz ahaem la? prodwciones Lucaies, hahria nnu enoac demdinda de &venidad insutisfecha. ED terser 1ue;x. 13s culNcas ndccon~es ion -. de inter& pdblico pues generan efecfoi externos mrillipler, merecedores de protecci6n. ' Aunque ae le suelc conriderar. y con rnzdn. el centro de la iotegit3cibn social y el recurso fundamenu1 de in rocializnci6n. la culluia Lo mrsmo igualu (permite mtendcne desde rrlerentes companidos) que repara (la diihibucibn dcsigual del conocimirnlo supone poderes desigunles). Scgiin ha coudicianzs de eslabilidad, pueden crevr consennos en tnnlo quc ins identidsdes cornparridas sneran lilicleos de solid~dad y coopemci6n intimas o. ol cantrario, si no se ha tdcsnmJu un nivcl de intemuiturdidad o de equilibiios identitmos. pvcdc acr fume de graves disrnaos. La culturn en nus roles gcopoliticos eo "nos cvsos en opriml&. en arros libera y. en otros mhs. es henvmienia principal para sojuzgaxreVisriendose de civiliruci6n. Vcr A5iio 1997 y M6ndez 2000. dania inclusiva o. al contrario, separadord. 4. Politicas culturales regionales de la Union Europea como tal. Los Estados miembros y la UE constituyen sujetos diferentes con intereses diversos (Morata 2000). Mien- tra en 10s Estados hay una estrecha relacidn entre el Amhito econdmico~social que se teji6 alrcdedor del mer- cad0 nacional, del espacio politicolinstitucional y de la culturalidioma central, conformando entre 10s tres un sistema que se retroalimenta, no es eso lo que ocurre en el mspacio comun europe~.~~. En lo comunicativo enisten "opiniones pbblicas" propias diferenciadas con sede en su espacio nacional o estatal, al tiempo que el Bmhito cultural responde a 16gicas cultuclles hist6ricas propias. Cabe hacer compara- ciones, encontrar lineas medias entre las culturas europeas, modeios compartidos que permiten hablar de eama cultural europea comrin (instituciones similares, raices civilizatorias, sistemas juridicos, intercamhios histiiri- cos, estilos artisticos, artistas y filbsofos influyentes, religibn..) pero no hay una cultura~ una identidad, una lengua y una Histaria europeas. Enlo cultural, no hay discusidnenla UE sabre la soberania cultural de cada Estado. Como no podia serde oeo modo. la oolitica comunitariaen esta cuesti6n tiene un ~a~el complement?rio o annot~izador La mnstata- . , . . ci6n de la diversidad cultural europea y el inter& en proteger las particularidades nacionales y regionales, introduce asi en la Europa cornunitaria una triple dinimica de proteccionisn~o/conipetencia/cooperaciirn'. De todas formas. la propia UE tiene competencias cukurales" , ejes de politica cultural y programas relevantes. .I N".S.L.tE DELAPA.,.. 2' A. custiiielra (2001) mucshil quc el concept0 de ciudrdvnia cissica o nucionai, y que rraiv conrig" la5 politic\i del univerroliama igualitaio y Is homogenizauibn cultural. $st% en cuestidn,comoresultado de 10s proceior de infcpmibn suprncstatrl y de glabuliz8~ "id", Ins ~cinmi~ciones 6c Ins nacioncs mn Lrudo, cl plunlismo culmml y la indii,idunlizacibn, Comp~iwi para iuccdeile ianta el cnncmtn & ciudadvnsl cnrmonolitv coma Ins noliticas de la difcienci;i en lu uile se coniurucn identrdsdes com~leias. lcnlladei ~~~~ .~~ ~ .. . . . rndltipies y aabervniss campaitidas y que. en la me&&? que dirociatiael vinculo enrre ejercicio (universsl) de ciududnniu g naciuna- lidad, podrim darcuenla mior en una sociedad ubiert?.de 10s fenljmenui de i~tegrncidn de cullurns diCcm~ciadas y de acogidu de In inmipucibn. ~os pilm~s en ios que, de hecho, dercansa la cassrmccibo europev (la "nib" ecoobmimicu y monet'ma, la politicn exterior y de ~~pti&~dy 10s asuntos judiciaics e internos) evolucionsn u ntmos bien difercntea y con unulimitzldv profundiraci6n democrbtica e. iocluso.de la capacidaddecisanvdel Parivmeoto Europeo. Elmodelodomnante es de cooper:~ci6n intergubernmenrill dcsigual y de tecnocrana supranational. Frente a la bicnintencionadv idea de que en la constmcci6n europev *la culiura engloba 18 poldica, (Domenach 1993). larcalidndes qt~e la ecooomiv engloba a ambas. y que el elpacia que ha abandonado lafilosofialo ha cubierto el conieno. Habemas (2WO). con mucho senfido, define a la UE, hqv par hoy, todavia como auna creaci6n intcigubernarnental de mercrilos. y rpunfaqui, a 1st hoia dc volver adarle un rentidn, tambiencs el escen;mo en el que chocan euroeicepticoi pmreccionis- tns. curopeistar de mercado, eurafederiiistar y cormopdiivi. 'I Esto genera politicas dtvenar: de cooidinacibn (progromas diversor. esidndares 1Ccacos). dc a~noniircidn (fdcr'iiibn. y algunoi aspector de propxdvd inielectuvl y mcceorrpo), dc promouibn conjunta (MEDIA, Curimrges, Eurckr Audiorisurl), de equiliblia reeianal ism,! o de rroliiicr rnarco (Televisibn sin F~ontens dcl84. 89 g 97.libeiuliraci6n de lai iclccomunicaciooes, el Documento -. aobrc la Convergencn de 19971. " vi. pig, sig. En lo regional, existen politicas regionales fundamentalmente de 10s Estados miembros. TambiCn de la UE, pero casi exclusivamente vinculadas al criterio de cohesibn:' incluso en el ambit0 de la SF6 En suma, reuniendo todos 10s parametros (comunicacibn, cultura y regibn) las politicas regionales cultura- Ies son mL propias de 10s pdses europeos que de la UE. Los procesos politicos de descentralizacidn y regionaliracibn cultural de la UE son muy limitados, y sin posible comparacibn con 10s esfnerzos desarrollistas regionales en lo infraestructural, formativo o productivo. Y ello a pesar de que deberian ser <<fundamento de la cohesibn en Europa" (D'Angelo y vesp&i& 2000) en tanto afectan a derechos fundamentales (oor eiemolo ala educaci6n v a lacreacibn). aia identidad colectiva de ,. . una comunidad territorial y a la diversidad cultural de 10s pueblos y minorias La regionaiiracidn tampoco ha sido uno de 10s criterios de la UE para la conformacib de 10s sectores vinculadus a la SI. pero resulta imprescindible para la extensibn de 10s mercados de las redes y servicios, tmea a la que se aplican las auto~idades comunitarias, gobiernos y regiones, procurando a1 mismo tiempo que, con- fume a 10s principios de la UE, no se abra mas la edivisoria digital*". j .O,A.AL "8:" La ..G,YA 74Fueenrre 1982 y I98hcuando re inicib unnactividadde la Comunidad eneldmbitoculturvl bvjoios ptincipios de~orn~lern~~i~n~&~d rcsprclo a iu acci6n dc oiioi orxaniarnoa inferaucioaales. y de subridimidad respecto a lus politic&! cullurslcs de 10s Esrndos mi em^ hros. Pero es en Mnastnchi (1491). cuvndo ae admite qur la cultura hene un iugnr cn id constiuccidn europev y que cvbe "nu accih curope8 de cooperacibn culrurul,pemrespetando laiegln de la unanimidad clue. en cdmbio,ae aboli.3 en otrns tem$ticas.Asilo dice au vriiculo 3. Ei c4iricuio 328 del Trirutado (luego convcrlido en el 8rticulo 151 m el de Amsier&am) conailgin la cornpetencia culrural de $ ComunidndEarapen. " Dc hecho cnb"8 apuntar unu escvla de actirudes en la histona de lils poiilicsr h ia Comunidad Euiopen. En una primera fuse, no hahii? polilicv regional en unii Cornunirlsd qite era puro resultado de la politica de Ins Estados, afectundo s61o a tslos sus decisione~. En un icgundo iier~~po. en 10s 80 ent~ IucrevciOn del FEDER (1975) y el ActaUnica Europea de 1486 que entablece el critenode cohenilin- IosEriados eslvbieuieion la$ rcponer priontnnvs para 18s a)udns en la politicadecnhesibn y de fondor esbucluralcs y quc. porfucnn.p;~anbvnporlns regionei misdesfavoleo&s.Esialincase hareforzado conci Tmrado dc la Uhidnde 1992 y deAmsterilvrn de 1997 (w. 158) y seredefine en el Conaqla EuropeodeBerlin (1999). Lolinmafivo es qoe,inciuso hny y rn8s bllide hspoliticnr de colasidn, no tiene uns polaicildc ncabnpropiap;anlnsregiones. Su dena~mllo y rzlecciho decisiond depende dr lo$ E~rados y de sque11;m a penarde iar irnp"nvnlcs inverriooc, camrutnnun. Que la m turierv unn politics iegiond propia srna ramnoble en tanto Iai regiones euin ieconocihr cotno aujcfoa irnpiesclndibies para la piapiv consu11ccibn europea. De lodos modoa ae xvsnzn en ese senbdo cuundo la UE apona cadr uei nlis iu punto de vista cnmunitmio a lus actuuciones de desmllo. o cuundu Ins politicvs camunitxias son un rrierilr influyenfe cnlo e18boirciho y oplicscihnde lss poliucas nuciannlen y regionales de dderanollo erpscial: 0. finaimente. cuvndo algunos Esl;~dos (Alemnnio. BClgicn.Ausmu y. ocnsionalmznfe. Glvo Bretadu) incorporan en la$ comiaiones especializadas hlni6s alto nivel de In UE u Ian auto~idndes rigionales en 10s lrmvs que lis afeclen. " Lo UE finmcia solicitudes regionales pars b impl;mtnci6n de In S1. irnbiro que se privilegia, wn mis upieciuhlementr, desdr el Conaejo Europe" extranrdinario de Lishos (20124-3-2000)eneiquc re nprab6 la imciativo eEuropeuna SIpm todos>>. Sinembar- . .I . .' ,. 8 I..., .I ,,.-,..r ....,.....I:. ..' 8. ,:., '.".. .'. .' ..I.I.. l"l$l .." . ,> c.l r . : . 8.. I .. I,,. I I,.. I ..,.;_I.., ,111 ..*: \I.,, . . I.. . IPII I . .I,. .,.I., "' . . ' 0 . .. ?' ' . . . . I 1.1 ..<. i 1. .1111.1.~ :I i\ .l ... L.,I,c. ,I : I "El dripl~eguc de ir Si enkts regiories cusnrn en Is UE con nurnerosas oigimiriicionrs, iniciaxvas y rcdes opcionnles de cooperacihn, adernis dr cnnirrenciaivsr:~l:~~uerla cncom~vcoo1d~8abnEnelrnsrcn de lur eAcinnes innouadoras,, -4uemel casodel EEDER . . sc orientan a 18s tecnoiogian. 3 la SI, a ir idcnti&dregiannl y a1 desmllo so~tenible In Comiiiiin Eumpea time un prerupuerta de 400 ME para el petiodo 2002-2003 .Tambitn 10s programus europeon Urban ds regeneracih de ciodndes, o los lnlrrreg wnahnterizos lienrn un;i dimensihn inducidv en el irnbiro de la SI.De cam a1 fururo ac ilpunta que ei deannollo dcpeode de la apuesta por los Sin embargo, la proliferacidn de programas hace brillarpor su ausencia unos sistemas de evaluacidn que den cuenta de 10s resultadas enclaves cuantitativas y cualitativas para conocer eficacias. cficiencias p, sobre todo, si los desmollos econdmicos y sociales van en la direccidn corrects. Claro esti que eso tiene importancia sdlo si se trata de ir m8s all6 dc generar mercados remuneradores para empresas de infomitica y opecadores Hay propnestas de pan inter& a este respecto". 5. Nueva recentral~zacdn cultural e ~nformac~onal en el caso espafml. Un economists gallego, Antdn CostasZ9, indicaba que asistimos a un nuevo modelo de crecimiento, con tendencia ala creacidn de un centro-regi6nde Madrid- donde se concenhan,cadaver mis,las sedes decisionales y fiscaies dc organismos y empresas eshat6gicas. nsi como los servicios de alto valor aiiadido, y una periferia donde tenderian a lacalizarse solo empresas productoras y centros de decisidn intennedios. Llamaha la aten- cibn sobre la redistribuddn dei poder econdmico que se cat6 produciendo en heneficio de la capital del Estado. yen perjuicia de hinterlands como los que nuclean Barcelona, Sevilla o Bilbao. En esa tendencia recentralizadora habrian influido poderosamente el mado en que se ha producido el pmceso de liberalizacidn -en particular, 10s servicios pljblicos, como la telefonia, la electricidad, el gas o 10s transportes- y la nueva economia de 10s servicios, de la que una parte decisiva son las comunicaciones, las telecomunicaciones y 10s servicios financieros'" . Cabe apuntar algunas interpretaciones complementarias. Estos procesos de recentralizacibn o desregionalizacidn de las economias y del poder politico toman impulso, fundamentalmente, desde variables econdmicas, deteminadas por los procesos de globalizacibn y solo subordinadamente desde decisiones de 10s poderes pljblicos que, en todo cam, las secundan o corrigen. En el caso espafial, las secundan y amplifican. 4 ...S.;.,E.6..a.,.. 'Won 1, (2002) propone "nos pmimelros concietos y mensurnbles pan la evaiu;ci6n de 10s siguienlcs ejes: accejo (porSmelros pnia mcdiilacvlidvd de laa infmsrmctum. disponibiiidnd de acceso a Internet. vsequibilidad de lor accesos, veiocihd y calidsid de liaa ledes,desanollo de 18s industtias de hwdw~re y el software y selvicias de atcncidn y apoyo):capiinl hurnano (acceso en la educacidn r rnte~net. utiliaocidn, der'mollo de conucimientoi en nuevas tecnolog?s): sociednd cn red (argunizrc$ner en in red, confcnldos locdesenir red, urocoridinno): economiadeiared (oporlunidader de empleo.comeicio ebcirdnicol.: y iideraga pliblico (estniclrrrn ie~ullorin,politica dc comercio eiectrdnico). '"Elpais 10-1-02. '"No seiian la8 nuevas tecnologias, con au elevada cvpscidad descenrrali,udoru y de tlexibilidud, las quc eslan.?" en la bnic dc tie fendmeno. sin0 que seiian las fuerras econdmicas y lecnoldgicai que estiii detriis de la globiiiiz;lci6n y de In inregmci6n h 109 mercados las que inhoducitian. ahoracomo hace un siglo,esta fuene tendencia. Como no hay una mano invisible ni un sulomvtismo que hace que la tendencia a I.? cancentrrci6n emprermkd se lradulcu en centmlizucidn especial del pnder ccon6mico. se traru de la mpresi6n deun mod0 degeitidndelpodeiecandmico y politico, y porello, tambien.estadven manos dc 1s Administracionei qur se insrmlnenten politicas pliblicas para paliarlo. El hlinistena de Economia indicabiba en el primer scmeslre del 2001. quc ei 71.6 pol ciento de las inversianes de empresai ertninjeras que no catizm en Bolsn ins absorbfa Madrid, repartiendose el otro 28.6 por ciento entrelas ihreslsntes CCAA. El Pais 18-2-02. Quirbs haya una explicaci6n de fondo paraesta contratendencia respecto a las tendencias a la descentrali- zaci6n que sc habiaproducidv en 10s ultimos 40 afios mediante el impulso de 10s desarrollos regionales. Posi- blemente la configuracitin de unas pocas ciudades metropalitanas como Nueva York, Los Angeles, Londres, BeiIin,Tokio o Paris comonodos estratigicos centrales de la mundializacidn, tienda a yue otros centros scan capitales de Estado o no pretendan postularse como polos de interlocucidn de cara a las economias nacionales y supranacionales (la UE por ejemplo) y cuya importancia no cabe desdeiiar" . 0 mejor, la mundializacidn por fuerza ha de contar con 10s dmbitos articulados por 10s Estados soberanos. Quires sea ese el nuevo papel que quiera jugar Madrid, capital metropolitana, en el doble afan de gestionar 10s hilos estratggicos de la econom'a espaiiola y contar en la europea, como fase transitoria hacia el objetivo de fonnar parte del G-8. 3 El Goblemu espaiial desde lucgo, colabora en la ~entraliraclon econ6mlca con un triple lmpulao politico enplica Jordi Sole T~ra~~, con la vuelta a lo yue llama las "macroprovincias". Si para afrontar la crisis del industrialismo fue fnncional 1a descentralizaci6n y La emergencia de muchas PYMES y el crecimiento de las burguesias locales, en la nueva arquitectura del poder se tratarfa de restablecer hegemonias claras tanto econdmicas como politicas, estableciendo unanuevajerdrquia entre burguesias globa- les, intermedias y locales, para lo que seria funcional un nuevo centralismo. 4 Hay, adembs, un factor atiadido de ndturale~a mas polit~ca Ame&da que 10s Estados plerden soberania hacia aAiba -hacia la UE en Europa parecen pretender compensar esa @rdida, reasumiendo funciones antes autontimicas y, desde luego, cvitando la presencia regional en Europa. Pera si ello es cierto con caricter general en los sectores estrat6gicos,lo es a6nmbs en los campos cultural e inibrmacional. En primer lugar, la gran concentracidn de recursos culturales sobre todo privados pero tambitn pliblicos clue se produce en la Comunidad de Madrid, llega a suponer un 40 por ciento del total del PIB cultural espa~iol -y sigue creciendo- cuando su panicipncidncomo regidnenel PIB general era del 17,09 porciento. Se estiman en 25 1.000 10s asalariados en el sector cultural madrilcAo3'. Por una pane, la concentracidn de recursos audiovisnalcs y telecomunicativos en Madrid es descomunal, lo que le ha permitido un hiperdesanollo del sector cultural industrial, una autenticaespecialiracidn productiva 4 NO,ASA~P,E DE. PAS,.. ?'En ia <porn de is pmduccidn flexible. no ienieodo tmtn imponancia Ian 'economivs de escala", sedan las economhs de innovacidn g de a~lomtrac16n de iecnrsoi y las sinrrgias comiciilcs, finaiiiias y de iobbying, la8 qur animarian a esu centxaiiziiih de iecuraoi. La csicmiu a olros podriei, ha rinergias entre sconorniv y poiitica a imvCs dc ins relnciones pliblica? y la innuencia, la inforrnacibn pnvilcginda... apuntarim en el mismo acnriclu rcceotruiizador. La concentracidn espacial tended s dlnglrse adonde se pducc kt ;iglamernciirn de sehs ernprcra"alea, cansrituidon en centinn decisionales cstri~l6gicoa cspccirlmente en gmbitos hisicor de in Sociedvd dz lu lniormvcidn (iinanr;ia, tecaologiun, ielsciones, saberen y contcnidos). "El Ptiis 13-2-02 '' Ver Iniomr Or8tcisi MI. y otrm Eb~olucidn dr !e indtcmro de in c~ciiizrn y ri ocio n, Espspaiio por Comn,iidades Auidnotrzas 11993- 1YY7). SGAE Dalulor Mldnd 2iIOl.pgs. 135 y 3s. regional3'. Ya en 1997 se estimaba ese sector en el 11,5 por ciento del PIB regional y el 17 por ciento dc Ins asalariados de la 1egi6n'~ Por otro lado, buena pate de la demanda intermedia o final se genera en la capital espaiiola: tclcvisiones. agencias publicitanas, la Adminjstraci6n ccnh'al, la importante concentraci6n -junto a Barcelona- de sedes empresariales (potenciales demandantes de productos audiovisunles), la inmensa mdyona de las distribuidoras cinematogr6ficas extranjeras y espaiiolas, gestoras de derechos o salas de exhibicidn (20% espa6ol). Todo ello hace que absorha buena parte de la facturacibn del sector audiovisual. El efccto de aireccidn quc tiene sohre 10s recursos de todas las nacionalidades y regiones asicomo que esos recursos regionales de Madrid, poi su uhica- cibn, amplifican el poder del Estado como tal y de 10s gmpos privados ccntralizados. En segundo lugar, entre Madrid y Barcelona concentran la gran mayuna dc recursos (casi dos tercios, el 63,4 por ciento del total espaiol) y de mano de obra (55 por ciento) culturdles que se produce". De todas formas, Madrid tiende a despegarse a1 especializarse -poreconomias de aglomzracibn e influencia en produc- cibn cultural (nada menos que 113 por ciento de su PIB regional, el doble de lo que el sector suponc en Cataiunya)'" En tercer lugar, hay un dinamismo general en c6rminos de crecimiento de la Tasa de VariaciCln annal media para el periodo 1993 a 1997 tanto en territorios potentes (Madrid) como menos desarroilados (Andalucia y Extremadura) en la medida que es un nicho importantc de nucvtls empleos" Finalmente, estin siendo muy explicitas las diferencias regionales. Mientras el PlEi por habitantc conoce nna variaci6n mixima dc 1 a 2 entre, por ejemplo, Madrid y Extremadura. en cambio las diferencias son abismaies en Ventas culturaies por habitante (27 veces mas ventas a empresas.pariiculares y sector pGblioo en Madrid que cn Extremadura) y VAB cultural por habitantc (13 veces mas). Quedan rnuy alejados de la media espaiiola productiva cultural (541 euros pur habitante) incluso tcrritorios en claro desarrollo cconbmico, como la Comunidad Valenciana. ~ ~~ De aqui se derivan algunas consecuencias. Una primera consecuencia es que, habida cuenta que la cultura y la informacidn son 10s recursos centrales de una sociedad avanzada, parece reproducirse de forma muy ampliada la distancia de 10s territorios que ya tenian ventaja en el modelo fordista o industrial, lo que quierc decirque amedio plazo se ampliadla brecha tambi6n en la rentaper c$ita. Una segunda consecuenciaes que -1 NOTA.ALP8F.E L&P*.#NA "En ofena.Mrilnd-regitin es la sede dc lamayor teleuisitin p6hlica y de i?s tres privadsi de 61nhito entat81 ni coma de un:~ i~aontirni~ ca, la8 de sntilitc digital y Ian digihtleles lenestres. lo qlie vieoe u supc~nrr entre un 75 8 100 por ciento dc la ofsr1.i feicvinvn para vlguna~ zonns del Estado. A ello hay que iinvdir hi prenrv cenhal y revistus. la nglomei;lci6n cdiloriui junto con Bacelona- y lus grvndeidiscogrdflc;u lransnacioudes.AdemJs, vcoge anumemsar productoras cinemarog8ic;m (60 pur ciento). una huena plrte dc emprcsvs i,ideogific8r (800 empresas, la que equivvldria seglin Atpeeo a1 60 poi clento del suhsectar) sai como de iervicios a 18 producci6n en cine y video (inclnidos laboralon08 y pastproducci6o). 'i Vcr IniomeGnciv y oims. Obciipg. 135 y as.: hlulcosC. y U~rnc%A. 1992 y Qmntanu1,Marlini C.A., 1992. 'Ton fodoCatalunyasupodael23 poicientodelPIR mltuial espviiol-17 puntoa rnenosque Ma&id- vunque solo el 55 porciento de supnopio PIR.De todas fmmas, concentra la cuartn pane (24 por cicnto) de 10s asulaiudoi en culrtua en fodo el Esfado Fspnilol y ru ernpleo cultural es signiircativo en su temtotio: el 11 por cicnro del empleo catulin en 1997. "Yu en el Plan Delois se reconaciaeste hbito comoun yacirnienlo impa~fnale de ernpleo,un irnportvntc foco de nuevoi empleas que se iejen ulrcdedor de 106 media, 18s redrs y la culturn. el Estado de las Autonomias ha podido contribuir a paliar las diferencias interterritorialcs en el imbito eeneral ~~ para que no hubiera comunidades olvidddas pero, curiosamente, la muy importante transferencia de competen- cias culturales no ha permitido que tambiCn eso ocutra en el sector cultural". En auma, los procesos de descenualizacion y regionalizaci6n pueden producir grandes efectos per0 tam- biCn puedcn quedar sobrepasados pot otras tendencias que reubicarian algunos roles de 10s centros decisionales regionales y que pueden convcrtir ias autonomias en pBiido reflejo de la esuuctura de puderes reales. Todo ello es abn mbs patente en el caso comunicativo y cultural. iY las politicas regionales de Sociedad de la Infomaci6n?, ~Pueden las politicas regionales de SI contra- rrestar los crecientes desequilibrios interregionales en comunicaci6n-cultura?. Noes posible saberlo, aunque hay indicios de que a pesar del esfuerzo de las Comunidades Aut6nomas (CCAA) por avanzar en ese campo con importantes inversiones hay una tendencia a la aglomeraci6n. EnMadrid tienen su sede el 41 por cientode la cmpresas de tecnulogia de la infomacilin, sc concentra el 45 por ciento de 10s gastos en I+D, y el 65 por cicnto de 10s gastos infomacionales de la Adminisfracidn Central, segiin la D.G.dc Invcstigacion de la Comu- nidad de Madrid. Es dificil pensaren que se vaya a darun equilibria en este Bmbito, habida cuenta que las CCAA tienden a repetir el modelo vigente, centrsndose rnh en 10s continentes que en 10s contenidos. Noparcce, que desde la coustrucci6n de la &para todosu puedapaliarsela distancia que se estB abriendo en cultura y comunicacidn entre 10s territorius, pero eso no debe desanimar la puesta en marcha de politicas tecnol6gicas, infraestructurales y culturales (contenidos, el autbtico valor afiadido) para no perder, al menos, el tren que sc perderia si no hubiera una apuesta consciente. Aun previendo las limitaciones, es una nccesidad obvia la rcafinnaci6n del cspacio cultural, tecnol6gico, economico y politico propios, para configurar polos y redes relevantes hacia dentro y hacia fuera, que compensen minimamente las tendencias adversas dominantes. 6. Evolution de 10s modelos dominantes en politica cultural. En la actualidad, se esta produciendo un cambio en 10s modelos dominantes a lo largo de la breve historia de las politicas culturales. Hay indicios para pensar que nos encontiamos en una fase de transici6n hacia un quinto modelo que, coexistiendo con 10s anteriores, empieza a apuntar algunos perfiles propios. En la historia de la iniervencion piibiica europca en la cultura se suelen reconocer siempre Ires estadios ducttinales con efectos mas o mcnos significativos sobre las politicas culturales a1 uso. Un primer cstadio fue el mecenazgo -daminante desde el Renacimiento hasta el siglo XIX pasando por la Ilustraci6n.. En ese paradigma, la interreladon entre politica global y laparcela destinada a la cultura, mas que I I ,>. ... 8.; r ..##.t . . t. . i'r .I ..I 11 . . "I t3 .l.. ,. . -1 .8 ... r <'.I, 11.111 :.L. 111.111 ... ~11 i I) :I I I. .I I .I. I., .I I. I... I I' 8 .I 88, .".. . . ..u .. I fl 8.. I... 1 I . .,. JI~ \;LC. . -c~L.~I 1'1 (1 h.. 11.:1., I,. ..I ..I, ..I .. .P .. '' 1: , '88, \ . 3, k #~L,~.rc.i..l< \\I..: .",..,. 3.. I . 1,CI.. . . irz~d~ciaoal (hsn rcifruivdo 10s patrimoniai y emprendido ncciones de prestigio) que uplicado una coniidcntcidn de io cultunl e info~macional como un sector evrutC~co, cucaiidn Cstn en lr que rigitnos oonlisrrs yr insistiamas hrce die2 vsos. 36 ill ENCUEMRO IBEROAMERICANO DE ECONOMIA POLliCA DE k COMUNiCACidN una caracteristica era una razdn de ser. Habia un vinculo direct0 entre el poder y los creadores, a los que asignaba renta y facilitaba protecci6n y seguridad a cambio de obras poco problcm&ticas para el poder mismo. El mecenazgo modemo, con sus aitibajos, hoy ha recuperado impulso. Tiene caricter complementario y es ejercido desde fundaciones y patrocinadores. El segundo modelo fue la democratiracidn o extensidn cultural que tenia como protagonists decisor a1 Estado. en clave naternalista. v como destinatario a la sociedad. cuvo nivel cultural se oretendia elevar. hacihn- -~ . , , , dole accesibles tanto elas grandes obras de la humanidad. (Malraux) como la cultura nacional a traves de 10s sistemas piiblicos de radio y television. Un tercer paradigma -nunca aplicado en pnridad pero si en parcelas y retazos- fue el de democracia cultural delos afios 70 y 80 y cuyos agenies eran fundameutalmente losgrupos sociales.La cultura se entiende como un nmodo de vida.. Se pretende modificarlas pautas pasivas de consumo cultural de la sociedad median- te la participacibn; se acepta la validez y diversidad de toda clase de actividades creativas: y sebusca el recono- cimiento de la pluralidad de formas posibles de culturay que cuenten con la adecuadafinanciaci6n pljblicapara su mantenimiento, Interculturalidad y multiculturalidad serian algunas de sus manifestaciones, ai como el respeto y promocidn de ias identidades en un mundo global. Lo novedoso es que hoy esti vigente un cuarto paradigma, el de la rentabilizaci6n de la cultura y que se deriva, como no podia ser menos, de la liigica politica y econdmica dominantes. Con caricter general, en Europa. la crisis del Esradv del bienesrar ha afectado, en los afios 90, a1 mundo de la cultura en foma de crisis del servicio pliblico cultural y en formade dcterioro de las politicas culturales. De ahiel enfoque economicista3\ La cultura es entendida asi de forma instrumental, como medio para la diversificaci6n, reconstruccidn. rnantenimiento. consolidacidn o desarrollo de las ciudades. incluvendo alas industrias culturales locales. Clarn ~, esti que esta aproximacidn no ha sido a contracorriente, habida cuenta que en la UE el sector de la cultura entendido en sentido amplio emplea a unos 7,2 millones de personas (Delgado 2002) yen sentido estricto a 3, 2 millones, el 2% de la pohlacibn activa europea (Cardona 2002). Este modeio, hay vigente y predominante, se corresponde, por un lado, con el hecho de que 10s Estados heron reduciendo desde finales de 10s 80 a finales de 10s 90 su funcidn impulsorade lacultura solo a lapuesta en marchade ios grandes equipamientos-primer0 de ias infraestmcturas de exhibici6n y, luego,de lasrcdes de - . . . - comunicacidn- y a la subsidiaridad del poco rentable y, no obstantc, imprescindihle arte tradiciona1.Y por otro lado. exoresa la subordinaci6n de las ooliticas de democratiracidn cultural a 10s imoerativos de la reoruducci6n , . econdmica y social, a1 sustituirse la mirada hacia el lado cultural dcl desnollo por la visibn casi exclusiva dcl lado economico de la cultura. . . . . plus de image" que atmigun inverniones: compelencia entre ciudrdes y tenitorios; deiumllo de sectores ecanbmicos ielucionndoi con laacicrividadculfura~ nuevourbani~mo autorilatio de va1nriz;lcidnde espvcias urbndilicoiptiiilegiados..~capdrrdospor capitales cornercialea y finvncieros dele3 ciudadca; n potenciacibn dc 10s laros entre ias industtias culhliales iocale? y iainvestigacidnauanza- dude producto~ indusinales (parques tecnolbgicos- culniiules). El resultado de todo ello han sido algunos procesos indeseados en terminos de reduceion relativa, hasta fechas recientes, del gasto cultural pliblico, de desplazamiento y crisis de los servicios pliblicos y de mayor estratificaci6n cultural. Sin embargo, estas dltimas tendencias conviven con algunos desarrollos conceptuales interesantes que parccen aflorar desde la sociedad civil, con nuevas exigcncias hacialo pliblico, y que podrian dar lugar a un quinto modelo, hibrido entre el tercero y cuarto, en la medida que se supere, desde una visi6n mis multidimensional. la visi6n instrumental de la cultura que ha hecho furor en 10s 90. Esa vision mis amplia y equiiibrada significa que, junto a 10s valores atribuibles a la cultura en si y a1 lado econdmico de la cultura, se le solapan otros puntos de vista: su carhcter central parala identidad de un pais,naci(m oregion; sn prestigioso papel como factor de integracidn social; su factor de imagen identificatoria en el imbito international; y su combinaci6n con politicas tecnol6gicas y de telecomunicaciones para las que la cultura es no solo un conteni- do, un valor aiiadido, sino un factor central para su propio desarrollo. El concepto de cultura se va ampliando hasta una noci6n amplia de recursos culturales, entendidos como tan escasos como los naturales y susceptibles deprotecci6n.La cultura yano serhunacondici6n dc biencstar sinoun recurso necesariopara hacer frente alos retos de la modernidad, de la mcmoria y de la experiencia popular. Es por ello que se empiezan a reciamar politicas culturales y comunicativas globales, que enmienden las politicas culturales al uso en un sentido democratirador, diversificador y de gcstion mixta, con amplia partici- aaci6n de distintos sectores de la sociedadcivil, buscando unaevoluci6n desde el modelo de subsidio al mode- l,, ,I: .11.1~!.~,. '11. ! :L~[~.I~~.:I~J.I -11 l'.~r~l:',~z~.~.~u., .: 'r~*.tr~, JL, ,I! .,.I tr .,I ;yx\< r l< :., KJ <ttri~.ui~~.>~~! .$ J,, l $ ~~..:.I.. . .1\.1 ..):.., . 811 Ir. n11.m.t p.r.1 Id -~~~ii.l.a.ln ..~I;.i.\.s 2; 1.1, ..~nih~ 1, Tambitn es llamativo queen Ins modelos mis recientes, tanto de los 80 y 90 como en el que comienra a bmntarse, la regionalizaci6n cultural en Europa haya sido un referente establc. Ademis de haber constituido el espacio m6s innovador, ha sido g es una tendencia fuerte como la de la globalizacian, ademas de su contra- punto. En esc sentido, las comunidades parecen prepararse para una triple apuesta en tecnologias,redes propias y contenidos,aunque en estos planos no vayan siempre en ladirecci6n mis adecuada a las necesidades propias. al producirse en muchos casos un acriticu efecto imitaci6n en lugar de una reapropiaci6n4% En nfeecta, las regiones deben elegir entre ser puro terminal en la red de 10s sistemas comunicativos u organirar un sistema co~nunicativo propio, con suficiente potencia de conexion y acceso a la red en busca de lo que interese y con capacidad de oferta de contenidos hacia dentro -y en parte hacia fuera- buscando una parcial autosuficiencia en aspectos sensibles" . 4 N.7AiA P,EatlaP*c,Na '" Ver cl concepto en Mattela", 2002. Las ~rgionen y paises dehen elegir entre la acumuluci6nde recnologiv~ y redei. o su selecctbnen func~dii de osceiidades pioplas piedefinidns. a lus que se ajustatian Ion medios mis ndecuados y cuiltlndo de crevr conexionen internal cipeims y urficuladoisa.como condicibo de bilenuso. En oilocvsa ~erinmiias compmdau:ts y rccepfoirs de comunicaciooes ajenon ) glohi~liradrs. "En estr aapecfu, ha priuridadcs debefiln diriglrre hacia la infonnacibo estrst&gica, lor infomstivos autoccntmdos y con interpretr- cibn propia. In generacibn de una opini6n p"h1,ca comun!lvna pvticulur. la capacidad de hater nlguna ficcibn, ias series propias de teievisibn. aigunai produccianea en todn clasc de gineias.el folliento de bases dc dntoa de la mcmoriahistbzicn.. En suma, genenr un tzjido comunicntivo yue permila yue ius comunidadrs y las regiones hagan su propiv vida y eacnhan su propia histotis 7 Algunos referentes de polit~ca cultural y comunlcatlva I Las lineas preferentes de politica cultural y comunicativa en Espaiia no son muy distintas alas predami- names en Europa, si se enceptlian las enigidas por la magnitud del patrimonia hist6rico peninsular, por el retraso sccular en 10s equipamientos y por el turismo. Se deja aquiaun ladoel detalle de las Tendencias enpoliticacultural territorialen Espafia-y referidas alas infraestructuras de alta inversih. el descubrimiento del arte tradicional. !as inversiones en nuevas tecnoloeias I y su difusicin, la nireva tendencia a! incremento presupuestario en Cultura, las apuestas preferentes por el audio- visual o las preocupaciones linguisticas- asi como las Herramientas emergentes de gestibn p6hlica cultural - planes estratbgicos, 6rganos mixtos globales o especializados, lnstitutos especializados, parques de industias y servicios culturales. nuevas rnodalidades y misiones de las televisiones piihlicas.:. Todos estos temas estb ampliamente desmollados en otro lug@ . Pero si parece oportuna una reflexidn mds general. Los andlisis y las herramientas de intervencibn no son neutrales. Forman pane del conflicto y del combate politico enk perspectivas e intereses. Su seiecci6n y uso dependcn del enfoque. Ennuestra opinibn algunos de 10s referentes para un enfoque progresista y tcrritorializado tendian que ser: - la defensa de las libertades publicas, 10s valores civicos y democriticos y el ejercicio de 10s principios de igualdad de acceso y de pluralismo (politico, religiose, social, cultural y linguistico), con atencibn a las mino- rias y evitando las exclusiones de opciones culturales o politicas; - la concepci6n de la cultura como derecho civico y social bdsico: -la contribuci6n a la articulaci6n de un espacio cultural comunicativo territorial con vocacidn de vertehracibn de la identidad colectiva y la diversidad cultural; el estimulo de la integracibn cultural o multicultural y de una vida cultural intensa; -la fluidez cornunicativa entre cnlturas con pramocidn de las minoritarias; -la pertinencia de 10s enfoques de la democraciacultural; - lareducci6n de las desigualdades en el acceso a la cultura facilitando el acceso a medios y servicios; " - la diferenciaci6n entre servicio public0 y brazo informatiyo de la Administracidn; - la transferencia y experimentaci6n con tecnologias ductiles; -la educaci6n social en el uso funcional de las nuevas tecnologias .... Esos referentes constituyen apoyos firmes para la fornulacion de algunos criterios dc politica cultural: - el impulso de la creatividad de 10s actores sociales; -el sostenimiento de la autonomia y protecci6n de 10s creadores y comunicadores; - la limitacibn de los procesos indcseados de conrentraci6n de capital, impidiendo los abusos dc posicidn dominante; 4 ..,AS A. P L DEW PA. .A 'I Cvpltulo octavo Zalio (2002)en Bustamante (coord)2002 277 306 yen Wllo (dl0 (1995) 2 ~ambn ZALLO, Poliiicnr ntIiv,inles ierrnriiilrs ai Erpn.in?lLliiapii en in ~mdz~ztol. 39 . el seguimiento y correccidn de los desajustea pmducidos por 10s mercados; . la promocidn de la autni~rganiracih de 10s usuarios de la cultura y la comunicacidn; - la consideracidn del sector cultural como un sector estrategico; . la redcfinici6n de 10s sistemas de apoyo a la cultura, planteados desde planes estratCgicos, programas y acciones definiendo prioridades que orienten a 10s agentes; - la promocidn de la formulacion de regias deontol6gicas (protecci6n de consumidores, de menores, de valo~ - el equilibrio entre politicas de centralidad e impacro y de proximidad y servicio; el apogo a las producciones y valores culturales de merito que siendo de inter& el mercado no valora; -el desarrollo del conocimicnto, dc la innovacidn, dc la creatividad y de la experimentacid" y su extensibn a -la necesidad de la regulacidn y lareglamentaci6n tambien en el universo digital. En suma, vistas estas nuevas herramientas, ademis de las tradicionales que sean litiles, las culturas territo- riales han de ser conscientes que su futuro depende de su capacidad para representar y recrear con medios tecnoldgicoa, industriales y creativos su propia identidad. Y eso significa, ante todo, objetivos, inversi6n. for- macidn, medios, calidad, competitividad y produccidn propia. Y, sobre todo con una polftica cultural definida con unas metas culturales y democriticas precisas. ARINOA.,(I~~~) Socioiogiade 1aculrura.L~ constitucidnsi,nbdlica de 1asociedad.Barcelo- ARIZKUN A,, GALARZA E. y GOMEZ URANGA M. (coords), (1998) Soberanla econd- mica ~y globaliracidn en Eiisknl Herria. Bilbao. Manu Robles Arangiz Institutua. BASSAND M., (1992) Cultura y regiones en Europa. Barcelona. Oikos-Tau. BUSTAMANTE E.; (1999) Contenidas de la television digital y retos de la polirica audiovi- sual eurupea. Barcelona. Quadems del CAC n"5. 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H$iiesir sobre la actual Reestmctirracidn Capitalirta. Cesar Ricardo BOLANO Univeisidod de SerQipe. Aracaju. Brasil El objetivo cle este articulo cs plantear algunas hip6tesis desanolladas en tr;lbajos anteriores sobre el signi- ficadorevolucionario de laexpansi6n de las tecnologias de la informaci6n de lacomunicaci6n (TIC'S) en las iiltimas dgcadas, que reside mis all8 de 10s notables e importantes cambios que pmmueven en 10s modos de consumo y en todos 10s sectores de la vida cotidiana-en su relacidn con el proceso de reetructuraci6n capita- lists, el cuzrl no es simplemente determinado por el camhio tecnoldgico, sino que a1 contrario exige el cambio y dcfine las condiciones objctivas bajo las cuales simplcs invenciones se transforman en innovaciones social^ mentc relevantea, determinando el dcspliegue, en esas condiciones sociales y no en otras, de la revoiuci6n tecnoidgica. El conjunto de las innovaciones con quc se confronta el capitalism0 hoy, en su proceso de recstruc~ turacidn, no se limita a las TIC'S, pero incluye el desarrollo de la quimica find y 10s nuevos materiales, de fuentes de energia alternativas, de nuevas tecnicas de organizaci6n de la producci6n y 10s transpoites, las nanotecnologias o bas biotecnologias. Fruto de la revolution micro-electr6nica, las TIC'S sc destacan por 10s impactos mirt ~~yllzuts que producen, incluso parael desarroilo de las demis y sobre ti~do de las biotecnologias, cuyo potencial din8mico entrcmadamente extendido les confiere un rol tambiin especial. I. Reestructuracion capitalists, Estado e Imperio. El impacto de id introducci6n de las tccnologias de la informacidn y dr la comunicaci6n y dcl amplio proceso de digitillizaci6n del mundo, con la constituci6n del llamado ciber-espacio, sc hnce sentir en todos 10s sectores de la economia.en las esferas p(lblica y privada y en el Estado. Este ultimo,por supuesto, se beneficia de 10s adelantos que Ins sistemas de e-governnient pueden traer a la coordinacibn entre ofena y demanda de servicios pdblicos, aunque esto ya plantee un grave problema, en la medida que representa el contorno (b)'pa.~.s) dc 10s mecanismus tradicionales dc la demooracia representativa, incrementandoiacnclusidn de ins sectores de la poblaci6n con poco o ningiin acceso a las redes telemiticas. Esto remite a1 tema de la construccidn de la hegemonid y de la esfera publica, a la cual volveremos enseguida. Pero el Estado, ademis, se ve afectado tambiCn por lo que pasa con el capital; el cual incrementa su poder de ncgociaci6n frente a 61, reduciendo brutalmente su autonomia de accibn, lo que, obviamente, tiene impactos tamhiin sobre el sistema de legitima- ci6n del poder. De hecho, el impacto de las TIC's en el campo econ6mico se refiere a todos Ins m8s divsrsos sectores de la producci6n material (agricultura, industria y servicios de todo tipo), a los difel-entes sistemas de circulaci6n e intercambio, a la acci6n y orgzmiraci6n dei capital financier". El resultado es un incremento de autonomia frente al Estado, no soiamente del capital ficticio, sino tambihn del conjunto del capital oligopolista globalirado. Hay que dcjar muy clan1 que esto no es consecucncia exclusiva del advcnirniento y clesarrollo de las TIC'S, c&ar nicarda 8OLAflO. ~i~poirniS~~iioksyiiiiiY~~t~~o~ !"A IICIIU!OE!~S dl ioJ~#;oiizioiirnuiii lo Curi~~iiiici~ric~n 47 peroforma parte dcun cambiomucho mL profundo del conjunto del mudelo deregulacidn (enel sentido de 10s rcgulacionistas franceses) del capitalismo dc la posguerra, cuya crisis se manificsta dc forma clara a partir de rnediados dc los aiios 70 (Bolaiio, 2000, capitulo 2). Lo que hacen las TIC's csfacilitar cl proccso de globalira- cidn, atendiendo a una demanda de desmollo de los sistemas dc comunicaci6n por parte del gran capital international. La globalbaci6n como proceso concrete' es, antes de todo. un movimiento del gran capital multinational que amplia su capacidad de acci6n en ttrminos geogrificos, sustraytndose en gran medida a la capacidad de control de 10s estados nacionales individuales, en especial aquellos no pertenecientes al grupo de los paises centraies. Es una consecuencia del avance dc 10s procesos de concentraci6n y de centraliracidn del capital. inherente d sistema, que llevaron,en un dcterminado momento, a1 surgimiento dcl Capitalismo Monopolists y que, ahore, promucve un nuevo camhio fundamental en el sistema. Sabemos que el paso dcl Cnpitalismo Competitive a1 Capitalismo Monapolista aignifica, en mAs de un sentido, que el sistema se aparta de sus fundamentos, dehido a la actuacibn del Estado en el proceso mismo de acumulaci6n del atpita1 y no ya solamente como suministrador de las condiciones generales externas necesa- rias a la acumuk~cibn capitalista. Francisco de Oliveira (1988) analizd el fen6meno bajo el concept0 de "anti- valor" y Rug Fausto (1988) habla de la expropiaci6n de los expropiadores dentro del propio capitalismo. Auto- res coma Habermas (1981) oClaus Offe (1984) analizaron, asu vez,esasituaci6n y cadaunu de ellos hanotado el avance de Ins limites a la acumulaci6n privada coma resultado del avance de ese "Capitalismo de Estado". La hip6tesis que se puede avanzar, enamces, es que el cambio actual, pautado por una amplia privatizacidn en nivel mundial.aue es el elcmento central del orogramaneo-liberal. victoriosoen el momento de la crisis del ~ ~~ . - modelo de regulacidn que estabapor dctris del fenommo citado en el phafo anterior,significa una reposici6n del fundamento del sistema (por eso la correccidn dcl uso del t6rmino "liberalismo"), pero hay quc aAadir que las condiciones que tomaron necesario el capitalismo monopolista, la intemencidn del Estado, etc. (el proceso de concentraci6n y ccntraliraci6n del capital), apenas permanecen actuantes, e incluso se radicalizan, con la globalizacibn (par eso hay que acrecentar el prefijo "neo" para presentar correctamente el problems). Pero la reposicidn del fundamento del sistcma tambitn se refiere a otro tcma cc~itral dei pensamiento y de lapolitica neo-liberales: el de laeliminaci6n de las trabas a laexplotacidn dcl trabajopor el capital, creadas a lo largo de medio sigh de politicas de Wclfare State y dde conquistas, en matcria de legislacibn. de parte de los trnbajadares organicados m los poderosos sindicatos del period" de lo que e conoce por fordismo. En cse aspecta. la demta de la clase obrcra a partir de 10s aaos 80 fue reforrada, evidentemente, por ia derrara del socialismo real, pero es consecuencia diiecta de un fendmeno mucho mas importante. del punto de vista del desarrollo capitalista, como es la reestructuracidn productiva y tecnol6gica que se dari a lo largo de la crisis iniciada en 10s '70. Veremos que las TIC's juegan un papel fundamental en eso, pero el ataque directamente politico del neo-liberalismo al Estado benefactor tambitn fue un factor esencial. No luidcolngindelnglobalizacii.n,quceapnnc h 10s mecunismosdem;mipuiaci6ndclaoplnihnpilbli~~deque sevaienlosErlarlos y 10s ide6iogoj quc adoplan o justificvn ius politlms neaiiber8iss de recsimcuti.ici0n del capllnlismo a ynifa dc la clsii del siilerior modelo de rcg"hcido d<l iialrma y del pe,lsumiento keyiiesiana Vale, finalmente, decir, en pnssant,i que tambitn sc puede considwar como parte de cse movimiento dc reposici6n de los fundamentos a la retomada de la hegemonfa none-americana, iniciada en principius de 10s afios 80, la derrota del socialismo real y la total rendici6n de los pdses del Tcrcer Mundo' frenie a 10s organis- mosinternacionalcs comocl FMI y su vinual"desindustrializaci6n"." 0 sea,el desastre social del sur y del este es pane tambitn delareestructuraciondel sistema,promovidapor lapoliticaneoliberal, que abre.enprincipio, el camp0 para el avance de la acumulaci6n capitalisca por palie de 10s grandrs bloques de cspital de 10s paiscs hcgem6nicos. Toda esta discusi6n nos remite a1 tema del Imperio, en particular en lo referent a1 primer aspect0 de la reposicidn del fundamento que, coma hemos visto, es algo muy contradictorio, visto que las condiciones obje~ tivas que llcvaron a1 capitalismo monopolists se mantienen hoy y se radicalizan, lo que no nos permite pensar en un retorno puro y duro aun Estado liberal, no intervencionista, etc. Y aqui me permito formular una segunda hip6tesis,lacual apoyala idea, que he defendido en otras ocasiones,de que se estdconstituyendo hoy,deforma acelerada. lo que yo habia denominado, a principio, con todas las necesarias salvedades, un "Estado global capitalista" (Bolaiio, 1997) y que ahora prcfiero denominar simplemente "lmperio", como lo hacen Negri y Hardt (2000), pese a que mi propia perspectiva sobre el tema sea diferente de la suya (BolaBo, 2002): si la reposici6n del fundamento de que hablamos no es posihle en el nivcl de los estddos wnacionales panicularcs, sf es posible, y esti ocurriendo ik forma acelerada, en el marco imperial. 2. Mundo del trabajo y mundo de lavida Este es el sentido riltimo de la globaliraci6n y del nuevo ordcn internacional. Los textos citados cn el pdrrafo anterior profundiran el tema. Vale apenas reafirmar al idea que ellos contienen, dc unanueva reestruc- turaci6n de la esferapriblica, que adquiere hoy contornos claramente contradictories: de reposici6n de cicnos elementos fundamentales de la esfera priblica burguesa del siglo XIX, especificamente, su carilcter crftico pero restrict", con mecanismos de enclusi6n (educaci6n, propiednd y poder politico) semejantes incluso a 10s dei capitalismo liberal, por un lado, y de continuidad (y radicalizaci6n). por otro, del sistema vigcnte en todo el sigh XX, de comunicaci6n dc masas, de manipulation y de una aparente democracia, cuandu 10s Esrados nacionales han perdido, de hecho. parte sustancial de su capacidad de accidn, transformando la politics, funda- mentalmente, en un espectdculo mis. A esta nueva esfera priblica, escindida, corresponde unanucva estructura de 10s sistemas de comunicacion. Esquematicamente: televisi6n dc masas o nadapara la mayoria de la poblacion mundial; television de pago e Internet oara aauellos oue disfiutan de condiciones mhmas de acceso al consumo diferenciado v alaciudada- . . nia. Alienacilin para todos: las industrias culturaies de todo tipo colonban el tiempo de ocio, promueven una fragmcntacidn y unaindividualizaci6n crecientede lasociedad,estimulanelconsuiilismo,el hedonismo,pene- N0Ta.A ?EDEL. Pa.... 'Aunque nqoi seria necesnrio icalizar otrva g mis complejns meditciones tcdricai que no caben cn sste ;uticulo. 'Denutudiloi par I;, r~arnpn dc I;, derlda extcrn:, y siis coniecueociss, a mil dcl retonio a la hegemonin nalre~iiluencanv. 'En el sentido de la reponiidn. en un dvcl todavia mis elevudo, dei foio aooal. ecandmico y recnoliigico que gzuntizsin au sltuacidn de hpendencia en loi m;uroa ahoia de la Tcrcerv Revoiucido Industrid. [ran, en fin, hasta lo mis recdndito de laesfera privada para transformar, coma siempre In hicieron, 10s modus de vida segrin Ins necesidades del procesu de acumulacidn dcl capital. Asi; las tecnologias de la informacirin y de la comunicacidn ayndan a estmcturar las esferas pliblica y privada, al servicio del sistema de reproduccidn social que mas sc adecua a las necesidades del capital en su actual etapa de desanollo. No hay que olvidarsc, pix otro lado, que todo esto es muy contradictorio, que rcproduccidn no quiere decir mot(, cconrin~m y que las tccnologias desanolladas, ante todo, para atender a necesidades del capital incorporan en simismas un potencial liberador. Si esto es cierto parael caso de 10s medios de comunicacidn que estructu~ ran la nueva csfera prihlica, cuyo ci~ricter exclnyente es LID motivo mb de lucha por el replantcarniento de temas como los del derecho de 10s pueblos a la comunicaciiin, la universaliracidn del acceso, la inclusidn digital como mecaniamo de disminucidn de las diferencias sociales, etc., veremos que lo es todavia con mas razdn cuando nos desplazamos hacia el corazdn del modo de produccidn para ohservar los cambios que se producen a nivel del mundo del trabajo. Tampocu hayespacio uquiparadzsamllaren detalleese 1erna.qu.e he tratadoen diferentci oportunidades. La hiodtcsis. a estc resoecto. aue defendi oor orirnem ver en Bolaiio (19951 es aue el dcsarrallo de las TIC'S . ' promueve un dohlc pmceso dc subsuncidn del oabajo intelectual y de intclectualizaci6n general de 10s proce- sos detrahajolo querepresentauncambio histdrico degianmagnitud, tantoenlo que serefiereespecificamente a1 modo dc prorlucrih capitalists, coma a la problematica, mucho mas amplia, de la separacidn entre trabajo manual e intclectual, iniciada, como explicita Sohn-Rethel (l989), en su conurbucidn fundamental, en la anti- gua Grecia (Bolaiio, 2001,2001 b). Es necesario aclararque aqui tamhiin se tratade un proceso contradictorio,en qne el trabajo vivo, una vez mbs, se subordina a las necesidades cambiantes cte la acuinulacidn del capital, lo que se traduce incluso en una alnplia descualificacidn del trabajo intelectual que se ve cnmascarada por el hecho de que el proceso implica tambien una complejiracidn del trabajo simple, lu que, por su parte, aumenta Iaexclusidn de aqueilos scctorcs que no logran adaptarse alas nuevas condiciones, creando una especie de tecno-apartheid, para usar la expxe- sidn de Petrella (1993), diffciimente superable en un horizonie de tiempo rarunable, e incluso en formas de explotaci6n intensivas de las energias mentales del trabajador intelectual o intelectualizado que llevan muchas veces al srressfisicop mental y aenfennedades del trabajo diferentes,pero no menos graves, y destructivas que aquellas descritas, entre otros, por Marx (1867) en su anilisis de larevolucidn industrial inglcsa (Bolaiio, 1997 b). La intelectualiraci6n es, por tanio, partc integrante del conocido movimiento general de reestmctumciiin de los procesos de trabajo, que se traduce, antes ile todo, en una amplia flexibiliracidn de la produccidn, que sigue el mismo caudal dc flexibiliracidn de las relaciones laborales promovida por el neoliheralismo, redun- dando en pbdida de cor~qirisras sociales porparte de los Wabajadores, precarizaciiin, eic. La idea' de una nnew nutonomia y capacidad de decisidn por pate de 10s Wabajadores, quc se veian i~nplicados en la toma de dcciL siones en el interior de la empresa.por un lado, jnmh llegd a convencer a 10s antores verdaderamente criticos, que conocian, ademis, el cnracter profundamente autoritario dcl modelojapon6s y la precariedad dc las relacio- nes de trabajo y de 10,s deiechos de 10s trahajador en aquel pais. .( h"TA$A, i,ta,ann;,a * Hoy ya bastante desgnsfadn, pro mug dii,ulgiliiu en el momenio de mayor sucesu dei sirfemn j;ipones qne supucalarnente htibiia trmafamildo ei 1l;smadu fordinmu en alp" que sc decir r.?dicnlmenie dintinto (ri ohninmo. o loyotismo). Pern,por otro lado, lo quc buena pale de 10s economistas del trabajo, incluso los criticos, nrr veian es que toda esta discusi6n sobre la superacidn del modelo fordista no ultrapasa, de hecho, 10s marcos del propiu fordismo,porque por m6s profundos quc scan 10s cambios fendicntes ala introducci6n del sistema de kan-ban, dcl jxsr-in-tirnr o lo que sea, no representan mis quc una actualiracidn dc la economia industrial tipica de la Segunda Revnlucidn Industrial )'no un cambio de paradigma fundamental. La hipdtesis que he formulado en otra ocasirin (Bolafio, 2001 bi es que, en la medida en que 10s sectores mB representativos de la Tercera Revolution Industrial ya no son el antomovilistico o el electro-electr6nic0, hay quc huscar en otra pmte el cambio de paradigma productivo determinante del nucvo modelo de regulaci6n. Mas especificamente, hay que buscarlo en los sectoms mis dinhicos y represcntativos dc la Economia del Conocimiento (Bolaiio, 20011, entre 10s cuales figuran las industkas de la cultura y de la comunicaci6n, el sector educative, 10s servicios medicos y las biotecnolog9as. En todus estos casos preralece el problema de los limites a la subsunci6n del trabajo intelectual; lo que determina fundamentalmente la foma particular que adquicren 10s procesos de trabajo y de valorizaci6n, como tambi6n las particnlaridades de las estructuras de mercado y de las estrategias empresariales. Es muy conocido, par ejemplo, el problema de la aleatoriedad de Iarealiracidn en las industrids culturales, ligado a la necesidad de renovaci6n,producto de su propia funcirinde mediacidn social,que enige la participaci6n del trabajo cultu- ral, lo que determina incluso la Coma tipica que adquieren 10s menrados del sector cultural, en teminos de cancentraci6n y dc las estrategias empresariales (BolaIio, 2000). Pero Val vez el sector de los servicios medicos pueda ser tomado como ejemplo de un paradigma de orga- nizacidn de 10s procesos de trabajo complstamente ajeno a1 modelo fordista. Asi, en el sector hospitalario, que funciona como Und industria capitalista de todo derecho, el m6dico es un artesano que comanda un eqnipo relativamente pequeioy complejo,formado por trabajadores con diferentes niveles de cualificacibn, segiin una jemrquia particular, determinada par necesidades propias a1 proceso de trabajo especifioo y articulada la jerar- quia mis amplia del conjunto del hospital, en cuya administracidn global el poder politico de la col~oracion de 10s medicos, inclusoen larelaoi6nconelpersonalpuramente administiativodel mis altonivel,es determinante (Pires, 1998). El concept0 de modelo taylorista-fordista no es adecuado a este tipo de organiracirin, que puede ser vista como un paradigma imponante para una situacidn, coma la actual, en que 10s servicios asumen una posicidn predorninante en la estructura de Pa eoonom'a capitalista. El sector de scrvicios m6dicos, ademis, esti inserto en el conjunto mucho mb amplio de 10s sectores afectados par iarevolucion de las biotecnologias, el ejemplo mis actual e importante de la llamada Economia del Conocimiento y del trabajo intelectual en red, con base en las TIC'S, donde se demuestra ciaramenre el elevado nivel de sociaiiracirin de la producci6n social a que ha llcgado el capitalismu. con todos los impactos que tiene sobrc la vida y la muerte de cada uno de los individuos. Algo que va incluso mb all6 de Foucault (1977),en su anitisis del paso dc lasociedad disciplinara la sociedad decontrol (2002),pues aquise tram ya de transformar el cuerpo humnno y sus pates, incluso sus elementas mia minimos en elemento objetivo de 10s procesos de trabajo sometidos a la l6gica de v;~lorizacion del capital. Como en la Economia Politice del deporte . . b del fundamcnto" de que se hablri mas aniba. i c~sar nicardo BOLARO, ~,~~~~~i~~ soc,~ier,~ ECO~~,~,,~~ lip in., i,,,~,~~,,, iie io,,foirnoclnllydein iollililiroilorl 51 j. Ue las TIC'S alas BIOTEC's: el futuro del capitalismo y su doblc contradiccidn. Se deduce de lo anterior: (a) el significado y la importancia dr las TIC'S en la actual reestrucutracion capitalists, o mejor, en la constituci6n de una Economia del Conocimiento, que noes mis que la nueva fonna que asume el sistema tras la Tcrcera Revolucidn Industrial, en cuyo interior (b) se encuentra un otlnjuntu dr nuevos sectores dinRmicos, enhc 10s cuales se destaca el de las biotecnolagias, por el amplio conjuntc de encadenamientos que genera y,por tanto,por su enonne potencial dinimico, fundamental para la constitucidn de unanuevaondaexpansivadelargad~~racidn.dcsdc que,por supuesto, tamhit-nsc cumplan otras condiciones que no se estin tratando aqui (Bolaiio, 2002 bj. Si podemos llamar a esta nueva situaci6n de Economia del Conocimiento es porque hubo un camhio radical en relacidn a la fonna como el conocimiento cientifico se incorporaba al proceso productivo en el period0 anterior.Esto se puede ver al analizarlaestructurade las cadenas devalor. El casodelas biotecnologins a este respecto es muy similar al de aquellas industrias culturales, como las de edici6n en general, en que el proceso parte de un acto de creaci6n que genera una matriz a partir de la cual se darR la produccibn en masa de las mercancias que swan distribuidas a1 pdblico a traves de la venta dirccta a1 consumidor final a por la intermediacidn de las indljitrias de onda. Cada uno de estos procesos ha pilsado por una industrialiracidn mas o menos profunda, inclusu el primer0 de ellos, lo que "aria segun la indusma de que hablcmos. Lo que pasa, par tanto, como se sahc, en la Economia de la Comunicdci6n y de la Cultura, pasa en tuda la Emnomiadel Conocimiento.Asi,el trahajocientifico,inclusoen lo que sereiiere alacienciapura, crccicntemente market oriented, produce elcmentos de canocimiento que, si llegan a tener una aplicaci6n tecnolbgica, como es el ohjetivo, IievarR a la produccidn de una matriz, como puede ser, si nos quedamos con el ejemplo de las biotecnologias, una nueva semilla, digamos, una nueva medicina o un nucvo procedimiento mtdicu. En los casos de la agro-indusha o de la industria fnrmac<utica, se sigue un encadenamiento muy similar a1 que se describid en el pirrafo anterior pero, en el casu de la medicina, como se trata de trabajo artesanal enuna medida fundamental, el tcma es mRs camplejoO. Como se ve, hay una socializacidn extrcrndmente extendida del trahajo, en que, desde el acto creador inicial, por decirlo asi, hasta llegar al consu~nidor final, se articula toda uma red muy compleja de trabajadores manuales e intelectuales, de diferentes niveles de formacibn; estmcturada, ademis. sin haccr caso a fronteras nacionalcs, de acuerilo simplemente a 10s intercscs del proceso de acumulaci6n del capital. Del nljcleo central de lo que se llaman Pas biotecnologias, brotan incesantemcnte inovaciones que alimentan csi~s rcdes. Untcmafundamental en estoes elde Ins rclacionesentre vabajomanudl e intelectual.Digamos solamente, por falta de espacio, que, por un lado,estanuevaestmcturaproductiva dsl capitalism0 global envuelve asimetrias brutales, reforzadns, ademis, por el hecho de que hay una complejizacidn del trabajo simple. con lo que se excluye a una parte enonne de la poblacion mundial y a aha se la incluye apenas de forma mu). marginada (precariracidn del trabajaj, al paso que se abre, por otro lada, parauna pnrte rcducida dela ciase trabajadora, la posibilidad de transformarse en unaespecie de anstocracia obrera que ejecuta cl trabajo complejo, que es el que agrega substantivaniente valor. El trabzjo simple. altamente robotirado y autumatizado, sigue siendo evidcntc- 52 ill ENCUENIRO IBEROAMERCANO DE ECONOMIA POLITCA Di LA COMUNCACION mente productive, peio su participacion en ldformaci6n dei valor es cada vez menos importantc, lo que juega tamhiin en iavor de la exclusidn y de la precarirnci6n. Pero aqui hay, una vez mb, una contradicci6n, como se adelant6 antes, rclacionada con el mencionado elevado nivel de socialiraci6n del trabajo, de la organiracidn en red de colectivus de trabajo espacialmcnte separados y wticulados a travB de sistemas telerndticos de comunicaci6n. El propio modo de producci6n se toma, de esta forma, esencialmente informatic0 y comunicacional y lo que sirve hoy fundamentalmente a la cooperacidn capitalista puede, cn principio, servir, en el futuro, a la liberaci6n del trabajo de su dominacidn por el capital. Esto significa que el capitalismo sigue siendo, en ese scntido, el mismo o, mejor dicho, que la revoluci6n permanente que promueve de las fuenas productivas entra, como siempre, en contradicci6n con la permanencia de relacinnes de producci6n cuyo camhio depende de la organiraci6n aut6noma y de la accirin poiitica de 10s trzibajado~s La especificidad de la situaci6n actual, como esta claro, es el caracter comunicativo e informational del trabajo intelectual y la intelectualizaci611, en el mismo sentido, de todos 10s procesus de trabajo y del propio consumo. El trabajo intelectual, a semejanza del trahajo cultural, tiene una funcidn dc mediacih simb6Iica entrc 10s mundos de la produccidn y del consumo, o sea, entre 10s trabajadores organizados, como se ha dicho, por complejas redes de comunicacidn jerarquicas, y las masas de consumidores y ciudadanos. No hay espacio auui oara desanollar mis el tema. oero es evidente oue ahireside orecisamente la doble contradiocidn icaoital- . . . . , . trabajo; economia-cultura) que sedala la posibilidad de sustituci6n del modelo capitalista de gobierno de los hombres por un sistema racional de administraci6n de las cosas, capar de permitu que se cumplan las promesas de liberaci6n humana que trae el desarrollo tecnol6gico. Pero esta no es,por supuesto,la tendcncia hegemonica, principalmenre en una situation, como la actual, de unareestructuraci6n productiva ran extendida, que, ademBs de haber sido lograda al cosre de la mayor derrotd, por su extensi6n,quc ha sufrido laclase trabajadoraen toda la historia del capitalismo, implica,ella misma,por su profundidad, un camhio tan grave en la estructura misma de la clase ohrcra, que toma inadecuadas las formas conocidas de organizacidn y lucha politica, enigiendo revision de ohjctivos, invenci6n de nuevos m6to- dos de Iucha y formas de organizacibn social. Si el resurgimiento de 10s movimientos sociales a1 final del siglo XX, principio dcl XXI, nos puede dar sefiales de optimism0 en ese sentido, forzoso es reconocer que todavia nos encontramos en el principio de un largo camino. Bibliografia BOLA~~O, C. (1995): Ecoaornia Politicri, Globoibacidng C~n~,r,iuaicocidiz. Nueva Sociedad. n" 140, Caracas. - (1997). La G4,r,prris de la Esfem Piiblica Global. 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Guillermo MASTRINI Trinidad GARCIALEIVA Mariana BARANCHUK Universidad de Buenos Aires' Uno de los elementos centrales en la lucha por la democratizacihn de las sociedades es el proceso de democratizaci6n de los sistemas de comunicaci6n. Por lo cual deben considerarse tanto las industrias cultura- ~ ~ les, como, y cada vez mas, el sector de ia telecomunicaciones; ya que este ljltimo aporta une nucva ldgica a1 sector infocomunicacional. El proceso de privatizaci6n de las telecomunicaciones que se desarroila a partir de 1989, constituye un elemento central para analizar y comprender lo.? procesos econ6micos, politicos y sociales que descrnbocaron en la grave crisis por la que atraviesa cl pais desde fines del aiio 2001. Por otra parte, posibilita la aproximaci6n a1 estudio de las politicas neoliberales aplicadas durante la dfca~ da de los 90, en 10s que las privatizaciones de empresas pliblicas formaron uno de 10s elementos clave dcl denominado Consenso de Washington. El objetivo del przsente trabajo es aportuelementos para la comprensidn de la crisis argentina a partir de las politicas neoliberales, tomando la privatiracihn de la telefonia como caso testigo. Para ello hemos partkio de aleunos trabaios que. si bien disimiles. consideramos nodales en el anilisis de dicho oroceso. Par un lado. ". consideramos que LR rmma del nenlib-erali~mo de Perry Anderson sintetlza, en forma prccisa. las Idpicas neoliberales en sus aspectos m8s generales; por otra parte, para el estudio ilel caso argentino tomamos Ins trabajos del kea de econoda de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), especialmente dos de sus libros recientes: Eloligopulir~ relgfdnicn dc Abeles,Forcinito y Schorr y Concentraci6n j cenfraiir<~- ci6ndel capital en la Argentina, de EnriqueBasualdo.Nuestra tareafueun intentodecomplementar sus puntos de vista, cruzando el analisis de la situacihn econhmica especifica de la Argentina, con el modelo de analisis de Peny Anderson alrededor de lo que significa la reestmcturaci6n neoliberal del sistema capitalista. Este ultimo seiialaque, si las medidas neoliberales tenian como fin ljltimo poder sacar al capitalismo de la crisis de acumulaci6n que vivia desde el agotamiento del modelo fordista, dicho objetivo no pudo ser cumpli- do. Sin embargo, produjo importantes cambios en la estructura econ6mica, polftica y social mundial: permiti6, cenbalmente, un crecirniento sostenido de la tasa de ganancia debido a una b~utal transferencia de ingresos de los sectores con menus recursos hacia 10s mL favorecidos. Para ello, sus principales intervenciones consistie- ron en el control de la cmisi6n monetaria, la limitaci6n dei gasto pilblico social, la rezstrucmracidn impositiva con importantes desgmvaciones a 10s principales agentes econ6micos, la desarticulaci6n del accionar de lus G, MASTRINI, T. Ga LEIVA y M. BAMNCHUK, iriecumiin~ni.lone~yD~miiiiidd lihrrolvoiron rmf";unnunvom iuA,ye?!tz!lii 57 sindicatos y la restauraci6n de und tasd de desempleo acorde alas necesidades del capital. Todo ello mientras se insistia con el discurso de la retirada del Estddo y se desmllaba un importante progrdma de privatizaciones. En la Argentina, la dictadura militar (1976-1983) puso 10s cimientos del modelo neoliberal, per0 fue reciCn durante 10s dos gobiernos de Carlos Menem (1989.1999) cuando el programa fue llevado a sus practicas m6s extrcmas. Como se veri m6s adelante,el neoliberalismo permiti6 recuperar las bases dei modelo agroexportador clisico de principios de siglo, al que se sum6 Id especulaci6n financiers con garantfa del Estado Nacional. Dos modelos de renta cuasi parasitaria En el presente trabajo se analiran, principalmente, tres puntos de la politica de telecomunicaciones que consideramos claves y ejemplificadores de la actuaci6n del neoliberalismo en la Argentina: las politicas sindi- cales y deempleo,larenovaci6n de 10s marcos regulatorios y elsistemajudicial y,por ultimo,el incentive alas I. Breve historia econornica y politica de la Argentina Desdc la institucionaliraci6n del pais, a mediados del sigh XIX, con el triunfo de los sectores agricola ganaderos vinculados a la ciudad de Buenos Aires, prim6 un modelo de acumulaci6n basado en la producci6n de materias primas para el mercado mundial que aprovechaba las vzntajas competitivas de la pampa h6meda. Ya entrado el sigh XX el modelo comienza a dar signos de agotamiento y a partir de la dCcada del '30, y mis especfficamente a paair de 1945, se desarrolla el proceso econ6mico que se conoce bajo el nombre de "rurtituaibn de ii,n>,onaciones". Dicho proceso fue forjado a travCs de alianza policlasisra que reunia, a pesar de las evidentes contradiccioncs, al sector del trabajo con la incipiente pegueiza burguesirr industrial local, enfrentbndose, a su vcr, tanto a los intereses del capital extranjero que participaba de 10s grandes gmpos econ6 micas industriales, como a1 sector productor agropecuario, En el proceso de sustitucion de importaciones las Pequeiias y Mediands Empresas (PyMESj de capital nacional, constituirin un sector ccon6mico muy dinbmico. Es en este mareo, que el soci6logo Juan Carlos Portantiero analirb 10s vaivenes econbmicos y politicos en tCrminos dc un ernpate hesernbnico: se trataba de dos sectores con mucho peso; uno de ellos con mL peso econbmico, que actuaba par via de la alteracidn del orden democritico; y el otro, con menos importancia econirmica pero con un creciente peso politico que se expresaba en 10s triunfos electorales del partido peronista. Ninguno lograba imponer su propio modelo, aun cuando la combinacidn de populismo y desarrollismo pennitid ernular, con limitdciones, una estructura social similar a lade paises m6s desarrollados econ6rnica y socialmente. 'Huhlaino, de rereguIbci6n y no h de~rrpuluci6n.yaqueconmderamos aestaliltirnv und opeiacidn semBnlica bl neoliheralismo que ticndc a ocii1,w quc lo quc ac rcallld y10 rcalizn son nueva ieguiocioncs a i.,ror de 10s sectore3 mjs favarecidos. vcr: Moswini, G. y Mcshnvn. M. (1996) aiDericvlaci6n o re~regulnci(ln'!De ins dcnotra de Iias politicas a lus politicas de In deirotun. en Cundernosde iig'orriiuc,d,t 1, ~ulii~ro. W 2. UCM. Madrid. En 1975flfi3 se implanta un nuevo modela de acumulacidn. En matzo de 1976 el General Jorge Rafael Videla denoca a Maria Estela Martinez de Perdn e inicia el denominado Proceso de Reorganizacidn Nacional. El nombre es claramente revelador, emula la tradicidn liberal del siglo XIX encarnada a travbs del Proceso de Organizacidn Nacional de la generacidn del'80. El modelo de pais que propusieron ios sectores hegemdnicos a partir de 1976, signified la recuperacidn del modelo de acumulacidn que la generacidn del '80 habfa estitnu- lado. Si en el siglo XIX, se proponia la explotacidn de laventaja competitiva del agro argentino, sumado a un modelo de distribucidn del ingreso inequitativo y regresivo, con la dictadura dicho modelo se acoplari a un sistema financiero, de carticter rentistico y parasitario. Lo cud suponia la superaci6n del modelo sustitutivo de irnportaciones: la industria dejarti de ser el eje de la dinimica econdmica. Se trata de un modelo de valoriznci6n,fnanciera, ya que durante la dictadura la tasa de inter& superb la . ~ Paralelamente, se produce una fuerte concentracibn de los ingreaos y una impartante transferencia de la parti- cipacidn del ingreso, desde 10s sectores asalariados hacia 10s sectores dominantes. El modelo fue posihle gra- cias a las politicas econdmicas y de seguridadencaradas por el Estado; el mismo que sostenia costosas cam pa^ iias publicitarias que seiialaban que sachicar el Esrado es agrandar la Nacidn ". Los ejes fundarnentales del nuevo modelo de acumulacidn han sido desde entonces: el endeudamiento externo porparte del Estado, la valorizacidn financiers apartir de una tasa de cambio fijo y lafuga de capitales por parte del sector privado. La primera etapa de este madelo econdmico se cierra con la estatiracibn de la deuda privada en 1982, producitndose una asocializacidn en sentido inversor. Las deudas privadas fueron pagadas por el conjunto de la sociedad El gobierno de Raul Alfonsin, en sus primeros afios, intent6 llevar adelante una politica redisuibutiva y al misrno tiempo pagar la deuda externa. En aquel momenta aparecen fuertes contradicciones entre 10s grupos econdmicos locales y 10s acreedores externos. Los grandes gmpos econdmicos locales fueron favorecidos por la implementacidn de Regimenes de Promocidn lndustria14 y contratos con el Estado; pero esa transferencia de ingresos dificultaha el pago de la deuda. Entre 1983 y 1989 se afianza la contradiccidn entre ambos sectorcs; especialmente en 10s primeros aiios, cuando se intent6 recomponer parcialmente el salario real5. Como afima Basualdo, el gobierno de Alfonsinno comprendid que la transformacidn del proceso de acumulacidn habia sido tan mande aueno eraoosible volver al modelo de sustitucidn de irnoortaciones como si nada hubiera ocurridn. La transformacib habia sido estructural. Finalmente, cl eienco gubemamental privilegib la alianra con los grupos econdmicos locales, dejando de pagar la denda extema en 1988. En febrero de 1989, se produce una conida cambiaria desembocando en un ' Si bion el primer vniecedenle de la trmsfomacidn de In disbbucibn del ingrrso fue el Uumado Rodtigzma (1975) en lasposltimerivi del gobiemo de la vinda de Peidn: e8 evidente que la veidndcra y definitivu ressriucluraci6n del modelo de acnmulacibn en la Argentina se desarollun .? pmir de la dicudura; y no puede ser enlcndido sin la desapancibn de 10 mil peixonnr. Par.? lanrptlu.7 de aquel empate hrgemdnica iuenecrs~vludenoradc 10s movimienlos popuivies a parlirde laimpluntaci6n de unrigimende tenons- "10 de Esiado. ' LOS Regimeoes de Pmrnncidn Industnu1 rnnblecim dcagravaciones imposilivai ylo svbsidion para Ins empreaas que se mdicnr8.m en piovincias de brjo desmllo industrid. ' Durante la dicladuia, el salario cac. En 10s pximcraa ailos del gobiemo de Alfanain ac recopera lievemenk; aunquz nunca llcga ir recupeiar 10s mismor niueles, y mi8 adelante wclve a caw 4.G. MASTRINI, T Gd LEIVA Y M. BAVANCHUK. irlrivit,r,~~riorrvn~,vD~~~r~~~c~dddiihlui~oiiYn ~~/O!mbli~onlfnA~g~rii"io 59 proceso hiperinflacionario que liquid6 al gobierno aifonsinista. Enrique Basualdo observa que el proceso infla- cionano tiene un qfecro disciplirmdor en dos sentidos: hacia la sociedad, por el miedo que despierta; y haciael sistemapolitico, porquc le mnestra que si no se adoptanunasene de politicas preestablecidas,no puede sobre- vivir ninglin gobierno. La llegada al poder de Carlos Safil Menem supuso la definitiva adopcion del modelo neoliberal, pese a que en su campaiiapolitica se multiplicarnn las prornesas populistas. Ni bien asume adopt6 los programas que los organismus multilateraies de credit" le sugerian a la Argentina desde hacia tiempo: encarar un ripido programa de privatiraci6n de empresas pliblicas; poner en concesidn servicios coma las rutas nacionales; implementar una fuerte reformd tributaria (que elevo el IVA de13 a1 21% y bajd el impuesto alas ganancias y los aportes parronaies), asicomollevarala practica unareiormafinancieraquelibero el flujode capitalcs definitivamente. En 1992 se acuerda, a travb del llamado Plan Brady, lareesbuctnraci6n de la deuda extema, lo que pennitid reincorporarse al sistema financier0 intemacional, volviendo a recibir los crCditos que constituyen la base del sistcma de valorizaci6niinanciera.Apartir de la apertura del credit0 intemacional, se asisti6 a 10s "aiios dora- dos de las politicas neoliberales", cuando el credit" accesible para el mercado interno permiti6 la expansi6n del consumo. La "bonanza" econ6mica otorg6 legitimidad al modeio micntras consumaba uno de 10s procesos de concentraci6n y exuanjeriracibn dc la econom'a argentina mas radicales de su historia. ". ran a ser divergentes, sumados a los cambios en 10s mercados de capitales intemacionales, la situaci6n del pais sufri6 10s efectos de las politicas neoliherales debiendo lidiar con la pear crisis de su historia. z. La primtiraci6n dc las telecomunicaciones Si bien las telecomunicaciones en laiirgentina tuvieron su origen en inversiones de capital extranjeros, en 1947, durante el primer gobierna de Juan Domingo Per& se procedi6 a estatatizar los bienes de la UN6n Telefdnica, que operaba en las regiones mas importantes del pais. En 1956, la autoproclamada Revoluci6n Libertadora en ejercicio del poder, fund6 la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel) sabre la base de las empresas estatizadas por su antecesor. PormL de 40 aiios,en la mayorparte del pais6, el monopolio de la prestaci6n del servicio telef6Nco qued6 en manos de ENTel. Sus ooliticas erraticas fueron oaralelas a1 inestable oanorama oolitico de las dicadas del ~ '60 y del '70. Si hien la tarifa telefonica era accesible, la empresa no conseguia atender la demanda de un pliblico consumidor cada vez mL numeroso. Par otraparte, aunque no registraba perdidas, tampoco conseguia seguir 10s adelantus ticnicas que se iban produciendo en el mercado internacianal de las telecomunicaciones. El servicio era de baja calidad y la demanda insatisfecha creci6 notablemente. Los intentos privatizadores que habian tenido lugar en la dkada del '60, no habian podido avanzar mL alli de abru el juego alas contratistas privadas vinculadas a 10s proveedores intemacionales. TamhiCn la dicta- duia militar surgida dcl golpe de estado de 1976 planted la necesidad de privatirar ENTcl; sin embargo, su politica no alcanzd mis quc a aumentar notablemente 10s contratos con empresas pnvadas, tdnto para la provi- si6n de servicios -coma instalaci6n de cableado-, coma para la renovaci6n tecnol6gica que se efectu6 mediante el procedimiento conocido coma llave en mano. En efecto, a comienzos de la dCcada del '80 se formalizaron contratos para la provisi6n de tecnologia digital en el Area Mehopolitana Buenos Aires (AMBA). El costo de la digitalizaci6n fue altisimo y, por primera ver en su historia, ENTel debi6 enfrenfar crecientes niveles de endeudamiento, aunque todavia bajos con relaci6n a su patrimonio. Sin embargo, el servicio no mejor6 ni alcanzti una capacidad operativa que satisfaga la demanda. El gobierno de Alfonsin ampli6 la polltica de privatiraci6n de ENTel comenzada par la dictadura; durante su gesti6n se llevo adelante un ambicioso proyecto: el plan Megatel, el cud pcmiti6 instalar un milldn de llneas telef6nicas y, aunque el misrno fue planificado par ENTEL, se cedi6 su realizaci6n a contratistas priva- dos. Dicho plan supuso el crecimiento enponcncial del costo de instalaci6n para el usuario, quien, ademBs, debia anticipar el pago. En 1987, cuando el gobierno de Alfonsin ya habiarealizado su giro a la derecha. desde el Ministerin de Obras y Senicios Pliblicos -a cqo de RodolfoTewgno-, se impulsaun acuerdo deprivatizaci6n con la empresa Telefdnica de Espaiia. Estas aspiraciones no llegaron a concretarse, entre otras cosas, par la alianza entre el sindicato y 10s legisladores peronistas, quienes lograron bloquear la iniciativa en el Parlamento Nacianal. Sin embareo. es fundamental destacar. oue el Drovecto onvatirador no obtuvo el consenso de dos ". . ., . sectores sumamente importantes en el proceso posterior: 10s acreedores enternos (las cmpresas publicas cons- tituian una de las garantias de pago) y 1as empresas contratistas de ENTel. Pese a ello, el proceso politico iniciado por Terragno constituye un punto clave para la instalaci6n dc dos conceptos fundamentales del proyecto privatizador: (a) el Estado es ineficiente (b) el Estado no dispone dcl capital para realizar las inversiones necesanas para adecuarsc a la ~revolucion tecnolbgica,,. Con esa base,mbs 10s efectos devastadores de la hiperinflaci6n, el Gobiemo de Cdrlos Saul Menem iluci6 en 1989 un gobierno que llev6 el programa neoliberal a sus limites mis recdnditos. Donde las privatizaciones de empresas publicas constituyeron uno de 10s puntales de su programa siendo ENTeI laprimera' de una Iarga sene, englndose, de esta manera, cn un caso paradigmktico. No describiremos mb que brevcmente el proceso privatirado?. Nos limitarcmos a sefialar que durante el mismo, la intervencidn de ENTel increment6 la deuda de la empresa hasta niveles escandaiosos, los cuales no se conespondian con ningnna inversi6n productiva. Por oha parte Pas tarifas telef6nicas sufrieron aumentos tales, que las ubicamn entre las mis altas a nivel intemacional, mientras quc la planta de trabajadores se redujo sustantivamente.Deestafomae1Estado se hizo cargo econ6micamente;pero sobre todopoliticamente,de dos medidas muy costosas: el aumento de tarifas y el despido de trabajadores. Esto se correspondia conlos intere~ ses de 10s futuros inversionistas. 'Para iu esrudio puede consultarse el lrvbajo de Abeles, Forcinilo y Schon I G. MASIRINI, T G' LElVA y M BARANCHUK. Rirrirnimirarion~8i)t~~~iinnci~ini~haa~!z~~rid!rin~olinuiivum~icidmiriiBi~~ 61 Por otra parte, durante la licitaci6n, se diseiiaron 10s piiegos dc tal forma que los grupos hegemdnicos en pugna tuvieron que conciliar intereses y, a1 mismo tiempo, se produjo unanotable suhvaluaci6n de 10s activos. En noviemhre de 1990 se adjudic6 el 60% del paquete accionario de ENTel por 214 millones de d6lares en efectivo y 5.028 millones de ddares en titulos de la deuda externa. El Estado argentinn se reserv6 un 30% que fue vrndido en el mcrcado de valores dos aiios despues, y un 10% fue cedido a 10s trabajadores mediante el programade propiedad participada. La emprcsa fue divida endos sectores,regioncs none y sur, y entrcgados a dos consorcios que operarian en fama manopdlica durante el transcurso de 7 aiios, con opcidn a cxtcndcr esa situacidn por 3 aiios m6s. Los adjudicatarios fueron la empresa Teief6nica de Argentina que asoci6, principal^ mente, aTelef6nicade Espaiiacon el Citihank y con Ins grupos IocalesTechint y PbezCompancV; y iaempresa Tclecom, cuyos accionistas fueron las empresas estatales dc teltfonos de Francia e Italia, junto a la Banca Morgan y a1 ya mencionado Perez Companc. Las asociaciones formadas en 10s grupos licenciatarios de las empresas de servicio piiblico privatizadas, permitieron la conjuncibn de intereses entre Ins gmpos econ6micos locales y diversos tipos de capitales extran- jeros: las operadoras internacionales, la banca acreedora, y 10s grandes grupos econ6micos locales (Techint, Perer Companc, etc.). Los grandes grupos locales ya habian sido contratistas de las empresas estatales. La privatizaci6n aparece asi como el lugar de reuni6n de intereses que hasta entonces hahian sido contradictorins, permitiendo recomponer un gran grupo hegemonico. El pago de las empresas se realiz6 con una pane de dinero en efectivo y la otra con bonos de la deuda externa Argentina. El efectivo lo aportaron 10s grupos econdmicos locales, repatriando parte del dinero que habian fugado a1 exterior. POI primera vez baja el volumen de capitales argentinos depositados en el exterior A partir del'95 ae produce una transformaci6nen la composici6n accionarial de las empresas privatizadas: Ins grupos econdmicos locales venden su participaci6n a1 capital extranjero, especialmente a las empresas telef6nicas estatales europeas, obteniendo por la renta de la mencionada participation ganancias exuaordina- rias; paralelamente a dicha venta, vuelve a crecer exponencialmente la fuga de capitales. par qut las capitales extranjeros le campran a 10s grupos locales esas participaciones? Porque como desairollaremos mL adelante, la renthilidad quc tenian esas empresas era muy aka, superior con creces a las tasas de rentabilidad media internacionales. Sin embargo, id venla suponia terminarcon la alianza de intereses que habia permitido constituir un bloque hegembnico de inigualablc poder. Mientras las telefonicas mantienen sus activos en el sector productive de servicios, los grupos locales derivarhn su capital al sector financier0 y al sector agroexportador. Si la crisis del tequila supuso el inicio del reflujo del capital especulativo hacia los denominados paises emergentes; la ruptura de la alianza implico el fin del consenso en torno a1 modelo de Carlos Menem y Domin- go Cavallo. Apartir de entonces, Ins grupos locales desprendidos de sus activos y con capitales en el exterior, comenzaran a reclamar la devaluaci6n de la moneda local para "favorecer la Producci6n National"; mientras que Ins grupos extranjeros con importantes activos en el pais, se volcarhn hacia la dolarizaci6n de laeconornia a Ins efcctos de preservarel valor de sus empresas. Luego de la devaluaci6n de enero de 2002, las empresas de 4 NOTaraLPEaEi iac,Nn I Eo total puiticipmn 19 accionistvs. Los cuauocitvdos ie~epunieron el 53%&l capital social, telefonia reclaman al Estado que les otorgue un seguro de cambio debido a la pirdida del valor de la moneda local. Esto es. lisav 1lanamente.aue el Estado se vuelva a hacer careo de Pas deudas privadas en ddiares de las ~~~~, , . . empresas. El uEstado Hood Robin. ataca de nuevo'" Lacrisis desatadaen el pais marca los limites del programa neoliberal. Lejos de sacar a lakgentinade su crisis de acumulaci6n, no hiro mL que profundizarla hasia niveles insospechados. El &xito del gobierno de Menem radic6 en reaiirar una brutal transferencia de recursos desde 10s sectorcs mas desposeidos hacia 10s grupos econdmicos mL concentrados. A continuaciGn, analizaremos c6mo la privatizacidn de la telefonia result6 funcional a dicho propdsito a partir de tres cuestiones clavc: lareestructuracidn del mundo del trabajo, la intemenci6n estatal en la modifica- cidn del marco regulatorio y el increment0 de la tasa de ganancia. 3. El capitalismo creativo: el triunfo contra 10s trabajadores No nos referimos a capitalismo creativo por la famosa *contahilidad creativa. dc los neoliherales. En todo caso, habria que pensar que el neoliberalismo argentino fue "creativo" cn aigo viejo: lalucha contra el mundo del trabajo. Sus estrateeias fueran diversas v com~lementarias: debilitamicnto del puder sindical, precarirdcibn del u . . empleo, creacidn de un batall6n de mano de obra desocupada, tercerizacidn de la production. reducci6n s~h- rial, aumento de las horas de trabajo, programa de propiedad participada, cooptaci6n de dirigentes sindicales. Acusar a 10s sindicatos en particular y a la clase obrera en general de ser los respansables de las crisis de acumulacidn capitalists, es un enunciado que. desde hace dicadas, los sostenedores del pensamiento neoliberal transformaron en anioma. Segdn esta visidn, el poder sindical presiuna, por un lado, a los dueiios del capital a eaves de politicas reivindicativas del salario y,porotro, al Estado para aumentarlos gastos sociales (Anderson, 1994); por ende, frente a una crisis, silo que se busca es "recuperar" una florcciente econom'a de mercado, el Estado deberi, entre otras cosas, desmembrar, debilitar y destruir el poderio de las organizaciones de 10s traba- iadores. Le~islacidn restrictiva de la libertad para peticionar, desarticulacidn de derechos adquiridos, reducci6n . . salarial y altas tasas de desocupacidn -con el consecuente ejercito de reserva de mano de ohra-; son instrumen- tos del recetario que el neoliberalismo aplic6 y aplica can matices segiin 10s paises- en la mayor parte del glabo. Como se ha vista, la llegada de Carlos Menem al poder supuso el fin del "Modelo de Estado como motor de la acumulaci6n productiva"" . Las politicas destinadas a la privatizacidn de las empresas priblicas serian vehiculizadas a vavCs de la Ley de Reforma del Estado (23696189) y la Ley de Emergencia Econ6mica (216971 4 NO,A.AiP,E DE w .ac,ua '"El penadialaHorvcio Veibintb denuminaEstado Hood Robin nl estvdo agentino porque le svcv u lor pobres pvra dark r 10s ticor. " Waller. I. y Senen Oonrdlez (1998); Loprii,atiracibn de 1"s rriecotnio?icaciorrrr en Amr'i-icn Lnlinn; Eudeba. Buenos Aires. G, MASTRINI, T Ga LEIVA Y M BARANCHUK Dl~~coliliiiii~~~it~~l~~~i>omii~oci&r liihelvi,zai!6n ir/o~inrriiiumiuAri.~iiiiiril 63 8')). La primera autorira las privatizaciones permitiendo hacerlo a travgs de decretos y dando a 10s acrcedores del sta ado la posibilidad de capitalizar sus crgditos. Las principales disposiciones que tenddan un efecto direc- in rnhre el em~leo fueron: el Proerama de Prooiedad Partici~ada aue reoartia el 10% de las acciones entrc 10s .. ~ v ... empleados, la autoriraci6n para que la intervencion pueda disponer del despido o baja del personal, y par iiltimo, la facultad a1 ministro competente, para rcscindir todos 10s contratos de obra y consultoria celebrados con anterioridad ala vigencia de dicha ley. Con respecto a la segunda Ley, lamisma tcnia par objeto rcducir el gasto estatal a travks de 10s siguientes mecanismos: suspension de 10s subsidios de promotion industrial, igual tratamiento al capital nacional que al extranjero, suspensidn del rkgimen de "compre nacional" y posibilidad de declarar la prescindibilidad de todos 10s empleados estatales designados sin concurso (la mayoria). La suerte de ENTEL cstaba echada. La de sus empleados tambi6n. Como ya seiialtamos, la privatizaci6n de la Empresa Nacional de Tclecamunicaciones (ENTel), requiri6 para sn concreciirn del disciplinamiento previo de la fuerza sindical: un tema no menor, si se tiene en cuenta el lugar preponderante que el sindicalismo ocup6 en la politica argentina. Fomentar una tasa alta de desempleo es parte sustancial del proyecto neoliberal. En el caso de ENTEL, entre el momentoprevio a laprivatizaci6n y el primer afio de consumada lamisma, hay una reducci6n del personal de 12.000 efectivos, la mena se produce mediante retiros voluntanos y jubilaciones anticipadas. Por otra parte, el Estado despedia trabajadores para tornw m8s atractivas las privatizaciones. De esta forma se hizo cargo no s6lo del costo econ6mico de 10s despidos, sino adzmL del costo politico del mismo. Intentaremos enumerar, a cuntinuaci6n, las principales politicas laborales del niundo de las telecomunicaciones en la dkcada del '90. Todds tienen una caracteristica comrin: el debilitamiento de 10s trabajadores en beneficio del capital. Los programas de retiro voluntaio se produjeron en todas las empresas de servicios pliblicos aprivatizar o recientemente privatizados y explica la merma en el empleo producida, especialmente, enve 1991 y 1993. El retiro voluntario produjo una caida de 86.274 puestos de trabajo en el conjunto de empresas prestatarias de senicios piiblicos (Duarte 2001). Cabe destacar que el programa de retiro voluntario se financid con dinero proveniente del Estado a travks del financiamiento del Banco Mundial, lo que increment6 la deuda externa que se pretendia reducir. En 1990 un intenso conflicto sindical es protagonirado par 10s teief6nicos de Capital Federal: ENTEL hnbia acordado un aumento del35% mds un 10% porproductividad,peroel Ministeno deTrabajo no lo homologo, , . u Buenos Aim. ENTEL despide trabajadores -incluyendo a los delegados gremiales sin respetar la conciliacinn obligatoria. El conflicto se agrava. La Interventora de Entsl Mm'a Julia Alsogaray, apoyada por el Presidente Menem, promueve la intervenci6n militar, en reemplazo de 10s huelguistas. Mientras suboficiales tomaban cursos acelerados para operar el servicio intemacional, el sindicato denunciaba la situaci6n frente a la OIT y ante la Corte internacional de la Haya (Verbitsky, 1992). La intervenci6n de las Fuerzas Armadas no llega a concretarse, pero como consecuencia de dicho enfrentamiento se dicta el decreto 2 i 8419012 que impone limita- ciones a la protcsta sindical del sector dc servicios piiblicos. 4 Las ernpresas de ser- vicios priblicos. lndice de ernpleo desagregado poi ni- vel de actividod. 1985- 1998 (1985=100) En: ~uorte. M (2001): Losefec~ fos de 10s prlvotlzocionso so^ bre lo ocupaci6o en 10s em^ presas de senncios pijbllcor En: Revisto Realdad Econ6mi~ ca Buenos Ares. No 182 Agos~ to - Sepiiernbie Fuente: Informe de lo SiGEP (low) y Bolances de la em^ presas (1991-1998) GJ. 4 G. MASTRINI, T, Ga LEIVA y M. BARANCHUK, ~~~~C~~~~,C~~~~~~S~DDDDDDDDDD~~ lihrrol~roi!~iizinbm~sii~ariil~~,l~yn~i;~za 05 Como se ha dicho se utiliraron diversns cstrategias para quebrar el frente intemo sindical. En una de ellas el prcsidente Menem no dud6 y propuso a1 titular del gremio telef6nic0, Julio GuillJn, coma Subsecretaiio de Comunicaciones. Lamentablemente, el utrora combativo dirigente tampoco: acept6. De toclas fonnas g si- guiendu a Abeles "...la inclusi6n de Gnilldn en el gohierno no impediria -aunque sf reduciria ustemiblemente~ la capacidad deresistencia de nnapartc del gremio telef6nico".l3 La pregunta que surge de lo antedicho y que. claramente, nace sin rcspuesta vilida comprobabie es i,Cuil hubicse sida la suerte de ENTEL si no hubiein enistido unacooptacidn de dingentcs? iQuC hubiese sucedidu si el gremio se hubieramantenido unido y fime en su olan de lucha v en la defensadc los servicios oublicos? ... No oodemos saherlo con certeza.~rohahlemente ~~~ el proceso hubiese sido un poco mis lento y nada mis. Porque lo que si sucedi6 es que quienes se opusieron a la privatizaci6n no contaron con cl respaldo de la central obrera y, principalmcntc, carecieron del apoyo de la ciudadania en su conjunto,lacual volcdsus simpatias afavor de laprivatizacidn. Que la soiucion argentinaa la problemdtica de Pas telecomunicaciones nose pareciera en nada a la encontrada por la Repiiblica Oriental del Uruguay1" responde a situaciones estmcturalcs y complejas. Habia que barer de activistas lacmpresa antes del traspaso, lo cual se desarrollard mh adelante.Tamhi6n era necesetio, tanto antes como desputs de la privalizacidn, aharatarel costa laboral: La brutal caida ite puestos de trabajo, el aumento de lnjornada laboral, sumado al aumento de la rentabili- dad ligada a 10s camhios tecnol6gicos prodqjeron un impresionante aumento en la productividad lahoral de todas las empresas prestatarias dc servicios publicos. Entre 1993 y 1998 se duplicd iaproductividadlahoral dc dichas empresas. "...el superdvit bruto de explotacirin por ocupado (esto es la pdrte del producto hruto por ohrcro que recibe el empresario unavez descontada lamasa salarial) se increment6 aproximadamente un 168%, mientras aue la masa saktrial oor ocuoado isalario medioi crecid anenas un 27% imantenitndose casi sin . . variaciones desde 1994)" (Dunrte, 2(101). Asi se evidencia la apropiaci6n por parte del emprcsariado del au- mento de In productividad laboral. Con relaci6n a la pCrdida del poder sindical, tanto lalicenciataria de la zonanorte (Teiecom),como lade la rona sur (Telefdnica) asumen, como responsabilidad dc gesti6n: la selecci6n, ingreso, capacitacidn y ascenso del personal; desplarando, de esta mancra, al grcmio que era hasta entonces quien se ocupaha de estos temas a bavts de la Bolsa de Trabajo Sindical. El cmpleo se precariza. Queda sin efecto el beneficio de la estabilidad laboral. preirogativa que se habia conquistado en ipocas de patronazgo estatal. mediante el decrcto 1757189 el cual implicaba -ademis de la medida ya mencionada el incremento de la jomada laboral de 7 a 8 horas y la perdida <lei 75% de descuentos en la tarifa telef6nica. \..,\I , I I , ,.: I'Ili." ,.. . .,, ,.:.: I,,.,.. .,I \...I,.,, KT,, I I ,1. . 1. ... ..., 1, !.I,. I~ I,. 11, I. i 1 'I I \ 8 , . 8 < 1.1 .I I . : . . !111 1 . .'.. 113.d" '"'m,r?,y~y !UU,SFM '9 '"pl3qdroa OA?il" I? ""3 o3lp,miop,u!* ugSuju ra,, 0" 3nh ti S2l"!'D' "!21!!2 ap oidaluo> oa "2nd opal ap mmra ap (uiaidoia 1.1 u~cdl pniljr sl au~~ pizpgnpom oipip anh uc~![dxa zz~yziiog rnauzs L ~a~iwfi VN."d.,3.3. ,VSV~ON $. :ropelnXa~ [a a~qos sopsardwa ap odmX un ap e!suanUu! :lepugsa uo!ae>dooa u[ (8 :souolejnZar sow -s!ueaaw so1 ua uappu! anh salue!mh saluaIaj!p asIE3lJ!sap! uapand (6661) od"~ ojlop~ uos oplanse aa asa~o~d lap sahep sauo!pana sel alqos jo~iuno [a opua!uaial sopen!~d sarolae uo3 :ema$s!s lap spelosuon u!,!Jez!lu'aq!l oun lelueqe ap u!j [a uoa aluaa!~ u?!~ejnXal EI ap ug!s!,tar nun ap elon as ,,'iiug!~ejn8ar-arn somw!wouap anb osa30~d un nuo!nejn3a1sap~ el ap on!smas!p e!anBle el senepuonsa eu!soop ns anb pnsw sa ou'opnuas alsa u3 .ope~ue[dm! ejqeq [anhe anh relsauata ap opeis3 lap so!dwd so!ngauaq sol ap soun8je ap A e~s!lndod opals3 lap u?!~~nqsap ap joqo14 ea!ljlodeun mzua!pz osndns lapod IE OUIS!UIJU3UL lap upn8alj el eJ!uojalal ug!~e[n4ai-ai e? .P .ug!seloldua ap usel 81 ap oluaone alqrsualso un 'er\!l!ugap u3 -1eroqy npemo[ q ap oluawne 'osa18u1 lap eh!sadar uo!mq!ils!p '(ue~asuo3 01 uge anh so1 ap) oaldwa lap upsez!~r~ard 'so!ls[es ap ugianu!ws!p 'siqo ap oueo ap ug!mnpal :lopelosap sew ras apand ou oqena ja'eroqe e>seH -13~~3 ap so!rpla!do~d sohanu sol ap o!3!jauaq ua opeua[eua era olsar la anh serlua!u'~epos on!l3e aiuelrodm! un ap aucd ap rauods!p e ueqesod 'sop!padsap op!s ueiqeq ou anh saropereqerl so[ 'awloj qsa ap :epedp!jled pepa!dold ap eoals!s ua o!leuo!J3a alanhed lap %OT lap eXaqua el uo~ 'olsandxa op!s eq ed owoa 'eqeialdwoa as sep!paw ap a~anhed 13 ma[ el ap a!d le ejalala oi eu!lua8lve[ ua op!nl!lsu! rapod ap olod ohanu 13 .synu!al 6 ap!h!a.ouesa.~dwa oms!jea!pu!s lap agaluasardar om~a *(33~) o!aramo3 ap sopeajdma ap oiea!ptuS la sa -roiaas la ua osad qw zah ape3 uo~- lea -!pu!s iol~e ohanu [a 'opealueld ara opun4as je uq!Ju[ar uo3 'op~dsap lod uo!sez!umapu! ap a3am3 d VBJXO~ ap la anh peiim a1 P~B~UJS~I~~I O!UahU03 ap n!mles la anh ed 'sols!ioquo3qns se[ ap oi!>yldauaq la uoa eiuans 3nh p!wa~8 u?!3uz!uv4ro '(~830n) DU!PJ~JV ~~!jqpda8 sl ap U?!JJ~~SLI~~ 01 3p BIJI~O U?!U~ CI sauo!n -ca!unooqai sei ap ouaual le osar8u! ns aaeq 'ognd raw!rd le op!qaa .so!s+iis SOh3nU ap ug!aez!je!olamns d o[[oIIesap [a '0110 [a lad 'd pal el ap ug!suaixa d u~~aez!urapoW ap serqo sel ap ozua!moa [a 'ope[ un lod :sa[ewamepunj sara sop ap i!l~ed a es!$!pom as ugpenl!s eisa se>s!lerluo3qns sesaldua 3~ ug!acd!a!imd el d sepe~!ld souum 0 ased la uo~.~eroqej almd a1 lad npep equjsa ug!aa8 el ua pep!nu!moa el anb 01 lad uo!selol ap lah!u olle un e!un lemsa ug!3aar!p el zan ns e :jelolsa esardma el ap le!3ua~a4 roisas lap aped d sopc?aldu~a 'sora~qo e eqeu!>nl8e va~30g 'apa~uea!rg~s!~ .sauo!ses!unmoaa[aL sel ap odwea ja ua salexpu!s sazoge so110 ap osa18u! la "03 UO!JBZ!IFA!~~ e[e[nau!h anh el sa Inselsap aiueliodw~ aaared sou anb rr!>!isanJe~>o .sepe~ud K se~!lqyd SB~!U~?J sejanasa d sapeli!srah!un "02 so!uanuos agc!paw uasalqeisa as anh ,,,.sqluesed., sel 'opal aqos 'd ,,uahorowquo,,, ',~SOIJP PZ ap s31ouaw nlvd [eloqel eJ!layrd ap sa>%!quo3,, :oaldua ip 6aj el rod sepeaiuald SapBp!jopOU uez![!jn as anesarXu! jeoosxad I%! o>u~n~ ux G, MASTRINI, T, G' LElVA y M. BARRNCHUK 7rirmait!liromol2s~~Dvnliiiocldil. irhnoi!znrio,i iidrr,tarlri m lodixi,riho 67 b) los canales de negociacidn politics, entre 10s reguiados y 10s miembros del poder politico C) el proceso de cooptacidn bifronte. que suma las dos experiencias anteriores d) las presiones politicas sobre la autonomia de 10s organismos de contralor, que enel caso arge~itino se aboca- sobrc la Sindicatura General de la Naci6n (SIGEN) y la Auditoria General de la Naci6n (AGN) e) la fucrte asimetria de la informaci6n, que permiten generar rentas cxtraordinarias a quienes conocen el verdadero estado de situation de cada mercado. En el caso de la privatirncidn telefbnica, 10s nuevos rnarcos regulatorios sancionados durante el proceso privatizador sirvieron para genefar las condiciones necesarias para que la tasa de ganancia sea absolutamente alta, hubo una gran cantidad de decretrrs y medidas re-regulatorias. En este estudio nos refcriremos brevcmcnte a dos de ellas: al Pliego de Bases y Condicir~nes de la Licitaci6n y al denominado Rebalance0 Tarifario. El Pliego de Bases y Condiciones configura la estmctura base para la privatiraci6n del mercado telef6nico. I, I.:. I.. I.: !I :...r...n i:.. J. IC~LII..I.II~.!! I ...I d )II\.~:I . L.,: x, I.>.> I ..,I> ,, ~UII..I <I: ... ,.,;,..! .( ,,'I# 10 . r, , ,,.I. .~h,#rh:r :I I ~IJ > > \A:. *I..\. cl r...,,~ L; .t ernpresn (que fue elevado a favor dc las empresus contratistas durante el prnpio pmceso dc privatiracirin), a1 establecer un rnercado monop6lico no solo para la telefonia bisica local, sino tamhitn para casi todos 10s servicios (e inmediatamente para las llarnadas interurbanas e internacionales), y a1 disponer un marco taifano a medida de 10s nuevos propietarios. En thinos monetarios, el Pliego de Bases y Condiciones estdblecin como precio base por el 60% de las acciones deENTe1,lasumade 214millones de ddlares endinero efectivo, y 1003 millones de ddlares en bonos de la deudaextema. La incorporaci6n dcl pago en bonos fue especialmente atractiva para 10s acreedores exter~ nos, que se hacian con activos irnpoltantes a cambio de papeles que cotiraban en esc momento al 15% de su valor nominal. Sin embargo,elEstado Argcntino tomdlos bonos al 100% de su valor. Luego deunasubasta,los licenciatarios desembolsaron 5.000 millones de rldlares en bonos, que efectivamente supuso un costo de 750 millones de d61ares (para comprender la hrntal snbvaluacibn de 10s activos en dicho momento, cabe destacar aue Dor el utro 30%. en 1991 cl Estado Naciunal ohtuvo en el mercado de vaiores 2.000 milloncs de dblares). operadoras telef6nicns europeas En relaci6n con la estructura tarifaria cabe dcstacar dus mementos: primero, el desmesurado aumento de la tarifa durante el proceso privatizador que alcanz6 el 600%" (como referencia durante dicho periodo, que durd aproximadamente un aiio y se caracteriz6 par unasostenida inflacidn, el d6lar aumentd un 250%). El segundo impulso se dari en 1997 con el llamado rchalanceo telefonico. La intervencidn cstatal no s61o se limit6 aestablecer el pliego debases y condiciones descrito sino que.el propio pliego sufri6 durante todo el proceso licitatorjo. modificaciones que se ajustaban a Ins nccesidades de 10s interesados en quedarse con ENTel. Dichos cambios pudieron ser sostenidos gracias al aval de una Curre Suprema de Justicia adicta a1 Podcr Ejecutivo. 4 NOrniAL r,r ;r w PP$.NA 'TPaia mulizwen piafundid:~dlos deiailes de esteptinler momento reguiatonopuedecoii~uitarserl citadoliahajo de Aheles,Forcinito v Schon. El rebalanceo tarifario signific6, por su parte, un aumento del357C promedio del cost" telefonico. Supucs- tamente, dicho aumento sc ecompensabaa con la rebaja de las llamadas interurbanas e internacionales. Sin embarg6, el segundo mercado es mucho m6s eiistico que el primero, por lo que la rebaja del precio fue cum- pensada por el numento de llamadas; mientras que, y como era previsible, las llamadas localcs no disminuye- run. Asirnisrno, In rebaja en el segmento interurbano e internacional benefici6, principalmente, a las empresas; mientras que cl aumcnta en lils llamadas iocalcs afect6, en mayor medida, a 10s hogares. Como seiiala Vispo, el proceso de rebalanceo debe analizarsc teniendo en cuenta la presi6n de las licenciatarias del servicio teief6nico bisico par obtener un marco tarifxio mb favorable antes de que venciera el periodo de exclusividad; nuevamente destacamos el caricter re-regulatorin dcl Estado Nacional a favor de 10s intereses dc Ins licenciatarios y que, en este cast,, adquiere dos dimensiones. En primcr lugar, les permiti6 incrementar injustificadamente sus ingresos: las organiraciones de consumidores demostraron lo falaz dei con^ cepto de "rebaianceo", frente a lo quc fue un incremento encubierto. En efecto, a partir de 10s balances de las empresas, puede comprobarse un aumento en la facturacion a partir de 1997. Peru, ademBs, debe considerarse que en aquel momento estaba por finaiirar el perfado de exoiusividad de las licenciatarias. El primer sector a desregular era, precisammte, el de las llamadas interurbanas e internacionales que, por efecto de la competen- cia,indefectiblemente bfiarian su costo. Dice Kmirina Furcinito: esi con el rebalanceo de las tarifas se pretende, en general, eliminaiel subsidio cruzado existente entrc cl servicio de largar distancia y el de corta distancia, en el caso particular de la Argentina, por la manera que fue implementado, y dado cl nivcl y estructura previa dc las rarifas, dichareestructuraci6n sent6 las bases paralapotencial implementaci611, por parte de ias LSB,de un subsidio cruzado dcsde la telefonia urbana hacia la interurbana national e internacional y, con ello. la posibili- dad de fijar precios predatorios orientados a bloquear o eliminar la competencia en este ultimo segmento una vezabienoelmercado ala cornpetencia*. Con elrcbalanceolaslicenciatariaa secubdan de labajaenese sector de mercado, aumentando el costo de las llamadas locales. Para ello contaron con un aiiado indispens~~ble: el Estado Nacional. Como cn casi todas las heas de gobierno, el presidente Mencm produjo una fuerte alianra con 10s frupos econdmicos locales y con los acreedores enternos, lo cue1 deriv6 en la total subordinaci6n dcl aparato estatal a bas politicas diseiiadas por estos dos actores. Las rnodificaciones a 10s marcos regulaturius ae hicieron siguien- do las necesidades del mercado; apareciendo entonces, ias contradicciunes que surgcn del hecho de tumar partido por uno, u otm oligopolio en el marco de la convergencia tecnol6gica. pero invariablemente orientadas a favorecer el proceso de valoriraci6n de capitales del sector. Tanto la transfomaci6n del mercado de trabajo, como Ins nuevos marcos regulatorios.permiten dar cuenta de tasas de ganancia extraordinarias. 5. Tasa de ganancia: un modelo de acumulaci6n rentistico - financiero La exorbitante rentabilidad que desde la privatizaci6n ha registrado el sector de las telecomunicaciones responde a las condiciones en las cualcs se entrrgd la empresa publics y alas politicas que, posterii~rmsnle, a lo largo de toda una decada, ascgnraron rentas de privilegio a Ins licenciatarios. En el primer caso, comolo adeiantBramus, con laprivatiraci611, se inici6 un proceso de desarticulaci6n dc la fuerra laboral completado por Ins nuevos prestadores del servicio y se garantiraron elevados mhgenes de I G, MASIRINI, T Ga LEIVA y M. BARANCHUK irlrmininrct~man~.~~Dviniiiiirici~~'i~hrr~iliori,irl li?lb#l,irrrtv<z rri ltrAiu<nMla 69 rentahilidnd, gracias a la construcci6n de un marc" legal funcional a este objetivo; a1 sentido dado a la festidn administrativa de la cmprcsa en el perindo previo a la privatizaci6n y alas condiciones en que se produjir la transferencia de la empresa estdtal. La administraci6n de la ingeniera Alzogafny, previa a la pnvatizaci611, consistid en: . Subvaluar 10s activos a transfenr. El decreto 420190 fij6 en 1.003 millones de d6lares el precio base del60% dc bas acciones en ENTel (casi 1.672 millones de d6lares la totalidad del paquete accionanoj. La vaiuaci6nfue hechade apuru 1' conuasta con el liltimo balance nproximado por IaSIGEP de 1987 que habia airojado un valor de 3.500 millones de dCllares (recalculados en 3.100 para I990 por muchos consultorcs pri\,adosj. - Aumentar In deuda de ENTel. El peiiodo Alzogaray puede caliiicarsc dc cscandeloso ya que seglin Hacienda la deuda de In empresaestatal en 1990 era de 2.219 millones de ddlarcs, dc los cualcs, un increment0 de 1.222 millones coricspondid a dicha administracidn. Par la tanto, la intervenci6n pre-privatiradora supuso un aumen- to notable del endeudamiento, cuyo componcntc interno, dc 500 millones; se debia en parte a comprumisos conuaidos por la empresa con sus principnlcs contratistas" - Construir una Politica de Regulaci6n Tarifaria de aumento antes del inicio de la gesti6n pnvada y de ajuste periirdico. Entre enero de 1990 (surgimiento del Pliego de Bases y Condiciones) y novicmbre del mismo a60 (cuando sc firma la transferencia de la empresa estatal) el valor del pulso telefirnico aument6 en un 71 1%. Ceder a 10s licenciatarios 10s scrvicios devengados y no facturados por ENTel a la toma de posesiirn. lo cual equivali6 a la facturacion de un bimestre (unos 200 millones de d6laresj. El otorgamiento de un largo periodo de enclusividad parala explotaci6n del servicio de teiefnnia b6sica a los ganadores de la licitacion y la absorci6n pur parte del Estado de los pasivos de ENTel (deuda intema y entemaj, completan la configuraci6n y el sentido dado a la privatization telef6nica. Pero si las condiciones en que se llev6 adelante la privatizaci6n fueron en si mismas un gran negocio, a lo largo del pedndo de exclusividad, las politicas para el sector profundizaron las tendencias regresivas existentes preservando e inciuso aumentando las rentas de privilcgio. Nos referimos alas Politicas Tarifaria (Rebalanceo) de "Liberalizaci6n" (Plan de Liberaliracirin de Ins Telccomunicaciones, Condiciones de Acceso a redes e Inter- coneni6n. Plan de Numeracidn y Servicio Universal) y de Concesion de Liccncias (dc 10s scrvicios dc Telcio~ nia Celular y Comunicaciones Personalesj. Si hien las dos liltimas permitieron preservar una alta rentabilidad para las empresas telefirnicas a lo largo de la decada del noventa, la misma tuvo su sost6n fundamental en la regresiva y poco transparente Politica de Regulaciirn Tarifaria. Dicha politics, puede dividirse en dos grandes periodos con punto de partida en la privatiraciirn y la apellura del mercado, acompafiados por otros tres momentos impollantes. Durante la gesti6n de Maria Julia Alsogaray. cl aumento del valor del pulso telef6nico signific6. por un lado, garantia de obtcncion dc una ganancia minima m6s que "razonable", y por otro, la anulaciirn de 10s 4 N0,A.A P,FD.PPA.,NA Qtiicnes ti IU YCI ishn prte de Ins iutuns einpresns Iicenciatulas del semicio. Lnfrc cllos re cnconlraban Sicmens. PecornNcc (Perez Comrnnc) e Llnltcl (Techinl). beneficios para el usuario que el mecanismo de regulacirin tarifaria a itplicar conocido como price cap1', supo- nia.Al ser el nivel tarifario inicial sumamena clcvado, el beneficio que este mecanismo podrfa haber produci~ do para los consumidores qued6 neutralizado: la futura indexacirin parcinl de tarifas estuvo deade el vamos condicionada pilr un valor alto. A1 interior de este primer pcriodo, que comienra antes de la efectivaprivatizacibnde la empresa, se detec- tan dos momcntos clave en la politica implementada: el ptimeru esta relacionado con las transformacioncs sufndas por las cldusulas tarifak inoluidas cn el Pliego de Bases y Condiciones, en el lapso que va desde su sanci6n hasta la firmade 10s contratos de transferencia. Oiiginalmente,el mecanismo de determinaci6n tarifaria establecia una cl&usula de ajuste mensual segiin el lndice de Precios a1 Consumidor (IPC), ademas de que la tarifa bisica de inicio dc la gestion privada guradizaba una tasa de retorno minima del 16%. Par otra parte, se fijaban para laetapa posterior a laprivatizaci6n. tres fases en las que se aplicdan distintas pautas de actualiza- ci6n de las tarifas seglin cl sistema price cap" Las modificaciones a estas clausulas supusieron, en primer lugar, la renuncia de las licenciatarias a la posibilidad de ajuste por tasa de retarno, ya que si sus ganancias superaban el 16% dc 10s activos sujetos a explotacirin, las tarifas debian reducirse hasta converger con dicha tasa. Al ser 10s activos de las empresas (obtenidos de modo subvaluado) pate de la ecuacibn, el mencionado 16% hubiera constituido un techo a sus ganancias En segundo lugar,el mecanismode ajuste tarifario previsto se modific6 con una nuevacl5usula anexada al momenta dcfimarse 10s contratos de tmnsferencia. Esta cl8usula, cuyo ohjctivo eraprotegrr a las empresas de los ousibles vaivenes del tioo de camhio. disoonia la aolicacidn de una ecuaci6n comhinada de aiuste entre las , . vanacioncs en el PC (ponderando 60%) yen la paridad camhiaria con cl d6lar (ponderando 4090)~' . No s61o la actualiraci6n tarifatia se harid mensual y no semestralmente (pricc cap), sino que deade esc momenta, se habiliraban ios ajustes en funcidn del devcnir del tip" de cambia. Este mttodo de ajuste de tarifas fuc aplicado entre noviembre de 1990 (toma de posesibn de ENTel) y marzo de 1991 (sancibn de la Ley No 23.928), ya que la llamada Ley de Convertibiiidaddejd sin efecto toda normativa de reajuste o indexacid11 de precios. Este nuevo escenario tarifaria no tardaria en modificarse. dando lugar al segundo momenta clave de este primer period0 de las Politicas Tanfarias. El mismo tiene su origen a fines dr noviembre de 1991, cuando se establece la posibilidad de expresar el valor del pulso telef6nico en d6iares estadounidenses y su actualizacirin semestral scgun las variaciones en el IPC de 10s Estados UnidosZ'. Esta dolariraci6n de las tarifas, posible gracias a una cuestionable interpretaci6n dc la Ley de Conveltibilidad, tuvo comu cansecuencin un aumento del valor del pulsa teletiinico a1 tiempu que I. . .I '., . . . 8 8 . ..' . I.' I .,I, I>., . : ..;.. . I .. I... II* . 11,.,;..,, I... . ... .. .., 11, ..,... . ,, 8. ... : . 1.. ..' ' . 8. . . . I ... i. . ..I' . " ' . . . . . ,111:: 1'- .I., . . .. .:. r I#, . .. 1, .. ;I.. ,.\.I# ... . I I,: ...I . .I .. .., 1.11 l l . Ir.1 l i. .... I.. Il't I se mmb,nlaest~Iebl dve1 &emtd de preC'i08 piali &I wnudde Iada~~bn. Cme~mplp valga mmsio- narquenuentm queantreabtU.de 1993 2 neviembrede 1W eIIPCiocalKfle~6~nwbd~ del X.g%,elvalor del pulss aument6 uu 163%. 61 ia PoKhca 'FMMa aplicada s lasi~bn&~at%rias ~upu~fa~Df'~ con una m-cia de wm adtesdeprodueidala ph~atlm~h,le~o~Ite76.~~se,~sltu~~1irasepr~ha~a1ol~de WahdM M9U.En especial, s paPtir $el (fenumnado Rebalance4 T-elef6niisamTldef afzo 1997,s%gmd~ gnrn pzfd~ dedi&Mtiea. Euc nurro ape, a~alado por el yn menu~ouadc, Decreto 2.185!91, K iund6 en el ie6tic~mrnre eIe\ado mvcl do lau tsriixs dc Umhr inwrurhanas ti internaoumle, y rl halo nibcl rrlnft\,u de 13s Ilamnl~> urhubac, - - ah d:m ba, y awenmda los 4~ & ~acih,sino q~e, &&,~lluoeptd el costa ddabw y ~6lcspulsds]1&eq. La evolucidn de 1% utili&#es delasllceha~S ittrtes y &spa& del EBT, adm& de $mnidr$mmar yameht~6us ouanttopas panciu,I~quepra~&una~ae~~deln~siva~il~aist~Wds veb, I~posIbrIlcdfa~ &n &ante laapmtw del d de hfelecomunic~cianes Apeaar de lo ~r,los~s"nn &&fan de sg. ben&Mos, yaque d&em sallenteavsladaa aciembre de 1999 un nuevo ajllste: se dWt~u&a en un 59% el oo$to de las lkmdas de &a dkanuia fpmds~th de Ia apUwiBh 8vgada del sistenia pdce cap a dtcho 8&pet1to) amenmda un 1,% el vlor &pub0 telefhim .(en fun* &I ammta dbl elC en EBtiih Unides). EsEadliim &cia supurn mwak latarif& wad s-local,mtivay w~ovaem~w deredncala panr el de1rngadistmciagasbienoa~fm. ck, PQ~ 10 tanfa, podemas ahrmat qw,a lo kgo de tbda la tikada psgadaX y mtmhd~ el -6 leg81 &vi avari& las'2im~eiatariss dewi6n cm~tmd de Gi seg~Lel IPCestlrt~um~em~ =sure@ mbio peasus rlwriase&el extenattpm3rqq db lokpJ8zg6 de mmh,s&idlosestahYe9 para haretfrem aala wi.efi~de~fipudeWbio ~~g~gi:&uirim~itogcond~n~ ~ gflcial dea nSm~Iimtentos fm&Mma,eelidad, etc ) Enaiumi&,mm presgvissns s&raa&~& ewwm@anpresario. En tauto y mcum 18re~ociis~i6nsenep~udefabtepotfam de la do~t6~Militadup~t~~tdfi(l, 86 &come yvi~mmm~-elm&ole~, ;mficipr& de &forma el sign0 de una [email protected] afawr de IaPcendBtafia$. Sintetizando: -La rcntabilidad neta dc las cornpasas telefonicas creci6 a l~nlitmo muy superior, tanto a1 de ids ventas como al nlimero de lineas en servicio, llegando a incrementarse en un 290% entre 1991 y 1999 (siempre considcrando a ambils emprcsas conjuntamentc), dando asi lugar a un aumcnto dcl 70% cn la rcntabilidad por linea en scrvicio dcl periodo considerado. La reducci6n de 10s costos operativos que de aqui se deduce, se pone mas claramente de manifiesto al obser varlarcntahilidad por personal ocupado que crece en un 60796, como resultado tanto del aumento de la rent;r bilidad neta de las LSB como de la cuantiosa reducci6n de personal. - Si se observan estos indicadores dc cficiencia de las LSB y se 10s confronts, por un lado, con la evoluci6n tanha y, por otro, con la evoluci6n de 10s mjrgenes de rentahilidad de las empresas, se comprueba que 10s incrementos de productividad fueron ahsorhidos casi integramente por las compaiiias teicf6nicas, hajo la forma de ganancias extraordinarias La evoluci6n de su tasa de ganancia asi lo ilustra: el Margcn de Utilidad sobre Ventas2' obtenido por Teiecom y Teiefonica pas6 del 8,6% dde 1991 a1 14,4R de 1999. El pic0 del aiio 1997 (15.5) responde a1 RBT. - Esta tasade rentabilidad ohtenida pot las LSB casi tripiicaiaobtenidapor ias mis grandes empresas del sector a escala mundial (las 10 mayores operadoras intemacionales de telecornunicaciones segun facturacirin, obtu~ vieron para el periodo 91-96 una tasa de rentahilidad sohre ventas promedio de 5,470). Yes muchu mayor que laregismda por otras empresas privatizadas y el resto del capital oligopdiico qne act6aen el pais. POI ejemplo, en 1997 a Telecom, Tclef6nica y Telintar (3 de las 23 empresas privatizadas) les comsponiliii el 18,1% de la masade utilidad dc IaCIite (compuestapor un total de200empresas).Elmargen de rentabilidadsobre ventas de las Ires (13,2) es superior a1 promcdio dc las privatizadas (1 13) y al de las 200 empresas mis importantes del pais (4,7). - La evoluci6n dc la titilidad Neta de ambas empresas para el periodo 1991-2001 y 10s oasi $6.198 millones acumulados entre 1991 y 2000 en concept0 dc utilidades aparecen tamhiin como indicadores elocuentes de lo cnorbitante de sus eanancias. Esto le oermiti6 a 10s consorcios adiudicatarios de las dos LSB, recuperar el " mooto dc la inversi6n inicial (dr aproximadamente u$s 1.000 millones) en poco inenos de cuatro aiios. Por lu tanto, la rentabilidad registrada super6 el limite "justo y razonable" previsto por el marco regulatorio de ia actividad, ademis de que estos mjrgenes de gananciano han guardadorelacidn con laevoluciiin observa- da en 10s indicadores de "riesgo pais". Por el contrario, tendieron a incrementarse a la par que la economia se eslabilizaha y decrecia el "riesgo soberano". Este crecimiento de la tasa de ganancia se dio a la par que la del desempleo, a pesar dc que el crecimiento ~ ~ real ha brillado por su ausencia. Esta aparente paradoja, se explica por el aumcnto y desregulaci6n dc las trnnsacciones financieras a nivel global aue incentivaron la inversi6n es~eculativa en dcsmcdro de la oroducti- " va. A este procesu respunde, a lo largo de 10s noventa, el desprendimiento de participaci6n aceionaria1 en ids LSB que llevaron adelante buena patie de 10s integrantes de 10s consorcios originalmente adjudicados. La valorizaci6n de capital que se rcgistra desde la invcrsi6n inicial hasta la venta de la participaci6n accionarial cortcspondiente, da cuenta de un suci~lento negocio financiero. De 10s cinco principales guposl empresasl entidades financieras quc fncron parte de 10s consorcios adjudicatarios de la empresa telef6nica 4 NO~AS nr .,t:t A.*o#NA G. MASTRINI, T G' LENA y M BARANCHUK. iElrcorniin~raci~~~~~~syD~~~~~~o~~On ilhriiliiznci6llinJonnurimunlud8~elr~i~o 73 estatal, vendieron sus participaciones accionariales: Sociedad Comercial del Plata (Soldati), lnvcrsorn Catalinas (gmpo Techint), Inter. Rio Holding Establishment y Compaiiia Naviera PCrez Companc (ambas del grupo pirez Companc): asi como el Bancu Morgan. Desde el punto de vistadelrcndimiento anudl de los montos invertidos origindlmente, se destacael caso de [a Soc. Corne~cial dei Plata; cuya inversi6n inicial se valoriz6 a una tasa anunl acumulativa del 828. Otro ejemplo: el 10% original que poaeia el Banco Morgan m NORTELobtenido grilcias a una inversidn inicial de 45 millones de USS, fue vendidu en julio de 1999 a 151 millones. Pocos sectores, por no decir ningunu, han tenido este rendimiento anuai de inversidn total del 24,1%. Esta elevada gallancia es nna lmagnitud propia de actividades especuiativas y tiene origen, como ya mencionamos, m las condiciunes iniciales de adquisicilin de ENTel y en 10s posteriores beneficios obtenidos de un Estado subordinado. Si la actitud vendedora de 10s socios locales de los consorcios se explica por esta diferencia patrimonial posible de ser obtenida, la \,aluntad compradora de las opcradoras trasnacionales de los mismos consorcios que permitierun estaprii,jer-o i..ai~irizaci6nfin~,ncierit se comprendc par lo rentable del mercado de telefonia bisica Existid, por otra parte, un scyl~ndo grun neyociofinancirm, puesto en mnrcha sobre todo a pdrtir de la segu~~da mitad de la dCcada del noventa, que supuso la toma de ddeda en el estranjero a la par que la salida de fondos, principalmente bfio la forma de giros a1 exterior en conccpto de utiiidadcs y dividelidos a las CdsaS matrices y de "selvicios de gerenciamicnto" (mas tarde, serian tambi6n para el pago dc los intereses de cstas deudas). Para tomar un ejemplo, Telcfdnica emiti6 en los afios 1994 y 1998 emisioncs negociables por 400 y 300 millones de dbiarcs a una tasa dcl 11.87 y 9,12 respectivamente, a1 tiempo quc sus utilidades netas ascen~ dian a 391,9 y 511 millones de pesos en esos mismos aiios. Como puede inferirse de sus inversioncs (987,U y 707.1 millones dc pesos en 1994 y 1998 respectivamen- tej2' con picos maximos a mediados y a fines de la dl-cada del 90, no s61o fueron Cstas posibles gracias al mencionado endeudamiento, sino que pcrsiguieron el objetivo de responder a dos momentos clave en el desn~ rrollo de las LSB. El primero, a mediados de 10s noventa (de alliel pico dc inversidn enTelefdnica de 1.202,9 millones de pesos en 1995 y deTelecom. de 1.0333 en 1994) supusoel inicio de la ya mencionadareorganiza~ ci6n societana de 10s consorcios a partir de la compra de ias acciones de los socios locales. El segundo, para el periodo 98199 responde a inversiones tendientes a fortalecer sus posiciones dominantes para el momento de la El esquema adoptado fue el apropiarse de ganancias para luego girarlas al exterior. constituyendo unn primer-" rroa~ftlrnrin dir-ecrii dc cnpiral, asi desputs financinr su inversidn en equiparniento y bienes de uso con endeudamiento tornado en el circuit0 financier0 intcrnacional. Pero coma el origen mnyoritario de estos pristamos y equipnmiento fueron hechaspor In casa matriz ylo empresas vincuiada. se constituy6 una segun- da ti-ni~sferencia de capirn1,eneste caso i~nplicit<i. bdjo lafignmdel autoprl-stamo.Elnegociofina~iciero no fur otro que utilizar estos "prCstamos" para participar del circuit" local. invirtiendo el dincro obtenido a tasas blandas y a valores muy superiores. -1 .OTASALP#E DFA"AG8YA "En cite csro laa lnversinnesresponden n lus Altva Brutas deBs de Uso y Materiales. Fue'usnl CNC. Por ultimo, una iercer operatoriafir~ancim se verifica en funcidn del circuit0 de valorizaci6n estabiscido: a1 haber obtenido cuantiosas ganancias pero hacer figurar importantes inversiones (incluso de un monto dos veces superior al valor de lo ganado) las empresas elevaron artificialmente sus pasivos y iograron asi pagar menos impuestos por lo efcctivamente ganado. En sintesis, que como contrapanida alas ganancias y transferencias de capital, se produjo un proccso de endeudamicnto que permite concluir diciendo que no existi6 acumulaci6n, ni inversidn genuina, ya quc el excedente he destinado a la inversi6n especulativa. A modo de primeras conclusiones podemos decir que: I- Si bien se produjo un mcjoramiento en la prestacion del servicio de telecomunicaciones y un incremento en su productividad, desde el punto de vista disuibutivo, se observa qne estos incrementas no fueron efectivamen- te trasladados a 10s usuarios sino quc fueron apropiados por las compaiiias bajo la forma de ganancias extraor dinarias y remitidas a1 exterior. 2 Las LSB obtuvieron mirgenes de utilidad exorbitantes, superiores a los registrados pore1 resto de las empre- sas privatizadas (a su ver superiores que Ins dcl resto del capital oligopdlico que actlia en el pais) y por las compaiiias intcrnacionales mis impolfantes del sector. Par lo tanto, obtuvieron y prescrvaron cuasi-ientas de pnvilegio,constituyCndoseasienel ndcleo dc cmprcsasmis grandes, dentrode las de mayor mvergadura; y de las m8s rentables dentro de las mas rentables. 1- Estos altos rendimicntos no respondieron a la eficiencia operativa de las LSB, sino quc fuert~n posibles debido al contexto econdmico-operative, normativo y sociopolitico. Como ya expresamos, la alta tasa de ga- nancia obtenida no hubiera sido poible sin un marco regulatorin funcional, la desarticulaciirn del movimiento sindical y un Estadu subordinado. 4- Dc ahique la configuracion estructuial del mercado de la.! telecornunicaciones que emerge de la privatizacidn de ENTel pueda caracterizarse como fuertemente concentrada e integrada (vertical y horizontalmente). 5 Estos procesos de transferencia de capital ocurridos en 10s novcnta en el sector de las telecomunicaciones, respondieron a la preservacion y expansidn de las posiciones dominantes, elevando las baneras de ingreso al sector e impidiendo cualquier forma dc competencia real, lo que ilustra el comportamiento rentistico de 10s seclores mL concentrados del capital local. Cabe agregar que esti~s fendmenos no ban sido privativos del sector de las telecomunicaciones, ni siquiera de 10s Bmbitos privatizados. 6- Los mismos han sido posibles gracias al regimen de acumulacion local configurado desde la segunda mitad de la decada del70, caracterirado por: -la concentracidn econdmica(indicael pesorelativo que tienenlas mayores finnas de un sector de actividaden el conjunto de la producciiin dcl mismo) - la ccnwiiracidn del capital (iemitc a procesos en 10s que un nlicleo determillado de empresas ylo conglome- rados econdmicos acrecienta su control sobre los medios de produccion de que dispone una economia, expan- diendo su presencia en uno o mhltiples mercados y reasignando su stock de capital existente mediante la compra de firmas, fusiones, etc.) - y id distribucirin regrcsiva del ingreso avalada por sucesivas alianras entre la clipula empresaria (local y forinea) y el poder politico. a G, MASTRINI, T. GQEIVA y M. BARANCHUK IrIe~o~~~i~~~~~u~io~~e~~~Doniinii~~iii~. i,bnn!ki#rM~~ ii@rinvlirori irA,jip,~tnin 75 6. A modo de conclusion: fracaso neoliberal y crisis argentina Es justamente el scsgo rentistico-iinancicro dei patrdn de acumulacidn ncoliberal, lo que cxplica la ausen- ciade crecimiento -a pcsar de Las altas tasas de rentabilidad de las cmpresas mbs dinarnicas y grandes del pais- y,por consiguiente, permite entender a nivel macro park de lacrisis actual y, en lo que rcspecta a lo micro, las pt-rdidas registradzs por Telef6nica y TeJecom dwantc el 20O2" En este contexto, tanto las posturas ult~aliberalr~ como las de cornpetencia reg~,lndn se revelan falaces e insuiicicntes para encararla gestidn de 10s servicios hoy privatirados. Ha quedado suficientemente demustrado que postular la eiiciencia de la libre asignacidn de este tipo de recurso a trav6s de las fuerzas del mercado, asi como su regulacidn estatal para una coinpleta dish-ibucidn en manos privadas, derii,an en serias falencias que peden resumirse en: concentraciiln y centralizaci6n del servicio, falta de redistribucidn e inversidn real de las ganancias y crisis del Servicio Universal. Es por ello que el debate debe volver a considerar la nocidn de Sen'icio P~iblico, como aqu6l que debe ser entendido no s6lo en t6rminos dc obtencidn de lucro, sino mis bicn, como el concept0 que involucra el soste- nimiento de costos para la prestacidn de un servicio eficiente y de signo igualitario. Entendemos que la privatiracibn de Ins telecomunicacioncs argentinas resultan uno de 10s mbs tragicos ejemplos de In apliracj6n de un modeloneoliberal exlremo. En primer lugar, marcan la decisiva intervencirin del Estadu pam acabar con el modelo de acumulaci6n previo, asegurando la emergencia de uno nuevo quc in~plicd desempleo; quiebra del pader sindical; y una enolme transferencia de recursos a unas pocas empresas. todoesto enel marco deunaredisuibuciiln regresivadei ingreso.Este cs,de acuerdo a Peny Anderson~el6xito del neoliberalismo. Sin embargo, y siguiendo al mismo autoi, el modelo marca un complcto iracaso si se intenta considerar periodos de crecimiento econrimico de largo plazo. La crisis argentina, parece constituir el ejemplo terminal del iracaso del proceso. La combinaci6n dc politicas neoliberales propias del denominado consenso de Washington y un modelo de acumulaci6n local rentistico - financiero, condujcron a la Argentina a la crisis mis profunda de su historia. Si bien las raices del neoliberalismo en la Argentina deben buscarse en la dictadura militar (1976.1983) no cabe duds que fue apartir de I990 cuando alcanz6 su plenitudpolitica y simbdlica. Luego de mis de una d6cadade continuidad de politicas neoliberales, el balance es desolador ... En el sector de las industrias culturales y las telecomunicaciones encontramos Ires moiiientos bien diferen~ ciados, aunque paralelos XI desenvolvimiento econdmico general. Desde 1990 hasta 1997, un importante creci- miento tanto de la produccirin y oferta de bienes, coma de su consumo. En el mercado de las telecomunicacio- nes seobserva unamejoradel servicio y elcrecimiento exponencial de los abonados. Entre 1998 y el afio 2001: un estancamiento de la pruducci6n y oferta con paulatino descenso del consumo. Finalmente, desde diciembre de 2001, se asiste al demmbe del mercado y el efecto de la depresidn econdmica se hace sentir con cruderaen el sector ya qoe, por primera vez en la historia del pais, se reduce la cantiddd de telCionos en uso y solamente en 10s cinco primeros meses del aiio 2002 sc registr6 una desconexidn del I0 pot ciento dei senjicio de telefonia local b$sica, por falta depago. Mientras abundan los discursos sohre la inminencia de la Suciedad de la Infor- " Alteradas algunis de las regks de iuego de tode 18 decnd;i pnradu (ti" de la Convert~bilidad, pcaificacisn de 18s deudas locnlcs, congehamiento de ids iwila? de 10s ~rrvicins p6blicos. etc) sus mrcanlsinos rinwcieias h obtenci6n dc renta entrnraa m crisis. macibn, el modelo de acumulacion no permite asegnrar el vfnculo a la red de telefunia bisica, element0 vital pard el acccso a toda la red. Durance el transcurso del period", el Estado se orient6 afavorecer lus prucesos dc acumolaci6n de capital, con fuertes niveles de conccnhaci6n y desnacionalizzaci6n. Hoy, rccibe las presiones de las gandes empresas instaladas en el pais (de capital nacional y extranjero) que buscan su cobijo para hacer frente alaposibilidadde perderlo todo por su fuerte endeudamiento entcrno. En los primeros siete meses dei aio, 28 firmas dejaron de pagdr sus Obligaciones Negociables (deuda privada en d6lares). Las empresas de telecomunicaciones no paga- ron el 45% de sus vencimientos por un monto de U$S 316,l millones. El argumento m8s importante de 10s exegetas dei neoliberalismo fue que la concentraci6n dc la cconomfa~ g la instalacion de grandes empresas (via la liberalizaci6n del mercado) otor~aria una fucrza a la economia que la harh indestmctiblc. Hoy las grandes . . ~ cmpresas piiien el segurodc cambiu,es decir,estatirarnucvamente la drudaprivi~da. Paraello,argumzntan que se produciri el colapso de ia economia argcntina debido a la quicbra de las principales empl-esas. El argument" vnra privatizar era la instalacidn de grandcs empresas yue permitirian solidificar la econo- mia. El argumento para cstatizar es que pueden qnebrar esas grandes empresas y desbarrnncar la econom'a. Una y otra ver, 10s neoliberales siguen apclando aun Eslado if ervcntorpararesolvcr lapuja entre capitalistas. Grificas .( Vatiaci6n onuol de la deudo externo total, la solido de copitales locales ai extedor y 10s ingresos por privotizoci6n de empresos pGbiucor. 1991.1997. Fuente: Eaborodo poi Basuoido en base a informaclon de FLACSO y Balances de 10s empresas. Molgen de utll,oad robfe ventas de Telefonlca y lelecom 1991-2001 y Gonanc~ar netos de lor conrorclos od~uo!coto~~or de Telelonlca de Algentlna 4 Evoluc16n de lo row de rentob lido0 ae lor orocioc~oner d scr;mmondo entle lor consolcior leloc o- nador con lor plivahzoc#oner y oquerlos independisnler ae lor mismor. 1991 - I997 - er.< CCL:~;~-&~~~C:~J j-err-:;.;<: r':, -,-7 ,.<?..K.k'. :-'., ., .. :%. j::,, :r::?-, Bibliografia Aires. ANDERSON, P.; (1994) En Emir Sader y Pablo Gentilli (comps.) La rmrrva del aeoliberaiismo, Eudeba, Bs. As. ANDERSON, P.; (1994); eNeoliberalismo: unbalance provisorin,>; en Emir Sader y Pablo Gentilli (comps.) La froma del nealiberalismo, Eudeba, Bs. As. Banco Mundial; (1992) Reforma de Empresas P~ibiicas, Prestamo Banco Mundial3292-AR, in^ fome de Avance,Abril. UEKER, V, E. CENZON, C. GALPER~N y G. ROZENWURCEL; (2001) La tvlefonia en la Argentina: de la privatizacidn a la desregulacidn; Ediciones Macchi, Buenos Aires. Decreto 2184190 Decreto 23696189 G. 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La correiacidnentre medios de comunicacidn social,innovaci(m tccnol6gica y globalizacidn socioeconrimica es frecuentemente presentada desde una perspectiva instrumental (Castells, 1997; Echevema, 1999; y otros) que resulta especialmente determinante respecto del concepto cenual a partir del cual se explican 10s procesos de transformaci6n que Ins interrelacionan: la infonnacion y la comunicacidn como bienes de consumo. Partien- do; precisamentc, de la misma visidn tkcnica de la comunicacidn como transmisidn de informacidn que consti- tuyera objeto de critica por la Escuela de Palo Alto, se tiende apresentar la globaliracinn como un proceso de U-ansformacidn econdmica y social constituido sobre la bast: dc unds tecnulugias que ha11 hecho posible supw- mir bas barreras del tiempo y el espacio en las transacciones y en las relaciones inter-institucionales e interpersonales. Las transfonnaciones en ins contenidos, procesos, recursos econ6micos y orgahlzacionales de los medios de comunicaci6n social, aparecen asi como una consecuencia derivada -en el mejor de los casos, potenciadora- de esos mismos cambios socioculturales de base econ6mica e instrumental. El triisfondo de semejante argumentaci6n parece responder a1 esquema dcl progreso como pair611 explicative de la articulacidn entre las uansfomaciones instrumentales (tecnoldgicas). las bansformaciones socioculturales y la acumula- ci6n y perfeccionamiento del conocimiento. En este sentido, y en el marco de Ins esfuerzos contentualizadores de la presente"revulucibn tecnoldgica", no parecen casuales las apelaciones a la memoria de la imprenta como hito instrumental. Tampoco parece casual el que nuevas versiones del determinism0 tecnolbgico durn, cn I;, iineainauguradapor McLuhane lnnis (Cfr, par ejemplo, De Kerckhove, 1999a y 199h) hayan adquirido cn los ljltimos akos resonancia acsdkmica y mediitica. El debate entre tecno-optimistas y tecno-pesimistas resulta en cierto sentido un sintoma divulgativo de esa tesitura. En resumidas cuentas, la cuesridn de la glubolirnci~f~~ es priorirnriarnente explicada desde la insercidn de lor conceptus rle cngnicidn, con~unicncidn e ir!forn~acid,~ eeii la esfera de lo econdmicnpnr la via de su transformacidn en uperadores fecnold~icos (tmnsisisidn, alrnacena- mien10 y recuperncidn de dalos) y epistemoldgicos (sistemafizaci6n de la organizacidn como disposifivo rle produccidn y gestidn de infor-nzacidn). Pese a las necesarias precauciones respecto del deteminismo tecnoldgico en una tpoca de profundos cambios instrumentales y procedimentales, la importancia de una reflexidn analiticd sobre ias dimensiones socioculturales de la tecnalogia demanda un cierto protagonismo que, sin embargo, no puede ser disociado de 5 I M AGUADO e I. MART~NEL. .bl~~rl;eiilig Expiiiinnirui LO, ble> rie!~~yloboi~roriY!~d Vi rrpinenirnm#drodo 83 10s contextos de significado en 10s que esa mismatecnologia emerge y adquiere sentido. Entre los aspectos mL relevantes de la critica a 10s dcterminismos tecnologicos (Chandler, 1995), cabe, precisamente, destacar el reduccionismo (la reducciiln monocausal unidireccional de 10s procesos socioculturales a lus cambios tecnol6- gicos), la ontologizacidn reificante de la tecnologia (considerada como un proceso aut6nom0, inexorable e independiente de 10s asuntos humdntls, un tanto al modo del fatun1 clbico), y, en definitiva, un universalismo ahist61ico y socioculturalmente dehcontextualizado que sustrae el andlisis de 10s procesos de su imbricacibn con la consuucci6n de sentido histdrico, social y cultural. Frente a aquellas perspectivas que fundamentan la importancia dc 10s procesos tecnol6gicos en su independencia causal respecto de los procesos econ6micos y socioculturales (cn el sentido de que son dnicamente causa y no efecto de estos), desde nuestro punto de vista, la importancia de ias transfonndciones tecnoldgicas reside, precisamente, en su estrecha vinculacian con 10s procesos econ6micos, simb6licos y conductuales que las hacen posibles yen el contexto de 10s cuales tienen lugar. Asi, frente a la concepci6n aseptica de la tecnologia como extcnsi6n instrumental de 10s 6rganos y sentidos, en la Iinea inaugurada por Francis Bacon, desde nuestro punto de vista, la tecnologia remite a una "visi6n global, simb6iica, de las rclaciones hombrelmundo" (Sfez, 1992:36), a un contexto de sentidos asocia- dos a 10s usos y prhcticas de 10s instrumentos tecnicos (Abril, 1997:115), a imaginanos socioculturales carac- teristicos y,ensumd,a unarelacidnmutuadeproduccionentre sujetus y objetos (Duque, 1996;Aguado,2001a). La aportacidn mas interesante de 10s deteminismos tecnol6gicos, habida cuenta de las reservas consigna- das,hapemanecido, sinembargo,en un inmerecido segundoplano,quir6con lasolaexcepci6nde Debray y su mediologia (1999 y 2001): nos referimos a la vinculaci6n entre 10s conceptos de tecnologia y medio. Si de alguna manera es posible plantear un concepto quc capture simult6nenmente lo dimensi6n instrumental 1, la dimenaibn simbdlica de la tecnologia. defomd que esta no pueda set disociada de su contexto de producci6n, Cste es quirds, el concepfo de medio. La propia polisemia del termino apunta ya en esa direccilin: mcdio es simultineamente herramienta, via a modo de intervenci611, por un lado y entomo, contexto o coodici6n de poaibilidad, por atro. El dmbito en que de forma mL transparente se hace visible esa implicaci6n entre las dimensiones instmmental y simbblica es, precisamente, el de 10s medios de comunicaci6n social. Resulta, en este sentido, parad6jico que el anilisis de 10s procesos de mediacidn social, especialmente en lo que respecta a su vertiente econ6mica y procedimental, se haya realirado predominantememir desde una pcrspectiva instru- mental. Los conceptos acuiiados de sociedud de la infor~nacidn y sociedud del conocimiento constituyen, qui- 12,. la expresi6n mm8s precisa de esta perspectiva que, como ya apuntibamos mds arriba, se erige sobre la presuncibn de la comunicacibn desde su esquematizaci6n tecnica como transmision de infomaci6n y del cono- cimientocomo procesamiento de informacion.Almargen de laestrechavinculacionde estaperspectiva con 10s presupuestos epistemol6gicos del cognitivismo mhs pr6ximos a un funcionalismo de raices conductistas (que, bisicamente sustituyen la f6rmula estimulo I respuestapor la de variable dependiente I funci6n o, en timinos sisti-micos, infomaci6n I evento organizational), conviene seiidar que los concepros observacionales a putir de 10s cuales se ha desatrollado la pcrspectiva instrumental de la mediacion tecnolbgica ylo comunicativa manifiestan una perfecta coherencia con 10s requisites operacionales de cuantificdci6n y transposici6n. Infor- macibn, cognici6n, actitud, opinidn, conducta, o interb constituyen asi conceptos observacionales que mantie- nen la coherencia epistimica de una tecnologia concebida como hemmienta neutral, meramente posibilitadora de procesos, y de una comunicacibn social concebida como mediaci6n cognitivaracional en la que, en defini- tivd, el contenido bisico es la informacibn y su intervenci6n en la configuraci6n de aquellos fen6menos indivi- duales observables directamente asociados a bta: opinidn, inter& o actitud. El Cnfasis en el binomio infomacidn I cognicidn subraya la naturaleza del medio coma herramlenta a disposicidn de los sujetos sociales, y nos hace perder de vistala dimension del medio como entomo simholico. Con todo, coma ha seiialado Abril: Loa medios son %genies culturales y agentcs de sacializacidn: mediar significa paner en relacidn distintos drde~ ncs de significacidn o de experiencia; par ejempla,la experiencia local o prdxima y la represenlacinn de la totalidad social [...I. Significa, al misrno tiempa,ielacionaradisdntas sujetas saciales, ya sea" individuos, gmpos y dases,o agentes institucionalizados (gobernantes y ciudadanas, productares y cansurnidores, etc.); y relacianarlas no sdlo en el sentido del reconocimienlo mutuo, sin0 iambikn en el sentida de piaducir espacios de expresidn y de ,>e~aciucidn de sus intereses y diferencias (Abril. 1997:lW-110). Es,precisa,pues, poner en juego un mxco epist6mica que d6 cuentade la doble dimensid" instrumental y simbdlica de la tecnologia y del medio, mBs all6 de los presupuestos del cognitivisma funcionalista y que admita no sola laperspectivaracional de los proccsas de mediacib, sino tambiCn la perspectiva odrica,emo- cional y de fantasiaque foma parte dcl imaginario sociocultural y que, en suma, determina defomanotahle el ~ - , , como territorio de configuracidn y encuentro de experiencias a partir del par realidadlficcidn: (Lor medios de cornunicacidn social operan camo] dispositivos de inlercambio cotidiano entre lo red y lo imaginaria,dispositivos que proporcionan apoyos imaginaos a la vida prictica y puntas de vpoya p~ktico a lavida irnaginaria. Es decir, los mcdios m6s que instancias de alienaci6n son espacias de identificacidn Otro Bmbito, ademis del de la comunicacidn social, en el queresulta especialrnente patente la implicacidn de aspectos racional-instrumentales con aspectos simhdlicos relatives a la produccidn y reproduccidn de ima- ginarios socioculturaies es el Bmhito del consumo. George Ritzer (2000) arguments, precisamente, la estrecha relaci6n en la csfera del consumo entre procesos caracteristicamenk instrumentales rationales, como 10s regi- dos par el interis y la optimizacidn, y procesos caractedsticamente simhdlicos y emocionales, como 10s relati- vos aldisfrute,lasatisfaccidn y laconstruccionde identidad.Lapublicidad y el marketing formanparte,en este sentido, de procesos de "reencantamiento"de1 mundo, en 10s quc la esfera racional-instmmental del inter cam^ bio econdmico apela al encanto (en contraposici6n a1 "desencantamiento" con que Weher describid la moder- nidadi. 2. La experiencia como concepto observacional. Si el concepto observacional implicito en las estrategias y procedimientos caractensticos de la puhlicidad y el marketing es el de deseo en su mis pura acepcidn psicoanalitica (jen qut consiste la puhlicidad, sino en producir signos que permitan enunciar el deseo y, en consecuencia, socialirarlo?), el concepto ohservacional implicito que carncteliza 10s procesas de mediacidn social es, desde nuestro punto de vista, el concepto de expcriencia. Resulta significative que, asi como en la literatura acad6rnica acerca de la naturalera de la publi- cidad en tanta que proceso comunicativo el de deseo se prefigure como un cancepto tabli, frccuentemcnte oculto bajo perifrasis como valor o interh, en el Bmbito geneml de la comunicacihn la idea de experiencia apenas aparezca considerado de manera implicita en aquellos textos mis prdximos a1 territono de los estndios El Bnfasis en el binomio informacib I cognicidn subraya la naturaleza dcl medio como hcrramienta a disposici6n de 10s sujetos sociales, y nos hace perder de vista la dimensi6n del medio como entorno simbrilico. Con todo, como ha seialado Abril: Las medios son agentes culturales y agentes de socializacidn: mediar significa poner en relncidn distintos drde- nes de signiticacidn o de expenencia; por cjempla,la experiencia locd o pr6xima y larcprerentacidn de la totalidad social [..,I. Significa, al misrno tiempo, relacianai a distintos sujetos sociales, ya sean individuos, grupos y claies, o agentes institucionalizados (gobemantes y ciudadanos, productores y consumidores, etc.); y relacianilrlos no s61a en el sentido del reconocimiento mutua, iino tambiCn en el sentido de praducir espacios dr expresirin y de ,>e~ocincidn de sus intereses y diierencias (Abril, 1997:i09~11I1). Es, preciso,pues, poner en juego un marc" episttmico que dB cuenta de la doble dimension instrumental y simbdlica de la tecnolagia y del medio, m6s all8 de 10s presupucstos del cognitivisma funcionalista y quc admita no 8610 laperspectivaracional dc 10s procesos de mediacidn, sino tambiBn la perspectiva onirica,emo- cional y defantasia queformaparte delimaginario sociocultural y que,en suma,determinade forma notable el universo de significados quc constituye una comunidad interpretativa y, par ende, una comunidad de pr.icticas. Martin Barbero 11 9871 cita a Morin oara seialar. orecisamente.el imbito de 10s medios de comunicacidn social , , como tenitorin de configuracib y encuentro de experiencias a partir del par realidadficcidn: [Los medias de camunicacidn social operan coma] dispositivos de intercambia catidiano entie la real y lo imaginario, dispasitivos que proparcionan apoyas imaginvrias ala vida prictica y puntos de apoyo practico ala vida imaginaria. Es decir, los medios mds que instancias de alienacidn son espacios de idcntiiicuci6n Otro imbito, ademds del de la comunicacion socidl, en el que resulta especialmente patente la implicacidn de aspectos racional-instrumentales con aspectos simb6licos relativos a laproduccidn y reproduccidn de ima- ginarios socioculturales es el dmbito del consumo. George Ritzer (2000) argumenta,precisamcnte, la estrecha relacidn en la esfera del consumo entre orocesos caracteristicamente insfrumentdcs racionales, como 10s rcri- " dos par el infer& y la optimization, y proccsos caracteristicamente simbdlicos y emocionales, como 10s re la ti^ vos al disfrute,lasatisfdccidnylacons~ccidt~ deidentidad.La publicidad y el marketingforman parte,eneste sentido, de procesos de "reencantamiento" del mundo, en los que la esfcra racianal-instmmental del intercam- bio econdmico apela al encanto (en contraposici6n al "descncantamiento" con que Weber describid la moder- nidad) 2. La experiencia como concepto observacional. Si el concepto observaciond implicito en las estrategias y procedimientos caracteristicos de la publicidad y el marketing es el de deseo en su mis pura acepcion psicoanalitica (jen quB consiste la publicidad, sino en producir signos que permitan enunciar el deseo y, en consecnencia, socializarlo'?), el concepto observacional implicito que caracterira 10s procesos de mediacirin social es, desde nueatro punto de vista, el concepto dc cxpericncia. Resulta significative que, asi como en la literatura acadgmica acerca de la naturaieza de lapubli- cidad en tanto que proceso comunicativo el de desco se prefigure como un concepto tabu, frecuentemente oculto bajo pen'frasis como valor o interds, en el Amhito general de la comunicacidn la idea de enpeiiencia apenas aparerca considerado de manera implicita en aquellos textos m8s pr6ximos a1 temtorio de 10s estudios culturales. Clertamente, el de experiencia es un concepto que apcnas ha traspasado las fronteras de la filosotia, donde posee una laga tradicilin retlexiva. Y, sin embargo, en cierto modo se halla, paradojicamente, en la base dc 10s dos marcos epistCmicos planteados m8s aniba. Resulta posible distinguir una doble concepci6n dc la experiencia a lo largo del pensamienta Occidental: por un lado, la experiencia exrerna, asociada a 10s sentidos y a la concepciirn ontoldgica auiosuficiente del objeto (en 1.1 tradici6n que va desde Dembcrito hasta el neopositivismo, pasando par Platon, los empiristas ingleses y, en no pocos sentidos, el propio Kant), y por otro lado, la cxperirncia inrerna, asociada a la imposi- bilidad de separar el sujeto del mundo en el acto de conocimiento (en la tradicidn que va desde Hericlito y Gorgias hastalos posmodernos,pasandopor ciertas inte~pretaciones aristotClicas, algunds concepciones idealistas implicitas en Descartes, Leibnir, Berkeley y Kant, el vitalism0 bergsoniano y el psicoan8lisis). Quiz8 la tradi- cibn intelectual mis comprensiva de esta doble visibn de la experiencia la constituya la fenomenologia. Desde 10s antecedentes hegeiianos hasta Husserl, Heidegger y Merlau~Ponty, se traza lm puente entre la experiencia coma aprehension de datos a traves de 10s sentidos (experiencia extema) y la experiencia corno vivencia del mundo por el sujeto en sus dimensiones sensorial y simhblica (experiencia interna). En el dmbito de la sicologia, la experiencia aparece dotada de connotaciones predominantemente instrumentales y cuantificables; por un lado, en el marco del paradigma cientifico cl8sico. como experiencia sensorial -concepto motriz en sicologia dei desdrrolio, sicologia cognitiva, teorias de la percepcibn, etc. -; par owo. en el marco de las tearias conductitas v coenitivistas de naturalera mAs marcadamente funcional, como , experiencia acumulada, asociada alas teonas del aprendiraje y la adaptacibn. Sdlo desde el psicoan6lisis se plantea la correlacidn entre experiencia y deseo en el marco del binomio satisfacciirnlsufrimiento (Freud, 1984), y con ello se apunta a una idea de experiencia interna, cargada de aspectos simbMicos, a caballo entre lo racional y lo emociona1,entre lo social y lo individual. En el imbito de lasociologia,lapresencia del concepto de experiencia se reduce a las perspectivas m& prirximas a la filosofia, coma en el caso dei interaccionismo simbolicode G.H.Mead ola socio-fenomenologiade A. Schutz.Lacriticaposmoderna apunta asimismo hacia una recuperaci6n de los aspectos simh6licos y emocionales de la constitucibn de identidades (Baumann, 2000; Baudrillaid, 19981, que sienta las bases para una revisiirn del concepto de expenencia; y, en el contexto de aquellos sistemas tedricos que prestan atencibn prioritaria a1 fendmeno de la comunicacion, comienza a perf- larse una atencibn creciente hacia la idea de experiencia individual/colectiva coma criterio determinate en 10s proccsos de constituci6n y transfonnacibn de 10s sujetos sociales y sus interaccioncs (Thompson, Giddens y otros). La dificultad de la incorpor;~cidn de la experiencia como concepto obscrvacional plenamente funcional reside, obviamente, en su doble naturalera endbgena y exbgena, y requiere, en bltima instancia, un replantea- miento epistemolbgico capaz de compatibilizm la observacibn externa caracteristica de la epistemologia cien- tifica clasica, con la auto-observacibn (GutiCnez, 1996; Luhmann, 1998; Varela, 1997). En cualquier caso, un consenso opcrativo acerca de la idea de experiencia no puede ser circunscrito 6nica~ mente a1 tenitorio del conocimiento (menos abn si concebimos el conocimiento coma procesamiento de infor- macibn). En el sentido en que lo propone Merlau Ponty (1997), aunque cargado de matices culturales el con- cepto, la cxperiencia remite al ser m el ntundo, esto es a la consbucciirn de la identidad de la relacibn sujeto / mundo. La experiencia, en este sentido, apunta a1 deseo y a la ocunencia, alpropirsito y al evcnto comopolos complementarios sobre 10s que se micula la tensi6n sujeto I mundo. Desde una perspectiva psicoanalitica podriamas, pues, describir la experiencia como el lugar en el que el deseo se encuentra con el mundo. Ese encuenho es decisivo en la construcci6n de dos conceptos clave pan la construccidn de identidades: individuo y cultura. j. LaglobalizaciSn de la experiencia tecnologicamente mediada, En oba parte (Martinez, 2001 ;Aguado, 2002) yen lhea con las aportaciones de Giddens (1995) y Thompson (19981, hemos pianteado la naturaleza de 10s medios de comunicaci6n como disposirivos dr mediacidn fecno- ldgica de la experiencia. Concebir el medio como un dispositivo de experiencia vicaria oblige a entender esa herramienta cognitivairepresentacional como un generador de vivencias en Ins m8s diversos nivclcs. Y es desde estaperspectiva donde la refleuidn a cerca del papel de Ins medios y su sustrato tecnol6gico-simb6lico en torno a la construccidn de identidades culturalmente contextualizadas adquiere especial relevancia. Asi, a dife- rencia de aquellos enfoques que colocaban su hfasis en la rcpresentaci6n (y su mediacidn) como proceso cognitive, el cnfoque apropiado, desde nuestra perspcctiva, pasa por considerar los medios como dispositivos de configuraci6n de la experiencia. Reflexionando, precisamente, sobre el medio cinematogr6ficica como instancia configuradora de la expe- riencia, Christian Metz (1972) cuestiona la pertinencia de recurrir a1 estadio lacaniano del espejo para explicar lamcdiaci6n simbhlica de ias imigenes. Efectivamente,en el estadio del espejo se observa una objetivaci6n del vo mediante el reconocimiento simb6lico de la orooia imaeen. mientras oue en el medio cinematomifico en . . ". el medio, por extensi6n- puede plantearse un proceso indirect0 de objetivaciirn del yo (de autorreconocimiento y autoconstituci6n) por la via de la objetivaci6n dei otro. En otms tenninos, al contraxio que el espejo. la imagen medidtica no muestra a1 sujeto yue mira, perojija su miruda, esto es, lo constituye como sujeto que mira y, con ello, no sdlo construye lo 'mirado', sino tambih a yuien mira. Ese sujeto de la mirada medi6tica. por oposicion a1 sujeto tipicamente especular, es un sujeto deaingularizado (no contempla su mirada y, por tanto, esta se halla en buena medida, desprovista de la individualidad que caracteriza a1 encucntro especuiar), un sujeto, en suma, universalizado. Esta tendencia universalizadora de la cxperiencia tecnol6gicamcnte rnedia~ da se encuentra en la base del orocesa de elobaliracidn que comienra no con una homoreneiraciSn de 10s - - procesos econ6micos a nivel mundial ni con la instauraci6n de una red tecnoldgica capaz de recontextuaiizar las referencias espaciotemporalrs, sino, bdsicamente, can la homogeneiraci(m de la expericncias individualss en el contexto del mercado cultural. Ln globaliracidn de la experiencia es, necesariamenfc. ~,naprvcondicidn de la globalizucidn econdninlica g suciocult~rrnl. Si algo caracterizagen&ncamente ala modemidad esto es una singular constituci6n, primero, y una gesti6n caractedstica, despues, de laexpenenciaindividual y colectiva que, noen vano, hapromovido exponencialmente el nacimiento y desarrollo dc los medios de comunicacidn en sus expresiones procedimental (usos sociales de la comunicaci6nj e instrumental (tecnologias de la cornunicaci6n). Si podemos entender la sociedad moderna como la socicdad de los individuos (Elias, 1990) no resulta dificil concluu que los dispositivos de control y gesti6n de la experiencia adquieren una importancia psicol6gica, politics, econ6mica y cultural de primer orden. La historia de las sociedades modernas es, m8s que nunca. la historia de sus dispositivos de gesti6n y control de la experiencia. Con la instauraci6n del individuo coma eje de lacomprensirin de lo social,las aocie~ dades modemas estallan en un universo de identidades interactuantes en el que el nombre y lo nombrado supiantan a la causa y el efecto; donde, en suma, el sentido toma el lugar de la funcibn. La gencralizaci6n dc la experiencia tccnol6gicamente mediada constituye un rasgo caractedstico de la sociedad actual. Sus consecncncias no se dan s61o cn el ~ivel bisico de las 'historias de fiction', sino en aspcctos tan profundamentc estructurales como el anclaje espacio~temporal de la experiencia y en la produc- cidn de rutinas asociadas a1 seutido en el mundo social. Si remcmoramos las fuentes de nuestra experiencia individual descubnremos queen grado y extensi6n la mayor parte de ellas provienc de dispositivos tecnolbgi- cos de mediacidn de la experiencia. Es en este contexto donde parece perlinente ubicar las voces que sefialan unacreciente virtualizaci6nde lo real (Castells, 1997; Baudrillard, 1998; Echevenfa, 1999). Comoen un silen- cioso proceso de inversidn semidsica, cada vez con mayor frecuencia la representaci6n se convierie en referen- cia de lo representado, proceso a1 cud Baudrillard (1998) ha bautizado con el sig~ficativo titulo de presexidn dei sintuiacrv. "En la sociedad del especticulo, la idea se torna imagen y lo real es imaginario" (Taylor y Saarinnen, 1994). Las tecnologias de la comunicaciiin canstituyen asi un dispositivo peculiar por cuanto intervienen en la gesti6n de la experiencin en un dohie nivel; epistemico (ponen en juego una conception y unas relaciones de constitucidn entre sujeto y mundo) y simhdlico (son instancias especializadas en la mediacidn de la experien- cia). En el primer nivel operan en el sentido de incrementar la coherencia en la actitud episttmica hacia el mundo (pot ejemplo, refrendan el axioma de la causalidad o la separacidn sujeto I objeto en las sociedades modemas), interviniendo decisivamcnte en las condiciones de posihilidad de la experiencia. En el segundo nivel operan en el sentido estricto de mediacidn, esto es, en la constituci6n de un espacio de la experiencia dotado de reglas de circulacion, transfomaci6n y trasposicidn de 10s sentidos. En semeiantes circnnstancias de zeneraiirdcidn de la accidn de 10s dispositivos tecnol6gicos, el valor socialirante de la expericncia tecnologicamente mediada se convierte en valor de cambia. La experiencia me- ylo distribuimos experiencias mediadas (diversion, miedo, placer estetico, vgriigo, reflexion, tristeza, concien- cia, fascinacidn, p~ecisidn~realidad. y tantas otras). Consnmimos, en definitiva, 10s fragmentos de un cuadro do u - asi el amhito de la experiencia sociacultural del individuo. Desde 10s te6ricos de la escueia dc Frankfurt a los criticos de la comunicacion herederos de su reflexi6n (Sfez, 1995; Morin, 1967; Mattelart, 1974, Debord, 2000, Postman, 1991, etc), se ha advertido que la uni6n indisociable entrc indusuia cultural y cultura de masas desata un proceso de economiracion y tecnificacidn industrial de la cultura que deviene en una radical transfomaci6n del mundo social y de la propia constitution del individuo. La entronizaci6n semjntica y procedimental de la comunicaci6n en las sociedades modernas transcribe el aporie tecnoldgico a una cultura cn id que, cada ver mis, la industria releva a otras instituciones sociales en la producciirn de experiencias simb6licamente mediadas. No se trata s610 dc renovar la vieja sospe- cha de que, hoy, la construccidn del individuo resulta una cuestihn esencialmente econ6mica; sino sobre todo de llamar la atencidn sobre el hecho de que la tecnificaci6nleconomizaci6n de la experiencid mediada afecta tanto aquienes laincorporan como aquienes la producen: elmercado y el individuo yano sonlos que eran. De una manera tan saEar como alarmists, Jercmy RiEn ha denominado a este proceso cornrrciuiiiacidn de la Estamos realirvndo la transicirin a lo quc 10s ecollorniitas ilaman una "economia de la enperiencia", un mundo en el cual la vidade c~dilapcrsnna se convieite, de hecho, cn un mercadn de publicidad. [..I Luproducci6n cultural comienza a eclipsvr a la praduccirin fiaicaen cl comercia y el intercambio mundiai. [...I. En la era industrial, cuando la produccirin de bienes ca~~stituia la parte principal de la actividad econ6mica, tener la propicdad era decisivo para illcanzar Cxito y sobrevivir. En lalluevacra, en laque la produccidn cultural se convieite de manera crccienie en la forma daminante de la actividad econ6mica. ascguruse el acceso a la mayordive~sidad dr recursos y enpe~lencias culturales que alimentan nuesnaeristenciapsicolrigica se canvierte en algo tan impartante como muntenerlapiapie- dad. [...I La praduccirin cultural rdleja lu etapa final del modo de vida capitalists, cuya misidn esencial ha aido siempreladeincolporarcadavez mayorpartedciaactividad hurnanaal terrcnodelcomercio. [...I (Ritkin,2000:18~ 19). Es en este punto donde convergen 10s procesos de transfomacidn en el consumo con el desarrollo de 10s dispositivos de mediacidn tecnoldgica de la expenencia, incidiendo complementariamcnte en una trans for ma^ cidn social y cultural sin precedentes a la que se ha dado el nombre de globalizacidn. 4. La economia de la experiencia: ]as bases del marketing experiential Alolargo del siglo XX,laindustnacultural se constituye enindustriade laexperiencia (Rifkin,2000:198) y, en lamisma medida en que la industria cultural modifica y traspasa 10s rituales del consumo en las socicda- des contemporheas, es posible plantear un proceso de experiecialiracidn aeciente de 10s elementos y proce- sos del hbito de laeconomia. Ciertamente,el curso de 10s cambios en el binomioeconomidsociedaddurante el liltimo siglo ticne como protagonists esencial la tecnuloda; pero, lejos de caer en un determinisma tecnolb gico plano, es la propia naturalera de esos cambios socioecondmicos la que constituye a las tecnologias en motor de aceleracion de ellos mismos, respondiendo bjsicamente a una dindmica de retroalimentaci6n negati- va. De IaCticaprotestante y elespiritu delcapitalismo-por parabasear la obra-iconode Weber-alarevoluci6n digital hay una coherencia epistemica de la que es imposible sustraer a la tecnologia para tratarla carno causa exdgena y aut6noma. Par ejemplo, las dos cuestiones instrumentales tradiciunalmente asocindas alas nuevas tecnologias de la comnnicacion y la infomacidn -la compresidn del tiempo y la expansidn del espaciw se hallan oresentes no s61o en el valor de cambio v de uso 10s medios de comunicacidn social -1 tiernao real. la simultaneidad, la periodicidad, la accesibilidad, etc,, sino en la raiz misma del concepto de mcrcado. De tal modo, es preciso contemplar las transfomaciones socioecondmicas simnltdneamente coma el producta y el productor de las transfomaciones tecnologicas en una din6mica de complemcntariedad creciente. La saturaci6n de la propiedad universalizada como eje constitutive de la identidad individual (no olvide~ mos que el concepto de individno surge en la Europa del siglo XVIn como sujeto econ6mic0, politico y dc derecho) desemboca en el siglo XX en una asociaci6n hiunivoca enve propiedad y disfrute: se posee para disfrutar y el disfrute pasade ser el excedente a ser el valor de la propiedad. El paso del valor de uso a1 valor de cambio (de lapropiedadpam a lapropiedadpnrque) introduce en el intercambio econdmico una carga simhd- lica sin precedentes, especialmente en el mundo desencantado de la modernidad weberiana. En ese contexto emerge la marca como regulador del contenido simhdlico asociado al disfrute del objeto g el principio del deseo -el deseo del objeto y el deseo del desen dei otro (Dupuy, 1988)- se introduce en el coraz6n de la actividad econdmica como referente dominante de los procesos sociales. El ritual del consumn adquirre protagonismo y camienza a sufrir una transfomacidn radical -en adelante la dinimica cs la de una reduccidn i 1.M. AGUADO e I MARTINEZ. Mnrkrirny Erpaimniiol Lni bases k iapiobairzacioli di in e~p*i'*rmw!"mrdindn 89 La industria cultural es, quizis, la primera en mostrar 10s signos de la desubstancializacidn que anticipan la globalizacidn de los procesos eoondmicos (Rifkin, 2000). La naturaleza peculiar de su objeto de intercambio (ui enteramente producto. ni enteramente servicio, en cuya transaccidn nu se iransfiere la propiedad, sino el acccso), anticipa 10s cmacteres de una incipiente econom'a de la experiencia: . . 2000:201 ii Lai indusliias culhlm1es -incluvendo la industria discoerbfica, las iutes.la televiai6n v la radio ~rodu- ,, , cen, elwasan y cornercidizan las enperiencias culturales de forma que se cantraponen con 10s servicios o produclos fisicos. Sus hirnes comercializables consistenen vender el acceso a cnito plazo a mundos simulados y a estados de concienciil modificados. Lacucsti6n es que lus induslriils culluralcs constituyen un modelo oganicativo ideal para la econom'a global que esti pasando de los bieiles y selvicios camercializables a comercializar la lnirma experirllcia cuituiai (Ibid.:48) Los rituales del consumo. junto con la aplicacidn de innovaciones tecnoldgicas asociadas a elios. hacen posible la implosidn de tiempo y espacio (Ritzer, 2000; Castells, 1997). Se supnmen o traspasan las barreras titmicas del dia y la noche, y los lapsos estacionales sc amplian o condensan seglin las cadencias de la produc- cidn,pnmero, y del mercado, despu6s. El sistema de cr6ditos y, mis adelante, el dinero dc plistico, suprimen la diferencia entre dinero presente y dinero futuro: progresivamente el consumidor comienza a utilizar su futuro como capital (Ritzer, 2000). Paralelamente se amplia la franja de vida en la que se desarrollan los rituales del consumo: si el perfil del consumidor a mcdiados del siglo XX respondfa al de un vardn entre los veinte y 10s sesenta aiios de edad. cn In actutlidadel perfil traspasa las barrcras del g6nero y de In edad, extcndi6ndosc par debajo de 10s vcinte atios y mis all6 de 10s scscnta. La progresiva segmcntacidn del mercado anticipa otrv camhio fundmental: la individualiracidn del consumo. Si antes el ubjetivo era la vcnta dc un producto a servicio a1 mayor ndmero posible de consumidores, ahora el objrtivo es vender el mayor nlimero posible de productos a un consumidor (Ibici.). A1 mismo tiempo, los espacios se compnmen -y aparccen las catedrales del consumo (Ritrer, 2000), grandes superficies, parques temiticos, complejos vacacionales, etc., como espacios simbdlica 1, funcionalmente articulados para el consumo asociado a expenencias y valorcs- o se expanden hasta sustituir la ideade espacio-continente par la de espacio-red, como en elcaso de Ins nudos de transport- aeropuertos, estaciones de ferrocarril- y de Internet espacios virtuales-. Los servicios asociados a Ins productos camo valor aiiadido destinado a1 incremento de ventas ylo a la diferenciaci6n sufren un proceso de progresiva autonomizacidn: en los ljltimos veinte aiios hemos pasado de la comercialiraci6n de productos que incluian servicios como valor afiadido a la comercializacidn de servicios que incluyen productos como valor atadido. Con ello no sdlo se inicia un proceso de desubstancializacidn de la propiedaden la que 6sta cs sustituida por el acceso I disfrute, yen la que larelacidn comprador I vendedor es sustituida por la relacidn proveedor 1 usuario-, sino que las relaciones humanas se convielien en el eje del intcrcambio comercial: en la relacidn compradorlvendedor el rito social dura sdlo unos minutos, como mucho unos dias en el caso de determinados productos: en la relacidn proveedodusuario el ritu sucial de interaccidn puede extenderse a toda la vida del cliente (Rifkin, 2000; Ritzer. 2000). 90 lli ENCUENTRO IBEROAMERCANO DE ECONOMiA POLblCA DE LA COMUNCPCiON En este contexto de doble desubstancializaci6n -del marco espaciotemporal dcl consumo,por un lado, y de la naturaleza del mercado como imbiro del intercambio dc la propiedad entre compradores y vendedores-, la dimension simb6lica de la transacci6n comercial se refuerza hasta constituir su nucleo v motor de sentido: "las personas son ante todo v en primer lucar consumidores de simbolos, mis que de mcros productos" RiPnin, . . - 2000:235). Laproduccidn de un universo simbolico destinado a constituuel product0 lservicio como signo de la enunciacirjn del desen del consumidor ".en consecuencia. cumo via de satisfaccidn de aouello alie inclusoel , , propio consumidor ignora de si, ae convierte en prioritaia. La marca es el primer dispositivo explicitamente dcdicado a ello. La marca produce un universo de sentido en el que se encuentran el imaginario sociocultural dcl consumidor y su deseo, bien en la forma de un exccdente de identidad individual o colectiva (como, por ejcmplo, en el universo Disney). bien en la forma de una instrumentalidad simbolizada (como, por ejempio, en el universo BMW). Asociada a la mxca surge la producci6n de escenarios simbrjlicos cugo objcto cs el dc convertir en realidad lareprcsentaci6n del univcrso simbdlico asaciadu alproducto: ntos,situaciones,persona- jes,objetus,espacios y valores tipificados que constituyenun dispositivode realiraci6ndestinado aconvertirel producto en experiencia. Elpr-oceso de la indurtr-ia cultuml en el que el espectaculo adquie~e la r~atitraleza de cornercio tiene aqirisrr inlagen inversa masprecisarnente cow~piementariu: el cornercio deviene e~encialrnenre espectaculo (Debord, 2000). "Ahora ya laidea noesproducir masivamenteproductos.sinoproducirconceptos de uso masivo" (Rifkin, 2000:87). La desubstanciaiiraci6n dei producto acompafia, como se ha sciialado, a una progresiva sustancializaci6n de la relacion con eicliente, v,en reneral,delaa relaciones humanas,que secanvierteiien el principal activode . - . . la empresa. El marketing deviene asi la actividad hisica en la economia desustancialhada: 10s productas y 10s servicios son efimems. los escenarios son maleables. 10s ritos de identificaci6n. modificables: lo iinico real son los clientes (Rifkin, 2000:138). Laempresa se transforma en esenciaen un 6rgano de gesti6nrelacional y es en funci6n de la relacion con el cliente corno se articulan 10s demis proccsos. No extraiia, asi, que el valor de las nuevas tecnologias no residatanto en su capacidad de producir y gestionar informacion, cuanto en su capacidad de generar y mantener relaciones. El valor comercial de la gesti6n de infonnacion se halla directamente some- tido a su utilidad en la gesti6n relacionai. Laevolucidn del marketing,eneste sentido.traduce defonnaprccisa larelevanciade 10s aspectos mencio- nados. La conccpcion clisica del marketing como "el proceso socidl y de gestiiin a traves del cual los indivi- ~ ~ duos y grupos obtienen lo que necesitan y desean, creando, ofreciendo e intercamhiando productos, bienes y servicios dc valor oara otros" 1Kotler. 19921 auunta directamente a la eesti6n del valorsimbiilico v social de id . ,. u transacci6n comercial. Desde esa concepci6n inicial como eshategia de gestiiin del deaeolsatisfacci6n, el paso a una concepci6n sustancial del marketing como gcsti6n relacional necesitaba solo de una consoiidaci6n &I servicio como rcfercntc fundamental de la actividad comercial. Una vez iniciada la suatituci6n del producto pot el servicio.el marketinr se esuecializaen larelaci6n comon6cleodel CMR (Customer Relationshin Management) ". - (Cimara, 1999:127). Peru la gesti6n de la relaci6n con el cliente no puede ser ajena a la dimension simbdlica del intercambio comercial: el cambio crucial se produce cuando cl marketing adopta el universo simbSlico producido por la marca como lenguaje de articulacidn de la relacion con el cliente. Es. precisamente. ese encuentro entre el concept" de marca coma dispositivo dc gestidn simb6lica del universo de sentido asociado a ia actividad comercial v el marketing relacional como estrateeia de eestibn de la - - intcraccidn social entre el proveedor y el usuario el que sienta las condiciones de posibilidad para cl marketing expenencial. La uansformaci6n del marketing clBsico como promocion del valor del producto en el marco de 5.1 M, AGUA00 e I. MART~NEZ. .binl*rirn~Lrps,ii,!e#?!nI Lnr Daiexdc~ -iin~fohnitzoribii o'i in ?rpeii~i?c~orizmmdn~odo 91 la relaci6n con el clicnte es posible en el momcnto en que se toma conciencia de que no basta con vender un buen producto o scrvicio, sino que su consumo dehe presentar una caracteristica distintiva esencial: la mernarabilidad. Como ha seiialado Bron (2000). la difcrenciaentre el precio de un cafe en un puesto callejero. cn un estadio de filtbol a en un bar mitico en plenu corazon de Vcnecia viene estipulado por cl valor de in eq~erie,icia. estoes de lamemorabilidad del act" del consunio asociado a1 universo simb6lico en que el consu- mo tiene Sugar. La expenencia aqui remite a sensaciones, emociones y conceptualiraciones fisicas, intelectua- les ylo espirituales que hacen del consumo no un uso instrumental, ni siquiera una mera satisfacci6n del deseo, sino m8s bien un acceso a la construccidn de la identidad del consumiclor en el marco de so mundo social y cultural. La experiencia adquiere valor comercial no porque suponga la satisfacci6n de deseos o necesidades, sino porque genera un encedente de identidad para cl usuuio. El valor comercial de la experiencia reside, por tanto, en que tsta supone el acccso a uno mismo como sujeto individual y social. El marketing experiencial se preiigura asicomo la gesti6n de ese valor que, en cl marco de una econumia en In que la propiedad desustancializada cede su iugar al acceso a expcriencias sensoriales, sociales y cultura~ les, adquiere una importancia radical. Pese a1 componentc de "reencanto" dcl mundo que ha seiialado Ritzer (2000), este proceso estz lejus de ser espontftneo. Un requisite implicito a1 marketing experiencial cs el de una diversificacidn estandarizada de la expcriencia, que en realidad supone una homogeneizaci6n implicita de 10s universes simb6licos de 10s consumidores. Se tratn, en definitiva, de la globalizaci6n de la enperiencia como condicidn de posibilidad de la globalizaciirn socioecon6mica. La evoluci6n de las industrias culturales y las tecnologias asociadas a ellas converge asi con la evoluci6n de la dinimicn socioeconomica del consumo: "La economia se esti transformando de fdbrica gigantcsoa en gran teatlo" (Rifkin, 2WO: 218). La dinimica del juego ha sustituido a la dinemica de la producci6n ABRIL. G., Teorin General de la Infi~rn~ncbii>. Madid, Cledra. AGUADO, J., (2001a) "1l4tikirig the socialsabjecr: the r(11e of tiieo~ and technulogy in social ernergencr" en .lourno1 ofSociocybernefics. Vol.2 nr I. Spring-Summer 2001. pp. 1-8. - (200 I b) "El rnedio Y la mnemoteca: la periodicidad informutiva y la consfruccidn del tieinpo social" en GALDON, G.; 2001, Introd~iccih a la comunicacidn y la infurmicidn. Barcclo- na, Ariel, pp. 255-272. (2002) "La mediacidn teololdgica de lo e.xperiencin: !a globaliracidn dc 10s ~narcos exper-iencioles m la constraccidti de irnaginurios soriocaltaroles", en Rardn g Palabi-a, 27. ALET, I. (2001) Marketing qiic~~r.c~~m.Barcclona, Gesti6n 2000. ALET I VILAGINES, J., (1994) Cdnio obtener clientes leales). renrabies, Barcelona, Edicio~ nes Gestion 2200. AUGE, M., (1998) Los *no lugnres.: erpncios del anonimnto. Unn antropologia de In sobrrr~mdernidnd. Barcelona,Gedisa. 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Introduccidn Van Audenhove et al, sentencian en un articulo sobre Pas perspectivas de construccidn del proyccto de la Sociedad de la Informacibn en el continente africano que, visto el escenario de precdriedad arquctipo de 10s paises perifincus del giobo y las consignas de la liberaliracibn a ultranrd de 10s bienes y servicios de la infor- nlacitiu y la comunicaciiin fen adelante, info~comunicaci~~nales), "mi mundo de abundancia es proyectado mientras se crea la escasez" (Van Audenhove et al., 1999). Que la escasez sca creada, que seaproducida,como dicenlos autores, precisamente en el marco de la mas inedita expansirin y difusidn global dc las actividades industriales dc info-comunicacibn (fundamentalmente las telecomunicaciones. el audiovisual v la informiticai. v uue sea coniueada con el disefio de un urovecto ,,, . . . , coma el de la Sociedad de la Informacibnpor parte de 10s paises centrales, no deja de representar una parado- jica situacibn. Se& el analisis de los autores acerca de In disponibilidad y cl acceso social alas aplicaciones info-comunicacionales. la sticiedad infr>rmacional, en algunas regiones del mundo, se correspondc con un es~ trechamiento dc la disposicibn social de informacidn. La Sociedad de la hformaci6n tmta, asi, de una obra en cunstruccidn cuyos trazos gruesos, compuestos gracias al salto tecnolilgico convergente de Pas industrias de telecomnnicdciones, audiovisual e informbtica. establecen la diseminacibn de la l6gica comercial de funcionamicnto de esas industrias; el abaratamiento en 10s costos de produccibn y distribuciiln de 10s recursos info-comunicacionalea con 10s que trabajnn dichas indus- trias; el crecimiento exponential de la capacidad de empaquetar, enviar y recibir vollimenes cada dia mayores de esos recunos. Pero la obra se completa con la configuracibn de pmgresivas dificuitades en el momenta final del acceso, de la apropiacidn. de la utilizacibn. Esta paradbjica aituacidn es medular a id hora de definir conceptualrnente a la sociedadinformacional, en lamedida en que su cristaliracibn aparece enlazada conlas ideas fuerra de laliberalizacidn, la desregulacidn y la comoetitividad v uue baio este ideario es uue se inscriben 10s omcesos umductiuos de 10s fenirmenos cornu- 2. A nicacionales e infonnacionales contempor6neos. Procesos prrrductivoa que, como se planted en el pirrafo ante- 4 N",A\AL ir viri iaitw I ,...... I . I.. .< .,.....I ,,I .,.I \I I.. III . ' :I .. ..I I.'.. . \ < I. .. .\ .. 11.11 ., I I,.. . I I ... I.., I.,. li, .. \ 1 I .. :. 1.. I . .\I .I, ..I.. . I . I.\ 1 .I. I ' I ... 8 I. . . I>. I . \. .. < I. . 'I ... 8 18,. I . . 6. Martin BECERRA. Ciioirdo in ilhunda!rriapivducr eirniti ocr~,~a v oplr,pmrMii fa ?ipio,~#cto dr ,oi.,dad infoii~iocinnol 97 tior, ciertamente aparecen vigorirados por el salto tecnolbgico convergente en 10s momcntos dc creaci611, de almaccnamiento y transfomaci6n. de envio y distribucidn, dc emisiiin, intercdmbio y venta, de 10s recursos info~comunicacionales, pero que como contrapartida cvidencian la multiplicaci6n de peajes quc hacen del momento final del circuito productivo aquel donde protagbnicamentc interviene el usuano, el destinatario un escenariu de angosturas y obsticulos. Obsticuius mayoritaiamente (pero no linicamente) economicos. A 10s efectos del presente trabajo, cuyo prop6sito es presentar cl momento del acceso y de la apropiacibn de 10s bienes y servicios info-comunicacionales como instancia critica insoslayable de abordaje dcl proyecto de sociedad informational, no se profundirarh el amplio debate existente accrca de la pertinencia del nomhre asignado a 10s cambios sociales bautizados como Sociedad de la Infomaci6n (para ello, ver Vedel, 1996; Tremblay. 1996; y Becerra, 1999). MBs que un prohlcma semintico el tema en cuestidn remite a un problema morfoldgico. La situaci6n de Argentina se comsponde con la conccpci6n de la sociedad infumacional segiin csta pers~ pectiva que postuln sus contradicciones,justamente en dos de las industtias protagonistas del salto tecnol6gico. En efccto, por primera vcz en ia historia dcl pais se registra laretracci6n del parque de telefonia vocal bisica (es decir. la apiicaci6n mh impartante de la industria mk poderosa de las actividades info-comunicacionaiej) y, segiinlos liltimos datos delINDEC2,1a Sociedad de laInfomaci6n en la Argentina 1amhit.n apunta In disminu- cibn de la cantidad de hogares abonados a1 sistema de telcvisibn por cable, que es una de las apiicaciones de valor agregado prototipo dc nuevos servicios en el caso de la industria audiovisual. z. Circuito productivo comunicacional: momentos y miradas En los estudios de comunicaci6n este liltimo momento dcl circuito productivo, que es entertdido como momento de realizaci6n del acto simb6lico -a la vez que dei act0 econbmico- atcstigua el cruce de "arias tradiciones de anilisis. Para el analisis scmiotico~estructuralista, se trata dc un momento casi inaugural y, concihiendo a las fases previas del circuito productivo como una suerte dc pre~historia tangencial, el vcrdadero objeto de interis lo constituye el producto (el discurso, el texto) en simismo, amputando todo elcmento contex- tual como irrelevante a 10s efectos dcl estudio. Para Murdock, 10s puristas aficionados a ejercicivs semi6ticos y eslructuralistas, que califica de "anat6mi- cos", "sostmian que las autopsias quc ellos realizaban a los textus tenian que efectuarse a puerta ccrrada para evitar la contaminacibn (...)En la prbctica, por supuesto, era una taren imposible ya que ninglin acto de inter- pretacibn podia cvitar basarse continuamente en 10s dcpdsitos del conocimiento social y capitdl cultural del lectoi'. Crrmo Roland Barthes, con buen humor, reconocio en su ensayo sohre la fotografia que Ins connotacio- nes "no se pueden captar inmediatamente en el nivel del mismo mensaje ... pero se pueden inferir algunos fendmenos que ocurren en 10s niveles de laproduccirin y la reception del mensajc" (1998: 165). Por su parte, 10s ciriticrnl studies integran cl texto en el momento de acceso, apropiacibn, consumo o "so. Es el momento de la adecodificaci6n>>. para utilizar el t4rmino del clisico trabajo de Stuart Hall, quc revela la cttpacidad de resigluficacidn dc mens;ljea producidos en un sistrma industrial y, concomitantemente, cs un momcnto que potencialmente revela cstrategias de resistencin, de oposicion, dc in~subordinacidn. En conse- cuencia, para 10s cultural studies es el momcnto central desde el quc debe fundarse la elucidacidn de los fen6- menos comunicacionales. Esa centralidad, como se advertirt!, decanta en una posicidn extrema que deifica y por lotanto tambitnamputacl momentodeluso,dela apropiaci6n,clel acceso,del resto del circuito productivo y a1 hacerlo desconecta mificialmente lo quc cn la pracrica noes sino continuidad g consecuencia. Para Murdock "el trabajo de los estudios culturales en la produccion simhdlica suele buscar conexiones entre 10s tcxtos eapecificos y 10s rnacrocontextos sin investigar las prBcticas que 10s median, mientras que el trabajo sobre el consumo se centra en las conexiones entre la actividad y el context" inmediato, con poca o ninguna referencia alas fueiras mas generales" (167). Es admisibie, asi, la caracterizaci6n que Mattelart reali- za acerca de los cultural studies en ttrminos de su frecuente olvido de la historia y de la economia, dc su falta dc inscripcidn sociol6gica, que en el caso de Gamham se transforma directamente de una fuerte imputacidn sobre el populismo apolitico de esfa corriente. Paralos estudios de econvmia politica de la comunicacidn' las condiciones de produccidn de 10s bienes y scrvicias info-coinunicacionales dctcrminan, en liltima instancia, Pas condicioncs en que Cstos &on rditados, formatcadus se diria, distribuidas, afrecidos y vendidos. El marnento dcl intercainbio y de la apropiaci611, del accesu. es investido de im~ortaiicia en la medida en lruc se articula con la ld~ica de la produccidn. Por ejemplo Gamham dice que desile Smith y Ferguson el tema de la economia politica es el analisis de 10s "modos de subsistencia" de las sociedades. Como las pricticas productivas para subsistir son colaborativas o cooperativas, se desprende que ello requiere practicas institucionales, culturales y juridicas. No obstante, dos autores cuya contribucidn a los estudios de economia politica de la comunicaci6n resultan fundamentales, como Tones Ldpez y Zallo, subrnyan: Puesto que laa msicancias infarmacionvles se produce" pars el cumbio, para canacer 10s efectos de todo up0 que gencran 10s intercambios de informaci6n dcbei? conoceise las condicio~tcs cniicielas de su reaii~acidn y para ello es singularrnenle significstivu la tivturvleza del sislema dc apropisci6n que es sicmpre precis0 paraque pueda llevar- seacabo(1991). Lo que parece claro es que, si bien 10s estudios culturalcs tienen como preocupaciun sobre el momento de la apropiacidn cielra enpresidn que podria llamarse domtstica (es decir.cn tanto unidades particulares de con- sumo), los estudios dc economia politica no abundan en ejemplos acerca dc analisis donile lee articule la ldgica macroecondmica,el circuito de produccidn,distrihucidn y consumo de bienes y semicios infocomunicacionales donde se conciba al consumo como aigo mas que el mero inteicambio, tal como advierte Grossberg. El desafio conceptual apnrece entonces tensionado por la necesidad de superar la division entre rnomentos aislados de la que en la prictica no sc plantea sino como interacci6n continua y quc, curiosamente, s61o es susccotible de seoaiacibn en el lan no del ant!lisis. Las modalidades de ~roduccidn de hiencs y servicios cultu- rales lievan inscrta la fase del consumo y de la apropiacidn y Cata no puedc sino entenderse corno momcnto de un circuito productivo integral que tambitn supone la intervencidn de mediacianes, adaptaciones, interferencias 4 NOTAbALP,EOE AP*G,NA La clnsrficncibn ;aqui rctdizli&u tienh a hnndw un mvco de sintesia en reli~cidn con eitor estudios, a pesvr de 13 necenurin ackrncibn mulitrcn de Qukbs FcmBnhz (2001) reipecto dc iu ixnposibilidad de agiuprci6n como eeicuein>.. 6 Martin BECERRA Cz,ri,dn lo ohiii>dn,lr,nj>,odiirr rirmrr icrcioyiiy,upmirdn in rlyii>yrcio deaonidnd,!>fi,,,,tc#c~o,#al 99 y contrasentidos. La gramitica del reconocimiento no puede, asi, entenderse sino coligada con la gramitica de la producci6n, donde confluyen no sdlo 10s enunciados sino tambien 10s momentos dc In enunciacidn y sus condicionamientos. Condicionamientos tales como un contexto dc inedita concentraci6n global comercial de Ins rnedios e industnas info-comunicacionales: como la centralidad de 10s recursos info-comunicacivnaies en ~~ ~~~~~~~ la reorganizacidn de los procesos productivos; como la ubicuidad de las tecnalugias info-comunicacionales y su progrcsiva cualidad convergente. Condicionamientos que, entonces, exceden al mero mensaje y a las pric- ticas aisladas. Las pricticns se insertan en formas histhieas y sociales de significacibn. En palabras de R.m6n Zallo, "las razones yue justifican una economia politica de la comnnicaci6n y la cultura pucden formularse desde dos puntos de vista: desde su lugar crcciente en las estructuras econ6micas nacionales e internacionalcs y dcsde su organiracih intemaespecificaparala produccidn de capital".Tomando estadefinici6n como punto de partida, no solo dcberia apuntarse a la centralidad de lo info-comunicacional en la reestructuraci6n del capitalismo, sino en la ldgica capitalists cada vc7, mis decididamente influyente en la produccidn de lo info- comunicacional. Si bien los cultural studies coniiibuyeron a desmitificar el conccpto de apropiacidn cultural nl estudiar prjcticas de apropiaci6n de grupos "corrientes", refirigndose a usos popuiarcs, a usaa de "gmte comiin", ello no basta coma proyecto de cornprensibn ciitica dc dichaa prjcticas si tal proyecto no rinde cuenla de la doblc influenciamencionade en el pirrafo anterior. Para McQuail: Los estudios culturalcs hun ayudado a reconocei y analizar aspcctoi de eaie fenlimeno (la cultuiii *popular* en tanto que dea-sacralizaci6n del nrte coma pijcticv de genle comlin, de genle .caniente~), pero tambiCn suelen haccr caso oo~iso de la implicacinn de quc esta nueva jeraquia en el sen" de la cultura popular no es muy difereate, en su coiifiguraci6n o sus coesecuencias, de la jeriiiquiil del valor culturdl asociado con 10s antiguos sisternas dc ciase y podcr. Tarde o temprana, 10s limites del padei se van a enconlrar en manos de lo popular; los coiisumidorea indivi~ dudes deiacuituiapopular estiu sujetos alos dictildos 4r el sisternil (comercial) depublicidad mls podrroso y a la presilin do1 gustopopulwestablecido y global.que arnenudoheejerccpor mediodecoctlncos y enelconientosocial inmediato (McQuail, 1998: 113). El anilisis de 10s fen6menos cultumles, entendidos coma circulacidn social de sentido, es inconsistente si se realizacentradoen el texto como referencia basica y se abstraedelestudiode las relaciones de puder quedan marco a (y que, al mismo tiempo, se configuran en) esa circulacidn que es, como yueda manifiesto, eminente- mente productiva g productora. Dougids Kellner (1998) critica el fundamentalismo de 10s culiilrai studies y de la economia politica de la comunicacidn en sus veniones m$ extremas por la incapacidad por aprehender los procesos reales de circulacidn de 10s flujos comunicaci~males e informacionales en un contexto, que 61 descri~ be, de profunda concentraci6n de la propiedad p centralizacidn de la produccibn en las indust~ias culturales. j El acceso en la soc~edad ~nformac~onal En el~proyecto de la sociedad de la informacidn el anilisis del momcnto del acceso es insoslayable: la diferencia entre el rccurso potencialmente al alcance de todos, cualidad por antonornasia de la information como recurso, se contrasts con su mdterializaci6n y circulaci6n en las sociedades contemporineas en folma de mereancia producida y dislribuida global, comercial e industrialii~ente y, cn consecuencia, con un horizrmre de apropiacibn y acceso, dc recepcidn y uso, limitado por lal6gica de mercado de su circulacidn productiva. El proyecto de la sociedad informacional supone que. dadas las potencialidades tecnologicas revolucionu- rius acaecidas cn los liltimos treinta aiios en las industrias culturales e infomacionales, es decir, dada la natura- leza convergente del salto tecnoiogico info-comunicacional, entonces la consecuencia es quc el grado, la cali- dad y la cantidad de acceso social a los bienes y servicios ofrecidos sc extenderidn a niveles inimaginados. A partir de esa suposicion (mis infonnacilin disponiblc equivale a mejor comunicacion), el anilisis sobre el orovecto dclaSociedaddelaInformacidn tiene enel momento delaa~ropiacion o del acceso una variable de . . . abordaje fundamental, toda vez que el protagonismo productivo de las industrias culturales info~comunicacio- nales es inidito. Este protagonismopuede ser analizado endos sentidos: par un lado, apartirde las transfonna- ciones de tip0 convergente y estructural que registran las industrias info-comunicacionalcs, y par otro lado, a partir de las trmsfomaciones que en el procesamiento productivo del resto de bienes y servicios (no necesaria- mente info-comunicacion;rles) provoca el peculiar emplazamiento, histriricamente reciente. de dichas indus- trias. Para Garcia Canclini (2001), (...) no ocuparse hoy de las industri$as culturaies cs como si hace un sigh los politicos se hubicran ncgado a legislvr sobre 10s ferrncmiles y a promove~llos, con10 si hace 50 ailos eo se hubieian ocupado ds 10s coches y cl tranaporle pbblico, o 30 aiios arris dc los elecrrodom6sticos y las luenlcs de energiv. Lai lnduitiiiis cultuiales a011 recursos igualmente eslralegicos para el enriquecimiento de Ian nacioncs, la comunicaci(m y purticipaci6n de aus ciudadanos y consumidorcs. La presencia sobresaliente de las tecnologias info-comunicacionales en el replanteo de 10s proccsos pro^ ductivos del resto de actividades econ6micas ha sido estudiada par Castells (1995) y justificada la formulacidn de la categirria de "modo de desarrollo informacional" para referirse a las mutaciones quc el dcswollo de las fuerzas productivas provocan, gracias al protagonismo de las actividades info-comunicacionales, en las rela- cioncs sociales de producci6n. Para justificar la necesidad prioritaria de atender analiticamente el momento del acceso y la apropiaci6n cs precis", ademL, aludir a las modificaciones que evidencian tanto el momento de la produccibn como el de la distribucibn v circulaci6n de bienes v servicios intb-cnmunicacianales, ya que el salto tecnol6eico converrente . . . plantca 10s siguientes efectos: par un lado, la disminuci6n enponencial del costo de producir, procesar y trans^ mitir informaci6n a escala industrial y masiva (lo cual no implica que el costo del acceso disminuya en fonna proporcional); par el otro, la digitalizacion de 10s paquetes info-cornunicncionales permite incrementar la capa- cidad de producir, procesar, almacenar g enviar voliimenes cada vez mayores de informaci6n en menor tiempo. Estos dos efectos suponen entonces un cambia histbrico,que algunos autores visualizan incluso como supera- ci6n, respecto del condicionante tradicionalmente crrnstituido por la capacidad de las industriaa refle,ada enlos momentos de produccibn, almacenamiento, edicion, emision y vcnta de sus productos. Si paulatinamcnte el salto tecnolbgico permite superar esos condicionantes, entonces el nom men to del cir- cuito productivo que apmcc coma instancia critica es el del acceso y la apropiacibn. Las posibilidades mate- rides de acceso a producir, procesar, almacenar, distribuir, recibir, buscar, decodificar la informaci6n pasan entonces a ser parte de 10s procesos criticos quc involucran el desarrollo de una sociedad informacional. Entre la salutaci6n entusiasta a 10s cambios vigorizados con la muraci6n de ias actividades info-comunica- cionales y las posihilidadesreales de acceso,utiliracion y apropiaci6n alos bienes y scrvicios en el proyectode la Sociedad de la Informaci6n, se localiza par lo tanto una tension que impacta decididamente sohre el acceso cn 10s niveles est1uctural-econ6mico, socio-cultural y politico. Esta tensi6n resulta exacerbada con la aplica- cidn de politicas neoliberales de liberalizaci6n y desregulacidn a ultranza, afectando de este modo Ins niveles de accesos sociales. 4. Salto tecnol6gico convergentc y mpturas en el nivel de acceso Hasta hace dos di-cadas, cuando el debate comunicacional, reflejado por ejemplo en el Informe MacBride (UNESCO, 1980), estaba cenvado en el sentido desigual de Ins flujos informativos en virtud del desequilibrio nofie-sur en las emisiones infonnaciunales, o en la dicotomia enve servicio pliblico y servicio dc inter& pdbli- co, el acceso era conceptualirado como la cobertura que un medio bnndaba a la poblaci6n de nn tenitorio determinado. Como Ins servicios, productos y aplicaciones que ese medio ofrecia eran finitos y abiertos (el modelo es la radiodifusidn hasta 10s aiios ochenta). v como la estructura de la red de ese medio im~edia diferen~ . . ciar la distribucidn de esos productos a Ins consumidores, la garantia de cohertura implicaba, correspondientemente, una garantia sabre el acceso, con variantes seglin el tipo de Iegislacidn nacional (por un lado, en Gran Bretafia como modelo de "servicio publico" audiovisual, el usuario pagaba un canon por el receptor y el product0 -1as emisiones- se realizaba sin comerciales, mienvas que en Latinoam6rica se adopt6 por el contrario el modelo noaeamericano, donde se impuso en materia audiovisual un modelo comercial de "interis pliblico" en el que el usuario sostenia a1 subsistema pliblico mediante impuestos y el conjunto del sistema -10s canales p6blicos y 10s concesionarios o licenciatarios privados- emitia publicidad como via central de financiamiento). De estamanera, quien tuviera dineropara comprar unreceptor de televisidntenia acceso en igiriildad de condiciones a1 senzicio televisivo de un pais que el resto de sus conciudadanos. A su vez, lapolitica de comunicaci6n ha hecho de ladicotomiaentre la escasezdefrecuencias audiovisua- les y el costoso tendido, potencialmente infinito, de la red de telecomunicaciones, un principio constitutive de las diferentes tradicioncs reglamentarias. En ambos casos, cam" superaci6n de esta dicotom'a en el nivel del acceso social y pliblico, se establecieron Ins principios dcl servicio pliblico en materia audiovisual y de servicio universal en materia de telecomunicacioncs. Estos conceptos son dinimicos a la vez que principios fundacionales. Como conceptos dinhicos y, como toda cateeoria. tienen funcionalidad v determinaci6n en el marco de un contexto. Para la Comisih Eurooea.Ia . . escala dc aplicaci6n de estos conceptos pucde cambia en respuesta a las necesidadcs (variables) de 10s usua- nos, alas prioridacles socioecon6micas y a las mejoras tecnol6gicas. Pero, ademis, como pnncipios fundacionales, - - deben pcnnitir el acceso como garantia: "el servicia universal debe ser vigilado can el objetivo tanto de asegu- rar a 10s usuarios la receucidn del servicio hov como tambiCn earantizar la necesidad de cambios en escala en el futuro" (Comisidn Europea, 1998), lo que supone la obligaci6n por paae de 10s actores del sistema, dc invertir en innovaci6n tecnolbgica para sostener y consolidar la prestacidn del servicio. De este modo, el servicio universal en telecomunicaciones, tanto como el servicio publico en audiovisual, articulan las dimensiones dinimica por su aplicacidn a1 contexto-, y permanente por garantizar un principio fundacionalb. Ahora bien, la inversidn de 10s soportes utilizados durante casi todo el Siglo XX por estas dos poderosas industrias (toda vez que las telecomunicaciones, con la telefoda m6vil como paradigma, parecen crecientemente independizarse del tendido de redes terrestres, mientras que el audiovisuul cada vez se apoya miis en el cable coaxil y defibra6ptica),la anulaci6n del principio de escaser, laconmutaci6n y digitaIizaci6n con que el advenim~ento de la microinfomiitica en los anos setenta fue signado el resto del panorama info- comunicacional, actuando coma verdadcra bisagra y articulaci6n entre infomitica y telecomunicaciones, impactaron en la refomulaci6n de 10s principios de servicio p6blico y de servicio universal. Para Ins actores privados esta reformnlaci6n debe partir de la obsolescencia del marco reglamentario pre- vio y aia confianza en la mano invisible del mercado como instrumento id6neo de asignacidn de nuevas reglas de jnego. En muchos cusos, 10s Estados y entidades supraestatales han venido aceptando este argumento, pro- moviendo la retirada de 10s actores plibiicos de las actividades que mayor importancia econ6rnica revisten, segfin coinciden los documentos oficiales de, por ejemplo, la Comisidn Europea o el gobiemo norteamericano. Como apunta Blackman (1998); la superaci6n del principio de escasez, posibilitada por el salto tecnoldgi- co de 10s ultimos treinta akos, reformula la misi6n del servicio piiblico (audiovisual) o del servicio universal (telecomunicaciones). Sin embargo, contra la opini6n de Blackman en un sugerente trabajo sobre el particular. orientado afavor de laliberalizacidn, si bien la ausencia de escaser y la transici6n a un contento potencialmente ilirnitado de prestaciones info-comunicacionales abligan a replantear el objetivo y las modalidades de garanti- zar el accesa inhcrentes al servicio p6blico y al servicio universal, la justificacidn de su existencia se hall8 en que el acceso sigue siendo escaso Cierto es que la oferta tiene,potencialmente, una "capacidad ilimifada"(Blackman, 1998: 168), pero noes menos cierto que laregulaci6n debe, centralmente, focalizar los niveles de acceso para definir 10s critcrios de los servicios pliblico y unilersal, antes que en el nivei de laofcrta.paraque el caricter ilimitado no se restrirja a la misma y el acceso pueda gozar de la misma cualidad. Para Sussman, Donde antes rxistia sistemas unificados de comunicacib diripidos a diversos sets de usuariaa, tales como ejecutivos de negocios y trabqadores que usaban 10s servicins de corieo postal de primera cutegoria, o como lil posibilidad de que las clases medias y bajas escucharan 10s misrnos programas de radio o que diferentes grupos ocunacionales leveran Ins mismos diarios. 10s estdndares comunes uermirian lanto alas clases saciales uriuilceiadas . - como a lus desprotegidas el acceso a relativarnenle senicias de cornunicacidn de alta calidad. Pero ante el adveni- mienta del cambio lecnal6eico en funci6n de las neccsidades corporativas y de la desrepulaci6n pubcmamental. re pcrmite a 10s eitratas de negacios y a los mis privilegiados la segrcgacidn en t4rminos de acceso a servicios de comunicacidn,con menares subsidies orientados a (favorecer el acceso de) la clase trabajadora (Sussman, 1997: 17). Puede inferirse, entonces, un gran contaste entre la noci6n de acceso de acuerdo con los criterios constitu- tivos del servicio p6blico y la 16gica del servicio universal par un lado, y la noci6n de acceso que aportan las ideas fuerza de la desregnIaci6n, la liberalizaci6n y la coiilpetilividad a ultranza, asurnidas Btas como pilares ideol6gicos del proyecto de la Sociedad de la Infomaci6n. Puesto que desde la perspectiva de este trabajo el proyecto de la Sociedad de la Information es un proceso inconcluso, su resultado final no puede escrutarse desde una observaci6n estBtica. Por lo tanto, la contradicci6n queda planteada como niicleo de tensi6n critico en el desarrolio del proceso de construcci6n de los cambios sociales prcsentes. ~~rtin BtCERRA ia,undo irinh~mdc~,,ciopii,tJfi,riir riiusri i#rriro i~apiupiondn m rip!vyrcia dcroned#din/nmu~fion~#i 103 5. La abundancia proyectada, la escasez producida Como piantea la frase de Van Audenhove et al, que abre este trabajo, un mundo de abundancia es proyec- tad0 mientras se fabrica la escasez. Apesar de iapoiitica de puertas abieaas a la economia de mercado y del objetivo de garantias de la compctcncia que genet6 la liberaliraci6n de las actividades info~comunicacionales, en Europa por ejemplo hay mas de seis millones de hogares que terminaron el Siglo XX sin conexi6n con el servicio de telefonia b8sica (Comisi6n Europea, 1998), es decir, seis millones de hogares que indican que el servicio universal deberia estar representado por politicas m8s activas si efectivamente funcionara como prin- cipio de garantia de acceso a todos 10s ciudadanos independicntemente de su lugar de residencia y de su situa- ci6n socioccon6mica, como reza la siguiente cita de la Comisirin Europea: El serricio universal es un mcdio de extensi6n de 10s bcneficios de 10s drsmollos del mercado a tadoi los usuanos, independirntementc de su lugar de residencia a de su status socioeconbmico. La Cornisibn reconace que el servicio universal ea un elemento cseiicid para conlribuii a la solidaridad y el UaIo equitativo (Comisirin Europea, La brecha entonces no se expresa soFmente a partir de referencias geagrificas (quc siguen siendo funda- mentales, curno lo mucstra el caso del Africa Subsahariana, dunde el indice de 'teledensidad" %antidad de lineas de telCfono por cada 100 habitantes- es de 2,9 (PNUD, 2001: 63, es decir. que tiene menos lineas telefdnicas que la isla de New York, Manhattan), sino fundamentalmente a partir de causas y efectos socioeconlimicos, pues se instala aunen cada bolsdn dc pobrera de 10s centros urbanos de 10s paises centrales. Cierto es que la brecha tiende a reflejar cada vez con mayor claridad las diferencias entre un pcqueiio mundo integrado y otro, mayoritario, crecientemente marginado. Esta tendencia se contradice con la ret6rica de una globaliraci6n que elimina las marcas geograficas como si la extensi6n planetaria de la l6gica capilalista supusiera quc el capitaiismo de Boliviaes el mismo que el de Gran Bretaiia.Acontinuaci6n se exponen algunas cifras del Infome de Desarollo Humano 2001 del Prograrna de Naciones Unidas para el Desarrollo, relativas a la dicada del90, acerca de ia cobeaura de aplicaciones de tecnologias de telecomunicaciones en Argentina, en otros paises latinoamericanos, y en 10s paises centrales o "de alto ingreso": Teiefonos Susciiptores estacionaiios tep~i~e4u~a~es (8 la0 pelronoii 1990 1999 Promedo .( F,,.",. ."."<...I> puiaa. 66 olio i"Sl0SO 470 591 En pieno desmllo de la sociedad informacional; 10s indicadores del PNUD muestran que los paises latinoamericanos con mayor cobertura en difusi6n de tecnologias en telecomunicaciones contaban, en el aRo 2000, con una situacidn muy inferior a la de 10s pdscs centrales o "de alto ingrcso" en 1990. El contraste entre acceso en diferentcs paises, e incluso las diferencias o brecha info-comunicacional al interior de cada oais. suscita la necesidad dc elucidar au6 sucede con la aorooiacidn de esta oeculiar mercancia . , ~. que es la informaci6n dado quc, coma apuntaMihge, la parado~a de este recurso soft que favorece la comunica- ci6n y el intercambio, es que se trata de (..) un pioducto muy desiguaimente repartido y,en este sentido. se trA1a verdaderamente de un rasgo estmctural y no de una sue* de enfemedad juvenii; dr hecho, a medida que la infomacih es opulenta y mercantilirada, ello supane la puestil en escena de operaciones complejas cuya apropiaci6n s61o pueden revlizarla realmente las grandes campafiias y los estadas dominantes (enBcceira, 1998: 147). Ai igual que el concepto de la Sociedad de la Informacidn, el de acceso comprende una potencialidad convergente entre procesos complejos y muchas veces, con ldgicas divergentes y multifnc~ticos. Concehir el acceso (tanro como la sociedad informacional misma) como una realidad en la que aparece ya dada esa poten- cialidad constituye un intento de eludir el abordaje de 10s nudos centrales del problema y concnlcarle su csen~ cia. Lagran aplicacidn convergente de la sociedadinfomacional,Internet,presentaun esqucma de arancelamiento en el acceso. En efecto, como nanacidn de ias virtudes de la Revolucidn Informational. Intcrnet merece anali- zarse desdelaperspectivadel consumo arancelado,deloque Mosco (1988)denomina laPqv-per Socirf),. En la actualidad exiaten, por lo menos, cuatro niveles de pago imprescindibles pam que un consirmidor se conecte con la red de trdrs: I) El consumidor debe pagar a la empresa telefonica concesionaria de la red general, y a la empresa elk Inca correspondiente, para asi conectarse con el segundo nivel, que es el del proveedor de Internet. En la mayoria de 10s paises estaprimera instancia de conexidn implica, entonces: a) el pago de un abono fiJo mensual a la red telef6nica y a la red el6ctrica; y b) el pago de la comunicaci6n teief6nica estabiecida (pago por consu- mo); 2) El consumidor debe pagar a1 proveedor de Internet una cuota para acceder, una vez dentm de la red telefonica, a la red Internet. Es decir, que sin proveedor, no hay Internet. Hay paises como la Argentina, donde algunos de 10s mis grandes proveedores de Internet son propiedad de, o estin asociados con las principalcs empresas telef6nicas, o bien son socios dc las mayores compaiiias de telecomunicaciones en otms negocios: 3) El consumidor debe pagar par el hardware, es decir, por su computadora personal (ordenador, modem, CDRorn,etcdera),cuya actualizaci6n demanda un gasto de mas demil ddlares cuando el modelo de coinputa- dora personal queda ohsoleto, en un promedio de dos aiios de vida dtil de 10s equipos desde la XT de 10s aiios ochenta; 4) El consumidor debe pagar par el programa ldgico y 10s contenidos (sqfnvar-e) que utiliza parn conectar~ se. Una sociedad que es bautizada como sociedad de la informaci6n gracias al recurso que, transformado en mercancia, es idenlificado coma la ciave del nuevo modo de desanollo, adquiere asi necesariamente nuevos 6 Martin BECERRR. Cnolit> lo iihlindn!,c!upodhicr eict,sir rirrLoyoploylrcidt3 el rijirmlerm deioirrd~~drr!~im~~czo~~##~ 105 calificativas camplementarios, como el dc sacicdad de informacidn en base al paga. Los datos e informacianes nue fonnan el cornus de contenidos de la Sociedad de la Infrxmacidn tienden a ser concebidos oroducidos, -1 ~ publicitados, distribuidos, comercializados y consumidos en forma de Nchos en funcidn de la capacidad de pago de cada clase, sector o grupo social consumidor, y no "en pie de igualdad de las ventajas que ofrece (el modelo)" como seiiaia el Plan de Actuacion Movil de la Unidn Europea (Cornision Europea, 1996b). 6. A mod0 de conclusi6n Estc trabaio intent6 refleiar en primer lugar las difcrentes opciones epistemoldgicas que cruran los estu- dios de comunicaci6n en relaci6n can 10s debates acerca de la construcci6n de conocimientos significativos en torno a los fendmenos comunicacionales dc la actualidad. Estos fendmenos aparecen coligados estmcturalmente con cambios sociales que exceden el Ambit0 mismo de la comunicacidn y, en consecuencia, 10s estudios de comunicacion no pueden abstraerse de sus causas, sus interacciones, sus efectos. En Pal sentido, la mirada integral de 10s estudios de econom'a politica de la comuni- caci6n en el marco de contextos productivos donde se producen 10s fendmenos comu~cacionales parece con- sistente. aunoue muchos de estos anilisis se concentren esoecificamente en el momento de la oroduccidn v no . . abarquen el conjunto del proccso productivo. "finai" dei circuito productivo info-comunicacional del resto del sistema y en consecuencia, alienindolo con esa operacibn. que reestructura los procesos, y lade la desigualdad sociocultural articulada porla disposicidn dc las diferentes competencias que tipifican los distintos sectores en el seno de una sociedad. ParaMaldonado estas dos ldgicas podrian ser referidas como la posibiiidail y lapmbnbilidad de acceso: Es oreciso enlendeise sabre esla uroclamada uosibilidad dde absoluto y libre acceso a la red. Se tratv de un punt" .I ..I i I:. .. . " :.,. I I, I, lil.1.I. .-,<~.:. .I.., . I' ,.!< ,113. ..c,\ I.. :>%.,>,.,l..l .I2 .I. I.,>,% . . \ , . 11 ... I I.. 1. . 8. .I,. I..::. .p1_.1_1,!.,.;! .. .I. CI I ..] >\,ll,l .. l...I.l~~ ..,.".. ccr contacto con evenone v everrtkirw uuede estar t6ciuca (v leealmente) aaranlirada. Dcro no sienifica que ella . , , ". .. - ocurra efectivamcnte. Y esto por das ruzones: En primer lug=, porque un universo de accesa homag6neamente disoonible olantra, uor fueira, el uroblema dc las restricciones subirlivas de acceso, es decir, aquellas que Ion mis- mos actarea se ponen en consonancia con sus vdoies, creencias y preferencias, sin excluir 10s prejuicias que dexivan de ellos. En seeundo lugar, eat2 el problem de la limilacianes entcrioies de nuesua libcrtad. Pese a que se nos aseeure lit uue Isaiah Berlin llama "libertad neestiva". o sea, en nueswa caso esoecifica, la "ausencia de interferen- cia" en el usa de la red. la efectiva prnbabilidad de disfiutar de dicha libertad es minima. En estc aspect0 de la cueatibn, el ejrrnpio dado por el mismo Berlin es, me parece, muy insuuctivo: la libertad de emprender un viqe alrcderlor del mulldo que, ni menor ell lorp.?isz~ dernucifilicos. eitj gwantirada formalmcnte a todos 10s ciududanos. Es un hccho. empero, que. para poderio ilevvl II clibo, es necesario satisfacer algut~as condiciones que, por el contra- rio, s6io unos pocos pueden permitirse. Poi cjcmplo: estilr en condiciones de soportar 10s elevados costes de la ernprcsa g tener a disposici6n el tiempo requerido para &ontarla (Maidonado, 1998: 19 y 20). 106 Ill ENCUEMRO IBEROAMERCANO DE ECONOMA POLiiCA Di LA COMUNICACI~N El problemadel acceso,multifacCtico, se haido articulandoen 10s ultimos veinte aiios con el del desatrollo de un mercado de consumo nara 10s oroductos info-comunicacionales. como hasta entonces no hahia sucedido. Esta cuestidn lejos de pertenecer al imbito de lo tecnoldgico compete a la dimensidn social de los cambios nombrados comoSociedadde laInforrndci6n.El mito de lasociedadinterconectadaencuentraun serioestorbo en el nivel econdmico del acceso pero 10s cuestionamientos no se reducen s61o a este nivel. A1 analizar el comportamiento del mercado de lainformacidn en este marc", Robins y Webster proponen una tipologia para diferenciar tres niveles de distribucidn y consumo informativo: el "duro o alto", el "triviai" y el "debilitado": acaudalado sector comorativa: datos "triviales" a UavCs de canaies de videotento v teletexto, para el cansumidor dom6stico.Y.10 m6s importante, el piincipio de acceso pCblicn,de disponihilidad de 10s recursos info~rnativos coma servicio p6blico -un ideal reulizado imperfectilrnente en el mejor de los tiempos- seri debilitada (paralelarnente. por supuesto, a la subversidn del servicio pliblico audiovisuul,el declive de las biblioiecas pdblicas,el desmanlelamicnto de las empresas pdblicas de comunicacidn cornopiapietuias del sistemaj (Robins y Webster, 1988: 64). El ejemplo de la televisidn por cable es singularmente vilido para ilustrar el problema del acceso: en los paises dcl continente americano donde mss se ha desatrollado (Estados Unidos, Canads y la Argentina. en esc orden seglin la cantidad de abonados al sistema de cable cada cien habitantes4) coincide con la clasificacihn citada de Robins y Webster acerca de 10s distintos niveles de acceso al consumo de infomacidn "durn o alta" financicra, comercial y cientifica, "trivial" para el consumo domCstico y "debilitada" para lo que se entendfa como acceso pliblico universal. En la television por cable tiende a consolidarsc estd jerarquizacidn. pues la oferta mis sclecta v de meior calidad se orienta a los consumidores va abonados a1 servicio de tclevisihn oor cable pero que esttn dispuestos, y que tcngan, ademis, la posibilidad, no sMo la voluntad, a pagar un afindido a la cuota de conexidn general. Se les ofrece entonces una programacion "dura o aka" de forma diferencial, codificada.Al resto delos abonados alared se les ofrece unmenli "trivial" y masivo, con lo cual estar abonado a la red no supone el acceso indiferenciado a todos 10s servicios que Csta canaliza. Por dltimo, el resto de la poblacidn. la que no alcanza a abonarse a1 sistema, queda relegada a la infonnacidn de acceso pdblico, que es cada vez mis "debilitada". No obstante, y como pertinente indicador acerca de la relacidn estrecha que vincula el desamlllo y la apropiacidn de tecnologias info-comunicacionales con el context0 socioeconhmico donde se inscrtd, tema que refiere directamcnte alas dere~minaciones oue conforman el marc" conce~tual de 10s estudios de economia politics, la Argentina del Siglo XXI, en pleno desamllo de la sociedad informational, evidencia la retraccidn de los principales mercados info-cornu~cacionales que tienen en el pagu una condicihn necesaria (aunque no suficiente, coma se seiialdj para el acceso y la apropiacihn. 4 ldoms&~ m~ Did PhCihA %n Ewopa son BClgiia y Holvoda. a Martin BECERRA. 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Tal como lo anuncia Viglietti en una de las dltimas estrofas de su canci6n "Esddjulo" -que utilizamos coma encaberado de la presente comunicaci6n- los "pobnsimos", 10s "farnClicos", los "indigenas", 10s "meca- nicos", 10s "chuequisimos",entre muchos mh, son personajes marginados por un discurso occidental predomi- nante que s61o 10s incorpora cuando -y aquiretomamos ese "cuando" esperanzador que antccede la enurnera- ci6n que propone este cantautor urueuaya las "ciippuias", las "if"frica~"~ la "tierra amaz6nicaS permita -nueva- mente en palabras dc Viglietti- "con verdes ]$ices trarar el imbito / de lo que rnigico rompe los limites" (Esdnijulo, 1992). Limites inompibles que, segun Michel Foucault (1975), se comienzan a constmir desde el siglo XVIII en un sistema de coerci6n "que parece ser el Cddigo y que de hecho es la disciplina" (1975,1994: 289). Relacio- nes definidas de dominaci6n que mantienen en vigor una sociedaddiscil~linnrin y cuya obsesihn representada enlaescuela,eluibunal,el asilo olaprisi6n- no solamente es reducir a quienes atentan contrael inter& cornfin, sino que la ideaes encauzara lo que enesteequilibrio social imperante se considera comodesviado o an6rnalo. Particulamente -indica Foucault- sobrc aqucllos a quienes se vigila, se educa y comge, "sobre 10s locos, 10s niiios, 10s colegiales,los colonizadas,sobre aquellos aquienes se sujeta a un aparatode producci6n y se contro- la a lo largo de toda su existencia" (1975,1994: 16). En su libro Wgilar y casti~ar (1975), Foucault elige 10s ejemplos de las instituciones militares, medicas, escolares e industriales para explicar y desarrollar la sociedad disciplinaria. Y anuncia, tambiCn, que otros ejemplos pucden provenir de la esclavitud o 10s cuidadores de primera infancia. "La disciplina (...) es un cambio de escala, es tambib un nuevo tipo de control. La fibnca explicitamente se asemeja al convento, a la fortaleza, a una ciudad cerrada ..." (1975, 1994: 146). 4 NO,.. AL P,S Dh La PA.,.. Grupo Comuniquiatm: http://www.comnoiquialraa&33com "What matters in that you think your you're watchcb' (Churchill. 1990: 40). Traduccibn de Amnlia Oiriz de 2w;ite '(£1 :oooz) ..oleqen ap sos!uuad N seyn u!s opo~ 'oadorna oms!@l!dm lap osuassa 'log edsa lapod lap e!auapeaap'oueauame oreqeq lap u?!3eio~dxa (.-),, :saua!n4!s sel uos rolu3sa alsa e~ed snug ellanbe ap sesne3 se7 .song!sod 6nm uos ou se!~neoe8 salsa ap Salem$ sopeilnsv vol'sauom seslaA!p lad 'IAX o[8!s [ap so!d!auud e oadorna arosai lap amd elu!nb el e salualeh!nba sq!3 '(EL :00o~'saauan& l).$~ -eSom ap sauol[N muaq3o olua!a ap osad [a lod ole 6eleld ap some~Xopt ap sauon!m $as!aarp (...) umuo!a -lodud psu?q ap seuF se7 ("'1 sapeanp ap sauoncm soluarJs!as,, :ap ewus a[qerap!suoa el uosjom 0991 L oge aisa vluaeqadsa ap soaquoaa salepnea sol anb auodxa lolne [a'qaadsar &1.u?!aeiequo3e~ ap ese3 el epugas'sepI senanu ae[ uos oplamoa ~am![odouomap ol!sgdord~auo3'anbu~'~~~~ oge puaq!ha~ ap pepnp el ua auagap as 6 e3!8?1ouor3 eauj[el ua apmqal rm!lasa ~a'IEzu~o3 wed.sop8ym Xsaundw! sau -OPD~~~N ope[w!l olnqm un ua [ZOOZ) sajuanj so1ar31od sepesqqnd aymmmapaJ suqeled smd@ml!a ap 'o~dmara aap opam e 'e!~uaa![ s[ somemoj sou 'sm~ou!ld??sp sapopal3os .A soJgcf?Uuduo3 snuguo3 Wti.n n, 'awr9ua p 6 u?raenue2xoe~ e uwa1pa3ard sapeparm8 salsa anb eop1 a ewa omsm 12 emow 'auanm ns ap salue 03ad'aZnalaa sanit) -(g~ .EAAI 'aanalaa) lap sordrauwd~ oagodw ns iro3-x~ 6 ~~~~[so$~sso[ (TIE P661 'SL6T '1pmuo& adad ad alqop ajsa qadmo~ap aluuad a[ o>!rd?md muarmnonun& ns., .sltsasau e,mauom umsm ejsa anb saqes lap ug13~mroj q e.md 81umrwaq q sa 'wd wo lod 'b aped rap ejwouom ehm sJ ap pnllu ua o2pm ap aiuaf3ga em qelede la 'amd eun rod '%a pepafms wf ap ope[ama oprjal [a'ipIe"J ~ard %anma 4 ap oaa13ua ~aua'reanpa la o '~rdsorl [a ouar3ua lam 'arlna lap 4 .. . . . . . . . . . , . . . -wqe!auasae!auaiaj!p asoud (ZSZ :~661'~~61'11npsnoj) ,.pepa!aoseIua sopw~agrp ueuo!aqanb'soyu -!ld!~s!p song!sodq so[ sopol uoa ap!ayo3 epewiea em4 UPS elsa (~-]~(r!aez!~m ap opn$a~hudar2n1ns ap orpaor sod eeqarm ua auod as ,,eaq$lod qmo?m,, ebna 'ale1aua8 sslnwqj seim na'opur[d~xrp emalsls uu op18ruaeq -(60E '%61 'SL61) e&7im3 ap iapad n[&spa~qisodola~srpsgrno~~3eqm~aomoa awn anb 'Ilmnoj ap Seye18d ua 'e!rnouosa essaniau,; e$s!plidm w,mooo~a-sun ap o?i3ezrpq@sae1 ii o)uanui%ms :a$na!drs 01 earpur sou saseey ropsuad asa '013adsa.11~ re^ -aadmma~llp hrezmbrem[ap 'm[r21~ ap ulr!qmet ou~s 'rapuarde ap qgs ou eurubgmem om n[o3sa oraedsa [a muormry n~q 6 alezlpuade admag lap eumuosa ehanu eon ~z~ue%ro pnnos ap ugr;lelqrs e)sa [Document text truncated for crawler view.]